Oct 012008
 

José Maldonado Escribano.

  1. 1.  INTRODUCCIÓN

Gracias a la realización de nuestra Tesis Doctoral1 hemos podido acercar- nos al patrimonio rural de Extremadura, esto es, cortijos, palacios y casas de campo diseminados por latifundios de dicha comunidad autónoma, que hasta el momento no habían sido estudiados como conjunto y, por tanto, no se había puesto de relieve la importancia que supuso a lo largo de los siglos su construc- ción en un sistema socioeconómico donde la agricultura y la ganadería consti- tuyen verdaderos pilares de desarrollo. Varias son las zonas en que destacan con mayor intensidad tales complejos residenciales y agropecuarios, a la vez que lugares de ocio y culturales, como son la comarca de La Serena, las Vegas Ba- jas de Mérida, la Campiña Sur, la tierra de Cáceres Trujillo, o el entorno de la Sierra Suroeste – Jerez de los Caballeros. Pero sin duda, uno de los casos que más nos ha sorprendido debido a su sobresaliente constitución, propietarios, maestros de obra, calidad artística, manifestación documental y grandiosidad,

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Oct 012007
 

JOSÉ MALDONADO ESCRIBANO.

 INTRODUCCIÓN

A pesar de la importancia que tiene la arquitectura situada en las dehesas de la Baja Extremadura, es decir, cortijos, palacios y casas de campo donde se mezclan los aspectos residenciales, el ocio y el disfrute del entorno rural con tareas relacionadas con lo agropecuario, no ha sido realizado hasta el momento un estudio de conjunto con el que se potencie su valor y se dé a conocer este relevante patrimonio de la provincia de Badajoz[1].

Encontramos aquí grandes explotaciones rurales con enorme calidad histórica, artística y antropológica donde, en ciertas ocasiones, todo ello se une extraordinariamente a otras ideas propias de la representación nobiliaria, por lo que se localizan verdaderos palacetes rústicos donde se desarrollan numerosas dependencias (escuelas, hornos, palomares, plazas de tientas, capillas y oratorio, lagares…) (MALDONADO, 2002-2007 y NAVAREÑO, 1999-2006).

Este es el caso de San José de Morante localizado en La Roca de la Sierra (Badajoz), ejemplo que hemos elegido para este trabajo por tratarse de un magnífico conjunto en el que se desarrollan todas las funciones anteriormente señaladas, convirtiéndose así en un cortijo singular de la Baja Extremadura.

 

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Oct 012006
 

José Maldonado Escribano.

Licenciado en Historia del Arte.

Villar de Rena, pueblo fundado a finales del siglo XII e integrado durante gran parte de su historia en el Condado de Medellín, alberga en tu término una de las construcciones rurales más atractivas de todas las que conocemos en la Baja Extremadura, esta es, la Casa de la Vega[1].

Como decimos, históricamente esta villa formó junto con otras el citado Condado y así se recoge en bastantes documentos como en los Partidos Triunfantes de la Beturia Túrdula (1779)[2], obra escrita por el religioso de la provincia franciscana de San Miguel y nacido en Hornachos Fr. Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar. Incluso, a pesar de que se exime de él en 1735, al mismo tiempo que Don Benito, continuamos viéndola integrada en él dentro del Mapa de la Provincia de Estremadura (1766) firmado por el geógrafo Tomás López[3] o en el Plano del Partido de Trujillo mandado hacer por la Real Audiencia en 1791[4].

Su construcción urbana más señalada es la iglesia de Santiago Apóstol, tardogótica de finales del siglo XV que se sitúa al borde oriental del caserío. Y junto a ella debemos señalar también en cuanto al desarrollo del culto religioso del lugar la ermita de Santa María de la Vega, incluida dentro de la magnífica casa que ahora nos ocupa y que perteneció al Monasterio de Guadalupe. En ella se conserva hoy una talla medieval de la Virgen bajo el mismo título y que ya encontramos citada en pergaminos y legajos del siglo XIV.

De manera general, diseminadas por distintas fincas de Villar de Rena hallamos otras construcciones que se han utilizado al menos desde la centuria decimonónica como casas de labor así como para la residencia temporal de sus dueños o guardas. Entre ellas, conocemos que en 1863 existían diversos ejemplos en Casas Caídas, Cerro Gordo de Arriba y en la Sierra del Madroñal[5].

Por otro lado, en su Registro Fiscal de Edificios y Solares, ejecutado en 1927, se recogen algunas de las anteriores, ampliándose el número de manera considerable[6]. Señalamos las más interesantes:

  • Casa situada en la Dehesa de Piedra Hincada de Abajo con superficie de 130 metros cuadrados y vale 6000 pesetas; tiene su fachada al Mediodia y linda por todos sus lados con terreno de dicha finca”. Su propietaria era entonces Dª Carmen Alguacil Carrasco Ruiz, vecina de Don Benito[7].
  • Casa situada en la Dehesa de Cerrosgordos de Abajo, con superficie de 400 metros cuadrados y vale 2000 pesetas, tiene su fachada al Poniente y linda por todos lados con terreno de dicha finca”, cuya propiedad era de Dª Ana de Cáceres Hidalgo-Barquero[8].
  • De D. Ramón Delgado Vera, de Plasencia, era la “Casa en la Dehesa del Pataquero con 220 metros cuadrados y vale 2000 pesetas; tiene su fachada al Mediodia y linda toda ella con terreno de dicha Dehesa[9].
  • Casa situada en la Dehesa de Casas Caídas de este término, con una superficie de 300 metros cuadrados, tiene su fachada al Mediodía y linda por todos sus lados con terreno de dicha finca, con valor de 2000 pesetas y tiene carácter de rural”. Su dueño era entonces D. Ricardo Hidalgo Pérez, de Villanueva de la Serena[10].
  • Casa situada en la Dehesa suertes de la Romera y Torbiscal, con superficie de 120 metros cuadrados y vale 660 pesetas, tiene su fachada al Mediodia y linda por todos sus lados con terreno de expresada finca”, de Dª Eloísa de Mera Hidalgo-Barquero[11].
  • Una casa en la Dehesa de la Ysla con 772 metros cuadrados, vale 2500 pesetas, tiene su fachada al Sur y linda por todos sus lados con terreno de dicha Dehesa”. Su propiedad, de D. Antonio de Mera Hidalgo-Barquero[12].
  • Y de los hermanos D. Francisco, D. José, D. Antonio y D. Ramón Solo de Zaldívar era otra “Casa en la Dehesa de Vivares, con 323 metros cuadrados, vale 2000 pesetas; tiene su fachada al Mediodia y linda por todos sus lados con terreno de dicha finca”. El administrador de esta construcción fue entonces D. Vicente Ruiz, vecino de D. Benito[13].

CASA DE LA VEGA

Se ubica este excepcional y antiguo conjunto bastante cerca de la carretera que lleva desde Villar de Rena hacia Campolugar, en dirección Norte. Exactamente a la izquierda del kilómetro 13 y justo antes de llegar al límite con la próxima provincia de Cáceres. Cerca del lugar quedan hoy también los poblados de colonización de Puebla de Alcollarín, Pizarro y Casar de Miajadas, siendo todas estas tierras una zona de regadío bastante fértil que queda atravesada por los ríos Ruecas y Alcollarín más otros arroyos como el Marroquín o el Campieles, cuyo cauce pasa justo delante de esta casa.

img01Casa de la Vega. Visión general lateral

Es éste uno de los numerosos ejemplos rurales que el Monasterio de Guadalupe poseyó diseminados por distintas fincas y dehesas de Extremadura. En este sentido, los más conocidos son hasta el momento las Granjas de Mirabel y Valdefuentes[14], pero también destacan por su calidad histórico-artística así como por ser explotaciones productoras de riqueza agropecuaria durante siglos otros como el Caserío de Malillo, el Cortijo de San Isidro[15] o el ejemplo que ahora estudiamos. Todos ellos persiguieron además de las funciones señaladas, la de servir para el hospedaje durante temporadas a los monjes guadalupenses y diversos invitados, además de ser residencia de muchos trabajadores que se ocuparon de tareas y trabajos específicos dentro de dichas fincas.

En cuanto a la descripción formal de la Casa de la Vega diremos que se trata de varios edificios agrupados de forma muy regular y distribuidos en torno a varios patios, uno de ellos situado justo detrás de la vivienda principal y otro trasero con el que se organiza gran parte de los inmuebles destinados a labores agrícolas, ganaderas y otros servicios secundarios. Además de esto, existen más construcciones algo separadas del núcleo y de menor valor histórico, encontrándose todo ello cercado con un muro no demasiado alto formando un perímetro general de forma más o menos cuadrada.

Destaca, tal y como sucede en la mayoría de los casos, una residencia importante. Esta posee dos plantas, tejado a cuatro aguas y fachada orientada al Este. En tres de sus flancos se abren numerosos vanos alargados que al interior otorgan luz natural prácticamente a todas las estancias de la vivienda. En el costado más occidental, por otro lado, se sitúa un mirador de planta cuadrada y tejado a tres aguas, rodeado de cristales y al que se accede gracias a una escalera de un solo tramo adosada al muro de la casa. Por encima de él hallamos dos chimeneas semejantes a otras dispersas por el conjunto así como una buhardilla o mansarda.

La entrada principal de este edificio se realiza desde una portada adintelada abierta en el centro, a cuyos lados están otros vanos así como la puerta de la capilla, que es de igual factura y diseño que la anterior aunque de menor tamaño. En este sentido hemos de decir que esta distribución se acerca bastante a muchas casonas fechadas mayoritariamente durante el siglo XIX como la Casa de la Portugalesa (Campanario)[16], aunque sabemos que ya se desarrolla con anterioridad, como apreciamos, entre otros, en la Casa de Las Gameras (Mengabril)[17]. También es similar a otras, como la Casa de la Alhambra (Castuera), en cuanto a la presencia de pináculos situados en cada una de las esquinas, notándose en este caso su antigüedad y clasicismo.

La decoración de sus vanos superiores en color rojizo es muy elegante, mezclándose en ellos el estilo clásico con motivos más barrocos donde se unen óvalos con cuadrados y líneas onduladas. Si comparamos éstos con los de otras fachadas pronto descubriremos que los demás son bastante más sencillos y austeros.

En relación con la capilla, cuya ubicación ya conocemos, recordar especialmente de su exterior la presencia de la espadaña cuyo diseño se basa en un arco de medio punto central para la campana, custodiado por sencillas pilastras clásicas a sendos lados y terminada en formas más ornamentadas que rematan con tres estrechos pináculos. Conocemos exactamente la fecha de su construcción, que luego incluiremos en su contexto, esta es 1785. Es entonces el momento en que se paga a un maestro “En hacer la capilla, mudar la campana de la que había, y ponerla adonde se halla”[18].

Será durante ese año y al siguiente cuando se edifique, por tanto, la nueva capilla, componiéndose al mismo tiempo su retablo “en que se ha colocado Nuestra Señora Santa María de la Vega, por estar indecente en la que antes se hallaba” (1786). También queda documentado en el mismo Libro de administraciónque más tarde desarrollaremos la mesa de altar y el dorado de “dicho Retablo y las Ymagenes[19].

De esta manera entendemos ahora la inscripción que se lee en la peana de la talla medieval de la Virgen que preside la capilla: “Nª. Sª. DE LA VEGA Aº. D. 1786”, con la que se conmemora de tal manera los trabajos realizados entonces en este espacio de culto. Sería debido a estas causas, por tanto, por lo que le fue añadida la citada peana, pero no debemos de dejar de insistir en que la escultura se ha de datar a comienzos del siglo XIV, tal y como afirma el Dr. Ramos Rubio en una reciente publicación sobre imaginería mariana medieval en la Tierra de Trujillo[20]. Y muy relacionado con ello también veremos a continuación una serie de pergaminos de la segunda mitad de dicha centuria, cuando el infante D. Sancho dona al Monasterio de Guadalupe esta dehesa de la Vega.

Para describir la interesante imagen presentamos las palabras al respecto del citado autor:

Se nos ofrece María entronizada, sentada en un elemental trono, constituido por un madero, sobre una peana (…). En su mano derecha porta la fruta esférica, porque María fue por voluntad divina la Nueva Eva, la Perfecta Eva, mientras que con la izquierda sostiene delicadamente al Niño. Este se dirige al fiel cristiano, a quien bendice con la diestra, mientras que con la izquierda sostiene la bola del mundo, símbolo del poder universal. No existe comunicación entre Madre e Hijo, éste tiene una actitud rígida, arcaica.

Ntra. Sra. se cubre con un velo de color marfil. Viste túnica de color jacinto, ceñida al cuerpo con cíngulo dorado, que cae hasta los pies con amplios pliegues, no dejándonos ver los zapatos que calza la Virgen. El cuello de la túnica ya no es tan ajustado, como es característico en esculturas más arcaicas. Podemos apreciar por algunas zonas de la escultura, una decoración geométrica a base de cuadrados que tienen inscritas flores cuatripétalas, y en el cuello y bocamangas, presenta adornos vegetales entrelazados. Se cubre con un manto de color azul-verdoso, con adornos geométricos a base de cuadrados y flores cuatripétalas.

El Niño viste túnica de color jacinto, con similares adornos geométricos, ya descritos, y tiene los pies descalzos. (…)

Los paños se pliegan con gran elegancia y soltura, como es característico de un estilo gótico algo avanzado; incluso las violentas angulaciones de la primera época han desaparecido para dar paso a un tratamiento más suave. La espalda de Ntra. Sra. no está vaciada o debastada, pero posee un elemental tallado, lo cual prueba que estas imágenes tenían un punto de vista único, el frontal.”

Otro de los elementos religiosos del lugar, del que también conocemos su fecha exacta de colocación delante de la fachada principal, es la cruz de camino realizada en 1793 en granito. Costó, junto con otras obras, algo más de 200 reales[21].

Cronológicamente, como ya ha sido apuntado, encontramos datos sobre la dehesa de Santa María de la Vega en la segunda mitad del siglo XIV, cuando el Infante D. Sancho[22] hace donación mediante un privilegio a la iglesia de Santa María de Guadalupe de una de sus dehesas “sita en Santa María de la Vega, término de Medellín, para sufragar tres capellanías por las almas de su padre, Alfonso XI, y por la suya propia y por la infanta Beatriz su mujer, y que los viernes de cada semana digan misa cantada[23]. Se firma este documento en Alburquerque a 17 de enero era de 1412 (año 1374) siendo el más antiguo que conocemos en este sentido.

Del anterior pergamino se hizo un traslado en Guadalupe por el escribano Alfonso Fernández, al igual que del siguiente. El segundo que señalamos está íntimamente relacionado con el otro y se refiere a la posesión legal de dicha dehesa de Santa María de la Vega, “término de Medellín, que el conde don Sancho donó a la iglesia de Santa María de Guadalupe”, datándose en 21 de enero del mismo año[24].

img02Casa de la Vega. Fachada principal

Y sólo algo más de una década más tarde, en 1385, ya encontramos al conocido monasterio comprando terrenos anejos a la Vega a vecinos de Medellín para ampliar la propiedad inicial. En este sentido, es muy relevante la escritura conservada, al igual que los anteriores documentos, en el Archivo Histórico Nacional, de la “compra de la dehesa llamada Mata Mudiona a Diego Blázquez, en Medellín, ante el escribano Juan Martínez”, ratificándose en ella además las anteriores adquisiciones ya analizadas[25].

En el siglo XVI se fechan unos legajos que siguen ocupándose de alguna manera de esta interesante propiedad de la comunidad guadalupense. Entre otros recordamos ahora algunos:

Un Traslado de letras apostólicas autorizado por el notario apostólico Miguel Martínez de Ledesma, con proceso de la bula de exención de órdenes presentado ante el alcalde de Medellín, referente a la dehesa de la Vega, del monasterio de Guadalupe, el 24 de junio de 1554, y bula de Inocencio VIII dada el 2 de junio de 1492, en Roma[26].

Más otro escrito firmado también en la ciudad romana a 30 de agosto de 1555 y titulado Letras apostólicas del auditor de la Rota, Federico Santucio, interesando se envíe a Roma todo lo actuado en el proceso habido sobre las décimas de la Vega correspondientes del monasterio de Guadalupe, bien los originales o copias legales de dicho litigio habido con el obispado y cabildo de Plasencia[27]. Sólo añadir que al dorso del mismo sello figuran las notificaciones legales hechas ante el obispo Carvajal, de Plasencia, el 27 de febrero de 1556, y al cabildo, el 2 de marzo del mismo año (al arcediano D. Diego Hidalgo y al provisor D. Juan de Ayala y D. Domingo Roldán, visitador, tres días después).

Por otro lado, podemos acercarnos a las rentas de esta importante finca para Guadalupe gracias a diversos papeles, conservados hoy en el Archivo del citado monasterio, en los que, entre otras más, se registra la contabilidad de ésta. No obstante, a pesar de su relevancia como documentos para el estudio económico del valor de fincas, décimas y sus beneficios, no aportan nada más referido exclusivamente al conjunto arquitectónico que estamos estudiando[28].

Avanzando algunos siglos destacan sobremanera los manuscritos del Padre Alhobera realizados en 1624 y 1641 respectivamente.

El primero de ellos es el Libro y Memorial de todas las Heredades y Dehesas, Rentas, Juros, y otros aprovechamientos y preeminencias que esta Santa Cassa de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe tiene, ansi en este pueblo de Guadalupe, como en otras Ciudades, Villas, e Lugares destos Reynos de Castilla este año de 1624[29]. En él leemos sobre la Vega lo siguiente:

Vega. Santa Maria de la Vega

Esta Dehesa es toda del monasterio alinda con la dehesa de la Horma y el Palazuelo y el Rio de Ruecas, y el exido del Villar, y con el Rio Alcollarin. Midiose el año de 1556 y tiene 32823 cordeles, de a 25 varas, que dando a cada vaca cinquenta cordeles, caven 656 vacas y 23/50 años de vaca que es casi media vaca, y es bien larga medida, por que en el Palacio no se dan a cada vaca mas de treinta cordeles. Esta Dehesa pastan los ganados de casa; Davan por ella siete mill maravedies de imbernadero y agostadero, sin el monte, entrando en ella el Palazuelo y la mata de aquel cabo de Ruecas.

Es de saber que antiguamente la Vega no pasaba de Ruecas hazia Castilnovo se llamava la matamudiona, y era Dehesa divisa y apartada de la Vega, y de otro dueño en la Vega ahora todo lo llaman Vega, y alinda con el Palazuelo, y con la matilla, que es cavallerias de medellín, y con torrebirote, y con el exido de Rena, y con la Vega, que las divide el Rio Ruecas que pasa por medio, Dize un librillo que trae el Padre mayordomo en las Talegas del campo, que toda esta Mata, con el llano de la Vega, haze ochocientas vacas de imbernadero, y quinientas de agostadero, pero midiose esta mata el año de 49 el monte de aquel cabo de Ruecas, y hallaronse 26 y 68 cordeles de a veinte y cinco varas, que dando a cada vaca cinquenta cordeles, salen 535 vacas y 18/50 años de vaca. Por manera que Juntas estas con las que haze el llano de la Vega, seran las que hazen todo lo que agora llamamos Vega 1191 vacas y 41/50 años de vaca, y en esto entrando lo que pasa del Palazuelo de aquella parte del Rio. Ubolas la casa en la manera siguiente:

El Conde Don Sancho, hijo del Rey Don Alº hizo donacion a este monasterio el año de 1412 de la su Dehesa de Santa Maria de la Vega, por que se le digan en este monasterio tres capellanias perpetuas, por el y sus parientes, y cada viernes una misa de Reqien cantada, por el Rey don Alº su padre a 17 de enero de 1412.”[30]

En segundo lugar, el mismo autor amplia su obra en otro ejemplar bajo un título semejante: Libro de la hacienda que la Santa Casa de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe tiene en heredades, dehesas, rentas iuros y otros aprovechamientos. Por el Padre Fr. Pablo de Alhobera Año de mill y seiscientos y quarena y uno[31]. Dice sobre la finca que tratamos cosas similares e incluye en su texto los pergaminos de donación de la dehesa que ya conocemos:

“La Dehesa de la Vega y Matamudiona, es ahora todo uno y se llama todo la Vega y esta todo Junto; alinda con la Dehesa de la Horma, y con el Rio de Alcollarin, y con el exido y Dehesa de los bueyes del Villar de Rena, y con Dehesa de la Torre de Virote, y con la matilla, que es de los propios de Medellín, y con la Dehesa del Palazuelo. es su tasa desta dehesa 800 vacas paridas de invernadero, y 900 vacas de Agostadero. Midiose esta Dehesa el año de 1553 por Pedro Blazquez vecino de Don Benito, y se hallaron en ella 32823 cordeles de a 25 varas quedando a cada vaca 50 cordeles, caben 656 vacas y 23/50 años de vaca que es casi media vaca y a cada oveja a 9 cordeles y medio, seran 3455 ovejas y 1/19 de oveja, y es bien larga medida, porque en el Palacio, no se dan a cada vaca, mas de a 30 cordeles, ya las ovejas basta dar en el Palazuelo a 8 cordeles.

Esta Dehesa pastan los ganados de esta casa: Davan por ella 70000 maravedies de imbernadero y Agostadero, sin el monte, entrando en ella el Palaçuelo, y la mata, de aquel cabo de Ruecas.

Es de saber que antiguamente la Vega hazia Castilnovo se llamava la matamudiona, y era Dehesa divisa y apartada de la Vega, y de otro dueño, ahora todo lo llaman Vega. Midiose esta mata el año de 49, el monte de aquel cabo de Ruecas, y hallaronse 26768 cordeles de a 25 varas, quedando a cada vaca 50 cordeles, sale 535 vacas, y 18/50 años de vaca. Y cada oveja a onze cordeles son 2433 ovejas y 5/12 años de oveja. Por manera que juntas estas con las que haze el llano de la Vega, seran las que hazen, todo lo que ahora llamamos Vega 1191 vacas y 41/50 años de vaca, y en esto entrando lo que pasa del Palazuelo, de aquella parte del Rio. Ubolas la casa en la manera siguiente.

El Conde Don Sancho, Conde de Alburquerque, Señor de Haro, y ledesma, hijo del Rey Don Alonso, hizo donacion a este monasterio de su Dehesa de Santa Maria de la Vega, sin la matamudiona, esto porque los frayles deste monasterio sean tenudos a dezir tres capellanias, para siempre Jamas, y mas cada Viernes digan una misa cantada en el Altar mayor de Requiem; y las tres capellanias sean por su vida, y de la Ynfanta Doña Beatriz su muger, y despues de sus dias, por sus animas, y la misa del viernes, por el anima del Rey Don Alonso su Padre: La qual donacion hizo de la dicha dehesa, con todo el señorio, mero y mixto imperio, que a el en ella le pertenecia = es de notar que primero tenia hecha merced desta Dehesa a Garci Gonzalez de Herrera, su vasallo, y por la dar a esta casa la revoco, y en su lugar le dio otra dehesa en el termino de Medellin, según que consta, por la dicha donacion. y es de notar que desto dio el dicho conde Don Sancho, un privilegio, con su sello colgado en hilos de seda, a 17 de enero, era de 1412. no parece este privilegio, sino un traslado autorizado, tiene esta señal S. j. cax. xlvii. ya 21 de dicho mes y año, por parte desta casa se tomo la posesion ante los Alcaldes y Alguacil de medellin y ante Sancho Blazquez eserº e medellin.

Suelen Rentar de Agostadero 8500 maravedíes y 13940 maravedíes y 68000 y 11220 maravedíes”[32].

Como vemos, este autor presenta, entre otras ideas sobre la finca, que fue medida a mediados del siglo XVI considerando bastante amplia su capacidad, así como que la parte conocida como Matamudiona no pertenecía en los inicios a ella. Así, el área donada por el Conde D. Sancho, hijo de Alfonso XI, llegaba hasta el Ruecas en dirección a Castilnovo. Para la formación de su texto este cronista se basa, como ya apuntábamos, en los pergaminos y sellos, o más bien en sus respectivos traslados, que se guardaban en el siglo XVII en el Archivo del Monasterio de Guadalupe.

De la segunda mitad de la misma centuria estudiaremos a continuación el Libro de la carta cuenta del officio de la Vega siendo Administrador El Padre Fray Sebastian de Zurita (1666-1679)[33], donde lo más destacado es el “Estado y memoria de todas las cosas que ay oy 25 de noviembre de 1669”, que se convierte en el primer texto referido específicamente a la Casa de la Vega y sus enseres. Como se puede comprobar, se describen tanto objetos de utilidad religiosa propios de la capilla, como utensilios de hogar o aperos de labranza:

“Servicio de altar:

Dos casullas, tres albas, dos estolas, dos manipulos y una cruz de plata, dos hostiarios de hoja de lata, quatro candeleros para los altares, seis tablas de manteles, dos coronas de plata, dos misales, quatro vinageras de vidrio; Una campana grande, dos pequeñas, seis tergemanos, seis palias, quatro amitos, una manga para la cruz, un Roquete, una arca para su custodia.

Servicio de mesa: Un belon de seis mecheros, quatro candeleros pequeños para belas, quatro tablas de manteles para la mesa, veinticinco servilletas, saleros de corcho seis, cucharas diecisesis

Lienzo, façeloxa de carrillo una, peinador y paño, almohadas 20, sabanas 20, colchones veinte, xergones cuatro, tarimas diez, mantas gordas ocho – cinco delgadas, una esa aforrada de vaqueta, dos bancos, quatro taburetes, un caxon grande, sillas de vaqueta diez, una mesilla con su caxon, una carpeta açul y la mesa, quatro anas, tinajas nuebe, una cantimplora, un caldero bueno y dos viejos, una sarten grande y otra pequeña, tres candiles de garabato y una cuchara de hierro, un caço grande y otro pequeño, dos palas de hierro, una horquilla de hierro para el horno, una valladera de hierro, un legon de hierro, un asador grande y dos chicos, unas parrillas y unas llaves, una cadena para el pozo de hierro, un cantaro de cobre, un almirez con su mano, quatro hierros para herrar las vacas, quatro hierros para las ovejas

Aperaduria: barrenas quatro grandes y una pequeña, una açada, Rebate uno, escoplos dos, açuelas dos, una sierra, doce buxas, doce hoces, dos pares de tendidos para el horno, dos pellejos para el aceite, dos para vino viejo, colmenas once, quatro enxambres, dos medias para medir el trigo, dos cribas, quatro fruteros, doce bueyes para tres carretas viejas, un caballo y una mula”.

En el mismo año 1669 comienzan a registrarse en un extenso y voluminoso legajo las cuentas de la administración de este conjunto residencial y agropecuario, detallando en él, según “cargo y data” aquellos ingresos y gastos generales, así como la cuenta de granos, del aceite y la sal, de bueyes, mulos o vacas[34]. Es muy rica la información que aportan y está muy claro que podría ser utilizado este rico documento para realizar un amplio estudio de la economía de la Vega en algo más de un siglo ya que termina en 1778. No obstante, debido a que lo que ahora nos preocupa es el tema arquitectónico hemos decidido desarrollar solamente lo referido a obras ejecutadas en el edificio y otras partes construidas dentro del mismo conjunto.

Así, por ejemplo, sabemos que en 1671 se descargan 169 reales gastados “los ciento y cincuenta y seis Reales de Obras de albañileria y carpintería que se han hecho en el oficio y noria y los veinte y tres Reales de cal que se compro para ello”.

Al año siguiente se contrata a unos portugueses para que levanten las paredes de las cercas al mismo tiempo que se alarga el huerto; se compran tejas para recorrer los tejados de la casa y la caballeriza; y cal para la adecentar las paredes. Para ello se invierte una cantidad total de 1612 reales.

Vuelven a hacerse obras en las caballerizas en 1674 por un valor de 283 reales, mientras que poco después se paga a un albañil “que aderezo el horno, ocho Reales”.

En 1677 los trabajos estuvieron enfocados a “Doblar un quarto, Reparar las paredes del oficio y Hacer una harinera”, por lo que se entregaron 930 reales a los maestros de los mismos.

La portada de la caballeriza se hizo en 1679 y costó 372 reales, mientras que en 1683 se dieron 190 “a unos Portugueses que hicieron el quarto donde se pusso la tahona y el gallinero y recorrieron los texados”.

En las cuentas de 1684 se descargan 158 reales “que gasto en obra de albañileria que tubo en la Vega en esta manera, en tapiar la guerta de affuera, alargar el Pajar y haçer un pedaço de pared en el Palomar y otra de una caballeriza y otro pedazo que se havia caydo de la tynada y emmaderarlo todo y cubrirlo de texa”. Y en 1686 “Pagose a un Albañil que compuso la cavalleriza, y cozina doce Reales”.

A lo largo de 1707 se llevan a cabo tareas en el pajar, no produciéndose cuidados relevantes hasta 1716 cuando se emplean 326 reales “que a gastado en estta forma = diez y seis en ocho tablas para El suelo del granero; sesentta y quatro en ochozientas tejas para reparos de los tejados de la casa e Yglesia, ttreinta y seis en quattrozientos ladrillos para El orno; sesentta en quarenta fanegas de cal para reparos de la casa; y los ziento y zinquenta resttantes a un maestro y un peon que se ocuparon ellos ttreinta dias”.

Referencias exactas en cuanto al espacio religioso las hallamos en 1717, momento en que se dedica un dinero “en una tarima para el Altar de la Capilla de avajo”.

Posteriormente tendremos que volver a esperar hasta 1734 para el desarrollo de intervenciones más significativas. Es entonces cuando se dedicaron 3470 reales “que ha gastado en obras y reparos del oficio en esta forma = Quinientos y ochenta y seis en clavazon; Doze Dozenas de tablas de chilla, veinte quartones y quiciales para las puertas de la harinera y su Doblado, y el de la guarda ropa = quinientos y sesenta y cinco reales de los Jornales de carpinteros, Alvañiles y Peones que se ocuparon en Doblar dicha Arinera y guardarropa, reparar estas dos Piezas El Horno y las quadras = trecientos y ochenta y un reales en sacar Piedra para la tinada y Pajar = diez y nueve en hazer una Palanca nueva de fierro y calzar otra = (…) y los setecientos y setenta y siette reales en tres mill ciento y veinte y cinco Ladrillos, dos mill y cien tejas y quatrocientas y setenta y seis @ de cal para la tahona que esta Dispuesto se haga en este oficio”.

En los últimos años recogidos en este documento igualmente son efectuados diversos arreglos y trabajos de conservación y mejora. Así, en 1768 se descargan 49 reales para poner nuevas baldosas en el horno o 31 en 10 arrobas de cal para la limpieza de la capilla, incluyendo además “21 reales que se pagaron a el Maestro que la compuso”. Más tarde se registran pagos hechos a diferentes maestros “que hicieron la celda de abajo y en componer las de arriba, 475 reales”, así como diferentes obras para concluir las intervenciones que durante un tiempo se habían llevado a cabo en la parte de las caballerizas. Y “en reparar los zercos de las Heredades, y los texados de estta casa y en hazer una Puerta Doscientos veintte y quatro Reales” fueron entregados a los respectivos trabajadores durante 1784.

De tal manera, como hemos ido analizando, a pesar de que no se realizaron obras destacadas, sí que supone un magnífico documento que nos permite acercarnos a muchas tareas menores que en ciertos momentos descubren la existencia de algunas estancias o dependencias, como es el caso de las caballerizas, el pajar, la huerta o diferentes celdas para la habitación de los monjes.

Se volverán a suceder cuentas semejantes en el intervalo comprendido entre 1770 y 1833, coincidiendo en los primeros años con los que acabamos de presentar y ampliando así en algún momento los trabajos ejecutados entonces. Las veremos más adelante.

Nos acercaremos ahora a unos dibujos inéditos verdaderamente excepcionales fechados en el siglo XVII y hoy conservados en la Sección de Clero del Archivo Histórico Nacional.

El primero de ellos, en este sentido, es una lámina recuadrada de la Casa de la Vega con su capilla, a la que se llegaba mediante un camino directo desde Villar de Rena[35]. Muy cerca aparece el Arroyo de Campiel y el de Cantillos, que unen sus caudales en el “Millar de piedra hincada”. Otras fincas señaladas en su cercanía son el “Tercio de Cantillos”, con una capacidad para 300 ovejas; el “Tercio de la Barca”, el “Tercio de la Xarilla” y el “Tercio de majanillos”, próximas al río Ruecas y donde cabían 2050 ovejas en total; el “Millar del Torviscal”, el “Millar de la Bohoya” y el “Millar del ladrillar”. En cuanto a la representación de la casa en cuestión, que es bastante sencilla e ingenua, aparece una construcción mayormente señalada que se refiere a la capilla y que posee una espadaña en su fachada principal y otro pináculo hacia el otro lado. Lo demás queda descrito con dos plantas y gran número de ventanas.

El otro es de mayor tamaño que el anterior y en él vemos la “Cassa de la Vega” de una forma aún más simple con una torre y otra estructura de dos pisos con puerta central y cuatro vanos en la primera planta[36]. No obstante, consideramos que ambas representaciones, a pesar de que poseen cierta verdad, no dejan de ser planteamientos bastante esquemáticos e ideales.

En este segundo, además de reflejarse las fincas que conectan con la Vega es significativo el hecho de que en todas ellas se dibuje un chozo, que nos recuerda que sus trabajadores vivirían en tales construcciones menores, cuyos ingresos irían a parar al centro de la explotación guadalupense. Algunas son, además de las presentadas en el otro, “Torrevirote”, “Cassa caída”, “Jirondas”, “Horma Alta”, “Palaçuelo Alto” o “Palaçuelo Bajo”. Por último señalaremos que no sólo vemos el “Camino del Villar” que lleva a esta casa sino también el “Camino de Madrigalexo” que se aproxima hasta su entrada principal.

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Dibujo de la Casa de la Vega y detalle (siglo XVII)
(A. H. N. CLERO, Dibujos y planos nº 39)

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img06Dibujo de la Casa de la Vega y detalle (siglo XVII)
(A. H. N. CLERO, Dibujos y planos nº 40)

En otro lugar, el Libro de la administración de la Casa de la Vega (1770-1833)[37] registra toda la contabilidad, como ya apuntábamos antes, de manera similar a las cuentas que desarrollamos durante la segunda mitad del siglo XVII y prácticamente todo el siglo XVIII.

Son en este significativo documento varios los nombres que se suceden como administradores de tales caudales, como Francisco Simeón, los Padres Fr. Juan de Alcántara, Fr. Alonso de San Juan, Fr. Fernando de Santa Cruz, Fr. Juan de la Victoria, Fr. Pedro del Montijo, Fr. José de Velada, Fr. Antonio de Almadén, Fr. Miguel de San Martín, Fr. Francisco de Carmona, Fr. Vicente del Baterno, Fr. Francisco Díaz, Fr. Bartolomé de Don Benito, Fr. Felipe de Belalcázar o Manuel Borrallo, vecino de Villanueva de la Serena.

En él aparecen, siguiendo la misma organización que otras veces anteriores, las distintas cuentas dividiéndolas en cada momento según los ingresos y gastos. Encontramos así partidas sobre productos consumidos en la propia casa (jabón, vino, aguardiente, pan, tocino, jamones, cecina, chocolate, bizcochos, azúcar, almendra, azafrán, queso, sal, bacalao, arroz, limones, cajas de confitura, bananas, melones…), objetos de loza (platos, cuchillos, vasos de cristal, ollas…), aperos (azadas, carrillos, cedazos…), diversos objetos (sillas para montar a caballos, faroles, almohadas…) o pagos realizados a diversos labradores, herreros, médicos y boticarios, criados del oficio (“Un casero, un ama, una criada, 4 gañanes, un boyero, un amasador, un cernedor, el mulero del carro, un hortelano”) así como al sacerdote que iba allí a decir misa todos los días festivos.

Como decimos, varios son los balances económicos hechos en cada año dependiendo de los temas recogidos en cada caso, como el grano, el aceite y la sal o diferentes ganaderías. No realizaremos con ello ahora un estudio exhaustivo de otras cosas, pero sí transcribiremos a continuación todas las obras realizadas en dicho periodo detallándolo por años debido a la riqueza de la información y puntualidad de este libro. En cada epígrafe o año, por tanto, se presentan las cantidades invertidas en los trabajos de construcción, conservación, limpieza o ampliación ejecutados:

  • 1770:
    “Se han gastado en el tiempo desta quenta 928 reales 24 maravedíes en esta forma: 123 reales en 4100 cañas para los graneros a 3 reales el ciento: 64 reales 24 maravedíes en 50 @ de cal a 11 quartos la @ que se compraron para reparar el Granero nuevo, y el viejo que este se arruino y los 741 reales restantes que se pagaron a los Maestros Albañiles y Peones que se ocuparon en los reparos de los dichos Graneros, una Cavalleriza, Pajares, tinada, y otros reparos de la Casa que las referidas partidas componen la dicha de 928 reales 24 maravedíes”.
  • 1774:
    “En hacer un pajar nuevo, recorrer la Tinada y parte de la Techumbre de esta Casa se han gastado 387 reales”.
  • 1775:
    “En 50 @ de cal 65 reales = en componer el corral del Arroyo de las Puercas 26 reales = A un carpintero por hacer unas puertas, y otros reparos 36 reales, y a Maestros Albañiles por reparar esta casa 138 reales, que todos componen 265 reales”.
  • 1777:
    “En recorrer la Cassita de los Baqueros se gasttaron 8 reales.
    En fabricar un chozo para los Yegueros 11 reales.
    En 9 ttablas, y 6 quartones para unas puerttas al Corral de Nuestra Dehesa del Palazuelo, y en la manufacttura deellas 71 reales.
    En hazer Puerttas para las Cavallerizas de los caballos Padres 40 reales.
    Por las manos de los maestros y peonaje que se han ocupado en trabajar en las caballerizas de los Caballos padres, y en la nueba, que se estta favricando en estta cassa se han pagado 586 reales”.
  • 1778:
    “En un picaporte, componer cerraduras, hacer 400 clavos y en pagar a los Maestros que hicieron la celda de abajo, y en componer las de arriba 475 reales.
    En madera para la dicha celda y para otras obras 190 reales.
    En una Jaleba para la ventana de la celda 20 reales.
    En 88 @ de cal 147 reales.
    En baldosas para el Horno 35 reales.
    A los maestros, y peones que trabajaron para concluir la caballeriza se pagaron 1384 reales.
    En 161 cabrios para la casilla de los Baqueros 161 reales.
    En 2200 tejas para ella 165 reales.
    A los Maestros y Peones que trabajaron en esta Casilla 244 reales.
    A los que trabajaron en redificar el corral de Vivares 160 reales”.
  • 1779:
    “En los reparos que se han hecho en la casitta de Vivares, se han gasttado 210 reales.
    En hazer la taona en estta casa en todo lo que ocurrio de matteriales y Maestros se han gasttado 856 reales 6 maravedíes.
    En 2 Vigas, y 22 Cabrios 68 reales.
    En 2800 tejas 220 ladrillos, y Adobes 220 reales.
    En reparar los ttexados de estta casa, y lo demas de ella 162 reales”.
  • 1780:
    “En 50 @ de cal para algunos reparos 67 reales y medio.
    En los Jornales de los Maestros que hicieron la casita para los Baqueros en el Cerro de la Charca de los Agostaderos, se gastaron 180 reales.
    En texa para ella 80 reales.
    En la Puertta, que se hizo para la dicha casita 24 reales.
    En recorrer la otra Casilla de los Baqueros que esta en la Vega 12 reales”.
  • 1781:
    “En 900 Tejas y Baldosas para el Horno 60 reales”.
  • 1785:
    “En 100 @ de cal que se han comprado se han gasttado 173 reales.
    En componer la harinera, empedrar el corral, componer la portada de entre los dos corrales, hacer un Gallinero, componer la toza de la subida de la escalera y recorrer los tejados de esta casa, se han gastado 226.
    En cal que se ha comprado 284 reales 8 maravedíes.
    En hacer la capilla, mudar la campana de la que había, y ponerla adonde se halla 377 reales.
    En reparos de esta casa 239 reales.
    En 28 cuartones 190 reales”.
  • 1786:
    “En 240 @ de cal que se han comprado para la Capilla y recorrer la casa 399 reales.
    En hacer la Boveda de la Nueva Capilla, que se ha construido, y en que se ha colocado Nuestra Señora Santa María de la Vega, por estar indecente en la que antes se hallaba se gastaron 315 reales.
    En hacer el retablo y Mesa de Altar 850 reales.
    En 4 carros de madera para ello y otras Puertas de la casa 887.
    En Dorar dicho retablo y las Ymagenes 300 reales.
    En cola 10 reales.
    A un Maestro que se ocupó 2 días en recorrer el Granero 8 reales.
    En hacer ventanas y puertas para esta casa 300 reales.
    En levantar 200 varas de Portillo en la Zerca 500 reales.
    En hacer el Lugar comun 500 reales.
    En hacer la Portada de Guerta y embaldosar la Capilla 180 reales.
    En renobar el texado de la Capilla vieja 89 reales”.
  • 1787:
    “En 50 @ de cal para el gasto de casa 83 reales y 12 maravedíes.
    En hazer la Puerta del Corral 30 reales.
    En 300 valdosas para el horno 88 reales”.
  • 1788:
    “En rehedificar la Pared del corral, para las vacas que se halla en la dehesa de Vivares, y en hazer una pared en dicha Sierra hacia abajo, y en renobar las paredes antiguas 1200 reales y en componer las casitas de los vaqueros 48 reales.
    En componer el Patio de esta casa, enrrollado y recorrer sus tejados 180 reales”.
  • 1789:
    “En cal 30 reales.
    En hacer una chimenea, componer el horno, hacer unas Puertas, recorrer los texados, y demas que ha ocurrido en esta casa 667 reales”.
  • 1790:
    “En quitar los Pesebres antiguos que havia en las Quadras de los Caballos, quitar los tabiques de las Jaulas hacer otros de nuevo, abrir una ventana al medio dia en dicha quadra, en empedrarla, hacer un quarto para el caballerizo y en recorrer sus texados, se han gastado 620 reales.
    En derribar la pared de la Zerca contigua a la Huerta, y hacerla de nuevo para dar mas amplitud a el Lienzo del mediodia se han gastado 1300 reales.
    En ampliar la Huerta contigua a dicha Zerca = en sacar piedra para los tres lienzos de Pared nueba que se hizo en una Alberca nueba que se ha hecho en la Huerta de afuera en hacer Palomar se han gastado 2232 reales
    En hacer de nuevo los Hornos en 3 Arcos para ellos y en el Maderaje necesario se gastaron 876 reales.
    En cal, tablas Adoves y en Carpinteros que han hasistido a algunas obras de esta casa 575.
    Montan estos gastos 5603 reales”.
  • 1791:
    “En hacer unas Puertas para la zerca 15 reales.
    En sacar Piedra para reparo de las Paredes 55 reales.
    En teja y recorrer los tejados de esta casa 227 reales”.
  • 1792:
    “En recorrer los tejados de esta Casa 85 reales”.
  • 1793:
    “En recorrer los tejados de esta Casa, poner la Cruz que esta antes de llegar a la Casa, componer las gradas y calzada, y lebantar un Portillo de la Pared de la Huerta 206 reales.
    En sacar piedra y hazer Pared en la Zerca que esta cerrando inmediata a la esquina de la Zerca, que dice al Camino del Campo se han gastado 1442 reales.
    En hacer la Arinera, las Puertas principales de la casa, y en otras obras de carpinteria, que se han hecho en esta casa y en madera para ellas se han pagado a los Maestros 658 reales.
    En 66 fanegas de cal 8 reales.
    En recorrer la Casa de Vivares 48 reales”.
  • 1794:
    “En recorrer los tejados y demás que ha ocurrido en esta casa 51 reales.
    En 5600 tejas a 5 reales y a 6 reales el 100 para tejar la Quadra que se Quemó 285 reales.
    En 15 fanegas de cal 30 reales.
    En pagar a los Maestros Portugueses que acabaron de hacer la Zerca grande que se ha hecho camino del Campo Madrigalexo y Malillo, se han gastado 2124 reales.
    En sacar Piedra para su conclusión 350 reales.
    A los dichos Portugueses se les dio de Agasajo después de concluir la obra 62 reales.
    En Polbora para sacar Piedra 10 reales 18 maravedíes.
    En 146 Jornales gastados para componer y ahondar la Charca de la Huerta de Afuera 292 reales.
    En sacar Piedra para ensanchar la Pared de la Zerca antigua, que esta junto a la otra nueba, y que ha de servir para sembrar trigo en ella 63 reales”.
  • 1795:
    “En componer el Horno 5 reales.
    En cubrir la Quadra grande con Vigas, y techumbre haciendo los Pesebres, se gastaron y pagaron a los Portugueses 850 reales.
    En pagar a los portugueses que hizieron la cerca nueba que tiene 900 varas se gastaron 795 reales.
    En 12 fanegas de cal 30 reales.
    En 900 texas para la casilla de los Baqueros en el Agostadero, y para esta casa 60 reales.
    En texar la casilla de los Agostaderos, poner unas Vigas y hacer 67 varas de Pared en la Cerca que se llevó el Agua 120 reales.
    En sacar Piedra 17 reales.
    En munición para Barrenos 9 reales.
    En portear Piedra al Gallinero 132 reales”.
  • 1796:
    “En 2 carros de cal para el Molino de esta casa, y en retejarle 84 reales.
    En recorrer los tejados de esta casa y el Granero 60 reales”.
  • 1797:
    “En 36 fanegas de cal para lo que ha ocurrido en obras, y reparos de esta casa 108 reales.
    En 5000 cañas para el Granero.
    En lebantar un pedazo de pared de la Zerca Vieja y otros portillos 104 reales.
    En componer la Casilla que esta en los Agostaderos 37 reales.
    A un maestro de Obras que hizo un Plan para dar a ver en que terminos quedaban las habitaciones de esta Casa si se hacia la obra, se dieron 46 reales.
    Suma todo 500 reales”.
  • 1798:
    “En desmantelar el Granero, poner un Zarzo de Cañas, y el Granero viejo, remendar el Zarzo antiguo, poner dos bigas en los dos Pajares retejandolos, y la voveda de la Capilla, con los demas reparos de la casa se han pagado a los Maestros 744 reales 17 maravedíes.
    En Ylo Acarreto para las Cañas 30 reales.
    En un carro de cal 39 reales 14 maravedíes.
    En 300 tejas a 10 reales 30 maravedíes, 30 reales.
    En retexar la casa, componer las Portadas de la Zerca grande y otras cosas, se pagaron 61 reales”.
  • 1799:
    “En un carro de cal para las obras 141 reales.
    En 1500 texas, y 40 baldosas grandes 188 reales.
    En enlosar el horno, y componer texados 12 reales.
    En componer la casa de los Baqueros en Vivares que se vendio 73 reales.
    En componer la Noria 5 reales.
    En hacer las Puertas grandes de los Carros, una para un quarto vajo para fragua, ventanas para el corredor de la Capilla, todo nuevo, havilitar otra para la quadra grande, componer las de los Pajares, y quadras, las Tarimas, y demas llevaron los carpinteros 240 reales”.
  • 1800:
    “En 13 @ de cal compradas para las Obras que han ocurrido 159 reales.
    En 1500 tejas 135 reales.
    A el Mudo y otros Maestros Albañiles que ha venido a esta casa a recorrer los tejados poner unas Ventanas levantar los portillos que se habian caido en las cercas componer con cal los caños del Arroyo se han pagado 474 reales”.
  • 1801:
    “En 2000 tejas compradas para los tejados 240 reales.
    A los Albañiles y Peones que han estado en esta Casa por diversos tiempos haciendo lo que ha ocurrido se han pagado 256 reales.
    En la echura de 2 puertas 2 escaleras, tres mesas, y una Garrucha para el Pozo 427 reales.
    En el herraje necesario para dicha obra y demas ocurrido 216 reales.
    En 6 quartones 24 reales”.
  • 1802:
    “En 70 @ de cal à 3 reales y medio cada una 245 reales.
    En pagar a los Maestros y Peones por recorrer todos los Tejados, componer la Pared de los Pajares y demás ocurrido se han gastado 708 reales”.
  • 1803:
    “En 3000 Tejas a 12 el 100, 360 reales.
    En 1000 Ladrillos á 6 reales, 60 reales.
    En 50 @ de cal á 2 reales y medio.
    En pagar a los Maestros que han gastado dichos materiales en los reparos de casa 572 reales.
    Suman todas las obras 1117 reales”.
  • 1804:
    “En 1200 tejas a 10 reales el 100, 120 reales.
    En mil Ladrillos al mismo Precio 100 reales.
    En 12 Tablas 48 reales.
    Por lebantar un Portillo de la Pared del Corral de Concejo a Destajo se pagaron 190 reales y por reparar los Argollones de la Cerca, y lebantar en ellas otros Portillos 60 reales que son 250.
    Suman las obras 250 reales”.
  • 1805:
    “En 3000 tejas para reparar los tejados a 10 reales el ciento 300.
    En 24 tablas de Pino a 10 reales, 240 reales.
    En 18 fanegas de cal 65 reales y 22 maravedíes.
    En 24 Jornales pagados a un Albañil que ha trabajado en lo que se ha ofrecido en esta casa a 7 reales se pagaron 168 reales.
    Suman las obras 773 reales y 22 maravedíes”.
  • 1806:
    “En 1600 tejas 160 reales.
    En 47 @ de cal a 3 reales y medio 164 reales y medio.
    A un Maestro Arbañil y un Peon que estuvieron 13 días trabajando en recorrer los tejados y otros reparos, se pagaron 136 reales y medio.
    A un carpintero que travajó 35 días en reparar Puertas y demás de su oficio, 195 reales.
    Suman las obras 656 reales”.
  • 1807:
    “A un Maestro Arbañil y un peón, que enplearon 18 días para poner 4 vigas que se quebraron y reparar la casa se pagaron 189 reales”.
  • 1808:
    “En los reparos de Arvañileria que han ocurrido en la casa, se han gastado 1532 reales y 22 maravedíes.
    En Levantar los Portillos de las Cercas 72 reales y 27 maravedíes.
    Por sacar la piedra para los medianiles de la Zerca grande, y corral de los toros se pagaron 1537 reales y 7 maravedíes.
    Por hazer la pared que hasta el día se ha hecho y 700 varas en dicho corral 848 reales y 26 maravedíes.
    Suma el gasto de obras 5991 reales y 14 maravedíes”.
  • 1809:
    “A los Portugueses por resto del Medianil de la cerca, y reparar las paredes de las otras se pagaron 1399 reales.
    En enlosar los ornos y reparar los tejados de la casa 280 reales.
    En reparar la casa de los Baqueros en los Agostaderos 22 reales.
    Suman las obras 1701 reales”.
  • 1810:
    “En recorrer todos los tejados de la casa, componer lo que se quemó, y una chimenea, y poner corriente para havitarse la havitación baja, hacer puertas, componer otras y demás que se ha ofrecido se han gastado 1558 reales.
    En 46 @ de cal a 4 reales y medio.
    Importan estas partidas 1765 reales”.
  • 1811:
    “En 30 @ de cal, mezclarla, y reparar los Tejados 184 reales”.
  • 1812:
    “En componer unas Puertas que rompieron los Ladrones 24 reales”.
  • 1817:
    “En clavos para las puertas de las Cercas 12 reales.
    A Pedro Bohoyo vecino de Miajadas, por cortar la Madera y hacer dichas Puertas se pagaron 120 reales.
    A el mismo por 4 Jornales a 15 reales y 4 de un Jornalero a 6, para cortar las vigas que se necesitaban en la casa se pagaron 84 reales.
    Por 9 Jornales que emplearon tres canteros en la conducion de las Vigas, y cortar se pagaron 270 reales a 30 cada uno.
    Por levantar y componer los Portillos de los Arroyos se pagaron 168 reales.
    Por 53 Jornales de Maestros a 15 reales y 43 de Peones, a 8 reales, sin otra cosa, empleados en poner las vigas en los unimentos de la Casa, y demás reparos y lebantar todos los Portillos de las Cercas, con rebajo de los Arroyos, se pagaron 113 reales”.
  • 1818:
    “En varias obras de herrero para reparar toda la casa, y hacer y componer herramientas 433 reales.
    En obras de carpinteria, y Arbañilería para reparar, hacer y componer lo necesario en esta casa 881 reales.
    En reparar el corralón de Vivares 900 reales”.
  • 1819:
    “En hacer Puertas, componer otras y clabazon 57 reales y 18 maravedíes.
    En reparar las cercas y Portada de una 152 reales.
    En componer la casita de los Vaqueros en la Vega 200 reales.
    En reparar Portillos del Cercon de Vivares 84 reales”.
  • 1824:
    “En 300 de cal, 750 reales.
    En 24 carros de Arena, 120 reales.
    En 1000 cañas 667 reales.
    En 1000 clavo 80 reales.
    En 400 tablas a 37 reales y medio, 1400 reales.
    En 309 Jornales de Arbañiles y 200 a los peones 3890 reales.
    Al carpintero por 42 jornales 420 reales”.
  • 1826:
    “En 300 tejas para la Vega 48 reales”.
  • 1829:
    “En el reparo que se ha hecho en la casita de los Baqueros se han gastado 79 reales.
    En poner las paredes de las cercas 57 reales.
    En hacer nueva la rueda de la Noria y otros reparos, 58 reales”.
  • 1830:
    “En un carro de cal 38 reales.
    En remendar y trastejar y reparar toda la casa 587 reales.
    En jornales empleados haciendo reparos en los Portillos, y pared de las cercas de esta casa, 43 reales”.
  • 1832:
    “En tapar portillos, y reparar otros de las cercas 63 reales.
    En hacer dos pedazos de pared en las mismas zercas y fuente del arroyo 87 reales.
    En hacer la rueda de la Noria Ejes y Clavazon 47 reales”.
  • 1833:
    “En retejar y componer la Casilla de los Vaqueros y tapar portillos 55 reales”.

Una vez descritas todas ellas recordaremos las más interesantes acaecidas para el proceso constructivo de la Casa de la Vega, sobresaliendo especialmente y como ya señalamos en otro momento, la obra llevada a cabo en la capilla durante los años 1785 y 1786, fechas en que se hace una nueva, se cambia la campana, se construye su bóveda (para la que se siguen pagando ciertas cantidades en 1798) así como la mesa de altar y el retablo en madera dorada para su interior donde se colocó de nuevo la escultura de Santa María de la Vega. Igualmente, hemos visto cómo en 1793 queda documentada la realización de la cruz de granito con varios peldaños en su parte baja dispuesta delante de la fachada principal.

También es quizás relevante la edificación de una tahona o panadería en 1779. No obstante lo que no debiéramos dejar pasar es el “Plan para dar a ver en que terminos quedaban las habitaciones de esta Casa si se hacia la obra” mandado a un maestro de obras en 1797. Desconocemos hasta qué punto tales trabajos de renovación de la estructura residencial se llevaron a cabo, pudiendo fecharse a partir de entonces ciertas obras en este sentido encaminadas a hacer más habitable la casa. Así, por ejemplo, vemos cómo en 1810 se registran pagos por “poner corriente para havitarse la habitación baja, hacer puertas, componer otras y demás”, entre otras cosas, debido a un fuego sufrido entonces.

img07Casa de la Vega. Espadaña de la capilla

Por otro lado, aunque de unas fechas situadas dentro del intervalo que acabamos de estudiar, localizamos también dos mapas en los que hemos hallado referencias a la Casa de la Vega.

Así, en el Plano general de la Real Dehesa de la Serena, realizado en 1796 por el ingeniero Soto, junto con otros, para señalar las propiedades de Godoy, Príncipe de la Paz, en aquella área una vez que fue enajenada[38], vemos situada la “Casa de Vega” (nº 40) al Norte de Villar de Rena. Evidentemente no es que se sitúe ésta dentro de la comarca de La Serena, pero sí que la amplitud del mismo la deja ver dentro del espacio geográfico dibujado.

img08Detalle del Plano general de la Real Dehesa de la Serena, por Soto (1796)
(S. G. E. CARTOTECA HISTÓRICA, Mapas de Extremadura, nº 111)

El otro que también incluye referencias a ella es el Itinerario entre Casas de Don Pedro, Pela, Madrigalejo y río Alcollarín, proyectado por el ejército francés en 1820[39]. En él no está incluido como tal el conjunto arquitectónico sino que leemos muy cerca de la localidad de Madrigalejo “Camino de la Casa de la Vega”, conectado con las vías que también nos acercaban al Cortijo de San Isidro, otra de las explotaciones que, como sabemos, perteneció al Monasterio de Guadalupe y que analizamos con profundidad en la jurisdicción de Navalvillar de Pela.

Una segunda etapa de la historia de este interesante inmueble arranca en el momento de la desamortización de bienes eclesiásticos[40], acaecida en la década de los años treinta del siglo XIX, cuando se manda hacer un inventario de bienes del Monasterio de Guadalupe ante los representantes de la Contaduría de Arbitrios de Amortización de la provincia de Cáceres. Así, en cumplimiento de la Orden de 12 de marzo de 1836 se recogen, entre otras cosas, las propiedades rústicas de la citada institución religiosa, encontrándose entre ellas la Casa de la Vega, así como un molino asociado a ésta instalado en el cauce del río Ruecas[41].

En relación con tal proceso también, a 11 de febrero de 1840 se fecha un Inventario de las causas sobre lapidaciones ocurridas en el extinguido monasterio de Guadalupe al tiempo de la exclaustración de los monjes[42]. En él se cita un Inventario general de ganado, bienes y efectos de los caseríos de San Isidro, Rincón, Malillo, Vega y otros en averiguación de ocultaciones y dilapidaciones, entre otros, del que sólo conocemos su título ya que no se conserva en la actualidad.

Como decimos, en tales momentos varían sustancialmente los propietarios de este conjunto, pasando entonces a manos de una familia particular. Y así llega hasta el día de hoy.

Las últimas fuentes que vamos a recordar solamente lo citan, sin desarrollar nada más en cuanto a su aspecto formal u obras realizadas desde la segunda mitad del siglo XIX. No obstante, consideramos que, tal y como sucede con otros ejemplos, como el Cortijo de San Isidro, también la Casa de la Vega debió sufrir una transformación y adaptación a los nuevos usos específicos de sus nuevos dueños.

Entre esa documentación más reciente señalaremos el Diccionario de Pascual Madoz, en el que aparece como “la gran casa llamada La Vega, que perteneció al monasterio de Guadalupe” en el término municipal de Villar de Rena[43]; el Nomenclátor de 1863, definida como una “casa de guarda” situada a 5,5 kilómetros del núcleo urbano[44]; el de 1888, donde leemos “casa de recreo y de guardas” habitada por 4 personas[45]; o el de 1940, en el que la población aumenta hasta un total de 40[46].


NOTAS:

[1]Actualmente finalizamos la tesis doctoral titulada Arquitectura residencial en las dehesas de la Baja Extremadura, dirigida por el profesor Dr. D. Antonio Navareño Mateos, en la Universidad de Extremadura. Para ampliar sobre este tema en nuestra comunidad autónoma vid.: MALDONADO ESCRIBANO, J.:Arquitectura en las dehesas de La Serena (Badajoz). Diputación Provincial de Badajoz, Badajoz, 2005; NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres (Castillos, palacios y casas de campo). Institución Cultural El Brocense, Diputación Provincial de Cáceres, Cáceres, 1999.

[2] REYES ORTIZ DE TOVAR, J. M.: Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula (1779), Edición realizada desde el manuscrito original por Ediciones Guadalupe, 1998.

[3] S. G. E. CARTOTECA HISTÓRICA. Mapas de Extremadura. Nº 2: Mapa de la Provincia de Estremadura dedicado al Excelentísimo S. D. Pedro de Alcántara, Pimentel, Henrriquez, Luna, Osorio, Guzman, Toledo, y Silva, Hurtado de Mendoza, Marqués de Tavara, Conde de Saldaña, de Villada, y Duque de Lerma & c. Grande de España de primera clase, y Gentil-hombre de Camara de S. M. con exercicio (…) Por D. Thomas López. 1766.

[4] A. H. P. C. MAPAS, PLANOS Y DIBUJOS, Nº 6: Plano del Partido de Trujillo (Real Audiencia, Leg. 13, nº 17)

[5] Nomenclátor que comprende las poblaciones, grupos, edificios, viviendas, albergues, etc., de las cuarenta y nueve provincias de España; dispuesto por riguroso orden alfabético entre las provincias, partidos judiciales, ayuntamientos y entidades de población. Imprenta de José María Ortiz, Madrid, 1863. Tomo 1, Nomenclátor de la Provincia de Badajoz, Villar de Rena, p. 306.

[6] A. H. P. B. SECCIÓN HACIENDA. Libro 3124. Registro Fiscal de edificios y solares de Villar de Rena (1927).

[7] Hoja 9.

[8] Hoja 21.

[9] Hoja 28.

[10] Hoja 65.

[11] Hoja 79.

[12] Hoja 80.

[13] Hoja 114.

[14] Sobre ellas puede verse ANDRÉS, P.: Guadalupe, un centro histórico de desarrollo artístico y cultural. Institución Cultural El Brocense, Cáceres, 2001, pp. 221-234: ““Locus Amoenus”: Las granjas de descanso para monjes e invitados”, donde se estudian básicamente los ejemplos de la Granja de Mirabel y la de Valdefuentes, así como se citan otras; vid. igualmente sobre las dos primeras MOGOLLÓN CANO-CORTÉS, P.: “El mudéjar guadalupense”. Revista Norba Arte, nº VI, Cáceres, 1986, pp. 29-41; Ibidem, “Guadalupe: el histórico Palacio de Mirabel”, Revista Guadalupe, nº 705, Año 1900-1993, pp. 123-124.

[15] MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Una casa de labor perteneciente al Monasterio de Guadalupe: El Cortijo de San Isidro”. Congreso sobre la Tierra de Trujillo en el Renacimiento (1500-1600). Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, 2005 (en prensa).

[16] Sobre este ejemplo, vid.: MALDONADO ESCRIBANO, J.: “La Portugalesa y otras casas de campo en Camapanario. Estudio histórico-artístico de un patrimonio singular”. XXV Aniversario Fondo Cultural Valeria, Campanario, 2005, pp. 46-51.

[17] MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Una casa de campo del Marqués de Torres Cabrera: Las Gameras (Mengabril, Badajoz)”. Piedras con raíces, ARTE, Cáceres, 2006, nº 14, pp. 19-24.

[18] A. H. N. CLERO. Libro 1577. Libro de la administración de la Casa de la Vega (1770-1833).

[19] Idem.

[20] RAMOS RUBIO, J. A.: “Imaginería mariana medieval en la Tierra de Trujillo” en Actas del Congreso “La tierra de Trujillo. Desde la Época Prerromana a la Baja Edad Media”. Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 2005, pp. 152-154.

[21] A. H. N. CLERO. Libro 1577. Libro de la administración de la Casa de la Vega (1770-1833).

Año 1793: “En recorrer los tejados de esta Casa, poner la Cruz que esta antes de llegar a la Casa, componer las gradas y calzada, y lebantar un Portillo de la Pared de la Huerta 206 reales”.

[22] D. Sancho fue Infante de Castilla y Conde de Alburquerque, el noveno de los diez hijos extramatrimoniales del Rey Don Alfonso XI de Castilla y la Noble Dama Doña Leonor Núñez de Guzmán. Vivió entre 1342 y 1375.

[23] A. H. N. CLERO, Pergamino 398/8 y 9.

[24] A. H. N. CLERO, Pergamino 396/10.

[25] A. H. N. CLERO, Pergamino 397/9.

[26] A. H. N. CLERO, Leg. 1428/6-j).

[27] A. H. N. CLERO. Sellos 108/6.

[28] Algunos de ellos son:

A. M. G. Legajo 96. Dehesas y montes propiedad del Monasterio, con su documentación: amojonamientos, deslindes, tomas de posesión de Burguilla, Cerralbo, Trebolosa, La Higuera, La Vega, Becenuño, Maderera, La Horma y Las Girondas (1436-1587)

A. M. G. Legajo 124. Documentos sobre percepción de diezmos por parte del Monasterio, comprendiendo los de los Novales, La Vega, Madrigalejo, El Rincón y La Horma (1470-1773)

A. M. G. Legajo 125. Documentos relativos a las décimas de La Vega, La Horma, Valdepalacios, Campillo de Solana, etc. (1545-1751)

[29] A. M. G. Códice 131.

[30] Idem, ff. 28vº-29vº.

[31] A. M. G. Códice 128.

[32] Idem, ff. 92vº-93r.

[33] A. M. G. Códice-Manuscrito 153.

[34] A. M. G. Legajo 140. Cuentas de la administración de la casa y dehesa de la Vega en maravedíes, yeguas, mulas, mulos, granos, aceite, sal, criados, enseres, detallando el cargo, la data, el pan y la gente en general empleada allí (1669-1788). Sin foliar.

[35] A. H. N. CLERO. Dibujos y planos núm. 39. Dos dibujos recuadrados de propiedades del monasterio de Guadalupe. Uno de la dehesa de la Parrilla con su ermita y otro de la casa de la Vega con su capilla. Siglo XVII.

[36] A. H. N. CLERO. Dibujos y planos núm. 40. Dibujo de la casa de la Vega y sus tierras del monasterio de Guadalupe. Siglo XVII.

[37] A. H. N. CLERO. Libro 1577. Sin foliar.

[38]S. G. E. CARTOTECA HISTÓRICA. Mapas de Extremadura, Nº 111: Plano general de la Real Dehesa de Serena, jurisdicción y territorio del Orden Militar de Alcántara, en que se comprenden varias Encomiendas del mismo orden, diferentes propiedades de Particulares y otras de Reales privilegios en virtud de suprema enagenación, como asimismo los propios y terceras partes adjudicadas al lavoreo y pastos de cada una de las 18 villas y 2 Aldeas de su total población, concluido en Villanueva, su capital, en 24 de Marzo del año de 1796, realizado por Soto.

Este documento queda bien analizado en: MALDONADO ESCRIBANO, J.: Arquitectura en las dehesas de La Serena (Badajoz). Diputación Provincial de Badajoz, Badajoz, 2005.

[39] S. G. E. CARTOTECA HISTÓRICA. Mapas de Extremadura, Nº 13.

[40] Sobre este tema en nuestra comunidad autónoma puede verse: GARCÍA PÉREZ, J.: Las desamortizaciones eclesiástica y civil en la provincia de Cáceres: (1836-1870). Institución Cultural “El Brocense”, Cáceres, 1994; NARANJO SANGUINO, M. Á: La desamortización de Mendizábal-Espartero en la provincia de Badajoz (1836-1852). Diputación Provincial de Badajoz, Badajoz, 1997.

[41] A. H. N. CLERO. Leg. 1429 / 2 – a).

[42] A. H. N. CLERO. Leg. 1431 – 2º/5.

[43] MADOZ, P.: Diccionario Geográfico – histórico – estadístico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845. Puede verse la edición para Extremadura: Diccionario histórico – geográfico de Extremadura. Cáceres, 1955 (4 tomos). Tomo IV, p. 281, voz “Villar de Rena (Villa de)”.

[44] Nomenclátor que comprende las poblaciones, grupos, edificios, viviendas, albergues, etc., de las cuarenta y nueve provincias de España; dispuesto por riguroso orden alfabético entre las provincias, partidos judiciales, ayuntamientos y entidades de poblaciónOpus cit., 1863. Tomo 1, Nomenclátor de la Provincia de Badajoz, Villar de Rena, p. 306.

[45] Nomenclátor de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España en 1º de Enero de 1888, formado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico. Imprenta de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, Madrid, 1892. Cuaderno sexto, Provincia de Badajoz, Villar de Rena, p. 31.

[46] Nomenclátor de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España formado por la Dirección General de Estadística con referencia al 31 de Diciembre de 1940Opus cit., Provincia de Badajoz, Villar de Rena, p. 46.

Oct 012005
 

José Maldonado Escribano.

Becario de postgrado FPU en la Universidad de Extremadura

La arquitectura de las grandes explotaciones trujillanas: aspectos residenciales y de ocio junto a labores agropecuarias

En las dehesas de Trujillo encontramos grandes explotaciones rurales con enorme calidad histórica, artística y antropológica. A pesar de su importancia no ha sido realizado hasta el momento un estudio de conjunto con el que se potencie su valor y se dé a conocer este relevante patrimonio[1].

Nos referiremos en esta investigación a cortijos, palacios y casas de campo donde se mezclan los aspectos residenciales, el ocio y el disfrute del entorno rural con los propios del trabajo en la dehesa relacionados con la agricultura o la ganadería. En ciertas ocasiones todo ello se une extraordinariamente a otras ideas propias de la representación nobiliaria, por lo que encontramos verdaderos palacetes rústicos, o desarrollan numerosas dependencias (escuelas, hornos, palomares, plazas de tientas, lagares…) que nos llevan a considerar a estos complejos semejantes a una ciudad en pequeño.

De manera general, en Extremadura encontramos importantes ejemplos en este sentido, como la excepcionalidad ocurrida en el término municipal de Cáceres[2], en torno a la ciudad de Mérida donde algunos se mezclan con destacadas villas romanas, los edificados en Jerez de los Caballeros, Fregenal de Sierra, la comarca de La Serena[3] o distintas fincas de Plasencia, Don Benito o Badajoz[4].

Refiriéndonos especialmente al término municipal trujillano, tendremos ocasión de acercarnos en este trabajo a ejemplos construidos desde el siglo XV al XIX. Los más antiguos que señalaremos son, entre otros, el Palacio Viejo, la Torre de la Coraja o una parte de Casillas. Ya de una etapa más avanzada se recordará Magasquilla de los Álamos, la Casa de la Matilla de los Almendros, El Carrascal, la de la Matilla del Rollar o la Casa de Casco. Terminaremos analizando ejemplos de la etapa decimonónica como el Palacio de Doña Catalina, las Alberguerías o el Caserío de Pascualete.

goo1PALACIO VIEJO goo2CASILLAS
goo3MAGASQUILLA DE LOS ÁLAMOS goo4MATILLA DE LOS ALMENDROS
goo5EL CARRASCAL goo6

DOÑA CATALINA

Fig. 1. Fotografías aéreas de las principales construcciones estudiadas

Edad Media y Renacimiento. Casas fuertes y palacetes para el descanso

En la provincia de Cáceres encontramos importantes ejemplos de castillos residenciales de tradición medieval y mansiones en las que se aglutinan las funciones defensiva, residencial y agropecuaria. En este sentido parece destacar el término jurisdiccional de Cáceres[5] donde podemos ver casas de campo fortificadas como Mayorazguillo de Vargas, Martina Gómez, Las Cerveras, Santiago de Bencáliz, la llamada Casa del Aire o Corchuelas; junto a ellas también se conservan torres como las de la Higuera, la Segura, Juan de la Peña o del Espadero; así como castillos entre los que destacan las Arguijuelas de Arriba, Arguijuelas de Abajo, Lagartera, Carretona del Salor o Mayoralgo.

Todas estas construcciones, además de ser el centro de la explotación agroganadera respectiva y lugar de residencia temporal de dueños y operarios, delatan la inestabilidad vecinal, la rivalidad entre las familias nobles y, asimismo, la inseguridad general.

Tales características son las se aprecian en el Palacio Viejo que estudiaremos a continuación en las cercanías de Trujillo[6]. Una edificación cuyos orígenes datan de finales de la Edad Media. La necesidad de su relativa fortificación y defensa se nota en su cerramiento perimetral o en la existencia de elementos que refuerzan la seguridad como alguna aspillera o matacán.

Ya en la etapa del Renacimiento generalmente las casas señoriales ubicadas en el campo adquieren un carácter auténticamente residencial. Así ocurre, por ejemplo, en la Enjarada, los Arenales, las Seguras o Hijada de Vaca, ubicadas en el término de Cáceres[7]. En todas ellas se mejoran las condiciones de habitabilidad y representación, así como se pueden ver en sus fachadas elementos propios de la arquitectura señorial urbana de la época como portadas de sillería, escudos heráldicos o alfices.

Como ya hemos señalado, refiriéndonos a Trujillo destaca, en este sentido, el Palacio Viejo, un caserío ubicado en la dehesa conocida con el mismo nombre cuya explotación remontan algunos a la etapa de la dominación romana[8].

Concretamente se localiza a la derecha de la carretera que conduce desde el arrabal de Belén a la localidad de Aldeacentenera. Su nombre coexistió con el de “Palacio de la Cadena”, debido a la cadena de hierro que estuvo situada encima de la puerta de entrada al patio, que no se conserva actualmente.

Este ejemplo se inscribe perfectamente en el tipo de mansión con finalidad residencial, para disfrute y descanso de sus dueños y, al mismo tiempo, como centro de la explotación agropecuaria y de administración de sus tierras. Cuenta además con un cierto carácter defensivo, como ya vimos anteriormente. A lo largo del siglo XVI se acondicionará una espaciosa capilla decorándose toda la bóveda con un interesante programa pictórico de estética manierista que tendremos ocasión de analizar.

Formalmente el Palacio Viejo presenta una planta en forma de ángulo recto, siendo éste aprovechado para la ubicación del patio, cuyos muros están coronados por almenas y al que se accede mediante una puerta de arco de medio punto. Sobre ésta se sitúa un escudo cuartelado donde se pueden ver las armas de los Hinojosa, Pizarro, Calderón-Rol y Solís.

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Figs. 2 y 3: Palacio Viejo. Fachada principal y planta

Sus paramentos están reforzados con contrafuertes y en ellos se abren ventanas a media altura, siendo originales sólo las de la planta principal. Las puertas de acceso al patio son adinteladas y sobre una de ellas existen dos mensulones que pudieran haber sido utilizados en un antiguo matacán situado en dicha zona.

Pero quizás, como ya hemos apuntado, lo más interesante de este complejo sea la estupenda capilla decorada con pinturas y que se adosa al extremo meridional del ala oeste del edificio residencial. Para su construcción se ha barajado la hipótesis de la reutilización de una antigua torre circular que habría pertenecido al edificio de la etapa medieval, aunque no parece demasiado apropiada esta afirmación.

Como decimos, su interior se decoró a finales del siglo XVI con un programa pictórico muy interesante siguiendo una estética de estilo manierista y que se conservan en buen estado tras la restauración llevada a cabo por su actual propietario. El programa completo ocupa la cubierta de la capilla, tanto la bóveda de horno de la cabecera, como los dos tramos de arista que constituyen su nave. Su calidad nos lleva a compararlas a otras intervenciones como la decoración del salón de sesiones del Ayuntamiento Viejo de Trujillo[9]; u otros ejemplos situados en Cáceres, como las pinturas de las salas romana y mejicana del Palacio Toledo-Moctezuma de Cáceres[10], la pequeña capilla situada en la parte baja de la torre redonda anexa al Palacio de Carvajal o los frescos conservados en algunas casas de campo cacereñas como en los Arenales o las Seguras[11].

El programa iconográfico de la capilla del Palacio Viejo es bastante amplio e interesante, mezclándose en él temas principalmente religiosos con otros realizados para la exaltación de la familia que lo mandó realizar. Así, la cabecera se pinta con casetones con figuras geométricas, angelotes y otros motivos, rematándose con el busto del Padre Eterno. En la parte inferior de aquélla aparecen las dos escenas más destacadas del conjunto, a la izquierda del espectador la representación de Jesús orando en el huerto de los olivos y, a la derecha, el Bautismo de Cristo.

En los dos tramos de bóveda de arista pueden apreciarse distintos temas geométricos muy estilizados, entre los que se disponen algunas figuras, como las personificaciones de ciertas virtudes.

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img5Figs. 4 y 5: Palacio Viejo. Pinturas interiores de la capilla

Otros temas iconográficos que podemos destacar se refieren a la aparición del Ave Fénix o del Pelícano Eucarístico que se sitúan en la cabecera o una representación de la traición de Judas localizada a la entrada de la capilla[12].

En el paño de unión de las bóvedas de arista de dicha capilla se sitúa una escena que representa el Juicio Final, con la salvación de los justos y el tormento de los pecadores. Estas pinturas fueron vistas por Clodoaldo Naranjo a principios del siglo XX, quien relaciona precisamente este último cuadro con los que fueron propietarios del Palacio Viejo en el siglo XVI, esto es, la familia Paredes de Trujillo. Así, dice que la escena principal representa “la apoteosis de dos personajes de la familia, un guerrero y un franciscano; el primero, acaso Diego García, figura vestido con sus armas y el segundo en hábito penitente (…); en cada cuadro uno de los ángeles tiene un libro y en ellos se leen estas dos sentencias de la sagrada Escritura: Justorum animae in manu Dei sunt et non tanget illos tormentum mortis.- Justi autem in perpetuum vivent et apud Dominum est merces eorum. (Las almas de los justos están en la mano de Dios y no los tocará el tormento de la muerte. Los justos vivirán por siempre y junto al Señor está su recompensa).” [13]

Como decimos, el Palacio Viejo perteneció a la familia Paredes, quienes probablemente lo heredaron a principios del siglo XVI. Sabemos que Sancho de Paredes, que era padre del legendario Diego García de Paredes apodado “el Sansón de España”, pasaba ciertas temporadas en el Palacio Viejo en la segunda mitad del siglo XV. Una vez que murió, su tercera esposa Juana de Torres se refugió en el mismo edificio con sus hijos. Junto con ellos también estaba María Ximénez de Paredes, que era hijastra de aquélla, y el hijo de ésta Hernando Corajo.[14]

El propietario en esa época del Palacio Viejo era Hernando Corajo, quien además poseía la Torre de la Coraja en la que él mismo educó a Diego García de Paredes, quien nació en 1506 y era hijo del legendario Diego García y su primera esposa, doña Mencía de Vargas. Hernando Corajo, que era sobrino del “Sansón de España”, fue propietario de “el hoy llamado Palacio Viejo y el castillo o casa-fuertecon su torre redonda (se refiere a la llamada Torre de la Coraja), en la que sobre granítica piedra, campeaban las siete estrellas heráldicas de los Paredes, las armas maternas, puestas allí.” [15]

Posteriormente, conocemos por el testamento de Hernando Corajo, otorgado en Trujillo a 4 de octubre de 1513[16], que a su muerte es su tío Diego García de Paredes quien recibe su herencia. Así éste posee, a comienzos del siglo XVI, las “casas de la campiña” de su sobrino[17].

Por su parte, el “Sansón de España” entrega dicha fortuna a Sancho de Paredes, que era su hijo legítimo y había nacido de María de Sotomayor, su segunda esposa[18].

Gracias a las Crónicas trujillanas del siglo XVI y, en particular, el Manuscrito de Hinojosa, sabemos que Sancho de Paredes heredó de su padre la llamada Torre de la Coraja y que después ésta pasó a don Luis de Paredes, quien la tenía en 1563[19]. Este hecho nos ha llevado a pensar que probablemente también estuviera dentro de esa herencia trasmitida de padres a hijos el Palacio Viejo. De este modo, el caserío que estudiamos pudo pertenecer a Luis de Paredes a finales del siglo XVI.

En cuanto al escudo que aparece en la puerta de entrada al patio del Palacio Viejo, no conocemos la fecha en que es colocado en tal lugar. Como hemos dicho anteriormente, es un escudo cuartelado donde se pueden apreciar las armas de los Hinojosa, Calderón-Rol, Solís y Pizarro. Por su forma y estilo, con punta conopial en línea del jefe y barba, y su superficie cóncava, consideramos que se trata de un elemento del primer tercio del siglo XVI. Pero pensamos que no fue en estas fechas cuando se ubicó allí, debido a que, como se ha analizado, en tal época el Palacio estaba en manos de la familia Paredes. De esta manera, sobre el momento de colocación se pueden barajar muchas hipótesis, desde su implantación a comienzos del siglo XVII, hasta la de su ubicación allí en algún proceso de restauración arquitectónica del mismo en época mucho más tardía.

Creemos, por tanto, que este escudo se trata de un elemento reutilizado por alguno de los propietarios del Palacio Viejo posterior a don Luis de Paredes.

En este sentido, rastreando en las obras de los cronistas antiguos trujillanos hemos conocido la existencia de un matrimonio que nos resulta interesante debido a que gracias a él se relacionan las familias Paredes e Hinojosa, la que, a su vez, había entroncado anteriormente con las de Solís, Calderón, Rol y Pizarro, entre otras. Así conseguimos dar cierta explicación genealógica de un personaje que pudo ser el heredero del Palacio tras casarse con una de las hijas de Luis de Paredes. Este es Álvaro de Hinojosa, en el que encontramos la relación buscada entre los Paredes y las familias señaladas en el escudo. Para entender la relación de todos estos linajes nos tenemos que remontar a la figura de Francisco de Hinojosa quien, al casarse con Juana de Solis, relaciona ambas familias. Posteriormente, uno de sus nietos, Juan de Hinojosa, hijo de Álvaro de Hinojosa y Juana de Orellana, casó con Teresa Calderón, que era hija de Pedro Calderón y Leonor Rol. Y, por último, un hijo de aquel Juan de Hinojosa, llamado Álvaro de Hinojosa, establece matrimonio con Graciana Pizarro, que era hermana de padre de Hernando Pizarro. De esta manera, encontramos las uniones familiares cuyas armas se localizan en el escudo que estudiamos. Como hemos dicho anteriormente, la relación con los Paredes se lleva a cabo gracias a que un nieto de este último Álvaro de Hinojosa, llamado igual que su abuelo, casó con una hija de don Luis de Paredes[20].

Por otra parte, el manuscrito del siglo XVI perteneciente a Hinojosa nos ofrece igualmente una aproximación de los Paredes con las familias cuyos atributos aparecen en dicho escudo. La genealogía que éste nos presenta es similar a la analizada anteriormente salvo que, en su caso, se cita el matrimonio de una nieta del último Álvaro de Hinojosa señalado con el mismo Luis de Paredes Corajo, nieto de Diego García de Paredes[21].

Como conclusión y para terminar esta primera parte dedicada a lo más antiguo de las dehesas de Trujillo nos referiremos a la Torre de la Coraja y una parte conservada actualmente dentro de Casillas.

La primera de ellas, como ya se ha visto, estuvo relacionada de alguna manera, al menos en cuanto a la propiedad de los inmuebles, con el Palacio Viejo ya que hemos visto que perteneció a Hernando Corajo y fue donde se educó a Diego García de Paredes. Aún en el siglo XIX se conservaba la alta torre así como parte de su casa fuerte, a pesar de que como nos señalan las fuentes de este momento se encontraba ya en ruinas.

En cuanto a la zona más antigua conservada dentro del complejo de Casillas, que estudiaremos más adelante, diremos ahora que se trata de elementos de gran calidad histórico-artística. Destaca especialmente el patio interior donde pueden verse portadas con arcos conopiales y galerías con arcos rebajados y de medio punto. Aún perduran excelentes columnas decoradas con las típicas bolas de finales del siglo XV, así como un friso con idénticos elementos y escudos fechados en la misma etapa propios de sus originales dueños.

img6Fig. 6: Casillas. Patio interior

Por último, recordamos la presencia en el mismo patio de algunas piezas reaprovechadas así como capiteles con figuras antropomorfas. La planta alta ha sido anulada y los arcos de su crujía principal quedan actualmente embutidos en los muros.

La época barroca. Principales ejemplos de un patrimonio significativo

Para adentrarnos en el panorama de las casas de campo existentes en Trujillo en la etapa del Barroco, especialmente durante el siglo XVIII, utilizaremos distintas fuentes que nos irán dando noticias de sus nombres, propiedad y localización.

En primer lugar centramos nuestra atención en las respuestas que los vecinos trujillanos dieron a las preguntas generales del Catastro del Marqués de la Ensenada, fechado en 1753. Así, en cuanto a sus casas de campo sabemos que vivían en ellas cuarenta y dos personas, aunque se detalla que algunos de ellos pertenecían a otras villas cercanas por lo que su número era incierto[22].

Algunos de estos complejos situados en las dehesas servían para vivienda temporal de sus ricos dueños además de ser centro de explotación de la tierra en que se sitúan. De esta manera, algunas casas de campo tenían pequeñas dependencias dedicadas a sacar la lana del ganado, a pesar de que en dichas fechas existía sólo un esquileo como tal en Trujillo que era propio del Monasterio de Guadalupe[23]. Igualmente asociados a las construcciones rurales se encontraban gran número de molinos harineros, como los emplazados sobre el Magasca, entre los que señalaremos el llamado del Cubo, propio del Hospital de la Caridad; el de la Puente de Cáceres, que producía sesenta fanegas de trigo al año y cuyo dueño era el Marqués de Sofraga; el de Solanilla y Andaromero, del Marqués de Santa Marta con una producción de treinta y dos fanegas anuales; o el Molino Blanco, que producía veintidós fanegas de trigo al año para el Convento de Nuestra Señora de las Mercedes. Entre otros muchos, recordamos también el que tenía el Marqués de San Juan sobre el arroyo de la Cantera o el perteneciente a Doña Juana Pizarro en el río Ruecas, donde también poseía otro el Monasterio de Guadalupe con dos muelas y una producción de treinta fanegas[24].

Por último sólo decir que en 1753 también existían dos ventas importantes en su término: la llamada de la Matilla en el camino de Trujillo a Cáceres, propia de Don Álvaro de Ulloa Carvajal y que era ocupada por Don Agustín Fernández; y la venta de Ruecas, situada en el camino de Villanueva de la Serena a Guadalupe y que pertenecía a Don Tomás Riero, vecino de Logrosán[25].

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Figs. 7 y 8: Venta de la Matilla. Exterior y escudo sobre la portada principal

Por otro lado, a finales del siglo XVIII otra fuente documental que nos aporta información sobre estos temas es el Interrogatorio realizado por la Real Audiencia de Extremadura. De esta manera, en la visita realizada a Trujillo para tales fines en 1791 podemos encontrar información referida a sus dehesas, número de casas de campo o caminos, entre otras muchas cosas[26]. Los vecinos se quejan del lamentable estado en que se hallaba la ciudad refiriéndose a la agricultura ya que la mayoría de las tierras eran aprovechadas por los grandes títulos nobiliarios, quienes las tenían arrendadas a otros por precios desorbitados[27]. Tales arriendos solían ser por nueve años ya fueran para labrarlas o destinadas a ganados trashumantes o riberiegos, variando su precio según su cabida. En cambio, las tierras de pasto solían ser arrendadas a seis reales por cabeza de ganado[28].

img9Fig. 9: Detalle del Mapa del Partido de Trujillo en 1791 (ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Sección Mapas, nº 6)

En cuanto a las casas de campo, sabemos que existían veinticuatro “en dehesas de dominio particular que estan corrientes y dichas dehesas reducidas a puro pasto, a excepcion de quatro que estan de lavor, y veinte y seis casas arruinadas en otras tantas dehesas de dominio particular, de puro pasto[29]. Como vemos, a pesar de que se presenta el número total de ellas no se nombra ninguna. En cambio, conocemos las más importantes existentes a finales del siglo XVIII gracias a un mapa del Partido de Trujillo conservado en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres y realizado a raíz de la visita anteriormente dicha[30]. En este mapa aparecen reflejadas la Casa de Casco, La Matilla, El Carrascal y la Casa de Magasquilla. Centraremos la atención ahora solamente en las dos primeras debido a que las otras serán objeto de desarrollo más adelante ya que dedicaremos un amplio espacio al estudio del patrimonio de una relevante figura en Trujillo durante el siglo XVIII, este es, Don Juan de Orellana Pizarro, siendo a él a quien le pertenecieron.

La llamada Casa de Casco se sitúa muy cerca de Trujillo, a la salida de éste en dirección a Cáceres. Es un complejo donde se mezclan construcciones de diferentes épocas y estilos, hecho que demuestra la larga ocupación que ha tenido este lugar a lo largo de la historia desde su origen hasta el día de hoy.

Con el nombre de La Matilla, por otro lado, conocemos varios edificios: la venta de la Matilla, que ya señalamos en su momento refiriéndonos a las posadas que cita el Catastro de Ensenada, y las casas de campo de la Matilla de los Almendros y la Matilla del Rollar. Todas ellas existían a finales del siglo XVIII y cualquiera puede ser la situada en el mapa que ahora analizamos. Ya que la del Rollar será estudiada con detalle posteriormente centraremos ahora la atención en los otros dos inmuebles.

img10Fig. 10: Casa de la Matilla de los Almendros. Aspecto exterior principal

La casa de la Matilla de los Almendros se sitúa cerca de la carretera que une Plasenzuela con la general que va desde Trujillo a Cáceres. Su estado de conservación es muy bueno debido a que ha sido acondicionada hace poco tiempo por sus actuales dueños. El complejo se compone de una amplia casa de planta rectangular y tejado a cuatro aguas a la que se accede desde el patio, distintas dependencias agropecuarias distribuidas igualmente en torno a aquél y una capilla exenta cuya fachada principal queda rematada por una espadaña y pináculos en sendas esquinas. Al patio se accede atravesando una portada de arco escarzano realizada en cantería.

En cuanto a la venta de la Matilla, la documentación de la Real Audiencia nos aporta nuevos datos. Así, en el Informe de las observaciones generales resultantes de la visita de la ciudad, partido y sargentía de Trujillo realizado también en 1791 se dice que era muy incómoda para los caminantes, por lo que se pedía a su dueño que la reformase y pusiese en un estado decente[31].

Por último, nos resultan bastante interesantes los testimonios del geógrafo Tomás López como son sus escritos así como los mapas publicados en la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. En este sentido, recordamos su Mapa de la provincia de Extremadura fechado en 1766[32]. En él quedan reflejadas las mismas casas de campo que ya mencionamos refiriéndonos al Mapa del Partido de Trujillo realizado por la Real Audiencia de Extremadura unos años después, estas son La Matilla, Magasquilla, Casa de Casco y El Carrascal, a las que tenemos que añadir la casa fuerte de Casillas.

img11Fig. 11: Detalle del Mapa de la Provincia de Extremadura, Tomás López 1766 (SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Mapas de Extremadura, nº 151)

En cambio, a pesar de que el mapa de 1766 sólo recoge cinco casas de campo, en los escritos de Tomás López publicados en 1798 sobre Extremadura podemos leer lo siguiente refiriéndose a Trujillo:

Su jurisdición, con dezmatorio, se esttiende en todo un circuito en unas parttes a dos leguas y en otras a tres y quattro, dentro de la que se hallan diferenttes casas de campo que son la de la Luz, Gaette, Ynfantas, Torreherroza, Tozuelo, Carrascal, Burdallo, Torre de la Coraja, Casa de Doña Catthalina, Casillas, Galocha, Pascual Ybáñez, Casa del Rollar, de la Mattilla, Rongil, Martín Rubio, Casa de Casco, Magasquilla y Solamilla, todas las quales anttiguamente eran casas de lavor, donde vivían en tiempo las principales casas de estta ciudad para promoberla y para la esquila de sus ganados lanares y oy esttán las más desierttas y reducidas a panaderías de serranos, de lo que probiene la decadencia y ruina de esta ciudad.”[33]

Como vemos, se amplía considerablemente el número de las construcciones residenciales situadas en las dehesas trujillanas. Todas ellas se reflejan asimismo en otro mapa del mismo Tomás López publicado en 1819[34], en el que además se señalan la ya conocida Torre de la Coraja, así como el Cortijo de Gaete y la Casa de Martín Rubio, que estudiaremos siguiendo fuentes del siglo XIX.

Por otro lado, para completar la visión de la arquitectura de las dehesas trujillanas en el XVIII vamos a analizar el interesante conjunto patrimonial que, en este sentido, poseyó Don Juan de Orellana Pizarro en la segunda mitad de dicha centuria[35].

Fue este personaje uno de los vecinos de Trujillo con mayor patrimonio a mediados del siglo XVIII, exactamente el segundo mayor hacendado después de Doña Juana Pizarro y antes del Marqués de Santa Marta[36]. Basándonos en las respuestas particulares del Catastro de Ensenada estudiaremos, como hemos dicho, las casas de recreo y destinadas, igualmente, para la labor, de las que fe propietario en 1753.

Según Clodoaldo Naranjo[37], la genealogía Pizarro-Orellana tiene su origen en Don Juan Pizarro, que casó con una señora Orellana y fue padre de Don Alonso Pizarro de Orellana. Este último tuvo un hijo de Doña María Gil de Carvajal llamado Don Juan Pizarro Carvajal quien, a su vez, se casó con Doña Juana García de Hinojosa en 1506, de cuyo matrimonio nació Doña Estefanía Pizarro de Tapia. Nos importa enormemente este personaje femenino debido a que se unió a Don Juan Pizarro de Orellana en el siglo XVI. Es éste abuelo del que nos interesa ahora a pesar de se llama igual que su nieto y debemos recordarlo ya que fundó el Señorío de Magasquilla[38], nombre determinado por la posesión de Magasquilla de los Álamos que estudiaremos a continuación.

Posteriormente, Don Fernando de Orellana, hijo de Don Juan Pizarro de Orellana, casó con Doña Francisca Pizarro de Mercado y de ellos nació el personaje cuyo patrimonio estamos analizando en el siglo XVIII: Don Juan de Orellana Pizarro, igualmente Señor de Magasquilla. Fue hermano de Don Fernando Pizarro de Orellana, Comendador de Bétera que vino a seguir la línea del Marquesado de la Conquista. Asimismo Don Juan contrajo matrimonio con Doña María Altamirano, siendo su hijo Don Fernando de Orellana Pizarro, siguiente sucesor de esta rama y llamado en un principio como su tío.

img12Fig. 12: Magasquilla de los Álamos. Escudo con las armas Orellana-Pizarro

Es sumamente interesante el extenso patrimonio que Don Juan de Orellana Pizarro poseyó a mediados del siglo XVIII tanto urbano como rústico. El primero de estos conjuntos ha sido ya estudiado con amplitud[39], destacándose en él precisamente el palacio conocido como Pizarro de Orellana, realizado por el maestro de cantería Alonso Becerra en el tercer cuarto del siglo XVI, utilizándose para ello parte de una casa fuerte anterior.

En cuanto a las casas de campo que poseyó señalaremos en primer lugar la que debió ser la más importante, esta es, la Casa de Magasquilla de Álamos. Ya vimos cómo Don Juan Pizarro de Orellana, el mismo que mandó realizar el palacio urbano que hemos señalado, fundó el Señorío de Magasquilla, por lo que este linaje va a ser denominado en muchas ocasiones como Pizarro Orellana de Magasquilla. Este fue hijo de Doña Aldonza de Hinojosa, casada con un mayorazgo llamado Don Hernando Alonso de Orellana, hermano de Don Baltasar de Orellana. Las primeras noticias sobre la finca que ahora estudiamos las encontramos asociadas precisamente a Don Hernando Alonso siendo dueño de la tierra de Magasquilla[40], de quien la heredaría Don Juan Pizarro en el XVI. A pesar de ello la posesión que le pertenecería debió ser una parte de la dehesa completa ya que conocemos que a comienzos del siglo XVII la ciudad de Trujillo vendió la heredad de Magasquilla, junto a otras, con el objetivo de aumentar la hacienda pública[41]. El comprador de ésta va a ser el mismo Don Juan Pizarro de Orellana, adquiriéndola por 750.000 maravedíes y fundando con ello dicho señorío.

Debió ser en esta primera etapa que acabamos de señalar cuando se construyera la parte principal de la casa de campo que analizamos. Testimonio de ello son algunos elementos como el escudo partido situado en la parte alta del acceso al patio principal, donde campean las armas de Orellana y Pizarro y que fechamos en el siglo XVI por su forma y estilo de superficie cóncava, con punta conopial en línea del jefe y barba. También consideramos de la misma época una de las portadas de la vivienda, con arco de medio punto de grandes dovelas planas.

Sin embargo, nuestro objetivo ahora es destacar al que fue su propietario a mediados del XVIII, este es Don Juan de Orellana Pizarro. Magasquilla de los Álamos debió ser una de las fincas principales que poseyó, con una cabida de 1.050 fanegas. De éstas, 650 eran consideradas de primera calidad, 300 de segunda y 100 de tercera. Las aprovechaba con sus ganados y su renta anual era de 6.275 reales. Es descrita exactamente en el Catastro de Ensenada en los campos de Magasca, a legua y media de Trujillo y lindando a levante con la Dehesa de las Magasconas, a poniente con la de Casa Solar, al Norte con la de Serrezuela y por el Sur con el Carneril[42].

img13Fig. 13: Magasquilla de los Álamos. Fachada principal

Como se dice en el mismo documento de 1753, “en la dicha Dehesa y a la misma distancia tiene una casa de campo con tres pisos, cuarenta y seis varas de frente y quince de fondo. Tiene corral, Cavalleriza, Pajar y pensadero para bueyes y regula la utilidad que le produze para la recolección de frutos cada año ochocientos y ochenta reales de vellón[43]. Frente a la casa se sitúa una tierra murada disfrutada a pasto, de trece fanegas en sembradura de segunda calidad donde había plantados ocho olivos y una higuera[44]. La parte agrícola de la explotación se completaba con una huerta cercana “que hace en sembradura tres fanegas, una y seis celemines de segunda y una y seis celemines de primera, tiene plantados en su estincion diferentes árboles frutales”[45].

Magasquilla de los Álamos es un conjunto extraordinariamente interesante donde se unen las funciones de residencia y recreo con las agropecuarias, junto a otras como la religiosa. Su configuración general viene determinada por la existencia de una gran vivienda principal a la que se accede desde el patio que la precede. Es una casa de dos pisos en cuya fachada se pueden ver una portada adintelada y otra con arco de medio punto, señalada anteriormente, junto a un conjunto de ventanas alargadas en la parte baja y balcones con excelente rejería en el piso alto.

A uno de los lados de dicha residencia se adosa la capilla, con portada adintelada de cantería, espadaña en la parte alta rematada con pináculos y pequeño vano en la fachada cerrado con buena reja de forja decorada con una cruz en el centro.

Delante de la vivienda se abre, como hemos dicho, un amplio patio en torno al cual se sitúan algunas de las dependencias agrícolas y ganaderas, así como otras casas menores, propias de guardas y personal de servicio. En dicho patio encontramos también un antiguo pozo con brocal realizado en granito de forma hexagonal.

Por su parte, las caballerizas tienen planta alargada de sección rectangular, con contrafuertes en la fachada lateral y bóveda de medio cañón con lunetos. Todo esto se completa con otros patios laterales que organizan igualmente otras partes de la explotación a los que se accede mediante grandes portadas adinteladas.

Pero, sin duda, la mejor de todas ellas es la que se sitúa en la entrada del conjunto, realizada en cantería, con arco escarzano apoyado sobre capiteles decorados con pequeñas bolas y sobre el que destaca el escudo que ya conocemos.

Cerca se encuentra la huerta que señala el Catastro de Ensenada, rodeada con una cerca donde se localiza otra portada con arco de medio punto y pequeños edificios destinados a sus labores propias.

img14 img15

Figs. 14 y 15: Magasquilla de los Álamos. Portada de entrada y espadaña de la capilla

Como sabemos, esta construcción queda recogida por Tomás López, tanto en sus escritos, donde señala que pertenece al Mayorazgo de los Orellanas[46], como en sus mapas de 1766[47] y 1819[48]. Igualmente aparece en el realizado por la Real Audiencia de Extremadura en 1791 del Partido de Trujillo con el nombre de Magasquilla, cerca de la localidad de La Cumbre[49].

Próxima a la anterior se encuentra la Casa de la Matilla del Rollar, otra de las que pertenecieron a Don Juan de Orellana Pizarro. Se localiza exactamente a la derecha de la carretera de Trujillo a Cáceres, hallándose en estos momentos en un estado bastante lamentable debido a su abandono, amenazando ruina.

Su configuración es muy similar a la de Magasquilla, determinada por una vivienda principal de planta rectangular, precedida por un amplio patio delantero que organiza los demás espacios y al que se accedería desde una portada que ya ha desaparecido.

De esta casa de campo queremos destacar la puerta de entrada situada en su fachada principal ya que es semejante a una de las descritas en Magasquilla, con arco de medio punto realizado con grandes dovelas planas que no sobresalen del muro. Es igualmente interesante una chimenea localizada en lo alto de una de las dependencias adosadas a la casa con remates realizados con ladrillo.

En el Catastro de Ensenada se dice de la Dehesa de la Matilla del Rollar que se sitúa en los Montes de las Alberguerías y que tenía una cabida de 1.116 fanegas, de las que 280 eran de primera calidad, 360 de segunda y otras tantas de tercera. Las 116 restantes estaban consideradas incultas y su renta total al año era de 5.800 reales de vellón. Linda a levante y al Sur con la Suerte de la Cabeza de la Sal, a poniente con el río Tamuja y al Norte con el de Gibranzos[50]. En ella se cita la referida casa de campo, del mismo nombre que la dehesa, “con un piso, veinte varas de frente y doze de fondo, tiene Corral, Cavalleriza y pajar y regula de utilidad cada año para la recoleccion de frutos cinquenta y cinco reales de vellón[51]. Inmediata a la casa también poseía otra tierra murada de labor de secano, cuya cabida era de doce fanegas en sembradura de segunda calidad que producía todos los años[52].

img16Fig. 16: Casa de la Matilla del Rollar. Fachada principal

Con el nombre de Casa del Rollar es señalada en 1798 por Tomás López en sus textos[53]. En cuanto a los mapas que este geógrafo elaboró, consideramos que cuando cita La Matilla se está refiriendo a la venta de pasajeros que perteneció, como sabemos, a Don Álvaro de Ulloa Carvajal a mediados del XVIII[54], que se encuentra en la misma dehesa y en alguna ocasión ha sido denominada Venta de la Matilla del Rollar.

Para terminar este apartado analizamos otro de los edificios residenciales que poseyó Don Juan de Orellana Pizarro, esto es, la casona conocida como El Carrascal.

Por el Catastro de Ensenada sabemos que el dicho Don Juan fue en su época el mayor interesado de la, como dice el documento, Dehesa del Carrascal y Carneril de Malpartida, distante de Trujillo unas dos leguas. Además de él, eran también interesados el Estado de Conquista, Don Álvaro de Hinojosa, el Marqués de Santa Marta, el Hospital de Guadalupe y la Memoria del inquisidor Don Gabriel Pizarro[55]. Es en ella donde el personaje cuyo patrimonio ahora estudiamos era propietario de “una casa de campo llamada del Carrascal situada en la Dehesa de este nombre distante de la ciudad dos leguas con dos pisos, tiene de frente veinte y nueve varas y diez y siete y media de fondo, tiene Cavalleriza y Pajar y regulada su renta vale en cada un año setecientos y setenta reales de vellon[56]. La importancia del inmueble se deja clara en este Catastro ya que de ella se dice a continuación que “Es casa fuerte por Pribilejio de Su Majestad[57].

Al lado de la vivienda se describen a mediados del siglo XVIII dos tierras de pasto muradas cuyas cabidas eran de diez fanegas en sembradura y de una fanega, respectivamente, ambas de primera calidad y producción anual[58]. También inmediata a la construcción principal se situaba una huerta donde había varios árboles frutales sembrados, así como hortalizas, y una “pequeña casa que sirve para el hortelano, y para enzerrar los trastes que sirven para la cultivación de dicha Huerta[59].

img17Fig. 17: El Carrascal. Aspecto exterior

Además de la función residencial, El Carrascal ocupó una de las paradas de postas más importantes del llamado Camino Real, coincidente en parte con la actual autovía de Madrid a Lisboa.

Como vemos, la ocupación de este lugar ha sido a lo largo de la historia bastante compleja. Durante tiempo se le conoció como pueblo de Malpartida, siendo el llamado “Santuario de Santa María del Carrascal” su propia parroquia. A finales del XVIII todo esto debió abandonarse en parte desapareciendo algunos de sus edificios y continuó utilizándose solamente para casa de postas, considerándose como despoblado[60]. Posteriormente, como se verifica en la actualidad, ha recuperado su función de vivienda de recreo y conjunto agropecuario dedicado a las labores del campo.

El siglo XIX. Gran profusión constructiva de cortijos en las fincas de Trujillo

Ya señalábamos el mapa de Tomás López publicado en su segunda edición en 1819[61] donde aparecen ubicadas, entre otras, las construcciones de Gaete, Casco, La Luz, Infantas, Casas de Doña Catalina, Torre de la Coraja, Casillas, Martín Rubio, Magasquilla, Carrascal, Matilla o Torreherrera.

Por otro lado, una de las fuentes documentales que mayor información nos aporta a cerca de las casas de campo trujillanas a mediados del siglo XIX es Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico – histórico – estadístico de España y sus posesiones de Ultramar[62]. En este sentido, refiriéndose a la ciudad de Trujillo nos habla de las siguientes:

“(…) las casas de campo de las Infantas, los Llanos, Mohedilla, Palacio Viejo, Torreherrera, Torremuriel, Gironda, Bañis Pedro, Carmonilla, Casarones de Tozo, en la que hay indicios de antigua población, Merlinejo, Carrascal del Marqués de Campo Real, en donde se halla establecida la primera parada de postas de Trujillo a Madrid, Torreaguda, construida recientemente, Bonilleja, Burdallo, Casa de doña Catalina, Casillas, Pozuelo, Cantera, Galocha, Provisoras, Casa de Cascos, Rongil, Magasquilla, Martín-Rubio, Venta de la Matilla, Matilla, Matilla del Rollar, Matilla de los Almendros, Solanilla y Coronada, contigua a un antiguo convento de templarios (…)” [63].

Y, además de ellas, citando igualmente otros ejemplos de arquitectura residencial localizada en los campos de dicha localidad, habla también de casas fuertes y torres. Así, añade:

“(…) Los castillos y fortalezas antiguas, denominados Castillejos, en las alturas del río Almonte y camino que va desde Aldea Centenera a Solana; sólo existen pequeños restos del Castillejo de la Coraja, en la dehesa del mismo nombre, en lo interior de los montes de Tozo, a la izquierda del camino de Trujillo a Jaraicejo y derecha del río Tozo; hay restos de una casa fuerte, y se conserva una torre de bastante solidez, y alguna bóveda de cantería en las habitaciones bajas. La Villeta, en la dehesa denominada Azuquén de Villavieja, en la confluencia de los ríos Tozo y Almonte; se conserva casi toda la muralla antigua; forma un cuadrilongo de este a oeste; y dentro de él, se advierten restos de casas y otros edificios; el cerco podría contener una población de 400 vecinos. Y Torre de Gonzalo Díaz en la dehesa de Torrecilla, en el camino de Trujillo a los puentes de Don Francisco sobre el río Almonte; se advierten restos de una muralla formando cuadro, y sus esquinas fortificadas con cubos o torres redondas; y a su alrededor, indicios de población. (…)”[64].

Pero quizás lo más interesante de esta obra sea su aportación a nivel específico de algunas de las construcciones. Algunas ya han sido señaladas en este trabajo y son a las que nos referiremos en primer lugar.

En este sentido, por ejemplo, dice de la Matilla de los Almendros[65] que tenía una buena casa de recreo con excelentes proporciones tanto para residir en ella como destinadas para guardar los aperos de la labranza. Calcula que renta anual ascendía a 5.000 reales, siendo su contribución de 350. Le correspondían asimismo 600 fanegas de tierra, donde se cultivaban cuatro huertas, siendo lo demás destinado a pasto.

De Casillas[66] se recuerda que está situada a una legua al Norte de Trujillo y que posee una casa, al igual que la anterior, con buenas proporciones para la labor y habitaciones cómodas. Quizás el apunte más relevante se ofrece al señalar que “hay en esta casa una torre bastante elevada que denota su antigüedad”, refiriéndose por tanto en este caso a su parte más antigua que hemos señalado nosotros en su momento.

Otra de las torres de tradición medieval se recuerda en la Coraja. Así, tratando lo que aún se conservaba en tales fechas dentro de dicha dehesa, dice que todavía podía verse “una torre bastante elevada, resto de un fuerte y basto edificio, cuyas ruinas aún subsisten”. Según Madoz, prometía duración por su solidez y ya hemos citado anteriormente que también recuerda de ella algunas bóvedas de cantería en las habitaciones bajas.

La Casa de Magasquilla[67] la recuerda como una excelente edificación en la que se desarrollan oficinas para la labor, una parte residencial muy cómoda, una buena huerta así como otras dependencias y lugares para el recreo.

En cambio, el sitio del Carrascal[68], al que ya nos hemos referido también con anterioridad, lo señala como un despoblado situado a dos leguas de Trujillo, en la inmediación del camino de Madrid, diciendo que habían desaparecido la mayor parte de sus edificios, utilizándose a mediados del XIX solamente para como casa de postas la llamada Casa del Carrascal. Además, apunta que dicho pueblo fue llamado en la antigüedad como Malpartida, cuya parroquia, con la advocación de Santa María, tenía como anejos a Torrecillas, Aldea del Obispo y los moradores del despoblado de Torre Aguda[69]. Gracias a esta fuente conocemos que se dejó de celebrar en dicha parroquia en torno a 1780.

Por otra parte, de la Venta de la Matilla del Rollar[70] nos informa de que era el único albergue para los pasajeros en el camino de Trujillo a Cáceres, que califica como “largo y solitario”. Apunta además dos hechos ocurridos en las fechas señaladas: en 1835 fue incendiada la venta por los carlistas, restaurándose diez años después cuando se amplió y se mejoraron sus instalaciones haciéndola más cómoda.

Ya nos informó Tomás López en 1798 sobre los ejemplos de Galocha y Casa de Casco, la que ya habíamos encontrado citada en el Informe de la Real Audiencia de Extremadura en 1791. El Cortijo de la Galocha[71] queda recogido por Madoz como una casa de labor situada a tres leguas al Noroeste de Trujillo, comprendiendo “todas las oficinas necesarias a la agricultura”. La descripción de la Casa de Casco[72] es semejante y de ella se señala principalmente su buena casa para la labor y su parte residencial de buenas proporciones.

Igualmente el mismo geógrafo, como ya vimos, ubica en su mapa de 1819 Gaete y Martín Rubio. Este último[73] se presenta en el Diccionario que ahora estudiamos como una casa de labor casi arruinada situada a dos leguas al Oeste de la ciudad, a la izquierda y tocando con el camino que va a Cáceres. El mismo estado de conservación tenía el Cortijo de Gaete[74] a pesar de mostrar “gran extensión y fortaleza”, situado inmediato al arrabal de Casas de Belén.

Hasta aquí hemos recordado los que ya conocíamos y a continuación nos disponemos a analizar siguiendo la misma fuente aquellos cortijos y casas de campo que aún no han sido recogidos en esta investigación. El hecho de que sea Madoz el primero que nos hable de ellos deriva en que los mismos fueron levantados previsiblemente a lo largo de la primera mitad del siglo XIX. A pesar de ello no ocurre esto con todos los que presentaremos a continuación ya que en dicha obra a veces se señalará el estado de ruina en el que se encuentra alguno de tales edificios antiguos.

img18Fig. 18: Detalle del Croquis geográfico, realizado por Don José Aguado en 1812 (SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Planos de Extremadura. Nº 9)

Eso es lo que sucede, por ejemplo con la Casa-despoblado de Arcabuces[75], situada muy cerca de Trujillo y que, según Madoz, “sólo ofrece en el día las ruinas de sus antiguos y malos edificios”. De la misma manera, en la Dehesa de Cerralbos[76], a tres leguas de dicha ciudad, se apreciaban los restos de una buena casa de campo. Así como en la dehesa conocida con el nombre de la Dehesilla[77], situada entre Aldeacentenera y Berzocana, se señala un punto elevado donde existieron partes de un castillo “que al parecer debió ser bastante importante”. Por último, un caso significativo lo constituye el conocido Cerro de Castrejón[78], dentro de la Dehesa del Pardal[79]. Se localiza en los montes de Tozo a la margen izquierda del río Almonte y a media legua del puente de Jaraicejo sobre este río. Allí se encontraban las ruinas de pequeñas fortalezas y un castillo “que parece haber sido bastante fuerte”.

En cambio, en la Dehesa de Merlinejo[80] sitúa una “moderna casa de labor, a la derecha de la carretera general de Madrid, con todas las comodidades para la agricultura”, a una legua al Nordeste de Trujillo. Buenos edificios fueron levantados también en la Labranza de Carmonilla[81], con una “muy cómoda habitación”, así como en la Dehesa de Mohadillas[82].

Por otra parte, del Caserío de Pascualete[83] dice que “tiene un buen esquileo, habitación cómoda y espaciosa, encerradero de ganado y demás oficinas necesarias para la labor”. Se ubica en los montes de Tozo, a la margen izquierda del río Magasca y una legua de Santa Marta. También lo encontramos señalado en el Croquis geográfico de parte del espacio comprendido entre las inmediaciones de Trujillo y Puente de Aliseda y los paralelos de Cáceres y Medellín, realizado en 1812 por Don José Aguado[84].

Otra explotación interesante es Bonillejas[85] con construcciones propias para la residencia y el ocio, otras destinadas a labores agropecuarias como herraderos o capaderos, así como una plaza para capeas o corridas de novillos.

img19Fig. 19: Las Alberguerías. Aspecto exterior

Por último, también recoge la Venta de la Barquilla[86] “que sirve para descanso de los viajeros y nada ofrece de notable”, a cuatro leguas de la ciudad, inmediata al puente sobre el río Almonte en el camino de Trujillo a Plasencia. Así como también una “casa vaqueril de poca importancia” en la Dehesa de las Alberguerías[87]. Esta construcción, sin duda, no tenía nada que ver con el complejo que actualmente lleva este nombre, probablemente levantado a finales del siglo XIX.

Para terminar vamos a analizar una edificación que ya Tomás López señala en su obra de 1798[88], pero que debido a que sufre una importante transformación en la centuria decimonónica la desarrollamos en este apartado. Nos estamos refiriendo al Palacio de Doña Catalina, orientado al Norte de Trujillo y ubicado dentro de una serie de fincas que se conocen como las “tierras del Conde”. Es propiedad de Don Miguel Grande Losada, con título de Conde de Campos de Espina.

Ya decimos que las primeras referencias que tenemos del edificio nos las aporta Tomás López. También Pascual Madoz lo incluye en su Diccionario, aunque no lo describe de manera específica[89].

En la actualidad el conjunto presenta una planta rectangular con dos patios interiores, ubicándose el palacio en la zona central del recinto. En torno a dichos patios se localizan las distintas dependencias agroganaderas destinadas para almacenes o graneros. La entrada principal se practica a través de una portada con arco rebajado apoyado sobre jambas de granito. Posteriormente se atraviesa un zaguán con bóveda de medio cañón, pasando al patio al que se abre al fondo la fachada principal del palacio, con portada adintelada igualmente de granito, varias ventanas en la planta baja y piso alto, así como el escudo de los propietarios en la parte superior de la fachada ligeramente desviado hacia la derecha. Pero, sin duda alguna, lo más llamativo de la construcción son los torreones que se levantan a sendos lados de la parte residencial con el objetivo de realzar el inmueble otorgándole un carácter más señorial y de ostentación. Dichos torreones, que se rematan con un sistema de tejadillos, pináculos y elementos semejantes a las garitas también se decoran con escudos quedando patente el establecimiento noble de la explotación.

img20Fig. 20: Detalle del Mapa de la Provincia de Extremadura por Tomás López (SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Mapas de Extremadura, nº 12)

El nombre le viene de su primera propietaria, esta es, Doña Catalina Chamuscero, hija del Conde de la Oliva[90]. Éste, por su parte, conservó una importante cabaña ganadera conocida por su nombre. Pasó de sus manos a Diego Golfín Villalobos y, a la muerte de éste en 1902, es heredada por Enrique Granda y Calderón Robles, quien a su vez pasa la hacienda en 1948 a su sobrino carnal Miguel Granda Torres, Conde de Campos de Orellana. Finalmente, en 1986, fincas y ganadería son heredadas por un hijo del anterior, Miguel Granda Losada, Conde de Campos de Espina, que ya señalamos anteriormente. La ganadería conocida como “Cabaña del Conde de la Oliva” ha utilizado históricamente esta Dehesa de Doña Catalina, así como la de Mengalozana para practicar la trashumancia a Extremadura desde los fríos puertos leoneses de Babia[91].

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Fig. 21 y 22: Palacio de Doña Catalina. Aspecto exterior y torreones

Sólo queda decir que la construcción más importante de Doña Catalina fue llevada a cabo en torno a 1845, a pesar de que se han practicado numerosas reformas y ampliaciones. En cuanto al origen del título de Conde de Campos de Espina sabemos que fue concedido por Fernando VII el 21 de junio de 1816 a Don Luis Antonio Gómez y Galeano, diputado de la Junta Superior de Extremadura. El 28 de septiembre de 1966 se expidió carta de sucesión a su portador actual.

A modo de conclusión

Como hemos ido analizando, todo un verdadero conjunto de palacios, cortijos y casas de campo diseminados por distintas fincas de Trujillo. Tal y como se ha podido apreciar, constituye un patrimonio realmente interesante y de enorme calidad histórico-artística, por lo que este término municipal se pone a la cabeza junto con otros, como Cáceres, Mérida, Badajoz, Jerez de los Caballeros o Fregenal de la Sierra, en cuanto al tema de la arquitectura residencial de las dehesas de Extremadura.

El estado de conservación de los distintos inmuebles es bastante bueno de forma general, a pesar de que algunos se encuentran algo abandonados debido principalmente a las transformaciones sufridas en las labores del campo durante las últimas décadas. No obstante, la riqueza de estas construcciones, como apreciamos, se conserva con bastante cuidado y la mayoría siguen utilizándose según los usos para los que fueron levantados, estos son residencia temporal y explotación agropecuaria.

Era necesario, como dijimos al comienzo de este trabajo, llevar a cabo esta investigación donde se recogiera el conjunto rural trujillano, un tema inédito hasta el momento y que esperamos sirva para su acercamiento y valoración.


NOTAS:

[1] Actualmente estamos desarrollando la tesis doctoral que lleva por título Arquitectura residencial en las dehesas de Extremadura, dirigida por el profesor Dr. D. Antonio Navareño Mateos.

[2] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres (Castillos, palacios y casas de campo). Institución Cultural “El Brocense”, Cáceres, 1999.

[3] Vid. MALDONADO ESCRIBANO, J.: Arquitectura residencial en las dehesas de La Serena (Badajoz). Diputación Provincial de Badajoz, Badajoz, 2005; MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Un ejemplo de arquitectura señorial en dehesa extremeña: el cortijo del Marqués de Perales”. Actas del I Congreso Ibérico de Casas Solariegas, (Vigo-Ponte de Lima, 13-16 de noviembre de 2002). Asociación Amigos de los Pazos, Vigo, 2004, pp. 157-168; MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Cortijos y casas de campo en la Real Dehesa del Bercial (Monterrubio de la Serena, Badajoz)”. Actas de los XXXII Coloquios Históricos de Extremadura, (Trujillo (Cáceres), 22 al 28 de septiembre de 2003). C.I.T. de Trujillo, Trujillo, 2004, pp. 351-364; MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Vivir en el campo extremeño. La casona de Los Valverdes”. Actas de los XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura (en prensa).

[4] MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Rehabilitación de la arquitectura rural en la Baja Extremadura. Una apuesta por el turismo de calidad”. Piedras con raíces. Asociación por la Arquitectura Rural Tradicional de Extremadura, nº 9, Cáceres, primavera 2005, pp. 37-41.

[5] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres. Opus cit. pp. 83-191.

[6] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A. y MALDONADO ESCRIBANO, J.: “El Palacio Viejo de Trujillo: mentalidad renacentista en una casa de campo”. Actas del Congreso Trujillo: Renacimiento y Alto Barroco 1500-1600. Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 2003. pp. 79-92.

[7] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres. Opus cit. pp. 192-218.

[8] Vid. ANDRÉS ORDAX, S. y PIZARRO GÓMEZ, F. J.: El patrimonio artístico de Trujillo (Extremadura). Editora Regional de Extremadura, 1987, pp. 139-140.

[9] Estas pinturas se deben al llamado “Pintor de Cáceres”, así citado en la documentación del Archivo Histórico Municipal de Trujillo, quien las realiza entre 1585 y 1591, en este caso desarrollando un programa de contenido humanístico. Otros atribuyen su autoría a Pedro de Matas, autor de la tabla de la Asunción de la Virgen, colocada en el mismo salón, citados también en los mismos libros y acuerdos municipales en 1593. Vid. TENA FERNÁNDEZ, J.: Trujillo histórico y monumental, Alicante, 1967,pp. 360- 370.

[10] Vid. ANDRÉS ORDAX, S.: “Los frescos de las salas romana y mejicana del palacio de Moctezuma de Cáceres”, Norba-Arte, nº V (1984), pp. 97-115.

[11] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura residencial en las dehesas…, Opus cit. pp. 214-218 y 225-230.

[12] Vid. PIZARRO GÓMEZ. F. J. y otros: Trujillo. Crisol de culturas. Patronato de Turismo de la Diputación de Cáceres y Lunwerg Editores, S. A., Barcelona, 1995, pp. 59-60.

[13] NARANJO ALONSO, C.: Trujillo y su tierra. Historia, monumentos e hijos ilustres. Tip. “Sobrino de B. Peña”, Trujillo, 1922. Tomo II, pp. 156-157.

[14] MUÑOZ DE SAN PEDRO, M.: Diego García de Paredes. Hércules y Sansón de España. Espasa Calpe, S.A., Madrid, 1946. p. 70:
La nobleza extremeña, muy ligada a la agricultura, sintió siempre especial predilección por el campo. Don Sancho de Paredes, con su familia, pasaba frecuentes temporadas a una legua de Trujillo por el camino de Aldea Centenera, en una vieja casona que aún se conserva hoy, conocida por el nombre de Palacio Viejo. En ella se refugió, ya viuda, doña Juana de Torres, para disfrutar de la tranquila vida campesina, con sus tres hijos, su hijastra María Ximénez de Paredes, viuda también, y el hijo único de ésta, Hernando Corajo.”

[15] CONDE DE CANILLEROS y NECTARIO MARÍA, H.: El gobernador y maestre de campo Diego García de Paredes, fundador de Trujillo de Venezuela. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Fernández de Oviedo, Madrid, 1957, pp. 111 y ss.

[16] Testamento de Hernando Corajo, otorgado en Trujillo, a 4 de octubre de 1513. Archivo de los Condes de Canilleros, asuntos de Trujillo, leg. 9, núm. 25. (Citado en: CONDE DE CANILLEROS Y NECTARIO MARÍA, H.: El gobernador y maestre de campo… Opus cit.)

[17] MUÑOZ DE SAN PEDRO, M.: Diego García de Paredes. Hércules… Opus cit. p. 392.

[18] Ibidem. p. 432.

[19] MUÑOZ DE SAN PEDRO, M.: Crónicas trujillanas del siglo XVI. Manuscritos de Diego y Alonso de Hinojosa, Juan de Chaves y Esteban de Tapia. Publicaciones de la Biblioteca Pública y Archivo Histórico de Cáceres. Cáceres, 1952. Manuscrito de Hinojosa. Capítulo XX, pp. 72-73:
Casó este Fernando Alonso de Hinojosa, la primera vez – porque hubo tres mujeres – con una noble señora, llamada Mencía Alonso, hija de Pedro Martínez de Trujillo e de Sancha Alonso. (…)
Baste que esta primera mujer de este Hernando Alonso fue hija de ricos padres; llevó a su poder grande e rico dote; (…) y a la Torre de Sancha Alonso, que dicen de Corajo – que fue de Diego García de Paredes después, la cual, con poco deudo, le mandó Hernán Corajo, y no tenía tampoco deudo con el hijo; era de una hermana suya, Hernán Corajo, llamada Marina de Paredes. Y después fue de don Sancho de Paredes Corajo, hijo de Diego García de Paredes, el Valiente, el Invencible, y ahora de su nieto, don Luis de Paredes, año de 1563 – y a Mira al Río – que es de don Luis, susodicho – y otras muchas y buenas heredades.”

[20] MUÑOZ DE SAN PEDRO, M.: Crónicas trujillanas del siglo XVI… Opus cit. Vid. Manuscrito de Tapia, pp. 276-277.

[21] IbidemVid. Manuscrito de Hinojosa, pp. 145-147.

[22] ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO. Legajo 332. Catastro de Ensenada. Respuestas Generales, nº 21:
A la vigessima prima digeron que el número de vezinos desta ciudad y sus arrabales esta reduzido a mill Doscientos y ochenta y cinco, y quarenta y dos Abitantes en las cassas de campo y Lagares de las viñas, y de estos muchos de ellos son vezinos de las villas de Madroñera y Calzada por estar contiguas à los tales Lugares, y los de las casas de campo no son èfectibos èn ellas porque con fazilidad y poco motibo las desamparan y se retiran à otros Pueblos, razones por que no se puede dar en esta parte regla cierta y responden.”

[23] Ibidem, nº 18:
A la dezima octava digeron que en el término de esta ciudad solo ay un esquileo propio del Monasterio de nuestra Señora de Guadalupe donde se corta la Lana a sus propios ganados cuyo número de cavezas han oido dezir eran de treinta y quatro mill y con respecto a la grande esterilidad del año no saven a las que abran quedado reduzidas y por no cortarse otras Lanas en dicho esquileo regulan que a prudente Juizio de ressulta de utilidad esta alaja mill quinientos Reales de vellon y los vezinos desta ciudad y sus arrabales cortan las Lanas de sus ganados en las cassas de campo, ó las de su abitazión, y no han podido llegar a comprehender el total de ganados que tienen. (…)”

[24] Sobre el tema de los molinos harineros en Trujillo a mediados del siglo XVIII existe amplia información en: Ibidem, nº 17, referida a “Si hay algunas minas, salinas, molinos harineros o de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metal es y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.

[25] Ibidem, nº 29:
“(…) Una venta que llaman de la Matilla situada en el Camino que viene de la villa de Cazeres a esta ciudad distante de ella tres leguas, propia de Don Albaro de Ulloa Carbajal, vezino de la zitada villa a quien le produze cada año ciento y cinquenta y quatro Reales de vellón, y a Agustín Fernández que la ocupa le consideran de utilidad trescientos Reales de vellón al año por el poco comerzio que ay por dicho camino. Otra que se dize la venta de Ruecas distante ocho leguas de esta ciudad situada en el camino que se lleva de Villanueva de la Serena a la Puebla de Nuestra Señora de Guadalupe, que es propia de Don Thomas Riero Sorapan vezino del Lugar de Logrossan a quien le produze cada año trescientos Reales de vellón y a Francisco Martín Bernardo trescientos Los que consideran con respecto a ser Camino poco seguido (…)”

[26] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Archivos Judiciales. Real Audiencia. Caja 13, expediente 17. Visita a la ciudad de Trujillo.

[27] Ibidem, Respuesta 49:
“(…) en la mencionada ciudad como en sus Arrabales se hallan pocos labradores que han quedado Ymposibilitados de emplear sus yuntas, faltándoles para ello proporcionalmente mas de dos mil fanegas del terreno, y solo algunos titulos, o Poderosos que tienen tierras propias, y algun otro que por precios exorbitantes arriendan algunas de lo que ha dimanado la grande decadencia de la Agricultura, y por consiguiente la despoblación, y miserable estado en que se halla dicha ciudad.”

[28] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Archivos Judiciales. Real Audiencia. Legajo 648, expediente 3: Cincuenta y ocho operaciones remitidas por el Corregidor de la ciudad de Trujillo en 13 de septiembre de 1794.

[29] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Archivos Judiciales. Real Audiencia. Caja 13, expediente 17. Visita a la ciudad de Trujillo. Respuesta nº 51 a “Si hay castillos, Casas de campo con terreno propio, su cabida, destino, y a quién pertenecen”.

[30] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Sección Mapas, nº 6 (sacado de: Real Audiencia, Legajo 13, expediente 17). Mapa del Partido de Trujillo.

[31] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Archivos Judiciales. Real Audiencia. Caja 13, expediente 16. Ymforme de las observaciones Generales resultantes de la visita de la ciudad, Partido y Sargentía de Trujillo que ha estado a mi cargo, según lo prevenido en la real Ynstrucción de dicha visita y su capítulo diez y ocho. Ff. 6vº-7r:
“(…) La Venta de la Matilla, que está en Jurisdicion de Truxillo en el Camino de Caceres, es sumamente yncomoda, y de ninguna proporcion para los caminantes, y siendo bastante frequentado, y prometiendo serlo mucho mas de aquí adelante por el establecimiento de la Real Audiencia, parecia comforme se diesen las devidas Providencias para que se pusiese por su Dueño en estado decente, y surtido para los Pasajeros, y mucho más hallándose en despoblado, sin otro recurso que el de la misma benta (…)”

[32] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Mapas de Extremadura, nº 151. Mapa de la provincia de Extremadura dedicado al Excmo. S. D. Pedro de Alcántara, Pimentel, Henrriquez, Luna, Osorio, Guzman, Toledo y Silva, Hurtado de Mendoza, Marques de Tavara, Conde de Saldaña, de Villada, y Duque de Lerma & c. Grande de España de primera clase, y Gentil-hombre de Camara de S. M. con exercicio. Para la formacion de este se ha tenido presente el Mapa manuscrito de D. Luis Joseph Velazquez; el de Maestre de Campo, D. Luis Venegas; y nuevamente sujeto a las memorias remitidas por los naturales, y a las Observaciones Astronomicas. Dividido en sus Obispados, y Partidos. Por D. Thomas Lopez. 1766.

[33] LÓPEZ, T.: Estremadura. Por López, año de 1798. Edición preparada por Gonzalo Barrientos Alfageme. Asamblea de Extremadura, Mérida (Badajoz), 1991, pp. 441-442.

[34] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Mapas de Extremadura, nº 12. Mapa de la provincia de Extremadura, que contiene los partidos de Badajoz, Alcántara, Cáceres, Llerena, Mérida, Plasencia, Truxillo y Villanueva de la Serena.

[35] Vid. MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Arquitectura en las dehesas de Trujillo durante el siglo XVIII. Casas de recreo y labor pertenecientes a don Juan de Orellana Pizarro”. Actas del Congreso Trujillo. Desde el Barroco al Neoclasicismo (siglos XVII y XVIII). Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 2003. pp. 57-79.

[36] PIZARRO GÓMEZ, F. J.: Arquitectura y urbanismo en Trujillo (siglos XVIII y XIX). Editora Regional, Junta de Extremadura, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, Cáceres, 1987, p. 42.

[37] NARANJO ALONSO, C.: Trujillo. Sus hijos y monumentos. Espasa Calpe, S. A., Madrid, 1983 (3ª edición), pp. 276-278.

[38] Ibidem, p. 330.

[39] Vid., entre otros: ANDRÉS ORDAX, S. y PIZARRO GÓMEZ, F. J.: El patrimonio artístico de Trujillo (Extremadura). Editora Regional de Extremadura, 1987; NAVAREÑO MATEOS, A.: Trujillo. Villa medieval y ciudad renacentista. Col. Cuadernos Populares, nº 30, Salamanca, 1990; PIZARRO GÓMEZ, F. J.: Arquitectura y urbanismo en Trujillo (siglos XVIII y XIX). Editora Regional, Junta de Extremadura, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, Cáceres, 1987; SANZ FERNÁNDEZ, F.: “Arquitectura y mecenazgo de la familia Pizarro en Trujillo”. Actas de los XXXI Coloquios Históricos de Extremadura. Badajoz, 2003, pp. 483-519.

[40] NARANJO ALONSO, C.: Trujillo. Sus hijos y monumentos. Opus cit. p. 279.

[41] Ibidem, pp. 194-195.

[42] ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO. Legajo 333, Catastro de Ensenada (1753). Tomo II, ff. 461vº-462r.

[43] Ibidem, ff. 462r. y vº.

[44] Ibidem, f. 462vº.

[45] Ibidem, f. 463r.

[46] LÓPEZ, T.: Estremadura… Opus cit. Nota al pie nº 353.

[47] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca histórica. Mapas de Extremadura, nº 151.

[48] Ibidem, nº 12.

[49] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Sección Mapas, nº 6 (sacado de: Real Audiencia, Legajo 13, nº 17).

[50] ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO. Legajo 333, Catastro de Ensenada (1753). Tomo II, ff. 463r-464r.

[51] Ibidem, f. 464r.

[52] Ibidem, ff. 464r. y vº.

[53] LÓPEZ, T.: Estremadura… Opus cit., pp. 441-442.

[54] ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO. Legajo 332, Catastro de Ensenada (1753). Respuestas generales, nº 29.

[55] ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO. Legajo 333, Catastro de Ensenada (1753). Tomo II, ff. 497vº-498vº.

[56] Ibidem, ff. 502r. y vº.

[57] Ibidem, f. 502 vº.

[58] Ibidem, ff. 502vº-503r.

[59] Ibidem, ff. 503r. y vº.

[60] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Archivos Judiciales. Real Audiencia. Caja 13, expediente 17. Visita a la ciudad de Trujillo. Respuesta nº 52, referida a los despoblados:
“(…) y el lugar del Carrascal, que se halla entre Jaraicejo y esta ciudad, es quasi preciso para ebitar los ynsultos de malhechores, a que es ocasionada la situación montuosa que media entre ambos pueblos en el paso del camino real de Madrid a Lisboa”.

[61] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Mapas de Extremadura, nº 12. Mapa de la provincia de Extremadura, que contiene los partidos de Badajoz, Alcántara, Cáceres, Llerena, Mérida, Plasencia, Truxillo y Villanueva de la Serena. (1819)

[62] MADOZ, P.: Diccionario Geográfico – histórico – estadístico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1945. Puede verse la edición para Extremadura: Diccionario histórico – geográfico de Extremadura. Cáceres, 195 (4 tomos). En adelante citaremos esta última edición.

[63] Ibidem. Tomo IV, p. 207. Voz “Trujillo (Ciudad de)”.

[64] Idem.

[65] Ibidem. Tomo I, p. 149. Voz “Almendros (Matilla de los)”.

[66] Ibidem. Tomo II, p. 226. Voz “Casillas (Labranza de las)”.

[67] Ibidem. Tomo III, p. 279. Voz “Magasquilla (Casa de campo de)”.

[68] Ibidem. Tomo II, p. 189. Voz “Carrascal (Santuario de Santa María del)”. Igualmente Madoz recoje en la voz “Casa de Don Lucas (Despoblado de la)” lo siguiente: “Despoblado, en la provincia de Cáceres, partido judicial y término de Trujillo. Situado en los montes de Tozo, inmediato a Malpartida, y es hoy la parada de postas del Carrascal.”

[69] Ibidem. Tomo IV, p. 183. Voz “Torre Aguda (Despoblado de)”: “Despoblado, en la provincia de Cáceres, partido judicial y término de Trujillo. Hoy es casa de labor con buenas habitaciones y oficinas.”

[70] Ibidem. Tomo III, p. 309. Voz “Matilla del Rollar (Venta de la)”.

[71] Ibidem. Tomo III, p. 6. Voz “Galocha (Cortijo de)”.

[72] Ibidem. Tomo II, p. 195. Voz “Casa de Casco (Granja de la)”.

[73] Ibidem. Tomo III, p. 304. Voz “Martín Rubio (Casa de)”.

[74] Ibidem. Tomo III, p. 1. Voz “Gaete (Cortijo de)”.

[75] Ibidem. Tomo I, p. 167. Voz “Arcabuces (Despoblado de)”.

[76] Ibidem. Tomo II, p. 255. Voz Cerralbos (Dehesa de)”.

[77] Ibidem. Tomo II, p. 332. Voz “Dehesilla (Dehesa de la)”.

[78] Ibidem. Tomo II, p. 237. Voz “Castrejón (Cerro de)”.

[79] Ibidem. Tomo IV, p. 23. Voz “Pardal (Dehesa del)”.

[80] Ibidem. Tomo III, p. 341. Voz “Merlinejo (Dehesa de)”.

[81] Ibidem. Tomo II, p. 186. Voz “Carmonilla (Labranza de)”.

[82] Ibidem. Tomo III, p. 353. Voz “Mohadillas (Dehesa de)”.

[83] Ibidem. Tomo IV, p. 28. Voz “Pascualete (Caserío de)”.

[84] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. Cartoteca Histórica. Planos de Extremadura. Nº 9.

[85] MADOZ, P.: Opus cit., Tomo I, p. 359. Voz “Bonillejas (Casas de las)”.

[86] Ibidem. Tomo I, pp. 329-330. Voz “Barquilla (Venta de la)”.

[87] Ibidem. Tomo I, pp. 37-38. Voz “Alberguerías (Dehesa de las)”.

[88] LÓPEZ, T.: Opus cit. pp. 441-442.

[89] MADOZ, P.: Opus cit., Tomo IV, p. 207. Voz “Trujillo (Ciudad de)”.

[90] Sobre las propiedades del Conde de la Oliva en Extremadura puede verse: ARCHIVO DE LA NOBLEZA (ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL). Archivo del Conde de la Oliva. Legajos 21 y 22.

[91] Para ampliar sobre este tema, vid. RODRÍGUEZ PASCUAL, M.: La trashumancia. Cultura, cañadas y viajes. Edilesa, León, 2001. pp. 60-63.

Oct 012004
 

José Maldonado Escribano.

El complejo residencial y productivo denominado Los Valverdes, constituido por una gran casona y otros edificios menores en torno a un patio principal, así como distintas dependencias destinadas a la explotación agropecuaria de dicha finca se encuentra situado a unos 8 kilómetros hacia el Este de Villanueva de la Serena (Badajoz)[1].

fig1Fig. 1. Finca Los Valverdes en Villanueva de la Serena (Badajoz)

El lugar es sumamente ameno, en las proximidades del río Zújar y desde el que se domina gran amplitud de terreno, al igual que otras muchas casas de campo que conocemos. En este sentido, se cumplen los preceptos de algunos tratadistas antiguos como Andrea Palladio o los romanos Vitrubio y Columela en cuanto a la ubicación de tales construcciones.

De forma general, los edificios construidos en el campo para el ocio y descanso de sus dueños han sufrido una interesante evolución a lo largo de la historia[2]. En un principio, los orígenes de los posteriores cortijos podemos situarlos en las villae romanas relacionadas con sistemas agrarios para la explotación de terrenos[3]. Posteriormente, en la Edad Media estos inmuebles adquirieron un aspecto fortificado, desarrollándose el carácter defensivo debido al contexto sociopolítico del momento[4]. Ya en el Renacimiento la situación cambia bastante y las casas de campo adquieren un aspecto auténticamente residencial, acondicionándose bastante para la vida cómoda y placentera en el locus amoenus[5], situación que no cambiará demasiado en los siguientes siglos, a pesar de que las construcciones se irán adaptando a los estilos artísticos del momento. Así sucede en la casona de Los Valverdes que ahora estudiamos, en la que se aprecian los elementos propios de la época a la que pertenece, esta es, el primer cuarto del siglo XX.

Por otro lado, antes de analizar el complejo que ahora centra nuestra atención, señalaremos algunas ideas relacionadas con la ocupación del campo de Villanueva de la Serena, el desarrollo productivo de sus dehesas, así como otros edificios destacados que se sitúan en las fincas de su demarcación municipal.

La presencia de los primeros pobladores en este término queda testimoniada gracias a los hallazgos de un asentamiento celta en el paraje denominado «Los Ranchos», a orillas del Guadiana. De época romana se conocen restos arqueológicos encontrados en la confluencia del anterior río con su afluente Zújar y que están vinculados a las fundaciones de Porticulus y Vesci[6]. Por su parte, Ortiz de Thovar en 1779 señala el origen como creación de los túrdulos, quienes se habrían situado en la zona conocida con el nombre de la Bóveda[7] y que tendremos ocasión de comentar más adelante.

Más tarde, en el siglo X, se construyó la fortaleza de Mojafar con el objetivo de controlar la defensa del territorio cercano al Guadiana y que en 1232 fue tomada por la Orden de Alcántara debido a la intervención del Maestre Don Arias Pérez[8]. En cuanto a la ubicación del castillo de Castilnovo sobre la antigua Mojafar existen diversas opiniones[9].

En el siglo XIV fue donada al Maestre de dicha Orden Don Gonzalo Pérez Gallego por el rey Fernando IV para su repoblación, bajo el nombre de Aldeanueva[10].

Adquiere la categoría de Villa en 1423 y a comienzos del siglo XVI se instala en ella la sede del Priorato de Magacela[11], constituyéndose en tales fechas como cabeza de partido. Durante la etapa renacentista se levantó uno de los edificios civiles más significativos actualmente conservados, este es, el Ayuntamiento o Casa de Concejo. Otro inmueble con destacada relevancia histórica en Villanueva es la Casa de la Tercia ya que, entre otras cosas, en ella se celebraron más de cuarenta Juntas Generales del Concejo de la Mesta.

Además de los ejemplos urbanos ya señalados se pueden ver en la ciudad bastantes casonas solariegas fechadas entre los siglos XVI y XIX en las que destacan algunos blasones de linajes históricos. En este sentido sabemos de la existencia a mediados del XIX del llamado por Francisco de Coello y Quesada «Palacio del Marqués de Perales» dentro del recinto urbano[12]. De este inmueble queda aún el impresionante escudo de dicho título nobiliario, semejante a otros diseminados por las distintas casas de campo que pertenecieron a Perales.

Es en 1856 cuando le es otorgada la categoría de ciudad según Real Decreto de Isabel II. Desde finales del siglo XIX, Villanueva de la Serena experimenta un crecimiento importante que continuará hasta las primeras décadas del XX. Muestra de ello son la llamada Casa de los Bolos situada frente al Parque o Plaza de la Constitución, construida por el maestro de obras villanovense Don Juan Santos Sánchez siguiendo estilos historicistas y de gran calidad, o la cercana Casa-Museo de los González-Haba, de la misma época que Los Valverdes.

fig2Fig. 2. Plano de Villanueva de la Serena por Francisco de Coello

En cuanto a las dehesas y fincas de esta localidad, sabemos que en 1791 poseía en calidad de propios «la Dehesa Boyal, la del Pozuelo y los Valdios de Coto y Mansugales«[13].

En la del Pozuelo se dice en tales fechas que hubo población en épocas antiguas, «la cual es regular se despovlase por haver crecido el numero de vecinos de esta, resultando la imposivilidad de mantenerse una (se refiere a Villanueva) y otra povlacion, y por lo mismo no comviene volverla a povlar»[14].

Otro despoblado, en este caso citado como tal por Pascual Madoz y al que ya hemos aludido, es el de la Bóveda. A mediados del siglo XIX lo describe de la siguiente forma:

«Despoblado, en la provincia de Badajoz, partido judicial y término de Villanueva de la Serena. Situado en las demarcaciones de la dehesa del mismo nombre, entre los ríos Guadiana y Zújar, que hacen allí su confluencia, en la cual se forma la sierra llamada también Bóveda. Se han hallado en este sitio lápidas con inscripciones latinas, y no hace muchos años que se descubrió una urna de bronce, un ídolo de lo mismo, y aparecen alguna vez pozos y norias, que indica haber sido alguna vez lugar habitado.»[15]

Además se dice de él que es un sitio sumamente ameno, variado y agradable, y que se encuentran en él varias huertas con sus casas[16]. En 1924 perteneció a la Marquesa de Castelar, Doña María de la Concepción Fernández Durán y Caballero[17].

Siguiendo con las distintas dehesas de Villanueva, debido a la falta de tierras que los vecinos tienen a finales del siglo XVIII, se producen varias quejas para que les sean ampliadas sus posesiones en el Quintillo y Valverde, millares propios del Marqués de Perales[18], así como que se les conceda una parte de la Encomienda de Castilnovo, cuyo propietario «el Serenisimo Señor Ynfante Don Antonio Pascual, que como comendador la posehee, la tiene arrendada a la Cartuja del Paular de Segovia que la disfruta con su cabaña»[19].

Además de las peticiones anteriores, solicitan permiso para poder coger leña de los montes denominados Mata, Matilla y Jarilla, que eran del Condado de Medellín[20]. Solamente apuntar que en la actualidad existe un buen cortijo en la finca de la Jarilla de Arriba (término de Don Benito, Badajoz), que fue construido durante las primeras décadas del siglo XX por la familia Nogales, con una bonita residencia y gran capilla.

fig3Fig. 3. Cortijo de La Jarilla de Arriba (término de Don Benito, Badajoz)

Pero sin duda, además de la casona de Los Valverdes, el otro ejemplo destacado referido a arquitectura residencial situada en los campos de Villanueva de la Serena es el Castillo de Castilnovo o de la Encomienda[21]. Está situado a unos 7 kilómetros al Norte del núcleo poblacional, en un pequeño cerro en las inmediaciones del río Guadiana. Se trata de una construcción en la que sobresalen las funciones relacionadas con lo militar y la defensa, que se mezclan con las residenciales y representativas. Pero por lo que nos importa en estos momentos, también es utilizado para el control de una finca y su explotación agropecuaria. A pesar de que esta última dedicación se desarrolló en menor medida a lo largo de los siglos pasados, actualmente sirve como casa de labor fortificada.

fig4Fig. 4. Castillo de Castilnovo

Según el cronista Torres y Tapia, Castilnovo es realizado después de que la Orden de Alcántara penetrase en la comarca de La Serena en 1232, una vez que Don Arias Pérez controla el castillo musulmán de Mojafar[22]. Al respecto, el profesor Navareño afirma que en el primer tercio del siglo XIV el nuevo castillo debía estar construido, considerándolo una obra enteramente cristiana.

Durante la etapa medieval debió realizarse el núcleo más destacado, constituido básicamente por un cuerpo principal flanqueado por una torre prismática y otra de planta circular, quedando en el interior de un recinto amurallado.

fig5Fig. 5. Castillo de Castilnovo

En los siglos XV y XVI la fortaleza fue ampliada hacia el sur con un nuevo espacio a modo de patio de armas en cuyos flancos serán construidas algunas dependencias domésticas y pecuarias, como las caballerizas, incrementando de esta forma las condiciones residenciales del complejo. A partir de entonces hasta el siglo XVIII se registrarán reformas y añadidos con la finalidad de mejorar la comodidad interior, así como encaminadas a la explotación de la finca que le pertenece.

fig6Fig. 6. Planta del Castillo de Castilnovo, según D. Antonio Navareño Mateos

A mediados del siglo XIX, dice Madoz que «sirve de casa de recreo al administrador y guardas de la dehesa» que estaba compuesta «de 9 millares de tierra, 5 poblados de encina de la mejor calidad y sus yerbas abundantísimas y de clase superior, particularmente para ganado vacuno y yeguar». También nos informa de que esta encomienda fue enajenada como bienes nacionales en 1823, perteneciendo posteriormente a la Condesa de Cartagena[23]. Bajo este mismo título continúan en la década de los años veinte del siglo pasado algunas de las parcelas del polígono catastral en que esta ubicado, ostentándolo en tales fechas Don Aníbal Morillo Pérez. A pesar de ello, la dueña del castillo en 1924 era Doña María de la Concepción Santa Cruz[24].

En torno a ese mismo año debió levantarse la casona que ahora estudiamos, Los Valverdes, situada en una finca que ha sido dedicada durante muchos años al cuidado de reses bravas.

fig7Fig. 7. Panorámica de Los Valverdes

Remontándonos a finales del siglo XVIII, como ya sabemos, la dehesa denominada Valverde pertenecía, junto con la cercana Quintillo, al Marqués de Perales que las compró durante el proceso de enajenación de la Real Dehesa de la Serena comenzado en 1744[25]. Tal y como ha sido señalado anteriormente, los vecinos de Villanueva elevan una queja ante la Real Audiencia en 1791 para que les sean ampliados sus bienes de propios y se les permita participar de éstas, que en aquellos años se encontraban «adjudicadas a la villa de la Hava para ymbernadero de sus ganados lanares por tercera parte»[26]. Alegan que a aquellos vecinos les «puede compensar el Marqués con otra posesión de las muchas de que es dueño en la Real Dehesa de la Serena»[27].

fig8Fig. 8. «Caserío de Perales» (nº 33), donde actualmente se encuentra la casona de Los Valverdes.
(Servicio Geográfico del Ejército. Cartoteca Histórica. Provincia de Badajoz. Planos parciales, nº 111)

A pesar de que en el Interrogatorio no se señala ninguna construcción en estos terrenos[28], cinco años después, esto es, en 1796 sabemos de la existencia de una «Casa de tierras de labor» perteneciente al Marqués de Perales situada en el ángulo que forma el arroyo del Molar con el río Zújar[29], en el mismo lugar en que actualmente se sitúa la Casa de los Valverdes. De esta manera, aunque no conocemos el edificio a que puede referirse la cartografía de finales del siglo XVIII, podemos afirmar el control de esta dehesa desde el mismo en aquella fecha.

fig9Fig. 9. Casona de Los Valverdes

En 1924 ya aparece el edificio actual, denominado entonces «Casarón», bajo la propiedad de Don Buenaventura Fernández Durán y Caballero, Marqués de Perales[30]. Asimismo participaba de la mayor parte de la finca Don Juan Cuesta Fernández, su administrador, quien al poco tiempo debió adquirirla por completo y hacerse dueño de la casa[31].

fig10Fig. 10. Planta general de Los Valverdes

La vivienda tiene una planta rectangular casi simétrica y un alzado en dos pisos. Estudiamos la parte baja y principal ya que la superior no está habitada. Se organiza gracias a un amplio pasillo central que sirve asimismo de recibidor y que comunica la puerta de entrada abierta a un jardín delantero con otra trasera por la que se accede al patio principal. En esta zona del centro de la casa hay objetos de arte mueble de estilo neorrenacentista así como distinguimos las letras iniciales del propietario Don Juan Cuesta grabadas en los cristales de las puertas.

fig11Fig. 11. Los Valverdes. Planta de la casa

Desde la zona central de la casa salen otros dos largos pasillos que cruzan a derecha e izquierda el edificio, de tal forma que ambos ejes de comunicación permiten el acceso a todas las dependencias, organizándose de manera muy regular los espacios internos.

A la izquierda según se entra quedan la mayoría de los dormitorios, así como algún cuarto de baño, todos ellos con ventanas al exterior. La primera estancia, de reducidas dimensiones, se convirtió en un oratorio privado donde se guardan imágenes de bulto redondo en escayola de la Inmaculada Concepción, San Juan el Bautista con el Cordero o el Sagrado Corazón de Jesús. Igualmente se conserva un cuadro referido a este último tema.

fig12Fig. 12. Los Valverdes. Oratorio privado interior

fig13Fig. 13. Los Valverdes. Chimenea de uno de los salones

También hacia la derecha encontramos algunos dormitorios, aunque en menor medida. En esta parte sobresalen los dos salones que abren sus ventanas a la fachada principal y se comunican entre sí. El primero de ellos está amueblado con piezas de la época y en él destaca la chimenea en madera con espejo superior donde está tallada una inicial que identificamos con el Marqués de Perales.

En el otro salón hay muebles de semejante índole, así como la chimenea, que aprovecha la misma salida al exterior que la anterior y está realizada en mármol. Al final del pasillo se sitúa una cocina bien equipada, a la que también se tiene acceso desde el patio.

fig14Fig. 14. Los Valverdes. Interior de uno de los salones

Al exterior presenta una fachada principal organizada simétricamente en la que se abre una portada de granito donde se grabaron las iniciales «J C». Su entrada se realiza mediante una hermosa escalera y sobre ella está situado un panel de azulejería donde aparece el nombre con el que es conocida la casa. A ambos lados de la puerta hay sendos bancos que nos recuerdan indudablemente, en cuanto a su disposición, a los que hemos podido ver en el Caserío de Perales de La Coronada[32]o en la Casa Grande del Bercial de Monterrubio de la Serena[33], ejemplos de finales del siglo XVIII que pertenecieron al mismo marqués.

fig15Fig. 15. Los Valverdes. Entrada principal

Todo el edificio residencial está sobreelevado del suelo mediante la construcción de una plataforma o plinto que, además de darle más fuerza a los cimientos, sirve para aislarlo de la humedad. Muchos vanos de sección rectangular se abren a lo largo de las cuatro fachadas. Mientras que los que la planta superior son en su mayoría decorativos ya que se encuentran tapiados, presentan todos ellos buena rejería realizada siguiendo un repertorio propio de la zona. Al igual que sabemos que algunos albañiles del pueblo de La Coronada trabajaron en este edificio, bien pudieran haber sido realizados en el mismo los ejemplos de forja a que nos estamos refiriendo.

La parte más alta de la casa queda recorrida por un sencillo alero sobresaliente sobre el que se alza una balaustrada, que es semejante a la de algunos edificios urbanos construidos en la misma época, así como otros situados en el campo entre los que recordamos la «Villa Candela» en el recinto de la Jarilla de Arriba que hemos citado con anterioridad.

Los colores con que ha sido pintado todo él así como su diseño nos lleva a compararlo con los cortijos del más puro estilo sevillano.

fig16Fig. 16. Los Valverdes. Patio principal

En la parte trasera de la casa se localiza el patio principal, al que se accede desde la aquélla bajando una escalera semejante a la de la entrada principal. En uno de sus flancos se sitúa una pequeña vivienda para el guarda. A continuación del mismo hay otro en torno al cual se organizan las dependencias dedicadas a la labor, como encerraderos, almacenes o graneros.

fig17Fig. 17. Los Valverdes. Palomar

A pocos metros del complejo se construyó un palomar se planta poligonal a modo de torre coronada y que supone uno de los ejemplos más atractivos que conocemos. Cerca también, aunque algo más alejado, hay una pequeño tentadero para realizar capeas.

Como conclusión solamente recordar el buen estado de conservación en que se encuentra este inmueble debido principalmente a su continuo uso y al correcto mantenimiento que de él hacen sus dueños actuales. En este sentido, el complejo de Los Valverdes podría servir de ejemplo para otros muchos localizados en la dehesa extremeña.


NOTAS:

[1] Actualmente trabajamos en la realización de la tesis doctoral titulada Arquitectura residencial en las dehesas de Extremadura, dirigida por el profesor Dr. D. Antonio Navareño Mateos, donde pretendemos poner de relieve la importancia de este patrimonio histórico-artístico, bastante desconocido hasta ahora en nuestra comunidad.

[2] Para el extenso término municipal de Cáceres, vid. NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres (Castillos, palacios y casas de campo). Institución Cultural «El Brocense», Diputación Provincial de Cáceres. Cáceres, 1999.

[3] Vid. CERRILLO MARTÍN DE CÁCERES, E.: «Etnoarqueología de la vida rural (De las villas romanas a los cortijos actuales)», Antropología cultural en Extremadura (Primeras Jornadas de Cultura Popular). Asamblea de Extremadura, Mérida (Badajoz), 1989, pp. 541-555; FERNÁNDEZ CASTRO, Mª C.:Villas romanas en España. Ministerio de Cultura, Madrid, 1982.

[4] Para la provincia de Cáceres puede verse: HURTADO, P.: Castillos, torres y casas fuertes en la provincia de Cáceres. Cáceres, 1912; un ejemplo puntual se analiza en NAVAREÑO MATEOS, A.: «El castillo de las Arquijuelas de Abajo», Revista Norba, IV (1983), pp. 73-89.

[5] Vid. LOZANO BARTOLOZZI, Mª M. y NAVAREÑO MATEOS, A.: «Casas de campo y de recreo en la Extremadura del Renacimiento», El Bosque y las Villas de Recreo en el Renacimiento. Jornadas para su defensa y Conservación, Béjar, 1994, pp. 183-196; MALDONADO ESCRIBANO, J. y NAVAREÑO MATEOS, A.: «El Palacio Viejo de Trujillo. Mentalidad renacentista en una casa de campo». Actas del Congreso Trujillo. Renacimiento y Alto Barroco. 1500-1600, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo 2003.

[6] Tales ejemplos quedan testimoniados a comienzos del siglo XX en: TORRES CABRERA, M. de: Páginas de Extremadura. Villanueva de la Serena, 1900.
Sobre este y otros temas de Villanueva puede verse: CHAMORRO TAMUREJO, M.: Villanueva y la Tierra de la Serena. Historia de una comarca escrita tras el curso del Río Zújar. Villanueva de la Serena (Badajoz), 1997; MUÑOZ GALLARDO, J.A.: Apuntes para la historia de Villanueva de la Serena y de sus hijos ilustres. Villanueva de la Serena, 1936.

[7] REYES ORTIZ DE TOVAR, J. M.: Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula (1779), Edición realizada desde el manuscrito original por Ediciones Guadalupe, 1998. Voz «Villa de Villanueva de la Serena«, p. 106:
«La primera fundación de este pueblo Villa o Pueblo de la Bobeda, fue por los túrdulos andaluces por los años de 315 antes de Cristo nuestro Señor, al sitio que hoy llaman la Serrezuela o la Bobeda llamándola Vesci quod favencia, media legua a levante. Destruyéronla por ser poco sana, no quedando allí más que una ermita con la advocación de la Magdalena. (…) Hallóse en la población de la Bobeda una piedra de cantería sepulcral con el epígrafe siguiente: P.Talius. Q.F. Pap. Leg. X.H.S.E.S.T.T.L.Que dice: Publio Talio hijo de Quinto Papirio de la legión décima, está aquí enterrado, séate la tierra liviana.»

[8] TORRES Y TAPIA, Frey Alonso de: Crónica de la Orden de Alcántara (2 tomos). Edición Facsímil de la Princeps de 1763, Asamblea de Extremadura, Mérida, 1999. Tomo I, f. 252.

[9] Esta discusión queda analizada, así como también se recogen las opiniones más relevantes, en: NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura militar de la Orden de Alcántara en Extremadura. Editora Regional de Extremadura, Mérida (Badajoz)1987p. 308.

[10] TORRES Y TAPIA: Opus cit., Tomo I, ff. 466-468.

[11] Vid. NARANJO ALONSO, C.: «El Priorato de Magacela. Memorias de una dignidad de la insigne Orden de Caballería de Alcántara», Revista de Estudios Extremeños, Diputación Provincial, Badajoz, 1947, nº 3-4, pp 379-475, y 1948. nº 1-2, pp. 17-47.
El Palacio Prioral de Magacela en Villanueva está bien analizado en: MARTÍN NIETO, D. Á. y DÍAZ DÍAZ, B.: Los priores de Magacela de la Orden de Alcántara (La mal llamada sexta dignidad de la Orden). Diputación de Badajoz, Badajoz, 2002, pp. 114-123.

[12] COELLO, F.: Atlas de España y sus posesiones de ultramar. Cuarta Hoja de Suplemento dedicada a León y Extremadura. Plano de Villanueva de la Serena.

[13] Archivo Histórico Provincial de Cáceres (A. H. P. C.). Sección Real Audiencia de Extremadura, Visita a Villanueva de la Serena (1791), Respuesta nº 12.

[14] Ibidem, Respuesta nº 52.

[15] MADOZ, P.: Diccionario Geográfico – histórico – estadístico de España y sus posesiones de Ultramar . Madrid, 1845. Puede verse la edición para Extremadura: Diccionario histórico – geográfico de Extremadura. Cáceres, 1955 (4 tomos)., Tomo I, voz «Bóveda (Despoblado de)«, pp. 362-363.

[16] Ibidem, Tomo IV, voz «Villanueva de la Serena (Villa de)«, pp. 275-277:

«(…) Cerca de la villa y de la confluencia del río Sújar con Guadiana, se halla el despoblado que llaman la bóveda, que tiene vestigios de población romana, en el cual se ha descubierto una urna de bronce, un idolillo, un aldabón dorado y otras antigüedades. Es sitio sumamente ameno, variado y agradable, y se encuentran también varias huertas con sus casas (…)»

[17] Archivo Municipal de Villanueva de la Serena (A. M. V.) Libro de la propiedad del término de Villanueva realizado para el Servicio de Avance Catastral del Ministerio de Hacienda (1924). Polígono nº 54.

[18] A. H. P. C. Sección Real Audiencia de Extremadura, Visita a Villanueva de la Serena (1791)Informe del Prior de Magacela, Manuel Feliciano.

[19] Ibidem, Respuesta nº 43.

[20] IbidemInforme del Prior de Magacela, Manuel Feliciano.

[21] Esta construcción ha sido ya analizada con profundidad, especialmente en los trabajos del profesor D. Antonio Navareño Mateos. A continuación señalamos las obras más relevantes que de él se han ocupado: MÉLIDA, J. R., Catálogo Monumental de España. Provincia de Badajoz. Madrid, 1925. Tomo II, pp. 209-211; CORRALIZA, J.V.: «Castilnovo. Descripción y Bibliografía» en Revista del Centro de Estudios Extremeños, Badajoz, mayo-junio 1935, pp. 191-203; NAVAREÑO MATEOS, A.: Arquitectura militar…, Opus cit., pp. 308-317; NAVAREÑO MATEOS, A.: Castillos y fortalezas en Extremadura. Diario HOY de Extremadura, 1998, pp. 90-92; COOPER, E.: Castillos señoriales de Castilla en la Corona de Castilla. Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, Salamanca, 1991. Vol.1.2., p. 489.

[22] TORRES Y TAPIA: Opus cit., Tomo I, f. 252.

[23] MADOZ, P.: Opus cit., Tomo II, voz «Castelnovo (Dehesa-encomienda de)«, pp. 232-233.

[24] A. M. V. Libro de la propiedad del término de Villanueva realizado para el Servicio de Avance Catastral del Ministerio de Hacienda (1924). Polígono nº 55.

[25] Sobre este tema, vid. SÁNCHEZ MARROYO, F.: «La formación de un grupo de poder local: la oligarquía agraria de La Serena a mediados del siglo XIX». Comunicaciones presentadas en el I Encuentro de Investigación Comarcal (Los Montes, La Serena y Vegas Altas), Don Benito (Badajoz), 1989; SERRANO GONZÁLEZ DE MURILLO, J.L.: «Origen, desarrollo y extinción de los derechos comunales de las 18 villas sobre la Real Dehesa de la Serena (Aportación al estudio de la estructura de la propiedad rústica en una comarca extremeña)». Revista Alcántara, Institución Cultural «El Brocense», Diputación de Cáceres, nº 18 (Septiembre-Diciembre 1989), pp. 201-226 y nº 19 (Enero-Abril 1990), pp. 71-98.

[26] A. H. P. C. Sección Real Audiencia. Visita a Villanueva de la Serena (1791). Informe del Prior de Magacela, Manuel Feliciano.

[27] IbidemInforme del provisor y vicario del Priorato de Magacela, Licenciado Juan Antonio Cortes y Mora.
Además de estas posesiones, el Marqués de Perales era dueño en la jurisdicción de Villanueva de un molino de agua sobre el río Guadiana «para veneficiar la cosecha de su aceite, en los olivos que han injerido en los azebuches que hallo en los millares que compro a Su majestad en la dicha Real Dehesa de la Serena» (Ibidem, Respuesta nº 40)

[28] Ibidem, Respuesta nº 51. «Que (no) hay cortijos o casas de campo, ni castillos, pues solo en la desmemvrada Encomienda de Castelnovo se alla una casa fuerte que vulgarmente se denomina Castillo.»

[29] Servicio Geográfico del Ejército. Cartoteca histórica. Provincia de Badajoz. Planos Parciales. Nº 111: «Plano general de la Real Dehesa de Serena, jurisdicción y territorio del Orden Militar de Alcántara, en que se comprenden varias Encomiendas del mismo orden, diferentes propiedades de Particulares y otras de Reales privilegios en virtud de suprema enagenación, como asimismo los propios y terceras partes adjudicadas al lavoreo y pastos de cada una de las 18 villas y 2 Aldeas de su total población, concluido en Villanueva, su capital, en 24 de Marzo del año de 1796, por Soto».

[30] A. M. V. Libro de la propiedad del término de Villanueva realizado para el Servicio de Avance Catastral del Ministerio de Hacienda (1924). Polígono nº 48.

[31] De la misma forma, éste también se hizo de importantes terrenos en el término de Esparragosa de Lares en «Los Terrines», donde se localizan destacadas casas de labor como la de Siete Toriles o La Sevillana. Igualmente tenemos conocimiento de que en La Coronada adquirió otras fincas entre las recordamos «La Higuera».

[32] Vid. MALDONADO ESCRIBANO, J.: «Un ejemplo de arquitectura señorial en la dehesa extremeña: el cortijo del Marqués de Perales», comunicación presentada en el I Congreso Ibérico de Casas Solariegas, Vigo-Ponte de Lima, 2002.

[33] Vid. MALDONADO ESCRIBANO, J.: «Cortijos y casas de campo en la Real Dehesa del Bercial (Monterrubio de la Serena, Badajoz)», comunicación presentada en los XXXII Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo (Cáceres), 2003.

Oct 012003
 

José Maldonado Escribano.

La arquitectura localizada en las dehesas de Extremadura ha sido un tema poco estudiado hasta el momento a pesar de que se trata de conjuntos realmente importantes en cuanto a su calidad histórica, antropológica o artística[1]. Suelen ser construcciones, como palacios, castillos, cortijos o casas de campo, en las que se mezclan las funciones residencial, de ocio y disfrute con las referidas a la explotación agropecuaria de la finca en que están enclavadas. De esta manera, en la configuración orgánica de estos núcleos encontramos estancias domésticas, como salones o dormitorios, junto a otras dedicadas a las labores propias del campo. A ello hay que sumarle en la mayoría de las ocasiones ermitas u oratorios, así como bibliotecas o elementos de recreo como patios, fuentes y jardines.

Refiriéndonos exactamente a la comarca de La Serena (Badajoz) hemos de recordar que a lo largo de la historia han ido apareciendo casas de campo y complejos agropecuarios determinados principalmente por la importante tradición ganadera que existe en la comarca[2]. Su clima y suelos hacen crecer en ella excelentes pastos cuyo aprovechamiento fue bastante discutido por muchos en los siglos pasados. Desde la Edad Media, la llamada “Real Dehesa de la Serena”, en la que se incluye la del Bercial que ahora estudiamos, perteneció a la Orden Militar de Alcántara que la administró hasta mediados del siglo XVIII. Es a partir de 1744 cuando el monarca Felipe V decide enajenarla para sufragar los gastos de las guerras con Italia. Como consecuencia de esto, durante años se irán haciendo de importantes posesiones destacados ganaderos trashumantes, forasteros, residentes en la Corte o locales. Entre ellos sobresale el Marqués de Perales, que llegó a ser el principal propietario de La Serena en el siglo XIX.

Es precisamente este Marqués de Perales del Río a quien perteneció la Real Dehesa del Bercial a partir de la segunda mitad del XVIII, una de las de las mejores fincas de la comarca, atravesada por la Cañada Real Segoviana por la que han pasado durante años los ganados trashumantes que venían desde las montañas leonesas a Extremadura.

Por su parte, Monterrubio de la Serena es un municipio que ocupa el límite oriental de dicha comarca, marcado por las aguas del río Zújar que le separa de la cercana provincia de Córdoba. Su término es bastante accidentado, destacando las sierras del Oro, Pedroso y las del Quebrajo. También se forman algunos valles entorno a los cursos de los arroyos del Lobo o de Benquerencia, afluentes del Zújar.

Según la tradición, tiene su origen en un antiguo asentamiento llamado Alcantarillas que fue trasladado en el siglo XII una vez que Alfonso IX destruye su castillo. Al igual que las localidades cercanas, siglos después perteneció a la Orden Militar de Alcántara, que fue la que impulsó su verdadera fundación a mediados del siglo XIII. Sobre este tema nos habla Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar en el siglo XVIII, quien hace coincidir el origen de la localidad con la existencia de unos cortijos o granjas. Dice así:

Su fundación fue por los años de 1244 siendo Maestre de Alcántara Don Pedro Yánez, el que para fundar la población redujo unas caserías, granjas o cortijos, llamándole Monterrubio, por el sitio que es de tierra roja, y por el monte, que es de los más ásperos y montuosos de aquellos países.”[3]

En cuanto a los edificios que sobresalen en su traza urbana recordamos, sin duda, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación que constituye el foco organizador del caserío. Entre los ejemplos de arquitectura civil destacan bastantes casas renacentistas con hermosas fachadas de cantería labrada, como es el caso de la conocida Casa del Cordón. Otras viviendas históricas semejantes se encuentran en las calles Mercadillo, Mesones o Maestras Isabel y Antonia.

Por lo ahora nos interesa, diremos que Monterrubio ha sido siempre un importante centro agrario y ganadero, recordándose especialmente su producción olivarera que ha crecido bastante en los últimos años. Prueba de ello es la gran cantidad de cortijos o complejos productivos que proliferan en su término. Aunque no suelen ser ejemplos donde se aprecie un carácter residencial importante, sí que constituyen verdaderos conjuntos de explotación agropecuaria y que fueron construidos en su mayoría a finales del siglo XVIII y durante el XIX. A pesar de ello, destacan algunos edificios en estas dehesas concebidos desde una idea más residencial y de disfrute del campo, como son la Casa Grande del Bercial, Cañada Honda (ambas situadas en la Real Dehesa del Bercial), o las desaparecidas “Casa de la Sauceda” y la de Sijuela.

Comenzaremos con el estudio del que debió ser uno de los edificios campestres más antiguos de los construidos en La Serena, este es, la llamada “Casa de la Sauceda”, mandada construir por el Maestre de la Orden de Alcántara D. Juan de Zúñiga a finales del siglo XV. Como nos dice la Crónica de Torres y Tapia, este personaje deseaba tener un espacio dedicado practicar la caza, a la que era bastante aficionado. Por ello pidió que se le concediese un lugar, a lo que el Concejo le otorgó la sierra llamada de Don Gil, que era baldío de Monterrubio. Con la construcción de la casa de campo “de la Sauceda”, donde sabemos que también existía una buena huerta, el maestre cumplió uno de sus últimos deseos ya que murió el 26 de Julio de 1504[4]. Fue entonces cuando “quedaron por su muerte á la Orden algunos bienes raíces, en la Villa de Zalamea quatro casas, una huerta y una casa en ella, que llamaban de la Sauceda en el término de Monterrubio, y el Rey Católico hizo merced de ellos por sus días al Doctor Tello de su Consejo[5]. Después de haber visitado el lugar, en la actualidad solamente hemos localizado en las llamadas Mesas de la Zaucea, junto a pequeñas casas de labor de construcción reciente, restos de un espacio para guardar animales levantado cerca de lo que debió ser una antigua construcción de grandes dimensiones. La huella de la vivienda es prácticamente inapreciable debido a que el terreno ha sido roturado sufriendo una transformación muy acusada que no nos ha permitido identificar nada.

Como decimos, lo único con ciertas dimensiones que puede verse en el lugar donde hubo de estar la Casa de la Sauceda es la construcción ganadera a que nos hemos referido y que probablemente formó parte de un conjunto mayor. La misma tiene planta de sección rectangular y está construida con cantos rodados y adobe, apreciándose la utilización de granito en jambas y dinteles de las puertas así como para reforzar algunas zonas como las esquinas. Los tejados son a dos aguas y fueron utilizadas vigas de madera para su cubrición.

En el siglo XVIII se construyó en el término municipal de Monterrubio de la Serena otro de los ejemplos ya desaparecidos. Nos referimos en esta ocasión a la antigua Casa de Sijuela. Tenemos noticias de su existencia en 1791, cuando se cita como casa de campo de corto albergue con terreno propio en “Dehesijuela”, cuyo nombre es una clara unión de los términos “dehesa” y la denominación del edificio[6]. Éste pertenecía en tales fechas a Don Juan Cayetano Cid, llamado Juan Cid Delgado y que era vecino de Monterrubio. Éste obtuvo “facultad para labrarla y sembrarla por doze años a efecto de desmontarla, cumpliendose los quales zesó su labor[7]. Posteriormente, en la década de los años veinte del siglo pasado la vivienda, de 400 metros cuadrados y con un valor de 600 pesetas, era propiedad de Gerardo Cid Carrasco[8]. No muchos años más tarde esta casa fue abandonada debido a los estragos sufridos por una epidemia desarrollada en el lugar. Por ello, sus dueños construyeron otra cercana, que actualmente lleva el mismo nombre. Para la realización de esta nueva el arquitecto, asesorado por los propietarios, siguió modelos desarrollados en la zona.

También el Interrogatorio de la Real Audiencia nos informa de un cortijo situado en el baldío de la Raña que pertenecía a la Cofradía del Santo Cristo de la Vera Cruz[9]. Dados los escasos datos no podemos identificarlo, a pesar de que debe coincidir con alguno de los que citaremos a continuación.

Pero sin duda es Pascual Madoz quien nos aporta la mayor información sobre los edificios situados en las dehesas de Monterrubio de la Serena a mediados del siglo XIX. Además de la Casa Grande del Bercial del Marqués de Perales, señala algunos cortijos que debieron constituir más bien casas de labor dedicadas a la explotación agropecuaria propiamente dicha sin que se desarrollara en ellos el aspecto residencial como protagonista. Madoz nos informa de los siguientes, situados “a una legua y a media legua, en los terrenos comunes y baldíos denominados las Rañas[10]: El Postuero, Chozas[11], Bachiller, Malena, Nuevo, Sedero, Las Rubias, Lobera[12], Hornillo, Pozo-Porquero, Lantiscal[13], Navajunde, Rubio, de Blas y de Pimienta.

De entre ellos vamos a destacar el del Postuero, debido a la originalidad de su planta, y el de Pozo Porquero, donde actualmente existe un gran complejo productivo. Los demás son, como decimos, pequeñas casas de labor de las que algunas no se conocen en la actualidad y sólo se conserva la denominación de la finca en que existieron. En la tercera década del siglo XX todavía se recogen en los documentos algunas de ellas:

  • Dos Cortijos con el nombre de Bachiller. Uno de ellos, perteneciente a Dulce Nombre Partido Medina, de 150 metros cuadrados y 200 pesetas de valor[14]; y el otro, cuyo dueño era Miguel Tena Tena, de 100 metros cuadrados que se utilizaba para las operaciones de labor y tenía un valor de 960 pesetas[15].
  • Otros dos Cortijos llamados del Sedero: una vivienda para el guarda de la finca de Luciano Medina Caballero, con 150 metros cuadrados[16]; y otra vivienda de los operarios, con los mismos metros, que pertenecía a Manuel Parra Parra[17].
  • En cuanto a la Dehesa de Lobera, existían en ella otros dos Cortijos cuyo dueño era Alfonso Benegasis Cáceres. La casa del guarda tenía 200 metros cuadrados[18], mientras que la vivienda para los operarios contaba con 300[19]. Ambas con un valor de 400 pesetas.
  • Bajo la denominación de “Cortijo de las Rañas” se citan seis ejemplos como vivienda para los trabajadores de la dehesa. Los propietarios eran Isidoro Soriano Tena[20], Felipe Partido López[21], Purificación Vázquez Martín[22], Manuel Torres[23] y Gabriel Partido Medina[24], que tenía dos.

Por su parte, el Cortijo del Postuero, como ya hemos anunciado, nos hace destacarlo debido a la peculiaridad de su planta. Ésta tiene forma circular de tal manera que la casa queda en el centro y se abren dos patios semicirculares delante y detrás de la misma, en los que se distribuyen las estancias para los aperos y animales de forma radial. Se accede a la construcción mediante un gran portalón de entrada al primer patio. El tejado de la vivienda es a dos aguas mientras que el de las caballerizas del patio trasero es a una y semicircular. Se aprecia una gran chimenea que pertenece a la cocina hogar de una de las estancias domésticas. Cerca de esta casa existen ciertas construcciones dedicadas al ganado de realización más reciente, aunque el inmueble descrito conserva su estado primitivo desde que fue levantado en el siglo XIX.

Por otro lado, queremos recordar el Cortijo de Pozo Porquero ya que, a pesar de que no se conserva la antigua construcción, se ha levantado en su lugar hace muy poco tiempo un enorme complejo en el que se mezclan los elementos dedicados a la ganadería con los de una vivienda para el recreo de sus dueños con las más cómodas aportaciones. De esta manera debe ser uno de los conjuntos actuales mejor dotados de la zona. En relación con la historia del lugar ya hemos visto cómo Madoz cita un cortijo con este mismo nombre, el cual es recordado de nuevo en los años veinte del siglo pasado bajo la propiedad de Antonio Fernández González. En esta fecha se citan una vivienda para el alojamiento de su dueño y el guarda, con una extensión de 600 metros cuadrados y 800 pesetas de valor[25], junto a otra vivienda para los operarios de la finca, de 180 metros cuadrados[26].

Una vez señalados de forma general algunos conjuntos residenciales y agropecuarios esparcidos por los campos de Monterrubio, centramos la atención en las dos construcciones situadas en la Real Dehesa del Bercial, objetivo de nuestro trabajo, estas son, la Casa Grande del Bercial y la Casa de Cañada Honda.

Casa Grande del Bercial

Es uno de los edificios más importantes situados en la tierra de La Serena, junto con la Casa de Perales en La Coronada[27]. Se trata de una gran casona que fue construida por el dicho Marqués de Perales una vez que adquirió, como ya hemos apuntado, la Real Dehesa del Bercial a mediados del siglo XVIII.

En esta gran casa de campo sobresalen las dependencias domésticas y de vivienda, constituyéndose en un verdadero complejo dedicado al disfrute de la bonita dehesa del Bercial al mismo tiempo que estuvo muy vinculado a la trashumancia de la cabaña ganadera de dicho marqués. En este sentido, hemos de tener presente, como dijimos, que por ella pasa la Cañada Real Segoviana, utilizada principalmente para la circulación del ganado mesteño.

Las primeras noticias que tenemos de esta finca datan de finales del siglo XV, cuando el llamado entonces “Berceal” pertenecía a la Orden de Alcántara y se localizaba en el término de Benquerencia de la Serena. Esto era así ya que Monterrubio perteneció a dicha Orden como lugar dependiente del Priorato de Magacela en calidad de aldea de Benquerencia[28].

Como ya sabemos, a mediados del siglo XVIII esta propiedad fue comprada a la Corona por el Marqués de Perales, título que había sido otorgado en 1727 a Doña Antonia de Velasco y Moreda. Ésta se casó con Ventura Pinedo y Rodríguez de Ubierna, a quien Felipe V dio el título de Conde de Villanueva de Perales como agradecimiento a sus trabajos en la Real Armada. De tal manera, ya en el Catastro de Ensenada, elaborado en la década de los años cincuenta del mismo siglo, se dice que “en la dicha Dehesa del Bercial propia de el Conde de Villanueva ai una Casa de éste en que se recojen los Guardas de dicha Dehesa y demás dependencias de su Amo[29]. Uno de estos guardas era Juan García, a quien se le pagaban 100 ducados por su trabajo[30]. Además, el Catastro de Ensenada cita la existencia de un molino “al sitio de la Dehesilla comprendida en la Dehesa del Bercial propia del Conde de Villanueba Marqués de Perales que es propio de los herederos de Don Juan Negrillo Vecino de la villa de Belalcazar[31].

Años más tarde, a pesar de que la construcción no se cita en el Interrogatorio de la Real Audiencia de 1791[32], la volvemos a encontrar en el “Plano general de la Real Dehesa de Serena, jurisdicción y territorio del Orden Militar de Alcántara, en que se comprenden varias Encomiendas del mismo orden, diferentes propiedades de Particulares y otras de Reales privilegios en virtud de suprema enagenación, como asimismo los propios y terceras partes adjudicadas al lavoreo y pastos de cada una de las 18 villas y 2 Aldeas de su total población, concluido en Villanueva, su capital, en 24 de Marzo del año de 1796”realizado por el ingeniero militar Soto[33], donde aparece bajo el nombre de “Casa de la Dehesa del Marqués de Perales en el Bercial”.

En 1798 el geógrafo Tomás López, al escribir sobre el municipio de Monterrubio de la Serena dice que “linda a levante y a norte con los montes Bercial en la Real Dehesa de Serena, de la compra del Marqués de Perales, en que tiene una casa de campo para sus criados[34].

Por su parte, Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX nos informa de que la “Dehesa de los Besciales” tiene “10000 fanegas con mucho arbolado de encinas; se halla al norte de la villa y está destinada a pastos, excepto aquellas que son de labor; en ella hay una casa con mucha extensión y tan sólida que parece una fortaleza[35].

Hasta las primeras décadas del pasado siglo esta propiedad va a pertenecer al Marqués de Perales, hasta los momentos previos a la II República cuando se lleve a cabo una Reforma Agraria con el objetivo de permitir el acceso a la tierra a los campesinos más modestos[36]. De esta forma, la Dehesa del Bercial será adquirida por el Instituto Nacional de Colonización, llevándose a cabo su parcelación durante unos años y definitivamente el 30 de julio de 1934. El terreno en que se localiza la Casa Grande pasará a pertenecer a los vecinos de Helechal, quienes en la actualidad son dueños de la mitad de la construcción en calidad de parceleros. La otra mitad pertenece a los herederos de la familia Gómez-Bravo de Campanario.

El edificio tiene una planta cuadrada organizada entorno a un patio central desde el que se accede a las distintas estancias. En la parte trasera están adosadas algunas dependencias para guardar los aperos de labranza distribuidas igualmente alrededor de un segundo patio, que pudo servir para albergar al ganado durante algún tiempo.

De entre los materiales utilizados recordamos la mampostería y el ladrillo en los muros y bóvedas, junto a la piedra de granito para los elementos más destacados, como portadas o vanos, así como para reforzar las esquinas y remates o las partes más nobles de la vivienda como es el salón principal o el patio.

La casa propiamente dicha posee un solo piso a pesar de que en la parte superior se ubicó un segundo dedicado al almacén del grano. A este doblado o desván se sube mediante una escalera ubicada en uno de los rincones del patio.

En la fachada principal, orientada al sur, se abre la gran portada por la que se accede a la vivienda. Está realiza en granito con pilastras de orden clásico a ambos lados y dintel sobre el que probablemente alguna vez se pensó grabar algún tipo de inscripción al modo del que puede verse en el complejo de La Coronada. Encima de éste se encuentra el escudo del Marqués propietario del inmueble ennobleciéndose su imagen mediante la construcción de un frontón que sobresale de la fachada. Este escudo es exactamente igual que el reutilizado en la Casa de Siete Toriles en Los Terrines (Esparragosa de Lares), así como el de la citada Casa de Perales. Entre esta última residencia y la del Bercial hay otro elemento idéntico: los bancos situados a sendos lados de la portada y que imitan el estilo imperio utilizado en el mobiliario en madera de la época. En la misma fachada se abren vanos rectangulares que se realzan con la utilización de la piedra de granito, así como las esquinas rematadas en lo alto con pequeños pináculos. La parte de la derecha ha tenido que ser reforzada recientemente mediante la construcción de contrafuertes para remediar la acción del terreno que estaba provocando la apertura de grietas.

Los tejados cubren las cuatro crujías de la casa a dos aguas y en ellos se abren mansardas al estilo de la arquitectura residencial del siglo XVIII. Igualmente en ellos se aprecian las chimeneas propias de las estancias más nobles, así como las de las cocinas, a pesar de que algunas fueron construidas en fechas más tardías.

Desde la portada principal que acabamos de estudiar se accede al patio atravesando un hermoso zaguán que se cubre con una bóveda de medio cañón con doble tramo de lunetos. Este espacio está decorado con pinturas al fresco de gran calidad y que podemos fechar en las primeras décadas del siglo XX. Dada la similitud, bien pudieran pertenecer a alguno de los pintores que trabajaron en las casas del barrio conocido como el Arrabal de Campanario, donde destacan algunas viviendas de estilo modernista que pertenecían a la oligarquía municipal, entre las que se encuentra la de D. Antonio María Gómez Bravo. Es en esta última donde aparecen pinturas muy semejantes a las del zaguán de la Casa Grande, en aquel caso firmadas por L. Ortiz y L. Lima[37]. La idea de su comparación se refuerza cuando recordamos que la mitad de la antigua casa del Marqués de Perales pertenece en la actualidad a la familia campanariense de Gómez-Bravo. Los temas de pinturas que nos ocupan se refieren a paisajes naturales y marítimos donde encontramos barcos, árboles, animales… incluso poblados nevados. Las escenas se enmarcan con orlas de estilo vegetal, al igual que el centro de la bóveda adornada con flores.

Desde el zaguán se entra a la amplia capilla dedicada a San Isidro, donde en la actualidad se celebra una romería bastante concurrida por parte de los labradores de Helechal. La ermita posee planta rectangular divida en dos espacios, estos son, el cuerpo de la nave y la capilla mayor.

La nave se cubre con dos tramos de bóveda de medio cañón con lunetos, mientras que la parte de la capilla mayor presenta bóveda de arista. Los nervios de esta última arrancan de ménsulas localizadas a mitad de pared, están realizados en piedra y se cruzan en una clave decorada con motivos florales y sogueado. La escultura de San Isidro con el ángel es de factura bastante reciente.

La estructura del patio que, como ya hemos comentado, organiza la vivienda, nos lleva a remontarnos a la disposición de las antiguas villas de Roma que estaban distribuidas de forma semejante. Es un modelo de casa centralizada en cuanto al patio interior cuyos orígenes arrancan en la época romana, retomándose en otras como en el Renacimiento. El patio de la Casa Grande del Bercial está formado por cuatro crujías cubiertas con varios tramos de bóveda de arista que apoyan en gruesos pilares. De esta manera, se abren tres arcos de medio punto en cada una de las crujías en cuyas enjutas se localizan los caños que vierten el agua al interior del patio. En el centro del mismo hay un pozo realizado en granito, el mismo material utilizado para el empedrado del suelo.

Entorno al patio se ubican las distintas estancias entre las que destacan las de la parte residencial más noble, como el salón principal con doble bóveda de arista y suelo realizado con grandes sillares. Otra crujía está dedicada a la vivienda de guardas, pastores y demás servidumbre.

Cerca de ésta se localiza otro inmueble que, por sus dimensiones y situación, pudo ser habitado por el mayoral de la cabaña ganadera de Perales. Este es, la llamada Casa del Tallar, situada igualmente en el Bercial. Tiene una planta de sección rectangular con patio trasero y tejado a cuatro aguas. La vivienda se organiza gracias a un ancho pasillo central cubierto con bóveda de medio cañón que además sería utilizado para el acceso de carros o animales desde la única entrada de la fachada principal hasta el patio trasero. A ambos lados de este eje se sitúan la sala principal, la cocina-hogar y dos dormitorios. En la actualidad el edificio ha sido cedido al Ayuntamiento de Monterrubio de la Serena y se está trabajando en él con el objetivo de reutilizarlo como casa rural.

Casa de Cañada Honda

La finca de Cañada Honda, incluida desde antiguo dentro de la Dehesa del Bercial, fue adquirida por Antonia Cuesta Fernández en los años veinte del siglo pasado de manos de su propietario el Marqués de Perales[38], junto a las tierras de Toril del Cardo. Esta señora era hermana de Juan Cuesta, el administrador de tal marqués en estas fechas, cuya figura vemos relacionada a muchos otros ejemplos arquitectónicos de La Serena debido al gran capital que adquirió. La casa debió ser construida, por tanto, a partir de estos momentos cuando la familia Cuesta se hace de la dehesa[39].

Por otra parte, en el Registro Fiscal de Monterrubio de la Serena fechado en los mismos años veinte, encontramos unidas las figuras de Pedro Fernández Durán, que pertenecía a la familia de Perales, junto a Juan Cuesta como dueños de algunas dehesas de este municipio en las que existían pequeñas viviendas para los guardas y ganaderos. Entre ellas estaban las de Cañada de la Pila[40], Dehesa del Hinojo[41], Dehesa del Hatillo[42] y Dehesa del Charco[43].

El complejo de Cañada Honda se compone de un edificio residencial precedido por un pórtico y un patio principal situado en la parte trasera de la casa y que igualmente comunica con las pequeñas viviendas construidas en las dos crujías laterales del mismo. Se cierra dicho patio con una estructura alargada que sirve de almacén y a través de la que se accede a un segundo patio entorno al cual se sitúan las dependencias para los animales, que consideramos de construcción más reciente que la parte anterior. Delante de la casa hay un espacio cercado a modo de patio abierto o jardín.

Por su parte, para entrar en la finca se ha de cruzar una portada en la que se puede leer su nombre, delante de la que pasa unos de los muchos cordeles que atraviesan la zona.

La casa propiamente dicha tiene planta rectangular de un solo piso con doblado o desván en la parte superior y que se encuentra sin tabicar. Se cubre con tejado a cuatro aguas. El espacio interno se organiza mediante un pasillo central que hace comunicar la portada principal con la de acceso al primer patio.

En las dos fachadas de la vivienda principal se construyeron sendos pórticos. El de la principal está formado por cuatro arcos sostenidos sobre pilares de granito de sección rectangular, siendo los dos centrales de medio punto y los otros escarzanos. Las bóvedas de este pórtico son de arista y todo él nos lleva a recordar otros ejemplos que conocemos, como el de la Casa de Mesas Altas en Los Guadalperales (Don Benito, Badajoz) cuya disposición es semejante a éste. Encima del mismo se encuentra una terraza a la que se accede por medio de una escalera de doble tramo situada en uno de los ángulos de la fachada. Por otro lado, el pórtico trasero que se abre en la zona del patio es parecido aunque menor ya que posee sólo tres arcos escarzanos sostenidos por pilares cuadrados.

El interior de la casa está organizado, como ya hemos dicho, por un pasillo central que la divide en dos partes simétricas donde se sitúan salones, cocinas y dormitorios. Algunas de las estancias principales están decoradas con verdes cenefas vegetales pintadas al fresco.

El patio principal es de sección cuadrada y en su centro se encuentra un pequeño pozo para el abastecimiento de agua. A ambos lados del mismo se localizan las viviendas propias de la servidumbre con acceso en algún caso desde el mismo patio y otras desde el exterior del complejo. Están cubiertas a dos aguas y en sus tejados podemos ver las chimeneas de las cocinas-hogar de sus interiores.

Cañada Honda se completa con otro segundo patio empedrado para el cuidado de los animales en el que se abren arcos de medio punto para el mejor acceso a sus dependencias. En su entorno se aprecian elementos modernos utilizados para la alimentación de la ganadería, testimonios de que este conjunto sigue utilizándose en la actualidad y se ha adaptado a las formas productivas de hoy día.

Es un ejemplo, por tanto, junto a los demás vistos en Monterrubio de la Serena y específicamente en la Real Dehesa del Bercial, de buena arquitectura construida en el campo. Necesario es su reconocimiento y apropiado estudio.

fig1Fig. 1: Panorámica de la Casa Grande del Bercialfig2

Fig. 2: Casa Grande del Bercial. Patio principalfig3

Fig. 3: Panorámica de Cañada Honda

fig4Fig. 4: Cañada Honda. Patio principal


NOTAS:

[1] En este sentido, recordamos un buen trabajo publicado recientemente referido al extenso término municipal de Cáceres: NAVAREÑO MATEOS, A.:Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres (Castillos, palacios y casas de campo). Institución Cultural “El Brocense”, Excma. Diputación Provincial de Cáceres, 1999. Actualmente estamos trabajando en la realización de una tesis doctoral, dirigida por dicho profesor, que se basa en el análisis de estas construcciones localizadas en el campo extremeño.

[2] Vid. PELEGRÍ PEDROSA, L.V.: La economía ganadera de la Serena a finales del Antiguo Régimen (1751-1791). Ceder La Serena – Leader, Badajoz, 1998.

[3] REYES ORTIZ DE TOVAR, J. M.: Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula (1779), Edición realizada desde el manuscrito original por Ediciones Guadalupe, 1998, voz “Villa de Monterrubio”, p. 117.

[4] TORRES Y TAPIA, Frey Alonso de: Crónica de la Orden de Alcántara (2 tomos). Edición Facsímil de la Princeps de 1763. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1999, Tomo II, ff. 569-570:

Deseaba el Maestre, que tambien era aficionado á caza, hallar algun puesto donde pudiese hacer un coto donde se criase y guardase. Ofreciosele una Sierra que llaman de D. Gil, que era valdío del Lugar de Monterrubio. Tratólo con el Concejo, y ofrecioseles si se la diesen, darles en retorno una grande esencion é todas las contribuciones de dinero é de maravedis que eran obligados á pagar, para llevar vino y leña, harina y paja á la Fortaleza, y dua de peones para su reparo, y de qualesquiera otros servicios que fuesen obligados á hacerle á el, de gallinas, ropa, huespedes, lleva de trigo, cebada y paja, cuando estuviese en la casa y huerta de la Sauceda, donde solia irse á recreacion, quedando solo con obligacion de hospedar las personas que el mandase en su Lugar de Monterrubio, atento no habia otro mas cerca donde se pudiesen aposentar los que con el fuesen. El Concejo estimó el favor que el Maestre les hacia, y le dieron con mucho gusto la Sierra de D. Gil. Hace el Maestre el deslinde en el privilegio que les dio, y pone las penas que han de pagar los que entraren á cazar, con otras condiciones para que mejor pudiese guardar la caza del coto. Es la fecha en Villanueva de la Serena, diez y ocho de Diciembre de 1498. Intitulase en este previlegio Maestre y perpetuo Administrador por autoridad Apostolica en lo espiritual y temporal de la Iglesia y Monasterio de Villanueva y todas las Villas y Lugares de la Serena.”

[5] Ibidem, Tomo II, f. 571.

[6] Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura: Partido de La Serena (1791). Asamblea de Extremadura, Mérida, 1995. Edición a cargo de Miguel Rodríguez Cancho y Gonzalo Barrientos Alfageme. Monterrubio de la Serena, Respuestas 50, 51 y 52, p. 245:

Que no hay plantíos ni semilleros de los prebenidos por reales ordenes, ni castillos, ni mas casas de campo con terreno propio que una de corto albergue en dicha Dehesijuela, ni propicia de despoblado alguno que pueda repoblarse.”

[7] Ibidem, Respuesta 49, p. 245.

[8] ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO DE LA SERENA. Libro del Registro Fiscal. Tomo III. Hoja nº 964. (Fechado en la década de los años XX del pasado siglo)

[9] Interrogatorio de la Real Audiencia…, Opus cit., Monterrubio de la Serena, Informe de Don Andrés Díaz de Morillo cura theniente de la parroquial de esta villa por ausencia del señor frey Don Antonio Cortes de la Rocha, cura parrocho de ella, p. 249 (Refiriéndose a las cofradías):

Otra del Santo Cristo de la Vera Cruz, sus emolumentos consisten en tierras, zensos, arrendamientos de reses y linos, que todo ascienda anualmente a mil quinientos reales, de los que se gastan mil y ciento en las funciones de yglesia, culto de la santa ymagen y quedan libres quatrocientos en que consiste su fondo y en diez y seis bacas, seis vueyes, un bezerro, zinco fanegas y tres quartillas de zebada, mil nobecientos setenta y dos reales esistentes destinados a la compra de alguna alaja que pueda fructificar para aumentar el fruto, cinco fanegas de tierra en los ruedos de esta villa de primera calidad, un cortijo de doze con su casa en el baldio de la Raña de segunda y un principal de zenso de cinquenta ducados”.

[10] MADOZ, P.: Diccionario Geográfico – histórico – estadístico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845. Puede verse la edición para Extremadura: Diccionario histórico – geográfico de Extremadura. Cáceres, 1955 (4 tomos). Tomo III, voz “Monterrubio (Villa de)”, p. 382.

[11] Ibidem, Tomo II, voz “Chozas (Cortijo de las)”, p. 330: “Cortijo, en la provincia de Badajoz, partido judicial de Castuera, término de Monterrubio”.

[12] Ibidem, Tomo III, voz “Lobera (Cortijo de)”, p. 239: “Cortijo, en la provincia de Badajoz, partido judicial de Castuera, término de Monterrubio”.

[13] Ibidem, Tomo III, voz “Lantiscal (Cortijo de)”, p. 236: “Cortijo, en la provincia de Badajoz, partido judicial de Castuera, término de Monterrubio”.

[14] ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO DE LA SERENA. Libro del Registro Fiscal. Tomo III, Hoja nº 953.

[15] Ibidem, Hoja nº 955.

[16] Ibidem, Hoja nº 982.

[17] Ibidem, Hoja nº 948.

[18] Ibidem, Hoja nº 995.

[19] Ibidem, Hoja nº 988.

[20] Ibidem, Hoja nº 984.

[21] Ibidem, Hoja nº 983.

[22] Ibidem, Hoja nº 954.

[23] Ibidem, Hoja nº 949.

[24] Ibidem, Hojas nº 950 y nº 951.

[25] Ibidem, Hoja nº 998.

[26] Ibidem, Hoja nº 1001.

[27] Vid. MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Un ejemplo de arquitectura señorial en la dehesa extremeña: el cortijo del Marqués de Perales”, comunicación presentada en el I Congreso Ibérico de Casas Solariegas, Vigo – Ponte de Lima, 2002 (en prensa).

[28] Esta información la hemos obtenido en TORRES Y TAPIA, A. de: Opus cit. En esta obra aparecen algunas noticias donde se cita “el Berceal”, entre las que vamos a señalar una de tiempos del Maestre Juan de Zúñiga:

Tomo II, f. 528. Año de 1487:
El Duque de Plasencia y el Maestre D. Juan su hijo traían pleyto reñido con D. Diego de Santillan Comendador Mayor. Parece que por tenerle de su parte el Duque en la pretension de el Maestrazgo, le pidio dexase la Encomienda del Portezuelo que la Santidad de Sixto Quarto había proveído en el, como diximos arriba, y le prometio, y de hecho dio la Encomienda de Valencia, y trescientos mil maravedís de renta en cada un año, impuestos sobre la Mesa Maestral. Como las cosas se fueron mejorando a favor del Maestre D. Juan de Zúñiga, hizosele duro al Duque su Padre que el contrato se llevase adelante, mayormente que la Encomienda de Valencia se habia unido á la Mesa Maestral, como poco ha diximos, por concesion de la Santidad de Inocencio Octavo. Tuvieron sobre esto pesadas deferencias; convirtieronse en que el Comendador Mayor se apartase del pleyto intentado, y el Duque le diese por todos los dias de su vida la Tenencia de la Torre de Fray Domingo, que era de la Orden, y trescientas cinquenta mil maravedis en cada un año, impuestas sobre las rentas de las yervas, bellota y pastos de las dehesas de Berceal, que está en termino de Benquerencia, y el Toconal en termino de Magacela, y son de la Mesa Maestral, en tres pagas, una por Navidad, otra por Carnestolendas, y en todo el mes de Marzo la tercera. Este contrato assi hecho, confirmó y aprobó el Maestre. Viendo el Duque y el Comendador Mayor que necesitaba que su santidad lo confirmase, se lo suplicaron, y el lo hizo y mandó dar sus letras; y en ellas manda al Maestre y á sus sucesores que assi en la Tenencia de la Torre, como en el goce de las rentas, no perturben ni molesten al Comendador Mayor, y comete la execucion al Obispo de Orense, y al Maestrescuela de Sevilla, y á Fernando de Villalpando Canonigo de Salamanca; y les manda que siempre que fueren requeridos por el dicho Comendador Mayor, no permitan se le impida la posesion pacifica, ni que sea molestado en cosa alguna, y procedan con censuras contra los que lo contradixeren y procurasen impedir, invocando para ello si necesario fuere el auxilio del brazo seglar. Es la data en Roma, veinte y ocho de Junio de 1487.”

[29] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Catastro de Ensenada (Copia microfilmada del original existente en el ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS) Rollo 7. Libro 144, Monterrubio de la Serena, ff. 246r y vº.

[30] Ibidem, f. 261r.

[31] Ibidem, ff. 241 r y vº.

[32] Como ya hemos visto anteriormente, en la Respuesta nº 51 sólo se recuerda la casa de campo llamada Dehesijuela.

[33] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. CARTOTECA HISTÓRICA. Provincia de Badajoz. Planos parciales. Plano nº 111.

[34] LÓPEZ, T.: Estremadura. Año de 1798. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1991. Edición y recopilación de Gonzalo Barrientos Alfageme. Voz “Villanueva de la Serena (Extremadura). Partido de Villa Nueba de la Serena”, p. 473.

[35] MADOZ, P.: Opus cit., Tomo III, voz “Monterrubio (Villa de)”, p. 382.

[36] Sobre este tema puede verse el siguiente estudio para la provincia de Badajoz: ROSIQUE NAVARRO, F.: La Reforma Agraria en Badajoz durante la II.ª República. Diputación de Badajoz. 1988; a escala nacional existen varias obras que tratan el tema, entre las que recordamos: MALEFAKIS, E.: Reforma Agraria y Revolución Campesina en la España del siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1982 (5ª edición).

[37] Vid. PAJUELO DÍAZ, A.: “Las casas del Arrabal” en MARTÍN NIETO, D. Á. y DÍAZ DÍAZ, B. (coord.): Campanario (5 tomos), Excmo. Ayuntamiento de Campanario, 2003, Tomo III, pp. 67-79.

[38] De tal manera se cita a Antonia Cuesta Fernández como propietaria de Cañada Honda en el Catastro realizado en tales fechas. (ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO. Catastro fechado en la década de los años veinte del siglo XX)

[39] A pesar de que hemos señalado a Antonia Cuesta como dueña de esta finca, hemos localizado en otro lugar distinto una información que contradice en parte a ésta. Nos referimos al Registro Fiscal de edificios y solares de Castuera, fechado en 1921, donde aparece Juan Cuesta Fernández, domiciliado en Villanueva de la Serena y administrador de Pedro Fernández Durán, como el dueño de una propiedad de “500 metros cuadrados, su valor 2500 pesetas, en la Dehesa Bercial enclavada en el quinto llamado Cañada Honda” (ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE BADAJOZ. Sección Hacienda. Libro 2831. Hoja nº 1586)

[40] ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO DE LA SERENA. Libro del Registro Fiscal. Tomo III, Hoja nº 925.

[41] Ibidem, Hoja nº 927.

[42] Ibidem, Hoja nº 928.

[43] Ibidem, Hoja nº 936.