Dic 132021
 

Francisco Rivero

Cronista Oficial de Hinojal (Cáceres)

 

Feliciano Rocha Pizarro nació en Hinojal del Campo (Diócesis de Coria y provincia de Cáceres) el miércoles, 2 de febrero de 1870, Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María, popularmente conocida en Hinojal como Nuestra Señora de las Candelas.  Sus padres se llamaban Anselmo Rocha Lancho (de profesión sangrador, nacido en 1834) y María Pizarro, que tuvieron cinco hijos (Andrés, 1866; Ángel, 1868; Feliciano, 1870; Casimiro, 1872 y María Pascuala, 1875), No existe su partida de nacimiento en el Ayuntamiento, porque además de que se quemó el archivo municipal, no fue hasta 1875 cuando se empiezan a archivar estos documentos. Hoy este personaje eclesiástico es uno de los hijos ilustres de Hinojal, según figura en la Wikipedia en la palabra “Hinojal. Cáceres”. Fue obispo auxiliar de Toledo con el cardenal Pedro Segura y terminó su vida como obispo de Plasencia.

Lam 1. D. Feliciano Rocha Pizarro

Feliciano habitó con su hermana María Pascuala en el palacio episcopal de Plasencia y ésta le atendió como ama de llaves, aunque falleció antes que él. De esta mujer sí se tiene su partida de nacimiento, aunque quemada, pues hubo un incendio en el archivo del Ayuntamiento de Hinojal, concretamente el 25 de abril de 1931, con la II República recién estrenada, unas personas prendieron fuego al archivo y a diversa documentación. No hubo desgracias personales ni detenidos.  La noticia publicada decía en su titular: Un incendio destruye el archivo y documentación municipal. Se cree que fue intencionado. CÁCERES 25.- En el Ayuntamiento de Hinojal se declaró un violentísimo incendio que destruyó por completo el archivo y la documentación municipal. Las puertas de entrada al edificio fueron violentadas y se cree que el incendio fue intencionado. No se sabe quiénes puedan ser los autores del hecho”.

De este documento, bastante estropeado, se pueden sacar los siguientes datos: En el pueblo de Hinojal, a las once de la mañana, del día…, de mayo de 1875, ante don Julián…compareció Antonio Pizarro, vecino de este pueblo, del Partido de Garrovillas, y… labrador y mayor de edad, para inscribir en este registro civil a una niña, y al efecto como abuelo materno. Que la dicha niña había nacido en la casa morada de…. esta población a las cuatro de la mañana del día de ayer, que es hija legítima de Anselmo Rocha y (María Pizarro), de esta naturaleza y vecindad, mayor de edad…

El pueblo de Hinojal, de tan solo 64 kilómetros cuadrados, y una población de 450 habitantes en el año 2020, está situado en la comarca de los Cuatro Lugares, conformada, además por Monroy, Talaván y Santiago del Campo, y dentro de la mancomunidad extremeña de Tajo-Salor-Almonte.

 

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es el principal monumento de Hinojal. Es una construcción del siglo XVI, aunque algunos elementos son el XV, como una ventana gótica, junto a la torre. El templo tiene dos interesantes puertas, una apuntada al oeste y otra semicircular que da al sur, la que se abre habitualmente.

El templo es de una sola nave y a los pies hay una bóveda de terceletes y en ambos lados posee pinturas al fresco religiosas y fantásticas, que merecen la pena que se restauren.

Destaca un pequeño retablo de madera sin policromar, cubierto con decoración manierista, plateresca y religiosa. Este retablo es obra original del entallador cacereño Juan de Santillana, quien el 14 de abril de 1576 firmó un contrato en la ciudad de Cáceres con el mayordomo de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Hinojal, don Juan Gutiérrez Jiménez.

Previamente el entallador había firmado un pre-contrato el 8 de mayo de 1575 con el anterior mayordomo, don Alonso Martín Grande ante el notario de Hinojal, don Juan Lorenzo, y en presencia del bachiller Periañes, cura de Hinojal, para fabricar dos retablos, en madera de pino, en el plazo de un año. Uno llevaría una imagen de la Virgen con el Niño y el otro, más pequeño, una imagen de San Pedro. El costo sería de 110 ducados, la moneda de la época.          El actual retablo, de estilos plateresco y manierista, lleva una imagen del Padre Eterno, barbudo y bendiciendo.

Juan de Santillana trabajó en la iglesia de Santiago de Cáceres; en el retablo mayor de la parroquia de Arroyo de la Luz, en el retablo de la ermita de Nuestra Señora del Salor de Torrequemada, y colocó los ángeles que están en la fachada de la iglesia de San Mateo de Cáceres. De las parroquias de San Mateo y de Santiago fue párroco don Feliciano Rocha Pizarro, hijo natural de Hinojal.

Iglesia de San Juan. Ermita convertida en templo parroquial mientras hace un siglo por los años 20, se restauraba el templo parroquial de nuestra Señora de la Asunción. Hoy la ermita de San Juan, que da a la plaza, se ve toda arrumbada, incluso el famoso campanil que daba su imagen característica. Hoy es una casa particular que da a la plaza. El pueblo ha perdido un singular monumento por no haber sabido conservar el edificio eclesiástico.

Cuenta Hinojal con dos singulares ermitas más: la de Santo Toribio, al este del pueblo, de construcción sencilla y la de San Berto (San Bartolomé), templaria, situada junto a un cementerio musulmán.

 

Sus estudios

En el Boletín Oficial del Arzobispado de Toledo, más conocido por BEATO, se dan unas pinceladas de su biografía en sus años de estudiante y en sus tiempos de cura y posteriormente de obispo.

Desde niño quiso ser cura, por lo que fue al seminario de Coria, donde estudió tres años de latín y Humanidades, además de tres de Filosofía, siete de Teología y dos de Derecho Canónico, siendo ordenado el 10 de marzo de 1894, cuando ya era profesor de Filosofía Escolástica y Matemáticas en el seminario de Coria.

En 1896 fue nombrado secretario de estudios y profesor de Instituciones Dogmáticas en el mismo centro y desempeñó diversas cátedras de Teología Dogmática y Derecho Canónico. Se licenció en Derecho Canónico en enero de ese mismo año en la Universidad Pontificia de Toledo y en la de Salamanca alcanzó los grados de Teología en septiembre de 1898.

En el sínodo diocesano de Coria, celebrado en 1897, fue elegido examinador sinodal. Entre 1897 y 1901 fue ecónomo de las parroquias de Zarza de Montánchez y de Alcántara, el sacerdote que rige la economía de estas dos parroquias. Posteriormente fue párroco de la de San Vicente de Alcántara, de la que se posesionó en junio de 1903, siendo nombrado poco después párroco de Alcántara y arcipreste del distrito de Alcántara, agrupando a diversas parroquias de la comarca. En este puesto estuvo seis años hasta que en 1909 fue trasladado a la parroquia de San Mateo de Cáceres, y en el concurso a parroquias del mismo año obtuvo la de Santiago de la capital, en la que permaneció hasta que en 1918 ganó por oposición la canonjía doctoral de Coria.

Don Feliciano Rocha Pizarro fue, a sus 36 años, párroco en San Vicente de Alcántara, provincia de Badajoz, lindante con la de Cáceres y por entonces, hasta 1958, perteneciente a la diócesis de Coria.

La Tienda Asilo de Cáceres

El periódico cacereño “El Adarve”, del jueves 30 de diciembre de 1909, que se publicaba los jueves y que costaba cada ejemplar 25 céntimos de peseta, escribía en su página número 3 de la nueva junta directiva de la Tienda Asilo de Cáceres, una entidad benéfica que ayudaba a las personas más desfavorecidas de la ciudad. Era su vicepresidente don Feliciano Rocha Pizarro, como párroco de San Mateo.

Empujados de alguna manera por el entonces alcalde de Cáceres, Luis González Borreguero, se promueve la nueva junta directiva de esta entidad la conformaba. Presidente: Rafael Carrasco Caballero; vicepresidentes: el arcipreste Fernando J. Mogollón y el párroco de San Mateo, Feliciano Rocha Pizarro; secretarios: Francisco Cruz Quirós y José Muñoz Torres; tesorero: Domingo García Hernández; contador: Raimundo Parras Ramos y como vocales: Gonzalo Montenegro Carvajal, Fernando Muñoz Soria, Santos Floriano González, Gonzalo Trujillo Crehuet, Francisco Rodero de la Calle, Felipe Uribarri Mateos, Francisco Belmonte Romero, Fernando Valhondo Calaff y Miguel Mayoralgo Torres-Cabrera.

En su escrito, el periodista dice que “siéndonos conocidos los generosos sentimientos del nuevo presidente señor Carrasco, y el interés que siempre se tomó por los necesitados circunstancias que concurren también en los demás señores de la Junta) esperamos una gestión provechosa para las clases bajas, como la desarrollada por los que acaban de cesar”.

La Tienda Asilo de Cáceres había sido inaugurada el 12 de octubre de 1892 y tenía su propia moneda, como se comprueba en esta ficha de 10 céntimos de pesetas y que ahora se vende a 32 euros para los coleccionistas.             Fernando Sánchez Marroyo en su libro “Sindicalismo agrario y movimiento obrero. Cáceres 1906 – 1920, editado en 1979, nos indica que “la actitud de los obreros cacereños ante la Tienda Asilo sería en ocasiones de reserva. Por otra parte, el que fuera director del periódico “El Adarve” y presidente de la Diputación de Cáceres, Luis Grande Baudesson, dijo, en una conferencia dada en el Centro Obrero, que el obrero cacereño huía de la Tienda Asilo por una mal interpretada dignidad. Este personaje cacereño cuenta con una calle en la capital, muy cerca de la Plaza de la Audiencia.

En otros lugares de España también se dieron estas tiendas asilo. En Badajoz, según me informa el cronista oficial de esta ciudad, Alberto González Rodríguez, se encargó de la Tienda Asilo la Económica; exactamente la Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País, que nació el 5 de febrero de 1805, por una Real Orden firmada por Fernando VII. La Tienda Asilo de Badajoz nació el 8 de septiembre de 1890.

        Y dice Alberto González en su libro “Historia de Badajoz”: En el campo asistencial hay que reseñar la “Tienda Asilo”, centro benéfico fundador en 1890 por la Sociedad Económica de Amigos del País para proporcionar alimentación a los necesitados. Se situaba en la calle del Río, frente a la “Plaza Chica”, ocupando las dependencias de la antigua Factoría de Utensilios, a la que sustituyó el Parque de Intendencia construido en el ámbito de Santo Domingo. El centro tenía entrada también por su trasera a través de un acceso cercano al callejón de Velasco. El lugar fue conocido como “Corral de Berenguer”, levantándose en el mismo, ya en este siglo, la única vivienda de tipo corral que subsiste en Badajoz. Ocupando la Plaza Chica en 1929, el arquitecto Rodolfo Martínez erigió el mercado de abastos de igual nombre. El centro servía diariamente más de 500 comidas al precio de cinco céntimos a los menesterosos, transeúntes, obreros y pobres vergonzantes, corriendo su mantenimiento a cargo exclusivamente de la entidad que la fundó, la que, ante la imposibilidad de costearlo, la clausuró, pocos años después. Y en el caso de Murcia, la Tienda Asilo atendió en el año 1906 a unos 100 pobres diarios y sirvió más de 45.500 raciones de comida.

 

Miembro de la Junta Provincial de Beneficencia

Don Feliciano Rocha Pizarro fue nombrado miembro de la Junta Provincial de Beneficencia, junto a don Santiago Gaspar, a propuesta del prelado de la diócesis, don Ramón Peris Mencheta (Valencia, 1851 – Coria, 1920), según publicó en la página 2 el periódico de Cáceres “El Noticiero” de fecha 5 de enero de 1910. Este periódico decía que “es el diario más antiguo y de mayor circulación de la provincia”. En 1910 era su octavo año desde que comenzó a publicarse.

La noticia completa decía que además de los dos citados anteriormente: “La Subsecretaría del Ministerio de la Gobernación ha nombrado vocales de la Junta Provincial de Beneficencia particular a los señores siguientes: Don Quintín Pulido Peña y Don Emilio Esteban, propuesto por la Junta y a don Tomás García Pelayo y don Manuel Castillo, propuestos por el señor Gobernador Civil”, quien por entonces era el liberal valenciano don Jaime Aparicio y Marín.

Las Juntas Provinciales de Beneficencia fueron creadas por el artículo 5 de la Ley de Beneficencia, de 20 de junio de 1849, que encomienda al Gobierno la dirección de todos los establecimientos de beneficencia, los cuales pasan a tener carácter público. Esta ley especificaba que la gestión de toda la beneficencia quedaba en manos del Gobierno a través de una Junta General, con sede en Madrid, y de las Juntas Provinciales, radicadas en cada una de las capitales de provincia y vinculadas al Gobernador Civil. Estas Juntas Provinciales de Beneficencia inspeccionaban las gestiones y actividades de los centros públicos y privados de su territorio.

La primera Junta Provincial de Beneficencia de la ciudad de Cáceres se creó en 1833 en lo que fuera convento de Santo Domingo, tras su expropiación por la Desamortización de Mendizabal. Allí se instalaron un hospital, una Casa Cuna y una Casa de Expósitos. En 1841, el hospital y la Casa Cuna se trasladaron al monasterio de San Francisco y que también tras su desamortización fue un cuartel de tropa y de caballería. Tras abandonarlo el ejército, el edificio se convirtió en hospital, Casa Cuna y refugio de pobres transeúntes. Posteriormente, desde 1947 a 1964, fue regido por los Padres Salesianos como Colegio Provincial de San Francisco y hoy es la Institución Cultural El Brocense, dependiente de la Diputación Provincial, según María del Mar Lozano Bartolozzi en su trabajo Instituciones asistenciales en Cáceres. Del siglo XIX a las primeras décadas del siglo XX. Hitos del crecimiento urbano

 

Párroco de Santiago en Cáceres

Siendo párroco de la iglesia de Santiago, tuvo una interesante intervención en el centenario de los Padres de la Preciosa Sangre en el año de 1915, según cuenta en su blog el periodista Juan de la Cruz. En agosto de 1815, el italiano Gaspar de Búfalo fundó esta orden religiosa de tipo misional. A Cáceres llegaron tras la cesión de la Casa del Sol y la Cuesta de la Compañía a la orden religiosa por parte del rico hacendado cacereño Vicente Mariano de Ovando Solís Perero Maraver y Aponte (1783 – 1864), gentihombre del rey Fernando VII, pero que se estuvo que exiliar a Italia por ponerse a favor de su hermano Carlos María Isidro de Borbón y en contra de la princesa Isabel, quien luego sería Isabel II. En Italia conoció la magnífica labor de esta orden religiosa y logró traérsela a Cáceres, quien también poseía la iglesia de San Francisco Javier. Al centenario llegó el nuncio de Su Santidad, Francesco Ragonessi, quien con el tiempo llegaría a ser cardenal y prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.  El pueblo de Cáceres se echó a la calle, el ayuntamiento construyó varios arcos, uno de ellos en la plaza mayor, como puede verse en la foto y en agradecimiento el alcalde de la ciudad, quien por entonces era Jerónimo Jacinto Carvajal Jiménez, regaló, a instancia del párroco de Santiago, Feliciano Rocha Pizarro, el libro «La Iglesia de Santiago de los Caballeros de Cáceres. Descripción histórico-artística», escrito por Antonio C. Floriano. El libro se imprimió en la oficina tipográfica de Santos Floriano y con encuadernación a cargo de Maese Fidel Ximénez. Al final del libro reza: «Era del Nascimiento de Nro. Señor e Salvador. JHS. XPO. MCMXV. Laus Deo». Gaspar de Búfalo fue canonizado en 1954 por el Papa Pío XII.

El regreso a Coria le supuso a don Feliciano reintegrarse al seminario, desempeñando la cátedra de Teología Dogmática y luego la de Instituciones Canónicas.

En 1919 fue nombrado juez pro sinodal, en 1920 provisor y vicario general del obispado y en 1921 administrador del erario diocesano y prefecto de estudios del seminario conciliar.

En diciembre de 1922 fue promovido a la dignidad de chantre o maestro cantor de la catedral de Coria y en agosto de 1926 alcanzó el cargo de deán, que es el sacerdote que preside el cabildo después del obispo. En abril de 1928 el obispo Dionisio Moreno Barrio le nombró provisor y vicario general, que viene a ser un ayudante del propio prelado.

El doctor Moreno Barrio, natural de Valdavia (Palencia), fue elegido obispo de Coria el 2 de diciembre de 1927 y consagrado en Comillas en marzo del año siguiente.  Entró en la diócesis el 25 de este mismo mes. Fue el sucesor del obispo Pedro Segura, quien antes de ser cardenal de Burgos y Toledo, fue de la diócesis de Coria. Don Dionisio era doctor en Teología, en Filosofía, además de en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas. Falleció en Coria el 10 de diciembre de 1934 y está enterrado en la catedral cauriense.

Durante esta etapa de Coria, Feliciano Rocha Pizarro conoció a don Honorio María Sánchez Bustamante y Sánchez Bustamante, un sacerdote, nacido en Ceclavín y que puso música al himno de la Virgen de Guadalupe y canónigo de la catedral cauriense, que pasó por la vida haciendo el bien, en palabras del también sacerdote Teodoro Fernández. Rocha Pizarro le comentó a éste cuando era canónigo doctoral y vicario general en la sede cauriense que: “Cada Cuaresma D. Honorio presentaba un rostro demacrado y penitencial a causa del riguroso ayuno”, pues este sacerdote era, como San Pedro de Alcántara, muy amante de las penitencias. Además, don Feliciano cuenta de don Honorio que “su predicación era sencilla, evangélica y convincente, porque estaba bien aderezada por la fe, el celo y mucha oración, sin faltar el acoso del sacrificio personal. Sentí hondamente cuanto predicaba, y sus palabras parecían salidas, más que de los labios, del centro del corazón”.  El que después sería obispo de Plasencia veía en él madera de santo y atestiguaba que “¡Y cómo calaba en las almas aquel modo de hablar de Dios, de la sagrada Eucaristía y de la Santísima Virgen, sus amores predilectos!”

Don Honorio María Sánchez Bustamante, nació en Ceclavín (Cáceres) el 21 de noviembre de 1886 y falleció en la ciudad de Coria el 15 de agosto de 1965. Su vida fue tan entregada a Dios que la diócesis de Coria Cáceres lo ha postulado ya para ser declarado santo.

 

Bendición del Colegio de la Inmaculada

El 15 de agosto de 1927, el provisor de la diócesis de Coria, don Feliciano Rocha Pizarro, celebró una misa, para inaugurar el Hospicio de niñas en lo que sería el Colegio de la Inmaculada, hoy colegio mayor universitario “Francisco de Sande”, instalados en lo que fuera Palacio de los Perero en la ciudad antigua de Cáceres, según información del periódico “·El Noticiero de Cáceres”, que recogió Germán Sellers de Paz en su libro “Cáceres visto por un periodista”. El acto estuvo presidido por las autoridades provinciales de Cáceres, encabezadas por el gobernador civil, don José García Crespo, amigo del general Miguel Primo de Rivera, al que había recibido oficialmente en la capital de la provincia en octubre de 1925, y el presidente de la Diputación, don Gonzalo López Montenegro, que había sido alcalde de la capital y numerosa veces presidente de la Diputación, además de ser gentilhombre de Cámara del rey Alfonso XIII, a quien le acompañó durante sus visitas en 1924 y en 1928. Gonzalo López Montenegro, descendiente de una prestigiosa familia cacereña adquirió, siendo alcalde de la capital, con sólo 30 años, el Hospicio de niñas en el Colegio de la Inmaculada que adquirió restaurándolo, para hospicio de niñas.

También en tiempos de su mandato en la alcaldía se inauguraron las líneas de autobuses Cáceres – Alcántara, pasando por Brozas, y Cáceres – Montánchez. Asimismo, durante su tiempo en la Diputación, mandó construir el puente de Alconétar, que comunicaba la capital con la parte norte de la provincia. Durante la guerra cedió su palacio de los Golfines de Arriba durante más de un mes desde el 25 de agosto de 1936 para que se instalara allí el Cuartel General del Ejército Nacional, con el general Franco a la cabeza, siendo aquí nombrado como nuevo Jefe del Estado. Por otra parte, en mayo de 1937, Gonzalo López Montenegro elevó un escrito a favor de la clemencia, a petición de la familia, del que fuera alcalde de la capital cacereña, Antonio Canales, pues a pesar de la distancia ideológica que les separaba, consideraba al alcalde socialista un hombre honesto y servidor de Cáceres.

La casa de los Perero

Es una casa palacio, que se encuentra dentro del recinto de la ciudad monumental, se comenzó a construir a finales del siglo XV. Está cerca del Parador de Turismo, en la plaza de Pereros y muy cerca de la muralla almohade. Destaca su preciosa portada, con arco de medio punto, pero la puerta antigua, con diversos escudos de la familia, está a la vuelta de la esquina, que da acceso al barrio judío. En el interior hay un precioso patio renacentista, cuya fotografía es de 1929 del libro de José “Por la vieja Extremadura”. Este edificio palaciego albergó una fábrica de tapones de corcho, y tras ser comprado por la Diputación se convirtió en la casa hospicio de niñas y Colegio de la Inmaculada, regido por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul y del que aporto una fotografía fechada en 1924 del libro “Cáceres en fotos. Vida de una capital de provincia desde 1850”, del que tengo el honor de ser su prologuista, como me pidió su autor José Antonio Ramos. Hasta 1987 fue dirigido por el actual cronista oficial de Cáceres, Santos Benítez Hoy este edificio es el colegio mayor universitario “Francisco de Sande”, también dependiente de la Diputación Provincial de Cáceres.

Obispo auxiliar del cardenal Segura

Después del verano de 1928, concretamente el 24 de octubre, se anuncia la preconización de Feliciano Rocha Pizarro como obispo auxiliar del cardenal Segura en Toledo. Rocha había sido vicario general y provisor en el pontificado del obispo Pedro Segura en Coria”, escribe en su libro Francisco Gil Delgado en su libro “Pedro Segura: Un cardenal de fronteras”. En él describe al cardenal: Obrero del espíritu, infatigable; fiel, hasta romperse, a las ideas que le habían enseñado, algunas de ellas deshojadas cuando hubo de hacerlas pautas de su pastoral; incapaz de engañarse y de engañar; pero siempre pasando fronteras espinosas con el viento del tiempo en contra. El cardenal Pedro Segura y Sáenz ejerció como obispo en Valladolid, Coria, Burgos, Toledo y Sevilla. Rumió siete años de exilio en Roma. Su singular figura fue mecida entre aplausos y contradicciones por do quiera estuvo. Se le colgaron sambenitos, leyendas, tópicos. Murió como mueren los grandes obreros del espíritu.

En esta obra cuenta Gil Delgado que en cierta ocasión oyó decir a Teodoro Fernández, archivero del cabildo, y secretario de Feliciano Rocha cuando era obispo de Plasencia, que una vez le escuchó a éste decir que “en Coria no cabe un obispo”, refriéndose a Pedro Segura, del que siendo obispo de Coria le nombró vicario general.

Como culminación de su carrera sacerdotal, Feliciano Rocha alcanzó en 1928 el episcopado, y lo haría de la mano del cardenal Pedro Segura, arzobispo de Toledo hasta 1931, con el que ya había colaborado siendo éste obispo de Coria entre 1920 y 1926. El 9 de noviembre de 1928, a la edad de 58 años y 7 meses fue designado obispo auxiliar de Toledo, nombrado por Su Santidad Pío XI. Este mismo día, del 9 de noviembre, fue designado obispo de Aretusa por la Sagrada Congregación Consistorial (hoy Congregación para los Obispos, que es la congregación de la Curia Romana que realiza la selección de los nuevos obispos antes de la aprobación papal. También organiza la visita “ad limina” que realizan cada cinco años los obispos a Roma) y fue consagrado el 10 de marzo y publicada el 17 de diciembre de ese año. Fue consagrado obispo auxiliar de Toledo el 17 de marzo de 1929 por el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Federico Tedeschini, quien fue fundador de la Acción Católica Española. Asistían al nuncio en la ceremonia los obispos de Plasencia y Coria, Justo Rivas Fernández y Dionisio Moreno Barrio, respectivamente.

Esto decía la prensa nacional el 16 de octubre de 1928, concretamente La Vanguardia Española, del nuevo prelado: Ha sido designado obispo auxiliar del cardenal – arzobispo de Toledo el señor deán de la Santa Iglesia Catedral de Coria, don Feliciano Rocha Pizarro. En una larga labor de años ha transcurrido su vida en la diócesis de Coria, donde deja el recuerdo de una vida ejemplar, consagrada por completo al sagrado ministerio. Cuando el señor Cardenal Segura llego a Coria, como obispo de la diócesis, pudo convencerse enseguida de que en don Feliciano Rocha tenía un ferviente colaborador en la salvación de las almas y en la evangelización de las Hurdes, donde el actual cardenal – arzobispo de Toledo dejó una huella imborrable de su paso. Don Feliciano Rocha siempre ofreció generoso esfuerzo para tan grande empresa. Hoy su vida humilde y retirada se ve exaltada al episcopado con un gran bagaje de méritos, no por poco conocido, menos importantes y apreciados”.

Unas cuantas semanas después, el mismo periódico catalán se hacía eco del homenaje que se le preparaba al nuevo obispo: El Ayuntamiento de Cáceres y las fuerzas vivas de la comunidad han acordado por unanimidad y aclamación nombrar hijo predilecto al doctor don Feliciano Rocha Pizarro, quien por sus méritos y virtudes ha llegado a ser obispo auxiliar de Toledo; colocar una lápida en la casa en la que nació (por cierto han pasado 91 años y no se ha colocado Este es uno de mis retos a partir de ahora, en la calle de la Cruz de Hinojal, casi enfrente de donde nací yo), dando su nombre a dicha calle (Ya tiene otra en el pueblo Calle del Obispo Rocha Pizarro, donde está situado el Ayuntamiento. Y muy cerca la de su jefe, cardenal Segura) y abrir una suscripción entre todos los hijos del pueblo, con el fin de recaudar fondos y hacer un obsequio a tan ilustre hijo, que de un origen humilde y merced a su propia virtud ha llegado a ocupar tan alto cargo, enalteciendo con ello al pueblo en donde nació y a la diócesis de Coria, de cuya catedral es deán el ilustre prelado.

Fue su antecesor en el cargo de obispo auxiliar Rafael Balanzá y Navarro, obispo titular de Chersoneso, quien tomó posesión en 1923 y le siguió Gregorio Modrego y Casáus, obispo titular de Ezani, tomando posesión en el año 1936.

Durante su mandato como obispo auxiliar de Toledo tuvo dos serios reveses. Uno el enfrentamiento con el Gobierno de la nación, tras dejar su puesto de cardenal-arzobispo, Pedro Segura por presión de la República, y otro con el cardenal Francisco Javier Vidal y Barraquer, el arzobispo de Tarragona en tiempos de la guerra civil, que se opuso al régimen de Franco que lo exilió en Suiza, donde murió en septiembre de 1943, claro que también celebro actividades religiosas que le alegraron mucho, como la salutación que hizo el 4 de noviembre de 1930 a los asambleístas que acudían en Toledo a las Asamblea Nacional de Acción Católica, presidida por el cardenal primado, Cardenal Segura. En el programa publicado por el diario ABC de ese día se informaba que también habría un discurso del presidente de la Junta Central de Acción Católica, Carlos Rodríguez San Pedro, Conde de Rodríguez de San Pedro, así como un acto literario – mariano en el Salón de Concilios en honor de la Inmaculada Concepción en el LXXV aniversario de la Definición del Dogma.

Lám. 2. Escudo de Rocha Pizarro en la ermita de nuestra Sª del Puerto

Hijo Predilecto de Hinojal

Siendo alcalde de Hinojal Marcelo Durán, el martes 30 de octubre de 1928, el Ayuntamiento en pleno nombró a don Feliciano Rocha Pizarro Hijo Predilecto. El funcionario municipal, Miguel Ángel Moreno Breña, me brinda la fotografía del diploma que se conserva en el edificio de las Casas Consistoriales, realizado y enmarcado en madera por G. Pulido, de Cáceres.

Este es el texto: El Ayuntamiento pleno de Hinojal en sesión extraordinaria, celebrada en 30 de octubre de 1928 interpretando el afecto de veneración que siente este pueblo por el Ilmo. Sr. D. Feliciano Rocha Pizarro que, tras constante y meritísima labor como Párroco, Profesor del Seminario Cauriense, Canónigo, Deán, Provisor y Vicario General de la Diócesis de Coria, llega hoy por legítimos merecimientos a la alta dignidad episcopal, legando con ello un timbre de gloria al pueblo que tuvo la dicha de verle nacer, acordó, por unanimidad y aclamación declararle HIJO PREDILECTO del mismo, expidiéndole este Título para su satisfacción y como testimonio de la admiración y cariño que le profesa este vecindario. Refrenda este acuerdo del pleno, junto a la firma del alcalde, el secretario de la Corporación Municipal.

A continuación, la transcripción del acta en el que se le nombra Hijo Predilecto:

En Hinojal a treinta de octubre de mil novecientos veintiocho, reunidos en esta Casa Consistorial los señores que al margen se reseñan y conforman el Ayuntamiento Pleno de este pueblo, previa convocatoria al efecto con expresión del objeto de la sesión, bajo la presidencia del señor Alcalde, Don Marcelo Durán Hernández, y con asistencia de las fuerzas vivas de la localidad, siendo la hora de las once, señalada al efecto, y habiendo el suficiente número de concejales para celebrar sesión, el señor Presidente la declaró abierta con la lectura del acta de la anterior que fue aprobada.

            El Sr. Presidente manifestó a la Corporación que, como ya todos conocían, por la convocatoria al objeto de la presente era acordar el homenaje que el pueblo quería tributarle al preclaro hijo del pueblo, el Ilmo. Sr. Feliciano Rocha Pizarro, por su reciente nombramiento de obispo auxiliar de Toledo.

            Enterada la Corporación de los expuesto por el Sr. Alcalde, e interpretando fielmente el afecto de veneración y cariño que siente este pueblo por su paisano el Ilmo. Don Feliciano Rocha Pizarro que, tras constante y meritísima labor como Párroco, Profesor del Seminario Cauriense, Canónigo, Deán, Provisor y Vicario General de la Diócesis de Coria, llega hoy por legítimos merecimientos a la alta dignidad episcopal, legando con ello un timbre de gloria al pueblo que tuvo la dicha de verle nacer, acordó por unanimidad y aclamación declararle HIJO PREDILECTO del mismo, y que se le haga entrega de un pergamino como Título por este nombramiento, para su satisfacción que profesa todo este vecindario.

            Asimismo, se acordó por unanimidad colocar una lápida sobre la casa en la que nació don Feliciano Rocha, dando el nombre de “Calle del Obispo Rocha Pizarro”, siendo el nombre de esta la hoy denominada calle del B…. (está quemada la hoja del libro de actas por el incendio del Ayuntamiento en 1931) y abrir una suscripción entre todos los hijos de este pueblo, residentes dentro y fuera de la localidad, con gusto de hacerle un regalo y que sea este, a ser posible, las primeras ropas que vista de Obispo, encabezando el Ayuntamiento la suscripción con cien pesetas, las cuales se satisfarán con cargo al capítulo de imprevistos del presupuesto del año actual.

            Igualmente se acordó por unanimidad y en prueba de agradecimiento por los muchísimos favores que este pueblo tiene del Ilustrísimo Cardenal Primado de las Españas Doctor Don Pedro Segura Sáenz, a su paso de Obispo de la Diócesis de Coria, y como recuerdo de su última visita Pastoral, en que entronizó el Corazón de Jesús en la casa del Ayuntamiento, Escuelas Nacionales, Sindicato Agrícola Católico y prometió solemnemente que el pueblo de Hinojal tendrá en tiempo no lejano Iglesia capaz para celebrar el culto, ya que la ermita que existía habilitada de parroquia era insuficiente para que pudieran asistir todos esos vecinos, cuya promesa ha cumplido, hallándose completamente terminada de restaurar la Iglesia que tantos años se ha tenido arruinada y en condiciones de poderse inaugurar, dar el nombre de calle del Cardenal Segura a la calle de Parras, que va directamente a la Iglesia restaurada, y que este sencillo pero cariñoso homenaje que el pueblo le dedica a su bienhechor Don Pedro Segura Sáenz se cele… (texto quemado)

            Y últimamente se acordó por unanimidad y aclamación solicitar del excelentísimo señor Obispo de la Diócesis, conceda autorización a nuestro paisano y Predilecto hijo Don Feliciano Rocha Pizarro para inaugurar después de su consagración la Iglesia recientemente restaurada en este pueblo y en caso de que acceda a esta petición, celebrar en aquella fecha los homenajes anteriormente citados al hacer la primera entrada del Obispo en el pueblo que le vio nacer, haciéndosele entrega del Pergamino como título por el nombramiento de Hijo Predilecto, y descubriendo las lápidas que dan el nombre de “Calle del Cardenal Segura” y “Calle del Obispo Rocha Pizarro”, invitando una vez que se sepa la fecha para que asista a este importante acto el Eminentísimo Cardenal Primado de las Españas Don Pedro Segura Sáenz, rogándole a la vez acepte este pequeño homenaje que el pueblo quiete tributarle.

            Y no habiendo otros asuntos de qué tratar se levantó la sesión, extendiéndose la correspondiente acta que firman todos los señores concurrentes conmigo el Secretario de que certifico.

            Firman: Marcelo Durán (alcalde), Lesmes Pizarro, Juanma Valcárcel, Florentino Sancho, José Breña, Daniel V. Molano, Jonás Carrión y Felipe Pizarro.

 

Nuevo vicario episcopal

La noticia de su elección como nuevo vicario episcopal, tras la dimisión del cardenal Segura, la tomamos del diario ABC del martes 6 de octubre de 1931, en la que se dice lo siguiente: “Poco después de las diez de la mañana se reunió el Cabildo primado en la sala capitular de la Catedral, para proceder a la elección del vicario episcopal del Arzobispado en sede vacante. Concurrieron la casi totalidad de los capitulares, presididos por el deán, Sr. Polo Benito. Entre los canónigos figuraba el diputado a Cortes por Toledo D. Ramón Molina Nieto. No asistió el capitular don Emiliano Segura, hermano del arzobispo dimisionario. La reunión se prolongó cerca de una hora. A las once se supo que había sido elegido vicario capitular por unanimidad el obispo de Aretusa D. Feliciano Rocha Pizarro y que la designación de ecónomo de la mitra había recaído en el deán señor Polo Benito. Más adelante, el periódico hace una pequeña biografía de estas dos nuevas autoridades eclesiásticas. De nuestro biografiado dice: “Al renunciar el cardenal Segura (Rocha Pizarro) cesó “ipso facto”, como auxiliar del Arzobispado. Es un prelado discretísimo, sencillo, bondadoso y especializado en Derecho canónico. Goza de generales simpatías. Desempeño también el cargo de canciller de la Universidad Pontificia de Toledo.

 

La Bula de la Santa Cruzada

Durante varios años, Feliciano Rocha Pizarro fue el Comisario General Apostólico de la Bula de la Santa Cruzada, documento que autorizó para España el Papa Pío XI a través de la Carta Apostólica “Providentia opportuna”, fechada en El Vaticano el 15 de agosto de 1928. La Bula de la Cruzada es un documento por el que los católicos pagaban, anualmente, un dinero y estaban exentos del ayuno y abstinencia en determinados días del año.

El ABC del 3 de febrero de 1932, página 47, daba una información que transcribimos a continuación: El Boletín Oficial del Obispado de Madrid – Alcalá publica las circulares adjuntas acerca de la Santa Bula:

“Nos, D. Feliciano Rocha Pizarro, obispo titular de Aretusa y comisario general apostólico de la Bula de la Cruzada, a nuestro venerable hermano en Cristo Padre excelentísimo y reverendísimo señor obispo de Madrid-Alcalá. Salud y gracia en Nuestro Señor Jesucristo.

Sabed cómo la santidad de Pío XI, que felizmente gobierna la Iglesia, se dignó prorrogar por otros doce años la Bula de Cruzada mediante sus letras apostólicas Providentia opportuna de 15 de agosto de 1928.

Siendo menester que la Bula de Cruzada se publique cada año, encarecidamente os rogaos que deis las oportunas disposiciones para que sea recibida y publicada en vuestra santa iglesia catedral, y a este fin os enviamos el sumario general de las facultades, indulgencias y privilegios que por dichas letras apostólicas se conceden.

Asimismo, dispondréis que los señores curas párrocos de vuestra diócesis hagan la predicación de la Bula de Cruzada en el tiempo y forma que fuere costumbre o que juzgareis más conveniente.

Y como los reverendísimos señores obispos son en sus respectivas diócesis administradores natos sin dependencia alguna laical, de las limosnas de la Santa Cruzada, nombraréis las personas que a bien tengáis para que entiendan en la distribución de los sumarios y percepción de limosnas, y les daréis las instrucciones convenientes para que en todo se cumpla lo dispuesto por la Santa Sede.

La limosna que hemos señalado para cada clase de Sumarios, a tenor de la propuesta hecha por los reverendísimos Metropolitanos y aprobada ad experimentum por la Santa Sede es la siguiente:

Por el sumario general de Cruzada, una peseta; por el sumario de difuntos, una peseta; por el sumario de composición, una peseta; por el sumario de oratorio privado, diez pesetas; por el sumario de ayuno y abstinencia, una peseta.

Dado en Toledo, a 31 de diciembre de 1931.- Feliciano, obispo titular de Aretusa, comisario general. Por mandato de su excelencia reverendísima, el comisario general de la Santa Cruzada, Doctor Benito M. de Morales, secretario – contador.

En cumplimiento de los que se nos ordena y faculta en el precedente documento venimos a en disponer que en nuestra Iglesia Catedral y en todas las parroquias de nuestra diócesis se haga la publicación de la bula de la Santa Cruzada, que la benignidad del Sumo Pontífice se ha dignado concedernos, con la posible solemnidad el día 7 del corriente, Domínica de Quincuagésima.

            Con este motivo, exhortamos encarecidamente a nuestros venerables cooperadores del Clero secular y regular, cuyo celo por la gloria de Dios, provecho de las almas y bien de la Santa Iglesia noes es harto conocido, a que en sus pláticas, sermones, homilías, consejos e instrucciones catequísticas, desde el pulpito, en las publicaciones populares y en el confesionario, procuren adoctrinar a los fieles más que nunca sobre el origen, fundamento, naturaleza, desenvolvimiento histórico, gracias espirituales, privilegios, indulgencias, destinos de las limosnas, y sobre cuanto con la santa bula, tan estimada por nuestros mayores, se relaciona, así como en lo concerniente al cumplimiento de la ley eclesiástica del ayuno y abstinencia, algo descuidados en nuestros tiempos, faltos de espíritu de mortificación y penitencia, para, que debidamente instruidos nuestros amados diocesanos sobre lo que es el tradicional privilegio de la bula en España, aclaradas las dudas y disipados los prejuicios, que puedan padecer, la reciban con agradecimiento, la estimen con respeto y se apresuren a tomarla y contribuir con su óbolo al sostenimiento del culto divino y de la caridad cristiana.

            Y tanto mayor ha de ser el celo de todos en la propagación de la Bula este año, cuanto que en él concurren tres circunstancias que a ello nos obligan, a saber: el retraso en su publicación, el pequeño aumento de las limosas fijadas para los distintos sumarios, según la diversa posición económica de los fieles y la más apurada situación de la Iglesia para sostener su culto, al que se destinarán íntegramente cuantas limosnas se recauden por la Bula.

            Madrid, 1 de febrero de 1932. Leopoldo, obispo de Madrid-Alcalá.

El obispo de Madrid – Alcalá fue Leopoldo Eijo y Garay, quien fue el último Patriarca de las Indias Occidentales, título honorífico de la Iglesia Española creado en tiempos del emperador Carlos V, en 1524 hasta 1963, y cuya sede sigue vacante. Monseñor Eijo Garay fue un eclesiástico e intelectual, pues llegó a ser miembro de la Real Academia Española, entrando en la docta institución en 1927 con el discurso “La oratoria sagrada en España”. Fue uno de los que promovieron en 1937 la “Carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España” junto al cardenal primado de Toledo, Isidro Gomá y Tomás y el obispo de Salamanca, Enrique Plá y Deniel.

Obispo de Plasencia

Tras estar vacante la sede placentina durante cinco años, por el fallecimiento de su titular, el gallego Justo Rivas Fernández (Riotorto, Lugo, 5 de junio de 1873 – Santiago de Compostela, 16 de julio de 1930), Feliciano Rocha Pizarro fue designado obispo de Plasencia el 28 de enero de 1935, a los 64 años y 9 meses, y en esta sede se quedó hasta su muerte el 16 de agosto de 1945.

El 31 de enero de 1935, el periódico de ámbito nacional “La Vanguardia Española” editado en Barcelona, daba la siguiente noticia:

 

Nombramiento de seis nuevos obispos

El Papa acaba de nombrar seis nuevos obispos españoles. Estos nombramientos son los siguientes: Monseñor Justo Antonio Echeguren Aldama, actual administrador apostólico de Oviedo, obispo de dicha diócesis. Monseñor Salvio Huix Miralpeix, actual administrador apostólico de Ibiza, obispo de Lérida. Monseñor Feliciano Rocha Pizarro, obispo. titular de Aretusa, es nombrado obispo de Plasencia (Cáceres). Monseñor Lino Rodrigo Ruesca, actual obispo de Tabora, es nombrado obispo de Huesca. Monseñor Enrique Pla y Deniel, actual obispo de Ávila, es nombrado obispo de Salamanca. Monseñor Miguel de los Santos Díaz Gomara, actual obispo de Burgo de Osma, es nombrado obispo de Cartagena.

 

Biografía en el periódico ABC

En la edición del martes 29 de enero de 1935, ABC también se hacía eco de esta noticia de que el papa Pío XI había proveído seis diócesis españolas, entre ellas de la Plasencia. El periódico hace en la página 32 una reseña biográfica de cada nuevo prelado. De nuestro personaje escribió lo siguiente: El doctor Rocha Pizarro (Feliciano)ha nacido en Hinojal, diócesis de Coria, el 2 de febrero de 1870, y ordenado sacerdote el 10 de marzo de 1894. Nombrado obispo titular de Aretusa por decreto de la Sagrada Congregación Consistorial del 9 de noviembre de 1928, fue publicado en el Consistorio del 17 de diciembre del mismo año. Consagrado en la catedral de Toledo por el nuncio de Su Santidad, monseñor Tedeschini, el 17 de marzo de 1929, ha desempeñado hasta ahora la sede auxiliar de Toledo. Monseñor Rocha sucede a monseñor Rivas y Fernández en la administración apostólica de la sede placentina.

El Periódico de Extremadura, que por entonces se llamada solo “Extremadura” del miércoles 30 de enero de 1935, dedicaba un gran artículo en la primera página titulado “El nuevo Obispo de Plasencia”.

Con universal satisfacción fue ayer acogido el nombramiento del obispo de Aretusa y auxiliar de Toledo, monseñor Rocha, para la sede placentina

            Para nosotros, además del título de extremeño, que por sí sólo se haría acreedor de nuestras simpatías, tiene el de haber ejercido la cura de almas en dos parroquias de nuestra ciudad y el haber desempeñado el cargo de Provisor y la dignidad de deán en la catedral cauriense durante el pontificado del entonces obispo y hoy cardenal Segura.

            Cuantos conocen íntimamente la vida ejemplar del obispo electo de Plasencia y sus eminentes dotes intelectuales desde los primeros años de su carrera en el seminario cauriense, reconocerán la justicia del nombramiento y lo mucho que de él puede esperar la sede placentina en el desempeño de su futuro pontificado.

            Formado en la escuela de tan insignes maestros como el cardenal Segura y el actual primado de Toledo, y conocedor de la vida parroquial, que con extraordinario celo ejerció en los pueblos de Alcántara, San Vicente de Alcántara y la capital, tendrán en él los párrocos un verdadero padre y un experto consejero; porque, más que los libros, es la experiencia la que da a los hombres el sentido práctico de la vida.

            Modesto y sencillo, fervoroso y afectuoso es seguro que, en Plasencia, como en Coria y Toledo, conquistará las universales simpatías del clero, que es el elemento indispensable para hacer en la diócesis una labor fecunda.

            Creemos, pues, que la diócesis hermana está de enhorabuena y que el entusiasmo que siempre ha demostrado a sus obispos le facilitará la difícil misión del episcopado ahora más que nunca, por el estado de pobreza que atraviesa el clero

El 10 de marzo de 1935 se produjo en Plasencia la entrada y toma de posesión del nuevo obispo, Feliciano Rocha y Pizarro. Se celebró un acto público con asistencia de todas las autoridades civiles, militares y judiciales de la ciudad.

Rocha Pizarro tuvo numerosas intervenciones en la diócesis placentina, entre ellas algunas destacadas:

Dos estudiosos del obispado placentino, Valentín Soria Sánchez, que fuera hasta su muerte cronista oficial de Jarandilla de la Vera y Ángel Soria Breña presentaron en los Coloquios Históricos de Extremadura del año 2006 una Historia sociológica del Obispado de Plasencia y en ella aportan diversos datos de monseñor Rocha Pizarro. Entra como obispo en 1935 y dos años más tarde suscribió la Carta Pastoral de los Obispos Españoles, en plena Guerra Civil, a favor del bando franquista, documento que no firmó el prelado Vidal y Barraquer.

 

Inauguración de obras en San Martín de Trujillo

El domingo, 9 de febrero de 1936, Feliciano Rocha inauguró, como obispo de Plasencia, las obras que había hecho en el templo de San Martín de Trujillo su entonces párroco, Rafael García López, que con el tiempo fue deán de la catedral y vicario general de la diòcesis, allá por el año 1967, según cuenta en su libro Juan Tena Fernández, académico correspondiente de la Real de la Historia , “Trujillo histórico y monumental”, que, entre otras, las obras consistieron en la ornamentación del coro, la mesa del altar mayor, las escaleras, zócalo del presbiterio y Cruces de la Consagración.

Cuenta Juan Tena que ya se habían hecho algunas obras o reparaciones en esta iglesia. Así, en 1870, el entonces párroco pidió limosnas a los feligreses para colocar una campana, pues el Ayuntamiento se negó a prestarle ayuda y de 1903 y 1904, doña Juana Durán Rey, natural de Madroñera, donó el altar mayor, así como una imagen de la Virgen de la Victoria, Patrona del pueblo. También regaló otra imagen más pequeña de la Virgen de la Victoria, que estaba situada en la capilla de los Bejarano, conocida como de los Mártires, y, hasta las obras de restauración del templo en 1979, como capilla de la Victoria, según indica el propio Feliciano Rocha en su libro “Explicaciones litúrgicas de la consagración de las iglesias” .

Con motivo de esta consagración, el prelado usó un documento que se publicó posteriormente, publicado por la Editorial Católica Toledana y del que extractamos algunos párrafos:

En su texto religioso, el obispo indica que la iglesia es “escogida por un favor singular y está adornada de la gloria del Padre y tu divino Esposo derrama sobe ti sus gracias; espléndida Ciudad del cielo, Reina infinitamente bella, estás unida a Jesucristo. Tus puertas resplandecientes como margaritas, están abiertas a todos; porque allí es recibido en virtud de sus méritos, todo el que ha padecido.

            Las piedras vivas con que has sido edificada, después de labradas y pulimentadas con el martillo y el cincel de muchos padecimientos y aflicciones, fueron colocadas por las manos del divino Arquitecto, y unidas íntimamente entre sí, permanece siempre.

            Gloria infinita al Padre Omnipotente, gloria a su Hijo único, y al Espíritu consolador, a quien pertenece el honor, el poder y la gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.

            Es verdaderamente una obra de mérito y de grande belleza el Oficio de la Dedicación, de cuyo estudio y meditación podemos sacar mucho provecho para nuestras almas”.

En el folleto religioso publicado por don Feliciano hay una foto de la capilla que llama de la Victoria, pies por el año 1936 presidía en el retablo barroco una imagen de la Virgen de la Victoria. El cronista de Trujillo indica que es la capilla de los Bejarano, lugar de enterramiento de don Luis Camargo Paniagua en el que hay un retablo rococó de mediados del siglo XVIII, con imágenes de dos mártires que son considerados trujillanos y martirizados en Mérida: San Donato y San Hermógenes, esculturas del siglo XVII. La imagen del segundo santo ha sido restaurada en el año 2011.

En el año 2017 se presentó en los Coloquios Históricos de Extremadura, que se celebran en el Convento de la Coria de Trujillo (y que en 2020 se realizaron por primera vez de manera virtual por la pandemia del coronavirus) una ponencia sobre el patrimonio escultórico de la iglesia de San Martín, siendo su autor el cronista oficial de Trujillo

 

Asalto a El Salvador de Béjar

El obispo realizó el 22 de febrero de 1936 un informe sobre el asalto, quema y saqueo de la iglesia del Salvador de Béjar, situada en el ala norte de la Plaza Mayor de Maldonado, enfrente de la Casa Consistorial, que los comunistas libertarios hicieron el pasado día 20, y que según una información del diario ABC del 17 de abril de 1936 (páginas 37 y 38) la convirtieron en un salón de baile, destrozando todo el interior del templo, retablos, imágenes y buena parte del archivo, datado en el siglo XVIII, quedando en pie solo los muros. Este periódico dedicó estas páginas a informar de “los sucesos acaecidos en España desde el 16 de febrero hasta el 2 de abril de 1936, datos a los que se refirió en su discurso Calvo Sotelo sobre sacrilegios, incendios y asaltos a iglesias, recogidos en el Diario de Sesiones de las Cortes del miércoles 15 de abril, donde se informó de 97 incidentes para relacionar a continuación las numerosas agresiones, con muertos y heridos. Este asunto también se cita en el libro “Las cartas del miedo”, de Carlos Abella Martín, una nívea policiaca que trataba del tiempo en que todos esperábamos los días en que se iba a morir Franco.

El templo, el más bello de Béjar, es de estilo gótico – mudéjar, con un precioso ábside granítico de bóveda de cuarto de esfera. Las primeras obras son de los siglos XII y XIII, con añadidos del XVI al ampliarla a tres naves. El coro y sotocoro, del XVII y la decoración interior, destrozada antes de la guerra civil, del XVIII. También ha tenido reformas en las décadas de 1940, de los 60 y del principio del siglo XXI.

 

Jura de bandera en Plasencia

En septiembre de 1936, el obispo de Plasencia (cuarto por la derecha) preside la jura de bandera, junto al alcalde de la ciudad, Pedro Jiménez Recio, y el capellán militar Nicomedes Toro Gil. En la foto sacada del libro “Plasencia, tradiciones y lugares”, del investigador José Antonio Sánchez de la Calle, se ve, además mirando a la cámara, a los capitanes Toldo y Reyes, Y a la derecha, en segunda fila, muy bajito con gorro, también viendo al fotógrafo, el maestro Bonifacio Cano; y a su lado, con gafas negras, Ángel Canabal, administrador de Correos.

En 1939 los operarios diocesanos colaboran en el fomento de vocaciones eclesiásticas en toda España. En este tiempo se imprimía en la ciudad del Jerte el seminario placentino “El Sembrador”, debido a la iniciativa de Ceferino García Vidal, rector del Seminario Mayor de Plasencia. Este rector editó la historia del seminario de Plasencia y de los sacerdotes martirizados en la Guerra Civil al estudiar la historia de la diócesis placentina. La economía del obispado estaba bajo mínimo que los prelados se movían en caballería por el territorio de sus diócesis, tanto monseñor Rocha Pizarro, como su sucesor don Pedro Zarranz y Pueyo, que tuvo un largo episcopado desde 1946 hasta 1973.

Monseñor Rocha Pizarro colocó su escudo episcopal, con azulejos de Talavera de la Reina, en el recinto del santuario de la Virgen del Puerto, Patrona de la ciudad, en la parte delantera derecha del recinto religioso y ahora casi tapado por el confesionario, en la parte trasera izquierda, se halla un texto en latín sobre Rocha Pizarro. El lema que el obispo colocó en su escudo fue “Ut in ómnibus per Mariam Deo placeam”, que viene a traducirse como: “Agradar en todas las cosas a Dios a través de María”.

En el año 1943 se fundó la Hermandad del Vía Crucis, con estatutos canónicos aprobados ya en 1978- Esta Hermandad sale a las seis y media de la mañana de la Catedral de Plasencia, con una Cruz de Madera y el estandarte correspondiente. Actualmente, en la Pasión placentina participan 8.000 cofrades, 32 pasos y 60 tallas que corresponden a 11 cofradías. Su historia indica que se asegura, mediante documentación escrita, que inicialmente el Viacrucis se hacía en el interior del Seminario Mayor y era secundada por los jóvenes seminaristas. A partir del año 1958, sale de la S. I. Catedral, y recorre las calles de Plasencia a cargo de los jóvenes varones de Acción Católica. Este Viacrucis estuvo abocado a desaparecer en la década de los años 60-70, pero un grupo de devotos de este piadoso acto lograron con mucho esfuerzo revitalizarlo, hasta que en el año 1978 se creó estatutariamente la Hermandad del Santo Viacrucis, constando en el escrito de aprobación por el obispado, siendo obispo de la diócesis de Plasencia, don Antonio Villaplana Molina. Sobre el año 1960, se traslada a la Iglesia de Santa Ana (hoy convertida en Auditorio), punto de partida de casi todas las procesiones en aquellos años. Se portaba aquí ya la imagen de Nuestro Padre Jesús. La Semana Santa de Plasencia, de la que ya existen documentos del siglo XIII, está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

El 16 de febrero de 1941 se celebró, en lo que con el tiempo sería el Parque de la Coronación de Plasencia, una solemne Eucaristía, debido a que la ciudad de Plasencia entregaba una bandera de España al Regimiento de Infantería número 41, acuartelado en la localidad. La instantánea recoge el momento en el que el coronel jefe de la Unidad militar, el coronel Felipe González García, recibe la bandera de manos del prelado Feliciano Rocha Pizarro. Fue madrina de este acto la señorita María Dolores Simón González, vecina de Plasencia.

En diciembre de 1943, este Regimiento pasó a denominarse Regimiento de Infantería de las Órdenes Militares número 37, cuyo sobrenombre era “El defensor de la fe y la ley”. Recogió el historial y la bandera del que precede, aunque se halla en mal estado de conservación. El Regimiento de las Órdenes Militares había sido fundado en el 1793 y se suprimió definitivamente en 1985 para crear los Grupos de Operaciones Especiales, integrados en el Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra, a cuyo mando se halla un general de brigada. Actualmente, su base se halla en el barrio alicantino de Rabasa, concretamente en el Acuartelamiento “Alférez Rojas Navarrete”. De esta manera, esta unidad militar de Plasencia, que por entonces se denominaba Compañía de Operaciones Especiales 12 “Isidro Mit”, de Plasencia se disolvió para conformar el primer Grupo de Operaciones Especiales de España que es enviado a misiones por el Ejército de Tierra. Para concluir este tema, el 11 de octubre de 1970 le fue impuesta, por el Ayuntamiento, la Medalla de Oro de la Ciudad, con corbata y lazo parara la Bandera y a su coronel se le concedió el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad de Plasencia.

Medio año antes, en julio de 1943, el boletín salesiano de ese mes, escrito en italiano, (Boletín número 7 de 1 de julio de 1943, año LVII) da cuenta de una amplia relación de nombres referentes a las adhesiones recibidas por la celebración del Jubileo Sacerdotal del Rector mayor de los salesianos y debido a la situación excepcional creada por la guerra no permitió la llegada oportuna de todas las adhesiones desde diferentes partes del mundo Los telegramas , o cartas de adhesión, la encabezaba la Duquesa de Génova y por parte de España hay 27 prelados que se adhieren a esta efemérides, entre ellos los obispos de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay; el de Barcelona, Gregorio Modrego Casaus; el de Badajoz, José María Alcaraz Alenda y el de Plasencia, Feliciano Rocha Pizarro.

 

Su enfermedad y muerte

Por el año 1944, don Feliciano Rocha Pizarro ya se encontraba enfermo, por lo que le pusieron como paje a un joven cura, Delfín Martín Recio, que había sido ordenado sacerdote en Salamanca el 25 de mayo de ese año. Don Delfín, que sirvió durante 38 años como párroco de la iglesia de Santiago, de Don Benito (Diócesis de Plasencia), había nacido en el pueblo salmantino de Vallejera de Río Frío el 23 de diciembre de 1920. Su primer destino fue en Trujillo y el último en esta localidad pacense, donde el 5 de febrero de 2010 recibió un sentido homenaje por parte de todos sus feligreses, al frente del cual estaba su entonces alcalde, Mariano Gallego y el cronista de la ciudad, Diego Soto, como informó el diario Hoy de Badajoz el 8 de febrero de 2010. Como arregló muy bien el templo, el sacerdote fue tildado como “el albañil de la iglesia” de Santiago Apóstol, tan grande como una catedral y declarada Bien de Interés Cultural. Don Delfín falleció, a los 90 años, el 7 de noviembre de 2011 en Don Benito, donde está enterrado. Su misa funeral fue presidida por el entonces obispo de Plasencia, Amadeo Rodríguez Magro. Durante la homilía, el obispo elogió la figura de este sacerdote en las tres grandes facetas que le habían caracterizado: su gran caridad con los pobres, el gran amor que sentía hacia la Iglesia y la defensa que ha hecho siempre del sacerdocio y el amor que demostró siempre a la patrona de Don Benito, la Virgen de las Cruces.

El viernes 22 de junio de 1945, el diario ABC de Madrid `publicaba en su página 10 una noticia, de la agencia de prensa Cifra, titulada: “El obispo de Plasencia, en grave estado”. Plasencia, 21, 3 tarde. El obispo, doctor don Feliciano Rocha Pizarro, se encuentra en estado gravísimo. Desde hace algún tiempo, la salud del ilustre prelado ofrecía algún peligro dada su avanzada edad. El doctor Rocha Pizarro padece bronconeumonía. Anoche le fue suministrado el Santo Viático, que fue conducido bajo palio, desde la Catedral. Formaron en la comitiva religiosa, juntamente con el Cabildo capitular las autoridades y jerarquías y una muchedumbre inmensa de fieles. El prelado recibió la sagrada comunión con ejemplar fervor. En el palacio episcopal se reciben continuas demandas de personas, pertenecientes a todas las clases sociales, que personalmente o por telegrama, se interesan por el estado del ilustre paciente y hacen votos por su mejoría.

La agencia de prensa Mencheta publicó esta noticia en el diario ABC del 16 de agosto de 1945, titulada: “El estado del obispo de Plasencia. Se teme un funesto desenlace”. Plasencia 15 de octubre a la 1 de la tarde. A mediodía de hoy, el obispo de la diócesis D. Feliciano Rocha Pizarro, se halla en gravísimo estado, temiéndose un fatal desenlace. La agudización de su dolencia se debe a un ictus hemorrágico cerebral, consecutivo a la hipertensión que ha venido sufriendo desde hace años. Como se recordará, el doctor Rocha Pizarro sufrió anteriormente un proceso pulmonar aplicándosele penicilina, y mejoró; pero en su restablecimiento ha sufrido este nuevo accidente cuando se disponía a reponerse en Fuentes de Béjar. Esta localidad, que, en aquellos tiempos, contaba con unos 1.400 habitantes, pertenece a la provincia de Salamanca, pero a la diócesis placentina. Se halla situada a más de 900 metros sobre el nivel del mar.

Don Feliciano Rocha Pizarro falleció el 16 de agosto de 1945, a los 75 años y 5 meses y murió como obispo de Plasencia. Fue obispo durante 16 años y cuatro meses

El diario ABC del día siguiente, viernes, 17 de agosto, en su página 12, le dedica una columna, con una pequeña fotografía, sacando la información de las agencias de prensa Mencheta y Cifra la actual agencia Efe.

Plasencia, 16 de octubre de 1945. 12 de la mañana. A las cuatro y media de la madrugada ha fallecido el prelado, doctor Feliciano Rocha Pizarro, a consecuencia de una bronconeumonía que padeció no hace mucho tiempo. A la hora de la muerte se encontraban al lado del obispo las Hermanitas de la Caridad que le atendían y dos o tres familiares. La capilla ardiente ha quedado instalada en la misma capilla del palacio y son numerosísimos los fieles que han desfilado ya para contemplar el cadáver. Desde las primeras horas de la mañana, autoridades, jerarquías, personalidades y público en general desfilan por el palacio del prelado para firmar en los pliegos colocados al efecto y testimoniar su condolencia.

LAS EXEQUIAS SE VERIFICARÁN HOY

Plasencia 2 de la tarde. A primera hora de la tarde terminó la reunión del Cabildo en la que se acordó que las exequias en sufragio del prelado de la diócesis, Dr. Rocha Pizarro, tengan lugar mañana (18 de agosto) a las once, invitándose a los prelados de Coria y Salamanca, a fin de que uno de ellos oficie en esta ceremonia. Acto seguido tendrá lugar la inhumación en la misma Catedral (La tumba se halla a los pies de la escalinata del altar mayor). Los pliegos de firmas colocados en el vestíbulo del palacio episcopal se llenan rápidamente, figurando entre ellas la del Conde de la Cañada, que por entonces era Rafael Acedo-Rico y Jarava (1880-17 de diciembre de 1936). El Condado de la Cañada fue creado en 1789 por el rey Carlos IV para Juan Acedo-Rico y Rodríguez, jurista en la Corte de Carlos III. Por real despacho expedido el 21 de diciembre de 1880, se le incorporó la Grandeza de España. El condado es de origen ciudadrealeño, pero tiene relaciones con Extremadura, como indica en su libro “Títulos nobiliarios vinculados con Extremadura Ampelio Alonso de Cádenas y López, de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España. Rafael Acedo-Rico era diputado por Ciudad Real y fue asesinado junto a su hermano Fernando el 17 de diciembre de 1936 en el cementerio de Carrión de Calatrava (Ciudad Real), celebrándose funerales por ambos en Ciudad Real, Madrid y Plasencia. Le sucedió su hijo Rafael Acedo- Rico y Sánchez de Ocaña.

 

Su obra escrita

La devoción al Sagrado Corazón, La devoción del Rosario, La devoción al Papa, Necesidad de la penitencia, Los peligros de la Fe, y otras dedicadas a la Acción Católica, enseñanza del catecismo y el fomento de las vocaciones, así como Explicaciones litúrgicas de la Consagración de las iglesias, publicada en Toledo en 1936, son algunas de sus obras escritas.

 

Ayuda durante la Guerra Civil española

Durante la Guerra Civil española, los hermanos Sánchez Rivero, hijos de María Rivero Pizarro, (prima hermana del obispo Rocha Pizarro) y de Victoriano Sánchez Macarrilla, que fue alcalde de Hinojal durante la República Española: Pedro, Cesáreo y Alejandro fueron los tres al campo de batalla. Había una normativa legal que decía que no podía haber tres hermanos de una misma familia en el frente, pues si morían los tres, la familia quedaba desamparada económicamente. Ante esta mala situación familiar, María se acercó hasta el palacio episcopal de Plasencia para hablar con su primo por si podía hacer algo en favor de sus hijos. Estuvo dos días en el palacio, pero don Feliciano no pudo hacer nada por esta situación.

Al parecer, Perico se hallaba en intendencia, repartiendo ropa y otros enseres a los soldados y Cesáreo se estaba preparando para entrar en combate, en la zona de Miajadas. Cesáreo estaba al frente, de una ametralladora, con otros dos soldados. Le comento su capitán: “Cesáreo, cuando salgáis al frente, irán a por vosotros”. Entonces el soldado comenzó con la gestión para salir del peligro. Un día, Cesáreo estuvo hablando con su comandante, que también era sacerdote, y le dijo que procedía de Hinojal (Cáceres) y que el obispo de Plasencia era su tío, primo hermano de su madre. El comandante escribió al obispo y desde entonces Cesáreo, que ya estaba casado y tenía una hija de ocho meses, se convirtió en sacristán del cura militar, librándose de estar en primera línea del frente. Tuvo una contienda tranquila, comía bien, y estaba fuera de peligro.

El que estaba en el frente más complicado, era Alejandro, que se encontraba en la zona de Brunete (Madrid), dónde se enfrentaron en varias ocasiones, los ejércitos nacional y republicano. Alejandro se libró de la guerra y se fue a su casa, por lo que algo tuvo que hacer el obispo en favor de sus sobrinos, a pesar de ser considerado muy recto en los temas de religión, como era habitual en aquella época.

 

El agua del señor obispo

Algunas anécdotas del señor obispo: Me cuenta Guadalupe Muñoz Álvarez, académica correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, natural de Plasencia, que: mi madre, que era de Garganta la Olla, estudió Farmacia en Madrid y vivió en Plasencia desde el año 1941. Conoció al obispo Rocha Pizarro y ella nos contaba que, en la sequía y las restricciones de agua, el obispo permitía a la gente tomar agua del pozo del Palacio Episcopal”.

En una breve entrevista telefónica Mayte Flores Díaz, contó que “mi madre convivió con el obispo y su hermana María Pascuala desde que tenía un año hasta los quince. Antes no se la llevó por si pensaban que era hija suya. Del obispo, no sabría qué contar; pues fueron tantas las cosas que nos decía mi madre. Siempre nos dijo que era muy recto y muy católico, todo lo que pasaba era decisión de Dios. Dios lo mandaba tanto bueno como lo malo. El obispo estuvo en Toledo con el cardenal Segura, y después fue obispo de Plasencia”.

Todo lo que le pertenecía a su fallecimiento lo dejó al clero, en la calle la Cruz, número 34, una casa que es donde viven las monjas cuando van al pueblo. El pueblo le nombró hijo predilecto y en el Ayuntamiento está ese título.

El retablo de la iglesia del pueblo lo mando hacer el y en la sacristía hay un escrito donde dice que hay que hacerle todos los años una misa.

A la madre de María Teresa Díaz Moreno, de igual nombre (,y que era sobrina del obispo, le dedicó una fotografía que aún conserva la familia y que reproducimos aquí: “A mi querida sobrina Teresa con cariño, Feliciano Obispo de Plasencia”

 

Don Constantino Calvo Delgado

También conoció a don Feliciano Rocha y Pizarro como su profesor en el seminario de Coria don Constantino Calvo Delgado, natural de Casillas de Coria (Cáceres) y que fuera durante muchos unos 40 años el párroco de la iglesia de los Santos Mártires de la villa cacereña de Las Brozas, de la que uno tiene el honor de ser su cronista oficial. Este sacerdote fue quien el que amplió el templo de los Santos Mártires, que era una ermita dedicada a ambos santos y que desde la autorización que dieron en 1495 los Reyes Católicos a la villa, no se había hecho esta enorme obra, obra realizada gracias a la colaboración de todo el pueblo y a los dineros que el cura sacaba de un cine para niños, llamado Cine La Unión, muy bien estudiado en el trabajo realizado por Angélica García – Manso “Los cines parroquiales de la diócesis de Coria – Cáceres una reconstrucción documental desde las Ciencias Sociales”, publicado en el. Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes el año 2016.

 

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Dic 292020
 

Francisco Rivero Domínguez

Cronista oficial de Las Brozas

 

Resumen

El militar de Brozas Pedro Romo Vivas escribió una obra, no publicada, y cuyo original poseo gracias a la gentileza de su hijo. El título de la obra es “Sobre la conquista y colonización de América. (Nicolás de Ovando y otros). A primeros del año 1990, este ensayo fue presentado a los Premios Constitución que organizaba ese año la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura.

No hay ningún extremeño, interesado por la cultura, que no se haya atraído por este tema universal: La conquista y colonización de América, sobretodo sabiendo que en Las Brozas nació el primer gobernador de Indias, Nicolás de Ovando, comendador mayor de la Orden Militar de Alcántara, que sustituyó al descubridor Cristóbal Colón en la gestión y gobierno de la isla La Española, que hoy conforman dos países: República Dominicana y Haití.

La tesis del autor es que durante siglos los extremeños guerrearon contra los moros en la Reconquista del suelo patrio; guerrearon entre sí por hacerse con el poder en la región y en el Reino de Castilla, por lo que su vida era un continuo guerrear: por eso mismo, salir a la conquista de un nuevo continente era su “modus vivendi”.

Como buen militar, Romo argumenta que “quisimos justificar la bravura del extremeño como soldado. Sus dotes innatas para la guerra se basan en dos pilares singulares y eternos, que son disciplina y valor. Por añadidura, austeridad, coraje ante el sufrimiento, y paciencia. Fuera de los Ejércitos, confunden frecuentemente combatividad con agresividad. El extremeño es combativo, pero no agresivo.

 

 

 

Pedro Romo Vivas (Las Brozas, 1914 – 1990) fue un militar y ensayista que escribió una pequeña novela y muchas historias firmando con el sobrenombre francés de “Beau geste” (“Bello gesto”), según me cuenta su hijo Mariano Romo, hombre dedicado a los libros antiguos y que posee una librería en Madrid, de igual nombre “Libros Mariano Romo”.

Pedro quedó huérfano de padres, que fallecieron en 1918, con dos días de diferencia por la pandemia de la “Gripe Española”, que por cierto no fue española, sino universal y que para algunos investigadores empezó en Francia en 1916 o en China en 1917. El resultado fue 40 millones de muertos en todo el mundo. La razón por la que se le conoce en todas partes como la Gripe Española es que nuestro país era un país neutral en la I Guerra Mundial (1914 – 1918) y no censuró, como otras naciones europeas, las informaciones médicas y que sí las hizo públicas. Desde entonces arrastró esa denominación de Gripe Española. Con apenas 4 años, era el mayor de tres hermanos (Pedro, Aurelia y Teresa), fue un niño precoz, e inquieto, y famoso por las muchas bromas que realizaba con las gentes del pueblo. Teresa se convirtió en madre Carmelita de la Tercera Orden dentro del convento –colegio que fundaron las Carmelitas de Orihuela en Brozas en 1914, y que en 2014 recibieron un homenaje por parte el pueblo de Brozas.

Pedro Romo, ya, de jovencito, tras presenciar la actuación de la compañía teatral del actor y empresario Ramón Tejela, se enamora de la hija de éste (Julia), y se escapa del pueblo, uniéndose al grupo de cómicos. En Madrid intenta acogerse a ésta profesión, pero, al ser menor de edad, la Guardia Civil le devuelve a Brozas, tras la denuncia de su abuela Sofía Carbajo.

La Guerra Civil le llevó a combatir, con el ejército nacional, en el frente del Alto de los Leones, y en las batallas de Teruel, donde recibe distinciones militares (Cruces al Mérito Militar, y al Mérito en Campaña). En 1938 se une en matrimonio, en Segovia, con Natividad Aguado, que en 1939 da a luz, en Brozas, a una niña (María Dolores, “Loli”).

En el Diario Oficial del Ministerio del Ejército del miércoles, 13 de agosto de 1958 aparece su nombre al recibir una gratificación dentro del Grupo de Auxiliares del Almacén del Ejército, como Sargento especialista de la Escuela de Aplicación y Tiro de Artillería (Sección Campaña). Asimismo, en el Diario Oficial de ese mismo ministerio correspondiente al domingo 24 de agosto de 1958, aparee por llevar siete trienios (21 años) en la citada Escuela de Aplicación y Tiro de Artillería, por lo que comenzaría a cobrar el siguiente trienio a partir de septiembre de 1958. Ejerce como militar toda su vida, hasta que obtiene la jubilación anticipada (hacia 1975). Gran amante de Brozas, donde pasa grandes temporadas, y gran curioso histórico y literario. Se dedica a viajar e investigar (buen conocedor de la obra de Azorín). Indaga en bibliotecas y archivos, y da fin a su obra extremeña.

 

A primeros del año 1990, este ensayo fue presentado a los Premios Constitución que organizaba ese año la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura. El 8 de junio de ese mismo año, una empresa de Madrid le hizo un presupuesto para editar el libro, en un papel blanco de 80 gramos, de 21x 15 centímetros, para un total de 304 páginas y una tirada de 2.000 ejemplares ascendía a 836.234 pesetas, que corresponderían hoy a poco más de 5.000 euros, pero por falta de recursos económicos no consiguió publicar.

Pedro Romo Vivas falleció en Brozas en 1990, y reposa junto a su esposa, en el cementerio, muy cerca de sus padres, abuelos y hermana.

Nuestro protagonista dibujó su casa realizando una “recreación”, de la que pudo ser la construcción original de la fachada, en un principio, de una sola planta, del arquitecto de la Orden Militar de Alcántara, Pedro de Ibarra, (Alcántara 1510 – 1570), discípulo de Juan de Herrera, con el que colaboró en la obra de El Escorial, y que dirigió las obras del cercano templo de Santa María de la Asunción de la villa, su obra maestra, considerada desde 1988 Monumento Nacional.

 

El ensayo sobre la conquista y colonización de América

No hay ningún extremeño, interesado por la cultura, que no se haya atraído por este tema universal: La conquista y colonización de América, sobretodo sabiendo que en Las Brozas nació el primer gobernador de Indias, Nicolás de Ovando, comendador mayor de la Orden Militar de Alcántara, que sustituyó al descubridor Cristóbal Colón en la gestión y gobierno de la isla La Española, que hoy conforman dos países: República Dominicana y Haití.

La tesis del autor es que durante siglos los extremeños guerrearon contra los moros en la Reconquista del suelo patrio; guerrearon entre sí por hacerse con el poder en la región y en el Reino de Castilla, por lo que su vida era un continuo guerrear: por eso mismo, salir a la conquista de un nuevo continente era su “modus vivendi”.

Nuestro protagonista, Pedro Romo Vivas, escribió una obra, no publicada, y cuyo original poseo gracias a la gentileza de su hijo. El título de la obra es “Sobre la conquista y colonización de América. (Nicolás de Ovando y otros). Son 69 hojas mecanografiadas en la parte posterior sin usar de unos folios de artillería telemetrista, que muy bien podrían haber sido desechados por el Ejército, aunque el capítulo dedicado a Mont Roig se suma aparte con 8 folios, numerados con la paginación 57.1; 57,2; 57, 3…

El original comienza con una introducción, de seis folios, en el que el autor dice que fueron consultados exhaustivamente para la elaboración de este ensayo el padre Yepes, Torres y Tapia Cea Bermúdez, Rubio Muñoz-Bocanegra, Julio Rosado, Publio Hurtado, Guerra y Orbe, Alonso Maldonado, Fernando del Pulgar, Tapia y Paredes, Antonio Guerra, Padre Mariana, Garcilaso de la Vega, Fray Francisco de Redes, y Andrada, Hernán Pérez del Pulgar, Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros y Eugenio Escobar Prieto, autor, entre otros, del libro “Hijos ilustres de la villa de Brozas”, del que se han publicado desde 1901 cuatro ediciones, en alguna de las cuales ha intervenido este autor con la ampliación de la biografía del actor Casimiro Ortas Rodríguez.

Poseo, cedidos por su hijo, dos originales; uno de ellos, de 69 cuartillas, está escrito a máquina, una máquina que debería ser bastante antigua, hay textos que se leen muy bien, con la cinta nueva y otros que apenas se dejan ver. Comienza con un capítulo dedicado a una reflexión, desde el folio 7 al 20. El segundo capítulo (páginas 21 a 26) está dedicado a las Órdenes de Caballería. El tercero, muy corto, (páginas 27 a 30) es todo para Alcántara. Dos folios están dedicados al apartado de “la Encomienda”. El autor como broceño, consagra muchas hojas al capítulo de Brozas y al comendador mayor. Llama la atención que el tema siguiente esté dedicado a “Los infantes de Aragón en Extremadura”, no en balde realizaron una guerra para hacerse con todo el territorio de la región y crear en ella un reino independiente que ahogase a Castilla. Es curioso que metiera de “estrangis” un asunto dedicado a “Mont Roig”, el actual Monroy, con una paginación distinta, al suponer que se incluyó a última hora. Estos originales concluyen con el capítulo “La guerra del Clavero”.

 

El segundo original

Este original tiene 221 folios en total, (pero algunos repetidos en la numeración y así figuran 196), escritos a máquina y metidos por capítulos en unos sobres de cartas del Banco Popular, llenos de apuntes mecanografiados. En su prolegómeno, Pedro Romo habla de ¿Por qué fueron extremeños los conquistadores? y de la región de Extremadura y también del hombre extremeño

En la introducción cita al prestigioso historiador inglés Lord Thomas Macaulay (1800 – 1859) cuando en su obra “Estudios históricos” escribe: Para conocer profundamente la anatomía patológica de los gobiernos y las causas que conducen a su decadencia y postración en que a veces vienen a caer los grandes Estados, se hace necesario el estudio de la Historia de España y de los españoles”. Macaulay era famoso por sus juicios críticos. En el periódico español “El Mundo” del 14 de julio de 2010 hay su famosa frase: “La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él”

El escritor habla de “que en este ensayo se tratará el tema de los conquistadores de América; quiénes fueron, de donde salieron, por qué muchos, muchísimos, fueron extremeños; por qué los más señalados fueron extremeños. De paso se dirá de qué pueblos salieron y cómo vivían hasta el momento de su partida para el Nuevo Mundo. Todas estas cuestiones desgranadas se irán haciendo palpables conforme vayamos avanzando”.

En esta época reciente en que hay una hispanofobia contra los grandes hombres que conquistaron, con grandes sacrificios, todo un continente para la cultura, civilización y religión imperante en Europa, tenemos que reivindicar lo nuestro, lo propio. Es algo que llama la atención que países que han reconocido la legalización de los matrimonios mixtos en 1967 condenen lo que hacíamos los españoles desde siglos atrás y tachan de racistas a los españoles del siglo XVI porque se casaban con las indias, algo que ya recomendaban los Reyes Católicos. Y estos que habla de que los españoles hicimos genocidios no dejaron ningún indio vivo más allá de Río Grande, se puso de manifiesto en un curso de verano de este año 2020 en El Escorial sobre novela histórica dirigido por el periodista y comentarista Antonio Pérez Henares. Este ha publicado recientemente una novela sobre la vida de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el descubridor de las cataratas argentino-brasileñas de Iguazú.

En el libro, aún no publicado, se tratan varios temas, como el capítulo dedicado al guerrero; otro a las “Órdenes de Caballería”, la Encomienda, Alcántara, Gutiérrez de Sotomayor, Mont Roig, Los Solís y los Ovando, un maestre, 1492 como año singular, Nicolás de Ovando; la hora del Descubrimiento y concluye con una reflexión final. A lo largo de esta ponencia iremos desgranando, de una manera breve, lo que se dice en cada capítulo.

En el apartado de las Órdenes de Caballería, el autor se fija lo que hicieron los cruzados en Tierra Santa para recuperar esos territorios para la cristiandad y así los españoles que fueron a conquistar nuevos territorios para el Rey Católico de España, tuvieron como ejemplo a esos freyres soldados: Aquellas órdenes de caballeros hispanos se miraron en el espejo de los cruzados de Oriente. Y sus congregaciones religioso – guerreras se formaron a imagen y semejanza de aquellas que lucharon en Palestina para conquistar a los musulmanes los Santos Lugares del cristianismo. Además, sin dotes guerreras, los extremeños no hubieran hecho absolutamente nada.

Hace un rápido estudio de las órdenes militares: Calatrava, El Temple, Montesa, y las dos extremeñas: Alcántara, nacida en Portugal como San Julián del Pereiro, y la de Santiago surgida en la iglesia de igual nombre de Cáceres: Todas las órdenes tenían igual finalidad y funcionamiento análogo. Estaban formadas por hombres que mantenían en sus cerebros unas ideas muy claras, la de recuperación del territorio hispano para la cristiandad. Eran pequeños ejércitos con disciplina y leyes de honor.

Estudia también Pedro Romo lo que son las encomiendas antes de entrar a detallar la Orden Militar de Alcántara. Las encomiendas eran terrenos que los Reyes entregaban a las órdenes militares Para su custodia y explotación en nombre de dichas órdenes. De hecho, un estudioso de la de Alcántara informa que tenía de renta dos millones de monedas de aquella época y de capital unos 50 millones, una verdadera fortuna. Su formación militar y sus ingresos hacían que las órdenes militares fueran como unos estados dentro del Estado. Me recuerda, salvando mucho la distancia uno de mis viajes al África central, concretamente a la República de Camerún, donde hay varios reinos, con sus correspondientes reyes.

No lo podía entender; sería algo así como nuestras comunidades autónomas actuales. Un ejemplo práctico de ello con el rey de Batoufam o el Sultán de Fumbam.

           Camerún estaba formado por numerosos reinos, de ahí que en la actual República camerunesa haya todavía muchos jefes tribales que llevan el nombre de rey, (chefferi) como es el caso del de Batoufam, Su Majestad Nayang Toukam Inocent, un hombre simpático que conoce muy bien los Sanfermines de Pamplona y que manda sobre unas 12.000 personas. Fue una agradable visita la que hice a su palacio, a su salón del trono, concluyendo la jornada con una cena especial y la danza  guerrera de su pueblo y a la especial cena que nos dedicó.

            Esa jornada concluyó en el Dominio de Petpenoum, un lugar encantador, al borde de un lago, con todas las comodidades (incluido wifi), y que es propiedad de un francés. Para llegar hasta allí hay que recorrer 9 kilómetros por un camino, que por la noche tiene su riesgo. De todas formas, merece la pena.

            Un rey de primera es el Sultán de Fumbam, Su Majestad El Hadj Ibrahim Mbombo Njoya, el rey de los bamunes, reino fundado a finales del siglo XIV y que posee una lengua propia, inventada por su ascendiente en 1869, denominada «Shu-mon», que pudo ser descifrada gracias a una tabla escrita en esta lengua, en árabe y en francés, y que se puede ver en el museo del sultán. Por cierto se está construyendo junto al palacio un nuevo edificio que propone una muestra de los objetos artísticos de esta tribu con estilos museísticos mucho más modernos.

            El sultán tiene un protocolo extraordinario a su salida de la mezquita los viernes. Es agasajado por sus súbditos, mientras grandes trompetas anuncian su llegada y dos le abanican. Lentamente desde el templo hasta el palacio, el rey agradece las muestras de afecto de su pueblo. Los caballos, muy engalanados, brican delante del real cortejo. Al final nos recibió en su salón del trono y resulta que habla un español perfecto por haber sido años atrás embajador de Camerún en Guinea Ecuatorial.

Volvamos al tema extremeño:

“La encomienda jugó un papel en el poblamiento, explotación y cultivo de los terrenos, pues 1.500 años de yugo romano, visigodo y musulmán, habían ido desertizando y despoblando         . El establecimiento de minúsculos municipios y de otros extensos unidos y vinculados entre sí por lazos irrompibles de disciplina y religión, permitieron a las órdenes ser estados dentro del Estado.

Un paso concreto es cuando estudia la Orden Militar de Alcántara, asentada en un pequeño pueblo del oeste de España y con el Partido de la Serena, en la actual comarca de la Serena en el sureste de Extremadura. El protagonismo de esta villa viene desde los tiempos romanos cuando bajo el mandato del emperador hispano Trajano se construye el puente sufragado por las tribus de los alrededores y cuyo constructor, Cayo Julio Lácer, lo terminó “para la eternidad” en el año 105 de nuestra era, con 58 metros de altura y que se sigue usando hoy en día, `para asombro de muchos por su uso y porque no se reserva el mejor puente del mundo romano, “pues es un recreo para los amantes de la belleza y el arte”. Los árabes le nombraron como Kantara As Saif: “El puente de la espada”

Alcántara estaba relativamente cerca de tres grandes ciudades romanas: Emérita Augusta (Mérida), Cauria (Coria) y Conimbriga (Coimbra).

Con el tiempo, los caballeros de San Julián del Pereiro tomaron la villa, cedida por un documento real firmado en Ciudad Rodrigo, el 16 de junio de 1218.También se posesionaron de la cercana aldea de Las Brozas, situada al este, como a unas tres leguas de la villa capital (15 kilómetros), y que tenía ya una fortaleza situada sobre una colina, donde con el tiempo se constituyó la Encomienda Mayor y que en el pueblo se le conoce como “El Palacio”, por ser residencia de la segunda autoridad alcantarina, tras el Maestre: el Comendador Mayor, que venía a ser como el capitán general de las frailes –soldados. Los habitantes de esta comarca muchos se hicieron soldados, por lo que tuvieron que venir a repoblarlas y cuidar de sus tierras portugueses y salmantinos.

 

La villa de Las Brozas

Cuenta Pedro Romo sobre su villa natal de Las Brozas que “generalmente los inviernos húmedos, pero templados mantienen el crecimiento de las especies herbáceas por lo que, al llegar mayo y junio, lo que fue un hermoso prado coloreado por millones de flores se convierte en tierra desgreñada y brozosa. El prado se dora y las altas hierbas tantos meses alegres y de belleza cromática se secan tornándose hosco y seco con el fuerte calor de Extremadura, y todo el campo es una pura broza. De ahí, seguramente, le vino el nombre raro y peregrino de Las Brozas”.

Estudia el tema curioso del refrán: “En Brozas, ni vaca ni moza; y si me apura, ni sacristán ni cura”. El autor considera que en los terrenos de esta villa había buenas y bravas hembras de ganado vacuno, como sigue habiéndolas en estos años del siglo XXI. Una anécdota, buena parte de las terneras, crías de las vacas broceñas, llegan hasta El Líbano saliendo del puerto de Cartagena. Y en cuanto a las mozas se consideraban recias y bravas…En la segunda parte del famoso refrán, en esa época había muchos frailes – soldados, que con el tiempo relajaron sus costumbres y tenían sus barraganas y amas de casa con las que saciar el apetito sexual. Esto cuenta sobre este asunto Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, académico correspondiente de la Real de la Historia, desempolvando documentos del concejo brocense: “en los que se reglamentaban impuestos y exacciones. Toda viuda que contrajera matrimonio antes del año y medio de la muerte de su esposo pagaba una multa consistente en un marco de plata, y toda mujer pública que viniera a vivir de asiento a la villa, 12 maravedíes”.

Otro tema curioso que trata es el del Toro de San Marcos, una fiesta que se está recuperando estos años en la villa, y cuyo tema fue tratado ya en el siglo XV por Luis Zapata de Chaves, natural de Llerena (1526 – Valladolid 1595), en su libro “Miscelánea de curiosos casos”, editado por la Compañía Iberoamericana de Publicaciones, con sede en Madrid y delegaciones en Barcelona y Buenos Aires.

Tras contar varios casos de corridas de toros en tiempos del emperador Carlos V, por Valladolid, Salamanca o Talavera de la Reina, se centra en Brozas. Esto dice de nuestro pueblo, con el estilo de escritura del siglo XVI (en la imagen copia del libro original archivado en la Biblioteca Nacional):

“Pensé atrás decir este caso que diré, y olvidóseme, como cuando del coso se escapa algún toro para correrse otra vez, y este cuento es de lo que pasa los días de San Marcos cada año, en un lugar que se llama Las Broças, tierra de Alcántara».

            “En aquel lugar teniendo alguno espantable y temeroso toro, y que de fiero no se pueden con el averiguar, dásele a la Iglesia. Llegando el día de San Marcos, a la víspera de él, donde no le para hombre que vea, y llegado en su asnillo ante el embajador de San Marcos, le dice: “Marco, amigo, ven conmigo a las Broças, que de parte de San Marcos te llamo para su fiesta”. El toro luego deja sus pastos, y manso váse delante de él; entra a las vísperas a la Iglesia como un cordero manso, y pónenle en los cuernos rosas y guirnaldas las mujeres; y sin hacer mal a nadie, sálese acabadas las vísperas al campo allí cerca. Otro día va en la procesión suelto entre la gente, y pasa un arco del claustro, tan estrecho que ha menester para pasar ladear los cuernos, y esto sin que se lo diga nadie, y toda la misa se está de pie delante de las gradas del altar mayor, y acabada de alzar la hostia postrera y de consumir alguna vez, sálese de la Iglesia a todo correr, como muchacho de la escuela, y base por esos montes y jarales, volviendo a su bravura natural”.

Pedro Romo sugiere, como lo hiciera años más tarde, el párroco de Santa María la Mayor. Gregorio Carrasco, que “es muy posible que el toro fuera alimentado el día de autos con ciertas hierbas adormecedoras que solo la gente campesina conocía y “drogado” cambiase su natural y anulara su bravura”

No se le pasa por alto, tras una relación de los personajes más importantes de la localidad como Francisco Sánchez de las Brozas, al que compara como rival de Erasmo de Rotterdam; y el comendador mayor de la Orden de Alcántara. Los comendadores eran en tiempos antiguos excelsos guerreros y en siglos posteriores “estos cargos los ocuparon hombres jóvenes… con la conquista de América, estos pueblos siguieron enviando guerreros a la campaña del nuevo continente”.

 

Los Infantes de Aragón en Extremadura

El siguiente capítulo, titulado “Los infantes de Aragón en Extremadura”, está dedicado a la guerra civil que en el primer tercio del siglo XV hubo en la Orden Militar de Alcántara protagonizado por el maestre Juan de Sotomayor y su sobrino Gutierre de Sotomayor, que fuera clavero (tercera autoridad de la orden) y posteriormente comendador mayor en Las Brozas.

Don Juan de Sotomayor fue comendador mayor en la villa de Las Brozas y por entonces se portó muy bien “había tratado con infinita dulzura y distinción a los Infantes de Aragón siempre que estos se acercaban por Extremadura”. Los infantes eran Enrique y Pedro, quienes eran hijos del rey Fernando de Antequera (Fernando I de Aragón), quien colocó muy bien a todos sus siete descendientes. Uno fue Alfonso, que le sucedió en el torno (Alfonso V); otro, Juan, fue rey de Navarra, y después de Aragón, tras el fallecimiento de su hermano mayor. María fue reina de Castilla por su matrimonio con Juan II y Leonor, reina consorte de Portugal, por su desposorio con el monarca luso. El infante Enroque fue maestre de la orden militar extremeña de Santiago; Sancho maestre de la de Alcántara y Pedro, el más pequeño, fue infante solo.

¿Qué querían los Infantes de Aragón en Extremadura?, pues hacer de ella un reino independiente, ya que Castilla estaba emparedada entre Portugal, Navarra y Aragón. Como los dos hermanos tenían el poder acumulado de las órdenes militares, y ante un rey Juan II, dedicado más a la cultura y otros menesteres, muy debilitado en su reinado, querían apoderarse de todos estos territorios para estrechar el cerco al reino castellano.

Estando en Alcántara y en ausencia de su tío el maestre Juan de Sotomayor arresta al infante don Pedro cuando, desde Alburquerque, llegó a Alcántara para hacerse con las propiedades y el poder de la Orden Militar. Y dice Pedro Romo: “El infante don Pedro se había metido en Alcántara subrepticiamente. Contando con la complicidad del maestre, sus tropas destruyeron algunas fortalezas menores, como la de Belvis y Navarra (que puede verse en la margen derecha de la carretera de Brozas a Alcántara) y Jartín, (una finca que le da nombre el Arroyo de Jartín entre los términos municipales de Las Brozas y Villa del Rey)”. Mientras tanto, el infante don Enrique atacó Valencia de Alcántara y se apropió de muchos rebaños de ganado. Don Juan de Sotomayor entregó Alcántara al infante y se quedó allí con él. Días después, el infante ataco la Encomienda Mayor de las Brozas, pero los habitantes de esta aldea supieron defenderse y el infante don Pedro no pudo nada contra su fortaleza, ni siquiera saquear la villa como hubiera deseado”.

            Gutierre de Sotomayor, comendador mayor, detiene al infante don Pedro y se pone al servicio del rey don Juan II de Castilla. En un capítulo genera, en julio de 1432 se depone al maestre Juan de Sotomayor y se nombra al comendador como nuevo maestre, siendo refrendado en diciembre de ese año por una bula del Papa Eugenio IV.

Por contar un chascarrillo de este maestre, a pesar de que la Orden Militar de Alcántara obligaba a la castidad, tuvo hasta 15 hijos de 8 mujeres. Gutierre está enterrado en el Monasterio de Guadalupe.

 

Mont Roig que es Monroy

El autor dedica dos capítulos a Mont Roig, que con el tiempo se transformó en Monroy, la villa de los Cuatro Lugares, junto a Hinojal, Talaván y Santiago del Campo. En este caso estudia la figura del clavero Alonso de Monroy, Clavero de la Orden Militar de Alcántara que hizo guerra a su maestre Gómez de Cáceres y Solís, y que consiguió ser también maestre, el penúltimo, antes que los Duques de Plasencia colocaran en el maestrazgo a su hijo don Juan de Zúñiga, bajo cuyo mandato se creó la Academia donde trabajó Elio Antonio de Nebrija y escribió la Gramática Castellana, editada en Salamanca en 1492, pero que cuyo original debió trabajarlo entre las localidades de Gata Alcántara, Las Brozas y Zalamea de la Serena, donde don Juan mandó construir un palacio.

Volvamos a la historia que concluye cuando la Orden Militar de Alcántara tiene hasta tres maestres en muy poco tiempo: Gómez de Cáceres y Solís, Alonso de Monroy y Juan de Zúñiga. Esta época fue muy violenta tanto que llego a haber una verdadera guerra civil entre los freyres de la milicia alcantarina, por apoyar al rey Enrique IV contra su hermanastro Alfonso de Castilla.

Sostiene Romo que “Don Gómez de Cáceres, nuevo maestre de Alcántara, y continuador de Sotomayor en el poderío y en la autoridad indiscutida, retuvo a su lado al de Monroy como pieza importante para el logro de sus grandes planes que no eran otros que la consolidación del poder de la Orden y de su persona en el dominio e toda Extremadura”, pues Gómez de Cáceres también era comendador de la Orden de Santiago.

 

Pese a todo el maestre metió en la cárcel a su valiente clavero porque en la boda Leonor de Solís, hermana del soberano de la Orden, hubo una fiesta con justas, que terminaron con uno de sus oponentes herido, Francisco de Hinojosa. El grupo que detuvo al clavero se detuvo en Brozas para curarle algunas heridas y lo llevaron a prisión a Alcántara, donde se logró escapar a los pocos días.

Con el tiempo, Monroy se hizo con la fortaleza de Azagala y allí resistió como un bravo las embestidas de las tropas el maestre que quería recuperarla. Con el tiempo hicieron las paces. Sin embargo, duró poco; de nuevo el maestre Gómez de Solís se alzó contra el rey y éste mando a Alonso de Monroy que le combatiese, por lo que destituyó del maestrazgo al primero y colocó a su aliado.

A Alonso de Monroy le sustituyó en el maestrazgo de Alcántara Juan de Zúñiga Pimentel, un joven hijo de la Duquesa de Arévalo, casada con el Duque de Plasencia, quien solicitó al rey el maestrazgo para su hijo Juan y también al Papa Sixto IV, logrando así que su vástago fuera el último maestre de la Orden de Alcántara. Incluso se llegó a nombrar un tercer maestre, Francisco de Solís, sobrino del maestre fallecido, por lo que hubo tres maestres: Alonso de Monroy, encarcelado, y el joven Juan de Zúñiga.

En el folio 67 termina su primer original Pedro Romo y concluye aquí con la siguiente frase: Jugada tan osada y procedimientos tan expeditos dejó anonadados a los partidarios de don Alonso que desconfiaron de salvar a su jefe”. Alonso de Monroy, conocido en la historia como el Clavero, murió en el castillo de Azagala en el año de 1511.

 

Los Solís y los Ovando

En el segundo original, más amplio que el primero y del que faltan las páginas 128 y 129, tiene varios capítulos: “Los Solís y los Cáceres”, “Un maestre, dos, tres”, “1492, un año muy singular”, “Ovando: Capitán General y Gobernador, “La hora XXIV del Descubrimiento” y “Reflexión final”.

Para Pedro Romo que conoce bien el tema sostiene que “el dominio de Extremadura por la Orden de Alcántara y su Maestre era la palanca que permitía tener un puesto preeminente en el Reino de Castilla.

 

Nicolás de Ovando y el Descubrimiento

El autor, como buen brocense, se fija en una de los hijos ilustres más importantes de la villa: Nicolás de Ovando, primer gobernador en las Indias, nombrado por los Reyes Católicos y sustituto del descubridor y navegante Cristóbal Colón y del juez pesquisidor Francisco de Bobadilla. Este llegó en agosto de 1500 y prendió a los Colón y los envió a España. Cometió tantos desmanes en la isla que los monarcas nombraron a Ovando para sustituirle. Y escribe Romo: “El cometido de Ovando no era nuevo, pero lo parecía. Y se mostraba nueva aquella misión por estar decidido los Reyes Católicos a empezar, de una vez por todas, con el buen gobierno de la isla. Había que colonizar aquellos extensos dominios y darle una organización cristiana y española. Las rencillas y las particulares codicias tenían que terminar. Había que civilizar a aquellas gentes en los usos y costumbres españoles”.

 

El comendador mayor seleccionó personajes de la guerra de Granada, entre ellos apellidos tan ilustres en la historia de España y, por ende, de la de Extremadura, como Aldana, Villarroel, Saavedra, Montejo, Orellana, Barrantes, Hinojosa, Ocampo, Godoy, Holguín, Hurtado, Sanabria, Trejo, Chaves, Sande, Paredes y Villalobos, entre otros. Y se sumaron nombres que dieron fama a la historia hispanoamericana como Francisco Pizarro que fue con él a la isla de La Española y en otro viaje Hernán Cortés.

Y más adelante, el ensayista sostiene que “Ovando fue la causa que hizo posible el trasplante a latitudes remotas. Desde la prehistoria, en Extremadura se formó una raza de pastores y guerreros con duros músculos y enorme capacidad de resistencia frente a privaciones y contrastes. El nombramiento de Ovando, como gobernador en Indias, puso en pie a Extremadura”.

            En su reflexión final, como buen militar, Romo argumenta que “quisimos justificar la bravura del extremeño como soldado. Sus dotes innatas para la guerra se basan en dos pilares singulares y eternos, que son disciplina y valor. Por añadidura, austeridad, coraje ante el sufrimiento, y paciencia. Fuera de los Ejércitos, confunden frecuentemente combatividad con agresividad. El extremeño es combativo, pero no agresivo.

Los folios originales concluyen en el número 196 con el siguiente párrafo: “A partir de 1505 afluyeron de todas las regiones de España: Castilla, León, Cantabria, Vasconia y hasta de Aragón (que al principio se abstuvo por tener sus miras el Reino en el Mediterráneo), no iban en plan guerrero en su mayoría, por lo que siguieron siendo los extremeños, las fuerzas que formaban en todos sus cuerpos de expedición armada: Menestrales, artesanos, campesinos, comerciantes y otras profesiones, eran de toda España, pero combatientes siguieron siendo, en su mayoría, extremeños, motivo este para considerar que los conquistadores de América fueron extremeños en general, aunque figure en primera fila y en letras de oro, sus principales capitanes”.

 

 

APÉNDICE FOTOGRÁFICO

Fig 1. Pedro Romo en 1938

Fig 2. Pedro Romo en 1980

Fig 3. Condecoraciones militares de Pedro Romo

Fig 4. Casa de Pedro de Ibarra

Fig 5. Dibujo de Pedro Romo de su casa y la de Pedro Ibarra

Fig 6. Certificación del Premio Ensayo

 

Nov 152018
 

Francisco Rivero Domínguez.

Cronista Oficial de Las Brozas (Cáceres).

 

» No prestéis crédito a nadie, ni a mí mismo, a no ser que las enseñanzas estén corroboradas por razones y argumentos sólidos. «

 

El Brocense en “Los errores de Porfirio”

 

Francisco Sánchez El Brocense (Las Brozas, 1523 – Valladolid 1600). Profesor de Retórica en la Universidad de Salamanca, humanista y gramático. Su obra máxima La Minerva «fue una obra monumental de las que rara vez logra producir el ingenio humano», en palabras de Marcial Solana en su «Historia de la Filosofía Española». Estamos en pleno Siglo de Oro español (1550 – 1650), cuando nuestro país era una potencia cultural en Europa.

 

 

Antonio de Nebrija y El Brocense

Francisco Sánchez de Las Brozas nació el 20 de julio de 1523 en este pueblo extremeño, cuando aún era una aldea de la Orden Militar de Alcántara, libertad que conquistó en 1537 cuando la compró al emperador Carlos V y éste la convirtió en villa. independiente. Francisco Sánchez nació en una casa de la calle Aldehuela a la entrada del pueblo por el sur, una casa de sencilla fachada de sillares de granito- no en balde la aldea de Las Brozas se halla asentada sobre un batolito granítico. La puerta y ventanas están adinteladas y su gran chimenea, heredera de las “lareiras” portuguesas, es de ladrillo. Desde su patio trasero hay una preciosa vista sobre la campiña brocense, declarada hace unos años una ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves), una vista que llega hasta el Torrico de San Pedro, en los Montes de Toledo, en la cercana Aliseda y también hasta el bellísimo pueblo portugués de Marvao. De estos parajes disfrutó durante su estancia en el pueblo Francisco Sánchez.

Fueron sus padres el tapicero Francisco Núñez, natural de Garrovillas de Alconétar y Leonor Díez, de Brozas, ambos hijodalgos. Y uno se preguntará cómo puede tener el primer apellido Sánchez, pues porque antiguamente no se heredaban de padres a hijos, sino que lo escogía el propio sujeto. Este apellido, al parecer, provenía de los tíos que le ayudaron a est-udiar en Salamanca.

La tradición cuenta que fue bautizado en el templo de Santa María la Mayor, de la localidad, edificio que fue declarado Monumento Nacional en 1988 y en el que se halla la pila bautismal. El párroco que con tanto acierto dirigió las obras de restauración del edifico en pleno siglo XX, don Gregorio Carrasco Moreno, quien participara con numerosas ponencias en los Coloquios Históricos de Extremadura y concluyera su vida sacerdotal como canónigo de la concatedral de Santa María de Cáceres y director de la residencia sacerdotal de la diócesis, mandó poner una placa en el templo brocense considerando tal hecho de haber sido el lugar donde el gramático recibiera las aguas para ser cristianizado.

De niño, con once años, fue paje, en Évora, de la Reina Catalina de Portugal, hija de Juana de Castilla (Juana la Loca) y de Felipe el Hermoso; por tanto, hermana del emperador Carlos V. Su tío Rodrigo Sánchez, capellán de la princesa española y catedrático de lengua latina, fue el que le animó a estudiar latín.

Hoy la fachada de la casa natal tiene dos placas. Una en granito que dice textualmente:

 

 

AQUÍ NACIÓ EN 1523

FRANCISCO SÁNCHEZ DE LAS BROZAS

EL BROCENSE

 

La segunda de ellas, metálica, es de la Real Academia Española y dice:

 

HOMENAJE DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE

LA LENGUA Y LA EXCMA. DIPUTACIÒN PROVINCIAL DE

CÁCERES A FRANCISCO SÁNCHEZ DE LAS BROZAS

“EL BROCENSE” EN LA VISITA A SU CASA NATAL

BROZAS, 7 DE DICIEMBRE DE 1990

 

Vinieron a colocarla el que fuera director de esta institución Manuel Alvar, experto en el español de América, acompañado de varios académicos, y del entonces presidente de la Diputación Provincial, Manuel Veiga López.

El homenaje de la Real Academia Española a El Brocense, coincidió con la fecha de su fallecimiento (7 de diciembre de 1600), acto al que fui invitado como cronista oficial de la villa de Las Brozas. El acto estuvo presidido por Manuel Alvar, que fue mi profesor de Lengua en la primera promoción de periodistas universitarios de España en la Facultad de Ciencias de la Información e la Universidad Complutense de Madrid (Años 1971 – 1976).

En su discurso, el ilustre académico dijo que “El Brocense dio al español la universalidad, un modelo digno de imitación al comentar las obras de Garcilaso, como antes lo hiciera Bocaccio, por las calles de los pueblos de Italia, con las obras de Dante y lo hicieran los gramáticos de la época alejandrina con los comentarios a la doctrina de Homero, pues siguiendo la doctrina de Francisco Sánchez, que tenía una conciencia clarísima de que una lengua no tiene prestigio sino tiene unos autores dignos de ser comentados por las plazas de los pueblos de su nación”.

“El Brocense tuvo como obra máxima “La Minerva”, una gramática latina que racionalizó su enseñanza”, en palabras de Luis de Cañigral, de la Universidad de Castilla – La Mancha. “La Minerva no es una gramática en el sentido escolar de la palabra, pero sí tuvo un gran predicamento en la Europa del siglo XVII”.

En el prólogo de su famosa obra Minerva, El Brocense habla de que su padre le había referido de las quejas del maestro Antonio de Nebrija por estar enfermo por no poder terminar su gramática, en la que había trabajado en la corte del maestre don Juan de Zúñiga por Gata, Alcántara, Las Brozas, Zalamea de la Serena y Villanueva de la Serena. El Brocense continuaría su obra con otro estilo.

Y dice El Brocense en su introducción a la Minerva: “Estaban, pues, postradas las buenas letras cuando hace ahora cien años nuestro Antonio de Nebrija intentó castigar a estos rebeldes (habla aquí sobre los malos enseñantes del latín de aquella época) … así pues, lo que él no pudo terminar, quizás me lo dejó a mí para que lo acabara. ¿Me preguntas cómo puede ser eso? Pues porque mientras él, en mi pueblo de Brozas, donde terminaba el Diccionario y la Gramática, yacía con fiebre en casa de su hijo Marcelo, caballero de la orden de Alcántara, se quejaba suspirando constantemente, como le oí decir muchas veces a mi padre, de que dejaba la Gramática y el diccionario sin acabar”.

El estudioso de La Minerva de El Brocense, Eustaquio Sánchez Salor, dice que “es una de las gramáticas teórica y racionales más importantes dentro de la historia de la Lingüística. Es un hito, desde mi punto de vista, de los más importantes de la historia de la gramática racional y teórica”.

No será una gramática española, sino latina y fue clave en los estudios en toda Europa, continuándose hasta nuestros días con la Gramática del norteamericano Noam Chomsky, tal vez el intelectual y filólogo más importante y reconocido internacionalmente en estos días, que ha sido invitado a firmar por la independencia de Cataluña. ¡Sencillamente, una pena!

“El Periódico Extremadura en su edición del martes, 29 de marzo de 1984, página 16, daba una información de Toñi Escobero titulada “Dos catedráticos investigan la gramática de El Brocense. La Minerva cuenta ya con su primera edición crítica”. Y en el texto se informaba de que “los catedráticos de Filología Latina de la Universidad de Extremadura, Cesar Chaparro, que después fuera rector de la universidad, y Eustaquio Sánchez Salor, son los autores de la primera edición crítica de la obra más importante del humanista y filólogo extremeño Francisco Sánchez “El Brocense”: La Minerva. Ambos autores entregaron el original a la institución cultura “El Brocense” dependiente de la Diputación, que es la encargada de su publicación, bajo el epígrafe “Obras” en las que ya se han editado otros dos trabajos sobre la poesía y la retórica de “El Brocense”, siendo esta edición crítica la continuación del estudio sobre el humanista”.

La institución cultural de la Diputación había publicado hasta ahora un total de cinco volúmenes referidos al humanista extremeño y que tocaron desde su biografía, hasta la poesía o retórica, incluidas las actas del Simposio Internacional del IV Centenario de la publicación de la Minerva en 1987, simposio que se celebró en la villa de Las Brozas y en la capital, Cáceres.

La casa palacio en la que habitó Antonio de Nebrija es la única que se conserva de todas en las que vivió el gramático, se halla en Brozas, en la calle San Pedro, muy cercana al que fuera convento de San Pedro de las Monjas Comendadoras de la Orden Militar de Alcántara quienes para entrar en él tenían que probar su nobleza. La casa del gramático aún está en pie porque fue parte del convento de Carmelitas de Orihuela, que abrieron en 1914 un colegio para niños, y permaneció allí hasta 1972. Durante mi niñez, fue mi escuela y hoy sigue siendo guardería del pueblo. Sería interesante colocar una placa de granito en la fachada del colegio diciendo que aquí se halla la casa palacio en la que habitaron al menos, durante tres años, Elio Antonio de Nebrija y todos sus hijos. También se debe restaurar la casa – palacio, que cuenta con inscripciones latinas inspiradas por el estudioso de la lengua, para rememorar el ilustre pasado de la villa. Y por último hay un deseo de hermanar las villas de Las Brozas y de Zalamea de la Serena.

 

Vida personal. Pequeña biografía

Gracias a la ayuda de unos tíos suyos pudo estudiar en la Universidad de Salamanca a partir de 1545, obteniendo su grado de bachiller en Artes seis años más tarde. Durante tres cursos más de 1551 a 1554 estudió Teología. Tuvo como compañero al humanista y poeta Juan de Mal Lara y siendo aún estudiante se casa en 1549 con Ana Ruiz del Peso, que le dio seis hijos, tres hombres y tres mujeres. Fue el mismo año en el que se publicó su primera obra impresa, la traducción de la “Declaración y uso del relox español”, de Hugo Helt.

Enviudó muy joven y se volvió a casar con una prima de aquella; Antonia del Peso, que le dio otros seis hijos. Esa docena de hijos hizo que Francisco Sánchez de las Brozas tuviera una vida amargada por dar tantas clases y concentrarse en sus estudios para poder sacar un sueldo digno para poder vivir. Daba clases oficiales y también privadas, aspirando a la Cátedra de Retórica en 1553, no consiguiéndola ese año, pero si la alcanza, en propiedad, veinte años más tarde.

Cursó Gramática en tres años de 1551 a 1554. Ese mismo año es nombrado Regente de Retórica del Colegio Trilingüe, con un salario de 100 ducados. El colegio fue fundado en 1550 por el obispo de Coria, Diego Enríquez de Almansa para alojamiento de los profesores que impartían latín, griego y hebreo. En 1554 editó “Las Silvas”, de Angelo Poliziano. En noviembre del año siguiente se le ordena que imparte lecciones de Retórica fuera del Trilingüe, dado que no podía hacerlo allí por estar casado, renunciando a ello cuatro años más tarde

En el año de 1556 el claustro de la Universidad salmantina le encarga al maestro que enseñe retórica a la juventud universitaria. Para ello escribe el libro “Ars dicendi”, o el arte de hablar, con el deseo de enseñar la oratoria a los estudiantes. Tuvo tanto éxito que en breve se reedito en cuatro ocasiones

A pesar de ser reconocido como gramático, jamás obtuvo la cátedra de Gramática y de opositar a ella en dos ocasiones. Sí obtuvo en 1573 la cátedra de Retórica y tres años más tarde, en 1576, el partido de griego con un salario más que sustancioso. Su obra, en palabras de Romano García, director de la Institución Cultural El Brocense de Cáceres. “fue inmensa y plural, abarcando cuestiones de lengua, retórica, gramática crítica literaria y filosofía. Hoy está considerado como un pensador humanista de valor universal”.

En 1582, el claustro de la Universidad de Salamanca le autoriza a dar clases de su propia gramática, siempre que no fueran en horas lectivas de las que se dedicaban a la gramática castellana de Antonio de Nebrija.

En su obra Sanctius´ theory of language, publicada en Filadelfia en 1983, el estudioso Manuel Breva Claramonte considera a El Brocense como padre de la gramática general y teórica.

Gramáticos como el suizo Ferdinand de Saussure, el padre de la lingüística moderna, en el siglo XIX, o el norteamericano Noam Chomsky siguen, en el día de hoy, sus teorías gramaticales.

Su Minerva le valió en Italia y Francia el dictado de padre de la lengua latina y doctor de todos los letrados”, dice la leyenda que hay en el cuadro que se halla sobre su figura en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Brozas,

Miguel de Cervantes le elogió en su obra “La Galatea”, con los siguientes versos:

 

Aunque el ingenio y elocuencia vuestra

Francisco Sánchez se me concediera,

por torpe me juzgara, y poco diestra

si a querer alabaros me pusiera.

Lengua del cielo, única y maestra,

tiene de ser la que para la carrera

de vuestras alabanzas se dilate

que hacerlo humana lengua es disparate.

 

El biógrafo Eugenio Escobar Prieto, deán de la catedral de Plasencia, autor del libro “Los hijos ilustres de Brozas dice de él “que tiene el Brocense en Salamanca la misma representación que Arias Montano en Alcalá, y Luis Vives en Valencia. Además de ser el mejor comentador de Horacio, ha pasado a la posteridad con los nobles títulos de Padre de la Gramática general y de la filosofía del lenguaje, hombre divino, Doctor de los literatos, Apolo y Mercurio de España, como le llama Justo Lipsio, y príncipe de los gramáticos, según Baillet”.

Durante siglos, los intelectuales y filólogos le han dedicado a El Brocense unos piropos profesionales, tales como que “la figura del humanista extremeño cautiva y seduce” y “atrae su noble independencia”, además de que su “erudición era casi inagotable”, así como “su genial manera de ver las cosas”.

Fue El Brocense un hombre discutido y arrogante en las cosas del saber. Amaba, sobre todo, la Gramática, aunque era un humanista que se interesó también por las Humanidades griegas y latinas, la Cosmografía, la Astronomía, las Leyes, la Ciencia, la Filosofía y también por la Teología, teniendo varios encontronazos con la Santa Inquisición.

El primero, a causa de sus comentarios sobre los santos y las imágenes, fue en el año de 1584 por denuncia de un clérigo y un estudiante, aunque en esta ocasión, la Inquisición lo exculpó. Para el humanista, la mayor autoridad era la razón, de ahí su continua crítica e inconformismo, por eso los censores inquisitoriales restringieron la circulación de sus obras. Las causas por las que fue denunciado en esta ocasión fueron negar el nacimiento de Jesús en el pesebre, que el Niño Jesús fuera circundando por San Simeón; que los Magos fueran Reyes o que hubiera alguna vez 11.000 vírgenes, según dice el Martirologio.

El 29 de abril de 1590 fue nombrado decano de la Facultad de Artes, pero al poco de jubilarse en 1595, una nueva denuncia; en esta ocasión por un teólogo, un monje benedictino y un abad El 26 de septiembre de 1600, la Inquisición dicta contra El Brocense la siguiente resolución: “… que el dicho Maestro Francisco Sánchez sea llamado a este Santo Oficio, y venido, e le señale una casa por cárcel en esta ciudad de Valladolid y el Fiscal siga contra él la causa con que antes que se le notifique el mandamiento para que parezca se visiten los papeles ó libros que se hallaren del susodicho y estuvieren en su poder… y hallándolos de reprobada lectura y prohibidos por el catálogo de la Inquisición los inventaríen y recojan y asimismo todos los papeles y escritos de mano que en su poder se hallaren”. La Inquisición le puso pena de cárcel, pero dada su avanzada edad le condenó a arresto domiciliario en el de uno de sus hijos en Valladolid, el médico Lorenzo Sánchez, donde falleció el 5 de diciembre de 1600, a los 78 años de edad. Días antes había hecho denuncia pública de sus errores de la fe cristiana, solicitando que se le diga por su alma 500 misas. En ese testamento, otorgado en Salamanca el 2 de enero de 1601, dice Francisco Sánchez, entre otras cosas, que “…encargo, sobre todo a mis hijos, que se conserven en el santo temor de Dios, y no por ambición, que así nada se logra”.

“Yo siempre toda mi vida he sido buen cristiano e hijo de buenos cristianos e hijosdalgo, conocidos por tales, y siempre protesté de creer todo aquello que tiene y cree la Santa Madre Iglesia Romana, y agora a la hora de mi muerte lo protesto, y creo y muero en ello y por ello”.

El erudito Marcelino Menéndez y Pelayo, cuya estatua sedente abre la Biblioteca Nacional de España, autor de los “Heterodoxos españoles”, estudia también la figura de El Brocense- De él dice: a Sánchez no le llevó a las audiencias inquisitoriales el saber filológico, ni el haber escudriñado las causas de la lengua latina, sino su incurable manía de meterse a teólogo”.

El escritor extremeño Ricardo Megías Hernández ha estudiado donde están enterrados los escritores extremeños y lo ha editado en Beturia, la editorial en la que publican muchos autores de la tierra y que él dirigió durante años. Tiene una sucinta biografía de El Brocense, “el humanista de más relevancia de la Europa culta del siglo XVI, el Siglo de Oro español” El Brocense ordenó que sus restos descansaran en el Convento de San Francisco de Salamanca, edificio ya desaparecido con los siglos, quedando sólo un bello jardín urbano con el nombre de Campo de San Francisco. Por su implicación con el tema de la Santa Inquisición, y pese a no ser condenando por ésta, la Universidad de Salamanca no le hizo los honores que como catedrático de Retórica tenía derecho.

 

Maestro de Francisco de Quevedo

Un servidor fue el mantenedor el 28 de agosto de 2004, del XXIV Certamen Poético Internacional, dedicado a Francisco de Quevedo en el claustro de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), lugar donde se halla la celda donde falleció el ilustre escritor. El claustro estaba a rebosar de personas interesadas en escuchar el tema: “De cómo don Francisco de Quevedo tuvo como maestro a don Francisco Sánchez de Las Brozas”.

Francisco de Quevedo (Madrid, 14 de septiembre de 1580; Villanueva de los Infantes, 8 de septiembre de 1645) conoció, cuando era un joven estudiante en la Universidad de Alcalá de Henares los procesos inquisitoriales contra El Brocense. Vio como un hombre, de pensamiento liberal para la época, era masacrado por sus ideas. Eso hizo que, en su madurez política y como escritor, elogiara al extremeño, al que consideraba uno de sus maestros.

En la obra “Introducción a la vida devota”, de San Francisco de Sales, Patrón de los periodistas, Quevedo consideraba, entre otros, como sus maestros a Epicteto, a Justo Lipsio… al doctor Francisco Sánchez de Las Brozas, blasón de España en la Universidad de Salamanca.

 

El Brocense en los organismos culturales

            Además de tener una importante calle en Las Brozas, y otras en Cáceres, Badajoz y Salamanca, Francisco Sánchez da nombre, como ya se ha dicho, a la Institución Cultural provincial, y al instituto de enseñanza media de la capital cacereña, donde hay una estatua levantada por el que fuera mi profesor de dibujo, el cántabro Ubaldo Cantos. Otra estatua se levanta en la sede de la institución cultural, en el convento cacereño de San Francisco y la más importante de todas en la plaza mayor de la villa broceña, erigida por el escultor villanovense, Ricardo García Lozano y cuyo estudio lo presentó en estos coloquios….

 

Biblioteca Nacional

Para preparar esta ponencia sobre El Brocense me he desplazado hasta la Biblioteca Nacional, sita en el Paseo de Recoletos, junto a la Plaza de Colón, en Madrid.

Pasé buena parte de la jornada en este bello edificio recorriendo sus pasillos con cuadros de los Premios Cervantes y visitando una exposición dedicada al poeta Luis Felipe. Me gasté muchas horas en la Sala Cervantes, dedicada a los investigadores, y posteriormente, tras el almuerzo en la cafetería, por la tarde, en la Sala General. En esta sala están inscritos los nombres de los grandes escritores españoles de todos los tiempos en las cuatro paredes, emparejados: San Isidoro y Alfonso X el Sabio, Raimundo Lulio y Luis Vives, Cervantes y Nebrija y Lope de Vega y Quevedo. Claro que había muchos más en el techo. No pude sacar la foto porque está estrictamente prohibido copiar un libro y no dejan bajo ningún concepto, usar el móvil como máquina de foto. Como cronista oficial de la villa de Las Brozas, me llevé una gran alegría.

Un dato más. La Biblioteca Nacional de España guarda entre sus anaqueles, en la sala Cervantes dedicada a los investigadores, o la sala general, y algunos de ellos ya digitalizados, hasta 65 documentos y libros sobre El Brocense. Varios de ellos se pueden consultar digitalizados en la Biblioteca Hispánica a través de la página www.bibliotecanacional.es. Curiosamente, la signatura de los libros consultados en 2018 es la misma que la que tenían hace un siglo cuando Pedro Urbano González de la Calle, los estudió hace ya casi un siglo para su ensayo biográfico “Francisco Sánchez de las Brozas. Su vida profesional y académica”, publicado en 1923. Me estoy refiriendo al “Proceso original de Sánchez de las Brozas”. (número 12.745 del “Índice” de la citada sala).

 

En la Real Academia Española

El edificio de la Real Academia Españolase funda en Madrid en 1713 y tras varias sedes se inaugura en 1894 el nuevo edificio en los terrenos del Buen Retiro. Obra de Miguel Aguado de la Sierra, de gran claridad volumétrica. Destacan el neoclásico pórtico con escalinata sobre los tersos paramentos de ladrillo y paños de piedra caliza. Las vidrieras del salón de actos y la estructura metálica de la cubierta con lucernarios móviles.

Pues bien, en este edifico artístico en sus tres paredes exteriores están grabados también los nombre de grandes de la literatura española. En la parte trasera, hay quince nombres, entre ellos, Garcilaso de la Vega, Diego Hurtado de Mendoza, Fray Luis de Granada, Ercilla, Pérez de Hita y en la placa central de arriba abajo: Santa Teresa, Lope de Rueda, El Brocense, Fray Luis de León y el Padre Ribadeneira, lo que da idea de la importancia que le da a nuestro biografiado la Academia que da esplendor a nuestra lengua.

 

Universidad Central de Madrid

No hace mucho, un broceño, Sebastián Martín Ruano, estaba presente en un acto cultural en la antigua Universidad Central de Madrid en la calle de San Bernardo y allí vio y fotografió una imagen más de El Brocense.

 

Mis libros originales

Un servidor, como bibliófilo, miembro de la Unión de Bibliófilos Extremeños, poseo una “Minerva” de El Brocense en mi biblioteca, adquirida a un profesor, ya fallecido de la Universidad de Extremadura. El libro tiene 431 años, con 324 páginas en latín, pues fue publicado en 1687 y comentado por Gaspar Scioppie, y con trabajos de Jacobo Perizonil.

Hoy por hoy, para animar a los bibliófilos, la obra de El Brocense “La Minerva” se puede comprar por 850 euros en “Todocolección”, concretamente la publicada en los Países Bajos en 1697. Ver en el siguiente enlace:

https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos/el-brocense-minerva-sive-causis-latinae-linguae-franeker-paises-bajos-1697~x30247995

Otro libro original de El Brocense que está en mi biblioteca particular es el de “Las obras del famoso poeta Juan de Mena”, corregidas y declaradas por el Maestro Francisco Sánchez, Catedrático de Prima y de Retórica en la Universidad de Salamanca. Fue publicado en Madrid en 1804 por la Imprenta de Repullés. Tiene 312 páginas, de las que las 140 primeras son las obras del poeta Juan de Mena y desde la 241 hasta el final las anotaciones del Maestro Francisco Sánchez a las obras de Juan de Mena. En la contra hoja de la portada hay un papelito pegado que duce textualmente: “Se vende esta Obra y otras de diferentes materias, en Madrid en la Librería de BAUN, frente a las Gradas de San Felipe el Real”.

En la nota previa se dice que “hemos hecho la presente edición siguiendo la que corrigió, declaró y comentó el doctísimo Maestro Francisco Sánchez Brocense, que publicó Lucas de Yuntas en 1582”. Y más adelante, en las líneas que dedica el maestro Sánchez al lector: “… este poeta ha de ser tenido en mucho, porque le pueden leer todas las edades y calidades de personas, por ser casto, limpio y provechoso, donde las costumbres no recibirán mal resabio”.

Hay también tres poemas de Alonso González de la Torre, al lector; un segundo de Bernardo de Guimerá dedicado al regidor de Salamanca, don Juan de Guzmán, bajo cuyo mandato se editó el libro de poemas de Juan de Mena y un tercero, un soneto que el tal Guimerá dedicó “á su maestro el doctísimo Francisco Sánchez Brocense” y que copiamos a continuación:

 

 

SONETO

 

Qual hace el rutilante Apolo claro

todo quanto la noche tuvo oscuro,

así vos, maestro mío, lo más oscuro

haceis con excelente ingenio claro.

Qué autor hubo hasta agora ménos claro,

ó qué menos debiera estar oscuro,

que Juan de Mena, cuyo poema oscuro,

queda por vuestra industria vuelto claro?

Porque qual Febo desde su alta esfera

envia su clara luz á cualquier parte,

sin que dexe rincón que no le alumbre;

Así desde esta Salamantina esfera

vuestra doctrina rara á qualquier parte

se extiende, y nada hay ya que solo alumbre.

 

Y para terminar propongo algunas sugerencias:

 

1.- Hermanar la villa de Las Brozas con Villanueva de los Infantes, por la importancia de las dos en la glorificación del idioma castellano.

2.- Que el Camino de Turismo Cultural de la Lengua Castellana, promocionado internacionalmente por la Dirección General de Turismo de España (Turespaña) que ahora sólo discurre, muy bien. por La Rioja, Salamanca y Alcalá de Henares pase también por Extremadura, donde Antonio de Nebrija escribió su Gramática Española (Gata, Alcántara, Las Brozas, Zalamea de la Serena y Villanueva de La Serena), publicada en Salamanca en 1492, y por Castilla La Macha por la importancia de sus hombres de letras: Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo y Bartolomé Jiménez Patón, entre otros.

3.- Una tercera sugerencia y esta va dirigida directamente a los responsables de los Coloquios Históricos de Extremadura es que la edición del año 2023 se le dediquen a El Brocense y se le homenajee en la villa de Las Brozas, con la clausura en el pueblo que le vio nacer. Un servidor forma parte de la comisión nacional del V centenario del fallecimiento del gramático Antonio de Nebrija, muerto en Alcalá de Henares en 1522, por eso ya se está perfilando la comisión nacional del V centenario del nacimiento de Francisco Sánchez de las Brozas y creo que los coloquios no pueden dejar de estar presentes en tan digno acontecimiento cultural.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BARRANTES, V. Aparato bibliográfico para la Historia de Extremadura. Tomo I, página 373 y Tomo III, página 565. Establecimiento tipográfico de Pedro Núñez. Madrid 1875 -1879.

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APÉNDICE FOTOGRÁFICO

Fig 1. Casa natal de El Brocense

 

Fig 2. La Minerva

 

Fig 3. Firma de El Brocense

 

Fig 4. Estatua en Brozas

 

 

 

 

 

 

 

 

Ago 262015
 

Francisco Rivero Domínguez.

El día 31 de mayo de 2014 comenzaron los actos del Centenario de la fundación del convento de las Hermanas Carmelitas de Brozas, que llevaría consigo la creación del colegio de primera enseñanza para niños y niñas de corta edad, en donde hemos aprendido las primeras letras cientos y cientos de niños de la villa de Las Brozas, así como la preparación para la primera comunión. Muchos hombres y mujeres de mi edad hicimos la Comunión en las Carmelitas.

Los actos oficiales del centenario empezaron en la tarde del 31 de mayo en el auditorio de “Las Comendadoras”, que era antiguamente la capilla del convento de San Pedro de las Madres Comendadoras de la Orden Militar de Alcántara, cuya entrada solo podían solicitar las doncellas con título nobiliario. Al salón de acto acudió un numeroso público interesado en conocer la historia del convento carmelitano y consistió en sendas conferencias: Una pronunciada por don Antonio Galiano, presidente de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales y cronista oficial de Orihuela (Alicante), quien habló en una disertación con imágenes de la “Presencia del Carmelo en Orihuela: Pasado y presente” y la segunda por un servidor que llevaba el título “Las Carmelitas de Brozas”.

Fueron invitadas de honor la hermana vicaria general de la Congregación de las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, hermana María del Carmen Hernández, a quien acompañan la madre asesora de la Superiora Rita-Dwiningsih, natural de Indonesia, y la hermana Aureliana Gómez de la Cruz, que hizo el sacrificio de venir desde tan lejos, desde el colegio de San Juan de Alicante, a sus 86 años, para rendir un homenaje a sus hermanas fundadoras de este convento de Santa Eufrosina, de la villa de Brozas.

La segunda jornada comenzó con una visita privada de las hermanas carmelitas y de los cronistas oficiales de Orihuela y de Brozas, así como varios acompañantes, al convento y colegio que regentaron las religiosas en Brozas, hoy propiedad del Ayuntamiento donde se hallan varios organismos locales, como la biblioteca municipal, el centro de informática o la guardería infantil. Este colegio y convento se aposentó en las estancias que fuera el palacio de los Nebrija y en ellas habitó durante tres años Elio Antonio de Nebrija, autor de la primera Gramática Española, publicada en Salamanca en 1492 Esta casa es la única casa palacio de las que habitó Nebrija que se conserva en España. Bien merecería que se le hiciera a Antonio de Nebrija un homenaje como ya hizo uno en 1990 la Real Academia Española a Francisco Sánchez “El Brocense”, trasladándose desde Madrid hasta Las Brozas el director de la real institución, don Manuel Alvar, con varios académicos de la Lengua.

La hermana Aureliana de la Cruz, maestra y directora del colegio en 1972, que tuvo que cerrar por adecuarse a la Ley de Educación de EGB, del ministro José Luis Villar Palasí, promulgada dos años antes, aprovechó para hacerse una fotografía con sus dos hermanas de la orden en lo que había sido su clase y ahora es sede del SEXPE (Servicio Extremeño de Empleo).

El tercer acto se celebró en el templo parroquial de Santa María de la Asunción de Brozas, más conocida como “la catedralina”, y fue presidido por el obispo de la diócesis, don Francisco Cerro. La iglesia estaba a rebosar y al final de la misa de acción de gracias hubo un acto sencillo en el que el alcalde de la localidad, don Leonardo Rodríguez; el Párroco, don Jaime Rubio y un servidor como cronista oficial, entregamos un diploma a la hermana Aureliana; posteriormente el obispo de Coria – Cáceres, acompañado, del presidente de los cronistas de España, hizo lo mismo a la Congregación de las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo. Recogió este diploma la vicaria general, hermana María del Carmen Hernández

Al concluir el acto religioso, muchísimos fieles se acercaron a las tres hermanas para felicitarlas, especialmente a la hermana Aureliana porque muchos de ellos la conocían. Los actos conmemorativos terminaron en un sencillo almuerzo ofrecido por el Ayuntamiento a las protagonistas del centenario y los organizadores del evento.

La prensa local, regional, la página web de la Congregación y su publicación mensual “Surco fecundo” que se distribuye por toda España y algunos países hispanoamericanos. “Surco fecundo” promueve la causa de la canonización de la sierva de Dios, la madre Elisea Oliver, fundadora de la Congregación y fundadora personal del convento carmelitano de Brozas. También merece la pena resaltar las fotografías que colgó en internet Rosa María Jiménez y de las que realizó un magnífico “power point” Alejandro Cid.

Tras esta larga entrada hay que dar a conocer lo que supone el Carmelo en Orihuela (tomado de la conferencia de su cronista, Antonio Galiano) y su traslado a primeros del siglo XX a un lugar tan apartado como es la villa cacereña de Las Brozas.

 

  1. El Carmelo en Orihuela

Al sur de la Comunidad Valenciana, en el sur de la provincia de Alicante, en el corazón de la Vega Baja del Segura, se encuentra Orihuela, de la que alguien ha dicho que tiene alma de palmera y de poeta. En su paisaje, se entrelazan la riqueza de la huerta y los edificios civiles y eclesiásticos, que nos muestra como telón de fondo el Seminario, el castillo y la Cruz de la Muela.

Orihuela presenta una riqueza arquitectónica avalada por cinco monumentos nacionales:

1.- La catedral del Salvador y Santa María cabeza del Obispado, con una torre gótica.

2.- La iglesia parroquial de las Santas Justa y Rufina, entre el gótico y el barroco, con una torre gótica que emerge desde la lejanía.

3.- La iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en cuya fachada principal campean las armas de los Reyes Católicos con la granada cerrada, por haberse celebrado Cortes en la ciudad antes de la toma de la misma.

4.- El Colegio Santo Domingo, con una iglesia barroca rica en frescos, claustros renacentista y barroco y tres portadas, entre la que destaca la de la Universidad.

5.- El Palacio Episcopal, con actuaciones desde el siglo XV hasta la actualidad, en que se encuentra el Museo Diocesano de Arte Sacro, entre cuyas pieza se exponen “San Miguel” de Paolo San Locadio y “La Tentación de Santo Tomás”, de Velázquez.

Artísticamente Orihuela ofrece otras muchas más cosas dignas de visitar como “La Diablesa”, de Nicolás de Bussy, en el contexto de su Semana Santa declarada de interés turístico internacional, con el Canto de la Pasión, el Caballero Cubierto y los Armaos.

Pero, se ofrece algo más: sus playas bañadas por el Mediterráneo que atesoran siete banderas azules, y el ser la cuna del inmortal poeta Miguel Hernández, al que tanto debe Orihuela.

La labor de los carmelitas en la ciudad gozó de una buena aceptación entre las gentes de Orihuela, manteniéndose en algunos momentos la devoción carmelitana a través de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, la Tercera Orden y la Escuela de Cristo, relacionada y ubicada en el convento de los carmelitas. La labor de los carmelitas en la ciudad gozó de una buena aceptación entre las gentes de Orihuela, manteniéndose en algunos momentos la devoción carmelitana a través de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen, la Tercera Orden y la Escuela de Cristo, relacionada y ubicada en el convento de los carmelitas. Su primera llegada a la tierra del Segura se produjo el 19 de julio de 1537.

La fundación definitiva se llevó a cabo, en la fecha indicada a cargo del padre Miguel Alfonso Carranza. En junio de 1587, aparece el convento de Orihuela en las actas oficiales del capítulo celebrado en Huesca de la provincia de Aragón y Valencia. El arribo de aquellos carmelitas se produce, allá por el 24 de julio de 1585, con un equipaje lleno de pobreza y de ilusiones.

2. Las Carmelitas en Orihuela

Por otro lado, la Venerable Orden Tercera ha sido, a lo largo de la historia del Carmelo en Orihuela otro de los pilares en los que se ha sustentado la devoción carmelitana. La Venerable Tercera Orden se aprobó y confirmó su nueva erección el 21 de febrero de 1778.

Una nueva y última etapa comienza a vivir el Carmelo en Orihuela, gracias a la fundación de la Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, en Caudete, por entonces perteneciente a la Diócesis de Orihuela, por ocho mujeres que habían tomado el hábito del Carmen el 6 marzo 1891. Un año después el obispo Juan Maura y Gelabert, aprueba las Constituciones y en 1899, nombró como superiora general interina, a Elisea Oliver Molina, coincidiendo con el traslado a la ciudad de Orihuela, instalándose provisionalmente la Curia Generalicia y el noviciado, ubicándose en algunas dependencias del antiguo convento de San Pablo de los carmelitas.

Así, las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, llegadas a Orihuela sin propiedades, ni recursos económicos se encontraron con casa y lugar de oración. No sin muchas dificultades, como las acaecidas durante la Segunda República y la Guerra Civil, esta Congregación ha mantenido viva la presencia del Carmelo en Orihuela hasta la actualidad, en la que existe la Casa Madre, un colegio de bachillerato, dándose servicio al Seminario Diocesano y dedicándose a obras sociales.

Madre Elisea fue la que acudió a Extremadura, concretamente con algunas religiosas para fundar en ella. Y entre aquellas que vestían el hábito carmelitano que, desde Orihuela arriban a Brozas, la gerundense nacida en Olot en 1876, madre Angélica Badosa Cuatrecasas, que aquí desempeñó tareas como maestra de párvulos, siendo superiora en varias ocasiones, viviendo entre las gentes de esta tierra cacereña desde la fundación hasta 1972.

3. Las Carmelitas de Brozas

Lo primero que llama la atención es cómo las Carmelitas de Orihuela (Alicante), congregación fundada por la madre Elisea Oliver Molina en 1892 se decide fundar un convento – colegio para enseñar las primeras letras a los parvulitos de la villa de Las Brozas situada, pasando por Madrid, a unos 800 kilómetros, pero kilómetros de 1914, con las dificultades que había hace un siglo. La respuesta la dan las mismas hermanas en la biografía crítica de la madre Elisea que ha sido escrita por las hermanas carmelitas Josefina Díaz y la extremeña Áurea María Ferreira para la apertura del proceso de beatificación en la Congregación de los Santos: “Hubo un encuentro fortuito en un balneario de la hermana Dolores Martínez con una señora de Brozas, doña Lucía Moreno Sánchez”.

La conversación transcurrió tras una pregunta de la señora a la hermana sobre cuál era la función de la asociación religiosa y al responderle ésta que se dedicaban a cuidar enfermos y ancianos y a educar a los parvulitos, a doña Lucía le faltó poco para pedirle que se hiciera cargo de un colegio de niños pequeños en la localidad.

Tras documentarse doña Lucía de la labor de las religiosas a través de la revista “El Santo Escapulario”, decidió escribir a la madre fundadora y pedirle que se encargaran de los parvulitos de Brozas.

La hermana Áurea María Ferreira me proporciona una serie de documentos escritos, del archivo general de la congregación sobre la fundación y el desarrollo del convento y colegio hasta su cierre en junio de 1972. Desde aquí mi agradecimiento. Este colegio que lleva el nombre de Santa Eufrosina estuvo abierto desde junio de 1914 hasta junio de 1972; en total fueron 58 años y lleva ya cerrado 42.

Así el 15 de abril de 1914 el obispo de Coria, don Ramón Peris y Mencheta, firma el decreto de erección de la fundación de Brozas.

El documento de apertura dice así: “Por lo que a Nos toca, autorizamos la fundación solicitada por las Religiosas Terciarias Regulares de Nuestra Señora del Carmen para la enseñanza de párvulos y asistencia de enfermos, con la expresa condición de no enseñar a las niñas no párvulas, atendiendo a que en dicha población existe ya un Colegio de Hermanas de la Doctrina Cristiana dedicado a la enseñanza de niñas. Lo decretó y firma además el secretario del obispo, Vicente Cosme Navarro.

El 12 de septiembre de 1918, éste mismo obispo de Coria solicita a la Santa Sede la aprobación definitiva del Instituto “por realizar esta congregación los altos fines de la enseñanza de la niñez y juventud, así como a la asistencia de enfermos con gran celo y abnegación siendo abundantísimos los beneficios que reporta para el pueblo de Brozas”.

El colegio de Brozas recibió el nombre de Santa Eufrosina, una mujer egipcia, de los primeros tiempos del cristianismo, a la que sus familiares no dejaron de ser monja, se vistió de hombre y murió santamente en un convento carmelita.

 4. Crónica de la llegada a Brozas

En un documento interno de las Madres Carmelitas, escrito por la superiora de su puño y letra, madre Angélica Badosa, cuenta en una crónica cómo se vino a fundar la Casa de Brozas y narro textualmente:

         “El día 28 de mayo del año 1914 salieron de Alicante para Brozas la Superiora General Muy Reverenda Madre Elisea Oliver acompañada de las Hermanas Angélica María Badosa, Dolores Martínez y María del Tura Verges. El día 29 llegaron a Madrid, donde por no conocer a nadie de la población, lo pasaron en la estación de Delicias.

         El día 30 del mismo mes llegaron a Brozas y se apearon en casa de D. José Montemayor y después de descansar un rato Dª Santiaga Montemayor nos acompañó a casa de Dª Lucía Moreno Sánchez, cuya señora era la fundadora de esta residencia de Brozas. Al llegar a la calle de los Laureles salió a recibirnos la mencionada Dª Lucía Moreno, la que nos pasó a un salón muy a propósito para recibir visitas. Al rato de estar allí vinieron a visitarnos las Autoridades Civiles y Eclesiásticas y también las principales señoras del pueblo

         El día 1 de junio, la Hermana Angélica María Badosa tomó posesión de la Escuela Municipal de párvulos de esta villa de Brozas.

         La impresión de la Madre General y las hermanas fue mucha al ver el local de la Escuela y las habitaciones de la vivienda, pues el local parecía una bodega, yg las habitaciones estaban totalmente vacías, sin una silla para sentarse, ni una cama para descansar y las paredes llenas de insectos, causaba asco al ver tantos bichos. Solo resignaba pensar en la casa de Nazaret.

         La Madre Elisea animaba al verla tan resignada y siempre sonriente. Nos prestaron todo lo que hacía falta y se pudo descansar.

         Todo lo dicho no era nada en comparación a la pena que tuvo la M.R. Madre Elisea al ver que no había sitio para la capilla, pero se desvanecieron lasa penas cuando más apuros había, porque el Señor inspiró a la M R. Madre Elisea que se podía establecer la capilla en uno de los extremos del local escuela, pues con ella todavía quedaba el salón muy suficiente para los niños.

         Se llamó al señor alcalde, que era don Alejandro Guija para pedirle permiso. Vino el señor alcalde con algunos concejales y enseguida dieron el permiso para incomunicar la escuela de la capilla por medio de unas puertas correderas. Se llamaron a los albañiles para que hicieran el tabique, mientras el señor párroco de Santa María, que lo era don Ángel Perianes, pidió los permisos necesarios para la capilla y poner el Reservado al Señor Obispo de Coria que lo era el Muy Ilustrísimo Señor Don Ramón Peris Mencheta. Todavía no habían terminado los albañiles la obra, los permisos necesarios para el culto de la capilla ya estaban despachados.

         El día 15 de julio de 1914 se celebró la primera misa con la solemnidad posible. La dijo el señor cura párroco de Santa María, don Ángel Perianes, y la cantaron tres cantoras que mandó la señora fundadora, doña Lucía Moreno, y doña Rosa Domínguez prestó el piano.

         El día 17 del expresado mes y año se ausentó la Madre General María Elisea Oliver y quedaron solas las tres palomas Hermana Angélica, Dolores y María del Tura en el palomar tristes y pobres, pero muy resignadas a la voluntad de Dios. ¡Cuántas veces se postraron ante Jesús para pedirle lo necesario que nunca faltó!, pues para contar los milagros de la Divina Providencia se necesitaba un grueso volumen.

         Por ser la casa húmeda y pequeña, las hermanas estuvieron malas hasta que se aclimataron y el Municipio cedió otras habitaciones de un piso alto.

         A instancias del señor Obispo, se estableció el servicio domiciliario a los enfermos. Para la asistencia a los enfermos vinieron de Orihuela tres hermanas: Visitación, Emilia y María de la Cruz. Llegaron el 14 de diciembre de 1918 y con ellas vino la felicidad a esta casa por ser mayor el número de religiosas que formaban la comunidad para atender el crecido número de niños que asistían a las clases y a los enfermos en sus domicilios.

1 Foto 1

      Lám 1.

5. Varias actuaciones municipales

 Durante años hubo una magnífica relación entre el Ayuntamiento y las Madres Carmelitas. Así hay varios documentos conservados que así lo manifiestan.

El 29 de abril de 1914, el Ayuntamiento acuerda de nombrar profesora en propiedad de la Escuela de Párvulos a doña Paula Badosa Cuatrocasas, que reúne título y aptitud.

El 6 de mayo de 1914 se acordó efectuar en la casa habitación de la profesora de párvulos los reparos necesarios a quedarla en buen uso como asimismo el local de dicha escuela y que queden libres por don Fabián Mansilla que ocupa algunas de aquellas y las ponga a disposición de la profesor.

El Ayuntamiento comunica que en la sesión del 13 de mayo de 1914 se acordó hacer reparaciones en la casa de la profesora de párvulos y que como eran más de los necesarios, el Consistorio acuerda con la fundadora del convento, doña Lucía Moreno Sánchez que se le abonen 60 pesetas y que sea el municipio el que se haga cargo de los costos de las obras.

El 24 de agosto de 1918, el alcalde de la localidad, don Virgilio Laberti escribe un oficio a la profesora de párvulos, doña Paula Badosa Cuatrocasas, para que se sirva dejar libre en un plazo breve y a disposición del Ayuntamiento el local bajo que tuvo don Antonio Roldán Salor, con motivo del abastecimiento de trigo a la población.

El entonces alcalde Alejandro Guija informa al colegio el 9 de octubre de 1922 que se había declarado oficialmente una epidemia de sarampión por lo que pide que se cierren las Escuelas públicas y privadas.

Lo mismo ocurre el 7 de octubre de 1923, cuando es una epidemia de viruela la que obliga a la junta local de Sanidad acuerda a cerrar la escuela de los parvulitos.

El alcalde don Ricardo Salvado, escribe el 25 de abril de 1924 pide que se abran de nuevo las escuelas al haber desaparecido otra nueva epidemia de sarampión.

En enero de 1926, el Ayuntamiento acuerda pagar 163 pesetas al colegio por los gastos habidos el año anterior en la compra de material de enseñanza.

Así, el 30 de junio de 1928, el Ayuntamiento acuerda en su comisión permanente que “debido a lo reducida que se encuentra la vivienda de las Carmelitas, las monjas piden al Ayuntamiento que dejen de arrendarse al vecino don Rafael López Lopo las habitaciones que ocupa en dicho edificio, cediéndolas gratuitamente al convento.

El 3 de marzo de 1930, debido al excesivo número de alumnos que cada día van a las clases, llegando a los 220, las monjas manifiestan que debido al reducido local que ocupan se les debería conceder el local que tenía la maestra de la Escuela Nacional, doña Teresa Porras, y el Ayuntamiento acuerda esta cesión por unanimidad. Este tema también es aprobado por la Comisión Permanente Municipal.

Otro oficio del Ayuntamiento, de fecha 20 de agosto de 1941, informa que “hay también otra petición de las hermanas al Consistorio. Se trata de que por prescripción facultativa, se tenía que ausentar de la localidad la madre superiora y era la única que poseía el título de maestra y desde la sede central no podían enviar a otra hermana con el título. Ante ello, las Carmelitas le piden al Ayuntamiento que le siga concediendo la asignación que se les daba porque si no, no podrían sostenerse económicamente y todas deberían abandonar la localidad, dejando sin clase a los 400 niños. El Ayuntamiento agradece su labor y decide seguir subvencionando el colegio con la misma cantidad como si estuviera su maestra titular y “se hace constar en acta el agradecimiento de la Corporación y el pueblo entero siente hacia ellas y muy especialmente a su Superiora, a quien deseamos guarde Dios muchos años su vida, por haber sabido regir tan dignamente esta comunidad donde recibimos y siguen recibiendo los pequeños los primeros auxilios espirituales y materiales de la vida , dándole a todas ellas un voto de gracia por su labor”

  6. Una declaración

Marcelina Marchena Borrega, natural de Brozas conoció a la Madre Elisea cuando vino a fundar el convento y cuenta del auditorium de Las Comendadoras, que era la iglesia del convento de San Pedro, lo compró su padre y tuvo una abertura en el techo. Este cronista, como muchos brocenses, lo conocieron así, como un cobertizo donde había vacas, un pajar, un corral de gallinas y hasta un almacén de granos y abonos. También que sus columnas fueron vendidas a un anticuario de Toledo por unas 16.000 pesetas, perdiéndose así un importante elemento artístico, que nunca debió salir de la villa de Las Brozas.

En lo que se refiere al colegio de Las Carmelitas Marcelina Marchena declaraba en octubre de 1971 que conoció a la Madre Elisea, que estuvo en Brozas, al menos tres veces y que la acompañaba a las visitas o bien al coche de línea, “el directo”, como le decimos por aquí.

“La escuela la llevaba un Patronato de señoras, con doña Lucía Moreno y otras señoras del pueblo. Pasaban una colecta y cada cual daba la limosna que quería. Con ello, las monjas pasaron mucho porque unas veces no sacaban”, indica en su declaración Marcelina Marchena.

Las Carmelitas vivían casi de limosna, Había una costumbre y es que durante el período de las matanzas del cerdo, las familias del pueblo obsequiaban a las monjas con algunos productos y a cambio ellas les entregaban una estampita. Lo digo porque así lo hacia mi madre y otra señoras, que se acercaban hasta el convento para donar sus productos. Pese a todo, las monjas pasaron muchas necesidades.

Antes de venir las Carmelitas a Brozas venía a una hermana de la Doctrina Cristiana a dar clases a los párvulos y se marchaba luego a su convento, que estaba situado en la otra parroquia, en la de los Santos Mártires, convento que se hallaba en unas casas nobles cedidas por don Manuel Flores de Lizaur y don Juan Montes Íñigo.

En el colegio había dos clases, los parvulitos gratuitos que eran unos 300 o 400, que se alojaban en lo que es ahora la iglesia y los niños y las niñas estaban separados. También había unos 20 parvulitos de pago, que abonaban al mes 1,50 pesetas.

 

 7. El epistolario de la Madre Elisea

En 1992, la hermana Josefina Díaz Mendoza publicó un interesante libro titulado “La Madre Elisea a través de su epistolario”. Estudia 76 cartas, de las que seis cartas circulares; 55 autógrafas y cinco apógrafas, es decir copias de las originales, Hay que sumar diez más enviadas a personas de fuera de la Congregación, a otros carmelitas o a señores particulares.

De estas 76 cartas estudiadas, unas 40 están dedicadas a la comunidad de Brozas, por la que la madre Elisea sentía un cariño especial. Van dirigidas a la comunidad y tratan temas internos. La primera está fechada en Orihuela el 11 de septiembre de 1914 y la última en Alicante el 29 de agosto de 1930. Hay otras fechadas en El Bonillo (Albacete), Paradas, (Sevilla) Málaga y Cieza (Murcia).

De su lectura se deduce el cariño que tiene la madre Elisea a su fundación más lejana y precaria. En uno de sus escritos dice la madre Elisea que le “gustaba la fundación de Brozas por la pobreza en la que se vivía y la pobreza de los niños que acudían a la escuela”.

Yo que soy un niño de los años 50 aún recuerdo algunos de mis amiguitos que andaban descalzos por La Calleja, el lugar de nuestros juegos infantiles, muy cercana a mi casa, y a veces con un solo tirante que sujetaban sus calzones.

En sus cartas se menciona a gente bienhechora de Brozas y los repite en numerosas ocasiones. Así está doña Lucía Moreno Sánchez y su hermano Julián: doña Rosa Domínguez y su esposo don Agustín Vinagre y cita también a María Cruz Colmenero, hija de don Julián Colmenero e Inés Lizón, sin olvidarse del cura párroco don Ángel Perianes ni del capellán de la Comunidad, don Fausto Cantero. Hay una carta que recibe de doña Lucía que también firma doña Vicenta, esposa del médico don Ciriaco Rodríguez. También se cita a una aspirante o “pretendienta”, como la llama la madre Elisea; se trata de Aurora Rodríguez, cuya familia vivía en la localidad. La Hermana Aurora Rodríguez nació en San Vicente de Alcántara (Badajoz). Tomó el hábito en Orihuela el 14 de noviembre de 1916. Emitió sus votos perpetuos el 7 de febrero de 1924 y falleció en Paradas (Sevilla) el 16 de junio de 1974.

Las citas tratan para pedirles a las hermanas que les dé las gracias por sus ayudas bienhechoras o para interesarse por la salud de alguno de ellos que estaba enfermo. Incluso hay un especial interés por la madre superiora, Angélica Badosa, que padecía úlcera de estómago.

La hermana Josefa Díaz que ha estudiado todas estas cartas escribe en su libro del epistolario: “Sus cartas son frecuentes, consoladoras y llenas de ternuras. Ella estimula a la entrega generosa. Al sacrificio, buscando “la gloria de Dios, y el bien espiritual, y el temporal de los prójimos, nuestros hermanos”.

 2 Comunión con las Carmelitas

    Lám 2. Comunión en las Carmelitas

8. La clausura del convento

 La superiora general, hermana María del Socorro Font Deulofeu, que dirigió la Congregación desde 1969 a 1987 y durante este periodo creó 34 fundaciones, escribe el 16 de mayo de 1972 una carta desde Orihuela al Obispo de Coria Cáceres, que por entonces era don Manuel Llopis Iborra, alicantino de Alcoy, en la que comunica que “debido a la nueva Ley de Educación es obligado cerrar algunos colegios que regenta la Congregación, entre ellos, el de Brozas. Sabe por la superiora de dicha comunidad que por entonces era la Hermana Aureliana de la Cruz, que se entrevistó con él para tratar el asunto y también con el inspector y con el alcalde, que era don Manuel Garlito. En vista de lo expuesto y, dado que los niños quedan atendidos espiritualmente, transmite el acuerdo del Gobierno General y espera que otorgue su permiso para la supresión de dicha casa-colegio”.

 

El 3 de junio de 1967, el Obispo de la Diócesis le responde que le cuesta comenzar esta carta. Siente pena a que la Congregación, benemérita por tantos títulos, haya de suprimir el Colegio y levantar la Casa que tiene en Brozas. Se ha relacionado con las religiosas y sabe de su labor en la villa, pero comprende las exigencias del momento actual, por la nueva Ley de Educación y Enseñanza. Quiere que conste la gratitud en el Señor que la Diócesis, Brozas y particularmente él guardarán por la acción apostólica de las Reverendas de la Virgen María del Monte Carmelo. Pide a Dios les bendiga siempre. Firmado: Manuel. Obispo de Coria Cáceres.

9. Los últimos años

Antes de terminar esta ponencia quiero contar la vida de algunas de las religiosas que más traté. Todos los de mi generación se acuerdan de las hermanas Virtudes, Elena, Delfina, Eulalia, Magdalena, Paciente. Aureliana…

De algunas de ellas he podido sacar una pequeña biografía gracias a la hermana Áurea, extremeña de nacimiento, que se encarga del archivo de la congregación y de la causa de canonización de la madre Elisea Oliver.

En mi recuerdo están, sobre todo, las hermanas Virtudes Salar Albert, Elena Arín o Delfina Martín Ballesteros, ésta última ecónoma del convento y que cambió su nombre años más tarde por el de Pilar.

La hermana Virtudes nació el 27 de marzo de 1901 en Las Encebras (Alicante). Vistió el hábito el 4 de enero de 1925 y la profesión perpetua el 5 de septiembre de 1932. Tras 56 años de vida religiosa consagrada al Señor y al servicio de la Iglesia, falleció el 15 de noviembre de 1978. Se distinguió por su espíritu de laboriosidad y de observancia regular. Fue superiora del colegio de Brozas en 1957.

La hermana Elena Arín Alberch nació en Benicarló (Castellón) el 10 de febrero de 1919 y falleció en la localidad de Tales el 18 de agosto de 2008. En su fecunda actividad apostólica, destacó por sus servicios en la educación en Paradas, Brozas, Nogales y Orihuela. También estuvo en la farmacia del sanatorio de Tarrasa y prestó atención en la portería de Valencia y en el Colegio de Murcia.

Ella misma nos cuenta su historia en Brozas: “Llegué a Brozas el año 1950, a la casa fundada en 1914 por nuestra Madre Fundadora. Fue una verdadera misión en nuestra querida España. Al llegar me di cuenta del gran aprecio que tenía la gente del pueblo a las Hermanas por el bien que de ellas recibían.

         El año 50 todavía venían las niñas descalzas a la clase y casi sin ropa por mucho frío que hiciera, más de una vez se desmayaron por venir sin desayunar y no haber cenado por la noche. Las hermanas les dábamos una taza de caldo hasta que conseguimos la ayuda de Cáritas, la que remedió grandes necesidades.

         Estas breves motas dan a conocer el espíritu de nuestra Madre Fundadora, que siempre elegía para las fundaciones las zonas más necesitadas, quería que nos asemejásemos a la masa para que ella viniera a nosotras y la condujésemos a Dios. Así se vivía en mi querida Brozas, que a pesar de los sufrimientos y escasez, tanto corporal como espiritual, nunca le faltó la alegría del Señor, por la unión y cariño con que nos tratábamos todas y cada una de las Hermanas. Ese amor se reflejaba al exterior por lo que mucha gente exclamaba: “¡Mirad cómo se aman!”.

La hermana Elena fue superiora desde el 28 de agosto de 1963 hasta la llegada a Brozas de la hermana Aureliana Gómez de la Cruz, quien fue la que cerró el convento y el colegio.

 3 Convento de Brozas

Lám 3. El convento de Brozas.

 

La hermana Aureliana Gómez de la Cruz, nació en Hinojosa del Duque (Córdoba) el 2 de diciembre de 1927, hija de Nicolás y Rafaela. Tenía ocho hermanos; ella era la cuarta. Fie bautizada el diez días más tarde de su nacimiento en la Parroquia de San Juan Bautista (Córdoba), y confirmada el 29 de octubre. Inició el postulantado en Orihuela el día 2 de Julio 1947, el noviciado 1 de abril 1949; su profesión temporal  el 24 de ese mismo mes y año, profesión perpetua en 22 de septiembre 1955 en Orihuela -casa madre- Hizo sus Bodas de Plata 25 abril 1974 en Paradas y de Oro 1 de Mayo de 1999en Villanueva de la Serena.

Estudio Magisterio de la Iglesia de maternales y párvulos, pues siempre le gustaron los niños, la música y el canto.

Los destinos fueron los siguientes: Santa Pola en el 1949, daba clase a párvulos. Paradas (Sevilla) en 1964, en Brozas desde 1969 hasta 1972, allí daba clase a párvulos. Después paso a Paradas donde fue directora de la Residencia y Escuela. Posteriormente en Fuente de Cantos 1978, fue ecónoma de la comunidad. Después la trasladaron a Villanueva de la Serena, donde impartía clases en una guardería infantil, superiora y ecónoma.

En 2002 pasó al Colegio de San Juan de Alicante, ayudando en varias tareas de la comunidad, hasta hoy. Ella recuerda el día de su profesión aunque su familia no pudo estar por motivos familiares, ella experimentó la entrega y consagración al Señor con mucho amor. Es una hermana muy servicial y bondadosa, los alumnos la querían mucho y les enseñaba con paciencia y cariño.

La hermana Aureliana fue la que se trasladó a Brozas para personificar el homenaje a la Comunidad de las Carmelitas de nuestro pueblo.

A ellas les debemos que nos enseñaran las primeras letras como parvulitos y nos enseñaron la fe cristiana, pues muchísimos niños y niñas hicimos con ellas la Primera Comunión. Sin duda, las Carmelitas se merecen un gran homenaje de todo el pueblo de Brozas.

10. Unas peticiones

Una última petición. Y que me perdone el “portero de la liga celestial” y que lleva el nombre de Pedro. Esta calle en la que estamos se llama San Pedro por el convento de las Madres Comendadoras de la Orden de Alcántara. Mi propuesta es que así como la calle de Orihuela ha dedicado la calle donde está el convento sede de las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y se llama la calle Madre Elisea por la fundadora de la Congregación quiero proponer al señor acalde y al Ayuntamiento en pleno que esta calle dela villa de Brozas pase a llamarse ahora “Madres Carmelitas”. Ese sería un gran homenaje y gran recuerdo para estas abnegadas hermanas.

Otra sugerencia: Alejandro Cid realizó un magnífico “power point” de las fotos que hemos ido poniendo en Facebook. Ha sido visto por cientos de personas. No sería mala idea que ahora se haga, en el Hogar Nicolás de Ovando” una exposición fotográfica de las Comuniones realizadas en las Carmelitas. Muchos niños y niñas de entonces tenemos nuestra foto y de esta manera se recupera la memoria colectiva y, entre todos, hacemos un homenaje popular a estas buenas hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, a los que todos conocemos aquí como las Carmelitas de Brozas.

Lo dicho, desde aquí, sirva mi voz, como cronista oficial de la villa de Las Brozas, para hacer un reconocimiento público por la labor llevada a cabo por estas hermanas en todo un pueblo.