Oct 011979
 

Fray Antonio Corredor García, O. F. M.

Al igual que a Ávila, podríamos aplicar a Extremadura el dicho aquel de «tierra de cantos y de santos».

Porque, en verdad, desde Santa Eulalia de Mérida, pasando por San Pedro de Alcántara y llegando hasta San Juan Macías, canonizado no hace mucho tiempo por Su Santidad Pablo VI, Extremadura produjo siempre frutos ubérrimos de santidad.

Desde el siglo XIII y, sobre todo, desde los Reyes Católicos para acá, la geografía extremeña se vio inundada de cenobios franciscanos, pertenecientes a las provincias de los ángeles, San Gabriel y San Miguel, con un total de 1500 religiosos, repartidos entre 71 conventos, con un promedio de unos veinte frailes por cada convento.

Sin mencionar a otras órdenes religiosas que mantuvieron casas en esta tierra, como Jerónimos, Agustinos, Dominicos, Jesuitas, etc., citaremos en este trabajo solamente a los franciscanos extremeños que murieron en olor de santidad.

Al decir franciscanos, me refiero a los individuos de las tres Ordenes fundadas por San Francisco de Asís.

Y al decir extremeños, hay que tomarlo en sentido lato, pues en este vocablo quiero incluir a aquellos religiosos que, si bien no nacieron en Extremadura (los menos, desde luego), vivieron y murieron en esta tierra en olor de santidad.

En otras provincias franciscanas de España y en otras regiones del mundo, especialmente de América, hubo también franciscanos extremeños que sobresalieron por sus virtudes y podíamos citarlos aquí, siguiendo las Crónicas de los Padres Gonzaga, Moles, Trinidad, Trujillo y Andrés de Guadalupe, pero no lo hacemos porque sus causas de beatificación no han sido introducidas ni en las curias diocesanas ni en Roma.

Tal sucede, por poner un ejemplo, con el Vble. Fray Gabriel de Montehermoso, cuya biografía sintetizada publiqué, hace años, en un breve folleto. Los montehermoseños, dicho sea de paso, sí recuerdan a este su paisano y, para que su memoria no desaparezca fácilmente, le han dedicado una de las más bonitas calles del pueblo.

La principal fuente de donde hemos tomado los datos para este trabajo, es el Martirologio Franciscano, cuya fecha de edición es del 6 de enero de 1939, por lo que, desde ese año para acá, no se hace mención de ningún Siervo de Dios.

En cuanto al título de beato que aquí se aplica, sigo el criterio del citado Martirologio, o sea, qué no hay que considerarlo en sentido propio o estricto, como si esos Siervos de Dios gozaran de una aprobación canónica y eclesiástica con la que se les pudiera tributar veneración y culto públicos, sino más bien en sentido histórico y laudatorio, como lo hacían los escritores de la Orden Franciscana antes del Decreto «Caelestis Jerusalem» del Papa Urbano VIII, del 5 de julio de 1654.

Por lo tanto, llevan el título de beato aquellos Siervos de Dios fallecidos antes de 1554, y así exceden los cien años exigidos por tal disposición pontificia.

Los fallecidos después de esa fecha llevan el título de Siervo De Dios, a no ser que estén beatificados o canonizados oficialmente, como sucede con San Pedro de Alcántara.

Al indicar días, meses y años, sigo el orden del Martirologio Franciscano, aclarando que el díes natalis no es precisamente el del nacimiento para este mundo, sino el de la muerte, que es el del nacimiento para el cielo.

Son en total 71 los santos franciscanos extremeños con aureola de santidad. He aquí su relación:

Enero, 1. En Gata, en el Convento de Monteceli, Diócesis de Coria, el beato Cipriano de Villamiel, Sacerdote y Confesor, varón de eximia paciencia. Murió en 1224

Febrero, 1. En Cáceres, el beato Pedro Ferrer, de Valencia, Confesor, célebre en santidad y milagros. Murió hacia el año 1510. Era sobrino de San Vicente Ferrer y fundó el Convento de San Francisco de Cáceres, donde yace enterrado. A su sepulcro acudían los fieles atacados de fiebres malignas.

Febrero, 5. En el Convento de Santa María de los Ángeles, en Robledillo, el Siervo de Dios Francisco de Ciudad Rodrigo, Sacerdote y Confesor, que gobernó santamente la provincia de San Gabriel, y, célebre por el don de profecía, partió a la vida eterna el año 1554.

Febrero, 5. En Belvís, Diócesis de Plasencia, el Siervo de Dios Francisco de Villasbuenas, Sacerdote y Confesor, que ejerció elogiosamente el oficio de Provincial, y, practicando ayunos, oración y contemplación, dio ejemplos de maravillosa perfección. Murió en 1556.

Febrero, 5. En Barcarrota, Diócesis de Badajoz, el Siervo de Dios Juan de San Miguel, religioso no clérigo. Confesor, famoso por su amor a la pobreza y por la santidad de vida. Murió en el siglo XVI.

Febrero, 6. En Belvís, la Sierva de Dios Beatriz de la Cruz, Virgen, Abadesa de la Segunda Orden, que con gran fama de santidad emigró de esta vida el año 1591.

Febrero, 14. En Alcántara, Diócesis cauriense, el beato Francisco de la Cruz, Confesor, varón de extraordinaria abstinencia, oración y penitencia. Floreció en el siglo XVI.

Marzo, 19. En Oropesa, el Siervo de Dios Francisco de Galisteo, confesor, religioso no clérigo, el cual, procurando contrariar siempre su voluntad y afligiendo su cuerpo, exornó su oficio de Guardián con preclaros ejemplos de santidad. Murió por el año 1564.

Marzo, 23. En Madrid, el Siervo de Dios Jerónimo de Torrejoncillo Sacerdote y Confesor, insigne por su oración y por la contemplación de las cosas celestiales. Falleció en 1573.

Marzo, 27. En el Convento de San Francisco de los Majarretes, en Valencia de Alcántara, el Siervo de Dios Santiago el Italiano, religioso no clérigo, Confesor, varón de maravillosa obediencia y simplicidad. Voló a la patria hacia el año 1559.

Marzo, 29. En Plasencia, el Siervo de Dios Juan de Belvís, Confesor, religioso no clérigo, el cual fue adornado de extraordinaria simplicidad, humildad y oración, y mereció, después de la muerte, ser invocado y honrado por los fieles. Murió el año 1576.

Abril, 4. En La Lapa, Convento de San Onofre, el Siervo de Dios Alfonso del Almendral, Confesor, religioso no clérigo, célebre por el don de oración. Dejó esta vida el año 1560.

Abril, 8. En Valverde de Léganés, Diócesis de Badajoz, e1 Siervo de Dios Juan Cabrera, natural de Alcántara, Confesor, religioso no clérigo, ilustre por su linaje, pero más por su humildad, oración y caridad, y que sobresalió por el don de curar las enfermedades y de arroja los espíritus inmundos. Descansó en el Señor el año 1575.

Abril, 25. En Belvís, el Siervo de Dios Juan de Coria, Confesor, que resplandeció por su gran santidad. Murió en 1570.

Mayo, 9. En Barcarrota, el Siervo de Dios Roderico de Belvís. Confesor, que destacó por la pureza e inocencia de vida, y en plena juventud cambió la vida temporal por la eterna, falleciendo en 1539.

Mayo, 24. En Gata, en el Convento de Monteceli, se conmemora en este día a cierto religioso no clérigo, apellidado del Casar, Confesor célebre por su profunda humildad y columbina simplicidad, en cuyo funeral, según se cuenta, tocó sola la campana del Convento. Murió por el año 1540.

Mayo, 24. En Barcarrota, el Siervo de Dios Francisco Moneo, Sacerdote y Confesor, varón de extraordinaria abstinencia, oración, simplicidad y caridad, el cual, encendido en deseos de martirio, pidió ir a Marruecos para predicar a los mahometanos la fe de Cristo, y, habiendo sufrido por causa de ellos muchos padecimientos, dejado por fin libre, descansó en paz, siendo célebre por sus muchos milagros después de la muerte, que acaeció hacia el año 1540.

Mayo, 24. En el Convento de San Isidoro de, Loriana, cerca de Manzanete (Badajoz), el Siervo de Dios Francisco de Cordobilla, Confesor, de gran sutileza de ingenio, el cual, habiendo sobresalido por su humildad, candor de vida e incontaminada castidad, en plena juventud voló a los cielos, el año 1580.

Junio, 2. En Villanueva de la Serena, el Siervo de Dios Gaspar de San José, Sacerdote y Confesor, que ejerció excelentemente los oficios de Guardián, Definidor y Maestro de Novicios, y, sobresaliendo en humildad, paciencia, angélica pureza y milagros, entregó su espíritu a Dios el año 1577.

Junio, 2. En Villanueva de la Serena, el Siervo de Dios Juan de la Soledad Confesor, religioso no clérigo, que fue discípulo del bienaventurado Gaspar de San José, y resplandeció por el desprecio de las cosas del mundo, por la contemplación de las celestiales y por su caridad para con Dios y para con el prójimo. Murió en 1576.

Junio, 2. En Badajoz, el Siervo de Dios Alfonso de Tapia, Confesor, famoso por su piedad y paciencia. Murió en 1590.

Junio, 4, En Badajoz, el beato Bernardo de San Juan, Confesor, varón de eximia piedad. Murió hacia el año 1519.

Junio, 5. En Badajoz, el Siervo de Dios Diego Hernández, Sacerdote y Confesor, orador elocuentísimo, que resplandeció por su ciencia, por el propio desprecio y por la inocencia de vida. Murió en 1550.

Junio, 12. En Belvís, el Siervo de Dios Francisco de Constantina, Sacerdote y Confesor, adornado de angélica castidad, y al que hicieron famoso su piadosa devoción, la aspereza de vida, oración asidua y demás virtudes. Murió el año 1558.

Junio, 12, En Belvís, en el Convento de Santa Clara, la Sierva de Dios Juana del Bautismo o de la Cruz, Virgen de la Segunda Orden, que sobresalió por su admirable penitencia, oración extática y dones celestiales. Murió en 1590.

Junio, 23. En el Convento de Santa Marina de la Luz, en Alconchel, el Siervo de Dios Diego de Villanueva, Confesor, religioso no clérigo, célebre por su vida ejemplar. Murió hacia 1545.

Junio, 28. En Belvís, la Sierva de Dios Francisca de Belén, Virgen de la Segunda Orden, muy célebre por su abstinencia, humildad, penitencia y oración. Murió hacia el año 1600.

Julio, 14. En Belvís, la Sierva de Dios Catalina de la Magdalena, Virgen de la Segunda Orden y primera Abadesa de aquel cenobio, la cual sobresalió por su caridad, oración, silencio, don de lágrimas y divinas revelaciones. Murió el año 1601.

Julio, 20. En el Convento de San Juan Bautista, en Deleitosa, el Siervo de Dios Alfonso de Llerena, Confesor, religioso no clérigo, varón de gran perfección, el cual, abandonando las milicias del Emperador Garlos V, luchó bajo las órdenes del Rey de reyes. Cristo, en los campamentos de la seráfica pobreza, mereciendo por ello ser coronado en el cielo. Falleció en 1565.

Julio, 22.En Belvís, la Sierva de Dios Magdalena del Sepulcro, Virgen, Abadesa de la Segunda Orden, que, insigne en oración, penitencia y paciencia, sobresalió también por sus milagros y don de profecía. Murió en 1604.

Julio, 24. En Belvís, el beato Alfonso Suárez, Sacerdote y Confesor, quien, llevado del celo de las almas, marchó a Méjico con Fray Martín, de Valencia para predicar el Evangelio a aquellos pueblos infieles. Vuelto después a España, acabó su vida en paz, hacia el año 1524.

Julio, 24. En Córdoba, la Sierva de Dios, Francisca de Hervás, Virgen de la Segunda Orden, que voló de esta vida, con gran fama de santidad el año 1560.

Julio, 25. En Alburquerque, en el Convento de Madre de Dios, el beato Anastasio del Monte, Sacerdote y Confesor, eminente en virtudes. Murió hacia 1500.

Julio, 27. En Gata, en el Convento de Ntra. Señora de Monteceli del Hoyo, el Siervo de Dios Miguel de los Gatinos, Confesor, religioso no clérigo, famoso por su humildad y caridad. Murió antes del año 1587.

Julio, 31. En Belvís, la Sierva de Dios Juana de la Presentación, Virgen de la Segunda Orden, la cual, por medio del ejercicio de la humildad, penitencia y obediencia, se preparó el camino del cielo. Murió en 1600

Agosto, 13. En el Convento de San Gabriel, de Alconchel, Diócesis de Badajoz, el Siervo de Dios Pedro de Benavente, Confesor, famoso por su oración extática y por la mortificación de la carne. Falleció hacia el año 1570.

Agosto, 15. En el Convento de Santa Margarita, en Jerez de los Caballeros, el Siervo de Dios Antonio Ortiz, Sacerdote y Confesor, quien, después de ejercer laudablemente el oficio de Ministro Provincial, ardiendo en ansias de martirio, partió para América y el África, en donde, por predicar la fe, padeció escarnios, azotes y tormentos, y vuelto a España, descansó en paz hacia el año 1550.

Agosto, 17. En Zafra, los beatos Confesores Diego de San Alejo, Sacerdote, Blas y Juan de San Miguel, religiosos no clérigos, cuya memoria es bendita y que fallecieron hacia 1480.

Agosto, 18. En Brozas, Diócesis de Coria, el Siervo de Dios Antonio de, Alcántara, llamado el Pecador, Sacerdote y Confesor, insigne por su humildad y caridad. Murió en 1565.

Agosto, 22, En Castilla, el Siervo de Dios Pedro de Torrejoncillo, Confesor, varón de eximia caridad y humildad. Falleció hacia 1590.

Agosto, 28. En Belvís, territorio placentino, la Sierva de Dios Isabel de San Francisco, Virgen de la Segunda Orden, que por su austeridad y santidad de vida mereció ser recreada con divinos carismas y entrar en los gozos eternos. Murió el año 1600.

Septiembre, 7. En Gata, en el Convento de Monteceli del Hoyo, el beato Juan de Espinosa, Sacerdote y Confesor, quien, terminado su oficio de Ministro Provincial, insigne por su vida y piedad, voló al cielo. Floreció en el siglo XVI.

Septiembre, 9. En el Convento de San Onofre, en La Lapa, el Siervo de Dios Juan de Guinaldo, Confesor, religioso, no clérigo, varón de asidua oración y de gran perfección. Murió hacia el año 1560.

Septiembre, 12. En Belvís, la Sierva de Dios Ana de la Asunción, Virgen de la Segunda Orden, que sobresalió por su continua oración y por su singular devoción a Cristo paciente. Murió hacia 1600.

Septiembre, 16. En Badajoz, el siervo de Dios Antonio de León, llamado el Platero, Sacerdote y Confesor, que por la fe de Cristo padeció mucho en África, descansando, por fin, en paz hacia el año 1556.

Septiembre, 21. En Jerez de los Caballeros, el Siervo de Dios Jerónimo de Ariza, sacerdote y confesor, orador preclaro, que sobresalió por su perfección e inocencia de vida. Murió en 1575.

Septiembre, 23. En Badajoz, el beato Juan de Salvaleón, Sacerdote y confesor, que brilló por su piedad e integridad de vida. Murió hacia 1530.

Septiembre, 27. En Barcarrota, la beata Isabel López, Viuda de la Tercera Orden famosa por su liberalidad para con los pobres, piedad eximia y milagros. Murió en 1500.

Octubre, 1. En Cadalso, Diócesis de Coria, el Siervo de Dios Francisco de Oliva, Sacerdote y Confesor, que laudablemente desempeñó el oficio de Ministro Provincial y sobresalió por su gran santidad. Murió en 1567.

Octubre, 4. En Coria, en el Convento de San Francisco, el Siervo de Dios Francisco de Belvís, Sacerdote y Confesor, varón de extraordinaria virtud. Murió hacia 1567.

Octubre, 5. En el Convento de Santa María de los Ángeles, en Robledillo, el beato Pedro de Córdoba, Sacerdote y Confesor, el cual, insigne por su humildad y oración, no perdonó trabajo para procurar la salvación de sus prójimos. Murió en 1524.

Octubre, 6. En Hornachuelos, en el Convento de Santa María de los Ángeles, por él fundado, el beato Juan de la Puebla, Confesor, el cual, despreciando honores y riquezas de su casa paterna, se inflamó tanto en el fervor de espíritu y en el deseo de una vida más perfecta, que inició la reforma de los Franciscanos Recoletos, siendo nombrado primer Custodio y dando así principio a la Provincia de los Ángeles. Murió el año 1495.

Octubre, 7. En Villanueva del fresno, en el Convento de Ntra. Señora de la Esperanza, el Siervo de Dios Juan de Bodonal, Confesor, religioso no clérigo, célebre por su piedad, pobreza y paterna caridad para con los pobres y enfermos. Murió en 1556.

Octubre, 9. En el Convento de San Francisco de los Majarretes, en Valencia de Alcántara, el Siervo de Dios Antonio López, Sacerdote y Confesor, el cual, insigne en obras y palabras, descansó santamente el año 1559.

Octubre, 17. En el Convento de Madre de Dios, en Alburquerque, el Siervo de Dios Diego del Monte, Confesor, por cuyas preces fue librado de la peste dicho pueblo. Murió hacia 1540.

Octubre, 18. En Arenas (Ávila), San Pedro de Alcántara, Sacerdote y Confesor, que, adornado de excelsas virtudes y austeridad de vida, fue promotor de la más Estrecha Observancia, y, glorioso por sus milagros y don de profecía, voló a los gozos eternos, y al cual Clemente IX, Pontífice Máximo,, inscribió en el catálogo de los Santos. Murió en 1562.

Octubre, 23. En Belvís, el Siervo de Dios, Diego de Zafra, Sacerdote y Confesor, ilustre por su santidad. Murió en 1578.

Noviembre, 5. En Alconchel, Diócesis de Badajoz, en el Convento de Ntra. Señora de la Luz, el Siervo de Dios Diego Millán, natural de Barcarrota. Sacerdote y Confesor, que desempeñó muchas veces el oficio de Guardián y sobresalió por su oración, penitencia y grandes milagros. Murió es 1594.

Noviembre, 9. La Sierva de Dios Maldonada, Viuda de la Tercera Orden, ilustre por su vida y linaje, que, dotada de espíritu profético y de buenas obras, se durmió en el Señor hacia el año 1535.

Noviembre, I7. En Jerez de los Caballeros, la Sierva de Dios María de Jesús, Virgen de la Tercera Orden, célebre por su oración y penitencia y su maternal misericordia para con los pobres y enfermos. Murió en 1549.

Noviembre, 20. En Cáceres, en el Convento de San Francisco, el Siervo de Dios Juan de Torres, Confesor, ilustre por su linaje y sus virtudes. Murió hacia 1560.

Noviembre, 22. En Robledillo, en el Convento Sanctispiritus de Valderrago, el beato Juan de Puenteviejo, Sacerdote y Confesor, que sobresalió por su amor a la Eucaristía y a la Santísima Virgen, y, célebre por su disciplina regular, celo de las almas y don de lágrimas, consiguió el premio eterno el año 1524.

Diciembre, 3. En Salvatierra de los Barros, en el Convento Santa María de Jesús, el beato Miguel de los Ángeles o de Córdoba, Sacerdote y Confesor principal fundador de la Provincia de San Gabriel de los Descalzos, el cual celosísimo de su estado, llevando una vida santísima, mientras oraba entregó felizmente su alma al Señor. Año de 1533.

Diciembre, 11. En Belegra, Italia, el beato Juan de Guadalupe, Sacerdote y Confesor, que fue el promotor de los Franciscanos Descalzos y fundador de la Provincia de San Gabriel, y el cual, destacando por sus admirables virtudes y gran fervor de espíritu, descansó santamente el año 1505.

Diciembre, 16. En Alconchel, el Siervo de Dios Alfonso de Manzaneda, Confesor, insigne por su gran caridad hacia el prójimo, paciencia y fervor de espíritu. Murió el año 1569.

Diciembre, 25 En Badajoz, el Siervo de Dios Martín de Nombela, Sacerdote y Confesor, que, dado a la abstinencia, penitencia y oración, sobresalió también por sus milagros. Murió hacia 1570.

Diciembre, 29. En Jarandilla, en el Convento de Santo Domingo, fundado por Fray Juan de Guadalupe, el Siervo de Dios Alfonso de Herrera o de las Ánimas, Sacerdote y Confesor, insigne por el don de oración y lágrimas y por la devoción a las almas del Purgatorio. Murió en 1575.

Diciembre, 31. En Alconchel, el Siervo de Dios Anastasio el Italiano, Sacerdote y Confesor, famoso por su oración extática y por su poder contra los demonios. Murió en 1570.

Como se ve por el precedente elenco de almas santas, la bendición de San Francisco cayó ubérrima sobre estas tierras extremeñas.

Las diócesis de Badajoz, Coria y Plasencia, bien pueden ufanarse no sólo de haber entregado a América celosísimos apóstoles y aguerridos conquistadores, sino también de haber engendrado en esta tierra una pléyade de almas que, con sus ejemplos y vida de santidad, alentaron desde aquí las avanzadas del Evangelio y dieron lustre y brillo a nuestra gloriosa Extremadura.

Solamente bajo este aspecto de la santidad, sería la Orden Seráfica digna de todo encomio (no hablemos ahora de su ciencia, arte y cultura). ¡Qué de gracias del Cielo no habrán alcanzado estas almas selectas para aquellos con quienes convivieron y para los pueblos en que habitaban!

Que el ejemplo de estos ilustres paisanos anime a los extremeños de hoy a rememorar los antiguos tiempos y a lanzarse a cosas mayores.

Ellos nos mostrarán el camino.

Fray Antonio Corredor García
O. F. M.