Dic 052018
 

Rocío García Rodríguez.

  1. Introducción

Este trabajo cita a seis de los autores extremeños humanistas vinculados a la universidad de Salamanca y a su arte. Algunos civiles, otros clérigos. Unos de ascendencia humilde, otros nobles. Algunos formados en el Estudio salmantino y otros en su región o en el extranjero. Algunos científicos, otros especializados en lenguas. Pero a esta media docena les unía su pasión por el saber, el viaje, los contactos con artistas, reyes, docentes excelsos, sus trayectorias laborales polifacéticas, sus saberes interdisciplinares y sobretodo la publicación de un gran número de tratados. Algunos se conocieron entre ellos, tanto así que eran amigos o discípulos y maestros.

Bajo el reinado de Felipe II figuran el escritor franciscano Antonio de Santa María; el traductor brocense, Benito Arias Montano. Durante el reinado de Felipe III, el filósofo y políglota Pedro de Valencia; el cronista y gramático Gonzalo de Correas y finalmente, el médico Juan de Sorapán. Sobresalieron en otros ámbitos de igual manera, pero estas son sus profesiones más conocidas. Algunos tienen instituciones culturales en su nombre actualmente.

Fig 1. Benito Arias Montano

  1. Contexto histórico

Se explica sucintamente el contexto histórico porque condiciona el arte. Esta exposición aborda el siglo XVI y en primer tercio de siglo XVII, periodo de la Edad Moderna.

En al ámbito social: Se vivía desde el antropocentrismo. Hubo un crecimiento demográfico. Era importante la raza, existía una división entre cristianos viejos y nuevos (convertidos). En Extremadura hubo mucha emigración a América.

En el campo político: España era la potencia hegemónica europea. Gobernaban la dinastía Augsburgo, en este periodo los Austria mayores.

En el área religiosa: se implantó la contrarreforma, se crearon órdenes religiosas, seminarios, se desarrolló el misticismo, hubo más prácticas del tribunal de la Inquisición.

En economía: aumentó el mercado, hubo un capitalismo inicial, existió una inflación de precios pues había pocos productos y gran población. Mala cosecha, altas tasas, guerras.

Respecto a la cultura: se divulgó el humanismo que cuestionó valores y propuso otros. Hubo descubrimientos geográficos: España se extendió, el Imperio más extenso por tres siglos.    En literatura: se publicó Lazarillo de Tormes, basada en Salamanca, novela anónima, realista, reflejaba la picaresca para sobrevivir. En el teatro: Lope de Vega estrenó obras en la Corte real. En el arte: En arquitectura el estilo manierista, en escultura el estilo romanista, en pintura el estilo trentino: pautas del Concilio de Trento. Artistas huyendo de las guerras de religión. Finalmente, las universidades se consolidaron, pero centradas en humanidades. Felipe II creó instituciones científicas.

  1. Los extremeños humanistas en la universidad de Salamanca

Antonio de Santa María (Plasencia 1521 – Segovia 1602) franciscano: de padres nobles. Sobresalió en oratoria desde pequeño. Se formó como Doctor en ambos derechos en la universidad de Salamanca como secular. Por su fama como intelectual, en Roma ejerció varios cargos en la cámara apostólica del Vaticano como civil. Con un permiso volvió a España durante años cuidó de almas. A los 41 años ingresó en el convento de la provincia de san Gabriel descalzos. Luego pasó a la provincia de San José y posteriormente al convento de San Gabriel de Segovia donde falleció a los 81 años tras escribir varias obras.

La pieza artística con la que se identificó más como miembro de la Iglesia fue el programa moral de los relieves de la escalera del edificio histórico de la universidad salmantina.

Francisco Sánchez de las Brozas, llamado el Brocense (Brozas, 1523 – Salamanca, 1600) Fue un gramático. Sus tíos financiaron sus estudios en Évora y en Lisboa donde sirvió a dos reyes. Fue a estudiar a la Universidad de Salamanca donde conoció a poetas. Tuvo doce hijos, lo que condicionó su enorme producción divulgativa y numerosas clases. Fue catedrático de retórica de la Universidad salmantina. Fue crítico por lo que su obra sufrió censura y él tuvo problemas con la Inquisición por lo que murió en arresto domiciliario. Escribió muchos libros de enseñanza científicos, filosóficos, gramáticos. Recibió apercibimientos de la Universidad por usar tratados en lengua vernácula. Corrigió el método de Nebrija de inicio del siglo XV. Reformó los estudios clásicos. Tradujo a autores clásicos. Se conservan veinte de sus publicaciones y se perdieron seis.

Tradujo a Virgilio por lo que su libro ayudó a comprender a los estudiantes alguno de los enigmas tallados en el patio de las escuelas mayores y editó y comentó los Emblemas del humanista italiano Alciato, por lo que los emblemas de la universidad le repercutieron en su selección de estudio de los emblemas renacentistas.

Benito Arias Montano (Fregenal de la Sierra, 1527 – Sevilla, 1598): fue un humanista, hebraísta, biólogo, filósofo y escritor políglota. Estudió en Sevilla y en la Universidad de Alcalá de Henares. Observó el concilio de Trento. Felipe II le encargó la biblia políglota de Amberes llamada biblia regia y fue bibliotecario del Escorial y sacerdote. Era amigo de poetas que le dedicaron obras. F. Pacheco, el pintor de corte Pantoja de la Cruz, Rubens y otros artistas flamencos le retrataron.

Pasó breves estancias en Salamanca: en la primera fue profesor de griego en el colegio trilingüe con 27 años, en la segunda tuvo tres entrevistas con Fray Luis de León[1], y en la última intervino en debates universitarios en 1561. León de Castro, el catedrático de griego de la universidad de Salamanca le acusó de judaizante y lo retiraron de Salamanca.

Su relación con el arte de la Universidad es que debatió en las escuelas menores.

Pedro de Valencia: (Zafra, 1555 – Madrid, 1620) humanista, hebraísta, crítico literario, filósofo, traductor, cronista del Felipe III, discípulo de Arias Montano. Aprendió latín con su pariente, el humanista y poeta latino Antonio Márquez. Estudió con los jesuitas de Córdoba. Estudió leyes en la universidad de Salamanca y griego con el Brocense. Tras licenciarse volvió a Zafra donde escribió hasta que le llamaron para ser el historiador oficial del rey. Sus hijos estudiaron, uno de ellos, Melchor fue catedrático de leyes.

La obra de arte de la universidad que posiblemente más repercutió en su obra fue la fachada historiada del estudio general o también llamada de escuelas mayores, por su expresión de la historia regia del Estado, un tema cercano como cronista que llegó a ser.

Gonzalo de Correas: (Jaraíz de la Vera, 1571-Salamanca, 1631) discípulo del Brocense. Fue humanista, helenista, gramático, impulsor de una reforma de la ortografía española. En la universidad salmantina estudió lenguas, teología. Fue profesor en la cátedra de griego, pidió un aumento de bajo salario. Obtuvo la cátedra de hebreo. Fue contador de las cuentas de las cátedras. Formó parte de la comisión de la biblioteca y archivo universitarios. Al morir legó su librería de más de 800 volúmenes al colegio trilingüe.

Su relación con el arte de la universidad es que fue capellán del hospital del estudio.

Juan Sorapán de Rieros (Logrosán 1572 – 1638) Médico del siglo de oro español. Fue doctor por la escuela mádica del monasterio de Guadalupe. Estudió en la Universidad de Salamanca, fue médico en Llerena, en la cancillería de Granada. Experto en paremiología y famoso por haber publicado en 1616 una recopilación de 47 refranes de medicina y gastronomía española “Medicina Española en proverbios vulgares de nuestra lengua”.

Su vinculación con el arte de la universidad salmantina es que su producción escrita ingresó en la biblioteca universitaria, bajo el techo pintado por Fernando Gallego.

  1. Escuelas mayores y los enigmas del claustro.

Antes denominado los estudios generales. Edificado entre 1411 y 1533. El maestro de obras desde 1415 fue Alonso Rodríguez. Es de estilo tardogótico y renacentista por lo prolongado de su obra, con decoración plateresca. Se ubica en la calle libreros 19. Los materiales utilizados son piedra cortada en sillares y en el exterior piedra franca de Villamayor. Es patrimonio protegido mediante la declaración BIC (Bien de interés cultural) desde el 3 de junio de 1931. En las Escuelas Mayores se estudiaba para los grados de Licenciado y Doctor, títulos mayores. El antipapa Benedicto XIII fue un mecenas de la universidad, apoyó la compra de los solares, en 1411 ordenó edificar las Escuelas Mayores (llamado edificio histórico de la universidad). Existió una rivalidad entre el maestro de obras de la catedral nueva que se estaba edificando y entre el rector y el decano de la universidad por la altura de cada edificio. El cabildo catedralicio acusó a la fábrica de obras de la universidad de querer hacer un edificio civil tan alto como un edificio religioso. La institución universitaria, en ocasiones, tuvo conflictos con la vecina jerarquía diocesana.

 

Fig 2. Enigma del claustro de la Universidad de Salamanca

Los enigmas o emblemas son bajo relieves en el patio del edificio de la universidad, en el antepecho de siete vanos exteriores de la segunda planta del claustro, en la panda que da a la galería de la biblioteca. Fechados entre 1525 y 1530, de autor anónimo aunque alguna publicación lo atribuye a Juan de Álava[2], y otra a Fernán Pérez de Oliva[3]. De estilo renacentista. La técnica es labra sobre piedra porosa de Villamayor. Cada antepecho del patio tiene relieves en su interior y exterior, pero son siete espacios los trabajados como emblemas. El ideólogo era un humanista conocedor de la filosofía de Aristóteles.

Hay siete enigmas o alegorías: cinco proceden de una novela idealista de 1499 por Francisco de Colonna, llena de emblemas, la Hypnerotomachia Poliphili (El Sueño de Polífilo). Cada espacio porta su divisa en latín (apenas legibles) rellena de metal. Del primer al tercer enigma guardan una estructura doble dividida en dos ámbitos.

Hay tres interpretaciones de su simbolismo: que es una alegoría de las actitudes deseables para el matrimonio o buen amor; que son las cualidades de Carlos V en consonancia con la fachada y la escalera de la universidad o que son las virtudes que acompañan a la sabiduría: Fortaleza, Templanza, Prudencia, Fe, Justicia, Concordia.

Enigma 1º. En el cuadro izquierdo aparecen dos amorcillos alados gemelos, en agua hasta medio cuerpo y portando entre ambos una manzana. La divisa «Los bienaventurados conservaron el medio», ilustra la Templanza. En el cuadro derecho figura una mujer sentada con un pie levantado, acompañada de la tortuga (lentitud) y las alas (velocidad), con la divisa: «Modera tu velocidad sentándote y tu lentitud levantándote». Se basa en el Sueño de Polífilo.

Enigma 2º. La victoria del Amor. Está formado por dos escenas: Cupido dispara sus flechas, y Marte quejándose a Júpiter, presenta una inscripción «¿Quién podría escapar? Ninguno o dos». Es un tema de la literatura romana y renacentista: el triunfo de Venus sobre Marte, ilustrando la fortaleza indestructible del Amor. Como la Venus de la fachada con la columna rota, símbolo de Fortaleza. Inspirado en la publicación de Colonna.

Enigma 3º. Es de tema mitológico, en el cuadro izquierdo: con cuerpo humano y triple cabeza, de can, león y lobo, con las extremidades acabadas en pezuñas y envuelto por una serpiente, a punto de unir la cola con la testa. Porta en la mano el globo terráqueo, y la leyenda: “Dañará, triturará, reirá». Se identifica al temible Cronos. Las tres cabezas se reiteran en la escalera, como Prudencia, y simbolizando el pasado, presente y futuro, o sea el Tiempo y en muchas ocasiones se representa con la serpiente, atributo de la Prudencia. Las cabezas animales aluden a Egipto, donde se adoraba al dios Serapis, similar a Júpiter, cuyo atributo era una pequeña bestia tricéfalo, con cabeza de can, león y lobo, rodeado por un eurobos (serpiente que se muerde la cola símbolo del tiempo): el lobo, a la izquierda, era el pasado, ya devorado; en el centro, el león, con su fuerza, el presente; y, a la derecha, el perro, bondadoso.

Enigma 4º. Es una charada, al reflejar cada símbolo un término de la leyenda «ofrecer a Dios los frutos de la naturaleza y del trabajo del hombre». Este texto litúrgico junto a signos cristianos como el arca y el delfín, alude a una sociedad pía y organizada. La distribución de los objetos se relaciona con los objetos litúrgicos de los templos latinos.

Enigma 5º. Cuadro la justicia: flanqueando un perro, símbolo de la amistad y una serpiente, el odio; detrás la rueda de la Fortuna (o una patena); arriba, una corona; abajo, un arca; y la inscripción «La justicia recta, despojada y desnuda de amistad y de odio y una ponderada liberalidad, conservan el reino con firmeza». Hay una balanza y una espada; el perro y la serpiente indican que la Justicia no puede dejarse influir por el amor u odio, la rueda que hay que estar por encima de los caprichos de la Fortuna; el arca es liberalidad, la corona es el reino, un sentido político.

El segundo cuadro: la concordia, presenta un caduceo, con dos serpientes, atributo de Mercurio. Abajo dos elefantes de espalda enfadados, devorados por hormigas disminuyendo, arriba, otros dos se miran amigables y, de hormigas que eran, alcanzan la altura de elefantes por amistad. A un lado una copa de agua, la otra con fuego, discordia. La leyenda, sacada de Salustio «Con la paz y la concordia las cosas pequeñas crecen, con la discordia se deshacen». En el arco de triunfo elevado a la Paz del Emperador, el día de su boda, figuraba esta inscripción, con intención política: la Paz del reino. Con justicia y paz se obtiene abundancia. Justicia y Paz son las dos grandes obligaciones del príncipe en los consejos de Guevara al Emperador y virtudes bíblicas del buen gobernante.

Enigma 6º. Es el emblema de Augusto: áncora y delfín y la divisa: Festina lente, repetida dos veces en latín y en griego como la decía Augusto, como en sus monedas.

Enigma 7º. El ouróboros (que se muerde la cola, en griego) vinculado a la Sibila. Hay ocho serpientes que se muerden la cola. La divisa de Virgilio (Georgicas) «Así el año vuelve sobre sus pasos.» Simboliza el tiempo circular según la Antiguedad, cuando los astros volvían a su misma posición, la historia se repetía (Cicerón). Es el Magnum saeclorum ordo, anunciado por la Sibila Cumana (Virgilio, Bucólica IV), que volverá a traer la Edad de Oro a la tierra, coincidiendo con el reinado de Augusto.

Iconología: el mensaje global se basa en la idea de la moral aristotélica del justo medio. Durante el quattrocento creían que los filósofos greco latinos habían entendieron las cuestiones trascendentales y las escribieron en jeroglíficos.

  1. Escuelas menores y su patio porticado

Ejecutado en 1428, el edificio actual es de 1532. La fachada es de 1533, de Pedro Chacón en estilo plateresco. Localizado en el patio escuelas nº 1.

 

Fig 3. Universidad de Salamanca. Patio de las Escuelas Menores

En las Escuelas Menores se impartían las enseñanzas que daban acceso al título de Bachiller. Aparte las enseñanzas se impartían en los Colegios Mayores y Menores o en conventos.

La fachada es muy estrecha ubicada en una esquina del Patio de Escuelas, vecina de la fachada del Hospital del Estudio. El acceso es mediante dos arcos de medio punto que reposan sobre una columna de capitel corintio. Sobre los arcos, unos medallones ofrecen las caras de un Cristo el del centro, y de Hércules y Teseo en los lados, sobre los que se ve un panel dividido en tres partes con los escudos del Imperio de Carlos V, y más arriba los bustos de San Pedro y San Pablo.

El edificio se distribuye en torno a un claustro de una planta, con arquería mixtilínea como la Casa de las Conchas de Salamanca; sobre ellos hay una balaustrada barroca.

En el lado sur, en una de las aulas del patio se conserva actualmente el «Cielo de Salamanca», una pintura mural de tema astronómico del pintor Fernando Gallego de estilo gótico, trasladada de su ubicación original en el edificio de escuelas mayores.

Las escuelas menores, actualmente, se emplean para dependencias de la Universidad exposiciones temporales. El patio es visitable en horario determinado si no se está celebrando un acto oficial de la universidad.

  1. Hospital del estudio

Fig 4. Hospital del Estudio

Su fachada da al Patio de Escuelas, en su lienzo sur, hasta lindar con la entrada al edificio de las Escuelas Menores, y calle Libreros

La fachada es sencilla, con una portada y vanos. La portada es de estilo plateresco, presenta un gran arco de medio punto que cobija dos puertas con arcos carpaneles con Santo Tomás en el tímpano. En el registro alto campean tres escudos: el de Castilla y León en el centro y a los lados los de cada uno de los reinos. Por su tipología, el soporte que sustenta los arcos parece reutilizado de otro emplazamiento, probablemente la columna primigenia fuese de piedra franca de Villamayor y de estilo tardo gótico pero fue dañada por lo que fue sustituida. Remata la fachada una crestería que, debido a su lamentable conservación, fue muy rehecha en el siglo XX, por el VII centenario de la Universidad. Gonzalo Correas fue nombrado capellán del Hospital del Estudio en 1600.

Fue hospital desde 1413 hasta 1810. El 30 de marzo de 1413, el rey Juan II, a petición del rector y del Claustro donó a la Universidad una casa del Midrás, con otras del entorno y sus corrales, localizadas en la Rúa Nueva (hoy calle de Libreros), donde se edifica el primer hospital del estudio, obras, al parecer pagadas por el obispo Lope de Barrientos. En 1483, la universidad compró otras casas vecinas con el Hospital para su ampliación. La reedificación finalizó antes de 1492. En 1546 se acabó la capilla.

En la época tenía función no sólo sanitaria, sino de hospedería para estudiantes necesitados y otros, hasta inicio del siglo XVI. Se hospedó Juan de Flandes, mientras pintó el retablo de la capilla de San Jerónimo (la de las Escuelas Mayores).

En 1529 se redactaron los primeros estatutos del Hospital del Estudio en los que por primera vez se le reconoce el uso como hospital con uso sanitario, y se nombra un médico encargado. Desde 1606 el catedrático de Cirugía acumula a la cátedra el salario de cirujano del Hospital, instaurando su función médico asistencia y docente.

Durante el siglo XVII tuvo carencias económicas, en el XVIII sufrió la competencia del Hospital General de la Santísima Trinidad, con mejores recursos. Tras el trabajo del obispo Tavira, racionalizando el sistema hospitalario salmantino, se cierra en 1810 y los estudios pasan a hacerse en el Hospital General, donde había más y variadas dolencias.

Sus salas fueron utilizadas por la universidad y entre 1855 y 1944, la capilla custodió la parte histórica de los Archivos Universitarios.

Actualmente es la sede del Rectorado de la Universidad de Salamanca, es visitable en horario laboral de esta administración.

  1. La biblioteca y su decoración pictórica.

En 1479 la sala, entre 1483 y 1486 la decoración pictórica por Fernando Gallego (1440-1507) que plasmó el cielo estrellado a la luz del día, una iconografía innovadora acorde al avance cultural que impulsaba la institución educativa.

Fig 5. Universidad de Salamanca. Cielo de la Biblioteca

Desde 1465 se abrió la primera librería del estudio salmantino. En 1473 se aprobó la construcción de una nueva sala, se ubicaría encima de la capilla con una planta rectangular. Los maestros de obras fue Alí Yusuf e Ibrahim, musulmanes. Esto demuestra la mentalidad abierta de una institución de enseñanza de tal importancia, prevalecía la calidad laboral sobre la religión. Finalizaron en 1479. Era una sala con una bóveda de cañón reforzada por dos arcos fajones de sillería que distribuían el área en tres tramos de los que los dos extremos desarrollaban un perfil poligonal. Elegir este tipo de cubierta denota la idea desde el origen de cubrirla con frescos, que ocuparon 400 m. El contexto histórico condiciona la obra: la década de 1480 es el final de la Edad Media e inicio de la Edad moderna en España, la cátedra de Astrología obtuvo un notable papel, enlazó la tradición medieval y el desarrollo de la ciencia renacentista en esta universidad.

La técnica pictórica fue mixta: óleo y temple. Óleo para figuras, temple para el fondo celeste y pan de oro para algunos elementos como estrellas. Presenta contrastes de color.

Es una representación del cielo entre el 14 y 29 de agosto de 1475 conmemorando la fundación de la biblioteca con la presencia de los reyes católicos. En este tercer fragmento conservado figuran los dioses planetarios (Sol y Mercurio) sentados en carros triunfales, cinco signos zodiacales (Leo, Virgo, Libra, Escorpio y Sagitario), las constelaciones del hemisferio norte (Boyero, Hércules, Serpenterio), las constelaciones del hemisferio sur (la corona Austral, el Ara, el Centauro, la Hidra que agarra el Cuervo y la Horza) y el roble. El cielo es movido por los cuatro vientos (Céfiro, Austro, Euro, Bóreas). Aparecen las figuras con tratamiento monumental por influencia de los frescos italianos, identificadas con letras mayúsculas. Gallego se inspiró en grabados del Poeticon Astronomicon de 1482 publicado en Venecia por Erhard Ratdolt, pues Gallego tenía raíces flamencas.

El sol es un joven imberbe sobre un carro basado en las ilustraciones de los triunfos del escritor Petrarca. Su ropa es gótica, aparecen tres caballos blancos y uno negro: Eoo, Pyrois, Phlegon y Ethon, tan citados por poetas, hay un león en la rueda alusivo a leo.

Figura Mercurio con un carro tirado por dos águilas, como las que figuran junto a San Juan Evangelista en el retablo de Trujillo. En una rueda se refleja géminis con dos gemelos y virgo en una personificación femenina.

Los signos zodiacales: leo aparece como león de fauces abiertos, virgo es la figura más bella del conjunto con porte clásico y un lirio en la mano, libra en forma de balanza, escorpio en forma de este insecto, y sagitario en forma de centauro.

Tuvo una gran valoración por sus coetáneos, el siciliano Lucio Marineo Sículo, profesor del Estudio salmantino, a finales del siglo XV, “con el mayor gusto que pueda caber por parte de los que las miran”. El viajero alemán Munzer en 1495 escribió “están magníficamente pintados los signos del zodiaco y los emblemas de las artes liberales”

En una de las aulas del patio se conserva actualmente el llamado «Cielo de Salamanca», término acuñado a mitad del siglo XX por el catedrático de historia del arte de la universidad de Salamanca. La bóveda se hundió en parte y el tercio restante fue tapado por la de la nueva capilla, y trasladada aquí por dos hermanos restauradores tras su hallazgo al practicar remodelaciones a mitad del siglo XX.

Se aplicaron los 33 trozos de lienzos limpiados y restaurados en una estructura de madera que recrea la cubierta sobre la planta poligonal. La sala tiene una luz tenue según la normativa europea UNE sobre iluminación de interiores de pinturas murales centenarias con una fuente lumínica uniforme y espejos para facilitar la visión al espectador.

Actualmente sólo es visitable por investigadores, estudiantes de historia de arte previa solicitud y acompañados de un catedrático o docente.

  1. La escalera y su programa iconológico.

 

Fig 6. Universidad de Salamanca. La escalera y su programa iconológico

Es una de las escaleras renacentistas más notables del país. La Escalera del Conocimiento fue la primera de España (la de Palencia no logró ese grado pues quedó en Estudio General). Es un elemento arquitectónico con una ornamentación dirigida a los estudiantes. La escalera tiene dos funciones: la práctica, unir el piso bajo con el superior y la intelectual: aleccionar al público. Esta pieza arquitectónica conecta el claustro bajo con el alto, dos de los más relevantes de España, además conduce a la biblioteca de la universidad, o sea, al conocimiento. La universidad aprovechaba cada elemento de su patrimonio para enseñar. El centro educativo aleccionaba con las publicaciones de sus docentes, con las lecciones de los mismos y con sus instalaciones y obras de arte.

Presenta un discurso simbólico de superación espiritual. La iconología de la escalera aconseja cuál debe ser la evolución del hombre. Posee tres tramos para cada una de las edades del ser humano: juventud, madurez y senectud y una advertencia sobre cuáles pueden ser los peligros y cuál la dirección que debían dar a sus existencias los alumnos. En el siglo XX un historiador de arte publicó una interpretación socio cultural a los relieves, en el siglo XXI una revisión, añadió una interpretación político religiosa.

El arquitecto se desconoce, la fecha según los documentos es en torno a 1512. El escultor o tallista de los relieves fue alrededor de 1517, según indican los símbolos de Carlos V. Se ubica a la derecha del zaguán de la portada central, en una esquina del patio. Se alberga bajo una bóveda muy decorada en su clave con el escudo universitario. El material es granito y piedra de Villamayor. El primer tramo posee 15 peldaños, el primer descanso tiene un banco en ángulo recto adosado al muro. Después hay 8 peldaños hasta el segundo rellano, luego 15 peldaños. La anchura varía unos centímetros en cada tramo.

La decoración está en tres tramos enmarcados por cuatro pilastras. Ofrece en tres etapas una ascensión purificadora, expresa el ideal caballeresco de perfeccionamiento moral cristiano. El Toisón borgoñón en el tercer tramo, como exigencia de superación de sí mismo inculcada desde la infancia, marcó a Carlos V. El toisón es como el de la vidriera de Dijon, alude al rey de España, condiciona el discurso: moral político y religioso.

La ornamentación de los paños entre pilastras es igual por la parte exterior y la interior; en general está mejor conservada la parte exterior. Las pilastras no son iguales en su decoración por la parte interior y exterior.

En la primera pilastra: un peregrino bajo una planta de cuya flor nace un niño. El peregrino es el protagonista del camino y el infante se inspira en los grabados del niño Jesús saliendo de una rosa. Alude a la vara florida de Aarón del Antiguo testamento y a la vara florida de José con la que se escogió que fuera el esposo de la Virgen.

Primer tramo: los bajorrelieves presentan escenas de ocio con figuras jóvenes. Una dama seduce, un loco con un cetro y capucha. Se basa en el grabado del loco sofaldando a una mujer, en el grabado del loco anti-Cristo de Basilea, y en la carta del tarot del demente.

Hay un tañedor de cornamusa, juglares cantan, bufones bailan con cintas y cascabeles en extremidades: es la danza morisca se basa en una litografía del alsaciano Van Meckenem. En la esquina hay una sirena que se mira en un espejo y un diablo la tira de la cola.

Segundo paño: en las dos pilastras figura un segundo signo unificador con las tres cabezas, humanas en la segunda pilastra (lado exterior) y animales en la tercera (lado interior): Son el símbolo de la Prudencia y del Tiempo, tema pintado por Tiziano en Alegoría de la Prudencia donde se combinan las tres cabezas humanas y animales.

Paño: presenta la segunda fase de la vida, la madurez, la edad de escoger y del compromiso. Figura una alegoría más complicada. La escena se divide en dos, el bien arriba a la derecha del relieve, el mal abajo a la izquierda, y la alegoría en tres niveles.

Parte alta: liban en una flor, del lado bueno, una abeja, y del malo, una araña. Basado en un grabado de Van Meckenem con una leyenda en latín: “De la hermosa flor, las nobles abejas sacan miel, de ella los frívolos gusanos sacan un poderoso veneno” significa que en la vida (la flor) el hombre ejerce su libre albedrío al elegir; con prudencia y el dominio de pasiones, produce miel o veneno. Este lema era muy popular, aparece seis veces en Guevara, y en un refrán: «Cuánto zuga el abeja, miel torna, cuánto el araña ponzoña».

Parte central: hay dos parejas, en la inferior lo malvado: una fémina monta a un señor: es escenifica la conocida Lay (o poemita) de Aristóteles, donde el sabio se dejó seducir y cabalgar por una prostituta. Relieve inspirado en una misericordia de la catedral de Zamora del escultor Juan de Bruselas. Simétricamente, en la parte bondadosa, un varón cabalga a una adulta. Es el matrimonio donde el hombre impone su autoridad acorde a leyes y costumbres del momento. Refleja el apólogo de Jenofonte (Memorables), Hércules en la encrucijada, que reitera en los relieves de la fachada y al que el grabado alemán daba una ilustración muy plástica. Es la elección entre la virtuosa y la prostituta, entre Virtus y Voluptas, elección que supo hacer Hércules o Carolus, según el grabado.

Parte inferior: El bien y el mal luchan: un arquero victorioso a la diestra asusta al varón de la maza, que triunfa a la siniestra: el arco es arma noble, la maza arma vulgar del tosco.

Tercer tramo: la primera escena es un rejoneo, simboliza el antagonismo entre el caballo animal domado arma del caballero, frente al toro salvaje, conducido por sus instintos. El sentido de la doma del caballo se ve en grabados como Doma de las pasiones por Bocchi. La personificación de la virtud templanza, en algunas representaciones artísticas, porta el bocado de una montura como la miniatura del Libro de Horas de Carlos I. Hay que aprender a parar los impulsos, dominarlos con juicio, para distinguir al hombre del animal. No puedes ser rey si no te rige la razón, le decía Erasmo a su discípulo Carlos.

Escena II. La cabalgata. Cuatro caballeros ascienden a la figura de la cuarta pilastra. Señala la victoria del hombre que ha dominado sus instintos por alcanzar el bien. El ideal caballeresco es el valor supremo en esa época. La meta de los caballeros es Amicitia, el el Amor puro, Dios, encarnado en la figura de la cuarta pilastra, lado interior, según el grabado la alegoría de Holcot del siglo XIV.

El sentido político religioso reside en los caballeros árabes, como cruzada y conversión. Este tipo de escudo árabe se observa en las cantigas de Santa María, en un banco de la Capilla Real de Granada, en una pintura nazarí de la Alhambra, y en otras obras. Bajo las plumas los jinetes llevan turbantes musulmanes: los mahometanos van hacia Cristo, la conversión del infiel, el triunfo real del cruzado: convencer mejor que vencer, en este contexto el arzobispo Hernando de Talavera practicó muchas conversiones.

En la III pilastra a la izquierda hay dos ramas cruzadas de la Cruz de Borgoña (de San Andrés) y, a la derecha, las llamas, el pedernal y una pieza en forma de B, el eslabón para hacer fuego símbolos que se dan en la cuna de Carlos V, en el sitial de Carlos I en la catedral de Barcelona y en un grabado por Durero para Maximiliano.

Aparece el vellocino o toisón, alusivo al logro de Jasón: el carnero es la defensa de la Iglesia y la cruzada contra el Islam. Carlos V recibió esta tradición borgoñona. Las columnas y su divisa: su emblema diseñado en su mayoría de edad y Plus Ultra. Las columnas eran las de Hércules, situadas en el océano Atlántico frente a Galicia, simbolizando la empresa de España hacia América.  Actualmente se puede visitar en un horario establecido y con un precio según edad.

  1. La fachada y el simbolismo de sus relieves

 

 Fig 7. Universidad de Salamanca. Portada

La fachada de la Universidad, también llamada puerta rica o puerta real se fecha entre 1523 y 1528 pues los libros de claustros están desaparecidos entre 1512 y 1526. Una publicación de 2014 atribuye los relieves a Juan de Talavera[4] y sus discípulos, y el mecenazgo a Juana I, costando 30.000 ducados. El autor del programa se cree que fue Pérez de Oliva. El material es piedra de Villamayor, una cantera cercana de la provincia salmantina. La estructura es renacentista, la decoración plateresca, una tendencia artística bisagra entre el tardo gótico y el Renacimiento.

Domina la idea imperial de Roma, la vía política del pensamiento carolino. La fachada se divide en tres cuerpos y cinco calles. En la base figura la monarquía española los abuelos fundadores del estado moderno; en el centro está el emperador reinante con sus símbolos; en el cuerpo alto está Roma, desde el papa hasta los dioses romanos y sus héroes: la meta a la que aspira el emperador.

El Imperio romano lo personifica Venus, madre de los césares y Hércules príncipe bueno; el Sacro Imperio, fundado por Carlomagno para la “renovatio Imperii Romani” simbolizado por el águila bicéfala; y los héroes grecolatinos, arquetipos en el Renacimiento en los medallones. El escudo del rey emperador en el centro de la fachada.

El remate es una crestería decorada tipo telón que indica la existencia de otra parte más antigua, con ornamentación calada, minuciosa del gusto hispano flamenco que impregnó el tardo gótico castellano. Esta fachada está adelantada respecto al muro original. El acceso al edificio de la universidad es mediante un doble arco carpanel o escarzano

Es una composición repetitiva, simétrica. En el registro superior de izquierda a derecha: aparecen delfines montados por niños o putti, Marte o Caín en medallón, una balanza y casco. Luego Venus o Eva en una cartela, aludiría a la pasión por el conocimiento. Después Julio César, Baco o Abel según otros autores, de perfil en un medallón sobre un cetro y un retrato: Príapo o para algunos historiadores un ángel. Según se identifique a los personajes, es una interpretación religiosa o mitológica.

En el centro el papa sedente con el escudo pontificio arriba. Quizás el antipapa Benedicto XIII de Aviñón (el Papa Luna) o Martín V o Alejandro IV de Macedonia, hablando desde su cátedra a seis varones que lo flanquean. Esta escena es la que aparece en el escudo de la Universidad de Salamanca.

A continuación, delfines montados por putti, Augusto de perfil en un medallón sobre una serpiente y calavera, según otros autores sería la diosa Juno. En el centro Hércules en una cartela, alusión a sus trabajos como ejemplo del esfuerzo intelectual. Luego Alejandro Magno o según otros autores, Júpiter en un medallón sobre un trofeo.

En el registro central de izquierda a derecha: Una sibila en una venera, debajo Carlos V en un medallón de perfil. Luego Trajano en una venera, debajo el águila bicéfala coronada. En el centro la heráldica de Carlos V coronada y rodeada del collar del toisón, después Escipión en una venera, debajo el águila de san Juan coronada, finalmente Marco Aurelio en una venera, debajo el medallón de la reina Juana o de la emperatriz Isabel.

En el registro inferior figura el medallón de Isabel I y Fernando II retratados de busto portando un cetro, y un texto en griego «Los Reyes a la Universidad y la Universidad a los Reyes». Sobre sus cabezas, aparecen el yugo y las flechas de los reyes católicos. El medallón está flanqueado por cuatro paneles con decoración a candelieri que imitan candelabros, vegetal, bestiario fantástico y animal y humano.

Hay tres frisos que separan cada registro. En la línea intermedia, en el lateral derecho figura una rana sobre una calavera. La interpretación más aceptada era la vinculación de este anfibio con las enfermedades venéreas mortales (de ahí la calavera). Enfatizaría la advertencia a los jóvenes estudiantes del peligro de la lujuria.

La iconología de la edificación muestra la rúbrica de Carlos V. La escalera presenta la moral y fe de Carlos V, caballero del Toisón, como la fachada presenta su faceta política de continuador del Imperio de Augusto. Augusto, el primer emperador romano y el más glorioso, cumplió el sueño que Alejandro no pudo ejecutar: dominar la tierra a una misma ley de razón, a una sola forma de gobierno, y hacer de la humanidad un pueblo. El legado de Augusto, inmenso y perdurable, la Pax Romana, fue muy evocada en las centurias venideras. Por lo que el gran imperio de Carlos V supuso que él podría ser el nuevo Augusto y unir la Cristiandad en un reino de paz, la Pax Christiana. Este sueño lo reflejó Ariosto, ya en 1516 en Orlando furioso. Este anhelo frustrado es el mito imperial. Un concepto de globalidad y universalidad muy actual.

10 Conclusiones

El patrimonio artístico de la universidad salmantina ha influido de forma notoria en los temas abordados en las investigaciones de los tratadistas españoles y en la selección de fuentes dignas de traducir, revisar y comentar.

Las publicaciones de los autores extremeños del Renacimiento y el siglo de oro español no están suficientemente divulgadas y estudiadas.

Las relaciones que establecieron los escritores extremeños con autores coetáneos, ya sea, en rivalidad o admiración, bien como maestros o como alumnos, repercutieron de forma directa en la calidad y cantidad de su producción escrita.

La capacidad polifacética de los humanistas extremeños como plenos hombres notables del renacimiento al nivel de artistas de Europa que abarcaban distintas disciplinas.

Se constata la tradición de que los estudiantes sobresalientes de la región se formaban en Salamanca o completaban sus estudios en la ciudad del Tormes, tendencia que ha seguido hasta nuestros días.

Bibliografía

  • CORTÉS VAZQUEZ, L: Ad summun caeli El programa alegórico humanista de la escalera de la universidad de Salamanca. Ed. Universidad de Salamanca. Salamanca, 1986.
  • FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, T: Escritores franciscanos de Extremadura. Ed. Diputación de Badajoz. Pág. 45
  • GABAUDAN, P: El mito imperial. Estudio iconológico de los relieves de la universidad de Salamanca. Ed. Eride. 2012
  • MARTÍNEZ FRÍAS, J. M: El cielo de Salamanca. Ed. Universidad de Salamanca. Salamanca, 2006.
  • RUBIO MUÑOZ, F. J: La nación de Extremadura en la universidad de Salamanca, Ed. Norba revista de historia vol. 24, 2011. Pp. 236-240.

Recursos web

  • https://www.youtube.com/watch?v=AxUUh_M2qTI (Visita guiada escuelas mayores). Consultado: 1/08/18.
  • https://www.youtube.com/watch?v=FG23kb_fUjg (ArteHistoria: Fachada de la universidad) Consultado: 2/08/18.
  • https://www.youtube.com/watch?v=-4lTKt60p9I (El cielo de Salamanca). Consultado: 5/08/18.

Pies de página

[1] (1527, Cuenca-1591, Ávila) Fue un poeta, humanista y religioso agustino de la escuela salmantina.

[2] (Larrínoa, Álava, 1480 – Salamanca, 1537), (o Juan de Ibarra) arquitecto y escultor del tardo gótico al que incorporó novedades renacentistas, siendo uno de los iniciadores del estilo plateresco. Fue maestro de obras de la casa ducal de Alba.

[3] (Córdoba, ¿1494? – Ibíd. 1531), ingeniero, humanista y escritor, tío del cronista Ambrosio de Morales. Catedrático de Teología Moral en la Universidad de Salamanca, aficionado a los enigmas italianos.

[4] Juan de Talavera (Talavera de la Reina, ? 1476 -? 1531) fue un arquitecto, escultor y tallador español exponente de Escuela Toledana, y maestro de obras de la reina Isabel la Católica. Probablemente su padre también se llamaba Juan de Talavera, y fuera sobrino de Andrés de Talavera, ambos canteros en las obras de la Catedral de Sevilla hacia 1450.