Oct 022013
 

 Francisco Arroyo Mateos.

 Fue el primer obispo de la diócesis cauriense.- Si no hay datos que lo contradigan, quizás ha sido discípulo muy directo de Santia­go o de San Pablo.- Practicó el mayor de los heroísmos, que es dar la vida por salvar almas.- De seguro que residió mucho tiempo en Coria, aunque, en su labor evangelizadora, terminase por ser mar­tirizado a su paso por Casar de Cáceres.- Urge elaborar una bue­na biografía con todo lo que se pueda investigar sobre él.- También es justo y necesario que este santo prelado extremeño no continúe relegado al olvido, sino que se le empiecen a rendir todos esos honores que suelen tributarse a personas de semejantes méritos y talla histórica.

 

 

Como muchos lo habrán observado, el Boletín del Obispa­do de la Diócesis de Coria-Cáceres, suele traer a veces ca­da año esta breve reseña biográfica: «Una remota tradición nombra a San Evasio como primer Obispo de Coria. Padeció martirio en la villa de Casar de Cáceres, en tiempos de Donaciano».

Hasta aquí el Boletín, que, como se ve, cita dos nombres pro­pios: San Evasio y Donaciano.

Hemos querido saber algo más del primero y para ello consultamos el “Manual del Buen Pastor”, del Dr. D. Salvador Rial, que trae los nombres de todos bienaventurados o santos que aparecen    en el Martiro­logio Romano, y conseguimos cerciorarnos de que dos de estos se han llamado Evasio.

Da la coincidencia de que incluso ambos han sido obispos, pe­ro sólo uno de ellos fue mártir, cuya fiesta dícese que se ce­lebra o cae el día 1 de Diciembre.

La conclusión es clara: sólo este San Evasio mártir es el que fundadamente fue obispo extremeño de Coria y no el otro que no derramó su sangre, aunque en otro aspecto fuera también un santo prelado, al que se le asigna como día festivo la inmediata fecha del 2 de Diciembre.

Hicimos por consultar el gran Diccionario Espasa; pero in­creíblemente es lagunoso en esto, al no mencionar a ningún San Evasio.

Donde quizás hubiéramos encontrado algunos datos más de bas­tante importancia es en la obra «Episcopologio», que tenemos en­tendido llegó a publicar el en otros tiempos el Director del Museo Arqueológico Provincial de Cáceres, D. Miguel Ortiz Belmonte; pero no la teníamos a la mano. La podrán consultar otras personas, que quieran investigar exhaustivamente todo lo concerniente a tan grande y casi del todo ignorado Santo Mártir de Extremadura, pues quizás D. Mi­guel Ortiz hasta cite otras fuentes o documentos muy interesan­tes de los que él no recogerá todo lo que, bajo muy distintos ángulos, también se refería a San Evasio.

 

 

Explicación necesaria­

 

Dijimos que el otro nombre propio a que se alude en el Boletín es el de Donaciano. Creíamos que fuera el nombre de uno de los emperadores romanos que decretaron persecuciones religiosas con­tra los seguidores de Cristo, y por ello consultamos la “Historia Eclesiástica” del P. Bernardino Llorca, S. J., que trae los nombres de todos los Emperadores de Roma, mas no venía ninguno que se llamara así. Ni siquiera el referido gran Diccionario Espasa alude a ningún emperador ni perseguidor de los cristianos que se llamara de ese modo. Pero sí se refieren al Prefecto Daciano, que fue comisionado por el emperador Diocleciano para que llevara a cabo una muy te­rrible y universal persecución en toda la Península Ibérica, víc­tima de la cual fue, entre otras personas, la niña de 12 años Santa Eulalia de Mérida el año 304.

Nos lleva a pensar esto que pudo haber sido por ese citado año cuando también ocurrió el martirio de San Evasio, al extenderse la per­secución a toda la región lusitana o extremeña.

Los nombres de Daciano y Donaciano se parecen mucho. Pueden a veces confundirse y ofrecerse el uno por el otro. También pue­den significar lo mismo y ser así cierto que el Donaciano que menciona el Boletín no es otro que ese mismo perseguidor más co­nocido con el nombre de Daciano.

Es un punto muy digno de investigarse a fondo, porque no sabemos si, aunque el perseguidor principal fuera Daciano, sin embargo el Pretor o Gobernador romano de nuestra región, resi­dente entonces en Mérida, se llamaba Donaciano.

 

 

Nueva y muy fundada suposición

 

 Más aún, si las nuevas investigaciones dan como resultado que los obispos sucesores de San Evasio regentaron nuestra Diócesis desde bastante antes que el referido año 304, ello obligaría a dedu­cir que dicho santo obispo, como primero de todos, existió en é­poca anterior a la del siglo III y IV. Y entonces el aludido nombre de Donaciano, como perseguidor de la Iglesia, hasta pudiera inclu­so estar equivocado con el del emperador Domiciano, al que tanto se le parece, pues consta que este emperador renovó en sus últimos años de vida la persecución contra los cristianos que en décadas anteriores decretó Nerón.

            Ahora bien, Domiciano estuvo al frente del Imperio Romano desde el año 81 al 96. Luego hacia el año 90 al 96 sería cuando los seguidores de Cri­sto se verían perseguidos por todas partes, llegando muchos a su­frir el martirio. Y en esta suposición de haber ocurrido el martirio de San Eva­sio durante el tiempo de la persecución de Domiciano, hay que si­tuar dicho martirio por esos años de al rededor del 90.

Nada de esto puede calificarse de inverosímil, sino que resulta explicable, si tenemos en cuenta que coco después de la muerte de Jesucristo, que ocurrió en el año 33, los apóstoles se disper­saron por el mundo y que, como es sabido, a España vino Santiago el Mayor, que procuró hacerse con discípulos y establecerlos co­mo obispos y sacerdotes en distintas demarcaciones.

También llegó San Pablo a España, cosa que acredita José Pa­llés en su obra “Año de María”, diciendo que en Segovia quedó como obispo a su discípulo San Hieroteo, lo cual semejantemente ha podido ocurrir en Coria, aunque fuera más tarde, por obra, si no directa de los mismos apóstoles Santiago y San Pablo, al menos sí luego por realización posterior de sus discípulos, porque, si Segovia existía ya como población en tiempos de la dominación romana, según lo acredita su famoso acueducto, asimismo entiéndese que ya existía por entonces Coria, como lo demuestra de algún modo su también célebre puente romano sobre el Alagón, el Castillo y la muralla. Y por existir Coria, no es extraño que en tan remota antigüedad se le diera también un Obispo, el primero de los cuales cons­ta o debe deducirse que fue San Evasio.       

Por consiguiente, San Evasio ha sido y es mucho más, posiblemente, de lo que se ha pensado, es decir, un discípulo u obispo que entronca directa o casi directamente con los apóstoles.

 

 

Lo importante es la sustancia de lo acaecido­

 

Lo principal o esencial es el hecho de que ha habido un san­to obispo de Coria que amó tanto a Dios y a las almas a él con­fiadas, que dio su vida por ellas, en lo cual puso Jesucristo el ideal más alto de caridad: dar la vida por el amado.

Un detalle importante sería llegar a saber si San Evasio no sólo fue martirizado en la Alta Extremadura o diócesis cauriense, sino que si además había sido nativo de la misma.

También sería interesante conocer qué género de martirio su­frió, porque en aquel tiempo no pudo ser fusilado, ya que no ha­bía armas de fuego, debido a que la pólvora no fue inventada has­ta el siglo XIV por el alquimista Bertoldo Schwarz. Por tanto, lo más probable es que fuese decapitado mediante un instrumento cortante de fácil manejo y rápidos efectos, como pudo suceder utilizando los verdugos algún hacha, según también fueron martirizados muchos cristianos, entre los que cabe destacar al Apóstol San Judas Tadeo.

Sintámonos santamente orgullosos de tener en nuestra región un santo de tan primerísima magnitud como lo fue San Evasio. Y ya, desde ahora, despertemos ese inadvertido sopor que tan inexplicablemente nos ha venido afectando, al no haber hecho ca­si nada en honor de San Evasio, sino sólo eso de hacer una muy su­perficial referencia del mismo en el Boletín diocesano y en po­cas publicaciones más, urgiendo como urge sobre todo desde aquí en adelante, consultar    archivos de documentos, etc., para elaborar esa biografía que se merece tan gran santo de nuestra tierra.

Gabriel y Galán, que era natural de la provincia de Salaman­ca, tiene sin embargo un monumento en Cáceres, porque fue en la provincia cacereña donde realizó su gran gesta literario-poética; debiéndose, semejantemente, hacer no menos en honor de San Evasio, aun suponiendo que hubiese nacido fuera de nuestra región, provincia y diócesis, ya que su gran gesta heroica o martirio tuvo lugar cerca de Castra Cecilia (Cáceres).

 

 

Conclusión

 

Así pues, comprendamos desde ahora lo justo que es honrar a San Evasio con algún monumento o estatua, sobre todo en Casar de Cáceres, en el sitio en que presumiblemente fue martirizado.

Otra manera de honrarle sería la de dedicarle calles, nombrándolo celestial Patrono de algunas localidades, entidades, certámenes y muchas otras cosas más.

Y desde luego que no falten altares, capillas y templos dedica­dos en su honor, en los que se le vea representado en competen­tes imágenes, que tampoco deben faltar por doquier, y lo mismo cuadros, medallas, bonitas estampas, y todo lo otro que contri­buya a honrar a San Evasio       y sacarlo del olvido en que lo hemos tenido. Hay o frabrican imágenes de cualquier santo en casa de Manuel Serquella (Plaza Mora, 5. Clot, Gerona).

El día de su fiesta, el 1 de diciembre, que empiece también a cobrar el singular relieve que se merece en nuestra diócesis, pro­vincia y región, de manera que, entre nosotros, comience a gozar esa fecha de especiales atenciones honoríficas y de algunos pri­vilegios litúrgicos casi iguales a los de San Pedro de Alcánta­ra y de Nuestra Señora de Guadalupe, y parecidos a los de Santa Eula­lia de Mérida y San Juan Macías, santos asimismo extremeños.

En fin, que ya no hagamos objeto de agra­vio comparativo a San Evasio. Lancémonos a honrarlo no menos que a los otros Santos de Extremadura.

San Evasio 3