Ene 182020
 

Rocío García Rodríguez.

Introducción.

Este trabajo aborda la relación artística entre Plasencia, Madrid y el Museo del Prado en los siglos XVIII y XIX, vinculación mediante cuatro elementos artísticos culturales de dos estilos artísticos neoclasicismo y romanticismo: un conjunto artístico El Capricho en Madrid financiado por la XIII duquesa de Plasencia algunas de sus pinturas conservadas en el Museo del Prado, una arquitectura la ermita de Nuestra Señora del Puerto patrona de Plasencia en Madrid patrocinada por un antiguo corregidor de Plasencia y dos pinturas: La Santísima Trinidad de Francisco Ruiz de la Hermosa, pintor y fotógrafo formado en Madrid y residente en Plasencia y la pintura Doña Juana de Castilla la loca, por el artista y profesor placentino Nicanor Álvarez Gata realizada ex profeso para Plasencia.

En la anterior Época Moderna, especialmente en el Renacimiento Plasencia guardó una estrecha relación artística con Salamanca, a quien imitaba en arquitectura, pintura y escultura con un fluir recíproco de artistas entre ambas diócesis vecinas. En la Época contemporánea, el modelo artístico basculó hacia Madrid, la capital cambio motivado por el sistema de gobierno central con un trasiego de artistas entre ambas villas y repitiendo los modelos a los que contribuyeron las normas de la Real Academia de Bellas artes San Fernando en Madrid. Era el nuevo centro cultural donde se formaban autores locales.

Contexto histórico artístico del s. XVIII y XIX

Época ilustrada: En España se dio en el siglo XVIII caracterizado por el reformismo borbónico, nueva dinastía real llegada de Francia, país hegemónico continental. Esta centuria se conoció en Europa como siglo de las luces o de la razón, porque era el valor que predominaba, junto a la crítica constructiva del pasado y del presente, el cultivo de la inteligencia y educación, así como los derechos universales del hombre.

En el siglo XIX España adoleció inestabilidad política (monarquía absolutista, liberal, repúblicas, regencias reales) que impidió un desarrollo económico regular, guerras internacionales como la invasión napoleónica y guerras en ultramar con las que perdió las colonias paralizando la industria, conflictos bélicos nacionales como las guerras carlistas. Era un país de centralismo legal, pero con provincianismo mediante el caciquismo. La clase media era escasa, apenas había burgueses. En la religión imperaba la católica, con auge de procesiones y nuevas congregaciones pastorales, se desamortizaron los conventos que fueron ocupados por instituciones estatales o vendidos a particulares. Culturalmente había gran analfabetismo pero la educación primaria comenzó a democratizarse.

Respecto al arte en estas dos centurias se sucedieron dos estilos artísticos antagónicos: el neoclasicismo y el romanticismo conviviendo con el realismo.                                      El neoclasicismo surgió en el siglo XVIII, una tendencia estética que reflejó los valores intelectuales de la Ilustración. En España las normas de este estilo estaban regidas por la Real Academia de Bellas artes de San Fernando en Madrid, promovida por un rey Borbón. El romanticismo surgió en centro Europa, fue un movimiento cultural surgido a final del siglo XVIII contrario a los valores de la Ilustración y la estética del Neoclasicismo, primando los sentimientos. Es considerado el primer movimiento cultural que abarcó toda Europa. En la mayoría de países se dio de 1800 a 1850 en España es tardío y breve ya que el realismo tuvo mayor fuerza y predominó desde mitad del siglo XIX.

Jardín palacio y pinturas para El capricho en Alameda de Osuna 1787-1839.

El conjunto artístico de jardín, arquitectura y colección pictórica llamado El Capricho era la residencia de verano de la Casa de Osuna. La denominación El Capricho alude al deseo personal de una noble ilustrada implicada en el ambiente romántico, ya que, en este movimiento cultural, las pasiones originales de personalidades sensibles se reflejaban en caprichos. En aquella época el término capricho era único, en vez del actual concepto de antojo. Comparte nombre con el conjunto de grabados goyescos Los Caprichos realizados a final de esta centuria dieciochesca que muestran la sociedad, particularmente la nobleza española por el célebre autor protegido y amigo de la refinada y rica familia.

La patrocinadora fue María Josefa de la Soledad Alfonso Pimentel y Téllez Girón, XIII duquesa de Plasencia (1752-1834), casada con Pedro de Alcántara Téllez-Girón IX duque de Osuna, conocida por este título nobiliario. Fue una protectora de artistas. Su vinculación con Plasencia es a través de su título nobiliario y mediante la propiedad de grandes extensiones de tierras en la región.

A los 27 años, tras pleitos[1], heredó los títulos nobiliarios (Fig. 1) de su tío fallecido sin descendencia Joaquín López de Zúñiga Sotomayor, entre ellos, el ducado de Plasencia del que tomó posesión su marido en su nombre en 1777. Fue hija única por lo que acumuló 2 principados, 6 marquesados, 10 condados, 7 ducados (entre ellos Plasencia) y un vizcondado. Además, mediante matrimonio fue consorte de 4 títulos.

El ducado de Plasencia fue creado a final del s. XV para la familia Zúñiga, los titulares del título no residieron en Plasencia pues la casa solariega Stúñiga, luego Zúñiga perteneció a sus parientes los condes de Plasencia, hasta que al no tener descendencia pasó a sus familiares ennoblecidos con el marquesado de Mirabel en el I tercio del s. XVI.

Los duques de Plasencia se asentaron en Sevilla durante el siglo XVI por el monopolio comercial de Indias transatlántico. Ya en el siglo XVII vivieron en Béjar ducado que poseían, en el castillo palacio Zúñiga y en la casa solariega de la plaza de la Piedad hasta que fue donado como monasterio en 1532 y en la villa de recreo renacentista El Bosque, edificada a las afueras en el siglo XVI, lo que repercutió en el proyecto del palacio El Capricho. Por iniciativa de los duques se instaló la manufactura de paños llamando a maestros flamencos, originando en Béjar el monopolio de la producción de paños y tinte, demostrando ser una familia noble que invertía en industria, no sólo terratenientes como la mayoría en España. En el siglo XVIII los titulares del ducado se trasladan a Madrid por sus cargos cortesanos borbónicos.

De sus nueve hijos, los primeros cuatro fallecieron en la infancia. Sobrevivieron:              Josefa, marquesa de Marchini; casó con el marqués de Camarasa, conocida por este título. Joaquina, condesa de Osilo; casó con el marqués de Santa Cruz, conocida por este título. Francisco de Borja, X duque de Osuna; casado con la condesa de Beaufort-Spontin.       Pedro de Alcántara, príncipe de Anglona y marqués de Javalquinto; casado y con hijos. Y Manuela, condesa de Coginas; casó con el duque de Abrantes, conocida por este título.

Entre sus distinciones honoríficas figuran la presidencia de la junta de damas de honor y mérito creada por Carlos III y dama de la Orden de damas nobles de la reina Mª Luisa.

Actualmente, la titularidad del ducado placentino también recae en una mujer, María de Gracia de Solís-Beaumont y Téllez-Girón XX duquesa de Plasencia desde 1975.

 

 

 

Arquitectura (Fig. 2)

En 1783 la duquesa compró 14 hc en Barajas, en las afueras de Madrid para construir una finca de recreo. Empezó en 1787, terminando 52 años después, en 1839, muriendo 5 años antes. El palacio fue edificado por Manuel Machuca[2] sobre una casa existente, añadió dos torres para las habitaciones de los hijos, los señoritos. En 1793 le sucedió Mateo Medina[3], que añadió otros dos torreones denominados del Duque y la Duquesa; La planta casi cuadrada, es circunscrita por cuatro torres aterrazadas, decoradas con jarrones.

En el siglo XVIII la única fachada que se remodeló fue la que da al jardín. En ella se construyó un peristilo con ocho columnas y una escalera de cantería con dos ramales.

  • Antecedentes arquitectónicos:

El concepto de villa campestre con un interior clasicista, un jardín con esculturas, arriates y templetes trae reminiscencias del Palacio de Sotofermoso en el pueblo de Abadía, provincia de Cáceres junto al ducado de Plasencia. Como el duque de Alba, mandó llamar a artistas foráneos, adquirió esculturas italianas y realizó veladas intelectuales nocturnas.

La arquitectura de la residencia se inspira en el Petit Trianon, en el parque de Versalles, edificado en 1768, exponente del neoclasicismo por integrar la moda de la Época Moderna con la simbiosis con la naturaleza. La fachada es una clara remembranza.

La casita del labrador se basa en La aldea de la reina que edificó la reina consorte María Antonieta en 1783 en el jardín del Versalles uno de los palacios reales del Valle del Loira. Francia era el modelo al ser la potencia hegemónica de Europa, y más para una noble ilustrada como María Josefa, considerada afrancesada.

El laberinto se basa en el laberinto de época Tudor del palacio Hampton Court en Londres.

El templo de Vesta se basa en los jardines de Tívoli, residencia veraniega papal italiana.

  • Repercusión

La talla pétrea del jabalí en un manantial influyó en la escultura del jabalí del jardín del palacio del marqués de Cerralbo en Madrid. Basadas en El Porcellino o jabalí de Florencia escultura romana que copió en el siglo XVII el escultor italiano barroco Pietro Tacca.

Este conjunto artístico es la consecuencia de una rivalidad entre aristócratas, ya que las tres damas más importantes e influyentes del país del momento estaban construyendo bellos parques. Cayetana, la duquesa de Alba rodeó su palacio de Liria en Madrid con un exquisito vergel y la Reina María Luisa comenzó los jardines del Palacio de Aranjuez.

Un inventario de 1795 de los muebles y alhajas del palacio muestra que el cuarto principal o Pieza de comer poseía mesas finas de nogal y cortinas de China, el pavimento de azulejos representaba la batalla de Issos[4]; el cuarto de señoritas tenía cortinas de tafetán encarnadas, el Gabinete lucía cortinas blancas con cenefas achinadas y había una escribanía de plata, entre otras piezas; la Ante alcoba de la señora, y su Alcoba con cama imperial charolada color de porcelana.

En la planta noble estaban las estancias de la duquesa, las más lujosas. En una de las torres que da al jardín se encontraba su Gabinete redondo, una de las joyas del palacio donde colgaban las pinturas goyescas. En esta primera planta se ubicaban también los cuartos del duque y la biblioteca, entre otras. La planta acogía los cuartos de los criados.

El primer puente de hierro construido en España en 1830 se conserva en este parque.     La duquesa ordenó construir estanques, que conectaban el canal principal que recorre el parque con el salón de baile, que es donde ofrecía fiestas. Este edificio se levanta sobre un pequeño manantial (donde se puede observar la figura de un jabalí que permanece bajo un arco mirando hacia el riachuelo), del que se surtía de agua el resto del parque.

En la invasión francesa de 1808, El Capricho fue del general francés Agustín Belliard, alojando a sus tropas napoleónicas.

En 1813 devolvieron El Capricho a la duquesa, lo reformó Antonio López Aguado arquitecto Mayor de Madrid. Se repoblaron arbustos. Se construyó el casino de baile. Se levantaron columnas y relieves de las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno.

En 1834, tras la muerte de la duquesa, lo heredó su nieto, Pedro Alcántara, quien encargó a Martín López Aguado, hijo del anterior arquitecto, que los torreones se cubrieron con tejados y nuevas construcciones, como una zona de exedras en la plaza de los Emperadores, dedicadas a su abuela, que como el resto, están rodeadas de abundante vegetación. Fue el primero en España en patrocinar una carrera de caballos en sus jardines, fundó una sociedad para criar caballos pura sangre.

En su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (Madrid, 1845-1850), Pascual Madoz se refiere al parque como “… una de las posesiones más hermosas y magníficas que hay en España, y la única quizá que puede competir con los Reales Sitios”

Tras la muerte de Pedro Alcántara en 1844, lo heredó su hermano, Mariano, quien lo cuidó y celebró allí fiestas para la alta sociedad, en 1863 en honor de Isabel II. Era un derrochador del patrimonio familiar, perdió a las cartas 2,3 hectáreas del jardín, hoy camping Osuna y vendió la colección pictórica del palacio, algunas llegaron al Prado.

En 1856 el palacio fue fotografiado por el galés Charles Clifford, un romántico pionero de la fotografía de viaje por la pintoresca España para el mundo anglosajón en esa época, trabajó y murió en Madrid. La fotografía se conserva en la biblioteca nacional de España.

Por las deudas del duque, su viuda y heredera, la princesa María Leonor de Croy y Lowenstein, arrendó la finca al duque de Santoña hasta 1896, cuando fue obligada a subastar las propiedades heredadas, a Gustavo Bauer era un judío húngaro representante en España de la banca de la familia Rothschild. Añadió un nuevo piso en la fachada nortea, adquirió tapices y obras artísticas, celebró fiestas a las que acudió Alfonso XIII. Sus tres hijos conservaron la finca en buen estado hasta 1934.

Durante la II República fue declarado Jardín Histórico, aunque sin consecuencias.

Durante la Guerra Civil, se construyeron en el Jardín refugios antiaéreos subterráneos, ubicándose el Estado Mayor del Ejército del Centro, mandado por el general Miaja, la posición Jaca. Entorno al palacio hay restos de respiraderos de los refugios.

En 1946 los arruinados Bauer lo vendieron a una inmobiliaria que proyectó un hotel.

Tras décadas de relativo abandono de sus 17 hectáreas con 1000 árboles y 90.000 metros cuadrados de arbustos, aves, ardillas rojas, musarañas y demás, en 1974 fue comprado por el Ayuntamiento, y en 1985 fue declarado Bien de interés cultural reformándose.

Es visitable viernes, sábados, domingos y festivos. Desde 2005 hay conciertos, teatro, danza en lo que se llama las «Tardes de Capricho». Desde 2016 se puede visitar el búnker.​

En 2019 se abriría el museo del Capricho: una galería interactiva con proyecciones en 3D, tendrá como ejes la Ilustración y el papel de la mujer en el XVIII con la XIII duquesa de Plasencia como protagonista. Se articulará en tres plantas, así, el acceso al palacio ya no será restringido. La Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento ha diseñado el museo que acogerá conciertos y conferencias. Con el cambio del partido del gobierno municipal se ha paralizado la inauguración.

  • Cine y televisión basado en la duquesa y en su conjunto artístico.

En 1928 se rodó la cinta muda La condesa María por el cineasta Benito Perojo, basada en la obra teatral homónima de Juan Ignacio Luca de Tena.

En 1960 se grabó Un rayo de luz por el director Luis de Lucía, protagonizado por Marisol.

En 1965 se rodó Doctor Zhivago por el cineasta David Lean, protagonizada por la británica Julie Christie oscarizada ese año por otro film.

En 2008 se grabó Sangre de mayo del director José Luis Garci, con Paula Echevarría.

En 2016 se rodaron escenas del capítulo 25 Tiempo de ilustrados de la serie El ministerio del tiempo temporada tercera de TVE, María Adánez caracterizó a la duquesa.

En la película Volaverunt dirigida por Bigas Luna en 1999, la duquesa de Osuna fue interpretada por Ayanta Barilli, intérprete y escritora finalista en el premio Planeta 2018.

Actualmente, solo se autorizan rodajes de hechos acontecidos en el jardín o en la época.

Jardín El Capricho

El arquitecto de corte Pablo Boutolou[5] fue el primer diseñador del “jardín de las delicias” como se llamó al Capricho, introdujo el jardín anglo-chino en España, opuesto al francés. Posteriormente, contribuyeron al diseño el paisajista Jean-Baptiste Mulot en 1787 y el paisajista Pierre Provost en 1795, de la corte francesa. En el contrato se les prohibía trabajar en otro jardín español tras finalizar esta obra, garantizando la cualidad de único al Capricho. En 1796 se añadió el paisajista Ángel María Tadey Borghini. Mulot volvió a Francia por la revolución francesa y Provost fue asesinado cuidando El Capricho por tropas napoleónicas en la invasión francesa de España.

Hay un laberinto de arbustos basado en el famoso de Enrique VIII de las seis esposas, creador de la Iglesia anglicana, del palacio Hampton Court, Londres. Hay que caminar 370 metros para alcanzar su centro y 320 para salir sin extraviarse. En esa época simbolizaba la búsqueda vital del hombre: en pos del alma, sabiduría o felicidad. En 1946 un avión Iberia tuvo un aterrizaje forzoso en él y tuvo que ser replantado.

Estas referencias inglesas, francesas e italianas aluden al siglo de las luces. En sus riachuelos hay cisnes y patos. Hizo plantar miles de ejemplares de su flor favorita, la lila.

Los invitados a las veladas en el jardín fueron el dramaturgo Moratín[6], el poeta Tomás de Iriarte[7], los pintores Esteve, Goya, Ducker, la cantante Luisa Todi[8], Ramón de la Cruz[9], Meléndez Valdés[10], entre otros. Como ya hicieron sus antepasados los duques de Plasencia desde el s. XVI en el palacio del marqués de Mirabel en Plasencia, en el giardino colgante invitando a humanistas extremeños y extranjeros como el escultor Leoni, el médico y tratadista Luis de Toro, el compositor Cristóbal de Morales teniendo como anfitrión al placentino y cronista Luis de Ávila y Zúñiga, marqués consorte de Mirabel.

Algunos de sus elementos son: el Palacio, la Ermita: donde vivía un sacerdote ermitaño, la Fuente del parque, la casa de la vieja, el palacete de baile, el Templete, el estanque de los Cisnes, la Rueda de Saturno (Obelisco), el Abejero (para apicultura), el estanque de las Tencas, la casa del artillero y la Batería o Fortín (para adiestramiento militar de los hijos)el puente de Hierro y puente sobre el arroyo, la isla y monumento al III Duque de Osuna, la casa de Cañas, el pabellón de Esteras, el quiosco embarcadero, el casino de baile, el jardín de flores, la plaza de toros, columnas de los enfrentados (Duelistas), el invernadero, exedra y plaza de los emperadores, la fuente de los delfines, el jardín de la fuente de las ranas, la gruta del laberinto, la casa de vacas, la Plaza de plátanos, el estanque de los patos, y la casa de oficios.

 

Decoración interior

Parte del mobiliario y obras de arte se trasladaba en época estival desde su residencia habitual, el palacio de la Puerta de la Vega en Madrid donde se instalaron los duques recién casados, allí custodiaban obras de El Bosco, Caravaggio, Tiziano, Rubens, Van Dyck, de italianos, Sánchez Coello, de un alumno de Tintoretto, José de Ribera, Velázquez, etc heredados de sus ancestros que protegieron a pintores. El IX duque de Osuna era pintor aficionado y socio de la Compañía para el Grabado de los Cuadros de los Reales Palacios. Se le hizo académico de honor de San Fernando en 1792. El matrimonio encargó la instrucción en dibujo de sus hijos a Esteve.

El material pavimental llegó de Valencia, no se conservan elementos originales interiores

La casa ducal proyectó pinturas murales en los techos de los gabinetes, frescos en los paramentos creando trampantojos, algunos realizados por el italiano Ángel María Tadei y Burghini[11] creador de arquitecturas efímeras, como arcos triunfales, para la familia regia como pintor de corte y diseñó cenotafios para la alta nobleza española, entre otras obras.

Los duques encargaron a Goya siete escenas de la vida rural entre 1786 y 1787 para el palacio El Capricho: aunando escenas de ocio y pastoriles del neoclasicismo con temática del romanticismo, iniciándose una relación clientelar durante décadas.

En la siguiente década adquirieron cuatro escenas de brujas y dos de comedias relacionadas con la superstición para el gabinete de la duquesa en la misma residencia.

Además de retratos familiares, un juego de bocetos para tapices (conservados en el Museo del Prado) y cuatro ejemplares de los Caprichos, mostrando la influencia recíproca al compartir la denominación de los populares grabados con la villa campestre.

Actualmente, algunos de esas obras las custodia la pinacoteca más grande del Estado, el museo del Prado protagonista de la presente edición de los coloquios de Extremadura.

 

 

 

Colección pictórica de la XIII duquesa de Plasencia en el Museo del Prado

1785 Retrato de Mª Josefa de la Soledad Alfonso Pimentel y Téllez Girón, círculo de Genaro Boltri[12]: es una aguada de gouche y témpera de formato oval. (Fig. 3)

1787-1788 Los duques de Osuna y sus hijos, Goya[13]: retrato del matrimonio en un interior con cuatro de sus hijos durante su infancia. El retrato familiar era una novedad en España, a los duques ilustrados les influyeron las tendencias franco inglesas y lo encargaron con motivo de la recepción del título del ducado de Osuna. (Fig. 4)

1796-1797 Duquesa de Osuna como dama de la orden de las damas nobles de la reina María Luisa, A. Esteve[14]: acompañada de Mercedes de Rojas y Tello, futura marquesa de Villanueva de Duero, y su hija María Asunción. El artista pintó para la casa ducal durante casi cuatro décadas, muestra influencia de la exquisitez pictórica de Luis Paret y Alcázar[15]. Mercedes posteriormente, también fue distinguida como dama de esa orden.

1797 Retrato de Manuela Isidra Téllez Girón, futura duquesa de Abrantes: considerado el mejor retrato infantil por Agustín Esteve. La representada tenía dos años y medio, al artista le repercutió el concepto espacial de Goya, le influyó la posición de las Meninas de Velázquez[16] así como reminiscencias de la dulzura gestual de Murillo[17]. (Fig. 5)

1798 Joaquina Téllez Girón, A. Esteve: la retratada de 13 años, posa de pie con el cabello largo suelto, propio de su condición de soltera. Peinado que pudo tomar como modelo del celebérrimo retrato de la duquesa de Alba por Goya en 1795 también de pie y de blanco. Joaquina fue ama y camarera de la infanta Luisa Fernanda y su hermana Isabel II. Representada junto a un globo terráqueo por su esmerada educación, tras casarse repitió el ejemplo materno creando una tertulia con intelectuales coetáneos.

1805 La marquesa de Santa Cruz, Goya: la retratada con 20 años, recostada en un lecho respaldado por un cortinaje teatral, es tipología del retrato neoclásico, viste un elegante vestido de gasa blanca va coronada de hojas de roble, con sus frutos, según la moda de los tocados vegetales del período, simbolizando cualidades. Apoya su brazo izquierdo en una guitarra en forma de lira, instrumento de moda en la época, identificada como musa. Le influyó La maja vestida que finalizó en 1807, a su vez basada en las Venus de Tiziano, y en la Venus de Velázquez. Repercutió en la escultura de Antonio Canova[18]. (Fig. 6)

1805 Pedro de Alcántara, IX duque de Osuna, G. Ducker[19]: aguada. Se casó con 16 años en San Pedro el Real en Madrid con Mª Josefa de 21 años, fue un hombre culto lo que refleja su expresión. Intervino en la guerra contra Inglaterra por lo que viste una casaca. Porta la insignia de la orden de Carlos III en el ojal izquierdo como embajador de Viena aunque no pudo cruzar a Austria. Murió a los 52 años en la Madrid invadida por Francia. Se observa el binomio en la forma de pintar de Ducker. Aplicó un punto de color fino y apretado con el que da volumen al rostro y, por contra, soltó la pincelada en la ropa y en el fondo, aplicando preciosismo en la distinción. Usó una mínima gama cromática, propia de sus retratos varoniles. De formato vertical, figura una inscripción a la derecha. (Fig. 7)

1813 Joaquina Téllez Girón, marquesa de Sª Cruz, G. Ducker: aguada. Segunda hija de los duques. Fue nuera de la aristócrata austriaca Mariana Waldstein, pintora y miniaturista, a quien retratara Goya vestida de maja. Tuvo nueve hijos con su esposo, primer Director del Real Museo de Pinturas. Fue dama de la Orden de la reina Mª Luisa. Retrato oval, el artista rubrica y fecha junto a la nuca. Además de una inscripción trasera identificando a la noble. Figura sin joya alusivas a su rango, proyecta una intensa mirada. Es de característica sencillez, elegancia y depurada técnica de suave punteado de Ducker.

1816 La duquesa de Abrantes, Goya: la retratada recibió una educación ilustrada, cultivó la música y el canto, simbolizadas por la partitura. Fue el último retrato que pintó Goya de una noble, pagado por la madre la XIII duquesa de Plasencia. La retratada, presentada de busto, mira al espectador, viste a la moda francesa, porta perlas alusivas a su clase social, va tocada con una corona de rosas blancas según la moda española. La técnica es vibrante, rápida, los restregones de luz y las pinceladas negras avanzan ya su estilo tardío.

El museo del Prado expuso una muestra temporal “El desafío del blanco. Goya y Esteve retratistas de la Casa de Osuna” del 20/06/17 al 1/10/17, cuya comisaria fue Virginia Albarrán doctora en Historia de Arte por la Universidad complutense, especialista en A. Esteve. Se exhibieron obras financiadas por la duquesa para el El Capricho, que no custodia el museo del Prado sino fundación Goya en Aragón y colecciones particulares.

  • Repercusión

Practicaban valores ilustrados, abogaban por la educación mediante la difusión de su arte exhibiendo piezas en el Palacio de las Artes y la Industria de Madrid construido en 1882.

Los nietos de la duquesa continuaron con su ejemplo de mecenazgo hacia pintores extranjeros como el francés François Gabriel Lepaulle y españoles como Federico de Madrazo y Genaro Pérez Villaamil, algunas de estas obras están en el Museo del Prado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig 8. Ermita de Nuestra Señora del Puerto en Madrid, 1716-1718

El promotor fue Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre (Soria, 1646-Madrid, 1729), I marqués de Vadillo, funcionario destacado durante los reinados de Carlos II y Felipe V. Fue corregidor de Plasencia, de Madrid de 1715 hasta su muerte. En agradecimiento a sus servicios durante la guerra de Sucesión, Felipe V le dio el marquesado de Vadillo en 1712.

Sus familiares paternos arrendaban grandes extensiones en Extremadura. Su padre era gobernador del partido de La Serena, por lo que este mecenas sin ser extremeño, guardaba una estrecha vinculación con la región.

Fue corregidor de Plasencia de 1789 a 1796, allí desarrolló su devoción por la Virgen del Puerto, patrona de Plasencia, que mantendría tras mudarse de la villa. Esos siete años contó por lo general con la aprobación de sus gobernados. Al finalizar el primer periodo de tres años como corregidor, tanto el ayuntamiento como la cámara de comercio solicitaron su renovación, que fue concedida por el Consejo de Castilla. Instaló una fábrica de vidrio y cristal en la localidad en 1696, la atención a pobres, empedrado de calles, reparación de puentes y reparación de caminos. Estas acciones serían constantes en todos sus corregimientos: en Salamanca, Jaén, Córdoba.

En la explanada situada entre el río Manzanares y el Campo del Moro, junto al puente de Segovia financió la edificación de la ermita de la Virgen del Puerto (Fig.8). La zona fue allanada y embellecida; se trazó un paseo (paseo de la Virgen del Puerto) y entre este y el cauce del río se erigió la ermita (hoy avenida de Extremadura)

El joven arquitecto Pedro de Ribera, fue nombrado teniente maestro mayor de la Villa por el marqués de Vadillo sin contar con el consejo municipal, lo que enojó a Ardemans, maestro mayor de la Villa y arquitecto real, que edificaba el palacio de la Granja de San Ildefonso (Ribera ascendería a maestro mayor en 1726, tras la muerte de Ardemans).             El 10 de septiembre de 1718 se instaló la imagen con una procesión.

La función era facilitar que las lavanderas cumpliesen el precepto dominical, y establecer guarderías-escuelas para sus hijos.                                                                                      El marqués dispuso que hubiera dos capellanes. Dejó el patronazgo de la ermita a sus descendientes del marquesado de Vadillo. Como los marqueses vivían fuera de Madrid, el patronazgo recayó en los Padres Rectores del Colegio Imperial.

En época de Carlos III el Paseo Nuevo (Actualmente de la Virgen del Puerto) se elevó y se construyó una escalera para salvar el desnivel entre el paseo y la ermita.

En 1780 se edificaron casas en torno a la ermita, iniciándose la urbanización de la zona. El arquitecto Juan Durán amplió la ermita con nuevas dependencias. Retiró las cubiertas de pizarra de los chapiteles y recubrió con cinc.

Durante la Guerra Civil española destruyeron y robaron sus retablos. La talla de la virgen quedó destrozada y la nueva se encargó al escultor Víctor González Gil. Las edificaciones anexas y los capiteles de las dos torres delanteras quedaron en un complejo equilibrio. Así de deteriorada fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1945.

En 1948 se aprobó el proyecto de restauración por los arquitectos Rafael Mendoza y Jenaro Cristos, que canalizaron el Manzanares. Suprimieron las construcciones anejas de 1780. En 1951 se reabrió al culto. La reconstrucción fue mencionada en el NO-DO, se eliminó el revoco de las fachadas y dejando al aire los ladrillos y la sillería de sus paramentos, se volvieron a poner pizarras en su cubierta.

En el siglo XXI el paseo y la ermita se incluyeron en el entorno de Madrid Río.

Es uno de los primeros ejemplos de arquitectura barroca en España. La fachada está enmarcada por dos torres, cada una coronadas por campanas y chapiteles. El portal es adintelado. El interior de periodo borbónico. La capilla es de planta ochavada. El sepulcro del marqués de Vadillo, fue también realizado por Pedro de Ribera. Las torres se decoran con balcones privilegiados desde los que los patronos asistían a las romerías y los festejos. El chapitel de la cúpula se soporta sobre un tambor octogonal (ochavado). El edificio está sustentado por pilastras. Inicialmente, las romerías fueron celebradas por los inmigrantes gallegos y asturianos. Su forma general fue calcada en las ermitas seiscentistas de los jardines del palacio del Buen Retiro, formaba parte de un interesante complejo urbanístico, así como el puente de Toledo sobre el cauce del río Manzanares.

La talla de Ntra. Sra. Del Puerto se diferencia de la original imagen de la Virgen del Puerto en que la madrileña tiene el cabello castaño y en la autoría y fecha de realización.

La adoración popular por la Virgen del Puerto hizo que se creara una romería y verbena el 8 de septiembre, día de Extremadura. En el s. XIX era conocida popularmente como la romería o verbena de la Melonera, por los puestos de ventas de melones y sandías que se solían instalar en las cercanías a la ermita.

Pintura La santísima Trinidad

Es un lienzo de tema religioso de Francisco Ruiz de la Hermosa, hacia 1872 encargado por Eladio Mozas Santamera natural de Guadalajara, cura en la diócesis placentina.        Su ubicación original era la Iglesia de Santo Domingo o iglesia conventual Sª Vicente, en Plasencia. Su localización actual es un muro lateral de la nave del oratorio de la casa madre Josefino Trinitaria Plasencia en la calle Sancho Polo nº 3.                                        Su estilo es academicista, heredero del neoclasicismo, la técnica es óleo, formato alargado

Análisis formal:

Es una composición de formato vertical (Fig. 9) Los dos tercios superiores lo ocupa el cielo, el tercio inferior lo ocupa un orbe abrazado por un reptil.                                        Hay un esquema triangular: En el lado derecho Dios padre, en el izquierdo Jesús, en el centro superior, en la cúspide piramidal, la paloma del Espíritu santo.                                   Dios padre está sedente sobre nubes. Con la mano derecha abierta extendida hacia abajo y adelante bendice a su hijo. En la mano izquierda porta un objeto. Viste una túnica blanca, un manto rosado, un nimbo triangular. Su rostro es anciano, el cabello es blanco a media melena, está barbado. Dos ángeles sostienen los pliegues de su manto.

Cristo aparece sentado. En su brazo izquierdo sostiene la cruz. Viste un paño de pureza rojo, deja el torso desnudo dejando ver la llaga de la Pasión. Es un cuerpo joven, musculado. Su rostro está barbado, luce media melena castaña y nimbo de rayos aúreos. El pie desnudo adelantado deja ver la llaga del clavo. Con el índice de su mano izquierda señala tres querubines a sus pies (cabezas de angelotes aladas)

La paloma blanca vuela, presenta sus alas extendidas simétricamente, aparece en el eje de la composición, emana rayos dorados.

En la parte inferior hay una bola grisácea en torno a la que se abraza una serpiente que acoge una manzana con su cola y abre la boca.                                                               El pie de la cruz de madera pende sobre el cuerpo del animal.                                               Hay una pareja de angelotes sobre las testas de Dios padre y del hijo.

Iconografía, iconología: En la parte superior, el mundo celeste, predominan tonos pastel. En el nivel bajo, el mundo terrestre, priman los colores fríos. El registro alto es el cielo, por la presencia divina, las nubes. El registro inferior es el inframundo o mundo terrenal, enfatizada esta interpretación por la ausencia de ángeles.

La cruz símbolo del sacrificio de Jesús por la humanidad apunta a la serpiente símbolo del mal o del demonio. Representaría que Cristo resucitado victorioso sobre la muerte ataca al pecado original representado por la manzana prohibida del jardín del Edén.

El mensaje es la representación de Dios uno y trino: una unidad en tres figuras. Es la imagen del dogma católico de la Santísima Trinidad. El discurso artístico encaja para el espacio, ya que, es la capilla primigenia de la congregación femenina josefino trinitaria, una de sus bases es la defensa del postulado de la Santísima Trinidad.

El resultado estético está al servicio de un mensaje catequético para el espectador. La obra es de carácter religioso. Una pieza artística comprensible para un público general.

Historia condicionó que Margarita Robles co fundara la congregación josefino trinitaria, de adolescente oró ante el cuadro tras la indicación de su confesor Don Eladio y recibió la vocación, y la inspiración para crear una congregación de convivencia y educativa.

El autor comenzó su trayectoria profesional artística en Madrid en la década de los sesenta con estudio fotográfico y pictórico en la Plaza de la Cebada nº 9.

Tras realizar trabajos para la corte real, aumentó su clientela y sus posibilidades económicas y trasladó su estudio a Calle de los Estudios 2 esquina a la de Toledo Madrid, rodeado de otros artistas.

Con la revolución La Gloriosa de 1868, la reina Isabel II fue exiliada a Francia y sus colaboradores huyeron voluntaria o forzosamente de la capital por lo que Francisco se trasladó a Plasencia, donde estuvo activo desde los años setenta hasta 1905, con estudio en el Rincón de San Nicolás nº 2.

Se ha escrito erróneamente que fue pintor de corte de la reina de la dinastía Borbón pero no figura entre los pintores regios oficiales en la documentación oficial. Propongo dos hipótesis por las que se ha reproducido este error: porque él adujera esta circunstancia para forjarse un nombre en su nueva ciudad laboral o porque su clientela exagerara una colaboración puntual para la corte para dar más relevancia a los encargos de este artista.

Se conservan tarjetas de visita de sus estudios en colecciones privadas.

En Plasencia fue profesor de dibujo en el colegio femenino de la Purísima o Inmaculada Concepción situado en el palacio del marqués de Santa Cruz, cuya fotografía de postal realizó él. Además, fue maestro de pintura de Nicanor Álvarez Gata, pintor placentino. Fue profesor de Francisco Mirón, que luego fue arquitecto municipal entre sus obras, el proyecto de la puerta baja del parque Los pinos. De estilo modernista y ecléctico, y restaurador de estilo como su intervención en la fachada del palacio de las dos torres o de Monroy en 1913.

Adquirió popularidad como retratista, y luego como fotógrafo, captando imágenes de Plasencia, se conservan pocas, un autorretrato y la panorámica de la ciudad desde el cerro de San Miguel, esta fotografía de 1896 y otra en el salón de plenos del Ayuntamiento de Plasencia, son de momento las instantáneas más antiguas de la ciudad.

Actualmente, la obra de maestro y aprendiz comparten espacio en la misma sala: la fotografía de la villa placentina y un cuadro de Nicanor Álvarez

Pintura Doña Juana de Castilla, denominada la loca

El autor fue Nicanor Álvarez Gata en 1885. El destinatario era el Consejo municipal de Plasencia. Se encuadra en el estilo del romanticismo, la técnica es óleo sobre lienzo. Es una pintura de género histórica, en concreto historia de España. (Fig. 10)

Respecto al análisis formal: Es una composición de formato apaisado. La reina joven centra la distribución dominando la escena, de pie ante su simple silla de tijera con una almohada. Porta ropa de grueso terciopelo negro, su pelo largo bajo una toca, como una viuda. Tiene la mirada perdida, su anatomía muestra el embarazo de la infanta Catalina de Austria, lleva en su mano izquierda, débil y delgada las dos alianzas. Impasible al frío del inhóspito paisaje en que descansa el séquito.

A un lado una hoguera con humareda por el viento, al otro el ataúd de su marido con el blasón imperial, dispuesto sobre parihuelas, sus asideros muestran el brillo de su desgaste por el uso, a ambos lados dos grandes velas, con la mecha titilando por la ventisca.

Sedente junto al féretro, una dama joven, con un libro abierto, mira paciente y resignada a la viuda. Un religioso de hábito blanco arrodillado, barbado, encapuchado, lee una plegaria portando un cirio.

A la derecha los cortesanos junto a un tétrico árbol, en sus caras expresan cansancio, aburrimiento y compasión por el ánimo de su soberana, llevan lujosos trajes de brocado. En la esquina superior derecha un monasterio, en la izquierda el resto de la comitiva regia,

Es atardecer, con un cielo encapotado los elementos climatológicos enfatizan la tensión emocional del argumento, reforzado por la intensidad expresiva de las figuras. Nicanor quiso emular el sentido rítmico y equilibrado de la composición, estructurada en aspa, con atmósfera. Hay preciosismo en los elementos decorativos (A Pradilla, el pintor original, le influyó su formación bajo el pintor escenógrafo Mariano Pescador).                

El realismo es intenso, de ejecución vigorosa y segura, dibujo definido y técnica libre.

La iconografía e iconología: Juana la loca era un personaje femenino muy representado en la época romántica en varias disciplinas artísticas por encarnar la enfermedad mental, la pasión, la femme fatale, la juventud y la muerte.

Las velas a punto de consumirse representarían que, además de la muerte física de Felipe el hermoso, la muerte en vida que está a punto de sufrir la protagonista, encerrada la mayor parte de su vida, por incapacitación mental cuestionada por historiadores.

Historia: Nicanor Álvarez Gata nació en Plasencia en 1849, en una familia pobre. Tenía una hermana María. No acabó sus estudios porque debió trabajar para ayudar en casa. Aprendió pintura en la ciudad con Francisco Ruiz de la Hermosa pintor y fotógrafo proveniente de Madrid, profesor de dibujo del colegio la Purísima Concepción.                        

En 1878 el marqués de Mirabel y el ayuntamiento placentino financiaron su viaje y estancia en Madrid, cursó grabado y pintura. Desde 30 de noviembre 1882 copió obras en el Museo del Prado como Ribera, Jordaens, Velázquez, Murillo, Eduardo Rosales etc. Entre 1888 y 1890 se formó en Roma becado por la diputación cacereña. Fue profesor de pintura de una escuela de Madrid.

El estilo del romanticismo se caracterizaba por la conciencia del Yo, la primacía del genio creador de un universo propio, la valoración de lo diferente frente a lo común, un fuerte nacionalismo, el liberalismo frente al despotismo ilustrado; la originalidad, lo especial, la creatividad; la nostalgia de paraísos perdidos (de la infancia o de una nación) y la obra imperfecta, inacabada y abierta. La mayoría de estos rasgos se dan en el pintor placentino.

Pintores románticos españoles que condicionaron el aprendizaje en la capital:                   Pérez Villamil máximo paisajista.                                                                                         Goya: pintor oficial de la corte, algunas de sus obras son de este estilo.                               Federico Madrazo: pintor de cámara, retratista, hijo y padre de pintores. Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.                                                    Mariano Fortuny: pintor, acuarelista y grabador, yerno de Madrazo.                        A. Mª Esquivel: pintor de cámara, co fundador del liceo, académico de la Real Academia. Leonardo Alenza: pintor, grabador, prototipo de artista romántico en vida y obra.    Eduardo Rosales: pintor de Historia, casi director del museo del Prado pero murió joven.

En 1893 volvió a Plasencia, fue maestro de dibujo en el colegio de la Constancia o de Sª Calixto, como fue anteriormente su maestro en Plasencia. Vivió con su hermana, ambos solteros. Era cazador. Murió pobre aunque le tocó la lotería una vez. Falleció el 8 de marzo de 1909, con 59 años, como un prototipo de artista romántico acorde a su época y a su tendencia artística. En su sepulcro en el cementerio de su localidad, figura su paleta y pinceles, otra característica de su genio romántico reivindicativo.

Exhibió en exposiciones locales y nacionales, fue alabado por sus colegas, citado en prensa, jurado de concursos pictóricos. Se denominó pintor de historia, además abordó el género religioso, el costumbrismo, el retrato, la alegoría etc.

Algunas obras están en Cáceres, el museo casa Pedrilla, en el complejo de San Francisco en el Palacio de la diputación de Cáceres, y en el complejo cultural de Santa María de Plasencia como la copia que realizó del Cristo de Velázquez, subrayando su fuerte relación con el museo del Prado que acoge el Crucificado del pintor sevillano.

El 8 de mayo de 1885, Nicanor copió el cuadro “Doña Juana la loca” en una sala del museo del Prado según consta en la página 78 en el libro de copistas de 1882-1886.

Esta réplica la envió al consistorio placentino como agradecimiento por una ayuda económica para seguir estudiando y residiendo en Madrid. En una epístola del 6 de julio de 1886 Nicanor dona su réplica pictórica al ayuntamiento y pide que le recomienden a la diputación para obtener ayuda económica. El consistorio coloca el cuadro en el salón de sesiones. Luego adornó el despacho de alcaldía. Al remodelarse la casa consistorial en 1972, se trasladó al palacio del doctor Trujillo donde el ayuntamiento se ubicó temporalmente: allí estuvo en la antesala del despacho del alcalde. En la casa consistorial remodelada se colocó en el corredor de acceso a la torre del reloj. En 1993 ingresó enrollado en una estantería el Archivo municipal de Plasencia, pues el marco se rompió deteriorando la tela. En 2017 la junta de Extremadura procedió a su restauración tras petición del alcalde. En junio de 2018 se instaló en la sala de plenos del ayuntamiento, en la planta inferior ubicado en la plaza mayor de Plasencia.

Conclusiones

  1. La talla de la ermita de Ntra. Sra. Del Puerto de Madrid es más fiel a la original que acogió la ermita de la Virgen del Puerto de Plasencia.
  2. Las obras artísticas que promovió la XIII duquesa de Plasencia no ha tenido suficiente difusión en Plasencia, uno de sus ducados.
  3. Del pintor Francisco Ruiz no hay una biografía ni un catálogo de sus obras y sería muy beneficioso para la cultura de la localidad placentina.
  4. Del pintor placentino Nicanor Álvarez no se ha escrito un catálogo de sus obras ni su biografía, falta divulgación de este personaje cultural local.
  5. Las cuestiones abordadas son un campo de investigación para futuros historiadores.

 

Bibliografía y recursos web

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https://www.youtube.com/watch?v=zwnMUMpuSJQ (Muestra temporal M. del Prado) Consultado el 19/07/19.

 

 

 

 

 

 

Fig. 1: Proceso por la titularidad del ducado de Plasencia y otros, 1777, Archivo Histórico de Nobleza.

Fig. 2: Palacio y jardín El Capricho, Madrid, financiado por la XIII duquesa de Plasencia.

Fig. 3: Retrato de la duquesa, círculo de Genaro Boltri, 1785, M. del Prado

Fig. 4: Los duques de Osuna y sus hijos, Goya, 1788, M. del Prado

Fig. 5: Manuela Isidra Téllez Girón, A. Esteve, 1797, M. del Prado.

Fig. 6: Joaquina, la marquesa de Santa Cruz, Goya, 1805, M. del Prado

Fig. 7: Pedro de Alcántara, IX duque de Osuna, G. Ducker, 1805, M. del Prado

Fig. 8: Ermita de Ntra. Sra. Del Puerto, Madrid.

Fig. 9: Stma. Trinidad por Francisco Ruiz de la Hermosa, h. 1872, Plasencia.

Fig. 10: Doña Juana de Castilla la loca, N. Álvarez Gata, 1885, Plasencia.

[1] En el Archivo histórico de Nobleza en Toledo, en la sección ducado de Osuna se conserva el manuscrito del proceso por el ducado de Plasencia y otros títulos entre Mª Josefa y su marido con su tío Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor, [XII] duque de Béjar.

[2] Machuca y Vargas: Madrid, 1750 – 1799. Arquitecto formado por Ventura Rodríguez. Trabajó en España.

[3] M. Medina de Puerta Vergara: Madrid 1761 – 1806. Arquitecto y profesor en la Academia de Madrid.

[4] Batalla entre el ejército macedonio de Alejandro Magno y el persa de Darío III en 333 a. C.

[5] (s. XVIII-XIX) conocido en Madrid como el maestro teatrista, un escenógrafo. Hijo y hermano de paisajistas, formado en París, Inglaterra y Holanda. Realizó el jardín del príncipe y el jardín del deleite en Aranjuez. Fue el jardinero mayor de corte en la Real Quinta del Pardo.

[6] Leandro Fernández de Moratín (Madrid 1760-París 1828) poeta y el más importante comediógrafo neoclásico del siglo XVIII español.

[7] Tomás de Iriarte (Tenerife 1750-Madrid 1791) Fabulista, traductor, dramaturgo y poeta de la Ilustración y el Neoclasicismo, músico hermano de los diplomáticos y sobrino de un escritor humanista.

[8] Luísa Rosa de Aguiar Todi (Setúbal, 1753 – Lisboa, 1833) fue una célebre mezzosoprano lusa, con una voz potente y rica, con alto talento dramático.

[9] R. de la Cruz Cano y Olmedilla (Madrid, 1731 — 1794) fue un dramaturgo, uno de los definidores del casticismo madrileño en el «arte nuevo de hacer comedias» expresado en sainete o entremés.

[10] Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, Badajoz 1754 – Francia, 1817) poeta, jurista y político.

[11] Ángel María Tadei (h. 1765 Lugano, Italia-h. 1840) Estucador, escenógrafo y decorador del teatro de Milán y con trayectoria laboral en Madrid.

[12] Genaro Boltri (Nápoles, h. 1730 – Madrid, 1788) pintor de la corte de Carlos III en Nápoles y en Madrid.

[13] Francisco José de Goya y Lucientes (Aragón 1746-Burdeos, 1828) uno de los maestros españoles de la pintura. Abordó la pintura de caballete, mural, grabado y dibujo. Su estilo evolucionó desde el rococó, al neoclasicismo, hasta el prerromanticismo, siempre interpretados de una forma personal y original.

[14] Agustín Esteve y Marqués (Valencia 1753–1820), pintor de la Casa Real en Madrid. Fue aprendiz de Goya, es valorado uno de los retratistas españoles relevantes de fin del s. XVIII y principios del s. XIX.

[15] L. Paret y Alcázar: (Madrid, 1746 – 1799) dibujante y acuarelista, de estilo muy personal, más cercano al rococó de Watteau que al neoclasicismo del pintor de la corte regia Mengs. Abordó varios géneros.

[16] Diego Velázquez (Sevilla, 15991​-Madrid 1660), fue un pintor de corte, de estilo barroco considerado uno de los máximos exponentes de la pintura del siglo de oro español y maestro de la pintura universal.

[17] Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla 1618–1682) pintor formado en el tardío naturalismo, evolucionó hacia el barroco con una sensibilidad preconizando el rococó en sus imitadas creaciones iconográficas.

[18] Antonio Canova (1757-1822 Venecia) pintor del neoclasicismo, considerado el mejor escultor europeo desde Bernini. Evolucionó al romanticismo. Repercutió en escultores del s. XIX.

[19] Guillermo Ducker: documentado entre 1795 y 1830, miniaturista supuestamente holandés, de técnica precisa, dibujo perfecto y armonioso colorido. Fue muy apreciado por sus contemporáneos.