Ene 122020
 

                                  

Soledad Ucedo Villa.

(Fig. Nº 1)

Nació en Badajoz en el año 1767 en el Nº 18 de la calle Santa Lucía, como lo demuestra una placa de mármol en la fachada de la casa en la que se puede leer: “EN ESTA CASA NACIÓ MANUEL GODOY, PRÍNCIPE DE LA PAZ, 1767-1967”, colocada por la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País cuando se cumplieron doscientos años de su nacimiento. Estuvo muy ligado a la ciudad pacense de Castuera, tanto que algunos cronistas e historiadores creen que nació allí, pero la realidad es que pasó temporadas en una casa solariega, propiedad de sus padres.

La vida de Godoy transcurre en los siglos XVIII y XIX cuando en España al igual que en Europa, Francia, Inglaterra y Alemania, culmina el movimiento cultural e intelectual de la Ilustración. [1]

Este movimiento, surgió como consecuencia del racionalismo, siendo éste el carácter más saliente del siglo XVIII, cuya principal característica fue la indiferencia en materia religiosa y una exagerada crítica en temas políticos. La gente se preocupaba sólo de las cosas de este mundo, buscando la felicidad del ser humano, que se creyó encontrar identificando al hombre con la naturaleza, libre de trabas impuestas por la sociedad, había, por tanto, que destruir, los obstáculos a nivel religioso, político y social existente para levantar un mundo nuevo, lo que conlleva disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón, el fin de esta época era iluminar la vida de las persona, de ahí que este siglo se le conozca en la historia como “el siglo de la razón o de las luces”. [2]

Las nuevas ideas, afirmaban que la riqueza de un país se hallaba en la explotación de las tierras, por eso se dio mucha importancia a la agricultura y al cultivo de los campos, a la vez, que a la industria y al comercio. Los campesinos empezaron a utilizar las máquinas agrícolas, así permitieron una producción más abundante y acelerada, también mejoraron la calidad de las tierras con el uso de abonos químicos y nuevos productos.

En todos los países hubo cambios fundamentales en la vida de los pueblos, gracias a los grandes inventos del hombre: (Fig. Nº 2 y 3)

 

Descubrimiento de la fuerza del vapor y su aplicación al empleo de las máquinas. Labor importante fue la que realizó el escocés Watt, en el 1770. Así nació el maquinismo, que revolucionó todas las actividades de aquella época.

A partir de entonces, la mecanización de la industria textil reemplazó a la producción manual. En poco tiempo se multiplicaron las fábricas y con ellas nació la gran industria y el comercio a gran escala. [3]                                                              

A nivel político, en España, en etapa de la Ilustración, como la dinastía de los Austrias estaba en decadencia, se inauguró la casa de Borbón con el rey francés Felipe de Anjou, Felipe V, introduciendo en España influencias francesas en cuanto a ideologías y monumentos, como el Palacio de Aranjuez o el Real de Madrid, el Museo del Prado,… Pero pronto surgió el descontento dando lugar a la guerra de sucesión hasta el reinado de Carlos III, que protegió la industria de la tapicería, cerámica y sericicultura, fomentó la Marina, que alcanzó entonces su mayor esplendor. Fundó escuelas y academias. Por su buena labor en Madrid se le conoce a Carlos III, como “el Político” o “el mejor Alcalde de Madrid. (Fig. Nº 4)

Se vivió un gran esplendor hasta que surgieron los conflictos bélicos de la Revolución Francesa (1789- 1799) y la Guerra de la Independencia (1808- 1814) teniendo en España muchas consecuencias. Durante este período inestable reinaron en España Carlos IV, Fernando VII e Isabel II. Destacó el extremeño, al que dedicamos esta comunicación, Manuel Godoy, ministro de rey Carlos IV, Político español. Nacido en el seno de una familia noble empobrecida. A los diecisiete años acompañó a su hermano a Madrid y ambos ingresaron en la guardia de corps (tropas de la casa real). Allí inició una fulgurante carrera gracias, al apoyo de la entonces princesa de Asturias y del rey, éste supo ganarse la confianza de ambos soberanos, gracias a sus dotes de político. [4]

Con tan sólo veinticinco años, en el 1792, recibió el Toisón de Oro y fue nombrado primer ministro del Estado. Emprendió reformas que tuvieron como fin limitar o controlar el poder de la Alta Nobleza, también reanudó las políticas reformistas, redujo los monopolios gremiales, apoyó la ley agraria, suprimió algunos impuesto. En 1793 fundó la primera escuela de Veterinaria y dos años después, una Escuela Superior de Medicina en Madrid. Creó el Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos, el Jardín Botánico de Sanlúcar, el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, el Depósito Hidrográfico, el Observatorio Astronómico, la Escuela de Sordomudos, … Fue mecenas de la Arqueología española, impulsó las excavaciones arqueológicas en Duratón, Sagunto o Mérida y la restauración de la Torre de Hércules en La Coruña. Cabe destacar que auspició la primera legislación de alcance nacional para la protección de Antigüedades, la Instrucción formada por la Real Academia de la Historia sobre el modo de recoger y conservar los monumentos antiguos descubiertos o que se descubran en el Reino. Dictó una normativa vanguardista que por primera vez obligaba a la protección también de los monumentos hebreos y árabes. Fue también un gran mecenas artístico: protegió a Goya, Meléndez Valdés, Moratín, etc. [5]

Liberalizó los precios de las manufacturas, intentó salvar al rey Luis XVI de la guillotina. Finalmente, la ejecución del monarca francés llevó a España a declarar la guerra a Francia. Poco después, el curso desfavorable del conflicto obligó a Godoy a negociar y a firmar el tratado de Basilea, recuperando España todas las tierra conquistada por los franceses en el País Vasco y Navarra a cambio de la parte española de la Isla de Santo Domingo, lo que le valió el apelativo de «príncipe de la Paz», título, bien merecido, que había obtenido por el tratado de paz firmado en el 1795. [6]

En 1798 se vio obligado a abandonar su cargo, debido a las presiones del Directorio francés, que dudaba de su lealtad, pero siguió contando con la confianza de Carlos IV, prueba de ello es que apenas dos años después, volvió a empuñar las riendas del gobierno. Fue por aquel entonces cuando, ayudado por los franceses, logró ganar «la guerra de las Naranjas» contra Portugal. [7]

Manuel Godoy fue, el extremeño más poderoso de su tiempo. Pero además del poder político, llegó a reunir numerosas casas y posesiones, por ejemplo, en Madrid era dueño de tres palacios: el llamado Palacio de Godoy, situado en la plaza de la Marina Española; la Casa de recreo del II Conde del Campo Alange, en Carabanchel y el Palacio de Buenavista. A todos les dotó, y revistió sus paredes y techos, con su colección de arte, ya que acumuló en solo dieciséis años, de 1792 a 1808, cerca de mil cien pinturas, valiéndose, sin escrúpulos, de su posición social para conseguir obras maestras que estaban en manos de la aristocracia y la Iglesia españolas. Su colección reflejó de ese modo la riqueza de los fondos de pintura flamenca, italiana y española de los siglos XVI a XVIII que había en España hacia 1800. El favorito real también encargó pinturas a los mejores artistas españoles de la época, particularmente retratos de él mismo y de sus familiares y decoraciones para su palacio madrileño. Su pinacoteca se puede considerar la primera moderna de España, ya que no fue here­dada, sino formada por un advenedizo, de acuerdo con lo que iba a ser la tendencia del coleccionismo a lo largo del siglo XIX, entre las que se contaban “La Venus del espejo” de Velázquez, las dos “majas” de Goya, la Escuela del amor, de Correggio , en la National Gallery, Londres, y adquiridas por Godoy a la XIII duquesa de Alba, Apolo y Marsias, de Ribera, Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique, Bruselas, Santo Tomás de Villanueva niño repartiendo limosnas, de Murillo ,Cincinnati Art Museum, San Pedro con Alejandro VI y Jacopo Pesaro, de Tiziano. [ 8]

Pero en 1808 se produjo su caída, exilio y confiscación de todos sus bienes.

Sus palacios y posesiones, tras el “motín de Aranjuez”, fueron objeto de rapiña por parte de las turbas asaltantes. No obstante, también el Estado se hizo con la posesión de muchos de tales bienes, así como el duque de Wellington (regalados por Fernando VII) parte de las cuales pueden contemplarse en Apsley House o en la National Gallery, o fueron botín de las tropas napoleónicas.

Manuel Godoy fue hecho prisionero, si bien, liberado poco después por orden de Napoleón, se dirigió hacia Bayona, donde se reunió con el príncipe Fernando y los reyes. Estos últimos abdicaron dejando el trono de España en manos de Napoleón. A los setenta y dos años, se exilió en París, donde escribió sus Memorias. [9]

“La historia de Godoy la planteó la envidia y la escribió el odio”. Frase escrita por Antonio Rodríguez Moñino en 1958, puede dar una idea de la mezcla de sentimientos, traspasando las barreras del tiempo. Cierto es que Godoy no fue ningún santo, sino un déspota con sus virtudes y sus defectos. En el siglo XIX todas las ideas que hay en contra de Godoy, se deben a la información procedente de personas que tuvieron un papel destacado en la historia. Para los liberales encarnaba lo más abyecto de la tradición librepensadora nacida del movimiento revolucionario del XVIII; para los conservadores, su descrédito del trono y de las instituciones monárquicas y su comportamiento libertino y depravado, constituían afrentas que nadie conseguiría borrar y le acompañarían hasta la actualidad. [10]

Este concepto de Godoy como déspota se ensañó en la historia hasta el 1990 en especial por el origen de su rápido encumbramiento y la amplitud de sus poderes, así su fama e imagen en general fueron nefastas durante décadas. Desde 2001, los estudios sobre Godoy, empiezan a transmitir una imagen y valoración más positivas, destacando que fue la propaganda napoleónica quien manipuló y tergiversó la realidad para poner al pueblo en su contra y que luego se unió más tarde la negativa de Fernando VII, que le había considerado siempre un peligroso rival.

Como hemos dicho anteriormente, el encono de Fernando VII contra Godoy, el nuevo rey tras la Guerra de Independencia, fue evidente y éste le obligó a renunciar a sus títulos nobiliarios y confiscó todos sus bienes, sin dar razón de causa alguna. [11]

 

Posteriormente, Isabel II le devolvió sobre el papel a Godoy todos sus bienes. Le fueron reintegrados los honores, cargos militares y títulos, salvo los de «Príncipe de la Paz», «Generalísimo» y «Gran Almirante», pero Godoy, ya octogenario, no volvió nunca más a España. Murió en París en 1851, con la que se dice, una modesta pensión.

Tras el saqueo del palacio de Godoy, sólo se pudieron inventariar 381 obras, de las cuales, más o menos un centenar pasó a manos de su primera esposa, María Teresa de Borbón y Villabriga, condesa de Chinchón y sobrina de Carlos IV, en 1813. El resto, fueron cedidas a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1816 y forman la base de su Museo, es el mayor grupo de pinturas de la colección que se conserva intacto.

Veinte obras de Godoy pertenecen hoy al Museo del Prado, Museo que se inauguró el 19 de Noviembre 1819, como lo anunció el 18 de noviembre de ese año La Gaceta de Madrid, diciendo literalmente: “ … propagar el buen gusto en materia de bellas artes…”

También en la noticia: “… hermoseaba la capital del reino y se contribuía al ilustre y esplendor de la nación”. [12] Por lo que se conmemora este año el bicentenario de su creación y al que se dedican estos Coloquios Históricos de Extremadura. Estas pinturas, no llegaron a esta pinacoteca de forma directa, sino en circunstancias variadas y escalonadamente en el tiempo. No obstante, entre ellas se cuentan algunas de las pinturas más admiradas del Prado. El Cristo crucificado, de Velázquez (Fig. Nº 5), pero muchas son obras de segundo rango que entre 1881 y 1942 se cedieron en depósito a otras instituciones públicas y permanecen en ellas, como Triunfo de Cibeles El triunfo del amor, de Pieter van Lint, o El rapto de las sabinas, atribuido a Sebastiano Conca.  [13]

Nº 5

Goya, que contaba con el mecenazgo del poderoso Godoy, es sin duda el artista mejor representado en el Prado, con unos 130 cuadros en el museo, quinientos dibujos y una representación de su obra grabada, por pinturas procedentes de la colección del valido, no en vano este llegó a poseer 26 obras del artista aragonés de las cuales, actualmente el Prado tiene nueve.

Dos retratos de cuerpo entero de “Carlos IV” y de “La reina María Luisa”.

“La Maja Desnuda” pintada en el año 1800 y “La Maja Vestida” en el 1803. Ambas llegaron al Prado en el 1901, procedentes de la Academia de San Fernando.

Los tres tondos alegóricos: “El comercio”, “La agricultura” y “La industria”, pintadas para decorar la antecámara pública del Palacio madrileño de Godoy, fueron trasladados al Prado en el 1932 cuando se demolió parte del edificio para ensanchar la calle Bailén.

“El general Don Antonio Ricardo” que aún conserva el símbolo “CC” con lo que se reconocían las pinturas de Godoy, pasó al Prado en el 1931.

“La condesa de Chinchón”, pintado en la primavera del 1800, cuando la condesa estaba embarazada. El Prado compró esta obra en el año 2000. [14] (Fig. Nº 6 ,7 y 8)

 

      

                      

                       

                                                                             

               

CUADRO Nº 1: Nueve obras artísticas de goya en el Prado procedente de la colección de Godoy.

 

       NÚMERO

 

TÍTULO CARACTERÍSTICAS

AÑO QUE LLEGÓ AL PRADO Y AUTOR

          UNO

 

RETRATO CarlosIV. ÓLEO SOBRE LIENZO. 280 x 336

       1900     GOYA

            

             DOS

RETRATO Reina Mª Luisa. ÓLEO SOBRE LIENZO 208X127

         1900   GOYA

           TRES

 

La Maja Desnuda. ÓLEO SOBRE LIENZO 98X191

         1901   GOYA

 

           CUATRO

La Maja vestida. ÓLEO SOBRE LIENZO. 95X188

         1901   GOYA

           CINCO

 

El General Antonio Ricardo ÓLEO SOBRE LIENZO 112X84

         1931   GOYA

           SEIS

 

La agricultura. TEMPLE SOBRE LIENZO

         1932   GOYA

           SIETE

La industria. TEMPLE SOBRE LIENZO

         1932   GOYA

 

           OCHO

El Comercio. TEMPLE SOBRE LIENZO

         1932   GOYA

 

           NUEVE

La Condesa de Chinchón.

ÓLEO SOBRE LIENZO 216X144

         2000   GOYA

 

                                          

No hay que descartar la posibilidad de que otras obras de la misma procedencia se incorporen al Museo en el futuro. [15]

Castuera guarda recuerdos de esta ilustre persona y como homenaje el Instituto de Educación Secundaria lleva su nombre.

No obstante, el homenaje más plausible en honor a Godoy se halla en la rotonda de la confluencia de la avenida Juan Carlos I, la calle Obispo San Juan de Ribera y las plazas de San Atón y de Minayo de Badajoz. Siguiendo un viejo proyecto inconcluso de 1807, y coincidiendo con el bicentenario del comienzo de la guerra de la Independencia en 2008, la ciudad  rindió un homenaje a Godoy consistente en una estatua inaugurada el 14 de junio de ese mismo año, obra de Luis Martínez Giraldo. El que fuera Príncipe de la Paz y duque de Alcudia aparece uniformado de general y porta junto al pergamino la vara de mano y el sable. Godoy cuenta, asimismo en esta ciudad, con una calle en el barrio de San Fernando y con una plaza en el Casco Antiguo, denominada del Príncipe de la Paz. [16] (Fig. Nº 9)

Finalizaría aquí mi trabajo, pero dado el personaje al que se dedican estos coloquios vamos a citar algunos nombres que dirigieron esta pinacoteca a lo largo de los siglos.

En la actualidad dirige el museo, desde el 17 de marzo del 2017, Miguel Falomir Faus. Destacamos la labor de Alcántara Téllez- Girón y Pedro de Alonso Pimentel, en un periodo de tiempo comprendido entre el 1820 y 1823, le siguió Luis Álvarez Catalá, ya en el siglo XX cabe destacar la labor de Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza. Desde el 1970 al 1978 fue Director del Museo del Prado, Xavier Salas Bosch, al que se le dedica la XLVIII edición de los Coloquios Históricos de Extremadura de este año 2019, precisamente por conmemorar el bicentenario de la fundación del Museo y porque Xavier de Salas estuvo durante un tiempo ligado a la ciudad de Trujillo, ya que en un principio, el matrimonio Xavier y Carmen Ortueta Martínez, a través de la Asociación de Amigos de Trujillo, que ellos fundaron en el 1972, ayudaron a la reconstrucción de edificios y salvar el barrio antiguo de la villa medieval que muchos estaban en ruina y posteriormente crearon en 1981, La Fundación Xavier Salas, con el fin de contribuir al desarrollo cultural de Extremadura e Iberoamérica, cuya sede se encuentra en el Convento de la Coria, un edificio del siglo XV, restaurado, donde en la actualidad se realizan actividades académicas, culturales y sociales. Dicha Fundación está reconocida, clasificada e inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con el número 33 como institución benéfico-docente de carácter privado y con personalidad jurídica propia. También en el Registro de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo de Extremadura con el número 160.

La Fundación Xavier de Salas es miembro de la Asociación Extremeña de Fundaciones y pertenece igualmente a la Asociación Española de Fundaciones. [17] (Fig. Nº 10

                                                       

FUENTES Y WEBGRAFÍA

[1] Juan Blanco Cea. Historia 4º. Editorial Bruño. Madrid, 1969. Pp102

[2] Fernando Lázaro y E. Correa Calderón. Antología Literaria, 6º curso. Ediciones Anaya. Salamanca, 1972. Pp 138.

[3] Juan Blanco Cea. Historia 4º. Editorial Bruño. Madrid, 1969 Pp 102 y103.

[4] Espasa Calpe. Enciclopedia Universal Ilustrada. Tomo XXVI. Editorial Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1925. Pp 454- 455.

[5] Juan Blanco Cea. Historia 4º. Editorial Bruño. Madrid, 1969. Pp 105

[6] Miguel Ángel Melón , Emilio La Parra y Fernando Tomás Pérez. Manuel Godoy y su tiempo. Tomo I. Editora Regional de Extremadura. Colección Estudio. Pp 679.

[7] Espasa Calpe. Enciclopedia Universal Ilustrada. Tomo XXVI. Editorial Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1925. Pp 457

[8]  Rose-de Viejo, Isadora, «La formación y dispersión de las colecciones artísticas de Manuel ­Godoy en Madrid, Roma y París (1792-1852)», Manuel Godoy y la Ilustración, Mérida, Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, 2001.

[9] https//m.casadellibro.com

[10] Miguel Ángel Melón , Emilio La Parra y Fernando Tomás Pérez. Manuel Godoy y su tiempo. Tomo I. Editora Regional de Extremadura. Colección Estudio. Pp. 35, 36 y 37.

[11] https//m.casadellibro.com

[12] Gaceta de Madrid, noviembre de 1819.Anuncio de la apertura del Museo del Prado. Madrid, Hemeroteca Municipal. Ayuntamiento de Madrid.

[13] Alfonso E. Pérez Sánchez. Museo del Prado. Océano grupo Editorial, S:A. pp 111.  

[14] Rose de Viejo, Isidora, “Pinturas en el Museo del Prado procedentes de la antigua colección de Manuel Godoy”, Boletín del Museo del Prado,IV, 12 Madrid, septiembre- diciembre de 1983. Pp 170- 178.

[15] Articultura. La colección de Arte de Godoy. Junio 10, 2015.

[16] www.elperiódicoextremadura.com

[17] www. Turismocaceres.org/es/información-turistica/museo-de-la-fundación-xavier-de-salas

                                                                               SOLEDAD UCEDO VILLA