Oct 011986
 

José Casas Hernández.

CONSIDERACIONES PREVIAS

La libertad de tema en la convocatoria y el comen denominador establecido en lo histórico y lo artístico, me permiten ofrecer esta comunicación que si bien quiere referirse a la obra arquitectónica monumental, no excluye los núcleos y conjuntos urbanos singulares. Todo ello como Patrimonio urbano histórico-artístico que precisamente en el caso de Extremadura, no solo enriquece una imagen regional, sino que entiendo viene a constituir una parte sustantiva de sus señas de identidad.

Parece claro y desde luego positivo, el propósito del Organismo convocarte de estos Coloquios Históricos. Son una llamada de atención siempre oportuna y una ocasión de sumar ideas y sugerencias para una mejor promoción del turismo regional.

Quiero desarrollar brevemente un tema profesional que entiendo está fuertemente vinculado a la imagen turística en sus resultantes y con la intención de que rueda ser tenido en cuenta a la hora de planificar y programar el inventario y la exposición del Patrimonio arquitectónico urbano digno de atención turística, a partir naturalmente de una política previa de conservación y rehabilitación.

En primer lugar no solo la identificación y deslinde individualizado de las obras inventariables, sisó también la selección y determinación de las áreas urbanas integradas que puedan constituirse en recintos o sectores de interés.

A continuación siguen:

  1. Asumir la evidencia demostrada de que la mejor conservación y restauración puede lograrse a partir de una revitalización de los organismos arquitectónicos. Me refiero naturalmente a las diversas formas de Rehabilitación y dando a dicha palabra el sentido y contenido que tiene de habilitación rara nuevo uso.
  2. Redactar programas de Restauración y Conservación por una parte, y por otra de Rehabilitación integrada y unitaria o individual.
  3. Dictar y proveer medidas y medios que hagan posible la ejecución de lo programado.

Es en este último apartado de “hacer posible” la voluntad social y política, donde considero se contienen y hay que colocar los conceptos a que me voy a referir en esta intervención.

Desde hace muchos lustros la Conservación y Rehabilitación del Patrimonio Urbano ha preocupado y ocupado al Consejo de Europa y a otros Organismos de acción internacional. Recientemente, los III Encuentros Internacionales de Vitoria (mayo 1986) han sido una oportunidad más de explicitar en España la esencial dependencia de conceptuaciones económicas y legales, con el apartado fiscal para las primeras.

Los conceptos de Propiedad y Posesión, y a partir o a través de ellos, los de Valor, Precio y Rentabilidad, son el soporte de las necesarias determinaciones previas.

PROPIEDAD Y POSESIÓN CONDICIONADAS

Los conceptos de propiedad y posesión, aplicados a bienes de arquitectura urbana que son arte y son historia en su sustancia constructiva, admiten un fraccionamiento importante. Y vengo a referirme exclusivamente a la propiedad privada. El propietario de un edificio calificado es titular de un derecho de “posesión” distinto del que tendría en el caso de un inmueble desprovisto de tal calificación. Decíamos y decimos que “el dueño” de una casa suele tener derecho de “vida y muerte” sobre lo que le pertenece. En general y salvo servidumbres legales de arrendamiento o cosa semejante en derecho, “el dueño” puede actuar libremente sobre su pertenencia. Puede modificar, restaurar, cambiar y derruir. La calificación para el bien poseído modifica y reduce ese derecho de manera importante, dejando en general inalterado el otro componente de la propiedad: el derecho a percibir y consumir las rentas o productos que genere el bien, y la capacidad de transferir o dejar a sucesores.

VALOR REAL CONDICIONADO

Excluida la disponibilidad plena de los inmuebles según queda indicado y lógicamente se deduce, la posesión adquiere un valor que en cierto modo se hace independiente de la estimación histórica y artística. Para el propietario la rentabilidad pasa a ser un componente esencial de mayor magnitud en la identificación económica de la finca.

El valor real establecido a efectos sucesorios y de trasmisiones pasa a ser un concepto de muy difícil justificación por no decir plenamente injustificado.

En las imposiciones de producto, como la contribución urbana, las bases obtenidas a partir de estimaciones de valor intrínseco y de reposición se alejan aún mucho mas de lo consecuente, precisamente por lo que acabo de puntualizar, que el valor en renta es protagonista principal.

De ambas circunstancias se deduce que la Arquitectura histórico-artística pide una máxima dependencia del valor en renta y un cuidadoso y respetuoso estudio para la consideración económica y tributaria de los otros factores o componentes del valor. No sirve y no debiera ser considerado para estos bienes el sistema de estimación de bases aplicado a la edificación no calificada. El metro cuadrado o el metro cúbico de construcción en un edificio monumental no puede cuantificarse económicamente a partir de un coste de ejecución actual, ni de valor real ni de precio, cuando tampoco dispone de un mercado posible de referencia. Lo mismo pasa con la teórica estimación del índice de repercusión del valor del suelo, cuando no se admite la demolición como posible ni cabe estudiar los máximos aprovechamientos de dicho suelo.

Lo único que queda es la renta virtual posible para la propiedad, dejando aparte los factores o componentes de propiedad de los que el propietario no dispone.

A partir de lo expuesto, se puede hablar del papel de la propiedad en la rehabilitación, si es un medio de obtener rentabilidad.

A partir asimismo de estas consideraciones teóricas, se puede contemplar el perfeccionamiento de la situación tributaría de este tipo de bienes, como una forma muy positiva de promover su conservación y su aprovechamiento racional.

Sorprende comprobar el tratamiento fiscal que se ha seguido en imposición por sucesiones por ejemplo, para el patrimonio urbano calificado. Tal vez sea conveniente en muchos casos renunciar a figurar en la lista de las exenciones totales, y plantear la posibilidad de figurar con bases justamente dependientes de las fracciones de propiedad independientes básicamente de lo histórico y lo artístico. La dicotomía económica establecida podría ser base de un estímulo cierto para inversión rentable. Y tal inversión (necesariamente controlada, naturalmente) motivaría y justificaría las acciones rehabilitadoras que se contemplan como necesarias internacionalmente.

VALOR TURÍSTICO

A todo lo expuesto, corresponde naturalmente una envolvente que corresponde a la ocasión actual. Una obra de arquitectura que interese conservar como parte del Patrimonio común de nuestra sociedad, no siempre es necesariamente motivo de curiosidad o interés para esa mayoría de espectadores que puedan visitar el escenario o el museo de nuestros espacios urbanos. En ocasiones, la obra a conservar admite un destino prosaico o eminentemente utilitario que conduce a un rendimiento económico y social, permite que siga viva la obra construida, pero no sugiere que pueda ser incluida en un itinerario turístico. En otros casos sí. En otras edificaciones, -seguramente las más abundantes en Extremadura-, uno de los componentes de la renta posible y en ocasiones el principal o único incluso, será el directamente o indirectamente relacionado con la actividad turística.

Ese es un componente del valor cuyo estudio y traducción económica y fiscal no cabe evidentemente en esta Comunicación. Una adecuación justa y cuidadosa a la realidad indudablemente definirá las bases de imposición directa e indirecta. Seguramente será estímulo razonable para un desarrollo de promoción y de aprovechamiento de un contingente de bienes en proceso de deterioro.

EL ENTORNO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Mi referencia al Valor Turístico como componente discernible en el Valor en Renta de un edificio singular, parece que deriva con cierta facilidad a lo anecdótico. Incluso pudiera parecer poco serio técnicamente. Y sin embargo, puede adquirir una importancia excepcional si nos remitimos a casos límites. El volumen de ingresos por visita turística puede ser excepcionalmente importante y justificar plenamente una conservación adecuada o una rehabilitación adaptable a ello.

Pero aquí yo deseo referirme a ese mismo factor incorporado no ya solo a la edificación sino también al suelo. La rehabilitación de sectores urbanos y de áreas ambientales integradas, ha puesto en evidencia ese Valor Turístico en el suelo. Y por extensión en las edificaciones que componen el entorno de la obra o edificio singular. Todo ello conduce a la posibilidad de identificar la riqueza patrimonial en sectores, plazas, calles, etc. Y de conducir al suelo como componente ese factor de rendimiento económico y de posible calificación.

Son muchísimas las referencias e informes aportados por especialistas españoles y extranjeros. Las noticias sobre soluciones acertadas o menos afortunadas aparecen siempre vinculadas a planteamientos económicos de rentabilidad. En muestras de países que nos resultan próximos, con amplio desarrollo de una política conservadora y rehabilitadora, se advierte la eficaz relación entre los rendimientos logrados y las medidas fiscales y proteccionistas de orden económico.

En España, la reciente Ley del Patrimonio Histórico Español, no excluye exenciones y bonificaciones fiscales. La legislación sobre Rehabilitación plantea una política generosa en ejecuciones de obra pero soslaya el área de transmisiones y sucesiones. Tal ve: una disposición expresa que se espera, cubra el tema planteado con soluciones específicas a lo que he mencionado.

En todo caso, es importante contemplar la posibilidad de adaptar la extraordinaria riqueza de la Arquitectura histórico-artística extremeña a unos criterios objetivos de valoración que permitan sustituir en breve plazo las bases de valor existentes, por otras que respondan a programas eficaces de aprovechamiento y conservación del Patrimonio.

La gestión turística, como actividad empresarial puede ser medio eficaz de activar soluciones y convertirse luego en fin o resultante en una legítima obtención de beneficios.

Oct 011986
 

Fernando Bravo y Bravo.

“Todo lo que se acercase, poco a poco,
evolutivamente, a la ortografía fonética,
es un progreso”
.

Miguel de Unamuno

INTRODUCCIÓN

Los extremeños somos dados a tratar temas relacionados con el idioma. Basta para corroborar este aserto traer a colación las cimas preclaras de Benito Arias Montano, Francisco Sánchez “el brocense”, Gonzalo Correas, Juan Pablo Forner, Bartolomé José Gallardo…

Y una de las modalidades de esa afición es la que pretende reformar la ortografía académica para adaptarla al uso popular y corriente, iniciativa que han hecho suya muchos españoles y la han practicado más o menos amplia e intensamente desde un poeta como Juan Ramón Jiménez hasta un humorista como Ricardo García (K-Hito); y en el extranjero es conocido el caso del ilustre Bernard Shaw que dejó en testamento una elevada cantidad de dinero para fundar una institución que acercara la ortografía y la fonética inglesas.

Por lo que atañe concretamente a los extremeños se puede citar como ortógrafo-fonéticos al gran maestro Gonzalo Correas, catedrático de lenguas de la universidad de Salamanca; Ipólito Baliente (así escribía él su nombre), profesor de artes en los estudios de Plasencia y de leyes en la universidad salmantina; Bartolomé José gallardo, consumado el famoso polígrafo y erudito, y a su hermano José Antonio; al farmacéutico de Barcarrota Luis María gallardo Saavedra; al médico homeópata Pedro Rino Hurtado; y a otros más entre los cuales me encuentro, pero en un orden modestísimo, claro.

Hacha por los años veintitantos, mi profesor de literatura española de la universidad de Salamanca, Emilio Alarcos (padre), me inició en el conocimiento de la genial obra de Gonzalo Correas, nacido en Jaraíz de la Vera, gran lingüista y una de las más reputadas “autoridades de la lengua”, según consigna el primer diccionario editado por la Academia, y me inculcó el virus de la reforma ortográfica, de la que fue paladín Correas.

La brevedad de una “comunicación” no permite expansión es divagatorias, arrequives literarios ni tecnicismos lingüísticos, para tratar de exponerlo más sencilla y sumariamente que me sea posible el complejo asunto de la reforma ortográfica, no sin antes hacer costar que la anarquía de nuestro idioma comenzó a regularse con la gramática que creo Nebrija para que la lengua fuera compañera del imperioy y que después se ha ido pudiendo al suprimir la “ph” por”f”, al desaparecer la “cedilla”, al surgir definitivamente la “ñ”, como contracción de la “nn”, etc.

El Diccionario de la Real Academia Española reconoce la existencia de cinco vocales y de veinticuatro consonantes, en total 29 letras.

Las vocales son: a, e, i, o, u. cada una tiene su representación gráfica individualizada, única e inequívoca, si bien el sonido de la “i” se puede representar con la grafía expuesta y con la “y” llamada debiera, cuando actúa como conjunción copulativa o como letra final de algunas palabras graves, tales como: ley, voy, buey… Las vocales españolas son sonoras salvo la “u” es átona, muda, en las sílabas: “gue”, “gui”, “que”, “qui”.

Como fácilmente se aprecia, las excepciones apuntadas son cómodamente obviables.

Las consonantes son veinticuatro, como ya sea dicho, y no todas son sonoras ya que la “h” es muda, pues ha perdido la aspiración que se llegaba antes en algunos territorios y sólo suena cuándo va precedida por la letra “c” para formar una nueva letra, con su sonido propio, la “che”; pero en todo caso, ya esté colocada al principio de la palabra, intercalada en ella o al final, permanece muda, como en: habla, alcohol, ¡bah!…

Las consonantes son, en general, unígrafas o sea que se representan por un solo grafismo, salvo en tres casos, el de la letra “che”, que se escribe “ch”, el de la letra “elle” que se representa “ll”; la modalidad de la vibración múltiple de la “erre” requiere digrafía y se escribe “rr”, pero cuando la vibración es simple y suena como “ere”, el grafismo es uno solo “r”. hay otros casos de digrafías como cuando se trata de representar el sonido suave de la “g”, y el de la “q”, antes de “e” o “i”, pues en estos supuestos se intercala la letra “u”, y se escribe: “gue”, “gui”, “que”, “qui”.

Aunque sea más propio de la fonología, no está de más traer a colación que los sonidos de las consonantes pueden ser de cuatro clases, en algunos casos: “directo”, “inverso”, “Intercalarió” y “suplementario”.

El sonido “directo” será en las consonantes sonoras y se escribe con el signo de la consonantes de que se trate seguido de una vocal: “l-omo”, “n-ada”, “p-ato”, “r-oto”, “s-aco”.

El sonido “inverso” se expresa gráficamente por la consonante pero pospuesta a una vocal: “o-l-mo”, “a-n-da”, “a-p-to”, “o-r-to”, “a-s-co”…

El sonido “intercalario” se produce cuando la consonante se interpone entre otra consonante que la precede, y con la letra que se funde, y una vocal pospuesta, y solamente rige para las letras “l” y “r”. Ejemplos: “p-l-omo”, “ot-r-o”.

El sonido “suplementario” se da más bien como sonido distinto. Es característico y exclusivo de la letra “erre”, la cual además de los sonidos ya expuestos en los ejemplos anteriores (“r-oto”, “o-r-to” y “ot-r-o”) le cabe el de: “o-r- o”, que es el llamado suplementario que suena como “ere”.

Ahí algunos sonidos que tal y como se pronuncian prácticamente se pueden expresar por un solo signo, y ahora se utilizan hasta tres. Ejemplos: “ca”, “co”, “cu”, “Ka”, “ke”, “ki”, “ko”, “ku”, “que”, “qui”; y lo mismo ocurre con las letras: “b”, “v”, “w”; y en ambos casos debe llegarse a la refundación, aún sólo signo.

ORTOGRAFÍA FONÉTICA

Tras esta exposición previa, se entra ya en materia, debiendo recordar que escribieron sendas obras los citados maestros Correas, Ipólito Baliente y José María Gallardo[1], propugnando la reforma de nuestra escritura dejando aparte la erudición etimológica y adaptando la ortografía a la sonoridad coloquial, para así facilitar tanto el aprendizaje como la difusión del idioma patrio, aunque difieren entre sí al hallar las soluciones, y no estimó necesario recalcar las diferencias.

Yo utilizo, para la reforma que defiendo, tan sólo letras ya conocidas sin necesidad de emplear algún signo nuevo, como proponía Correas.

Para no perder más tiempo, paso a exponer de manera esquemática, pero comprensible, mi propuesta.

El nuevo “abecedario” se compone de 24 letras; 5 derechas vocales y 19 consonantes. Suficientes para una conversación normal.

Las vocales son: “a”, “e”, “i”, “o”, “u”; siempre sonoras, únicas, unívocas e inequívocas. Así, pues, desaparecen la “u” muda para formar las sílabas “gue”, “gui”, “que”, “qui”, y desaparece el sonido vocálico de “i” que a veces se da a “ye” o y griega.

Las consonantes son todas sonoras y su sonido es tal y como a continuación se indica: b (de); d (de); f (efe); g (gue); j (jota); l (ele), ll (elle), m (eme); n (ene); ñ (eñe); p (pe); q (qu); rr (erre); r (ere); s (ese); t (te); x (che); y (ye); z (ceta o ceda). Hacer posible las letras “ll” y “rr” se deben escribir como “l” y “r”, pero con o virgulilla encima, como la “ñ”, para que todas las consonantes fueran unígrafas, facilitando así su expresión.

Se suprimen las letras “c”, “ch”, “h”, “k”, “v”, “w”.

Se modifican las siguientes: la “g” que suena siempre como “gue” (ejemplo: garra, gerra, guitarra, gorra, gula); la “m” pierde el sonido “ene” (ejemplo: colunna en vez de columna); la “rr” suena como “erre” siempre (ejemplo: rroto, corro); la “r” suena como “ere” (ejemplo: ira, arena, oro); la “y” pierde el sonido vocal “i” y se pronuncia siempre como “ye” (ejemplo: ya, yagua, yo, yunta); la “x” pasa a pronunciarse como la suprimida “ch”, con lo que la “x” vuelve a recuperar el sonido que tuvo dicha letra en griego latinizado.

En vez de “k” que usaba Correas para los sonidos “Ka”, “ke”, “ki”, “ko”, “ku”, he preferido la “q” por ser más usada en nuestro idioma, ya que la “k” apenas emplea; así pues resultará sonando como “qa”, “qe”, “qi”, “qo”, “qu”, lo que ocurría con bastante frecuencia que nuestra escritura histórica.

El sonido “inverso” de las consonantes se reserva exclusivamente para las letras: l, n, r, s, z; y esta última sustituye a las restantes consonantes, por ejemplo: “azsurdo”, “actor”, “azbertencia”, “oftalmólogo”, “optar”, “istmo”.

Como consonantes finales de palabras solamente se podrán usar las que sirvan para formar los plurales.

Son compatibles, y se emplearán indistintamente, las conjunciones regulares y las irregulares.

Con esto ya creo que bastante para facilitar el manejo de nuestra lengua en cuanto a su escritura. Con la reforma que expongo gana mucho el hombre inculto y nada pierde el hombre ilustrado. En 1952 escribí dos artículos sobre tan interesante materia[2], y no han dejado de recordarla Narciso Sánchez Morales en el año 1971 y Aquilino Camacho en el año 1982 al ocuparse, en la prensa, de la obra del genial Correas.

Desde hace varios años vengo poniendo en práctica esta modificación de nuestra ortografía académica pues ésta resulta complicada principalmente por causas de etimología, la cual es propia de especializados.

La práctica referida consiste en que las felicitaciones navideñas por escrito, que yo, siguiendo el parecer del académico Amézua, denominó con el neologismo “navidal”, que en ortografía fonéticas escribe “nabidal”, y que envió a mis conocidos, las entienden todos los destinatarios.

Estimó que no hace falta insistir en la conveniencia de facilitar el manejo de nuestra lengua escrita ni argumentar más a favor de la reforma indicada, pues utilidad es evidente.

La ortografía fonética -concluyo- benefician inculto y no perjudica al ilustrado.


NOTAS:

[1] “Ortografía castellana nueba y perfeta”, 1630; “Alfabeto o nueba qoloqación de las letras qonozidas en nuestro idioma Castellano»,1731; y“Prosodia i ortografía”, 1871; respectivamente.

[2] “Azia la rreforma de la escritura qastellana. Sus bentajas i sus inqonbenientes”, en: diario Extremadura, Cáceres, 16 y 22 de mayo de 1952.

Oct 011986
 

Juan Francisco Arroyo Mateos.

Dícese que los españoles leemos pocos libros, lo cual es verdad a tenor de las estadísticas que suelen publicarse. Pero de todas maneras siempre hay un núcleo de personas muy amantes de la lectura. Ahora bien, ¿qué tipo de literatura escogen ordinariamente? Hay que responder que eligen casi siempre publicaciones recientes o de actualidad y son muy pocos los lectores que siente curiosidad por lo antiguo. Por esto no se los ve consultar libros viejos de esos que tienen cubiertas de pergamino. Y esto es un gran mal, porque quedan relegados al olvido, y no vuelven ya a sacarse a flote muchos datos históricos, a veces interesantísimos.

Lo demostramos, trayendo a colación, lo que un día hicimos por consultar algo en ciertos libros de siglos pasados y terminamos por quedar asombrados de lo que conseguimos leer. Trátase de un tomo escrito por el Padre Maestro fray Gregorio de Argáiz, cronista de la religión de San Benito, que fue publicado en Madrid em el año 1625. ¿A que se debió nuestra admiración? Fue motivada porque el referido monje benedictino, que es un gran historiador y conocedor de muchas obras de otros autores, relata sucesos de suma importancia respecto a la ciudad y diócesis de Coria, pues habla, entre otras cosas de: de los orígenes de Coria como ciudad; de los orígenes de Coria como capital de una diócesis española; y, además, da a conocer nombres de varios santos y santas muy vinculados a Coria, al mismo tiempo que da cuenta del nombre (y algunas circunstancias históricas) de todos o casi todos los obispos que hubo en nuestra diócesis desde su fundación hasta su época.

CIUDAD ANTIQUISMA

Hay un momento en que el padre Argáiz se refiere a la región extremeña, de la Lusitania, y cita las ciudades de Cesarobriga, Ambracia, Cáparra, Coria, Castra Cecilia, Castra Julia y la insigne colonia Metellina, que «tanto ruido hicieron cuando se fundaron, pues tuvieron padres (fundadores) tan grandes como los Césares, Julios, Cecilios y Metelos».

Especifica luego que las dos más antiguas ciudades de por aquí, han sido las de Ambracia y Coria. Ambracia es lo mismo que decir Plasencia. Perdió ese su primitivo nombre debido a que quedó casi arrasada por incursiones guerreras, motivo por el que «perdió el ser Ciudad, y ésta reducida en una población llamada la Bera no lejos de la ciudad de Plasencia, gastando el titulo de Ambracia y quedando en el de Beracia hasta parar en el de la Bera». Palabra que después se ha escrito con “V”, y de ahí el que a esa demarcación aledaña se la denomine de La Vera. Así pues, la actual Plasencia surgió bastantes siglos más tarde de las ruinas la muy antigua y autentica ciudad de Ambracia.

«Las otras ciudades que adornan esta parte de tierra no son tan antiguas -aclara también el padre Argáiz-, porque a Castra Julia, que es la ciudad de Trujillo; Castra Cecilia, que es Cáceres; Colonia Metellina, que es la de Medellín; y Cesarobriga, que es la de Oliva; fundáronlas los capitanes y gobernadores romanos que estuvieron, ya de guerra, ya de paz, en la Lusitania muchos años adelante (es decir, después que ya habían sido fundadas Ambracia y Coria), y poco antes de la venida de Cristo». Cosa semejante puede deducirse acerca de Mérida, porque su antiguo nombre de Emérita Augusta denota que fue fundada por los romanos y, por ende, más tarde que Coria y Ambracia.

Viene ahora la gran pregunta: ¿Quién, pues, fundó estas dos ciudades antiquísimas? Y contestamos que fueron algunos colonizadores provenientes de la parte de Grecia, Mar Egeo y Asia Menor. Así lo colegimos de lo que trae el padre Argáiz, quien manifiesta que «Ambracia fue fundada por los de la provincia de Epiro, vecina de Grecia». Cita seguidamente un libro de Tito Livio y otro de Julio César. Y explica:

«Estos epirotas, viniendo envueltos con los griegos y de otras naciones de la Asia, es cierto que la dieron principio y luego el nombre, a devoción de la Ciudad de Ambracia, para tener en España ese recuerdo de su Patria, al paso que la de Coria tengo sospecha que la edificaron los de la Isla de Cauros, que está vecina de la celebrada de Samos en Asia; porque a Coria veo que la llama Tolomeo Caurium. Estas dos ciudades -por tanto- fundaron (los referidos greco-asiáticos) en la Vetonia (región que, según el diccionario, ocupaba parte de ambas castillas, de Extremadura y de Portugal) y no llevándose a mi parecer muchos años las dos en antigüedad, pues aquella dispersión de Griegos y Assianos (asiáticos) por España con los de otras naciones fue su mayor avenida (llegada a nuestra patria) después de la destrucción de Troya».

Pondera a continuación el susodicho monje benedictino, el hecho de que Coria haya siempre conservado su nombre, que en latín es Caurium, que es como la nombra también Plinio.

De todo lo cual puede concluirse que, como Ambracia, la verdadera Ambracia antigua, desapareció, y todas las otras ciudades relevantes de la antigüedad fueron ya romanas en nuestra región, probablemente Coria es la ciudad más antigua o decana de Extremadura.

EL PRIMER OBISPO DE CORIA FUE SAN PIO, DISCIPULO DE SANTIAGO APOSTOL

Por ser Coria una ciudad tan antigua, de tiempos bastante anteriores a Jesucristo, su fama era grande. De aquí que, cuando Santiago Apóstol vino a España, tuviera enseguida noticias de la misma, y por esto fue una de las ciudades que escogió para oportuna sede episcopal. Era necesario evangelizarla antes, y de esto se encargó uno de sus discípulos llamado San Pedro Bracharense, quien recorrió toda la Lusitania y sembró la doctrina de Cristo en «casi todas las ciudades que encierra la Vetonia, y en particular las de los dos obispados de Coria, y de Plasencia». Así lo refiere también Calidonio, Arzobispo de Braga (Portugal). Tras de esta labor de precursor que hizo madurar las circunstancias, fue cuando el propio Santiago Apóstol señaló para primer obispo de Coria a su discípulo, San Pío; verdad que consta por varios autores como son, entre otros, Hauberto y el insigne cronista Liberato. Dice textualmente el P. Argáiz: «Estimó el Apóstol Santiago mucho a la Ciudad de Coria; y entre las que señaló por episcopales (en España), fue una de ellas; y así con razón tiene allí dedicada iglesia (la iglesia de Santiago que, aunque en un principio se la construyera de forma muy sencilla, quizás fue la primera y eventual catedral diocesana) que es una de las dos parroquiales que hoy (en le siglo XVII) se conserva».

Digamos algo de San Pío, primer obispo de Coria, que antes fue compañero en las tareas apostólicas del aludido San Pedro Bracharense, y empezó su labor episcopal diocesana en el año 37 de la Era Cristiana. Como fue discípulo directo de Santiago, nuestra Diócesis entronca con los Apóstoles, gracias a él. Y entre las cosas que realizó está la de haber organizado el Cabildo con el debido número de clérigos, vida común y especiales reglas y forma de vivir en aquellos tiempos, ajustándose a lo que igualmente se hizo en Toledo, Mérida, Braga y otras ciudades episcopales. Trabajó en los distintos apostolados diocesanos más de veinte años, predicando y convirtiendo un gran número de hebreos y de gentiles. Y terminó siendo mártir, pero no en nuestra región, sino en la villa de Peñíscola, cerca de Valencia a donde se dirigió (lo mismo que otros colegas), para tener allí un concilio. El gobernador que ordenó su martirio se llamaba Haloro, quien, como se ve, cumplía bien las despiadadas órdenes del Emperador Nerón.

Hubo por entonces una gran persecución, y se pone como segundo obispo conocido de Coria a San Evasio, que antes de serlo en nuestra Diócesis lo había sido en Tuy (Galicia), de donde se desplazó quizás para sustituir o llenar la vacante dejada por San Pío, pero que «vino a morir en el Casar, cerca de la villa de Cáceres, que es (en el siglo XVII) cabeza de uno de los seis Arciprestazgos de Coria; y si allí ejerció actos Pontificales (pues habría ido a administrar confirmaciones o a predicar, etc.), muy bien puede ser tenido por Obispo de Coria -dice á, P. Argáiz-, como -también- lo prueba Don Juan Solano». Era esto por el año 60.

OTROS OBISPOS DE LA DIOCESIS DE CORIA

Dado la índole de este trabajo, resulta imposible detenernos a ofrecer datos, incluso breves, de cada obispo cauriense. Sólo, pues, nos contentaremos con decir sus nombres y señalar el año en que, aproximadamente, residieron en nuestra Diócesis. Nos servimos para ello de lo que escribió y publicó el tantas veces ya aludido historiador, el padre Argáiz. Conviene advertir que los que son calificados como Santos, sobre todo se hace porque sufrieron el martirio.

Según lo dicho, ¿qué obispo siguió a San Evasio? Fue San Jonás, que vivió por el año 85. A éste le siguió el obispo Néstor (Ano 115); y después correlativamente llegaron y se fueron sucediendo escalonadamente: Palandino (130); Pedro (132); Filientino (139); Narciso (150); San Próculo (170); Félix (202); Amando (236); Paulato (255); Jacobo (300); San Leodegario (300); Pedro II (336); Celiolo (347); Olimpo (357); Decencio (358); Pedro III (379); Marcelo (400); Leoncio (432); Edilio (443); Pedro IV (448); Esteban (477); Juan (496); Nasón (496); Flaviano (503); Edeoto (536); Noto ( 576 ); Jaquinto ( 590). N. B. Hemos aludido a Jacobo o Diego I, del cual luego no se acordó Argáiz al referirse a Diego III y haber sólo citado a otro Diego, que era Diego II.

Llegados aquí es necesario hacer saber que algunos escritores modernos, que no han investigado a fondo en este asunto, han creído falsamente que la Diócesis de Coria y su Episcopologio tuvieron inicio a partir de este último referido obispo Jaquinto o Jacinto. Pero, como se deduce de cuanto venimos exponiendo, han estado muy desinformados y luego acusadamente equivocados. Lo que ocurrió es que, después de Jaquinto, dice el padre Argáiz, «se dispusieron las cosas de Coria de modo que los del Cabildo eligieron al monje benedictino Benito para la sede episcopal. Procedía del Monasterio de Santo Domingo de Silos, que había edificado el católico rey Recaredo el año 593, dedicándolo a la Virgen María y a San Sebastián”.

Tan equivocados están algunos autores, que también yerran en no poner como sucesor de Jacinto a este otro obispo Benito, y hasta silencian al sucesor de Benito que fue el obispo Pedro V (603), que, entre otras buenas obras, fundó un convento de Monjas en Coria, que hay que distinguir de otro que ya existió desde por el año 362, que lo habitaron religiosas Carmelitas de la antigua observancia, muy distintas de las posteriores o ya reformadas por Santa Teresa. Sin detenernos en dar más explicaciones, añadiremos que enseguida hubo ya estos otros obispos caurienses: Elías (610); Pedro VI; San Bonifacio, no mártir (633); Amanungo (638); Juan II (646); Donato (666); Juliano (672); Ávila ó Bábila (681); Bonifacio II (693); Juan III (697); San Bonifacio III Mártir (714); Pedro VII (735); Paulo (759); Juan IV; San Eugenio, mártir (776); Salustio, el cual es traído como dudoso, debido a cierta palabra que, en vez de decir cauriense parece que dice caridensis; pero que en nuestra estimación, como es difícil aplicar ese calificativo a obispos de otra ciudad, seguramente que se trata de una palabra mal escrita por equivocación o descuido, siendo, pues, muy probable que ese obispo fuera también de Coria (794); Lupo (800), de quien no resulta lógico suponer que tardara tanto en ser nombrado obispo después del referido San Eugenio, aconsejando ello interpretar que efectivamente Salustio fue el obispo inmediatamente anterior a él. Eran tiempos de la dominación árabe, y ya por espacio de sesenta o más años no se permitieron obispos en Coria hasta que hubo los llamados Diego (875); Juliano II (897); Diego III (899); Rodrigo (913); Íñigo Navarrón (1142); Don Suero (1155); Don Pedro (1171); Don Giraldo (1186); etc.; terminándose esta relación con unas palabras manuscritas en las que se dice que Don Juan de Porras fue obispo electo de Coria el año 1683. Omitimos, pues, los nombres de muchísimos obispos anteriores a este último año reseñado. Lo principal era dar cuenta de los más antiguos porque de los otros hay más fuentes y documentos que ayudan a conocérselos. N. B. No hay equivocación en poner Diego III, pues dice el padre Agáiz que hubo dos antes con ese o equivalente nombre: Jacobo; aunque él no logró identificarlo; pero si nosotros, según lo dijimos en nota anterior.

SANTOS Y SANTAS DE CORIA COMPLETAMENTE RELEGADOS AL OLVIDO

Basta leer lo que llevamos escrito para cerciorarnos de que ha habido varios obispos santos más o menos vinculado con Coria y su Diócesis; razón ésta para poder y deber considerarlos como propios o diocesanos. San Pedro Bracharense no es justo sea reputado como extraño, puesto que fue quien primero nos evangelizó por orden y en nombre de Santiago Apóstol; a San Pío también debemos tenerlo como nuestro, porque entre nosotros gastó casi toda su vida como primer obispo cauriense. Algo semejante hay que afirmar acerca de San Evasio, ya que, aunque procediese de la región gallega, fue en nuestra Diócesis donde consumó su glorioso martirio. Tenemos después a San Jonás; San Próculo; San Leodegario; San Bonifacio, confesor; San Bonifacio, mártir; y San Eugenio, también mártires de Cristo.

A ellos hay que sumar algunas Santas, como:

– Santa Máxima, virgen y mártir.- Fue monja del Convento de Carmelitas de la Antigua observancia de Coria, y llegó a conseguir la palma del martirio el año 362 en la persecución de Juliano el Apóstata, estando ella por entonces en Roma.

– Santa Majencia.- Era natural de Coria y, trasladada a la ciudad de Trento, llegó a ser madre de San Virgilio, obispo de la referida ciudad italiana. Según se observa no fue monja ni mártir, sino una santa esposa que hasta consiguió tener un hijo Santo. Vivió por el 419.

– Santa Vicenta, Virgen y mártir.- La cual, por no querer ser rebautizada de la manera que los arrianos lo hacían, prefirió morir en los tormentos que le aplicaron, haciéndose Coria más ilustre y celebrada con tener por hija a esta mártir, que con los favores de Viriato, can cuyo nombre -dice el Padre Argáiz- están tan presumidos los mármoles de Coria. Ocurrió este martirio allá por el año 424.

– Santa Deodevota, Virgen y mártir.- Perteneció al Convento de Monjas benedictinas de Coria, y su martirio se debió a la persecución que hubo hacia el año 735, reinando en Córdoba el sarraceno Abdemelich, extendiéndose a las ciudades en que él dominaba. No está claro el motivo de esta muerte. El P. Argáiz opina que se debió a la defensa que ella hizo a favor de su castidad, prefiriendo morir antes que ceder nada en este punto, a pesar de las amenazas de los impúdicos árabes.

– San Rufo, -Mártir.- Era hijo del entonces cual Jefe o Alcalde de Coria, que se llamaba Centilio, y por causas que no se especifican, derramó su sangre por la Fe cristiana el año 228.

– San Félix, Fortunato y Aquileo.- Estos también fueron víctimas de persecución, pero en Valencia de Alcántara, que ya era considerada como uno de los Arciprestazgos de Coria, sucediendo ello en el año del Señor 255. Ignoramos si, no obstante lo dicho, eran naturales de Coria. Por lo menos el P. Argáiz alude a ellos en una digresión, según va escribiendo acerca de obispos caurienses.

– San Vigilio.- Indirectamente nos hemos ya referido a este santo obispo de Trento, que, por ser natural de Coria, es muy posible que este su hijo también naciera en Coria, si ella se fue a vivir a Italia cuando ya le había engendrado y era quizás algo mayorcito. En cualquier suposición siempre será verdad que al menos es oriundo de la citada Ciudad del Alagón.

– Otros muchos Santos.- Adviértase que nos estamos refiriendo a los ocho primeros siglos del Cristianismo, respecto a los que otros historiadores podrán haber escrito más completas noticias que el P. Argáiz. ¿Cuántos santos no habrá seguido habiendo en Coria desde entonces acá? Uno de los últimos muy vinculado a ella, por haber sido obispo de la misma, es el Cardenal D. Marcelo Spinola, cuyo proceso de beatificación y canonización está adelantadísimo. No importa que fuera natural de otra parte, pues tampoco nació en Coria San Evasio, y sin embargo es considerado como una gran gloria de nuestra Diócesis.

CONCLUSIONES FINALES

Sería una pena que por falta de patriotismo local, diocesano, provincial y regional, todo esto que hemos desempolvado o vuelto a recordarse se echase en saco roto. Nuestros mayores lo merecen todo de nosotros. Así pues, es justo que mencionados Santos empiecen a ser más conocidos, más amados y más honrados o venerados, mediante realizaciones con que los traigamos frecuentemente a la memoria. Estas pueden consistir primeramente en representarlos en estampas, cuadros, medallas, imágenes para el culto y estatuas para monumentos públicos, pues siempre se ha dicho que ojos que no ven, corazón que no siente. Cierto es que carecemos de una foto de los mismos. Tampoco se tuvo de la Virgen María y del Señor, y sin embargo, se los representa de mil santísimas maneras que a veces excitan mucho a la devoción. También merecen que se les dediquen altares en los templos, santuarios particulares y que, sobre todo en Coria, lleven sus nombres muchas de las calles. De todos o de alguno, porque, por ejemplo, vemos que el 1 de Diciembre se hace alusión a San Evasio, Obispo y Mártir, que fundadamente pensamos se trata del segundo obispo de nuestra diócesis, ya que, en todo el libro, no se menciona a otro obispo llamado así, que a la vez hubiera sufrido el martirio. De los que no se llegare a descifrar su ancestral día festivo, la competente autoridad eclesiástica podrá resolver esta cuestión, señalando una fecha oportuna anual, pues esto es muy imprescindible para poder rendir los merecidos cultos a nuestros Santos diocesanos y poderse organizar con tiempo algunas sanas diversiones y regocijos en esas efemérides. Más aún: ¿Por qué al gran taumaturgo portugués se le llama San Antonio de Padua, a pesar de que fue natural de Lisboa? La contestación es sencilla. Se debe ello a que este Santo tuvo en la ciudad italiana de Padua su último gran centro de actividades apostólicas; lo cual, en nuestro caso, ofrece mucha luz para comprender cuán semejantemente justo y conveniente sería hacer cosa parecida con los Santos Obispos que gastaron sus vidas en Coria y otros santos y santas también caurienses. Porque sin este procedimiento, no es nada fácil identificarlos, por haber en el Santoral católico muchos bienaventurados que llevaron en vida idéntico nombre propio. De esa manera al calificárselos como San Pío de Coria, San Evasio de Coria, Santa Máxima de Coria, etc., sabríamos con toda certeza que estamos homenajeando a santos muy vinculados a nuestra tierra, ora por naturaleza, ora por afinidad de grandes apostolados y virtudes practicados entre nosotros. Fijémonos en este detalle: resulta que en Aldea Moret veneran a San Eugenio. Pero, ¿Qué San Eugenio es éste? ¡Lo ignoramos! Como se trata de una Parroquia de nuestra Diócesis cauriense, en la cual hubo un santo obispo que se llamó Eugenio, lo lógico es pensar se trata de este santo mártir diocesano. El modo de estar en lo cierto sólo es ése de denominárselo siempre como San Eugenio de Coria. Pero nos tememos que, por desconocimiento de cuanto llevamos dicho o por no haberse caído en la cuenta de que en nuestra Diócesis hubo allá por el año 776 un San Eugenio, obispo y mártir, se prefiriera haber constituido como Titular y Patrono de referida localidad a un San Eugenio, obispo y confesor, de otras latitudes; con lo que una vez más estaría patente lo poco que los cacereños, caurienses y extremeños hemos estimado y hecho valer lo nuestro. ¡Debemos cambiar! ¡Urge el cambio! ¡Sobre todo desde ahora para honrar lo más justamente posible, sin injustos olvidos ni perpetuas desatenciones y omisiones humillantes, a nuestros Santos diocesanos!

COLOFÓN

Hasta aquí lo que hemos logrado investigar, deducir y ordenar, inspirándonos en la obra “Soledad laureada por San Benito y sus hijos en las iglesias de España”, t. V, pp. 291-313, escrita en por el padre fray Gregorio Argáiz O.S.B. el diccionario Espasa dice el de él lo siguiente: “Religioso español, nacido en Logroño, que floreció en el siglo XVII. Entró en la abadía de benedictinos de San Salvador de Ona, donde de muy pronto se distinguió como hombre de ciencia; a la muerte de Yepes continuó las Crónicas de la Orden. Escribió: “Corona Real de España” fundada en el crédito de los muertos; “La perla de Cataluña, historia de Nuestra Señora de Montserrat”; “Población eclesiástica de España”; “Vida del patriarca San Benito”; “Vida de San Isidro labrador, patrón de Madrid”; etc.”. Si se quiere ahondar en temas como el que hemos tratado, conviene consultar las obras de este benedictino y aquellas que él suele citar, v. g.: las de Liberato; Juan Solano; Yepes; etc.; y Luiprando.

Oct 011986
 

Reyes Sancho.

Para desarrollar este tema, trataré de explicar el significado de las palabras: Conquista, Reconquista y Descubrimiento, en cuanto a lo que a la Historia se refiere.

Generalmente sabemos; que partiendo del primer hombre y la primera mujer, el globo terráqueo se fue formando progresivamente, incentivados por el instinto de procreación y conservación de la especie. Posteriormente los hombres se fueron agrupando en número cada vez mayor, buscando la auto-defensa de zonas territoriales, buscando la unión para conseguir mejores resultados en las operaciones de caza, busca de alimentos y el labrado de la tierra; para terminar así conformándose en tribus, pueblos, naciones e imperios hasta llegar a nuestros días, donde estamos formados por bloques de continentes enteros, de distintas lenguas y diferentes ideologías.

En nuestra Península Ibérica, entraron y se aposentaron en ella como primeros pobladores los fenicios, los celtas, iberos y cartagineses, poblándola y creando lo que se denomina como razas autóctonas. Después llegaron en plan de conquista imperios como el de los romanos, o el de los árabes; dejándonos los primeros sus leyes y costumbres, que han perdurado durante siglos hasta nuestros días; y, los segundos, que nos enseñaron las reglas del comercio con sus zocos al aire libre, y que nosotros seguimos practicando con el nombre de ferias y mercados.

Por último, nos conquistaron y dominaron durante algún tiempo, nuestros vecinos los franceses, dejándonos como principal aportación su disciplina militar y su educación cívica. Con la exposición de estos periodos queda clara la significación del término “conquista”.

Durante estas conquistas, que algunas veces duraron varios siglos, los españoles fueron presionados por la explotación y vilipendios mediante la aplicación de sus leyes, costumbres y tributos muchas veces abusivos. En ocasiones se lanzaron en armas y rebeliones internas, en luchas desiguales, hasta conseguir echar de la península a los dominantes con luchas y actos heroicos, solamente posible si constatamos el genio y valor de nuestra raza, saliendo caudillos y héroes como: Viriato en las riberas del Tajo; Pelayo en Covadonga; El Cid Campeador; Daoy Velarde, Agustina de Aragón, etc., consiguiendo reconquistar nuevamente la piel de toro, como se llama hoy a España. Este periodo da lugar al significado de la palabra “Reconquista”.

A continuación, paso a esbozar o definir la significación de la palabra “Descubrimiento”.

Sabemos siempre por la Historia el legado que nos han dejado nuestros antepasados unas veces en escritos, otras en obras plasmadas en la Naturaleza, bien en el suelo (como las de México), o bien en pinturas rupestres (como las de Altamira) que tienen millones de años en buen estado de conservación. Esta Historia es la que nos dice que un 12 de Octubre, allá por el año de 1492, un enigmático hombre llamado Cristóbal Colón, llevó a cabo la más grande y colosal hazaña emprendida o realizada por el ser humano hasta aquel momento; nada más y menos que el descubrimiento del Nuevo Mundo. Este descubrimiento, sí que fue una obra universal, pues todas las naciones de la Tierra se han beneficiado de él, de sus riquezas, de su influencia comercial y política, de su multitud de plantas y especies agrícolas como el tabaco, la patata, el café e infinidad de frutas tropicales no conocidas hasta entonces en nuestro continente Europeo. Cristóbal Colón, éste hombre providencial, pensador, navegante, amante de la cartografía, aventurero y por lo tanto viajero cien por cien, tuvo la visión o idea de que la Tierra no era plana, sino redonda o al menos ovalada en forma de pera. Por ello pensó que saliendo de un punto del planeta y siguiendo siempre en línea más o menos recta, llegaría nuevamente al punto de partida, (siempre claro está, de que su teoría fuese cierta).

Creo particular y sinceramente, que Dios le iluminó y le designó para tan gran epopeya. Así se lo expuso a los Reyes Católicos, muy particularmente a la Reina Isabel, pues según la Historia nos cuenta, fue ella la que creyó plenamente a Colón, y comprendió que su aventura tenía algo o mucho de Cervantes, de Quijote, del genio, figura e idiosincrasia de un español. No obstante, nuestro pensamiento nos lleva a una reflexión no exenta de interés. Y es que la de que si Colón, con la ayuda de Dios y de los Reyes Católicos, no se hubiese lanzado a tal hazaña por aquellos entonces casi suicida, años más tarde quizás por habitantes de alguna otra nación de la Tierra, se hubiese descubierto igualmente el Nuevo Mundo. Tengo que decir en honor a la verdad, que la gran hazaña, el gran descubrimiento está ahí y que fue realizado en su totalidad por españoles y que se descubrió al mismo tiempo que la tierra era redonda, que había más tierras y más mares hasta entonces desconocidos.

El defecto o virtud de los investigadores e historiadores por querer llegar a la esencia o raíz de las cosas conlleva el peligro de tergiversarlas o desvirtuarlas en algunas ocasiones. Así tenemos en el caso de nuestro descubridor, las contradicciones polémicas y diversidad de opiniones habidas entre los distintos historiadores que han tocado el tema cuando ya no debía de haber tales cosas por está suficientemente aclarado y definido el origen de Colón, una vez estudiado la rama directa del árbol genealógico de sus descendientes. Se sabe que Cristóbal Colón, fue dado de alta en el Registro Civil de Valladolid en el día de su nacimiento, como también se sabe quiénes eras sus padres; datos estos que aclaran su origen de Español. Su último descendiente directo fue D. Manuel del Prado y Colón de Carvajal (q.e.p.d.), brutalmente asesinado no a mucho tiempo.

Pues bien, a pesar de estos datos claros y precisos, podemos constatar varias opiniones al respecto. Por ejemplo, la del profesor e historiador miembro de la Real Academia de la Historia, D. Manuel Ballestero, que nos asegura por muy cierto que era Español.

El investigador D. Alfonso Philihp, tiene una tesis escrita diciendo que Colón pudo ser gallego o, al menos, la certeza de que realizó sus estudios en Seminarios de Galicia.

Otro investigador y navegante como Nito Cerdera expone en su tesis que Cristóbal Colón desciende de la Isla de Ibiza.

En contradicción a estas afirmaciones, tenemos al historiador Italiano D. Herneto Lunardi; que en sus escritos sobre el tema nos dice que Colón es descendiente de Génova.

De todas formas hay una mayoría aplastante de opiniones y probabilidades que aseguran el que Colón era español aunque sus ascendientes viniesen de Génova.

Sabemos que sus restos fueron traídos desde Santo Domingo (América) a España, concretamente a Sevilla, donde se encuentran depositados. Aquí tenemos nuevamente la polémica surgida entre los distintos historiadores, ya que un padre dominico americano, sostiene por muy cierto que los restos de Colón están en una Iglesia de la ciudad de Santo Domingo de allá, pues al hacer unas excavaciones en la citada iglesia aparecieron varios sarcófagos y escrito con letras y números romanos en uno de ello dice estar los resto del descubridor y de su hijo.

A este respecto caven varias conclusiones: primero, que los restos fuesen dejado la mitad en cada sitio; segundo, que aquí trajesen las cenizas y allá se quedasen los restos (cosa poco probable); y, tercero, que los restos encontrados allí fuesen del hermano o de un hijo de Colón que se llamase igual. De todas formas dejemos que los investigadores e historiadores aclaren este concepto y resuelvan este caso.

Después del descubrimiento del Nuevo Mundo, vino la conquista de sus territorios. A éste respecto la historia nos dice que la mayoría de los voluntarios reclutados por Colón para tan gran aventura fueron extremeños de Cáceres y Badajoz, algunos también de Andalucía. En su mayoría eran gentes nacidas en Trujillo y de su comarca o pueblos adyacentes, conservándose aún hoy día numerosas referencias a apellidos ilustres de estas tierras entre los que podríamos citar algunos como; Pizarro, Orellana, Cortés, Paredes, Altamirano, Chaves, Bejarano, etc., etc. La mayoría de los españoles que fueron a la conquista, eran cristianos y devotos de la Virgen, motivo por el cuál los territorios que iban conquistando los ponían bajo el patrocinio de las Vírgenes extremeñas.

Así tenemos como en el acto del descubrimiento se invocó a la Patrona de Extremadura la Santísima Virgen de Guadalupe, hecho este que tiene un valor histórico incalculable, que ya no se puede ni se debe quitar. Nos referimos al titulo de “Patrona de la Hispanidad”.

Otras vírgenes, como la Virgen de la Victoria, o la Virgen de la Asunción, ambas de Trujillo y a las que los Trujillanos conquistadores las tenían gran respeto, fueron igualmente invocadas y veneradas en algunos pueblos de Ibero-América. En varias de las expediciones realizadas a territorio americano.

Dado el momento de expansión que por aquellos entonces tenía España en el Mundo, y cumpliendo con el mensaje cristiano de evangelización, esta noble nación envió a sus mejores misioneros. Así la fe cristiana llegó a todos los rincones del continente, siendo una de las mejores obras realizadas por España en aquellas tierras, y que gracias a Dios todavía perdura.

Además de enseñarles cuanto sabíamos, hubo vínculos de sangre entre ambas razas, motivo éste por el cuál nació otra raza más fuerte o inteligente llamada mestiza que, hoy por hoy, aún prevalece en todo el continente y, muy particularmente, en el centro y Sur de América.

A propósito de esto voy a narrar a ustedes una anécdota que ocurrió con motivo de los festejos del descubrimiento del Perú en nuestra Ciudad de Trujillo. Se encontraba en la plaza mayor el Embajador del Perú acompañado del Alcalde, que por aquellos entonces era D. Ezequiel Pablos Gutiérrez. Pues bien, estando el embajador observando el escudo que hay en una de las esquinas del Palacio del Marqués de la Conquista preguntó al alcalde que qué significaban las cadenas que hay en el citado escudo, y que amarradas a ellas parece ser hay o se encuentran algunos Indios. A lo que contestó D. Ezequiel, (hombre culto y buen diplomático) que aquello simbolizaba los lazos de fraternidad e unión de los nativos con los españoles, unión de amistad, e unión de sangre entre ambas razas. Con esto quedó la curiosidad y dudas del Embajador complacida, al mismo tiempo que ello le lleno de satisfacción.

Personalmente he tenido la oportunidad de hablar, conversar o dialogar con algunos nativos de aquel continente, con mestizos culturalmente preparados, con sus carreras terminadas en las universidades de allá. He podido comprobar con orgullo la mucha estima que tienen a España y a los españoles, así como las ansías de saber y conocer cómo son los pueblos donde nacieron los conquistadores de donde proceden sus orígenes. Partiendo de éste dato o de este principio, hay que hachar a un lado la Leyenda Negra, sembrada por otros pueblos que llegaron al continente después que los españoles, y que por motivos no confesables les interesaba desprestigiarnos. Uno de esos motivos, quizás el más principal, fuese el de la envidia si tenemos en cuenta que el dominio de España sobre el planeta por aquellos entonces era inmensamente grande y fuerte.

Para terminar, diré que el acto o significado de la palabra “Descubrimiento” se realizó en el momento en el que desde una de las naves: Pinta, Niña o Santa María el vigía dio el grito de ¡Tierra a la vista!.

Analizando éste pequeño comentario sobre hechos tan trascendentales, invito desde estas páginas a investigadores e historiadores a que se unan en sus trabajos para, de esta manera, evitar la diversidad de criterios entre ellos y así poder escribir la verdad de la historia en beneficio y gloria de la humanidad entera.

Oct 011986
 

José Antonio Ramos Rubio.

Antes de la venida de los romanos la mayor parte de Extremadura la ocupaban los vetones, divididos en tribus. Estos, junto con los lusitanos, guerreaban contra los invasores cartagineses y romanos. En la lucha contra los romanos es de destacar a Viriato, el primer eco de solidaridad nacional en nuestra región.

ÉPOCA ROMANA

La llegada de Roma se produce por las guerras lusitanas y su primer asentamiento debió ser el campamento Castra Servilia.

Después se organiza la región administrativa y jurídicamente. Emérita Augusta fue uno de los focos más importantes del mundo romano, cuya potencia cultural y artística es bien conocida. Se fundó para residencia de los veteranos de las legiones V y X, bajo el imperio de Augusto. Fue la Roma española con buenas muestras arquitectónicas: templos, teatro, anfiteatro, circo.

La Vía de la Plata acelera la romanización hacia el norte, localizándose yacimientos y ciudades importantes a lo largo de la misma. La fundación de muchas ciudades romanas se deben a hechos sociológicos,

El comercio y la vida de Mérida canalizaron los de la provincia hacia Roma, norte de África y Grecia. Se alcanzó un alto nivel de vida en algunas ciudades.

El arte romano se dirigía a la masa. El artista era considerado un despreciable artesano. El arte que fabrica es de alta estima. Se honra a la obra y se desprecia a su creador. Con la transformación de la cultura, debido a la economía monetaria y al florecimiento de las ciudades, cambia la significación social del artista.

La demanda de obras parte de la Corte y particulares. A los romanos les interesaba que su arte fuera útil y práctico. La escultural, en época imperial, quizás debido a la fatiga que lleva consigo, no es ocupación apropiada para nobles. Los pintores que tienen fama no cobran por su trabajo.

Un edificio cumple función monumental y utilitaria. Roma era gustosa de conmemorar los grandes acontecimientos de su vida nacional y a sus hombres protagonistas, para ejemplaridad entre clases dirigentes y respeto por parte de los pueblos sometidos. Acueductos como “El de los Milagros” (Mérida) para conducir agua a la ciudad, aunque ahora se los valore como obras de arte, la idea entre los romanos era distinta, dos maneras de pensar en dos épocas diferentes. Otras construcciones debidas a hechos sociológicos: las guerras (construcción de murallas), para acentuar la romanización construían circos, teatros, anfiteatros (como los de Mérida). Hoy día utilizamos vías de comunicación que tuvieron su origen en época romana, también utilizamos puentes construidos por los romanos como por ejemplo: el de Alcántara, utilizados con los mismos fines que en época romana, para vadear el río.

El arte del retrato sirve a fines privados. La veneración de los antepasados explica las numerosas mascarillas y retratos (ejemplos en el Museo Romano de Mérida). Muchos coleccionistas de la región han donado retratos romanos a este museo como, por ejemplo, el Marqués de Monsalud; aunque, retratos de la región extremeña también los hay en Madrid (Museo Arqueológico).

La pintura es el arte popular romano, el que se dirige a todos para informar de los grandes acontecimientos.

A partir del siglo V, España pasa a manos de los visigodos, que fueron sometidos por los musulmanes en el siglo VIII.

ARTE VISIGODO

En el 409 los alanos conquistaron Mérida, en torno a la cual iba a seguir girando la vida regional. Mérida se convierte en el taller más importante como indican los numerosos restos encontrados. Pero el resto de Extremadura sufrió un colapso, sus ciudades se arruinaron, por dos motivos: la herejía de Arrio y las luchas entre Leovigildo y San Hermenegildo. En el último periodo de la dominación visigoda, Cáceres robusteció sus murallas, pues servía de atalaya para la cuenca media del Tajo y estaba en los caminos naturales desde la cuenca mencionada hasta la septentrional del Guadiana, jalón importante en el camino de Mérida.

Otros hechos sociológicos a destacar. Nosotros valoramos expuestos en museos: fíbulas, que son enganches de los vestidos y que para los bárbaros no eran sino simples enganches. Construcciones levantadas con fines estratégicos para la defensa de la ciudad y hoy se los valora más desde el punto de vista artístico que el utilitario. Los que nos sucederán en el futuro a lo mejor aprecian como obras de arte los pisos que hoy día se levantan en nuestras ciudades.

La unidad religiosa y la paz de Extremadura, restauradas por Recadedo, se prolongaron hasta la invasión agarena.

ÉPOCA MUSULMANA

Vuelven los pueblos a cobrar vida, pero como fortalezas guerreras, no como centros de actividades, ya que los musulmanes lo único que hicieron fue levantar castillos.

Incluso los aljibes, monumentos curiosos, eran una prevención guerrera para disponer de agua en caso de asedio como, por ejemplo, los aljibes de Trujillo. Muchas personas, tiran monedas a los mismos para darles suerte o cumplirse algún deseo, lo considero una postura ingenua, lo único que se consigue es «enriquecer» a los propietarios del aljibe o a los que hagan algún día la limpieza en los mismos,

El arte musulmán también se aprecia en la riqueza de su decoración y motivos ornamentales, pero son escasos. Construcciones mandadas levantar por los califas. Desde el punto de vista cultural, es importante citar a escritores como El Edrisí, Ibn Sahib al-Sala, etc., y también la presencia de topónimos de abolengo árabe: Alange (culebra), Alía (la alta), etc. Muy característico es recorrer sus calles blanqueadas, estamos en pueblos de tradición árabe. Al obrero no se le prestaba atención, se precisaba construir rápido para poderse defender pronto.

Es importante citar la gran relación que hubo entre Córdoba y Badajoz, muestra de ello lo tenemos en los numerosos capiteles hallados.

Hubo muchos despojos; por ejemplo Muza se adueñó de tesoros de las iglesias y de tierras extremeñas. Los beréberes dieron muestra de bandolerismo. Mucho de lo que hoy no se conserva en museos, se debió al saqueo por parte de desalmados. Pero los intentos reconquistadores pronto comenzarían.

EL ROMÁNICO

Fue en tiempos de la Reconquista cuando la región nació con su nombre. Extremadura vivió como unidad, reino o provincia, hasta que en 1822 se hizo la división administrativa en dos mitades.

De este período arrancan las tres diócesis con sede en Badajoz, Coria y Plasencia; y las órdenes militares de Alcántara y Santiago. Otras milicias tuvieron aquí su dominio como, por ejemplo, los templarios, extinguidos en 1311.

La tardía incorporación de Extremadura a los reinos cristianos determinó su asimilación al arte románico cuando ya se imponía el gótico en el resto.

Donde más iglesias románicas se conservan es en el norte de Cáceres. Más muestras tenemos de esculturas: Trujillo, Guadalupe, Hoyos… De la pintura se conserva menos ejemplo pues al desaparecer las edificaciones no ha quedado huella de ellas. Las iglesias románicas eran aprovechadas para construir en su interior una gótica más grande. En algunos casos, a las iglesias les pertenecía un cementerio que estaba en sus umbrales. En Trujillo, el cementerio abordó a la iglesia románica, el pueblo sin remedio dejó que se acabase por caer ya que por entonces no había ese espíritu restaurador que hoy se aprecia en algunos círculos. El arte románico fue un arte monástico y aristocrático.

La arquitectura románica es la prueba irrefutable de la mentalidad cristiana que dominaba al hombre de la Edad Media a través de los movimientos políticos. Es donde mejor se refleja la solidaridad espiritual entre el clero y la nobleza. En la Iglesia, los puestos más importantes de la Edad Media estaban reservados a los miembros de la aristocracia en una época en que la economía era agraria. La ciudad pierde importancia El arte apegado a un espíritu conservador y tradicionalista. La economía se relaciona con el arte en el sentido de su inmovilidad y el apego de la sociedad a sus tradiciones retrasa las experiencias artísticas, da la sensación de un arte tranquilo, no hay progresos.

Son obras de arte para ampliar el culto y para llamar al pueblo al culto. El único cliente del arte es la Iglesia, con el apoyo de la aristocracia.

Más importancia en nuestra región, tendrá el gótico pues en el momento de producirse la incorporación de Extremadura a la zona cristiana se estaba imponiendo el gótico.

ARTE GÓTICO

Cuando se va imponiendo el gótico en Extremadura son momentos de notable desarrollo urbano, en los que se manifiesta el interés de los Concejos por la adquisición de poder (Ej. los Fueros de Cáceres), así como concesiones otorgadas por los reyes a las villas (Ej. privilegio rodado de Alfonso X, en el Ayuntamiento de Cáceres).

El siglo XV es uno de los periodos más ricos para el arte en nuestra región. Con unos obispados bien asentados en sus límites, unas órdenes militares poderosas (política y económicamente), con el Monasterio de Guadalupe en continua expansión, que recibe muchas mercedes reales; crece la población, se retorna a la ciudad. Se levantan edificios civiles y religiosos adornados con pinturas y esculturas.

El único dinero estaba en manos de la Iglesia. Los mismos monasterios prestaban dinero a alto interés de forma ocasional. La producción de obras de arte está en manos de artistas burgueses. El arte de las catedrales es burgués y urbano. La iglesia románica es un espacio cerrado, la gótica «se hace» ante nuestros ojos y nos ofrece un proceso, no un resultado.

El Monasterio de Guadalupe es un punto importante, donde se daban cita las principales manifestaciones de las artes plásticas. También es importante el muestrario de rica orfebrería en las tres diócesis extremeñas. Fue Guadalupe un foco de fe y de cultura. El número de devotos fue creciendo desde sus comienzos y con sus limosnas se levantó una iglesia primigenia. Alonso XI, al vencer en la Batalla del Salado, ofreció ricos presentes del botín de guerra, con los que se levantó un templo gótico.

El primer libro de Extremadura fue impreso en este monasterio. La comunidad era una «colmena»: zapateros, herreros, arquitectos… trabajaban en el lugar en que originariamente un vaquero se encontrara una imagen de la Virgen. Se formó una ciudad en torno a la iglesia. Toda una riqueza que respondía a una comunidad sabiamente estructurada y administrada.

De este monasterio pasamos al de Yuste, como un segundo ejemplo de la labor artística de los frailes en esta época. Gran aportación por parte del Marqués de Mirabel en su restauración. Este monasterio tuvo muchos bienhechores: Felipe I, Felipe II, Felipe III, D. Gómez de Solís, etc., fue la última morada de Carlos I.

La influencia de la Iglesia podía verse por todas partes. El templo de la aldea, construido por albañiles locales, era el centro de la vida del lugar. Construido fuertemente, de modo que pudiera servir de refugio en caso de guerra.

Hechos sociológicos importantes a destacar:

¿Cómo la Iglesia conseguía favores de los reyes cuando sus arcas estaban vacías?

  • En Badajoz, muere el obispo Gabriel Ortiz de Sotomayor, las rentas eran muy reducidas, Felipe IV ofreció 2.000 ducados para el Cabildo y 1.000 para la fábrica.
  • El rey D. Alonso VIII, fundador, con el amor que tenía a la ciudad de Plasencia puso medios pera engrandecerla, la hizo cabeza de obispado, pidiendo a Clemente III que instituyese y confirmase por obispo a D. Bricio y se construyó la catedral en su sitio.

El mercado se podía considerar el corazón de la villa, la iglesia era el alma. Las ricas tallas, los vasos sagrados, etc… son testimonio del orgullo que el pueblo sentía en dar lo mejor a sus iglesias.

En la aldea, la iglesia había sido fundada por el señor y mandada construir por él. Aspectos del arte florecieron al amparo de la Iglesia. En los retablos, por ejemplo, se refleja la idea de poderío de la Iglesia, su sentido es llegar al pueblo por medio de la imagen.

EL ARTE DEL SIGLO XVI

El tránsito del estilo final de la época de los Reyes Católicos a las nuevas tendencias que llegaban de Italia, se hizo de modo lento en España. Poco a poco se agotó el gótico. Se continúan las construcciones de iglesias góticas aunque los elementos renacentistas aparecen por doquier.

Por estos tiempos, muchos miles de extremeños forjaron el imperio español, como conquistadores, misioneros, descubridores. La construcción civil será importante en nuestra región por ser el momento de construcción de los grandes palacios relacionados con la epopeya americana y sus consecuencias económicas (Ej. el Palacio de la Conquista en Trujillo y otros tantos). La Iglesia seguía teniendo peso. Baste citar, por ejemplo, que el obispo Gutiérrez Álvarez construyó otra catedral en Plasencia en 1498.

Cáceres, durante el siglo XVI, se limitó a disfrutar con el dinero que llegaba de América. Se elevan palacios y adornan las iglesias. Extremadura responde en la época a ambiciosos planes constructivos o retablísticos que a veces no concluyen.

La influencia italiana fue impresionante. Importantes figuras de la política vinculadas a Extremadura contribuyeron a esta importación del gusto italiano, como fue don Lorenzo Suárez de Figueroa, embajador en tiempos de los Reyes Católicos, quien estuvo en Roma, ciudad en donde conoció a numerosos artistas y a los cuales encargó trabajos. Uno de ellos fue la lauda sepulcral guardada en el Museo catedralicio de Badajoz. En Extremadura trabajaron artistas italianos como Torrigiano, Fancelli, Jacopo Florentino, etc.

El influjo de la Iglesia más que en obras arquitectónicas lo tenemos en escultóricas: Vírgenes, Cristos y santos; y cómo no, los retablos que ilustran las iglesias. En el siglo XVI el personaje clave de la pintura extremeña fue Luis de Morales. Extremeño y buen pintor; aunque muchas obras que se le atribuyen en nuestros pueblos no es más que por llamar la atención de los turistas. No hace falta atribuirle obras que no son suyas, su verdadera producción es ya signo de admiración y elogio.

Guadalupe sigue siendo el centro rector en las artes aplicadas.

Los profundos cambios que se habían producido en el derecho, la política, la guerra y la vida cotidiana crearon una moral y actitud específicas de la época del Renacimiento. Este hombre nuevo era optimista, creía en la paz, en la bondad y en la caridad. Su sentimiento del honor se basaba en la fe católica. El Renacimiento fue la base de la evolución que se manifestó a través de los siglos.

ARTE BARROCO

El Barroco se integra en el Renacimiento por su individualismo, su admiración por el espíritu y la forma de la Antigüedad clásica. Tiene caracteres propios, es religioso y constituye una reacción contra el intelectualismo renacentista.

Es exuberante, expresa la victoria sobre la desesperación. El Barroco es la expresión del hombre triunfante, expresado a través de un estilo recargado.

Extremadura sufre importantes crisis durante los siglos XVII y XVIII: epidemias, guerras con Portugal y empobrecimiento económico que provocaron un descenso demográfico y una situación negativa general que se reflejará en el arte.

Se llevan a cabo fundaciones, surgen ermitas, se reforman otras a las que se añade el camarín (ej. Santa María la Mayor de Trujillo). En el siglo XVIII la arquitectura civil será la más importante. Pero por el contrario, la piedad ocupa en la vida cotidiana más espacio que antes.

El espíritu aristocrático de la Iglesia se manifiesta en cada obra que se levanta. La Curia deseaba crear para la propaganda de la fe católica un arte “popular”, pero evita la plebeyez de la expresión. La época barroca en Extremadura es rica en obras, sobre todo escultóricas. Las cofradías y demás asociaciones rivalizarán en la realización de imágenes y retablos, fruto del espíritu contrarreformista, buscando la adoración de imágenes. Todo ello prueba el carácter religioso y no artístico de las obras. En la construcción se emplea mucho el ladrillo por la economía: por ejemplo las torres de Jerez de los Caballero, Almendralejo o Llerena. Gran influencia tendrá el uso de este material en los pueblos más cercanos a Andalucía.

Extremadura ha vivido inmersa en la preocupación artística de la pintura barroca porque ha sido la mejor preparada para llegar al espíritu del pueblo. Lo que sucedía en España tenía su proyección en nuestra región. Un pintor notable fue Zurbarán; más clientela tuvo Zurbarán en el siglo XVII que Morales en el siglo XVI. La obra cumbre de Zurbarán es sin duda la sacristía de Guadalupe. Zurbarán no sólo trabajó para la Iglesia, también lo hizo para la Corte. La modestia, la gravedad, el contacto con lo popular lo vemos tanto en Morales como en Zurbarán. Siempre contaron con una clientela fiel. Morales participó en las aspiraciones de su tiempo y Zurbarán fue lo menos barroco que se podía ser en su tiempo.

En las artes plásticas es también portavoz importante nuestra región en el Barroco, no sólo artesanos del pueblo, sino que también los monjes participaban como en las grandes épocas de los monasterios, por ej.: las decoraciones a cargo de fray Domingo de Aguirre en los órganos de Plasencia.

NEOCLASICISMO

Es la negación absoluta del Barroco. Hay costumbre de asimilar el siglo XVIII al Neoclasicismo, pero los estilos están ligados a la sucesión de los siglos, aunque a veces ocurra así.

En esta época hay que unir los procesos desamortizadores al arte, que paralizaron las obras de nueva planta o de remodelación que la Iglesia llevaba a cabo.

Las tropas napoleónicas causaron enormes daños. Las guerras carlistas repercutieron aquí, casi exclusivamente en la expedición del general Gómez, en 1836, que produjo más alarma que daño.

La escultura en Extremadura está muy afectada por el estilo de Carmona. Sólo hay escultura religiosa, no civil.

Tiene interés la pintura aunque no tanta como en épocas anteriores. Abunda la temática religiosa y las escenas cotidianas. En nuestra región está presente el gran pintor Goya, con una pintura en el Monasterio de Guadalupe. La Iglesia era cliente importante de obras, también los reyes eran clientes importantes.

Las artes aplicadas tienen a la Iglesia como su cliente principal; por ejemplo: obras de platería en Salvatierra de los Barros, custodia de plata que envió Agustín de Ovando desde Nueva España.

ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Poco ha interesado la producción artística española de este periodo en nuestro país, cuando era más conocida en el extranjero. El arte fue reflejo de los acontecimientos sociológicos de entonces. Extremadura sufrió la conmoción de la Guerra de la Independencia, del hambre de 1834 que colapsó la economía con su secuela de restricciones y a la que siguió la desamortización.

Las obras de arte perdían su mayor cliente, la Iglesia, y recibían los reveses de la economía. Se comienzan a crear museos pero en principio con la idea más antimuseística que pueda darse.

A fines del siglo XIX se hacen reformas urbanísticas atendiendo a las carreteras, nuevos ensanches, etc. Son construcciones para una necesidad. Como en la época romana veíamos el carácter de utilidad funcional de las obras.

En los pueblos hoy día se alzan modernos edificios y se conservan los anteriores aunque a veces, si la casa «antigua» está en el plan solar de estructuración se derriba.

En escultura predomina lo conmemorativo; sobre todo, obras civiles que se alzan en las plazas de los pueblos, por ejemplo las esculturas de Cortés en Medellín; Pizarro en Trujillo, etc. Los escultores se mantienen fieles al tipo exigido por la clientela.

Será la pintura la que marque caminos de gloria para la región extremeña. Es patente la personalidad de los artistas; poseemos una tierra que es admirada por los artistas que a ella llegan: Carbón, Vostell, etc. Artistas que no sólo han salido del marco región sino también nacional.

Hoy día, gracias a las Cajas de Ahorros e instituciones como la de «El Brocense», podemos admirar las obras de nuestros pintores extremeños en las salas que estas instituciones tienen. Son verdaderos propagadores de obras de arte en nuestros días y de la cultura en general. De este modo, el arte está llegando al pueblo de forma rápida y general, siempre contando con el apoyo de Universidades o centros docentes.

La arquitectura cobra auge con edificios casi siempre vinculados a entidades bancarias o mercantiles, aunque no falten muestras de otro tipo. Hay creación de pueblo surgidos con ocasión de nuevas zonas regables (hecho sociológico); se han logrado creaciones de gran interés inspiradas en la tradición popular de la que es buena muestra el pueblo cacereño de Vegaviana, del arquitecto Fernández del Amo.

He intentado llevar a cabo un estudio sociológico del arte en nuestra región extremeña partiendo desde la época romana, ya que los pueblos anteriores han dejado pocos testimonios de su existir por nuestras tierras, hasta la época en la que nos encontramos.

Oct 011986
 

(ANEXO a la ponencia: Trujillo: los Pizarro y los demás…)

Josíane Polart.

Francisco Pizarro Sin comentarios
Hernando Pizarro Sin comentarios
Gonzalo Pizarro Muere el 9 de abril de 1548 (en la iglesia de la Merced)
Juan Pizarro (1505) muere en 1536 en el Cuzco
Francisco Martín de Alcántara Hermano uterino de Francisco Pizarro. Muere el 26 de junio de 1541(esposa: Inés Muñoz)
Francisco de Orellana Sin comentarios
Nuño de Chaves Edificó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia (muere en 1576). Estuvo en contra de los Pizarros
Pedro Alonso de Hinojosa Primero del bando de los Pizarros, después pasa en contra
Juan de Chaves Con Pedro de Alvarado en México, después en Guatemala y Nicaragua
Francisco de las Casas Alcalde Mayor de México (cuñado de Cortés) en Honduras edificó un pueblo llamado Trujillo (palacio de Santa Marta)
Gonzalo de Ocampo Con el almirante don Diego Colón en 1520, más tarde en México y Perú.
Fray Jerónimo de Loaysa y Carvajal Arzobispo de Lima en 1543, traídos de los Pizarros. Estableció en el Perú el tribunal del Santo Oficio. Fundó el convento de los Agustinos y erigió tres parroquias en Lima.
Diego de Sanabria y Calderón Explotación de minas en el Potosí. Nombrado en 1549 Adelantado del Río de la Plata (sin ocupar cargo)
Juan de Sanabria Padre del anterior
Hernando de Trejo Fundó un pueblo en la Argentina llamado San Francisco (marchó a América en 1552 con los anteriores)
Diego de Orellana Compañero de Cortés, después fiel a los Pizarros en Perú.
Francisco de Chaves Fiel a Francisco Pizarro. Murió el trágico 26 de junio de 1541 (cuentan que le mandó Francisco cerrar la puerta mientras él se vestía la armadura)
Diego García de Paredes Hijo del Sanson Extremeño. Fundó Trujillo en Venezuela.
Alonso de Loaysa Sobrino del arzobispo de Lima, capitán de las tropas peruanas.
Gaspar de Rodas Capitán de Sebastián de Benalcanzar
Alonso de Sotomayor Capitán general de Chile
Diego de Trujillo Inseparable de Francisco Pizarro
Pedro de Trujillo Ayuda a Aguirre a matar al gobernador
Pedro Hernández de Trujillo Sin comentarios
Luis Pérez de Vargas
Rodrigo Pizarro
Juan Pizarro de Orellana Primer corregidor de Cuzco.
Cristóbal Pizarro de Orellana
Salvador Rebollo Reposteros de Gonzalo
Francisco de Hinojosa
Nuño de Carvajal
Gonzalo Carrasa
Diego de Orellana
Pedro Dávalos
Francisco Hornero
Nuño de Cháves
Alonso García Vegaso
Lucas Núñez Vegaso
Gonzalo Hernández
Juan de Trujillo
Francisco Velázquez
Alonso de Toro
Bartolomé de Aguilar
Blas de Soto Puede ser un hermano uterino de Gonzalo Pizarro
El capitán Martín Meneses (Le tengo un cariño especial) tiene su enterramiento en la iglesia de San Miguel (vecino del Cuzco en el siglo XVI) Vuelve a Trujillo en 1579
Antonio Muñoz Explorador del Amazonas
Juan de Arévalo Explorador del Amazonas
Manuel de Sotomayor Conquista de Chile
Hernando de Sotomayor Conquista de Chile
Carlos de Sotomayor Conquista de Chile
Pedro Barrantes Perú
Martín de Olmos Campaña de Vilcabamba en 1572
Juan Rodríguez del puerto (Vecino de la calle Tintoreros. Muere en América)
Capitán Diego de Alarcón (vecino del Cuzco compró una dehesa que donó al convento de las Concepcionistas de Trujillo)
Fray Gaspar de Carvajal Dominico, cronista, acompaña a Orellana en la expedición a las tierras del Dorado y la Canela. Murió en 1504.
Bartolomé de la Amarilla Compañero de Nuño de Chaves en Bolivia
Alonso de Trujillo Valiente capitán combatió al cruel Carvajal (exploración del Tucumán)
Hernando de Alarcón Exploración del Colorado. Y lustre navegante. Exploración de California
Catalina de Carvajal Vargas Chaves y Sotomayor Esposa del alcalde de Lima (lugar en el que nació). Correo Mayor de Indias
Fermín de Carvajal y Vargas Último correo de Indias
Francisco Herrera (Llamado el Perulero)
Juan de Herrera y Ávalos Regidor de Trujillo del Perú en 1566 (estuvo en Cajamarca)
Pedro Alonso Carrasco Uno de los primeros capitanes de la conquista del Perú
Alonso de Toro (Llamado el cruel) maestro de campo en el Cuzco
María de Escobar Esposa del llevó de Chaves. Una de las primeras mujeres casadas que llega a Perú.
María Esquivel Casada en Perú con Carlos Inca, descendiente de Marco II Inca
Fray Vicente Valverde Primer obispo de Cuzco. Dominico del Convento de la Encarnación de Trujillo. En Cajamarca se entrevista con Atahualpa. Murió martirizado
Inés Muñoz (Mi favorita) esposa de Francisco Martín de Alcántara, primera mujer casada deseca al Perú, viuda, se casa con Antonio Ribera, Regidor de Lima y Alférez del Pendón Real. Funda el primer convento de la Encarnación. Se ocupa de los hijos de Francisco Pizarro y es la única valiente en Lima para sacar el cuerpo de su querido cuñado, y el de su marido. Por este motivo la llama, con razón, “la Ceres extremeña”
Oct 011986
 

Luis Núñez Seco.

INTRODUCCIÓN

Para tratar de este tema es preciso remontarse al origen de esta Orden, y un rápido resurgimiento y disolución, pues sólo duró 192 años comprendidos desde su fundación en 1118 hasta su disolución en 1312, siendo durante este tiempo objeto de controversia.

En los comienzos del siglo XII, concretamente en 1118, los caballeros franceses Hugo de Payans y Godofredo de San Aldamano con otros siete caballeros también franceses, hacían ante el patriarca de Jerusalén los votos de pobreza, castidad y obediencia, comprometiéndose a la defensa de los peregrinos que caminaban a Tierra Santa. Habiendo sido reconquistada Jerusalén en la primera cruzada a finales del siglo XI, el entonces su rey Balduino II, concedió a estos caballeros una casa que según tradición creíase estar construida sobre el solar que ocupó el antiguo Templo de Salomón y de ahí les viene a estos caballeros el nombre de templarios y a su orden el de la Orden del Temple.

Fue san Bernardo quien, algún tiempo después, dio a la Orden su regla definitiva, después de lo cual el gran maestre Hugo de Payan viajó por Francia, Inglaterra y toda la Península Ibérica, haciendo gran proselitismo pues al poco tiempo se contaban por centenares el número de caballeros que ingresaban en la Orden, la cual en sus comienzos, según describe en su “Historia Universal” César Cantú, tenían una vida de gran austeridad, pues tenían que compartir un caballo para cada dos caballeros ocupándose ellos personalmente de su cuidado. También su armadura militar era muy pobre. Dicha armadura la cubrían con un hábito blanco con una gran cruz roja. De dicho hábito se despojaban al emprender campañas guerreras.

Con el paso del tiempo comenzó la Orden a tener una actuación mucho más guerrera que humanitaria, según puede verse en la historia cuando se trata de las Cruzadas. Ya las armaduras eran de gran lujo y riqueza, teniendo cada caballero hasta tres caballos y criados que se encargasen de su cuidado.

Este cambio fue debido a que durante los siglos XII y XIII se fueron incrementando enormemente sus riquezas debido a los grandes donativos hechos por pontífices, reyes y particulares, por lo cual llegaron a atesorar grandes riquezas consistentes a más de tesoros en metálico en escuadras, ciudades y castillos, lo cual constituyó la causa de su descrédito el cual culminó con la pérdida de la fortaleza de San Juan de Acre que era la última que conservaban los cristianos en Tierra Santa en 1239, pues Jerusalén había sido nuevamente conquistada por los musulmanes en 1187. Viose entonces que los templarios habían perdido gran vigor para la lucha y que se dedicaban a ocupaciones bien distintas a las prescritas en los estatutos de la orden, pues principalmente se dedicaban a banqueros de reyes y de particulares. Fueron estas grandes riquezas lo que dio origen a que a principios del siglo XIV reinará en Francia Felipe IV (llamado El Hermoso) sintierase este rey tentado de apoderarse de tales riquezas; pero tropezó entonces con la tenaz resistencia del Pontífice Bonifacio VIII que le impidió realizar sus proyectos. Pero a la muerte de este Pontífice, como en aquella época en los consistorios para el nombramiento del nuevo Papa intervenían emperadores y reyes, consiguió el rey francés fuese nombrado un papa de su nacionalidad. Fue este pontífice Clemente V del que se valió Felipe IV para trasladar a Avignon la sede Pontificia.

Había ese tratado en tiempos de la fusión de la Orden del Temple con la de los Hospitalarios que estaban mejor vistos por su mayor labor hospitalaria, pero el entonces Gran Maestre templario Santiago de Molay se opuso tenazmente a ello, alegando motivos en los cuales podía verse un gran egoísmo.

El rey francés apoyaba esta fusión pues acariciaba el proyecto de dar el maestrazgo de la nueva Orden a un hijo suyo. Y entonces fue cuando se inició el gran proceso contra la Orden del Temple valiéndose de falsas denuncias facilitadas todas ellas por varios miembros de la Orden expulsados de ella por su mala conducta.

Fueron con sus denuncias al reino de Aragón donde el entonces rey Jaime II no les hizo caso, como sucedió en los demás reinos de la península con la excepción del de Navarra donde reinaba Luis Hutín que era hijo del rey de Francia y por tanto los templarios corrieron la misma suerte que en dicha nación.

En 1310 Felipe IV, El Hermoso, inició un gran proceso siendo los templarios víctimas de acusaciones tremendas, las cuales pretendían dijesen ser ciertas entre horrorosos tormentos y por negarse ha hecho fueron quemados vivos en Francia más de doscientos caballeros de la Orden encontrándose entre los que sufrió este tormento el Gran Maestre de entonces Santiago de Molay.

Al fin, en 1312 consigue el rey francés que el Papa Clemente V (también francés) disolviese la Orden, pasando sus cuantiosos bienes a la Corona. En Navarra sucedió lo mismo.

En Aragón y Cataluña los bienes del Temple pasaron a la Orden de San Juan y en el reino de Valencia a la nueva Orden de Montesa.

En Portugal pasaron a la Orden de Cristo y sus cuantiosos bienes sirvieron más adelante para sufragar las expediciones del rey Enrique El Navegante.

En el resto de la Península Ibérica pasaron a las órdenes militares de Santiago y Alcántara y posteriormente, por donación real, algunos miembros de la alta nobleza. Los caballeros templarios, como aquí no fueron perseguidos, ingresaron en las distintas órdenes militares.

Hasta aquí la relación de lo ocurrido con la Orden del Temple desde su fundación hasta su disolución.

Llegamos ahora a hacer la relación de los bienes de esta Orden en Extremadura y que fueron los siguientes:

BIENES DE LA ORDEN DEL TEMPLE EN LA PROVINCIA DE CÁCERES

Los templarios que tomaron parte con Alfonso VIII en la Reconquista, entraron en posesión de varios castillos que se llamaban de frontera, los cuales se elevaban a cierta altura, pero que por parte norte estaban dominados por cotas mucho más elevadas, con lo cual dio gran ventaja a las tropas cristianas en la Reconquista.

Fueron estos castillos los siguientes:

Castillo de Segura de Toro.- De muy remoto origen y que en la actualidad se encuentra en completa ruina pudiéndose ver solamente una torre cilíndrica en mediano estado de conservación y otra también cilíndrica más pequeña y más derruida. También puede verse algún vestigio de muralla en muy mal estado. Y separada de esto por una calle del pueblo está la iglesia cuya torre, reformada, dicen que fue la torre del homenaje del castillo templario. Dentro de la iglesia se encuentra una sepultura hoy completamente ilegible, que bien pudiera ser la de algún miembro notable de la Orden.

Castillo de Hervás.- Prácticamente ha desaparecido aunque actualmente todavía se ve algún trozo de sus murallas sobre las que se encuentra construida la actual parroquia de Santa María siendo la torre de esta iglesia, con algunas deformaciones, la torre del homenaje del antiguo castillo del Temple.

Al disolverse la Orden pasó dicho castillo, al igual que el de Segura de Toro, a las Órdenes Militares y posteriormente a la Corona, siendo por donación de esta a la poderosa casa de los Zúñiga (Duques de Béjar). Al desaparecer los señoríos, estos castillos hoy día son propiedad de la iglesia o propiedad municipal.

Abadía.- también los templarios dominaron este lugar donde hubo un castillo de posible origen romano y que posteriormente fue ocupado por los árabes. Dicho lugar se llamaba entonces Sotofermoso, cambiándolo luego por el actual de Abadía en memoria de la que en aquel lugar tuvieron los monjes del Cister. Los árabes hicieron así grandes obras de irrigación convirtiendo aquellas fértiles tierras en un lugar que bien merecía ser llamado Sotofermoso.

Perteneció al disolverse el Temple a la Corona y por donación de esta a la Casa Ducal de Alba, siendo el gran Duque de Alba el que en el siglo XVI, sobre el viejo edificio, construyó un suntuoso palacio con unos magníficos jardines al estilo italiano adornados con bonitas fuentes y artísticas estatuas, todo lo cual hoy, desgraciadamente, está destruido.

El gran investigador e historiador extremeño Conde de Canilleros en su magnífico libro “Extremadura tierra donde nacían los dioses” dice que en la actualidad pueden verse en el edificio las tres fases de castillo, convento y palacio, pues de la época de castillo pueden verse los arranques de unas fuertes torres (esto yo no he podido verlo por estar cerrado). Lo que sí vi fue un bonito patio de estilo mudéjar bastante bien conservado.

Los más enérgicos jardines que mandó hacer el duque están convertidos hoy en una fertilísima huerta.

Lo que sí puede verse en todas las fachadas del edificio y en las magníficas portadas de los jardines que aún están en pie, es el escudo de armas de los Toledo coronado por la ducal corona de Alba. Hoy día es de propiedad particular encontrándose convertido en una explotación agrícola.

Alconetar.- en lo que es hoy día un despoblado existió en tiempos romanos para defensa del paso del Tajo en su confluencia con el Almonte, un próspero pueblo al cual dieron el nombre de Al-Conetar. Dicho nombre se lo dieron los árabes y quiere decir “los puentes”, por los que allí había. Con las piedras del pueblo romano hicieron los árabes un gran castillo el cual pasó al poder de los templarios en la Reconquista y aquí tuvo la Orden una gran encomienda pues comprendía los pueblos de Hijonal, Talaván, Cañaveral, Santiago del Campo y Garrovillas.

Con el paso del tiempo, castillo y puente se fueron arruinando quedando sólo algún trozo de muralla y una airosa torre llamada Florines (de conocida y romántica leyenda). Hoy día todo ello queda sumergido bajo las aguas del gran pantano de Alcántara, pero cuando descienden las aguas de dicho pantano aún puede verse la airosa torre con toda su gallardía. El gran puente romano ha sido reconstruido en parte en un lugar cercano donde aún puede contemplarse.

Esta encomienda de los templarios al disolverse la Orden fue señorío de reses en infantes, pasando luego por concesión real a la familia de los Enríquez; condes de Alba de Listre.

Hoy día todos estos pueblos tienen sus términos municipales libres de todo señorío; dándose el caso que el principal de todos ellos Garrovillas (en cuyo ayuntamiento se conserva mucha documentación de esta época) solicita hoy día ser conocido con el nombre de Garrovillas de Alconetar.

También tuvieron los templarios algún dominio sobre Hoyos y Sierra de Gata, pero muy mezclado con la Orden de San Juan.

Don Juan Tena Fernández, gran historiador, biógrafo de Trujillo y académico correspondiente de la Real Academia, cita en su libro “Trujillo monumental” que en un lugar llamado La Coronada existió un monasterio de templarios, lo que no es raro por encontrarse en la ruta de Andalucía. Se conservan algunas ruinas y sobre todo en lo que fuera iglesia una bonita hornacina de cantería labrada, en la que estuvo una imagen bizantina de la Virgen, la cual se encuentra ahora en la iglesia de Santiago.

Hasta hace relativamente poco tiempo se celebraban en dicha iglesia de La Coronada unas grandes y piadosas romerías.

La existencia de dicho monasterio de La Coronada puede quedar probada, pues en 1231 el maestre de la Orden de Alcántara don Arias Pérez Gallego describió al rey Fernando III, El Santo, la situación en que se encontraba la plaza de Trujillo y la necesidad de su reconquista. Suplicaba el maestre Carta Real para que se hiciese leva de soldados, que los nobles ayudasen con sus armas y que las órdenes militares aprestasen sus mesnadas. A más de todas estas fuerzas, se sumaron a esta empresa las poderosas huestes del obispo de Plasencia don Domingo.

Entre todas las fuerzas que realizaron esta empresa tuvieron su lugar los caballeros del temple, por lo cual no es extraño que una vez reconquistada la plaza de Trujillo construyesen un monasterio en sus inmediaciones.

BIENES DE LA ORDEN DEL TEMPLE EN LA PROVINCIA DE BADAJOZ

Capilla o Zarza-Capilla.- una serie de pequeños lugares formaron lo que luego se llamó Estado de Capilla, el cual durante la reconquista cayó en poder de los templarios pasando al disolverse esta Orden a la Orden Militar de Alcántara, y del maestre de esta Orden de Alcántara Sotomayor, pasó a ser señorío de los Duques de Osuna. Actualmente el castillo es una completa ruina que, creo, es de propiedad municipal. Cerca de Capilla existen las ruinas de otro monasterio también del temple, el cual fue destruido durante las guerras carlistas que, como sabemos, fueron bastante recientes.

Burguilos del Cerro.- también por la Reconquista el pueblo y su castillo pertenecieron a los templarios, siendo Señorío Real a la caída de la Orden y pasando luego a las casas ducales de Béjar y Benavente.

El castillo tiene dos recintos cuadrados y conserva las almenas en la mayor parte de las torres, algunas de las cuales son redondas. La terraza del castillo, en principio era enteramente guerrera, sufrió luego trasformaciones que a la vez le dieron aspecto señorial. Hoy se encuentra en gran estado de deterioro y creo que es de propiedad municipal.

Fregenal de la Sierra.- también Fregenal de la Sierra, al igual que Higuera la Real, perteneció a la Orden Templaria. El castillo de Fregenal de la Sierra no se encuentra en un cerro aislado, sino que en una elevación en el centro de la ciudad. Es tan grande su amplitud que se cree que los templarios lo utilizaron para reunir tropas cuando preparaban alguna acción guerrera. Su construcción es de recia mampostería con seis torres cuadradas y una pentagonal y sobre su puerta principal destaca aún el escudo de la del Temple. Este castillo se encuentra en estado de buena conservación. Hoy día es de propiedad municipal y en lo que en su día fue su gran plaza de armas hoy se encuentra construida una original y bonita plaza de toros.

Al disolverse el Temple, Fregenal perteneció a Sevilla pero lo consignamos aquí pues en la actualidad pertenece a Extremadura.

Monesterio.- es tradición que en un castillo ruinoso que existe en una finca cercana a este pueblo, existió un monasterio templario que fue lo que dio origen al nombre del pueblo. Pudo muy bien existir este monasterio pues se encontraba en la ruta de Andalucía.

Jerez de los Caballeros.- dejamos para el final del dominio de los templarios en Extremadura, a esta ciudad que fue donde mayor influencia tuvo la Orden y donde terminó con más trágico fin.

A ser reconquistada la ciudad por las tropas de Fernando III El Santo, este rey le dio el nombre de Jerez de Badajoz, pero como en su reconquista tomaron parte muy activa los templarios, en memoria de éstos se la empezó a denominar Jerez de los Caballeros que es su actual nombre.

Como un Bailiato independiente vivió la ciudad hasta la desaparición de la Orden en 1312 y es aquí cuando empieza la tragedia pues los templarios quisieron mantener aquí su poder, no en contra de la orden papal de disolución, sino contra el poder real, haciendo fuertes a las tropas de Fernando IV, siendo derrotados por estas. Y en la que hasta hoy se la conoce con el nombre de Torre Sangrienta, fueron degollados más de sesenta templarios.

Tras la derrota de la Orden del Temple, pasó la ciudad a la Orden Militar de Santiago.

El castillo sufrió grandes desperfectos en las guerras con Portugal, siendo reparado por la Orden de Santiago en el siglo XV. Después se le adosaron diversas edificaciones para convertirlo en cuartel, pero aún en su actual ruina conserva la apariencia de lo que fue.

En una finca cercana a Jerez, también tuvieron los templarios un magnífico castillo llamado de La Granja, el cual también sufrió gran daño. Hoy día este castillo es de propiedad particular habiéndolo su actual dueño reparado, manteniéndose así en perfecto estado, si bien algunas de sus torres fuertes no tienen la grandeza que tuvieron antiguamente y su aspecto actual es al igual señorial y guerrero. Su actual dueño debe ser aplaudido por el esfuerzo que supone el haber conservado tan magnífico monumento.

Aquí terminamos la descripción de los bienes templarios en Extremadura.

Respecto al proceso seguido contra la Orden, creo que fue un pretexto del rey de Francia para apoderarse de sus cuantiosos bienes, pero creo que no fueron ciertas las tremendas acusaciones de que fueron víctimas cuando, antes de confesar, tuvieron la fortaleza y el valor necesario para dejarse quemar vivos.

Oct 011986
 

Antonio de Morga.

Cinco años gobernó el Dr. Sande y su gobierno merece un mayor espacio que el brevísimo que Morga le consagra. Con Sande queda total y definitivamente incorporado a la Corona de España el Archipiélago Filipino, amén de la isla de Borneo, que, como acertadamente observa Rizal, «si el descubrimiento y la ocupación dan derecho a la anexión, Borneo pertenecía desde entonces y debe pertenecer España». Desde este punto de vista; el mando de don Francisco de Sande tiene una importancia histórica de verdadero relieve. Pero hizo más, probó que al tiempo que supone ser político supo ser hombre de administración: A él se deben las primeras ordenanzas reales dictadas en Filipinas para regularizar el cobro de la Real Hacienda, tributos, etc., que fechó en Manila a 14 de Mayo de 1576. Pocos días después de dictar las ordenanzas mencionadas (el 26 de Mayo), dio un mandamiento para que los oficiales reales no pudiesen tener encomienda pues con la paga los consideraba suficientemente remunerados: y el mandamiento-auto le fue comunicado a Andrés Cauchela, oficial de Hacienda; a Andrés de Mirandola, factor y veedor, y a Salvador Aldave, tesorero: los cuales se vieron privados de continuar cobrando tributo a los indígenas que les habían sido encomendados[1].

Por lo que toca a las ordenanzas, nos parece inexcusable su reproducción tanto por ser el primer documento de esta índole dictado en Filipinas, cuanto porque contiene por menores de suma curiosidad para la Historia; sobre que hasta el presente permanece inédito. Dice así:

«Yo el Doctor Francisco de Sande, gobernador e capitán general de las islas Filipinas del poniente por su Magestad y su oydor de la Real Audiencia de la Nueva España. E por cuanto al servicio de su Magestad pro e aumento de su real Hacienda conviene que los oficiales reales que tienen a su cargo la dicha real Hacienda en estas islas la beneficien con todo cuidado y diligencia de manera que no venga en diminución y estén advertidos de las dichas cosas, digo algunas coses a que deben acudir, atento a que dicen no tener instrucciones, les mando cumplan e guarden lo si, los dichos oficiales todos juntos e no uno sin los otros tienen de cobrar la hacienda de su Magestad, tributos ropas e otras coses e todos res juntos han de tener lo que así cobraren en la caja de su Magestad de las tres llaves copio lo cobraren e asentar la partida en los libros que tienen como se metió en la dicha caja en tal día ante scrivano que dello de fe e los tales libros mayores donde se tiene de asentar la partida o partidas los han de guardar en la caja de las tres llaves,

Yten, han de tener y tengan los dichos oficiales un libro en el cual asienten todos los pueblos que están puestos o se pusieren de aquí adelante en la Real Corona en estas islas e las tasaciones de ellos paro que haya toda claridad.

Yten, cuando ovieren de enviar o enviaran a cobrar los tributos pertenecientes a su Magestad de cualquier género que sean se junten todos tres los dichos ofíciales hacer el nombramiento de las personas que ovieren de cobrar a la cual todos tres y no uno sin los otros den poder e de consentimiento de todos vayan a cobrar los tales tributos y el dicho poder que lo den por ante escribano y le encarguen e manden a la dicha persona o personas que cobren los indios por cuenta y razón asentando cuantos indias le peguen y oviere en el tal partido pueblo o pueblos que así cobrasen y como se llaman e a que principales o pueblos están sujetos y en que pueblos o barrios viven todo ello específicamente de manera que se entienda e sépalo que son al cual se le tome cuenta e fuere los indios que cobro y lo que le dieron y en que cosas y este fenecimiento firmado de todos tres los dichos oficiales y la de tal persona metan en la caja de tres llaves para que de todo haya claridad y buena orden.

Yten, porque en las tasaciones que están en fechas acerca de los tales tributos se manda que los indios sin lo demás en ellas contenido, den cada un indio una gallina y las personas que van a cobrar los tales tributos las cobran e gastan a su voluntad y demás de ello se les paga su trabajo los dichos ofíciales tienen de concertar con el tal cobrador primero que le envíen que tanto le han de dar por su trabajo y ocupación y esto le tienen de pagar en dinero e cobrar de las dichas gallinas que así cobrare tomándole de ellas e de lo demás cuenta como se contiene en el capítulo antes de esta manera que no haya en este fraude ni engaño alguno; e porque algunos indios hay que pagan mantas, cera e otras cosas en especie lo tal tienen de cobrar los dichos oficiales de los dichos cobradores en el espacio que ellos le ovieren cobrado y a ello les han de compeler declarándolo con juramento como dicho es no tienen de poder tomar a los indios los tales cobradores cosa alguna sin se los pagar a los precios que entre ello baliere y los dichos oficiales se informen de los tales indios como pagaron, en que e cuantos para que se entienda que los tales que van a cobra los tales tributos hacen algo que deban para que sean castigados.

Yten, de aquí adelante los dichos oficiales hagan almoneda públicamente en lugar público en la cual vendan e rematen la hacienda tocante su nagestad de que se deba hacer la dicha almoneda, la cual hagan dos días cada semana martes y viernes siendo necesario a las nueve horas de la mañana en que oviere congregación e gente en la cual haya pregonero de lo que se vendiere y escrivano real ante quien pase la tal almoneda y un nagualato y alguacil que sirva y asista a lo que se mandare y hagan libro aparte en que asienten las tales almonedas.

Yten, tienen de vender en las dichas almonedas especialmente las gallinas que los naturales dan de tributos declarando las partidas de pueblos e provincias antes de cobrar los dichos oficiales de los naturales e después de cobradas, las que se ovieren cobrado como más perecieren comberná a la Real hacienda y en este remate se declare dónde se ha de entregar e conforme a él hagan el entrego.

Iten, cuando hubieren de hacer y hagan alguna paga los dichos oficiales a indios o españoles o a otras personas de la Real caja o hacienda la hagan por ante escrivano el cual de fe de la tal pago e ante él pase la carta de pago en manera que haya en todo claridad e buena fe.

Iten, han de tener almacén en que guarden e recojan la ropa arroz, vino, hierro, carbón o otra cualquier cosa de cualquier género y especie que sea en el cual metan e guarden lo susodicho por ante escrivano que de ello de fe y tenga libro aparte de cargo y data de lo que entrara e saliere en el tal almacén por sus géneros en manera que conste dicha buena fe y en él pongan tres cerraduras con sus lleves que guarden cada una la suya y todos se junten cuando hubieren de guardar alguna ropa o la sacaren.

Iten, cuando entregaron a los herreros carpinteros, calafatea e otros oficiales algún hierro, carbón, herramientas, madera o otras cosas para gastar de por menudo tiene de ser moderada cantidad como para gastar una semana e ha de tener cuidado de saberse informar distintamente cuantos clavos hierros de pipas o otras herramientas del género que se mandaren hacer se sacan de tanto hierro de China o de Castilla para que se entienda y sepa que el tal herrero hace lo que debe en su oficio y junto con esto el carbón que en total se gasta o suele gastar y este lo pueden experimentar con facilidad e convienen que haya claridad e moderación para que no se gasten no siendo necesario.

Iten, si compraron tablas las han de recibir e pagar como dicho y tengan libro aparte demás del mayor en el cual asienten especificadamente las que recibieron de quien y como se gastan y en que.

Iten, cuando entregaren a los carpinteros carros de obra, tabla, estopa, brea e clavos e las demás cosas que le entregaren para la obra de los navíos galeras que se hacen e hicieren de su Magestad en los astilleros de esta Isla ha de haber cuenta e razón e la tienen de escribir en los libros de las cosas que entraron en los almacenes de su Majestad y por ante escrivano jure y declare el tal cabo de obra la cantidad de clavaçon, tablas, brea e lo demás que hubiere gastado cada vez que se hiciere con ella cuenta la cual tienen de hacer una vez en cada semana o a lo más largo el postre día del mes lo cual todo tienen de hacer asentar por ante escrivano los dichos oficiales de su Majestad por sus géneros para dar cuenta de ello cada vez que se 1e pida.

Iten, los dichos ofíciales de su Majestad han de tener cuidado y los mando por su tanda viva cada semana empezando por el más antiguo de aquí adelante visiten una vez cada día a la semana tarde o mañana cuando más desocupadas estuvieron de sus oficios los herreros, arcabuceros, y el astillero e calafateo e los demás oficiales que sirven o sirvieron a su Majestad é ganaran salario para ver si trabajan en sus oficios como son obligados la cual visitan hagan con blandura preguntándolos por la obra que hicieron el día antes para que los dichos ofíciales entiendan que se tiene cuenta en saber si guelgan o trabajan.

Iten, tienen de tener cuidado cada uno en su semana que lo cupiere de saber si los oficiales que ganaren salario trabajan en los dichos sus oficios o guelgan de su voluntad para hazerles puntar las faltas que hicieren y descontárselas de sus salarios y advertirlos que el que dijera que esta enfermo y que por ello no trabajo tiene de enviar avisar al dicho semanero de como esta enfermo y si no avisare punto la tal falta y en caso que se lo avisare mandaron al médico desde campo lo visite para que se entienda si es así y si lo fuere sea curado son toda claridad y cese el hacha que para no poder trabajar los demás pues dello se sigue daño en la Real Hacienda y estado de estas Islas.

Iten, el dicho oficial semanero cada uno en su semana visite cada día las hojas de arroz e almacenes de bastimentos e donde se guardaron la Real Hacienda de su Majestad para que no se moje pudra e dañe y esté siempre bien acondicionado fortificado e reparado y el daño que por no lo hacer ansí viniere a la dicha Real hacienda sea a su cargo y culpa.

Iten, porque en estas Islas se da razón así a los ofíciales que trabajan como pilotos maestres marineros e otras personas que ganan salarios de su Majestad y a soldados pobres y enfermos que no lo pueden ganar por otra vía los dichos oficiales de su Majestad ante todas cosas tienen de hecer nomina en memoria de cada mes de las tales personas nombrándolas por sus nombres y a que oficio sirven y por que razón se les da la dicha razón por ante escrivano y el primero día de cada mes me tienen la memoria del pasado para que yo sepa las personas que ganan salario e reciben lo tal razón y se entienda la necesidad de que puedo haber de bastimentos.

Iten, que la razón que así ovieren de dar los dichos oficiales la den por junto un día señalado del mes y se halle presente el repartir las tales razones el oficial semanero y se de por la orden que como al presente la dan; esto en cuanto en cuanto a la cantidad hasta tanto que otra cosa se provea ha de dar arroz podrido ni dañado porque no enferme la gente.

Iten, mando a los dichos oficiales de su Majestad que cuando dieren algún socorro a los oficiales que ganan salario de la Real caja para en cuenta de sus salarios demás de la certificación que llevare la tal persona a quien se diere el dicho socorro, ellos avisen y escriban a los oficiales de su Majestad de la Nueva España de lo que ansí ovieren dado o a que personas e cuando dieren tomen recaudo firmado de los susodichos y esto lo envíen con sus cartas é aviso a los dichos oficiales de México para que allí sepan a que personas se dan e la cantidad al tiempo que se ovíeren de acabar de pagar por entero a tales personas sus salarios e demás desto en el registro de la nao o naos e donde fueren las tales personas nombradas juntamente con el nombre de ellas digan que cantidad de pesos de oro se dio a la dicha tal persona a cuenta del dicho su salario para que como dicho es conste a los dichos ofíciales de su Majestad de la Nueva España y en esto no haya fraude contra la Real Hacienda.

Iten, los dichos oficiales tienen de hacer apaciblemente o con voluntad e toda diligencia las pagas de los que sirven e despacha de los servicios tocante al servicio de su Majestad e a sus oficios.

Iten, todas las veces que se comprare alguna cosa de instrumento atacador, cucharas, carretón e otras cosa alguna para servicio de la Artillería cuando la entregaron al que fuere capitular del Artillería le tienen de hacer cargo de ello al tal capitán y tienen de tener libro de esto los dichos oficiales y habiéndose de comprar las tales cosas fuera de esta ciudad de Manila los dichos oficiales verán lo que así se compra por vista de ojos cuando se trujere comprando e harán que la persona que por ellos le compro jure ante escrivano de quien lo compro e cuanto le costo para que haya toda claridad e buena fe.

Iten, cuando enviaren a comprar fuera de esta dicha ciudad algunos bastimentos o otra cosa al tiempo que lo recibieren hagan que la persona que por ellos lo compro y lo que le costo por ante escrivano jure lo que le compro y lo que le costo de quien le compro como se contiene en el capítulo antes deste y lo que ansí compraren de cualquiera género que sea lo metan en el dicho almacén de su Majestad y como esta dicho.

Iten, si los dichos oficiales de su Majestad dieren al que de ellos fuere semanero o otro alguno aunque no lo sea dineros o otras cosas que gasten en cosas de por menudo que requieran brevedad y despacho el tal oficial que lo recibiere tenga en su libro en que asiente la cuenta y razón de tal recibo gasto clara y espacialmente y los otros sus compañeros en fin de cada mes le tomen cuenta y esta cuenta y fenecimiento firmado de todos tres lo metan en la caja de las tres llaves para que haya buena cuenta y en cuanto a esto tienen de hacer lo propio en lo tocante a los dos capítulos próximos antes deste y meter en la dicha caja los dichos fenecimientos de cuentas firmados de sus nombres e de las personas , que compraren lo contenido en los dichos capítulos o alguna cosa de ellos.

Iten, cuando se hubiere de hacer alguna casa camarín para el servicio de su Majestad los dichos oficiales se tienen de concertar con la persona que la oviere de hacer la paga que le hiciere sea ante escrivano yterprete (sic) y que aquella paga se de fe por ante el dicho escrivano para que conste de lo que así se gasto y en que.

Iten, los dichos oficiales de su Majestad tienen de seguir pedir a defender los pleitos que tocaren al Real fisco y en ellos hacer sus pedimentos e provanças e lo demás que conviniere apelar de las sentencias y sacar los procesos de las causas lo hagan con toda diligencia y solicitud siendo reos u autores y enviar el traslado del tal proceso registrado al fiscal de su Majestd del tribunal donde la causa se oviere de seguir en grado de apelación.

Iten, mandó a los dichos oficiales de su Majestad que todos tres juntos vivan en una casa en la cual han de tener y tengan una caja de su Magestad de las tres llaves en los almacenes de ropa de su Majestad e si la dicha ropa para que mejor se conserve tuviere necesidad de se guardaren almacenes aposentos altos, los hagan e guarden e visiten para que no reciban menoscavo.

Iten, porque es cosa necesario pa la buena fe de los papeles y despachos en que se recibiera presencia a fe de escribano, mando que dichos oficiales resida un escrivano de su Majestad ante quien pasen los tales negocios e despachos de la Real de Hacienda.

Iten, que los dichos oficiales se junten en cada un día tres horas de por la mañana a despachar negocios convenientes a la Real Hacienda de su majestad.

Iten, que los susodichos señalen un día de cada semana en la cual se junten en la parte para ello diputada a quintar el oro o plata que se oviere de quintar y el tal día que así se juntaren a hacer el dicho quínto lo hagan pregonar públicamente para que todos lo sepan e acudan a quintar los derechos a su Majestad pertenecientes de lo que así quintaren o señalaren.

Iten, que el libro mayor de la caja tiene de estar señalado e rubricado de mi rúbrica las planas del para que se entienda las hojas que tiene.

Iten, el contador tenga un libro de cargo e data en él cual asiente toda la cuenta e razón de la Real hacienda, y el factor tenga otro para el mismo efecto.

Iten, si fueren menester indios o moros carpinteros, o de otros oficioso para el servicio de su Majestad, los dichos oficiales les den y paguen por cada quince días de los que sirvieran dos mays de oro, esto comiendo los dichos indios a su costa, e cada 15 días muden los dichos Indios oficiales.

Y mando a los dichos oficiales de su Majestad hagan y cumplan y guarden todo lo susodicho, porque ansí conviene a su Real servicio, pro y utilidad de su Real Hacienda, y que se les lea y notifique estos capítulos e ordenaças, los cuales asienten e tomen la razón, o copia de ella en los libros de la contaduría de su Majestad, para que se les sean siempre notorias.

Fecho en la ciudad de Manila a 14 días del mes de Mayo de 1576 años.- el doctor Francisco de Sande. Por mandado de su señoría, Juan de Ledesma”.

Nos parece ocioso encarecer la importancia de este documento, mayormente para la historia de la legislación dictada en el Archipiélago.

En tiempo de Sande hízose también la primera relación de encomiendas, catalogándose todas las que en Filipinas existían en Junio de 1576, documento curiosísimo que se conserva en el Archivo de Indias bajo el número 39 del índice 4º. Véase a continuación la lista de las personas que a la sazón tenían encomiendas:

1 El Capitán Felipe de Salcedo 48 Luis de Santa Cruz 95
2 El Capitán Luís de la Haya 49 Francisco de Quirós 96
3 El Capitán Juan Maldonado 50 Mateo Sánchez 97
4 El capitán Gabriel de Rivera 51 Francisco de Sepúlveda 98
5 El capitán Gaspar Ramírez 52 Pedro Navarro 99 Juan Ximénez Ricoy
6 El sargento mayor Juan de Morón 53 Benito de la Cerda 100 Juan Rodríguez Noruega
7 El alférez mayor Amador de Arriarán 54 López Rodríguez 101 Alonso Izquierdo
8 El secretario Fernando Riquel 55 Diego López de Valdeginas 102 Diego López Ríquel
9 El alguacil mayor Hernán López 56 La mujer de Baltasar Rodríguez 103 Luis de Garniva
10 Marcos de Herrera 57 La mujer de Alonso Sánchez 104 Francisco Vázquez
11 Francisco de Herrera 58 Francisco de Rivera 105 Iñigo López castaño
12 Pedro de Herrera 59 Diego García 106 Sebastián Ferrer
13 Antón Álvarez 60 Álvaro de ángulo 107 Juan Díaz Pardo
14 Alonso Ligero 61 Antonio flores 108 Miguel Medrano (“hizo dejación”)
15 El licenciado Cabello 62 Esteban Rodríguez 109 Juan de Yepes
16 Andrés de Villanueva 63 Luis Pérez 110 Juan Ximénez del pino
17 Jerónimo Tirado 64 Diego Ximénez 111 Cristóbal Suárez
18 Diego de Montoro 65 Andrés de Villalobos 112 Sebastián García
19 Diego Díaz 66 Benito de la Cerda 113 Luis Briceño
20 Juan de Guzmán 67 Domingo de Zuazo 114 Diego Alemanes
21 Juan Mateo Obregón 68 Simón García 115 Cristóbal Núñez pareja
22 Francisco Bañol 69 Pedro Briceño de Osaguerra 116 Don Luis Enrique de Guzmán
23 Cristóbal Sánchez Grande 70 Juan Gutiérrez Cortés 117 Martín de Aguirre
24 Juan López de la Fuente 71 Lázaro Bruto 118 Juan de Medrano
25 Pedro Arnero 72 Alonso de Henao 119 Antón Granado
26 Martín de la Rea 73 Pedro de Sedeño 120 Miguel Arcentales
27 Juan Vizcaíno 74 Juan Fernández de León 121 Hernán Ramírez Plata
28 Llorente Machado 75 Juan de Argumedo 122 Gaspar Osorio Moya
29 Juan Pacheco 76 Juan Enríquez 123 Pedro Sierra
30 Bernardo de Vergara 77 Alonso Álvarez 124 Antón Sánchez
31 Juan de Toro 78 Rafael de Arteaga 125 Miguel Godínez
32 Francisco Sánchez 79 Gaspar Dávila 126 Juan Pérez
33 San Juan de Urinaga 80 Gregorio Sánchez 127 Francisco Martín
34 Rodrigo Cartafe 81 Juan santos 128 Rodrigo de Frías
35 Tomés de la Isla 82 Mayor de Villanueva 129 Pedro de Salazar
36 Francisco Rodríguez 83 Juan de Navarrete 130 Alonso Osorio
37 Rafael Navarro 84 Juan Méndez 131 Martín de Campos
38 Pablo García 85 Miguel de Loarca 132 Martín de Agüero
39 Alonso Pimentel 86 Pedro Sarmiento 133 Alonso de Olivares
40 Bartolomé Andrea 87 Martín López 134 El capitán Lorenzo Chacón
41 Antonio Ginovés 88 Juan de Trujillo 135 Francisco de Mendoza
42 Felipe de Laxari 89 Juan Lorenzo de Ufinua 136 Antonio Camacho
43 Agustín Duorto 90 Juan Pérez de Ojeda 137 Juan Cantero
44 Diego López Povedano 91 Don Gabriel de Córdoba 138 El capitán Pedro de Chaves
45 Cristóbal Sánchez Chico 92 Diego Hidalgo 139 Don Juan de Arce Sandonil
46 Francisco Carreño 93 Juan de la Feria
47 Juan Martín 94 Francisco de Sayavedia

Sería curioso averiguar si existen la actualidad algún descendiente de estos tan numerosos encomenderos, muchos de los cuales dejarían hijos, los que a su vez tendrían descendencia en el país.

De entre las varias cartas que escribió el Sr. Sande, descuellan la fechada en Manila el 7 de junio 1576 (que hemos publicado en el tomo II del Archivo del Bibliófilo) y la fechada en la misma ciudad a 9 de Junio de 1577, con noticias sumamente interesantes: Sande fue el primer doctor que pisó el suelo filipino y el primer Gobernador de las Islas que montó a caballo. Se le acusó después de ido y de codicioso pero no cabe duda (ahí están sus ordenanzas que lo comprueban) que puso de su parte lo posible por moralizar la administración. Como buen extremeño participo del carácter aventurero que fue de sus paisanos; y tuvo la pretensión de conquistar la China de lo que le disuadió el Rey. En su tiempo llegó a Manila (el 24 de Junio de 1577) la primera misión de franciscanos, presidida por Fr. Pedro de Alfaro.


NOTAS:

[1] Archivo de Indias: I, I, 224; núm. 61 del índice 4º.

Oct 011986
 

Juan García Murga Alcántara.

LOS VALORES ARTÍSTICOS DE LOS RELATOS DE VIAJEROS

Los relatos de viajes, tengan éstos la finalidad que se les hubiese querido dar (diplomática, económica, bélica, etc.), han constituido siempre una inestimable fuente de valoraciones artísticas, aún contando con que, casi hasta nuestros días, los que podían conocer lo que se hacía en otras regiones de un país o en otras partes de la tierra, en el terreno artístico, eran contados (dada la dificultad de las comunicaciones), y estos escasos viajeros actuaban como portadores de ideas renovadoras o simplemente de noticias, que a veces llegaban a configurar verdaderas corrientes culturales, como en el caso tan conocido de las rutas de peregrinación, aunque en este caso fueran muchas las personas que se desplazaban.

Además, las noticias de los viajeros se limitaban forzosamente a relatos, porque hasta el siglo XIX no empezaron a descubrirse o inventarse medios de reproducción que, de alguna manera, pudieran compararse a los actuales, que permitiesen captar instantáneas; el viajero narraba lo que había visto y, en ocasiones, lo plasmaba en estampas o grabados: pero incluso con esta técnica había que dejar gran parte del trabajo a la composición en el taller, fase de larga duración y en la que había facilidad teórica para cambiar o añadir matices que desvirtuasen o transmitiesen de forma incorrecta la noticia de la forma u obra artística que se estuviese reproduciendo: el relato cumple la delicadísima misión de hacer posible, en gran parte, el conocimiento de una obra de arte desde el punto de vista evolutivo, al darnos noticia de ésta y una constancia documental de la misma, se convierte, en ocasiones, en el único testimonio que permite rastrear las raíces de una forma estilística o nos da la clave de la formación de algún artista que basaría su aprendizaje teórico en relatos y repertorios, y en su propia experiencia viajera.

UTILIDAD DE LOS LIBROS DE VIAJES

Resulta innegable el valor de relatos y libros de viajes para el conocimiento del estado de los monumentos en el pasado y de su recorrido hasta llegar a nosotros, más o menos transformados, o para conocer su existencia, si han llegado a desaparecer: el historiador del arte va más allá de lo que puramente ve e investiga, raíces culturales que, como en el caso de los monumentos desaparecidos, permanecen invisibles.

Conocer el estado de los monumentos en el pasado hace que éstos nos cuenten su verdadera historia, evitando el considerarlos como simples “montones de piedras” o “testigos mudos de un pasado glorioso o triste”. Del conocimiento del estado de los monumentos en el pasado, pueden salir motivos de lamentación al haber desaparecido obras de arte, debido a la incultura o cerrilismo de los hombres, únicos animales que sienten placer en destruir; o bien expresiones de satisfacción por haberse puesto en nuestros días remedio, en lo posible, a situaciones insólitas del pasado.

El historiador del arte, como los demás científicos, trabaja con documentos; pero existen muchas clases de documentos y muchas formas de obtenerlos; y no vamos a quedarnos con la creencia de que el único criterio de fiabilidad de un trabajo de investigación sean los documentos escritos, sino que la descripción como referencia de un vestigio del pasado también tiene el inapreciable valor de herramienta de trabajo.

EL LENGUAJE ARTÍSTICO DE LOS VIAJEROS COMO REFLEJO DE UNA ÉPOCA.

Los autores de libros o relatos de viajes utilizan el lenguaje propio de su tiempo para dirigirse a sus contemporáneos, sin poder pensar que quizás la mayor valoración de su esfuerzo al contar o describir lo que han visto lo van a hacer gentes de generaciones posteriores, dotadas de otro equipaje dialéctico, de otra forma de pensar y de expresarse para referirse a los monumentos emeritenses, se emplea hoy especialmente la palabra “ruina”, pero no significa lo mismo que en el siglo XVII, cuando Moreno de Vargas (no viajero, pero sí historiador de las cosas de su pueblo, Mérida) la da a esta palabra un sentido nostálgico, de recuerdo de un pasado que se pretende más glorioso: “… de algunos edificios que, por las ruinas que han quedado de ellos, se manifiestan, y el tiempo, consumidor de todo, no ha podido del todo ponerlas en el olvido”.

En el siglo XVIII un famoso viajero, Ponz, habla de las ruinas emeritenses (se entiende de las romanas, porque también trata de las de su tiempo, como las morales: ej.: el maltrato a los monumentos del pasado con la mentalidad propia de su tiempo, que minusvalora todo lo que no tenga un rendimiento práctico a la vista: “no es de mi genio gastar muchas palabras en cosas destruidas y que no se han de reedificar… quando no tienen ningún uso en nuestra edad”. La palabra “ruina” pone de manifiesto aquí una situación irremediable: se puede demostrar un erudito interés por conocerlas, pero sin pensar en reconstrucciones o posibles empleos que no tengan relación con su uso primitivo.

En el siglo XIX, época del romanticismo cultural (especialmente en el campo literario fue donde más pervivió el lenguaje romántico), la palabra “ruina” se asocia a lo solemne, a lo cuasi-sagrado de una mentalidad que sobrevaloraba el pasado histórico, a veces sin someterlo a investigación crítica. Así se expresa Díaz Pérez, cronista de estos tiempos, en su libro “Extremadura”, al que, por otra parte, hay que considerar con cierta reserva, porque en algunos momentos adopta una forma excesivamente literaria.

Otro vocablo que ha variado de significado según la época es el de “antigüedad”, que hace referencia a la duración en el tiempo de restos, no expresamente a su estado físico: un cronista o viajero del siglo XVI, Andrés Navagero, los llama “antigüedades”, valorando ese término al decir que “existen en Mérida muchas de ellas”.

Un derivado de esta palabra, “antigualla”, alcanza en Ponz una apreciación que creemos peyorativa o despectiva, que es también el significado que tiene entre nosotros; veríamos así cómo una palabra, al no emplearse con demasiada frecuencia, puede cargarse de un significado negativo, sin existir una razón objetiva para que tal hecho suceda. Ponz hablará de notables “antiguallas”, localizadas en un magnífico templo.

La palabra “resto”, todavía más imprecisa, referida únicamente a la situación incompleta de un objeto, en este caso monumento romano de Mérida, puede llegar a representar la sensación experimentada por muchos contempladores de éstos, que creen estar ante una conservación milagrosa, como si una fuerza especial los mantuviese sobre la tierra.

Otros términos dignos de ser tenidos en cuenta serían los de “arqueólogo”, “anticuario”, de significados distintos en siglos pasados y en nuestros tiempos.

Nos parece que es posible afirmar que el origen del significado de estos términos empleados al hablar de los “monumentos” romanos de Mérida le debe mucho a la tarea de los escritores viajeros que dieron su opinión sobre el estado de estos “recuerdos”. Las citadas opiniones, al transmitirse y ser recogidas como propias por los lectores de sus obras, adquieren autoridad y pasan a llenar de contenido unos conceptos que, de lo contrario, resultarían genéricos y sin explicación.

NOTICIAS CONCRETAS

Siglo XVI

Espiguemos algunas noticias de viajeros de este siglo que nos hablan de la monumentalidad de Mérida; desde la admiración que causa toda maravilla del pasado hasta la lamentación por el estado en que se encuentran aquéllas.

A los autores de esta centena los admira, como a todos los posteriores, el puente, el teatro, sobre todo por el lamentable estado en que se encontraba, limitado con tapiales, en parcelas y sembrado de legumbres y melones. En los viajeros más cultos, como Gaspar Barreiros, aparece la crítica (sólo con la pura descripción) al empleo de las piedras romanas desmontadas en edificios posteriores, caso desgraciadamente frecuente incluso casi en nuestros días. Por tanto, el respeto al patrimonio artístico pasado podemos considerarlo poco menos que inexistente, lo cual provocaba lamentaciones nostálgicas a cerca de un mejor tiempo pasado, como dicen P. Medina y D. Pérez de Mesa: “Y de otras muchas ciudades se lee también auer sido muy grandes, que agora no lo son por auerlas acabado el tiempo. Assi le sucedió a esta ciudad en la que agora parecen señales de edificios muy antiguos…”.

Siglo XVII

Aunque Moreno de Vargas fue historiador de su lugar de residencia, Mérida, interesan sus noticias, aunque no sean crónicas de viajero, para establecer comparaciones con lo descrito por otros viajeros. Así, cuando describe el panorama del teatro y del anfiteatro en su tiempo, se aprecia que nada había cambiado en relación con el siglo pasado, ya que ambos (teatro y anfiteatro) estaban en una cerca de su propiedad que se sembraba de cebada cada año; la culpa de esta situación la tendrían el tiempo y la fortuna, “que tan diferentes sucesos producen en las cosas de este mundo”.

En cuanto a la exageración literaria, el acueducto de los Milagros es comparado a las siete maravillas del mundo. Finalmente, apunta remos que la idea de que Mérida era una segunda Roma por sus ruinas, que expresaban un pasado glorioso, aparece ya formada en el siglo XVII, aunque el pueblo emeritense no parecía sentir este aprecio como propio, dada la situación en que se encontraban esos monumentos, como nos cuanta el mismo Moreno de Vargas.

Siglo XVIII

En el siglo XVIII, según ve Ponz, se plantea con mayor insistencia el tema de la utilidad de los monumentos romanos, que él juzga grandiosos, pareciéndole que los más útiles son los puentes y los acueductos, a los que compara con los de Roma, describiendo la técnica de construcción del acueducto de los Milagros, que había tenido repercusiones en la arquitectura hispanomusulmana y románica, y la del acueducto de San Lázaro, del que dice que “es menester verlo para creer en la fortaleza de su argamasa”.

El saneamiento, la preocupación por la higiene pública, la admiración que despiertan en el viajero ilustrado las obras públicas utilitarias romanas, aparece constantemente en la obra de Ponz quien, hablando del pantano de Cornalvo, dice: “se han descubierto últimamente maravillosas cañerías subterráneas, con comunicaciones de unas a otras, tan espaciosas y cómodas, que se puede caminar a pie por ellas”. También expresa cómo puede variar el concepto de cultura de un tiempo a otro “… en aquellos contornos… de monte espeso e inútil, que era, se reduzca a cultura, y monte claro”; se refiere, indudablemente, a la zona que en la actualidad se querría reservar para parque natural.

La excavación arqueológica va poniéndose de actualidad en este siglo XVIII; ha cambiado la mentalidad, como dice Ponz refiriéndose a Moreno de Vargas. Éste habla en su “Historia de la Ciudad de Mérida” de que la zona del teatro y anfiteatro pertenecían a su mayorazgo, lo que me parece extraña cosa en un sujeto, que manifestaba tan buen gusto e inteligencia de las antigüedades, a lo menos el no haberle ocurrido hacer antes en aquellos espacios muchas excavaciones, donde seguramente hubiera encontrado cosas dignas de aprecio.

Los testimonios de viajeros-escritores del pasado pueden ayudar a fijar las zonas de actuaciones arqueológicas, tapadas en nuestros días por construcciones de épocas en las que no se le ha dado mucho valor al pasado histórico-artístico.

La erudición propia de la época ilustrada, en la que los restos de la antigüedad son valorados con una visión teorizante del pasado histórico y sin querer llegar a la valoración e intento de reconstrucción de formas de vida antiguas, se nos muestra en detalladas descripciones propias de un observador directo y atento: “es preciso hablar de otras notables antiguallas: una de ellas está situada hacia el medio de la ciudad, en la casa del Conde de Los Corbos, edificada entre una porción de columnas estriadas de orden compuesto. Estas se dexa ver que eran de un magnifico templo…; dicho templo es de los que Vitrubio llama Perípteros, por tener columnas en lo exterior de las quatro alas, ó lados de él, cuya figura es quadrilonga”.

Siglo XIX

En el comentario de los grabados de Laborde, aparece inicialmente el contraste que nota el viajero en el primer tercio del siglo XIX, entre lo que ve y lo que ha estudiado sobre Mérida en la antigüedad: Mérida era “una de las ciudades más pobres y abandonadas de la monarquía española, con apenas 5000 habitantes”.

En Laborde podemos ver al estudioso-erudito y entusiasta además del espectáculo que sus ojos contemplan. No es ya el simple turista de paso, sino el viajero atento que se detiene cuanto tiempo estima oportuno para ver todo con detalle. Al tratar de los acueductos Laborde también los compara con los de la misma Roma, haciendo una minuciosa descripción técnica de los materiales constructivos del acueducto de los Milagros; admira los puentes, deteniéndose en el estudio del que salva el valle del río Albarregas, algo menos conocido.

Uno de los monumentos más destacados, el anfiteatro, es visto por Laborde como de los más degradados, sólo reconocible por la forma elíptica característica de estos edificios. También el “Arco de Santiago”, ahora llamado vulgarmente de Trajano, es objeto del interés de este ilustre viajero francés, que afirma que sólo queda el esqueleto de lo que debió ser antes, como así lo recoge en su grabado.

Como conclusiones finales, debemos señalar el interés que ha tenido para el visitante, desde todos los puntos de vista, el pasado artístico emeritense, en cuya consideración y protección todos los esfuerzos son pocos: los viajeros han transmitido su información, con mayor o menor objetividad, y se ha ido formando un verdadero cuerpo conceptual-documental que va llenando de sentido la contemplación de los monumentos romanos emeritenses, y los mismos monumentos, de una forma progresiva y creciente.

Oct 011986
 

Gregorio Carrasco Montero.

El académico don Antonio Rubio Rojas a escrito de la villa, encomienda mayor de la Orden Militar de Caballería de Alcántara: “la primera impresión que Brozas causa en el visitante es la de una población rural con un tinte urbano indiscutible”. Palacios, templos, plazas, casas solariegas, etc. certifican lo urbano. Lo rural muchas cosas más. En lo rural ciertamente habrá que enmarcar el conjunto de sus ermitas, que siguiendo la terminología turística al uso podríamos decir de todo él que forma una mini-ruta que os invito a recorrer con este trabajo.

Digamos antes que Brozas, que cuenta con el mejor templo parroquial de la provincia cacereña llamado por algunos escritores, y especialmente por los antiguos presbíteros diocesanos, “la catedralita” parece que tuvo su casco urbano siempre flanqueado de ermitas. Ni un solo punto cardinal estuvo desprovisto de ellas. Unas existentes y otras de las que ruinas o toponimias y documentos recuerdan su existencia.

Distinguimos tres grupos antes de iniciar el recorrido:

1. ERMITAS QUE YA NO EXISTEN

– La de los santos Abdón y Senén.- en su solar está hoy el llamado Paseo de los Santos. A las afueras, en parte norte de la villa.

– La de San Marcos.- en ella tenían lugar los cultos míticos cristianizados, o como fueran, del célebre Toro de San Marcos. Estaba al sur, en las afueras.

– La de la Virgen de la Hoja.- más bien debió formar parte de un complejo agro-ganadero de la finca llamada “Hoja de Santa María de Guadalupe”, que los jerónimo del Real Monasterio tenían en los campos brocenses a donde trashumaban con sus ganados servidores y hermanos y con ellos algún monje para celebrarles los oficios litúrgicos. Desde la desamortización la imagen marmórea o alabastrina ha estado en Santa María la Mayor en distintos sitios. Actualmente está colocada en una hornacina exterior de la puerta llamada de la Umbría. La finca y lo poco que queda de sus ruinas están en el Sur en la inmensa llanura que lentamente se descuelga hacia el río Salor.

2. LAS QUE EXISTEN PERO CON OTROS FINES DESDE LA DESAMORTIZACIÓN

– La de San Juan: con las bóvedas hundidas y algunos paramentos, hastiales y arquerías en pie. Es utilizada actualmente como cementerio ya que dentro se han construido nichos.

– La de Santa Bárbara: hoy es una fragua pero últimamente no se trabaja en ella.

– La de los santos Fabián y Sebastián.- única que se transformó para bien al convertirse en el segundo templo parroquial de esta villa.

– La de Nuestra Señora de la Luz.- desapareció al construirse el convento franciscano.

Antes de acabar este capítulo, digamos que también podría meterse en él las siguientes iglesias conventuales: la del convento de las Comendadoras o cabelleras de la Orden de Alcántara, de clausura; la del convento, también de clausura, de franciscanas de La Encarnación; una y otra tienen que ver con explotaciones agro-ganaderas. Y la capilla del que fuera hospital del Señor Santiago, con restos de pinturas murales. Fue gallinero y actualmente no tiene ninguna dedicación.

3. LAS EXISTENTES EN LA ACTUALIDAD CON ALGÚN CULTO Y CON IMÁGENES

Aquí comenzamos el recorrido de esta mini-ruta. Por supuesto que se puede iniciar en distintos sitios, yo propongo el siguiente:

Partimos de la puerta principal del templo “catedralino”. Por leve cuesta caminamos hasta lo más alto del altozano. A nuestra derecha se pueden contemplar distintas partes del castillo, sede del Comendador Mayor e imaginar toda la grandeza del siglo XVI en cientos de detalles. Enseguida comenzamos a descender. A nuestra izquierda vemos, roto y maltrecho, lo que queda del convento de las Comendadoras. Entramos, quedando a nuestra espalda una bella perspectiva de la torre del homenaje, en una de las calles más “calle” del pueblo. Y ello por la poesía y el ruralismo de su nombre: Aldehuela. Y además porque es una de las calles en la que mejor se ha conservado la arquitectura popular, alterada recientemente al fondo y en la acera izquierda. En un codo que hace la margen derecha encontramos la casa que la tradición señala como la natal del que universalizó su nombre: El Brocense. Termina la calle, en la misma margen derecha, con la ermita-fragua de Santa Bárbara. Sencilla en su arquitectura. Destaca su bóveda semiesférica. Posee planta cuadrada y portada granítica de medio punto; espadaña vacía pero bien proporcionada, de ladrillo. Sobre el medio punto en piedra rectangular aparece una inscripción en parte ilegible. Esto es lo que podido sacar: “A de servir a su costa” y la fecha que parece ser esta “1657”.

En esta esquina, doblando a la derecha y por el llamado Arenal, salimos al camino vecinal de Brozas a Alburquerque y en el ejido que encontramos enfrente, oeste de la villa, en una franja de algo más de un kilómetro, está la zona más rica en construcciones religiosas. Caminemos hacia arriba un trecho para contemplar las ruinas de la ermita de San Juan.

Sobre la ermita de San Juan ya dijimos lo que de ella está en pie y que está dedicada. Las paredes maestras, arcadas paralelas compuestas de tres arcos cada una, dividiendo todo el espacio en tres naves. Por la nave izquierda se pasa a lo que fue una amplia sacristía, igualmente llena de nichos. También tiene en pie aún el arco triunfal que separa el ábside del resto. Está muy deteriorado; con dos portadas de acceso, ambas de medio punto, abierta sólo la que está dentro del cementerio, pero totalmente atosigada por los enterramientos y rematada por una bien proporcionada espadaña. Según diversos autores, parece obra del siglo XV con elementos de diversas procedencias que pudieran ser incluso anteriores a ese siglo y reutilizados allí. Es, como el cementerio del que ahora forma parte, de propiedad municipal.

Hemos pretendido restaurarla e incorporarla al culto y después de contactar con dos ayuntamientos de siglo distrito, nada se ha conseguido.

Metidos ya por veredas entre canchos del ejido municipal, en una pequeña altura se halla la ermita de La Soledad. Su espacio es de aproximadamente 37 metros cuadrados. Su fábrica es de granito bien trabajado en los paramentos externos, cuadrada y a cuatro aguas. Su entrada es de arco de medio punto; escudo marmóreo encuadrado todo él en la flor verdelisada de la Orden de Alcántara y con signos de la Inquisición. Dentro de la ermita se conserva un retablo barroco, sencillo, dorado y en regulares condiciones. En él están una imagen de miriñaque de La Soledad. Mesa de altar con frontal de buena azulejería y en el centro mismo también la imagen de La Soledad. Todo parece ser del siglo XVI. En el lado este de la misma remata un buen crucero.

Descendiendo otro trecho del mismo ejido, y en una ondulación de lo que parece un aprendiz de valle, dentro de un seto con aires de murallas, se encuentra la más artística y bella y, yo diría, que hasta filosófica de las ermitas brocenses. Se ha tramitado el expediente de declaración de monumento nacional. El seto antes aludido tuvo cuatro entradas a las que se subía o bajaba por cinco o seis peldaños. Según los cronistas franciscanos que tratan de la procesión del Toro de San Marcos, dicen de estos paseos o gradas “que con ser agrios subía y bajaba el toro con toda mansedumbre”. Es ermita pequeñita, de 4,40 m x 4,40 el recinto, aunque con el seto, dentro del cual se encuentra, tienen 299 metros cuadrados. Buena y artística fábrica del siglo XVI. Esta bellísima ermita, llamada también Humilladero del Buen Jesús, tiene pegado en su ejecución y existencia el apellido Nebrija. Frey Marcelo de Nebrija, hijo de Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática castellana, fue Comendador Mayor de la Orden de Alcántara y como tal residía en el castillo de Brozas. Con este motivo y a su amparo vinieron a este pueblo todos sus hermanos y padre. Cercanas a castillo y contiguas al convento de las Caballeras había un grupo de casas conocidas hasta hace poco con el nombre de Casas de Nebrija y hoy hay una calle dedicada a este apellido. Algunos, aunque tímidamente porque todo el mundo lo reclama, dice en que aquí escribió parte, al menos, de los manuscritos el viejo gramático.

Dentro de la cerca pétrea y cuadrada que la protege vemos todo esto: entrada de medio punto; inscripción que gira de izquierda a derecha por todo el arco y que habría que dedicar mucho tiempo para descifrarla y con medios técnicos. A uno y otro lado, a media altura y en sentido horizontal, existe otra ilegible, casi borrosa. Sobre el medio punto escudo del que sobresalen los lises de la cruz alcantarina. En sus cuatro cuarteles: derecha arriba un sol con cara; izquierda superior y derecha inferior dos coronas de laurel; izquierda inferior cinco flores de lis. Encima del escudo y en el mismo material de mármol o alabastro, está grabada esta leyenda en tres líneas: “Por Xpo se a de poner / Honra, I Vida / Y por la HONRRA la Vida”.

Al oeste y en el mismo material antes dicho se lee en latín y en dos líneas: “TIME / DEUN”.

En el sur, en idéntico material pero de forma redonda y en torno al círculo: “VIAM INVENI” y dentro del mismo una V. en la fachada oeste y el rectángulo del repetido elemento esta exhortación con eco de novismos: “CONOCE EL TIEMPO Y / A TI MISMO”.

Remata la belleza exterior siete estatuas de granito. Cuatro ángeles de medio metro, aproximadamente, sosteniendo unas carteras a modo de escudos. Otra es signo de la Justicia. Aparece otra referida alguna virtud teologal, un peligro y falta la escultura del Este.

Dentro destacan la bellísima imagen alabastrina de Jesús, el Buen Jesús atado a la columna. Fue pintada y hace poco la hemos devuelto a su estado primitivo. La escoltan dos ángeles de alabastro y en adoración. Colocadas las tres sobre una grada de la misma longitud que la mesa de altar con otra leyenda que no hemos podido leer por estar pintada toda la piedra. Tiene bellísima e interesante azulejería el frontal que, como toda la fábrica, es del siglo XVI.

A un tiro de piedra de ésta, está el convento franciscano construido a instancias de San Pedro de Alcántara con la misma nominación que tenía la ermita y aledaños de Virgen de la Luz y Valle de la Luz, que el emperador Carlos V entregara para tal fin a los frailes de la provincia de San Gabriel.

Continuemos cogiendo un ancho camino que nos lleva subiendo suavemente a la más popular de todas las ermitas. Es la de San Antón, abad. En esta, y la llanada está en la parte norte de la misma, se han reunido los brocenses desde hace muchos siglos para ofrecer, pedir y festejar a este santo del Alto Egipto. Sería muy largos narrar sus fiestas folklórico-religiosas en las que participan varios miles de personas.

La fábrica actual es un poco enigmática. ¿Se amplió con el tiempo?, ¿Se desplomó su bóveda? Pienso que quizás ambas cosas. Con sus doscientos y pico metros cuadrados se observan diversas iniciativas arquitectónicas. Un arco de medio punto y de ladrillo inicia el tramo de medio cañón con lunetos que terminan en el ábside. Otro tramo está señalado por arco de granito en forma de ojiva. Sobre éste y desde el comienzo de la ermita estaban apoyados maderamen y cañizos. Nada de esto rimaba con el tramo del ábside, por eso en la última restauración se ha colocado viguetería de cemento y tableros de rasilla vista. Todo esto le ha dado un gusto especial y es alabada por devotos y turistas. Se descubrió también el porche o atrio con arco de medio punto de ladrillo; y tiene dos medios arcos de piedra como especie o a modo de arbotantes. Dentro de un retablo barroco, originariamente dorado, pero pintado y repintado, de forma que ha quedado finísimo, se puede contemplar la talla de San Antón, del 1700, otra de San Blas recientemente restaurada, un san Francisco y un crucifijo de Jesús. Tiene adosada una sacristía.

Desde la puerta se puede contemplar el templo de los Santos Mártires que es la ermita ampliada de los citados santos; y nos dirigimos por caminos y ejidos a remirar la más pequeña de las ermitas conocida simplemente con el nombre de Humilladero. También situada en altozano. Toda su hermosura está en el arte exterior. Por dentro nada tienen de importancia en estos momentos por deterioro y por no poseer imagen alguna. Llama poderosamente la atención su barroco, singular en estas latitudes. Mirando hacia el convento de Nuestra Señora de la Luz, no lejano, se nota un parecido especialmente con la linterna de la iglesia conventual del mismo. Sobre un basamento de granito se eleva toda su fábrica de ladrillo lucido con una gran profusión decorativa con múltiples molduras y cornisas con decoración de dados, típica de este estilo. Tienen numerosos remates piramidales. El acceso es por hueco adintelado. Sobre las paredes se eleva hermosísima cúpula, aumentada y realizada por un tambor que se refuerza con resaltes numerosos y otros tantos remates piramidales. Acaba el conjunto con linterna en la que se repiten resaltes y pirámides. Y da más valor la veleta, de muy buena forja y perteneciente al gran rejero brocense Juan Cayetano Polo.

Finalmente Santa Lucía. Se encuentra esta ermita al otro lado del montículo en el que hemos visitado el anterior humilladero. No tiene particular importancia arquitectónica. De mampostería en su longitud rota en el hastial de entronque por el arco de medio punto de granito. Dentro, un retablo barroco, dorado, con toda seguridad proveniente del Convento de la Luz en tiempos de la Desamortización. Será culto a la virgen y mártir Lucía. Tiene 176 metros cuadrados. También con el seto de rejería, poco buena. Es sencillamente su fábrica popular.

Y lejos del casco, la más próxima a cinco kilómetros de la población se hallan las dos ermitas que han dado lugar a las romerías. La mayor y más distante es la delPadre Eterno, con sus 200 metros cuadrados. Tiene una enorme escultura de la Santísima Trinidad, con representación de las tres divinas personas en el mismo bloque y que parece mármol policromado. Quizás por las distancias, la romería hay ido decayendo y lleva varios años sin celebrarse por falta de personal. No así la romería de San Gregorio que aumenta en número de personas cada año, calculándose los últimos años en unas 5.000. La ermita es la de menos valor arquitectónico. Nada de nada. Apenas 70 metros cuadrados. Desapareció la talla y hoy para el culto se tiene una de Olot. Está junto a los baños de San Gregorio, en uso desde la época romana por sus aguas sulfurosas. La ermita forma un conjunto con el edificio de los baños y sólo se distingue por algún signo religioso o entrando dentro, teniendo acceso desde dentro del citado edificio o desde fuera. El paisaje del lugar es el más derecho que tiene Brozas.

Sólo dejar constancia de mis dudas de otras dos posibles ermitas. Pero de las que no hay restos claros ni tampoco hemos echado documentación. Una pudiera ser dedicada a Santa Marina, por la toponimia; y en paredones del lugar se ven algunos sillares bien tallados. Otra toponimia habla de la finca Bótoa. En una calle existía el pozo llamado de la Virgen. Hasta 17 ermitas se han contabilizado. Bien merece el título de mini-ruta.