Oct 011979
 

Adelaido Cárcel Ramos.

Con el nombre de obispos extremeños no me refiero precisamente a los prelados que han regido las tres diócesis de Extremadura en los dos siglos últimos, sino a todos los obispos españoles que han nacido durante ese tiempo en tierra extremeña o que estuvieron vinculados a sus diócesis por los cargos desempeñados, estudios cursadas o lugares de residencia.

DIÓCESIS DE BADAJOZ

D. MATEO DELGADO MORENO, obispo de Badajoz.

Nació en Oliva de la Frontera (Badajoz) el 15 de febrero

de 1756. Siendo Chantre mayor de la catedral de Lérida y Penitenciario de la Real Capilla, fue promovido a la abadía de San Ildefonso con el título de obispo de Sebaste, y consagrado en la Real Iglesia de San Isidro de Madrid el 1 de febrero de 1801. Dos años después era trasladado a la sede episcopal de Badajoz, que rigió durante cuarenta años, donde falleció el año 1842, de edad muy avanzada.

No asistió al juramento de fidelidad a Isabel II por su ancianidad, ya que llegó a ser el de más edad del episcopado español, y aunque residió normalmente en la diócesis, las nuevas autoridades civiles le impidieron gobernar por haber protestado contra las novedades eclesiásticas introducidas, los que le desterraron a su pueblo. El obispado quedó en manos de gobernadores adictos a la reina, y al fallecer el obispo legítimo, uno de éstos, Pedro Gragera Ros, fue nombrado sucesor y gobernó como intruso, pero el 6 de abril de 1845 fue encargado de administrar la diócesis el arzobispo de Santiago y en 1847 era preconizado como nuevo obispo el canónigo penitenciario de León, Don Francisco Javier Rodríguez Obregón, que la rigió hasta su muerte en 1853[1].

D. JOSÉ CASQUETE DEL PRADO BOOTELLO. Obispo de San Marcos de León.

Nació en Fuente de Cantos (Badajoz), priorato de San Marcos de León, el 10 de junio de 1756. Profesó como caballero freire de la Orden de Santiago, pasando al colegio del Rey, que ésta tenía en Salamanca, donde se doctoró en Cánones, teniendo a su cargo algunas encomiendas y un canonicato en San Marcos.

Por Bula de 9 de mayo de 1797 se declararon perpetuos los prioratos de Uclés y San Marcos de León, con obispas in partibus, siendo nombrado el doctor Casquete del Prado para Obispo Prior de San Marcos de León, con el título de Cisamo. Fue consagrado en la iglesia de las Comendadoras de Madrid el 25 de marzo de 1798. Más adelante fue diputado en las Cortes de Cádiz y falleció en Llerena el 2 de febrero de 1838[2].

FRAY HIPÓLITO SÁNCHEZ RANGEL, obispo de Lugo.

Nació en Santos de Llerena (Badajoz), el 2 de diciembre de 1761. Ingresó en los franciscanos de Sevilla, en 1782; enseñó Filosofía en varios conventos de su orden y en 1796 pasó a Cuba como reformador de la provincia de Santa Elena de Florida, pero regresó a España por desavenencias con el provincial. En 1802 marchó de nuevo a las Antillas para reformar la provincia de La Habana. El 26 de junio de 1805 fue preconizado obispo de la nueva diócesis de Maynas (Perú) y consagrado en Quito por el obispo de aquella diócesis Cuero Caicedo, el 22 de diciembre de 1807.

Las revueltas en los territorios sudamericanos y su actitud en defensa de Fernando VII le crearan una posición incómoda, por lo que regresó a España en 1822 y dos años después era nombrado administrador apostólico de Cartagena pero fue depuesto por su obispo Posada, y en 1825 era promovido a la sede episcopal de Lugo, con lo que le premió Fernando VII su fidelidad a la Corona. Su conducta durante la regencia cristina causaron desorientación en la diócesis de Lugo, pues el obispo aceptó cargos políticos, como prócer del reino y miembro de la junta eclesiástica para la reforma del clero secular y regular en 1834, planes que nunca aprobó la Santa Sede. Murío en Lugo en 1839[3].

FRAY DIEGO DE MELO Y PORTUGAL, obispo de Osma y Jaén.

Nació en la ciudad de Badajoz, ingresando en los padres agustinos, donde desempeñó diversos cargos hasta su nombramiento como obispo de Osma, de cuyo cargo tomó posesión el 28 de noviembre de 1794, y a los dos años era trasladado al obispado de Jaén, donde murió en 1816[4].

D. GABRIEL ALVAREZ DE FARIA, obispo de Badajoz.

Era tío carnal de Godoy, el Príncipe de la Paz, y había nacido también en la ciudad de Badajoz, de cuya diócesis fue nombrado obispo en 1790, donde estuvo hasta su muerte en 1802. Está enterrado en la capilla de San Pedro de Alcántara de la catedral[5].

D. JUAN GARCÍA BENITO, obispo de Tuy.

Nació en Torre de Santa María (Cáceres), diócesis de Badajoz. Fue nombrado obispo de Tuy en 1798, que rigió hasta 1825. Propuesto durante el trienio liberal para arzobispo de Santiago, a la muerte del doctor Rafael de Muzquiz, tuvo que renunciar a la sede compostelana, dada la represión política que hubo al reforzar Fernando VII en 1823 la tendencia absolutista del cuadro episcopal, viniendo entonces a Santiago el obispo de Lérida, Simón Antonio de Rentería, y dos años después fallecía el obispo Benito.[6]

D. ANTONIO MARÍA SÁNCHEZ-CID CARRASCAL, obispo de Coria.

Nació en Fregenal de la Sierra (Badajoz), el 15 de enero de 1799. Estudió en Sevilla, al lado de su tío abad de la colegiata del Salvador. Cursó la carrera de Leyes y después fue ordenado de presbítero en 1812, entrando seguidamente en el Oratorio de San Felipe Neri, del que salió en 1835 al suprimir las comunidades religiosas, pero pudo volver muchos años después.

Escribió «Epitome Histórico de la Gran Villa de Fregenal, provincia de Andalucía Baja». Fue examinador sinodal de las diócesis de Sevilla y Badajoz y maestro de Don Juan Bravo Murillo, que siendo presidente del consejo de ministros lo presentó para el obispado de Coria en 1852 y fue consagrado en las Salesas de Madrid el 5 de diciembre, por el nuncio Brunelli, asistido por el abad de San Ildefonso, obispo de Lezo y el de Avila, fray Gregorio Sánchez.

El acontecimiento más importante de su pontificado fue la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, que fue celebrado con gran solemnidad en la catedral. Publicó varias pastorales, y habiendo marchado a Sevilla para pasar una temporada en su Oratorio, allí le sorprendió la muerte el 14 de febrero de 1858. Fue enterradas en la iglesia del citado Oratorio, pero diez años después, con motivo del derribo de la misma, sus restos fueran trasladados a le bóveda principal de la iglesia de San Pedro de Sevilla[7].

D. FERNANDO RAMÍREZ VÁZQUEZ, obispo de Badajoz.

Nació en Salvatierra de los Barros (Badajoz) el 6 de diciembre de 1807. A los doce años ingresaba en el seminario de San Atón de Badajoz, donde fue presbítero el 16 de junio de 1832. Dedicado al ministerio parroquial, fue vicario en la iglesia de la Concepción de Badajoz, y en 1840 cura de la Magdalena de Olivenza, parroquia que obtuvo y de la que fue arcipreste en el concurso celebrado en 1847. Posteriormente se licenció en Teología en Sevilla y en 1853 era elegido canónigo lectoral de Badajoz y profesor del Seminario, tras brillantes oposiciones.

Doce años después, el papa Pio IX lo nombraba obispo de Badajoz. Y el 13 de febrero de 1866 era consagrado en la catedral de Zaragoza por el arzobispo García Gil, antiguo obispo de Badajoz, asistido por el que también lo fue y ahora regía la diócesis de Barcelona, Don Pantaleón Montserrat, y el de Tarazona, Marrodán Rubio.

Su pontificado fue largo, pues gobernó la diócesis veintitrés años y tuvo que afrontar momentos difíciles con la revolución del 68 y la Primera República. Asistió al Concilio Vaticano I, donde tuvo destacadas intervenciones. Iluminó a sus diocesanos con frecuentes cartas pastorales, pero el acontecimiento mayor de su pontificado fue la incorporación a la diócesis de los Prioratos de Llerena y Magacela, que pertenecía a las órdenes militares, concentradas ahora en la nueva diócesis de Ciudad Real, por la Bula «Quo gravius», que transformó profundamente la fisonomía de la diócesis y cuya aplicación ocasionó al prelado serios disgustos, pues tuvo que apelar a soluciones extremas para evitar el peligro del cisma que se avecinaba. Empleó grandes sumas para ampliar y mejorar el seminario mayor y construyó el menor en Villanueva de la Serena. Falleció en Badajoz el 14 de noviembre de 1890[8].

D. RAMIRO FERNANDEZ VALBUENA, obispo auxiliar de Santiago.

Nació en Huelde (León), el 11 de marzo de 1847. Estudió en el seminario diocesano, donde fue presbítero en junio de 1873, siendo nombrado profesor del mismo. Licenciado en Teología por el seminario central de Sevilla, fue muy joven Lectoral de Badajoz, y en 1885 obtuvo en el seminario central de Valencia el Doctorado en Teología y la licencia en Derecho Canónico en una sola convocatoria. Años después ganaba la Penitenciaria de Toledo, donde fue nombrado también rector del seminario de San Ildefonso, asistente al solio pontificio y prelado doméstico de su santidad.

El cardenal Herrera de la Iglesia, que había sido Deán de la catedral de León, conoció las grandes dotes del joven Fernández Valbuena, por lo que el 7 de junio de 1911 lo nombró su obispo auxiliar en Santiago, como titular de Escilio, así como Provisor y Vicario General del arzobispado, donde pasó toda su vida episcopal, ya que murió el 3 de marzo de 1922, meses antes de la muerte del citado cardenal, ocurrida el 6 de diciembre de aquel año[9].

D. FÉLIX SOTO Y MANCERA, obispo de Badajoz.

Nació en Zafra (Badajoz) el 28 de febrero de 1849. Estudió en el seminario conciliar de San Julián de Cuenca, donde fue ordenado de presbítero en 1875 y profesor de Latín. Pasó después a Gibraltar, donde regía un colegio católico, del que él había sido alumno, y habiéndose doctorado en Derecho Canónico, fue nombrado fiscal del tribunal eclesiástico de Cádiz, donde poco después obtuvo la canonjía Doctoral. Sus dotes de canonista le valieron ser nombrado auditor del Tribunal de la Rota y el 14 de noviembre de 1904 era promovido al obispado de Badajoz, donde sucedió al dominico P. Hevia Campomanes, que tuvo un pontificado muy breve. Gobernó la diócesis hasta su muerte el 31 de enero de 1910, siendo muy querido de sus diocesanos, pues gozaba de fama como hombre de gran ciencia y virtud[10].

D. ANTONIO SENSO LAZARO, obispo de Astorga.

Nació en Montánchez (Cáceres), diócesis de Badajoz, el 12 de febrero de 1868. Estudió en el seminario de Badajoz, donde fue presbítero en 1891, licenciándose en Teología por el seminario central de Toledo y en Derecho Civil por la Universidad Central de Madrid. Fue muy joven canónigo por oposición de Badajoz, así como profesor de Dogma y Griego. Obtuvo en 1896 otra canonjía en la catedral de Madrid, donde se le confiaron la cátedra de Griego y Hebreo en el seminario, del que fue nombrado rector. Preconizado obispo de Astorga el 18 de junio de 1913, fue consagrado en la catedral de Madrid el 23 de septiembre. Falleció en Astorga el 21 de agosto de 1941 y estaba en posesión de la gran cruz civil de Alfonso XII y de la cruz blanca del mérito militar[11].

P. FRANCISCO LUNA PACHÓN, vicario apostólico de Beni (Bolivia).

Nació en los Santos de Maimona (Badajoz), el 31 de julio de 1871. Tomó el hábito franciscano en el convento de Loreto en 1898, y una vez ordenado de presbítero en 1905 era destinado a La Paz (Bolivia) y fue misionero de Beni.

En 1919 fue prefecto de misiones y en 1926 era nombrado guardián de la Recoleta de la Paz, siendo preconizado el 10 de junio de este mismo año para el vicariato apostólico de Beni como obispo titular de Titópolis. Fue consagrado al 28 de septiembre en la citada iglesia Recoleta, que los padres franciscanos tienen en La Paz, donde murió en 1953[12].

D. ENRIQUE DELGADO GÓMEZ, obispo de Almería y arzobispo de Pamplona.

Nació en Valverde de Llerena (Badajoz), el 17 de julio de 1888. Estudió en el seminario diocesano, marchando a Roma, donde se doctoró en Filosofía, Teología y Derecho Canónico, siendo ordenado de presbítero en 1812. Ha sido profesor y rector del seminario de Badajoz, canónigo por oposición y Deán de la catedral, vicario general del obispado y administrador del herario diocesano. El 10 de junio de 1943 fue nombrado obispo de Almería, siendo consagrado en la catedral de Badajoz el 3 de octubre, por el nuncio Cicognani, auxiliado por los obispo de Badajoz y Evora.

El 26 de octubre de 1946 era trasladado al obispado de Pamplona, donde fue su primer arzobispo al ser elevada a metropolitana esta sede el 11 de agosto de 1956. Sus primeras pastorales versaron sobre el Día del Seminario, la Asamblea Sacerdotal Diocesana, la Niñez desvalida y la Parroquia. Dimitió el 22 de julio 1968, quedando con el título de la sede de Biteto, residiendo en Pamplona, donde falleció el 16 de enero de 1978[13].

D. MANUEL FERNANDEZ CONDE Y GARCÍA DEL REBOLLAR, obispo de Córdoba.

Nació en Puertollano (Ciudad Real), el 8 de septiembre de 1909, Estudió en el seminario de Badajoz, donde residía su padre, que era maestro nacional. En 1934 marchó a Roma, donde se doctoró en Derecho Canónico y Filosofía, después de licenciarse en Teología. Más tarde ingresó en la academia de nobles eclesiásticos y estudió la carrera diplomática, quedando como oficial de la Secretaría de Estado con el título de monseñor. El 2 de febrero de 1958 era preconizado obispo de Córdoba, siendo consagrado en Roma el 8 de marzo. Entre sus actividades destacaba la formación de los sacerdotes, pues había publicado un interesante trabajo sobre los seminarios tridentinos, siendo nombrado en la Conferencia Episcopal Española Presidente de la Comisión de Seminarios, que desempeñó hasta su repentina muerte el 3 de enero de 1970[14].

DIÓCESIS DE CORIA

D. PEDRO LUIS BLANCO, obispo de León.

Nació en Valverde del Fresno (Cáceres), diócesis de Coria. Fue rector de la Universidad de Salamanca y obispo de León, de 1800 a 1811. Durante la invasión francesa, el obispo Blanco mostró una adhesión pública y explícita a los franceses en numerosas ocasiones, que suscitó tremendas protestas de los compatriotas, según una carta acusatoria contra el obispo, que dirigió Cristóbal Rubio a la central de León el 10 de septiembre de 1809[15].

D. ANTONIO RAFAEL DOMÍNGUEZ DE VALDECAÑAS, obispo de Guadix.

Nació en LUCENA (Córdoba), el 23 de julio de 1790. Estudió en los seminarios de Guadix y Granada. Fue canónigo de Sevilla y Chantre de Coria hasta que fue nombrado obispo de Guadix el 25 de septiembre de 1857. Fue consagrado en la capilla del Palacio Real de Madrid el 6 de diciembre. Era prelado doméstico de su Santidad, asistente al solio pontificio, predicador de S.M., caballero de las órdenes de Carlos III e Isabel la Católica, patricio romano y académico de los quírites. Falleció en Guadix en 1865[16].

P. ISIDORO CLEMENTE, O.P., vicario apostólico de Amoy (China).

Nació en Montehermoso (Cáceres), diócesis de Coria, el 4 de junio de 1851. Ingresó en el convento dominico de Ocaña en 1878, donde estudió Filosofía, pasando al de Ávila en 1870 para cursar la Teología, siendo ordenado de presbítero en 1872. Fue destinada a las misiones de Formosa y en 1894 era nombrado vicario provincial. Promovido al episcopado en 1899 con el título de Angila, fue consagrado el 11 de marzo de 1900, quedando al frente del vicariato apostólico de Amoy, en China, donde murió el 10 de agosto de 1915[17].

D. FELICIANO ROCHA PIZARRO, obispo de Plasencia.

Nació en Hinojal (Cáceres), diócesis de Coria, el 2 de febrero de 1870. Estudió en el seminario diocesano. Se licenció en Derecho Canónico por el de Toledo en 1896 y dos años más tarde en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue secretario de estudios y profesor de Filosofía y Teología en el seminario de Coria, párroco de Valencia de Alcántara y de Santiago de Cáceres, hasta 1920, en que el obispo Segura lo nombró provisor y vicario general. En 1922 obtenía la canonjía Doctoral y en 1928 era nombrado Deán y confirmado como vicario por el nuevo obispo Moreno Barrio.

El 9 de noviembre de 1928 era nombrado obispo titular de Aretusa y auxiliar del cardenal Segura en Toledo, siendo consagrado en la catedral primada el 11 de marzo de 1929 por el nuncio Tedeschini.

Al ser expulsado el cardenal Segura, en 1931, por la República, quedó como administrador apostólico de la diócesis durante tres años en aquellos momentos difíciles por los que atravesaba la iglesia española. Y en 1934 era nombrado obispo de Plasencia, donde falleció el 16 de agosto de 1945[18].

DIÓCESIS DE PLASENCIA

P. JOAQUÍN ENCABO DE LA VIRGEN DE SOPETRAN, obispo de Cebú (Filipinas).

Nació en Jarandilla de la Vera (Cáceres), diócesis de Plasencia. Ingresó en la orden de ermitaños de San Agustín y fue nombrado el 20 de agosto de 1804 obispo de Cebú en Filipinas, donde falleció el 8 de noviembre de 1818. Había sucedido en esa diócesis al valenciano padre Francisco Genovés Amorós, dominico[19].

P. PEDRO GARCÍA DE PANES, obispo de Asunción (Paraguay).

Nació también en Jarandilla de la Vera, en 1768. Ingresó en los franciscanos observantes, siendo lector de Filosofía y Teología en varios conventos de su orden. El 23 de marzo de 1807 era nombrado obispo de Asunción (Paraguay) y falleció el 13 de marzo de 1838[20].

P. MIGUEL SÁNCHEZ CERRUDO, obispo de Santa Marta (Colombia).

Nació en Béjar, provincia de Salamanca y diócesis de Plasencia, en 1757. Fue provincial de los franciscanos hasta el 20 de agosto de 1804, en que fue nombrado obispo de Santa Marta en Colombia, a cuya diócesis no pudo llegar hasta 1808, debido a la guerra con los ingleses, y murió el 4 de agosto de 1810[21].

P. RODRIGO ANTONIO DE ORELLANA, obispo de Tucumán (Argentina).

Nació en Medellín (Badajoz), diócesis de Plasencia. Era fraile premonstratense y el 9 de septiembre de 1805 fue nombrado obispo de Tucumán, de donde fue trasladado a Ávila el 21 de diciembre de 1818, diócesis que rigió hasta su muerte el 29 de junio de 1822[22].

D. GREGORIO MARÍA LÓPEZ ZARAGOZA, obispo de Plasencia.

Nació en Villacañas (Toledo), en cuyo seminario estudió y fue presbítero en 1804. Desempeñó en Plasencia los cargos de provisor y vicario general con el obispo Conde y Corral, al que sucedió en el gobierno de esta diócesis el 2 de diciembre de 1853, siendo su obispo hasta su muerte en 1869[23].

D. JUAN MARIA VALERO NACARINO, obispo de Tuy y Cuenca.

Nació en Plasencia en 1835. Estudió en el seminario de Plasencia y Toledo obteniendo el doctorado en Teología y la licencia en Derecho Canónico. Era profesor del seminario diocesano cuando en 1862 obtenía la canonjía Lectoral de Cuenca, con gran brillantez y en 1865 era nombrado rector del seminario, donde desempeñaba la cátedra de Sagrada Escritura. En 1876 era nombrado obispo de Tuy y seis años después era trasladado a su amada diócesis de Cuenca, donde tan gratos recuerdos había dejado, la que rigió hasta su muerte en 16 de noviembre de 1890[24].

D. VICENTE SÁNCHEZ DE CASTRO, obispo de Santander.

Nació en Peromingo (Salamanca), diócesis de Plasencia, en 1841. Estudió en los seminarios de Plasencia y Salamanca, donde se doctoró en Teología y más tarde obtuvo la canonjía Lectoral de León, de cuyo seminario fue profesor de Sagrada Escritura y en cuya materia estaba considerado como una autoridad. En 1884 fue nombrado obispo de Santander, destacando por sus luminosas pastorales llenas de erudición escriturística. Falleció en 1920[25].

D. BERNARDO CONDE Y CORRAL, obispo de Plasencia y Zamora.

Nació en Leiva (Logroño), diócesis de Calahorra, en 1811. Fue premonstratense, profesor del seminario de Ciudad Rodrigo, provisor de la diócesis de Plasencia y Deán de Lugo. El 21 de diciembre de 1857, nombrado obispo de Plasencia y trasladado a Zamora el 3 de marzo de 1863, donde falleció el 31 de marzo de 1880[26].

D. FRANCISCO DE SALES CRESPO BAUTISTA, obispo de Mondoñedo.

Nació en Toledo el 20 de enero de 1812. Estudió en su seminario, donde fue presbítero en 1836, siendo nombrado después profesor del seminario fiscal eclesiástico de Plasencia y canónigo penitenciario de Toledo. El 23 de diciembre de 1862 el cardenal Alameda lo proponía para su obispo auxiliar en Toledo, quien lo consagró con el título de Archis el 30 de marzo de 1863 en la iglesia de las Salesas de Madrid, y el 5 de julio de 1875, a la muerte del cardenal, era nombrado obispo de Mondoñedo, donde falleció el 16 de febrero de 1877[27].

D. FELIPE FERNANDEZ GARCÍA, obispo de Avila.

Nació en San Pedro de Trones (León), diócesis de Astorga, en 1935. Es presbítero desde 1957 y ha desempeñado el cargo de vicario episcopal en la diócesis de Plasencia hasta su nombramiento como obispo de Ávila el 22 de octubre de 1976[28].

FRAY GREGORIO SÁNCHEZ RUBIO, obispo de Osma y Ávila.

También era de origen extremeño, aunque pertenecía a la diócesis de Toledo, el P. Sánchez Rubio, nacido en Alía (Cáceres) el 9 de septiembre de 1778. Ingresó en los Jerónimos de El Escorial en 1797. Fue presbítero en 1804, profesor de Filosofía, Griego y Hebreo, así como bibliotecario del Monasterio, donde siguió después de exclaustrado. El 7 de diciembre de 1847 es nombrado obispo de Osma y consagrado en las Salesas de Madrid por el nuncio Brunelli, asistido por los obispos Posada, patriarca de las Indias, y Tarancón Morón, obispo de Córdoba. El 27 de septiembre da 1852 era trasladado al obispado de Ávila, cerca de El Escorial, donde tantos años había sido bibliotecario, pero rigió la diócesis poco tiempo, pues falleció el 17 de febrero de 1854[29].



NOTAS:

[1] C. R. FORT. «De los obispos españoles titulares, pag. 259. y V. CARCEL ORTI, «Política Eclesial de Gobiernos liberales. p. 457.

[2] C. R. FORT. «De los obispos Españoles titulares. pag. 81-82.

[3] DICCIONARIO DE HISTORIA ECIESIASTICA DE ESPAÑA. IV. 2171 y 2172. V. Cárcel, id. «Política Eclesial». pag.473

[4] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico, 1933. Apéndice. Episcopologio de la Diócesis de Osma». pag. 177.

[5] id. id. 1928, «Episcopologio de la diócesis de Badajoz, p.94.

[6] M. REVUELTA G.»La Iglesia en la España Contemporánea», V.p.99.

[7] M. A. ORTI BELMONTE. «Episcopologio Cauriense» pag.l67-169.

[8] P. RUBIO MERINO. «El Seminario de San Atón de Badajoz», p.284-86

[9] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1923. Obituario Pontifical» pag.285.

[10] id. id. «Anuario Eclesiástico de 1918», pag.302.

[11] P.RUBIO MERINO. «El Seminario de San Atón de Badajoz». pag.287-288.

[12] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1928». pag.595.

[13] ANUARIO RELIGIOSO ESPAÑOL.1947. Diócesis de Pamplona. Pag.424 y 425.

[14] CATALOGO DE ALUMNOS DEL P.COLEGIO ESPAÑOL DE S. JOSE DE ROMA. 1954. pag.62.

[15] HISTORIA DE LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA. V.»Manuel Revuelta González», pag.29.

[16] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1930. pag. 217. Obispos de Guadix y Baza.

[17] id. id. de 1918, pag.302. Obispos españoles fallecidos en 1915.

[18] id. id. de 1930. pag.445 y 446.

[19] Diccionario DE HISTORIA ECLESIÁSTICA DE ESPAÑA.II. pag.932, Episcopologio de la diócesis de Cebú.

[20] id. id. id. III. pag.1181. Episcopologio de la Mde. Asunción.

[21] id. id. id. I. pag. 466, Episcopologio de la diócesis de Santa Marta, pag.466.

[22] DICCIONARIO DE HISTORIA ECLESIÁSTICA DE ESPAÑA, I. Argentina diócesis de Tucumán, Episcopologio pag.88, y diócesis de Ávila, Episcopologio, pag.161.

[23] id. id. III, Diócesis de Plasencia. Episcopologio. p.l989.

[24] ADELAIDO CÁRCEL RAMOS, «Obispos extremeños en Cuenca». pag.4-5, en Coloquios H. de Extremadura, de 1978.

[25] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1918» Diócesis de Santander, pag.199.

[26] DICCIONARIO DE HISTORIA ECLESIÁSTICA. III, Diócesis de Plasencia, pag.1989. y IV, Diócesis de Zamora, pag.2800, Episcopologio.

[27] C.R.FORT, «Obispos Españoles titulares. Pag.48, Obispo de Archis y Mondoñedo.

[28] ANUARIO PONDIFICIO de 1977. pag.54, Diócesis de Ávila.

[29] ANUARIO ECLESIÁSTICO «Subirana», de 1933. pag.178, del obispado de Osma, y Francisco Fernández Serrano «Obispos Hispánicos de la Orden de San Jerónimo. pag.205-217,(Separata de «Studia Hieronymiana».

Con el nombre de obispos extremeños no me refiero precisamente a los prelados que han regido las tres diócesis de Extremadura en los dos siglos últimos, sino a todos los obispos españoles que han nacido durante ese tiempo en tierra extremeña o que estuvieron vinculados a sus diócesis por los cargos desempeñados, estudios cursadas o lugares de residencia.

DIÓCESIS DE BADAJOZ

D. MATEO DELGADO MORENO, obispo de Badajoz.

Nació en Oliva de la Frontera (Badajoz) el 15 de febrero

de 1756. Siendo Chantre mayor de la catedral de Lérida y Penitenciario de la Real Capilla, fue promovido a la abadía de San Ildefonso con el título de obispo de Sebaste, y consagrado en la Real Iglesia de San Isidro de Madrid el 1 de febrero de 1801. Dos años después era trasladado a la sede episcopal de Badajoz, que rigió durante cuarenta años, donde falleció el año 1842, de edad muy avanzada.

No asistió al juramento de fidelidad a Isabel II por su ancianidad, ya que llegó a ser el de más edad del episcopado español, y aunque residió normalmente en la diócesis, las nuevas autoridades civiles le impidieron gobernar por haber protestado contra las novedades eclesiásticas introducidas, los que le desterraron a su pueblo. El obispado quedó en manos de gobernadores adictos a la reina, y al fallecer el obispo legítimo, uno de éstos, Pedro Gragera Ros, fue nombrado sucesor y gobernó como intruso, pero el 6 de abril de 1845 fue encargado de administrar la diócesis el arzobispo de Santiago y en 1847 era preconizado como nuevo obispo el canónigo penitenciario de León, Don Francisco Javier Rodríguez Obregón, que la rigió hasta su muerte en 1853[1].

D. JOSÉ CASQUETE DEL PRADO BOOTELLO. Obispo de San Marcos de León.

Nació en Fuente de Cantos (Badajoz), priorato de San Marcos de León, el 10 de junio de 1756. Profesó como caballero freire de la Orden de Santiago, pasando al colegio del Rey, que ésta tenía en Salamanca, donde se doctoró en Cánones, teniendo a su cargo algunas encomiendas y un canonicato en San Marcos.

Por Bula de 9 de mayo de 1797 se declararon perpetuos los prioratos de Uclés y San Marcos de León, con obispas in partibus, siendo nombrado el doctor Casquete del Prado para Obispo Prior de San Marcos de León, con el título de Cisamo. Fue consagrado en la iglesia de las Comendadoras de Madrid el 25 de marzo de 1798. Más adelante fue diputado en las Cortes de Cádiz y falleció en Llerena el 2 de febrero de 1838[2].

FRAY HIPÓLITO SÁNCHEZ RANGEL, obispo de Lugo.

Nació en Santos de Llerena (Badajoz), el 2 de diciembre de 1761. Ingresó en los franciscanos de Sevilla, en 1782; enseñó Filosofía en varios conventos de su orden y en 1796 pasó a Cuba como reformador de la provincia de Santa Elena de Florida, pero regresó a España por desavenencias con el provincial. En 1802 marchó de nuevo a las Antillas para reformar la provincia de La Habana. El 26 de junio de 1805 fue preconizado obispo de la nueva diócesis de Maynas (Perú) y consagrado en Quito por el obispo de aquella diócesis Cuero Caicedo, el 22 de diciembre de 1807.

Las revueltas en los territorios sudamericanos y su actitud en defensa de Fernando VII le crearan una posición incómoda, por lo que regresó a España en 1822 y dos años después era nombrado administrador apostólico de Cartagena pero fue depuesto por su obispo Posada, y en 1825 era promovido a la sede episcopal de Lugo, con lo que le premió Fernando VII su fidelidad a la Corona. Su conducta durante la regencia cristina causaron desorientación en la diócesis de Lugo, pues el obispo aceptó cargos políticos, como prócer del reino y miembro de la junta eclesiástica para la reforma del clero secular y regular en 1834, planes que nunca aprobó la Santa Sede. Murío en Lugo en 1839[3].

FRAY DIEGO DE MELO Y PORTUGAL, obispo de Osma y Jaén.

Nació en la ciudad de Badajoz, ingresando en los padres agustinos, donde desempeñó diversos cargos hasta su nombramiento como obispo de Osma, de cuyo cargo tomó posesión el 28 de noviembre de 1794, y a los dos años era trasladado al obispado de Jaén, donde murió en 1816[4].

D. GABRIEL ALVAREZ DE FARIA, obispo de Badajoz.

Era tío carnal de Godoy, el Príncipe de la Paz, y había nacido también en la ciudad de Badajoz, de cuya diócesis fue nombrado obispo en 1790, donde estuvo hasta su muerte en 1802. Está enterrado en la capilla de San Pedro de Alcántara de la catedral[5].

D. JUAN GARCÍA BENITO, obispo de Tuy.

Nació en Torre de Santa María (Cáceres), diócesis de Badajoz. Fue nombrado obispo de Tuy en 1798, que rigió hasta 1825. Propuesto durante el trienio liberal para arzobispo de Santiago, a la muerte del doctor Rafael de Muzquiz, tuvo que renunciar a la sede compostelana, dada la represión política que hubo al reforzar Fernando VII en 1823 la tendencia absolutista del cuadro episcopal, viniendo entonces a Santiago el obispo de Lérida, Simón Antonio de Rentería, y dos años después fallecía el obispo Benito.[6]

D. ANTONIO MARÍA SÁNCHEZ-CID CARRASCAL, obispo de Coria.

Nació en Fregenal de la Sierra (Badajoz), el 15 de enero de 1799. Estudió en Sevilla, al lado de su tío abad de la colegiata del Salvador. Cursó la carrera de Leyes y después fue ordenado de presbítero en 1812, entrando seguidamente en el Oratorio de San Felipe Neri, del que salió en 1835 al suprimir las comunidades religiosas, pero pudo volver muchos años después.

Escribió «Epitome Histórico de la Gran Villa de Fregenal, provincia de Andalucía Baja». Fue examinador sinodal de las diócesis de Sevilla y Badajoz y maestro de Don Juan Bravo Murillo, que siendo presidente del consejo de ministros lo presentó para el obispado de Coria en 1852 y fue consagrado en las Salesas de Madrid el 5 de diciembre, por el nuncio Brunelli, asistido por el abad de San Ildefonso, obispo de Lezo y el de Avila, fray Gregorio Sánchez.

El acontecimiento más importante de su pontificado fue la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, que fue celebrado con gran solemnidad en la catedral. Publicó varias pastorales, y habiendo marchado a Sevilla para pasar una temporada en su Oratorio, allí le sorprendió la muerte el 14 de febrero de 1858. Fue enterradas en la iglesia del citado Oratorio, pero diez años después, con motivo del derribo de la misma, sus restos fueran trasladados a le bóveda principal de la iglesia de San Pedro de Sevilla[7].

D. FERNANDO RAMÍREZ VÁZQUEZ, obispo de Badajoz.

Nació en Salvatierra de los Barros (Badajoz) el 6 de diciembre de 1807. A los doce años ingresaba en el seminario de San Atón de Badajoz, donde fue presbítero el 16 de junio de 1832. Dedicado al ministerio parroquial, fue vicario en la iglesia de la Concepción de Badajoz, y en 1840 cura de la Magdalena de Olivenza, parroquia que obtuvo y de la que fue arcipreste en el concurso celebrado en 1847. Posteriormente se licenció en Teología en Sevilla y en 1853 era elegido canónigo lectoral de Badajoz y profesor del Seminario, tras brillantes oposiciones.

Doce años después, el papa Pio IX lo nombraba obispo de Badajoz. Y el 13 de febrero de 1866 era consagrado en la catedral de Zaragoza por el arzobispo García Gil, antiguo obispo de Badajoz, asistido por el que también lo fue y ahora regía la diócesis de Barcelona, Don Pantaleón Montserrat, y el de Tarazona, Marrodán Rubio.

Su pontificado fue largo, pues gobernó la diócesis veintitrés años y tuvo que afrontar momentos difíciles con la revolución del 68 y la Primera República. Asistió al Concilio Vaticano I, donde tuvo destacadas intervenciones. Iluminó a sus diocesanos con frecuentes cartas pastorales, pero el acontecimiento mayor de su pontificado fue la incorporación a la diócesis de los Prioratos de Llerena y Magacela, que pertenecía a las órdenes militares, concentradas ahora en la nueva diócesis de Ciudad Real, por la Bula «Quo gravius», que transformó profundamente la fisonomía de la diócesis y cuya aplicación ocasionó al prelado serios disgustos, pues tuvo que apelar a soluciones extremas para evitar el peligro del cisma que se avecinaba. Empleó grandes sumas para ampliar y mejorar el seminario mayor y construyó el menor en Villanueva de la Serena. Falleció en Badajoz el 14 de noviembre de 1890[8].

D. RAMIRO FERNANDEZ VALBUENA, obispo auxiliar de Santiago.

Nació en Huelde (León), el 11 de marzo de 1847. Estudió en el seminario diocesano, donde fue presbítero en junio de 1873, siendo nombrado profesor del mismo. Licenciado en Teología por el seminario central de Sevilla, fue muy joven Lectoral de Badajoz, y en 1885 obtuvo en el seminario central de Valencia el Doctorado en Teología y la licencia en Derecho Canónico en una sola convocatoria. Años después ganaba la Penitenciaria de Toledo, donde fue nombrado también rector del seminario de San Ildefonso, asistente al solio pontificio y prelado doméstico de su santidad.

El cardenal Herrera de la Iglesia, que había sido Deán de la catedral de León, conoció las grandes dotes del joven Fernández Valbuena, por lo que el 7 de junio de 1911 lo nombró su obispo auxiliar en Santiago, como titular de Escilio, así como Provisor y Vicario General del arzobispado, donde pasó toda su vida episcopal, ya que murió el 3 de marzo de 1922, meses antes de la muerte del citado cardenal, ocurrida el 6 de diciembre de aquel año[9].

D. FÉLIX SOTO Y MANCERA, obispo de Badajoz.

Nació en Zafra (Badajoz) el 28 de febrero de 1849. Estudió en el seminario conciliar de San Julián de Cuenca, donde fue ordenado de presbítero en 1875 y profesor de Latín. Pasó después a Gibraltar, donde regía un colegio católico, del que él había sido alumno, y habiéndose doctorado en Derecho Canónico, fue nombrado fiscal del tribunal eclesiástico de Cádiz, donde poco después obtuvo la canonjía Doctoral. Sus dotes de canonista le valieron ser nombrado auditor del Tribunal de la Rota y el 14 de noviembre de 1904 era promovido al obispado de Badajoz, donde sucedió al dominico P. Hevia Campomanes, que tuvo un pontificado muy breve. Gobernó la diócesis hasta su muerte el 31 de enero de 1910, siendo muy querido de sus diocesanos, pues gozaba de fama como hombre de gran ciencia y virtud[10].

D. ANTONIO SENSO LAZARO, obispo de Astorga.

Nació en Montánchez (Cáceres), diócesis de Badajoz, el 12 de febrero de 1868. Estudió en el seminario de Badajoz, donde fue presbítero en 1891, licenciándose en Teología por el seminario central de Toledo y en Derecho Civil por la Universidad Central de Madrid. Fue muy joven canónigo por oposición de Badajoz, así como profesor de Dogma y Griego. Obtuvo en 1896 otra canonjía en la catedral de Madrid, donde se le confiaron la cátedra de Griego y Hebreo en el seminario, del que fue nombrado rector. Preconizado obispo de Astorga el 18 de junio de 1913, fue consagrado en la catedral de Madrid el 23 de septiembre. Falleció en Astorga el 21 de agosto de 1941 y estaba en posesión de la gran cruz civil de Alfonso XII y de la cruz blanca del mérito militar[11].

P. FRANCISCO LUNA PACHÓN, vicario apostólico de Beni (Bolivia).

Nació en los Santos de Maimona (Badajoz), el 31 de julio de 1871. Tomó el hábito franciscano en el convento de Loreto en 1898, y una vez ordenado de presbítero en 1905 era destinado a La Paz (Bolivia) y fue misionero de Beni.

En 1919 fue prefecto de misiones y en 1926 era nombrado guardián de la Recoleta de la Paz, siendo preconizado el 10 de junio de este mismo año para el vicariato apostólico de Beni como obispo titular de Titópolis. Fue consagrado al 28 de septiembre en la citada iglesia Recoleta, que los padres franciscanos tienen en La Paz, donde murió en 1953[12].

D. ENRIQUE DELGADO GÓMEZ, obispo de Almería y arzobispo de Pamplona.

Nació en Valverde de Llerena (Badajoz), el 17 de julio de 1888. Estudió en el seminario diocesano, marchando a Roma, donde se doctoró en Filosofía, Teología y Derecho Canónico, siendo ordenado de presbítero en 1812. Ha sido profesor y rector del seminario de Badajoz, canónigo por oposición y Deán de la catedral, vicario general del obispado y administrador del herario diocesano. El 10 de junio de 1943 fue nombrado obispo de Almería, siendo consagrado en la catedral de Badajoz el 3 de octubre, por el nuncio Cicognani, auxiliado por los obispo de Badajoz y Evora.

El 26 de octubre de 1946 era trasladado al obispado de Pamplona, donde fue su primer arzobispo al ser elevada a metropolitana esta sede el 11 de agosto de 1956. Sus primeras pastorales versaron sobre el Día del Seminario, la Asamblea Sacerdotal Diocesana, la Niñez desvalida y la Parroquia. Dimitió el 22 de julio 1968, quedando con el título de la sede de Biteto, residiendo en Pamplona, donde falleció el 16 de enero de 1978[13].

D. MANUEL FERNANDEZ CONDE Y GARCÍA DEL REBOLLAR, obispo de Córdoba.

Nació en Puertollano (Ciudad Real), el 8 de septiembre de 1909, Estudió en el seminario de Badajoz, donde residía su padre, que era maestro nacional. En 1934 marchó a Roma, donde se doctoró en Derecho Canónico y Filosofía, después de licenciarse en Teología. Más tarde ingresó en la academia de nobles eclesiásticos y estudió la carrera diplomática, quedando como oficial de la Secretaría de Estado con el título de monseñor. El 2 de febrero de 1958 era preconizado obispo de Córdoba, siendo consagrado en Roma el 8 de marzo. Entre sus actividades destacaba la formación de los sacerdotes, pues había publicado un interesante trabajo sobre los seminarios tridentinos, siendo nombrado en la Conferencia Episcopal Española Presidente de la Comisión de Seminarios, que desempeñó hasta su repentina muerte el 3 de enero de 1970[14].

DIÓCESIS DE CORIA

D. PEDRO LUIS BLANCO, obispo de León.

Nació en Valverde del Fresno (Cáceres), diócesis de Coria. Fue rector de la Universidad de Salamanca y obispo de León, de 1800 a 1811. Durante la invasión francesa, el obispo Blanco mostró una adhesión pública y explícita a los franceses en numerosas ocasiones, que suscitó tremendas protestas de los compatriotas, según una carta acusatoria contra el obispo, que dirigió Cristóbal Rubio a la central de León el 10 de septiembre de 1809[15].

D. ANTONIO RAFAEL DOMÍNGUEZ DE VALDECAÑAS, obispo de Guadix.

Nació en LUCENA (Córdoba), el 23 de julio de 1790. Estudió en los seminarios de Guadix y Granada. Fue canónigo de Sevilla y Chantre de Coria hasta que fue nombrado obispo de Guadix el 25 de septiembre de 1857. Fue consagrado en la capilla del Palacio Real de Madrid el 6 de diciembre. Era prelado doméstico de su Santidad, asistente al solio pontificio, predicador de S.M., caballero de las órdenes de Carlos III e Isabel la Católica, patricio romano y académico de los quírites. Falleció en Guadix en 1865[16].

P. ISIDORO CLEMENTE, O.P., vicario apostólico de Amoy (China).

Nació en Montehermoso (Cáceres), diócesis de Coria, el 4 de junio de 1851. Ingresó en el convento dominico de Ocaña en 1878, donde estudió Filosofía, pasando al de Ávila en 1870 para cursar la Teología, siendo ordenado de presbítero en 1872. Fue destinada a las misiones de Formosa y en 1894 era nombrado vicario provincial. Promovido al episcopado en 1899 con el título de Angila, fue consagrado el 11 de marzo de 1900, quedando al frente del vicariato apostólico de Amoy, en China, donde murió el 10 de agosto de 1915[17].

D. FELICIANO ROCHA PIZARRO, obispo de Plasencia.

Nació en Hinojal (Cáceres), diócesis de Coria, el 2 de febrero de 1870. Estudió en el seminario diocesano. Se licenció en Derecho Canónico por el de Toledo en 1896 y dos años más tarde en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue secretario de estudios y profesor de Filosofía y Teología en el seminario de Coria, párroco de Valencia de Alcántara y de Santiago de Cáceres, hasta 1920, en que el obispo Segura lo nombró provisor y vicario general. En 1922 obtenía la canonjía Doctoral y en 1928 era nombrado Deán y confirmado como vicario por el nuevo obispo Moreno Barrio.

El 9 de noviembre de 1928 era nombrado obispo titular de Aretusa y auxiliar del cardenal Segura en Toledo, siendo consagrado en la catedral primada el 11 de marzo de 1929 por el nuncio Tedeschini.

Al ser expulsado el cardenal Segura, en 1931, por la República, quedó como administrador apostólico de la diócesis durante tres años en aquellos momentos difíciles por los que atravesaba la iglesia española. Y en 1934 era nombrado obispo de Plasencia, donde falleció el 16 de agosto de 1945[18].

DIÓCESIS DE PLASENCIA

P. JOAQUÍN ENCABO DE LA VIRGEN DE SOPETRAN, obispo de Cebú (Filipinas).

Nació en Jarandilla de la Vera (Cáceres), diócesis de Plasencia. Ingresó en la orden de ermitaños de San Agustín y fue nombrado el 20 de agosto de 1804 obispo de Cebú en Filipinas, donde falleció el 8 de noviembre de 1818. Había sucedido en esa diócesis al valenciano padre Francisco Genovés Amorós, dominico[19].

P. PEDRO GARCÍA DE PANES, obispo de Asunción (Paraguay).

Nació también en Jarandilla de la Vera, en 1768. Ingresó en los franciscanos observantes, siendo lector de Filosofía y Teología en varios conventos de su orden. El 23 de marzo de 1807 era nombrado obispo de Asunción (Paraguay) y falleció el 13 de marzo de 1838[20].

P. MIGUEL SÁNCHEZ CERRUDO, obispo de Santa Marta (Colombia).

Nació en Béjar, provincia de Salamanca y diócesis de Plasencia, en 1757. Fue provincial de los franciscanos hasta el 20 de agosto de 1804, en que fue nombrado obispo de Santa Marta en Colombia, a cuya diócesis no pudo llegar hasta 1808, debido a la guerra con los ingleses, y murió el 4 de agosto de 1810[21].

P. RODRIGO ANTONIO DE ORELLANA, obispo de Tucumán (Argentina).

Nació en Medellín (Badajoz), diócesis de Plasencia. Era fraile premonstratense y el 9 de septiembre de 1805 fue nombrado obispo de Tucumán, de donde fue trasladado a Ávila el 21 de diciembre de 1818, diócesis que rigió hasta su muerte el 29 de junio de 1822[22].

D. GREGORIO MARÍA LÓPEZ ZARAGOZA, obispo de Plasencia.

Nació en Villacañas (Toledo), en cuyo seminario estudió y fue presbítero en 1804. Desempeñó en Plasencia los cargos de provisor y vicario general con el obispo Conde y Corral, al que sucedió en el gobierno de esta diócesis el 2 de diciembre de 1853, siendo su obispo hasta su muerte en 1869[23].

D. JUAN MARIA VALERO NACARINO, obispo de Tuy y Cuenca.

Nació en Plasencia en 1835. Estudió en el seminario de Plasencia y Toledo obteniendo el doctorado en Teología y la licencia en Derecho Canónico. Era profesor del seminario diocesano cuando en 1862 obtenía la canonjía Lectoral de Cuenca, con gran brillantez y en 1865 era nombrado rector del seminario, donde desempeñaba la cátedra de Sagrada Escritura. En 1876 era nombrado obispo de Tuy y seis años después era trasladado a su amada diócesis de Cuenca, donde tan gratos recuerdos había dejado, la que rigió hasta su muerte en 16 de noviembre de 1890[24].

D. VICENTE SÁNCHEZ DE CASTRO, obispo de Santander.

Nació en Peromingo (Salamanca), diócesis de Plasencia, en 1841. Estudió en los seminarios de Plasencia y Salamanca, donde se doctoró en Teología y más tarde obtuvo la canonjía Lectoral de León, de cuyo seminario fue profesor de Sagrada Escritura y en cuya materia estaba considerado como una autoridad. En 1884 fue nombrado obispo de Santander, destacando por sus luminosas pastorales llenas de erudición escriturística. Falleció en 1920[25].

D. BERNARDO CONDE Y CORRAL, obispo de Plasencia y Zamora.

Nació en Leiva (Logroño), diócesis de Calahorra, en 1811. Fue premonstratense, profesor del seminario de Ciudad Rodrigo, provisor de la diócesis de Plasencia y Deán de Lugo. El 21 de diciembre de 1857, nombrado obispo de Plasencia y trasladado a Zamora el 3 de marzo de 1863, donde falleció el 31 de marzo de 1880[26].

D. FRANCISCO DE SALES CRESPO BAUTISTA, obispo de Mondoñedo.

Nació en Toledo el 20 de enero de 1812. Estudió en su seminario, donde fue presbítero en 1836, siendo nombrado después profesor del seminario fiscal eclesiástico de Plasencia y canónigo penitenciario de Toledo. El 23 de diciembre de 1862 el cardenal Alameda lo proponía para su obispo auxiliar en Toledo, quien lo consagró con el título de Archis el 30 de marzo de 1863 en la iglesia de las Salesas de Madrid, y el 5 de julio de 1875, a la muerte del cardenal, era nombrado obispo de Mondoñedo, donde falleció el 16 de febrero de 1877[27].

D. FELIPE FERNANDEZ GARCÍA, obispo de Avila.

Nació en San Pedro de Trones (León), diócesis de Astorga, en 1935. Es presbítero desde 1957 y ha desempeñado el cargo de vicario episcopal en la diócesis de Plasencia hasta su nombramiento como obispo de Ávila el 22 de octubre de 1976[28].

FRAY GREGORIO SÁNCHEZ RUBIO, obispo de Osma y Ávila.

También era de origen extremeño, aunque pertenecía a la diócesis de Toledo, el P. Sánchez Rubio, nacido en Alía (Cáceres) el 9 de septiembre de 1778. Ingresó en los Jerónimos de El Escorial en 1797. Fue presbítero en 1804, profesor de Filosofía, Griego y Hebreo, así como bibliotecario del Monasterio, donde siguió después de exclaustrado. El 7 de diciembre de 1847 es nombrado obispo de Osma y consagrado en las Salesas de Madrid por el nuncio Brunelli, asistido por los obispos Posada, patriarca de las Indias, y Tarancón Morón, obispo de Córdoba. El 27 de septiembre da 1852 era trasladado al obispado de Ávila, cerca de El Escorial, donde tantos años había sido bibliotecario, pero rigió la diócesis poco tiempo, pues falleció el 17 de febrero de 1854[29].



NOTAS:

[1] C. R. FORT. «De los obispos españoles titulares, pag. 259. y V. CARCEL ORTI, «Política Eclesial de Gobiernos liberales. p. 457.

[2] C. R. FORT. «De los obispos Españoles titulares. pag. 81-82.

[3] DICCIONARIO DE HISTORIA ECIESIASTICA DE ESPAÑA. IV. 2171 y 2172. V. Cárcel, id. «Política Eclesial». pag.473

[4] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico, 1933. Apéndice. Episcopologio de la Diócesis de Osma». pag. 177.

[5] id. id. 1928, «Episcopologio de la diócesis de Badajoz, p.94.

[6] M. REVUELTA G.»La Iglesia en la España Contemporánea», V.p.99.

[7] M. A. ORTI BELMONTE. «Episcopologio Cauriense» pag.l67-169.

[8] P. RUBIO MERINO. «El Seminario de San Atón de Badajoz», p.284-86

[9] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1923. Obituario Pontifical» pag.285.

[10] id. id. «Anuario Eclesiástico de 1918», pag.302.

[11] P.RUBIO MERINO. «El Seminario de San Atón de Badajoz». pag.287-288.

[12] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1928». pag.595.

[13] ANUARIO RELIGIOSO ESPAÑOL.1947. Diócesis de Pamplona. Pag.424 y 425.

[14] CATALOGO DE ALUMNOS DEL P.COLEGIO ESPAÑOL DE S. JOSE DE ROMA. 1954. pag.62.

[15] HISTORIA DE LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA. V.»Manuel Revuelta González», pag.29.

[16] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1930. pag. 217. Obispos de Guadix y Baza.

[17] id. id. de 1918, pag.302. Obispos españoles fallecidos en 1915.

[18] id. id. de 1930. pag.445 y 446.

[19] Diccionario DE HISTORIA ECLESIÁSTICA DE ESPAÑA.II. pag.932, Episcopologio de la diócesis de Cebú.

[20] id. id. id. III. pag.1181. Episcopologio de la Mde. Asunción.

[21] id. id. id. I. pag. 466, Episcopologio de la diócesis de Santa Marta, pag.466.

[22] DICCIONARIO DE HISTORIA ECLESIÁSTICA DE ESPAÑA, I. Argentina diócesis de Tucumán, Episcopologio pag.88, y diócesis de Ávila, Episcopologio, pag.161.

[23] id. id. III, Diócesis de Plasencia. Episcopologio. p.l989.

[24] ADELAIDO CÁRCEL RAMOS, «Obispos extremeños en Cuenca». pag.4-5, en Coloquios H. de Extremadura, de 1978.

[25] E. SUBIRANA. «Anuario Eclesiástico de 1918» Diócesis de Santander, pag.199.

[26] DICCIONARIO DE HISTORIA ECLESIÁSTICA. III, Diócesis de Plasencia, pag.1989. y IV, Diócesis de Zamora, pag.2800, Episcopologio.

[27] C.R.FORT, «Obispos Españoles titulares. Pag.48, Obispo de Archis y Mondoñedo.

[28] ANUARIO PONDIFICIO de 1977. pag.54, Diócesis de Ávila.

[29] ANUARIO ECLESIÁSTICO «Subirana», de 1933. pag.178, del obispado de Osma, y Francisco Fernández Serrano «Obispos Hispánicos de la Orden de San Jerónimo. pag.205-217,(Separata de «Studia Hieronymiana».