Oct 012012
 

Antonio Manuel Barragán Lancharo – Moisés Domínguez Núñez

Alonso de Orleáns y Sajonia-Coburgo, Príncipe de Orleáns, nació en Madrid a las 7,50 del 28 de mayo de 1912, en el palacio de su abuela -la infanta Eulalia- en la calle de Quintana, número 5. Se le cristianó con el nombre de Alonso María Cristino Justo1. Era el segundogénito del infante Alfonso de Orleáns y Borbón, y de Beatriz, Princesa de la Gran Bretaña (prima hermana de la reina Victoria Eugenia). Fue inscrito en el Registro Civil de la Familia Real. Era conocido como don Alonso para ser distinguirlo de los otros cuatro Alfonso de la Familia Real, pues también era primo del Rey Alfonso XIII. Sin embargo, en las fuentes escritas de la época aparece nombrado constantemente como don Alfonso aunque su nombre de pila era don Alonso, y así se le citará en esta investigación. Tenía por hermanos a Álvaro y a Ataúlfo. Se educó en Esther (Escocia), y pasaba los veranos en el palacio que su bisabuelo, el duque de Montpensier, poseía en Sanlúcar de Barrameda.

Alonso y sus hermanos recibieron una exquisita educación en el Winchester College de Inglaterra. Con el advenimiento de la II República, y siguiendo los pasos de la ex Familia Real española, los Orleáns-Borbón decidieron seguir al Rey Alfonso XIII, e iniciaron una nueva vida en Inglaterra. Con tan sólo 18 años obtuvo el título de piloto en el Aeródromo de Cuatro Vientos2. Siguió el ejemplo de su padre, considerado un pionero en la aviación española. Esta decisión tendría gran trascendencia en su vida. Estudió además ingeniería mecánica en Zurich (Suiza), pero no concluyó la formación. Fue, asimismo, un gran deportista, sobresaliendo en los deportes alpinos, donde representó a España en varias ocasiones3. En 1935 vivía en la ciudad de inglesa de Kew con sus padres y hermanos.

Al inicio la Guerra Civil, al igual que otros miembros de la Familia Real española, Alfonso de Orleáns y sus tres hijos decidieron unirse a la sublevación, y tomar parte en la incipiente aviación nacional. El alzamiento no se hizo a favor de la monarquía; sin embargo al hacerse en contra del Frente Popular, las figuras más destacadas de la realeza española se adhirieron o intentaron sumarse desde el primer momento a la rebelión militar. En la correspondencia epistolar entre el general Alfredo Kindelán y Alfonso de Orleáns existen documentos relevantes para conocer el periplo de la familia Orleáns-Sajonia durante esa etapa tan convulsa de la Historia de España. Alfonso de Orleáns y Borbón dejó escrito que «surgido el alzamiento, se hallaba el firmante en Bucarest como Jefe de la Oficina de Control Europeo de la Casa Ford; acudí inmediatamente desde ese extremo de Europa a Londres, donde radicaba su delegación».

Una vez que logró despedirse de su familia y de conseguir -no sin dificultad- un pasaporte, Alfonso de Orleáns se trasladó a Francia, cruzando la frontera española por Dancharrinea, y de allí se dirigió a Pamplona y a Vitoria. El dos de agosto se presentó en la Capitanía General de Burgos con la intención de sumarse, él y sus tres hijos varones, al alzamiento. Sin embargo, el general Mola declinó el ofrecimiento:

«…Después que el jefe del Estado Mayor de Mola me dijo que no queriendo dar un carácter monárquico al movimiento me rogaba volviese a pasar la frontera inmediatamente. Tampoco quiso aceptar cuando ofrecí los servicios de mis hijos. Ya sabe que no discuto órdenes. Volví al extranjero. Le confieso que la actitud de Mola me desconcertó bastante, pues esta lucha no es de monarquía contra república, sino de orden contra anarquía y comunismo»4.

En Burgos, el general Emilio Mola le hizo volver a Francia, y retornó a Londres. En la capital de Reino Unido ayudó a la organización de la representación de los nacionales5. A partir de ese momento, comenzó a mover los hilos en la España nacional y escribió al general Franco y a su amigo el general Alfredo Kindelán, jefe de la aviación nacional. Nuevamente se ofreció sumarse al alzamiento para «poder tomar parte más activa en el triunfo de una santa causa; he escrito a Franco; espero que su contestación permitirá que yo y mis hijos vayamos pronto al frente»6. Esta petición finalmente fue oída y según se desprende de la carta de agradecimiento enviada a Kindelán, éste le envió un telegrama pidiéndole que sus dos hijos mayores -Álvaro y Alonso- se incorporaran inmediatamente a la aviación nacional:

«Querido Kindelán: Puede figurarse cuánto le agradezco su telegrama diciéndome que mis hijos Álvaro y Alfonso deben presentarse en Salamanca como pilotos. Supongo que recibiría mi telegrama anunciándole que salían inme- diatamente. El primer barco llegará a Lisboa el 3 de noviembre. Van por Portugal, pues temo que pudieran encontrar dificultades en Francia. Llevan un automóvil y paracaídas de asiento; es el único material útil que pueden llevar, por no estar considerado material de guerra. Álvaro y Alonso son pilotos, pero no tienen preparación como pilotos militares. En cuanto a instrucción militar, en Inglaterra obtuvieron el certificado de subtenientes de reserva (Officers Training Corps Certificate A). Explico esto para que sea paciente con su falta de conocimientos en bombardeo, tiro y combate aéreo. No sabe cuánto me consuela que ellos estén a sus órdenes, dentro de mi tristeza de ser excluido yo del honor de batirme por la Patria. Dios quiera que también me acepten. Alfonso de Orleáns y Borbón»7.

Por este conducto los infantes Álvaro y Alonso de Orleáns se unieron a las fuerzas nacionales8. A finales del mes de octubre de 1936, poco antes de partir rumbo a Portugal, al ser preguntados por la prensa local londinense sobre sus intenciones de alistarse en el bando nacional, Álvaro respondió que «mi familia y yo lucharemos contra el comunismo donde quiera que sea»9. El 31 de octubre de 1936 Alonso de Orleáns Sajonia abandonó Londres10 y embarcó con su hermano Álvaro el 2 de noviembre en el vapor de la línea británica Blue Star Andalucía Star. Éste hacía la ruta trasatlántica hasta Sudamérica y realizó varias escalas antes de llegar a Montevideo (Uruguay). Curiosamente, el príncipe Álvaro declaró a la prensa local portuguesa que «ia passar uma temporada de ferias em Lisboa»11. Es decir, iban a disfrutar de unas breves vacaciones en la capital portuguesa. El Diario de Lisboa daba esta noticia acompañándola de una foto de los infantes bajando del trasatlántico:

«Os Principes Alonso e Álvaro de Orleans e Bourbon chegarom hoje a Lisboa a bordo de paquete Andalucia Star sendo ambos desembarcado pouco depois do meio día e meia hora, na compañía dos Srs. Magalhaes Domínguez e Alberti Toste, respectivamente secretario peral e adjunto do Automovel Club de Portugal, que ali foram en virtude duma recomendaçao do Automovile Associated de Londres. Os dois principes que sao engenheiros, nao fizeram declaraçoes à impresa nem deixeram transparecer as suas inteçoes. O barco levantou ferro as 17 horas, com destino ao Rio de Janeiro, tendo antes desembarcado o automovel dos principes que ao que parece irao para Espanha depois de visitarem a cidade e as instalaçoes do Automovel Club de Portugal»12.

Un periódico deportivo barcelonés publicó, sin embargo, esta noticia: «Dos ex infantes se ofrecen a la Junta de Burgos»: «A bordo del trasatlántico Andalucía Star han llegado a esta capital los ex-infantes Alfonso y Álvaro de Orleáns y de Borbón, quienes se proponían marchar a Burgos en automóvil; interrogados por los periodistas, se negaron a hacer declaraciones aunque por algunas indiscreciones se ha podido saber que se proponen ofrecerse a la titulada Junta de Burgos para prestar sus servicios en la aviación rebelde»13.

En ese mismo día, se desplazó Alonso de Orleáns Sajonia en automóvil hasta Salamanca y se presentó en la Jefatura del Aire, ingresando junto con su hermano Álvaro en la Aviación Legionaria Italiana. El tercer hermano, Ataúlfo, que también era aviador, se alistó en una escuadrilla de Junker 52. Estos datos contradicen los indicados en su hoja de servicios custodiada en el Archivo del Ejército de Aire, lo cual evidencia que se redactó con posterioridad. Por orden del general jefe del Aire Alfredo Kindelán, se le concedió el empleo de alférez del Tercio y se incorporó en Sevilla a la 1ª Escuadrilla O. A. de cazas Meridionali Romeo RO-37bis (también conocidos como «Linces») al mando del capitán Raffaello Colacicchi. A mediados de octubre de 1936 se formaron dos escuadrillas de Romeo 37, una al mando del citado Colacicchi y otra al mando de José Muñoz, conocido por El Corto. Los hermanos Orleáns fueron admitidos el 7 noviembre de 1936:

«Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor. Telegrama  Oficial núm. 1830. Salamanca 7 de noviembre de 1936. El Generalísimo al General Secretario Guerra, Burgos. He nombrado Alfereces de complemento del Arma de Aviación a los pilotos D. Álvaro y D. Alfonso de Orleáns y Borbón. Lo digo para conocimiento y efectos. Transmítase. De Orden de S.E. El Coronel 2º Jefe de E. M. Francisco Martín Moreno»14.

Alonso de Orleáns Sajonia realizó varios vuelos de observación y bombardeó con la columna dirigida por el comandante Antonio Castejón en el frente de Madrid. El 18 de noviembre de 1936 despegaron del aeródromo de Tablada (Sevilla) en formación: Tres cazas Romeo en servicio de escolta de un Savoia 81 rumbo a Talavera de la Reina (Toledo)15. En el primer Romeo volaba el teniente Rabino y como observador el alférez provisional del Tercio Álvaro de Orleáns, hermano de Alonso. El segundo Romeo lo conducía el sargento mayor Dante Labanto y como observador el soldado de primera clase Rossi. Y el tercer Romeo lo pilotaba el Sargento Aniello Fazzi e iba como observador Alonso de Orleáns, el aquí biografiado.

En el Savoia volaban el teniente coronel Ruggero Bonomi, el general Aldo Pellegrini (jefe de Tráfico Aerocivil italiano) y el comandante Umberto Klinger (éste era Presidente de «Ala Littoria», el cual venía a España para concertar acuerdos militares con las autoridades rebeldes16). El vuelo se inició tranquilamente, pero al llegar a las estribaciones de Sierra Morena a la altura de El Ronquillo (Sevilla) se encontraron con una tormenta con grandes cúmulos que cubría el cielo de los últimos pueblos de Andalucía, y por supuesto, los primeros de Extremadura, a pocos kilómetros17. El Romeo18, con matrícula 12-14, se alejó de la formación que tenía como destino Talavera de la Reina sin percatarse que el biplano de Fazzi y Alonso de Orleáns había desaparecido de su vista.

Mientras, los dos Romeo y el Savoia aterrizaron sin mayor dificultad en el aeródromo de Prado del Arca. El sargento mayor Fazzi trató de regresar a Tablada pero en el biplano se originó una avería por lo que se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia. El avión descendió rápidamente y voló a una cota muy baja. Llevaba todavía las bombas que no habían sido desenganchadas a tiempo. A la postre este hecho provocó que los efectos del accidente fuesen mayores. Intentó aterrizar, perdió el control de la maniobra y debido a la intensa niebla, se estrelló en un lugar conocido como Los Barrancos, en el término municipal de Monesterio, en la provincia de Badajoz. El aeroplano se incendió a la par que se destrozó por completo. Álvaro de Orleáns relató cómo se produjo el accidente de su hermano dando a entender que éste se produjo por la impericia del piloto italiano. En cambio, Ruggero Bomoni sugirió la adversa meteo- rología como causa plausible del siniestro.

«Salimos desde Talavera (sic), nos mandaron escoltar (lo hicimos con un Romeo, aunque no era el mejor) a un Savoia 81 con pasajeros importantes. Al llegar a la sierra había muchas nubes y el Savoia se metió en ellas y descendimos para no perderle de vista, en ese momento y entre nubes, mi hermano, que estaba a mi izquierda, se la dio. Él sabía desde siempre que moriría si se subía con un suboficial»19.

«Esta mañana a las diez partió desde Sevilla un S.81 seguido de tres RO.37 que se trasladaban a Talavera. En Mérida [sic], las nubes que estaban dispersas, se compactan y bajan hasta cubrir las montañas, de modo que el S 81 se vio obligado a salir y navegar por encima de las nubes durante un breve espacio de tiempo. Sólo dos RO.37 lo siguieron, mientras que del tercero no hubo más noticias. Después de unas horas de su llegada a Talavera, nos enteramos de que el tercer RO 37, pilotado por el Sargento Fazzi, llevando a bordo en calidad de observador al príncipe don Alonso Borbón D’Orleáns, se estrelló cerca de Monasterio [sic]. La noticia nos entristece profundamente, porque don Alonso de Orleáns, al igual que su hermano don Álvaro, se alistaron en la aviación del Tercio a los pocos días, era muy respetado por todos Habían venido de Italia y habían pedido voluntariamente formar parte de la tripulación legionaria del Tercio. No se puede reconstruir exactamente cómo se produjo el accidente. Puede ser que el piloto se introdujera en las nubes y por lo tanto perdiera el control del aparato. Yo creo, como hipótesis más probable, que penetró en las nubes, intentó cambiar la ruta para regresar a Sevilla, pero no estaba seguro de haber tomado la dirección correcta, entonces intentó aterrizar. En la maniobra de aterrizaje el piloto se confió al entrar en un pequeño terreno donde había aterrizado, no vio un montículo que estaba en el borde del campo que golpeo el tren de aterrizaje. Los testigos, de hecho, dicen que el lugar había nubes bajas»20.

Sin embargo existe información que contradice esta versión: «El príncipe don Alfonso, heroico alférez del Tercio, muerto en lucha por la patria al servicio de la aviación nacional»21. En la nota necrológica de su hermano Ataúlfo se afirmó que éste «tuvo como hermanos a don Alfonso, muerto heroicamente en 1936 en el frente de Madrid»22. El investigador Eduardo Domínguez ha afirmado equivocadamente que el Romeo «cayó envuelto en llamas en las inmediaciones de El Ronquillo»23. En la hoja de servicios del infante se lee que «a la altura de Monesterio se deshizo la formación, entrando el aparato en combate, siendo derribado»24. En resumen, la prensa de la época y la historiografía han situado erróneamente el accidente en lugares tan dispares como unos montes cercanos a la Venta del Culebrín (Monesterio)25, en las cercanías del Monasterio de Guadalupe (Cáceres)26, en El Ronquillo (Sevilla)27, en tierras de Talavera de la Reina28 o incluso en el frente de Madrid29. El piloto de caza José Larios equivocó en sus memorias tanto la fecha del accidente (18 de septiembre de 1936) como el acompañante muerto, confundiéndolo con el alférez Cándido Martínez30.

Incluso en la declaración del general Francesco Belforte se afirmó que el avión fue abatido por los cazas enemigos: «Un aparato de reconocimiento fue abatido en el cielo del Monasterio (sic) por una formación de caza enemiga, y en la misma llama de gloria ardieron un Grande de España y un hijo del pueblo italiano: El príncipe Alfonso de Borbón y Orleáns, observador, y el sargento Anello (sic) Fazzi, piloto, holocausto de la misma causa»31. Se puede asegurar con rotundidad que todas estas afirmaciones son falsas, pues seguramente al redactar su hoja de servicios primaron los apellidos y el prestigio de la familia sobre la realidad de los hechos a los que quisieron dotar de cierto heroísmo. Realmente estamos ante un accidente aéreo en «acción de guerra»32. Además se cuenta con el testimonio del excepcional relato de los hechos realizado por Álvaro de Orleáns al amigo de la familia Arnold Lunn, un prestigioso escritor inglés:

«Alonso y yo vinimos juntos a España, Alonso tenía un extraño sentido de su inminente muerte durante su viaje a la Península. Él no habló mucho pero pienso que lo sabía. El día que murió puso su reloj y el dinero y otras pequeñas pertenencias en un paquete y lo envolvió muy cuidadosamente. Despegó justo después que yo y durante un tiempo volamos juntos. Yo le saludé con la mano, pero él no me contestó. Me dirigió una rara y extraña mirada… Alonso no estaba pilotando, él era el observador. El tiempo era asqueroso, una densa bruma y lluvia, el avión de Alonso desapareció en la niebla y momentos después se estrellaba contra la ladera de la montaña»33.

El aparato se encontró totalmente carbonizado así como sus ocupantes. Su acompañante, el piloto suboficial italiano llamado Aniello Fazzi, natural de Módena, también falleció. Los restos de este sergente maggiore fueron inhumados en el cementerio de San Fernando de Sevilla. En 1940 sus restos junto con otros 168 aviadores italianos, que murieron durante la Guerra Civil, fueron trasladados al cementerio de Torrero de Zaragoza. Definitivamente en 1948 fue trasladado junto con los más de 3.000 combatientes italianos de la Guerra Civil española al Sacrario Militare Italiano registrado en el listado de los caídos con el número 2904 y su cuerpo depositado en el Piano 5, lato C, de la Torre-osario de San Antonio en Zaragoza34. Del Onorcaduti, organismo encargado de custodiar la información sobre los italianos caídos en las diversas guerras europeas, hemos obtenido este dato: «Offertosi voluntario per una rischiosa missione, incontrava nel corso di essa, morte gloriosa, Cielo di spagna novembre 1936 XV»35.

Este accidente todavía es recordado por las personas más ancianas de Monesterio. Sin duda, el haber transcurrido más de setenta años, y el haber desaparecido casi toda la generación que lo vivió, los que quedan apenas pueden dar detalles fidedignos del siniestro. El detalle, unánime de todos los testimonios recogidos, es que el Alcalde, Luis Megía García, ordenó que los restos carbonizados fuesen extraídos del aparato. Fueron trasladados a la localidad en sacos y sin ningún tipo de consideración por desconocimiento de la categoría de los fallecidos. Monesterio se había integrado el 4 de agosto de 1936 en la zona nacional, y cuando se tuvo conocimiento de estos hechos por las autoridades militares, éstas determinaron la destitución del Alcalde por conducto del Gobernador Civil de Badajoz. En el Archivo Municipal de Monesterio hay varias noticias sobre este accidente. Se conserva la factura de los jornales empleados para cargar la chatarra del avión en un camión. Los obreros que ayudaron en esas labores eran Antonio Fernández Lancharro, Francisco Palomas Calderón, José Florido Garrote, Cesáreo Rodríguez Mejías, Joaquín Sayago Mejías, Antonio y Santiago Guerrero Garrón, José Antonio Vila Pando y José Calderón Sayago. El coste de los jornales ascendió en total a 33 pesetas. Pero la trascendencia del accidente en la vida local fue el cese del Alcalde y de un concejal, y el nombramiento de una nueva comisión gestora del Ayuntamiento varios días después36.

La noticia de la muerte del infante tuvo cierta repercusión en la prensa internacional de la época37. Fue Álvaro de Orleáns quien comunicó a sus padres través de un telegrama la muerte de su hermano. Su padre estaba en Detroit (Estados Unidos de América) trabajando en la Ford, y su madre recibió la triste noticia en su domicilio de Kew. Ésta se desplazó al Hotel Grosvenor de Londres para recibir las condolencias. El amigo de la familia Arnold Lunn, al conocer la muerte de Alonso, escribió a la madre estas breves y sentidas palabras en recuerdo:

«Porque usted y los suyos simbolizan para mí el modelo de familia con valor, alegría y encanto experimento una sensación casi de amputación física al pensar que esa unidad ha sido ensombrecida, pero nunca destrozada por la muerte. Siento como si Alonso estuviera muy cerca, despertando en nuevos lugares. Porque él ha muero por la fe, esa fe que parecía tan remota cuando las nieves le llamaban para ir a misa, esa fe inagotable que se esconde en el alma y que se mueve en la cultura nacional, que Alonso ha ayudado a salvar» (noviembre de 1936)38.

El 19 de noviembre de 1936 se desplazó a Monesterio (Badajoz) una ambulancia que trasladó los restos de los finados a Sevilla. En ésta fue inhumado el sargento Fazzi, y en Sanlúcar de Barrameda los de Alonso de Orleáns. A las ocho menos cuarto de la mañana del 20 llegó la ambulancia procedente de Sevilla con el cadáver del infante39. Se instaló la capilla ardiente en el patio de armas del palacio de Orleáns donde estaba instalada la Comandancia Militar, cubriéndose el féretro con las banderas española e italiana. Acudieron múltiples personalidades civiles, militares y eclesiásticas. Un informante anónimo de Sanlúcar de Barrameda recogía en sus memorias que «una inmensidad de curiosos ha presenciado el desfile en que iban Milicias, Falange, Requetés, Guardia Civil, Carabineros y todo el elemento armado de Sanlúcar, a la que creeríamos según estos actos con toda la raigambre de una verdadera ciudadela40.

A las 11 de la mañana se transportó el féretro al Cementerio Católico de Sanlúcar donde recibió cristiana sepultura, en 1950, los restos del infante fueron inhumados en la cripta al pie del altar de la Divina Pastora en la nave de la Epístola de la iglesia conventual de los Padres Capuchinos de Sanlúcar de Barrameda donde descansan en la actualidad con sus padres y hermanos. La inscripción lapidaria dice: «S. A. R. el príncipe don Alfonso de Orleáns y Borbón, alférez del Tercio, agregado a la Aviación Nacional, muerto en defensa de España el 18 de noviembre de 1936»41. En el trayecto de la comitiva fúnebre sobrevolaron la población tres aviones en honor del caído42. El día de su entierro un vecino de Sanlúcar de Barrameda expresaba en su diario: «Rodeada así la muerte de este aparato militar y litúrgico, la vida parece una cosa despreciable. Dan ganas de convertirse en muerto»43. Durante el trayecto sobrevolaron la población tres aviones en honor del compañero caído44. Eduardo Domínguez Lobato ha relatado esto sobre este acontecimiento: «Una multitud emocionada desfiló por la capilla ardiente instalada en el Palacio de Orleáns y el entierro, tan espectacular como emotivo, incidía sobre los míticos perfiles que la admiración popular concedía a los aviadores en aquellos primeros tiempos de la guerra, cuando el simple hecho de tripular un aparato otorgaba dimensiones semiheroicas…»45. En los últimos días del mes de noviembre de 1936, se sucedieron en Sevilla y en los pueblos de la bahía de Cádiz los actos póstumos por el alma del infante, como por ejemplo la misa de réquiem que organizó el comité de Renovación Española de Sevilla el 28 de noviembre de 1936 en la iglesia del Divino Pastor46. El triste acontecimiento dio lugar a que Carmela, voz del pueblo, compusiera el «Romance del príncipe Alonso»47.

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Alonso  de  Orleáns-Borbón, Infante de España

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 Los hermanos Álvaro, Alonso y Ataúlfo de Orleáns y Sajonia-Coburgo durante la niñez

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 Álvaro de Orleáns, Duque de Galliera (1910-1997)

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Alonso de Orleáns y Sajonia-Coburgo, fallecido en accidente aéreo en Monesterio en 1936

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Ataúlfo   de   Orleáns   (1913- 1974)

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 Los hermanos Alonso, Ataúlfo y Álvaro de Orléans y Sajonia-Coburgo

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Así era el aparato, Romeo Ro37Bis, estrellado en Monesterio (Badajoz) en el que fallecieron el infante Alonso de Orleáns y el sargento italiano Aniello Fazzi el 18 de noviembre de 1936

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Lapida de Aniello Fazzi en el Sagrario Militare Italia- no de Zaragoza. Gentileza de Dimas Vaquero

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El aviador italiano Ruggero Bonomi

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Imagen de los Romeo situados en el aeródromo de Tablada (Sevilla) en noviembre de 1936 (Archivo de Juan Arráez Cerdá)

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Imagen del Romeo-37 conducido por el sargento Aniello Fazzi y que llevaba por observador a Alonso de Borbón poco antes de despegar del aeródromo de Tablada (Sevilla) el día 18 de noviembre de 1936. (Archivo de Juan Arráez Cerdá)

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Un  Romeo-37  en  pleno  vuelo (Archivo de Juan Arráez Cerdá)

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Los hermanos Alonso y Álvaro de Orleáns y Sajonia a su llegada al aeródromo de Tablada (Sevilla) en noviembre de 1936 (Archivo de Juan Arráez Cerdá)

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Imagen de la llegada a Lisboa de los infantes Alonso y Álvaro de Orleáns. Diario de Lisboa, 3 de noviembre de 1936

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Vista del paisaje de Monesterio (Badajoz). Detrás de las lomas del fondo de la imagen se sitúa la finca «Los Barrancos», lugar donde se estrelló el aeroplano Romeo Ro37Bis el  18 de noviembre de 1936

image037La zona delimitada, conocida como «Los Barrancos», de relieve muy accidentado, tuvo lugar el accidente aéreo del Romeo Ro37Bis el 18 de noviembre de 1936

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1 Archivo General de Palacio (Patrimonio Nacional), Reinados, Alfonso XIII, Cª 8871, Exp. 5. Nota relativa al embarazo de su madre y su nacimiento en 1912. El contenido de este expediente recoge la preparación del bautizo del príncipe (invitaciones, préstamo de la pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán, limosnas… etc.). El primer documento data del 21 de mayo de 1912, y advierte de que en breve (el 5 de junio de 1912) se producirá el bautismo del infante, siendo el padrino el Rey Alfonso XIII. El espacio escogido para la administración del sacramento fue la Sala Gasparini del Palacio Real de Madrid.

2  DE SAGRERA, Ana Ena y Bee: En defensa de una amistad, Madrid, Velecio Editores, 2006, p. 398.

Mundo Deportivo, 17 de enero de 1935.

4   KINDELÁN DUANY, Alfredo La verdad de mis relaciones con Franco, Barcelona, Planeta, 1981, p. 225.

La Vanguardia Española (Barcelona), 7 de agosto de 1975: «Desde Londres con el seudónimo de Abelardo López, trabajo para la oficina de relaciones exteriores y propaganda creada en Salamanca».

6   KINDELÁN DUANY, Alfredo La verdad de mis relaciones con Franco, Barcelona, Planeta, 1981, p. 225.

7   KINDELÁN DUANY, Alfredo La verdad de mis relaciones con Franco, Barcelona, Planeta, 1981, p. 100.

8  Luis PALACIOS BAÑUELOS (Seis escenarios de la Historia, Madrid, Dykinson, 2007, p. 72) ha afirmado que «el propio infante (Alfonso de Orleáns y Borbón) se incorporó el 20 de octubre de 1937 en Burgos a la aviación militar como coronel comandante de Brigada aérea como jefe de 3ª Escuadrilla. R. Bonomi (Viva la Muerte, Diario dell’Aviaciòn de El Tercio, Editoriale Aeronautico, Roma,  1941)  expresó   por  error  que   los   infantes  llegaron  desde  Italia:   «Caduto  presso MONASTERIO un RO con a bordo come osservatore il principe DON ALONSO DE ORLEANS BORBON (venuto volontario dall’Italia con il fratello DON ALVARO per arruolarsi con i Legiona- ri)».

9  Entre otros, Prescott Evening Courrier del 20 de noviembre de 1936 y el Diario de Noticias del 23 noviembre de 1936.

10  Precott Evening Courier, 20 de noviembre de 1936.

11  Diario de Noticias (Lisboa), 23 de noviembre de 1936.

12  Diario de Lisboa, 20 de noviembre de 1936.

13  Mundo Deportivo, 5 de noviembre de 1936. Se puede leer un resumen de esta noticia con titulares más alarmistas en el ABC, edición incautada de Madrid, de 11 de noviembre de 1936: «La espuria raza de los Borbones renueva su tradicional odio al pueblo español». También fue publicada en el ABC de Sevilla el 4 de noviembre de 2010.

14  Archivo Histórico del Ejército del Aire (Villaviciosa de Odón), Expediente personal de Alonso de Orleáns.

15   SALAS LARRAZÁBAL, Jesús La Guerra de España desde el aire, Barcelona, Ariel, 1972, pp. 139 y s. La idea de Bonomi (Cfr. Viva la Muerte, Diario dell’Aviaciòn de El Tercio, Editoriale Aeronáutico, Roma, 1941) era llegar Cuartel General del General Mola en Leganés para participar en el ataque aéreo sobre Madrid.

16   ALCOFAR NASSAES, José Luis La Aviación Legionaria en la Guerra Española, Barcelona, Euros, 1975, pp. 124 y s.

17  Diario de Sanlúcar, 20 de noviembre de 1936: «Había una niebla muy intensa».

18  ARRÁEZ CERDÁ, Juan «Los Romeo Ro 37 bis durante la Guerra Civil», Revista Militar Serga, septiembre-octubre 1999, pp. 3 y ss. También agradecemos al autor de este trabajo las anotaciones que nos ha realizado sobre esta cuestión, conversación telefónica de 27 de diciembre de 2010.

19 DE SAGRERA, Ana Ena y Bee: En defensa de una amistad, Madrid, Velecio Editores, 2006, p. 398.

20   BONOMI, Ruggero. Viva la Muerte, Diario dell’Aviaciòn de El Tercio, Editoriale Aeronautico, Roma, 1941) expresó por error que los infantes llegaron desde Italia: «Caduto presso MONASTERIO un RO con a bordo come osservatore il principe DON ALONSO DE ORLEANS BORBON (venuto volontario dall’Italia con il fratello DON ALVARO per arruolarsi con i Legionari)».

21  ABC (Sevilla), 19 de enero de 1937.

22  ABC (Madrid), 17 de diciembre de 1968 y 10 de octubre de 1974.

23  DOMÍNGUEZ LOBATO, Eduardo Cien capítulos de retaguardia, Madrid, G. del Toro, 1973, p. 200.

24   Archivo General Militar del Aire, hoja de servicios del infante Alonso de Orleáns y Sajonia. No fue el único Borbón muerto en accidente aéreo durante la Guerra Civil pues Luis Alfonso de Borbón y de Caral falleció cerca de Hoyo de Manzanares.

25  Cfr. http://www.ramhg.es/textos%20heraldica/movimiento%20nobiliario%201936.pdf

26   ALCOFAR NASSAES, José Luis La Aviación Legionaria en la Guerra Española, Barcelona, Euros, 1975, p. 124.

27     EILERS,  Marlene  A.  Queen  Victoria’s  descendants,  Baltimore-Maryland,  Genealogical Publishing Co., 1987, p. 200.

28  DOMÍNGUEZ LOBATO, Eduardo Cien capítulos de retaguardia, Madrid, G. del Toro, 1973, p.

199.

29   Portsmouth Times, 20 de noviembre de 1936: «The Infante Alfonso of Spain who joined the Spanish fascist air force, was killed in forced landing near Madrid».

30   LARIOS, José Combate aéreo sobre España (memorias de un piloto de caza), Madrid, San Martín, 1982, p. 107.

31   BELFORTE, Francesco La Guerra Civil en España, Milán, Instituto per gli Studio de politica

internacionale, 1939, p. 75.

32  GUIDO, Mattioti L’aviazione legionaria in Spagna, 1940: «…un fratello cadeva per un incidente di volo con un Ro. 37».

33 DE SAGRERA, Ana Ena y Bee: En defensa de una amistad, Madrid, Velecio Editores, 2006, p. 398.

34   La madrina de guerra del sargento Fazzi se llamaba Pilar Sáez Pérez y vivía en Zaragoza. Se encargó hasta su muerte en 2008 de limpiar y adecentar su lápida y mandar cartas a su madre en Módena (Italia). Datos proporcionados por el historiador Dimas Vaquero Peláez (Zaragoza).

35   Dato proporcionado por el Teniente Coronel Massimiliano Barlattani, del Estado Mayor de la Fuerza Italiana.

36   BARRAGÁN-LANCHARRO, Antonio Manuel República y Guerra Civil en Monesterio, Badajoz, Sociedad Extremeña de Historia, 2010, pp. 347 y ss.

37  Cfr. Le Figaro (París), 21 de noviembre de 1936. New York Times, 21 de noviembre de 1936: «Prince is killed in Spain, Alonso, cousin of ex King, crashed in rebel airplane». Curiosamente, la prensa pacense no informó nada del asunto tal como se desprende de la consulta de los números del Hoy de Badajoz de los días 19 al 30 de noviembre de 1936.

38  DE SAGRERA, Ana Ena y Bee: En defensa de una amistad, Madrid, Velecio Editores, 2006, p. 402

39  Diario de Cádiz, 22 de noviembre de 1936.

40  DOMÍNGUEZ LOBATO, Eduardo Cien capítulos de retaguardia, Madrid, G. del Toro, 1973, p.

41   Dato proporcionado por el sacerdote don Eduardo, del Convento de los Padres Capuchinos de Sanlúcar de Barrameda.

42  ABC (Sevilla), 21 de noviembre de 1936.

43  DOMÍNGUEZ LOBATO, Eduardo Cien capítulos de retaguardia, Madrid, G. del Toro, 1973, p. 20

44  ABC (Sevilla), 21 de noviembre de 1936.

45   DOMÍNGUEZ LOBATO, Eduardo Cien capítulos de retaguardia, Madrid, G. del Toro, 1973, pp. 200 y s.

46  ABC (Sevilla), 27 de noviembre de 1936.

47  DE SAGRERA, Ana Ena y Bee: En defensa de una amistad, Madrid, Velecio Editores, 2006, p. 398.

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Fernando Ortiz Martínez.

Si entre 1580 y 1640 los reinos de Portugal y Castilla estuvieron regidos por un mismo monarca y su frontera quedó técnicamente diluida, la Guerra de Separación de Portugal (conocida también como Guerra de la Independencia, Secesión o Restauración de Portugal, 1640-1668), volvió a situar Badajoz en el centro de una región en guerra. Su duración, la acción continua de bandas dedicadas al pillaje y la concentración de efectivos y operaciones en la frontera extremeño-alentejana provocaron la devastación de los pueblos situados en este espacio, mientras que la propia ciudad de Badajoz se convertiría en la principal plaza de armas contra Portugal. En ella se estableció el grueso del Real Ejército de Extremadura y su Capitán General.

Pero también el ejército portugués le concedió gran importancia a esta ciudad, pues su conquista fue la empresa a la que se dedicó con mayor insistencia. Unas veces lo intentó mediante ataques por sorpresa, otras con la colaboración de traidores y otras sometiéndola a sitio.

Este artículo se centra en el último de ellos, el de 1658, que contó con mayores recursos, se extendió durante más tiempo y posiblemente determinó a los portugueses a no volver a intentarlo.

image002Lám. 1. Badajoz sitiada en julio de 1658, detalle de la “Tomada do Forte S. Miguel”,

Palacio del Marqués de Mascarenhas. (Detalle).

1. AMBIENTACIÓN

Con la Monarquía Hispánica en franca decadencia, envuelta en la Guerra de los Treinta Años y tratando de sofocar la rebelión de Cataluña, sus súbditos portugueses consideraron llegado el momento de recuperar la independencia bajo una nueva dinastía de origen portugués, la Casa de Bragança. Los motivos de esta nueva rebelión habría que buscarlos en la política centralista del valido de Felipe IV, el Conde Duque de Olivares, con sus incrementos de cargas fiscales y la obligación de contribuir con tropas a las constantes guerras del Imperio.

De este modo, el 1 de diciembre de 1640 se produjo el asalto al palacio real de Lisboa, con el secuestro de la virreina, la infanta Margarita de Saboya, y el asesinato de su secretario Miguel de Vasconcelos, para aclamar al nuevo rey João IV de Portugal.

La noticia de la apertura de este nuevo frente conmocionó a la Corte de Madrid, pero pocas fueron las medidas efectivas que pudieron tomarse debido a la grave carencia de recursos económicos y a tener a la mayoría de las tropas ocupadas en los conflictos ya iniciados.

1.1.  Una guerra olvidada

Aunque de inmediato se iniciaron los planes para la invasión de Portugal, la importancia y número de los frentes abiertos y el deplorable estado de sus fuerzas hizo desistir al Conde Duque de Olivares de una entrada en fuerza en territorio rebelde.

Y ello a pesar de que, gracias a la adecuada obtención de información, el inicio del conflicto se había previsto con varios años de antelación y se había dado comienzo a la constitución del Real Ejército de Extremadura:

Las inquietudes en algunos lugares del Reyno de Portugal han llegado a término que no habiendo podido las justicias y gente noble sosegarla [el rey ha ordenado la formación] de cuerpo de infantería y caballería que siendo necesario pueda entrar en aquel reyno1.

Pero el escaso interés mostrado por la nobleza, cansada de costear los gastos de las campañas, y la prioridad otorgada por Felipe IV a la recuperación de Cataluña provocó la postergación del frente portugués, que sería visto durante las dos décadas siguientes como un asunto lejano y poco prioritario para desesperación de sus generales que nunca contaron con los fondos y apoyos necesarios.

1.2.  La guerra en la frontera

Tras la unificación peninsular de 1580 la frontera hispano-portuguesa pasó a ocupar una posición de retaguardia en la dinámica bélica de la Monarquía Hispánica. Mientras los intercambios económicos, sociales y culturales aumentaban, se llegó al práctico abandono de las labores de fortificación de las plazas de la frontera. “El conflicto bélico que se inicia a finales de 1640 sorprende a estas localidades con sus defensas obsoletas, caídas o descuidadas” (Testón y Sánchez Rubio, 2004, 66)

Así, el capitán general de Badajoz, don Juan de Garay insistía en la necesidad de fortificar la ciudad de Badajoz “en la más breve y buena forma que se pueda” (ápud Cortés, 1985, 67) y en sus informes remitidos a la corte entre noviembre de 1641 y septiembre de 1642 iba describiendo los progresos de las obras2.

La escasez de recursos de las tropas españolas3 y la falta de atención del gobierno central permitió que los portugueses llevasen la iniciativa en forma de rápidas incursiones de pillaje, casi siempre acompañadas de incendios y destrucciones, lo que provocó la pérdida de muchas pequeñas poblaciones que, o bien fueron ocupadas por los portugueses o destruidas y despobladas.

image005Lám. 2. Estado de la fortificación de Badajoz durante el asedio de 1658. Obsérvese la muralla medieval con algunas medias lunas de protección en las puertas así como en obras exteriores (Detalle del plano del Archivo Militar de Estocolmo, Suecia).

Una excepción a esta tónica general fue la batalla de Montijo, librada el 26 de mayo de 1644 en las proximidades de dicha localidad pacense, cuando un ejército portugués de más de 6.000 infantes y 1.000 caballos, liderado por Matías de Alburquerque, en labores de saqueo fue sorprendido por fuerzas españolas algo superiores enviadas por el marqués de Torrescuso, y obligado a retirarse dejando atrás gran número de bajas.

1.3.  Asedios portugueses a Badajoz

Si los españoles habían considerado importante poner la antigua fortificación medieval de Badajoz en estado de defensa y habían elegido esta ciudad como guarnición para el Ejército de Extremadura que se pretendía constituir, los portugueses tenían muy claro que ésta era el centro de gravedad del conflicto, ya que proporcionaba a los españoles el acceso más directo a Lisboa, tal como hiciera el Duque de Alba en 1580, y “si los portugueses se hicieran dueños de ella, en poco tiempo podrían llegar hasta las puertas de Madrid” (Testón y Sánchez Rubio, 2004,65)

Así pues, mientras para el monarca español, este era un conflicto secundario, los portugueses volcaban todo su interés en ocupar la ciudad extremeña, por cualquiera de los medios a su alcance.

Ya en fecha tan temprana como 1643, el propio rey João IV estableció su cuartel general en Évora y desde Olivenza lanzó en septiembre una invasión contra territorio español que, tras ocupar Valverde de Leganés se dirigió a cer- car Badajoz, aunque desistió pocos días después al no contar con fuerzas suficientes.

Sin contar la mencionada batalla de Montijo de 1644, librada en las cercanías de la ciudad pero con objetivos distintos, los portugueses trataron de tomar la ciudad en 1645 mediante un ataque por sorpresa (31 de julio), en 1646 cuando su ejército fue derrotado tras la ocupación del arrabal fortificado de Telena, a escasos 10 kms, (18 de septiembre), en 1652 mediante la utilización de traidores que les abriesen las puertas de la ciudad y en 1657, mientras el ejército español asediaba la cercana Olivenza, trataron un nuevo ataque en fuerza el 15 de mayo que resultó un completo fracaso.

2. EL ASEDIO DE 1658

Después de tantos intentos infructuosos Portugal se propuso el paso definitivo. Aprovechando el levantamiento del bloqueo que la flota holandesa había puesto a Lisboa, lo que le permitía recuperar la tranquilidad en su capital, reunió el mayor ejército que le era posible y lo puso bajo el mando de sus mejores generales para establecer un cerco a Badajoz que no se levantaría hasta que obtuviera el resultado propuesto.

2.1.  Fuerzas en presencia

Pero en el bando castellano la desastrosa situación había comenzado a cambiar. A la paz en la sublevada Cataluña desde 1652 se sumaba la debilitación de Francia (que llevaría a la Paz de los Pirineos en 1659), lo que permitía pensar en desplazar tropas al olvidado frente extremeño y, además:

El 6 de noviembre de 1656 falleció D. Joao IV, dejando como sucesor a su hijo D. Afonso, un niño de trece años con síntomas de desequilibrio psíquico. La regencia quedó en manos de la reina Luisa Francisca […] Felipe IV vio una ocasión que no iba a ignorar. (Valladares, 1998, 161)

El ejército de Extremadura se incrementó, como citaba Jerónimo Barrionuevo en sus Avisos:

Madrid y enero 17, 1657… El jueves se parte a Badajoz Totavila, duque de San Germán, y se dice se harán 1.600 infantes y 4.000 caballos para la entrada de Portugal que, con los que llegaron, serán suficientes y que llevará 400.000 ducados para los sueldos4 (ápud Meléndez, 2008, 117)

Esto permitió a San Germán iniciar las operaciones ofensivas en mayo de 1657, en las que conseguiría la ocupación de Olivenza y Mourão. A finales de ese año, la entidad del ejército era de unos 4.000 infantes y 3.000 caballos5. Al mayor número de soldados se sumó la elección de un capitán general designado entre los hombres que constituían la élite militar, Gaspar Téllez-Girón y Sandoval, Duque de Osuna, que el 10 de marzo de 1658 se hizo cargo del mando del ejército.

Las fuerzas portuguesas que se fueron agrupando en la fronteriza ciudad de Elvas sumaban “14.000 infantes, 3.000 caballos, 20 piezas de artillería, 2 morteros y todos los instrumentos necesarios para la expugnación de las murallas” (Ericeira, 1946, 99). Las fuentes españolas incrementan los datos de la infantería enemiga hasta los 18.000 y unos 2.500 caballos, en cualquier caso, más que suficiente para establecer un asedio en toda regla6.

2.2.  Despliegue y maniobra

El 12 de junio de 1658 salió el ejército portugués de Elvas amagando dirigirse hacia Olivenza (en poder de los españoles desde el año anterior), lo que hizo que se destacaran tropas y víveres para reforzar esta población. Así, cuando al día siguiente el ejército cruzó la frontera y se acuarteló en las alturas de Santa Engracia la guarnición se encontraba disminuida.

En un primer momento el plan portugués consistía en tomar el Fuerte de San Cristóbal para lanzarse después a la conquista de la ciudad7. Los zapadores portugueses comenzaron el día 14 los aproches en las alturas cercanas, aunque sus trabajos progresaban lentamente debido a la naturaleza rocosa del terreno.

Un intento de asalto la madrugada del día 19 trató de simplificar la situación, pero solo consiguió que fuese rechazado y que los españoles reforzaran con 400 infantes más la guarnición del fuerte, así como que realizaran trabajos de fortificación en la cabeza del puente y el camino que lo unía con el fuerte.

El siguiente asalto, ya con 3.000 hombres, fue la noche del 22, y estuvo más cerca de tener éxito, pues ocupó hasta el amanecer las obras exteriores, así como parte del camino cubierto que unía el fuerte con el puente, llegando incluso a colocar escalas en las murallas. Ya al amanecer fueron expulsados por la guarnición del fuerte reforzada con dos tercios de la Armada llegados de la plaza.

Este nuevo fracaso persuadió a los portugueses de las dificultades de conquistar San Cristóbal, aunque hasta principios de julio continuaron los aproches contra el fuerte, que serían definitivamente abandonados el 14 de julio. Se realizaría un asedio formal de la plaza, para lo que era necesario rodear Badajoz con una línea de circunvalación que impidiese la entrada de suministros y a la vez cubriese al ejército sitiador ante la llegada de un posible ejército de socorro.

Se inició con la ocupación del vado principal del río aguas abajo de la ciudad (el Vado del Moro) y a partir de él se construyó a media legua de la plaza una trinchera reforzada con reductos cuadrados de 50 pasos de lado, capaces para 200 hombres y separados unos de otros a tiro de arcabuz. En las elevaciones del terreno se construyeron fortines estrellados de mayor tamaño y tres grandes cuarteles para el grueso de las tropas con sus cuarteles generales.

Mientras tanto, los españoles mejoraban las obras defensivas: protegieron el otro vado, aguas arriba (el Vado del Mayordomo), construyeron el fuerte de San Miguel en un otero aislado que dominaba el camino hacia Madrid y una línea fortificada a tiro de carabina de la muralla entre el Guadiana y la puerta sur de la ciudad (Puerta de Santa Marina). Con esto, además de proteger los puntos más vulnerables obligaron a los sitiadores a trazar su línea de circunvalación más alejada de la plaza, por lo que tardarían más tiempo en completarla y requeriría más tropas para protegerla8.

Durante otro mes los trabajos de cerco fueron progresando pese a las salidas españolas para destrucción de las obras que supusieron enfrentamientos con bajas por uno y otro bando.

El 20 de julio comenzaron los ataques contra el fuerte de San Miguel, único obstáculo serio que impedía el cierre del cerco. A los bombardeos de los dos primeros días siguieron asaltos en fuerza que no resolvían nada al estar el fuerte comunicado por la plaza a través de una larga línea fortificada que permitía la llegada de refuerzos.

Así pues, los ataques se dirigieron contra esta línea, que una vez cortada y empleando el mayor número de fuerzas hasta el momento consiguieron la capitulación del fuerte una vez aislado de la plaza pese a los intentos de recuperación españoles.

A partir de este momento y tras el abandono del vado fortificado del Mayordomo, el cerco se completó, aunque de vez en cuando conseguían atravesarlo algunos correos y convoyes de suministro (24, 27 y 28 de julio, 2 de agosto).

El 8 de agosto se produjo la rotura del cerco por parte de los duques de San Germán y Osuna, con otros importantes jefes, al frente de 1.000 caballos y con el apoyo de importante artillería y zapadores, para contactar con un posible ejército de socorro y ponerse al frente de las unidades que se organizaran.

Durante dos meses más los portugueses fueron estrechando el cerco para aproximar sus cañones a la ciudad, destruyen las aceñas, y realizan intensos bombardeos. Los españoles, por su parte realizaron hasta seis salidas más en las que causaron bajas y destrucción de los trabajos y capturaron prisioneros. Aún así, las líneas enemigas se aproximaban tanto a los muros de la ciudad que se planificó la construcción de líneas interiores de defensa para el caso de que llegasen a abrir brecha.

Su construcción no fue necesaria, ya que el 10 de octubre los portugueses comenzaron a levantar el cerco ante la inminente llegada del ejército de refuerzo dirigido por Don Luis Méndez de Haro. El 13 de octubre las últimas unidades portuguesas incendiaban sus puentes de barcas y cuarteles, cruzando los vados en dirección a la frontera. Al día siguiente entraba el ejército de socorro en Badajoz.

image008Lám. 3. Tomada do Forte de São Miguel, Palacio del Marquês da Fronteira, Lisboa (detalle).

Llegó el Sr. Don Luis de Aro, el Duque de San Germán con toda la Corte por la tarde a esta plaza, y fueron a desmontar a la Iglesia Cathedral donde con el Santissimo manifiesto, se cantó el Te Deum con toda solemnidad.  (Relación de la campaña…, Mascareñas, folio 38)

2.3.  Resultado y bajas

Tras cuatro meses de asedio, con tres ataques al fuerte de San Cristóbal, choques en Talavera, rechazando las salidas españolas que dificultaban los trabajos, los combates en el fuerte de San Miguel y los bombardeos, el ejército portugués se había empeñado a fondo para conquistar la ciudad, pero los resultados habían sido bastante mediocres.

El primero de los fuertes no se había tomado y a las numerosas bajas sufridas en estos ataques se suma el tiempo perdido en iniciar el cerco de la ciudad que fue aprovechado por los españoles para avituallarse y recibir tropas de refuerzo.

image009Lám. 4. D. Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio, (Galeria Uffizi, Florencia).

Hasta el 23 de julio no lograron cerrar la circunvalación, pero las obras exteriores de la ciudad les habían obligado a hacerlo a una distancia tan grande que difícilmente tenían tropas suficientes para impermeabilizarla. Así los correos no tenían dificultad para atravesarla de noche y los convoyes de suministros estuvieron entrando hasta el 5 de agosto.

Hasta el 24 de agosto que consolidaron sus baterías en el Cerro del Viento no bombardearon la ciudad, y con escasos resultados. No sería hasta el 13 de septiembre al disponer de baterías más cercanas (ermita de San Lázaro) cuando consiguieron aproximar sus fuegos que ya empezaban a provocar algunos daños y el temor de la población, sobre todo a partir del 2 de octubre cuando las obras se aproximaron evidenciando el intento de llegar a las murallas de la ciudad para la apertura de brechas, lo que no llegaron a conseguir por las continuas salidas de los defensores y la oportuna llegada del ejército de socorro del Don Luis de Haro.

Las fuentes españolas son muy poco precisas en cuanto a las bajas producidas en los combates. Son frecuentes las expresiones “y causáronle mucho daño” o “matando e hiriendo a muchos”, deteniéndose tan solo para citar los nombres de aquellos jefes importantes que destacaban en alguna acción y luego resultaban heridos o muertos.

Más concreto resulta el cronista portugués, el Duque de Ericeira, que da una prolija lista de muertos y heridos en los combates por la ocupación del fuerte de San Miguel9, y que al finalizar el asedio relata que “cuando los portugueses se vieron obligados a levantar el sitio faltaban más de 12.000 soldados entre muertos, heridos, enfermos, huidos, etc” (Ericeira, 1946, 130)

3. CONSECUENCIAS DEL COMBATE

El asedio portugués a Badajoz de 1658 fue el que contó con más recursos y se extendió por más tiempo de toda la guerra. Su resultado posiblemente persuadió a los portugueses para no intentar un nuevo asalto, ya que sufrieron un elevado número de bajas sin llegar a alcanzar los muros de la ciudad y atrajeron sobre sí el mejor ejército castellano que desde el comienzo de la guerra se había acercado a Badajoz, dirigido por el propio valido de Felipe IV.

Lo que se puede considerar un éxito táctico, el levantamiento del cerco con escaso número de bajas, fue seguido de un notable error estratégico que en pocos meses se tornaría en desastre: el ejército que sitiaba Badajoz era prácticamente el mayor esfuerzo que los rebeldes portugueses habían podido realizar por sí mismos. Tras el asedio había quedado muy maltrecho (hasta 12.000 bajas cita Ericeira), pero en su acelerada marcha hacia Portugal no fue perseguido y aniquilado por el ejército de don Luis de Haro, que tardó tres días en presentarse ante Elvas, ciudad a la que puso sitio, pero cuando ya los restos del ejército se habían dispersado y sus jefes iniciaban el levantamiento de un nuevo ejército en Estremoz, que le vencería meses después, el 14 de enero de 1659, en la batalla das Linhas de Elvas, primer hito en el camino de la independencia definitiva de Portugal.

4. CONCLUSIÓN

El planeamiento de las operaciones y la decisión de ocupar Badajoz por parte de los rebeldes portugueses parece acertada para los momentos iniciales de la guerra, en que tanto su reducida guarnición como el estado de sus fortificaciones la hacían vulnerable.

Pero una vez que esta ciudad se refuerza y mejora sus anticuadas murallas con obras exteriores hubiera requerido un asedio más estricto para forzar a la población a rendirse por hambre o para evitar los sufrimientos de un intenso bombardeo.

Al no ser éste el caso, parece que el desenlace de atraer sobre ellos un ejército más numeroso de socorro era sólo cuestión de tiempo. El que las consecuencias no resultaran al final desastrosas para los portugueses se debió a la ineptitud de los altos mandos españoles, más expertos en maniobras en la Corte que en los campos de batalla.

La gran perjudicada fue la ciudad de Badajoz que padeció la tala y ruina de sus campos, la destrucción de sus poblaciones y que seguiría manteniendo durante diez años más el peso de los ejércitos que combatían en el país vecino.

5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CORTÉS CORTÉS, Fernando, (1985), El Real Ejército de Extremadura en la Guerra de Restauración de Portugal (1640-1668), Cáceres. Ediciones de la Universidad de Extremadura.

ERIÇEIRA, Conde de, (1946), Historia de Portugal restaurado, Vol. III, Porto, Livraría Civilizaçao, série régia, Biblioteca Histórica.

MELÉNDEZ TEODORO, Álvaro, (2008), Apuntes para la Historia Militar de Extremadura, Badajoz, Editorial 4 Gatos.

PARKER, Geoffrey (2006), La crisis de la Monarquía de Felipe IV, Barcelona, Editorial Crítica.

TESTÓN NÚÑEZ, Isabel y SÁNCHEZ RUBIO, Carlos y Rocío, (2004), Planos, Guerra y Frontera, Mérida, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, Junta de Extremadura.

VALLADARES, Rafael, (1998), La Rebelión de Portugal 1640-1680, Vallado- lid, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura.

6. FUENTES DOCUMENTALES

Sucesos del año 1658. Relación de la campaña de Extremadura durante el año 1658 (Biblioteca Nacional de España, Colección Mascareñas, Manuscrito 2386, Folios 9 al 45).

Reproducción de los planos 27a. y 27b. del sitio de Badajoz de 1658, del Krigsarkivet. Utlandska Krigsplaner, Estocolmo, (ápud Testón y Sánchez Rubio, 2004,74 y 80) [Anexo I].

Tomada do Forte de São Miguel, mural de azulejos del S.XVII, Sala das Batalhas del Palacio del Marquês da Fronteira, Lisboa, Portugal. [Anexo II].

7. ANEXO Iimage012

Lám. 5. Plano de Badajoz de 1658 (Archivo Militar de Estocolmo, Suecia).

8. ANEXO II

image014Lám. 6. A tomada do forte de S. Miguel , Palacio del Marquês da Fronteira (Lisboa, Portugal) , 1658.

image009

1    Del Libro de Acuerdos Capitulares, de 3 de diciembre de 1637. Archivo Municipal de Badajoz (ápud Cortés, 1985, 8)

2    En su informe de noviembre de 1641, Juan de Garay dice que “Badajoz era casi toda abierta”, mientras que casi un año después, en septiembre de 1642 “va acabándose de cerrar”, aunque como se prevé que sea el centro de operaciones propone una serie de obras exteriores para su mejora. (Cortés, 1985, 67)

3  La penuria económica que acompaña todas las actuaciones del ejército en todo el desarrollo de la lucha dificulta y retrasa el abastecimiento de armas precisas. “Los concejos han de comprometerse a costear las armas utilizadas por los vecinos que han sido obligados a servir como soldados” (Cortés, 1985, 73)

4  Francisco de Tutavila y del Tuffo, duque de San Germán, capitán general de Extremadura entre 1650 y 1663. Entre 1661 y 1663 actuó como segundo jefe de D. Juan José de Austria en el Real Ejército de Extremadura en sus operaciones en Portugal.

5  “Madrid, 7 de noviembre, 1657 […] Dícese sale el Duque de San Germán, en Badajoz, en campaña con 4000 infantes, milicianos, que ha juntado y 3000 caballos” (ápud Meléndez, 2008, 118)

“Caso que por ser tan numeroso el exercito que pasava de 18000 infantes y 2500 cavallos dezian que estaban con resolución de ganar el fuerte o perderse”. Relación de la campaña…, Mascareñas, folio 14r.

7  El Fuerte de San Cristóbal, situado en la margen derecha del Guadiana, frente a la Alcazaba, fue la primera fortificación abaluartada de Badajoz y ya estaba finalizada en 1658. Desde ella se domina la ciudad por lo que los diversos ejércitos que asediaron Badajoz a lo largo de la historia centraron su interés en controlarlo.

8  Para seguir las obras de uno y otro bando se dispone de dos planos de la época conservados en el Archivo Militar de Estocolmo, uno anónimo, realizado por los sitiados y otro firmado por João Nunes Tinoco, auxiliar del ingeniero francés al servicio de Portugal Nicolás de Langres, que planificó el asedio. Una reproducción de este último se incluye como anexo.

9   En el combate por el fuerte de San Miguel resultaron heridos el duque de Cadaval, el teniente general Dinis de Melo de Castro, los capitanes de caballería Francisco Correia da Silva, Francisco da Silva Moura, Jorge de Melo, Manuel de Paiva Soares y el capitán de infantería Jorge de Sousa. En el capítulo de los muertos se encontraban los capitanes de caballería Álvaro Miranda Henriques y Francisco Sodré Pereira y el capitán de infantería António da Franca, tres tenientes y 300 soldados. (Ericeira, 1946, 119)

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Serafín Martín Nieto

Siguiendo una costumbre generalizada en España a partir del siglo XV, al igual que en la cercana Garrovillas, Acebo y en muchas otras localidades del norte de nuestra Provincia donde aún permanecen en pie, en un lugar retirado de la población y escarpado, se erigieron en Cáceres, desde tiempo inmemorial, las tres cruces del Calvario. Y no se pudo elegir mejor ubicación: el coronamiento de un retablo roqueño, destrozado en 1970 a consecuencia de las obras del depósito del agua.

Los franciscanos, impulsores de tantas prácticas piadosas, pues no en balde han sido y son los guardianes de los Santos Lugares, no fueron ajenos a la radicación de ésta en nuestra ciudad. En el cabildo celebrado el 1 de marzo de 1571 por la cofradía de la Cruz de los Disciplinantes, hoy de la Vera Cruz (fundada en 1521 en el convento de San Francisco por fray Juan de Liescas), a propuesta de Francisco de Paredes Golfín, se acordó subir procesionalmente, todos los domingos de Lázaro después de mediodía, al Monte Calvario, acompañados de los frailes y de los hermanos que se congregaran, muñendo las campanillas y enarbolando un Cristo y dos estandartes, para una vez allí asistir a la predicación, pues entre otras razones, argumentaba que “es anexa y toca e le conviene a la dicha cofradía el dicho ofiçio, pues en el Monte Calvario están las cruzes quella tiene por ynsignia y cofradía. Por su parte, Francisco de Paredes se comprometía a mandar decir una misa allí, a emplear el dinero del petitorio para sufragar los gastos de llevar el púlpito y demás cosas necesarias; y a costear la asistencia a la procesión de disciplina del Jueves Santo de los cantores de la parroquia de Santa María para que, acompañados de un realejo, cantaran el salmo del miserere2.

image002Lám. 1. Vista de las ruinas de la ermita.

Hasta su extinción forzosa en 1836, a los frailes franciscanos les cupo el privilegio de predicar allí los sermones de Soledad y del Descendimiento, el Domingo de Lázaro y el Viernes Santo respectivamente, y toda la comunidad acompañaba a Nuestra Señora de la Soledad en ambas procesiones.

La parquedad habitual de las actas, la escasez de la documentación conservada nos impiden conocer las incógnitas que se nos plantean respecto a los orígenes de las cofradías y ermitas cacereñas. Ciertos autores -muchos de cuyos errores, no sabemos por qué, no se cuestionan y se siguen repitiendo aún a pesar de la claridad de las fuentes originales- han apuntado la existencia de una antiquísima cofradía de Nuestra Señora de la Soledad del Monte Calvario. Nada más alejado de la realidad histórica. La voluntad decidida del obispo don Pedro García de Galarza de aplicar en esta Diócesis la reforma tridentina a las antiguas cofradías medievales a punto de extinción, le aconsejó sabiamente aglutinarlas en especies de archicofradías3. De la fusión de varias, surgiría, el 28 de noviembre de 1582, la actual cofradía de la Soledad. Pues bien, entre las enumeradas, no figura ninguna denominada del Calvario4.

image005Lám. 2. Ruinas de la ermita Fot. Serafín Martín.

A la intervención decisiva del obispo Galarza hay que atribuir, pues, la incorporación de dicho lugar a la naciente cofradía de la Soledad para que pudiera celebrar allí la ceremonia del Descendimiento.

Pero, ¿en qué había consistido hasta entonces el Calvario? En principio, sencillamente, en tres cruces de madera5 emplazadas en lo alto de las rocas, en la plataforma conocida como mirador, en cuyas muescas, tras la reciente restauración, se han encajado tres cruces de hierro. Pronto, se erigiría un pequeño humilladero, pues, en las ordenanzas fundacionales de la cofradía llamada de la Soledad y Angustias de Nuestra Señora, de 8 de noviembre de 1582, su sede se radicaba tanto en la ermita de Nuestra Señora de los Caballeros como en “el lugar donde está la insignia del Santo Calvario en una ermita »6.

Prueba irrefutable de la existencia de esta pequeña ermita previa a la fundación de la cofradía de la Soledad, es la ordenanza por la que se establece el traslado procesional de la imagen de Nuestra Señora en la tarde del Domingo de Pasión y su estancia en el Calvario hasta la del Viernes Santo. Pues, de no haber contado con un recinto cerrado, la efigie no hubiera podido permanecer tantos días a la intemperie.

Pronto, la cofradía se vio en la necesidad de agrandar este pequeño oratorio, que le resultaría insuficiente para celebrar los actos estatutarios. Así pues, con el fin de allegar nuevos fondos, el 18 de marzo de 1583, el obispo Galarza daría licencia al mayordomo Hernando Cambero Valverde para vender la ermita anexa de San Antón el Viejo, que ya había sido desafectada por sus predecesores en la mitra7.

Parece que a comienzos de 1586, ya se había tratado acerca de la conveniencia de edificar una nueva capilla, cuando el 16 de enero de dicho año, los oficiales de la cofradía, reunidos en cabildo, dieron poder al cacereño Gonzalo de Paredes Ulloa, corregidor de la ciudad de Guamanga y Minas de Guacavelza en el Reino del Perú, para cobrar los cincuenta ducados que el zafrense don García González de Falla había mandado de limosna a “la dicha cofradía e obra del Santo Calvario que tiene a su cargo8.

Pero como la cofradía seguía sin liquidez suficiente, según quedó patente el 22 de marzo de 1588, para “hazer y acavar la obra y capilla que la dicha confradía está haziendo en el Calvario”, el mayordomo Diego Durán pidió autorización al obispo Galarza para vender en pública almoneda algunas propiedades, concretamente las heredadas de la cofradía de Santa María la Vieja9.

Como era de esperar, el prelado no tardó en atender esta justa demanda, tanto más cuanto que “para el serviçio del culto divino y para causa de mayor devoçión avía e ay neçesydad de hazerse en el lugar y sitio donde está el dicho Calvario una iglesia10.

image008Lám. 3. Vista de la ermita. Fot. Conde de Lipa. Fototeca de la Universidad de Navarra.

Por consiguiente, “con liçençia del obispo deste obispado de Coria, a pretendido (la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad del Monte Calvario) hazer y haze en el sytio e lugar donde está el calvario una yglesia para el serviçio del culto divino y parte della está de presente fecho y lo que a de ser capilla de la dicha yglesia lo sacaron al pregón y almoneda para lo rrematar en la persona que en menos presçio lo quisiese hazer”. Por ello, el 12 de junio de 1588, el mayordomo Diego Durán concertaba con dos conocidos maestros alarifes cacereños, Blas Martín Nacarino y Juan Mateos (constructor de la ermita de San Francisco en el Pago de la Mata), la conclusión de la obra para el día San Juan de dicho año, según la traza dada por Francisco Martín Paniagua. Por su trabajo, además de los prometidos ganados, percibirían 56.000 maravedís, de los que 25.000 cobrarían al día siguiente, miércoles 13, y el resto en dos mitades iguales: cuando estuviese a medias y una vez acabada, respectivamente. Ambos albañiles otorgaron las obligadas fianzas11.

Mientras tanto, otra parte de la obra salió en almoneda. Desde el 19 de febrero de 1589, Juan de Santiago la pregonó públicamente. El 8 de marzo, Lorenzo Martín Paniagua la pujó en 36.000 maravedís con 2.000 de prometidos. El domingo 20, en la Plaza, en presencia del licenciado Gabriel Gutiérrez de Prado, vicario episcopal y juez de comisión, del mayordomo Diego Durán y de los diputados Cristóbal de Ovando Paredes y don Lorenzo de Ulloa Torres, se remató en José Paniagua, como el menor postor, en 31.000 maravedís con 1.000 de prometido. El 3 de abril, el citado cantero otorgó carta de obligación conforme a las siguientes condiciones que transcribimos en el apéndice12.

Pero la ermita se vino abajo a causa de una escasa cimentación que no pudo resistir el peso de la obra. Así lo reconocerían los propios maestros. Blas Martín Nacarino declaró que la parte tomada por él a destajo, “por efecto de los malos çimientos, la dicha obra se arruinó y cayó con la demás obra que hizieron Jusepe Paniagua e consortes”. Lo mismo testimoniaría el mencionado José Paniagua: “y por defeto de los malos çimientos la dicha obra se arruinó y cayó con la demás obra que hizieron y fabricaron Blas Marrtín Nacarino, Juan Mateos e consortes”. El cantero Diego González fue mucho más explícito: “tomé a hazer a destaxo  e hize los çimientos y çiertas paredes de la yglesia que se hizo y fabricó en el Calvario por la dicha confradía, la qual dicha obra se arruinó y salieron malos los çimientos y paredes, porque sobrellos Blas Martín y Jusepe Paniagua y otros sus consortes, que fueron los que acabaron la dicha obra, cargaron sobre los dichos çimientos y paredes más paredes y pesos que estavan obligados, de suerte que la dicha obra ansí la que hizieron los dichos Jusepe Paniagua y Blas Martín e consortes, como la que yo hize, se arruinó y cayó”.

image009Lám. 4. Estado de la capilla durante los años de abandono. Foto: Serafín Martín

La cofradía les puso pleito para que la reedificasen o devolviese cada uno lo cobrado con las costas e intereses13.

El 4 de junio de 1589, por su testamento, Isabel Rodríguez, mujer del hortelano Gonzalo Hernández legó “a la ermita del Santo Calvario ocho maravedís para aceyte14.

La justicia de Cáceres falló a favor de la cofradía, pero los maestros de obras recurrieron a la Chancillería de Granada15.

El 2 de mayo de 1593, el mayordomo Pedro Gómez Mirueña, el diputado don Micael de Paredes de la Rocha y los alcaldes Marcos Pérez, Francisco Gutiérrez, Francisco Martín y Juan Vega dieron poder al ermitaño Sancho Sánchez de Soto y a procuradores de Cáceres, de los Reales Consejos y Corte, de Granada, Valladolid, Salamanca, Coria para proseguir el pleito que la cofradía trata con Blas Martín Nacarino, Juan Mateos, José Paniagua, Diego González albañiles y maestros de cantería “sobre la obra que hizieron en la iglesia del Santo Calvario”.

El 23 de noviembre de dicho año, José Paniagua, Blas Martín Nacarino y Diego González albañiles dieron poder a procuradores de Granada para apelar la sentencia pronunciada en su contra por la justicia de Cáceres16.

La Audiencia de Granada ratificó el fallo a favor de la cofradía de la Sol dad, que mandó cumplir dentro de ciertos plazos. Para evitarse más molestias, los maestros condenados solicitaron un concierto. La cofradía, en cabildo, comisionó para el efecto al diputado don Micael de Paredes de la Rocha. El 31 de agosto de 1594, José Paniagua, avalado por Francisco Martín Paniagua, se obligó a pagar a la cofradía y a su mayordomo Juan Gómez 20.500 maravedís. Un día  después, 1  de  septiembre,  Diego González  y su mujer  María  Sánchez, 28.500 maravedís. El 7 de octubre, Blas Martín Nacarino, avalado por el rico comerciante Juan Martín Bustamante, 17.000 maravedís. Todos se comprometieron a satisfacer 300 reales al contado y el resto, el 1 de septiembre del año siguiente. Tanto Paniagua como González, previamente, ya habían desembolsado 200 reales cada uno.

El 25 de septiembre de 1595, por carecer de liquidez, el cantero Diego González compareció ante el obispo Galarza para que autorizase el traspaso que pretendía hacer a favor de la cofradía de un censo de 1.848 maravedís contra los bienes de Francisco de Alarcón e Inés Hernández, sobre casa en la calle de Gallegos, debiendo la cofradía resarcirle de la demasía. Para seguridad, hipotecó su casa en la calle de Grajas17.

A pesar de que el plazo de finalización de la obra se hubo concertado para mediados de mayo de 1589, los pleitos dilataron su conclusión, pues hasta 1602, no estuvo lista para ser bendecida. A tal efecto, manifestaban que “la dicha cofradía, de muchos años a esta parte, a fundado un oratorio y devoçión y onor y reverençia del Santo Calvario y de Nuestra Señora de la Soledad” y “tiene fecho una capilla en la dicha parte junto a las peñas de la dicha sierra, por baxo de la cruz prinçipal de las tres que están en lo alto de las dichas peñas, donde cada año se predica y van procesiones”. El 14 de enero, desde Coria, el obispo don Pedro García de Galarza comisionaba al vicario Hernando Gil o al cura de Santa María, licenciado Francisco Pacheco, para que “vean la capilla questá en el Calvario, estramuros de la dicha villa; y estando deçente y bien rreparada, la bendiga; y bendezida, damos liçençia para que en ella se pueda dezir e çelebrar mjsa, con tanto que los cofrades y ofiçiales se obliguen de la tener en pie y bien rreparada e con toda linpieza y proveyda de los ornamentos y recado nesçesario”, al tiempo que los amonestaba: “a los quales ofiçiales no relevamos de la culpa e cargo que se les pueda ynputar por la aver fecho syn nuestra liçençia”. El 24 de dicho mes y año, el cabildo se obligó a cumplir con los requisitos impuestos por el prelado, para lo que hipotecó las rentas de la cofradía. Ya entonces era muy frecuentada “la dicha buena obra y devoçión, ansí por los veçinos desta villa como los comarcanos della18. De hecho, el Calvario cacereño ha servido de modelo para las ermitas de la Soledad de Arroyo de la Luz y de la más moderna de Malpartida de Cáceres.

Dadas las reducidas dimensiones de la capilla y la afluencia de devotos, el púlpito de las predicaciones se levantó frente a la ermita, donde aún se conserva19. Pero,  para proteger  a  los  predicadores,  el  mayordomo Andrés Guerra (1692-1693) mandó levantar un muro: “Ytten. Es data dos mil doçientos diez maravedís que costó un paredón que se hiço en el Calbario detrás del púlpito y otros reparos de la capilla, de que mostró rezivo de Françisco Sevillano en que se yncluie una barandilla que se pusso en el portal de la ermita20.

El mayordomo Gonzalo Martín Pulido (1693-1694) encargó al conocido albañil Francisco Sevillano la fabricación de unos poyos, tan frecuentes en las ermitas cacereñas21.

El mayordomo Diego Gil Becerra (1696-1698) recibió gratis como cofrades a Benito José Gómez y su mujer Isabel Rodríguez “por obligaçión que hiço dicho Benito Joseph de componer la ermita de Nuestra Señora y la del Calbario y cassilla durante su vida con la calidad de que si no pudiesse componer los rreparos de manifatura que se ofreciese, se an de mandar hazer a su costa22.

Al cuidado de la ermita había un santero, que vivía en la casilla anexa23. Sancho Sánchez de Soto, fundador de una capellanía24, fue el “primero hermitano de la dicha cofradía de la Soledad e Santo Calvario25. El ermitaño Andrés Sánchez tuvo un trato de confianza con el venerable eremita Francisco de Paniagua, fundador de la vecina ermita de Nuestra Señora de Monserrat (actual la Montaña), como lo manifiesta la siguiente cláusula de su testamento: “declaro que en la dicha arca está un zurrón con dinero ques de Françisco Paniagua26.

En su codicilo de 14 de agosto de 1661, Francisca Hernández mandó dar una de las camisas que tenía a la Cancha “en la ermita del Calvario27.

image012Lám. 5. Otra imagen de la ermita. Foto: Domingo Muriel Espadero.

Tanto a la ermita como a la terraza se accedía por unas escaleras exteriores28. Los días de concurrencia, se colocaba en el portal una protección29. En el interior, había una pila de agua bendita30 y unos bancos31. Del techo, colgaba una lámpara de latón32. El suelo, de mortero, se cubría con esteras, como era habitual en las iglesias cacereñas33.

Al estar a la merced de los temporales provenientes del Atlántico, las reparaciones eran continuas. Ya el mayordomo Diego Martín Durán (1666-1667) abonó 122 reales al albañil Juan González por arreglos de la ermita y de la casa colindante34.

El 17 de octubre de 1618, el mercader Francisco Jiménez Hurtado, que sería mayordomo de varias cofradías, concertó con el cantero Alonso García Dueñas “una cruz en el Calvario, en la plaçuela dél, junto a las gradas por donde se sube a la capilla del dicho santo Calbario, en la parte, sitio y lugar donde el dicho Francisco Ximénez tiene otra de madera. La qual a de ser coluna, capitel y cruz de piedra fina; y la coluna a de ser rredonda, muy bien labrada. Y en la cruz a de ir una figura de un cruzifijo esculpida”. “las gradas que an de ser tres, an de ser de piedra de buen grano, con su bozel y filete, como está demostrada en la traza. Y las dichas gradas an de asentar sobre sus çimientos debajo de tierra para que la cruz cargue sobre firme. Y el pedestal desta coluna a de tener, en el plinto del basamento, un peçón de medio pie que entre dentro del paso último en el qual a de aver hecha su caxa muy justa para que quede con más firmeça. Yten a de aver dos pernos, hecho uno para que entre de la vasa en la coluna todo lo que se pudiere entrar dentro, y el otro en el capitel adonde a de entrar la cruz para que quede con más firmeza y siguros”. Antes de ser ensamblada y montada, Hurtado debía inspeccionarla y también dar la inscripción que había de llevar en el pedestal. Para mantener la proporción, la cruz tendría tres cuartas más que el Cristo. Dueñas se obligó a acabarla antes del domingo de la septuagésima de 1619. El precio se fijó en 500 reales, de los que percibiría 100 al contado para sacar la piedra, otros 100 cuando comenzara a labrarla, 100 más a la mitad de la obra, y los 200 al concluirla35.

Parece que se trataba de un regalo de Hurtado, pues no se cita en ningún momento a la cofradía.

A lo largo de la historia, las ermitas del ejido sirvieron de hospitales de guerra, acuartelamientos de soldados y como lugares de reclusión cuando se decretaba la cuarentena. Así en la sesión capitular del concejo celebrada el 30 de abril de 1650, tras haber tenido noticia de que el cacereño Luis Bernáldez había llegado hacía dos días con los carreteros que trajeron la sal desde Alcalá del Río, declarada apestada, “se mandó que el susodicho sea hechado desta villa y llevado a la hermita del Calvario, donde está la quarentena y se le notifique no salga de la dicha hermita, el dicho tiempo, pena de la vida y perdimiento de bienes. Y no trate ni comunique con persona alguna, so la dicha pena. Y la persona que le llevare batimentos se lo ponga çinquenta pasos antes de llegar a la dicha hermita contra el ayre, sin llegar a el susodicho. Y que las personas que lo comunicaren en la dicha hermita, todas las que lo hiçieren serán echados desta villa a que guarden la quarentena36.

Por su enclave privilegiado, desde donde se domina los llanos de Cáceres y la Sierra de San Pedro, ha servido en diferentes ocasiones como puesto de observación. E incluso, durante la Guerra de Restauración portuguesa, se atrincheró. Así se deduce de las cuentas rendidas por Alonso Pérez Tapia de la mayordomía transcurrida entre julio de 1667 y el de 1669, que comprende el periodo de la firma del Tratado de Lisboa por el que se ponía fin a la contienda peninsular: “Yten. Quarenta reales y medio que pagó a Alonso Rodríguez albañil de aderezos de la escalera arriba, cal y manifatura y un peón y derribar la trinchera37.

El mayordomo Francisco de Colmenares Nacarino (1675-1679) acometió el embellecimiento de la ermita con la concertación del retablo y de unas pinturas, tal vez, las aparecidas en las últimas obras que volvieron a ocultarse: “Yten da en data treinta y seis mill trezientos y ochenta maravedís que pagó a don Fausto Granados y Mateo Hurones, pintores, por la hechura del retablo y unas pinturas para la capilla del calvario”. También abordó muchas otras mejoras, como la construcción de un portal y de los paredones del mirador para proteger los actos del viento: “Yten. Da en data çinquenta y siete mill sesenta y nuebe maravedís que pagó a diferentes albañiles de diferentes obras que hizieron, como fueron el portal del Calvario, paredones detrás de la cruz y púlpito y empedrar el camino del Calvario” y otras obras en la Soledad38.

Entre el 2 de julio de 1702 y el de 1704, el mayordomo Cristóbal Paniagua encargó al maestro José Encinales la construcción del actual portal del Calvario, como se refleja en las cuentas: “Portal que se hizo en la ermita. Ytten. Da en data treinta y ocho mill ochozientos y sesenta y dos maravedís que por carta de pago de Joseph Enzinales, maestro de obras, pareze tuvo de costo el portal que se fabricó en la ermita del Calvario39.

Durante la Guerra de Sucesión, el citado mayordomo Paniagua (1706- 1708), temeroso de los desmanes de la soldadesca acantonada en Cáceres, gratificó al portero con 8 reales “por que se quedase en el Calvario por la concurrenzia de soldados que yvan y no faltase alguna cosa40.

El mayordomo Juan Bohoyo (1737-1738), padre del sacerdote don Simón Benito Boxoyo, decoró la ermita: “es datta quinze reales vellón que costaron veinte estampas de pintura fina que se compraron para el adorno de la capilla del Calvario41.

A lo largo de su historia, en varias ocasiones se ha visto reducida a la ruina esta ermita.

La primera, después de haber sido utilizada por el ejército francés como puesto de vigilancia. Apenas alejado definitivamente el peligro de los enemigos, el mayordomo Lesmes Acedo acometió su recuperación. El 12 de diciembre de 1813, Pedro Grande de Vegas, maestro carpintero, otorgó recibo de haber cobrado 535 reales por la madera y el trabajo de hacer unas puertas y barandilla; Francisco García, 144 por asentar las puertas; el propio Lesmes Acedo, como maestro cerrajero, 209 por los herrajes42. El 30, se llevaron las tejas: “Digo yo, Martín Hernández, que errezibido del señor Lesmes Azedo zincuenta reales por llevar mil tegas al Calvario y quinientas al Señor del Anparo, de porte43.

En 1815, el mayordomo Domingo Palacios concluyó la restauración tanto de la capilla como de las cruces del camino. En ello, gastó parte de su propio caudal. Por hallarse pobre, en febrero de 1829, su viuda, María Valhondo reclamó, ante el obispo, el pago del alcance a su favor. Atendiendo al mandato del prelado, el cura de San Mateo don Pedro Chaves Flores y el mayordomo Francisco Cortés, el 14 de abril, reconocieron una deuda de 981 reales con 25 maravedís, que no habían podido satisfacer por hallarse la cofradía muy alcanzada y no bastar las limosnas y rentas para cubrir los gastos ordinarios y de culto44.

No sólo la Desamortización despojó a la cofradía de sus bienes, sino también algunos particulares. El 11 de septiembre de 1859, “noticiosa esta cofradía de que el señor don Alonso Montoya a hecho pretensión ante el yllustre Ayuntamiento de esta capital para que se le conceda el pedazo de terreno que está entre el Calbario y olibar de José Pilaro para unirlo a la viña que espresado señor compró a los herederos de don Alonso Gómez; por tanto cree esta cofradía que el Ayuntamiento debe negar dicha pretensión por creerlo patinadero de esta ermita del Calbario y que sirbe de desaogo para las jentes en los trece días que está en dicha ermita la efijie de Nuestra Señora de la Soledad y para la concurrencia de Domingo de Lázaro y Viernes Santo”. Así lo determinó el Ayuntamiento45. El 16 de noviembre de dicho año, se acordó, si se contara con fondos, reparar las dos ermitas y “el portillo de la escalera que sube a donde se enclaba el Señor” 46.

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Lám. 6. Imagen de la Virgen del Calvario cuando estaba recogida en el convento de Santa Clara. Foto Serafín Martín.

Una vez suprimida de modo definitivo la ceremonia del descendimiento y, subsecuente pérdida de la finalidad para la que fue construida, la ermita cayó en abandono.

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Lám. 7. Voladura de las rocas para la acometida de agua.

El 6 de septiembre de 1908, el sacerdote Evaristo Hernández se dirigió al Provisor del obispado, el activo sacerdote don José Fogués, para exponerle que “desde hacía muchísimo tiempo, según los informes que he recibido, no se ejercían funciones del culto” en “dicha ermita (que) fue hace pocos años algún tanto reparada; creo le pusieron tejado nuevo. Lo interior de la ermita dejaba mucho que desear: las paredes algo descaladas, sin cuadros ni cruces ni imágenes, nada en fin que indicara que aquello era un templo. El altar completamente desnudo y sin ara. La puerta de entrada al santuario en condiciones de que pudiera entrar aquel que quisiera; y hasta ha llegado a mis oídos que en días de romería han entrado allí jóvenes a pasar el rato, como también que han vendido vino en esos días a las puertas del santuario, y creen haber visto las odres del vino dentro del templo». En prevención de estos   abusos, la había restaurado. Por ello, solicitaba licencia para bendecirla y celebrar, el día 20, la primera misa47.

Apenas recuperada, en 1909, se retiró “a hacer vida ascética y penitente”doña Carmen Villalobos y Patrón48. Como no había imagen en el altar49, solicitó una a don Francisco Polo, párroco de San Mateo, quien le entregó la de Santa Isabel, de la que se servía en lo antiguo la cofradía para festejar su fiesta principal: la Visitación. Pero pronto, como apunta Hurtado, fue “reemplazada por otra de la Soledad50. El 24 de marzo de 1914, tras la misa de bendición de las obras del Amparo, el cura de San Mateo “bendijo además en el Calvario la nueva imagen de la Soledad” que había adquirido el mayordomo don Santos Floriano51.

image017Lám. 8. Procesión de la Virgen de la Soledad.

Foto Archivo de Juan Ramón Marchena.

La tercera desolación, mucho más reciente, data de comienzos de los años 70 del siglo XX, cuando, para las obras de acometida del nuevo depósito de agua, se destrozó su entorno natural y, por efecto de los barrenos, la ermita quedó seriamente afectada, sin que la administración reparara los daños causados.

Veintiséis años después, gracias al esfuerzo, tesón y desvelos de la directiva de la Soledad, encabezada por su mayordomo don Juan José Bernáldez Solano, renació del abandono y de la ruina a que estaba abocada. En 1994, se acordó emprender las obras de restauración, que ascendieron a siete millones de pesetas. El 24 de marzo de 1996, domingo de Lázaro, fue bendecida por el obispo don Ciricaco Benavente, tras haber sido trasladada procesionalmente la Virgen del Calvario a su ermita, con lo que se recreó el espíritu de aquella ordenanza fundacional, la quinta, que diera origen a esta capilla52.

Hasta el siglo XIX, la cofradía de la Soledad se sirvió de esta ermita para el culto y procesiones de Semana Santa, pues por su vía sacra discurrían dos de las tres procesiones que, en virtud de la mencionada ordenanza fundacional 5ª, acordara celebrar con la imagen de Santa María de la Soledad, efigie denominada antes de Santa María de los Caballeros: “yten ordenamos que en cada un año para sienpre se hagan tres proçesiones somlenes los días y en la forma que aquí yrá declarado: que el día de la dominica de Pasión, que por otro nombre se dize el Domingo de Lázaro, a la ora de las doçe de mediodía, el mayordomo, alcaldes y diputados y todos los conffrades de esta conffradía seamos obligados y sean a nos juntar en la dicha yglesia de Santa María de los Cavalleros e, juntamente el cabildo e clerezía desta villa de Cáçeres, con las cruzes de las yglesias parrochiales della, y se saque la ymagen de Nuestra Señora questá en la dicha yglesia, la qual en unas andas se lleve e todos vamos e vayan en proçesión al sitio e lugar que dizen el Calbario, que está en el exido desta dicha villa, onde está la ynsinia del santo Calvario en una hermita, yendo por las yglesias parrochiales de San Joan e Santa María desta villa; e se ponga la ymagen de Nuestra Señora en la dicha hermita del Calvario e se quede allí hasta que se buelva por ella. Y el dicho día, se predique por un frayle de San Franzisco e aya sermón en el dicho Calbario y se torne la proçesión por la horden que fuere hasta la yglesia parrochial de Sancta María y de allí se buelvan las cruzes a sus yglesias. Y el viernes de Pasión siguiente, luego después de mediodía se haga la segunda proçesión, juntándose el dicho cabildo y clerezía y cofrades en la dicha yglesia parrochial de Santa María e vayan al dicho Calvario; y allí aya otro sermón y se predique al pueblo por el dicho frayle de San Françisco y se traiga la dicha ymagen de Nuestra Señora cubierta de luto en proçesión e se ponga en la dicha yglesia parrochial de Santa María, onde esté con el dicho luto hasta la mañana de Pasqua de Resurreçión; y la dicha mañana de Pasqua, a la ora que más cómodo parezca, se haga otra proçesión e se lleve la dicha ymagen de Nuestra Señora sin luto, descubierta e adereçada, después que aya predicado en la yglesia de Nuestra Señora Santa María un frayle dominico, a la dicha yglesia de Sancta María de los Cavalleros, donde la pongan e dexen en su lugar e altar de la dicha yglesia; e la dicha ymagen la tienen de llevar en onbros en las andas que arriba está dicho confrades desta confradía, los que para ello señalare e nonbrare el mayordommo della, al qual encargamos señale personas de abtoridad e del buen zelo e devoçión, e los que el tal mayordomo señalare, sean obligados a la llevar e hazer lo que se les ordenare so pena de quatro libras de çera a cada uno, los quales sean para nuestra conffradía”.

Y en la 6ª, se dispuso la celebración de una misa todos los viernes de Cuaresma: “Yten. Ordenamos que todos los viernes de Quaresma de cada año para syenpre se diga una misa rrezada en la hermita questá en el Calvario; y el mayordomo e offiçiales desta nuestra confradía tengan gran quenta e cuidado que así se haga. E si por caso el tal día e días e algunos dellos hiziere tiempo áspero de aguas e ayres, de tal manera que buenamente no se pueda yr ni dezir dicha misa, en tal caso se diga en la dicha yglesia de Santa María de los Cavalleros”53.

Pero sólo dos meses más tarde, concretamente el 30 de enero de 1583, con rango de ordenanza, acordarían celebrar el acto del descendimiento: “Que la nuestra ymagen de nuestra yglesia y el Cristo que está en ella, lo llevemos a nuestras proçesiones como ya queda ordenado de la ymagen; y quel Cristo se quite de la Cruz a la venida de la Pasión del Viernes Santo y la cruz venga con un sudario blanco54.

Por lo tanto, en la Semana Santa de 1583, tuvo lugar la primera ceremonia de la desenclavación.

Muy pronto, surgieron desavenencias entre quiénes debían portar la imagen de la Virgen y quiénes alumbrar con hachas. Para solventarlo, el 1 de abril de 1591, dispusieron en cabildo “quel domingo de Pasión, que es la primera proçesión, saquen de nuestra yglesia la ymagen quatro caballeros en sus honbros, e otros quatro lleven las hachas hasta el primer poso, ques hasta la Fuente de Conçejo, e de allí el mayordomo pueda nonbrar y señale personas çiudadanos que lleven la ymagen e hachas, mudándolos por sus posos, que el uno sea desde la dicha fuente hasta la primera cruz que está a la esquina del çercado de la viña de Melchior de Ulloa; y otro desde allí hasta ponella en el Calvario, con que se encarga al mayordomo que los que nonbrare sean personas de buen ábito.

image020Lám. 10. Detalle de la imagen de Cristo Yacente articulado. Foto Serafín Martín.

Y la proçesión del Biernes Santo, se haga desta manera: que desde el Calvario saquen e traygan la ymagen e hachas caballeros, personas de la calidad como está dicho que se haga el domingo de la proçesión, los quales la traygan hasta la misma cruz questá a la esquina de la viña, e desde allí nonbre el mayordomo personas çiudadanos que traygan la ymagen e hachas hasta la Fuente de Conçejo; e desde allí buelvan a tomar los dichos cavalleros u otros que paresçiere al mayordomo, si no oviere copia”55.

El 6 de junio de 1606, ante el escribano de la cofradía Bartolomé Delgado, los diputados don Fernando Golfín, don Alonso de Perero y don Diego de Ovando, el abad del cabildo eclesiástico Pedro Durán, el mayordomo Benito Parrón, los alcaldes Gonzalo Jiménez, Juan Romero, Juan Pérez y Juan Moreno concertaron con el guardián de San Francisco, fray Pedro de Paredes, “que el frayle que fuere predicador de la cassa de señor San Françisco para pedricar la quaresma, predique los dos sermones en el lugar del Calvario, que son el domingo de Lázaro y el Viernes Sancto56.

En la Cuaresma de 1635, siguiendo la costumbre, el mayordomo Pedro García Laso se personó en el convento de San Francisco para apalabrar ambos sermones. El guardián, fray Diego de Ulloa, lo remitió al predicador fray Alonso Flores, y éste, a su vez, para el segundo, al padre lector de vísperas, el cual se excusó alegando no tener salud para predicar en el Calvario y aunque la tuviera, tampoco lo haría. Ante ello, el padre Flores exclamó que él gozaba de menos salud. Asimismo, el guardián lo había destemplado por cuanto pretendía elegirlos él o, en caso contrario, que los buscaran ellos. Desazonado, acudió al monasterio de Santo Domingo.

A resultas de lo sucedido, el 22 de marzo, los diputados don Diego Becerra Vaca de Castro, don Gonzalo Espadero de Saavedra, el citado mayordomo, los alcaldes Bartolomé Piñedo, Felipe González y Diego Delgado, resolvieron mantener la libertad de elegir predicador sin injerencia del guardián, y, en virtud de la libertad que les concediera el obispo Galarza para añadir, quitar o modificar ordenanzas, encargar los serrmones a los dominicos.

Este hecho sirvió revulsivo, pues dicho día, fray Alonso Bernárdez, procurador del convento de San Francisco, expuso ante el vicario licenciado Martín Fernández de Collazos que, contra la costumbre de que el predicador de tabla de este convento predicase el sermón de Pasión y el del Viernes Santo, y a pesar de que al inicio de la cuaresma el mayordomo se había comprometido con fray Alonso Flores, quien no sólo había aceptado, sino que se hallaba preparándolo, había tenido noticias de que la cofradía se había comprometido con la orden de predicadores.

Al día siguiente, 23 de marzo, se reunió en pleno el cabildo de la Soledad con la asistencia del licenciado García Sánchez de Velasco, abad del cabildo; don Micael de Solís Ovando, gran canciller de la Orden de San Juan; don Diego Becerra Vaca de Castro, don Gonzalo Espadero de Saavedra, diputados nobles; el mayordomo Laso, los alcaldes Bartolomé Piñedo, Felipe González y Diego Delgado; don Diego de Ovando Saavedra, don Martín de Carvajal, don Pedro Topete; el doctor Antonio Román Vivas, Rodrigo de Chaves, Juan Vara, Francisco Muñoz, Francisco Pérez Cabezón clérigos presbíteros; los cofrades Juan Sánchez Mariño, Andrés Martín Machado, Juan de Aguilar Santacruz, Francis- co Pérez, Pedro Sánchez Amigo, Diego Alonso Guzmán, Antonio Rodríguez Costantino, quienes ratificaron las decisiones adoptadas el día anterior.

La respuesta de los franciscanos no se hizo esperar. El 24, su procurador se opuso a dichos acuerdos. Por su parte, el fiscal eclesiástico, Antonio Román Vivas hermano de la cofradía, pidió que se levantara testimonio de que el encargo de los sermones competía exclusivamente al mayordomo, sin intromisión de la cofradía; de cómo éste se los había encargado al padre Flores. Por ello, solicitaba que los gastos del pleito se repercutieran en las personas que quisieran mover el pleito. Testificaron los exmayordomos Francisco Jiménez Hurtado, Antonio González Jorge, Francisco Hernández Marcelo.

El 25 de marzo, el vicario Collazos por la brevedad del plazo, pues el día de la fecha era Domingo de Lázaro, para evitar “que resultara grande nota y escándalo y desconsuelo espiritual de los vecinos de esta villa y forasteros que concurren a la grande deboción que ay en el dicho monte Calbario”, determinó que platicara fray Alonso Flores, conforme al encargo recibido, fulminando excomunión para quien lo impidiera o no asistiera a los actos según la costumbre57.

Por concordia entre la cofradía y la comunidad de San Francisco en 1664 y 1665, ante Miguel Jiménez de Valverde, entre otras cosas, los frailes se obligaron a asistir a las procesiones del domingo de Pasión y Viernes Santo. Concordia que sería ratificada por las partes el 24 de septiembre de 175858.

En 1674, siendo mayordomo Francisco Sánchez Valiente, se adquirieron las figuras de los dos ladrones: “primeramente da en data y se le pasan en quenta doçientos y quarenta y ocho reales de aver echo los dos ladrones que se ponen en el Calvario” y dos ducados por sendas cruces59. Muy pronto, tuvieron que ser restaurados. Al mayordomo Sebastián Rojo (1683-1684) “se le haze cargo de veinte reales que se juntaron de limosna quando se pidió para aderezar el buen ladrón”, trabajo que encargó al interesante pintor local Francisco Mendo Montejo: “Más. Da en data çiento y noventa y tres reales que pagó a Françisco Montejo por haçer el buen ladrón del Calvario60. Diego Gil Becerra (1696-1698) abonó a Mateo Hurones 1.496 maravedís por “el adereço de la figura del mal ladrón61; Cristóbal Paniagua, en su primer mandato (1701-1702), 2.892 a Francisco Vázquez por componerlos y barnizarlos; y a Juan Nevado, 850, por sendas cruces para ellos62. El mayordomo Alonso Bueso (1727-1728) encargó al pintor Prudencio Granado “la hechura de San Dimas, el buen ladrón” en 350 reales y un florero para el Calvario en 16 reales63.

El 22 de octubre de 1681, Benita Álvarez de Palazuelos, hija de Antonio Blázquez de Palazuelos y de María Gutiérrez, sucesora en el vínculo de María Álvarez de Palazuelos, última descendiente del linaje de los Palazuelos, fundó una capellanía y memoria de misas laicales, cuyo poseedor había de tener la obligación de mandar decir treinta misas: “las treçe de ellas en la ermitta de Nuestra Señora de la Soledad, que está en esta villa, en los treçe días desde que llevan a Nuestra Señora a el Santo Calvario hasta el Miércoles Santo, y que éstas se paguen al saçerdote que las dijere a dos reales y medio64.

Conforme al acuerdo adoptado el 30 de enero de 1583, el Viernes Santo de madrugada, se llevaba al Calvario la imagen articulada del Yacente. Si el tiempo lo permitía, los sacerdotes, a quienes estaba reservado el privilegio, enclavaban la imagen del Señor en la Cruz. Desde su adquisición en 1674, los oficiales hacían lo mismo con los dos ladrones. Por la tarde, se formaba la cofradía en Santa María. El muñidor-trompetero abría el cortejo, seguido de las dos banderas, de las 17 cofradías con sus estandartes negros, de los mayordomos con sus varas, de los oficiales con hachones, de la cruz de la toalla alumbrada por dos oficiales, de las cuatro cruces parroquiales, del cabildo eclesiástico, clero de la villa y comunidad franciscana, cerrando la procesión el Ayuntamiento. Llegados al Calvario, predicaba un franciscano el sermón del Descendimiento. Los sacerdotes, una vez desenclavado el Señor, lo depositaban en la urna65, bajándose ambas imágenes hasta Santa María. Durante este trayecto, un sacerdote portaba un azafate de plata donde se colocaban la corona, los clavos y el martillo. Como en las otras procesiones de Semana Santa, encabezaba el cortejo, el trompetero66. A veces, tampoco faltó el acompañamiento de ministriles67.

En 1717, a causa de las inclemencias, no se celebraron los actos en esta er- mita, como se refleja en el cargo del mayordomo Francisco Ojalvo de 408 maravedís “que se junttaron de limosna68 en la hermitta de Nuestra Señora el Domingo de Lázaro por no aver subido en este dicho año a Nuestra Señora a el Calvario por el temporal”69.

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Lám. 11. Imagen de Cristo Yacente articulado en la urna de 1913. Foto Serafín Martín.

Estándoles reservado a los sacerdotes el privilegio de desenclavar al Señor, el obispo don Sancho Antonio de Velunza y Corcuera sancionó esta práctica:

“Don Sancho Anttonio de Velunza y Corcuera, por la gracia de Dios y de la Santa Sede obispo de Coria, del Consejo de su Magestad, etc.

Por quanto, según los estatutos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad desta villa, son hermanos y cofrades todos los eclesiásticos ordenados in sacris, residentes en ella, y que graciosamente se admiten con la carga y obligazión de asistir a las procesiones y funciones eclesiásticas de dicha cofradía.

Y siéndolo entre las principales el haber de poner Viernes Santo por la mañana la sagrada ymagen de Nuestro Señor Jesuchristo en la cruz del calvario, como también descenderla de dicha cruz el mismo Viernes Santo por la tarde en la solemne función que se zelebra del descendimiento en dicho calbario. Y debiendo egecutarse assí la colocazión como la descensión de su divina magestad con la maior decencia y religiosa venerazión; por tanto, mandamos que una y otra de las dos referidas funciones se hagan y egecuten siempre por eclesiásticos de dicha cofradía, los que nombrare y eligiere el abad que por tiempo fuere del Cabildo Eclesiástico de esta villa y diputado que juntamente es de dicha cofradía, al qual mandamos obedezcan los eclesiásticos que nombrare assí de dentro del cabildo como los de fuera de él por ser todos cofrades. Y le damos comisión en bastante forma a dicho abad para que compela a los que así nom- brare a que acepten con pena de dos ducados, procediendo para ello con zensuras.

Otrosí. Mandamos, so pena de excomunión mayor y de quatro ducados, que dicha santa ymagen de Nuestro Señor Jesuchristo para dicha colocazión en el Calbario se llebe por los alcaldes y mayordomo en andas hasta dicho Calbario, acompañando a lo menos dos luces, y con la devozión correspondiente a tan sagrado acto, ayudando después a los eclesiástico nombrados en lo que sea necesario para que se haga la fixación en la cruz con toda la decencia posible. Lo qual mandamos que se egecute ya de día, pero que sea temprano, antes del concurso de los fieles. Y que todo lo referido se guarde, cumpla y egecute como estatuto, ordenazión y decreto que para ello mandamos poner a continuazión de las ordenanzas de dicha cofradía.

Dado en nuestro Palacio Episcopal de la villa de Cázeres a veinte y uno de marzo de mil setezientos y veinte años. Sancho obispo de Coria (firmado y rubricado), Por mandado de su ilustrísima el obispo, mi señor, don Franzisco de la Vega, secretario (firmado y rubricado)”70.

En 1758, debido al temporal de lluvias, no pudo hacerse el descendimiento en el Calvario, por lo que la cofradía decidió llevar la Virgen y el Señor del Sepulcro a Santa María. Los párrocos de Santa María y San Mateo disputaron cuál de los dos debía llevar la capa en la procesión. El de San Mateo argumentaba que la ermita radicaba en su colación; el de Santa María fundamentaba que, cuando en 1748 ocurrió algo similar, le tocó presidir. El 24 de marzo, el vicario don Pedro José Royo Mediavilla mandó que se observara el precedente de 1748.

Las reformas borbónicas se cernían sobre las tradiciones. Los obispos serían los encargados de implantar las innovaciones. “Ynformado su Ylustrísima de los ruidos y escándalos que ha avido en el tiempo que la ymagen de Nuestra

Señora de la Soledad se mantiene en la hermita de el Calvario, sin que aian bastado para evitar las providencias que se han dado, por hallarse en el campo, distante de esta villa, y concurrir las gentes de noche, unas con motivo de devoción y otras con fines no correspondientes a la edificazión de los fieles”, el 23 de marzo de 1765, el obispo don Juan José García Álvaro mandó que el Domingo de Pasión saliese la procesión a la hora acostumbrada “saliendo de la parroquia de Santa María a la hermita de la Soledad y desde allí con la ymagen de Nuestra Señora se continuase por San Juan y Santa María a la de San Mateo, en donde se predicará el sermón, si lo huviere, permaneziendo en esta yglesia la Virgen hasta que en el día señalado se llevase con su Santísimo Hijo para la función del Descendimiento y se concluirá la procesión en Santa María de donde principió”. “Y para que los fieles tributen cultos a Nuestra Señora según su devoción, perseverará dicha santa ymagen en expresada parrochia de San Matheo todo el tiempo que avía de estar en la hermita de el Calvario, poniendo mesa para las limosnas y procurando la maior aistencia y cuidado hasta las ocho de la noche que se cerrarán las puertas de la yglesia”. Desde dicha parroquia, el Viernes Santo se llevaría al Calvario ambas imágenes para los actos del descendimiento, concluyendo, como de costumbre, el cortejo en Santa María.

image023Lám. 12. Procesión del Santo Entierro en los altos de San Mateo.

El cura de San Mateo, en junta general, informó a los cofrades del decreto del obispo, los cuales comisionaron a dos caballeros diputados para visitarlo con la intención de que les permitiese seguir con la costumbre o, en caso contrario, que la imagen permaneciese en su ermita, pues así se solucinaba el problema de la “mucha gente que de noche ocurría rezando las cruzes y el rosario a visitar a su Magestad en su hermita”. El prelado no accedió el ruego de la cofradía.

La cofradía respondió con firmeza. Adujo que no se trataba de una procesión, sino de un traslado con acompañamiento de los cofrades de los tres estamentos y de los franciscanos, que también lo eran, con las insignias, conforme a la costumbre observada desde hacía más de dos siglos: que dicha decisión episcopal se cargaba el fin para el que fue fundada la cofradía y que los cofrades no estaban obligados a hacer la proceisón ordenada por el obispo por no ser de su instituto y además “se les haze violencia, y más faltando como falta al presente necesidad pública que lo motive”. Por todo ello insistían en que se les permitiera seguir la tradición o bien dejar la imagen en su capilla.

El 24 de marzo de 1765, el prelado, en vista de la promesa de la cofradía de moderar los inconvenientes, consintió, siempre y cuando “no se permita a muger alguna, salga fuera de las murallas de esta villa con pretexto de ir a visitar a Nuestra Señora después de el anochecer, ni hombre con máscaras ni disfraces71.

El obispo ilustrado fray Diego Martín y Rodríguez, de corto pontificado, por edicto de 12 de enero de 1788, prohibiría la ceremonia del descendimiento en toda la diócesis:

“Nos, don fray Diego Martín y Rodríguez, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, obispo de Coria, del Consejo de Su Magestad, etc.

A todos los curas rectores o sus tenientes, o vicarios y demás fieles de este nuestro obispado, salud y paz en Nuestro Señor Jesu Christo.

La corrupción del linaje humano y la astuzia de nuestro enemigo común, que por todos caminos pone lazos para nuestra perdición, an introducido en varios tiempos abusos y corruptelas hasta en lo más sagrado de nuestra Religión. Uno de los pasos más tiernos y devotos que venera el Cristianisimo es el Descendimiento del cadáver de nuestro Redentor del sacro santo árbol de la Cruz. Quando tubo su principio a la representación de este acto, concurrían los fieles a el templo a ungir, como otro Josef y Nicodemus con la mirra y áloe, el sacro santo cuerpo difunto del Señor, esto es, con lágrimas de un corazón contrito y humillado, con el olor y fruto de buenas obras y con los sentimientos interiores de una devoción y piedad sólida. Pero haviendo degenerado de aquel espíritu y ferbor, los más de los cristianos de estos tiempos en aquella sagrada y dolorosa representación (especialmente quando se ejecuta en los campos): unos se ocupan en miradas licenciosas, otros en combersaciones mundanas, y otros en vozes destempladas y otros (quando más) en unos suspiros y lágrimas materiales que, como agua de tormenta, pasan luego sin humedecer y fecundar la tierra del corazón, sacadas maquinalmente de los ojos a fuerza de artificios, y exterioridades, como son dar recios golpes con el martillo para desenclavar el cadáver del Señor, ver la tramoya (así se deve llamar) que se usa en algunos pueblos de subir y vaxar con un cordel las manos de la ymagen de Nuestra Señora de la Soledad para limpiar los oxos y recivir la corona y clavos que le van a ofrecer los ministros, y otras imbenziones ajenas de la seriedad con que se deve celebrar este tierno paso, que si las viese un ynfiel, ciertamente se burlaría de nuestro culto y religión. Luego que llegamos a este obispado, pensamos el suprimir la función del descendimiento, como se havía ejecutado en otros. Pero por ciertos respectos que no devíamos atender (lo confesamos con injenuidad) suspendimos esta providencia hasta ora. Mas haciéndonos cargo del peso formidable de nuestro ministerio pastoral y sus extrechas obligaciones, principalmente en correjir y desterrar abusos y desórdenes en las cosas sagradas, no podemos por más tiempo mirar con indiferencia este punto, ya por las repetidas insinuaciones de personas verdaderamente piadosas que consideran a fondo las cosas de la religión, y ya movidos de los estímulos de nuestra propia conciencia. Y así prohivimos para siempre la representación y sermones de descendimiento, no sólo en campos, sino también en las yglesias, subrrogando en su lugar el sermón de Pasión en los pueblos donde éste no se predicaba, y en el de Soledad en los que se predica sermón de Pasión. Y en el caso de estar dotado en algún pueblo el sermón de descendimiento, comutamos y aplicamos esta dotación para uno de dichos sermones, pues oiendo esto los fieles (sin aquellas inbenciones exteriores y artificios que nada conducen para el espíritu de una verdadera compunzión) podrán sacar maiores utilidades espirituales en probecho de sus almas. Y mandamos a los curas, tenientes o vicarios obserben en todo y por todo esta nuestra providencia, so pena de veinte ducados de multa a los que permitiesen predicar el sermón de descendimiento; y a los que le predicasen, les privaremos de la licencia de predicar en todo nuestro obispado y procederemos contra ellos a lo que hubiese lugar en derecho. Y este nuestro edicto se leerá en un día festivo inter misarum solemnia; y copiado en el Libro de Visita, se despachará de un lugar a otro por el orden de la margen, y desde el último se remitirá a nuestra Secretaría de Cámara para que nos conste de su intimación. Dado en nuestro Palacio Episcopal de Coria, a doze de Enero de mil setezientos ochenta y ocho.

Fray Diego obispo de Coria. Por mandado de su Ylustrísima, el obispo mi señor. Licenciado don Joaquín Joseph de Cáceres Villalobos, vizesecretario”.

Un mes más tarde, el referido obispo haría extensiva la interdicción a cualquier acto de similar índole que se celebrare en el Calvario cacereño:

“Nos, don fray Diego Martín y Rodríguez, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, obispo de Coria, del Consejo de Su Magestad, etc.

Por quanto por nuestro edicto de doce de enero de este año prohibimos el sermón de Descendimiento en todo nuestro obispado por los justos motivos que en él se expresan, conmutándole en el de Passión en los pueblos donde éste no se predicaba; y en el de Soledad, en los que se predica sermón de Passión; y haber llegado a nuestra noticia que en la villa de Cáceres, en el domingo quinto de Quaresma, se predica sermón de Soledad en el mismo sitio público en que se predicaba el de Descendimiento, concurriendo los mismos inconvenientes o causas a que dio motivo citada prohibición. Declaramos y mandamos que dicho sermón de Soledad no se predique en citado lugar como hasta aquí, ni en dicho día, sino que haya de ser el Viernes Santo en la parroquia a que corresponda la dotación, si la tubiese, y si no la tubiese, se hará en la parroquia que señalasen los bienhechores. Y mandamos a nuestro vicario de dicha villa, mande observar y observe esta providencia, por la que suspendemos desde aora para entonces las licencias de predicar a qualesquiera predicador que intentase hir contra ella, y procederemos contra él a lo que hubiese lugar en derecho. Y este nuestro mandato se publicará en las quatro parroquias de dicha villa inter missarum solemnia y copiará en sus Libros de Visita, debolviéndole a nuestra Secretaría de Cámara con las correspondientes diligencias. Dado en Coria a quince de febrero de mil setecientos ochenta y ocho. Fray Diego obispo de Coria, Por mandado de su Señoría Ylustrísima el obispo mi señor. Don Juan Antonio López secretario”72.

Dicha medida, como cualquiera otra novedad impuesta a una tradición inmemorial, no desencadenó más que un cúmulo de desatinos.

Desarrollando el impedimento episcopal de celebrar el Descendimiento, don Francisco Pérez Calvache, cura de San Mateo, dispuso que el Viernes Santo se llevaran ambas imágenes a San Mateo, a lo que se opondría el doctor don Gonzalo María Rincón, párroco de Santa María.

En la mañana del Viernes Santo, entre las 11 y las 12 de la mañana, reunidos los cofrades con el cura Calvache decidieron que a las 5 de la tarde, se hiciera procesión hasta San Mateo con el Señor en la urna y la Virgen de la Soledad, a la que concurrirían, las cuatro parroquias, de la manerfa en que se solía ir al Calvario. A este fin, pasaron recado al vicario, don Diego José Ramos Aparicio, que era además párroco de Santiago, para que avisara a los demás. El de Santa María patentizó su desacuerdo reclamando que, como de usanza, las otras tres parroquias con sus cruces se congregaran en Santa María, que el cura de San Mateo se limitase a predicar el sermón en su iglesia conforme al decreto del obispo y que se suspendiera la procesión.

Pero no sucedió así. El cortejo lo encabezó la cruz de San Mateo y lo presidió el vicario, acompañado de la clerecía, a excepción del párroco de San Juan, el bachiller don Antonio Sánchez Lozano, que no asistió.

En el litigio se inmiscuyó el Corregidor, que dictaría varias providencias parar tratar de impedirla, “lo qual no consiguió porque, convocado el pueblo, no hubo arvitrio para que se dejare aquella, pero sin haver tenido efecto las multas que impuso si se verificava por alzado la mano a instanzia de algunos sugetos”.

La venganza del párroco Calvache no se hizo esperar. Argumentando que la ermita radicaba en su jurisdicción, se opuso a que se llevase la imagen de Cristo resucitado a Santa María. Habiendo tenido noticias de esta decisión, don Gonzalo María Rincón recurrió al visitador general, licenciado don Francisco Sánchez Nieto, que se hallaba a la sazón en Cáceres. Una vez oídos los cuatro párracos, a los que había reunido, ordenó que se observara la costumbre y se llevara a Santa María, al tiempo que deslizó que de haber tenido noticias, no hubiera tolerado la procesión del Entierro73.

A pesar de la suspensión del acto del descendimiento, el Calvario volvería a ser el escenario de las procesiones. Así lo recoge Simón Benito Boxoyo: “Sólo se conduce la imagen de nuestra señora al Calvario el mismo domingo de Lázaro, el Viernes Santo, de madrugada, el Señor en el Sepulcro, que bajando la procesión a Santa María, se predica en ella Soledad74.

Las medidas represivas de los ilustrados tendentes a reformar las prácticas populares abarcarían también a las procesiones y actos piadosos nocturnos. Por ende, el visitador licenciado don Francisco Sánchez Nieto, el 19 de septiembre de 1788, decretó que “las procesiones, así de Semana Santa, como qualquiera otra se finalicen antes de anocher; y prohibimos se hagan las veladas de noche en las yglesias y hermitas las vísperas de festividades e, igualmente, las rifas de qualquier género para imagen alguna75.

A este efecto, y amparándose en los supuestos de promiscuidad, la autoridad, en este caso la Real Audiencia, mediante el siguiente auto de 26 de febrero de 1792, intentaría erradicar una práctica secular76:

“Noticioso el Acuerdo de los señores Alcaldes del Crimen de esta Real Audiencia de que desde el día de aier, Domingo de Lázaro, hasta el Viernes Santo, con el motibo de la traslación que se hace de Nuestra Señora de la Soledad a la hermita del Calbario concurren toda clase de personas de ambos sexos por las noches, y a pretexto de andar el vía cruzis, adorar y velar en su capilla a dicha sagrada ymagen, se cometen por los concurrentes, validos de la obscuridad de la noche, torpezas y otros posibles desórdenes de que se orijinan fatales consequencias; y por consiguiente, en tan sagrado tiempo las grabes ofensas que resultan a ambas Magestades. Y para que todo se ebite, en lo posible, como está prevenido por superiores Reales Órdenes: Acordaron dichos señores se publique vando y fijen edictos compreensibles de esta Providencia a la puerta del Tribunal y en la Plaza Mayor, prohibiendo el que toda persona de qualquier estado, calidad o condizión que fuese, después de puesto el sol, se abstenga de concurrir sola o acompañada a dicho sitio de la hermita del Calvario, aunque sea con el pretexto de cumplir promesa, andar la vía sacra u otro motibo, pena de quatro ducados de multa y de las demás que haya lugar según su clase. Y los padres, amos y superiores de las casas, cuiden de que sus hijos, criados y demás familiares, guarden y obserben esta Providencia, so pena de que se les hará responsables de los excesos que éstos cometan, y de las pecunarias en que yncurran por su contrabención. Y assí lo acordaron y rubricó el señor más moderno de que certtifico. Cázeres y marzo veinte y seis de mil setezientos y noventa y dos. Sebastián de Arxona y Sánchez (firmado y rubricado)”.

image025Lám. 13. Formación de la procesión del Santo Entierro en la plazuela de la Soledad.

Foto Serafín Martín.

Al día siguiente, se fijaron edictos en los sitios señalados. Pero en cuanto pudieron, los vecinos volvieron a sus fueros. Por este motivo, el 12 de marzo de 1819, la Real Audiencia reiteraba la prohibición:

“Repítase los bandos y edictos acordados en Providencia de veinte y seis de marzo del año pasado de mil setezientos noventa y dos, y hágase saber al Mayordomo de Nuestra Señora de la Soledad que, durante la permanencia de la santa imagen en su capilla del Calvario, cuide de que se cierre ésta al poner el sol, y no se habra con ningún pretesto de noche, bajo la multa de cinquenta ducados. Probeído en acuerdo de este día, lo rubrica el señor decano de que certifico. Heras (firmado y rubricado)”77.

No obstante, no pudieron acabar con la costumbre. Don Publio Hurtado alcanzó a conocer, de niño, esta práctica piadosa, guiado de la mano de su tía doña Marcelina de Sandoval y de una amiga de ésta: “al salir de casa, ya anochecido, entregáronme un farolillo que encendieron al llegar a la cuesta que arranca de la Fuente del Concejo.

Favorecidos por su luz, llegamos a la primera cruz de granito, emplazada no lejos de la ermita de San Marcos, se colocó el farol sobre el ancho y circular pedestal, y los tres nos arrodillamos. Mi tía abrió su devocionario, y en voz alta, pero con sordina, leyó, y nosotros repetimos, el acto de contricción; en seguida la primera estación dedicada a Jesús condenado a muerte, y rezado un Pater Noster, Ave y Gloria, pedimos a Dios misericordia, terminando así la primera etapa de nuestro recorrido. Nos levantamos … yo recabé el farolillo, y seguimos nuestra ascensión hasta llegar a otra cruz, y de aquella a otra y a otra …

Y era de ver el sinnúmero de lucelillas semejantes, que como hilada de luciérnagas rumorosas y titilantes, iban y venían por el camino, alumbrando a otros tantos grupos de fieles nocharniegos poseídos de las mismas devociones”78.

Las Reales Ordenanzas de 1808, en especial las 15ª, 16ª y 17ª, revelan que las prohibiciones arriba mencionadas ya habían caído en el olvido y las prácti-cas tradicionales habían vuelto a imponerse:

15ª “en el Domingo de Lázaro por la tarde, se hechará la campana en Santa María la Mayor. Concurrirán a ella las quatro parroquias con cruzes altas y juntas pasarán a Santa María de la Soledad adonde se hallará la cofradía y comunidad de San Francisco. Se llevará a la Virgen en hombros de quatro hermanos caballeros que estarán nombrados, alumbrando otros quatro hasta el puente. En dicho sitio serán reemplazados por otros ocho hermanos también, nombrados de el estado general que llegarán hasta el Calvario. Se predicará el sermón de Soledad y haviendo cantado la salve la comunidad de San Francisco, volverá la procesión a la parroquia de Santa María la Mayor. En los días que estuviere la Virgen en el Calvario, se dirá misa si lo permitiere el tiempo; y quando no, en la yglesia de la Soledad. Por el vicario eclesiástico y cofradía, se acordará el díaen que haya de hazerse kla procesión quando por la intemperie no pueda executarse en dicho Domingo”.

16ª “en la hora de oraciones, se cerrará la puerta del Calvario”.

17ª “en la madrugada de Viernes Santo, precedida la asistencia del vicario eclesiástico se llevará al Calvario la Ymagen del Santo Sepulcro con hachas y velas encendidas. Los eclesiásticos nombrados por el abad pondrán la santa ymagen en la Cruz y la cofradía a los lados los dos ladrones. En la tarde de este día, saldrá la procesión de Santa María la Mayor, cerrándola el caballero corregidor, secretario y alguaciles, como ha sido costumbre, etc. se predica y haze el descendimiento; y quando no permite el tiempo que se baxen las ymágenes procesionalmente, lo hará la cofradía con anuencia del vicario a la hermita de la Paz, de donde saldrá la procesión a la yglesia de Santa María la Mayor, en donde se predicará el sermón de Pasión”.

A ella, asistían las diecisiete cofradías con sus estandartes negros y los mayordomos con varas.

A lo largo del siglo XIX, algunos aspectos cambiarían. A causa de la Desamortización, desaparecerían los franciscanos en la Semana Santa de 1836, Con lirán desapareciendo los franciscanos, tras la desamortización; la figura del corregidor daría paso a la del Alcalde-Presidente.

El Viernes Santo de 1863, apenas concluido el sermón de Soledad, que se predicó en Santa María tras el regreso del Calvario, salió por primera vez la imagen de la Virgen acompañada sólo de mujeres. Fue tal el entusiasmo causado que, a instancias del mayordomo Antonio León Jiménez, el 30 de noviembre se ganó licencia del obispo don Juan Nepomuceno García Gómez para organizarla todos los años79.

Las Ordenanzas de 1878, reformadas por mandato del obispo fray Pedro Núñez Pernía el 25 de abril, recogen la obligación de los oficiales de, en el cuarto domingo de cuaresma, poner las cruces en el Calvario, limpiar y arreglar la ermita. El sábado de Lázaro, por la mañana fijaban la Virgen en las andas, ponían los frontales y arreglaban las dos ermitas. El Miércoles Santo formaban el altar para poner el sepulcro80.

Finalizada la procesión de traslado de la Virgen de la Soledad al Calvario, se celebraba la romería, en la que era tradicional comer las bollas conocidas como tortas del calvario, cuya tradición se ha perdido en Cáceres desde el fallecimiento de la dulcera Trinidad Solana, que tenía el obrador en la calle Obra Pía de Roco nº 9; pues las que actualmente se degustan son las arroyanas tortas de la Luz.

La cofradía agasajaba a los predicadores81 y a los oficiales que se encargaban de arreglar la capilla82. También, disponía de una caseta83 donde se protegían las cántaras con agua para solaz de los romeros: “Yten. Tres reales y catorce maravedís que costaron cantarillas y tres baños y dos jarros para el Calvario. Yten, diez y nuebe reales y veinte y dos maravedís que se gastó de agua en el Calvario84.

El 24 de marzo de 1996, Domingo de Lázaro, día de la bendición de la ermita, tras la restauración emprendida por el mayordomo don Juan José Bernáldez, se recuperó la tradición de la romería del Calvario.

Como hemos comprobado por las propias ordenanzas, a pesar de la prohibición de celebrar el descendimiento decretada por el obispo fray Diego Martín Rodríguez, muy pronto se restableció la ceremonia, que no desapareció definitivamente hasta 188985, según testimonio de don Publio, por culpa de la irreverencia de los que, desde lo alto de las peñas, deslumbraban con espejos al predicador, o asustaban a los fieles congregados bien tocando cencerros para simular la llegada de vacas bien arrojándoles ratas, sapos y culebras. Pero no paraban ahí sus desmanes, sino que apenas la procesión había abandonado el recinto “la barbarie popular no tenía límites. Zanguangos y ganapanes trepaban a la plataforma, garrotes y navajas en mano, y aporreaban y cosían a puñaladas a los dos ladrones, que concluían por despeñar desde la cumbre con peligro de lastimar a los que se hallaban abajo86.

image027Lám. 14. Romería en las cercanías de la ermita.

Debido a estos excesos, proliferaron los gastos en reparaciones de estas efigies87.

Roswag en su itinerario artístico por España y Portugal describe así esta ceremonia:

“Ajoutons enfin que, tout près de la ville, s’élève le sanctuaire de Nuestra Señora de la Montaña et, qu’en face, se dresse la montagne du Calvaire, où, il n’y a pas bien logntemps encore, ainsi que cela se pratiquait d’ailleurs dans diverses villes du Portugal, on représentait au naturel, durant la Semaine sainte, la scène du Golgotha.Une confrérie de pénitents se partageait les différents rôles et l’on exécutait alors, toutes les scènes de la Passion du Christ, depuis l’Arrestation de Jésus jusqu’à son Crucifiement et la Mise au tombeau. Celui qui jouait le rôle du Seigneur était attaché à la croix, que l’on dressait au sommet du Calvaire, entre le bon et le mauvais larron. Au moment solennel et quand le Sacrifice était censément consommé, l’on voyait s’avancer, au milieu des huées et des sifflets de la multitude, un individu costumé en cavalier romain, monté sur un cheval blanc et armé d’une lance: il venait faire le simulacre de percer d’un coup de lance le flanc du Sauveur pour s’assurer qu’il était bien mort. Le rôle de ce cavalier était regardé comme tellement ignominieux que celui qui le remplissait, n’osait pas se présenter sans avoir la figure masquée, et souvent il a fallu payer, à prix d’argent, l’acteur qui consentait à le jouer. Il est à remarquer que presque toutes les villes et les villages d’Espagne possèdent, hors des murs, et sur la colline la plus rapprochée, ce que l’on nomme le Calvaire, ou chemin de la Croix: c’est là que, pendant la Semaine sainte, se font les stations de la Croix, et qu’on célébrait, anciennement, sans doutes des scènes semblables, proscrites aujourd’hui, en raison des épisodes peu édifiants auxquels ces mascarades donnaient lieu” 88.

Relato pintoresco que no correspondía en absoluto con la realidad, pues en ninguna fuente escrita ni testimonial, tales las de Publio Hurtado, describe esta celebración cacereña similar a lo que hoy conocemos como pasión viviente, sino, como ya hemos señalado, la ceremonia se desarrollaba con imágenes.

La actual directiva, que preside la mayordoma doña Almudena Holguera Palacios, ha rehabilitado la función del descendimiento en la Semana Santa de 2012, si bien el escenario no ha sido el Calvario, sino la fachada de la iglesia conventual de San Pablo.

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Láms. 15 y 16. Recuperación de la ceremonia del Descendimiento el Viernes Santo de 2012 delante de la iglesia conventual de San Pablo. Fotos Serafín Martín.

APÉNDICE DOCUMENTAL

Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Protocolos de Pedro López, escribano de Cáceres. Caja 3.974. Año 1589. Fols. 189-194v.

“Sepan quantos esta pública escriptura vieren, como yo, Josepe Paniagua, cantero, vezino que soi de la villa de Cáceres, digo que, por quanto andando en pregón e almoneda la obra de la ermjta del Santo Calvario para se rematar en la persona que más baxa hiciese conforme a las condiciones que para ello, por parte de la dicha cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, de cuya adbocaçión es el dicho Calvario, se pusieron e pregonaron, se remató en mí, como persona que más baxa hize en presçio de treinta y un mill, con mill maravedís de prometido, como todo más largamente consta e pareçe por la licencia de Gabriel Gutiérrez de Prado, vicario, condiciones, pregones y remate que para ello prescedió, que originalmente presentó ante el escrivano desta carta para que en ella las ponga e yncorpore. E yo el escrivano ynfraescrito, de su pedimiento, aquí las puse e yncorporé, que su tenor de los quales es el syguiente:

Aquí

Por tanto, aprovando como apruevo e ratifico e tengo por bueno el remate de la dicha obra como en él se contiene, conozco e otorgo por esta presente carta que tomo a mi cargo e riesgo toda la obra contenida e declarada en las condiçiones e remate de suso contenido, la qual me obligo de haçer e dar acabada en el térmyno e por el presçio contenido en las dichas condiçiones, so las penas en ellas dichas e declaradas en las que, desde luego, me doy por condenado en ellas, contraviniendo que las e aquí por repetidas, porque me an sydo leídas por el presente escrivano desta carta todas de berbo ad berbun como en ellas se contiene e para cunplir e pasar todo lo en las dichas condiçiones y en esta carta contenido, obligo my persona e bienes avidos e por aver.

E yo, Diego Durán, vecino de la dicha villa de Cáceres, y mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, que a lo que dicho es, aquí presente, e aviendo oydo y entendido, digo que me obligo e a los bienes de la dicha cofradía para que, estando acabada la dicha obra de la forma e manera// que en las dichas condiciones declaradas, pagaré al dicho Josepe de Paniagua los dichos treinta e un mill maravedís a los plazos contenidos en las dichas condiciones que ansy mesmo se an leído por el presente escrivano en my presencia e las penas en ellas contenidas. E para cunplimiento dello, obligo mi persona e bienes, los bienes de la dicha cofradía avidos e por aver. E anbas partes damos e otorgamos entero poder cunplido a los juezes e justicias eclesiásticos y seglares que a ello nos puedan conpeler para que, por todo rigor de derecho, vía executiva, nos conpelan e apremien a el cunplimiento de lo contenido en esta carta como sy lo que dicho es fuese sentencia difinytiva de juez conpetente, pasada en cosa juzgada e por nos consentida. E renunciamos todas e qualesquier leyes, fueros e derechos de nuestro favor e la ley y regla del derecho en que dize que general renunciación de leyes fecha non vala. En testimonio de lo qual, otorgamos esta escriptura en la manera que dicho es ante el presente escrivano público y que fue otorgada en la dicha villa de Cáçeres a tres días del mes de abril mjll y quinientos y ochenta y nueve años, siendo testigos Fran- cisco Martín Paniagua y Pedro Vara e Pedro González sastre, vecinos de la dicha villa e los otorgantes, a quien yo el escrivano doy fee conozco, lo firmaron de sus nonbres en el registro. Diego Durán. Jusepe Paniagua. Ante my Pedro López scrivano. No recibí derechos (firmado y rubricado). //

Juan de Luxán, en nonbre de la confradía e confrades de Nuestra Señora de la Soledad, y Diego Durán mayordomo, digo que la dicha confradía pretende acabar la obra que tiene començada en el Calvario y para la sacar al almoneda y hazer los demás autos que convengan hasta la rematar a destaxo en el menor postor, pido a vuesa Señoría lo cometa al licenciado Gabriel Gutiérrez, su vicario, y pido justicia, es merced. Juan Luxán(firmado y rubricado). //

Visto esta petición por su Señoría don García de Galarça, por la gracia de Dios obispo de Coria, del Consejo del Rey nuestro señor, en la villa de Cáceres a diez e ocho de hebrero de mill e quinientos ochenta e nueve años, dixo que aunque el negocio se devía seguir ante su provisor que rreside en la ciudad de Coria, conforme a los executoriales ganados contra esta villa, por los quales los vicarios della no tienen más jurisdición que la rrural, nj su señoría es obligado a poner juez. Pero por esta vez, por causas que le mueven, dexando los dichos executoriales en su fuerza e vigor, cometía e cometió este negocio al licenciado Gabriel Gutiérrez de Prado, clérigo, para que haga justicia y para ello le dio poder cumplido y comisión bastante. Y lo firmó G. eps. Por mandado de su señoría Diego Cigalés notario (firmado y rubricado).

En la villa de Cáçeres. Dióçesis de Coria, a diez y nueve días del mes de febrero de mill y quinientos y ochenta y nueve años, visto por el licenciado Gabriel Gutiérrez de Prado, vicario en esta villa, la comisión de su Señoría de suso contenida, dixo la açeptava y açeptó y está presto de la cunplir y, en su cunplimiento, mandó traer en pregones la dicha obra, se reçiban las posturas que se hizeren y, fechas, se le trayan los autos para que, visto, señale día de remate. Y ansí lo proveyó y mandó y firmó de su nonbre. Gabriel Gutiérrez de Prado. Pasó ante mí, Juan Cordero (firmado y rubricado). //

Pregones

En la villa de Cáçeres, el dicho día domingo que se contaron diez y nueve días del mes de febrero del dicho año de mill y quinientos y ochenta y nueve años, estando en la Plaça pública desta villa, en presençia de mj, el dicho notario público, pareçió presente Juan de Santiago, pregonero público, y dixo y pregonó en altas bozes quien quisiere hazer la obra de la yglesia del Calvario, reçebírsele a la postura en lo que justo fuere. E no ovo quien la pusiese en preçio. De que yo el notario doy fee. Juan Cordero notario (firmado y rubricado).

En la dicha villa de Cáçeres, estando en la Plaça pública desta villa domjngo que se contaron veinte y seis días del dicho mes de febrero del dicho, en presençia de mj, el dicho notario público y otras muchas personas, pareçió presente el dicho Juan de Santiago, pregonero público y dixo y publicó en altas bozes la dicha obra de en la manera que dicha es. Y no ovo quien la pusiese en preçio. De que yo el notario doy fee. Juan Cordero notario (firmado y rubricado).

En la dicha villa de Cáçeres, domjngo que se contaron çinco días del dicho mes de março del dicho, estando en la Plaça pública desta villa, en presençia de mj, el notario público y otras personas, pareçió presente el dicho Juan de Santiago, pregonero público y dixo y pregonó en altas bozes la dicha obra de en la manera que dicha es. Y no ovo quien la pusiese en preçio. De que yo el notario doy fee. Juan Cordero notario (firmado y rubricado).//

 Condiçiones

La orden que se a de tener para prosiguir el cuerpo de la yglesia del Santo Calvario, que se a de obligar el ofiçial o ofiçiales de hazer un arco toral conforme a la traça y forma que está aora hecho el primero arco de la capilla y a de sacar los pies derechos y prosigir con los estribos que aora está començados a fabricar por la parte de afuera, de suerte que suban de quadro tres quartas más altos que los del arco toral de la capilla que acabó Blas Martín Nacarino. Y a de hazer y prosigir las paredes del ancho y grueso questán començadas y subirlas en el peso y alto questán hechas las de la capilla de la media naranja aperpiñando y rrafando toda la obra que hizieren con piedras grandes y con buenas mezclas de cal y tierra la manpostería, mezclando tres espuertas de tierra y una espuerta de cal y a de hazer una media naranja de la forma questá la que hizo Blas Martín y el ancho ques desde lo estribos que aora están començados, de suerte que la media naranja vaya monteada por çima de los trasdoses conforme a la capilla questá acabada y a de ser de ladrillo con su tirantez y hecho en el mencal que tiene Bras Martín Nacarino y ase de dar esta capilla encalada y cortada de cantería falsa por de drento de dos manos y por de fuera rrebocada con cal y arena y las mezclas de cal y arena an de llevar dos espuertas de arena y una espuerta de cal; y trastexado toda la yglesia, ensopado todo el texado con cal y tierra. Y a de echar a toda la yglesia, así a lo que está hecho como a lo que aora se a de hazer un suelo de cal y arena y terraplenarllo a nyvel confome piden las gradas del altar del altar mayor; y a de maçiçar una puerta questá elexida a la parte del rrisco, quedando en ella un arco hecho a la parte de arriba de ladrillo para poder hazer la puerta cuando la confradía quisiere. Y a de hazer el ofiçial questa obra tomare a hazer una pared ençima de la puerta que llegue en el altor de la clara de todo el arco, que a de ser otro tanto como el arco que está hecho a la entrada de la capilla mayor de la media naranja questá hecha oy. Y esta pared a de ser de tapias de cal y tierra y adobes por la parte de la clave del arco, y de encalar esta pared por la parte de dentro y fuera blanca de una mano brunjda y del ancho y grueso la tapia de dos terçias toda la pared del arco toral y no a de cavar tierra njnguna de drento de la obra questá elexida para hazer la yglesia del Calvario ny por de fuera arrimado a las paredes, sino quatro varas apartado de todas las paredes questá començadas para hazer esta yglesia. Y ase de asentar todo el ladrillo con arena gruesa de los Arenales y encalar de grueso y delgado con arena del los dichos Arenales. Y a de comen//çar esta obra el ofiçial o ofiçiales que la tomaren desdel viernes diez y siete del mes de março deste año de ochenta y nueve y darla acabada todo para mediado del mes de mayo deste dicho año. Y a de dar la confradía la piedra que fuer menester para esta obra, quebrada al pie del rrisco, y a onde aora está, y todos los demás materiales y agua, cal y ladrillo y texa y arena an de poner los ofiçiales. Y la confradía les dará luego que se les rremate la dicha obra la mjtad del preçio en que se rrematare y la mjtad del lo que se le rrestare deviendo en estando hecha la mjtad de la obra y el otro cuarto rrestante luego questé hecha y acabada del todo toda esta obra que se le rrematare, de manera que la confradía no a de dar más que piedra quebrada como dicho es y el dinero en las pagas rreferidas y liçençia para quen las sierras del Colmenarejo y Sierra de Mosca corten çinquenta pies de alcornoques para mechinales. Y a de hazer demás de la obra ya rreferida el ofiçial un canpanil onde se a de poner una canpanilla a la manera questá puesta la canpanilla de la ermjta de San Marcos; y queste canpanil se haga ençima del arco toral y que se taña por de drento con una cadena, que la cadena dará la confradía. Y ase de rrematar esta obra jueves a diez y seis deste março a las seis de la tarde y se an de obligar de la dar hecha y acaba(da) toda la dicha obra al plazo y día arriba declarado. Y si no lo cunplieren, quel mayordomo que al presente es o fuer, a costa de los maestros en que se rrematare, pueda cojer dos ofiçiales con seis rreales de jornal cada ofiçial por cada día de trabaxo y quatro peones con jornal de dos rreales y medio cada peón y conprar todos los materiales en el preçio quel hallare cada cosa y acabar la obra y que pasarán y pagarán todo lo quel dicho mayordomo mostrare por su cuenta aver gastado conque sólo para averyguaçión del gasto, baste su juramento del dicho mayordomo, sin otra prueva nj satisfaçión alguna. Va entre rrenglones mediado mayo.  D. Lorenço de Ulloa Torres. Diego Durán (firmado y rubricado).

Pareçió Lorenço Martín Paniagua y dixo quel tomava y tomó a hazer la dicha obra conque la cofradía le dé trejnta y seis myll maravedís y que si otra persona se la baxar la confradía le dé dos myll maravedís de prometido y don Lorenço de Ulloa y Diego Durán le rrecibieron la postura y lo firmaron a 8 de março de 1580 y nueve años. D. Lorenço de Ulloa Torres. Lorenço Martín Paniagua (firmado y rubricado).//

En la dicha villa de Cáçeres, domjngo que se contaron doze días del mes de março de mill y quinientos y ochenta y nueve años, visto por el liçençiado Gabriel Gutiérrez de Prado, vicario en la dicha villa y juez de comisión en esta causa por su Señoría obispo de Coria, la postura de la dicha obra del Calvario y condiçiones con que se a de hazer, dixo aprovava y aprovó la dicha postura y la mandó publicar y señaló por día y ora de remate para la dicha obra este dicho día, a las çinco oras de la tarde, al primero to(que) del relox, reservando en sí el prorrogar el dicho remate, si le pareçiere conviene. Y ansí lo proveyó y mandó y firmó de su nombre, Gabriel Gutiérrez de Prado. Pasó ante mí, Juan Cordero notario (firmado y rubricado).

En la dicha villa de Cáçeres, el dicho día, mes y año susodicho, estando en la Plaça pública della asistiendo a rematar la dicha obra, el dicho liçençiado Gabriel Gutiérrez de Prado, vicario en la dicha villa y juez de comisión, y Christóbal de Ovando Paredes y don Lorenço de Ulloa Torres, comisarios e diputados de la dicha cofradía, y Diego Durán mayordomo della; y por ante mí, el presente, pareçió presente el dicho Juan de Santiago, pregonero público en la dicha villa y dixo y pregonó en altas bozes quien quisiere hazer la obra de la yglesia del Calvario, que está puesta en treynta y seis mill maravedís con dos mill maravedís de prometido, reçebírsele a la baxa que hiziere, sepan que se a de rematar a las çinco oras de la tarde, al primero toque del relox, con las condiçiones de la primera postura.

E andando en pregones la dicha obra, en la manera que dicha es, pareçió presente Jusepe Paniagua, veçino desta dicha villa e dixo que ponja e puso la dicha obra en treynta y un mill maravedís con mill de prometidos// y que, siéndole rematada la dicha obra conforme a la traza y condiçiones de la primera postura, hará escritura en forma y con fianças, a contento. Siendo testigos Blas Martín Nacarino y Juan Mateos, veçinos de la dicha villa de Cáçeres.

E por los dichos vicario y juez de comjsión, diputados y mayordomo fue reçebida la dicha postura y açetaron de dar el dicho prometido y mandaron publicar la dicha baxa y postura. Testigos los dichos.

E luego, pareçió presente el dicho Juan de Santiago, pregonero, e dixo y pregonó en altas bozes la baxa y postura de la dicha la obra. Y, andando en pregones, como dicho es, el relox dio e tocó las çinco oras de la tarde; y el dicho Juan de Santiago, pregonero, dixo buena pro le haga, con la qual se remató y quedó rematada la dicha obra con las dichas condiçiones en el dicho Josepe Paniagua, en preçio de los dichos treynta y un mill maravedís con mill de prometido, conforme a la postura e baxa que se hizo de suso contenida, por no aver quien hiziese más baxa. Siendo testigos Juan Olguín y Juan Gutiérrez y Françisco Ximénez Rubio y otras personas veçinos de la dicha villa de Cáçeres.

E luego, los dichos vicario y juez, y diputados y mayordomo dieron por rematada la dicha obra en el dicho José Paniagua, en el dicho preçio. Y lo firmaron de sus nombres. Tesigos los dichos. Gabriel Gutiérrez de Prado. Don Lorenço de Ulloa Torres, Christóval de Ovando. Diego Durán. Pasó ante mí, Juan Cordero notario (firmado y rubricado).

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1 Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación propio y ha sido íntegramente costeado por el autor. La legislación civil y penal protegen al autor y castigan el plagio o fraude cometido por aquéllos que de forma sibilina no citan fuentes de donde extraen la información o a los autores que hayan publicado sobre el tema o asunto en cuestión.

2  A. D. C-Cc. S. M. Libro nº 119 (52): Cofradía de la Vera Cruz. Ordenanzas de 1521. Asiento de hermanos, cuentas e inventarios. 1546-1595. fol. 140v. Era mayordomo Toribio Sánchez Melón.

3  Véase MARTÍN NIETO, Serafín: “Esbozo para el estudio de las ordenanzas fundacionales de tres cofradías cacereñas” en XXVI Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo, 1997, págs. 295-312.

4 A. D. C-Cc. S. M. Libro 102. Op. Cit. Fols. 21 r y v. Las citadas son: Santa María de los Caballeros, San Miguel, Santa María del Prado, San Antonio de la calle Peña, Santa María la Vieja y Santa Marina.

5 Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 214. Cuentas de Sebastián Bravo Cantero (1709-1710): “Ytem. Es data sesenta y seis reales que valen dos mill quinientos ochenta y quatro maravedís, los mesmos que se gastaron y tubieron de costo las tres cruzes que se hizieron para el Calbario, de madera de alcornoque, por más durable, para que estén todo año puestas”. Ibid. Libro 100. Op. Cit. Fol. 49. Cuentas de Francisco Sánchez Valiente (1671-1672): “Yten. Da en data y se le pasan en quanta çiento y siete reales que costó la cruz questá en el Calvario, donde se haçe el descendimiento con hechura y madera”.

6  Ibid. Libro nº 102. Op. Cit.

7  Ibid. Legajo 5. Doc. 7.

8  A. H. P. Cc. Protocolos de Juan Romero. Caja 4.238. Año 1586. 24 de enero.

9  Ibid. Protocolos de Juan Romero. Caja 4.240. Año 1588. Consistían en una renta de yerbas en la dehesa de Palazuelo de Hernando Álvarez, que se remató en Pedro Alonso Golfín, y una casa al Cementerio de Santiago, que adquirió don Rodrigo de Godoy, con lo que volvió a su mayorazgo, pues su padre, el indiano Francisco de Godoy, había canjeado, en 1551, ambas propiedades a la cofradía de Santa María la Vieja por la ermita y hospital que ésta poseía, para incluirlos en el Palacio de Godoy que entonces se edificaba (A. D. C-Cc. S. M. Cofradía de Santa María la Vieja. Asiento de hermanos, acuerdos, cuentas y otros. Libro nº 94 (27). fol. 50v.).

10  A. H. P. Cc. Protocolos de Juan Romero. Caja 4.240. Año 1588. 11 de abril.

11  Ibid. 12 de junio.

12  Ibid. Protocolos de Pedro López. Caja 3.974. Año 1589.

13  Ibid. Protocolos de Francisco de Medrano. Caja 4.038. Año 1594.

14  Ibid.. Protocolos de Pedro López. Caja 3.974. Año 1589. Fol. 315v.

15  Ibid. Protocolos de Francisco de Medrano. Caja 4.038. Año 1594.

16  Ibid. Año 1593.

17  Ibid. Año 1594.

18  Ibid. Protocolos de Martín de Cabrera. Caja 3.967. Año 1602. Era mayordomo Francisco Hernández Marcelo; diputados nobles, don Francisco de Sotomayor y don Pedro Ovando de Saavedra; alcaldes, Francisco Tello, Jerónimo González, Cristóbal Hernández y Domingo Hernández; escriba- no, Bartolomé Delgado.

19  A. D. C-Cc. S. M. Libro 100. Op. Cit. Cuentas del Mayordomo Bartolomé Sánchez Rodríguez de 1663-1665: “Yten. Treinta y tres reales que pagó a Francisco Pérez Salamanca, carpintero, por hacer un guardavoz para el púlpito del Calvario”.

20  Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 51v.

21   Ibid. Fol. 59v. Cobró por su trabajo 1.448 maravedís. Para ayuda del coste, dieron limosna el sacerdote don Benito Ojalvo, el conde de la Enjarada, don Diego Durán de la Rocha y el escribano Martín de Colmenares.

22   Ibid. Fol. 63v. El arreglo de la ermita consistía en su limpieza y adornarla con colgaduras.  El mayordomo Alonso Pérez Tapia se gastó 48 reales en telas de bocací para embellecer la capilla (Ibid. Libro 100. Op. Cit. Fol. 30).

23   Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 196. Cuentas del mayordomo Cristóbal Paniagua  (1706-1708): “Yten. Es data mill dosçientos ocho maravedís que por diferentes cartas de pago pareze se an gastado de rreparos de teja, cal, madera, çerradura, clavos y una aldava y maestros en la casilla del Calvario”.

24   A. H. P. Cc. Protocolos de Gabriel Antonio Briceño de Muesas.Caja 3.609. Año 1623. Fols. 182- 183v. Sancho Sánchez figura como ermitaño del Calvario en una lista de hermanos de la cofradía del Espíritu Santo de 1579 (A. D. C-Cc. S. M. Libro nº 89: “Libro de la hermita y confradía del Espíritu Santo y sus hordenanças” Fol. 26).

25  A. H. P. Cc. Protocolos de Francisco de Medrano. Caja 4.038. Año 1593.

26  Ibid. Protocolos de Juan Vega el Viejo. Caja 4.424. Año 1627. 7 de julio. Andrés Sánchez falleció el 10 de julio de 1627, siendo enterrado en San Mateo (A. D. C-Cc. S. M. Libro nº 48. Difuntos. 1591-1668. Fol. 94v.).

27  A. H. P. Cc. Protocolos de Juan Vega. Caja 4.436.

28  A. D. C-Cc. S. M. Libro 101. Op. Cit. Fol. 73. El mayordomo Diego Gil Becerra (1696-1698) se descargó de 4.777 maravedís de arreglos en ambas ermitas y “compostura de las gradas” del Calva- rio.

29  Ibid. Fol. 181v. Cuentas del mayordomo Diego Conejero (1705-1706): “Yten. Çiento y treinta y seis maravedís de unos hierros que se izieron para las varandillas que se ponen en el Calvario”.

30   Ibid. Fol. 182. Cuentas del mayordomo Diego Conejero (1705-1706): “yten. Ocho reales, que valen doscientos setenta y dos maravedís, del costo de una pilita para el agua bendita que se tiene en el Calvario”.

31  Ibid. Libro 100. Op. Cit. Cuentas del mayordomo Alonso Pérez Tapia (1667-1669): “Yten. Cinquenta y siete reales de la hechura de unas vancas que se hiçieron para el Calvario”. Durante su segundo año: “Más beinte y cinco reales que pagé a Françisco Pérez Barquero, carpintero, por aderezar las vancas y puerta de la capilla de el Calvario”. Ibid. Libro 101. Op. Cit. “Yten. Da en dacta trezientos y seis maravedís por carta de pago de Juan Nevado por reparar los vancos y escaleras del Calvario, de todo recado”. Cuentas del mayordomo Pedro Hernández Duro (1720-1721). “Yttem. Es datta tres reales, que valen zientto y dos maravedís que en el dicho año destta quentta se gasttaron en madera y composttura de los bancos del Calvario”.

32  Ibid. Fol. 145. Cuentas del mayordomo Cristóbal Paniagua (1701-1702): pagode 170 maravedís “a el alatonero por conponer la lámpara de la hermita de arriva”.

33   Ibid. Fol. 327. Cuentas del mayordomo Alonso Rodíguez Bueso (1725-1727): “Ytten. Es datta quattro reales y medio de la compostura de las esteras que esttán en la capilla del Calvario”.

34  Ibid. Libro 100. Op. Cit. Fol. 23v.

35  A.H. P. Cc. Protocolos de Juan Guerra. Caja 3.882. Fols. 562-563v

36  A. M. Cc. Actas Capitulares. 1650-1653. Fols. 24-24v.

37  A. D. C-Cc. S. M. Libro 100. Op. Cit. Fol. 30v.

38  Ibid. Fol. 81v. y 84.

39 Ibid. Libro 101. Op. Cit. 1687-1744. Fol. 157v.

40  Ibid. Fols. 157v. y 198.

41  Ibid. Fol. 392.

42  A. D. C-Cc. S. M. Legajo 5. Doc. 15.

43  Ibid.

44  A. D. C-Cc. Solicitudes. 1820-1830.

45  Ibid. Solicitudes. 1860-1870.

46  Ibid. Libro 99 (32). Cofradía de la Soledad. Acuerdos. 1858-1880. Fol. 17v.

47  Ibid. Papeles por catalogar de San Mateo de Cáceres.

48  HURTADO, P. Op. Cit. Págs. 130-131.

49  A. D. C-Cc. S. M. Libro 100. Op. Cit. Desde antiguo hubo una imagen pequeña en la ermita. Así se deduce del siguiente asiento de las cuentas del mayordomo Bartolomé Sánchez Rodríguez del año 1664: “Yte. Ocho reales que se gastaron en clavos, alfileres para conponer la capilla del Calvario y vestir a Nuestra Señora, la grande y la pequeña”.

50  HURTADO, P. Op. Cit. Págs. 130-131.

51  A. D. C-Cc. Diario de Cáceres. Nº 1.262.

52  Con motivo de la bendición publicamos, dicho día, un artículo en el Periódico Extremadura, bajo el título de “Los inicios de la ermita cacereña del Calvario”.

53  A. D. C-Cc. S. M. Libro 102. Op. Cit. Fols. 4v-6. Los días que permanecía la Virgen en el Calvario, si el tiempo lo permitía, se oficiaba misa. Los franciscanos eran los encargados de celebrarlas, a razón de 6 reales en el Calvario, donde se disponía de los ornamentos necesarios. Cuentas del mayordomo Francisco Ojalvo (1716-1717): pago de 23.307 maravedís de “nueve onzas de galón de plata falso y otros recados que compró en la tienda de Pedro Julián Botel para hazer la casulla y frontal para la capilla del Calvario” (Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 248).

54  Ibid. Libro nº 102. Op. Cit.

55  Ibid. Fols. 17v-18.

56  Ibid. Fol. 21.

57  Ibi. Legajo 5. Doc. 10.

58  Ibid. Doc. 21.

59  Ibid. Libro 100. Op. Cit. Fol. 68v. y 70.

60  Ibid. Fol. 125.

61  Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 91.

62  Ibid. Fols. 144v. y 146.

63  Ibid. Fol. 335v.

64  A. H. P. Cc. Protocolos de Pedro Maderuelo Ojalvo. Caja 4.010.

65  A. D. C-Cc. S. M. Libro 100. Op. Cit. Fol. 29v. Cuentas del mayordomo Alonso Pérez Tapia de 1667 a 1669. En estos años, la cofradía entregó doscientos reales al licenciado Cotrina y a Pedro de Figueroa Carrillo para el arreglo de la urna.

66  Ibid. Fol. 121. Fol. 38. Cuentas del mayordomo Alonso Pérez Tapia, de 1669 a 1670: “da en data seis reales que pagó al tronpetero por que acuda a la proçesión del Viernes Santo”.

67  Ibid. Fol. 46v. Cuentas del mayordomo Francisco Sánchez Valiente (1671-1672): “Yten. Da en data y se la pasan en quenta çiento y treinta y dos reales que pagó a Benito de Herrera, ministril, por las proçesiones que asistió de Calvario y Resurrezión”.

68  La Cofradía tenía por costumbre pedir limosnas durante los días que la Virgen permanecía en el Calvario. Así lo reflejan las cuentas existentes. Por poner sólo un ejemplo, citamos las de Alonso Pérez Tapia (1669-1670): “Yten. Se le haçe cargo de ciento y veinte y un reales que se juntaron en los treçe días que Nuestra Señora está en el Calvario, así en la Fuente como en las demás partes”. (Ibid. Libro 100. Op. Cit).

69  Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 245v.

70  Ibid. Libro nº 102. Op. Cit. Fols. 22 y v.

71  Ibid. Legajo 5. Doc. 19.

72  Ibid. Stgo. Libro nº 79: Visita de la Yglesia de Santiago. 1726-1791.

73  Ibid. S. M. Legajo 5. Doc. 20.

74  BOXOYO, S. Op. Cit.. Pág. 103.

75  A. D. C-Cc. Stgo. Libro nº 79. Op. Cit.

76   La costumbre de que las mujeres visitasen a Virgen de la Soledad en el Calvario data de los tiempos del mayordomo Francisco Colmenares Nacarino (1675-1679), quien solicitó la pertinente licencia del obispo fray Francisco Sarmiento: “Yten. Da en data quatrozientos y ocho maravedís que gastó en sacar un despacho del señor provisor de Coria para que las mugeres fuesen a el Calvario” (Ibid. S. M. Libro 100. Op. Cit. Fol. 85v.).

77  A. H. P. Cc. Real Audiencia, Caja 226, expte. 54.

78  HURTADO, P. Op. Cit. Págs. 126-127.

79  A. D. C-Cc. Solicitudes. 1860-1870.

80  Ibid. S. M. Libro 100. Op. Cit. Fol. 39. Cuentas de Alonso Pérez Tapia (1669-1670). “yten. Da en data çinquenta y un reales que pagó a Françisco Pérez, carpintero, por adereçar el sitial donde se pone el sepulcro y la cruz que se hiço para el Calvario”.

81  Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 182. Cuentas del mayordomo Diego Conejero (1705-1706): “Yten. Quatrozientos y ocho maravedís de el gasto que hizo en el Calvario de vino y viscotelas para los desayunos del capellán y agasajo a los predicadores los días que predicaron”.

82  Ibid. Fol. 312. Cuentas del mayordomo José Aragonés (1724-1725): “Ytten. Es datta seiscienttos y ochentta maravedís que pagué en el dicho año de lo que unporttó la comida que se dio a los oficiales de dicha cofradía en los dos días que colgaron y descolgaron la capilla del Calbario”.

83   Ibid. Fol. 353v. El mayordomo Juan Sánchez (1730-1731) pagó 267 reales por “componer la casa del agua del Calvario” y otros 20 por “quarentta y seis cargas de agua para el Calvario”.

84  Ibid. Libro 100. Op. Cit. Cuentas del Mayordomo Bartolomé Sánchez Rodríguez de 1663-1665. Francisco Sánchez Valiente (1671-1672) pagó 41 reales y 20 maravedís “Domingo, aguador, del agua que llevó a el Calvario Domingo de Lázaro y Viernes Santo”. Ibid. Libro 101. Op. Cit. Fol. 425v. Cuentas del mayordomo Vicente Acebes, de 1742 a 1744: “Ytten. Es datta quatro reales vellón que se gasttaron en dichos dos años en las ollas y cantarillas que se gastaron en el Calvario”. Alonso Montero (1734-1736) pagó 7 reales en comprar dos tinajas (fol. 373v.).

85 Ibid. Legajo 5. Doc. 25. Las Ordenanzas de 22 de noviembre de 1878 aún preceptúan la celebración del Descendimiento

86  HURTADO, P. Op. Cit. Págs. 129-130.

87  A. D. C-Cc. S. M. Libro 101. Op. Cit. Miguel Digán (1736-1737), pagó 5 reales por el arreglo del mal ladrón. Vicente Acebes (1742-1744): “sesentta reales vellón que se pagaron por la composttura del mal ladrón” y “cinquentta y cinco reales vellón que se pagaron los dichos dos años de esta quentta por conponer las cruzes de los dos ladrones” (fols. 424 y v.).

88   BIBLIOTHÈQUE NATIONALE DE FRANCE. ROSWAG, A. : Nouveau guide du touriste en Espagne et Portugal. Itinéraire artistique. J. Laurent et Cia. Madrid et Paris, 1879. Pág. 276. “Añadamos, finalmente, que, muy cerca de la villa, se eleva el santuario de Nuestra Señora de la Montaña y, en frente, se alza la montaña del Calvario, donde, hasta hace muy poco tiempo,del mismo modo que se practicaba en diversas ciudades de Portugal, se representaba al natural, durante la Semana Santa, la escena del Gólgota. Una cofradía penitencial se repartía los diferentes papeles y se llevaban a cabo, entonces, todas las escenas de la Pasión de Cristo, desde el Prendimiento hasta su Crucifixión y Entierro. El que actuaba de Señor era fijado a la cruz que se erguía en la cima del Calvario, entre el buen y el mal ladrón. En el momento solemne, y cuando el Sacrificio supuesta- mente se había consumado, se veía avanzar, en medio de los abucheos y de los silbidos de la multitud, un individuo vestido de caballero romano, montado en un caballo blanco y armado de una lanza: venía a hacer el simulacro de atravesar de una lanzada el costado del Salvador, para asegurarse de que estaba realmente muerto. El papel de este caballero era visto tan ignominioso que el que lo realizaba, no se atrevía a presentarse sin el rostro tapado, y, a menudo, era necesario pagar, con dinero, al actor que accedía a representarlo. Hay que tener en cuenta que casi todas las ciudades y pueblos de España poseen, extramuros y sobre la colina más cercana, lo que se llama el Calvario o Via Crucis: es allí donde, durante la Semana Santa, se hacen las estaciones de la Cruz y donde se celebraban antiguamente, sin duda, escenas semejantes, proscritas hoy, por motivo de los episodios poco edificantes a que daban lugar estas mascaradas”.

Oct 012012
 

Jaime Martín Grados Reguero 

1.  INTRODUCCIÓN

Quien retiene en la memoria es el que puede recordar y dar la reseña exacta que muestre la luz ante la oscuridad del olvido.

¡Qué sería de nuestro folclore, o de muchos sucesos acaecidos en nuestra tierra, si no fuera por ella, conservada y transmitida por nuestros mayores!, ¡Y muchos de ellos sin saber leer ni escribir!

Aunque dicen que no es importante retener las fechas creo que algunas sí que hay que mantenerlas siempre en nuestro pensamiento. Unas referentes a acontecimientos nacionales, otras a locales. Éste es el caso que nos ocupa: El 17 de enero de 1213, cuando Alfonso IX de León triunfante toma posesión del alcázar de Alcántara entregado por sus últimos defensores.

Con esta victoria se rompe la línea de frontera del Tajo que los almohades habían fijado para la defensa de los reinos de taifa en el Oeste peninsular.

No podemos olvidar que se cumplen este año próximo, de 2013, el ochocientos aniversario de esta reconquista y que debe ser un motivo de recuerdo, reflexión y celebración.

No hay que verlo desde la perspectiva de ganadores o vencidos, que verdaderamente los hubo, sino desde el cumplimiento de un sueño y restablecimiento de un orden que se quebró al comenzar el S. VIII con la Invasión de los Musulmanes y otra forma distinta de concebir la vida a la que teníamos y con ello un gran choque.

Después de la reconquista ambos pueblos convivieron en paz y siempre se tuvo en cuenta la presencia de los vencidos, llegando a gozar de ciertos privilegios, aunque sí es verdad que fueron expulsados del recinto amurallado. Barrantes Maldonado en un listado de vecinos que realiza en el S. XVI los cita como tales. Ellos han dejado su huella en nuestra cultura, maneras y palabras.

Aunque las directrices básicas del gobierno del territorio recobrado cambiaron, al igual que la educación, la lengua y la religión, siempre se les respetó alguna independencia; tenían sus jefes locales que le representaban ante las autoridades; incluso tenían su propia mezquita ubicada en la calle Sancti Spiritu.

Recordar estas efemérides debe ser motivo de orgullo, ya que rendimos homenaje a nuestros antepasados, a aquellos que nos han legado lo que somos y tenemos; a todos aquellos que sacrificando su beneficio, incluso su vida, en aras del bien común se pusieron en camino dejando familias, casas y haciendas para extender lo mejor su civilización.

2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

La toma de la Villa de Alcántara en el año 1213 se enmarca dentro del juego político militar de los monarcas cristianos, sobre todo de León y Castilla, aunque tampoco podemos olvidar al de Portugal.

La intención de Alfonso IX de León es expandir su reino hacia el Sur peninsular. Por eso uno de los primeros pasos que debe dar es hacerse con el control de reino Taifa de Badajoz. Estos eran los deseos que Alfonso VII, El Emperador, había dejado traslucir en su testamento.

Aunque éstas son las intenciones leonesas antes tiene que solventar otro tipo de problemas internos y externos de su reino, sobre todo con su primo el rey Alfonso VIII de Castilla. Éste había conquistado una serie de plazas de León no respetando el encuentro que habían mantenido ambos en Carrión en torno a 1188, en el que habían llegado a un acuerdo de buen entendimiento.

En 1194 el Cardenal Gregorio, Legado Pontificio del Papa Celestino III, intentó mediar para poner fin a estos enfrentamientos. Todos se encontraron en la vallisoletana villa de Tordehumos y allí llegaron al acuerdo de la devolución de las villas y castillos conquistados a León y éste a reconocer como su heredero al rey castellano si no tenía descendencia legítima. Este tratado se cumplió a medias ya que no se restituyeron todos los lugares.

Inmersa toda la Península en luchas y desconfianzas de unos reyes hacia otros, el tiempo pasó y en el año 1195 el Castellano pidió ayuda al Leones para enfrentarse a los almohades en Alarcos a lo que accedió con un sí condicionado a que le reintegrase las plazas que le faltaban. El primero se negó y el segundo le retiró su apoyo, consiguiéndose la derrota.

En el año 1212 Alfonso VIII, queriéndose desquitar del fracaso sufrido y avanzar hacia el sur en su afán de reconquista, intenta acercarse la voluntad de los reyes cristianos y formar un ejército para hacer frente común a los musulmanes. Alfonso IX aunque no se hace presente sí permite a sus caballeros y vasallos tomar parte en esta lucha a la que se le dio rango de cruzada. El 16 de julio del mismo año se obtuvo la victoria en las Navas de Tolosa satisfaciendo así el honor perdido.

En este ínterin León retoma las plazas ocupadas que estaban en litigio. Y después de poner en orden el reino inicia su plan reconquistador, intentando expandir sus dominios hacia las fronteras de la Taifa de Sevilla. Para ello tiene que tomar una serie de plazas en Extremadura que le dé la seguridad suficiente para poder acometer esta conquista.

El primer paso es hacerse con el reino de Badajoz y así poner unas bases firmes que le ayuden a conseguir el deseado y perseguido anhelo hispalense.

Dentro de este plan se encuentra inmerso el querer retomar Alcántara, ya que es paso necesario y estratégico que cierra las puertas a la entrada desde el norte hacia el sur peninsular.

Con la vuelta a manos cristianas tanto del puente como la villa León puede emprender las conquistas de Cáceres, Mérida y Badajoz.

3. ANTIGÜEDADES ÁRABES DE ALCÁNTARA.

Para hablar de la reconquista de Alcántara a los musulmanes primero tendremos que situarla dentro del contexto de la época.

La conquista de la España Visigoda por parte de los árabes se puede decir que fue un paseo triunfal, ya que en pocos años de apoderaron de la Península Ibérica.

Pocas fueron las ciudades que les opusieron resistencia; una de ellas fue la ciudad Arzobispal de Mérida, que cayó el año 713 d. C. Supongo que poco tiempo después caería la población que nos ocupa.

No puede negarse la influencia de esta cultura en la villa pues el mismo nombre delata su ascendencia; Al-Qantara: el puente.

La primera noticia que tenemos es cuando Abud Asuad, hijo de Yussut el Fehrí, emir de Al-Ándalus, que se enfrentó a Abderramán I cuando éste huye desde Damasco, se escapa de las manos de éste y dirigiéndose hacia Coria, en el último cuarto del S. VIII, es perseguido por el Walí, o gobernador, de Alcántara1.

El Alcázar parece que fue construido por Hacen-A-Med según una inscripción incompleta que todavía se podía leer en la Puerta del Xartín en el S. XVI2:

EN EL NOMBRE DE ALLAH,

ELCLEMENTE, EL MISERICORDIOSO.

ESTA OBRA MANDO HACER

HACEN-A-MED, EMIR IGUAL A MUZA

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Lám. 1. Cubo de la muralla de Alcántara.

Pedro Barrantes Maldonado refuerza este dato cuando nos dice que “…y la torre del Alguazil q es la q tiene letras caldeas…3, es decir, inscripción con grafías árabes.

Algunos autores indican que esta obra data de tiempos de Abderramán I (aunque mejor pudiera serlo en los del III).

En el S. X Ibn Hawqal, geógrafo oriental que visitó España durante el reinado de Abd-Al-Rahman III, habla del puente como fortaleza4.

A mediado del mismo siglo Al-Razi nos transmite lo siguente5:

“…es Alcantara que es mui buena villa. Et esta Alcantara tiene una puente sobre el rrio Tajo que nunca omen oyo fablar de tal otra puente, nin omen que vos lo pudiesse contar si visto non la oviesse.

En la primera mitad del S. XII, el geógrafo árabe, Abu-Abd-Mohamed-Al- Idrisi nos dice6:

Qantara-as-said, es una de las maravillas del mundo. Es una fortaleza construida sobre un puente, población habita esta fortaleza donde se halla al abrigo de todo peligro pues no puede atacarse más que del lado de la puerta”.

Don Manuel Terrón Albarrán abre más el abanico con una serie de citas árabes que hacen referencia al Puente de Alcántara de distintos siglos posteriores a los ya citados. Entre ellas encontramos la de Al-Umari: “Al-Qantara es una fortaleza inexpugnable construida sobre el puente romano”; también la de Al-Himyari en el S. XIV: “…es un sólido castillo que domina el río…”; o la de Kitab Al-Chugrafiya: “gran puente conocido por el nombre de Puente de la Espada…7.

Al desaparecer en el S. XI el Califato de Córdoba y dividirse en los reinos de Taifas pasa a depender del de Badajoz.

Los intereses cristianos por esta villa son permanentes así encontramos que son distintas las veces que se reconquista.

El rey Fernando II de León la retoma por primera vez en el año 1166 según consta en un códice de la Catedral de Astorga que dice8:

Facta carta in Asturica, mense noviembris, era 1204 eo anno (1166), quo is Famosissimus rex, cepit, Alcantaram. Ego Ferdinandus, Dei Gratia, rex Hispaniorum.

Aunque algunos historiadores apuntan que hay otra antes.

Esta ofensiva es la plasmación del Tratado de Sahagún por el cual los reyes Fernando II de León y Sancho III de Castilla quieren liberar la zona trasserrana.

Se la dona al Conde de Urgel, D. Armengol, que le había ayudado en la toma. La vuelve a recuperar para el rey de Badajoz el caudillo Jusut Abu Jacob9, coincidiendo con el dominio y control de los Almohades de este territorio.

Éstos recuperan como frontera el valle del Tajo y lo fortifican reforzando los castillos que allí se encuentran para frenar así los envites de los reinos norteños. De esta política se benefician los castillos de Albalat en el término de Romángordo; el de Monfragüe y el de Alcántara10. Posiblemente en esta época se aseguraría más el alcázar y se construiría la muralla que cercaba la villa o se ampliaría.

Recientemente se ha descubierto un aljibe de esta época en el que se reutiliza una pilastra visigoda y una columna romana sobre el que se asienta un arco, aunque un tanto deformado, de herradura.

También encontramos inscripciones en las Laudas romanas del arco del puente que la investigadora Sophie Gilotte muestra en su artículo Al-Mutadd y el puente de Alcántara (Cáceres). Y una pizarra con otra que se encuentra depositada en la Biblioteca pública de Alcántara.

No podemos olvidar que Torres y Tapia11 y Jacinto Arias de Quintana Dueñas nos informan que durante toda la ocupación musulmana existió una comunidad cristiana de orígenes visigodos. Éstos a pesar de soportar las duras condiciones e impuestos mantuvieron su fe y su culto, son los cristianos mozárabes. La parroquia, heredada de la época goda (durante la dominación musulmana solo se permitió conservar lo que existía sin permitir crear instituciones nuevas) estaba bajo la advocación de Santiago12, muy común entre ellos.

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Lám. 2. Aljibe.

Durante el emirato de Yufuf-Ben-Tasufín (480-500 H; 1087-1106 d. J.C.) los centros emisores de moneda en Al-Ándalus fueron muy prolíferos e incluso algunas poblaciones de menor entidad que las grandes ciudades tuvieron ceca entre ella encontramos Alcántara13.

Esta cultura dejó de la misma manera su impronta en la gastronomía destacando de entre toda la Moromentera; dulce realizado a partir de almendra y miel.

Poco sabemos de la identidad de los moradores en esta época. Sí conocemos el nombre de uno de ellos y tenía que ser importante ya que tenía una casa fuerte cerca de la finca Campofrío; es Ab-a-dalla14.

Quedaron además una tradición de huerteros muy importante, que hasta hoy se conserva, con la consiguiente elaboración de pozos, máquinas como norias y cigüeñales, para sacar el agua de ellos y terrazas en las vertientes al Tajo.

4. RECONQUISTA DE ALCÁNTARA

El Prior Frey Alonso de Torres y Tapia15 en Las Crónicas de la Orden de Alcántara, además de relatar la conquista, aporta tres testimonios independien- te; son los de dos obispos y la Crónica General.

El del arzobispo de Toledo Don Rodrigo Ximénez de Rada dice:

et Rex Legionis in eo introitu cepit Alcantaram, quam postea dedit Fratribus Calatravae.

El del Obispo de Tuy:

et acepto a Rege Castellae in auxilium sui potentisimo viro Didaco Lupi, sumpsit arma contra Sarraceno, et obsedit Alcantaram , et cepit eam.

Y la Crónica General:

entonces envió el Rey de León a Don Diego López de Haro, e derribaron los castiellos ambos, e fincaron ambos los Reyes de hacer guerra a los Moros. De esa vez tomó el Rey de León a Alcántara, e diola a la Orden de Calatrava.

Estas son las referencias de tipo nacional. No se detienen que narrar como fue la ofensiva. Sí encontramos crónicas locales, no por ello menos importantes, que reparan e incluso se recrean en contarla. Son Las Antigüedades y Santos de la Villa de Alcántara de Jacinto Arias de Quintana Dueñas, Las noticias de Pedro Barrantes Maldonado, siendo ésta las más extensa y completa en datos, y las Crónicas de Torres y Tapia.

Ninguna de las tres se contradicen, si bien, todo lo contrario, se complementan. A grandes rasgos los acontecimientos sucedieron así:

4.1.  Los asaltantes

El Rey Alfonso IX pone cerco a la villa en 1212, posiblemente después de la batalla de las Navas de Tolosa. Es acompañado, además de por sus tropas, por diez mil castellanos capitaneados por Don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, enviados por el rey de Castilla. Otros autores apuntan que no fueron tantos los que participaron y los reducen a seiscientos16. Además también se encontraban presentes:

…Dn Nuño Frz. Maestre de la Orden y Cavª del Perero, y con sus cavºs de la Orden, y Ferndº Frz, Sºr de la Cassa de los Barrantes en Gallizia, y de Vª García y San Andrés de Barrantes y sus hermanos Alfonso Frz y Hernán Gar- cía y otros muchos…17

Uno de los caballeros que iba en las huestes leonesas era Bernardo Roco:

Otro si mando al dicho mi fijo Juan Martínez sopena de la mi maldition que non faga venta trueque nin cambio de la mi casa e cortina de Campofrio e que assi mando a sus fijos que lo fagan después del de guisa que siempre la ayan e tengan los del mi linaje ca fue merced del señor Rey Don Alfonso que le hizo e dio al mi rebisabuelo Bernaldo Roco quando gano de los moros esta villa dalcantara18

Torres y Tapia nos hace saber algunos más:

Hallaronse en esta conquista en servicio del Rey el Maestre D. Benito Suarez y sus caballeros, y de la Orden de Santiago todos los que eran naturales ó tenian Encomiendas en el reino de Leon, a regimiento de Don Nuño Freyle,

Comendador de S. Maria de la Barra, que traía las veces de su Maestre. Hallaronse también alguno de los caballeros del Templo, y otras muchas gente noble, y Ricos hombres sus vasallos.”19

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Lám. 3. Vista parcial del castillo.

No se ponen de acuerdo Barrantes y Torres y Tapia en quién fue el Maestre de la Orden del Perero que se encontraba en el asedio, ya que el primero asegura que es Nuño Fernández y el segundo Benito Suárez. Por los datos que se manejan no podemos decir que sea uno o el otro. Sí dejan constancia que está presente esta Institución que después haría de Ella su Casa Matriz y le daría su definitivo nombre.

Parece raro que ninguno mencione a la Orden de Calatrava que a la definitiva, aunque por pocos años, sería la beneficiaria de esta victoria.

4.2.  La Fortaleza.

Sin olvidar el importante testimonio del geógrafo Al-Idrisi, donde la describe como inexpugnable, y la de los demás visitantes árabes, bien antes o después de la reconquista, que abundan en esta idea, traemos a Barrantes Maldonado que muestra así las defensas del castillo:

Es uno de los más fuertes pueblos de España, estaba apostado sobre el río Tajo, que lo cerca por una parte, y por otra parte dos arroyos muy hondos y por la otra parte tenía una grande y honda cava llena de agua y un Alcázar muy grande, y la mºr parte del terrapleno son sus barbacanas pocos menos altas que los adarves20.

Se puede deducir que además de las defensas naturales habían construido un foso para defenderse.

4.3.  Situación de los campamentos cristianos.

Divide sus huestes en tres campamentos alrededor del castillo. El Real que lo instala en Gibel Alfarrias, o el Cerro de las Vigas; López de Haro en Azobor de Mezeltuyn, u Osario, hoy el Teso; el resto del ejército donde hoy se encuentra la ermita de Santa Ana fortalecido por un arroyo profundo (el de la Pileta). Así tenían cercada la plaza e incomunicada frente a posibles ayudas externas.

4.4.  Preparativos de los asediados.

El gobernador árabe, ante el peligro que se avecinaba, había mandado recoger todo tipo de vituallas y enviado avisos a diferentes poblaciones del reino Taifa de Badajoz para que le ayudasen en la defensa: Cáceres, Montánchez, Medellín, Valencia de Alcántara y la misma capital, Badajoz. Éstos tuvieron algunas escaramuzas pero fueron reducidos en un cerro alto donde los cristianos les vencieron. Hoy ese lugar se conoce como las Miras de Mata Moro.

Además había mandado destruir uno de los arcos del puente y hundir las barcas del río hasta el puente de Alconétar para impedir el paso del enemigo.

4.5.  Máquinas de Guerra.

Ambos contendientes tenían máquinas de guerra:

Le tiraban con ingenios y cabridas que son de madera grandes pelotas de piedra de ocho y diez arrobas cada una. Los de dentro también tenían ingenios, saetas con Ballestas de Garrucha y de torno, algunas saetas tan grande que pesaban media arroba. Llegaban a los muros con mantas de madera y cegando parte de la cava, los moros echaban aceite hirviendo, muchas piedras y copos de lino ardiendo con pez y sebo. Con trietes y otros artificios querían tirar los muros21.

image009Lám. 4. Recreación de un asalto con torre móvil.

4.6.  La toma y la rendición.

El Asedio fue largo y faltó la comida. Todos indican que fue un año de gran esterilidad para los campos y si los de fuera lo pasaban mal pudiendo ser abastecidos, cuanto más lo de dentro que estaban incomunicados:

Los Moros de dentro q. no tenían socorro, ni ayuda de nadie aunq. se mantenían con poco mantenimiento acabosseles todo, y cayéndose de hambre…22

Agua a los de dentro no les faltaba ya que tenía acceso directo al Tajo por medio de una mina o túnel que habían escavado.

A la vista de los acontecimientos se ordenó asaltar la villa. Las tropas leonesas entraron por la puerta de Xartín y la tomaron escalando los muros, estos son dos testimonios del momento:

Y los christianos entraron en la villa por la escala de noche, y defendiosse el castillo, y no lo pudiendo sufrir determinaron de se dar al Rey Don Alonsso de Leon,…23

Diego Sánchez, hijo de Hernán Sánchez, Alférez de Alfonso de León, subiendo por el tronco de un álamo por la puerta de Xartín fue el primero que puso la bandera sobre los muros y quedó tres años por alcaide de Alcántara, hasta que el Rey la dio a la Orden de Calatrava24.

Desde el memorial de los Topete llega la misma información, aunque tiene ciertas diferencias como el nombre del asaltante o el árbol por el que sube:

Don Fernan Sanchez,…, y fue el primero que trepando por un Roble, montó la muralla y enarboló el Estandarte Real,…25

Torres y Tapia ofrece algunos datos más que Barrantes:

abrieron las puertas de la Villa, haciendo notable estrago entre sus vecinos y haciendas: recogieronse al castillo, que a pocos días entregaron, que- dando todo por el rey de Leon.26

Con esta información entendemos que existieron dos recintos fortificados: el primero que defendía la villa y el segundo que sería el alcázar donde la fortificación sería más robusta pero dentro del anterior o junto a él. Los materiales constructivos son mampostería de pizarra, apreciándose en algunas torres sillarejos.

Los defensores se refugiaron en el Castillo y el día 17 de enero de 1213, festividad de San Antonio Abad, lo rindieron y entregaron a Alfonso IX de León.

Se levantó un templo en honor de este Santo e hicieron voto de ir todos los años a Misa el día de su fiesta.

Arias de Quintana Dueñas añade que en la contienda murieron tres capitanes defensores: Alí-Maimón, El Bendecido, Xartín, El Esbelto, Mad-Omadiel, El Elogiado. Los tres nombres coinciden con riachuelos del término municipal, el Jartín, Maimón y Jumadiel. Jartín además es el nombre de una de las puertas y Maimón el nombre de una finca cercana a la población.

5. CONCLUSIÓN

Estudiar esta actuación de la Reconquista Española da más claridad a todo lo que fue este periodo en tierras extremeñas, y atisbar la realidad musulmana en ella, ya que salvo en ciertas ciudades y enclaves de la Taifa de Badajoz, poco se sabe de la presencia árabe en todos sus periodos, por lo menos en Alcántara y estamos hablando de cinco siglos, que ya es tiempo.

Vemos como tanto asediados como asediadores sabían bien lo que hacían y lo que querían, que estaban al tanto de todos los adelantos bélicos necesarios para tomar y defender una plaza fuerte bien guarnecida por los elementos naturales y mejor defendida por hombres de armas, ya que poseían y manejaban las máquinas de guerra que se construían en la época.

Aunque no es una de las grandes batallas que se libraron en España durante toda la Reconquista como pueden ser la de Clavijo o de las Navas de Tolosa por el lado cristiano, o la de Alarcos por el árabe, no deja de ser un movimiento importante dentro de esa gran jugada de ajedrez, pues se obtenía una plaza que aseguraba el territorio para poder ganar otras más. Lo que nos da a entender lo estratégico tanto del Puente Romano como de la Villa.

Vemos como a pesar de relaciones tensas entre León y Castilla, a medida que el tiempo avanza, unen esfuerzos en este plan común de todos los reinos cristianos. Así encontramos tropas de distinta procedencia juntando fuerzas en un proyecto común. No se quedan atrás la Órdenes Militares de Santiago y la San Julián del Perero a la que quedará vinculada de por vida.

La Historia, en estos acontecimientos valerosos y de cómo se forjaron, nos enseña que a través del sacrificio, de la constancia, del trabajo y de la alianza por encima de las pequeñas o grandes diferencias podemos vencer todos los problemas y contrariedades que la vida y los adversarios nos plantean. De eso se dieron cuanta nuestros antecesores y salieron victoriosos. De la misma manera tenemos que caer en la cuenta y así buscando la unidad y cediendo posiciones en vistas al bien común, que no de la mayoría, venceremos ante cualquier enemigo.

Que sea también una llamada a todos a buscar y bucear para encontrar ese periodo de nuestro pasado que si bien sabemos que existió todavía se encuentra envuelto en cierta nebulosa.

No quiero acabar sin alertar sobre el mal estado en que se encuentran las murallas y el Alcázar. Necesitan una actuación rápida que los consolide, por lo menos, y posteriormente una restauración. No estamos para perder más testigos que certifiquen la importancia de nuestro pasado y de nuestras Historia y una Historia que se escribe con mayúsculas.

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1  LAFUENTE, M. Historia de España, T. II. Madrid, 1887. p.: 183.

2  DÍAZ Y PÉREZ, N. España sus Monumentos y Artes. Su Naturaleza e Historia. Extremadura. establecimiento tipográfico, Editorial de Daniel Cortezo y Cª. Barcelona, 1887. p.: 798.

3   B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 6. Vid el estudio y edición de esta obra publicado recientemente por: MARTÍN NIETO, Dionisio; MIRANDA DÍAZ, Bartolomé; MARTÍN NIETO, Serafín; y LÓPEZ DE ZUAZO Y ALGAR, José María: Noticias de Alcántara. Cáceres, Diputación de Cáceres, 2010, 2 tomos.

4   CARBONELL, GIMENO, STYLOW,  Pons Traiani, Qantara Es-Saif, Puente de Alcántara. Problemas de Epigrafía, filología e Historia, Acta XII Congresus internacionalis Epigraphiae Graecae et Latienae. pp.: 251-252.

5  PACHECO PANIAGUA, J. A., Extremadura en los Geógrafos Árabes, Diputación Provincial de Badajoz, Badajoz, 1991. p.: 35.

6  MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ, M. R., Historia del Reino de Badajoz, Badajoz, 1904. p.: 120.

7  TERRÓN ALBARRÁN, M., El Solar de los Aftásidas, Badajoz, 1972. pp.: 506-511.

8  DÍAZ Y PÉREZ, N. España sus Monumentos y Artes. Su Naturaleza e Historia. Extremadura. establecimiento tipográfico, Editorial de Daniel Cortezo y Cª. Barcelona, 1887. p.: 799.

9  VELO Y NIETO, G., Castillos de Extremadura, Madrid, 1968. p.: 36.

10   CLEMENTE RAMOS, J., La Extremadura Musulmana (1142-1248), Anuarios de Estudios Mediavales, Vol. 24, 1994. pp.: 647-701.

11  TORRES Y TAPIA, A. Crónica de la Orden de Alcántara, T. I. Imprenta de Gabriel Ramírez. Madrid. 1763. p.: 155. ARIAS DE QUINTANA DUEÑAS, J., Antigüedades y Santos de la Villa de Alcántara, p.: 101.

12   TORRES Y TAPIA, A. Crónica de la Orden de Alcántara, T. I. Imprenta de Gabriel Ramírez. Madrid. 1763. p.: 278.

13   AA.VV. Historia de España. El retroceso Territorial de Al-Andalus: Almoravides, Almohades. Siglos XI al XIII, Espasa Calpe, Madrid, 1997. pp.: 313; 314.

14  SOLAR Y TABOADA, A DEL  Y RÚJULA Y DE OCHOTORENA J. DE, Juan Martín Roco Señor de Campofrío. Su testamento y apuntes sobre su familia, Tip. y Librería de A. Arqueros, Badajoz. 1928. pp.: 21; 34.

15  TORRES Y TAPIA, A. Crónica de la Orden de Alcántara, T. I. Imprenta de Gabriel Ramírez. Madrid. 1763. p.: 142. La traducción del texto del Arzobispo Don Rodrigo es la siguiente: tomó por las armas Alcántara, presidio de importancia, que después dio a los Freyles de Calatrava. La del Obispo de Tuy: llevando consigo al muy valiente caballero Diego López, que el Rey de Castilla de había dado para que le fuese acompañando, tomó las armas contra los Sarracenos, asedió Alcántara y la tomó por las armas.

16   PALACIOS MARTÍN, B. Alcántara, Villa de frontera, en Anales de ADECO 1987, Cáceres, 1987. p.: 66.

17   B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 31vto.

18  Solar y Taboada, A del  y Rújula y de Ochotorena J. de, Juan Martín Roco Señor de Campofrío. Su testamento y apuntes sobre su familia, Tip. y Librería de A. Arqueros, Badajoz. 1928. Pág.: 21

19  TORRES Y TAPIA, A. Crónica de la Orden de Alcántara, T. I. Imprenta de Gabriel Ramírez. Madrid. 1763. p.: 144.

20  B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 31vto.

21   B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 31vto.

22   B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 31vto.

23   B.N.E. Mss.-17.996. Noticias de Alcantara escritas por Pedro Barrantes Maldonado en 1572, recogidas y anotadas en 1722 por don Fabián de Cabrera y Barrantes. Fol. 31vto.

24  Ibídem. Fol. 80vto.

25  Memorial de la Casa de Topete. p.: 3.

26   TORRES Y TAPIA, A. Crónica de la Orden de Alcántara, T. I. Imprenta de Gabriel Ramírez. Madrid. 1763. p.: 144.

Oct 012012
 

Luisa Clemente Fuentes

Durante la década de 1930 el panorama educativo refleja los avatares de los acontecimientos político-sociales que protagonizaron los españoles1. En ese corto periodo de tiempo afloran en nuestro país sistemas políticos muy diferentes que determinaron comportamientos escolares muy dispares entre sí. El primero es la instauración de un régimen republicano que, como indicaba uno de sus mentores educativos, iba a generar una auténtica revolución en la escuela2. El segundo irrumpe en forma bélica e impone de manera brusca y sin contemplaciones un sistema que, en esencia, representa a una escuela muy diferente a la precedente.

El cambio en el quehacer escolar era inevitable. En aquellos años la escuela constituía un caldo de cultivo ideológico que al político de turno le convenía controlar. Para un número muy importante de poblaciones, la escuela era por entonces la única institución con capacidad real de transmitir valores, conocimientos y creencias que podían llegar a conformar el sustrato ideológico de las futuras generaciones3. Esta situación tenía la suficiente enjundia como para que la escuela fuera utilizada por los diferentes regímenes políticos. Es probable que el alto nivel alcanzado por la depuración que el régimen franquista lleva a cabo sobre profesionales de la enseñanza (maestros, inspectores), tenga detrás esa imperiosa necesidad de control escolar.

En las páginas que conforman esta investigación vamos a tratar de hacer una aproximación a lo que en buena parte fueron esas diferentes realidades escolares en el entorno da la provincia de Cáceres, la que se desarrolla en los cortos periodos republicano y bélico. Y lo vamos a hacer a través de una publicación educativa que, en buena medida, la creó la República para servir de espejo a ese panorama escolar que se estaba tratando de forjar.

1. DATOS SOBRE LA INSPECCIÓN DE EDUCACIÓN DE CÁCERES EN LA DÉCADA DE LOS TREINTA

Durante esa década, el modelo de organización y funcionamiento de la Inspección de Educación de España se ve especialmente sometido a los vaivenes de los acontecimientos políticos y sociales. Como estamento estrechamente vinculado a la realidad escolar, es objeto de una especial atención por parte de los responsables políticos de cada momento histórico.

El Gobierno republicano demostró de inmediato su interés por la Inspección. La norma que se encargaría de regularlo vio muy pronto la luz, en diciembre de 19324. El cambio de rumbo que el Director General de Primera Enseñanza marcó para este Servicio educativo fue de gran calado: potenció la vertiente técnica del trabajo de los inspectores, aminoró la burocrática e, incluso, la fiscalizadora e inclinó la balanza hacia la figura de un inspector colaborador con la escuela, que se acerca a ésta con afán tutelar, con ánimo de aportar su ciencia y su experiencia para infundir nuevo espíritu a la enseñanza; para ello debería trabajar con el Maestro y como Maestro, ofreciendo el ejemplo de sus lecciones modelo.

Las autoridades que rigen el destino educativo en la zona nacional durante los años de la Guerra no necesitan, en un principio, derogar el Decreto republicano, basta con proyectar sobre el colectivo de inspectores una dura labor de depuración que, por sí misma, ya generó un cambio radical en las tareas y cometidos de estos profesionales. No obstante, en enero de 1939 una Orden5 reordena la labor que la Inspección ha de desarrollar a través de sus visitas6. La Inspección será el organismo encargado de llevar a las escuelas las orientaciones del Nuevo Estado. Por otro lado, la Inspección ha de completar su carácter fiscal convirtiéndose, a la vez, en organismo asesor y colaborador con la sociedad en la obra educativa. En las visitas, instrumento clave para el desarrollo de su trabajo, cuidarán de exaltar el espíritu religioso y patriótico, procurando hacer de la escuela una Institución española, educativa y formadora de buenos patriotas y cuanto se relacione con el aspecto técnico de la enseñanza. Velarán que se cumplen los programas escolares, en especial lo que tiene que ver con la educación religiosa, educación patriótica y educación física.

En sintonía con la eliminación de la coeducación en la escuela, se determina que la inspección provincial se organice en zonas femeninas conformadas por Escuelas graduadas, unitarias de niñas y mixta (servida por maestra) que, a excepción de las ubicadas en localidades con difíciles vías de comunicación, estarían a cargo de inspectoras. Estas últimas conjuntamente con las escuelas de maestros, serían responsabilidad de los inspectores. Las Inspectoras se responsabilizarían, además, de las orientaciones que había que dar a las maestras sobre educación femenina. Ésta comprendería aspectos de economía doméstica, labores del hogar, papel de la mujer como madre, etc., aspectos claves para la importante función maternal a la que estaban destinadas. Se organizaron para ello los denominados Círculos de orientación femenina.

Un aspecto importante en la plantilla de la inspección cacereña fue el incremento del que fue objeto en los años republicanos: entre 1931 y 1933 el número se duplicó, pasando de 3 a 6 inspectores. La ganancia fue significativa puesto que fue, proporcionalmente hablando, superior al incremento que se produjo en número de escuelas y maestros.

En el cuadro adjunto podemos comprobar las zonas en las que estaba organizada la inspección cacereña en los periodos republicano y bélico.

 Tabla 1. Inspectores y Zonas de actuación. Provincia de Cáceres. 1935 y 1939

Tabla 11-1El estallido de la Guerra Civil trae consigo las depuraciones de funcionarios. Desde 1936 a 1940 la plantilla de la Inspección cacereña se ve sometida a cambios importantes. La primera que sufre los reajustes es la propia Jefatura. Juvenal de Vega y Relea, Inspector-Jefe, es sustituido por Antonio C. Floriano Cumbreño el cual se responsabiliza de la misma provisionalmente hasta en dos ocasiones. Alterna el cargo con Dña María Bedate y Bedate. Recién terminada la guerra, en abril de 1939, es nombrado Inspector Jefe, D. Pablo García Agui-era quien provenía de Toledo donde desempeñaba idéntico cargo. A través del Boletín de Educación se dirige a los maestros cacereños con palabras que buscan conciliación: Espero, afirma, que me una con el Magisterio Cacereño cordial amistad. Bastará anunciar en qué ha de consistir toda mi actuación: 1) reintegrar a todos los maestros al pleno y gozoso ejercicio de su función; 2) defenderlos siempre que lleven razón de los ataque injustos, 3º) reconocerle toda su dignidad, como es obligado; implica, porque es parte integrante de ella, pedir de él una lealtad plena y un rendimiento no parvo de su trabajo7.

Por estas mismas fechas se nombran Inspectoras provisionales de Primera Enseñanza a dos maestras nacionales: Dña. Fidela Fernández Escamilla y Dña. Antonia Bulnes Sánchez.

2. LOS BOLETINES DE EDUCACIÓN DE LA INSPECCIÓN: MARCO GENERAL

Los nuevos modos de hacer del Inspector así como las trazas que caracteri-zaban a la escuela que emana de la Constitución de 1931, necesitaban ser expuestos y divulgados entre, al menos, el estamento docente. Es una época en la que el afán divulgador está muy presente, no sólo en el ámbito educativo sino también en el sanitario8. En el caso de la educación, las publicaciones emergen desde la propia Administración que de alguna manera quiere que los postulados reformistas sean objeto de una difusión que contribuya al mayor nivel de implantación posible. Pero también emergen de las diferentes esferas privadas, asociaciones o colectivos de profesionales de la Educación. Es una época en la que adquieren un amplio nivel de difusión una serie de publicaciones en las que se exponen y debaten las inquietudes de los profesores, las estrategias metodológicas más novedosas, las propias reformas administrativas que están definiéndose y, por supuesto, los presupuestos que caracterizan a la Escuela Nueva. Nos referimos a la Revista de Pedagogía9, la Revista de Escuelas Normales10  y El Magisterio Español.

El afán divulgador de la Administración educativa republicana se plasma con claridad en el Decreto de la Inspección de 1932 ya referido. La Inspección representaba un cuerpo privilegiado para la implantación de la reforma educativa. Ella, de un lado, podía recoger las nuevas experiencias que se iban implantando y comprobar la realización de los proyectos que estaban siendo asignados a la escuela. Y, de otro, constituía un cauce especialmente privilegiado para hacer llegar a todas las escuelas diseminadas por la geografía española los nuevos planes escolares. Si ella se implicaba en ambas tareas, las posibilidades de éxito para las nuevas ideas pedagógicas serían mucho mayores. La institucionalización de una publicación que emanara de este estamento, constituiría por ello un mecanismo especialmente valioso.

Las dos estructuras de la Inspección, la Central y la Provincial, deberían participar del proyecto, cada una con sus rasgos distintivos. La publicación consistiría en un Boletín de Educación que tendría los rasgos de Nacional –obra de la Inspección Central- y Provincial –lo elaborarían la Junta de Inspectores de cada provincia-.

El Boletín de Educación obra de la Inspección Central se redactaría con las colaboraciones que se estimasen convenientes y su publicación tendría una periodicidad trimestral. Se convertiría, según la norma jurídica, en el órgano técnico de relación de la Dirección General con los distintos organismos profesionales de primera enseñanza11. La pretensión normativa se aplicó de inmediato de tal manera que en el primer trimestre del año 1933 sale el primer número. En estos Boletines se reserva una Sección para la exposición de los trabajos más interesantes de los Boletines provinciales12.

En las provincias, el Decreto atribuye a la Junta de Inspectores la publicación de un Boletín mensual que actuará como un órgano de comunicación de citada Junta y del Consejo provincial, con los maestros y autoridades locales. Servía, a la vez, para transmitir informaciones, proporcionar orientaciones, etc. en torno a cuestiones y problemas educativos. En la Circular que el Director General de Primera Enseñanza dirige a los Inspectores en abril de 1933, les concreta la concepción que debe tener el Boletín provincial de Educación: habrá de servir de escaparate de las actividades educativas de cada provincia. Para ello deberá recoger las necesidades escolares de la provincia y sus solu- ciones; la obra de reforma realizada por los municipios; la labor de los centros de Colaboración; la actividad de las Asociaciones de Amigos de la escuela13. E, incluso, se amplia la exposición a ámbitos no estrictamente escolares: la labor de la Escuela Normal (…) y el trabajo de instituciones educativas que puedan servir de ejemplo y estimulación14.

Desde la Inspección Central se considera a esta publicación como un ensayo que España emprende como una iniciativa original de nuestra organización escolar15. No obstante hay que señalar que la idea de esta publicación ya había sido sentida y propuesta por un grupo de inspectores en 192016.

Con la edición de estos Boletines educativos se trata de acentuar el carácter técnico del cuerpo de inspectores y de acentuar la vertiente colaboradora dentro del amplio espectro de profesionales educativos, especialmente inspectores, profesores de las Escuelas Normales y maestros:

El Boletín (…) no solo recogerá las actividades de la vida escolar de las provincias y será un índice de las iniciativas realizadas, de los ensayos y experiencias emprendidas y de los resultados de realizaciones ejemplares, etc., sino que al mismo tiempo hará que la actuación de todos los profesionales de la enseñanza se concentre sobre temas pedagógicos fundamentales, ejerciéndose una mutua influencia de la que cada uno ha de salir beneficiado. En él, además, se hará efectiva una convivencia no sólo ideológica, sino de trabajo, que es la más eficaz y la que más une, entre todos (maestros, profesores e inspectores) que, de este modo, se sentirán solidarios en el progreso de la escuela y en el esfuerzo por lograr la reforma de los métodos pedagógicos y el mejoramiento de la cultura del magisterio17.

Tras la Circular referida, las Inspecciones provinciales ponen en práctica su mandato y comienzan a diseñar Boletines de Educación. En septiembre de 1934, la Inspección Central refiere que ya se habían iniciado ediciones de ellos en once provincias, entre las que se encontraba la de Cáceres. La primera había sido Palencia editando su primer número en Julio de 1933, si bien la mayoría no habían sacado a la luz la primera edición hasta el año 1934. En otras seis inspecciones se habían dado ya los primeros pasos para iniciar esta actividad divulgadora.

La puesta en práctica del Boletín pasaba previamente porque la Junta de Inspectores redactara un Proyecto acerca de los cometidos, contenidos, etc. del mismo. Una vez validado éste, la Dirección general de Enseñanza Primaria sería la encargada de dar la autorización para el inicio de la publicación.

3. EL BOLETÍN DE EDUCACIÓN DE LA INSPECCIÓN DE CÁCERES

Aunque la Inspección de Educación cacereña pone en marcha esta publicación merced al mandato normativo, hay que señalar que ya existía en este órgano educativo cacereño una tradición en las publicaciones académicas. Nos referimos a la edición del folleto educativo denominado Hojas Pedagógicas que ese órgano llevó a cabo en los años veinte.

Elaborado el proyecto de diseño y contenido del Boletín por la Inspección cacereña, es remitido a los servicios centrales. Tras el informe favorable de la Dirección General de Primera Enseñanza, comienza la edición del primer número que ve la luz en marzo de 1934. Como podemos ver en la reproducción adjunta, el Boletín se define como “Órgano oficial de la Primera Enseñanza” en la provincia cacereña. Este rango, derivado de la normativa ya citada que lo ampara, lo convierte en un documento de, prácticamente, valor administrativo.

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Lám. 1. Cabecera del primer número del Boletín de educación de la Inspección de Cáceres. Primera Época.

A pesar del carácter oficial dado a la publicación, no se hacía de ella una distribución gratuita a las escuelas, sino que se estableció la suscripción de cada escuela con el correspondiente pago de cuota. El compromiso era, además, obligatorio para el colegio lo cual conllevó que el pago de la misma corriera a cago de su Presupuesto de Gastos de Funcionamiento.

La obligatoriedad iba ligada a la pretensión de que todo profesional de las escuelas leyera la publicación, de tal forma que si alguno de los maestros no recibiera el número que le corresponde, debería reclamarlo a la Inspección a fin de hacer las rectificaciones necesarias18. Y es que se fijaron unas normas de distribución para los centros educativos: En las escuelas donde hay una escuela de cada sexo, se remite al maestro. En las que funcionan cuatro unitarias, se remite al maestro número 1. En las que existan Escuelas graduadas, se envían al Director de la Graduada los ejemplares para los maestros y a la Directora los de las maestras. Donde hay una Graduada de cada sexo, se remiten a los respectivos directores19.

El un principio asume la dirección de la publicación el Inspector-Jefe. Como redactores se constatan el resto de los inspectores y un profesor de la Escuela Normal. Se fijan unos colaboradores fijos que serían los profesores de la Escuela de Magisterio y los maestros nacionales de la provincia. Se comprueba cómo desde el principio existe la intencionalidad de convertir a los maestros en agentes redactores de la publicación. El protagonismo de ellos será, a lo largo de toda esta primera etapa, mucho más importante que el que tienen los profesores de la Escuela de Magisterio que apenas participan en la redacción del Boletín.

El plantel de los responsables de las ediciones se completa con un Administrador que recae siempre sobre un Inspector o Inspectora. La primera en asumir esta labor es Dña. Carmen Muñoz. Posteriormente es desempeñada por D. Lucas García Roll.

La irrupción de la Guerra Civil provoca el desmantelamiento de la filosofía educativa que sustentó el régimen republicano. Las convulsiones administrativas afectaron a la Inspección y, de manera especialmente grave a algunos de sus miembros. Todo se trastocó y la publicación del Boletín de Educación de Cáceres se verá interrumpida. Emergerá de nuevo, en su Segunda Época, si bien con un planteamiento de formato y contenidos muy diferentes. Los proyectos e ideas que en el campo educativo impone el nuevo régimen distan bastante de los apuntalados por la República. El Boletín se convierte en, prácticamente, un documento de exposiciones teóricas del amplio abanico pedagógico.

Habrá más épocas posteriores, siendo la de los años ochenta la última de la que tenemos constancia. En ninguna de ellas el Boletín de Educación de la Inspección de Cáceres alcanzó los niveles de riqueza y variedad informativa que el de esta primera época que aquí analizamos.

3. 1. El contenido de la primera época (1934-1936)

La lectura de los Boletines de Educación de la Inspección de Cáceres nos ha permitido comprobar cómo éstos constituyen una valiosa fuente de información y documentación acerca de lo que fue el panorama escolar de aquellos años. De antemano, nos encontramos con una publicación muy centrada en la escuela cacereña, en lo que en ella se “cocía”. Frente a otros Boletines de Educación de otras provincias, con acento marcadamente teórico, los cacereños ponen especial énfasis en plasmar la realidad que caracterizaba a la problemática escolar de aquel momento. En la especie de Editorial con la que arranca el primer número ya se hace ver esa pretensión:

“Por la escuela y para la escuela nace el BOLETÍN DE EDUCACIÓN de la provincia de Cáceres. (…)

El BOLETÍN DE EDUCACIÓN viene a la luz pública poniendo el pensamiento y el corazón en el niño, la escuela y el maestro, con el ferviente deseo de contribuir a la defensa de los derechos de la infancia, de impulsar el prestigio y la eficacia a la labor escolar y de servir a los legítimos anhelos de mejoramiento en todos los aspectos que el Magisterio primario siente”.

La publicación se inicia con un artículo titulado NUESTRA ESCUELA. En él se trata de quedar patente cómo ha de ser el modelo de escuela que ha de reinar en esos momentos en la provincia el cual, se señala, ya es así en muchos casos20. Y se repasan los aspectos fundamentales de la misma derivados del reciente texto constitucional, entre ellos el laicismo. Se hacen referencias a la casuística regional que, en el caso cacereño, tiene, por un lado, el alto nivel de analfabetismo de su población sobre el que la escuela ha de combatir con la creación de Bibliotecas circulantes, sesiones de lecturas públicas, etc. y con la potencialización de las clases de adultos. Y, por otro, se hace referencia a la elevada tasa de mortalidad infantil de la provincia sobre la que la escuela también puede influir favorablemente incluyendo entre la enseñanza a las alumnas mayores, nociones y prácticas de puericultura. En otro orden de cosas la escuela que se quiere ha de estar presidida por un mínimum de exigencias de carácter pedagógico y ha de verse complementada por obras circum-escolares que complementen su labor (cantinas, cotos-escolares, etc.). Pues bien, el contenido que se va a ir vertiendo en los Boletines de los años próximos, va a dibujar una escuela cacereña que se mueve muy en la línea que marca ese modelo de escuela definido por la Inspección a principios de 1934.

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 Lám. 2. Portada del Boletín de Educación. Primera Época.

Desde el comienzo, el Boletín se conforma con una estructura que se mantiene en toda esta primera época. Esa estructura es la siguiente:

-Una primera parte denominada Sección doctrinal. Es la sección teórica, por excelencia. Está dedicada a recoger sugestiones, artículos, resúmenes de conferencias, lecciones desarrolladas, de carácter general, aplicadas a problemas escolares de la provincia. En ella se vierten algunos contenidos editoriales, reflexiones sobre temas de carácter general que afecten al funcionamiento del curso escolar (“final” ó “comienzo de curso”,….) ó bien a acciones significativas del contexto escolar (“Cantinas”, “Higiene Escolar”,…). A través de ella podemos comprobar algunos de los debates pedagógicos del momento, propues- tas de organización escolar, ideas y reflexiones acerca del cometido de la escuela, propuesta de soluciones al respecto, etc.

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Lám. 3. Rótulo del Boletín de educación de la Inspección de Cáceres. Primera Época.

-Una segunda parte denominada Escuelas de la provincia. Es, por así decirlo, la parte destinada especialmente a escaparate del panorama escolar cacereño. Las pretensiones de la Inspección para esta Sección eran bastante ambiciosas ya que se pretendía que en ella se recogiesen todo tipo de informaciones con fotograbados de las actividades escolares, nuevos edificios, instalaciones comple- mentarias, acción social de la escuela, etc. Serían páginas destinadas a dar a conocer los avances que se iban logrando en la tarea escolar, ya provinieran de la propia administración o de los maestros. Si pensamos en el elevado número de nuevas propuestas que la Administración republicana trata de que la escuela ponga en marcha, nos daremos cuenta de la cantidad de material que podría estar disponible para esta Sección del Boletín. Y así fue, como luego veremos.

-Bajo los términos Investigaciones, ensayos y experiencias se articula la tercera parte de la publicación. En ella se harían exposiciones concretas sobre propuestas, realizaciones y logros de las mismas, en el campo de la investigación y la innovación. Se trata de un apartado que, en principio, debía despertar interés en un marco geográfico como el extremeño, de marcado carácter rural. En ese contexto geográfico los maestros vivían y trabajaban muy aisladamente. Apenas tenían posibilidades de recibir colaboraciones, de intercambiar ideas, de enriquecerse pedagógicamente en definitiva. No contaban tampoco con muchas opciones para exponer a los compañeros y a la sociedad en general las experiencias que desarrollaban, las empresas que lograban poner en marcha, etc. Por todo ello este tipo de publicaciones desempeñó un importante papel al hacerles llegar aportaciones pedagógicas y al permitirles tener un cauce de expresión e intercambio de experiencias.

-La potenciación de la formación permanente de los maestros constituyó un objetivo de la reforma educativa republicana. El Boletín no podía dejar pasar por alto este aspecto que ya tenía bastante implantación entre los maestros cacereños y dedica una Sección a recoger todas las noticias que se generan en torno a la labor pedagógica de los centros de Colaboración, círculos de estudios, reuniones de maestros, etc. La denomina Colaboración profesional. En ella hay una importante participación de los maestros que intervienen en esas experiencias formativas.

-A los Organismos de primera enseñanza instituidos (Servicio de Inspección, Consejo Provincial, Escuela Normal, Consejos escolares, etc.) se les reservaban una páginas para que en ellas expusieran sus Circulares, Orientaciones, Acuerdos, etc. Son páginas copadas, en buena medida, por la Inspección que las utiliza, principalmente, para hacer llegar a los centros sus Circulares, propuestas organizativas, noticias de la Inspección en general, etc.

-Muy en línea con ese apartado al que sirve de complemento, están las últimas páginas de la publicación. Bajo el rótulo de Información General, se van recogiendo mes a mes todas y cada una de las referencias legislativas de interés para la educación. En ellas se reseñan también actividades que llevan a cabo Asociaciones profesionales de la provincia, se refieren repertorios bibliográficos de interés para los maestros y, en general, se recogen noticias variadas en torno a efemérides, celebraciones, eventos, personajes, etc.

De todo este amplio elenco de contenidos que fueron vertiéndose en los Boletines de Educación cacereños, vamos a destacar dos que, a nuestro entender, definieron mejor los rasgos de la institución escolar que trataba de abrirse paso. Uno de ellos está constituido por algunas de las acciones de índole socioeducativas que fueron objeto de un especial impulso por parte de la Inspección cacereña. El otro, por las acciones que desde este estamento se organizaron con vistas a que la vertiente pedagógica de la escuela sufriera importantes modificaciones.

Los principios regeneracionistas inspiran muchas de las realizaciones que la República quiere llevar a cabo en aspectos tan sensibles como la salud pública y la educación. En ambas se busca, además de los objetivos primarios (salud e instrucción), la educación sanitaria, la culturización de la población, la regeneración de la raza, etc. La escuela y la sanidad cacereña irradian acciones de propaganda y divulgación, compensaciones alimenticias, prestaciones de higiene, estímulos y gratificaciones culturales, acciones todas tendentes a contrarrestar situaciones de enorme desequilibrio socioeconómico.

El Boletín de Educación cacereño es un fiel reflejo de las diseñadas en la vertiente escolar. Las de mayor significación fueron, por un lado, las Cantinas, Roperos y Colonias escolares. Y, por otro, los Cotos Escolares de Previsión.

Las del primer grupo compaginaban la acción educativa con la asistencial. La instrucción que se recibía en la escuela debía ser lo más completa posible. Para ello debería incluir la vertiente higiénica (en el aseo personal, en la vestimenta, en la alimentación, etc.). Pero, además, el penoso panorama de miseria y carencias que caracterizaba a una parte muy importante de la población escolar, debía ser objeto de una compensación social. Para que la escuela pudiera instruir, lo primero que había que conseguir era que los alumnos estuviesen bien alimentados y sanos. Las Cantinas y las Colonias que se organizan en los pueblos y ciudades cacereñas buscan suplir parte de esas carencias.

Los Cotos escolares, por su parte, armonizaron los objetivos educativos con la vertiente provisora. En nuestra provincia fue importante para la puesta en marcha de esta prestación, el apoyo económico de la Caja Extremeña de Previsión Social regida entonces por León Leal. Muchos maestros se apoyaron en estas realizaciones complementarias para introducir principios pedagógicos de la Escuela Nueva: El verdadero valor de un Coto escolar, señalaba el maestro

D. Gonzalo Hernández Macias, de Alcántara, es ser inagotable manantial de sugestiones para implantar en una escuela el Método de Proyectos. (…). La escuela que sepa dar vida a un Coto, que no le considere como un tabernáculo, o como un negocio, sino como material vivo de enseñanza, observará es una institución altamente educadora en todos los órdenes llevando la primacía el aspecto social21.

El grado de implantación que las escuelas cacereñas lograron de estas acciones sociales fue, a tenor de lo que muestra el testimonio documental que estamos analizando, de una gran significación. El número de las que se ponen en marcha es muy elevado. Y, el trabajo que en ellas se desarrolla, llegó a tener bastante envergadura22. La puesta en funcionamiento de esta institución complementaria no siempre resultaba fácil. Los maestros cuentan en los Boletines cómo la dificultad fundamental se encontraba en obtener benefactores, si bien ponen de manifiesto la excelente colaboración de los maestros y, sobre todo, la repercusión favorable que tiene esta prestación para la alimentación infantil:

“… el día 18 de Noviembre (…) vemos con satisfacción que el comedor de la Cantina abre por segunda vez sus puertas para dar entrada en él y amparar en esa época del año en que con mayor intensidad se deja sentir el aguijón del hambre, a 70 niños desvalidos, a los que la cantina aseguró una reparación eficaz de sus débiles organismos, atendidos solícitamente por sus maestros y demás personal auxiliar, cuyos niños alternaban en dos grupos de 35, un día sí y otro no23.

Los menús se sustentaban en las legumbres. La Cantina del Casar de Cáceres suministraba dos días a la semana cocido, comprendiendo sopa de pastas variadas, garbanzos, chorizo y tocino; de postre higos o galletas. Otros dos días, alubias, pescado y carne de membrillo. Los dos días restantes, patatas con arroz y bacalo, pesca, naranjas o castañas24.

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Lám. 4. Testimonio de la organización de una Colonia escolar.

Los Roperos Escolares complementaban la labor de las Cantinas. El creado en Cáceres en 1935 se marcó un doble objetivo: a) facilitar gratuitamente ropa, y cuando sea posible calzado, a los niños y niñas pobres y b) facilitar material abundante que ayude a sistematizar la enseñanza de las labores en las escuelas nacionales de niñas, en las que, bajo la dirección de las respectivas maestras se habrán de realizar hasta donde sea posible todos los trabajos de hechuras de prendas25. El éxito de esta institución fue grande ya que a finales de ese año se lograron confeccionar y repartir 63 trajes de niños y 59 de niñas26.

Las Colonias Escolares representaban la unión de la educación y la sanidad. La Inspección cacereña contó para la puesta en marcha de esta prestación escolar con la colaboración del Instituto Provincial de Higiene de Cáceres y del Centro Secundario de Higiene Rural de Trujillo. Las primeras se organizan en Cáceres y tienen como destinos enclaves montañosos (Hervás y Gredos) y marítimos (la Playa de Figueira da Foz, en Portugal).

En 1933 el Inspector D. Antonio de la Cámara promueve una Colonia escolar en Plasencia que en el mes de julio logra enviar 17 niños y 17 niñas a Gredos-La Serrota. Las actividades educativas se alternan con las recreativas, envueltas todas ellas de buena alimentación y atenciones sanitarias. El resultado no puede ser más halagador, relata el cronista del Boletín. La revisión de los trabajos de los niños indica los avances en el orden educativo e instructivo, y de la revisión de sus cuerpos aflora el aumento de peso que se produce en todos, llegando en los más depauperados a sobrepasar los cuatro kilos27. Las excelencias de esta experiencia son resaltadas por médicos y maestros. Muy ilustrativa es la que refería el director de la ubicada en Tornavacas en 1935:

Desde el punto de vista higiénico y fisiológico una Colonia escolar es, sencillamente, el específico incomparable preparado en los laboratorios pedagógicos. No hay tónico ni constituyente que le supere en eficacia. A las tres cucharadas, no más, se inicia el mejoramiento que no se interrumpe hasta terminar la última toma. Como que sean ampollas que yendo directamente a la sangre, le prestan los valiosos elementos que ella necesita. Nada mejor que estas inyecciones naturales de leche, huevos, carne, etc., oxígeno puro ozonizado. Aumenta a la carrera el peso, el crecimiento, la vida. El colono se vuelve más ágil, más atrevido, más resistente, más fuerte y más alegre. La salud, que es vida, es también alegría. Por eso constantemente canta, bullen y juegan. Nada más feliz que un espíritu tranquilo y un estómago repleto28.

El segundo campo de acción que, como hemos señalado antes, queremos destacar lo constituyen las acciones que se diseñan desde la Inspección con vistas a la formación de los maestros y, en consecuencia, con relación al modelo pedagógico que tratan de impulsar en las escuelas. Un arma muy utilizada desde la Inspección para ese cometido, fue la organización de Centros de Colaboración distribuidos por toda la geografía cacereña29. Junto a esta principal medida, estaban las “reuniones de comienzo de curso” del Inspector con los maestros de la Zona y la organización de cursillos singulares.

Los Centros de Colaboración tuvieron como objetivo principal el estudio y encauzamiento de los problemas pedagógicos. En ellos los recursos humanos fundamentales eran los propios maestros, los cuales se servían de lecciones, controversias, conferencias y cuantos medios se consideren adecuados para que la obra de la escuela tenga su máximo rendimiento. Las agrupaciones se conformaban por los maestros de localidades próximas, procurando crear en todos ellos un ambiente de franco compañerismo. El reglamento del creado en Aldeanueva del Camino dictaminaba que las reuniones se celebrasen alternativamente en cada uno de los pueblos pertenecientes al Centro, así como que no existiera cotización sistemática, si bien se podrían acordar cuotas por algún motivo especial. Desde la Inspección se controlaban las reuniones realizadas, el contenido de las mismas y los asistentes.

Algunos de ellos desarrollaron una importante labor de formación permanente. El denominado “Pablo Montesinos”, con sede en Hervás, se marcó objetivos muy ambiciosos. Además de las exposiciones y comentarios de lecciones prácticas, se pretendía organizar charlas, dar vida a una biblioteca pedagógica circundante, realizar suscripciones a revistas profesionales, organizar viajes de estudio así como campañas o actos públicos a favor de la escuela, etc.30.

Lo abordado en las sesiones de estos Centros de Colaboración refleja las preocupaciones pedagógicas que los maestros sentían en esos momentos. Algunos maestros testimonian en los Boletines parte del contenido de las sesiones, permitiéndonos con ello un acercamiento a las prácticas escolares de esos años. La enseñanza de los aspectos geográficos e históricos figura entre los temas más abordados, conjuntamente con orientaciones prácticas en torno al aprendizaje lecto-escritor y los contenidos de Geometría. Pero los temas abordados conforman tal variedad de tópicos (Puericultura, Previsión escolar, Apicultura, Nutrición, Salud mental…) que nos lleva a pensar que nos hallamos ante una escuela especialmente polifacética. A fin de aumentar el sentido práctico de las mismas lo que se hace en muchas ocasiones es llevar a cabo demostraciones con los alumnos.

No deja de sorprendernos las actitudes receptivas que muestran los maestros hacia este tipo de organizaciones. En los innumerables testimonios que desglosan en los Boletines de Educación y en otras publicaciones pedagógicas, dan muestras de avidez de aprendizaje, de ganas de compartir experiencias de su trabajo. Sirvan de muestras palabras como las de D. Gabriel Medina, Secretario del C. de C. “Cossío”: ¿por qué, pues, habíamos de regatear nuestro esfuerzo a Centros de esta índole, que no son otra cosa que colectividad organizada y viva, sociedad integrada por educadores, que presentan y estudian en ella los diferentes aspectos del problema educativo?31. O las del maestro de Aldeanueva del Camino, E. Valencia: la reunión se terminó en medio del mayor entusiasmo y animados todos del firme propósito de no faltar a ninguna, ya que éstas, aparte del hondo valor pedagógico que en sí encierran, vienen a estrechar más y más los lazos existentes entre todos los que hemos de luchar por un fin tan alto como es el de la educación32. Buena parte de su éxito residía precisamente en la oportunidad que suponían para aminorar uno de los mayores inconvenientes de la escuela rural (la dominante en nuestra provincia), el aislamiento de sus profesionales. A través de estas reuniones los maestros aportaban a la obra común, los valores y experiencias de todos.

En cuanto a la organización de cursillos, junto a los centrados en cuestiones didácticas hay que señalar los destinados a formar en las diferentes acciones del Mutualismo Escolar. No obstante, el que más destacó en estos años es el que se organizó en mayo de 1936 con vistas a formar a los maestros en materia constitucional. El objetivo último era que la Constitución republicana fuera objeto de trabajo escolar, es decir que fuera abordada por los maestros en el desarrollo de sus clases. Los contenidos de la formación, impartidos por los representantes más significativos del estamento educativo cacereño (Inspección y Escuela Normal, fundamentalmente), fueron directos al grano. He aquí alguno de ellos:

Contribución de la enseñanza de la Historia ala exaltación de los ideales de libertad, democracia y justicia, que señala la Constitución de la República (Miguel Ortí Belmonte).

Doctrina política e interpretación pedagógica del artículo 1º de la Constitución de la república (Juvenal de Vega y Relea).
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Lám. 5. Testimonio fotográfico del acto de clausura del Cursillo sobre la Constitución republicana.

La enseñanza literaria en la escuela al servicio de los ideales de paz, fraternidad, solidaridad, trabajo, etc., que figuran en la Constitución (Eduardo Málaga García).

Doctrina social de la propiedad y del trabajo según la Constitución de la República y su incorporación al programa de actividades escolares (León Leal Ramos)

Historia y doctrina jurídica de la igualdad, según los artículos 2º y 25º de la Constitución de la República y su explicación a los niños (Eugenio Frutos Cortés).

La expresión artística de los ideales de la República (Antonio Floriano Cumbreño).

La educación cívica en la escuela Primaria (Lucas García Rol).

El broche ideológico lo puso el Inspector General Antonio Ballesteros que disertó sobre el laicismo en la escuela. El curso se celebró en mayo de 1936, asistiendo al mismo, además de los maestros nacionales de la capital, sesenta de los pueblos y los alumnos de la Escuela Normal. Como podemos ver en la foto, fue clausurado por el propio Director general de Primera Enseñanza.

3.2. El contenido de la segunda época (años de contienda).

La irrupción de la Guerra Civil supuso la paralización del Boletín durante los últimos meses de 1936. En 1937 el Boletín inicia una nueva etapa que no debería ser tal ya que únicamente la separan de la anterior unos meses. Sin embargo, la intencionalidad de separar la edición que arranca en ese año de la precedente es, muy probablemente, la que determina que la nueva Jefatura de Inspección rotule a la nueva edición como Segunda época. La diferenciación se traslada a todos los aspectos de la edición. Se cambia el diseño de la portada y contraportada, se dejan de incluir fotografías y, lo fundamental, cambia radicalmente la estructura y contenido del interior. Hasta cambia la empresa que lo

imprime: la imprenta del Noticiero es sustituida por la de García Floriano. La edición ya no es mensual sino cuatrimestral. En 1937 únicamente se publica un número (durante el primer trimestre).

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La radicalidad en el cambio  de rumbo de esta publicación educativa se acentúa si pensamos que la separación entre las dos épocas es, como decimos, de tan sólo unos meses. La comparación entre los Boletines de Educación de la Inspección cacereña hasta 1936 con los de los años siguientes, refleja la rapidez con la que un sistema escolar es sustituido por otro, nos hace ver en qué corto espacio de tiempo los parámetros educativos cambiaron de rumbo. En unprincipio ni siquiera fueron necesarias las reformas legislativas, el orden militar que estaba siendo instituido imponía con medidas mucho más coercitivas las nuevas ideas que habrían de regir el orden social y educativo.

La Editorial con la que arranca el primer número de 1937 es bien elocuente del nuevo rumbo que iba a tener el Boletín:

“El BOLETÍN DE EDUCACIÓN reanuda su contenido con el público en general y especialmente con los maestros de esta provincia.

Ha sido el nuestro un alto en el camino, obligado por las circunstancias; pero no un alto significativo de simple pausa en el obligado caminar, sino que a su vez implica alientos para nuevos impulsos y obligado reflexionar para cambio de rumbo necesario 33.

El sustento ideológico del nuevo régimen y la necesidad de justificar la barbarie bélica, enmarcan el resto del Editorial. Hasta la propia contraportada del Boletín es utilizada desde ese punto de vista: el símbolo de la cruz acompaña la relación de cuatro nombres de maestros que fallecieron en defensa de la Patria, luchando por la España auténtica (…), ¡Elevemos una oración por el alma de los compañeros caídos en el combate por la Religión y por España!”.

La estructura de la publicación es simplificada al máximo. La primera mitad es la discursiva, sucediéndose en ella disertaciones muy variadas sobre el tema escolar. Se exponen relatos de maestros que reflejan la concepción de la escuela de la “Nueva España”. Estos testimonios colocan a la Religión como en el eje rector de la vida escolar, baste para ello la disertación que hace el responsable máximo de la Inspección cacereña en el primer número del Boletín bajo el lema Hacia una educación nacional34. O las orientaciones que en abril de 1937 le da a los maestros con respecto a la aplicación de la Circular de la Comisión de Cultura y Enseñanza referida a la ubicación en las escuelas de la imagen de la santísima Virgen, y de la instauración de la práctica del mes de mayo35 o Mes de María. La implantación de esta práctica en las escuelas cacereñas es motivo de reiterados escritos por parte de la inspección36 y los maestros.

Las disertaciones sobre los fundamentos de la nueva “Educación Política Nacional” ocupan una parte importante de las exposiciones. No en vano sus contenidos fueron los que fundamentaron el curso que se imparte a los maestros en Pamplona en el verano de 1938 (“sentido religioso y militar de la vida”, “la patria española”, “Educación Política y Nacional”, “Orígenes y sentido del Movimiento Nacional” “Doctrina política de la Falange y de las JONS”, “Fuero del trabajo”,…). El espíritu castrense dominó el curso. El maestro cacereño D. José Canal, relataba el horario con el siguiente término: a las 6 ½ diana, levantarse y la clausura con estos otros: cuatrocientos maestros desfilamos por la tribuna del campo de San Juan, después de haber besado la Bandera de la Patria.37   Y es que, como señalaba la Orden reguladora del trabajo de los inspectores, los principios religiosos, morales y patrióticos que impulsan al Glorioso Movimiento Nacional, han de tener en la Escuela primaria su más feliz expresión y desarrollo38.

Una parte importante de las Colaboraciones son obra de maestros. En ellas plasman sus ideas sobre la concepción de una escuela marcada por los conceptos patrióticos y religiosos. La exposición que hace del desarrollo del curso escolar un maestro de Ceclavín, constituye un excelente exponente de las pautas que regirán la escuela en esos años y en los venideros:

Uno de septiembre de 1936. Abrimos la escuela con la imagen del Crucificado que presidió nuestro hogar los cinco años de amargura, le besan los pies los niños y la colocamos en el lugar preferente del salón de clases. Invocamos el bendito nombre de Maria y tras un sentido ¡Arriba España! Comenzamos la labor. Nos encontramos al fin con una escuela con contenido: Dios y España, Religión y Patria: Hispanidad. O de otro modo, como ha dicho el ilustre autor de El Divino Impaciente, una escuela con estos dos adjetivos: militar y religiosa.

¿Qué fin perseguimos? Grandioso. Preparar hombres útiles a España, aquí en la tierra y capaces de ganar el cielo en la otra vida.

¿Qué materias nos depara para llenar las horas del curso? De un lado los tomos del Año Cristiano, cantera inagotable de vidas a quienes imitar, quedar como modelo a nuestros escolares; de otro, la Historia de nuestra Patria plagadas de acciones heroicas, santas, patrióticas…, las colecciones del Romancero, el Refranero, poesías de nuestros clásicos….

¿Con qué técnica hemos trabajado? Ahí están las parábolas de Jesucristo, henchidas de pedagogía eterna. Narración, amor, entusiasmo, fe. Frente a la interrogación y la duda, la exposición clara por parte del maestro; creer por parte del niño. Y en esto hemos de recordar también las palabras del ilustre Pemán: antes que a reflexionar que es un acto secundario y reflejo de la mente, hay que enseñar al niño el acto primero y directo: percibir, ver y creer, enseñándole a ser confiadamente receptivo y no temerariamente investigador39.

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Las intervenciones de los inspectores reflejan los nuevos principios de la acción educativa. Bajo el lema Ante todo, España; y sobre España, Dios, el inspector D. Emilio Moreno Calvete, postula una escuela regida en todo momento por los principios del catolicismo40. La orientación que habría de tener la enseñanza de las mujeres en las clases de adultos, es plasmada por la inspectora cacereña A. Bulnes. Para la Inspectora de la 3ª zona femenina, las materias que inte- resaban en dicha formación eran, espe- cialmente, las religioso patrióticas y del hogar. En cuanto a las primeras, el programa depende de la cultura religiosa del pueblo, de si ha habido buena catequesis en los años anteriores, o si están, por el obligado laicismo (…) en completa ignorancia religiosa. En cuanto a las segundas nos interesa mucho aprender a mirar y a amar a España. No la fecha del nacimiento y muerte de sus reyes, ni la duración exacta de sus guerras, ni el orden cronológico de sus hechos. Las terceras incluirían temas de Higiene, Vida de trabajo como ama de casa y Vida Social. Y, sobre estas terceras se añade: la parte ortográfica irá ligada a la lectura y escritura, y la de cálculo será la necesaria e indispensable para la vida administrativa del hogar. El final de esta primera exposición resulta claramente esclarecedor de la filosofía educativa: Con solo estas materias, bien manejadas, y encariñadas con la escuela las chicas y con un buen deseo por parte de la Maestra, en pocos años tendremos las esposas y madres que la España necesita y que Dios nos pide41.

Aparecen algunas disertaciones sobre los fundamentos de la nueva “Educación Política Nacional”.

El Boletín no logra permanecer ajeno a los avatares bélicos: la finalización de la contienda militar determina el contenido de la portada del número cinco.

La segunda parte del Boletín se denomina Sección Oficial. En la mayor parte de los números ocupa bastante más de la mitad de las páginas de la revista. En ella se exponen las disposiciones educativas que se publican en el BOE y las Circulares y Notas de la Inspección de Cáceres.

Las Circulares de los Inspectores Jefes de estos años están referidas en la implantación de los nuevos preceptos educativos que se iban dictando desde las diferentes sedes de las autoridades educativas del bando nacional – retirada de determinados libros de textos de las escuelas, prohibición de la coeducación, de la sindicación de los maestros, celebraciones marianas del mes de mayo, etc.- o a la propia organización escolar en la provincia (presupuestos escolares, utilización de bibliotecas, vacaciones escolares, nombramiento de maestros, etc.).

Finalmente queremos reseñar que en estos Boletines, a diferencia de los de la Primera Época, se recoge el contenido completo de la mayor parte de las normas educativas que se quieren dar a conocer. Con ello la Inspección se aseguraba que los maestros las leyeran ya que las condiciones reinantes no facilitaban para nada el poder acceder al BOE.

4. REFERENCIAS LEGISLATIVAS

–   Decreto de 2 de diciembre de 1932. Organiza la Inspección Profesional de Primera Enseñanza.

–  Circular de 27 de abril de 1933 del Director General, Rodolfo Llopis, dirigida a los Inspectores de Primera Enseñanza.

-Orden de 20 de enero de 1939, disponiendo que los Inspectores de Primera Enseñanza realicen visitas a las escuelas y regulando la forma de realizarlas.

-Circular de 23 de febrero de 1939, de la Jefatura Nacional de Primera Ense- ñanza a los Inspectores de Primera Enseñanza, regulando la obra de Inspec- ción, en cumplimiento de lo dispuesto en el art. 20 de la O. Ministerial de 20 de enero último.

5. BIBLIOGRAFÍA

– ALTED VIGIL, A., Política del Nuevo Estado sobre el patrimonio cultural y la educación durante la guerra civil española. Madrid, 1984.

-AYALA VICENTE, F. y CERRADA CORDERO, R. La educación en la provincia de Cáceres durante la II República. Sevilla, 2004.

Boletín de Educación (Nacional). Dirección General de Primera Enseñanza. Inspección Central. Años I y II. (1933-1934).

Boletín de Educación. Inspección de Educación de Cáceres. Primera época. Años I, II y II (1934 a 1936).

Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época. Años 1937 a 1940.

-JIMÉNEZ EGUIZABAL, AL. La Inspección de Primera Enseñanza en la Segunda república Española (1931-1936). Salamanca, 1984.

-LLOPIS, R. La revolución en la escuela: dos años en la Dirección General de Primera Enseñanza. Madrid, Biblioteca Nueva, 2005.

-POZO ANDRÉS, Mª del M. del, “Educación para la ciudadanía democrática en la Segunda República: un intento de construcción de la identidad nacional desde la escuela”, en Historia de la Educación.Revista Interuniversitaria. Núm. 27, 2008, pp. 105-135.

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1  Para agilizar la lectura del presente texto se utiliza conjuntamente la forma de género masculino y femenino en aquellos términos que admiten ambas posibilidades. Así, cuando se habla en términos de género masculino se entiende que se refiere también al femenino y viceversa.

2  LLOPIS, R. La revolución en la escuela: dos años en la Dirección General de Primera Enseñanza. Madrid, Biblioteca Nueva, 2005.

3  Sobre este aspecto, véase: POZO ANDRÉS, Mª del M. del, “Educación para la ciudadanía democrática en la Segunda República: un intento de construcción de la identidad nacional desde la escuela”, en Historia de la Educación. Revista Interuniversitaria. Núm. 27, 2008, pp. 105-135.

4  Decreto de 2 de diciembre de 1932. Organiza la Inspección Profesional de Primera Enseñanza.

5  Orden de 20 de enero de 1939, disponiendo que los Inspectores de Primera Enseñanza realicen visitas a las escuelas y regulando la forma de realizarlas.

6  Posteriormente se desarrolla a través de la Circular de 23 de febrero de 1939, de la Jefatura Nacional de Primera Enseñanza.

7  GARCÍA AGUILERA, “Saludo al Magisterio cacereño”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1939, núm. 5, pp. 7-8.

8  Véase: CLEMENTE FUENTES, L. Los orígenes de la medicina preventiva y social en España. El Instituto Provincial de Higiene de Cáceres. Primer tercio del siglo XX. Badajoz, 2011.

9  Véase sobre ella: MÉRIDA-NICOLICH, E., Una alternativa de reforma pedagógica: la Revista de Pedagogía (1922-1936), Pamplona, 1983.

10  Véase sobre ella: DIEZ TORRES, A.y otros, “La revista de Escuelas Normales: una publicación de regeneración normalista nacida en Guadalajara (1923-1936)”, en Revista interuniversitaria de formación del profesorado. Núm. 1, 1998, pp. 9-30.

11   Decreto de 2 de diciembre de 1932. Organiza la Inspección Profesional de Primera Enseñanza. Art. 5, apartado 5º.

12  Véase el Boletín de Educación (Nacional), núm. 7, julio-septiembre de 1934, pp. 57-64. En este número en concreto se refieren algunos de los contenidos que conforman los números ya publicados del Boletín de Educación de Cáceres.

13   Circular  de 27 de abril de 1933 del Director General, Rodolfo Llopis, dirigida a los Inspectores de Primera Enseñanza.

14   Circular  de 27 de abril de 1933 del Director General, Rodolfo Llopis, dirigida a los Inspectores de Primera Enseñanza.

15  Boletín de Educación (Nacional), núm. 7, julio-septiembre de 1934, p. 58.

16  Ibidém.

17  Ibídem, p. 57.

18   Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año I, Núm. I, p. 11.

19  Ibídem.

20  Ibídem, p.2.

21HERNÁNDEZ MACIAS, G. “Visita al Coto escolar de Alcántara”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núm. 12, p. 3

22 En diciembre de 1935 funcionan en la ciudad tres Cantinas escolares (Escuelas “Delicias”, “Pablo Iglesias” y “Anejas”)  que atienden a unos 400 niños. Véase “Las Cantinas Escolares de Cáceres”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núm. 17 y 18, p. 22-23.

23  MARTÍN, A. N. “Cantina Escolar de Casar de Cáceres”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año III, 1936, Núms. 23 y 24, pp. 16-17.

24  Ibídem.

25  “Ropero escolar de las escuelas nacionales de Cáceres”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núm. 10, pp. 6-7.

26  CASTELAO, F. “El Ropero de las escuelas nacionales de Cáceres”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núms. 17 y 18, pp.23-24.

27 “Patronato local de cantinas y Colonias escolares de Plasencia”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año I, 1934, Núm. 4, p. 5.

28   CASARES SANGUINO, C. “Las colonias escolares y su influencia benéfica”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núms. 17 y 18, p. 8.

29  A finales de 1935 se contabilizan 55 Centros de Colaboración en la provincia de Cáceres. Véase, Boletín de Educación (Nacional), núm. 7, julio-septiembre de 1934, p. 61-62.

30   SÁNCHEZ, A. “Constitución del Centro de Colaboración de Hervás titulado “Pablo Montesinos””, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núm. 12, pp. 10-11.

31   MEDINA, G. “Centro de Colaboración Pedagógica “Cossío””, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año I, 1934, Núm. 4, pp. 12-13.

32  VALENCIA, E. “Constitución del Centro de Colaboración integrado por los pueblos de aldeanue- la del camino, Gargantilla, Segura de Toro, Casas del Monte y Jarilla”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Primera Época. Año II, 1935, Núm. 12, p. 9.

33  Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1937, núm. 1, p. 1. El subrayado es nuestro.

34  FLORIANO, A. C. “Hacia una Educación Nacional”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1937, núm. 1, pp. 24-30.

35   La Circular de la Inspección precisa que el lugar de colocación del cuadro será testero de  la Escuela, a la derecha de la mesa del profesor y sobre una repisa susceptible de ser adornada con flores, estimulándose a los niños para que realicen este adorno por sí mismos. En, “Inspección Provincial de Primera Enseñanza. A los señores maestros”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1937, núm. 1, pp. 54-56.

36   El mandamiento que a este respecto establece la Comisión de Cultura y Enseñanza a los pocos meses del inicio de la guerra, es recordado por la Inspección en vísperas de su inicio. Véase, por ejemplo, “Acerca del mes de maría”, del Inspector-Jefe García Aguilera en abril de 1939, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1939, núm. 5, p. 63. Véase también: “Sobre el Mes de María” y “Acto de Consagración para escuelas” del Inspector-Jefe García Aguilera en mayo de 1939. En, Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1939, núm. 6, pp. 146-147.

37  CANAL, J. “Régimen interno del cursillo”. En, Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1938, núm. 3, pp. 44-45.

38   Orden disponiendo que los Inspectores de Primera Enseñanza realicen visitas a las escuelas y regulando la forma de realizarlas. 20 de enero de 1939.

39   LUCERO FERNÁNDEZ, I. “Un curso de Escuela Española”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1938, núm. 2, p. 3.

40  Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1939, núm. 5, pp. 17-18.

41  BULNES, A. “Escuela de Formación para el hogar. A manera de prólogo”, en Boletín de Educación de la provincia de Cáceres. Inspección de Educación de Cáceres. Segunda Época, 1940, núm. 9, pp. 109-113.

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Pablo Iglesias Aunión

1.  INTRODUCCIÓN GENERAL

El tema de la Enseñanza, lo propiamente inherente a la Educación, ha sido siempre uno de los aspectos más relevantes y unificadores de la historia de la humanidad. Especialmente porque el hombre siempre ha tenido una innata necesidad por aprender. Reconozco que realizar un estudio de la Enseñanza en un periodo histórico concreto no es tarea fácil y menos aún, cuando ese periodo está comprendido entre lo siglos XVI-XVIII (siglos de enorme actividad especialmente cultural) y responde a un espacio geográfico como es Extremadura (la Baja Extremadura para ser más concretos). Pero igualmente he de reconocer que me atrajo poderosamente la atención, el poder realizar una aproximación cercana a esos protagonistas que nos permitan conocer desde el plano de la Educación, un juego y un dinamismo que quizá en otros aspectos pudieran estar alejados y ser intratables: las relaciones entre concejo y pueblo, estructura municipal y jerarquía eclesiástica.

Maestros en primeras letras para ser más exactos; alumnos e instituciones, juegan en estos Tiempos de la Modernidad un papel tan esencial como es el Estado representado en el Concejo o Ayuntamiento y la Iglesia como una de las grandes dominadores de la Enseñanza (no solo en estos siglos sino en una buena parte de la Historia de España).

Ahora bien, quisiera hacer una apreciación a este respecto en cuanto a lo que se refiere a nuestra temática como de manera muy especial al espacio geográfico-temporal escogido. Es cierto que una de las tendencias más especiales en los últimos años por parte de los historiadores es mirar con detenimiento el marco regional, aspecto indudablemente apasionante. De la misma forma atendemos el marco local, una de las actividades más usuales en los investigadores de hoy pero después de algunos años de investigación sigo pensando que las aportaciones desde este plano regional y local tienen que servir para contribuir al conocimiento global y comunitario, siendo capaces de ponernos al servicio de procedimientos que deban saber mejorar el marco metodológico que se nos aleje del “provincionalismo” y de un simple “localismo”, y por supuesto de aquellos casos de estudios basados en listas nominales que a nada conducen. De poco sirve saber cómo se llamaba el maestro en primeras letras de la localidad de Talavera (localidad que se estudia en este presente trabajo) si con ello su aportación no concuerda como ejemplo de las normativas y del análisis para el conocimiento de la historia de la Educación en la Extremadura del Antiguo Régimen: “El más grave quizá de ellos sea el provincionalismo a ultranza que solo trata de ver con ojos miopes, el pasado de una determinada zona como algo único y diferenciado de todo el medio”.1

La Educación en el Antiguo Régimen es indudablemente un tema complejo para unos siglos que aunque quedan englobados bajo unas mismas estructuras socio-económica, políticas y religiosas más propios de una definición de la Revolución Francesa, no resulta por igual poder aplicar a los tres momentos el mismo modelo de comportamiento en materia de Educación-Enseñanza, ni en normativa, ni en respuesta de las mismas instituciones encargadas de ello (Municipio e Iglesia como vamos a poder ver). Creo que es una realidad que se repite en muchos de los campos temáticos de estudio para la Extremadura del Antiguo Régimen.

Para adentrarnos en un tema realmente complejo sobre todo por la dureza documental2(si se me permite la expresión) para los siglos del llamado Antiguo Régimen extremeño de las Centurias del XVI y del XVIII, lo que hecho ha sido tomar una serie de acotaciones geográficas y temporales lo suficientemente importantes y clarificadoras del panorama de la Enseñanza en la zona de la Baja Extremadura y concretamente en algunos pueblos entre las comarcas de Mérida y Badajoz3, siguiendo el propio devenir en el caso de las localidades agrupadas como comarca emeritense y las propias de la documentación y que la misma tarea investigadora me ha permitido, caso de Talavera en los anteriormente mencionados siglo XVI-XVII.

El Antiguo Régimen presenta de por sí una referencia por la composición de sus estructuras tan rica, que podríamos seguir analizando el tema de la Enseñanza en esta zona (como para toda Extremadura) en el secular siglo XIX donde la enseñanza, especialmente la enseñanza pública alcanzó una frecuencia diferente y el papel de la Iglesia en esta misma materia educativa, daría tanto que hablar por este mismo término o apelativo de “el siglo de la secularización o laicismo decimonónico”.

Lo que aquí presento puede resultar diferente y como aspecto novedoso sobre los propios estudios que se han utilizado en el tratamiento de la materia documentada e inédita comenzando por los dos libros de Cabildo o Acuerdo Municipal pertenecientes a la localidad de Talavera, jurisdicción del ayuntamiento de Badajoz y que abarcan los años finales del siglo XVI (1585-1588) y los iniciales de siglo XVII (1602-1610) y, terminando en el siglo XVIII con los catastros y sus respuestas generales, así como diversos censos (se detallan y explican más adelante).

La realidad educativa extremeña de los Tiempos Modernos tiene que adentrarse en una visión de la Extremadura socio-económica del Antiguo Régimen  dedicada a una clara economía de subsistencia precisamente por la propia estructura que dimana de la definición de Antiguo Régimen4 y que por supuesto marca la Enseñanza en su misma estructura, desarrollo, organización, clasificaciones y estudios que podamos realizar para los siglos XVI, XVII y XVIII, peculiaridades que nacen de comprender la realidad social, económica, política y religiosa de la Baja Extremadura.

Quizá los males de lo que adoleció en este periodo estudiados, muchos fueron solventados en el siglo XIX y algo en el primer tercio del XX (paralizados por la guerra civil), pero aquellos que no fueron subsanados, han quedado como legado5 de carencias actuales –especialmente en la enseñanza pública-.

1. METODOLOGÍA Y FUENTES UTILIZADAS: DE LAS “ACTAS DE CABILDO” A LA “INFORMACIÓN CATASTRAL” Y DE LOS “CENSOS”

Es totalmente conveniente que en este estudio se dedique un apartado a la explicación de las fuentes, tanto desde una perspectiva paleográfica –de manera obviamente breve- como desde la misma identificación de unas fuentes que varían entre los siglos XVI-XVII (actas de concejo o cabildo) al XVIII (censos y catastros), nos centremos en la riqueza que configuran los documentos utilizados como fuentes para los dos primeros siglos del estudio, en los años comprendidos entre 1585 y 1610. Para los años correspondientes al siglo XVIII, he utilizando como fuentes primordiales, las respuestas generales del catastro del marqués de la Ensenada y los datos que nos proporciona en el plano socio-profesional tanto el censo de Floridablanca con el apoyo de las respuestas al Interrogatorio de la Real Audiencia.

1.1.  Libros de Cabildo. Acuerdos Municipales: 1585-1588 / 1602-1610

Gracias al Proyecto de Investigación de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz para el estudio de los fondos comprendidos en el Archivo Histórico Municipal de Badajoz y en concreto sobre dos libros de Cabildo o Acuerdo Municipal de la localidad de Talavera (actual Talavera la Real), el tema de la Educación para la Baja Extremadura se nos abre en un estudio que podemos adecuar a las mismas series cronológicas que aparecen recogidas en las referidas actas es decir, desde 1585 a 1588 en el primero de los libros y, para 1602 a 1610 en el segundo de los libros.

Su contenido, como podemos comenzar a suponer es rico, amplio y ameno para el investigador que se acerca al terreno socio-económico, político y religioso pudiendo así penetrar dentro de la vida diaria de la localidad de Talavera. Pero de la misma manera permite el análisis y la investigación histórica el conocer la realidad socio-profesional para los años finales del siglo XVI y los primeros del siglo XVII en un marco conceptual y de contenido amplio de manera que podemos incorporarlo a un estudio sobre el tema de la Enseñanza la Instrucción Pública en la Edad Moderna no sin olvidarnos de lo que sin duda durante los dos primeros siglos –todo el Antiguo Régimen en general- fueron los motores esenciales de la economía en esta parte de la Extremadura Moderna y que bien se recogen en estos libros de acuerdos de cabildo pudiendo estudiar las normativas sobre adehesamiento de las tierras (Aldea de Cano, Junta Cinco Villas como una de las primeras experiencias que he encontrado de funcionamiento mancomunad), establecimiento de precios relacionados con cereales, pesca, ganado, etc.; pósito y su regulación; administración y control de justicia; relaciones con las entidades superiores tales como Badajoz, Chancillería de Granada, Obispado de Badajoz, Conventual de San Marcos de León, Salamanca –que entra directamente con el núcleo temático de los maestros- así como las siempre interesantes regulaciones y disposiciones sobre las fiestas, actividades y formación por medio de una interacción interesante entre los poderes civiles y eclesiásticos que terminaron culturizando al pueblo, aspecto que desde la enseñanza también nos interesa.

Y es precisamente entre esos aspectos donde encontramos el tema nuclear que nos trae la Educación y la Enseñanza hasta los siglos del Antiguo Régimen partiendo en los años del reinado de Felipe II (1556-1598)6 y continuando con los de su hijo Felipe III (1598-1621). Talavera además precisa en relación con la familia de los Habsburgo la deferencia de que en esta localidad falleció la hermana del emperador don Carlos, doña Leonor de Austria el 25 de febrero del año 1588. Independientemente de ello y volviendo al tema que nos ocupa sobre la regulación concejil y los acuerdos municipales respecto a la regulación, contratación y administración en general del tema de la enseñanza como un claro reflejo del modelo que sigue en esta zona de la Baja Extremadura, no podemos olvidar que las actas de cabildo7 y las sesiones del ayuntamiento de Talavera, tenían que pasar regularmente por el ayuntamiento de Badajoz y en concreto, en materia de enseñanza ser aprobados por este último debido a que por ejemplo, el sueldo del maestro en primeras letras quedaba estipulado por normativa real como podremos ver más adelante en las correspondientes citaciones.

Igualmente podemos analizar y estudiar en estas actas, la preocupación existente por un adoctrinamiento y la adquisición de ciertos valores morales dentro de lo que la religión católica mandaba8 -no olvidemos las fechas en las que nos encontramos dentro de los movimientos religioso en España y de manera especial como afectó precisamente a Talavera con la presencia en torno a los años 70 del siglo XVI del conocido movimiento de los alumbrados9– especialmente cuando vemos las diferentes normativas que el cabildo de Talavera aprueba para que el pueblo pueda ser “cultivado” en materia religiosa haciéndolo partícipe en temas como son las fiestas (pregones, sermones y autos) de Cuaresma-Semana Santa, Pascua y Corpus.

El análisis documental es mucho más rico como se puede comprender, pero finalizamos exponiendo en este estudio que la comprensión del aporte educativo en estas fechas, la tipología documental manejada responde para el siglo XVI a la denominada escritura cortesana, itálica y especialmente procesal ya que es esta última la que predomina. Para el siglo XVII, segundo de los libros citados entre la documentación estudiada será la conocida como bastarda y procesal.

1.2.      Respuestas Generales y Censos para la regionalización socio- profesional en el siglo XVIII

Completo el estudio de la Educación en la comarca emeritense de la Baja Extremadura con el siglo XVIII. Hablar de este siglo es hablar de una realidad que como dijo Domínguez Ortíz al definir el siglo XVIII extremeño, no es más que un conglomerado inorgánico de ciudades y villas de realengo, extensos territorios de señoríos eclesiásticos y seglares10.

Estas mismas diferencias nos sirven para poder afirmar- por más obvio que nos pueda parecer- que hablar de la Educación en Extremadura durante el Antiguo Régimen, por muchas estructuras socio-económicas y políticas en la que se enmarque, la Educación o el tema de la Enseñanza presenta claramente diferencias a los primeros siglos y en función a las primeras fuentes.

image005Lám. 1.

Ahora en el siglo XVIII he tomado como punto de referencia para mi estu- dio en un principio las respuestas generales al catastro del Marqués de la Ensenada11  donde entre las mencionadas respuestas dadas, aparecen los oficios y salarios en las localidades, vaciándose todos los pueblos y villas que configuran la comarca Emeritense como espacio geográfico incluido en este trabajo. Nos situamos entre los años 1749 y 1761 si contamos con la ampliación al documento central del año 1753. Hay localidades que refiero pero omito su tabla al no aparecer ningún caso referido con el tema y no caer así en una absurda reiteración.

Junto a este interesante aporte documental sabemos que el siglo XVIII es igualmente (y no sólo para el caso español, en toda Europa se dio esta corriente) interesante por sus censos como el del Conde de Floridablanca para el año 1787 que nos permite construir a la vez que comenzar a compara el cuadro socio-profesional analizando de esta forma los elementos principales como son: maestros y sus salarios, comparación de éstos con otras profesiones, grado de compromiso de la administración, población censada que se dedicada al estudio así como, aquellas casa (especialmente pertenecientes a órdenes religiosas) que se dedicaban a la institución educativa. Una vez omitiré tablas sobre aquellas localidades que no refieren casos para no saturar de información repetitiva.

En general con todos estos datos obtenidos del conjunto documental anteriormente expuesto, se puede realizar un estudio que sirve a nuestro juicio de aporte para el conocimiento de la situación de la Educación en la Baja Extremadura desde la Comarca de Mérida y durante el periodo del Antiguo Régimen y entender como el elemento educativo copó el interés tanto a las instituciones como a la misma población durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

2. LA ENSEÑANZA EN EL SIGLO XVI-XVII: TALAVERA POR MEDIO DE SU ORGANIZACIÓN CONCEJIL Y SU INSTRUCCIÓN RELIGIOSA

La realidad social de Talavera en el siglo XVI permite hablar de una escuela de niños12 y de que el concejo de Talavera tenía una especial preocupación por el tema de la enseñanza. Una de las pruebas que era el concejo quien se encargaba de abonar los salarios al maestro de niños es la sesión realizada el 14 de marzo del año 1588 siendo alcalde de la localidad Lorenzo Martín Barrena y regidores Martín Gutiérrez Huerta, Juan Andrés Sevillano, Francisco García, Juan Menayo del Campo, Lorenzo Martín, aprobando en dicha sesión que se paguen: “los muchos dineros que se le deben en salarios al médico y al maestro de niños…”13

Reconocemos que la referida Enseñanza, su organización, regulación e implicación en la sociedad extremeña del Antiguo Régimen, dimana de las mismas disposiciones concejiles y de las repercusiones que en la sociedad extremeña de los siglos XVI al XVII tiene para la zona de la comarca emeritense en la Baja Extremadura. Desde el principio no deja de ser un tema sorprendente por la manera en que el concejo estudiado (Talavera, perteneciente a la jurisdicción de Badajoz) aplica mediante las normativas en materia de enseñanza e instrucción pública a una población cuya estructura socio-económica y dedicación profesional, no les permitía atender la enseñanza de sus hijos prefiriendo (veremos como en esa época no era bien visto la dedicación a la enseñanza de los más pequeños que era considerado como una pérdida de tiempo y poco útil) la dedicación a otras tareas de más repercusión en la economía propia del momentos, una economía de subsistencia.

En segundo lugar y antes de profundizar en el propio núcleo temático del trabajo, es el propio concejo el que regular, organiza y administra la Educación pública, aprobando normativas que no sólo afectan a la misma Iglesia sino que además la condicionan a la hora de impartir esa educación primaria (tendremos la oportunidad detenidamente de poder ver este aspectos en las llamadas injerencias en la educación). El concejo de Talavera contrata y asume los costes del maestro en primeras letras e incluso regula mediante una serie de disposiciones, actividades dedicadas a la instrucción pública especialmente en materia religiosa y en determinadas fechas (Cuaresma-Semana Santa, Pascua y fiestas del Corpus). Todo ello entendiendo que Talavera dependía jurisdiccionalmente de Badajoz y por tanto las diferentes regulaciones y normativas tenían que pasar por el cabildo pacense al carecer la localidad de una total autonomía.

2.1.  La enseñanza con los maestros en primeras Letras. Siglos XVI-XVII

Era generalmente a partir de los seis años cuando comenzaba la educación de los más pequeños aprendiendo el niño a leer y escribir en su lengua vernácula, atendiendo al conocimiento de las operaciones aritméticas a lo que hemos de añadir obviamente, un breve conocimiento de las nociones del catecismo. Sabemos que en la España de los Tiempos Modernos el modelo común era el llamado tutor privado ahora bien, nosotros nos desplazamos efectivamente en el mismo espacio de tiempo pero no en la misma realidad geográfica es decir, Extremadura durante el Antiguo Régimen responde a una estructura socio-económica que raramente atiende a estos parámetros generales que deducimos de la historiografía general sino más, hacia una enseñanza claramente pública. Es bueno que entendamos cual es la realidad en la que nos movemos pero sabemos que esa realidad no es la misma para todos los pueblos de la corona castellana.

Sabemos que aquellas “escuelas o agrupaciones” la formaban entre 38 a 140 alumnos pero hablamos de una norma general que se escapa o queda muy lejos de poblaciones como las de la comarca emeritense que según el Censo de la Corona de Castilla para los años de 1571 a 1594 se nos dan unas cifras que ubican a Montijo como población de mayor vecindad entre 520 y 562 vecinos; Puebla de la Calzada para las mismas fechas entre 162-184 vecinos y como entidades de menor calado demográfico podríamos citar La Nava a finales del siglo XVI (1594) con 61 vecinos. Talavera14 no varía mucho en estos datos parecido a estas poblaciones por lo que podemos comenzar diciendo que con escasos índices demográficos, a pesar de la constancia de una escuela, sería muy aventurado afirmar que las anteriores cifras respondería a la demanda de alumnos y que lo más normal que estemos en una realidad de atención mucho menor.

Conocemos para Extremadura las tarifas y conocemos los sueldos que el concejo pagaba al maestro en primeras letras, un sueldo que quedaba regulado y aprobado por normativa concejil. Si el niño era recogido con la intención de aprender solo a leer abonaba la cantidad de dos reales; si además de leer se le enseñaba a escribir eran cuatro reales los que tenía que abonar y si finalmente era leer, escribir y contar, seis reales. La duración de un curso era de once meses y por estar apuntado en su totalidad para aprender las tres reglas anteriores se pagaban 4 ducados. En localidades con una economía tan de subsistencia como Talavera el funcionamiento era diferente.

Era el cabildo quien buscaba y contrataba al maestro. Así por ejemplo, el 24 de diciembre del año 1585, el cabildo presidido por don Manuel Díaz alcalde ordinario y en presencia de una Junta formada por Martín Gutiérrez y Lorenzo Martín, acuerdan trasladas a las aldeas dependientes una petición al ayuntamiento de Badajoz encargándole a don Francisco Garay Ros lo siguiente:“Que después está acordado de traer maestro para mostrar leer y escribir y su majestad según es obligación a dicha obligación para dar el salario que en la ciudad de Badajoz, está un buen maestro que siendo llamado por este concejo vendrá a este lugar con su mujer, casa, mujer e hijos, para que se atienda a persona cual conviene. Se mandó por este concejo se escriba a este maestro venga a este lugar para hacer siento que convenga. Y ansí lo mandaron y lo firmaron Miguel de Tovar, Martín Gutiérrez Huerta, Francisco García, Pedro de Tovar, Lorenzo Martín, Juan Martín del Campo y Manuel Díaz, escribano.”15

Solicitud que fue atendida según nuevo acuerdo de cabildo el 20 de enero del año 1586 quedando claro dos aspectos. Por un lado la preocupación por el ayuntamiento de que los niños fueran instruidos y por otro, que era el propio concejo quien se hacía cargo del abono del salario, salario y contratación tenía una duración que finalizaba siempre el día de la festividad de san Juan, patrón de la ciudad pacense al que Talavera pertenecía como entidad jurídica y según queda constancia en el acta de cabildo del 9 de marzo del año 1586:“En este cabildo se asentó el salario a el bachiller Alonso Sánchez Ramas, maestro que ha venido a mostrar a los hijos de los vecinos de este lugar e juntamente con este concejo, mil maravedíes cada mes, desde el día 20 de enero de este presente año que comenzó a servir hasta el día de san Juan que cumple el mayordomo que ahora es para que desde entonces se le haga asiento y que el mayordomo le vaya pagando de propios del concejo en virtud de licencia que le tiene concedido a este concejo para dar el dinero de dicho salario”.16

Sin embargo no era todo tan fácil. A veces las complicaciones para poder hacerse de los servicios del maestro resultaban complejas y precisamente por un problema que ha sido con insistencia estudiado: la poca formación de los maestros, caso que hemos encontrado en la localidad de Talavera en estos años finales del siglo XVI y que el concejo de esta localidad alertó y elevó hasta la ciudad de Badajoz.

La formación de maestros en primeras letras nos daría para poder hablar de un segundo aspecto muy vinculado a esto que es lo que llamamos injerencia profesional es decir, permitir que determinados oficios algo “afines a la enseñanza” –podríamos llamarlo así- ejercieran el noble arte de enseñar las primeras letras y claro los consabidos problemas de deficiencia. A veces, como caso de Talavera, entre 1587-1588, el cabildo reclama tanto a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia, al cura párroco y al mismo Obispado de Badajoz que no permita que el sacristán de esta parroquial sea el que se dedique a estos menesteres porque no sabe bien ni leer, ni escribir. Pero el asunto llega a mayores en la misma contratación del maestro de primeras letras por el propio concejo.

Juan Carlos Vázquez Calvo en su magnífico estudio sobre la Enseñanza Pública en la Extremadura del Antiguo Régimen17, dedica un dignísimo capítulo a este problema de la instrucción del propio docente que hemos encontrado latente en la población pacense a través de las actas de cabildo. Porque hablamos de un maestro en primeras letras que realmente durante el periodo de la Edad Moderna no tenía esa formación adecuada que nosotros podemos pensar ni tan amplia y ni tan específica. La gran mayoría –nos indican los estudios a este respecto- alcanzaban un leve dominio en lectura, escritura y cálculos básicos así como algo de noción en materia de religión.

Se afirma que podían quedar en muchos casos como maestros en primeras letras aquellos que fracasaban en otras ramas del saber y no eran capaces de alcanzar a buen término sus estudios. Parece ser que será en el siglo XVII cuando la profesión comenzó a tomar otro camino aunque en la mayor parte se siguió ejerciendo sin una titulación adecuada.

En el caso que nos ocupa, el ayuntamiento de Talavera expresa en sesión del 27 de junio del año 1586 que es necesario proceder a una votación de la persona que tiene que desempeñar el cargo de maestro por las carencias que parecen tener unos y otros. El cabildo lo preside el alcalde ordinario don Francisco de Trejo quien nombra personalmente a Alonso Sánchez Ramas como maestro en primeras letras dotándolo además de la cantidad de “…diez mil maravedíes de salario por un año que corre de poder en virtud y en licencia que hay de su majestad para el salario de maestro”.18 A ello responden rápidamente algunos miembros del ayuntamiento diciendo que se ha de proceder a nombrar por votación: “El señor Juan Guisado alcalde nombró al bachiller Alonso Sánchez. El señor Juan Martín nombró a Hernando Pérez. El señor Martín Gutiérrez nombró al dicho bachiller Alonso Sánchez; el señor Juan Menayo nombró al dicho Bachiller Alonso Sánchez; el señor Lorenzo Martín, nombró al bachiller Hernando Pérez; el señor Pero García nombró a Hernando Pérez que el que más conviene sabiéndose con menos salario; el señor Pedro de Tovar nombró el dicho bachiller”.19

Hasta aquí no deberíamos ver más que uno de los tantos procesos de nombramiento de manera nominal de un cargo por elección desde el cabildo. Se hace con los alcaldes, mayordomos, etc. Pero en el transcurso de la sesión aparecen los verdaderos intereses de esta votación quizá movido en un principio por cuestiones económicas que como vemos en el final del párrafo anterior ya se señala con la expresión “sabiéndose con menos salario”. Pero lo que realmente pone de manifiesto que en la Extremadura del Antiguo Régimen se podía llevar a cabo el ejercicio de estos oficios bajo aprobación del cabildo correspondiente sin una preparación adecuada o teniéndose en cuenta otras características como por ejemplo, la naturalidad de la persona para que no se le tuviera que abonar casa.

Es el desarrollo final de la sesión y siempre teniendo en cuenta que, la persona que fuera nombrada desempeñaría dicho oficio por espacio de un año es decir desde el 27 de junio de 1586 al 27 de junio de 1587 de forma ya irrevocable una vez aprobado por sesión y levantada acta por el secretario y los procuradores síndicos lo que termina por aclararnos la situación ya reflejada en otros estudios sobre la Educación extremeña en los Tiempos Modernos: “El señor Baltasar de Fonseca nombro al dicho Hernán Pérez por razón de ser natural por razón de ser natural y hombre que sabe leer, contar y escribir y que es más conviene ser, porque el bachiller no sabe contar, que es lo que más conviene. El señor Baltasar Álvarez dijo que no, que el dicho bachiller Hernán Pérez no debe estar en este lugar con salario, sabe contar pero no es buen escribano y que el bachiller no sabe contar ni bien escribir y por las dichas razones contradictorias y lo pide por testigo notorio y que no se le de salario ninguno y si se le diere fuere a costa de quien lo nombre”.20

Todo esto no es más que una muestra del panorama general de analfabetismo latente en la Extremadura del Antiguo Régimen, máxima de una zona que andaba lejos de lo que podíamos llamar focos habituales de cultura y donde como ya he dicho anteriormente, la visión del papel de la enseñanza en la sociedad dejaba mucho que desear.

Finalmente el nombramiento recayó en el Bachiller Hernán Pérez con un sueldo de 12.000 maravedíes anuales (oscila en las actas de cabildo en unos años y otros entre esta y la cantidad de 10.000 maravedíes) siendo elevada la petición y aprobado por el ayuntamiento de Badajoz21.

Se daban situaciones en los que era el propio cabildo quien realizaba prueba ante los aspirantes para comprobar si eran aptos y llegar incluso a acuerdos con el tema del salario. Así en el año 1587, el cabildo llama al maestro Dimas Pérez para asentar con el salario por acuerdo para el oficio de enseñar a leer, escribir y contar y lo hace ante los alcaldes Francisco García y Pedro García, los regidores Andrés Martín, Domingo Gutiérrez y Bartolomé de Villalobos: “…sobre y con los que platicó de todo ello y se acordó lo siguiente. Que para que el maestro sea admitido los regidores proponen que sean llamados a cabildo a todos los miembros y también al dicho maestro y hagan las materias del saber y tras que si sabe y también las cuentas que las envíe a este cabildo…y veremos si conviene el dicho maestro. Por motivo del viaje a Talavera se le abonan por asistir al dicho cabildo 8 reales”.22

Sin embargo no todo era simple preocupación por lo económico. En esta misma sesión aparece uno de los aspectos más relevantes de la sociedad del Antiguo Régimen Extremeño, la pobreza. Es precisamente al recién nombrado bachiller Hernán Pérez quien se le pide casi a modo de condición que atienda en la enseñanza de la lectura y escritura a los más pobres: “Se acordó por cabildo que el maestro muestre a los que fueren pobres por pobre sin llevar el derecho, lo que sean señalados por el cabildo y por cada uno lleve de un real y torta cada sábado y el que quisiese dar torta de real y medio, por ser leer medio y torta y un real sin torta, y el dicho escribir y contar sin resimiento”.

El nombramiento como hemos dicho quedo ratificado el día de san juan del año 1587 por el señor Juan Guisado alcalde y Manuel Díaz escribano. El interés del concejo de Talavera continúa prácticamente de manera anual como lo refieren las posteriores sesiones en pedir la presencia de un maestro en primeras letras para que pueda atender estas necesidades de las que era consciente el cabildo: “Se le pide al maestro (cabildo de Badajoz) ya que como se le pagan de propios atento a que se le pagan, atiendan los muchos pobres…que el bachiller que los atienda sea Dimas Pérez…”23

2.2.   La instrucción pública en materia religiosa: Cabildo e Iglesia. Siglos XVI-XVII

Sabemos que uno de los rasgos esenciales de los modelos imperantes durante el Antiguo Régimen es precisamente la simbiosis entre Estado e Iglesia y que en concreto en materia de Educación, uno de los requisitos como hemos visto que les eran exigidos a los maestros en primeras letras, era unos conocimientos en religión católica. Damos por supuesto que, en la labor realizada por estos maestros anteriormente estudiados y contratados por el concejo de Talavera, dicha tarea de adoctrinamiento se cumpliría.

Sin embargo, lo que ya no pudiera resultar tan claro es que fueran los propios ayuntamientos en el Antiguo Régimen en este caso extremeños y de la zona que estudiamos aquí, los que pusieran una especial relevancia en que el pueblo, sencillo y dedicado a sus habituales tareas, recibiera una formación o adoctrinamiento en materia católica por encima incluso de la misma Iglesia, nos explicamos.

En Talavera, especialmente en los años iniciales del siglo XVII, posiblemente empujado por las ideas tridentinas y sobre todo tras los sucesos del último cuarto del siglo XVI con el movimiento de los alumbrados y las predicaciones de fray Alonso de la Fuente, el cabildo en acuerdo unas veces con la iglesia local y otras por iniciativa propia, aprobó toda una serie de actividades destinadas a la formación del pueblo que consistieron esencialmente en sermones y predicaciones por parte de frailes y sacerdotes que si era necesario, fueron traídos de fuera asumiendo los costes el propio ayuntamiento. Queda la sensación que va por delante el cabildo y en este caso el mundo secular alo propiamente eclesiástico que a buen seguro recibiría todas estas iniciativas con agrado. Fiestas y celebraciones del calendario litúrgico como Cuaresma y Semana Santa, Pascua y Corpus era especialmente preparada por el ayuntamiento con aspectos de tipo propiamente religioso como con otros más lúdicos24.

Veremos en ello una correspondencia entre Concejo e Iglesia en Talavera que además se hace presente en claros ejemplos de asumir los gastos durante la presencia de determinados personajes destinados a adoctrinar al pueblo en los llamados Tiempos Fuertes siendo incluso el concejo quien requiere confesor que imparta los sacramentos. Así por ejemplo, en sesión celebrada en el año 1585 el cabildo de Talavera aprueba: “Mandose al mayordomo del concejo dar al fraile Fernando que está en este lugar cada un día dos reales para sus mercedes de hoy hasta que cumpla los sermones que ha de hacer en este lugar hasta toda la Pascua Florida”.25

Una de las fiestas más importantes en esta localidad y que ha dado incluso a amplios estudios por la impronta que recoge la no menos interesante documentación que guarda su archivo parroquial sobre las actividades de la Cofradía del Santísimo Sacramento y el llamado grupo de los Seises nos lleva a la misma preocupación del ayuntamiento de Talavera en los años iniciales del siglo XVII en torno a la preparación de la fiesta del Corpus Christi.

En sesión del 8 de mayo del año 1610, siendo alcaldes ordinarios Nuño de Mendoza de Chávez por el Estado de los hijosdalgos, Juan Martín Bermejo como alférez se aprueba que se levante un convento de monjas comprando para ello una casa a Juan del Campo donde se ha de hacer el conventual26.

Pero como decimos, la intromisión concejil va mucho más allá de tal forma que la organización de fiestas tan importantes como la del Corpus Christi recaía igualmente en el ayuntamiento. Reunidos en cabildo bajo la presidencia de los alcaldes ordinarios Juan de Uncuenta por el estado llano y el licenciado Miguel de Guzmán, se configuran ayuntados lo señores depositarios general don Juan de Toro, el alférez Juan del Campo y Martín Bermejo y el mayordomo del concejo Simón García acordando lo siguiente:“Los mayordomos de oficios de este lugar para el día de la fiesta del Corpus Cristi tienen hecho un compromiso para que en cada un año el dicho día de la fiesta de la Corpus se haga un Auto por todo los oficiales…hágase fiesta por todo el día…”27

Entre los acuerdos estaba la representación de obras de teatro dentro de actividades denominadas propiamente culturales y según hemos podido cruzar con las fuentes parroquiales procedentes de los libros de fábrica de la cofradía del Santísimo Sacramento, en la procesión del Corpus se realizaba delante del Santísimo el llamado baile de los Seises aspecto que nos introduciría en la expresión de la religiosidad popular pero que sin embargo expresan claramente la simbiosis entre las disposiciones civiles y las normativas litúrgicas propiamente eclesiásticas.

Sin embargo no siempre la unidad o la receptividad secular estaban perfectamente casada con la eclesiástica. El 19 de mayo del año 1605, tienen que intervenir directamente los alcaldes don Nuño de Mendoza y don Alfonso Martín Bermejo junto a los alféreces Juan Martín Bermejo y el regidor Francisco Medina de Peralta además del procurador síndico Rodrigo Díaz por la negativa de los mayordomos de oficio a realizar la fiesta y auto del día Corpus. El primer acuerdo que se toma es nombrar por parte del concejo dos regidores para el cumplimiento del oficio, estos son Andrés Martín Herreruelo y Francisco de Medina acordándose a continuación: “…y por ser servicio de Dios nuestro Señor y conviene que se haga fiesta por el Concejo se acuerda que se apremien a dichos mayordomos, cumplan el compromiso…”28

Indudablemente no nos encontramos ante una situación momentánea o un problema de un año concreto puesto que los diarios de sesiones de las diferentes actas de cabildo en años sucesivos y en sesiones sucesivas recogen este problema, lo que una vez más pone de manifiesto el deseo e interés por parte del ayuntamiento de que dicha fiesta con todo lo que conllevaba para el pueblo se realizara. Así por ejemplo, el 16 de abril del año 1608 el Concejo de Talavera se reúne para tomar un importante acuerdo que si parece definitivo a este respecto y lo hacen convocados por el alcalde ordinario Juan Martín Tovar del estado de los hijosdalgos y Juan del Campo del estado llano. El referido acuerdo conlleva el nombramiento de un comisario de organización específico para la realización del Corpus:“Para los oficios de este lugar para el día del Corpus Cristi esté fecho el compromiso consta y parece y para que mejor se haga como conviene al servicio de dicho Nuestro Señor para este Concejo se acuerda que para el día del Corpus Cristi venidero de este presente año se haga fiesta por los oficios y se haga auto de todos conformes…sean además nombrados Juan Gabriel de Torero y Gabriel de la Peña.”29

Estamos claramente en una serie de muestras o expresiones de la unidad o complicidad existente –no olvidemos que nos encontramos en los primeros años del siglo XVII- entre Estado e Iglesia. Las muestras de este ayuntamiento dependiente jurídicamente de una entidad mayor como el ayuntamiento de Badajoz reflejan claramente que existía una intencionalidad manifiesta porque lo religioso y lo civil no apareciera separado. Volvemos a encontrarnos con la preocupación manifiesta de ello el 18 de enero del año 1607 cuando se aprueba mandar un traer un fraile en uno de los mandatos más ricos y expresivos al respecto de la preocupación por el adoctrinamiento del pueblo que indudablemente es otras muestra clara de educación y enseñanza para el pueblo: “…atento a que la Cuaresma viene de próximo y para traer doctrina a los veci- nos de este lugar…venga a dar doctrina y a confesar a este lugar…y para ello se da libranza al mayordomo de este concejo trayendo el dicho ministros man- damiento del señor corregidor para que este concejo pueda darle limosnas y atendiendo a predicar en este lugar los domingos y viernes de la dicha Cua- resma.”30

El fraile procedente del convento de la Santísima Trinidad31 de Badajoz será requerido en muchos de estos años de tal manera que podemos realizar un seguimiento de este proceso donde el concejo establece el salario que se le atribuye por tales funciones. Así, el 30 de marzo del año 1607 se aprueba en tal concepto que le fraile reciba durante el tiempo que este en este lugar 24 reales para sustento32  lo que provocó contradicciones entre los miembros del concejo como las que aportó Juan Gutiérrez de Torero afirmando que “…era de su cometer y obligación dar doctrina en este lugar el beneficiado de este lugar y por ello lo contradice…” en clara referencia a la negativa a que fuera traído bajo salario nadie de fuera cuando se contaba con clero suficiente en la localidad.

3. REGIONALIZACIÓN Y MAPA SOCIOPROFESIONAL DE LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XVIII: LA ENSEÑANZA EN LA COMARCA EMERITENSE EN  FUNCIÓN  A  LAS  OCUPACIONES Y SUS SALARIOS

Para el análisis del estudio de la situación de la Educación y la Enseñanza en la centuria final del Antiguo Régimen sin embargo he recurrido a un mayor número de fuentes y una amplitud mayor del espacio geográfico, saltando lo que pudiera ser una normativa que siguió incidiendo en el tema de la enseñanza en el mundo rural con parecido impacto pero que sin embargo nos permite estudiar el tema de manera socio-profesional es decir, comparando dedicaciones y salarios con respecto a otras ocupaciones y para una serie de poblaciones del mismo entorno de la Baja Extremadura y que configuran la realidad de la comarca emeritense.

3.1.   El catastro del Marqués de la Ensenada: 1753-1761, dedicaciones y salarios

Los primeros datos a tener en cuenta para que podamos realizar una gráfica comparativa llegan con las respuestas dadas según el Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1753 el cual ofrece valores demográficos cuando en su interrogatorio se contesta a la pregunta número vigésimo primera: “De qué número de vecinos se compone la población y cuántas son las casas y alquerías”. Aprovechando esta rica información he elaborado la siguiente tabla que nos sirve para situarnos en la realidad del siglo XVIII y sobre qué población total se asientan los datos totales de aquellos individuos que se dedican a profesiones u oficios dedicados a la Enseñanza.

Tabla 14-1De la misma fuente podemos exportar las profesiones (número de individuos dedicados a ellas) así como los salarios generalmente en reales por valor anual. Llama poderosamente la atención la escasísima dedicación al tema de la Enseñanza. Nos aparecen para mediados del siglo XVIII Montijo con dedicación al aparecer un maestro en primeras letras y un preceptor de gramática y cuatro estudiantes, sin embargo, he creído que sería importante para hacerse una idea general del nivel cultural en las diferentes localidades, sacar el cuadro general de profesiones/salarios donde se pueden observar por ejemplo, aquellas profesiones que requieren cierta formación a partir incluso de poder quedar hecho el saber leer y escribir como pueden ser por ejemplo empleados concejiles (administración del concejo), trabajadores en el sector judicial o en el de servicios como médico, boticarios, etc., y además, sabiendo que debemos tomar por referencia las exigencias y los niveles durante el periodo del Antiguo Régimen.

Tabla 2. La Roca de la Sierra. Profesiones y salarios a mediados del siglo XVIII.

Tabla 14-2

Tabla 3. Puebla de la Calzada. Profesiones y salarios

Tabla 14-3Tabla 4. Cordobilla de Lácara. Profesiones y salarios

Tabla 14-4A continuación vendría el mismo análisis para localidades como Carmonita, Cordobilla, Esparragalejos que no recogen ni una sola dedicación a maes- tros ni mucho menos a estudiantes en una clara continuidad socio-profesional familiar de la que hemos hablado.

3.2.  Cuantificación de datos: Floridablanca 1787

Según los datos de interés a tener en cuenta según el censo de Floridablanca del año 178736, Extremadura presenta una población total que se agrupaba en 7 ciudades, 228 villas, 130 aldeas y 415 parroquias para un total de las siguientes almas (utilizo las mismas expresiones que el censo de Floridablanca):Tabla 14-5

En función a estos datos podemos ir extrayendo del Censo de Floridablanca los siguientes datos según la terminología que se utilizaba “clasificación de almas” y atendiendo al total de profesiones y dedicaciones donde quedan insertos en España y Extremadura el número de individuos vinculados a la Enseñanza:

Tabla 14-6Respecto a la información de colegios que ofrece es la siguiente para NIÑOS

Tabla 14-7Las referencias que dan respectos a las NIÑAS

 Tabla 14-8

Finalmente el número de individuos en función a las profesiones por localidad teniendo en cuenta que, hay localidades sin ningún estudiante y no aparece para nada la profesión de maestro y que, Montijo, siendo la población con mayor número de habitantes no poseía ningún estudiante ya que el único que refleja el anterior cuadro es de Puebla de la Calzada (únicamente introducimos los cuadros de aquellas localidades donde si aparecen dedicaciones profesionales relacionadas con la Enseñanza para mejor visión comparativa).

 Tabla 9. Carmonita.

 Tabla 14-9

Una vez omitimos tablas de aquellas localidades donde no hay ocupaciones dentro del sector profesional que nos interesa vinculados a la enseñanza caso de Esparragalejos, La Garrovilla, Nava de Santiago, La Roca de la Sierra y el propio Montijo que si había demostrado una actividad en este terreno y sin embargo el censo ahora no muestra un solo caso.

 Tabla 10. Puebla de la Calzada.

Tabla 14-10Tabla 11. Torremayor (Alguijuela)

Tabla 14-11

 4. FUENTES INÉDITAS

Archivo Histórico Municipal de Badajoz.

Sección: Actas de Sesiones y Cabildo. Localidad: Talavera.

–  Libro I. Años: 1585-1588. SA00265

–  Libro II. Años: 1602-1610.SA00266

Archivo Histórico Provincial de Badajoz.

Censos e Interrogatorios:

– Censo de población de las Provincias y Partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI. De orden de nuestro Señor. Madrid. Imprenta Real, año 1829. Madrid, 1992.

Censo español de orden del Rey. Conde de Floridablanca, primer Secretario de Estado y de Despacho. Año, 1787. Imprenta Real.

– Sección Hacienda. Libro de Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada.

– Poblaciones: Montijo, Puebla de la Calzada, Torremayor, La Roca de la Sierra, La Nava de Santiago, Carmonita, Cordobilla, Esparragalejo, Villa despoblada de Loriana, La Garrovilla y Puebla de Obando.

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1 Rey Velasco, Fermín: Historia Nacional. Historia Regional. Historia Económica y Social de Extremadura a finales del Antiguo Régimen. Págs. 10-11. Editora Regional de Extremadura. Universitas Editorial. Salamanca, 1991.

2  Es uno de los motivos por los que el trabajo introduce un pequeño estudio sobre las fuentes desde la perspectivas paleográfica en los siglos XVI-XVII, de donde se ha sacado el análisis temático en este tiempo de la Edad Moderna.

3  El criterio no ha sido aleatorio. Para las localidades que son estudiadas en el siglo XVIII y que podríamos decir entran dentro del marco geográfico de la zona emeritense me he guiado de una administrativa agrupación realizada en el siglo XIII tras la reconquista de la zona por el rey Alfonso IX en el año 1213 cuando toma Mérida y bajo los fueros y el amparo de la Orden Militar de Santiago nacen la mayoría de estos lugares que adquieren estructura concejil a lo largo de los siglos XIV- XV y perviven agrupados, incluso en ocasiones tomando causas comunes hasta el siglo XIX, donde hubo con el reparto de obispados una mayor desintegración. Sin embargo, para el caso de Talavera en los siglos XVI-XVII es la impronta documental la que me permite el estudio por medio de los valiosos libros de Cabildo o Acuerdo Municipal que más adelante se explicarán.

4   Sabemos que por definición, este término acuñado por los revolucionarios liberales franceses de finales del siglo XVIII, el Antiguo Régimen se alzaba como un edificio que se apoyaba en tres grandes pilares. El social con la conocida estamentalización y diferencia marcada por el privilegio. Político con el absolutismo centralizador y, económico con la denotada economía de subsistencia como aquella que fuera capaz de producir lo necesario para poder subsistir sin apenas dedicación al excedente y por tanto ausencia de comercio y exceso uso u ejercicio de la agricultura y la ganadería. Se observa en el estudio pormenorizado de los pueblos atendiendo al censo del conde Florida- blanca.

5  Es interesante en este análisis de las carencias y aspectos subsanados en la enseñanza pública de los Tiempos Modernos, la obra de Juan Carlos Vázquez Calvo titulada Historia de la Educación pública en Extremadura en el Antiguo Régimen. Siglos XVI-XVII-XVIII editada por la Junta de Extremadura, Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología. Mérida, 2004.

6  El primer Libro de Cabildo o Acuerdos Municipal queda inserto en la cronología de su reinado al iniciarse la primera de sus sesiones el 30 de junio del año 1585 y finalizar el 26 de mayo del año 1588. El segundo de los libros se encuadra en el reinado del Felipe III (1598-1621) iniciándose el 28 de junio de 1602 y finalizando el 4 de febrero del año 1610.

7   Aclarase que la documentación manejada y a la que nos referimos como Actas de Cabildo o de Concejo están depositadas en el Archivo Históricos Municipal de Badajoz desde donde han sido trabajadas y trascritas íntegramente (más de 2.600 planas)  a través de una Beca de Investigación concedida en junio del año 2010 al Ayuntamiento de Talavera y que yo mismo he tenido la oportunidad de ser su director de proyecto y autor de dicha trascripción.

8   Será sobre todo en el libro II, en fechas claramente post-tridentinas donde se haga un especial hincapié en el tema de los valores, conocimiento y vivencia de la religión católica.

9  Talavera protagonizó uno de los capítulos más interesantes de la mano del llamado movimiento de los alumbrados y las predicaciones por toda la comarca de fray Alonso de la Fuente contra la fuerte y radical vida espiritual de los primeros. Iglesias Aunión, Pablo: Fray Alonso de la Fuente y el Movimiento Alumbrado en la Comarca de Montijo. Departamento de Historia Moderna. Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres. Junio, 1991. También en la Revista de Feria y Fiestas de Montijo, septiembre 1992.

10  Cita tomada de la obra de Fermín Rey Velasco Historia económica y social de Extremadura a finales  del  Antiguo  Régimen,  página  15.  Biblioteca  Popular  Extremeña.  Universitas  Editorial. Salamanca, 1983.

11  Recordemos que en el año 1749 se realizó en un total de 15.000 lugares pertenecientes a la Corona de Castilla a excepción de los lugares pertenecientes a las “provincias vascas” que estaban exentas de impuestos, una minuciosa averiguación consistente en un amplio interrogatorio para obtener información del número de habitantes, propiedades territoriales, edificios, oficios (aspecto que nos interesa), rentas, etc. a cargo del ministro de Fernando Vi, marqués de la Ensenada y que se ha recogido históricamente con el nombre de Catastro de Ensenada.

12 Vázquez Calvo, J.C.: Historia de la Educación Pública de Extremadura en el Antiguo Régimen. Siglos XVI-XVII-XVIII. Consejería de Educación….

13   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año: 1588. Plana 563. Folio 333ca.

14   No hay prácticamente datos demográficos de la población al desaparecer en su totalidad las fuentes del archivo municipal. Los datos más cuantitativos pertenecen por un lado a la Crónica de don Manuel Heano y Muñoz del año 1870 que cifra para el ayuntamiento de Talavera 2.489 habitantes. En 1842 se dice tener 2.329 habitantes.

15   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año: 1588. Plana 87. Folio 93 vto.

16   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1588. Plana132. Folio 117ca.

17 Vázquez Calvo, Juan Carlos: Historia de la Educación Pública en la Extremadura del Antiguo Régimen. Siglos XVI, XVII y XVIII. Junta de Extremadura. Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología. Secretaría General de Educación. Mérida, 2004.

18  Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1586. Plana194. Folio 148ca.

19  Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1586. Plana194. Folio 148ca.

20   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1586. Plana194. Folio 148ca.

21   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1586. Plana195. Folio 148vto.

22  Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1587. Plana421. Folio 261 ca.

23  Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1588. Plana582. Folio 342 vto.

24  Los libros de sesiones estudiados tiene multitud de referencias a acuerdos municipales por ejem- plo por el pago de un toro para fiestas vinculadas a aspectos religiosos (Pascua Florida y Corpus).

25   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1586. Plana132. Folio 117 ca.

26 Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera.  Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00266, Año 1610. Plana479. Folio 154 ca.

27  Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00266, Año 1604. Plana479. Folio 145ca.

28  Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00266, Año 1605. Plana 644. Folio 227ca.

29   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00266, Año 1608. Plana 1.076. Folio 443 ca.

30   Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00265, Año 1607. Plana892. Folio 351 ca.

31   El convento de la Santísima Trinidad de Badajoz al que hacen referencia las actas de Cabildo e Talavera responde al desaparecido Convento de Padres Trinitarios Calzados de la Redención de los Cautivos que estuvo dentro del baluarte de la ciudad de Badajoz datado del siglo XIII (21 de junio del año 1274 con Alfonso X). Fue fundando por fray Domingo de Pedro y alguno de sus frailes embarcaron en expediciones al Nuevo Mundo como fue el de la empresa por ejemplo de Hernando de Soto, sirviendo a reyes. Será en el siglo XVI cuando el monasterio comenzó a tener cierto declinar en sus rentas, sustentándose por ejemplo de predicaciones cuaresmales como se prolongará en el siglo XVII caso de las citadas contrataciones del ayuntamiento de Talavera. Será suprimido en el año 1770 con la Real Cédula de padres Trinitarios del rey Carlos III lo que provocó un fuerte impacto entre la población de Badajoz al decaer el número de obras de caridad cuidado con ello de enfermos.

32 Archivo Histórico Municipal de Badajoz. Sección: Actas y Cabildo. Ayuntamiento de Talavera. Jurisdicción de la ciudad de Badajoz. Libro SA00266, Año 1607. Plana 932. Folio 371 ca.

33  Los decimales es por la aplicación del moderador o conversos que varía entre los historiadores de demografía como pueden ser los valores 5, 3,84 ó 4,20. De aquí que las mejores referencias a número de pobladores se suelan hacer en vecinos y no en habitantes para evitar composiciones numéricas con decimales sobre total de personas.

34   Aquí hace referencia no al número de “vecinos o habitantes” sino al total de miembros que forman la comunidad de frailes del conventual de san Isidro de Loriana, máxime si tenemos en cuenta que en el catastro aparece como villa despoblada.

35  El escribano de fiel de fecho percibe cien reales del consejo, cien reales por el pósito y ochenta y cuatro reales por hacienda y libros de repartimiento.

36 El llamado censo de Floridablanca queda enmarcado dentro de uno de los más exitosos del siglo XVIII y precisamente dentro de uno de los reinados más brillantes del Antiguo Régimen. Los ministros y funcionarios del rey Carlos III se propusieron de manera especial que España saliera del atraso socio-económico y cultural en el que se encontraba. Floridablanca fue uno de los grandes políticos con los que hemos podido contar en este siglo. Llegó a ser Secretario de Estado entre los años de 1777 y 1792 asís mismo presidente de la Junta Suprema Central que fue creada en 1808, año en el que falleció (1728-1808).

37   Aclaramos que en este caso la expresión otros se refiere a alfarero (1), sastre (1), zapatero (1), barbero (1), haciendo un toral de cinco (5).

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Julio Fernández-Sanguino Fernández.
1.  INTRODUCCIÓN
El primer banco oficial nace en España en 1782 impulsado por Carlos III y llevaría el nombre del patrono de la banca, al mismo tiempo que hacía referencia al del monarca español. A lo largo de sus 47 años de existencia, el Banco Nacional de San Carlos sería testigo de los diversos acontecimientos que viviría nuestro país a finales del siglo XVIII y principios del siguiente, destacando especialmente entre todos los acontecimientos que se produjeron en esos años la guerra contra las tropas napoleónicas, que motivó que la Institución tuviera que ejercer su actividad directiva y accionarial durante la contienda inicialmente en Madrid y posteriormente en Cádiz, donde ya había abierto una delegación en mayo de 1785. Con el fin de tener un marco jurídico apropiado en nuestro país, Napoleón promovería en julio de 1808 la Constitución de Bayona, mientras que en la España que deseaba a Fernando VII, tras muchos avatares, unas Cortes Extraordinarias y Constituyentes pudieron reunirse el 24 de septiembre de 1810 en la isla de León, hoy San Fernando, para trasladarse posteriormente a Cádiz ante el asedio francés, consiguiéndose que el 19 de marzo de 1812, día de San José, fuera promulgada una Constitución que sería conocida popularmente como la Pepa. Sin embargo, esta Carta Magna, que sería bandera y modelo del libera- lismo europeo hasta los años treinta del siglo XIX, tendría una imprecisa aplicación primero y corta vida después, ya que fue anulada por Fernando VII en 1814 a su regreso tras la expulsión de los franceses de España. Volvería a regir durante el Trienio Constitucional de 1820 hasta 1823, siendo otra vez abolida por Fernando VII al instaurarse nuevamente el absolutismo en nuestro país. Por último, la Constitución de 1812 tendría vigencia en un corto periodo de tiempo en 1836 hasta la promulgación de una nueva al año siguiente en la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias durante la minoría de edad de Isabel II.
Es de destacar que accionistas y personas que desarrollaron funciones directivas en el Banco de San Carlos, tanto en los años de la guerra contra los franceses como en etapas anteriores o posteriores, tuvieron también una importante participación en el estudio, aprobación o implantación de las dos constituciones que rigieron en España durante la contienda contra las tropas napoleónicas, la profrancesa de Bayona de 1808 y la liberal aprobada en Cádiz en 1812. Seguidamente se detalla la labor de estas personas, permitiendo su semblanza ver algunas de las cuestiones históricas que se desarrollaron en nuestro país durante los tres periodos mencionados en la primera mitad del siglo XIX.

image001Lám. 1.

2. ANTECEDENTES QUE IMPULSARON DOS CONSTITUCIONES EN ESPAÑA

Para poder contextualizar los sucesos que ocasionarían una guerra que dividiría a España a principios del siglo XIX y que daría lugar a que cada una de las dos partes promoviese una Constitución diferente, habría que remontarse a la centuria anterior. Situándonos en la creación del Banco Nacional de San Carlos, se aprecia que estuvo motivada por la necesidad de ayuda financiera de la Corona, especialmente dadas las constantes guerras en las que España estaba inmersa, con significativos desfases de tesorería que los bloqueos ingleses ocasionaban en los transportes de América. Para tratar de paliar las dificultades económicas existentes a finales del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos IV se emitió una gran cantidad de papel-moneda que solo consiguió aumentar la inflación. Además, las guerras contra Inglaterra influyeron negativamente en la economía nacional, acrecentando las periódicas crisis existentes, y forzaron a abrir el comercio americano a terceros países, beneficiándose especialmente de ello Estados Unidos.

La situación en España, tanto en el aspecto político como en el económico, se iba deteriorando año tras año y a principios del siglo XIX, por causa de la tradicional posición de Portugal de apoyo abierto a Gran Bretaña, se firmaría en 1801 en Madrid un tratado entre Francia y España por el que se terminaría declarando la guerra al país vecino, desencadenándose una campaña militar conocida como la Guerra de las Naranjas entre mayo y junio de 1801 bajo el mando del propio Godoy que ocuparía varias ciudades portuguesas, entre ellas Olivenza que pasaría a soberanía española por el Tratado de Badajoz. En la Gazeta de Madrid del 2 de julio de 1801 se pueden apreciar los motivos que impulsaron esta guerra y las condiciones políticas, económicas y militares que se estaban viviendo por entonces: «No ha 50 dias que me separé de VV.MM. para venir á tomar el mando de este exército, destinado á reducir al Portugal á desprenderse de la dominación de la Inglaterra, que aprovechándose de sus puertos y riquezas, nos ha hecho la más sórdida y cruel guerra destruyendo nuestro comercio. Muchos años de una guerra quasi universal, los crecidos precios á que todo ha subido, la voraz ambicion de los agitadores, una mala cosecha, y otras causas que deben reservarse, habían ocasionado no solo que el erario estuviese exhausto, sino también su crédito”. Por otro lado, el siglo XIX se inicia con las habituales hostilidades navales desencadenadas por Gran Bretaña, no solo en América, sino también en las costas españolas, destacándose el desembarco en agosto de 1800 de una escuadra de 87 buques ingleses para intentar tomar El Ferrol. Este tipo de acciones seguirían produciéndose durante los primeros años del siglo hasta unos meses antes del inicio de la llamada Guerra de la Independencia, siendo recogidas por toda la prensa europea1. En el aspecto político, vemos que en 1802 se respiraría una agridulce esperanza por la firma del Tratado de Paz de Amiens con Inglaterra; pues, aunque se recuperó Menorca, siguió Gran Bretaña conservando Trinidad y Gibraltar. Sin embargo, los acontecimientos arrastraron a nuestra nación al año siguiente al declarar Inglaterra la guerra a Francia y también a España, que, a pesar de haberse declarado neutral en esos momentos, tuvo que prestar ayuda económica a Francia para sus campañas militares en virtud del Tratado de San Ildefonso que había sido firmado en 1796 en el marco de las guerras napoleónicas para mantener una política militar conjunta frente a Gran Bretaña dadas sus cons- tantes amenazas a la flota española en sus viajes a América. En represalia, Inglaterra ataca en 1804 a cuatro naves españolas que llegaban al puerto de Cádiz procedentes de Lima y Buenos Aires, siendo tres de ellas conducidas a las Islas Británicas y una volada, pereciendo la tripulación y un considerable número de pasajeros, lo que motivó que España declarase nuevamente  la guerra a Inglaterra.
Este estado de cosas dio lugar a que en 1805 tuviese lugar la batalla de Trafalgar con una derrota franco-española que iniciaría el decline naval de nuestra nación y daría alas a Gran Bretaña para surcar libremente los mares y proseguir sus bloqueos navales sin ningún obstáculo. Para intentar enmendar la situación, el 27 de octubre de 1807 tendría lugar la firma de un pacto secreto con oscuros e innobles propósitos en Fontainebleau donde se acordaría la invasión por tropas conjuntas franco-españolas de Portugal, que permanecía fiel a Gran Bretaña y no respetó el bloqueo continental que Napoleón impuso a los productos británicos, tratándose de contrarrestar por tierra lo que ya no se podía hacer por mar. En esta espiral de despropósitos que precipitaban a España al abismo, la situación interna se enrarecía por momentos y las evidencias de las intrigas que dividían la Corte las podemos ver en la Gazeta de Madrid del 31 de marzo de 1808 al publicar los sucesos que habían dado lugar a la Causa formada unos meses antes en El Escorial con motivo de haber encontrado el rey Carlos IV los papeles probatorios de una conspiración promovida contra su persona por su propio hijo y un grupo destacado de nobles. En el proceso que se abrió, el futuro Fernando VII para salir indemne y poder obtener el perdón de su padre no dudó en denunciar a sus cómplices, aunque todos fueron declarados inocentes en el juicio posterior, lo que pone de manifiesto los importantes apoyos con los que contaba esta conjura2. En un clima de descomposición de la Corte y con la entrada de fuerzas napoleónicas en España, cuyos efectivos desde el inicio de 1808 se incrementaban alarmantemente día a día, las conspiraciones seguirían y Fernando VII se valdría de un motín promovido en Aranjuez para conseguir la abdicación de su padre Carlos IV y eliminar a Godoy. El joven monarca regresa a Madrid y muestra su beneplácito hacia Napoleón, entrando las tropas francesas en la capital del Reino al mando de Murat el 23 de marzo como aliadas del nuevo rey español y entre aclamaciones de la multitud, como recogería la prensa de entonces, tanto española como europea. Entre otras medidas de atención y reconocimiento, Fernando VII crea una Junta Central que entendiese de todos los asuntos concernientes al servicio del Ejército Francés en nuestro país, colaborando el Banco de San Carlos con mobiliario a la petición efectuada en este sentido.
Sin embargo, en un mes cambiaría el panorama político nacional y, tras otro motín en Madrid el 2 de mayo de 1808, se inician una serie de actos que darían lugar a una guerra contra los franceses, que pasaron en unos días de fieles aliados a ser considerados como invasores, recabándose el apoyo del tradicional enemigo Inglaterra en una larga contienda de funestas consecuencias, tanto en el ámbito interno, con la destrucción del país y el regreso del absolutismo, como en el plano internacional, acabándose el poco prestigio que le quedaba a España.3. EL BANCO DE SAN CARLOS DURANTE LA GUERRA PENINSULAR (1808-1814)

Las primeras publicaciones periódicas españolas del siglo XVIII serían de carácter oficial y vemos que en 1722 aparecería el Kalendiario manual y guía de forasteros en Madrid, que era una guía completísima de la Administración del Estado del Antiguo Régimen. Entre los altos cargos de la época que mencionaba, figuraban los componentes de la Junta de Gobierno del Banco Nacional de San Carlos, recogiendo por primera vez sus órganos de dirección con sus domicilios en el ejemplar de 1784 con el siguiente detalle:

lamina 3-2Lám. 2.

Al inicio de 1808 la vida económica en España se seguía desarrollando con relativa normalidad, señalando el Kalendiario para ese año que la Junta de Gobierno del Banco Nacional de San Carlos estaba presidida por el marqués de las Hormazas, figurando en calidad de Directores natos con voto el marqués de Astorga y conde de Altamira y el conde de Cabarrús, dos Vocales perpetuos y otros once renovables, dos Directores Generales, el Secretario, el Tenedor General de Libros y el Cajero General. El Banco seguiría desarrollando su habitual actividad al margen de las cuestiones políticas que se estaban produciendo y que condicionarían el futuro inmediato del país, celebrando su tradicional Junta General de accionistas el 20 de abril de 1808. En esa fecha llegaría Fernando VII a Bayona para tratar de conseguir el beneplácito de Napoleón ante las protestas de su padre por haberle arrebatado la Corona, teniendo que abdicar a favor de Carlos IV el uno de mayo. Al conocerse los sucesos de Madrid, achacaron la culpa del levantamiento a Fernando VII tanto Napoleón como Carlos IV, que unos días después también terminaría transfiriendo la Corona a favor del Emperador francés a cambio de una cuantiosa pensión para la familia real española y una cómoda estancia en Francia. Posteriormente, Napoleón cedería sus derechos en favor de su hermano José para instaurar una nueva Monarquía en España de acuerdo con sus intereses3. Los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid hicieron que la primera reunión del mes de la Junta de Gobierno del Banco tuviese lugar el siguiente día 9, tratándose los asuntos habituales y con la única mención a una cuestión relativa al cambio de moneda francesa por la española que no se había podido formalizar por «los sucesos de estos días». Sin otras referencias sobre el motín popular, se aprecia que la actividad en Madrid siguió desarrollándose con aparente normalidad y en ese mes de mayo se celebraron cuatro sesiones de la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos con una media de unos siete asistentes. En la celebrada el 14 de mayo de 1808 se dio cuenta de una notificación del duque de Berg emitida el 10 de mayo en la que se transmitía que el día 4 anterior Carlos IV expidió en el Palacio Imperial del Gobierno en Bayona como «Yo el Rey» un Decreto por el que decidía dar una misma dirección a todas las fuerzas de su Reino con el objeto de conservar la seguridad de las propiedades y la tranquilidad pública, nombrando a tal efecto Teniente General y Presidente de la Junta Suprema al duque de Berg. Seguidamente, se lee un Decreto que expidió esta nueva autoridad confirmando en sus respectivos empleos a todos los comisionados de los Consejos, Chancillerías y Audiencias, a los corregidores y demás cargos en el ejercicio de sus funciones, así como a todos los empleados públicos, ya fuesen civiles como militares4.
Confirmados en sus cargos los Vocales de la Junta de Gobierno del Banco, en el mes de junio se aprecia una concurrencia media de diez personas a las sesiones, renovándose parte del Consejo a mitad del mes, por lo que dejaron de asistir los Sres. Martínez, Palomeque, Sarmiento y Galarza, para incorporarse los Sres. Villagómez, Aparici, Martínez de Hoz y de la Torre. Al mes siguiente, la Gazeta de Madrid publicaría la proclamación de José I como Rey de España y de las Indias el 25 de julio de 1808, festividad de Santiago; sin embargo, la presencia del nuevo monarca en la capital del Reino duraría poco tiempo, teniendo que retirarse como consecuencia de las primeras derrotas de los franceses, especialmente en Bailén. A principios de noviembre, el emperador Napoleón irrumpiría con un ejército de veteranos en España para tratar de remediar los reveses sufridos por sus tropas, entrando con su hermano José en Madrid al mes siguiente. Napoleón regresaría a Francia el 17 de enero del 1809 tras conseguir los objetivos previstos, especialmente la expulsión de los ingleses de España que tuvieron que reembarcarse en Coruña tras unos combates en los que falleció su general Moore. Todas estas circunstancias influyeron en el normal desenvolvimiento de la actividad del Banco, que sufriría las consecuencias de la guerra, primero con el retorno momentáneo a Madrid de la Regencia de Fernando VII, que supuso el desembolso de importantes anticipos, y más tarde con el regreso definitivo de los franceses, que para paliar los gastos de la campaña militar emprendida impusieron un préstamo de 20 millones exigible a Madrid, correspondiendo también una cuota a satisfacer por el Banco al igual que el resto de empresas y particulares.
Tras una forzosa pausa por los acontecimientos señalados, el 11 de febrero de 1809 se celebra una Junta de Gobierno donde se da cuenta de un Decreto de José I expedido el día anterior en el que se consideraba que los Directores del Banco «enterados de la necesidad del empréstito obligatorio de Madrid, y habiendo dado su parecer sobre los medios de distribuirlo, se han resistido a pagar la cuota que les correspondía en un nuevo préstamo, cuando por sus anticipaciones a las autoridades ilegítimas, han comprometido a los accionistas en una pérdida cuantiosa». En consecuencia, se decretaba que quedaban destituidos los dos Directores Generales de la Entidad don Pedro Sainz de Baranda y don Angel Sixto, que deberían ser reemplazados en todas sus funciones hasta la próxima Junta General por el exdirector don León de Galarza y el Vocal de la Junta de Gobierno don Tomás de Oconor. Igualmente, se ordenaba que se convocase en la forma acostumbrada una Junta General de accionistas que debería ser presidida por el Ministro de Hacienda, que quedaba encargado de hacer cumplir el mencionado Decreto, convocando a tal efecto una Junta de Gobierno que presidiría el 13 de febrero. La nueva situación influiría negativamente en la dirección del Banco reflejada en las Juntas de Gobierno, pues de una asistencia media de diez Vocales en los últimos meses de 1808 se reduciría a la mitad de concurrentes en los primeros meses de 1809. La Gazeta de Madrid de 21 de marzo de 1809 divulgaba que el día 7 anterior se había celebrado la primera sesión de la vigesimoséptima Junta General de accionistas del Banco Nacional de San Carlos presidida por el conde de Cabarrús, Ministro de Hacienda del gobierno de José I en esos momentos y que había tenido una importante participación en la creación de la Entidad durante Carlos III. Entre otras cuestiones, Cabarrús manifestaría que no imaginaba que cuando indicó hacía 19 años la necesidad de la independencia del Banco y su derecho a nombrar a sus Directores no podría imaginar la ruina en que se verían sumergidas la Institución y la Monarquía al haberse sustituido la razón y la ley por el «despotismo de la ignorancia y de las pasiones». En consecuencia, señaló que tanto él como D. Manuel Sixto Espinosa, en sus condiciones de Director nato y Vocal perpetuo, podían obstaculizar los objetivos de los accionistas y para «desterrar todo espíritu de partido para que pudiesen atender a sus verdaderos intereses», renunciaban a sus cargos. Por último, se señalaría para el próximo día 8 de abril una nueva sesión para tratar las elecciones y nombramientos de los cargos reglamentarios, acordándose que siguiesen mientras tanto los componentes de la Junta de Gobierno y los Directores nombrados interinamente.

En esta Junta General también se dio cuenta de un Real Decreto del día uno de marzo por el que se traían al Banco los depósitos judiciales, poniéndose de manifiesto las ideas renovadoras del nuevo gobierno afrancesado. Esta disposición había sido recogida por otros medios, como el Diario de Madrid del 4 de marzo, y establecía que se pasaran los mencionados depósitos a la caja del Banco de San Carlos por considerar José I como «la más independiente por su constitución de las necesidades públicas». Se pretendía con esta medida atajar los perjuicios que sufrían habitualmente los administrados, ya que los depósitos se realizaban en la Tesorería General y se empleaban en las necesidades diarias de la misma, por lo que se producían dilaciones en su restitución después de las resoluciones judiciales.

El periódico madrileño había anunciado el 20 de febrero de 1809 la convocatoria de la Junta General señalada, publicando igualmente otras muchas citas en las que se referenciaba al Banco por diversos motivos, destacando la incluida el 25 de julio de ese año en relación con el préstamo obligatorio establecido para atender a la manutención del ejército francés y cuyos ingresos se debían realizar en la Tesorería General, habiéndose habilitado también las oficinas del Banco Nacional de San Carlos para agilizar las operaciones. Igualmente, figuran alusiones varias en las que se menciona a la casa de la Entidad situada en calle de la Luna donde tenía la puerta principal o a la entrada por la otra puerta en la calle de Silva, ya que el Banco era muy conocido y se referenciaba para situar la localización de otras empresas y domicilios particulares (ver lám. 3)5. Por otro lado, el 25 de septiembre de 1808 se había constituido en Aranjuez la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino formada por Diputados de las Juntas Locales que se habían creado en a finales de mayo y principios de junio para dirigir la lucha contra los franceses. Entre las propuestas iniciales que se formularon, existía una relativa a la convocatoria de unas Cortes; sin embargo, tras la entrada en España de Napoleón para ayudar a su hermano José con motivo de los reveses iniciales que sufrieron los franceses, la Junta tiene que abandonar Aranjuez y, aunque la idea inicial era establecerse en Badajoz, se acordó seguir el viaje hasta Sevilla donde se establecería hasta principios de 1810, debiendo trasladarse posteriormente a la isla de León ante el avance de las tropas francesas. La Gazeta de la Regencia de España e Indias, que se editaba en Cádiz, recogía el 8 de junio de 1810 que el Supremo Consejo de Regencia de España e Indias en nombre de Fernando VII exponía que el Banco Nacional de San Carlos tenía crecidos fondos en lugares no ocupados por el enemigo, por lo que se convocaba a todos aquellos accionistas que residiesen en esa ciudad o en la isla de León a una Junta General extraordinaria para decidir el futuro de la entidad en esos difíciles momentos. El 26 de junio se pudo celebrar una Junta General de accionistas que iniciaría la nueva andadura del Banco durante la contienda en la zona no ocupada por los franceses, tratándose cuestiones relacionadas con los fondos que podrían reunirse en aquellos momentos, el cese del señor Martínez de Hoz y la conveniencia de que fuesen cinco los miembros de la Junta de Gobierno dadas las circunstancias existentes.

lamina 3-3Lám. 3.

El 16 de diciembre de 1810 se celebra en la isla de León la primera sesión de la Junta de Gobierno del Banco en su nueva etapa por no haber podido pasar a Cádiz el presidente, asistiendo junto al marqués de Astorga los señores de La Madrid, Urrutia e Inciarte, que era el comisionado del Banco en Cádiz, no pudiendo concurrir el señor Zaldo con motivo de una de las frecuentes epidemias que asolaban la urbe gaditana por esos tiempos y que había afectado gravemente a su familia. Se expuso que el señor Villagómez había sido nombrado Vocal de las Cortes por la Regencia, que nombraba interinamente a don Andrés Lasauca para sustituirle como Vocal del Banco. Sin embargo, en el Consejo se manifestaría que los componentes actuales habían sido nombrados por la Junta General y que debían tener la calidad de accionistas como requisito indispensable para poder ocupar el puesto, acordándose comunicar al Secretario de Estado y del Despacho de Hacienda que el nombramiento del señor Villagómez había sido hecho por los accionistas y que, además, era Vocal por ser accionista y no por ser Consejero Real, señalándose también que, teniendo en cuenta las circunstancias existentes en esos momentos, cuatro individuos conocedores del Banco se estimaban suficientes para poder desarrollar la función establecida. En base a los razonamientos expuestos, sería aceptada la petición formulada.
En esta sesión se trataron las cuestiones que estaban pendientes para que se pudiesen desarrollar con relativa normalidad las funciones del Banco. A partir de la siguiente reunión, celebrada el 3 de enero de 1811, se celebran en la sede del comisionado del Banco en Cádiz las sesiones de la Junta de Gobierno con la habitualidad de siempre. Eran tiempos difíciles y el periódico local El Conciso señalaría el 7 de diciembre de 1812 que la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos había resuelto suspender la Junta General extraordinaria señalada para el día 10 siguiente hasta que, asegurada la libertad de la capital y de la mayor parte de las provincias españolas, se pudiera reunir un número adecuado de accionistas, anunciando el 20 de febrero de 1813 la convocatoria de una nueva Junta General a celebrar el 30 de abril. Del mismo modo, este diario también recogería algunas de las operaciones del Banco, destacando una información publicada el 20 de febrero de 1813 relativa a un préstamo de 1.500.000 reales a la Junta Provincial para socorrer al Ejército de Extremadura. En la Junta General del 30 de abril se acordó celebrar otra sesión posterior para tratar la situación del Banco y el reintegro de la deuda del Estado, dando un tiempo suficiente para que pudiesen asistir el mayor número posible de accionistas. Sin embargo, la Regencia del Reino a la vista de una representación de 106 accionistas residentes en Madrid resolvió que se suspendiese la Junta General de accionistas prevista para el 23 de septiembre hasta que las circunstancias permitiesen celebrar otra libre de reclamaciones y nulidades. Mientras que el Banco de San Carlos estuvo establecido en Cádiz, la composición de su Junta de Gobierno se detallaría en la Guía Patriótica de España para el año de 1811 y en la editada para el 1812, así como en la Guía Política de las Españas para el año de 1813, publicaciones que sustituyeron al antiguo Kalendario mientras duró la lucha contra los franceses. Se precisaba que su sede estaba en la calle de San José, casa número 49, pudiendo formarse el Consejo de Gobierno inicialmente con un reducido número de miembros, ya que en un principio solo figuraban el marqués de Astorga y conde de Altamira, D. Juan de Madrid Dávila, D. Cecilio de Zaldo, D. Tomás de Urrutia y D. Miguel Alfonso Villagómez, que sería sustituido al año siguiente por D. Luis Fernández

Gonzalo del Río. En 1813 se ampliaría la Junta de Gobierno del Banco con el marqués de Villatoya, D. Juan José de la Presilla, D. Diego Yugla y D. Prudencio Hernández Santa Cruz. Figuraban además, para los tres años indicados, D. José Ignacio de Inciarte como Recaudador y D. Andrés de la Cuesta con el cargo de Secretario-Interventor.

En esos años de la guerra, en Cádiz se reabriría la vida política y administrativa del Reino, estableciéndose las sedes de las principales empresas españolas, como la de la Real Compañía de Filipinas en el «Barrio de S. Carlos, Casa de las quatro torres», representando al Banco en esta compañía durante 1812 y al año siguiente los señores Zaldo e Inciarte como Vocales de su Junta de Gobierno. Una vez expulsados los franceses, las juntas generales del Banco, que se tuvieron que celebrar en Cádiz durante los últimos años de la contienda, volverían a Madrid, como se puede apreciar en la reseña que la Gazeta de la Regencia de las Españas, que ya se editaba en esa ciudad, publicó el 8 de febrero de 1814 para anunciar que el 21 de abril tendría lugar la convocatoria de una junta «en la casa del propio banco». Del mismo modo, la vida política se empezaba a normalizar y, tras abandonar José I definitivamente la capital del Reino el 17 de mayo de 1813, El Conciso recogería el 21 de octubre de ese año que podía trasladarse el Congreso a Madrid, estando ya habilitado para ello por si hiciera falta el salón de sesiones del Banco Nacional de San Carlos con el único problema de la poca cabida para el público, pues solo habría capacidad para unas doscientas personas, cuestión que despertaría vivas polémicas que recogería la prensa de entonces. La vida política sigue desarrollándose en Cádiz hasta que la Regencia, dentro de las medidas relacionadas con la traslación del Gobierno, expidiese un Real Decreto suspendiendo las sesiones de las Cortes el 29 de noviembre de 1813 para que pudieran reanudarse en Madrid a partir del 15 de enero del año siguiente, donde proseguirían los debates hasta que Fernando VII a su vuelta acabase con las esperanzas constitucionales de los españoles. Como se ha podido apreciar, la guerra mermó la gobernabilidad del Banco, pues de una Junta de Gobierno con referencias a dieciséis personas en Madrid en 1808 se tuvo que pasar a otra con tan solo cinco miembros en 1811 en Cádiz, ascendiendo a nueve en 1813. Del mismo modo, se advierten ausencias de importantes funcionarios, especialmente las de los Directores Generales que retornarían al organigrama del Banco en 1815, restableciéndose la normalidad administrativa con el Tenedor de Libros y el Cajero al año siguiente. El Kalendiario no se editaría durante la guerra contra los franceses, proporcionando una vez acabada la contienda la composición de los órganos de gobierno del Banco con el detalle que se ofrece en el siguiente cuadro. En contra de las ideas expresadas por Cabarrús acerca de la independencia del Banco, la Institución una vez finalizada la guerra se vería aún más politizada al ser presi- dida su Junta de Gobierno por el duque de San Carlos, fiel colaborador de Fernando VII que había participado en el Motín de Aranjuez y que tras el retorno del Monarca sería recompensado con diversos cargos, encargándose de la purga de los afrancesados. Por último, señalar que el 20 de abril de 1815 se celebraría la habitual Junta General de accionistas, siendo presidida en esta ocasión por Fernando VII.

lamina 3-4Lám. 4.

4. LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812

En los primeros meses de 1810 los franceses ocupan Andalucía con la excepción de San Fernando y Cádiz, afluyendo a esta ciudad desde toda España una gran parte de la clase dirigente, política y literaria no afrancesada. Su población se duplica, sobrepasando los cien mil habitantes, y, si tradicionalmente Cádiz era una urbe abierta y culta, la nueva situación le daría una mayor peculiaridad como se puede apreciar en la prensa local que adquiriría una especial relevancia, pues en mayo de 1808 se confeccionaba únicamente el Diario Mercantil de Cádiz y con motivo de la contienda se editarían posteriormente unos cien periódicos en las siete imprentas instaladas en la ciudad hasta 18146.
El marqués de Astorga y conde de Altamira, que trabajaba para la Corona y al igual que otros muchos españoles que se tuvieron que asentar en Cádiz, se vería sumido en el ambiente patriótico y cultural que se vivía en la ciudad, manteniendo en su casa reuniones con destacadas personalidades del momento y a las que asistiría su esposa María Magdalena Fernández de Córdoba y Ponce de León, generándose manifestaciones en favor del régimen constitucional y en contra de la Inquisición7. Don Vicente Joaquín Osorio de Moscoso y Guzmán había sido Director nato con derecho a voto en la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos antes de la guerra contra los franceses. Una vez iniciada, sería designado Diputado para la Junta de Madrid y formaría parte de la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino desde sus inicios, cesando en Cádiz en las actividades políticas que desarrolló en Sevilla para hacerse cargo de la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos en su nueva etapa. Instalada la nueva Regencia, sería nombrado miembro del Consejo de Estado en la sesión de las Cortes de 28 de enero de 1812. En relación con la Constitución de 1812, se puede apreciar que varios Vocales de la Junta de Gobierno del Banco en distintos momentos contribuyeron a la elaboración y aprobación de esta Carta Magna por su participación en las Cortes gaditanas. Don Miguel Alfonso Villagómez y Lorenzana había sido miembro de la Junta de Gobierno del Banco antes de la guerra y no pudo desempeñar este puesto en Cádiz al ser nombrado Vocal de las Cortes. Sería elegido Diputado suplente por León, perteneciendo a las Comisiones de Honor y Justicia e interviniendo en treinta y ocho debates, entre los que destacan los relacionados con la organización de las provincias, la libertad de comercio, el Reglamento del Consejo de Regencia, las reformas de Ultramar y el Plan de Hacienda. Defendió el restablecimiento de los conventos y se mostró disconforme con que a los territorios ultramarinos se les diera la consideración de provincias, ya que, según su criterio, se debían seguir siendo colonias al formar parte del Patrimonio Real8. Villagómez había pertenecido al Supremo Consejo de Castilla y posteriormente sería nombrado Caballero de la Orden de Carlos III, siendo uno de los firmantes del Auto del Consejo Pleno de Castilla de 11 de agosto de 1808 por el que se declararían “nulos, de ningún valor ni efecto los decretos de abdicacion y cesion de la corona de España, firmados en Francia por los señores Reyes D. Fernando VII y D. Carlos IV”, así como la Constitución que se había aprobado en Bayona9.
Con anterioridad, fue uno de los Consejeros que, en abierto desafío al entonces poderoso Godoy, declaró inocentes a los implicados en el llamado Proceso de El Escorial. En esta causa tendría también una importante participación D. Juan Sánchez de la Madrid Dávila, canónigo que se había ocupado de la formación del futuro Fernando VII. Diputado del Común de Madrid y abogado del Ilustre Colegio de la capital del Reino, defendió a Escoiquiz en el proceso que se abrió tras la conjura contra Carlos IV 10. En Cádiz, sería nombrado Vocal de la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos, al mismo tiempo que mantuvo una activa vida política y periodística, publicando la causa seguida en El Escorial y manifestando sus ideas conservadoras en periódicos de la ciudad, como en El Conciso, Diario Mercantil de Cádiz y en El Redactor durante los años de 1810 a 1812, en donde firmaba como Juan de Madrid o como Juan de Madrid Dávila. En el último año indicado ocuparía el cargo de Jefe de la Secretaría del Consejo de Estado, perteneciente a Gracia y Justicia, Propuestas y Gobernación11. Por último, citar a D. Pedro Aparici y Ortiz, que había nacido en 1761 en Ayelo de Malferit, llegando a ser abogado de los Reales Consejos y Relator en lo Civil de la Audiencia de Valencia. Fue nombrado Diputado suplente por esta ciudad, pero tras cancelarse el nombramiento de José Caro pasó a ocupar su puesto. Su elección tuvo lugar entre los días 14 y 15 de febrero de 1810 en las Casas Consistoriales de Valencia por los cincuenta y uno electores, aprobando las Cortes su nombramiento el día 6 de febrero de 1811 en sesión pública. Fue uno de los firmantes de la Constitución y, entre sus cometidos, destaca haber sido Secretario de las Cortes. Partidario de la Inquisición como puntal de la fe y como ejemplo de la autoridad de los obispos, formó parte de las Comisiones de Poderes, de Supresión de Empleos y de la encargada de extender el Decreto sobre los Señoríos. Aparici y Ortiz poseía 50 acciones del Banco de San Carlos y era vecino de Madrid al desempeñar el cargo de Oficial Mayor de la Secretaría de Estado y del Despacho Universal de Indias, figurando en la Guía o Estado General de la Real Hacienda de España del año 1808 en la Dirección de la Junta de Comercio y Navegación y como Contador General de la América Septentrional12.
Por otro lado, desde las posiciones liberales se puede citar la participación de D. Lorenzo Calvo de Rozas, próspero comerciante que se asentó a finales del siglo XVIII en Madrid donde adquiría un cierto protagonismo en la actividad económica de la villa, perteneciendo a la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos en 1806 y al año siguiente. Al inicio de la guerra contra las tropas napoleónicas, se trasladó a Zaragoza y colaboró en la defensa de la ciudad con Palafox, quien le confirió los cargos de Corregidor de la plaza e Intendente del Reino13. Sería designado Secretario de las Cortes de Aragón, pasando después a la Junta Central. De talante liberal, no dudó en manifestar su postura en favor de la necesidad de que se constituyesen unas Cortes nacionales, proponiendo igualmente la formación de una Regencia a la vista del caos administrativo existentes en aquellos momentos. De acuerdo con sus ideas, se opuso a los numerosos atropellos y arbitrariedades que las posturas absolutistas generaban en unos momentos en que todos debían estar unidos para luchar contra los franceses, defendiendo la libertad de imprenta como medio de información y de denuncia de estas cuestiones. Por sus posturas fue perseguido y encarcelado en 1810 con el pretexto de unas presuntas irregularidades en las cuentas de la Intendencia. Del mismo modo, censuró las intentonas reaccionarias que se producían en la España que deseaba a Fernando VII, especialmente la del marqués de la Romana por lo que volvería a sufrir prisión durante unos meses14, siendo, incluso, apaleado por un teniente coronel tras una discusión política. Al acabarse la contienda, sería de nuevo perseguido y confinado en Coria y Plasencia en Cáceres, para pasar luego a Talavera de la Reina en Toledo. Sería liberado en 1820 y durante el Trienio Constitucional ocuparía los cargos de Director General de Rentas, Vocal de la Junta de Aranceles y Ministro de Hacienda. Implantado otra vez el absolutismo en España, tiene que exiliarse nuevamente y tras vivir diversas peripecias en 1849 contribuyó a la formación del Partido Progresista-Democrático de tendencias republicanas.
Por último, significar que entre los firmantes de la Constitución de 1812 figuran igualmente los señores Núñez de Haro y Parada Bustos que desempeñarían funciones directivas en el Banco de San Carlos con posterioridad durante el Trienio Constitucional, detallándose su actuación en el apartado dedicado a este periódico histórico.

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5. EL ESPÍRITU DE LA CONSTITUCIÓN DE BAYONA DE 1808

Con anterioridad a las actuaciones descritas relacionadas con la Constitución de 1812, el Banco de San Carlos había participado en la elaboración de la Constitución de Bayona mediante un representante enviado a tal efecto, que fue suscrita además por otros tres Vocales que fueron componentes de su Junta de Gobierno en distintos momentos, figurando en consecuencia entre los firmantes de esta Carta Magna el marqués de las Hormazas y los señores García de la Prada, González Arnao y de Fuentes. En la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos celebrada el 21 de mayo de 1808 se leyó una circular del duque de Berg en la que se informaba que para el 15 de junio se quería formar en Bayona una Diputación con 150 asistentes representantes del clero, nobleza y estado para tratar todos los males que el anterior sistema había ocasionado y buscar las reformas y remedios necesarios para que la nación se adatase a los requerimientos del nuevo siglo.

Asimismo, se dieron las normas acerca de las personas que debían participar y, por ejemplo, del estado eclesiástico se indicaba que serían nombrados dos arzobispos, seis obispos, dieciséis canónigos o dignidades, dos por cada una de las ocho metropolitanas elegidos por sus cabildos, y veinte curas párrocos; de otros estamentos, se pueden citar a las Universidades, para las que se indicaba que los claustros nombrasen a un doctor. La representación abarcaba desde el ámbito territorial a las clases sociales, como a la nobleza o al ejército. Del mismo modo, también deberían estar presentes representantes de los ramos productivos y por el del Comercio se señalaba que tendría una delegación el Banco Nacional de San Carlos, acordándose nombrar en la mencionada Junta de Gobierno para este cometido al Sr. García de la Prada, que en otra sesión posterior admite el encargo. Entre las deliberaciones para formar la Constitución que impulsaba Napoleón, destacan algunas relacionadas con el Banco. En una de ellas, la mayoría de los miembros intervinientes se mostraron satisfechos con el reconocimiento de los vales reales como deuda nacional, aunque algunos Diputados estimaban el acuerdo como insuficiente y restringido, ya que se dejaba fuera a los demás títulos de deuda contraídos por el Estado. Don Manuel García de la Prada, como representante del Banco Nacional de San Carlos, destacó en su intervención los servicios y la ayuda prestada por la Institución al Estado, considerando que debía ser reconocida toda la deuda contraída, no debiendo obviarse que los vales reales creados en marzo de 1780 eran a la vez títulos de la deuda y papel moneda, para cuyo servicio en junio de 1782 se había creado el Banco de San Carlos. También subrayaría la precaria situación financiera del Banco a comienzos del siglo XIX por las constantes financiaciones a la Corona15. Este asunto quedaría recogido en el artículo CXV de la Constitución de Bayona con el siguiente testo definitivo: «Los vales reales, los juros y los empréstitos de qualquiera naturaleza, que se hallen solemnemente reconocidos, se constituyen definitivamente deuda nacional». Este reconocimiento tendría su influjo en la posterior Constitución de Cádiz de 1812, al señalarse en su artículo 355: «La deuda pública reconocida será una de las primeras atenciones de las Cortes, y éstas pondrán el mayor cuidado en que se vaya verificando su progresiva extinción, y siempre el pago de los réditos en la parte que los devengue, arreglando todo lo concerniente a la dirección de este importante ramo, tanto respecto a los arbitrios que se establecieren, los cuales se manejarán con absoluta separación de la Tesorería general, como respecto a las oficinas de cuenta y razón».
Del mismo modo, el señor García de la Prada intervino en otras deliberaciones que ponen de manifiesto posiciones progresistas para la época, destacando su postura en favor de la libertad de comercio con América, ya que se sentía totalmente identificado con el deseo de igualdad entre las colonias y la metrópoli, el reconocimiento de la falta de libertad de los maestros en aquellos momentos o en sus consideraciones acerca de lo que estimaba como un plazo excesivo fijado en el Proyecto constitucional para la implantación de la libertad de imprenta en España. En Bayona se trató de modernizar la Administración española, observándose algunas reflexiones acerca de que la creación de diez Ministerios supondrían elevados gastos para su sostenimiento, reduciéndose en un principio a ocho para aprobarse finalmente los nueve que serían recogidos en el artículo XXVII. En estas deliberaciones, D. Vicente González Arnao, que había sido Vocal de la Junta de Gobierno del Banco en 1804-1805 y lo sería posteriormente en 1809, criticó la creación de un posible Ministerio independiente de Indias. El día 23 de junio tuvo lugar la sexta reunión de los redactores, incorporándose por primera vez en las deliberaciones D. Julián de Fuentes, regidor de la villa y corte de Madrid, que posteriormente sería Vocal de la Junta de Gobierno del Banco en 1816-1817 y que asistiría por haber sido designado por un acuerdo del Ayuntamiento madrileño de fecha 30 de mayo de 180816. La Constitución de Bayona aprobada en julio de 1808 es considerada de una gran modernidad en ese momento y por primera vez en España se reconocían una serie de libertades y se creaba un marco legal de convivencia que satisfizo a los integrantes de la Junta que la aceptaron, teniendo el texto español un talante más liberal que otros documentos napoleónicos, como los de Westfalia o Nápoles. Algunos autores consideran a esta Carta Magna como un Estatuto al ser impuesto, aunque precisan que fue más conservadora que la Constitución aprobada por las Cortes de Cádiz en 1812, la primera Norma que se considera con ese carácter aprobada en España y que de no haberse aprobado la anterior seguramente no se hubiera gestado17. Hasta llegar a su aprobación, podemos seguir los hechos históricos que tuvieron lugar en aquellos momentos a través de la Gazeta de Madrid, en la que con referencia al 25 de junio figura incluida una Real Orden que contiene la cesión del Emperador de los franceses de todos sus derechos sobre la Corona de España y de las Indias en favor de su hermano José, después de que, tras haberse celebrado la oportuna reunión de los representantes españoles en Bayona, se leyese el Decreto correspondiente publicado por el Consejo Real y se acordara “unánimemente pasase la asamblea en cuerpo á tributar los debidos respetos á nuestro Rei y Señor”. Posteriormente, informaría que el día 7 de Julio se congregó en Bayona la Junta de los delegados españoles en el lugar destinado a las sesiones y que a las doce y media prestó el nuevo Rey de España el juramento prescrito por la flamante Constitución ante el Arzobispo de Burgos y sobre los Santos Evangelios, ofreciendo a continuación todos los individuos integrantes de la mencionada Junta fidelidad a su nuevo Soberano, que seguidamente expidió los Decretos correspondientes como “D. Joséf Napoleon I por la gracia de Dios y la constitucion del estado, Rei de las Españas y de las Indias”18.
La Constitución de Bayona fue suscrita por noventa y una personalidades españolas, representantes del clero, nobleza, militares y estamentos culturales y económicos, por lo que no es de extrañar que entre sus firmantes figurasen accionistas del Banco de San Carlos, sociedad con un capital formado por 150.000 acciones de 2.000 reales y cuyos propietarios constituían una amplia representación de la sociedad de la época, sobresaliendo especialmente nobles y comerciantes, pertenecientes algunos de ellos a familias que tendrían un destacado papel en la economía nacional en los siglos XIX y siguiente. Entre los accionistas del Banco que participaron en la Constitución de Bayona, se pueden citar a D. Domingo Cerviño, teniente general de los Reales Ejércitos y Caballero de la Orden de Santiago, nombrado por el Ejército de Tierra para las deliberaciones junto con otros ilustres militares de la época, como el duque del Parque o el brigadier Pérez de Errasti. Del mismo modo, figura el duque de Híjar en representación de los Grandes de España, al igual que el duque del Infantado, que también estaba por ser el Presidente del Co sejo de Castilla, Órgano que designaría a D. Josef Maria de Lardizabal y Orriar entre los cuatro miembros que nombró para este cometido. Por el Con- sejo de Hacienda se presentaría el marqués de las Hormazas y por el ramo del Comercio D. Francisco Angulo al ser Diputado del Tribunal de Comercio y Moneda19.

image022Lám. 6.

De los 150 representantes inicialmente previstos, se presentaron solo 65, teniéndose que ampliar los llamamientos hasta completar el casi centenar de personas que participaron en la elaboración de un texto que posteriormente suscribirían. En Bayona se observan posturas dispares, como se puede apreciar en algunas de las intervenciones de los accionistas del Banco, pues mientras Cerviño elogió el proyecto en las deliberaciones y expuso de forma constructiva las diversas observaciones que le habían sugerido, el duque del Infantado, que había sido elegido en representación de los Grandes de España para saludar al rey José I a su llegada a la ciudad, señalaría en el discurso que «esperaban que la nación se pronunciase para dar una libre expansión a sus sentimientos», irritando a Napoleón que le sustituyó por Azanza. Ahora bien, la necesidad de modernizar el país era evidente, así como una nueva Monarquía que recuperase la grandeza perdida de España y que evitase los sucesos vividos por la Corte con anterioridad. Igualmente, el necesario cambio para muchos en aquellos momentos se hacía manteniendo la integridad territorial y con un costo menor que la Guerra de Sucesión librada un siglo atrás. No es de extrañar que estudiosos del tema hayan indicado que la Constitución de Bayona hubiese sido un ensayo aceptable para introducir en España las nuevas formas constitucionales sin grandes conmociones, así como que bajo un espíritu organizador como el de Napoleón podía haber conducido a la reparación de los daños que la política funesta de los últimos reinados habían causado20.
Además de la participación en la elaboración de esta Carta Magna de los señores García de la Prada, González Arnao y de Fuentes mencionados con anterioridad, se aprecia que el marqués de las Hormazas figuraría también entre los firmantes de la Constitución de Bayona. Don Nicolás Ambrosio de Garro y Arizcun presidía la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos en 1808 y era una persona muy vinculada a la vida económica española, siendo convocado para su elaboración dentro de los participantes por el grupo de Altos Tri- bunales y Cuerpos Consultivos por pertenecer al Consejo Real de Hacienda y ser ministro del Tribunal de la Contaduría Mayor, actual Tribunal de Cuentas. Con posterioridad, algunos de los firmantes de la Constitución de Bayona mostrarían fidelidad a Fernando VII, como sucedió con el marqués de las Hormazas que desempeñaría funciones en los años de 1809 y 1810 en los gobiernos de la Regencia como Secretario de Hacienda, de Marina y de Estado, expidiendo a tal efecto los correspondientes documentos oficiales desde la Real Isla de León21. A partir de 1815 volvería a figurar como integrante de la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos, siendo condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III en 1819. Con motivo de la guerra contra los franceses, España se dividió en dos; pero con anterioridad también se había producido otra división en el mundo de las ideas, cuya renovación había posibilitado el Siglo de las Luces, denominación que se corresponde con la finalidad de transmitir el conocimiento en todos los órdenes, disipando las tinieblas en las que una gran parte de la humanidad estaba sumergida. El siglo XVIII fomentó las luces de la razón; sin embargo, la Revolución Francesa generó el miedo en determinados ámbitos que intentarían mantener la oscuridad a toda costa. Durante el reinado de Carlos IV se acentúa esta disparidad, prosiguiendo durante la Guerra Peninsular en dos frentes cada vez más enfrentados entre los afrancesados y los que mostraron fidelidad a Fernando VII, formándose entre estos últimos otra profunda división entre los liberales de Cádiz y los ultraconservadores. La incorporación de algunos de los comerciantes e industriales más destacados en la Municipalidad Madrileña creada por parte del gobierno afrancesado, pone de manifiesto un síntoma de colaboración en la España napoleónica. Entre varias medidas adoptadas por José I para la gobernabilidad de la capital del Reino, se destaca el Decreto de 3 de octubre de 1809 en el que figuraba la participación de D. Manuel Juez Sarmiento, que había pertenecido a la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos en 1807 y 1808, así como otras destacadas personalidades del momento, como D. Francisco Antonio de Bringas y D. Diego Barreda que habían sido Vocales del Banco en el periodo 1798-179922.
Por contra, durante la contienda se hallaba otro nutrido grupo de comer- ciantes partidarios de las tesis de Cádiz, como D. Pedro Sainz de Baranda, ligado a una de las familias de comerciantes más importantes del Madrid de esas fechas y que había sido Director General del Banco en 1808, contribuyen- do a la concesión de un préstamo de 300.000 reales que el Comercio de Madrid hizo a la Junta Central y que sería motivo de su posterior cese como se ha expuesto. Leal a la causa de los liberales de Cádiz, en 1820 al instaurarse el Trienio Liberal se convertiría de hecho en el primer alcalde constitucional de Madrid, publicando un bando con la jura de la Constitución de nuevo por Fernando VII y ordenando igualmente que en todas las parroquias de la villa se mostrase públicamente la Constitución para acatamiento popular. En la zona no ocupada por las tropas francesas, otros españoles se posicionarían abiertamente a favor de Fernando VII, como el marqués de Astorga y conde de Altamira que al fallecer el conde de Floridablanca sería elegido como Presidente de la Junta Suprema Gubernativa de los Reinos de España y de las Indias el primero de mayo de 1809, firmando al día siguiente un Decreto por el que serían confiscados todos los bienes, derechos y acciones de todas aquellas personas «que hayan seguido y sigan el partido francés». Entre las numerosas personalidades afectadas, estaban sus antiguos compañeros en el Banco de San Carlos el conde de Cabarrús y don Manuel Sixto Espinosa, señalándose igualmente en la disposición que deberían ser aprehendidos para que sufriesen «la pena que merecen sus delitos»23. A la vista de los destacados personajes que colaboraron con José I, nos viene a la mente las palabras de Mesoneros Romanos que al ver las disposiciones que se dictaron en el año de 1809 y 1810 escribiría que era forzoso «reconocer que, aparte del pecado original de su procedencia, no eran otra cosa que el desenvolvimiento lógico del programa liberal iniciado por Napoleón en su manifiesto y decretos de Chamartín; y que, inspirado José por sus naturales inclinaciones y sus buenos deseos, y firmemente secundado por un Ministerio compuesto de hombres ilustrados y de ideas tan avanzadas como D. Mariano Luis de Urquijo, D. Miguel de Azanza, D. Gonzalo Ofarril, el Conde de Cabarrús, el general de marina Mazarredo, el marqués de Almenara y D. Sebastián Piñuela». Para mayor abundamiento, precisaba que estas personalidades eran los mismos que habían sido nombrados ministros anteriormente por Fernando VII cuando subió al Trono y que aplicaron con antelación las ideas, las disposiciones y los hechos que después habían de discutir y adoptar las Cortes de Cádiz y que no eran otras que las que querían todos los españoles que no deseaban el absolutismo24.
Entre estas personas citadas, figuraba D. José Martínez Hervás, marqués de Almenara, que había sido Vocal de la Junta de Gobierno del Banco en 1809 y al año siguiente sería nombrado Ministro de Interior, donde desarrollaría una importante labor en el arcaico sistema educativo español, ya que la Constitución de Bayona atribuyó a este Ministerio, entre otras funciones del desaparecido Consejo de Castilla, las relativas a la instrucción pública25. El gobierno afrancesado procuró atraer a su causa al mayor número posible de españoles, observándose una estrategia distinta a la seguida por la otra parte, cuya represión había empezado con anterioridad al 2 de mayo de 1808. Ejemplo de ello lo podemos apreciar en D. Manuel Sixto Espinosa, que tras el motín de Aranjuez fue perseguido y encarcelado por ser considerado hombre de confianza de Godoy. Había desempeñado cargos de responsabilidad en el Banco de San Carlos, siendo Vocal de la Junta de Gobierno en 1795 y en el periodo 1799- 1800, Director General de 1796 a 1798 y Vocal perpetuo en 1808. Una vez comenzada la guerra contra los franceses, se aprecia que durante el regreso momentáneo de la Regencia de Fernando VII a Madrid se volverían a reproducir las represiones, siendo nombrado el 29 de septiembre de 1808 D. Andrés Lacausa, del Consejo de Fernando VII en el Real y Supremo de Castilla, juez comisionado para formar una Causa de embargo de bienes del Vocal del Banco D. Manuel Sixto Espinosa, como se recogería en el Diario de Madrid del 6 de octubre siguiente para conocimiento general. Como ya se ha indicado, unos meses más tarde volvería a figurar en un Decreto expedido en Sevilla confiscatorio de todos sus bienes. Igualmente, el caso de D. Antonio Noriega de Bada, que había sido Vocal de la Junta de Gobierno del Banco en 1801-1802, es representativo de una r presión difícilmente entendible y mucho menos justificable, ya que, tras el motín de Aranjuez, su casa es asaltada y también sufriría prisión. Instalado en su residencia de El Pardo, con Espinosa e Ibarra realizaría para José Bonaparte un extenso informe sobre la situación financiera del Reino, lo que sería motivo, junto con el propósito de evitar su posible colaboración con los franceses,  que una partida enviada por la Junta de Extremadura le apresase el 12 de julio, siendo asesinado después en Badajoz26.
Esta colaboración técnica no sería obstáculo para que posteriormente D. Joseph de Ibarra, que habían pertenecido igualmente a la Junta de Gobierno del Banco desde 1795 hasta 1808, volviese a ocupar el puesto de Vocal en el periodo de 1814 a 1818 y se le restituyese en su cargo de Consejero de Hacienda, ya que durante la contienda sufriría la represión francesa por mantener sus posiciones españolistas. Sin embargo, muchos tendrían que exiliarse en Francia después de la guerra, como los Vocales mencionados Sres. Espinosa o García de la Prada, junto con sus amigos Goya y Moratín, al igual que otros que cola- boraron con el gobierno de José I, destacándose a D. Manuel María Cambronero que llegaría a ser Vocal de la Junta de Gobierno del Banco a su regreso en 1822, subrayando de este ilustre jurista, que recibiría el encargo de realizar el Código Civil, el haber pertenecido al Consejo de Hacienda y desempeñado los cargos de Secretario de Estado y Ministro de Justicia27.

6. TRIENIO CONSTITUCIONAL (1820-1823)

El 26 de abril de 1814 la Gazeta Extraordinaria de la Regencia publicaría un Artículo de Oficio en el que se incluía el Armisticio firmado entre franceses e ingleses con el cese de hostilidades, precisándose que “El feld-mariscal marques de Wellington y el mariscal Suchet, duque de la Albufera, deseando concluir una suspension de armas entre los exércitos de sus mandos respectivos, fixar una línea de demarcacion entre ellos, y ademas establecer la forma con que deben evacuarse las fortalezas que el exército francés ocupa todavía en España”. Fernando VII de Borbón regresa a su país concluida la guerra, siendo de destacar que pocos monarcas han disfrutado de tanta confianza y popularidad iniciales por parte de los españoles; sin embargo, muy pronto se olvidó de los sacrificios heroicos que hicieron sus súbditos para que pudiese volver. Desarrolló una política absolutista, alejado del pueblo y rodeado de una camarilla de aduladores, centrada en su propia supervivencia, siendo visto por el pueblo como vengativo, traicionero y sin escrúpulos. Ha merecido de los historiadores un unánime juicio negativo, siendo el monarca español peor tratado por la historiografía nacional, pasando desde el Deseado durante la Guerra de la Indepe dencia al Rey Felón después de su regreso.
Una vez finalizada la contienda, la nueva situación política que se empezaba a sentir en España quedó oficialmente reflejada en la Gazeta de Madrid, que el jueves 12 de mayo de 1814 lanzaría un número extraordinario para incluir un “Artículo de oficio” de Fernando VII en el que consideraba que las actuaciones realizadas en Cádiz habían sido el “primer atentado contra las prerrogativas del trono”. Incluye amplias y confusas consideraciones sobre el despotismo, las libertades individuales, la dignidad real y sus derechos, la bondad de las futuras leyes y otras vagas cuestiones, para finalizar declarando nulas la Constitución y las disposiciones aprobadas por las Cortes. Dos días más tarde de la publicación de estas medidas, la Gazeta de Madrid anunciaba en su número 71 que, para evitar los graves males que podía producir la libertad de imprenta en las circunstancias existentes en esos momentos, se había acordado que no se fijase ningún cartel, se distribuyesen anuncios ni se imprimieran diarios o cualquier otro escrito sin que precediese su previa autorización por la persona encargada por el Gobierno para ello. Esta Instrucción fue tomada dentro de un amplio contexto con otras medias que tendrían su efecto inmediato en toda España, ya que ese mismo 14 de mayo de 1814 los Ayuntamientos se vieron obligados a acordar que se sustituyese el nombre de la Plaza de la Constitución por la de Real de Fernando VII, así como que se entregasen todos los ejemplares de la Constitución de 1812, junto con los de los periódicos considerados como subversivos, para ser quemada al siguiente día públicamente en todos los pueblos españoles. Durante la ausencia del monarca español fue motivo de intensos debates en toda la nación la supresión de la Inquisición. A su regreso es instaurada nuevamente, visitando Fernando VII su Tribunal en marzo de 1815 y el 14 de abril de ese año las “cárceles y demás oficinas” del Santo Oficio. Seguidamente, con fecha 25 de abril de 1815 se expidió un Decreto, que publicó la Gazeta de Madrid dos días después y coincidiendo con la difusión de la última información sobre la Inquisición indicada anteriormente, por el que se suprimían todas las publicaciones en España28. Con la llegada del absolutismo se recrudecen las medidas represoras, tanto hacia los afrancesados como incomprensiblemente hacia los constitucionalistas que habían trabajado por el regreso del Rey, hasta tal punto que periódicos extranjeros auguraban una nueva guerra civil en España. No es de extrañar que las posturas arbitrarias que reinaban otra vez desencadenasen cinco pronunciamientos desde septiembre de 1814 hasta 1819 promovidos por relevantes militares que también habían tenido una especial significación en la lucha contra los franceses para que pudiese reinar Fernando VII, como Espoz y Mina, Díaz Porlier, Richart, Renovales, Lacy, Milans del Bosch, Cree o Vidal. A principios de 1820 el levantamiento de Riego es seguido en diversos puntos de España, proclamándose la Constitución de 1812 primero en Galicia y seguidamente en otras zonas, lo que forzó a que Fernando VII acatara de nuevo el 9 de marzo la Carta Magna.
Instaurado el régimen constitucional, la vida política se reanuda en el país, participando tanto los liberales, que pudieron salir del ostracismo, como los conservadores, algunos de ellos con destacadas participaciones en la primera represión fernandina y que no fue obstáculo para que pudiesen ocupar cargos de responsabilidad en la Administración liberal, como fueron los casos de los Vocales de la Junta de Gobierno del Banco Villagómez y de la Madrid señalados con anterioridad. A pesar de haber suscrito la Constitución, las posiciones absolutistas de D. Miguel Alfonso Villagómez y Lorenzana le hicieron mostrarse después partidario de las tesis totalitarias y no dudó en expresar su rechazo a la resolución de 15 de Agosto de agosto de 1812 que iba dirigida contra aquellos que se negaban a jurar la Carta Magna. Delator con la reacción absolutista de 1814, ocuparía cargos de responsabilidad con Fernando VII, llegando a ser miembro del Consejo Real entre 1817 y 1819; posteriormente, durante el Trienio Liberal sería nombrado miembro de la Junta Suprema de Sanidad en 1820, así como magistrado del Tribunal Supremo en 1821. Del mismo modo, D. Juan Sánchez de la Madrid Dávila, definido por los historiadores como ultraconservador, podría expresar sus ideas en El Imparcial de Madrid y llegaría a desempeñar el cargo de Secretario de las Secretarías del Consejo por lo tocante a Gracia y Justicia, Propuestas y Gobernación entre 1821 y 1823. Es significativo que en este periodo liberal se distinguiesen los moderados llamados doceañistas por su participación en las Cortes de Cádiz; entre ellos, destacados comerciantes e industriales de la nación. Estas posiciones políticas se aprecian en las Juntas de Gobierno del Banco de San Carlos, pudiéndose citar en este periodo a los Vocales Núñez de Haro y Parada Bustos, que habían suscrito la Constitución de 1812. Don Alonso Núñez de Haro, accionista de la Entidad que ya había sido Vocal Junta de Gobierno del Banco durante 1805 y 1806, desempeñaría este cargo posteriormente entre 1821 y 1823. Por otro lado, como Diputado por la provincia de Cuenca durante la Guerra Peninsular había formado parte de las Comisiones de Premios y de la encargada de examinar los expedientes del Consejo Supremo29. Don Diego Parada y Bustos fue miembro de la Junta de Gobierno del Banco en los años 1822 y 1823. Con anterioridad, desempeñó el cargo de abogado de los Reales Consejos y fue catedrático en Alcalá, siendo proclamado durante la guerra contra los franceses como Diputado electo el día 11 de febrero de 1810 por trece votos de los dieciocho electores correspondientes en el Ayuntamiento de esa ciudad. Juró su cargo en la sesión de las Cortes de Cádiz de 24 de octubre de 1810, participando en seis debates, entre los que destacan los relacionados con la organización de las provincias, reformas de Ultramar y planes de Hacienda. Cuando era inminente la lectura de la primera parte de la Constitución, optó por una reforma del poder ejecutivo, proponiendo la traslación de las responsabilidades desde la Regencia a los Ministerios. El 23 de noviembre sustituyó a Castelló en la comisión del Diario de las Cortes y posteriormente se le concedió una licencia de dos meses para ausentarse por motivos de salud. Una vez restituido, formó parte de las Comisiones de Biblioteca de las Cortes, de Justicia y la especial de Causas Atrasadas.
En otro orden de cosas, en relación con las cuestiones económicas de aquella época se aprecia en el balance del Banco de San Carlos de 1814 que las deudas del Estado representaban el 86% de su activo, entrando después de la guerra en una reducida actividad financiera dada la gris dirección del duque de San Carlos en sintonía con la apatía económica del país ya que, como señalaría Canga Arguelles, la Hacienda en esos años solo consiguió pobreza, miseria y desolación30. Durante el Trienio Liberal no terminaría de mejorar la situación dentro de un contexto general marcado por las limitaciones que se encontraron los Gobiernos de ese periodo para poder implantar reformas económicas o fiscales, llegado el Rey a paralizar cuantas leyes pudo ejerciendo su derecho al veto. El sueño constitucional sería efímero y Francia en virtud de los acuerdos de la Santa Alianza interviene militarmente en España. Tras duros combates en todo el territorio, el 20 de septiembre de 1823 se produce la toma de la fortaleza gaditana de Sancti Petri por las tropas francesas del duque de Angulema. De este modo, regresa nuevamente el absolutismo a la España de Fernando VII, comenzando otra vez una indiscriminada represión contra los liberales españoles. El 7 de noviembre de 1823 era ahorcado el general Riego en la madrileña plaza de la Cebada y con su muerte no solo desaparecía el símbolo de la libertad que había rebrotado en España durante tres años, sino que se lanzó a un largo exilio a los españoles más representativos de otra generación política e intelectual. Muchos de ellos se fueron a Inglaterra, donde la opinión pública sabedora de lo ocurrido a otros exiliados españoles anteriores se volcó en su favor, consiguiéndose una petición de socorro lanzada por el alcalde londinense, que fue recogida y ampliada por los diarios The Examiner y The Times, y la creación de una comisión oficial de ayuda, que fue presidida por el mismísimo Lord Wellington. Además, para la opinión pública británica era incomprensible que sacerdotes españoles hubiesen tenido que emigrar nuevamente a Inglaterra a causa de sus opiniones liberales, dejando estupefactos a gran parte de los conservadores católicos ingleses. Se puede mencionar el caso de los dos hermanos dominicos Villanueva, que en el año 1824 junto con el ex-ministro de Hacienda Canga Argüelles fundaron y redactaron el periódico Ocios de españoles emigrados en Londres hasta el año 1827, que se convertiría en la revista de más larga vida del exilio español en esos años, siendo chocante que se editara en Inglaterra un periódico español cuando en España estaban prohibidos de nuevo31.
Don José Canga Argüelles había sido Vocal de la Junta de Gobierno del Banco de San Carlos en el periodo 1798-1799 y durante la contienda contra los franceses participó en la Junta Superior de Valencia, llegando a ser Diputado en Cádiz y Ministro de Hacienda de la Regencia. Entre sus cometidos en esa época, destaca una Memoria sobre cuentas y razón de España leída en las Cortes el 29 de julio de 1811. Gran defensor de la Constitución de 1812, tras la llegada de Fernando VII fue confinado en Peñíscola hasta la instauración del Trienio Liberal en que volvió a ser Ministro de Hacienda. Después del regreso del absolu- tismo nuevamente, se tiene que exiliar en Londres hasta 1829 en que pudo regresar a España.

7. BANCOS ESPAÑOL DE SAN FERNANDO Y DE ISABEL II  (1829-1847)

Fernando VII en 1828 inicia una tímida apertura al necesitar el apoyo de los liberales en la lucha por la Corona contra su hermano Carlos, produciéndose después de su muerte un tenue resurgimiento de las libertades en nuestro país que se inicia en 1833 con la Regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, madre de la Isabel II, sobrina y cuarta esposa de Fernando VII, aunque en 1840 tendría que presentar su renuncia tras firmar la Ley de Ayuntamientos que provocó la sublevación de las principales ciudades españolas, evitando así que en el Congreso se debatiera su verdadero estado civil, pues para ser Regente debía permanecer viuda y había contraído matrimonio secreto con Fernando Muñoz. Espartero, que gozaba de un gran prestigio entre los militares al haber contribuido a finalizar con éxito la primera Guerra Carlista en 1839, asumiría al año siguiente importantes decisiones al ser uno de los generales más destacados entre sus compañeros progresistas, aunque las Cortes no le elegirían como nuevo Regente hasta mayo de 1841. Con su exilio se acabarían las regencias de Isabel II, ya que en noviembre de 1843 se forma un gobierno provisional que la declaró mayor de edad con trece años, dando lugar a un periodo que se le con ce en la Historia de España como la Década Moderada hasta 1850.
Durante las Regencias de Isabel II se alternaron en el poder liberales y moderados, volviendo a tener una corta vigencia la Constitución de 1812 en el año 1836 hasta que las Cortes, promovidas por un Gobierno progresista en plena guerra civil impulsada por los carlistas, aprobasen una nueva Constitución el 8 de junio de 1837. Después de la caída de Espartero y con Narváez como protagonista en la vida política española, se celebran elecciones en 1844 en las que gana el denominado Partido de los Moderados, que promueve al año siguiente una nueva Constitución. El Banco Nacional de San Carlos no estaría ajeno a los vaivenes políticos que se produjeron en la primera mitad del siglo XIX, teniendo que dar paso en 1829 al Banco Español de San Fernando, que se fusionaría en 1847 con el Banco de Isabel II, que se había creado tres años antes, para configurarse una nueva Entidad que en 1856 tomaría el nombre de Banco de España que perdura a tualmente. Para finalizar, es de justicia mencionar a Jovellanos y Quintana por su especial participación en la formación de las Cortes en Cádiz, desarrollando ambos en esa ciudad una importante labor en pro de la aprobación de una Carta Magna para nuestro país, así como por sus conexiones con los Bancos Nacion les existentes en España en dos periodos distintos relacionados con la Constitución de 1812. Don Melchor Gaspar de Jovellanos rechazó formar parte del gobierno de José Bonaparte y representó a Asturias en la Junta Central. Entre su obra, figuran numerosos estudios económicos, informes y dictámenes, destacándose uno elaborado en 1782 sobre el proyecto del Banco de San Carlos al formar parte de la Comisión que puso en marcha la Entidad. Años más tarde, cuando Cabarrús fue detenido y encarcelado bajo la acusación de malversación de fondos no dudó en acudir en su ayuda, lo que le valdría su traslado a Asturias. El abogado D. Manuel José Quintana en 1795 sería designado como Procurador Fiscal de la Junta de Comercio y Moneda y durante la contienda contra los franceses tendría que luchar junto con otros relevantes liberales españoles, como Jovellanos o Calvo de Rozas, para la formación de unas Cortes Constituyentes, siendo encarcelado por este motivo tras regresar Fernando VII. Durante el Trienio Constitucional vuelve a desempeñar sus actividades profesionales y políticas hasta el regreso del absolutismo, siendo despojado nuevamente de sus cargos hasta la muerte del monarca español32. Entre sus múltiples actividades, destaca la periodística, habiendo editado en 1808 el Semanario Patriótico en Madrid con la intención de difundir en España las nuevas ideas democráticas de la Monarquía constitucional y alentar la convocatoria de las Cortes Constituyentes. Ocupada la capital por los franceses, Quintana encargó la edición de la segunda fase del periódico en Sevilla a José María Blanco para los asuntos políticos y a Isidoro Antillón para informar de las campañas del ejército español contra Napoleón33.
Años más tarde, Manuel José Quintana, hijo de padres extremeños que en la segunda represión fernandina tuvo que residir en Extremadura, pudo recobrar su actividad cultural y política tras la muerte de Fernando VII, y, como había sucedido en Sevilla y en Cádiz con anterioridad, sostendría en Madrid frecuentes contactos con los constitucionalistas del momento. Entre las numerosas personas con las que mantuvo amistad, se puede citar a Pastor Díaz, del que sería su valedor literario.

D. Nicomedes Pastor Díaz Corbelle, natural de Viveiro en la Mariña lucense, sería introducido en los círculos culturales y políticos del momento que le permitirían conocer a las personalidades más relevantes de esa época, como los pacenses Espronceda y Donoso Cortés. Por diversos motivos, llegaría a tener un especial vínculo con Extremadura, siendo Jefe Político en Cáceres, donde apoya abiertamente la Constitución de 1837 salida de la de Cádiz. Posteriormente, mantendría sus lazos en la zona al salir elegido Diputado, primero por Cáceres y después por Navalmoral de la Mata. Entre sus cometidos, se puede citar que ocupó el puesto de Secretario General en el Banco de Isabel II desde 1844 a 1847.

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ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS

Archivo Histórico del Banco de España

Biblioteca Nacional de España (BNE)

Biblioteca Nacional de Francia (BNF)

British Library (BL)

Hemeroteca Municipal de Madrid

HEMEROTECA

Diario de Madrid, 1808-1811(BNE)

Diario Mercantil de Cádiz, 1808-1814 (BNE)

El Conciso, 1810-1814 (BNE)

El Redactor, 1810-1812 (BNE)

Gazeta de la Regencia de España e Indias, 1810 (BOE, http://www.boe.es/)

Gazeta de la Regencia de las Españas, 1814 (BOE, http://www.boe.es/)

Gazeta de Madrid, 1800-1815 (BOE, http://www.boe.es/)

Guía Patriótica de España para el año de 1811 – 1812 (BNE)

Guía Política de las Españas para el año de 1813 (BNE)

Kalendiario manual y guía de forasteros en Madrid, 1784-1816 (BNE)

Le Moniteur, 1805 (BNF)

Semanario Patriótico, 1808 (BNE)

The Examiner, 1823-1824 (BL)

The London Gazette, 1808 (http://www.gazette-online.co.uk/)

The Times, 1823-1824 (http://archive.timesonline.co.uk/tol/archive/)

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1 Gazeta de Madrid de 31 de agosto de 1800. Posteriormente, se pueden destacar las noticias aparecidas en Le Moniteur de 8 de marzo de 1805 y por The London Gazette de 26 de marzo de 1808.

2  La intentona de El Escorial se produjo tres días después de la firma del Tratado de Fontainebleau. Este suceso junto con el motín de Aranjuez prepararon a juicio de muchos la «Revolución en España» como señala Gonzalo O. Farril en Memoria de D. Miguel José de Azanza y D. Gonzalo O. Farril, sobre los hechos que justifican su conducta política desde marzo de 1808 hasta abril de 1814, editada en Paris, P. N. Rougeron, 1815, p. 6. El término Revolución era el generalmente usado para referenciar la lucha contra los franceses, ya que el de Guerra de Independencia sería acuñado posteriormente bien entrado el siglo XIX.

Gazeta de Madrid, 13 y 20 de mayo de 1808.

4  Actas de la Junta de Gobierno del Banco Nacional de San Carlos 1794-1829. Archivo Histórico del Banco de España, signaturas 158-201, 203-205.

5   Diario de Madrid, se pueden destacar las noticias aparecidas el 04/09/ y 14/09 de 1808; 04/03, 25/07 y 16/10 de 1809; 28/05, 24/10 y 19/12 de 1810 y 28/01/1811.

6   Checa Godoy, Antonio. Historia de la prensa andaluza. Fundación Blas Infante, Sevilla, 1991, p. 33.

7  Marieta Cantos Casenave y Beatriz Sánchez Hita. «Escritoras y periodistas ante la Constitución de 1812 (1808-1823). En Historia Constitucional, número 10, ps. 137 a 179.

8  Las fuentes bibliográficas de los señores Villagómez, Aparici, Núñez de Haro y Parada Bustos han sido obtenidas del estudio de José Mª García León: Los Diputados Doceañistas. Una aproximación al estudio de los Diputados de las Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1813). Ayuntamiento de Cádiz, 2006.

Igualmente, se destacan las Webs:

–   Cádiz 2012 ciudad constitucional, http://www.cadiz2012.es/

–   Biblioteca del Congreso de los Diputados, https://intranet.congreso.es/

Gazeta de Madrid de 19 de agosto de 1808.

10   María Freire López. Entre la Ilustración y el Romanticismo: la huella de la Guerra de la Independencia en la literatura española. Universidad de Alicante, 2008, p. 33.

11  Biografía de Juan Sánchez de la Madrid Dávila realizada por A. Gil Novales. http://www.mcnbigrafias.com/app-bio/do/show?key=sanchez-de-la-madrid-davila-juan    (noviembre    2011).

12  Tortella Casares, Teresa. Índice de los primitivos accionistas del Banco Nacional de San Carlos. Banco de España, 1986, p. 41.

13   Diccionario Biográfico del Trienio Liberal, Madrid: El Museo Universal, 1991. Una reseña acerca de este personaje se puede ver también en http://es.wikipedia.org/ (diciembre 2011).

14  El título de la obra que publicó sobre esta cuestión es representativo de la situación que se estaba viviendo: El patriotismo perseguido á traición por la arbitrariedad y el egoísmo ó censura del Fiscal de la Real Audiencia de Sevilla en el expediente de D. Lorenzo Calbo de Rozas, Representante de Aragón en la suprema Junta Central..., Cádiz: Imprenta de D. Manuel Santiago de Quintana, 1810.

15  Las referencias sobre los Vocales García de la Prada y González Arnao se han obtenido de El Estatuto de Bayona. Tesis Doctoral de María Reyes Domínguez Agudo. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Derecho, 2004, ps. 37, 38, 134, 180, 190, 250 y 273.

16     http://academiajurisprudenciapr.org/cadiz/wp-content/uploads/2011/03/Actas-Junta-Sexta-23-de-junio-1808.pdf (diciembre 2011).

17    Ignacio  Fernández  Sarasola.  “La  primera  Constitución  Española:  El  Estatuto  de  Bayona”. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/.

18  Gazeta de Madrid, núms. 68 de 26/06, 85 de 13/07 y 99 a 102 de 27 a 30 de julio de 1808.

19   Estas personas poseían las siguientes acciones: 200, 50 a través del Mayorazgo de Salinas y Ribadeo, 57, 11, 54 y 10, respectivamente. Teresa Tortella Casares. Índice de los primitivos accionistas del Banco Nacional de San Carlos. Banco de España, 1986, ps. 40, 78, 117, 133, 138, 146 y 169.

20  Carlos Sanz Cid. La Constitución de Bayona. E. Reus, 1922, ps. 163 y 449.

21  Juan Hernández y Dávalos. Colección de documentos para la Historia de la Guerra de Independencia de México. Tomo I, Universidad Nacional Autónoma de México, 2007, ps. 1 y 2.

22   Mariano Caballero Espericueta. «Las uniones estratégicas de los comerciantes e industriales madrileños (1800-1813). En Cuadernos de Historia Contemporánea, 2001, núm. 23, ps. 217 a 240 .

23  Gazeta del Gobierno, 8 y 26 de mayo de 1809.

24  Ramón Mesoneros Romanos. Memorias de un Setentón, natural y vecino de Madrid. Renacimiento,1926,p.41.

25  Natividad Araque Hontangas. «La educación en la Constitución de 1812: Antecedentes y consecuencias». En Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche. Vol. I, julio de 2009, ps. 1 a 21.

26   Juan Antonio Noriega Iglesias. «Un asturiano olvidado: Antonio Noriega de Bada». Asociación cultural Abamia, http://www.abamia.net/Noriega%20de%20Bada.pdf (noviembre 2011).

27  Luis Barbastro Gil. Los afrancesados: primera emigración política del siglo XIX español (1813- 1820). Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1993, ps. 59 y 113.

28 Gazeta de Madrid, nº 20 de16/02/1815 y nº 51 de 27/04/1815.

29 Núñez de Haro poseía 66 acciones del Banco de San Carlos. Teresa Tortella Casares. Índice de los primitivos accionistas del Banco Nacional de San Carlos. Banco de España, 1986, p. 185.

30 Canga Arguelles, José. Memoria sobre los presupuestos de los gastos, de los valores de las contribuciones y rentas públicas de la nación española y de los medios para cubrir el déficit, que presenta a las Cortes ordinarias de 1820. Madrid, Imprenta Nacional, 1820, p. 6.

31  Emilio Soler Pascual. “Los hermanos Villanueva en el exilio: La revista Ocios de españoles emigrados. Virtual Miguel de Cervantes, http://www.cervantesvirtual.com/.

32 El Banco de España estamparía en el anverso del billete de 25 pesetas de la emisión 1 de diciembre de 1908 el retrato de Manuel José Quintana.

33 La ideología liberal de Blanco White le llevó muy pronto a discrepar de la Junta Central y abandonó España rumbo a Inglaterra en 1810. Isidoro Antillón tendría un señalado protagonismo en la elaboración de la Constitución de 1812 como Diputado Provincial por Aragón. Se destacó por defender la abolición de la esclavitud y se pronunció en favor de la libertad, la enseñanza pública y la prohibición de los castigos corporales. Su final es representativo de lo que sucedió a otros muchos en aquella época, ya que la noche del 3 de noviembre de 1813 tres asesinos lo atacaron al salir de las Cortes dejándolo por muerto. No llegó a restablecerse totalmente de sus heridas y al año siguiente murió en Santa Eulalia cuando, tras la anulación de la Constitución y restablecido el absolutismo por Fernando VII, era trasladado a Zaragoza para ser ejecutado. Diez años más tarde, tropas absolutistas profanaron su tumba, quemaron el cadáver y aventaron sus cenizas.. Oganización sobre Abolición de la esclavitud. Biografías de abolicionistas, http://www.cedt.org/biograf.htm (diciembre 2011). Los restos de Cabarrús, como los de otros muchos tras el retorno de Fernando VII, tuvieron un destino similar. Había sido enterrado en la catedral de Sevilla en 1810 y en 1814 su tumba fue profanada y sus restos arrojados a la fosa común o al Guadalquivir. http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Cabarr%C3%BAs (diciembre 2011).

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Carlos María Neila Muñoz

1.  METODOLOGÍA DE TRABAJO

Para llevar a cabo un volcado minucioso de las noticias que aparecen en los cuarenta y cinco números de la publicación quincenal «El Brocense» he tenido que ir hoja a hoja -con todo el cuidado del mundo por su conservación, que sin ser mala, es conveniente tratar con máximo respeto-. Estos datos, divididos en sus diversas secciones, se han contrastado, completado y complementado con las actas de los plenos municipales que se celebraron en la localidad en los tres años en que la publicación estuvo en la calle, depositados en el archivo del Excmo. Ayuntamiento; con los libros de registro de ‘nacimientos’, ‘matrimonios’ y ‘defunciones’ depositados en el Registro Civil de Brozas; con las entrevistas realizadas en el trabajo de campo etnográfico realizado a personas mayores de la villa y como no, con la información detallada y precisa ofrecida por los dueños de esta colección de ejemplares.

Con toda mi gratitud para Juan Hernández Vinagre (03 de mayo de 1908 – 23 de octubre de 1977), hombre culto, inquieto y amante de Brozas que supo ser cronista de su tiempo y guardar para las generaciones precedentes aquellos documentos -impresos y visuales- que, casi cien años después, hacen posible que podamos conocer, comprender y explicar la historia de la localidad con el afán de preservarla y transmitirla a generaciones venideras. Y mi más sincera amistad a las personas que han depositado en mí toda su confianza: Juan Pedro Hernández Parras -su hijo- y Juana Tejado Sorio -su nuera-.

image001Lám. 1. Juan Hernández Vinagre

2. EL PERIÓDICO QUINCENAL «EL BROCENSE»

«El Brocense» fue un periódico quincenal al frente del cual estaba como director D. José Rodríguez y García del Perucho. Nació como un periódico literario pero a los pocos números dejó de ser exclusivamente dedicado a las letras para pasar a ser considerado como una publicación de información y de opinión general sobre la vida en Brozas, tomando como referencia las tierras de la localidad y aledañas. Desde la perspectiva actual, podemos considerar a «El Brocense» como un medio de comunicación exclusivista y clasista, ya que en sus páginas se hacía mención -casi de forma total- a la trayectoria vivencial de una clase medio-alta a través de su ocio, de su religiosidad, de su vida diaria, de su tiempo libre, de sus viajes, de su vida política… Es necesario recordar que en los años 1927, 1928 y 1929 la población de nuestra Extremadura «gozaba» de unos niveles formativos e informativos depauperados en el tiempo y en el espacio -raya con Portugal, latifundios, hambre, pobreza, miseria…-.

La administración de la publicación estaba situada en la calle Brocense nº 22 y la dirección en la calle Polo nº 5. Los precios de la suscripción trimestral era de 1,75 pesetas con pago por adelantado. La tarifa de publicidad era módica y conveniente para los anunciantes, como así se expresaba. La tipografía era de ‘El Noticiero’ -unos números- y de la imprenta de García Floriano -otros números-, de Cáceres. Las colaboraciones originales se remitían al director y de las publicadas eran responsables únicamente sus autores, no manteniéndose corres- pondencia sobre ellos. La temporalidad fue la siguiente: año 1927 (8 números); año 1928 (21 números) y año 1929 (16 números). Todos los números anteriores llevaban la siguiente nota: «El presente número ha sido visado por la censura«.

El formato sufrió modificaciones del nº 1 (21,5 x 30,5 cm) y con cuatro páginas pasó en los restantes números a 29 x 41,5 cm y a ocho páginas y a más en algún número extraordinario. En la página nº 4 del nº 1 se hacía esta referencia: «EL BROCENSE espera, en plazo breve, que con la benévola acogida de sus lectores podrá mejorar su presentación, editándose con ocho páginas cada número. La Redacción«. Los logotipos o membretes de «El Brocense» fueron las siguientes:

image004Lám. 2. Logotipo y membrete (01 enero 1928)

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Lám. 3. Logotipo y membrete (15 marzo 1928)

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Lám. 4. Logotipo y membrete (15 mayo 1928)

La redacción de «El Brocense» estaba formada por el siguiente personal: Director (don José Rodríguez García del Perucho); Redactor Jefe (don Faustino Morgado); Redactores (don Juan Hernández; don Juan Guerrero; don H. Torres Cava y don Francisco Montes Bravo) y Administrador (don Francisco Montes Íñigo). El 1 de septiembre de 1929, se produjeron nuevas incorporaciones como:

«…el joven y aprovechado estudiante don Pedro González Elviro «Roviel» que tendrá a su cargo, especialmente, la sección religiosa del periódico. Asimismo otra persona que se oculta bajo el pseudónimo de «Billy», tendrá al corriente a los lectores de «El Brocense» con relación a las cuestiones deportivas. Otro escritor nuevo, «Laensckle» que también pretende que su nombre verdadero permanezca oculto, publicará quincenalmente una crónica cinematográfica. Por último, en el número próximo comenzará a colaborar en estas columnas Zorit de Rosabor individuo poco conocido en lides literarias, pero de valor positivo«.

En el nº 1 (página nº 2 de 01 sep 1927) aparecía, firmado por Juan Hernández, y bajo el título de ‘Nuestros colaboradores’, la relación de personas que eran consideradas como colaboradores de la publicación. Así aparecían:

«Don Juvenal de Vega y Relea, inspector jefe de Primera Enseñanza, conocido escritor de todos los periódicos locales, buen orador e ilustre colaborador de «El Sol»«.

«Don León Leal Ramos, ilustre abogado del Colegio de Cáceres, gran sociólogo y famoso escritor de varios importantes periódicos».

«Don Narciso Maderal, muy conocido en el amplio campo del periodismo por sus excelentes artículos: director que fue de «El Noticiero» y actual director de «Nuevo Día»«.

«Don Miguel Giménez Aguirre, conocido médico de la capital, gran poeta y autor de las famosas «Coplas de lance» que diariamente escribe en «El Noticiero», el cual dirige don Miguel con mucho acierto […]«.

«Miguel Muñoz de San Pedro, primogénito de los excelentísimos señores condes de Canilleros, caballero de la Orden militar del Santo Sepulcro, eximio poeta […]«.

«Emilio Criado y Romero, excelente periodista, redactor jefe de «El Noticiero», conocido escritor de varios periódicos de Madrid, entre los que figuran «La Libertad», «Heraldo de Madrid», «Informaciones», «La Esfera» y otros. Autor de las selectas páginas que diariamente escribe en «El Noticiero» tituladas «Día por día» […]«.

«Francisco Higuero Bazaga, joven perito agrícola, profesor de Agricultura, con grado de conferenciante avícola y distinguido cronista de «El Correo Extremeño», de Badajoz«.

«Mariano del Soto e Hidalgo, buen periodista, redactor jefe de «Extremadura» e ilustre conferenciante […]«.

«Joaquín Criado, gran matemático, que con sus entretenidas charadas, deleitará a los curiosos lectores de EL BROCENSE. En «El Noticiero» y en el «Blanco y Negro» ha publicado varias charadas, obteniendo con las mismas muchos éxitos«.

«Faustino Morgado, joven médico de Brozas, articulista de expresión clara y fácil; ha escrito en periódicos de Madrid y en «El Noticiero», de Cáceres; últimamente resultaron muy bien las cuartillas suyas que leyó públicamente en Brozas el día que se inauguró el Ayuntamiento de dicho pueblo«.

«Don Juan Guerrero, maestro normalista, del que recibiremos grandes enseñanzas por su elevada cultura«.

«Dionisio Acedo Iglesias, joven y culto periodista, que tanto se ha popularizado con sus selectos artículos publicados en «Extremadura», bajo el seudónimo de R. Serafier«.

«Como ya vieron nuestros lectores en el pasado número, empezó a colaborar en EL BROCENSE, el ilustre señor don José Ibarrola. No es preciso encarecer la labor insigne del insigne abogado. Todo el mundo le conoce. Pero no queremos tampoco dejar de consignar aunque sólo sea con estas cuatro palabras, el profundo agradecimiento que le debemos. Y le tenemos al nuevo colaborador […]«.

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Lám. 5. Redacción de “El Brocense”

Los anuncios y los anunciantes de Brozas (Cáceres) fueron1:

«»URALITA» S. A. Tejados. Revestimientos. Canalones. Bajantes. Tuberías para conducción de aguas. Decorados. Referencias: En Cáceres: N. Mª Dalmau, Ingeniero. Calle Luis Sergio Sánchez, 1 – 2º; En Brozas: Eugenio Molinos. Proyectos y presupuestos gratis».

«Casa Millán». Tejidos, paquetería y géneros de punto. Especialidad en panas y crudos. Santa María, 5.

ANTONIO SANDOVAL. Sombrerería. Especialidad en novedades. BROZAS.

Automóviles de alquiler. GARAGE DEL NORTE. Avenida de Gabriel y Galán.

CASIMIRO ROSADO. Paquetería. Bisutería. Ferretería. Camas. Loza. Cristal. Alpargatas. Batería de cocina. COLONIALES.

Delfín B. Trevijano. Especialidades de esta casa. Telas blancas, lienzos, sargas, driles, paraguas y géneros de punto. Brocense, 13.

Domingo Jiménez Sánchez. Banquero. Cereales y lanas. Fernández Benito nº 17.

Fábrica de Harinas «La Española». Venta de Harinas y Afrechos.

Farmacia y Laboratorio Químico del Licenciado D. Francisco Montes. Brocense, 20.

Francisco Chaparro Clemente. Agente Comercial Colegiado. BROZAS. Gerardo  Bernal  Nieto.  Ultramarinos  y  Coloniales.  Padre  Amado,  7. BROZAS.

Gran Casino LA PEÑA. Café especialidad de la Casa. Licores de las mejores marcas y exquisito vino del país. JUAN CHAPARRO. Plaza Primo de Rivera, 4.

Laurentino Vivas Colmenero. Brozas.

Laurentino Vivas Colmenero. Compra-venta de Cereales, Harinas y Piensos. Cerveza MAHOU. Muñoz Chaves, 13 y 15.

Marcelino Lopo. Taller mecánico de Ebanistería y Carpintería. Proveedor del Ayuntamiento. Padre Amado, 21.

Marcial Durán. Comestibles. Los mejores cafés. Especialidad en conservas. Brocense, núm. 5.

Salomé Berjano. Corresponsal del Banco de España. Blanca. Lanas. Cereales. Escandón, 13 y 17.

Severiano Corchado. Conserje de «La Brocense» y «La Concordia» (Sociedades recreativas). Sirve los mejores cafés, cerveza y licores que se toman en Brozas. Brocense, 1 y 3.

Garage del Norte. Automóviles de alquiles. BROZAS. para recorridos superiores a 0,40 por kilómetro: Peugeot 5 HP de una a tres personas a 0,40 por kilómetro. Peugeot 10 HP de una a cuatro personas a 0,50 por kilómetro.

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Lám. 6. Anuncio: Garage del Norte y su tarifa de precios de automóviles de alquiler (1929).

2.1.  Política de ayer

Pocas referencias aparecen en la publicación con relación a los avatares de la vida política municipal en el Ayuntamiento de Brozas aunque sí es cierto que, desde el primer número, se comenzó con una sección que llevaba por título

«Vida municipal» pero que se repitió tal sección sólo cinco veces en los tres años. Veamos un breve resumen. El 1 de septiembre de 1927 se hacía alusión a la llegada al Ayuntamiento del proyecto de traídas de aguas a la localidad y de la subasta de obras para la construcción de escuelas, ya que la Caja Extremeña de Previsión Social había concedido un préstamo al Ayuntamiento pues «…la renovación de la vida local que se advierte desde hace algún tiempo, ha dado lugar a que Brozas progrese en todos los órdenes y a que el Ayuntamiento, con su programa reconstructivo y de saneamiento llegue a constituir para la mayoría del vecindario, la más firme garantía de serias actitudes y de noblísimos propósitos«. En otras sesiones de ese mismo mes se acordó la creación de un campo de demostración agrícola donde «…podrán encontrar eco las ideas de los agricultores actuales y las menos gastadas del pequeño infante, que hombre y agricultor será el día de mañana«. Igualmente se acordó sacar a subasta las obras para la construcción de un nuevo cementerio y la subasta del pescado sobrante de la charca. En el mes de octubre se hicieron los mismos trámites pasa sacar a subasta el pasto de la dehesa boyal llamada «Acotada», adjudicándose -más tarde- a Feliciano Niso Espárrago. También se nombró al Alcalde para ir en representación del municipio a la elección de representante de la provincia en la Asamblea Nacional.

El 10 de febrero de 1928 el mismo periódico comentaba que tenían abandonada la vida municipal. Por aquel entonces se realizaban las obras correspondientes en el pozo de «La Bujía» para abastecer de agua a la población. También continuaban las obras del enseñanche y se estudiaban varios presupuestos para la construcción de escuelas. Se acordó solicitar del Estado que se le conceda la propiedad del antiguo Teatro Principal, situado en la Plaza de Ovando, con destino a la construcción de un cuartel para la guardia civil. El 15 de marzo de 1928 apareció una nota escueta donde se comentó otra vez el tema del pozo de «La Bujía» y se concedió a Juan Francisco Artaloytia el estudio del saneamiento urbano tomando numerosas y eficaces medidas higiénicas. ¿Por qué motivos no aparecieron más reseñas municipales en este medio de comunicación? La respuesta viene dada en un artículo aparecido en la primera página el día 15 de junio de 1928 en el que ofrecen dos razones: «…la primera porque van a suponer «los de siempre» que tratamos de «bombardearnos» mutuamente o que aspiramos a ser reelegidos en las próximas elecciones […] la segunda razón es que al pueblo de Brozas no parece que le interesan las cuestiones municipales aunque nosotros hacemos responsables de esta abstención de los pueblos en la vida municipal a los que no supieron o no quisieron inculcar en las colectividades la obligación de educarse en el conocimiento de sus deberes y derechos de ciudadanía«. Escribía también «X» que no se puede «…continuar con esa indiferencia suicida ante los problemas locales de tanta trascendencia en la vida de los pueblos, indiferencia que muchas veces se traduce equivocadamente en una probación rotunda a ciertas doctrinas, que la mayoría de las veces suelen estar en pugna con los ideales que cada cual sustenta; pero que se puede aprovechar como banderín por aquellos, que no mirando los procedimientos, tratan a toda costa de volver a las andadas, aunque para conseguirlo tengan que sacrificar los legítimos intereses del vecindario«.

El día 1 de julio de 1928 aparece por primera vez -y única- un largo resumen de los acuerdos tomados desde primeros de abril por el Pleno y la Comisión Permanente, haciendo mención especial al Pleno del día 18 de junio donde se produjeron dimisiones e incorporaciones de concejales. Es de destacar como curiosidad la adquisición de dos máquinas de coser «Singer» con destino a las escuelas nacionales de niñas y abrir una suscripción para erigir una estatua que perpetúe la memoria del sabio humanista Francisco Sánchez «El Brocense». El 1 de julio de 1928, Santiago Domínguez avisaba del peligro que puede ocasionar en los meses estivales un fuego en los campos de Brozas y pide que se organice la población ante tal posibilidad que llevaría a la ruina -caso de producirse- a los labradores, arrendatarios y propietarios. El 15 de julio de 1928 en un artículo extenso que lleva por título «Para el señor director de «El Brocense»», Santiago Domínguez expone sus ideas sobre la administración local en temas como las obras en la plaza de Ovando y sus accesos, la construcción de una plaza de abastos, la escasez de agua potable para el consumo doméstico, el saneamiento del matadero municipal…

José Rodríguez firmaba un artículo el 1º octubre 1927 que llevaba por título

«El problema eterno de la Constitución. Alrededor de la Asamblea Nacional» donde decía, entre otras cosas que «El problema de España no es de dictadura ni de democracia, no es de izquierdas ni de derechas, es un problema de educación. No se puede pretender que un pueblo sin espíritu de ciudadanía preste apoyo a un movimiento de regeneración, ni inculcar en él esas ansias nobles por mantener su soberanía, orgullo legítimo de los ideales democráticos […] Cuando los pueblos sean suficientemente educados, podrá intentarse todo con ellos y desaparecerán por sí solas las ambiciones y egoísmos, los odios y entusiasmos absurdos, los intereses contrapuestos y las luchas y errores, sólo habrá un pensamiento común […] La suerte de España estriba en que en pos de esta generación que se va, crece otra sedienta de justicia, de verdad y de fe, deseosa de educarse para la vida y por la vida, y que llegará a ser mejor que nosotros, si tratamos, no de engañarla, sino de iluminarla; no de rechazarla hacia el pasado, sino de iniciarla en el porvenir«. En otro artículo en que Juvenal de Vega y Relea filosofa sobre la «Técnica y la política» -título del artículo- viene a decir que «…la actividad política, cuando se presenta como cosa substantiva, sin un contenido técnico […], aspirando al poder, no para hacer, sino por el poder mismo, como expresión de la vanidad de los individuos en la vida nacional, y de la vanidad de los pueblos en la vida internacional, es de efectos desastrosos en la gobernación municipal, provincial o estatal […] Y quizás la característica más destacada del actual régimen político español sea, precisamente, hacer desaparecer el profesionalismo político y fundir las actividades técnica y política…«. Esto fue escrito en el año 1927.

Faustino Morgado en la colaboración titulada «Pido política» (15 enero 1928) hace propaganda del régimen político implantado por el general Primo de Rivera en España y por el único partido existente «Unión Patriótica». Expresa que se debe huir de las maneras de hacer, comprender y considerar la política de antaño y, además expresa que «…en Brozas hay elementos para formar ese bloque político, esa fuerza de gobierno, que nosotros pedimos en nombre de la política que ha de gobernar, a despecho de las «istas» que ya gobernaron, y bastante mal, en tiempos que no han de volver. Nuestro dignísimo alcalde, que piensa como yo en este aspecto de la vida, tiene la palabra«. Era alcalde el director del periódico «El Brocense».

P. J. A. escribía el 19 de septiembre de 1928 en el artículo «El V aniversario del nuevo régimen» que con motivo de cumplirse el quinto año del advenimiento al poder Gobierno presidido por el general Miguel Primo de Rivera2, el Comité local de Unión Patriótica3, auxiliado por la Comisión Permanente del Ayuntamiento, organizó un programa de actos que consistió en una manifestación que, saliendo de la plaza de Primo de Rivera a las 10h00, se dirigió a la iglesia de Santa María donde se celebró un Te-Deum. Una vez terminado, la manifestación regresó a mencionada plaza donde el Comité de U.P. y autoridades desfilaron «…más de dos mil personas de todas edades, sexos y condición social» recogiéndose en pliegos colocados a tal ocasión firmas de las personas que no pudieron acudir al desfile, amenizado por la Banda municipal de música. A las ocho de la noche se proyecto al aire libre en la plaza de Ovando, la película «El 2 de mayo de 1808» «…innecesario es decir que a la gratuita y culta sección concurrió todo el pueblo, que, enardecido por la gloriosa jornada que se representaba, aplaudió frenéticamente a nuestros héroes Daoíz, Velarde y Ruiz«. Para concluir la jornada, tuvo lugar a las once y media de la noche, en el paseo de la plaza de Primo de Rivera «…artística y profusamente iluminado y adornado con faroles a la veneciana, escudos nacionales, gallardetes, guirnaldas, etc., tuvo lugar con gran entusiasmo una animadísima verbena popular con escogidos bailables ejecutados por nuestra flamante Banda municipal…» y duró hasta las cuatro de la madrugada, «hora en que ya por agotamiento físico se dio por terminada«. El Comité local de Unión Patriótica estaba compuesto por Juan Montes Íñigo, como presidente; Pedro José Elviro Remedios, Santiago Domínguez Ortiz y Braulio Rodríguez Ortiz, como vocales y Pedro José Acedo, como secretario. La Comisión permanente del Ayuntamiento estaba integrada por Juan Francisco Artaloytia Lozano, como alcalde; José Rodríguez García, Norberto Elviro Remedios y Benito Colmenero Remedios, como vocales y Alejandro Cabezalí Moreno, como secretario de la Corporación.

Para concluir este apartado donde he pretendido esbozar cuál ha sido el pensamiento y la línea de actuación política de «El Brocense» en los tres años en que llegó a la población de Brozas, José Rodríguez escribió «Ante la reforma constitucional. Nuestra opinión» (1 octubre 1929) escribió sobre el estado español, dentro del denominado «Directorio Civil» y la reforma de la Constitución de 1876 promulgada por Cánovas del Castillo el día 30 de junio y suspendida en esos momentos de nuestra historia. Este colaborador expresa que aunque se gobernaba España de forma dictatorial había guiños al sistema democrático en lo que respecta al compromiso de buscar la opinión de la mayor parte del pueblo español para reformar una carta magna modificable en muchos aspectos. De esa posible modificación iba a depender el futuro de hombres y de mujeres nuevos. Por lo tanto, el alcalde y director del periódico escribe que está de acuerdo con lo preconizado por el marqués de Estella pero teniendo como denominador común la educación y la formación de los habitantes del Estado español, necesario -según él- para lograr la tan buscada y deseada reciprocidad gobierno-pueblo.

2.2.  Ferias y fiestas

Con motivo de las ferias y fiestas de septiembre se hacía un recordatorio de las actividades lúdico-festivas que se iban a celebrar en el pueblo; por ejemplo en la feria de ganado de septiembre 1928 había teatro, novilladas, circos, cucañas, iluminaciones, danza, tamboril, diana, fuegos artificiales y partidos de fútbol. Las capeas se celebraron tres días por la mañana y por la tarde. Igualmente en «La Concordia» se celebraron bailes aristocráticos y en el «Círculo de Artesanos» animados bailes todos los domingos y días de fiesta4 aunque es verdad que el espacio físico que era epicentro de la algarabía y la fiesta (tal como expresa Gil de Prado el 20 de abril de 1928) era el pueblo entero. Los toros fueron, son y serán preferidos en las ferias y las correspondientes charlas taurinas, donde se concitaban comentarios encontrados de los espectáculos de tauromaquia popular y artística no sólo de Brozas, sino de las localidades de alrededor. Sin olvidar la novillada que se celebraba el día de Santiago. Creo entender que no hubo toros en septiembre de 1928 por imperativo legal y porque la plaza de toros no estaba terminada y no había empresarios. «El Brocense» se preguntaba a qué se debían estas deficiencias.

Con motivo de la festividad de San Antón, se dieron bailes en ‘La Concordia’, ‘Santa María’ y ‘Artesanos’, apareciendo la siguiente recomendación en la página nº 3 (15 enero 1928): «Nota.- A los empedernidos solterones les recomendamos prudencia, y no se dejen llevar de los muchos encantos que, en ese que han dado en llamar sexo débil hemos de admirar, porque han de estar «pichuteau caneleau». Les recomendamos igualmente no se separan, y lo lean en dicha noche, cada vez que flaqueen, el artículo de nuestro buen amigo F. Morgado, publicado en el número anterior «Los treinta años y las grasas»5. Hay que aprovechar tan grata coyuntura y rememorar lo que pasó como nube de verano.- X. X.«.

El 1 de noviembre de 1927 apareció una nota en que se reflejaba que el 12 de octubre de ese año se había celebrado la fiesta de la Raza y de la Paz, en conmemoración del descubrimiento de América y la terminación de la guerra en Marruecos. En Santa María se ofició una misa a cargo del párroco Juan Carballo que habló sobre la Virgen del Pilar y de la conquista y cristianización de América. En el Ayuntamiento continuó el acto civil con la lectura de discursos a cargo del alcalde, de Paco Montes, de Faustino Morgado, de Curro Elviro y de Juan Carballo. «A continuación, se invitó a los supervivientes del Ejército de África, dándoles además un donativo en metálico, dejando gratos y hondos recuerdos los actos realizados«. El día 12 de octubre de 1928, se celebró la «Fiesta de la Raza». El programa consistió en una misa a las nueve de la mañana en la iglesia de Santa María oficiada por Camilo Sánchez «…quien en un precioso discurso, hizo una documentada exposición de nuestras glorias pasadas. También disertó sobre el valor de la raza y la protección recibida por ésta, en todos los tiempos, de la Iglesia. Todo el sermón fue brillantemente desarrollado. Se elogió mucho«. Después la comitiva se trasladó a las Casas Consistoriales y dio comienzo el festival en la Plaza de Primo de Rivera interpretando la Banda municipal piezas de su repertorio y después el coro femenino entonó el himno a Primo de Rivera, titulado «Mi España», «…ni qué decir tiene que resultó magníficamente, por lo que mereció la directora de esta Coral, señorita Vicenta Navarro, numerosas felicitaciones. La Banda también fue aplaudida. El público continuó paseando. Hubo música hasta la hora del almuerzo«. En años sucesivos se siguió celebrando, sin que aparezca la relación de actividades llevadas a cabo en el año 1929 pues «…aún no sabemos si se organizarán algunos actos, aunque opinamos que se deben celebrar como en años anteriores, pues siempre son de un gran valor moral para el pueblo. Suponemos que nuestro activo Concejo no dejará pasar por alto tan significativa fiesta. La Corporación Municipal tiene la palabra» (1 de octubre de 1929).

En 1929 se celebró la feria de Abril y «…el Real de la feria estuvo animadísimo. Caravanas de automóviles que conducían bellas y encantadoras señoritas caminaban por allí derrochando juventud y alegría. Distinguidos jóvenes de esta localidad que montaban briosos corceles hicieron prodigios de verdaderos caballistas por entre la masa compacta de animales y personas que concurrieron. Todo esto unido a la abundante concurrencia de ganados y feriantes se formaba todos los días un espectáculo bello y encantador. Después hubo animados paseos y bailes, amenizados respectivamente por la banda municipal que dirige el distinguido profesor de música don Lorenzo Gutiérrez y por varias orquestas de esta villa«.

2.3.  Religión en la comunidad

Las actividades religiosas siempre han tenido referencia en las páginas de “El Brocense” a lo largo de sus tres años de vida. Esto fue debido a la mentalidad católica imperante en la época y más en el estamento social grupo destinatario –casi en exclusividad- de este medio de comunicación. A este hecho se une como principio fundamental el ideario del partido “Unión Patriótica” donde militaban algunos de los integrantes del consejo de redacción y colaboradores más o menos permanentes en sus páginas.

Vemos algunos ejemplos de las actividades llevadas a cabo en Brozas en el año 1927. En los Santos Mártires y en el mes de agosto se celebraron los actos en honor de la venerada imagen del Cristo de la Santa Expiración. Más tarde se celebró una vigilia extraordinaria de la “Sección Adoración Nocturna de Brozas”. La Congregación Eucarística de la iglesia de Santa María celebró actos en honor del Santísimo Sacramento. Mencionada congregación fue fundada en 1860 por Juana Rosado y Paula Domínguez. Al día de la fecha era su presidenta, Lucía Moreno; vicepresidenta, Fidela Flores de Lizaur; tesorera, Rosa Domínguez; secretaria, Dolores Flores de Lizaur y Rosales, María Cruz Colmenero y Emilia Laberti.

A finales del mes de septiembre visitaron la localidad las asociadas a la cofradía de «María del Sagrario» que fueron recibidas por las asociadas de la localidad y por las autoridades eclesiásticas, ofreciéndoles actos religiosos y sociales.

En el siguiente mes se celebraron “Horas Santas” en las dos iglesias, al igual que novenas Ánimas. La Iglesia de Santa María mandó “…su representación para las bodas de oro de la Sección Adoración Nocturna española para lo que han ido a Madrid, el cura párroco, don E. Juan Carvallo y el presidente de Sección Adoración de esta villa, don Pedro Domínguez. Ambos han regresado ya” (15 noviembre 1927).

Durante el mes de noviembre se celebraron las novenas en honor de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa. Los sermones estuvieron a cargo de Vicente García Gómez, canónigo de la S. I. C. de Coria, cantando las grandezas y excelencias de María.

En la Iglesia de Santa María, una vez terminadas las novenas de las Ánimas, comenzaron a celebrarse las novenas que las Hijas de María ofrecen a la Purísima Concepción, siendo reflejadas estas actividades en el último número del mes de diciembre de “El Brocense”. Estos actos concluyeron con la puja tradicional de platos en el círculo «La Brocense». Por la tarde hubo una procesión muy concurrida por las calles de Gutiérrez Flores, Escandón, Palacio, San Pedro, Lizaur, Capitán Herrera, Plaza de los Mártires, Santa Lucía, Fernández Benito, Cabrera Morales, Polo, Montejo y General Primo de Rivera, para entrar por la puerta de la Umbría.

En la Iglesia de los Santos Mártires y hasta el día 30 de noviembre se celebraron las fiestas en honor de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa. En día 11 comenzó el triduo en honor a la venerada imagen de Santa Lucía. Terminó el día 13 con misa cantada y sermón a cargo del cura párroco Miguel Pedrazo Higuero y “… ha estado concurrido porque ha sido grande la afluencia de forasteros, especialmente de gente de Navas, que sienten gran devoción por la patrona de la Vista, y la obsequian con sus limosnas anualmente. La ermita, muy adornada”.

Se celebró en la iglesia de los Santos Mártires la Octava del Corpus, con procesión presidida por las autoridades locales y acompañando la Banda municipal. También se celebró en el Colegio de Hermanas de la Doctrina Cristiana el novenario en honor del Sacratísimo Corazón de Jesús, ocupando la cátedra sagrada el reverendo párroco Miguel Pedrazo Higuero.

Se celebraron en el mes de agosto los actos en honor a Nuestra Señora de la Asunción, titular de la parroquia de Santa María, oficiando de diáconos el señor cura párroco de los Santos Mártires Miguel Pedrazo Higuero y ocupando la Sagrada Cátedra Carlos Barriga. Después del evangelio el señor cura ecónomo Camilo Sánchez Llanos resaltó la sólida y filial devoción de la villa de Brozas a la virgen.

En la iglesia de Santa María, y durante la última quincena del mes de septiembre de 1928, se celebró la fiesta dedicada al Santísimo Sacramento. El día 29 del mismo mes, comenzó el solemne novenario en honor de la Santísima Virgen del Rosario, que se celebró el día 7 de octubre ocupando la sagrada cátedra en la iglesia de Santa María el sacerdote y párroco Camilo Sánchez Llanos que explicó la significación del rosario. En la iglesia de los Santos Mártires concluyó la fiesta de la Divina Pastora y los actos en honor al Santísimo Cristo de la Expiración. Se están celebrando las novenas en honor de Santa Teresa de Jesús. «Últimamente quedaron colocadas dos campanas nuevas en la parroquia, en sustitución de otras que fueron retiradas. Una de ellas fue costeada por los cristianos feligreses de esta parroquia don Manuel Flores de Lizaur y su esposa doña Blanca Bonilla; Dios les pague tan caritativa obra y los proteja, concediéndoles todo género de gracias espirituales y temporales«.

Durante los días del 11 al 13 de diciembre de 1928 se celebró en triduo en honor de Santa Lucía, en su ermita, y «…la afluencia de forasteros fue grande, especialmente de vecinos del inmediato pueblo de Navas del Madroño, que lo hacen anualmente, vinieron a honrar a Santa Lucía, por quien sienten gran devoción y a obsequiarla con sus limosnas«. En el mismo mes se celebró el novenario para conmemorar el nacimiento del Niño Dios en la capilla de las hermanas de la Doctrina Cristiana. En él, el cura párroco hablaba «…pintando con vivos colores las penas y sufrimientos de los castos esposos José y María, camino de Belén. Cuando termine el novenario seremos más extensos en todo«. Se comentó que las «jornaditas» estuvieron muy concurridas. En la iglesia de Santa María se celebró el novenario que las Hijas de María celebran en honor a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Disertaron el cura ecónomo don Camilo Sánchez, que habló sobre el tema «Triunfos de la Inmaculada» y el misionero hijo del Inmaculado Corazón de María el reverendo padre Urbano Gil, que habló sobre los paralelismos entre la ‘Virgen Madre’ y la ‘Virgen terrena’. La Asociación adquirió dos candelabros de plata de un metro sesenta cen- tímetros de altura «...que daban gran realce a todo el ornato preparado para colocar la Virgen«.

Durante todo el mes de marzo y hasta el día 22, se celebraron las fiestas vespertinas en honor a la Virgen de los Dolores en la iglesia de los Santos Mártires. El mejor discurso del cura d. Miguel Pedrazo Higuero llevó por título «El dolor de María ante la Cruz» «…que fue toda una pieza oratoria con delicadas imágenes y emocionantes descripciones«, celebrado el viernes de Dolores. Hubo procesiones muy concurridas. En los cultos cuaresmales, los viernes por la noche se celebraron actos de culto comenzando con el Santo Rosario, seguido de la plática doctrinal a cargo del cura ecónomo de Santa María, terminándose con el Misere en el altar del santísimo Cristo de la Salud. El día 20 de marzo se celebró un funeral por el párroco Eusebio J. Jiménez Carballo. El día 22 de marzo se celebró la fiesta de San Pedro de Antioquía, en cumplimiento de la carga aneja al cabildo en la que ofició D. Camilo Sánchez, D. Miguel Pedrazo y D. Carlos Barriga. El día 24 de marzo tuvo lugar en la ermita del Padre Eterno una misa funeral oficiada por el coadjutor de los Santos Mártires, D. Juan López, aplicada en sufragio del alma del malogrado compositor Feliciano Laberti López. El día 25 se trasladó procesionalmente la imagen del Patriarca San José desde el santuario de san Antonio Abad a la iglesia de Santa María. En la ermita del Humilladero se celebraron misereres cantados «…menos numerosos a causa del mal estado del tiempo«. En la capilla del convento de las Hermanas de la Doctrina Cristiana se celebró un septenario en honor de la Santísima Virgen de los Dolores.

Se han celebrado los cultos cuaresmales en la iglesia de Santa María celebrándose los viernes en la noche el ejercicio de miserere comenzando por el Santo Rosario, Plática doctrinal a cargo del cura ecónomo de la iglesia y finalización del mismo ante el altar del Santísimo Cristo de la Salud. El día 22 de febrero se celebró la fiesta de San Pedro de Antioquía y el día 25 se trasladó procesionalmente la imagen la imagen del Patriarca San José desde el santuario de San Antonio Abad a la parroquia para comenzar los correspondientes cultos.

En marzo de 1929 terminaron de celebrarse las novenas en honor a la Santísima Virgen de los Dolores. El cura párroco Miguel Pedrazo Higuero predicó el día de la fiesta con el lema «El dolor de María ante la cruz». En la ermita del Santísimo Cristo del Humilladero misereres cantados. En la ermita del Padre Eterno se celebró una misa por el coadjutor de los Santos Mártires don Juan López, que fue aplicada en sufragio del alma del malogrado compositor Feliciano Laberti López.

En los últimos días del mes de abril de 1929 se celebró solemne funeral en sufragio de la Reina doña María Cristina «A dichas honras fúnebres, en las que actuó de Preste don Camilo Sánchez Llanos, diaconando los Presbíteros don Carlos Barriga y don Juan López, asistieron todas las autoridades locales. También asistieron los señores profesores de 1ª enseñanza con los niños de sus respectivas escuelas que ocupaban las naves laterales del amplio templo colocados en correcta formación. En la mañana de dicho día recibieron la Sagrada Comunión las niñas, que en número considerable y en unión de las asociadas a los Jueves Eucarísticos la aplicaron por el alma de la malograda Reina«6.

Terminó de celebrarse en los Santos Mártires el mes en honor de Sacratísimo Corazón de Jesús, celebrándose todos los jueves las Horas Santas, cantándose los sábados la salve en honor de la Virgen Milagrosa. Hubo también un Tríduo solemne en honor de la Santísima Trinidad, para implorar el favor del cielo para la Buena Prensa. En la capilla de las Hermanas de la Doctrina Cristiana se celebró un novenario en honor del Sagrado Corazón de Jesús. En la iglesia de Santa María terminaron las novenas en honor de san Antonio de Padua y se celebró la Vigilia de las Espigas en la ermita del Buen Jesús los días 28 y 29 de junio de 1919.

En el mes de julio se celebraron solmenes funerales por Miguel Flores de Lizaur y por el sacerdote Juan Carvallo Jiménez. En la capilla de las Hermanas Carmelitas Terciarias se celebraron las novenas en honor a la Virgen del Carmen.

En los primeros días del mes de Agosto de 1929, visitó Brozas, procedente de Sevilla y camino de Baños de Montemayor «…donde pasará la época de calor» la superiora general de la hermandad de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, Rvda. Madre San José, acompañada de la Hermana de los Ángeles. Permaneció en las dependencias del convento varios días.

En el año 1929, se celebró la fiesta de la Inmaculada Concepción de María en la Iglesia de Santa María con el consiguiente novenario a cargo del señor Cura Ecónomo de Santa María don Camilo Sánchez Llanos «…que estuvo en sus sermones tan elocuente como acostumbra«.

En la última página del último número de «El Brocense» se hacía referencia al novenario que se celebró en la iglesia de los Santos Mártires en honor de la Virgen Milagrosa. En él, predicó M.I.Sr. D. Augusto Quiroga, Canónigo Magistral de la santa iglesia catedral de Plasencia. Hubo una gran misa solemne el día de la fiesta con una procesión y desde la perspectiva de un día tal como el quince de diciembre de 1929 se hizo contar que «…felicitamos por el resultado de las mismas a la Junta Directiva de la Asociación de la Medalla Milagrosa, así como a su principal promotor reverendo señor don Miguel Pedrazo Higuero, cura párroco de los Santos Mártires«.

Dos esquelas aparecieron en la publicación en los tres años de vida ofreciendo información al público en general. Fueron las de María de la Encarnación Gundín de Rodríguez, que falleció en el mes de julio de 19287 a la edad de 31 años, esposa de José Rodríguez y García del Perucho y la del Miguel de Aymerich Hernández, que falleció el día 30 de julio de 19298 a la edad de cinco años, hijo de Enrique Aymerich Esteva y Josefa Hernández Vinagre.

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Láms. 7 . Esquela de María de la Encarnación Gundín de Rodríguez

2.4.  Teatro «López/Casimiro Ortas».

He aquí el programa de espectáculos del teatro López en los años 1927, 1928 y 1929. Para la feria de septiembre, actuó en el Teatro López la compañía que dirigía el famoso primer actor José Montijano con el siguiente repertorio: «La loca de la casa», «El bandido de la sierra», «No te ofendas, Beatriz», «Las hijas del rey Lear» y «La propia estimación», de la que era primera actriz, la bellísima Asunción Montijano, que interpretó el couplé «Sangre y arena», el fox «Sortilegio», «Claveles rojos» y el tango «Golondrina» con música de Feliciano Laberti y letra de Manuel de San Pedro. La orquesta Vivas interpretó las sinfonías e intermedios siguientes: «Noche Sevillana», «Danza Española», «Foz de las Castigadoras» y «Momento Musical». Se proyectó la película «Rosa del Sur», interpretada por Antonio Moreno siendo decepcionante para el público en general no así como la otra película «Tomasín, campeón de boxeo», cómica con una buena aceptación. Y la publicidad por esas fechas hacía referencia a la proyección de «El fantasma de la ópera» y «El jorobado de Ntra. Señora de París» en mencionada Casa de Espectáculos.

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Lám. 8. Programa del Teatro López

También se proyectaban series en varias entregas como la titulada «El rey del radio» visionada en seis jornadas en los meses de octubre y noviembre de 1927 y que «…además de su amenidad, tiene su parte artística, lo cual ha hecho ver que no es solo una cinta en la que está muy ligado el arte con la distracción» y un mes más tarde y fruto de la mentalidad de la segunda década del siglo XX donde el machismo y el paternalismo dominaba todos los aspectos de la vida, se produjo un conflicto en el teatro en la representación de la obra «Mi mujer es un gran hombre» por su posible inmoralidad o no, en función -tal y como escribía el colaborador Montes Bravo- del cristal o del vidrio con que se mire o se intente comprenderla «…las cosas son según desde el punto de vista que se las mire. Por eso todos están disculpados. Los que le atribuyeron ‘el no poder verse’ y los que permanecieron hasta el fin de la obra, que al cabo no tiene de inmoral nada más que unas escenitas en el primer acto y algunas frases pronunciadas en el segundo, no raras por cierto a los que hoy viven ‘très parisien’«.

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Lám. 9. Programa del Teatro López

El día 18 de diciembre de 1927 hizo el debut la nueva empresa del teatro López a cargo del gerente Laurentino Vivas Colmenero con la exhibición de la película «Marinero de agua dulce» de Harold Lloyd, célebre actor cómico y con el debut del artista enciclopédico-teatral D’Enri. Días más tarde se proyectó la película española «Boy» a la espera de la inauguración de la temporada de bailes del teatro que se produjo el día 08 de diciembre, festividad de la Inmaculada. Hay que decir que las dos películas de Rin-Tin-Tin: «Buen testigo» y «Perseguido en la nieve», no tuvieron éxito «…pues el respetable, seguramente, desorientado o con prejuicio, no asistió como era de esperar«.

En el mes de abril de 1928 se pasó en varias entregas la superproducción española «El negro que tenía el alma blanca», editada por Goya Film y dirigida por Benito Perojo, cuyos intérpretes principales fueron Conchita Piquer y Raimundo de Sarcka, adaptación cinematográfica de la obra de Alberto Insúa. La orquesta dirigida por el maestro Vivas interpretó durante la proyección del film el pasodoble «Desfile de mantones»; el black botton de «El carnet de Eslava»; el foxtrot «Daddy doll»; los tangos «Piva querida» y «Pato»; el chotis «Pintao» y el «Charlestón de la cocaína». Debutó como músico Herminio Torres Cava «…quien fue cariñosamente aplaudido por el arte con que daba los golpes en el

«jazz-band»«.

Con permiso de las autoridades civiles y eclesiásticas tuvo lugar el acontecimiento cinematográfico-religioso titulado «La tragedia del Gólgota» en la Semana Santa del año 1928.

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Lám. 10. Programa del Teatro López

Para lograr el éxito en los espectáculos ofrecidos a la población de Brozas, un pequeño artículo aparecido en abril de 1928 rezaba así: «Ha salido para Madrid, el laborioso y diligente empresario de nuestro teatro, Laurentino Vivas, con el fin de contratar unos cuantos números de variedades y espectáculos modernos -los que hagan furor en la Corte- y traerlos a la próxima feria, que será amenizada por ellos. Dada la competencia y entusiasmo del señor Vivas, es de presumir, y así lo presumimos sinceramente, que este año superará la feria abrileña a todas las pasadas, en alegría, diversión -dentro de la decencia y la moral- por lo que al teatro se refiere«.

El empresario y actor José Montijano hizo su debut con la compañía de comedias con la obra de Carlos Arniches «El señor Adrián, el primo» y, posteriormente las obras de los hermanos Quintero: «Los mosquitos» y «Tambor y cascabel» siendo el mayor éxito teatral del año. En esta obra se hacía referencia al excelente papel logrado por la señorita Montijano interpretando a Juanina, la protagonista de la obra

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Lám. 11. Programa del Teatro López

De la oportunidad o no de las obras a representar en la localidad escribía «M» haciendo referencia a «Yo soy un amigo mío» de Leandro Navarro y «Los lagarteranos» de Lis de Vargas. Ambas con guiones espléndidos pero «…la compañía que actuó en nuestro teatro -una de las mejores que han desfilado por él- en otra época, en otra ocasión, hubiera hecho una estancia más larga, y a fe que feliz, entre nosotros. Pero las tareas agrícolas requieren mucho personal; acude poca gente al teatro. Y por eso sólo hemos podido saborear un poquito de la exquisita miel de su arte«.

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Lám. 12. Programa del Teatro López

En el mes de agosto de 1928, en el Teatro López se ponían películas del oeste, que se proyectaban en ‘sesión ordinaria de noche’, pues no había ‘sesión de moda’. Un film que se aplaudió mucho y de la que la gente salió gustosa del espectáculo llevaba por titulo «Justicia antigua». Pero aquí se acabo la temporada pues en verano Julio López cerraba el negocio, para volver a abrirlo el día 1 de septiembre con una sesión de obsequio a los niños a base de un programa cómico. En días sucesivos y en las dos sesiones -‘de moda’ y ‘de noche’- se pro- yectarán las mayores éxitos de la temporada: «La Dolores»; «El dos de mayo» y «Los héroes de la legión» y algunos días más tardes el debut de la compañía de comedias de María Carralero.

Por el mes de septiembre de 1928 el señor López contrató a la Compañía Marco Alonso que representó durante la feria las obras: «La señorita está loca», de Sassone; «La sombra», de Pedro Mata y Catarineu; «El infierno», de Paso y Abati y «La mala ley», de Linares Rivas. «...la compañía «Marco Alonso» dentro de su categoría, estuvo bien y esto es lo que esperábamos por dos pesetas«. Al siguiente mes el dueño (Julio López) adquirió una gran pianola que llamó la atención de público en general que asistió al visionado de la película «Los granujas», de la obra de Arniches, y el debut de una bailarina y una canzonetista, que defraudaron al público asistente.

El día 16 de diciembre de 1928 se estrenó la película «De Viena a Madagascar», con disparidad de opiniones entre el público asistente anunciándose, para más adelante, la película titulada «Para toda la vida», escrita expresamente por Jacinto Benavente, premio Nobel de Literatura 1922 y dirección de Benito Perojo.

En un breve resumen de la temporada 1928-29, «FOCUS» escribía que la película española «El patio de los Naranjos» alcanzó un gran éxito aun adoleciendo «…de los que todas las españolas -falta de amenidad, desagradables detalles- es de lo más completo que se ha visto«. «No fue tan propicia la suerte la tarde en que se estrenó la segunda de las películas presentadas. En «Raffles», se echa de ver muchas deficiencias pues es una película de mala calidad y antiguos procedimientos. Tampoco fueron plausibles las partes técnicas«. Más tarde se estrenó la película «La lucha celeste» que satisfizo al público por ser entretenida y de irreprochable realización. Pero el éxito de público patriótico se lo llevó la película «Los héroes de la Legión» basada en el libro del cronista López Rienda que reflejaba la guerra en Marruecos.

Pero el teatro López también acogía actos culturales de signo distinto a los meros de ocio, de tiempo libre y de entretenimiento del público en general. Me estoy refiriendo a la conferencia que pronunció el periodista portugués Antonio Nobre sobre la aproximación hispano-lusitana en un día indeterminado del mes de abril del año 1929. «Fue encargado de presentar al orador nuestro Director, quien hizo resaltar la obra del señor Nobre, como periodista, como conferenciante y como embajador espiritual de la nación hermana. El salón estaba abarrotado de público, que supo aplaudir la conferencia del señor Nobre, llena de amor a España y a Portugal«.

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Lám. 13. Programa del Teatro López

En la penúltima crónica de espectáculos de las aparecidas en el medio de comunicación -1 de julio de1929- «FOCUS» hace referencia las dos películas ofrecidas al público en general de la villa. Se refiere a «¡Venga alegría!» de Harold Lloyd, que fue una apuesta para que el público se divirtiera y se olvidara del ‘mundanal ruido’ y el film «Paraíso para dos», protagonizada por Richard Dix. Y la última crónica que lleva por fecha y firmada igualmente por «FOCUS» tiene fecha el primero de agosto de mil novecientos veintinueve. En ella, además de volver a hacerse algún tipo de mención a la obra anteriormente citada, se hacía la siguiente crítica solapada: «Nuestro coliseo de la calle Padre Amado, convertido a la sazón en cinema por obra y gracia de ciertas conveniencias circunstanciales de la empresa -conveniencias que si son fructíferas aplaudimos se tengan en cuenta- está haciendo una feliz temporada ofreciendo programas que sin bien no son todos selectos, no por ello llegan a tocar en la vulgaridad, lo que tiene muy complacida a la afición«. Hubo comentario también para la película «La tía de Carlos» a la que el público fue a ver para reírse. «FOCUS» hizo referencia a «La paz en Marruecos» en sesión de acceso gratuito y por último se estrenó el 31 de julio «La Dolores» «…de cuya valía trataremos en la próxima crónica«. ¡No hubo lugar a ello…!

El día 17 de septiembre de 1929 se celebraron los homenajes en honor a Casimiro Ortas y a Cipriana Vivas Ruiz con una misa solemne en Santa María oficiada por los presbíteros Sánchez Llanos, Barriga y López, con asistencia de autoridades civiles, militares y religiosa. Inmediatamente después fue descubierta en el grupo escolar «El Brocense» en cuya fachada posterior que da a la calle Rejas una lápida de mármol en la que consta que se daba el nombre a mencionada calle el nombre del actor Casimiro Ortas. Se dio lectura a un telegrama del actor de agradecimiento por el homenaje.

A raíz de este homenaje, el dueño del teatro Julio López Bejarano manifestó el deseo de cambiar el nombre del local y sustituirlo por el de «Casimiro Ortas», «…para tal cambio de nombre esperará a que el primer actor de la Comedia, venga a ésta con su compañía para dar unas funciones a beneficio de las clases pobres de la villa […] El señor Ortas ha escrito a don Julio López Bejarano, agradeciéndole su determinación y prometiéndole que en cuanto pueda cumplirá su ofrecimiento de trabajar en éste«. Estamos hablando del día primero de octubre de 1929.

A partir de este momento nos quedamos sin noticias de la vida social de Brozas y sin noticias que leer.

2.5.  Carlos Barriga y Barriga, «el cura ciego»

El cura ciego Carlos Barriga y Barriga9 fue objeto de noticia con motivo de la solicitud por parte del Ayuntamiento de Brozas de la Medalla del Trabajo.

Este sacerdote nació en Arroyo del Puerco (Cáceres) el 24 de septiembre de 1854 y falleció el 10 de julio de 1931.

Desde las páginas de «El Brocense» se hace un alegato casi permanente en favor de la concesión de la mencionada condecoración a este hombre intelectual comprometido  con  Brozas  y  su  tiempo  con  titulares  como  los  siguientes:

«Nuestra adhesión. El Ayuntamiento de Brozas ha acordado solicitar la Medalla del Trabajo, para el benemérito sacerdote don Carlos Barriga». Editorial. (1 diciembre 1928); «»El cura ciego»». Editorial. (1 enero 1929); «De la vida local. El homenaje a don Carlos Barriga» (1 enero 1929); «Adhesiones a una iniciativa». (1 enero 1929); «Idea en marcha. Sobre el homenaje a D. Carlos Barriga». (15 enero 1929); «En devoción a «El Cura Ciego»». Pablo F. Grandizo. (15 enero 1929); «De arte. Un pergamino a don Carlos Barriga». J. H. (15 enero 1929) y «De la vida local. El homenaje a don Carlos Barriga». (15 diciembre 1929). Como se puede apreciar, desde la publicación se hizo lo posible para transmitir el apoyo de la localidad a la iniciativa promovida por el Ayuntamiento para una persona que, desde su perspectiva religiosa, era querida por todo el pueblo. En octubre de 1929 apareció la siguiente noticia esperada10 «…ha sido concedida por el Gobierno de S. M. la Medalla del Trabajo al benemérito sacerdote don Carlos Barriga, dando premio de esta forma, en parte, a la titánica labor social y cultural realizada en esta Villa por el virtuosísimo y sabio cura ciego, tan admirado y querido en todo nuestro pueblo«.

Las colaboraciones que el sacerdote remitió a la redacción del periódico y fueron publicadas son: «Brozas» (1 marzo 1928; pág. 1) donde hace una breve descripción de la historia de la localidad y su relación con las creencias religiosas pasadas y presentes. «Brozas en la Exposición Internacional de Barcelona» (1 mayo 1929; pág. nº 1) donde expone cuáles son las obras artísticas religiosas de la localidad y su relación con la Exposición Internacional de Barcelona y «El templo de Santa María y el Ayuntamiento de Brozas» (1 junio 1929; pág. 1) donde hace una defensa a ultranza del templo de Santa María y expone la necesidad de una restauración básica en los tejados y que corriera a cargo del erario público administrado por el Ayuntamiento. Fue tan encendida la defensa que se hizo merecedora de una ‘nota de la redacción’ (M. de la D.) donde decía que ignoraba las causas que llevaban a escribir al sacerdote de tal modo y que ponía las páginas «a disposición del vecindario las columnas de nuestro periódico y nuestro trabajo personal, encaminado siempre no sólo a conservar lo que nos dejaron nuestros antepasados, sino a mejorarlo y fomentar lo que las generaciones presentes han de legar a las venideras. ¡Todo por el pueblo y para el pueblo! Éste es nuestro lema«.

2.6.  «Nuestra» literatura

En las páginas de la publicación, apareció la siguiente muestra de literatura:

«Noche medieval», por M. de San Pedro. (01 de Septiembre de 1927).

«Las dos camelias», por Mahorva. (01 de Septiembre de 1927).

«Anochecer», por M. de San Pedro. (15 de Septiembre de 1927). Apunte estival; Soneto.

«Los dos amigos», por Hidalgo. (1º de Octubre de 1927). Para «El Brocense». Cuento.

«Golondrina», por M. de San Pedro. (1º de Octubre de 1927). Tango. Letra del cuplé, que con música del inspirado compositor brocense Feliciano Laberti, fue estrenado por la señorita Montijano, el día 21 del pasado mes, en el Teatro López, con extraordinario éxito.

«La ridiculez y el humorismo», por Francisco Montes Bravo. (1º de Octubre de 1927).

«Víctima de la ambición», por B. Borreguero Molinos. (1º de Noviembre de 1927). Badajoz y Octubre de 1927.

«A una hermosa», por Capulás. (15 de Marzo de 1928).

«La primavera», por José Domínguez. (20 de Abril de 1928). Dedicado «A mi querido amigo y condiscípulo, Andrés Barriga Gallarosa«. Coria, 3-IV-28.

«¡Cabecita de oro!», por Elisa Miura. (15 de Mayo de 1928).

«Retazos», por Nieto de Piñeiro. (17 de Noviembre de 1928). Villa del Amanecer.

«Está triste ella», por J. L. (1º de Enero de 1929). Tetuán, 1928.

«Sacerdote serás…», por Antolín Bravo. (1º de Enero de 1929). Dedicado «Al nuevo presbítero, don Pedro Sánchez Llanos, en el día de su primera misa«. El autor es un seminarista. Coria, 22-XII-1928.

«Mensaje al Orfeón Cacereño», por José Ibarrola. (15 de Enero de 1928). «¡Ahí va eso!» de Felipe Uribarri, por José Ibarrola. (15 de Febrero de

1928).

«A los aviadores Jiménez e Iglesias, en su vuelo trasatlántico», por Patricio de Castro Martín. (15 de Abril de 1929). Salamanca y Abril, 1929.

«Rimas de saldo: Mi propósito y Asuntos de la Feria», por Conde Rosa. (15 de Abril de 1929). Abril, 1929.

image030Lám. 14. «Antes de la muerte»

«Aguafuerte taurino», por C. Sánchez Escribano. (15 de Abril de 1929). Dedicado a «Al joven periodista y amigo Juan Hernández«.

«Plegaria», por P. Castro. (1º de Mayo de1929). Salamanca y Abril del año 1919.

«Rimas: ¡Oro no. Amor…!», por Felisa Miura Pérez. (1º de mayo de 1929). «Rimas de saldo», por Conde Rosa. (1º de mayo de 1929). Dedicado a «A

Juan Hernández que, artero, se ha comprado otro sombrero«.

«Rimas de saldo», por Conde Rosa.

2.7.  Ecos de sociedad

En esta sección de la publicación se recogía aquellos avatares e incidencias en la vida cotidiana de Brozas que podían interesar a los lectores de la publicación. Eran colaboraciones, en cierta medida, escritas para unos intereses sociales, culturales, económicos… determinados. En los “Ecos de sociedad” se reflejaba como un diario abierto, qué habían hecho, de dónde habían venido, a dónde habían ido, cómo era la salud, qué estudiaban y dónde, los enlaces matrimoniales que había… de la clase media-alta de la localidad que era el grupo destinatario de los cuarenta y cinco números. Es verdad que el resto de la población tenía acceso al periódico, pero como simple observador mostrando la división existente en la manera de concebir y vivir el día a día de los habitantes de Brozas. Veamos algunos ejemplos, uno por cada año de los tres…

Salieron para Oporto, el médico don Juan Francisco Artaloytia, acompañada de su madre y hermana. Regresó de Cáceres, doña Pura Díaz, esposa de nuestro oficial de Telégrafos. Estuvo entre nosotros, don Enrique Cisneros Rocandio. Marchó a Cáceres, el aparejador del Catastro, don José Díaz Coronado. Ha salido para Madrid, don Felipe Sanz. Salieron para Salamanca, don Juan y don Manuel Muriel. Regresó de Santa Marta (Badajoz) don Braulio Rodríguez Ortiz. Pasó unas horas en Cáceres, don Juan Montes Íñigo. Pasaron unas horas en Cáceres, don Pedro José Elviro, don Ricardo Elviro García y don Francisco Montes Íñigo. Estuvo en ésta, don Fernando Reina. Pasaron unas horas en Alcántara, don Damián de Sedano y sus hijas. También estuvo en el mismo pueblo, nuestro redactor don Herminio Torres. En la parroquia de los Santos Mártires, ha sido bautizado el hijo menor de nuestro buen amigo don Teófilo Javato. Al neófito se le puso el nombre de Fernando. Estuvo en ésta el Secretario del Concejo de Garrovillas, don José Jarones. Regresó de Baños de Montemayor, don Lorenzo Durán y esposa11.

Regresaron de Cáceres, los señores de Flores de Lizaur (don Ángel). De Salamanca, llegó el farmacéutico don Juan Antonio Santurino. En esta ciudad se encuentra su hija, la distinguida señorita Carmen. También se halla en dicho punto, doña Leonarda Santamaría. Procedente de Madrid se encuentra en ésta, el abogado don Cipriano Remedios Íñigo. Regresaron del campo, los señores de Cava. De Valencia de Alcántara, don Pedro Domínguez y sus hijas Paula y Teresa. De Madrid, nuestros buenos amigos don Feliciano y don Severiano Laberti. Este último ha salido para Torrelodones. Del mismo punto, el joven estudiante de medicina, don Julián Espárrago. D San Vicente de Alcántara, la señorita Carmen Rivera. Para Montánchez, el alférez de la Guardia civil don Juan Mayoral Acebes y su familia. Para Cáceres, la señorita Lola Mejías. Tuvimos el gusto de saludar en ésta, a don Jesús Herrero, párroco de Alcántara; a don Arturo Peguero, párroco de Villa del Rey; a don Florentino Gómez, ecónomo de Navas del Madroño, y a don Pablo Bonilla, coadjutor de Arroyo del Puerco12.

En Garrovillas se ha celebrado la boda de la señorita María de las Mercedes López Pina, hija del procurador de los tribunales don Clemente, con don Juan Gundín. Actuaron de padrinos la hermana de la novia señorita Esperanza López Pina y nuestro querido director don José Rodríguez y García de Perucho, hermano político del contrayente. Los invitados fueron obsequiados después de la ceremonia, celebrándose también un animado baile en el círculo «La Concordia». Felicitamos a los nuevos señores de Gundín. Ha regresado de Cáceres la bella señorita Ángeles Muñoz Díaz. De Madrid la señorita María del Carmen Santurino. De Salamanca, el joven estudiante de Medicina don V. Gil de Martín. Estuvo breves horas en ésta, procedente de Madrid, el ilustrísimo señor don Juan Romero Araoz13.

La junta directiva del «Círculo de Artesanos» en el último trimestre de 1927, estaba compuesta por Pedro José Acedo, como presidente; Juan Montes Íñigo, como vicepresidente; Pedro José Elviro, como tesorero y Julián Tapia, como secretario.

En marzo de 1929 quedó constituida la «Sociedad de Cazadores» cuya junta directiva estaba compuesta por: Presidente (Manuel Sánchez de Badajoz); Vicepresidente (Santiago Domínguez Ortiz); Secretario (Alejandro Barroso Hernández); Vicesecretario (Eduardo Rosado Valenciano); Tesorero (Martín Vival Chaparro); Contador (Manuel Rosado Álvarez) y Vocales (Braulio Rodríguez Ortiz; Jacinto González Rodrigo y Casimiro Rosado Valenciano).

El día 19 de agosto de 1928, falleció por senectud el hombre más viejo de Brozas. Se llamaba Eusebio Domínguez; tenía 92 años. El día 1 de julio del mismo año falleció Miguel Flores de Lizaur Ortiz Ladrón de Guevara y Ortiz al igual que el cura párroco de Santa María E. Juan Jiménez Carvallo que «es rarísimo reunir, como el señor Carvallo reunía, las cualidades de bondad, virtud y sabiduría; por eso causó hondo sentimiento en la villa la noticia. Y más que hondo pesar lo que debían profesar a don Juan, era eterno agradecimiento, ya que su casa estaba siempre abierta para dar cobijo a quien lo hubiese menester y su mesa servida para quien tuviese necesidad. Así esperamos que el pueblo no olvidará nunca tal llorada persona«.

El día 16 de febrero de 1929 falleció Feliciano Laberti López, joven profesor de piano y compositor de 26 años “…durante toda su existencia fue un esforzado trabajador, perfeccionándose en la ejecución de piano por su rara constancia y especial talento. Era un gran artista que sentía la música y no podía sustraerse al dominio que el arte efectuaba sobre él. Por ello podía considerársele como un hábil ejecutor. Recuérdese el éxito que obtuvo en Abril de 1925, en la audición que dio en “La Concordia””.

El programa que ejecutó la banda de música municipal en la plaza de Primo de Rivera, el domingo 9 de septiembre de 1928, siendo director Lorenzo Gutiérrez Cáceres, fue el siguiente: «A la Kermesse», pasodoble, de J. Hijar; «El pollo Nicanor», schotis, de S. Cervantes (estreno); «Claro de luna», tango argentino, de J. Hijar; «Pasión», vals, de Lorenzo Luis (estreno); «Danzarina», fox-trot, de S. Cervantes (estreno); «Llegaría», capricho polka, de S. Cervantes (a petición) y «Montero», paso doble, de V. Beobide (estreno). También el estrenó el pasodoble «El Brocense», montado con nueva instrumentación y armonía.

El día 07 de junio de 1929 tuvo lugar el III Homenaje a la Vejez, patrocinado por la Caja Extremeña de Previsión Social que tuvo lugar en las escuelas nuevas. El objetivo era entregar dos bonificaciones extraordinarias a dos trabajadores de Brozas (no constan sus respectivos nombres). Para tal acto, se desplazaron desde Cáceres el sociólogo León Leal, el inspector de primera enseñanza Juvenal de la Vega y Relea, el abogado de Montánchez José Augusto Pérez Flores y el fotógrafo cacereño Javier García. Presidió el acto el alcalde y director del periódico Rodríguez y García del Perucho, los concejales, el párroco Pedrazo y el ecónomo Camilo Sánchez, además de todos los niños y las niñas de las escuelas nuevas con sus respectivos maestros y maestras.

Las dos únicas referencias a deportes fueron las siguientes. En 1928 y para ser más exactos el mes de junio se celebró un partido de fútbol entre los equipos del “Atletic” y el “Racing Club”, quedando dos a cero a favor del primer conjunto. Los dos tantos fueron marcados por el medio derecho Gallarosa y el centro medio José Antonio. Destacaron por el Atletic los autores de los goles y Marchena, Saturnino, Molinos, Parra y Acedo. De los racinguistas fueron los mejores: Navarro, Barriga, P. Claver, Jorge y J. Claver. En el año 1929 había dos clubes de fútbol en la localidad: «Empuje Brocense» y «Real Brozas, F. C.». Hubo un partido en «La Nava» entre los dos equipos que terminó con la victoria del primer equipo citado por dos a cero. Destacaron los jugadores: Barriga, Acedo, Juanito y Pavón. Por el equipo que cayó derrotado destacaron: Marcelino, Antonio, Julián y José Mary.

En el mercado quincenal y a fecha 15 de julio de 1929, la cotización del ganado de cerda fue el siguiente: cerdos de diez meses: 100 pesetas; hembras caponas: 125 pesetas y los cerdos de dos meses: 25 pesetas. Los becerros de seis meses se vendían a 250 pesetas y las vacas con crías de becerros tardías, se compran a 625 pesetas.

El día 10 de agosto partieron hacia las colonias escolares Hervás los siguientes cinco niños de Brozas: Francisco Pavón Salgado; Manuel Mateos Cobos; Alejandro Chaparro Escalante; Aniceto Niso Quirós y Marcelino Niso Lumós. De la localidad de Ceclavín fueron dos niños; de Membrío, otros dos y de Piedras Albas, uno. Los diez niños fueron acompañados hasta el lugar de encuentro con los seleccionados de Cáceres (carretera de Salamanca) por el alcalde presidente José Rodríguez y García del Perucho; los presidentes de la Junta Local de Acción Tuberculosa, señora Domínguez de Vinagre y Rodríguez Ortiz y por el cura párroco Pedrazo Higuero de los Santos Mártires. Los niños permanecerán en Hervás entre veinticinco y treinta días.

Los establecimientos públicos de guardia en Brozas, el primer día de Abril de 1928, eran: Farmacias: don Juan Antonio Santurino; Santa María, 14. Estancos: el de la señora viuda de Acedo, Brocense, 10 y el de don Lorenzo Gutiérrez Cáceres, General Primo de Rivera, 27.

2.8.  Brozas y las Exposiciones Universales

Ante la celebración de la Exposición Ibero-Americana14 y en un editorial (15 enero 1929) que llevaba por título «¿Brozas en Sevilla? Ante la Exposición Iberoamericana», se exponía que «La provincia de Cáceres también acudirá ese día con muestras de la actividad, de la riqueza y del progreso en todos los aspectos. Sabemos de pueblos insignificantes que están llevando a cabo una labor de consideración para exponer sus productos en Sevilla; y como Brozas seguramente no se ha enterado de la importancia y de la conveniencia de estar allí dignamente representada nos vamos a permitir dar la voz de llamada para que agrupándonos todos vaya allí con sus riquezas y progreso […] Brozas, por su riqueza industrial, agrícola y pecuaria tiene motivos sobrados para figurar en el certamen sevillano […] Como querer es poder, baste un poco de sacrificio por parte de todos, y todos unidos trabajar porque Brozas tenga un puesto en la Exposición de Sevilla para que al desfilar casi todo el mundo por la Casa de Extremadura se destaque el nombre de Brozas, patria de los más grandes colonizadores de América […]«.

De cara a la Exposición Internacional de Barcelona15, apareció otro editorial firmado -esta vez- por Carlos Barriga (01 junio 1929) en el que expone las cuatro piezas que Brozas donó, en calidad de préstamo, para la mencionada exposición tasadas en 20.000 pesetas. Fueron las dos pilas de agua bendita adosadas a las columnas que están frente al altar de las Ánimas y del Santísimo Cristo de la Salud y las dos palometas o colgantes de que penden las lámparas que hay a la entrada de la Capilla Mayor, representando un dragón en diferente posición y de hierro forjadas a martillo, cuyo autor fue el artista Cayetano Polo, de Brozas, el mismo que trabajó en la con-catedral de Coria.

Unos días más tarde nos enteramos, a través de la colaboración «De la vida local. Brozas y la Exposición de Sevilla» (01 julio 1929), que el producto o material que aportó Brozas a Sevilla fueron aceites y «…también serán presentadas en nuestra Casa de Extremadura, por acuerdo del comité regional, las obras del Brocense«. La redacción del periódico por la idoneidad o no de estos productos: «Brozas, bien lo saben todos aunque por apatía o sabe Dios porqué nadie lo diga, es digno de presentar algo más en el Certamen Sevillano«. El Comité organizador del Pabellón de Extremadura en la Exposición de Sevilla pretendía realizar un mapa toponímico rural extremeño y en él figuraba el nombre de Brozas «…y lo que es una lástima, una gran lástima es que en dicho mapa no figure la ruta de algún conquistador paisano nuestro, sólo porque no queramos. Por que dignas de figurar son las rutas de muchos. De Montejo sin ir más allá. Pero para eso hace falta activarlo… Y aquí no se activa nada…«.

2.9.  Mentalidad sexista

En la España del General Primo de Rivera, la mentalidad -la única mentalidad- imperante en la sociedad y más en una rural, claramente delimitada como la broceña, era la que partía de las neuronas del hombre, estuvieran donde estuvieses y fueran del tamaño que fuesen… ¡no importaba!

José de Salamanca publicó el día 15 de febrero de 1929 un artículo que lleva por título «Para ellas. Zozaya y el feminismo. «La mujer de su casa»» en que el que reflexiona sobre un artículo de Antonio Zozaya publicado en otro medio de comunicación y expresa que «...sabemos de sobra que la mujer española lo mismo que la de otras naciones no saben ser madres. La fiebre del feminismo, plaga social del siglo XX nos demuestra que la mujer puede ser literata, jurisconsulta, artista, etc, etc, descartando aquella frase, «que antes que todo debe ser madre». […] no sólo pretendemos en este trabajo poner de relieve la necesidad de que la mujer posea los conocimientos necesarios de maternología, sino que no debiera casarse ninguna sin un certificado en el cual se especificase su actitud para «mujer de su casa» […] El verdadero feminismo […] consiste en capacitar a la mujer para madre, es decir, para sabia y para santa; para modeladora de espíritus y orfebre de voluntades puras; para salvadora de organismos perfectos y artífice de cuidadanías«. En un artículo que lleva por nombre «»Para ellas». El feminismo y la feminidad… y para José de Salamanca con todo afecto» (01 marzo 1929) firmado bajo el seudónimo de Blanca Jazmín replicaba al artículo anterior en el que dice, entre otras cosas que «…antes de preparar a la mujer hay necesidad de preparar a los hombres» y expresa que debe existir una educación paralela y complementaria tanto para hombres como para mujeres y esta escritora, avanzada para su época y de la que ignoramos su verdadera identificación, expresa: «…yo creo que esto se arreglaría por medio de una buena educación en los hombres y de algún palo también, caray…«. En un ‘cara a cara’ en las páginas de la publicación, José de Salamanca vuelve a contestar a Blanca Jazmín con fecha 15 abril 1929 en una artículo que llevaba por título: «Para ellas. La mujer de su casa… y para «Blanca Jazmín» con todo respeto y admiración». En él expresa, entre otras disquisiciones que ««Blanca Jazmín», como casi todas las mujeres, padecen el error de creer que a los hombres nos gusta más saborear la coquetería, lo trivial y ligero de la mujer, que no la admiración de sus virtudes, su honestidad y recogimiento […] La mujer además de prepararse para ser buena madre y buena mujer de su casa, debe ser en la vida de sociedad como el perfume de las violetas que sólo se adivina su presencia por el perfume que exhalan, como los jazmines y heliotropos que colocados en modestos jarrones embellecen y perfuman el hogar y las ilusiones del hombre«.

Podemos ver también varios ejemplos de pequeñas colaboraciones como la firmada por «J.H.» y que llevaba por título «Se impone el celibato. Consejos para los que piensan casarse» y se estaba refiriendo claramente al sexo masculino. ¿Cuáles eran esos consejos? Por ejemplo comenzaban con el siguiente párrafo: «Lo más decido que un hombre puede hacer sobre la tierra es tomar esposa […] «No escojas mujer bonita, si no quieres ver en torno de ella un millar de admiradores. No busques una fea porque te avergonzarás de que la vean en tu compañía» […] «Si tu novia fuera sabia, querrá meter baza en las discusiones; si fuese ignorante te hará pasar los tragos más amargos de tu vida» […] «La mujer demasiado vieja no puede hacer nunca la felicidad de un joven; la moza tiene momentos inconvenientes» […] Si después de estos inconvenientes encontrases una mujer que no fuera rica, ni pobre, ni instruida, ni ignorante, ni vieja ni moza, ¡No te cases tampoco!«. Estos consejos aparecieron un día tal como el primero de junio de 1929.

Pero unos días antes (15 abril 1929), apareció un artículo con el siguiente título: «No sirven para esposas» en el cual, de forma anónima, se expresaba así: «Las niñas que se pintan y blanquean para engañar a los bobos. Las que al caminar, bailan deseado para atraer las miradas. Las que viven en las ventanas y puertas, de seis a seis. Las que no quieren pasar de los quince, teniendo treinta. Las que se enamoran de forasteros, sin saber su procedencia. Las que prefieren un examen ante un espejo que ante su propia conciencia. Las que sacrifican su corazón por un puñado de monedas de oro. Las que se ríen en carcajadas o critican por rivalidad. Las que conversan a gritos por la calle. Las que para todo son veletas«.

En otra colaboración sin firma pero con fecha 1º de noviembre de 1929 que llevaba por título «Para ellas», aparecen cuatro ‘elucubraciones mentales’ de la época. Veamos dos de ellas: «La mayoría de las mujeres se persuaden de que son amables sin que se les diga; se lo imaginan porque quieren, y basta un hombre que le murmure unas frases dulzonas poniendo los ojos de blanco, para engreír a las menos favorecidas por la Naturaleza» […] «En la edad que las mujeres comienzan a ser menos deseables, saben amar mejor; no hay nadie tan atento como una vieja«.

En el último mes de 1929, apareció -sin firma igualmente- una colaboración que llevaba por título «Apreciaciones. El amor en la mujer guapa». Veamos algunas apreciaciones como muestra: «El amor en la mujer bella y salvo raras excepciones, es tan frágil, tan variable y tan frívolo, que por algo se ha dicho y con razón: «que la mujer guapa no ama al hombre, sino al amor», que más parece un deseo, un capricho, un ansia de satisfacer alguna vanidad humana…» […] «El hombre que siente germinar en su pecho, en toda su grandeza al amor, inclinado hacia lo bueno, lo bello y verdadero, no admite mixtificaciones al descubrir en la mujer ese ansia de exhibición, de desear muchas cosas, sin amar de fijo ninguna» […] «Este hombre, siente primero en su alma, los celos, la indignación, y más tarde ya convencido, se llena de odio, aborrecimiento o desprecio«. Como se puede comprobar son ‘joyas de la discriminación por razón de sexo y de género’.

2.10.  La aviación

Cualquier acontecimiento relacionado con el mundo de la aviación era recogido en los medios de comunicación. «El Brocense» no podía ser menos, como muestra estas cuatro noticias que hacían referencia a un mundo por descubrir y en sus albores.

En septiembre de 1927 visitaron Brozas los oficiales García Muñoz y Sendeño, con objeto de estudiar sobre el terreno el campo denominado «La Nava» como posible lugar para establecer escala los aparatos del aeródromo de Getafe y convertirse en campo intermedio estratégico no sólo con fines militares sino también como aduana en la línea Madrid-Lisboa. El Ayuntamiento ofreció toda clase de facilidades para en el caso de que los dueños de la finca pongan alguna dificultad, cederle los egidos próximos, haciendo por su cuenta las obras necesarias para dejarlos en condiciones de aterrizar los aparatos. El colaborador «J.R.» concluía la redacción de la noticia de la siguiente manera: «Así que ese día volaremos, como volarán con nosotros todos aquellos que quieran vivir, siquiera unos minutos, la vida del espíritu«.

En el mes de agosto de 1928 tuvo que aterrizar en las inmediaciones de la localidad un avión de un solo motor que hacía el servicio de la línea Madrid-Lisboa. El aparato sufrió grandes desperfectos en las alas y no pudiendo ser arreglado, fue trasladado a Madrid. Los aviadores resultaron ilesos. En la última quincena del año 1928, aterrizó en le dehesa «Palacio» del término municipal un aparato de la línea área Madrid-Lisboa por averías de poca importancia. Una vez que descansaron y almorzaron los aviadores y el pasajero, partieron al día siguiente totalmente reparado.

Las hazañas de los aviadores también quedaron reflejadas en los versos de Patricio de Castro Martín cuando elogiaba a «Los aviadores Jiménez e Iglesias, en su vuelo trasatlántico»16 de la siguiente manera17:

Recibid los laureles de la Patria querida,

que henchida está de gozo y plena de emoción;

vuestro gesto arrogante, despreciando la vida,

vibrará eternamente en la invicta nación

(…/…)

Al pisar tierra Hispana, sentiréis embeleso

contemplando hechizados tanto rostro risueño;

y estará a saludaros, con un ardiente beso,

radiante de belleza, la Musa de mi enseño…

(…/…)

¡La nación os bendice, pilotos de la gloria,

por la hidalga nobleza con que hicisteis la hazaña;

y graba en letras de oro, después de la victoria,

vuestros nombres insignes en la Historia de España!…

¿Cruzó Brozas el avión «El Pájaro Amarillo» o no? El 13 de junio de 1929 despegó en la playa de Old Orchad, en Maine (EEUU), el avión francés Bernard 191 GR, llamado «El pájaro amarillo»18. Pero también se encontraba un personaje que pasaría a la posteridad: un pasajero clandestino llamado Arthur Schreiber que se convirtió en el primer polizón aéreo de la Historia. La noticia quedó reflejada en el periódico el día 1 de septiembre de 1929, de la siguiente manera: «De paso para Lisboa, cruzó sobre esta villa, el célebre avión llamado «Pájaro Amarillo», que tan glorioso raid hizo atravesando el Atlántico. El ruido producido por los motores, fue lo que atrajo la atención del público que se interesó por el aparato, ya que el vuelo de otros aviones no causa la menor curiosidad.

La noticia ha sido desmentida. A nosotros, sin embargo, nos consta que fue una realidad«.

2.11.  Patrimonio material

En el número correspondiente al 1º de Octubre de 1928, y bajo el título

«Un ruego a los cristianos de esta villa», se hacía un llamamiento a la población en general de Brozas y a los feligreses de Santa María para que se fijasen en la torre y ver su estado amenazando, en cualquier momento, ruina. Llama la atención para que se pongan de acuerdo para su restauración pues «… esta iglesia es uno de los monumentos más grandiosos de Extremadura«.

Las tres imágenes que aparecen en la publicación de Brozas, son las siguientes:

image032Lám. 15. Vista de Brozas19image034

 Lám. 16. Vista de Brozas20

image036

 Lám. 17. Vista de Brozas21

2.12.  Jeroglíficos y pasatiempos

Este apartado no se ha considerado importante en la publicación, como lo demuestra la falta de regularidad en su aparición. Nos encontramos esencialmente con charadas, jeroglíficos, triángulos numéricos, chistes… Veamos algunos ejemplos:

13 noviembre 1927. Triángulo numérico, por Higinio López.

15 septiembre 1927. Charadas rápidas, por Higinio López.

«Con una letra, musical y apellido, formar una planta». (Peregil).

«Con dos musicales y negación, formar un ave». (Milano).

«Vocal, nada y musical. Todo, fruta». (Acerola).

«Con una flor y un caudal de agua, fórmese un nombre de mujer». (Rosario).

01 septiembre 1928. Charada, por Higinio López.

«Si recibes una tercia de tu amigo dos segunda tú la guardas en el todo sin que lo sepa Facunda». (Dorotea).

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 Lám. 18. Pasatiempos: Triángulo numérico

01 octubre 1928. Charadas, por Higinio López.

– «A Luis un total holandés, le ha dos prima el terno ayer». (Toro)

-«De dos prima prima dos, se ha casado Juan Ramón». (Chacón)

01 enero 1929. Charada:

-«¿Has visto a prima segunda, camino del tres, Felipe?».

-«Marchaba con su tía total y con su pariente Enrique».

15 febrero 1929. Jeroglíficos. (1º.- La caraba; 2º.- No hay atajo sin trabajo).

01 marzo 1929. Jeroglíficos. (1º.- El obispo de Coria; 2º.- Los cadetes de la reina).

image040Lám. 19. Jeroglífico: 15 febrero 1929.

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Lám. 20. Jeroglífico: 1 marzo 1929.

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1  He respetado en todos los textos las letras mayúsculas y las minúsculas. Siempre que en el anuncio original ha habido algún salto de línea (punto y aparte) o algún carácter o viñeta, he incorporado «un punto y seguido» para unificar criterios y hacer más compresible el texto de este documento.

2  Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870 – París, 16 de marzo de 1930) fue un militar, político y dictador español. Fue segundo marqués de Estella y Grande de España. http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Primo_de_Rivera. [Fecha de consulta: 09 agosto 2012].

3  La Unión Patriótica fue un partido político español creado por el dictador Miguel Primo de Rivera como una asociación de ciudadanos, una asociación de «todos los hombres de buena voluntad», que integraría a toda la sociedad y sustituiría a los partidos tradicionales a los que consideraba corruptos, para dar soporte al nuevo régimen. La Unión Patriótica fue un partido personalista ligado al mantenimiento del régimen primorriverista y a la personalidad de su líder. Podría ser calificada como un partido político circunstancial y oportunista que desaparecería en cuanto no tuviera el apoyo del gobierno. Como partido, careció del necesario apoyo social que le permitiera existir una vez desaparecido el régimen de la dictadura. http://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Patri%C3%B3tica_(Espa%C3%B1a) [Fecha de consulta: 09 agosto 2012].

4  Los Círculos existentes en esta época eran: Santa María; Artesanos; La Concordia; Teatro López y El Brocense.

5  En el apartado que lleva por título ‘Diorama’, aparece la colaboración que lleva por título: «Los treinta años y las grasas», firmado por F. Morgado, con fecha 1º, Enero del 28. Número 9 (Año II); página nº 3.

6 1 de mayo de 2919. Pág. nº 2.

7  1 de agosto de 1928. Página nº 1.

8  15 de agosto de 1929. Página nº 4.

9  D. Gregorio Carrasco Montero presentó y expuso en los XXXII Coloquios Históricos de Extremadura (2003) una comunicación que llevaba por título: «El cura ciego, un cura sabio (D. Carlos Mercedes Barriga Barriga)». D. Gregorio fue la primera persona que me habló, hace ya algunos años, de este personaje en la intrahistoria de Brozas que no debe caer en el olvido para generaciones futuras.

10  Real Orden nº 1385 del Ministerio de Trabajo y Previsión. Gaceta de Madrid nº 285. 12 de octubre de 1929. Página nº 240.

11  1 de noviembre de 1927. Firmado por Gil de Prados.

12  15 de julio de 1928. Página nº 3.

13  15 de diciembre de 1929. Página nº 2.

14  La Exposición Iberoamericana de Sevilla fue inaugurada el 9 de mayo de 1929 y clausurada el 21 de junio de 1930.

15  La Exposición Internacional de Barcelona tuvo lugar del 20 de mayo de 1929 al 15 de enero de 1930 en Barcelona.

16  El poema se refiere a los Capitanes Ignacio Jiménez Martín y Francisco Iglesias Brague, que a bordo del Breguet XIX TR nº 72 con el nombre de «Jesús del Gran Poder» salió de Tablada (Sevilla) para intentar llegar a Río (Brasil).

17  15 abril 1929. Pág. nº 2.

18  El vuelo tenía como destino París, pero la falta de combustible forzó un aterrizaje imprevisto en la playa de Oyambre, Comillas, tras 29 horas de vuelo y 5.300 kilómetros recorridos. A bordo viajaba una joven y entusiasta tripulación: Armand Lotti, promotor de la expedición, Jean Assolant, primer piloto, y René Lefévre, navegador.

19  «Brozas: Vista general de dicha Villa, destacándose la artística torre de la iglesia de Santa María» (Foto: Hermi). 30 de abril de 1928; pág. nº 4.

20  «Brozas: Vista parcial». (Supongo que la imagen es del mismo autor: Hermi). 1 de septiembre de 1928. Pág. nº 4.

21  «Brozas: Antiguo Convento». (Supongo que la imagen es del mismo autor: Hermi). 1 de septiembre de 1928. Pág. nº 5.

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César Rina Simón.

“Yo, a veces, no puedo romper la leyenda que han tejido alrededor de mí. Estoy encajonado, indefenso en ella; y mis historiadores contarán mi vida como el mundo la ha visto, no como la he vivido.”

Miguel de Unamuno, La vida, un sueño, 1936.

José María Calatrava Peinado nació en 1781, en el número 22 de la calle Santa Olalla de Mérida.1 Hijo del escribano del Ayuntamiento José Antonio Calatrava -Diputado del Común a fines del siglo XVIII- protagonizó uno de esos hitos en los que los hombres escriben el futuro enfrentándose a la tradición y a la revolución. El tránsito entre dos mentalidades y filosofías políticas requirió de actitudes heroicas y dogmáticas que finiquitasen el antiguo orden establecido. Los desastres de la guerra provocaron en la población una incertidumbre que propició el surgimiento del mito de la identidad nacional, a partir del nuevo entramado político liberal. El Antiguo Régimen se tambaleaba en su esfera socio-política, y los ecos no tardaron en llegar a la corona de Carlos IV, que respondió al pensamiento francés ilustrado cerrando las fronteras.

Calatrava fue una figura excepcional en el derrumbe del absolutismo y la plasmación constituyente del liberalismo español. Sin embargo, su biografía ha pasado desapercibida para un amplio sector historiográfico, que en lugar de acudir a las Actas de las Cortes Constituyentes de Cádiz, han documentado sus obras en trabajos decimonónicos repletos de mitos románticos e historicistas.2 Otros, le confunden con su hermano Ramón María Calatrava, importante personaje político tras la restauración de la obra gaditana en 1820, pero que no alcanza la relevancia del jurista emeritense a la hora de comprender las transformaciones sociopolíticas de la primera mitad del siglo XIX.

El primer factor que explica el “olvido” de Calatrava se encuentra en la ausencia de una obra literaria y de una autobiografía. El Conde de Toreno, Antonio Alcalá Galiano o Joaquín Lorenzo Villanueva dejaron escritas obras en las que interpretaron la Guerra de la Independencia y la revolución liberal. No dudaron en destacar su protagonismo en los acontecimientos, dejando una impronta heroica que hoy en día aún acarrea el imaginario de los héroes de la nación liberal. Del mismo modo, el político emeritense quedó eclipsado por los grandes oradores de las Cortes constituyentes. Frente al contenido ilustrado y jurídico de sus discursos, destacó la oratoria romántica y patriótica que tanto se reprodujo en las Cortes de Cádiz.3

Por su incipiente labor como liberal, su figura fue olvidada por el conservadurismo de los historiadores del siglo XIX y el escaso calado que tuvieron los progresistas en Extremadura durante la construcción de la “modernidad.” Formó parte del elenco de animadversores de la nación española de Menéndez Pelayo.4 La historiografía extremeña clásica, católica y conservadora, centró sus estudios en Arias Montano, Corner y, sobre todo, en Bravo Murillo y Donoso Cortés. Con la creación de la Universidad de Extremadura y la modernización del oficio de historiador, acompasada a la transición al régimen democrático, se volvió la vista hacia Muñoz Torrero, líder e ideólogo liberal tras el discurso inaugural en las Cortes Constituyentes de Cádiz.

Podríamos añadir otro factor al vacío bibliográfico referente a la figura de Calatrava: el desgaste político. La actividad parlamentaria de 1812 supuso su bautismo político; estuvo presente en las intentonas por derrocar el absolutismo fernandino; durante el trienio liberal elaboró el primer código unitario que se puso en práctica en el sistema jurídico español. Entre 1822 y 1823 tuvo que asumir la presidencia del Consejo de Ministros como Ministro de Gracia y Justicia, al tiempo que las tropas absolutistas de los “Cien mil hijos de San Luis”, capitaneadas por el duque de Angulema, comenzaban la invasión del país; pre- sidió el Consejo de Ministros entre el 14 de agosto 1836 al 18 de agosto 1837, encumbrado por el Golpe de “La Granja”, y tuvo que hacer frente a la dura situación propiciada por la desamortización de Mendizábal y la I Guerra Carlis- ta. Su fama como jurista le llevó a presidir el Tribunal Supremo, donde se con- virtió en el motor del proceso legal de tránsito del Antiguo Régimen al nuevo estado liberal.

La dilatada carrera de Calatrava le granjeó la animadversión de fernandinos, absolutistas y liberales conservadores, y su muerte no correspondió con los cánones clásicos del romanticismo.5 Su labor jurídica pasó a las páginas del olvido en el panteón de liberales ilustres frente a otras figuras que, quizá con más fogosidad, “monopolizaron” los púlpitos de Cádiz.

En septiembre de 1863, el periodista y político Ángel Fernández de los Ríos pretendió recuperar, a través del Partido Progresista de Sagasta y Prim, “la memoria de los que fueron creyentes hasta ser mártires de nuestro doctrina.”6 Se trataba de enterrar el cuerpo perdido de Diego Muñoz Torrero en el mausoleo liberal, que hasta el momento albergaba los restos mortales de Agustín de Argüelles, José María Calatrava y Juan Álvarez Mendizábal. Eran las figuras visibles del liberalismo para el sector más progresista del reinado isabelino, lo que condicionó su olvido tras la Restauración monárquica de Cánovas del Castillo.

1. LA NACIÓN EN ARMAS

Mérida era una pequeña población que no superaba los cuatro mil habitantes en el censo de 1787.7 Pronto, José María Calatrava marchó a Badajoz, donde cursó estudios primarios. Finalizados con brillantez, se trasladó a Sevilla, movido por el deseo de estudiar la carrera de Leyes. Allí entró en contacto con pensadores liberales, pudo leer obras ilustradas francesas y tomó conciencia del “retraso” político e institucional del estado español. Una vez finalizados sus estudios, alcanzó gran reputación como jurista en el consistorio de Badajoz, interrumpida por la sublevación de los madrileños el 2 de mayo de 1808 y el bando del Alcalde de Móstoles.

La población se levantó en armas, en defensa de su rey depuesto y contra las innovaciones sociales francesas que desprendían el hálito de la Revolución Francesa de 1789. “Dios, Patria y Rey” fueron los factores que prendieron la mecha de la nación.8 El vacío de poder fue aprovechado por las oligarquías locales, estamentales en gran medida, y burguesas, que encauzaron la necesidad de reformas hacia una teoría liberal concretada en las Cortes de Cádiz. Calatrava capitaneó en los primeros compases una compañía de voluntarios, aunque pronto abandonó las armas para apoyar a la Junta Central de Extremadura en la organización y administración del estado de guerra.

El mensaje del alcalde de Móstoles disparó el levantamiento popular en la provincia de Extremadura.9 El Capitán General interino, el conde de la Torre del Fresno, convocó una Junta militar en la que se acordó redactar una proclama dirigida a los “partidos”, y ponerlos en estado de alarma ante el riesgo inminente de “nuestro amado soberano” y gobierno. Las instituciones extremeñas del Antiguo Régimen se desmoronaron como un castillo de naipes y grupos patrióticos y liberales se reunieron para organizar el levantamiento, convocados, entre otros, por José María Calatrava. Comenzó así su actividad guerrillera y política.

Los acontecimientos se precipitaron el 30 de mayo de 1808, cuando no se celebraron las fiestas en honor al rey Fernando. Al grito de “viva el deseado y mueran los franceses”, Badajoz se amotinó. Nuevamente, las instituciones del Antiguo Régimen mostraron su debilidad. El Conde de la Torre del Fresno fue acusado de traición, asaltaron su casa y fue brutalmente asesinado por las masas, que escenificaron una muerte simbólica, similar a la de Luís XVI.

Grupos de “patriotas” –aristócratas y burgueses- se organizaron en Badajoz de forma espontánea para encauzar el levantamiento. Destacó la participación activa de José María Calatrava, al articular un plan general de movilizaciones para junio de ese mimo año.10 El juntismo estuvo impulsado por el jurista emeritense y el futuro vocal de la Junta Central, Félix Ovalle. La organización se fortaleció al recibir las noticias del levantamiento de Sevilla, que marcó las directrices extremeñas durante el conflicto, debido a su potencial estratégico y demográfico.

Poco después se constituyó la Junta de Extremadura, encabezada por las autoridades locales pacenses. Calatrava ocupó el cargo de fiscal del Tribunal de Seguridad Pública. Supuso un acto revolucionario en sí, en tanto que, sin autorización previa de las instituciones tradicionales, los “nuevos” ciudadanos se organizaron “espontáneamente” y asumieron la soberanía de Fernando VII. No trataron de limar el absolutismo monárquico, pero los medios utilizados para articular la política pusieron las bases del proceso revolucionario liberal.11 La Junta Suprema de Extremadura estuvo presidida, en sus primeros compases, por el Capitán General Galluzo, con la vicepresidencia del obispo de Badajoz.12

La cercanía de la guerra puso en peligro a la Junta, lo que dificultó en gran medida la articulación del poder, la aplicación de las normativas dispuestas y los esfuerzos encaminados a vencer la guerra. La mejor forma de llegar a todos los puntos de la provincia de Extremadura fue la prensa. Surgida por la iniciativa de Calatrava, permitió transmitir órdenes e informar de las últimas noticias a las localidades sublevadas. El “Diario de Badajoz” partió de la iniciativa de liberales como Calatrava, y la financiación de Juan Álvarez de Guerra. Cuando la Junta se trasladó a Valencia de Alcántara, en septiembre de 1810, fue sustituido por la “Gazeta de Extremadura,” con el mismo espíritu de homogeneizar el pensamiento político y la praxis militar.

Pese a las continuas derrotas, los manifiestos de la Junta Suprema siempre fueron triunfalistas: “Extremadura no debía ceder a ninguna provincia de España en valor y en sacrificar su vida por la causa del soberano. Porque los franceses temerán enfrentarse con los extremeños, con los bravos descendientes del bravo Hernán Cortés. Este héroe, patricio vuestro, debe infundiros un animoso aliento. ¿Mancharéis extremeños los ínclitos blasones, los gloriosos timbres que compró para vosotros al precio de su sangre? No, no os juzgo tan cobardes; no cabe en vuestros pechos tanta mengua.”13

Ante el vacío de poder, era necesario dotar al país de una nueva forma política. Las Juntas provinciales habían exigido desde el principio la convocatoria de Cortes que elaborasen, discutiesen y aprobasen un texto constitucional. En mayo de 1809, se encargó al escritor Manuel José Quintana la redacción de un borrador inicial. Éste, atacaba el absolutismo y las normas de emanación divina, propugnando teorías liberales en el marco de una nueva constitución que respondiesen a la voluntad nacional. El 24 de junio de 1809 se enviaron los cuestionarios a las Juntas.

Conocemos algunas de las consultas. El canónigo de Badajoz Rafael Blázquez Prieto, por ejemplo, pedía una constitución con un cuerpo legislativo compuesto por Las Cortes, el Senado y Rey. Congreso electivo, el Senado de nombramiento real y el Rey con cinco ministros. Otra respuesta corrió a cargo de Julián Romero, natural de Trujillo: “en el estado natural los derechos del individuo eran muy pocos pues predominaban los intereses comunes de la colectividad y, sin embargo, ya está allí presente el derecho a la propiedad personal. No puede haber nada que pueda impedirnos el gozar pacifica y constantemente el derecho de adquirir y conservar (…) no hay ningún hombre que en este primer estado no sienta la necesidad absoluta de poder procurarse libremente las cosas necesarias para su conservación. Y, en el disfrute de esos derechos, el hombre no podría nunca sentirse turbado o amenazado.”14 Todas las consultas comenzaban exponiendo los males políticos que acuciaban a su territorio. Los ataques se dirigían al absolutismo y se exigían reformas y soberanía popular.

Badajoz respondió a la encuesta de la Junta Central con palabras impregnadas de revolución: “A solo el pueblo se debe la libertad nacional. No conviene, pues, otra representación que la del pueblo. (…) La separación de los sistemas legislativo y ejecutivo es de urgencia. (…) La Junta de Extremadura está conforme con la de Córdoba respecto de las que no puedan concurrir ahora, con la de Valencia en lo absurdo de los privilegios exclusivos de cierto número de pueblos para asistir a esta Asamblea y con ambas en lo despótico de las facultades que se abroguen los reyes para semejantes convecciones, disolviendo las cortes y la libertad de sus votos a su arbitrio. Las Cortes deben ser permanentes y votar decisivamente. Nuestra opinión, después de un maduro examen acerca de este interesante punto, se reduce a que deben tener voto igual todos los pueblos, y para ello debe comprometerse cada uno en un diputado nombrado por todos los vecinos nobles, plebeyos, eclesiásticos, seculares y regulares, con la diferencia que lo seculares votarán a cada uno en concepto del vecino singular, y los regulares en cuerpo de comunidad, componiendo cada uno un voto, que dará el prelado, haciéndose la elección el pleno del ayuntamiento, o sea, concejo abierto con asistencia de los palcos, designado un representante para el congreso municipal que debe celebrarse de todo el partido en el paraje. (…) El cual nombrará por mayoría de votos todos los diputados populares otro representante municipal que pase al Congreso, que deberá celebrar cada provincia en el pue- blo más a propósito compuesto de todos los municipales, y en el se hará elección de cinco diputados para las Cortes, sujetos vecinos y naturales de la misma provincia, en este acto a su libre arbitrio y sin restricción alguna. Este acto solemne, importante, será presidido por un vocal de la Junta Provincial, que no sea natural de la misma provincia, a fin de evitar recaiga la elección a su favor, a tenor de lo determinado anteriormente, el cual recibirá el correspondiente juramento de elegir el más digno, según forma de derecho, precaviendo toda coligación y cualquier otro defecto reprobado.”15

Fueron revolucionarias porque se nutrieron de individuos que hasta entonces no habían tenido la posibilidad ni el empeño de participar en la actividad política. No debemos olvidar el contexto bélico, que exigía un control exhaustivo de las instituciones y el mantenimiento de una disciplina social que permitiera vencer al francés. José María Calatrava, durante las sesiones de las Cortes Constituyentes de Cádiz, incidió en esta necesidad primaria. Para crear el nuevo estado liberal, era necesario ganar la guerra. Ésta debía ser la máxima prioridad. La labor fundamental de la Junta Suprema fue la de reclutar un ejército y asegurar los fondos necesarios para resistir los embites de las tropas napoleónicas. “Era indispensable reorganizar a Extremadura militarmente: sus plazas estaban irrisoriamente guarnecidas, faltaba todo: tropas, armas, municiones, fortificaciones.”16

Los esfuerzos agotaban cada día más a una población que no veía resultados militares. “Penetrado de las críticas circunstancias en que se halla la Nación y de los medios urgentes y eficaces que necesitan tomarse para mantener las tropas que se armarán para defensa del Rey, de la Patria y de la Religión, según lo ha puesto en la vuestra consideración la Junta de Gobierno de Esta provincia, hemos acordado aplicar por vía de préstamo gratuito todos los granos, caudales, semillas, granados y líquidos de cofradías, santuarios, obras pías y fábricas de iglesias pertenecientes a nuestro obispado, reservando únicamente lo más preciso para el culto divino.”17 A ello hay que sumarle la repulsa jacobina de la Junta a los privilegios exclusivos que gozaban las provincias aforadas: “deben tener voto igual todos los pueblos y para ello debe comprometerse cada uno en un diputado nombrado por todos los vecinos, haciéndose la elección en pleno de ayuntamiento, o sea, a concejo abierto”.18

En definitiva, las Juntas surgieron como respuesta al vacío institucional, y su participación en la revolución fue cuestionada desde el principio por los protagonistas directos. El Marqués de la Romana vio en esta fragmentación del poder la causa directa de la decadencia del ejército, en tanto que nuevos organismos se habían atribuido funciones militares. En cambio, Álvarez Flórez Estrada defendía que las Juntas habían constituido el ejecutivo más idóneo en un ambiente de guerra, y con las infraestructuras mermadas. En esta línea continuó Alcalá Galiano, destacando el cambio de mentalidad hacia el individualismo liberal. En definitiva, tal y como apuntó Francisco Martínez de la Rosa, el gobierno de las juntas estaba justificado por las circunstancias de la guerra y legitimado por la participación popular ante la ausencia del monarca. Pero tuvo demasiado peso en la construcción de la historia constitucional española la interpretación liberal “conservadora” del Conde de Toreno, Lafuente y Solís. El propio Gaspar Melchor de Jovellanos favoreció su formación como acto de insurrección   y recuperación de las viejas tradiciones castellanas.19  Federico Suárez, de líneas ultraconservadoras, defendió el papel de las Juntas a la hora de enfrentarse contra el invasor, pero hacía hincapié en el tradicionalismo antirre- volucionario que cantaba a la Patria, a la Religión y al Rey. Obviaba las proclamas, la participación política y las exigencias sociales. Para el materialismo histórico, la minoría burguesa utilizó la sublevación para proteger sus intereses.20

La Junta Suprema Gubernativa, con la negativa de la Regencia, anunció el 28 de octubre de 1809 la convocatoria de elecciones para formar Cortes Constituyentes. A Extremadura le correspondieron doce diputados: uno en representa- ción de la Junta, otro por cada una de las dos ciudades con voto en Cortes – Mérida y Badajoz- y, el resto, en función de la población censada en 1797.21

El acto de elección de los diputados se celebró en el Ayuntamiento de Badajoz el 9 de julio de 1810, y en él participaron 28 miembros de la Junta. Fueron necesarias varias votaciones para romper los múltiples empates. Los escogidos para representar a Extremadura en las Cortes de Cádiz representaban a un heterogéneo grupo de absolutistas, clérigos y liberales, entre los que destacaban en número y potencialidad éstos últimos. La lista quedó conformada de la siguiente manera: Pedro de Quevedo Quintano –Obispo de Orense aunque nacido en Villanueva del Fresno-, Manuel María Martínez Tejada, Juan María Herrera, Diego Muñoz Torrero –antiguo Rector de la Universidad de Salamanca-, Antonio Oliveros –Canónigo de San Isidro de Madrid-, Francisco Fernández Golfín, Manuel Mateo Luján, Juan Capistrano Chaves Vargas, José Casquete de Prado –Prior de San Marcos de León- y tres suplentes: José María Calatrava, José Chaves Llano y Gabriel Pulido.22 En nombre de la Junta Suprema de Extrema- dura acudió el Inquisidor de Llerena, Francisco María Riesco. Por Badajoz, el General Laguna y por Mérida, Alonso María de la Vera y Pantoja.23

2. LA NACIÓN LIBERAL

El 24 de septiembre de 1810 se congregaron en Cádiz los diputados para jurar las Cortes y respeto al rey Fernando VII y a la religión católica.24 Quedaban claras las prioridades de los diputados: mantener la tradicional fe católica, ganar la guerra y respetar al Rey. Sin embargo, el propio juramento revertía el secular orden absolutista, en tanto que sometía a las decisiones políticas la justificación del poder regio.

Las Cortes respondieron a un entramado ideológico heterogéneo, forjado en los círculos intelectuales –universidades y logias masónicas- finiseculares. Las disputas se concretaron en una prensa naciente enfrentada por simpatías políticas. El Observador y El Conciso fueron los principales instrumentos de José María Calatrava, de Toreno, Antonio Alcalá Galiano o Agustín Argüelles para expandir las ideas liberales debatidas en tertulias “secretas”. Estas reuniones comenzaron a inquietar a las autoridades, esmeradas en establecer un cordón sanitario que mantuviera alejadas de la Península las ideas revolucionarias francesas.

Cádiz era una ciudad cosmopolita, donde el tránsito de libros e ideas escapaba a cualquier control estatal. “Los cafés son una introducción moderna en España, pero nada necesarios, pero en realidad perjudiciales y tal vez en Cádiz más que en otra parte alguna.”25 Anteriormente, en Sevilla, los alumnos de leyes se habían movilizado en torno a Blanco White para conocer y traducir textos ilustrados. En estos encuentros participó José María Calatrava, mientras cursaba estudios en la capital hispalense. Las propias respuestas de las juntas provinciales destacaron por la fuerte influencia de Locke, Montesquieu y los principios de soberanía nacional de Rousseau.26

El Obispo de Orense acudió a la toma de posesión de los diputados como Presidente del Consejo de Regencia, pero se negó a jurar en la sesión inaugural y pidió permiso para regresar a su diócesis. “Me reservo y protesto proceder por medios legítimos y de derecho.” No estaba dispuesto a aceptar un procedimiento contrario a la institución divina de la monarquía absoluta. “La nación se ha abrogado los derechos del soberano sin embargo de que jura sostenerle en el trono. Si la nación tiene la soberanía, Fernando VII y sus sucesores son los primeros vasallos de la nación (…). Llama a sorpresa y debilidad la obediencia de los otros cuatro individuos del Consejo de Regencia a prestar su juramento a las Cortes, y asegurar que la renuncia suya hace de creer que hace mayor servicio a la Patria negándose a prestar ese juramento”. La misiva enviada a los responsables de las Cortes esgrimía: “el Congreso comenzó por deshacer el gobierno legítimo: que en ellos reside la soberanía de un modo democrático y popular, que ha empezado por arrogarse en sí toda la autoridad soberana, reservándose el poder legislativo y la sanción de sus propias leyes. (…) que el tomar parte entre los diputados de las Cortes seria hacerse cómplice de este atentado. (…) ¿Qué era el rey que había sido jurado incluso por los mismos diputados antes de darle el decreto, y para poder leerlo, ¿un súbdito? (…) “Parece haber sido convocadas las Cortes para decidir sobre los derechos del Rey en conformidad con los derechos de la nación.”27

Las Cortes, el 4 de octubre, prohibieron la salida del Obispo de Cádiz y, hasta el 3 de febrero de 1811, no pudo marchar a Orense, no sin antes jurar acatar la autoridad de las Cortes. José María Calatrava, su sustituto, que había llegado a Cádiz el 1 de octubre de 1810, contribuyó profundamente a su persecución.28 Durante el proceso de creación del nuevo régimen, se hizo necesaria la unanimidad parlamentaria y la absoluta convicción en los valores que representaba el estado liberal. “Era indigno de la consideración de español, quedando por consecuencia destituido de todos los honores, empleos y emolumentos.”29 Calatrava promovió la formación de una comisión compuesta por cinco diputados encargada de juzgar al Obispo y representar, por vía parlamentaria, la marginación del grupo absolutista. El político emeritense pretendía cerrar filas en torno al liberalismo, aunque tuviera que enfrentarse a la moderación de sus compañeros: Toreno, Campmany u Oliveros.30 La respuesta absolutista no tardó en llegar por medio de panfletos como España vindicada en sus clases y autoridades de las falsas opiniones que se le atribuyen.

La prensa jugó un papel fundamental en la forja de los mitos maniqueos. “Es muy notable el contraste de la conducta de los liberales con la de los serviles. Calumnias atroces, viles delaciones, por parte de éstos; generosidad, desprecio, por parte de aquéllos. Seguir, almas bajas, alimentadas de vigor, vuestros contrarios se reían de vuestras sandeces y desean vuestra curación.”31 El triunfalismo de los diputados liberales espoleaba intervenciones populistas. Antonio de Campmany comentaba con cierta ironía: “En cuanto a la opinión que se debe tener del Congreso, contaré un hecho: a los quince días de haberse instalado en las Cortes, un caballero inglés, literato, erudito y diplomático, y hombre que ha recorrido todo el mundo, asistió a tres o cuatro sesiones, y salió tan enamorado de la libertad, orden y espíritu verdaderamente nacional que reconoció en ella, que en buen francés dijo delante de los coroneles ingleses y de mí: Me da vergüenza ser miembro del Parlamento de Inglaterra.”32

El periódico se convirtió en arma liberal de información y baluarte frente al absolutismo. Era una manera rápida de transformar conciencias populares y crear un concepto nuevo, primordial para entender la contemporaneidad: la opinión pública. De igual modo favorecía la idea de que el gobierno debe regirse en función de los deseos de la nación. “Fieles al optimismo racionalista que heredaron los ilustrados, los liberales creen que la razón ilustrada puede lograr la verdad y triunfar del error.”33

En esta coyuntura, la libertad de imprenta se erigió como medio de ilustración vital para la educación de la nación y la forja de una comunidad imaginada partícipe del mismo espíritu público. Por estos motivos, el artículo de la Constitución dedicado a la libertad de imprenta –número 371- se insertó en la sección de Instrucción pública.

El problema de la vertebración administrativa y económica de España provocó intensos debates, saliendo victorioso el jacobinismo centralista, influenciado por el legado constitucional francés de 1793. José María Calatrava se opuso en rotundo a los diputados de provincias que exigían una contribución diferenciada. Alegaba su inconstitucionalidad, en tanto que la Carta Magna pretendía igualar los territorios para facilitar la libertad en condiciones de igualdad.

Los liberales fueron el grupo más cohesionado, y gracias a ello lograron fabricar una Constitución más acomodada a sus intereses. “Un sorprendente consenso de ideas –explicaba Eric H. Hosbawm- entre un grupo social coherente dio unidad efectiva al movimiento revolucionario. Este grupo era la burguesía; sus ideas eran las del liberalismo clásico formulado por los filósofos y los economistas y propagado por la fracmasonería y otras asociaciones.”34

Sin embargo, presentaban amplias diferencias ideológicas. Clérigos como Muñoz Torrero y Antonio Oliveros actuaron bajo la órbita escolástica favorable a la limitación de la soberanía y la construcción nacional. Su liberalismo, en cierta medida, teorizaba más que practicaba. La otra gran fuente de inspiración vino del utilitarismo benthamiano, muy visible en Agustín de Argüelles. Sus obras fueron introducidas por las tropas inglesas y, sobre todo, posteriormente, tras el exilio de los liberales doceañistas. Les unía el rechazo a la homogeneidad religiosa de la Inquisición, la defensa de los derechos individuales frente a los estamentos y las comunidades y la legislación escrita y acordada como norma de contención al poder absolutista. La obra parlamentaria articuló los intereses liberales en la plasmación de los derechos del individuo en sociedad, imponiéndose la figura del ciudadano racional. Este criterio quedó fijado en el artículo cuarto, sobre los derechos de libertad civil y propiedad, y en el doscientos cuarenta y ocho, por el que se unificaban los fueros.35

Otro aspecto relevante lo aportó el historicismo nacionalista. Se asentaba sobre el principio de soberanía nacional de arraigo naturalista, intrínseco a la condición española y usurpado por monarcas extranjeros. El recurso romántico al medievo no resultaba casual. “Obraban bajo dos influjos concluyentes: el de la Ilustración española, que en contraste con la de otros países se inclinaba a valorar positivamente la Edad Media, y el general de la Europa postrevolucionaria y prerromántica de los comienzos de siglo.”36

En último término, el rey reinaba por la historia, y solo podía perder su legitimidad por la historia. Agustín de Argüelles defendió la continuidad institucional tradicional del medievo, chocando con Calatrava y su intento de lograr unas reformas más pragmáticas, alejadas de debates legitimistas basadas en el recurso al pasado.37  Por estos motivos se dirigió a Gómez Fernández en la Comisión Constitucional en los siguientes términos: “es menester poner fin a estas cosas. Continuamente estamos viendo citar las leyes, como si esto fuera un colegio de abogados, y no un cuerpo constituyente.”38 De esta manera, José María Calatrava apostaba por la funcionalidad frente al eterno debate ideológico en torno a la “tradición”. Las leyes no tenían por qué buscarse en la historia ni contar con un sentido consuetudinario.

El político emeritense, de amplia formación jurídica, se encontraba cercano al iusnaturalismo racionalista y constituyente. Concebía la Constitución como un pacto de gobierno entre las diferentes fuerzas sociales de la nación. La universidad de Salamanca, rectorada por Muñoz Torrero, había permitido el desarrolló del pensamiento ilustrado francés en cátedras como la de Derecho Natural, impartidas hasta 1789. Este planteamiento negaba la existencia de leyes ancestrales y reconocía el carácter universal y natural de la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano. Era necesario, por tanto, crear una nueva España, no conectarla con un pasado sentimental y mitificado. La historia no era, en ningún caso, limitación ni referente para el nuevo proyecto constitucional, que debía superar las barreras mentales del absolutismo.

Los diputados en las Cortes no respondían a las inmensas necesidades de conocimientos jurídicos de la Obra Constitucional. Sólo José María Calatrava, José Manuel Vadillo, García Quintana y Agustín de Arguelles dominaban las construcciones legales, por lo que se centraron en las práctica narrativa y jurídica más que en los debates ideológicos. Los discursos de José María Calatrava fueron respetados por su riqueza en matices jurídicos. Pero, sobre todo, inspiraba “elocuencia, energía, pasión interna y dignidad” según su compañero liberal Flórez Estrada.39 Jugó un papel esencial en el establecimiento del nuevo régimen y sus discursos se convirtieron en faros ideológicos del liberalismo político a lo largo de la primera mitad del siglo XIX.

3. RADICALISMO LIBERAL

Los diputados de la provincia de Extremadura destacaron desde el principio por los planteamientos liberales más ambiciosos. El discurso inaugural recayó en Muñoz Torrero, donde sentó las bases de los puntos programáticos de la revolución y abrió el camino al nuevo modelo político, al definir la separación de poderes y exigir la sumisión total del Consejo de Regencia a los acuerdos tomados por los Diputados. Las Cortes se abrogaban de esta manera el poder legislativo. El discurso ha quedado en los anales de la libertad de expresión en España: “Uno de los derechos del hombre en las sociedades modernas es el gozar de la libertad de imprenta. (…) Es necesario destruir las artimañas de los enemigos. (…) La previa censura es el último resquicio de la tiranía que nos ha hecho gemir por siglos.”40

El Congreso estuvo presidido por Muñoz Torrero del 24 de marzo al 24 de abril de 1811. José María Calatrava fue vicepresidente del 24 de enero al 24 de febrero de 1813, y Secretario de enero a febrero de 1812. Le fueron asignadas las siguientes comisiones: Agricultura, Asuntos atrasados, Examen de documentos, Honor, Infracción de la Constitución, Justicia, Juzgados, Mayorazgos, Poderes, Protestas del obispo de Orense, Reglamento del Consejo de Regencia, Subvención a la prensa. Primaron las responsabilidades relacionadas con la magistratura.41

En la “carrera” por el liberalismo, las provincias pugnaron por el mayor número de diputados afines a las corrientes políticas desplegadas. Una de las preocupaciones de José María Calatrava fue la de contrarrestar a los sectores más conservadores del contingente extremeño. La provincia no se podía quedar atrás en el sistema de reformas puesto en marcha, ni tampoco mostrar divergencias que deslegitimaran a los diputados liberales. Aprovechando la lectura de una exposición del ayuntamiento de Siruela, en la que mostraba la alegría vecinal por las reformas emprendidas con los señoríos y el entusiasmo del “pueblo” por la futura Constitución, el jurista emeritense quiso acallar las voces absolutistas: “éstos son los votos de Extremadura.”42

Las propuestas liberales forjaron una realidad sin retorno, intransigente con las facciones absolutistas. La historiografía de las Cortes de Cádiz ha tendido a calificar a José María Calatrava de “moderado.” Sin embargo, el político emeritense destacó por su “radicalidad” a la hora de limitar legislativamente las atribuciones regias. En los debates en torno al artículo 171 de la Constitución, que otorgaba al Rey el poder de declarar la guerra y ratificar la paz, los liberales lograron introducir un aspecto fundamental “dando después cuenta documentada a las Cortes.” Sin embargo, Calatrava no aceptó estas conclusiones, exigiendo una declaración de guerra o paz conjunta con el Parlamento.

“Si esta cuestión se hubiese de discutir académicamente en un liceo, o a la manera que lo hacen los libros, habría tanto que decir en pro y en contra, que aunque reconozco mi insuficiencia, no tendría reparo en defender uno u otro extremo sacado a la suerte.”43 Propuso la sentencia más radical: “Declarar la guerra, y hacer y ratificar la paz, previa aprobación de las Cortes.”44 La preponderancia de las Cortes frente a las atribuciones de la Corona no fueron aceptadas por insignes liberales como el Conde de Toreno, Manuel Luján o Agustín de Argüelles, más partícipes de una solución pactista basada en la custodia compartida. En esta línea, el diputado Felipe Aner criticó que “la felicidad de una nación no consistía en deprimir al Rey, sino en hacerle conocer los intereses del pueblo. (…) Me atrevería a decir que un Rey que no tiene esta prerrogativa no es Rey.”45

4. LA NEGATIVA SOCIAL A LAS DESAMORTIZACIONES. LA NUEVA PROPIEDAD.

El debate sobre los bienes concejiles y los terrenos de baldíos afectaban en especial a la realidad socioeconómica de la provincia de Extremadura. A partir de 1810, la Junta de Badajoz comenzó a vender terrenos baldíos con la autorización de la Regencia mediante subastas, con el objetivo de sufragar la guerra. Alcanzaron un valor muy bajo y sólo acrecentaron las diferencias de clase y los problemas sociales. Antonio Oliveros, apoyado en el Informe de Ley agraria de Jovellanos, expuso en las Cortes esta problemática. “Lo que es de todos es de ninguno y es sabido que las propiedades en las que se crían y engordan mil cabezas siendo comunes, si fueran de particulares se engordarían cuatro mil. Se fomentaría la agricultura porque ésta es más florida cuando es mayor el número de propietarios.”46

José María Calatrava discrepaba con su compañero extremeño. Presentó en la comisión correspondiente un primer análisis en el que criticaba los medios y los fines de las ventas y manifestaba los males que, a su juicio, provocarían.

Sólo los más acaudalados podrían acceder a las subastas, que incrementarían así los ya opulentos patrimonios que poseían. La desamortización, en definitiva, reforzaría el proceso de acumulación de tierras y a las familias más pobres se las privaría de sus únicos medios de subsistencia. “(…) o se propone esta venta como medio de socorrer las necesidades públicas o como fomento de los mismos pueblos. Si lo primero, es menester confesar que el recurso es muy miserable en el día (…). Si se propone la venta como un medio de fomentar los pueblos, ¿a quién fomentar? (…) La comunidad se quedará sin la tercera parte de sus baldíos, que se han mirado siempre como el patrimonio de los pobres, que son los más interesados y, sin duda, los primeros acreedores a ellos, sufrirán sin retribución aquel perjuicio y vendrán a pagar casi exclusivamente lo que, si se exige como corresponde, deberán pagar principalmente los ricos.”47

Las razones aportadas por José María Calatrava destacaron por su tono social dentro de un proceso liberal burgués, que tenía la propiedad como valor supremo.48 Antonio Oliveros insistió de nuevo en las desamortizaciones como estrategia reformadora de la productividad agraria, aunque  dotándolas  del tinte social advertido por el jurista: “que la mitad de los baldíos propios de la Península e Islas adyacentes se distribuyan en propiedad, bajo un moderado canon a labradores vecinos de los respectivos distritos, debiendo tener preferencia en la repartición de suertes los menos acomodados a los más acaudalados y pudientes.”49

En 1821, cuando Calatrava retomó sus funciones en el gobierno liberal defendió la misma postura: “Se ha procurado alarmar a todos los propietarios, diciéndose una y muchas veces, y fundándose casi únicamente en esto la impugnación, que se trataba de atacar la propiedad, que no había propiedad segura, que se invertían los principios de nuestra Constitución y lo más sagrado que reconocen los hombres: se ha tratado de interesar a los compradores de bienes nacionales, y aún a los beneméritos militares a quienes se ha mandado repartir terrenos de los pueblos. (…) Esto sí que es excitar las pasiones.”50

Agustín de Argüelles y José María Calatrava afrontaron las reformas sociales del país sobre la base de la propiedad enunciada en la Declaración de Derechos y el liberalismo de Adam Smith. “El libre uso de la propiedad respectiva se arreglará siempre por tratos o convenios particulares conforme al interés recíproco de unos y otros y la ley, facilitando su celebración y protegiendo su cumplimiento.”51 Los absolutistas no estaban dispuestos a renunciar al modelo productivo del Antiguo Régimen. Más que un choque ideológico, se trataba de un conflicto de intereses.

El derecho de propiedad reformado en la Constitución provocó uno de los principales debates que encumbró a José María Calatrava como orador y jurista. Las Cortes establecían un sistema similar al de la reforma agraria de Jovellanos: “capacidad de los dueños para cerrar heredades y disfrutarlas libre y exclusivamente del uso deseado (principio actual de propiedad); libertad de los arrendamientos a gusto de los contratantes y por el precio y cuota en que se convenga; derecho de tanteo favorable a los vecinos frente a los extranjeros; los arrendamientos de tierras finalizarán con el tiempo determinado, y los arrendamientos sin tiempo determinado durarán a voluntad de las partes.”52

El proyecto de ley liberal concedía a los vecinos el derecho de tanteo. Calatrava defendió que “la Comisión, en el informe del proyecto de ley número uno, confiesa ser una precisa consecuencia del dicho artículo de la Constitución cuarto al permitir que cada cual use libre y exclusivamente de lo suyo y lejos de cumplir con estas indispensables obligaciones, sería faltar a ellas e infringir la Constitución el privar al propietario del derecho de arrendar a quien quiera sus tierras y obligar a que tenga por colono de las mismas al sujeto que no quiere y no le acomode.”53 En último término, pretendía mantener el régimen vincular, pese a no encontrar con el respaldo de la Cámara.

El político emeritense presentó junto a García Herrero un estudio histórico legal de las transmisiones hereditarias. Fundamentaba sus conclusiones en la concesión de la naturaleza al hombre de la libre disposición de sus bienes. También, el derecho del hijo a heredar de sus padres perdía su jurisdicción natural, y se convertía en un aspecto del código civil modificable.

Las Cortés habían concretado el derecho de propiedad liberal, burgués, absoluto, libre y particular. Las tierras se desamortizarían y desaparecerían los mayorazgos y las encomiendas de las órdenes militares, ante la derrota política de los grupos privilegiados. Las antiguas formas de propiedad estaban consideradas imperfectas, frenos del progreso del país que entraba en Cádiz en una nueva Era de progreso y libertad. Sin embargo, la obra constituyente no se concretó hasta la caída del absolutismo tras el fallecimiento de Fernando VII y el Gobierno de José María Calatrava de 1836.

Con estas profundas transformaciones del sistema económico pasivo del Antiguo Régimen se pretendía aumentar la productividad y hacer contratos más justos entre propietarios y campesinos. Calatrava fue el encargado de defender esta posición. Consiguió que se aceptara el revolucionario derecho de propiedad liberal-burguesa, en términos de particularidad y libertad, pero dotado de un contenido social. Partía de la base que todo contrato pactado es justo.

Nuevamente, Calatrava contó con las limitaciones de los diputados a una medida tan radical.  La propuesta era extinguir los mayorazgos cortos, menores a 3.000 ducados de renta, y limitar los grandes, por cuanto se reducían los mayores a 80.000, 40.000 y 20.000, según fuese su titular: grande, título o particular. En contra se posicionó el Diputado Lázaro de Dou, negando que los mayorazgos fueran los causantes del atraso agrícola español.

5. LA CUESTIÓN RELIGIOSA

“La doctrina de inhabilidad pontificia ha sido una invención de la Curia romana para mantener intereses materiales que hoy no pueden sustentarse porque la crítica histórica ha desenmascarado la falsedad de los documentos que ese organismo adujo para mantenerla.”54

Calatrava perteneció a las corrientes políticas “laicistas”, que trataban de separar los poderes y denunciaban la inoperancia de los Papas. Los liberales deseaban que los obispos se convirtieran en funcionarios al servicio de la nación. El político emeritense propuso que se suprimiera el fuero eclesiástico en los asuntos comunes, en tanto que los clérigos eran ciudadanos iguales a los demás. La figura del religioso perdía así su singularización. Se estaba poniendo en duda la intercesión divina del clero. El edificio religioso caía dinamitado por las medidas liberales. Tal y como apuntaba el Conde Toreno, “ni el Evangelio, ni la tradición de la primitiva Iglesia ni la doctrina patriótica contempla la inmunidad eclesiástica.”

En esta misma línea se planteó la reforma de las casas religiosas, reduciendo el número de conventos y planteando la desamortización de sus bienes. Era un problema fiscal cargado de connotaciones simbólicas, ya que la presencia de eclesiásticos en la sociedad española era abundante. Toreno insistió en la existencia de un número muy elevado de conventos, lo cual afectaba negativamente a la productividad nacional. También se dejaron de pagar impuestos al clero, tal y como José María Calatrava defendía: “que establecida la contribución directa que acaban de decretar las Cortes, ningún español estará obligado a pagar otras cosas que lo que le corresponda por la misma contribución, por las rentas generales y demás determinadas que quedan subsistentes, por los diezmos y primicias, y por las cargas municipales legítimamente aprobadas. Cualquier otra contribución, impuesto o gabela de cualquier nombre y clase, queda suprimida.”55

El amplio grupo de religiosos de las Cortes comprendió la necesidad de abolir la Inquisición como requisito indispensable en la forja de un nuevo orden basado en la libertad. En último término, Calatrava y Toreno argumentaban que el Tribunal no era un dogma eclesiástico. Si había sido establecido por Reyes y Papas, podría ser suprimido por la autoridad soberana. “Declarada ya por el Congreso la incompatibilidad de la Inquisición con la Constitución, no queda más alternativa que, o quemar la Constitución o abolir la Inquisición. Por mi parte yo lo juro ante V. M. y la faz de la Nación, me expatriaría si la Inquisición se restableciese. Soy y quiero ser católico, apostólico, romano; pero quiero ser libre. Deseo cumplir con mis deberes, pero no quiero ser el juguete de un déspota ni la víctima de un fanatismo.”56

Calatrava incidió en que el problema no era ad hoc, provocado por las pastorales alarmistas y reaccionarias de los obispo de Mallorca y Oviedo, ni por las protestas del Nuncio o la Regencia.57 Definitivamente, la Inquisición quedó abolida el 23 de enero de 1813.

Los diputados reaccionarios también pedían que se igualaran los delitos civiles y los religiosos, a los que contestó tajante Calatrava: “Considerar infracción de la Constitución todo crimen contra la religión, nos equivocaremos miserablemente, porque podrá uno delinquir contra la religión sin faltar de manera alguna al artículo doce de la Constitución, y podrá contravenirse a éste y hacerse uno reo de Estado, sin atacar la religión ni errar en la fe (…). Sólo infringe el artículo doce constitucional aquel que conspire a que la religión católica no sea la religión de los españoles, o a que se introduzca otra en el reino.”58

En último término, no se trataba de perseguir a la Iglesia, sino reorganizar su adaptación en el nuevo modelo de gobierno laico, hijo de la Ilustración. Su función quedaba relegada al plano espiritual y perdía sus privilegios para ponerse al servicio del estado liberal.

6. LA REGENCIA

Calatrava pretendió conciliar las reformas políticas con la política de guerra, necesaria para alcanzar el principal objetivo de las Cortes: la victoria necesaria para afianzar la obra constituyente. La revolución sin estado se presentaba inviable, una quimera. El principal escollo en la organización del ejército fue la red de poderes forjados ante la ausencia del Monarca. El político emeritense pretendía salvar la independencia de la Junta Suprema Central frente a la Regencia, más proclive a los posicionamientos absolutistas. Con el Nuevo Reglamento de la Regencia se trató de eliminar las interferencias sobre la Junta Central. La propuesta, sin embargo, provocó muchos silencios entre los diputados liberales. Tan sólo el Conde Toreno, Agustín Argüelles y José María Calatrava defendieron un modelo de control.

En sesión secreta, Francisco Fernández Golfín y Calatrava formaron la oposición a la Regencia triple.59 La principal crítica se desarrolló en torno a la desobediencia, explicada por Toreno: “me parece que en la parte política y militar todos los agentes del gobierno, por no ser el gobierno mismo, está en absoluta contradicción con los decretos de las Cortes.”60 Estas desavenencias hicieron que Calatrava apoyara el nombramiento de Lord Wellington como General en Jefe de los ejércitos nacionales. No se trataba de una estrategia militar, sino de un golpe de efecto político, arrebatar a la corona una de sus atribuciones tradicionales y entregarla a una nueva jurisprudencia. El acercamiento a Inglaterra respondía al horizonte ideológico de muchos de los valores reunidos en Cádiz: liberalismo centenario, parlamentarismo y poderío militar. “Cualquier mudanza política en España, intrincada selva de intereses opuestos, necesitaba para ser sólida de un arrimo extraño, no teniéndole dentro, y que éste debía buscarse en Inglaterra.”61

7. REVOLUCIÓN Y NACIÓN

¿Fue una Revolución? Es fácil, dos siglos después, enjuiciar a los individuos, restarles valor u otorgarles papeles principales. En estos casos, el historiador debe primar los testimonios de las fuentes de la época. ¿Un movimiento liderado por élites pierde su significación revolucionaria? El Conde de Toreno denominó a su magna obra Historia del levantamiento, guerra y revolución de España. Sin duda, los protagonistas de las Cortes de Cádiz eran conscientes de su relevancia histórica, de estar derrocando los principios articuladores inamovibles del Antiguo Régimen. Tuñón de Lara negaba la revolución y, la historiografía contemporánea tan sólo apunta a la irrupción de la prensa como único elemento original y transformador de la sociedad. Parten de la problemática construcción de la Constitución, ya que se trata de un pacto entre dos posiciones, una cesión de reformistas y reaccionarios. También aluden a la cuestión religiosa. Quizás olvidan la relevancia de la Iglesia Católica en España, y sus diferencias a la de cualquier otra nación. España era martillo de herejes, brazo de Roma, salvaguarda de todos los valores de la Contrarreforma. España era católica. El Monarca tenía la responsabilidad de proteger la Cristiandad y expandir la fe en Cristo sobre la Tierra. “Teniendo en cuenta el tipo de país en que se elaboró el texto Constitucional, así como las temidas condiciones bélicas que rodearon al hecho, la Constitución se mostraba como un gran paso en la ruptura irremediable con los antiguos poderes estamentales.”62 Pese a ello, fueron varios los eclesiásticos que lideraron las reformas en las Cortes.

Es necesario medir la revolución en su justo contexto. Tuvo una pequeña vida, pero sus reivindicaciones se asentaron en el imaginario colectivo e irrumpieron durante el siglo XIX en el horizonte liberal. Tenía orígenes ilustrados, pero rompieron con el padre en el mismo momento en que las Juntas provinciales asumieron la responsabilidad de controlar la soberanía nacional mediante órganos representativos y emprender una serie de reivindicaciones transforma- doras. Quedaba truncado el origen divino de la Monarquía. Era derogable, o al menos, controlable mediante la representación popular.

Sin embargo, otro protagonista, Blanco White, cuestionaba los hechos revolucionarios: “Llamar revolución a los trastornos de España, dando a este nombre la acepción que la Francia ha fijado últimamente es un mal principio para explicar los acontecimientos de aquel reino. Las revoluciones dan fuerza a los estados cuando nacen de una fermentación interna, producida por la pugna de un pueblo que conoce el modo de ser dichoso y un gobierno que le impide tenazmente la consecución (…). Cuando un pueblo apenas se atreve a pensar que es esclavo y miserable, ponerlo en una conmoción política es como causar a un hombre extenuado una calentura ardiente.”63 La revolución española, no cabe duda, destacó por su debilidad, y sólo se puede entender y activar a raíz de la guerra contra el francés.

El artículo clave de la Constitución es el referido a la Soberanía –número tres-. Hasta 1812, la soberanía real emanaba de Dios Todopoderoso, sin la par- ticipación de ninguna institución. Los individuos no tenían la capacidad de interceder en los asuntos divinos. Sin embargo, los liberales rompieron la divinidad del monarca: “la soberanía reside esencialmente en la nación y por lo mismo pertenece a ésta, exclusivamente, el derecho de establecer sus leyes fundamentales y de adoptar la forma de gobierno que más le convenga.” La monarquía, según el artículo tres, se convertía en electiva, en una conveniencia temporal de la nación. Sus acciones pasaban por el filtro de la voluntad popular, que le había designado para el cometido de Rey, del mismo modo que podría no haberlo hecho.

Ésta es la nación liberal, de origen ilustrado, forjadora de un nuevo orden. Nación entendida como bienestar racional del pueblo, como forja jurídica, eco- nómica, social y, sobre todo, política. Ciudadanos, no vasallos. Dios, Patria y Rey se sustituyeron por la retórica del “pueblo”, soberanía y nación. Es una revolución del nuevo individualismo frente al modelo comunitario del Antiguo Régimen. Las Cortes trataron de aglutinar en su obra los esfuerzos del levantamiento popular. Nacía la cultura política, el derecho y la responsabilidad de “decidir”, fundamental en toda la Historia Contemporánea. La nación en armas, surgida del espíritu herido, se convertía en unos organismos independientes unidos en la nación liberal. Las conexiones entre pueblo y Cortes fueron más simbólicas que prácticas, aunque el influjo de la guerra acelerase las transformaciones sociales.

La guerra y la Constitución son dos elementos forjadores de la identidad nacional a lo largo de todo el siglo XIX. Los liberales de Cádiz utilizaron la conceptualización para aglutinar la resistencia en un estado en guerra, invadido por un Imperio con el que compartían afinidades ideológicas. La nación creada, en último término, fue subjetiva y artificial, definida por instituciones, aranceles, fronteras, lengua, educación, historia, etc. El texto constituyente se aprobó el 19 de marzo de 1812. Sobre el papel, España se convirtió en uno de los países más liberales del orden civilizado y un baluarte frente al absolutismo de las coronas europeas. Los diputados confiaban en la aceptación de Fernando VII del régimen Constitucional.

8. EL REGRESO DEL “DESEADO” Y EL FIN DE LA ILUSIÓN

En septiembre de 1813 se disolvieron las Cortes Extraordinarias Constituyentes para dar paso al nuevo orden liberal. La Constitución impedía la reelección de los diputados para las nuevas Cortes Ordinarias -lo que evidencia en buena medida la transparencia de los mismos-. José María Calatrava se trasladó a Madrid para continuar ejerciendo su pasión por la abogacía. Poco después, en marzo de 1814, fue reclamado en el desempeño de una importante misión legis- lativa: ser uno de los siete miembros, no pertenecientes al Congreso de los Diputados, designado para constituir la Comisión especial encargada del arreglo del Código Criminal.

Napoleón, derrotado, firmó en el Tratado de Valencia -11 de diciembre de 1813- el retorno de Fernando VII con el objetivo de pacificar la península y derrocar a Wellington. Francia consideraba las Cortes como producto de la influencia británica. Por entonces, los realistas habían retomado el poder en las Cortes. Las elecciones ordinarias habían dado la mayoría a unas élites cansadas de la guerra, desesperanzadas con la obra Constituyente.

Fernando VII fue liberado el 13 de marzo de 1814. Los diputados lo reconocieron como Rey legítimo, aunque el miedo pronto se adueñó de los que veían peligrar la obra gaditana. El artículo 147 de la Constitución, cargado de simbolismo, obligaba al monarca a jurarla. Fue fácil convencer al rey del secuestro de soberanía ejecutado por las Cortes y la facilidad de victoria ante su desunión. Fernando VII, “el Deseado”, contaba con el favor de una población que se había levantado contra el mayor Imperio del mundo. A su regreso fue recibido en honor de multitudes. La nación en armas no entendía de leyes ni de Constituciones, pero sí del cautiverio al que habían sometido a su rey. El agotamiento de la guerra se dejó notar a la hora de apoyar la tradición y el absolutismo frente a las nuevas reformas liberales. Ejército y clero también deseaban derrocar la obra constituyente. El éxito de Fernando estaba asegurado tras el apoyo decidido del General Palafox.

El 12 de abril de 1814, en Valencia, el monarca aceptaba las prerrogativas de un conjunto de nobles decididos a destruir la obra liberal. El Manifiesto de los persas decía así: “Quisiéramos grabar en el corazón de todos, como lo está en el nuestro, el convencimiento de que la democracia se funda en la inestabilidad e inconstancia; y de su misma formación saca los peligros de su fin. De manos tan desiguales como se aplica el timón, sólo se multiplican impulsos para sepultar la nave en un naufragio. O en estos gobiernos ha de haber nobles, o puro pueblo: excluir a la nobleza destruye el orden jerárquico, deja sin esplendor la sociedad, y se la priva de los ánimos generosos para su defensa. Si el gobierno depende de ambos, son metales de tan distinto temple, que con dificultad se unen por sus diversas pretensiones e intereses (…). La nobleza siempre aspira a distinciones, el pueblo siempre intenta desigualdades: éste vive receloso de que aquélla llegue a dominar; y la nobleza teme que aquél no la iguale: así, pues, la discordia consume los gobiernos, el que se funda en tan desunidos principios, siempre ha de estar amenazado de su fin. (…) La monarquía absoluta es una obra de la razón y de la inteligencia. Está subordinada a la ley divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del estado: fue establecida por derecho de conquista, o por la sumisión voluntaria de los primeros hombres que eligieron sus reyes. Así que el soberano absoluto no tiene facultad de abusar sin razón de su autoridad: por esto ha sido necesario que el poder soberano fuese absoluto, para prescribir a los súbditos todo lo que mira al interés común, y obliga a la obediencia a los que se niegan a ella.”

Unas semanas antes, las Cortes habían recibido una carta del rey. Provocó tanta satisfacción, que se mandó imprimir y repartir. Incluso se convocaron regocijos públicos, luminarias, cantos solemnes de Te Deum en todos los puntos de la geografía española. El Gobierno había fijado un recorrido seguro para el regreso del deseado. Pero Fernando VII, asesorado por una corte de tradición absolutista, se desvió del mandato constitucional y trató de recabar apoyos en Valencia.

Allí, sesenta y nueve diputados descontentos alentaron un Real Decreto firmado el 4 de mayo: “Declaro que mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni a decreto alguno de las Cortes Generales y extraordinarias y de las ordinarias actualmente abiertas: a saber, los que sean desprovistos de los derechos y prerrogativas de mi real soberanía y establecido por la Constitución y las leyes en que de largo tiempo la nación ha vivido, sino el de declarar aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación de mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlas ni guardarlas.”

El movimiento reaccionario requería de suma rapidez. En la noche del 10 al 11 de mayo de 1814, los apóstoles de la utopía liberal fueron sorprendidos en sus casas y puestos a disposición de las autoridades. Una cuarentena de hombres, entre los que destacaban: Muñoz Torrero, Juan Álvarez Guerra, Agustín de Arguelles, Martínez de la Rosa, Fernández Golfín, Manuel Luján y otros destacados parlamentarios entre los que se encontraba José María Calatrava, fueron detenidos y trasladados a la cárcel de la Corte a la espera del correspondiente proceso. El delito: cuestionar la soberanía absoluta del monarca. En el documento, incluso se hacía referencia a los domicilios de los acusados.64

El “pueblo,” que tanto había celebrado el nuevo régimen, participó de esta persecución. En Badajoz, el 15 de mayo de 1814, apareció la lápida de la plaza de la Constitución cubierta por un papel que decía: “Viva el Rey, Viva Fernando VII.” Además, el pasquín daba a la plaza el nombre de San Fernando y manifestaba el deseo de que “en el mismo momento muriese la Constitución”. Las autoridades, alarmadas, trataron de frenar los brotes revanchistas: “(…) para alejar toda novedad de bullicio y alborotos que puedan acarrear funestas consecuencias con perjuicio de la tranquilidad pública, tan recomendada por las leyes, debía mandar, como manda, que en el instante se publique bando en forma militar en la plaza y parajes públicos de esta capital previniendo a todos los vecinos y habitantes de ellas, sean de la clase y condición que fuesen, como a los militares de cualquier graduación que residan en la misma, guarden todo orden y tranquilidad, sin que persona alguna sea osada de perturbarla, bajo las penas que prescriben las reales ordenanzas y Leyes del Reyno. Así mismo se prevenga que la inscripción que ha amanecido estampada sobre la lápida que dice Plaza de la Constitución se mantenga en el ser y estado que tiene ahora. (…) Bando que su Señoría confía en la guarnición y en los reales vecinos y habitantes de Badajoz que tantas y tan repetidas pruebas tienen dadas de amor y fidelidad al más amado y deseado de los monarcas, el Sr. D. Fernando VII.”65

El juicio estuvo sometido a las arbitrariedades absolutistas. Duró más de año y medio. Finalmente, fue el Rey el que en diciembre de 1815 se hizo cargo personalmente de las sentencias, esparciendo a su antojo a los liberales entre los presidios de España más lejanos e infrahumanos.66 José MaríaCalatrava, concretamente, fue condenado a 8 años de arresto en el penal de Melilla, donde pasó cinco años alejado de su mujer e hijos, hasta la sublevación de Riego de 1820. Las penas no podían condenar a la muerte, ya que el delito de alta traición era difícil de sostener en unos diputados que habían mantenido durante el proceso constituyente el máximo respeto al monarca. El destierro y el encarcelamiento en centros insalubres significaban la muerte civil de individuo.

El jurista emeritense no cesó en su intento de implantar un nuevo orden liberal. Para ello se implicó en los sucesivos complots liberales. La oposición liberal estuvo articulada principalmente por militares, ante el presidio o exilio político. De las arengas se encargaron ilustres oradores como Alcalá Galiano y Mendizábal. La masonería, por su parte, trató de articular los descontentos civiles. En estos momentos, Calatrava formaba parte de las élites masónicas, con las que mantenía contacto desde su reclusión en Melilla. Pese a la importante actividad secreta, los intentos se quedaron en debates ideológicos y búsqueda de financiación.

La única conspiración factible, hasta el pronunciamiento de Riego, se produjo a comienzos de 1816. Fue denominada la Conspiración del Triángulo, por su sistema secreto de conexión, inventado por Juan Wisshaupt en el siglo XVII y que luego sería utilizado en la Revolución Francesa. Recibían de una cabeza las pautas a seguir y la comunicaban a dos ángulos manteniendo siempre el anonimato del emisor. El “triangulo” fue un intento de regicidio a sangre fría. El cabecilla visible fue Yandiola, Tesorero General del monarca, pero la investigación nunca logró resolver la compleja trama. Las indagaciones se quedaron en Richard, sin llegar a importantes políticos, como José María Calatrava, que sin duda participó del caso. El regicidio se llevaría a cabo el 21 de febrero, pero Francisco Leyva y Victoriano Illán se delataron en el último momento, alertando a palacio. El estado dispuso de su aparato represor para acabar con el golpe.

Fue el teniente coronel Riego quien el 1 de enero de 1820 triunfó con sus tropas, apostadas en Las Cabezas de San Juan y en dirección a las Indias para reprimir los movimientos secesionistas. Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución de Cádiz y declarar su disposición a marchar con franqueza por la senda de la obra liberal. Se abría nuevamente un período en el que Calatrava estaba llamado a ser uno de sus principales protagonistas.

Conocemos el final de la historia y la reinstauración del modelo absolutista. A José María, en su emigración de 1823, lo acompañó su hermano, Ramón María Calatrava, que comenzaba a destacar como uno de los partícipes del estado liberal. En Inglaterra, el político emeritense trabajó como zapatero, alternando las horas con clases de español y la elaboración de una gramática española que quedó inconclusa. Los exiliados convirtieron la literatura, de acorde con los cánones románticos, en instrumento de la controversia política. La principal pugna se produjo entre Álvaro Flórez Estrada y José María Calatrava, en torno a la decisión del segundo de mantener al Rey en Madrid ante el avance de los Cien mil hijos de San Luis. Los debates se iniciaron en el periódico liberal londinense de los exiliados: El español constitucional.67 La estrategia de Calatrava fue la de resistir. Su actitud no era moderada, sino coherente con los acontecimientos. El Times inglés criticó la actitud beligerante de los españoles, pues consideraba que sólo les hubiera bastado reformar la Constitución para adaptarla a la Santa Alianza. Alcalá Galiano, en Times,68 salió en defensa de Calatrava, diciendo que los invasores no querían reformas, sino un regreso del absolutismo total.

En Londres, Calatrava, junto a José Manuel Vadillo, Francisco Javier Istúriz, Vicente Sancho y Cayetano Valdés, presidió el “Directorio provisional del levantamiento de España contra la tiranía.”69 El objetivo era regresar a España y redimirla de la servidumbre, apoyados por la financiación de los liberales franceses e ingleses. Fracasó por las rivalidades internas propias del complejo horizonte liberal. Al menos, demostraron su pasión constante por el constitucionalismo y el liberalismo. Durante su etapa en el Directorio llevó a cabo una intensa política de nacionalismo liberal político, tratando de consolidar las instituciones en el exilio.  Calatrava coordinaba las adhesiones, enviaba cartas a antiguos diputados y liberales para alentarles a que se uniesen a la conspiración El siguiente fragmento pertenece al mensaje que se envió a España con numerosas copias:

“Españoles: La justa causa de la libertad nacional triunfará a pesar de los esfuerzos de la facción fanática que se empeña en desacreditar a los que por sostener los legítimos derechos de la nación han sufrido todo género de desgracias, persecuciones, y hasta la proscripción. Vuelven ahora a su patria, no con los sentimientos que les suponen sus mortales enemigos, de robar, de asesinar, de destruir, de vengarse, en fin, de los males y ultrajes que han sufrido; sino con la idea bien contraria de abrazar a sus hermanos, de mezclar lágrimas de ternura con éstos al renovar la memoria de aquellos días de tranquilidad que gozaron en otro tiempo, y, en suma, vuelven a sus hogares para hallar la paz, para establecerla si no existe, y para consolidar la unión.”70

Su activismo liberal no deja lugar a dudas. También se vio inmerso en a expedición de la fragata Mary, en la que un grupo liberal, desde el Támesis, pretendía embarcar de regreso a España y acabar con la Monarquía absoluta. Calatrava fue el encargado de redactar los manifiestos de la Junta formada en Londres. Un revolucionario insaciable. En 1830 se encontraba en la frontera de los Pirineos con un grupo de exiliados, organizando un asalto armado. Un millar de exiliados provenientes de París, entre los que se encontraba Espronceda. Algunos estudiantes franceses, movidos por el espíritu de sacrificio del momento, se sumaron a la expedición.

El 15 de octubre de 1830, Calatrava tomó la palabra muy conmovido, y dijo: “Señores… Señores: este día me recompensa de treinta años de trabajos y padecimientos. Ahora es cuando me glorío de ser español: yo felicito al Congreso; yo felicito a la nación por el grandioso espectáculo que acaban de darle sus representantes. Son españoles: españoles eran también los que en los campos de Vergara, después de seis años de una lucha fratricida, emprendieron la marcha a casa por no haberse entendido al principio, depusieron las armas y se abrazaron sin pacto alguno, sin ninguna garantía, fiándose los unos de las palabras de los otros, y sin necesidad de que ningún extraño interviniera… Españoles son también los que ahora con sangre española en el calor de uno de los debates más empeñados que he visto, en la mayor irritación de los ánimos deponen una cosa, que es acaso más que deponer las armas: deponen las pasiones, se calman, se sobreponen a su misma convicción, y a las dulces voces de unión y de paz, se abrazan y ponen de acuerdo. Señores, repito, este momento premia para mí cuanto he padecido. Este momento me hace envanecerme de ser español…   y esto también será una lección para los que en Europa nos creen no merecedores de la liberad, o poco preparados para ella.”71

9. A MODO DE EPÍLOGO: LA EVOLUCIÓN DE LOS CONCEPTOS.

En época de Revolución nada tiene más fuerza que la caída de los símbolos.

Erich H. Hobsbawm, La Era de la Revolución

Hoy, en el siglo XXI, el concepto de política está intrínsecamente unido a elección y participación ciudadana. Sin embargo, a comienzos de 1808, no existía tal ligazón. La política no era opinable, en tanto que cada individuo tenía una función social determinada que debía de mantener sin entrar a cuestionar la dirección del gobierno. No se trata de que el absolutismo prohibiera la participación. Tan sólo se limitaba a repartir el ejercicio de gobierno entre los individuos que consideraba mejor capacitados. La política hacía referencia al gobierno, no a la consulta popular, ni mucho menos, al interés por las opiniones vertidas por individuos sin preparación para ejercerlas.72

Tomemos como ejemplo la definición conceptual de la Real Academia de la Lengua Española de ciertos términos que hoy consideramos políticos. Libertad era “la facultad de obrar, o no obrar, por la cual se dice que tenemos alguna cosa en nuestras manos, o que somos dueños de nuestras acciones.” Ni rastro de referencias participativas. En su tercera acepción,  se  presentaba como “falta de sujeción y subordinación” con cierto tono despectivo hacia un comportamiento irracional a todas luces.73 Las palabras se crean después de las realidades. En 1803 tampoco tenemos vocablos para denominar las diferentes facciones. Liberal era “el que obraba con liberalidad”74 y el concepto aglutinador de liberalismo no aparece hasta 1869: “el orden de ideas que profesan los partidarios del sistema liberal.”75 El conservador era “el que conserva.”76 Por otra parte, progresista surge en 1884: “Aplícase a un partido que aspira a ir mejorando o reformando progresivamente las instituciones políticas y sociales en sentido liberal.”77

El vocabulario constitucional gaditano fue creado exnovo para definir propuestas políticas radicalmente nuevas. Por ello, hemos defendido a lo largo del ensayo que la convocatoria a Cortes ya presentaba rasgos revolucionarios. Por primera vez, la organización del futuro y su concreción legislativa requería una consulta ciudadana previa. Todas estas nomenclaturas, sustanciales a la con temporaneidad, nacieron en el transcurso de estos años decisivos, salvo algunas de tradición jurídica romana como democracia78 o Constitución.79

Si hablamos de reformas, nos referimos a “corrección que se pone a alguna cosa.”80 No hay connotación política, y cuando aparecen, hacen referencia a elementos perniciosos.81 Los académicos de la lengua no recogen la existencia del  absolutismo hasta  1843:  “Sistema de  gobierno absoluto,”82 y para burguesía –clase social fundamental para comprender el proceso revolucionario- habrá que esperar a 1884: “Cuerpo o conjunto de burgueses o gente de la clase media.”83

En definitiva, a partir de la evolución conceptual de la lengua castellana podemos rastrear la innovación que produjo el nuevo régimen constitucional, del mismo modo que el análisis de los debates parlamentarios en los que participó José María Calatrava nos permiten reconocer los principios y las contradicciones del asentamiento del modelo liberal en la España del siglo XIX.

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1 Aún son controvertidos los datos biográficos de su juventud. A la espera de un estudio exhaustivo, debemos guiarnos por el trabajo decimonónico DE OLÓZAGA, José, Biografía de José María Calatrava, Madrid, 1863, y la síntesis de SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Juan: “José María Calatrava”, Personajes Extremeños, Badajoz, 1996. En la actualidad, Calatrava pertenece a la memoria espacial de los emeritenses por una calle y un colegio. También recibió su nombre el I y II Premio de Investigación Histórica “José María Calatrava”, coordinado por MELÓN JIMÉNEZ, Miguel Ángel y patrocinado por Caja Extremadura en 2008 y 2009. Vid. GARCÍA PÉREZ, Juan: “Sociología política y actividad parlamentaria de los diputados extremeños en las Cortes de Cádiz”, en LAMA, José María (coord.): Extremadura y la modernidad. La construcción de la España constitucional, 1808-1833, Badajoz, 2009, pp. 121-158.

2   Calatrava pasa desapercibido en: GIL NOVALES, Alberto,  Diccionario biográfico español, Mérida, 1998; GÓMEZ VILLAFRANCA, Román, Extremadura en la Guerra de la Independencia Española: memoria histórica y colección diplomática, Badajoz, 1912; DÍAZ PÉREZ, Nicolás, Diccionario histórico, biográfico, crítico y bibliográfico de autores, artistas y extremeños ilustres; RINCÓN, Jesús: “Badajoz en 1808. Los sucesos del 30 de mayo” en Revista del Centro de Estudios Extremeños, vol. IV, 1935, pp. 79-86; RODRÍGUEZ CANCHO, Miguel (ed.): La Guerra de la Independencia en Badajoz (1808-1814), Badajoz, 2008.

3  FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, Ángel, Muñoz Torrero. Apuntes biográficos, Madrid, 1864, p. 19: “(Muñoz Torrero) elogiado por Jovellanos, celebrado pero agraviado por el Gobierno de Carlos IV, querido del pueblo, distinguidísimo en las Cortes, uno de los principales iniciadores de la libertad de imprenta, consultor de Argüelles y Calatrava…”

4   MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Historia de los heterodoxos españoles, Vol. VII, Madrid, 1886: “Los papas han usurpado a los obispos una gran parte de los derechos que les confirió el mismo Jesucristo”, dijo Calatrava, de quien es también aquella inaudita proposición: “Los puntos de disciplina están sujetos a la autoridad temporal. (…) El único remedio humano contra la curia de Roma y para la libertad de la Iglesia de España es hoy la autoridad soberana del monarca, universal protector de las iglesias de su reino y ejecutor del derecho natural, divino y canónico. Así, por odio a Roma, venían a canonizar el cesarismo los primeros liberales.”

5  Un ejemplo de muerte romántica es la de Diego Muñoz Torrero, estereotipo de muerte patriótica, en una cárcel lisboeta en 1829, recluido por los absolutistas partidarios de Don Miguel.

6  FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, Ángel, Muñoz Torrero. Apuntes biográficos, Madrid, 1864, p. 19.

7  En 1787 el número de habitantes es de 3.735, y en 1829 ascendió hasta los 4.183. Los datos están extraídos de SÁNCHEZ MARROYO, Fernando, “La Extremadura que conoció Godoy. Medio siglo de cambios políticos, económicos y sociales”, en MELÓN JIMÉNEZ, Miguel Ángel, LA PARRA, Emilio y TOMÁS PÉREZ, Fernando (eds.), Manuel Godoy y su tiempo, vol. II, Badajoz, 2003. Vid. RODRÍGUEZ GRAJERA, Alfonso y ORTIZ MACÍAS, María Magdalena: Una ciudad en guerra. Mérida, 1808-1812, Badajoz, 2008.

8  GÓMEZ VILLAFRANCA, Román: La Guerra de la Independencia en Extremadura. Memoria histórica y colección diplomática, Badajoz, 1908, doc. 89.

9  “Señores de justicia de los pueblos a quienes se presente este oficio de mi, el Alcalde de Móstoles. Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte han tomado la defensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas, de manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha sangre. Como españoles es necesario que muramos por el rey y la patria, contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del Rey, procedemos, pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al Socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles son.” Citado en: VV.AA.: La España de Fernando VII: Guerra de la Independencia y orígenes del Constitucionalismo, Enciclopedia de España Menéndez Pidal, Vol. 32, Madrid, 2002, p. 87.

10   Vid. VALDÉS FERNÁNDEZ, Fernando: La Guerra de la Independencia en Badajoz. Fuentes francesas, Mérida 2003; RINCÓN, J.: Op. Cit.; GÓMEZ VILLAFRANCA, R.: Op. Cit.

11   “Que deberán tener representación en dichas Cortes indistintamente todas las clases del Estado, porque todas indistintamente han obrado y obran en la insigne empresa de nuestra restauración. Ni la Grandeza, ni el Clero, ni otra alguna corporación del Estado se ha distinguido en ella, antes bien, todas las corporaciones se estuvieron pasivas hasta que el pueblo levantó el grito; todas se mantuvieron suspensas e indecisas sufriendo el yugo del tirano; todas, si no creyeron que Bonaparte era el restaurador de España, creyeron al menos que no había miedos ni arbitrios para oponerse a sus exigencias usurpadoras, y que era preciso rendirse a su invencible poder; todas, convencidas de este poder invencible de Bonaparte respecto al nuestro, se estuvieron paradas y se contemplaron ya esclavas del tirano, y en efecto lo eran. Y en este estado de verdadera subyugación, el pueblo español tuvo muy diversos sentimientos, conoció que las corporaciones nada hacían ni podían hacer, y que si él no se conmovía y reunía, todo estaba perdido. Se reunió, se conmovió y de un momento a otro vimos todos con gloria pasar del extremo de subyugación al extremo de libertad. Así que todo

se le debe al pueblo, y el pueblo es quien debe tener indistintamente la representación en las Cortes o Estado Generales, entendiéndose por pueblo todas las clases del Estado, así nobles como eclesiásticos, militares, oficinistas, todos en general, excepto los traidores, sospechosos e indecisos.” Citado en Cortes de Cádiz I. Informes oficiales sobre Cortes. Andalucía y Extremadura, Pamplona, 1974.

12   Los vaivenes de la Junta Suprema de Extremadura y la trayectoria de sus 42 individuos queda recogida  en:  GÓMEZ  VILLAFRANCA,  R.:  Op.  Cit.;  GARCÍA  PÉREZ,  Juan  y  SÁNCHEZ MARROYO, Fernando: “Guerra, reacción y revolución”, en Historia de Extremadura, Los tiempos actuales, Vol. IV, Badajoz, 1990.

13   Manifiesto de la Junta Suprema de Extremadura el 9 de julio de 1808: DELGADO, S. (ed.): Guerra de la Independencia. Proclamas, bandos y combatientes. Madrid, 1979. p. 132-133.

14  GARCÍA PÉREZ, J. y SÁNCHEZ MARROYO, F.: Op. Cit., p. 578-580.

15  ARTOLA, Miguel: Los orígenes de la España Contemporánea, Vol. 2, Madrid, 1959, p. 293-295. Hemos señalado aquellas expresiones revolucionarias. “Los españoles defendían aspectos como la soberanía popular, el establecimiento de limites al poder despótico y arbitrario del monarca, los derechos de propiedad, seguridad e igualdad del individuo y la comunidad, la implantación de una ley universal que aboliera los fueros personales y regionales, la apertura de una convocatoria de Cortes integradas por los representantes de toda la nación y la elaboración de un texto constitucional como norma suprema del país y separada de los diversos poderes, cuyo equilibrio habría de conservar, en el terreno político; principios como el predominio del individuo frente a la comunidad y el valor de la virtud sobre el estamento y su concepto de honor, la necesidad de establecer una contribución única, proporcional y directa, el incremento del número de propietarios en detrimento de los mayorazgos, los bienes concejiles y de encomiendas o los terrenos adehesados y la defensa de una administración y justicia libres, limpias y eficaces, en el ámbito social…” ARTOLA, M.: Op. Cit., Vol. 1, p. 368.


16  GÓMEZ VILLAFRANCA, R.: Op. Cit., p. 37.

17  Obispo de Coria, Juan Álvarez de Castro, 15 de junio de 1808. En RINCÓN, J.: Op. Cit.

18  Junta Suprema de Extremadura. Citado en ARTOLA, M.: Op. Cit., Vol. 2, p. 294.

19  Vid. AYMES, J. – R.: “Las nuevas autoridades: Las Juntas. Orientaciones historiográficas y datos recientes” en ENCISO, L. M. (ed.): Actas del Congreso Internacional El dos de mayo y sus precedentes, Madrid, 1992, pp. 567-586; MOLINER, A.: Revolución burguesa y movimiento juntero en España, Lérida, 1997; y ROMERO MATEO, M. C.: “La sombra del pasado y la expectativa del futuro: jacobinos, radicales y republicanos en la Revolución Liberal”, en Revolución y democracia: el jacobinismo europeo, Madrid, 1995.

20  VILAR, Pierre: Hidalgos, amotinados y guerrilleros: pueblo y poderes en la Historia de España, Barcelona, 1999.

21   Extremadura contaba con 428.493 almas, con capacidad de nombrar a un diputado cada 50.000 habitantes. Ocupaba el séptimo puesto en representación. Tan sólo superada por Galicia 23, Cataluña 17, Valencia 17, Sevilla 15, granada 14 y Aragón 13.

22   Sin duda, eran figuras representativas de la ciudad, siendo requisito indispensable contar con un patrimonio económico holgado. José Chaves Llano rechazó el puesto debido a que “en el día no se me es posible ejecutarla con la brevedad que exige, en atención a los infinitos gastos causados por la prisión por los franceses de mi hermano (…) y perjuicios sufridos en esta villa. (…) me tiene sin medios de viajar como corresponde con mi familia.” En GÓMEZ VILLAFRANCA, R.: Op. Cit., p. 198.

23   Vid. GARCÍA PÉREZ, J.: “Sociología política y actividad parlamentaria de los diputados extremeños en las Cortes de Cádiz” en Op. Cit.

24  Juramento de los Diputados: “¿Juráis la Santa Religión Católica apostólica romana, sin admitir otra alguna en estos reinos? ¿Juráis conservar en su integridad la nación española y no optimar medio alguno para liberarla de sus injustos opresores? ¿Juráis conservar a nuestro amado Soberano el Señor Don Fernando VII todos sus dominios, y en su defecto a sus legítimos sucesores, y hacer cuantos esfuerzos sean posibles para sacarle del cautiverio y colocarle en el trono? ¿Juráis desem- peñar fiel y lealmente el encargo que la nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la nación?” En SUÁREZ, F.: Op. Cit., p. 51.

25  Declaraciones del Alcalde de Cádiz en 1790 recogidas en MARTÍNEZ QUINTEIRO, Esther: Los grupos liberales antes de las Cortes de Cádiz, Madrid, 1977, p. 21.

26    Vid.  ELORZA,  A.:  La  ideología  liberal  en  la  Ilustración  Española,  Madrid,  1970;   y MARAVALL, J. A.: “Las tendencias a la reforma política en el siglo XVIII español”, Revista de Occidente, n. 152, julio de 1967.

27   SUÁREZ, F.: Op. Cit., p. 55. El Obispo de Orense se convirtió en la figura referente para la historiografía antiliberal durante todo el siglo XIX y en el Franquismo. Vid. PEIRÓ MARTÍN, Ignacio: La Guerra de la Independencia y sus conmemoraciones (1908, 1958 y 2008), Zaragoza, 2008, y su Anexo: “II Congreso Histórico Internacional de la Guerra de la Independencia y su época.”

28   Pronto se olvidó la vital contribución del Obispo al levantamiento popular. “Se trata de curar males, de reparar perjuicios, de mejorar la suerte de la nación y de la monarquía. (…) Sus males se han agravado tanto, que está como desesperada su salud. Se ve internada en el Imperio francés, y en una tierra que la había desterrado para siempre: y vuelta a su cuna primitiva, halla el túmulo por una muerte civil en donde la primera rama fue cruelmente cortada por el furor y la violencia de una revolución insensata y sanguinaria. (…) La nación se ve como sin rey, y no sabe a qué atenerse las renuncias de sus reyes y el nombramiento del teniente de gobierno del reino, son actos hechos en Francia, y a la vista de un Emperador que se ha persuadido de hacer feliz a España con darle una nueva dinastía (…). Ruego se hagan presentes a la Suprema Junta de Gobierno lo que considero justos temores. GÓMEZ VILLAFRANCA, R.: Op. Cit., pp. 15-17.

29  Diario de Sesiones de Cortes Constituyentes (DSCC), 15 de octubre de 1811.

30   DSCC, 15 de agosto de 1812. Ante la radicalización de posiciones, se decide a propuesta de Argüelles desterrar y confiscar los bienes de aquellos diputados que negasen la obra constitucional.

31   El Diario Mercantil, Cádiz. Citado en SOLÍS, Ramón: El Cádiz de las Cortes: la vida en la ciudad en los años 1810 – 1813, Madrid, 1978.

32  DSCC, 14 de octubre de 1811.

33  SEOANE, M. C.: Historia del periodismo de España, Vol. II, Madrid, 1983, p. 640.

34  HOBSBAWM, Eric: La Era de la Revolución, 1789-1848, Barcelona, 2005, p. 66.

35  Este artículo enfrentó a los liberales con los absolutistas partícipes de los privilegios de comunidades históricas. “Estamos hablando como si la nación española no fuese una, sino que tuviera reinos y estados diferentes.” Palabras de Muñoz Torrero en DSCC, 2 de septiembre de 1811. El político y sacerdote extremeño cuenta con una excelente biografía política: GARCÍA PÉREZ, Juan: Diego Muñoz Torrero: ilustración, religiosidad y liberalismo, Mérida, 1989.

36   VARELA SUANZES-CARPEGNA, Joaquín: La teoría del Estado en los orígenes del Constitucionalismo hispánico (las Cortes de Cádiz), Madrid, 1983.

37  “Desde el establecimiento de la Monarquía no se ha presentado en España ocasión más oportuna para regenerar la gravedad de su gobierno y las prerrogativas eminentes que le competen. (…) Esta respetable asamblea perdió mucha parte de su vigor en la época en que reinó en España la casa de Austria, debilitándose mucho más en la última dinastía de los Borbones. (…) Ya no consistía la representación nacional más que en la jura formulada del príncipe heredero y la Diputación aparente de millones, quedando, por consiguiente, sepultados los derechos y grandezas de una nación tan digna y generosa como la española en el abismo del desprecio de la Europa, bajo los tiránicos caprichos de un favorito o de un primer ministro déspota. De esto habría de nacer precisamente nuestra desgracia, pero desgracia tal, que si la aprovechamos la energía patriótica, podrá nuestro gobierno florecer con muchas ventajas. Las Cortes, pues, nunca pueden declararse con más libertad que ahora, cuando la nación está en disposición de deliberar por sí acerca de las mejoras de su existencia civil. La franqueza y buena fe de la Junta Central con las de las provincias.” Respuesta de la Junta de Badajoz, ARTOLA, M.: Op. Cit., Vol. 2, pp. 293-295.

38  VARELA SUANZES-CARPEGNA, J.: Op. Cit.

39  Como más tarde llegó a reconocer en la prensa inglesa Flórez Estrada. Vid.: LLORENS, Vicente: Liberales y románticos, Madrid, 2006.

40   Citado en GARCÍA PÉREZ, J. y SÁNCHEZ MARROYO, F.: “Guerra, reacción y revolución”, en Op. Cit., p. 712.

41  GARCÍA PÉREZ, J.: “Sociología política y actividad parlamentaria de los diputados extremeños en la Cortes de Cádiz”, en Op. Cit. El autor ha contabilizado 268 intervenciones parlamentarias de José María Calatrava. Con el 22,6% de participaciones, es el diputado extremeño más activo.

42  DSCC, 6 de agosto de 1811.

43  DSCC, 12 de octubre de 1811.

44  DSCC, 9 de octubre de 1811.

45  Ibid.

46  DSCC, 2 de febrero de 1811.

47  DSCC, 23 de agosto de 1811. Años después, en 1836, cuando José María Calatrava era el Presidente del Consejo de Ministros, impulsó el proceso desamortizador junto al Ministro Mendizábal para hacer frente a las guerras carlistas y modernizar el sistema productivo agrario.

48  Las posiciones de Calatrava destacan por su índole social: negativa a la redención por dinero del cumplimiento del servicio militar, contra la indemnización de señoríos y apoyando al Ayuntamiento de Navalvillar de Pela en su conflicto con los religiosos Jerónimos de Guadalupe por impago de contribuciones.

49  DSCC, 28 de agosto de 1811.

50   Diario de Sesiones de Cortes, 1821. Vid. HERNÁNDEZ MONTALBÁN, F. J.: La abolición de los señoríos en España (1811-1937), Valencia, 1999.

51  Palabras de José María Calatrava en DSCC, 19 de abril de 1813.

52  DSCC, 28 de noviembre de 1812.

53  DSCC, 21 de abril de 1813.

54  DSCC, 12 de enero de 1813.

55  DSCC, 1 de noviembre de 1813.

56  Citado en GARCÍA PÉREZ, J. y SÁNCHEZ MARROYO, F.: “Guerra, reacción y revolución”, en Op. Cit.

57  Así se expresaba el Nuncio en respuesta a la abolición de la Inquisición: “se suprime o quita un tribunal establecido por el Sumo Pontífice en uso de su primacía y suprema autoridad en la Iglesia para el conocimiento de unas causas puramente espirituales, como son la conservación de la fe católica y la extirpación de las herejías, dejando sin efecto alguno la jurisdicción que su Santidad le había delegado (…). La abolición de la Inquisición puede ser muy perjudicial a la religión y que ofende a los derechos y primacía del Romano Pontífice, que la estableció como necesaria y muy útil al bien de la Iglesia y de los fieles.”

58  DSCC, 18 de agosto de 1813.

59  DSCC, 18 de enero de 1812.

60  DSCC, 19 de septiembre de 1812.

61  Palabras de Toreno en DSCC, 14 de noviembre de 1812.

62  CAYUELA FERNÁNDEZ, J. G. y GALLEGO PALOMARES, J. A.: Op. Cit., p. 387.

63  El Español, n. 1, Londres. Citado en: MARTÍNEZ QUINTEIRO, E.: Op. Cit., p. 5

64  Archivo Histórico Nacional (AHN), D-C, 117, n.1 Expediente.

65  Archivo Histórico Provincial de Cáceres, (AHPC), Sección Real Audiencia, Leg. 250, Expediente 30.

66  Las penas demuestran la relevancia liberal de los condenados. El máximo fueron 8 años en diferentes prisiones, y recayó sobre Arguelles, Martínez de la Rosa y Calatrava. Arguelles ocho años en Ceuta, Antonio Oliveros, cuatro de destierro, Gutiérrez de Terán seis de destierro.  Calatrava 8 años a Melilla, Muñoz Torrero seis años en monasterio de Ebon, Domingo Dueñas desterrado a veinte leguas de Madrid y Sitios Reales. Zumalacarregui desterrado a Valladolid. Lorenzo Villanueva, 6 de destierro en el convento de la Salceda. José de Zorraquín destacar por ser uno de los más castigados, 8 de presidio a Alhucemas. Fernández Golfín el que más, diez años en castillo de Alicante, Ramón Feliú ocho años en castillo de Benasque.  García Herrero, 8 años en presidio de Alhucemas.  Martínez de la Rosa ocho años al presidio del Peñón. Las penas de cárcel trataron de alejar de la península a los liberales.

67  LLORENS, Vicente, Liberales y Románticos, Madrid, 2006.

68  Times del 26 de octubre de 1825. Vid. LLORENS, V.: Op. Cit.

69  ESPOZ Y MINA, F., Memorias del General don Francisco Espoz y Mina, p. 87 y ss. La composición exacta del Directorio estaba formada por Valdés, Istúriz, Calatrava, Vadillo y Sancho.

70 Ibid., p. 94-95.

71 Citado en SAN MIGUEL, Evaristo: Vida de Don Agustín de Argüelles, Madrid, 1851 p. 213-214.

72  Diccionario Real Academia Española (RAE), 1803, p. 668: “El gobierno de la República, que trata y ordena las cosas que tocan a la política, conservación y buena conducta de los hombres.”

73 RAE, 1803, p. 514.

74 Ibid.

75 RAE, 1869, p. 465.

76 RAE, 1803, p. 223.

77 RAE, 1884, p. 869.

78  RAE, 1803, p. 274: “gobierno popular.”

79  Ibid., p. 225: “La forma o sistema de gobierno que tiene adoptado cada estado” o en su cuarta acepción, “en el derecho romano, la ley que establecía al Príncipe, ya fuese por carta, edicto, decreto, escrito u orden.” Según ésta última, las Cartas Magnas estarían sólo otorgadas por Príncipes. La cuarta dice: en el derecho romano la ley que establecía el príncipe, ya fuese por carta, edicto, decreto, escrito u orden

80  Ibid., p. 728.

81  Ibid., p. 751, Revolución: “La acción de revolver o revolverse.” En la tercera: “Inquietud, alboroto, sedición, altercación” y en la quinta: “Mudanza, o nueva forma en el estado o gobierno de las cosas.”

82 RAE, 1843, p. 4.

83 RAE, 1884, p. 174.

 

Oct 012012
 

Adrian Elías Negro Cortés.

1. INTRODUCCIÓN: ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA VILLA DE JARANDILLA DE LA VERA Y OTROS ASPECTOS

El presente texto tiene por objeto analizar brevemente la conflictividad social en Extremadura en el siglo XVIII, utilizando un caso concreto, el de Jarandilla de la Vera y unas fuentes concretas, protocolos notariales. No se ha elegido esta villa por un motivo concreto, sino por ser de unas dimensiones razonables, ni muy grande ni excesivamente pequeña, pues tiene unos 400 vecinos según el interrogatorio de la Real Audiencia en 17911. No hay otra razón, podía haber sido cualquier villa la elegida siempre que hubiera cumplido las condiciones establecidas anteriormente.

Jarandilla de la Vera era una villa de señorío, que pertenece en esta época al conde de Oropesa, según algunos textos de los estudiados que le hacen explícita referencia. La justicia era ejercida por el alcalde ordinario y/o el alcalde mayor, que eran verdaderos juzgados de primera instancia para los delitos menores que en Jarandilla eran la inmensa mayoría. Pertenecía en el siglo XVIII al partido de Plasencia, que englobaba muchos pueblos de muy distintas características entre sí, más de cien núcleos de población.

Pero según el interrogatorio de la Real Audiencia de 1791, Jarandilla ya está bajo el gobierno del duque de Alba, aunque comparta la jurisdicción con la ciudad de Plasencia. La casa de Alba y la de Oropesa están unidas desde el siglo XV, aunque a veces se unen y se separan según los avatares de los casamientos de la nobleza. Por ello encontramos en los textos a veces nombrados como condes de Oropesa y otras como duques de Alba, sobre todo en los interrogatorios. También aparece la figura del alcalde mayor como cúspide del ordenamiento municipal, cuyo sueldo, por otra parte escaso, era sufragado por el duque de Alba.

Para el caso del interrogatorio de 1829, ya nos encontramos con que ese alcalde mayor es nombrado y pagado por el rey2. Ello nos permite clarificar la respuesta que obtenemos a este respecto del interrogatorio de 1791, mucho más críptica y en la que no queda muy claro quién paga al alcalde mayor.

En el caso de Jarandilla, los regidores del pueblo gozan del derecho de presentación, ellos proponen cuatro personas para que ejerzan el cargo de Alcalde Ordinario, de los cuales el noble, en este caso el duque de Alba, elija dos para que desempeñen este cargo, que cuenta con un sueldo simbólico aparejado.

Según M. A. Melón3A finales del siglo XVIII era el partido judicial más grande y destacado de la provincia de Extremadura. Su zona de influencia se extendía sobre un vasto territorio dominado por los valles del Ambroz y Jerte, en el Norte, el río Tajo, por el sur, las tierras del Alagón, por el Oeste y el valle del Tiétar y la provincia de Toledo por el Este”. Por tanto comprendía diferentes espacios y lugares, aunque todos con una estructura económica común dominada por los agricultores, que representaban cerca del 90% de la población.

Administrativamente, de la villa de Jarandilla de la Vera dependía otro núcleo de población, la actual, aún en la actualidad pedanía de Jarandilla, Guijo de Santa Bárbara, que dista 5 km del núcleo central de Jarandilla. En la documentación de la época, Guijo está incluida en Jarandilla, pero se nos hace notar esto de la siguiente manera “Jarandilla, en el barrio del Guijo”.

Pasemos ahora a comentar brevemente la estructura del estudio y las fuentes utilizadas. Se han utilizado protocolos notariales procedentes del Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Esta fuente es muy rica en contenidos y es muy densa y abundante, sin embargo tenemos que decir que para el estudio de los delitos y la impartición de justicia no es la mejor fuente de la que disponemos, pues simplemente nos aporta una fotografía de los delitos, sobre todo de los delitos menores. Con estas fuentes no podemos rastrear los casos ni, sobre todo, conocer los castigos que se les impusieron a los criminales, así como no podemos establecer el desarrollo del proceso. Pero sí nos aporta rica información sobre los delitos concretos que se cometieron.

Para estudiar el siglo XVIII, hemos decidido analizar tres décadas a nuestro parecer representativas que nos pueden ayudar a hacernos una idea de la delincuencia de la época, la primera del siglo (1700-1709), otra década a mediados de siglo (1750-1760) y la década final del siglo (1790-1800). Paleográficamente hablando, la documentación de las dos últimas décadas estudiadas es de fácil lectura y análisis, presentando ciertos problemas la década entre 1700 y 1709, que es de una dificultad media sin llegar en ningún caso a presentar excesiva dificultad. El estado de conservación de la documentación es bueno, salvo algunas excepciones que no han menoscabado en absoluto el correcto desarrollo del estudio.

Para la primera y última década objeto del estudio, se ha encontrado abundante información, sin embargo para la década intermedia no se han encontrado tantos documentos, habiendo sido utilizado el mismo criterio que para el resto de décadas y con un número similar de legajos consultados. En total, para la década de 1700-1709 hemos encontrado un total de veinte documentos relevantes (35%), para la década de 1750-1760 siete (12%) y para la última década, que ha sido la más fructífera en lo que a hallazgo de documentos se refiere se han hallado un total de treinta (53%).

El objetivo del trabajo es analizar los delitos que se cometieron en Jarandilla en las épocas antes mencionadas y la administración de justicia para intentar formar una idea de cómo debió ser la delincuencia y la justicia en el lugar durante el siglo XVIII.

2. LAS ACCIONES VIOLENTAS

Aparecen varios tipos de acciones delictivas en la documentación estudiada. Utilizando la ya clásica clasificación establecida por J. L. de las Heras Santos4, los delitos que nos encontramos en Jarandilla se pueden englobar en seis tipos de los once que él distingue, pues el resto no se dan en la Jarandilla de la época estudiada, son los delitos contra los derechos e intereses de la Corona, delitos contra la vida e integridad de las personas, delitos contra el patrimonio, delitos contra la moral sexual dominante, delitos contra el honor de las personas y delitos contra el orden público.

2.1.  Delitos contra los derechos e intereses de la Corona

En este apartado solo cabe destacar un tipo de delito que iba contra los derechos e intereses de la Corona, el de deserción del ejército. Es evidente que en Jarandilla no se daban las condiciones como para que se cometieran el resto de delitos que se engloban en este epígrafe, como el de conspiración contra la Corona o falsificación de moneda5. Pero están circunscritos a un período de tiempo muy determinado, por razones evidentes solo nos aparecen casos entre 1703 y 17046, realmente nos aparecen cinco casos en 1703 y uno en 1704. Esto es muy probablemente debido a que Extremadura fue un destacado teatro de operaciones de dicha guerra, sobre todo en esas fechas.

Además nos aparece otro caso de otra deserción del ejército, ocurrida en 17547 que ya no podemos poner en relación con la Guerra de Sucesión, pero sí con el resto de guerras que la monarquía hispánica tenía en marcha en esa época. Como podemos ver, es el 12% de delitos cometidos para el total del período estudiado, pero si nos fijamos solo en la década de 1700-1709 representan el 30% de delitos cometidos, solo superados por las peleas, que como veremos representan uno de los delitos más comunes. Sin embargo, para el último período estudiado (1790-1800) no encontramos ningún delito que se ajuste a estas características y para el período intermedio (1750-1760), solo encontramos un caso, de ahí que podamos afirmar que la Guerra de Sucesión española tuvo un papel destacado en estas deserciones.

Ello puede ser debido a la propia estructura mental inherente a la persona humana. Sabemos que guerras las hubo durante toda la Edad Moderna, y durante todo el siglo XVIII, si bien fue menos conflictivo en su parte final, es evidente que los ejércitos españoles estaban desplegados por toda Europa. La razón de este repunte de las deserciones entre los años 1703-1704, y no en otros períodos es la cercanía de la guerra, pues una cosa es ir a luchar a un territorio lejano y desconocido, en donde, una vez allí, pongamos Flandes por ejemplo, la disyuntiva que se encontraba el soldado era luchar o morir, pues si desertaba estaba a más de un mes de camino de España y se encontraría aislado del mundo.

En cambio, dado que la guerra de Sucesión tuvo lugar cerca del pueblo de los desertores, dicha deserción se hace más fácil, pues sabemos que los desertores procedían del cuartel de Badajoz, y la distancia entre Badajoz y Jarandilla no es ni mucho menos inimaginable. Además, la propia percepción cercana del peligro sería un factor determinante en la decisión de huir.

También por razones evidentes, la distribución de sexo de los infractores está clara, eran un 100% de hombres, que en su gran mayoría eran jóvenes y solteros, según la documentación encontrada, que iban a la guerra no de motu proprio sino por leva del rey correspondiente a la localidad de Jarandilla. Un caso curioso8 lo tenemos en una denuncia del Estado contra un natural de la localidad de Jarandilla que hizo uso de una institución muy extendida en la época, que era la de, habiéndole tocado por leva ir a los ejércitos del rey, había pagado a otro vecino de la localidad para que se fuera en lugar suyo al ejército, con tan mala suerte de que ese otro vecino desertó y volvió a la localidad, con lo cual hubo de acudir al notario a pedirle a ese otro vecino que por favor se reincorporara al servicio militar.

El resto de casos son simples deserciones que por las propias características de la documentación desconocemos cómo finalizaron, pues la tipología documental con la que trabajamos no nos da datos al respecto. Sí sabemos que en todos los casos los documentos que nos han aparecido al respecto son fianzas de cárcel, de lo que deducimos que pese a ser un delito grave sí que se podía salir bajo fianza, aunque desconocemos su cuantía.

Otros delitos englobados por De Las Heras9 dentro de este campo son claramente inaplicables a la situación de Jarandilla, pues no se podía dar nunca usurpación de rentas de la Corona, al ser un municipio de señorío, carecería de la tecnología necesaria para la falsificación de moneda, al ser un pueblo pequeño, y no había aduana cercana que hiciera rentable un posible delito de contrabando. Es evidente también que, pese a la extendida corrupción y venalidad de la época, aunque menos apreciable en el siglo XVIII por la mejor situación económica de la Corona, si llegó a Jarandilla no lo hizo de manera notoria.

De todas formas hay que decir que, salvo faltas muy flagrantes, como las cometidas por Antonio Pérez o Rodrigo Calderón, los funcionarios no eran juzgados nunca, pese a que no faltaban los motivos para ello. Por eso podemos pensar que sí que pudo haber corrupción en Jarandilla, pero no debió de ser lo suficientemente notable como para merecer un proceso.

El resto de delitos, como las faltas sobre el monarca—tiranicidio, insulto— o la conspiración, ya quedan en un ámbito tanto social como territorial superior que no corresponde a lo estudiado en este trabajo.

2.2.  Delitos contra la vida e integridad de las personas

Éste es, sin duda, la tipología de delito más común que se da en Jarandilla en el período estudiado, y además sabemos que no se trata de un fenómeno único de Jarandilla o la zona, sino que se da en todo el período moderno10. Esto es debido a la conflictividad propia de la sociedad moderna, aunque no sea comparable a la del siglo XVI y pese a que las leyes reales impedían ir armado por la calle11, esta ley no se cumplía, pues sabemos que era común que la gente fuera armada por las calles y que precisamente por ello las peleas estaban a la orden del día.

Vemos que representan un 37% de los delitos del período, para el primer período estudiado representan un 40% de los delitos cometidos. Hemos establecido una primera diferenciación entre peleas podemos decir que “a puño limpio” sin intervención de arma blanca o espada y acuchillamientos, que son peleas con espada cuyo resultado son heridas, ya sean leves o graves, pero sin el resultado inmediato de la muerte de la víctima. Para la década de 1700-1709 tenemos, de un total de un 40% bajo el epígrafe de delitos contra la vida e integridad de las personas, una gran mayoría de peleas (35%) y un pequeño apartado de acuchillamientos (5%).

Las peleas eran comunes en el período, eran resultado en muchas ocasiones, como en nuestros días, del alcohol, pues muchas pendencias se daban de noche en contextos poco recomendables como tabernas y burdeles a altas horas de la noche, pero también se daban algunas denuncias de malos tratos en el matrimonio, violencia doméstica, que contrariamente a lo que pudiéramos pensar eran duramente castigados en la España de la época, pero como también es un fenómeno común en la España actual la víctima acaba perdonando al agresor en muchos casos, como en este que nos ocupa12, que también iba acompañado de injurias.

Para la década entre 1750-1760, nos encontramos con un caso y para la última década del siglo tenemos un 43% de delitos relacionados con esta tipología delictiva, aunque para esta década tenemos que hablar de documentos y no de delitos, pues nos encontramos varios casos en los que un mismo delito genera varios documentos, que son normalmente fianzas carceleras. Una misma pelea en la que intervienen muchos contendientes acaba generando varias fianzas carceleras13, una por cada participante en la pelea, por lo que el número de documentos no se corresponde exactamente con el número de delitos, si bien el único momento en que encontramos esto es en la última década del siglo.

En el año 1795 nos encontramos un caso muy curioso de asesinato, que también nos sirve de ejemplo de cómo un único delito puede generar varias fianzas carceleras si es un delito grupal, no porque los asesinatos fueran infrecuentes en la época, sino por haberles sido concedida una fianza tras cometer tan grave delito.

Para la década de 1790-1800 tenemos un 10% de documentos relativos a un único asesinato14. La manera de referirse al asesinato es indirecta, se da noticia de que ha aparecido un cuerpo en una “heredad de centeno” y que el delito de los acusados es simplemente haber hallado el cuerpo, lo cual oculta claramente que son sospechosos del asesinato, pero al haber sido posiblemente resultado de una pelea, habida cuenta del gran número de personas implicadas, hay dos maneras de considerar esto, la primera un homicidio accidental en una pelea o que el alcalde ordinario tenía dudas sobre la autoría concreta del delito.

Para esclarecer sus dudas iniciaría una fase probatoria en la que en un tiempo anterior la prueba principal sería el interrogatorio bajo tortura de los acusados, pero ya en la última década del siglo XVIII, la influencia de la obra de Cesare Beccaria “De los delitos y de las penas” publicada en 1764 hace que la tortura pierda su gran presencia anterior. Aunque la tortura siguió estando presente, perdió su primacía como única prueba de los delitos, en un intento de humanizar la justicia.

Los tipos documentales que nos hablan del tema son las fianzas carceleras y los apartamientos de querella. Los apartamientos de querella son muy comunes en el caso de lesiones y peleas pues son delitos que normalmente se solían perdonar, incluso a instancias del propio alcalde ordinario, representante de la justicia en el caso que nos ocupa si las heridas no eran graves, pues el castigo no era muy duro y contribuía a atascar el sistema, pues como hemos visto las denuncias sobre este tipo de delitos fueron muy frecuentes durante todo el siglo XVIII, cerca del 40%. En el caso de Madrid, para el período comprendido entre 1754 y 1767 representan un 37% de los delitos cometidos15.

Con respecto a la división por sexos, volvemos a encontrar un 100% de hombres como cometedores del delito y un 6% de víctimas femeninas (un caso de 16) que es al que anteriormente nos hemos referido como posible violencia de género frente a un 94% de hombres como víctimas. Esto es probablemente debido a dos posibles causas, la primera y más probable, desde un punto de vista profundamente machista como corresponde a la época, es posible que la violencia contra la mujer fuera tan irrelevante que no tuviera una presencia pública, que se diera por supuesta y nunca diera lugar a denuncias y que por ello no tuviera reflejo en la documentación notarial.

Otra posibilidad es que no existiera, al no aparecer. Esta es más difícil de sostener, y lo hace sobre el concepto de honra inherente al período, es sumamente deshonroso, para la mentalidad de la época, maltratar o pegar a una mujer frente a otros hombres, que probablemente no lo verían con buenos ojos. Otra posibilidad es, si la mujer aún tenía padre o hermanos, éstos lavaran con sangre del marido la afrenta de pegar a su mujer. Pero como ya he dicho, me parece mucho más probable la primera opción.

Con respecto a las penas, el homicidio, ya fuera premeditado o accidental, traía aparejada la pena de muerte casi con total seguridad.

Según De las Heras16En lo relativo a las heridas, se distingue entre las que resultaban de peleas y las ocasionadas sin mediar pelea premeditadamente con intención de matar. En el primer caso, [aplicando la doctrina de la legítima defensa], el suceso quedaba saldado con la indemnización económica a la víctima, una multa y probablemente una pena corporal o cierto destierro. Sin embargo, en los demás casos—a menos que las heridas se causasen de modo accidental y fortuito—los jueces se inclinaban a creer que la intención del agresor era matar a la víctima y en consecuencia solían imponer la pena de muerte.”

Con respecto a otros delitos contenidos en este campo, De las Heras solo incluye el aborto, del cual no hemos tenido noticia en Jarandilla, al tratarse de algo relativo a la mujer, y por tanto de poca importancia para los contemporáneos no tiene mucha presencia en los protocolos notariales. Por hacer una breve comparación con el caso madrileño, salvando evidentemente todas las distancias, en Madrid este tipo de delitos, en reparto porcentual entre 1700 y 176017 da un 20% de homicidios y un 80% de lesiones. Esto está alejado del caso de Jarandilla pero no tanto, pues debido a las deficiencias de la documentación consultada—protocolos notariales—no sabemos cuántas lesiones acabaron en muerte de la víctima.

Para hacer comparaciones también contamos con un artículo escrito por F. Lorenzana, publicado en 2003 por la revista Hispania, en el que en parte trata sobre los delitos cometidos, al igual que nosotros, aunque indudablemente cuenta con una documentación más rica. Para la zona estudiada por él, el sur de Badajoz, cuenta con un 8% de delitos englobables en esta tipología. Es un porcentaje mucho menor que el que hemos encontrado nosotros para el caso de Jarandilla. Ello es debido a la metodología de trabajo seguida en ese artículo, pues nosotros nos hemos limitado a estudiar causas criminales, él incluye también las civiles. Si suprimimos las causas civiles de la ecuación, llegamos a un total del 40% de delitos por esta causa, una cifra muy similar a la que han arrojado nuestros estudios sobre Jarandilla.

2.3.  Delitos contra el patrimonio

Para nuestro caso se trata eminentemente de robos, aunque también incluiremos aquí un caso curioso de envenenamiento de aguas con el resultado de la muerte de unas vacas, patrimonio de unos abastecedores de carne18, en el que volvemos a encontrarnos con una comisión múltiple de un delito con dos fianzas carceleras, una por cada delincuente.

Para el total del siglo, suponen un 11% de los delitos, suponiendo para la década de 1700-1709 un 5%, para la década de 1750-1760 un 14% y para la década de 1790-1800 un 13%. Vemos como se mantienen los hurtos a lo largo del siglo sin diferencias notables entre períodos estudiados.

Tenemos otro caso curioso, el de un perista que compraba objetos de procedencia ilícita19, que además era de Jaraicejo, un pueblo relativamente lejano y la víctima del robo era de Losar de la Vera, el pueblo de al lado. La conexión con Jarandilla la encontramos en el ladrón, que era de Jarandilla, fue a Losar a robar y luego llevó lo robado a Jaraicejo para venderlo o, dado que el perista fue detenido en Jarandilla, podemos concluir que es más posible que este individuo, el perista, fuera de Jaraicejo pero que llevara a cabo un trabajo itinerante, pues es más probable que al ser una persona extraña al pueblo pudiera comprar los objetos robados más fácilmente y luego desaparecer que alguien que tuviera su residencia habitual en Jarandilla y no que el ladrón hiciera un viaje relativamente largo solo para vender su mercancía. El ladrón solo nos aparece mencionado en la fianza carcelera del perista, sin que conste su fianza carcelera propia.

La compraventa de objetos robados fue objeto de dura regulación en Castilla, pues en 1612 se impuso a los plateros una serie de leyes cuyo objetivo era impedir que actuaran como receptores de objetos robados, como la de prohibir la compra de oro y plata a personas desconocidas, mantener un libro en el que anotaran los objetos comprados, el nombre del vendedor, una descripción del objeto comprado, el precio pagado y la fecha de compra. Asimismo tenían que mantener durante diez días el objeto comprado expuesto en su forma original en lugar visible. Medidas similares se impusieron a los ropavejeros, dado que era normal, en caso de atraco, hacer desnudar a la víctima con el objetivo de apropiarse de su ropa.

Con respecto a los casos de hurto en Jarandilla, tenemos para los tres casos explícitos de hurto tres tipologías documentales distintas, un apartamiento de querella20 en el que un hombre roba a una mujer y ésta le perdona, probablemente al haber recuperado lo robado y ser lo robado de escasa cuantía. Otro es el único tipo documental que hemos hallado hasta el momento relativo a delitos de cualquier tipo, se trata de una venta judicial21. Esto es debido a las características de las penas, que luego veremos, que se les imponen a los ladrones. En este caso el delincuente es una mujer que al ser sorprendida y condenada ha de vender sus bienes para satisfacer la multa impuesta por el juez.

Con respecto al tercer caso, se trata de una fianza carcelera22, y se trata de otro caso curioso porque los condenados son un matrimonio, el único caso que tenemos de un matrimonio cometiendo un delito. Los hurtos son delitos privados por definición y suponen un 50% de los delitos cometidos contra la propiedad (3/6). Es uno de los delitos que las mujeres pueden cometer, pues de los hurtos que hemos referido, hay un 50% de mujeres culpables (2/4). Los otros delitos—perista y envenenamiento—son delitos cometidos por hombres. Las víctimas de hurto son una mujer y dos hombres, y parece que son hurtos al descuido cometidos en casa ajena, no parecen haber sido resultado de atraco salvo quizás el primero referido, el del hombre robando a una mujer pero es difícil de creer, pues es raro que tras un atraco se perdonara al agresor.

Las penas que se les imponen a los ladrones son relativamente duras, en las leyes aplicables a este momento. En 1566, Felipe II ya promulgó una pragmática en la que el primer hurto ya traía aparejada la pena de seis años de galeras23, debido probablemente a la guerra contra el turco en el Mediterráneo que demandaba muchos galeotes. Normalmente también se les exponía a vergüenza pública y se les marcaba de manera indeleble en su cuerpo para que si los ladrones cambiaban de lugar de residencia y reincidían, los jueces del nuevo lugar pudieran castigar el nuevo delito con la severidad dictada por la ley, al ser ésta más dura si se era reincidente. Los robos en despoblado también eran comunes y severamente castigados.

También era común exigir al ladrón, aparte de devolver lo sustraído, pagar siete veces el valor de lo sustraído en concepto de multa si tenía bienes. Es el caso que hemos visto de la venta judicial, que parece que pudo satisfacer la multa sin tener que llegar al castigo corporal. Pero como lo más común era que los ladrones carecieran de bienes, se sustituía esta pena por la de azotes. Solo en casos extremos, de reincidencia múltiple o “ladrones famosos” podían ser condenados a muerte.

En condiciones normales, la justicia estaba atascada por estos dos tipos de delito, contra el patrimonio y contra la integridad física de las personas que eran los más numerosos. Suponen, para el caso de Jarandilla, un 48% la suma de ambas tipologías delictivas. En Madrid, suponen, para el mismo período, cerca de un 50%24, muy próximo a nuestro dato de Jarandilla. Pero en Madrid Felipe V tuvo que adoptar una medida radical en 173425, la de imponer la pena de muerte a todos los hurtos cometidos en la capital, bajo la consideración de que Madrid, al ser la sede de la Corte, tenía que ser segura, de lo que deducimos que, al contrario que en Jarandilla, la mayoría de los hurtos cometidos en Madrid eran atracos bajo amenaza de muerte.

Para el caso del sur de Badajoz, estudiado por F. Lorenzana, hechas las salvedades mencionadas en el apartado anterior, los hurtos suponen un 20% de los delitos, y la suma de hurtos y delitos contra la integridad física de las personas arrojan un 60%.

Otros delitos que aparecen en esta categoría no nos aparecen en Jarandilla, como la usura, probablemente porque no habría ningún prestatario de tanta categoría en un pueblo o el que había, el conde de Oropesa, no podía ser llevado ante la justicia con garantías de recibir un juicio justo. Otro delito sería la especulación en el mercado cerealístico, que tampoco nos aparece en Jarandilla, al ser difícil de perseguir y las propiedades medias de la zona no alcanzaban la superficie necesaria para hacer rentable este tipo de delito, era un delito para ricos, que normalmente eludían la acción de la justicia sobornando a jueces y escribanos si, caso improbable, llegaban a verse denunciados.

2. 4. Delitos contra el honor de las personas

En Jarandilla encontramos dentro de este subtipo de delitos el único que hay, el de la injuria ya sea verbal o de acción—como por ejemplo, abofetear a alguien o mesarle la barba—.Es evidente que una bofetada, pese a ser un daño físico, no suponía precisamente peligro de muerte y dolía más en la honra que en la cara. Había una amplia variedad de insultos como leproso, sodomita, cornudo, traidor, hereje o en el caso de las mujeres puta, solo si está casada26. Si no, no se considera insulto, reflejo palmario de la consideración de la mujer en esta sociedad.

Para el caso de Jarandilla es el segundo delito más común, con un 18% en el global del siglo. Por décadas, tenemos en la primera década del siglo un 10% de referencias, en la década medial del siglo un 14% y en la última un 24%, siendo el delito más repetido de esta década. Esto es debido a la facilidad de su comisión y, sobre todo, al puntilloso concepto de honra propio de la época. De hecho, las injurias a veces son el primer paso que lleva a una pelea con espadas y heridos. De los diez casos que se nos presentan en Jarandilla, un 80% corresponde a fianzas de cárcel, en el que el vejador está en prisión debido a los insultos proferidos y solo un 20% de cartas de perdón.

Con respecto a los delincuentes, hay un 80% de hombres, un 10% de mujeres y un caso protagonizado por un matrimonio27. Las víctimas son mayoritariamente hombres, un 70% frente a un 30% de mujeres agraviadas. Se trata normalmente de un delito público, a la vista del resto de viandantes en la calle y por ello más doloroso para el agraviado, al ser público y probablemente cotilleo estrella de la semana en el pueblo. Por sorprendente destacaremos el caso de una ofensa de obra28, en la que el denunciante hace constar que se le ha tildado de “cornudo” no de manera explícita, sino situando una cornamenta de ciervo sobre su puerta, lo cual de dar de sí en materia de cotilleo en el pueblo.

Aparece además un caso de usurpación de apellido29. Es evidente que se trata de un delito contra la honra, pues la persona denunciada está utilizando un apellido que no le corresponde con el objetivo evidente de ocultar sus orígenes, quizás para perpetrar una estafa o para intentar aparentar una situación social superior a la que realmente ostenta. Sin embargo, no es un delito muy denunciado, pese a ser una práctica muy extendida, se dice que incluso las prostitutas se atribuían—ilegalmente—apellidos de rancio abolengo como Guzmán o Mendoza.

Otro caso curioso lo encontramos en el único caso juzgado por la recién creada Audiencia de Extremadura30. Se trata de un natural de Talavera de la Reina que es ofendido por dos veces en el transcurso, creemos, de un mercado o feria. Solo el primer caso es juzgado por la Audiencia, el otro es juzgado por el alcalde ordinario de manera ordinaria, valga la redundancia. Es el único caso en el que un único denunciante nos aparece formulando dos denuncias relativas a dos situaciones distintas.

Esto probablemente puede ser debido a su condición de forastero, lo que hace temer menores represalias en caso de ofensa que si tuviera familia y amigos en Jarandilla, que el individuo fuera de trato difícil, que fuera especialmente puntilloso en temas de honra o que tuviera un miedo insuperable a ser agredido, por lo que se cura en salud formulando denuncias.

Probablemente fuera el segundo caso, lo que es sorprendente es la entrada en acción de la Audiencia, lo cual solo se explica de dos maneras, o el individuo ocupaba una alta posición social en comparación con los ofensores o que simplemente al provenir de un territorio o provincia distinto ya entrara la Audiencia a ejercer su magisterio, pues no se trata tampoco de un delito especialmente grave como para implicarla. El resultado son dos fianzas carceleras, de lo que deducimos que los ofensores del talaverano dieron con sus huesos en la cárcel y que, por tanto, la ofensa debió ser de importancia.

De todas formas sorprende la poca presencia de cartas de perdón y apartamientos de querella en delitos tan leves, en contraste con la publicidad que se hace de ellas desde los propios tribunales para los delitos contra la integridad de las personas. De todas formas, la pena solía ser de multa además de retirar las injurias proferidas, no era muy cuantiosa, pero ocupaba tiempo al tribunal, que no podía actuar de oficio sino por queja de parte31. Alloza no recoge dato alguno sobre este tipo de ofensas en su libro sobre Madrid, por lo que no podemos comparar las situaciones. Probablemente los jueces madrileños tendrían cosas más importantes de las que ocuparse.

Para el caso del sur de Badajoz, las injurias nos arrojan un total de un 29% de los delitos cometidos, un porcentaje algo superior.

2. 5. Delitos contra la moral sexual dominante

En muchas ocasiones son atentados directos también contra la honra, pero son delitos que tienen un componente sexual. Para el caso de Jarandilla, suponen un 11% de los delitos totales, suponiendo un 10% para la década 1700- 1710, no constan para la década de 1750-1760 y un 13% en la última década del siglo. Para el total de Castilla, suponen un 7,7 % para la época entre 1542 y 170032. Nos aparece un caso de amancebamiento, es decir, convivencia en la misma casa y mantener relaciones sexuales como marido y mujer sin serlo33, la autora del delito es evidentemente una pareja.

El resto de delitos son parejas que han mantenido relaciones sexuales esporádicas siendo ambos miembros solteros o viudos pero que ha acabado en gran escándalo al quedar embarazada la mujer. Son delitos de honra, pues toda la familia queda deshonrada por el embarazo de la mujer y buscaban reparación de la deshonra, normalmente invitando al padre del hijo que venía a contraer matrimonio con la madre, a lo que en muchas ocasiones el padre se negaba.

En estos casos, salvo el de amancebamiento, en el que los beneficiarios de la fianza, por tanto, los delincuentes, eran una pareja, en el resto de los casos el delincuente era el hombre, se consideraba que la mujer era engañada por el hombre. En muchos casos esto era verdad, los hombres prometían matrimonio a las mujeres con el objetivo de engatusarlas para acostarse con ellas y luego se olvidaban de esa promesa, salvo si un iracundo padre o hermano le obligaba a cumplirla. Se consideraba estupro, que consistía en engañar a una mujer de cualquier forma para mantener relaciones sexuales con ellas.

El caso de las violaciones es más difícil de rastrear, pues en la documentación de la que disponemos no sabemos si las relaciones sexuales que dan lugar a los embarazos son consentidas o forzosas, el notario simplemente plasma que la mujer quedó embarazada sin entrar en mayores detalles.

En Jarandilla destaca un caso muy curioso, el de Gabriel Berrocoso Lugones34. Este individuo nos aparece repetidas veces como testigo de documentos notariales, lo cual nos hace pensar que al menos sabría leer y escribir y que pertenece a una familia pudiente, los Berrocoso, que como veremos más tarde tenían un papel destacado en la impartición de justicia y el gobierno de Jarandilla, actuando como alcaldes ordinarios o alcaldes mayores.

Se trata de un caso de embarazo fuera del matrimonio, que podemos pensar, pese a que no se explicita en el acuerdo notarial, que se resolvió con el pago de una determinada cantidad de dinero. Sabemos que, por algunas razones que solo podemos aventurar, en los protocolos notariales no se hacen menciones a dinero en concepto de arreglo extrajudicial, pese a que esté claro que se cobró alguna cantidad por emitir esa carta de perdón en concreto. No es el caso porque el tipo documental que estamos examinando es una fianza de cárcel, aunque no parece que este individuo se encontrara en la cárcel en el momento de emitir la fianza.

Otros aspectos curiosos de este caso son el hecho de que coincide el nombre del fiador y del fiado, son la misma persona, este Gabriel Berrocoso. Sabemos ya que pertenece a una familia destacada de Jarandilla y por ello probablemente se le permitió fiarse a sí mismo, aunque se impuso un segundo fiador para que el documento fuera válido. Un indicio más de que todo quedaba en familia es que el notario que firmaba el documento era también un Berrocoso. Es un ejemplo de cómo las familias destacadas de los pueblos podían encontrar vías propias de ejercer la justicia en su propio interés. De hecho, es incluso extraño que este caso llegara a un notario. Es muy posible que el escándalo en Jarandilla fuera grande y que por ello tuvieran que resolver la situación ante notario, pese a que éste fuera un familiar.

No encontramos más variedad de delitos contra la moral sexual en Jarandilla. Dentro de la Corona de Castilla hay una mayor variedad de delitos que se pueden englobar en esta tipología pero que no se dieron en Jarandilla, como el bestialismo y la sodomía o “pecado nefando”. El bestialismo se da en muy raras ocasiones, de hecho en Madrid en el siglo XVIII tan solo hubo tres casos35. El problema en la persecución de la sodomía es que, al tratarse de un acto privado, es muy difícil de detectar, solo puede hacerse a través de la denuncia de alguien que hubiera sorprendido a los nefandistas in flagrante delicto. De ahí la escasez de los casos que encontramos en Jarandilla y en lugares más grandes como Madrid hubo solo 37 casos en todo el siglo XVIII.

Para el caso del sur de Badajoz, los documentos arrojan un 10%, cifra muy similar a la que tenemos nosotros en Jarandilla.

No nos aparecen casos de incesto, que en la época era entendido en un sentido más amplio, incluyendo a hombres que se acostaran con mujer e hija o hermana y hermana, de maridos consentidores, de adúlteros o bígamos, lo cual en sociedades tan pequeñas era tan fácil de perseguir que era prácticamente una auto-condena. Por la misma razón no encontramos delitos de bigamia en Jarandilla.

Con respecto a las penas36, eran duras pues estos delitos tenían la doble consideración de delito y pecado grave. El pecado nefando, si se demostraba, traía aparejada la muerte en la hoguera.

El bestialismo, quizá debido a su rareza, se castigaba de igual manera, con la hoguera. Un elemento curioso es que un individuo podía asesinar a alguien y, aunque no era frecuente, podía llegar a esquivar la sentencia de muerte. Sin embargo, si alguien era sorprendido cometiendo sodomía, no había manera alguna de esquivar la sentencia de muerte. Encontramos un caso en Madrid en el que, debido a la alta calidad de uno de los nefandistas, consejero de Castilla, se decreta el secreto judicial sobre la causa, aunque no parece que fuera sentenciado a la muerte.

Este caso es similar al que hemos tratado del señor Berrocoso en Jarandilla, y es común en España hasta el siglo XIX, la clara existencia de dos varas de medir en el ámbito judicial, según la posición social del individuo, que venía incluso contemplada en las leyes. La calidad económica del individuo también influye, cosa que no tenía por qué ir aparejada a una alta posición social, pues un noble podía ser pobre y un simple villano haberse enriquecido mucho, por ejemplo, mediante el comercio en ciudades cuya principal actividad era ésa como en Sevilla.

En este caso, la venalidad ampliamente extendida por la corona de Castilla, aunque puesta remedio en parte por la legislación borbónica del siglo XVIII, seguía muy extendida. La práctica del soborno era útil si se deseaba esquivar la acción de la justicia, pues era frecuente que los procesos se pararan por la desaparición de los papeles de la causa, nadie sabe cómo ni por qué.

Volviendo al tema que nos ocupa, el resto de penas podían ser leves por una parte y duras por la otra. Los amancebamientos, violaciones y estupros podían ser fácilmente resueltos, y de hecho los jueces animaban a ello, mediante una reparación de la deshonra causada que era, evidentemente, ir a una iglesia y casarse. Si se producía este hecho, la causa criminal se detenía. Evidentemente, no había que dotar a la mujer si se casaba de esta manera.

En los amancebamientos no había problema, salvo por el evidente de tener que pagar al cura, que era la razón por la que, según Tomás y Valiente, se mantenían éstos. Normalmente, si los amancebados eran sorprendidos y llevados ante la justicia, se casaban para evitar una pena mayor, que era la separación de la pareja y otras consecuencias que podían llegar al destierro, en casos extremos. Pero la separación de la pareja ocurría en todos los casos y es lícito pensar que, al contrario que muchos matrimonios de conveniencia, los amancebados solían amarse mutuamente, lo cual convertía la separación en una pena cruel y desproporcionada, y no digamos el destierro.

Pero, aunque hemos afirmado anteriormente que una vez casados se detenía la acción judicial, era solo la civil, pues, dado que este delito, aparte de serlo, era un pecado, la jurisdicción eclesiástica también dictaba una pena, que solía ser benevolente, pues consistía en la separación de la pareja durante un breve período de tiempo, normalmente de seis meses.

Casos de amancebamiento más difíciles de resolver eran los que se planteaban entre familiares sin dispensa papal, normalmente primos que, a veces, por la cercana relación que mantenían acababan manteniendo relaciones sexuales. Se encuentran casos también de primos que se casaban sin saber que lo eran, lo cual derivaba irremediablemente en acusaciones de incesto.

El otro caso de amancebamiento conflictivo era el que implicaba a sacerdotes, aunque por la mala prensa que generaban sobre el clero normalmente se enterraban, pese a ser notorios. Un caso bien estudiado es el sucedido en Coria, magistralmente descrito por Ángel Rodríguez Sánchez en su libro Hacerse Nadie. Como se expresa en este libro, estas actitudes por parte del clero se consideraban tan normales que ni se castigaban. En ese ejemplo, se inicia el proceso en contra del deán de la catedral, acusado de mantener relaciones sexuales indiscriminadas. El proceso se inicia debido a la gran repercusión social del comportamiento de este clérigo, pero tras iniciado se pierde misteriosamente y el deán se libra de su castigo.

En el caso de violaciones y estupros, o los casos de relaciones sexuales fuera del matrimonio, como normalmente no llegaban a generar acción penal alguna salvo si la mujer en cuestión quedaba embarazada, debido a la gran dificultad que entrañaba demostrar la comisión de estos delitos. Esto es probablemente debido a la baja consideración social que tenía la mujer.

De nuevo, si el hombre consentía en casarse con la mujer y criar al hijo que venía, la acción judicial se detenía. Pero en estos casos era más difícil, pues el hombre era más reacio a casarse con una mujer que normalmente había sido un entretenimiento pasajero, con la mala suerte de que quedara embarazada. Otro caso común era la relación ilícita entre una bella mujer, que tenía la desgracia de haber nacido campesina, en la que se posaban los ojos de una persona que pertenecía a otra clase social, como el caso que hemos visto del señor Berrocoso, que probablemente se puede englobar en esta tipología que exponemos en este momento.

Estos casos eran muy complicados como para resolverse mediante una boda, y normalmente se resolvían con un acuerdo extrajudicial, en el que se entregaba una suma de dinero a la mujer agraviada y el caso se olvidaba. En esta sociedad, era más escandalosa una boda entre clases sociales distintas que un embarazo seguido por la parición de un niño sin padre.

En esta sociedad, estos delitos, pese a la dificultad de su demostración, eran ferozmente perseguidos y penados por su componente digamos que subversivo, en contra de la moral establecida en aquel tiempo.

2. 6. Delitos contra el orden público

Estos delitos son raros en una sociedad pequeña como es Jarandilla. Suponen un 2% del total de delitos registrados en este pueblo. Esto quiere decir que tenemos un único caso, que corresponde al año 175237, en el que el comisor del delito es un tal Fulgencio López. Se trata de un altercado en una feria. La feria del pueblo es un lugar de pendencias, como demuestra otro delito que ya hemos visto, las injurias proferidas hacia un comerciante de Talavera de la Reina en las que toma parte de oficio la Audiencia de Extremadura en la década de 1790. No tenemos datos sobre la difusión de esta tipología delictiva en otros ámbitos, pero queda claro que es marginal. Para el caso del sur de Badajoz, también se trata de una tipología marginal, en torno al 1,5 %.

No está muy claro cuál es el altercado al que hace referencia el texto. Pero tenemos indicios para pensar que, de acuerdo con otro texto, incluido en el interrogatorio de la Real Audiencia en la década de 1790, que tenía algo que ver con la tradicional rivalidad con los pueblos vecinos. Jarandilla tenía una gran rivalidad con un pueblo próximo, Losar de la Vera. Veamos cómo se describe esta rivalidad en un texto escrito por un vecino de Jarandilla para el interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura del año 1793.

“(…) necesita igualmente se establezca paz y concordia con la Villa del Losar confinante cuia ribalidad ha sido y es causa de muchos Pleitos destructivos, es lástima que se despueble tan bello lugar (…)” (Autor anónimo)

Los pleitos a los que se refiere este texto son normalmente de índole administrativa, pero esa rivalidad, que en muchos casos persiste hasta hoy día, se sustanciaba en peleas con motivo de ferias, en las que presumiblemente, ayudado por otros factores como la abundancia de alcohol disponible y la ausencia de ocasiones de asueto propias de la época hacen que a veces la gente beba más de la cuenta, animada por el ambiente festivo. En este texto vemos que las fechas se corresponden con las de la feria de ganado de Jarandilla, y el agredido es del pueblo rival, Losar de la Vera, el pueblo de al lado. Ésas son las razones que nos animan a determinar que detrás de este altercado se encuentre esa rivalidad antes mencionada.

Con respecto a la totalidad del reino de Castilla, De Las Heras38 solo incluye en esta tipología delictiva sucesos notorios y motines en ciudades, como la rebelión de los comuneros o un motín en Sevilla en 1650, por poner solo dos ejemplos. Incluye también el caso del bandolerismo. Jarandilla, por su geografía, era un lugar propicio para este tipo de delitos, pero la documentación a nuestra disposición nos hace imposible estudiar delitos que, aunque ocurren cerca del término municipal del pueblo, no son juzgados allí.

2.7. Otras consideraciones sobre las tipologías delictivas

Comentaremos aquí brevemente una tipología delictiva que nos ha aparecido en Jarandilla y que no podemos concluir con seguridad de qué delito se trataba. Se trata del delito de excesos, que han sido incluidos en las gráficas en el apartado “sin determinar”, así como los textos que nos hablan de delitos sin especificar claramente el delito. Ambos corresponden a la última década del siglo, a los años 1794 y 179539. Carecemos completamente en la bibliografía consultada de explicación de este delito.

Lo que sí podemos afirmar es que se trataba de un delito grave, pues ambos casos se resuelven mediante fianzas carceleras, en las que el acusado se encontraba en la cárcel, pero tampoco muy graves pues salen de la cárcel con esa fianza, lo cual es indicativo, como por otra parte se expresa en los textos, de que no se les podía imponer “pena corporal” alguna.

Con respecto a las otras tipologías delictivas que De Las Heras distingue, no encontramos casos de ellas en nuestro ámbito de estudio:

-Delitos contra Dios y la religión: Incluye las blasfemias, que debía de ser un delito muy común por la tendencia que siempre se tiene a jurar y decir palabras malsonantes, pero es un delito que, al no ser perseguido por el municipio sino normalmente por la Inquisición en esta época, no tenemos datos sobre este delito en Jarandilla. Conllevaban, en ocasiones, duras penas.

-Delitos contra la verdad: Se circunscriben casi a dar falso testimonio en causa judicial40, cosa que sí podía ocurrir en Jarandilla si se daba un falso testimonio ante el alcalde ordinario o mayor, pero no tenemos ningún documento que incluya este delito. De todas formas, dada la escasa gravedad de los delitos que se juzgaban en Jarandilla, las autoridades no tenían excesivo interés en perseguir este delito, era más perseguido en tribunales más destacados como la Chancillería, en delitos graves.

En Jarandilla nos ha aparecido un delito que nosotros hemos preferido clasificar en el apartado de delitos contra la honra que fue el caso de una usurpación de apellido41. Pero cuadraría también dentro de esta tipología delictiva, pues incluye delitos como utilizar sotana de clérigo o no respetar los apellidos familiares. De todos modos, se trata de un solo caso.

-Delitos contra las libertades personales: Son los que menos ocurren en la Corona de Castilla, un 0,2%42, por razones obvias, el sistema no estaba precisamente a favor de respetar las libertades. De hecho, el casi único delito que se incluye dentro de esta tipología es el de reducir a esclavitud a hombres libres, cosa que evidentemente no se dio en Jarandilla ni en casi ningún otro sitio, atendiendo al bajo número de delitos de esta clase inventariados en Castilla. Otros delitos de este tipo eran mantener una cárcel privada o los raptos de doncellas.

-Delitos contra la administración de justicia: Incluye delitos que dificultan la acción de la justicia, sería casi como nuestra moderna obstrucción a la justicia. Cabe hacer una reflexión similar a la que hemos hecho en el caso de los delitos contra la verdad, dada la escasa gravedad de los delitos juzgables en Jarandilla, no había delitos de este tipo, que incluyen agresiones a agentes de justicia, resistencia a la detención o fugas de la cárcel. De nuevo, estos delitos no tienen lugar en Jarandilla, debido a la práctica ausencia de policía— corchetes—y a que las fugas de la cárcel, pese a su facilidad, eran difíciles de perseguir salvo si el fugado cometía la imprudencia de quedarse en Jarandilla.

Ello provocaba otro efecto colateral, dado que la tipología documental que más se nos ha dado son las fianzas, el fiador perdía la fianza que había entrega- do, por lo que era un interesado más en la captura del fugado. Ello motiva que no hayamos encontrado ningún documento que incluya este tipo de delitos.

-Delitos cometidos por oficiales reales: Destacan entre ellos la prevaricación, que es dictar una sentencia injusta sabiendo que lo es o el comportamiento indigno de los oficiales reales. La inexistencia de estos delitos en Jarandilla es por razones evidentes, pues no había oficiales reales, al ser una villa de señorío durante el tiempo estudiado. No había casi oficiales reales, y los pocos que hubiera, si es que los había, eran vigilados para ver si se comportaban de manera virtuosa. Volvemos de nuevo al tema de los pocos vecinos y a las escasas dimensiones del pueblo, donde todo el mundo se conocía y sabía lo que el vecino hacía.

3. CONCLUSIÓN

Este trabajo ha pretendido enmarcar la delincuencia y crimen ocurridos en Jarandilla en un contexto general, aportado por la obra de De las Heras y compararlo con lo ocurrido, salvando las distancias, en Madrid, gracias a Alloza y en el sur de Badajoz, gracias a Lorenzana.

Las similitudes, incluso con Madrid, han sido superiores a las diferencias, por ello pensamos que la delincuencia en el período moderno tiene muchas características comunes a todos los territorios, aunque también aparecen delitos que solo se cometen en circunstancias muy concretas, como las deserciones.

El estudio de los protocolos notariales nos ha posibilitado examinar algunas cuestiones que no están directamente relacionadas con la delincuencia sino más bien con otras cuestiones, como la tasa de alfabetización. De todas formas, lo único que se ha pretendido aquí es intentar establecer unas bases de investigación local, y quizás, con el paso del tiempo, esas bases locales, esos estudios, podrán juntarse y llegar a conclusiones válidas para toda Extremadura.

Con ese propósito final, ponemos fin a nuestro recorrido por un aspecto poco estudiado, la delincuencia, pero que refleja muy bien la sociedad de su tiempo y sus preocupaciones.

Tabla 20-1Fig. 1. Total de delitos cometidos en Jarandilla en el período estudiado.

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1 “Interrogatorio de la Real Audiencia, Extremadura a finales de los tiempos modernos”. Partido de Plasencia. Rodríguez Cancho, M, Alfageme Barrientos, G. y Melón Jiménez, M. A. Asamblea de Extremadura, 1995, p. 24

2  AHP CC Real Audiencia, Caja 373, carpeta 41.

Ibíd., p. 13

4  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal de los Austrias en la Corona de Castilla” pp. 211- 264, Universidad de Salamanca, Salamanca, 1994

5 Ibíd. pp. 215-217

6   Archivo Histórico Provincial de Cáceres, legajo 367, folios 31, 32, 37, 38 y 310, (año 1703), legajo 1166 folio 64 (año 1704)

7  AHP CC legajo 355, folio 129 (año 1754)

8  AHP CC legajo 367, folio 210 (año 1703)

9  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 216

10  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 218

11  Alloza, Ángel. “La vara quebrada de la justicia” , La catarata, Madrid, 2000 p. 136

12  AHP CC legajo 253, folio 89 (año 1709)

13  AHP CC legajo 1571, folio 9 ; legajo 1571, folio 32; legajo 1571, folio 34 (año 1793)

14  AHP CC legajo 1571 (año 1795). Son tres documentos. Los folios no están numerados.

15  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 217 nota 33.

16  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 219.

17  Elaboración propia a partir del cuadro de Alloza, A. “La vara quebrada…” p. 124

18  AHP CC legajo 1571 folio 21; legajo 157 folio 22 (año 1799)

19  AHP CC legajo 1571 (año 1798). Folios no numerados

20  AHP CC legajo 1166 folio 20 (año 1707)

21  AHP CC legajo 355 folio 24 (año 1754)

22  AHP CC legajo 1569 folio 40 (año 1791)

23  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 221.

24  Elaboración propia a partir del cuadro de Alloza, A. “La vara quebrada…” p. 124 y 148

25  Alloza, A. “La vara quebrada…” p. 124 y 149

26  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 224.

27  AHP CC legajo 354 folio 225 (año 1751)

28  AHP CC legajo 1571. No está numerado en folios (año 1793)

29  AHP CC legajo 1166 folio 11 (año 1706)

30  AHP CC legajo 668 folio 62; legajo 1571. No está numerado en folios (año 1794).

31  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 224.

32  Ibíd. p. 224

33  AHP CC legajo 1571 folio 74 (año 1793)

34  AHP CC legajo 154 folio 115 (año 1798)

35  Alloza, A. “La vara quebrada…” p.192

36  De las Heras Santos, J. L. “La justicia penal…” p. 225.

37  AHP CC legajo 354, folio 113 (año 1752)

38  De las Heras, J. L. “La justicia penal…” pp. 231-264

39  AHP CC legajo 1571. Folios sin numerar. (años 1794 y 1795)

40  De las Heras, J. L. “La justicia penal…” pp. 223

41  Ver nota 28

42  De las Heras, J. L. “La justicia penal…” pp. 229