Oct 011987
 

Magdalena Ortiz Macías.

INTRODUCCIÓN

Las pinturas rupestres esquemáticas, son una manifestación pictórica del sentimiento humano en una etapa histórica determinada (¿Calcolítico, Bronce…?).

Son representaciones esquemáticas aquellas en las que las figuras han quedado reducidas a sus elementos más significativos e imprescindibles, por eso buscarle un significado claro es difícil, ya que nos enfrentamos a un mundo de símbolos con un origen posiblemente religioso, social, económico, etc.

La sierra de San Serván (Arroyo de San Serván, Badajoz) es una zona muy rica y abundante en esta muestra arqueológica, debido a una serie de factores que llamaron la atención a los individuos que ejecutaron las pinturas. Señalamos los factores físicos y geográficos más destacables, que coinciden con el buen desarrollo para la vida humana:

  • Zona situada al sur del valle del Guadiana, valle amplio y fértil y, por tanto con posibilidades muy favorables para la agricultura y la ganadería.
  • Zona de comunicación: el “puerto de Sevilla” rompe la sierra de San Serván dando paso a este punto de enlace entre el sur (Andalucía) y el norte y centro de la Península Ibérica.
  • Importantes ríos en contacto con la zona que suponen, de nuevo, la fertilidad de los suelos y mejores posibilidades del asentamiento de grupos humanos: Guadiana, Mátachel, etc.
  • Afluencia ampliará de manantiales en toda la zona.
  • Clima suave y benigno, en general, y con estaciones algo crudas.
  • Desde la sierra se dominan amplios llanos de suelos fértiles dedicados a la agricultura.

A lo largo de los 12 kilómetros aproximadamente que mide la Sierra de San Serván, hemos prospectado unos 27 abrigos de las rupestres esquemáticas. En este trabajo, queremos resaltar es señalar las características que definen estas pinturas de la zona de San Serván, con el fin de que otros estudiosos, conociéndolas, puedan señalar diferencias y similitudes con las de otras zonas geográficas.

LOCALIZACIÓN

La mayoría de los abrigos, están orientados al sur; y prácticamente todos dominan una amplia visibilidad, la extensa llanura de la Tierra de Barros, y parte de la vega del Guadiana.

Casi todas las estaciones forman roquedos sobresalientes y hasta individualizados, dentro de la misma sierra; son paredes lisas, donde sobresalen tonos rojizos; desde lejos, se divisan agujeros o amplias oquedades que forman los abrigos abiertos al exterior.

TÉCNICA

En general, las técnicas utilizadas para la ejecución de las pinturas, son muy poco complejas; destaca el empleo de tintas planas y trazos continuos de diferentes dimensiones.

Algunas características técnicas de la sierra de San Serván son:

  • Delimitación externa de algunas figuras.
  • Figuras en negativo: se han dibujado los contornos de los motivos, y parte de ellos se han llenado de quinta plana.
  • Trazos de diferente grosor en algunas figuras, de tal forma que parece que se ha querido recalcar parte de ellas. Con el mismo fin se utilizan tonos distintos dentro del mismo color.
  • Figuras de trazo fino y de trazo grueso, en un mismo abrigo y ejecutadas con métodos técnicos distintos.
  • Representación de manos en positivo.

En general, hay recursos técnico bastante simplistas. No por incapacidad técnica o por desconocimiento de recursos, sino porque las representaciones pictóricas entran dentro de una concepción, en la que al hombre le interesa más la representación y biológica y conceptual que el típico formalismo artístico.

COLOR

Predomina color rojo, en una amplia gama de tonos; en algunos abrigos también existe el negro.

Encontramos superposiciones de colores en algunas figuras: bien de toros dentro de un mismo color (el rojo), bien de colores diferentes (rojo y negro).

Las superposiciones nos hablan de:

  • Dos posibles momentos en la ejecución de las figuras que representan bicromía.
  • Retoques posteriores en las figuras
  • Condiciones físicas de la piedra
  • Influencias más o menos marcadas del exterior
  • Etc.

El color negro, lo hemos encontrado en relación con figuras-tipos muy deterioradas; existen restos de pinturas negras, no figuras.

ESTILO

Todas las estaciones rupestres definidas en la sierra de San Serván, así como todas las figuras que componen cada una de ellas quedan perfectamente definidas dentro del arte llamado esquemático. Como dijimos antes, este término supone que las figuras han quedado reducidas a esquemas, a sus líneas básicas y más significativas.

Como también apuntamos antes, este estilo es una forma original de representar en la piedra una idea o un concepto, fuera de todo formalismo, y con la intención de utilizar un recurso, nada complicado para reflejar una actitud de vida, un comportamiento en una etapa cultural definida, etc.

TEMÁTICA

En ese trabajo hemos seguido la temática sicológica de Pilar Acosta[1], quedando claro que existe una amplia variabilidad deformas, aparte de las combinaciones que encontramos en muchos casos. Reducimos las variantes a un estilo considerado “puro”:

Los antropomorfos. Hemos definido ocho variantes:

  • Ancoriformes (formas de áncoras).
  • Brazos en asa.
  • Cruceiformes (forma de cruz).
  • Halteriformes.
  • Ramiformes.
  • Forma de T.
  • Triangulares.
  • Otros (sin tipología definida).

Los zoomorfos. Hemos definido tres variantes:

  • Cuadrúpedos.
  • Pectiniformes.
  • Otros (sin tipología definida).

Petroglifoides (motivos geométricos que recuerdan a los grabados en piedra).

Barras y puntos.

Armas

Manos

Zig-zags.

Construcciones (motivos geométricos interpretados como viviendas, trampas, etc.)

Ídolos. Hemos definido tres variantes:

  • Circulares (relación formal con las figuras humanas en brazos en asa).
  • Placas.
  • Triangulares.

Esteliformes (formas de los astros).

Ramiformes de tipo vegetal.

Resaltamos la escasez de composiciones que existen en los abrigos estudiamos, pero destacamos, al mismo tiempo, las que interpretamos como escenas o ceremonias, dentro de una composición:

  • Escenas de animales agrupados.
  • Ceremonias de cultos religiosos y fálicos; concretamente en el Cancho de las Palomas.
  • Composiciones idílicas con gran homogeneidad tipológica.
  • Escenas de caza.
  • Ceremonias de poder y ritual fálico.
  • Escenas socio-económicas y de poder.
  • Etc.

Tanto las pinturas individualizadas, que son las que predominan, así como las escenas o ceremonias, nos aportan datos para un mejor conocimiento de todos los aspectos de su vida cotidiana, como son los que referimos:

Social

Las estaciones pictóricas nos hablan de una sociedad jerarquizada, donde existen escalas sociales en relación con una posible jerarquía política. Hay un predominio social del sexo masculino.

Para afirmar estos hechos, nos hemos basado en la situación de las figuras (sexuadas y asexuadas) dentro del panel, sus dimensiones, detalles que las definen, etc.

El ejemplo más significativo lo tenemos en el abrigo número 25 dentro de la Sierra Gragera (extremo oriental de la Sierra de San Serván); en este abrigo existe una referencia clara de la jerarquía socio-política: una de las figuras presenta detalles que la definen como individuo que mayor poder, bien social o político, llevar casco de cuernos y sobre la mano derecha porta una especie de vara o látigo con la cual parece castigar a tres figuras situadas a su lado, las cuales son de menor dimensión, lo que nos da idea de que están sometidas a un poder superior.

En esta misma escena, hay una única figura interpretada como femenina, el resto presentan órgano sexual masculino; esto nos da idea de la poca importancia de la mujer.

Economía

Las actividades económicas que aparecen más representadas son la caza y el pastoreo. La primera aparece en varias ocasiones, la más representativa esta en la Sierra de Gragera, donde aparece un cazador que lleva un arco y una flecha, con lo que caza un ciervo.

Escenas de pastoreo aparecen en muchas ocasiones, bien relacionadas con pastores o bien con figuras astrales, que nos hablan de la influencia directa el mundo económico de fuerzas superiores.

En relación con las actividades agrícolas, únicamente hemos encontrado la representación de lo que creemos que es un carro; hecho que nos habla de una situación agrícola muy avanzada.

Política

Existía una diferenciación de poder, que viene marcado en nuestras figuras por tipos humanos que representan algún signo que refleja su procedencia social o política, como es la representación de armas, elementos que enmarcan la cabeza con el uso de cascos, tocado de cuernos, plumas, etc.; en ocasiones vemos figuras humanas rodeadas total o parcialmente por barroso. Que además de resaltarlas les da un sentido superior.

Otras figuras, se acompañan de elementos que les transfieren un carácter guerrero o belicoso, como es la presencia de cascos, armas, látigos, etc.; es el caso de la escena que referimos al tratar el espacio social, el abrigo número 25 de la Sierra Gragera.

Religión

El sentido religioso es uno de los aspectos más importantes refleja la pintura rupestre esquemática. Viene marcado, preferentemente, por ídolos y esteliformes.

Ya apuntamos la variedad tipológica de los motivos idílicos: ídolos fálicos, ídolos a antropomorfizados (circulares, triangulares y oculados) e ídolos-placa.

En los abrigos donde aparecen (más de ocho), vemos la relativa importancia que existe en los ídolos como representaciones únicamente femeninas, en relación con la diosa-madre.

Por otra parte, las representaciones astrales, soliformes y esteliformes son la muestra de un posible culto solar y lunar.

Consideramos que existen yacimientos pictóricos utilizados como santuarios, y como lugares donde se llevan a cabo ritos y ceremonias religiosas.

Significado de la pintura rupestre esquemática

De todas las opciones dadas por los distintos historiadores que han participado en el tema del significado, podemos establecer dos apartados:

  • Los que hablan de un único significado, el religioso; son: Obermaier, Breuil, Cabré, Hernández Pacheco, etc.
  • Los que piensan que el aspecto religioso supone un componente complementario a otras facetas que integran su ambiente cultural; idea definida por Acosta, Jordá Cerdá, etc.

Nosotros pensamos, juntamente con Pilar Acosta Martínez, que “… no todos los motivos y absolutamente no todas las estaciones rupestres pueden relacionarse con una causa y un fin exclusivamente religioso… ya que la religión es un factor que forzosamente hay que admitir pero sólo como parte integrante y nunca como único determinante”[2].

En las estaciones prospectadas en la sierra de San Serván, hay muchos elementos y abrigos donde el factor religioso es muy importante (abrigos 7, 8, 9, 10, 17, 23, etc.; enumerados de Oeste a Este de la Sierra), a través del culto idílico o solar; pero también estaciones donde domina la visión social, económica, de poder, etc., como hemos visto anteriormente.

Por tanto, el significado de la pintura rupestre esquemática, pensamos que tiene matices tanto religiosos como profanos.

Apuntamos la variedad de significado que tienen algunas figuras, dependiendo de su forma-tipo, del contexto arqueológico donde esté situada y de la relación con otras figuras.

CRONOLOGÍA

El aspecto cronológico es el más oscuro en el estudio de la pintura rupestre esquemática. Nosotros nos hemos fijado en una serie variantes que hemos recogido en las estaciones estudiadas a fin de aproximarnos a una cronología cierta. Estas variables son:

  • Contexto arqueológico y geográfico.
  • Paralelos con materiales fechables.
    • Cerámica decorada.
    • Grabados.
    • Armas.
    • Carros.
    • Ídolos.
  • Superposiciones de colores y figuras dentro de los abrigos.

Contexto arqueológico y geográfico

La zona estudiada podemos relacionarla con los yacimientos arqueológicos conocidos que están a una distancia de unos 15 kilómetros. Tenemos en cuenta que es una zona abierta a través del valle del Guadiana y del Puerto de Sevilla. A través de estos pasos la comunicación es factible. Los yacimientos arqueológicos conocidos son los siguientes:

  • Poblado de la “Pijotilla”, cercano a Solana de los Barros; a unos 12 kilómetros de Arroyo de San Serván, y con cronología del Calcolítico Pleno.
  • Poblado de “Araya”, a unos cinco kilómetros de Mérida y con cronología calcolítica.
  • Poblado de “Los Cortinales”, en Villafranca de los Barros a unos 20 kilómetros con cronología del Calcolítico Pleno-final.

En todo el término de Arroyo de San Serván han aparecido poblados que pudiéramos relacionar con los yacimientos pictóricos, esto puede ser porque al encontrarnos en una zona de paso los asentamientos serían temporales y de los que no permanece rastro alguno, o bien sea necesario una prospección más rigurosa en este tema.

En general podemos decir que nos encontramos en un contexto arqueológico fechado en la época del Calcolítico pleno-final.

Paralelos con materiales fechables

– Cerámicascon decoraciones similares a las figuras-tipos de las pinturas rupestres: Además de los fragmentos encontrados los yacimientos anteriormente expuestos, los paralelos entre materiales fechados y las figuras-tipos de las pinturas se datan todos (esteliformes, ramiformes, zoomorfos cérvidos, motivos en zig-zags, bitriangualeres, etc.) dentro del Calcolítico, y perviven algunos hasta el bronce.

– Grabados: Examinando las estelas decoradas del suroeste la península recogidas por Almagro[3], podemos establecer paralelos entre elementos grabados con figuras rupestres. El casco que aparece en varias figuras antropomórficas de nuestras son las figurasen aparece igualmente en un guerrero de la estela de Cabeza del Buey (Badajoz), el cual según Almagro “parece pertenecer al tipo de casco del bronce final hispano” [4].

Establecemos también paralelos con el carro que encontramos en el abrigo núm. 6 de la sierra de San Serván, carro de características simples, de los cuales Almagro apunta que suponen evidentes contactos entre el mundo Indoeuropeo hispano, procedente del Bronce I y II y sus perduraciones hasta el Bronce Final.[5].

– Armas:Las encontradas en el nuestra zona hace referencia al uso del arco, flechas, hachas, armas arrojadizas, etc., todos son elementos frecuentes en el Calcolítico.

Algunas armas así como los cascos relacionados con ellas, nos hablan de la larga pervivencia de la pintura esquemática.

– Ídolos: Son los ídolos-placa los más usuales en nuestra área, con un total de 25 figuras repartidas en los abrigos núms. 7, 17 y 23, figuras que podemos relacionar con las piezas encontradas por V. Hurtado en “La Pijotilla” (Badajoz) [6]. Estas figuras se fechan con una cronología de 2.000 a.C.

Hurtado Pérez también establece una tipología de ídolos oculados con una cronología del Calcolítico Pleno.

Superposiciones de colores y de figuras

Respecto a la superposición de colores nos referimos cuando tocamos el aspecto del color; ahora sólo tenemos que apuntar que existen tanto superposiciones de rojo sobre negro como al contrario; hecho que no influye nada en el aspecto cronológico si no en la calidad de la piedra, su material, condiciones físicas, etc.

Las superposiciones de figuras-tipos nos hablan de dos momentos distintos en la ejecución de figuras dentro de un abrigo o de un grupo determinado. También nos sirve de referencia para considerar a unas figuras anteriores y otras posteriores. Así, serían anteriores las barras, cuadrúpedos y figuras ancoriformes, y posteriores los petroglifoides, las construcciones, el carro, etc.

Conclusiones cronológicas

Después este examen consideramos que existe en el área estudiada, algunas representaciones que nos dan una cronología tardía en relación con el periodo cultural que se suele trazar. Estos elementos son:

  • Representación de un carro.
  • Figuras humanas portadoras de casco.
  • Uso de arco, flecha, espada y otras armas.

Son detalles que lo sitúan en un horizonte cultural entre el Calcolítico Final y el Bronce.

El horizonte arqueológico visto, y la existencia de una mina de hierro muy cerca de los abrigos núms. 7-17, nos habla igualmente de una tapa cultural tardía.

Podemos afirmar que los abrigos núms. 6, 9, 10 y 25 se pueden fechar en el Bronce Pleno; el resto de las estaciones son más dudosas, pero siempre en torno a la época definida.

Todo esto supone que las pinturas rupestres esquemáticas de la sierra de San Serván, respecto a otras zonas de la Península, tienen una amplia pervivencia y duración de la pintura rupestre esquemática.


NOTAS:

[1] ACOSTA MARTÍNEZ, P.: La pintura rupestre en España. Salamanca, 1968.

[2] ACOSTA MARTÍNEZ, P.: La pintura rupestre en España. Salamanca, 1968.

[3] ALMAGRO BASCH, M.: “Las estrellas decoradas del suroeste peninsular”, en: B.P.H. Vol. VIII. Madris, 1966.

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[6] HURTADO PÉREZ, V.: “Los ídolos calcolítico se han ello la Pijotilla (Badajoz)”, en: Zephyrus, XXX-XXXI, Salamanca, 1980.

Oct 011987
 

Luis Núñez Secos.

Estando en puertas de la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, es lógico que se posponga cualquier trabajo a presentar en estos XVI Coloquios Históricos de Extremadura que se celebran en Trujillo, para dedicar el presente trabajo al trascendental papel desempeñado por nuestra región en la conquista y colonización de dicho continente; pues a pesar de lo poco que se está contando con ella para esta celebración, fue in dudablemente Extremadura la región de entre todas las de España que contribuyó con mayor número de hombres (pues pasaron de los 6.000) en tan histórica gesta.

Y como siempre la leyenda negra ha trabajado contra España para echar por tierra tanto heroísmo y sacrificio derrochado, queriéndolo atribuir a motivos exclusivamente ambiciosos.

Quiero ser completamente imparcial al juzgar los acontecimientos acaecidos en aquella fecha, y si bien es cierto que hubo actos de brutalidad, es mucho más cierto que fueron muchos más los actos de sacrificio y trabajo a favor de los pueblos colonizados.

¿Cómo no iba a haber actos de barbarie cuando se encontraron con indígenas que practicaban en sus ritos religiosos los más cruentos sacrificios humanos? ¿Es que los conquistadores hubieran podido reprimir actos tan crueles repartiendo caramelos?

Cierto es que se cometieron expolios, pero verdad es que los indígenas que ya tenían su civilización y cultura propia, al trocar oro y esmeraldas por trozos mucho más grandes de vidrios de colores y espejos, creían ser ellos los que ganaban en el cambio, siendo por lo tanto su codicia también grande.

Yo voy a citar en este trabajo varios nombres suficientemente conocidos como los de Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Francisco de Orellana, Hernando de Soto, etc… Pues son innumerables los hombres que dieron gloria a Extremadura y por lo tanto a España.

Habiendo encontrado por casualidad un pequeño libro escrito por don Publio Hurtado editado en Barcelona en el año 1899 con motivo del IV Centenario del Descubrimiento, en cuyo libro se dan datos bibliográficos de los extremeños en América, quiero citar a algunos de ellos entre los que figura alguno apenas conocido a pesar de su gran labor en aquellas tierras.

Comenzaré citando a frey don Nicolás de Ovando, que si bien accidentalmente nació en Brozas era hijo de ilustre familia cacereña. Desde muy joven obtuvo la Encomienda de Lares juntamente con el hábito de la Orden de Alcántara, llegando a ser Comendador de dicha Orden. Tuvo mucho valimiento en la corte de los Reyes Católicos, siendo nombrado por estos para desempeñar altos cargos al lado del príncipe don Juan, y como debido a esto los freyres le trataron mucho y llegaron a tenerlo en muy gran concepto por su prudencia y sagacidad.

Era entonces capital de todas las posesiones de ultramar la llamada isla de La Española, y para remediar la desastrosa administración que en ella ejercía Francisco de Bobadilla, los reyes enviaron a ella a Ovando con el cargo de Gobernador y Capitán General, tomando posesión de dicho cargo en marzo de 1502 siendo acompañado de muchos hidalgos y hombres de armas, todos ellos extremeños.

Al poco tiempo de posesionarse en su cargo tuvo noticias de que se tramaba una sublevación en la provincia de Jaragua. Entonces Ovando invitó a los caciques de aquella provincia a una fiesta a la cual acudieron éstos, bien en exceso confiados en su fuerza, o bien sabiéndose inocentes del delito que se les imputaba. Sucedió el caso que cuando estaban en plena fiesta Ovando dio una señal a los suyos, los cuales acometieron de imprevisto a los indefensos convidados siendo unos pasados a cuchillo y quemados otros en una gran hoguera.

En dicha matanza se libró de la muerte la reina Anacaona, mujer de grandes prendas físicas e intelectuales, la cual fue llevada a Santo Domingo y sometida a un proceso por pura fórmula siendo condenada a morir ahorcada. Se sospecha qué razones de Estado tan contradictorias a todo sentimiento humanitario obligaron a Ovando, contra su voluntad, a inmolar a aquella mujer, modelo de generosidad y aún de caridad hacia los españoles, a pesar de deber a uno de ellos la deshonra de su hija.

Tras la provincia de Jaragua se levantó también la de Higuey, la cual fue sometida y su cacique ahorcado.

Una vez conseguida la paz por tan expeditivos medios se acreditó Ovando como gran administrados y legislador, dándose el caso de que algunas de sus leyes aún rigen en ciertos territorios americanos. Fue tan grande su escrupulosidad administrativa que para volver a España tras siete años de gobierno necesitó pedir prestados 500 pesos.

Durante su gobierno fundó varias ciudades y patrocinó expediciones de grandes capitanes como Núñez de Balboa, Alonso de Ojeda, sobresaliendo de entre todos ellos su nunca bien ponderado amigo y pariente, Hernán Cortés.

Luis López Ortiz: natural de Plasencia. La vida de este humilde placentino puede demostrarnos que los extremeños que marchaban a América no sólo iban a guerrear y a hacer grandes fortunas en poco tiempo a costa de la miseria y de la sangre de los desventurados indígenas. Su gran religiosidad y su pacificó temperamento se lo impedían.

Era comerciante y pensando que no serían muchos los que en su gremio se lanzarían a llevar sus mostradores y anaqueles a aquellas tierras, decidió hacerlo él ¿Para hacer riquezas rápidas y disfrutarlas algún día? Nada de eso. Trabajó y aguantó privaciones para aumentar el culto divino en aquellas tierras.

Llegado a Bogotá, se estableció en Santa Fe abriendo una tienda frente a la Catedral. Su gran honradez, su moralidad y las módicas ganancias que consiguió comerciando con los españoles y con los indígenas, le hicieron muy estimado de todos resultando que vendiendo mucho aunque ganando poco, en detalles consiguió una gran fortuna, la cual dedicó al engrandecimiento de su nueva patria. Fundó varias obras benéficas y conventos, tanto en Santa Fe como en su tierra natal a la cual nunca olvidó.

Como puede verse, pasó su vida en América haciendo el bien igualmente a los indios que a los españoles, quedando al morir su memoria enaltecida para siempre y demostrando que los españoles que marchaban a América no iban a matar indios y a apoderarse de sus riquezas.

Garci-Fernández Barrantes: natural de Alcántara. Con el gran descubrimiento de Colón exaltósele la imaginación de este hidalgo extremeño y se marchó al Nuevo Mundo en compañía del almirante en su segundo viaje en el año 1493, mereciendo por su honradez y lealtad muy pronto la confianza de Colón.

Se encontró en el descubrimiento de la isla de Santo Domingo, de la de Guadalupe, de la de Jamaica y en la expedición a Cuba. Sostuvo siempre con gran tenacidad la causa de Colón (que era la real), en contra de los levantiscos e insubordinados capitanes de los soldados españoles.

Hallábase en la ciudad del cacique Guariomen (hoy Isla de la Concepción) al frente de un destacamento de sólo treinta españoles, cuando se le presentó el turbulento Francisco Roldán que se había sublevado contra el gobierno de Colón, y exhortole a que siguiera su ejemplo, primero con promesas y después con amenazas. Garci-Fernández no escuchó las primeras y virilmente rechazó las segundas, encerrándose dispuesto a defenderse en la casa fuerte que tenía por cuartel. Ante la amenaza de Roldán de incendiar la casa, Garci-Fernández le retó a hacerlo, pero comprendiendo Roldán que con semejante reto se produciría un desastre. Se retiró llevándose las provisiones que el cacique tenía para las escasas tropas de Barrantes. En pago de sus servicios fue nombrado Alcaide de la ciudad de Santiago y jamás cometió injusticias ni crueldades con los indios.

Era tan grande la opinión que le tenía Colón, que cuando fueron sometidos los rebeldes de Roldán, estimando el almirante que era necesario en España personas que defendieran su causa contra las calumnias de los insurrectos que habían regresado y que con sus insidias minaban en la corte su reputación, eligió a Garci-Fernández juntamente con el veterano capitán Baellester para que abonasen ante los Reyes su intachable conducta tan vilipendiada entonces, como hoy ensalzada.

Con la semblanza de estos tres extremeños creo retratar lo que fueron los españoles en la conquista y colonización de América, la cual si se cometieron grandes errores fueron más numerosas las grandes virtudes.

Estas grandes virtudes las siguieron sembrando los misioneros enviados por la corona de España. Citaremos como ejemplo a Paraguay descubierto por Juan de Solís en 1515 y conquistado después de grandes combates con los indios.

En 1590 los españoles habían fundado diez ciudades y cuarenta colonias y los indígenas, por el sistema de encomienda, quedaron reducidos a la esclavitud.

Era inútil que en España los reyes dieran las mejores leyes y órdenes a favor de los indígenas pues a tan larga distancia los encomenderos hacían caso omiso de ellas o las desfiguraban a su manera, siendo el resultado el odio de los indígenas a los españoles y su huida a los bosques del interior.

Los misioneros decidieron acompañar a los primeros expedicionarios, pero en razón a la conducta de estos vieron muy poco avance en su predicación de la fe de Cristo, decidiendo por lo tanto seguir a los indígenas en su huida, protegiendo así su libertad lo que provocó gran animosidad contra los misioneros entre los encomenderos. Pero a pesar de ello, el rey Felipe III prestó a las misiones su debida protección autorizando a los indios a poseer armas de fuego.

La acción de los misioneros fue de gran beneficio para los indígenas hasta que en el siglo XVIII fueron expulsados los Jesuitas por el rey Carlos III.

Citaremos como caso curioso que Fray Bartolomé de las Casas llegó a América como encomendero, pero viendo la conducta de éstos decidió proteger a los indios contra la injusticia, dictando su justas “Leyes de Indias” y exigiendo su cumplimiento.

Oct 011987
 

Matilde Muro Castillo y  María Teresa Pérez-Zubizarreta Sánchez.

Como consecuencia de la investigación llevada a cabo durante más de dos años para recuperar las fotografías que se hicieron en Trujillo hasta 1936, recopilamos casi 5.000 fotografías que en este momento suponen un importante archivo documental en el que se recogen prácticamente todos los momentos de la vida de la ciudad durante los siglos XIX y XX.

La pretensión de este ponencia es el tratar de demostrar cómo la fotografía es ahora un elemento más de estudio, con importante valor antropológico e histórico, y cómo a través de las imágenes que se ofrecen en este caso en 100 diapositivas, copias de los originales, se puede realizar el retrato amplio y completo de la ciudad y de sus costumbres en el periodo indicado.

La estructura de la presentación se hace de forma de crítica diaria, casi una crónica periodística. El cambio de tema viene determinarlo por la aparición de la publicidad del momento.

Los temas, dependiendo del interés común, tienen mayor o menor extensión en el número de las diapositivas y lo que sí se solicita de los asistentes es su cooperación para tratar de poner en claro nombres de personas ya desaparecidas que en las fotografías puedan aparecer, o lugares que no hayan sido identificados.

RELACION DE DE DIAPOSITIVAS

  1. Trujillo. Plaza de la Constitución (1909).
  2. Vista de la Plaza Mayor desde el arco de Sillerías (1914).
  3. Goro y su familia en coche (1916).
  4. Srta. Josefa Mediavilla Martín Mora en bicicleta (1903).
  5. Dr. Guillén y Sra. ante la berlina (1899).
  6. Sacerdote (1910).
  7. Teniente Cáceres. Ejército de Cuba (1898).
  8. María Orellana Pizarro (1900).
  9. Doña Claudia Valle en su casa .de la calle Nueva (1920).
  10. Personaje anónimo. Alviach (1895).
  11. Del novio para la novia (1927).
  12. Dña. Elvira Corrales (1926).
  13. Teniente de Regulares (1929).
  14. Retrato con efectos de fondo (1946).
  15. Abogado (1939).
  16. D. Andrés Herrans con capa (1930).
  17. Sres. de García el día de su boda (1918).
  18. Sres. Pérez Zubizarreta Sánchez el día de su boda (1912).
  19. Anuncio en prensa de almacén de maderas.
  20. Anuncio da zapatería «La perfección trujillana»
  21. Salida con bueyes al campo para arar en Casa de Casco (1893).
  22. La Feria en el Estanque de S. Lázaro. Postal (1909).
  23. La feria en e1 campo de S. Julián. Postal (1909).
  24. La Feria. Rediles de ovejas (1909).
  25. Vista de la Plaza Mayor desde Chaves (1926).
  26. Mercado de trigo y granos en la Plaza (1909).
  27. No identificada.
  28. La Plaza en fiestas (1918).
  29. Grupo de soldados con la niña María Quintales (1918).
  30. Grupo de postulantes de la Cruz Roja (1929).
  31. Comparsa de Pierrots en Carnaval (1932).
  32. No identificada.
  33. Niña vestida de Santa Rita para la Primera Comunión (1942).
  34. No identificada.
  35. Cartel del periódico “Ensayos”
  36. Ruinas de la Coria (1957).
  37. El Cese de “La Opinión” (1942).
  38. Torre derruida de Santa María (1896).
  39. Página del “Eco de Trujillo” (1906).
  40. Niño muerto (1927).
  41. Página de “El Liberal”.
  42. Página de “El Obrero”.
  43. Anuncio de Ramos Cano. Sombreros.
  44. María Teresa P. Zubizarreta vestida de ama (1932).
  45. Claustro de San Francisco con abrevadero (1916).
  46. Página de “El Campeón”.
  47. Página de “La Muralla”.
  48. Niño desnudo.
  49. No identificada.
  50. No identificada.
  51. Cartel de la primara obra do teatro representada en Trujillo.
  52. Grupo de actuantes en la fiesta del colego de las carmelitas (1906).
  53. Grupo de actores aficionados (1939).
  54. Invitación de la asistencia al baile de honor con motivo del traslado de los restos de Ruiz de Mendoza (1909).
  55. Primer autobús de la línea: Cáceres-Trujillo (1912).
  56. Tarifas de precios de las líneas de autobuses (1912).
  57. Anuncio de «La bordadora mecánica» (1906).
  58. Traslado de los restos de Ruiz de Mendoza (1903).
  59. Visita de la Infanta Isabel a Trujillo (1914).
  60. Desfile del Ayuntamiento de Trujillo en 2adrád (1907).
  61. Inauguración de las casas de la barriada de Doña Margarita Iturralde (1925).
  62. Estatua de bizarro en escayola (1927).
  63. Visita de Alfonso XIII a Trujillo (1928).
  64. Inauguración del monumento a Doña Margarita (1926).
  65. Celebración del IV centenario de Pizarra (1942).
  66. Landó de dos mulas en S. Lázaro (1927).
  67. Anuncio de Roxado (1913).
  68. Coche (1929).
  69. Anuncio del Parador Juan Casco (1927).
  70. Calesa preparada para ir a los toros (1905).
  71. Cuadrilla de aficionados a los toros del gremio del comercio (1919).
  72. Capeas en la Plaza (1926).
  73. Abuela y dos nietos de pastores (1899).
  74. Anuncio ce venta de landó (1906).
  75. Niños vestidos de pastores (1929).
  76. Salazar en el Colegio Preparatorio militar (1907).
  77. María y Jacoba Elías de Primera Comunión (1900).
  78. Niña de primera comunión (1927).
  79. Grupo familiar en su casa (1931).
  80. Benito Arroyo con su juguete (190?).
  81. Cabecera de «La Unión republicana”.
  82. Santa Lucía. Pantano de nacimiento del agua que llega a Trujillo (1937).
  83. Anuncio de la lechería de “La Merced”.
  84. Ama de cría portuguesa con bebé (1918).
  85. Grupo de Primera Comunión con el Obispo Segura (1919).
  86. Niña y muñeca (1929).
  87. Plaza de los Moritos (1910).
  88. Grupo familiar con coche y raqueta (1939).
  89. El baile de la Caseta (1904).
  90. Interior de la imprenta de Martínez Gala (1917).
  91. Grupo de fútbol aficionado juvenil (1932).
  92. Escuela de D. Matías (1907).
  93. Paseo vespertino (1900).
  94. Calle Encarnación (1906).
  95. Palacio de Chaves, asilo de ancianos (1953).
  96. Kiosco de música en el Paseo (1947).
  97. Cabecera de “La Opinión”, año 1, núm. 1.
  98. “La voz de Trujillo”, año 1, núm. 46.
  99. “La Razón”, año 1, núm. 9.
Oct 011987
 

María Murillo de Quirós.

En una de las comunicaciones que presenté en el VI Congreso de Estudios Extremeños, cité la “Historia de Extremadura” de Muñoz de San Pedro, trabajo que el ilustre extremeño desaparecido aportó como ponente de Comunicaciones de Varias en el II Congreso de Estudios Extremeños, en el que recopila falsedades y plagios de la historia de nuestra tierra.

Dice que la mayor culpa en la propagación de la antihistoria extremeña corresponde a Nicolás Díaz y Pérez, que en su obras “Extremadura” y “Diccionario”, propaló las más asombrosas, indignantes y divertidas sartas de patrañas, patetizando su audacia y su falta de cultura. Entre otras muchas, publica Díaz y Pérez: “En las guerras de Viriato, anterior a los romanos, la hoy ciudad de Badajoz se conocía con el nombre de Civitas Pacis”.

Y dice Muñoz de San Pedro: “Es decir, que Viriato luchó contra alguien que no eran los de Roma y que ya entonces había por aquí nombres latinos, como ese inexistente y pintoresco que asigna a Badajoz”.

Y así una larga colección de textos y datos falsos, entre estos, algunos sobre Trujillo, como las fechas de nacimiento y muerte de García de Paredes y una amplia explicación sobre la casa que sin justificación, según Muñoz de San Pedro, se ha dado en llamar Solar de los Pizarro Conquistadores. “Pero este error –dice Muñoz de San Pedro- no es de Díaz y Pérez, sino del peruano Rómulo Cuneo Vidal, que con más entusiasmo y cariño que acierto y competencia escribió en 1925 un amplio libro sobre el conquistador Francisco de Pizarro”.

En mi libro recientemente publicado “Historia de unos hallazgos arqueológicos y algo sobre los Congresos de Estudios Extremeños”, vuelvo a citar a Muñoz de San Pedro y digo que como él escribió la antihistoria, habría que escribir la antiarqueología extremeña. ¡Y cuánto habría que escribir! Ya Floriano Cumbreño publicó la destrucción en el Casar de Cáceres de una piedra móvil que llevaba siglos meciéndose nuevamente según la fuerza del viento y un labrador al tender su parva, para trillarla, la demolió. Segura estoy que si se preguntara sobre este tema por nuestros pueblos, se recogería material para escribir muchas páginas, pero yo me voy a referir sólo a algunas de las cosas que he conocido y me atañen.

Cuando di noticia del yacimiento de “Los Villares de Parapuños” en el término de Monroy (que explico en el libro cuándo y cómo los encontré), se vendió el castillo de Monroy al poco tiempo. Lo compró un famoso pintor del que figuran cuadros en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. A este señor le dio el Estado una subvención, según me dijeron, para restaurar el castillo y no se le ocurrió otra cosa que comprar las piedras de las ruinas del antiguo poblado para dicha restauración. M llevé un gran disgusto cuando me enteré y creo que quedaría todo aquello destrozado. No he vuelto por allí.

A mi pueblo han venido buscadores de tesoros con detectores de metales. Concretamente, un individuo que se hizo acompañar de quien me lo ha explicado. Llegó al castro de Castillejos y después de recorrerlo con el detector, quedó en volver con otros compañeros que habían estado con él, en el Cerro de Santa Cruz de donde traían un montón de cosas en el coche.

En una finca a dos kilómetros, aproximadamente, de mi pueblo, había una zona que denominaban “Las Piedras Hincás”. Todavía viven algunos de los que conocieron estas grandes piedras, pero fueron arrancadas y utilizadas en el puente de cillos, tozas, corraladas, etc.

Podría citar otros destrozos, pero el más reciente ha sido el de la peña de la que publico un fragmento fotografiado en la portada de mi libro. Hacía tiempo que no la veía. Este verano, al describirme unos arqueólogos que están intentando recoger el arte rupestre de nuestra región, fui a ver la peña para limpiarla de líquenes por si venían y me encontré con la desagradable sorpresa de que habían hecho fuego en el centro de la pizarra, que al limpiara de cenizas ha quedado un gran trozo desconchada. Precisamente los signos de la fotografía de la portada del libro están intactos, así como otros muchos de los que hay en los bordes de dicha peña. Tengo calcos y dispositivas con los que podemos apreciar el daño hecho.

¿Quién hizo la lumbre? No quiero pensar que fue alguien sabedor de la existencia de los signos.

Lo cierto es que como la piedra del casar que llevaba siglos balanceándose con el viento, estos signos también estaban en esta peña hacía siglos cubiertos de viejos líquenes.

Y digo, como dijo el Conde de Canilleros, que Extremadura tiene mala suerte.

Oct 011987
 

Julián Mora Aliseda.

El término municipal de Don Benito es uno de los de mayor extensión de la región extremeña con 55.846 hectáreas. La parte Norte y Centro del término se extienden por las Vegas Altas del Guadiana, es ésta la zona más fértil, conformada en su mayor parte por suelos aluviales y regosuelos sobre arenas. La zona sur tiene un relieve más movido, conformado por alineaciones de serratas por donde se encauza el río Guadamez, por lo que desde el punto de vista edafológico estos terrenos tienen una vocación de aprovechamiento forestal y pastos.

Para tratar explicar la configuración y transformaciones que se produjeron en el paisaje del citado término durante el siglo XVIII nos hemos servido de varias fuentes de capital importancia, tales son:

  1. Las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada. Año de 1752.
  2. El “Memorial Ajustado”, hecho en virtud de Decreto del Consejo, del expediente consultivo, que pende en él, en fuerza de Real Orden, comunicada por la Secretaría de Estado y del despacho universal de Hacienda, con fecha en San Ildefonso de 20 de julio del año 1764. Entre don Vicente Paino y Hurtado, como diputado de las Ciudades de Voto en Cortes, Badajoz, Mérida, Truxillo, y su Sexmo, Llerena, el Estado de Medellín y Villa de Alcántara, por si, y toda la provincia de Extremadura y el Honrado Concejo de la Mesta general de estos Reinos: en que intervienen los señores fiscales del Concejo y don Pedro, Manuel Sáenz de Pedroso y Ximeno, procurador general del reino. Sobre en que se pongan en práctica los diecisiete capítulos o medios que en representación puesta en las reales manos de S. M. propone el Diputado de las ciudades y provincias de Extremadura, para fomentar en ella la agricultura y cría de ganados y corregir los abusos de los ganados trashumantes. Madrid, 1771.
  3. El “Viaje de España” de don Antonio Ponz, el tomo dedicado a “Extremadura, de cuya provincia se sabe menos que de otras”. Así iniciaba el prólogo de este tomo el autor. Esta fuente es del año 1784.
  4. Las Respuestas dadas por las autoridades municipales y eclesiásticas al Interrogatorio que efectuó el Magistrado de la Real Audiencia de Extremadura.

A mediados del siglo XVIII, como queda dicho, la fuente que nos ofrece una imagen más clara y completa del paisaje natural de Don Benito en estos momentos, es el Catastro del Marqués de la Ensenada[1].

Como visión general, nos informa de que en el término de Don Benito hay tierras de sembradura de secano, viñas; huertas de regadío y olivares, huertas de secano y arboledas, dehesas de pasto y labor, montes obscuros e inútiles, baldíos con montes de encina y matorrales. A estas tierras las clasifica en categorías según su productividad agropecuaria: por un lado, las tierras de primera, segunda y tercera calidad en sus especies respectivas, a excepción de las huertas de regadío y olivares que no se pueden dividir en calidades; y por otro, las que son inútil por naturaleza y las que son por desidia e imposibilidad de los dueños[2].

Los árboles frutales “regularmente están puestos en las viñas, huertas de secano y zercados de la circunferencia…[3] tales árboles son hicieras, olivos, granados, perales y “otros de corta consideración” que están plantados sin orden[4].

En total se contabilizan para el término de Don Benito 114.044 fanegas de tierras de todas las especies, en la forma reflejada en el cuadro siguiente:

Total Término Municipal: 144.044 fanegas
Dehesas sólo de pasto, 104.766 fanegas repartidas entre: Fanegas / celemines Calidad
18.829
25.058
26.231
34.648 Inútiles (Montes pardos)
Dehesas de labor, 682 fanegas repartidas entre: Fanegas / celemines Calidad
275
127
280
Tierras de secano, 6.467 fanegas y 9 celemines repartidos entre: Fanegas / celemines Calidad
714 / 6
2.634
2.881
238 Inútiles (rendimiento físico nulo)
Tierras cercadas, 523 fanegas repartidas entre: Fanegas / celemines Calidad
38 / 9
164 / 5
310 / 1
Viñas, 1.609 fanegas repartidas entre: Fanegas / celemines Calidad
113 / 9
731 / 5
763 / 10
Olivares, 4 fanegas y 3 celemines de igual calidad.
Huertas de regadío, 2 fanegas de igual calidad

Distribución de los usos del suelo en el término de Don Benito en el ano 1752.

Este estado que presenta el paisaje agrícola y natural del término de Don Benito a mediados del siglo XVIII se va a ver sensiblemente transformado durante los años que siguen, hasta finalizar la centuria, motivado por un incremento de la extensión de los cultivos y una mayor intensificación de los mismos, consecuencia en gran manera del aumento de la población que experimentó esta villa. Este crecimiento de la población se detecta claramente en las fuentes; así el mencionado Catastro, asigna para Don Benito 1.609 vecinos, es decir, unos 6.918 habitantes[5] obtenidos de aplica a los vecinos el coeficiente 4,3 que defiende Bustelo García; mientras que el Censo de Floridablanca del año 1787 recoge 8.197 habitantes[6]; y la Visita del Magistrado de la Audiencia dice que “tendrá cerca de nueve mil”, en el año 1791[7].

Por el contrario, el resto de la región, salvo en lugares concretos, sufría una acusada despoblación de la que se hace eco Antonio Ponz, escribiendo que se reduce a cien mil vecinos, quedándose este autor asombrado “de que una Provincia, acaso la mas fértil de España, y de las mejores de Europa… tenga menos vecinos que una sola ciudad de las principales de Europa”[8]. Esta despoblación explica en cierto modo el abandono de los campos, pues si no fuese por esto:

“¡Quántos lugares no podría y debía haber en una tierra tan buena, y tan desiertal! …. Todos los días va á mas la destrucción de esta bella, y pingüe Provincia de Extremadura; y si no se pone remedio, vendrá á reducirse á un desierto, según el paso que lleva. Los pueblos están quatro, cinco, y seis leguas distantes en los mas parages: destruida casi totalmente la industria en toda la Provincia: reducida su población á una sombra de lo que fue, y podría ser: convertidos sus dilatados campos en espesos montes encinares, y de alcornoques; y lo peor de todo en Yarales, y arbustos inútiles”[9].

Siguiendo con Don Benito, decíamos que era una villa que aumentaba su población, dedicada mayoritariamente a la agricultura, contabilizándose en 1764, 550 yuntas, de las cuales 300 eran de bueyes y 250 de caballerías. Este elevado número de yuntas es la causa de que las roturaciones sean excesivas a pesar de que anualmente se labraban en Don Benito la mitad de tierras de las que podrían labrarse con respecto al número de yuntas existentes, según declaraciones del Alcalde Mayor[10], ya que la mayor parte de las tierras estaban dedicadas a la ganadería y esto daba lugar a una enorme falta de tierras de cultivo, no pudiendo, “esperarse otros efectos que los muy malos que se experimentan, pues con la ansia de sembrar no dejan monte ni breña que no acometan, habiendo alguno que se dilata a cuatro y cinco leguas, gasta el sudor de muchos días en desmontar un pedazo de tierra, la beneficia en cuanto alcanza, y, depositando en ella su caudal, le corresponde desagradecida con cortas utilidades; y no llegando sus fuerzas á poder buscar segunda vez alivio, suele con este primer ejemplar desalentarse; otras de esta clase salen de apruebo y con ellas entretienen sus vidas muchos pobres, aunque a mucha costa”.

No obstante, los terrenos con suelos más fértiles seguían en estos momentos sin cultivar, siendo la parte norte del término “tierra llana, y muy pobre de árboles, aunque cubierta de ganado merino, que pasta en las feracísimas vegas del Guadiana”[11]. Sin embargo,”a pesar de tanta feracidad, una gran parte de este llano está inculto hasta Medellín”[12], debido a que las dehesas “se hallan las más ocupadas por ganados, uno de sus dueños forasteros y otros trashumentes, que es el mayor número, así lanares como vacunos”. Todo ello expresa palpablemente la necesidad que este pueblo tenía tanto de tierras en que aumentar sus labores, como de dehesas en que mantener sus granjerías para fomentarlas[13]. Por consiguiente, es comprensible esta roturación de tierras que“aunque inútiles o poco fructíferas, les ha hecho reducir a labor en los valdíos de monte pardo de este término a distancia de dos, tres, y cuatro leguas (se refieren las autoridades interrogadas a las zonas por donde se encauza el río Guadamez, es decir, la Merchana, el Mesto, la Záfrilla, etc.) cuyas labores les son poco útiles y muy costosas”.

En todo lo que hemos apuntado se encuentra la explicación de la acusada deforestación se llevó desde mediados del siglo XVIII en los montes del sur del término de Don Benito, siendo la principal causa la inexistencia de tierras en propiedad de los vecinos, dado que los campos más fértiles -los comprendidos entre los ríos Guadiana y Ruecas y los que limitan con los términos de Miajadas, Madrigalejo y Rena- están ocupados por los trashumantes.

Son los mesteños los culpables de la alteración sufrida en la zona norte citada, baste decir que aquí se alimentan 25.015 cabezas de ganado lanar, 1.948 de cerda, 3.249 de cabra, 703 de vacuno y 120 yeguas[14], todas propiedad de los trashumantes que quintuplicaban en número a las cabezas que estaban en poder de los naturales de la villa.

De tal modo resulta, según se desprende de la respuesta a la pregunta número 41 que “de los terrenos incultos que ai en este término se hallan reducidos a cultura todos los que son útiles para ella”, excepto, “los montes que hay en este condado de Medellín que son comuneros a todos los pueblos de él i como uno de ellos a esta villa no se reparte parte alguna a los vecinos por suerte (parcela) ni en otra forma para rozar”[15].

En la respuesta 44, se obtiene información sobre las especies que componen estos bosques, así como el uso que se hace del mismo y la asistencia que tienen. Respecto a las especies naturales dice que “los montes huecos son de arboleda de encina y los pardos (monte espeso) están vestidos de charneca, brezo, jara, lentisco, guaperos, madroños, romeros y otros iguales arbustos en los baldíos comunes de este mismo condado”. Sobre el uso del monte, refiere que “… las arboledas de encina son para mantener con su fruto el ganado de cerda durante el tiempo de la montanera y sostener con sus maderas los pertrechos de labor, molinos harineros y huertas de regadío de vecinos de este condado, las casas de campo para las labores y tinados, y también en parte aunque corta a los hogares”. En cuanto a los montes pardos, dice que su fin “es la manutención de ganados cabríos y surtido de los hogares, y de carbón par las fraguas”pues “no se tiene noticia de que en unos ni otros montes aiga algunas yerbas medicinales”. Después especifica que la leña que se puede sacar de dichos montes, sin deteriorarlos, además de las maderas que se cortan anualmente para las labores, es poca con respecto a la que necesita todo el número de vecinos del condado. Tampoco “se hace descas que alguno”. Termina esta respuesta diciendo que “dichos montes se hallan bien cuidados y custodiados”. Sin embargo, a pesar de esto último se observa en la lectura de la respuesta 46 que “se han experimentado algunos fuegos en los referidos montes, ya causados en ellos, ya introducidos de otros de los comuneros, con ruina de algunas porciones de encina”.

Todos los daños infringidos al bosque de uno u otro modo no pueden repararse, según se deduce de la respuesta 51; ya que “no hay plantíos algunos ni semilleros, ejecutados en virtud de Reales Órdenes”. En una respuesta puntualiza sobre la escasez de alguna especie vegetal como el acebuche[16], diciendo que la porción de terrenos ocupados por éstos no es de consideración “para poder enjertar de olivos más que el llamado la vega de San Antón i el vatán de Guadiana que cojerá de cavida como medio millar de tierra, distante tres leguas de esta villa, el cual sitio está comprendido en el monte de la Jarilla propio de este condado”. No obstante, “el sitio que este término ai mas propósito para poder hacer plantíos útiles de olivos los vecinos de este pueblo es, el de la Sierra de Ortiga distante una legua de él”, ya que “comprende una circunferencia de dos leguas; extensión reducida con respecto a tiempos pasados que estava povlado de robustos acebuches que han sido descuajados para el huso de los hogares de este vecindario por la escasez que havía y ai de leña de otra clase”.

También se obtiene en este interrogatorio una valiosa información sobre la fauna; así afirma que en “todos los ríos (a los que enumera) pesca en abundancia y no tiene dueño privativo” y viene a decir que las Reales Ordenanzas de caza y pesca no se aplican con rigor, dado que “por la veda se experimenta en este pueblo y su término el perjuicio de que la caza hace considerables daños en las sementeras, especialmente en las que están en los baldíos contiguas a los montes pardos”[17]; precisando en la respuesta número 53 que hay caza en este término de jabalíes, ciervos, conejos, liebres, perdices, pitorras, patos y otras diferentes aves de pluma. Asimismo, se encuentra la explicación de la inexistencia de ciertas especies, como el oso y el lobo, pues “anualmente en los tiempos señalados se sale a extinguir a las fieras en este término y por cada cabeza o piel que se presenta en este Ayuntamiento se pagan de premio, siendo loba ocho ducados, por el lobo cuatro, por el lobezno dos, por cada zorro diez reales y cada zorruelo cuatro” matándose ese año de forma oficial 86 animales.

En definitiva, son este cúmulo de actividades humanas que hemos señalado en estas páginas las que produjeron graves alteraciones ecológicas sobre el medio geográfico de las Vegas Altas del Guadiana durante el siglo XVIII.


NOTAS:

[1] Catastro del Marqués de la Ensenada. Respuestas generales, Archivo General de Simancas. Libro 140.

[2] Ibídem, respuesta quinta.

[3] Ibídem, respuesta séptima.

[4] Ibídem, respuesta sexta.

[5] MORA ALISEDA, J.: «Notas sobre la evolución de la población de Don Benito», en: diario HOY (provincia de Badajoz), 8 de septiembre de 1987.

[6] Censo español executado por orden del Rey comunica da por el Excmo. Sr. Conde de Floridablanca, primer secretario de Estado y del Despacho, en el año 1737, Madrid. Imprenta Real.

[7] A.P.C.: Sec. Real Audiencia, Legajo 10. Visita del Magistrado de la Real Audiencia de Extremadura.

[8] PONZ, Antonio: “Viaje de España”. Badajoz: Universitas Editorial, 1983 (edición facsímil de la 1ª). Carta quinta, t. II pág. 190.

[9] Ibídem, t. II, pág. 94.

[10] Memorial Ajustado…, fol. 175 r y vº.

[11] PONZ, A.: Op. cit., Carta séptima, t. I pág. 185.

[12] BOWLLS, G.: Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España. Madrid. 1872.

[13] Visita del Magistrado de la Real Audiencia. Año 1791. Respuesta núm. 36.

[14] Visita del Magistrado… Respuesta a la pregunta núm. 35.

[15] Ibídem, respuesta a la pregunta núm. 42.

[16] Ibídem, respuesta a la pregunta núm. 43.

[17] Ibídem, respuesta a la pregunta núm. 38.

Oct 011987
 

Julián Mora Aliseda y  José Luis Suárez de Venegas Sanz.

Esta zona del Guadiana fue objeto de un temprano influjo de Roma, que adquiere gran intensidad con la fundación de Medellín por parte de Cecilio Metelo en el año 78 a. C., como campamento en la guerra Sertoriana, y es por estas fechas cuan do toma el rango de “colonia romana”. Pero será en época imperial cuando tenga lugar la verdadera romanización, que supone el establecimiento de numerosos asentamientos con el fin de explotar los recursos- agrícolas, que era la principal fuente de riqueza de la zona.

En base a las prospecciones realizadas en el término de Mengabril, poco estudiado hasta la fecha, apuntamos una serie de factores geográficos y económicos que influyeron en la ocupación y organización del territorio, durante el Alto y Bajo Imperio.

PROSPECCIÓN Y METODOLOGÍA EMPLEADA

Hemos trabajado mediante un sistema de prospección “selectiva”, partiendo de itinerarios prefijados sobre el mapa, rastreando) zonas de posible interés arqueológico: márgenes de ríos, cerros, altozanos, etc. Los yacimientos localizados se seUialan en la cartografía, se fotografían y se examinan detenidamente para efectuar una más intensa recogida de materiales, y la toma de datos geográficos-ambientales.

El trabajo de campo sin información previa ha supuesto un alto porcentaje de hallazgos. Un pequeño número de localizaciones fueron posibles gracias a comunicaciones verbales de agricultores.

Son evidentes las limitaciones que se derivan del método de prospección selectiva, ante la imposibilidad de rastrear el marco espacial en su totalidad, y en orden, a una valoración correcta de las cuestiones relacionadas con la distribución y relaciones del hábitat.

En nuestro caso, algunas zonas despobladas no han de significar una ausencia de asentamientos, sino que pueda ser el caso de una menor intensidad prospectora; debido a su utilización actual como cultivo de regadío y secano, lo que obstaculiza las tareas de prospección una buena parte del año entre la siembra y la recolección.

La inmensa mayoría de los yacimientos localizados se utilizan como campos de cultivo. Esto incide negativamente en su estado de conservación. Tanto el cultivo de virio (labor profunda en la plantación de vides) como la introducción de maquinaria moderna en el cultivo de cereal, suponen una destrucción parcial de su estratigrafía Y elementos constructivos. Esto se puede comprobar por la presencia en los linderos de los campos, sillares de distinto tamaño, arrancados y desplazados por los arados.

EL PAISAJE GEOGRAFICO

Morfología y topografía

Esta zona que estudiamos, situada al Sur del Guadiana, va evolucionando imperceptiblemente elevándose hasta formar amplias llanadas o aplastadas lomas, que sobrepasan como media los 255 metros partiendo de las vegas del Guadiana que ocupan la zona noroeste del término y su altitud queda comprendida entre 228-246 metros.

Morfológicamente, en el término de Mengabril se pueden distinguir tres zonas claramente diferenciadas, que comprenden cinco tipos de materiales geológicos:

– Valles: Ocuparían los terrenos adyacentes a los ríos que limitan el término, en una anchura próxima a los 400-600 metros, excepto el valle del Guadiana que sobrepasaría los 3 kilómetros de anchura.

Se caracterizan por tener una pendiente casi nula (0,6%). El terreno de estos valles son los más recientes, pues geológicamente pertenecen al cuaternario, denominados “vegas”. Su origen es fluvial, proveniente del arrastre erosivo de los ríos en las comarcas altas del sur, en el caso del Ortigas y el Guadamez, y de las comarcas del Este en relación al Guadiana.

– Llanuras sedimentarias: Se extenderían por la mitad Norte del término, ocupando unas 2.500 Has. La edad de los materiales que conforman estas llanuras, la podemos centrar entre 6 y 4 millones de años, por tratarse de materiales pliocenos. La pendiente en estas llanuras es también escasa, aunque superior a la de los valles, pues está en torno al 3%.

El origen de estos materiales no está del todo dilucidado, pero nosotros nos atrevemos a pensar que pueden responder a la actuación de dos agentes distintos:

  • Por un lado, hemos de considerar la tesis de Hernández Pacheco, según la cual, esta zona de las “Vegas Altas”, fue un gran lago. Por, tanto, debieran desembocar en él numerosos riachuelos que no tendrían desagües en otros ríos importantes ya que esto es una “cuenca endorréica”. Así, se depositarían en el fondo del lago capas de sedimentos de varios metros de espesor.
  • Y por otro, creemos que al estar esta zona hundida respecto a las más próximas, la erosión “eólica” arrastraría hacia aquí, los materiales más finos de la vertiente Sur de los Montes de Toledo y de la vertiente Norte de las serratas del Sur (Sierra de la Trancha, Sierra de la Utrera, etc.).

– Cuestas: Los terrenos que configuran este área trazan una especie de escalón inclinado que pone en contacto las serratas del Sur (que quedan fuera del término) con las llanuras sedimentarias y el valle del Guadiana. Dicho escalón está compuesto de largas y tendidas lomas, con pendientes por lo general entre el 6 y el 10%.

Los materiales geológicos que ocupan estas cuestas son en su mayoría “barros miocenos”, a excepción de un pequeño manchón granítica al Sur de “Los Novilleros” y una de las estribaciones de un digital de raña.

Todo lo que se ha tratado hasta el momento en cuanto a materiales geológicos y topografía, queda bien reflejado en el mapa geológico que adjuntamos.

Mapa Geológico de Mengabril

(ILUSTRACIÓN: Término municipal de Mengabril, mapa geológico).

LOS ASENTAMIENTOS EN FUNCION DE LA FERTILIDAD DEL SUELO

Si comparamos el mapa de suelos con el de Geología obtenemos que los distintos tipos de suelos se corresponden en extensión con el tipo de material geológico.

Pasamos a realizar una explicación sucinta de los distintos tipos de suelos del término de Mengabril:

-Suelo Aluvial: Está formado por sedimentos fluviales muy recientes (cuaternarios), con un perfil poco desarrollado del tipo (A) /C. Aunque químicamente no son muy ricos, sin embargo, poseen buenas propiedades físicas, con textura areno limosa y una muy buena aireación. Es por ello, que estos suelos son los de mayor productividad agrícola.

– Regosuelo sobre arenas: El desarrollo de este tipo de suelo está en gran parte influenciado por la naturaleza de la roca subyacente (arena suelta) que tiene una alta proporción de sílice, lo que hace que su disgregación y meteorización sea muy lenta.

Según Delgado y Monturiol, su perfil es sencillo: Ap/C/Dg. Siendo “Ap” el horizonte antrópico; el horizonte “C” es de textura arenosa sin cimentación; el “Dg” es una arcosa algo arcillosa, de aquí su impermeabilidad que permite un gran almacenamiento de agua que en verano asciende por capilaridad hasta la arena que tiene encima.

Por tener pocas sustancias nutritivas es más pobre que el anterior, sin embargo es un suelo ideal para las plantaciones de viñas, cultivo éste que se ha utilizado desde siempre, con buenos rendimientos en uva de mesa.

– Vertisuelo con estructura fina en superficie: La situación de este tipo de suelo viene a ser la misma que la de los “barros miocenos” (Sur del término). Por su textura arcillosa el agua no suele infiltrarse con facilidad y por otra parte favorece la escorrentía.

Por lo general suelen tener una buena proporción de C03Ca. y una gran soltura que permite que penetren las raíces sin dificultad al igual que el arado. También suelen tener muchas sustancias nutritivas y retienen bien el agua, por lo cual su riqueza cerealística es enorme.

Por representar una extensión tan ínfima dentro del término, no vamos a dar explicación de estos dos tipos de suelos:

  • Planosuelo sobre rañas.
  • Xeroránker en roca intrusiva.

Después de haber hecho este repaso general a los suelos de mayor extensión en el término municipal en cuestión, vamos a ver que influencia tienen en la atracción o repulsa de yacimientos romanos.

Como se puede constatar en el mapa de suelos los asentamientos más numerosos están localizados en suelos aluviales, representando un 55% del total. Esto se debe a dos motivos fundamentales:

  1. Alta productividad de estas tierras.
  2. Accesibilidad del agua por la proximidad de los ríos.

Mapa de Suelos de Mengabril

(ILUSTRACIÓN: Término municipal de Mengabril, mapa de Suelos).

Además el asentamiento de estas “villae” (1, 3, 4, 5, 6 y 7), aunque se ubiquen en suelos de vegas hay que tener en cuenta que están casi en la zona de contacto con los regosuelos sobre arenas, lo que quiere decir que obedecen a la recomendación de los teóricos agrónomos latinos, que sostenían la conveniencia de asentarse en las transiciones de distintas clases de terrenos para así poder cultivar varias productos, contar con zonas de pasto y bosque, a fin de diversificar el riesgo meteorológico en la explotación agraria, y contar con el mayor número de las materias primas necesarias ganando la explotación de esta manera, en autosuficiencia y seguridad material.

En los suelos sobre arenas (regosuelos) se asienta los yacimientos (2, 10 y 11) que representan el 27% del total. La acusada diferencia en el número de asentamientos en estos suelos con respecto a las vegas, responde a la menor fertilidad de los regosuelos.

Respecto a los vertisuelos se puede apreciar cómo a pesar de su gran extensión ocupan a un reducido número de yacimientos (8 y 9), que no representan ni el veinte por ciento. La causa principal de esta escaso poblamiento se debe a la ausencia de recursos hídricos, algo normal en este tipo de suelo (berros) por las razones comentadas, a pesar de ser unos excelentes campos cerealistas.

En los planosuelos y xeroránker, por tener una extensión muy reducida, las posibilidades de contar con algún yacimiento son muy escasas. Teóricamente tienen una zona bastante apreciada en contacto con los tipos de suelos antes citados lo que podría suponer una distribución de los cultivos. No obstante, no aparece ninguna “villae”.

Suelos Orden de fertilidad Asentamientos %
Aluvial 1 1, 3, 4, 5, 6, 7 55
Regosuelo 3 2, 10, 11 27
Vertisuelo 2 8, 9 18
Planosuelo y Xero. 4 0
Total 100%

TOPOGRAFIA

Lo más destacable en principio es la ausencia de un auténtico nivel de terrazas, tanto en el Guadiana como en los dos afluentes (Ortigas y Guadamez), pues sólo existe una llanada amplia, uniforme y monótona que pasa sin tránsito al lecho mayor, igualmente de gran uniformidad en el Guadiana.

Las zonas más bajas por supuesto van a ser las vegas con una altitud de 235 a 240 metros. Las llanuras sedimentarias se extienden entre 240 y 270 con escasa pendiente como ya dijimos. Las altitudes más elevadas se encuentran sobre las tendidas lo más, alcanzando su máxima cota en el digital de rañas con 352 metros en la finca de “Las Gameras”.

En general el término es predominantemente llano, elevándose paulatinamente de Norte a Sur del Guadiana.

Atendiendo a la altitud de los asentamientos podemos hacer la siguiente clasificación:

Entre 235 y 238 se sitúan los yacimientos 1 y 3, que representan el 18% del total. A 240 m, tenemos el asentamiento núm. 2 (9%). Dentro de las curvas de nivel 240 y 260 se ubican los yacimientos núms. 4, 5, 11 y 7. Entre 260 y 280 están los números 6, 8 y 10. Y por último, el yacimiento núm. 9 está entre 300- 320 m.

Altitud Asentamiento nº. %
220-240 1, 2, 3 27
240-260 4, 5, 7, 11 36
260-280 6, 8, 10 27
280-300 0
300-320 9 10

A la vista de los resultados podemos deducir que son asentamientos eminentemente agrarios, con una finalidad productiva y en ningún caso defensiva. El mayor porcentaje de “villae” está ubicado en las altitudes más próximas a la media predominante, entre 250 y 280. Aquí podemos comprobar el seguimiento de la recomendación de los agrónomos latinos que aconsejaban la construcción de la villa en un sitio bien ventilado, por razones de sanidad e higiene, si bien algo protegidos de los vientos dominantes. Esto se manifiesta en el poblamiento cuando aparecen los asentamientos en las laderas Sur y Este, de las pequeñas elevaciones que caracterizan este territorio.

El hecho de que los asentamientos núms. 1, 4 y 7 que representan casi el 30%, se sitúen tan cerca de los ríos, prácticamente sin diferenciación en la altitud, es un dato más que nos confirma el marcado carácter agrícola de estos asentamientos, ya que están ubicados en sitios muy fértiles, pero donde se corre el riesgo con cierta frecuencia, de las inundaciones.

LITOLOGIA

Es la fuente de una parte muy importante de las materias primas de la construcción. Hemos de suponer la aplicación de la “ley del mínimo esfuerzo”, según la cual se utilizaran las canteras más próximas en detrimento de las más lejanas por comodidad y economía.

Podemos citar dos probables focos de extracción de granito que es la piedra más utilizada en estas construcciones. Un foco seria el “Manchón de Valdetorres”[1]que penetra una pequeña parte en término de Mengabril hacía el suroeste. Se compone este manchón de dos tipos de granito, uno de ellos microgranulado, pero claramente porfídico. Ambos son de color muy claro, y aparecen a veces profundamente alterados. No obstante, en grandes manchones aflora la roca madre inalterada. En los dos tipos abunda la mica negra y los cuarzos en cristales gruesos redondeados.

La otra zona granítica queda también muy cerca del límite sureste del término sin llegar a penetrar en él, en la orilla derecha del río Ortigas. Tiene granos muy gruesos de tipo porfiroide, dando lugar en algunos casos a manchones en los que el feldespato se presenta en cristales de dos y tres centímetros de longitud.

Por la “ley del mínimo esfuerzo” a que antes aludíamos podernos pensar que los asentamientos situados en la zona occidental se abastecerían en el manchón de Valdetorres y los orientales en el de Ortigas, si bien estos últimos cuando se tratase de recubrimientos o elementos decorativos o constructivos más elaborados deberían ir a otro lado al no ser idóneo para estos fines el del manchón de Ortigas, por sus granos gruesos.

Los manchones graníticos aparecen en torno a los ríos Guadamez y Ortigas, lo cual puede distorsionar le distribución al ser atraídos estos asentamientos por los ríos y no por el granito. De cualquier forma, dado que el relieve no supone graves dificultades para el transporte, la litología es un capítulo poco decisivo en cuanto a la localización del asentamiento.

RECURSOS HÍDRICOS

El agua es el elemento más esencial para las necesidades físicas y humanas, y como complemento de una economía agraria, ha condicionado totalmente la distribución de los yacimientos estudiados.

El régimen hidrográfico está íntimamente relacionado con la climatología dominante. Por consiguiente, si tenemos en cuenta que el tipo climático de esta área tiene un régimen térmico denominado “subtropical cálido” y un régimen de humedad del tipo “mediterráneo húmedo”, por coincidir la estación lluviosa con el invierno y la seca con la época estival. Por tanto, sé puede decir que entre mediados de primavera y mediados de otoño se produce un déficit de agua en los ríos, que llegan incluso a encharcarse. Sin embargo en invierno son frecuentes las “riadas”[2].

Se pueden distinguir tres zonas en cuanto a la riqueza hídrica y aprovechamiento del agua. La primera zona serían las cercanías de los ríos Guadiana, Guadamez y Ortigas, que atraen una buena parte de los asentamientos (el 40% aprox.), están sobre materiales cuaternarios (vegas), y son abundantes en aguas por la proximidad de los ríos citados, por lo que muy bien podrían ser considerados como los asentamientos más preciados.

La segunda zona la constituirían los terrenos pliocenos que tienen abundantes aguas subterráneas al poseer una primera capa de arena que permite la infiltración del agua de lluvia, y una segunda capa de arcilla que por su impermeabilidad permite un almacenamiento importante de agua, de gran valor en las épocas estivales cuando es más potente la evapotranspiración. Esta capa freática tiene un espesor entre 2 y 3 metros y se encuentra a una profundidad de 2 a 6 metros, según el espesor del manto de arena.

La tercera zona estaría ocupada por los barros miocenos. De los cuales se indicó que por ser tan compactos apenas retienen agua, la cual se escapa por escorrentía superficial, con lo que son bastante deficitarios en agua, de aquí su escaso poblamiento. Los arroyuelos sólo corren un par de meses al año, y solamente en aquellas áreas donde el estrato mioceno es más estrecho o el material granítico está más cerca de la superficie, se puede encontrar agua mediante perforaciones de pozos, esta es la causa de la ubicación de las villas núms. 8 y 9, que como se puede comprobar en el mapa tienen pozos.

Situación Asentamiento %
Orillas de los ríos 1, 4, 6, 7 40
Terrenos pliocenos (pozos) 2, 11, 3, 10 40
Barros miocenos (pozos) 8, 9 20

FACTORES ECONÓMICOS Y HUMANOS

– Vías de comunicación: La vía más importante que probablemente pasaría por la zona objeto de estudio, sería el “Iter per Lusitania AB EMÉRITA CAESAR AUGUSTA Núm. 29”. Partiendo de Medellín y dirigiéndose al sureste, entraría en el término de Mengabril por su extremo noreste, siguiendo su linde al cruzar el río Ortigas y seguir paralelo a este río por la antigua “Vereda de los moros” hasta Magacela, identificada con la “mansio” Contosolia romana, distante XV millas desde Medellín. Sería una clara herencia de una posible vía natural utilizada anteriormente. Esta vía sería el río Ortigas que une dos asentamientos muy importantes de la época orientalizante: Medellín situado en su desembocadura y Cancho Roano, cerca de su nacimiento.

Los autores clásicos recomendaban situar les asentamientos rurales lo suficientemente lejos de la vía como para no sufrir los desperfectos que ocasionan los transeúntes, y lo suficientemente cerca para que el transporte de persones y mercancías sea lo más fácil posible. Tratando este tema nos encontramos con el mismo problema que tuvimos al analizar la posible influencia de la litología. Como la calzada discurre paralela al río Ortigas esto ha podido distorsionar el poblamiento al haber atraído este hacia sí, a los yacimientos 4, 5, 6, y 7, o sea, a un 40% del total, si bien la movilidad del transporte, al no existir obstáculos topográfico de importancia es relativamente fácil el acceso de todos los asentamientos a la calzada[3].

– Dimensiones Y Jerarquización: En el estado actual del deterioro de los asentamientos es muy difícil estimar su extensión e importancia. Los indicios que nos permitirían hacer una clasificación serían restos materiales como cerámica y algunos elementos suntuarios y constructivos.

Al no estar excavados nuestros datos son muy reducidos. Partiendo de algunos materiales recogidos en una prospección a flor de tierra, podemos distinguir algunas diferencias que nos pueden aclarar posibles jerarquías.

M. Ponsich, en su estudio de los asentamientos romanos del bajo Guadalquivir, intenta una clasificación basada en la calidad de los materiales de superficie. En un orden decreciente distingue:

  1. Grandes aglomeraciones o ciudades
  2. Villas romanas,
  3. Granjas.
  4. Refugios y cabañas.

Des este modo, los primeros se caracterizan por su mayor extensión, la aparición de elementos arquitectónicos de cierta lujo y la presencia de restos de cerámica de importación; “granjas” y “refugios” son poco extensos y los materiales de prospección se reducen a es casos y pobres materiales, “tegulae”, “dolia”; etc.

Según los restos que hemos encontrado en superficie podemos aventurarnos a identificar los asentamientos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10 y 11 dentro del grupo “b” de Ponsich, al encontrar cerámicas de importación, Sigilada y de Paredes finas, inscripciones, fragmentos de recubrimientos de mármol, sillares graníticos bien escuadrados, etc.

Incluiremos a los yacimientos 7, 8 y 9 en la clase “c”, al encontrar “tegula” y “dolia”, y molinos de mano, a la vez que faltan objetos de lujo.

Esto es la expresión lógica del asentamiento en los diferentes terrenos. Los asentados en las zonas más productivas alcanzaran un más alto nivel de vida, mientras los asentados en las zonas más pobres no podrán acceder a estos materiales.

FUNCIONALIDAD DEL HABITAT

Varios son los factores que influyen en la elección de un lugar como asentamiento de un poblado. Dependerá en gran medida de la función o funciones previstas.

Sin duda al encontrarnos en una época y una zona de es casa actividad bélica, se explica que la mayoría de los yacimientos se relacionen enteramente con la actividad económica, singularmente la explotación agraria media. Opinamos que esto ha quedado sobradamente demostrado a lo largo de la exposición.

BIBLIOGRAFÍA:

  • HERNÁNDEZ PACHECO, E. y ROSO DE LUNA, I.: Explicación del Mapa Geológico de España 1/50.000, hoja núm. 778. Don Benito. Madrid. 1951.
  • MORA ALISEDA, J.: “El medio ambiente en el término de Don Benito” (En prensa). 1987.
  • NAVARRO DEL CASTILLO: Historia de Mérida y de los pueblos de su comarca. Cáceres, 1974, t. I.
  • PONSICH, M.: (1974) Implantatíone rurale antigua sur le bas-Guadalquivir. Serié “Archealogie”, Fasc. II. Publicaciones de la Casa de Velázquez. Madrid-Paris.
  • SUAREZ DE VENEGAS, J. L.: “El origen de Don Benito probablemente romano”, en: diario HOY 21 de febrero de 1986.

NOTAS:

[1] Vid: H. PACHECO, 1951.

[2] Vid: MORA ALISEDA, 1987.

[3] SUÁREZ DE VENEGAS, 1986.

Oct 011987
 

Pilar Montero Curiel.

“Cogí un garrote para usar de un remedio que
había oído decir a un viejo; que, la experiencia
los ha señalado, saben más que los mozos”
.

V. ESPINEL, Vida del escudero Marcos de Obregón.

En las páginas que siguen, se intentará llevar a cabo una presentación de la medicina popular en Madroñera, pueblo situado en la provincia de Cáceres, a catorce kilómetros de Trujillo y a sesenta kilómetros de Cáceres capital.

La explicación de estos remedios caseros y populares se realiza a través de la disposición de los mismos en tres grandes bloques: por un lado, se exponen los remedios que tienen como base una planta o una hierba a las que el saber Popular atribuye propiedades terapéuticas; por otro, los remedios que tienen una base mágica o simbólica, muy cercanos al campo de la superstición y los conjuros. Finalmente, cabe situar en un lugar aparte una serie de prácticas masajísticas empleadas para curar problemas musculares en general.

No obstante, hay que señalar que esta división en bloques es una mera convención metodológica, Puesto que es muy fácil encontrar remedios caseros en los que se unen elementos naturales y mágicos, en una proporción semejante. Así pues, lo complicado -por no decir imposible- es deslindar estos campos para establecer una separación racional[1].

Al ser éste un trabajo de campo realizado con encuesta, ha sido preciso mantener conversaciones reiteradas con varios informantes del pueblo, cuyas edades se hallan comprendidas entre los setenta y dos, y los noventa y cuatro años[2]. A ellos se deben los mejores materiales obtenidos para elaborar esta muestra de medicina popular, en el transcurso de las vacaciones de navidad de 1986.

Uno de los informantes preguntaba: “¿Entonceh vah a hacel un trabaju del curaero que no venden en la botica?”[3]. Surgió así la primera definición utilizada como punto de partida en las conversaciones, a través de la cual se puede ver cómo entiende el pueblo el significado básico de estos remedios caseros. Son, ante todo, métodos de curación o prácticas curativas que pueden prepararse en casa, con productos de la tierra, o con sencillas ceremonias basadas en misteriosas creencias, entre las cuales se conservan testimonios de clara antigüedad. Porque lo cierto es que, en nuestros pueblos, ante cualquier mal físico aparece enseguida el remedio casero.

I. APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE “MEDICINA POPULAR”.

Una serie de definiciones muy simples, extraídas de varias fuentes, puede servir para entender qué es la medicina popular y en qué consisten esas prácticas curativas que se conocen con el nombre de “remedios caseros”.

  • En el Tomo XIV del Diccionario Enciclopédico Salvat Universal se define el sintagma “medicina popular” como “conjunto de concepciones y creencias populares, sin base científica crítica, relativas a la enfermedad y su tratamiento”[4].
  • De la misma forma, en el Tomo V del Diccionario Enciclopédico Informator-9 se habla de las prácticas supersticiosas y de la magia como “los misteriosos auxiliares de la medicina”[5].
  • Por su parte, Jesús Taboada, en un artículo sobre la medicina popular en el noroeste de la Península Ibérica, habla del carácter tradicional de los remedios populares y su aplicación, “ya en forma de recetas baratas y caseras (…), ya de ensalmos y conjuros de sentido mágico y esotérico, ya de oraciones de tipo religioso”[6].
  • En un artículo más reciente, José Pérez Vidal se refiere a la medicina popular como “raíz y principio, en no escasa medida, del arte académico del curar”[7].

Estas definiciones van orientadas en una misma dirección, en la medida en que todas ellas tratan de presentar a la medicina popular como una medicina creencial en la que perduran viejos ritos. Los remedios caseros y las prácticas mágicas perviven todavía en nuestros pueblos con plena vigencia entre las personas de edad avanzada, y en algunos casos se constatan testimonios muy antiguos, lo cual nos lleva a pensar en una característica de estos remedios: su transmisión oral[8].

Hay un factor que confirma el triunfo de la medicina popular es la fe que el pueblo tiene en los remedios caseros, cuyos depositarios son ya los ancianos y, por tanto, los hombres “experimentados”, los “sabios”. Incluso, en el caso de los remedios elaborados con hierbas, a la fe popular se une la confianza de que no dañan, por ser productos naturales[9]. La misma fe nos explica el éxito de los remedios de carácter mágico o mítico, así como el arraigo que la superstición alcanza en las sociedades agrícolas y rurales, puesto que todas estas prácticas parecen gozar de una “gracia divina”.

Así pues, se están manejando dos valores primordiales: la confianza del pueblo en la eficacia de esta medicina y el carácter oral de su transmisión a lo largo de los siglos. La idea de la transmisión oral -como ya se ha apuntado- es importantísima a la hora de buscar las raíces de estas creencias y el origen de, las prácticas curativas populares. Un rico testimonio de Marcelino Barrado puede servir para ilustrar esta circunstancia: el tío Marcelino, hablando de la antigüedad de su estirpe, pretendía demostrar de qué forma habían llegado a él los remedios caseros que practica en la actualidad, y cómo, en ocasiones, no existen remedios caseros ni facultativos Para vencer el dolor y las muertes:

“Mi agüelo me hablaba de abaté de cuando se fundó ehte pueblo; me hablaba del bisagüelo de su tataragüelo, de toh esoh de allá ¡Claro!, y no me ehtraña, porque yo tengo tataranietoh ya bien mayorcitoh… Y hablaba pol lah conversacioneh de aquélloh, porque, claro, él no noía conocerlo. Y resulta de que por aquí pasaron de ahí de la feria de San Juan de Garciaz loh de Serradilla, que atrocharon por aquí pa il dende Trujillo p´allá. Y ehto entoceh ehtaba abandonao, y había mucha flol de cepa, de marrolla, y toa clase de yerbah y plantah. Y dijo mi antepasao: “Chacho, ¿qué sitio tan bueno pa ponel cormenah?” y se puson allí. Y aluego tuvon que pedil permiso a García de Paredeh, éhte de Trujillo, que dicen que era el que corría con todo ehto. Y dicen que era mu travieso mi antepasao, y que hubo un reptil pa esa parte del berrocal, que solía salil a loh cabritoh y rebañoh, loh cogía y loh ataba al anillo, y loh ehtrangulaba y se loh comía. Y él, si eh verdá, era bien bruto; pol lo vihto, tenía un uinto de material de bahtante anchura, y lo ehtalló, porque se ceñía mucho. Y él pensó que el animal iba a hacel lo mihmo, se lo dejó lial y lo que hizo fue matarle el animal a él, no en el inte, pero sí que le quedó nerjudieao. Tuvo que tenel un resorgaero mu malo…”

Un testimonio como éste puede aclarar muchas incógnitas sobre la idea de la transmisión oral, idea que el informante recalca con insistencia, desde el momento en que su abuelo “hablaba ya pol lah conversacioneh de aquélloh”. Quiere decir non esto que la noticia acerca de la existencia de aquel antepasado le ha llegado a través de su abuelo; pero el abuelo la conocía por una transmisión oral anterior, que se remonta a varias generaciones. Y así, Marcelino Barrado, para reforzar este argumento se apoya en varias muletillas: “y él, si era verdá…”“dicen que era mu travieso…”“pol lo vihto…”, y otras expresiones semejantes. Se enlaza así con la teoría expuesta por Menéndez Pidal acerca de “la enorme coacción que sobre el individuo ejercen las ideas y sentimientos de sus coetáneos y más aún de sus antepasados”[10].

II. CLASIFICACIÓN DE LOS REMEDIOS CASEROS SEGÚN SU BASE.

No es tarea fácil la de separar los remedios para agrupar los en bloques, porque en todos ellos existen elementos en común que se repiten bajo muy distinta forma. Sin embargo, se puede realizar una división muy sencilla, teniendo en cuenta pequeños rasgos diferenciadores cuya presencia se constata a través de una simple revisión de los remedios caseros. A estos pequeños rasgos diferenciadores se ha decidido llamarlos “base” en el sentido de que constituyen el elemento más característico de cada remedio o, en otras palabras, su elemento “básico”.

Con esta aclaración, conviene recordar los tres tipos de prácticas curativas apuntados al principio de este trabajo: por un lado, aquéllas cuya base tiene un carácter natural, es decir, una hierba con propiedades terapéuticas, una planta medicinal, una flor o determinados frutos. Otros remedios se asientan sobre la superficie de una base mítica o simbólica: números mágicos, agua de tormenta, ciclos de las estaciones, fases lunares, animales míticos y otros elementos muy cercanos al campo de los conjuros y las creencias supersticiosas. En un lugar aparte se situaba una serie de prácticas muy típicas en nuestros pueblos, a base de masajes y de preparados con productos naturales, que se aplican sobre torceduras y contusiones musculares. Son “habilidades” de personas privilegiadas por haber nacido con ese don.

Casi todos los remedios caseros tienen un carácter remoto: se conocen y se practican desde tiempos inmemoriales, según el testimonio del informante José Barquilla, que aclaraba esta circunstancia en los siguientes términos:

“La fuerza de lah cosah son toah antiguah: no creah que ehtoh remedioh son modernoh; hay remedioh dende Salomón, dende Avicena y dende toh loh sabioh primitivuh que hubu, y de ahí viene caveh máh, ca veh máh, ehtudiando lah plantah y hadiendo ehnrimentoh y cosah hahta llegal a nuehtroh días[11].

Lo interesante es saber cómo alcanzaron nuestros informantes el conocimiento y la práctica de esta medicina popular, y, en este sentido, aparte de la idea, de la transmisión oral ya señalada, hay que tener presente la importancia que tiene para el desarrollo de estos remedios el ambiente rural y campesino en el que surgen, sobre todo, cuando la base del remedio viene dada por una hierba. Por su parte, los remedios de carácter mágico, constituyen el exponente de un saber ancestral que nos lleva a pensar en ciertos elementos antropológicos y sociales, como la adaptación del hombre al medio ambiente natural, o su dominio de las fuerzas de la naturaleza.

Por lo que se refiere a la curación de torceduras y problemas musculares, el pueblo habla de una “gracia”, de una “virtud” y que, normalmente, suele aflorar por la necesidad de curar anima les en un momento de urgencia. Una vez experimentado el éxito en los animales, se aplica la misma técnica masajística, a las personas, y lo que apareció en su momento como necesidad inmediata, se convierte -para la creencia popular- en un don del cielo propio y exclusivo de personas “privilegiadas”. Igualando ambas situaciones, se asiste al paso de la veterinaria popular a la medicina popular.

III. REMEDIOS CASEROS CON HIERBAS y PRODUCTOS NATURALES.

1. Para las enfermedades del aparato digestivo.

Los hombres del pueblo no hablan de “males del aparato digestivo”: los designan con otros nombres diferentes. Además, saben que no todos los padecimientos son iguales: cada enfermedad tiene sus propios síntomas, por lo cual necesita un remedio específico.

Cuando una persona se deshidrata, porque su cuerno pierde líquidos, se dice que padece “ehtancamiento”, y que el organismo humano se queda “ehtancado”. Hay un remedio natural muy eficaz, a base de jugo de limón, naranja, romero e hinojo.

Estas pérdidas de líquidos tienen su origen en varios males, entre los cuales se encuentra la diarrea, que se llama “diarrera” o “vientre suelto” en Madroñera. Según la información ofrecida por José Barquilla, no es lo mismo la diarrea que la colitis, porque la colitis es un padecimiento crónico. Él las distingue en los siguientes términos:

“La colite necesita que el enfermo se ehté medicinando de continu y a temporáh se contiene; y aluegu, cuando menoh mirah, eh mu corsaria a reproducilse, que no se quita del to. Algunah cosillah de ehtah velequí -se refiere a las hierbas medicinales- son mu buenah pa eso, porque la con tienen, y si se vía de hacel cinco evacuacioneh, no se hace máh que doh o tres. En cambio, la dia rrera eh que te hace daño la comía o la cena y ehtás doh o treh díah en el retrete. Se pasa poniéndose a dieta”.

Esta diferencia que se observa en los síntomas de los dos padecimientos y en su curación se observa también en los términos utilizados para referirse a ellas: así, a la colitis se la nombra con expresiones como “dehcompohtura”, “cagancia”, “salir mucho fuera”, “cagar a virote”, “irse a hilo”, mientras que a la diarrea se la designa con otras expresiones que indican su carácter pasajero: “tener el vientre suelto”, “tener eso que anda” (en el caso de que la diarrea sea epidémica).

Los vómitos, que acompañan a estos males, se desarrollan en varias etapas:

  • Tener pesadez de estómago o estómago “arrevuerto”.
  • Tener “ansias”.
  • Provocar los “gómitos”.
  • Y, por último, “gomital” o “agomital”.

Estos trastornos intestinales, normalmente, producen mal aliento, que puede contrarrestarse de varias formas:

  • Mascando perejil.
  • Chupando flor de romero.
  • Tomando infusión de manzanilla serrana, infusión de flor amarilla o té gitano.
  • Mordiendo cáscara de naranja.
  • Chupando cualquier planta aromática.

Siempre que se sufre algún padecimiento de estómago o de cualquier otro punto del aparato digestivo, se recomienda comer y beber con moderación, hasta que la enfermedad esté controlada. Hay un alimento muy saludable que se conoce con el nombre de “ehtrumpío”: “se echan doh o treh cachinuh de pan fritu en aceiti -lo que llamamuh cohcurruh- en el caldu que anteh habíamuh hechu con ajo frito en aceiti, sal y agua”. Antiguamente se cantaba una copla que reflejaba el uso de este alimento; así la recita José Barquilla:

“Lah acetunerah vienen,
por el lugal van entrando,
el caldo con el ehtrumpío
ya le ehtarán preparando”.

El sentido de la copla es claro: en Madroñera -como en toda Extremadura- se recogen las aceitunas durante los meses de diciembre y enero; en esas fechas, el frío es intenso y se convierte en el peor enemigo de los aceituneros y las aceituneras. Por ello, no es extraño que se les ofrezca, después de una jornada dura de trabajo, un alimento reconfortable como el “ehtrumpio”, para que “entren en calor y se leh asiente el ehtómago”.

Junto a estos remedios, los más utilizados son los preparados a base de hierbas. Se conocen varias hierbas con excelentes propiedades terapéuticas para combatir las enfermedades del aparato digestivo, entre las cuales se encuentran las siguientes[12]:

  • Trébol blanco o trébol romano: (“menyantes trifoliata”). Según la información de José Barquilla, es una de las múltiples variedades del trébol: “ehti tieni una flol blanca; otroh la tienin arrosá o amarilla. Y eh mu buenu pa diarrerah y pal ehtómago. Se conoce ya dende loh romanos”.
  • Flor de malva: (“malva silvestris”).
  • Salvia: (“salvia officinalis”): “eh el té del campo que llamamos”. Se utiliza para calmar los dolores del estómago y para regular el perfecto funcionamiento de los intestinos.
  • Manzanilla: (“matricaria chamomilla”).
  • Orégano: (“origanum vulgare”) “se toma cocío” y se encuentra entre las piedras y cerca de los muros.
  • Sumidades del tomillo: (“thymus vulgaris”), de excelentes propiedades tónicas y digestivas.
  • Arándano: (“naccinium myrtillus”).
  • Poleo: (“mentha pulegium”), mezclado con trébol blanco y té del campo en infusión.
  • Olivarda: su nombre científico no ha sido determinado en este trabajo; no obstante, el nombre vulgar se explica por una sencilla etimología popular: “eh bahtante alta y tiene las hojas igual que loh olivos: por eso la llamamoh olivarda”).

También se utilizan frutas, hortalizas y otros productos naturales para curar los problemas digestivos:

  • Manzana rallada: muy buena para combatir la diarrea.
  • Membrillo: en forma de jarabe. “Ehte eh el nombre que viene en loh libroh, aunque aquí lo llamamoh y lo vemoh llamao siempre Zamboa”, según la aclaración de José Barquilla.
  • Madroño: fruto muy abundante en Madroñera[13].
  • Níspero.
  • Zanahoria: cocida con arroz, cogollos de zarza y una hierva: Regaliz (“glycyrrhiza glabra”).
  • Bellotas de roble molidas.

2. Para las enfermedades del aparato respiratorio.

Pueden aplicarse las plantas en infusiones, inhalaciones o vapores. Hay varias plantas cuyo uso se recomienda para la curación de estas enfermedades:

  • Eucalipto: (“eucaliptus”), llamado en Madroñera “ucalito” y “ocalito”. Se toma cocido en apua o en forma de vapores. Según explica José Barquilla, el eucalipto “se cuece y cuando ehtá coco se lo echa en una bacía o palancana, y se dan fumigacioneh arropaoh en una manta”.
  • Flor de saúco: (“sumbucys nigra”). El informante José Barquilla dice “saúgu”[14].
  • Árnica (“arnica montana”) y Amapola (“papaver rhoeas”), muy eficaces contra la tos.
  • Orégano: (“origanum vulgare”), cuyos efectos se observan en la curación de la bronquitis.
  • Hiel de la tierra: nombre vulgar de una planta llamada Centaurea Menor (“erythraea centaurium”)[15]. Es muy recomendable contra la fiebre; tiene un sabor amargo, por el cual se conoce esta planta con el nombre de hiel.

Para curar el catarro complicado con dolores se hace un remedio que consiste en mezclar y cocer un preparado a base de: tomillo sansero, higos pasados y vino de Jerez.

Cuando el catarro provoca afonía o ronquera se toma infusión de ajos y amapolas, e inhalaciones de eucalipto, pino y menta.

El hombre del campo utiliza todos los instrumentos que tiene a su alcance para aplicar los remedios caseros. Un testimonio del informante Marcelino Barrado lo refleja así:

“Entoceh se tomaban vapores. La gente hilaba mucho lino; lah ruecah tenían un rocaol que era de arriba mu ehtrecho, y mi padre era muy cahtigado pa las anginas; de ma que, como sabía el remedio, allí mihmo, en el campo, tenía un pucherinu, lo ponía en la lumbri, y cuando tenía mucho vapol lo ponía en lo ehtrecho del rocaol y tomaba vapores, pa ponel loh medioh antes de que le atacaran las anginas”.

Una buena forma de prevenir la aparición de estas enfermedades es la costumbre popular de calentar las habitaciones con el típico brasero de picón, una vez que éste se ha encendido y ha pasado a ser ascua, como explica José Barquilla. También para evitar los problemas respiratorios durante el invierno, comenta la señora Catalina González, que es muy recomendable inhalar el humo que desprenden las carboneras en el transcurso de la fabricación del carbón, poco antes de la llegada del mal tiempo.

Conviene siempre curar completamente los constipados, para no llegar al dicho popular que reza así: “Cohtipao mal curao, tísico declarao”.

3. Para las enfermedades cutáneas y externas.

3.1. Erupciones, granos y sarna

Se utilizan varias plantas en in fusión, todas ellas con propiedades depurativas, como las que se citan a continuación:

  • Lúpulo: (“humulus lupulus”).
  • Lampazo o bardana: (“arctium lappa”).
  • Matacaballos: (“lobelia dortmana”).
  • Ruda: (“ruta graveolens”).
  • Pensamientos: (“viola arvensis”).
  • Hiel de la tierra: (“centaurea menor”- “erythraea centau rium”), para las escoceduras de los niños causadas por la baba.

El informante José Barquilla conoce un buen remedio contra estas erupciones que consiste, según sus propias palabras, en “darse friegas con el agua de cebolla cocía”. Un efecto semejante producen las “hojas de olmo cocías”.

3.2. Hemorroides o almorranas

En Madroñera, popularmente se las llama “almorroides”. Se conocen varios remedios para combatirlas:

  • Puede hacerse una mezcla de ajo cocido o crudo con vinagre y sal, para aplicarlo directamente sobre la superficie dañada.
  • Raíz de Arzolla, planta de fruto oval y espinoso.
  • También da resultados excelentes la hiel del cochino aplicada sobre las almorranas.
  • Otro procedimiento consiste en aplicar baños de asiento de saúco, de cogollos de zarza y de álamo negro.
  • Un remedio eficaz es el tocino “rancioso” de cerdo, cuyo empleo en la curación de las almorranas está registrado literariamente por Marciano Curiel Merchán en uno de sus Cuentos extremeños[16].

3.3. Quemaduras

Las quemaduras de la piel se tratan de varias maneras:

  • Aplicando sobre la superficie afectada una mezcla a base de yema de huevo batida con aceite, y cubriendo la herida con un paño de hilo muy suave.
  • Tapando la herida con masa de patata bien cocida.
  • Haciendo una mezcla de sal con aceite y aplicándola sobre la quemadura.

3.4. Picaduras de insectos

  • Ajo machado con aceite y sal, o con vinagre, que es más fuerte que el aceite.
  • Barro hecho con vinagre en vez de agua, para las picaduras de avispas.
  • Hay algunas hierbas insecticidas; así, para matar las pulgas el informante Marcelino Barrado recomienda matranzo y marrubio (“marrubium vulgare”). Se coloca el matranzo en una silla cercana a la cabecera de las camas, para evitar que se acerquen las pulgas. Otras hierbas como la torbisca y la ceborrancha (“sicilla maritima”) surten efectos semejantes.
  • El jabón casero se recomienda para ahuyentar las moscas[17].
  • Los clavos de condimentar determinados guisos sirven, pinchados en naranjas, para alejar moscas y mosquitos.

3.5. Los sabañones.

Esta enfermedad, tan íntimamente relacionada con el frío en el invierno, puede curarse con varios remedios:

  • Ajo crudo o asado, aplicado directamente sobre las heridas que los sabañones causan en las manos, los pies y las orejas.
  • Baños de agua tibia con sal, moviendo los dedos para facilitar la circulación de la sangre.
  • Una superstición muy extendida en el pueblo recomienda guardar un nabo en un bolsillo y llevarlo durante todo el invierno; a medida que el nabo se arruga, cuando se seca, desaparecen los sabañones. Esta creencia viene a ser un apoyo para el refrán que dice: “¿Con qué se curan los sabañones? -Con agua de mayo”. Ambos hechos demuestran que, en realidad, los sabañones se curan cuando termina el invierno.

3.6. Verrugas.

Es muy bueno utilizar el líquido que sale de los cogollos de higuera tronchados. José Barquilla lo explica con pocas palabras: “Se troncha un tallo de higuera, y el líquido lechoso que suelta se unta en lah verrugas y se secan, porque esa ehpecie de leche eh mu fuerte y lah quema”.

4. Para las enfermedades de los niños

4.1. Dentición

Para calmar las molestias propias de la dentición se aconseja que los niños chupen objetos fríos. También hay hierbas que se emplean en estos casos, como la raíz de Malvavisco (“althaea officinalis”), para calmar el ardor de las encías y la raíz de Malva (“malva silvestris”). Igualmente, es recomendable la corteza de pan para chupar.

4.2. Sarampión.

Se le llama en Madroñera “sarampique”, con un claro matiz afectivo; para curarlo, conviene aplicar cualquier remedio que ayude a los niños a sudar. Dice José Barquillas “eh mu buenu sual, poque se ehpursan loh maloh humoreh que se crían en loh organihmoh del cuerpo”. Para que los niños suden hay que abrigarlos a ser posible con una manta roja, porque -según la más extendida creencia popular- el color rojo ayuda a que el sarampión brote más deprisa y dure menos tiempo la incubación.

A veces, el sarampión produce irritaciones en los ojos, que desaparecen de varias formas:

  • Con infusión de manzanilla aplicada sobre los ojos con un algodón.
  • Infusión de yaúco.
  • Infusión de hojas de nogal.
  • Agua de claveles.
  • Con el jugo que sueltan las hojas de la vid cuando se podan.
  • Con agua de rosas.

4.3. Alteraciones del sistema nervioso

Según información de José Barquilla, cuando los niños están intranquilos, bien “porque loh haiga cogío la luna o pol otrah cosíllah, como la dentaúra, los doloreh de barriga” se pueden hacer varios remedios:

  • Conviene bañar a los niños antes de acostarlos, porque existe la creencia popular de que el agua debilita y agota a las personas; así, el sueño aparece antes.
  • Si las molestias proceden del aparato digestivo, la mejor solución es darles anís en grano cocido con un poquito de azúcar.
  • Un remedio semejante a éste se hace con “un poquínu de infusión de manzanilla, cuando la plorijera viene del ehtómago o desarregloh en loh ihtantinos”.

5. Para colmar dolores y molestias en general

5.1. Dolor de muelas

Se coge un manojo de perejil, se pone bien caliente con un poquito de sal debajo del oído, junto al dolor de la muela. Y en el hueco de la muela se ponen unas hilas de algodón empapado de anís. De la misma forma, el anís puede utilizarse haciendo “bochinches” en el hueco de la muela dolorida.

5.2. Dolor de cabeza

Se utilizan plantas calmantes en infusión, como el Tilo Común (“tilax vulgaris”), la Melisa o Toronjil (“melissa officinalid”) y la Malva (“malva silvestris”). Las personas que padecen fuertes dolores de cabeza deben utilizar “un gorro de lana, que hace que vibre la oreja y la mete en calol”, según tío José.

Hay una copla muy curiosa, a propósito del dolor de cabeza, que canta así Marcelino Barrado:

“Si te duele la cabeza,
acércate a mi cintura.
Yo traigo la hierbabuena
que todos los males cura”.

Es tan ambigua la copla como la explicación que da de ella el señor Marcelino: “Esa yerbabuena no eh la de comel; eh una que tiene la forma de un matranzo y no se cría en toh loh sitioh. Y eh buena hata pa lah pulgah, porque huyen de ella máh qu´el demonio”.

5.3. Dolores reumáticos

Tenemos algunas hierbas de excelente poder analgésico:

  • Romero: (“rosmarinus officinales”), tomado en infusión o bañándose la parte dolorida con esa infusión.
  • Beleño: (“hyoscyamus niger”), mezclado con AMAPOLA (“papaver rhoeas”), tomado en pequeñas dosis o “en cataplahma en el sitiu dolorio. Y, si puiera sel, bañoh de pie to lo caliente que se puiera resehtil. Y hay que arropalse pa vel si se acarrea suol. Ehto se hace al tiempu de ilse a acohtal”,según explicación de José Barquilla.

6. Para las enfermedades propias de la mujer

6.1. Menstruación

“Pa esu eh mu buena la yerbabuena y el perejil, que evacua muchu esu, tomao cuando llega el punto y se retrasa”. José Barquilla piensa que es muy aconsejable introducirse perejil por la vagina, o tomar perejil por vía oral. También se puede tomar hinojo, manzanilla y marrubio.

6.2. Abortos

Hay muchas plantas abortivas, como las hojas de berza, el cornezuelo de centeno, la maya (“bellis perennis”), la ruda (“ruta graveolens”), sabina y tizón (“grano negro que sale en las espigas de trigo y cebada”). José Barquilla, a quien se debe esta información, aconseja el uso de estas hierbas sólo hasta la quinta o sexta semana de gestación; después son peligrosas.

6.3. Parto y posparto

Se dice que una mujer, cuando espera un hijo, está “embarazá,”, “embrazá”, “encinta”, “preñá” o que “ha cogío vientre”. Una vez llegado el momento del parto, la mujer se pone “de mala manera”; es muy bueno que coma col cocida con miel cuando está cercana la hora del parto. Al tener el hijo, la mujer “se desenrea”. En este tiempo se recomienda que tome reconstituyentes naturales, como la infusión de hinojo, que aumenta la secreción de leche en las madres lactantes. También puede tomar zanahorias.

Cuando el embarazo deja manchas en la cara se utilizan algunos remedios naturales para limpiarlas:

  • Flor de lirio.
  • Agua de rosas: se echan pétalos de rosa en un recipiente que contenga dos litros de agua hirviendo, se tapa y eso, según José Barquilla, “atrahmina aluego al olol de rosas”, es decir, huele muy bien.
  • Rosas de Santa María: que suavizan el rostro y “atrahminan”.
  • Rosas silvestres: que se crían en las paredes viejas.
  • Zumo de limón.

7. El vino, el aceite y la miel en los remedios caseros.

Ya se ha visto cómo, en muchas ocasiones, estos tres productos intervienen como elementos básicos en determinados remedios caseros, por sus virtudes terapéuticas, de ahí la decisión de incluirlos en un grupo aparte para señalar algunos ejemplos más.

7.1. El vino.

Es un elemento de carácter folklórico en la tradición occidental. Forma parte de muchos remedios caseros, por sus propiedades curativas:

  • El vino mezclado con romero en una proporción de medie litro de vino y medio de infusión de romero es un buen reconstituyente del apetito. Hay que esperar que pasen nueve días y, cuando se “haiga tomao y reposao la suhtancia, eh mu aperitiva pa entral en ganah de comel”[18].
  • El vinagre de vino mezclado con romero evita la calvicie.
  • Para estimular el apetito conviene tomar un vaso de vino antes de comer.

Cuando el vino se bebe en exceso sobreviene la típica borrachera, que en Madroñera se designa con nombres como,”mohca”, “pea”, “peo inerte”, “tranca”, “bendo”, “cogorza”; emborracharse es “enmohcalse” o “ponelse caliente”. Hay varios remedios para controlar las borracheras:

  • Beber un vaso de leche.
  • Mojar la cabeza del borracho con agua fría.
  • Darle amoniaco para que lo huela.

El vino alegra la vida y hace rejuvenecer. Pero lo más importante es que cura todos los males[19] y da alegría[20].

7.2. El aceite

  • Tomar una cucharada de aceite de oliva en ayudas es muy aconsejable para combatir el estreñimiento.
  • Para los niños estreñidos se coge una hoja de geranio, se unta el tallo con aceite y se introduce en el orificio anal. El efecto es inmediato.
  • Los mismos efectos surten las cerillas untadas en aceite.
  • Contra la diarrea es muy buena la yema de huevo batida con aceite: “el efecto es contrario al del aceite en ayunas”, según José Barquilla.

7.3. La miel

Ha ocupado siempre un puesto Privilegiado en la medicina popular, hasta el momento en que fue sustituida por el azúcar[21]. Forma parte de muchísimos remedios caseros, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • La miel es muy recomendable para curar los males del estómago.
  • Tomada en ayunas, según información de José Barquilla, “hace cambial el paladal y quita el mal aliento”.
  • Para la gripe, se mezcla con leche caliente y se toma antes de dormir, por la noche.
  • Para las llagas de la boca es muy eficaz la miel, mezclada con un poco de alcohol.
  • La miel cocida con vino y tomada la mezcla bien caliente es excelente para curar el catarro.

IV. REMEDIOS CASEROS DE BASE MÍTICA O MÁGICA.

Muchas veces, la medicina popular se apoya sobre la base de un elemento de carácter mítico o simbólico, íntimamente relacionado con las creencias de la sociedad en que surge. En estos casos hay que contar con circunstancias meteorológicas concretas, como los cambios de estación y el clima, o con la posición de la luna y los astros como agentes directos de ciertos males.

Los remedios utilizados para combatir estos males y otros no se basan en la fabricación o elaboración de sustancias naturales, como las infusiones de hierbas. En ellos, la superstición y las creencias mágicas son los ingredientes básicos, unidos a una serie de elementos distintos, algunos de carácter folklórico: los números nones, determinados días de la semana, o amuletos relacionados con la fe religiosa, como se verá a continuación.

1. Remedios contra las afecciones cutáneas

Hace muchos años en Madroñera, según información de José Barquilla, se utilizaban dos remedios para curar la piel irritada de los niños:

“Antiguamente, cuando mih muchachah se criaban, y cuando me criaba yo, tenían lah mujereh la cruz de alcaravaca, se la ponían al cuello a loh niñoh y dormían con ella. Y tenían tamién pa lah ehcociurah de loh niñoh y pa que no loh cogiera la luna con lah pierninah coloraínah y tan eso que se pone casi ericentao, un alfilitero (andi se entran lah abujah) con azogue. Y tenía la gente la manía de que cuando loh niñoh se ehcocían mucho loh había cogío la luna. Loh ponían esoh remedioh y era como una supertición”.

Cuando las infecciones que se producen en la piel presentan heridas se aplica otro remedio muy sencillo: la bilis de curato, animal que es una especie de gusano, de color negro, con unas manchas rojas en la parte superior de su cuerpo. El remedio lo explica así Marcelino Barrado:

“Una paisana tenía una nacencia en un deo. La di un remedio que hay que hacehle en su tiempo, no siempre. Y eso se hace porque hay un animal, que se llama curato, que tiene una bile muy fuerte, y no se cría máh que en la primavera. Se echa la bile en la nacencia y desaparece. Yo lo probé en loh animaleh: yo tenía un burro que le salió una nacencia y, siendo hembra, hubiera sío mu malo, porque en lah hembrah se reproduce”.

También conoce Marcelino Barrado una solución muy eficaz para curar las erupciones. El elemento básico de este remedio es el rocío:

“A un niño le saltan unah irucioneh y no se le quitaban con lah medecinah de la botica. Yo le di un remedio (el clima hace mucho): hay que cogel a ehte niño y llevahle a la cerca; quedahle en cueros y revolcahle bien en el rocío; se necesita lleval una manta pa que, cuando se revuelque, se enjugue. Poco a poco va desarareciendo la irución”[22].

2. Remedios contra las tercianas o cuartanas

José Barquilla recomienda un curioso método para combatir las tercianas:

“Yo, cuando tenía 19 añoh, me entró el paludihmo. Y entonceh había tamién tercianah (un día te daba fiebre y otro no) y había cuartanah (ehtabah doh díah sin fiebre y al tercel día, ¡te daban unah calenturah…!). Tomé to lo que había en la botica -entonceh no conocía yo remedioh caseroh-. Un día mi madre masando (velehí lo que son lah cosah de lah viejah, entonceh había que masal) habló con una mujel: “Tengo priesa, porque hoy a mi chiquitu le toca la calentura, que hadi onci mesih que tiene cuartanah”. La mujel la dio un remedio y aquella noche mi madre, cuando venía con lah aguaeráh de pan, me dijo el re medio, lo hicimoh y la primera me dio mah chica, la segunda, un poco dehtemplao, la tercera, desapareció y no he vuelto a sentilmi. La dijo la mujel a mi madri: -”A vel si tieneh una cajita reonda de metal; vah a cogel un “lacrán” vivo, lo meteh en la caja, lo forrah con un trapito bien cosio y esa caja, con una cinta o ataero, la tieni que tenel consigo tu chiquitu de nochi y de día”. Y lo hicee. Me la puse y por la noche sonaba así ehcarabajeal. Yo no me acuerdo si la tuvi que tenel 29 ó 30 díah. A la hora que lo tuvi ahí, poh en la primera calentura ya el lacrán se iba muriendo; a la segunda ya se meneaba mu poco; y a la tercera, a loh siete díah, ya se murió el lacrán y el paludihmo…”.

Por su parte, Marcelino Barrado conoce otro remedio distinto:

“Había otrah veceh unah tercianah muy considerableh, que no se curaban con ná de lah boticas. De ma que, un niño de loh míoh, que ya le empezaban a sel cuartanah, ehtaba en el horno de su agüela, y le mandaron il d’encá mi suegra a mi casa corriendo en medio de la lluvia y la tormenta: con el agua de la tormenta se cogió una cala y le desaparecieron lah fiebreh”.

3. Para mantener sana la dentadura

Marcelino Barrado, a sus 5 años, había conseguido mantener sana su dentadura poniendo en práctica un sencillo remedio:

“Se da el caso de que hay quien eh muy cahtigado con la dentaúra o quien no padece, porque yo, sin sel cahtigado, lo hice, y hahta hace doh añoh, he tenlo mi dentaúra completa. Se da el caso de que tié que sel un luneh: cortarse lah uñah de la mano derecha y lah del pie izquierdo; al luneh siguiente, lah de la mano izquierda y lah del pie derecho (que cruce). Y tiene que hacelse treh veceh seguidah, y luego una veh al meh. Tié que sel loh luneh”.

4. Para los reumas.

Utilizando como base el agua de las tormentas, Marcelino Barrado aplica el siguiente remedio para curar el reuma:

“Eh una cosa de cogel una “cofaina” y llenarla de agua de lluvia y tormenta, que tién “trecidá.”. Se echa solbre el sitio donde haiga un dolol de reúma y asín se va quitando el reúma”.

A veces, en un mismo remedio se encuentran elementos simbólicos y naturales. Esto ocurre en el siguiente caso, que es un remedio muy bueno para combatir la tenia o solitarias

“El ajo crudo eh muy bueno para lah lumbriceh y para la tenia, bien molío, y tomao con leche, mata a la tenia que ahtá metía en toh loh ihtantinoh. Yo la tuve -explica José Barquilla- cuando era muchacho: me picaba asín el posaero y ehtaba, ¿sabeh?, dehcoloriu; no tenía ganah de comel y el médicu me diju que tenía lumbriceh, que tenía que tenel la solitaria. Y empezamoh a hadel remedíoh, y la ehpursé con un remedio casero. Me acuerdo bien del remedio. Mi padrinu era lagarero (vivía en un lagal de la sierra) y me dijo que la raíz de granao acéu tomá en ayunah eh mu buena. Pero, al fin y al cabo, la eché con otra cosa: la dijeron a mí madri que me tomara en ayunah leche con hollín. Se lo echa por la noche en remojo; se echa el hollín en una tacina y se calienta una poca de leche, se la deja to la noche en infusión. Me la tomaba colá, porque el hollín ehtaba mu malo y mu margo. No me acuerdo si fueron 3, 7 ó 9 lah mañanah que me lo tomé. Lo que sí recuerdo eh que mi madre decía:-”Mira a vel, cuando rijah el vientre, si echah la cabeza”: De manera que vi que echaba cachoh como unah lumbriceh bien anchah. Cuando me se quitó del to, me entraron máh ganah de comel, “eché la ruiaera”. El micobrio de la tenia, al comel sólo leche con hollín, se murió”.

V. TORCEDURAS Y PRÁCTICAS MASAJÍSTICAS.

En este grupo se describen formas de curar torceduras de tobillos, tirones musculares, lesiones en los tendones, ligamentos, etc. En general, el remedio puede experimentarse primero en los animales, y de ahí se aplica después al ser humano. A veces, surge como una pequeña “aventura”, ante un caso de urgente necesidad. Se han recogido dos testimonios ilustrativos:

El primero lo refería Guadalupe Fernández, que tiene fama de buena curandera:

“Yo ehtaba en la mahá, y el primeru que curé fue un mozu que fue y, en una siega, fue a aral. Y le diji:

– Buenu, ¿y cómu ehtáh aquí anandu si eh tiempu de siega?

– Poh mirihté, tengu ehta manu que no sé lo que me pasará en ella.

– A vel, trai que yo te la vea.

Poh se la cogí y se la curé. Y aluegu ya curé mucha genti en Garciaz y aquí en el pueblu tamién. Pero velehí yo sin andal a lau ningunú ni na, mahque esa gracia que Dioh m’a dau y ya ehtá. Y yo lo notus si eh rotu, u eh cahcau, u eh carni dehpegá, u son tendonih u eh ehchangau, fuera de su sitiu loh güesoh. Lo rotu y esu ya no. Leh doy masahih y lo vendu con tela, y loh pongu un poquitu de sal y vinagri, y un poquinu de aceiti. Esa “gracia” la noté a loh 40 añoh en Garcías (Garciaz)”.

El segundo testimonio se debe a José Barquilla. Dice así:

“No hay yerbah pa dihlocacioneh de tendoneh. Yo curo ehto hace años; empecé por cural loh animaleh: ca veh que curaba alguno, veía cómo sanaban y comprendí que yo tamién poía cural. Y empecé dende que era joven, dende dihpuéh de casalme, de 26 o 28 añoh. El daño eh de curandería, no de yerbah: lah yerbah no puén cural, porque, si ehtá torcío, lah yerbah no lo dehtuercen, como no te den unoh masaheh pa que vuelva a su sitio lo que ehtá dihlocao. Con lah yemah de loh deos sabemoh onde ehtá el daño: al refalal (resbalar) lah yemah indican ónde ehtá el daño y cómo eh”.

BIBLIOGRAFÍA:

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    • El habla de Mérida y sus cercanías, en: Anejo XXIX de la Revista de Filología Española. Madrid, 1943.

DOCUMENTOS

  • Libro de becerro de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción de Madroñera.

NOTAS:

[1] “Pudiéramos establecer aquí una clasificación racional que dividiese la terapéutica popular en empírica, nosomántica y religiosa; pero discriminar los campos es tarea ardua. Remedios hay en que se mezclan religión y magia, como lo empírico se apareja con cualquiera de los otros dos”. TABOADA, Jesús: “La medicina popular en el Valle de Monterrey (Orense)”, HDTP, T. III (1947-48), p. 31.

[2] Los informantes, encuestados en Madroñera entre los días 22 de diciembre de 1986 y 11 de enero de 1987, fueron los siguientes: -José Barquilla, agricultor de 86 años, natural y vecino de Madroñera. Sabe leer y escribe con buena ortografía. Ha viajado por diversas ciudades españolas, como Cáceres, Badajoz, Madrid, Barcelona, Ávila, Navarra, San Sebastián, Granada, y, en más de una ocasión, ha atravesado las fronteras del país: norte de África y la ciudad francesa de Toulouse. -Marcelino Barrado, agricultor y ganadero jubilado de 94 a años. Lee y escribe. Es natural y vecino de Madroñera y ha viajado con frecuencia por diferentes puntos de la geografía española: Madrid, Badajoz, Sevilla – Guadalupe Fernández, ama de casa, de 72 años, natural y vecina de Madroñera. Ha vivido gran parte de su vida en el campo, es semianalfabeta y sus viajes se reducen a salidas esporádicas a la capital de la provincia por motivos de salud. También ofrecieron algunas informaciones otras dos mujeres: Josefa Miguel, de 74 años y Catalina González, de 67 años, ambas naturales y vecinas de Madroñera, amas de casa y semianalfabetos.

[3] Para la transcripción del fonema aspirado de la “s” implosiva se siguen las normas fonéticas establecidas por Antonio Viudas Camarasa (Diccionario Extremeño. Anejo núm. 1 del Anuario de Estudios Filológicos de la Universidad de Extremadura, Cáceres, 1980. P. XXIII-XXVII), teniendo en cuenta una peculiaridad del habla de Madroñera: la “s” implosiva en final de frase, antes de pausa o en posición final absoluta no se aspira. Las mismas normas se siguen en la transcripción de la “h” inicial aspirada procedente de “f” inicial latina.

[4] AA.VV.: “Diccionario Enciclopédico Salvat Universal”. Barcelona: Salvat Editores S.A., 1981, t. XIV, p. 117.

[5] AA.VV.: “Diccionario Enciclopédico Informador”. Madrid: EDAF Ediciones S.A., 1976, t. V, p. 2.246.

[6] TABOADA, Jesús: “La medicina popular en el Valle de Monterrey (Orense)”, en: R.D.T.P. t. III (1947-48), p. 31.

[7] PÉREZ VIDAL, José: “De la medicina galénica a la medicina popular”, en: R.D.T.P., t. XXXV (1979-80), p. 116).

[8] Don Ramón Menéndez Pidal, en una obra titulada “Caracteres primordiales de la literatura española” (obra citada por José Luis Alborg en la pág. 15 del tomo I de la “Historia de la Literatura Española”) habla de “la enorme coacción que sobre el individuo ejercen las ideas y sentimientos de sus coetáneos, y más aún de sus antepasados”.

[9] “… estos medicamentos han adquirido carácter popular; el pueblo tiene, fe en ellos, y asimismo, sin necesidad de médico ni de receta, los recomienda y adquiere. Daño, desde luego, no hacen…”. PÉREZ VIDAL, José: Art. cit., p. 122.

[10] MENÉNDEZ PIDAL, Ramón: Op. cit. (Alborg, p. 15).

[11] Puede verse un resumen conciso de la historia de la medicina popular en la página 120 del ya citado Diccionario Enciclopédico Salvat Universal. Barcelona: Salvat Editores S.A., 1931, t. XIV. Asimismo, se encuentran algunas notas sobre la evolución de estas prácticas en el artículo citado de José Pérez Vidal “De la medicina galénica a la medicina popular”, en: R.D.T.P., Tomo XXXV, (1979-80), pp. 113-133.

[12] Para confirmar la veracidad de las informaciones obtenidas por encuesta sobre la utilidad de las plantas medicinales se han consultado varias obras: MADUEÑO BOX, Manuel: “Cultivo de plantas medicinales”. Madrid: Publicaciones de Extensión Agraria, 1973. El autor de esta obra habla de las plantas medicinales y su cultivo centrándose en veinte puntos concretos: familia botánica; nombre científico; etimología; nombres vulgares en español, francés, inglés, alemán e italiano; partes de la planta utilizadas; descripción de la planta; suelo y clima adecua dos; medios de reproducción; época de siembra y plantación; cantidad de semilla o planta por área; labores preparatorias; abonado; cuidados culturales; recolección; desecación y almacenado; rendimiento; cuidados posteriores; composición; riqueza y principios activos; aplicación. PHILIPS, Roger: “Flores silvestres”. Barcelona: Editorial Blume, 1986. El objetivo de esta obra -cuyo autor es un fotógrafo profesional- se centra en crear un sistema de identificación visual para clasificar las flores silvestres. POLETTI, Aldo: “Hierbas y plantas medicinales”. Barcelona: Parramón Ediciones, 1980. FONT QUER, Pío: “Plantas medicinales”. Barcelona: Labor, S.A., 1985.

[13] El madroño es un arbusto ericáceo de fruto esférico, comestible, de color rojo. El sentir popular explica la etimología del topónimo Madroñera por la abundancia de madroños que hay en sus campos.

[14] De los nombres del saúco habla Dámaso Alonso en un artículo titulado “El saúco entre Galicia y Asturias. (Nombre y superstición)”, en: R.D.T.P., t. 11 (1946), pp. 3-32.

[15] Vid. MADUEÑO BOX, Manuel: Op. cit., p. 162.

[16] Vid. CURIEL MERCHÁN, Marciano: “Cuentos Extremeños”. Madrid: C.S.I.C., 1944. El cuento se titula “El escrupuloso”, pp. 328-329, y uno de sus motivos es, precisamente, el trozo de tocino rancio que es arrebatado por un mozo hambriento en una posada, para comérselo con gran apetito, sin saber que ese tocino era utilizado por la vieja para curar sus almorranas.

[17] El jabón casero es un producto fabricado con aceites usados, sosa cáustica y, a veces, con un poco de detergente biodegradable añadido a la mezcla anterior para que, al ser utilizado el jabón, haga espuma. Esta no es la única fórmula para la fabricación del jabón casero: en un viejo recetario de cocina, escrito por un antepasado familiar a mano, se encuentra otra fórmula, con «un cuarto de kilo de sal; un litro de aceite y una cucharada de harina disuelta en el aceite; litro y medio de agua. La sosa se disuelve en el agua y después se junta despacio, moviéndolo todo durante un cuarto de hora». La fórmula lleva por título «Para hacer jabón en frío».

[18] «La acción tópica del vino está indicada en cualquier clase de llagas, siendo frecuente su empleo Previa cocción con romero. El vino para cauterio y heridas tiene antigua tradición».Vid. TABOADA, Jesús: «Art. cit.», pp. 36-37.

[19] Ibídem, pp 35-36. «El vino tiene excelentes propiedades terapéuticas, ya administrado por vía oral, ya en aplicación tópica, por vía oral tiene un valor reconstituyente y vigorizador de primer grado. Con ciertos aditamentos de hierbas, Elena, la hija de Zeus, logró alejar recuerdos y tristezas del corazón de Telémaco. Hipócrates dice que: un poco de vino puro apacigua el hambre de un enfermo».

[20] «El vino templado con agua da fuerza al corazón, color al rostro, quita la melancolía, alivia el camino, da coraje al más cobarde, templa el hígado y hace olvidar todos los pesares». Vid. ESPINES, Vicente: “Vida del escudero Marcos de Obregón”. (Descanso IX, en Ángel Valbuena Prat: “La novela picaresca española”. Madrid: Aguilar, 1957, p. 957.

[21] «El azúcar se incorporó a la materia médica, y en ella inició el proceso de su rápida fama; a través del tiempo iba a ser apreciada no sólo por sus propias virtudes, sino por otras -como la de curar las nubes de los ojos- heredadas de la miel, a la que poco a poco irá desplazando». Vid. PÉREZ VIDAL, José: Art. cit., p. 115.

[22] Para curar los herpes, “en Saucelle… el día de San Juan por la mañana hay que ir a un valle y revolcarse, pero como su madre le parió, en cueros, antes de salir el sol. Darse unas vueltas en el suelo». Vid: CORTÉS VÁZQUEZ, Luis: «Art. cit., p. 530.p. 530.

Oct 011987
 

Manuel Martínez Barquilla.

CALLES QUE CAMBIARON SU NOMBRE:

ENCARNACION, Plaza de la.- Hoy Ruiz de Mendoza.

ESPIRITU SANTO, Calle del.- Recibió este nombre por el Hospital del Espíritu Santo, que estaba en la posada del Castellano. Hoy se llama calle de FRANCISCO PIZARRO.

VIVANCOS, Calle de.- Hoy de la Merced, por hallarse en ella el convento de la Merced que data del año 1603.

REAL, Calle del.- Hoy Estudio y Santo Domingo.

ALFEREZ, Calle del.- Empezaba en Domingo de Ramos y terminaba en la corralada del toro.

CHUPETE, Calle del.- Empezaba en Zurradores hasta el rincón de la Plaza.

CASTILLEJO, Plazuela del.- El rincón que hay en la calle de -Zurradores.

COSTANILLA, La.- Desde la Calle de Zurradores a la de Alvarado.

HORNO DE LOS CORRALES.- En 1908 fue cambiada por la de Alvarado.

CUERVO, Plazuela del.- Al final de García de Paredes.

GURRIA, Calle del.- Aun conserva su nombre y en ella vivía el Verdugo Trujillano.

SAN CLEMENTE, Barrio de.- Situado hoy en la calle Santa Clara.

POCITO, El.- Al terminar Sillerías y Comienzo de Sofraga.

MÁRTIRES, Calle de los.- Desde las Jerónimas al Castillo, recibe este nombre porque los mártires trujillanos salieron por ella.

SAN ANDRES, Plaza de.- Hoy Descalzos porque en ella se instala ron los frailes descalzos, en la casa de los Chaves, después de la guerra de la independencia.

MAYOR DOLOR; Calle del.- Hoy Encarnación por el convento que los padres dominicos fundaron en ella en el 1489.

MORISCOS, Plazuela de los.- En esta estuvieron los moriscos que vinieron de Andalucía. Hoy se la conoce con el nombre de Plazuela de los Moritos.

ALHAMAR, Calle de.- Hoy se la denomina igualmente así. Fue llamada de esta forma porque el Jefe que vino a cargo de los moros se llamaba Alhamar.

CAMBRONES, Calle de.- En ella vivían los del gremio de Cambroneros (tejedores de la seda y de lino). Algún tiempo se ha llamado de la Victoria. Hoy ha vuelto a su verdadero nombre.

OLLEROS, Calle de.- Hoy del Paso. Este cambio se debe a que en esta calle se juntaban las procesiones que, en Semana Santa, salían de las Iglesias de la Vera Cruz, de San Andrés y de la de los Dominicos.

EDIFICIOS HISTORICOS QUE HAN PERDID0 SU NOMBRE PRIMITIVO 0 HAN DESAPARECIDO:

ENFERZERIA DE LOS PADRES AGUSTINOS RECOLETOS- Se encontraba en la calle García de Paredes, » Casa del Sombrero», la fundaron estos frailes para atender a los que existían en las ermitas de los alrededores. Estaba asistida por dos frailes y dos enfermeros. En ella existía una farmacia para el servicio de toda la población.

CASA CUNA DE NIÑOS EXPOSITOS.- Fundada por D. Juan Pizarro de Carvajal, en la calle de García de Paredes donde vivía D. Manuel González Sanguino. Casa fundada para crianza y educación de todos los niños que fuesen depositados a las puertas de las iglesias de Santa Maria y Santiago. Fundada antes de 1580.

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE.- Era aneja y propiedad del convento de San Antonio. Fue vendida a D. José Jordán y hermanos por ocho mil reales el nueve de Abril de 1816.

IGLESIA DE SAN LORENZO Y HOSPITAL DE LA CARIDAD.- La cofradía de la caridad comenzó en 1578 a edificar el Hospital y su iglesia en la plazuela de Encarnación. Al Hospital le pusieron el nombre de la Cofradía y a la Iglesia el nombre de San Lorenzo en honor al santo español. Se la conoce con el nombre de Jesús porque en 1674 surge la cofradía de Jesús de Nazaret y esta cofradía no tenia donde hacer sus cultos, e hicieron un convenio con los de la Caridad para poder celebrarlos en la Iglesia de San Lorenzo y al correr de los años la cofradía de la Caridad fue a menos y a mas la de Jesús, empezando así ha llamarle la de Jesús. Se celebró culto hasta el año 1922.

LA ALHÓNDIGA- Hoy ayuntamiento. Los reyes Católicos conocieron que esta comarca era ganadera y escaseaban el trigo y demás cereales y ordenaron hacer esta alhóndiga para abastecimiento del pueblo. Las obras comenzaron en 1566 y terminaron en 1586. Durante este tiempo alquiló una casa el Ayuntamiento para recoger los cereales.

LA CASA DE LA CILLA.- La tenían los frailes de Guadalupe en Trujillo en la plazuela que de ellos tomó el nombre. En esta -casa recogían los frailes los cereales que producían las propiedades que por aquí tenían y los vendían al Concejo.

IGLESIA DE LA VERA CRUZ.- Fue fundada o construida en siglo XIII y existió hasta el siglo XIX. Hoy está dentro del recinto del cementerio que por ello recibe el nombre de “Vera Cruz”.

IGLESIA DE SAN ANDRES.- Fundada en 1518. En ella había una capilla con enterramientos de varios linajes entre ellos los Condes de Altamirano. En el atrio de esta Iglesia hizo una misa Francisco Pizarro antes de salir para la conquista del Perú. San Andrés era el patrono de Trujillo, hoy es una casa particular.

IGLESIA DE LA SANGRE DE CRISTO.- La mandó construir D. Gabriel Pizarro de Hinojosa y Arévalo, inquisidor de Córdoba y Granada. Fue iglesia hasta la desamortización de Mendizábal en 1836. Estuvo destinada a diferentes usos como taller de carpintería y en la actualidad a casa parroquial.

EL PÓSITO.- En el camino de Santa Ana, mandado construir por D. Francisco Lasso de la Vega y Córdoba en el 14 de abril de 1744. Era almacén para cereales y caldo en los años de escasez y luchar contra los usureros. Sobre el dintel de la puerta se encuentra el escudo con las armas del Obispo D. Francisco.

PARROQUIA DE SAN CLEMENTE.- Ya existía en el siglo XV en el barrio de su nombre. En 1533 se empezó a construir el convento de Santa Clara. Las monjas de este convento celebraban los cultos en esta parroquia hasta que pasó a su propiedad.

CASA DEL ESCUDO.- Hoy palacio del Marques de la Conquista. En 1572 fue mandado construir por Hernando Pizarro.

ERMITA DE SANTA ANA.- Fue levantada por voluntad y a expensas del obispo D. Francisco Lasso de la Vega y Córdoba en 1731. Cuando esta estaba olvidada y abandonada, su campana fue trasladada a Santa María la Mayor y se la conoce con el nombre de «la Santana». La espadaña fue trasladada al castillo donde todavía se la puede ver.

EL HUMILLADERO DE SAN AZARO.- Se llama humilladero a un templete levantado sobre un cerro. El humilladero de Trujillo fue levantado justo donde después se construyó la ermita de Santa Ana y fue construida en el Siglo XVI, terminándose en el 1596. Estos humilladeros se construían en los caminos que conducían a las ciudades y los caminantes al llegar descabalgaban de sus monturas para, desde allí, saludar y honrar a la imagen que desde allí se divisada. Este humilladero fue destruido en el siglo XIX.

ERNTITA DE LA VIRGEN DE LA PIEDAD.- Blanca ermita que los trujillanos edificaron junto al camino de Castilla y Extremadura. En el ángulo que forman la carretera de Madrid y Logrosán en el año 1500. En esta ermita campeaban las armas de D. Juan Antonio de Chaves y Sotomayor y de su mujer Dña. Catalina de Mendoza. En la capilla mayor se enterraban los patronos y sus familiares. Una cofradía titulada de Nuestra Señora de la Piedad, cuidaba del culto y un ermitaño del ornato y limpieza. Esta cofradía era propietaria de la antigua plaza de Toros, que los franceses destrozaron así como la ermita.

CRUCES TRUJILLANAS.

EL VIACRUCES 0 CALVARIO.- Empezaba en la calle del Mayor Dolor y terminaba en San Lázaro. Hoy calle de las Cruces.

CRUZ DE LOS ANGELES.- Camino de Belén.

CRUZ DE LA POLVORA.- Camino de Madroñera, ya existía en 1575.

CRUZ DEL ESTUDIO.- En la calle de su mismo nombre.

CRUZ DORADA.- Se la conocía con este nombre por tener la Cruz dorada y se encontraba junto al Valdelancha.

CRUZ DE LA DEHESA DE LOS CABALLOS.- En la carretera de Madrid.

CRUZ DE JUAN PIZARRO.- Al lado de la finca el Criadero.

CRUCES DE LA MAGDALENA Y DE BELÉN.- En los barrios anteriores.

Oct 011987
 

José Lozano Ramos.

Introducción

Como comentaba en el resumen de este trabajo, dedicado al libro “Los pueblos más bellos de España” editado por Selecciones Reader´s Digest. (1981), no puedo por menos que protestar ante tanta fantasía y falsedad. Pero dejemos los comentarios y vayamos analizar lo que a mi modo de ver está mal.

Recibido en dos aspectos: primero, lo referente a la totalidad escrita y las frases incorrectas; y, segundo, lo referente a los datos históricos documentados y, a mi modo de ver, auténticos dejando la leyenda y la falsedad por otro.

En el primer caso, la falsedad entrará en un 32,50% y en el segundo el 50%.

No comento las explicaciones de las fotos, por ahora, y sí no escrito en lo referente a Trujillo, cuatro páginas, una de ellas dedicada íntegramente a foto (páginas 254-257).

Página 254:

“… Su hijo más glorioso, Pizarro, fue abandonado, según la leyenda en el templo de Santa María y criado por una cerda. Más probable y verosímil que esta leyenda que pone de relieve la poca consideración en que se tenía en aquella época a los hombres bastardos como Pizarro, es el hecho de que el futuro conquistador del Perú pasó su infancia cuidando una piara de cerdos”.

“… Acerca de la cual hay, por cierto, una curiosa y poco conocida anécdota. El escultor quiso representar en realidad a Hernán Cortés, pues la escultura iba destinada a la ciudad de México. Los mexicanos, sin embargo, se negaron a elegirla en su capital y entonces Rumsey regaló la estatua a la Villa de Trujillo y algún tiempo después hizo la réplica que puede verse en la plaza de armas de Lima”.

Página 256:

“… La casa de los Orellana-Toledo, la casa del Peso Real y el viejo Ayuntamiento, hoy convertido en biblioteca pública”.

“… Los arcos y soportales ostentan nombres tales como del pan, del ajo, de la carne”.

“… En la iglesia del convento de San Francisco puede verse la cripta de los Pizarro”.

Página 257:

“… Durante la campaña de Italia a las órdenes del Gran Capitán, puso en fuga a 300 franceses sin más armas que su espada. Los trujillanos no debieron extrañarse, pues recordaban que a la edad de 11 años había levantado la pila bautismal que aún puede verse en la iglesia de Santa María. De Trujillo fue también el teniente Jacinto Ruiz, héroe del 2 de mayo de 1808 en Madrid”.

“… En la del homenaje está el altar de la patrona de Trujillo, la Virgen de la Victoria de la que dice la leyenda que abrió milagrosamente las puertas del Arco del Triunfo, cuando el rey Fernando III asediaban a los musulmanes fortificados en la ciudad”.

“… así como las famosas fiestas que llaman del Chivirí, en las que se muestra una colección de trajes populares”.

De 130 líneas escritas, unas 50 (el 32,50%), las que anteriormente he señalado, no son si no de leyenda y falsedad.

Datos históricos

En primer lugar pondré los datos históricos que a mi modo de ver están bien, los datos falsos los estudio a continuación uno por uno.

  1. Trujillo es la Turgalium de los romanos.
  2. Cuna de Francisco de Orellana y Francisco Pizarro.
  3. La plaza está dominada por el Palacio de La Conquista.
  4. En el ángulo nordeste está la iglesia de San Martín.
  5. Palacio Ducal de los Vargas Carvajal.
  6. La Casa del Peso Real.
  7. Portales del Pan.
  8. Santa Clara, siglo XVI.
  9. La mejor iglesia es la de Santa María la Mayor.
  10. En Santa María está enterrado García de Paredes.
  11. En la torre del homenaje está la Patrona de Trujillo.
  12. Esto ocurrió el 25 de enero de 1232.
  13. En su escudo la Virgen y el Niño.

Errores y falsedades

Empezaré ahora a analizar los errores que, a mi modo de ver, existen en dicho libro.

1. “…Pizarro, según la leyenda fue abandonado en el templo de Santa María”.

Como la leyenda mal intencionada, vale. Pero si nos remitimos a lo auténtico y compruebas, esto para mí no tiene autenticidad.

2. “… El escultor quiso representar en realidad a Hernán Cortés, pues la estatua iba destinada a la ciudad de México”.

En su testamento, Carlos Cary Rumsey, dice que deja 100.000 dólares para que se fundiera la estatua hecha por él de Pizarro y se cediera a Trujillo[1].

3. “… Los mexicanos se negaron”.

En 1910, el levantamiento de Madero (Zapata, Villa, etc.) Venustiano Carranza lleva a la revolución agraria en 1917, continuando su labor Obregón, Calles y Lázaro Cárdenas. Así que siempre estaba el mismo gobierno, por lo que no creo que los cambios de gobierno tuvieran que ver en ello.

4. “… Rumsey regaló la estatua a la Villa de Trujillo”.

Esto es del año 1922, pero Trujillo es ciudad desde el 12 de abril de 1430[2]. En 1431 fue concedido dicho título por Juan II, según P. Enrique Flores[3]. El título fue ratificado por Juan II en 1432.

5. “… y algún tiempo después, hizo la réplica, que puede verse en Lima”.

El autor de la estatua, Rumsey, había muerto en 1922 y dicha estatua estaba en París en 1925 y se estaba haciendo en esa misma ciudad en 1926, como dice en una carta don Pedro Muguruza, en la que señala como la estatua estaba siendo fundida por el mejor fundidor de entonces Rouard, de la ampliación se encargaban Howard y Mac Comney[4].

Si Rumsey estaba muerto en 1922 y en 1926 se estaba haciendo la primera estatua ¿Cuándo hizo la segunda?

La contestación de estas cinco afirmaciones sobre la estatua de Pizarro, están recogidas en el trabajo de los VIII Coloquios Históricos de Extremadura del año 1978 en la ponencia titulada “Trujillo y sus estatuas” de José Lozano Ramos y en otro trabajo de don Luis Muñoz Seco.

Para aclarar algunas cosas daré algunos datos:

  • Sabemos que hubo un primer proyecto para la ejecución de la escultura de don Rafael Galán, natural de Madrid nacido en 1891.
  • En julio de 1913 estaba constituida la comisión ejecutiva sobre la estatua de Pizarro, con prestaciones de los trujillanos.
  • En 1920 se dice que una señora peruana dará 200.000 pts. para la estatua de Pizarro.
  • Pero en 1925, se sabe que cuando el Duque de Alba estaba en un safari en África, conocerá un familiar de Sr. Rumsey multimillonario y filántropo norteamericano, gran admirador de Pizarro y que en su testamento deja 100.000 dólares para que se fundiera la estatua hecha por él y se cediera a Trujillo.
  • El duque conoce a la viuda que esta dispuesta a cumplir lo dicho por su esposo y habla con Ortega y Gasset y don Andrés Castellano para que se pongan al habla con Trujillo.
  • Trujillo nombra una comisión para visitar al duque encabezada por su alcalde Don José Núñez[5].
  • La estatua por entonces estaba en París con otras 150 en una exposición del señor Rumsey clausurada en junio de dicho año[6].
  • La inauguración de la estatua sufrió un retraso por enfermedad de la viuda y su inauguración prevista para el 12 de octubre de 1927 se demoró hasta el 2 de junio de 1929.
  • En la biografía de Carlos Cary Rumsey, hecha por Rena Jean dice que nació el 29 de agosto de 1879 en Buffalo, en 1893 acompañado de su madre visita al escultor norteamericano Pablo Bartlett estaba en Europa quedando a sus órdenes. En 1895 abandona París y en 1898 ingresa en la universidad de Harvard. En 1902 vuelve París asistiendo a la academia Colarossi, Julián y Fremiet. Cuatro años después regresa Norteamérica. Mueren 1922, a los 43 años.
  • La exposición retrospectiva de sus obras tiene lugar en el Gran Palacio de París[7].

6. “… la casaderos Orellana-Toledo”.

Supongo que se referirá al Palacio de San Juan de Piedras Albas de Pedro Suárez de Toledo, cuyos escudos son, entre otros, de los Orellana, Álvarez de Toledo más Meneses, Picolomini, Sotomayor y Pizarro.

El escudo de los Orellana existe no así el de Toledo, ya que el referido Toledo es Álvarez de Toledo o De Toledo.

7. “… el viejo Ayuntamiento, hoy biblioteca pública”.

Como este libro esta editado en 1981, ya no es existía en dicho Ayuntamiento la biblioteca pública.

Los VIII Coloquios Históricos de Extremadura de 1978 se celebraron en dicha biblioteca. Los siguientes, en cambio, tuvieron lugar en 1979 en el Palacio de Santa Marta por estar en obras dicho Ayuntamiento.

8. “… portal del Ajo”.

Según Juan Tena, etc. existen o existieron los siguientes portales:

  • Portal del lienzo (Fonda La Troya).
  • Portal del Paño (Bar Imperio y Bar la Victoria).
  • Portal del Pan (Palacio de San Juan de Piedras Albas).
  • Portal de la Verdura (Casa de María Teresa Pérez-Zubizarreta).

Por lo tanto, el portal del ajo no aparece ni en la documentación, ni en la leyenda ni en la fantasía.

9. “… Portal de la carne”.

Además de lo dicho anteriormente, se sabe documentalmente y es vox populi que las carnicerías se ubicaban en los bajos del palacio de la conquista y que, por lo tanto, no había tal portal.

10. “… en la iglesia de San Francisco puede verse la cripta de los Pizarro”.

Se sabe documentalmente Fernando Pizarro su mujer están enterrados en el convento de San Francisco, pero que se vea la cripta es absurdo. Cuando se hicieron las obras del instituto de enseñanza, salió el enterramiento pero muy deteriorado. Después, nada.
Carmelo Solís tiene la documentación de dicho enterramiento.

11. “… García de paredes, puso en fuga a 300 franceses”.

Auténtica fantasía de los libros de caballería o de las actuales galaxias. Como fantasía vale, como historia sería no.

12. “… a los 11 años, había levantado la pila bautismal”.

Otra fantasía, como la anterior.

13. “… de Trujillo fue también Jacinto Ruiz”.

De este héroe de la Guerra de la Independencia, Ruiz de Mendoza, se sabe ciertamente que murió en Trujillo el 13 de mayo de 1809 y que sus restos fueron multados en 1909. Pero de eso a decir que nació en Trujillo es absurdo.

Se sabe que nació en Ceuta.

En Trujillo, tiene un paseo puesto a su nombre, el del antiguo Mercadillo frente al Ayuntamiento: Paseo de Ruiz de Mendoza.

14. “… la leyenda dice que abrió milagrosamente la Puerta del Triunfo (se refiere a la Virgen de la Victoria).

Otra fantasía. La leyenda dice que la Virgen se apareció a las huestes cristianas, pero el que abrió la puerta del arco del triunfo fue Fernán Ruiz. Todo esto, no obstante, entra dentro de la leyenda y la fantasía.

15. “… cuando el rey Fernando III asediaba a los musulmanes”.

  • La conquista de Trujillo, fue durante el reinado de Fernando III.
  • En 1231, el maestre de Alcántara Arias Pérez Gallego, expone a Fernando III la situación aflictiva de la Villa de Trujillo[8].
  • En 1231, D. Arias, en nombre del rey, cita a los maestres de Santiago, El Temple, Hospitalarios y al obispo de Plasencia para la reconquista de Trujillo[9].
  • En enero estaban las tropas rodeando Trujillo y el 25 de enero de 1232 es conquistado Trujillo por última vez[10].

Verdades a medias

En la frontera entre la leyenda y lo que es auténtico, en esta obra también aparecen diferentes verdades a medias. De entre ellas destacaremos las siguientes:

1. “… el futuro conquistador del Perú, pasó su infancia cuidando cerdos”.

No está probado.

2. “… fiesta del Chíviri, en las que se muestra una colección de trajes populares”.

Es en realidad la fiesta del Domingo de Gloria o de Resurrección la que se celebra con festejos populares y no la del Chíviri que en realidad viene de una canción del célebre Goro y que se propagó por medios periodísticos.

3. “… que pone de relieve la poca consideración en que se tenía en aquella época a los bastardos como Pizarro”.

En referencia a esta falta de consideración, sólo diré que no había tanta falta de consideración y que quizás los más grandes exponentes de los trujillanos conquistadores fueron bastardos como Francisco Pizarro, Juan Pizarro, Gonzalo Pizarro, García de Paredes “hijo” y Francisco de Orellana. Y, que yo sepa, no había tanta falta de consideración, quizá hoy haya más dentro de que han pasado cuatro siglos.

Historia de México

  • El general Porfirio Díaz gobierna de 1876 a 1910. Protegió los capitales extranjeros, promovió la compañía de ferrocarriles y explotaciones mineras y fomento el caciquismo rural.
  • En 1910 se produce el levantamiento de Madero con Zapata, Villa, etc.
  • Venustiano Carranza lleva la revolución agraria a la legalidad en 1917, continuando su labor, Obregón, Calles, Lázaro Cárdenas, etc.

Sobre hechos, las contestaciones son unas 14 afirmativas, 15 nulas y 3 a medias que, aproximadamente, nos da un 50% de ellas falsas.

Las fotografías

1ª. Foto. Panorámica de Trujillo desde la cartera de Cáceres, pág. 254.
Dice, entre otras cosas “fisonomía medieval, murallas árabes y torres cuadradas, aún mantiene en pie 32”.
En realidad poco hay que decir, se trata de verdades a medias.

2ª. Foto. Estatuas de Pizarro con vista al Palacio de San Carlos, pág. 255.
Dice “sobre el tejado unas gigantescas de traza morisca”.
Dudas pero de poca importancia.

3ª. Foto. Esquina del Palacio de La Conquista, pág. 256.
Está bien todo lo expuesto.

4ª. Foto. Vista de la Plaza Mayor desde el Castillo, pág. 256.
Está bien lo expuesto.

5ª. Foto. Esquina de los Marqueses de Sofraga, en la Plazuela de San Miguel, pág. 257.
Bien lo expuesto.

6ª. Foto. Vista de la Casa de los Orellana y entrada a la Iglesia de la Sangre (casa-parroquia de San Martín), pág. 257.
Bien todo lo expuesto.

7ª. Foto. Vista de San Martín y Torre del Alfiler, desde la subida al Castillo, pág. 257.
Bien expuesto todo lo dicho.

Por lo que yo creo, en las fotos no hay apenas fallos aunque sí algunas dudas. Pero está mucho mejor que lo escrito en el texto. Se ve en este aspecto, que se han mirado mejor las cosas y que no se habla de oídas.

Creo que el que escribió el texto, no había visto ni estudiado bien Trujillo y probablemente no había visitado nunca la ciudad.


NOTAS:

[1] Vid: Lozano Ramos, José: “Trujillo y sus estatuas”, en: VIII Coloquios Históricos de Extremadura (1978); La Opinión, núm. 889 (1 de enero de 1925); y La Opinión, núm. 892 (22 de enero de 1925).

[2] Páginas 16, 40, 162, 399 de J. Tena.

[3] Ibídem, pág. 315.

[4] La Opinión, núm. 966 (24 de junio de 1926).

[5] La opinión, núm. 889 (1 de enero de 1925).

[6] La opinión, núm. 1012 (12 de mayo de 1927).

[7] La opinión, núm. 1018 (23 de junio de 1997).

[8] J. Tena, pág. 539.

[9] Ibídem.

[10] Ibídem, pág. 540.

Oct 011987
 

Joaquín González Rubio.

Aunque no soy persona suficientemente formada para expresar lo bello por medio de la palabra, voy a intentar describir, a grandes rasgos, porque el tiempo no da para más, personas y cosas en sus distintas partes, cualidades o circunstancias, varias de ellas de viejos saber, siguiendo el mismo tema que elaboré para los XV Coloquios Históricos de Extremadura, celebrados el pasado año, que tanta brillantez alcanzaron; trabajo éste el desarrollo con la perturbación angustiosa del ánimo por su destino a tan selecta audiencia.

Dios quiera que, por su sencillez, sea bien comprendido y trasmitido lo suficiente.

Nuestro trabajo está basado en el tramo que comprende de la carretera de Cáceres a la de Monroy, rico en caza y abundante de los que por los cazadores de la localidad se denominan “vivares” y por los otros pueblos “cuevas”.

Damos comienzo nuestro deambular, introduciéndonos por la calleja de “Los peralejos” diera comienzo junto al terraplén de Santo Domingo, que nos conducirá a la gran maleza popularmente conocida por “Cueva de los frailes”, porque forma parte derecha una cueva subterránea, con entrada construida a cal y piedra haciendo forma de castillete, hoy casi destruido y su puerta de acceso tapada por corrimiento de tierra. En su interior pueden contemplarse poyos pequeños que servían de asientos y otros largos que debían utilizarse de camas por las personas que la habitaran. Interesante.

Calleja abajo nos tocaremos con la finca vulgarmente conocida por “Gindilvar”, aunque su verdadero nombre creo que sea “Gil del Val”, cuya configuración es toda ella de peculiar canchal y de grandes malezas en las que siempre abundó el conejo y los depredadores. Se haya a lanzamiento de piedra del arrabal Huertas de La Magdalena.

Siguiendo la izquierda, en dirección sur, pasamos al popular “Tambal”, también finca de abundante canchal y buen criadero de conejos, y siguiendo la misma dirección san estaremos a la calleja de los famosos “Charquitos” que formaban un manantial que salía de la anterior finca, utilizados con asiduidad como lavaderos por su agua cristalina. A pocos pasos damos con el enorme y bien conocido pozo de la “Fuente Alba”, en el que existen en todo su alrededor pilas construidas de piedra para lavadero de ropa, encontrándose constantemente concurrido de mujeres que acudían con tal finalidad. A cortísima distancia vemos el malezón conocido por “Maleza de la Fuente Alba”, por su proximidad al pozo, muy apetecido por los cazadores gustosos del aguardo o esperan del conejo. Dicha maleza se encuentra ubicada en la cerca de “La Encina”, muy concurrida durante los festivos de primavera, en particular los días de Pascua.

Más allá de la “Charca de La Magdalena”, damos con las fincas o cerca las llamadas “Cerca de la Mora” y “El Colorado o Tejoneras”, y más a la derecha, en dirección norte, la cerca de “La Cigüeña”, famosísima entre los aficionados a la cinegética al disponer de dos grandes malezas fabulosas para criadero de conejos y refugio de depredadores, conocidas por “Maleza del Gato” y “Maleza del Gatillo”, respectivamente.

Siguiendo la misma dirección aludida anteriormente y pasando la calleja llamada “Calleja de Casacasco”, saltamos a la hermosa y bonita finca llamada “El Torruco”, una de las de mayor importancia del berrocal, que merece relato detenido y bien meditado. Es finca muy codiciable para los cazadores. Dispone de una abandonada huerta con abundantes árboles frutales entre los que sobresalen los melocotoneros, albaricoqueros e higueras, hoy semisalvaje es por su estado de total descuido de poda, labor y riego, no obstante de disponer de un gran pilón construido para servicio de la huerta, con un caño curioso que vierten en él su abundantísima agua procedente de un venero o manantío que jamás se vio agotado ni disminuido. Buena lástima es que esta huerta, por causa de los tiempos modernos, se encuentre abandonada y en tan deplorable estado. Al final de la cañada que parte de la linde de la cerca “Las Manantías”, hay otro pozo de agua potable, conocido por “Pozo de Sanguijuelero”, también de venero inagotable, proveedor de guardas, pastores, cazadores, etc., por su rica y fresca agua “jerrumbrosa”. Aproximadamente, a dos metros, existe otro pilón en total abandono y cubierto de zarzas, que se debió construir para regar las plantas que sembraban en el trozo de terreno y hay a la bajada de aquel. Muy cerca, gas y dándose la mano, otra fuente, pequeña, pero también de sabrosa agua. Son conocidas otras fuentes más, de pobre manantío y a las que se dice que son “fuentes de la rana que cuando llueve manan”. Pocos pasos más y no subiremos a lo alto de “La Mira”, elevación de terreno y peñas, más acentuado por su parte casi norte; hermoso atisbadero desde el que se observa casi toda la finca llamada “Cañada”, la de los renombrados baños de “La Guarra”, acreditados en toda la comarca, especialmente entre las personas que parecían reuma, al contarse que una cochina que los padecía, al bañarse en el manantío, sanó totalmente; hoy desaparecidas en la totalidad las antihigiénicas y desafortunadas instalaciones construidas al estilo de pocilga hedionda y molesta, que sirvieron a los bañistas enfermos; otros, al no serles muy agradable la utilización de aquellas, acudían con caballerías provistas de vasijas que llenaban del manantío para darse los baños en casa. También pueden observarse desde dicha “Mira” las fincas “Casa Casco”, “Doña Elvira”, “Doña Elvirilla” y “El Carneril”. Refrescando nuestra memoria resaltaremos que esta bella finca es un extraordinario criadero de conejos y perdices, y que casi en su generalidad estuvo acotada y bien guardada, hasta el punto de que había años en que la reproducción de conejos era de tal magnitud que al rapar los pastos salían en desbandada a comer a las fincas y linderas para regresar a la venida de nuevo día, circunstancia aprovechada por los cazadores para instalar los aguados o esperas en las mismas callejas, para dispararles a su regreso, por cuyo motivo el señor Frasco, cazurro y famoso guarda de la finca provisto de un latón grande se recorría la finca desde el atardecer hasta que se hacía de noche por completo, linde arriba, linde abajo, haciendo sonar el latón golpeándolo con un palo, en la creencia de que los animales al ruido retrocederían y luego no se atreverían de nuevo a intentar la salida, pensamiento éste ignorante porque los conejos, obligados por el hombre, volvían a sus veredas o caminillos y trasponían por los coladeros de las paredes al momento de haber pasado tío Frasco, sin conseguir el pobre sus objetivos. Tal abundancia de caza servía de golosina a los “furtivos”, cazadores de oficio, de más o menos cualidades, que ejercitaban a fondo su desordenada ambición, haciendo que el bonazo del señor Frasco anduviera constantemente a su captura para denunciarles, pero el ardid y astucia de aquellos no se lo permitían. Entre estos cosarios resaltaremos por su fama entre toda la cinegética de la ciudad a los “Malalengua”, “Tío Julián el trapero”, “Vicentito Pichón”, “Emilio el chulo”, “El Chumarro”, “Quico el calvo”, “El Pulga”, “El Pirulo”, “El Pernales”,etc. De todos estos hay que hacer mención señalada del último nombrado “El Pernales”, furtivo de los pies a cabeza, astuto, escurridizo y sagaz como un lince, lo que hacía casi imposible que la Guardia Civil le atrapase y, mucho menos, el guarda del coto, hasta el punto de haber días que cuando querían tenerle en las manos desaparecía como por obra de magia, sin volver a localizarle. En una ocasión que los guardias le avistaron a lo lejos y precisamente con dirección a ellos, se ocultaron convenientemente y al llegar a su altura le dieron el alto, pero “el Pernales”, sin amilanarse, se dio la fuga emprendiendo la pareja su persecución, pues en aquellos tiempos no bastaba con conocer al infractor de la ley para denunciarle, sino que había que capturarle, siendo esta la causa de que tanto la Guardia Civil como los guardas juramentados hicieran tantos esfuerzos por capturarlos. Decía que la Guardia Civil emprendió la persecución detrás de “El Pernales”, siguiéndole en esta ocasión tan a su alcance que éste, al verse casi atrapado, saltó la parece medianera con la finca “Cañada”, a la altura del vivar conocido por “El Cascabel”, con dirección al río Magasca, y al llegar a la orilla metió los tubos y cajitas portadoras de la pólvora y perdigones, y poniéndosele a la cabeza, juntamente con una escopeta, se entró en el agua que le llegaba la barba y justamente cuando alcanzaba la orilla aparecieron los guardias que le dieron, una vez más, el conocido “Alto a la Guardia Civil”, pero “El Pernales”, saliendo a la otra orilla con toda tranquilidad, les miro sonriente y les dijo: “venir a cogerme, si queréis, que ahí os dejó la barca”, pero era mucha la corriente que llevaba el río y a los guardias no les iba el remojón, quedándose ambos estupefactos viendo cómo se alejaba con guasa diciéndoles: “¡Otra vez será otra cosa!. Cuando el señor Frasco se jubiló y dejó su cargo de guarda de “El Torruco”, le suplió en el cargo el furtivo conocido por “El Pulga”, el que, como buen conocedor de la finca, tenía a mal traer a los que frecuentemente saltaban al coto, bien en época de veda como en la normal, pues sus únicos ingresos para mal mantener a la familia eran el producto de la caza, aunque éste generalmente no alcanzaba ni para pan, y no tenían en cuenta que la dedicación a fondo de la caza lleva a una desordenada ambición; de ahí que un día al verse en trances de apuros y a punto de ser atrapado a la carrera por “El Pulga”, el no menos famoso y célebre “Vicentino Pichón”, éste frenó la carrera y volviéndose le disparó la cabeza, que tuvo que tener vendada mucho tiempo. ¡Gracias a que la distancia entre ambos era considerable, sólo quedó en el susto!

Las principales cuevas o vivares de “El Torruco” son los conocidos por: “El Machorrón de la Casa”, “La Mira”, “El Machorrón de la Mira”, “Los Canteros”, “Las Lanchonas”, “Las Hormas”, “El Tesonero”, etc.

Dejamos esta finca, fantástica y hermosa, y saltamos a la calleja de “La Aldehuela” precisamente por el cancho llamado “La Niña”, porque, cuentan los mayores, y a su vera un buen día los molineros del llamado “Molino de las Cañas”, enclavado en la finca “La Aldehuela”, hoy totalmente en ruinas, como todos, encontraron a una niña, de muy pocos días, abandonada envuelta en un cobertor. Seguimos pocos metros y llegamos a la cerca culto nombre es “Breñilla” ya pocos metros, la llamada “Las Manantías”, con sus grandes malezas conocidas por los nombres de “Pedro Barco” y la calleja de “La Aldehuela” al medio, la “Cerca de Minuto”, también dotadas de otra enorme maleza conocida por “La Marrilla”, de abundante caza y a la que los cazadores visitan con frecuencia. Damos un pequeño giro a la izquierda, dirección poniente, que nos topamos con la finca más hermosa del berrocal, la de más hectáreas y la mejor cuidada, con sus tres extraordinarias fuentes llamadas “La Teja”, “La Granjuela” y “La Molinera”, de manantíos fantásticos e inagotables. Es, por sus grandes canchales, el mejor criadero de conejos que poseemos en el término municipal, y buen albergue de zorros, tejones, de las carnicerías genéricas, el turón, el gato amontado, etc. De entre sus cientos y cientos de vivares, por su mayor importancia y fama, solamente haremos mención de los llamados “Cancho del Royo”. “La Jienda Falsa”, “El Cofre”, “La Concha”, “El Melón”, “El Barrio”, “Velardo”, “Los Aniales”, “La Sartén” y “El Pastel”; a este nombrado el último lugar se le conoce por este gracioso nombre precisamente porque una mañana se sentó en él de aguardo o espera a un cazador y al rayar el día vino a encuevarse en él una zorra, a la que disparó fallándole el cartucho, al poquito rato acudió un conejo, con la misma intención, al que disparó y mató, a los pocos minutos llegó otra zorra, seguramente pareja del anterior, a la que el cazador disparó, con tan mala suerte que también le falló el cartucho, pero la zorra no perdió el tiempo: atrapó al conejo y se introdujo con el conejo en el vivar para darse el festín. Verdaderamente no fue mal el pastel que le estuvo al pobre cazador.

Como cosarios “acomodados” en esta cerca, en época libre como en la veda, no podemos olvidar al “Coronel”, “El Colorín”, “El Barbero”, “El Echangao”, “El Pintao”, “Tío Palacio”…, todos “pesadilla” y sofocadores de guardas y de la Guardia Civil, muchos de ellos procesados y otros con cumplimiento de arrestos menores al haber sido atrapados en descuidos.

Dejamos “La Breña” y dirección saliente atravesamos las cercas bautizadas con los nombres de “El Piojo”, “La Pilita” y “Las Monjas”, ésta con sus vivares de fama: “Las Yeguas”, “La Teja”, “El Acercón” y “El Barrio”.

Como hemos topado con la carretera de Monroy, pongo punto final a este relato soslayado, agrandes pinceladas, pero con la esperanza de que haya transmitido a la selecta audiencia, con lo que grande sería mi emoción y me daría por satisfecho.

Muchas gracias.