Oct 312013
 

Teodoro Agustín López  López.

Introducción

El presente trabajo intenta ser una modesta aportación a la rehabilitación del culto a los Santos Patronos de Cádiz, Mérida y Arroyo de San Serván en Badajoz, vista a lo largo de los tiempos y desde un marco eclesiástico determinado:  la espiritualidad litúrgica.

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Oct 012011
 

Teodoro Agustín López López.

1.  DATOS BIOGRÁFICOS

Nace en Sevilla el 27 de diciembre de 1532 y muere en Valencia el 6 de enero de 1611. De posición social noble, su padre, Per Afán de Ribera, era duque de Alcalá, marqués de Tarifa y posteriormente al nacimiento de Juan, virrey de Cataluña y de Nápoles; y su madre, Teresa de los Pinelos, pronto murió, siendo muy niño y creció sin amor materno. Aprendió las primeras letras en Sevilla, orientado por su padre hacia el estado eclesiástico, en el 1536 recibe la Tonsura clerical con dispensa para que pudiera acceder a los beneficios eclesiásticos1.

A los doce años su padre lo envía a Salamanca para estudiar cánones y gozar del fuero universitario y le da por ayo “un sacerdote religioso y pío el más virtuoso que puedo haber  en su  estado: llamóse el licenciado Truxillo”2.

El 1544 en la Universidad de Salamanca comienza tres cursos académicos 1544-47, matriculándose en la facultad de Derecho. Estudia Decreto (dos años), Decretales (tres años) y dialéctica jurídica. ¿Por qué no termina? Lo hacía por su padre, dice Covarrubias.

Posteriormente, tiene un cambio vocacional. Frecuenta los estudios de Artes o Filosofía durante los cursos académicos 1547- 50 con las disciplinas de Súmmulas, Lógica magna y Filosofía moral y natural, cuya asistencia obligatoria era de  seis meses. Sus profesores  son Francisco Sancho, magistral, Miguel Palacio y Francisco Miguel Tour, consiguiendo el grado de bachiller en Artes o Filosofía.

La teología fue su fuerte durante siete años, y es dispensado durante otro tiempo debido a su preparación o comportamiento de asistencia, en donde estudia cuatro libros de la Sentencia de Pedro Lombardo y cuatro de la Summa Theologica de Santo Tomás (Cátedras de Prima y Vísperas y otra de Sagrada Escritura) y frecuenta la cátedra de Dialéctica en las prácticas. Obtiene el grado de Bachiller y el de Licenciatura el 31 de mayo de 1557 en la capilla de Santa Bárbara ante los grandes maestros Sancho, Soto Mayor, Melchor Cano, Domingo de Cuevas, actuando como padrino Domingo de Soto. No es doctor por ser una graduación más festiva que académica porque su austeridad personal no acepta. Fue un teólogo escolástico tomista con gran vinculación afectiva e intelectual con sus maestros. Según la Constitución de Martín V, al hablar de los Bachilleres en Teología podemos concluir que el 31 de mayo de 1557 ya estaba ordenado in sacris, requisito para la graduación. Tras un breve paréntesis de ministerio presbiteral en Sevilla, vuelve a la Universidad de Salamanca. Por la carta de su padre, en la que decía “si quisiere des estar en Salamanca y leer una cátedra y predicar sería lo que más me convendría a mí y a vos…” no se prueba que fuera catedrático. No tenemos ninguna otra documentación que lo acredite que al menos fuese  catedrático sustituto3.

Sacerdote a los 25 años, no si antes, el 7 mayo de 1557 obtiene en Sevilla por D. Diego Ruiz, obispo de Sadoy4 el título de beneficio de las Sagradas Ordenes para pasar a recibir el grado de licenciatura.

Por Bula de Pío IV, el 27 de mayo de 1562, Juan de Ribera, que no había cumplido los treinta años de edad, es obispo electo de Badajoz y consagrado por D. Pedro Guerrero, Arzobispo de Granada, en Sevilla. Partió a su diócesis y tomó posesión el 27 de agosto inmediato. El 26 de julio de 1562 su  antecesor

D. Cristóbal de Rojas y Sandoval, toma posesión por poderes en  Córdoba el 23 de agosto de 1562, entrando en la diócesis el 28 de febrero del siguiente año5.

El 30 de abril de 1568 Pío V le da el palio como Patriarca latino de Antioquia al obispo de Badajoz, de quien dice: lumen totius Hispaniae, lumbrera de toda España. Permanece en Badajoz hasta 20 de marzo de 1569 en que se tras- lada a Valencia, siendo sustituido por D. Diego de Simancas.

Su juventud y preparación integral le llevaron a desempeñar una intensa labor apostólica en su nueva diócesis, cuyos límites por el oeste era Portugal (Obispados de Évora, Yelves y Portalegre); Andalucía (Arzobispado de Sevilla) por el sur y el Priorato de San Marcos de León por el este. Cinco veces más pequeña que el territorio actual. Era sufragánea del Arzobispado de Santiago de Compostela. Existían dos arciprestazgos (Alburquerque y La Parra), cinco vicarías (Barcarrota, Burguillos; Fregenal, Jerez y Villagarcía). Había villas que pertenecían a entidades administrativas distintas: Fregenal, Higuera la Real y Bodonal de la Sierra, pertenecientes a Sevilla en lo temporal y al obispo de Badajoz en lo espiritual. Igualmente Puebla del Maestre. Villagarcía y la capilla de San Juan Bautista en la iglesia matriz de Llerena eran enclavadas en el territorio del Priorato de San Marcos de León.

2. PERSONAJES CONTEMPORÁNEOS

Coetáneos a D. Juan de Ribera es Luís de Morales, fue llamado “Divino Morales”6, quien nos ha dejado la primera pintura del joven obispo de Badajoz: sus facciones revelan a un hombre de nervio, pero limpio de excitación exterior, contemplativo y apóstol, con aires de alta nobleza y finos modales, así como el juicio particular de su vida7; otro contemporáneo suyo fue el polifoniíta Juan Vázquez nacido a principio del s. XVI, que tal vez oiría sus villancicos creados antes de su llegada como maestro de capilla en Badajoz; Fray Luís de Granada y Juan de Ávila, antiguos amigos no coincidieron en su pontificado, y otros santos, músicos y humanistas.

Es claro que en la década anterior al Memorial de Fray Alonso de La Fuente a Felipe II transcurre, durante el pontificado de Ribera en Badajoz, la herejía de los alumbrados. Los avisos que dio a los curas y confesores revelan que ya en 1562 existía: «Una de las cosas principales que tengo que advertiros y,- por ser tan principal, será la primera- es que tengo entendido que hay algunos entre vosotros que sólo tratáis con gente recogida y virtuosa, y a los demás menospreciáis y repudiáis como gente que no siente con vuestro parecer y que van contra él, no siendo el suyo tan sano y santo como el vuestro. Otros, al revés, a la gente recogida tenéis por hipócrita y extremada. La opinión de los unos y de los otros la tenemos por indiscreta y reprobada, y deseamos que nuestro Señor os diese espíritu para abrazar todo género de gentes y condiciones, sueltos y recogidos, sanos y enfermos, sabios e ignorantes, santos y que no lo sean, de manera que les hallasen debajo de vuestras alas abrigo los buenos, remedio y medicina los enfermos y perdidos, pues a todos somos deudores y de todos nos han de pedir cuenta y todos están a nuestro cargo»8.

Sin entrar en un tema polémico la ciencia moderna de la psiquiatría y la psicología nos pueden iluminar, aplicando los datos a la fenomenología religiosa y, en concreto, comprenderemos mejor tanto la inquietud de Fray Alonso de la Fuente, como los prudentes avisos de D. Juan de Ribera a los sacerdotes pacenses9.

3. CAMINO DE LOS ALTARES

En 1746 se inicia el proceso de canonización del Venerable Siervo de Dios, cuyas virtudes en grado heroico aprobó Clemente XIII el 8 de diciembre de 1759, previa la Junta de Cardenales en la Corte Romana el 17 de noviembre anterior, en que este Cabildo y Ciudad celebraron función del Espíritu Santo para el mejor acierto de la Sagrada Congregación. El 16 de enero inmediato en sesión ordinaria del cabildo de Badajoz se leyó la carta del Colegio del Corpus de Valencia con el Decreto de la aprobación de las Virtudes del V. y D. Juan de Rivera, de que remite dos ejemplares. El Cabildo acordó que se responda la enhorabuena a dicho colegio y se cante el domingo Te Deum con Misa, y la noche antes haya luminarias con repique de campanas, se participe a la ciudad la noticia y se avise  al Obispo  Pérez Minayo por si gusta asistir10.

Hernández Tolosa, cronista capitular principia su Libro de noticias con la jornada de acción de gracias de este modo: “A las oraciones del día 19 de enero, se iluminó la torre de nuestra Santa Iglesia catedral, como así mismo las dos torres de la Ciudad, esto es, el reloj y la de la Audiencia con repique de sus respectivas campanas y el Palacio episcopal con hachas y la casa del Sr. D. Diego Notario, canónigo”11.

Al día siguiente, domingo del mismo mes y año de 1760, hubo una función muy solemne en la Santa Iglesia Catedral: “tomose media hora y concluidas las horas canónicas y la misa conventual, se manifestó a su Divina Majestad, y se cantó el Te Deum y concluido se cantó la Misa de la Santísima Trinidad, presidida por D. Francisco Pérez Cañabate, canónigo”. Participaron El Sr. Obispo y Alcalde mayor con gran  afluencia de fieles de la ciudad12.

En el cabildo pleno de miércoles 27 de abril de 1796 se abrió y leyó carta del Colegio del Corpus Christi de Valencia, en la que les participa la agradable noticia de haberse aprobado por la Sagrada Congregación los milagros del Venerable Siervo de Dios D. Juan de Ribera, obispo, que fue de esta ciudad, y Sus Señorías acordaron que se responda a la misiva, expresando el gran júbilo y satisfacción, con que el cabildo ha recibido la grata noticia13. La Beatificación fue presidida por Pío VI el 18 de septiembre de 1796.

El 23 de febrero de 1859 el obispo D Fray Manuel García Gil, al ser promovido al arzobispado de Zaragoza, lega al cabildo su retrato y una reliquia del Beato Juan de Ribera. El 6 de mayo del mismo año los canónigos le dan las gracias por dicha donación y por el estuche para colocarla14, colocándola en el oratorio contiguo a la sacristía el 17 de diciembre del mismo año.

Por acuerdo del cabildo del 7 de marzo de 1908 se envía al beneficiado D. Ramón Alarcón con la reliquia del Beato Juan de Ribera a Almendralejo en consideración a la especial devoción que ha manifestado Mons. Soto Mancera sobre su santo antecesor15.

El  27 de  marzo  de 1960,  a las  once y  media, organizado por  el obispo D. José María Alcaraz y Alenda, se celebró solemne Te Deum en acción de gracias por la próxima canonización del Beato Juan de Ribera con asistencia de capitulares, autoridades y fieles. Fue canonizado por Juan XXIII, el 12 junio de 1960, mientras que en la catedral se ofició de Pontifical un solemne Te Deum y exposición de S.D.M., después de la Misa vespertina. Previamente, en la víspera, se anunció este acontecimiento con repiqueteo general en todas las iglesias, y al Te Deum asistieron además del Cabildo, autoridades y muchos fieles. Siguió un triduo solemne en la catedral, al que asistimos los seminaristas16. Mons. Alcalá y Alenda le dedica una capilla lateral junto a la puerta del Cordero en la que preside una  imagen de tamaño natural del Santo, obra del valenciano Rodillas.

3.1.  Predicador y apóstol

El Munus docendi del obispo lo forman variados elementos: unos, le será dotados como fruto de su formación, de su inteligencia y de su experiencia; otros, serán la búsqueda diligente del orador en los libros. “El que ha de ejercitar tan alto oficio (como es el de predicador) menester es que sepa. Y no puede saber sino estudiando y trabajando y estando de noche y de día sobre los libros, con los cuales ha de tener mucha amistad y poca, o ninguna, con las calles y plazas y negocios de fuera” es aviso y consejo de Fray Diego de Estrella17.

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Lám. 1. Retrato de D. Juan de Ribera por Luís de Morales. Museo del Prado.1563.

3.2.  Sermonario pacense

Recogemos el tema de sus sermones, cuyo contenido analiza San Fran- cisco Javier en los avisos que ofrece al predicador, a saber, la Invención al elegir el texto sagrado, el argumento y materia de la doctrina evangélica, y la Disposición lo hermoseará con orden y distinción18.

Herrero Salgado estudia sobre Las citas en los sermones del Siglo de oro, como sistema de relaciones19. El texto citado es un viaje de acercamiento y de rejuvenecimiento que realiza la cita desde la lejanía en el tiempo hasta la proximidad. Observamos que cada sermón es un mosaico de citas bíblicas: del A. T. Proverbios (1)  y Salmos (3) y del N.T. ( Mt, (38), Lc. (32), Jn (23), Mc (1) Hech. (5) y otras de Santos Padres. Aparecen modelos de fe, Abrahán, de obediencia, como Isaac, de castidad, y José entre otros. La cita puede ser una sentencia breve, o frase más amplia o un ejemplo, en total  son 103 y 7 sin texto las que utiliza.

Las funciones de las citas son de ornato-estético o de autoridad, siendo eje vertebrado del sermón, que parte de un tema y gira hasta final en torno a ese tema o una frase de la Sagrada Escritura, tomada generalmente del Evangelio de día. Al decir de Fray Juan de Segovia, es «como el quicio para la puerta sobre el que ha de girar toda la oración». La cita es un alarde de erudición y supone la lectura de un texto plagado de intromisión en latín, que obliga a la mayoría de los lectores a andar por los sermones como en zancos.

Durante el periodo que nos ocupa aún no había aparecido el Misal tridentino (1570). Juan de Ribera utiliza el «Missale se (cund) num alme/ Pacensis ecclesie con/ suetudinem» impreso en Sevilla por Juan Cromberger el 15 de Octubre de 1529. Este Misal consta de cuatro partes: 1. Las Misas dominicales, ferias y los demás que se contiene en el dominical; 2. Las fiestas de todo el año según el orden de los meses; 3. Los formularios comunes. 4. Un elenco de misas  votivas, bendiciones y preces.

De los varios ejemplares conservados, hoy sólo existen dos: uno en la Biblioteca Nacional20 y otro en el Colegio- Seminario del Corpus Christi de Valencia. 21,

No entramos si Ribera fue exegeta o aficionado. La predicación del Patriarca mana de la Liturgia, pues casi siempre  empieza con un texto evangélico de la misa, cuyo comentario es objeto de la homilía. Sus sermones no nos ofrecen piezas terminadas. Nunca pensó en publicarlos, ya que se trataban de esquemas personales que utilizaba a la hora de preparar sus predicaciones22.

Las citas bíblicas que aparecen en los sermones originales, hacen referencias al capítulo correspondiente sin añadir el versículo. La primera división de la Biblia en capítulos fue realizada por Esteban Langton (+1228), gran canciller de la Universidad de París, mientras que la división en versículos la hizo en 1528 Santos Pagnino en su versión. En 1555 Roberto Estienne hizo otra división en versículo del NT23. De aquí que la edición crítica hecha por el canónigo archivero Robres añada a los capítulos citados los respectivos versículos en notas a pie de página con su traducción.

3.3.  Señorial

 Tabla I

Tabla 11-1

1*.“He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de borrica” (Mt 21,5); 2*.“Decid a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de borrica” (Mt 21,5).3* “Decid a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, manso y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de borrica” (Mt 21,5). 4*. ”Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra perturbación de naciones, aterradas por los bramidos del mar y la agitación de las olas, exhalando los hombres sus almas por el terror y el ansia de lo que viene”. 5* De extremo juicio. 6*. ”Habiendo oído Juan en la cárcel las obras de Cristo, envía por sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que viene o hemos de esperar a otro? (Mt. 11, 2-3). 7*. ”Habiendo oído Juan en la cárcel las obras de Cristo, envía por sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que viene o hemos de esperar a otro? (Mt. 11, 23). 8* ”No temáis, os anuncio una gran alegría, que es para todo el pueblo: Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David” (Lc 2, 10-11) 9* “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14). 10* “Vamos a Belén a ver esto que el Señor nos ha anunciado”   (Lc 1, 15) . 11*:”Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron el nombre de Jesús” (Lc 2,21). 12*. ”Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos Magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?, porque hemos visto  su estrella al oriente y venimos a adorarle” Mt 2, 1-2. 3*.” Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos Magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?, porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle” Mt 2, 1-2. 14*.”Hijo, ¿por qué nos has hecho así? Mira que tu padre y yo, apenados andábamos buscándote “(Lc 2, 48). 15*. “Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, según el rito festivo, y volverse ellos, acabados los días, el niño, Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo echasen de ver” Lc 2, 43. 16*Tema: “El reino de los cielos es semejante a un amo de casa que sale muy de mañana a justar obreros para su viña”. (Mt 20,1). 17* “El reino de los cielos es semejante aun amo de casa que salió muy de mañana a ajustar obreros para su viña (Mt 20,1). 18*. “El reino de los cielos es semejante a un amo de casa  que salió muy de mañana a ajustar obreros para su viña” (Mt 20,1)24

Tabla II

Tabla 11-2

19* Tema: Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre (Mt 4, 1-2). 20*. Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. (Mt 4, 1). 21*. Entonces fue llevado Jesús por el   Espíritu al desierto para ser tentado   por el diablo.   (Mt 4, 1). 22*Partido de aquí Jesús, retiróse hacia el país de Tiro y de Sidón, cuando he aquí que una mujer cananea,venida de aquel territorio, empezó a dar voces diciendo: Señor, hijo de David, ten lástima de mí. (Mt 15,21-22). 23* ”¡Oh mujer, grande es tu fe¡ Hágase contigo como tu quieres (Mt 15, 28)24*.“He aquí que una mujer cananea, venida de aquel territorio empezó a dar voces diciendo: Hijo de David, ten lástima de mí” (Mt 15, 28). 25*.Estaba expulsando a un demonio mudo, y así que salió el demonio, habló el mudo. Las muchedumbres se admiraron (Lc 11,14). 26*.Estaba expulsando a un demonio mudo, y así que salió el demonio, habló el mudo. Las muchedumbres se admiraron (Lc 11,14). 27*. Estaba expulsando a un demonio mudo, y así que salió el demonio, habló el mudo. Las muchedumbres se admiraron (Lc 11,14).28*.”Después de esto partió Jesús al otro lado del mar de Galilea, de Tiberiades. (Io 6, 11). 29*.”Después de esto partió Jesús al otro lado del mar de Galilea, de Tiberíades. (Io 6, 11). 30*. ”¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo de verdad, ¿Por qué no me creéis?” (Io 8,46). 31*.”¿Quién de vosotros me  argüirá de pecado? Si os digo de verdad, ¿Por qué no me creéis?” (Io 8,46). 32*. ”¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo de verdad, ¿Por qué no me creéis?” (Io 8,46). 33*.“Antes del día de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó” (Io 13, 1). 34*.“Antes del día de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó” (Io 13, 1). 35*.“Antes del día de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó” (Io 13, 1).36*.“Antes del día de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó” (Io 13, 1).37*.” Llegada ya la tarde, /…./ vino José de Arimatea, /…/ que se atrevió a  entrar  a Pilato y pedirle el  cuerpo de Jesús”. Mc 15, 42-43). 38*.Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según Juan25.

Tabla III

Tabla 11-3

39*.»El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al monumento, trayendo los aromas que habían preparado, y encontraron removida del monumento la piedra, y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos de vestiduras deslumbrantes. Mientras se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. (Lc 24,1-6).40*.»María se quedó junto al monumento, fuera, llorando» (Io 20,11).41*.»María se quedó junto al monumento, fuera, llorando» (Io 20,11).42*.»Se acercaron a la aldea donde iban, y el fingió seguir adelante. Obligaron le diciéndole: Quédate con nosotros, pues el día ya declina». (Lc 24,28-29) No hay seguridad sino en el cielo.43*.»La tarde del primer día de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se hallaban los discípulos por temor de los judíos, vino Jesús y, puesto en medio de ellos, les dijo: La paz sea con vosotros» (Io 20,19). 44*.»Yo soy el buen pastor y conozco a las mías, y las mías me conocen a mí» (Io 10,14) Nombres de Cristo.45*.»Yo soy el buen pastor; el buen pastor da la vida por sus ovejas» (Io 10,11) El Buen Pastor. 46*.»Todavía un poco, y ya no me veréis, y todavía otro poco, y me veréis» (Io 16,16) Como el oro en el crisol.47*.»Todavía un poco, y ya no me veréis, y todavía otro poco, y me veréis» (Io 16,16) Se va, pero para volver.48*. Diciendo esto y viéndole ellos, se elevó, y una nube le ocultó a sus ojos» (Act. 1,9) por la Pasión, a la Asunción.49*.»Y viéndole ellos, se elevó, y una nube le ocultó a sus ojos» (Act. 1,9) Subió con virtud propia suya. 50*.Sin texto. Cristo nuestro abogado ante el Padre.51*.»Cuando llegó el día de Pentecostés, estando todos juntos en un lugar, se produjo de repente un ruido como de un viento impetuoso, que invadió toda la casa en que residían. Aparecieron, como dividas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos» (Act 2,1-3) Consume, limpia, alumbra, embriaga. 52*.Sin texto. En lenguas de fuego. 53*.Yo dispongo del reino a favor vuestro  como mi Padre ha dispuesto de él a favor mío, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino» (Lc 22,29) Mucho cuesta el sacramento.54*.»Cuando llegó el día de Pentecostés, estando todos juntos en un lugar» (Act 2,1) El más alto Amor. 55*.» Me ha sido dado todo poder en el cielo y n la tierra» (M 28,18).26.

Tabla IV

Tabla 11-4
56*.»Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida» (Io 6,56).57*.»Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida» (Io 6,56).58*.Sin texto. Disposición para el sacramento.59*.»El que come  este pan vivirá para siempre» (Io 6, 58).60*.»Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida» (Io 6,56).61*»El que come este pan vivirá para siempre» (Io 6, 58).62*.»Se acercaban a El todos, publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y escribas murmuraban, diciendo.63*.»Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados» (Lc 6,36- 37).64*.»Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo el otro publicano. El fariseo, en pie, oraba para sí de esta manera: ¡Oh Dios¡, te doy gracias de que no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros; ni como este publicano. Ayuno dos veces en las emana, pago diezmo de todo cuanto poseo.» (Lc 18, 10-14)

65*.»Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis; porque yo osa digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y lo lo oyeron. Levantó se  un doctor de la Ley para tentarle, y le dijo: Maestro, ¿qué haré para alcanzar la vida eterna? El le dijo: ¿Qué esta escrito en la Ley? ¿Cómo lees? Le contestó diciendo: Amarás la Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente y al prójimo como a tí mismo. Y el dijo: Bien has respondido. Haz esto y vivirás» (Lc 10, 23-27).66*.»Nadie puede servir a dos señores /…/ No os inquietéis» (Mt 6, 24-25).67*.»Pasando Jesús de allí, subió en una barca, hizo la travesía y vino a su ciudad. Le presentaron un paralítico a costado en su lecho» (Mt 9, 1-2).68*.» Iba Jesús a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaban a las puertas de la ciudad, vieron que llevaban un muerto, hijo único de su madre, viuda» (Lc 7, 11- 12).69*.»Entonces se retiraron los fariseos y celebraron consejo sobre cómo le cogerían en alguna cosa. Enviaron le discípulos suyos con herodianos para decirle: Maestro, sabemos que eres sincero y que con verdad enseñas el camino de Dios, sin darte cuidado de nadie, y que no tienes acepción de personas. Dinos, pues, tu parecer: ¿Es lícito pagar tributo al Cesar o no? (Mt 22, 15- 17).70*.»Había un cortesano cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaum. Oyendo que llegaba Jesús de Judea a Galilea, salió a su encuentro y le rogó que bajase y curase a su hijo, que estaba para morir (Io 4,46-47).71*.»Se asemeja el reino de los cielos a un rey que quiso tomar cuentas a sus siervos» (Mt 18,23).72*.»Se asemeja el reino de los cielos a un rey que quiso tomar cuentas a sus siervos» (Mt 18,23)27.

3.4.  Fiestas y santos

Tabla V

Tabla 11-5

73*.»Su padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de El. (Lc 2,33). 74*.»Así que se cumplieron los días de la purificación, conforme a la Ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarle al Señor (Lc 2,22).75*.»Así que se cumplieron los días de la purificación, conforme a la Ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarle al Señor (Lc 2,22).76*.»Fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad d e Galilea llamada Nazaret a una virgen desposada con un varón de nombre José, d ela casa de David; el nombre de la virgen era María” (Lc 1,26-27),77*,”María se puso en camino y con presteza fue a la montaña (Lc 1,39),78*,» Genealogía de Jesucristo, hijo de David, Hijo de Abraham”(Lc 1,1),79*,»Bienaventurado quien me escucha, y vela a mi puerta cada dçia, y es asiduo en el umbral d e mis entradas. Porque el que me halle a mí, encontrará la vida y alcanzará el favor de Yavé (Prv 8,34-35),80*. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor (Io 12,26).81*.»Padre nuestro, que estás en los cielos” (Mt 6,9).82-85*.»De cierto no permitirá Yavé que permanezca el cetro de los impíos sobre la suerte de los justos” (Ps 124,3).86*.»Los que confían en Yavé son como el monte Sión que es inconmovible y permanece para siempre; nunca jamás será derrocado el morador de Jerusalén. Circuida está Jerusalén de montes, y el Señor es el antemural de su pueblo desde ahora y para siempre” (Ps 124,1-2).87* «Les son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho. Pero a quien poco se le perdona, poco ama” (Lc 7,47) 88*.»3ª Sermón..»Si no hiciereis penitencia todos igualmente pereceréis” (Lc 13,5).89*. «Si no hiciereis penitencia todos igualmente pereceréis” (Lc 13,5)..90*. El ejercito de Dios.91*. «Padre nuestro, que estás en los cielos” (Mt 6,9).92*. “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11,1).93*.»Saliendo de allí Jesús, se retiró a los términos de Tiro y de Sidón.94* Una mujer cananea de aquellos lugares, co- menzó a gritar, diciendo: Ten piedad de mí, Señor, Hijo de. David” (Mt 15,21- 22).95*.»Los abandoné a su obstinado corazón, que siguieran sus consejos” (Ps 80,13).96*.»Nadie, después de haber encendido una lámpara la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre el candelero para que   los que entren la vean” (Lc 8,16). 97*.Papel dado en este concilio provincial.98*.Acta notarial del concilio. 99*.»Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus láparas salieron al encuentro del esposo y de la esposa” (Mt 25,1)28.

Tabla VI

Tabla 11-6

100*.Sin texto. Plática en día de San Mauro.101*.»Nadie enciende la lámpara y la pone bajo el celemín (Mc 4,21).102*.»Saulo, respirando amenazas de muerte contar los discípulos del Señor, se llegó al sumo sacerdote pidiéndole cartas de reconciliación para las sinagogas de Damasco, a fin de que si allí se hallaban quienes  siguiesen  este camino, hombres o mujeres, los llevase  atados a Jerusalén. (Act 9,1-3)..103*.»Vosotros sois la sal  de la tierra; pero  si la sal se desvirtúa ¿con qué se salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos lo que están en la casa. Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que viendo vuestras obras buenas, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mt 5,13-16).104*.»El que practicare y enseñare, éste serás grande en el reino de lo s cielos (Mt 5,19).105*.»Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa ¿con qué se salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres» (Mt 5,13).106*. «¿Quién piensa que será mayor en el reino de lo cielos? (Mt 18, 1).107*.»Designó el Señor otros setenta y dos y los envió delante de sí, a toda ciudad y lugar donde Él había de venir (Lc 10,1).108*.»¿Quién será el más grande en el reino de los cielos?” (Mt 18,1).109*.»Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz y parió un hijo” (Lc 1,87).110*.»Hubo un hombre enviado de Dios, de nombre Juan” (Io 1,6).111*.»Tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte a un monte alto, y se transfiguró ante ellos, brilló su rostro como el sol” (Mt 17,1-2).112*. «Le invitó un fariseo a comer con él, y entrando en su casa se puso a la mesa” (Lc 7,1).113*.»Le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho” (Lc 7,47).114*.»He aquí que llegó una mujer pecadora que había en la ciudad, la cual sabiendo que estaba a la mesa en la casa del fariseo, con un frasco de alabastro de ungüento, se puso detrás d e Él, junto a sus pies, llorando y comenzó a bañar con lágrimas sus pies y los enjugaba con los  cabellos de su cabeza y besaba sus  pies y los ungía con el ungüento” (Lc 7,37-38)29

Tabla VI bis

Tabla 11-7

115*.»Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador”(Io 15,1).116.*.»Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de a mi Padre, que está en los cielos” (Mt 18,10). 116*.» Por aquel tiempo tomó Jesús la palabra y dijo: Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste alos pequeñuelos. Sí, Padre, porque así te plugo” (Mt 11, 25-26).117* Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se hace insípida ¿con qué se le volverá el sabor? Para nada sirve ya, sino para ser arrojada y pisada de las gentes. (Mt 5,13). 118*.»Viendo a la muchedumbre, subió al monte, y cuando se hubo sentado, se le acercaron los discípulos y abriendo Él su boca les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos, es el reino de los cielos” (Mt 5,1-2). 120*.»Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” ( Mt 5,8).121*.»Viendo a la muchedumbre subió a un monte y, cuando se hubo sentado, se le acercaron los discípulos; y abriendo Él  su boca le ensañaba” (Mt 5, 1-2). 122* Es semejante el reino de los cielos a un tesoro escondido en el campo, que si lo halla un hombre ,lo encubre y, gozoso del hallazgo, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo. (Mt 13, 44) 123*. «Es semejante el reino de los cielos a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo” (Mt 13, 44).124*.»Es semejante el reino de los cielos a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta y lleno de alegría, va, vende  cuanto tiene y compra aquel campo” (Mt 13,44). 125*.»lo oculta y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene” (Mt 13,44).126*.»Es semejante el reino de los cielos a un tesoro escondido  en un campo, que  quien lo encuentra lo oculta y lleno de alegría, va, vende  cuanto tiene y compra aquel campo” (Mt 13,44)30.

3.5.  Ministro de los divinos misterios

La sucesión apostólica de D. Juan de Ribera, como obispo de Badajoz, entronca con D. Pedro Guerrero Mendoza, arzobispo de Granada y la continúa, en Valencia como celebrante principal en 1570 con la consagración de su antiguo visitador general de Badajoz Pedro Coderos, obispo Titular de Cristópolis y auxiliar de Valencia hasta el 1579, que pasa a ser arzobispo de Otranto (Italia). También consagra a Bernardino Gómez Miedes, obispo de Albarracín; a Alonso Ávalos, obispo titular de Coron y auxiliar de Valencia; a Feliciano Figueroa, obispo de Segorbe; a Francisco Virgili, obispo de Lérida y el mismo día a Alfonso Coloma, obispo de Barcelona; a Vicente Roca de la Serna, obispo de Albarracín; a Tomás Espinosa, Obispo titular de Marruecos y auxiliar de Valencia; a Felipe Marimón, obispo de Ampurias Tempio (Cerdeña); a Miguel Angulo Gómez de Carvajal, OS, obispo titular  de Coron y auxiliar de Valencia y en la misma ceremonia a Pedro Ginés  Casanova, obispo de Segorbe31.

Su santidad ontico-sacramental se proyecta en su vida episcopal. El Episcolopogio pacense del siglo XVIII nos relata: “Fue muy devoto del Santísimo Sacramento del Altar…..así borrando de su escudo las armas gentilicias, que sus progenitores habían usado y adquirido, puso en lugar de ellas un Cáliz y una Hostia, para que supiesen todos que no tenía más sangre, que la de Cristo y que esta sola hacía mas aprecio, que la ilustre de sus mayores; y  para que el fuego interior de su devoción le avisase más sus afectos, organizó el escudo con dos armas o traseros con llamas, significando que le abrasaban o lo que deseaba quemarse en ellas”32.

La preparación de la misa diaria era de una hora en su aposento. Celebraba con gran devoción y sosiego, con gran edificación de los feligreses. Si la celebraba en su oratorio, duraba dos horas, y necesitaba de un lienzo donde enjugar sus lágrimas y, por no ser molesto, al paje, que le ayudaba, o porque no fuera testigo de las mercedes, que Dios le comunicaba, le ordenaba que, respondiendo al prefacio, saliese del oratorio, y después le hacía señal con la campanilla para que volviese. Ordinariamente celebraba en la catedral. Tampo- co faltaban los consejos a los ordenandos, que debían instruirse no sólo en las ceremonias sino también en la preparación y acción de gracias. Se inclinaba a que algunos clérigos no dijeran la misa diaria, si no se pudiera entender su vida y el poco fruto, que de ella sacan al no decirla con la disposición debida y menos por el estipendio o limosna33.

Se sentaba en el confesionario colocado en la capilla del Santísimo y administraba el viático a cualquier hora a los feligreses. Daba la catequesis y decía que no se explicaba que la misma estuviese en mano de los sacristanes.

Su ejemplar vida de piedad se proyecta en su caridad con los pobres, por lo que es llamado «Padre de los pobres». Todos los días daba de comer a doce pobres, pudiéndose llevar las sobras a sus casas. Iba a las ferias de Zafra y Mérida a comprar paños y lienzos y vestidos para darlos a todos, e incluso a los pobres vergonzantes daba otros regalos. Un año de mala cosecha vendió toda la plata de su casa y compró trigo  para repartir a los pobres34.

Como en toda España, las fiestas del Corpus Christi – miscelánea de lo sacro y profano- tuvieron en Badajoz  una tradición multisecular, pero en el tiempo de Juan de Ribera marcó un impacto mayor35. Solano de Figueroa dice que «fue devotísimo del admirable sacramento de la eucaristía y asistía con tanto zelo y fervor a su festividad que aunque la hallo festejada, añadió el modo y el culto, con que oy se soleniza, no inferior ninguna de las ciudades de España»36

Los festejos se iniciaban el jueves del Corpus y duraban toda la Octava. Durante la semana acudían gentes de los pueblos vecinos de las aldeas de Telena, Talavera. La Albuera, Villar del Rey, La Roca y Portugal, atraídos por los festejos en honor del Sacramento, especialmente por los autos sacramentales y los villancicos.

Muy de mañana se cantaban los Maitines y las demás horas canónicas, y celebrada la Misa se sacaba la procesión con la Custodia, colocándose el Sacramento en un tablado con dosel junto a la torre, y a continuación se representaban los autos y comedías que duraban toda la mañana. El itinerario procesional era como sigue: desde la plaza mayor  subía por las calles de  las Carnicerías y Zapatería hasta la Plaza Alta, donde hacía estación. Sobre un altar situado delante de las Casas de la Ciudad se colocaba el Santísimo, y tras el canto de un villancico (motete) se volvía por las calles de Mesones y la Soledad hasta el campo de San Juan. El recorrido se engalanaba con toldos y colgaduras, como un enorme palio por el que pasaba el cortejo presidido por el Sr. Obispo y el Cabildo catedral.

La custodia plateresca fue obra del orfebre vallisoletano Juan de Burgos que la ejecutó entre 1558 y 1559, de plata sobredorada, muestra una extensa colección de relieves de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, inspirados en grabados de la época. Apenas tres años de construida la custodia nuestro Obispo Ribera pudo ya adorar en ella a Jesús Sacramentado.

Las representaciones teatrales se hacían en un entarimado de la Plaza, junto al del Santísimo y frente a él se sentaban las autoridades eclesiásticas y civiles en sendas tribunas y el pueblo estaba sentado o de pie. Los autos y obras de vida de santos eran verdaderas catequesis para el pueblo, los cuales costeaba el cabildo catedral. Comedias y entremeses profanos «de capa y espada» eran encargadas por los gremios de artesanos de barberos, zapateros..37. No faltaron los seises y ministriles, que creará el Obispo en 1565.

4. CABILDO CATEDRAL

El cabildo de canónigos es el más cercano colaborador del Obispo, como consejero y responsable del culto divino en su sede episcopal. Todos constituidos in sacris con derecho a voto38

D. Juan de Ribera tiene que afrontar dos problemas capitulares: uno, los recles, ya que el 17 de marzo de 1541 el cabildo acuerda que se pida a Paulo III un mes más de gracia o recle; y por ello se añadirán por el cabildo diez capellanes en el coro sobre los nueve de la Constitución y el otro de la capellanía que después fundó D. Benito de Aguilar. El 15 de febrero siguiente se recibe una Bula del Papa a consecuencia de su suplicación hecha a S.S. en que les concede tres meses más de recles si aceptan y se manda añadir los diez capellanes conforme está determinado. El veintitrés del mismo mes se acuerda que no se admita ni un mes de más de los tres concedidos por el Papa, de forma que cada año sean 120 días, cuya gracia se extendió después en 1542 hasta seis meses; pero al cabildo, pareciéndole demasiado, sólo usó de ella por lo respectivo de cuatro meses, teniéndose que enfrentar D. Juan de Ribera con su cabildo al aplicar las nuevas normas tridentinas; segundo, el problema de la residencia de coro con los canónicos de oficio, Baltasar de la Torre, magistral y Soto Calderón, doctoral, que ejercían otros cargos inquisitoriales incompatibles fuera de la diócesis en Toledo y Murcia, respectivamente; pero la Bula de Pío V de tres de octubre de 1567, llamada en el cabildo como “Calderina”, tras varias consultas realizadas por los interesados al Rey Felipe II y a los profesores de Salamanca se implantó con la anuencia de D. Juan de Ribera.

También tuvo importancia para la dignidad del culto catedralicio el personal auxiliar: especialmente la capilla de música que corría a cargo del maestro de capilla quien la dirigía en todas las funciones que celebra el Cabildo, y el organista, el teñidor del órgano y afinador. Los componentes de la misma son los cantores bajos, contraltos, altos, tenores y sochantres que cantan los papeles propios de su voz en todas las funciones litúrgicas y misas y las voces blancas de niños triples. Los clerizones servían los libros cantorales.

Otros oficios se repartían en la fiesta de San Juan Bautista para buen funcionamiento de la catedral: Pesquisidor de pan; pertiguero de silencio y vigilante del silencio; repartidor de uvas y restituciones; cuidador del reloj, el responsable de las sepulturas de la catedral y Santa María del Castillo y el perrero 39.

Una veintena de capellanes de coro han de de decir dos misas semanales cada semana para servir las capellanías que tiene el cabildo por el orden señalado40.

5. PASTOR Y REFORMADOR

Apenas había transcurrido un año desde la finalización del Concilio de Trento y sus decretos han sido publicados, la Iglesia española los acepta el 17 de septiembre 1564. Por tanto, corresponderá a cada diócesis dar forma concreta a estas disposiciones, para responder más correctamente a las necesidades del clero y los fieles con sus respectivos sínodo. En efecto, D. Juan de Ribera convocó tres sínodos diocesanos y asiste como obispo sufragáneo al Concilio provincial compostelano en Salamanca.

5.1.  Sínodos

5.1.1.  Sínodo diocesano del 1565

La noticias que conservamos son: «entró luego el obispo Don Juan de Ribera en este cuidado y despachó convocatorias para el de 1565 y el 8 de marzo de mismo año se ordenó en cabildo que se le asistiesen el Dr. Soto Calderón y los licenciados Andrés Sánchez Carrasco y Andrés de Zúñiga, todos tres canónigos41» El tesoro de sus cristianas enseñanzas se perdió; mas  el Dr. Solano en su Historia    cap. 16 & 3 num. 171 que inserta un tanto  que tuvo impreso y para muestra del gran celo del Obispo Ribera. Son dieciséis constituciones que entresacó de las sesenta y dos que contenía este  Sínodo:

1. Mandamos que en todo nuestro obispado se haga el bautismo por infusión y no por inmersión. 2. Que las parteras sean instruidas por los curas en la forma del Bautismo y en que necesidad deben bautizar, que en cuando se tema que no habrá lugar de llamar al cura u otro clérigo que bautice. 3.Que los que fueran padrinos en casa, se inscriban en el libro del Bautismo como se inscriben los que son en la iglesia y si los que fueron del Bautismo en casa, se pudieren haber, no sean otros los de los exorcismos. 4. Que no se admitan en los bautismos y velaciones padrinos menores de 18 años ni madrinas menores de 15. 9. Que los que tienen por pasar fuera del Reino y otras cosas veladas, no pueden ser absuelto hasta que dejen el tal oficio.10. Que ningún clérigo confiese a legos si no fuese en iglesias donde hubiere Santísimo Sacramento.12. Que los curas por sus personas hagan los padrinos por sus parroquias.13. Que los curas empadronen a todos los de edad de 7 años arriba para que se confiesen y tengan cuidado de los examinados por sí o por personas suficientes para ver si podrán comulgar y cuando.14. Que los clérigos se reconcilien de rodillas antes de revestir para celebrar. Y prevean y registren los misales antes de ir al Altar.19. Que no cumplan con el precepto de la comunión, si no fuere en su parroquia. 23. Que si algún enfermo pidiere el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, habiéndolo recibido en aquella enfermedad, se la dé el cura, a lo menos una vez cada mes. 31. Que las Bendiciones Nupciales a ninguna persona se le dé de noche. 37. Que la noche del Santo Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo ningún clérigo diga misa hasta que se acabe la del gallo, y que todas la misas de aquel día ninguno la pueda decir de noche. 41.Que todos los domingos el cura o en su lugar el predicador sea obligado a declarar un mandamiento o artículo de fe o algún sacramento o cualquiera otra cosa que pertenezca a la doctrina cristiana. 45. Que los curas visiten cada semana a los hospitales de sus parroquias y no dejen de acoger en ellos vagabundos, ni hombres ni mujeres, que no le conste ser casados; y así mismos visiten todos los pobres de las dichas parroquias, y procuren prever sus necesidades. 51. Item mandamos que todos los sábados de cada año canten los curas en sus iglesias la Salve a Ntra. Sra. A este modo (dice el autor referido) va el V. Prelado mandando otras cosas de reformación y acaba el cuaderno con estas palabras: Imprimieron los presentes capítulos sinodales en la muy noble y muy leal Ciudad de Badajoz en la imprenta y oficina de Francisco Rodríguez Mercader, el primer día de abril de mil e quinientos y sesenta y cinco años, añadiendo que puso el Obispo precepto de obediencia y pena de dos ducados por cada vez, que  algunos de  los sesenta y dos se quebrantasen.

5.1.2.  Sínodo provincial compostelano de 1565

El 7 de septiembre del corriente año el arzobispo metropolitano de la provincia eclesiástica de Santiago de Compostela D. Gaspar de Zúñiga y Abellaneda convocó sínodo a celebrar en Salamanca por su situación geográfica para los sufragáneos y fue admitido por el embajador de Felipe II, el Conde de Monteagudo con los prelados que según el orden de su consagración episcopal es como sigue: Pedro Ponce de León, de Plasencia; Diego Sarmiento, de Astorga; Francisco Maldonado, de Mondoñedo; Pedro González de Mendoza, de Salamanca; Álvaro de Mendoza, de Ávila; Francisco Delgado, de Lugo; Juan de Ribera, de Badajoz; Diego de Torquemada de Tuy; Diego Simancas, de Ciudad Rodrigo, Juan Manuel, de Zamora; y Fucio, de Orense. También fueron convocados los cabildos y nombrados los comisarios respectivos. Fue por Badajoz Francisco Guerrero en votación secreta del cabildo pleno, el de 13 de julio de 1565, y el cabildo del 9 de agosto pidió el Obispo Ribera que le acompañasen otros, a lo que respondió que eligiese a los que gustase, porque todos estaban dispuestos, y nombró a Andrés Carrasco. No sabemos si también se encontraba entre los elegidos el Deán Juan Leguizamo, clérigo in sacris, del que sólo consta que se le negó los frutos por esta ausencia de acuerdo con los catedráticos de Salamanca: ya que era el presidente del coro y sólo podría faltar  en excepcionales ocasiones.

Comenzó el día de la Natividad de Ntra. Sra., el 8 de septiembre, en la Iglesia Catedral con gran solemnidad y gran concurrencia de gente. Después la prédica del Arzobispo Metropolitano y comenzó la 1ª Sesión con la profesión de fe de los obispos y rubrican todos ellos los decretos del Concilio de Trento. Se suspendieron otros actos hasta que los procuradores de la Santas Iglesias tuviesen poderes cumplidos para participar. El día de Todos los Santos, el obispo de Badajoz Juan de Ribera «con tanta piedad, elegancia, devoción y aplauso que lo advirtió el Concilio por la singular grandeza de este día como se recoge en estas palabras: Kalendis Novembris, cum in cathedralem convenissent Patres et orator Regis, concionem habuit Joannes Ribera Pacensis Episcopus, atque pluses procuradores Ecclesiarum , qui speciale ab illis mandatum habebant, suo et Ecclesiarum nomine Tridentinum receperunt, fidemque Catholicam sunt professi.

La 2ª Sesión tuvo lugar el 25 de marzo de 1566 en que se leyeron cuarenta y dos decretos santos y convenientes para todos, y particularmente para el gobierno y ceremonias de las Iglesias catedrales.

La 3ª Sesión fue el 27 de abril del mismo año en la Dominica del Buen Pastor y predicó D. Juan Manuel. Obispo de Zamora. Además asistieron D. Juan de San Millán que lo era de León y D. Jerónimo de Velasco, de Oviedo, en el noveno lugar firma Joannes de Ribera episcopus Pacensis. Gil González habla de trece  obispos, porque omitió al obispo de Mondoñedo por encontrarse enfermo y fue advertido por el mismo concilio para evitar duda.

Las intervenciones del joven obispo Ribera fueron dos: una, sobre el estado episcopal, en donde defiende que el obispo es más padre que juez; moderación y austeridad de vida, residencia y vigilancia pastoral, catequesis a todos los feligreses y dispensador de los misterios divinos; otra, sobre el espinoso asunto de la reforma episcopal, Carranza, inmunidad eclesiástica, seminarios para nobles, cuidado inteligente para los pobres, magisterio de la Iglesia en las escuelas, atención a la pobreza de las monjas y creación de seminarios42.

Los decretos conciliares fueron recibidos satisfactoriamente, no obstante, alegaron algunas dudas; pero Pío V las sosegó, modificó y declaró por el Breve de 12 de Octubre de 1562 con estas palabras: «Perpetuo inviolabiliter et firmiter observare debere, illos que (habla de los Prebendados) vello? unquam tempore ab illis resitere, aut reclamare non posse; sed ad omnium et singulorum premissorum veram observationem tenere, et efficaciter obligatos existere:  ac ad id senteciis, et censuris ecclesiásticis ac etiam pecuniariis panis cogi et compelli posse per episcopos prefatos». Santa es la autoridad que tiene este concilio, que ratificó Pío V el 12 de octubre de 1569. Todas las iglesias sufragáneas tendrán una copia de sus constituciones. Pero en nuestros archivos no existieron dichas constituciones. Recientemente he podido archivar una copia del mismo43.

Las actas sinodales tienen tres partes: unos tres capítulos de la Actio Prima; otros cuarenta y dos de la Actio Secunda y por ultimo cuarenta y dos de la Actio Tertia. Traducimos dos textos sinodales: 1.”Procuren los Obispos, según lo expuesto en el Concilio de Trento crear, lo antes que puedan, colegios y seminarios para niños, mejorar los existentes y continuar los mejorados” (nº IV). 2. “Adviértase a los fieles en la solemnidad del Cuerpo de Cristo, que cultiven en lo posible el recuerdo de tan inmenso beneficio con devoción interna y suntuosidad y culto externo, que no estorben nada que pueda interesar a la veneraci6n de este Sacramento, con luces, instrumentos músicos y adorno de las calles. Prevean los obispos que todo se realice con orden y sin confusión, que se realice una única procesión, a la que deben asistir los fieles de toda clase, por los lugares fuera de la Iglesia que el prelado o su vicario general juzguen convenientes. Los mismos Prelados, el clero y el pueblo deben procurar el silencio y la realización de los divinos oficios, para que no desaparezca la solemnidad, pero, de tal modo transcurra que no se escandalice a nadie” (nº X).

5.1.3.  Sínodo del 1567

Tras volver del concilio Provincial, dispuso que hubiese capilla de Ministriles en esta iglesia para que los oficios divinos se celebrasen con más autoridad y festejo, ya los había el 7 de junio del mismo año.

Poco después convoca un segundo sínodo como consta por las Actas Capitulares del sábado, 22 de noviembre de 1567, aunque no se descubre de él ninguna otra memoria: “Este día y cabildo los dichos señores a los magníficos y muy reverendísimos Don Juan Leguicamo, deán y el licenciado Çuniga, canónigo para que vayan a hablar al Sr. Obispo sobre el mandamiento que su Señoría Reverendísima dispuso para que asistiesen a la celebración del sínodo que quiere promulgar en la segunda semana de Adviento”44

5.1.4.  Sínodo del 1568

En los Sermones publicados por D. Ramón Robres, encontramos en el tomo V el sermón nº 328, págs. 294-297, que erróneamente se dice predicado en el Concilio Provincial Compostelano (que fue en 1565 no en 1568), no es así, ya que este sermón corresponde al predicado en el Sínodo diocesano de Badajoz de 1568. Es un error tal como lo tiene corregido el Profesor Miguel Navarro Sorní y gentilmente me ha proporcionado su investigación, que agradezco45. Confirmamos dicha hipótesis con la copia del sínodo que ahora encuentro en donde se dice que el último día pronunció el sermón sinodal, el día 17 de febrero, martes.

Las fuentes que hoy disponemos para conocer el Sínodo son: Copia de las personas que vinieron al Sínodo de Don Juan de Ribera, obispo Badajoz y como se hallaba el Vicario de Jerez y algunos curas de aquella ciudad 1568. Badajoz y julio 12 de 175546.

Primero. Convocatoria: Juan Sánchez Valverde notario apostólico, y pro vicario de la Audiencia Episcopal de la ciudad de Badajoz, certifico y doy fe que en un proceso y autos y están en el archivo de la audiencia que se titula sínodo del Sr. Obispo Juan de Ribera, que lo fue de este obispado que pasó ante Rodrigo Cavellos, notario, que comienza sínodo del obispo mi Señor la septuagésima de mil quinientos sesenta y ocho años ante dichos autos están los  autos del tenor siguiente:

Nos Don Juan de Ribera por la gracia de Dios y de la Santa Iglesia de Roma, obispo de Badajoz, del Consejo  de  S. M. . los venerables  hermanos nuestro Deán y Cabildo de nuestra Santa Iglesia Catedral y a los venerables arciprestes y vicarios, curas beneficiados, del dicho nuestro obispado, salud y gracia bien sabéis como habiendo señalado tiempo y día para celebrar el sínodo por causas justas legítimas en el prorrogamos el término y suspendimos la asignación del día para cuando con más cuidado y comodidad pareciese que vos podría convenir y ahora para que haya efecto determinamos que fuese ahora en la dominica de septuagésima a quince días del mes de febrero del presente año para el cual día vos apercibimos, citamos e llamamos según es común en nuestras cartas convocatorias que nos fueron notificadas más largamente se contiene de la fecha en Badajoz = a cuatro días del mes de enero de 1568. El Obispo. Por mandato del Obispo Mi Sr. Rodrigo Cevallos y clérigo notario47

Segundo. En el mismo documento se conserva la relación nominal de asistentes al sínodo, como aparecen en el Apéndice I.

Tercero. “Actos sinodales del que celebró el Señor D. Juan de Ribera por los años 1568 y es el original según se hizo y reserva en el archivo de la dignidad de este obispado para antigua memoria de un prelado y varón tan justo, docto y timorato48.

No se ha podido encontrar hoy el contenido del texto sinodal, pero fue utilizado el 1960 por Pedro Rubio Merino, archivero diocesano y posteriormente citado por Robres, en el legajo que dice: “Del sínodo se conserva poco. Tal vez sólo un decreto por duplicado con el nombramiento de los primeros jueces sinodales, que reciben el nombre de jueces apostólicos, designación que se hace para cumplir lo así dispuesto por el tridentino. Cuatro fueron los nombrados, todos canónigos, y entre ellos el Deán de la S. I. Catedral, D. Juan Leguízamo. A renglón seguido se nombran también ocho examinadores sinodales, función para la que son llamados algunos curas de reconocido prestigio en la diócesis. Cierran esta parte original de Sínodo unas notas manuscritas, en las que el notario apostólico nos ha trasmitido el diario interno de la asamblea. Por ellas sabemos que el sínodo duró tres día; del domingo al martes inclusive, que por la mañana se celebraba un acto religioso, con sermón, en la Catedral del Señor San Juan y por la tarde se tenía la sesión de estudio con asistencia de todos los sinodales” 49.

Las peticiones presentadas al sínodo por los curas, por los concejos y por las entidades religiosas diocesanas se recogen en el documento. El concejo de Oliva de Jerez pide » en la gran necesidad de sacerdotes  que padece este pueblo para administrar los sacramentos»; el concejo de Talavera pide la creación de otra parroquia para poder atender a las necesidades espirituales del pueblo, que pasa, dice, de 500 vecinos. Se lamentan de la escasez de clero.

Las peticiones del cura de Talavera, D. Juan de Zafra se centran en el descanso dominical, misa “pro populo”, ceremonias litúrgicas, uso de misales y licencias para celebrar.

D. Pedro Álvarez de Tena, arcipreste de Fregenal, eleva al sínodo 27 peticiones la mayoría sobre la administración de los sacramentos. El canto litúrgico le preocupa y pide que se le exija a los ordenandos.

D. Francisco Corzano, arcipreste y cura de Alburquerque solicita la redu ción de los santos propios ,porque esta el calendario saturado. Hay poco sacerdotes para atender las dos parroquias, cuyo número asciende a nueve mil almas de confesión50.

El cuestionario presentado por el licenciado Peñafiel es de gran interés por su estructuración de cuantas propuestas fueron sentidas a la aprobación del sínodo. Todas están pensadas en la reforma de la disciplina eclesiástica según los decretos del Concilio de Trento y las constituciones de sínodos pacenses anteriores. Entre ellas se regula el uso del hábito talar, la administración de los sacramentos, el rezo del oficio divino, los cultos, los espectáculos públicos, se prohibían las corridas de toro, urja la residencia de los curas en sus feligresías, se dé una organización diocesana al ejercicio de la caridad, se prohibía a los confesores aceptar regalos de los penitentes, que se fomente entre los fieles la frecuencia de los sacramentos y que se eviten los pecados públicos de los esclavos, de los que “en este Obispado, dice, hay más que en otras partes por

estar en la raya de Portugal”51.

El decreto final lleva estampada la firma autógrafa del Obispo, seguida de la de los asistentes. Su contenido dispositivo resulta casi totalmente ilegible por el mal estado de conservación ya en el año 1961.

Recientemente se ha publicado una obra con motivo del  IV centenario de su muerte, que ahora celebramos y no se recoge los Sínodos Pacenses, que ya publicamos En este periodo de 1562-1568 lo sustituyen con los Sínodos Valencianos que celebró el Arzobispo Ayala, su antecesor. 52.

6. VISITAS PASTORALES

La práctica medieval de las visitas pastorales toma cambiar conciencia de la necesidad de reforma en el siglo XV para conocer mejor el estado material y espiritual de los obispados. Pero las directrices, que habían de seguirse para la realización de las mismas, las da el Concilio de Trento en el Decreto de Reforma de la Sesión 24 (11 de noviembre de 1563), cap. 3. En efecto, D. Juan de Ribera las ejecuta en su programa pastoral.

No se han conservado en las parroquias libros de visita, excepto en Burguillos del Cerro53, que nos sirve para el estudio del pontificado de D. Juan de Ribera. No obstante, encontramos actas de visita en los libros de bautismo en donde aparecen observaciones a los formularios de inscripción y la preocupación de que hay que abrir los libros parroquiales de matrimonio.

Las visitas pastorales fueron realizadas por D. Juan de Ribera o su visitador general D. Pedro Coderos, actuando Rodrigo Cavellos, presbítero, notario apostólico y escribano de la Audiencia episcopal de Badajoz por Merced de Su Ilustrísima Señoría, o Alonso Hernández, su homólogo. Fue un importante instrumento de control de la vida parroquial en todos sus aspectos, incluidos sus protagonistas: el clero y los fieles.

La documentación encontrada en cuanto al número de visitas realizadas por el Obispo no coincide con las historiadas por algunos autores. Los fondos hallados hoy en los archivos parroquiales pacenses arrojan datos desiguales. En algunos casos sólo se conservan referencias a la revisión de los libros sacramentales, excepto en la Parroquial de Santa María de la Encina de Burguillos del Cerro y la de Valencia del Mombuey, consecuentemente la más extensa en información.

1.  Ceremonial de las visitas: Todas son comunes con algunas variantes como fue la de Salvatierra de los Barros: Ego Dei nomine. El visitador después de celebrar la Misa visitó al Santísimo Sacramento, de la manera siguiente: puesta una capa blanca y los clérigos con sobrepellices y la cruz puesta y cuatro hachas encendidas y de rodillas todos y el pueblo congregado dijeron el salmo Ad te levanto oculos meos y la oración Deus, concorda fidelium, acabada abrió el Sagrario que está en medio del altar, el cual estaba con llave y dentro el cofre estaban dos relicarios de plata el uno ochavado y el otro redondo y en uno de ello estaba el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en dos formas de Hostias grandes y sin muchas pequeñas y el dicho Sr. Visitador mostró el Santísimo Sacramento al pueblo y después se  volvió a poner en el dicho relicario y a cerrar el cofre en el sagrario  donde estaba y este sobre un ara de piedra blanca y unos corporales y cerró el sagrario con llave durante lo cual los clérigos estuvieron cantando el Pangue lengua gloriosi, Después se hizo la procesión a la pila del santo bautismo cantando el himno del Veni Creador los santos oleos de los enfermos y de los catecúmenos, los cuales estaban en sus ampollas de plata distinta y apartadamente bien y decentemente y con abundancia de óleo y la pila tenía su cubierta de palo y con una red de alo con su llave con su llave cerrada, después se dijo un responso general Fidelium Deus y luego se dijo una conmemoración a la bienaventurada Santa Marta cuya advocación es las iglesia mayor de esta villa y así se acababa la visita a la cual se hallaban presente el cura, beneficiados, sacristán, alcaldes y todo el pueblo y luego se dijo la misa mayor con sermón del Visitador y se leyó la carta de edicto de los pecados públicos”.

A veces administra el sacramento de la Confirmación a muchos hijos de vecinos del pueblo cuyos nombres quedaron asentados en el libro de los Bautizados y su Ilustrísima Señoría dijo misa  en Valencia del Mombuey.

2. Estado de las cuentas de las Iglesias parroquiales. D. Juan de Ribera manda se tome cuentas a los mayordomos de la Iglesia de San Juan, en Burguillos del Cerro, Miguel Hernández, que fue desde el día de San Juan de 1565 hasta el mismo del de 1566, presentando los Alcance: 1500 mrs. de la visita anterior, de petitorio durante su mayordomía y de limosna 1941 mrs. recibo de limosnas 967 mrs.; recibo de sepulturas1500 mrs.157 fanegas de trigo vendidas a 50 fanegas y otras 400 fags, a cinco reales que ascendió 3685; 29 de cebada vendidas dan 1441 mrs, de centeno 4 fags, a cuatro reales y medio 1381 dan son 612 mrs; de centeno 4 fags a cuatro reales y medio El salario del sacristán que ascendía a 1634 mrs. Y el del organista a 2006 mrs. Todos como consta por los recibos. Después tomo cuenta al mayordomo de Santa María de la Encina Bartolomé S.. Borrego durante el mismo periodo anterior

Igualmente halló su Ilustrísima por Mayordomo de la Iglesia parroquial de Valencia del Mombuey y presente Diego Herrándes Naharro, vecino de la dicha villa, al cual su Señoría mandó se le tome cuenta del tiempo de su mayordomía del periodo 1566 al 1568, en  la manera siguiente:

De alcance 40.561 maravedíes, de petitorio y limosnas 10.787 mrs.; de condenaciones 598 mrs; de censos 3.148 mrs; de sepulturas 1.962 mrs. y de cargo 59.166 mrs.

Descargo en obra de albañería (sic) de la iglesia y en subsidio salario de sacristán y maestros y gastos por menudo 37.641 mrs. y por el recibo es alcanzado el dicho Diego Hernández Naharro, mayordomo, 21.525 mrs. quien juró que la dicha cuenta es buena, verdadera y si en algún tiempo a su noticia viniere deber algo se lo pagará por su persona y bienes.

3. Mandatos de las visitaciones pasadas son revisadas para ver si se han cumplido para la buena gobernación y administración de las iglesias, por eso mando Su Señoría se guarden los mandamientos según el contenido de ellos y las penas  en ellos contenidas.

En Burguillos ordena que hayan de tener libros de recibos para asentar por sí el petitorio, las limosnas, sepulturas, censos, las fanegas de trigo, cebada y centeno y el repartimiento de los mismos que cupieren a la iglesia de primicias. Así que se anoten en el libro los gastos ordinarios y los salarios especificadamente so  pena de diez ducados para los pobres en la distribución.

Finalmente Su Señoría da licencia al mayordomo que pueda gastar lo que fuere menester y comprar y hacer un atril de madera para el coro de la dicha Iglesia, el cual haga con el parecer de la dicha iglesia y luego que ponga toda la diligencia en que se haga. Y así fue acabada la dicha visitación en seis de noviembre de 1566 y lo firmo Su Señoría de su nombre el Obispo de Badajoz.

En el año de 1568 el ocho de julio su Ilustrísima Señoría habiéndose informado de la persona de Diego Hernández y que el oficio de mayordomo lo ha hecho bien y fielmente, dijo que lo nombraba y nombró nuevamente por mayordomo de la dicha iglesia y para usar el dicho oficio le dio poder cumplido, así en juicio como fuera de él. Luego el dicho Diego Hernández aceptó el dicho oficio de mayordomo e hizo el juramento que en tal caso se requiere. Y su Ilustrísima Señoría lo firmó54.

Hay Parroquias que sólo se conservan referencias a la revisión de los libros sacramentales, como aparece en la Visitación de Solana de los Barros: «En la villa de Solana diócesis de Badajoz a dos días del me de enero de mil quinientos y sesenta y siete el Ilmo. y Rvdmo. Sr. Don Juan de Ribera, obispo de Badajoz del Consejo de Su Magestad etc. mi Señor, en presencia de mí, Rodrigo Cavellos, clérigo, notario apostólico y escribano de su audiencia episcopal visitando la dicha villa mandó revisar este libro de baptizados de la iglesia parroquial de dicha villa y mandó Su Señoría al cura o al que bautizare que cuando bautizaren a alguna criatura avisen a los padrinos e madrinas de la cognición espiritual que se (anote) el baptismo. E firmólo el dicho día mes e año. Y doy fe. EL OBISPO  DE BADAJOZ, firmado y rubricado”55.

No falta  la inclusión de algunas  correcciones o la invitación a seguir en el buen orden encontrado en las mismas. Así hemos podido verificar dichas actas de visitación en las parroquias de Jerez de los Caballeros, Atalaya, Zafra, Almendral, Higuera la Real, Fregenal de la Sierra, Valverde de Leganés, Santa Marta y Almendral. Al contrario no aparecen en el libro bautismal de la parroquia de Valverde de Burguillos. En la de Villalba se  ha perdido el libro de bautismo, mientras que en Alburquerque sólo se encuentra una copia mandada hacer por D. Matero Delgado en s. XIX y el original en malísimo estado pero con la vista legible. Parecidas circunstancias ocurrió en La Morena que Salazar hace la copia del libro primero de bautismo ante su estado calamitoso.

También se presenta el esquema de acta de inscripción en las parroquias de Salvaleón y Salvatierra, a saber, “En tantos días del mes de tal año bautizo fulano a fulano hijo de fulano y fulana, fue su padrino fulano y su madrina fulana y les amonesto la cognación espiritual conforme al santo concilio tridentino y luego lo firme el y luego lo firme el que bautizare y el sacristán de la dicha iglesia”56.

Pero será en Feria en donde encontramos el formulario oficial para las inscripciones de las actas matrimoniales, como sigue: «En estos días de tal mes de tal año. fulano desposó a fulano, hijo de fulano y a fulana, hija de fulanos. por palabras de presente. estando por tal parte y fueron testigos y fírmelo al cabo de ellos. Doctor Coderos57.

En las visitas pastorales vemos que varias de ellas fueron realizadas también por el Doctor Pedro de Coderos, visitador general del todo el obispado de Badajoz, como son las de Burguillos del Cerro, Alburquerque, Feria, Zafra. Higuera la Real, Salvaleón, Salvatierra, Santa Marta, Valencia del Ventoso y Talavera. Pero nunca administra el sacramento de la Confirmación.

Cuando el visitador Dr. Coderos era quien actuaba, también existen mandatos sobre la residencia de coro y el vestir con sobrepellices. Los domingos y días festivos dos parte de clérigos asistan a la Iglesia de Santa María de la Encina y una tercera a la de San Juan, en caso contrario el arcipreste de Burguillos informaría oportunamente. Hernan Sánchez que siempre se ausenta en las vistas con un viaje a Granada no se le deje celebrar hasta tanto no presente autorización de licencia de su Majestad. Finalmente manda al arcipreste o vicario de la villa que procedan contra los mayordomos anteriores para hacerle pagar todos los maravedíes y trigo y al actual de Santa María que hagan unos cajones y que los cálices estén siempre en casa de un clérigo y se encargue de ellos y no en la casa de ningún seglar so pena de dos ducados a cada mayordomo que lo contrario hiciere. Dado en la villa de Zafra a doce de octubre 1565 por el visitador.

De este breve excursus se desprende que las vistas pastorales implica distintos ángulos de estudio: religioso, jurídico, económico, sociológico, pastoral… Además de la revisión del conjunto de bienes y su administración, principalmente aparece el cuidado por la dignidad de los sacramentos, aspecto omitido por muchos estudiosos.

6. APÉNDICE I

Memoria de los arciprestes, vicarios, curas beneficiados del obispado de Badajoz que estuvieron en el sínodo que el Ilmo. y Rvdmo. D. Juan de Ribera, obispo de Badajoz, mi Sr. celebró en la ciudad de Badajoz en 15 días de febrero de mil quinientos sesenta y ocho años

BADAJOZ. Las dignidades Juan de Leguizamo, Deán; Francisco de Cevallos, Arcediano; Rodrigo de Chávez, Chantre; Francisco de la Amaya, Tesorero; Baltasar de Aguilar, Prior. Los canónigos Rui Pérez de Monroy; Fernando Muñoz; Diego de Aguilar; Gonzalo de Hoces; Licenciado Carrasco; Baltasar Calderón; Alonso de Silva; Licenciado Zúñiga; Hernán Vargas; Alonso Lucas; Francisco Guerra; y los racioneros Blandianesde León; Vasco Núñez de Balboa; Melchor Briceño; y Alonso Hernández de Figueroa.

JEREZ. Lic. Pedro Rodríguez de Capilla, vicario de Jerez; Bachiller Diego Sánchez, arcipreste de Alburquerque; Lic. Fernando de Cantillana, vicario de la villa de Fregenal; Ldo. Cristóbal de Toro, arcipreste de la villa de la Parra; Bachiller Miguel Alonso, vicario de la villa de Burguillos; Ldo. Gonzalo Hernán- dez de la Paz, vicario de la villa de Bancarrota; Alonso Hernández, vicario de la villa de Villagarcía; Francisco Sánchez, cura de San Miguel de Jerez; Gómez de la Vega, cura de Santa María de Jerez, no vino y envió poder con Gonzalo Méndes; Gonzalo Hernández y Alvar Méndez, beneficiados simples de la dicha Iglesia; Baltasar Martínez y Francisco Gallego, cura de S. Bartolomé y de Santa Catalina, de Jerez, respectivamente.

FREGENAL. Pedro Alvarez de Tena, Ldo. Cantillana y Benito Sánchez de Bustos beneficiado de Santa María y Santa Catalina, de Fregenal, respectivamente.

ALBURQUERQUE. Juan Rol Palomeque y Francisco Corzano, cura de Santa María San Mateo, de Alburquerque; Alonso de Aldana, y Antonio de Sotomayor, beneficiado simple, de Alburquerque de la Codosera, respectivamente.

ZAFRA. Ldo. Garcia de la Paz, cura de Zafra; Bachiller Francisco Hernández y Ldo Caro, beneficiados simples de Zafra.

BARCARROTA. Jorge González y Mº Fernando Alvarez, cura de Santiago y de Ntra. Sra. de Soterraño, de Bancarrota; Gonzalo de León, beneficiado simple de la Iglesia del Soterraño; Rodrigo Merlin y Vasco Marín, beneficiados simples de la Iglesia de Santiago; Bachiller Juan Ramos, cura beneficiado de Villar del Rey; Bachiller Juan Corchero, cura de Mançanete; Juan de Zafra, Beneficiado de Talavera; Ldo. Lorenzo Blanco, beneficiado de Valverde de Badajoz; Bachiller Rui Pérez, cura del Albuera; Bachiller Alonso de Salvatierra, beneficiado de Villa de la Torre; Bachiller Juan Martínez, beneficiado de San Pedro de Almendral; Ldo. Rubiales, teniente cura de Santa Marta; Ldo. Nicolás Lucas, cura de Villalba; Bachiller Bonillas, teniente de beneficiado simple; Hernán García, beneficiado de Solana; Francisco Rodríguez, cura de Corte de Peleas; Bachiller Pedro López, cura de Salvaleón; Bachiller Gutierre de Monroy, teniente beneficiado de Salvaleón; Bachiller Rodrigo Vázquez, cura de la Morera; Bachiller Rodrigo Mexía, cura de Salvatierra; Ldo. Zapata con su poder; Pedro Sánchez y Juan Muñoz Galindo, tenientes de beneficiado de la villa de Salvatierra y de la Parra, respectivamente; Ldo. Fernando de Estrado, cura de Feria; Ldo Francisco Diosdado, cura de Halconera; Bachiller Gonzalo de Valencia, cura de Villagarcía; Antonio de Robledo, cura de Valencia del Ventoso; Alonso de León, beneficiado de Bodonal; Rodrigo López, cura de Marutera?; Bartolomé Vázquez Machuca, beneficiado de la Higuera, cerca de Fregenal; Cristóbal Rodríguez Morejón, cura de la Puebla del Conde. D. Juan Hernández de Segura y Gonzalo Ramírez, beneficiados de Santa María y San Juan de Burguillos; Juan Hernández de Andrade, beneficiado de Atalaya y Alvar Núñez, beneficiado de Valverde de Burguillos; Bachiller Francisco Rodríguez Mulero, su coadjutor; Diego Torvisco, cura del Valle de Matamoros; Cristóbal Martín, cura de Santa Ana; Bachiller Diego Hernández, beneficiado de Oliva; Rodrigo Infante, cura de Zahinos; Bachiller Lope Moreno, cura de Valencia de Mombuey; Marín Pérez, beneficiado de Villanueva del Fresno; Pedro Díaz, Beneficiado de Cheles; Gonzalo de Hernández, beneficiado de Higuera de Vargas; Francisco Pérez Beneficiado de Alconchel; Alonso González, cura de Telena; y los medio racioneros Alonso Yañez, no estuvo presente; Juan Díaz, D. Juan Peinado, Juan Alonso Rico Vaio, Benito Díaz y Juan Carreto.

PODER DEL CURA DE SANTA MARÍA, DE JEREZ.

Ante la obligación de asistir al Sínodo Gómez de la Vega, cura de Santa María de Jerez, tengo poder y valgo a Vos Pedro Méndez, clérigo presbítero y beneficiado de esta Iglesia Santa María para que por y en mi nombre comparezcáis ante Su Ilustrísima Juan de Ribera y ante sus oficiales y ante quien más convenga y presentar ante todas las cosas un testimonio autorizado de mi enfermedad. En forma de testimonio de lo cual otorgué esta carta   de poder ante el notario y testigos de su contenido, que es hecho en la ciudad de Jerez en la casa de dicho Gómez de la Vega en doce días del mes de febrero de mil quinientos sesenta y ocho años y lo afirmo aquí y en mi nombre y yo y el dicho notario doy fe que conozco al dicho otorgante que aquí firmo su nombre que es el contenido en este poder y testigos que fueron y testigos fueron presentes a lo que dicho es Alonso López y Benito Vázquez, vecinos de dicha ciudad. Firmado y signado en testimonio de verdad Pedro Méndez, clérigo apostólico notario.

REQUERIMIENTO QUE HIZO GÓMEZ DE LA VEGA A UN NOTARIO PARA REMITIR AL OBISPO D. JUAN DE RIBERA.

Notario que soy presente dedme por fe y testimonio  en manera que haga fe en pública forma a mí Gómez de la Vega, cura de Ntra. Sra. Santa María de esta Ciudad de Jerez del Obispado de Badajoz en como yo habiendo sido citado y llamado por parte de su Ilustrísima Don Juan de Ribera, obispo de Badajoz para que me hallase presente al Sínodo que su Ilustrísima quiere celebrar en el domingo de septuagésima que e quince de febrero de este presente año de sesenta y ocho y de cómo teniendo preparada su ida al llamado de justicia ha sido Dios servido he caído en cama enfermo hoy domingo ocho de febrero año susodicho donde no me levanto de enfermedad de gota de que tengo con pie hinchado en tal manera que no puedo cumplir por mi persona lo que me es mandado por su Señoría, así como os costa a Vos el dicho notario y a los testigos que son presentes por vista de ojos de mi enfermedad de no me poder levantar de esta cama donde estoy enfermo con protestación que hago que siendo Dios nuestro Señor servido deme dar salud de me presentar ante su Señoría si necesario fuere y su Señoría lo mandare y de modo así lo pido y requiero me lo da por testimonio para guarde de mi derecho para que en mi nombre mi procurador se presente ante su Señoría y ruego a los presente me sean testigos. Y yo Pedro Méndez, clérigo apostólico notario doy fe y verdadero testimonio que el dicho Gómez de la Vega, cura de Ntra. Sra. Santa María de esta dicha villa de Jerez está enfermo de gota donde el domingo ocho de febrero de este presente año, el cual dicho Gómez de la Vega, cura hizo nuestra ante mí el dicho notario y ante Pedro Méndez Ramiro y ante García González gorfon ? el mozo en el dicho domingo de el pie derecho hinchado de la dicha gota y así mismo doy fe que de pedimiento del susodicho cura fue llamado a las casas de su morada hoy jueves doce de febrero de este presente año de mil quinientos y sesenta y ocho donde lo hallé acostado en su cama mal dispuesto de la dicha gota con el pie en sí mismo muy hinchad de que no se podía levantar de la cama donde estaba echado y acostado testigos que fueron presentes a todo lo que di es los susodichos que a doce días de dicho mes y año ut supra y en testimonio de verdad lo firmo de mi nombre y signé con mi signo acostumbrado y lo hice escribir y escribí del pedimento de dicho Gómez de la Vega, cura según como ante mi pasó en testimonio de verdad Pedro Méndez, clérigo apostólico notario

7. APÉNDICE  II.

Carta a sacerdotes pacenses

Presentamos esta carta testamento de D. Juan de Ribera a los presbíteros de Badajoz, dada a final de su Pontificado, que puede enriquecernos en nuestros días. Aquel principio filosófico se hace una vez más verdad: «los problemas son eternos, pero las soluciones nos temporales».

Advertencias, que nuestro Venerable Don Juan, gobernando la Iglesia de Badajoz, dio por escrito a todos los Curas y Confesores de su Diócesis.

“Una de las cosas principales, que tengo que advertiros, y por ser tan principal, será la primera, es, que tengo entendido, hay algunos entre vosotros, que solo tratáis con gente recogida y virtuosa, y a los demás menospreciáis, y repudiáis, como a gente, que no siente con vuestro parecer, y que van contra el, no siendo el suyo tan sano y santo, como el vuestro Otros al revés a la gente recogida tenéis por hipócrita, y extremada. La opinión de los unos, y de los otros tenemos por indiscreta, y reprobada y deseamos que nuestro Señor os diese espíritu para abrazar todo género de gentes, y condiciones, sueltos, y encogidos, sanos y enfermos, sabios e ignorantes, santos y que no lo sean, de manera que hallasen debajo de vuestras alas abrigo los buenos, remedio y medicina los enfermos y perdidos, pues a todos somos deudores, y de todos nos han de pedir cuenta, y todos están a nuestro cargo.

Deseo también, que os aprovechéis de las Religiones, y de su buen ejemplo, como de gente, que está puesta en estado perfecto y si alguna vez, se sintiese en alguno de ellos alguna flaqueza, que en los hombres suele haber, se la encubriésemos, procurando remediarla, y poniendo los medios más secretos, que fuese posible, y que tratásemos de ser tan ejemplares, que ellos tuviesen, en que nos imitar, y que así anduviésemos todos a porfía sobre qual guardara mejor su instituto.

Damos muchas gracias a nuestro Señor, y nos habéis puesto en obligación, por lo que por vuestras manos nuestro Señor ha hecho en nuestro Obispado acerca de la frecuencia de los Sacramentos, y haberse de alguna manera quitado el abuso de jurar: os rogamos mucho, que llevéis adelante esta santa obra, animándolos a todos a la frecuencia de las Confesiones y Comuniones, pues entendéis el gran fruto, que con esto se hace.

Llevaréis también adelante el enseñar la doctrina Cristiana, guardando lo que os está mandado. Procuraréis, que no paren en sólo saberla de coro, sino que la entiendan, declarándoles las circunstancias de los pecados, y dándoles a entender los Artículos de la Fe, para que sepan y estén ciertos y firmes en lo que creen.

Renovaréis muchas veces la Cofradía de los Juramentos, y donde no la hay, la instituiréis; animándolos a que ejecuten en sí las penas de ellas, aunque sean en sí voluntarias, y que se saluden con la salutación: Loado sea Jesu Christo: también que lleven adelante las santas Cofradías del Santísimo SACRAMENTO y de las ánimas del Purgatorio.

Visitais las cárceles y Hospitales,consolándolos a todos y favoreciéndolos. entenderéis en hacer amistades, procurando con toda diligencia, que si posible fuere, no hubiese enemistad y rencor, en todo el pueblo, atajando los pleitos, pues todo está en nuestra cuenta.

Mucho hay, que advertir a los Confesores, y no se podrá de decir todo: pero deseamos estéis advertidos, que sois Jueces, Médicos, Padres, y Pastores, que es donde está la llave de salir el ganado gordo, o macilento, bien curado o sobresanado. Magnum podus, et admirabile Sacramentum, animae suscitatio, dice San Bernardo. Y si ha de ser Padre: Oportet quod habeat semen verbi Dei, y calor espiritual para engendrar; y si Medico, que sepa tomar, y conocer el pulso y que conocida la enfermedad, tenga botica con medicinas y remedios para curarla. Que no se contente con solo ser Juez y tener vistos los méritos de la causa, sino que tenga sabidas las leyes y pragmáticas por donde la ha de sentenciar. Que llore y gima en su rincón, considerando como un Dios tan bueno es tan ofendido, como si fuera un Dios de palo. Témome mucho, que el descuido grande, que en esto hay, y la negligencia así de parte de los penitentes, como de los Confesores, no ponga en aventura mucha parte, o la mayoría de los Confesiones y que los unos y los otros no salgan los culpados de ellas.

Convendría mucho, que un día en la semana todos los Confesores de cada lugar se juntasen, y tratasen como se deben haber en los casos más comunes en aquel lugar: y de los remedios para los pecados, y de los modos para provocar a la contrición y devoción y que cada uno se dijese con que se ha hallado mejor; para que fuesen todos de un parecer, y cada uno se ayudase de la industria del otro. Pero se ha de advertir, que en el tratar estos negocios, no se han de poner casos, por donde se descubra el secreto de la Confesión y en estas conferencias convendría señalar uno que presida: y los casos dudosos se nos podrán consultar, para que de acá se les envíe resolución; y se han de tratar estos negocios con humildad y sin contienda.

Otro si, que desde la Septuagésima adelante los Domingos, y fiestas, a cierta hora se catequice la gente, de quien no se espera, que traerán la preparación necesaria para confesarse a su tiempo, diciéndoles de que , y como se deben aparejar: y al que a esto no se hallase presente, el Confesor tuviese cuidado particular de, cuando viniese a sus pie, ordenarle lo que deben hacer para aparejarse, y tener alguna contrición de sus pecados, pues este es el oficio principal del Confesor.

Querría veros, hermanos carísimos, con sentimientos y dolor de la perdición de las almas de los próximos, como de la vuestra propia, y que se cargase mucho la mano en esto de venir aparejados.

Somos informados, que algunos Confesores confiesan muchas personas en un día de las que se confiesan de año en año, los cuales sospechamos, que no hacen enteramente su oficio, así en el examen de los pecados, como en instruirlos; porque en siendo tan largo el tiempo, que no se confesaron, y la costumbre de pecar tan común, no se puede hacer este oficio bien tan en breve, os avisamos, que tendremos a los tales por insuficientes.

En la frecuencia de las Comuniones conviene, que se mire mucho y aunque algunas personas particulares se les pueda conceder el comulgar a menudo, no conviene a todos los que lo piden: convendrá darnos aviso de las que comulgan más frecuentemente que de ocho a ocho días.

Tendréis mucha cuenta con advertirnos de las personas que murmuran o tratan sueltamente de la frecuentación de los Sacramentos, porque convendría llamarlas, y entender de ellas como sienten de los Sacramentos, y de lo que tiene ordenado la Santa Madre Iglesia: y advertiréis al pueblo como se nos mandado esto.

Relación tenemos, que algunos Sacerdotes con decir cada día Misa se confiesan muy de tarde en tarde y no siendo de los más recogidos, dan nota a los que lo entienden, nos avisaréis de los que de estos fueren notados.

Asimismo nos avisaréis de los ordenados de orden sacro, que van ascendiendo a mayores órdenes, si tienen cuentan con frecuentar los Sacra- mentos, y de la esperanza, que dan con sus obras, de que serán útiles en la Iglesia, porque acá tengamos cuenta en admitirlos, o excluirlos, cuando vengan”58.

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Lám. 2. Bula de Pío IV, por la que se le nombra obispo de Badajoz. 156259.

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 Lám. 3. Sermón pronunciado en la Fiesta de San Juan 156360.

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1  Diccionario de los Santos, L. Galmés, tomo II,   pág. 1341

2  González Dávila, Gil.  Teatro. Teatro Eclesiástico de la Ciudad  y Santa Iglesia de Vadajoz, vidas de sus obispos, y cosas memorables de su obispado pág. 59

3  “Salmanticensis”, 7 (1960). Los estudios del Beato Juan de Ribera en la Universidad de Salamanca por Florencio Marcos Rodríguez.

4  Ximenez Juan , Vida y Virtudes del Venerable Siervo de Dios el Ilmo y Exmo Señor D. Juan de Ribera, Patriarca de Antioquia, obispo de Badajoz, y después arzobispo de Valencia, su Virrey, y Capitán  General, Fundador del Real Colegio del Corpus Christi.. Roma 1734, págs 15.

5  Gómez – Bravo, Juan. Catálogo de los Obispos de Córdoba II, pág. 469.

6  Solís Rodríguez, Carmelo. Luís de Morales. Fundación Caja Badajoz. Badajoz 1999.

7  El libro de las constituciones  de la Hermandad Sacerdotal de San Pedro  de Fregenal de la Sierra en una letra miniada esta representado D. Juan de Ribera con los ornamentos pontificales.

8   Ximenez Juan,   Adverencias a los curas  y confesores de su diócesisen  Vida y virtudes  de  Don Juan Ribera, o. c., págs.. 324-327.

9  Alvaro Huerga. Historia  de los Alumbrados I. Los  Alumbrados de Extremadura (1570-1582). Fundación Universitaria Española Madrid 1978, pág-65.

10  Archivo Capitular de Badajoz. Actas capitulares Año 1760.

11  A.C.B. Libro de Noticias de Don Leonardo  Hernández Tolosa, da principio  año de 1760-. Serie libros manuscritos nº XL, Fol.. 3. ,

12  Ibídem. fol. 3 vto..

13  Ibídem. Actas capitulares Años 1795-1779.

14  Ibídem, Actas capitulares 30 de junio de 1859

15  Ibídem, Años 1906-1909, fol. 109 vlto.

16  Ibídem. Actas capitulares Años 1956-1960.


17  Estella, Fray Diego de, Modo de predicar. Madrid CSIC 1951.

18  Borja, San Francisco de, Tratado breve  y provechoso del modo de predicar el santo evangelio. Madrid, 1908, pág 17.

19  Herrero Salgado, Felix, Las Citas en los sermones del Siglo de Oro. Criticón  (Toulouse),  84-85, 2002, pp. 63-79.

20  Biblioteca Nacional. Signatura R 4771=308, Madrid.

21  López López Teodoro Agustín: Los «propios » de los santos  en la Archidiócesis de Mérida. Badajoz en Apuntes para la historia de la Archidiócesis de Mérida -Badajoz. nº 3, p. 239.

22  Navarro Sorní,  Miguel,   San Juan de Ribera y la Biblia,  en  el Tesoro de la Palabra. Valencia 1998, pág. 83.

23  García-Moreno, Antonio. La Neovulgata. Madrid. 2004, pág. 158.

24  Robres Lluch, Ramón. San Juan de Ribera, Sermones. Tomo I, Valencia 2002.

25  Ibídem. Tomo II.

26  Ibídem. Tomo III.

27  Ibidem. Tomo IV.

28  Ibidem. Tomo V.

29  Ibidem. Tomo VI.

30  Ibidem Tomo VI, bis.

31    Guitarte  Izquierdo,  Vidal.   Episcopologio    Español  (1500-1699)    Roma    1994,    pág.  73, 81, 98, 111, 13, 114, 121, 122, 124 -126.

32    Biblioteca Nacional. Historia de Badajoz desde los tiempos más remotos, con cinco disertaciones eruditas acerca de la antigua Lusitania y Extremadura” Manuscrito del siglo XVIII. Signatura 18260 fol 298 vlto.

33  Ibídem fol 298 r. y vlto.

34  Ibídem fol 300-301.

35    Alminar nº 6 junio de 1979.  En Fiestas del Corpus  en Badajoz por  Carmelo Solís Rodríguez, pág. 23 .

36    Solano de Figueroa, Juan,  Historia  eclesiástica  de la ciudad y obispado  d Badajoz, 2ª Parte, I, pág. 317.

37   Alminar o. c. pág. 23

38  A.C.B. Actas capitulares. Años 1549-1572. Los prebendados de su tiempo fueron: Dignidades: D. Juan de Leguizamo, Deán de Badajoz; D. Francisco de Cevallos, Arcediano; D. Juan de Ceballos, Maestrescuela; D. Rodrigo de Chaves Tablada, Chantre; D. Francisco de la Amaya, Tesorero; D. Garçia de Loaisa Giron, Tesorero; D. Baltasar de Aguilar Rupérez de Monroy, Prior38; D. Luís de Leguizamo, Arcediano de Jerez. Canónigos: D. Rui Pérez de Monroy, D. Hernando Muñoz Rupérez de Monroy, D. Diego de Aguilar, D. Gonzalo de Hoçes, D. Rodrigo Pérez Monroy, Lic. Andrés Sánchez Carrasco, D. Alonso Lucas, Dr. Tomás de Soto Calderón, canónigo doctoral, después Arcediano de Jerez, D. Baltasar Calderón, D. Alonso de Silva, D. Lic Çuniga, D. Hernán Vargas, D. Lic. Andrés de Zúñiga, D. Alonso Lucas, D. Baltasar de Torre, magistral, D. Fernando Vázquez, magistral, D. Francisco Guerrero y Dr. San Clemente y Racioneros: D. Vasco Núñez de Balboa, D. Alonso Hernández de Segura, D. Melchor Briceño, D. Alonso Hernández de Figueroa, y D. Blandianes de León.

39   Ibídem. Cabildo de San Juan Año 1568. Hernández, pesquisidor de pan; Bachiller Juan de Trejo, teñidor de órgano, Loys, afinador; pertiguero de silencio y vigilante del silencio Francisco Tosino y Miguel Sánchez Cazorla, capellanes, respectivamente; para repartidor de uvas Alonso Hernández, capellán y restituciones Fernando de Zafra, capellán de coro; Pedro S. Martínez, cuidador del reloj ; maestro de capilla Luís de Quiñones con sueldo de 100 ducados; Juan de Trejo, organista, clérigo presbítero. Cantores con sueldo de 4000 maravedíes a los bajos, Baltasar Lases, Juan Moreno; contralto,  Baltasar Ramos, Fernando Perera y Juan  Hernández; altos,  Francisco  de Zafra, Juan Orgado, clérigos; tenores Alonso Hernández y Andrés Gómez; Sochantres, Baltasar Casas y Alonso de Vargas, clérigo; el niño Francisco, triple; Duarte y Manuel, clerizones; para las sepulturas de la catedral y Santa María del Castillo Blas Hernández; Francisco Pérez, perrero.

40  Ibídem. Los Capellanes de coro son Juan Fernández, Francisco González, Francisco de Paz, Juan Zambrano, Juan Moreno, Miguel Gómez, Bachiller Zafra, Serván Martín, Juan Benítez, Tosino, Alonso Hernández, Morcillo, Miguel Sánchez, Rebollo, Gaspar Rodríguez, Cabildo, Casas, Andrés Gómez y Juan Morgado.

41  Biblioteca Nacional, o.c. fol. 292

42   Robres Lluch, Ramón. San Juan de Ribera, Valencia 2002, Tomo introductorio, págs. 11-115.

43    Summa Conciliorum Hispaniae.  Notas  de P. Matías de  Villnuño. Tomo III. Madrid 1785. Págs 481-526.

44  A.C.B Actas capitulares. Años 1549-1568, fol 300 vlto. .

45  Correspondencia personal de 5 de abril de 2011.

46  Achivo del Seminario de Badajoz s/c.

47  Ibidem. s/c.

48  Archivo diocesano de Badajoz- Sala I, est. 3. tabla C, legajo 19, n. 142 (antigua ubicación)

49  Revista de Estudios Extremeños. en San Juan de  Ribera, obispo de Badajoz, por Pedro Rubio Merino. Año 1961. Tomo XVIII núm. I Pág. 40.

50  Ibídem. pág. 41

51  Ibídem pag. 42

52  Lux  totius Hispaniae.  El Patriarca Ribera. Cuatrocientos años después.  Coordinados Emilio Callado Estela. Universidad de Valencia. 2011.

53  Archivo Parroquial de Santa  María de la Encina de Burguillos del Cerro, Visita y Memorias (1538-1607).

54  A. C. B. Pergaminos. Carpeta XVI.

55  Archivo parroquial de Solana. Libro de Bautismo I, fol. 54.

56   Archivo Parroquial de Salvatierra. Libro I de Bautismo. Años 1548-1585.

57   Archivo Parroquial de Feria. Libro de casados y velados. Libro I Años 1564-1671.

58  Vida y Virtudes del Venerable Siervo de Dios el Ilmo y Exmo Señor D. Juan de Ribera, o.c. págs 324-327.

59  Archivo Secreto Vaticano. Reg. Vat., 1893 ff. 212r-213v., Reg. Vat., 2006, ff 107 r.

60  Biblioteca del Real Colegio-Seminario del Corpus Christi de Valencia. MS. 48, F. 34v-36.

Oct 012010
 

Teodoro Agustín López López.

 1.  INTRODUCCIÓN

La fiesta es el tiempo (o la existencia), lo que la hierofanía a la naturaleza dice Mircea Eliade1. Hay un paralelismo entre tiempos y lugares sagrados. El ámbito espacio- temporal de la religiosidad y sus celebraciones forma una unidad. En efecto, la religiosidad popular busca siempre celebrar sus fiestas en tiempos y lugares privilegiados, conjugando la doble dimensión espacio- temporal. En efecto, armoniza la expresividad, el significado de unos días muy particulares por la ubicación que tiene en los diversos ciclos temporales con unos sitios determinados por su emplazamiento dentro de un contexto geográfico.

Quizá se podría decir que la fiesta es la síntesis, la conjugación de un tiem- po sagrado y un lugar sagrado, es decir, la unidad de un espacio-temporalidad cualificada, singular, extraordinaria. No obstante, el término “fiesta” se suele emplear, con un significado más específico, para designar los tiempos sagrados y  “hierofanía” para referirse a los lugares sagrados.

En concreto, La Tabla de fiestas del 1806 en la catedral pacense nos lleva a diferenciar tres partes: 1ª El Rito romano al ser ésta la sede principal de la Iglesia local, presidida por el obispo, sucesor de los Apóstoles. 2ª Los lugares y tiempos celebrativos, que impregnan la cultura autóctona del pueblo y 3ª El ornato y cantos expresados en una visualización  y audición propias.

2.  RITO ROMANO

La liturgia romana conjuga un calendario, compuesto de los dos ciclos movibles del año litúrgico: el Misterio de la Natividad, que comienza el primer domingo de Adviento, que siempre ha de ser el más cercano a la fiesta de San Andrés, 30 de Noviembre, por una parte ; y el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección a partir del 14 de Nissan, de donde se calculan antes las Dominicas de Septuagésima, sexagésima y quincuagésima. Cuaresma, Miércoles de Ceniza, Domingo de Ramos, Lunes, Martes y Miércoles Santo y después Jueves, Viernes y Sábado Santo. Cincuentena pascual con Pentecostés y Corpus Christi y, por otra el fijo que sigue el calendario civil anual.

Esta dinámica se debe a que mientras las fiestas movibles se rigen por el sistema lunar, las fijas siguen el sistema solar. Entre ambos sistemas existía un desfase hasta que el 1582 el Papa Gregorio XIII corrigió, saltando del 3 de octubre al 17 del mismo mes, de tal manera que de nuevo habrá un nuevo error de tres día el año 3333.

2.1   Oficio Divino

Juxta Ritus qualitatem, el Oficio Divino sigue la distribución regular de Fiestas doble o semidoble o simple: de Dominica o feria o Vigilia u octava y fuera del orden  del Oficio Votivas o por difunctis.

2.1.1.  Normas y costumbres litúrgicas

Traslado y conmemoración de fiestas2. Dos tablas sacadas de la Rúbricas generales nos servirán  para tomar una visión global.

Tabla I

tabla 2-1

Tabla II

tabla 2-2

Las Fiestas dobles, fijas o movibles, aparecen en el Calendario con categoría de Duplex, en ellas se dice una oración, por tanto no hay conmemoración.

Doble Mayor de Primera clase: Natividad del Señor, Epifania, triduo pascual, Pascua de Resurrección, Lunes y martes de su octava. Ascensión, Pentecostés, Corpus, Asunción e Inmaculada Concepción, Natividad de San Juan Bautista, Patrono y Titular de la Iglesia San José, Pedro y Pablo, Todos los Santos, Dedicación de la Catedral.

Doble Mayor de Segunda clase: Circuncisión, Nombre de Jesús, Fiesta de la Trinidad, Purificación, Anunciación, Visitación, Natividad, Ntra. Sra. del Rosario, Dedicación de San Miguel, Patrocinio de San José, San Matías, San Felipe y Santiago el Menor, San Bernabé, Santiago el Mayor, San Bartolomé, San Mateo, Simón y Judas Tadeo, San Andrés, Santo Tomás, San Marcos, San Lucas, San Esteban, Santos Inocentes, Santa Ana y San Joaquín.

Dominicas Mayores de Iª clase: Primera de Adviento, Primera de Cuaresma, Pasión, Palmas, Pascua, In Albis, Pentecostés y Trinidad, que nunca se omite.

Dominicas Mayores de IIª clase: Son las de 2ª,3ª y 4ª de Adviento, Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima y 2ª, 3ª y 4ª de Cuaresma.

Doble Mayor per annum: Beato Juan de Ribera (dominica 3ª después de Epifanía), Transfiguración, Exaltación de la Santa Cruz, Ntra. Sra. de las Nieves, Santísimo Nombre, Presentación, Ángeles Custodios, Degollación de San Juan Bautista, Santo Domingo, Santos Marco y Marceliano, Patronos Menos Principales Corona de Espina, San Atón y Traslación de Santiago, las cuales se prefiere a las dobles menores.

Doble menor per annum: Enero: San Mauro, Santos Fabián y Sebastián y San Pedro Nolasco. Febrero: San Blas. Abril: Santa Engracia. Mayo: San Isidro Labrador, San Víctor, y San Fernando. Junio: San Bonifacio, San Antonio de Padua, Julio: San Pío y Santa María Magdalena. Agosto: San Esteban y Com- pañeros mártires de Cerdeña, San Lorenzo, San Agapito, San Bernardo, San Zeferino, San Agustín y Septiembre: San Gil, San Fabián, San Julián, (Dulce Nombre de María), San Crescencio y Octubre: Santa Teresa de Jesús, Santas Bonifacia y Germana, Noviembre: Difuntos y octava, Patrocinio de Ntra. Sra., San Martín y Diciembre: Desposorios de Ntra. Sra, San Silvestre.

Ferias Mayores de Adviento, Cuaresma, Cuatro Témporas y Segunda de Rogativas en las cuales siempre se hace conmemoración.

Las Semidoble aparecen señaladas  en la tabla. Además en los domingos o días dentro de la octava. En los semidobles, tanto de fiestas como de dominica, y en las octavas se dice varias oraciones según señalan las Rúbricas en Primeras Vísperas, Completas, Maitines y Laudes, Prima y Horas y el día de San Pantaleón.

Simples. Si concurriera en el mismo día con cualquiera de las categorías anteriores, se hace conmemoración de Simplex y el oficio de las superiores que concurriesen, excepto si fuese doble de 1ª clase que no cabría conmemoración alguna.

Feria y Vigilia: cuando la Feria no ocurre con fiesta, octava o Santa María in sábato. En las ferias de adviento y cuaresma, cuando de ellas no se hace oficio, se hace conmemoración de las mismas en cada una de las vísperas y laudes de toda fiesta; y en las cuatro Témporas, feria segunda de rogativas y vigilias también en Laúdes Pero si alguna vigilia ocurre en adviento y cuatro témporas o en días de fiestas dobles o Patrono o titular  nada se  hace de ella., ni aún en los laúdes.

Conmemoraciones. Cuando existen varias se observa el siguiente orden: los días Duplex toman como Simplex, de Dominica, de Semidoblex, también cuando se reduce a modo de Simplex, de días de infra Octavam, de Feria mayor o de Vigilia, de Santa Maria in sabato, de Simplex.

Pro difunctis. Extram ordinen officii se encuentran los aniversarios, siendo estos: Semidobles los días 4 mayo, 20 junio, 7 agosto, 13 agosto de cada año y Doble per annum: los de 3, 4, 5,14, 16, 19, 21, 22 y 23 enero, 14 y 20  de febrero. 16 de marzo,  6, 8 y 14 de mayo, 15,  19,  20 y 30 de junio, 23 y 27  de julio, 3, 13 y 30 de agosto, 28 y 30 de septiembre y 27 de noviembre. Las exequias y honras quedan regulados en la advertencias de la tabla: obispos, dignidades, canónigos, racioneros, semiracioneros y padres de los mismos, que se produjeran de forma  ocasional, como aparece en el apéndice final..

1.1  2 Horas canónicas3

 Tabla III

tabla 2-3

1.2. Misa conventual

La Misa diaria sigue el orden del Oficio Divino: Fiestas doble o semidoble o simple: de Dominica o feria o Vigilia u octava y fuera del orden del Oficio Votivas o por difunctis4.

En las ferias de cuaresma, de las cuatro témporas, rogativas y vigilias, aunque la fiesta doble o semidoble u octava ocurra en la catedral se cantan dos misas, una, de la fiesta después de Tercia, otra de feria después de Nona.

También se dirán dos misas, una por difunctis y otra, de la fiesta simplex. exceptuado en cuaresma  y tiempo pascual.

El primer día de cada mes, exceptuado adviento, cuaresma y tiempo pascual, no impedido por oficio doble o semidoble, se dice la misa principal por los difuntos sacerdotes, bienhechores y otros. Sin embargo si en ella hubiera misa propia de feria o de Fiesta Simple o fuera de domingo que fue impedida, y no hay otro día en la semana se dirá dos misas, una por los difuntos y otra por la Fiesta Simple o dicha feria.

Además la feria segunda de cada semana en la cual el oficio de hace de feria, la misa principal puede decirse por los difuntos. Sin embargo la segunda feria en al cual el oficio es de feria, l misa debe decirse por difunctis, (como se ha dicho). Si fuera propia de feria o fiesta  simple o misa dominical trasladada, se hace conmemoración de los difuntos, exceptuando el tiempo de cuaresma y pascua  y durante  el año en los oficios dobles y semidobles.

En día de la conmemoración de todos difuntos, y en el día del Entierro se dice una única oración e igualmente en el día 3º, 7º y 30º  y cuando se celebre de modo solemne por los difuntos.

En los días que no se dice la misa conventual pro difunctis a no ser que sea el día del entierro y en el aniversario, no se hace conmemoración de ellos, sin embargo en las misas privadas se puede decir cualquier día por los difuntos junto  a las fiestas dobles en días de domingos.

La secuencia Dies irae se dice el 2 de noviembre, entierro y cuando se diga una sola oración y en las demás misas de difuntos se quedará ad libitum del celebrante.

1.2.1.  Misa Tridentina5 

 Tabla IV

Ante confessionem.                                           Offertorium. Ps 95

Introitus: Ps. 2                                                    Secreta

Oratio                                                                    Prefacio: De Nativitate.

Lectio Epistolae. Tit 2 c.                                   Infraoctavam: Comunicantes.

Graduale. Ps 100.                                              Communio. Ps 109

Aleluya. Ps. 2                                                      Postcomunio.

Sequentia S Evangelio Lc. 2                           Evangelium S Joannis.

 

1.2.2.   Rúbricas Generales del Misal Romano

1. Introito, Kirie, Gloria. Oraciones: El introito con el Gloria Patri siempre se dice, excepto en el tiempo de Pasión y en las misas de difuntos. Nueve veces se dice el Kirie, alternado el celebrante con los ministros. El Gloria in excelsis se dice cunado los Maitines tienen Te Deum, además el Jueves y Sábado Santo, que se dice este Himno. Oraciones (Colecta)  según la categoría  litúrgicas es como sigue:

Fiestas dobles, una y única oración. Fiestas semidobles se cogen según el tiempo hasta adviento y desde el Bautismo hasta cuaresma: una segunda A cunctis, o Deus qui salutis o De feria, o Santa María u octava y otra, tercera Ad limitum o Pro Ecclesia vel Papa o intraoctava. En las octavas privilegiadas sólo dos oraciones: 1ª Octava y 2ª Ecclesia o Papa. Otras octavas tres: 1ª la del día, 2ª la de Santa María y 3ª la de Pro Ecclesia. En las fiestas simples y las ferias per annum: 1ª Semidoble y 3 ó 5 o 7 ad libitum. En las ferias de 4 Temporas, en donde se dice varias lecciones se puede decir varias oraciones después de la oración que precede a la epístola. En las misas Votivas, si son solemnes por asunto grave o por una causa pública de la Iglesia   sólo hay una oración; pero en las misas de acción de gracias se añade otra más y en las fiestas simples se  pude añadir varias. Las  votivas de  la Virgen  se puede decir la 2ª de la del oficio del día y la 3ª del Espíritu Santo y in sábato la 2ª es del Espíritu Santo y la 3ª es por Ecclesia vel Papa. En las fiestas de los Apóstoles la 2ª es de la Virgen.

Todas la oraciones se concluyen como sigue: Si la oración va dirigida al Padre, Per Dominum nostrum. Si va al Hijo, Qui vives et regnas cum Deo Patre. Cuando la principio se hace mención del Hijo, Per eundem Dominum nostrum; o en el final, Qui tecum vivit. Si se hace mención del Espíritu Santo en la conclusión se dirá, In unitate ejusdem Spiritus sancti. Otras oraciones se concluyen según dictan las Rúbricas.

2.   Epístola, Gradual, Aleluya, Tracto, Evangelio, Símbolo, Ofertorio: Epístola R/ Deo gratias. Graduale siempre se dice, excepto el tiempo pascual. Aleluia: dos versículos. Sequencia en el tiempo pascual. Desde  septuagésima a  Pascua se dice el Tracto. Evangelio R/ Laus tibi Christi. Símbolo.

3.   Ofertorio, Secreta, Prefacio y Canon: Dominus vobiscum, Oremus, después ofertorio. Suscipiat Dominus sacrificium.  Prefacio y canon romano.

4.   Comunión, oraciones post comuniones. Ite Missa est, vel Benedicamus Domino, Bendición y el prólogo del Evangelio de San Juan: Comunión, Ite missa est se dice cuando hay Gloria o Benedicamus Domino y Resquiescant in pace en la misas de difuntos R/ Amen.

2. LUGARES Y TIEMPOS CELEBRATIVOS

2.1.    Espacio e itinerarios

El presbiterio es el centro de todos los espacios, siendo el punto álgido el Altar Mayor privilegiado, que es rematado y adornado por un hermoso retablo barroco. La misa conventual es cantada todos los días, y su ministro es el preste asistido por un diácono y subdiácono, junto con el Maestro de Ceremonias, turiferario y acólitos. Los días solemnes  hay Misa  Pontifical que celebra el Obispo, asistido por diácono y subdiácono de honor y de oficio, acompañado por el Deán como presbítero asistente y cuatro ministros de capa para la palmatoria, libro, báculo y mitra, maestro de ceremonias, turiferario y acólitos,  y cuatro canónigos con capa y cetro, que  estaban  a la entrada  del coro, una vez que los introducía el pertiguero desde el Gloria hasta el Agnus Dei. Las Misas de Aparador o rezadas se multiplican sin interrupciones entre horas canónicas menores.

Las naves colaterales acogen  distintos  actos litúrgicos: En la de San Blas se hace conmemoración  de las I Vísperas del Santo el 1 de febrero y se canta la Misa  al día siguiente en su Altar.

El altar privilegiado de Ntra. Sra. de la Antigua se inciensa en las I y II Vísperas en la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, después de las Vísperas del 22 de julio se dice un responso solemne con música por el Obispo Juan Marín de Rodezno y el 1 y 2 de noviembre; otro por obispo D. Gil Muñiz, el día 1 septiembre.

En el claustro existe una capilla con su altar privilegiado y retablo dedicado a Cristo Crucificado, vulgo Cristo del Claustro, con una reliquia- espina en su costado y otra en el relicario, que trajo el obispo D. Francisco de Rois documen- tada, que hoy no existe.

El Coro es la caja de resonancia de la plegaria oficial, en el q ue s ew- guardan ciertas normas, a saber, en el Triduo Sacro se reza con sumisa voz en pie y en las sillas bajas. La octava del Corpus se dicen en pie, menos los mai- tines que se dicen en las sillas bajas.

El día de San Juan  se manifiestan todas las reliquias y se saca el coro fuera a no ser que caiga en la infraoctava del Corpus y entonces se hace acabada la procesión de la octava.

Tabla V

tabla 2-4

2.2.  Itinerarios procesionales

2.2.1.      Procesiones litúrgicas.

Rituales: Son la de las Candelas, la del Monumento y Mandato el Jueves Santo; la de la Procesión en la bendición de la Pila de Bautismo el Sábado santo; la del Domingo de Resurrección: a la 3.00 horas procesión con el San- tísimo, desde el sagrario al Altar mayor, Sermón y procesión por toda la Igle- sia y reserva en dicho altar; la de la Procesión en la bendición de la Pila de Bautismo en la vigilia de Pentecostés; la del Corpus- Christi y su octava del Corpus, en que se expone antes de Prima y se reserva después de sexta, y por la tarde se manifiesta antes de nona y se reserva después de Laudes. Finalmen- te, la procesión eucarística del día 1 de noviembre con Te Deum por el Terremoto de Lisboa 1755.

Letánícas o de Rogativas: Se celebran el 1-nov. la procesión de Letanías y 25- abr., día de San Marcos Evangelista. Los tres días  anteriores a la Ascensión: el 1º se dirige a la iglesia de San Andrés , el 2º a la de San José y el 3º a la ermita de la Soledad.

2.2.2.   Procesiones devocionales, por dentro de la Catedral

Sagradas Reliquias. En la capilla de la Reliquias a la hora de Prima el Sacristán Mayor con las llaves las entrega  al Deán, en cuyo poder deben estar naveta, incensario, estola y paño de hombro, dos hachas para los clerizones y seis velas para los monacillos estan preparados. Abre el Sacristán las puertas, saca la Reliquia y la pone en medio del altar, el socio eclesiástico la inciensa tres veces y bendice. Con el paño de hombros la toma y comienza la procesión hacia el Altar Mayor. El Sochantre entona el himno (Jesus Redentor de Vísperas u otro según el misterio o mártir o santo venerado). Al llegar a la capilla Mayor suben al Altar el socio y dos asistentes y la deposita en medio del Altar y la inciensa tres veces y la coloca en un banquillo ad hoc en el lado del Evangelio con dos velas, además de ellas que se ponen en el Altar Mayor, el resto permanecen en la capilla Mayor de rodillas. El preste deja el paño de hombros y la estola y  todos vuelven al coro a cantar las Horas canónicas de  Prima y Tercia, y después iniciar de nuevo la procesión con la reliquia que porta el subdiácono en lugar de la cruz. Diácono y preste detrás, delante el Petiguero por la nave de la Antigua: acabado el 1º responsorio, canta la capilla músical su Villancico, terminado el sochantre entona el 2º responsorio andando la procesión .. y así el tercero hasta la nave de San Blas y hasta llegar al coro. Los ministros de la misa se retiran por las puertecillas del Altar Mayor para  revestirse  y  celebrar la Misa conventual. Una vez terminada la Hora de Sexta se retorna la Sagrada Reliquia a su lugar, del mismo modo que se trajo, cantando el mismo himno y el sochantre canta desde el altar de la Antigua la antifona «Sub tuum presidium», quedando los señores  formados a la puerta de la  capilla. Los sacristanes  cierran las Reliquias y vuelven a entregar las llaves al Deán6.

Las reliquias insignes, que se conservaban en el retablo relicario fueron diecinueve de los santos Mártires: Cuna, Santos Fabián y Sebastián, Santa Engracia, Invención de la Santa Cruz, Corona de Espina, San Victor, San Bonifacio, San Pío, San Esteban y Compañeros mártires de Cerdeña, San Agapito, San Lorenzo, San Zeferino, San Fabián, San Julián, San Crescencio y Santas Bonifacia y Germana; y Confesores: San Mauro Beato Juan de Ribera, San Atón.

Advertimos que el desaparecido viril de plata que D. Fernando de la Bas- tida el 1761 mando fabricar  en Roma y que le costó más de 700 ducados y en el que se colocó  el Lignum Crucis en lo alto y la Santa Espina en lo bajo que teníamos entre las Reliquias, recoge el Dr. Mateos en su libro Ceremonial de nuestra catedral7.

Pro Difuntis. Según acuerdo de 1563, acabada la Misa Conventual, se sale en procesión por la nave de la Antigua y allí se acaba de cantar  el 1º responso. En el ángulo desde el Baptisterio a la capilla de la Encarnación el 2º y en la nave de San Blas el 3º y se viene la procesión a la puerta del coro y allí se  canta el 4º el día de la conmemoración de Todos los Difuntos.

Claustrales. Al claustro renacentista cuadricular se accede por la puerta grande de la nave de San Blas entrando al primer lado en cuyo fondo aparece el altar dedicado a Santos Fabián y Sebastián  junto al primer ángulo del mismo, en donde terminado el 1º responsorio y la antífona (Gaudentin Caelis u otra), salen dos monaguillos y junto al altar dicen los versículos y el presidente la oración, presentándole el diácono el libro abierto, acabada prosigue la procesión por el lado contiguo y su extremo se halla el altar de Santa Bárbara en donde se hace parecida estación en este ángulo 2º; continuando la procesión hasta llegar al ángulo 3º en medio de él, ante el altar de San Juan Bautista, se tiene un facistol con paño, libro y oración. Se utiliza una vez que el sochantre canta los responsorios y dos señores cantan los suyos por los libretillos y el preste la oración; prosigue la procesión por el último lateral hasta llegar al 4º ángulo, en donde se encuentra el altar dedicado a la Coronación de la Virgen, en donde cantan las chirimias y las ceremonias anteriores, con el fin de comenzar la Misa conventual en el altar Mayor, habiendo sido precedida por la Hora de Tercia.

Las procesiones claustrales se celebraban 50 veces durante el año litúrgico: los días de la Circuncisión, Epifanía, San Pedro Nolasco, Purificación, San Matías, Anunciación, Domingo de Resurrección, lunes y martes de Pascua, San Felipe y Santiago, San Isidro Labrador, San Fernando, que si cae en sábado infraoctava de Pentecostés, la procesión se hace después de nona, La Ascensión del Señor, Pentecostés, lunes y martes de Pentecostés, Todos los días de la octava del Corpus por la tarde, San Bernabé, Santos Marco y Marceliano, Natividad de San Juan, Visitación, Santa María Magdalena, Santo Domingo de Guzmán, Ntra. Sra. de las Nieves Transfiguración del Señor, Asunción y su octava, San Joaquín, San Bernardo, San Bartolomé, San Agustín, Degollación de San Juan Bautista, San Gil, Dulce Nombre de María, Dedicación de la Santa Iglesia Catedral, San Mateo, Dedicación de San Miguel, Santísima Virgen del Rosario Santa Teresa de Jesús, San Lucas, Santos Apóstoles Simón y Judas Tadeo,   Patrocinio de Ntra. Sra., San Martín, Desposorios de Ntra. Sra., San Andrés, Concepción, Expectación de Ntra. Sra., Santo Tomás, Santos Inocentes y San Silvestre. El itinerario de  la procesión  durante  el periodo  que  trascurre desde el 25 de abril hasta el 1 de noviembre es el claustro, mientras que el resto del año es por la Iglesia.

Acogida Los músicos deben asistir a cantar la Salve a Nuestra Señora así como recibir en el Altar mayor la procesión del Santo Entierro de Cristo y acompañarlo hasta la puerta de la iglesia.

2.2.3.   Procesiones devocionales, por fuera de  la Iglesia

Estacionales. Eran los días de San José, Santos Pedro y Pablo, 29 junio , Santiago, Natividad a Santa María. San José, 19 marz. Santísima Trinidad Prima procesión a su Iglesia conventual, procesión a Santa María la Real. Santiago la procesión a su ermita, 25-jul., en donde solo se hace conmemoración. La Natividad  procesión a  la Parroquial, 8- set.

Festivas. San Blas y Otras, según costumbre inmemorial todos los domingos y fiestas y los tres días de Tinieblas ccuatro capellanes asisten al cura de Santa María la Real en el coro. El día de la Conmemoración de los Difuntos a principio de la Misa conventual, sale el preste-medioracionero con cuatro capellanes a Santa María para cantar la Misa, oficiada por los capellanes, y hacen la procesión para cantar los 4 responsos en las cuatro nave, después vuelven a la Iglesia en donde se hacen presentes.

2.2. Horario regular y variaciones

 Tabla VI

tabla 2-5

2.3.1    Variaciones  horarias (octubre-marzo)

Días fijos: “Tómese media hora”, es decir adelantase ½ hora la Prima 6.30 el 1-nov Por la procesión de Letanías de los Santos, antes de la misa. Navidad “Se entra” a las 8.30 el día 24–dic. por la Kalenda y los maitines a las 21.00. 25–dic Tercia a las 9.00.  Entrase a Prima a las 8.30, excepto el domingo que se entra a la hora regular. La Purificación del 2-feb.- Prima 6.30 por la proce- sión e igualmente el 19 marz. y 25- abr., San José y San Marcos Evangelista.

Días variables: Prima a las 6.30 el Miércoles de cenizas, y en cuaresma a Completas 13.30, menos los sábados que son solemnes, y se entra a las 16.00 y los domingos a la hora regular  acabadas las Vísperas. El Domingo de Ramos se toma una hora y la procesión se hace por fuera  de la Iglesia. Lunes Santo la Prima es a las 8.30 y Tercia alas 9.30 y Martes y Miércoles Santo se toma media hora y Tercia a las 8.30 por la Passio, siendo en este último día la Tinieblas  a 18.00. Jueves Santo  si celebra el  Obispo Prima  a las 6.30 y Tercia a las 8.30, si no a las 7.00 y 9.30, respectivamente. No se puede decir misa y comulgan todos en la única celebración.   A las 14.00  Procesión al Monumento y Mandato y acabada Completas. Este día se quita el agua de las pilas por costumbre muy antigua. Viernes Santo se entra a Prima a las 8.00, cabildo de Perdón, Tercia a las 9.00, Oficios litúrgicos y Completas a las 15.30 y Maitines u oficio de Tinieblas a las 16.00. El Sábado santo Prima a las 8.00 y Tercia  a las 8.30

2.3.2   Variaciones horarias (abril.-septiembre):

Días variables: Domingo  de Resurrección  se toca  a Maitines  a las  2.00 de la mañana y 3.00 procesión con el Santísimo, desde el sagrario al Altar mayor, Sermón y procesión por toda la Iglesia y reserva en el Altar mayor. Lunes y Martes de Pascua a Prima a las 7,15 y el resto de la octava a las 7.30. La Ascensión del Señor a las 12.00 Nona y Exposición del Santísimo, Santísima Trinidad Prima a las 6.30 por la procesión a la Iglesia conventual de los PP. Trinitarios. Corpus Christi a Prima se toma una hora. Todos los días de la octa- va después de completas hay villancicos (motetes eucarísticos) y tocatas.

Días fijos: Natividad de San Juan Bautista en las primeras Vísperas hay Villancicos y Maitines  de cabildo  a  17,30. Cuando la octava del Corpus  cayera en la víspera de San Juan la nona es a las 14.15 y Vísperas a las 15.00: acabadas Completas se hace la Procesión con el Santísimo por el claustro. Los Maitines a la 17.30. el 29 junio  Prima a las 6.00 por la procesión a Santa María la Real, si cae dentro de la infraoctava del Corpus se trasfiere a primer día libre. El 25 de julio Fiesta del Apóstol Santiago ve comienza Prima a las 6.30 para tener la procesión a su ermita en la Alcazaba. El 15 de agosto la Asunción se va Maitines de cabildo 17,15; el 1 de septiembre San Gil a Maitines a las 17.30; el 8 septiembre La Natividad a Prima a las 7, 15, por la procesión a la Parroquial de Santa María la Real por acuerdo de 7 septiembre de 1787, ya que se había trasladado ésta de la Alcazaba a la Iglesia que fue de los Jesuitas (hoy plaza de Luís de Morales). Después de la desamortización de 1836 pasó al convento de San Agustín, donde hoy está.

2.3.3   Aniversarios, Honras y responsos:

Enero- por Fernando López Arango de Espinosa, Juan Marín de Rodezno, Gabriel de Esparza, José Ares, Sebastián de Solís, María de Costa y Alonso Salgado; Marzo: por Fray Francisco Mendoza; Mayo: Juan Amador Naharro, Manuel Pérez Minayo y Ana Márquez Negrete; Junio: por Juan Diez del Solar, Conde de Losestain Don Adán, Antonia Gallego y Miguel de Echevarría.; Julio: por Diego Alvarez; Agosto: por Juan Ruíz del Alamo, Pedro de la Barreda,, Pedro Alconero y Juan Amador Naharro; Septiembre: por Juana María Salinas, Juan Amador Naharro, Juana Fernández de Torquemada, que fundara su hijo Juan de San Clemente y Manuel Pérez Minayo; Francisco de Espinosa; Noviembre: por Prelados y Canónigos y Diciembre: Juan de Aguello y Vargas, una memoria de misas.

Otros elementos enriquecen las fiestas: Repiques de  campanas los días : 24–dic a las 20.00, Antes la nona el día de la Ascensión y antes de maitines de San Juan; los Maitines de cabildo, que son penalizados con punto a lo vivo y Días de precepto los días de la Anunciación, Marcos y patronos secundarios hasta la conmutación del voto de la ciudad por acuerdo del 16 de diciembre de 1742.

3. ORNATO Y CANTOS

3.1.  Hábito coral

Los prebendados (dignidades, canónigos, racioneros y semiracioneros) vestían el traje coral, cuyos componentes eran: Sotana, que era la prenda talar de vestir, suelta que cubre todo el cuerpo desde la cintura hacia abajo; Bonete de estilo español con borla negra y forrado de tela negra; Capa es prenda de vestir, suelta o manteo antiguo de paño que llegaba hasta los pies. Se utilizaba sobre la sotana en el tiempo de  frío; Sobrepelliz  o vestidura litúrgica o especie de roquete abierta y con mangas muy anchas y sueltas, de tela blanca de diferentes materiales, puesta encima de la sotana, que llega a rebajar la cintura. Se utilizaba en el tiempo de calor. El cambio de la capa por la sobrepelliz se hacía el Sábado Santo en el Gloria y se volvía a coger a coger terminada la misa, hasta que decidiera el Cabildo según las variaciones de los temporales.

Dicho hábito coral antiguo poco más duró; ya que el 14 de mayo de 1814 el Arzobispo obispo D. Mateo Delgado Moreno hace un llamamiento para tratar el traje que deben gastar en el coro los prebendados durante la estación de verano. Su Ilma. ordena que se mande hacer una capa de coro sin faldas y unas mucetas parecidas en lo posible a las que se gastan en invierno; todo de tela de seda, siendo sufragados estos gastos por el cabildo para  que no se viera perjudicados los semiracioneros8.

Con motivo de la reforma del Concordato de 1851 se ocasionarán dos nuevos   cambios:

Primero: Los nuevos  beneficiados  o capellanes que se nombran sustituyen a los racioneros y semiracioneros, no a los capellanes de coro, aunque han de desempeñar las cargas de estos y como esta medida es provisional usan el traje de sobrepelliz. Los capellanes de coro en adelante han de ser sustituidos por ministros inferiores.

Segundo: Los beneficiados según el art. 16 “no pueden no pueden considerarse  de corpore- capítulo”. Consecuentemente,  el Obispo D. Francisco Javier Obregón el 30 de agosto de 1852 manda un oficio al Cabildo en estos términos: “Los Beneficiados han de llevar la ropa coral sea en su forma y de tela igual a la que gastan los señores capitulares con diferencia  de que la pala de la muceta, en vez de ser de terciopelo como estos la llevan, será en el invier-o de raso y en verano, puesto que la ropa coral es de seda y la muceta carece da pala, usaran los beneficiados la partezuela de la misma muceta de tres dedos, de tela de lana, bien sea de anascote? u otra semejante que no tenga brillo alguno y de esta manera se diferencia de los señores capitulares”9. Además usan la sobrepelliz  sin mangas.

Por fin, el hábito coral de los canónigos sufre un nuevo cambio según la comunicación de Obispo D. Fernando Ramírez y Vázquez al Cabildo el 5 de octubre de 1867 en donde dice que la muceta de los capitulares ha de ser morada por un rescripto de su Santidad Pío IX. Una comisión al efecto proyecta el diseño de la muceta para la estación del invierno después de una discusión se acordó que se ponga la forma de un “Jarrón” de terciopelo morado, idéntico al negro, que tiene el actual, que se venía usando10. El 2 de febrero a la hora de Prima se estrena la nueva muceta.

Aunque desconocemos la implantación del hábito nuevo para el verano, podemos suponer que fue pronto, pues siempre el factor calor actuó anteriormente como determinante. Consta de sotana negra, roquete, muceta morada de seda con botones del mismo color en la línea central delantera.

En 1890 por Bula de León XIII se les concede usar alzacuello y faja moradas y por Decreto de la Congregación Consistorial concede calcetines morados, bonete con borla verde y solideo negro con borlita verde. Un Breve pontificio de Benedicto XV concede el uso de transparentes morados en las bocamangas de las vestiduras sagradas y botones morados en la sotana. El 7 de septiembre de 192111.

3.2.    Capas

Tabla VII

tabla 2-6

 3.3.  Cantos

El canto gregoriano es un tipo de canto llano utilizado en la liturgia de la Iglesia Católica, aunque en ocasiones es utilizado en un sentido amplio o incluso como sinónimo de canto llano. La denominación de canto gregoriano procede de atribuirse su recopilación al Papa San Gregorio Magno, siendo una evolución canto grecorromano con influencia del canto galicano. El canto gregoriano jamás podrá entenderse sin el texto, el cual tiene prelación sobre la melodía y es el que da sentido a ésta.

Sus características principales son la escritura en tetragrama, la religiosidad de sus partituras en clave de plegaria y ser de autores anónimos al considerarse que la propiedad era de la Iglesia y estaban al servicio del Culto. Consecuentemente la Iglesia pacense disponga de cenca de un centenar de libros cuyas principales expresiones litúrgicas se contenga en los  siguientes  cantos:

3.3.1   Libros Cantorales del Oficio Divino

Oficios de Santos: núms. 19, 22, 23, 24, 25, 3012.

Diurnal: núms. 51 y 60.

Salterio: El  canto de los salmos (núms. 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 49) Simples recitativos (cantillatio) de lecturas y oraciones.

Antífonas de invitatorio (núm. 34), Himnos (núms. 13, 25, 19, 56)

Antifonal para antes y después de los salmos (núms. 1, 2, 3, 4, 5, 6,8,9,20,21,

38, 39 y 40).

Responsorios (núm. 34) Te Deum (núms. 32).

Salve y Regina Coeli  (núms. 31)

Cantos del  A T. y N T. (Benedictus, Magníficat, Nunc dimitis) (núms.7,  2, 3, 4, 8, 9 y 20).

Triduo Sacro (núms. 38, 39, 40,  y también otro antiguo libro 11),

Oficios  de  la  Ascensión,  su  dominica  infraoctava  y  vigilia  de  Pentecostés (núms. 8).

Santoral  según  el año: (núms. 3, 19, 20, 22, 23, 26, 28,  30,  31, 32, 37, 44, 45,

46, 47 y 59.

Oficio de la Santísima Virgen (núms.  26 y 31) y Oficio Parvo (núm. 57) Oficio completo de  Difuntos (núms. 58 y 59)

3.3.2.  Libros corales para la Misa

El PROPIUM Missae en latín está constituido por piezas que se cantan según el tiempo litúrgico o según la fiesta que se celebra. Estos cambian cada domingo los Cantos de Introito  Gradual, aleluya, tracto, Secuencia, Ofertorio y Comunión. (núms. 9,10, 12, 19, 23, 25, 28,  29 (parte), 30, 31, 32,  33, 34, 36, 39, 44, 52, 53, 54 y 55.

El ORDINARIO no cambia nunca. Son textos que se repiten en todas las misas. Todos los textos son en latín, excepto el Kirie, que está en griego. Son el Kirie, Gloria, Credo, Sanctus et Benedictus, Agnus Dei, e Ite, missa est. (núms. 35 y 36 en parte y 52).

Asperges y el Vidi aquam (núms.  52).

3.3. 3. Libros Procesionarios

Santorale Ecclesiae Pacensis ad Procesiones.

Tomo I. In festo S. Domini, Ntra. Sra. de las Nieves, Transfiguración del Señor, San Lorenzo, San Bernardo, Asunción, San Bartolomé, Agustín, Degollación de San Juan Bautista, San Gil, Natividad y octava, Exaltación de la Santa Cruz, Dedicación de la Iglesia Catedral, San Mateo, Dedicación de San Miguel, Ntra. Sra Rosario, Santa Teresa, San Lucas, Santos Simón y Judas, Todos los Santos, Patrocinio de Ntra. Sra. y San Martín. (agosto-septiembre),

Tomo II. Concepción, Natividad del Señor con reliquia, Expectación, Santo Tomás. Juan Evangelista, Santos Inocentes, San Silvestre, San Esteban, Santos Fabián y Sebastián, San Pedro Nolasco, Purificación, San Matías, San José, San Marcos, Santos Felipe y Santiago, Invención de la Santa Cruz, San Antonio, Octava de la Ascensión, San Fernando, San Bernabé, Santos Marco y Marceliano, Natividad de San Juan Bautista, Sanos Pedro y Pablo, Visitación, Santa María Magdalena, Domingo infraoctava del Corpus, Santiago y Santa Ana. (diciembre-julio),

Tomo III. Pascua de Resurrección, Domingo in albis, y en el tiempo de pascua en cualquier fiesta tres responsorios: 1º de la Resurrección y el 4º del santo como viene en el común. Después del Iº responsorio se hace conmemo- ración de la Cruz. Si de Santo se hace el oficio no se dice. Resp. II. III. IV. (abril.noviembre)

Tomo IV. Primera de Adviento, 2ª,3ª y 4ª de Adviento, Vigilia y Navidad, Circuncisión, Epifania y domingo infraoctava, Septuagésima, sexagésima y quincuagésima, 1,2,3 y 4 de Cuaresma, Pasión, Palmas (diciembre-marzo).

3.3.4. Villancicos

Los villancicos o  motetes  se cantan en  la Epifanía y  San Juan Bautista. Finalmente, contribuyen   con fiestas dotadas los   bienhechores obispos, dignidades, canónigos y Diego Notario y Osuna  y a las antiguas fiestas de la Visitación, Magdalena y otras..

4. APENDICE

Las fiestas de la catedral de Badajoz en el año 180613

Calendario anual

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 Fiestas  movibles

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Advertencias

 tabla 2-20

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1 M. Eliade, Lo sagrado y lo profano, Guadarrama, Madrid 1973, pp. 52-53.

2  Breviarium, Romanum ex decreto SS Concilii Tridentini restitutum.  Ratisbonae, Neo Eboraci et Cincinnatii. MDCCCXC. Págs. xxvi- xxviii.

3 Tomamos como ejemplo la estructura del oficio de la Natividad del Señor.

4  Missale Romanum. Ex decreto sacrosancti Concilii  Tridentini restitutum. Mechliniae. MDCCC LXXXIV Págs. xxxiv-liv .

5 Tomamos la misa de la Natividad del Señor. No podemos menos que resaltar la aportación del Concilio Vaticano II con su reforma litúrgica, efecto  de los avances de las ciencias sagradas durante el siglo XX. No obstante, la posibilidad de utilizar hoy la misa tridentina según las normas de Bendicto XVI, nos servirá para formarnos un juicio reposado sobre el tema.

6 Archivo Capitular de Badajoz.Francisco Mateos y Noreno. Libro de Costumbres de esta Iglesia y obligaciones de todos sus individuos y dependientes. Manuscrito I. Año 1756 y Manuscrito II 1786.

7 Ibidem pág. 55 y ss.

8 Archivo capitular de Badajoz Actas capitulares. Años 1813-1819, caja 35.

9 Ibídem.. Años 1813-1819, Caja 40 .

10 Ibídem.  Caja 40.

11 Teodoro A. López López,  Una Institución centenaria:  el Cabildo pacense, en  XXXVI Coloquios Históricos de Extremadura 2007.  págs. 365-370.

12 Archivo Capitular de Badajoz. Fondos musicales.

13 Agradecemos la paciencia benedictina y la competencia profesional de Enrique López Fernández en la restauración de esta tabla de fiesta, que encontré envolviendo las partituras musicales en los fondos archivísticos, de tal manera que sin su trabajo no hubiera sido posible el presente estudio

Oct 012009
 

Teodoro Agustín López López.

INTRODUCCIÓN.

Alfonso IX conquista la ciudad de Badajoz en la primavera de 1230. En seguida Gregorio IX con Bula de 29 octubre del mismo año da facultades a D. Bernardo II, arzobispo de Compostela para consagrar e instituir, por una vez, obispos de las ciudades de Mérida y Badajoz, en estos términos: “ne in parti- bus illis Ecclesia inordinata remaneat, cum ubi non est gubernatur, populus facile remaneat, instituendi hac vice CANONICOS et ordenandi Episcopos in Ecclesiis Emerite et Badalioz, quodam civitatum, autoritate tibi presentium concedimos facultatem; salva in posterum Capitulis Ecclesiarum elegendi, vel postulando, secundum instituta canonica  potestate”

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Oct 012007
 

Teodoro Agustín López López.

Una de la más antigua de las instituciones es el cabildo  pacense de la Archidiócesis emeritense- pacensis. Siete veces centenarias sin interrupción está presente entre nosotros. La presente  comunicación  quiere acometer tres objetivos: uno, la estructura y funcionalidad de las dignidades, canónigos y personal auxiliar; otro, la nómina de los  prebendados en los distintos pontificados y finalmente, el hábito coral como signo de identidad.

 

I. Historia Institucional

I. Proceso evolutivo

 

1.1.   Antecedentes.

 

Las primeras comunidades  cristianas regidas por el obispo contaban  con el Presbiterio, grupo de sacerdotes consejeros del obispo y colaboradores en el desarrollo administrativo de la diócesis.

Se afirma  que los clérigos que estaban  al cuidado de la catedral empezaron  por el siglo  IV y V hacer vida  común.

En el siglo VIII aparece el Estatuto para la vida común de los eclesiásticos, escrito por Amalarico, obispo de Metz, en que se insiste que  los clérigos  en la catedral  vivan vida en común.  La organización  de estos clérigos que cultivaban la vida común se llamó ORGANIZACIÓN CANÓNICA refiriéndose  a que la marcan las leyes eclesiásticas.  Dicha organización  es una figura jurídica  llamada CAPÍTULO O CABILDO.

Los canónigos de las catedrales  y otras iglesias de mucho clero llamadas colegiatas a partir del siglo IX siguen ese régimen de vida,  en que  se reunían diariamente  y leían  un capítulo de la regla que los regía.  De aquí proviene el nombre de  Capítulo.  Los clérigos no tenían voto de pobreza- es esencial a los monjes, frailes y religiosos- y para evitar  injusticias  se determina repartir entre los canónigos los bienes  del Cabildo y cada uno recibe su parte para utilizarla de acuerdo con sus necesidades. A estos bienes se le llamó PREBENDA  o BENEFICIO.

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Oct 012006
 

Teodoro Agustín López López.

Director de los Archivos Eclesiásticos, del Arzobispado de Mérida-Badajoz.

Es un hecho generalizado la celebración gozosa de acontecimientos que hablan de las raíces o de los origines de un pueblo o de una institución cívica o religiosa. De aquí sea grato dar a conocer la historia más significativa de los mismos.

LA ANTIGUA ARCHIDIÓDESIS DE MÉRIDA. AÑO 255.

Este año se celebra el 1750 aniversario de la Carta Sinodal de San Cipriano con los 36 Padres del Concilio de Cartago en otoño de 254. Las dos iglesias particulares de MÈRIDA Y ASTORGA- LEÓN preguntan a través de sus Obispos Félix y Sabino sobre la apostasía de Basílides y Marcial, sus inmediatos antecesores.

Para la cristiandad de Mérida se trataría de su primera mención, en donde ya aparece como una iglesia organizada jerárquicamente y con fieles responsables y comprometidos en medio de las persecuciones. A los pocos años ocurrieron los martirios de los Santos Eulalia, Servando y Germán, y Lucrecia.

Al recordar estos vetustos papeles con motivo de dicho aniversario no podemos ceñirnos a un enfoque puramente histórico, sino a las connotaciones teológicas y pastorales actuales. Los problemas son idénticos, y las soluciones son diversas según los tiempos, afirma Mondolfo. Ante una sociedad laicista que aboga por un laicismo radical, en donde no cabe ninguna religión y algunos cristianos apostatan de su fe, puede orientar estas pautas de comportamiento.

1. ASPECTOS HISTÓRICO-AMBIENTALES

El Texto

El texto tiene varias ediciones (Migne, Flórez, García Villada…) siendo la más crítica y aceptada hoy la de G. HARTELL (Viena 1871) en el “Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum. Academiae litterarum coesarae Vindobonensis. Vol. III. Pars II. S. Thascii Caecilli Cipriani Opera omnia ex recensione G. Hartell. (Vindononae, 1871) p. 735-743”. Nosotros utilizaremos el texto bilingüe de las Obras de San Cipriano por Julio Campos. BAC. Madrid 1964, p. 631-640.

No faltan voces de historiadores coetáneos que en estudios críticos discrepan en algunos puntos: Julio Pérez Llamazares en su obra Historia de la Real Colegiata de S. Isidoro de León (1927); Esteban Rodríguez Amaya “El caso del Obispo Marcial de Mérida” en Revista del Centro de Estudios Extremeños, Mayo-agosto 1933, Tomo VII, núm 2, p. 105-153; y Ramón Teja “Mérida cristiana en el siglo III: Sus primeros Obispos” en las Actas de las Jornadas de estudios Eulalienses”, Mérida 1993, p. 35-44. No obstante, toda la Tradición y todos los autores son unánimes en creer auténtica la Carta de referencia, es decir, escrita por San Cipriano, como en creer igualmente cierto todos los hechos que en ella se narran.

El autor

El autor es la excepcional personalidad de Thascio Cecilio Cipriano que se dirige a las comunidades cristianas de Astorga-León y Mérida, previa petición hecha por las mismas. Fue elegido arzobispo de Cartago el año 248, y por tanto metropolita de la Iglesia africana. Entre sus escritos afronta el problema de los “lapsi” o caídos en idolatría, por lo que acuden a él y ser una autoridad en el Occidente latino[1], como se desprende de la carta: “En ella nos dais a conocer que Basílides y Marcial, por haberse manchado con los billetes de idolatría y por ser culpables de crímenes nefandos, no deben ejercer el episcopado y las funciones episcopales[2]. Después añade: “ y Marcial, por su parte, además de frecuentar largo tiempo banquetes vergonzosos e impuros de los gentiles como miembro de una asociación, y de enterrar a sus hijos en la misma asociación a la manera de los paganos, en sepulcros profanos y entre paganos, ha afirmado en acto público, ante el procurador ducenario, que había obedecido a las órdenes de la idolatría y que había renegado de Cristo”[3]. Cipriano tuvo que huir en la persecución de Decio el 250, y apresado por el edicto de Valeriano el 257 y fue ejecutado después del segundo el 258. Posemos las actas auténticas de su martirio.

Cronología

La mayoría de los autores datan el concilio y la carta de los obispos africanos con S. Cipriano a la cabeza, el año 254 o la primera mitad de 255. No puede ser anterior porque el Papa Esteban fue elegido el 12 de mayo del 254, y en ella leemos: “Y no puede anularse la elección verificada con todo derecho, porque Basílides, después de descubiertos y confesados por sí mismo, haya ido a Roma y engañado a nuestro colega Esteban, que por estar tan lejos no está informado de la verdad de los hechos y haya obtenido de él ser establecido ilegítimamente en su sede, de la que había sido depuesto con derecho”[4]. Con esto Basílides, lejos de borrar sus delitos ha acumulado otros nuevos; pues a los pecados anteriores ha añadido la mentira y el dolo. Ni se debe culpar tanto al que incautamente fue sorprendido cuanto se ha de execrar al que engañó fraudulentamente. Basílides pudo engañar a los hombres, pero a Dios no “porque nadie se ríe de Él”. Tampoco a Marcial podrá aprovechar la falacia; porque el episcopado, diciendo y amonestando el Apóstol que “el obispo ha de ser intachable, como dispensador de los dones de Dios”[5]. Por tanto no ha de ser posterior al 258, en que muere San Cipriano.

Destinatarios

A Cipriano y los obispos africanos se dirigen el presbítero Félix y las comunidades cristianas de León-Astorga, y el diácono Elio y las comunidades de Mérida, siendo portadores de las mismas los obispos hispanos Félix y Sabino. La correspondencia dirigida desde Hispania, más otra que escribió desde Zaragoza un “hombre de fe” y defensor de la verdad como Félix, no se nos ha conservado por lo que la única información disponible sobre los hechos es la respuesta sinodal.

Valor y significación

El presente documento reviste un gran valor y significado doble: por un lado, es el primer testimonio escrito de que existen en Hispania comunidades plenamente organizadas con diáconos, presbíteros y obispos” asimismo a Elio, diácono, y al pueblo de Mérida, Salud, hermanos, en el Señor”; y por otro, de que en Astorga-León, MERIDA y Zaragoza hay comunidades vivas y pujantes que velan por la ortodoxia.

Aparece desde un enfoque teológico el problema de los que ofrendan a los ídolos, y obtienen el certificado acreditativo, la administración de la penitencia a los mismos, la pérdida del oficio episcopal, y su reintegración al mismo tras haber obtenido la absolución[6].

Contenido

Las noticias que da la Epístola dirigida por San Cipriano a Elio o Lelio, diácono de Mérida y a otros destinatarios que en ella se nombran, es que Marcial se contaminó con varios crímenes, entre los que sobresalen el certificado de idolatría y el de pública apostasía, por lo que es depuesto canónicamente de su Sede, siendo sustituido por Félix. Pues según la Constitución del Papa Cornelio al ser removido podía ser admitido a la penitencia laical.

Aceptó la penitencia y después intentó usurpar la Silla Episcopal de Mérida. Félix recurre a San Cipriano, como portador de una carta de Elio y de sus fieles, a la que S. Cipriano contesta que ha de se relegado al esta laical y que no se aprovechase de la sentencia contraria dada en favor de Basílides por el Papa S. Esteban, mal informado y engañado en el caso.

Guía epigráfica

  1. Ante la apostasía de Basílides y Marcial (1), se pide una respuesta (2).
  2. Ha de estar en consonancia con los preceptos divinos (1). Por tanto, se han de elegir obispos de conducta intachable (2).
  3. El pueblo cristiano no puede permanecer al margen (1). Según textos bíblicos se ha de remover a los indignos (2)
  4. La intervención del pueblo en la elección de sus obispos (1), aprobando o rechazando a los candidatos (2). También es extensible a los presbíteros y diáconos (3). De este modo se ha de evitar la llegada al sacerdocio de personas indignas (4)
  5. Confirmación de los obispos presentes en la designación (1), como fue el caso de Sabino (2) Recurso de Basílides al Papa Esteban (3). Intento de reposición de Marcial en la sede. (4).
  6. La carta peticionaria de los tres obispos, Feliz, Sabino y Feliz de Zaragoza (1) en que afirma la postura penitente de los dos colegas idólatras (2) a la que responde Cipriano que no puede volver a ejercer el ministerio sagrado según costumbre antigua. (3)
  7. Anima a los cristianos a no decaer en la fe, ya que pasará igual al fin de los tiempos.
  8. Defensa firme de la dignidad episcopal (1), apoyándose en textos bíblicos (2) y que estas excepciones no oscurecen la fe cristiana (3).
  9. No obstante, algunos obispos abogan por una flexibilidad disciplinaria para ellos, (1), pero afirma que los cómplices de delitos ajenos son reos. (2) Por fin, todos aprueban la religiosa inquietud de mantener integra y sinceramente la fe.

2. TEXTO COMPLETO

CIPRIANO A FÉLIX Y A LOS FIELES DE LEÓN, ASTORGA Y MÉRIDA

Cipriano, Cecilio, Primo, Policarpo, Nicomedes, Luciano, Su­ceso, Sedato, Fortunato, Jenaro, Secundino, Pomponio, Honorato, Víctor, Aurelio, Satio, Pedro, otro Jenaro, Saturnino, otro Aure­lio, Venancio, Quieto, Rogaciano, Tenax, Félix, Fausta, Quinto, otro Saturnino, Lucio, Vicente, Liboso, Geminio, Marcelo, Yam­bo, Adelfio, Victorico y Pablo, a Félix presbítero y a los’ fieles de León y Astorga, y a Ello diácono, y al pueblo de Mérida, salud en el Señor.

1 1. Cuando nos hemos reunido, hemos leído vuestra carta, hermanos carísimos, que nos habéis dirigido por mediación de Félix y Sabino, nuestros colegas, según es la integridad de vues­tra fe y el temor de Dios, y en ella nos dais a conocer que Basílides y Marcial, por haberse manchado con los billetes de idola­tría y por ser culpables de crímenes nefandos, no deben ejercer el episcopado y las funciones pontificales. Deseáis que os conteste a esta cuestión y que os proporcione una ayuda y alivio con nues­tra opinión a vuestra inquietud justa y necesaria. 2. Pero a este vuestro deseo está ya dada la respuesta, más que por nuestras deliberaciones, por los preceptos divinos, y éstos ya de antiguo mandan con palabras del cielo y con leyes de Dios cuáles y quié­nes deben ser los que sirven al altar y celebran los sacrificios divinos. En el Éxodo, efectivamente, habla Dios a Moisés y le advierte con estas palabras: Los sacerdotes, que se acercan al Se­ñor Dios deben purificarse, no vaya a abandonarlos el Señor (Ex 19,22). Y además: Y cuando acuden a servir al altar del Santuario, no tendrán conciencia de delito, para no morir (Ex 30, 20-21). Asimismo en el Levítico manda el Señor y dice: El hom­bre que tuviere mancha y vicio, no se acercará a hacer ofrendas a Dios (Lev 21,17).

II 1. Una vez enseñados e informados de esto, desde luego no hay más remedio que atenerse por nuestra parte a las prescrip­ciones divinas y no hacer aceptación de personas en estas cuestiones, y la condescendencia humana no puede consentir nada a nadie en materias en,:que se interpone el mandato y la ley divina. Ni tampoco debemos olvidarnos de lo que dijo el Señor a los judíos, por el profeta Isaías, increpándoles e irritándose de qué despreciaran los preceptos divinos por seguir doctrinas humanas. Este pueblo, dice, me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí (Is 29,13). Y esto lo repite el Señor en el Evange­lio con estas palabras: Rechazáis el precepto de Dios por mantener vuestra tradición (Mc 7,9). 2. Teniendo muy en cuenta estos avisos y considerándolos solícita y religiosamente en e1: nombra­miento de los obispos, no debemos elegir prelados sino a los de ‘una conducta limpia e intachable, para que puedan ofrecer santa y dignamente los sacrificios a Dios, y por eso puedan ser escu­chados en las súplicas que elevan por la integridad del pueblo del Señor, pues está escrito: Dios no escucha al pecador, sino escucha :al que honra a Dios y cumple su voluntad (Io 93). Por lo cual es necesario elegir para el episcopado de Dios a los que conste que son escuchados por Dios, después de diligente y auténtico examen.

III 1. No se ha de lisonjear el pueblo, como si puede estar inmune del contagio de delito, si comunica con el obispo pecador y presta su consentimiento al ejercicio del episcopado de su jefe, ya que amenaza con estas palabras la justicia de Dios por boca del profeta Oseas: Sus ofrendas son como pan de duelo; cuantos lo coman se contaminarán (Os 9,4). Con esto quiere enseñarnos y mostrarnos que todos los que se hubieren manchado con el sacrificio de un obispo profano e ilegítimo están atados totalmente al pecado. 2. Esto mismo lo encontramos declarado en los Números cuando Coré, Dathan y Abirón reclamaron para sí el derecho de sacrificar contra el sacerdote Aarón. Entonces también ordenó el Señor por Moisés que el pueblo se apartase de ellos para no verse inaplicado con el mismo crimen, juntándose a los revoltosos. Se­paradlos, dijo, de las tiendas de los injustos y crueles, y no toquéis nada de lo que les pertenece, no vayáis a perecer con ellos, parti­cipando de su pecado (Num 16,26). Por lo cual el pueblo, obe­diente a los mandatos del Señor y temeroso de Dios, debe apar­tarse de un obispo pecador y no mezclarse en el sacrificio del obispo sacrílego, cuando, sobre todo, tiene poder o de elegir obispos dig­nos, o de recusar a los indignos.

IV 1. Vemos que viene de origen divino el elegir al obispo en presencia del pueblo, a la vista de todos, para que todos lo aprueben como: digno e idóneo por juicio y testimonio públicos, como manda el Señor en los Números a Moisés con estas palabras: Tonta a Aarón, tu hermano, y a Eleazar, su hijo, y los subirá al monte ante toda la asamblea, y quita a Aarón su vestido y pón­selo a Eleazar, su hijo, y morirá Aarón allí, quedando puesto junto a los suyos (Num. 20,25-26). 2. Dios manda que ante toda la asamblea, se elija al obispo, esto es, enseña y muestra que es preciso no se verifiquen las ordenaciones sacerdotales sin el conocimiento del pueblo que asiste, de modo que en presencia del pueblo se descubran los delitos de los malos o se publiquen los méritos de los buenos, y así sea la elección justa y regular, des­pués de examinada por el voto y juicio de todos. 2. Y esto se observa después, según la enseñanza divina, en los Hechos de los Apóstoles, cuando, tratando de elegir un obispo en lugar de Judas, Pedro habla al pueblo: Se levantó, dice, Pedro en medio de los discípulo, y la asamblea convino en una cosa (San Cipriano no cita todo el texto) (Act 1,15). 3. Y no sólo advertimos que observaron esto los apóstoles en la elección de obispos y sacer­dotes, sino en la de diáconos; sobre lo cual en los Hechos, también está escrito: Y convocaron, dice; los doce a todo el pueblo de los discípulos y les dijeron (Act 6,2). 4. Lo cual, por cierto, se cumplía tan diligente y previsoramente, para evitar que llega­ra al ministerio del altar o a la dignidad episcopal un indigno. Pues el designar algunas veces a indignos, no según la voluntad de Dios, sino según la presunción del hombre, y que disgustan a Dios las que no provienen de justa y regular elección, el mismo Dios lo manifiesta por las palabras del profeta Oseas: Se eligieron su rey, sin contar conmigo (Os 8,4).

V. Por lo cual se ha de cumplir y mantener con diligencia, según la enseñanza divina y la práctica de los apóstoles, lo que se observa entre nosotros y en casi todas las provincias; es decir, que para celebrar las designaciones regularmente, allí donde ha de nombrarse un obispo para el pueblo deben reunirse todos los obispos próximos de la provincia y elegirse el obispo en presen­cia del pueblo, que conoce perfectamente la vida de coda uno y conoció la actuación en su conducta. 2. Esto vemos que se ha cumplido en la designación de nuestro colega Sabino, puesto que se le ofreció el episcopado y se le impuso las manos en sustitución de Basílides por voto de toda la comunidad y por el juicio de los obispos que se habían reunido personalmente o que os habían escrito sobre él. 3. Y no puede anularse la elección veri­ficada con todo derecho, porque Basílides, después de descubier­tos sus delitos y confesados por sí mismo, haya ido a Roma y engañado a nuestro colega Esteban, que, por estar tan lejos, no está informado de la verdad de los hechos, y haya obtenido de él ser restablecido ilegítimamente en su sede, de la que había sido depuesto con derecho. Con esto no ha hecho Basílides más que acumular delitos en vez de borrarlos, de modo que ha aña­dido a los pecados anteriores el crimen de falacia y embuste. 4. Menos, pues, hay que culpar al que se ha dejado sorprender por descuido que reprobar al que sorprendió por engaño. Pero si ha podido Basílides atrapar en sus enredos a los hombres, no puede a Dios, según la palabra escrita: Dios no puede ser burlado (Gol 6,7). Tampoco a Marcial puede servirle su engaño para retener el episcopado, culpable como es de graves delitos, puesto que el Apóstol avisa con estas palabras: Es preciso que el obispo sea intachable, como administrador de Dios (Tit 1,7).

VI 1. Por lo cual, como escribís, hermanos carísimos, y como afirman nuestros colegas Félix y Sahino, y como otro Félix de Zaragoza, hombre de fe y defensor de la verdad, indica en su carta, habiéndose contaminado Basílides y Marcial del nefando certificado de idolatría, 2, y Basílides, además, de la mancha del certificado, estando enfermo en el lecho, blasfemó contra Dios y reconoció que había blasfemado, y por el remordimiento de su conciencia depuso el episcopado espontáneamente y se entregó a hacer penitencia, rogando a Dios y dándose por satisfecho si po­día comunicar como laico; y Marcial, por su parte, además de frecuentar largo tiempo banquetes vergonzosos e impuros de los gentiles como miembro de una asociación, y de enterrar a sus hijos en la misma asociación a la manera de los paganos, en se­pulcros profanos y entre los paganos, ha afirmado en acto público, ante el procurador ducenarío, que había obedecido a las órde­nes de la idolatría y que había renegado de Cristo; y habiendo otros muchos y graves delitos en que están implicados Basílides y Marcial, 3, por todo esto en vano intentan ejercer los tales las funciones del episcopado, siendo manifiesto que estos individuos no pueden estar al frente de la Iglesia de Cristo ni deben ofre­cer sacrificios a Dios, sobre todo habiendo decretado ya hace tiempo nosotros y todos los obispos en todo el mundo, y aun nuestro colega Cornelio, obispo pacífico, y justo y honrados con el martirio por la bondad de Dios, que tales hombres pueden ser admitidos a la práctica de la penitencia, pero removidos del clero y de la dignidad episcopal.

VII. No os dejéis impresionar, hermanos carísimos, si en algunos, al fin de los tiempos, vacila su fe indecisa y su irreligio­so temor de Dios o no persevera la concordia de la paz. Ya está anunciado que sucederán estas cosas al fin del mundo y ya predijeron las palabras del Señor y el testimonio de los apóstoles que, al ocaso del mundo y al acercarse el anticristo, todo lo bueno decaerá, mientras lo malo y adverso avanzará.

VIII 1. Y aunque estemos en los últimos tiempos, sin em­bargo, en la Iglesia de Dios no ha decaído el vigor evangélico ni se debilitó la fuerza del valor cristiano y de la fe, de modo que no quede una porción del episcopado que en manera alguna sucumba ante estas ruinas y naufragios de la fe, sino, al contra­rio, defienda con fortaleza y firmeza el honor de la majestad di­vina y la dignidad episcopal, guardando en su corazón un pleno temor de Dios. 2. Recordamos y sabemos que, a pesar de sucum­bir y ceder los demás, Matatías defendió enérgicamente la ley de Dios; que Elías se mantuvo firme, y luchó valerosamente, cuando fallaban los judíos y se apartaban del culto de Dios; que Daniel dio frecuentes y valientes ejemplos de glorioso testimo­nio, sin dejarse atemorizar ni por la soledad del destierro ni por la hostilidad de una tenaz persecución; que asimismo los tres jóvenes, sin doblegarse por los pocos años de edad ni por ame­nazas, hicieron resistencia con lealtad contra el tormento del fuego de los babilonios y vencieron al rey victorioso, aunque cau­tivos ellos. 3. No importa el número de prevaricadores o traido­res que se han levantado ahora en la Iglesia contra la Iglesia, e hicieron bambolearse a la vez la fe y la verdad; queda en mu­chos un espíritu sincero y una religión íntegra y una alma entre­gada a su Señor y su Dios, y la perfidia ajena no puede aplastar hasta derribarla a la fe cristiana, sino más la excita y exalta hasta la gloria, conforme a lo que exhorta el santo Apóstol cuando dice: ¿Qué, pues, si algunos de ellos no creyeran, acaso su incredulidad hizo vana la fidelidad de Dios? Lejos de eso. Pues Dios es veraz, y todo hombre, mendaz (Rom 3,3-4). Si todo hombre es mendaz y sólo Dios es veraz, ¿qué otra cosa debemos hacer los servidores, y sobre todo los obispos de Dios, sino abandonar los errores y mentiras humanas y permanecer en la verdad de Dios, guardando preceptos del Señor?

IX 1. Por lo cual, aunque hubo algunos de nuestros colegas, hermanos carísimos, que creen deber aflojar en la disciplina divina, y comunican temerariamente con Basílides y Marcial, no tiene por qué trastornar este hecho nuestra fe, ya que el Espíritu Santo amenaza en los Salmos con estas palabras : Tú has odiado la enseñanza, y echaste a la espalda mis palabras. Si veías un la­drón, te juntabas a él, y tenías participación con los adúlteros (Ps 49,17-18). Declara que son participantes y cómplices de los delitos ajenos los que se unieron a los delincuentes. 2. Y esto mismo escribe el apóstol Pablo cuando dice: Susurradores, ca­lumniadores, enemigos de Dios, injuriadores, soberbios, jactanciosos, conspiradores, los que, habiendo conocido el juicio de Dios, no comprendieron que los- que obran tales maldades son dignos de muerte, no sólo obran el mal, sino también dan su conformidad a los que obran así (Rom 1,30-32). Porque los que obran tales maldades, dice, son dignos de muerte. Declara y como prueba son dignos de muerte y abocados al castigo no sólo los que obran el mal, sino también los que aprueban a los que obran así, los que, mezclándose con los malos y los pecadores y con los que no hacen penitencia, y comunicando ilícitamente, se man­chan con el contacto de los culpables y, uniéndose a ellos, en la culpa, tampoco se separan en el castigo. 3. En consecuencia, elo­giamos a la vez que aprobamos vuestra religiosa inquietud por la integridad de la fe, amadísimos hermanos, y en cuanto nos posible, os exhortamos con nuestra carta a no comunicar sacrílegamente con los obispos profanos y manchados, sino a mantener con temor religioso la firmeza íntegra y sincera de vuestra fe.

Os deseamos, hermanos carísimos, la más completa salud.

3. Las dos Bulas de Traslación

La invasión sarracena arrasó la iglesia emeritense. Pasan cuatro siglos sin que el palio arzobispal cayera sobre ningún sujeto. Entonces Calixto II nombra a Diego Gelmírez, obispo de Santiago de Compostela para que lo ostentase junto a la tumba del Apóstol Santiago.

BULA DEL 27 DE FEBRERO de 1120

Con la autoridad de Dios concedemos a la sede compostelana, dotada de honorable y abundante clero y pueblo, la dignidad de metropolitana y te subordinamos, queridísimo hermano y coepíscopo Diego, a ti y a tus sucesores, los obispos, que ahora rigen las diócesis sufragáneas y los que las rijan en adelante, por la misericordia de Dios, y te otorgamos amplia facultad para consagrar obispos en aquellas que en otro tiempo los tuvieron, si el numero y los deseos del clero y el pueblo lo merece. (El texto de la Historia Compostelana).

(El texto de fuentes independientes añade: hasta que, por voluntad de Dios, la ciudad de Mérida, vuelta a la jurisdicción cristiana, merezca obtener un arzobispo)

Del texto de la Historia Compostelana, se puede apreciar que no aparece la cláusula en la que condicionaba el traslado: “donec disponente Deo, Emerita civitas christiano potentatui restituta, cardinales meruerit antistitem obtinere”

BULA DEL 23 de JUNIO de 1124

Asintiendo, pues, a los ruegos de tu fraternidad, confirmamos a perpetuidad, por la presente, a la Iglesia Compostelana del bienaventurado Santiago, en la que se cree encontrarse el cuerpo del mismo apóstol, amado de Dios, la dignidad de catedral arzobispal, que antes habíamos concedido temporalmente, hasta tanto la ciudad de Mérida volviese al dominio y culto cristianos.

(Con ligerísimos matices coinciden el texto de la Historia Compostelana y la de las fuentes independientes.)

Nuevas gestiones consiguieron el paso con una nueva concesión sobre la perpetuidad del mismo.

IIª INSTAURACIÓN DE LA DIÓCESIS PACENSIS. AÑO 1255.

1. Antecedentes históricos

Los historiadores locales y foráneos coinciden en afirmar la existencia indiscutible de una Iglesia mozárabe en el Badajoz islámico. No obstante, discrepan en algunos elementos discutibles, pero hay otros que la confirman.

Ramiro II confirma a la Iglesia de Santiago de Compostela todas sus posesiones y entre los confirman dicho Diploma entre otros aparecen como testigos Oueco, obispo Legionensis (León), Julio, obispo de Badaliaucu, Salomón Uesensis obispo, Salamón, Astoriensis (Astorga), con fecha de 13 de noviembre de 932.

El Código árabe 593 de la Biblioteca Nacional, fechado en los años 1049-1050 ha sido ignorado por los historiadores – afirma Lambert. Por él tenemos noticia certera del obispado de Badajoz, aunque no tengamos los nombres de los obispos, pero sí deja ver sus huellas. Aparece una lista nominal con la división eclesiástica de España, en la que figuran las seis sedes metropolitanas con sus sufragáneas y entre ellas Mérida con treces sillas: BEJA, Lisboa, Ossonoba, Idaña, Coimbra, Viseo, Lamego -Caliabria, Salamanca, Ávila, Elbora, Coria y BADAJOZ. De donde se deduce que en la mitad del siglo XI figura el obispado de Beja, como “Pace”, como lo fuera el obispado de Badajoz.

Otros privilegios rodados de la Santa Iglesia Catedral suponen su existencia: Alfonso VII de León (1175), Sancho IV el Bravo (1282) y Fernando IV el Emplazado (1295).

Las Bulas de Gregorio IX ordenan la restauración de las sedes episcopales de Emérita y Badajoz porque ya de antiguo ambas ciudades tuvieron esa dignidad “quae sedem episcopis antiquis habuerunt”.

2. Historiografía moderna y contemporánea

Ha sido motivo de estudios por los historiadores, cuyas opiniones han sido recogidos por Tirso Lozano en su obra De Historia de Badajoz. Anexos (1930). De ella me valgo.

¿Cuándo y con qué nombre se hizo la restauración de la iglesia particular en la Baja Edad Media?

La opinión de Rodrigo de Dosma (s. XVI), Solano de Figueroa (s. XVII), Flórez (s. XVIII) y Fernández Guerra (s. XIX) es que fue el año 1230 inmediatamente que fue reconquistada tuvo su primer obispo Fray Pedro Pérez. No lo prueban con ningún documento. La razón que alega Solano es el privilegio de Sancho IV (1282) en que confirma los derechos concedidos a su bisabuelo, Alfonso IX, reconquistador de estas tierras.

Otra opinión sostiene que Fray Pedro Pérez fue elegido el año 1255. Fita, (s. XIX), Lozano Rubio, Camacho Macias, Rubio Merino /s. XX). Su fundamento fundamentalmente fue el privilegio de Alfonso X, dado en Valladolid el 9 de julio de dicho año, en donde se halla tras la firma del obispo de Segovia, la de Fray Pérez, electo de Badalloz y en un diploma de 22 de enero de 1256 ya le reconoce como consagrado, “primus episcopus pacensis”. De aquí, que inquietara a Rubio Lozano y a través contacto epistolar con el prefecto del Archivo Vaticano, monseñor Mercati, por medio del profesor de paleografía R. P. Carlos Silva Tarouca, con la siguiente pregunta: “Nel Registro di Gregorio IX, ad Auvray nr. 561 se dice: “Die 29 oct. 1230 Greg. IX, concedit, oepo. Comp. facult. ordinandi episcopos in ecclesias Emeritae et Badaioz. “Se demanda se in questo luogo c´é altro” Respuesta: “R. V. 15, f.42, r- -non c´é altro”. Ciertamente se encuentra y no se dice más.

En cuanto al título “pacensis” era propio de la ciudad portuguesa de Beja, que al no ser instaurada después hasta el año 1770, fue dado a la sede episcopal de Badajoz.

Nuestra modesta aportación en este trabajo es dar a conocer a los lectores, no la bula fundacional de la erección canónica del siglo XIII, que aún no sabemos su paradero, pero sí proporcionales en lengua vernácula tanto las bulas y documento que precedieron a la misma (1230-1252) como la inmediata posterior (1256), en que ya se afirma la existencia del primer obispo Fray Pedro. Estas fueron pedidas con motivo de dicha efemérides por el Sr. Arzobispo D. Santiago García Aracil, el 28 de octubre de 2005 y recogidas por mí meses después en el Archivo Vaticano.

3. Documentos papales sobre la diócesis de Mérida y Badajoz.

I. Bula “Gaudeamus” de Gregorio IX, 29 octubre de 1230.

Concede facultades para constituir cabildos y consagrar los obispos de las ciudades de Mérida y Badajoz

…… Pero con el fin de que la iglesia no permanezca desordenada, cuando no existe quien la gobierne y pueda el pueblo corromperse fácilmente, por la presente te concedemos autorización, por esta vez, para nombrar canónigos y consagrar obispos en las iglesias de Mérida y Badajoz, ciudades antiguas, salva en el futuro la facultad de presentar y elegir en los capítulos de las iglesias según los dictados de la potestad canónica.

Dado en Anagni el 29 de octubre, año cuarto de nuestro pontificado. (Bula Gaudeamus. Registros Vaticanos, 15, fol. 41 v., anno IV, c. 85).

II Bula “Qui celestia simul” de Gregorio IX, 29 octubre de 1230

Por la que se da facultades para dispensar irregularidades a los sujetos “ex defecto natalium”, de suspensión para recibir las órdenes.

El que rige a un tiempo con omnipotente sabiduría cielo y tierra entregando las llaves del Reino de los cielos con potestad de atar y desatar como Vicario suyo a Pedro y a sus sucesores, por institución no humana sino divina, mediante el establecimiento de leyes saludables, obligatorias cuando lo exija la necesidad urgente o lo postule la máxima utilidad publica, sin perjuicio del derecho. Así lo previo en algunos casos según su omnímodo poder, de modo que los obligados obedezcan sin ninguna acepción de personas, cuando no se considere conceder favor a alguna persona en estos casos, lugar o tiempo, sobre todo teniendo en cuenta el divino servicio. Por lo tanto, como Mérida y Badajoz liberados poco ha del poder sarraceno para el culto divino necesiten nuevos servidores de dicho culto, pero no se encuentren en ninguna parte quienes se quieran entregar con peligro a la defensa de las tierras recientemente conquistadas, teniendo plena confianza en tu fidelidad y buen juicio, te concedemos facultad por la presente para dotar a dichas iglesias de personas y can6nigos en esta nueva situación, aun con defecto de nacimiento, o con costumbres libres o suspensos de ordenes, o perseguidos por oficio.

(Registros Vaticanos, 15, fol. 42 r, anno IV, c. 85.)

III. Documento procesal de Gregorio IX, fechada el 3 de octubre de 1234 y dirigida al obispo de Lugo, para que inicie la instrucción del proceso; ya que anteriormente Don Bernardo de Compostela elije para Mérida al Maestro Alfonso, porcionario de su iglesia, y a los dos meses se niega a consagrarlo. .

La petición de nuestro amado hijo el Maestro Alfonso, leída en nuestra presencia, compendia lo que nuestro venerable hermano el arzobispo compostelano había suplicado a la sede apostólica: la concesión de que en la Iglesia de la ciudad de Mérida, en manos paganas durante largo tiempo y recobrada de nuevo, por disposición de Dios se nombrase como pastor a un varón idóneo para restaurar el culto cristiano; del mismo modo, después de larga deliberación para encontrar la persona que, desdeñada la suavidad de los dulces amigos, aceptase el cargo expuesto a mucha pobreza, con peligro de muerte cercano, por estar situado en la fauces de los bárbaros, como no se encontrase nadie que estuviera dispuesto a tales delicias, nombro como pastor de la citada iglesia e invistió con el anillo al citado maestro, cuya diligencia conocía por experiencia, llamándole y haciendo que le llamasen elegido, y que clérigos y laicos le prestaran la reverencia debida al elegido. Avisado este de que, trasladado; seguiría gozando de su confianza, se le asigno cierta cantidad de bienes para su sustento y para las reparaciones necesarias en la ciudad, según lo prometido; pasados dos meses, cambiado su parecer e Interrumpida su marcha sin causa razonable, atormento y apenó con palabras injuriosas a quien le había nombrado, demostrando que ser necio quien era considerado prudente; burlado por el juego, aseguro que lo había elegido el, conteniendo con firmeza a los acusadores, ya que el elegido se había vuelto tan desafecto que no ofrecía ninguna respuesta. Ante esta situación, inmerecidamente engañado contra toda esperanza, confuso y abrumado por el mal cariz de de tal elección, renunciando a el derecho de elección, a favor de la iglesia compostelana, a quien correspondía por manto apostólico, acudi6 rápidamente a la clemencia de la sede apostó1ica por apelación sometiendo al amparo de su protección su persona, sus bienes y el derecho de elección que tenia, pero como lo antes enviado se apoyaba en la verdad, suplicaba se permitiera que los constituidos por Jesucristo jueces para enjuiciar a los que padecen injurias, corrijan lo anteriormente hecho, para que no se comete Injusticia con los inocentes. Mandamos y ordenamos a tu paternidad por escrito apostólico que acudiendo en persona al lugar indicado, averiguando la verdad en todo lo posible, sin aparato de juicio, sin daño de las costumbres, en el plazo de 10 meses nos expongas en carta cerrada lo averiguado. Pondrá el punto final el citado Arzobispo haciéndoselo presenta en persona o por procurador idóneo al representante apostólico y aceptando lo que exija el derecho. Rechazando las impugnaciones y posponiendo la apelación.

Dado en Perusa el 3 de octubre, año octavo.

(Registro vaticano 17, fol. 210.- Trascrito Por MANSELLA REOYO. Iglesia Castellano-Leonesa p.303-304 y en resumen por AUVRAY, n. 2. 106

IV. Bula “Misereor et Misereor”, de Gregorio IX, 24 de junio de 1234

Dirigida a los arzobispos de Compostela y Toledo para cada uno en sus respectivas provincias, procediera sin demora a la consagración de obispos de aquellas ciudades que antes lo hubieran tenido y se aprecia que siguen siendo aptas para el honor pontifical.

Ordena el Arzobispo toledano que en las ciudades de su provincia antiguamente sedes episcopales y reconocidas aptas para el honor episcopal procuren promover al Episcopado a varones idóneos con autoridad apostólica.

(Bula Misericors et Miserator, (Registros Vaticanos, 17, fol., 190 v, anno VIII, c. 137. POTTHAST, Regenta Pontificum Romanorum, n° 9481).

En los mismos términos se escribe al Arzobispo Compostelano.

(AUVRAY, n° 1990. POSTTHAST desconoce la remisión de esta bula al Compostelano; solo la menciona como dirigida al de Toledo)

V. Bula de Inocencio IV, 23 de diciembre de 1252

En que se encomienda al obispo de Cartagena, Fray Pedro Gallego, la restauración de tres obispados que aún no se mencionan, y que por documentos posteriores resultan ser el de la antigua Ossonova en el Algarbe, el de Badajoz y el de Medina- Sidonia.

Como por el poder y la diligencia del querido hijo ilustre Rey de Castilla y León y también de su primogénito muchas diócesis se han librado de manos sarracenas y en las que, después de su liberación aun no se han nombrado Obispos, ni se pueden señalar en que provincias metropolitanas estuvieron enclavadas, y entre algunos metropolitanos de aquellos lugares se discuta esta cuestión, nos movidos por las suplicas del mismo, le concedemos facultad de nombrar los primeros obispos con conocimiento y anuencia del venerable hermano arzobispo de Compostela.

(Bulario franciscano de los romanos Pontífices, 1759, p. 89, n° 24. Postthac, n° 16.086 y 16.087).

VI. Bula “Cum nostrus carissimus” de Alejandro IV de 18 de octubre de 1255

Por el que se comisiona al Obispo de Marruecos, Don Lope, tras cuyas gestiones que en breve plazo realiza, y encontramos elegido para Badajoz a Fray Pedro Pérez. (1255-1264) Aunque no se consagra hasta después del 27 de noviembre de ese mismo año.

Como nuestro querido hijo, el ilustre rey de Castilla y León ha levantado en los terrenos reconquistados a los sarracenos por el y sus antepasados: Cartagena, Silves y Badajoz, catedrales y, ya que los limites de estas Diócesis no pueden conocerse ni por testimonios escritos ni orales, por haber estado largo tiempo en poder de los sarracenos, para que en esta situación no permanezcan en desorden y confusionismo, te concedemos plena autoridad para delimitar con ayuda de peritos y reprimir con censura eclesiásticas a los objetores, una vez oídos a quienes interese.

Dado en Anagni el 29 de octubre, primer año”

4. Actos y celebraciones

Con motivo de los setecientos cincuenta aniversarios de la restauración de la sede episcopal se celebra con diversos actos conmemorativos. Afirma Mons. García, Aracil, arzobispo de Mérida – Badajoz en su carta pastoral 2005: “Es un hecho generalizado la celebración gozosa de acontecimientos que hablan de las raíces, o de los orígenes de un pueblo, o de una institución, cívica o religiosa. Estas celebraciones constituyen una ocasión para revisar o recuperar la propia identidad, y para que sus actuales miembros reafirmen su conciencia de pertenencia, y miren al futuro con renovado optimismo apoyados en el sólido pasado que le pertenece”. De aquí sea grato dar a conocer la historia más significativa de nuestra iglesia diocesana y celebrar y afirmar nuestra pertenencia a la Iglesia particular.

En los domingos de cuaresma se llevaron a cabo a la Iglesia Catedral las peregrinaciones desde las cinco vicarías; mientras una serie de publicaciones perpetuarán dicho evento: los libros litúrgicos del Misal y Liturgia de las Horas para que en todos los templos se puedan celebrar la liturgia propia y varios libros históricos sobre la iglesia de Mérida y Badajoz con trabajos de especialistas, respectivamente, por una parte; y la apertura del Proceso de canonización de los fieles de nuestra Archidiócesis, y la reforma de los estatutos de canónicos, por otra.

Las nuevas tecnologías se han instalado en el templo catedralicio para una mayor participación de los asistentes y la restauración del retablo mayor de la Catedral. No tardó en saltar a la prensa local la contestación de alguna asociación laical. Sin embargo, la documentación antigua sobre la crujía acalló a los indocumentados.

APENDICE DOCUMENTAL

I. Bulas del siglo XII

img01II. Bulas del siglo XIII

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NOTAS:

[1] Bernardo Velado Graña .Comunicación: La Carta Sinodal de San Cipriano y otros 36 Obispos africanos a las comunidades de Astorga-León y Mérida. Congreso Internacional de Astorga Romana. 1986.

[2] Obras completa de San Cipriano. Edición bilingüe Tratado 67. nº I, 1. Biblioteca Autores Cristianos 241 (Madrid, 1964) p. 631-640.

[3] Ibídem, VI, 2

[4] Ibídem, V, 3.

[5] Zacarías, García Villada. Historia Eclesiástica de España. Madrid, 1929-1936, n 5 p. 188.

[6] Aquilino Camacho Macías. La Antigua sede Metropolitana de Mérida. Proceso evolutivo de una “Iglesia local” Manuscrito mecanografiado. Roma 1965. fol 37-46.

Oct 012004
 

Teodoro Agustín López López.
INTRODUCCIÓN
De nuevo se vuelve a la memoria histórica de lo que ocurrió hace setenta y siete años. Pío Moa dice que es conveniente un «debate tan necesario como difícil» Existen dos líneas de trabajo en nuestra región: una, la asociación regional «pro memoria histórica», al exhumar de las fosas comunes los caídos perdedores; y otra, la comisión diocesana «pro mártires» a instancia de la Conferencia Episcopal Española y la Sede Apostólica al historiar las iglesias locales.

 

… debido a lo extenso de este artículo, se ha procedido a convertirlo en archivo para descargarIcono pdf

Oct 012003
 

Teodoro Agustín López López.

El tema que nos ocupa parcialmente fue presentado en los XXVI Coloquios de Extremadura. Ahora nos ceñiremos a la devoción de Badajoz al Santo, por considerarse la cuna de su nacimiento.

Compartimos con Antonio R. Rodríguez-Moñino su opinión al expresar: “De estas inclusiones de autores extraños no debemos sorprendernos mucho, teniendo en cuenta que nombres como el de San Atón, aún pasan como naturales de nuestra comarca, gracias al pueril empleo de un patriotismo mal entendido. Es frecuente este caso, hasta en nuestros días“. No avala su afirmación con razones y explicaciones convincentes. De aquí que nuestro trabajo intenta recoger documentalmente los supuestos argumentos de tal creencia y la remota posibilidad de verdad.

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Oct 012001
 

Teodoro Agustín López López.

INTRODUCCIÓN

Aunque son escasos los fondos documentales sobre la iglesia mozárabe de Badajoz, poseemos datos suficientes para afirmar su existencia. Una veintena de historiadores se han ocupado sobre el tema desde el siglo XVI hasta nuestros días.

La discrepancia entre los estudiosos locales radica que mientras que para unos la sitúan como una prolongación de la etapa romana y visigoda, a saber, Rodrigo Dosma (s. XVI), Solano de Figueroa (s. XVII), Ascensio de Morales, Diego Suárez (s. XVIII), José López Prudencio y Esteban Rodríguez Amaya(S. XX); para otros el origen del obispado de Badajoz está en el medioevo, como Nicolás Díaz Pérez (s. XIX), Ramón Matías Martínez y Martínez, Tirso Lozano Rubio, Alberto González Rodríguez, Pedro Rubio Merino, Aquilino Camacho Macias, Manuel Terrón Albarrán, Fernando Valdés Fernández, María Cruz Villalón y Fernando Díaz Esteban(s. XX).

No faltan historiadores foráneos que se decantan en una y otra postura: entre los primeros están Gil González Dávila, Juan Tamayo Salazar (s. XVII), Enrique Flores (s. XVIII); y entre los últimos figuran Lambert, Fidel Fita y Colomer, Fernández Guerra y Leopoldo Torres Balbás (s. XX).

Finalmente, afrontaremos el Santoral “propio” mozárabe, que difícilmente se puede mantener. No obstante, la trilogía de los santos pacenses Sisenando, Engrancia y Atón que forman parte del santoral “propio” pacense desde s. XVI hasta hoy, se debió a la tesis defendida por los historiadores del término “Pacensis”. Esto nos lleva a exponer la Aporia ¿Pax Julia o Pax Augusta?, hoy suficientemente esclarecida, pero que ha formado parte de nuestra historia eclesiástica.

FUENTES

  • Crónicas narrativo-literarias sobre la fundación de la ciudad de Batalios.
  • Documentos histórico-testimoniales sobre la existencia del obispado.
  • Hallazgos arqueológicos sobre la Alcazaba.

I. FUNDACIÓN Y DESARROLLO DE LA CIUDAD “BATALIOS”

La invasión sarracena del 713 tuvo como objetivo la conquista de Emerita Augusta, gran urbe y emporio de cultura durante la época romana y visigoda.

Para los príncipes árabes de la casa real, conspiradores contra el trono cordobés, siempre fue un sueño deseado: su gobierno. Así Abdalah, hijo de Abderramán I, se alza contra Halhaquem I y más tarde Esfah, hijo de aquel, se subleva en Mérida contra el Soberano de Córdoba.

También los cristianos emeritenses protagonizan contra Adherramán II dos levantamientos: uno, el 827 en connivencia con Ludovico Pío, rey de los Francos; y otro el 835, con cristianos de Toledo.

Finalmente, ante de morir Adhderramán II el 852, los cordobeses ante la imposibilidad de revelarse por las muchas tropas de la Corte, inician campañas contra el Mahometismo y se produce medidas tiránicas contra los cristianos, ocasionando el martirologio mozárabe.

Esta violenta situación contra los cristianos se incrementa, en tiempo de Muhamad I, a instancias de los fakís o teólogos musulmanes.

“Al Mossassa Batalways” Significa en árabe clásico “La fundación de Badajoz”. Comienza como ciudad libre e independiente, Badajoz, en el cerro de la Muela, en los años 855-875. Las crónicas árabes nos dan información cumplida, durante los casi cuatrocientos años, que vivió bajo los musulmanes.

Los últimos hallazgos arqueológicos llevados a cabo por Fernando Valdés afirma: “la inexistencia de cualquier continuidad urbanística entre el poblado indígena romanizado, extinguido en torno a la primera mitad del siglo II, y la ciudad islámica fundada, en el 875 por Abd al-Rahmán Aben Marwan al-Yilliqi, con permiso del emir Muhammad I, y consolidada como ciudad en los últimos años de la siguiente década”[1].

La historia del Badajoz árabe abarca varias etapas:

1. Reino independiente bajo los marwánidas. 875-930.

El muladí o renegado, Abderramán Aben Marwan,hijo de Aben Marwan, el Yilliqi (el Gallego, como son conocidos los cristianos del norte peninsular), walí o gobernador de Mérida, que murió durante la rebelión de Mérida del año 827, y nieto de Yunus, el Yilliqi.El emeritense Abderramán –al Maride– era joven y audaz. Se encontraba como rehén en Córdoba después de la capitulación de la ciudad de Mérida en el 835.

Un enfrentamiento con el Visir Xachim, hagib o primer ministro del sultán, ocasiona que este le diga: “vales menos que un perro” y le proporcionó unas bofetadas. Ofendido vuelve a Mérida. Se apropia del castillo de Alange el año 855. Ante el asedio tiene que capitular ante las tropas del emir omeya; y consigue que le dejase vivir en Badajoz.

Aben (Ibn) Marwan le indicó al Emir Mohummad I que “su deseo era construir una ciudad, poblarla y mantener en ella la oración a nombre del emir…..Se le autorizó a fortificar Badajoz de la parte de acá del río, para que de esta manera estuviese a la defensa de los musulmanes”.

“Comenzó por la construcción de la mezquita principal de ladrillo trabado con cal a excepción del minarete hecho de piedra… También edificó una mezquita particular en el interior de la ciudadela. El mismo construyó las termas que se encuentran cerca de las puertas de la ciudad. Al principio las murallas de Badajoz habían sido construidas en tapial”[2].

Pronto se unirá con Sadum, otro renegado e insurrecto. Juntamente se enfrentan contra los árabes y berberiscos, y procuran no molestar a los mozárabes.

La política maniobrera de Aben Marwan le caracterizará durante toda su vida. En efecto, se alía con el monarca asturiano-leonés, Alfonso III.

En 862 se subleva de nuevo Mérida al mando del berberisco Aben Takit aprovechando las circunstancias. Acudieron tropas de Córdoba y el caudillo Aben Marwan de Badajoz, que se encontraba en armonía con el sultán Mohammad I. Este desmantelamiento de Mérida vino a favorecer al reyezuelo de Badajoz; al permitir que mozárabes y muladíes emeritenses con su obispo Ariulfo se cobijen en Badajoz.

Los cronistas árabes escriben: “había edificado Aben Marwan en Batalyos una fortaleza, y había fijado en ella una residencia, dando entrada a gente de Mérida y otras allegadizas de mal vivir”[3]. Y “Cuenta Abenayán que Abderramán hijo de Marwan, conocido por el Gallego, fue quien hizo nacer esta ciudad y fue el primero que construyó en ella en la hégira 261, heredándola su hijo”[4]. Luego la ciudad de Badajoz se funda el 875 de la Era Cristiana.

Muerto Aben Marwan, quien, según Ibn Jaldun, fue muy cruel con los beréberes de los aledaños de Badajoz, le sucede su hijo Abd al-Rahmna. A los dos meses de gobierno, tuvo que dejar el poder. Entonces el emir Abd Allah encarga de la ciudad a los príncipes árabes, Marwan y Abd Allah, quienes más tarde abandonan la fortaleza y los descendientes herederos se refugian en la fortaleza de Suna[5].

En este periodo se halla el obispo Theudecutus (904-905), según Lambert.

Durante los años 930-1031 se reintegra al Califato independiente de Córdoba la España árabe, conociendo uno de los periodos de mayor esplendor. Le sigue la desintegración de la España musulmana (1002-1031).

2. Dinastía de los aftasíes en siglo XI. (1022-1094)

Reino de Taifas. Primer periodo 1031-1094. Badajoz fue la capital de un amplio reino que se extendía por Extremadura y Portugal, y lo circundaba los reinos cristianos y los de los taifas musulmanes.

Sapur, (1016-1022) (407-413 H.), esclavo de Alhaquem II, se declara independiente como los demás jefes provinciales, ante la disolución política de la Córdoba califal.

“En el nombre de Allah, el clemente, el misericordioso, este (es) el sepulcro de Sapur el hachib, compadézcase de él Allah; y murió en la noche del jueves a diez noches pasadas de xaába en el año tres diez y cuatro cientos; y testificaba que no hay Dios sino Allah”[6].

A su muerte le sucede su ministro Abadala Abenalaflas, (1022-1045) (413-437 H.), apoderándose del poder, con el titulo honorífico de Almansur. Funda en Badajoz la dinastía berberisca de los aftasíes.

Su hijo, Almodafar Mohámed Abenabdala, (1045-1067) (437-459 H.) llamado Abubequer, como príncipe prudente, instruido, estudioso y escritor le sucede. Su derrota contra Motadid de Sevilla repercutió en un Badajoz decadente hasta el 1051 que hacen las paces. En 1064 tiene que prestar vasallaje y rendirle tributo a Fernando I de Castilla y León ante las conquistas cristianas.

El tercer y último aftasí, Omar Almotauaquil (1067-1094), culto y mecenas de las letras, supo rodearse de sabios cortesanos en teología, jurisprudencia y gramática. Badajoz volvió a ser un floreciente centro cultural. No faltaron las fiestas palaciegas con los consabidos placeres de la bebida y la carne. Así cantaba Abu Umar al-Fallas, su ministro y poeta: “¡Badajoz la ausencia no hará que te olvide! ¡Qué bello son tus valles y las colinas de tus alrededores! Te rodea una arboleda que las aguas del río que la recorre convierten en un vestido verde de rayas (plateadas)”.

Ante los avances cristianos de la toma de Coria, en septiembre de 1079, y la conquista de Toledo en 1085, Almotauaquil pide ayuda para el Islam español a Yúsuf Ibn Tasufin. Con sus almorávides y algunos de los taifas Yusuf salió de Sevilla para Badajoz. Allí acamparon junto a la ciudad, siendo atendidos por el rey de Badajoz Almotauaquil, que preparó sus mesnadas para el encuentro.

Alfonso VI de Castilla envía una misiva al caudillo almorávide: “aquí me tienes que he venido a encontrarme contigo y tú en cambio te escondes en las cercanías de la ciudad”[7].

Entonces Yusuf pasa el Guadiana para apoderarse de los llanos de Sagrajas, a cuatro o cinco kilómetros del ejército cristiano.

Las huestes de Alfonso VI, al galope, el día de la batalla: “Se sintieron cansados por el peso de las armas y la larga distancia recorrida”[8]. Después del primer choque victorioso para los cristianos, la caballería africana de los almorávides destroza las huestes enemigas. Un joven negro logró alcanzar al rey cristiano, asestándole una puñalada en el muslo que se clavó en la silla del caballo. Fue derrotado, en Sagrajas el 1086, el rey cristiano.

Alfonso VI, después de la batalla, perdió lo anteriormente conquistado y los ricos tributos de los reyes taifas; pero los reyezuelos tuvieron que someterse a los almorávides o fueron borrados del mapa. Al-Andalus entraría a formar parte de un imperio norte africano con capital en Marrakés, según cronistas musulmanes y cristianos.

En el periodo aftasí de esplendor la tolerancia a los mozárabes fue aceptable. Rigen la iglesia mozárabe de Badajoz los obispos Julio (932) y Daniel (1000).

3. Dominio almorávide en la primera mitad en siglo XII. (1105-1148)

El pueblo musulmán sufrió más desengaño con los almorávides que con los taifas, donde el pillaje, hambre y la incultura se multiplicaron. Pronto abusan los almorávides y se sublevan en Córdoba los españoles en 1121, teniendo que venir de África el emperador Alí y les hace capitular[9].

La dominación de los rudos e incultos almorávides impuso una intolerancia desconocida para los judíos y cristianos. Se suprimen los cultos no islámicos y el auge cultural se languidece.

Una vez que Yusuf somete casi todas las taifas independientes, regresa a África. Queda como gobernador a su hermano Tamín en la España musulmana. En 1106 Raimundo de Borgoña, casado con la condesa de Portugal no dejó sus incursiones en el Algarve, Évora y Badajoz. Poco duró; ya que Badajoz es recuperada por las tropas musulmanes del príncipe Syr Abennazir en 1110.

De sus gobernantes poco se sabe. Los testimonios se reducen a los hallazgos funerarios:

Lápida 1: “En nombre de Dios piadoso, misericordioso. Este es el sepulcro del mártir, muerto inicuamente (apiádate Dios de él) Obeidala, hijo de Moámmed, hijo de Áhmed, hijo del asesinado, de Mérida. Matáronle los de litsan día de perfidia y tribulación y esto fue en domingo veintinueve de Ramadán el engrandecido, año 539”[10]. (Domingo 25 de marzo de 1145)

Obeidala el de Mérida, insurrecto contra los almorávides fue el que intentara entrar en Badajoz y promover el alzamiento de su partido. Al parecer triunfó en Badajoz, y al vencer pronto a

Sidray Abennazir, señor de ella. Este acuñó monedas que reseña cinco el eminente arabista Antonio Vives[11].

Lápida 2: “En el nombre de Dios clemente y misericordioso. Todo lo terrenal es perecedero; pero es permanente la faz de tu Señor, llena de gloria y majestad. Este es el sepulcro de Abu Abdallah Mohamed, hijo de Albaccar: murió, blanquee y santifique Dios su alma al resucitarla, el primer lunes de ramadán el engendrado, quinientos cuarenta y cinco Apiádase Dios de quien pida su clemencia para él y para la grey de Mahoma: la paz sea sobre ella”[12]. (25 de diciembre del año 1150)

Vivía por este tiempo en BadajozAbu Abdallah Mohamed que debió ser persona de alta clase según reza en este epitafio sepulcral, hallado en el Castillo[13].

En el segundo periodo de Taifas (1145-1170), Badajoz no alcanzó el esplendor los antepasados reyezuelos.

4. Dominación almohade en la segunda mitad del s. XII. (1170-1212).

En 1147 logró Abencasí que el emperador almohade llegase a España. Una expedición mandada por Berraz, hijo de Mohamed Almasufi, a la que siguieron otras dos, una a las órdenes de Abn Imrm[14] Muza Abensaid y otra a las de Omar Abensálih Assenhají. Fue el preludio de la dominación de los almohades en España. Al pasar por Badajoz Barraz le prestó obediencia Sidray Abennazir, incorporando todos los ejércitos para sitiar a Sevilla, logró tomarla el 17 o 18 de enero de 1147, huyendo los almorávides a Carmona.

Los invasores almohades respetaban a los gobernadores, excepto en Badajoz que nombra emir a Mohamed, hijo de Alí-Abenalhachán. Testimonio de él son las monedas de oro que se acuñaron, desde 22 de mayo de 1148 y 12 de mayo de 1149. En 1151 se someten al nuevo poder musulmán.

Los almohades se apoderan de Badajoz el 30 de marzo de 1161 según la inscripción sepulcral del jurista, Abulcasim Halaf, que “pereció mártir al Este de su mezquita mayor cuando el enemigo sorprendió esta ciudad[15].

“En nombre de Dios piadoso, misericordioso. La salvación de Dios sobre Mahoma. Todo lo que hay sobre la tierra pasará, pero la faz de tu señor permanecerá llena de gloria y majestad. Este es el sepulcro del venerable alfaquí Abulcásem Talaf, hijo de Hasam, hijo de Farhaun Albecri; ilumine Dios su pureza y santifique su alma. Padeció martirio en la parte oriental de la aljama de Badajoz, cuando le sorprendió el enemigo en tiempo de paz, el jueves primero de Rebí el segundo, año de quinientos cincuenta y seis”[16].

Badajoz sufre los ataques portugueses del capitán de bandoleros, Giraldo Sempavor el año 1168. Al año siguiente estaba de nuevo Badajoz en poder de los musulmanes.

Fue entonces, en 1169, cuando el rey de Portugal Alfonso Enríquez se apoderó de la ciudad y puso sitio a las fortalezas almohades de la Alcazaba. Su yerno Fernando II de León acudió para auxiliar a los musulmanes. Alfonso había traicionado a Fernando y tuvo que salir aprisa por la puerta -conocida de la traición- cuyo cerrojo le dañó gravemente.

En el 1177 Fernando II hace incursiones por Jerez y en la primavera de 1184 Abuyácub Yúsuf con un numeroso ejército, partiendo de Sevilla, entró por Extremadura, devastándola.

Entre los gobernadores o walíes de esta época se conocen los nombres de Aban-Abel, Mohammed-ben-Alí, Abu-Rabí.

A partir de 1200 guerrean contra los musulmanes los reyes de Castilla y León y van conquistando plazas. La definitiva reconquista cristiana de Badajoz fue en la primavera del año 1230.

En este periodo no se conoce obispo alguno; ya que algunos historiadores dan como extinguido el obispado mozárabe.

II. EXISTENCIA DEL OBISPADO MOZÁRABE.

Nos encontramos ante un hecho tal vez único en la historia de la España árabe: la aparición de un obispo mozárabe en una ciudad nueva musulmana como ésta. “La existencia del Obispado de Badajoz en esta fecha, negado por los historiadores durante mucho tiempo, es indudable. Se confirma por la colección canónica árabe (1049-1050), código árabe 593 de la Biblioteca Nacional de Madrid. En él se contiene que la provincia de Mérida, en lugar de comprender doce Iglesias sufragáneas, como en las listas de la diócesis visigodas, cuenta trece y la decimotercera (diferente de Beja) es Badajoz”[17].

Es cierto que no sabemos con precisión la fecha del origen y terminación del mismo.

Con la sublevación de Mérida, en el año 862 los cristianos emeritenses con su obispo Ariulfo formaran el germen del nuevo obispado. Es en 868 o 875, cuando se crea la ciudad de Badajoz por Aben Marwan, aliado de los cristianos, que debió de haber adquirido derecho de ciudad con los otros “pobladores” venidos de Mérida. Sobre la existencia de este último obispo emeritense sabemos que no asistió al concilio celebrado aquel año en Córdoba, y después por carta aprobaron su doctrina, en donde leemos “Fuera autem episcopi qui epistolis me censuerunt suis absolvi, hi: Ariulfus, videlicet, qui concilio no adfuerat, Emeritensis sedis metropolitanus episcopus, etc.”[18].

No nos equivocaríamos, siguiendo a Lambert, afirmar que el primer obispo mozárabe de Badajoz fuera el último obispo de Mérida, que había llegado allí, buscando la misma libertad que sus fieles, el sucesor inmediato del viejo Ariulfo.

Pero no faltan autores como Matías R. Martínez que fija su extinción del mismo con la persecución de los faquíes almorávides.

En cuanto al episcopologio mozárabe de Badajoz sólo conocemos los nombres Theodocutus, Julio y Daniel.

El obispo, aparecido por accidente a lo largo del siglo X, precisamente en dos épocas en las que el espíritu anticristiano recobra ventaja en Badajoz, es por tanto, inadmisible que fuera de fecha reciente.

Es justamente en 903-904, el día después de la expedición de Ordoño II a Badajoz, que se encuentra refugiado en los Estados de aquél, un “Theudecutus, Baiciense sedis episcopus” (o “archidiaconus”, que firmados cartas, una de ellas de Sahagún.

Pero será Julio según se entrevé en el documento del 13 de noviembre del año 932, tres años después de la eliminación definitiva en Badajoz de los Benimarwan, benevolentes con los cristianos, aparece en una carta de Compostela, el nombre del segundo obispo refugiado: Julius episcopus de Badalioaucu (Vadalcauacus). El parecido en este caso, es en favor de Badajoz.

Pero todas las dudas desaparecen con un tercer caso que data del año 1000, en que la economía política renace con la caída de la autoridad de los califas. El obispo había podido reaparecer sin preocuparse por la desconfianza del poder central, que debió de dudar de él como cómplice del rey de León. Es el título funerario, métrico y acróstico del Obispo Daniel (un nombre totalmente mozárabe): “inmunis populis” (¿alusión a la aprobación del gobierno musulmán?), encontrado en el año 1520, que después estudiaremos[19].

1.Fuentes históricas

1.1. Documentos reales de Ordoño II (Año 903-904)

Es cierto que en estos años el arcediano Theodocuto suscribe en la corte leonesa varios documentos reales: THEUDUCUTUS BAICIENSIS SEDIS EPISCOPUS[20].

Sus datos biográficos son verídicos. Fue un cristiano perteneciente a la mozarabía de Córdoba. A final del siglo IX es un monje mozárabe en el monasterio de San Cristóbal. Cuando fue asaltado por los musulmanes, huyó al norte, ocupando una parroquia asturiana entre los ríos de Cea y Valderaduey. Allí fundó con otros compañeros monjes el monasterio de San Facundo -que es el célebre de Sahagún-, apoyado por gentes asturianas.

Las discrepancias de los historiadores se centran en el gentilicio “Baiciensis”.

Para unos, como Prudencio de Sandoval afirma en sus “Historias de Idacio”, de 1615, que el Baiciensis es Badajoz. Sería el primer obispo de la iglesia del Badajoz mozárabe. Lambert lo secunda sin distinción alguna, apoyándose en la expedición del rey Ordoño II hacia el año 900 por su paso por Badajoz y lo poco congruente que este sea un obispo de Baeza en León[21]. Amén a las otras expediciones de los años 913 y 915 por el rey leonés, al ser éstas posteriores a los documentos firmados por el obispo Theuducutus; para otro, Terrón Albarrán lo niega al no encontrar motivo suficiente para que el Obispo saliera de Badajoz al no librarse batalla alguna en aquellos años.

1.2. Privilegio de Ramiro II, hijo de Ordoño. (año 932)

Aunque Badajoz fue sometida el 930 por el califa cordobés Adhderramán III, el obispado fue erigido en tiempos de Aben Marwan, y continúa después.

En un privilegio de Ramiro II a la iglesia de Santiago de Compostela, el 13 de noviembre de 932, afirma todos los privilegios y donaciones de sus antecesores. Entre los firmantes figura JULIUS EPISCOP. DE BADALIACU. El texto latino y culto no figura Pacense sino BADALIACU, en la forma corrupta de Badajoz.

No hay duda que el Julio fuese obispo de Badajoz. Su estancia en León tal se debería a la derrota del último Marwam por Adherramán III el año 930 y le obliga a refugiarse en el reino cristiano.

No sabemos su sucesor en la silla episcopal, pero uno de los más inmediato fue el obispo Daniel, que regiría a la diócesis en el año 1000, en la era 1038 (“aerae millesimo/ in et tricesimo/ bis quater addito”).

Daniel fue muy bueno, integro y venerable para el pueblo. Mártir, como el Buen Pastor supo derramar su sangre por sus ovejas y fue asociado ritualmente a las celestes familias. Murió el pescador herido por un dardo de ballesta. Fue asesinado en el mes de Enero, de la era mil treinta y ocho[22].

1.3. Código árabe 593 de la Biblioteca Nacional.

Durante mucho tiempo, es ignorada por los historiadores la existencia de un obispo de Badajoz, aunque esto es indudable. Pero el Obispado se confirma por el Código canónico árabe 593 de la Biblioteca Nacional de Madrid- afirma Lambert[23].

El Código canónico árabe (año 1049-1050) da noticia certera del obispado de Badajoz, aunque no tengamos noticia de ningún obispo, pero si deja ver sus huellas. Aparece una lista nominal con la división eclesiástica de España, en la que figuran las seis sedes metropolitanas con sus respectivas diócesis sufragáneas: Sevilla (4), Braga (9), Mérida (13), Toledo (18), Narbona (10) y Tarragona (14). Entre las que destacamos a la metrópoli emeritense: Beja, Lisboa, Ossonoba, Idaña, Coimbra, Veseo, Lamego, Caliabria, Salamanca, Ávila, Elbora, Coria, BADAJOZ[24].

De donde se deduce que en la mitad del s. XI figuran.: 1. el obispado de Beja aparece como “Pace”, siendo sufragánea de Mérida, como lo fuera el obispado de Badajoz. 2. Que Beja figura en el mismo puesto que Pace en la lista visigoda de la “Hitación de Wamba” y la silla episcopal de Badajoz no aparece al no existir en este periodo. 3. Que no pudo haber traslado de sede episcopal de Beja a Badajoz, por coexistir ambas en la misma época, y Badajoz aparece la última como creación nueva[25].

El autor que escribió este inapreciable documento fue Vicencio o Vicente, presbítero de Toledo quien en una nota al final del libro VIII, de los diez que componen la obra, dice así. “Yo, Vicente, presbítero, pecador, siervo de los siervos del Mesías, terminé y completé esta sección octava de los santos Cánones en Domingo a la hora octava del día, y en la primera Dominica de Cuaresma, en la cual se lee la historia de la mujer samaritana a quien pidió Nuestro Señor el Mesías agua para beber junto al pozo de Jacob”.

Y al final del libro VII se lee: “Acabóse el libro séptimo loando a Dios, y con su favor y auxilio, en la feria tercera, catorce noches antes de terminar el mes de octubre del año 1087 de la Era de Safar. Brille el libro octavo por la gracia de Dios Protector para quien El quiera”.

“Resulta de estos datos que el libro VII se acabó el martes 17 de Octubre de la Era 1087, año 1079 de la Era cristiana y que el VIII no se terminó hasta el 11 de marzo del siguiente año, en que cayó el Domingo primero de Cuaresma, hasta las dos de la tarde, hora octava según el antiguo modo de contar las horas, así en la iglesia como entre los musulmanes”

Francisco Javier Simonet dice y distingue sin lugar a duda las Sede de Beja y Badajoz, como sufragáneas de Mérida.

1.4. Privilegios rodados de la Santa Iglesia Catedral.

Un privilegio de Sancho IV el Bravo, fechado en Valladolid el 11 de mayo del año 1282 (H.1320) otorga y confirma para siempre todos los fueros, usos, costumbres, libertades, franquezas, privilegios y cartas, a la iglesia de Badajoz, que hubieron en tiempo del rey D. Alfonso IX rey de León, su bisabuelo, y del rey D. Fernando III el Santo, su abuelo y de su padre el Rey D. Alfonso X el Sabio[26].

Otro privilegio de Fernando IV el Emplazado, hijo de Sancho IV el Bravo, fechado en Valladolid el 11 de agosto del año 1295 (H.1333) y dado al obispo D. Gil, dice:

otorgovos e confirmovos todos vuestros privilegios e cartas que avedes del Emperador e de todos los otros reyes que fueron antes de mi e tengo por bien e mando que valan, según que en ellos se contienen[27].

Ambos privilegios hacen referencia a Alfonso VII de León, (1126-1157), que es coronado como Emperador el año del Señor 1135 (H.1173), como lo prueba la escritura de S. Martín en Compostela en estos términos: “Facta carta in sancto Jacobo XV kalen augusti, era MCLXXV Ego Adefonsus imperator hanc cartam jussi fieri anno tertio a quo coronam imperii primitus in Legione recepi”[28].

Por tanto, suponen la existencia de una iglesia mozárabe en el siglo XII. Dosma lo expresa así: “Este gran príncipe dio privilegios a la Iglesia de Badajoz; por do consta durar entonces en esta ciudad cristianos mozárabes y su iglesia, y aún quizá con sus prelados obispos, pues siendo los infieles súbditos de los reyes de León, habían de conservar a los cristianos entre sí con mejor tratamiento y exención que antes”[29].

1.5. Bulas papales de Gregorio IX

La Bula “Gaudeamus” de Gregorio IX, fechada el 29 de octubre de 1230[30] y dirigida al arzobispo de Compostela, metropolitano de la antigua provincia de Lusitania.

En ella se le faculta a proceder, por una sola vez, a construir los cabildos y consagrar los obispos de las ciudades de Mérida y Badajoz.

Se dice expresamente que se proceda a la restauración de las sedes episcopales de Emérita y Badajoz porque ya de antiguo ambas ciudades tuvieron esa dignidad “quae sedem episcopales antiquis habuerunt”; cuando se menciona a Emerita se le da el nombre antiguo de las “Hitaciones”; y a Badajoz no se le da el de “Pace”.

La Bula “Qui coelestia simul” de Gregorio IX fechada el 29 de octubre de 1230[31] fue dirigida conjuntamente al Arzobispo de Santiago y de Toledo, porque se desconocía quién de ellos era el competente por razón del territorio respecto a Badajoz, no así Emérita que siempre fue cabecera de la provincia Lusitana. Ambos arzobispos han de decidir la pertenencia de Badajoz a la metrópoli pertinente. Lógicamente, Badajoz era una sede episcopal mozárabe.

Aquellas tierras recién conquistadas y fronterizas, en que se podía encontrar dificultades, se les concede la facultad de dispensar de las irregularidades de “ex defectu natalium”, de suspensión y de cualquier inhabilitación para la canónica colación del ministerio episcopal.

2. Hallazgos arqueológicos

2.1. El Epitafio de Daniel, obispo del año 1000.

El año 1000 una lápida fue encontrada en unas casas de Dosma, que hacen esquina a las calles de S. Blas y Ramón Albarrán, hoy el Banco Hispano frente al atrio de la catedral. Según Solano se puso después una cruz de piedra de aliox, que en el segundo tercio del s. XX fue colocada en el tejado de la antigua bodega de la Catedral, sita en la calle Arco Agüero.

Dice Dosma: “En mi casa está una piedra blanca de sepultura, hallada cuando mi tío Alver Pérez Dosma, arcipreste de Cáceres, canónigo de esta Santa Iglesia Catedral, las labraba en los solares de alrededor. Tiene doce versos latinos dodecasílabos acrósticos, en letras entre romanas y góticas, hace memoria que en aquél yacían algunos prelados obispos, cuyos nombres y loores describe”[32].

El epitafio se descubre el 1520 cerca de la Catedral. Era una lápida de mármol que se halla con motivo de las obras de la casa del tío de Rodrigo Dosma Delgado hacia el extremo de la calle Moraleja. En su testamento dice: “y quiero que en la pared cerca de mi (sepultura) se ynxieran las tablas de mármol que yo tengo guardadas en la baxa cámara de la torrecilla, que son epitafio de antiguos obispos de esta ciudad”[33].

Sólo tenemos este testimonio del historiador Dosma; ya que Solano, Gil González y Tamayo nunca la vieron. ¿Cómo es que no conservaron la preciada piedra? Lo cierto que cuando la casa se anexiona al primer seminario conciliar ya está perdida. Anteriormente, los años 1607 fue dada a censo por el albacea Francisco González y en 1610 volvió la heredera Arias Dosma y 1613 la depositario de la Justicia y después se la ofrecieron a un carpintero, que ofreció gastarse en ella 1000 ducados para convertirla en almacenes de madera[34]. Pasan medio siglo hasta que es propiedad de nuevo de la iglesia, al convertirla en Seminario en 1664. La pura casualidad puede esclarecerlo hoy con un hallazgo fortuito. Tenemos que ceñirnos al análisis lingüístico de la transcripción conservada gracias a Dosma.

El texto es como sigue:

Deserit funera Daniel orrida
Atletis jvnjitur rite celestibus
Nexvs militibvs que fuit optimus
Inmunis popvlis ac venerabilis.

En jacent praesvlis membra pvrifici
Lisimathi ecce tectaque cespite
Exceptus spiritvs arce dominica
Piscator obiit prilvla feritvs.

Corvsco frvitvs caelitvs gavdio
Obtitv domini mense janvario
Preceps dvcitvr aere millessimo
In et tricesimo bis qvater addito[35].

Son tres estrofas de verso asclepíadeo menor, acorde con la poesía mozárabe, propio de la segunda mitad del s.X y principio del s. XI. Las iniales acrósticas dan a conocer al difunto Danielis episcopi. Las referencias a textos bíblicos oscurecen y favorecen la no correcta transcripción de Dosma y acomodaciones de rima asonantada, sacrificando el acento, era común. Por tanto, no podemos hablar de un falsificador del s. XVI o XVII.

Las interpretaciones fueron diversas:

a. Dosma habla de siete obispos, a saber, Daniel, Atletis, Inmunis, Purifico, Lysímatho, Pridula y Daniel lee 5 obispos y Solano de Figueroa sólo lee a tres: Daniel, Lysímatho y Daniel. Ambos historiadores fueron buenos latinistas, pero medianos humanistas. En opinión de Lozano Rubio tomaron los calificativos como nombres personales.

b. Enrique Flores, en el trienio 1755-1758, investigó sobre el texto, no llegando a la conclusión de que la lápida fuera sospechosa[36].

c. Vicente de la Fuente (1873) la cataloga como espúrea e inventada en el s. XVII[37], apoyando en la teoría errónea de Badajoz Pacense.

d. Fidel Fita y Colomer. SJ.(+1918)

Se preocupa de hallar la lápida junto con Tirso Lozano, pero todos los intentos fueron fallidos, reduciendo su estudio a profundizar sobre la lectura conocida.

Deseruit funera Daniel orrida
Atletis iunjitur rite celestibus
Nexus militibus que fuit optimus
In multis populis ac venerabilis.
En jacent praesvlis membra purifici
Lysimachi ecce tectaque cespite
Exceptus spiritus arce dominica
Piscator obiit praedula fervidus.
Corusco fritur caelitus gaudio
Obtutu Domini mense ianuario
Preceps inducitur aerae millessimo
In et tricesimo bis quater addito.

Traducción

Los fúnebres horrores de la muerte (Daniel)
Dejó detrás de sí; pues ya se junta
Juntamente a los héroes, que en el cielo
Blasonan de haber sido acá en la tierra,
Optimo y venerable
Lazo de santidad a muchas gentes.
Hélos aquí debajo de la gleba
los despojos mortales;
De aquel que pescador como San Pedro,
Las almas apresaba, y difundía
Doquier la paz y luz del Evangelio.
De Cristo en el alcázar soberano
Goza la clara vista del Eterno
Su espíritu inmortal, cuyo principio
En el remate aconteció de Enero
El año mil de la Era y treinta y ocho.

En las observaciones el P. Fidel Fita remite a nueve citas bíblicas que sirvieron de inspiración al autor. Entresacamos las alusiones más significativas, a saber, las bienaventuradas “Dichosos los que tienen un corazón limpio porque ellos verán a Dios” y “Dichosos los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5,8 y 9) por una parte; la llamada al apostolado a los hermanos Simón y Andrés, como pescadores de hombres (Mt 4,18 y par. Mc. 1,17) y el trabajo de la pesca milagrosa (Jn.21, 3-14), por otra.

e. Francisco Javier Simonet corrobora, según la aportación de Hubner, esta fuente histórica, apoyándose en dos hallazgos afines que confirman la veracidad de nuestra lápida marmórea.

  • nº 496 El epitafio de un noble Cipriano cuyas iniciales se leen en ocho versos hexámetros, rimados y acrósticos, grabados en mármol el año 1002 y hallado en Atarfe, cerca de Granada. Después dice: “Este epitafio, aunque incorrecto, porque no se trazó en una capital diócesis, sino de un paraje rústico de corta vecindad, ofrece muchísima semejanza con su contemporáneo de Badajoz, cuya autenticidad corrobora”[38].
  • nº 216 El epitafio de Álvaro, obispo mozárabe de Málaga, ocho años después, que murió el año 1010 (1048 de la Era).

f. Ramón Matías Martínez y Martínez.(1904) se apoya en el epitafio como fuente histórica para probar la existencia del obispado mozárabe, cuyo único obispo sepultado era Daniel, mártir, bueno, integro y venerado por el pueblo.

D eserit funera Daniel orrida
tletis jungitur rite celestibus
exus militibus que fuit optimus
nmunis populis ac venerabilis.
E n jacent praesulis membra purifici
L
I
imathi ecce,tectaque cespite
xceptus spititus arce dominica
P
I
cator obiit prilula feritus.
orusco fruitvs caelitus gaudio
btutu Domini. Mense Januario
receps ducitvr aere millessimo
n et tricesimo bis quater addito[39].

Es evidente el epitafio poético del Obispo Daniel como leemos en las iniciales del acróstico: DANIELis EPisCOPI.

“Daniel, qui fuit optimus, inmunis, ac venerabilis populis, deserit funea (h)orrida, at jungitur letis, nesus rite militibus celestibus. En iacent membra lisimathi, purifici praesulis, ecceque, tecta cespite, spiritus exceptus arce dominica. Piscator obiit feritus prilula. Fruitur coelitus gaudioi corusco, obtutu Domini. Ducitur preceps mense Januario, in erae millesimo et teicesimo bis quater addito”[40].

Traducción puntual es esta: ”Daniel, que fue muy bueno, integro y venerable para los pueblos, deja los tristes funerales y se une a los difuntos, asociados ritualmente a las celestes familias. Aquí yacen los restos del deshecho cadáver del purísimo prelado; y he aquí que, mientras son cubiertos por la tierra, su espíritu es acogido en la mansión divina. Murió el pescador herido por un dardo de ballesta. Disfrutas en el cielo de felicidad resplandeciente, en presencia del Señor. Fue asesinado en el meses de Enero, de la era mil treinta y ocho.”[41]

Martínez hace gala de la formación humanista del autor al señalar el alletis, como yuxtaposición de las palabras at y letis, que se fusionaron y la t se asimila a l (v.2); lysimathi es contracción de lisis (disolución) y soma (cuerpo),usado como cuerpo quebrantado; tecta cespite cubiertos con césped, que la concorda con membra sería cubiertos los restos con la tierra(v 7); Piscator o Pescador de hombres; prilula, pila, fecha en un barbarismo de la época (v9); preceps ducitur, conducido precipitado, es decir es asesinado (v 11) y bis quater addito, dos veces añadido cuatro, esto es ocho, que es una redundancia para completar el verso (v 12).

2.2. La Necrópolis de la Picuriña

¿Existió un Badajoz visigodo? Los trabajos de la necrópolis de la Picuriña, en la periferia de la ciudad, se componían de catorce enterramientos, trece individuales y uno colectivo, y un escaso ajuar, una fíbula y dos anillos, pertenecientes al siglo VII[42].

2.3 Colección visigoda de Badajoz.

El problema radica en la colección de escultura visigoda, que es la más notable de la Península, y es la más completa de la Lusitania, después de la que produjo el gran taller de Mérida y la que reúne la ciudad portuguesa de Beja[43].

Las piezas de mármol labradas sobrevivieron al derribo de los edificios originales y formaron parte del relleno de las murallas del s. XII y parte para la cristianización de la mezquita en el s. XIII.

Torres Balbás sostiene que estas piezas fueron traídas de Mérida en una etapa posterior, para enriquecer la arquitectura islámica de Badajoz[44]. El traslado fue previo al periodo almohade, en el que usan ya este material como relleno.

Más de 40 piezas forman el conjunto, en donde los especialistas distinguen dos grupos: uno, por similitud de técnica e iconografía, de mármol fino, muy tallado; que ya lo utilizaron en Mérida en el s. VI, comparables con las de Borba y Estremoz; otro, con trazos más rústicos, irregulares y esquemáticos, de mármol grueso, tallado; pero se semejan más a los talleres provincianos de Beja (Portugal) o de Almendral (Badajoz), por tanto, de menor calidad.

El estudio de Schlunk sobre la cultura visigoda explica la diversidad por una derivación provincial del primer grupo, con el paso del siglo VI al VII[45].Esta línea de investigación fue secundada por María Cruz Villalón, pero añade la puerta abierta de la posibilidad de ser una secuencia de las manifestaciones cristianas bajo el dominio islámico[46]. Tal vez la corte aftasí sería la que más proyección aportara en este sentido. L. Caballero llega a la misma conclusión.

Por tanto, es posible que estos materiales fueran una posterior creación de los mozárabes, continuadores de las antiguas tradiciones en un mundo cultural diferente, que aportaría novedades a un arrastre en deterioro de las creaciones del pasado, como hicieran en sus ideas religiosas.

III. SANTORAL MOZÁRABE

Resulta difícil hablar de santos “propios” en la iglesia mozárabe de Badajoz. Hasta finales del s. XIV no posee una liturgia propia.

Son por una incorrecta interpretación del termino “pacensis” San Sisenando, martirizado el 16 de julio 851, antes de que Badajoz se fundara; y de San Atón sólo podemos afirmar su naturaleza hispana. Finalmente, Santa Engracia de Braga, cuya cabeza aparece milagrosamente en la laguna del Guadiana, según una tradición y la ermita cuyo culto va asociado en sus inicios a los frailes agustinos.

3.1. S. Sisenando

La vida y martirio la escribió S. Eulogio de Córdoba, afirmando que nació en la ciudad pacense “ex Pacensi oppido ortus”. Pasó para aprender letras humanas y divinas en una cristiana escuela cordobesa. Allí siguió no sólo el camino de la virtud, sino el ministerio de diácono con Pedro y Walamboso en la iglesia de S. Ascisclo, en donde su cuerpo reposará. Fue encarcelado, degollado y arrojado al río Guadalquivir por los sarracenos en tiempos del rey Abderramán II de Córdoba, el 16 de julio de 851.

Ambrosio de Morales, en unos comentarios sobre el capítulo quinto de S. Eulogio, opina que la colonia pacense no fue Badajoz, sino Beja, en Portugal[47]. El 25 de octubre de 1652 la nobleza, clero y pueblo le nombra patrono de Pax Julia. Mientras otros mantienen que la colonia lusitana fue Pax Augusta o Badajoz.

¿Cuándo encontramos su culto en la ciudad de Badajoz? Solano de Figueroa, al encontrarse incluido en el Martirologio Romano, aboga por su culto. D. Diego López de la Vega, obispo de Badajoz, el 14 de abril de 1654 se dirige al Cabildo Catedral para recabar información sobre sus memorias y devoción de los fieles pacenses. La respuesta colegiada fue positiva, a favor del restablecimiento de su culto y veneración, como en tiempos antiguos. El Prelado, según los Breves Pontificios de Pío V y Gregorio XIII, obtiene de Roma en los dos meses siguientes el oficio del común de mártires. Finalmente decretó en el calendario litúrgico badajocense, la inclusión de S. Sisenando, por nacimiento natural y los santos Vicencio, Oroncio y Víctor, por nacimiento natural o espiritual[48].

Cuando una plaga de langosta asoló los campos de la ciudad, se invoca a la milagrosa reliquia de S. Atón, que en el 1746 se había traído. En dicha ocasión se aprovecha la amistad con el canónigo magistral de Córdoba, el Dr. D. Francisco Delgado, que anteriormente lo fue de Badajoz, al que se le expresa el deseo de tener una reliquia de S. Sisenando. En el 1606 el obispo de Córdoba D. Francisco Reinoso la había concedido a la iglesia local de Beja, pero el prebendado Delgado argumentaba que “es imposible dar una reliquia de S. Sisenando donde están los huesos de 18 mártires en menudos pedazos”[49].

La devoción al Santo durante en el s. XIX se incrementó especialmente en la casa de Ordenandos. El presbítero escritor D. Juan Antonio Muñoz Gallardo de testimonio de tal devoción en los años de su formación seminarística, en la primera década del s. XX. La imagen de talla madera policromada estuvo en el actual seminario hasta ser retirada del culto en los últimos años[50].

3.2. Santa Engracia

En el santoral hispano aparecen al menos tres santas mártires y vírgenes con el nombre de Engracia o Encratis[51].

La más conocida es, sin duda, la que fue martirizada en la ciudad de Zaragoza, con otros dieciocho compañeros en tiempos de Diocleciano, siendo prefecto Daciano. Así lo atestigua Aurelio Prudencio:

“Barbarus tortor latus omne carpit,
sanguis impensus, lacerata membra,
pecus abscisa patuit papilla corde suo ipso”
[52].

En el calendario mozárabe es festejada el 16 de abril por estimar en ese día el nacimiento para el cielo en el año de 304. Posteriormente se traslada al 4 de noviembre, tal vez por el traslado de su cuerpo en 592.

Otra Santa con el nombre de Engracia es la hermana de S. Valentín y S. Frustuoso, patronos de Segovia. Se retiraron al desierto para la contemplación y fueron degollados. Su festividad litúrgica se celebra el 26 de octubre.

Por último, tenemos a Santa Engracia virgen, nacida en Braga, decapitada en Carbajales de Alba (Zamora), siendo su cabeza encontrada milagrosamente en la laguna del Guadiana a su paso por Badajoz. Su celebración litúrgica es el 13 de febrero, con categoría litúrgica de “memoria” obligatoria[53].

Tuvo oficio propio y día de precepto para la ciudad hasta que Urbano VIII restringió esta facultad a los obispos diocesanos. Continuó solamente el oficio litúrgico, que ha experimentado diversas reformas hasta nuestros días según la normativa romana.

Esta triple especificación no fue observada por todos, originándose confusión en autores, como Flores, Ribadeneyra. Algunos escritores extremeños, llevados de fervor regionalista, sostuvieron que Engracia de Carbajales nació en Badajoz, y no en Braga. Por eso -dicen- su verdugo llevó la cabeza cortada de la Santa hasta las cercanías de la ciudad pacense. Así opinan Gil González en su “Teatro eclesiástico de las Iglesias Metropolitanas y catedrales de los reinos de las dos Castilla” y Bernabé Moreno de Vargas en la historia de Mérida. Mas categóricamente afirma el manuscrito de 1786 “Santoral de la Santa Igª Catedral de Badajoz y Catálogo de Santos y Festividades que en ellas se celebran”: Abril Santa Engracia Virgen y Mártir natural de Badajoz. Doble. Está es su santa Caveza…”.

No obstante, Juan Solano de Figueroa establece con claridad la distinción entre las tres Engracias: la de Zaragoza, la segoviana y la venerada en Badajoz. Antes que él, en 1604, Jerónimo Román de la Higuera sostiene que “ai dos Santas vírgenes y mártires lusitanas, ambas Engracias, de la una cuerpo y cabeza en çaragoça y de la otra solamente la cabeza en Badajoz y no el cuerpo, que estaça en Carvajales”.

La obra crítica “Bibliotheca Santorum” publicada por el Instituto Juan XXIII de la “Pontificia Universitá Lateranense” de Roma en 1964, hoy de reconocido prestigio en el terreno de la investigación hagiográfica llega a afirmar a través del articulista Justo Fernández Alonso las siguientes puntualizaciones:

  1. La Engracia zaragozana no tiene documentos fehacientes sobre su procedencia; ya que Aurelio Prudencio no lo proporciona: “No viene comunemente accettata la opinione di alcuni autori secondo cui Engrazia e compagni provenivano da Portogallo”. Por tanto, no se puede concluir que sea de Braga, sino de Zaragoza.
  2. Que la única Engracia bracarense es la martirizada en Carbajales de Albas (Zamora), cuya cabeza fue encontrada en Badajoz. Ambos lugares siempre estuvieron asociados a los frailes agustinos desde el medioevo.
  3. En cuanto a la especificación del homónimo se le añade distintos gentilicios: Engracia de Braga, de Carbajales o de Badajoz. Sin embargo, optamos por este último, por ser nuestra ciudad el sitio donde se apareció milagrosamente y manifestó su intercesión protectora sobre sus devotos.

Engracia nació en la región de Braga, ciudad de la antigua Gallaetia y que más tarde se integraría en Portugal. Son muchos los autores que opinan que murió en 1050 entorno a los veinte años. Consecuentemente, nacería en 1030, época que Fernando I conquistara el noroeste peninsular.

Sobre sus progenitores no sabemos con certeza nada; aunque no faltan autores que la inscriben en un linaje noble. Siguiendo las costumbres de la época, el padre de Engracia la prometió en matrimonio, sin su consentimiento, a un noble castellano de la región. Pero ella se había consagrado a Dios en perfecta virginidad. La reacción del prometido fue violenta. La persiguió y la alcanzó en los Montes de Carvajales.

El despechado prometido de Engracia tomó la cabeza seccionada y la transportó hasta las inmediaciones de Badajoz y la arrojó a la laguna del Guadiana. El P. Croisset reproduce el relato casi literalmente en el Novísimo Año Cristiano, traducido al español por el P. Isla: “Apacentaba su rebaño un pastor por las cercanías de la laguna; y llevándolo un día a beber, salió del agua un resplandor tan extraordinario, que se espantaron las ovejas: el pastor atónito fijando los ojos en aquella luz quedó deslumbrado, como si los clavara en él y no sabía que hacerse. Volviendo en sí, por inspiración del cielo dio parte a algunas gentes de lo que le había sucedido. Y habiendo agotado con artificios el agua de la laguna, hallaron la cabeza fresca y encarnada. A este hallazgo se siguieron algunas maravillas que obró nuestro Señor por intercesión de esta santa. La cabeza se mantuvo durante algún tiempo en una ermita que edificaron en aquel sitio; luego trasladada a la catedral. La ermita a finales del S. XIII vino a parar en convento de la Orden de S.

Agustín, del que pasaron al de Santa Marina después de la extinción de los Templarios, y finalmente entraron en la ciudad por los años 1432,por haberles dado la parroquia de San Lorenzo el Obispo D. Francisco Juan de Morales”[54].

En primer lugar, recibió culto en una ermita, cuya fábrica -afirma Solano de Figueroa- era “tan antigua que no hay escritura que encuentre su erección, o primera fábrica; muchas escrituras he leido, y todas la suponen ya hecha del mill quinientos y veintisiete”.

Posteriormente aparecen como ministros encargados de la misma los frailes de la Orden de S. Agustín tratando de precisar la fecha: “La … la avian tenido por convento los religiosos de S. Agustín muchos años antes de que pasasen al sitio de Santa marina, y costando que bivian en esta ciudad el año mil doçientos y noventa y dos en aquel sitio, es cierto que lo menos desde aquel tiempo estaba edificada la hermita”. Luego se deduce que el hallazgo de la cabeza de Santa Engracia debió producirse entre 1050 y 1200.

La venerada reliquia fue trasladada a la Santa Iglesia Catedral según las actas sinodales de D. Alonso Manrique (1501) que dice así: “E porque hallamos que en nuestra yglesia cathedral esta la cabeza de Santa Engracia, que se denuncie por los curas de la ciudad de Badajoz para que se guarde en dicha ciudad”[55]. En las actas de la visita, efectuada por D. Francisco de Navarra en agosto de 1552 se dice: ”…luego se visitó el Sagrario qu’esta en la Capilla colateral en el qual está una caxa de madera e dentro en el esta una caxa de plata con un rrostro e dentro una calavera que dizen que es de Santa Engracia que’es de la otra parte de Guadiana junto a la dehesa de los quaderjones e visitada se torno a poner en su lugar”[56]. El sínodo de 1671 alude a la Santa Mártir en estos términos: “E porque hallamos que en la nuestra yglesia cathedral esta la cabeça de Santa Engracia…”[57]. Visité a Monseñor D. Valentín Sánchez Merino, fabriquero de la catedral y comprobamos que no existían en la capilla este relicario catedralicio.

3.3 San Atón

Las últimas investigaciones esclarecen la tesis defendida en nuestra biografía publicada sobre el Santo[58]. Por una parte, la insostenible afirmación de que fuera “pacense” con el hallazgo de las cartas que publicamos ahora en español[59], desconocida para los lectores, en donde leemos el termino pecador en lugar de pacense; por otra el conjunto pictórico de Passignano en que se expone su nacionalidad hispana. Por tanto, solo podemos encontrar escasos indicios de que formara parte del santoral mozárabe.

3. 3.1. Cartas autógrafas

Ambas cartas presentan características tipológicas idénticas y son datadas en los años 1134-1135[60]. Los destinatarios son Martino Corbo a quien le oferta las santas reliquias de los mártires Gervasio, Protasio y Víctor trata el asunto del libro de S. Ambrosio, que alude a los bienes patrimoniales de su canónica (casa rectoral); y el Presbítero de la Iglesia de S. Bartolomé, a quien envía los hechos y la pasión del Apóstol Bernabé, encontrados en Lombardía y las oraciones de la Misa, atribuido a S. Ambrosio con el ruego de que los copie en un códice para uso de su iglesia y además lo envíe al abad de Gratosolio. Termina con los saludos de despida a los amigos comunes que se alegran por su promoción al Episcopado.

Carta a Martino

El hermano Atón monje, pecador y nombrado obispo de Pistoya salud, lealtad, oración y bendición en Cristo a su carísimo amigo Martino, por la gracia de Dios presbítero venerable y preferido. Me alegré con no pequeño gozo al recibir la carta que me enviaste. Pues oyendo que mandas enviarme las reliquias santas de los venerables mártires Gervasio, Protasio y Víctor; además el libro del gran doctor Ambrosio que has encontrado hace poco, como dije antes que me alegra mucho. Por lo que te exhorto como intimo y antiguo amigo a ceder las reliquias, pleno efecto. Pues espero con la ayuda de Dios con vida y salud colocar en los altares este año estas mismas reliquias de los santos y consagrar al Señor Iglesias en su honor. Pero espero encontrar no sin mucho empeño lo que se dice hubo en Tuscia de los terrenos del beato Ambrosio aún cuando largo tiempo no lo ha tenido con tal iglesia de Milán y desde hace mucho ha sido usado por otros pacíficamente. Estas propiedades se encuentran a medio camino. De nuevo saludo al Sr. Arzobispo, a los hermanos de Ulmo, las hermanas de Calumno, al Sr. Amitón y a otras que conoces se alegran de mi encumbramiento. Con todos ellos ruega por mí.

Carta al Presbítero P.

El hermano Atón, monje, pecador y nombrado obispo de Pistoya a su querido hermano P. venerable presbítero por la gracia de Dios, salud, lealtad, oración. En lo posible me esforzaré en obedecer tus ruegos escribiendo los hechos y la pasión de S. Bernabé Apóstol, a cuya iglesia sirves con la ayuda de Dios. Ciertamente una parte encontré en Lombardía, otra en Tuscía, por lo que no ha sido escrita sin interrupción como tu mismo podrás pensar. Cuando tu mismo las hayas escrito en tu libro, las entregarás a nuestro abad de Gratosolio. Pero darás la oración que compuso el mismo S. Ambrosio a Martino, propósito de S. Ambrosio, al que saludarás de mi parte. Cuídate de recordarme junto al altar de dicho apóstol; y no eches en olvido lo que te dije en otro momento de tu salud, sabiendo que el trabajo emprendido será durísimo en presencia del Señor. Está escrito: ”el juicio para los que presiden será durísimo”. Saludarás también a tu amigo Galiciano y patrono del mismo lugar y a nuestros restantes amigos que sabes se alegran de mi promoción. Ruega por mí y escucha al que te escribe.

3.3.2. Historia pictórica

Aunque S. Atón es recordado en Pistoya por la reliquia de Santiago y por la milagrosa conservación de su cuerpo, como obispo español se encuentra en la secuencia iconográfica de Passignano, en donde se recoge lo esencial, si no exhaustiva, de la figura e historia del Santo. Este conjunto excepcional de pinturas florentinas en la primera década del siglo XVII nos sirve para esclarecer la época que estudiamos[61].

En el valle de Peza los monjes de la abadía benedictina de Passignano, reformada según la regla de Valhumbrosa el 1055, deciden adecentar la capilla lateral de S. Sebastián, dedicándola juntamente a S. Atón en el 1608. Varias fueron las razones de tal decisión: la particular veneración del abad Tesauro Veli, que piensa obtener una reliquia del Santo, por las relaciones entre las abadías de Vallumbrosa y Passignano, la figura del gran pintor Benedetto Velli por su tabla de la Ascensión en la catedral de Pistoya, ser el santo más reciente de la orden y el biógrafo particularmente ligado al Fundador S. Juan Gualberto ”escribió su vida y la imitó”. No en vano el Papa Clemente VIII le había canonizado recientemente. En efecto, deciden dedicarle un altar con ornamentación etrusca (1609). Allí depositan “un hueso del brazo derecho del codo hasta la mano, en un verdadero FOCILE cubierto de carne” (1607)

Benedetto Velli era uno de los últimos pintores florentinos del 1600 con fresco en el coro de la iglesia de Santa Maria Novella (Florencia) y una coronación de la Señora en Piteglio entre otras, acomete su trabajo en dicha capilla.

El espacio sagrado esta dividida para los santos Sebastián y Atón, pero el autor se propasa al representar en los muros adyacentes la historia de S. Atón, encontrando el visitante los momentos más significativos. En efecto, el fin del mural del pasillo alzado con otros motivos e ilustra los papanes paralelos de su brillante carrera eclesiástica:

  • Atón, joven clérigo, que parte de su patria España, en donde nació según la tradición bastante discutida, y llega a la abadía de Vallhumbrosa.
  • Su monacato, cuando toma el hábito y la cogulla, su elección de Abad y el encuentro con Inocencio II.
  • La elección como obispo de Pistoya y la recepción de la reliquia del Apóstol Santiago.
  • La exposición de su cuerpo incorrupto en la catedral de Pistoya.

Son escenas ricas de colorido, de personajes y perspectiva, que con sus efectos, retórica y espectacularidad demuestra como el pintor no ha estado en vano en contacto con Matteo Rosselli, Santi de Tito, O.Vannini etc.. Pero además se presiente una mirada a lo lejos a los frescos de Passignano y de Alessandro Allón que basta para ver sus diferencias. .

A los colores menos vivos y atrayentes de los cuadros recientemente restaurados, pero de mayor variedad compositiva y específica de contenido, una luneta termina, representando a S. Atón según la inscripción latina: “ reliquias … in alterri.. cultu condidit” La escena es dividida en dos partes: sobre la derecha se encuentran 5 personajes, tres de los cuales un poco apartado y todavía atento el cuarto, que en primer plano muestra un diseño- del altar o la de la capilla de Santiago-al obispo dignamente vestido de oscuro; mientras que a la izquierda otros trabajos diferentes por la variedad de materiales e instrumentos.

Dejando estos detalles artísticos y podemos darnos cuenta de la importancia histórica que reviste, no tanto como ilustraciones de la vida de S. Atón y de los ambientes del setecientos en general, como algunos específicos aspectos pistoyenses, como la construcción del altar o la capilla de Santiago, del cual el fresco de la luneta representa el único testimonio iconográfico existente, además de encontrar una acción del s. XII en ambientes y costumbres del s. XVII.

A P O R I A

¿Pax Julia o Pax Augusta? ¿Ha habido dos ciudades Pace? o ¿una sola se ha llamado Pax? Si lo primero ¿se llamó Pax Julia a Beja y Pax Augusta a Badajoz? Si lo segundo: ¿cuál fue la Pax? ¿Beja o Badajoz? La colonia pacense de Plinio ¿cuál de ambas será?

La vieja duda de los historiadores nos lleva a seguir al Estagirita sobre la teoría y la practica de la Aporia. La duda tratada de modo científico en todas las implicaciones y posibles soluciones del problema, lleva a una triple consideración.

En primer lugar, si se han de conservar manteniendo no tan sólo el aspecto histórico de las soluciones anteriores, sino también la estructura interna de la misma, al concretizar las dificultades que a veces más que removerlas, se han de superar por una interna intelección.

Por un lado, los defensores de que hubo dos ciudades que llevan el nombre de “Pax” en la Lusitania: “Pax Julia” que era la actual Beja en Portugal y “Pax Augusta” que corresponde a Badajoz. Se apoya en el “Itinerario de Antonino”, mientras que la segunda en el geógrafo Estrabón. Gaspar Barreiros en su Corografía de algunos lugares (1542)[62] A. Elio Antonio de Nebrija (1441-1522) y Juan Ginés de Sepúlveda (1490-1573)[63] y los historiadores locales Rodrigo Dosma (1601), Solano de Figueroa (1664), Ascensio de Morales (1754), Ildefonso Gómez Delgado(1834) y José López Prudencio (1903).

Por otro, los impugnadores de esto por defender la existencia de una sola ciudad romana con el nombre de “Pax” a la que Antonino llama “Julia” y Estrabón “Augusta”. Esa ciudad correspondería a Beja portuguesa, según Andrés Redende (1593), Cristóbal Cellario (1731), P. Florez (1758), Aureliano Fernández Guerra (1880), Matías Ramón Martínez (1905) y Tirso Lozano Rubio (1930) y algunos historiadores portugueses.

En segundo lugar, la misma duda ya es el primer paso necesario hacia la definitiva solución, considerando las objeciones al problema.

  • Estrabón, geógrafo griego, no siempre utiliza bien la onomástica romana y tal vez pudo referirse a “Pax Julia” llamándola “Pax Augusta”-(Camacho Macías)[64]
  • Nebrija y Ginés de Sepúlveda no han exhibido las pruebas convincentes. (P. Enrique Florez)[65].
  • Dosma, Solano de Figueroa y Ascensio de Morales con un sentido de demostrar la continuidad apostólica de la iglesia local defiende que Pax Augusta es Badajoz. (Rubio Merino)[66].
  • López Prudencio se apoya en el termino “pacensis”, quien justifica la inclusión de S. Sisenando con oficio litúrgico propio con el testimonio de S. Eulogio. Pero la Sagrada Congregación de Rito no entra en el problema histórico. (Lozano Rubio)[67].
  • El antiguo obispado pacense fue muy debatido ya por los que de historia han tratado a partir del s. XVI. Los argumentos a favor de S. Atón como obispo “pacense”, basados en la errónea interpretación del mismo, aún siendo de la época mozárabe. Hoy es insostenible, ya que la lectura correcta de sus cartas es “peccator”. (López López)[68].

Finalmente, la misma Aporia como tal sirve de luz en el juicio final acerca de su resolución.

La teoría y la praxis de la duda no sólo es para Aristóteles una señal del método científico ni es más aún el fruto de la mentalidad “histórica” en cuanto claramente aparece. En la práctica se admite la necesidad de repensar y discutir el valor de las intuiciones antiguas y las soluciones al problema.

El que sea romana Badajoz está fuera de discusión y duda; aunque se han encontrado pruebas de la existencia de una población romana, como recoge Dosma cinco lápidas funerarias y Solano otros vestigios y el hallazgo de un sepulcro romano en 1863, que hoy se conserva en el Museo Provincial[69].

Matías R. Martínez, basado en el texto de Aben Adari -testimonio del s. XIII sobre el Badajoz de 855- dice: y le permitió el emir (habla de Aben Marwan) que fuese a Batalyos y se estableciese en él, el cual era entonces una aldea”[70]. Añade que “debió seguir adscrito a la municipalidad de Budua (Botoa), también pequeña aldea, apoyado en el testimonio de Ptolomeo de enumerar a Budua entre las ciudades”[71]. No podemos afirmar que la población existiera en la época visigoda, anterior a la invasión árabe.

Fernández Guerra añade: “Había quedado reducido estos lugares a sólo una alquería denominada Batalio, cuando el rey Mohammad I permitió al inquieto muladí Aben Marwan…”[72].

No obstante, el P. Fita en una carta dirigida a Tirso Lozano afirma no ser una aldea pequeña, sino “una crecida población romana”[73], basándose en que en Badajoz se han encontrado rastros de edificios romanos, una lápida dedicada a Júpiter y ocho sepulcros.

Hubo una población romana, pequeña o grande, sin que se pueda afirmar sin que se pueda afirmar que fue fundado por Octavio Augusto, a pesar de que no haya testimonio alguno prerromano.

Camacho Macías afirma que sólo hubo una “Pax”: la Colonia pacense de Plinio, “Pax Julia” del Itinerarium Antonini, “Pax Augusta” de Estrabón. Esa ciudad fue Beja, en Portugal. Aquí estuvo la sede episcopal visigoda de su nombre, del que no se tiene noticia hasta mediados del s. XI. En esta línea se reafirman Rubio Merino[74] y Terrón Albarrán[75].

 

01                       02

 

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05                   06

 

07

 

08

 

1   Salida de S. Atón de su patria

2  Llegada a Vallombrosa

3   Su consagración a la vida mística

4 Elección de Abadía en Vallombrosa

5   Elección de Obispo de Pistria

6. Atón recibe la reliquia de Santiago Apóstol

7  Exposición del cuerpo de S. Atón en la catedral Prisita

8 Detalle


NOTAS:

[1] Valdés Fernández, Fernando. En torno al Badajoz Islámico, Badajoz 2001. pág. 21.

[2] Badajoz Islámico. Junta de Extremadura. Conserjería de Cultura. Mérida 1999. fol. 1. Entresacado de varios cronistas musulmanes.

[3] Abenadari, tomo II pág. 105.

[4] Aben Zaid, libro III, cap. II.

[5] Ibn Jaldun, trad. Machado , XXXIII-XXXIV, 347-348.

[6] Martínez y Martínez Matías Ramón. Historia del Reino de Badajoz durante la dominación musulmana. Badajoz 1904, pág. 97.

[7] Badajoz Islámico o.c. fol. 7.

[8] Ibídem fol. 7.

[9] Martínez y Martínez. o.c. pag. 188.

[10] Ibídem pág. 206.

[11] Ibídem pág. 209.

[12] Ibídem pág. 210

[13] Hallado en el depósito del Gévora. Lectura y traducción de Eduardo Saavedra, que suplió lo que le falta al texto.

[14] Martínez y Martínez o.c. pág. 213.

[15] Losa de mármol de 0.51 por 0.32 mts , aparecida en 1877 en las obras de ampliación del cuartel de la Bomba, -hoy inicio de la avenida General Rodrigo, y que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid. Leopoldo Torres Balbás, La Alcazaba de Badajoz. Estudios Extremeños. Año 1938. pág. 251.

[16] Martínez y Martínez o.c. pág. 223-224.

[17] Baudrillart. Dictionnaire´ d´Histoire et de Geógraphie ecclésiastiques, tomo VI, Baader- Baviere , París 1932, art. Lambert pág. 100.

[18] Samsóm -abad-. Apologeticus, Lib.II, praefatio, núm.VIII ( Martínez o.c. pág. 57)

[19] Baudrillart. o.c. págs. 100-101.

[20] Cotarelo. Alfonso III pág. 464, 477 y 486. citada por Terrón en la España Musulmana pág. 246-248 .

[21] Baudrillart. o.c. pág. 101.

[22] Lapida sepulcral del año 1000. Traducción.

[23] Baudrillart. o.c. pág. 100.

[24] Simonet, Historia de los Mozárabes, 808-812.

[25] Lozano Rubio, Tirso, Historia de la fundación del convento de la Religiosas Carmelitas de Badajoz por Francisco Mateos Moreno con una aportación a la Historia de Badajoz. Badajoz 1930. pág 363-365. Lozano

[26] Archivo Capitular de Badajoz. nº 55 citado por Lozano Rubio o.c. pág. 366.

[27] Ibídem núm. 25 , citado por Lozano Rubio o.c. pág. 367.

[28] Dosma Delgado, Rodrigo, Discursos Patrios de la ciudad de Badajoz .Badajoz 1931, pág. 124

[29] Ibídem pág. 124

[30] Bula “Gaudeamus” en Regesta Vaticana, 15, fol. 41 v, anno IV, c.85.

[31] Ibídem, fol. 42 r, anno IV, c.85.

[32] Dosma, Discursos patrios, o.c. pág. .120 , Badajoz 1601

[33] Ibídem pág. LII.

[34] Lozano Rubio , o.c. pág. 356.

[35] Dosma o.c. pag. 123.

[36] Flores , Enrique. España Sagrada ,t. XIV, pág. 256. Madrid 1758.

[37] Historia Eclesiástica España ,t. IV (2º Edición) pág. 288, Madrid 1873.

[38] Simonet ,o.c. pág. 635.

[39] Martínez y Martínez, o.c. pág. 316.

[40] Ibídem, pág. 315.

[41] Ibídem, pág. 88-89.

[42] Rubio Muñoz, L. A. “La necrópolis hispano-visigoda de la Picuriña (Badajoz)”, Actas del VII Congreso de Estudios Extremeños, en prensa.

[43] Ibídem pág. 328-329.

[44] Torres Balbás, Leopoldo. Paseos arqueológicos por la España Musulmana. La Alcazaba de Badajoz. Revista de Estudios Extremeños, t. XII, 1938, p. 233.

[45] Schlunk, H. Arte visigodo en Ars Hispaniae, Madrid 1947, pág. 252 ss.

[46] Cruz Villalón, María. Mérida Visigoda, o c. 426-429 .

[47] De Morales Ascensio. Crisi histórica de la ciudad de Badajoz . Badajoz 1906. pág. 64.

[48] López y López, Teodoro Agustín. Los “ propios” de los Santos en la Archidiócesis de Mérida Badajoz. XXV Coloquios Históricos de Extremadura. pág. 223.

[49] Anónimo. Continuación de la Historia Eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz. tomo II pág. 179.

[50] López y López , Teodoro Agustín. San Sisenando y los Ordenandos. Rev. San Juan 93. pág. 50-55.

[51] Rodriguez Pascual, Francisco. Santa Engracia de Carbajales. Separata. Valladolid 1983.

[52] Aurelio Prudencio. Obras Completas. B.A.C. nº 58 .Madrid 1950, 546.

[53] Solano de Figueroa, Juan. Historia de la Ciudad y Obispado de Badajoz. C.E.E. 1929-1935. Vol. II pág. 248.

[54] Croisset, J. Novísimo Año Cristiano. Abril (Zaragoza 1887) 44

[55] Sinodicon Hispanum. Tomo V B.A.C. Madrid 1991.

[56] Archivo Capitular de Badajoz. “Inventario de los efectos dela Iglesia” 1553, fol. 1.

[57] Ibídem fol. 1

[58] López y López , Teodoro Agustín. San Atón monje, obispo y patrono secular. XXVI Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo 2000.

[59] Traducción de José Diez Medina.

[60] Rauty, Natale. Rapporti di S. Atto, vescovo di Pistoia, con il clero e le istituzioni ecclesiastiche lombarde. Estratto da Bullettino storico Pistoiese. Pistoia 1995. pág. 25-26.

[61] Valbonesi, María. S.Atto a Passignano. Il Tempio. Pistoia 1997. Láminas IV, V , VIII, IX, XII y XIII.

[62] García Mercadal, J. Viajes de extranjeros por España y Portugal. Junta de Castilla y León. Salamanca 1999. Vol II pág. 117-127.

[63] Lozano Rubio. o.c. pág. 219-229.

[64] Camacho Macías, Aquilino. Anotaciones críticas al Episcopologio Pacense. V Congreso de Estudios Extremeños. Año 1975.

[65] García Merdacal, J. Viajes de extranjeros por España y Portugal. Junta de Castilla y León. Salamanca 1999. Vol. I.

[66] Diccionario de Historia Eclesiástica de España dirigida por Quintín Aldea. Voz Badajoz. Tomo I.

[67] Lozano Rubio. o.c.

[68] López López , Teodoro A. Apuntes para la historia de la Archidiócesis de Mérida Badajoz. fas. IV. Badajoz año 2000.

[69] Lozano Rubio. o.c. pág. 211-212

[70] Martínez y Martínez o.c . pág. 105.

[71] Ibídem. pág. 51

[72] Lozano Rubio. o.c. pág. 215.

[73] Carta 2 de abril de 1901.

[74] Diccionario de Historia Eclesiástica o.c. pag. 176.

[75] España Musulmana. Badajoz 1991. paga. 241.

Oct 011999
 

Teodoro Agustín López López.

Las “Listas episcopales” tuvieron en la primitiva iglesia gran importancia. Así lo testimonia S. Ireneo (140-202), Tertuliano (160-223), Eusebio (265-340), S. Epifanio (315-403) y S. Agustín (354-430). Su objetivo era probar la sucesión apostólica.

Posteriormente, iglesias locales tenían la costumbre de conservar los nombres aunque fueran para continuar su memoria histórica. En nuestro caso, la diócesis de Badajoz desde el s. XVI hasta nuestros días han aparecido una decena de episcopologios, pero estos catálogos forman parte de la Historia eclesiástica de la Ciudad e Iglesia de Badajoz o en publicaciones universales o españolas en sobre el episcopado de la Iglesia Católica, en que se incluyen los obispos de Badajoz No faltan manuscritos del s. XVIII que esperan ver la luz. Nunca salió una obra biográfica de los 82 obispos residenciales.

Nuestro objetivo es triple: por un lado, presentar la docena de catálogos existentes con mayor o menor proliferación de datos biográficos, incluyendo los obispos, auxiliar y coadjutores; y por otro, completar la heráldica episcopal de nuestro episcopologio diocesano recientemente cerrado que termina con el milenio y siglo al ser elevada la diócesis a Arzobispado; finalmente, será nuestra modesta aportación presentar las consagraciones episcopales, que en el último tercio de siglo, a partir del Concilio Vaticano II ha tomado gran interés y no han sido incluido en los trabajos anteriores.

I. EPISCOPOLOGIO DIOCESANO

Los historiadores contemporáneos no han incluido la relación de los obispos pacenses pertenecientes a Beja. No obstante, incluimos la relación en cada uno de los elencos o catálogos por formar parte de la memoria histórica en las etapas, romana y visigoda.

De excepción es el origen mozárabe de la sede episcopal de Badajoz, como caso único en la historia eclesiástica española.

1. MANUSCRITOS

1.1 Anónimo del siglo XVIII

-“Historia de Badajoz desde los tiempos más remotos, con cinco disertaciones eruditas acerca de la antigua Lusitania y Extremadura”[1], cuyo manuscrito se encuentra en la Biblioteca Nacional. Vicente Barrantes en el “Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura” se lo atribuye a Diego Suárez de Figueroa y lo clasifica como un arsenal importante de noticias biográficas y bibliográficas. Aunque no comparte la paternidad del libro Antonio Rodríguez-Moñino se comprometió a defenderlo y publicarlo, no llevándolo a efecto nunca.

Más que una Historia de Badajoz es un conjunto de monografías sobre puntos interesantes para esclarecer la misma. Tiene un estilo sencillo, ameno e interesante[2]. La lista de obispos llega hasta los tiempos de D. Santiago Palmero Escada (1781) y Frey Alonso de Solís Marroquín y Gragera (1783)

1.2 Catalogación de Obispos, de Ascensio de Morales

-“Informe histórico hecho a S.M. por A. de Morales de la antigüedad y fundación de la ciudad de Badajoz y catálogo de obispos y otras noticias curiosas.

Tiene gran interés para nosotros el catálogo que recoge una interesante biografía de cada uno de los prelados, escrito entre los años 1750- 1754. El manuscrito se conserva en la sección de Códices del Archivo Histórico Nacional, con una extensión de 800 folios[3]. Separa los obispos antiguos con el primerobispo Mártir, continuando con los mozárabes, de los modernos con Fr. Pedro Pérez hasta concluir con Amador Merino Malaguillas.

2. TEXTO IMPRESO

2.1. El “Catálogo” de Rodrigo Dosma

Rodrigo Dosma Delgado, canónigo pacense en su obra “Discursos patrios de la Real Ciudad de Badajoz”, a modo de apéndice introduce lo que sigue: “CATÁLOGO DE LOS OBISPOS, que por antiguas escrituras ha descubierto Rodrigo Dosma, maestro en Teología, haber habido en la ciudad de Badajoz (dicha Pax Augusta,) y en su catedral Iglesia y diócesis”. Año del Señor 1561.

La reimpresión de 1870 hecha por la Comisión de Monumentos Históricos con prólogo de Vicente Barrantes nos presenta tres grupos diferenciados: el primero incluye los antiguos obispos pacenses, que son: Domiciano (año 352), Agripio o Abrigio (530), Palmacio (589), Lauro (597), Modario (634), Teodoredo (646), Adeodato (654), Juan (I) (683) e Isidoro (+848); después a los obispos mozárabes: Julio, “obispo de Bada-liouco” (13-nov. del a. 932), Daniel Mártir, Alletis, Inmunis, Purifico, Lysimatho, Prilula y Daniel II (a 1000) según la lápida encontrada por D. Alvar Pérez Dosma en su casa, que recoge su sobrino Rodrigo aquí; el resto del tiempo no menciona nombres, pero se hace referencia a los privilegios rodados concedidos a esta iglesia y fieles. Concretamente Alfonso VIII al ser coronado el 1173 dio “el privilegio a la iglesia de Badajoz por dó consta durar entonces en esta ciudad cristianos mozárabes y su iglesia y aún quizás con sus prelados obispos, pues siendo los infieles súbditos de los reyes de León, había de conserva a los cristianos entre sí con mejor tratamiento y exención que antes”[4]. Su bisabuelo Sancho y sucesores confirman los privilegios dados a la iglesia de Badajoz antiguamente.

Y finalmente, a Fray Pedro Pérez I (año de 1255), Fray Lorenzo (1269), D. Fernando (1271), Fray Lorenzo II Suárez (1273), D. Gil (1284), Juan II (1286), D. Alonso (1287), D. Gil II (1290), D. Bernabé (1311), Fray Simón (1314), D. Bernabé II (1326), D. Juan III (1326), D. Fernando II (1341), D. Vicente Estevanez (1341); Fray Pedro II Thomas (1350), D. Juan IV (1349), D. Fernando III (1373) , D. Fernando IV (1379), Fray Felipe, de Herrera de Tolosa (1398), Fray Gonzalo (1407), Fray Diego (1410), Fray Juan V Morales (1417), D. Lorenzo III de Figueroa (1445), Fray Pedro III de Silva (1463), D. Gómez Suarez de Figueroa (1483), D. Pedro IV Martínez de Préxamo (1485), D. Bernadino López de Carvajal (1489), D. Juan V de Medina (1492), D. Juan VI Rodríguez de Fonseca, (1497), D. Alonso II Manrique (1499), D. Pedro V Ruiz de la Mota (1519), Fray Bernardo de Mesa (1521), D. Pedro VI Sarmiento (1525), D. Pedro VII González Manso (1526), D. Gerónimo Suárez (1533), D. Francisco de Navarra (1556), D. Cristóbal de Rojas (1562) , D. Juan VII de Ribera (1562), D. Diego II Simancas (1569) y D. Diego III Gómez de Lamadrid (1578). El fallecimiento del autor ocurrió el 9 de agosto de 1599, durante el pontificado de este último, que vive hasta el 15 de agosto de 1601, año, en que, como “póstuma”, se publica la obra.

No compartimos la inclusión como obispos de Badajoz al primer grupo, ya que el deseo de identificar a Badajoz con Pax Augusta y de enlazar con la sucesión apostólica no continuada, quieren suplir los fundamentos históricos. La sede episcopal no puede ser anterior a las invasiones árabes, cuando la ciudadela de “Bathlios” fue fundada en la segunda mitad del siglo IX. Al contrario sostenemos la existencia de dichos obispos “pacenses” como titulares de la “iglesia local” de Beja.

2.2. El teatro eclesiástico de los Obispos, de González Dávila

El cronista del Rey Felipe III, presbítero y racionero de la S. Iglesia Catedral de Salamanca, D. Gil González Dávila recoge el “Theatro de la Ciudad y Santa Iglesia de Badajoz, Vidas de sus Obispos y cosas memorables de su Obispado”, que forma parte de su obra general[5].

Son ocho obispos pacenses anteriores a la invasión sarracena: S. Pedro Mártir?, Domiciano (año 352), Agripio o Abrigio (530), Palmacio (589), Lauro (597), Modario (634), Teodoredo (646), Adeodato (654), Juan I (683), Isidoro (806).

Le suceden los obispos mozárabes: Julio (932) y la relación de los inscritos en la lápida antes aludida. Así se expresa: “La entrada de los moros en España fue causa de cerrar a muchas cosas la puerta, que quedaron sin aviso de lo que pasó por ellas… y algunas otros trataron de dar memoria de la calamidad en que se hallaban las Iglesias de España, y los Reyes Católicos, que defendían con las armas la causa pública de la Fe, no se estendieron en escrivir del particular de cada una, contentándose de darme memoria de los hechos más dignos de admiración, y grandeza”[6].

Referente a los obispos después de la restauración aporta interesantes datos biográficos de cada uno de ellos. En el orden hay algunas novedades respecto a la lista Dosma, a saber, señala un solo Lorenzo, que es Suárez (1269), y a D. Fernando II (1272), y al excluir como apócrifo el primer Fernando la enumeración romana cambia en un número inferior con la relación a la de Dosma. Además entre D. Fernando III (1373) y D. Fernando IV (1379), pone a Fray Alonso II de Vargas, después será obispo de Osma; y además D. Pedro Tenorio como sucesor de Felipe de Herrera (1403); a D. Lorenzo III de Figueroa (1445), le sucede D. Gómez I Suárez de Figueroa, Fray Pedro III de Silva (1445), D. Gómez II Suárez de Figueroa (1483), sucesivamente.

Competa con nuevos nombres: D. Andrés Fernández de Córdoba (1602), D. Juan VIII Beltrán de Guevara (1611), Fray Pedro IX Pedro Ponce de León(1615), quien murió entre su nombramiento y posesión del obispado; D. Cristóbal de Lobera (1615) y D. Pedro Fernández Zorrilla (1617).

2.3. El “Episcopologio” de Juan Solano de Figueroa

El canónigo penitenciario D. Juan Solano de Figueroa y Altamirano en su libro “ Historia Eclesiástica de la ciudad y Obispado de Badajoz” (1664) hoy conservado el manuscrito original en el Archivo catedralicio y copias en la biblioteca del Seminario de S. Atón, en la Biblioteca Nacional y en las particulares de V. Barrantes, del Sr. Duque T Serclaes y de la Comisión Provincial de Monumentos de Badajoz, según recogen el prólogo de la edición llevada a cabo en 1929-35 por el Centro de Estudios Extremeños bajo la anuencia del Administrador Apostólico D. Ramón Pérez Rodríguez, obispo de Sión.

El Dr. Solano acomete los tres frentes usuales.

En cuanto al primero aparece un afán de remontarse a los tiempos apostólicos de este modo: El Obispo Mártir (a. 64?) Aristóbulo (65), Sergio Paulo (76), S. Leónido (283), Esteban (283), S. Verísimo (308), S. Agrinpio (337), Domiciano (352), Sinderico (367), Isidoro (384), S. Poncio Paulino (397), Sinderedo (412), Sertorio (444), Severino (453), Escolano (477), Zeloso (500), S. Agringio o Abrigio (530), Donato (556), Johano, intruso arriano, S. Urso (568), Palmacio (589), Lauro (597), Lucio (627), Modario (630), Teodoredo (646), Juan (647), Adeodato (654), Juan I (683) Benedicto (694), Pedro (706), S. Julián (712), e Isidoro (806). Se observa una gran influencia de los falsos cronicones, cuando las investigaciones históricas estaban tan lejos de los elementos que los estudios modernos de la filología y arqueología.

Y al segundo, introduce alguna novedad, a saber, Julio (a. 932), Angelo, Gramil?, Lysimatho, Prilula (a 1000).

Y al tercero, reafirma la inclusión de Bernardo (1300), admita a Bernabé I y II sólo por el testimonio de Dosma, D. Vicente Estevanez (1341) y ubica a Pedro Tenorio y Alonso Estenanes (1403) después de Felipe de Herrera siguiendo a González Dávila. Omite ocho prelados desde Roco de Campofrío hasta Rodríguez Valderas que rigieron la diócesis entre los años 1627 al 1668. Se desconoce aún los motivos de tal laguna, puesto que el mismo autor convivió con ellos. Una vez publicada la obra, incorpora al manuscrito notas biográficas sobre Francisco Rois y Mendoza; Francisco de Lara; Fray Agustín Antolínez; Juan de Herrero Jaraba (1668 al 1681). También aparece una nota sobre Juan Marín de Rodezno, que debió ser de otro autor.

Se ve pronto la necesidad de salvar esta omisión. Según Antonio del Solar y Taboada en el prólogo de la “ Continuación….” afirma que tiene por autor a D. Juan Flores Barbado, párroco de Santa María del Castillo ( hoy S. Agustín) y de la que había obtenido D. Tirso Lozano copia para su posterior publicación con los anexos propios y publicados en el Volumen IV de la IIª parte: “Suplemento a la Historia Eclesiástica de la ciudad y Obispado de D. Juan Solano de Figueroa y Altamirano por Tirso Lozano Rubio, canónigo lectoral y correspondiente de la Academia de la Historia” (1935).

Mientras que Tirso en una breve introducción del “ Suplemento..” sostiene que este escrito es de los años 1715 y fue copiado del original por D. Juan Flores, que entonces se conservaba en el archivo de la Catedral, para depositarla en el archivo de su parroquia, de donde él la copió para insertarlos en sus anexos.

Hoy ni el original ni la copia se conservan, pero podemos conocer su contenido debido a antecede a las notas de Tirso Lozano, publicadas por el Centro de Estudios Extremeños (1935).

2.4. “Continuación” a la historia eclesiástica de Solano.

El libro carece de portada y por tanto, sin título y sin el nombre del autor. Los estudiosos apuntan los nombres de D. José Hernández, canónigo Magistral (1776), D. Joaquín Cid Carrascal, exprofesor del Seminario de S. Atón (1800) o D. Francisco Mateos Moreno, canónigo. Pero lo principal es la obra que refleja la historia de varios Episcopados, no el nombre. El titulo dado por los responsables de la edición del 1945 es “Historia

Eclesiástica de la Ciudad y Obispado de Badajoz/ Continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa/ hecha por un anónimo en el siglo XVIII”.

En él se recoge los seis obispos del s. XVII omitidos por Solano, a saber, Fray Juan Roco de Campofrío (1627), D. Gabriel Ortíz de Sotomayor (1636), Fray José de la Zerda (1640), Fray Ángel Manrique de Cisneros (1645), D. Diego López de la Vega (1649), D. Diego del Castillo y Artiga (1658), D. Gabriel de Esparza (1659), y Fray Jerónimo (Rodríguez de) Valderas (l662).

Salta los cuatro prelados anotados posteriormente por Solano en su manuscrito para historiar a los seis siguientes: D. Juan Marín de Rodezno (1681), D. Alfonso Rozado y Aguado (1706), D. Francisco Valero y Losa (1708), D. Pedro Francisco de Levanto y Vivando (1715), D. Amador Merino Malaguillas (1730) y D. Manuel Pérez Minayo y Zumeda (1755).

Es una obra crítica, en donde se citan fuentes bibliográficas. Además proporciona noticias de interés sobre el siglo XVIII.

2.5. “Catálogo de Obispos” de Diego Suárez de Figueroa

D. Diego había nacido en el último tercio del s. XVII. Era persona influyente en el obispado de Badajoz: Sobre su obispo, Marín de Rodezno, dice: “Puso su sepulcro de mármol, en cuya losa esta este epitafio, el cual tuve la honra que me mandase hacerlo, y lo hizo grabar en vida. Murió año de 1706”.

Presbítero, teólogo consultor del cardenal Borja, capellán de honor, teniente limosnero mayor del Felipe V y latinista escribió la obra “Historia de la Ciudad deBadajoz” extractada de los escritos del Dr. Don Diego Suárez de Figueroa”. Fue publicada desde 1727 a 1732. Reimpresión el año 1916.

Escribe así “Esta serie de los Prelados de la Santa Iglesia de Badajoz, tomada de varios autores de Juan Tamayo Salazar en su “Martirologio Hispano” y de nuestros eruditos Dr. D. Rodrigo Dosma y los demás, desde su tiempo, de varios instrumentos, manuscritos del archivo de su catedral”[7].

2. 6. Notas biográficas de obispos, de Ascensio de Morales

D. Ascensio Morales, ministro de la Audiencia de Sevilla y cronista de la ciudad escribió la obra manuscrita, impresa por la Biblioteca de “Archivo Extremeño” el 1908:

“Crisi histórica de la antigüedad y fundación de Badajoz y lugares de su obispado”

La Comisión provincial de Monumentos de Badajoz posee una copia hecha por un amanuense desconocido del “Informe al rey Fernando VI o crisi histórica de la antigüedad y fundación de Badajoz y lugares de su obispado” (sic) por encargo real.

El texto se puede datar en enero de 1754. Recoge la historia eclesiástica, en la figuran los obispos, comenzando con Domiciano y terminando con Amador Merino Malaguillas, 62 de los clasificados. Los separa en obispos antiguos, que comienza con el Mártir desconocido para acabar con Daniel II, y los modernos principian con Fr. Pedro Pérez, finalizando con Fr. Amador Merino Malaguillas[8].

No encontramos ninguna novedad en cuanto al origen del obispado, ya que siguen la tesis antigua de la fundación de la cuidad al intentar probar que Badajoz era “Pax Augusta”, con su consiguiente obispado. Incluyen 120 obispos, es decir, 47, más que Dogma, varios a más que Solano de Figueroa y 21 más que Suárez de Figueroa[9].

2.7. Los Obispos de Badajoz, de Vivas Tabero.

La publicación de la obra Glorias de Zafra o Recuerdos de mi patria”, del presbítero Manuel Vivas Tabero (1901) presenta unos apuntes de los obispos de Badajoz y su relación con los Abades de Zafra. Sigue la lista tradicional arrancando del s. I. hasta sus días. La novedad consiste en ampliar unas breves notas bibliográficas de los que siguen: 1º Rescinto (98), Teodoro (634); 2º Inmus Paulus y que antecede a Julio y 3º Gabriel Álvarez de Faria (1797), D. Mateo Delgado Moreno (1802), D. Francisco Javier Rodríguez de Obregón (1848), Fray Manuel García Gil (1853), D. Diego Mariano Aguacil Rodríguez (1859), D. Pantaleón Monserrat y Navarro (1862), D. Joaquín Hernández y Herrero (1864) , D. Fernando Ramírez y Vázquez (1865), Fray Francisco Sáenz de Urturi y Crespo (1891) y D. Ramón Torrijos y Gómez (1894)..

2. 8. El “Episcologio pacense” de Tirso Lozano Rubio.

Historia de Badajoz. Apéndices a la Historia del Dr. Mateos por Tirso Lozano Rubio corresp.te de la Real Academia de la Historia.” (1930). Apéndice k.

El Ilustre canónigo lectoral rompe laza con sus colegas historiadores al iniciar el episcopologio de Badajoz en el periodo mozárabe, seguido del periodo cristiano, después de la reconquista. De este modo confecciona cronológicamente una lista de 84 prelados, que hoy la historiografía actual comparte.

El catálogo de obispos señala algún dato puntual, especialmente cronológico, partiendo del periodo mozárabe hasta su tiempo a los nuevos prelados: Fray José Hevía Campomanes (1903), D. Félix Soto Mancera (1904), D. Adolfo Pérez Muñoz (1913), D. Ramón Pérez Rodríguez (1920) y D. José María Alcaraz y Alenda (1930)[10].

2. 9. Heráldica de los Obispos, de Antonio del Solar y del Marqués de Ciadoncha.

La obra “Heráldica Episcopal Pacense” (1944) escrita por José de Rújula y de Ochotorena, marqués de Ciadoncha y Antonio del Solar de Taboada, académicos correspondientes de la Real de la Historia colecciona y reseña los escudos de los obispos de Badajoz.

A la colección de 84 fotografías de los mismos, precede una ficha técnica en la que se data el nombre, año y el contenido de los cuarteles. En los primeros aparece el escudo con armas de devoción y un lema personal, que se ponían sobre el escudo de ilustre cuna, si aquellos lo poseían. No faltaron otros que por su humildad como religioso optaban por las insignias de su familia religiosa.

En el s. XX ya empiezan a aparecer en los escudos episcopales, con los símbolos usuales, las poblaciones de su naturaleza, de la Diócesis que rigen o de las que antes rigieron.

2.10. “Historiografía del “Episcopologio Pacense”, de Camacho Macías.

La ponencia titulada Anotaciones críticas al Episcopologio pacense por Aquilino Camacho Macías, en V Congreso de Estudios Extremeños del 1975, presenta un estudio crítico y concienzudo sobre las fuentes y documentos a la hora de confeccionar la lista, pues la discrepancia del episcopologio pacense entre unos y otros autores es clara.

Defiende el origen mozárabe de iglesia local bajoextremeña e introduce siguiendo a Lambert a Theudecutus ( 904-905?), precediendo a Julio (932) y Daniel (1000).

Confecciona la lista de los obispos pacenses con sentido crítico, de tal manera que ningún estudio serio puede prescindir de este trabajo. Utiliza fuentes bibliográficas, desconocidas por los anteriores. Los folios mecanografiados de las Actas nos aportan cada nombre con su cronología y algún dato biográfico fundamental, no siempre posible. De mayor interés es la reseña bibliográfica útil para el estudio del personaje.

Añade a la lista general a los obispos coadjutores D. Eugenio Beitia Aldazábal (1954) y D. Doroteo Fernández y Fernández (1962), pasando a éste Administrador Apostólico (1966) y obispo titular (1971).

II. EPISCOPOLOGIOS UNIVERSALES Y ESPAÑOLES

2.1 Catálogos generales-romanos

1. Bonifacio Pío Gams, “Series episcoporum Eclesiae catholicae” Publicado en Ratisbona 1873-1886. Contiene los obispos del s. III al XIX, en dos volúmenes. En cuanto a Badajoz recoge el año, día y mes de la elección episcopal, como de su traslado a otra diócesis o muerte. Comienza con Pedro Pérez y termina con Fernando Ramírez y Vázquez[11].

Utiliza las fuentes de Gil González, Juan Tamayo de Salazar, Juan Solano de Figueroa, Nicolás Díaz y Pérez y los datos proporcionados por el secretario de cámara Jorge Braun del año 1678 al 1865.

2. Conrado Eubel O. M. Conv. y continuadores. “Hierarchia catholica Medii Aevi sive Summorum Pontificum, S.R.E. Cardinalium, ecclesiarum antistitum series” en seis volúmenes. Monasterio, Librería Regensbergiana, 1910-1914.

Reviste las mismas características de Gams y hace referencia al mismo en algunas discrepancias. Pero añade la relación de la Bulas pontificias de nombramiento y notas a pie de página con algunos datos biográficos breves[12]. Al ser una obra extensa los obispos pacenses aparecen en cada uno los volúmenes. La obra es una fuente indispensable para cualquier estudio en este campo.

3. A. Lambert. Dictionnaire d’Histoire et de Géographie Ecclésiastiques, de Baader-Baviére, en la voz Badajoz el monje benedictino hace un amplio estudio de la historia de la diócesis y el n. XVI presenta la lista episcopal de gran interés al comenzar por Theudecutus, baiciense sedis episcopus, 904-905 y terminando con D. José Mª Alcaraz y Alenda[13].

2.2. Catálogos Españoles

1. Juan Tamayo Salazar. Martirologyum Hispanum, Lyon 1658. Aparece “Catalogus Episcoporum S.E. Pacensis in Extremadura Hispaniae, in confiniis Lusitaniae”. En números romanos ordinales arranca con Domiciano (347) hasta llegar al LXX con Diego López de la Vega (1649-1658), omitir el periodo mozárabe. Recoge breves datos biográficos de cada uno de ellos, señalando el año final de su pontificado.

2. Enrique Flórez. España Sagrada, Theatro Geographico- histórico de la Iglesia de España. Tomo IV. Sólo aborda el “episcopologio visigodo”, dando una lista de siete obispos, desde Apringio a Juan (años 531 a 593) y el nombre aislado de “Isidoro pacense”, cuyo pontificado mozarábigo fecha hacia el año 754[14].

3. Lamberto De Echevarría. “Episcopologio español contemporáneo” (1868-1985). Salamanca 1986. Sigue la línea iniciada en Francia y apoyado en el Concilio Vaticano II comienza por los obispos coetáneos para continuar su discípulo Guitarte en sus trabajos que a continuación reseñamos. Las genealogías espirituales que aportan son de gran interés.

4. Vidal Guitarte Izquierdo. “Episcopologio Español” (1700-1876) Castellón de la Plana 1992. “Episcopologio español” (1500-1699). Roma. 1994. En ambas obras presenta las consagraciones episcopales.

III OTRAS FUENTES ESCRITAS.

1. EPISCOPOLOGIOS DIOCESANOS. También aquellos otros en otras diócesis en donde figuran sus nombres ya sea porque procedían de ellas o fueron promovidos a otras.

Episcopologio de Valencia (1092-1773), José Teixidor, O.P. (Valencia 1998); Los Obispos de Iria Flavia y Arzobispos de Santiago, Juan José Cebrián Franco (1197); Manuscrito de los Obispos zamoranos, Agustín García Diego, (principio s. XIX); Breve episcopologio cordobés, facilitado por el curial Manuel Moreno Valero y otro más extenso de Gómez Bravo (XX; Prelados Sevillanos, José Antonio Alonso Morgado (1899-1904); Historia de la Diócesis de Sigüenza y de sus obipos, Fr. Toribio Minguella (1999) y Sigüenza: Historia-Arte. Folklore” J.A. Martínez Gómez (s. XX); Historia de la Diócesis de Jaén y sus obispos, Juan Montijano Chica (s. XIX)y Catálogo de los obispos de las iglesias catedrales de Jaén y anales eclesiásticos de este obispado, Martín de Ximena Jurado; Episcopologio de Diócesis de Segorbe-Castellón, Llorens Raya Peregrín (s.XX); Catálogo de los obispos de la iglesia catedral de la Muy Noble y Heroica ciudad de Segorbe y varones eminentes que de ella han salido para obispos, arzobispos, cardenales y vicarios de Jesucristo y Geografía del Reino de Valencia, Carlos Sarthou Carreres; Crónica de los Obispos de Orense, Benito Fernández Alonso (1897); Galicia en los Siglos XIV y XV, José García Oro (1987); Obispos de Caliabria, Episcopologio de Zaragoza, Cronista oficial de la Ciudad ¿???(1959); Obispos mindonienses, Enrique Cal Pardo (2001); los obispos de Almería, José Angel Tapia Garrido (1966); Los primados de Toledo, Diputación (1993); Episcopologio Cauriense, Miguel A. Orti Belmonte, Cáceres, (1958); Aproximación al catálogo de Obispos extremeños, Teodoro Fernández Sánchez (1995); Episcopologio placentino, J. Benavides Checa, Plasencia (1900) y Episcopologio. Los obispos de Plasencia. Sus biografías, Manuel López Sánchez-Mora (1986).

2. ORDENES RELIGIOSAS. Los Generales de la Congregación de S. Benito de Valladolid, Ernesto Zaragoza Pascual, OSB, IV, Abadía de Silos (1982); Acta Ordinis Fratrum Minorum, por mandato del David Fleming, (1903), Crónicas franciscanas de España, dir. Odilo Gómez Parente, OFM (1976) y La provincia franciscana de Santiago. Ocho siglos de historia, Manuel Castro, OFM. (1984) Rev. Cistercium, listado de estudios monográficos sobre personas (s XX) y Rev. Archivo dominicano (varios números).

3. ESTUDIOS MONOGRAFICOS. Vida ejemplar del Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Francisco Valero y Losa, Obispo antes de Badajoz y después Arzobispo de Toledo, Primado de España, Fr. Antonio de los Reyes, O.C. (1792); Vida del Ilustrísimo Sr. D. Fr. Gerónimo Rodríguez de Valderas, obispo de Badajoz y de Jaén, del orden de la Merced, Fr. Agustín de Arqués, O de M. (1768); El Cardenal de Zaragoza FR. Manuel García Gil O.P., obispo de Badajoz y arzobispo de Zaragoza, Vito T. Gómez OP., Valencia (1990); Fr. Juan Roco Campofrío, Archivo Extremeño nº8 y 9 (1908); Godoy, Príncipe de la Paz, -Notas históricas y documentos- el Obispo Álvarez Faria, de Antonio del Solar y José de Rújula y de Ochotonera, M. de Ciadoncha, Badajoz (1944); D. Francisco de Navarra, obispo de Badajoz (1545-1556), sus intervenciones en Trento sobre “la obligación episcopal de residir”, Aquilino Camacho Macias (1968); Los obispos de Badajoz. Don Juan Marín de Rodezno, Prudencio J. Conde, Centro de Estudios Extremeños (1935); y El obispo Pérez Minayo 1755-1779, Antonio del Solar y el Marqués de Ciadoncha, Centro de Estudios Extremeños (1932)

4. LISTAS EPISCOPALES. Apéndice Núm 2. De la Historia de Talavera la Real: villa de la Provincia de Badajoz, de Nicolás Díaz y Pérez (1879); Diccionario Eclesiástico de España, voz Badajoz, Dir. Quintín Aldea, (1964) y Diario regional “Hoy” de enero de 1955.

II. CONSAGRACIONES EPISCOPALES

En los catálogos de obispos estudiados anteriormente difícilmente encontramos su ordenación sacerdotal o consagración episcopal. A partir de 1930 el P. Albert Perbal OMI empezó a interesarse por el número de obispos que procedían de Mons. De Mazenod, su fundador. Siguen en esta línea de investigación sobre el episcopado francés el D. André Chapeau OSB y Fernad Combaluzier CM (196O), como el seglar Jean Montier.

Será el Concilio Vaticano II quien reafirma que es la consagración sacramental la que “une al elegido (para obispos) a los Apóstoles que, por la imposición de las manos, transmitieron a sus colaboradores el don espiritual que ha llegado hasta nosotros por medio de la consagración episcopal”[15]. La potestad episcopal se recibe por el sacramento que sólo puede ser administrar alguien que lo haya recibido previamente. De este modo se insertaban el candidato en el Colegio episcopal, como sucesor de los Apóstoles para apacentar a una iglesia local, al mismo tiempo que se responsabiliza también de la Iglesia Universal de algún modo.

El Sacramento del Orden episcopal se administra siempre, en circunstancias ordinarias, al menos por tres obispos. Pío XII insistió en que todos eran consagrantes[16], aunque uno fuera el principal, lo amplió después el Concilio a todos los obispos presentes.

Sobre el lugar de recibir la consagración hasta época reciente era una capilla de religiosa o un templo que resultaba mas cómodo para el consagrante; aunque el consagrado no tuviera relación alguna con ellas.

Nos limitaremos a recoger sobre las consagraciones episcopales con algunos datos biográficos para identificación de cada uno de los prelados. Cerrando la lista con Mons. Montero Morero, Ultimus Episcopus Pacensis

1. Periodo mozárabe Siglos X-XII.

De Theudecutus (904-905?), Julio (932) y Daniel (1000) carecemos de documentación sobre los datos, que nos ocupan.

2. Siglos bajomedievales. Siglos XIII-XV

Siglo XIII

4º Fray Pedro Pérez (1255-1266) O. Militar de Alcántara ó franciscano, Primus Episcopus Pacensis. Natural de Valverde de Badajoz[17]. Convoca sínodo el 22 marzo 1255. Vaca la sede episcopal el 1 may. 1266[18].

5º Fray Lorenzo (1264-1286) O.M. de Alcántara. Aquilino Camacho no comparte don Solano la fecha de 1269 como final de su pontificado, ni que le suceda un prelado de nombre Fernando y a este otro llamado Lorenzo de Suárez hasta el 1281. Aquel sería un nombre apócrifo y no existieron dos Lorenzos, sino que este reinó 17 años. Esta tesis es compartida con González Dávila. No así el nombre de Fernando que lo introduce Dosma[19] y G. Dávila[20], basados en un privilegio de Gregorio X y Bonifacio VIII.

6º Don Gil Colona (1282-1286). Avala sus pocos datos una carta del Rey Sancho IV, otorgada el 1284, que transcribe Solano.

7º Don Juan (1286-1287). Otra carta del Sancho IV, del 1286, en que interviene este como obispo de Badajoz en calidad de notario mayor de la Reina.

8º Fray Don Alonso (1287). Solano deduce su existencia por un privilegio del citado Rey, del 2 ene. 1287.

9º Don Gil Ruiz (1287-1300). La primera mención se encuentra en el privilegio rodado del 27 marz. 1300, en donde confirma el Rey D. Alfonso lo otorgado por su padre.

Siglo XIV

10º Don Bernardo (1300-1307). El.13 de jun.1300 obispo de Badajoz. Consagrado 12 jul. del mismo año, domingo, en Anagni (Frosisone, Italia) por el cardenal Nicoló Boccasino, obispo de Ostia (después Benedicto XI), que era canónigo de Santiago de Compostela. Hay poca memoria: Una provisión de Fernando IV en octubre de 1300, a favor del alcalde de esta ciudad Esteban Pérez.

11º Fray Simón (1309-1324). Ob. de la Merced. Natural de Coimbra. Preconizado por Clemente V por una bula fechada en Avignon el 15 jul. 1309, tras un bienio en que dos candidatos se disputaban la silla episcopal. Trasladado a Tuy.

12º Don Bernabé (1324-1329). Natural de Coimbra. Canónigo de dicha ciudad, médico de Alfonso XI de Castilla y de la Reina María, infanta de Portugal. Juan XXII le preconiza el 27 jul. 1324. Trasladado a Osma 1329. + 1351 en Osma.

13º Don Juan (de Morales?) (1329-1335). Chantre de Córdoba. Designado por Juan XXII Obispo de Badajoz el 23 oct. 1329. Trasladado a Jaén por Benedicto XII el 19 ene. 1335, en permuta con su sucesor.

14º Don Fernando Ramírez de Agreda (1335-1341). Portugués. Sobrino de Fr. Esteban O.F.M. obispo de Oporto fue primero de Jaén y después en Badajoz.

15º Don Juan (1349-1353). Había sido elegido D. Vicente Estévanez, pero no fue consagrado (1341). Periodo más oscuro de nuestro episcopologio. No obstante, seguimos el orden estudiamos por el Dr. Camacho. Arcediano de Jerez, que fue promovido el 25 may. 1349, cuya noticia última es del 3 oct. 1353.

16º Fray Alonso Fernández de Vargas (1353-1354). O. Er. de S. Agus­tín Preconizado por Inocencio IV y trasladado a Osma el 25 oct. 1354. * de Arz. de Sevilla 27 dic. 1404.

17º Don Juan García Palomeque (1354-1373). El 24 oct. 1354. En Lisboa, domingo, 18 oct. 1355 es consagrado por Juan Alfonso, Obispo de Evora (Portugal) 18 oct. 1355. Celebró sínodo en Olivenza en dic. 1355. Promovido a ob. de Osma el 1373. Murió el 1374.

18º Don Fernando Sánchez (1373-1378). Deán de Badajoz o subdiácono Tesorero de Córdoba. Elegido por el cabildo y posesionado el 11 jun. 1373 según las actas del archivo catedral. + 11 abr. 1378.

19º Don Fernando Suárez de Figueroa (1379-1398). Hablan de él en los años que lo datamos una escritura y una carta del infante D. Fernando de Antequera. Pero Eubel lo identifica con su antecesor. Fue nombrado por Clemente VII.

Siglo XV

20º Fray Gonzalo de Alba (1407-1408) O.P. De nuevo aparece un periodo de confusión, en que Camacho afirma que fueron años de “sede vacante”, dando el nombre de Alonso Estevanez, como electo por el cabildo, y de hecho no se consagró. Solano introduce a Felipe de Herrero que rechaza Solana por considerarlo obispo de “Patti” (Pactensis)[21]. González Dávila introduce a Pedro Tenorio, residente en Roma.

21º Fray Diego de Badán (1409-1415) O.F.M. Natural de Mayorga (León) Preconizado por Benedicto XIII 11 set. 1409. Trasladado a Cartagena 18 dic. 1415. No parece que residiera nunca en Badajoz. + 1426 en Valencia, como obispo de Murcia o Plasencia.

22º Don Juan (1415-1418). Arcediano de Gardón en Oviedo, El. 18 dic. 1415 por Benedicto XIII. Trasladado a León el 16 marz. 1418.

23º Fray Juan de Morales (1418-1443) O.P. El 13 abr. 1418 por Martín V. Celebró sínodo en Barcarrota el 1419.

24º Don Lorenzo Suárez de Figueroa (1444-1461). Preconizado 16 marz. 1444 por Bula de Eugenio IV. Hijo del maestre D. Lorenzo Suárez de Figueroa, tío del primer conde de Feria.

25º Fray Pedro de Silva (1461-1479) O.P. Era obispo de Orense y pasa por bula del 19 oct. 1461, + 20 ene. 1479 y es sepultado en el convento de S. Pedro Mártir de los dominicos de Toledo.

26º Don Juan, Cardenal de Aragón (1479). No lo menciona Solano y Tirso. Fue cardenal diácono en 1477. Eubel sostiene que sólo tuvo la administración de la diócesis, renunciando en el mismo año. Al siguiente año recibe la consagración episcopal. Sólo lo pone Camacho.

27º Don Nicolás Gómez Suárez de Figueroa (1479-1485). promovido 14 may. 1479. Al año siguiente se el concede el obispado de Tuy, pastoreando ambas sedes. + 11 nov. 1485.

28º Don Pedro Ximénes de Préxamo (1486-1489). Deán de Toledo. El. 18 ene. 1486. Ob. de Cáceres 23 ene. 1489. + 1495.

29º Don Bernardino López de Carvajal (1489-1493). Era Obispo de Astorga al ser promovido para Badajoz 23 ene. 1489. Ob. de Cartagena 27 marz. 1493. Ob. de Sigüenza y Plasencia. Murió siendo cardenal.

30º Don Juan Ruiz de Medina (1493-1495). Siendo obispo de Astorga, fue trasladado a Badajoz 27 marz. 1493. Ob. de Cartagena 20 febr. 1495. Murió siendo obispo de Segovia.

31º Don Juan Rodríguez de Fonseca (1495-1499). Natural de Toro. Canónigo y Arcediano de Sevilla. El. 20 feb.1495. No estuvo jamás en Badajoz, al residir habitualmente en Sevilla. En 1499 es promovido a Córdoba, pasando a Palencia (1505) y a Burgos (1515). Fallece 14 mar.1524.

3. Epoca moderna Siglos XVI-XVIII

Siglo XVI

32º Don Alfonso Manrique de Lara (1499-1516). Cardenal de Sevilla y libro 1500 un año antes fue obispo no viene los datos, sí sus consagraciones

33º Don Pedro Ruiz de la Mota. OSB (1516-1520).Nació en Burgos. Abad de Fonea, dióc. de Burgos. El. 22 ag. 1516. Consagrado por Diego Ribera de Toledo, Ob. de Segovia. Ob. de Plasencia 4 jul. 1520. + 1522.

34º Fray Bernardo de Mesa (1521-1524) O.P. Nació en Córdoba. El. 7 jun. 1508 o. Tit. De Trinopolis, aux. en Forli (Italia). Consagrado entre 2 abr. Y 31 may. 1506, en Tongeren (Bélgica) por Libert de Brochen, ob. tit. de Beryte (Beirut), asistido por François Chaillet, ob. Tit. de Chalcedon (Calcedonia) y por Jean Bourgeois, ob. Tit. De Cyrene (Cirene) t. de Cixolci. Ob. tit. De Trinopolis, y auxiliar de Forli (Italia). ob. de Elna-Perpiñan (Principado de Cataluña) 10 sept. 1515. Ob. de Badajoz 20 feb. 1521. + 1524, en Roma.[22]

35º Don Pedro Sarmiento de Villandrando (1524-1525). N. en Ribadeo, dióc. y prov. de Lugo, c. 1478. El. 4 de marzo de 1523, para el obispado de Tuy. Consagrado el 28 de junio, domingo, en Valladolid, monasterio de la Santísima Trinidad por Diego Cabrero. Ob. titular de Patara, asistido por Pedro Ponte, OSST, ob. tit. de Cluense y por Julián, OP. Ob. tit. de Cixolci. Pasó el 26 octubre de 1524 a la sede pacense hasta el 3 de julio de 1525 que ocupó el obispado de Palencia. Arzobispo de Santiago de Compostela 8 de junio de 1534. Cardenal en el 18 de octubre de 1538. + 13 oct.1541, en Lucca (Italia).

36º Don Pedro González Manso (1525-1532). Nació en Canillas de Río Tuerto, dióc. de Calahorra y La Calzada, prov. de Logroño. Deán de Granada. El.31 ag. 1523 obispo de Guadix y Baza. Consagrado el 28 de junio, domingo, en Valladolid, monasterio de la Santísima Trinidad por Diego Cabrero. Ob. tit. de Patara, asistido por Pedro Ponte, OSST, obispo titular de Cluense y Julián, OP. obispo tit. de Cixolci. Obispo de Tuy el 26 oct. 1524. Obispo de Badajoz 3 jul. 1525. Obispo de Osma 13 mar. 1532. + 12 feb.1537, en Osma (Soria).

37º Don Jerónimo Suárez Maldonado (1532-1545). Nació en Sevilla. El. 15 de jul. 1525 obispo de Mondoñedo. El 30 de jul., domingo, en Roma, capilla del consagrante, París de Grassis, ant. obispo de Pesaro (Italia), capellán del Papa le consagra. Obispo de Badajoz 20 de mar. 1532. + 18 sep. 1545.

38º Don Francisco de Navarra y Huelde (1545-1556).Prior del Monasterio de Roncesvalles, dióc. de Pamplona, prov. de Navarro. El. 22 may. 1542. ob. de Ciudad Rodrigo. Fue consagrado el 21 oct. , domingo, en Zaragoza, catedral de La Seo por Hernando de Aragón, Arz. de Zaragoza, asistido por Jaime Martínez Casanat, O. Carm, ob. tit. Aladense, auxiliar en Zaragoza y por Jerónimo del Toro, ob. tit. de Philadelphia (Filadelfia), auxiliar en Lérida. Obispo de Badajoz 15 dic. 1545. Arzobispo de Valencia 4 may. 1556. Asistió a Trento. + 16 de abr. 1563, en Torrente (Valencia).

39º Don Cristóbal de Rojas Sandoval (1556-1562). Nació en Fuenterrabía, dióc. de Pamplona, prov. de Guipúzcoa, 26 jun. 1502. El. 8 oct. 1546 ob. de Oviedo. Jerónimo Loaysa, OP, Primer Arz. de Lima le consagra en España, asistido por Tomás Costa, arcediano y Pedro González, canónigo. Ocupó la sede pacense 4 may. 1556. Ob. de Córdoba 27 may. 1562. Arz. de Sevilla 18 may. 1571. Asistió al Concilio de Trento. + 22 sep. 1580, en Cigales (Valladolid)

40º D. Juan de Ribera (1562-1568). Santo confesor. Nació en Sevilla 20 mar. 1532. Elegido para Obispo de Badajoz 27 may. 1562. Fue consagrado en Sevilla por Pedro Guerrero Mendoza, arz. de Granada. Patriarca de Antioquía 30 abr. 1568. Arz. de Valencia 3 dic. 1568. + 6 ene. 1611, en Valencia. Beatificado 18 set. 1796. Canonizado 12 jun. 1960.

41º Don Diego de Simancas Bretón (1568-1578). Nació en Córdoba. El 15 dic. 1564 para obispo de Ciudad Rodrigo. Consagrado por Hernando de Aragón, arz. de Zaragoza 1 abr. de 1565,en Valladolid, asistido por Pedro Vaguer, Ob. de Alghero (Cerdeña) y por Miguel Maiques, OSA, Arz. Tit. de Tarsus (Tarso), auxiliar de Zaragoza le consagra en Valladolid. Ob. de Badajoz 3 dic. 1568. Ob. de Zamora 13 jun. 1578. + 16 oct. 1583, en Córdoba.

42º Fray Diego Gómez de Lamadrid (1578-1601) O.SS.T. Nació en Potes, dióc. de Burgos, prov. de Santander, en 1529. El. 27 mar. 1577 para Arz. de Lima (Perú). Consagrado en 1577,d. 6 ene. y a. 21 set, en Concepción (Chile), catedral por Antonio de San Miguel (Antonio Avendaño y La Paz) OFM, Ob. de Imperial-Concepción, asistido por Agustín Cisneros, Deán de la Catedral. Ob. de Badajoz 13 jun. 1578. + 15 ag. 1601.

Siglo XVII

43º Don Andrés Fernández de Córdobay Carvajal (1602-1611). Nació en Gualdalcázar, dió. y prov. de Córdoba. Auditor de la Rota Romana. El. 7 oct. 1602. para obispo de Badajoz. En Roma el 20 oct. de 1602 en la Iglesia de Santiago de los Españoles Serafín Olivario. Patriarca de Alejandría, asistido por Guglielmo Bastoni, Ob. de Pavia (Italia) y por Juan Esteban Ferrero. O. Cist. Ob. de Vercelli (Italia). + 1611[23].

44º Don Juan Beltrán de Guevara y Figueroa (1611-1615).Nació en Medina de las Torres dióc. y prov. de Badajoz, en 1540. El dic. 1606 para Arz. de Salerno (Italia). Consagrado el 8 dic. de 1606 por el Card. Ottaviano Paraviccini, en Roma, Iglesia de Santiago de los Españoles. Ob. de Badajoz 28 nov. 1611. Arz. de Santiago de Compostela 12 ene. 1615. +22 may. 1622, en Villapando (Zamora).

45º Don Cristóbal de Lobera (1615-1618). Nació en Plasencia, prov. de Cáceres. El. 6 nov. 1615 para obispo de Badajoz. Consagrado 13 mar Torres 1616, domingo, en Madrid, parroquia de San Andrés por Andrés Pacheco, Ob. de Cuenca. Ob. de Osma 9 jul 1618. Ob. de Pamplona 6 mar. 1623. Ob. de Córdoba 19 feb. 1625 Ob. de Plasencia 2 dic. 1630. Ren. ? + 21 oct.1623, electo Arz. de Santiago de Compostela, en Plasencia (Cáceres).

46º Don Pedro Fernández de Zorrilla (1618-1627).Nació en Huérmeces, dióc. y prov. de Burgos. El. 1615 para Ob. de Jaca. Consagrado en Madrid por Fernando Acevedo, Arz. de Burgos y Presidente de Castilla. Ob. de Mondoñedo, 23 mar. 1616. Ob. de Badajoz 23 jul. 1618. Ob. de Pamplona 14 jun. 1627. + 11 ag. 1637, en Estella (Navarra).

47º Fray Juan Rocco de Campofrio (1627-1632) O.M. de Alcántara. Nació en Alcántara, dióc. de Coria y prov. de Cáceres, el 8 de junio de 1565. El. 17 mar. 1625 Obispo de Zamora. Consagrado en Madrid, colegio de Dª María de Aragón, agustinos, 29 de junio de 1625 por Giulio Sacchetti Ob. de Bertinoro (Italia), Nuncio Apostólico, asistido por Juan Bravo Lagunas, OSA, Ob. de Ungento (Italia) y por Antonio Govea, OSA, Ob. Tit. de Cyrene (Cirene). Ob. de Badajoz 5 jul. 1627. Ob. de Coria 8 mar.1632. + 16 sept. 1635 en Alcántara.

48º Don Gabriel Ortíz de Sotomayor (1635-1640).Nació en Madrid. Dióc. de Toledo, canónigo de Toledo desde 1591. El. 3 de dic. 1635 obispo de Badajoz. Consagrado en Madrid, convento de la Encarnación de las agustinas descalzas, 25 de feb. 1636, lunes, por Antonio Sotomayor, OP. Arz. Tit. De Damascus (Damasco), inquisidor general, asistido por Pedro Fernández Zorrila, Ob. de Pamplona y por Gaspar Prierto Orduaña, O de M, ob. de Elna-Perpiñan (Principado de Cataluña). + 17 abr. 1640 en Toledo.

49º Fray José de la Zerda (1640-1644) O.S.B. Nació en Cuenca. El. 19 nov. 1637. Ob. de Almería. 1638. El 1638 es consagrado en Madrid por Pedro Villagómez Vivanco, Ob. de Arequipa (Perú).+ 22 oct. 1644, en Zafra (Badajoz), enterrado en la colegiata.

50º Fray Angel Manrique de Cisneros (1645-1649) O. Cisterciense. Nació en Burgos, 28 feb. 1577. El. 12 jun. 1645 obispo de Badajoz. Consagrado en la iglesia de Santa Catalina, en Tlaxcala (Mexico) por Juan Palafox Mendoza, ob. Tlaxcala, asistido por Juan Vega, deán y por Alonso de la Cueva Avalos, arcediano. + 28 feb. 1649 en Badajoz.

51º Don Diego López de la Vega (1649-1658). Nació en Tortuera, dióc. de Sigüenza y prov. de Guadalajara, 1591. El 23 ag. 1649 obispo de Badajoz. Consagrado el domingo, 6 mar. 1650, en Madrid por Fernando Andrade Sotomayor. Arz. de Santiago de Compostela. Ob. de Coria 28 ene. 1658. + 5 jun. 1659, en su palacio de Cáceres.

52º Don Diego del Castillo y Artigas (1658).Nació en Tudela, dioc. de Tarazona y prov. de Navarra., 19 ene. 1605. Ord. 24 jun. 1632. El. Ob. de Trujillo (Perú) 9 mar. 1654, no fue consagrado. Consagrado el domingo 3 nov. 1658, en la iglesia de los mercedarios, en Barcelona por Ramón Senmenat Lanuza, Ob. de Barcelona, asistido por Bernardo Cardona, ob. Gerona y por Francisco Crespí de Valldaura OP. Ob. de Vich. Ob de Badajoz 25 feb. 1658. + 22 sept. 1658, en Zafra (Badajoz).

53º Don Gabriel de Esparza Pérez (1659-1662).Nació en Pamplona 24 jun. 1606. El. 27 ene. 1659 Ob. Badajoz. Consagrado 17 ag. 1659 en la iglesia de Santa Catalina de Siena, en Roma por el Cardenal Marcantonio Fraciotti, asistido por Stefano Quaranta, arz. De Amalfi (Nápoles) y por Francisco Suárez. Ob. Tit, de Memphis (Menfi) Ob. de Salamanca 13 mar. 1662. Ob. de Calahorra y la Calzada 2 jun. 1670. + 10 ene. 1686, en Calahorra (Logroño).

54º Fray Jerónimo Rodríguez de Valderas (1662-1668) O. de la Merced. Nació en Ciudad Rodrigo, prov. De Salamanca, bautizado 25 may. 1592. El. 17 abr. 1662. Consagrado en Cartagena de Indias (Colombia) 1662. Por Antonio Sanz Lozano. Ob. de Cartagena de Indias. Ob. de Jaén 9 abr. 1668. + 17 mar. 1671, en Baeza (Jaén).

55º Fray Francisco de Roys de Mendoza (1668-1673) O. Cister­ciense. Nació en Madrid, dióc. de Toledo, 16 mar. 1611. El 14 may. 1668. Ob de Badajoz. Consagrado el domingo 23 sept. 1668, el convento de Santa Ana, en Madrid por el Cardenal Vitelliano Visconti Borromeo, Arz. De tit. de Ephesus (Efeso), Nuncio Apostólico, asistido por Egidio Colonna, Arz. Tit. de Amasea y por Francisco Rojas Borja, Ob. de Ávila. Arz. de Granada 29 may. 1673. + 16 mar. 1677.

56º Don Francisco de Lara (1673-1675). Nació en Quesada, dióc. de Toledo. Prov. de Jaén. El 26 jun. 1673. Ob de Badajoz. Consagrado el 3 de may. 1673 en Cartagena de Indias (Colombia) por Antonio Sanz Lozano, ob. de Cartagena. Arz. De Zaragoza 1 marz. 1675. Sin recibir la bula muere el 23 oct. del mismo año en Badajoz.

57º Fray Agustín Antolinez (1676-1677) O.S.A. Nació en Valladolid. El 19 dic. 1675. Ob de Badajoz. Consagrado el domingo 22 mar. 1676, domingo de Pasión, en el colegio de Doña María de Aragón, agustinos, en Madrid por Diego Sarmiento Valladares, Ob. de Plasencia, Inquisidor General, asistido por Miguel Pérez Cevallos, ob. tit. de Arcadiopolis (Arcadiopoli), aux. De Toledo y por Alonso Aguayo, OSB, ob. tit. de Caesarea (Cesarea) aux. de Ávila. + 17 jul. 1677. (1329)

58º Don Juan Herrero Jaraba (1677-1681). Nació en Guadalupe, dióc. de Toledo, prov. de Cáceres. El. 8 nov. 1677. Ob de Badajoz. Consagrado a. mar. 1678, en la iglesia parroquial de Vallecas, dióc. de Toledo y prov. de Madrid por Miguel Pérez Cevallos, ob. Tit. de Arcadiopolis (Arcadiopoli), aux. en Toledo, asistido por Pedro Orozco, ob. tit. De Temnus (Temno), aux. en Toledo y por Alonso Aguayo, OSB, ob. Tit. De Caesarea (Cesarea) aux. en Ávila. Ob. de Plasencia 17 mar. 1681. + 1681, en Hervás (Cáceres). (1351)

59º Don Juan Marín de Rodezno (1681-1706). Nació en Najera, dióc. de Calahorra y la Calzada y prov. de Logroño. El 28 abr. 1681 Ob de Badajoz. Consagrado 21 sept. 1681, en la capilla episcopal por el Cardenal Luis Manuel Fernández Portocarreño, Arz. de Toledo, asistido por James Lynch. Arz. De Tuam (Irlanda), aux. en Sevilla y por Pedro Salazar Gutiérrez de Toledo, O de M. Ob. de Salamanca. + 12 ene. 1706.

Siglo XVIII

60º Don Francisco Valero y Losa (1708-1715). Nació en Villanueva de la Jara, dióc. y prov. de Cuenca. El. 7 nov. 1664. Ob de Badajoz. Consagrado 1 may. 1708, en Madrid, por Pedro de la Concepción Urteaga, Ob. de Puerto Rico. Arz. de Toledo 18 mar. 1715. + 23 abr. 1720 en la ciudad imperial[24].

61º Don Francisco Pedro de Levanto y Vivando (1715-1729). Nació en Sevilla 2 feb. 1662. El. jun. 1703 Ob. Tit. De Lacedaemonia y auxiliar de Sevilla. Consagrado 8 jul. 1703, domingo, en la capilla del Arzobispado Hispalense por Manuel Arias Porres, OSH, arzobispo de Sevilla, asistido por Francisco Zapata Vera y Morales, Ob. de Zamora por Benito Madueño Ramos. Ob. tit. de Sión, aux. de Toledo. Ob. de Badajoz 8 jul. 1715. + 2 feb. 1729, en Badajoz.

62º Don Amador Merino y Malaguillas (1730-1755). Nació en Sigüenza, prov. de Guadalajara, 28 dic. 1677. El 28 feb. 1730. Ob de Badajoz. Consagrado 21 may. 1730, en la catedral de Salamanca por Manuel Sancho Granado, Ob. de Salamanca, asistido por Jacinto Arana Cuesta, Ob. de Zamora y por Pedro Ayala, OP, Ob. de Avila. + 29 ene. 1755, en Barcarrota (Badajoz).

63º Don Manuel Pérez Minayo y Zumeda (1755-1779). Nació en Urueña, dióc. de Palencia y prov. de Valladolid, 28 dic. 1695. El. 21 jul. 1755. Ob de Badajoz. Consagrado 5 oct. 1755 en Madrid, Monasterio de la Inmaculada Concepción; mercedarias, “Gongoras” por Diego Rojas Contreras, Ob. de Cartagena, asistido por Andrés Núñez Monteagudo ob. Tit. de Mascula, aux. de Toledo y por Agustín González Pisador ob. Tit. de Tricomi, aux. de Toledo. + 28 nov. 1779.

64º Don Santiago Palmero Escada (1781). Nació en Villanueva del Campo, dióc. de León y prov. de Zamora, 10 ene. 1726. El. 11 dic. 1780. Ob de Badajoz. Consagrado 18 feb.1781, en la catedral de Toledo, por el Francisco Antonio Lorenzana Butron Arz. de Toledo, asistido por Felipe Pérez Santa María, ob. tit. de Constantia in Arabia, aux. de Toledo, y por Francisco Mateo Aguiriano Gómez. Ob. Tit. de Thagaste (Tagaste), aux. de Toledo. Ob. de Badajoz may. 1781. + 10 dic.1781 sin hacer la entrada.

65º Frey Alonso de Solís Marroquín y Gragera (1783-1797) O.S. Nació en Miajadas, dióc. de Plasencia y prov. de Cáceres. El. 18 jul. 1757 obispo tit. de Geras (Gera) y ejercía en la jurisdicción de la Orden Santiaguista. Consagrado 24 jul. 1755, en Roma por el Cardenal Joaquín Fernández Portocarrero, asistido por Pietro Stefani Arz. de Naxos (Grecia) y por Innocenzo Gorgoni, arz. de Emesa (Siria) Ob. de Badajoz 17 feb. 1783. + 8 feb. 1797, en Badajoz.

66º Don Gabriel Alvarez de Faria (1797-1802). Nació en Badajoz, 20 ene. 1721. Canónigo, Chantre y Deán de Badajoz, dignidades a la que el Rey le dispensó de los grados académicos[25]. El. 18 dic. 1797. Ob de Badajoz. En la catedral de Badajoz el 6 mar. 1798, fue consagrado por el obispo de Yelves, el auxiliar de Evora y el Abad de Villaviciosa[26]. + 11 abr. 1802.

4. Etapa contemporánea Siglos XIX-XX

Siglo XIX

67º Don Mateo Delegado Moreno (1802-1841). Nació en Oliva, dióc. y prov. de Badajoz, 15 feb. 1754. El. 22 dic. 1800 Arz. tit. de Sebaste 1800. Consagrado 1 feb. 1801, domingo, en Madrid, San Isidro, por el Cardenal Luis María Borbón Vallabriga, Arz. De Toledo, asistido por Atanasio Puyal Poveda, ob. Tit. de Carystus (Caristo), aux. De Toledo y por Francisco La Cuerda, ant. Ob. de Puerto Rico. Ob. de Badajoz 9 ago, 1802. + 16 feb. 1841 en Torres de Miguel Sesmero.

68º Don Francisco Javier Rodríguez de Obregón (1848-1853). Nació en Valladolid 3 dic. 1780. El 17 dic. 1847 Ob. de Badajoz. Consagrado 14 may. 1848, domingo, en Madrid por Giovanni Brunelli, Arz. Tit. de Thessalonica (Tesalónica), Nuncio Apostólico, asistido por Pablo García Abella, CO, ob. de Calahorra y la Calzada, electo arz. de Valencia y por Manuel Joaquín Tarancón Morón, ob. de Córdoba. + 4 ene. 1853.

69º Fray Manuel García Gil (1853-1858) O.P. Nació en San Salvador de Camba, dióc. de Lugo y prov. Pontevedra, 14 may. 1802. Ord. 10 mar. 1827. El 22 dic. 1853 Ob. de Badajoz. Consagrado 23 abr. 1854, domingo, en Lugo, catedral, Miguel García Cuesta, Arz. De Santiago de Compostela, asistido por Santiago Rodríguez Gil, Ob. de Lugo y por Telmo Maceira, Ob. de Mondoñedo. Arz. de Zaragoza, 23 dic. 1858. Card. 2 mar. 1877. + 28 abr. 1881.

70º Don Diego Mariano Aguacil Rodríguez (1859-1861). Nació en Córdoba 29 mar. 1805. Or. 31 mar. 1828. El 23 dic. 1858 Ob. de Badajoz. Consagrado 20 mar. 1859, domingo, en Madrid, capilla Real por Lorenzo Barili, Arz. tit. de Tyana (Tina), Nuncio Apostólico, asistido por Antonio María Claret Clará, CMF, Arz. de Santiago (Cuba) y por Manuel García Gil, Arz. de Zaragoza. 1ª Obispo de Vitoria 23 dic. 1861. Obispo de Cartagena 18 dic. 1876. + 10 ene. 1884, en Murcia.

71º Don Pantaleón Monserrat y Navarro (1862-1863). Nació en Maella, dióc. y prov. de Zaragoza 27 jul. 1807. Ord. 17 sept. 1832. El 7 abr. 1862 Ob. de Badajoz. Consagrado 14 sept. 1862, domingo, en Zaragoza, Basílica de Ntra. Sra. del Pilar, por Manuel García Gil, Arz. de Zaragoza, asistido por Pedro Cirilo Uriz Labairu, Ob. de Pamplona y por Cosme Marrodán Rubio, Ob. de Tarazona. Ob. de Barcelona. 1 oct. 1863. + 21 jul. 1870, en Frascati (Italia).

72º Don Joaquín Hernández y Herrero (1864-1865). Nació en Las Heras, caserío de Alpuente, dióc. de Segorbe y prov. de Valencia, 16 ene. 1808. El 21 dic. 1863. Consagrado 10 abr. 1864, domingo in albis, en Valencia, catedral, por Mariano Benito Barrio Fernández, Arz. de Valencia, asistido por Domingo Canubio Alberto, OP, Ob. de Segorbe y por Francisco Jimenez Muñoz. Ob. de Teruel. Ob. de Segorbe 25 sept. 1865.+ 18 feb. 1868.

73º Don Fernando Ramírez y Vázquez (1865-1890). Nació en Salvatierra de los Barros, dióc. y prov. de Badajoz, 3 dic. 1807. El 25 set. 1865 Ob. de Badajoz. Consagrado 4 feb. 1866, en Zaragoza por Manuel García Gil, Arz. De Zaragoza, asistido por Cosme Marrodán Rubio, Ob. de Tarazona y por Pantaleón Monserrat Navarro, Ob. de Barcelona. + 14 nov. 1890.

74º Fray Francisco Sáenz de Urturi y Crespo (1891-1894) O.F.M. Nació en Arlucea, dióc. de Calahorra, prov. de Álava, 3 ene. 1842. El 1 jun. 1891 Ob. de Badajoz. Consagrado en la catedral de Vitoria el 20 set. 1891l por el Nuncio Apostólico Angelo Di Pietro, arz. Tit. Nazianzius, asistido por Ramón Fernández Piérola López de Luzuriaga, ob. de Vitoria y por Gregorio Mª Aguirre y García, OFM, ob. de Lugo. Arz. de Santiago de Cuba 21 may. 1894. Arz. Tit. de Bostra Boastra de Bosra) 31 may. 1899. En que se retira a su convento. +13 dic. 1903.[27]

75º Don Ramón Torrijos y Gómez (1894-1903). Nació en Cuenca 31 ago. 1841. Ord. 1866. El.25 nov. 1887 ob. de San Cristóbal de la Laguna (Tenerife).Consagrado 19 agost. 1888 en Cuenca, por Ciriaco Mª Sancha y Hervás, Ob. de Madrid, asistido por José Mª Rancés y Villanueva, ob. tit. De Dora, Prior de las Ordenes Militares y Prelado de Ciudad Real. Ob. de Badajoz 21 may. 1894. + 16 ene. 1903, en el palacio episcopal, de Badajoz.

Siglo XX

76º Fray José Hevia Campomanes O.P. (1903-1904). En Pola de Elena, dióc. y prov. de Oviedo 24 marz. 1841. Ord. 21 may. 1864. El. 27 may. 1889 Ob. de Nueva Segovia (Filipinas). Consagrado 13 de abr.1890 en la catedral de Oviedo por el Cardenal Zeferino González y Díaz Tuñon, O.P. ant. Arz. de Sevilla, asistido por Ramón Martínez y Vigil O.P. ob. de Oviedo y Valeriano Menéndez Conde , ob. tit, de Tamassus, aux. del de Toledo. Ob. de Badajoz 25 jun. 1903 + 2 may. 1904 en Higuera de Vargas, donde estaba haciendo la visita Pastoral.

77º Don Félix Soto Mancera (1904-1910). Nació en Zafra, dióc. de Badajoz el 25 feb. 1849. El 14 nov. 1904 Ob. de Badajoz. Consagrado 28 feb. 1905, en la capilla pontificia de S. Miguel (redentoristas) de Madrid por el Nuncio Apostólico Mons. Arístide Renaldini, Arz. de Heraclea asistido por Jaime Cardona Tur, provicario general castrense y Victoriano Guisasola y Menéndez, Ob. de Madrid + 31 ene. 1910, en el palacio episcopal.

78º Don Adolfo Pérez Muñoz (1913-1920). Nació en Soto de Campóo, dióc. de Burgos y prov. de Santander 10 jul. 1864. Or. 18 dic. 1888. El 29 abr.1909 ob. de Islas Canarias. Consagrado 3 oct. 1909, en la iglesia del Sagrado Corazón y S. Francisco de Borja, jesuitas, por Enrique Almaraz y Santos, Arz. de Sevilla, asistido por José Mª Salvador y Barrera, ob. de Madrid y Jaime Cardona Tur, provicario general castrense. Ob. de Badajoz 18 jul. 1913. Ob. de Córdoba 11 jul 1920. + 21 dic. 1945.

79º Don Ramón Pérez Rodríguez (1920-1927). Nació en Mecina-Fondales dióc. y prov. de Granada el 19 marz. 1868. Or. 19 set. 1891. El 31 agost. 1920 Ob. de Badajoz. Consagrado en el colegio español Palacio Altemps, de Roma el 20 nov. 1920 por el Cardenal Rafael Merry del Val y Zulueta, Arz. Tit. de Nicea y secretario de la Congregación del Santo Oficio, asistido por Carlo Pietropaoli Arz. Tit. de Chaleis (Calcide) y Sebastián Leite de Vasconcellos, ob. tit. de Tamiathis (Damiata). En 7 ene. 1929 Ob. tit. de Sión y Vicario general castrense y Administrador apostólico de Badajoz «sede vacante» (1929-1930). Patriarca de la Indias Occidentales el 30 jul. 1930. Ob. de Cádiz y Ceuta 12 abr. 1933, reteniendo el Patriarcado. + 28 ene. 1937 en Cádiz.

80º Don José María Alcaraz y Alenda (1930-1971). Nació en Aspe, dióc. de Orihuela y prov. de Alicante 23 abr. 1877. Or. 21 de jul. 1901. El 13 marz. 1930 Ob. de Badajoz. Consagrado 30 jul. 1930 en la Iglesia de S. Agustín, de Orihuela, por el Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Federico Tedeschini Arz. Tit. de Neupactus (Lepanto) asistido por Francisco Javier de Irastorza Loinaz. Ob. de Orihuela y Leopoldo Eijo y Garay , ob. de Madrid. El 23 de marzo 1966 es administrador con derecho a sucesión D. Doroteo Fernández. +21 jul. 1971 en el palacio episcopal.

81º Don Doroteo Fernández y Fernández (1971-1979). Nació en Huelde, dióc. y prov. de León. 13 marz. 1913. Or. 13 marz. 1937. El 6 marz. 1956 ob. tit. de Castabala y auxiliar de Santander. Consagrado 3 jun. 1956 en la catedral de León por Ildebrando Antoniutti, Arz. tit. de Synnada in Phygia (Sinnada de Frigia), Nuncio Apostólico en España, asistido por José Mª Egino Trecu, ob. de Santander y Luis Armacha Fernández, ob. de León. En Badajoz Ob. coadjutor con derecho a sucesión el 6 feb. 1962 y Administrador Apostólico “sede plena” el 23 marz. 1966. Ob. tit de Badajoz 22 jul 1971. Renunció por motivos de salud 13 ene. 1979. + 11 jul. 1989 en la residencia geriátrica “Botín” de Santander y sepultado en la catedral pacense.

82º Don Antonio Montero Moreno (1980-1994). Nació en Churriana de la Vega, dióc. y prov. de Granada 28 ago. 1928. Ord. 19 may. 1951. El 4 abr. 1969 ob. tit. de Regiana y aux. de Sevilla. Consagrado el 17 may. 1969 en la catedral de Sevilla por el Cardenal José Mª Bueno Monreal, arz. Hispalensis, asistido por Vicente Enrique y Tarancón, Arz. de Toledo y Rafael García y García, arz. de Granada. Ob. de Badajoz 3 may. 1980. Ultimus Episcopus Pacensis. Arz. emeritensis-pacensis el 28 jul. 1994.

10. Obispos no titulares.

1. Fr. Fernando de Vera OSA, obispo titular de Bugía y auxiliar de Badajoz (1615). Nació en Mérida en 1568, territorio de la provincia de la Orden de Santiago. El. 17 febr. 1614. y Consagrado en Madrid, convento de la Princesa Dª Juana (Descalzas Reales) por Antonio Caetani, ob. tit. de Capua (Italia), junto con Pedro González del Castillo, ob. de Calahorra y Diego de Arce, O.F.M. ob. de Cassano (Italia). En 1615 continuó como auxiliar de su tío, D. Juan Beltrán de Guevara, al ser promovido este a la sede compostelana hasta su muerte el 1622.Arzobispo de Santo Domingo el 13 nov.1628 y ob. de Cuzco (Perú) el 16 jul.1629.+ 9 nov.1638.

2. Don Eugenio Beitia Aldazábal. Obispo coadjutor de Badajoz. (1955-1962). Nació en Bilbao 13 jul. 1902. Presbítero el 25 jul.1927. Fue preconizado Obispo titular de Damieta y Coadjutor de Badajoz el 30 de oct. de 1954. Consagrado por el Nuncio de Su Santidad Mons. Antoniutti, asistido por Francisco Javier Lauzarica y Torral, arz. de Oviedo y Casimiro Morcillo González, ob. de Bilbao, en la Basílica de Ntra. Sra. de Begoña de Bilbao el 30 ene. 1955. + 25 dic.1985, en Sopelana (Vizcaya).

3. Don Doroteo Fernández y Fernández. Obispo coadjutor de Badajoz. (1962-1966). Ver el obispo nº 81.

4. Don Jesús Domínguez Gómez. Obispo de Coria-Cáceres es nombrado Administrador Apostólico «sede vacante» de Badajoz, con facultades de obispo residencial el 15 ene. 1979. Nació en Pilas; dic. y pov. de Sevilla, 25 sep. 1931. Ord. 18 dic. 1954. El 16 marz. 1977. Consagrado el 24 abr. en Puebla de Guadalupe, dic. de Toledo, en la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe, por José María Bueno Monreal, cardenal de Sevilla, asistido por Manuel Llopis Ivorra, ant. obispo de Cáceres y Doroteo Fernández y Fernández, ob. de Badajoz. + 26 oct. 1990 en el palacio episcopal de Cáceres.


NOTAS:

[1] Biblioteca Nacional, Manuscrito sig. 18260 fols. 64-119.

[2] Rodríguez Moñino, Antonio, Biografía inédita de Cristóbal Suárez de Figueroa. R.E.E. ( ) pág 268.

[3] Archivo Histórico Nacional. Sección de códices 1181-B (Códice 834).

[4] Dosma Delgado, Rodrigo ,“ Discursos patrios de la Real Ciudad de Badajoz”, Badajoz 1601, o.c. pág. 124

[5] González Dávila, Gil “Teatro Eclesiástico de las Iglesias Metropolitanas y Catedrales de los reinos de las dos Castillas”, Vol. IV, Madrid 1700.

[6] Ibídem Fol. 16-17.

[7] Ibídem Fol. 111.

[8] Morales, Ascensio, Crisi Histórica de la Ciudad de Badajoz, Badajoz, 1908. págs 65-284.

[9] Rodríguez Moñino, Antonio. Ascensio de Morales, cronista de Badajoz. R.E.E. (1930) pág 131.

[10] Historia/ de la Fundación del/ convento de Religiosas Carmelitas/ de Badajoz/por el Doctor / Francisco Mateos Moreno,/ canónigo de la misma ciudad/ sacada por primera vez a luz/ con una aportación a la / Historia de Badajoz/ por/ Tirso Lozano Rubio/ corresp.te de la Real Academia de la Historia.” (1930). Apéndice k (página 18), págs. 419-427.

[11] Biblioteca Nacional, fondos de Alcalá, sig.cat/614-cat/615. Pág. 11-12

[12] Biblioteca Nacional, sig. Inv/262 MIE, Vol. I al VI, págs 383-384; 231-322; 283-284; 301-302; y 323.

[13] Baader-Baviére, Dictionnaire d¨Histoire et de Géographie Ecclésiastiques, págs 115-117.

[14] Camacho Macias, Aquilino. Anotaciones críticas al Episcopologio pacense. Ponencia en V Congreso de Estudios Extremeños. 1975. Actas. Badajoz, fol.5.

[15] Lumen gentium 21 y Christus Dominus 3.

[16] Const. ap. Episcopales consecrationis 30 nov. 1944; AAS 37 (1945) 131-132.

[17] Anónimo de Badajoz, “Historia de Badajoz desde los tiempos más remotos, con cinco disertaciones eruditas acerca de la antigua Lusitania y Extremadura, fol. 79.

[18] Camacho Macías, o. c. fols. 25-55.

[19] Dosma Delgado, Rodrigo, Discursos Patrios de la Real Ciudad de Badajoz. Reimpresión 1870. Págs 115- 163.

[20] González Dávila, Gil., Theatro Eclesiástico de la Ciudad y Santa Iglesia de Vadajoz. Salamanca. 1617. Págs 14-

[21] Solano de Figueroa y Altamirano, Juan, Historia Eclesiástica de la Ciudad y Obispado de Badajoz. Iª Parte vol .3, 4, y IIª Parte vol 1,2 y 3 Reimpresión 1931. Badajoz.

[22] Guiarte Izquierdo, Vidal. Episcopologio Español 1500-1699. Roma. 1994. Págs. 31,23,25,35,36,38-39,54-55,58-59,73,75-76 y 87-88.

[23] Ibídem págs. 116-117,122,132,133,147,162-163,165,175,179-180,190,195-196,203,213,217-218 y 221.

[24] Guitarte Izquierdo, Vidal. Episcopologio Español (1700-1867). Castellón de la Plana 1992. Págs 27,22-23,48,73,98,75,116,119-120,155,162,167,170,171 y 172.

[25] Antonio del Solar y José de Rújula, Godoy, Príncipe de la Paz, Badajoz (1944), pág 107.

[26] Ante la habitual dificultad del Sr. Archivero capitular, Solís Rodríguez, no corregida por las autoridades pertinentes, no se han completado los nombres de los obispos consagrantes.

[27] De Echevarría, Lamberto. Episcopologio Español Contemporáneo. 1868-1985. Salamanca 1986. Págs 57,54,56,67,71,82,92,118 y 131.