Dic 132016
 

Teodoro Martín Martín (UNED).

 

 

1) Introducción

 

Si bien es cierta que la crisis del Antiguo Régimen es concebida por la historiografía actual como un fenómeno sociopolítico que afecta en el siglo XVIII a las estructuras de los estados, no menos patente es que este acontecimiento histórico se evidencia también en los núcleos pequeños de población. Es esto último lo que pretendemos investigar; de qué modo se manifiesta lo anterior en la localidad de Aldeanueva de la Vera, población de la antigua provincia de Extremadura. Creemos que una aproximación a las estructuras administrativas y sociales  de las pequeñas poblaciones nos arrojará luz sobre un fenómeno que solo ha sido abordado a nivel nacional o supra estatal.

Hay un caso paradigmático que ha planteado interrogantes a diversos historiadores. En 1796 el obispo de Sigüenza, Juan Díaz de la Guerra, en carta a Carlos IV le comunica su renuncia y la del cabildo catedralicio, a la jurisdicción señorial sobre la ciudad. Esta pasa a tener un alcalde nombrado por el Rey y perder su condición de señorío eclesiástico. La pregunta es inmediata. ¿Esto sucedió en otras poblaciones? ¿Y en concreto en nuestro pueblo? A estas interrogantes queremos responder analizando los condicionantes que existían en Aldeanueva de la Vera y precisar si ellos y sus agentes sociales hacían posible un cambio que favoreciera la transición de una sociedad estamental a otra más abierta y clasista.

“Extremadura es todavía en el siglo XVIII un mosaico de jurisdicciones confusas, de infraestructuras administrativas dominadas por señores, de pervivencias feudales que significan el gran poder señorial y de un poder real muy inferior en cantidad al que ejercen los magnates de la nobleza tradicional y del clero. Los señoríos son muy nuevos, las percepciones de derechos feudales muy frecuentes, el control de vasallos muy importante y la confusión jurisdiccional un verdadero problema. Como ha demostrado Miguel Rodríguez Cancho para el partido de Llerena la mayor parte de la infraestructura municipal es de nombramiento y control señorial y la situación descrita por Mª Dolores Marcos confirma una señorialización de Extremadura.”[1]

 

2) Fuentes Documentales

 

Para poder abordar nuestro objetivo es preciso recurrir a una documentación precisa y veraz que nos arroje información de cómo estaba la población que nos ocupa en la segunda mitad del siglo XVIII. Nuestro soporte documental va ser básicamente de fuentes primarias, más alguna bibliografía existente sobre la historia de la población que citaremos a posteriori.

Entre las primeras merecen citarse las siguientes:

  1. Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada. Se trata de 40 respuestas a un interrogatorio realizado en 1753 en el que se pregunta por el nombre, situación y régimen jurídico de la población 1, 2, 3, datos económico-fiscales 4-20, casas y vecinos 21 y 22, propiedades del común 23-26, impuestos de la Corona 27,28, dotaciones y oficios 29-37, clero del lugar 38,39, y fincas o rentas del rey en la población 40. Este documento se halla en el Archivo General de Simancas legajo 135.
  2. Relaciones Geográficas de Tomás López.[2] se trata de 15 preguntas formuladas por el citado geógrafo real en 1786 a los párrocos de todos los pueblos de España. En el interrogatorio se pide el nombre y régimen de gobierno de la población 1, sus orígenes y el clero existente 2, situación geográfica 3-6, historia 7, datos económicos 8-10, policía y dotaciones 12, salubridad 13, minas y otros recursos 14, arqueología y datos de antigüedad 15. Se halla en la Biblioteca Nacional de Madrid, mss. 20241/48.
  3. Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura llevado a cabo en 1791 por esta institución regional creada el año anterior en la ciudad de Cáceres. Se trata de 57 interrogantes que abordan los siguientes puntos: Situación geográfica 1, población 3, 31-34, ayuntamiento 2, 4-7, 15, dotación 8, 9, 26-30, 38, 39, 51, religiosidad 16-25, economía 10-14, 35-37, 40-50, 52-56. La 57 demanda alguna noticia no formulada en el cuestionario.[3]
  4. Memorias políticas y económicas de Eugenio Larruga (Zaragoza 1747-Madrid 1803). Se trata de 45 tomos incompletos que comenzaron a publicarse en 1797. Es la obra   principal de este economista aragonés, que consagra a Extremadura 15 de sus memorias. “Frente al agrarismo dominante en la política económica ilustrada, Larruga defiende la necesidad de potenciar la producción industrial y el comercio.”[4]
  5. Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico de España de Pascual Madoz. Varios volúmenes. Madrid 1849. Se trata de un trabajo ordenado alfabéticamente pueblo a pueblo, en el que se recogen de forma estadística y corográfica datos de cada localidad tocantes tanto a su historia, situación geográfica, producciones como a referencias culturales y artísticas. Estas las menos. Es bastante prolijo en información y nos sirve para obtener referencias de como se hallaba la población tras las reformas liberales habidas con anterioridad. Lamentablemente el atlas que acompaña al diccionario, obra de Francisco Coello, no incorpora un plano de Aldeanueva de la Vera, si lo hace de la vecina población de Jarandilla.

En cuanto a bibliografía hemos utilizado los siguientes textos:

-Historia de Extremadura en 4 volúmenes editada por la Universidad extremeña en Badajoz 1985, en especial el volumen III que trata de los tiempos modernos. Es obra de Ángel Rodríguez, Miguel Rodríguez Cancho y Julio Fernández Nieva.

-Mª Dolores Marcos González: La España del Antiguo Régimen: Castilla La Nueva y Extremadura. Edit. Universidad de Salamanca 1971.

-Martín Martín Teodoro: Aldeanueva Industrial. Revista Cultural Pencona nº 10 Aldeanueva de la Vera 2014.

-Martín Martín Teodoro: Aldeanueva de la Vera un pueblo con historia. Ayto. Aldeanueva 2009.

-Martín Martín Teodoro: Conflicto y desamortización en la Vera. Boletín de la Real Sociedad Geográfica tomo 126-127. Madrid 1990-91.

-Martín Martín Teodoro: El convento de Santa Catalina de la Vera. Edit. San Esteban. Salamanca 2002.

-Martín Martín Teodoro: Desamortización y élites locales en la Vera de Plasencia. XXX Coloquios históricos de Extremadura. Trujillo 2001.

-Martín Martín Teodoro: La desamortización en la región de la Vera. Revista de Estudios Extremeños Badajoz 1972.

-Martín Martín Teodoro: El diezmo en la diócesis de Plasencia. Revista de Estudios Extremeños Vol. 60, nº II. Badajoz 2004.

-Martín Martín Teodoro: El dominio territorial de los conventos y monasterios de la Vera en vísperas de la desamortización. Alcántara nº 192. Cáceres 1978.

-Martín Martín Teodoro: Dos escritores de la Vera en el siglo XVII: Pedro de Godoy y Martín de la Vera. Jaraíz de la Vera 2002.

-Martín Romo Alejandro: Cartografía en Aldeanueva. Revista Cultural Pencona nº 6. Aldeanueva de la Vera 2010.

 

3) Nuestra población en la segunda mitad del siglo XVIII

 

La percepción global de nuestro pueblo la podemos obtener en los dos mapas que complementan el informe de Tomás López. El primero a una escala indeterminada lleva fecha de 9 de agosto de 1786. Se  trata de un manuscrito a tinta, que representa con dibujos el relieve y caminos principales de la población. Abarca desde el monasterio de Yuste por el poniente hasta Jarandilla por el naciente. Al norte sitúa el Puerto Nuevo y al sur el río Tiétar. Es bastante detallista. El segundo es un manuscrito hecho también a tinta, incluye montes, hidrografía e itinerarios. El número de vecinos que da es de 400, unos 1.600 habitantes. Este segundo croquis es  más pequeño y menos detallista que el primero.[5]

  1. Situación Geográfica:[6] Está situada nuestra población en una pendiente mirando al medio día de la sierra de Tormantos, la cual divide Extremadura de Castilla la Vieja. Al este tiene la garganta del Redondillo y la de San Gregorio, esta inmediata al pueblo. La que le circunda por el oeste se llama de las Bolsillas. Tiene dos puentes de piedra y otros de madera. Toda las sierra está llena de robles y matas con otras especies de piornos, helechos y escobones fuera de lo labrado y demás haciendas y al menor descuido en las labores se llena de la dicha mata y maleza. (T. López 4, 5, 6). El terreno tiene de circunferencia irregular como tres leguas (C. Ensenada 3).
  2. Orígenes e Historia. Al abrigo de una atalaya que es tradición fue obra de moros y después campanario de su iglesia, comenzaron algunos ganaderos del campo Arañuelo a hacer sus casas y casillas con el motivo de tener aquí sus ganados en verano y así a poco de los años 500 de este decenario se comenzó a fundar este lugar. No tiene más armas que las que hay en la iglesia, que son las del obispo de Plasencia (T. L. 7). Han florecido tres varones ilustres todos de la orden de predicadores, insignes en santidad y letras, como el señor Pedro de Godoy, catedrático en Salamanca y obispo de Osma y Sigüenza.[7]
  3. Régimen jurídico. Este pueblo es aldea del partido de Plasencia y es de realengo. En el mismo hay dos alcaldes pedáneos, por cuyo motivo no conocen causa alguna y solo pueden mandar pagar en juicio verbal hasta la cantidad de 1.000 maravedis. Solo hay un escribano numerario (R. Audiencia 2). En este pueblo hay algunas personas que viven sin temor a la justicia por su mala educación y enseñanza, lo que sirve de escándalo público (R.A. 32).
  4. Población. Lógicamente difieren las tres fuentes documentales que usamos. La de 1753 nos da 317 vecinos, sin incluir en ellos 6 señores que se mantienen de su hacienda. Habitan 337 casas y un hospital de pobres, más dos casas arruinadas (C.E. 21, 22). La de 1786 nos da 408 vecinos (T. L. 1). En 1791 hallamos 410 vecinos, de ellos 2 eclesiásticos, 305 vecinos pecheros, 59 viudas, 12 huérfanos mayores y 32 menores (R. A. 3).
  5. El clero y la religiosidad. Hay una parroquia, su dotación es de 4.000 reales, procedentes de los diezmos y para el nombramiento del párroco se alternan por meses Su Majestad y el obispo de Plasencia. Hay también un cementerio parroquial. Tiene así mismo 13 capellanías con dotación, un hospital para recoger a los pobres mendigantes, más 5 obras pías. Existen también 4 cofradías y 4 ermitas. Extramuros de la población y a un cuarto de legua se halla el convento de padres dominicos titulado Santa Catalina, que se compone de 4 religiosos sacerdotes y un lego y los de su fundación 12 (R. A. 18-24). Contrasta el descenso de frailes del convento que en el catastro de Ensenada el nº de religiosos era de 12 sacerdotes, más un lego y 6 criados (C. E. 39).[8] La iglesia parroquial dedicada a San Pedro Apóstol venera al Santísimo Cristo del Sepulcro, asilo de esta comarca en sus necesidades (T. L. 2).
  6. Dotaciones municipales. En este pueblo hay casas de ayuntamiento, su estado es imperfecto y casi inhabitables, solo sirve de cárcel la casa del ministro, de lo que se siguen graves perjuicios. Hay archivo para custodiar papeles. Hay también dos oficios de escribanos del número. Al ser pedáneo no hay pleitos civiles ni criminales. No hay noticias de que haya Ordenanzas. El estado de las calles, bastantes en pendiente y las más de ellas angostas, limpias y aseadas. Hay tres mesones o posadas y no hay camino real alguno, existen 4 con mal piso y de herradura. En este pueblo no hay penas de cámara. No hay biblioteca pero sí una escuela de niños en mal estado por no haber dotación competente, por cuyo motivo se le da a un hijo de vecino rústico. No hay estudio de Gramática, aunque hay dotación de 100 ducados que son insuficientes. Sí existen fuentes públicas, cuyos sobrantes se aprovechan para regar las huertas (R. A. 5-9, 15, 26, 27, 38). Respecto al común el ayuntamiento tiene el derecho de la medida llamada media, por privilegio de confirmación de 23 de julio de 1616 dado en San Lorenzo por el rey Felipe III. También el aprovechamiento del peso del concejo por compra hecha al citado Rey en la misma fecha. Tiene también 358 fanegas de pasto para ganados, con robles para entresaca, así mismo los efectos del pósito del lugar. Satisface este lugar anualmente 250 reales por razón del corte de veredas y otros gastos a distintos cargos del pueblo. No alcanzando el producto de los propios a la paga de las antes dichas cargas se reparte lo que falta anualmente a proporción entre los vecinos. No hay arbitrio alguno salvo lo dicho antes. El pueblo tiene contra sí tres principales de censos impuestos con facultad real, uno de 18.419 reales y 4 maravedis, otro de 16.400 reales y el tercero de 488 reales, todos a favor del mayorazgo que en la villa de Pasarón fundaron el capitán Luís Prieto y su mujer y goza Carlos Osorio vecino de ella (C. E. 23-26).
  7. Datos Económicos. En esta población hay tierras de regadío para hortalizas, patatas, pimientos y otros productos, más viñas y pastos. Las tierras son de 1ª 2ª y 3ª calidad a parte de los robledales y zonas yermas. En los plantíos hay frutas de pepita y hueso, más parras, olivos, castaños, nogales, morales y robles. La fanega de tierra de sembradura a puño se compone de 720 varas castellanas. La extensión del término abarca 2.940 fanegas de tierra, 85 de regadío, 13 de sembradura de cada 6 años, 564 de sembradura de cada 10 años 79 de parras, 127 de frutales, 73 de olivos, 123 de castaños, 1 fanega y 9 celemines de morales, 4 fanegas de nogales, 58 de pastos, 3 de robles y las restantes yermas por naturaleza y peñascales. Cita también la producción de cada una de estas tierras. Además hay 4 molinos harineros y un lagar de aceite, todos movidos por agua. No hay ganado de esquileo, sí de esquilmo, predominan las cabras, unas 1.260. Hay también 1.500 colmenas (C. E. 4-14, 17-20). Datos parecidos nos da el Interrogatorio de la Real Audiencia, respuestas 35-37. Esta misma fuente nos señala respecto a la evolución de las producciones que “se ha notado que de pocos años a esta parte ha habido disminución, con bastante exceso, en el fruto de la castaña y en parte en el de higos pasados, así mismo se ha notado aumento en la especie de vino” (pregunta 35). “En este pueblo se cultivan las tierras a fuerza de brazos, excepto algunas que son con bueyes” (pregunta 37). No hay más fábricas que de tejer lienzos comunes las que cada uno necesita para su casa y se emplean 40 hombres (T. L. 9). En la memoria 163, E. Larruga nos dice que “hay 4 hombres produciendo seda en tornos de hilar, unos a dos libras, otros a libra y media, por quinquenio tienen una cosecha de 100 libras de seda”. En la memoria 171 el economista aragonés nos dice que “en este pueblo hay mucha aplicación para fabricar lienzos angostos. Con sus 23 telares se tejen al año 32.200 varas”. En este pueblo en 1786 no hay mercado ni feria pero una parte de sus vecinos se ocupa en sacar frutos del país para Castilla y Extremadura para con ellos traer trigo, centeno y cebada de que carecen mucho (T. L. 10) En parecidos términos se expresa la pregunta 10ª del Interrogatorio de la Real Audiencia que señala además “ni para este fin hay compañía alguna”.
  8. Régimen fiscal. De esta parcela quien nos informa más y mejor es el Catastro de Ensenada, el cual nos manifiesta lo siguiente: De los frutos se paga cada diez fanegas o arrobas de diezmo una para el obispo, el cabildo, el cura párroco, dos beneficios, préstamos, la fábrica de la parroquia y la catedral de Plasencia, y a Su Majestad por las tercias. De primicias ½ fanega que recibe el obispo. Al voto de Santiago 3 celemines. Se pagan también por el diezmo nuevo de la campana de Guadalerma[9] al citado obispo (respuesta 15). Los granos del diezmo importan en un quinquenio 10 fanegas, un celemín y dos cuartillas y media de trigo, 2 fanegas, 2 celemines y un cuartillo de cebada, más 61 fanegas y 9 celemines de centeno. Los de la castaña ascienden a 253.100 maravedís. Sigue con los demás productos y el valor de las primicias a sus beneficiarios. Evalúa también el importe de las tercias (respuesta 16). Respecto a los tributos de la Corona señala: Este lugar paga anualmente a S. M. por alcabala 289.944 maravedís. Por el 1º y 2º y 4º medio ciento 88.369 maravedís; por cientos renovados 143.587 maravedís, por millones 154.275 maravedís, por nuevos impuestos 51.425. Por el servicio ordinario y extraordinario 118.970 maravedís y 41.750 que se pagan por el tercero medio por ciento a la Señora Duquesa del Infantado, de los que percibe solo dicha Señora 17.000 por tener cedidos los 24.750 maravedís a la Real Hacienda como situado (repuesta 27). Este pueblo pues en cuanto a rentas enajenadas solo tiene el citado derecho del 3º medio por ciento perteneciente a la casa del Infantado por el que solo cobra 17.000 maravedís, por tener cedido a la Real Hacienda el resto y no saber si es en derecho de compra o de privilegio (respuesta 28). La respuesta 40, última del catastro, señala que en este pueblo no tiene el rey finca alguna y las rentas son las que se responden en la pregunta 27 y las tercias reales.
  9. Dinámica Social. Estas sociedades del Antiguo Régimen no son estáticas, a nivel individual o como colectivos se manifiestan socialmente. El interrogatorio de Tomás López nos dice que “el gobierno político y económico de este pueblo es bárbaro por estar reducido a dos personas que son el escribano y el cirujano”. Estos son los que manipulan al pueblo sometiéndolo a su gobierno (T. L. 12). En esta y en la 13 el cura párroco pone de manifiesto las condiciones de salubridad de la población agravadas por los métodos inhumanos y anticuados que utiliza el cirujano, dejando en desamparo a los feligreses. Da algunos datos sobre nacimientos y defunciones habidos en el año 1785. Merece destacarse la obra de este sacerdote, Juan Rena y Sanabria, que estuvo en la población 40 años desarrollando su labor apostólica y con gran influjo social en la localidad. El interrogatorio de la Real Audiencia es más explícito en sus respuestas. En la 2ª dice que “son frecuentes los pleitos en las elecciones y reinan parcialidades que mutuamente combaten por los oficios, de que resultan muchos males y que se destruían y arruinan. Convendría poner remedio a esto y ampliar la jurisdicción y facultades de la justicia, pues por la distancia del pueblo y genio contencioso de los vecinos se aniquilan moviendo litigios sobre cosas levísimas”. En la 3ª dice que en este pueblo no se nota inclinación a vicio alguno, ni en los jornaleros ni en los oficiales se advierte abuso en el modo y horas de trabajo. Se oculta la afición al vino y el abuso de las rondas, y se oculta también alguna inclinación a la ratería, en lo demás la gente es aplicada y laboriosa. En la 12ª   se señala que con el pretexto de dehesa boyal se concedió a este pueblo una dilatada extensión de terrenos, Las Mesillas, que permanecen tan incultas como estaban, en el que repartido en propiedad pudieran hacerse excelentes heredamientos y aumentarse la agricultura en todas sus producciones. Por lo general las producciones van en aumento, la cosecha de aceite, seda y otras pudieran aumentarse concediendo terrenos en propiedad, y aquí importará estimular y aún obligar a no desamparar los castañares ya casi perdidos (R.A. 35). La espesura impenetrable de los montes que contiene la dehesa de propios y boyal de este lugar, sirve solo para abrigo de fieras; se propone rozarse por la necesidad que hay de repartir estas tierras en propiedad (R. A. 45). En este pueblo no se queman los montes, excepto algunas rozas para sembrar y algunos que ponen fuego subrepticiamente y a horas intempestivas que no se puede averiguar los causantes, con los perjuicios de tales quemas, especialmente en las colmenas (R. A. 46).

 

4) Autonomía Administrativa en 1802

 

La respuesta 2ª del Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura ya ponía de manifiesto la necesidad que tenía el pueblo de “ampliar la jurisdicción y facultades de la justicia” para resolver los problemas sociales cotidianos. Ello y la histórica pretensión de los vecinos de independizarse de la ciudad de Plasencia es lo que les lleva a solicitar el título de villazgo. Después de muchos años intentando ser villa, en 1802 el pueblo de Aldeanueva consigue tal titularidad por real cédula de Carlos IV, firmada en Barcelona el 28 de septiembre de aquel año. Esta fue una de las más prolongadas batallas sostenidas por el municipio. Su logro suponía mayores competencias municipales en lo administrativo, lo fiscal y en lo jurisdiccional, además de ahorrarse difíciles viajes a Plasencia para resolver litigios, en aquellos tiempos con tan malas comunicaciones e inseguridad en los caminos.

En el Archivo Histórico Nacional de Madrid, sección Consejos, el legajo 6922 que consta de 152 hojas, contiene la carta privilegio firmada por el mencionado monarca. Una copia de este documento, también manuscrita, se halla en el archivo municipal de Aldeanueva, libro de deslindes de término, página 50 y siguientes. Para la obtención de tal gracia fue necesario el pago por los vecinos de 70.147 reales y 2 maravedís, equivalentes a 2.385.000 maravedís que los pencones abonaron a la Corona por la obtención del precitado título. Correspondió pagar a cada uno de los 318 vecinos 7.500 maravedís. El desbroce de la documentación consta de una solicitud del concejo para ser villa, comprometiéndose los bienes del común y con 25 vecinos pudientes avalando el pago de los derechos establecidos. Tras preceptivas consultas al consejo de la Cámara, la Audiencia de Extremadura y la ciudad de Plasencia, que no manifestaron oposición, se lleva a cabo la firma del título que dice textualmente: “Eximo, saco y libro a ese mencionado lugar de Aldeanueva de la Vera de la jurisdicción de la ciudad de Plasencia, de su corregidor, el alcalde mayor y demás ordinarios, jueces y ministros de ella, y le hago villa de por sí y sobre sí con jurisdicción civil y criminal, alta y baja y mero mixto imperio, para que sus alcaldes ordinarios y demás oficiales de su ayuntamiento la pueda usar y ejercer en primera instancia en todas las causas y negocios civiles y criminales…Podéis nombrar y elegir dos alcaldes ordinarios, un procurador síndico general y los demás oficiales de justicia…Permito, quiero y es mi voluntad que podáis poner y pongáis horca, picota, cuchillo y las otras insignias de jurisdicción acostumbradas.[10]

Si bien el pueblo conseguía con el precedente título su independencia administrativa y cierta autonomía jurisdiccional no hay que olvidar que ello supuso un costo económico. Un gasto que aumentó el nivel de endeudamiento del común y de los vecinos, lo cual les va a hipotecar durante varios años. Pero lo que es más paradójico, una concesión que les vendrá a conceder gratuitamente la revolución liberal, obra de las Cortes de Cádiz y los gobiernos que le siguen. ¿Fue un mal negocio o que los acontecimientos históricos se precipitaron con la invasión napoleónica?, todo ello era difícil de prever. Son interrogantes que hoy día pueden hacerse en estos tiempos tan acelerados y de cambios impredecibles.

 

 

 

5) Aldeanueva de la Vera en tiempos de Madoz

 

En su Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico de España de 1849, este autor nos proporciona la siguiente “fotografía” de nuestra población, en algunos aspectos bastante transformada en relación al siglo anterior.[11]

Aldeanueva de la Vera era una villa con ayuntamiento propio, perteneciente al partido judicial de Jarandilla y dentro de la nueva provincia de Cáceres. Su administración de rentas se sitúa en Plasencia, sede también de la capital de la diócesis. Se halla en la falda de la sierra de Tormantos y Jaranda, ventilada de todos los aires y con un clima sano, aunque propenso a las intermitentes tan frecuentes en el país. Tiene un edificio para ayuntamiento que antes fue beaterio y hospital. Además de las salas de sesiones, el mismo contiene cárcel bastante segura, habitación para el alcalde y escuela de niños. Estos ascienden a 70. Hay también escuela de niñas, buen cementerio, 4 fuentes con sus caños y pilones para el uso doméstico y una iglesia parroquial en el centro de la población, dedicada a San Pedro Apóstol. Está servida por un cura rector, un teniente y un beneficiado simple.

Después describe el término municipal, con sus límites y confines, gargantas que le bañan, puentes sobre las mismas y los molinos sitos en sus márgenes. Estos son 3 de aceite y 5 harineros, que aprovechan el curso rápido y perenne de sus aguas. Estas crían abundante pesca de truchas y se invierten las aguas en el riego de muchas posesiones que se hallan en sus márgenes. El terreno es en su mayor parte de cerros y cordilleras pedregosas, todo de sierra con enormes peñascos y sinuosidades; pero poblado de castaños, robles y otros árboles. En las inmediaciones del pueblo están cultivados aun los cerros que parecen más estériles, y que no se prestan a otro cultivo, sino a brazo, por cuya razón es sumamente trabajoso, y solo la constancia de aquellos habitantes puede vencer tantos obstáculos. De este modo pueden conseguir que de las 1.278 fanegas que el término comprende, se hallen 200  plantadas de viñas, 20 de olivos, 8 de prados, 100 de hortalizas y legumbres y 150 de castaños, nogales, frutales de todas clases y moreras, quedando las 800 restantes completamente incultas, por no consentir ningún género de trabajos.[12] Todos los vecinos tienen alguna propiedad y no puede decirse que haya ninguno absolutamente pobre. Le cruzan 3 caminos por el paso de las sierras, todos son de herradura, llenos de peñascos y guijarros y en mal estado por la naturaleza del suelo, los demás son rurales para el servicio de las heredades. Entra el correo los lunes, jueves y sábados de cada semana, conducido por un hombre a pié, desde la estafeta de Jarandilla. No hay ni puede haber diligencias ni carruajes de ninguna clase.

En cuanto a producciones las principales son vino, castañas, aceite, nueces y seda, también se cosechan legumbres, pimiento y fruta de verano. No existe la de cereales y se mantienen 1.100 cabezas de ganado cabrío, 100 de vacuno y hasta 228 de caballar, asnal y mular, destinados para los usos domésticos. En cuanto a la industria si se exceptúan algunos tejedores de lienzo basto y otros cuantos artesanos no hay empleados en esta actividad. El comercio lo hacen los naturales y arrieros forasteros trayendo lo que falta y llevando lo que sobra del consumo. Se venden 2.000 arrobas de vino y 200 de aceite en Madrid y Castilla, 1.500 fanegas de castañas, 200 de nueces, 200 de higos, 300 libras de seda, 1.000 arrobas de frutas, 10.000 de patatas y 300 de pimiento. A cambio les proporcionan trigo, cebada, garbanzos y telas para sus vestidos.

La población, apiñada en 310 malas casas ya que no hay casas rurales, asciende a 440 vecinos, 2410 almas.

Su capacidad productiva se estima en 3.894.320 reales. Sus importaciones ascienden a 194.826 reales. Las contribuciones oficiales ordinarias importan 28.156 reales. El presupuesto municipal cuenta con 2.500 reales de dotaciones al secretario y asciende a 20.000. Los gastos provinciales 2.750. Estos y los municipales se cubren con 800 reales de derecho de pesas, 6.000 de la producción de la dehesa de propios y el déficit por repartimiento vecinal.

Se ignora la época de su fundación, aunque en el país es tenida por de las más modernas. Forma parte del territorio que se llamó Vera de Plasencia, de cuya capital fue aldea hasta 1802, en que obtuvo el título de villa. Es patria de Pedro de Godoy, dominico, predicador de Felipe IV y obispo de Osma y Sigüenza, además de escritor de Teología Moral. Extramuros de la población se hallan las ruinas del ex convento de Santa Catalina de Siena, orden de predicadores, que fue exclaustrado en 1822 y sus propiedades y bienes subastados en las desamortizaciones de épocas pasadas. Hoy es propiedad particular.

Este pueblo, que se halla en el mayor incremento de su riqueza y población, va decayendo notablemente por efecto de la ambición del mando local, que tiene divididos a los naturales, cada vez más empeñados en sus cuestiones. Dos veces fue acometido por los partidarios del pretendiente carlista en la última guerra civil (1833-39); en una supo conducirse de manera que apenas experimentó daños, en la otra es el único en el país que los escarmentó poniéndoles en precipitada fuga.

 

6) Para terminar

 

¿Ha experimentado cambios significativos nuestra población tras la revolución liberal? La respuesta decididamente es sí. Ha habido transformaciones importantes que modificaron sustanciales aspectos de la vida individual y comunitaria de la villa.

Obviamente aquellos no afectaron a la ubicación y límites geográficos de Aldeanueva ni a su historia, pero sí a su régimen jurídico. Desapareció su status de realengo reemplazado por el de constitucional, con un alcalde en vez de los dos anteriores, más un número determinado de concejales que sustituyeron a los viejos regidores y justicias. La población incrementó sus cifras y lo que es más importante inició un ascenso que no ha perdido hasta la emigración al exterior en la segunda mitad del siglo XX. El clero vio disminuido su número. Desapareció el llamado clero beneficiado de cofradías, memorias y obras pías, amén del clero regular existente en el convento de Santa Catalina; a todos ellos se los llevó el fenómeno de la exclaustración.

Mejoraron las dotaciones municipales. El ayuntamiento y la cárcel se instalaron en el viejo beaterio de la calle San Miguel y las escuelas de niños y niñas se consolidaron. Las comunicaciones en general no experimentaron mejoras, habría que esperar al siglo XX para que los caminos y calzadas para vehículos de rueda pudieran acercarse a la población. Bien es cierto que perdió el baldío de las Pájaras y el de la Sierra pero en beneficio de particulares del pueblo; no obstante mantuvo la dehesa de Mesillas, que hoy día conserva. Se liberó de censos y cargas feudales aunque es verdad que algunas penurias económicas seguirían salpicando su gestión.

Respecto a la economía se aumentaron las tierras de regadío y se incrementó la propiedad privada por efecto de la desamortización civil y eclesiástica. Ello llevó a una considerable elevación de la producción, que se añadió a la implantación de nuevos productos como el algodón o el tabaco. Por eso Madoz nos decía en su Diccionario dos cosas significativas. “La constancia y esfuerzo de la población roturando nuevas tierras” y que “todos los vecinos tienen alguna propiedad, no pudiendo decirse que haya alguno absolutamente pobre.”

Respecto al régimen fiscal hemos de constatar la desaparición de los diezmos y primicias eclesiásticos, sin duda una gran liberación para la economía de los vecinos y la implantación de un nuevo sistema tributario. En este desaparecieron las viejas rentas generales y provinciales (alcabalas, cientos, millones, tercias, etc.) que serían sustituidas por un régimen sin duda más justo, basado en impuestos directos e indirectos. Se puso fin también al vejatorio y obsoleto método del encabezamiento y el arriendo de las contribuciones, y no olvidemos que dejó de existir la enajenación de cargas públicas con los viejos lastres de juros, mercedes y situados.

Desde el punto de vista social señalaremos la desaparición del vetusto régimen caciquil del escribano y el cirujano-sangrador, que denunciaba el cura Sanabria en 1786. Ahora existirá un juzgado de paz municipal y un juez de partido judicial en la vecina Jarandilla. Ello no va a suponer la desaparición de conflictos individuales o tensiones sociales y políticas, pues estas son propias de todos los núcleos comunitarios que tienen vida y lógicamente problemas que resolver. Pero eso sí las reglas del juego y las circunstancias para su resolución han variado y creemos que para mejor desde que se estableció el principio de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Esto que sucedió a nivel local sabemos que también tuvo lugar en el contexto de otras poblaciones y de España en general.

APÉNDICE FOTOGRÁFICO

Foto 1.- Despezonamiento de pimientos

Foto 2.- Danzantes

Foto 3.- Antigua Aldeanueva

Foto 4.- Los niños de la escuela

[1] Historia de Extremadura. Editorial Universidad. Badajoz 1985. Volumen III: Los tiempos modernos. página 474.

[2] Véase Extremadura por Tomás López, año 1798. Edición y recopilación de Gonzalo Barrientos Alfageme. Edit. por la Asamblea de Extremadura. Mérida 1991. Para este interrogatorio puede verse la obra de Olarán Múgica Clotilde: Índice de las relaciones geográficas enviadas a Tomás López que se conservan en el gabinete de manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid. De este libro hay dos ediciones hechas por la propia Biblioteca, una en 1987 y otra en 2004. Para los mapas de estas relaciones véase: Líter Mayayo Carmen y Sanchís Ballester Francisca: Tomás López y sus colaboradores. Ed. Biblioteca Nacional Madrid 1998.

[3] Utilizamos la edición del citado interrogatorio llevada a cabo por la Asamblea de Extremadura en 10 volúmenes. Mérida 1995. Estuvo a cargo del profesor Gonzalo Barrientos Alfageme.

[4] Fontana Lázaro J.: Introducción a la edición llevada a cabo por la Institución Fernando el Católico de Zaragoza en 1996 en 15 volúmenes, bajo el título de Memorias Políticas y Económicas de Eugenio Larruga, página 14.

[5] Martín Romo Alejandro: Cartografía en Aldeanueva. Revista Cultural Pencona nº 6. Año 2010, página 5.

[6] Los datos que damos a continuación indicarán después del texto la fuente: Tomás López (T. L.), Catastro de Ensenada (C. E.) o Real Audiencia (R. A.), seguido del número de la respectiva respuesta.

[7] Sobre Pedro de Godoy puede verse mi obra: Dos escritores de la Vera en el siglo XVII. Pedro de Godoy y Martín de la Vera. Jaraíz de la Vera 2002. Para la historia de la población remito a mi libro: Aldeanueva de la Vera un pueblo con historia. Editado por el Ayuntamiento. Aldeanueva de la Vera 2009.

[8] Sobre este cenobio dominico puede verse mi estudio: El convento de Santa Catalina de la Vera. Editorial San Esteban. Salamanca 2002.

[9] Este diezmo afectaba a molinos, higos pasos y soldadas de mozos. Véase al respecto mi artículo: El diezmo en la diócesis de Plasencia. Revista de Estudios Extremeños vol. 60 nº II. Badajoz 2004. Páginas 710-712.

[10] Martín Martín Teodoro: Aldeanueva de la Vera un pueblo con historia. Aldeanueva 2009, páginas 87 y 88.

[11] Madoz Pascual: Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico de España. Madrid 1849. Vol. I páginas 508 y 509.

[12] La diferencia entre el nº de fanegas que se dan en el siglo XVIII y las que proporciona Madoz, entiendo que se debe a que este no incluye en Aldeanueva a la dehesa de Mesillas, sita en el término municipal de Collado de la Vera.

May 012014
 

Teodoro Martín Martín.

(U. N. E. D.)

aldeanueva-de-la-vera

 

Introducción

La presentación en los XLI Coloquios Históricos de Extremadura, celebrados en Trujillo en 2012, de una comunicación con título cercano al de este estudio,[1] pero referido al siglo XVIII en Jarandilla, me motivó a realizar este trabajo, localizado en Aldeanueva de la Vera. Di curso así a una serie de documentos contextualizados en el siglo XX y que hallé en el Archivo Histórico de Protocolos de Cáceres, sección Real Audiencia de Extremadura. Nunca se valorará adecuadamente la rica información que para la vida social de nuestros pueblos y ciudades contienen los distintos fondos de este centro documental. Sea el Catastro de Ensenada, los protocolos notariales, las secciones de clero, de municipios, de la Audiencia Territorial y otros tribunales inferiores, todos ellos están esperando paciente y calladamente la llegada de los investigadores. Afortunadamente los jóvenes estudiosos de la universidad extremeña y de otros centros universitarios realizan ya sus trabajos accediendo a estas fuentes, sin duda de una gran riqueza informativa, aún sin descubrir.

Centrados en el tema que nos ocupa hemos de apuntar que utilizamos   como fuente principal algunos de los documentos que existen en el precitado archivo. Procedentes de la Audiencia Territorial de Cáceres, consultamos diferentes cajas y libros que a píe de página se citarán, y que aluden a sentencias judiciales orales de tipo penal. Otros documentos estadísticos, tipo anuarios de población de los años de la  Restauración Borbónica (1875-1931), nos han sido así mismo de gran utilidad. También las tradiciones orales mantenidas en el pueblo de referencia nos han sido también útiles en algún caso.

En cuanto a bibliografía he empleado los siguientes libros y trabajos de investigación:

-Avilés Farré Juan: Tendencias del delito en España. Conferencia en el Seminario Duque de Ahumada. Madrid mayo 2002.

-Barrientos Alfageme Gonzalo (Editor): Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura 1791. Asamblea de Extremadura. Mérida 1995.

-Códigos penales españoles de 1822, 1848 y 1870, así como las correspondientes leyes de enjuiciamiento criminal de aquellos años.

-Espadas Burgos Manuel: Un lugar de encuentro de historiadores. España y los Congresos Internacionales de Ciencias Históricas. Edita el Comité Español de Ciencias Históricas. Madrid 2012.

-Foucault Michel: Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores. Buenos Aires 2002. En él se hace una crítica del modelo penal ilustrado en Europa. Defiende las tesis minimalistas y critica también la concepción del derecho heredera del marxismo.

-García Montero Manuel: La Vera siempre la Vera (y otras querencias y vivencias). Jaraíz de la Vera 1999.

-Gómez Bravo Gutmaro: Crimen y Castigo. Cárceles, delito y violencia en la España del siglo XIX. Tesis doctoral presentada en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense. Madrid 2004. Sin publicar, he accedido a fotocopia de la misma.

-Gómez Bravo Gutmaro: Cartografías Penales para la España del siglo XIX. En Cuadernos de Historia Contemporánea nº 25. Madrid 2003.

Para un estudio de espacios y tipologías delictivas, bien es cierto que en épocas muy recientes, me han servido como referentes los distintos trabajos de mi colega en la Real Sociedad Geográfica, Felipe Hernando Sanz. Sobre todo su Atlas Criminológico de Madrid (1983-1997). Tesis doctoral inédita. Madrid 1999. También Espacio y Delincuencia. Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid 2001 y Diferentes Tipos de Espacios Delictivos en el Municipio de Madrid. Boletín de la Real Sociedad Geográfica, Madrid 2001-2002. nº 138 páginas 203-215.

-Jutglar Antonio: Ideologías y clases en la España Contemporánea. Volumen II (1874-1931). Ed. Cuadernos para el Diálogo. Madrid 1969.

-Macías Picavea Ricardo: El Problema Nacional (hechos, causas y remedios). Ed. Seminarios y Ediciones. Madrid 1972.

-Martín Martín Teodoro: Aldeanueva de la Vera, un pueblo con historia. Ayuntamiento de Aldeanueva de la Vera, 2009.

-Negro Cortés Adrián Elías: Violencia y crimen. Un estudio de la delincuencia en Jarandilla en el siglo XVIII. Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo 2012.

-Rodríguez Sánchez Ángel: El poder y la familia. Formas de control y consanguinidad en la Extremadura de los tiempos modernos. En Poder, Familia y Consanguinidad en la España del Antiguo Régimen. Anthropos. Barcelona 1992.

-Tuñón de Lara Manuel: La España del Siglo XX. Librería Española. Paris 1966.

Creemos que esta documentación nos permite hacer frente a los objetivos que nos hemos trazado, que no son otros que los perfilados en los siguientes apartados, dedicados a las características sociológicas de los años diez y veinte del siglo XX y la singularidad de un pueblo de la Vera en esa época. La comparación de tres tipos delictivos utilizados como muestra serán los parámetros que configuren esta comunicación.

 muertosVera

El contexto socio-histórico

 

El periodo histórico en el que vamos a situar los hechos delictivos de este trabajo es el de la Restauración Borbónica de 1875-1931 y más en concreto la España del primer tercio del siglo XX. Una etapa muy desigual en la evolución de nuestro país, caracterizada por un sistema social basado en lo que Vicens Vives llamaba el dominio de la trilogía de: los ferreteros vascos, la burguesía textil catalana y el poder agropecuario y financiero de la meseta y el sur peninsular. Su régimen político lo constituía una monarquía parlamentaria con una base electoral democrática, pero con bastantes limitaciones en el derecho al voto.

Sin duda en este periodo hubo luces y sombras como en toda  coyuntura histórica. A  la crisis del 98 hay que contraponer un cierto desarrollo industrial y urbano, si bien localizado en determinadas regiones. El dinamismo cultural fue  notable a nivel de las élites, Tuñón de Lara caracteriza a esta etapa como la Edad de Plata de la Cultura Española. Y no le falta razón para postular este aserto.

Ahora bien, el punto flaco de la misma lo representaba el agro español, sometido a un régimen de producción escasamente modernizado, donde pervivían juntos los más ofensivos latifundios en el sur con los más míseros minifundios en el norte.

Lo primero que saltaba a la vista era que la población activa agraria ascendía en 1920 todavía al 57% de la población trabajadora. España era un país esencialmente agrícola. Nos detendremos en este sector por cuanto a labradores y campesinos nos vamos a referir en el núcleo de esta ponencia. Las viejas estructuras del campo español no se vieron alteradas apenas en estos años que consideramos. Seguían dominando los bajos salarios, la deficiente productividad del sector y el mal reparto de la tierra, lo cual generaba una contestación social puesta de manifiesto en 1929 por José Díaz de Corral entre otros.

La política económica, tanto de los gobiernos conservadores como de los liberales no habían afrontado de forma técnica ni estructural los seculares y endémicos problemas del agro español. Todo lo cual acrecentó la injusta distribución de la renta nacional y en consecuencia una contestación social que estará en la base de las revueltas campesinas de aquellos años.[2]

Consecuencias de esta estructura productiva era  que “mientras una minoría vivía en la espuma de lo superfluo y de lo lujoso, en la cúspide de una inaguantable feria de vanidades; millones de campesinos-en brutal y estremecedor contraste-no tenían otros horizontes efectivos de realización humana que el de vivir, metidos hasta el cuello, en la más intolerable miseria. Ello explica el auge de las reacciones violentas y desesperadas, de buena parte del campesinado español durante la época de la Restauración…” Y más adelante Jutglar sigue diciendo: “El odio y la desesperación de un campesinado miserable, sujetos a condiciones de vida infrahumanas, ayudan a explicar esta fenomenología de la violencia.”[3]

Como consecuencia de lo dicho en la sociedad campesina de entonces se produce, lo que Macías Picavea llama “un temperamento moral más repentista que sistemático, más que inspirado apasionado, más que dócil independiente, más que trabajador pacienzudo improvisador, genial más que previsor, fatalista más que apto para la asociación, hecho para un individualismo casi irreductible. Todas las cualidades buenas o malas de los españoles se fundan en esos rasgos típicos de su genio; en ellos se encierra así mismo virtualmente toda su historia…”[4] Y más adelante el mismo tratadista continua diciendo: “Es un ímpetu de rebeldía y singularismo lo que arrastra y ha arrastrado siempre a los españoles a pelear furiosamente los unos contra los otros, a aislarse y separarse en pequeñas regiones y aún en diminutas localidades, a armarle la guerra al vecino por un quítame allá esas pajas, a negarse mutua cooperación en los trances difíciles.”[5]

Son pues esos dos factores aquí citados, unas estructuras socioeconómicas arcaicas e injustas y un temperamento moral peculiar, lo que en aquellos tiempos que estamos considerando, generó “esas desesperadas energías para la discordia, que dan a nuestra sociedad e historia constantes perspectivas de Campo de Agramante feroz y ensangrentado.”[6] De todo esto, que desde la perspectiva actual nos parece muy lejano, hablaremos en páginas sucesivas.

 

La Vera y su singularidad sociológica

 

Los rasgos socio-históricos descritos en el apartado anterior tienen una plasmación muy peculiar en la comarca cacereña de la Vera. Aquí persiste la agricultura de bajos rendimientos y escasa rentabilidad, dentro de unas técnicas productivas propias del Antiguo Régimen. Todo ello agravado por un régimen de propiedad muy compartimentado en pequeñas parcelas y una abundante masa de jornaleros sin tierras. Estos en constante incremento en el periodo histórico que nos ocupa. Si a todo lo dicho le sumamos unos índices altísimos de analfabetismo tenemos todos los ingredientes para que el conflicto se manifieste.

Paradójicamente nuestra comarca nunca fue un territorio conflictivo socialmente hablando. La falta de concienciación social y el escaso espíritu de asociación quizás lo expliquen en parte. Entiendo que otro factor desencadenante de lo anterior fue el tradicional aislamiento geográfico de la Vera. En pleno siglo XX Aldeanueva de la Vera se comunicaba con los demás núcleos veratos y con Plasencia solo por senderos de herradura. Hasta 1926 no existió camino carretero y el asfaltado no llegó hasta el año 1958, con ocasión de la restauración del Monasterio de Yuste por el General Franco.

La nuestra pues ha sido una comarca natural históricamente marginada de todos los proyectos de grandes vías de comunicación, tales como  ferrocarriles o rutas de primer orden. La comarcal EX-203 Plasencia Alcorcón es hoy día su verdadera espina dorsal.

Nuestro territorio, con una extensión de 840 kilómetros cuadrados, poblacionalmente hablando tenía en 1920 poco más de 20.000 habitantes. 19 eran las poblaciones que lo integraban. La evolución demográfica concreta de Aldeanueva en estos años fue la siguiente:[7]

Año                              Habitantes

1883                                  1.845

1902                                  1.859

1928                                  2.388

1940                                  3.093

1960                                  4.005

El gran tratadista de nuestra comarca, Manuel García Montero, señalaba lo siguiente en uno de sus múltiples estudios.

“No sé si propiciadas por la fertilidad de su tierra y sus buenas condiciones ambientales, en la Vera se aclimataron siempre bien las más extrañas paradojas. Una de ellas, afortunadamente ya extinguida, era el que, dentro de Extremadura, tuviera una de las más altas rentas por habitantes y, a la vez, una de las más altas tasas de analfabetismo.”[8]

Este factor me parece crucial a la hora de entender nuestra problemática y parte de la conflictividad social existente en nuestro territorio y en Aldeanueva de la Vera en particular. Tienen aún valor las líneas que expresé sobre este tema en mi libro ya citado.

“Lo que me parece aterrador de las cifras anteriores es el número de analfabetos que existían en el año 1900. Que sobre una población de varones cifrada en 903 personas, solo 45 sepan leer, 65 leer y escribir y no lo sepan 828 es algo desolador para estas fechas. Pero es más grave cuando vemos que a las mujeres se las da por iletradas, apenas se las contabiliza, lo cual es un índice de desinterés  por ellas y de que el analfabetismo en este grupo social era superior.

Una pregunta, ¿dónde estaba la escuela? La respuesta es aterradora: dispersa, desconsiderada, con maestros desatendidos y con escasa renovación pedagógica…Más del 90% de la población que no sabían leer ni escribir hace pensar en cómo ha sido nuestro pasado.”[9]

Lo  expuesto con anterioridad nos puede dar idea de la conflictividad existente en nuestra tierra. ¿Cuáles son sus claves? Sin duda un sistema productivo poco modernizado, donde la mano de obra era el sustrato esencial, y un tipo de unidades de producción inadecuadas para los tiempos modernos. Pero a estos argumentos hay que añadir otro fundamental: la falta de instrucción no solo de tipo cultural o académica, también de interés por la innovación, los avances sociales y las nuevas ideas de la contemporaneidad. Todo ello está en la base de las tensiones sociales existentes.

Estas condiciones sociales favorecen sin duda los conflictos, diríamos que los robustecen y agrandan. Ello ya nos lo señalaba para este pueblo el Interrogatorio que lleva a cabo en 1791 la Real Audiencia de Extremadura que decía textualmente. “Son frecuentes los pleitos sobre las elecciones y reinan parcialidades que mutuamente combaten por los oficios, lo cual se expresa en el genio contencioso de los vecinos, que los aniquilan sobre cosas levísimas… En este pueblo hay algunas personas que viven sin temor a la justicia y sirviendo de escándalo público.”[10]

Ahora bien, la conflictividad no solo se manifiesta de forma colectiva, cosa poco probable en nuestra comarca donde escaseaba la idea de asociación. Se expresará sobre todo en violencia individual con una etiología sociocultural. Se objetiva en bienes o personas la agresividad latente, la cual da pié a episodios de crueldad que tendrá su reflejo en la casuística que contempla el código penal. Múltiples serán las caras del delito y la violencia que tiene lugar en nuestros pagos. Casi siempre mostrando sujetos y figuras delictivas complejas y donde lo social está en  el trasfondo de la delincuencia personal o familiar. De todo esto hablaremos en el siguiente apartado.

 

Algunas Muestras de Tipología Criminal

 

El presente capítulo, núcleo fundamental de este trabajo, trata de analizar una serie de tipologías de delito que nos expresan de forma diáfana esa fuerte implicación que tiene la violencia personal y la conflictividad social. Nos basaremos fundamentalmente en tres casos habidos en Aldeanueva de la Vera en torno al año 1920. Dos están documentados en textos judiciales, el tercero es conocido por tradición oral. Todos ellos reflejan lo que postulamos en estas páginas.

Pero antes de abordarlos es conveniente detenerse en los tipos de acciones delictivas posibles, para lo cual seguiremos la ya conocida clasificación establecida por De las Heras Santos.[11] Este los fija en once. De estos nos parecen los más comunes los siguientes: Los habidos contra la vida e integridad de las personas, contra el patrimonio, contra el honor, contra el orden público y contra la moral sexual dominante, en total cinco. Estos son sin duda los que más se prodigan en nuestro espacio geográfico en el primer tercio del siglo XX.

Los tres casos que analizaremos están insertos en uno de estos cinco, sin duda el tipo de delito más común en Aldeanueva en el periodo estudiado, el delito contra la vida e integridad de las personas.

En todas  las épocas históricas este tipo penal es el predominante. Puede manifestarse en forma de peleas “a puño limpio” sin intervención de armas, casi siempre se manifiestan sus consecuencias de forma leve. Pero hay otros con resultados de gravedad e incluso de muerte, donde se emplean armas blancas, instrumentos de labranza o armas de fuego. Con respecto a la división por sexo casi siempre se encuentra el 100% de hombres como cometedores de este delito y solo en algunos casos las víctimas son mujeres.

Veamos pues las tres muestras elegidas para analizar esta tipología de conflictividad, siempre de expresión personal pero cuya etiología es en el fondo social.

 

  1. El caso de T. Martín Gilarte[12]

Se trató de un delito de homicidio cometido presuntamente por el precitado labrador, de 32 años, casado, natural y vecino de Aldeanueva, con instrucción y sin antecedentes penales. Se le imputaba haber dado muerte con violencia a Andrés Muelas Pérez con motivo de una disputa en torno a aguas de riego. El hecho tuvo lugar el día 16 de junio de 1922 en el sitio del Tejar. En el interrogatorio oral que se celebró ante los tres magistrados de la sección penal de la citada Audiencia, el acusado respondió negativamente a una de las cinco preguntas que se le formularon y positivamente a las otras cuatro. Bien asesorado por su defensa el in causado puso de manifiesto que la pelea con un hocino o calabozo fue en legítima defensa. Señaló también que el precitado Andrés no se atuvo a razones y manifestó que seguiría regando “por cojones,” insultando al inculpado y atacándole con un zacho, a la vez que le manifestaba que “si no te mato hoy, te mataré mañana.” Es por ello que, en defensa propia, aquel le dio al fallecido varios golpes en la cabeza, los cuales le produjeron la muerte. Lo sucedido se halla bien explicitado en la parte Resultando de la Sentencia, en la que el fiscal estableció en sus conclusiones que los hechos perseguidos en la causa eran constitutivos de un delito de homicidio definido y castigado en el artículo 419 de Código Penal entonces vigente. La defensa estimó real la existencia del delito así calificado por el fiscal, pero alegó a favor del procesado, como concurrentes en el hecho de autos, la eximente de defensa propia y las circunstancias de arrebato y obcecación.

En su Disposición única el tribunal dicta su veredicto de inculpabilidad, fallando en su sentencia que el procesado debe de ser absuelto del referido delito con declaración de las costas de oficio. Se ordena también que sea puesto en libertad inmediatamente y se alcen los embargos que se hubiesen practicado en los bienes del procesado. El fallo lo firman los tres magistrados presentes: Cayetano Meras, José Ramírez Cárdenas y Vicente Barrena, en Cáceres a 23 de junio de 1923, con el aval del secretario de la Sala José Franchy y Roca. De todo lo anterior se desprende que el reo solo permaneció en prisión preventiva el tiempo que transcurrió entre su inmediata detención tras el suceso y el fallo de la sentencia; es decir un año aproximadamente.

  1. El caso de J. Hernández Griesta[13]

Nos encontramos con otra variedad de la misma tipología de delito contra la vida y la integridad de las personas. Pero en este caso no se produce en razón disputas por aguas, lindes o derechos de paso sobre un bien inmueble. El procesado de 24 años, labrador y vecino de Aldeanueva de la Vera, dicen los Resultandos de la sentencia, asesinó a Elías Paniagua en el casino de la citada villa, propiedad de Lorenzo Vivas. El hecho tuvo lugar el 15 de abril de 1923, por la tarde, celebrándose en el citado local un baile entre mozos de la localidad. Para cometer la acción punible el presunto homicida utilizó un cuchillo. La causa de la reyerta fue la “posesión” en el citado festejo de la novia del fallecido.

Los Considerandos y el Fallo de la sentencia establecen que se condena al justiciable, de 20 años de edad, a cadena temporal, interdicción civil e inhabilitación perpetua. Además se fijó la cantidad de 5.000 pesetas en concepto de indemnización a la familia del fallecido. No hallaron los magistrados en su fallo la existencia de eximentes ni atenuantes que modificaran el sentido de su acuerdo. Por lesiones leves a la novia del asesinado se condenaba al acusado a un mes y un día de arresto mayor y la indemnización de 40 pesetas.

En el caso que nos ocupa el fallo judicial tuvo lugar también al año de que se iniciaran los procedimientos de in causación y la detención del inculpado por la guardia civil. Sorprende la diferente consideración judicial en los dos casos aquí descritos. En el primero la disputa tiene como “razón” la lucha por el agua y los derechos de paso por una propiedad. En el segundo es un arrebato juvenil en el que las cuestiones de honra y orgullo varonil ocasionaron los efectos que el enjuiciamiento describe. Independientemente de la habilidad de las defensas de ambos casos hay que subrayar un “mejor tratamiento” por el tribunal hacia los conflictos que están causados por la actividad económica. Digamos que estos son más explicables, si es que cualquier delito de homicidio puede en algún caso ser aceptado o explicado.

  1. El caso de El Pernales (alias)

Este suceso es conocido en Aldeanueva por tradición oral. Acontecieron los hechos en torno el año 1915  y en él se vio implicado el matrimonio constituido por Jerónimo Martín Valleros y su segunda mujer Carmen García. Cuando estos  se dirigían a caballo desde la citada población a Garganta de la Olla a visitar a unos familiares, fueron interceptados en el camino por el mencionado Pernales, el cual disparó un tiro con una escopeta de caza en la pierna del citado esposo, a consecuencia de lo cual se le tuvo que amputar la pierna.

La causa que motivó el hecho, sin duda claramente delictuoso, fue que el autor del disparo deseaba vengarse por haberle sido incautado un cepo para cazar conejos en una finca propiedad del agredido. Este se había negado a devolverle el instrumento de caza. La pronta desaparición en la comarca del asaltante hizo que no fuera inculpado ni castigado inmediatamente. No obstante años después sería encarcelado por otra acción delictiva cometida cerca de su población de origen que era Torremenga. Sin duda este es otro ejemplo de los muchos delitos que quedan impunes por múltiples circunstancias a ellas anexas, si bien tarde o temprano la justicia ejerce su imperio.

De lo que no cabe duda es que este es otro ejemplo de acciones delictivas contra la vida y la integridad de las personas, en el que la violencia es de tipo personal, parece un asunto entre individuos, y exteriormente sin duda lo es. Sin embargo, ahondando en la etiología del fenómeno, nos encontramos con una exacerbada defensa del legítimo derecho de propiedad y un manifiesto ejemplo de la existencia de hambre y miseria en el contexto rural de aquellos años. Ello no nos puede conducir a disculpar la acción, claramente condenable por la justicia, pero como historiadores podemos interpretar el hecho en su contexto y circunstancias sociales extrayendo el caso de la consideración de un mero acontecimiento punible.

 

A modo de coda

 

Los hechos anteriormente expuestos nos deben servir de ejemplo a los historiadores, máxime si como el que narra estas líneas tiene conexiones familiares con algunos de los implicados, para explicar muchos de los fenómenos delictuosos que acontecen en el devenir histórico. Sobre todo entre las clases menos poderosas de la sociedad. Las concepciones penales de Cesare Beccaria en el siglo XVIII o las de Michel Foucault en el siglo XX, tan diferentes en sus planteamientos teóricos, pueden enfocar los delitos y las faltas en clave jurídica, moral o política. Pero los historiadores debemos profundizar en las causas, los contextos, las circunstancias, no para dictar sentencia, sino para comprender y explicar hechos históricos. Nada más y nada menos este es el cometido profesional que tenemos, en modo alguno condenar a personajes o denostar situaciones pretéritas.

Los tres ejemplos explicitados, localizados en la Vera a principios del siglo XX, nos ponen de manifiesto la existencia de una conflictividad social que se expresa de forma individual, entre personas. Ahora bien la estructura social, las condiciones de trabajo, la vida mísera y la marginación social, el analfabetismo y la desidia cultural están en la base de la mayor parte de las figuras delictivas que hemos expuesto.

Concluyo poniendo de manifiesto la actualidad, que hoy día siguen teniendo para el historiador, de los principios o condiciones esenciales de la ciencia histórica:[14]

  1. La objetividad, como idea reguladora de la investigación de los hechos históricos.
  2. La multicausalidad, como regla de interpretación del encabalgamiento de los hechos históricos.
  3. La libertad intelectual como condición del discurso científico.

 

 

 

 

[1] Negro Cortés Adrian Elías: Violencia y crimen. Un estudio de la delincuencia en Jarandilla en el siglo XVIII. Actas de los Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo 2012.

[2] Tuñón de Lara Manuel: La España del siglo XX. Librería Española. París 1966 página 148.

[3] Jutglar Antonio: Ideologías y clases en la España Contemporánea. II (1874-1931). Edicusa. Madrid 1969 página 24 y 25.

[4] Macías Picavea Ricardo: El problema nacional. Seminario y Ediciones. Madrid 1972 página 60.

[5] Macías Picavea Ricardo: Ob. Cit. página 61.

[6] Macías Picavea Ricardo: Ob. Cit. página 89.

[7] Martín Martín Teodoro: Aldeanueva de la Vera, un pueblo con historia. Ayuntamiento de Aldeanueva de la Vera 2009 página 37.

[8] García Montero Manuel: La Vera siempre la Vera (y otras querencias y vivencias). Jaraíz de la Vera 1999 páginas 79 y siguientes.

[9] Martín Martín Teodoro: Ob. Cit. páginas 112 y 113. Sobre la evolución de la educación en nuestro pueblo puede verse mi artículo “Aproximación a la Educación en Aldeanueva”. Revista Cultural Pencona. Nº 8. Aldeanueva de la Vera 2012 páginas 18 y 19.

[10] Martín Martín Teodoro: Ob. Cit. páginas 70 y 71.

[11] De las Heras Santos José Luís: La justicia penal de los Austrias en la Corona de Castilla. Publicaciones de la Universidad de Salamanca. 1994 páginas 211 y siguientes. Recogida en la comunicación de A. E. Negro Cortés.

[12] A. H. P. de Cáceres. Fondo Audiencia Territorial de Cáceres. Sentencias judiciales orales. Penal, año 1923. Caja 139, libro 366, sentencia 38.

[13] A. H. P. de Cáceres. Fondo Audiencia Territorial de Cáceres. Sentencias judiciales orales. Penal, año 1924. Caja 141, libro 368 sentencia 87.

[14] Tesis de K.D. Erdmann, recogida por Manuel Espadas Burgos en: Un lugar de encuentro de historiadores: España y los Congresos Internacionales de Ciencias Históricas. Edita el Comité Español de Ciencias Históricas. Madrid 2012 página 75.

Oct 252013
 

Teodoro Martín Martín.

 Introducción

 El presente trabajo trata de aproximarse a una de las consecuencias sociopolíticas la desamortización; la creación de nuevos estratos sociales en las zonas rurales hispánicas. Para ello hemos elegido como muestra varios pueblos-no todos-de la comarca extremeña de La Vera.

Las transformaciones sociales que ocasiona el propio desarrollo económico y la política liberal en la primera mitad del siglo XIX han sido bien estudiadas a nivel nacional. Cabría ahora acercarnos a la realidad local, a los pequeños núcleos agropecuarios para observar cómo se producen esas transformaciones sociales. Al viejo poder absoluto de corregidores, nobles y priores,  ¿Quién les sustituye?, ¿Cómo surgen esas familias o clanes de familias que, poseedoras de la riqueza agrícola y ganadera, sirven de tentáculos para el nuevo poder constituido?.

Las élites locales, surgidas como ya veremos a través de determinadas conexiones familiares, nacen como consecuencia de las transformaciones económicas del siglo y de las políticas agrarias burguesas. Entre estas destacaríamos el fin de los diezmos, la liberalización del comercio de granos y sobre todo las desamortizaciones.

Vamos a estudiar pues las ventas de propiedades, sobre todo las de origen civil, para ver de qué manera les benefician y como al calor de aquel ambiente aparecen nuevos personajes representativos de la clase llamada “labradores”. Estos pueden ser definidos como propietarios medios de tierras que las gestionan directamente y con la ayuda de jornaleros locales.

Para ello hemos utilizado las siguientes fuentes documentales:

+ En los archivos parroquiales los libros sacramentales: nacimientos, matrimonios y defunciones, así como alguna otra documentación catastral, diezmal o estadística.

+ En los archivos municipales ¡as actas de las reuniones de los concejos, listas de secretarios y alcaldes, así como otros documentos circunstanciales.

+ En los cementerios locales las lápidas y tumbas de estas élites, muchas de ellas con. excelente información sobre nacimientos, fallecimientos y vínculos familiares. Su agrupación en panteones delata también sus lazos y conexiones.

+ La topografía y urbanismo local, a través de mapas o croquis. La observación directa y la arquitectura subsistente aún nos informan de su poder en cuanto a tipo de vivienda , su ubicación en calles o plazas principales, etc.

+ En el Archivo Histórico Provincial de Cáceres los Boletines de Ventas de Bienes Nacionales de la Provincia, así como los expedientes de venta de cada una de las fincas vendidas. También otros fondos de la delegación de Hacienda, Protocolos Notariales y papeles del Fondo V. Paredes.

+ En el Archivo del Ministerio de Hacienda de Madrid el Boletín de Venta de Bienes Nacionales entre los años 1836 y 1865.

+ En el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares los informes y fondos de la antigua Dirección General de Deuda y Clases Pasivas, que hacen referencia a núcleos estudiados.

+ Periódicos de la época como el Boletín, Oficial de la Provincia, El Eco del Comercio, El Artista, etc.

+  Diccionarios históricos como el de S. Miñano o el de P. Madoz. Han sido también de interés las respuestas dadas por los pueblos de la zona al Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura en 1791.

+ Información oral obtenida directamente de personas que, o bien tuvieron lazos afectivos o relaciones laborales con personajes aquí mencionados>,que se mantienen por tradición en forma de dichos o refranes.

+ Libros sobre temas de la zona: Monasterio de Yuste, Jarandilla, Plasencia, etc. Además de otros trabajos de V. Barrantes o artículos publicados en la Revista de Estudios Extremeños de Badajoz. También la Memoria del  de Plasencia elaborada por E. Carreño Roger y publicada en Plasencia en 1883.

Estas fuentes, adecuadamente seleccionadas, nos permiten acercamos, de forma muestral, a la cuestión aquí planteada.¿Quiénes fueron las élites locales que sustituyeron a los grupos del Antiguo Régimen en el dominio de las zonas rurales españolas? Entendemos que el ejemplo aquí tratado puede ser representativo de lo que sucedió en otros pagos del territorio español.

 En una estadística de 1834 se estimaba la siguiente población en la comarca, según los partidos judiciales: (1)

Por pueblos se citaba lo siguiente (2):

Unos años más tarde y según el Diccionario Histórico de P. Madoz obteníamos la siguiente información en los seis pueblos que vamos a considerar:

La población de la zona estaba sometida a constantes alzas y bajas, producto del escaso nivel de desarrollo y de enfermedades endémicas, como el paludismo. Ello explica los frecuentes ascensos y descensos poblacionales. Por ejemplo, en 1857-58,en Aldeanueva de la Vera, la población era: 557 vecinos y 2005 almas con las siguientes precisiones demográficas.(3)

Nacidos en el año 1857/58 de Junio a Junio, de matrimonio legítimo 42,fuera del matrimonio 38,total 80 niños. Murieron durante el mismo año: menores de 14 años 70,38 varones y 32 hembras; de 14 a 30 años 7,3 varones y 4 mujeres;  de 30 a 60 años 24,10 hombres y 14 mujeres. De 60 en adelante 10,4 varones y 6 hembras. Con estas características demográficas no es raro que el pueblo disminuyera de población, así en el año 1859/60 tenía 541 vecinos y 1994 almas.

Los seis núcleos rurales aquí estudiados nos expresan claramente los rasgos básicos de una zona más pecuaria que agrícola,  con unos niveles de atraso cultural, social y médicos que continuaron hasta comienzos del siglo XX. Ello hace que el marco cronológico en el que nos movamos sea el siglo XIX y comienzos del XX, pues los dos conservan similares rasgos socioculturales.

 LAS DESAMORTIZACIONES DE MENDIZABAL Y ESPARTERO

 Ya estudiamos en un artículo de 1972 la incidencia que la desamortización del clero regular y secular tiene en la comarca de la Vera (4). A él nos remitimos para datos y precisiones puntuales. Una consideración se desprendía en aquel trabajo. Las ventas judiciales apenas afectaron a la zona. La razón era obvia. Los conventos y monasterios (incluido el de Yuste) poseían pocas tierras en la comarca, lo mismo se puede decir del clero secular (fábricas y parroquias), así como de las memorias, obras pías, etc. (5).

El patrimonio de estas instituciones, salvo algún caso aislado, se limitaba a casas, ciertas parcelas o cortinas de tierras en los alrededores de los pueblos y para de contar. Por todo ello poco podía representar la medida liberal. No olvidemos que nos encontramos en una zona más ganadera que agrícola en aquellos tiempos, y con un sistema de abancalamiento del terreno(allí llamados patines),que dificultaban aún más la concentración de la propiedad.

Por todas estas razones la desamortización del periodo 1836-44 les afectó mínimamente. Al iniciarse el gobierno de los moderados bajo Isabel II, en 1845, poco quedaba por vender, pero también escaso era lo vendido.

Rematada en 1838 la iglesia del Monasterio de Yuste por 1000 reales se procede a la enajenación del resto de los cenobios.

+ Del convento de San Francisco de Jarandilla se remató en 1841 una huerta inmediata al edificio de tres fanegas, por 20000 reales. El edificio, en estado ruinoso, de ocho celemines de cabida, fue capitalizado en 6750 reales y tasado en 1 0000,cantidad por la que sale a subasta en 1843 (6).

+ Del convento de Agustinos Recoletos de Jarandilla se vendió la huerta aneja con viña y olivar de tres fanegas de tierra en 18000 reales. El edificio, en su mayor parte arruinado y desplomada la techumbre, fue valorado en 3300 reales, precio por el que se subastó (7).

+ El convento de dominicos de Sta. Catalina de Sena, sito en Aldeanueva de la Vera, también arruinado, sin teja ni maderamen, fue tasado en 83000 reales, precio por el que se sacó a subasta (8).

Los edificios fueron adjudicados a vecinos de estos pueblos, que en su mayoría los han mantenido dentro de sus propias familias, o bien caso de Yuste o los agustinos de Jarandilla han pasado a nuevos propietarios.

En consecuencia hay que esperar al nuevo periodo desamortizador que se abre con el Bienio Progresista para ver liberados la mayor parte de los terrenos de estos pueblos. Sus características geomorfológicas y su dedicación a la ganadería, así como su dependencia del poder civil, los habían librado de las subastas. La Ley de 10 de Mayo de 1855 transforma la propiedad de baldíos, comunes, propios y demás bienes de ayuntamientos, patronatos, centros de enseñanza, etc. (9).

LA DESAMORTIZACION DE MADOZ

La Ley de 1855 sacó al mercado una ingente masa de terrenos a lo largo de toda la geografía nacional. En una época económicamente poco boyante, con ofertas de inversión más atractivas (ferrocarriles, banca, etc.) no era lógico introducir en el mercado tal cantidad de propiedades. Entendemos que la paralización de las ventas en 1856 fue debido más a “necesidades técnicas” que a la explicación “política” que hasta ahora se ha dado.

El real decreto de 2 de Octubre de 1858,dado por el gobierno de O’Donnell, disponía en su art. 1º la reanudación de las ventas de las propiedades de manos muertas, de origen civil. Pero ahora se establecían unos ritmos, procedimientos y plazos para atender las reclamaciones de los ayuntamientos, los intereses de los poseedores de Deuda Pública y la viabilidad del mercado de tierras, a fin de animar las subastas y elevar los remates.

El periodo de tiempo en que se venden la mayor parte de los bienes civiles de los seis pueblos que estamos estudiando es el de 1859-63. Es en estos años cuando se subastan la mayor parte de las dehesas y grandes propiedades de los pueblos. Existe una relación de fincas vendidas en la Memoria del  de Plasencia ya citado, página 41 y siguientes. Veámoslo pueblo a pueblo.

 (Esta segunda parte del Pizarral no se vende, por lo que se divide en dos porciones, de la primera no tenemos datos, la segunda de 770 fanegas y 2 celemines se tasa en Julio de 1863 en 294710 reales rematándola en 355100 Pedro Jalón de Madrid. Por quiebra se subasta en 1863 sin que hubiera postor. La retasa de 1865 la valora en 224000 reales siendo adquirida por Joaquín Alonso Cordero por 337000).

 Hay que hacer notar la existencia en este pueblo de algunas grandes fincas pertenecientes a propietarios foráneos del Antiguo Régimen. Un ejemplo de ello eran (15):

El baldío de Bobadilla de 600 fanegas de cabida tasado en 98756 reales y rematado por Manuel Ibáñez en 1860 por 91 100después de retasa.

El baldío de las Vegas de 900 fanegas tasado en 116669 reales en Noviembre de 1859 y rematado en 120000 en Julio de 1860 por Antonio González.

Ambos baldíos procedían de los propios del Sexmo. de la Ciudad de Plasencia.

 ¿Qué se desprende de estas ventas judiciales?

En primer lugar lo que hemos apuntado con anterioridad y es la adjudicación de tierras en el periodo 1 859-63,época de bonanza económica, coincidente con el quinquenio centrista de O’Donnell. En segundo lugar la enajenación de grandes fincas, situadas lejos de los pueblos, en sierras o cercanías del Tiétar, cuyos usos eran preferentemente pecuarios y con tal finalidad se adquirieron. Su procedencia es de corporaciones civiles: Propios, comunales(llamados también marradas), baldíos o terrenos adscritos a la manutención del maestro de primeras letras.(20)

En el proceso técnico de las ventas se utilizaron todo tipo de “mecanismos” para abaratar los remates. Unas veces se pujaba poco, en otros casos se remata y por impago la propiedad, en quiebra, es retasada por un valor inferior, que es apetecida por el antiguo o nuevo adquiriente.

Muchas de estas grandes extensiones son adquiridas por testaferros de estos pueblos, y en algunos casos por miembros de sociedades de labradores y en otros por el ganadero o propietario directamente. Por tos datos que hemos recogido abunda más la primera opción, es decir intermediarios dedicados a estos menesteres en nombre de sus patrones, muchos de ellos extraños a la comarca. Detrás de las adquisiciones había también propietarios locales(sobre todo en la zona de la Sierra), pero encontramos, junto al río Tiétar, titulados y burgueses madrileños, enriquecidos durante el período isabelino.

NUEVAS ÉLITES LOCALES

 Para entender con más precisión la conexión que hay entre desamortización y génesis de élites locales me voy a centrar en el caso concreto de uno de los pueblos de la zona: Aldeanueva de la Vera. El tema, la metodología y las fuentes justifican esta selección y la muestra correspondiente.

En este núcleo de población la medida de Madoz lanza al mercado tres

grandes propiedades: La dehesa de Mesillas(junto al río Tiétar), el baldío de Las Pájaras y

La Sierra del Pueblo. Se trata de extensas zonas de terreno de gran valor forestal y

ganadero en aquellos tiempos.

Mesillas, sita en el término municipal de Collado, no fue vendida, aunque si subastada. Gestiones realizadas por el Consistorio después de 1856 hicieron que no se rematara, a cambio se cedió en la expropiación de las otras dos. ¿Pensaban los  regentadores del Ayuntamiento en aquellas fechas en su adquisición con fines ganaderos? Tal parece desprenderse de lo que a continuación diremos.

El hecho es que el baldío y la Sierra, que sumaban cerca del 70% de la superficie del municipio, son subastados y rematados en 1860 y1861 respectivamente.

El baldío de las Pájaras lo compró Manuel Vergara Mateos, vecino de Aldeanueva, el 30 de Junio de 1860 por 41100 reales, equivalentes a 4610 escudos, a abonar en diez plazos. Pagó el primero el 24 de Octubre del citado año, siendo su valor 368,8 escudos. El último lo efectuó en Noviembre de 1869.(21)

La Sierra del pueblo la remató el 30 de Septiembre de 1861 Agustín Parrón Poblador, vecino de Aldeanueva, por un total en sus tres porciones de 61300 reales. Pagó solo el 20% del primer plazo, razón por la cual la finca queda “estancada”.Según el expediente de la venta el comprador vuelve a reclamaría en 1873. El 24 de Mayo de ese año se le adjudica por 15325 ptas. Comienza a librar pagos de 1180 ptas. en la referida fecha y da por cancelada la deuda en Agosto de 1882 (22).

¿Quiénes son Manuel Vergara y Agustín Parrón Por lo que sabemos vecinos y del grupo social de labradores asentados del pueblo.

Ambas propiedades, dada su extensión, se gestionan por el sistema de sociedades de propietarios en régimen de proindiviso. El primero de los citados divide el baldío en partes que distribuye entre familiares o vende a otros vecinos. Eso sí, quedándose con la mayor parte de las participaciones. Algo parecido hace Agustín Parrón, que compra la Sierra en nombre de una sociedad de labradores constituida con anterioridad a 1873. Este sistema de gestión se ha mantenido hasta nuestros días a la hora de explotar las dos fincas.

Ahora bien esta fórmula de Sociedades de Labradores ocultaba la existencia de propietarios con altas participaciones, Manuet Vergara en el caso de la primera y Fausto Martí en a segunda,  los cuales por vía de matrimonios o compraventa se hicieron con la mayor parte de aquellas. Si a ello se unía la tenencia de tierras en las cercanías del pueblo y el puesto de regidor municipal la situación se hacía más clara.

Nos encontramos en este pueblo, en la segunda mitad del siglo XIX, con dos familias dominantes; una la vinculada a Fausto Martín, la otra a Manuel Vergara; ambos poseedores de la mayoría de las dos dehesas. Su adquisición estaba motivada por sus importantes cabañas de ganado caprino y ovino.

Fausto Martín es lo enreda que podríamos decir un personaje típico de la zona y de la época. Había nacido el 24 de Enero de 1817 y fue bautizado el 31 del mismo mes y año. Sus padres, Pedro Martín y Teresa Poblador, eran naturales del lugar y habían

contraido matrimonio en 1804. El ciclo vital de nuestro personaje se cerró el 13 de Julio de 1897 en que fallece a causa de una apoplegía cerebral. Vivió por tanto ochenta años y tuvo tiempo para contraer tres matrimonios.

El primero se celebró el uno de 1 de Agosto de 1835,con Maria Montero, viuda, de la cual tuvo un hijo llamado Pedro, nacido el 26 de Mayo de 1837.Su primera esposa falleció el 28 de Febrero de 1839 a consecuencia de una metrorragia puerperal.

El segundo matrimonio lo celebró en Casas del Puerto de Tornavacas con una rica heredera de la zona llamada Lucia Martín y Martín del Río.(23) Este enlace y la desamortización encumbraron a Fausto Martín y su familia. De este segundo matrimonio tuvo siete hijos: Pedro, Filomena, Catalina, Víctor, Emilio, Pilar y José María. A todos ellos les dio estudios y situó en Plasencia, Cáceres o Madrid, salvo a uno de ellos que regentaba el capital familiar. La segunda mujer feneció el 31 de Julio de 1887.

Con setenta y dos años y repartido el patrimonio se le asigna en la casa principal una criada para su cuidado y atención. De las relaciones afectivas con la susodicha, llamada Casta Gilarte Santos, con la que contrae matrimonio el 23 de Octubre de 1 889(a las cuatro y media de la mañana),tuvo dos hijos: Teodoro y Silveria, nacidos en 1890 y1895 respectivamente.(24)

De las peripecias y vicisitudes humanas de este hombre adjuntamos un cuadro a cerca de sus matrimonios y descendencia. A lo largo de toda su vida Fausto Martín fue un labrador “importante” dentro de la configuración social del pueblo. A parte de sus bienes,    ejerce cargos públicos en el Consistorio y aparece en la cofradía de la Pasión como hermano en 1884. (25)En resumen podríamos decir que fue un destacado hombre del lugar.

No fue tan dilatada en el tiempo la vida de Manuel Vergara Mateos, nacido en la vecina villa de Cuacos en 1844,hijo de Manuel Vergara y Gabriela Mateos. Falleció en el mismo año que Fausto Martín, el 17 de Junio, a consecuencia de una apoplegía pulmonar. Contaba pues con 53 años. A lo largo de este tiempo contrajo dos matrimonios.

El primero a los 19 años con Mª Dolores Guarte Torés de 23. Fruto del mismo fue una hija, Elvira Vergara Gil arte, única heredera de sus bienes, la cual falleció en 1910.

El segundo vínculo matrimonial lo contrajo a los 51 años de edad, dos antes de su fallecimiento, con Mª Dolores Muñoz Alvarez,de 46 años, viuda, y hermana del secretario del Ayuntamiento Antonio Muñoz Álvarez. Este matrimonio no tuvo descendencia pero nos explica muchas de las “cosas pequeñas” de la vida local. Los referidos Manuel Vergara y Antonio Muñoz fueron durante la mayor parte de la Restauración alcalde y secretario del Consistorio respectivamente. Se entiende así el dicho popular local que dice: ¿Quién tiene la vara?, tío Manuel Vergara. ¿Quién  tiene el bastón?, tío Antonio Muñoz.

Estos dos personajes, Fausto Martín y Manuel Vergara, son prototipos de las élites locales de la segunda mitad del siglo XIX. Enriquecidos con la desamortización civil, su propia dinámica económica y por matrimonios convenidos o de conveniencia saben granjearse un porvenir social y económico, el cual les convierte en piezas idóneas para los políticos provinciales y nacionales. Sus casas, situadas en lugares estratégicos del pueblo, a la entrada por el camino de Jarandilla o Cuacos,o en la plaza de la Iglesia, les servían de atalaya desde la que controlar el devenir de la vida local. Las conexiones familiares y el empleo de jornaleros completaban las formas de dominio. Téngase en cuenta que en esta población nunca hubo destacamento de la Guardia Civil.

Así era la época y de esta manera actuaban sus personajes. Hoy ,a pesar del tiempo transcurrido, con muchas reformas y añadidos subsisten estos lares de la vieja élite de labradores que gobernaban los pueblos de la Extremadura del XIX y parte del XX. Aún se recuerda en Aldeanueva la estancia, en la casa de los Martín, del Rey Alfonso XIII en su periplo hacia las Hurdes.

Junto a estas dos familias y su descendencia existen en este núcleo otras, de menor poder e influencia, pero que cumplen también un papel destacado en el control de la vida rural. Ejemplo de ello son las ramas locales de los Valleros. Una de ellas se emparentará con el hijo mayor de Fausto Martín, a través del matrimonio de Pedro Martín con Maria Valleros, fruto del cual nacerán cuatro hijos: Jerónimo, Eleuterio, Ciro y Virginia. El primero fue alcalde del pueblo en el reinado de Alfonso XIII.

Precisamente como expresión de estas relaciones el citado Jerónimo contrajo matrimonio con la nieta de Manuel Vergara, Dolores Valleros Vergara. Su único descendiente, nacido en 191 3,unió las dos familias y constituyó uno de los principales patrimonios del lugar.

Otra rama de los Valleros, heredera de Fulgencio y Fernando ,se emparentó con el vástago del tercer matrimonio de Fausto Martín llamado Teodoro. El casamiento de éste con Rufina Valleros dio como fruto a Juana Martín Valleros. En este laberinto de relaciones ésta última contraerá matrimonio con el ya citado Pedro Martín Valleros.

Una visión más sintética de estos vínculos familiares puede contemplarse en los anexos que ofrecemos.

¿Qué se desprende de estas relaciones familiares farragosas para el no habituado a su estudio y análisis?. Entendemos que la malla o entramado de intereses que se crean en los pueblos y que son el pan nuestro de cada día. Al desaparecer el Antiguo Régimen y su modelo social los pueblos han de crear sus nuevas élites dominantes, que en una época liberal burguesa solo pueden surgir de la propiedad de la tierra y la iniciativa individual. Estos dos personajes citados, Fausto Martín y Manuel Vergara, son la expresión de esos labradores con riqueza en tierras, influencias políticas y por tanto detentadores del poder local.

En una época caciquil como la Restauración, donde los alcaldes actuaban como delegados del poder central, bajo las órdenes de los gobernadores civiles, estas figuras locales eran fundamentales, cada una para uno de los dos partidos del turno pacífico instaurado por Cánovas.Estos notables locales no solo eran agentes de los políticos, colaboraban también en el desarrollo de la vida institucional-recaudación de impuestos, reclutamiento para el servicio militar, etc.-Eran pues clientelas necesarias para aquel sistema que, según Ortega y Gasset, sacrificó la eficacia a la estabilidad.

Advertencia: Este trabajo incluye nueve tablas complementarias que por problemas técnicos no hemos podido incluir; han sido editadas en el  XXX  tomo de los C.H.deE.

NOTAS

 (1)  El Eco del Comercio, Madrid 18 de Mayo de 1834

(2)  El Eco del Comercio, Madrid 30 de Julio de 1834

(3)  Archivo Parroquial de Aldeanueva de la Vera. Libro de circulares, índices, sacramentales y varios de 1852-1 899.

(4)  Teodoro Martín Martín: La desamortización en la región de la Vera. Revista de Estudios

Extremeños. Badajoz 1972, Vol. ll. Véase para toda la provincia la obra de J. García

Pérez: La desamortización en Cáceres( 1836-70). Institución El Brocense. Cáceres

1991 .También mi estudio: Yuste en el Tiempo(Aproximación a su Hª), de próxima aparición.

(5)  El Monasterio de Yuste perdió la mayor parte de sus propiedades por la Ley de Monacales de 1820.También en el Trienio se vendió el edificio convento, sin la iglesia, a una vecina de Madrid, María Bonanza Pascual, esposa de Bernardo de Borja Tarrius, que lo volvió a recuperar en 1836 para instalar en el mismo un ingenio productor de gusanos de seda. Sobre esta venta judicial en el Trienio véase el protocolo notarial nº 1416, año 1823 del escribano de Navalmoral de la Mata, Félix Lozano González. En A.H.P. Cáceres, pág. 32 y siguientes. Los conventos y monasterios de la Vera perdieron casi todas sus propiedades en el periodo 1820-23. Sobre su dominio territorial véase mi artículo de 1979 en la Revista Alcántara.

(6)  B.V.B.N. Madrid 13 de Mayo de 1843

(7) B.V.B.N.      “ 16 de Septiembre de 1848

(8) B.V.B.N.    “ 9 Noviembre de 1848. Este convento y sus pertenencias fue vendido en 1822 a Antonio Álvarez. A.H.P. Cáceres. Protocolo 1416.

(9)  Para la legislación desamortizadora puede verse la edición de las principales normativas en mi estudio: La desamortización textos político-jurídicos. Narcea. Madrid 1973.

(10) B.V.B.N. Madrid 28 de Junio23 de Agosto y 29 de Diciembre de 1860.También 31 de Enero, 1 de Agosto y 2 de Septiembre de 1861. Para el baldío de Torreseca ver el B.V.B.N. de 13 de Enero de 1860.

(11)     B.V.B.N. Madrid 4 de Junio y 7 de Julio de 1860.Para asta y otras notas ver también el Interrogatorio de la R.A. de Extremadura. A. de Extremadura. Mérida 1991.

(12)     B.V.B.N. de 1 de Noviembre de 1855,29 de Dic. de 1858,28 de Nov. de 1859,23 de Agosto y 29 de Dic. de 1860, 31 de Enero de 1861, 8 de Jul. y l6 de Nov. de 1863, 17 de Marzo de 1864, 13 de Enero y 17 de Febr. de 1865.

 

(13)     B.V.B.N. de 20 de Enero de 1856 y 3 de Mayo y 27 de Julio de 1873.

(14)     B.V.B.N. de 19 de Dic. de 1855, 28 de Nov. de 1859, 4 de Junio 7, de Julio, 19 de Octubre y 19 de Nov. de 1860, 5 de Abril y 7 de Mayo de 1861.

(15)     B.V.B.N.  9 de Nov. de 1859 y 7 de Julio y 19 de Nov. de 1860.

(16)     B.V.B.N. de 20 de Enero y rectificación en 8 de Febrero de 1856.

(17)     Esta propiedad no se vendió, continuando en posesión del Ayuntamiento que la gestiona y explota en la actualidad.

(18)     Boletín de V.  de Bienes Nacionales de la provincia de Cáceres de 6 de Mayo y 14 de Julio de 1860.

(19)     B.V.B.N. de la prov. De Cáceres de 17 de Julio y 10 de Octubre de 1861.El expediente de esta propiedad o Sierra de Aldeanueva de 1182 fanegas de cabida, puede verse en el A.H.P. de Cáceres. Fondo Bienes Nacionales. Caja nº 1 47, exp. nº 1. Un tratamiento de la venta en 1874 de esta propiedad y la constitución de la Sociedad de Labradores que la rige en la actualidad puede verse en Teodoro Martín: Conflicto y desamortización en la Vera. Boletín de la Real Sociedad Geográfica. Madrid 1991.Tomo 126-127.Pág.175 y siguientes.

(20) Tal era el origen de la donación del baldío de las Pájaras, cuando al constituirse en 1804 como ViIla, Aldeanueva de la Vera se comprometió a mantener un maestro con las rentas del citado baldío. Precedentes de la donación en carta dada el 8 de Mayo de 1794.

(21) Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Hacienda. D.G. del Tesoro. Venta de bienes de propios. Caja 10742, exp. nº 10.

(22) Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Ibidem. Caja 10768,exp. nº 9.En estos expedientes existe la reclamación hecha por el alcalde y secretario de las sumas que les debía la Dirección General de la Deuda en concepto de créditos contra el Estado, a causa de las referidas ventas. Esta documentación se sustancia en 1928,siendo alcalde Jerónimo Martín, y trata de acogerse al real decreto de 12 de Abril de 1924.

(23) A través del Collado de Las Yeguas o Puerto del Emperador se establecían desde la Vera relaciones humanas y comerciales con Castilla, en especial con el Barco de Ávila.

(24) Los datos de bautismos, matrimonios y defunciones, así como otros de tipo demográficos, los hemos obtenido de los libros sacramentales de la parroquia, a los que remito. Eludo hacer referencias y citas farragosas que nada aportan.

(25) Archivo Parroquial de Aldeanueva de la Vera. Libro de la Cofradía de la Pasión.1827-1892.Una prueba más del poder e influencia de la familia que engendró Fausto Martín se halla en el cementerio de la localidad. Próximo a la hermosa garganta de San Gregorio destaca la cúpula de la capilla donde están enterrados los fundadores del clan y algunos de sus descendientes. Bajo losas de mármol descansan los restos de estos líderes locales de la Extremadura de la Restauración. Es de interés sobre este tema el artículo de F. Sánchez Marroyo:”Política y Sociedad en la Extremadura de fin de siglo”.Revista de Estudios Extremeños, nº 1 .Enero-Abril 1998. Pág.341 -400.

 

Jul 242013
 

Teodoro Martín Martín.

 

El triunfo del pronunciamiento de Riego en Cádiz el año 1820 y el consiguiente triunfo del liberalismo en toda España va a suponer la restauración de la Constitución de 1812. Las medidas y reformas propuestas en la etapa de la guerra de la Independencia y que por esta no pudieron ponerse en práctica van a ser llevadas a cabo a lo largo de estos tres años.

Disposiciones de corte económico, social, político y cultural son puestas en vigor al amparo del citado texto constitucional. También se tomaron medidas en el ámbito religioso. Los liberales recelaban del comportamiento del clero, en especial de las órdenes monásticas y conventuales. Esta va ser la razón, otra el deseo de incautarse de sus riquezas, por la cual se va a producir el fenómeno de la exclaustración en primera instancia seguida de la desamortización de sus propiedades. El decreto de 1º de octubre de 1820 suprimía en toda España los monasterios existentes1.

Vamos a estudiar el caso extremeño con especial énfasis. En nuestra región la anterior medida afectó a los siguientes centros: Los hospitalarios de Badajoz, Mérida y Llerena, el monasterio de San Benito de Alcántara y los correspondientes de Guadalupe y Yuste2. La disposición citada lo dejaba claro en su artículo uno. Por el 12º no se permitía la fundación de ningún convento, ni dar hábitos o profesar a ningún novicio. El artículo 23 establecía que todos los bienes de los centros suprimidos y los que se extinguieran en el futuro pasarían al Crédito Público, en otras palabras al Estado.

El citado decreto dejaba al gobierno manos libres para reformar o suprimir conventos en el futuro. Y esto es lo que se hace por real orden de 29 de mayo de 1821 (Gaceta de Madrid de 1º de julio del mismo año). Esta norma reducía los conventos extremeños conforme a la siguiente estadística3:

tabla 12-0

En total existían 79 conventos masculinos. Se incluyen en este cómputo tres que tras la reforma provincial pasan a pertenecer a otras provincias. Estos fueron los carmelitas descalzos de Las Batuecas que pasan a Salamanca, los franciscanos observantes de Guadalcanal que se incorporan a Sevilla y los franciscanos observantes de Belalcázar que pasan a la de Córdoba.

El total de los cenobios religiosos masculinos en Extremadura era de 85, 79 conventuales y 6 monásticos. No eran muchos si consideramos que el censo de 1797 daba para toda España la cifra de 2084. Lo hasta aquí expuesto es lo que sabíamos sobre estas reformas del clero. Nos faltaba conocer la documentación que hizo posible adoptar las decisiones anteriores por parte de las autoridades regionales.

Profundizando en los legajos de la sección Consejos del Archivo Histórico Nacional de Madrid hallamos un documento de enorme interés y que vamos a comentar a continuación. Se trata de un informe firmado en Badajoz por don Luís del Castillo Barrantes el 21 de mayo de 1821. Este funcionario lo ejecuta teniendo en cuenta las instrucciones recibidas desde Madrid sobre la necesidad de reformar los conventos masculinos de la provincia. Acorde con las instrucciones recibidas desde la capital del reino elabora un dosier que es el que nos sirve para fundamentar esta ponencia4.

En él se establecen y mencionan uno a uno los centros que se han de suprimir teniendo en cuenta una serie de indicadores, como eran la situación del convento (capacidad, ubicación, estado de ruina, etc.), el número de los religiosos que han pedido la secularización, el preceptivo informe del obispo y la opinión del ayuntamiento donde el centro se hallase. A todo ello se añade la recomendación del propio Del Castillo. Este, por el talante y consideraciones que une a su resolución, parece un liberal moderado y sus argumentos nos parecen razonables.

Es importante este documento que utilizamos por cuanto se incluye una estadística minuciosa, que en parte insertamos, de cada centro religioso. También un informe del jefe político de la provincia, sugerencias formuladas por los alcaldes de los pueblos donde se hallaban los conventos, con el nombre incluso de los religiosos que lo poblaban.

Por todo lo dicho me parece de interés glosar este documento y dar a conocer los datos que incorpora referidos sólo a los conventos masculinos de la antigua provincia unitaria de Extremadura. Es conveniente recordar aquí que los centros femeninos no fueron objeto de reformas en estos años que estudiamos. Subrayar también que el contenido expresado en este dosier es el que fundamenta la reforma que fija la orden de 29 de mayo de 1821, publicada por el diario oficial y que mencionamos en párrafos precedentes.

No quedó aquí la actuación de los liberales con respecto a los cenobios religiosos de nuestra tierra durante estos tres años. Por una orden de 24 de junio de 1822 los pocos jerónimos que habían permanecido en el monasterio de Guadalupe para mantener el culto sagrado son expulsados y se les sustituye por clero secular adicto al régimen constitucional. Decía la normativa que los monjes que allí permanecían simpatizaban con los antiliberales. La medida se adoptó a petición del ayuntamiento constitucional de la villa5.

Meses después un decreto de 15 de noviembre suprimía los conventos que estaban en despoblados o en pueblos que no pasasen de 450 vecinos (1.800 habitantes), quedando a cargo del gobierno la distribución de los religiosos de los conventos suprimidos entre los que se conservaban. Las razones que se alegaban eran el apoyo de los frailes a las partidas absolutistas en las zonas rurales6.

Arreglo de los conventos de Extremadura, 1821.

Arzobispado de Toledo: 2 conventos.

tabla 12-1
Obispado de Badajoz: 21 conventos.
tabla 12-2

Obispado del Priorato de León: 16 conventos.

tabla 12-3

Obispado de Córdoba: 2 conventos.

tabla 12-4
Obispado de Coria : 14 conventos.

tabla 12-5

Obispado de Plasencia: 16 conventos.

tabla 12-6

Priorato de Alcántara: 4 conventos.  Además del Convento de freires de la Orden de Alcánta- ra, suprimido en octubre de 1820.

tabla 12-7
Priorato de Magacela (Orden de Alcántara): 1 convento.

tabla 12-8

Priorato de Zalamea de la Serena (Orden de Alcántara) : 2 conventos.

tabla 12-9

El documento que comentamos es muy rico en datos. No solo nos retrata la configuración eclesiástica existente en Extremadura con la subsistencia de obispados y prioratos de órdenes militares aun existentes, aunque bajo el control de la Corona desde tiempos de los Reyes Católicos. También el número de coristas: 3 en Segura de León, 1 en Azuaga, 2 en el de Hinojosa de la Serena, 1 en el de Belalcázar, 1 en el de Santa Cruz de la Sierra y 4 en el de Valencia de Alcántara. Incluye así mismo el de donados 1 en los dominicos de Plasencia y otro en el de Valencia de Alcántara.

En otro orden de cosas nos señala la localización precisa de algunos conventos. Por ejemplo el de San Onofre de Zafra a 2 leguas en La Lapa, el de Salvatierra de los Barros a 1.943 pasos de la población, los observantes de Llerena a 31 pasos, el de Almendral y el Hoyo a una legua, el de Alconchel a dos, el de Segura a 1.200 pasos y los de Lobón, dominicos de Zafra, Fuentes de León, Almendral, Almendralejo, Fuente de Cantos, Acebo, Garrovillas, Gimaldo y Santa Cruz de la Sierra también extramuros. Esta información es hoy día interesante dado que muchos de ellos han desaparecido y es por tanto importante saber su ubicación exacta.

El número de individuos por demarcación eclesiástica era el siguiente:

–  Arzobispado de Toledo: 38 sacerdotes, 5 legos y 5 secularizados.

–   Obispado de Badajoz: 233 sacerdotes, 46 legos y 44 que han pedido la secularización.

–  Obispado del Priorato de León: 196 sacerdotes, 34 legos, 29 secularizados y 4 coristas.

–   Obispado del Priorato de Córdoba: 51 consagrados, 7 legos, 11 secularizados y 3 coristas.

–   Obispado del Priorato de de Coria: 170 sacerdotes, 35 legos y 15 que han solicitado secularizarse.

–  Priorato de Alcántara: 42 sacerdotes, 7 legos, 7 secularizados, 4 coristas y 1 donado.

–  Priorato de de Magacela: 25 in sacris, 4 legos y 2 secularizados.

–  Priorato de de Zalamea de la Serena: 36 sacerdotes, 3 legos y 10 secularizados.

El total del clero conventual masculino en Extremadura daba 1.002 sacerdotes, 172 legos, 12 coristas y 2 donados. Habían solicitado la secularización 150 frailes de un total de 1.338 individuos. La demarcación eclesiástica con más sacerdotes era Badajoz, seguida Plasencia, el Priorato de León y después Coria. Badajoz también tenía el mayor número de legos y secularizados. La diócesis con más personal era la de Badajoz que ascendía a un total de 323, también seguida de Plasencia con 275.

No aludimos aquí al clero regular femenino dado que no es objeto de reforma. Era bastante inferior en número de conventos y de monjas al que hemos hecho relación antes. Se centraban sobre todo en las ciudades y poblaciones importantes por razones canónicas y por seguridad. Citaremos a continuación algunos de los existentes en las principales urbes7:

En la ciudad de Badajoz hemos contabilizado 7, 8 según Ponz: Las jerónimas de San Onofre, tres de franciscanas Madre de Dios, Santa Ana y Santa Lucía, las agustinas calzadas de Santa Catalina, las trinitarias calzadas de Nª Sª de los Remedios y las carmelitas descalzas de Nª Sª de los Ángeles.

La ciudad de Plasencia contaba con 6: Dominicas de la Encarnación, franciscanas de Santa Ana, capuchinas de San Ildefonso, el de Santa Ana de agustinas recoletas, el de Nª Sª del Carmen de carmelitas descalzas y el de bernardas de San Marcos.

La ciudad de Trujillo tenía 5: El convento de la Coria y el de San Pedro de franciscanas, el de jerónimas en el corazón de la ciudad vieja y en la llamada ciudad nueva el de San Miguel de dominicas y el de clarisas hoy parador de turismo.

En la ciudad de Zafra contábamos con 5: Las franciscanas de Santa Clara, las dominicas de Santa Catalina, las carmelitas de Santa Teresa, el de Santa Marina y el de Regina Caeli.

En la ciudad de Mérida recordamos 4: El Carmen, las freiras de la orden de Santiago, la Concepción y el monasterio de Jesús (clarisas).

La ciudad de Cáceres alojaba a 5: Dos de franciscanas San Pablo y San Pedro, uno de Jerónimas denominado Santa María de Jesús, el de clarisas calzadas de Santa Clara y el de la Purísima Concepción.

En la ciudad de Coria 1: el de franciscanas de la Madre de Dios.

Otras poblaciones con cenobios de monjas eran: Jerez de los Caballeros que tenía 6, Llerena con 7 y 2 en cada una de las siguientes poblaciones Fregenal de la Sierra y Guadalcanal.

Todo lo expresado en este documento pone de manifiesto la necesidad de los archivos como fuentes de documentación histórica. Así nos podremos explicar mejor en base a qué postulados, con qué informes y cuál es la fundamentación de muchas decisiones tomadas por los órganos de gobierno y que afectan a la vida de los pueblos.

La interpretación histórica que hemos de hacer a la hora de interpretar estas decisiones de los liberales es que se han traspasado las fronteras del viejo regalismo de la Ilustración. Con estas medidas y las posteriores de incautación de las propiedades y bienes de la Iglesia los liberales españoles se han situado en una esfera revolucionaria, que va a suponer no una intervención aislada sino un propósito deliberado de cambiar las bases de aquella sociedad. Es lo que la historiografía llama el paso del Antiguo al Nuevo Régimen.

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1  Para acercarse a estos temas y su aparato conceptual remito a mi libro: La Desamortización textos político jurídicos. Narcea. Madrid 1973.

2   Teodoro Martín Martín: La desamortización en Extremadura (1820-1823). Revista de Estudios Extremeños. Badajoz 1975. Pág. 8.

3  Teodoro Martín Martín: La reforma provincial y eclesiástica en Extremadura en el Trienio Liberal. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz 1973. Pág. 12.

4  El informe se halla en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Sección Consejos. Legajo 51662.

5  Para ver la distribución por diócesis de los monasterios y conventos de ambos sexos, incluidos los de órdenes militares puede ser útil el “Compendio histórico cronológico geográfico de las dignidades, beneficios, catedrales, ordenes monacales, mendicantes, regulares,….existentes en España.” Realizado por Andrés Lozano Parreño y Navarro y publicado en Madrid en 1756.

6  Colección de decretos y órdenes sobre la desamortización en el Trienio Liberal. Recopilación elaborada por Teodoro Martín. Salamanca 1975.

7  Véase el mencionado Compendio citado en la nota 5. También hemos consultado los volúmenes VII y VIII del Viaje de España de Antonio Ponz. Madrid 1794.

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Teodoro Martín Martín.

1.  INTRODUCCIÓN

Mi cercano nacimiento al Guijo de Santa Bárbara me hicieron familiar sus gentes y su paisaje, sin duda el más hermoso de nuestra región verata. Las excursiones que de jóvenes hacíamos a la Portilla o al Trabuquete nos posibilitaban conocer más y mejor a sus habitantes, de siempre fuertes de carácter pero amables y generosos con los visitantes. Mi contacto directo se produjo a través de vecinos. La familia Castañares y su habilidad con la madera fue una de aquellas. En Barcelona conecté y mucho con mi colega Emilio Antero, siempre inquieto por las cosas de su pueblo. Otros muchos ciudadanos podrían citarse, pero entre los que no deseo omitir es a Francisco Bernardo Huerta, actual alcalde del pueblo, cuyo paso como secretario por Aldeanueva dejó una excelente huella. No puedo dejar de mencionar a Eusebio Vega, que comparte con mi pueblo la parroquia de Nª Sª del Socorro, titular del Guijo.

Pero junto a estos contactos vitales, humanos, no puedo olvidar aquí a dos pensadores veratos. A su manera y con sus propias peculiaridades Valentín Soria Sánchez y Manuel García Montero me fueron proporcionando una imagen global de la historia y el presente de La Vera y del Guijo en particular. El primero me mostró calle por calle, rincón por rincón los recovecos del Guijo, fue mi aproximación empírico racional. De don Manuel aprendí como se estima un espacio y sus hombres. Con un lenguaje poético y narrativo a la vez me inclinó a querer lo cercano. En su Dolorida Querencia me acercó a esta bella villa verata: “Guijo de Santa Bárbara: la montesa en las alturas, Viriato con su mesnada y su locura.” Cuan certera definición de lo que es un pueblo en el tiempo y en el espacio.

Dicho lo anterior he de señalar las partes de que consta esta aproximación a la historia de nuestro pueblo. Tras esta introducción me acerco en el capítulo dos a las fuentes documentales y de archivo, así como al conjunto de libros y artículos que del citado lugar y la Vera se han escrito y que tengan relación con nuestro tema. En el tercero abordo los orígenes y primeros pasos del pueblo hasta su independencia en 1816. Es una etapa que llamo “compartida” con otras localidades extremeñas. En el apartado cuarto nos aproximamos al título de villazgo y al siglo XIX con sus peculiaridades y matices. El quinto tiene una cierta singularidad; Comentamos la famosa encuesta etnológica que se hizo sobre nuestra población, tomándola como núcleo representativo de la comarca. Es una foto fija de la vida en el lugar en 1900. El capítulo seis trata de perfilar la evolución que ha experimentado esta colectividad en el siglo XX y los perfiles que afronta cara a la centuria en que nos hallamos. Un epílogo abierto cierra este trabajo.

Confiamos que este acercamiento al pasado de El Guijo de Santa Bárbara sea de utilidad, sea apreciado y estimado y  a la vez logre motivar a los vecinos a sentirse orgullosos de su pasado. Es también mi propósito que los valores de solidaridad y respeto hacia el medio ambiente y los propios convecinos sean tenidos en cuenta para lograr con ello una convivencia plena y en libertad.

2. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Para la realización de este estudio nos hemos servido de la siguiente documentación:

2.1.  Archivos y diccionarios

-Archivo del Museo Nacional de Antropología. Madrid. Sección Encuesta del Ateneo de Madrid de 1901-2. Cáceres. Signatura 12.1.

-Archivo Municipal de El Guijo de Santa Bárbara. Libro de actas del pleno del Ayuntamiento desde 1901 en adelante.

-Archivo Parroquial del Guijo. Bulas y libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones del siglo XIX, XX y XXI.

-Archivo General de Simancas. Catastro del Marqués de la Ensenada. Respuestas Generales. 26 de junio de 1753. Legajo 154, folios 161-198.

-Biblioteca Nacional de Madrid. Interrogatorio de Tomás López 1780. Sala manuscritos Miguel de Cervantes. Mss. 202363/17 (H.11R) 4º. Con mapa.

-Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura 1791. Edición de Gonzalo Barrientos. Asamblea de Extremadura. Mérida 1995.

-Diccionario de don Sebastián Miñano. Madrid 1826.

-Diccionario de don Pascual Madoz. Madrid 1847.

-Diccionario Geográfico de España. Ediciones del Movimiento Madrid 1959.

-Enciclopedia de la Vera y Sierra de Gredos. Ediciones La Vera. Jaraíz 1994.

-Gran Enciclopedia Extremeña. Edex. Mérida 1991.

-Diccionario Biográfico Español de la R. A. de la Historia. Madrid 2009-11.

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Lám. 1. Vista parcial de Guijo de Santa Bárbara.

2.2.  Bibliografía. Deben ser citadas las siguientes referencias tanto de libros generales como de obras alusivas a La Vera o al Guijo en particular

 

-Azedo de la Berrueza G.: Amenidades y florestas de la Vera. Madrid 1667. Enciclopedia Espasa Calpe. Madrid 1925. Tomo XXVII. Voz Guijo de S. Bárb.

-García Mogollón F. J.: Viaje artístico por los pueblos de la Vera. Madrid 1988.

-García Montero M.: La Vera luces y sombras, también Dolorida Querencia. La primera obra editada en Mérida en 1989. La segunda es un conjunto de poemas de la tierra también editada en Mérida en 1992.

-González Hontoria G.: El nacimiento, el matrimonio y la muerte en Badajoz. En la Revista Narría nº 25-26. Universidad Autónoma. Madrid 1982.

-Limón Delgado A.: Avance de la edición crítica sobre la encuesta del Ateneo de Madrid. Santander 1976.

-Lison Tolosana C.: Una gran encuesta de 1901-2. Revista Española de Opinión Pública nº 12. Madrid 1968.

-Lison Tolosana C.: Introducción a la Antropología Social y Cultural. Akal, Madrid 2007.

-López Moreno E.: Documento de la independencia del Guijo de Santa Bárbara.

Año 1816. Editado por el Ayuntamiento del Guijo y la Diputación Provincial. Cáceres 2008.

-Marcos Arévalo J.: La construcción de la Antropología Social extremeña. Editora Regional de Extremadura. Cáceres 1995.

-Martín Martín T.: Aldeanueva de la Vera un pueblo con Historia. Editado por el Ayuntamiento. Aldeanueva de la Vera 2009.

-Martín Martín T.: El convento de Santa Catalina de la Vera. Editorial San Esteban. Salamanca 2001.

-Martín Martín T.: La desamortización en la región de la Vera. Revista de Estudios Extremeños Volumen XXVIII nº2. Badajoz 1972.

-Montero Aparicio D.: El arte religioso en la Vera de Plasencia. Salamanca 1975.

-Muestra Etnográfica cacereña: El Guijo de Santa Bárbara 15-21 diciembre 1985. Institución Cultural El Brocense. Cáceres 1985.

-Muñoz López P.: Sangre, amor e interés. La familia en la España de la Restauración. Editorial Marcial Pons. Madrid 2001.

-Riesco Roche S.: El sexmo de Plasencia (1766-1905). Diputación Provincial. Cáceres 2002.

-Serradilla Muñoz J. V.: Pueblos en blanco y negro de la Vera: El Guijo de Santa Bárbara. División Editorial. Navalmoral de la Mata 1998.

-Salillas Rafael: La fascinación en España. Madrid 1905.

3. UNA HISTORIA COMPARTIDA

Allí donde la Historia se confunde con la leyenda podemos situar el inicio de la evolución humana en este espacio. Por fuentes romanas sabemos que Viriato existió, ¿fue en estas montañas de Tormantos al sur de Gredos.? Con certeza no lo sabemos. Pero es costumbre señalar que así fue. Y bien conocemos del valor de las tradiciones como fuentes jurídicas e históricas. Fuera o no así este espacio fragoso se identifica muy bien con el temperamento del personaje citado.

Dos fuentes históricas nos hablan de este hecho. La primera Azedo de la Berrueza en 1667, que dedica el capítulo XIX de su obra a Viriato y dice: “Natural de El Guijo, hijo de honrados padres y bien nacidos. Era algo travieso y libre. En las riberas del Guadiana estuvo de pastor en una propiedad llegando a ser mayoral de otros pastores y casó con la hija del dueño, aunque pronto enviudó y se dedicó a luchar contra los romanos que se estaban apoderando de España.” (1) La segunda es la noticia que nos da el Interrogatorio de Tomás López (1780) en su respuesta nº 7: “Ha tenido un hombre que fue general de los ejércitos llamado Viriato, por ser de la Vera.” (2)

Ya más cerca de nuestros días no podemos dejar de mencionar lo que decía el citado Azedo de la Berrueza, hablando del siglo XVII. “Es lugar el Guijo de 60 vecinos (240 habitantes) y está al pie de la misma sierra. Allí sí que son las

aguas de las fuentes frías y buenas. Es el lugar muy recreable, ameno y regalado. Hácense en él buenas mantequillas y el mejor queso fresco y mantecoso que se conoce… Es tradición muy válida que fue cabeza de Jarandilla y que allí se retiró la nobleza y vecindad y se hicieron fuertes en tiempos de la persecución de los moros.” (3)

A la Baja Edad Media se remontan las referencias históricas escritas en las que aparece mencionado el Guijo. El primer documento hallado hace alusión a la concesión por el rey Enrique II del señorío de Jarandilla y su aldea del Guijo a favor de don García Álvarez de Toledo. Lleva fecha de 6 de junio de 1369.

Posteriormente, de 1468 es la petición que los guijeños formulan al señor de Jarandilla de la concesión de coto para guardar las heredades de los daños de los ganados. Lo cual les fue concedido y señalado según Madoz. Ello nos lleva a pensar que ya la población estaba constituida, con mayor o menor número de vecinos, pero con entidad suficiente para dirigirse a su señor pidiéndole terreno específico libre de la intromisión de los ganados.

De todo lo anterior no tenemos constancia documental pero lo citamos como cosa escrita. Todo lo apuntado antes nos lleva a preguntarnos por el origen del poblamiento en lo que hoy llamamos el Guijo. La respuesta 7 dada a Tomás López en 1780 dice textualmente: “No tenemos noticia de cuando se fundó el lugar, hay tradición de haberse fundado por pastores que venían con sus ganados a esta sierra, y también hemos tenido noticia de haber sido más antiguo que Jarandilla respecto a haber tenido este pueblo jurisdicción privativa que hoy no tiene.” (4) Se mantiene pues la constante de otros pueblos veratos de haber sido fundados por pastores en busca de pastos de verano (fenómeno de la transtermancia) desde las dehesas del Tajo. (5)

Tenemos noticias de la existencia de una ermita dedicada a Santa Bárbara en el siglo XVI. En la siguiente centuria hay ya pila bautismal, ¿también parroquia? Aquella es de piedra y tiene esta inscripción: Manuel González me hizo, 1613. La iglesia parroquial tenía, según Montero Aparicio, un retablo mayor churrigueresco y de cascarón que perteneció a Aldeanueva y fue vendido al Guijo en 1723 al ser construido uno nuevo. (6) En la misma iglesia hay seis pinturas sobre tabla con estos temas: San Buenaventura, un obispo, la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes y la Inmaculada Concepción. Todos de la misma mano y factura, muy popular, algo ingenua, del siglo XVIII. Es magnífica la escultura de Santa Bárbara en el ábside, también de  dicha centuria. Así mismo hallamos en el curato una imagen de San Francisco Javier, probablemente de los jesuitas de Plasencia (Madoz) y un crucificado en madera policromada del citado siglo. (7)

En el libro 1º, no foliado, de la cofradía de Santa Bárbara que se halla en el Archivo Parroquial, consta una bula dada en San Pedro de Roma a 1 de julio de 1725 por el papa Benedicto XIII en el primer año de su pontificado. En ella se dice que: “Habiéndosenos manifestado que en la iglesia parroquial de Santa Bárbara del lugar de El Guijo de Jarandilla, diócesis de Plasencia, en la provincia compostelana, existía una devota y piadosa cofradía para los fieles de ambos sexos erigida bajo la advocación de Santa Bárbara… se concede indulgencia plenaria a los fieles que reciban la Eucaristía…También a los que visiten la iglesia 7 años y 7 cuarentenas de perdón…” Esta bula fue ratificada en Plasencia a 21 de noviembre de 1725 por el notario apostólico Manuel Serrano. La transcribió en el Guijo el cura párroco de la villa Antonio Alonso Izquierdo el 30 de diciembre de 1873.

En la iglesia parroquial existe también un legajo suelto donde se narran los orígenes de la fundación de la cofradía del Santísimo Rosario el 1 de marzo de 1764, bajo los auspicios del prior de Santa Catalina de la Vera, fray Antonio Villalva, que nombró capellán de la citada cofradía a fray Vicente Moreno, del citado cenobio. Este dato y otros que aparecen con frecuencia nos hacen pensar que en múltiples ocasiones fueron frailes dominicos o franciscanos de los conventos cercanos los que sirven la parroquia y el culto. Por el contrario no hemos hallado mención a monjes jerónimos de Yuste. Esto quizás se explique por el carácter más claustral de la orden de San Jerónimo.

Sabemos también que uno de los fundadores del convento de Santa Catalina en Aldeanueva de la Vera en 1498 fue Martín del Guijo. Esto lo hemos constatado en nuestro libro sobre el citado cenobio. (8) Algo similar se apunta en el Interrogatorio de 1780 que en su 7ª respuesta dice: “Otro llamado Martín del Guijo, que fue fundador del convento de Santa Catalina, quien se retiró con otros compañeros a hacer penitencia.” Todo lo anterior nos indica que este lugar tenía vida propia, al menos desde el punto de vista religioso. ¿Cuándo se creó la parroquia? Con certeza no lo sabemos. Pero es posible que en el siglo XVI ya existiera. Es sabido que el obispado era reacio a crear parroquias si no había diezmo suficiente para mantenerlas. Pero tenemos constancia de que población y fe religiosa existían al menos desde el siglo XVI.

Esta autonomía religiosa es la que explica la petición y logro, sin efectos jurídicos, de la independencia administrativa, lograda en 1708. Es decir nos hallamos ante un núcleo de población singularizado, unido jurisdiccionalmente a Jarandilla, de la cual se la denomina barrio. Estos esfuerzos por emanciparse se consiguen antes como comunidad eclesial que como municipio, permaneciendo pues hasta 1816 como un lugar denominado Guijo de Jarandilla.

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 Lám. 2. Sierra que rodea a la localidad.

En los documentos oficiales más importantes del siglo XVIII, Catastro de Ensenada (1753) y el Interrogatorio de la Real Audiencia de  Extremadura (1791) el Guijo no aparece independiente como núcleo. No hay datos particularizados del mismo. En las 40 respuestas generales del primero solo aparece algún dato del Guijo. Por ejemplo en la 32: “Hay una mujer panadera llamada María Porras, ganará 50 reales. También hay un horno propio de la capellanía que goza don Pedro Serrano Blázquez que percibe 20 reales, que lo tiene arrendado a Nicolás de Arriba, vecino del dicho barrio.” En la 33 sobre oficios se señala: “Andrés Fernández, vecino de el Guijo, de oficio hacer palas no le regulan cosa alguna de beneficio por su mucha edad.” En la 39 habla del convento franciscano de Jarandilla donde habitaban 48 individuos, 28 sacerdotes, 8 novicios, 7 legos y 5 donados. Y para nada más se alude a nuestro pueblo en el catastro. Sí nos proporciona vocabulario compartido por este y otros pueblos comarcanos como son: albéitar, arbitrios, cordobán, dehesa, diezmos, esquilmo, ganado o pegujalero, entre otros.

Lo mismo se puede decir del Interrogatorio de la Audiencia de Extremadura. En sus 57 preguntas hechas por el visitador Melchor Basadre entre 1790 y 1791 apenas nada se refiere al Guijo al ser barrio de Jarandilla. Sí alude a cuestiones compartidas por todos como son: la falta de tierras para mantener a la población por un reparto desigual de aquellas, el gobierno de los pueblos por las oligarquías locales, el mal aprovechamiento de los terrenos de propios y comunales, la persistencia del régimen señorial y el mantenimiento de costumbres y vicios ancestrales que frenaban la Ilustración. Solo en la pregunta 35 dice que “se beneficia también del diezmo el teniente de cura del Guijo”. Entre los reparos y advertencias que hace el visitador y que acompañan a la respuesta 23 se dice referido a Jarandilla, pero extensible a su barrio del Guijo: “Este pueblo se halla en la mayor decadencia, necesita ser fomentado por repartimientos de los terrenos incultos baldíos, necesita también ser liberado de la opresión de los pocos que dominan y de tantos jueces, necesita igualmente que se establezca paz y concordia con la villa del Losar confinante…, es lástima que se despueble tan bello lugar y merece se ponga particular atención en remediar sus desordenes.”

El documento que más nos habla del Guijo es el Interrogatorio de don To- más López, geógrafo real, en 1780 y que es respondido por el responsable de la parroquia Pedro Rosado. Con éste colabora el cirujano del lugar A. Martín Esteban. Nos vamos a detener en este cuestionario por cuanto supone una fiel fotografía de lo que era el Guijo a fines del siglo XVIII.

En las tres primeras respuestas se dice que el lugar consta de 60 vecinos (240 almas) y es barrio de la villa de Jarandilla, distante de ella media legua, en medio de cuyo camino está el convento de Nº Padre San Francisco y dicho pueblo con Jarandilla son del condado de Oropesa. La patrona de este lugar del Guijo es Santa Bárbara, dista ocho leguas de la ciudad de Plasencia, cabeza de este partido por lo real y eclesiástico y tres leguas distante de Jaraíz que es su vicaría. Limita con Aldeanueva por poniente y ocupa cuatro leguas y media de largo por una de ancho. A la cuarta pregunta señala que al lado derecho del Guijo está la garganta de Jaranda, distante del pueblo como un tiro de fusil, cuyas aguas nacen de lo alto de la sierra distante del pueblo una legua a la parte del norte. Dicha sierra por el poniente va hasta Plasencia y por el oriente sube hasta Arenas. Dicha garganta tiene un puente de madera enfrente del pueblo, otro junto al convento de san Francisco, también de madera, uno más frente a Jarandilla, de piedra. A una legua de Jarandilla para el mediodía hay otro de piedra llamado de Jaranda. Media legua antes de entrar en el río Tiétar hay otro de madera llamado de la Cabra. Dicha garganta abunda por lo bajo de peces y anguilas y por lo alto truchas.

A la quinta señalan que el camino que sube a la sierra pasa por el puente que está frente a San Francisco y va al puerto Nuevo hasta Tornavacas y esto ha de ser pasando por la jurisdicción de Aldeanueva pues por nuestra jurisdicción no se puede pasar como no sea de “escoteros”. La sexta apunta que las arboledas de esta sierra son de matas de roble, y el pueblo poblado de árboles frutales de manzanas, cerezas, camuesas finas y castañas. El aire que más ventila este pueblo es el abrigo y cierzo por cuyo motivo es muy saludable. De la séptima dimos cuenta en páginas precedentes, a ellas me remito.

La principal producción de frutos es la castaña, suelen producir algunos años trescientas fanegas de castaña blanca, necesitando tres de verdes para una de blanca, se cogerán como 200 arrobas de cerezas y 800 de manzanas de todas las especies; de centeno 1000 fanegas, de patatas como 1500 arrobas, de granos o judías 150 fanegas y de queso de cabra como 300 arrobas. Esta es la respuesta que se da a la pregunta octava. Nada dicen de la 9, 10, 11, y 12.

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Lám. 3. Iglesia parroquial. Detalle.

A la decimotercera se responde que las enfermedades que más comúnmente se padecen son algunas tercianas, dolores reumáticos, de tarde en tarde algunos dolores de costado para los cuales hay el remedio más singular de esta sierra, que es la sangre de los machos monteses o silvestres, que en lo más inculto y agreste se crían. Esta sangre es el disolvente más específico que tiene el arte de la medicina que si en otras naciones lo tuvieran fuera tan ponderada que sacasen a los españoles un doblón de a ocho por cada onza. Algunas veces suele infectarse el pueblo de fiebres ardientes, continuas, epidémicas que se curan con facilidad con sangrías poco repetidas, emulsiones de las simientes frías hechas en cocimientos de escorzonera y cuerno de ciervo. Alguna vez usando de conocimientos vezoárticos de ciervo y otros diferentes cordiales diaforéticos.

No se responde a la 14 y 15 del Interrogatorio que termina con lo siguiente: “Los muertos que han caído en el discurso de los tres últimos años son 10 y más de viejos y los nacidos 38, de estos muertos 17 pequeñitos. Es cuanto se ofrece y mande usted a este su amigo Pedro Rosado una canonjía para salir de este infeliz pueblo y a A. Martín Esteban, cirujano del pueblo, una renta para salir de miseria.” (9)

Se incluye un plano de la garganta de Jaranda, donde sitúan al Guijo y Jarandilla. Está hecho a mano, se indican en él cuatro puentes, dos conventos y distancias. El manuscrito utiliza tinta, sus dimensiones son 20,2 X 15 centímetros y la escala es de 1/222.222. Adjuntamos una copia del mismo.

En líneas generales este informe del geógrafo de Carlos IV es el más completo de los que hemos hallado antes de la obtención del título de villazgo en 1816. Nos retrata claramente la fisonomía de un pueblo de sierra, situado a 876 metros sobre el nivel del mar, altura que quizás le libró de las vicisitudes y atropellos que tuvieron lugar durante la invasión napoleónica. Concluida la guerra de 1808 a 1814 el primer evento que tiene lugar en nuestro pueblo es la obtención de la independencia de Jarandilla, pero este es tema del siguiente capítulo.

4. LA INDEPENDENCIA Y EL SIGLO XIX

La centuria del Liberalismo y el triunfo de la burguesía se inicia para el Guijo de Santa Bárbara con el logro del título de villazgo en 1816. Sus 68 vecinos (272 habitantes), jornaleros la mayor parte, tuvieron que pagar 56.207 reales a la Corona por el privilegio de ser villa y no lugar. Hay que volver a recordar que la primera concesión tuvo lugar el 27 de junio de 1708 por el rey Felipe V. De esta no se pudo disfrutar más que un año, ya que en 1709 el citado monarca les quitó el real privilegio al no pagar la cuota fijada en razón de derechos de quindenios y media annata.

Tras Aldeanueva de la Vera que lo logró en 1802, los guijeños consiguieron su autonomía administrativa en 1816, dos años antes que lo lograra el pue- blo de Hervás. Se halla pues esta concesión dentro del ciclo de otorgamientos regios predecesores de la decisión de dar autonomía propia y no por gracia real a todos los ayuntamientos, hecho que llevan a cabo las constituciones liberales.

El documento de que hablamos se inicia con este encabezamiento: “Real Privilegio concedido por S. M. el 27 de agosto de 1816 al Guijo de eximirle y sacarle de la jurisdicción de Jarandilla, a quien estaba sujeto como barrio, haciéndose villa de por sí y sobre sí con jurisdicción civil y criminal, mero y mixto imperio en primera instancia, desde cuya época tomó el nombre de Guijo de Santa Bárbara…” (1) Estaba firmado en el palacio real de Madrid en la fecha arriba indicada. El texto en el que se halla incluye setenta folios donde se refleja todo el proceso que sigue a la concesión. Entre las muchas curiosidades que podemos encontrar están el nombre y apellido de sus vecinos, las calles, el amojonamiento y deslinde del término municipal, hito por hito, y lo que es más importante el cambio de denominación. (2)

Se citan las ocho calles de que se componía la población y que eran: La Fuente, Rollo, Mata, la Chorrera, Rincón, Iglesia, Monje y Lavadero. Hay una relación nominal de los 63 vecinos, pero lamentablemente sin especificar su cualificación y estratificación socio-profesional. Se fijan 20 mojones de deslinde del alfoz municipal en sus límites con Aldeanueva, Jarandilla y Losar. Tampoco hay una relación de vecinos propietarios que avalen el pago del título con sus bienes y garantizan los 56.207 reales al Rey. (3)

Completado el protocolo de concesión, en prueba de independencia y sin consulta a autoridad externa los vecinos reunidos a son de campana tañida en concejo abierto, el 14 de noviembre de 1816, eligieron a sus representantes. Su primer ayuntamiento como villa estuvo constituido por: Felipe Ovejero como alcalde del 1º voto, Melchor Castañares como alcalde del 2º voto, Pedro Martín como regidor del 1º voto, Lorenzo Jiménez como regidor del 2º voto, Santiago de la Calle procurador síndico general, Valentín Martín alcalde 1º de la hermandad, Bernardo Sánchez alcalde 2º de la hermandad, Evaristo Sánchez alguacil y Felipe Sánchez Yáñez escribano.

Esta corporación de ahora en adelante tenía competencia para imponer y cobrar los impuestos de pesas, tasas y medidas. Podían de igual modo multar a los que infringieran la ley dentro del término municipal. Se ordenaba también que como signos externos de desvinculación de Jarandilla se erigiesen el rollo picota y la horca.

Como anécdotas en este documento se coloca el apelativo de señor solo a los dos alcaldes elegidos, no a las otras autoridades electas. También apuntar que en la calle de la Iglesia vivía fray Tomás Bueno, religioso franciscano del convento sito en el camino de Jarandilla, que hacía de cura ecónomo. Así mismo contabilizábamos 11 viudas, 5 pobres de solemnidad y 4 menores. (4)

Poca efectividad práctica para población tendrá el título aludido ya que en 1834 el triunfo del liberalismo concedía lo mismo por ley a todas las agrupaciones poblacionales. Estuvo pues en vigor 18 años, un poco cara resulto la real gracia.

La población guijeña experimentó una evolución positiva a lo largo de esta centuria. El diccionario Miñano de 1826 nos decía que el número de vecinos era 78 y 346 los habitantes y la designaba como villa de realengo. En 1847 el diccionario de Madoz situaba la población en 85 vecinos y 465 habitantes. Los censos de población de 1857 y 1860 en adelante confirman esta tendencia, llegando a tener la villa 840 almas en el año 1900.

Madoz señala también los siguientes datos: Situado en una ladera al principio de las escabrosidades de la Sierra de Jaranda, entre dos gargantas, aislado y fuera de todo camino, está resguardado de los vientos del N. y E. por las altas sierras que la dominan. Con clima frío se padece como enfermedad general el bocio o papo, algunas pleuresías e intermitentes, siendo por lo demás sumamente sano; pues comúnmente llegan los hombres a 80 0 90 primaveras, habiendo años en que no se muere ninguno. Tiene 65 casas de 20 pies de altura y de construcción tosca, que forman calles mal empedradas y pendientes y una plaza irregular con un soportal en el que principió el año 1841 la casa ayuntamiento y cárcel, que aún no está concluida. Hay una escuela de primeras letras dotada con 450 reales de los fondos públicos a la que asisten 30 niños y 10 niñas, que satisfacen también una corta retribución.

Continua Madoz con la parroquia de la que ya hablamos en el capítulo precedente y luego prosigue: Se surte de aguas potables en una fuente a la entrada de la población, con sus pilones y caños, abundante y saludable. En la sierra de

Jaranda se halla enclavada la dehesa de propios de 500 fanegas de cabida, le bañan las gargantas de Jaranda y Jarandilleja que rodean al pueblo, otras dos se llaman Gargantón y Alzapiernas. Todas se destinan al riego por azuas y canales naturales y dan impulso a un molino harinero. Habla luego del terreno y sus producciones. Caminos hay únicamente el que va a Jarandilla, por el cual se entra y sale del pueblo. Habla después del correo, el comercio y la industria y en cuanto al presupuesto municipal se eleva a 8.704 reales, del que se pagan

2.200 al secretario y se cubre con el producto de la dehesa del baldío de propios que asciende a 2.650 reales, 300 de las fincas que hay aplicadas a la escuela, 400 de derechos de pesas y repartimiento vecinal. (5)

Si hay un fenómeno singular en la evolución histórica de España en la cen- turia que estudiamos ese es la desamortización de tierras de la Iglesia y de las corporaciones civiles. El siguiente gráfico puede ser ilustrativo de cómo afectó al Guijo esta medida del liberalismo. (6)

Propiedades desamortizadas en el Guijo de Santa Bárbara:

tabla 16-1El nombre y extensión de los bienes de propios y baldíos del pueblo eran los siguientes:

Jaranda………………36.000 áreas

Cuchillar……….……90.000        “

Arguijuela…………..120.000    “

Total de las tres…….246.000 áreas.

¿Qué nos apuntan los datos precedentes? Entiendo que las siguientes afirmaciones:

1)      Las propiedades pertenecientes al clero y la beneficencia eran mínimas, 12 fincas con una extensión de 150 áreas, todas se vendieron por unos 5.000 reales.

2)      Por el contrario las tres pertenecientes a los propios municipales superaban las 213.600 áreas, e incluso llegaban a 246.000 según otras fuentes. El remate de las de corporaciones civiles ascendió a 125.200 reales.

3)      Otra deducción que podemos extraer es la escasez de pujas que debió haber en las subastas por las tierras del clero, cuyo remate y tasación casi coinciden. Por el contrario en el precio de las tres dehesas boyales casi se triplica el precio del remate. Esto da pie a pensar que hubo competencia entre compradores en estas últimas.

De todo lo cual podemos extraer la mayor trascendencia que tuvo la desamortización civil de Madoz para el Guijo sobre la de Mendizábal que afectó mayormente a la Iglesia. Otro dato significativo es que no se vendieron casas en el pueblo, señal de que todas ellas eran de vecinos, no existiendo entonces ni siquiera vivienda del cura, ya que este era un fraile del cercano convento de San Francisco. Otro dato relevante es que no existían censos, es decir préstamos hipotecarios pendientes de satisfacer a las entidades desamortizadas, razón por la cual no aparece ni un real en esta partida.

En cuanto a los compradores de las propiedades citadas hay que señalar los siguientes: Con una finca rematada Francisco Arriba, Manuel Jiménez Santos, Manuel Muñoz Bello y su hermano Santiago Muñoz Bello. Con dos Antonio Modesto Jiménez, con tres Antonio Jiménez y con 5 Francisco Burcio. Este aunque compra más fincas adquiere menos extensión, siendo el máximo adquirente de propiedades Antonio Jiménez García. Este compró en 1859 por 45.100 reales el baldío de Jaranda. Hoy una Sociedad de Labradores regenta el citado baldío en régimen de proindiviso. (7)

Sergio Riesco Roche nos da una relación de tierras comunales (montes, terrenos comunales, baldíos y dehesas boyales) declaradas por los pueblos del Sexmo de Plasencia en 1856. En el caso del Guijo señala que había declaradas como comunales 3, una de ellas la dehesa boyal; la cabida de ellas sin la dehesa boyal era de 1.637 fanegas. (8) Cuando se hace en 1901 otra relación de montes y demás terrenos forestales sitos en el Guijo, y que fueron exceptuados de la desamortización por razones de utilidad pública, aparece Jaranda con un cabida total de 1.575 hectáreas. (9)

En la historia del Guijo de Santa Bárbara en el siglo XIX surge como figura destacada don Antonio Jiménez García, popularmente llamado El Abuelo Viejo. Es quizás el más grande de los guijeños de su tiempo por su gran contribución a la educación, la cultura, la religiosidad y el patrimonio del Guijo. Murió a los 88 años en 1898, después de haber sido alcalde, diputado provincial y caballero de la real orden de Carlos III. De ideología liberal, este filántropo personaje dejó una imborrable huella en su pueblo. Su esposa fue doña Josefa Santos. Ambos están enterrados en la ermita de Nª Sª de las Angustias, construcción del siglo XVIII. (10)

Hemos ahondado en la biografía de don Antonio Jiménez, que el 12 de marzo de 1829, tras las tres canónicas amonestaciones, se desposó con Josefa Santos Lorencia, hija legítima de José Santos y Dionisia Lorencia, naturales y vecinos del Guijo. Cuando se casó don Antonio su padre Alonso Jiménez había fallecido y su madre era Francisca García, natural de Navalmoral. En el libro de matrimonios de la parroquia en 1832 y 1835 hallamos sendas bodas de hermanos de don Antonio, llamados José y Andrés. Ambos se casan con mujeres guijeñas. Actúa en las tres bodas como párroco fray Pedro Merchán, fraile de San francisco. Hemos comprobado que en este pueblo los franciscanos hacen de curas ecónomos hasta 1850.

La lápida de Josefa Santos esposa del Abuelo Viejo, nos dice que falleció el 5 de abril de 1896, a los 84 años. El acta de defunción de don Antonio apunta que murió el 23 de enero de 1898, a las 11,30 horas por senectud y con 88 años. Testó habiendo dejado a favor de su alma el funeral acostumbrado y además cinco misas rezadas. Legó mediante escritura pública a la parroquia 4 acciones de Sierra para que perpetuamente se celebren cultos al Santísimo Sacramento. Se le enterró junto a su esposa en la ermita contigua al cementerio.

Familiares vinculados al Abuelo Viejo fueron Antonio Modesto Jiménez, su hijo, que falleció en 1900, siendo enterrado también en las Angustias. Agapito Esteban Jiménez, que falleció siendo alcalde en 1905, era hijo de Trinidad Jiménez Santos y por tanto nieto de don Antonio. Trinidad Jiménez tiene tam- bién una lápida en las Angustias, en la que señala que feneció en 1913 a los 76 años de edad. Así mismo en la referida ermita hallamos la lápida del maestro Quintín Moreno Poblador que falleció en 1898, a los 49 años, estaba casado con Felipa Jiménez, por tanto emparentado con nuestro personaje. En aquella está grabada la frase “sobre la muerte, no se muere quien tiene fe.”

Todos estos personajes se mueven en el entorno de don Antonio Jiménez, un hombre singular en la historia del Guijo. Una lápida en las Angustias refleja su ideario: “Ave María Purísima sin pecado concebida. Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Escuela de niños párvulos y adultos. Año 1880.”Todo un retrato de una época y un personaje benefactor de su pueblo. (11)

5. CALEIDOSCOPIO DE UNA POBLACIÓN

En 1890 Emilio Castelar, de camino hacia Yuste, visitó y ensalzó esta población cacereña. Percibe la belleza intrínseca de un núcleo urbano situado cerca de los 900 metros de altitud y que comprendiendo su término municipal una superficie de 35,1 Km2, recibía una pluviosidad cuya media anual ascendía a 1.100 mil. /m2. Todo ello creaba un paisaje agreste y dulce a la vez, remodelado por una geología y un clima específico. El político español nos dejó la impresión externa de un lugar como corresponde a una visita improvisada.

No fue esa la visión que en 1899 nos va proporcionar don José González Castro en su libro “Estudio clínico de fiebre tifoidea en el Guijo de Santa Bár- bara” publicado en Trujillo en 1902. En él nos apunta que el número de familias rondaba las 300, siendo su población de unos 820 habitantes; así mismo nos señala que las casas no pasaban de 200. Proporciona datos sobre la natalidad y sabemos por ellos que entre 1889 y 1898 hubo 334 nacimientos y las defuncio- nes no pasaron de 240, lo que explica un crecimiento vegetativo de 94 habitan- tes, acorde con la tendencia del siglo. La mayoría de las enfermedades, conclu- ye, son infecciosas y por tanto solucionables con higiene. Relaciona salud y enfermedad con condiciones geográficas, climáticas, alimentarias y otros factores sociales.

Hay que decir que el doctor González Castro, miembro de las academias de Medicina de Madrid y Barcelona, fue médico municipal del Guijo en estos años. Firmaba sus artículos con el apodo de “Crotóntilo” y es autor también de un libro poético de costumbres extremeñas titulado Briznas, Salamanca 1899. Es pues un claro exponente de médico regeneracionista, vinculado a la Revista Extremadura (1899-1911). En ella escribió los siguientes trabajos: Las Hurdes en el número 29, tomo III, año 1901. Contribuciones al estudio de la crisis agr ria en la provincia de Cáceres en el número 88, tomo VII, año 1905. Las Hurdes una solución que se impone en el tomo XX, año 1908. En 1902 dio a luz también un libro titulado “Un endemoniado. Contribución al estudio de las supersticiones extremeñas.”

Como podemos comprender fue un autentico hombre de su tiempo, sensible a los problemas sociales y humanos y enraizado en su contexto geográfico. Un auténtico lujo, quizás poco recordado en el Guijo y en la Vera en general. Si lo anterior es destacado será más sobresaliente su colaboración en la Encuesta que la sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid programa en 1901. Dirigían esta institución madrileña Rafael Salillas, autor de La Fascinación en España y como vicepresidente figuraba Julio Puyol.

El cuestionario fue enviado a 289 pueblos de toda España. En la provincia de Cáceres se designaron las siguientes poblaciones e informantes, a razón de uno por cada comarca o zona geográfica: Alcuescar, Rafael García Plata de Osma. Cáceres, Miguel Jiménez Aguirre. Casar de Cáceres, Publio Hurtado.

Guijo de Coria, desconocido. Guijo de Santa Bárbara, José González Castro. Hervás, Sergio Pesado Blanco. Las Hurdes, el anterior. Malpartida de Plasencia, Eduardo García Monje. Mata de Alcántara, Francisco Fernández Cabrera.

Pues bien las respuestas que dio el Guijo de Santa Bárbara fueron las que proporcionó en aquel año su médico titular el doctor González Castro. Desde 1887 hasta 1902, por tanto en la época de la encuesta, fue párroco en el pueblo don Juan Mateos Muñoz, con el cual “Crotóntilo” tendrá algunos desencuentros.

Pero digamos algo sobre la encuesta del Ateneo. En el pensamiento de comienzos del siglo XX algunas mentes vanguardistas sostenían “que lo esencialmente constitutivo del hombre no es su naturaleza social, esto es propio -en sentido amplio- de muchos animales, diminutos como la hormiga, intermedios como los monos y voluminosos como los elefantes; el hombre es fundamental y radicalmente cultura y, en esencia, ser humano es sentir la imperiosa necesidad de otorgar sentido y valor racional, arbitrario y simbólico a las cosas, lo que viene el hombre realizando hace ya al menos 100.000 años…Específicamente humanos son las emociones, como la culpabilidad y el remordimiento, los derechos morales y las obligaciones éticas, el arte y la vida espiritual.” (1)

Muy cerca de estos planteamientos pululaba el titular de la medicina en el Guijo. De ahí que la posibilidad que sus amigos del Ateneo le brindaron de responder a la encuesta la encontrara propicia para poner de manifiesto cómo eran las gentes con las que convivía. Esta información sobre el ciclo vital en España fue calificada por investigadores extranjeros (J. M. Foster: Culture and conquest, Chicago 1960) como la más extensa que existió en Europa sobre el tema.

El material que ha llegado hasta nosotros es una transposición de los originales que poseía el Ateneo de Madrid, desaparecidos durante la última guerra civil, y conservados actualmente en el Museo Nacional de Antropología. Se guarda esta copia en forma de papeletas de tamaño medio cuarto, en un cajón con tapadera que mide 85x65x23 cms. La información allí contenida se obtuvo utilizando un cuestionario que confeccionaron en 1901 los señores Salillas, Puyol, Bernardo de Quirós, García Herreros, Pedregal y Camarón y fue enviado a los corresponsales provinciales del Ateneo para ser contestado. De esta labor se obtuvieron 289 contestaciones, escritas en 19.630 papeletas, que obraron en el Ateneo almacenadas en carpetas, hasta que se produjo el extravío. El fichero que hoy se conserva fue cedido en 1922 a la Sociedad Española de Antropología, Etnologías y Prehistoria. (2)

Y prosigue Limón Delgado: La obtención de datos fue llevada a cabo mediante un método de encuesta a distancia que no poseyó las garantías de fiabilidad que exige hoy la recopilación de datos. El método estuvo muy en boga en tiempos del evolucionismo uniformísta y fue también ampliamente utilizado por la corriente histórico-cultural. El trabajo de campo sistemático y directo no se generalizaría hasta que la etnología europea reciba la influencia pragmática de F. Boas. Este es el principal reparo metodológico que hay que hacer al material. En todo caso esta encuesta es un hito en el campo de la Etnohistoria. (3)

La encuesta como método empleado en investigación era habitual desde el Renacimiento y como ejemplo tenemos las Relaciones Topográficas de Felipe II . Le siguen las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, el Interrogatorio de Tomás López (1780) o el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura en 1791. Los grandes diccionarios de Miñano o Madoz utilizan el mismo método. Don Ramón Martínez ya había publicado un cuestionario de costumbres del pueblo extremeño en el año 1883, que se utilizó en el Ateneo. Ahora bien, este último, por su carácter general, alcanza el zenit de calidad científica en esta forma de investigación (Manuel Bergés Soriano en su prólogo a la obra citada de A. Limón Delgado).

Nos encontramos pues con una nueva rama del saber que algunos denominan Demosofía: Debemos subrayar también que el método empleado integraba preguntas abiertas, que dan contestaciones amplias, con informaciones tanto de los corresponsales en cada población como de las personas entrevistadas. Así pues la encuesta combina el método de cuestionario a distancia y la entrevista personal. Los informadores de la encuesta en Extremadura son gentes progresistas, liberales y republicanos afines al regeneracionismo. En el caso del Guijo de Santa Bárbara la información que se facilita se toma como un todo comarcal, en este caso de la Vera. En nuestro pueblo se dieron las siguientes respuestas: sobre el nacimiento 23, del matrimonio 59 y sobre defunciones 37. Total 119, siendo el pueblo que más responde de toda Extremadura. (4)

La encuesta de que estamos hablando sobre los ciclos vitales del ser humano se centró en: a) El nacimiento: Concepción, gestación, alumbramiento, hijos legítimos e ilegítimos, bautizo, refranes y consejas. b) El matrimonio: Noviazgo, capitulaciones, amonestaciones, boda, familia, adopción, adulterio, separación, uniones ilegítimas, asociaciones de casados, refranes y consejas. c) La defunción: Prevenciones para la muerte, defunción, entierro, prácticas post mortem, culto a los muertos, cementerios, refranes y consejas.

Ya dijimos que el total de las respuestas que el médico proporciona al Ateneo son 119. La mayor parte sobre el matrimonio, seguido de defunciones, siendo el número menor las de nacimiento. Aquí obviamente no podemos entrar en el detalle y análisis de todas las respuestas que proporcionó don José. Se saldría de los objetivos de este trabajo, que trata de trazar un panorama histórico sobre el Guijo de Santa Bárbara. Por ello extraeremos a continuación algunas muestras significativas de los tres ciclos vitales. (5)

I)  Nacimiento. En este ciclo se formulan 28 preguntas, de las cuales se responden 23, lo que da un índice alto de contestaciones. Hemos seleccionado dos respuestas como muestra:

I-B-c) Vaticinios respecto al sexo del que va nacer: Lo hacen las parteras y comadres. Se diagnostica según con qué pié se entra en casa, si es con el izquierdo será hembra, con el derecho varón. Si la primera falta la tuvo en luna nueva y con vómitos varón, en luna menguante hembra. Si es parto duro y difícil varón seguro.

I-C-e) Tratamiento posterior hacia la parida: Se la somete a una severa dieta de caldos durante los siete primeros días. Se piensa que no debe tomar lecho antes de los 40 días. El resto de la alimentación es de huevos, chocolate y la indispensable gallina. La cuarentena en las clases pobres se reduce a 2 o 3 días, tras lo cual vuelven a sus ocupaciones.

II)  Matrimonio. En este segundo ciclo vital se formularon 78 interrogantes de las cuales se responde a 59, más de la mitad, lo cual le confiere una fiabilidad alta. Hemos seleccionado como ejemplo otras dos contestaciones.

II-A-j) Importancia que se da a la edad de casarse y condiciones de los novios: Se aprecia mucho las condiciones físicas para el trabajo de la tierra muy accidentada. Los mozos mal constituidos o débiles encuentran novia con dificultad. El hombre se casa a los 23 o 24 años y la mujer de 16 a 20. Son mujeres a los 11 años. Se cantan estas coplas:

No te cases con cabreros que son brutos y animales

Que comen en los calderos y duermen en los corrales

No te cases con cabreros que huelen a pelliquina

Cásate con labradores que huelen a rosa fina.

II-D-a) Designación de padrinos: A ser posible lo son los que fueron del bautismo. Después elige el novio entre parientes o amigos. La novia no elige nunca a los padrinos, pues tienen muy presente el refrán “en la boda de mal aliño, de parte de la novia son los padrinos.” La obligación de estos es pagar los derechos de la iglesia y llevar a comer a los novios a sus casas respectivas.

III)  Defunción. Para esta etapa de la existencia se hicieron 53 preguntas, a las cuales se respondieron 37, también un índice significativo. Veamos las dos respuestas que hemos elegido:

III-B-a) Agonía: Es triste pero debo consignar que algunos párrocos cobran honorarios por las visitas que hacen a los agonizantes, son pocos pero hay más de uno. Hay personas piadosas, mujeres generalmente, que leen a los moribundos trozos escogidos que dispongan el espíritu para la partida al otro mundo. Hay también la costumbre de encender candiles momentos antes de expirar. Muchas personas íntimas y extrañas asisten al agonizante. Cuando se trata de niños al llegar al periodo agónico una mujer los toma de brazos de la madre y ya no los deja hasta que expira. No hay toque de agonía.

III-C-a) Prevenciones para el entierro: Generalmente se verifica el entierro a la puesta del sol a fin de no interrumpir los trabajos agrícolas. Se dan toques repetidos de campana para avisar a los cofrades que están en el campo. Los huéspedes forasteros no se hospedan en la casa mortuoria, sí con parientes o amigos.

No me resisto a incluir aquí el juicio personal que el doctor González Castro formula cuando redacta la respuesta a la pregunta II-E-a-2, sobre la consideración de los hijos por sus padres: Hasta que no alcanzan cierta edad los hijos no inspiran grandes afectos. Hay exceso de utilitarismo. Muchas veces al ver entrar a padres en mi despacho solicitando el certificado de defunción de algún hijo pequeño, se me anega el alma de amargura considerando la indiferencia con que lo piden; en ocasiones con la sonrisa en los labios; y no es que dejen de poseer estas gentes sentimientos cristianos; es que padecen un embotamiento de la sensibilidad que les hace mostrarse indiferentes para todo, lo mismo para lo agradable que para lo adverso. Desde los 6 o 7 años son utilizados los niños para llevar comida y recados. Son bien tratados por los padres.

En todas estas muestras deducimos cómo era un pueblo y la comarca en la que se ubicaba. Nos hablan de los sentimientos, tradiciones, costumbres y normas de comportamiento. Observamos también la sociedad que existía, dominantemente agropecuaria. La imagen general que producen las respuestas dadas por el Guijo de Santa Bárbara y la Vera en general era la de una sociedad de labradores, de pequeña y mediana propiedad, con pocos ganaderos, en su mayoría cabreros. Estos son por lo general poco apreciados por el conjunto social. La falta de higiene y los atavismos religiosos y morales eran las principales lacras denunciadas por facultativo guijeño.

No nos cabe duda de que, para la época en que fue redactado, este cuestionario del Ateneo de Madrid es un instrumento de gran valor científico y social, y aún nos atreveríamos a aventurar que es una pieza histórica por su sistemática y meticulosidad, solo comparable a las encuestas contemporáneas redactadas por sir James Frazer. (6) Para el Guijo de Santa Bárbara es un documento excepcional.

6. CAMINO DEL SIGLO XXI

Nos han servido para la elaboración de este capítulo los libros sacramentales de la Parroquia del Guijo. Esta ha sido servida por diferentes párrocos, entre los que destacamos a Juan Mateos Muñoz que lo fue desde 1887 hasta bien entrado el siglo XX. Le siguen Julián Vicente Garzón que lo fue más de 21 años, Ascensio Gorostidi Altuna (1951-1966), Valentín Soria Sánchez, Esteban Díaz y López, José Antonio Esteban, Pedro Ciprián Mata, Miguel Galiano Pérez Y Eusebio Vega Herrero, que lo es desde 1997. (1)

También hemos utilizado para este apartado los libros de plenos del Ayuntamiento desde el año 1901 en adelante, que es el periodo del que se conservan. Si los libros eclesiásticos son básicos para analizar la demografía guijeña, los del ayuntamiento nos reflejan el día a día de la vida colectiva, así como la incidencia que los acontecimientos regionales o nacionales tienen en el pueblo. La evolución de la población guijeña desde 1857 ha sido la siguiente:

Año                          Poblacion           Hogares

1857                             500                     124

1900                            894                     252

1950                          1056                     258

2001                             496                    184

Estos datos se ajustan a los que nos dan los libros sacramentales. Observamos un aumento demográfico, causado exclusivamente por el crecimiento vegetativo, desde 1857 hasta 1910. Hay un descenso leve en los dos decenios siguientes generados por enfermedades (gripe y paludismo endémico) y la emigración, y un repunte hasta 1940 en que se logra el tope de población de este núcleo verato, los 1075 habitantes. La guerra civil solo causa seis defunciones de combatientes en 1937 y tres en 1938, por supuesto en el bando nacional, todos ellos fueron enterrados en los lugares en que fallecieron. Pero a partir de 1950, sobre todo por la emigración, el descenso poblacional en su cómputo total es continuo, pasando de los 1056 en 1950 hasta los 469 del año 2001. Una pérdida cercana al 70% de habitantes.

Estos datos se pueden corroborar con las muestras que proporcionamos a continuación extraídos de los ya mencionados libros sacramentales:

Matrimonios:

Año:        1936  1940  1945 1950…1980  1985 1990 1995 2000 2005 2010

Nº               1          13        7       11          4          2      5          3          1          4        0 ?

Bautismos:

Año      1936 1940  1945 1950…1980  1985  1990 1995 2000 2005 2010

Nº           37         41       36      24          9         4          3        6          8         3       3 ?

Estos datos corroboran las características demográficas antes apuntadas y nos hablan de la fuerte incidencia que la emigración a otras zonas de España y al extranjero ha tenido sobre la población guijeña. Aun así las pérdidas no han sido tan drásticas como las habidas en otras comarcas españolas.

¿Qué situación poblacional observamos sobre esta realidad demográfica? Lo vamos a expresar a través de lo que apuntan diferentes fuentes de información. La Enciclopedia Espasa Calpe editada en Madrid en 1925 nos dice en el tomo XXVII sobre el Guijo: Municipio con 340 edificios y albergues aislados. El censo de 1920 le otorga 971 habitantes. Produce vino, aceite y patatas. Buena iglesia parroquial dedicada a Santa Bárbara. Fue barrio de Jarandilla hasta 1816 en que adquirió el título de villa. La población es eminentemente agropecuaria.

En los años treinta del siglo XX el Censo de campesinos de la provincia de Cáceres (1933-35) nos daba este perfil socio-profesional: (2)

 

Municipio……….Guijo

P. Judicial……….Jarandilla

Población………..839

Braceros…………134

Soc. Obreras……..0

Peq. Propiet………112

Arrendatarios……. 35

El Diccionario Geográfico de España de 1959 nos da en su volumen X, página 495 los siguientes datos:

Pueblo situado a 800 metros de altitud y una extensión de 34,7 kms2. Tiene

3.000 has. de terrenos sin cultivar poblados de robles. La propiedad de la tierra cultivada está muy repartida. Las parcelas de una extensión media de 0,25 ha. son de forma alargada y están cercadas. Hay 250 has. de terrenos de regadío y se riegan con aguas de fuentes y arroyos. Se destinan 125 has. a tabaco, 50 a patatas, 10 a alubias y 65 a pastos, con los siguientes índices de producción por ha. ; tabaco 15 qm. patatas 70 y alubias 10. El precio de una ha. de esta clase de terrenos es de 40.000 pesetas. En secano se destinan 2 has. a trigo, 2 a centeno y 6 a cebada. El viñedo ocupa 3 has. Se destinan a olivar 15 has. Con una producción por ha. de 20 qm. El prado se aprovecha a diente y se le da un corte al año. Ganadería: 24 cabezas de ganado mular, 92 de caballar, 263 de vacuno, 89 asnal, 500 de cerda, 2.648 lanar y 500 cabrío. Pesca de trucha preferentemente. La industria cuenta con dos almazaras, un molino de piensos y 2 tahonas, y el comercio con 8 establecimientos. Una carretera le une a Jarandilla y tiene cartería y central telefónica. La población es de 1.056 habitantes y se registra una leve emigración a Madrid y Francia. Consta el pueblo de 244 edificios destinados a vivienda y dos a otros usos. Las calles están pavimentadas. Hay plaza de toros, un cine y un salón de baile. Hay así mismo 4 escuelas, médico, veterinario y un párroco.

La última información que recogemos es la que en 1991 nos proporcionó la Gran Enciclopedia Extremeña en su volumen V, páginas 244 y 245. Insertamos algunos datos, complementarios de los dados anteriormente: El clima es de tipo continental templado. La temperatura media anual es de 14,2 º. Los inviernos suelen ser suaves con una temperatura media de 6,8º, alcanzando las mínimas absolutas -5,3º. El verano es seco y templado con una temperatura media estacional de 22,6º y una máxima absoluta de 36,3º. La precipitación media anual es de 1.147 mm. La estación más lluviosa es el invierno con 381,8 mm. Y la más seca el verano con 67,9 mm. Abundan los castañares, robledales y alcornocales, junto al matorral: brezo, madroñeras, tojo, aulaga, etc. La tasa de actividad en 1986 es muy alta con un valor de 50,45 %. En la distribución por sectores se observa un predominio del primario que acoge al 63,1 % de la población activa, seguido de lejos por los servicios 21,7%, la construcción 8,8% y la industria 6,4%. La superficie labrada representa solo el 15,4 % del término municipal. Entre los cultivos destacan el olivar (111 has.) y los herbáceos (85 has.). El 85 % de la superficie cultivada es explotada directamente por los propietarios. El resto del territorio 84,6 % tiene una dedicación ganadera al estar conformados por pastizales. Entre las 262 unidades de ganado mayor censadas, sobresalen el ovino (180) y el bovino (38).

Para analizar la vida colectiva del Guijo a lo largo del siglo XX hemos recurrido a las actas de los plenos del Ayuntamiento, haciendo tres muestras que creemos representativas. Una de 1901 a 1907, la segunda de 1927 a 1941, y la tercera el periodo 1967 a 1981. Las dos últimas nos han servido para analizar cuál fue la incidencia que tuvo en la población la Segunda República, la Guerra Civil y la Transición a la Democracia. Veamos las singularidades de cada una de las muestras elegidas. (3)

Se inicia el siglo XX siendo alcalde Benito García Jiménez que permanece hasta 1902. De secretario actuaba Hipólito Parrón Mateos que permanecerá en este puesto hasta 1906 por su traslado a Aldeanueva, pueblo del que era natural. Permaneció en el Guijo 24 años. Fue sustituido por el guijeño Lope Antero Moreno en 1906. Al frente de la alcaldía le sucedió Agapito Esteban Jiménez de 1902 a 1905 año en el que fallece. En marzo de este año es elegido Antonio Bermejo Jiménez, que se mantiene en el cargo hasta enero de 1906 en que es elegido Domingo Jiménez Arribas al frente de un ayuntamiento con mayoría absoluta del partido liberal.

Los temas que abordan los distintos equipos municipales en este periodo son: Asuntos del sexmo de Plasencia, encargo a los concejales de los cauces de las aguas de riego, preocupación por los temas educativos, nombramiento de médico por renuncia del doctor González Castro, designación de las comisiones de Hacienda, Beneficencia Policía y Abastos, relaciones con la parroquia y especialmente con el cura don Juan Mateos con el cual hay frecuentes discrepancias, arreglo de las fuentes públicas del Monje y de la Chorrera, arriendo de la pesca en la garganta de Jaranda, adhesión a la solicitud del ferrocarril de Villa del Prado a Plasencia por la Vera, entre otros temas. El número de concejales que le correspondía era de 8, al superar la población los 800 habitantes. (4)

La evolución de los cargos municipales a partir de 1927 reviste una mayor complejidad. En esa fecha es alcalde el médico titular Julio Sánchez Prieto que permanecerá en el puesto hasta 1930, en que es sustituido por Vicente de la Fuente Martín. Este continúa  hasta el 17 de abril de 1931 en que se proclama la República y es elegido el reformista Emilio de la Calle Esteban. Poco permanece en el puesto por cuanto por orden del Gobierno Civil se constituye una comisión gestora presidida por Miguel García Bermejo. En enero de 1933 otra comisión gestora nombrada por la autoridad provincial designa al maestro Francisco Rodríguez Rodríguez alcalde. Será sustituido tras las elecciones de abril de ese año por Constantino Jiménez Bermejo, que permanecerá hasta enero de 1935. De nuevo una decisión del gobernador eleva a máxima autoridad de la villa a Felipe Rodríguez Boñal. Su mandato será también corto ya que tras las elecciones de 1936 ha de ceder el puesto a José Román Ropero designado también por Cáceres. Esta situación hace crisis el 3 de agosto de 1936 en que un brigada de la guardia civil destituye al ayuntamiento republicano y forma una comisión gestora que elige como alcalde a Agapito Jiménez Esteban, que lo seguirá siendo durante la guerra y en 1941 aun continuaba.

Esta situación de provisionalidad del consistorio guijeño es la nota característica de los ayuntamientos de 1930 a 1936. La intervención de la autoridad provincial es la constante tanto en el bienio 1931-33, como en el periodo posterior a 1934. Esta falta de continuidad en el máximo cargo local no impide la gestión dado que en la secretaría hay mínimos cambios. Cuando fallece el secretario titular Lope Antero en 1932 le sustituye provisionalmente su hijo Luís Antero de Arribas, hasta que toma posesión en 1933 Francisco Sánchez Bravo, que en 1941 permanecía aún en la secretaria.

Por todo ello la administración local sigue su curso. Se nombran para los repartimientos de contribuciones a distintas comisiones de propietarios e industriales, se otorga licencia para la construcción de una central eléctrica, se adhie- ren al homenaje que la comarca tributa al ingeniero de montes Francisco Sanz, se aprueba que una empresa de Piornal construya la carretera a Jarandilla, se hacen socios de la Asociación de Ganaderos del Reino sucesora de la antigua Mesta, se acepta instalar el teléfono y el telégrafo público, se piden nuevas escuelas y el inspector Adolfo Maíllo les comunica la concesión de una de párvulos, acuerdo con los apoderados de la Sierra para que esta use las coladas y pastos de las vías públicas durante 5 años a cambio de una retribución, se adhieren en 1934 a la petición de que se construya el pantano de Rosarito, se pide en 1936 la entrega de tierras a los campesinos que no las posean y se solicita la construcción de una carretera al cerro Parral en 1936, entre otras cosas.

Tras la sublevación de julio de 1936 se decide cambiar los nombres de las calles, dándoles apelativos de generales, se entroniza el Sagrado Corazón de Jesús en el salón de plenos del Ayuntamiento, se hacen reformas en las escuelas, se arregla y repara el lavadero público y se aceptan obras de regadío en el baldío de Torreseca, en el que el Guijo tiene participación.

Hay que señalar que en el presupuesto municipal de este periodo la mayor parte del mismo proviene de imposiciones municipales, es decir contribuciones directas. Por ejemplo, en 1932 del total de ingresos, 17.979 pesetas, 12.046 proceden de aportaciones de mayores contribuyentes. Los gastos van dirigidos a partidas como: personal, beneficencia, policía y obligaciones generales. Esta dependencia de los propietarios, máximos contribuidores a las arcas municipales, explica en parte el control del municipio por las élites locales, más que el sistema electoral viciado o intervenido por el gobierno civil en múltiples formas y circunstancias.

El último periodo estudiado de las actas de los plenos municipales nos proporciona más estabilidad en los cargos públicos. Tres alcaldes se suceden en estos años. En agosto de 1967 regentaba el Ayuntamiento el médico titular Rafael Blanco Martín al que sucede en 1973 Antonio de la Calle Jiménez, que permanecerá hasta 1979. Tras las elecciones de este año accede a la alcaldía Victoriano de la Calle Pérez al frente de una agrupación de electores, en 1981 lo seguía siendo. Mayor continuidad se da en la secretaría, donde permanece desde 1967 Pedro de la Cámara Segura hasta que en septiembre de 1981 le sustituye accidentalmente Mercedes Jiménez Sánchez.

Las actividades de este periodo son predominantemente técnicas o administrativas. Entre las mismas caben citarse: la aprobación de planes anuales de obras, la oposición de la Corporación al trasvase Tajo- Segura, la construcción de un nuevo ayuntamiento, el rechazo a la petición del curato de que el cementerio sea parroquial, subvencionar al patronato del Colegio Universitario de Cáceres, adhesión a la Mancomunidad de la Vera, abastecimiento de agua y pavimentación de calles, adquisición de un armario específico para archivo de los documentos oficiales, adhesión a la petición de un ambulatorio de la Seguridad Social en la comarca, proyecto de delimitación del suelo urbano ya que no había plan general de ordenación urbana, solicitud de una piscina en el plan 1977, se crea una Biblioteca Municipal, se acuerda en 1979 cambiar el nombre de las calles devolviéndoles el que tenían en 1936 y creación de un club de ancianos en el antiguo ayuntamiento, entre otras disposiciones.

Muchas de estas peticiones solo podrían ser llevadas a término con ayudas de la Diputación Provincial o a través de planes nacionales de actuación. Ello era así dado el raquitismo presupuestario que sufrían las corporaciones locales. Una muestra puede ser el presupuesto municipal del Guijo en 1977. Los ingresos ascendían a 1.597.624 pesetas de las cuales 654.866 procedían de tasas y otros ingresos, y por subvenciones y participaciones 387.296. En cuanto a los gastos 1.062.143 pesetas se dedicaban a personal. Como vemos el margen de maniobra para llevar a cabo obras y servicios de cierta envergadura era limitadísimo. Este era uno de los problemas serios que tenían y tienen las citadas corporaciones y que les sumen constantemente en el endeudamiento y la precariedad.

Desde el año 2003 el Guijo de Santa Bárbara posee bandera y escudo propios. Este se halla partido. El primer campo está jaquelado de ocho puntos de azur y siete puntos de plata. El segundo, de gules, tiene una torre de oro mazonada de sable y aclarada de azur. Le cubre una corona real cerrada. Ambos símbolos fueron aprobados por el Consistorio y publicados en el diario oficial de Extremadura.

Si la historia y las gentes del Guijo de Santa Bárbara son destacadas y singulares no lo es menos su geografía. La contemplación del paisaje desde cualquier posición con la garganta de Jaranda sesgando y dando forma al rosario de montes que la enmarcan, no dejan de cautivar al viajero sensible a todo lo que nos ofrece la madre naturaleza.

La mencionada garganta que nace próxima a la Portilla de su nombre, a más de 2000 metros de altura, recibe por la derecha los arroyos del Horco, Bierzo, Cibuta y la Somera, mientras que por la izquierda gana las aguas del Hoci- no, el Campanario y Jarandilleja. El alfoz municipal está delimitado por un conjunto de altitudes que le dan forma y belleza especial. Mencionaremos algunas de ellas. (5)

Superan los 1000 metros las Chozas, Cabezo, Picorzos, Cuerda del Rayo, Picelguijo, el Hueco, el Toril, collao de los Canchos, cuerda del Moro, canchal de la Maleza, corte de Cotriverde, los Migueles, el Refugio, las Cocinillas y

Fuente del Pollo, entre otros. Y todo ello sin mencionar parajes maravillosos

como el que rodea el charco de Trabuquete en plena garganta de Jaranda a 1005 metros o el Refugio de las Nieves. Deambular por sus calles y caminar sus senderos y coladas es un retorno a la Historia y un auténtico placer de dioses.

7. EPÍLOGO ABIERTO

Las páginas precedentes son un intento de aproximación a la Historia del Guijo de Santa Bárbara. No es la historia del referido pueblo. La definitiva será la acumulación continua y progresiva de investigaciones que seguro se han de llevar a cabo en adelante. Mi propósito ha sido ratificarme en mi teoría de que todos los pueblos tienen historia, poseen un pasado más o menos oculto. Desentrañarlo es función del historiador y a la vez su responsabilidad. Esta debe estar guiada por la objetividad o al menos el intento por buscarla. También deben acompañarle un buen estudio de las fuentes documentales y una acertada metodología. Con todo ello se consiguen los objetivos propuestos.

Personalmente pienso que el hombre conoce y progresa por comparación. Contrapesando lo que sabe con lo que busca, la síntesis es el progreso del conocimiento y con ello el desarrollo de la Humanidad. Esta metodología, ya empleada en mi libro “Aldeanueva de la Vera un pueblo con Historia,” creo que me ha servido en este acercamiento reflexivo e intelectual a un pueblo para mí cercano en el espacio y el ámbito de las emociones. Todavía recuerdo el contacto con sus gentes, amables y sencillas, pero también orgullosas de su manera de ser y vivir.

Mis frecuentes acercamientos al Guijo de Santa Bárbara me recuerdan a las golosas del refranero, que bajaban al convento de San Francisco a comer el chocolate que a los frailes les sobraba. Algo parecido me sucede a mí en mi aproximación a este pueblo, el más bello y entrañable de la Vera. Me gustaría haber desentrañado algo de su pasado. Con este propósito se han elaborado estas páginas.

Notas

Capítulo 3

(1)        Azedo de la Berrueza G.: Amenidades y florestas de la Vera. Madrid 1667. Páginas 120-121.

(2)        Interrogatorio de Tomás López 1780. Biblioteca Nacional de Madrid. Manuscrito 20263/17.

(3)        Azedo de la Berrueza G.: Ob. Cit. Página 31.

(4)        Interrogatorio de Tomás López 1780. Respuesta 7ª.

(5)        Es el caso de Piornal y Aldeanueva de la Vera. Sobre este pueblo véase mi estudio: Aldeanueva de la Vera un pueblo con historia. 2009.

(6)        García Mogollón F. J.: Viaje artístico por los pueblos de la Vera (Cáceres). Catálogo monumental. Madrid 1988. Página 237.

(7)        García Mogollón F. J.: Ob. Cit. Página 237.

(8)        Martín Martín Teodoro: El convento de Santa Catalina de la Vera. Editorial San Esteban. Salamanca 2001. En el Archivo parroquial se halla hoy día un legajo manuscrito con las Ordenanzas de la Cofradía de Santa Bárbara de 1762, patrona de la población. La última estrofa de los cantares o gozos dedicados a la misma dice así:

Santa Bárbara en El Guijo

Auxiliaste a dos infantes,

Del fuego salen triunfantes

y en tu Torre das cobijo.

A este pueblo lleva al Hijo,

Oh Patrona poderosa.

Interrogatorio de Tomás López 1780. 15 respuestas.

Capítulo 4

(1)        Real Privilegio de villazgo concedido al Guijo de Santa Bárbara. Archivo Municipal del Guijo. Una edición del mismo fue realizada por Eulogio López Moreno el año 2008.

(2)        López Moreno E.: Documento de la independencia del Guijo de Santa Bárbara, año 1816. Presentación.

(3)        Para facilitar la lectura en los documentos originales hacemos la transcripción al castellano actual.

(4)        López Moreno E.: Ob. Cit. Página 16 y siguientes.

(5)        Diccionario  histórico-geográfico  de  España  de  Pascual  Madoz.  Madrid  1847.  Tomo  IX, página 79.

(6)        Martín Martín Teodoro: La desamortización en la región de la Vera. Revista de Estudios Extremeños. Badajoz 1972. Vol. XXVII, nº 2. Página 386.

(7)        Martín Martín Teodoro: La desamortización… Página 393.

(8)        Riesco Roche S.: El sexmo de Plasencia. Institución Cultural El Brocense. Cáceres 2002. Página 139.

(9)        Riesco Roche S.: Ob. Cit. Página 151.

10) Serradilla Muñoz J. V.: Pueblos en blanco y negro de la Vera. Guijo de Santa Bárbara. División Editorial. Navalmoral de la Mata 1998. Página 51. Para la comprobación de estos datos remito a los libros sacramentales de la parroquia y a las lápidas hoy existentes en Las Angustias.

Capítulo 5

(1)        Lisón Tolosana Carmelo y otros: Introducción a la Antropología Social y Cultural. Teoría, método y práctica. Akal. Madrid 2007. Página 19. Este autor ya escribió en la Revista Española de Opinión Pública nº 12, 1968 un artículo titulado: Una gran encuesta de 1901.

(2)        Limón Delgado A.: Avance de la edición crítica sobre la Encuesta del Ateneo de Madrid. Santander 1976. Página 305.

(3)        Limón Delgado A.: Ob. Cit. Página 307.

(4)        Marcos Arévalo J.: La construcción de la Antropología Social en Extremadura. Editora Regional. Cáceres 1995. Páginas 544 a 551.

(5)        Las respuestas se hallan en la sección Encuesta del Ateneo de Madrid del Museo Nacional de Antropología. Signatura Cáceres, 12.1.

(6)        Limón Delgado A.: Ob. Cit. Página 321.

Capítulo 6

(1)        A reseñar que en 1962 el párroco Arsenio Gorostidi inicia a 1600 metros de altura la construcción de la ermita-refugio dedicada a Nª Sª de las Nieves.

(2)        Riesco Roche S.: La reforma agraria y los orígenes de la guerra civil. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid 2006. Página 390, apéndice 3.

(3)        Es mi deseo agradecer las facilidades que en el Ayuntamiento me proporcionaron el alcalde Francisco Bernardo Huerta y su mujer Mercedes Jiménez. Igualmente debo estar reconocido a Eusebio Vega Herrero, rector de la parroquia, por las facilidades que me dio para consultar su archivo.

(4)        La colaboración entre la sociedad Sierra de Jaranda y el Ayuntamiento ha sido constante. Aquella utilizaba los locales del Concejo para celebrar sus reuniones. En contrapartida hay donaciones al Municipio anualmente. Sea un ejemplo la que realizan el 1º de agosto de 1906, por valor de 250 pesetas y que hace el depositario de la Sierra Cipriano Jiménez Pérez.

(5)        Los datos de alturas de estas elevaciones los hemos tomado de la Enciclopedia de la Vera y la Sierra de Gredos, editada por La Vera. Jaraíz 1994. Volumen I. Página 71 y siguientes.

Oct 012010
 

Teodoro Martín Martín.

Para descubrir las facetas más interesantes de una comunidad lo mejor es recurrir a sus propias producciones documentales reflejadas, en el caso de Yuste, en las actas de sus capítulos y el libro de costumbres. Lamentablemente no contamos con esa fundamental fuente de información por razones que se explicitan en otras páginas de este trabajo. Ello nos impide consignar el paso a paso de los monjes en el transcurso de los días y la vida habitual de la comunidad.

No obstante podemos paliar algo esta laguna consultando las actas de los capítulos generales de la orden que se celebraban cada tres años, en Lupiana preferentemente. Esta fuente se halla repartida entre el Archivo General de Palacio en Madrid y el Monasterio de Santa María del Parral en Segovia. A ella vamos a recurrir, sobre todo a las que tienen rótulos de Yuste, a través de una selección de muestras referidas a tres periodos significativos: 1540-1561, 1576- 1642 y 1817-1834.

La información de estas actas es diversa. Unos datos hacen referencia a la representación de cada cenobio, otros a los nombramientos de cargos u oficios de la orden y en tercer lugar las respuestas que la propia organización hace ante las demandas de los conventos. Estos últimos quizás sean los aspectos más sugerentes sobre las ideas, creencias y actitudes de los monjes que oraban en este rincón de La Vera.

A continuación vamos a extraer la información que estimamos de más interés para conocer la representación de nuestra comunidad en los concilios de la orden y después, a través de sus rótulos, seleccionaremos los temas y asuntos que más preocupaban a los frailes de Yuste. No debemos olvidar que los periodos que aquí no estudiamos fueron también de gran vitalidad para nuestro monasterio. Por ejemplo en el capítulo general celebrado en Lupiana el 20 de abril de 1573, fray Juan de Yuste era general de la orden y el secretario del capítulo fue fray Nuño de Henao, prior de San Jerónimo de Yuste1.

Representación de Yuste en los capítulos generales analizados

Tabla 3 -1

Son rasgos característicos de estos capítulos, que se celebraron casi todos en Lupiana (Guadalajara), alguno de ellos en Avila y tenían lugar en primavera meses de abril o mayo. Era preceptivo que se celebrasen en la tercera doménica después de Pascua de Resurrección. Rigurosamente se convocaban cada tres años. En cuanto al nombramiento de frailes de Yuste en estos capítulos citaríamos el de definidor para Martín de Trujillo en 1540, la designación de Francisco de la Trinidad como definidor en 1549 y visitador de Aragón (1552). Ningún monje de Yuste es designado para cargos de la orden en el periodo 1576-1642 y en la etapa final.

Entre capítulos generales el máximo representante de la orden jerónima podía convocar capítulos privados para temas específicos, de menor rango, nunca extraordinarios. En ellos se tomaban decisiones muy dispares, como la designación a favor de Lorenzo del Losar como asistente a la fundación de San Miguel de los Reyes de Valencia el 18 de febrero de 1546 o la contribución que Yuste haría en ayuda del Rey y que se cifró en 60 ducados en 1625. A destacar también que el gran prior de El Escorial y natural de Garganta la Olla (Cáceres), fray Martín de la Vera, cuando fue general convocó dos capítulos privados en 1634 y 1636 para el estudio de temas de orden moral y de ritual en la renovación de la vida interna de los conventos, que él estimulaba a través de cartas propias. En el de 1820 se comunica la firma de la constitución de Cádiz por el Rey Fernando VII y se envían cartas sobre la situación política. En el capítulo privado de 1829 el general pide por carta que no se entre en las celdas de otros monjes a holgar y no se alterne con los seglares, a no ser lo debido y con modales de santidad. Se aconseja así mismo que se extreme el celo en la instrucción de novicios.

Temas expresados en los rótulos de Yuste

Amplia, rica y variada es la gama de asuntos y cuestiones que los religiosos de Yuste proponen a sus superiores generales a través del prior y el procurador que asisten a los capítulos. Ellos se expresan institucionalmente en rótulos o demandas a las que responde o aplaza su decisión el sínodo general. Apuntar que estas peticiones son de Yuste y solo a esta comunidad afectan. Dada su complejidad nos parecen representativas de este y otros monasterios jerónimos. Veamos los temas y sus formulaciones.

A)  Periodo 1540-1561.

1)   Más información y formación a frailes y novicios. Se pide que las lecciones se llamen de Gramática y otras ciencias (1540), se impriman las gracias y bulas de la orden (1543), se publiquen las costumbres (1546).

2)  Costumbres y régimen interior. No se deje a ningún fraile salir por entierros (1546), se demanda un segundo padre arquero y un segundo procurador (1561), se de la limosna a la puerta (1561), se descargue a la casa de los huéspedes que tiene (1561).

3)   Relaciones entre religiosos. Que los legos no lleven corona (1546), los novicios se propongan de 4 en 4 meses (1555), vuelvan a Yuste los religiosos fuera de él (1558 y 1561), al novicio recibido por el convento en un mes se le haga probanza (1561), el general decida sobre el recibimiento de novicios de a menos de 4 leguas (1561).

4)  Privaciones de voto y castigo a frailes. Tres privaciones de voto a frailes nominados (1549), castigo a silencio y reclusión en celda a un religioso por culpa grave (1558).

5)   Elección de cargos en capítulos. Elección de prior en ausencia (1549), dispensa a un fraile para votar (1549), que todos los cargos del monasterio sean elegidos y no designados (1552).

6)  Sobre Carlos V. San Blas el 3 de febrero debe ser declarado fiesta por la llegada del Emperador (1558), se ejecute la donación hecha por el Emperador de 150 ducados (1561).

7)  Relaciones con Cuacos. No vaya a Cuacos ningún fraile, solo el procurador por causa justa y también se modere el prior fray Lorenzo del Losar (1558).

8)   Monasterio y las mujeres. Como señaló el Emperador se pide que las mujeres que vayan a la casa coman en la hospedería (1561), los frailes que vayan a la granja de Valmorisco lo hagan juntos y los feligreses no lleven allí mujeres (1561)

B)    Periodo 1576-1642

En tiempos de Felipe II siempre se lee una o más cartas del rey al capítulo, dando instrucciones e ideas sobre temas varios y se envía a un prior, que casi siempre suele ser el de San Lorenzo de El Escorial. Bajo los Austrias menores es frecuente la aprobación de una contribución para el Rey, como sucedió en el capítulo de 1625. Veamos algunos de los temas abordados en esta muestra.

Más información y formación para frailes y novicios. Información sobre los efectos que en cuanto a confesiones tiene la bula de cruzada (1585), se impriman tonarios en la orden (1600), en toda la orden haya conformidad y rezo del ceremonial según el misal (1609), se imprima el ordinario (1618), se aclare si somos monacales o conventuales (1627).

1) Costumbre y régimen interior. Se haga depósito de mil fanegas de trigo y no se vendan (1579), los visitadores se comporten en gastos en sus visitas (1591), vuelvan los diez hijos de la casa ausentes (1597 y 1600), se descargue la casa de huéspedes (1609), que los priores no gasten las cuentas que no son de su tiempo (1609), no se saquen cosas del convento (1615).

2) Relaciones entre religiosos. No se admitan frailes a menos de 4 leguas de la casa (1576), se concrete lo que puedan dar los priores como limosnas (1594), se vistan a los religiosos en todas las casas por igual (1594), se haga ropa limpia en todos los monasterios y en ellos no duerman seglares (1597), no se tomen testigos seglares contra religiosos a no ser honrados (1612), no se llamen reverencias ni paternidades a los legos (1615).

3) Privaciones de votos y castigos a frailes. Vuelva un religioso a Sigüenza con advertencias (1576), los castigados por pecado nefando no puedan predicar ni tener cargos (1591), el padre Tomás de la Concepción pague a esta casa 800 reales por los que fue condenado (1624), se impone silencio perpetuo a un religioso (1639), se pide que cinco religiosos no entren en Yuste por mucho tiempo (1639), visita contra un fraile por escándalo en la comarca (1642).

4) Elección de cargos en capítulos. Voto secreto para los casos de gracias que se propongan (1615), votos secretos en obras que estén interesados religiosos (1618), castigo contra dos frailes por actuar en elecciones contra derecho y legalidad (1642), se pide halla rigor en las elecciones y sean libre (1642).

5) Yuste y la monarquía. Como las rentas han caído se pide reducción de misas (1621), para ayuda al rey Yuste aporta 150 reales (1636).

6) Yuste y Cuacos. Se pide que a dos familias de Cuacos no las vean ni hablen los frailes (1597).

7) Monasterio y mujeres. No hay rótulos sobre este tema en los capítulos de este periodo.

C)  Periodo 1817-1834.

En estos capítulos generales y privados no hay rótulos dirigidos a los distintos monasterios. Solo se registran nombramientos de generales y se envían cartas de recomendación a las comunidades. En el de 1834 una misiva enviada por el capítulo propone la oración pública ante el cólera morbo que había en España. La última carta del padre general, Francisco Campos, desde Ávila es del 22 de julio de 1835, convocando capítulo privado, que el decreto de exclaustración impidió  celebrar.

Las cuestiones citadas en las líneas precedentes son suficientemente expresivas de la vitalidad y el dinamismo que imperaba en las comunidades jerónimas. La nuestra de Yuste no era una excepción. Asuntos de la vida ordinaria, problemas de disciplina o comportamiento, censura y castigo de actitudes indebidas, aspiraciones y reformas; de todo hallamos en estos rótulos. Son una vía de participación de los frailes en la mejora de la comunidad y de la orden en general. Y eso que esta no deja de ser una selección muestra de algunas de las actas de una comunidad fundada en 1408. Recomendamos seguir investigando en esta sugerente fuente documental.

Para concluir vamos a relacionar el número de profesiones de monjes en cada siglo y el máximo y el mínimo de aquellas por décadas2.

Tabla 3 -2

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1  Documentos para la Historia del Monasterio de El Escorial. Volumen I, Madrid 1917. Página 161.

2 Alberto Ballarin Iribarren: Arquitectura y construcción del monasterio y palacio de Carlos V en Yuste. Tesis doctoral. E. T. S. Arquitectura. Universidad Politécnica de Madrid. Junio de 2000. Vol. I. Páginas 88 y siguientes.

Oct 012009
 

Teodoro Martín Martín.

  1. 1.  INTRODUCCIÓN

Hace pocas fechas investigando en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial me encontré con un curioso documento impreso titulado: Luz y claridad para contadores de partidos1. Estaba dedicado al Sr. Don Juan Francisco de Segura, contador de Su Majestad y de la Superintenden- cia general de rentas reales y servicio de Millones del Reino de Jaén. Su autor era Alonso Barbero, teniente contador de las rentas reales de la ciudad y tesore- ría de Trujillo, año 1694. Editado por Francisco Sanz, impresor del Reino y portero de Cámara de S. M., hecho con licencia. Consta el documento de título (una hoja) al que siguen otras seis sin paginar. En ellas se contiene la dedicato- ria a Carlos II, el parecer de un contador de resultas, la preceptiva licencia del Consejo de Hacienda, la fe de erratas y la tasa impuesta por el citado consejo el 18 de mayo y firmada por Don José Francisco Aguiriano.

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Oct 012008
 

Teodoro Martín Martín.

  1. 1.  ORÍGENES

Tuvo su origen el Monasterio de Yuste a comienzos del s. XV. En el con- texto social de la Baja Edad Media, tras la crisis de la peste negra y en un am- biente espiritual que movía hacia el pietismo y la oración surge nuestro cenobio, (M. A. Ladero: Mecenazgo real y nobiliario en monasterios españoles: los jeró- nimos, s. XV y XVI. En Principe de Viana,XVII. 1986. Anexo 3,pág.409-439).

Para precisar sus inicios voy a utilizar fundamentalmente siete fuentes. Tres manuscritas:

–   “Fundación del Monasterio de Yuste”, en la Biblioteca del Monaste-

rio del Escorial. Se trata de un manuscrito anónimo de mediados del s. XV.

–   “La Fundación del Monasterio de Saint Hieronimo de Juste”, en la Biblioteca Nacional de Madrid. Se halla en un Volumen de Cartas y relaciones. Tiene letra del s. XVI, lo firma Fray Hernando del Corral, fraile en Yuste y procede de la Biblioteca  Real.

–  Libro “Historia de Yuste”, sito en el propio Monasterio.

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Oct 012007
 

 Teodoro Martín Martín.

 Introducción.

Es nuestro objetivo aproximarnos a la biografía y pensamiento de este fraile jerónimo, natural de Trujillo y autor de la única crónica que nos ha llegado sobre la historia del monasterio de San Jerónimo de Yuste. Lo hacemos con un bagaje documental limitado cuantitativamente pero rico en lo referente a su calidad. Los datos de la existencia de nuestro personaje son indirectos y escasos no así su «Historia» en la cual encontramos claramente expuestas sus ideas y convicciones.

Debemos precisar que el libro de nuestro religioso es una historia-crónica del cenobio existente al norte de la provincia de Cáceres. No intenta llevar a cabo una historia de su Casa y menos de la Orden, que como sabemos la realizaron los siguientes escritores:

 

Parte

Temática

Autor

Años comprendidos

 

Primera

Vida de San Jerónimo

P. José de Sigüenza

Segunda

Fundación y biografías

P. José de Sigüenza

1373-1573

Tercera

Capítulos y fundación del Escorial

P. José de Sigüenza

1373-1573

Cuarta

Siglo XVII

P. Francisco de  los Santos

1573-1673

Quinta

»    XVIII

P. Juan Núñez

1674-1774

«

»    XVIII

P. Francisco Salgado

1674-1800

»    XIX (M. del Escorial)

P. José Quevedo                       1800-1837

1800-1837

 

 

También en el campo de las negaciones debemos realizar una precisión. Nuestro personaje tiene igual nombre de profesión que otro fraile profeso en el Escorial. Nos llevó cierto tiempo distinguir a ambos personajes ya que los dos también fueron escritores. El fray Luís de Santa María escurialense fue censor de la obra del padre Francisco de los Santos, maestro de Sagradas Escrituras y rector de San Lorenzo de El Escorial bajo el reinado de Carlos II. Escribió varias composiciones con motivo del centenario de la conclusión de la obra escurialense (1).

Encuadrado  nuestro personaje vamos a tratar de aproximarnos a él esforzándonos por exprimir lo que da de sí el género de las «biografías abiertas».Es decir aquellas que tratan de insertar al personaje en unas coordenadas espacio-temporales, perfilan su vida y la complementan con un análisis de su obra y el sistema de ideas y convicciones que rigieron su determinación de hacer una historia-crónica del monasterio de Yuste. La única fuente documental que nos ha llegado de su archivo y biblioteca conventual es una buena razón para iniciar un estudio, hasta ahora el primero, sobre este autor trujillano.

 

 

 

 

Vida

 

 

Las principales obras de este periodo sobre la Hª general de la los jerónimos nada nos dicen sobre nuestro fraile. Ni el padre Sigüenza ni F. de los Santos hablan del mismo (2). Ello nos lleva a pensar que nuestro fray Luís era un miembro más de los muchos que pululaban por la cincuentena de monasterios jerónimos pero que no sobresalía a escala nacional. Reiteradamente él habla de su humildad y escasa preparación para llevar a cabo la obra que pretendía.

En la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial consultamos el manuscrito titulado:»Vidas de monjes y monjas de varios monasterios dela Orden de San Jerónimo, siglos XVII y XVIII», sin que halláramos tampoco rastro de nuestro biografiado (3).

La ausencia pues de información archivística y bibliográfica nos llevó a centrarnos en su obra y los datos que a veces menciona. Así por el prólogo-sin paginar- sabemos que tomó el hábito en 1589 y profesó al año siguiente, apuntando luego «y escribió este libro».Partiendo de que la toma de hábitos se suele hacer a los 17 años ubicaríamos su nacimiento en 1572.También nos señala que era natural de Trujillo.

En la séptima parte de su obra alude a un hecho que aconteció en su existencia, la caída de parte del claustro de Oropesa. «Tuvo lugar el día de San Clemente 23 de Noviembre de 1615,a las 5 de la mañana»(pág.676). Narra el suceso o accidente y dice que era prior fray Francisco de San Juan, profeso de San Jerónimo de Sevilla y «yo vicario». Se colocaron, añade,  después de la restauración del claustro los escudos de la orden de San Jerónimo y de los condes de Oropesa. Estos colaboraron en la restauración con una limosna de doscientos escudos (pág.667).

En este mismo año 1615 el 13 de diciembre, con ocasión del proceso de beatificación de San Pedro de Alcántara el padre Luís junto a otros tres jerónimos, testifica así:»Fray Luís de Santa María afirma que el dicho Emperador envió a llamar al dicho fray Pedro por haber tenido noticias de su santidad, el cual habiendo venido habían visto ellos mismos hablar muchas veces con el dicho Emperador Carlos V y Su Magestad con él y que después el dicho fray Pedro se fue».(4)

Según el libro Estudios del Monasterio de Yuste fue prior en 1620(5)  cosa que dudamos. Nuestra consulta a las Actas de los Capítulos de la Orden de ese año no nos confirma lo anterior. Según las citadas fuentes, consultadas en el Monasterio de El Parral, sí fue procurador en el Capítulo de 1627 pero nunca aparece como prior de Yuste.

Y él mismo nos dice que «tiene la sacristía de renta en cada un año 200 reales de 4.000 de principal que yo y mi hermana Francisca de Valverde, monja jerónima en Santa María de Jesús de la villa de Cáceres, hemos dejado» (pág.694). (6)

Repetidamente a lo largo del texto señala que «Felipe III es monarca reinante» véase en la parte segunda del capítulo de bienhechores, página 67. Si esto es así no entendemos por qué la edición de la obra se sitúa en 1629.Si es manuscrito el original, aunque la copia que hoy tenemos sea del siglo XIX, solo se nos ocurre pensar que la obra ya compuesta fue corregida y preparada en la fecha citada. Estimamos en consecuencia que la obra de Santa María es de 1620.

Nuestro autor de vez en cuando habla de la necesidad de conocer el pasado de su casa. Así en el prólogo dice:» y pareceme que según en estos miserables tiempos andan las cosas, era razón y necesario dar luz y noticia de ellas a los presentes para que guarden y conserven lo que pertenece a la hacienda, pues los fieles nuestros devotos lo han ofrecido…»¿Temía ya el padre Santa María los proyectos intervencionistas del Conde Duque? es posible que existiera la sospecha de una actuación so pretexto del palacio del Emperador (7).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra

 

 

 

El título de la única obra del padre Luís de Santamaría que conocemos es exactamente el siguiente:»A la cassa y monasterio imperial de San Jerónimo de Yuste. Augmento en lo espiritual y conservación en lo temporal».Esta nos ha llegado a través de una copia manuscrita en castellano del siglo XIX. Es propiedad de la orden jerónima y se halla actualmente en el Monasterio de Yuste. He consultado el original y también la reciente edición hecha por la Fundación Caja Madrid en colaboración con Hispania Nostra.

La obra consta de las siguientes partes:

Prólogo para el lector, sin paginar.

1ª Parte: El principio y origen de aqueste convento imperial de S. H. de Yuste…Págs.1 a 49.

2ª    »   : Introducción y lista de los bienhechores, págs.49 a 151.

3ª    »   : Número y lista de los religiossos de aquesta cassa, págs.151 a 171.

4ª    »   : Razón de la Hacienda de esta cassa, págs.171 a 491.

5ª    »   : Capellanías que tiene obligación esta cassa, págs.491 a 549.

6ª    »   : Archivo del Arca y Cajones y Escritorio, págs.549 a 636.

7ª    »   : Razón y epílogo de toda la renta de Yuste, págs.636 a 800.

Al margen del prólogo las partes más extensas de la obra, como puede comprobarse por el número de páginas y también por su contenido, son la cuarta, la sexta y la séptima. La razón estriba en lo siguiente. La primera nos relata los orígenes, la segunda los que donaron bienes o rentas al monasterio y la tercera los frailes que había en el mismo. Todo ello era importante pero va ser en la cuarta parte en la que se explaya en un relatorio minucioso y detallado de las haciendas en la Puebla deNaciados y su tierra, Plasencia, Trujillo, Valmoriscos y su granja, así como las heredades del Majuelo y los entornos del monasterio.

No restamos importancia al capítulo quinto en el que se detallan las obligaciones en forma de misas, entierros, responsos, sufragios, etc. que contrajo la comunidad por las donaciones aceptadas. Ahora bien, la sexta parte es la que analiza los soportes documentales de todo lo anterior. Para ello va cajón por cajón describiendo los títulos que avalaban la hacienda conventual. Destacan las gavetas 1ª(Cuacos y los lugares de la Vera),2ª(Puebla de Naciados),3ª(Trujillo) y 4ª(Plasencia).Pero también las hay en las que se archivan títulos de rótulos, executorias, deslindes de dehesas, escrituras de censos, bulas, informaciones de frailes, pleitos, testamentos de monjes, etc. El número de cajones del archivo era de dieciséis (8).

En esta sexta parte se manifiesta el respeto que fray Luís tenía por el documento, fuente esencial para hacer la historia. Sobre los papeles dice textualmente:»que se guarden que aunque parezca de presente que no son necesarios no comen pan, y suelen ser muchas veces de mucho provecho» (9). La última parte es también  destacable por cuanto describe las vicisitudes históricas habidas y las partes artísticas de la iglesia y monasterio de Yuste, con gran minuciosidad y poniendo de relieve a quién se debe cada una de las obras de arte, relicarios, altares o capillas existentes.

La obra del padre Luís concluye en la página 768 del manuscrito con esta frase: «Con lo que se ha dicho se ha dado cuenta lo mejor que yo he podido de todo el discurso de aquesta cassa y monasterio imperial de S. H. de Yuste como se ve en aqueste libro: quien lo leyere todo echará de ver que le falta dar cuenta y razón de la fábrica y discurso del Palacio Imperial que Su Magestad fundó para recogerse y acabar sus felices días y me culpará de descuido. A lo cual cuando se diga respondo que no ha habido sino con el lo he guardado para dar razón de todo más a lo largo en otra ocasión, que dándonos Dios salud, se sacará a la luz. A él sea la gloria por siempre jamás, y a nosotros nos la dé para que siempre le alabemos en compañía de sus santos. Amén. Laus Deo in saecula seculorum. Amén.»

Ahora bien el copista, hasta ahora desconocido, nos ha legado una serie de anotaciones en su copia del original como la que inserta en la página 755 que dice:»En la fuente del refectorio viejo hay una + está en una piedra, con esta señal, justo por donde entra el agua en la charca de San Juan. En 17 de abril de 1805 se descubrió por haberse cegado por cuatro obreros de Cuacos. Lo firma fray Ramón Gómez.» Algunos han pensado que este monje fue el autor del manuscrito del siglo XIX, posiblemente ya exclaustrado.

Una nota final (página 803) señala que «Richard Ford gentilhombre de Inglaterra visitó este monasterio el día 26 de mayo de 1832.En obsequio de la memoria del gran emperador Carlos V (hay rúbrica).En 7 de julio de 1833 visitaron el monasterio don Guillermo Hachens Bull, mayor del ejercito británico y don Tomás Buchan Gubent, mayorazgo de Escocia.» Estas anotaciones son también del copista del original obviamente. Las últimas  páginas son un índice alfabético de temas tratados en el libro. No están paginadas.

 

 

 

 

Ideas y Pensamiento

 

 

 

Todos estos trabajos de relatos y crónicas de monasterios y conventos, hechas por los propios monjes, están inmersos en unos postulados y fines específicos, entre los cuales sobresale el  componente espiritual. Como señala el profesor Campos y Fernández de Sevilla los fines de estas historias de jerónimos son: (10)

1) El fin moralizante entre sus compañeros de orden.

2) Continuar o complementar la historia de la orden hecha por sus predecesores.

3) Se sigue a los autores clásicos en cuanto al método, con estas características:

a) Narración integra: lugar y tiempo de los sucesos más causa, principio, progreso y fin de los sucesos.

b) Amor a la verdad juez imparcial y para todos.

c) Defensa de la libertad.

d) Brevedad y concisión.

e) Corrección de estilo.

4) Orden de la narración: temas, cronología, vida de religión, etc. .

5) Preparación religiosa e intelectual.                         Si no todos estos rasgos, bastantes de ellos encontramos en la obra del padre Santa María. El prólogo y la séptima parte quizás sean las que mejor lo expresen, aunque también hay otras. Por razones obvias vamos a hacer una selección de citas en las que se observen los postulados y métodos que emplea nuestro jerónimo en su crónica.

Sobre el porqué de la obra y la preparación del autor señala:»No hay cosa que más acobarde al ánimo humilde que el conocimiento del poco caudal posible que de su parte tiene pues no es abto para alguna cosa por sí solo, si no es ayudado de la Misericordia de Dios y aqueste conocimiento en todas las obras de virtud sirve de piedra fundamental para que arrojada en la zanja de la humildad levante un edificio muy fuerte y fortificado para que dentro dél no tema los acometimientos de la serpiente ponzoñosa de la murmuración con siete cabezas fortificadas».

Y más adelante prosigue:»Tengo poco caudal y discreción de mi yngenio», o «sacando todo lo que dijere de los originales antiguos que tiene en su archivo, con mucha fidelidad de verdad porque no la habiendo fuera muy desacordado».Un impulso último le anima a escribir, lo cual se refleja en este texto:»…para que descuidada de la necesidad corporal, se encumbre por los ayres hasta llegar, con el ejercicio de la contemplación a presentarse delante del acatamiento divino y allí alcance el bien deseado…ofrecido con la afición lo hizo en el archivo de esta casa».

En cuanto a la estructura del libro apunta:»Todo el discurso de aqueste librillo se divide en siete partes, que es justo las tenga para que pues el cuerpo de la serpiente contiene en sí las siete cabezas halle en él siete obras virtuosas».

El padre Santa María es consciente de que vive en una comunidad y ello lo manifiesta en positivo cuando dice:»Los religiosos que han habido han sido los que han dado el alma a este cuerpo de la comunidad»(pág.151) o «el principio de la frailía fue en 1408″(pág.153),o en negativo «estas observaciones las hizo para combatir murmuraciones».El libro está dedicado a la Virgen María y en las primeras líneas del prólogo se confiesa:»vuestro humilde y menor hixo».No olvidemos tampoco el nombre de religión que él se impuso dedicado a María.

Termina el prólogo así:»Aquestas son las cosas que ha parecido ser más necesarias para la conservación de la hacienda de esta casa y es razón (y aún obligación) que los religiosos de ella lo sepan pues son las piedras vivas que han de sustentar el cuerpo de esta comunidad».

En la parte primera escribe lo que sigue:»En principio y origen que aqueste convento ymperial de San Jerónimo de Yuste tuvo se puede atribuir a muy milagroso, y que la Providencia Divina andaba secretamente obrando en los hechos de los primeros padres que la fundaron»(pág.1).»En el año 1402 vinieron los primeros ermitaños a fundar…»(pág.4).Cuando describe alguna operación hecha por el convento no evita juicios de valor como en la que apunta en la página 136:»Pienso que no fue acertada la venta porque fue varata y con poco aprovechamiento de la casa, que se gastó el precio sin emplearlo».

En la séptima y última parte hallamos también elementos reveladores de nuestro monje. Cita al padre José de Sigüenza y la Historia de la Orden, aludiendo a un alboroto que tuvo lugar en Toledo, señal sin duda de que fray Luís era lector de libros de Historia, no mero cronista (pág.670).

Desde la página 636 en adelante y hasta la 648 incorpora una estadística de la razón y rentas de Yuste por zonas. Es muy prolija y señala ingresos y gastos de cada una de ellas. El detallismo es minucioso en las haciendas de Trujillo y Plasencia y sus dehesas, censos, derechos, etc. No hay que olvidar que las propiedades de Yuste en estas zonas eran las más saneadas y de las cuales obtenían el dinerario, al arrendar sus dehesas a los ganaderos de la Mesta.(11)

Las ideas y reflexiones del padre Santa Maria son claras y diáfanas. Sus textos transmiten el mensaje con humildad y sencillez, así como con claridad suprema. No exigen de glosas académicas totalmente superfluas. Ahora bien yo subrayaría en sus textos una serie de ideas muy diáfanas y sencillas que nos dicen de su saber hacer y pensar; son estas: La humildad como talante, la convicción de que la Misericordia Divina inspira nuestros actos y un respeto exhaustivo a los documentos del archivo, fuente nutriente de toda su información. Además nuestro jerónimo es consciente de estar en una comunidad a la que está historiando aunque le murmuren, nos habla con un nuevo termino fraylía y que su intercesora ante el Altísimo es la Virgen María por él elegida como mediadora. Manifiesta así mismo tener opinión ante hechos o sucesos, haber leído a autores de su tiempo y ser consciente del mundo en crisis que le tocaba vivir. El libro anuncia un clima de decadencia que no es otro que el de la sociedad europea del siglo XVII.

 

Notas

1) A. Palau Dulcet: Manual del librero hispanoamericano. Tomo XIX. Barcelona 1967.Pág.436.Todas están en la Biblioteca Laurentina.

2) Fray Francisco de los Santos en su Quarta parte de la Historia de la Orden de S. Hierónimo. Madrid 1680,pág. 509-514,nos da noticias de ocho monjes de Yuste que vivieron en estas fechas, pero no alude a nuestro fray Luís.

3) Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Ms. H. I. 11.

4) P. A. Barrado Manzano: San Pedro de Alcántara. Ed. Cisneros. Madrid 1965 pág.78.

5) Varios autores: Estudios del Monasterio de Yuste. Zaragoza 1961.Pág.41.

6) También citado en D. de G. Mª de Alboraya: Historia del Monasterio de Yuste. Ed. Sucesores de Rivadeneira. Madrid 1906.Pág.96.

7) Teodoro Martín Martín: El alcayde de Yuste. Revista la comarca de la Vera nº 5,año 2004,pág.11.

8) Para una descripción del patrimonio de Yuste puede verse mi artículo: El dominio territorial del Monasterio de Yuste. Boletín de la Real SociedadGeográfica. nº 139-140.Madrid 2004.Pág.99 a 118.Agradezco al padre Ignacio de Madrid las facilidades que me proporcionó en la consulta de las Actas Capitulares y otros documentos del archivo histórico hieronimiano sito en El Parral (Segovia).

9) Mencionado también en P. de G. Mª de Alboraya: Ob. cit. pág. 346.

10) Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla: Prólogo a la Quinta parte de la Historia de la Orden de San Jerónimo. Ediciones Escurialenses. San Lorenzo.1999.Primer volumen.

11) Una Historia parecida a la que comentamos es la Crónica de los Priores del Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, sita en el Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona. Remito a la misma para ver analogías y diferencias. Que yo sepa no ha sido estudiada la referida crónica en su globalidad aun. Sí hizo uso de ella en su libro sobre los orígenes del citado cenobio mi colega y amigo Carles Diaz Martí. Véase su Bertrán Nicolau fundador de Sant Jeroni de la Murtra. Museode Badalona.2006.

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Oct 012006
 

Teodoro Martín Martín.

Pórtico

En el amplio panorama de personalidades de todos los campos y facetas de la vida española que brillan en el siglo XVI descuella la figura de don Gutierre de Vargas Carvajal. Nació en Madrid en 1506 y falleció en Jaraicejo (Cáceres) el 27 de abril de 1559.Era hijo de Francisco de Vargas, Consejero de los Reyes Católicos y de Carlos I, y de Inés de Carvajal, heredera de una noble y poderosa familia placentina.

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