Nov 072013
 

Domingo Quijada González

1.- Introducción

En los XXVI Coloquios Históricos de Extremadura (1997), presentábamos una ponencia titulada “¿Cambios o ciclos climáticos?”… referente a la evolución meteorológica en Navalmoral de la Mata durante el pasado siglo. Con la que pretendíamos, además de comprobar la utilidad de la información histórica como materia interdisciplinar y de complementar nuestra base de datos en materia meteorológica, indagar acerca de la posibilidad aparente de un cambio climático en los últimos tiempos debido a la acción antrópica negativa (tema muy debatido últimamente, dadas las frecuentes anomalías del tiempo); utilizando como soporte, además de las fuentes históricas, los registros del INM (tanto de la Estación Meteorológica de esta localidad, Centro Meteorológico Territorial de Extremadura, como otros a nivel nacional).

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Sep 092013
 

EL EJEMPLO DE NAVALMORAL DE LA MATA

Domingo Quijada González.

A lo largo y ancho de esta ponencia vamos a ir viendo progresivamente cómo, tanto a nivel nacional como local, el tránsito del Antiguo Régimen al sistema liberal se gesta y evoluciona a partir de las trascendentales Cortes de Cádiz, de cuya Constitución hemos cumplido ya dos siglos. Con sus avances y retrocesos, conflictos y repercusiones lógicas.

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Oct 012010
 

Domingo Quijada González.

Se puede afirmar que la artesanía comenzó en el momento en que el hombre primitivo dio forma a diversas materias primas que ofrece la naturaleza (piedra, madera, huesos, pieles, etc.), con la finalidad de obtener utensilios que facilitasen sus tareas (caza, almacenamiento de alimentos, cocina, fabricación de vestidos, etc.) o para que le sirviesen de adorno.

Las diferentes civilizaciones que a lo largo de la Prehistoria y de la Historia han poblado la Tierra fueron descubriendo otros materiales y usaron diferentes técnicas en la modificación de su estructura y en la consecución de formas, obteniendo así una gran variedad de productos artesanales tanto de uso práctico como decorativo.

Los países que han servido de asiento a un número mayor y variado de pueblos –caso de España– son los que tienen una artesanía más rica y variada, pues cada uno de ellos transmitía a la población autóctona sus conocimientos artesanales, a la vez que asimilaba técnicas nativas que les eran desconocidas. Todo ello fue transmitiéndose de generación en generación, con mayor o menor intensidad (según la época y otras circunstancias), hasta nuestros días. España se vio así favorecida por las continuas colonizaciones, desde la Prehistoria hasta la Edad Media (más las aportaciones posteriores).

Desde esa etapa, y hasta finales de la Edad Moderna (cuando fueron abolidos), serán los Gremios quienes asuman el protagonismo artesanal, ya que tenían como objetivo lograr un equilibrio entre la demanda de obras y el número de talleres activos, garantizando el trabajo a sus asociados, su bienestar económico y los sistemas de aprendizaje. Pero sólo se desarrollan en las ciudades, quedando el ámbito rural al margen.

Con la Revolución Industrial (en España, a partir de mediados del s. XIX) la artesanía sufre su primer y gran retroceso. Y un siglo después padece su última gran crisis: prácticamente desaparecida en gran parte del mundo rural durante muchos años y «borrada» de los núcleos urbanos, parece vivir en la actualidad un discreto resurgir que está permitiendo la conservación y recuperación de algunas de las tradiciones más valiosa de nuestra cultura.

Muchas de las actividades artesanas en Extremadura tienen un origen remoto, heredado de los pueblos que se han asentado en estas tierras, cuyos secretos y buen hacer han ido pasando de padres a hijos. Lo mismo sucede en esta comarca, así como en nuestra localidad.

2. CONCEPTO ACTUAL DE ARTESANÍA

Existe un amplio campo de definiciones acerca del concepto sobre la actividad artesanal y, como consecuencia, del artesano.

Según la ley que regula la actividad artesanal en Extremadura1, se considera Artesanía la actividad de creación, producción, transformación o reparación de bienes y la prestación de servicios realizadas mediante un proceso en el que la intervención personal constituye un factor predominante y que da como resultado un producto final individualizado no susceptible de una producción industrial totalmente mecanizada o en grandes series, teniendo la actividad desarrollada un carácter preferentemente manual.

Según la mentalidad popular, se considera artesanal a todo aquel producto que goza de individualidad con una clara ausencia de uniformidad con respecto a los demás productos. Si además se une el hecho de que para su elaboración se emplean técnicas y herramientas catalogadas como antiguas o tradicionales, el valor agregado de estos productos será el reflejo de las manifestaciones más visibles de la diversidad cultural de una comunidad, que, con el paso del tiempo, ha ido tomando distintos matices en relación a su producto final. Así, podemos distinguir distintas modalidades artesanales ajustándonos a dos conceptos fundamentales: artesanía tradicional o popular, basada fundamentalmente en trabajos destinados a tareas domésticas y bienes de consumo; y artesanía artística o creativa, con trabajos puramente ornamentales.

La Artesanía, según los conceptos expuesto anteriormente, comprende todo el proceso de fabricación manual de utensilios de uso común o decorativo, con apenas utilización de maquinaria (pero sí de herramientas), mediante la transformación de materias primas.

Como resultado de este concepto, podemos definir la figura del artesano como aquella persona que desarrolla una actividad preferentemente manual, transformando diferentes tipos de materias primas en objetos de uso doméstico o decorativo, imprimiéndoles un sello personal.

3. ARTESANÍA CACEREÑA

Al haber sido la provincia de Cáceres lugar de asentamiento de pueblos tan antiguos como Celtas y Tartesios; o de civilizaciones como la fenicia, romana, árabe, cristiana y judía; de cada una de ellas ha recibido su legado artesanal. En algunos casos se perpetuó con escasas variantes, pero en otros se modificó al contactar con las peculiaridades locales.

Las influencias centenarias –incluso milenarias– de esas civilizaciones que habitaron nuestra provincia le han proporcionado una rica artesanía, como muestran sus numerosas manifestaciones: la del cobre y latón de Guadalupe, las pipas de brezo o de piedra de volcán del Gasco, la artesanía del corcho de Martilandrán, el encaje de bolillo y la talla de madera en la Sierra de Gata. La artesanía del mimbre, la cestería del castaño de Baños de Montemayor, la talla de madera y los muebles de Hervás, son sobradamente conocidas. La filigrana alcanza su máximo exponente en la orfebrería y el orive, remontándose su influencia a la época tartésica y fenicia. Los talleres en los que se realizan adere- zos típicos, como el galápago y los zarcillos, pulseras, collares, sortijas, cadenas, broches, horquillas… están repartidos por las localidades de Cáceres, Torrejoncillo, Torrecillas de la Tiesa, Ceclavín, Valencia de Alcántara y Zarza la Mayor. Así mismo, al hablar de artesanía es obligado mencionar la alfarería de Ceclavín, la cerámica de Arroyo, los telares de Torrejoncillo; o las gorras, campanas y cencerros de Montehermoso. No podemos finalizar este pequeño rec rrido por la amplia oferta artesanal de la provincia sin recordar, el curtido de pieles, la artesanía del cuero, bordados, forja del hierro, talla de mármol y alabastro (Jerte) y calderería que en numerosos pueblos cacereños gozan de una merecida fama.

4. ARTESANÍA DE LA COMARCA

Sin desmerecer a Coria (con una destacada artesanía textil, sobre todo) y otros núcleos de población menores, tres localidades acaparaban la actividad en el Valle del Alagón y sus alrededores: Montehermoso, Torrejoncillo y Ceclavín (de norte a sur). Lo que tampoco nos debe extrañar, ya que eran las poblaciones más populosas en el pasado; contando, además, con una tradición que se transmitía de padres a hijos, así como una reconocida laboriosidad.

Como hemos anticipado en el apartado anterior, en Torrejoncillo sobresalía la artesanía textil, la elaboración de paños, la alfarería, los curtidos y los trabajos de orfebrería. Aunque, al contar con una elevada población y tener una base agraria, las labores artesanas relacionadas con esa actividad (herreros, carpinteros, etc.) debían ser abundantes.

Lo mismo sucedía en Ceclavín, que duplicó la población a la que tiene en la actualidad. La tradición, la presencia de materias primas y la llegada de inmigrantes de origen portugués hicieron que destacara también en alfarería (con su cerámica “enchinada”) y orfebrería (tema similar al de Torrejoncillo). Del mismo modo que en la localidad anterior, con una economía preferentemente agropecuaria, no es de extrañar que en él estuviera concentrada también la artesanía de aperos de labranza.

Incluso en el caso de Coria, donde –de acuerdo con el Catastro del Marqués de la Ensenada2– el grupo de artesanos que ejercen su trabajo en la ciudad representaba en 1753 un 10% del total de la población registrada. Por comparación, la estructura profesional puede describirse por su naturaleza eminentemente agraria, pues a este escaso porcentaje podemos contraponer el 54% compuesto por la población agrícola activa. El resto eran eclesiásticos, pobres, inactivos y otros. Pero, al margen de la artesanía textil, poco aportó a la posteridad (aunque se desarrollaría la de servicio agrario y doméstico, como es evidente).

5. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ARTESANÍA EN MONTEHERMOSO

Al ser Montehermoso uno de los pueblos más grande de la comarca, tras Plasencia y algunos del Valle del Alagón, superando a Coria en diversas fases históricas (como en 1845), no debe extrañarnos mucho lo que vamos a exponer a continuación.

Además, al basarse económicamente en la agricultura (de acuerdo con los diferentes datos que nos aportan los diversos “Catastros” o “Interrogatorios”, como el mencionado de Ensenada o el de la Real Audiencia de Extremadura de 1791), y según lo que exponíamos en la introducción, es evidente que las primeras manifestaciones artesanales se basaban en satisfacer las herramientas y utensilios para la vida diaria: herreros, carpinteros, curtidores, cerrajeros, carreteros, alfareros, albarderos, sastres, objetos para el hogar, etc.

Igualmente, al estar ubicado Montehermoso en la confluencia de varios Cordeles ganaderos de la Mesta (el de Coria y Morcillo, el que procedía de ambos Guijos o el de Pozuelo y Villa del Campo) que se unían en la laguna de San Sebastián para encaminarse en dirección a Santibáñez, Ahigal y el puente de Guijo de Granadilla, donde cruzaba el Alagón para unirse a la Cañada Real (en Otoño recorrían el camino de vuelta por la misma ruta), otros oficios se unirían a los anteriores: destacando el de los campanillos o cencerros, del que ya hay constancia a finales del siglo XVIII.

Y no olvidemos el tradicional aislamiento, sin puentes ni carreteras que nos enlazara con los principales centros fabriles y comerciales (caso de Plasencia). Unido a otra serie de factores, que convertirán a la localidad en una referencia señalada dentro del apartado artesanal: éste y otros aspectos han convertido a Montehermoso en la “Cuna del tipismo extremeño”…

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada3 (1749-1756), Montehermoso contaba ya con 5 lagares de aceite, 1 de cera, 9 molinos harineros, 1 batán de paños, 1 horno para cocer tejas (en la Dehesa Boyal, junto a la laguna del Tremal), 2 cereros, 3 capaceros, 6 carpinteros y 2 oficiales, 4 albañiles y canteros, 5 zapateros, 2 albarderos, 22 herreros y 3 oficiales, 23 tejedores de lienzo, 12 sastres y 11 molineros-

Unos años después, en 1787, se lleva a cabo el Censo de Floridablanca4, donde aparecen 61 artesanos en Montehermoso.

Y en 1791 se efectúa el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura5, en cuya pregunta nº 11 se nos dice que “no hay más fábricas que de campanilleros y de herramientas, y éstas particular cada oficial en su casa…”. Dado que en la cuestión 3ª de dicho documento constan 530 vecinos (unos

2.500 habitantes), y que en la 10ª nos informan que “no comprende en este pueblo, ni hay necesidad de feria ni mercado”, unido al aislamiento a que esta- ba sujeto, es evidente que esos talleres de herramientas y otros elementos arte- sanales serían destacados.

Menos detallado es el referente a 1857 (con datos de 1848), cuando Pascual Madoz6 nos facilita los datos de Montehermoso. Respecto a las industrias existentes, señala que “se fabrican efectos de hierro y metal, para los aperos de labranza y para las cocinas y usos domésticos”.

En ese mismo siglo Antonio de Benavides7, en su “Descripción del reconocimiento hecho en todos los pueblos…”, asevera que “había hombres de todos los oficios necesarios y hasta dos armeros”.

Resumiendo, al margen de la norma general que afectaba a los municipios en el tema artesanal, en todo ese proceso influía la existencia de materias primas, la inclinación hacia ese sector de ciertos ciudadanos y la inmigración de artesanos (como la de portugueses en Ceclavín; o la de los Rivera en Montehermoso, según veremos). Pero también la herencia: los hijos y nietos heredan las técnicas, los diseños y la habilidad que sus mayores le transmiten. Casa y taller están muchas veces vinculados estrechamente, según se decía en reseñado Interrogatorio de la Real Audiencia.

5. OBJETOS ARTESANALES MÁS COMUNES DE LA LOCALIDAD

Tradicionalmente –y hasta hace muy poco, pues hemos conocido estas artesanías en activo; incluso algunas de ellas aún continúan haciéndolo–, en Montehermoso destacaban los siguientes instrumentos(al margen de la artesanía gastronómica, como los quesos, conservas y derivados de la matanza):

Sombrerería: Gorras y objetos varios que utilizan la misma técnica: paja de centeno trenzada, con posterior decoración con lana de color y otros aditivos (botones de nácar, fieltro de colores y lentejuelas). De la fabricación artesanal y sencilla de antaño se pasó en el siglo XX a la introducción de varios elementos nuevos y que, curiosamente, son los que más fama le han dado (caso del espejo en la gorra, con su leyenda –como la del espejo roto…

Productos metálicos:

–  Campanas: surgen a mediados del siglo XIX, como veremos.

–   Objetos de cerrajería y herrería: indispensables y de elaboración local an- tes. Además de las diversas y necesarias herramientas, sobresalían las rejas de ventanas y barandillas de balcón, todas ellas artesanales; así como los cerrojos y llaves para puertas.

–  Campanillos o cencerros: ya constan en el año 1791, al menos.

–  Hojalatería: candiles y faroles, cantarillas, medidas para líquidos y objetos domésticos variados.

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Láms. 1-4. Aperos de trabajo, cerrajería, reja y farol.

Alfarería: Con numerosos talleres en el pasado, y que ya sólo se hacen testimonialmente. Famosos fueron sus cántaros, barriles y tinajas para el agua y otros usos; así como así como los útiles para la cocina (platos, pucheros, etc.) y otras labores (como macetas). Sin olvidar las baldosas, tejas y ladrillos.

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Láms. 5 y 6. Teja árabe y cántaro.

Madera: Muebles y útiles domésticos o para el trabajo. Se incluye la ebanistería. Y también la confección de objetos de Mimbre (cestas) y Anea (asiento de sillas), o los propios silleros.

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Láms. 7 y 8. Cesta de mimbre y trillo.

Piel: Curtidores: con presencia en el pasado, pero que desaparecieron paulatinamente.

–    Guarnicionero o talabartero: albardas y aparejos (colleras y serones y otros enseres de esparto) para caballerías o el trabajo, que todavía se efectúan en el seno de una familia.

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Láms. 9 y 10. Collarín y serón de esparto.

Textil: Hubo telares en Montehermoso hasta bien avanzado el siglo XX. Ya han desaparecido. Aquí incluimos también el trabajo de bordadoras y encajeras. O el que antes hacían los sastres y modistas.

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Láms. 11 y 12. Antiguo telar y rueca.

7. LA ARTESANÍA MÁS POPULAR Y ORIGINAL (Y DE LAS MÁS RECIENTES)

En los tres últimos siglos surgen labores artesanales novedosas, que no ap recían en los registros antes mencionados. Y que hoy constituyen la representación artesana más conocida fuera de la localidad, proporcionando por otro lado substanciales ingresos económicos. Se trata de la elaboración de campanas, cencerros y gorras. Con sus diferentes variantes en los tres casos, incluyendo a los esquilones y almireces en las fundiciones; y sobre todo en el último, pues esa prenda femenina se modificará en el siglo XX, según adelantábamos.

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Láms. 13 y 14. Gorras de Montehermoso y cencerros o campanillas.

Hoy vamos a centrarnos en un caso especial: en la historia de la fundición de campanas de la familia Rivera, pues se aleja de lo habitual (otro día hablaremos de otros ejemplos bien significativos).

8. LA ARTESANÍA CAMPANERA DE MONTEHERMOSO

Según decíamos, y como veremos a continuación, surge a mediados del siglo XIX por medio del linaje de los Rivera. Y está basada en la tradicional técnica de elaboración de campanas y similares (como los cañones de guerra), que utiliza un tipo de bronce como metal (el llamado popularmente “metal de campana”), en una proporción aproximada de tres partes de cobre con una de estaño. Pero el artesano se encargaba de modificar ligeramente y en base a su experiencia esa aleación, según el tipo y tono de campana que deseara –o le encargaran– hacer: siendo el tono más grave y profundo cuanta mayor cantidad de cobre posee la mezcla. La mena principal que utilizaban los maestros campaneros –y artilleros– era la estannita: un sulfuro de cobre, estaño y hierro (Cu2FeSnS4).

Me llama la atención que los artesanos montehermoseños que veremos en el apartado siguiente nos describen gran parte del proceso de elaboración de las mismas, incluyendo las dimensiones, peso, equivalencias, etc. Pero no reflejan las proporciones de metales usadas, ni los pasos que seguían desde que iniciaban hasta que la campana estaba ultimada (puede que todo ello formara parte del “secreto profesional”, que había que proteger para que su porvenir y el de su familia no peligrara…).

De todos modos, el método lo transmitirían generación tras generación, y diferirá muy poco del que aún utilizan (y del que luego hablaremos).

9. LA SAGA DE LOS RIVERA

Para realizar este trabajo me han servido de gran utilidad los datos proporcionados por mi buen amigo Máximo Rivera Calvo –tataranieto del fundador de la saga Rivera en Montehermoso–, que en parte emanan de algunos documentos9 que se conservan de los fundadores de esa conocida labor artesanal; así como las informaciones de sus primos Eleuterio y Gabriel Rivera, que son los continuadores de la actividad artesanal de campanas. Pero hemos intentado que la obligada objetividad se imponga sobre la supuesta subjetividad que pudiera surgir de la amistad y el cariño por los temas locales.

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Lám. 15. Sello de los Rivera.

La familia Rivera no era originaria de Montehermoso en primera instancia, a tenor de los datos demográficos que sobre ellos hemos recopilado: pues no constan en los Libros Parroquiales anteriores a la primera mitad del siglo XIX, según investigué hace unos años10. Además, en la página 2 del Libro de Notas que Gabriel Rivera (el primero de ellos que llega a la localidad) redactó para su uso profesional y personal11, así lo refleja: “vezino de Navageda” (o Navajeda, municipio de Emtrambasaguas, Cantabria; situado en las cercanías de Solares). Y, por si lo anterior no bastara, releyendo sus escritos se aprecia perfectamente que ni su lenguaje ni las expresiones empleadas son montehermoseñas…

Es decir, como sucedía en otros casos artesanales ya comentados, los inmigrantes fueron determinantes en algunos sectores artesanales: a menudo cambiaban de asentamiento, buscando un lugar para ejercer su trabajo (bien porque excedieran en su pueblo de origen, profesión que no existía en otras localidades, o por ambas condiciones: como pudo ser este tema de los Rivera en Montehermoso).

En la fecha mencionada debió llegar a Montehermoso, en compañía de Antonio de la Riva12: quien, en opinión de Máximo Rivera, era originario de Muruelo (o Meruelo, Cantabria, en la histórica comarca de Trasmiera). Y es muy creíble esa conjetura, ya que esa localidad cántabra posee una larga y profusa tradición campanera. Para aseverar lo anterior nos basamos en los propios datos publicados por el propio Ayuntamiento de Meruelo13:

“Desde la segunda mitad del siglo XVI, y hasta mediados del siglo XIX, hay documentados más de novecientos campaneros procedentes de Siete Villas14, que ejercieron su arte por toda la Península Ibérica, incluido Portugal, el Sur de Francia y la América española.

A mediados del Siglo XIX, había censados 128 maestros campaneros en este municipio.

Actualmente se conoce la existencia de unos 1.500 fundidores de campa- nas en las nueve poblaciones que componen la Junta de Siete Villas. Es de destacar que en 1753 una cuarta parte de los vecinos artífices de la Junta se dedicaban al viejo arte de ‘fundir metales y reducirlos a campanas’, en total 75 maestros más sus aprendices, convirtiéndose en la zona más importante de Europa y destacando por sus aportaciones.

En el ‘Diccionario biográfico-artístico’ publicado bajo el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Meruelo en el año 1994, aparece una nómina de ciento veintiocho campaneros documentados nacidos en Meruelo hasta mediados del siglo XIX, cantidad que a merced de las últimas investigaciones históricas se ha visto aumentada.

Las tres campanas más grandes España (Toledo, Pamplona y Santiago de Compostela) fueron obra de maestros de Siete Villas.

La importancia de la tradición campanera en nuestra zona, ha hecho que desde el Ayuntamiento de Meruelo se planteara la creación de un Museo de la Campana, que ya es una realidad.

El Museo se encuentra ubicado en las antiguas Escuelas de San Mamés, en un edificio de planta rectangular de 280 metros cuadrados, donde se puede conocer todo el proceso de fabricación de una campana, desde la realización de los moldes hasta que se cuece en un horno de ladrillo macizo, barro y paja”.

 * * *

Como nos dice el reiterado tataranieto de Gabriel Rivera, “son conjeturas, pero no es descabellado pensar que mi antepasado viniera acompañando al Maestro Campanero (Antonio de la Riva), como aprendiz o ayudante y recal ran en Montehermoso en su andadura itinerante. Y que, tras aprender el oficio, se independizara”.

Lo cierto –y que tenemos documentado por partida doble15–, es que en 1850 ya aparece residiendo en Montehermoso16. Pues, en compañía del maestro Antonio de la Riva –como nos dice en la primera página del Libro de Notas señalado17–, se asienta en la localidad: lleva fecha de su inicio como fundidor de campanas, 3 de diciembre de 1850.

Empezó con él a hacer las primeras campanas en el lugar donde solicita- ban repararse o hacerse. Allí acudían el campanero y el abuelo Gabriel”… “Hacían los moldes, preparaban un horno y disponían todo lo necesario para la fundición de la campana o campanas, pues en más de una ocasión fundieron varias a la vez18.

Mientras, tomaba notas minuciosas de buena parte del proceso de elaboración, que nos ha legado gracias al esmero familiar (a través del Manuscrito citado): por cierto, en él no describe meticulosamente cómo las hacían (los pasos a seguir), sino que anota aquellos datos que él necesitaba en cada momento, según el tipo o tamaño de campana que debía realizar, en base a la experiencia acumulada o la enseñanza transmitida (por Antonio de la Riva y otros).

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Láms. 16 y 17. Inicio de la memoria de Gabriel Rivera y Detalle de la descripción sobre la elaboración de campanas.

Poco después toma dos importantes decisiones: se independiza de su maestro (algo muy natural en el proceso artesanal, incluso en otros sectores produc- tivos), aunque no nos dice cuándo (puede, incluso, que estuviera motivado por el siguiente paso que da) y contrae matrimonio19 con María Gutiérrez, natural de Montehermoso y perteneciente a una familia de alfareros20. Un año después (10 de julio de 1853) tendrán su primera hija (de los nueve que conocemos21), Amalia Rivera Gutiérrez, que y morirá dos años después. Profesión ésa muy desarrollada antes en la localidad, de acuerdo con lo que hemos expuesto. Ambos darían origen a la saga local de los Rivera, que se perpetúa hoy muy profusamente en el lugar (y fuera de él, incluso en el extranjero, pues algunos emigraron a Argentina…).

A Eloy Rivera le transmitieron que su bisabuelo llegó a trabajar como alfarero con la familia de su mujer22, lo que no le sería muy difícil de ejercer (dadas las relaciones ya comentadas por el tema de los moldes). Pero sería coyunturalmente, porque después vuelve a su anterior profesión de fundidor de campanas.

El mismo Eloy nos dice que “marcha a Madrid, y posteriormente a Barcelona, donde encontró una fundición en la que entró a trabajar. En ella hacían varios utensilios de bronce (como almireces, pero no campanas). Allí estuvo unos dos años y aprendió el oficio23.

Después regresa y se establece definitivamente en el pueblo. Y comienza a fundir sus primeras campanas, ya con el conocido lema de “Rivera me fecit24, que sus descendientes han perpetuado (aunque con algunas varianzas, según veremos). Sin embargo, la primera campana hecha por él y que esté catalogada lleva fecha de 1858, y se encuentra en la parroquia del pueblo cacereño de El Bronco25.

Regresando a las fuentes orales mencionadas (que nunca hay que desdeñar), “una vez que conoció bien los secretos de la fundición de las campanas, que se independiza e instala por su cuenta, Gabriel Rivera monta el primer taller de fundición fijo en Montehermoso. Estaba situado en la calle Quintana (en el barrio del Castillo, donde al parecer tenía la familia de su esposa la primitiva alfarería a la que hemos hecho alusión). Allí se fundían solamente las campanas, pues otro tipo de utensilios que también trabajaban como almireces, esquilas, hebillas, etc. se hacían en lo que llamaban ‘La fragua’ (en la actual calle Argüelles, cerca del actual Parque Municipal)”.

En su vejez (concretamente, en 1884, de acuerdo con una nota familiar que se conserva) formó una sociedad con sus hijos (Julián y Galo Rivera Gutiérrez)26, que perduró hasta su muerte. En esa etapa firman las campanas como “Rivera et filii fecerunt me”: según prueba una de ellas de 1900, instalada en la iglesia de Otero (Salamanca); u otra que se conserva en el propio taller, de 1899, destinada al futuro Museo que se pretende instalar en Montehermoso.

Por causas que desconocemos –aunque suponemos, pero por partida doble–, Galo Rivera abandona más tarde la sociedad y se marcha a vivir a Zarza de Granadilla (Cáceres), donde contrae matrimonio y cambia de actividad laboral.

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Láms. 18-20. Campana elaborada por Gabriel Rivera. 1862 (recuperada para el futuro Museo); datos sobre dimensiones y peso (cuartas, dedos, arrobas y libras) de un tipo de campana (“romana”, o románica…); y detalle para la elaboración de almireces, tan demandados entonces.

La siguiente generación la formó su hijo Julián Rivera Gutiérrez (el tercero de sus hijos y el primero varón, nacido el 16 de marzo de 1857), que queda sólo al frente del negocio (pues Galo se marchó a Zarza de Granadilla, como decíamos). Julián fue el que montó el taller en la Calle Moreno Nieto, local que compró su padre, Gabriel. En ese lugar se realizaban ya todas las tareas de fundición: no sólo campanas, sino todos los demás utensilios que fundían (esquilones, almireces, etc.).
Al igual que su padre, también redactó una pequeña obra en la que iba anotando sus experiencias, métodos, tamaños y equivalencias de las campanas, tipos de las mismas que fundían (grandes, o “romanas”; y más pequeñas, o “esquilonadas”), datos de sus hijos, etc. He analizado detenidamente ambas y varios pasajes son idénticos o similares. Lo que es natural, pues decíamos que las actividades artesanales se transmitían de padres a hijos.

Y, como novedad, introduce la norma de numerar las campanas que fundía Lo que nos ha proporcionado cierta información acerca de su prolífera obra).

Aunque la presencia de faltas ortográficas parezcan indicar lo contrario, en su obra se intuye un cierto bagaje cultural, algo muy habitual en la familia (antes y después).

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Láms. 21-22. Dibujo personal de Julián sobre los dos modelos de campana que fundía (diseño de la “tarraja”); y c ampana del taller de Julián Rivera. 1896

En el apartado demográfico, el número de hijos que tuvo fue parecido al de su progenitor, ya que en la Memoria citada refleja los datos de ocho (con la fecha de nacimiento de los mismos): Luciano Rivera Calvo (8-I-1883), Francisco (10-X-1884), una niña muerta (21-VIII-1886), Eusebio (3-XI-1888), Cesáreo (25-II-1891), Mariana (17-X-1893), Rufina (7-IV-1897) y Mª Concepción (14-XII-1899).

El hijo de Julián, Cesáreo Rivera Calvo, continuó con el taller artesanal de campanas y demás elementos de fundición, a pesar de no ser el mayor de los hijos: en un principio también trabajaron sus hermanos (Luciano, Francisco y Eusebio) con el padre; pero, en opinión de Eloy Rivera, dos de ellos27 emigraron a Argentina en aquellos años 20 (1920…) tan propensos a la emigración (además, ya eran bien adultos, por lo que tal vez se marchan para desarrollar en aquel país sudamericano la tradición campanera, como hicieron otros muchos artesanos de Meruelo). Y Francisco cambió de profesión, por motivos que ignoramos: eran demasiados para un mercado que posiblemente tenían ya acoplado…

Éste fue quien, sobre el taller, construyó la vivienda: en la referida calle de Moreno Nieto.

Sin embargo, y de acuerdo con lo que ya antes hemos apuntado, Cesáreo también ingresó en el Seminario de Coria al despuntar el siglo XX (al igual que su primo Salustiano y su tío Celestino). Pero a los seis años de permanecer allí se vino para casa y empezó a trabajar con su padre.

Esa estancia le dio una cultura apreciable, como aún recuerda su nieto (Máximo Rivera): “mi abuelo Cesáreo tenía máquina de escribir y la utilizaba, así como papel de carta timbrado con el emblema de la empresa. Tuvo la ocurrencia de mandarle una carta a la mayoría de los curas (con los que mantenía relaciones, por su permanencia en el Seminario y el hecho de tener dos familia- res sacerdotes) de las diócesis de Coria, Plasencia, Salamanca, Ávila, etc. ofreciéndoles sus servicios y dándoles la oportunidad de reparar todas las campanas que estuviesen rotas. Esto le dio bastante trabajo y buenos beneficios”…

En la fotografía que adjuntamos (de los “felices años 20”), aparece con un joven ayudante (labor que después harán sus hijos) haciendo dos campanas «gemelas»: éstas se hacen con el mismo molde y llevan las mismas dimensiones. Esto supone que, después de fundidas, tendrán idéntico toque (o, al menos, muy similar): siempre que echen el mismo metal…

El personaje y su trabajo quedaron marcados entre los recuerdos más señalados de la niñez de quien esto escribe. Imaginen por un momento a un niño muy curioso, observando desde la puerta del obrador esas labores que para mí eran mágicas: sobre todo cuando se rompían los moldes de arcilla, mostrando la campana en todo su esplendor. A veces, consciente de mi curiosidad, me permitía Cesáreo acceder al recinto y que contemplara su trabajo con mayor proximidad (supongo que lo haría cuando existía menos riesgo…).

Al igual que su padre, numera las campanas que realizaba. Pero no todas: hemos hallado algunas hechas por él que carecen de numeración, sin que sepamos el motivote ello.

Colaboraban en el oficio artesanal los hijos de Cesáreo: Eloy (a quien vemos en una imagen colocando una campana, en los años 60, en la parroquia de Valencia de Alcántara, Cáceres), Gabriel, Julián y Cesáreo Rivera Domínguez. Hasta que a la muerte del padre, ocurrida en el año 1.970, hubo un reajuste familiar y de bienes.

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Láms. 23 y 24. Cesáreo y su ayudante en los años veinte; y Eloy Rivera en Valencia de Alcántara

Y damos fin a la etapa de Cesáreo con el comentario de su referido nieto: “recuerdo bien, siendo yo un niño, pues pasaba todo el tiempo libre en el taller, que aunque el peso principal del trabajo del moldeado de la campana lo llevaban mi padre y mis tíos, en los momentos delicados y complicados, como la fundición propiamente dicha, estaba él siempre presente. Al menos hasta el año 1962 siguió dirigiendo la empresa. Continuó mi tío Gabriel”.

Como atestiguan sus hijos y sobrino, no desaparece la artesanía en cuestión pues, aunque algunos de los hijos se centran en el sector del automóvil, otro de ellos, concretamente Gabriel Rivera Domínguez, prosiguió con la fundición en un local de la carretera de Pozuelo, a las afueras de Montehermoso, donde se mantuvo hasta 1996.

Los hijos de este último, Eleuterio y Gabriel Rivera, continuarán la tradición familiar. En el año 2001 se trasladan al Polígono Industrial de Montehermoso, dando a la industria un enfoque más acorde con los tiempos actuales, lo que redunda en una mayor producción y una gama más variada. Les agradecemos las aportaciones que nos han proporcionado.

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Lám. 25. Gabriel Rivera Domínguez, penúltimo artesano de “Campanas Rivera”.

Actualmente, la citada empresa elabora campanas de diversos tamaños y básicamente de dos estilos: “Gótico” y “Románico”; siguiendo rigurosamente un proceso artesanal, similar al tradicional: es decir, al que ya utilizaba el primer Rivera (y que él lo aprendió de Antonio de la Riva, y que era el método usual en esta artesanía).

Para realizarlas, hay que seguir una serie de pasos, que resumimos a conti- nuación:

–    En primer lugar, se corta un patrón en madera (llamado tarraja). Se cuelga ese patrón de una viga (el “zintrel”, o cintrel, que escribía el primer Gabriel Rivera en sus notas) y se comienza a construir encima, con ladrillo y barro, el primer molde.

–    Una vez que está acabado el primer molde, se hace encima la llamada “falsa campana”: es decir, otro molde a base de barro y cera superpuesto sobre el primero.

–    Cuando está terminada y seca la “falsa campana”, se moldea de nuevo encima de ella, quedando entre el primer y tercer molde.

–    Acabado ese proceso, se levanta con cuidado el tercer molde, el de fuera, quedando al descubierto la citada “falsa campana”, que se elimina.

–    Cuando ha finalizado esa operación, se coloca el tercer molde sobre el primero. Como es evidente, al faltar la “falsa campana”, queda un hueco entre ambos. Y es en ese espacio donde se introduce el bronce (según hemos descrito ya, en una proporción aproximada al 75% de cobre y 25% de estaño; variando un poco según el tono y timbre que se desee dar a la campana). Pero, antes, se cubren o entierran las campanas –pues suelen hacerse varias a la vez, para aprovechar la fundición– con tierra, para que una vez echado el bronce no se rompan los moldes y se enfríe el metal lentamente (bajo tierra).

–    Y, cuando termina esa operación, estando ya el metal endurecido y frío, queda terminada la campana. Ya sólo falta romper el tercer molde, el de fuera, y ya tenemos la campana.

–    La última operación –que es muy delicada y precisa– es la afinación de la nota musical de la campana, el citado tono y timbre. Ahí radica el verdadero y auténtico secreto del campanero (además de las proporciones de cobre y estaño utilizado).

–    Para que aparezcan letras o dibujos en la campana, hay que grabar los mismos en el primer molde; cubriéndolos después con cera, para que la “falsa campana” no se incruste en ellos. Cuando se elimina ese segundo molde, se quita la cera. Y, al verter el bronce líquido, quedan rellenas las letras y los signos que se desea que aparezcan en la campana.

–    Por último, ya sólo falta limpiarla y añadir los complementos: yugo (para que se pueda soportar en la torre), badajo (o mazo, en las más modernas de percusión eléctrica con control remoto), etc.

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Lám. 26. Preparando los moldes internos.

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Lám. 27. Secado de los moldes internos.

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Lám. 28. Modelado de la “Falsa Campana”, con cera y arcilla, por Eleuterio Rivera.

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Lám. 29. Ultimando la cubierta exterior de arcilla.

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Lám 30. Vaciado del bronce en los moldes enterrados.

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Lám. 31. Extracción del molde exterior (“tercero”).

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Lám. 32. Las campanas ya están listas, con soporte (“yugo”) y todo.

En los últimos años se han incorporado más variedades28, destacando los carillones y los relojes eléctricos para iglesias, ayuntamientos y otros edificios. En los que la tecnología se incorpora al proceso artesanal.También ha cambiado el sistema de comercialización: por ejemplo, la empresa actual ya no recurre al envío de cartas a las parroquias (como hacía Cesáreo Rivera), sino que se apoya en el sistema informático o similar.El último proyecto de “Campanas Rivera” promete ser muy interesante, pues actualmente trabajan en la creación de un Museo, recuperando campanas del pasado: ya cuentan con obras de los primero artesanos de la familia, como una de Gabriel Rivera de 1862, otras con sus hijos de 1896 y 1899, algunas de Julián posteriores a esa fecha, o de Cesáreo y Gabriel. Y, lo que más nos ha gustado, es el sentido didáctico que pretenden darle (proporcionando a los visitantes información de todo el proceso de elaboración, así como la historia de la empresa).Ha transcurrido ya más de siglo y medio desde que Gabriel Rivera, iniciador de la saga, fundiera las primeras campanas. Y hoy te las encuentras en lugares tan distantes como la citada de El Bronco (Cáceres, la más antigua conocida: de 1858), Castellón de la Plana (San Pere del Grau, con 8 campanas del año 2000), cuatro de las 5 campanas de la Concatedral de Cáceres han sido refundidas en Montehermoso (1892, 1974, 1984 y 1991), varias en la comarca del Alba de Tormes, en la iglesia de San Vicente de Ávila, cuatro en la iglesia de Santa Mª la Mayor de Béjar, dos en la de Don Benito, en todas las torres de las iglesias de Jerez de los Caballeros (Badajoz), catedrales de Segovia y Ávila, etc. Incluso aparecen en Portugal.

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Lám. 33. Carillones instalados.

Muchas anécdotas podrían adjuntarse a este trabajo, siendo la más conocida la siguiente:

La campana “bomba” de la torre de Montehermoso la fundió Cesáreo Rivera en el año 1919 y la llevaron del taller a la torre en un carro para colgarla en su lugar. Esto sucedía el día 26 de Agosto del citado año y, como los mozos estaban salientes de las fiestas patronales, se unieron a la tarea de acarrear y echar una mano. En el acontecimiento acabó participando todo el pueblo, y se dice que desde ese año cuentan las fiestas de San Bartolomé con tres días de celebración, pues hasta entonces solo eran festivos el 24 y el 25 de Agosto.

Y así finalizamos esta ponencia sobre la artesanía de las campanas en Montehermoso que, desde hace 160 años, cinco generaciones de Riveras se han encargado de diseminar por toda la península. Siendo uno de los cinco talleres de fundiciones de campanas que existen en toda España: Quintana, de Palencia; Portilla, de Santander; Rivera, de Montehermoso (Cáceres); Ocampo, de Caldas de Rei (Pontevedra); y Rosas, de Torredonjimeno (Jaén). Según se nos ha informado, las tres primeras son las de mayor producción.

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Lám. 34. Campana actual con destino a Corea del Sur.

Una referencia a nivel nacional. Y una actividad que hoy es inherente al patrimonio cultural y artesanal de Montehermoso.

A lo largo de la historia, su exclusivo tañido y repicar han convertido a las campanas en el sistema de comunicación comunitaria por excelencia: nos mar- can el correr del tiempo, nos anuncian las conmemoraciones –tristes y alegres–, actos civiles y religiosos, festividades, avisos (llamamientos, catástrofes, incendios…), etc. Y, en este apartado, Montehermoso –a través de la familia Rivera– desempeña una misión muy destacada.

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1 www.turismocaceres.org/index.php?option=com

2 http://pares.mcu.es/Catastro/

3   Catastro del Marqués de la Ensenada. Respuestas Generales del Concejo de Montehermoso. Sección de Rentas del Archivo General de Simancas (1752) Ministerio de Cultura. Portal de Archivos españoles: http://pares.mcu.es/Catastro/servlets/Servlet Controller?accion=4&opcionV=3&orden=1&loc=7679&

4  Datos del Censo de Floridablanca publicados por el INE

5   Interrogatorio de 1791 de la Real Audiencia de Extremadura. Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Respuestas del concejo de Montehermoso. BARRIENTOS ALFAGEME, Gonzalo y RODRÍGUEZ CANCHO, Miguel: “Versión del Interro- gatorio de la Real Audiencia de Extremadura”. Asamblea de Extremadura. Mérida, 1995.

6  MADOZ e IBÁÑEZ, Pascual (1845-50): “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar” (16 tomos). Madrid.

7  BENAVIDES, Antonio de: “Descripción del reconocimiento hecho en todos los pueblos, caminos, veredas, ríos, arroyos, puentes, vados, bosques y Sierra de Gata en la frontera de Extremadura con el reyno de Portugal desde la margen derecha del río Alagón hasta su encuentro con el Tajo y continuación de éste a el Herja, línea divisoria de todo el reyno”. Biblioteca Nacional. Sección de Manuscritos. Madrid.

8  En el Centro de Iniciativas Turísticas local hay un Museo Etnográfico, con una exposición perma- nente de los objetos artesanales que se hacían y utilizaban antiguamente en la localidad. Además, cada año, desde 2000, se realiza un Mercado Rural Artesano el domingo antes del día de San Barto- lomé (24 de Agosto), con asistencia de artesanos de toda la zona y de fuera de ella.

9  Manuscritos sin paginar de Gabriel y Julián Rivera.

10  QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: “Los apellidos de Montehermoso y su trasfondo histórico y demográfico”. XXXV Coloquios Históricos de Extremadura, 2006. http://www.chde.org/

11  Importante Manuscrito aportado por la familia Rivera Calvo, que nos ha servido de gran utilidad a

la hora de realizar y analizar esta ponencia.

12  “El mi maestro”. Según escribe en la página 1 de ese documento.

13 www.meruelo.es/

14 Inicialmente la componían los municipios de Bareyo, Arnuero, Noja, Meruelo, Argoños, Escalante y Santoña.

15   QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: “Los apellidos de Montehermoso…”. Y en el Manuscrito citado.

16  Aún no se había casado: Así pues, supongo que eligen este lugar como base al ser un gran pueblo desde el que se desplazarían a varias comarcas o zonas cercanas: Valle del Alagón, Tierra de Granadilla, Sierra de Gata, Las Hurdes y Portugal.

17  Con muy buena grafía, por cierto.

18  Comentario de Máximo Rivera Calvo, a quien se lo transmitió su padre, Eloy Rivera Domínguez.

19  En 1852. Ese acto, registrado en el Libro de Casamientos de la parroquia de Nuestra Señora de Asunción de Montehermoso (documentos que hoy se hallan en el Archivo Diocesano del Obispado de Coria-Cáceres), es el primero en el que encuentro a un Rivera en la localidad.

20   Profesión relacionada con la de campanero, ya que los moldes hay que hacerlos de barro. La familia de María “hacían cántaros, tinajas, pucheros, etc.; en barro, cocidos al horno” (según recuerda su biznieto, Eloy Rivera Domínguez)

21   La relación completa de sus hijos, además de la citada, es ésta: Salustiana (nacida en 1855 y muerta en 1858), Julián (continuador del taller, del que luego hablaremos), Galo (nació en 1859), Salustiana (nacida en 1862 y fallecida –como la difunta hermana del mismo nombre– cuatro años después), Martina (nacida en 1864), Celestino (nació en 1867), Nicasio (nacido y fallecido en 1869) y otro niño que nació muerto en 1873. Rasgos demográficos muy comunes entonces.

22  Puede que fuera entonces cuando se desliga de Antonio de la Riva…

23   Intuyo que, de ser cierto ese viaje, lo hizo para perfeccionar la técnica y aprender otras nuevas (como el tema de los almireces). Sobre todo tras la separación de Antonio de la Riva. Pues el oficio ya lo conocía.

24  Imitando, tal vez, la tradición de los campaneros de Meruelo, que su maestro le transmitió.

25  Es lógico que antes habría fundido alguna más pero, o no lleva fecha (algo que a veces omitían), o se han deteriorado (algo que sucede a menudo), o aún no se han hallado…

26   El otro hijo, Celestino, ingresaría en el Seminario y se hizo sacerdote. Más adelante haría lo mismo un hijo de Galo (Salustiano), y un hijo de Julián (Cesáreo, aunque después lo deja). Imagino que las relaciones con el sacerdocio le vendría muy bien a la familia, profesionalmente hablando…

27  Luciano y Eusebio Rivera Calvo.

28  Sin olvidar los almireces y otros objetos, sean prácticos o decorativos.

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Domingo Quijada González.

INTRODUCCIÓN

Aunque en otras materias tuvo un desarrollo precoz –caso de la filosofía, con Urbano González Serrano en el último cuarto del siglo XIX–, la incorpora- ción de Navalmoral al circuito literario es bastante reciente, pues tendremos que esperar a que el XX llegue a su ecuador para que surjan reconocidos escritores nacidos o residentes en la capital del Arañuelo: la obra impresa más antigua que conocemos data de 1945, cuando Víctor Gutiérrez Salmador edita una novelita, «Reina Morala”.

… debido a lo extenso de este artículo, se ha procedido a convertirlo en archivo para descargarIcono pdf

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Domingo Quijada González.

1.  INTRODUCCIÓN

Cada vez que deseamos adentrarnos en la historia de Navalmoral para ana- lizar el conflicto en cuestión y épocas anteriores nos encontramos con la enorme dificultad que conllevael hecho de no hallar documentación escrita y objetiva relativa a esos años, puesto que casi la totalidad de la misma fue destruida por los invasores galos durante la Guerra deIndependencia: consta en el Archivo Municipalque “los papeles del Ayuntamiento fueron utilizados como cama para las caballerías por los franceses…”.

Sólo disponemos de los Libros de Sesiones municipales desde el 1-I-1806 (y muy incompletos, especialmente durante el conflicto bélico, ya que sólo se limitan a reflejaralgunos acuerdos que afectaban a la vida local en determina- dos aspectos), Libros de Cuentas Municipales, Archivo Parroquial de la iglesia de San Andrés (para analizar, sobretodo y al margen de los religiosos, los te- mas demográficos, aunque el de Difuntos presenta una destacada interrupción hasta diciembre de 1809, por fallecimiento del párroco), losLibros de Cuentas de la Campana de la Mata (que nos ayudan en asuntos económicos, así como en algunos aspectos administrativos o de gobierno local y de la zona) y diversos datos sueltos (comunicaciones, avisos, requerimientos y otros documentos), que hemos interrelacionado entre sí para obtener bastante información fidedigna.

Igualmente, hay una bibliografía –que luego reflejaremos al final, o en las notas a pie de página y aclaratorias– que analiza diversos aspectos de la con- tienda en la comarca.

Para fechas anteriores y comparativas contamos con trabajos tan socorridos como las Relaciones del cardenal Lorenzana (1782), el Interrogatorio de D.

 

Libro de Actas nº 1: 11-I-1806/28-12-1833

 

 

 

Tomás López (geógrafo de su Majestad, con datos tomados en 1776), el Censo de Floridablanca (don José Moñino Redondo, aquel buen ministro de Carlos III, de 1787) y eltan reseñado «Interrogatorio de la Real Audiencia de Ex- tremadura» (1791).

De los documentos o censos anteriores extraemos que, al comenzar el siglo XIX, Navalmoral ya era el pueblo más grande de la comarca (y uno de los ma- yores de laprovincia): con unos 600 vecinos y alrededor de 2.500 habitantes (en el citado Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura aparecen 591 y 2.430, respectivamente),dedicados en su mayor parte al sector agropecuario (en el citado censo constan 174 agricultores, 173 jornaleros y 80 ganaderos –lanar, caprino, cerda y vacuno, predominando elovino–; seguido de un artesanado casi rural: 80 industriales había en esa rama entonces).

Los agricultores se repartían (o les eran adjudicados) lotes de las tierras comunales de la Campana de la Mata (compuesta por Navalmoral, Millanes, Peraleda de laMata y Torviscoso, que administraban conjuntamente las si- guientes dehesas: el Ejido Grande, Cerrocincho y parte de El Berrocal; aunque eran los alcaldes de Navalmoral yPeraleda quienes se alternaban en esa mi- sión); de las tierras de propios municipales (Casasola, La Hilera, Dehesa del Matadero, Dehesón-Buenavista-Las Mojeas, EjidoChico, Ejido de la  Jara, Ejido Gallinero, El Fondón, La Chaparrera, Horco y El Turuñuelo); o de las que compartían Navalmoral y Millanes de la Mata, con una elevada superficiedebi- do al reparto de Baldíos del finales del siglo XVIII (Dehesa de Abajo, Dehesa de Arriba, Dehesa Nueva, Cancho Redondo, Casarejo, Ejido Nuevo, parte del Berrocal yRaygosillo). Que laboraban gratuitamente o abonando un pequeño canon, en base a unos cultivos cerealísticos y de leguminosas por pequeños agricultores, con la únicacondición de «desmonte», «suertes» o lotes de tierras de tierras comunales que se rotaban (para darles descanso), especialmente en el Ejido Nuevo y Raygosillo, y que repartía elGremio de Agricultores. Y aprove- chaban los pastos o las bellotas que el municipio o el Concejo de la Mata no arrendaba a los ganaderos forasteros trashumantes, tambiéncomunalmente, aportando un número escaso de cabezas de ganado por familia, que eran custo- diados por un pastor común contratado (sobre todo en El Berrocal y Dehesa de Arriba). La dehesa boyal –o Dehesa Nueva– se destinaba a las yuntas de labor (vacas y bueyes en su mayoría, de ahí su nombre), donde pastaban gratis en el sector que nocultivaban.

El aprovechamiento de las demás dehesas era diverso, destacando el arriendo o subasta de pastos, rastrojeras, labor, leña, montanera, corcha, carbón, etc., a vecinos dellugar o a forasteros, con lo que obtienen los Ayuntamientos y Concejo unos ingresos para atender el presupuesto y pagar los impuestos.

Se completaba el vecindario con otras profesiones, entre las que destacan tres eclesiásticos, un administrador de Correos y Postas, un administrador de la

 

 

 

Real Renta del Tabaco, un boticario, un cirujano, un médico, un escribano, un maestro de primeras letras, un sacristán, un maestro de albéitar (veterinario) y herrador, 70 viudas(con serios problemas para subsistir entonces), 18 tejedores, 10 carpinteros, 9 huérfanos (tema similar o pero que el de las viudas, depen- diendo de la existencia de familiarescomprometidos o no), 9 oficiales de alba- ñilería, 8 arrieros, 8 carreteros, 6 herreros, 4 sastres, 8 zapateros, un alcaide de la Real Cárcel, un cortador y un pregonero. El jornalasciende a cuatro reales; pero, en época de siega, se le añade comida y vino (unos nueve reales vellón).

A pesar de los numerosos impuestos (la Corona, ciudad de Plasencia, Igle- sia, del propio Concejo o Ayuntamientos, etc.), la nota destacable era la igual- dad generalizadaentre los vecinos, la ausencia de importantes «clases sociales» en nuestra localidad.

Demográficamente, el comportamiento de Navalmoral era similar al de un pueblo grande extremeño o castellano. Por ejemplo, en 1803se bautizaron en la localidad 98 niños;y, si tenemos en cuenta que la población rondaba los

3.000 habitantes, obtenemos una Tasa de Natalidad que se aproximaba al 33 por mil, que se ajustaba a lo usual de aquella época (oscilaba en torno al 35 por mil, generalmente).También conocemos el número de adultos fallecidos (en el Archivo Parroquial no consta el número de párvulos que morían en aquellas fechas), que ese año ascendió a la cifrade 32(en 1802 hubo 30 y en 1804 su- bió hasta 68, pues se presentaron epidemias, tan habituales entonces); como solían morir más niños que adultos, calculamos que elnúmero de defunciones totales giraría alrededor de 80, con lo que la Tasa de Mortalidad se aproxima- ría al 27 por mil (cifra que también podemos considerar adecuada a losparáme- tros de entonces. Y en el Libro de Matrimonios de la Parroquia de San Andrésfigura el número de bodas que se celebraron ese año 1803, que fue de 23.

Por cierto, en los años previos a la contienda ya se aprecia la llegada pro- gresiva de inmigrantes, dada su ubicación junto a la Cañada Real Carretera de Extremadura(que los Borbones habían mejorado), que se dedican básica- mente al sector artesanoindustrial. Como ya hemos expuesto en otros trabajos, muchos de ellos formarán parte delconjunto socioeconómicopolítico descollan- te de la localidad.

Por lo demás, el pueblo permanecía al margen de otros acontecimientos que afectaban a la vida comarcal: en 1802 muere Cayetana de Alba sin que tuviera

 

 

2  Archivo Parroquial de San Andrés. Libro de Bautismos nº 7 (1798-1808).

3  Archivo Parroquial de San Andrés. Libro de Defunciones nº 3 (1765-1808).

4  Archivo Parroquial de San Andrés. Libro de Matrimonios nº 2 (1771-1816).

 

 

 

hijos, por lo que todos sus bienes pasan a la Corona. Esa noticia llena de gozo a localidades cercanas bajo su jurisdicción, como Almaraz, Belvís y Las Casas, Valdehúncar yotros municipios del entorno, que declaran fiesta el 3 de agosto de ese año. Sin embargo, en 1806 hereda esas propiedades el Duque de Frías, que se convierte en el nuevo señorde gran parte de nuestra comarca.

Lo nacional: al empezar el XIX, bastante cerca del Arañuelo tiene lugar la Guerra de las Naranjas, que pudo afectarnos al ser éste el paso más adecuado entre Madrid yPortugal, a través del «camino real»; pero de cuyo hecho no tenemos constancia puntual (sólo suposiciones más o menos creíbles), al faltar la mencionada documentación.Además, en mayo de 1803 se inicia una nueva guerra anglo francesa, que terminará implicando a España y nos llevará al de- sastre de Trafalgar.

Pero, centrémonos en el tema en cuestión, y en los hechos más importantes.

 

 

2.  EL ANCESTRAL GOBIERNO MUNICIPAL

 

 

Respecto a la vida municipal morala, tanto a finales del XVIII (según los famosos «interrogatorios») como a principios del XIX (lo volvemos a ver en 1806 y siguientesaños, incluso en plena Guerra de Independencia), el absolu- tismo moderado de Carlos IV y Godoy permitía cierta liberalidad (ya que la decisión del alcalde saliente erafundamental…). Así, en el Libro de Actas co- rrespondiente a las Sesiones celebradas en 1806 leemos literalmente5:

«El alcalde y regidor, al finalizar cada año (normalmente, el 25 de diciem- bre), según costumbre inmemorial y con arreglo al real privilegio de villazgo, nombran a 12personas capaces e idóneas, con el título de electores, en los que concurren todas las cualidades necesarias para ejecutar la referida elección de oficios (alcalde ordinario y dela Hermandad, regidor, alguacil mayor, escribano etc.); quienes, el día 26 por la mañana, se juntan en el Ayuntamiento para aceptar y jurar sus cargos; y, una vez ejecutadolo anterior, van todos juntos a la iglesia parroquial de San Andrés donde, a las once de la mañana (después de Misa Mayor), se reúnen para realizar los citadosnombramientos de los cargos de justicia para el próximo año. Lo hacen del siguiente modo: cada uno de los doce vota a uno de ellos o a otro distinto, eligiendo así losmencionados cargos de acuerdo con los votos obtenidos. El día 31 del mencionado mes de diciembre, último del año, se congregan en el Ayuntamiento los elegidos y otros cargos municipales nombrados, donde aceptan los mismos y juran por Dios Nuestro Señor, haciendo la señal de la cruz, tomando así posesión«.

 

 

 

Libro de Actas nº 1: 11-I-1806/28-12-1833.

 

 

 

Ese era el sistema, y así lo exponemos textualmente. Según puede analizar- se, se le daba cierta responsabilidad al pueblo, pero delegada en el alcalde y regidor del añoanterior. Por eso no podemos considerarla “democrática”, aun- que esa decisión era “menos mala” que otras previas o posteriores basadas en los nombramientos directos acargo del rey o gobernador correspondiente.

En los años siguientes, debido a la Guerra de la Independencia (no nos lo dicen, pero es evidente), no hubo Sesiones ni hay información objetiva escrita que haga alusióna ese tema. Pero, el día de Navidad de 1811 (aún seguían aquí los franceses) encontramos que se reiteran los actos de elección y posesión como se hacía cinco años antes oen el siglo XVIII, tanto en el Ayuntamiento como en San Andrés (aunque en esta ocasión matizan que este proceso se hace de acuerdo con el Real Decreto de 1747). Es decir, quelos invasores no modifi- can el tradicional sistema de elecciones o nombramientos municipales.

 

 

De acuerdo con la documentación conservada, conocemos a los primeros alcaldes de Navalmoral del siglo XIX, elegidos mediante el proceso ya reseña- do. Algunosrepetirán más adelante, mientras que otros no volverán a ser elegi- dos:

 

 

– Luis González Marcos                                1- I-1804 — 31-12-18056

– Joaquín Nuevo                                            1- I-1806 — 31-12-1806

–  Eugenio Marcos                                          1- I-1807 — Se desconoce el cese.

–  Andrés Marcos Roda                                         Consta en octubre de 1807, y antes el anterior.

–  No hay datos de los años 1808, 1809 y 1810

– José Yuste                                                   1- I-1811 — 31-12-1811

 

 

Como es lógico, los vacíos existentes guardan relación con las fases béli- cas, dependiendo del control local por las Juntas o los franceses.

Sin embargo en 1812, 1813 y 1814 no se lleva a cabo ese curioso sistema electoral, ya que son elegidos por las Juntas (que controlan el país durante la citada Guerra), ointervienen los invasores galos (según las fases de la guerra).

Al finalizar el conflicto, y con el regreso de Fernando VII, se producen unas importantes modificaciones, según veremos más adelante.

 

 

 

 

 

Libros de Cuentas de la Campana de la Mata.

 

 

 

3.  ESTALLA LA GUERRA

 

 

Evidentemente, hubo unos preparativos previos emanados del comporta- miento de los galos, entrando en la península y ocupando las plazas principales con el pretexto deinvadir Portugal.

Así, el 17 de octubre de 1807 el Intendente General del Ejército y Provincia envía una circular desde Badajoz al alcalde de Navalmoral (Andrés Marcos Rodas) con elsiguiente texto:

 

 

“Como el corto vecindario de la villa de Almaraz no podrá por sí sólo hacer los suministros de bagajes, pan y cebada que exijan en su tránsito las tropasdestinadas a formar en esta Provincia un exercito de observación, pre- vengo a VS. dé las ordenes más terminantes a las Justicias de los Pueblos in- mediatos que auxiliena la de Almaraz con todas las provisiones necesarias de aquellas objetos, echando mano de cualesquiera fondo y por qué la Villa de Navalmoral también de ese Partido sehalla en igual caso dispongo a VS. por los mismos medios que se halle surtida de todo para que las tropas no encuen- tren el menor obstáculo en su marcha, pasando VS. sifuese necesario a acti- var el suministro personalmente, pues de cualquier faltan harán de ser respon- sables sin excusas los que debiendo precaverla y removerla en tiempono lo hubieren así verificado. Encargo a VS. Repetidamente el cumplimiento de lo referido y de quedar en ejecutarlo me dará VS. aviso”7.

 

 

También se reciben diversos oficios desde Badajoz para que se proporcio- nen alimentos y todo lo imprescindible a las tropas españolas que pasan o se reúnen enNavalmoral8:

 

 

–   Regimiento de Suizos de Redin, el de Dragones de la Reina y el de Vo- luntarios de España, a los que deben dar pan, cebollas y alojamiento (17-X- 1807).

–   Tres escuadrones del Regimiento de Dragones de Pavía, que vienen para esta plaza (23-XII-1807).

–  Resto del Regimiento de Dragones de la Reina, que han de transitar por el Arañuelo hasta acantonarse en Garrovillas (29-XII-1807).

 

 

 

7  Archivo Municipal de Navalmoral, Libro de Cuentas: 1804-1837

8  López Moreno, Eulogio: “El paso de los franceses por el Campo Arañuelo”. II Coloquios Históri- co-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, Navalmoral, 1996.

 

 

 

Tras los condicionantes y agravios precedentes, y una vez que se produce el levantamiento de los madrileños el 2 de Mayo de 1808, se suceden los conflic- tos bélicos ennuestras comarcas con sus lógicas repercusiones.

Aún no habían llegado aquí los franceses pero, el 2 de julio de 1808, el ge- neral español don Antonio Arce establece el Cuartel General del Ejército de Extremadura enNavalmoral9Instalan un hospital en esta Villa y hay que dotar- les de todo lo necesario (con los gastos lógicos) Inician el reclutamiento de soldados (formando el Regimientode Infantería Voluntarios de Plasencia, divi- dido en dos batallones de 5 compañías cada uno, con 1.100 miembros en total) y comienzan las labores de espera y vigilancia.

Fue una situación transitoria pues, en diciembre de ese año 1808 (día 11), los galos llegan desde Madrid y toman Talavera de la Reina, dominando en pocos días toda lamargen derecha del Tajo, incluyendo el Arañuelo (se apode- ran de Navalmoral el día 14). De este modo, se suceden los enfrentamientos entre los generales españoles Galluzo yCuesta contra los franceses Ney, Víctor, Soult y otros, por dominar la carretera y el Puente de Almaraz (o de Albalat, sobre el Tajo), que durarán 5 años.

El 28 de enero de 1809 los españoles se apoderan del mencionado puente, que es volado por el general Cuesta para evitar que pueda ser utilizado por los franceses. Y, enjulio, tiene lugar la batalla de Talavera, en la que Cuesta y el inglés Wellesley vencen a los galos.

Que vuelven a la carga y, a partir de agosto de ese año, las tropas de Soult y Víctor entran por el puerto de Béjar y conquistan la zona definitivamente: el 4 de agosto llega el21º Regimiento (del Alto Loira) a Navalmoral (procedente de Plasencia, Salamanca, Valladolid, etc.), desde donde se dirige al Puente del Arzobispo (a donde llega el 5); pero nopuede avanzar al otro lado del Tajo, por lo que se repliega a Oropesa (donde tienen el Cuartel General, en el castillo- palacio de los Álvarez de Toledo), a la vez que vuelve atomar Peraleda de la Mata y Navalmoral (a últimos de septiembre), marchando después hacia Madrid (quedando guarniciones). En ese verano de 1809 los galos asesinan a dosperso- nas en Navalmoral.

Pero, como decíamos, su objetivo principal era el río Tajo y Puerto de Mi- ravete. Por lo que, para proteger el vado y puente de barcas de Albalat (ya que el puente del sigloXVI fue destruido, como vimos), los galos edifican dos fuer- tes (que también utilizaron los españoles del general Cuesta): Fort Ragusa (en la orilla derecha del Tajo, frente aAlbalat) y Fort Napoleón (en la margen iz- quierda, entre el puente de Almaraz y las ruinas de Albalat), ambos ruinosos hoy. También construyeron otros dos en el puerto deMiravete (en la base del

 

9  Gómez Villafranca, Román. “Extremadura en la Guerra de Independencia” (Badajoz, 1908).

 

 

 

antiguo castillo árabe): Fort Colbert Fort Senarmont, que hoy ya han desapa- recido también10.

A partir de entonces, los españoles del Campo Arañuelo tendrán que recu- rrir a la Guerrilla, que hostigará a los invasores por medio de varias partidas en esta zona11: Garridode Acosta, Bonifacio Herrera, Antonio Temprano, Atilano Cerezo, Agustín Daroca, Gregorio Eugenio Morales, Joseph Sevillano, Francis- co López, Gregorio Gómez, FelipeZarzuelo, Lozano la Barra y Cuesta (que originó una gran derrota a los franceses junto al puente del río Gualija, en Pera- leda de San Román, el 30 de enero de 1811).

Como es sabido, el 19-III-1812 se aprueba la Constitución de Cádiz La Pepa«), de la que no hay constancia en Navalmoral dadas las circunstancias de invasión en queestábamos inmersos. Sólo hemos hallado una nota impresa que hace alusión a dicho proceso político y democrático, así como una observación en el Libro de Sesiones delAyuntamiento, ya que las Actas a partir de esa fecha llevan la inscripción de «Ayuntamiento Constitucional«…

Es evidente que habría ciertas manifestaciones populares o personales. Pero es lo que tenemos. Los alcaldes en esta fase fueron los siguientes:

 

 

 

–  Pedro de Alcántara Serrano                         1- I-1812 — 31-12-1812 (no tenemos

más datos de él).

–  Francisco Lozano González                        1- I-1813 — 31-12-1813 12

– Joaquín Nuevo                                            1- I-1814 — 14- 9-1814 13

 

 

 

 

 

 

 

 

10  González Cordero A.: Castros, Castillos, Torres, Fuertes y Puentes en la línea del Tajo. II Históri- co-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, Navalmoral, 1996.

11  López Moreno, Eulogio: “El paso de los franceses por el Campo Arañuelo”. II Coloquios Históri- co-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, Navalmoral, 1996.

12  Aunque ya habían ocupado cargos importantes antes de la guerra, a partir de ahora será cuando los hermanos Lozano González acaparan el poder económico y político de la localidad: Francisco LozanoGonzález, escribano del municipio a partir de 1806 y alcalde en 1813 y 1820; José Lozano

González, alcalde en 1815; y Félix, secretario del Ayuntamiento muchos años (1820-1829), alcalde en 1822 y escribano a partir de 1830. Familia de abogados, notarios, secretarios de Ayuntamiento y políticos. Aún eran liberales, pero más adelante se integran en el absolutismo de Fernando VII.

13  Tras el regreso de Fernando VII (marzo de 1814), el Manifiesto de los Persas Real Decreto del 4-V-1814 (golpe de estado real contra el régimen liberal), en Navalmoral hay cambios: el 14- 9- 1814,el alcalde Joaquín Nuevo es cesado, y nombran en su lugar a Andrés Marcos Roda (abogado

y absolutista).

 

 

 

Sin embargo, el 25 de julio de 1813, «por orden del rey»14, tachan en el Li- bro de Actas y Sesión correspondiente el acuerdo de nombrar secretario, cosa que antes realizaban los doce elegidos o “capitulares”.

Después se suceden los intentos anglo españoles por recuperar la zona15: como la incursión efectuada por el inglés Wellington, que fue perseguido por los franceses deMorlier.

Una nueva victoria, aunque esta vez a cargo del ejército aliado anglo portu- gués, dirigido por Hill, tuvo lugar en 1812; mientras el general francés Marmont estaba instalado enCasatejada, con la misión de proteger esta ruta y el paso por los ríos Tajo y Tiétar.

El conflicto llega a su fin: el 13 de enero de 1813, el coronel francés del Regimiento de Infantería Ligera nº 27, residente en Calera (Toledo), solicita16 la cuota que lecorrespondía al municipio de Navalmoral como contribución anual de guerra, y que consistía en 486 fanegas de trigo, 193 de cebada, 92 reales, 2 mulas de tiro y otras dos decarga. La Corporación se dirige al general de zona, residente en Talavera de la Reina, alegando que no pueden aportar más, ya que tienen que suministrar raciones a la guarnicióninstalada en Peraleda de la Mata (como leemos en el Libro de Sesiones de 1813). Entonces tiene lugar la incur- sión definitiva de Hill sobre los fuertes y barcas de Miravete yAlbalat, que destruyen, tras una inteligente acción por esa zona serrana17. Desde hace unos años se recuerda esa valerosa acción de los ingleses, cruzando la sierra de Mira-vete por un paso situado junto a los actuales túneles de la Autovía y que les fue mostrado por un pastor, mediante la realización de una marcha con trajes de época denominada“Ruta de los Ingleses”. Así finaliza la presencia francesa en Navalmoral y comarca.

 

 

 

4.  REPERCUSIONES DE LA GUERRA

 

 

Al final del conflicto, y resumiendo al máximo, las consecuencias de la Guerra de la Independencia en nuestra localidad se pueden resumir en pocas líneas  (aunque lógicamente  se  necesitarían  muchas  páginas  si  quisiéramos

 

 

 

 

 

14 Archivo Municipal. Libro de Actas nº 1: 11-I-1806/28-12-1833.

15  Gómez Villafranca, Román. “Extremadura en la Guerra de Independencia” (Badajoz, 1908).

16  Archivo Municipal de Navalmoral. Libros de Sesiones municipales nº 1: 11-I-1806/28-12-1833.

17   Gómez Villafranca, Román. “Extremadura en la Guerra de Independencia” (Badajoz, 1908). Charles Oman: “A history of the Peninsular War (vol. V), adaptado por Leandro Garrido Álvarez.

 

 

 

entrar en detalles). Como vamos a ver, hubo unas repercusiones físicas o mate- riales18; pero también las hubo sociales, políticas y personales. Por eso, tendre- mos que hacer un adistinción:

 

 

–          Muertes por causa directa de guerra: pocas, pues sólo hemos conta- bilizado un número muy reducido, ocho en total, incluyendo al párroco de San Andrés19.

–          Muertes por causas indirectas, sobre todo debido a inanición o peste pues, según el Archivo Parroquia de Navalmoral20 la cifra fue muy numerosa en esos años: 437adultos fallecidos entre 1808 y 1813, lo que representa una me- dia de 87’4 anuales; cuando, según veíamos al principio, normalmente solía haber algo más de treinta; y si noscentramos en 1809, mueren 251 adultos en Navalmoral), por lo que han de habilitar nuevos cementerios, como el de las Angustias o el del Pozón (el 30 de noviembre de 1813deciden ampliar el Ce- menterio del Pozón, por lo que compran un terreno a los herederos de Miguel Rodríguez, junto al camino de Pozarancón), ya que han aumentado lasdefun- ciones por diversas causas relacionadas con la guerra. El problema de la peste se hace general en esos años, culminando en el año 1814 en la comarca: según el párrocode Valdehúncar, don Francisco Javier Merchán, «entre 1809 y 1814 hubo una terrible peste en el lugar, causando tal mortandad que, no habiendo sitio en el antiguo cementerio,se hizo otro nuevo e, incluso, hubo que enterrar- los también alrededor de la iglesia y en otros lugares vecinos como Millanes,

 

 

 

18  .- Bueno Rocha, José: “Navalmoral, 600 años de vida” (Excmo. Ayto. de Navalmoral, Navalmo- ral, 1985).

–  Gómez Villafranca, Román. “Extremadura en la Guerra de Independencia” (Badajoz, 1908).

–  Gutiérrez Salmador, Víctor: «Navalmoral de la Mata, guía oficial«, imprenta Ébora de Talavera de la Reina, 1945; y «Tierras Moralas, apuntes para su historia» (1947, Gráficas Voluntas de Madrid).

Hernández García, Vicente: “Almaraz… una villa con Historia” (Madrid, 1980).

–    López  Moreno,  Eulogio:  “El  paso  de  los  franceses  por  el  Campo  Arañuelo”.  II  Histórico- Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, Navalmoral, 1996)

–   Del Monte Sánchez-Rodilla, Mª del Carmen: consecuencias de la invasión francesa en la zona de Navalmoral de la Mata (ms. 1979)

–  Quijada González, Domingo: «Las repercusiones de los grandes hechos históricos nacionales en el

ámbito rural: el ejemplo de Navalmoral de la Mata en el siglo XIX«. X Coloquios Histórico- Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, 2004.

–  Quijada González, Domingo: Navalmoral de la Mata, «Pueblos en blanco y negro… del Arañuelo«,

División Editorial Publisher. Navalmoral, 1997.

–  Quijada González, Domingo: «Historia General del Campo Arañuelo”. Inédita.

19   D. Blas Ramón Santos fue párroco titular de San Andrés. Hasta que los soldados franceses le hirieron mortalmente junto al arroyo de la Parrilla el 14-XII-1808, el mismo día que entraron los

franceses, falleciendo a consecuencia de esas lesiones el 25-XI-1809. Archivo Parroquial, Libro nº 4 de Difuntos.

20  Archivo Parroquial. Libros de Difuntos nº 3 (1765-1898) y nº 4 (1809-1834).

 

 

 

arruinando el pueblo»21. Por cierto, esa epidemia daría lugar a la principal festi- vidad actual de esa localidad, “El Ángel de Valdehúncar”, basada en un supues- to milagroacaecido el 1 de marzo de 1814 cuando, ante la epidemia de peste reinante, sacan en procesión al Cristo del Perdón (patrón de la localidad); y, «cuando pasaban ante el pozode la Oliva, salió de una de las casas un enfermo envuelto en una sábana, que se postró ante la imagen y sanó; continuando el séquito por todo el pueblo y cesando la peste.Después, reunieron en la plaza los enseres de los muertos y los quemaron»: lo que se imita en la «Velá», como símbolo de purificación22.

–    Pérdidas económicas: casas destruidas en Navalmoral (192), ganados y yuntas de labor consumidas por los franceses (15.000), impuestos (156.577 reales) o requisas(25.000 fanegas de cereales), etc. Pues, además de servir a los ejércitos franceses y españoles, hubo que atender a los aliados (destacando los ingleses) y numerosos guerrillerosque merodeaban por la comarca (como los mencionados Agustín Daroca y Feliciano Cuesta)23.

Cuando acabó la guerra “la situación de la Villa era la de una población yerma, el vecindario ha abandonado sus hogares y los enemigos destruyeron gran parte delpueblo”… según en Concejo moralo, “después de haber arruina- do más de 160 casas, efectuaron saqueos, violaciones, destruyeron las mieses, ganados y cosechas de quedependía la subsistencia del vecindario…, además, impusieron y exigieron unas contribuciones exorbitantes”24.

 

 

5.  EL SEXENIO ABSOLUTISTA

 

 

Termina la guerra, pero hay novedades: en marzo de 1814 Fernando VII regresa a España e inicia un reinado en el que la represión política, los pronun- ciamientos militaresy la crisis económica fueron una constante. Cuando el monarca llega a España, diputados conservadores le presentan un manifiesto – denominado Manifiesto de los Persas,por una alusión referente a aquel imperio en épocas pretéritas–, en el que exponen sus deseos de que el rey restaure cuan- to antes el orden que existía antes de la Guerra de laIndependencia: es decir, el Absolutismo, frente al Liberalismo emanado de las Cortes de Cádiz.

El Rey, con el apoyo de éstos y de los sectores conservadores de la Iglesia y del Ejército, firma el Real Decreto del 4-V-1814, que fue un golpe de estado

 

 

21  Archivo Parroquial de Valdehúncar. Libro de Difuntos.

22   Quijada González, Domingo: «Historia de Valdehúncar«. Pueblos en blanco y negro… del Ara- ñuelo, nº 6. División Editorial Publisher. Navalmoral, 1997

23  Datos extraídos del Archivo Municipal y de la bibliografía señalada en el pie de página nº 17.

24  Del Monte Sánchez Rodilla, Mª del Carmen: consecuencias de la invasión francesa en la zona de Navalmoral de la Mata (ms. 1979).

 

 

 

contra el régimen liberal emanado de las Cortes de Cádiz: anula la Constitución de 1812, disuelve las Cortes y detiene a las personalidades liberales más rele- vantes. Másadelante suprimen los decretos obtenidos de esas Cortes: restaura los señoríos, anula las contribuciones directas, devuelve a la Iglesia sus propie- dades y se rodea en elgobierno de una camarilla de ministros débiles. Comien- za así el Sexenio Absolutista (1814-1820).

Basado en lo anterior, en Navalmoral hay cambios ese año: el 14-IX-1814, el alcalde (Joaquín Nuevo) es cesado, y nombran en su lugar a Andrés Marcos Ro- da, emparentadocon la familia más pudiente e influyente de Navalmoral, la “saga de los Lozanos” (era cuñado de José Lozano González quien, al año siguiente, le sustituirá en la alcaldía: José erahermano del secretario, Félix Lozano).

Como es lógico, desde ese año cesa la mencionada inscripción en los Li- bros de Actas de «Ayuntamiento Constitucional«; e, incluso, «por orden del Rey» tachan enese Libro el acuerdo tradicional de nombrar secretario. En los años siguientes, se suceden los nombramientos anuales de alcaldes conservado- res, y fieles al absolutismo:

 

– Juan Nuevo Serrano 1- 1-1816 — 31-12-1816
– Esteban García Roda 1- 1-1817 — 31-12-1817 25
– Manuel Encabo 1- 1-1818 — 31-12-1818
– Ramón Ruiz 1- 1-1819 — 31-12-1819
– Andrés Marcos Moreno 1- 1-1820 — 14- 6-1820 26

 

Los cargo principales ya reseñados son nombrados por decisión real (esta- mos en pleno absolutismo), así como los doce personajes que colaboraban con los precedentesen el gobierno del municipio (y que constan, como en el siglo XVIII, con el nombre de «capitulares jurados»), los anteriores nombran a los cargos «menores» y otrosempleados del Ayuntamiento, y ya no realiza las elec- ciones en San Andrés, sino en la Casa Consistorial únicamente.

Finaliza así, pues, el uso de San Andrés como «mesa» o local electoral. Desde entonces, esto último se llevará a cabo en otros lugares (cuando el siste- ma democrático lopermitía), mientras que el templo quedará únicamente para los asuntos religiosos (aunque en los últimos años también se ha destinado a otros usos, como acoger a conciertosde música o similares).

Además, a partir de entonces se incorporan o refuerzan su presencia políti- ca, económica y social ciertas familias o estamentos que determinarán directa o indirectamente elfuturo de Navalmoral. Casi siempre basado en su adhesión al

 

25   Esteban García Roda era licenciado, abogado de los Reales Consejos.

26   Fue cesado al proclamarse el Trienio Liberal.

 

 

 

régimen absolutista de Fernando VII. Como ejemplo, exponemos una breve reseña de una de las familias que más influyeron y se vieron favorecidas por el nuevo sistemapolítico, la de los Lozanos27. Los antecedentes más destacados se remontan a principios del siglo XIX, cuando encontramos a tres hermanos ejer- ciendo en Navalmoral: FranciscoLozano González, escribano del municipio a partir de 1806 y alcalde en 1813 y 1820; José Lozano González, alcalde en 1815; y Félix, secretario del Ayuntamiento muchosaños (1820-1829), alcalde en 1822 y escribano a partir de 1830. Familia de abogados, notarios, secretarios de Ayuntamiento y políticos.

También tenemos noticias de otro miembro de esta familia, secretario y no- tario, hijo de José Lozano: Marcos Lozano Moreno, abogado y notario, secreta- rio delAyuntamiento desde 1829 hasta 1856 (al menos), monárquico liberal que dimitió en 1837 para «perseguir a los facciosos (carlistas) y defender a la Reina (Isabel)”, pero que másadelante evoluciona hacia el moderantismo. Marcos será cesado en 1853 y sustituido por su primo Felipe Lozano Moreno, abogado de los tribunales y vecino de esta villa (hijode Félix Lozano y Ana Moreno). Felipe también fue cesado en 1854, al proclamarse el Bienio Progresista. Y Marcos será repuesto en 1856, tras finalizar el Bienio (en 1854ejercía como Depositario de Fondos de la Junta de Fomento o de Baldíos, cargo que tendrá que abandonar por sus ideas políticas).

Felipe contrae matrimonio con Tadea García-Vaquero Hervías (también consta como García-Baquero), madrileña, dando origen a la posterior «saga de los Lozano», quetendrían gran protagonismo posterior y aún continúa). Felipe Lozano será elegido diputado a Cortes por el distrito de Navalmoral en la Legis- latura nº 22 (elección del 31-10-1858), tomando posesión el 06-12-1858 y cau- sando baja el 12-08-1863. Y adquiere propiedades importantes (1.336 hectáreas, aunque fuera del término de Navalmoral) a mediadosdel siglo pasado, cuando el proceso de las Desamortizaciones (de D. Pascual Madoz).

El 5 de enero de 1816, siendo alcalde Juan Nuevo Serrano, publican por vez primera el «Auto de Buen Gobierno», donde se reflejan las normas de obli- gado cumplimiento enla localidad (entre otros, se prohíben los disfraces, estar en la calle por las noches, permanecer ociosos, etc.). Normas muy aceptables en aquella época.

A partir de entonces, todo dependerá de la situación y el momento político del momento, según hemos publicado en otras ocasiones28. Habrá unos años de fuerte pugnaentre liberales y absolutistas a nivel local –como en el resto del

 

27     Quijada  González,  Domingo:  «Vida  y  Muerte  de  Casto  Lozano”.  V  Coloquios  Histórico- Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, 1999.

28    Quijada González, Domingo: «Las repercusiones de los grandes hechos históricos nacionales en el ámbito rural: el ejemplo de Navalmoral de la Mata en el siglo XIX«. X Coloquios Histórico-

Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, 2004.

 

 

 

país, con depuraciones, pronunciamientos, guerras carlistas y otros conflictos basados en esa problemática–. Después serán los liberales más conservadores o moderados losque rivalicen con los progresistas o demócratas. Incluso se llega- rá a los intentos revolucionarios, republicanos, inclinaciones federalistas o can- tonalistas, etc. Temas quetienen su raíz más profunda en el asunto que hemos tratado hoy, aunque evolucionen de acuerdo con la interrelación de diversos parámetros.

Por eso nos ha parecido conveniente tratar hoy este tema, en el que hemos procurado dejar en un segundo plano el tema bélico –sin eludirlo, como es lógico, ya que esinevitable–, para centrarnos en lo que señalábamos en el encabezamien- to: Las repercusiones de la Guerra de la Independencia en Navalmoral.

 

 

6.  BIBLIOGRAFÍA:

 

 

–    BUENO ROCHA, José: “Navalmoral, 600 años de vida” (Excmo. Ayto. de Navalmoral, Navalmoral, 1985).

–    GARRIDO ÁLVAREZ, Leandro: “La toma del puente de Almaraz por el ejército inglés (1812)”. Revista del Carnaval de 1997. Traduce y adapta la obra de Charles Oman: “Ahistory of the Peninsular War” (vol. V).

–    GÓMEZ VILLAFRANCA, Román. “Extremadura en la Guerra de Indepen- dencia” (Badajoz, 1908).

–   GONZÁLEZ CORDERo, A.: Castros, Castillos, Torres, Fuertes y Puentes en la línea del Tajo. II Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral,Navalmoral, 1996.

–    GUTIÉRREZ SALMADOR, Víctor: «Navalmoral de la Mata, guía oficial«, imprenta Ébora de Talavera de la Reina, 1945; y «Tierras Moralas, apuntes para su historia«(1947, Gráficas Voluntas de Madrid).

–    HERNÁNDEZ GARCÍA, Vicente: “Almaraz… una villa con Historia” (Ma- drid, 1980).

–    LÓPEZ MORENO, Eulogio: “El paso de los franceses por el Campo Arañue- lo”. II Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral,Navalmoral, 1996)

–    DEL MONTE SÁNCHEZ RODILLA, Mª del Carmen: “Consecuencias de la invasión francesa en la zona de Navalmoral de la Mata” (ms. 1979)

–    QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: Navalmoral de la Mata, «Pueblos en blanco y negro… del Arañuelo«, nº 5. División Editorial Publisher. Navalmoral, 1997.

 

 

 

–    QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: «Las repercusiones de los grandes hechos históricos nacionales en el ámbito rural: el ejemplo de Navalmoral de la Mata en el siglo XIX«.X Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Navalmoral, 2004.

–    QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: «Historia de Valdehúncar«. Pueblos en blanco y negro… del Arañuelo”, nº 6División Editorial Publisher. Navalmoral, 1997

–    QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: «Historia General del Campo Arañuelo”. Inédita.

–    QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo: «Vida y Muerte de Casto Lozano”. V Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayto. de Naval- moral, 1999.

–    Archivos Municipales y Parroquiales ya reseñados.

–    Relaciones del cardenal Lorenzana (1782).

–    Interrogatorio de D. Tomás López (geógrafo de su Majestad, con datos toma- dos en 1776).

–    Censo de Floridablanca (don José Moñino Redondo, aquel buen ministro de Carlos III, de 1787).

–    Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura (1791).

Oct 012006
 

Domingo Quijada González.

Justificación

Se han escrito ya diversos trabajos referentes a la conquista y repoblación del Valle del Alagón, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX (exponemos algunas muestras en la Bibliografía). Sin embargo, la escasez de documentación, especialmente la relativa a la primera fase de ambos procesos, implica que aún hayalagunas históricas en este apartado –como es evidente.

Ese fue el motivo principal que nos impulsó a realizar esta ponencia, con el fin de complementar los estudios y el conocimiento de nuestra amada tierra con nuevas aportaciones.

Como se desprende del título de la misma, hoy nos vamos a centrar sólo en el tema de los apellidos (para no excedernos en la extensión, incumpliendo las bases de estos Coloquios). Pero lo podemos ampliar con otros apartados (etnográfico, lingüístico, folclórico, etc.), lo que posiblemente haremos en otras ediciones…

1.- Historia de los apellidos

Pero, antes de comenzar, hagamos una pequeña reseña acerca de nuestro protagonista de hoy, los apellidos que, aunque nos puedan parecer tan cotidianos, tienen su propia historia:

  1. Antes de la romanización, los apellidos no existían: para distinguir o singularizar a las personas, se usaban motes o similares para completar el nombre o especificar al mismo.
  2. Sin embargo, los romanos los introducen, añadiendo la familia (Livio, Graco, Julio, etc.) a la que pertenecían. Pero a los nativos no les afectaba apenas.
  3. Los árabes no nos legan en este sentido casi nada (sólo significado).
  4. Pero con la Edad Media aparecen los apellidos actuales:
    • La Nobleza: fueron los primeros en hacerlo, añadiendo el nombre de su lugar de nacimiento, conquista, señorío, etc. (topónimo: ej. Alba, Miranda, etc.), de su familia (patronímico: ej. González, Sánchez, etc.) y mote o apodo (Calvo, Gordo…).
    • El pueblo llano imita a los anteriores e incorpora el lugar natal (Retortillo, Mahíllo, etc.), profesión (Carpintero, Vaquero…), familia (López, Gutiérrez, Nieto, etc.), mote (Rubio, Roncero), cualidad (Bueno, Clemente, Garrido, Franco, Hermoso, etc.) y otros. Un caso especial fueron losconversos, con nombres de ciudades (Cáceres, Plasencia…) o elemento geográfico (Batuecas, Fuentes, Mesa, Valle, etc.), de la Iglesia (Cruz, Iglesia), profesiones (Cirujano, Carpintero, Herrero,…), plantas (Granado), animales (Alcón, Cordero…), etc.
  5. A partir de entonces se generalizan y expanden por toda la geografía hispana, incluso fuera de ella: por la conquista y colonización de América:

2.- Fundamentos históricos

Conocido lo anterior, pasemos a conocer los datos históricos básicos, para lo que nos hemos servido de la Bibliografía reflejada al final (así como de nuestra propia base de datos):

  • Presencia árabe en su entorno durante los siglos IX, X y XI, dada su inclinación por asentarse en los valles fértiles de los ríos (como es el caso del Alagón y sus afluentes), unido a la proximidad de la antigua calzada romana (“Vía de la Plata”). Así se desarrollan o surgen Coria, Galisteo, Granada (o Granadilla), la Atalaya de Pelayo Vellido, Palomero y otras almenaras de menor importancia. Su aportación será destacada en ciertos lugares, como se aprecia por el legado etnográfico que aún perdura: costumbres, vocablos, ornamentos, gastronomía, etc. En el propio Montehermoso, dos de sus barrios principales tienen nombre árabe: “El Albadil” y “Las Kábilas”, aunque su fundación fuera posterior. Pero será en la etapa siguiente cuando alcance un mayor protagonismo.
  • Reconquista:
    • Hubo una Reconquista inicial en el siglo XI, cuando Alfonso VI (1040-1109) toma Coria (incluyendo la Atalaya de Pelayo Vellido en el 1077, denominada así porque se la donó a su mayordomo de ese nombre). Pero los almorávides recuperan la zona a finales de ese siglo XI y principios del XII, tras las batallas de Zalaca y Alarcos. Por lo tanto, en esa fase no puede hablarse de repoblamiento, ya que no dio tiempo para ello.
    • En la primera mitad del siglo XII el despoblamiento del Valle del Alagón era casi general, originado por las frecuentes razzias llevadas a cabo por ambos bandos.
    • Sin embargo, a mediados de ese siglo XII se acomete una nueva Reconquista Cristiana:
      • Alfonso VII (el emperador, 1105-1157) reconquista Coria el año 1142, aunque no fuera de forma permanente o definitiva. Alfonso VII divide a León y Castilla (1157).
      • Su hijo Fernando II (1157-1188), además de tomar Granadilla y Cáceres, dona Coria al arzobispo de Santiago (1162), y después a los Templarios (1168), debido a los peligros que surgen con la entrada de los almohades.
  • Finales del siglo XII:
    • Alfonso IX de León (1188-1230): establece la línea fronteriza en el Tajo, y toma Mérida y Badajoz. Pero ya adelantábamos que se trataba de una situación inestable, por lo que estos territorios siguen en poder de las Órdenes Militares, destacando la de Santiago en el sector que estamos analizando (la de Alcántara quedaba más lejos). Así pues, el Valle del Alagón pasó primero a la diócesis de Santiago y más tarde a la Orden militar de ese nombre (después le serían cedidos muchos privilegios al convento de Sancti Spíritu (Sta. Ana) de Salamanca.
    • Sin embargo, en el siglo XIII sucede un hecho trascendental: la batalla de Las Navas de Tolosa (1212). Y, aunque el citado Alfonso IX de Leónno participa en ella (dada su enemistad con su suegro, Alfonso VIII de Castilla), la derrota almohade permite a Alfonso IX retomar Cáceres (1229), Montánchez, Medellín, Mérida (1230), Badajoz (1230) y otras muchas plazas fuertes extremeñas.
  • Esa nueva situación permite la REPOBLACIÓN y el posterior deslinde del Valle del Alagón: Granada, Palomero y Atalaya de Pelayo Vellido. Importante fue la repoblación de Galisteo, pues permitió el nacimiento de su Mancomunidad de la Villa y Tierra de Galisteo, que englobaría una serie de pueblos como luego veremos (incluyendo el de Montehermoso).

Resumiendo, tras la Reconquista hubo que efectuar la consiguiente Repoblación pues, al estar nuestra región casi despoblada (por las causas antes citadas), los reyes se ven obligados a entregar extensos territorios a las Órdenes Militares y a la nobleza (incluyendo a la Iglesia), lo que repercutirá negativamente en los aspectos económicos y sociales de años y siglos posteriores. Las propias ciudades, como necesitaban atraer población cuando son fundadas o repobladas, recurren a la concesión de Fueros que favorecían a los recién llegados, a la vez que los reyes protegían a esos núcleos urbanos del interés y poder de la nobleza: así, desde tierras avileñas (como en el Campo Arañuelo), leonesas (Valle del Alagón y Sierra de Gata) o desde el resto de Castilla y León en general (incluso desde Galicia, Asturias y Cantabria), gradualmente van llegando los nuevos pobladores, dejando su huella (lingüística, cultural, tradiciones, etc.) para el futuro. Como es lógico, dada la vinculación geográfica, la entrada se hizo desde Salamanca; a través de diversas etapas, fases o trampolines: Béjar, Plasencia, Granadilla y su tierra, Galisteo y su Mancomunidad, Coria, etc. Precisamente, en el apartado de los apellidos se confirman muchas de esas premisas.

Pero esa nobleza, con el visto bueno de reyes débiles posteriores (a menudo lo hicieron para “premiar” su apoyo en las guerras), se harían en muchos casos con el control jurisdiccional y/o territorial de ciudades y lugares, siendo una de las causas de los latifundios posteriores y de los frecuentes abusos en todos los sentidos: sólo las tierras de realengo o dependientes de ciudades fuertes (caso de las Campanas…) mantendrían cierta libertad frente a los Señoríos.

Esos mismos colectivos sociales (Órdenes Militares, Nobleza y repobladores castellano-leoneses), la propia escasez demográfica, el mencionado reparto de la propiedad (latifundismo) y las características edafológicas y climáticas de Extremadura favorecerán la economía pecuaria, en torno a la Mesta (que se crearía más adelante) y la ganadería trashumante; lo que impidió el desarrollo agrícola. Como cita Aurelio Gutiérrez (que a su vez lo toma de J.L. Martín Martín), “…Los concejos situados al sur del reino de león, bajo cuya área de influencia caía la Transierra, mostraron un claro interés, al menos durante el siglo XII, porque no se roturara esta zona y mantuviera un aprovechamiento ganadero que había de proporcionarles pingües beneficios. Pero, en todo caso a modo preventivo, ante el temor de nuevos asentamientos poblacionales que se desgajasen del alfoz primitivo, los legisladores leoneses dictan normas como la que imponía que en todo el extremo non haya nengun labor sinon colmenar con su casa e torre”.

Es muy posible que también frecuentaran estos parajes grupos de marginados o perseguidos por la justicia, que se habían refugiado en estas tierras fragosas y semiabandonadas por múltiples motivos: desertores, aventureros, ladrones, delincuentes, criminales, etc. Posteriores cartas de poblamiento permitirán la reinserción de estos individuos ante la escasez demográfica para poder llevar a cabo los posteriores procesos de roturación que más tarde se permitirán y animarán.

  • La Repoblación de Galisteo y su tierra

La citada victoria de las Navas de Tolosa permite a Alfonso IX de León repoblar Galisteo en 1217, con gente procedente de Castilla León –como ya hemos señalado–, constituyéndose la “Mancomunidad de Villa y Tierra de Galisteo”, compuesta por esa localidad más las de Riolobos, Holguera, Aldehuela del Jerte, Carcaboso, Valdeobispo, Montehermoso, Aceituna, Pozuelo de Zarzón y Guijo de Galisteo (y algún que otro despoblado, sobre todo en las márgenes del río Alagón, como fue el caso de Malpartida). Todos ellos en el Valle del Alagón central o sus proximidades (al norte quedaba Granadilla y aguas abajo Coria).

El tema de esta Mancomunidad estará ligado posteriormente al Señorío de Galisteo, que data de 1268 cuando el rey Alfonso X el Sabio dona dicho estado a su hijo primogénito D. Fernando de la Cerda, primer Señor de Galisteo y su Tierra. El Señorío estaba formado por la mencionada Villa de Galisteo, cabeza del mismo. Y en los parajes más alejados surgen aldeas o pequeñas alquerías que, con el progresivo crecimiento, darían lugar a los mencionados pueblos (algunos de ellos superarían a la matriz de Galisteo, como es el caso de Montehermoso).

Según García Martín, la vida económica y administrativa de estas aldeas estaba regulada por un Concejo, ejerciendo el dominio sobre el terreno asignado y correspondiéndole todas las competencias relativas a su poblamiento, así como el reparto de heredades entre los vecinos, reservando parte de las tierras para el aprovechamiento comunal o concejil (tierras de propios y comunes).

Tras unos turbulentos años, finalmente el rey Juan II donó el Señorío de Galisteo a don Garci Fernández Manrique de Lara, conde de Castañeda y Señor de Aguilar. Precisamente, el segundo de sus hijos, don Gabriel Manrique, recibiría el título de Conde de Osorno y, en 1451, el de Duque de Galisteo; recayendo por último, en la casa del duque de Montellano y del Arco, que nombraba al corregidor y las justicias. Los mismos pueblos componían el sexmo de Villa y Tierra, aprovechando en común los pastos y montes, los cuales fueron donados por el duque, formando para su gobierno un cuaderno de leyes municipales, en el año 1531; que fue sancionado por el mismo señor en 1547; cuyo sexmo quedó disuelto en 1837, por orden de la Diputación Provincial, adjudicando a cada pueblo la parte de terreno correspondiente.

3.- Los apellidos de Montehermoso: origen y relaciones actuales

Conocido lo anterior, y según decíamos al principio, existe un gran vacío documental sobre la historia de Montehermoso –como en tanto otros lugares–, especialmente en la etapa que abarca a los tiempos antiguos (desde su fundación hasta la Edad Moderna). Es lógico que buena parte de su trayectoria coincida con la evolución histórica que hemos descrito antes: repoblación del Valle del Alagón. También anticipábamos que podríamos servirnos de los apellidos para justificar esa posibilidad tan evidente. Y es lo que hemos llevado a cabo para analizar los orígenes y movimientos migratorios de esta localidad –pero que sería válido igualmente para cualquier otra–, cotejando las relaciones de vecinos (o Censos), así como diversas listas o catálogos de diferentes fuentes desde el siglo XVI (que es cuando ya hay datos suficientes, al surgir los Archivos Parroquiales) en distintas épocas, para ver así las incorporaciones, desapariciones o continuidades a lo largo de los años.

  • Vamos a comenzar por la primera relación que existe en el Archivo Parroquial de Montehermoso (registros de Bautismos, Matrimonios y Defunciones), que data de 1582 (tras las normas emanadas del Concilio de Trento), según el cual los apellidos más abundantes en ese año eran los siguientes:

Alba: apellido de origen castellano-leonés, que también existe en Ahigal y Salamanca.

Alcón (con H): lo encontramos en Aldehuela del Jerte, Coria, Galisteo, Plasencia, Santa Cruz de Paniagua, Villa del Campo y Valdeobispo. También en Salamanca.

Blasco: hoy sólo permanecen escasas muestras, así como en el entorno del Alagón.

Bueno: los casos más antiguos se hallan en Aragón y Burgos. Y cerca de Montehermoso destaca en Aldehuela del Jerte, Carcaboso, Galisteo, Plasencia, Valdeobispo y Salamanca.

Caballero: desaparecido ya.

Calvo: origen gallego y castellano. Con suficiente presencia en Pinofranqueado (Hurdes), Plasencia, Riolobos y Sierra de Gata (Cadalso). Abundante en Salamanca.

Carpintero: lo hallamos también en Coria, Holguera, Plasencia, Valdeobispo y Salamanca.

Clemente: origen castellano-aragonés. Muy común en Aceituna, Aldehuela del Jerte, Coria y Plasencia y Salamanca.

Contreras: hoy desaparecido en la localidad.

Domínguez: procedencia castellana. Apellido que destaca en Aceituna, Ahigal, Valle del Ambroz, Coria, Galisteo, Sierra de Gata, Hurdes, Moraleja, Plasencia, Riolobos, Valdeobispo, Villa del Campo y Villanueva de la Sierra.

Fernández: muy reducido en la actualidad, y de expansión generalizada.

Flores: caso parecido al anterior, pues sólo se mantienen escasos ejemplos.

Franco: origen vario (francés, gallego incluso zamorano). En la zona destaca en Acebo, Coria y Plasencia.

Galindo: se conocen orígenes aragoneses, cántabros y castellanos. Pero aquí procede de Salamanca (donde abunda). También destaca en Ahigal, Guijo de Galisteo y Plasencia.

García: apellido muy común (sobre todo en Navarra y Castilla, incluyendo la tierra de Cameros), aunque en Montehermoso no lo es tanto. De todos modos, en la zona sí prolifera, sobre todo en Oliva de Plasencia y Plasencia.

Garrido: éste sí que lo es, de origen castellano y que también sobresale en Guijo de Galisteo, Oliva de Plasencia y Salamanca (de donde posiblemente proceda).

Gil: dicen los expertos que este apellido procede de Cantabria, pero lo que a nosotros más nos interesa es saber que en Salamanca es muy común (de donde pudo proceder); lo mismo que en el Valle del Ambroz, Coria, Granadilla, Plasencia, Pozuelo de Zarzón y Villa del Campo.

Gómez: en los últimos años (y siglos) se ha reducido su porcentaje.

González: sin embargo, y como veremos en otro apartado, éste era y es uno de los apellido con mayor número de portadores en la localidad. De origen castellano (Camerano), está muy extendido por la península y la comarca: sobre todo en Oliva de Plasencia y Plasencia.

Gutiérrez: los antecedentes más antiguos hay que buscarlos en Asturias y Castilla; y, dentro de ésta, en Salamanca (donde es bastante frecuente). Centrándonos en el Valle del Alagón o sus aledaños, lo hallamos en Carcaboso, Coria, Galisteo, Guijo de Galisteo, Moraleja, Oliva de Plasencia, Plasencia, Santibáñez el Bajo y Villa del Campo.

Hernández: apellido de origen generalizado y muy abundante en esta zona que estamos viendo: Abadía, Aceituna, Ahigal, Valle del Ambroz, Carcaboso, Cerezo, Coria, Galisteo, Granadilla, Sierra de Gata, Guijo de Galisteo, Hurdes, Moraleja, Palomero, Plasencia, Pozuelo, Riolobos, Santibáñez el Bajo, Villa del Campo y Villanueva de la Sierra. También en Salamanca.

Iglesias: en los documentos reseñados consta precedido por el artículo “LA”. Ignoramos si se trata de personas con antecedentes “conversos”, de padres desconocidos o similares. Es muy frecuente en el Valle del Alagón y sus alrededores: Abadía, Acebo, Ahigal, Valle del Ambroz, Coria, Galisteo, Granadilla, Hurdes, pueblos del Alagón (Guijo de Galisteo), Moraleja, Palomero, Plasencia, Riolobos, Sierra de Gata, Valdeobispo, Villa del Campo y Villanueva de la Sierra. También en Salamanca.

Izquierdo: con escasos representantes hoy.

Jiménez: en los Libros citados aparece con “G” (lo que no nos debe extrañar, pues en casos muy recientes también consta). Apellido de origen general y que en la zona objeto de estudio es frecuente en Granadilla, Moraleja, Palomero y Santibáñez el Bajo.

López: también es de origen general, destacando en Plasencia y Villa del Campo.

Lorenzo: de origen italiano o gallego, aunque en Montehermoso pudo entrar desde Salamanca, donde es frecuente. También lo encontramos en Guijo de Coria y Moraleja.

Martín: no está claro su origen (francés, aragonés, castellano-Camerano…), aunque sí sabemos que es el más abundante en la provincia de Salamanca (de donde es posible que proceda). También sobresale en Azabal, Cerezo, Galisteo, Granadilla, Granja de Granadilla, Holguera, Hurdes, La Pesga, Marchagaz, Mohedas, Moraleja, Oliva de Plasencia, Palomero, Plasencia, Pozuelo de Zarzón, Villa del Campo, Villanueva de la Sierra y Zarza de Granadilla.

Mateos: de origen general. Lo hallamos también en Mohedas de Granadilla, Plasencia, Villasbuenas de Gata y Zarza de Granadilla.

Mesa: apellido que también aparece en la provincia de Salamanca.

Morcillo: he leído acerca de su origen vasco. Y en la comarca aparece en Guijo de Galisteo, Moraleja, Plasencia, Pozuelo de Zarzón y Valdeobispo.

Muñoz: hoy apenas existe.

Nieto: aunque es de origen general, se le suele adjudicar procedencia leonesa. En el Valle del Alagón lo encontramos en Galisteo, Plasencia y Riolobos. También en Salamanca.

Ovejero: ya no queda ningún representante de este apellido.

Palomino: tampoco de éste.

Pañero: ni de éste.

Peña: ni de éste.

Planchuelo: ni tampoco de éste.

Plaza: ha evolucionado en la localidad con pequeños altibajos. Procedían de Salamanca.

Pulido: originario de los montes de Burgos. Presente en Aceituna, Coria, Plasencia y Salamanca.

Quijada: y éste de Castilla León (Valladolid), muy difundido en la localidad. Aunque también hay ramificaciones en Carcaboso y Plasencia (también en La Mancha).

Redondo: desaparece prácticamente a partir del siglo XVIII.

Retortillo: procedente de Castilla León (concretamente de Salamanca, donde hay un municipio con ese nombre). También lo hallamos en Plasencia (además de en Salamanca).

Rodríguez: se ha mantenido siempre, aunque con escasa representación. Y es muy común en casi todos los municipios.

Roncero: este calificativo de perezoso, también aparece en las Hurdes (Cabezo y Ladrillar) y Villasbuenas de Gata. Así como en Salamanca.

Ruano: su origen se lo disputan los vascos y Castilla, pero en Montehermoso entró por Salamanca, donde también existe, así como en Ahigal, Aldehuela del Jerte, Guijo de Coria, Guijo de Galisteo y Plasencia.

Rubio: este otro apelativo es de procedencia asturiana. Y también es frecuente en Ahigal, Valle del Ambroz, Coria, Granadilla. La Pesga, Plasencia y Villanueva de la Sierra.

Ruiz: desapareció en los siglos siguientes.

Sánchez: de origen general, se ha mantenido siempre, con representación destacada en Plasencia.

Vaquero: entonces constaba con “B”. Su origen es dudoso (vasco o castellano). Con importante presencia en Coria, Sierra de Gata (Eljas), Galisteo, Moraleja. Plasencia y Salamanca.

  • Avanzamos un siglo, y la situación en el período 1685-92 era la siguiente:
    • Se mantienen éstos: Alba, Alcón (también con “H”), Blasco, Bueno, Calvo, Carpintero, Clemente, Domínguez, Fernández, Franco, Galindo, García, Garrido, Gil, Gómez, González, Gutiérrez, Hernández, Iglesias, Jiménez (con G), López, Lorenzo, Martín, Mateos, Mesa, Morcillo, Nieto, Palomino, Planchuelo, Pulido, Quijada (con “X”), Redondo (que luego desaparece), Retortillo, Rodríguez, Roncero, Ruano, Rubio, Sánchez y Vaquero (con B).
    • Surgen estos otros por primera vez: Alonso (apellido de origen general, que tiene que ver con el nombre coincidente, y que en el Valle del Alagón lo encontramos en Marchagaz, Mohedas de Granadilla, Palomero y Zarza de Granadilla), Aparicio (se habla de su origen asturiano-leonés, que también abunda en Plasencia y Salamanca), Barquero (según veremos, luego desaparece, por lo que nos queda la duda si fue una entrada esporádica o una confusión con el local Vaquero, que también lo escribían con “B”), Bautista (común en Aragón y Castilla, con presencia varia en diversos lugares de Extremadura y Salamanca), Coello, Conejero, Corrales, Floriano, Francisco, Fuentes (pudo tener origen placentino, donde es numeroso, al igual que en Salamanca), Hermoso (pudo entrar desde Plasencia o Acebo), Mahíllo (con o sin “H”, que pudo proceder desde Salamanca, donde hay un pueblo con ese nombre, vía Ahigal o Valle del Ambroz, donde también existen), Miranda (este toponímico, “bello”, lo hallamos igualmente en Aldehuela del Jerte y Salamanca), Monroy (que luego desaparece), Morán (como también le sucede a éste), Moreno (y a éste), Pérez (bastante común), Santos (que desaparecerá), Sierra (lo mismo que éste), Toribio (que se mantendrá hasta nuestros días), Valle (parece ser que tiene su origen en Cantabria, pero que nos entró desde Salamanca a través del Valle del Ambroz. También hay notable presencia en Coria, Moraleja y Plasencia) y Vázquez (que más tarde desparece).
    • Desaparecen los siguientes: Caballero, Contreras, Flores, Izquierdo, Muñoz, Ovejero, Pañero, Peña, Plaza y Ruiz.
  • Y ahora lo hacemos un poco más, ya que nos vamos al trienio 1852-54, en el que la situación era la siguiente:
    • Se mantienen éstos: Alba, Alcón (también con “H”), Alonso, Aparicio, Bautista, Blasco, Bueno, Calvo, Carpintero, Clemente, Domínguez, Francisco, Franco, Fuentes, Galindo, García, Garrido, Gil, Gómez, González, Gutiérrez, Hermoso, Hernández, Iglesias, Jiménez (con G),López, Lorenzo, Mahíllo (con o sin “H”), Martín, Mateos, Mesa, Miranda, Morcillo, Nieto, Palomino, Pérez, Pulido, Quijada (con “X”),Redondo (que luego desaparece), Retortillo, Rodríguez, Roncero, Ruano, Rubio, Sánchez, Toribio, Valle y Vaquero (con B).
    • Aparecen estos otros por vez primera: Álvarez, Corredor (que ignoramos desde dónde pudo llegar, pues escasea por la zona…), Delgado (muy extendido en Plasencia), Durán (lo mismo que éste), Gordo (que no la habíamos hallado antes, pero que es bastante común en Abadía, Coria, Guijo de Galisteo, Marchagaz, Moraleja, Palomero, Pozuelo de Zarzón, Villa del Campo, Villanueva de la Sierra y Salamanca), Granado (frecuente en la sierra de Burgos y La Rioja; en nuestra comarca aparece en Coria, Moraleja y Plasencia. También en Salamanca), Manzano, Montero, Osuna, Paniagua (apellido leonés, de la época de Alfonso XI, que también abunda en Ahigal, Coria, Guijo de Coria, Palomero, Plasencia, Santibáñez el Bajo y Salamanca), Pinero, Piñero, Ramos, Rivera (con “B” y con “V”, con antecedentes gallegos y presencia destacada en Plasencia y Salamanca),Romero Señorán (llega desde Ciudad Rodrigo, Salamanca).
    • Desaparecen los siguientes: Barquero, Conejero, Corrales, Fernández, Floriano, Monroy, Morán, Moreno, Planchuelo, Redondo, Santos, Sierra y Vázquez.
  • Ascendemos un poco más, casi a finales del siglo XIX, con un muestreo bastante importante, ya que hemos analizados un total de 1.480 personas: todos los nacidos en 1883 (125), 1884 (113) y 1885 (132), incluyendo a sus padres. En esos años vemos que desaparecen los apellidos Delgado, Durán, Manzano, Montero, Palomino, Piñero, Ramos y Romero. No hay ninguna incorporación destacada y los tres con mayor porcentaje son (por este orden):Garrido, Domínguez y González.
  • Y ya en el siglo XX, así como en la actualidad, todo seguía y continúa casi igual. Apreciamos algunas incorporaciones destacadas: como los apellidosBatuecas (con presencia en la comarca, caso de Ahigal, Cerezo, Mohedas de Granadilla y Plasencia) o Méndez (lo encontramos en Guijo de Granadilla, Marchagaz, Moraleja, Plasencia y Salamanca). Sin contar los movimientos migratorios, muy frecuentes a partir de la segunda mitad del siglo XX (ya hablaremos de este tema). Como es lógico, los porcentajes varían, incrementándose unos y reduciéndose otros.

Resumiendo las coincidencias generales:

  • Galisteo y su Mancomunidad: Alcón, Bueno, Carpintero, Clemente, Domínguez, Gordo, Gutiérrez, Hernández, Iglesias, Martín, Morcillo, Nieto y Vaquero.
  • Coria y su tierra: Alcón, Calvo, Carpintero, Clemente, Domínguez, Franco, Gil, Gordo, Granado, Gutiérrez, Hernández, Iglesias, Jiménez, Lorenzo, Martín, Méndez, Morcillo, Paniagua, Pulido, Ruano, Rubio, Valle y Vaquero.
  • Ahigal y tierra de Granadilla: Alba, Batuecas, Clemente, Domínguez, Galindo, Gil, Domínguez, Hernández, Iglesias, Jiménez, Mahíllo, Martín, Mateos, Méndez, Paniagua, Ruano, Rubio y Valle.
  • Hurdes: Domínguez, Hernández, Iglesias, Martín y Roncero.
  • Sierra de Gata: Calvo, Domínguez, Hermoso, Hernández e Iglesias.
  • Plasencia: tema complejo, pues existen prácticamente todos. Lo difícil es saber si fue núcleo expansivo o los ha recibido por inmigración progresiva. Destacan los comunes con Montehermoso al margen de la zona = Aparicio, Fuentes, García, González, Hermoso, López, Quijada, Retortillo, Rivera, Sánchez y Señorán.
  • Salamanca (provincia): Alba, Bueno, Calvo, Franco, Fuentes, Galindo, Garrido, Gil, Gutiérrez, Hernández, Iglesias, Lorenzo, Martín, Mesa, Miranda, Nieto, Paniagua, Plaza, Ruano, Valle y Vaquero. Apartado éste muy a tener en cuenta, pues nos hace pensar en la repoblación comentada y en todo ese proceso histórico.

4.- Conclusión

Curiosamente, y también como rasgo significativo, observamos que contabilizando y sintetizando los mencionados documentos de esas centurias los 55 apellidosmás reiterados o destacados –al menos en los cinco últimos siglos– eran y son los siguientes (recordando que su mayor o menor abundancia cambia a lo largo de la historia por múltiples circunstancias, a la vez que señalamos en «negrita» los más numerosos): Alba, Alcón, Alonso, Álvarez, Aparicio, Batuecas, Bautista, Blasco, Bueno, Calvo, Carpintero, Clemente, Corredor, Domínguez, Franco, Fuentes, Galindo, García, Garrido, Gil, Gómez, González, Gordo, Granado, Gutiérrez, Hermoso, Hernández, Iglesias, Jiménez, López, Lorenzo, Mahíllo, Martín, Mateos, Mesa, Miranda, Morcillo, Nieto, Osuna, Paniagua, Pérez, Pineros, Pulido, Quijada, Retortillo, Rivera, Rodríguez, Roncero, Ruano, Rubio, Sánchez, Señorán, Toribio, Valle y Vaquero. Había otros que ya han desaparecido (Illana, Pineros,…), y algunos que han sufrido un notable retroceso respecto a una destacada proliferación en el pasado (Galindo, Rivera, Toribio). Lo que sucede cuando se extinguen o disminuyen las líneas sucesorias: bien por carecer de hijos, o debido a que los tenidos eran del sexo femenino, con lo que en dos generaciones se pierde el apellido.

Esto es algo muy común en el ámbito rural. Pero en el caso de Montehermoso se hace más patente debido al aislamiento secular al que se vio sometido hasta mediados del siglo XX debido a sus malas comunicaciones (por ejemplo, el puente sobre el Alagón y la carretera que la une con Plasencia no se construyó hasta la década de los 50), los escasos flujos migratorios antiguos en la localidad, la elevada tasa de natalidad y otros factores han permitido que los apellidos se hayan mantenido en un gran porcentaje. Lo que nos ha servido como una buena fuente histórica y demográfica para lograr los objetivos marcados: analizar sus orígenes y procedencia, relaciones con el entorno (como parte del proceso repoblador común), movimientos migratorios a lo largo de los siglos, expansión o desaparición de los mismos, causas de aquellos porcentajes más destacados, etc.

Debido a ello, no debemos extrañarnos si al componer nuestros árboles genealógicos vemos cómo esos apellidos se acumulan. Por ejemplo, añadiendo a mi nombre actual los apellidos de mis antepasados resultaría parcialmente algo así como Domingo Quijada González Garrido Bueno Franco Retortillo Jiménez Alcón Martín Ruano Mateos Clemente Domínguez Carpintero Iglesias… (sin contar las repeticiones que deberían ir intercaladas, que son varias), todos ellos pertenecientes a los mencionados 55 apellidos más numerosos, y a los primeros que constan en los documentos escritos más antiguos (los parroquiales del siglo XVI ya comentados)…

Resumen y Porcentajes (y puesto que ocupan los principales)

1582 1685-92 1852-54 1883-85 A 1963 B 2004 C
Alba: 1’216 0’292 0’226
Alcón: sí (con H) sí (H) 2’296(12) 2’046(12) 2’925(10)
Alonso: 0’000 0’730 0’430
Álvarez: 0’540 0’146 0’226
Aparicio: 1’080 0’292 0’430
Barquero:
Batuecas: 0’000 0’292 0’680
Bautista: 0’270 1’315 0’136
Blasco: 0’134 0’146 0’113
Bueno: 0’810 0’146 0’158
Caballero:
Calvo: 0’674 0’730 0’907
Carpintero: 3’782(6) 5’263(4) 2’766(14)
Clemente: 5’540(4) 4’970(5) 3’106(9)
Coello:
Conejero:
Contreras:
Corrales:
Corredor: 0’404 0’438 0’045
Delgado:
Domínguez: 7’702(2) 6’140(3) 5’419(3)
Durán:
Fernández:
Flores:
Floriano:
Francisco:
Franco: 1’620 0’292 1’156
Fuentes: 1’216 0’730 0’907
Galindo: 2’16014) 0’438 0’702
García: 2’432(10) 1’461 0’907
Garrido: 10’000(1) 10’233(1) 9’6011
Gil: 0’404 1’023 1’383
Gómez: 0’540 0’146 0’249
González: 5’944(3) 8’479(2) 8’049(2)
Gordo: 2’566 1’023 0’839
Granado: 0’540 0’584 0’521
Gutiérrez: 2’160(15) 2’046(13) 2’834(13)
Hermoso: 1’350 0’877 0’975
Hernández: 2’296(13) 2’485(10) 3’877(4)
Iglesias: sí (La) 3’378(7) 2’631(9) 3’696(6)
Izquierdo:
Jiménez (G): 0’540 0’146 0’861
López: 0’944 1’461 0’612
Lorenzo: 1’216 2’485(11) 2’879(12)
Mahíllo (i): 0’404 0’146 0’634
Manzano:
Martín: 1’756 2’046(14) 3’424(8)
Mateos: 0’540 0’438 0’453
Mesa: 1’620 1’608 1’269
Miranda: 0’810 1’023 0’634
Monroy:
Montero:
Morán:
Morcillo: 0’810 0’438 0’408
Moreno:
Muñoz:
Nieto: 0’540 1’169 0’770
Osuna: 1’216 0’292 0’340
Ovejero:
Palomino:
Paniagua: 0’540 0’877 0’566
Pañero:
Peña:
Pérez: 0’134 0’438 1’020
Pinero: 0’540 0’146 0’000
Piñero:
Planchuelo:
Plaza:
Pulido: 4’864(5) 3’508(7) 3’786(5)
Quijada: sí (x) 2’432(11) 3’947(6) 3’673(7)
Ramos:
Romero:
Redondo:
Retortillo: 1’890 2’777(8) 2’380(15)
Rivera (b): 1’486 1’023 0’181
Rodríguez: 1’216 0’730 0’498
Roncero: 2’972(8) 1’754(15) 1’179
Ruano: 0’540 1’315 1’247
Rubio: 0’810 0’877 1’020
Ruiz:
Sánchez: 1’350 1’315 2’925(11)
Santos:
Sierra:
Señorán: 0’540 1’023 0’634
Toribio: 0’540 0’292 0’340
Valle: 0’404 0’584 0’453
Vaquero (B): 0’810 1’461 1’020
Vázquez:
92’518 % 88’713% 86’469%

A = nacidos en 1883 (125), 1884 (113) y 1885 (132), con sus padres: 1.480
B = nacidos en 1963, incluyendo a sus padres (161×4 = 644 vecinos)
C = muestra de 4.410 vecinos (habitantes) iguales o mayores de 18 años

Mapa explicativo (elaboración propia)

img01BIBLIOGRAFÍA:

  • García Martín, Bienvenido: “Mancomunidad de Villa y Tierra de la extremadura leonesa. El ejemplo de la villa de Galisteo”. Revista Alcántara nº 11, 1987. Cáceres.
  • García Martín, Bienvenido: “El paisaje agrario de la Tierra de Coria. Sus transformaciones e incidencias”. Salamanca, 1985.
  • García Oliva, Mª Dolores y Martín Martín, José Luis: “Historia de Extremadura”. Badajoz, 1985. Editorial Universitas.
  • Gutiérrez Gutiérrez, Aurelio: “Montehermoso, estudio histórico”. Salamanca. 1990.
  • Martín Martín, José Luis: “La repoblación de la Transierra” (siglos XII y XIII). Estudios dedicados a Carlos Callejo.
  • Velo y Nieto, Gervasio: “Coria. Reconquista de la Alta Extremadura”. Cáceres, 1956.
  • Archivos: Simancas, Histórico Provincial, Obispado de Coria-Cáceres, local (Montehermoso: Ayuntamiento y Parroquial), etc.
  • Base de datos personal
Oct 012004
 

Domingo Quijada González.
Cronista Oficial de Navalmoral.
1.- Introducción
Se han dicho y escrito numerosas verdades sobre el destacado comportamiento anarquista en la capital del Arañuelo, especialmente durante la etapa republicana. Pero también faltan otros muchos conceptos; y aclaraciones sobre datos erróneos o sesgados publicados, involuntariamente o no.

 

… debido a lo extenso de este artículo, se ha procedido a convertirlo en archivo para descargarIcono pdf

Oct 012003
 

Domingo Quijada González.

1.- INTRODUCCIÓN

En septiembre de 1994 presentábamos en los «XXIII Coloquios Históricos de Extremadura» una ponencia sobre «Los orígenes del republicanismo en Navalmoral de la Mata» (páginas 391-400, 1996). En dicho trabajo mostrábamos las primeras actuaciones políticas de los republicanos moralos en los compases previos del siglo XX, que fueron muy destacadas y bajo la dirección de Agustín Marcos Nieto («Amarnie«); así como la evolución posterior tras superar una pasajera crisis, hasta desembocar en la Segunda República, etapa en la que la opción republicana se realza aquí.

Pues bien, nueve años después de que hiciera aquellas aseveraciones, una vez que he revisado casi toda la documentación del XIX que se conserva en los Archivos de Navalmoral (municipales o religiosos), y aunque sigo ratificando gran parte de lo que entonces afirmaba, he de añadir ciertas matizaciones inéditas respecto a los inicios de la causa republicana en esta localidad, a la vez que incorporamos nuevos protagonistas o precursores de esa filosofía y práctica política. Y, para ello, tenemos que retroceder medio siglo, pues el republicanismo moralo hunde sus raíces en el ya lejano siglo XIX, al que en la capital del Arañuelo se llega tras un largo, continuo y lógico proceso de evolución, inseparable con el del liberalismo español y su gradual desencanto con una monarquía demasiado conservadora y alejada tanto de Europa como de la realidad.

El conjunto de ambas ponencias nos proporciona una visión bastante aproximada de lo que fue la génesis y posterior proceso de la oposición a la realeza en Navalmoral, que según podemos ver fue muy destacada y tempranera: lo que debe tenerse en cuenta al estudiar esa fase en Extremadura, que aún contiene demasiadas lagunas.

2.- LOS ANTECEDENTES LIBERALES DECIMONÓNICOS

Antes de comenzar este apartado matizamos que hasta el “Sexenio” no he hallado claras esencias republicanas en nuestra Villa; pero lo incluimos porque, aunque no fue hasta entonces cuando sus manifestaciones externas brotaron tras una gradual evolución, las raíces arraigaron en el seno liberal (en cierto modo, influyendo también los posibles desencantos con el sistema liberal). Así pues, veamos primero la evolución del liberalismo en Navalmoral.

2.1.- De las Cortes de Cádiz a la Revolución de 1854

· Aunque se intuyen ciertos aspectos de la doctrina liberal emanada de las Cortes de Cádiz, al estar Navalmoral y su zona controlada por las fuerzas francesas hasta 1813, apenas hay repercusiones notables de esas ideas en la localidad: sólo algunas anotaciones en el Libro de Sesiones, cuyas Actas comienzan con la inscripción de «Ayuntamiento Constitucional«… (que a veces fueron añadidos con posterioridad); y los cambios que se producen en el gobierno municipal tras el Real Decreto del 4-V-1814, que dio origen al Sexenio Absolutista.

· Hasta que el 1 de enero de 1820 se subleva Rafael Riego en las Cabezas de San Juan (Sevilla), proclamando la Constitución de Cádiz y convirtiéndose en el símbolo de la revolución, dando lugar al Trienio Liberal. En abril de ese año se instituye la Milicia Nacional, derivado de la Constitución.

– De acuerdo con el nuevo cambio político nacional, también hubo repercusión en Navalmoral: de ese modo, el 14 de junio de 1820 cesan al anterior alcalde (el conservador Andrés Marcos Moreno) y nombran al liberal Francisco Lozano (y a regidores de esa misma ideología). Precisamente, en el Acta de ese día se expone que «el rey ha jurado la Constitución el 9 de marzo de 1820» (realmente la aceptó el 7 de marzo y la jura ante las Cortes el 9 de julio; lo que ocurrió fue que el 9-III-1820 se forma la Junta Provisional, y se nombra el primer gobierno liberal).

Como curiosidad de esa etapa, un Real Decreto ordena a los párrocos que lean y expliquen la Constitución en las iglesias los domingos y días festivos, pero el de Navalmoral (José López) no lo ha hecho, por lo que le dirigen un oficio para que cumpla la orden. Éste responde que «no se lo han comunicado oficialmente, y tampoco se lo ha dicho el obispo«…

En los siguientes años de ese Trienio, se suceden los alcaldes con marcada economía e ideología liberal: Ambrosio García Roda (abogado, en 1821), Félix Lozano González (abogado y escribano, en 1822) y Julián Gómez Samaniego (industrial, en 1823, año en que el Libro de Sesiones refleja lo siguiente: «cuarto año de la Constitución y de la restauración de la libertad de las Españas«).

· Pero el 1-X-1823 se produjo el manifiesto absolutista de Fernando VII. Y el 7 de noviembre de ese mismo año es ejecutado Riego. Comienza la «Década Ominosa«, que aparta al liberalismo de la vida política oficial; incluyendo en Navalmoral donde, como es lógico, de nuevo los cambios afectan a su vida política: el 9-VI-1823 es cesado el citado alcalde Julián Gómez Samaniego, siendo repuesta la Corporación que estaba en 1820 (con Andrés Marcos Moreno como nuevo primer mandatario). Se suceden en esa década los cargos absolutistas, y consta que ya los nombra el Rey (la mayoría eran agricultores y/o ganaderos, propietarios medios casi todos ellos). Como nueva curiosidad, en la «toma de posesión» de 1829 los cargos de la Corporación elegidos juran que «no pertenecen a ninguna logia ni asociación secreta» (con referencia clara a la prohibición de esos grupos, como era el caso de la Masonería, a la que pertenecían muchos liberales).

· El 29-IX-1833 muere Fernando VII. Un mes después es proclamada reina Isabel II, comenzando la primera guerra carlista (prueba del fracaso de la revolución liberal española), que muy pronto afectará al Campo Arañuelo (incluyendo Navalmoral). Todo ello bajo la Regencia de su madre María Cristina (de Borbón, o de Nápoles).

El 21 de abril de 1834 se dividen las provincias (creadas el 30-XII-1833) en partidos judiciales: entre ellos el de Navalmoral, lo que viene a ratificar e incrementar su papel de cabecera comarcal, que ya había iniciado pero que desde entonces se destaca.

Respecto al tema anterior, nuevos funcionarios o profesionales se incorporan a la vida morala (jueces, fiscales, abogados, etc.), muchos de ellos afiliados o simpatizantes del liberalismo, que van a desempeñar un destacado papel en los hechos históricos revolucionarios posteriores.

Aunque en esos años la Corporación y electores hacen unas votaciones y proponen a los cargos para el año próximo, será el rey o sus representantes (Audiencia, Gobernador, Diputación, etc.) quien elija: no siempre a los propuestos (casi nunca…), y normalmente con grandes diferencias (prueba del divorcio existente entre los intereses locales y de Estado).

En enero de 1836 se suprime La Mesta, incidiendo económicamente sobre Navalmoral: al ser un punto clave de la Cañada Real Leonesa Occidental, y por los contratos de arrendamiento de tierras de propios o comunales que se hacía a los transhumantes.

Un nuevo acontecimiento afecta a esa época, la “Desamortización de Mendizábal” (el 19 de febrero de 1836 decreta la venta de los bienes de las órdenes religiosas extinguidas, iniciándose la desamortización el 29-VII-1837), no incide en Navalmoral, al carecer de congregaciones o bienes en ese sentido (la dehesa del Espadañal pertenecía al monasterio del Escorial, pero era «Real«).

· Lo que sí repercuten son los sucesos posteriores: en agosto de 1836 se produce la «Sargentada de la Granja«, que el 12 de agosto restablece la Constitución de 1812. Estaban disconformes (igual que otros muchos) con el giro moderado que impone Istúriz. Tras ese motín de La Granja, la reina nombra a Calatrava como jefe del gobierno, quien elige a Mendizábal para Hacienda. Preparan la Constitución progresista de 1837 (que se promulga el 18 de junio de 1837), reponen la Ley de Ayuntamientos de 1823, la Milicia Nacional, la libertad de imprenta y otras medidas liberalizadoras.

– En las hojas del Libro de Sesiones correspondientes a las fechas posteriores a ese hecho histórico consta arriba impreso: «habilitado publicada la Constitución en 15 de agosto de 1836» (se refieren a la de 1812). Y la cosa no debía estar aquí muy clara pues, como puedo apreciar, no hubo Sesiones de Ayuntamiento hasta diciembre de ese año (tal vez hasta ver cómo evolucionaba el tema…).

Tampoco hay Plenos en 1837, «por la invasión de los rebeldes carlistas«: el 24 de julio de 1837 son «sacrificados inhumanamente» 28 guardias nacionales en los campos de Peraleda de la Mata por el faccioso rebelde Felipe Muñoz. Impactó tanto ese hecho que hasta el secretario del Ayuntamiento moralo, Marcos Lozano Moreno, «marcha a defender a la Reina, persiguiendo a los sediciosos«: estuvo dos años dirigiendo una partida de acoso a los carlistas, hasta que se reincorpora en 1839 (el 29 de agosto de 1839 se firma la «Paz de Vergara», terminando la primera guerra carlista). Precisamente, la torre de San Andrés será realzada, para que sirviera de atalaya ante las incursiones de los facciosos.

· Un nuevo giro en la política nacional -y local- se produce a continuación, ya que el 15 de julio de 1840 se publica la nueva Ley de Ayuntamientos, que anulaba las aspiraciones progresistas. Según podemos apreciar, son intentos vanos de la regente y sus seguidores por imponer el absolutismo.

· Y matizo lo de vanos porque el 12 de octubre de ese año 1840 abdica María Cristina de Borbón, marchando al destierro. Por lo que Espartero será nombrado nuevo regente el 10 de mayo de 1841, con lo que el liberalismo retoma cierto protagonismo.

El 2-IX-1841 su ministro de Hacienda, Mendizábal, extiende la desamortización eclesiástica al clero secular (por eso también recibe el nombre de «proceso desamortizador de Espartero«), que en Navalmoral tampoco se lleva a efecto.

– Hablando de la capital del Arañuelo y de los nuevos cambios que se producen, el 20 de mayo de 1841 el nuevo juez de 1ª Instancia e Instrucción (llegó el 7 de mayo), Juan Sancho Granado, solicita a la Corporación ingresar en el Batallón de la Milicia Nacional, «a la que siempre pertenecí…». Se lo conceden, lo que nos demuestra que el Consistorio moralo era progresista, o al menos lo apoya.

Además el alcalde de ese año (Félix Marcos Nuevo), cuando toma posesión, jura «defender la Constitución de 1837«.

Y el 4-12-1842 celebran Elecciones Municipales en la Casa Consistorial, eligiendo al liberal Vicente González Marcos (abuelo de los hermanos González Serrano).

· Sin embargo, O´Donnell se opone y enfrenta a Espartero, pues prefiere como regente a María Cristina. Lo mismo hace Narváez y surgen enfrentamientos en muchas ciudades (sobre todo Barcelona). Como consecuencia, el 30-VII-1843 termina la regencia de Espartero y el 8 de noviembre es declarada Isabel IImayor de edad.

Así pues, comienza la «Década Moderada«, con Narváez al frente. Y el 24-V-1845 es promulgada la Constitución moderada de 1845.

– Las repercusiones sobre Navalmoral son lógicas: por ejemplo, con la nueva situación política se producen algunos ceses en Navalmoral: caso del secretario del Ayuntamiento, Marcos Lozano Moreno (aquél que se fue a perseguir a los carlistas para defender a la Reina…, abogado y notario, de manifiesta ideología liberal aún, pues más tarde evolucionará hacia posturas más moderadas).

Y, respecto a la política municipal, efectúan nombramientos de Corporaciones conservadoras, cuyos miembros pertenecían al colectivo de terratenientes y/o ganaderos medios, que ya configuraban uno de los típicos grupos de poder (el otro era el de los comerciantes, artesanos, funcionarios y profesiones libres, defensores habitualmente del liberalismo en ese siglo XIX).

Gobiernos municipales que demostraban escaso interés por el bienestar ciudadano, fuera en temas sanitarios como educativos: un ejemplo del primer asunto es que el Cementerio «tenía las paredes caídas, y ni siquiera contaba con puertas para prevenirse de las alimañas«; y otro del segundo fue el ocurrido el 10 de febrero de 1850, cuando según una orden del Presidente de la Comisión Provincial de Instrucción pública se crea la primera Escuela de Niñas de Navalmoral; sin embargo, como se desprende de los datos que irán apareciendo posteriormente, esa escuela no se hará realidad hasta unos años después, alegando motivos económicos (sobre todo). Y el caso es que el municipio poseía numerosos bienes de propios y comunales, pero su administración era muy deficiente (al margen de la pobreza casi generalizada de los ciudadanos en aquella época y en esta zona): por eso, el 15 de marzo de 1850, el Gobierno exige se elimine el Concejo de Santa María de la Mata «por no tener sentido (doble administración), reunirse en un despoblado (Santa María de la Mata) y asistir sólo algún alcalde y secretario que se aprovechan de los contratos«; aseveración bastante verosímil pues la saga local de los Lozano, con tres miembros (Félix, Marcos y Felipe) ocupando la Secretaría en la primera mitad del XIX, adquiere un gran capital que después invierte en el proceso desamortizador. Para tutelar el Concejo de la Mata, cada pueblo nombraba a dos personas (nos matizan que eran de la confianza del alcalde y secretario, por lo que se prestaban a sus intereses…), y todos ellos forman la Junta Administrativa del Concejo de Santa Mª de la Mata, según lo dispuesto por las últimas órdenes del Gobernador. En 1851 se inician los trabajos para distribuir las tierras comunales entre los diferentes municipios que formaban la Campana (Navalmoral, Peraleda, Millanes y Torviscoso); culminando a finales de 1855, cuando se efectúa la Desamortización de Madoz (desapareciendo para siempre el Concejo).

Son los años en que ejerce en Navalmoral como médico titular (1850-1856) el que después sería uno de los «padres» de la homeopatía e hidrología a nivel internacional, don Anastasio García López, al que el municipio adeudaba constantemente sus honorarios, por lo que el propio Gobernador ordena que se le paguen (a lo que la Corporación contesta que «no tienen fondos, que el Ayuntamiento está apremiado y los regidores embargados; que ni siquiera se ha recaudado lo que corresponde pagar como contribución del primer trimestre…». A pesar de esas deudas, don Anastasio (que, por cierto, fue liberal progresista y masón) desarrolló en esos seis años una enorme labor médica, incluso en la grave epidemia de «cólera morbo» de 1855 (D. QUIJADA, 2003).

Mientras la deudas municipales se incrementaban: el 8 de enero de 1854 informan que el municipio tiene más gastos (empleados y contribuciones, sobre todo) que ingresos (subastas y arriendos de pastos, bellotas, leña para carbón y muy poco más…), por lo que hay déficit. Ante esa situación, y para reducir las deudas, proponen como una de las medidas la de suprimir una de las dos escuelas de niños (la Superior, que era la más dotada o costosa). Unos días después, y basado en lo anterior, comunican que no pueden acceder a la petición de abrir la Escuela de Niñas, aprobada años antes pero que no se llevó a efecto. Además, la plaza de médico es declarada de 2ª clase (para pagar menos…) y no acceden a la petición del juez de 1ª Instancia del Juzgado de Navalmoral, acerca de que era necesaria una nueva Cárcel, por las malas condiciones en que se encontraba la actual.

2.2.- El Bienio Progresista

· En esas circunstancias surgen novedades destacadas, ya que el 26 de junio de 1854 se produce el Pronunciamiento denominado como La Vicalvarada, protagonizada por una serie de militares conservadores (encabezados por O´Donnell y Dulce) que se oponían a la corrupción administrativa y a los atentados a la libertad con los que fueron víctimas algunos protagonistas del alzamiento y otros muchos ciudadanos.

Al fracasar, O´Donnell redacta el Manifiesto de Manzanares, que se publica el 7 de julio de 1854 (por eso los concejales de Navalmoral la denominaban «Revolución de Julio«) con reivindicaciones progresistas (para atraerse a Espartero): cambios en la ley electoral, libertad de imprenta, abolición de consumos, restauración de la Milicia Nacional Voluntaria (que se creó para defender el constitucionalismo frente al absolutismo), etc. De ese modo, acaba la «Década Moderada» y comienza el «Bienio Progresista« (con Espartero en el poder).

2.3.- Las consecuencias en Navalmoral

– Pues bien, sus efectos no se hicieron esperar en Navalmoral, ya que el 22 de julio de 1854 se reúne la Corporación de Navalmoral con un único punto a tratar: el anterior alcalde lee (en presencia de los firmantes, 83 en total) la locución que la Junta de Gobierno de esta Villa dirige a los vecinos de ella. El Acta decía lo siguiente:

«En la villa de Navalmoral de la Mata, a veinte y dos de julio de mil ochocientos cincuenta y cuatro, reunidos este vecindario con el objeto de secundar el glorioso alzamiento iniciado por el digno caudillo que manda el ejército constitucional, a cuyo santo alzamiento se ha adherido la mayoría de las Naciones, y muy especialmente el siempre heroico pueblo de Madrid: desde luego, proceden como medida para conseguir tan laudable fin al nombramiento de los individuos que han de constituir una junta directiva, para que por su conducto y en representación del mismo se entienda con el de la capital, y caso necesario con la suprema o cualquier otra, que con tal noble objeto se haya instituido en otro punto de la Monarquía; así como, con las autoridades de todas órdenes y jerarquías para coadyuvar y cooperar de común acuerdo, y en cuanto esté de su parte aquel bello y liberal programa, publicado por los valientes generales que mandan el ejército constitucional, se plantee, afiance y consolide conforme lo reclama la voluntad nacional. Al efecto nombran desde luego como miembros de la referida Junta a D. Ramón Arenas, D. Eusebio María Marcos Lozano, D. José Nuevo, D. José Ramos, D. José Gallego, D. Nicasio Gelabert y D. Gerónimo González”.

img1En cuyo estado se concluyó este acta que firmaron los que supieron (hay 83 firmas con sus correspondientes rúbricas, en su mayoría pertenecientes a las clases más formadas de la localidad: médico, farmacéuticos, maestros, abogados, etc.).

A continuación, «el Ayuntamiento la oyó con satisfacción, y dijo que se adhería a la Junta constituida y estaba dispuesta a cooperar con todo lo necesario a los fines de la misma; acordando, además, que el señor presidente del Ayuntamiento la mande fijar, para que llegue a conocimiento de todos, en el sitio más conveniente que hay de costumbre. Y lo firman«.

Al día siguiente se reúnen en el Ayuntamiento «los individuos nombrados por el pueblo para formar la Junta de Gobierno, para lo que habían sido elegidos, bajo la presidencia del de mayor edad, con el fin de constituir definitivamente quién sería el presidente (cargo que recayó en D. Nicasio Gelabert), lo vocales y el secretario” (para este último puesto sería elegido D. Eusebio María Marcos Lozano, otro personaje clave ahora y en los próximos años, según iremos viendo).

En la misma fecha, don Ramón Arenas propone «que se envíe una copia del Acta del día 22 a la Junta Central de la capital de Cáceres, que se redactase una alocución al pueblo, cuya copia también se remitiría a esa Junta; un oficio circular a los pueblos que componen el partido con la citada proclama, invitándoles a que se adhieran y secunden el glorioso alzamiento principiado en los campos de Vicálvaro por el ejército constitucional; una comunicación al señor alcalde de esta villa haciéndole presente adopte las medidas oportunas a fin de que haga en la plaza pública un baile nacional, repique general de las campanas e iluminación general, cuyos actos tendrán principio a las siete de la noche del día de hoy; y, por último, que se dirija otra comunicación a las Juntas constituidas en los contornos y a cualquiera otra que pueda interesar al servicio público”. Todo lo cual fue aprobado por unanimidad.

Acto seguido se dio cuenta de dos comunicaciones de las Juntas de Plasencia (que firma su presidente, Juan Sánchez Ocaña) y Hervás, “ofreciéndose sinceramente a esta Junta y poniéndose de acuerdo hasta llevar a feliz término la grandiosa obra inaugurada, a las que contestan encarecidamente«.

El 24 envían una comunicación a las Juntas de Cáceres y Trujillo, y tres oficios circulatorios, acompañados con la proclama, a los pueblo del partido. De acuerdo con lo aprobado el 23.

También ese día propone don José Gallego que nombren una comisión de una o dos personas para que vayan a Cáceres a reunirse con la Junta provincial, a fin de ponerse de acuerdo para resolver los problemas políticos y la propia administración; y que se cree cuanto antes la Milicia Nacional, dándole la publicidad necesaria. Así lo aprobaron, nombrando comisionados a los licenciados don Eusebio María Marcos y don Ramón Arenas, a la vez que les encargan se informen sobre la forma de proveerse de armas y demás efectos.

El manifiesto que firman los miembros de la Junta de Navalmoral, que envían a los pueblos del partido judicial, y que era el mismo que se expuso en Navalmoral de la Mata, decía textualmente:

«Moralos:

El país y la libertad se han salvado. El Ministerio Sartorius-Collantes símbolo de la corrupción y del pillaje se hundió bajo el peso de la más execrable opinión pública.

El Glorioso alzamiento de los esclarecidos generales Dulce y ODonell, secundado por el Ejército y el siempre heroico pueblo de Madrid, ha encontrado el eco que era de esperar en una Nación que no sabe escatimar sacrificios cuando de arrebatarla su libertad se trata.

Confiemos pues en que lo que resta que hacer se terminará satisfactoriamente, y que los consejos del ilustre Duque de la Victoria, representante genuino de las instituciones libres, llamado por S.M. la Reina; el restablecimiento de la Milicia Nacional; y otras medidas, que surgirán de la situación que se inaugura, afianzarán para siempre el triunfo de la moralidad y de los sanos principios constitucionales, en cuyo obsequio y con vuestras cooperación hará la Junta que os habéis dado, cuantos esfuerzos estén a su alcance. ¡ Viva la Constitución! ¡ Viva ODonell! ¡ Viva Espartero!«

img2En los días que siguieron al envío se fueron recibiendo las adhesiones de los pueblos del partido judicial: comenzando por las de Belvís de Monroy y Casatejada, que aseveran haberse adherido el día 20 de julio; y finalizando con Castañar de Ibor y Valdehúncar, que lo hacen el 1 de agosto (los últimos en hacerlo se adhieren cuando les llega esa circular, que en algunos casos tardaba por los problemas de comunicaciones).

Tras lo anterior, el 26 de julio de 1854 forman nuevo Ayuntamiento en Navalmoral, «por orden de la Junta de Gobierno de esta Villa, en cumplimiento de lo prevenido por la superioridad de la provincia en disposición inserta en el Boletín Oficial Extraordinario de fecha 24 del corriente«: con José Gallego Moreno como alcalde (al que ya hemos citado), miembro de la Junta de Gobierno que intervino en Julio, igual que sus dos tenientes de alcalde (José Ramos y Jerónimo González). Al día siguiente formalizan el acto en el Ayuntamiento, cesando los anteriores y tomando posesión los nuevos.

Se generalizan las adhesiones de los funcionarios. Incluso algunos intervienen directamente: caso del juez de primera instancia de Navalmoral (Manuel Eusebio López Bago) que propone «invitar a los vecinos a contribuir en la medida de sus posibilidades en la subscripción abierta para las viudas e hijos de los afectados en esas últimas jornadas en Madrid«.

Como anticipábamos, uno de las primeros deseos y actuaciones -como sucedió a nivel nacional- fue la creación de la «Milicia Nacional Voluntaria» (para defender el sistema constitucional contra el absolutismo…): en la misma Sesión anterior, «se dio cuenta de la comunicación que el día anterior dirige la Junta de Gobierno de esta Villa, sobre organización de la Milicia Nacional Voluntaria, y que se haga pública esta disposición para que llegue a todos los que quieran alistarse voluntariamente«. Como veremos después, en el próximo mes de noviembre se llevará a cabo su composición.

A la vez que piden la creación de ferias y mercados (recordemos que en las filas liberales destacaban los comerciantes, artesanos o industriales), que son aprobadas por el Gobernador el 3 de agosto de ese año «de gloria«: una los días 9 y 10 de mayo (recuperando la que hubo en Santa María de la Mata) y otra el 6-7 de diciembre (llamada de «las tripas y el pimentón«, porque estaba relacionada con las típicas «matanzas»), con mercado semanal cada domingo.

Continuando con los cambios emanados de la nueva situación política, el día 29 se reúne la Junta de Gobierno local, solicitando al gobernador que cese al anterior secretario (Felipe Lozano Moreno); así como a su primo Marcos Lozano, Depositario de Fondos de la Junta de Fomento o de Baldíos (que ya se encuadra dentro de las filas moderadas); al Guarda Mayor de Montes del Distrito y al Agrimensor del Distrito (por cierto, todos ellos «se atreven a interesar su separación como medida de conveniencia política, para que la consolidación y afianzamiento de la nueva era que se inaugura, y que a costa de tantos sacrificios acaba de conquistarse«). Y que nombren en su lugar a otros que sean idóneos: el gobernador designó el día 5 de agosto nuevo secretario a Gumersindo Calleja y Calleja (notario, escribano de Romangordo y la «Campana de Albalat”, liberal; hijo de un comerciante oriundo de Cantabria, pero afincado en Navalmoral; cuñado de Eusebio María Marcos Lozano, secretario de la “Junta de Gobierno”, y del teniente de alcalde José Ramos), que tendrá un gran protagonismo en sucesos revolucionarios posteriores, como los de 1868.

El 30 de julio la Junta de Navalmoral cita a los pueblos del Partido, para que envíen un comisionado a la reunión que tendrá lugar aquí el próximo 2 de agosto, con el fin de elegir un representante ante la Junta Suprema de Cáceres. Nombran al madrileño Francisco de Paula Montemar, que residía en Cáceres, «joven ilustrado conocedor de las necesidades de este país«, y como suplente al moralo Ramón Arenas. Aunque les servirá de poco, ya que el 1 de agosto el nuevo Gobierno priva de toda autoridad a las Juntas que los progresistas habían creado en diversas capitales de provincia, siendo reconvertidas en «Juntas Consultivas«.

Ese mismo día 30, el secretario de la Junta de Navalmoral (Eusebio María Marcos Lozano) pide la separación del administrador de la dehesa del Espadañal, «que fue del Real Patrimonio y ha sido cedida en usufructo a la orden jerónima, recientemente restablecida«; basándose en que «ese acuerdo se opone a las tendencias liberales del siglo, al progreso y desarrollo moral material«… Lo aprueban por unanimidad, “siempre que no contradiga a la Ley”.

Al contrario que los moderados, demuestran un mayor interés por la sanidad: el 4 de septiembre la Corporación ordena tomar medidas higiénicas en las calles (limpieza, obstáculos, blanqueo, prohibición de estercoleros y animales sueltos, estacionamiento de carros, etc.); no existía Junta Local de Sanidad, y tenía que haberla de acuerdo con la Ley, por lo que acuerdan nombrar individuos para que comience a funcionar (compuesta por alcalde o primer teniente, cura párroco, médico titular y farmacéuticos); el 25 de marzo de 1855 aprueban conceder medicinas gratis a los pobres y viudas de la localidad que paguen menos de 20 reales de contribución, hasta llegar a 300 vecinos (las viudas contaban por medio vecino) y un total de 4.000 reales; apoyan en gran medida al médico titular, ante la catastrófica epidemia de cólera que se presenta en 1855; aprueban la creación de una segunda farmacia en octubre de 1855 (precisamente a un miembro de la Milicia Nacional, don Remigio Martín); y establecen en Navalmoral una «hijuela de Casa-Cuna«, donde se recojan los expósitos de este Partido, el 15 de diciembre de ese año; por poner seis ejemplos bien significativos.

También por la educación, al reponer a los dos maestros cesados por la anterior Corporación «para reducir gastos«; o el acuerdo de marzo de 1855, cuando por fin se hace realidad la primera Escuela de Niñas de Navalmoral (Mª del Pilar FRAILE, 2003).

Analizando las actas de esa etapa, observo que las actuaciones del nuevo equipo de gobierno municipal no se libra de cierto anticlericalismo, propio de la ideología liberal de la época: así, a partir del 10 de septiembre de 1854 comienza una larga polémica (con denuncias incluidas) contra el párroco de San Andrés, al que acusan de «apropiarse de fondos de los coadjutores, por lo éstos se marchan«,…, «montemolinista (carlista), opuesto a Isabel II y a la Revolución de Julio», que «hace alardes públicos de sus ideas«,…, «que en la pasada guerra civil (carlista) acogía en su casa a los cabecillas y era confidente de los facciosos«,…, «se ha atrevido a decir al alcalde (el 20 de febrero de 1855) que habrá guerra y facciones en la próxima primavera, o que habrá revolución en Madrid, como así ha sucedido«,…, «en el último Carnaval se dirigió a un niño que estaba vestido con el uniforme militar de la Milicia Nacional, al que criticó por llevar esa indumentaria«,… Finalizando con la afirmación de que el sacerdote citado «fue arrestado y procesado en 1842, y condenado a 5 años de destierro» (efectivamente, observo que faltó de la Parroquia entre 1843-48).

El 22 de octubre de 1854 publican el anuncio para que se alisten los voluntarios que deseen formar parte de la «Milicia Nacional Voluntaria de Navalmoral«, que será creada el 19 de noviembre, quedando del siguiente modo:

  • 1ª Compañía: capitán José Ramos (exmilitar), primer teniente Ramón Arenas y 2º teniente Juan Fermín Sánchez (maestro), primer subteniente Urbano González Corisco (escribano, padre de los hermanos González Serrano) y 2º subteniente Agustín Mendo Sáez (maestro, cuñado de José Ramos).
  • 2ª Compañía: capitán Eusebio María Marcos Lozano (fiscal del Juzgado, cuñado de José Ramos), primer teniente Gumersindo Calleja (abogado y secretario, cuñado de José Ramos y Eusebio M. Marcos) y 2º teniente Adriano Arenas (farmacéutico), primer subteniente León González y 2º subteniente Remigio Martín (farmacéutico).
  • 3ª Compañía: capitán José Gallego (industrial, juez de Navalmoral), primer teniente Rafael Gallego (industrial y veterinario, hermano del anterior) y 2º teniente Anastasio García López (médico), primer subteniente Felipe Moreno y 2º subteniente Julián Lozano (cuñado de Urbano González Corisco).

Como capitán-comandante fue nombrado el capitán de la 1ª Compañía. José Ramos, por ser el de mayor edad (de acuerdo con las ley). Más adelante serán nombrados los sargentos, cabos, ayudantes, etc.

Cualquiera puede apreciar el importante papel que ya juegan los “clanes familiares”: en este caso el relacionado con el hijo y yernos del inmigrante comerciante cántabro Pedro Calleja Pelayo.

Para finalizar con el año 1854, sepamos que en ese año se inaugura la carretera general Madrid-Badajoz, que transcurría por Navalmoral (una vez que reparan el puente de Albalat-Almaraz, que fue destruido durante la Guerra de Independencia: obra que se inició en 1845).

El 7 de marzo de 1855 vuelven a matizar el tema del Concejo de la Mata, en el que los alcaldes y secretarios de Navalmoral y Peraleda se aprovechaban de sus frutos (con la colaboración de los vecinos seleccionados por ellos para formar la Junta Administrativa del Concejo de Santa Mª de la Mata, que se prestaban a sus intereses…). Allí se reunían. Pero matizan muy bien que se trataba de un «Estado dentro de otro«, de «un Ayuntamiento sin vecinos«… Se está gestando el fin de este Concejo, que termina con la Desamortización: por cierto, antes de continuar y ya que hemos llegado a ese tema y fecha, sepamos que en mayo de 1855 (concretamente el día 1) se publica la “Ley Madoz”, que ahora se amplía a las propiedades civiles o comunales pues, con el «Bienio Progresista» (1854-1856), se vuelve a insistir en ese proceso desamortizador. Esa es la causa de que en este año 1855 se delimiten los términos de la Campana de la Mata (Peraleda, Millanes, Torviscoso y Navalmoral) para vender las tierras comunales o de propios. En Navalmoral, el proceso desamortizador se efectúa a partir de 1860 (D. QUIJADA, 1996).

A finales de agosto de 1855 llega el «cólera morbo asiático«: el día 30 se produjo la primera víctima en Navalmoral debido a esa enfermedad mórbida. Epidemia que continuará durante ese otoño de 1855, y que ocasionará la muerte directa de 70 moralos/as entre el citado 30 de agosto y mediados de octubre (entre otros, la esposa de don Urbano González Corisco, quien destacó por su desvelo y, como premio, fue nombrado Notario de Navalmoral), a pesar de los esfuerzos y medios empleados (incluyendo los humanos, como los desvelos del ilustre doctor ya citado, don Anastasio García López).

Es decir, y según adelantábamos, aunque en estos movimientos revolucionarios liberales todavía no se explayan los sentimientos republicanos, a través de los comportamientos y de los personajes que intervienen extraemos la conclusión de que aquí se hallan los antecedentes: varios de esos líderes locales liberales progresistas que hemos visto serán los futuros cabecillas de “La Gloriosa” y de la 1ª República, incluso a nivel regional…

2.4.- La Unión Liberal y el fin del moderantismo (1856-1868)

· Pero todo tiene su fin, y el «Bienio Progresista» no podía ser menos… El 14 de julio de 1856 dimite Espartero, debido al enfrentamiento entre O´Donnell y Patricio de Escosura en el Consejo de Ministros (también por otras causas, como las algaradas castellanas por el encarecimiento de las subsistencias).

– Y, como en todos los acontecimientos que estamos viendo, obviamente también repercute en Navalmoral: el 5 de septiembre de 1856, de acuerdo con una circular enviada por el gobernador militar de fecha 2-9-1856, al que se han concedido plenos poderes «por el estado de sitio en que se encuentra la península e islas«, disuelve al Ayuntamiento anterior y nombra otro, encabezado por el nuevo alcalde, Ángel del Monte Sánchez (ganadero quien, por cierto, será cesado en 1859 por graves irregularidades en las cuentas de 1858). A la vez que nombran secretario al apartado del cargo en 1854, Marcos Lozano Moreno (elegido por el comandante general y por la propia Corporación, siendo repuesto). Juran la «Constitución de la Monarquía» (se refieren a la moderada de 1845, como es lógico, que se restablece el 21 de noviembre: con soberanía compartida).

En 1856 se producen cambios en la Junta de Fomento que formaban los pueblos del antiguo Sexmo de Plasencia, debido al cambio político (fin del Bienio).

En esta nueva etapa en que se alternan en el gobierno de la nación los unionistas (de O’Donnell) y los moderados (con Narváez al frente), el moralo Felipe Lozano Moreno (del que ya hemos hablado en otras ocasiones) será elegido diputado a Cortes por el distrito de Navalmoral: en la Legislatura nº 22 (elección del 31-10-1858), causando baja el 12-08-1863.

Antes de proseguir, veamos cómo era la situación morala a mediados del siglo XIX, pues será determinante en los procesos posteriores.

En la segunda mitad del XIX el incremento demográfico es extraordinario: en 1855 ya alcanza unos 3.500 habitantes (según Madoz); agrupados en 700 familias que vivían en 500 casas; con 66 industrias o establecimientos artesanos, comercios modestos y otros servicios, aunque predominaba la economía agraria.

Como decíamos, aunque ya existía una incipiente industria (sobre todo artesanal) y un pequeño comercio con una ligera proyección comarcal (propiciado por dos factores: el hecho de que por aquí transitara el «camino real de Extremadura«, que en estas fechas se convierte en carretera; y porque en 1834, tras la reorganización provincial de España, se crea el Partido Judicial de Navalmoral, similar al actual, que facilitará su despegue en el futuro, sobre la base de cabecera comarcal que asumirá desde ahora en adelante), el sector agropecuario era el que empleaba mayoritariamente a su población, en una triple modalidad:

  • Una minoría de agricultores y/o ganaderos, propietarios medios casi todos ellos, cultivan o explotan sus propias tierras: cereales y ganadería extensiva, fundamentalmente (en el sector pecuario destacaba el lanar, con unas 15.000 cabezas; el cabrío, con unas 2.000; de cerda, con 1.700; y el vacuno, con 500).
  • Un destacado número de pequeños agricultores, que se repartían (o les eran adjudicados) lotes de las tierras comunales de la Campana de la Mata, o de las tierras de propios municipales (que compartían Navalmoral y Millanes de la Mata), gratuitamente o abonando un pequeño canon; y que aprovechaban los pastos o las bellotas que el Concejo de la Mata no arrendaba a los ganaderos forasteros transhumantes, también comunalmente, aportando un número escaso de cabezas de ganado por familia, que son custodiados por un pastor común contratado. Las dehesas boyales se destinan a las yuntas de labor (bueyes en su mayoría, de ahí su nombre), donde pastaban gratis (en el sector que no cultivaban). Ese colectivo se transformará después, tras el proceso desamortizador, en el denominado estamento de «yunteros«: o de campesinos sin tierras (sólo poseían los animales de tiro y las herramientas), que tanto protagonismo adquiere en la primera mitad del siglo XX (sobre todo, igual que el colectivo siguiente).
  • El tercer grupo lo componían los jornaleros, que subsistían aportando sus brazos en las tareas agrarias: especialmente en la siega o en la recolección de bellotas, mientras que en el resto del año se dedicaban «a lo que salía…» (desde acarrear piedras a levantar paredes, por poner dos ejemplos). En el verano de 1856 informa la Corporación que había 400 en Navalmoral (el 44’4 %).
  • Tampoco hay que olvidar a un colectivo menor, pero que será clave a partir de la segunda mitad del siglo XIX: me estoy refiriendo a los nuevos funcionarioso profesionales que se incorporan a la vida morala tras la creación del Partido Judicial (jueces, fiscales, abogados, etc.).
  • Ni a los ya numerosos artesanos, pequeños industriales y comerciantes; quienes en unión de los anteriores serán los que alientan el progresismo, incluyendo el incipiente republicanismo aún de esos años.

Al margen de lo señalado, también existía en el término de Navalmoral un destacado latifundio: la dehesa del «Espadañal«, que pertenecía al monasterio del Escorial desde que le fuera donada por Felipe II, y que siempre fue reclamado por los campesinos moralos.

Según hemos adelantado, el 16 de septiembre de 1860 se efectúan en Navalmoral las primeras ventas en el proceso desamortizador de Madoz, afectando tanto a las tierras de propios del municipio como a las comunales de la Campana de Mata. Se inicia el proceso, que desembocará en un trasvase de la propiedad a manos de la burguesía foránea (caso del Marqués de Comillas, que al final se adjudica casi la mitad del término municipal, tras comprárselo al Marqués de Salamanca). Aunque también acceden a las subastas algunos moralos: ganaderos/agricultores y funcionarios (D. QUIJADA, 1996).

3.- LA REVOLUCIÓN DE 1868

Y se produce en España un nuevo cambio, «La Gloriosa«, que tuvo diversos antecedentes:

  • Resistencia de la Corona a perder su poder, lo que puso en su contra a amplios grupos sociales.
  • Varios sectores, al no alcanzan el gobierno democráticamente, recurren a los pronunciamientos ya habituales de ese siglo.
  • Las sublevaciones (como la del Cuartel de San Gil), causaron represiones; que motivan la firma del Pacto de Ostende (agosto de 1866) entre progresistas(que desean acabar con los Borbones) y demócratas (que quieren liquidar la Monarquía, dando origen así al republicanismo). En 1867 se les unen losunionistas (liderados ahora por Serrano).
  • Este proceso vino propiciado por diversos factores: políticos (destacando el aislamiento de la Monarquía), sociales (como el odiado “impuesto de consumos” sobre artículos de 1ª necesidad, aprobado en 1845 y mantenido por los liberales porque conseguían importantes ingresos…; o las temidas “quintas”, o contribución de sangre, servicio militar mediante sorteo del que sólo se libraban con dinero) y económicos (sobresaliendo la “crisis de subsistencia” que se agudiza a partir de 1866, cuando por las malas cosechas escasea el trigo y sube su precio, incrementando el hambre en muchas zonas, sobre todo en el invierno de 1868; o la crisis financiera que afecta al ferrocarril, con más gastos que ingresos en esos años).

Todo ello desemboca en «La Gloriosa«, la última revolución que lidera la burguesía, con la intención (como antes) de gobernar con un “golpe de estado”. Pero el apoyo popular hizo que adquiera tintes revolucionarios. No sólo querían derrocar a la Reina, sino introducir reformas para modernizar el sistema liberal, hacerlo más democrático (eliminar el sufragio censatario, participar las clases populares, etc.). Los objetivos se basaban en lograr los derechos ciudadanos, reconocer lasoberanía nacional constituir unas Cortes constituyentes elegidas mediante sufragio universal, etc.

Por eso, este movimiento es distinto de los anteriores. Además, los protagonistas eran dobles y antagónicos: la burguesía pretendía acabar con los obstáculos que impedían la modernización del sistema capitalista, y las clases populares querían transformar las estructuras de la propiedad agraria (que no se arreglaron con lasdesamortizaciones), a la vez que se oponen a las «quintas» y rechazan el «impuesto de consumo«. Así pues, «La Gloriosa» comienza con el típico pronunciamiento militar, apoyado por la burguesía. Pero, al intervenir activamente el pueblo, se convierte en revolución. Tendrá grandes repercusiones.

3.1.-Triunfo de la Revolución

Prim, militar progresista de prestigio, fue elegido jefe del Comité Revolucionario en Ostende. Pero la revolución comenzó en Cádiz, cuna del liberalismo español, al pronunciarse el cuerpo de marina (dirigido por el almirante Topete) el 17-IX-1868. Fue un triunfo fácil y sin sangre. Regresa Prim del exilio y se constituye la primera “Junta Revolucionaria”.

Se forma otra en Sevilla, que formula los principios revolucionarios: sufragio universal, libertad absoluta de imprenta, abolición de la pena de muerte, abolición de lasquintas, supresión del impuesto de consumo, elección de Cortes que hicieran una Constitución, etc.

Desde Madrid envían un ejército (al mando de Novaliches) para defender a la Reina, pero son derrotados por Serrano en Alcolea. Isabel se exilia desde San Sebastián a Francia.

3.2.- El Gobierno Provisional y las Juntas Revolucionarias

Las Juntas Revolucionarias surgieron por toda la geografía nacional. Defendían un programa más radical que el del “Comité Revolucionario” (pues predominaban los demócratas). Una de sus medidas fue la de armar al pueblo y crear grupos de defensa civil parecidos a la antigua Milicia Nacional (los “Voluntarios de la Libertad”). Recordemos que las Juntas eran típicas participaciones populares en la vida política del XIX, siguiendo ideas progresistas de la revolución burguesa: canalizaban las protestas ciudadanas, controlaban la situación y limitaban las desviaciones que pudieran surgir, sobre todo las exigencias sociales.

Su unen las diversas Juntas, formando un “Gobierno Provisional” (en el que aparecen figuras como Prim, Ruiz Zorrilla y Sagasta). Su primer trabajo fue convencer a las Juntas de que se disolviesen, a cambio de dar satisfacción a sus peticiones e integrar a sus miembros significativos en la administración (con el Sexenio acaban por desaparecer las Juntas Revolucionarias, ante el incremento de los movimientos sociales).

Después, Prim disuelve los grupos de defensa civil. Lo que fue tomado por los campesinos andaluces como una maniobra contra la revolución social pretendida, dando lugar a levantamientos.

En lo económico, se normaliza el sistema monetario con el establecimiento de la peseta para todo el territorio nacional, se abolió el “derecho de puerta” en el comercio marino y se estudiaron medidas de corte librecambista y otras para mitigar el paro, subvencionando a los Ayuntamientos que contratasen jornaleros.

Más tarde, el 10 de octubre de 1868 comienza la Guerra de Cuba.

Y el 1 de junio de 1869 las Cortes adoptan el texto definitivo de la Constitución de 1869: la primera constitución española verdaderamente democrática pues, además de reflejar la soberanía popular (era el pueblo quien elegía al monarca y limitaba sus poderes), reconocía derechos fundamentales como el de reunión, asociación e inviolabilidad de correspondencia. Se establecía también la libertad religiosa, reconociendo la práctica de otras religiones. Así mismo, contemplaba ladescentralización estatal; establecía la monarquía constitucional, con soberanía popular y “división de poderes”: legislativo (bicameral, con Congreso y Senado elegidos mediante sufragio universal, masculino y directo), judicial (con total independencia, incorporando los Jurados para delitos políticos, para garantizar las libertades y derechos) y ejecutivo (lo ejercía el Rey, que era el jefe del Estado: pues los ministros gobernaban en su nombre).

El gobierno local quedaba en manos de los Ayuntamientos democráticos, encargados -además- de la instrucción pública primaria, obligatoria desde 1857 (según laLey Moyano).

3.3.- La incidencia de La Gloriosa en Navalmoral

Tras ese somero análisis de la situación nacional, veamos a continuación sus repercusiones en Navalmoral donde, tras proclamarse «La Gloriosa«, un destacado grupo de moralos se adhiere al movimiento revolucionario unos días después, formando una “Junta Provisional de Gobierno” que presidía Eusebio María Marcos Lozano (fiscal del Juzgado que, como vimos, desempeñó un destacado papel en la Revolución de 1854), con Rufino Delgado y Delgado (médico, cuñado del anterior) como vicepresidente, Juan González y Remigio Martín (farmacéutico) como vocales; eligen secretario a Eladio Marcos Calleja (hijo de Eusebio María Marcos); y después nombran a otros cuatro vocales: Serafín Ramos Calleja (hijo de José Ramos y primo de Eladio Marcos), Agustín Mendo Sáez (maestro, cuñado de Eusebio María y de don Rufino), Ángel Custodio Oliva López y Juan Casas Ramos (cuñado del anterior).

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Eladio Marcos Calleja fue miembro de la Junta Revolucionaria de Cáceres (como consta en el Acta de la Sesión del 30 de septiembre de 1868). El 15 de enero de 1869, Eladio será elegido diputado a Cortes por el Distrito de Plasencia (en la legislatura nº 27, que sólo contemplaba dos distritos provinciales: Cáceres y Plasencia), causando baja el 02-01-1871 (con la llegada de Amadeo I). Volveremos a hablar de él, pues fue uno de los pilares en que se basó el republicanismo moralo y provincial. También volverá a aparecer en escena Ángel Custodio Oliva, tanto en la 1ª República (cuando será elegido alcalde) como a finales del XIX (cuando ya es el líder y vuelve a la política local) y principios del XX (en la creación del “Partido Republicano de Navalmoral” en 1904, según vimos en la ponencia de los XXIII Coloquios: D. QUIJADA, 1996).

Poco después, el 10 de octubre, nombran nuevo Ayuntamiento «por orden de la Junta de la capital de provincia«, con José Jara Ramos como alcalde(recordemos que el 8-X-1868 se forma el Gobierno Provisional de la Revolución, que aprueba el sufragio universal para los varones mayores de 25 años).

Antes de proseguir, y de acuerdo con lo que ya adelantábamos cuando el Bienio, apreciamos cómo numerosos miembros de la citada Junta Provisional de Gobierno también formaron parte de la “Junta de Gobierno de 1854” (caso del presidente y vocales), ya que este proceso revolucionario -como decíamos- se gestó entonces. También observamos la presencia del “clan de los Calleja”, de los que ya hablaré en otra ocasión.

3.4.- El reinado de Amadeo I

· El 16-XI-1870 Amadeo de Saboya es elegido nuevo rey por las Cortes, quien entra en Madrid el 2 de enero de 1871 y jura la Constitución (pero se encuentra con que Prim, su gran valedor, fue asesinado el 27 de diciembre de 1870). Además, como fue rechazado por casi todos, termina por renunciar al trono en febrero de 1873.

– Sin embargo, ante esta nueva situación, no hallo referencia alguna en los Archivos de Navalmoral, tal vez por frustración al no alcanzar lo que ansiaban o porque están a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos (la prueba es que sigue como alcalde José Jara). Por eso, a pesar de que merecería la pena ahondar algo en este apartado, pasamos al siguiente tema.

4.- LA PRIMERA REPÚBLICA

Tras la abdicación de Amadeo, Congreso y Senado (en contra de lo que dictaba la Constitución) se erigen en “Asamblea Nacional” y asumen la soberanía. Tras el fracaso anterior, los monárquicos no tienen más remedio que entregar el poder a los republicanos (cuando menos lo esperaban).

Hay, pues, un cambio sociopolítico: por primera vez en la historia de España, el poder civil se impone al Ejército y a la Iglesia. Además, quieren descentralizar España y apoyar el federalismo.

Las clases populares tuvieron cierto protagonismo. Pero su idea de la República era más social que política (asociada al mito del reparto). El extremismo anarquista dará lugar al “cantonalismo”.

Los republicanos se dividieron entre los que pretendían instituir una República Federal por la vía revolucionaria y los que querían hacerlo por la democrática. Esta lucha acabó por desprestigiarles y destruir el sistema. Además, el peligro de disolución social empujó a la República hacia posturas conservadoras, pues la burguesía estaba asustada ante la agitación, caos, inseguridad, cantones… Pues, en contra de lo que cabría esperar, en lugar de pacificación creció la inestabilidad:

  • El cantonalismo, apoyado por los federalistas y los obreros, especialmente el sector anarquista; por lo que se convierte en un problema político-social, con marcado tinte popular y revolucionario.
  • No se solucionan los problemas sociales.
  • Se hizo más intensa la guerra carlista.
  • En un mes tuvo que formar tres gobiernos.

Debido al cariz de la situación, por las causas señaladas y ante la necesidad de controlar tan graves problemas, se produce un giro del régimen hacia la derecha: renuncia Pi y Margall, y la única salida que le queda a la República es la de controlar el orden público; lo que lleva a cabo Salmerón con Pavía y Martínez Campos (curiosamente, el ejército que habían pretendido marginar se convertía de nuevo en el instrumento de salvación…).

Con Castelar se culmina el giro definitivo hacia la derecha. Esta posición provocó la aparición de dos posturas: por un lado los intransigentes, mayoritarios en las Cortes (los “federalistas”), que querían que la República se orientara hacia la izquierda; y, por otro, los antiguos radicales, partidarios de estabilizar la situación como única salida del régimen.

4.1.- Las repercusiones republicanas en Navalmoral

Con la 1ª República también se producen nuevas vicisitudes en nuestra localidad, pero no en los primeros compases republicanos, sino una vez que se imponen losfederalistas: el 24 de agosto de 1873 es nombrado alcalde Eusebio María Marcos Lozano (que vuelve a la escena política, tras sus actuaciones en las revoluciones de 1854 y 1868); pero no llega a tomar posesión, renunciando también al cargo de concejal, por ser elegido diputado provincial. Ante esa situación, asume la alcaldía el primer teniente, Ángel Custodio Oliva López (del que también hemos hablado ya): primer alcalde republicano de nuestra localidad, otro personaje destacado de Navalmoral del que volveremos a tratar más adelante, pues ya estará siempre presente en todos los actos que afectan a ese partido y a la vida local.

Aquí no hubo intentos cantonalistas, como en otros lugares de Extremadura (sobre todo desde que surge en Cartagena el 12 de julio de ese año). Ni tampoco observo movimientos de apoyo a la causa de los republicanos federales: a pesar de que acuerdan adoptar medidas populares que no había aplicado la monarquía democrática, como la concesión de una amnistía, supresión de los consumos y la desaparición de las quintas (tal vez, porque nunca serán puestas en práctica…).

5.- FIN DE LA REPÚBLICA: la Restauración borbónica

Termina cuando el general Pavía disuelve las Cortes (3 de enero de 1874), poniendo fin a un sistema que nunca tuvo legitimidad constitucional. Dicho militar entrega el poder a un grupo de políticos participantes en la Revolución de 1868 y que había destacado por su protagonismo durante la primera fase del Sexenio, quienes conceden la presidencia a Serrano que nombra un gobierno integrado por antiguos monárquicos, ante la negativa de los republicanos de Castelar a colaborar con él. Tampoco Cánovas le apoya, pues era partidario de Alfonso XII; al igual que las clases conservadoras, que también se inclinan por el futuro rey. A lo largo de 1874, estos sectores conspiran a favor de la “Restauración”: terratenientes, banqueros y muchos políticos están convencidos de que sólo una reorientación autoritaria salvaguardaría sus intereses.

Mientras, Serrano refuerza el orden público: disuelve la AIT, acaba con el problema cantonal, con la Guerra Carlista (en la que participa personalmente) y refuerza el aparato militar. Aunque no logra estabilizar su régimen autoritario; de modo que, a finales de 1874, la totalidad de la clase política pensaba en la Restauración: sin embargo se dudaba de la vía a seguir, si la militar o la civil.

Cánovas se inclinaba por la acción política (civil). Pero los acontecimientos se precipitan, al pronunciarse Martínez Campos en Sagunto a favor de la monarquía. El gobierno de Madrid, al comprobar que el nuevo movimiento contaba con el apoyo de los militares, no opuso resistencia y se consumaba la Restauración.

5.1.- ¿ Qué pasó en Navalmoral con la Restauración?

Respecto a la Restauración, tras el citado golpe de Estado del general Pavía, el 9 de abril de 1874 -«por orden del Gobernador«- cesan al citado alcalde Ángel Custodio Oliva López.

A partir de entonces, la aceptación de la monarquía alfonsina será dispar en Navalmoral pues, aunque algunos la apoyan sin reparos, muy pronto comenzará a gestarse -o a desarrollarse, si estaba concebido ya- un importante republicanismo, que dará a luz ya en el siglo XX: en ese hecho será clave la influencia de diversos colectivos, personajes y coyunturas:

– Por un lado, ya existían unos antecedentes liberales -más o menos progresistas, según las épocas y las circunstancias-, de acuerdo con lo que hemos ido exponiendo en este trabajo. Son los primeros constitucionalistas, que luchan por un Navalmoral más democrático: observo que pudiera haber cierta reminiscencia del antiguo sistema comunal concejil de la Campana de la Mata. No se oponen a la realeza al principio, pues aún confiaban en el sistema monárquico liberal democrático.

– Pero, al fracasar lo anterior (sobre todo tras los frustrados conatos revolucionarios de 1854 y 1868, lo que se acrecienta con la renuncia de Amadeo), algunos sectores comienzan a inclinarse por un nuevo modelo de gobierno: la República.

– También fracasa el proceso el proceso desamortizador decimonónico pues, al menos en gran parte de nuestra comarca (pues hubo algunas excepciones), sólo hubo un trasvase de las tierras de propios, comunales y eclesiásticas a manos de ciertos nobles o burgueses (D.QUIJADA, 1996); con lo que empeora la situación de yunteros y pequeños propietarios, al tener que arrendarlas ahora a precios elevados, originando un progresivo incremento de la conflictividad social y política.

– El año 1873 fue clave, por varias circunstancias: además de acontecer el proceso republicano que hemos visto, don Antonio Concha y Cano se establece en Navalmoral (hasta que muere el 21-X-1882), tras adquirir numerosas propiedades en las citadas desamortizaciones (bienes que luego donará al municipio, dando lugar a la benéfica y cultural “Fundación Concha”), donde ejercerá una notable influencia. Por otro lado, el moralo don Urbano González Serrano consigue en ese mismo año 1873 la cátedra de Psicología, Lógica y Ética del Instituto San Isidro de Madrid; y a partir de entonces inicia su carrera política como discípulo de Salmerón (en casi todos los sentidos), siendo elegido diputado a Cortes por este distrito en 1881, representando a los republicanos. Con sus hermanos Francisco y Vicente administra el Patronato de la obra de Antonio Concha, desde donde se irradia una gran labor pedagógica en adelante, pero también una gran influencia política (D.QUIJADA, 1996).

– Tampoco debemos olvidar a los citados Eusebio María Marcos Lozano, su hijo Eladio Marcos Calleja o Ángel Custodio Oliva López: el primero desaparece de la escena política con el fin de la República, tal vez porque se traslada de Navalmoral (ya que no lo vuelvo a encontrar, ni siquiera en el Libro de Difuntos); su hijo Eladio continuará defendiendo la causa republicana, pero fuera de Navalmoral también (a principios del siglo XX lo encuentro presidiendo en Cáceres el partido “Unión Republicana”, que fue creado en 1903 en un intento de fusión de las fuerzas republicanas, con el fin de obtener representación parlamentaria); y Custodio Oliva López (modesto industrial y primer alcalde republicano de Navalmoral, según vimos) seguirá en la localidad defendiendo la causa, volverá a la política municipal (como luego analizaremos) y será uno de los fundadores del ya oficial “Partido Republicano de Navalmoral” en 1904 (en el que llega a ocupar el cargo de vicepresidente).

– Quizás en base a lo anterior, el 8 de agosto de 1878 se produce el alzamiento de Isidro Villarino en Navalmoral, con una veintena de soldados, proclamando la República. Pero fue una mera anécdota, pues dicha sublevación fue anulada por un contratista de obras públicas (en julio de 1878 llega el ferrocarril a Navalmoral, aunque la línea Madrid-Lisboa no se inaugura hasta el 8-X-1881) que disparó al aire dos tiros (hecho criticado por Pérez Galdós en sus “Episodios Nacionales”). Por cierto, ese militar aparece años después (1893) en Cuba presidiendo una “Gran Logia” masónica, justificando la necesidad de que España entrara en guerra con USA (lo después sucedería); y al que se refieren como “un personaje singular”.

– Hablando de masonería, es posible que esa asociación también influyera en el republicanismo que se estaba gestando en esa segunda mitad del XIX, puesto que a ella pertenecieron personajes destacados de la vida política y social morala (varios de ellos reflejados ya en este trabajo): Anastasio García López, Antonio Concha y Cano, Urbano González Serrano, León Moyano, etc.

– En esos últimos suspiros del siglo, la política local estaba determinada por la nacional. Tras la muerte prematura de Alfonso XII en 1885, los conservadores de Cánovas y los liberales de Sagasta se comprometen en el «Pacto del Pardo» con el sistema de “turnos” o alternancia para salvar la monarquía, imitando así la manera inglesa (de donde habían copiado ambos partidos). De ese modo, en Navalmoral, la situación era similar: los miembros de la nobleza y burguesía foránea (Manuel Falcó Osorio, José Mª Ulloa Ortega, Manuel Pérez Aloe, Francisco Galán y Castillo, Clemente Sánchez Ramos y Juan Hurtado de Amézaga), utilizando como en toda España una serie de chanchullospucherazos, compra de votos y convenios, la ignorancia del pueblo y otras artimañas, consiguen su acta de diputado por este Distrito en las Cortes. Se impone el Caciquismo.

El gobierno municipal era un calco del estatal, con el citado sistema de alternancia. Aunque en el membrete rezaba como “Ayuntamiento Constitucional”, lo cierto era que la decisión popular contaba poco, especialmente para la elección de alcalde, donde prevalecía el dictamen del Gobernador Civil por encima del número de votos obtenidos: el alcalde era elegido por Real Orden observo que en el recuento de votos de las elecciones de estos años, casi nunca coincide el que más obtiene con el puesto de alcalde). Como es lógico, en esos últimos compases del XIX los elementos republicanos no dominan la Corporación morala; pero muy pronto reaparecerán en la escena política de Navalmoral, según veremos en el siguiente apartado (5.2).

– Con ínfimos salarios o escasos ingresos, con alimentos de primera necesidad muy caros, el poder adquisitivo de los moralos era mínimo y la pobreza atenazaba a gran número de vecinos, que dependían de los caprichosos ciclos climáticos que siempre nos han condicionado, puesto que la economía dominante se basaba en el sector agropecuario (según hemos ya adelantado).

Cualquier crisis les afectaba gravemente; como lo demuestra el que, en bastantes ocasiones, muchos vecinos no podían pagar ni el impuesto de “Cédulas Personales”, siendo embargados varios de ellos; o las numerosas muertes que tenían como factor influyente la debilidad orgánica (fruto de la miseria dominante).

A tal extremo llegaba la necesidad de algunos que se ven abocados al hurto de productos en las dehesas (como bellotas y leña) o a la caza furtiva. Así, nos encontramos con que en esas fechas había numerosos vecinos pobres (totales o parciales), cuyo número global se aproximaba a los 500 (cifra que no necesita comentario). Para protegerlos un poco, recurrieron a varios e incompletos sistemas (la Beneficencia pública).

Además, también hemos explicado numerosas veces el injusto reparto de la propiedad que existía en Navalmoral y comarca, con el predominio de un latifundismo exagerado originado por la Desamortización (D.QUIJADA, 1996). De ese modo se agudizan las diferencias sociales, por lo que aparece o se incrementa el “izquierdismo” (como única solución para subsistir o progresar) y el “caciquismo” (para defender sus privilegios). Aquí está la clave de los sucesos posteriores: crisis agraria de principios de siglo, Dictadura y fin de la Monarquía, la 2ª República, la Guerra Civil, la postguerra, el éxodo rural de los 60 y gran parte de la situación actual.

– Y, si el pueblo pasaba hambre, los comerciantes y artesanos poco podían vender; por lo que, igualmente, la crisis afectaba a todos. Precisamente, ese colectivo empresarial será determinante en el nacimiento del mencionado “Partido Republicano de Navalmoral” en 1904, ya que muchos de sus miembros ansían una «revolución burguesa» que aumentara sus beneficios y no dudan en culpar a la monarquía de sus males; estamento que a finales del siglo XIX y primeros compases del XX ya es bastante culto, muchos de los cuales se habían formado en las “Escuelas y Biblioteca Concha” con los métodos de su mecenas y de los hermanos González Serrano (el sistema Fröebel, el mismo de la Institución Libre de Enseñanza), que viajan a menudo a Madrid (el ferrocarril fue el eje sobre el que se desarrolla Navalmoral en esos momentos) y están al corriente de los nuevos aires políticos urbanos…

– Como es lógico, lo anterior repercutía en los ingresos municipales, incidiendo directamente en los servicios públicos (sanidad, educación, obras públicas, etc.) y dando origen a nuevos problemas, siendo el más grave el referente a las relaciones económicas y sociales de sus convecinos: el pueblo se dividió, desde entonces, en dos o más «bandos«, según el nivel económico o las ideas (que solían estar relacionadas).

Ayuntamiento que, al margen de lo anterior, pasaba por grandes penurias: pues la Compañía de Ferrocarriles del Oeste de España (línea Plasencia-Astorga) no abonaba generalmente los intereses vencidos por las obligaciones que el municipio había invertido en ella (1.047 acciones, por valor de 523.550 pesetas, procedentes de la desamortización de los bienes comunales y de propios), inversión que constituía la principal fuente de ingresos del municipio.

5.2.- La evolución republicana morala en el último cuarto del XIX

Tras el fracaso de la 1ª República y la esperpéntica intentona de Villarino, los antimonárquicos se toman unas vacaciones dadas las circunstancias del momento. Pero no desaparecen del todo, pues de vez en cuando aparece alguno de ellos (o de su entorno más inmediato) ocupando un puesto importante de la sociedad morala, como exponemos a continuación con algunos ejemplos:

  • A finales de los años 70 ejerce como secretario del Ayuntamiento J. Pedro Ramos Calleja, hermano de Serafín (vocal de la “Junta Provisional de Gobierno” cuando La Gloriosa) y primo de Eladio Marcos Calleja (tantas veces mencionado ya).
  • En 1883 lo hará Pedro Hernández Martín, padre de Ubaldo Hernández Mateos (otro de los fundadores del Partido Republicano de Navalmoral).
  • Entre agosto de 1881 y marzo de 1884 don Urbano González Serrano nos representa en las Cortes como diputado por este distrito, en las filas republicanas: en cuya elección fue fundamental la simpatía local hacia su persona, pero también a la causa que defendía.
  • Su hermano Vicente González fue elegido concejal en las Elecciones Municipales celebradas en la primavera de1883 (siendo el 2º más votado) y, en la proclamación del nuevo Ayuntamiento (1 de julio de ese año), fue nombrado alcalde por la Corporación y con la mayoría de votos de los ediles; cargo que desempeñó durante dos años con gran efectividad (D.QUIJADA, 2000). Como en el caso de Urbano, su elección estuvo condicionada por similares parámetros.
  • En 1891 nombran secretario del municipio a Pedro Sánchez Casas: padre de dos destacados republicanos durante la 2ª República (Pedro y Joaquín Sánchez Oliva) y que poco después fundará la primera imprenta de Navalmoral.
  • Más tarde el municipio nombra Depositario de Fondos Municipales al destacado y mencionado republicano Ángel Custodio Oliva López, prueba de que gozaba de la confianza por una Corporación en la que se alternan los liberales de Sagasta y los conservadores de Cánovas.
  • En las Elecciones Municipales del 12 de mayo de 1895 Ángel Custodio Oliva consigue su acta de concejal. No tenemos el número de votos obtenidos por él, pero suponemos que debió alcanzar una gran mayoría: ya que el Gobernador Civil le nombra alcalde de Navalmoral con fecha 27-VI-1895, de acuerdo con una Real Orden que llevaba fecha del día 25 y estaba firmada por el Ministro de la Gobernación. Aunque, sin que nos expliquen los motivos, el 19 de ese mismo mes de julio y año 1895 renuncia al cargo de máximo mandatario local: pero continuará como edil hasta 1899. Después, ya en el siglo XX y como exponíamos en la citada ponencia de los “XXIII Coloquios”, Custodio Oliva prosigue su actividad municipal y republicana. Los citados Joaquín y Pedro Sánchez Oliva eran también nietos de Custodio Oliva.
  • Y damos fin al siglo XIX con la aparición pública de dos personajes que serán fundamentales para la doctrina republicana en Navalmoral: Agustín Marcos Nieto (“Amarnie”), con sólo 35 años, consta ya como el “mayor contribuyente” de la localidad como industrial; autodidacta en los diversos aspectos de la vida (formativos y empresariales), gran seguidor de las teorías de Urbano González y defensor de la obra de Antonio Concha, muy pronto se rodeará de un activo colectivo que serán los que crean el primer Partido Republicano de Navalmoral en 1904; y su primo Francisco Marcos Sánchez, otro gran industrial y cofundador con su primo del citado Partido Republicano (llegó a ser vicepresidente).

Así pues, aunque fue en el inicio del siglo XX cuando se muestra ya con claridad el auge que el republicanismo había conseguido en Navalmoral, según vimos en «Los orígenes del republicanismo en Navalmoral de la Mata”, los antecedente del mismo hay que buscarlos en la segunda mitad del XIX, sobre todo en el último tercio, como hemos ido mostrando a lo largo de este breve trabajo (que, debido a las normas de la convocatoria, no podemos ampliar con más detalles).

Oposición contra la monarquía que continuará en los próximos años, con una organización ejemplar a nivel local: fundación de un periódico propio como órgano de expresión y difusión (“El Popular” primero, y “El Pueblo” después), sección de “Juventudes Republicanas” (en las que depositan el futuro de la agrupación), etc: la prueba está la rotunda victoria que obtienen en las Elecciones Municipales de 1905, y que a partir de entonces siempre habrá algún miembro del Partido Republicano en la política municipal, bien como alcalde o como concejal. Como es lógico, también tienen lógicos retrocesos a veces: fuera por imposiciones estatales (como sucedió en 1907, cuando cesan a “Amarnie”) o por problemas personales (como la retirada de “Amarnie”). Pero volverá a resurgir y, como es natural, sólo la Dictadura de Primo de Rivera lo frenó temporalmente; para renacer con bríos con la 2ª República, hasta que la Guerra Civil acaba con él (según vimos en la ponencia citada de los “XXIII Coloquios de Extremadura”: D.QUIJADA, 1996).

Concluyendo, reitero lo que manifestaba en la Introducción: el conjunto de ambas ponencias (XXIII y XXXII) nos proporciona una visión bastante aproximada de lo que fue la génesis y posterior proceso de la oposición a la realeza en Navalmoral, que según podemos ver fue muy destacada y tempranera: lo que debe tenerse en cuenta al estudiar esa fase en Extremadura, que aún contiene demasiadas lagunas.

Bibliografía:

  • Mª del Pilar FRAILE: “La primera escuela pública de niñas de Navalmoral”, IX Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 2003.
  • D. QUIJADA: «Los orígenes del republicanismo en Navalmoral de la Mata«. XXIII Coloquios Históricos de Extremadura«, 1996, páginas 391-400. CIT Trujillo, Obra Pía de los Pizarro.
  • D. QUIJADA: «Los orígenes del latifundismo moralo…», II Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 1996.
  • D. QUIJADA: «La aportación al municipio de los hermanos González Serrano«, VI Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 2000.
  • D. QUIJADA: «don Anastasio García López, médico, homeópata, hidrólogo…», IX Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 2003.
  • Además, se han utilizado datos del Archivo Municipal (Libros de Actas de las Sesiones, diversas Comunicaciones, etc.), del Archivo Parroquial de San Andrés (Libros de Bautizos, Matrimonios y Difuntos) y apuntes propios de Historia de España contemporánea para 2º de Bachillerato (de uso en el IES “Zurbarán” de Navalmoral).
Oct 012002
 

Domingo Quijada González.

  • La celebración de San Blas

En el rico repertorio de las festividades religiosas extremeñas destaca una entre otras varias, no sólo por el elevado número de municipios afectados, sino también por la gran variedad de modalidades con que se ejecuta; ya sean de tipo religioso, o a través de elementos profanos: que conforman una perfecta síntesis cultural y del devenir histórico pues, a la vez que aparecen ritos que derivan o enlazan con antiguas etapas protohistóricas (se suelen generalizar en el argot popular como “origen celta, vettón, …”), se han ido enriqueciendo a lo largo de los años y siglos con numerosas aportaciones cristianas y populares. Ya ampliaremos este tema a lo largo de este trabajo.

Nos estamos refiriendo a la conmemoración en honor de San Blas: obispo armenio, asesinado el año 316; que en fases más avanzadas del Cristianismo (especialmente a partir de la Edad Media) se convertirá en patrono de los cardadores, dada la relación existente entre su muerte y ese colectivo laboral (dicho santo fue martirizado con peines de hierro, similares a los que usaba este gremio para preparar la valiosa lana).

Por esa circunstancia, y según veremos después, hemos podido comprobar cómo el culto a este prelado se generalizó en el pasado más o menos remoto entre los pueblos ganaderos, especialmente en aquéllos que estaban afectados por la transhumancia, por el paso de los ganados de la Mesta allá en la Baja Edad Media y Edad Moderna: que fue cuando surgen o se desarrollan la mayoría de los pueblos extremeños. Y, dado que esa actividad económica estaba muy generalizada en casi toda nuestra Comunidad, no nos extrañe la abundante expansión geográfica de esta fiesta tan popular entre nosotros. Como muestra de ello, veamos algunos casos significativos de los que tenemos noticia (es evidente que son muchos más…):

Provincia de Badajoz

  • Baterno: roscas de Candelilla.
  • Bodonal de la Sierra: patrón de la localidad.
  • El Risco: también lo festejan.
  • Fuentes de León: patrón del municipio.
  • Garbayuela: en ese lugar los hombres celebran el Baile del Paloteo (o Palillos) en honor del santo, en la Misa, en la Procesión y después en la Plaza; con cierta semejanza a como lo festejan en Montehermoso. Pero en este pueblo antes no tenían indumentaria fija (cada uno usaba la que podía y quería), al contrario que en el municipio cacereño.
  • Puebla de Sancho Pérez: aquí hacen unos dulces llamados «Los Perritos«, que se consumen ese día.
  • Segura de León: que yo sepa, cuenta con una ermita de San Blas.
  • Valencia del Ventoso: también cuenta con ermita, y elaboran las Roscas de San Blas en esa fecha.

Provincia de Cáceres

  • Cáceres: en la capital celebran Misa y Procesión (con Romería), en la que se nos muestra parte del folklore cacereño, con bailes y trajes típicos. Famosas son las Roscas de San Blas.
  • Campolugar: también se conserva la Romería de San Blas, con hornazos y bollas.
  • Carcaboso: aunque haya perdido cierto protagonismo, también celebraban actos en honor del santo.
  • Casatejada: de su antiguo esplendor perdura la celebración que los «quintos» mantienen hacia San Blas. Ellos son los que realizan los actos principales. Llegó a tener una Cofradía en el pasado, lo que no debe extrañarnos dada la relación de este pueblo con la ganadería: su floreciente industria textil en los siglos XVII y XVIII, o el tránsito por aquí del «cordel de las merinas» (que enlazaba el Campo Arañuelo con Plasencia).
  • Casillas de Coria: igualmente, sobre todo en el pasado, San Blas estuvo presente en este pueblo, como en casi todos los del Alagón.
  • Cilleros: caso similar al anterior, con culto destacado a San Blas.
  • Gata: también la Sierra de Gata celebraba (y aún lo hace) actos destacados en memoria de San Blas. Como en esta típica localidad, con romería, tamboril, el rito de «Tirar la Bandera» (muy típico en numerosos pueblos y en diferentes festejos religiosos-populares), el Ramo de San Blas, el Baile de «La Charrá» (que he escuchado en otros lugares también, caso de Montehermoso), etc.
  • Hurdes: como en el caso anterior, en esa zona montañosa, aislada, poco «contaminada» por las invasiones árabes, se mantienen influencias prerromanas, ganaderas, bélicas. En el siglo XIII hay repoblación con asturleoneses, lo que motivó la incorporación de ciertos elementos culturales procedentes del norte de España, que también aparecen en zonas próximas que sufrieron semejante aportación (Sierra de Gata y Valle del Alagón, por ejemplo).
  • Jerte: en el valle surcado por ese río encantador, destaca el culto a San Blas en este pueblo.
  • Las Mestas: festividad antigua la que aún perdura en esa localidad, por lo ya explicado referente a su comarca natural de Las Hurdes.
  • Montehermoso: importantes actos en honor de San Blas, con el protagonismo de Los Negritos (como veremos luego ampliamente).
  • Moraleja: entre el Alagón y la Sierra de Gata, participa de la celebración a San Blas (como es lógico, dada su ubicación).
  • Nuñomoral: se dice en el pueblo que es la fiesta más antigua de la localidad, de origen prerromano. Es natural, pues como sabemos es uno de los municipios más emblemático de Las Hurdes. Aquí celebran una danza en honor del santo en la Procesión y en la Plaza Mayor, con tres modalidades: Ramo de San Blas,Danza del Paleo (en la que imitan a guerreros) y Baile de los Cordones (que consiste en trenzar y destrenzar las cintas colgadas de un palo, danza que también se ejecuta en otros lugares, caso de Montehermoso o en la comarca de La Vera). Y me llama la atención la presencia en esta localidad (también en el cercano pueblo de Caminomorisco) de un personaje denominado «El Graciosu«, que (entre otras indumentarias) porta una especie de mitra de obispo con una clara alusión al cargo episcopal de San Blas); figura ésta que guarda cierta relación con la del «Palotero» de los Negritos de Montehermoso, según veremos más adelante.
  • Puerto de Santa Cruz: donde celebran una Procesión, con roscas y cordones de San Blas (como en tantos otros lugares).
  • Riolobos: otro municipio del Valle del Alagón que (especialmente en el pasado) también conmemoraba a San Blas.
  • Santibáñez el Bajo: otro más, aunque su ubicación se halle en la conexión de ese valle con Las Hurdes y Sierra de Gata. Pueblo siempre muy ganadero, por lo que el culto a San Blas estuvo presente en su evolución histórica. En los últimos años, los protagonistas son los «quintos«, quienes celebran diversos actos en honor del santo: incluyendo el «Macho Cabrío«, al que emborrachan, azuzan a los niños, sacrifican y comen. También hay procesión a S. Blas.
  • Torreorgaz: a partir de las 12 de la noche del día de San Blas, los jóvenes y quienes transiten por las calles en esas horas se tiznan con corcho requemado. Como veremos, este acto guarda cierta relación con el de Los Negritos de Montehermoso.
  • Valverde del Fresno: tuvo ermita y barrio, con procesión (en la que intervenían jinetes de ambos sexos). Famosa fue la canción de «La Chana», que desde niño yo escuchaba en Montehermoso (algo muy natural, pues el folklore se difundía entre zonas no muy alejadas).
  • La Vera: en lugar de individualizar, agrupo y resumo en esta comarca a diferentes pueblos veratos que siempre tuvieron presente a San Blas en su ciclo festivo anual. Me estoy refiriendo (sobre todo) a Aldeanueva de la Vera, Arroyomolinos de la Vera, Cuacos de Yuste, Garganta la Olla, Jaraíz de la Vera, Jarandilla de la Vera y Valverde de la Vera. En todos ellos (incluso en algunos más), el Cordón de San Blas preside estos actos: bailado (con las cintas) y con la tradición de portarlo al cuello (como prevención contra los «males de garganta«, costumbre generalizada y asociada a San Blas).
  • Campo Arañuelo, La Jara y Los Ibores: como en el caso anterior, casi todas las localidades de esa amplia zona, muy relacionada también con la ganadería y la Mesta, festejan a este mismo santo (protector, igualmente, de la garganta y los ganados), sobre todo en el pasado más o menos remoto. En los numerosos trabajos históricos o de investigación diversa que sobre esos pueblos he hecho (y continúo haciendo), el culto a San Blas aparece por doquier. En unos casos con iglesias bajo su advocación (como ocurre con Robledollano, Toril y Valdecañas), en otros con ermitas y cofradías (Carrascalejo, Casas de Miravete, Casatejada, Peraleda de San Román, Robledollano, Romangordo, Villar del Pedroso, etc.), o con imágenes del santo en la iglesia (caso de Navalmoral de la Mata).

· Otras fiestas de finales del invierno

Además de los actos religiosos y festivos en honor o con motivo de San Blas, antes o después de esa fecha se celebran en nuestra Comunidad (y en otras) otras conmemoraciones que, como en el caso anterior, guardan también otras connotaciones ajenas a las religiosas, ya que están relacionadas con los antiguos ritos que señalaban el final del invierno y el alborear de la primavera. Así pues, aunque se celebran en otra cronología, guardan cierto parecido con la de San Blas: nos referimos ahora a los actos en honor de otro santo muy querido años ha, ganadero también, San Sebastián (20 de enero), caso de Acehuche (Las Carantoñas) y Piornal (Jarramplás), que son los más destacados en el apartado religioso-profano.

Por cierto, ya que hablamos de este último santo, hemos podido comprobar con un elevado número de muestras (en la casi totalidad de los municipios del norte extremeño, que es lo que mejor conozco) lo siguiente: todos los pueblos ganaderos (incluyendo los serranos, como es obvio) rindieron culto (y aún lo hacen muchos de ellos) a San Sebastián, a San Blas, o a ambos conjuntamente. Veamos algunos ejemplos:

    • San Sebastián: como patrón de la localidad, con iglesia bajo su advocación (como Campillo de Deleitosa, Higuera de Albalat o el desaparecido Torviscoso); con culto destacado, en la mayoría de los casos con ermita, o al menos con Cofradía en el pasado (Deleitosa, Mesas de Ibor, Peraleda de la Mata, Saucedilla, Serrejón, etc.); e, incluso, hubo casos con Hospital en su honor (Villar del Pedroso).
    • San Blas: como patrón de la localidad, con iglesia bajo su advocación (según podemos apreciar en Toril, Robledollano y Valdecañas); con ermita, Cofradía y otras importantes manifestaciones (Casas de Miravete, Romangordo, todos los pueblos de la Vera, Sierra de Gata, la Jara cacereña, etc.).
    • Culto a ambos: Casatejada o Montehermoso, por poner dos ejemplos.

Como es natural, todo tiene su explicación y, en estos casos, también la posee:

  • Los pueblos ganaderos, más que el hecho de ser asaeteado, destacaban en San Sebastián el que hubiera sido respetado por las fieras cuando fue arrojado al Circo por primera vez, antes de que intervinieran los arqueros. Por eso motivo, los pastores buscaban en él protección para sus ganados ante el acoso de lobos y otras alimañas, tan abundantes entonces.
  • En términos parecidos, sabemos que San Blas fue el patrón de los cardadores, porque fue martirizado con peines de hierro, similares a los que usaba este gremio. Pero también podríamos incluir aquí algunos otros mundanos, entre los que sobresalen las numerosas ceremonias o ritos que se celebran en Extremadura con motivo del Carnaval (aunque algunos se entremezclan con los religiosos, incluyendo los ya citados):
  • Las botargas, carantoñas y mojigangas: figuras y grupos humanos revestidos, o figurados personajes chanceros y jocosos, construidos a base de madera, paja y trapos, en torno a los cuales se desarrolla la fiesta: Jarramplás (Piornal), Taraballo (Navaconcejo), Peropalo (Villanueva de la Vera), Bo o Zapanjino (Pasarón de la Vera), Las Carantoñas (Acehuche, Martilandrán y Fragosa), La Caratolla (Galisteo), Los Candelarios (Feria), Los Compadres(Ribera del Fresno), Los Pantarujas (Almendralejo), El Febrerillo (Cáceres), Marimanta (Badajoz, en Las Candelas), etc.
  • Tiznarse la cara: es (o era) costumbre usual en esas fiestas mundanas en Las Hurdes, Maguilla, Campolugar, San Vicente de Alcántara y Cedillo (Día del Tiznote, el Martes de Carnaval). Acerca de esa tradición, García Matos afirmaba que «es costumbre muy extendida en Extremadura la de enmascararse o embadurnarse la cara para ejecutar una danza».
  • Personajes del Carnaval hurdano: en esos festejos y en esa comarca proliferan las carantoñas, antruejus, diabrillus, obispus, mamarrachus, graciosus, etc. También existe una perfecta simbiosis hombre-animal, a los que imitan con pieles, movimientos, etc. Hay que tenerlos en cuenta también a la hora de comprender el rito de Los Negritos de Montehermoso. A pesar de que difieran en su repertorio con la que vamos a analizar con mayor profundidad, no debemos mantenerlas al margen pues guardan relaciones inseparables.
  • Igualmente, podríamos citar a Las Candelas: fiesta muy unida a la de San Blas, no sólo por el calendario, sino también por las tradiciones rituales de ambas (incluso, con el paso de los tiempos, elementos propios de cada una de esas dos celebraciones se han asociado). Aunque ahora vamos a centrarnos más en esta última, por motivos obvios, una vez que veamos antes un apartado cultural que es fundamental en la fiesta de Los Negritos y otras.

· La Danza

A través de este capítulo básico en el folklore pretendemos justificar una destacada parte del repertorio de Los Negritos, ya que nos pone en relación con una señalada manifestación cultural extremeña. Como es lógico, vamos a centrarnos en las que guardan cierta similitud con las ejecutadas en esta celebración montehermoseña.

Un buen número de las que perviven en Extremadura suelen ser ejecutadas por grupos de 6 u 8 hombres, más el que actúa como «guión» («botarga» o similar).

  • Existen numerosos bailes de «paloteo« en la Alta Extremadura, sobre todo en La Vera (Aldeanueva de la Vera, Arroyomolinos de la Vera, Cuacos de Yuste, Garganta la Olla, Jaraíz de la Vera, Jarandilla de la Vera, Majadas…), las Hurdes (como hemos citado) y Valle del Alagón (Guijo de Galisteo, Mirabel, Montehermoso, Riolobos y Torrejoncillo). Y también en la Baja, como los casos ya mencionados de Garbayuela y Peloche.
    Hacen referencia a comportamiento bélico, imitación a animales, oficios, etc. Más allá de la significación guerrera, también hacen alusión a otras connotaciones: expulsión del invierno y del año viejo, de la energía negativa (lucha con la positiva), estaciones, fertilidad, expulsión de seres antropomórficos (los danzantes mascarados hacen relación a Jano embadurnado).
  • Otros: además de los anteriores, y con algunas variantes (aunque en el fondo están relacionados), en Extremadura hallo sonadas manifestaciones deDanzantes del Corpus (también a ciertas Vírgenes): Fuentes de León (6 más uno, con indumentaria semimilitar, como en Montehermoso), Fregenal (Los Lanzaores, 8 más uno), Alconera (El Paso, a San Pedro de Verona), Peloche (6 más uno, con castañuelas en la manos y cascabeles en los pies), Villarta de los Montes (Danza de los Palos, en el Corpus y la Virgen), etc.
    Como adelantaba, en estos casos poseen destacadas diferencias con los anteriores, a pesar de sus semejanzas evidentes.

LOS NEGRITOS DE MONTEHERMOSO

De acuerdo con lo expuesto anteriormente, una de las celebraciones que con motivo de la festividad de San Blas tiene lugar en nuestra Comunidad Extremeña es la citada de Los Negritos de Montehermoso, que pasaremos a analizar con más detalles a continuación.

· Celebración

– Inicio de la fiesta, la Velá de San Blas: los actos comienzxan el 2 de Febrero, víspera de San Blas (coincidiendo con «Las Candelas«, pero con celebración diferente):

Al atardecer de ese día, se acude al domicilio de los mayordomos, que obsequia a los asistentes con vino, de la tierra, aguardiente (destilado del anterior) y buñuelos caseros (realizados para la ocasión artesanalmente).

Después, una vez que las campanas de la torre tocan a «La Velá«, salen los negritos y se encaminan a la iglesia: lo hacen sin tiznar y con indumentaria «natural», ataviados sólo con una antigua gorra militar de borla delantera (aunque en el pasado no la usaban, portando en su lugar un pañuelo que llamaban «Rocaol» y que ahora llevan al cuello, similar al que utilizan en otros lugares: como sucede en La Vera, por ejemplo); tocando un pasacalles al son de castañuelas, flauta y tamboril; mientras los mayordomos llevan unos velones encendidos, y algunos faroles los acompañantes.

En la puerta del templo se detienen, y allí bailan «La zapateta» (que es una danza de pie). Una vez finalizada, prosiguen su camino por las calles del pueblo, tocando sin cesar el pasacalles, hasta que llegan a la ermita de San Sebastián, donde repiten la danza anterior (el hecho de acudir a este lugar siempre me llamó la atención: tal vez porque antiguamente la imagen de San Blas se ubicó en esa ermita; o dada la interrelación existente entre ambos santos, sobre todo entre las antiguas sociedades pastoriles…).

Desde ese lugar se dirigen hacia la ermita que cobija hoy a San Blas (y que comparte con el patrón del pueblo, San Bartolomé). En la puerta de ese lugar reiteran la danza mencionada, tras lo que penetran en el citado templo, siempre acompañados por los mayordomos (con sus velones encendidos) y el resto de la comitiva (muchos de los cuales también portan faroles o similares).

En el interior de la ermita vuelven a bailar «la zapateta«, pero ahora individualmente: primero lo hace «el palotero«, pero cada uno de los seis danzantes se lo impide, empujándolo y quitándolo del medio, cayendo sobre los asistentes; después ejecuta el mencionado baile cada uno de los danzarines, acompañados al son de las castañuelas por sus otros cinco compañeros; y así sucesivamente, hasta que lo hacen los seis. Vuelve a intentarlo «el palotero«, pero los danzantes no le acompañan con las castañuelas, a pesar de que les pide colaboración (pues la suyas no suenan, ya que son de corcho…). Después pueden bailar los acompañantes, si así lo desean, a la vez que proclaman gritos de ¡»viva San Blas«! Podemos apreciar, pues, como interviene también el espectador, algo que es muy importante.

Una vez que finaliza el acto, regresan al pueblo al son del musical pasacalles con tamboril, flauta y castañuelas. Y, durante la noche, recorren los domicilios de los mayordomos de años anteriores, donde entonan tradicionales canciones denominadas «Floreas«, que son las más antiguas.

– Día 3 de Febrero, San Blas:

Ese día, por la mañana, el tamborilero acude al domicilio del Palotero para recogerlo, como jefe del grupo que es. Y ambos van a cada una de las casas del resto de los miembros del grupo, que ahora ya están ataviados con su indumentaria tradicional (el traje típico de Montehermoso, más el citado gorro militar; aunque el traje del palotero es diferente, como ya explicaremos en otro apartado), recogiéndolos.

Cuando están todos, se encaminan a la casa de los mayordomos, donde los siete se tiznan la cara con corcho quemado. Tras lo que repiten el acto de la víspera: beben vino o aguardiente, acompañados por buñuelos caseros; y bailan la típica «zapateta«. Y, cuando las campanas de la torre comienzan a repicar, la comitiva se encamina a la iglesia, donde recogen al párroco.

A continuación, se dirigen a la ermita del santo, bailando y tocando un pasacalles al son de castañuelas, flauta y tamboril. Y, en la puerta de ese lugar, ejecutan varias danzas.

Después entran en el templo, donde se inician los actos religiosos en honor de San Blas, con Misa incluida (hace años, llegado este momento, los negritos salían de la ermita hasta que finalizaba la ceremonia religiosa: según algunos, para no interferir en la misma con sus bailes y actos, que consideraban paganos; según otros, debido a sus propias creencias, ya que los hombres eran reacios a las Misas…). Y, llegado el momento de la Consagración, el tamborilero toca el himno nacional (la «Marcha Real» que, como es natural, se incorporó en fases posteriores al origen de esta celebración) con flauta y tamboril, acompañado también por las castañuelas de los negritos.

Cuando finaliza el Sacramento, la comitiva lleva al santo en procesión hasta la Plaza Mayor, siempre acompañados por los mayordomos y negritos, con sus bailes y música ya comentada.

Una vez en ese lugar, nuestros protagonistas ejecutan todo su repertorio de danzas, que suman diecisiete en total: la reiterada zapateta, la golondrina, el cardo, la zarza, el jaramago, el ama del cura, los oficios, la danza del pie, la culebra, la emperadora, la gascona, los vuelos, el mambrú, la moza gallarda, la sorda, el cordón y la zorrita; mientras el palotero realiza una serie de actos jocosos (saltos, muecas, etc.), con el fin de divertir a niños y mayores (aunque existen diversas versiones o interpretaciones acerca de su comportamiento, según analizaremos después); y, entre cada una de ellas, el palotero hace una reverencia al santo a la vez que grita ¡»viva San Blas«! Podemos apreciar cómo, en este momento, los actos religiosos dan paso a los profanos (aunque después regresan de nuevo).

Finalizado el repertorio, y tras un breve descanso, mayordomos y negritos recorren las calles del pueblo con el fin de «pedir la maná«: donativo para el santo, a cambio del popular «Cordón de San Blas» (típico aún en gran parte de Extremadura, como protector para las enfermedades de la garganta, recordando el martirio del santo armenio). Como siempre, al son de tamboril, flauta y castañuelas. Tema ya explicado en otros momentos.

· Fundamentos históricos

Una vez expuesto el ritual de esta fiesta, incluyendo las manifestaciones culturales y relaciones espaciales con otras celebraciones o localidades, también creemos oportuno añadir algunas otras notas de interés.

-Acerca de sus orígenes, y como es natural en estos casos dada su manifiesta antigüedad y ausencia de fuentes escritas, son diferentes las versiones referentes a la gestación y evolución de su conjunto ritual. De todos modos, es lógico que presentemos dos versiones:

Si nos atenemos a la tradición, desde niño nos contaban -al igual que al resto de paisanos- el supuesto origen de esta celebración, del propio grupo de «negritos» y de los festejos o ritos que ejecutan en esta fiesta. Como es natural, siempre lo creíamos así y, aunque hoy ponga en duda ciertos pasajes (propios de toda transmisión oral o de leyendas más o menos reales), todavía el pueblo recuerda o mantiene esta hipótesis como cierta: de ese modo, nos narraban que hace siglos hubo una familia muy pobre compuesta por siete hermanos, que cada año se acercaban al pueblo en busca de ayuda cuando llegaba la celebración de San Blas; y, cambio de la limosna solicitada, ejecutaban una danza ritual (diferente cada año, para evitar ser identificados). Pasados muchos años (dieciséis, según las fuentes orales que nos lo transmitieron), y una vez que habían agotado su repertorio, comenzaron a reiterarlo; pero ahora con la cara tiznada, para no ser reconocidos; a la vez que uno de ellos se adornaba con traje de bufón y se cubría con una especie de mitra episcopal, con la finalidad de hacer reír a los asistentes. Cuando bailaban delante de la autoridades presentes, y estando entre ellos el Obispo de la diócesis, éste los reconoció exclamando: «éstos son los negritos de Santo Tomé, que todos los años nos vienen a ver«…

Así nos lo contaban, y de este modo lo referimos. Sin embargo, recurriendo a los fundamentos históricos, etnográficos y cuanto hemos expuesto al principio, aunque pueda haber cierta aproximación a la realidad en esa versión popular, nos inclinamos por esta otra:

Tras la repoblación medieval que se lleva a cabo en el Valle del Alagón y sus alrededores, y una vez que los rebaños transhumantes de la Mesta inician sus seculares desplazamientos estacionales debido a la interrelación clima-vegetación, una serie de cultos y tradiciones populares se generalizan en esta zona y localidad, enriqueciendo el folklore y la cultura local y extremeña. Como sucede generalmente en este tipo de manifestaciones populares, partiendo de un fondo de elementos culturales propio, se enriquece gradualmente incorporando componente de otros lugares, a la vez que también se exportan hacia otros lares posteriormente. De este modo, y al cabo de muchos años, se llega a la situación actual: con numerosas coincidencias etnográficas, pero también con notorias diferencias. El aislamiento de Montehermoso (sin puente para vadear el Alagón hasta mediados del siglo XX…), unido a sus particularidades propias y riqueza cultural, han motivado que esta celebración (y otras) se haya conservado con gran pureza; aunque también hemos señalado que se han añadido ciertas variantes, como es el caso de la sustitución del antiguo «rocaol» por el gorro militar.

De todos modos, hay aspectos valiosos a tener en cuenta en ambos casos: la aparición de elementos ancestrales prerromanos, el típico añadido de principios religiosos (en este caso, dedicados a San Blas), la incorporación de ingredientes económico-sociales (las sociedades ganaderas), las tradiciones etnológicas seculares (tan ricas en Extremadura), nuestra singular pero variada gastronomía, la participación popular, y un largo etcétera.

· Valoración

Una vez analizado detenidamente todo lo que hasta ahora hemos expuesto, comprobamos cómo esta fiesta es una de las más antigua, identificadora y significativa de Extremadura; no sólo por el número de municipios que afecta o relaciona, sino por sus propios valores intrínsecos y expresivos. Quien ya haya asistido en vivo a su celebración, verá que es cierto cuanto exponemos.

De todos modos, como sucede con otras costumbres y manifestaciones tradicionales y culturales de esta localidad extremeña, la originalidad y riqueza antropológica destaca sobre las de otros lugares. Y, dentro de las numerosas variantes que en honor de San Blas se celebran —o del ciclo festivo de invierno-primavera, incluyendo las raíces protohistóricas— consideramos que ésta es —si no la más importante— una de las más representativa, ya que reúne todos los ingredientes para que sea muy apetitosa: antigüedad, variedad y cantidad de danzas, traje típico, tradiciones (como la velá, el cordón, …), gastronomía, originalidad, relaciones con otras fiesta y lugares, representación de la realidad cultural extremeña, número de vecinos participantes y asistentes, etc.

En los últimos años asistimos a una búsqueda incesante de festejos populares, casi siempre con una finalidad económica manifiesta. Sin embargo, ésta fiesta de Los Negritos de San Blas no hay que recuperarla o hallarla, ya que siempre estuvo vigente en Montehermoso (aunque no tuviera subvención…): prueba de ello es que (como presentamos, y según puede comprobarse en las Hemerotecas de aquellas fechas) el grupo de Los Negritos de Montehermoso (junto con «Las Italianas» de Garganta la Olla), fueron invitados para actuar con motivo de la Coronación de la Virgen del Puerto de Plasencia, el 27 de abril de 1952. Lo que se ha repetido 50 años después, en la misma fecha pero del presente año 2002. Entonces fueron considerados (en unión de las jóvenes veratas mencionadas) los más genuinos representantes del folklore religioso y popular del norte de Extremadura, y aún lo siguen reconociendo: en caso contrario no habrían sido invitados para coparticipar en una conmemoración tan trascendental para los placentinos, entonces y ahora.

Por todo ello, creemos conveniente que dicha celebración o fiesta debería ser declarada de Interés Turístico Regional (de acuerdo con el Decreto 152/1997, de 22 de diciembre). Lo avalan los datos y valores expuestos, así como el evidente hecho de ser una fiesta señera dentro del colectivo más representativo del folklore extremeño y que, aunque posee identidades propias, a su vez condensa o reúne otras que aparecen dispersas por la geografía regional: es, pues, una celebración singular y aglutinadora.

Otros aspectos también influyen en su favor: su propio vecindario (que supera los 5.500 habitantes); las infraestructuras con que cuenta esta localidad (locales y comarcales); su amplia riqueza natural, patrimonial, cultural y etnográfica, en el municipio o en el entorno más inmediato (Hurdes, Sierra de Gata, Coria, Plasencia, etc.); y un largo etcétera que quien lo visita conoce perfectamente (quien no lo haya hecho aún le aconsejo que no se lo pierda, especialmente en la citada celebración del 2-3 de febrero).

Lo que también asevera quien esto escribe, con manifiesto y natural cariño hacia el pueblo donde nació, pero con bastante objetividad.

Oct 012001
 

Domingo Quijada González.

Analizamos esa época histórica por la trascendencia que tendrá en etapas posteriores. Pero, antes de comenzar, hemos de tener en cuenta unos condicionantes que fueron fundamentales.

Al iniciarse la década de los años treinta, la situación en esta localidad cacereña era similar a la de años precedentes, caracterizándose por los siguientes rasgos:

· Demográficamente, era un pueblo grande (de los mayores de la provincia, como lo fue antes y después de esa época): con 3.730 habitantes en 1930 y 4.390 en 1940 (en 1920 tenía 3.501). Todo ello en base a una alta Tasa de Natalidad, que en la década 1930-1939 era superior al 33 por mil; a pesar de que aún era elevada la de Mortalidad (21’2 por mil en Montehermoso, frente al 18’2 en la provincia), destacando sobre todo la mortalidad infantil (173 por mil nacidos entre los menores de un año). Por eso crecía poco: en 1930 tenía los mismos habitantes que en 1850: 3.700.

De acuerdo con los datos anteriores, obtenemos en esas fechas una Esperanza de Vida acorde con la general en esos años dentro de la región extremeña: 46’1 años (muy baja, si la comparamos con la actual), que hoy se incluiría dentro de un pueblo o sociedad subdesarrollada.

En esa preocupante morbilidad y mortalidad influían numerosos factores: deficiencias sanitarias, económicas y atraso cultural; malas condiciones higiénicas de calles (sin alcantarillado y muchas de ellas sin pavimentar), casas (con corrales y animales dentro del recinto, accediendo en numerosos casos a las cuadras a través de la propia vivienda), escuelas (con múltiples carencias y anomalías) y otros edificios públicos; hábitos tradicionales inapropiados, ausencia de agua potable (se obtenía de pozos), cementerio próximo al casco urbano, presencia de lagunas palúdicas (como las del «Prado» y la del «Ejido») y estercoleros en la periferia de la población, etc.

Sin embargo, un rayo de luz comienza a vislumbrarse en este municipio cacereño ya que, tras la marcha del único médico que hubo en los primeros años de ese siglo XX (don Antonio Góngora, que se fue a Casas de Millán), al que sustituye don Tiburcio (que era del pueblo, hasta que muere joven), después se aumenta la plantilla de médicos titulares a dos: llega don Honorio Ameijeira, que procedía de Villagarcía de Arosa (Pontevedra); y después don Pedro Garrido, natural del propio municipio). Además, en 1931 se crea el Dispensario Antipalúdico de Montehermoso, con un Centro Primario de Higiene Rural incorporado (atendido por los dos médicos titulares citados: don Honorio y don Pedro). Aunque todavía faltará mucho para que se resuelvan sus problemas más urgentes de salud, incluso muchos lo sufrimos aún en la posguerra.

· Económicamente, el municipio bandeaba entre un minifundio poco rentable y un injusto latifundismo (que tampoco resolvía las carencias económicas de la mayoría de los ciudadanos):

  • Según el Catastro de principios del siglo XX, entonces había 15 grandes propietarios (2’3 % del colectivo), pero que controlaban el 45’7 % de la riqueza agraria. Contamos 5 fincas que superaban las 250 hectáreas, y 3 grandes absentistas (placentinos y salmantinos) que totalizaban una riqueza imponible del 25 % del total. En 1931 había siete destacados poseedores de la localidad (Julián Alba Aparicio, Ramona Alba Gutiérrez, Dámaso Bueno Carpintero, Segundo Fuentes Garrido, Jerónimo Fuentes Fuentes, Máximo Fuentes Fuentes y Julián Fuentes Garrido), más los foráneos (que constaban con más de 5.000 pesetas de líquido imponible).
  • También en los primeros años de ese siglo, otros 44 propietarios medios (el 6’7 % del total) poseían el 24’5 % del líquido imponible. Sin embargo, en 1931 ya sólo quedaban seis.
  • Mientras que 598 pequeños propietarios (el 91 % del conjunto) sólo acaparaban el 29’7 % de la riqueza en esas primeras décadas, de los que en 1931 únicamente estaban registrados 329 de ellos. Datos que proceden del Registro de Hacienda de Cáceres, aunque puede que esa destacada diferencia estribe en que la citada cifra de 598 se refiere a los que tenían algún bien (como casa, olivo o similar).

La economía agropecuaria destacaba, y mucho, sobre el resto: sobre todo, los cereales y legumbres en el secano; pequeñas huertas de riego (con norias y otros métodos arcaicos) en el valle del Alagón, arroyos grandes (como el de Aceituna y otros) y huertos o parrales; algunas viñas, para consumo propio especialmente; y una ganadería que dependía del régimen de propiedad, pues era extensiva en los latifundios, mientras que predominaban los pequeños rebaños particulares (en el minifundio) y los comunitarios (en la Dehesa Boyal).

Pero, según los datos anteriores, un gran número de pequeños agricultores carecían de tierras suficientes para sembrar, necesitando de las proporcionadas por losricos: arrendadas a cambio de dinero, o cultivadas mediante el sistema de aparcería («a media» o «a la tercia«, mediante el pago en especie). A la vez, un elevado porcentaje de jornaleros estaban a expensas del empleo que les proporcionaban los anteriores, o dependían de las caprichosas anomalías climáticas (incluso, a veces, ejercían como tales jornaleros los propios yunteros-agricultores; o los hijos de éstos, dependiendo de las necesidades propias y ajenas).

Respecto a otras actividades o sectores, sólo una ligera y tradicional actividad artesanal daba empleo (y unos escasos recursos) a un pequeño contingente de montehermoseños: herreros, carpinteros, albañiles, etc. Aunque algunos establecimientos fabriles se hicieron famosos, como los que elaboraban campanas y cencerros, que se vendían fuera del lugar: no sólo en los conocidos «Martes» de Plasencia (a donde acudían junto con productos hortelanos del pueblo, que eran muy estimados en la ciudad del Jerte), sino en núcleos más alejados (Béjar, Trujillo, Navalmoral, Coria, etc.). Por lo general, esos humildes artesanos dependían de los encargos o compras que les hacían los demás.

En cuanto al sector terciario, entonces era mínimo en la localidad: médicos (como los citados, don Pedro y don Honorio), maestros (el matrimonio formado por doña María Regodón y don Cipriano Muriel Albarrán, o el compuesto por doña María Sanz y don Pedro Casio, doña Rosa Fernández, el recordado don Millán -con calle dedicada en el pueblo-, doña Angelita Sabater, etc.), boticarios (don Lorenzo, don Arturo Gil y don Agapito González), veterinarios (don Miguel, primero; y don Aurelio, después) y algún empleado municipal (comenzando por el secretario, don Juan Antonio, natural de Villa del Campo). Ni siquiera había practicantes, ya que extraían las muelas algunos particulares, sin titulación oficial, como Demetrio Gómez).

El comercio era minorista, predominando el apartado de comestibles, tejidos y objetos de uso laboral o cotidiano. No había panaderías (cada persona elaboraba sus panes en casa), sólo hornos para cocer el pan. Varios bares (incluyendo el café de Manuel Osuna) y el baile de tío Modesto (que costaba 10 céntimos; aunque también se hacía en la plaza, siendo éste gratis).

Aunque ya existían algunos avances destacados en el pueblo: desde bien pronto (en el primer cuarto del siglo XX) contaba con luz eléctrica (de origen térmico), gracias a la fábrica de luz (como era denominada) llamada San Antonio (situada en el barrio del Castillo), propiedad de Manuel González y Bartolomé Gutiérrez (surtía de energía aun sector del municipio, así como a Guijo de Coria, Valdeobispo y Guijo de Galisteo); después se incorporó una segunda, la de Santa Inés (en la zona del Ejido, propiedad del maestro don Pedro Casio); y tras la Guerra Civil abren una tercera, la de Santa María (cerca de la anterior). Por cierto, cortaban la luz a las diez de la noche, y volvían a conectar al alba (con frecuentes apagones y descenso de la intensidad).

La propia economía municipal era deficitaria, a pesar de que decía Madoz a mediados del siglo XIX que «es uno de los pueblos más grande y rico de la provincia«. Pero las Desamortizaciones que tuvieron lugar entonces mermaron los ingresos de la Corporación, de los vecinos y de la Iglesia:

  • Propiedades rústicas desamortizadas procedentes de los fondos de propios y comunes: 82 fincas, que abarcaban 2.214’3 hectáreas, con derechos totales; y 37 propiedades, que sumaban 533’6 hectáreas, con derechos parciales. El Estado se incautó de esas fincas y las puso a la venta, siendo adquiridas en un primer momento por 10 propietarios: destacando el madrileño Joaquín Alcalde Casal que, además de adquirir importantes fincas en la provincia de Cáceres (2.716 has. en Navalmoral, 2.401 en Malpartida de Plasencia, 2.137 en Gargüera y 1.454 en Plasencia), compró 1.294 hectáreas en Montehermoso (la dehesa San Antonio, en el paraje de El Rincón -entre lo que hoy es Alagón del Caudillo y El Batán-, que la vende en 1908 a un rico trashumante salmantino: Matías Sánchez Covaleda, que criaba allí una famosa ganadería de reses bravas); Antonio Asensio Neila, Juan Delgado (de Plasencia) y varios acaudalados locales (Silvano Garrido, Patricio Bueno, Gabriel Galindo, Francisco Pulido, etc.).
  • Propiedades de la Iglesia (Fábrica Parroquial, Clero, Curato, Cofradías y Obras Pías): más de un centenar de fincas, casi todas ellas de pequeño tamaño (fruto de donaciones o similares), y que sumaban en total 78’1 hectáreas. Éstas son compradas por gente forastera (como Manuel Mª Chacón, de Cáceres), aunque más tarde accederán a ellas los vecinos del pueblo.

Por si fuera poco, a finales del siglo pasado (1888), numerosos municipios cacereños invierten el capital obtenido de esas ventas de tierras comunales (intereses de las Desamortizaciones) en el ferrocarril Plasencia-Astorga, que se prometía muy rentable (interés del 4 % bruto). Se emitieron 18.027 Obligaciones o Cuponesde 500 ptas., de las que Montehermoso adquiere 605, por valor de 302.500 pesetas (el 3’35 % del total), ocupando el 5º lugar (tras Navalmoral de la Mata -que fue la que más compró-, Valencia de Alcántara, Arroyomolinos de Montánchez y Galisteo).

Pues bien, los primeros años se abonan los intereses; pero, más tarde, dejan de pagarse (o se hacían esporádicamente): en 1919, a Montehermoso le debían 11.737’00 pesetas de la renta anual de ese año, más 51.298’85 de atrasos. En vista de ello, se movilizan para recuperarlas (los representantes de Montehermoso desean que le sean devueltos los capitales, si la Compañía no presta garantías sólidas a responder de dicho capital e intereses). Pero pasan los años, y la deuda seguiría aumentando: el 8 de marzo de 1946 canjearon los «cupones» del FFCC del Oeste, por un valor de 270.430 pesetas (el 89’4 % de lo que poseían al principio -302.500 ptas.-), por Títulos de la Deuda Amortizable al 3’5 % de interés.

Todo ello repercutió en la economía del municipio, pues no obtenía los fondos necesarios para sufragar los servicios más importantes: sanidad, educación, obras, etc.

Amén de esos condicionantes económicos, existían otras limitaciones que afectaban tanto al municipio como a sus propios vecinos (fundamentalmente a éstos): la Política, el caciquismo, factores sociales, religiosos, etc. (como veremos después).

. Socialmente, y a pesar de la crisis económica dominante que se desprende de lo anterior (y que los mayores recuerdan aún), era un pueblo muy sumiso, conservador y anclado en el pasado; dominados por los caciques y terratenientes del pueblo o de fuera, de acuerdo con la tradición:

– Su jurisdicción en el pasado, siendo Lugar de Señorío (hasta la desaparición de los mismos, en 1837) dependiente de los Fernández Manrique de Lara, Condes de Osorno y Duques de Galisteo, Condes de Montehermoso, Duques del Arco, de Montellano, de Fernán Núñez, etc. (según las épocas y sucesiones).

– Su origen y dependencia de la villa y tierra de Galisteo, sometida al control del corregidor de dicha localidad y al Señorío antes mencionado (que se ubicaba o centraba en Galisteo, de cuya villa eran anejos los lugares de su tierra).

– La influencia que siempre tuvo la Iglesia en este lugar (como en otros muchos en el pasado), por creencias y otras causas: por ejemplo, los sacerdotes oscilaban entre 3 y 6 durante el siglo XVIII (aunque en los años 30 ya sólo ejercía uno, don Sergio, aunque con mentalidad trentina).

– La secular incultura de este pueblo: sólo hubo una escuela durante el siglo XVIII y gran parte del XIX (a ella asistían 150 niños de ambos sexos, y en el anterior siglo sólo los varones), a pesar de su elevada población (más de 3.000 habitantes a mediados del XIX). Aunque ya en el siglo XX, gradualmente, se incrementa el número de aulas y maestros: en la etapa final de la Dictadura de Primo de Rivera se construyen las Escuelas del Ejido, que se inauguran en esos años (o en el inicio de la República, caso similar a otros muchos lugares de la provincia).

Pero no alcanzó grandes avances posteriormente: en el siglo XX, y ya a mediados, era uno de los municipios con menor porcentaje de vecinos con estudios medios y superiores. La ignorancia origina recelo, desconfianza, ingenuidad, etc.; a la vez que influye en malos hábitos, atraso, etc.

– El aislamiento a que estuvo sometido hasta mediados del siglo XX, sin carreteras ni puentes que lo comunicaran con las ciudades más próximas (o con otras más lejanas). Paradójicamente, esta situación favoreció el que se conservaran muchas de sus costumbres y tradiciones, su habla peculiar, folclore, indumentaria típica, etc.; pero influyó en su atraso económico, político y social.

– La mentalidad de sus vecinos, propensos (por muchas de las causas anteriores) a creer las promesas que le anunciaban, o a juzgar los hechos por la forma en que le afecten… Por eso, el caciquismo ha sido (y es aún, aunque ahora de otro matiz) algo habitual en Montehermoso, a lo que el pueblo se ha ido acostumbrando…

· Tras esta breve introducción, entremos en la segunda parte del tema: el comportamiento político en los años de la 2ª República. Durante esta conflictiva etapa, distinguimos tres fases:

– En las Elecciones Municipales de Abril de 1931 sucedió un hecho curioso ya que, como ninguna agrupación política presentaba listas completas, efectuaron una especie de Elecciones Primarias para decidir los once que completarían la cifra exigida, con los siguientes resultados (votaron, en dos distritos, 757 de los 922 electores que tenían derecho -el 82’1 %-, ya que aún no podían votar las mujeres):

  • Inocencio Garrido Alba = 272 votos.
  • Julián Ruano Garrido = 271 votos.
  • Ángel Garrido Garrido = 268 votos.
  • Benigno Roncero Clemente = 265 votos.
  • Gerónimo Fuentes Fuentes = 179 votos.
  • Ruperto Garrido Alba = 177 votos.
  • Jacinto Garrido Alba = 174 votos.
  • Eusebio Garrido Domínguez = 172 votos.
  • Francisco Fuentes Garrido = 110 votos.
  • Manuel Batuecas Alcón = 92 votos.
  • Esteban Pulido Pulido = 89 votos.

De este modo, dicha relación figuraba como la Lista Oficial, y única, bajo la denominación de «monárquicos independientes» (según consta en el Archivo Provincial, siendo éste uno de los puntos acordados); aunque, en realidad, pertenecían a tres diferentes ideologías o tendencias (en el Archivo Histórico Nacional se reflejan 2 conservadores, 9 liberales y 1 socialista). Por lo tanto, como aparecía como una sola Lista, según el artículo 29, quedó automáticamente proclamada.

Como se presentan en coalición, y de acuerdo con el sistema que llevaron a cabo -antes comentado-, el Gobierno tuvo que nombrar a una Comisión Gestora(como en otros muchos municipios, de acuerdo con una Orden publicada entonces cuando había discrepancia) compuesta por la siguiente terna: Juan Gordo Paniagua («tío Juan Patillas«, del PRR entonces), Dámaso Bueno Carpintero (uno de los mayores propietarios, posible conservador o liberal) y Julián Bautista González (de AR). De ese modo, Juan Gordo es elegido alcalde (hasta que hubiera nuevas elecciones, que aquí no se celebrarían). Precisamente, el citado Inocencio Garrido (que fue el más votado) era el alcalde cuando se celebraron esas elecciones: estuvo en la etapa final de la Dictadura de Primo de Rivera, sustituyendo en ese cargo a Nicanor Gutiérrez Clemente (que tuvo una destacada actuación urbanística en el barrio de las «Kábilas», que surgió entonces al repartir o vender a bajo precio solares entre los necesitados; aunque hay quien me asevera que también se concedieron a simpatizantes y afiliados a su Partido, el Conservador…).

– Después (el 28 de junio) se celebraron las Elecciones Generales Constituyentes, con estos resultados en Montehermoso (votó el 88’91 % de los electores (898 de los 1.010 que podían hacerlo, cifra muy elevada; y sólo hubo dos votos en blanco):

  • La coalición compuesta por Acción Republicana (de Manuel Azaña) y el Partido Radical (de Alejandro Lerroux) obtuvo el 52’23 % de los votantes (fue votada por 469 montehermoseños). La Lista cacereña estaba compuesta por Lerroux, Aguilera, Campaña, Pascual, Gallego, Gaspar y José Giral (cuya esposa era de Navalmoral).
  • Los Republicanos de derecha (de José Rosado Gil -antiguo diputado monárquico liberal por la comarca de Navalmoral-, Andrés Sánchez de la Rosa y Casillas) logran el 11’14 % de los votantes (reciben el apoyo de 100 votantes).
  • Cifra igual (100 votantes y el 11’14 %) consiguen Manuel Plasencia (de la agrupación «Republicanos al servicio del pueblo«, con ideología centro-derechista; aunque más adelante se afilia al Partido Republicano Radical: en 1934 lo encuentro como «alcalde accidental» de Cáceres, afiliado al partido de Alejandro Lerroux) y el conservador Víctor Berjano (también con 100 votantes, el 11’14 %).
  • El PSOE sólo obtiene una media de 23’14 votantes (el 2’6 %).
  • Acción Nacional (Agrarios, de derecha) es votada únicamente por una media de 3’75 votantes (0’41 %).
  • Otros (como los Republicanos al Servicio del Pueblo y algunos más) se reparten el resto.

Es decir que, en sólo tres meses, el vecindario pasa de ser mayoritariamente monárquico (en abril) a republicano casi en su totalidad (en junio): tal vez, fundados en la esperanza y creyendo las promesas que los políticos predicaban.

Con la instauración surgen algunos conatos conflictivos en Montehermoso (por ejemplo, los segadores intentan tirar por el balcón al alcalde y al secretario), sobre todo a cargo de los jornaleros y yunteros (campesinos sin tierra) que anhelaban la Reforma Agraria, el asentamiento en las extensas fincas del término, etc. Además, la economía seguía anclada, casi como en el pasado: el salario medio ascendía a 3 pesetas en 1931; mientras que en 1936 alcanzaba 5 ptas. diarias; aunque, en la mayoría de los casos, ni siquiera cobraban el duro.

A pesar de los bajos salarios, los precios estaban muy altos, como se desprende de la siguiente relación oficial de 1930:

    • Pan 0’55 pesetas el kilo
    • Huevos 2’00 pesetas la docena (muy caro)
    • Garbanzos entre 1’20 y 1’50 ptas./Kg.
    • Arroz entre 0’75 y 0’90
    • Patatas 0’20 pesetas el kilo
    • Aceite (oliva) 1’90 pesetas el litro
    • Leche 0’60 ídem
    • Bacalao 2’25 peseta el kilo
    • Sardina entre 1’2 ptas./Kg. y 1’75; y besugo = 2’5
    • Tocino 2’5, y magro = 5,
    • Cordero entre 2’50 y 3’00
    • Beneficio industrial entre el 10 y el 25 % (en el pequeño comercio, que era el habitual).

Igualmente, surgen problemas con la Ley de Términos, aprobada en 1931. Con este decreto se pretendía favorecer a los operarios locales, evitando que los patronos contrataran obreros forasteros más baratos (aunque los terratenientes rebajan los salarios…, por lo que surgen conflictos como los citados).

En febrero de 1932, crean la Asociación Pro-Riegos de Cáceres, que pretende poner en riego 9.000 hectáreas en la provincia (siendo la pionera de los posteriores y actuales regadíos), destacando 4.000 hectáreas en el valle del Alagón: tierra de Granadilla, Montehermoso, Morcillo, Galisteo, Riolobos, Torrejoncillo, Coria y Casillas de Coria (hoy, tras la posterior construcción del embalse de Gabriel y Galán, unido a los contra embalses de Guijo de Granadilla y Montehermoso-Valdeobispo, esa cifra es muy superior). La Comisión pide que asista el Ministro de Marina (el citado José Giral Pereira, casado con una sobrina del insigne moralo don Urbano González Serrano), así como el de Obras Públicas (Indalecio Prieto, del PSOE), el Director General de Obras Hidráulicas y los diputados cacereños.

Pero se produce la crisis agraria de 1932: se obtuvo la «cosecha del siglo«, bajando los precios de los cereales (de 0’52 pesetas el kilo en abril a 0’46 en octubre, llegando a 0’40) y arruinando a muchos agricultores (que culpan a Marcelino Domingo de este fracaso), pues había que añadir los excedentes, fruto de las importaciones y depósitos. Y, como es evidente, los campesinos de Montehermoso sufren las consecuencias (como me contaba mi abuela).

El Partido Acción Republicana (que el 28 de mayo de 1934 se convierte en Izquierda Republicana) ya contaba con una agrupación en Montehermoso en octubre de 1933, con Juan Gordo (tío Juan Patillas, que procedía del PRR) de presidente (y que era el alcalde o presidente de la Comisión Gestora, como vimos) y Cecilio Roncero Garrido (que ansiaba la alcaldía) de secretario. Pero surge un conflicto entre ambos: Roncero llama a Gordo «cacique«, cuando era un infeliz (regentaba una posada en la Plaza de Arriba, y me cuentan que repartía lo que ganaba entre los que nada tenían…). Tuvo que intervenir el propio Giral allí en esas fechas (y tuvo atenciones con Montehermoso), con el fin de solucionar el problema, tras haber enviado a un informador: quien le confirma que «Roncero es un chaquetero(por lo que será cesado), mientras que Gordo es un buen alcalde» (creo que todo se debía a que Roncero presidió antes AR, de donde le desbanca Juan Gordo: éste se pasó desde el PRR, tal vez porque Giral le defendió varias veces, como cuando le intentan tirar por el balcón). Por entonces se cantaba esta canción: «en el Cielo manda Dios, y en la Gloria los cristianos; y en Montehermoso, señores, tío Juan Patillas y su hermano» (Plácido Gordo, el estanquero, también del PRR, con más poder que el propio Juan).

Sin embargo, poco a poco de la ilusión se pasa al desencanto, las esperanzas se van diluyendo y la República comienza hacer aguas por casi todas partes. Y de este modo, se produce el cambio:

– En las Elecciones Generales del 18 de Noviembre de 1933 se sucede un hecho notorio (además de que ya pueden votar las mujeres), pues hubo muchas abstenciones: 510 (23’57 %), ya que surge el citado descontento con la República. Votaron 1.653 (76’39 %) de los 2.164 que tenían derecho, y se repartieron de este modo (casi se bipolariza la población):

  • PRR-DRA-CEDA (coalición formada por el Partido Republicano Radical de Lerroux, la Derecha Regional Agraria de Martínez de Velasco y la CEDAde Gil Robles) fue la gran triunfadora, ya que obtuvo el 77’97% de los votos (recibió el apoyo de una media de 1.288’86 de los votantes. Recordemos que esa agrupación era ya de centro-derecha, pues el PRR era de centro-izquierda en 1931.
  • El PSOE quedó en segundo lugar, siendo votado por una media de 320’57 montehermoseños (el 19’392 %).
  • José Giral (de Coalición Republicana) recibió el voto de 41 votantes (el 2’48 %), mientras que sus compañeros no fueron votados por ninguno. En su correspondencia que se conserva en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, Giral expone que «Montehermoso es un pueblo de extrema derecha (…), donde votan las mujeres a la derecha y lugar en que le confunden con los socialistas…, … siendo el médico un cavernícola…«. También asevera que «había en el pueblo un ambiente antisocialista«. Estos resultados le defraudaron, tras lo mucho que hizo por el pueblo.
  • Sólo un montehermoseño votó al PCE (y no a todos los miembros de la Lista, pues sólo lo hizo a Astigarrabia y a Benito Sánchez)
  • No obtuvieron ningún voto el PRRS-Independientes, Izquierda Independiente ni otros grupos (como el de Morillo).

Por esos años, y a pesar de los cambios políticos que se producen en España, nadie quiere sustituir en el cargo de alcalde a «tío Juan Patillas«; por lo que éste seguirá hasta las Elecciones de Febrero de 1936.

En 1934 se lleva a cabo la Reforma Agraria, pero no afecta a las tierras de Montehermoso, ya que no estaban incluidas entre las expropiables o enajenables.

En octubre de 1935 hallo una relación de obras provinciales, subvencionadas por la Junta Nacional contra el Paro hasta el 30-IX-1935 (Ley del 25-VI-1935), entre las que se hallaba la Carretera de Coria a Montehermoso, por Morcillo (2º tramo), por un importe de 20.000 pesetas. Pero, no se empieza por ahora; ni tampoco la de Plasencia, por lo que el pueblo estaba incomunicado: sólo un camino carretero unía Montehermoso con la ciudad del Jerte, y para cruzar el río Alagón había que hacerlo en barca (ubicada cerca en «Vega la Barca«, cerca de la desembocadura del arroyo Aceituna) o por dos «vados» existentes junto a ese lugar (el vado de la «Boca del Arroyo» y el del «Galapagar«).

Ya antes hubo sociedades en el pueblo (como «El Progreso«, que ya existía en 1918), pero durante la República se multiplican: agrupaciones políticas como Acción Republicana (que más tarde se transforma en Izquierda Republicana), PSOE, PNR (Partido Nacional Republicano, de Sánchez Román), Partido Republicano Radical, Partido Republicano Radical Socialista, Juventudes Socialistas y otras con menor peso político en la localidad; o asociaciones agrarias como la Alianza de Labradores o el sindicato agrícola «El Agricultor«, etc.

Y llega lo que algunos se temían y nadie deseaba (aunque muchos lo buscaban):

– En las Elecciones del 16 de Febrero de 1936 (celebradas el Domingo de Carnaval), como en el resto de la provincia o del país, el pueblo se divide en dos bandos (rojos y azules, las dos Españas…). Y, al igual que en la convocatoria electoral anterior, el voto fue mayoritariamente de derecha (con más abstenciones aún que en las elecciones pasadas):

  • La CEDA (alianza de la derecha) alcanza el triunfo, pues tuvo el apoyo de una media de 1.149’71 votantes (el 72’15 % de ellos).
  • El Frente Popular (coalición de izquierda) fue votado por una media de 426’14 vecinos, alcanzando el 26’74 % de los votantes.
  • Los restantes votos fueron conseguidos por Arrazola (el único radical que fue votado: por 70 montehermoseños). A pesar de que el PRR tuvo muchos adeptos en anteriores comicios…
  • No obtiene ningún voto Falange (aunque más tarde se apuntarán muchos, por las causas que todos conocemos y que no necesitan explicación…).

Sin embargo, en nuestra provincia triunfó el Frente Popular (aunque este hecho no está muy claro, ya que se decía -y aún se tiene en cuenta esta posibilidad- que hubo irregularidades en el escrutinio…), obteniendo 7 de los 9 escaños (en Extremadura consiguió 18 de los 23, datos éstos que no incluimos porque pueden verse en cualquier trabajo o publicación referente a esta etapa). En el resto del país (sobre todo en las ciudades) ocurrió algo similar (incluyendo las posibles anomalías electorales).

Así pues, durante este período histórico que estamos analizando el voto evolucionó hacia la derecha en Montehermoso, regresando a la tendencia del pasado, ante el evidente fracaso de la República.

Por lo que me pregunto: ¿Tuvo algo que ver con el reparto de propiedad, con predominio de vecinos que poseían algún predio en esta localidad?

Antes de responder, sepamos que en aquella época, ante la creencia infundada de que la izquierda pretendía quitar las propiedades a los que las poseían, para repartirlas entre los que carecían de ellas (cuando había muchos dirigentes de izquierda que eran grandes propietarios, como el propio José Giral: con numerosas fincas en Navalmoral y en el Campo Arañuelo), sobre todo en el ambiente rural, muchos de los pequeños y medianos propietarios votan a la CEDA (o, antes, a otros partidos de derecha). Es muy conocida la frase o expresión política y sindical que decía así: «la tierra para el que la trabaja…». Al menos mi padre (pequeño agricultor local mientras vivió, aunque entonces fuera un joven alegre y trabajador: con 19 años al proclamarse la República) me aseveraba que esa era la idea general en el municipio durante esos conflictivos años

Tras las elecciones, se producen numerosas «invasiones» de fincas en la comarca: incluso en Montehermoso, cuando los socialistas y otros penetran en el «Helechal de la Atalaya» (la vega situada junto al sector septentrional de las ruinas de lo que fue el Castillo o Atalaya de Pelayo Vellido), por lo que fueron detenidos y encarcelados durante unos días varios de ellos. También se aprueba entonces el «Plan de Riegos del Alagón» (igual que otros, como el del Tiétar), incluyendo la construcción del embalse de Gabriel y Galán, que tendrá que esperar…

La situación era tensa en esos momentos. Por eso nadie quiere sustituir en la alcaldía a «tío Juan Patillas» tras las elecciones de febrero: hasta que, tras rechazar el cargo varios designados para ello, acepta Saturnino Paniagua («Huevero«, que era socialista), en una actuación digna de elogio, pues asumió el poder en un momento muy delicado (este hecho fue tenido en cuenta después por los nacionales).

Pero la esperanza se desvanece y la crisis obrera es alarmante: la República no pudo solucionar los problemas y la Guerra Civil será inevitable, con los dolorosos acontecimientos que acarreó (aunque, afortunadamente, en Montehermoso no se conocieron los «paseos» o ejecuciones similares; pero sí otros actos de represalia hacia los vencidos, fue norma general). Aunque éste es ya otro tema, por eso finalizamos aquí -y por ahora- el presente trabajo.