Oct 012000
 

Domingo Quijada González.

No son muchos los datos biográficos existentes sobre este gran geógrafo, historiador (más lo primero que lo segundo, aunque no descuidó esta última faceta), profesor, pedagogo y tantos otros atributos más que le podríamos aplicar sin exagerar demasiado, dado que su continuidad se interrumpió en este sector extremeño desde 1955 -como veremos más adelante-; sin embargo, y a pesar de ese aparente inconveniente, hemos podido recoger los suficientes informes para que nos podamos aproximarnos un poco a su vida y obra.

Justo Corchón nace el 11 de octubre de 1915, en la ciudad de Alicante. Era el menor de quince hermanos, hijo de un ayudante de Obras Públicas y de su tercera esposa (y eso que con la primera no tuvo descendencia…); circunstancia ésta que originó -según sus propias palabras- el que «nunca pudiera estrenar ropa alguna» (según Manuel Gordillo, su biógrafo), ya que debía reaprovechar la usada por sus hermanos mayores.

Muy pronto se trasladan a Denia (Alicante), y poco después marchan a Madrid. Allí muere su progenitor, cuando Justo contaba con 14 años.

Tras cursar el bachillerato, estudia Filosofía y Letras -Sección de Historia- en la Universidad Central -hoy Universidad Complutense-. Pero estalla la Guerra Civil y ha de frenar su prometedora carrera.

Precisamente, esa fratricida contienda le depara nuevas experiencias, que él recogió en una obra -inédita- titulada «La Guerra que yo no declaré«; en la cual, y a través de 76 folios mecanografiados a doble espacio, resume esa etapa de su vida: encerrado en la «checa» de la calle Montesquinza, de donde fue sacado a punta de pistola para ser enviado a un Batallón de anarquistas destinado en el frente del Monte del Pardo, que casi le matan «por usar gafas y no tener callos en las manos» (según comenta en la obra reseñada); nombrado «miliciano de cultura» -por sus estudios-, portando una flamante estrella roja de cinco puntas, pasó dos años «como maestro de analfabetos entre anarquistas indisciplinados«; pero luego cambia a un Batallón de comunistas en el sector de la Sierra de Guadarrama, con los que pasa el último de la Guerra enseñándoles Geografía e Historia de España y Gramática Castellana (hubo un progreso importante en su carrera, como podemos apreciar…; además, «allí observé una buena disciplina y una mejor instrucción cultural, así como mejor trato de jefes y oficiales«).

Finaliza esa «guerra maldita» (de nuevo, según sus propias palabras en la obra inédita ya mencionada) y, como no pasó de soldado raso ni se le imputó delito alguno, no sufrió ningún proceso.

Vuelve a la citada Universidad de Madrid y termina sus estudios (en 1940), en los famosos «Cursos Intensivos de Posguerra» (que habilitaron a tantos), licenciándose en Filosofía y Letras.

Prepara las oposiciones de catedrático de Geografía e Historia y, en 1943, don Justo consigue una de las pocas plazas que por entonces se convocaban en el turno libre, escogiendo la del Instituto de Enseñanza Media de Cáceres; a donde llega y ejerce durante once años, en esa difícil época.

Contrae matrimonio con su novia madrileña -y compañera universitaria- Mª del Amparo Díaz López, que también ejerce junto a su marido como profesora interinade Geografía e Historia (incluso de Latín), aunque después obtiene la plaza de Alemán. Y tienen un hijo: Luis Corchón Díaz, hoy profesor y catedrático de Teoría Económica en la Universidad Carlos III de Madrid (tras ocupar la de Alicante).

Regresando a la estancia de don Justo en Cáceres, a la vez que realiza su labor docente («con celo, competencia y entusiasta dedicación«, a juicio de don Manuel de Terán; desempeñando, además, los cargos de «interventor» y de «jefe de estudios» en el instituto cacereño), lleva a cabo otra misión (que podríamos considerar doble, aunque se complementaban ambas): la investigación histórica y geográfica extremeña (general o de algunos aspectos), y la realización de sutesis doctoral acerca de la comarca cacereñotoledana del Campo Arañuelo (en la que invirtió cinco años, para lo que recorrió -«a pie, en bici o en coche de línea, y recalando en fondas y posadas«, de acuerdo con Terán).

Una vez finalizada, lee su tesis en 1952 en la mencionada Universidad de Madrid, mereciendo la calificación de «sobresaliente«; a la que conceden después el «Premio Extraordinario del Doctorado» de la Universidad Central de Madrid (entre los vocales del Tribunal estaba el eminente geógrafo citado don Manuel Terán Álvarez, que haría el Prólogo cuando editó la obra). Su obra maestra -a juicio del anterior y de otros muchos-, y que sobresale sobre el resto de sus trabajos, aunque sólo sea porque constituyó el germen y la base para muchas de las posteriores, especialmente en el apartado bibliográfico.

También fue Académico correspondiente de la Real de la Historia (desde 1952), Socio de Número de la Real Sociedad Geográfica (también desde 1952, y de cuya Junta Directiva fue vocal hasta su muerte), Secretario de la Comisión de Monumentos de Cáceres, Vocal del Patronato Provincial para el Fomento de Archivos, Bibliotecas y Museos Arqueológicos de la provincia de Cáceres, Delegado Provincial de Excavaciones Arqueológicas, Presidente y Vocal de Tribunales de Oposiciones (tanto en Magisterio como en Enseñanzas Medias), y otros más que ahora no recuerdo o que desconozco.

Fue becado por el Instituto Juan Sebastián Elcano, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, para poder llevar a cabo otra gran investigación (que rivaliza con la anterior): Bibliografía Geográfica Extremeña (que luego veremos). En esta obra colaboraron con él grandes eruditos extremeños: don Víctor García Camino, Rodríguez Moñino, Ortí Belmonte, Conde de San Miguel, Vidal Box, Hernández Pacheco (E. y F.), Pulido, Martín Gil, etc.

En 1955 ingresa por concurso-oposición en la Inspección de Enseñanzas Medias del Estado, siendo destinado a Salamanca.

Después se pierde la pista sobre él en Extremadura. Pero, como es natural, su actividad fructífera sería desarrollada en otros lugares hispanos:

Tras su permanencia en Salamanca, el 14 de mayo de 1956 es destinado a la Inspección del Distrito Universitario de Madrid, donde fue Secretario e Inspector-Jefeaccidental; para pasar -el 31 de diciembre de 1965- a la Inspección Central, de donde ya no se moverá hasta que se jubila en 1985.

Después -sin olvidar sus investigaciones geográficas- se centra en el campo de la pedagogía (que ya había iniciado en Cáceres, con algunos tratados en este sentido): inspección, publicaciones geográficas, cursillos, coloquios, revisión de textos, guías didácticas, programas radiofónicos (colaboró en la primera serie del «Bachillerato Radiofónico«, escribiendo él los guiones-lecciones de Geografía de España), etc. A destacar, en este apartado, sus numerosos artículos en la Revista «Enseñanza Media«.

Pero todo llega a su fin: el 28 de mayo de 1995 fallece en Madrid, víctima de un «derrame cerebral».

OBRAS

  • «El Campo de Arañuelo» (su tesis doctoral ya comentada), realizada en la segunda mitad de la década de los años 40 y presentada en 1952.

Tras esperar más de una década para salir a la luz, fue publicada -un extracto- en 1963 por la Dirección General de Enseñanza Media, del Ministerio de Educación Nacional, e impresa en Gráficas Cóndor de Madrid.

Con este trabajo, don Justo nos aportó una obra fundamental para conocer esta desmembrada comarca (entre Cáceres y Toledo), donde las raíces castellanas y extremeñas se mezclan, dando lugar a la situación actual: múltiple y compleja, pero variada y rica por ello.

Aunque tuvo escasa difusión comarcal y se conservan muy pocos ejemplares de ese libro, es -o debe ser- un libro básico para los habitantes del Arañuelo, de Extremadura y Castilla; así como para los estudiosos o interesados en los temas sociales, económicos, humanos, etc. -fundamentalmente-.

Como decía, sobresalen los temas geográficos sobre los históricos; sin embargo, además de los apartados sobre geografía física y humana, hay otros históricos muy interesantes: algunos ya expuestos por Víctor Gutiérrez-Salmador y otros investigadores de este sector (como Octavio García Gil, sobre Oropesa), otros inéditos. Además de Navalmoral, analiza toda la comarca (cacereña y toledana): lo que constituía una novedad y resaltaba el valor de su obra (ya que no puede desligarse Navalmoral del Campo Arañuelo, y viceversa). Los apartados son éstos:

    • Introducción, delimitación de la comarca y generalidades. Incluso profundiza en el significado de la palabra «arañuelo«, con sus diferentes versiones u opiniones.
    • Geografía Física: Geomorfología, Climatología, Hidrografía, Fitogeografía y Zoogeografía.
    • Geografía Humana: poblamiento rural, núcleos urbanos (con apartado especial para Navalmoral), estudio demográfico de la población arañuela, geografía médica y su influjo sobre la población (con un gran estudio sobre el paludismo y sus causas-efectos a través de la historia), los antiguos modos de vida (desde la antigüedad hasta su época), modos de vida actuales (con detalles importantes sobre la economía en los años 40), régimen de propiedad (uno de los mejores y primeros estudios sobre los latifundios, desamortizaciones y evolución de la propiedad), comunicaciones y tráfico. Si la parte anterior era sencillamente extraordinaria, ésta no desmerece de la anterior.
    • La cuarta parte trataba sobre el presente y futuro comarcal: el paisaje geográfico y las consideraciones sobre el futuro comarcal (nos es muy útil para comprobar los alcances conseguidos, los que se quedaron en el camino o su capacidad para prever).
    • Finalizaba con una completísima relación de apéndices, bibliografía (jamás superada, y que ha servido a todos los que hemos continuado su legado) e índice.

Acerca de este libro, aún se conservan diversos ejemplares en bibliotecas y en manos de particulares de Extremadura. Pero es muy difícil hacerse con un volumen, por lo que circulan numerosas fotocopias (al menos en el Campo Arañuelo, por lo que estamos gestionando su reedición, una vez que su hijo nos lo ha permitido). Para quienes deseen utilizarlo -y no puedan hallarlo en su entorno más próximo-, le informamos que en la Biblioteca Nacional -Madrid- se conservan 4 ejemplares: 2 disponibles en el Salón General o Salas Especiales (signaturas nº 4/50669 y 4/50670), 1 No disponible (está en Fondos, con la signatura AHM/369869) y 1 disponible en la Sala Goya (signatura SG/2076)

  • Después de la obra anterior, aunque publicada antes (en 1955, por el servicio de publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz), escribió otra gran obra (para algunos, tan importante o más -según desde el punto de vista que se mire- que la citada): Bibliografía Geográfica Extremeña, que constituía el primer tomo de la «Enciclopedia de la Provincia de Badajoz».

Como resumen (pues tiene 768 páginas) de esta magna obra, copio literalmente lo que escribe en el prólogo José Casas Torres, catedrático de geografía de la Universidad de Zaragoza: «está en la mejor línea de este tipo de trabajos, por el número y calidad de las referencias copiadas, su inteligente distribución en el índice, fácil y rápido manejo y, sobre todo, por el fino sentido crítico y geográfico desplegado en la valoración de los títulos recogidos«.

Incorpora 4.143 reseñas u obras, básicas para conocer la historia y geografía de Extremadura y sus pueblos. Es imposible resumir en este breve trabajo -que sólo pretende rendir homenaje a don Justo, no analizar su obra- esta magnífica publicación (imprescindible para quien desee iniciar o profundizar en la temática indicada antes), por lo que adjunto -como mera información o introducción- el índice global de la misma:

Primera Parte. Extremadura en general

  1. Obras generales.
  2. Cartografía extremeña.
  3. Diccionarios geográficos y parageográficos.
  4. Repertorios bibliográficos y Catálogos.
  5. Revistas y publicaciones periódicas nacionales.
  6. Revistas y publicaciones periódicas extremeñas.
  7. Relaciones topográficas referentes a Extremadura o a algunos de sus núcleos de población (se incluye que él había publicado, referente a Extremadura, en «Estudios Geográficos», año X, nº 35, Madrid, 1949).
  8. Corografías (descripciones generales) de Extremadura y España.
  9. Viajes por Extremadura o por algunos de sus pueblos (cita todas las obras famosas sobre este apartado, algunas curiosas).
  10. Itinerarios, excursionismo y turismo por Extremadura o algunos de sus pueblos.

Geografía Física

  1. Geología y Geomorfología de Extremadura.
  2. Climatología extremeña, o de algunas de sus provincias.
  3. Hidrografía extremeña.
  4. Fitogeografía extremeña.
  5. Zoogeografía extremeña.
  6. Poblamiento Rural extremeño.
  7. Geografía Urbana de Badajoz.
  8. Geografía Urbana de Cáceres.
  9. Población de Extremadura (censos, estadísticas, etc.).
  10. Geografía Médica extremeña y su influjo en la población (incluye numerosos trabajos sobre enfermedades endémicas de nuestra Comunidad, sobre todo acerca del Paludismo).
  11. Geografía Militar extremeña y su influjo en la población (con los principales conflictos bélicos del pasado, como la Guerra de Independencia en diversos municipios y comarcas).
  12. Modos de Vida extremeños.
  13. Régimen de Propiedad en Extremadura (muy interesantes las aportaciones al conocimiento de latifundios, Desamortización etc.).
  14. Divisiones Territoriales extremeñas.
  15. Otros temas de interés para la geografía humana de Extremadura.
  16. Paisaje Geográfico extremeño.

Geografía Económica

  1. Economía Extremeña en general.
  2. Bosques de Extremadura.
  3. Pastizales, Ganadería, Caza y Pesca de Extremadura.
  4. Agricultura Extremeña.
  5. Minería Extremeña
  6. Industria y Comercio de Extremadura.
  7. Comunicaciones de Extremadura.
  8. Obras sobre Geografía regional extremeña, y monografías histórico-geográficas, sobre Extremadura en general, de interés para el geógrafo.

2ª Parte. Alta Extremadura (provincia de Cáceres)

  1. Obras generales sobre geografía cacereña (incluye su obra «Geografía General y Regional de la Extremadura Alta», conferencia en el Instituto Laboral de Trujillo y publicada en «Hoy» del 6 de diciembre de 1952). Es un antecedente (según el autor) de esta obra.
  2. Cartografía cacereña.

Geografía Física

  1. Geología y Geomorfología cacereña.
  2. Hidrografía cacereña.
  3. Fitogeografía cacereña.
  4. Zoogeografía cacereña.

Geografía Humana

  1. Temas de interés para el estudio de la Geografía Humana de la provincia de Cáceres. Se incluyen interesantes trabajos, algunos muy llamativos e importantes.

Geografía Económica

  1. Economía en general de la provincia de Cáceres.
  2. Bosques, Pastizales, Caza y Pesca de la provincia de Cáceres.
  3. Agricultura cacereña.
  4. Minería cacereña. Incluye trabajos acerca de yacimientos mineros extremeños hoy abandonados, pero con notable actividad en el pasado.
  5. Industria, Comercio y Comunicaciones en la provincia de Cáceres. No hay que dejar de lado la famosa obra de Juan Bautista Antonelli (siglo XVI) sobre los proyectos para hacer navegable al Tajo; sin olvidar todos los proyectos que se hicieron a mediados del siglo XIX acerca del ferrocarril, o de las carreteras, a su paso por Extremadura.

Geografía Regional

  1. Comarcas cacereñas y monografías histórico-geográficas sobre la provincia de Cáceres o sus pueblos, de interés para el geógrafo. En este tema incluye su extraordinario trabajo (su Tesis Doctoral) sobre el «Campo de Arañuelo», que hemos comentado ya; y los numerosos cuestionarios (manuscritos) que envía a cada pueblo, y que eruditos locales le completan y remiten; las obras de Clodoaldo Naranjo sobre Trujillo y su tierra, y otras valiosas publicaciones u obras inéditas más.

3ª Parte. La Baja Extremadura (Badajoz)

  1. Obras generales sobre geografía pacense.
  2. Cartografía pacense.

Geografía Física

  1. Geología y Geomorfología pacense.
  2. Hidrografía pacense.
  3. Fitogeografía pacense.
  4. Zoogeografía pacense.

Geografía Humana

  1. Temas de interés para el estudio de la Geografía Humana de la provincia de Badajoz.

Geografía Económica

  1. Economía en general de la provincia de Badajoz.
  2. Bosques, Pastizales, Caza y Pesca de la provincia de Badajoz.
  3. Agricultura pacense.
  4. Minería pacense.
  5. Industria, Comercio y Comunicaciones en la provincia de Badajoz.

Geografía Regional

  1. Comarcas pacenses y monografías histórico-geográficas sobre la provincia de Badajoz o sus pueblos, de interés para el geógrafo.

Al igual que la obra anterior, también se encuentra -como es lógico- en la Biblioteca Nacional, donde se conservan tres ejemplares: uno disponible en el Salón General, con la signatura nº 4/111883; otro también disponible en la Sala Goya, con la signatura nº SG/1857; y el último No disponible, ya que se halla según fondos con signatura AHM/370144.

Otras obras de Justo Corchón

Libros: además de los dos citados, escribió y publicó otros cinco (aunque algunos van incluidos en otros, o bien se trata de pequeñas obras (en lo que se refiere al tamaño o extensión):

  • Veterrima inter Norbensia:

Constituye un estudio crítico del cipo hallado en San Blas (Cáceres), considerado por el autor como la reliquia más antigua de la religión de Norba, incluso anterior a la fundación de esta colonia romana.

Primero lo publicó en el «Boletín de la Real Academia de la Historia». Después fue editado por Maestre, Madrid, 1954 (pequeña obra de 11 páginas); del que hay un ejemplar disponible en la Biblioteca Nacional (en el Salón General), con la signatura VC/2358/14.

  • Encuesta turística sobre la provincia de Cáceres:

Como su nombre indica, se trata de una encuesta que el autor llevó a cabo en diversos municipios de esta provincia, cuyos resultados fueron editados por los Servicios Culturales de la Excelentísima Diputación Provincial de Cáceres en 1954, formando parte de la Introducción (4 páginas) de esa publicación.

Existen dos ejemplares disponibles en la Biblioteca Nacional (en el Salón General), con las signaturas VC/7486/4 y VC/7868/4.

  • Inscripciones cacereñas inéditas:

De acuerdo con lo que su título nos pone de manifiesto, en esta obrita (sólo cuenta con 20 páginas y 3 láminas, de 24 centímetros) Corchón expone y analiza una serie de inscripciones latinas halladas en Cáceres, y que se encontraban sin publicar en esa época.

Publicado en 1955 por Maestre, Madrid; y hay un ejemplar disponible en la Biblioteca Nacional (en el Salón General), con la signatura VC/2420/16.

  • Medios auxiliares del método didáctico geográfico: IV. Medios de visualización geográfica:

En este caso es un tratado de metodología geográfica, tirada aparte (7 hojas) del «Boletín Pedagógico», nº 47, de la Institución de Formación del Profesorado de Enseñanza Laboral (páginas 31-43) [Madrid: s.n., 1964].

Se conserva un ejemplar disponible en la Biblioteca Nacional (en el Salón General), con la signatura VC/6585/18.

  • Diccionario de geografía y lenguaje.

Su última obra, ya que fue editada por Alhambra, Madrid, en 1983. Se trata -como su nombre indica- de una relación de nombres geográficos, con su explicación correspondiente. Consta de 213 páginas, e incorpora Bibliografía e índice.

Como en los casos anteriores, hay un ejemplar disponible en la Biblioteca Nacional (en el Salón General), con la signatura 4/198746.

También publicó Corchón -en Revistas, Boletines y publicaciones varias- numerosas obras acerca de Cáceres:

  • Notas de Geografía Urbana cacereña, en la «Revista de Ferias y Fiesta de Cáceres», mayo de 1952.
  • El Museo Provincial de Cáceres, en «Mundo Ilustrado» nº 99-100, agosto de 1952, Madrid (consiste en un breve resumen de sus instalaciones y fondos).
  • San Jorge y la conquista de Cáceres, en el «Extremadura» del 21 de abril de 1953 (breve resumen de la conquista de Cáceres).

O de otros lugares extremeños, o ajenos a nuestra Comunidad, o referentes a la Geografía (incluyendo la Pedagogía):

  • Evolución moderna del concepto geográfico, en diario «Extremadura», días 16 de marzo, 6 y 25 de abril, y 16 de mayo de 1945.
  • Errónea localización del Campo Arañuelo por el geógrafo de S.M. don Tomás López. Revista «Estudios Geográficos», del Instituto Juan Sebastián Elcano, del CSIC, año VIII, nº 28, Madrid, agosto de 1947.
  • Relaciones topográficas referentes a Extremadura, en «Estudios Geográficos», año X, nº 35, Madrid, mayo de 1949).
  • Los estudios geográficos en Extremadura, «Extremadura» del 5 y 7 de noviembre de 1949.
  • Una interesantísima conclusión de la II Asamblea de Estudios Extremeños. «Extremadura» del 11 de noviembre de 1949.
  • La Sección Geográfica de II Asamblea de Estudios Extremeños (con la valiosísima colaboración del catedrático de la Universidad Central don Francisco Hernández-Pacheco). «Boletín de la Real Sociedad Española de Historia natural», tomo XLVIII, nº 1, Madrid 1950.
  • Encuesta de Geografía Regional Extremeña. Servicios Culturales de la Excelentísima Diputación Provincial. Imprenta de la Diputación Provincial de Cáceres, 1950.
  • Arqueología Extremeña: la gruta o abrigo eneolítico de Cabeza Araya, en «Extremadura» del 6 de mayo de 1952 (estudio sobre el depósito del Bronce III hispano, hallado casualmente en ese lugar situado al norte de Aliseda, y que Almagro Bosch y otros analizarían posteriormente).
  • Australia descubierta por un español. «Extremadura» del 10 de febrero de 1953.
  • Bibliografía extremeña. «Crónicas Trujillanas del siglo XVI», por Miguel Muñoz de San Pedro. «Extremadura» del 6 de mayo de 1953.
  • Geopolítica de un gran espacio continental. Revista «Alcántara» publicada por los Servicios Culturales de la Excelentísima Diputación Provincial de Cáceres, nº 32.
  • El mar en la conquista de Méjico, y otras notas marítimas de la epopeya americana. Publicados en «Extremadura» y «El Mar», capítulo VI.
  • El Partido de Llerena en 1791 (sin publicar en 1955).

CONCLUSIÓN

Su aportación a Extremadura es lo que me animó a presentar esta ponencia en estos Coloquios Históricos, ya que somos muchos los que valoramos su obra y la ayuda que nos ha prestado en posteriores trabajos, incluyendo el apartado bibliográfico citado. Razón por la que también pienso defender durante este año a don Justo en otros eventos históricos y culturales, tanto en la comarca del Campo Arañuelo (donde le rendiremos un merecido homenaje), como en el XXVI Congreso Nacional de Cronistas Oficiales (que tendrá lugar a mediados de noviembre en Badajoz y otros lugares, donde valoraré su actuación y aportación como cronista, aunque entonces no existiera dicha Asociación, pues se creó en 1974).

Para finalizar, agradezco a cuantos me ayudaron e informaron: como don Teodoro Martín Martín (quien me aportó importantes pistas para llegar a las fuentes necesarias), don Manuel Gordillo Osuna (que escribió una interesante biografía de don Justo en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica, Tomo CXXXIII, 1997), y el propio hijo de don Justo Corchón (D. Luis Corchón Díaz).

Oct 011999
 

Domingo Quijada González.

Introducción

Cualquier escolar extremeño -por poner un ejemplo significativo- conoce la existencia de esta comarca cacereña, situada al noreste de nuestra Comunidad. Sin embargo, lo que no todos saben -y en este apartado incluimos a una extensa representación de los más variados estamentos- es que el Campo Arañuelo no abarca sólo los actuales límites provinciales o autonómicos, ya que su extensión geográfica e histórica es mucho más amplia. Existen otros muchos casos similares a éste, pero ahora vamos a centrarnos en el que encabeza esta ponencia.

Han transcurrido ya 166 años desde que Javier de Burgos (Ministro de Fomento bajo el reinado de Fernando VII) lleva a cabo la nueva división de España en provincias, resucitando la implantada durante el Trienio Constitucional o Liberal (1820-1823), y que ha sobrevivido hasta hoy con algunas pequeñas variaciones. En ese año de 1833 crea, así mismo, el cuerpo de subdelegados de Fomento, que posteriormente se convierten en los gobernadores civiles posteriores.

La idea y puesta en práctica no era descabellada, ni estaba exenta de cierto racionalismo y practicismo, conscientes los liberales de que era el mejor medio para controlar el absolutismo fernandino, así como para descentralizar la política y administración de España, partiendo de ciertas referencias geográficas, históricas y culturales.

Pero, en numerosos casos -como éste que vamos a analizar-, fue imposible reagrupar y organizar de un modo racional y coherente pueblos y comarcas con un trasfondo geográfico, étnico, histórico, económico y cultural común. A veces, debido a la conveniencia de aprovechar murallas naturales (ríos, montañas, etc.) que sirvieran de fronteras o límites de referencia; otras, motivado por conveniencia o confluencia de intereses para ciertos sectores sociales (nobleza, clero, burguesía, etc.). Estos estamentos se establecían en la capital de España, o estaban aglutinados en lugares determinados donde se establecerá la capital de provincia correspondiente (como Toledo y Cáceres, que son los casos que más nos interesan en estos momentos); coartando, en muchos casos, la evolución de otras localidades potencialmente más activas, que verán frenada su histórica o incipiente expansión: Talavera de la Reina y Plasencia, por ejemplo.

Lo que podía haber sido un modelo positivo de comarcalización y desarrollo en todos los sentidos, se convierte en una distribución irracional e ilógica muchas veces, el establecimiento de una serie de virreinatos o reinos taifas controlados por la capital de España o la provincial, en beneficio de una oligarquía que sólo buscaba sus propios intereses -generalmente-.

Según anticipaba, en 1833 se delimita la actual división en nuestra zona: el Campo Arañuelo y La Jara quedan desgajadas y repartidas (como el que parte y distribuye una tarta) entre Toledo y Cáceres, y la Vera Alta cacereña (Madrigal, Villanueva, Viandar, Valverde y Talaveruela) es separada de su secular área de influencia (Oropesa y Talavera). Algo parecido le ocurrió a Candeleda, Poyales del Hoyo, Ramacastaña o Arenas de San Pedro (por poner otros ejemplos manifiestos), que se incorporan en Ávila para compensar la pérdida de posesiones abulenses en este sector que estamos analizando (parte del Campo Arañuelo, tanto en el sector cacereño como en el toledano -sobre todo en este último-).

Con las Desamortizaciones de Mendizábal (1835-1837) y Pascual Madoz (1855), la situación empeora en lugar de mejorar: la burguesía capitalista e industrial accede a la posesión de la tierra (surgiendo nuevos latifundios) y de bienes urbanos (incluyendo industrias y otras actividades económicas). La nobleza y los nuevos terratenientes agrarios se unen en defensa de sus intereses comunes, sin que les importara mucho la dependencia administrativa o jurisdiccional de sus propiedades; aunque, a veces, movieron los sutiles hilos que controlaban el Estado modificando ciertos límites preestablecidos, para hacerlos corresponder con sus particulares centros comarcales o provinciales de poder; y, en otros casos, también adquieren bienes en esas demarcaciones que les eran favorables -y que controlaban-.

El federalismo, que emanaba del cantonalismo que surge con la Primera República (1873), ve cómo sus esperanzas se desvanecen con el fracaso de ésta. Con la Restauración Borbónica se vuelve a la situación anterior: en realidad, nada había cambiado.

Durante el siglo XX todo sigue igual, fuera bajo el sistema de monarquías más o menos autoritarias o constitucionales, o bajo las Dictaduras de Primo de Rivera y Franco. Las Autonomías y Mancomunidades conseguidas o proyectadas durante la 2ª República fenecen con la Guerra Civil.

Con el restablecimiento de la Democracia y la aprobación de las Autonomías se consiguen grandes logros, pero ciertos conceptos están obsoletos: pueblos y comarcas llamadas a vivir unidas, y a desarrollarse conjuntamente, se ven coartadas por los trámites burocráticos que los gobiernos regionales o autónomos conllevan.

Hoy se aboga por un sistema de estructuración comarcal, en base a elementos geográficos e históricos, como el mejor modelo para generar riqueza y equilibrar servicios; pero, en nuestro caso común, nos encontramos con esas trabas autonómicas que lo frenan.

Para finalizar este apartado, he de manifestar que no pretendo la creación de macrocomarcas, ni defendemos la creación de una nueva provincia, o que reneguemos de nuestra Autonomía actual; sino la coordinación y expansión de las comarcas ya estructuradas, así como el establecimiento de unos mayores lazos de unión entre las zonas intercomunitarias. Lo contrario sería ir en contra de unas raíces y unos objetivos comunes. La filosofía de este trabajo casa con algo que es evidente:

    • Nunca se podrá desligar la interrelación que existe entre el Campo Arañuelo cacereño y el toledano, su origen común.
    • Jamás, estando tan próximas ambas parcelas -y de acuerdo con el apartado anterior-, hubo menos contactos y relaciones profundas (en el verdadero sentido): tanto económicas, como sociales y culturales (e, incluso, otras muchas más).

Y, como prueba de lo aseverado, exponemos diferentes muestras del origen común y de las relaciones históricas que hubo entre el sector oriental cacereño y el occidental toledano:

  • La Historia más remota

En la antigüedad, esas relaciones ya fueron evidentes, como se desprende de los restos que se conservan en las dos demarcaciones. Es algo elemental, ya que nuestros antecesores no entendían de separaciones (aunque tuvieran sus propias propiedades o áreas particulares). Veamos los casos más notables:

    • Prehistoria:

Muchos de los útiles hallados en Herreruela (To), el río Guadiervas (To) o en el arroyo Fresnedoso (ambas provincias) son similares a los que hemos encontrado en las terrazas del Tajo y Tiétar (sobre todo en el término de Peraleda de la Mata -CC-). Los prehomínidos del Paleolítico o los homínidos del Neolítico recorrieron la llanura del Campo Arañuelo buscando los frutos silvestres, la caza, pastoreando o practicando los primeros cultivos.

Rutas norte-sur (que comunicaban los ríos antes citados, de acuerdo con el desplazamiento de los animales), u oriente-occidente (sobre todo a lo largo del Tajo), servían de tránsito a los animales y sus capturadores (aunque, numerosas veces, el término cazador-víctima se invertía con suma facilidad). De este modo, entonces se inician los primeros trueques comerciales e intercambios culturales (además de otras relaciones evidentes, incluyendo las posibles rivalidades y disputas por el control del territorio y sus bienes).

Numerosos poblados calcolíticos o neolíticos, con similar utillaje y otras manifestaciones materiales y culturales, se reparten por toda esta zona geográfica.

    • Protohistoria:

El período orientalizante y las corrientes culturales mediterráneas o centroeuropeas, cuya fusión con la población autóctona peninsular existente en esta demarcación dará lugar a un mosaico de pueblos que se mantendrá hasta su conquista por Roma, nos dejarán unas huellas patentes en todo este territorio. Unas veces en forma de poblados -incluyendo los Castros de la Edad del Hierro-, otras a través de un legado más amplio.

La propia escultura zoomorfa, como los verracos que se conservan en Torralba de Oropesa (To), no se distinguen de los existentes en el sector de la Jara cacereña (Valdelacasa y Villar del Pedroso); ya que los vettones, sus escultores, dominaron toda esta zona (hasta la Carpetania, a partir de Talavera de la Reina).

    • Los Romanos utilizaron su calzada romana que, aunque unía la Lusitania y tierras portuguesas con Toledo, Madrid y Zaragoza (entre otros lugares), ponía en comunicación todo el Campo Arañuelo; surgiendo villas rurales en sus márgenes, con similares elementos constructivos, productivos y útiles de toda clase. Incluso levantan el posteriormente denominado Puente del Conde (cerca de Berrocalejo, hoy bajo las aguas del embalse de Valdecañas), para enlazar la Jara y los Ibores (a la vez que Augustóbriga o Talavera la Vieja) con la calzada anterior (y las tierras toledanas de Calzada de Oropesa y sus alrededores).
      Curiosamente (aunque es lógico, por lo explicado antes), en Caleruela (To) se encontró (en 1963, en una excavación realizada en el templo parroquial) un inscripción dedicada a la diosa lusitana Ataecina, con culto muy extendido por gran parte de la Lusitania.
    • También los visigodos se dieron una vuelta por ambas zonas, como se deriva de los restos aparecidos en la Malhincada oropesana (To) o en el castillo de Alija (CC). Del mismo modo, muchas de las villas romanas anteriores fueron reutilizadas por los nuevos invasores, manteniendo parecidos aprovechamientos.
    • Y no digamos los árabes, que no quisieron ser menos y, aunque el Arañuelo y su entorno no fue muy del agrado de los sarracenos, hubo algunos lugares aislados de esta zona que sí fueron habitados por los musulmanes, con importantes asentamientos de mozárabes, renegados, muladíes ybereberes: en el área de Oropesa (To), en la Jara toledana (Sevilleja, La Cordobilla, Belvís de la Jara, Azután, etc.), en la Jara cacereña (Castros, El Marco, El Espejel, El Castillejo, Alija, Peñaflor, etc.) y en el Campo Arañuelo (Albalat, Almaraz, Alarza, etc.). Precisamente, cuando en el siglo X surge la provincia o kora militar musulmana de Albalat, casi todo este territorio estuvo bajo su jurisdicción, formando una unidad cuya sede estaba en Albalat (Romangordo, CC): hasta Vascos (Navalmoralejo, provincia de Toledo, cerca de Puente del Arzobispo), donde comenzaba otra kora.
  • La Reconquista

En el proceso histórico siguiente, durante esta fase, casi toda esta demarcación siguió las mismas pautas de recuperación y repoblación:

En los siglos XI y XII tiene lugar la última etapa de la Reconquista en nuestra zona. En esa época, el Campo Arañuelo era un territorio inestable y de máximo riesgo, por las frecuentes razzias que los contendientes de ambos bandos organizaban en terreno del contrario. Es ahora cuando los cristianos conquistan la zona: en el año 1082 Ramón de Borgoña, al frente de un ejército de abulenses, cruza Gredos y llega hasta el Tajo por este sector, fortificándose en Oropesa. Aunque volverá a ser tomada por los árabes y, más tarde, recuperada por los castellanos. En ese siglo XII, casi todo el Arañuelo (cacereño y oropesano) dependerá de la jurisdicción de Ávila. Después, Plasencia y Talavera se unen contra esa ciudad, repartiéndose esta zona: aunque un sector, como las tierras del Conde de Miranda (El Gordo, Berrocalejo, Talavera la Vieja, Bohonal, Valdeverdeja y otras alquerías menores) seguirá perteneciendo a Ávila (incluso el Señorío de Oropesa, en ciertos aspectos -como el religioso o administrativo-, continuará dependiendo de Ávila).

  • La repoblación del Campo Arañuelo

Será en el siglo XIII, tras la Reconquista, cuando el Campo Arañuelo goza de la suficiente tranquilidad para iniciar su repoblación. Pero este proceso fue conflictivo, lento y variado:

– Llegan los primeros colonos, que posiblemente procedieran del mismo tronco: no se conoce la procedencia exacta de estos pobladores que constituyen el germen histórico de la comarca, aunque lo más probable es que tuvieran raíces en los serranos de Ávila, que aprovecharon la llanura para la invernada de sus ganados. Por ello cobraría sentido la mencionada alianza entre los concejos de Talavera de la Reina y Plasencia, tendente a limitar la progresión abulense que ya había ocupado un sexmo, llamado de Las Herrerías, desde la Puebla de Naciados hasta la vega de Alarza (Peraleda de la Mata, en el Tajo). También vendrían numerosos mozárabes, moriscos y judíos, sobre todo de Talavera; y castellanos, leoneses y de otros parajes más lejanos.

La influencia de estos abulenses será muy grande en la zona que estamos analizando, donde dominan la tierra de Oropesa, Peñaflor y otros lugares (incluyendo los del citado Señorío del Conde de Miranda); fundando Puebla de Naciados en 1275: también denominada Puebla de Santiago (debido a su patrón), Santiago del Arañuelo o Puebla de los Espías (con moriscos espías de los abulenses, a los que llamaban enaciados). Esas relaciones pueden apreciarse muy bien por los topónimos (que ya veremos al final), folclore y otros aspectos culturales.

A la villa de Puebla de Santiago del Arañuelo (como también se conocía a la Puebla de Naciados) pertenecían las alquerías mayores de El Gordo (CC), Berrocalejo (CC) y Valdeverdeja (To); más las menores de El Bravo, El Merino (ambos, topónimos ganaderos, como es evidente) y El Bañuelo (denominado así, quizá, porque hubo unos baños romanos en ese lugar), todos ellos situados en la actual provincia hermana. Lugares, como podemos apreciar, hoy repartidos entre ambas provincias.

– A partir del siglo XIII, toda esta zona sería lugar elegido por la Mesta (que controlaba la lana, una de las actividades económicas más importante en aquella época) como invernadero para sus ganados; fundando alquerías que, posteriormente, darían lugar a muchos de los pueblos actuales de esta comarca. Para permitir la transhumancia, se establecen las vías pecuarias: cañadas, cordeles y veredas.

A nuestra comarca le afectaba la Cañada Real Leonesa Occidental (con sus redes secundarias), que bajaba por el Puerto del Pico, tras el que se bifurcaban varios ramales para salvar el Tajo en su camino hacia el Sur: Talavera de la Reina, Puente del Arzobispo y puente del Conde (por La Jara y Las Villuercas); o el que, tras cruzar Ventas de San Julián (cuyo origen y nombre están ligados a la misma, como es obvio) y Navalmoral, corría paralelo a la antigua calzada romana (por Saucedilla, Almaraz, Miravete y Trujillo). Tras la dehesa del Espadañal se desviaba otro cordel en dirección a Plasencia por Casatejada, Toril (nombre ganadero, igual que Millanes, Majadas y Valdehúncar) y La Bazagona.

– Así como por los golfines, bandas de salteadores de caminos y ganado, que recorren esta comarca y que se refugian en los montes próximos (Villuercas y ramales) tras sus correrías. Para remediar este problema, los reyes (entre otras acciones) fundan Señoríos y plazas fuertes en esta comarca: incluyendo los de Oropesa, Belvís y Almaraz (que más adelante se unirían, como veremos).

– De esa época, me llama la atención el Privilegio concedido por Alfonso X el Sabio en 1274, cuando la repoblación de Oropesa (y que puede leerse en un banco de la plaza de esa localidad toledana: «Porque, antiguamente, el castillo de Oropesa fue hecho para guardar el Campo Arañuelo» (así consta literalmente, y sobran explicaciones acerca de su verdadero significado).

Después conceden a Oropesa otro Privilegio, según el cual podía contar con una Feria entre la segunda quincena de abril y la primera de mayo; a la que, como es de suponer, asistirían los vecinos de todo el Campo Arañuelo, sin distinciones de ninguna clase. También comienza a contar con Mercado, el día 13 de cada mes; curiosamente, entre los de Navalmoral (día 10) y Talavera de la Reina (el 15): prueba de la organización itinerante de los mismos, de las relaciones existentes entre los principales municipios de la zona.

– Políticamente, los primeros lazos formales se inician cuando Estefanía Fernández de Monroy, viuda del primer señor de Oropesa (don García Álvarez de Toledo, 1366-1370, con el que no tuvo hijos) e hija de Hernán Pérez de Monroy, contrae matrimonio con García González de Herrera, 1º Señor de Serrejón. Aunque sólo fueron relaciones matrimoniales, como podemos apreciar.

Transcurren los años, pero esas relaciones no desaparecen, ni siquiera disminuyen. De este modo, el 2º señor de Oropesa (Fernán I Álvarez de Toledo, 1371-1403), pugna con Plasencia por el control y posesión del Arañuelo.

  • La Campana de la Mata

Surge así la Campana de la Mata (y otras, como la de Albalat), con el fin de proteger a las alquerías recién fundadas de los nobles, que pretenden ampliar sus territorios a base de usurpaciones, así como de lo privilegios de la Mesta. De esta forma Valparaíso, que hasta mediados del siglo XV perteneció al Condado de Oropesa, pasa a la Campana de la Mata. También formaron parte de la misma Navalmoral de la Mata, Peraleda de la Mata, Millanes, Torviscoso y la Malhincada cacereña, en torno a la iglesia de Santa María de la Mata (cuyas ruinas son conocidas hoy como «Torre de San Gregorio», debido a una posterior cofradía de hortelanos allí instalada).

La Campana fue una institución medieval promovida por la Iglesia que, al querer atender espiritualmente a la población pastoril dispersa, buscando un nexo de unión entre ella, instituyó parroquias rurales. La Campana cumplía, pues, una doble función cívico-religiosa: ya que, además de Parroquia, era Concejo.

Pero, a mi entender, las relaciones más importantes que hubo en el Antiguo Régimen fue a través de los siguientes hechos:

  • La unión de los Señoríos de Oropesa y Almaraz-Belvís

Sería muy extenso plasmar aquí el origen y evolución de esos tres Señoríos (quien desee tener una mayor información acerca de ellos, tengo publicados varios libros sobre los pueblos de esta comarca donde lo expongo; además, existe una amplia bibliografía acerca de este tema), por lo que sólo analizo la etapa de unión:

Don Fernando Álvarez de Toledo y Figueroa (1542-1571), Tercer Conde de Oropesa, casa con Dª Beatriz de Monroy y Ayala, 8ª Señora de Belvís y 2ª Condesa de Deleitosa; uniendo enormes territorios a los suyos: Condado de Deleitosa y Señoríos de Belvís y Almaraz (Fresnedoso y Mesas de Ibor, Campillo de Deleitosa, Robledollano, Valdehúncar, Valdecañas, Almaraz, Belvís de Monroy y otros).

Además de los lugares citados, poseía otros en el sector del Campo Arañuelo toledano: Caleruela, Calzada de Oropesa, Herreruela, Lagartera, Torralba de Oropesa, Torrico (cuyo Rollo o Picota es muy parecido al de Navalmoral y otros lugares de esta zona) y Ventas de San Julián. Por tanto, aunque sólo fuera bajo la jurisdicción de los Álvarez de Toledo, a mediados del siglo XVI se produce la primera unión de gran parte del Campo Arañuelo.

Con don Fernando, el Condado de Oropesa alcanza su mayor esplendor económico, artístico y territorial; empleando sus riquezas en construir hospitales, conventos, iglesias o ayudar a los más necesitados. Aunque presta más atención al sector toledano que al cacereño, al menos en obras.

Bajo el mandato de don Fernando, y el de su hijo Juan, se fundan tres conventos en esta zona (debido a la influencia de San Pedro de Alcántara, ya que ambos eran muy amigos: San Pedro fue confesor del primero): el de Rosarito (en 1557, también llamado de Nuestra Señora del Rosario, cuyas ruinas aún se aprecian junto al embalse de Rosarito, en el Tiétar), San Juan de la Penitencia de Deleitosa (o de la Viciosa, entre 1559 y 1560) y San Juan de la Penitencia de Belvís de Monroy (en 1582, bajo el mandato del IV Conde de Oropesa: Juan García Álvarez de Toledo Monroy, hijo de Fernando). Todos ellos estuvieron coordinados, a través del mencionado santo (a quien este año homenajeamos a través de los presentes Coloquios), y mantenían actividades y reglas similares.

Sin embargo y como ya hemos anticipado, en ese siglo XVI, Navalmoral, Peraleda de la Mata (que había pertenecido en el siglo XIV al Señorío de Almaraz), Valparaíso (que antes fue de Oropesa, según decíamos), Millanes, Torviscoso y Malhincada formaban la mencionada Campana de la Mata. Pero las relaciones eran grandes, como veremos más tarde.

  • El Señorío del Conde de Miranda

Pero, además del señorío jurisdiccional antes citado, en la Edad Media tenemos otras muchas tierras que son concedidas a la nobleza. En unos casos son adquiridas o usurpadas por ellos mismos, en otros se trata de donaciones reales como medio para defenderse de los Golfines; aprovechando los reyes la ocasión para premiar acciones de guerra (o de cargo), a lo largo de los siglos XIII y XIV. También fue otro método para asegurar e incrementar las repoblaciones, a costa de los Concejos de Plasencia y Talavera de la Reina que pierde así territorios (aunque pasan a manos de algunos de sus vecinos). Este último fue el caso de Puebla de Naciados y de su entorno.

Ya decía que, en 1275, los abulenses fundan Puebla de Naciados. Pues bien, en el año 1300 aparece Peñaflor en manos de caballeros también de Ávila (Martín Martínez y Muñoz Rabiz), en cuyo poder permanecerían bastantes años.

En 1480, aseguradas ya las fronteras con el Islam (reinado de los Reyes Católicos), Diego López de Zúñiga (o Stúñiga, de la familia de idéntico apellido, señores de Béjar y Plasencia entre otros lugares), II Conde de Miranda del Castañar, hereda de su padre (D. Pedro de Zúñiga) unos territorios que Juan II de Castilla le había concedido (en 1423) a la caída de su valido (don Álvaro de Luna); entre los que se incluía el Castillo de Alija y sus tierras, a ambos lado del Tajo, incluyendo a la Puebla, El Gordo, Berrocalejo, Valdeverdeja y otros lugares. Una de las primeras actuaciones fue la de reparar el derruido puente romano ubicado entre Alija y Peñaflor, por lo que desde entonces recibe el nombre de Puente del Conde, para que por él pasaran los ganados de la Mesta: cobrando los impuestos correspondientes o pontazgo y arrendándoles tierras.

El hijo de Diego, Juan de Zúñiga y Avellaneda, funda el Mayorazgo de su nombre (Miranda del Castañar), confirmado y aprobado por el emperador Carlos V, con jurisdicción sobre Puebla de Naciados y el castillo de Alija (con su tierra, que se extendía hasta Bohonal a través de Talavera la Vieja). Ya vimos las aldeas que dependían de Puebla de Santiago del Arañuelo.

Igual que en el Señorío anterior, el señor del lugar (aunque en este caso el Conde de Miranda) era dueño de la jurisdicción; es decir, que nombraba a los cargos de justicia y Ayuntamiento (alcalde, regidores, escribanos, etc.); de ciertos derechos fiscales como las alcabalas (el 10 % de las ventas), onceavos u oncenos (la onceava parte de las cosechas y ganados), tercias decimales, etc.; y de algunas grandes propiedades rústicas, como la famosa dehesa del Guadalperal y otras ya mencionadas (El Merino, Valdelaosa, El Bravo, Chozas y El Bañuelo), sobre las que los vecinos poseían determinados derechos, como el aprovechamiento gratuitos de los siguientes bienes: hierbas de primavera, pastos de verano, la bellota que caía al suelo (granillo) y la leña de la mitad de la citada dehesa del Guadalperal (2.185 hectáreas).

Algunos de estos usos vecinales estaban motivados por la transhumancia, llamándose baldiaje: el ganado de los habitantes del pueblo aprovechaba los pastos al marcharse el de la Mesta, cuando llegaba el verano (el señor ya había cobrado). Pero dará lugar a numerosos conflictos más adelante.

Así pues, numerosos vecinos del amplio y global Arañuelo estaban sujetos a normativas y actividades similares.

  • El Monasterio de Yuste

Tan ligado a Extremadura y a los últimos años de Carlos I, pudo convertirse en realidad gracias al mecenazgo de don García II Álvarez de Toledo (1403-1444), 3º Señor de Oropesa (no confundir con el 3º Conde de Oropesa, don Fernando Álvarez de Toledo y Figueroa, que dirigió la casa condal entre 1542 y 1571, según decíamos).

Don García se convirtió en el verdadero promotor de este monasterio extremeño, así como el primer director de su Patronato. Concedió las tierras donde se ubica a los primeros ermitaños (Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia), ya que su extenso territorio abarcaba el entorno de Jarandilla (donde sus herederos edificarán un palacio o residencia de verano, también convertido en Parador de Turismo), construyó la primera iglesia, el dormitorio, las celdas y resto de dependencias; y les dotó con los medios y fondos necesarios para asegurar el sustento de los frailes.

Más adelante, los frailes jerónimos del Monasterio de Yuste levantaron un convento en Puebla de Naciados, junto a la iglesia de Santiago (cuyas ruinas aún se observan), relacionando todavía más a esta zona.

  • La Memoria de Vázquez

Ya hemos hablado otras veces de ella pero, dada su relación con el presente tema, hemos de volver a mencionarla.

En 1560, don Francisco Vázquez, vecino y mayordomo del citado Conde de Oropesa D. Fernando Álvarez de Toledo, donó los beneficios del Censo que poseía sobre parte de la Dehesa Boyal de Calzada de Oropesa (en realidad fue su esposa, María Ponce, la donante); disponiendo que se repartieran cada año doscientas fanegas de pan (mitad de trigo y mitad de cebada) a 25 pobres de la Villa de Oropesa y su tierra; de la Villa de Santiago del Arañuelo (Puebla de Naciados) y su tierra (El Gordo y Berrocalejo); y de los lugares de Valparaíso, Peraleda de la Mata y Navalmoral; por iguales partes. Es decir, a cada pobre cuatro fanegas de trigo y cuatro de cebada cada año, además de 2.000 maravedíes a cada uno (58 reales): el primer año en Oropesa, el segundo en Puebla de Santiago y el tercero en Navalmoral, Peraleda y Valparaíso. Nombra Patronos al Conde de Oropesa y sucesores en este Condado, juntamente con dos Alcaldes ordinarios y dos Regidores, los más antiguos de Oropesa, con encargo de cobrar las rentas y repartirlas en la forma indicada.

Después evolucionará con algunos cambios, hasta llegar a nuestro siglo: disminuyó la cantidad (100 fanegas anuales en total) y se modificó el baremo a repartir entre los pueblos.

Aunque la limosna era escasa, a lo largo de los 378 años que se mantuvo (desde 1560 hasta 1938, aunque era perpetuo…) fueron muchos los kilos donados; y puede que, en muchos casos, salvaran vidas (por ello, en 1917, el Ayuntamiento moralo le dedicó una plaza). Y, como podemos apreciar, los beneficiarios serían los pobres de todo el Arañuelo, sin distinciones geográficas de tipo alguno.

  • El Obispado de Ávila

Abarcaba ambos lados -Toledo y Cáceres- del Arañuelo y, aunque sólo fuera en el apartado religioso, creemos oportuno mencionarlo dada su relación con este tema: varias iglesias de esta zona pertenecían al mismo -algunas hasta hace poco-, y que tuvieron su origen en el mencionado tema de la Reconquista.

Las parroquias de su jurisdicción eran éstas: Alcañizo (Toledo), Berrocalejo (Cáceres), El Gordo (Cáceres), Guadiervas, (Toledo), Lagartera (Toledo), Oropesa (Toledo), Puebla de Naciados (Cáceres), Torralba (Toledo) y Valdeverdeja (Toledo). Pero, a su vez, las iglesias anexas a las anteriores (el resto de los pueblos del Arañuelo toledano) también dependían del obispado.

  • La evolución posterior

Durante la Edad Moderna, y más tarde, todos los pueblos de ambos sectores del Arañuelo sufren penalidades comunes: epidemias de peste u otras, emigración a América y conflictos bélicos. Entre estos últimos, destaca la presencia de ingleses y portugueses, que asolan casi todo el Arañuelo durante la Guerra de Sucesión(1701-1714); llegando a desaparecer muchos pueblos de esta zona, que desde entonces están despoblados: como Valparaíso (Peraleda de la Mata), Malhincada (Navalmoral), Campillo de Belvís, La Anguila (Serrejón), Piñuelas (Casas de Miravete), etc.

Por entonces -o un poco después- surge la Feria de San Marcos, que celebraban los del Arañuelo en la dehesa de sus nombre (o de San Benito), a donde asistían los vecinos de toda esta zona el 25 de abril, para vender y comprar de casi todo, a la vez que aprovechaban la ocasión para mostrar e intercambiar los bailes, canciones y costumbres de cada lugar: muchas aún perduran, con grandes similitudes en los diferentes municipios.

Y se inicia el siglo XIX con un nuevo enfrentamiento militar: esta vez por culpa de la Guerra de Independencia, que vuelve a sumir a los vecinos del amplio Arañuelo en el dolor, la muerte o la miseria. Pero, como en el caso anterior, también se recuperan.

  • Desaparición de los Señoríos

Exponemos este hecho porque, en ciertas fases y procesos, unió a los habitantes del Arañuelo en su conjunto. Me explico:

– A finales del siglo XVIII la casa de Oropesa había recaído en la de Alba, cuando muere sin sucesión el 12º Conde de Oropesa (María Ana López Fernández y Pacheco, 1729-1768); heredando su bienes y jurisdicción su primo, Fº de Paula de Silva, XII Duque de Alba y 13º Conde de Oropesa.

Mª del Pilar Teresa Cayetana de Silva, hija del anterior, le sucede como 13ª Duquesa de Alba y 14º Condesa de Oropesa. Pues bien, en 1802 muere Cayetana de Alba sin que tuviera hijos, por lo que todos sus bienes pasan a la Corona. Esta noticia llena de gozo a las localidades bajo su jurisdicción (incluyendo a las del Arañuelo), que declaran fiesta el 3 de agosto de ese año (en algunos pueblos de su dominio pican los escudos del Rollo, símbolo del Señorío).

Sin embargo, José Mª Bernardino Fernández de Velasco (1783-1851, embajador y consejero de Estado), Duque de Frías, reclama (él o su padre, Diego López Pacheco Fernández de Velasco, XIII Duque de Frías) al Consejo de Castilla como legítimo heredero del Condado de Oropesa, pues era primo de Cayetana; ganando el pleito el 4 de octubre de 1806.

El Ducado de Alba pasará, desde entonces, a los Fitz James Stuart (duques de Berwick).

Deleitosa, Almaraz, Cabañas, Jarandilla y Tornavacas, todas ellas del Condado de Oropesa, pasan a la jurisdicción de la Corona: ya que se habían quedado sin sucesión directa por la muerte de Cayetana, y porque procedían de donaciones reales en la Edad Media. Nos referimos al gobierno, ya que el titular de la tierra seguirá siendo el heredero del Condado: el Duque de Frías. En algunos lugares, el señor consolidó el derecho de terrazgo, que gravaba ciertas fincas con el cobro de una renta anual fija en especie: como en Valdehúncar y Mesas de Ibor.

Pero, la lógica alegría del Duque de Frías sufriría varios reveses: el 2 de mayo de 1808 estalla la Guerra de Independencia; y, en 1811, la Constitución de las Cortes de Cádiz («La Pepa») disuelve los Señoríos Jurisdiccionales (Decreto del 6-VIII-1811).

Tras el fin del conflicto, en 1814 regresa el rey Fernando VII, que deroga esa Constitución y leyes anteriores. Por lo que, de nuevo, estas tierras vuelven al Ducado de Frías.

Sin embargo, con el «Trienio Liberal» (1820-1823) reponen la Constitución anterior (tras la sublevación de Riego), incluyendo la eliminación de los señoríos; a la vez que se inicia la Ley General Desamortizadora. Tras la muerte del rey y bajo la regencia de su viuda (Mª Cristina de Nápoles), la Constitución Liberal de 1837 (Real Decreto 26-X-1837) revierte a la Corona las tierras condales, al disolver el Régimen Señorial: los señoríos jurisdiccionales (administración del municipio) pues, como decía, permanecen los territoriales o patrimoniales (las fincas).

Los nobles se apresuran a legalizar su situación y posesiones en los Juzgados de 1ª Instancia (recién creados), presentando en los títulos de adquisición de los señoríos. Pero muchos carecían de ellos, por lo que surgen numerosos contenciosos.

– Respecto al Señorío del Conde de Miranda, sufrió un proceso similar (incluso, como ahora veremos, en algunos caso conjunto):

A finales del siglo XVIII encontramos que el Conde de Miranda era don Pedro de Alcántara López de Zúñiga y Álvarez de Toledo, familia de los Condes de Oropesa y de los Duques de Alba.

En ese siglo XVIII, el Condado de Miranda se une con los Condes de Montijo por medio de matrimonios. Y, a mediados del siglo XIX, ambos títulos se asocian al Ducado de Alba pues, en 1844, casa Mª Francisca de Sales Portocarrero Palafox y Kirkpatrick, IX Condesa de Montijo (hermana de la famosa emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III), con Jacobo Luis Fitz-James Stuart (XV Duque de Alba, que también era el 8º Duque de Berwick).

Muchos asocian las propiedades de esa zona, incluyendo El Guadalperal, con los Duques de Peñaranda. Pues bien, se trataba de la misma familia: los Fitz-James Stuart; ya que el primer Duque de Peñaranda (ya en este siglo), que heredó las propiedades del antiguo señorío del Conde de Miranda en este sector, era hijo y hermano de los Duque de Alba; por lo que están emparentados los actuales (primos). Es tradicional que los herederos de ambos títulos lleven el nombre de Jacobo, simple o compuesto: nombre muy inglés, patria de los Fitz-James Stuart.

Más tarde, otro aspecto favorecedor de estas relaciones fue la mejora de las comunicaciones; pues, a partir de entonces, los municipios del Arañuelo podrán comunicarse mucho mejor:

    • En 1854, tras la reconstrucción del puente de Almaraz (1845), se inaugura la Carretera de Extremadura, sobre el Camino Real (que permitía comunicar, a la vez, parte del Campo Arañuelo) y antigua calzada romana (que fue el primer nexo viario).
    • Tras varios proyectos, llega el ferrocarril en 1877 a Oropesa y, un año después, a Navalmoral; completándose la línea Madrid-Lisboa tres años más tarde.
    • Respecto a otros apartados sepamos que, a finales del siglo pasado, los quintos del Campo Arañuelo ingresaban en la Caja de Reclutas nº 50, de Talavera de la Reina, antes de ser destinados a sus definitivos Regimientos.
  • El siglo XX

Todo este sector geográfico inicia el siglo XX como terminó el anterior, con un crecimiento demográfico lento (con retrocesos a veces) y superando crisis constantes: económicas, epidémicas, políticas (el caciquismo imperante y sus pucherazos o compra de votos, coacciones electorales y amenazas en el trabajo, etc.) y sociales (grandes diferencias y enfrentamientos). Situación que se reiteraba con gran profusión en todo el Arañuelo, sin distinciones de ninguna clase (dado el latifundismo dominante); lo que, a menudo, unía a sus pueblos y ciudadanos, para intentar remediar los casos más aciagos.

Y, como es lógico, tampoco descuidaban los contactos festivos y los habituales actos competitivos. Así, por ejemplo, en los felices años 20 surge el fútbol en nuestra comarca: sobre todo en los núcleos más populosos, caso de Talavera de la Reina, Oropesa y Navalmoral, alternando la diversión y la evidente rivalidad local y comarcal. Y si nos referimos a Navalmoral, el «Moralo F.C.» es fundado en 1921, aunque no comienzan a competir con otras poblaciones hasta 1922 (especialmente en las vacaciones, ya que la mayoría de sus integrantes eran estudiantes). No sólo se enfrentaban los equipos comarcales ya citados (caso del C.D. Oropesano), sino que también lo hacen con otros más lejanos: de Cáceres, Plasencia y Trujillo.

Pero, como es natural, hubo otras conexiones más serias y trascendentales. Como la que tuvo lugar en marzo de 1934, cuando el alcalde de Calzada de Oropesa convoca una reunión de alcaldes de la zona, con el fin de pedir la construcción del pantano de Rosarito -pendiente de resolución- y no permitir el trasvase del Tajo al Segura, reconociendo la importancia que dicha obra tendría para el Arañuelo, «con más de 5.000 parados forzosos en la zona entonces». Además del de Calzada (como es lógico), asisten los de Oropesa, Lagartera, Valdeverdeja, Puente del Arzobispo, Herreruela, Navalcán, Torralba de Oropesa, Ventas de San Julián, Parrilla y Caleruela, todos ellos de la provincia toledana; más los cacereños de Peraleda de la Mata y El Gordo. No asiste el alcalde moralo, porque dimiten 8 de los 10 ediles, pero «se adhiere a la propuesta».

En ese mismo año, el alcalde de Valdeverdeja busca apoyos para que la carretera que estaban construyendo (El Gordo-Berrocalejo) continuara hasta esa localidad, «para completar las comunicaciones (sólo tenían camino a Talavera) y solucionar el paro existente».

Sería largo y tedioso enumerar todos los acontecimientos que nos evocan las numerosas relaciones que han existido a lo largo de la historia. Para no cansarles, les cito la última: el folklore, incluyendo las tradicionales bodas y su rico cancionero (o el típico baile de la manzana), que era muy similar en el sector oriental del Arañuelo cacereño limítrofe con Toledo (Peraleda de la Mata, El Gordo y Berrocalejo).

En la actualidad, muy pocas son las actividades comunes (al menos a nivel institucional) entre ambas comarcas. Ni siquiera en temas deportivos (ya que los equipos federados pertenecen a diferentes delegaciones), a pesar de la proximidad física y de otros lazos (incluyendo los familiares, ya que los matrimonios entre miembros interprovinciales son muy comunes, por razones obvias). Y, muchas veces (lo que es más triste y preocupante), escasean las actividades culturales comunes o compartidas, debido a las trabas o dificultades administrativas y económicas que surgen a menudo: por ejemplo, es más fácil y económico para el ayuntamiento de cualquier municipio cacereño contratar a un grupo artístico extremeño que a otro toledano de similares características (o viceversa), al disponer el primero de apoyo o subvenciones de la Junta de Extremadura. En este sentido, uno de los pocos casos que conocemos es el de la liga de fútbol sala femenina…

  • Como muestra final de esas relaciones, presentamos algunos ejemplos de la Toponimia, con nombres repetidos en ambos sectores:
    • El Alcornocal: diversas dehesas y lugares llevan este nombre en toda la zona, en ambas zonas, por razones obvias.
    • La Atalayas: labrantío en Torralba (To), también el origen de Talayuela (CC).
    • El Calvario: cerro de las Ventas de San Julián (To), así como de El Gordo (CC).
    • El Campillo: paraje de Torralba (To) y Belvís de Monroy (CC).
    • Carcaboso: arroyo de Calzada de Oropesa (To) y del Tiétar (CC).
    • Carrascalejo: despoblado de Calzada (To) y pueblo de la Jara cacereña (CC).
    • El Chaparral: dehesas y parajes en diversos lugares = Oropesa (To), Berrocalejo (CC), El Gordo, Navalmoral (CC), etc.
    • Dehesa Nueva: existen en los términos de Oropesa, Navalmoral y Casatejada (CC).
    • Fresnedoso: arroyo común a ambas zonas, pueblo de los Ibores (CC).
    • Higuera: al sur de Herreruela (To) y pueblo próximo a Miravete (CC).
    • Macarra: dehesa de Toril (CC), similar a la de Macarreda (Lagartera, Toledo).
    • Malhincada: despoblados de Herreruela y Navalmoral.
    • Parrillas: despoblado de Oropesa y arroyo de Navalmoral.
    • Porquerizos: arroyo de Oropesa y de Toril.

Y hay otros que hacen referencia a los primeros repobladores abulenses, como Navalmoral (hay un Navalmoral de la Sierra en la provincia de Ávila) o Peraleda (también existe en la anterior provincia otro pueblo de nombre similar: Navalperal); que también se repiten en la provincia de Toledo, en los bordes del Arañuelo: Navalmoral de Pusa, Los Navalmorales (antes llamado Navalmoral de Toledo) y Navalmoralejo.

Oct 011998
 

Domingo Quijada González.

1.- EL MEGALITISMO

Podemos definir este fenómeno como el uso que hicieron determinadas culturas (cuando nos referimos a Europa, sobre todo durante el Neolítico y Calcolítico) de grandes bloques de piedra para construir, fundamentalmente, enterramientos diversos.

Esta manifestación ha sido interpretada como el fruto de la transmisión de ideas religiosas, importadas desde Oriente. Sin embargo, a la luz de las nuevas dataciones de radiocarbono en grupos portugueses y de la Bretaña francesa, el origen de los megalitos se remonta al período comprendido entre el VI y V milenio a. C; por lo que cada vez hay más partidarios de la «teoría europeísta», es decir, que defienden su gestación en la fachada atlántica, y no en el Mediterráneo oriental. La influencia del Alentejo portugués, en nuestra región, será muy importante.

Centrándonos en nuestra Comunidad, en el valle medio del Tajo se observa cómo esta implantación es progresiva de Este a Oeste, jalonando las cuencas de los ríos principales y disgregándose en dirección a su cabecera y curso alto: es decir, que son más abundantes a medida que nos dirigimos hacia occidente, hacia la frontera portuguesa. Esto se interpreta como una ocupación sistemática de los valles; un dato que, a nuestro juicio, tiene que ver con una vocación ganadera; cuestión muy importante a la hora de verificar sus lugares de asentamiento, por lo general bastantes escasos. Desde ese punto de vista, varios especialistas han especulado sobre la condición itinerante de la gente megalítica; de ahí que construcciones tan aparatosas y complejas aparezcan como únicos signos de permanencia y, consiguientemente, señalizadores de la propiedad de un territorio (Renfrew).

Existen numerosas pruebas y testimonios que inducen a pensar que el pastoreo, probablemente de cabras y ovejas, desempeñó un importante papel en estas sociedades. Además, si tenemos en cuenta la ubicación de algunos poblados, es algo evidente, ya que apenas puede esperarse otra posibilidad de supervivencia. Aunque debieron existir, ya entonces, bastantes variaciones en la economía de los pueblos, según las condiciones orográficas del área de asentamiento.

Como es natural, habría alimentos complementarios: pescado, moluscos y algo de caza, de la que nos ofrecen gran información las puntas de flecha, de sílex o cuarzo, depositadas como ajuar en el interior de las tumbas (y que suelen aparecer en sus alrededores, debido a las expoliaciones y movimientos de tierra). Junto a todo esto se hallarían los productos agrícolas, cuyo cultivo y uso es completamente demostrable: en primer lugar, por el hallazgo de molederas de granito de aspectonaviforme; y, de modo más definitivo, por las huellas de uso o lustre que queda en el filo de hojas de sílex que, debidamente enmangadas, se utilizaban como hoces.

Otro factor a considerar es la base tradicional de subsistencia en ciertos lugares de nuestra zona que, por las condiciones naturales que ofrece su campo, es tradicionalmente ganadera; lo que ha permitido la conservación de los monumentos. Donde se ha extendido la agricultura ha originado la desaparición de los mismos: como le ocurrió al dolmen del «Cerro del Puchero«, en la finca «Las Lomas» de Talayuela. En los casos de Montehermoso, sobre los que más nos centramos en este análisis, la ubicación de los dólmenes en la Dehesa Boyal (eminentemente ganadera y de propiedad municipal) ha favorecido el que hayan permanecido durante más de cuatro mil años (aunque expoliados y bastante deteriorados, como suele acontecer en estos casos).

Los Dólmenes, como vulgar e impropiamente son denominadas estas construcciones megalíticas, se clasifican en tres tipos: de cámara simple, de cámara con corredor corto y de cámara con corredor largo. A su vez, pueden tener una hilada o doble anillo: este último modelo se emplea cuando la cámara es amplia, para facilitar el soporte de la misma (por eso se denomina anillo de contención, o coraza, al exterior). También, dependiendo del tamaño, la cubierta era diversa: debido a ello, no nos parece muy apropiado usar la palabra dolmen, ya que en bretón significa «mesa», lo que en numerosos casos no es adecuado. Veamos los diferentes modelos de Extremadura (aunque no entraremos en detalles sobre ellos, ya que los objetivos de este trabajo son otros, según iremos viendo a lo largo del mismo:

1.1.- El Megalitismo extremeño

  • El dolmen extremeño más frecuente es el de corredor largo y cámara circular, aunque con tamaños diferentes y algunas variantes de interés en los detalles constructivos. Sin embargo, los más antiguos parecen ser pequeñas cámaras circulares con un corto corredor o vestíbulo en algunos casos, todo ello cubierto por un túmulo de piedras y tierra. Las cámaras no superan los 2 metros de diámetro en este tipo de sepulcros, los cuales tienen sus mejores ejemplos en la zona de Valencia de Alcántara-Albuquerque.
  • Más tarde surgen construcciones mayores, con cámaras que oscilan entre los 4 y 5 metros (incluso mayores, como en los ejemplos de Montehermoso y otros) y largos corredores que alcanzan hasta 20 metros (como en Lácara-Mérida o El Guadalperal-El Gordo). Las cámaras presentan cubiertas adinteladas, que se apoyan en lajas verticales denominadas ortostatos; mientras que los corredores son más bajos, también adintelados. Estos dólmenes grandes estaban cubiertos, igualmente, por túmulos circulares o elípticos de tierra y piedras.
  • Un tercer grupo estaba formado por sepulcros llamados tholos o tholoi: la cámara se cubría mediante una falsa cúpula, conseguida mediante la aproximación de hileras de piedra. Son más tardíos y suelen aparecer como arquitectura funeraria, asociada a las necrópolis de los poblados calcolíticos (como el de laGranja del Toriñuelo, junto a Jerez de los Caballeros).

El grupo de dólmenes dispersos que hemos analizado en el Campo Arañuelo y la Jara-Ibores; estudiados (preferentemente) por Obermaier, el matrimonio Leisner, Primitiva Bueno, el profesor González Cordero y otros (como el que esto escribe), así como los de Montehermoso, no es notable en cuanto al número de sepulcros se refiere; si se compara, por ejemplo, con otras áreas cacereñas (Alcántara y Valencia de Alcántara). Su relevancia se halla, más bien, en la connotación geográfica (esto es, en su emplazamiento en el borde de la Submeseta) y por la definición del tipo de comunidades que entre el III y el II milenio a.C. poblaron esta zona. Época que coincide con el desarrollo de la cultura denominada Edad del Cobre o Calcolítico.

Pero, como refleja el encabezamiento de este trabajo, en esta ocasión vamos a tratar de los dólmenes de Montehermoso (Cáceres).

2.- EL COMPLEJO MEGALÍTICO del TREMAL (Montehermoso)

2.1.- El entorno físico

Como es evidente, el hombre de la Prehistoria no se asentaba, frecuentaba o controlaba un territorio al azar; sino que, como harán sus descendientes, lo hará teniendo en cuenta los diversos condicionantes físicos (entre otros parámetros).

Este sector meridional de la dehesa boyal de Montehermoso se asienta sobre un terreno de pizarras cámbricas, acompañadas con numerosas muestras metamórficas (en forma de cuarzo o guijarros), incluso de arena, debido a la proximidad del berrocal granítico (se halla a menos de dos kilómetros, según podemos apreciar en el esquema geológico adjunto). La orografía se nos muestra como un conjunto alomado, en forma de penillanura.

Estos factores son importantes, ya que posibilitan unos suelos aptos, bastante profundos (la roca madre pizarrosa está a considerable profundidad) y con un drenaje suficiente (según hemos podido comprobar mediante diversas pruebas y métodos) dada la presencia de conglomerados (como el cuarzo y la arena citados, a los que se añade una destacada proporción de pizarras trituradas); que dan lugar a buenos pastos, a la aparición de un ecosistema muy adecuado y a la dificultad para el encharcamiento (en general, lo que favorece la estancia del ganado en invierno); e, incluso, a unos buenos suelos agrícolas (idóneos en el encinar aclarado, o antes de que existiera la dehesa, en las superficies más llanas).

Además, estas zonas de contacto geológico son claves para temas hídricos o de acuíferos (se filtra arriba, en el sector septentrional o berrocal granítico; brotando en esta zona, sobre todo junto a las diques pizarrosos), pues posibilitan la surgencia de fuentes y manantiales, algunas de ellas medicinales (debido a la presencia de rocas metamórficas, según indicábamos): como la de «Jerrao» o «Herrado» (ferruginosa, próxima a este paraje: a menos de un kilómetro) o la propia del Tremal(cuyo topónimo puede aludir a que cura «tres males»). Estas dos fuentes, junto con otras de inferior importancia (como la fuente de la Pizarra), unidas al paraje próximo denominado Los Manantíos (su etimología no necesita explicación), donde fluye el agua a escasa profundidad (igual que en los ejemplos mencionados, incluso de forma natural) durante todo el año, son las razones que complementan el apartado anterior, dando lugar al asentamiento humano en el pasado (incluso se observan restos de hábitat posterior al Calcolítico, de algún villorrio romano).

También conviene recordar o saber que esta suave penillanura pizarrosa (y granítica, en sus cercanía, según indicaba), sobre la que se asientan los dólmenes, se encuentra situada a unos tres kilómetros del valle y vega del Alagón, formado por materiales terciarios (miocénicos) y cuaternarios (aluviales), fundamentalmente (como se observa en el mapa). Las migraciones temporales del ganado (o de sus poseedores) estaban aseguradas ante posibles eventualidades climáticas, ya que la variedad edafológica es algo evidente. Igualmente, no había problemas para seleccionar las canteras para extraer los ortostatos y placas de la cubierta: las de pizarra en el propio lugar, las de granito muy cerca (como adelantábamos).

Para finalizar este apartado (aunque algo hemos insinuado ya), hay que valorar el alto nivel (por las causas anteriores) que alcanza la flora y fauna del entorno más próximo (complementado con el alejado): entre un bosque adehesado de encinas y alcornoques (éstos consiguen un tamaño extraordinario cuando surgen entre los conjuntos pizarrosos, bajo los cuales extraen la cantidad de agua necesaria), con sus correspondientes pastos y matorrales (jaras, escoba, retama, tomillo y similares, torvisco, espino albar, zarzamora, perales silvestres, acebuches, etc.), u otras manifestaciones vegetales (como las numerosas especies micológicas); caza (menor y otras variedades en retroceso, como los jabalíes, raposas y otras especies), reptiles (lagartos, culebras, galápagos, etc.) y aves abundantes (palomas, tórtolas, perdices, codornices y rapaces, fundamentalmente); pesca en arroyos (el principal, el Arroyo del Pez, tiene un nombre bien aparente que no necesita explicación, con algunos charcos que resisten el estío, a donde sube la pesca desde el Alagón en invierno) y lagunas (tencas, ranas, tritones, etc.).

Y si hoy alimenta un número considerable de animales (vacuno, sobre todo, por las circunstancias actuales), mucho más lo fue en el pasado: donde hemos conocido amplios rebaños de cabras, extensas piaras de cerdos, caballerías de los agricultores, etc.

2.2.- Descripción

Este paraje donde se ubican los megalitos se localiza en el extremo occidental de la Dehesa Boyal de esta localidad, cerca del límite con el término y la dehesa boyal de Guijo de Galisteo; próximo al camino de Valdecaballos (antiguo camino de Coria), a la laguna y pozo del «Tremal» (de ahí el nombre que le hemos aplicado, como es conocido ese paraje por los montehermoseños, aunque en ciertos mapas conste como «Tremedal») y a la Casa del Guarda (de la mencionada Dehesa Boyal); a unos 2 kilómetros de Montehermoso (formando los vértices de un triángulo ficticio, de unos 300 metros de lado).

La proximidad del arroyo del Pez, con sus arroyuelos secundarios, será también determinante.

En todos los casos, entre las cotas de 400 y 420 metros de altitud sobre el nivel del mar; y, como era casi norma generalizada, para pasar desapercibido (comocamuflaje, una vez cubierto por el túmulo de tierra y piedras), ocupando las partes más elevadas de una penillanura alomada (con cimas suaves):

• Dolmen del Tremal I

Situación: término de Montehermoso; coordenadas: 40º 05´ 05´´ N y 6º 22´ 22´´ W.

Se encuentra a 300 metros del camino (a la derecha del mismo, según nos aproximamos desde Montehermoso, y frente a la citada casa), sobre su correspondiente y suave montículo.

Aún pueden contemplarse más de treinta piedras de un tamaño apreciable (aunque ninguna sobrepasa el metro de larga ni los 70 cms. sobre el suelo), de las que cinco son de granito (de grosor reducido) y el resto de pizarra.

Según puede observarse en el dibujo aproximado que adjuntamos, como en los otros dos casos (aunque se aprecia algo peor), poseía doble hilada. La cámara interna tiene unos 5’5 metros de diámetro, lo que también le asemeja con sus vecinos.

Nos llama la atención un posible Menhir de granito, de 1’9 metros de largo, por 0’25 m. de ancho y 0’22 m. de alto (aunque disminuye progresivamente, desde los 28 hasta los 16 cms.); que se encuentra tumbado y semienterrado. También pudiera tratarse de un poste central, desplazado de su ubicación original, o de un tramo del corredor (que se intuye).

Este posible corredor, o vestíbulo, tiene su puerta abierta al este-sureste; algo que también apreciamos, igualmente, en los otros dos ejemplos (y en otros megalitos similares).

• Dolmen del Tremal II

Situación: término de Montehermoso; coordenadas: 40º 05´ 01´´ N y 6º 22´ 30´´ W.

El segundo, a otros 300 metros del anterior, en dirección oeste; también sobre otro montículo (pero, en este caso, algo más pronunciado), junto a cuya base discurre un pequeño arroyo.

El número de ortostatos que se conserva es algo mayor (hay más de 40 con un tamaño considerable); pero, a diferencia del ejemplo anterior, hay una presencia más numerosa de rocas graníticas (la mayoría de las existentes y las de tamaño más grande, como mostramos en el esquema incorporado). Aunque esta divergencia pudiera estar motivada por el hecho de que, en el primer caso, el número de ortostatos sustraídos (según analizaremos después) ha sido mayor.

Doble hilada (incluso existen indicios de una tercera) como en el caso precedente (aunque se aprecia mucho mejor, sobre todo en el extremo noroeste), pero la cámara es más grande: sin embargo, estos aspectos también pudieran ser debido al desplazamiento de las piedras, por las excavaciones para reutilizaciones y expolios. De todos modos, un estudio más profundo (en el que la excavación apropiada sería necesaria) del mismo despejaría estas incógnitas.

E, igualmente, observo la presencia de otro posible Menhir (de 1’5 metros sobre el suelo, pero esta vez vertical), que se nos muestra destacando sobre el conjunto. También atrae mi atención un ortostato granítico curvo, junto a la hilada interna del noroeste, como si marcara el arranque o inicio de la cubierta del túmulo. Estos dos elementos son los que nos llevan a la posibilidad de una tercera hilada: estructura que no es novedosa, ya que aparece en el dolmen del Guadalperal (con mayor número de anillos aún, para la contención del túmulo, como podemos ver en el dibujo que incorporo y que he realizado de acuerdo con G. y V. Leisner).

• Dolmen del Tremal III

Situación: término de Montehermoso; coordenadas: 40º 04´ 57´´ N y 6º 22´ 26´´ W.

Cerrando el triángulo, junto al camino de Valdecaballos, frente a la laguna citada y casa del guarda (pero al sur del primer caso, a menos de 400 metros de él y 300 del segundo ejemplo), coronando una pequeña elevación de terreno visible desde el sendero (a menos de 100 metros del mismo).

El número de ortostatos es ligeramente superior al anterior, y son de mayor tamaño: algunos se aproximan a 1’5 metros de alto sobre el suelo, por lo que se observa y conserva mejor. Aunque también es cierto que el piso del túmulo ha sufrido un vaciado mayor, tal vez por los buscadores de tesoro: sobre esta ilícita actividad, recordemos que no es sólo contemporánea (como ejemplo, entre los restos del Dolmen del Guadalperal aparecieron varios objetos romanos, incluyendo una moneda). El que haya sido menos visitado por los recabadores de piedras tiene su explicación: está más vigilado, al ubicarse frente a la mencionada Casa del Guarda (como muchos años ya de construcción) y camino de Valdecaballos (muy transitado en el pasado, al ser el camino de Coria).

La cámara tiene un diámetro similar al caso primero, con unos 5’5 metros; y, como en los otros dos modelos, se entremezclan las rocas graníticas y de pizarras cámbricas: la proporción de ellas es más equilibrada que en los otros casos, menos desajustada (en el nº 1 predominaban las pizarras y en el nº 2 el granito).

Es notoria la falsa puerta ubicada al sur-suroeste, así como el probable Menhir tumbado cerca de la entrada (la cual se señala perfectamente por medio de dos piedras, hoy tumbadas, que pudieron estar de forma vertical).

En los tres modelos, como decía, se intuye un posible corredor o vestíbulo (aunque este tema no está muy claro); cuyas piedras, de menor tamaño, han podido ser reutilizadas en construcciones posteriores de las proximidades (al igual que otras del conjunto). Así como la entrada orientada a la salida del sol, o las plantas (encinas y alcornoques) que han nacido entre las rocas.

2.3.- Valoración

Corresponden al segundo modelo de los antes descritos: cámaras superiores a los 5 metros de diámetro, con doble anillo. Dada la ubicación de todos ellos (en la cima de ligeras elevaciones) y según los restos conservados, no parece muy probable que tuvieran corredor: sólo en el primer caso hay indicios de uno corto, que también pudieron existir en los otros dos ejemplos.

Los ortostatos, como decíamos, son de granito (la mayoría) y de pizarra. Los primeros han sido transportados desde unos dos kilómetros (como adelantaba) y se conservan en regular estado (especialmente en los dos últimos casos), mientras que los de pizarra se han extraído del entorno más cercano; alcanzando el mayor 1’5 metros de altura sobre el nivel del suelo (aunque existe dos que se aproximan a los 2 metros, tumbados; que podrían ser menhires, como señalábamos).

Las numerosas piedras que formarían el túmulo se hayan diseminadas por los alrededores e, incluso, como hemos podido analizar sobre el terreno, es muy probable que hayan sido reutilizadas en diversas construcciones posteriores realizadas en la dehesa boyal (entre otros posibles lugares): para construir el muro de contención de la laguna del «Tremal«, la casa del guarda y la propia cerca o corral del ganado, el cercano puente de «Simón Ruano» (por el que se salva el arroyo del Pez en épocas de máximo caudal), las «Pasaeras» (instaladas, con el mismo fin, un poco más abajo), los molinos de «Jerrao» y de «Respinga«, la «Majá de los Porqueros» (edificios para cobijar a las piaras de cerdos, así como a sus cuidadores, que guardan gran parecido con los dólmenes o túmulos: con placas de pizarra que soportan la cubierta de tierra y grava, sustentadas con pilares graníticos), etc. En todos estos lugares, la presencia de grandes bloques graníticos (material inexistente en la zona), muchos de ellos con gran parecido y diseño de los ortostatos, nos animan a manifestar esta posibilidad lógica (un estudio más detallado y científico nos lo confirmaría, seguramente). Además, las piezas que faltan tuvieron que ir a algún lugar, es evidente…

El tipo de cubierta sería similar a la que hemos descrito en la «Majá de los Porqueros«: estarían cubiertos por un túmulo de piedras y tierra, depositadas sobre las grandes placas de pizarra, sustentado todo ello por los ortostatos. Debido al gran tamaño, el segundo anillo (o de contención) serviría de apoyo.

Conservan huellas de haber sido removidos y expoliados en el pasado (ya que siempre los hemos conocido así, incluso por los ancianos a los que hemos preguntado), pues la cámara se halla por debajo del suelo, semiexcavada.

El modelo más parecido a los montehermoseños (doble anillo y tamaño similar) es el del Guadalperal: en el término municipal de El Gordo, pero próximo a Peraleda de la Mata; en la finca o dehesa de ese nombre (El Guadalperal). Se encuentra hoy bajo las aguas del embalse de Valdecañas, pero puede apreciarse cuando desciende el nivel del mismo notablemente. Descubierto por Hugo Obermaier en los años 20, excavado y estudiado después por el matrimonio G. y V. Leisner. Gran parte del material (así como la Memoria de la excavación) se encuentran en la Universidad de Friburgo (Suiza).

Pero existen varios más en los términos municipales de Bohonal de Ibor y Valdelacasa de Tajo (en la Jara cacereña). Algunos, igualmente, de gran similitud con los del Tremal: El Tesoro, de Valdelacasa de Tajo, tiene doble anillo y diámetro de la cámara similar (algo más de cinco metros de diámetro); Atalayuela I, también en Valdelacasa, posee ortostatos de pizarra (como los de Montehermoso) y numerosos cantos rodados de cuarzo; y El Horquillo, en las proximidades de Bohonal, también es de doble hilada (o con anillo de contención).

Y en el oeste toledano, el ejemplo más claro lo tenemos con los dólmenes de Azután y La Estrella, cerca de Puente del Arzobispo, que guardan unas semejanzas muy apreciables con los de Montehermoso que estamos analizando (incluimos en este trabajo una fotografía del de Azután). Como es lógico, la continuidad geográfica a lo largo del Tajo y sus afluentes es evidente.

Es decir, que los dólmenes de Montehermoso guardan gran analogía con los que hemos analizado del noreste cacereño, tanto en la construcción como en los materiales encontrados; como si de una extensión cultural se tratara, como si hubieran sido erigidos por pueblos afines o relacionados entre sí. Curiosamente y a nivel personal, esto me produjo una gran satisfacción, ya que se trata de los lugares donde nací (Montehermoso) y vivo (Navalmoral de la Mata-Campo Arañuelo).

Igualmente, en todos estos ejemplos de megalitismo se aprecia la influencia del Alentejo portugués y andaluz; aunque también hay diferencias (como el tema del doble anillo o la ausencia, en los casos que estamos tratando, de placas de pizarra decoradas) e identidades propias, según las características peculiares de cada zona, sin contar las diferencias cronológicas y culturales correspondientes.

El entorno de la dehesa boyal montehermoseña volvería a ser lugar de asentamiento posteriormente, con la colonización romana. Entre las diversas pruebas conservadas, destaco la más clara: la pila granítica de la fuente de «Jerrao» corresponde a un sepulcro romano (de los últimos compases del Imperio, como he podido comprobar) que, dado su tamaño y peso (y material en que está labrado), no pudo ser desplazado desde muy lejos; otros restos de menor importancia confirman el hecho anterior.

Para finalizar, relataré el caso de uno de estos dólmenes que bien puede servir para el resto: el «Cerro del Puchero» (término de Talayuela, entre Santa María de las Lomas y Tiétar). Esta denominación vino a continuación de su descubrimiento, expoliación y arrasamiento, en los años 60, cuando se explanaba y acondicionaba una parcela para transformarla en regadío. El resto de la historia es similar al de otros dólmenes, y puede resumirse en la especial predisposición por parte del paisanaje a creer que cualquier ruina antigua encierra fabulosos tesoros. El resultado final, como es de suponer, fue que no se encontrara ningún tesoro y se destrozara el dolmen y un cuenco de cerámica (puchero), único ajuar encontrado.

Oct 011996
 

Domingo Quijada González.

Profesor de Geografía e Historia
Cronista Oficial de Navalmoral

Introducción

Cuando llega Getulio Hernández a Navalmoral (alrededor de 1914) se encuentra con el hambre y la miseria que afecta a gran número de moralos, muchos de los cuales «no tienen para comer ni para pagar las Cédulas Personales», como queda reflejado en los Libros de Sesiones del Ayuntamiento moralo, debido a varios factores: dos inviernos consecutivos (de 1914 a 1916) muy lluviosos, sin trabajo para más de los 500 jornaleros y con cosechas arrasadas para otros tantos agricultores (la mayoría sin tierras), se unen a la «Crisis de Subsistencia» originada por la Primera Guerra Mundial, que ya había hecho acto de presencia en la localidad con la actuación de los acaparadores y especuladores. El Latifundismo decimonónico y sus ramificaciones caciquiles complicaban, aún más, la situación.

Este estado no mejora en 1918, se agrava en 1919 con nueva crisis climática (inundaciones en invierno y primavera seca) y «remata» en 1921: los «Pobres de Beneficencia» alcanzan la cifra de 225, sin que la Corporación pueda remediar esta penuria. Veamos algunos datos demostrativos referentes a 1920:

    • Los jornales oscilaban entre 2 y 2’50 pesetas diarias.
    • El precio del Pan era de 0’70 pesetas/Kg., y el de la Leche de vaca a 0’30 pesetas/litro (la de cabra a 0’35).

La sociedad morala, en esa época, se dividía en varios grupos:

  • Propietarios rústicos y Comerciantes, medios o pequeños, que no alcanzan la cifra total de 200. A los que habría que añadir medio centenar de funcionarios, destinados en los diversos organismos de la administración local o comarcal. Son los únicos que tienen casi asegurada la supervivencia, aunque los últimos pasan frecuentes dificultades. Los grandes terratenientes residían fuera.
  • Un elevado número de pequeños agricultores o campesinos sin tierras, fruto de las desamortizaciones del siglo XIX, que dieron origen a un injusto latifundismo. Sobrevivían si las inclemencias climáticas lo permitían, en pugna con malos suelos y la usura de los subarrendadores. Las mejores tierras son destinadas a pastos, para evitarse problemas. He aquí la relación de las mayores fincas del término, y sus dueños en 1931, todos ellos forasteros:
Nombre de la Dehesa Dueño Superficier (Has.) Labor (Has.)
Cerro Alto J.A. Güell (M. Comillas) 809 150
Matadero « 719 100
Ejido Nuevo « 2.319 500
Abajo « 218 35
Raigosillo « 263 35
Fondón-Ejido Chico « 1.183 200
Buenavista-Mohedas « 656 164
Horno Zafrilla « 141 20
El Berrocal Encarna y Valeria Bueno 701 175
Casasola Consuelo Miguel 241 60
Turuñuelo Angel de Sande 344 40
Chaparrera Andrés del Barco 745 69
Arriba Lorenzo Gallardo y otros 473 100
Jara del Romeral Lorenzo Gallardo 629 157
Ejido Grande Lisardo Calvo 670 167
El Espadañal Adolfo Alcalde 2.628 657

Nota: En total obtenemos 12.739 hectáreas, de las que 6.942 correspondían al marqués de Comillas (Juan A. Güell, incluyendo el arbolado de la Dehesa Boyal: 779 Has.), sembrándose sólo 2.629 Has, cuando el término municipal abarca 15.066 hectáreas.

  • Un gran número de jornaleros, muchos de los cuales habían inmigrado desde los pueblos cercanos en los últimos años porque en sus localidades la crisis y el caciquismo eran más grave aún. Tienen trabajo en casos muy contados, como en la época de la siega. Junto con los anteriores, serán la «cantera» de la Federación Obrera y del notable anarquismo moralo, como veremos.

En estas circunstancias llega Getulio Hernández a Navalmoral, cuya problemática va conociendo, quizás, ante la dificultad que el proletariado tiene para comprar en su tienda de tejidos, o a través del contacto con la sociedad, y que calar hondo en su sensibilidad personal y cívica.

Analizando su trayectoria en nuestra Villa, observo tres formas bien delimitadas en su intento de conseguir una sociedad más justa y desarrollada, y que a veces se complementan:

1.- Preocupación Social

Las primeras noticias escritas que encuentro de él, referentes a temas sociales, datan de 1915, cuando se funda en Navalmoral «La Redentora» (Sociedad Obrera de Socorros Mutuos), a cuya primera Junta Directiva pertenece Getulio Hernández como Vocal. Resumimos las características de esta Sociedad:

  • Socios: pertenecer a la clase agrícola, obrera o artesana, sin distinción de categorías. Ser mayor de 20 años y menor de 50 (las edades límites de inscripción cambiaron, según la época).
  • Objetivos: socorrer a los asociados en caso de enfermedad, accidente, vejez e inutilidad para el trabajo; y para auxiliar a sus herederos en caso de muerte. Estudiar cuantas cuestiones de interés general para la clase asociada se presenten, y defender constante y decididamente los intereses de sus socios, contando sólo con sus recursos, que obtendrán mediante la aportación de una cuota de entrada y otra mensual (una peseta en 1915).
  • Número de Socios: 292 (1919), 442 (1920), 540 (1924) y 808 en 1931 (datos oficiales).
  • Sede: en C/ Las Fábricas (actual sede de Cruz Roja, C/Castúo).

En 1916, al contraer matrimonio con la morala Ángela del Monte, instala su propio comercio en la esquina de las calles Vista Alegre (hoy Duque de Peñaranda) y Cid: hoy bar «Er 26». Ya que, hasta entonces, dependía de un pariente: Víctor García Hernández.

En 1922, Getulio continúa como miembro de la Comisión que rige a «La Redentora», junto con otros moralos «inquietos».

2.- Etapa Sindical

La segunda vez que lo encuentro entre mis notas tiene que ver con sus actividades político sindícales (tal vez, porque comprueba que puede complementar a la anterior): el 14 de Septiembre de 1919 se crea en Navalmoral la Federación Obrera, que tanta incidencia tendrá en nuestra Villa durante los años siguientes (aunque, como es evidente, se «ralentiza» durante la Dictadura de Primo de Rivera). También extractamos sus puntos más destacados:

  • Socios: obreros manuales e intelectuales «sin distinción».
  • Objetivos: mejorar las condiciones de vida de sus asociados y de los obreros en general, tanto morales como materiales; y aceptar, en todas sus partes, el programa del Partido Socialista Obrero. Más tarde, especialmente tras la proclamación de la República, el sector más importante y radical se desliga del PSOE y se une a la CNT-AIT, tomando el nombre de Federación Local de Sindicatos Únicos, de clara ideología anarquista (comunismo libertario). Getulio siempre estuvo con estos últimos, aunque no solía manifestarlo.
    En 1931, esta rama cenetista crea el «Ateneo de Divulgación Social» (sección cultural de CNT), que organiza numerosas actividades culturales y propagandistas: claves para la expansión.
  • Sede: C/ Gabriel y Galán (Frontón de «Amarnie»).
  • Número de Socios: 240 en 1919, 491 en 1920, 221 en 1924 (Dictadura), 659 en 1930 (585 hombres y 74 mujeres) y 785 en 1931.
  • Comisión Organizadora (1919): Getulio Hernández Moreno, Alfonso González Marcos («Colorín»), Fermín Jiménez Marcos y Jesús Sánchez. Celebran la primera Junta el 1 de Octubre de 1919, comenzando al siguiente día las denuncias contra los patronos: por despido ilegal, incumplimiento de la jornada laboral, horarios, salarios, etc. A la vez que inician la serie de conferencias y mítines, con presencia continua de «compañeros madrileños».

En Septiembre de 1919 forman la primera Directiva, presidida por Victoriano Sarró. En Octubre le sustituye otro «ilustre» anarquista, Florentino Álvarez Suárez («Fu-Chan-Pa», porque dirigía la fonda «Sampayo»), siendo Tesorero Críspulo Nieto Alcázar, también destacado sindicalista y concejal moralo durante la 2º República.

En 1920, la «Federación Obrera» estaba presidida por el citado Alfonso González, con Getulio Hernández de Secretario.

Y en 1924, ya en plena Dictadura de Primo de Rivera, Getulio Hernández Moreno vuelve a figurar en la Directiva de la Federación Obrera, como Vocal, junto con sus amigos y compañeros José Moreno Fraile, Florentino Álvarez Suárez y Alfonso González Marcos.

A partir de ahí, no vuelve a constar en los cargos claves de la Federación, al menos visiblemente (ya opinaremos sobre ello).

Al margen de las Sociedades anteriores, Getulio no olvida que es propietario de un comercio cada día más boyante, porque vende o «fía» a todos («sin usura»). Así, también en 1919, junto con otros destacados empresarios de diversa ideología política, fundan el Gremio del Comercio o Gremio Patronal Mercantil:

  • Fecha de la Fundación: 8-X-1919.
  • Socios: empresarios del comercio, incluso mujeres (delegación).
  • Objetivos: Defensa de los intereses de sus asociados.
  • Getulio formar parte de la primera Junta Directiva de ese año, ocupando el cargo de Vicesecretario.
  • Número de Socios: 21 (1924)

En Octubre de 1931, tal vez porque había desaparecido en los años anteriores, varios comerciantes vuelven a refundarlo; cuyo presidente ser nuestro protagonista, Getulio Hernández.

En 1923, Getulio Hernández Moreno aparece ya en la Lista de Mayores Contribuyentes. Y, en 1924, ocupa el tercer lugar, con una cuota de 1.370’25 pesetas. Continúa en ese puesto en 1927.

3.- Etapa Política

Referente a su aportación a la vida política morala, también fue digna de mención (aunque intuyo que no le apetecía). Y, aunque parezca mentira, inicia su andadura con Primo de Rivera: es nombrado concejal el 9 de Enero de 1924.

No consigo entender cómo fue designado para formar parte de la Corporación, aunque pudo influir la predilección dada por el Dictador a los Mayores Contribuyentes. Pero erraron con su elección: no asiste a la primera Sesión, siendo multado con una peseta, «por ausencia sin alegar causa justa»; y, una semana después, presenta la dimisión «fundado en las ideas que públicamente sustento…». No se la aceptan y, en Febrero, se repite la ausencia, la sanción y los motivos. Hasta que se la admiten en Abril.

En el intermedio de su andadura política, vuelve a reaparecer el 15 de Abril 1926 con nueva aportación cívica y social, cuando se necesitan 27.000 pesetas para contribuir, con los pueblos de la Vera, a la terminación del puente sobre el Tiétar, en el camino vecinal de Navalmoral a Jarandilla. La Caja de Ahorros de Plasencia, cuyas oficinas de Navalmoral se inauguraron en Mayo de 1921, no concede crédito al Ayuntamiento (por ser organismo oficial) y, entonces, Getulio Hernández, Lázaro Sen Montero (administrador del Marqués de Comillas), Rafael Rodríguez Oliva (médico) y Germán Duque Polo (Secretario del Ayuntamiento moralo), con la fianza de otros 37 vecinos, piden el citado crédito para finalizar la obra.

La segunda intervención política acaeció en 1930, tras la caída de Miguel Primo de Rivera.

El 26 de Febrero, se Constituye el nuevo Ayuntamiento (según el Real Decreto del día 15) formado por 8 Exconcejales y ocho Mayores Contribuyentes, entre los que se encontraba Getulio Hernández Moreno. Como en él era habitual, «no declara su ideología» (aunque se refleja que «todo el mundo conocía sus inquietudes»).

En estos momentos, tiene sus primeros contratiempos serios por motivos políticos: en Marzo de 1930, el alcalde recibe un telegrama del Gobernador Civil comunicándole que se ponga en contacto con la Guardia Civil, pues «se celebran reuniones en la Fonda Sampayo donde se propagan ideas avanzadas, siendo los organizadores de las mismas Getulio Hernández (concejal), Alfonso González y Florentino Álvarez (dueño de la fonda)». La máxima autoridad provincial los «convoca», lo que origina la protesta ciudadana: «una Comisión de vecinos, de todas las clases sociales, se dirige al Gobernador protestando por las injustas acusaciones hacia ellos, siendo sus conductas intachables, cuya labor constante ha sido siempre el bienestar de las clases menesterosas y el mantener, a todo trance, el orden público». Lo más probable es que trataran de organizar la C.N.T. morala, pues aquí inicia su andadura a partir de entonces. Además, hay que reconocer que hasta unos días más tarde (el 21 de este mes) no son autorizados los actos políticos. Y que, hasta el 10 de Mayo, no legalizan a la C.N.T., que estuvo «fuera de la Ley» bajo la Dictadura. Por eso, quizás, no declaró sus ideas.

Ahora comienza el «noviazgo» entre CNT y la Federación Obrera, cuyo «matrimonio» se consumar en Agosto de 1931. Y, en Noviembre, sellan ya como Federación Obrera CNT-AIT.

A pesar de lo anterior, no dudó en formar parte de una de las diversas Comisiones (la encargada de la piedra) que se organizan con motivo de la creación del Centro de Fermentación de Tabaco, en el verano de 1930, además de colaborar con 1.000 pesetas. Esta obra unió a todos los moralos, cualquiera que fuera su ideología, clase y condición, y Getulio no se queda al margen; quizás, porque fue consciente de la magnitud de esa obra: numerosos jornales para los obreros, negocio para los empresarios y un nuevo cultivo.

Y llega la tercera, y última, participación política de Getulio en la Corporación morala: el 12 de Abril de 1931 se celebran las Elecciones Municipales, con el siguiente escrutinio local:

    • Getulio Hernández Moreno .. = 301 votos. Sindicalista
    • Críspulo Nieto Alcázar ….. = 300 votos. Sindicalista
    • Alfonso González Marcos .. = 299 votos. Sindicalista
    • Ramón González Cid …… = 297 » Acción Republicana
    • Nicolás Alfonso Gómez … = 297 » Independiente
    • Agustín Marcos Nieto …. = 263 » Acción Republicana
    • Victorio Casado Fernández = 260 » Socialista
    • Álvaro Casas Marcos ….. = 259 » Acción Republicana
    • Ruperto Gómez Luengo …. = 258 » Sindicalista
    • Marcos Yuste González … = 122 » Independiente
    • Daniel Romero González .. = 120 » Independiente
    • Eloy Nebreda Martín ….. = 109 » Monárquico
    • José Mateos Lozano …… = 104 » Monárquico

El día 14 se proclama la II República y, el 18, se Constituye el Primer Ayuntamiento de la misma, de cuyos cargos destacamos:

  • Alcalde: Ramón González Cid = 11 votos a favor y 1 en blanco. Comerciante de tejidos, como Getulio. Presidente de la Diputación con el Frente Popular (fusilado en Cáceres, con Antonio Canales, en los trágicos sucesos de Navidad de 1937).
  • Regidor Síndico: Getulio Hernández Moreno = 10 v.f., 2 blancos.

Nos extraña la ausencia en cargos municipales de Críspulo Nieto, Ruperto Gómez y Alfonso González, si tenemos en cuenta los votos obtenidos. Aunque, posiblemente, el resto de ediles temía que relegaran los intereses municipales a los sindicales de CNT.

En Septiembre de este año, se crean los Consejos Locales de 1º Enseñanza, similares a las anteriores Juntas Locales. La Corporación nombra representante en el mismo a Getulio Hernández.

Octubre hace acto de presencia con una profunda crisis en el seno municipal, al presentar la dimisión (no admitidas) de varios ediles, entre ellos Getulio Hernández y Alfonso González. No nos explican las causas pero pudieron influir varias causas:

    • En un mitin conjunto de la CNT y la Federación Obrera morala, en Septiembre pasado, los anarquistas atacan a Pablo Iglesias, lo que provoca la protesta de la Agrupación Socialista morala. Desde entonces, se inicia el «divorcio» entre cenetistas y el resto de las fuerzas republicanas moralas, sobre todo con los socialistas.
    • La conflictividad es ya manifiesta. Se suceden las invasiones de fincas (como la de Enero de 1932 en «El Espadañal») y otros sucesos más graves, como los de la «Plaza Vieja», el 17 de Febrero de ese año: cuando gran número de manifestantes se dirigen a ella, exigiendo la Reforma Agraria, protestando por la clausura de la sede de la C.N.T. y del Ateneo de Divulgación Social (porque el día 15 de este mes organizaron y llamaron a la Huelga General, imitando a otras ciudades, desautorizada por el Gobernador Civil): la Guardia Civil hace acto de presencia, surgen unos disparos que alcanzan a tres niños, falleciendo uno de ellos.
    • La demora para implantar la Reforma Agraria, clave para las aspiraciones de los jornaleros y agricultores locales; o para solucionar otros temas urgentes como el paro obrero o la carestía de la vida. La República no puede, o no le dejan, solucionarlos.

Ruperto Gómez Luengo se une a sus correligionarios, pidiendo el cese también. Y, en Abril de 1932, la Corporación acepta, por fin, la renuncia de los tres concejales cenetistas. Como representante sindical, permanece sólo Críspulo Nieto; tal vez como «supervisor» y portavoz de la poderosa Federación Obrera, que ya tiene 800 afiliados, al no poder optar a otras decisiones decisivas.

4.- Actividad Anarquista y Etapa Final

Getulio abandona, definitivamente, la actividad municipal; pero no la políticosocial-sindical, aunque no ocupe cargo directivo.

No volvemos a tener noticias suyas hasta Julio de 1933, cuando tiene lugar un nuevo mitin, esta vez Proamnistía, en el frontón de «Amarnie». Organiza el Comité local Pro-presos (de CNT) e intervienen Getulio Hernández, Jesús López («Chuli») y un madrileño. Quizás, se refieren a los encarcelados por la reciente Huelga General del pasado mes de Mayo, en la que multan a seis dirigentes (aunque alguno lo niega) cenetistas moralos, con 500 pesetas a cada uno, «por cerrar sus talleres».

En Diciembre de 1933 se produce el alzamiento anarquista en gran parte del país, «contra la forma de gobierno», a la vista de los resultados de las Elecciones Generales de Noviembre: triunfo radicalcedista, que la C.N.T. propició con su actitud abstencionista. El día 8 se inicia y las consecuencias fueron trágicas, por lo que tienen que proclamar el Estado de Alarma en España.

Llega este Bando a Navalmoral el día 10. Pero ya antes, en la madrugada del 9 (sábado) al 10, ocurren graves incidentes en nuestra Villa (según el Sumario), cuando varios grupos armados de CNT, cuyos cabecillas eran Jesús López, Bernardo Sarró, Rafael Sánchez, Vicente Álvarez, Ambrosio Marcos y Florentino Álvarez, se llevan una camioneta de TAFESA, gasolina, algodones, etc. Intentan incendiar las iglesias de San Andrés y las Angustias, la casa de Comillas y explosionan diversas bombas; a la vez que atacan a los serenos, guardia civil, domicilios del juez municipal y de un destacado derechista; cortando las líneas de teléfono, telégrafo y alumbrado público.

En la madrugada llegan las fuerzas de Asalto, que detienen en el barrio del Perchel a varios de los insurrectos armados.

El Juez de Instrucción, D. Pascual Díaz de la Cruz, nombrado «juez especial» de este caso, toma las medidas oportunas:

  • 76 anarquistas moralos detenidos entre los días 10 y 13. De éstos, 30 que estaban retenidos «por usurpación y desobediencia», quedan en libertad: algunos de ellos pertenecientes a la cúpula directiva anarquista, como Ruperto Gómez Luengo, Alfonso González Marcos y José Moreno Fraile; aunque en Enero de 1934 los encuentro detenidos en la Cárcel de Navalmoral. Los 46 restantes son enviados a la prisión de Cáceres el día 19, «detenidos por rebelión y por delitos contra la Constitución», entre los que destacan importantes dirigentes de la CNT local: Eusebio Albino Sánchez, Felipe del Monte Gómez, Vicente Álvarez Romero, Víctor Moreno Bayero, José Solís Barrado, Florentino Álvarez Suárez, Adrián Marcos Nuevo y Getulio Hernández Moreno (no participó «en la calle»…).
  • Orden de «busca y captura, por delitos contra la Constitución, contra los líderes de la C.N.T., que no son encontrados»: Bernardo Sarró Moreno, Jesús López Vicente, Ambrosio Marcos González y Rafael Sánchez González («Rojito»). Son detenidos más tarde.
  • En Julio de 1934, aún permanecen presos en Cáceres 29 de los anteriores, entre ellos Jesús López y Ambrosio Marcos. Reciben un donativo de 500 pesetas del diputado Mariano Arrazola (radical). Ya está libre Getulio Hernández: tal vez interviniera, como otras veces, su hermana; aunque, como decíamos, no intervino «directamente» en los sucesos de Diciembre. Y todavía quedan algunos presos durante todo el año 1935, hasta la amnistía promulgada en Febrero de 1936, con la victoria del Frente Popular.

La radicalización del sindicalismo moralo es lógica, y tenemos suficientes pruebas para poder adelantar algunas causas:

    • Desencanto con la República, especialmente con el tema de la Reforma Agraria: hasta Marzo de 1934 no comienzan las primeras expropiaciones en las dehesas del término, sobre todo las del exmarqués de Comillas (Juan Antonio Güell y López); pero, «sólo han asentado a 83 campesinos, quedando aún 233 agricultores con yuntas pero sin tierra; además de 226 jornaleros, medio centenar de obreros de la construcción y otros tanto de oficios varios, todos ellos en paro forzoso casi permanente; cuando pueden labrarse 2.645 hectáreas, aptas para labor» (causas alegadas por los ediles izquierdistas cuando dimiten, dando paso al gobierno radical municipal en 1934).
    • Jornales que oscilaban entre 5 y 6 pesetas diarias (las mujeres la mitad), incompatibles con los precios de los alimentos básicos (en pesetas/kilo, en 1933): pan= 0’60, leche= 0’60, huevos= 1’92 (la docena), azúcar= 1’70, aceite= 2, garbanzos= 0’90, judías y patatas= 0’80, arroz= 0’75, carne de cerdo= 2’20 y tocino= 2’50.
    • Excesivos impuestos que recaen, en gran parte, sobre los comerciantes, artesanos y consumidores en general. Encuentro, en 1934, que el Ayuntamiento encuentra serias dificultades para cobrar el «Reparto de Utilidades» correspondiente a los dos años anteriores. El propio Ayuntamiento no paga sus deudas, por carecer de fondos.
    • La ofensiva de la derecha, que condiciona la política radicalcedista, incluyendo el tema laboral.

A partir de esos acontecimientos, debido a las represalias que hemos citado, complementadas con los sucesivos «Estado de Alarma» o «Prevención» que toman los sucesivos gobiernos radicalcedistas (clausuras y prohibiciones), cansancio, pérdidas económicas, etc., desaparece la actividad pública cenetista morala, sólo alterada por algún hecho aislado a nivel particular.

Aunque la semilla anarquista intenta brotar con el triunfo del Frente Popular, sería marchitada en los primeros días del Golpe de Estado de Julio del 36:

  • Cerca de 700 familias (unas 3.000 personas) huyen al entrar los «nacionales», entre ellos los anarquistas y socialistas (había pocos comunistas). Irn regresando al finalizar el conflicto, pero se tienen que enfrentar a juicios, cárcel, deportación e, incluso, a la muerte (como «Chuli» o Victorio Casado, último alcalde).
  • Los que deciden quedarse, porque no han cometido delito alguno o confían en la justicia, sufren suerte dispar:
    • Medio centenar son fusilados, sin juicio alguno, por «bandas incontroladas» de falangistas («paseos»); incluyendo al edil derechista José Mateos Lozano y 5 familiares (porque Giral nombra a su hijo Ignacio Gobernador de la provincia). A tal estado llega la situación que, en Octubre de 1936, el Gobernador Militar prohíbe detener sin su permiso. Y gracias que huyeron muchos…
    • Más de 300 izquierdistas, o simpatizantes, son encarcelados. Entre ellos Getulio y su compañero «Colorín», que son trasladados a Cáceres donde sufren «juicio severísimo», para el que piden informes de ambos en Diciembre de 1936, contestando la Gestora que presidía Jesús Vicente Pérez: «tenían ideas extremistas, de CNT, pero guardando siempre respeto a las personas y a las cosas».

Aunque pedían para Getulio la pena de muerte, tal vez por el informe anterior y con la intercesión de su hermana (la monja), es absuelto. Pero tuvo que permanecer en la prisión de Cáceres hasta Mayo de 1938, siendo después desterrado a Torrejoncillo. Mientras, sus bienes de Navalmoral fueron expropiados y vendidos.

Sin embargo, no se derrumba y, tras regresar a Cáceres, inicia su última gran obra, «El Requeté»: que nada tenía que ver con su ideología, sino -curiosa coincidencia- con el local donde instala su tienda; apelativo con el que sería conocido a partir de esta etapa cacereña, en la que, posiblemente, intervengan muchos factores y capacidades adquiridas y moldeadas en su etapa morala, tanto empresariales como éticas y vivenciales.

El gran protagonismo alcanzado por el anarquismo moralo no fue fruto del azar, sino que tuvo sus motivos: las causas económicas y sociales citadas, la labor del «Ateneo», la cercanía de Madrid (de donde acuden «orientadores») y la existencia y coordinación de un preocupado, culto y activo «equipo», muy variado y completo, desde las «buenas y moderadas personas» (como Getulio, «Fu-Chan-Pa» o «Colorín» -a su entierro, ya en la posguerra, el último celebrado en el Cementerio Civil, asistió una gran multitud)-, hasta los más exaltados («Chuli», «Rojito» o Ambrosio Marcos). Es posible que la actitud de estos últimos alejara a Getulio de la dirección formal.

Nota: Todos los datos están tomados del Archivo Municipal moralo.