Mar 042014
 

 José Manuel Sánchez Martín

Dpto. de Geografía y Ordenación del Territorio

Universidad de Extremadura

 1.- Reflexiones preliminares.

 Normalmente, las propuestas que se efectúan para potenciar el turismo interior en Extremadura están basadas en una serie de aspectos, como los grandes recursos medioambientales que posee esta Comunidad Autónoma, pero también en los artísticos, culturales y folklóricos.

 Esta circunstancia motiva que tan sólo se conozca, aunque sea de forma muy detallada, las características u opciones turísticas que ofrecen las áreas rurales extremeñas, aspecto éste muy conocido.

Sin embargo, los análisis turísticos que se han efectuado sobre esta zona, se limitan a esto, sin intentar profundizar más en el mismo, lo que indudablemente se traduce en una falta de meticulosidad, pues, está claro que el turismo interior, en cualquiera de sus vertientes, no es una actividad que pueda desempeñarse de forma continuada a lo largo de todo el año.

Para terminar con estos aspectos que contribuyen a un desconocimiento e indefinición en temas tan importantes como el diseño de una oferta turística en zonas interiores como Extremadura, proponemos, como un paso apriorístico, un somero análisis climático de esta área, lo que indudablemente contribuirá a mejorar la oferta turística que se realice, dando a conocer a los posibles usuarios de esta oferta los periodos más adecuados para practicar las diferentes modalidades turísticas en las áreas interiores, adecuando sus necesidades a a las potencialidades que posee Extremadura, no ciñéndonos a mostrar los principales atractivos de la Comunidad.

Con ello se conseguirá que el posible visitante no sufra una decepción al desplazarse a un lugar que puede no ser el óptimo para sus preferencias, dándole la posibilidad de elegir entre otros espacios, aún dentro de nuestra Comunidad Autónoma.

Esta reflexión es necesaria debido a las peculiaridades y variabilidades climáticas que tiene la zona analizada, ya que incluso en una misma estación es posible optar por diferentes zonas, incluso con parecida riqueza medioambiental, cultural, etc… pero con una gran diferencia climática.

Por este motivo, pensamos que un breve análisis o descripción climática de los diferentes espacios en los que se quiere potenciar el turismo rural debe ser de obligada inclusión en la oferta turística de estos lugares, para ampliar la gama turística y proveer al visitante de la suficiente información para que quede satisfecho con la elección, ya que de ello depende el grado de éxito turístico en zonas en las que esta actividad económica se realiza de forma incipiente.

Por lo tanto, si efectuamos este análisis previo tendremos suficientes parámetros para orientar las campañas de promoción turística a determinados periodos, lo que redundará en una mayor satisfacción de los potenciales turistas.

Teniendo en cuenta todas estas reflexiones vamos a realizar una oferta turística interior en Extremadura, hecho que servirá de base para la realización de una serie de guías turísticas, en las que el posible visitante pueda elegir el destino de sus vacaciones, según sus intereses.

 

2.- El turismo en la montaña extremeña.

 

Las diferentes zonas de montaña con que cuenta Extremadura tienen una riqueza medioambiental bastante importante, ya que el paisaje que la caracteriza es de indudable belleza, tanto que cualquier visitante quedaría satisfecho con una estancia en las mismas.

Sin embargo, no todas las zonas de montaña de Extremadura tienen las mismas características. En este sentido, es posible elegir entre lo que podría conocerse como una montaña pura, ubicada en el norte de la provincia de Cáceres, con unas altitudes bastante importantes, ya que en algunos casos se superan con creces los 2000 m.

Eso provoca que, además de la increible riqueza paisajística y medioambiental, se caracterice por un rigor climático en determinadas épocas, aspecto éste que limitará o fomentará su oferta turística durante los meses invernales, ya que la nieve, el frío y la lluvia pueden hacer desistir a más de un turista en su empeño. Pero, al contrario, podrá estimular la visita de los amantes de este tipo de características, climáticas y paisajísticas.

A todo ello debemos añadir que dicha área, posiblemente sea una de las más ricas en folklore de toda la Comunidad, con fiestas de relevante interés, sobre todo en la zona de La Vera.

Sin embargo, esta montaña en su sentido más estricto posee algunos limitantes o condicionantes físicos, como son la elevada altitud, las fuertes pendientes, el clima riguroso, etc… Esto contribuye a que pueda no ser apetecible para determinados sectores, pues, si queremos disfrutar al máximo de este paisaje privilegiado será necesario hacer frente a todos estos condicionantes pero, a cambio, tendremos acceso a una de las zonas más bellas de toda Extremadura, en la que por doquier surgen multitud de valles encajados por la acción erosiva de enormes gargantas, elevados picachos que ofrecen una visión espectacular de una vasta área, etc…

Pese a ello, esta zona no es la única de montaña con que cuenta nuestra Comunidad, sino que existen otras, también de considerable riqueza e interés paisajístico, folklórico y cultural, pero con un rigor climático menos marcado. Se trata de la zona de Villuercas, caracterizada también por elevadas cotas, arroyos tumultuosos, etc.. pero todo ello combinado con un clima mucho más apacible, durante el invierno, pero más caluroso en verano.

Ello se traducirá, nuevamente, en que sea factible visitarla por un sector bastante más amplio que el anterior, ya que tendremos una indudable riqueza medioambiental, pero menor rigor climático.

Por último, en la variedad de montaña, tan sólo nos queda señalar a las estribaciones de Sierra Morena, al sur de la provincia de Badajoz, área de gran extensión y riqueza paisajística, pero con una tipología climática mucho más bonancible y, por tanto, apetecible por otro sector de turistas, que prefieren disfrutar d la naturaleza con una climatología más adecuado a sus gustos.

Como podemos comprobar, existen tres variedades importantes de montaña en Extremadura, cada una de ellas caracterizada por una climatología diferente, aunque, no nos llamemos a engaño, la riqueza medioambiental también lo es, ya que ni en Villuercas ni en Sierra Morena, tendremos un paisaje tan rico y variopinto como en el sector extremeño del Sistema Central, pero a cambio, podemos disfrutar de una climatología bien diferente, sobre todo en las estaciones extremas, verano e invierno.

En este sentido, es posible mencionar que existe un comportamiento dicotómico entre sendas estaciones y las diferentes áreas montañosas que hemos señalado. De ese modo, los inviernos más suaves y menos lluviosos se registran en la zona extremeña de Sierra Morena y los más crudos en el sector extremeño de la Sierra de Gredos, ocupando una posición intermedia el macizo de Villuercas. Por el contrario, la situación es diferente en el verano, pues, los más suaves se encuentran en la zona norte de la provincia de Cáceres y, los más rigurosos en el sur de Badajoz.

A todo esto debemos añadir que esta oferta de turismo rural en su faceta medioambiental está enriquecido por otros aspectos, a veces tanto o más importantes, como son los artísticos y culturales de las zonas de interés turístico.

Este aspecto está muy bien representado en cualquiera de estas tres áreas de montaña extremeña, por lo que la decisión de orientarse por una zona o por otra estará en función de los aspectos paisajísticos y climáticos.

A pesar de toda esta gama de posibilidades turísticas en la montaña extremeña, es preciso incluir otras, sobre todo en montañas o serranías de menor entidad, pero de indudable atractivo paisajístico, artístico y cultural. Se trata de los espacios que se ubican en el interior de las enormes penillanuras y, por lo tanto, son relieves de tipo residual o intrusivo, que conjugan a la perfección una suavidad climática y hermosura paisajística, pero indudablemente, de menor entidad que las principales áreas que hemos señalado.

Entre ellas podemos citar algunos ejemplos notables como la Sierra de Hornachos, con alturas inferiores a los 1000 m., la Sierra de San Pedro, etc…

Como podemos observar, existe una importante cantidad de espacios montañosos en Extremadura, cada uno de ellos con sus especiales características, lo que multiplica enormemente las posibilidades de elección de diferentes espacios de ocio.

 

3.- El turismo en la penillanura extremeña.

 

Otra de las zonas susceptibles de desarrollar una actividad turística rural son las vastas penillanuras con que cuenta Extremadura.

Estas áreas no tienen los grandes atractivos paisajísticos con que cuentan las zonas de montaña, pero a cambio ofrecen un clima mucho más apetecible durante el invierno, aunque son muy calurosas durante el verano.

Teniendo en cuenta estos aspectos, tan sólo nos queda una oferta turística por ofrecer, son los atractivos artísticos y culturales que las caracterizan, ya que en ellas se insertan algunos pueblos y ciudades de enorme interés turístico, pero quedan fuera de lo que puede considerarse turismo rural.

En este sentido, debemos señalar que el único interés paisajístico que tienen estas áreas radica en la existencia de determinadas especies cinegéticas, muy frecuentes en los espacios adehesados, como son los venados, el jabalí, etc… Es por ello que la oferta de turismo rural en estos territorios debe circunscribirse a una actividad íntimamente relacionada con el turismo rural, la caza, con todo lo que ello lleva aparejado.

Por consiguiente, el turismo rural en las enormes penillanuras, como la trujillano-cacereña, debe ceñirse a este aspecto y, por lo tanto, su oferta debe estar orientada a las épocas de caza de estas especies, hecho por el cual el clima no es un factor decisivo, tal como sucedía en el turismo de montaña y, además, debemos tener en cuenta que su oferta irá dirigida a otro sector.

Sin embargo, las penillanuras y sobre todo las zonas adehesadas pueden potenciar su actividad turística rural mediante rutas ecuestres u otro tipo de itinerarios, por lo que también es necesario tener en cuenta un análisis climático, para decidir cual es la época idónea para desempeñar esa actividad.

En este sentido, es posible señalar que en dichas áreas el clima no es muy riguroso durante el invierno, aunque el verano se muestre tremendamente caluroso, siendo las estaciones idóneas para desarrollar y potenciar la actividad turística la primavera y el otoño, estaciones que se caracterizan por unas temperaturas muy agradables, a excepción de algunas épocas en las que se producen lluvias y fríos intensos.

Sin embargo, estos episodios son relativamente reducidos, si los comparamos con otros espacios, lo que incide naturalmente, en que estos espacios puedan optar a una potenciación turística.

Además, en estas áreas se encuentran multitud de aves que pueden ser atractivas para el visitante, como las grullas, la avutardas, cigüeñas, rapaces, etc…

Teniendo en cuenta todo ello, será posible potenciar el turismo de estas zonas en épocas muy concretas, que como ya se ha señalado son la primavera y el otoño, que debido a su especial climatología reúnen todas las condiciones para efectuar una atractiva oferta turística.

 

4.- El turismo en el valle extremeño.

 

Extremadura posee numerosas zonas montañosas ente las que se insertan numerosas valles por los que discurren ríos y arroyos de distinta entidad, como sucede en el norte cacereño, área en la se insertan valles de gran riqueza paisajística, como el Ambroz, Jerte, etc…, que pese a que se hallan muy antropizados poseen una indudable riqueza medioambiental, por lo que son susceptibles de ofrecer una importante oferta turística rural. De hecho, ya existen determinados periodos en los que se practica esta modalidad turística, aunque mal planificada, ofreciendo rutas como la del cerezo en flor, entre otras.

A estas zonas debemos añadir otras, en las zonas de los grandes ríos que, además, ofrecen grandes espacios de agua embalsada, tanto en el Tajo, como en el Guadiana, lo que contribuye, aún más a diversificar la oferta de turismo rural con que cuenta Extremadura.

En este sentido, es posible señalar que dichos espacios se caracterizan por tener un clima bastante riguroso durante el verano y con niebla durante el invierno, por lo que la oferta turística debe orientarse hacia las estaciones intermedias, como la primavera o el otoño.

Sin embargo, teniendo en cuenta que en estas zonas existen importantes láminas de agua, constituidas por los embalses, es posible reorientar su oferta hacia los meses estivales, ya que sin duda, estas masas de agua pueden atraer a numerosos visitantes.

Este hecho contribuirá a mejorar la oferta turística rural de estas zonas, por lo que su presencia debe ser tenida en cuenta en cualquier diseño de oferta turística.

 

5.- El turismo en los parque naturales extremeños.

 

Indudablemente, el turismo en los parques extremeños merece una dedicación especial dadas sus especiales características, en las que la oferta turística debe estar regulada por los responsables de los mismos, con independencia del clima.

Esto se debe, naturalmente, a que posee una riqueza faunística y paisajística fuera de toda duda, que es necesario preservar a toda costa, regulando las visitas de forma exhaustiva, prohibiendo incluso su actividad en determinadas épocas, como las de reproducción de las especies que allí habitan.

Por lo tanto, en este sentido, poco se puede hacer con el diseño de la oferta turística, pues los intereses faunísticos deben estar por encima de todo, tal como se deduce de las normas de visita de los mismos.

 

6.- El turismo en pueblos y ciudades.

 

Indudablemente, cuando se pretende efectuar una oferta turística en las áreas interiores, debemos tener muy en cuenta los enormes atractivos con que cuentan los pueblos y ciudades de esta Comunidad.

Estos espacios ofrecen una serie de aspectos sociales, culturales, artísticos, etc… que pueden ser de interés para los posibles visitantes de Extremadura. Por consiguiente, creemos necesario incluir unas pequeñas reflexiones sobre el mismo.

En este sentido, podemos señalar que estas zonas pueden visitarse en cualquier época del año, debido a que la climatología no es tan decisiva como cuando se pretende practicar turismo rural.

Teniendo en cuenta esta circunstancia, no cabe duda de que el turismo en las ciudades y pueblos de interior debe ofrecerse bien como alternativa al turismo rural, bien como complemento.

En el primer caso, debe considerarse que durante cualquier época del año se puede practicar esta modalidad turística, por lo que cuando el tiempo o, más propiamente, la temperie no sea adecuada para otras modalidades turísticas se puede ofrecer como opción.

En el segundo caso, puede ofrecerse como complemento aprovechando los equipamientos lúdicos que puede ofrecer al turismo rural.

Como se ha señalado anteriormente, es factible intentar potenciarlo a lo largo de cualquier época del año, teniendo en cuenta que la riqueza artística se complemente, en numerosas ocasiones, con fiestas populares, lo que indudablemente atraerá a un mayor número de visitantes.

 

7.- Conclusiones.

 

Tras las breves reflexiones que hemos efectuado sobre el diseño de una oferta de turismo interior en Extremadura, basada en la combinación de los aspectos paisajísticos, artísticos, folklóricos y climáticos, podemos obtener una conclusión bastante importante.

El clima de Extremadura es tan variable en el espacio y en el tiempo que permite diseñar una amplia oferta turística, sobre todo si consideramos que en una misma época se puede disfrutar de espacios muy diferentes, tanto a nivel paisajístico como climático, dando como resultado un diseño de oferta turística que se adecúa a los gustos de cualquier tipo de visitante que le guste dedicar su tiempo a tener un contacto directo con la naturaleza.

En esta misma línea, podemos señalar que los amantes de la montaña pueden disfrutar de la misma en espacios con una climatología bien diferenciada, tal como lo muestra la existencia de zonas montañosas con un clima riguroso, en el norte de la provincia de Cáceres, u otro más suave, como sucede en el sur de la provincia de Badajoz.

Pero igualmente se puede observar este comportamiento dicotómico en otras modalidades de turismo rural, como ocurre en las penillanuras o los valles.

Por consiguiente, la principal conclusión que obtenemos es que el clima no debe entenderse como un factor limitante para el turismo rural en Extremadura, sino más bien como un factor diversificador de la oferta turística, ofreciendo una amplia gama de contraste en esta Comunidad Autónoma.

Teniendo en cuenta todo ello, tan sólo nos resta señalar que la actividad o modalidad turística rural está supeditada al gusto del visitante, que no ha de ceñirse exclusivamente a las características paisajísticas de un espacio, sino que debe completarse con una información climática que permita al posible visitante orientarse por una zona u otra.

 

8.- Bibliografía.

ADENEX (1990). Parque Natural de Monfragüe. Parque Natural de Cornalvo. Consejería de Turismo, Transportes y Comunicaciones. Junta de Extremadura. Mérida.

ALVARADO CORRALES, E. (1992). La actividad cinegética en Extremadura. Agricultura y Sociedad, nº 58. MAPA. Madrid.

BARDON FERNANDEZ, E. (1990). Consideraciones sobre el turismo rural en España y medidas para su desarrollo. Estudios turísticos, nº 108. Secretaría General de Turismo. Madrid.

BESANCENOT, J. P. (1991). Clima y Turismo. Masson. Barcelona.

RENGIFO GALLEGO, J. I. (1991). Turismo y oferta hotelera en la provincia de Cáceres. Situación actual, diagnosis y potenciación. Cámara Oficial de Comercio e Industria de Cáceres.

SANCHEZ MARTIN, J. M. (1993). Breves reflexiones sobre el desarrollo turístico en Extremadura. III Jornadas sobre turismo. Mallorca.

Ibidem. (1995). Atlas climático de Extremadura. Inédito.

 

Mar 042014
 

Dr. José Manuel Sánchez Martín

Dpto. de Geografía y Ordenación del Territorio

Universidad de Extremadura

 1.- Evolución de las precipitaciones.

 Como todos sabemos, las precipitaciones se erigen en la variable climática más mutable a lo largo del tiempo y, por consiguiente, son susceptibles de ser analizadas de forma evolutiva.

Así obtenemos que en el observatorio de base que tomamos (Cáceres) las precipitaciones siguen una evolución que dista bastante de la homogeneidad. Por ello, nos encontramos con un comportamiento muy peculiar, a veces preocupante.

Se trata de la enorme disminución que se aprecia en los registros pluviométricos durante varios meses a lo largo de todo este siglo, aunque, durante algunos otros se observa lo contrario, un aumento, si bien normalmente es poco acusado.

Pese a todo, es preciso señalar de forma apriorística que la evolución que experimentan las precipitaciones en el observatorio de Cáceres pueden ser extrapoladas a espacios aún mayores, como Extremadura y, sobre todo, debemos tener presente que esta tendencia se produce en un contexto de irregularidad manifiesta, por lo que los resultados obtenidos no siempre implican una variación absoluta de las precipitaciones, sino que muestran la tendencia que siguen, siempre a grandes rasgos.

Sin lugar a dudas, esta afirmación se entenderá mejor con el siguiente cuadro explicativo, en el que se refleja la alteración que experimentan las precipitaciones de este observatorio y, en general de Extremadura, desde comienzos de siglo hasta nuestros días.

Cuadro I

Meses                        Prec. media      Variación pluviométrica

Enero                              55,8 mm.                                  0,0 mm.

Febrero                           59,9 mm.                              -20,0 mm.

Marzo                              64,2 mm.                              -43,0 mm.

Abril                                40,6 mm.                                14,0 mm.

Mayo                               39,7 mm.                                  2,0 mm.

Junio                              26,5 mm.                                  2,0 mm.

Julio                                  3,9 mm.                                  3,0 mm.

Agosto                              6,5 mm.                                 -3,0 mm.

Septiembre                    25,5 mm.                                 -4,0 mm.

Octubre                          52,5 mm.                              -12,0 mm.

Noviembre                     65,8 mm.                                 -5,0 mm.

Diciembre                      66,2 mm.                                 -5,0 mm.

Anual                           507,0 mm.                              -90,0 mm.

Tras haber realizado un somero análisis de la tendencia pluviométrica que se detecta en el observatorio de Cáceres, durante cada mes y, en el conjunto del año, se impone una profunda reflexión.

Es necesaria debido a la importancia tan desmesurada que poseen los resultados que arrojan las diferentes regresiones simples efectuadas y, máxime, si se tiene en cuenta la posible existencia de un cambio o, al menos, una mutación pluviométrica.

Nos atrevemos a realizar esta afirmación, con toda la cautela posible, por supuesto, ya que a lo largo de casi todos los meses han ido apareciendo importantes variaciones en las precipitaciones registradas durante este siglo.

Ello puede hacer pensar en la posible presencia de un determinado cambio, si no climático, sí pluviométrico. Pese a ello, debemos mostrarnos cautelosos si consideramos que los datos han sido obtenidos en diferentes épocas, con distintos aparatos y, además, ha cambiado la situación de dicho observatorio.

No obstante, pensamos que el cambio contabilizado es lo suficientemente importante como para que lo atribuyamos a cambios de emplazamiento, puesto que las precipitaciones no varían sustancialmente en un espacio homogéneo y reducido. Pese a ello, este hecho debe señalarse debido a la importancia tan trascendental que posee en las aspectos climáticos.

Sin embargo, y dejando al margen este tipo de circunstancias atenuantes, es preciso señalar que las precipitaciones registradas en el observatorio de Cáceres han experimentado una variación sustancial, de casi el 18% para el conjunto anual. Ello implica un aspecto a tener muy en cuenta, pues esta reducción pluviométrica se ha producido en un tiempo breve, menos de un siglo.

De todo esto se deduce un aspecto de considerable interés, el volumen de precipitaciones se está reduciendo, paulatinamente, a lo largo de este siglo, lo cual puede significar que se está produciendo una variación climática de mayor importancia de la que pensábamos en un principio.

Así observamos cómo las precipitaciones anuales se reducen bruscamente, unos 90 mm. durante todo el periodo analizado. Mientras tanto, las mensuales experimentan, asimismo, alteraciones en sus registros. En la mayor parte de los casos se trata de mutaciones negativas, es decir, descensos pluviométricos, en algunos meses muy acusados.

Estos cambios se están produciendo a la largo de este siglo y, durante buena parte del mismo es posible apreciar en el observatorio de Cáceres y en otros de Extremadura un marcado descenso pluviométrico, aunque todo ello debe encuadrarse en un contexto de irregularidad.

Las causas que provocan esta alteración son muy difíciles de analizar, máxime si se pretende realizarlo de forma científica y comprobada, dadas las enormes dificultades que existen.

El desconocimiento de las causas que provocan esta alteración climáticas es comprensible si se tiene en cuenta la enorme complejidad que presenta el sistema climático y la imposibilidad de establecer, con total certeza, todas las variables que pueden intervenir en este cambio, para de ese modo crear un modelo climático multidimensional. Pese a ello, no trataremos las posibles causas que provocan estas alteraciones, sino que incidiremos en los cambios y los posibles efectos que provocan.

La reducción pluviométrica que se detecta es un indicio bastante objetivo de la mutación en los registros de precipitaciones y, por consiguiente, nos permite hablar con cierto rigor de una tendencia a la aridez progresiva del territorio.

Se trata de una afirmación bastante grave, pero los datos y gráficos que elaboramos son bastante clarificadores al respecto, aunque todo ello debe tomarse con cierta cautela.

Es preciso, por lo tanto, que consideremos el descenso de las precipitaciones en un contexto muy específico, en el que domina una enorme variabilidad a lo largo del tiempo.

Pese a ello, resulta un hecho evidente el progresivo descenso pluviométrico que se registra en toda Extremadura. Este descenso está mucho más marcado en algunos meses, como febrero y marzo, donde se alcanzan unos niveles muy preocupantes. En el caso de marzo, las precipitaciones se han reducido al 50% de los valores registrados a comienzos de siglo. En cambio, febrero y octubre presentan descensos moderados, de 20 y 12 mm. respectivamente. Por su parte, abril ve incrementado sus registros pluviométricos en 14 mm y, hasta agosto, se registran leves aumentos.

De todo ello se deduce que las precipitaciones invernales experimentan un descenso en sus registros, mientras las estivales aumentan su cuantía. Este hecho puede tener una importancia mucho más negativa de lo que parece, ya que los periodos más lluviosos están comenzando a adquirir un matiz de aridez, fruto de la reducción pluviométrica que se produce.

En cambios, los meses menos lluviosos (estivales) aumentan las precipitaciones, de lo cual se deduce que está aumentando el carácter convectivo de las mismas.

Esta circunstancia dicotómica es bastante interesante ya que una época se caracteriza por el aumento pluviométrico y otra por el descenso. Además esto puede servir para establecer algún otro parámetro que esté provocando la mutación climática que nos encontramos, teniendo en cuenta los efectos que provoca.

No obstante, la posibilidad de establecer un parámetro que provoque estos cambios es bastante reducida, por la complejidad intrínseca que posee el sistema climático. Pese a ello, es preciso señalar que poseemos una nueva pauta de comportamiento, el descenso pluviométrico desde agosto hasta marzo, excepción hecha de enero, en el que se aprecia una estabilización de la pluviometría. A esto hay que añadir otro aspecto fundamental, las precipitaciones aumentan desde abril hasta julio, meses en los que tradicionalmente se recogen pocas precipitaciones, sobre todo en los últimos.

Sin embargo, un problema tal vez mayor es la acumulación de años en los que se registra un marcado descenso pluviométrico, puesto que esta circunstancia dará lugar a uno de los peores fenómenos climáticos que afecta a Extremadura, la sequía.

 

2.- La sequía en el ámbito extremeño.

 

Como hemos señalado anteriormente, la sequía es el mayor desastre climático que afecta a Extremadura, sobre todo porque afecta a buena parte del territorio pero, además, porque tiene un carácter temporal muy dilatado, lo que acaba con las reservas de los pantano, y provoca enormes pérdidas en la mayor parte de los cultivos.

Esta situación no es nueva, es más se produce inexorablemente cada determinado número de años, aspecto que no debe sorprendernos porque es una característica inherente al propio clima mediterráneo que se da en España.

Sin embargo, la situación se agrava aún más cuando tenemos en cuenta la reducción pluviométrica que se detecta durante este siglo, aspecto ya analizado.

Si tenemos en cuenta, pues, que las precipitaciones se reducen y, además, se producen periodos de sequía muy marcados, nos percataremos de la gravedad de la situación.

Este fenómeno tan perjudicial se produce por diferentes motivos, que no vamos a analizar, para basarnos en otro aspecto de mayor interés inmediato, la posibilidad de preveer cuándo se van a producir estos periodos secos para, a partir de ellos, establecer una política de consumo hídrico adecuada.

Para intentar preveer con determinada exactitud cuándo se producen los periodos de sequía se utilizan múltiples técnicas, desde las más simples a las más complejas, a las que dedican sus esfuerzos los investigadores climáticos de diversos ámbitos del país.

Nosotros en este punto nos decantamos por buscar ritmos o ciclos pluviométricos, ya que es una técnica muy sencilla y ofrece unos buenos resultados, sobre todo porque corroboran la existencia de una marcada reducción de las precipitaciones y se detectan unos ciclos pluviométricos, en los que se alternan periodos secos con otros húmedos.

El objetivo de buscar ritmos en las precipitaciones es bastante claro. Se pretende calcular los registros pluviométricos del futuro, al menos con un año de antelación, lo que se traducirá en un ajuste de la disponibilidad hídrica a los cultivos, al consumo humano, etc…

Para ello es preciso que se conozca a la perfección la cantidad de agua disponible y, esto no es posible si no tenemos en cuenta la posible existencia de ciclos pluviométricos.

A pesar de todo, es necesario considerar que las precipitaciones siguen un ritmo, bien claro, cuando nos referimos al conjunto anual. Es decir, se observa una presencia de estaciones, de ritmos, en los que la lluvia es más abundante y otros en los que escasea.

Sin embargo, las variaciones están muy claras, durante el verano, las posibilidades de lluvia son muy reducidas, con pocos milímetros aunque, a veces, tienen una componente más torrencial si se dan las circunstancias convectivas propicias. Pese a ello, la probabilidad de lluvia en esta estación es sensiblemente inferior a la que posee el invierno.

Todo esto nos hace pensar que si realmente es cierto que durante el año existen ritmos en las precipitaciones, más o menos regulares, también es posible que existan a lo largo del tiempo, teniendo en cuenta, asimismo, el carácter de mayor o menor irregularidad.

Es por ello que hemos creído conveniente intentar descubrir si en el devenir temporal se detectan ritmos en las precipitaciones, con unos periodos de mayor humedad y con otros de menor.

Esto se consigue mediante la utilización de una técnica estadística compleja: la regresión polinómica. Esta consiste en obtener el mejor ajuste posible entre las precipitaciones registradas a lo largo de los diferentes intervalos temporales (meses o años) y una curva trazada a tal efecto y definida por un polinomio complejo, del mayor grado posible.

De este modo se obtiene una curva con el mejor ajuste posible y, además, un polinomio que permite el cálculo del siguiente valor que tomará la curva.

Se trata, como vemos, de aplicar una técnica estadística compleja para intentar descubrir la presencia de ciclos o ritmos encubiertos en las precipitaciones a lo largo del tiempo. Para esto es preciso efectuar diferentes regresiones polinómicas y observar el orden del polinomio que más se adecúa a nuestros propósitos.

De este modo, efectuamos diferentes operaciones para tratar de ajustar las precipitaciones a la curva, por lo tanto, mientras más elevado sea el grado del polinomio utilizado, tanto mayor será el ajuste obtenido con respecto a los registros pluviométricos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los ritmos pluviométricos están encubiertos, en la mayor parte de los casos, en una enorme variabilidad de registros, por lo que es necesario recurrir a la aplicación de esta técnica para intentar descubrirlos.

De este modo, podemos conseguir, no sólo verificar la presencia de ciclos o ritmos en las precipitaciones, sino que también es posible analizar el periodo de retorno, tanto de los periodos secos como de los húmedos.

Teniendo en cuenta que se busca el mejor ajuste posible entre las precipitaciones y la curva de regresión, es preciso aumentar constantemente el grado del polinomio que define la curva hasta llegar al máximo que nos permita el software utilizado.

Nosotros aplicamos un polinomio de noveno grado, lo que permite obtener un ajuste muy pobre entre la gran variabilidad de registros pluviométricos y la curva de regresión, pero es perfectamente válido para corroborar la existencia de unos ciclos pluviométricos encubiertos, en los que se alternan periodos secos con otros húmedos.

Este es el objetivo fundamental que se consigue con esta técnica, la detección de ciclos pluviométricos, aunque sea de manera muy poco ajustada, ya que aplicando un método de desarrollo propio, podemos eliminar esta heterogeneidad de registros, homogeneizándolos, lo que permitirá volver a aplicar esta técnica, pero esta vez con resultados mucho más ajustados a los reales.

 

3.- Ciclos pluviométricos.

 

Una vez que hemos detectado la presencia de estos ciclos, aunque sea de manera encubierta, proponemos la depuración y homogeneización de los datos pluviométricos, para obtener el mejor ajuste entre los valores y la curva de regresión que tracemos al efecto.

Cuando aplicamos el método que hemos construido observamos un hecho de sumo interés. Por una parte, nos permite establecer previsiones pluviométricas a medio plazo, con una duración máxima de tres años, en los cuales es posible apreciar una serie de puntualizaciones, tales como:

a) observar la tendencia que siguen las precipitaciones y calcular la que tendrá en un tiempo futuro.

b) averiguar, de forma aproximada, el tiempo que tardará en remitir el fenómeno de la sequía o, por contra, de abundancia hídrica.

c) estimar, aunque sea de forma muy genérica, cual será el comportamiento de las precipitaciones a más largo plazo, en función de las ondas que describen los periodos de recurrencia.

Todos estos aspectos derivados de la previsión pluviométrica a media y más largo plazo, tienen un considerable interés, ya que se conocerá, de forma aproximada, la cantidad de lluvia que cabe esperar y, sobre todo, si los años venideros será secos o, por el contrario, húmedos.

Como podemos suponer, este tipo de análisis nos permitirá una planificación de los recursos hídricos muy ajustada a la disponibilidad de agua que tengamos. Por lo tanto, será posible decidir la política hidrológica más adecuada para cada momento, así como recomendar cultivos alternativos al regadío en épocas de sequía o, contrariamente, potenciarlos.

Por otra parte, con la aplicación del método que hemos desarrollado, será factible conocer, con una fiabilidad elevada, una serie de aspectos de sumo interés entre los que destaca:

a) la cantidad de lluvia que se espera recoger durante cada mes, con una anticipación importante, un año.

b) el momento exacto en que se invertirá la tendencia pluviométrica, dando paso un ciclo húmedo a otro seco y viceversa.

c) conocer qué mes o meses son más idóneos para la plantación de determinados cultivos.

Como tenemos ocasión de comprobar, con estas simples anotaciones, es realmente fácil conocer el comportamiento futuro de las precipitaciones e intentar adecuar la disponibilidad hídrica a las necesidades que posean.

Pese a todo, para que no todo quede en pura teoría, creo necesario realizar una serie de puntualizaciones sobre los resultados que hemos obtenido hasta el momento para el año 1995.

En primer lugar, creemos necesario destacar que el comportamiento pluviométrico que se ha previsto para este año es bastante ajustado a lo que ha sucedido hasta marzo. De ese modo, podemos señalar que las precipitaciones tienden a un descenso progresivo, como efecto derivado de encontrarnos en este momento en un ciclo amplio de sequía, que se produce cada 25 años, aproximadamente.

En segundo lugar, tenemos la capacidad de aumentar la predicción pluviométrica a varios años, eso sí, reduciendo en dos o tres enteros el porcentaje de fiabilidad. Pese a ello, podemos adelantar que el ciclo en que nos encontramos parece llegar a su fin, con lo que presumiblemente, durante 1996, las precipitaciones comenzarán a aumentar, con lo que se dará inicio al comienzo del periodo húmedo.

Para ilustrar toda esta exposición hemos incluido una serie de gráficos de indudable interés que van a demostrar sucesivamente la variabilidad pluviométrica, la detección de los ciclos secos y húmedos de forma encubierta y, la posibilidad de efectuar previsiones pluviométricas.

 

Oct 142013
 

Manuel Rubio Andrada.

SITUACIÓN Y GENERALIDADES

El paso de Pablo se localiza en el mapa topográfico 1/50000 del Instituto Geográfico y Catastral, edición de 1963, hoja 681 denominada Castañar de Ibor; sus coordenadas son: longitud 10 48′ y de latitud 390 32′ 35″ del meridiano de Madrid.

 El diario Hoy del 8 de junio de 1992 notifica su descubrimiento e informa algo os­curamente sobre su situación en entrevista realizada a D. Antonio González Cordero por el corresponsal del citado periódico en Navalmoral de la Mata, Cáceres. En el escrito solamente se bautiza la apretura donde se encuentran las pinturas como «Paso de Pa­blo» dejando su localización en un impreciso lugar de la sierra de Roturas, quizás dando vista al valle de Santa Lucía. Sin duda D. Antonio, que gusta actuar de maestro oficiante en el bautismo de pasos, collados y cuevas, dejó sin localizar científicamente el hallazgo por temor a los estúpidos destrozos. Localizar estas pinturas parecía cosa fácil, hice va­rias tentativas y finalmente hube de ponerme en comunicación con su descubridor quien gustoso me facilitó los datos para su conocimiento y estudio.

 Aunque esta parte de la sierra de la Ortijuela pertenece al término municipal de Ca­bañas del Castillo es en la población de Roturas donde se debe tomar el camino para su visita. Parte frente al cementerio y desciende con rapidez hacia un puentecillo sobre el río Almonte; sin doblar hacia la izquierda, nos conduce al extremo N del valle de Sta. Lucía; remontad este valle por el camino, en sentido opuesto al que traíamos hasta fal­dear el pico del Ahorcado -un par de kilómetros desde que entramos en este valle-. Justo en la base de su cara W avistaréis una tupida masa de helechos, verde en alta primavera y marrón en otoño e invierno.

 Dejado el vehículo en su base, si es posible cerca de una maravillosa e inacabable fuentecita, os aguardan 25 o 30 minutos de una dura ascensión. Debéis acometerla más bien hacia la parte izquierda eludiendo si podéis la pedriza y el jaral; éste hace poco que se quemó, lo que permite subir con cierta facilidad, cuando crezca será imposible tomar esta vía de ascenso. Recomiendo tantear las tenues veredas de la saca del cor­cho que busca los grupos de alcornoques, ellas os ascenderán con evidente rapidez. Al llegar a la base izquierda de las primeras rocas subid y cruzadlas por arriba; tantear igualmente la pedriza para pasar ascendiendo hacia la derecha por encima del helechal; una vez allí hay que gatear aún unos metros y pronto se abre el paso que buscamos. Es el primero por encima de los helechos.

 

 Los dos paredones que lo forman son casi verticales en dirección próxima al N-S y ligeramente inclinados hacia el E, poseen curiosísimos restos fósiles de vida paleo­zoica. Sin mucha dificultad observaréis las pinturas en su base interior derecha. El opuesto paredón de la izquierda es mayor y vertical hasta lo alto, ofrece cobijo a una nutrida colonia de buitres leonados, cernícalos, cuervos, palomas, perdices … , algunos insectívoros completan el avifauna con poca pero selecta representatividad. La flora es la típica mediterránea extremeña.

 

El panel ocupa una superficie muy próxima a 1 m. de alto y 0,50 m. de ancho y está ocupado por unos once conjuntos en diversas tonalidades; su distribución en tan escaso espacio se debió a la comodidad que la naturaleza ofrece; allí, en su base, a la derecha, se puede observar los restos de pintura en un hoyuelo utilizado como recipiente; enfrente, muy cerca, las cuarcitas sirven de apoyo para pintar sen­tado con cierta aunque punzante comodidad. Estas buenas condiciones motivaron que, sin duda por no levantarse, las figuras en ocasiones se entremezclen dificul­tando el estudio de los conjuntos. La inclinación de la pared rocosa es motivo de cierta dificultad para fotografiar las partes inferiores, igualmente dificultan las natu­rales rugosidades fósiles, los colores de la roca, sus fragmentaciones, etc.; el sol alumbra únicamente unas horas antes y hasta mediodía. En general su estado de conservación es bueno y los diferentes cromatismos con los que fueron pintados intencionadamente facilitan su particular distinción (Fig 1).

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Figura 1.

Figura 2

Figura 2.- Conjunto 1

  CONJUNTO I (Fig 2)

Un primer conjunto se dispuso en la parte superior izquierda; está formado por dos series de gruesos puntos. La superficie que los contiene presenta en la derecha dos finísimas líneas en alto relieve formando cuartos de Luna; nueve puntuaciones estiliza­das los adornan externamente a modo de cortos rayos. La serie de la izquierda completa hacia el mismo lado con siete puntos; caprichoso abultamiento que además allí ofrece la cuarcita.

 

Las series de puntos que conozco por lo general se distribuyen en superficies de tendencia rectangular aunque hay algunos casos que siguen organizaciones aparen­temente más liberadas entorno a un caprichoso racheado u otro motivo, aquí no parecen tener otra finalidad que lo meramente ornamental completando los finos segmentos cir­culares de origen fósil. Su cronología parece tardía por todas estas cuestiones.

CONJUNTO II (Fig 3)

Figura 3

Figura 3.- Conjunto 2

El segundo conjunto comienza algo inferiormente, unos 10 cm. a la derecha; fue realizado en color rojo parecido al del conjunto 1 y trazos de grueso medio. En su parte superior, la figura número 1 ofrece una forma de palmera; consta de un grueso tronco en cuya parte superior surgen armoniosamente pequeños arquitos de circun­ferencia distribuidos algo elemental mente. Este arbolito presenta a ambos lados de su base líneas circulares con tendencia a formar semicircunferencias concéntricas; son visibles cuatro en el lado izquierdo y tres en el derecho, estas últimas conse­guidas con perfecta ejecución. Este dibujo está realizado en los dos tercios derechos de una línea recta y horizontal que, a la altura media de su tercio izquierdo, fue alzada con pequeña curva superior; es indicio de no pretender confundir los contenidos que ofrecen los aguzados tracitos realizados en otra colocada paralelamente bajo ella; constituyen la fig. núm. 2.

 

Próximos a esta zona comienzan los bien marcados cuernos de un bóvido; el animal, figura 3, mira hacia la izquierda y presenta una cabeza rectangular sin pormenorizar; continúa el cuello alargado y muy deteriorado en su parte inferior. El tronco tiene su­periormente dos marcados abultamientos -anterior y posterior- y un hundimiento muy acusado en la zona dorsal; acaba en larga cola. Las extremidades son pequeñas, tos­cas y algo desproporcionadas. Este animal tiene una atadura bastante recta en la parte superior de su hocico y termina unos 2 cm. más abajo en una pieza arqueada que fue perfilada con mucha meticulosidad, constituye la figura número 4.

 

La número 5 pertenece a otro animal de dimensiones más pequeñas. Su voluminosa cabeza presenta un redondeado hocico que tiene la arqueada pieza de la atadura; está rematada superiormente con tres pequeños tracitos apuntados con decisión, pueden indicar tres cuernecillos. Este hecho extraordinario debió ser motivo fundamental del re­lato ya que el cuerpo de este animal se trazó con perspectiva muy diferente resultando el tronco un tanto distorsionado por la necesidad de presentar en «primer plano» la ca­beza con sus tres nacientes pitones. Sus extremidades superiores comienzan en un so­lo trazo para separarse en dos al llegar a un pequeño hoyuelo de la roca; las traseras parecen estar representadas por una línea algo más gruesa y tosca. En este mismo es­pacio hay otra vertical y paralela, algo separada, a la derecha de la figura que puede corresponder a una representación elemental de lo que no se ve por estar tapado por la especial posición, esto es la otra extremidad o bien la cola.

 

Este conjunto nos muestra en la parte superior un pequeño paisaje. En el centro un árbol semejante a una palmera completa la decoración; los arcos concéntricos que de­coran su base -por esto debe tomarse como un dibujo realista con marcada tendencia figurista-; puede ser indicativo de una vegetación propia del clima más cálido -actual­mente conseguir una palmera en estas alturas es sin duda tarea muy difícil-. Todo este dibujo se limitó inferiormente con una recta que se presenta respetuosamente curvada en la parte izquierda aparentemente para no «dañar>’ los tracitos afilados inferiormente en otra paralela colocada inmediatamente debajo; estos tracitos debieron ser de gran valoración para el autor por la meticulosidad y pormenorización de su factura; con es­casas dudas parecen mencionar las piezas de un arado.

 

La forma de los dos bien marcados cuernos nos indican con claridad que se trata de un bóvido, el cual se trazó con dos exageradas gibas en la parte superior de sus ex­tremidades acompañadas de un peculiar hundimiento dorsal; pudo tratarse de un animal muy longevo y, en cualquier caso, debió ser utilizado en múltiples funciones entre éstas como animal de carga, e incluso de monta, de eso le podría venir la deformidad ver­tebral. La atadura ofrece muy pormenorizada en el hocico del ternero una pieza rígida cuya naturaleza se nos escapa aunque pudiera ser metálica -no hay que descartar la madera-, en cualquier caso su ejecución real es artificiosa pues ha de funcionar como pinza o, en el peor de los casos, como anilla, lo que conduce con facilidad al rasgado del tejido nasal y la consiguiente posibilidad de pérdida del ternero; llegar a su cons­trucción denota una necesidad y experiencia poco elemental.

 

El gusto por la combinación de líneas rectas y curvas, su organización y sobre todo el empleo de los semicírculos concéntricos como temas en su decoración recuerdan contenidos y estilo figuristas propios de algunas vasijas ibéricas en cuyo momento cul­tural lo encuentro más encajado y desde luego se aleja de las composiciones anteriores en las que la ambientación decorativa es prácticamente inexistente.

CONJUNTO III (Fig 4)

 Figura 4

Figura 4.- Conjunto 3

Muy próximo a la parte baja del conjunto anterior se dibujó este otro en color granate, trazo grueso -10 o 12 mm.- y sin aparente limitación.

 La fig. núm. 1 de este conjunto está formada por un ramiforme compuesto por un trazo de tendencia vertical acabado superiormente en pequeño óvalo. A la altura media de lo que llamaré tronco, ofrece por la izquierda un trazo elevado y, en la misma zona del lado opuesto, otro algo simétrico; el tramo inferior tiene otra ramificación de tamaño e inclinación parecidos. Hacia la derecha continúan las figuras 2, 3 Y 4, son tres gruesas y pequeñas líneas equidistantes e inclinadas hacia este lado; la núm. 4 se remató su­periormente en gancho.

    Este conjunto continúa debajo a la izquierda con la fig. núm. 5. Consta de dos tracitos cortos y gruesos co­locados en la parte superior. La figura 6 está formada por uno indicativo de la cabeza y dos inferiores para el tronco, el de la izquierda se interrumpió al llegar a un profundo racheado realizándose otro a su lado, éste acaba en un sexo simplemente apuntado. Las extremidades superiores tienen en su parte izquierda dos ra­mificaciones, de ellas la inferior está curvada a manera de pinza y posee un muñón pe­queño en su parte superior; la extremidad del lado opuesto dobla hacia abajo a la altura de lo que sería el codo y termina en un ángulo recto hacia arriba.

 Estas figuras son la tosca representación de dos individuos posiblemente masculinos enfrentados; uno portaba en su mano derecha un objeto y en la iz­quierda otro de tamaño inferior, se adornaba o protegía con un tocado o casco. El otro individuo trazado superiormente, parece caer.

 El conjunto tiende a la desproporción, a la tosquedad, al excesivo grosor de los tra­zos … y en esa línea corresponde relacionarle con el situado en Las Marías, Cabañas del Castillo 1; más distante sería el de Monfragüe, Torrejón (6) y otros de estilo menos tosco pero de parecido ambiente. Todos ellos se oponen a las realizaciones en grupo cuyo desenvolvimiento en el espacio rocoso no presenta los pro­blemas que aquí, por ello es de suponer que su trazado corresponda a épocas diferen­tes aunque imprecisas.

 CONJUNTO IV (Fig 5)

Figura 5

Fig 5.- Conjunto IV

Este conjunto está a la izquierda del anterior, pasado un fino racheado que divide diagonal mente la superficie de izquierda a derecha; su trazo es de grueso variable os­cilando entre 5 y 10 mm.; el color rojo es bastante más claro que el granate del conjunto 111 y parecido al empleado en el conjunto 11 de los bóvidos.

 

La figura 1 pertenece a la forma esquemática de un cáprido que mira hacia el lado izquierdo. Su cabeza posee bien marcada cuerna, algo inclinada hacia atrás; en su par­te inferior se dibujaron con meticulosidad dos finísimos penachos indicativos de la bar­ba. Tras la triangular cabeza continúa una línea estrecha indicativa del tronco. Sus ex­tremidades anteriores rectas y toscas. Las posteriores se sustituyeron por una mons­truosa forma bípeda y acéfala que posee apuntados en la parte superior tres pequeños trazos; esta forma se proyecta hacia la cuerna del animal con un grueso trazo.

 

Situados a la derecha de un fino racheado y a la altura de la parte superior de la fig. 1, hay tres trazos en igual tonalidad, de unos 7 mm. de grueso e inclinados, cons­tituyen la figura número 2. Bajo ellos, algo hacia la derecha se pintó la fig. 3 que per­tenece a un gancho en igual tonalidad y de diferente grueso -la parte izquierda tiene 7 mm. de grueso y la terminación derecha no sobrepasa los 10 mm-.

 

Esta última figura puede relacionarse con otras semejantes, no muy numerosas y casi siempre independientes, esparcidas por esta serranía; así se manifiesta en la cueva del Caballo, Berzocana. En otras latitudes más bajas, valle del río Guadiana, su ejecu­ción individual es escasa perteneciendo a figuras algo más complejas que muestran idéntico acabado superior en gancho, hay que destacar las numerosas figuras del gran panel del Zarza de Alange, Badajoz, indicativos de algún contenido parcial dentro del más general que tiene las figuras en sus respectivos conjuntos. Igualmente se observan muy parecida a la de Zarza de Alange en algunas figuras del Morrón del Pino, Quintana, Fuencaliente, Ciudad Real (1). Su estudio está por sistematizar, como en la mayoría de los signos, por lo que no se puede determinar con certeza los diferentes contenidos que pueda tener pero dados los contextos donde se encuentran y las formas que suelen completar, parecen apuntar contenidos semejantes.

 

La realización de la cabrita con formas esquemáticas, aunque con algún pequeño detalle naturalista, debe relacionarse con otras semejantes, la más cercana está repre­sentada en la cueva de la Rosa, valle del Ruecas, Cañamero (2). Su continuación pos­terior por formas bípedas coronadas con tres cuernecillos parece informar de la extraña paternidad bípeda de un tricornio. Lo probable es que con el hecho reflejado se intentara explicar mediante alguna narración tosca pero fantástica el extraño fenómeno evidente en el conjunto número 11. Tal vez se pretenda explicar de forma particular la causa ge­neral del nacimiento de animales con tres cuernos. Si nos fijamos el cardinal de los tra­citos coincide con el de los cuernecillos por lo que bien puede mencionar estos; el gan­cho final, como he dicho, parece subrayar fondos masculinos; unos y otro remarcan abs­tractamente, de forma casi gráfica, la misma cuestión.

 

El estilo esquemático naturalista con el que fue realizada la cabra y el estilo abstracto -gráfico- no tienen porque apuntar cronologías diferentes ya que ambos recursos fue­ron utilizados tanto en obras muy tempranas como en otras más tardías, los conjuntos de la Pedrera del Joyu, río Ruecas, Cañamero, son un ejemplo entre otros de lo aquí indicado. Hecha esta salvedad y dada su integración en el mismo conjunto IV puede interpretarse el tema como una cláusula causal de los que expone el conjunto 11 -del ternero tricorne-, por ello hay que admitir su realización en épocas p’róximas de la Edad del Hierro debido a los motivos decorativos que aquél muestra.

CONJUNTO V (Fig 6)

Figura 6

Figura 6.- Conjunto 5

La figura número I aparece bajo la forma caprina del conjunto IV; aparentemente só­lo es visible una mancha negra, muy tenue y algo discontinua que corresponde a la re­presentación naturalista de un magnífico venado trotando hacia la derecha. Sabido es que la pintura naturalista levantisca no tenía relaciones conocidas en nuestro entorno -hay que subir al valle del río 8atuecas, Salamanca, donde sí se realizaron- (3). Dado el grado de visibilidad debería dudarse de su existencia de no haber sacado González Cordero y Alvarado Gonzalo su extraordinaria colección de fotografías (4). De la cabeza apenas nos han llegado unas manchitas y se situó a la derecha inmediatamente pasado el fino racheado, da la impresión que se utilizó un pequeño hueco que la roca ofrece para lograr su factura en bajorrelieve; hacia la parte superior se dispuso una larga pero finísima cuerna siendo escasamente visibles sus puntas. Hacia la izquierda se extiende con nitidez el tronco. Se conserva una extremidad delantera y muy tenuemente un frag­mento de la otra; las inferiores son parcialmente detectadas entre el deslizamiento in­ferior de la pintura negra. Finamente lanzadas dotan de movimiento esta pequeña re­presentación naturalista de unos 8 cm. de alzado.

 

Cerca de ella, en la parte superior izquierda, está la figura número 2. Puede obser­varse, con la misma tonalidad y finura, la diminuta e incompleta forma de otro cuadrú­pedo de sólo unos 2 cm. de alzado; su ejecución es aparentemente de tendencia es­quemática aunque las cortas líneas se realizaron con estilización. Solamente son visi­bles el tronco, cuello y dos finísimas extremidades superiores.

 

En general, la inclusión de la figurita de apariencia esquemática no debe restar an­tigüedad general al naturalismo que informa la forma del venado y puede ayudar a re­lacionar con otros conjuntos en los que está presente esa misma forma de composición.

 

El especial deterioro de la roca en la parte baja de estas formas descomponiéndose lentamente en forma granulosa es un proceso erosivo que naturalmente había comen­zado cuando se pintaron nuestros ciervos, pues hay espacios saltados impregnados de

pintura, pero hay otros contiguos, minúsculos, en los que falta, añádase a esto cierta impregnación del tono rojizo que del conjunto inmediatamente superior ha ido super­poniéndose; todo esto hace que hoy las figuras sean casi imposibles de reconocer en condiciones normales de luz y humedad y puede considerarse que el conjunto debió com­pletarse con otras formas hoy desaparecidas.

 

   Sin duda, no es necesario mirar a Levante con demasiada meticulosidad para en­contrar algún paralelismo. Ejemplos semejantes se observan entre las realizaciones de la fase IV según Beltrán o fase C estilizada dinámica de Ripoll. Concretamente nuestro venado tiene parecido con alguno de los realizados en la cueva de Minateda, en cueva de La Vieja, Alpera y en el abrigo VI-A, cavidad derecha del Torcal de Bojadillas, Nerpio. Albacete. El pequeño e incompleto cuadrúpedo, aunque aparece bastante estático, no constituye problema a la hora de su datación pues figuras esquemáticas semejantes acompañan a las formas naturalistas en la fase apuntada y muy evidente en el citado abrigo del Torcal de Bojadillas.

   Este tipo de formas viene situándose en el área levantina desde el 3500 al 2000 años a.C . (5) y estimo que, a pesar de las limitaciones cuantitativas, debe incluirse por el mo­mento en ese amplio horizonte cronológico en espera que hallazgos futuros puedan completar lo aquí simplemente esbozado.

                       CONJUNTO VI (Fig 7)

Figura 7

Figura 7.- Conjunto VI

   A la derecha del conjunto anterior e inmediatamente a la izquierda del número 3, aparecen un grupo de formas realizadas en una tonalidad naranja; hay motivos que se distinguen con nitidez, otros no.

 

   Coincidiendo con el trazo izquierdo de la figura 1 del conjunto 111 se observan dos puntuaciones en mi opinión superpuestas a dicho trazo; una más, algo alargada, con­tinúa por la izquierda. Bajo esta fila horizontal existe otra de cuatro puntuaciones se­mejantes, fig. 2, Y se colocaron en la parte superior de un relieve fósil, lineal y arqueado superiormente: Hacia la parte derecha inferior descienden dos trazos lineales y para­lelos no muy gruesos, cortados en su zona media por uno horizontal que se prolonga hasta la base de la fig. I del conjunto 111, es la fig. 3. Todavía se ven inferiormente otras formas bastante borrosas de tendencia cuadrangular.

 

   Parcialmente el conjunto completa unas formas foliares que se extienden por la par­te superior de la ramita fosilizada; hacia la derecha el conjunto se pierde en una crea­ción bastante inconcreta por lo desvaído del color. Recordemos que fósiles parecidos fueron la causa de la ejecución del conjunto 1; las puntuaciones colocadas encima de cela ramita» presentan una estilización igualmente semejante por lo que su autor bien pudo ser el mismo. Su cronología resulta también imprecisa.

                                              CONJUNTO VII (Fig 8)

Figura 8

El color de este conjunto es rojo, semejante al del número 11. La primera figura por la izquierda es un ramiforme con forma de palmera parecida al del mencionado conjunto aunque más pequeña; su parte superior se encuentra claramente interrumpida por la pintura negra del vientre del ciervo naturalista del conjunto V; por esta razón sólo se dis­pusieron tres ramitas en el lado izquierdo y dos en el derecho; el tronco descansa en dos finos trazos paralelos de tendencia horizontal, fig 3. Superiormente una pequeña forma rectangular, gruesa, corta y en sentido vertical fig. 3, arriba remata en un triángulo equi­látero que posee otro concatenado en su parte derecha más achaparrado; ambos están muy borrosos, son la figura número 4. En mi opinión, fueron pintados parcialmente sobre la forma de hacha del conj. VI. Bajo las líneas paralelas se extiende la figura 5 que está compuesta por dos formas circulares ligeramente inclinadas hacia la izquierda y com­puestas cada una por tres círculos concéntricos y secantes; sus semicírculos inferiores traspasan un racheado extendiéndose muy tenuemente hacia la derecha.

 Estas formas, como el pequeño arboriforme, recuerdan la organización y tema del dibujo de la parte superior del conjunto II de este mismo panel, aunque más pequeño y de peor acabado.

 

La ejecución de este pequeño grupo debe encajarse en la misma época que el con­junto número II ya que presentan una temática parcialmente semejante siendo el color idéntico. En ese ambiente el contenido naturalista de los triángulos debe estar fuera de dudas y representarían sencillamente un fondo serrano.

 Dada la interrupción superior de arbolito al llegar al vientre del venado se puede su­poner que ya existía éste cuando se pintó.

 

Por todo lo ahora expuesto sabemos que los semicírculos concéntricos que decoran figurativamente el conjunto número II pueden tener contenidos semejantes a éstos y for­malmente parecidos a las decoraciones de algunos recipientes ibéricos. Su ejecución debe ser cronológicamente aproximada una fase avanzada del Hierro es el horizonte cronológico con más probabilidades.

 

CONJUNTO VIII (Fig 9)

Figura 9

Figura 9.- Conjunto VIII

Este conjunto se dibujó en la zona media de la superficie pintada; se encerró en una pequeña superficie rectangular perfectamente limitada por un racheado; su color rojo claro está casi perdido, a su derecha la roca está fracturada faltando algunas pinturas.

 

Lo componen pequeños puntos distribuidos en dos superiores. Por la derecha, en un espacio triangular contiguo, se observan otros dos distribuidos de forma parecida. Su color y forma de trazado recuerdan los conjuntos I y VI de este panel; no evidencia otros contenidos de los que puramente ornamentales y matemáticos; la carencia de otros datos impregna igualmente su cronología.

CONJUNTO IX (Fig 10)

Figura 10

Figura 10.- Conjunto IX

Un racheado corta casi horizontalmente la superficie. Las pinturas que contiene esta parte inferior son de tres colores, granate, negro y rojo claro. El conjunto que ahora pre­sento está compuesto por las figuras de color granate parecido al empleado en la rea­lización del conjunto III.

 

La figura número 1 y 2 se dibujaron en la parte superior derecha; el núm. 2 es un cuadrúpedo de pequeña cabeza que ofrece su boca abierta, de orejas cortas y gruesas; su tronco es voluminoso y termina en larga y gruesa cola, muy erguida; sus extremi­dades son cortas. Donde la cola termina comienza la figura número 1 que es parecida, de tendencia simétrica aunque su cola está algo más doblada; de este animal solamente se ve la mitad posterior del cuerpo y, tras un erosionado, algo de la casi perdida cabeza.

 

Bajo ellas hay un espacio con una forma de color negro que estudio más adelante y enseguida otras dos; la número 3 tiene la parte inferior del cuerpo «oculto» por un racheado y sólo deja ver la parte superior de un cuadrúpedo de formas muy parecidas a las anteriores; en la cabeza, orejas y hocico cortos trazados con mayor minucia, lo que permite ayudar a reconocer en ellos un mustérido -posiblemente nutrias-. Muy pronto a la derecha, comienza la parte posterior de un cáprido del que faltan sus ex­tremidades superiores, su tamaño es semejante. El estilo naturalista con el que fue realizado es algo tosco e inacabado pero permite observar que el mustérido con la boca cerrada, olfatea la parte sexual del cáprido.

 

Por tener el mismo color incluyo en este conjunto la figura número 5 situada en la parte media del panel y corresponde a una pequeña forma triangular de lados extremadamente gruesos; su color está diluido externamente.

 

En la parte inferior del panel hay otras formas con la misma tonalidad. La figura  número 6 corresponde a una herramienta u arma compuesta por un eje central, vertical, de unos 6,5 cm.; en su tercio superior izquierdo surge un trazo que presenta hacia arriba, con toda crudeza, doce largos y afilados «dientes»; en la parte más alta del vástago central se trazó hacia la derecha un arco en media circunferencia, superiormente cóncavo, y aparentemente sujeto al eje central por un refuerzo ensamblado en el eje vertical a la altura del temible brazo izquierdo.

 

Inferiormente a la derecha hay otras dos formas en color parecido aunque algo más tenue y de trazo bastante grueso. La número 7 es un cuadrúpedo compuesto por un eje central que presenta inferiormente cinco trazos pequeños, crecientes hacia la derecha; en la parte superior uno muy cerca del extremo izquierdo suavemente doblado hacia la derecha representa la cuerna. Bajo ella hay otra más pequeña, la número 8, que per  tenece a otro pectiforme de composición parecida pero sin el trazo superior y solamente con tres inferiores.

 

Si atendemos exclusivamente a los temas que encierran las primeras figuras veremos· que, en sí mismos, son escasamente cinegéticos. La primera pareja de mustéridos jugue­tean, muy próximos, con sus colas erguidas… realizan un ceremonial próximo al aparea­miento haciendo ostentación de su fuerza. Es ese hecho y no otro lo que plasmó el autor, quien sin gran interés por otras partes del cuerpo, retrató el animal de la izquierda visible­mente incompleto tras el oscuro manchón. Posiblemente otra faceta del mismo tema se menciona con la pareja de animales colocada debajo, uno olisquea -así parece expresar­lo la disposición de su achatada cabeza-la parte genital de un cáprido, macho o hembra (es cosa que poco parece importar), lo que aquí se pone de relieve es el comportamiento juguetón de unos mustéridos posiblemente durante sus apetencias sexuales.

 

Si pertenece al mismo conjunto el terrible arma de la parte inferior, nos puede añadir concreción sobre su utilidad en la captura, al final la narración cambia e introduce un importante giro hacia lo cinegético.

 

Lo que se pudo plasmar en el panel con las figuras 7 y 8, formas bastante abstractas, por el momento se escapa a mi conocimiento aunque parecen añadir contenidos cir­cunstanciales referidos al último predicado de naturaleza venatorio: a mi entender poco añaden a la esencia de los temas expuestos en las tres «oraciones».

 

En resumen, si a las formas naturalistas se le añade el arma inferior, estas formas pueden apuntar una economía preagrícola y ganadera y extrañaría mucho situarlas en épocas posteriores al uso habitual del arco y la flecha como arma revolucionaria de las técnicas cinegéticas.

CONJUNTO X (Fig 11)

Figura 11

Figura 11.- Conjunto X

Este conjunto está formado por una serie de figuras en color negro situadas en la parte central del conjunto anterior. La forma número 1 presenta la parte posterior de un tronco con cola erecta y de medio grosor; en su parte inferior se ven con claridad las extremidades posteriores. Estas formas parecen perte­necer a un cánido.

 La figura número 2 mira igualmente hacia la derecha y fue realizada más abajo que la anterior alternando con los mustéridos del conjunto granate -número IX-, pertenece, a juzgar por los cuernos, a la figura esquematizada de un cáprido. Tanto estos como la parte inferior de las extremidades del animal están sobre una mancha roja reseñada en el conjunto anterior.

 Continúan hacia la izquierda las figuras 3 y 4 que pertenecen a ramiformes coloca­dos horizontalmente; la núm. 3 tiene al menos tres brazos en la parte superior de un eje horizontal y cuatro en la parte inferior. Próximo está la núm. 4 que es del mismo tono pero algo más fino, de trazos más cortos y próximos se inclinaron inferiormente hacia la derecha; posee superiormente cinco tracitos bastante desiguales y solamente son vi­sibles tres inferiores en la disposición habitual -verticales y paralelos-; dada su proxi­midad, puede suponerse un intento de continuar la figura 3.

 Inferiormente bajo la figura del cáprido está la número 5, de ella solamente es visible un grueso trazo con dos pequeñísimos apéndices inferiores.

 Bajo el temible artilugio rojo está la figura 6 formada con un grueso trazo horizontal semejante al número 5; se apuntaron superiormente en él dos pequeños y finos tracitos en los extremos, otros dos en la parte central; inferiormente se dispusieron cuatro: uno en el extremo izquierdo, otro en la zona media y los otros dos en la parte inferior derecha.

Muy cerca por la derecha se pueden observar unas líneas muy borrosas entre las que destacan al menos cuatro de tendencia vertical; constituyen la figura número 7.

En este conjunto son visibles la asociación de formas naturalistas estáticas de animales con sig­nos abstractos, ramiformes. Parecida cuestión ya se ofrece en los conjuntos IV y X de este mismo panel y es igualmente conocida en algún conjunto de Monfragüe, Torrejón el Rubio; Berzocana; valle del río Ruecas y Cañamero entre los más cercanos. No es necesario resaltar mucho que la inclusión de los signos abstractos dificulta la compre­sión de los contenidos.

 

Frecuentemente los ramiformes semejantes a éstos, pero realizados en posición vertical, pueden encerrar contenidos religiosos emparentados con los ídolos-placa, pero cuando su expresión es en posición horizontal la significación parece ser di­ferente. Su realización es escasa dentro del repertorio de pinturas esquemáticas pero puede rastrearse su representación en la roca 7 de la Virgen del Castillo, Chillón, Ciudad Real (7); en la Cueva de los Arcos y Vacas de Retamoso, Aldeaquemada, Jaén (8), o en la Submeseta N aparece grabada en el dolmen de Cubillejos de Lara, Burgos (9). En todos estos casos predomina su asociación a cuadrúpedos siendo un tema interesante para realizar una monografía al respecto, cuestión que ahora no se aborda.

 

Así las cosas, cabe decir que su significado se escapa debido a la naturaleza abs­tracta de algunos signos siendo igualmente incierta su cronología.

BIBLlOGRAFIA

(1) BREUIL, H.: «Les pintures rupestres schemátiques de la Peninsule Iberique», vol. 111, Lám XXII. Lagny 1933.

(2) GARCIA ARRANZ, J.J.: «La pintura rupestre esquemática en la comarca de las Villuercas (Cáceres)>>. Salamanca, 1990.

(3) BREUIL,H.: Opus cit., vol. 1.

(4) GONZALO CORDERO, A. Y DE ALVARADO GONZALO, M.: «Nuevas pinturas rupestres en Extremadura». Revista de Arqueología n.º 143, Madrid, 1993.

(5) BELTRAN, A.: «El arte rupestre del Levante español». Encuentro Ediciones. Madrid,1982. pág 82.            .

(6) RUBIO ANDRADA, M.: «La pintura rupestre en el Parque Natural de Monfragüe, Cáceres». Cáceres, 1993.

(7) CABALLERO KLlNG, A,: «La Pintura Rupestre Esquemática de la vertiente sep­tentrional de Sierra Morena (provincia de Ciudad Real) y su contexto arqueológico». Es­tudios y Monografías n.º 9, Museo de Ciudad Real, 1983.

(8) LOPEZ PAYER, M. G. Y SORIA LERMA, M. (1988): «El Arte Rupestre en Sierra Morena Oriental, Jaén, España». La Carolina, Jaén, págs. 63 y 97.

(9) GOMEZ BARRERA, JA (1993): «Arte Rupestre en la Meseta Castellano Leo­nesa, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, Pág. 233.

 

 

 

Oct 011995
 

Resúmenes 1995.

ALVARO RUBIO, Joaquín
«LA POBREZA EN EXTREMADURA EN EL SIGLO XVII:EL CASO DE ALISEDA»

La Historia local se ha convertido en uno de los instrumentos más eficaces para el conocimiento del pasado, así como en un método de trabajo extendido entre los historiadores.

El estudio que aquí presentamos analiza un fenómeno histórico como la pobreza desde una perspectiva local, pero sin perder los puntos de vista con el contexto general de Extremadura y de la España del siglo XVII.

Partiendo de la información que nos proporcionan los libros de difuntos, de visitas, de cofradías y la sección de protocolos de los archivos provinciales, intentaremos conocer quiénes eran los pobres para la sociedad de la época estudiada, a quiénes afectaba la pobreza, a qué sector social y qué porcentaje era el que sufría las nefastas consecuencias de pertenecer al sector marginal de la sociedad del siglo XVII.

El periodo estudiado es de 1590 a 1699, y el lugar la localidad de Aliseda.

ARROYO MATEOS, Juan Francisco
«DIOS RECLAMA CON INESPERADO PORTENTO LA PRONTA BEATIFICACIÓN DE UNA DAMA CACEREÑA»

¡Cierto!… Pues resulta que en Cáceres, y en esta segunda mitad del siglo XX, quienes trabajaban en el cementerio de la ciudad hallaron que el cuerpo de una difunta estaba todavía incorrupto, a pesar de que ya hacía 22 años que la sepultaron. Puede deberse a un privilegio del Altísimo, queriendo el Señor que se la honre como a Santa, porque se supo que hasta ella predijo el día y hora de su muerte; y también se recordó que una de las buenas obras que practicaba era la de privarse del desayuno para dárselo a un pobre que todos los días pasaba por su casa. Se da el nombre y apellidos de ella y de su difunto marido. ¡Necesitase, pues, una urgente y profunda investigación que pudiera dar a Extremadura la gloria de ver a una de sus hijas elevada al honor de los altares!.

BAZAGA IBAÑEZ, José Manuel
«DOÑA MARGARITA DE ITURRALDE ARTEAGA, SU OBRA BENÉFICO SOCIAL EN TRUJILLO»

Doña Margarita de Iturralde Arteaga, Hija Ilustre de Trujillo, tuvo siempre la inquietud de mejorar en lo posible las condiciones económico-sociales de los trujillanos, dedicando parte de su capital a la realización de obras e instituciones encaminadas a ello. Se pretende con este sencillo trabajo dar a conocer algunas de ellas, al cumplirse los setenta y cinco años del inicio de una de las más importantes, el «COLEGIO DE SANTIAGO Y SANTA MARGARITA».

BLANCO CARRASCO, José Pablo
«TOMAS MARTÍN GIL Y LA HISTORIA DE LA DEMOGRAFÍA EXTREMEÑA»

Aportaciones a la historiografía extremeña sobre la población.

Una de las aportaciones más interesantes de las realizadas por el humanista T. Martín Gil a la cultura extremeña es, sin lugar a dudas, sus aportaciones a la historia de la población, especialmente a través de su análisis de la población global de la región histórica y sus intentos de reconstrucción de la población del reino de Castilla.

Hemos intentado ofrecer a lo largo del texto una visión general de la historiografía extremeña, sobre todo de la anterior a 1950, teniendo presente que Martín Gil se encuentra ya en un momento de renovación dentro de los pensadores extremeños. En segundo lugar, pasamos a analizar su aportación científica y, finalmente, intentamos dar una visión del efecto precursor que Martín Gil supone en la historiografía extremeña sobre la población.

El sentido primero de este trabajo es alimentar la investigación historiográfica, en los estudios demográficos especialmente, pero incidiendo en la necesidad de reestudiar algunos de nuestros más importantes historiadores del pasado, denostados en otros momentos pero a todas luces integrantes de una tradición ininterrumpida en nuestros días.

BLANCO CARRASCO, José Pablo
«SOCIEDAD Y POBREZA EN EXTREMADURA ESTADO DE LA CUESTIÓN SEGÚN EL INFORME COLONOS DE 1794»

Este estudio pretende abordar los aspectos referidos al estado de la sociedad extremeña a finales del antiguo régimen a través de las aportaciones a su comprensión que los delegados reales ofrecieron tras analizar el contenido de las respuestas emitidas por los campesinos extremeños en los años que corren de 1792 a 1794, en sucesivos informes que fueron completándose hasta cubrir todo el territorio de la antigua provincia de Extremadura. Fruto de estas observaciones es un documento de enorme valor histórico que plantea las soluciones más viables para hacer salir a la región de su enorme atraso y, con ello, solucionar los problemas de pobreza generalizada e indigencia por la que atravesaban buen número de los extremeños de aquellos años.

En primer lugar, analizaremos el estado general y la coyuntura de la agricultura en los diferentes partidos, con especial atención a los fenómenos sociales que subyacen tras ellos, para seguidamente exponer críticamente el plan de acción que los delegados propusieron para su remedio.

La tradicional consideración de Extremadura como una región de hombres pobres o empobrecidos, adquiere a la luz de este documento carta de naturaleza y supone un paso adelante en la historia social de Extremadura.

CALDERÓN BERROCAL, María del Carmen

El presente artículo pretende ser una vista panorámica extraída de los documentos que se conservan en España referentes a la provisión, viaje y gobierno del segureño maestro Alonso desde su silla platense del obispado de Charcas.

El real patronato hace que todos los asuntos eclesiásticos relacionados con Indias se tramiten a través de la Casa de la Contratación. Así pues, el fondo del Archivo General del Arzobispado de Sevilla queda fuera de nuestro ámbito de estudio, por más sufragánea que fuese la diócesis de la hispalense. Habría que cruzar el Atlántico, siguiendo los pasos del provisto Obispo de Charcas, una vez agotadas las pistas que nos ofrece el Archivo General de Indias, para continuar y completar su historia. Mientras tanto hablaremos de su provisión, el paso a Indias, de sus acompañantes y criados; de sus relaciones con la Corona y de sus informes; de su opinión y gobierno en tema de visitas, indios, negros; dignidades, prebendas y beneficios; sobre las dificultades del gobierno eclesiástico; de extranjeros y gente sospechosa; de economía y administración. Hasta que de nuevo la silla episcopal quede vacante por muerte de D. Alonso Ramírez de Vergara en 19 de noviembre de 1602.

CÁRDENAS BENITEZ, M.a del Pilar
«DE MIS RAICES»

Es Esparragosa de la Serena una pequeña villa de la provincia de Badajoz. Voy a hablaros de ella y de mi relación con esta hermosa tierra extremeña. Voy a hablaros de su forma de vida, de sus costumbres de sus gentes, de sus fiestas, de mi familia y de mis recuerdos…

CARRASCO MONTERO, Gregorio
«ICONOGRAFÍAS DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA»

Según el Diccionario Ideológico de la Lengua Española iconografía es la descripción de pinturas, estatuas y monumentos. Imitando un tanto las técnicas de tal descripción intentamos exponer la talla de su inmensa personalidad y santidad. Lo haremos profundizando en tres rasgos:

1.° Iconografía de la Penitencia.
2.° Iconografía de la Ternura.
3.° Iconografía de la Pobreza.

CILLÁN CILLÁN, Francisco
«TESTAMENTO DEL CAPITÁN DON DIEGO DE VARGAS CARVAJAL»

El capitán don Diego de Vargas Carvajal, hermano del primer conde del Puerto, vivió gran parte de su vida en esta localidad, donde mandó hacer una capilla «a honra y gloria de Nuestra Señora Inmaculada Concepción de la Madre de Dios» y allí eligió su lugar de enterramiento. Falleció en Puerto de Santa Cruz el día 1 de octubre de 1648.

Su testamento es una muestra de la profunda religiosidad del hombre del siglo XVII, cuya fe en el más allá condicionaba todos los actos de esta vida, pues lo importante era asegurarse la salvación del alma.

CROCHÉ DE ACUÑA, Francisco
«UNA FAMILIA MUY PECULIAR EN LA ZAFRA DEL SIGLO XVI»

Esta comunicación es un resumen de un libro inédito en el que se estudian las vidas interesantes de cuatro de los miembros de una familia zafrense, de origen judeo converso, que se destacó en la vida local y nacional. Se trata de los «Mesa», un apellido frecuente en el siglo XVI en la villa de los Suárez de Figueroa, algunos de cuyos representantes suenan por sus peculiares hechos en el orden de la cultura y de la heterodoxia.

Se estudian las biografías de:

GREGORIO SILVESTRE (1520-1569). Poeta destacado en el Renacimiento Español e Importante músico de su época, ejerciendo como notable organista y compositor en la Catedral de Granada.

FRANCISCO DE MESA (1529-?). Un clérigo zafrense, que por sus errores morales y doctrinas heterodoxas, fue condenado en el Tribunal de la Inquisición de Llerena, como uno de los más importantes propagadores del Alumbrismo.

CRISTÓBAL DE MESA (1561-1633). Un autor lírico y época del Siglo de Oro de nuestra Literatura, del que hicieron grandes elogios Cervantes y Lope de Vega.

ALONSO DE MESA (1542-1603). Uno de aquellos importantes mercaderes y negociantes que contribuyeron al engrandecimiento mercantil y comercial de la villa de Zafra, en el siglo XVI.

Unas biografías que son portadoras de las virtudes y defectos, aciertos y errores de una generación que trae sus antecedentes en la sociedad judeoconversa de la antigua villa de Zafra, en el siglo XVI.

CHANCELADE, Carine
«POBREZA Y MARGINACION SOCIAL EN EXTREMADURA. LA BENEFICENCIA EN TRUJILLO EN LOS SIGLOS XVI Y XVII»

La época moderna se vio enfrentada a grandes crisis económicas, políticas y sociales. Cada unas de ellas tuvieron repercusiones en la sociedad que tenía que luchar contra los sucesivos aumentos de precios, pagar más impuestos para permitir a Carlos V seguir su política imperial y enfrentarse a los males endémicos contra los cuales, por desgracia, pocos remedios existían.

Frente a dicha coyuntura, las capas sociales inferiores, que se encontraban en el umbral de la pobreza, eran muy sensibles a aquellas variaciones económicas y su situación se agudizaba inflando el número de pobres. Comprobamos a través de nuestra investigación que los pueblos de Alta Extremadura sufrieron en general de manera directa el aumento del precio del trigo y de la cebada. El alza de los precios de los cereales hundían a gran parte de la población en un estado de pobreza. Para luchar contra ello, se puso en marcha una política asistencial desarrollada por Pérez de Herrera, protomédico de Felipe II, con la meta de ayudar a los «pobres verdaderos» y controlar a los «pobres falsos». Pero no fue suficiente esta medida y a lo largo del siglo XVI y XVII se destacaron en toda Extremadura actos individuales de parte de personas ricas o figuras de los pueblos. Cada uno de ellos con motivo caritativo y cristiano intentaron a nivel local crear fundaciones benéfico-do-centes, hospitales para pobres, obras pías, casa de expósitos, colegios de niñas huérfanas y varias fundaciones cuyas metas respondían a la demanda de asistencia de la población. Todas aquellas acciones individuales permitieron responder a los problemas de los pobres y sobre todo estaban adaptadas a cada núcleo extremeño. Este punto nos parece primordial porque es obvio precisar que nadie podía conocer mejor las dificultades de su prójimo sino el que vivía a su lado y que intentaba adaptar y realizar los medios necesarios a su propia situación.

Así veremos más en detalle lo que se hizo en Trujillo para sus pobres y cuales fueron las fundaciones y la importancia de su papel gracias a un estudio sobre la Beneficencia en Trujillo.

CHAVES PALACIOS, Julián
«GUERRA CIVIL EN CÁCERES: LA BATALLA DE VILLAMESÍAS (2 de agosto de 1936)»

Se analiza una operación militar que tuvo lugar en tierras cacereñas dos semanas después de iniciarse el Alzamiento/ cuando la práctica totalidad de la provincia estaba bajo control de los sublevados. Su origen fue una incursión/ el 2 de agosto de 1936, de varios centenares de milicianos republicanos procedentes de Badajoz, que al parecer pretendían llegar hasta Trujillo y ocuparlo. Con ese fin asediaron, esa misma jornada, Miajadas, y tomaron Campo Lugar, Abertura y Villamesías. Fue precisamente en las proximidades de esta última localidad donde salieron a su paso las tropas nacionalistas que, mucho mejor organizadas y dirigidas por profesionales castrenses, con gran facilidad terminaron con la aventura de esta columna de milicianos que sufrió un fuerte revés en su apresurada huida a tierras pacenses (las víctimas entre sus hombres superaron el centenar mientras que en las filas de sus adversarios no tuvieron ninguna). Toda la zona afectada volvió a quedar bajo mando de los insurgentes, que trataron de ensalzar esta operación dándola a conocer como «Batalla de Villamesías».

DE LA MONTAÑA CONCHIÑA, Juan Luis
«ESPACIO Y POBLAMIENTO EN LA TRANSIERRA EXTREMEÑA DE LOS SIGLOS XII y XIII»

Podemos señalar sin ningún tipo de reservas que en la segunda mitad del siglo XII se inicia el proceso de colonización de la Transierra extremeña. Con la conquista de Coria en 1142 y la fundación de Plasencia en 1186 quedaron sentados los intereses cristianos en estos territorios de frontera poco poblados y sujetos a importantes e imprevisibles cambios. Tras los acontecimientos militares más importantes, como la conquista de Alcántara (1167), Badajoz (1169), Trujillo y Montánchez (1185), el nacimiento en Cáceres de la milicia santiaguista como protección del sector más avanzado de la frontera leonesa, se inicia el proceso quizá más importante y menos conocido en profundidad de la Extremadura medieval: el de la ocupación del espacio.

Esta ocupación no está exenta de numerosos inconvenientes en muchos casos determinantes. Los nuevos pobladores de la Transierra extremeña se encontraron con una serie de problemas impuestos tanto por las vicisitudes propias de la frontera como por las inconveniencias del medio geográfico. Ambos elementos unidos confoman un paso difícil de superar en los momentos iniciales de la ocupación y juegan un papel importante en la aprehensión social del espacio.

Sin perder de vista estos elementos condicionantes (frontera/medio físico) la ocupación del espacio extremeño -como en general gran parte del territorio de frontera- está sujeta a una doble percepción. La primera se refiere a la visión del espacio generalizado en grandes ámbitos, es decir grandes unidades definidas por las divisiones político-fronterizas que sirven de primera toma de contacto con el espacio y el medio al que se enfrentan, sin olvidar el peligro inminente que representa la cercanía de la frontera. La mejoría de las condiciones fronterizas, salvados los primeros obstáculos físicos, nos sitúan ante el proceso subsiguiente que se concreta en la aprehensión e individualización del espacio.

FERNANDEZ SÁNCHEZ, Teodoro
«INSIGNE MATEMÁTICO Y FECUNDO POETA»

Sin duda mis ojos tropezaron con la figura humana de Arsenio Gallego en las empinadas y vetustas calles de la histórica ciudad cacereña.

Su perfil fotogénico pulula ya en la edición de una menguada selección de su abundantísima obra poética.

Los poetas, como el genio de Tagaste, vierten en sus versos lo que bulle en su espíritu y arde en su corazón: Su pensar, sentir y querer.

Arsenio, cacereño por vivencia, entusiasmo y adopción, no escribió su biografía, pero en sus poemas se refleja la esencia de su vida. «Vivo mi vida discreta / en esta casita blanca / como ensueño de poeta». Se autodefine «matemático-poeta». Y acaso su larga docencia de las matemáticas, le obligó a escribir versos con precisión enjuta de frases exactas. «Colmenita de mi sueño / en ella fabrico mieles / y soy el único dueño». «Tres para cuerpo y ala / aroma y luz, gracia suma, / que a toda inquietud da calma».

Al morir, Arsenio dejó escritos y mecanografiados unos 160 volúmenes con su producción poética Y sin ordenar un ingente montón. Más de un millón de versos, 25.000 sonetos, etc. que esperan mecenas que los estudien, ordenen, publiquen y comenten.

Necesitamos saborear esta rica, frondosa y perfumada primavera poética, «Planta soy. Eché raices / en la vieja Extremadura, / tuve días de amargura, / disfruté de horas felices…».

LÓPEZ LÓPEZ, Teodoro Agustín
«PAGINAS INÉDITAS DEL NECROLOGIO PACENSE»

El 12 de octubre de 1994 se cerraba un largo periodo, doce veces centenario, de la diócesis pacense. Creo que la iglesia local de Badajoz no puede silenciar hechos acaecidos aún por historiar. Dada la distancia del tiempo en la época que nos ha tocado vivir -casi sesenta años- se trata de fechas ya perfectamente históricas: como tales, han dado lugar a la aparición de trabajos, estudios y memorias de muy diversa índole. El presente trabajo quisiera aportar testimonios perdidos de aquellos días: un necrologio de testigos de la fe, que testimoniaron hasta el final aquello que vivieron.

Siguiendo un criterio geográfico, hemos dividido el trabajo en cuatro capítulos: 1. Badajoz y su comarca, donde miembros de las principales instituciones diocesanas fueron puestos a prueba. 2. Por la zona sur: El arciprestazgo de Llerena en los pueblos de Azuaga, Berlanga, Campillo de Llerena, Granja de Torrehermosa y Maguilla. 3. Por las tierras de la Serena en sus dos arciprestazgos:

Villanueva de la Serena – Villanueva, Campanario, Esparragosa de la Serena y Sancti Spíritu – y Zalamea de la Serena – Zalamea y Quintana. 4. Entre viñas y encinas: Arciprestazgo de Almendralejo – Villafranca de los Barros; Arciprestazgo de Jerez de los Caballeros: Jerez, Burguillos del Cerro y Salvatierra de los Barros y Arciprestazgo de Zafra: Fuente del Maestre y su seminario seráfico.

Treinta y siete personas consagradas a Dios entre ellos sacerdotes, religiosos y seminaristas, todos vinculados a nuestra iglesia local por diversas circunstancias, sufrieron en sus destinos la persecución religiosa española.

Entre las múltiples lecturas sobre los hechos -respetamos otras en una sana democracia- no puede omitirse la religiosa: Fe inquebrantable ante la apostasía y la blasfemia, ejemplaridad de sus compromisos celibatarios, modelo de entrega a fiel cumplimiento del deber ministerial. No faltaron virtudes humanas de solidaridad y compromiso con el movimiento social reinante, rubricadas por un ansia de martirio.

LOZANO RAMOS, José
«HERÁLDICA TRUJILLANA EN INTERIORES»

Este trabajo es la continuación del año anterior, que trataba «Heráldica Trujillana» en plazas y calles.

Este que presento en los XXIV Coloquios se trata de «Heráldica interior, en iglesias, palacios, casas particulares, etc».

Hablar de unos determinados sería dejarnos a otros que tambien tuvieron su historia en nuestra ciudad, ya que fueron muchas las familias que a lo largo de la historia intervinieron.

Como estamos en tiempos de estadísticas empezaré por decir que escudos el total, de los exteriores e interiores, es de 1.043, entre cuarteles y escudos.

Escudos o familias direrentes, 140.

Lo completan en total 470 fotos.

Como en toda obra de este tipo hay escudos sin catalogar, que son pocos en comparación de los catalogados ya que no llegan a diez.

En estos tiempos ha proliferado el tema heráldico en nuestra ciudad y aunque todo tema es interesante esto cae más como anécdota, caso del dueño del bar que pone su escudo heráldico en la fachada, etc.

Como ya había dicho este trabajo es una trilogía de la que faltan los dibujos, historial y dónde están los distintos escudos en nuestra ciudad.

MARINAS OTERO, Eugenio
«LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA ATLÁNTICA DE RABAT-SALE POR LOS MUSULMANES EXTREMEÑOS»

Los ensayos de «Repúblicas» islámicas. La llamada «República de Hornachos» en la provincia de Badajoz.

El equívoco concepto de «moriscos». Los enclaves moriscos en Extremadura. La diáspora de la España musulmana. La expulsión de los moriscos extremeños y la peculiar expulsión de los hornachueros.

Referencia histórica previa sobre Rabat-Salé. Instalación de los extremeños de Hornachos en «Las Dos Orillas». Las luchas por el poder en el territorio de Marruecos y el papel de los musulmanes extremeños. La república de Salé: Organización. Actividad política, económica y diplomática de la República.

Transformación de Salé de República mercantil en República corsaria. Captación de otras comunidades musulmanas. El auge de la República. Enfrentamientos con diversas potencias europeas. La nostalgia de España y los datos secretos de la República con la Monarquía hispánica.

Decadencia de la República y decadencia de España. La intervención inglesa contra Salé. El principado de Salé. El final de la República extremeña-musulmana de Rabat-Salé. El legado cultural extremeño en la sociedad y en la historia de Rabat y Salé. Conclusiones.

MARTÍN JIMÉNEZ, Marcela

Al presentarles esta comunicación lo hago llena de emoción y de orgullo porque hoy me toca ser la voz de mi padre para hacerles llegar algo muy interesante, un trabajo suyo.

«HIERROS ARTÍSTICOS, PROVINCIA DE CÁCERES»

Época ibero-romana, árabe y otras inciertas. Técnicas primitivas.

Mi propósito al acometer este ensayo es, solamente, hacer un estudio de las obras de hierro que, bien por su forma, bien por su ornato, tenga derecho a la consideración de obras de arte, aunque este embellecimiento sea de un carácter humilde y estrictamente secundario. Mas, para llegar a una comprensión exacta del tema enunciado será necesario dedicar una ligera

ojeada a la técnica del hierro en nuestra provincia durante todas aquellas épocas de su historia que nos dejaron de ella noticias ciertas y de las cuales dispongamos de objetos en suficiente número para emitir un juicio. Aunque tal vez referidos objetos no puedan considerarse como artísticos no quiere esto decir que en la época de su fabricación no existieran otros a los cuales pudiéramos aplicar este calificativo. Causas diversas habrán coincidido en borrar de dichas cosas los detalles ornamentales y a destruir quizá las que por su misma naturaleza y empleo llevaban aparejada la necesidad de un cierto adorno.

«CATEDRALES ESPAÑOLAS , LA DE CORIA, SINGULAR MONUMENTO DEL SIGLO XVI»

Tienen las pequeñas ciudades de Extremadura la desgracia de concitarse la malquerencia de algunos viajeros, cuando éstos no encuentran en ellas los rasgos de la comodidad burguesa que suelen venderles, a buen precio, en los grandes hoteles de aquellas poblaciones que, opulentas y avispadas, han sabido montar con tino el negocio de la atracción al turismo.

En apoyo de estas tesis podrían aducirse multitud de ejemplos. Bastará, sin embargo, con uno sólo. Se trata de la impresión que la antiquísima Coria (la Cauria de los celtíberos) causó en dos de los hombres más representativos de la España actual. En efecto, cuando un notable escritor contemporáneo tuvo necesidad de documentarse, sobre el terreno, para una de sus novelas históricas en las que relata andanzas de cierto aventurero, hubo de recorrer la parte Norte de Extremadura. Le acompañó en este viaje un preclaro profesor universitario. experto ensayista. Ambos estuvieron en Coria y su concepto del tranquilo pueblecito episcopal, expresado por incidencia en sendas obras, es desastroso. Se salva solamente de un total naufragio de valores sentimentales y morales el incomparable paisaje que se divisa que había. Pero el objeto principal de este trabajo es explicar a los niños y jóvenes de ahora cómo fue el modo de vivir de sus bisabuelos, reviviendo los primeros recuerdos de mi vida, entre los años XXV y XXX. Comento la importancia que tenían las estaciones del año para la vida en el campo y en el pueblo, la forma de vestir, los oficios, las fiestas y las matanzas, las canciones, los quintos, los noviazgos, las bodas y la gastronomía, los apodos, las construcciones rústicas, el vocabulario, las frases usuales y más…

Va ilustrado con fotografías, dibujos y pinturas de la autora. Hace la presentación de este libro para su posible publicación Pedro Rubio Merino, que acaso porque lo ha leído con ojos de extremeño ausente de la tierra quizá se exceda en alabanzas. Se lo agradezco muchísimo.

OLMEDO GRAJERA, Ana Belén
ROMÁN ARAGÓN, Lourdes
TRIGUEROS MUÑOZ, Ángel

«LA ORDEN DE SANTIAGO EN EXTREMADURA. LA ENCOMIENDA DE MERIDA Y SU GOBERNABILIDAD. 1426-1467»

El presente trabajo trata de aportar nueva documentación al tema de la presencia de la Orden Militar de Santiago en Extremadura, y más concretamente en Mérida, en pleno siglo XV Y observar a través de este material las cartas de visitas fechadas entre 1426 y 1467, las relaciones que surgen entre la presencia de la Orden, a través de sus cargos, especialmente el de comendador, el concejo de la villa y los pobladores que quedaron bajo su jurisdicción. Es de notar el grado significativamente conflictivo de dichas relaciones llevadas a los aspectos principalmente políticos, económicos y sociales. Lo que quiere manifestar este artículo es el grado de gobernabilidad de los municipios en la época en que se estudia y el caso que aquí presentamos: la encomienda santiaguista de Mérida en la primera mitad del siglo XV.

PELEGRI PEDROSA, Luis Vicente

En las dos ponencias que presentamos analizamos los negocios de un importante conquistador extremeño, Juan Cano Saavedra, uno de los fundadores de la ciudad de México. Realizamos este análisis en dos partes, en una nos ocupamos de sus actividades económicas en México, origen de su capital invertido en España, y en otra de sus inversiones, tanto en Cáceres como en Sevilla, esto último de una forma comparativa.

Juan Cano Saavedra es el paradigma de conquistador retornado que invirtió en España gran parte de su fortuna. En la formación de ésta tuvo especial importancia su matrimonio con Isabel de Moctezuma, única hija legítima y heredera de Moctezuma, último emperador azteca.

El origen de su fortuna, además de este matrimonio, está en su participación en la conquista, como uno de los fundadores de la ciudad de México, lo que le reportó diversas mercedes, y sus negocios en la incipiente economía colonial mexicana.

Juan Cano invirtió su fortuna indiana tanto en Sevilla como en Cáceres, el capital total fue mayor en la primera, pero la diversificación del capital fue más destacada en Cáceres.

Las partidas de inversión y su orden de importancia fue el siguiente: rentas de hierba, juros, censos, compañía comercial, inmuebles urbanos y fincas rústicas, si bien de estas últimas apenas conocemos la valoración.

Las inversiones de Juan Cano buscaron la rentabilidad y la seguridad por encima de cualquier otra consideración, pero muestran una gran diversificación y en casos como la tierra criterios capitalistas, a través de su explotación directa.

PÉREZ ZUBIZARRETA SÁNCHEZ, M.a Teresa
DURAN GÓMEZ, Toñi

«TRUJILLO EN SONETOS»

Este trabajo nos hace vivir de una forma poética a través de diapositivas el contenido histórico y artístico de Trujillo.

Es un sencillo homenaje a Máximo González del Valle, que sin haber nacido en Trujillo se enamoró de él y nos lo dejó plasmado en sonetos, y a Francisco Encinas Cerrillo, que los recopiló haciendo posible que se conocieran en estos días.

PLAZA RODRÍGUEZ, Ignacio
«HISTORIA Y VICISITUDES DE LA PUENTE DEL CONDE, EN ALDEACENTENERA»

Estudio histórico y vicisitudes por las que ha pasado La Puente de Aldeacentenera desde su fabricación en el año 1460 por motivos económicos del paso de ganados, creación mestera.

QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo
«LA MEMORIA DE VÁZQUEZ» (Una obra pía del s. XVI común al Campo Arañuelo cacereño-toledano)

Ala memoria de María Ponce y Francisco Vázquez, por su humanitario legado en favor de los más pobres del Arañuelo cacereño y oropesano.

Hace ya muchos años que se le recordó: en sesión celebrada por el Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata, el 29 de julio de 1917, acuerdan trocar el nombre de «Plaza de las Charcas» por «Plaza de Vázquez» (olvidando el testamento de su esposa). Quizás, a partir de este homenaje, surge la investigación que fundamenta este trabajo.

En esta plaza había un pozo y una laguna,/ que recogía el agua que fluía de los «Caños Viejos». En este lugar se construyó, después/ la actual Plaza de Abastos, quedando de la Plaza de Vázquez sólo la trasera de dicho Mercado. Nombre que aún se conserva, que la gran mayoría de los morales desconoce el motivo, y que es bueno recordarlo.

También a la de Don Germán Duque Polo (1870-1952), Secretario que fue del Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata con Gobiernos tan dispares como la Monarquía «parlamentaria» del rey Alfonso XIII, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República (con sus diferentes matices) y la Dictadura del General Franco; saliendo airoso de todos ellos porque antepuso el cumplimiento del servicio, el bien y los intereses de Navalmoral y sus convecinos, como en el caso de la Memoria de Vázquez, a su partidismo y lucro particular.

Igualmente, el pueblo de Navalmoral de la Mata le honró con la dedicación de una calle.

Nosotros también queremos hacerlo, pues con actuaciones como ésta podemos reconstruir la Historia.

RAMOS RUBIO, José Antonio
«APROXIMACIÓN HISTORICO-ARTISTICA A LA HERENCIA DEL TRAZADO HIPODAMICO EN ALGUNAS CIUDADES PERUANAS EN EL SIGLO XVI»

Entre la Navidad de 1492 y el siglo XIX, los españoles construyeron en sus provincias de América un gran número de ciudades, villas y asentamientos de toda clase para servir a los objetivos de su política imperial, encontrándose entre ellas casi todas las capitales nacionales y regionales de los países de América de lengua española.

El objeto de este estudio es formular una tipología de las formas urbanas en las antiguas provincias de España en América durante el período colonial, atendiendo como principales campos de estudio las ciudades peruanas de Trujillo, Lima y Jauja; y luego verificar si esta tipología tuvo una distribución temporal, funcional y geográfica.

Todo sistema de clasificación que pretenda cubrir etapas y funciones urbanas en un territorio geográfico tan extenso y diverso es necesariamente arbitrario porque depende de la selección que hace el autor de características o elementos urbanos particulares. Su utilidad reside en que permite un enfoque comparado que refleja factores culturales y geográficos diversos. El análisis de la cartografía urbana colonial se ha centrado en el modelo clásico que estaba integrado por su trazado que era un damero formado en su totalidad por manzanas idénticas de forma cuadrada o rectangular. La plaza principal o plaza mayor estaba formada por una de esas manzanas sin construir, rodeada por la Iglesia, el Ayuntamiento y la Gobernación o su equivalente; y a los lados de la plaza estaban las calles que nacían de sus ángulos. Sin embargo, la distribución de estos elementos en el plano no era la misma, existiendo variantes en la localización de la plaza y, por consiguiente, de los principales edificios de la ciudad y de las actividades civiles eclesiásticas y comerciales de la población. Para este estudio hay que resaltar la utilización de datos recogidos de la mejor colección de planos -en total 351- urbanos de la actual América Latina que se encuentran en el Archivo de Indias de Sevilla, y que han sido publicados por el Instituto de Estudios de Administración Local de Madrid.

«ALGUNAS NOTAS HISTÓRICAS SOBRE LA PRESENCIA DE LA INQUISICIÓN EN GUADALUPE»

En los años anteriores a la llegada de la Inquisición, los judios y los conversos estaban en muy buenas relaciones en muchas ciudades. Hay pruebas de que muchos judíos no veían a los conversos como personas ajenas a ellos. En 1480, dos rabinos visitaron la Puebla de Guadalupe para cerciorarse de si los conversos locales observaban adecuadamente el judaismo, y decidieron qué conversos eran pobres para que se les permitiera trabajar los días de fiesta judíos. Podían citarse varios ejemplos más casuales, pero no menos evidentes de proselitización judía, como el de una conversa acusada en 1485 recordó que un judío que visitaba su casa la convenció para que comprase un libro de oraciones judías.

Existieron en la historia tres Inquisiciones. La primera conocida como Medieval, que comenzó con la supresión de los cátaros, por parte de la Iglesia a mediados del siglo XII, y finalizó hacia 1400 con la aniquilación de la herejía catara; la segunda, fue instaurada en 1542 por Paulo III, para suprimir el protestantismo, fue abolida en España en 1808 por el rey José y reinstaurada por Fernando VII en 1814, suprimida en 1820, y de nuevo restaurada en 1823. Fue abolida para siempre en el año 1834.

El antijudaísmo era particularmente fuerte en algunas ciudades de Castilla durante la época de los Reyes Católicos. A los judíos se los intentaba aislar de los cristianos, no sólo mediante muros o expulsiones parciales, sino también obligando a los judíos a llevar vestidos distintos. Los Reyes Católicos procuraron ser justos con ellos, pero las mismas leyes que ellos dictaron impulsaron una oleada ascendente de antijudaísmo en las ciudades, a las que se añadió el de la Iglesia.

RASTROLLO ROJAS, José Manuel
«LOS POLÍTICOS EXTREMEÑOS Y LA DESAMORTIZACIÓN»

El proceso desamortizador de los bienes pertenencientes a manos muertas que se lleva a cabo durante el siglo XIX en Españaes uno de los fenómenos más importantes y polémicos de dicha centuria. Sus efectos políticos y socioeconómicos siguen todavía investigándose y discutiéndose por la historiografía moderna. Es «un tema de moda», como ha dicho Francisco Tomás y Valiente, un ilustre estudioso de la Desamortización.

Para Extremadura, el asunto reviste especial interés. Primero, porque parece que la Desamortización, especialmente la de los bienes de propios de los pueblos, está en el origen de muchos de los problemas sociales que ha padecido y aún padece la región. Segundo, porque los extremeños que, desde Godoy y a lo largo de la primera mitad del diecinueve intervinieron en la política nacional, tuvieron un papel muy destacado en las diferentes vicisitudes por las que transcurrió el proceso desamortizador.

En efecto, el Ministro de Carlos IV es el primer gobernante español que lleva a cabo una política desamortizadora efectiva. Más tarde, los tres extremeños que fueron Jefes de Gobierno Constitucionales: José María Calatrava, Antonio González Y Juan Bravo Murillo, tuvieron relevantes actuaciones en asuntos relacionados con aquel proceso. Por último, los diputados extremeños, especialmente Juan Andrés Bueno Prado, destacaron en las Cortes canalizando la oposición de Extremadura al proyecto de Pascual Madoz de desamortizar los patrimonios municipales, que tanto había de afectar a la vida extremeña.

RIVERO, Francisco
«LAS PELÍCULAS DE CASIMIRO ORTAS Y DE SU MUJER AURORA»

Nuestro paisano comenzó haciendo filmes mudos en 1917 con su padre y terminó en 1935 haciendo un total de cinco.

* Su esposa trabajó con Sara Montiel y Lola Flores en películas como «La violetera» y «María de la O».

«LA COMARCA DE ALCÁNTARA»

La comarca de Alcántara tiene dos aspectos importantes para el que desee visitarla: Una gran riqueza monumental y otra de naturaleza virgen. En esta ponencia vamos a presentar el primer aspecto.

Alcántara, con lo que supone su puente, su orden militar, su embalse y la figura de San Pedro, es un núcleo importante en el ámbito turístico de la provincia de Cáceres.

Pueblos como Garrovillas, Brozas o Acehuche, con interesantes monumentos o tradiciones folclóricas, sugieren un recorrido por esta comarca del oeste cacereño. Garrovillas pasa por tener una de las plazas más bellas de España. Brozas es cuna de hijos ilustres y cuenta con el mayor templo parroquial de la diócesis y Acehuche tiene en Las Carantoñas la fiesta con más folclore de la comarca, no en balde es fiesta de Interés Turístico.

A ello hay que sumar las poblaciones de Navas del Madroño, que da nombre a la Ruta de las Chimeneas, Villa del Rey, Mata de Alcántara, Piedras Albas, Zarza la Mayor o el artesano pueblo de Ceclavín. En esta ponencia se intenta un acercamiento visual a esta desconocida ruta turística.

RUBIO ANDRADA, Manuel
«ESTUDIO DE LAS PINTURAS RUPESTRES DEL PASO DE PABLO CABAÑA DEL CASTILLO (CÁCERES)»

El abigarramiento del único panel realizado en el Paso de Pablo, por sus especiales características, añade una nueva dificultad a las propias de este tipo de representaciones. Deslindar los conjuntos, describir sus figuras, establecer relaciones, proponer contenidos y cronologías es la tarea presentada.

SÁNCHEZ HERRERO, Esteban
«LA MÚSICA, LOS MÚSICOS Y SU ACTUAL ENTORNO EN EXTREMADURA»

Estos tres titulares en uno darían motivos más que suficientes para escribir tres voluminosos tomos por separado, sin embargo la presente circunstancia nos obliga a intentar una apretada síntesis, lo cual no será fácil.

La música/ una de las llamadas «Bellas Artes» junto a la Arquitectura, Escultura, Literatura y Pintura, viene de la famosísima palabra latina «música» y ésta a su vez de la griega «musa» lo que hace suponer desde un principio con fundamento que la Música fuese por antonomasia el arte consagrado a las musas.

Hay infinidad de maneras de definir la música; de las más académicas retenemos la siguiente: «La Música es el ritmo, la melodía y la armonía y la combinación resultante de estos tres elementos entre sí»; de otras consideraciones más abstractas, siempre subjetivas e interesantes preferimos aquella de Beethoven: «La Música es una revelación más alta que la Filosofía». Cervantes afirma: «Donde hay música no puede haber nada malo»; el Padre Feijoo sugiere: «La Música acompañada de la virtud hace de la Tierra noviciado del Cielo»; y Unamuno en su «Diario íntimo» deja escrito: «La Música es como un sacramento natural, es la palabra del silencio».

Conviene reflexionar acerca de estos pensamientos. Cuando Beethoven sentencia «La Música es una revelación más alta que la Filosofía», no lo hace gratuitamente; Beethoven, amigo de Goethe, de Schiller, de quien extrae el texto del «Himno a la Alegría» para el movimiento coral de la 9.a Sinfonía, conoce otros muchos intelectuales de su época, sabe muy bien que adonde no alcanza la Filosofía llega la Música, al menos «su música» que, además de ser su propia filosofía va a ahondar en los aspectos más esotéricos, más recónditos; así las últimas sonatas para piano, los últimos cuartetos, la Misa en Re, por sólo citar algunas de sus obras, están envueltas en una atmósfera casi de metafísica trasladada a la Música.

SÁNCHEZ MARTÍN, José Manuel
«ALTERACIONES PLUVIOMETRICAS EN EXTREMADURA: LA SEQUÍA»

Durante los últimos años, Extremadura está sufriendo una importante sequía o, lo que es lo mismo, una drástica reducción en el volumen de las precipitaciones que se recogen.

Esta importante reducción en las precipitaciones ha supuesto la puesta en marcha de una serie de medidas que intentan paliarla, pero no hacen suficiente hincapié en otros aspectos como es que Extremadura, por su posición geográfica, se halla inserta en el dominio climático mediterráneo. Una de las principales características de esta variedad climática es la variabilidad temporal, sobre todo en las precipitaciones, hecho que se traduce en la existencia de periodos secos y húmedos, que se suceden inexorablemente a lo largo del tiempo de una forma cíclica.

Sin embargo, esta no es la única característica destacable, sino que existe otra, tal vez más grave, por todo lo que conlleva, la reducción importante de las precipitaciones que se observa durante este siglo.

«EL PAPEL DEL CLIMA EN EL DISEÑO DEL TURISMO EXTREMEÑO»

La importante variedad del clima extremeño origina que sea posible diseñar una oferta turística basada en dos aspectos de sumo interés: Por una parte, es posible reorientar el turismo extremeño en función de diferentes unidades espaciales, como son las montañas, las penillanuras, las vegas, los parques naturales, etc…/ cada uno de los cuales posee un atractivo diferente al resto, lo que resulta interesante para diseñar una oferta en esta actividad. Por otra parte, pretendemos que se considere el clima como un aspecto de interés primordial para promover el turismo en unos espacios o en otros, ya que el clima desempeña un papel de primer orden en esta actividad, sobre todo, cuando se desarrolla al aire libre.

En este sentido, nosotros mostramos una serie de pautas en las que se define un diseño de la oferta turística extremeña en función de esos dos aspectos, el clima y las unidades espaciales y, a la vez exponemos los resultados que pueden obtenerse mediante la complementación de sendos elementos en el turismo extremeño.

SORIA SÁNCHEZ, V.
«IDEAS SOBRE LAS TRAGEDIAS ROMANAS»

Los historiadores, todos de la literatura latina, al hablar del teatro comentan la carencia de tragedias. La labor teatral de Li-vio Andrónico, Ennio, Pacuvio y Accio no tiene de tragedia más que el nombre. Se limitan a traducir las obras griegas «Fabellas latinas ad verbum a Graceis exporessas» (CIC. De Fin. 1,2). No servilmente en ocasiones, hay que concederlo, pues que en ellas la gracia helénica se convierte en fuerza y en aspereza y concisión, la sonoridad y el armonioso desarrollo, como en las Académicas nos lo advierte Cicerón: Qui non verba, sed vim grae-corum expreseerunt pioetarum (CIC., id. 1,3), frase que habremos de entender en el sentido indicado si ha de concillarse con la anterior afirmación.

De Livio el mismo Cicerón nos dice: el livianae fabulae non satis dignae quae íterum legatur y más adelante minor fuitaliquanto is qui primus fabulan dedit, quam ii qui multas docuerant ante hos cónsules. Et Plautus et Naevius (Brutus, 18-22).

Sólo treinta fragmentos nos quedan y es imposible con tales elementos formar un juicio definitivo de lo que sería. Sinem-bargo el juicio desfavorable de Cicerón frente al laudatorio de Plauto y Nevio nos hace pensar si aquellas versiones y adaptaciones conservarían su sabor griego tan diferente del romano y por eso hallara Tulio a su autor inferior al latino Plauto, no obstante el sentido moralizador romano que se acusa en aquel fragmento:

Praestatur laus virtuti, sed multo ocius

Vemo gelu tabescít (Scaenicae Romanorum Poesís Fragmenta, V, I. Ribbeck).

A primera vista pudiera pensarse que Ennio «qui magus plau-su loquitur assentiente populo (De nat. Deo. 32-39). Logró penetrar el alma romana y crear la tragedia de la República. Si se consideran bien los pasajes aclamados por el pueblo y los que entusiasmaban a Cicerón hemos de colegir que era el valor humano de sus personajes/ su coraje y su desprecio a la vida ponían aliento y daban solidez a aquel pueblo que tenía presente las derrotas de Pirro y el triunfo por mar y tierra sobre Cartago.

Tenían los romanos un sentimiento muy vivo de la humanidad, del valor de la persona humana, de la virtud que la caracterizaba por antonomasia y habían de admirarla doquiera la encontrasen fueran Samtas o Tarentinos, Cartagineses o Griegos como los personajes de Ennio.

Y eran de esperar esta carencia de inspiración trágica y nestas tragedias de bajo vuelo.

Y es que la tragedia, tal que la griega es fruto de un pueblo rodeado de privilegiadas circunstancias, único y que así como creó una escultura especial y una arquitectura propia, dio de sí un teatro trágico que sólo allí podría darse porque responde a su temperamento había de fracasar todo intento de imitación y había de morir el género trasplantado por falta de savia y por ausencia de ambiente y de cultivadores.

«INVENTARIO DE ALGUNAS INSCRIPCIONES DE EXTREMADURA»

Divulgamos algunas inscripciones de Extremadura. Jarandilla. CAESARITIBERIO. Aberturail. CAByRA/BOVTI. F/H.S.E./ CATVRO/TAFI.F.D.S.F.2.MANA./ MAELONIS./ FH.S.EST./S.T.T.L.3.CAMIRA.TERTIAE.F./ET. LIBERTA./ AN.XXXV./ H.S.E./ G.CARCENNA/D.S.F.C.4.0STITVS/ MODETVS/XXXXXXXXVI/VRPENCI S.C/N/PAP…OR/ VMLHSE/TERI/V.5.D.M.S./ OSCI/ Torreorgaz:LC)CVS/ CONSTV$/INCIRCVM/PEDES. CL. Mülanes de la Mata: STINII.DonBenito: CVSTVNV(S)/ NOVAVC/ VSTINVS/ AÑ(NORVM)XX/(H)l (C) S (!TVS) EST.2.MAARILLA/ NIETANNV/ SERVA.3. CARCENTARIO/ HERACLlDI/ MEDERASISTRATV.Villarne sias:1.LANCIVSA/ CONIS.F.A./ L.H.S.E.S.T.T./ POMPONI/ VXOR.P.C.2.0.M.S./ Q.FARACIVS/ VERVS.A N/SL. Mérida:DMS/ SEN.AMARANI/ ANNXLV.SEN/ VICTOR.VXORI/ CARISSIMAQEFC/ CVNCVAVIX.AN XVI.Jerusalén:Visita, 12, octubre, 1994:MIVNIO/ MAXIMO/ LECAVCC/ TILECXFR(ATENSE)/DOMSERC/ mONOR/ STR(0) M (A) T (A)IV. AIvuescar: Tresmiliar¡osenesludio. Hornachos: MANFEMANTVRDPMAN/ (NORVM)/ XXCH(IC) S(ITVS) (ST) S(IT) T(IBI) T(ERRA) L(EVIS). Magacela:NICFROSARSLVIIHSSTTL. Mengabril: L(VCIVS) ROCIVSH(IC) S(ITVS)E(ST)/ S(IT)T(IBI)T (ERRA) L(EVIS)INFRO/ N(TE)P(EDES) XIIINAACR(0) IX/ CAIVSFILIVS/ PATRIC(VRAVERNT) P(ONENDVM. VillardeRena; MELA/ LIPAQH(IC) S(lTVS) E(ST)/ LOCXII. Badajoz: S(OCIETAS) BA(ETICA) otamb¡én BACEDRONENSlS. 2a!fra:V|XITANN (OS)XLI/TIT1N(IVS) CHRESTVS/ETTITINIAVRN(1) APATRIP1ENTIS/ SIMOPOSVERVNTH(IC) S(ITVS) E( ST) S(ITr(IBI) T(ERRA) L(EVIS). Riolobos: IEA/ ETAED/ NERIS/ NIIH/ EFA/ FAMILIA/ VV/IA. Valdefuenles:1. VRSA/ TANCINI/ HIV/ IVAN(NORVM)/ XXV/H(IC) S(ITA) E(ST(S(IT) T(IBI)T(ERRA) L(EVIS). 2.IVCVN/ DACVP/ PVLEI/ PERNI/ STAN(NORVM) XX/H(IC) S(ITA) E(ST) S(IT) T(IBI) T(ERRA)L(EVIS). Pasarón de la Vera: M/ CAMALVS/ TANC!NI/V. Granadilla: l.CII.I.AEF.LAVI/ CAVRENSIS/AN.XXX.H.S.E.S./ T.T.LE.AV S.M/LR. EX.TESTAM/ENTO. F.C.:2.ICISE/ AN.LX/ DOLEPIA/ CILI.F./ H.S.S/NV. Mérida: MARCIANVSNIC HA/ INLVMI/NATOR/ CETVLl. Montánchez: DO.MER/(C)VRIO.C.P/ OTIVS/ MAXI/MVS/ L.A.V.S. Talaveril la:1.D.M.S./ CAVIOS/ PRISCVS/ ANXXXX/IVS.2.CACOTVRI ( (FILIO) )/ TANCINVSLIB(ERTVS) PAT(R ONO)/ P(ONENDVM) C(VRAVIT). Trujillo: En abril de 1994 he visto esta inscripción en el claustro de San Francisco: NORBAN/ RVFINIE/ RVFINA/ ANXXXXV/IESSTTL/FILI/F.C. Villar del Pedroso: D.M.S./ARCO .CAMA/ LIF.AN.XXXX/ VICTORINAQ/ CAMALI.F/ FRATRI.F.C./ H.S.E.S.T.T.L. Peraleda de San Román: M/S VNEROS/ VACAENI/ L.H.S.E.S.T./ VACAENVS/ LVQVI.F./ PATRON/ OS.F.C.Brozas: Brozas: L.AFINI/VS. MO/ DESTVS/ VET.LEC./ VII.CEM/ ELICI.En diciembre se han localizado cerca de Jarandina tres enterramientos calcolíticos de corredor,dos hachas paleolíticas,una daga ibérica enfundada en distinto lugar.

TRIGUEROS MUÑOZ, Ángel
«LAS BASES DE LA ECONOMÍA EXTREMEÑA. DON BENITO A FINALES DEL SIGLO XVIII: AGRICULTURA, GANADERÍA E INDUSTRIA»

A finales del Siglo XVIII algunos núcleos de la Península Ibérica han comenzado un despegue económico posibilitado por el proceso de industrialización de sus materias primas. Estas zonas son mínimas en comparación con el resto peninsular, que sigue basando su economía en la tierra. Este es el caso de Extremadura. La agricultura y la ganadería constituyen las fuentes indispensables de riqueza que articulan la vida social, política y económica de sus habitantes. Las actividades transformadoras son escasas y el comercio adolece aún de permanencia y organización. La tierra es, por tanto, a finales del Antiguo Régimen extremeño, el recurso principal en torno al cual tiene lugar la vida de los municipios. El soporte básico que organiza la economía de quienes se constituyen en sus propietarios tanto como quienes dependen de ella directa o indirectamente.

VAZ-ROMERO NIETO, Manuel
«EVOCACIÓN, ALEGORÍA Y DRAMATISMO DE UNA EXPERIENCIA VITAL»

Conferencia sobre la obra pictórica de Emilio González, «Cárcel 100»

Esta magna exposición de 100 cuadros (46 x 33 cms.), con deseo de síntesis, simplificación y esencialidad, realizados entre los años 1993-1995, refleja la vivencia y la experiencia diaria en la prisión, del funcionario-educador Emilio González, quien, durante más de 20 años, vivió y sufrió momentos de señalada complejidad, que ponen de relieve la abnegada misión de estos hombres que, como nuestro artista, son dignos de admiración.

Estamos, por tanto, ante una «pintura-conciencia», cuyo lenguaje esencial, desnuda dialéctica y sin argamasa anecdótica, propicia al espectador un buen testimonio de reflexión e introspección, exhumado desde los más hondos talleres psíquicos. Ha sido vertido todo un río de vivencias carcelarias, por las que discurre un caudaloso venero, más que de fantasía y tabulación, de dolor y esperanza, de ansia de libertad y de reinserción social.

Emilio González ha sabido meter en el vientre de sus cuadros, de sólido diseño y sobria imagen visual, de manifiesta unidad creativa y diáfana coherencia, una sugestiva iconografía, a la que ha inyectado el alarido dramático y el estigma de la cruda realidad de las prisiones, mediante la descarnada imagen de un mundo marginal y marginado. Y, en cuya expresión, ha encontrado su voz más auténtica y su grito más personal, como salido de sus pulmones espirituales.

VÁZQUEZ, Luis
«CANCIÓN ORQUESTAL DE LO EXTREMEÑO-AMERICANO»

OBERTURA: «Colón descubre América,/ pero dos extremeños/ empeñan sus empeños:/ ¡Epopeya quimérica! // Fue Francisco Pizarro,/ con sangre de Trujillo// quien cubrió con su brillo/ su gesto más bizarro. / / Y el otro, Hernán Cortés// mecido en Medellín,/ alzó al cielo sin fin/ el oro de su ames. // BAUTISMO:

Dos frailes mercedarios,/ -Olmedo, de Castilla,/ y el Padre Bobadilla-/ fueron sus consiliarios. // LOA A MÉXICO: México, deslumbrante, por tu paisaje. / México, eternizado, por tu cultura. / México azteca, donde el sueño perdura. / México, pintoresco en tu paisanaje. // LOA A PERÚ: Perú, Cuzco, Trujillo, Arequipa, Lima,/ ciudades que están llenas de ardor hispano:/ Hoy vengo a ti, gozoso, como el hermano/ que a tu encanto en su canto ya se aproxima.(…)// Si me miro en tus ojos, contemplo el brillo/ de lamirada dulce del extremeño, cruzada con la tuya, que es hondo abismo. Y me digo: Es Trujillo, siempre Trujillo, lo que al fondo descubro, con luz de ensueño, para identificarme conmigo mismo».

He aquí el breve «resumen», en verso, del poema: fragmentos que pueden sintetizar, de algún modo, el resto poemático.

VIVAS MORENO, Agustín
«HACIA UNA HISTORIA DE LA LECTURA PARA EXTREMADURA»

Intentar llevar a cabo un planteamiento para hacer una Historia de la Lectura, como encuentro que es entre el «mundo del texto» y el «mundo del lector», puede originar tres líneas a seguir: En primer lugar, la operación de construcción de sentido realizada en la lectura como proceso histórico determinado, cuyas modalidades y modelos varían según el tiempo, los lugares y los grupos; una segunda línea, mostrando cómo las significaciones de un texto dependen de las formas a través de las cuales son recibidas y apropiadas por sus lectores; y, por último, el entender la lectura como una práctica encarnada en gestos, espacios y costumbres.

Tomemos como ejemplo una obra literaria: ¿Se leyó?, ¿quiénes?, ¿cómo?, ¿durante cuánto tiempo se siguió leyendo?, ¿quién y por qué es el autor? Son incógnitas de ecuación que han de tener su planteamiento para ir pudiendo despejarlas. En esta dirección se ha de tener en cuenta que fechar una obra puede significar también fechar su tiempo de funcionamiento, de acción en la sociedad.

Y esto es exactamente lo que creo nos hace falta para Extremadura. Arias Montano, Bartolomé J. Gallardo, el Marqués de Jerez, Rodríguez Moñino o Manuel Rozas han dado categoría, desde Extremadura, a la bibliofilia hispana. No obstante nos faltan estudios

Oct 011995
 

Manuel José Bazaga Ibáñez.

Por haberse cumplido hace unos meses los 75 años de la inauguración del Colegio de Santiago y Santa Margarita en Trujillo, nos ha parecido oportuno dedicar unas líneas a su ilustre Fundadora, la Excma. Sra. Doña Margarita de Iturralde y Arteaga. Desde la antigüedad se distinguió Trujillo por haber tenido innumerables benefactores que se sentían preocupados por los problemas que acuciaban a la Ciudad y quisieron proporcionar a sus habitantes alivio a los problemas, fundando para ello numerosas obras benéficos-sociales pudiendo mencionar entre ellas la Fundación del Hospital, Obra de los Pizarros, Fundación Guillen Cano-Bote, para niñas huérfanas o de familia necesitada, Patronato Juan Fernández Paredes, que proporciona viviendas a familias que carecen de ellas y que sus ingresos les hicieran difícil adquirirlas por escasez de medios. Entre todos estos benefactores debemos destacar a Doña Margarita de Iturralde Arteaga, por las obras que dotó a sus expensas.

Tan ilustre dama, Hija Predilecta de Trujillo, nació en un pueblecito de la provincia de Santander, llamado GUALDA, pero su asentamiento en Trujillo y su inmensa labor social la hicieron acreedora a que se la considerara como trujillana y trujillana de pro, ya que grandes cantidades de dinero las dedicó para tratar de mitigar los problemas que venían padeciendo los trujillanos. Ella no tuvo capital propio, pero si reunió una importante fortuna, con las rentas que proporcionaban los bienes de su hijo político, prematuramente fallecido, D. Mariano Díaz Quijano, casado con su hija Doña Jacoba, prematuramente fallecido, dejó su capital a su esposa y ésta también murió antes que Doña Margarita, pero otorgando en su testamento la libre disposición y usufructo de la herencia de D. Mariano, a su madre, con plena libertad para disponer de las rentas.

Si nos pusiéramos a considerar una por una las obras que realizó Doña Margarita, pecaríamos de prolijos y sin duda alguna se quedaría olvidada, pero si hemos de resaltar las más conocidas o importantes.

En la finca Las Alberguerías, cerca de Trujillo y por todos conocida, D. Mariano Díaz Quijano, fundó y donó para tal fin la finca, instituyendo la Fundación denominada ASILO DE SAN JOSÉ Y SANTA MARGARITA. Doña Margarita, dadas las circunstancias de que ni el Fundador ni su esposa, pudieron poner en marcha el Asilo, fue la encargada de acelerar las obras de adecuación y ponerlo en funcionamiento, y no quiso Doña Margarita de dejar su granito en la Fundación y por ello hizo una donación de 46.900 ptas, en Octubre de 1925 como dotación para una Escuela que funcionará dentro del Asi1o, encargando de la dirección a una de las religiosas que regían el Asilo. A esta Escuela acudían los niños de la finca Las Alberguerías y próximas a ella llegando a contar con hasta 35 alumnos, los que además de recibir la enseñanza primaria, se les proporcionaba el material didáctico necesario. Al llegar a la edad en que hacían la Primera Comunión les preparaban y recibían allí mismo, en la Capilla del Asilo el Sacramento.

No cabe duda que Doña Margarita se adelantó en su tiempo a lo que más tarde se llamaría Transporte Escolar y su Escuela estuvo funcionando hasta el año 1975, cuando el Ministerio de Educación se hizo cargo de trasladar a los niños diseminados por las fincas a las Escuelas Públicas de los pueblos cercanos.

Intentando solucionar los graves problemas, que tanto sanitarios, como familiares presentaba la temible enfermedad, la tuberculosis, hizo dotación suficiente para reservar dos plazas en el Sanatorio Antituberculoso de Valdelatas, en la cercanía de Madrid, de las que se disponía para enfermos trujillanos.

Sintiendo también que muchas familias con escasos ingresos no disponían de vivienda digna, hizo que a sus expensas se construyeran, en la carretera de Plasencia, en su salida de la población, un grupo de casas y el día 19 de marzo de 1929 se bendijeron y entregaron a la Sociedad LA PROTECTORA, Sociedad de Socorros Mutuos, para su distribución entre sus asociados. De tal inauguración quedó constancia en la placa que se puso en una de las fachadas de las viviendas. Como curiosidad hemos de decir que cada una de estas magnificas viviendas costaron alrededor 5.000 ptas.

La Parroquia de San Martín de Trujillo, carecía de vivienda propia para su Párroco, y adquirió, adecuando para vivienda la antigua Iglesia de la Sangre, cerca de la Plaza Mayor, invirtiendo en esta obra aproximadamente 25.000 ptas. (Los jornales de albañiles, canteros y otros cualificados difícilmente excedían de 1 peseta)

No se puede ignorar que la obra predilecta y mimada de Doña Margarita de Iturralde, fue «su Colegio», erigido sobre terrenos del antiguo Colegio Preparatorio Militar, que funcionó en Trujillo, durante 13 años. Por la importancia que tuvo para la Fundadora y por otras circunstancias, de las que trataremos, creemos oportuno dedicar unas líneas a su historia y vicisitudes por las que pasó este grupo de terrenos y edificaciones.

En el año 1466, los frailes dominicos levantaron un pequeño cenobio en el berrocal trujillano, que pusieron bajo la advocación de Santa Catalina de Siena y en él estuvieron hasta 1499, en que construyeron otro más amplio y mejor dotado en las afueras de la Ciudad, frente al actual paseo de Ruiz de Mendoza, al que llamaron de la Encarnación, nombre que adoptaron de una imagen de la Virgen que con esta titulación recibieron como regalo de un Obispo que pasó por el Convento.

Numerosas reformas y modificaciones recibió este lugar de recogimiento, siendo las más importante la que se realizó a expensas de Fray Francisco Lasso de Vega en 1732, mereciendo estos frailes, por la meritoria labor realizada en la Ciudad, cuantiosos donativos del Municipio y fieles trujillanos, así como numerosos privilegios y distinciones tanto Eclesiásticas como Reales, correspondiendo la Congregación con la aportación de numerosos y beneméritos dominicos, muchos de los cuales recibieron sepulturas entre sus muros.

En 1811, con motivo de su paso hacia Portugal del ejército inglés, le dedicaron a Cuartel para sus tropas, destruyendo y expoliando todas sus dependencias, habiendo previamente expulsados a los dominicos, que no volvieron a ocuparlo.

Más tarde y como consecuencia de la Desamortización de los bienes de la Iglesia, fue vendido lo que quedaba del convento y sus dependencias en pública subasta, sacando por su huerta 6.400 reales de vellón, y por el edificio conventual y su Iglesia 56.250 reales. Ya el Ayuntamiento en 1888 compró: edificio, huerta y cerca del exconvento en 40.000 ptas. para destinarlo a la construcción del Colegio Prepatorio Militar, concedido por el Ministerio de la Guerra a la Ciudad, Colegio que funcionó solamente 13 años, como ya se dijo. Una vez desaparecido el Colegio, todo fue abandonado desentendiéndose las Autoridades Trujillanas de él, influidas por razones políticas no muy claras, llegando hasta negar su cesión a la Compañía de Jesús, que quiso arrendarlo por 99 años, para dedicarle a Colegio de Segunda Enseñanza.

Como consecuencia del abandono y falta de interés de los trujillanos fue destinada la Iglesia a Taller Mecánico y otras funciones menos decorosas.

Nuevamente son sacados a subasta por el Ayuntamiento los terrenos, que dividieron para su venta en 4 lotes, de los que 2 compró Doña Margarita de Iturralde, la Iglesia en 30.500 ptas. y el otro lote en 8.000. Los restantes fueron adquiridos por particulares.

Restaurado todo el conjunto de las edificaciones y dependencias fue dedicado a Colegio para la educación de niños de Trujillo y su Comarca. En la restauración no se escatimó nada para dotarle de todo lo necesario y más. Mencionamos que el altar Mayor de la Iglesia y Capillas laterales corrió a cargo de famosos artistas, destacando entre ellos el Taller de Félix Branda, de Madrid, que se encargó personalmente de la decoración del Altar Mayor. Un fresco representando la Anunciación de la Virgen fue ejecutado en el frontispicio del mismo Altar por el pintor francés Carlos Baruteau. En ornamentos sagrados como en mobiliario, tanto la Iglesia como el Colegio fueron dotados con esplendidez, pudiendo todavía disfrutarse de todo ello.

El Colegio empezó a funcionar el día 19 de enero de 1920, aunque la inauguración de la Iglesia, se hizo solemnemente el día 20 de mayo de 1923. Todos estos actos e inauguraciones, a las que asistieron Autoridades Eclesiásticas y Civiles, fueron recogidos con todo detalle por el Semanario LA OPINIÓN, a los que dedicó elogiosos artículos.

Deseando dar consistencia al recién inaugurado Colegio, el 20 de septiembre de 1928, le dio forma legal protocolizando la escritura de una Fundación Benéfico Docente, que se llamaría Fundación Colegio Santiago y Santa Margarita, dotándola de un capital de 1.061.300 ptas. en láminas de Deuda Perpetua Interior al 4%. El 4 de febrero de 1930 incrementa este capital con otras 125.000 ptas y encarga formalmente de la dirección del Colegio y como Patronos de la Fundación a los Padres Agustinos de El Escorial, de la Provincia Agustiniana Matritense del Sagrado Corazón.

Las cargas fundacionales de la Fundación, recogidas en sus Estatutos son: Enseñanza en clases diurnas y nocturnas, conservación del edificio, material y mobiliario.. En el día de la Primera Comunión de los niños del Colegio, se les proporcionaba traje y calzado, si lo necesitasen, así como el desayuno para ellos y sus familiares.

Con la marcha de los Padres Agustinos, que tuvieron que abandonar el Colegio y renunciar al Patronato de la Fundación y con arreglo a lo dispuesto en los Estatutos, se formó un nuevo Patronato, figurando como Presidente el Sr. Obispo de Plasencia y como miembros el Arcipreste de Trujillo y un familiar de Doña Margarita, y en defecto de esta persona idónea, propuesta por los miembros restantes.

También figura como obligación de la Fundación el mantenimiento del culto en la Iglesia; creación de una Mutualidad Escolar, que proporcionaba una dote a los alumnos al cumplir los 20 años, para ayuda a los gastos de boda o a la instalación de un pequeño negocio.

Dentro de los fines fundacionales estaba el proporcionar becas a los alumnos que la mereciesen, para estudiar una de las entonces llamadas Carreras Cortas: Correos, Telégrafos, Teneduría de Libros, etc.

Dentro del Colegio funcionó un Comedor Escolar que facilitaba gratis la comida del mediodía a los alumnos necesitados. Para el mantenimiento de este Comedor fue dotado con un capital de 100.000 ptas. y la renta permitía el sostenimiento del mismo; proporcionar comida a 50 alumnos durante el curso escolar costaba unas 4.500 ptas.

Si la experiencia ha demostrado que Doña Margarita de Iturralde ya presumía que el coste de la vida iba disparándose, y que sus dotaciones quedarían cortas para mantener el funcionamiento, vemos como periódicamente, incrementaba los capitales fundacionales o constituía fondos diferentes para dotar sus obras, el Colegio sintió el problema por lo que hubo de acogerse a las disposiciones oficiales que le permitieran subsistir y se formalizó como Colegio Privado Concertado.

Parece ser que este Colegio siempre ha tenido que luchar y sufrir graves inconvenientes para su normal funcionamiento: Los dominicos fueron expulsados, el Colegio Preparatorio Militar tuvo vida efímera y el Colegio Santiago y Santa Margarita, como tal, primero sufrió la marcha de los Agustinos, más tarde de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, luego de los Claretianos y por fin la Cooperativa de Padres tuvo que cerrarlo por habérsele negado las subvenciones, que le permitieron subsistir algunos años. Esperemos que los trujillanos sacudamos alguna vez nuestra pereza y encontremos los medios para obras que tanto bien nos han proporcionado no desaparezcan, como ya ha pasado con bastantes de las crearon nuestros antepasados.

Muerta Doña Margarita en Trujillo, el día 5 de marzo de 1933, sus restos fueron inhumados en el Panteón familiar de Las Alberguerías y más tarde, 26 de septiembre de 1982, a instancia del Patronato y Cooperativa de Padres, fueron trasladados al Mausoleo que ella misma mandó erigir en la Iglesia del Colegio.

Los Trujillanos como homenaje póstumo y a iniciativa del Sr. Parrilla, Director del Periódico ENSAYOS, de vida efímera, solo se publicó durante un año, dedicaron una estatua, con su busto y alegoría de su obra, en el Paseo de Ruiz de Mendoza, enfrente de su Colegio, busto esculpido por el escultor Gabino Amaya, realizando el basamento, el cantero trujillano Antonio Guerrero y como aprendiz Francisco Serván, en piedra berroqueña de Ruanes.

BIBLIOGRAFIA:

  • Clodoaldo Naranjo, Trujillo sus hijos y Monumentos.
  • Juan Tena, Trujillo Histórico y Monumental.
  • El Patrimonio Artístico de Extremadura
  • Salvador Andrés Ordax
  • F. Javier Pizarro Gómez.
  • Semanario La Opinión.