Oct 011979
 

Elías Diéguez Luengo.

pizarro

Cuando, hace unos meses, los Estados Unidos de Norteamérica establecieron relaciones diplomáticas con la República Popular China, apareció en las primeras páginas de los periódicos del mundo, esta noticia: YA SE VENDE COCA-COLA EN CHINA, Es que el «oro» que buscan los nuevos conquistadores, se encuentra ahora, abriendo mercados a sus productos. Los españoles hicieron en América la COLONIZACIÓN. Años después los norteamericanos hicieron en el mundo la COCA-COLONIZACION Y aquí en España nos quedaron a nivel popular entre otras cosas, el chicle, las bases, la bomba de Palomares el peligro atómico, la droga, los pantalones vaqueros, los perros calientes, el tabaco con sabor americano y naturalmente la COCA-COLA.

¿Que quedó realmente en América de la COLONIZACIÓN ESPAÑOLA? Porque España, para la Historia, ha sido una tremenda excepción, entre los pueblos colonizadores. La obra de España en América ha sido durísimamente sentenciada con juicios erróneos, que hoy la critica histórica estima totalmente insostenibles.

A los extranjeros que respetaban y publicaban nuestra verdad, se les bautizó con el nombre de HISPANÓFILOS, desequilibrando con esa palabra la justicia, la imparcialidad, el rigor histórico; creando una especie de leyenda blanca. Lo que parecía un elogio -hispanófilo- fue para una gran parte del mundo, una patente de parcialidad.

En una revisión seria de la obra de España en América, el balance final necesariamente tiene más caracteres positivos que negativos, sobre todo comparando la colonización española con las demás, anteriores al siglo XIX, ¿Como fue Pizarro el HOMBRE?.

El historiador norteamericano Charles F. Lummis escribió en 1922 en su obra «Los exploradores españoles del siglo XVI, lo siguiente: «Pizarro fue el más grande de los exploradores; un hombre que de modestos principios se elevó más alto que nadie; un hombre en quien se ha cebado la maledicencia y la calumnia de los historiadores apasionados; pero un hombre a quien LA HISTORIA SIN EMBARGO, COLOCARA EN UNA DE SUS MAS ALTAS HORNACINAS; UN HOMBRE A QUIEN SE GOZARAN ALGÚN DÍA EN VENERAR CUANTOS ADMIREN EL HEROÍSMO».

En esta gran aventura que fue América para los extremeños, cada «conquistador» por inculto que fuera, por modesta condición que tuviera, pudo dar con sus obras la medida del HOMBRE que llevaba dentro. Hubo pues igualdad de oportunidades para todos, pero solo los que pusieron de relieve, extraordinariamente, la vena de la raza, conquistaron un puesto en la HISTORIA. La mayor parte de las obras dedicadas a Pizarro están llenas de alusiones despectivas con las palabras «porquerizo», guardador de puercos.

Y es que a los extremeños se nos ha tratado en general mal. Cuando se nos ha querido halagar, adular, se nos ha elogiado excesivamente llamándonos hasta «DIOSES» y a nuestra región a Extremadura, LA TIERRA EN LA QUE NACÍAN LOS DIOSES. Cuando se nos ha querido atacar, se ha hecho despiadadamente tratándonos con desprecio de «belloteros». Neruda escribió en su «Canto General» esta frase: «PIZARRO EL CERDO CRUEL DE EXTREMADURA». Se nos dirá que eso no es Historia, que es Poesía. Pero en Poesía también duelen las injusticias y los insultos.

Y los extremeños no somos dioses ni belloteros. Somos sencillamente seres humanos, con todos los condicionamientos que tal hecho supone, ENCUADRADOS EN CADA ÉPOCA, CON LAS COSTUMBRES IMPERANTES, BUENAS O MALAS, pero vigentes en su tiempo. Y Pizarro, HOMBRE de mucha sustancia y de recia voluntad, no fue ni Dios, ni bellotero. Fue sencillamente UN HOMBRE. Nada menos que todo un hombre.

Para conocer mejor a Pizarro, el Apo Macho como le llamaron los indios, GRAN SEÑOR, hemos escogido tres temas, precisamente los que más tinta han hecho correr a los historiadores.

PIZARRO EL PORQUERIZO
PIZARRO Y ATAHUALPA y
PIZARRO Y ALMAGRO

En este estudio comparativo, en las columnas siguientes, en la parte izquierda, consignamos los ataques de los historiadores a Pizarro. Y en paralelo, en la parte derecha, lo que se opina actualmente de Pizarro, lo que han escrito tres grandes biógrafos del Conquistador trujillano: Rómulo Cúneo Vidal, José Antonio del Busto y Raúl Porras Barrenechea, precisamente los tres, peruanos. Con ello vemos que las predicciones de Lummis se han hecho realidad SIENDO LOS MISMOS PERUANOS, LOS VENCIDOS, los que han colocado a Pizarro en el sitio de honor de la HISTORIA.

PIZARRO EL PORQUERIZO

«Era hijo bastardo de Gonzalo Pizarro, nació en Trujillo y echáronlo a la puerta de una iglesia. Mamó una puerca ciertos días, no se hallando quien quisiese darle leche. Reconociólo después el padre y traíalo a guardar puercos y perdiólos. No osó a tornar a casa de miedo y fuese a Sevilla con unos caminantes y de allí a las Indias(1).»Pizarro arrojado al nacer a la puerta de una iglesia, sustentado en los primeros instantes de su vida con la leche de una puerca… fue por fin reconocido por su padre pero con tan poca ventaja suya, que no le dio educación, ni le enseñó a leer, ni hizo por él otra cosa que ocuparle en guardar piaras de cerdos que tenía. Quiso su buena suerte que un día los cerdos se le desbandasen y perdiesen. El, de miedo, no quiso volver a su casa y se fue a Sevilla, desde donde embarcó para Santo Domingo»(2) «Lo que se cuenta de que cuando muchacho estuvo de porquerizo de los cerdos de su padre, es bastante probable»(3)

«Pizarro, «el cerdo cruel de Extremadura»(5)

«Nada mas humilde que la cuna de Pizarro. Encontráronlo abandonado así que acababa de nacer, a la puerta de una iglesia de Trujillo. Criáronle con la leche de una puerca por no hallarse nodriza que quisiera amamantar a aquel borde»(6).

«Se ha dicho que Pizarro guardó cerdos en su mocedad, esto, si verídico -que no lo es- sumaría títulos al hombre que, nacido en humilde esfera, supo elevarse a las mayores alturas de la fama (4) «¿Porquerizo? El primero que lo insinuó fue Gómara, cronista asalariado que en su afán servil no solo hizo a Pizarro porquerizo, sino también expósito a la puerta de una iglesia, donde no murió de hambre y frío por haberlo amamantado una puerca».»La leyenda porcina llega a negarle hasta la leche materna y admitir que el niño fue tardíamente reconocido por su padre quien le nombró su pastor de piaras, hechos falsos que repugnan a la historia por haberlos engendrado la pasión. A los cerdos les dio un día mosca y los perdió. Entonces fue que el muchacho -según la versión de Gómara, jamás probada por los documentos- no se atrevió a volver a casa de miedo… y se fue a Sevilla»(7)

«La Historia ha desbaratado casi la leyenda porcina. Fue probablemente Gómara, celoso de elegancias latinas y paralelos clásicos, el que dio vida a la farsa de que el fundador de Lima, al que deseaba equiparar con el fundador de Roma, fue amamantado con la leche de una puerca. El resto de la leyenda porcina, el de la dispersión de los cerdos que cuidaba el bastardo despreciado por su padre, no fue sino invención del rencor contra la improvisada grandeza del conquistador del Perú»(8).

PIZARRO Y ATAHUALPA

«Y conociendo la codicia de aquellos españoles, dijo que daría por su rescate tanta plata y oro labrado que cubriese todo el suelo…pero dijo que había de ser con tal condición y promesa que ni le hundiesen ni quebrasen las tinajas

cantaros y vasos que llegasen hasta la altura donde alcanzaba con su mano».

«Pizarro le conhortó y prometió tratarlo muy bien y poner en libertad trayendo allí el rescate prometido. Con esta palabra de Pizarro despachó Atabalipa mensajeros por oro y plata(1). Herrera dice que Pizarro dio su palabra con propósito de no cumplirla.

Pedía él (Atahualpa) que se le pusiese en libertad, pues por su parte estaba cumplido lo que prometido había. Mas otros eran por cierto los pensamientos de su artificioso y duro vencedor» No hay duda que en la situación que estaban los españoles y en el supuesto de estar decretada irrevocablemente la destrucción de aquel imperio, cualquier partido que se tomase con Atahualpa estaba expuesto a inconvenientes muy graves»

«Darle libertad era impolítico; mantenerle en prisión, embarazoso, quitarle la vida cruel y sobremanera injusto. Cuando por su culpa o por la ajena los ambiciosos se ven metidos en estos atolladeros, siempre se abren camino a toda costa aunque sea pasando por encima de la humanidad y de la justicia. Pizarro lo hizo así entonces… entretanto para dar disculpa al hecho y hacerlo menos odioso, empezaron a correr noticias de sediciones, de movimientos de indios, de proyectos de sus generales para salvar al prisionero. Dobláronse las guardias al inca. Los soldados de Almagro activaban la pérdida del príncipe, los oficiales reales la instaban de puro miedo, el tesorero Riquelme no parecía que lo pedía sino que lo mandaba. No deseaba otra cosa el Gobernador … tantos castellanos que a boca llena apellidaban inicua e inhumana la sentencia dada contra Atahualpa(2).

En nota al pie de página dice: «Los historiadores todos se ponen de parte de esta opinión y son los ecos de los mismos sentimientos que animaban al ejército. Herrera manifiesta bien claro que si la muerte del inca era disculpable en política, no lo era ni en justicia ni en moral»(2).

«No hay que reprender a los qué le mataron pues el tiempo y sus pecados los castigaren después; casi todos ellos acabaron mal»(1).

Oviedo dice: «Notorio es que el Gobernador le aseguró la vida, y sin que le diese tal seguro, él se le tenía pues ningún capitán puede disponer sin licencia de su rey y señor, de la persona del príncipe que tiene preso… le levantaron que los quería matar y todo aquello fue rodeado por malos y por la inadvertencia y mal consejo del gobernador y comenzaron a hacerle proceso mal compuesto y peor escrito, siendo uno de los adalides un inquieto y desasosegado y deshonesto clérigo y un escribano falto de conciencia y de mala habilidad y otros tales que en la maldad concurrieron»

El proceso se hizo con indecorosa precipitación verificándose en el mismo día el examen de los testigos, la vista y la ejecución de la sentencia.

«Pizarro usó en Cajamarca de una fría y sistemática persecución. Escribió una de las más negras páginas de la historia de las colonias españolas»(9).

«Mas pudieron los malos consejeros encabezados por el fanático Valverde y aun por un mal indio, el faraute Felipillo, empeñado en perder a su señor torciendo maliciosamente las declaraciones para aprovecharse de una de las concubinas, de la que estaba enamorado… Los historiadores afirman que el proceso pasó en consulta al P. Valverde y que este opinó que él arrojaba mérito suficiente para condenar al Inca agregando que si la decisión del caso le correspondiera, suscribiría el fallo sin escrúpulos ni vacilación. Pizarro y Almagro fallaron la causa calificando a Atahualpa de reo de muerte(4).»Ha llegado el momento de decir que Pizarro no fue el autor de la muerte del inca, mas aún de afirmar que fue el último y más sereno defensor que tuvo Atahualpa cuando idos Hernando Pizarro y Fernando de Soto, quedó el rey quiteño librado a las necesidades militares del momento. Los verdaderos autores de la muerte del inca lo fueron Almagro y sus hombres; el tesorero Riquelme, el Veedor García de Salcedo y el contador Navarro; también un fraile dominico imbuido del espíritu de Torquemada y cierto doctor perito en Leyes y procesos que llegó con Almagro a Cajamarca. Este último fue el juez de la sentencia y no el Gobernador Pizarro como en tantos sitios se declara. La sentencia nació de la votación. Nada desmiente entonces lo que afirma Pedro Pizarro «Yo vide llorar al Marqués de pesar de no podelle dar la vida»(7).

«Todos los testimonios convienen en que Pizarro fue contrario a la ejecución del inca y que solo cedió a la presión de Almagro y a la de los Oficiales reales que le «requirieron» la condena del inca poniendo por delante el servicio de S. M. y la seguridad de los españoles».

«Era ya bastante que un conquistador exigiese pruebas y procesos judiciales para condenar a un enemigo, indio por añadidura. Que más razón que la necesidad de vencer, para un aventurero del siglo XVI».

«Inhabilitado de defender al inca por los crímenes de lesa majestad y herejía de que le acusaron los bachilleres de Cajamarca, Pizarro consintió en la ejecución.

«Guando Hernando Pizarro fue a despedirse de Atahualpa, éste le dijo melancólicamente: «vaste Capitán, pésame dello porque en yéndote tú, se que me han de matar este gordo y este tuerto». El tuerto era Almagro y el gordo Alonso Riquelme, tesorero de S.M.».

Felizmente para la paz del cerebro de Pizarro, los bachilleres que tenía a su lado le dieron la fórmula legal para eludir la obligación contraída. La libertad del inca fue pregonada al son de trompetas en la plaza y asentada en una escritura que se notificó al propio preso. Pero atendiendo a la seguridad de la tierra y al «servicio de S. M.» se resolvió mantenerlo en buena guarda hasta que llegasen más españoles y la libertad del inca no fuese un peligro». «350 conquistadores pedían la muerte del inca y solo 50 se oponían a ella. Personalmente Pizarro era contrario al sacrificio del inca. Es indudable que Pizarro trató de salvar a Atahualpa y lo hubiera salvado de no peligrar en ello su obra. Los partidarios de Almagro no pudieron achacarle la muerte más tarde». El delito de conspiración era un capítulo insignificante, junto a los gravísimos de crímenes de que el inca era responsable: usurpación, tiranía, adulterio, fratricidio, incesto, herejía(8).

La conspiración de Atahualpa existió, quienes la niegan agravian a la raza incaica suponiéndola incapaz de reacción.

Quienes se empeñan en negar la conspiración del inca, para exterminar a sus enemigos, le hacen un homenaje paradójico que rebaja y disminuye su figura y la de su Imperio, que se hubieran rendido sin intentar siquiera defenderse»(8).

Pizarro trató al inca en la prisión con abierta cordialidad y blandura. Atahualpa conservaba sus servidores y sus mujeres. No hubo en realidad caudillo indio tratado con mayor deferencia(8).

PIZARRO Y ALMAGRO

«Almagro, Pizarro y Luque juraron los tres de no apartar compañía por gastos ni reveses que les viniesen y de partir igualmente la ganancia, riquezas y tierras que descubriesen y adquiriesen todos juntos y cada uno por sí(1).Hernando de Luque dijo la misa y dividiendo la hostia consagrada en tres partes, tomó para sí la una y con las otras dos dio de comulgar a sus compañeros.

En los tiempos modernos se acusa a aquella ceremonia de repugnante e impía como que ratificaba con el nombre de un Dios de paz un contrato cuyo objeto eran la matanza y el saqueo según la expresión de Robertson(2).

Para ir a solicitar ayuda a España fue elegido Pizarro. Luque pronunció ante Almagro estas proféticas palabras: «Plegue a Dios hijos que no os hurtéis el uno al otro la bendición como Jacob a Esau»

Pizarro al extender su contrata para la pacificación de las regiones que había descubierto, no consintió que se pusiese en ella ni superior ni aún igual. La ambición que hasta entonces o dormida o suspensa en su ánimo, se despertó con una violencia tal, que le hizo romper todos los vínculos de la fe prometida, de la amistad y de la gratitud. No solo se hizo nombrar por vida Gobernador y capitán general de 200 leguas de costa en la Nueva Castilla, que tal era el nombre que entonces se daba al Perú, sino que procuró también para sí el título de Adelantado y el Alguacilazgo Mayor de la tierra, dignidades que según lo convenido debía negociar la una para Almagro, la otra para Bartolomé Ruiz. «Entraron los Pizarro… mas no fueron bien recibidos por Almagro que muy corrido y quejoso estaba de Francisco Pizarro porque siendo tan amigos, lo había excluido de los honores que para sí traía… y quería echarlo de la ganancia como de la honra». «Acudieron luego los de Almagro y Gonzalo Pizarro por su parte y pelearon todos como españoles, bravísimamente, mas vencieron los Pizarro y usaron cruelmente de la victoria(1).

«Fernando Pizarro hizo proceso contra Almagro… porque le tenía mala voluntad o porque quería quitarse de ruido, sentencióle a muerte. Almagro sintió grandemente aquella sentencia, dijo que él había sido la mayor parte para subir a Francisco Pizarro a la cumbre de la honra y riqueza. D. Diego de Alvarado vino luego a España a querellar de Francisco Pizarro y sus hermanos y andando en ello murió en Valladolid y dijeron algunos que fue de yerbas(1). «Tanto pareció peor su muerte (de Almagro) cuanto él, fue menos cruel, nunca quiso matar hombre que tocase a Francisco Pizarro (1) «Vuelto Francisco Pizarro a los Reyes procuró hacer su amigo al hijo de Almagro, mas él no quería

Pizarro le quitó los indios por que no tuviese que dar de comer a los de Chile. «Francisco Pizarro y sus hermanos ahogaron a Diego de Almagro» «Comenzaron los bandos entre Pizarro y Almagro por ambición y sobre quien gobernaría al Cuzco, pero crecieron por avaricia y llegaron a mucha crueldad por ira y envidia(1).

«No dejó Almagro de dar sus quejas a Pizarro deciéndole que era extraño que cuando todos eran una misma, él se hallaba como excluido de los grandes favores de la Corte y limitado a la Alcaldía de Tumbez, gracia en verdad bien poco correspondiente a la amistad antigua, a la fe jurada, a los trabajos padecidos, a la mucha hacienda empeñada por él en la empresa. A Almagro querían persuadir que el Gobernador trataba de quitarle de en medio». «Almagro al despedirse de Pizarro le dijo que amándole como a verdadero hermano y no deseando otra cosa que su amistad y buena armonía se conservase y no hubiese nunca impedimentos y estorbos que la perturbasen y rompiesen le pedía como hermano, como amigo y como compañero que enviase sus hermanos a Castilla dándoles de la hacienda que a él pertenecía todo el tesoro que quisiesen(2). «Dícese que a la vista de las provisiones que enviaba la Corte, se renovó en el Gobernador el sentimiento de emulación y de envidia contra su compañero»(2).

«… muchos de ellos aficionados a Almagro por su buen carácter y liberalidad y casi todos los principales cansados y ofendidos de la insolencia y orgullo de los Pizarro y por consiguiente poco dispuestos a sufrir una guerra civil por los intereses de hombres tan odiosos(2).

Almagro llamo a consejo a sus capitanes. Todos opinaron por la guerra, siguiendo el dictamen de Orgóñez el cual resueltamente opinó que empezasen dando muerte a los dos Pizarro presos. Almagro, tan humano como generoso no quiso consentir en el decreto de muerte(2).

«¿Por ventura se ignora en parte alguna lo que yo he hecho para descubrir este Nuevo Mundo, y los trabajos, fatigas y dispendios que treinta años hace, estoy gastando en servicio del rey y en esta empresa? Llámanme por desprecio tuerto y viejo, pues deben saber que si este viejo, este tuerto no se hubiera arriscado a ella con la eficacia y tesón de que todo el mundo es testigo, Pizarro la hubiera dejado y vuéltose sin ningún fruto a Tierra Firme(2).

«Almagro que con tanta intrepidez y denuedo había arrostrado la muerte en el mar, en los ríos en los desiertos, en las batalla no tuvo ánimo para considerarla en las manos de un verdugo» «… que mirase como él había sido la mayor parte para que su hermano Francisco Pizarro subiese a la cumbre de honra y riqueza» «indios y españoles todos le lloraron a porfía. Hubo de ellos quien llamase tirano a su matador». La odiosidad de esta ejecución se fijó con más encono en el Gobernador como principal autor de aquel desastre hecho a su nombre y bajo su autoridad, sin que el en tanto tiempo como duró el proceso hiciese el menor esfuerzo por impedirlo».

Detúvose en Jauja cuanto le pareció necesario para ser desembarazado de su competidor». «Otros aseguran que cerrado el proceso, su hermano le envió a preguntar lo que había de hacerse y que la respuesta fue que hiciese de modo que el Adelantado no los pusiese en más alborotos. «Estos grandes comediantes que se llaman políticos tienen a su mandado las lágrimas cuando ven que les conviene»(2).

«Si Pizarro hubiese enviado a D. Diego de Almagro a España… hubiera acabado sus días en paz. No lo hizo así y se perdió y perdió aquel desgraciado país que siguió ardiendo en guerras civiles por espacio de trece años y solo por culpa suya(2).

Quienes fueron los jueces que condenaron a Almagro, no lo sabemos, pero en realidad todo el juicio fue una burla(9). En esta forma sangrienta y ciertamente inhumana por parte de los Pizarro se liquidó la compañía famosa de 1526.

«… y también usaron sus crueldades con los indios porque ya esta mala costumbre estaba muy usada y la sabia de coro el Pizarro y la había él usado de años atrás» (Gonzalo Fdz. de Oviedo)

La Capitulación se firmó en Toledo el 26 de julio de 1529, nombrándose a Pizarro Gobernador, Adelantado y Alguacil Mayor. Los dos últimos cargos se le adjuntaron al primero por negarse la Corona a descentrar tales oficios de Gobierno en Almagro(7).»Se ha repetido sin examen que cuándo Pizarro fue a España ocultó los servicios de Almagro y no pidió para éste la gobernación que aquel le había encargado. Es la propia Capitulación de Toledo la que desmiente tal afirmación porque en ella se menciona los servicios de Almagro y los de Pizarro y su acción conjunta. Pizarro, fiel a su palabra, pidió la gobernación para ambos pero el Rey la negó porque consideraba conveniente por entonces la unidad del mando(8).

«Almagro envía comisionados a España pidiendo que le den una gobernación independiente de la de Pizarro. El Consejo de Indias ordena que de lo descubierto al sur del río San Juan sean 270 leguas para Pizarro y a partir de estas 200 para Almagro. Esta decisión era absurda pues dividía por una línea imaginaria territorios geográfica y políticamente unidos por una identidad racial e histórica. La decisión del Consejo de Indias produjo la Guerra de las Salinas. Almagro sostenía que Cuzco quedaba fuera del dominio de Pizarro. Almagro toma el Cuzco por la fuerza. Es indiscutiblemente el agresor. La pretensión de Almagro sobre el Cuzco era temeraria y absurda(8).

Estando el Inca a 7 leguas de Cuzco, Almagro en vez de ir a estrechar al Inca y conquistarlo y tomar venganza de la sangre que sus indios tenían derramada de tanto español, puso cerco sobre los españoles de Cuzco (Carta de Pizarro al Rey, citada por Cuneo(4).

La alianza con Manco que perseguía Almagro y que Hernando trataba de estorbar, habría por resultado la ruina de los Pizarro y con ello un cambio radical en la historia del Perú»(4). «Sabedor Francisco Pizarro de la derrota de Almagro en Las Salinas «recibió muy grande alegría con saber nuevas tan buenas» y deseoso de acudir al lado de sus hermanos partió de Lima para Cuzco «publicando que lo hacía para dar la vida al Adelantado». En el puente de Abancay le llegó un mensajero de Hernando Pizarro con la nueva de la muerte que había dado al Adelantado, Don Francisco cuando vio las cartas e le dijeron lo que había pasado… estovo gran pieza los ojos bajos mirando al suelo e que mostró recibir pena porque luego vertió algunas lágrimas». Dispuesto a informarse personalmente de lo sucedido montó a caballo y ordenó seguir a Cuzco. Le salieron a recibir los regidores y vecinos saludándolo con palabras adulosas, dando por ellas a entender que había sido bien hecho haber dado la batalla al Adelantado e quitándole la vida»(7).

Así como el Marqués no quiso matar a Almagro, nunca creyó que los almagristas pudieran matarle a él». Confiaba en el Juez visitador más en el fondo le temía. Su causa era la verdadera, la justicia estaba por Nueva Castilla, pero también sabía D. Francisco que los Pizarro habían decapitado al Adelantado Almagro y que ese capricho de los Pizarro, los Pizarro lo tenían que pagar. Por eso teme al Juez, no porque se sintiera culpable de la muerte de Almagro(7).

«Almagro era un burdo personaje. Por las dádivas lo amaban los soldados, que de otra manera muchas veces los maltrataba de lengua y manos. Era mentiroso. A todos decía que si y a nadie les cumplía. Era de mala lengua que enojándose trataba muy mal a todos»(8).

«Almagro, tuvo un papel subalterno en la conquista. Era un buen comisionista. Mientras peroraba en Panamá, hacía trizas a su socio imputándole inhabilidad para dirigir la empresa. Pizarro no oculto los servicios de Almagro al Rey. Esto parece también claramente por la carta de Carlos V a Almagro, de Medina del Campo de 15 de noviembre de 1532 y por la carta de Almagro al Rey, de Pachacamac a 1 de enero de 1535. De allí arranca sin embargo el resentimiento profundo de Almagro contra su antiguo socio».

«Resentido Almagro se niega a colaborar en la empresa. Le roía la envidia. Pizarro le cede el titulo de Adelantado y la concordia se logra de nuevo. Pizarro parte para el peligro, pasa inenarrables sufrimientos, funda S. Miguel atraviesa los Andes y prende a Atahualpa, mientras Almagro discursea en las calles, discute precios de carnes y quesos y prepara por su cuenta una expedición a Puerto Viejo. Cuando sabe que su antiguo compañero ha recibido el tesoro de Atahualpa, y llegan las noticias de la fabulosa riqueza del Perú se decide a partir en auxilio de Pizarro». Durante un año marchan de acuerdo. Cierto es que Pizarro entrega a Almagro la mitad de sus ganancias. Pero no bien se ha conquistado Cuzco, Almagro envía comisionados a España pidiendo que le den una gobernación independiente de la de Pizarro. El Consejo de Indias concede a Almagro 200 leguas al sur del río San Juan(8).

«Almagro parte hacia Bolivia y Chile pero se vuelve al Perú porque lo que quería era la presa de Pizarro. Regresa y toma el Cuzco por la fuerza. Es indiscutiblemente el agresor»(8).

«Almagro es vencido en la batalla de las Salinas. Su ejecución fue un epílogo natural de la guerra. No hubo guerra civil o motín por esa época en el Perú y en el resto de América en que no fueran ajusticiados sus promotores. Pizarro no puede aparecer tampoco directamente responsable de la muerte de Almagro. Almagro no estuvo presente en ninguno de los grandes momentos de la conquista. El interés económico de la sociedad era el único que les unía. El motivo determinante de la enemistad de Almagro fue la envidia. «El máximo contraste entre ambos conquistadores se presenta a la hora definitiva: Sentenciado a muerte por Hernando, Almagro se arrodilla ante su enemigo y le suplica llorando que le perdone la vida, hasta que Hernando se ve obligado a recordarle sus deberes de hombría. Pizarro muere con la espada en la mano increpando su cobardía a sus enemigos»(8).

«En su testamente Almagro llevando a cabo un último cohecho, lega sus bienes al Rey para que la Corona ajuste las cuentas a su antiguo socio. Pizarro ordena en su testamento cerrado de 1537 que se parta «hermanablemente» sus bienes con Almagro, pagando todo lo que éste reclamare y que sus hermanos lo respeten como a un padre(8).

«Pizarro vertió lagrimas de dolor al conocer el final de Almagro(7).

«Solo en la guerra no se dejaba poner de lado. Lo dice el cerco de Lima y las campañas contra Manco. La única vez que pospuso militarmente fue en la guerra contra Almagro: pretextó hacerlo por viejo, mas lo cierto era que le repugnaba salir a combatir al mejor amigo que había tenido, por eso nombró en su lugar al fiero Hernando Pizarro(7).

Pizarro quería la guerra pero no que muriese Almagro. El propio Adelantado conocía esta intención y por ello reclamaba la presencia de su viejo compañero(7).

«Almagro sentía demasiado opresivamente la superioridad de Pizarro. Almagro seguía siendo un soldado rudo, vulgar, excitable y escaso de entendimiento y encima de esto había perdido un ojo. Pizarro en cambio había pulido su personalidad como un diamante. En las largas horas de espera en la selva había aprendido a firmar. Su cordura y su don político se imponían a todos. En los últimos años merecía bien por sus maneras, su discreción y su nobleza de porte, el título de Marqués. En todo momento dice Mendiburu, cada vez que se encontraran, así Almagro viniera dispuesto a insubordinarse y a romper, se dejara seducir por el poder magnético que Pizarro ejercía sobre él y terminara acatando su voluntad». No se puede culpar a Francisco Pizarro abusando de la sentimentalidad que siempre provocan los vencidos(8).

Pizarro arenga a sus tropas sin lisonjas. Almagro promete encomiendas. El uno incita héroes. El otro soborna mercenarios(8).

«ésto lo escribió la pluma envenenada de Gonzalo Fernández de Oviedo, después de perder un hijo en el Perú, el cual militaba por el bando de los almagristas»(7).

Es sintomático que los mismos «vencidos», los peruanos, consideren a Pizarro como el FUNDADOR DEL PERÚ. Veamos lo que dicen: «Con aquellos dolores y aquellas lágrimas que decimos que forzosamente había de traer consigo la conquista castellana, se amoldó la tierra de que fue plasmado el nuevo Perú, el Perú que ayer fue de España y hoy es nuestro Perú. Cinco millones de peruanos a la hora presente, tejen coronas de cívica hechura para la memoria de Francisco Pizarro, y en el lazo que sujeta la teoría de sus hojas -hojas de laurel y de roble- se ve grabada la frase: ¡Admiración que no muere!(4).

«Pizarro no arrastraba, conducía; pero lo hacía tan acertadamente que nadie podía negar que era el caudillo indiscutible. Este fue Francisco Pizarro, el capitán famoso «que de descubrir reinos y conquistar provincias nunca se cansó»(7).

«Es inútil y pueril escatimar admiración al conquistador en nombre de presuntos resentimientos nacionalistas. Pizarro es, a pesar de todas las negaciones, uno de los más grandes forjadores de la peruanidad. Pizarro … murió en realidad defendiendo la integridad territorial del Perú. Y para unir su recuerdo a la formación de una conciencia nueva, síntesis de lo hispano y de lo indígena… propulsó una fusión étnica de los dos pueblos. Él mismo, continuando su obra de fundador, procreó cuatro vástagos mestizos, únicos descendientes suyos que fundieron en el amor, la sangre de Extremadura y de los Incas. Consciente de su grandeza de fundador ordenó que sus restos reposasen en Lima». «Se mermaría la gloria de Pizarro y la trascendencia de su obra si se le considerara tan solo como el descubridor y el conquistador del Perú. De la expedición de Pizarro atrancaron las empresas que descubrieron todo el resto del continente sudamericano. Pizarro es por esto, no solo el fundador de Lima, de Quito y del Cuzco y de veinte ciudades más en los Andes y en la costa del Pacífico. Ha hecho más que fundar villas y que forjar una nación. Ha fundado la más armónica constelación de pueblos que enaltecen la historia de la solidaridad humana. Ha creado el milagro hispánico de la América del Sur «que aún reza a Jesucristo y aún habla en español»(8).

En Lima se conserva el mausoleo de Pizarro. Curiosamente el cadáver momificado que allí aparece tras una lámina de cristal, NO ES EL DE PIZARRO. Los estudios de Hugo Ludeña(10) han demostrado que esos restos no son los de Francisco Pizarro. Hasta en esto ha tenido mala suerte el conquistador. ¡Hasta su cadáver ha sido falseado!.

Y llegamos al final. Quiero terminar con algún ruego. En la biografía de Pizarro publicada en 1978 en Lima de la que es autor Raúl Porras Barrenechea, viene la conferencia que pronunció en Trujillo en 1940, así como otra pronunciada en Lima en 1941. Yo quisiera que esas dos conferencias se refundieran y publicaran aquí en España y que se conocieran en todos los hogares extremeños, en todos los centros de enseñanza de nuestra región y se vendieran en las librerías. Es el mejor homenaje y es la mejor reivindicación de D. Francisco Pizarro, con la autoridad incuestionable de un gran historiador, que PRECISAMENTE NACIÓ EN PERÚ.

De la inscripción que hay en el mausoleo de Pizarro en Lima voy a considerar solo dos palabras: CAPITÁN y FUNDADOR. Capitán, lo que llegó a ser por su valor, por su reciedumbre, por su entereza extremeña. Porque Pizarro dio la talla del HOMBRE que llevaba dentro, llegando a ser CAPITÁN GENERAL Y MARQUES GOBERNADOR Y FUNDADOR. Fundador de ciudades, colonizador en el más amplio y noble sentido. Y «padreador» uniendo su sangre a la sangre india. Pizarro nada menos que TODO UN HOMBRE, quedó su obra en Perú, respetada, admirada, venerada. Porque las palabras pasan, pero LAS OBRAS QUEDAN. Y allí está la obra de Pizarro: EL SELLO DE LA RAZA EXTREMEÑA. Los hombres pasan, sus obras quedan. Y a los hombres, por sus obras les conoceréis.

Valencia de Alcántara septiembre de 1979

BIBLIOGRAFÍA:

1- HISTORIA GENERAL DE LAS INDIAS Tomo II. Francisco López de Gómara Madrid. Calpe 1922.

2- VIDA DE LOS ESPAÑOLES, CELEBRES. M. J. Quintana. Madrid Calpe 1922

3- LOS CONQUISTADORES ESPAÑOLES. F. A. Kirkpatrick. Calpe Madrid 1970

4- VIDA DEL CONQUISTADOR DEL PERÚ DON FRANCISCO PIZARRO. Obras completas. Volumen III. Lima 1978. Rómulo Cúneo Vidal

5- CANTO GENERAL. Pablo Neruda. Editorial Lumen. Barcelona 1976

6-GLORIAS ESPAÑOLAS. Carlos Mendoza. Cita suplemento 6-7. nº 192. 1979

7- FRANCISCO PIZARRO EL MARQUES GOBERNADOR. José Antonio del Busto. Ediciones Rialp. Madrid 1966.

8- PIZARRO. Raúl Porras Barrenechea. Editorial Pizarro. Lima 1978.

9- HISTORIA DE LA CONQUISTA DEL PERÚ. G. H. Prescott. México 1952.

10- Informe del estudio de los restos de don Francisco Pizarro, encontrados en la cripta de la catedral de Lima. Hugo Ludeña. Publicado como apéndice en la obra Pizarro(8) de Porras Barrenechea. Lima 1978.

El dibujo con la figura de Pizarro está tomado de la obra: «EXTREMADURA» de José de Viu. Madrid 1852.