Oct 012004
 

Eloy Hernández Paz.

DE LA TRINCHERA AL PILAR

(Poesía original e inédita y primera poesía que escribió Juan García, siendo cabo de la 2ª Compañía del Batallón 178 del Regimiento de Infantería Argel 27 de Cáceres, dedicada a sus hermanos.) (29 de diciembre de 1937).

Os voy a contar, hermanos,
la alegría que recibí
el veintisiete en la noche,
cuando al acostarme me fui.
A las ocho a mi sargento,
de esta forma empecé a hablar:
¡Oh, quién tuviera la dicha
de visitar el Pilar,
para rogarle a la Virgen
me libre de todo mal
de las balas enemigas
y del demonio infernal.

Mi sargento, complaciente,
al alférez fue a pedir
que me diera su permiso,
para a Zaragoza ir.

Mi sargento, regresó,
muy contento a la chavola
diciéndome que me marchara,
día después a cualquier hora.

Amaneció el día siguiente,
para mí tan deseado,
descendí del parapeto
con velocidad de un rayo.

Llegué al sitio destinado,
Donde hacía un frío que helaba;
mas mi corazón sentía
un calor que abrasaba.

Era el calor que sentía
dentro de mi corazón,
porque iba a ver a la Virgen,
alma y centro de Aragón,
a orar a la Pilarica
por España, mi nación,
por todos los que luchamos
por la Santa Religión.

Llegamos a Zaragoza
y preguntando a un señor
a dónde estaba el Pilar
enseguida me enseñó.

Me dirigí presuroso
allá, al templo del Pilar
y me encontré a tanta gente
que casi no podía entrar

Como pude me “colé”
dentro de aquel santo templo
donde vi a la Pilarica
baturra de cuerpo entero.

Me hinqué de rodillas ya
y después de haber rezado
pasé a besar el Pilar
de besos de amor gastado.
Y después de efectuar,
tan santas y buenas obras
las bombas estuve viendo
que tiraron hordas rojas.

Colgadas en la pared
allí están para el recuerdo
con los agujeros todos
que ella, al caer hicieron

Después de haber recorrido
el templo, de arriba abajo,
salí para regresar,
otra vez a mi trabajo.

Llegado a la posición,
todos a una me decían:
“¿Qué tal fue en Zaragoza,
compañerito García?”
Y yo contento y alegre
de verás a todos le dije
“si pasáis por Zaragoza,
no os vayáis sin ver a Virgen,
que es la vista más preciosa
y la de verse más digna,
el visitar el Pilar
y ver a la Pilarica.”

Aquí tenéis, hermanos,
con alegre corazón;
porque estoy en las trincheras
de este Frente de Aragón,
dispuesto a ofrecer mi vida
por defender la Nación,
a la hermosa Pilarica
y a la Santa Religión.

Termino aquí mi viaje
a la Virgen del Pilar,
si otra vez me dan permiso,
yo me volvería a marchar
en el sector de Medicina
soy cabo de Infantería,
son mi nombre y apellidos,
estos: Juan García García.

JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO

Cuando el pasado año tuve la oportunidad de asistir a los XXXII Coloquios Históricos de Extremadura, sin igual encuentro con la Historia de esta tierra que me vio nacer y a la cual profeso un cariño especial, y que cada vez que de ella salgo no dejo de hablar de sus grandezas, me decidí más seriamente a participar en los mismos, opción que llevaba años atrás madurando y también, aderezada por el sabio consejo tanto de mi familia, como de una persona a la cual yo le profeso un cariño especial, que me conoce desde mi más tierna infancia, participante de estos coloquios desde 1994 y que desde hace ya cuatro me lleva animando a participar en ellos. Obvio su nombre porque sé de su sencillez pero también sé que sabe que me refiero a él.

Tras tomar tal decisión llegó el momento de madurar el tema por tratar en los mismos, siempre teniendo en cuenta los límites establecidos en ellos y siendo consciente ante todo de mis límites personales. Por ello, y gracias al siempre sapiente consejo de mi madre, decidí ilustrarme, y a la postre, ilustrar a todos los presentes sobre este personaje, del cual yo ya tenía conocimiento por mi condición de cofrade ya que en el año 1989 fue publicada en la Guía Oficial de la Semana Santa Cacereña, la que yo considero una de las más hermosas poesías que se han podido crear para la Semana Santa en general, y para el Santo Crucifijo de Santa María de Jesús (Cristo Negro), protagonista de la misma, en particular. A parte, en casa de mi abuela (gran amante ésta de la Historia de la ciudad de Cáceres, quizás sea de ella de quien haya heredado yo mi afición por la Historia en general, y de Cáceres en particular), había caído en mis manos uno de los títulos publicados de este autor, Juan García, titulado “Claveles de mi tierra” en su primera edición, y que el autor le dedicó en su día.

Por ello, una vez decidido el tema, hubo de ponerse manos a la obra a trabajar en él, y gracias de nuevo a esa aportación generosa de mi madre, me puse en contacto con la viuda e hijas de Juan García y así, el Jueves Santo de 2004, antes de los Divinos Oficios, tuve la suerte de mantener una larga y extensa charla, muy enriquecedora, la cual disfruté como si un niño fuera y en la que pudimos compartir datos y experiencias del autor, quedando la familia muy agradecida por haberme acordado de este personaje que, a pesar de perdurar en la memoria popular del pueblo cacereño, la Historia de la tierra no le había hecho el justo y merecido reconocimiento. Además, han sido múltiples las llamadas de teléfono de Cáceres a Segovia para comentar diversos aspectos de Juan, para así poder llevar a cabo este trabajo.

VIDA DE JUAN GARCÍA GARCÍA

Ciertamente, de Juan García cabe decir en primer lugar que su vida fue genial y fascinante, como la de los grandes artistas. Gran amante de Cáceres en particular y de Extremadura en general, de la Ciudad Monumental de Cáceres y de su historia, creyente practicante, y fue gran devoto de la Virgen de la Montaña.

Juan García nace en Ahigal (Cáceres), el 8 de marzo de 1918 en una familia humilde y sencilla, pues no en vano sus padres eran labradores.

Ahigal, el pueblo que le vio nacer es un municipio de la Alta Extremadura, que se halla situado en el centro de la llanura que se extiende por la Sierra de Villar de Plasencia y Béjar por el noreste; Casar de Palomero por el norte; la Sierra de Dios Padre por el noroeste y Plasencia por el sur. Perteneciente a la Comarca del Valle del Ambroz en su parte suroeste, se encuentra bañado por las aguas del Arroyo “El Palomero”, disponiendo de una presa que regula el curso del mismo, denominada presa de “Las Cumbres”, situada hacia el norte, aproximadamente a dos kilómetros del pueblo. Otros ríos que recorren este pueblo son el río Alagón (afluente del río Tajo), atravesando Ahigal de este a oeste.

Es tierra de abundantes olivares, constituyendo estos su principal fuente de riqueza. Otra de las fuentes de riqueza es su mercado de ganado, pues uno de los más importantes.

A los cuatro años de edad acude a la Escuela Nacional de Enseñanza, y a los diecisiete, ingresa en la Academia Guardiola, en la que se formaría para el ejercicio de la profesión de correos. Poco tiempo después de haber ingresado en la Academia, estalla la Contienda Civil, acudiendo a la misma como Cabo del Regimiento Argel núm. 27 de Cáceres, combatiendo en diferentes frentes, tales como Belchite, Somosierra, Teruel y Guadalajara, y visitando otros tantos lugares como Écija, Granada, Zaragoza, Alfaro, Logroño y El Ferrol del Caudillo, dónde se libra la “Batalla del Ebro”.

Perteneció al Cuerpo de Mutilados de Guerra; fue nombrado Sargento Honorífico y en su poder tiene nueve medallas de honor.

El doce de enero de 1938 cae herido, debido a que una bala enemiga le alcanza el muslo izquierdo y por ello ha de ingresar en hospitales de diferentes ciudades del país, tales como Zaragoza, Bilbao y Santander.

Una vez dado de alta, regresa al frente, y una vez allí, acontece la muerte de un paisano del pueblo (el hijo del zapatero), cuyos nombres y apellidos eran los mismos que los suyos, y al llegar la noticia al pueblo creen que el que ha fallecido es Juan García, el poeta, y por ello preparan los funerales en su honor, dado que había sido durante muchos años monaguillo en la localidad. Finalmente, escribe desde Miajadas, para informar que realmente, quien había fallecido era el hijo del zapatero.

Contrajo matrimonio con una garrovillana, Doña Carmen Domínguez Mayoral, y con la cual tuvo dos hijas: Remedios y María del Carmen, siendo Remedios continuadora de la tradición poética familiar, teniendo escritas un buen número de poesías, una de ellas de homenaje a su padre, titulada: “Al cantor de Extremadura”:

A este respecto, cabe contar un dato anecdótico, y es que estando Remedios estudiando aún en el colegio, la maestra mandó a todos los niños de su aula que escribieran una poesía. Por entonces, Juan ya era un poeta con cierto renombre; ella no dijo nada en casa y la escribió a hurtadillas para que no pensara la maestra que había sido su padre quien le había escrito la poesía. Llegó el día en que tenía que presentarla y era el poema de tal calidad que la maestra llamó a Juan para indicarle que la próxima vez no le hiciera las poesías a la niña pero Juan como no sabía nada, aseguró bien a la profesora que él no había escrito nada.

En el año 1949 consigue su primer premio poético en Cáceres con la poesía “El hogar cristiano extremeño”. Así mismo, obtiene otros reconocimientos, como el premio “Gabriel y Galán” de poesía extremeña, en 1973, así como en el mismo año obtiene el accésit del “Premio Hispanidad” en Guadalupe. Es reconocido como “Poeta de Honor en la Fiesta de los Enamorados de Extremadura” el 26 de febrero de 1989 (nombramiento otorgado por el FICEX, en Badajoz) y del momento en que fue reconocido como poeta enamorado de Extremadura, él no tenía información, pero las circunstancias de la vida le llevaron a encontrarse con otro gran amigo, quien le informó de una reunión en la que se llevaría a cabo el nombramiento del poeta enamorado de Extremadura. Una vez allí cada uno de ellos leyó un poema, recitando Juan el llamado “Para hablar de Extremadura”, poesía que figura de prólogo de la zarzuela “Boda Típica Extremeña” que fue estrenada en el Gran Teatro de Cáceres el 17 de mayo de 1956, representada en varios teatros de la provincia y que posteriormente fue llevada al cine.

Le entusiasmaba la obrade José María Gabriel y Galán, y especialmente su poesía titulada «El Embargo”; cada vez que la tenía que recitar le causaba una gran emoción. Así mismo, mantiene contactos con resaltados investigadores de la ciudad, tales como Antonio Rubio Rojas, cronista oficial de Cáceres en la actualidad, Luis Álvarez Lencero, Valeriano Gutiérrez Macías (mayordomo que fuera de la Cofradía del Santísimo Cristo de las Batallas), Padre José Luis Cotallo, el cual se halla ahora mismo en proceso de beatificación, y a quien, a su llegada a la ciudad de Guadalupe en peregrinación en 1947, le escribe una poesía en conmemoración de aquel, sin lugar a dudas, emocionante momento para el Padre. Así mismo, también mantiene contactos con Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura en 1922, elogiando su obra titulada “Los Beneficios del teléfono”, publicada en 1953 la primera edición y reeditada en 1983.

Como ya he apuntado anteriormente, sentía un gran entusiasmo hacia José María Gabriel y Galán, y a tal extremo llega, que fue, junto con otros poetas del momento, precursor de una tradición muy entrañable que hoy día continúa, pero actualizada y aumentada: el 6 de enero, Día de la Epifanía del Señor se juntaban unos cuantos poetas para rendir homenaje a este salmantino de nacimiento pero cacereño de adopción (como tantos otros artistas e investigadores) en el día en que se celebra el aniversario de su óbito. Hoy día esta tradición se mantiene, y participan tanto poetas relevantes de la ciudad, así como otros no tan relevantes. Igualmente, para tal fecha se convoca un premio de poesía para escolares, organizado por la Obra Social de Caja Duero.

En el año 1982, con motivo de la visita de Su Santidad Juan Pablo II a España, se creó por parte de un grupo de poetas de la región un álbum de poesías de Extremadura, que le entregaron a Su Santidad en recuerdo de su visita a nuestra querida tierra. Así, Juan García también participó en este álbum, escribiendo la poesía “¡Venid Santo Padre!” y otra dedicada a la Virgen de la Montaña.

Era un enamorado de su trabajo de cartero y de la poesía, y siempre decía que nació poeta y cartero se hizo después. Tanto es así, que en una entrevista concedida a un diario de tirada local, afirmaba que no le importaba quedarse una noche entera sin dormir escribiendo poesía y al día siguiente acudir a su jornada laboral como si nada.

Amaba su trabajo de cartero, porque estaba constantemente en contacto con la gente. Además, en los años en que tuvo que ejercer su profesión, en la post-guerra, dado el elevado nivel de analfabetismo que había en la sociedad, le tocaba leer muchas veces las cartas a las personas a las que se las entregaba, puesto que estos no sabían leer ni escribir, y así, y dada su notable humanidad y solidaridad, cuando daba buenas noticias, llegaba contento e ilusionado a su casa, mientras que si las noticias que daba eran malas, llegaba triste y desazonado, sintiendo el dolor que sentirían las personas a las que les ha llevado las misivas.

Además de tener una notable humanidad, era una persona muy solidaria, participante en todas las causas de este tipo en las que era reclamado. Así, en el año 1954, cuando son iniciadas las obras del nuevo Seminario Mayor (que es el que actualmente conocemos), el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo D. Manuel Llopis Ivorra, le solicitó su ayuda para la obtención de fondos económicos para sufragar las obras de construcción del mismo. Su aportación fue la de escribir poemas para posteriormente ser leídos en recitales con los cuales obtener los fondos necesarios.

El 8 de diciembre de 1995, Festividad de la Inmaculada Concepción, recibe un homenaje de la gente de su pueblo, Ahigal, en el cual fue nombrado Mayordomo de las fiestas del Santísimo Cristo de los Milagros, realizándose entre los actos previstos en el programa un panegírico de recuerdo en su honor. En tal homenaje, sería descubierta una calle con su nombre.

Poco tiempo después, el 12 de enero de 1996, Juan García García fallecería en San Rafael (Segovia), lugar al que los avatares de la vida le llevarían tras toda una vida en su querida Extremadura. Tal era el cariño que sentía por esta tierra, que siempre dijo que quería ser enterrado al momento de su muerte en su Extremadura natal, y de hecho en tal momento hubo un grupo de personas dispuestos a traer el cadáver de Juan García desde San Rafael hasta Cáceres y así cumplir con una de sus más profundas voluntades, pero finalmente no pudo llevarse a cabo.

Las reacciones en Cáceres no tardaron en producirse y así, en el año 1997 el Excelentísimo Ayuntamiento de Cáceres le concedería una calle a Juan en la Barriada de Aldea Moret.

Por otra parte, en su pueblo natal, desde el año 1980 se viene celebrando un certamen poético de nivel nacional, titulado “Certamen Poético Nacional Exaltación al olivo” ; a su muerte, fue creado un 3º premio de este certamen, Premio “Poeta Juan García” y cuya dotación es de 90 € y trofeo alegórico, actualmente

OBRA DE JUAN GARCÍA GARCÍA

Nos encontramos ante un prolífico poeta, gran conocedor de Extremadura: en sus poemas habla siempre de gentes sencillas, de hechos históricos relevantes en su pueblo natal, Cáceres o en determinados lugares de Extremadura. Así, a este respecto encontramos la obra titulada “Los beneficios del teléfono”, escrita en 1953 y que trata los bienes y perjuicios del teléfono a su llegada a Ahigal, (al respecto de los costes económicos que supuso su implantación) llegando el 4 de abril de 1926, siendo alcalde-presidente del Ayuntamiento D. Vicente Moreno Rubio. A tal acuerdo se llegó en consenso de los alcaldes y secretarios de varios municipios: Oliva de Plasencia, Mohedas de Granadilla, Casar de Palomero y Ahigal.

En su obra, también se denotaba su devoción a la Santísima Virgen de la Montaña, patrona del pueblo cacereño. Sobre este tema, fue iniciador de la tradición del día de la Romería de la Virgen de la Montaña, el día de la madre, que consistía en reunirse un grupo de poetas en el “El Hoyo” para recitar versos en honor de Nuestra Excelsa Patrona; hoy día esta tradición se mantiene por parte de los hermanos de la cofradía de la Patrona.

También era un gran amante de la Semana Santa Cacereña, pues no en vano tiene escritos poemas en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno, del Cristo Negro, a la Virgen de la Esperanza, etc. Además, era compositor y cantaor de saetas: las componía en pocos minutos: al ver llegar desde su balcón el paso correspondiente, se metía en su casa, escribía la saeta y posteriormente la interpretaba ante los pasos.

Publicaba sus creaciones en los diarios de tirada local: El Periódico Extremadura y Diario HOY, y además, en la Hoja Parroquial de San Mateo y también en la Revista Alcántara y la Revista “La Valija”, revista decana del cuerpo de Correos. Aunque las escribía durante todo el año, sus fechas preferidas eran las coincidentes con las fiestas primaverales cacereñas: Semana Santa y Ferias.

Fue muy elogiada su obra escrita, así como su forma de recitar, y a tal extremo llegó que en unos actos celebrados en el Salón de Actos de la Caja de Ahorros de Cáceres en los que participó, en la calle Clavellinas, hubo un Catedrático de la Universidad de Salamanca que estuvo allí presente y al escucharle recitar, le calificó como uno de los mejores rapsodas que había escuchado en su vida.

Por otra parte, también su obra recibió muchas críticas, así una de ellas, durante una representación teatral de la misma en un colegio (en concreto, “Los Beneficios del Teléfono”) le llevaron a una sala de espera y hubo allí un matrimonio criticando al autor de la obra, sin saber que lo tenían delante, esgrimiendo argumentos tales como que él era un simple cartero y que su mujer era maestra, y por ello, las composiciones las llevaba a cabo la esposa. Presumían incautamente ellos sin saber que tenían delante al autor de la obra. Finalmente él les dijo que su mujer no era maestra y que el autor de la obra representada en ese momento era quien les hablaba.

Tiene un gran número de composiciones literarias muchas de ellas publicadas en la obra recopilatoria de todas ellas “Claveles de mi tierra. Poemas Castellanos y Extremeños, ya en su segunda edición (1994), siendo publicada la primera en 1975. En ella se contienen buena parte de sus trabajos, difiriendo la primera edición con respecto a la segunda en diecisiete poemas, conteniendo versos de todos los tipos: históricos, sobre fiestas y tradiciones y otros tantos escritos en habla castúo.

De entre sus obras, cabe destacar las siguientes, que son las que han sido reeditadas:

Los Beneficios del Teléfono:

Es una obra de teatro escrita toda ella en habla castúo, y la misma es una obra de teatro, desarrollada en tres actos, en la que participan tres personajes: Nicodemes, Ceto y Fernando. Se publicó en 1953, en su primera edición y con posterioridad en 1983.

La obra transcurre en Ahigal y trata sobre que Nicodemes y Ceto se muestran reticentes a la decisión del Ayuntamiento del pueblo de instalar el teléfono en la localidad, dado que ello les obligaba a tener que pagar un impuesto, y les parecía un gasto inútil, dado que con el tradicional sistema del correo, por dos reales, llegaba bien la información y les era más económico para comunicarse.

Pero la vida, a Nicodemes le depararía una infeliz sorpresa que les llevaría a ambos a comprender la necesidad del teléfono:

Por teléfono, de boca de su hermano, Nicodemes se entera del mal estado de salud de su madre y le pedía que se trasladase con urgencia a Trujillo. En principio pensaba que era una broma del bonachón de su hermano, pero posteriormente, descubre que no es así.

Finalmente, la madre fallece y Nicodemes a su vuelta a Ahigal, comenta con Ceto “Los beneficios del teléfono”, dado que si no hubiera habido teléfono se hubiera enterado tarde de la muerte de su madre y no hubiera podido estar junto a ella en los últimos y trágicos momentos.

De esta obra cabe resaltar la buena relación de amistad existente entre Nicodemes y Ceto, siento de tal grado, que Ceto, para el momento de desplazarse Nicodemes hasta Trujillo al entierro de su madre, le pone a su disposición chófer y vehículo de su propiedad.

Esta obra fue representada en varios teatros de la provincia y de la región.

Boda Típica Extremeña:

Esta obra fue escrita en el año 1956, con motivo de la celebración del 50º Aniversario de Fundación de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres. Fue D. León Leal Ramos, director de la Caja de Ahorros, y D. Luis Ordóñez Claro, el que fuera Alcalde de Cáceres y en esos momentos, Director Adjunto de la Caja de Ahorros, quienes le hicieron el encargo de escribir tal obra a D. Juan.

Fue llevada al teatro, siendo presentada en el Gran Teatro de Cáceres el 17 de marzo de 1956, dentro del programa de actos de tan importante efemérides de la entidad cajista cacereña. Para tal obra, contó la composición poética con la música de Doña Angelita Capdevielle y los arreglos musicales del Maestro Don Santiago Berzosa, compositor de música de nuestra ciudad, a quien se le deben grandes piezas.

Dada la importancia de la misma, obtenida en la provincia de Cáceres y de Badajoz, y del cariño que profesaba un cineasta, decidió llevarla al cine, bajo el título de “La Ruta de los Borregos”.

La acción discurre en un pueblo de la provincia de Cáceres, a principios del siglo XX, siendo los personajes de la misma los novios, padres y padrino, diversos mozos y mozas, así como el señor cura, el médico y amigos e invitados.

Versa sobre los preparativos y posterior celebración de la boda, poniendo de manifiesto los diferentes ritos de este tipo de eventos. Durante la representación de la obra, los personajes visten trajes típicos propios de la región y de la provincia de Cáceres en particular.

La obra se encuentra escrita en verso en su totalidad y a modo de prólogo de la misma, se encuentra la poesía titulada “Para hablar de Extremadura”, con la que Juan García obtuvo el premio de poeta enamorado de Extremadura en el año 1989. Composición que cada vez que la recitaba le imprimía una gran fuerza en la recitación, así como le producía una importante emoción.

Entre otras, son también obras de Juan García las tituladas:

  1. Un cristiano labrador y el seminario mayor: fue la que con anterioridad se indicó que escribió por encargo de Excmo. y Rvdmo. Señor Prelado de la Diócesis de Coria-Cáceres, D. Manuel Llopis Ivorra, con motivo de la construcción del edificio del nuevo seminario. Se representó en el Gran Teatro y al término de la misma se vendió la edición completa entre los asistentes a la representación. De esta representación teatral cabe decir que en ella participó como actor D. Juan, ya que también era una de sus múltiples facetas, no tan conocida como la de poeta, pues no en vano realizó múltiples obras de teatro, ataviado con diferentes disfraces que su hermano le proporcionaba y también cantaba de la misma manera, disfrazado, de forma tal que los espectadores de aquellas obras y actos no le reconocían hasta que su hermano le quitaba la peluca y demás atavíos que le ponía. De esto cabe decir que era muy vergonzoso, y que le daba bastante pudor salir a escena.
  2. Reflexiones y consejos, de la cual se agotaron tres ediciones
  3. La llamada de Cristo: trabajo basada en la religiosidad popular, en la cual es relevante la figura de Cristo y Nuestra Madre.

Ya para cerrar, me resta decir de Juan García, que fue una persona muy conocedora de la historia de su región, así como un amante de la misma, pues no en vano las composiciones poéticas que ha realizado, no se pueden hacer desde otro lugar, más que desde un profundo y sincero cariño hacia esta tierra que le ha visto nacer, y que, tristemente no le vio fallecer, pero que aún fuera de ella la ha llevado en su corazón por bandera.

Como cierre querría incluir una última poesía, publicada en el libro “Claveles de mi tierra”, y es la titulada “El poeta Juan García no se ha muerto todavía”porque Juan García no ha muerto todavía del recuerdo de ese Cáceres (y su pueblo Ahigal en particular), en que nació el 8 de marzo de 1918:

No señores, no me he muerto;
gracias a Dios, estoy vivo,
y de nuevo os escribo
para que veais que es cierto.
Muchas cartas recibí
de mis queridos lectores
así rindiéndome honores
que no sé si merecí
Orgulloso sí que estoy
de vuestro comportamiento
y de nuevo lanzo al viento
mis poemas desde hoy.

Pues, nadie puede decir
que el poeta de “el Ahigal”,
a D. Fulano de Tal
debe el saber escribir;
porque el Don de la poesía
no es del Marqués ni es del Conde,
Dios sabe dónde lo esconde.
para salir en su día.

Lo mismo puede nacer
de un Marqués o un General
de quien no tenga un real
y esté casi sin comer.
Y es que Dios en este caso,
no admite las influencias
pues bien sé, por experiencia,
que, al que El quiere, va al Párnaso.
También sé que esta mi vida
está pendiente de un hilo;
no obstante, vivo tranquilo,
hasta llegar mi partida.

Pues aquí decirse cabe,
de que, “al fin de la jornada,
aquel que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada”.
Los que mis libros compréis
una sola cosa os pido;
que cuando haya fallecido,
una oración me recéis
y me doy por bien servido.

PARA HABLAR DE EXTREMADURA

Para hablar de Extremadura
con propiedad hace falta
conocer todos sus pueblos
y sus virtudes cristianas.
Quien no ha visto a Extremadura
en su interior, no vio nada
sólo ha visto a un pueblo austero,
recio, seco y sin jactancia.

Sólo vio a una Extremadura
que no tenía importancia
por no poder ostentar
con orgullo, grandes fábricas.

Sólo vio a una Extremadura
con una pobre “comarca”(Las Hurdes)
que, por eso, por ser mísera
¡fue tan traída y llevada!

Sólo vio a una Extremadura
como región olvidada
a la que daban de lado
como vieja y arruinada.

Para ver a Extremadura
para poder admirarla,
hay que recorrer sus pueblos
y llevar abierta el alma,
para recibir en ella
típicas costumbres sanas
que, en el orden del espíritu
no hay quien pueda valorarlas.
Para ver a Extremadura
y, así poder apreciarla
hay que oírla en sus canciones,
hay que escucharla en su fabla
y así poder comprender
el gran tesoro que guarda
esta vieja Extremadura
castiza, noble y bizarra
que, un día, supo en América,
¡¡ganar tierra, honor y fama!!

AL CANTOR DE EXTREMADURA (Remedios García)

Con tan sólo dieciséis años
llegó a la ciudad cacereña
para ser oficial de correos
esta persona estupenda
que sin pasar mucho tiempo
grandes amigos tuviera,
porque con alguien que hablase,
una vez siquiera,
ya era un buen amigo
y si un favor le pidiera
se lo hacía con cariño
aunque no lo conociera.
Pero la Guerra tronchó
a este hombre sus ideas
y cuando de ella volvió
de cartero ejerciera;
con qué ilusión a diario
recogía su cartera
llevando las alegrías,
las alegrías y las penas
pues al leerles las cartas
a alguno que no supiera
dándole buenas noticias
a casa alegre volviera
pero si acaso eran malas
en su cara la tristeza
se le notaba de lejos
aunque Juan no lo quisiera,
ya que su gran corazón
jamás conocía fronteras.
Como marido ejemplar,
y a su dulce compañera
muchos versos dedicó
porque de verdad es buena
y a su lado fue feliz
hasta el día en que muriera.
Nunca sabría elogiar
a mi padre cómo era,
pues para mí, el mejor,
que ha existido en esta Tierra
con una calidad humana
que no iguala cualquiera,
porque fue un santo varón
desde los pies a la cabeza.
Qué poesías más hermosas
las que tú siempre escribieras
y como broche final
esas buenas moralejas,
dando excelentes consejos
a todo el que las leyera.
Cómo sentía a su tierra
hasta dentro, hasta la médula
cantando al pueblo de Ahigal
donde vio la luz primera,
y a Cáceres Monumental
que con la guía cacereña
todos aquellos turistas
de palmo a palmo lo supieran
cómo eran los palacios
torres y sus casas solariegas,
porque este gran poeta
a todas las conociera.
Y a su hermosa Extremadura
le cantaba con gran fuerza
que los mismos castellanos
lo escuchaban con fijeza
cuando Juan solía hablarles
de sus tierras extremeñas.
Yo quisiera terminar
con uno de sus poemas
para rendirle homenaje
a esta persona tan buena
que pasó por este mundo
haciendo el bien por doquiera
y pedirle que interceda
allá en las altas esferas
por todos los que quedamos
con gran dolor y tristeza.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Para ver a Extremadura
y, así poder apreciarla
hay que oírla en sus canciones,
hay que escucharla en su fabla
y así poder comprender
el gran tesoro que guarda
esta vieja Extremadura
castiza, noble y bizarra
que, un día, supo en América,
¡¡ganar tierra, honor y fama!!

En Cáceres, septiembre de 2004

BIBLIOGRAFÍA:

  • Los beneficios del teléfono. Juan García García. 2º Edición. 1983. Cáceres
  • Boda típica extremeña. Juan García García. 2º Edición. 1989. Cáceres
  • Claveles de mi tierra. Poemas castellanos y extremeños. Juan García García. 2º Edición. 1994. Cáceres.
  • Galería de alcaldes e hijos ilustres de Cáceres. Alonso J. Corrales Gaitán. 1999. Cáceres. Excmo. Ayuntamiento de Cáceres.

PERIÓDICOS Y REVISTAS

  • HOY. Diario de Extremadura. Edición Cáceres. Abril de 1973
  • El Periódico Extremadura. Octubre de 1994
  • HOY. Diario de Extremadura. Edición Cáceres. Diciembre de 1995
  • Hoja Parroquial de la Parroquia de San Mateo de Cáceres. Marzo de 1996.
  • Ahigal. Revista Cultural. Número 1. Año 2000

DOCUMENTACIÓN FOTOGRÁFICA

hernandez_1hernandez_2
hernandez_3

Fotografías números: 1 a 3
Diversos recitales dados por Juan García tanto en Cáceres como fuera de Cáceres.

hernandez_4Fotografía número 4
Uno de los recitales frente a la estatua de Gabriel y Galán un 6 de enero.

hernandez_5Fotografía número 5
Guadalupe. 11 de octubre de 1973. Recitando la poesía titulada “De Guadalupe al Cielo”, poesía premiada con un accésit de 5000 pesetas.
Recitada ante el Prior del Monasterio, autoridades y un numeroso público que llenaba uno de los hermosos salones del monasterio.

hernandez_6Fotografía número 6
Recital pronunciado en Malpartida de Cáceres, el 23 de abril de 1987.

hernandez_7Fotografía número 7
Juegos Florales en que participó en el Gran Teatro, en 1974 en honor de Nuestra Señora de la Montaña, Patrona de Cáceres, en el cual obtuvo una Mención Honorífica.