Oct 262021
 

Teodoro A. López López

 Para el investigador de Extremadura, y el lector  interesado, el presente Indice (1971-2021) de las ponencias de los Coloquios Históricos de Extremadura, que se celebran en Trujillo (Cáceres), va  ser un referente obligado para cualquier trabajo de investigación. Los instrumentos descriptivos -guías, índices, inventarios y catálogo- son necesarios e imprescindibles.   Los cincuenta  años que se cumplen, años tras año  han han sido convocados en Plasencia (1971-72) y Trujillo en el palacio de Santa Marta (1973) y el exconvento de las monjas Isabeles, terciarias franciscanas, de la  Coria.

Los trabajos fueron publicados: por una parte, en forma digital  (1971-1988), por otra, en soporte de papel (1989-2021),  siendo colgados en la WEB de la Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura.

El calendario de gestión distingue: 1º periodo (1971-88), donde parecen digitalizados los resúmenes breves y ponencias, excepto del año  que no se celebra por la muerte de José María Muñoz, coordinador (1982) y  2º periodo (1989-2021), aunque la edición correspondiente aparece el año posterior en un voluminoso libro, y los años 2007, 2008 y 2009 que están en dos tomos.

Los criterios de catalogación que se ha preferido son por orden cronológico de los ponentes de cada año. La clasificación alfabética es obvia con siete campos,  a saber, la referencia numérica, autor, título, coloquio, número en el tomo de cada año y el soporte digital o edición con número de páginas de cada trabajo.

En el siglo XXI comienza por la tarde una Conferencia o Lectura inaugural por un ponente invitado en el salón de actos del Palacio Municipal, como se señala oportunamente. En la última decena la relación comienza  con  los trabajos dedicados al tema central del año, al que siguen los restantes participantes por orden alfabético. 

Historiar este largo camino escapa aquí y ahora. No obstante, tenemos que referirnos al primero y el último celebrado. Aquel lejano anuncio:  “Mañana comienza los Coloquios 1-3 octubre 1971”( Diario Regional Hoy 30 septiembre de 1971).

Al día siguiente abría el titular “…. Hoy, Apertura de los coloquios Histórico-religiosos de Extremadura” (Hoy 1 octubre de 1971). La  denominación  “histórico-religioso”, que fue la inicial apenas duró dos años.

El III Congreso de Estudios Extremeños de 1970 en Plasencia fue la ocasión de entrevistarse Crescencio Palomo Iglesias, O.P. que presentaba un trabajo inédito del religioso extremeño P. Manuel Amado que vivió las consecuencias de la desamortización de Mendizábal, y vivió  en el convento placentino de San Vicente  Ferrer, ex vulgo de Santo Domingo. 

Al año siguiente participaron los frailes Antonio Veny,  teatino de Mallorca y Crescencio Palomo, dominico de Madrid;  los presbíteros Francisco Galo Fernández Serrano, canónigo de la S.I. Catedral Metropolitana de Zaragoza y Basílica del Pilar, “alma” de los Coloquios, Valentín Soria Sánchez, presbítero de Jarandilla, Carmelo Solís Rodríguez, beneficiado de la S.I. Catedral de Badajoz y José María Muñoz, coordinador. Asisten el Alcalde y Presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de Trujillo.

El coloquio  2020 de modo excepcional se celebra en forma telemática debido a la pandemia mundial de corona virus-19. Las nuevas tecnologías no impidieron que se celebrara en el otoño acostumbrado.

A lo largo de estos años han jugado papel muy determinante la Junta directiva, presidida por Juan Moreno Lázaro, Juan Pedro García Pérez,  Juan Antonio de la Cruz Moreno y María del Rosario Alvarado Hoyas sucesivamente, con tesón en el trabajo y fortaleza ante las dificultades, quienes han sabido mantener estos encuentros en pro de la cultura extremeña.

Núm. Referencia Autor Título Coloquios Núm. Año Soportes. Digital/libro
1 Albarracín, F.  S.I. Un extremeño universal, el P Santiago Morillo, S.I., precursor del ecumenismo I 1 1971 Digital
2 Bravo y Bravo, Fernando Convento de frailes  en Garrovillas de Alconetar I 2 1971 Digital
3 Bueno Rocha, J Datos para la historia de los dominicos en Plasencia I 3 1971 Digital
4 Carceller, M.  A.R. El berzocaniego Fr. Tomás Escobar de San Fulgencio, vicario general  de la recolección agustiniana. I 4 1971 Digital
5 Fernández Serrano, Francisco Galo El obispo de Constantina, párroco de Escurial en el siglo  XVII I 5 1971 Digital
6 Fernández Serrano, Francisco Galo Los Coloquios de Trujillo   6    
7 Fernández Serrano, Francisco Galo Un colegio de jesuitas proyectado para Garciaz en vida de San Ignacio de Loyola I 7 1971 Digital
8 Fort y Cogull, E. Claretianos catalanes en Extremadura I 8 1971 Digital
9 Galán Becerra, L. Los esclavos de María de  los Pobres, institución de nuestros días en Alcuéscar I 9 1971 Digital
10 González Ramos, V. Evocaciones pretéritas y elogio de dos sacerdotes  cacereños I 10 1971 Digital
11 Guarín Betts, Patricio Ocaso inmortal de un  coloso: Fr. Angel Manrique, obispo de Badajoz I 11 1971 Digital
12 Hurtado de San Antonio, Ricardo Colegio  provincial de San Francisco- antes  monasterio de San Francisco el Real I 12 1971 Digital
13 Hurtado de San Antonio, Ricardo Historia, arquitectura, y restauración del colegio provincial de San Francisco de Cáceres I 13 1971 Digital
14 Jiménez, Vicente C.M. Los primeros Paúles en Extremadura I 14 1971 Digital
15 Moral Tomás, O.S.B. Los premostratenses y Extremadura I 15 1971 Digital
16 Moreno Lázaro, Juan Trabajos presentados a los I Coloquios Históricos de Extremadura 1971 I 16 1971 Digital
17 Moreno Lázaro, Juan El convento de la Encarnación  de Trujillo I 17 1971 Digital
18 Muñoz Gallardo J.A. Real  capilla  e imagen del Cristo de Zalamea I 18 1971 Digital
19 Muñoz Gallardo J.A. Biografía del Obispo de Plasencia D. Diego de Arce y Reineso I 19 1971 Digital
20 Núñez Martín, R La casa de Santiago en Trujillo I 20 1971 Digital
21 Palomo Iglesias, Crescencio Apuntes inéditos sobre  el P. Manuel Amado I 21 1971 Digital
22 Palomo Iglesias, Crescencio Datos para la historia de los dominicos en Plasencia I 22 1971 Digital
23 Rodríguez Amores, Lorenzo La casa de Fernando el Católico en Madrigalejo I 23 1971 Digital
24 Sánchez Alegría, Eleuterio Una legión de Claret en Extremadura de los  conquistadores I 24 1971 Digital
25 Sánchez Morales,  Narciso Futurología  religiosa I 25 1971 Digital
26 Soria Sánchez, Valentín Monasterios de Jarandilla I 26 1971 Digital
27 Soria Sánchez, Valentín Conventos franciscano, agustino y dominico de Jarandilla I 27 1971 Digital
28 Trenado Trenado, F Semblanza del padre Arcángel Barrado Manzano, OFM. I 28 1971 Digital
29 Veny Ballester, Antonio, C.R. La  muerte en Extremadura del P.D. Jerónimo Abarrategui, C.R. I 29 1971 Digital
30 Veny Ballester, Antonio, C.R. Apuntes inéditos sobre  el P. Manuel Amado I 30 1971 Digital
31 Álvarez Ruíz, Fernando Una Piedad de Gregorio Hernández II 1 1972 Digital
32 Bueno Rocha, José La cuestión del obispo  Nepopis de Mérida II 2 1972 Digital
33 Bueno Rocha, José Sepulturas pétreas en los  arenales de Cáceres y San Isidro de Malpartida de Cáceres II 3 1972 Digital
34 Fernández Serrano, Francisco Galo La religiosidad del Doctor Sorapán y Rieros II 4 1972 Digital
35 Fernández Serrano, Francisco Galo El doctorado teológico del historiador Solano de Figueroa II 5 1972 Digital
36 González Ramos, Vicente El Obispo Fray Francisco Barbado Viejo II 6 1972 Digital
37 Guarín Betts, Patricio Los obispos cistercienses  de Badajoz II 7 1972 Digital
38 Jiménez Priego, Teresa Documentos de la Colegiata de Zafra II 8 1972 Digital
39 Martín Vizcaino, José La Cofradía de la Virgen del Puerto de  Madrid II 9 1972 Digital
40 Muñoz Gallardo, Juan Antonio Biografía de  D. Vicente Barrantes Moreno II 10 1972 Digital
41 Muñoz Gallardo, Juan Antonio Apuntes históricos de la sede Metropolitana de Mérida II 11 1972 Digital
42 Núñez Martín, Ramón D. Juan Tena,   Hijo  ilustre de Trujillo II 12 1972 Digital
43 Paule Rubio, Angel Villanueva de la Serena y la primera fiesta del Árbol II 13 1972 Digital
44 Rodríguez Amores, Lorenzo Un pueblo trujillano: Villar de Pela II 14 1972 Digital
45 Sánchez Alegría, Eleuterio El ascetismo español, factor decisivo en la retirada de Carlos V a Yuste II 15 1972 Digital
46 Sánchez Morales,  Narciso Los desiertos carmelitanos. San José de las Batuecas II 16 1972 Digital
47 Soria Sánchez, Valentín Monjes  y Monasterios de Jarandilla II 17 1972 Digital
48 Álvarez Ruíz, Fernando Trujillo y al Orden Agustiniana III 1 1973 Digital
49 Álvarez Ruíz, Fernando Trabajos presentados  a los III Coloquios  históricos de Extremadura III 2 1973 Digital
50 Bueno Rocha, José La primera evangelización en Extremadura III 3 1973 Digital
51 Fernández Serrano, Francisco Galo Las escuelas de Cristo en Extremadura III 4 1973 Digital
52 Fernández Serrano, Francisco Galo PrehistoriografÍa trujillana. Trujillo. En la Historia y Anales  de Fray Alonso Fernández O.F.S. III 5 1973 Digital
53 Guarín Betts, Patricio D. Pedro Gómez de la Torre, Obispo de Plasencia III 6 1973 Digital
54 Moreno Lázaro, Juan Guía turística de Trujillo III 7 1973 Digital
55 Muñoz Gallardo, Juan Antonio Caminos de Santiago  en Gascuña (siglo XIII) III 8 1973 Digital
56 Muñoz Gallardo, Juan Antonio Caminos de Santiago  en Gascuña (siglo XIII) III 9 1973 Digital
57 Naharro y Riera, Alfonso Culturas célticas en Extremadura III 10 1973 Digital
58 Núñez Martin, Ramón Algunas personalidades trujillanas del siglo XIII III 11 1973 Digital
59 Paule Rubio, Angel Yo también fui quinto III 12 1973 Digital
60 Rodríguez Cerezo, Joséfi Doña Catalina Arroyo una precursora de las grandes presas del Guadiana III 13 1973 Digital
61 Rodríguez Solís, Carmelo El Monasterio de las religiosas de Santa María y de la Magdalena III 14 1973 Digital
62 Sánchez Alegría, Eleuterio Por qué se prefirió Yuste para la residencia  de Carlos V III 15 1973 Digital
63 Sánchez Morales,  Narciso El centrismo  jerónimo hoy III 16 1973 Digital
64 Sánchez Rodilla, Magdalena Mujeres en la guerra de la Independencia en Extremadura III 17 1973 Digital
65 Soria Sánchez, Valentín Noticias arqueológicas recientes en Extremadura III 18 1973 Digital
66 Soria Sánchez, Valentín Noticias de monasterios en los archivos de Casatejada, Collado y Tejada III 19 1973 Digital
67 Callejo Serrano, Carlos El extraño sino de la Ermita de  la Berrocosa en Jarandilla IV 1 1974 Digital
68 Diéguez Luengo, Elías Cómo Trujillo respondió al alcalde de Móstoles IV 2 1974 Digital
69 Fernández Sánchez, Teodoro Treinta y siete sacerdotes que rigieron la parroquia de Santa María de Cáceres. Gran matemático y fecundo poeta, Arsenio Gallego Hernández IV 3 1974 Digital
70 Guarín Betts, Patricio Un obispo benedictino de Badajoz IV 4 1974 Digital
71 Lozano Ramos, José Extremadura y especialmente en la Guerra de la Independencia IV 5 1974 Digital
72 Muñoz Claro, José María Notas para un estudio sobre la evolución del nombre y el casco urbano de Trujillo IV 6 1974 Digital
73 Muñoz Claro, José María y Lozano Ramos, José Índices onomástico y cronológico a la obra de D. Juan Tena. Trujillo  histórico y Monumental IV 7 1974 Digital
74 Muñoz Gallardo, Juan Antonio Nota histórica de la sede metropolitana de Mérida IV 8 1974 Digital
75 Naharro y Riera, Alfonso Grabados prehistóricos en la comarca de Trujillo IV 9 1974 Digital
76 Núñez Martin, Ramón Fundaciones benéficas trujillanas, siglo XX IV 10 1974 Digital
77 Palomo Iglesias, Crescencio Un nuevo Santo Extremeño: Beato Juan Macías IV 11 1974 Digital
78 Paule Rubio, Angel Dios Padre y su fiesta IV 12 1974 Digital
79 Rubio Andrada, Manuel Estudio de las pinturas esquemáticas de la Cueva Larga del Pradillo en Trujillo IV 13 1974 Digital
80 Sánchez Morales,  Narciso Delegación de  Amigos de Guadalupe en Trujillo. Su ilustre promotora  Gregorio Collado IV 14 1974 Digital
81 Sánchez Morales,  Narciso Tanatodoxia hispana IV 15 1974 Digital
82 Sánchez Morales, Narciso Palabras de clausura IV 16 1974 Digital
83 Solís Rodríguez Carmelo El desaparecido retablo de Puebla de la Calzada, obra de Morales IV 17 1974 Digital
84 Solís Rodríguez Carmelo Apuntes para la historia del órgano en Extremadura IV 18 1974 Digital
85 Solís Rodríguez Carmelo El desaparecido retablo de Puebla de la Calzada, obra de Morales IV 19 1974 Digital
86 Soria Sánchez, Valentín Nuevos hallazgos arqueológicos en Extremadura IV 20 1974 Digital
87 Tapia García, Jacinto Trabajos presentados  a los IV  Coloquios Históricos de Extremadura IV 21 1974 Digital
88 Xavier de Salas Algunos puntos a la obra de Morales IV 22 1974 Digital
89 Abad Pérez, Antolín Un extremeño para tierras de Ultramar: Fray José de Trujillo V 1 1975 Digital
90 Arroyo Mateos, Juan Francisco Extremadura descubre  o descifra   un nuevo mundo de naturaleza moral o espiritual V 2 1975 Digital
91 Banda de la y Vargas, Antonio índices onomástico y cronológico de la Virgen del Rosario de Malcocinado V 3 1975 Digital
92 Callejo Serrano, Carlos Las inscripciones Turgalenses de Aldehuela de Mordazo V 4 1975 Digital
93 Diéguez Luengo, Elías Un Ídolo prehistórico en Valencia  de Alcántara V 5 1975 Digital
94 Fernández Serrano, Francisco Galo Síntesis  prehistórica de la diócesis de Coria-Cáceres V 6 1975 Digital
95 Fernández Serrano, Francisco Galo Últimos Deanes de la Catedral de Plasencia, pinceladas bibliográficas V 7 1975 Digital
96 Gómez Gómez, José Inventario artístico diocesano 1975 V 8 1975 Digital
97 Guarín Betts, Patricio Un Trujillo calatravo (D. Fernando Pizarro de Orellana) V 9 1975 Digital
98 Hurtado de San Antonio, Ricardo La Estela antropomórfica del Casar de Cáceres V 10 1975 Digital
99 Lozano Ramos, José Heráldica trujillana V 11 1975 Digital
100 Luengo Blázquez, José Inventario de los restos arqueológicos hallados en la villa romana de Aldehuela de Mordazo en el año 1975  V 12  1975 Digital
101 Moreno Lázaro, Juan Una sugerencia sobre el palacio de la Conquista V 13 1975 Digital
102 Muñoz Claro, José María Evocación urbanística de Trujillo. Aportaciones del siglo XIX V 14 1975 Digital
103 Naharro y Riera, Alfonso Juegos prehistóricos o a caso mágicos recintos V 15 1975 Digital
104 Parrón Fernández, Felipe La independencia de un pueblo: Aldeanueva de la Vera V 16 1975 Digital
105 Parrón Fernández, Felipe La independencia de un pueblo V 17 1975 Digital
106 Paule Rubio, Angel Pinceladas histórico-geográficas de la Trasierra V 18 1975 Digital
107 Rodríguez Cerezo, Josefi y Sánchez Rodilla, Magdalena Mujeres de las crónicas trujillanas V 19 1975 Digital
108 Rubio Andrada, Manuel Estudio histórico de la Ermita de la Coronada de Trujillo V 20 1975 Digital
109 Sanabria Escudero, Manuel Mérida americanas V 21 1975 Digital
110 Sánchez Alegría, Eleuterio Un misionero claretiano muy popular en tierras de Extremadura. P. Eleuterio V 22 1975 Digital
111 Sánchez Morales,  Narciso Colón ¿judío? V 23 1975 Digital
112 Solano García, Juan Aportaciones al estudio del campo de los Norbanos V 24 1975 Digital
113 Solís Rodríguez Carmelo El rollo del Campillo V 25 1975 Digital
114 Soria Sánchez, Valentín Nuevas notas sobre  la arqueología extremeña V 26 1975 Digital
115 Valverde Luengo, Francisco de Jesús Galisteo, villa histórica y artística V 27 1975 Digital
116 Vera  Camacho, Juan Pedro El camino poético de la vía de la plata V 28 1975 Digital
117 Abad Pérez, Antolín Aportación franciscana española  a la lingüística extremo oriental VI 1 1976 Digital
118 Álvarez Pérez, Fernando La Orden jerónima y su proyección social en la alta Extremadura VI 2 1976 Digital
119 Arroyo Mateos, Juan Francisco San Lorenzo de Huesca disfrutó de privilegio de la Concepción Inmaculada VI 3 1976 Digital
120 Bueno Rocha, José Los cristianos extremeños de las época romana y visigoda VI 4 1976 Digital
121 Callejo Serrano, Carlos El partido de Trujillo antes de la división provincial de 1833 VI 5 1976 Digital
122 Candel Crespo, Francisco D. Sancho Dávila y Toledo, obispo de Plasencia VI 6 1976 Digital
123 Cárcel Ortí, Vicente Índice completo de los informes sobre el estado de las diócesis extremeña, que los obispos de Badajoz, Coria y Plasencia enviaron a la Santa Sede desde finales del siglo XVI  hasta principio del XX VI 7 1976 Digital
124 Cárcel Ortí, Vicente Biografía valenciana  de un trujillano ilustre VI 8 1976 Digital
125 Carvajal Gallego, José En torno al bicentenario de la Real Capilla de San Pedro  de Alcántara, de Arenas VI 9 1976 Digital
126 Carvajal Gallego, José La Calzada de Oropesa (Toledo) puesta de Extremadura VI 10 1976 Digital
127 Croche de Acuña, Francisco Zafra, ayer y hoy VI 11 1976 Digital
128 Diéguez  Luengo, Elías Documentos conservados en domicilios  particulares, archivo privados, Estudio de dos archivos particulares de Valencia de Alcántara VI 12 1976 Digital
129 Diéguez  Luengo, Elías Estudio y comentarios de los últimos folletos sobre Extremadura aparecidos. Conveniencia de una revisión total para la corrección de errores que siguen figurando en los distintos folletos. Comentarios VI 14 1976 Digital
130 Diéguez Luengo, Elías Archivos locales particulares  en Valencia de Alcántara VI 15 1976 Digital
131 Fernández Sánchez, Teodoro Un insigne marino nacido en las secas tierras extremeñas VI 16 1976 Digital
132 Fernández Serrano, Francisco Galo Los periódicos de Trujillo. 90 años de periodismo local VI 17 1976 Digital
133 Fernández Serrano, Francisco Galo Sedes vacantes de Plasencia en el último siglo (Gobernantes,  1876-1976), VI 18 1976 Digital
134 García  Suárez, Ismael y Lozano Galán José Carlos La desamortización  en la comarca de Montánchez VI 19 1976 Digital
135 García Arroyo, Marta María La independencia de la cumbre, en 1599.Su venta a Don Pedro Barrantes y razones de los Reyes para vender VI 20 1976 Digital
136 García Sánchez, Francisco Eduardo Rodríguez Gordillo, párroco de San Martín, historiador de Medellín VI 21 1976 Digital
137 García Sánchez, Ismael  y Lázaro Galán, José Carlos Desamortización en la comarca de Montánchez VI 22 1976 Digital
138 Gómez Gómez, José Dos lápidas de pizarros. Uno en Alcollarín y otro en la Conquista VI 23 1976 Digital
139 Guarín Betts, Patricio El padre Muñiz, historiador de Alcántara VI 24 1976 Digital
140 Hurtado de San Antonio, Rendo Identificación y localización de los municipios estipendiarios que sufragan el puente romano de Alcántara. Land Idaeditani, Laucienses oppiden1,Taleri, Inhranuiense, Colarni, Colarni, Laucienses-transcudani, Aravi, Me, Arabigenses, Banienses y Paerures VI 25 1976 Digital
141 Lozano Ramos, José Heráldica trujillana VI 26 1976 Digital
142 Martín  Vizcaino, José José Montero Neira, hijo ilustre de Plasencia VI 27 1976 Digital
143 Naharro Riera, Alfonso Las Estelas decoradas de Extremadura. Estela de Zarza la Mayor VI 28 1976 Digital
144 Núñez Martín, Ramón Madre Ángela de la Cruz, (la trujillana) VI 29 1976 Digital
145 Parrón Fernández, Felipe La Serrana de la Vera, una leyenda medieval en varias versiones VI 30 1976 Digital
146 Paule Rubio, Angel La Hurdes de ayer y de hoy VI 31 1976 Digital
147 Rodríguez Amores, Lorenzo Cobba  Darsa=Una gesta extremeña en África «Toponimias rurales» VI 32 1976 Digital
148 Sánchez Alegre, Eleuterio Razas y paisajes de las Extremadura  hace 2000 años VI 33 1976 Digital
149 Sánchez Maurandi, Antonio Religiosas de Trujillo en Mula VI 34 1976 Digital
150 Solís Rodríguez, Carmelo Santa María de la Concepción jerónima (Datos para la historia del monasterio en el siglo XVI) VI 35 1976 Digital
151 Soria Sánchez, Valentín Panorama de la arqueología extremeña VI 36 1976 Digital
152 Urdiciain Morón, Joaquín El convento eremítico de San Juan Bautista de la Penitencia en el desierto de la  Viciosa VI 37 1976 Digital
153 Valverde Luengo, Francisco La centenaria Cofradía del «Niño Jesús» de Galisteo VI 38 1976 Digital
154 Vera Camacho, Juan Pedro Un fabulista extremeño VI 39 1976 Digital
155 Abad Pérez, Antolín Extremeños  en la Comisaría  General de Indias de Madrid VII 1 1977 Digital
156 Álvarez Pérez, Fernando Crónica extremeña de la vía de la plata VII 2 1977 Digital
157 Ávila Ruíz, Rosa María El retablo de la Magdalena de la catedral de Badajoz VII 3 1977 Digital
158 Blanco Pérez, Manuel El obispo Gallego en Plasencia, D. Justo Rivas Fernández (1926-1930) VII 4 1977 Digital
159 Bueno Rocha, José La Torre de la casa quemada de Cáceres VII 5 1977 Digital
160 Callejo Serrano, Carlos Omisiones y errores en el mapa provincial de Cáceres VII 6 1977 Digital
161 Candel Crespo, Francisco Don Arias González Gallego (1500-1575) VII 7 1977 Digital
162 Cárcel Ramos, Adelaido Obispos valencianos en Extremadura VII 8 1977 Digital
163 Carvajal Gallego, José El polifacético Don Casimiro Sánchez Alisada VII 9 1977 Digital
164 Diéguez Luengo, Adelaido Cuaderno autobiográfico de D. José de Viu, autor de la obra Extremadura. Colección de sus inscripciones y monumento.  1852 VII 10 1977 Digital
165 Donato Búa, Salvador Pleito entre pueblos de Cáceres y Salamanca sobre la propiedad de una imagen de Nuestra Señora de la Peña de Francia VII 11 1977 Digital
166 Fernández Serrano, Francisco Galo Algunos carmelitas descalzos de Extremadura VII 12 1977 Digital
167 Fernández Serrano, Francisco Galo En el centenario de una maestra nacional. Una escritora de Garciaz VII 13 1977 Digital
168 García  Sánchez, Francisco Ermitas metelinenses VII 14 1977 Digital
169 García Cuadrado, Nazaret Una Santa extremeña patrona de Asturias VII 15 1977 Digital
170 García-Murga Alcántara, Juan La iglesia de Santa María de Guareña en la arquitectura extremeña del siglo XVI VII 16 1977 Digital
171 Gómez Gómez, José Pintura mural, tradición y manifestación de fe VII 17 1977 Digital
172 González Ramos, Vicente Recuerdos «Reyes Huerta». El sentido de la Medida. VII 1 1977 Digital
173 Guarín Betts, Patricio Jovellanos: Alcantarino VII 19 1977 Digital
174 Hurtado de San Antonio, Ricardo Nuevo capítulo para el estudio de la Romanización en la provincia de Cáceres VII 20 1977 Digital
175 López Valcarcel, Amador Don Fray Juan de la Serena Sánchez  Alonso de Guevara VII 21 1977 Digital
176 Lozano Mateos, Jesús Fuente del Maestre en la Historia. Apuntes biográficos de fontaneses ilustres   VII 22 1977 Digital
177 Lozano Ramos, José Pequeñas biografías de trescientos personajes trujillanos VII 23 1977 Digital
178 Martin de Hijas  y Luengo, Eduardo Don Lorenzo Igual de Soria y Martín de Hijas: Gran obispo extremeño VII 24 1977 Digital
179 Martin Vizcaino, José Monseñor Idelfonso Prieto López, ilustre  sacerdote placentino VII 25 1977 Digital
180 Martínez Díaz, Tomás Mérida, pensamientos bajo el puente VII 26 1977 Digital
181 Mazo Romero, Fernando La intervención del segundo conde de Feria en la guerra de la Sucesión castellano portuguesa VII 27 1977 Digital
182 Muñoz y Muñoz, Antonio Santa Teresa de Jesús en Beceda ( un episodio en la vida de Santa  Teresa en esta parroquia entonces placentina) VII 28 1977 Digital
183 Naharro Riera, Alfonso La lucha de clase en la Lusitania de Viriato VII 29 1977 Digital
184 Navazo Gancedo, José Luis Enfoque metodológico para el estudio de un pueblo extremeño. Aplicación a Trujillo VII 30 1977 Digital
185 Núñez Martín, Ramón Una fiesta del árbol multisecular en un  pueblo del Valle VII 31 1977 Digital
186 Palomo Iglesias, Crescencio M.R.P.MTRO. FR. Martín Clemente  y Pulido,  O.P. (1812-1883) VII 32 1977 Digital
187 Parrón Fernández, Felipe Datos estadísticos de la Vera, con un poco de historia, en Aldeanueva, Cuacos y Guijo de Santa Bárbara VII 33 1977 Digital
188 Parrón Fernández, Felipe Un extremeño y una pequeña historia: una pequeña relación con lo que fuera la Serrana de la Vera VII 34 1977 Digital
189 Prieto Aguilar,  Dionisio Un colegio para otro siglo VII 35 1977 Digital
190 Rubio Andrade, Manuel Conclusiones al estudio arqueológico de los yacimientos cástrenos de Extremadura VII 36 1977 Digital
191 Rubio Masa, Juan Carlos La ermita de la Oliva en Serrejón VII 37 1977 Digital
192 Rubio Rojas, Antonio Vecindad entre Cáceres y Trujillo, en el trascurso  de los siglos XV y XVI VII 38 1977 Digital
193 Rubio, Calzón  Ubaldo Fechas en que estuvo en Madrigalejo el rey Don Fernando V, el Católico, y documentos  que firmó VII 39 1977 Digital
194 Sánchez Maurandi, Antonio Un obispo murciano en Extremadura, D. Francisco Cavero Tormo VII 40 1977 Digital
195 Solano García, Juan Convento de los agustinos descalzos de Valdefuentes VII 41 1977 Digital
196 Solís Rodríguez, Carmelo El desaparecido retablo   de la capilla de Santa  Ana, de la catedral de Badajoz VII 42 1977 Digital
197 Solís Rodríguez, Carmelo El «San Jerónimo de Luis de Morales» en el museo catedralicio de Badajoz VII 43 1977 Digital
198 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones latinas y hebreas de Extremadura VII 44 1977 Digital
199 Tejada Vizuete, Francisco Aportación al cancionero navideño de Extremadura VII 45 1977 Digital
200 Urdiciain Morón, Joaquín El desierto de la Viciosa VII 46 1977 Digital
201 Valverde Luengo, Francisco de Jesús Apuntes para la historia de Galisteo VII 47 1977 Digital
202 Velo Pensado, Ismael El autor de un libro citado en el Quijote VII 48 1977 Digital
203 Vera Camacho, Juan Pedro La Siberia extremeña es una síntesis de la flora europea VII 49 1977 Digital
204 Zaragoza Pascual, Ernesto Fray Pedro  de Chaves, reformador de los monasterios benedictinos portugueses VII 50 1977 Digital
205 Alonso Montequín, Valentín, Álvarez Cárdenas, Antonio, Andrés Martínez, Gregorio  y  Avilés Fernández, Miguel Resúmenes de los VIII Coloquios Históricos de Extremadura VIII 1 1978 Digital
206 Alonso Montequín, Valentín Don Raimundo Martínez  Módenes, un sacerdote placentino en las Américas VIII 2 1978 Digital
207 Álvarez Cadenas, Antonio Apunte para la Historia  placentina VIII 3 1978 Digital
208 Becerra Noriega, Laureano Economía agraria: la guarda de los cereales VIII 4 1978 Digital
209 Benítez Floriano, Santos Una aportación al estudio  socio-económico de Cáceres en el 1931 VIII 5 1978 Digital
210 Blanco Rey, Manuel Un extremeño Arzobispo de Santiago de Compostela: Don Beltrán de Guevara, Juan (1618-1622) VIII 6 1978 Digital
211 Blanco Rey, Manuel Pastorales  del Obispo  D. Justo Rivas Fernández VIII 7 1978 Digital
212 Caballero Venanzada, Manuel El autor del epitafio de García de Paredes VIII 8 1978 Digital
213 Cárcel Ramos, Adelaido Obispos y sacerdotes  conquenses  en las  diócesis de Extremadura y  extremeños en el obispado de Cuenca VIII 9 1978 Digital
214 Carro Celada, Antonio Bibliografía de Melitón Amores, poeta de Montánchez en Astorga VIII 10 1978 Digital
215 Cordero Marina, Pedro Sor Hermenegilda García, monja jerónima de Trujillo, nacida en Guadalupe VIII 11 1978 Digital
216 Fernández Rodríguez, Manuel Una pastoral sobre el cultivo  de la patata, publicada por el obispo de Tuy,  Don Juan García Benito VIII 12 1978 Digital
217 García-Murga Alcántara, Juan La Iglesia de Santiago de Don Benito VIII 13 1978 Digital
218 Gómez Gómez, José Estudio- taller de Conservación y Restauración de Arte Sacro VIII 14 1978 Digital
219 Fernández Serrano, Francisco Galo Vidas paralelas: Alonso González Cancho (1909-1976), Francisco Elías de Tejada y Spínola VIII 15 1978 Digital
220 Fernández Serrano, Francisco Galo Geografía topográfica de Extremadura VIII 16 1978 Digital
221 Gómez Sobrino, Jesús Años tudenses del obispo D. Juan María Valero (1 Dic. De 1879 – 15 Abril de 1882) VIII 17 1978 Digital
222 Goñi Gaztambide, José El enemigo de los canónigos de Pamplona: Gregorio Fernández Pérez VIII 18 1978 Digital
223 Guarín Betts, Patricio Los Lobera de Palencia VIII 19 1978 Digital
224 Guerra Guerra, Arcadio Notas sobre la Historia  de Extremadura del P. Fr. Francisco de Coria, año 1608 VIII 20 1978 Digital
225 Gutiérrez  Macías, Valeriano El capitán Diego  de Cáceres Ovando, Coronel de la infantería, Honorario VIII 21 1978 Digital
226 Hernández García, Vicente Nuestra Señora de Roque Amador, patrona de Almaraz VIII 22 1978 Digital
227 Hoyo Manzano, Filiberto A los VIII Coloquios Históricos de Extremadura VIII 23 1978 Digital
228 Lázaro Sánchez,  José María Sepulturas prehistóricas  en la dehesa  de Alpotrique, , Cuarto de  Alpotrequillo VIII 24 1978 Digital
229 Lozano Ramos, José Trujillo y sus estatuas VIII 25 1978 Digital
230 Martin de Hijas  y Luengo, Eduardo Enigmas de la Puebla de Nanciados: su nombre VIII 26 1978 Digital
231 Martín Vizcaino, José El M.I.Sr.Dr.D.Eladio Valcizas Santamera, fundador en Plasencia VIII 27 1978 Digital
232 Martínez  Díaz, Tomás E. Realidad del turismo extremeño VIII 28 1978 Digital
233 Monroy García, Herminio Para una biografía seria de D. José García Mora. Su estancia en Piornal VIII 29 1978 Digital
234 Montero Aparicio, Domingo Arquitectura monástica en el norte de Cáceres VIII 30 1978 Digital
235 Muñiz Sánchez, Antonio Personajes seculares ilustres de Guadalupe VIII 31 1978 Digital
236 Navarro del Castillo, Vicente La epopeya de la raza extremeña en Indias VIII 32 1978 Digital
237 Navazo Gancedo, José Luis Extremadura ante las centrales nucleares VIII 33 1978 Digital
238 Navazo Gancedo, José Luis Política forestal e incendios forestales en Extremadura VIII 34 1978 Digital
239 Núñez Martin, Ramón Una gloria de Trujillo: Sor María de la Cruz, religiosa agustina recoleta en Baeza VIII 35 1978 Digital
240 Parrón Fernández, Felipe Heráldica de Aldeanueva de la Vera VIII 36 1978 Digital
241 Parrón Fernández, Felipe Un canto a Extremadura de  Angel Marina VIII 37 1978 Digital
242 Pastor Serrador,  Juan José Vida de las santos Fulgencio y Florentina VIII 38 1978 Digital
243 Paule Rubio, Angel Una vida y un monumento VIII 39 1978 Digital
244 Pérez, Enciso El lino en la artesanía textil cacereña VIII 40 1978 Digital
245 Prieto Aguilar,  Dionisio Tres coronas  en la Historia de Plasencia VIII 41 1978 Digital
246 Rubio Calzón, Waldo La casa de Ntra. Sra. de Guadalupe en Madrigalejo VIII 42 1978 Digital
247 Rubio Rojas,  Antonio Algunas muestras  de la Arquitectura modernista en Cáceres VIII 43 1978 Digital
248 Ruíz Navarro y Ruíz  del Riquelme Colegiales extremeños en el Real Seminario de Nobles  de San Pablo en la Ciudad de Valencia  (1670-1836) VIII 44 1978 Digital
249 Sánchez Alegría, Eleuterio El Cardenal Segura, recia personalidad  de España VIII 45 1978 Digital
250 Sánchez Alegría, Eleuterio Trujillo, caballeresco y señorial, evocado en ciudades famosas VIII 46 1978 Digital
251 Sánchez Castaño, Francisco Una carta acerca de la Escuela de Cristo en Don Benito VIII 47 1978 Digital
252 Sánchez Maurandi, Antonio El Cardenal Segura, gran obispo de Coria VIII 48 1978 Digital
253 Sánchez Morales,  Narciso Un centenario yustino: Jeromín VIII 49 1978 Digital
254 Sánchez Paredes, Jenaro Corrección epigráfica de una lápida curiense VIII 50 1978 Digital
255 Solís Rodríguez, Carmelo El corral de comedias de Badajoz VIII 51 1978 Digital
256 Soria Sánchez, Valentín Noticias sobre la arqueología extremeña VIII 52 1978 Digital
257 Torra de Arana, Eduardo Una fotografía  histórica  en la estación ferroviaria  de Mérida VIII 53 1978 Digital
258 Valverde Luengo, Francisco de Jesús El templo parroquial de Galisteo VIII 54 1978 Digital
259 Velo Pensado, Ismael Felipe de Meneses y Miguel de Cervantes VIII 55 1978 Digital
260 Vera Camacho, Juan Pedro Once noticias  curiosas de Extremadura VIII 56 1978 Digital
261 Zaragoza Pascual, Ernesto Fray Alonso de Barrantes, general de la Orden de San Benito VIII 57 1978 Digital
262 Abad Pérez, Antolín Un curioso pleito sobre los diezmos en el obispado de Badajoz IX 1 1979 Digital
263 Álvarez Cárdenas, Antonio Voluntad de hierro IX 2 1979 Digital
264 Álvarez  Sáenz de Buruaga, José En torno al nombre de la colonia Augusta Emérita(Mérida) IX 3 1979 Digital
265 Arroyo Mateos, Juan Francisco La enseñanza religiosa católica IX 4 1979 Digital
266 Basanta Barro, José María Un soldado  de Salvaleón en la batalla de la Albuera IX 5 1979 Digital
267 Basanta Reyes, Antonio El ocaso de un poeta: Luís Chamizo IX 6 1979 Digital
268 Benítez Floriano, Santos Las Cortes y la villa  de Cáceres entre 1293 y 1492 IX 7 1979 Digital
269 Bermejo Jiménez,, Jesús D. Eladio Mozas Santamera, apóstol de Plasencia y su comarca IX 8 1979 Digital
270 Candel Crespo, Francisco Inés Muñoz, introductora del trigo en Perú IX 9 1979 Digital
271 Cárcel Ramos, Adelaido Obispos extremeños (siglos XIX-XX) IX 10 1979 Digital
272 Carrasco García, Antonio Datos genealógicos y biográficos sobre la poetisa llenerense Catalina-Clara Ramírez de Guzmán (1618-1684) IX 11 1979 Digital
273 Carrasco García, Antonio Un desconocido extremeño 0rganista en la catedral primada de Toledo IX 12 1979 Digital
275 Carvajal Gallego, José Un variado extremeño: José María Pérez Lozano IX 13 1979 Digital
276 Corredor García, Fray Antonio Franciscanos extremeños  con aureola de santidad IX 14 1979 Digital
277 Cuadro Palacios, Joaquín Escuelas y maestros de Garciaz IX 15 1979 Digital
278 Diéguez Luengo, Elías Pizarro el «Apu  Macho» IX 16 1979 Digital
279 Escribano Hernández,  Julio Memorias de las cosas  dignas  de perpetua recordación que ha habido en este convento de Ntra.  Sra. de la  Merced de la ciudad de Trujillo IX 17 1979 Digital
280 Fernández Serrano, Francisco Galo Devoción de San Gregorio Ostiense en Extremadura IX 18 1979 Digital
281 Fernández Serrano, Francisco Galo In memoriam de Eduardo Ruíz Sánchez IX 19 1979 Digital
282 Fernández Serrano, Francisco Galo Los diarios de un cura de aldea. Un escritor desconocido de Don Benito, Eduardo Ruíz Sánchez (1915-1978) IX 20 1979 Digital
283 García Sánchez, Francisco Gonzalo Sandoval, segundo conquistador de Méjico IX 21 1979 Digital
284 García-Murga Alcántara, Juan Documentación sobre la presencia de Rodrigo Gil de Hontañón en Extremadura IX 22 1979 Digital
285 Gómez Gómez, José Nuestra Señora de la Coronada y su última restauración IX 23 1979 Digital
286 González Ramos, Vicente San Pedro  de Alcántara en Plasencia IX 24 1979 Digital
287 Guarín Betts, Patricio Nicolás de Hoyo Calderón, alcalde de Cáceres IX 25 1979 Digital
288 Hernández García, Vicente Hijos ilustres de la villa de Almaraz IX 26  1979 Digital
289 Jiménez Sánchez, Angel Vida  y escritos  de Helenides de Salamina IX 27 1979 Digital
290 Lobo Martín, Pedro Don Clodoaldo Naranjo: actividades  y escritos del sacerdote extremeño IX 28 1979 Digital
291 Luengo Blázquez, José Poesía trujillana: Años 1919-1920-1921 IX 29 1979 Digital
292 Martin de Hijas  y Luengo, Eduardo El Condado de Miranda en la provincia de Cáceres IX 30 1979 Digital
293 Muñiz Sánchez, Antonio El arte mudéjar en Guadalupe IX 31 1979 Digital
294 Muñiz Sánchez, Antonio Excursión por la cocina extremeña IX 32 1979 Digital
295 Murillo de Quirós, María Ruinas de un pequeño templo y una imagen románica en Aldeacentenera IX 33 1979 Digital
296 Navarro del Castillo, Vicente Extremadura su tierra, sus hombres y sus pueblos a través de la historia IX 34 1979 Digital
297 Núñez Camacho, Manuel Extremadura y sus toreros IX 35 1979 Digital
298 Núñez Camacho, Manuel Una bella leyenda  en torno a la imagen del Cristo del Perdón IX 36 1979 Digital
299 Parrón Fernández, Felipe Obispos extremeños (siglos XIX y XX) IX 37 1979 Digital
300 Parrón Fernández, Felipe Las ruinas más importantes de Aldeacentenera IX 38 1979 Digital
301 Pastor Serrano, Juan José, Apuntes para la historia  de Santa Cruz y  arte en su iglesia IX 39 1979 Digital
302 Paule Rubio, Angel Hallazgos históricos en Villanueva de la Sierra IX 40 1979 Digital
303 Peralta  Yturralde, Fernando La necrópolis romana de Berzocana IX 41 1979 Digital
304 Placer López,  Gumersindo,  O. de M. Memorias de las cosas  dignas  de perpetua recordación que ha habido en este convento de Ntra. Sra. de la  Merced de la ciudad de Trujillo IX 42 1979 Digital
305 Polo Moral, Manuel Estudio arqueológico sobre casas del Monte IX 43 1979 Digital
306 Prieto Aguilar,  Dionisio Evocación de Francisco  Sánchez  de las Brozas IX 44 1979 Digital
307 Rodríguez Martín, Manuel Los  frescos del antiguo Ayuntamiento de Trujillo IX 45 1979 Digital
308 Eduardo Ruíz Sánchez Carteles anunciadores de la feria cacereña de mayo IX 46 1979 Digital
309 Ruíz- Navarro y Ruíz de Riquelme, Manuel Colegiales extremeños  en el Real Seminario  de Nobles de Valencia IX 47 1979 Digital
310 Sánchez Maurandi, Antonio De Trujillo a Cieza  y viceversa en los siglos XVIII y XIX IX 48 1979 Digital
311 Solís Rodríguez, Carmelo Gabriel Pentiero y la arquitectura trujillana del siglo XVII  IX 49 1979 Digital
312 Soria Sánchez, Valentín Hallazgos arqueológicos de Extremadura IX 50 1979 Digital
313 Tena Ávila, María de los Ángeles Una  biblioteca en Trujillo IX 51 1979 Digital
314 Valverde Luengo, Francisco Jesús Descripción  del templo parroquial de Nª Sª de la Asunción, de Galisteo IX 52 1979 Digital
315 Vera Camacho, Juan Pedro La primera noticia oficial de la toma de Granada  fue comunicada al prior de Guadalupe por la Reina Isabel IX 53 1979 Digital
316 Zarandieta Arenas, Francisco Índice bibliográfico de la revista  «Archivo Extremeño» (Badajoz, 1908-1911) IX 54 1979 Digital
317 Abad Pérez, Antolín Un extremeño desconocido, Fr. Baltasar de Herrera, escritor en Tagalo   y obispo de Camarines X 1 1980 Digital
318 Álvarez Lencero, Luis Vivencias del poeta Monterrey X 2 1980 Digital
319 Andrés Martín, Melquiades Ruta franciscana de la espiritualidad franciscana en el  siglo XVI X 3 1980 Digital
320 Arroyo Mateos, Juan Francisco Cosa fácil que San Pedro de Alcántara enseñó como remedio  de todos los males X 4 1980 Digital
321 Arroyo Mateos, Juan Francisco Promesas del Señor a los devotos de San Pedro de Alcántara X 5 1980 Digital
322 Basanta Barro, José María Gabriel  y Galán en Galicia X 6 1980 Digital
323 Basanta Barro, José María Los corresponsales de Reyes Huertas del archivo familiar X 7 1980 Digital
324 Becerra Noriega, Laureano Nuevos hallazgos  sobre la  iglesia  de san Bartolomé  en la villa de Feria X 8 1980 Digital
325 Benítez Floriano, Santos La nobleza cacereña en los documentos del Archivo Municipal de Cáceres (1237-1493) X 9 1980 Digital
326 Bermejo Jiménez, Jesús Un  canónigo seguntino  en Plasencia: D. Santiago Yáñez Riaza X 10 1980 Digital
327 Calero Carretero, José Angel Avance para el estudio de la necrópolis de Usagre X 11 1980 Digital
328 Cárcel Ramos, Adelaido Obispos  andaluces  en Extremadura  y extremeños en  Andalucía X 12 1980 Digital
329 Carrasco  Moreno, Gregorio El toro de San Marcos de Brozas X 13 1980 Digital
330 Díaz Díaz, Antonio Ventura Eduardo Lozano y Ponce  de León X 14 1980 Digital
331 Díaz Tortonda, Coronada Bibliografía de escritores  de Villafranca de los Barros X 15 1980 Digital
332 Díaz Tortonda, Coronada José de Espronceda y Carolina Coronada en la biblioteca de Santa Ana de Almendralejo X 16 1980 Digital
333 Diéguez Luengo, Elías Un pueblo  extremeño: Valencia de Alcántara X 17 1980 Digital
334 Domené Sánchez,  Domingo La  Junta  Revolucionaría de 1868 en Villamiel (Cáceres) X 18 1980 Digital
335 Domínguez Moreno, José María La Serrana de la Vera: Un genio mitológico troglodita X 19 1980 Digital
336 Encomienda, Marqués Avance para una bibliografía de escritores extremeños X 20 1980 Digital
337 Fernández  Sánchez, Teodoro Marchemos sobre Madrid X 21 1980 Digital
338 Fernández Serrano, Francisco Galo Biografías de los Obispos de Plasencia en la Enciclopedia Espasa  y en  el Diccionario de Historia Eclesiástica  de España X 22 1980 Digital
339 García-Murga Alcántara, Juan Apuntes sobre decoraciones  plateresco-renacentistas en la provincia de Badajoz X 23 1980 Digital
340 Gómez Guillén,  Román La orquesta de la Capilla de Música de la Catedral de Plasencia en Trujillo con motivo de la visita  hecha a la ciudad  por el rey Carlos  IV en 1769. X 24 1980 Digital
341 González Hernández, Vicente Cuatro extremeños en la Historia de España  Contemporánea X 25 1980 Digital
342 González Ramos, Vicente Algunas citas sobre fray Vicente de Valverde  y la vindicación del mismo por el P. Manuel Hernández O.P. X 26 1980 Digital
343 Guarín Betts, Patricio Remembranza del Obispo Ribera X 27 1980 Digital
344 Gutiérrez  Macías, Valeriano Herrera de Alcántara, avanzada de España en Portugal X 28 1980 Digital
345 Gutiérrez  Macías, Valeriano Tras las huellas del heroico militar  Asensio Vega  1866-1905 X 29 1980 Digital
346 Hernández García, Vicente Almaraz, una villa con historia X 30 1980 Digital
347 Lozano Ramos, José El futbol en Trujillo, 1ª parte X 31 1980 Digital
348 Luengo Blázquez, José Breve biografía de un poeta extremeño: Manuel Gómez Sánchez X 32 1980 Digital
349 Martin de Hijas y Luengo, Eduardo Enigma de la Puebla de Nanciados ¿Hubo minas de cobre en su territorio? X 33 1980 Digital
350 Martin Vizcaino, José El Emperador Carlos en la Vera de Plasencia X 34 1980 Digital
351 Membrillo Moreno, Isidro Notas una tumba de la época visigoda en Mérida X 35 1980 Digital
352 Morales y Marín, José Luis Timoteo Pérez, un pintor  de Oliva de la Frontera X 36 1980 Digital
353 Moreno Lázaro, Juan Breve noticia de algunos libros sobre  Trujillo de reciente publicación X 37 1980 Digital
354 Morillo-Velarde Gómez, Pedro Noticia de una Visitación  de la Orden de Alcántara X 38 1980 Digital
355 Muñiz Sánchez, Antonio Grandeza y miseria de la tierra X 39 1980 Digital
356 Murillo de Quirós, María Episodio acaecido en un pueblo  de la comarca trujillana  protagonizado por sus mujeres X 40 1980 Digital
357 Murillo de Quirós, María Errores de la Espasa  sobre  «un poeta» trujillano y petición  de la reedición de  su obra X 41 1980 Digital
358 Naharro Ribera, Alfonso A fala du val du riu d´as Ellas(El habla del Rito Eljas) X 42 1980 Digital
359 Núñez Camacho, Manuel La Plaza de toros de Mérida X 43 1980 Digital
360 Palomo Iglesias, Crescencio Datos para la historia del Pasar de Palomero: su industria y sus calles X 44 1980 Digital
361 Pastor Serrano, Juan José, El temple entre Berzocana y Santa Cruz X 45 1980 Digital
362 Paule Rubio, Angel La aceituna: economía y cultura X 46 1980 Digital
363 Pérez Chiscano, José Luis Breve reseña histórica de la Botánica extremeña X 47 1980 Digital
364 Pérez Reviriego, Miguel Andrés Bernáldez X 48 1980 Digital
365 Pérez Reviriego, Miguel El castillo de Fregenal de la Sierra X 49 1980 Digital
366 Pérez Reviriego, Miguel 1880. Fregenal de la Sierra-Sevilla-Cádiz: Primera conferencia telefónica mundial a larga distancia X 50 1980 Digital
367 Prieto Aguilar,  Dionisio Treinta años de Magisterio en las Hurdes X 51 1980 Digital
368 Rodríguez Amores, Lorenzo Un puente de la Mesta en el Rio Ruecas X 52 1980 Digital
369 Sánchez Prieto, Nicolás Vocación, periodismo y arte al cien por cien X 53 1980 Digital
370 Santana, José Jacob Dios Maya  de la Noche Proal al fuego nuevo X 54 1980 Digital
371 Solano García, Juan La casa palacio de los Sande en su señorío de Valdefuentes X 55 1980 Digital
372 Solís Rodríguez, Carmelo La pintura del siglo XVI en Trujillo X 56 1980 Digital
373 Solís Sánchez-Arjona, Antonio Nuestra Señora de la Coronada de Villafranca de los Barros X 57 1980 Digital
374 Soria Sánchez, Valentín Historia y prehistoria  de Extremadura X 58 1980 Digital
375 Téllez Jiménez, Luis, Roco Madruga,  Vidal-Juan, Cordero, Antonio y Alvarado Manuel Piezas de la época visigoda existentes en Montánchez X 59 1980 Digital
376 Tena Ávila, María de los Ángeles Un artículo de D. Juan Tena Fernández (Santa Rita de Casia en Santa Cruz de la Sierra) X 60 1980 Digital
377 Valverde Luengo, Francisco Jesús Vida y obra del poeta placentino Pedro Trejo X 61 1980 Digital
378 Vera Camacho, Juan Pedro La macha baxa extremeña, zona cultural desconocía X 62 1980 Digital
379 Zarandieta Arenas, Francisco Almendralejo: población y espacio urbano en 1665 X 63 1980 Digital
380 Abad Pérez, Antolín El Obispo  de Coria, Don Álvarez de Castro XI 1 1981 Digital
381 Álvarez Pérez, Fernando La desamortización en Extremadura  y otras consideraciones XI 2 1981 Digital
382 Becerra Noriega, Laureano   XI 3 1981 Digital
383 Benítez Floriano, Santos Documentos sobre la Iglesia de San Juan de Cáceres XI 4 1981 Digital
384 Bermejo Jiménez, Jesús Don José María  Santamera Tejedor, sacerdote arcipreste y  biógrafo en Extremadura XI 5 1981 Digital
385 Bueno Bueno, José Convento de Nuestra Señora de la Encarnación  y su singular iconografía de la Virgen de la O XI 6 1981 Digital
386 Calero Carretero, José Angel , Fernández Díaz, Domingo  y Membrillo Moreno Luis Estación termal  del «Puerto de la Nava»  (Cabeza del Buey, Badajoz). Campaña de excavar en  julio-agosto  1981  XI 7 1981 Digital
387 Callejo Serrano, Carlos El símbolo de la mano en las pinturas rupestres XI 8 1981 Digital
388 Carvajal Gallego, José Don Pedro Lagasca pacificador del Perú. Caso único en la historia. Esbozo de estudio biográfico XI 9 1981 Digital
389 Díaz Tortonda, María Vicente Sánchez-Arjona: un fecundo poeta villafranqués XI 10 1981 Digital
390 Diéguez Luengo, Elías Amuletos lunares extremeños XI 11 1981 Digital
391 Domínguez Moreno, José María Rituales del fuego de San Juan o solsticios de Ahigal  XI 12 1981 Digital
392 Domínguez Moreno, José María y Cáceres García,  Ignacio de María Descubrimiento arqueológicos por la   agrupación «Amigos de Ahigal» XI 13 1981 Digital
393 Domínguez Panadero, Gonzalo En torno a la mitología de Ahigal XI 14 1981 Digital
394 Encomienda, Marqués Inventario  de la prensa en Extremadura XI 15 1981 Digital
395 Fernández Serrano, Francisco Galo Obispos «transeúntes» por el episcopologio placentino XI 16 1981 Digital
396 García-Murga Alcántara, Juan Las plazas en el ámbito urbano XI 17 1981 Digital
397 Gómez Blanco, José María Apuntes de bibliografía y discografía básicas para el estudio de la música  extremeña XI 18 1981 Digital
398 Gómez Gómez, José Estudio taller de Trujillo y las actividades en el curso 1980-81 XI 19 1981 Digital
399 Gutiérrez  Macías, Valeriano El comandante  Barado y su obra histórico-literaria XI 20 1981 Digital
400 Lozano Ramos, José Pequeña historia callejera de Trujillo XI 21 1981 Digital
401 Martín  Hernández, Gumersindo Extremadura  exportadora de empresarios XI 22 1981 Digital
402 Martínez Díaz,  Tomás E. Medellín y un castilla para la historia XI 23 1981 Digital
403 Murillo de Quirós, María Recordando con emoción y respeto a M.I.SR.D  Rufino Villalobos Bote XI 24 1981 Digital
404 Núñez Camacho, Manuel Entre la primera y tercera lógicamente la segunda plaza  de toros de Mérida XI 25 1981 Digital
405 Paule Rubio, Angel La Edad de Bronce en las Hurdes XI 26 1981 Digital
406 Rincón García, Wilfredo El Ducado de Feria en Extremadura y su vecindario en el año 1787 XI 27 1981 Digital
407 Rubio Masa, Juan Carlos Arquitectura popular en la villa de Casatejada XI 28 1981 Digital
408 Sánchez Gil Delgado, Antonio Un Obispo de Coria  mártir de la Patria y de la Fe: Ilmo. Sr. D. Álvarez de Castro XI 29 1981 Digital
409 Sayáns Castaño, Marcelino Litografías funerarias y religiosas sobre pizarra, llamadas losas sepulcrales extremeñas y sus ídolos XI 30 1981 Digital
410 Solano García, Juan Una posible logia masónica en Valdefuentes XI 31 1981 Digital
411 Solís Rodríguez, Carmelo Aportación documental a la biografía del Doctor  Don Juan Solano de Figueroa XI 32 1981 Digital
412 Solís Sánchez-Arjona, Antonio La ermita de los Mártires de Villafranca de los Barros XI 33 1981 Digital
413 Soria Sánchez, Valentín Reseña nueva  de arqueología extremeña XI 34 1981 Digital
414 Tena Ávila, María de los Ángeles Palacios de Juan Pizarro de Orellana XI 35 1981 Digital
415 Valverde Luengo, Francisco Jesús Comentario a la «Primera parte de la Historia de Perú» XI 36 1981 Digital
416 Vera Camacho, Juan Pedro El escultor  Julio Antonio  y Extremadura XI 37 1981 Digital
417 Zapata Arroyo, Amelia Orígenes  del ferrocarril en la provincia de Cáceres (1845-1875) XI 38 1981 Digital
418 Zarandieta Arenas, Francisco La Orden franciscana y Almendralejo XI 39 1981 Digital
419 NO HUBO   0 0 1982 Digital
420 Alvarado  de González, Manuel  y González Cordero, Antonio El jardín romano de Salvatierra de Santiago XII 1 1983 Digital
421 Benítez Floriano, Santos Testamento de Don Pedro Galorza, obispo de Coria XII 2 1983 Digital
422 Benítez Floriano, Santos Comportamientos socio-políticos de La  nobleza cacereña a finales del siglo XVl XII 3 1983 Digital
423 Carrasco Moreno, Gregorio Interpretación del retablo de Santa María la Mayor de Brozas XII 4 1983 Digital
424 Díaz López, Manuel Una tabla de Luis Salvador Carmona en Plasencia XII 5 1983 Digital
425 Diéguez Luengo, Elías Notas nuevas curiosas y poco conocidas de la Historia de Extremadura XII 6 1983 Digital
426 Domené Sánchez,  Domingo La enseñanza primaria en Villamiel (1771?-1936) XII 7 1983 Digital
427 Domínguez Moreno, José María Los augurios de muerte en la tradición extremeña XII 8 1983 Digital
428 Fernández Serrano, Francisco Galo De Madrid a Toledo pasando por Guadalupe. Un viajo del Emperador Carlos V XII 9 1983 Digital
429 Fernández Serrano, Francisco Galo Cuatro indianos de Garciaz ante el V centenario del descubrimiento XII 10 1983 Digital
430 García-Murga Alcántara, Juan Ambientes  urbanos extremeños XII 11 1983 Digital
431 Gómez Alfaro, Antonio Sobre la Historia de los gitanos en Extremadura XII 12 1983 Digital
432 Gómez Gómez, José Restauración de obras de arte XII 13 1983 Digital
433 Guarín Betts, Patricio El Cardenal D. Juan de Carvajal XII 14 1983 Digital
434 Gutiérrez  Macías, Valeriano El paso del folklore  de unas parcelas a otras XII 15 1983 Digital
435 Hurtado de San Antonio, Ricardo y Simo Rodríguez, María Isabel Dos intentos frustrados de urbanizar  y modelar la plaza mayor de Cáceres XII 16 1983 Digital
436 Lozano Ramos, José Apuntes para una biografía de D. José Álvarez Imaz XII 17 1983 Digital
437 Luengo Rodríguez, José La banda municipal de Trujillo XII 18 1983 Digital
438 Martín Hernández, Gumersindo Expolio internacional de  la Alta Extremadura XII 19 1983 Digital
439 Martín Vizcaino, José Plasencia en Madrid XII 20 1983 Digital
440 Moreno Lázaro, Juan Los manuscritos de D. Federico Acedo Trigo XII 21 1983 Digital
441 Murillo de Quirós, María Un curioso documento XII 22 1983 Digital
442 Núñez Martín, Ramón Cervantes de Gaete, cardenal de Tarragona, una de las glorias de Trujillo en el siglo XVI XII 23 1983 Digital
443 Parrón Fernández, Felipe Juan Donoso  Cortés y propuesta  para  la creación  de una Enciclopedia  de Extremadura XII 24 1983 Digital
444 Parrón Fernández, Felipe Juan Donoso  Cortés XII 25 1983 Digital
445 Pastor Serrano, Juan José, La imagen de Guadalupe, San Fulgencio y Santa XII 26 1983 Digital
446 Paule Rubio, Angel Refranes, sentencias y acertijos XII 27 1983 Digital
447 Pérez Reviriego, Miguel Espronceda y el mar XII 28 1983 Digital
448 Rubio Andrada, Manuel Descubrimiento de un calendario solar en el bronce esquemático extremeño XII 29 1983 Digital
449 Sánchez Alegría, Eleuterio La sátira anticlerical cobijada  en la  sillería  del coro de  la Catedral Nueva de Plasencia XII 30 1983 Digital
450 Sánchez Alegría, Eleuterio La visión de Extremadura actual por extremeños de nuestros días XII 31 1983 Digital
451 Sánchez Valle, Luis Guillermo y Francisco J. Trujillo, sus gentes en el V centenario del descubrimiento XII 32 1983 Digital
452 Solís Rodríguez, Carmelo La escultura del siglo XVII en Trujillo XII 33 1983 Digital
453 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones romanas en Extremadura XII 34 1983 Digital
454 Tejada Vizuete, Francisco Juan de Valencia, escultor llenerense. Nuevas aportaciones XII 35 1983 Digital
455 Tena Ávila, María de los Ángeles Estancia de Isabel la Católica en Trujillo XII 36 1983 Digital
456 Tercero Moreno, Antonio Hospitales  y Obras Pías  en el Trujillo dieciochesco XII 37 1983 Digital
457 Vera Camacho, Juan Pedro Toponímicos extremeños en el Mapa  Mundi XII 38 1983 Digital
458 Abad Pérez, Antolín Franciscanos extremeños en  oriente lejano XIII 1 1984 Digital
459 Andrada Aguilar, Luis Medellín y un castillo para la historia. Un  pueblo entre dos mundos XIII 2 1984 Digital
460 Arroyo Mateos, Juan Francisco Asuntos teológicos, litúrgicos y pastorales, que reclaman pronta actuación eclesiástica XIII 3 1984 Digital
461 Arroyo Mateos, Juan Francisco Todos los devotos de María se salvarán XIII 4 1984 Digital
462 Arroyo Mateos, Juan Francisco Investigaciones  extremeñas XIII 5 1984 Digital
463 Becerra Noriega, Laureano La casa de Feria en la conquista, colonización  y evangelización de América, en el siglo XVI XIII 6 1984 Digital
464 Benítez Floriano, Santos Aportaciones al estudio de la minería en Cáceres en el siglo XVI XIII 7 1984 Digital
465 Bravo y Bravo, Fernando El conquistador Hernán  Cortés  primer conquistador y colonizador español XIII 8 1984 Digital
466 Bravo y Bravo, Fernando Archivo  Histórico de Extremadura XIII 9 1984 Digital
467 Calero Carretero, José Angel,  Carrasco Márquez, Celia, González Fernández, Joaquín, González Guzmán, Manuel, Salguero Fernández, Antonio, y González  Carballo, Genaro El  plan de sudoeste:  Excavaciones en «La Mata de San Blas» (Jerez  de los Caballeros, Badajoz) XIII 10 1984 Digital
468 Calero Carretero, José Angel, Molina Dorado, Arturo, Carballero Sacristán, Antonio, Corraliza Ferrera, Juan José, Giovanetti Fernández de H, Javier A, y Balmaseda del Campo, Manuel La estación termal del Puerto de la Nava (Cabeza del Buey, Badajoz). Cuarta campaña de excavaciones (julio-agosto de 1983) XIII 11 1984 Digital
469 Carrero Carretero, José Angel, Ortiz   Manuel I., Blasco Rodríguez, Francisco, Mesa García, José Antonio  y  Márquez Gabardino, Antonia Primera campaña de prospecciones y sondeos arqueológicos en Alange. Julio-agosto 1984 XIII 12 1984 Digital
470 Cuadrado , Joaquín Retablo de semblanzas de garcieños celebres que conocí XIII 13 1984 Digital
471 Fernández Serrano, Francisco Galo Tres sociedades económicas de Amigos del País en la provincia de Cáceres: Trujillo, Plasencia y Coria XIII 14 1984 Digital
472 García-Murga Alcántara, Juan Reflexiones  sobre posibles valores  de la Historia de Extremadura XIII 15 1984 Digital
473 Gómez- Tovar, Luis El compromiso social de Felipe Trigo XIII 16 1984 Digital
474 González Hernández, Vicente La Hispanidad de Trujillo en las Américas XIII 17 1984 Digital
475 Gutiérrez Macías, Valeriano Aproximaciones a la bibliografía del léxico popular extremeño XIII 18 1984 Digital
476 Hoyos Manzano, Filiberto Logrosán, crónica de sus hijos más ilustres XIII 19 1984 Digital
477 Lozano Ramos, José y Luengo Blázquez, José Trujillo durante la Guerra de la Independencia, su intervención en ella XIII 20 1984 Digital
478 Marín y Cajal, Eduardo Hallazgos arqueológicos en el convento de San Francisco XIII 21 1984 Digital
479 Muñoz Gil, José Las cinco villas comuneras del Condado de Feria y sus cartas ejecutorias XIII 22 1984 Digital
480 Murillo de Quirós, María Trujillanos en la India XIII 23 1984 Digital
481 Naharro Ribera, Alfonso      Chuty La astro guía de Trujillo XIII 24 1984 Digital
482 Núñez Martín, Ramón Breve referencia sobre la Madre Cristina de la Cruz Arteaga, que Dios tenga en el cielo XIII 25 1984 Digital
483 Pérez Reviriego, Miguel Eugenio Hermoso (Fregenal de la Sierra 1833-Madrid 1963) Su voz y su silencio XIII 26 1984 Digital
484 Pérez Zubizarreta, María Teresa y Muro Castillo, Matilde Los gremios en Trujillo ayer y hoy XIII 27 1984 Digital
485 Polart Mediavilla, Josaine Solidaridad con los conquistadores XIII 28 1984 Digital
486 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones romanas  con teónimos en Extremadura actual XIII 29 1984 Digital
487 Tejada Vizuete, Francisco Iluminadores populares anónimos (siglos XVI-XVIII) y sus fuentes: libros parroquiales  de la Baja Extremadura. De Zafra y Llerena a Jerez de los Caballeros. Los Ramos de Castro y los Núñez de Barrero, un siglo de entalladores jerezanos XIII 30 1984 Digital
488 Tena Ávila, María de los Ángeles Fue Trujillo la cuna de Pizarro XIII 31 1984 Digital
489 Valverde Luengo, Francisco Jesús El conocimiento de nuestra Región a través  XIII 32 1984 Digital
490 Vera Camacho, Juan Pedro Los siete nombres de la villa de Herrera del Duque XIII 33 1984 Digital
491 Abad Pérez, Antolín Cinco extremeños  en el gobierno de  Filipinas XIV 1 1985 Digital
492 Arroyo Mateos, Juan Francisco El gran  prelado de Coria  San Evasio XIV 2 1985 Digital
493 Benítez Floriano, Santos Documentación inédita del monasterio de San Francisco de Cáceres XIV 3  1985 Digital
494 Bravo Zuíl,  E. y  Luengo Blázquez, J. Manejo de refranes XIV 4 1985 Digital
495 Carrasco Montero, Gregorio Obra pía a favor de la Escuela de primeras letras XIV 5 1985 Digital
496 Calero Carretero, José Angel, Márquez Gabardino, Antonia, Domínguez Ojeda, Francisco Javier, Mesa García, José Antonio, Carrasco Márquez, Celia y   González Carballo, Genaro Segunda campaña de prospecciones , sondeos y excavaciones arqueológicas en Alange (julio-agosto 1985) XIV 6 1985 Digital
497 Carrasco Montero, Gregorio Obra pía a favor de la Escuela de primeras letras XIV 7 1985 Digital
498 Cruz de la  Delgado, Juan Pedro Algunos trujillanos ausentes en relación  con el automóvil XIV 8 1985 Digital
499 Cruz de la  Delgado, Juan Pedro Vivencias personales  de emigrantes extremeños  en Madrid XIV 9 1985 Digital
500 Estrella Estrella,  José Emilio Los restos de Francisco Pizarro XIV 10 1985 Digital
501 Fernández Serrano, Francisco Galo La revista de Extremadura XIV 11 1985 Digital
502 García Sánchez, Francisco Hernán Cortes  y la Malinche XIV 12 1985 Digital
503 García-Murga Alcántara, Juan Patios monumentales  renacentistas en la  provincia de Badajoz XIV 13 1985 Digital
504 Gutiérrez  Macías, Valeriano El  rapa  (Resumen) XIV 14 1985 Digital
505 Lozano Ramos, José El automóvil en Trujillo XIV 15 1985 Digital
506 Hernández Basto, Francisco Porqué 50º Asamblea de defit en Extremadura XIV 16 1985 Digital
507 Luengo Blázquez, José Movimientos inmigratorios en el Turgalium romano a través de la epigrafía XIV 17 1985 Digital
508 Martín Cuesta, José La gobernación de Jaén de Bracamoros, de Perú y sus vinculaciones con el Conquistador y primer gobernador de Perú, Francisco Pizarro XIV 18 1985 Digital
509 Melena, José La Romanización en la sierra de San Pedro XIV 19 1985 Digital
510 Moreno Lázaro, Juan Fragmento de unos manuscritos  de don Gonzalo Cabello XIV 20 1985 Digital
511 Murillo de Quirós, María Trujillanos en Indias XIV 21 1985 Digital
512 Murillo de Quirós, María Recordando a las encinas extremeñas XIV 22 1985 Digital
513 Muro Castillo, Matilde (texto) y Pérez Zubizarreta,  María Teresa (fotografía) Hernando Pizarro  olvidado y maldito XIV 23 1985 Digital
514 Núñez Martín, Ramón y Sancho Curto, Reyes Historias y Aventuras de la caza XIV 24 1985 Digital
515 Núñez Seco, Luís La estatua de  Francisco de Pizarro en Trujillo XIV 25 1985 Digital
516 Paule Rubio, Miguel Biografía del Doctor Camisón XIV 26 1985 Digital
517 Polart Pliinie,(Susy) Josiane Semblanza  de D. Domingo Sánchez Loro XIV 27 1985 Digital
518 Polart Mediavilla, Josiane Las últimas disposiciones de Francisco Pizarro XIV 28 1985 Digital
519 Rendo, Tomás Supersticiones  hurdanas XIV 29 1985 Digital
520 Rubio Andrade, Manuel Las Religiones en la época del bronce, a través de la pintura esquemática XIV 30 1985 Digital
521 Sánchez Prieto, Nicolás La Virgen de Guadalupe, una  esperanza contra el cáncer XIV 31 1985 Digital
522 Sánchez Prieto, Nicolás Hernán Cortes, en su lugar exacto, sin leyendas y fobias. XIV 32 1985 Digital
523 Sanguino Fernández, Mary La calle García de Paredes su artesanía y sus gentes, cuarenta años atrás XIV 33 1985 Digital
524 Sayáns M. Dos epigrafías romanas de Caparra halladas  en Villar de Plasencia XIV 34 1985 Digital
525 Solís Rodríguez, Carmelo Miguel de Cañas, maestro de capilla de la  catedral de Badajoz XIV 35 1985 Digital
526 Solís Sánchez-Arjona, Antonio La  iglesia parroquial de Brozas XIV 36 1985 Digital
527 Soria Sánchez, Valentín Notas arqueológicas extremeñas XIV 37 1985 Digital
528 Tena de Vadillo, María de los Ángeles Ferias de Trujillo XIV 38 1985 Digital
529 Abad Pérez, Antolín Francisco de Sande, oidor de Méjico y Capitán  General de Filipinas XV 1 1986 Digital
530 Arroyo Mateos, Juan  Francisco Trescientos cincuenta aniversario de la muerte de  Francisco de Paniagua XV 2 1986 Digital
531 Arroyo Mateos, Juan Francisco Coria, Diócesis de muchos santos que entraron con los apóstoles XV 3 1986 Digital
532 Avis González,  Montserrat,  Murillo Romero, J, P.  Y Pérez Zubizarreta, María Teresa La iglesia de Santa María de Trujillo: Historia  y Arte (montaje audiovisual) XV 4 1986 Digital
533 Benítez Floriano, Santos El trabajo artesanal en Cáceres  en la segunda mitad del siglo XVI XV 5 1986 Digital
534 Blázquez Cerrato, Cruces Contactos de Emérita Augusta  con otras  ciudades hispanas durante el siglo I XV 6 1986 Digital
535 Bravo y Bravo, Fernando Hacia la  Ortografía fonética XV 7 1986 Digital
536 Cabello Caja, Rafi,   Calero Carretero, José Angel, Carmona Barrero, Juan Diego,  Domínguez Ojeda, Francisco Javier, Lorenzo Donoso, Pedro Pablo, Márquez Gabardino, Antonia, Mesa García, José Antonio, Molina Dorado, Arturo, Ruiz Pardo, Rafael y Salguero Fernández, Antonio Tercera campaña  de excavaciones en Alange (Badajoz) XV 8 1986 Digital
537 Calero Carretero, José Angel,  Domínguez Ojeda, Francisco Javier, Martínez García, Francisco y Molina Dorado, Arturo, El plan de sudoeste: restos paleocristianos en la ermita de la  Virgen del Valle en Valverde de Burguillos (Badajoz) XV 9 1986 Digital
538 Carrasco Montero, Gregorio Las ermitas de Brozas, una pequeña miniatura   turística XV 10 1986 Digital
539 Carrasco Moreno, Gregorio Transformación de los nombres durante un siglo en los libros parroquiales de Brozas XV 11 1986 Digital
540 Casas Hernández, José El valor patrimonial  de la Arquitectura histórica  y su referencia fiscal XV 12 1986 Digital
541 Chico de la Clave, Cristina Merced hecha  por el Señor Rey Don Enrique a esta ciudad  del Mercado franco XV 13 1986 Digital
542 Ciria Ubico, María del Carmen Todo sea  por Extremadura, todo sea por Aragón, todo sea por España XV 14 1986 Digital
543 Cruz de la  Moreno, Juan Antonio  y Martínez Castro, Serván Tomás Relación de nombres tradicionales  en el argot  de los cazadores, de Fuentes, Canchos, Vivales, Cueva y Callejas del Berrocal  de Trujillo, comprendido entre la carretera de Guadalupe y el campo de Santa Ana (primera parte) XV 15 1986 Digital
544 Domínguez Moreno, José María El Toro de San Marcos en Extremadura.  Nuevas aportaciones para su estudio.  XV 16 1986 Digital
545 Encinas Cerrillo, Francisco Declaración monumental de Trujillo XV 17 1986 Digital
546 Fernández Serrano, Francisco Galo Documentos tardíos de la «Campana de Albalat» XV 18 1986 Digital
547 Fernández Serrano, Francisco Galo Una obra de la Biblioteca municipal de Trujillo XV 19 1986 Digital
548 García-Murga Alcántara, Juan Noticias de las antigüedades romanas  emeritenses  a través  de algunos relatos y libros de viajeros de los siglos XVI al XIX XV 20 1986 Digital
549 Gutiérrez  Macías, Valeriano José Solano Bote, un marino glorioso en el secarral extremeño XV 21 1986 Digital
550 Martínez Díaz, Tomás E. Trujillo los Pizarro y los demás… XV 22 1986 Digital
551 Mena Marques, María Fernando Gallego, el retablo de Santa María, la Mayor de Trujillo o el misticismo de lo cotidiano XV 23 1986 Digital
552 Moreno Lázaro, Juan Efemérides  en la vida de Francisco  Pizarro según la bibliografía de Luís Manrique. «Castúos y Quichuas». Editorial Juventud, 1952 XV 24 1986 Digital
553 Morga, Antonio Sucesos  de las Islas Filipinas.  Nueva  edición  de E.  Retana. Madrid, 1909, pág. 390 XV 25 1986 Digital
554 Muñoz Gallardo, Gonzalo Valencia de Alcántara y su comarca. Recursos arqueológicos. XV 26 1986 Digital
555 Murillo de Quirós, María Doña María Lluch Tome, la Señora XV 27 1986 Digital
556 Murillo de Quirós, María Historias  extremeñas  de hace siglo y medio XV 28 1986 Digital
557 Núñez Martín, Ramón Una obra felizmente terminada: el Hogar de Santa Isabel  de Trujillo XV 29 1986 Digital
558 Núñez Secos, Luís La Orden del Temple en Extremadura XV 30 1986 Digital
559 Pablos Abril, Juan Viacrucis, calvarios y patíbulos de los conquistadores extremeños  en el Nuevo Mundo XV 31 1986 Digital
560 Pablos Abril, Juan Aportación de Trujillo a la cristianización de América en la conquista XV 32 1986 Digital
561 Pérez Reviriego, Miguel ¿Valeria? XV 33 1986 Digital
562 Polart Pliinie,(Susy) Josiane Lo que de verdad acaeció  el 26 de junio  de 1541 XV 34 1986 Digital
563 Polart Mediavilla, Josiane Las últimas disposiciones de Francisco Pizarro XV 35 1986  
564 Pulido  Cordero, Mercedes La prensa cacereña: Zurra-Tontainas, periódico joco-serio de primera enseñanza XV 36 1986 Digital
565 Pulido Coello, Montaña Algunos datos sobre  Sorapán de Rieros XV 37 1986 Digital
566 Ramos Rubio,  José Antonio Capara, ciudad romana XV 38 1986 Digital
567 Ramos Rubio,  José Antonio Estudio sociológico  del Arte en Extremadura desde la época romana XV 39 1986 Digital
568 Rubio Andrada, Manuel Dos inscripciones romanas inéditas, término municipal de Trujillo  XV 40 1986 Digital
569 Rubio Garlito,  María Avelina Sistema de  propiedad  y tipo  de   parcelado en Trujillo durante la segunda mitad  del siglo XIX XV 41 1986 Digital
570 Sánchez Curto, Reyes La universidad del descubrimiento,  como la figura universal de su descubridor  Cristóbal Colón, significado de las palabras  conquista, reconquista, y descubrimiento en cuanto a la historia se refiere XV 42 1986 Digital
571 Sánchez Rubio, Carlos M. El nuevo mundo a través de las crónica y cronistas XV 43 1986 Digital
572 Sancho Curto,, Reyes La universidad del descubrimiento y la no menos universal figura  de su descubridor  Cristóbal Colón XV 44 1986 Digital
573 Sanguino Fernández, Mary La sociedad de los Socorros Mutuos e instructiva «La Protectora» XV 45 1986 Digital
574 Solís Rodríguez, Carmelo El organero José de Larrea y Galerza XV 46 1986 Digital
575 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones romanas de Extremadura XV 47 1986 Digital
576 Tena de Vadillo, María de los Ángeles Fiestas de la Patrona  de Trujillo de 1881 a  1892 XV 48 1986 Digital
577 Tercero Moreno, Antonio La creación  de la Real Audiencia  de Extremadura: Antecedentes históricos XV 49 1986 Digital
578 Vivas Moreno, Agustín América inventada, Extremadura vivida XV 50 1986 Digital
579 Arroyo Mateos, Juan Francisco Breve  Historia del Episcopologio y Santoral  de la diócesis de Plasencia XVI 1 1987 Digital
580 Arroyo Mateos, Juan Francisco Santa Rosa de Lima, gloria de Extremadura XVI 2 1987 Digital
581 Arroyo Mateos, Juan Francisco Resúmenes de los XVI Coloquios Históricos de Extremadura XVI 3 1987 Digital
582 Arroyo Silva, Emilio Doscientos y poco de apodos en el pueblo de Arroyo de San Serván XVI 4 1987 Digital
583 Bazaga Ibáñez, Manuel José Datos para  una pequeña historia XVI 5 1987 Digital
584 Benítez Floriano, Santos La Heráldica en la zona monumental de Cáceres XVI 6 1987 Digital
585 Blázquez Cerrato, Cruces Hallazgos monetarios emeritenses fuera de España XVI 7 1987 Digital
586 Carrasco Montero, Gregorio El Toro en la Biblia XVI 8 1987 Digital
587 Casas Hernández, José Los incentivos fiscales en la re habitación de la Arquitectura de interés histórico-artístico XVI 9 1987 Digital
588 Encinas Cerrillo, Francisco Trujillo en sonetos XVI 10 1987 Digital
589 Fernández Márquez,  Antonio Causas  de la emigración provincial. Cáceres 1950-1982 XVI 11 1987 Digital
590 Fernández Sánchez, Teodoro Procesionario XVI 12 1987 Digital
591 García Jiménez, M.L. Estudio etnográfico y lingüístico del vestido de Trujillo XVI 13 1987 Digital
592 García Vivas, M.A. y Paredes Pérez, M.A. Las  Torres de la ciudad monumental de Cáceres: Arquitectura militar XVI 14 1987 Digital
593 Gómez Gómez, José Estudio-taller de restauración de Trujillo XVI 15 1987 Digital
594 González Rubio, Joaquín La cinegética en nuestro berrocal XVI 16 1987 Digital
595 Haba  Quirós, S. y Rodrigo López, V. El culto a las aguas  en la zona de Trujillo, sierras de las Villuercas y Montánchez XVI 17 1987 Digital
596 Jiménez García, A. Urbano González Serrano (1824-1904). Filósofo extremeño. Apunte biográfico XVI 18 1987 Digital
597 Lozano Ramos, José Del libro «Los pueblos más bellos  de España» y como se cambia la Historia XVI 19 1987 Digital
598 Luengo Blázquez, José Trujillo , de los CEMPSOS a los VETTONES XVI 20 1987 Digital
599 Maestre  M.D. Trujillo  en algunos libros  de viajes escritos  y publicados en Inglaterra en los siglos XVIII-XIX XVI 21 1987 Digital
600 Martínez Barquilla, Manuel Calles de Trujillo que cambiaron de nombre a través de los siglos XVI 22 1987 Digital
601 Mateos Caballero, Carmen y Barrera Martín-Llera, Javier Breve aproximación  al comportamiento irregular de los fieles en la diócesis de Coria (1850- 1900) XVI 23 1987 Digital
602 Mera Alvarado, Julián y Suárez de Venegas Sanz, José Luis Factores geográficos y económicos que influyen en la ocupación y organización del territorio de las Vegas Altas XVI 24 1987 Digital
603 Montero  Curiel, Pilar Medicina popular de Madroñera XVI 25 1987 Digital
604 Mora Aliseda, Julián Algunos aspectos de las transformaciones del entorno natural de Extremadura XVI 26 1987 Digital
605 Moreno Aliseda, J. y  Suárez de Benegas Sanz,  J.L. Aspectos geográficos y económicos que influyeron en la ocupación y organización del territorio de las Vegas Altas en la época romana: El caso de Mengabril XVI 27 1987 Digital
606 Muñiz-Torrero Caballero, E. Un ejemplo de arquitectura  de dos Órdenes Militares (El Temple y Alcántara) XVI 28 1987 Digital
607 Murillo de Quirós, María Antiarqueología extremeña XVI 29 1987 Digital
608 Muro Castillo, Matilde y Pérez Zubizarreta, María  Teresa Fotografías para siempre XVI 30 1987 Digital
609 Núñez  Seco, Luis Extremeños que fueron a América XVI 31 1987 Digital
610 Núñez Martín, Ramón Referencia histórica sobre el monasterio de la Concepción jerónima  de Trujillo XVI 32 1987 Digital
611 º Repercusiones del descubrimiento  de América en la ciudad monumental de Cáceres XVI 33 1987 Digital
612 Ortiz Macías, Magdalena Pinturas rupestres esquemáticas en Arroyo de San Serván (Badajoz) XVI 34 1987 Digital
613 Pablos Abril, Juan Extremadura se desangró   en la conquista de América y sobre todo Trujillo XVI 35 1987 Digital
614 Palacios Martín, B. Trujillo en los proyectos de la monarquía castellana de fortaleza a gran concejo de realengo XVI 36 1987 Digital
615 Paredes Pérez, Montana y García Vivas, María Antonia Arquitectura militar: Torres monumentales de Cáceres XVI 37 1987 Digital
616 Pérez Tudela, E Alonso de Toro, testigo excepcional en el juicio que el fiscal Villalobos promovió contra el adelantado Diego de Almagro do Pizarro por la muerte que dio Hernán de Almagro XVI 38 1987 Digital
617 Polart Plinie, Josiane Fray Gaspar de Carvajal y de Francisco de Orellana, capitán y descubridor, olvidados XVI 39 1987 Digital
618 Pulido  Cordero, Mercedes El Regenerador extremeño: Periódico  cacereño del siglo XIX XVI 40 1987 Digital
619 Pulido Coello, Montaña Merced hecha  por el Señor Rey Don Enrique a esta ciudad  del Mercado franco XVI 41 1987 Digital
620 Pulido Cordero, Montaña Aportaciones bibliográficas  sobre Soparán de Rieros XVI 42 1987 Digital
621 Ramos Rubio,  José Antonio El retablo del Greco en la iglesia parroquial de Talavera la Vieja (Cáceres) XVI 43 1987 Digital
622 Rubio Garlito,  María Avelina Infraestructura sanitaria e higiene pública en Trujillo durante la segunda mitad del siglo XIX XVI 44 1987 Digital
623 Sánchez Rubio, Rocío Los moriscos granadinos  deportados a Trujillo y su tierra (1571-1594) XVI 45 1987 Digital
624 Sancho Curto, Reyes Canto de las dos regiones más austeras de España: Andalucía y Extremadura XVI 46 1987 Digital
625 Solís Rodríguez, Carmelo Cajas de órganos en Extremadura XVI 47 1987 Digital
626 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones romanas en Extremadura XVI 48 1987 Digital
627 Tena Ávila, María de los Ángeles Carlos V  en Trujillo XVI 49 1987 Digital
628 Vivas Moreno, Agustín Invención o/y conquista XVI 50 1987 Digital
629 Arez Martín Isabel Resúmenes de los  XVII  Coloquios  Históricos  de Extremadura 1988 XVII 1 1988 Digital
630 Arroyo Mateos Juan  Francisco Breve  Historia del Episcopologio y Santoral  de la diócesis de Mérida XVII 2 1988 Digital
631 Avis González,  Montserrat Anécdotas y leyendas de Trujillo XVII 3 1988 Digital
632 Bazaga Ibáñez,  Manuel José Breve reseña  de algunas publicaciones  periódicas trujillanas  de finales del siglo XIX XVII 4 1988 Digital
633 Cancho   Sánchez, José María Rafael García Plata de  Osma y el mundo escolar infantil de su tiempo XVII 5 1988 Digital
634 Caricol Sabaniego, Milagros Una fuente para  el estudio socio- profesional  en el periodo moderno: Los libros de Bautizos de la Parroquia  de Acebo XVII 6 1988 Digital
635 Carrasco Montero, Gregorio Anecdotario de la Guerra de la Independencia en la Sierra de Gata XVII 7 1988 Digital
636 Corbacho Cortés, Carolina Imágenes metafóricas en el folklore popular  extremeño XVII 8 1988 Digital
637 Domínguez  Moreno, José María Etnografía trujillana: Estudio para su costumbrismo: principio del siglo XX XVII 9 1988 Digital
638 Encinas Cerrillo, Francisco Don Juan de Tena, el último cronista de Trujillo XVII 10 1988 Digital
639 Encinas Cerrillo, Francisco Trujillo ante  el V  Centenario  del Descubrimiento XVII 11 1988 Digital
640 Fernández Perdigón, José Juan Aparicio Quintana su obra en Don Benito XVII 12 1988 Digital
641 García Vivas, M.A. El imaginero Berruguete y el retablo de la Iglesia de Santiago de Cáceres XVII 13 1988 Digital
642 Garraín Villa, Luís José Pedro de Cieza  de León en Llerena XVII 14 1988 Digital
643 González-Haba Guisado,  José María Las torres de Trujillo XVII 15 1988 Digital
644 Goza, William  y Ludeño, Hugo Vida y muerte de Francisco Pizarro de Ciencias aplicadas a la investigación de un preso histórico del siglo XVI XVII 16 1988 Digital
645 Guisado González, Pedro La  estructura de población  de la colonización de las Vegas Altas del  Guadiana XVII 17 1988 Digital
646 Gutiérrez  Macías, Valeriano El léxico extremeño (síntesis de la  comunicación) XVII 18 1988 Digital
647 Lozano Ramos, José Por que se vendió la plaza de Toros de Trujillo para convertirla en matadero XVII 19 1988 Digital
648 Luengo Blázquez, José El cristianismo. Caída de Roma. Invasiones bárbaras y su asentamiento en la Península XVII 20 1988 Digital
649 Martín Lobo, Manuel Carlos V y América: El testamento  del único  Emperador de ambos  Mundos XVII 21 1988 Digital
650 Montaño Domínguez, C. Los sepulcros megalíticos en la zona de Alcántara XVII 22 1988 Digital
651 Montero Curiel,  Pilar Brujas y alcahuetas en Madroñera a pri8ncipio del siglo XX XVII 23 1988 Digital
652 Muro Castillo, M.  Pérez  Zubizarreta, M. T. Descubrimiento y restauración de un exvoto hallado  en la iglesia de  Santa María la Mayor de Trujillo XVII 24 1988 Digital
653 Naharro y Riera, Alfonso Las Hurdes o guerra a  las pizarras XVII 25 1988 Digital
654 Núñez Martín, Ramón Francisco de Orellana «Quijote de los Andes» XVII 26 1988 Digital
655 Núñez Seco, Luís La Real Dehesa de la Serena XVII 27 1988 Digital
656 Pablos Abril, Juan Bofetada a Extremadura y a la isla de Gomera. Fueron con Guadalupe los sitios más importantes del Descubrimiento XVII 28 1988 Digital
657 Pablos Abril, Juan Itinerario religioso de cómo llegó a América el catolicismo ya creado hace siglos en Jerusalén y en Europa XVII 29 1988 Digital
658 Paule Rubio, Angel Villanueva de la Sierra en las Cortes de Cádiz XVII 30 1988 Digital
659 Pérez Reviriego, Miguel Fregenal de la Sierra: ¿Acinipo? XXII 31 1988 Digital
660 Pérez Reviriego, Miguel Fregenal de la Sierra, ermitas rurales XVII 32 1988 Digital
661 Pina Llera, Luisa y  Garrido Díaz  Pilar Estudio sobre la revista  Zafra y su feria 1924-1987 XVII 33 1988 Digital
662 Polart Plinie, (Susy) Josiane La fundación del monasterio  de nuestra señora  de la Merced de Trujillo XVII 34 1988 Digital
663 Pulido Cordero, Mercedes y Pulido Cordero, Montaña Noticia de dos libros que debieron quedar inéditos XVII 35 1988 Digital
664 Quesada Durán, Ángeles Evolución del  plano urbano  de la ciudad de Trujillo XVII 36 1988 Digital
665 Ramos Rubio,  José Antonio Cristóbal Colón, el gran  iniciador  de la aventura americana XVII 37 1988 Digital
666 Ramos Rubio,  José Antonio La alcazaba medieval de Trujillo XVII 38 1988 Digital
667 Ramos Rubio,  José Antonio y Miguel Sánchez, Juan Manuel Trujillo mariano: La Virgen María en la iconografía  trujillana de todos los tiempos XVII 39 1988 Digital
668 Río de Sánchez, María  del Henar La pluma de un  historiador  en la ruta mariana de su pueblo XVII 40 1988 Digital
669 Rivero Domínguez, Francisco El desastroso patrimonio artístico de las Brozas XVII 41 1988 Digital
670 Rodríguez Pulgar, María del Carmen El distylo sepulcral romano en la antigua Lulipa (Zalamea de la Serena) XVII 42 1988 Digital
671 Rubio Garlito,  María Avelina Causas de mortalidad en Trujillo durante  la segunda mitad del siglo XIX XVII 43 1988 Digital
672 Sánchez García, Rosa María Las manifestaciones religiosas en la Lusitania y las esculturas de divinidades  en la Emérita Augusta XVII 44 1988 Digital
673 Sánchez González, Juan Extremadura y América en la erudición e historiografía contemporánea: Un Intento de sistematización XVII 45 1988 Digital
674 Sánchez Rubio, Rocío  y Fernández  Márquez, Antonio. El fenómeno esclavista  en la sociedad trujillana del siglo XVI XVII 46 1988 Digital
675 Serrano Fernández, J. Algunas aportaciones para el estudio de los Idolosplacas del museo  arqueológico de Badajoz XVII 47 1988 Digital
676 Solís Rodríguez, Carmelo Músicos portugueses en la Baja Extremadura XVII 48 1988 Digital
677 Soria Sánchez, Valentín Apellidos para la Historia de  Extremadura XVII 49 1988 Digital
678 Suárez de Benegas, J. Epigrafía latina. Nuevas aportaciones XVII 50 1988 Digital
679 Tena Ávila, María de los Ángeles Programa de actos que se celebraron en Trujillo en el IV centenario de la muerte de Francisco Pizarro, 16 de junio de 1941 XVII 51 1988 Digital
680 Vivas Moreno, Agustín Historia de Extremadura como una  Historia  de las mentalidades XVII 52 1988 Digital
681 Vivas Moreno, Agustín Pensar y querer Extremadura sobre la necesidad  de una sociedad abierta y una ética civil XVII 53 1988 Digital
682 Arroyo Mateos, Juan  Francisco Origen apostólico , santoral y episcopologio  de la Diócesis de Badajoz XVIII 1 1989 11-22
683 Carrasco Montero, Gregorio Aportación de los innominados a la  historia y cultura  de los pueblos XVIII 2 1989 23-32
684 Chico de la Clave, Cristina Hihuela  de Emilia Moreno y Moreno. Año de 1909 XVIII 3 1989 33-36
685 Cillán Cillán, Francisco Puerto de Santa Cruz XVIII 4 1989 37-46
686 Domínguez  Moreno, José María El lobo en Extremadura XVIII 5 1989 47-56
687 Encinas Cerrillo, Francisco El pendón de la Conquista XVIII 6 1989 57-62
688 Fernández Márquez  Antonio y  Sánchez Rubio Rocío Trujillanos  en  Nueva España. Proceso inquisitorial  contra Alonso Ramiro de Hinojosa (1591) XVIII 7 1989 63-72
689 Flores del Manzano, Fernando Plasencia y su distrito bajo  el reinado de Fernando VII XVIII 8 1989 73-86
690 García-Murga Alcántara, Juan Las plazas en el ámbito urbano XVIII 9 1989 87-90
691 Garraín Villa, Luís José Algunos apuntes sobre el testamento  de Pedro Cieza de León XVIII 10 1989 91-104
692 Ginarte  González,  Ventura La figura del Conde de la Roca XVIII 11 1989 105-110
693 González Conejo,  Casimiro Hernando M. de Soto XVIII 12 1989 111-118
694 Goza, William y Ludeño, Hugo Gonzalo Silvestre. Un soldado  de Extremadura sobreviviente de la Expedición  de Hernando de Soto a la Florida (1539-1573) XVIII 13 1989 119-150
695 Gutiérrez  Macías, Valeriano Herrera de Alcántara, avanzada  de España en Portugal XVIII 14 1989 151-154
696 Hernández Jiménez, María Pilar Visión  de Plasencia  decimonónica a través  de su prensa  local XVIII 15 1989 155-168
697 Montero Curiel,  Pilar El nacimiento y sus ritos en Madroñera XVIII 16 1989 169-176
698 Montero Curiel, María Luisa Los ajuares en Madroñero XVIII 17 1989 177-186
699 Muro Castillo, Matilde Sellos de pan en Extremadura XVIII 18 1989 187-196
700 Núñez Martín, Ramón Evocación de los misioneros españoles en la evangelización del Nuevo Mundo y en particular de los doce apóstoles de  México XVIII 19 1989 197-206
701 Pastor Serrador,  Juan José Octavo centenario de la Diócesis  de Plasencia. Berzocana encrucijada histórica XVIII 20 1989 207-210
702 Pérez Reviriego, Miguel Andrés Bernáldez XVIII 21 1989 211-214
703 Pérez Reviriego, Miguel El castillo de Fregenal de la Sierra XVIII 22 1989 215-218
704 Plaza  Rodríguez, Ignacio Dos pueblos  en un arrabal de la ciudad de Trujillo XVIII 23 1989 219-226
705 Plaza  Rodríguez, Ignacio Un monasterio, Guadalupe, y una abadía, Cabañas del Castillo, en los limites jurisdiccionales  de la ciudad  de Trujillo XVIII 24 1989 227-234
706 Polart Plisnier, Josiane El destino de las mujeres que compartieron  la vida de don Francisco Pizarro XVIII 25 1989 235-238
707 Pulido Cordero, Mercedes y Pulido Cordero, Montaña Nieve en la villa de Cáceres  (siglos XVI y XVII) XVIII 26 1989 239-242
708 Ramos Rubio,  José Antonio Historia y noticias genealógicas  de la casa de los Vargas de Madrid XVIII 27 1989 243-252
709 Ramos Rubio,  José Antonio La influencia italiana  en el Arte  Renacentista extremeño XVIII 28 1989 253-262
710 Rivero Domínguez, Francisco Las Brozas hace 200 años XVIII 29 1989 263-272
711 Rubio Garlito,  María Avelina La problemática del  campo trujillano  en el siglo XIX : plagas de langosta  y sequías XVIII 30 1989 273-278
712 Sendín Blázquez, José Una colección prehistórica privada XVIII 31 1989 279-282
713 Serván Cordero, Josefina Hacia una reivindicación de los carteles  trujillanos XVIII 32 1989 283-288
714 Soria Sánchez, Valentín Documentación sobre  epigrafía  de Extremadura XVIII 33 1989 289-302
715 Sosa González, María Luisa y Amado Vergara, Montserrat Relaciones entre Barcarrota  y Bradenton a través  de la figura de Hernando de Soto XVIII 34 1989 303-308
716 Alvarado González, Manuel y Mateos Cortés, Manuel Convento de San Francisco de Trujillo: evolución, historia y recuperación de elementos originales XIX 1 1990 7-16
717 Arranz Castell, Félix El relojero del Emperador XIX 2 1990 17-22
718 Arranz Castell, Félix Belalcázar XIX 3 1990 23-26
719 Arroyo Mateos, Juan Francisco Gil Cordero cacereño dignísimo de beatificación XIX 4 1990 27-46
720 Avís Rol, Mª Luisa Acerca de la A.T. en su bicentenario; la problemática de su ubicación y el reconocimiento de su decisivo papel en el proceso de consolidación histórica de nuestra región XIX 5 1990 47-48
721 Avís Rol, Mª Luisa Necesidad acuciante en 1790 de un alto tribunal en Extremadura XIX 6 1990 49-54
722 Ayala Vicente. Fernando Sociedades y formaciones políticas en Trujillo durante la II República XIX 7 1990 55-64
723 Bazaga Ibáñez, Manuel José ¿Los templarios en América? XIX 8 1990 65-72
724 Cancho   Sánchez, José María Una novela sobre las Hurdes perdida en el templo XIX 9 1990 73-78
725 Carrasco Montero, Gregorio Un grupo de extremeños pretenden poner en explotación las aguas termales de Fuente Santa, hoy  llamadas termas  de Monfortinho XIX 10 1990 79-88
726 Encinas Cerrillo, Francisco Trujillo: patrimonio de la Humanidad XIX 11 1990 89-112
727 Fernández Sánchez, Teodoro Un extremeño genial Don Francisco Cabello Casero, párroco de Serradilla. XIX 12 1990 113-138
728 Fuentes Baquero Ciriaco La justicia eclesiástica en el siglo  XVII XIX 13 1990 139-144
729 García Arranz, José Julio Las representaciones humanas en la pintura rupestre  esquemática  de la provincia de Cáceres: Tipología y distribución geográfica XIX 14 1990 145-164
730 García de Guadiana y  Mínguez Enrique Wellington y Extremadura XIX 15 1990 165-176
731 García Sánchez Francisco Hernán Cortés y la muerte  de Moctezuma XIX 16 1990 177-184
732 Garraín Villa, Luís José Pedro López de Cazalla, secretario de Francisco Pizarro XIX 17 1990 185-200
733 Gutiérrez  Macías, Valeriano Actualidad de la Gastronomía XIX 18 1990 201-208
734 Lozano Ramos, José Callejero trujillano (1ª parte) XIX 19 1990 209-216
735 Jiménez Mateos, Rufino y  Jiménez Mateos Jorge Luís, Trujillo, arte e historia XIX 20 1990 217-220
736 Marchante Alonso, Carlos Ultimo Heraldo de Trujillo XIX 21 1990 221-222
737 Marabel Matos, Jacinto J. Hernán Cortes: ¿culpable o inocente? XIX 22 1990 223-234
738 Martin Jiménez, Marcela El oro en Extremadura XIX 23 1990 235-238
739 Montero Curiel,  Pilar La cultura de la vid y el léxico del vino en Madroñera (Cáceres) XIX 24 1990 239-250
740 Núñez Martín, Ramón Personalidad de Juan Moreno Lázaro y su proyección en Trujillo XIX 25 1990 251-258
741 Olmedo Alonso, Angel  y Trinidad Muñoz, Antonio El Ateneo literario: estudio de un caso concreto, el ateneo de divulgación social de Navalmoral de la Mata XIX 26 1990 259-268
742 Pastor Serrador,  Juan José Datos de Santa Cruz de la Sierra, siglo XVII XIX 27 1990 269-276
743 Plaza  Rodríguez, Ignacio La Abadía de  Cabañas del Castillo XIX 28 1990 277-284
744 Polart Pliinie,(Susy) Josiane Pizarritas  y almagritas ….La gobernación o la ciudad de Cuzco XIX 29 1990 285-290
745 Pulido Cordero, Mercedes y Pulido Cordero, Montaña De Historiografía. Don Juan Sanguino y Michel XIX 30 1990 291-294
746 Rivero Domínguez, Francisco Nicolás de Ovando, primer gobernador  extremeño de América XIX 31 1990 295-302
747 Rodríguez Amores, Lorenzo Intento del lugar de Zorita de eximirse del señorío de Trujillo XIX 32 1990 303-314
748 Rodríguez Ávila, Ana Isabel Nivel socio-cultural de los primeros conquistadores y pobladores extremeños XIX 33 1990 315-324
749 Rubio Garlito,  María Avelina Problemática del campo trujillano en la segunda mitad del siglo XIX: las crisis de subsistencia XIX 34 1990 325-338
750 Sendín Blázquez, José Símbolos y mitos de un sombrero XIX 35 1990 339-350
751 Ramos Rubio,  José Antonio Aportaciones documentales y artísticas sobre  el retablo por Greco  de Talavera la Vieja XIX 36 1990 351-356
752 Vivas Moreno, Agustín De la conquista a la reflexión: Cieza de León XIX 37 1990 357-370
753 Plaza  Rodríguez, Ignacio Infancia y juventud de Isabel de Castilla XIX 38 1990 371-378
754 Rodríguez Amores, Lorenzo A la memoria de Juan Moreno Lázaro XIX 39 1990 379-382
755 Soria Sánchez, Valentín Epigrafía ibérica, griega, hebrea, árabe y  latina de Extremadura como huella de poblamiento XIX 40 1990 383-397
756 Arranz Castell, Félix Genealogía de Hernán Cortes y otros detalles históricos poco  conocidos XX 1 1991 9-14
757 Arranz Castell, Félix Testamento de Hernán Cortés y los conquistadores que le acompañaron a América XX 2 1991 15-18
758 Arroyo Mateos, Juan Francisco Veintidós grandes santos extremeños de la Diócesis de Coria-Cáceres XX 3 1991 19-32
759 Cancho   Sánchez, José María La llegada del  cinematógrafo a Cáceres XX 4 1991 33-38
760 Carrasco Montero, Gregorio Venturas y desventuras de un puente sobre el Tajo XX 5 1991 39-46
761 Cillán Cillán, Francisco El folklore  de Puerto de Santa Cruz XX 6 1991 47-54
762 Domínguez  Moreno, José María Lobos y perros. El alimañero extremeño XX 7 1991 55-64
763 Encinas Cerrillo, Francisco Francisco de Orellana, explorador y descubridor del Amazonas XX 8 1991 65-70
764 Encinas Cerrillo, Francisco Francisco Pizarro XX 9 1991 71-78
765 Fernández Sánchez, Teodoro ¡Qué bien, qué bien¡ XX 10 1991 79-80
766 Fernández Sánchez, Teodoro Tirso de Molina en Trujillo XX 11 1991 81-82
767 Fernández Sánchez, Teodoro Autores olvidados clérigos XX 12 1991 83-85
768 García Arranz, José Julio y Muñoz Mendel Manuel Una custodia de sol en el Museo Parroquial  de  la Iglesia de Ntra. Sra. de la Candelaria de Zafra: Análisis formal e iconográfico XX 13 1991 87-104
769 García-Murga Alcántara, Juan Balcones y ventanas de ángulo en Extremadura XX 14 1991 105-112
770 Garraín Villa, Luís José Historia de un hermanamiento: Llerena y Sombrerete XX 15 1991 113-120
771 Gutiérrez  Macías, Valeriano Los pasaroniegos y su rico folklórico XX 16 1991 121-128
772 López López, Teodoro Agustín Bosquejo histórico sobre el monasterio concepcionista de Fuente del Maestre en la época moderna, 1618-1835 XX 17 1991 129-150
773 Lozano Ramos, José y Ramos Rubio, José Antonio Documentos inéditos para la historia de Trujillo  (1882-1913) XX 18 1991 151-162
774 Mariñas Otero, Eugenio Ibn Marwan al Yalliqi («El Gallego») , fundador del Reino de Badajoz XX 19 1991 163-164
775 Martín Beltrán, Mercedes Destino de Hernán Cortes XX 20 1991 165-174
776 Martin Jiménez, Marcela Don Tomás Marín Gil XX 21 1991 175-178
777 Martin Jiménez, Marcela Trujillo-Honduras C. A. XX 22 1991 179-186
778 Mateos Cortés, Manuel, Avís González Montserrat, Rubio Labrador Eva Consideraciones en torno a la construcción y evolución funcional de la  primitiva iglesia del convento de San Francisco (Trujillo) XX 23 1991 187-206
779 Montero Curiel,  Pilar Nombres extremeños de la «abeja», el «aguijón» y la «avispa» según los datos del ALPI XX 24 1991 207-218
780 Muñoz Sánchez, Abelardo Proyecto de bandera heráldica para Trujillo XX 25 1991 219-224
781 Naharro y Riera, Alfonso La Alberca. Un punto en el espacio. XX 26 1991 225-226
782 Núñez Martín, Ramón Trujillo, ciudad eucarística. Apuntes para la historia de esta ciudad a la devoción al Santísimo Sacramento XX 27 1991 227-236
783 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Los capitales indianos en Castuera (Badajoz) y sus formas de inversión durante el siglo XVII XX 28 1991 237-262
784 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: El mecenazgo de los indianos de Castuera (Badajoz) en América y en Extremadura durante el siglo XVII XX 29 1991 263-274
785 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: El mecenazgo de los indianos de Castuera (Badajoz) en América y en Extremadura durante el siglo XVII XX 29 1991 263-274
786 Perales Periques, Rosa, Ramos Rubio, José Antonio Martínez  y Díaz José María Nuevas aportaciones sobre las creaciones artísticas extremeñas del pintor Juan  de Ribera XX 30 1991 275-284
787 Pérez Muñoz Isabel La actividad judicial y la acción penal en el tribunal eclesiástico de Coria durante los siglos XVI y XVII XX 31 1991 285-292
788 Pérez Reviriego, Miguel Rafael Gómez Catón XX 32 1991 293-300
789 Pérez Reviriego, Miguel Epigrafía freznense XX 33 1991 301-304
790 Plaza  Rodríguez, Ignacio Torrecillas y la venta de villazgos por  Felipe II. XX 34 1991 305-310
791 Polart Pliinie,(Susy) Josiane Cinco fueron los cronistas que estuvieron en Cajamarca, del 15 de noviembre de 1532 al 11  de agosto de 1533. XX 35 1991 311-320
792 Rivero Domínguez, Francisco Nicolás  de Ovando. Visión americana XX 36 1991 321-326
793 Rodríguez Amores, Lorenzo A la memoria de Juan Moreno Lázaro. XX 37 1991 327-330
794 Rodríguez Pulgar, María del Carmen Reconstrucción en el Puente de Alcántara en  el siglo XIX XX 38 1991 331-340
795 Sánchez García, Rosa María Las fortificaciones de Olivenza, varios estilos de defensa XX 39 1991 341-348
796 Sánchez González, Juan Reflexiones sobre el IV y V Centenario del Descubrimiento de América: Extremadura entre la desconsideración y el lugar del encuentro XX 40 1991 349-366
797 Sánchez López, Martiria La Vera y su aportación a la conquista, colonización y evangelización del nuevo mundo. El padre Juan de Escobar XX 41 1991 367-372
798 Sánchez Rubio, Mª Ángeles Gastos de la hacienda trujillana en la baja edad media. Las obras públicas XX 42 1991 373-384
799 Sánchez Rubio, Rocío Viajar a Indias en el siglo XVI. Preparativos y vicisitudes de los pasajeros extremeños XX 43 1991 385-400
800 Sandín Blázquez, José La cultura serrana XX 44 1991 401-414
801 Sendín Blázquez, José Rodrigo Alemán XX 45 1991 415-424
802 Soria León Manuel Costumbres chinatas XX 46 1991 425-436
803 Soria Sánchez, Valentín Trujillo en el siglo XV y Gutierre de Toledo, obispo de Plasencia, hijo  del primer duque de Alba y conde de Coria XX 47 1991 437-446
804 Soria Sánchez, Valentín Diccionario epigráfico de inscripciones de Extremadura XX 48 1991 447-460
805 Vivas Moreno, Agustín La imagen histórica de la conquista de Perú y la figura de Francisco Pizarro en la historiografía. 1875-1915/20 XX 49 1991 461-496
806 Anguino, Marina (Mexico) Las fiestas populares en Extremadura y en México XXI 1 1992 9-14
807 Arranz Castell, Félix Como se viajaba a Extremadura antes de mediado del siglo XIX hasta que, reinando en España Isabel II, se hicieron los ferrocarriles. XXI 2 1992 15-18
808 Arranz Castell, Félix Patología de la conquista  de América XXI 3 1992 19-26
809 Arroyo Mateos, Juan Francisco Monje alcantarino que fue obispo de Zamora, Badajoz y Coria XXI 4 1992 27-36
810 Ayala Vicente, Fernando La dinámica político-social en Plasencia durante los tres años de guerra (1936-1939) XXI 5 1992 37-48
811 Cancho   Sánchez, José María Aportaciones a la pequeña historia en Cáceres XXI 6 1992 49-52
812 Cárdenas Benítez, María del Pilar Don Hernando Cortés y el Marquesado del Valle de Oaxaca: Un estudio diplomático del señorío indiano XXI 7 1992 53-64
813 Carrasco Montero, Gregorio De joven a fraile, de fraile  a santo XXI 8 1992 65-80
814 Carrasco Montero, Gregorio Ovando o la evangelización colateral XXI 9 1992 81-92
815 Cillán Cillán, Francisco El doctor Jerónimo Puerto XXI 10 1992 93-98
816 Conejero Sánchez, Pedro Luís Del nombre de Valdeobispo XXI 11 1992 99-102
817 Domínguez  Moreno, José María Mitología extremeña. La diosa de la muerte XXI 12 1992 103-114
818 Encinas Cerrillo, Francisco Fray Vicente Valverde, obispo de Cuzco XXI 13 1992 115-120
819 Fernández Sánchez, Teodoro Apuntes históricos de la Carmelitas Descalzas en Plasencia. 1628-1965. XXI 14 1992 121-124
820 Fernández Sánchez, Teodoro Tirso de Molina y Trujillo XXI 15 1992 125-130
821 Fernández Sánchez, Teodoro Manuscritos del siglo de oro en Trujillo XXI 16 1992 131-136
822 Fuentes Bajo, María Dolores Trujillo y América.  América y  Trujillo. XXI 17 1992 137-146
823 Galán Serradilla, José Pro fide XXI 18 1992 147-158
824 García-Murga Alcántara, Juan Iconografías trujillanas en el siglo XVI XXI 19 1992 159-162
825 González Cordero, Antonio Excavaciones arqueológicas realizadas durante siete años en la comarca de Trujillo XXI 20 1992 163-168
826 Gutiérrez  Macías, Valeriano Pedro Cieza de León, extremeño,  conquistador, etnógrafo y gran cronista de  Perú XXI 21 1992 169-174
827 López López, Teodoro Agustín Fuente del Maestre: Su proyección en América XXI 22 1992 175-204
828 Lozano Ramos, José Obras de teatros estrenados en Trujillo en el siglo XX XXI 23 1992 205-208
829 Martin Jiménez, Marcela Historia de la iglesia hondureña XXI 24 1992 209-216
830 Martínez Beltrán, Mercedes Un viaje a México XXI 25 1992 217-226
831 Martínez Díaz, José María Artistitas trujillanos de la primera mitad del siglo XVIII en Salvatierra de Santiago y Botija (Cáceres) XXI 26 1992 227-240
832 Mateos Cortés, Manuel Aldeacentenera y Alonso Álvarez de Pineda XXI 27 1992 241-246
833 Montaña  Conchiña, Juan Luís de El monte en la Alta Extremadura (siglos XII-XIV) XXI 28 1992 247-258
834 Núñez Martín, Ramón San Juan Macías, el único misionero extremeño,  canonizado por la Iglesia ahora, que evangelizó en el Nuevo Mundo XXI 29 1992 259-262
835 Olmedo Alonso, Angel Los amantes de la tierra XXI 30 1992 263-272
836 Pastor Serrador,  Juan José La Iglesia de Extremadura en América (Siglo XVI) XXI 31 1992 273-292
837 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: El viñedo en la estructura agraria de Castuera en el siglo XVII XXI 32 1992 293-298
838 Pulido Coello, Montaña Notas de bibliografía extremeña XXI 33 1992 299-302
839 Ramos Rubio,  José Antonio Aportaciones inéditas a la historia artística de Trujillo XXI 34 1992 303-314
840 Ramos Rubio,  José Antonio Aportaciones inéditas sobre la vida y obra del pintor José Bermudo Mateos, Huertas de Animas (Cáceres) XXI 35 1992 315-318
841 Rivero Domínguez, Francisco Ovando la expedición de América XXI 36 1992 319-322
842 Rollano, María Rocío; J. Álvaro y A. Trigueros Los emigrantes extremeños a Indias a través de sus cartas. 1556-1614 XXI 37 1992 323-348
843 Rubio Andrada, Manuel Semejanzas entre calendarios de México precolombino y del bronce extremeño XXI 38 1992 349-354
844 Sendín Blázquez, José La Vía de la Plata-Camino de Santiago. Historia, mito y leyenda XXI 39 1992 355-356
845 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones para una historia de Extremadura escrita en piedra XXI 40 1992 357-370
846 Soria Sánchez, Valentín Impresores, autores, editores y libreros de Extremadura desde el siglo XV XXI 41 1992 371-378
847 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Dos documentos históricos de Hernando Pizarro (Madrid,1543), incluido otro de Gonzalo Pizarro (Quito, 1541) XXI 42 1992 379-398
848 Vivas Moreno, Agustín y Arias  González Luís Extremadura y América: Los manuales de confesión para indígenas del siglo XVI. Hacia un nuevo modelo de formación de conciencia XXI 43 1992 399-418
849 Vivas Moreno, Agustín y Arias  González Luís Revueltas y enfrentamientos de los dominadores extremeños en América XXI 44 1992 419-434
850 Vivas Moreno, Agustín América inventada XXI 45 1992 435-438
851 Alba Calzado,  Miguel La alfarería trujillana:(1) El proceso técnico XXII 1 1993 11-16
852 Arias González, Luís La visión popular de la historia y el pasado en las «Relaciones topográficas» de Extremadura (1574-1578) XXII 2 1993 17-26
853 Arroyo Mateos, Juan Francisco Origen apostólico de la diócesis de Plasencia XXII 3 1993 27-38
854 Bazaga Ibáñez, Manuel José Símbolos en el asentamientos templarios XXII 4 1993 39-44
855 Blanco Carrasco, José Pablo Migraciones internas y espacios cerrados XXII 5 1993 45-60
856 Blanco Carrasco, José Pablo Coria 17536. Un modelo de ciudad agrícola en el siglo XVIII XXII 6 1993 61-82
857 Cárdenas Benítez, María del Pilar Las  instrucciones de gobierno de Frey Nicolás  de Ovando XXII 7 1993 83-92
858 Carrasco Montero, Gregorio La gramática castellana de Nebrija y Extremadura XXII 8 1993 93-102
859 Cillán Cillán, Francisco Las tierras comunales del Alfoz de Trujillo XXII 9 1993 103-106
860 Curado Fuentes, Alejandro Blas La escuela de Cubillana XXII 10 1993 107-120
861 Curado Fuentes, Daniel Aproximación histórica a la obra socio-económica del obispo Mausona XXII 11 1993 121-128
862 Cruz Mera, Mª Luisa y Curado Fuentes Alejandro Blas Estudio del retrato de Hernán Cortés, de Juan Aparicio Quintana, en Medellín XXII 12 1993 129-136
863 Cruz Mera, Mª Luisa y Curado Fuentes Alejandro Blas Notas artísticas sobre la figura  de Hernán Cortés en Medellín XXII 13 1993 137-142
864 Montaña  Conchiña, Juan Luís de la Extremadura en la segunda mitad del siglo  XVIII: Repoblación y aspectos sociales XXII 14 1993 143-160
865 Domínguez  Cuesta, Benigno La Extremadura de la retina XXII 15 1993 161-166
866 Fernández García, Mª Jesús y Alba Calzado, Miguel La mujer en la alfarería extremeña XXII 16 1993 167-170
867 Fernández García, Mª Jesús Cortés ante las ciudades mexicanas: La expresión lingüística  de la admiración XXII 17 1993 171-186
868 Fernández Sánchez, Teodoro Apuntes históricos sobre la actual sede de la Diputación Provincial de Cáceres(Antiguo convento de Santa María de Jesús) XXII 18 1993 187-216
869 Gutiérrez  Macías, Valeriano El colegio preparatorio militar de Trujillo XXII 19 1993 217-220
870 López López, Teodoro Agustín En el cuarto centenario.  Bosquejo histórico-artístico de la Iglesia Mayor de Fuente del Maestre XXII 20 1993 221-230
871 Lozano Ramos, José Trujillo y sus estampas XXII 21 1993 231-238
872 Lozano Ramos, José i9k, XXII 22 1993 239-258
873 Martín Cuesta, José Presentación del libro «Entre el cóndor y el marañón» XXII 23 1993 259-264
874 Martin Jiménez, Marcela Carlos V en Yuste XXII 24 1993 265-274
875 Martin Jiménez, Marcela Dioses Mayas XXII 25 1993 275-284
876 Martín Nieto, Serafín El ex-convento de San Pedro, un nuevo caso de destrucción en Cáceres, «Patrimonio de la Humanidad» XXII 26 1993 285-300
877 Martín Nieto, Serafín Tres casos dignos de notar que han acaecido en la ciudad de Cáceres XXII 27 1993 301-312
878 Martínez Díaz, José María Dos trazas  inéditas de la arquitectura placentina del siglo XVII XXII 28 1993 313-318
879 Montero Curiel, Pilar y Mª Luisa Marciano  Curiel Merchán y los investigadores del Centro de Estudios Históricos XXII 29 1993 319-326
880 Montero Curiel, Pilar y Mª Luisa Nuevos datos sobre la primera edición  de los cuentos extremeños de «Marciano Curiel  Merchán» XXII 30 1993 327-336
881 Naharro y Riera, Alfonso Caballería del Cister en Trujillo XXII 31 1993 337-348
882 Núñez Martín, Ramón La asombra  restauradora realizada en Trujillo. El pasado, el presente y el futuro XXII 32 1993 349-356
883 Núñez  Secos, Luís Estatua de Francisco Pizarro en Trujillo XXII 33 1993 357-360
884 Olmedo Alonso, Angel La Sociedad Obrera «Los amantes de la tierra». Un intento frustrado de asociación  durante la II República XXII 34 1993 361-370
885 Pastor Serrador,  Juan José La Sierva de Dios, María de Meneses y Orellana XXII 35 1993 371-382
886 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: La oligarquía indiana de Castuera en el siglo XVII: Poder  concejil, esclavitud y mayorazgo XXII 36 1993 383-392
887 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: El viñedo en la estructura agraria de Castuera en el siglo XVII XXII 37 1993 393-398
888 Pérez Reviriego, Miguel La «Mamarracha» y su secreto. XXII 38 1993 399-402
889 Pérez Reviriego, Miguel Notas para una historia de la Biblia en Extremadura XXII 39 1993 403-404
890 Pérez Muñoz, Isabel Conflictividad social y administración de justicia en el partido de Trujillo.1791 XXII 40 1993 405-414
891 Quijada González, Domingo Comarca y desarrollo, dos modelos representativos extremeños: Trujillo y Navalmoral de la Mata XXII 41 1993 415-426
892 Ramos Rubio,  José Antonio El testamento del teniente coronel de los Reales Ejércitos Jacinto Ruíz de Mendoza. Vida y hechos de un héroe XXII 42 1993 427-432
893 Ramos Rubio,  José Antonio Virgen con el  niño: obra inédita del escultor Sebastián de Paz XXII 43 1993 433-436
894 Rivero Domínguez, Francisco La cultura taína XXII 44 1993 437-442
895 Rubio Andrada, Manuel La sirena de Monfragüe XXII 45 1993 443-448
896 Sánchez López, Martiria Estudio histórico sobre el arte  textil en la Vera  en (Cáceres) XXII 46 1993 449-456
897 Soria Sánchez, Valentín Diccionario episcopologio de Extremadura XXII 47 1993 457-466
898 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Inventario  de bienes de la ilustre mestiza Dª Francisca Pizarro Yupanqui XXII 48 1993 467-482
899 Vivas  Moreno, Agustín y Rodríguez Ávila, Ana Isabel Extremadura y el ABC en el 1931: De la monarquía  a la república XXII 49 1993 483-542
900 Vivas Moreno, Agustín Luís Chamizo: Extremadura y su intrahistoria XXII 50 1993 543-546
901 Alba Calzado,  Miguel El sistema gremial y su persistencia en la alfarería trujillana XXIII 1 1994 11-20
902 Arroyo Mateos, Juan Francisco Gloria inmensa   que puede reconquistar Plasencia XXIII 2 1994 21-26
903 Bazaga Ibáñez, Manuel José Algunas noticias sobre la distribución de aguas  en Trujillo XXIII 3 1994 27-30
904 Blanco Carrasco, José Pablo El campo y el campesinado extremeño a finales  del antiguo régimen XXIII 4 1994 31-48
905 Calderón Berrocal, María del Carmen El archivo parroquial  de Nuestra Señora de los Ángeles, de Cabeza la Vaca XXIII 5 1994 49-78
906 Carrasco Montero, Gregorio Los sagurdones  de Villamiel (Cáceres) XXIII 6 1994 79-84
907 Casado Valverde, Purificación  y Trigueros Muñoz, Angel Poetizar el mundo. Poesía y realidad en la obra de Luís Chamizo XXIII 7 1994 85-98
908 Casado Valverde, Purificación  y Trigueros Muñoz, Angel La construcción de la palabra en la poesía de Luís Chamizo. Sentido y significado XXIII 8 1994 99-106
909 Cárdenas Benítez , María del Pilar El blasón y el linaje de Francisco Pizarro XXIII 9 1994 107-114
910 Cillán Cillán, Francisco Datos para un estudio demográfico de una villa de jurisdicción de Trujillo XXIII 10 1994 115-122
911 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Cáceres, sus construcciones ocultas XXIII 11 1994 123-130
912 Cotilla Vaca, Marcelino Sentimiento patriótico y sustrato histórico español en los versos de Carolina Coronado XXIII 12 1994 131-140
913 Domínguez  Moreno, José María Análisis  etnohistórico de la Virgen de Guadalupe XXIII 13 1994 141-152
914 Fernández Sánchez, Teodoro Rectorologio de Santa María, Concatedral de Cáceres XXIII 14 1994 153-160
915 Fernández Sánchez, Teodoro Las Vírgenes Negras XXIII 15 1994 161-170
916 López López, Teodoro Agustín La archidiócesis  de Mérida-Badajoz, ensambladura de sedes episcopales  y diócesis priorales XXIII 16 1994 171-196
917 Gutiérrez  Macías, Valeriano Luís Chamizo Trigueros (1894-1945) XXIII 17 1994 197-202
918 Lozano Ramos, José y Luengo Blázquez, José Trujillo durante la Guerra de la Independencia y su intervención en ella XXIII 18 1994 203-218
919 Martin Jiménez, Marcela Los negros caribes  de Trujillo. Dpto. de Colón, Honduras, C.A. XXIII 19 1994 219-226
920 Martín Nieto, Serafín El retablo mayor de la parroquia de San Esteban de Torrequemada y sus artífices XXIII 20 1994 227-252
921 Martín Nieto, Serafín La iglesia de San Juan Bautista de Cáceres.  Algunas circunstancias constructivas XXIII 21 1994 253-296
922 Martín Beltrán, Mercedes Cortés y el  trazado  de México sobre la antigua Tecnochitlianti XXIII 22 1994 297-302
923 Montaña  Conchiña, Juan Luís de la Notas  para la repoblación  y organización del territorio en el valle del Guadiana. Badajoz en el siglo XIII. XXIII 23 1994 303-316
924 Moreno Morales, Marcelino Un ejemplo de trashumancia en el siglo XVII en Extremadura:  Salvatierra de Santiago XXIII 24 1994 317-320
925 Muro Castillo, Alberto Estudio histórico -jurídico sobre el texto inédito de Baños de Montemayor XXIII 25 1994 321-328
926 Muro Castillo, María Teresa Dos imágenes de San Blas en el convento de Santa Clara de Trujillo XXIII 26 1994 329-338
927 Olmedo Alonso, Angel Algunas notas sobre el anarquismo en Extremadura XXIII 27 1994 339-346
928 Pastor Serrador,  Juan José Los judíos en España XXIII 28 1994 347-354
929 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Extremeños en el alto clero indiano en  el siglo XVIII. XXIII 29 1994 355-366
930 Pérez Martín, María Narcisa Viabilidad del turismo  rural en Extremadura XXIII 30 1994 367-376
931 Pérez Martín, María Narcisa Determinismos históricos y estrangulamientos en el desarrollo del sector agrario en la comarca de Alcántara XXIII 31 1994 377-390
932 Quijada González, Domingo Los orígenes  del republicanismo en Navalmoral de la Mata XXIII 32 1994 391-400
933 Ramos Rubio,  José Antonio Situación artística del patrimonio  medieval en la diócesis medieval XXIII 33 1994 401-418
934 Rivero Domínguez, Francisco Casimiro Ortas, maestro de actores XXIII 34 1994 419-424
935 Rubio Andrada, Manuel Reflexiones en torno a cuatro escenas  de contenido  cinegético representadas  en la pintura rupestre esquemática de la provincia de Cáceres XXIII 35 1994 425-438
936 Sánchez Martín, José Manuel La necesidad de un cambio en la política agraria de Extremadura XXIII 36 1994 439-446
937 Sánchez Martín, José Manuel El sistema nodal conformado por las comunicaciones  en la provincia de Badajoz XXIII 37 1994 447-452
938 Soria Sánchez, Valentín Linderos de las diócesis de Plasencia y Ávila XXIII 38 1994 453-458
939 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones de Trujillo y otras zonas XXIII 39 1994 459-470
940 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. La primera mujer  de Hernando Pizarro, Isabel Mercado, y su hija Francisca Pizarro Mercado XXIII 40 1994 471-478
941 Álvaro  Rubio, Joaquín La pobreza en Extremadura en el siglo XVII: El caso de Aliseda XXIV 1 1995 11-20
942 Aranda Aguilar, Luís Romance de la Torre de Alicia (Leyenda trujillana  del XIV) XXIV 2 1995 21-30
943 Arroyo Mateos, Juan Francisco Dios reclama con inesperado portento la pronta beatificación de una dama cacereña XXIV 3 1995 31-40
944 Bazaga Ibáñez, Manuel José Doña Margarita de Iturralde Arteaga, su obra  benéfico-social en Trujillo XXIV 4 1995 41-44
945 Blanco Carrasco, José Pablo Tomás Martín Gil  y la historia de la demografía extremeña XXIV 5 1995 45-50
946 Blanco Carrasco, José Pablo Sociedad y pobreza en Extremadura (Estado de la cuestión según el Informe  de Colonos de 1794) XXIV 6 1995 51-56
947 Calderón Berrocal , María del Carmen Un extremeño ilustre. Alonso  Ramírez de Vergara, obispo de Charcas XXIV 7 1995 57-74
948 Cárdenas Benítez , María del Pilar De mis raíces XXIV 8 1995 75-78
949 Carrasco Montero, Gregorio Iconografías de trujillanas en el siglo XVI San Pedro de Alcántara XXIV 9 1995 79-86
950 Casado Valverde, Purificación  y Trigueros Muñoz, Angel La construcción de la palabra en la poesía de Luís Chamizo. Sentido y significado XXIV 10 1995 87-104
951 Cillán Cillán, Francisco Testamento del  capitán don Diego de Vargas Carvajal XXIV 11 1995 105-110
952 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Imágenes malditas: «El Señor de los naranjos» (Cáceres) XXIV 12 1995 111-116
953 Croche de Acuña, Francisco Una familia muy peculiar en Zafra del siglo XVI XXIV 13 1995 117-128
954 Chancelade, Carine Pobreza y marginación social en Extremadura. La beneficencia en Trujillo en los siglos XVI  y XVII XXIV 14 1995 129-134
955 Chaves Palacios, Julián Guerra civil en Cáceres: » La batalla de Villamesías» (2 de agosto de 1936) XXIV 15 1995 135-146
956 Fernández Sánchez, Teodoro Insigne matemático y fecundo poeta XXIV 16 1995 147-154
957 Fernández Sánchez, Teodoro Tesoro de pobres XXIV 17 1995 155-176
958 Lopez López, Teodoro Agustín Páginas inéditas del martirologio pacense XXIV 18 1995 177-232
959 Lozano Ramos, José Heráldica trujillana en interiores XXIV 19 1995 233-250
960 Martin Jiménez, Marcela y Hierros artísticos. Provincia de Cáceres XXIV 20 1995 251-256
961 Martin Jiménez, Marcela Catedrales Españolas,  la de Coria, singular monumento del siglo XVI XXIV 21 1995 257-262
962 Martín Nieto, Serafín San Pablo de Cáceres. De casa de beatas a convento de clausura. (1425-1591)) XXIV 22 1995 263-308
963 Martín Nieto, Serafín Aportaciones documentales para historia de tres imágenes cacereñas del Señor amarrado a la columna XXIV 23 1995 309-334
964 Molano Morán, Primitiva El habla dialectal extremeño en «Tierra y mujer o Lázara la profetisa» (1945) de P. Caba. XXIV 24 1995 335-338
965 Montaña  Conchiña, Juan Luís de Espacio y poblamiento en la trasierra extremeña de los siglos XII y XIII. XXIV 25 1995 339-350
966 Murillo Mariscal, María Tal como se vivía entonces en un rincón de Extremadura XXIV 26 1995 351-352
967 Olmedo Grajera,  Ana Belén, Román Aragón, Lourdes y Triguero Muñoz, Angel La Orden de Santiago en Extremadura: La encomienda de Mérida y su gobernabilidad: 1426-1467. XXIV 27 1995 353-364
968 Pastor Serrador,  Juan José Juegos y divertimientos XXIV 28 1995 365-368
969 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Una familia muy peculiar en Zafra del siglo XVI XXIV 29 1995 369-398
970 Pérez – Zubizarreta Sánchez, Mª Teresa y Durán Gómez, Toni Trujillo en sonetos XXIV 30 1995 399-408
971 Plaza  Rodríguez, Ignacio El Puente del Conde sobre Almonte XXIV 31 1995 409-412
972 Quijada González, Domingo La memoria de Vázquez (Una obra pía del siglo XV común al Campo Arañuelo cacereño-toledano. XXIV 32 1995 413-420
973 Ramos Rubio,  José Antonio Escultura medieval en Trujillo XXIV 33 1995 421-432
974 Rastrollo  Rojas, José Los políticos extremeños y la desamortización XXIV 34 1995 433-440
975 Rivero Domínguez, Francisco La comarca de Alcántara XXIV 35 1995 441-446
976 Rivero Domínguez, Francisco Las películas de Casimiro Ortas y su mujer Aurora XXIV 36 1995 447-450
977 Rubio Andrada, Manuel Estudio de la pinturas rupestres del Paso de Pablo Cabañas  XXIV 37 1995 451-466
978 Sánchez Herrero, Esteban De la música, los músicos y su actual entorno en Extremadura XXIV 38 1995 467-470
979 Sánchez  Martín, José Manuel Alteraciones pluviométricas en Extremadura: La sequía XXIV 39 1995 471-476
980 Sánchez  Martín, José Manuel El papel del clima  en el diseño del turismo extremeño XXIV 40 1995 477-482
981 Soria Hernández, Teodoro Ideas sobre las tragedias romanas XXIV 41 1995 483-492
982 Soria Sánchez, Valentín Recopilación de inscripciones  de Extremadura XXIV 42 1995 493-506
983 Trigueros Muñoz, Angel Las bases de la economía extremeña. Don Benito a finales del siglo XVIII: Agricultura, ganadería e industria. XXIV 43 1995 507-514
984 Vaz-Romero Nieto, Manuel Evocación, alegoría y dramatismo de  una experiencia vital (Conferencia sobre la obra pictórica de Emilia González, «Cárcel 100» XXIV 44 1995 515-522
985 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Canción-orquestal de lo extremeño-americano. XXIV 45 1995 523-528
986 Vivas Moreno, Agustín Hacia una historia de la lectura para Extremadura del antiguo régimen. Introducción, problemática y cuestiones de método XXIV 46 1995 529-543
987 Aguil Rodas, Raúl Gaspar  de Rodas, natural de Trujillo, quien fue fundador  y gobernador de Antioquía en el nuevo reino de Granada XXV 1 1996 11-14
988 Arroyo Mateos, Juan Francisco Taumaturgo extremeño que merece ser beatificado XXV 2 1996 15-24
989 Ayala Vicente, Fernando Análisis conceptual de los partidos políticos durante la segunda  república  y su aplicación  práctica en Cáceres XXV 3 1996 25-32
990 Calderón  Berrocal, Mª del Carmen La visita en el territorio  Vere Nullius de la Vicaria General de Estepa, antiguo dominio de la Orden de Santiago y Priorato de San Marcos de León XXV 4 1996 33-54
991 Cárdenas Benítez , María del Pilar El testamento de García Pizarro de Olmos XXV 5 1996 55-62
992 Cárdenas Benítez, María del Pilar Isabel de Mercado. El convento de San Francisco el Real XXV 6 1996 63-66
993 Carrasco Moreno, Gregorio El Excelentísimo Sr. Dr. Don José Xerez, catedrático de Prima de Reyes, en Salamanca, capellán general de los Ejércitos Reales de España, deán de la Santa Iglesia Catedral de Ciudad Rodrigo. XXV 7 1996 67-78
994 Cillán Cillán, Francisco La Cofradía de San Blas  en Puerto de  Santa Cruz XXV 8 1996 79-94
995 Corcho Gómez, Inmaculada Los museos en Extremadura XXV 9 1996 95-102
996 Corchero Cerrón, José Manuel El origen de los nombres de las calles y su relación con el desarrollo urbano en una villa medieval: Valencia de Alcántara XXV 10 1996 103-106
997 Cordero Alvarado, Pedro Trujillo: Un imperio heráldico ignorado. (La Almería Real) XXV 11 1996 107-112
998 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Escritura ógmica XXV 12 1996 113-116
999 Chaves Palacios, Julián Operaciones republicanas sobre las Villuercas. Guadalupe en la encrucijada. Sitio y defensa d1936el monasterio en el verano de XXV 13 1996 117-128
1000 Fernández Sánchez, Teodoro ¡Qué bien¡ Ensayo biográfico sobre el venerable y virtuosísimo Honorio María Sánchez Bustamante XXV 14 1996 129-168
1001 Fernández Sánchez, Teodoro Informe histórico que avala el cambio de denominación  de Aldea de Trujillo por  Aldea del Obispo» XXV 15 1996 169-174
1002 García de Yebenes Torres, Pilar Un boticario extremeño en la Cortes de Felipe V y Fernando VI. Bartolomé Pérez Durán: Boticario Mayor de S. M. (1737-1748) XXV 16 1996 175-188
1003 Godoy Barrado J., Miguel Díaz, M. y Palacios Acero I. Anotaciones y curiosidades de los archivos parroquiales de Trujillo XXV 17 1996 189-202
1004 Gutiérrez  Macías, Valeriano Julio Cienfuegos Linares (1920-1996) XXV 18 1996 203-206
1005 López López, Teodoro Agustín Los » propios» de los santos en Archidiócesis de Mérida-Badajoz XXV 19 1996 207-254
1006 Lozano Ramos, José Heráldica  trujillana XXV 20 1996 255-260
1007 Lozano Ramos, José El automóvil en Trujillo XXV 21 1996 261-262
1008 Martin Jiménez, Marcela Vida y milagros  del venerable Fray Juan de  San Diego. Menor observante XXV 22 1996 263-270
1009 Martín Nieto, Serafín La ermita cacereña de San Blas desde sus orígenes a la Guerra de la Independencia XXV 23 1996 271-310
1010 Martín Nieto, Serafín La ermita cacereña de Ntra. Sra. de Guadalupe o del Vaquero XXV 24 1996 311-342
1011 Martín Pousada, Rodrigo Los tiempos antiguos de  Aliseda XXV 25 1996 343-348
1012 Méndez Hernán, Vicente La platería de la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, de Capilla (Badajoz) XXV 26 1996 349-362
1013 Mira Caballos, Esteban En torno a una biografía sobre Frey Nicolás de Ovando: Estado de la cuestión XXV 27 1996 363-370
1014 Montaña  Conchiña, Juan Luís de la Aspectos fundamentales  de la sociedad  feudal extremeña en el siglo XIII y su proyección el siglo XIV XXV 28 1996 371-382
1015 Moreno Morales, Marcelino Algunas ermitas  la sur de Trujillo en el siglo XVIII y su situación actual XXV 29 1996 383-392
1016 Núñez Martín, Ramón Presentación de  un poeta extremeño contemporáneo XXV 30 1996 393-396
1017 Olmedo Alonso, Angel La prensa, herramienta de trabajo para el historiador. Estudio de un periódico. XXV 31 1996 397-406
1018 Pastor Serrador,  Juan José Industria, molinos y hornos en las Villuercas XXV 32 1996 407-414
1019 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Dinero indiano y riqueza ganadera en Cáceres. Los negocios laneros de XXV 33 1996 415-420
1020 Pérez Martín, María Narcisa La actividad turística. Estructura actual de la distribución de las  plazas  de los establecimientos comerciales de la región XXV 34 1996 421-448
1021 Pérez Martín, María Narcisa Oferta en alojamientos XXV 35 1996 449-460
1022 Pérez – Zubizarreta Sánchez, Mª Teresa y Durán Gómez, Toni Las piedras hablan XXV 36 1996 461-468
1023 Plaza  Rodríguez, Ignacio Aldeacentenera en el siglo XVIII: La Nobleza y la Iglesia XXV 37 1996 469-474
1024 Quijada González, Domingo Getulio Hernández Moreno («Requeté»). Su actividad sociopolítica (1915-1936) en Navalmoral de la Mata XXV 38 1996 475-484
1025 Ramos Rubio,  José Antonio En defensa  de una identidad cultural extremeña. La artesanía de Torrejoncillo y Casatejada XXV 39 1996 485-492
1026 Ramos Rubio,  José Antonio Algunas notas históricas sobre la presencia de la Inquisición en Guadalupe XXV 40 1996 493-496
1027 Rivero Domínguez, Francisco Los últimos días  del actor brocense  Casimiro Ortas XXV 41 1996 497-504
1028 Rubio Andrada, Manuel y Pastor González, Vicente Monumento  funerario megalítico de Logrosán XXV 42 1996 517-518
1029 Rubio Andrada, Manuel Las pinturas rupestres  del risco del Risco de  Paulino, Berzocana (Cáceres) XXV 43 1996 505-516
1030 Rubio Suero, Vanesa Reflexiones en torno a cuatro escenas  de contenido  cinegético representadas  en la pintura rupestre esquemática de la provincia de Cáceres XXV 44 1996 519-520
1031 Sánchez López, Martiria La Vicaría de Trujillo en el antiguo régimen XXV 45 1996 521-532
1032 Sánchez Martín, José Manuel Detección  de la influencia de los factores  geográficos en la pluviometría en Extremadura XXV 46 1996 533-550
1033 Sánchez Martín, José Manuel Estadística, teoría general de sistemas y climatología en el análisis de la influencia de la altitud en los procesos termo pluviómetros XXV 47 1996 551-564
1034 Soria Sánchez, Valentín Historia de la Real Asociación  de Caballeros de Yuste XXV 48 1996 565-572
1035 Tena Ávila, María de los Ángeles El humilladero, la ermita de san Pablo, fiestas que en ella se celebran XXV 49 1996 573-576
1036 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. La Merced de Trujillo pleitea  con el conde de Miranda, a favor  de la redención de cautivos (1743) XXV 50 1996 577-582
1037 Vivas Moreno, Agustín La prensa de Extremadura. Estudio y análisis de la fotografía en el diario «Hoy» durante los años  1937-1939. XXV 51 1996 583-594
1038 Arroyo Mateos, Juan Francisco Extremadura  obedece al Papa, reflexionando sobre la Santísima Trinidad, como preparación al año 2000 XXVI 1 1997 11-22
1039 Ayala Vicente, Fernando La vía municipal en Miajadas  durante la  segunda república XXVI 2 1997 23-34
1040 Barrio Moya, José Luís La biblioteca de la dama trujillana doña Ana María de Bauls (1716) XXVI 3 1997 35-44
1041 Bazaga Ibáñez, Manuel José Convento de la Encarnación de Trujillo. Su historia como centro docente. XXVI 4 1997 45-48
1042 Cárdenas Benítez, María del Pilar Los fueros de Badajoz en la carta del obispo de Mondoñedo XXVI 5 1997 61-68
1043 Cárdenas Holguín, Angel El  marqués de la Conquista XXVI 6 1997 49-60
1044 Carrasco Montero, Gregorio Un santo y una poetisa: San Antonio Mª Claret y Carolina Coronada XXVI 7 1997 69-74
1045 Carretero García, José Luís Extremadura y el reto de un nuevo modelo social: La sociedad de la información XXVI 8 1997 75-84
1046 Cillán Cillán, Francisco Ordenanzas  de la cofradía de la Santa Vera Cruz, del Puerto de Santa Cruz XXVI 9 1997 85-90
1047 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Tesoros escondidos  en Extremadura XXVI 10 1997 91-96
1048 De la Montaña  Conchiña, Juan Luís Un ejemplo de la organización social del espacio en Extremadura medieval XXVI 11 1997 97-112
1049 De la  Torre Briceño, Jesús Antonio El abasto de la carne de vacuno de la ciudad de Trujillo en el sudeste de Madrid en los siglos XVII y XVIII XXVI 12 1997 113-116
1050 Domínguez Vinagre, Alfonso Conflictividad social y administración de justicia en el partido de Trujillo.1791 XXVI 13 1997 117-124
1051 Durán Castellano, Francisco Javier La encomienda templaria de Capilla (1236-1309 XXVI 14 1997 125-136
1052 Fernández Sánchez, Teodoro Botánico internacional. Doctor don Marcelo Rivas  Mateos, sabio eminente XXVI 15 1997 137-148
1053 García de Yebenes Torres, Pilar , La jornada  real a Badajoz. Bodas  reales en año  1729. Nuevos datos y aspectos sanitarios. XXVI 16 1997 149-188
1054 García-Plata, Reyes Narciso Francisco Pizarro y la conquista espiritual de Perú: La visión dramática  de la Aurora en Copacabana de Calderón XXVI 17 1997 189-194
1055 Garraín Villa, Luís José Nuevas aportaciones documentales a la biografía de «Francisco Zurbarán» XXVI 18 1997 195-196
1056 López Caballero, Consuelo Presentación de  un poeta extremeño contemporáneo XXVI 19 1997 223-230
1057 López López, Teodoro Agustín San Atón, monje, obispo y patrono secular XXVI 20 1997 197-222
1058 Lozano Ramos, José Historia del futbol en Trujillo XXVI 21 1997 231-238
1059 Luengo Pacheco, Ricardo El clero urbano placentino durante el siglo XVIII: Sus bibliotecas XXVI 22 1997 239-246
1060 Martin Jiménez, Marcela Don Francisco Pizarro XXVI 23 1997 247-260
1061 Martin Nieto, Serafín Nuevas aportaciones al conocimiento de la obra de Vicente Barbadillo, escultor afincado en Cáceres XXVI 24 1997 261-294
1062 Martin Nieto, Serafín Esbozo para el estudio de las Ordenanzas fundacionales de tres cofradías cacereñas XXVI 25 1997 295-312
1063 Méndez Hernán, Vicente Obras  urbanísticas en la diócesis de Plasencia XXVI 26 1997 313-322
1064 Méndez Hernán,  Vicente Marcas de plateros cordobeses en la comarca de la Serena (Badajoz) XXVI 27 1997 323-338
1065 Mira Caballos, Esteban Indios americanos en la Extremadura el siglo XVI: Introducción a su estudio. XXVI 28 1997 339-346
1066 Moreno Morales, Marcelino Acerca del origen de algunos topónimos significativamente  históricos al sur de Trujillo XXVI 29 1997 347-354
1067 Pastor Serrador,  Juan José La abadía de  ´la Villuercas desde 1450 a 1850, sus nombres y hechos XXVI 30 1997 355-358
1068 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Riqueza y poder en la Extremadura moderna. Los inventarios post mortem de los indianos cacereños XXVI 31 1997 359-364
1069 Plaza  Rodríguez, Ignacio La Iglesia en la sociedad aldeana XXVI 32 1997 365-372
1070 Quijada González, Domingo ¿Cambios o ciclos climáticos? Un  siglo de evolución en Navalmoral de la Mata XXVI 33 1997 373-384
1071 Ramos Rubio,  José Antonio Noticias  de la parroquia de Santa María del Carrascal y todos sus anejos, y de Ntra. Sra. del Carrascal y lugar o asiento que allí hubo llamado Malpatida XXVI 34 1997 385-388
1072 Ramos Rubio,  José Antonio La influencia del mundo antiguo en la diócesis de Plasencia y sus aportaciones  a la iconografía de obras escultóricas y pictóricas de la edad media XXVI 35 1997 389-406
1073 Redondo Rodríguez, José Antonio Mario Roso de Luna. Concepto sobre historia XXVI 36 1997 407-412
1074 Rivero Domínguez, Francisco Casimiro Ortas y Perico Pérez Fernández XXVI 37 1997 413-420
1075 Rubio Andrada, Manuel Las pinturas rupestres  en el término de  Talarrubias , Badajoz, Cueva de la Panda, un conjunto paleolítico en el Guadiana medio XXVI 38 1997 421-446
1076 Rubio Parra, José Eugenio La espada de Pizarro XXVI 39 1997 447-458
1077 Sánchez López, Martiria Los judíos en la Vera XXVI 40 1997 458-466
1078 Sanguino, Mary Los Pizarro XXVI 41 1997 467-472
1079 Sasso Olivarez, Ilse Intelección de fuentes históricas, en el horizonte literario de la «Trilogía de los Pizarro», de Tirso de Molina XXVI 42 1997 473-496
1080 Soria Sánchez, Valentín Inscripciones y noticias arqueológicas de Extremadura XXVI 43 1997 497-508
1081 Soria Sánchez, Valentín Vera de Yuste, 50 años XXVI 44 1997 509-512
1082 Trigueros Muñoz, Angel El sentido religioso en la poesía de José María Gabriel y Galán XXVI 45 1997 513-526
1083 Urbina Gómez, Miguel Introducción, Tierras de Trujillo año 1185 XXVI 46 1997 527-530
1084 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. El Pizarro más intelectual del siglo de oro español: Don Fernando Pizarro Orellana (+1652) XXVI 47 1997 531-544
1085 Vivas Moreno, Agustín Fondos documentales. El archivo parroquial de San Roque de Badajoz XXVI 48 1997 545-554
1086 Bazaga Ibáñez, Manuel José (sic) Trujillo en el pleito de la Orden Franciscana XXVII 1 1998 9-12
1087 Barrio Moya, José Luís Aportaciones  a la biografía  de Juan Mateos, Ballestero , mayor de Felipe IV, retratado por Velázquez   XXVII 2 1998 13-22
1088 Cárdenas Holguín, Angel Conquista de la Sierra. Cáceres. La Torre de los Pizarro XXVII 3 1998 23-26
1089 Cárdenas Benítez, María del Pilar Un trujillano en América: Juan Prieto de Orellana, Visitador de la Audiencia de Santa Fe XXVII 4 1998 27-38
1090 Carrasco Montero, Gregorio De la crónica  a una peregrinación  de 1895 XXVII 5 1998 39-46
1091 Cava López,  Mª Gema Pobreza y marginación  infantil: Expósitos en la  Alta Extremadura moderna XXVII 6 1998 47-58
1092 Ceballos Barbancho, Julio Comunicación: Aproximación tipográfica al arte funerario y sepulcral en la arquitectura religiosa de la diócesis de Coria-Cáceres (siglos XV-XVIII) XXVII 7 1998 59-62
1093 Cillán Cillán, Francisco Los frailes agustinos en Santa Cruz de la Sierra XXVII 8 1998 63-80
1094 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón El bibliófilo extremeño don Elías Diéguez Luengo   9 1998 81-84
1095 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón 50º Aniversario de la Exposición del libro de Extremadura XXVII 10 1998 85-88
1096 Curado Fuentes, Daniel Mérida: Fondos de pensiones visigodos XXVII 11 1998 89-98
1097 Estévez Morales, José Antonio La aportación de técnicas analíticas de laboratorio en la  arqueología extremeña: El caso de los materiales cerámicos XXVII 12 1998 99-120
1098 Flores Olave, Lucía Índices de alfabetización de núcleos rurales extremeños XXVII 13 1998 121-114
1099 Fernández Serrano, Francisco Galo Rectorologios «impresos» de la diócesis de Plasencia XXVII 14 1998 115-118
1100 Fernández Serrano, Francisco Galo Los «valles» en la  toponimia de Garciaz XXVII 15 1998 119-126
1101 García Cienfuegos, Manuel Impacto de la Guerra de la Independencia en Montijo a través de las fuentes parroquiales XXVII 16 1998 127-150
1102 García-Murga Alcántara, Juan Otras líneas de actuación sobre el matrimonio artístico de Mérida (Badajoz)  XXVII 17 1998 151-154
1103 García-Plata, Reyes Narciso El «Claro famoso «de Zapata como fuente de la contienda de Diego García de Paredes y el capitán Juan de Urbina, de Lope de Vega XXVII 18 1998 155-168
1104 Gil Soto, Alfonso Pedro  de Alvarado y los antecedentes  de la conquista  de Nueva España XXVII 19 1998 169-178
1105 González Cuesta, Francisco Inés Suárez: Una egregia placentina en tierras chilena XXVII 20 1998 179-200
1106 González-Haba Guisado, José María Las torres de Trujillo XXVII 21 1998 201-202
1107 Baños Collazos, Jesús (sic) La Iglesia parroquial  de Santa Calina de Monroy XXVII 22 1998 199-200
1108 Hidalgo Mateos, Antonio La Superintendencia General de Pósitos en Arroyo de la Luz XXVII 23 1998 203-210
1109 Iglesias Aunión, Pablo Una aproximación  a la religiosidad y piedad popular por medio de las cofradías  en Extremadura durante los tiempos modernos XXVII 24 1998 211-236
1110 López López, Teodoro Agustín Las parroquias pacenses del Plan Badajoz XXVII 25 1998 237-272
1111 Luengo Pacheco, Ricardo Educación  en el Norte de Extremadura. Procesos de  enseñanza. Siglos XVII y XVIII XXVII 26 1998 273-282
1112 Martin Jiménez, Marcela Saturnino Martín Moreno, una vida que deja huella XXVII 27 1998 283-300
1113 Martín Nieto, Serafín San  Pablo de Cáceres: de casa de beata  a convento de clausura. (1525-1591) XXVII 28 1998 301-318
1114 Martín Nieto, Serafín El órgano  de la Iglesia  de Santiago de Cáceres, una obra  de don Roque de Larra y Churriguera XXVII 29 1998 319-332
1115 Méndez Hernán, Vicente Aportaciones documentales en torno a la obra de los pintores placentinos  Diego y Antonio Pérez   de Cervera XXVII 30 1998 333-376
1116 Méndez Hernán,  Vicente Custodias argénteas en la comarca  de la Serena XXVII 31 1998 377-378
1117 Mira Caballos, Esteban Un aporte  a la biografía de  Hernán Cortés: Su matrimonio con Catalina Suárez XXVII 32 1998 379-384
1118 Mora Aliseda, Consuelo Aspectos culturales  y socioeconómicos  de los arrendamientos de fincas en Don Benito (1870-1880) XXVII 33 1998 385-392
1119 Morano Martínez, Alberto Rafael García-Plata  de Osma  y la toponimia  extremeña como objeto de experimentación lingüística (I): Topónimos cacereños. XXVII 34 1998 393-402
1120 Moreno Morales, Marcelino Desarrollo  local aplicado. Visión a través de un caso práctico. XXVII 35 1998 403-410
1121 Naranjo Sanguino, Miguel Angel Las medidas de las fincas rústicas  en la desamortización eclesiástica de la provincia de Badajoz XXVII 36 1998 411-420
1122 Núñez Martín, Ramón El padre Máximo González del Valle, cantor de las glorias de Trujillo XXVII 37 1998 421-424
1123 Pastor Serrador,  Juan José Los últimos bandoleros de las Villuercas XXVII 38 1998 425-428
1124 Paule Rubio, Angel El lagar: Prensa  de viga para aceitunas y uvas XXVII 39 1998 429-438
1125 Paule Rubio, Angel Megalitismo en Montehermoso (Cáceres) XXVII 40 1998 439-448
1126 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Caudales y legados indianos en los bienes de los difuntos de Trujillo XXVII 41 1998 449-468
1127 Pérez Guedejo, José Joaquín Los bienes de los propios  del Concejo de Almendral (Badajoz) XXVII 42 1998 469-482
1128 Pérez Martín, María Narcisa Diseño de un sistema  de información  geográfica para la gestión   de equipamientos sociales  en Cáceres. El caso de las guarderías y los centros de enseñanza infantil. XXVII 43 1998 483-490
1129 Pérez Martín, María Narcisa Movilidad  y accesibilidad: Parámetros limitantes para la sostenibilidad urbana de  una ciudad intermedia. El caso de Cáceres analizado mediante S.I.G. XXVII 44 1998 491-500
1130 Periáñez Gómez, Roció Lecturas y lectores en el partido de Hoyos XXVII 45 1998 501-512
1131 Quijada González, Domingo El conjunto megalítico de la dehesa boyal de Montehermoso XXVII 46 1998 513-520
1132 Ramos Rubio,  José Antonio Aportaciones histórico-artísticas de la Trujillo XXVII 47 1998 521-542
1133 Rivero Domínguez, Francisco La Banda  Municipal de Brozas XXVII 48 1998 543-548
1134 Regodón Vizcaino, Juan Médicos  extremeños  de la Armada Española en Filipinas XXVII 49 1998 549-552
1135 Roso Díaz, Manuel Irregularidades en la  extinción de los derechos comunales «Baldiaje» y «Terceras Partes»  en la real Dehesa de la Serena (1740-1874) XXVII 50 1998 553-568
1136 Rubio Andrada, Manuel Tres poblamientos prehistóricos del berrocal trujillano XXVII 51 1998 569-576
1137 Sánchez de la Calle, J.A. Mortalidad infantil, crisis económicas, bélicas y  epidemiológicas en los ámbitos urbanos y rurales del Norte  de Extremadura XXVII 52 1998 577-592
1138 Sánchez López, Martiria Pizarro y la conquista del Perú vista por un historiador del siglo XVI. XXVII 53 1998 593-598
1139 Sendín Blázquez, José La mujer serrana XXVII 54 1998 599-612
1140 Soria Sánchez, Valentín Monasterios de Extremadura y libros parroquiales XXVII 55 1998 613-620
1141 Soria Sánchez, Valentín Detalles de arqueología de Extremadura XXVII 56 1998 621-628
1142 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. El pintor-escultor Francisco Zurbarán y su relación con la Merced: Novedades de última hora. XXVII 57 1998 629-636
1143 Barrio Moya, José Luís La carta de dote de Don Juan Mejías , militar extremeño al servicio de Felipe V (1731) XXVIII 1 1999 9-18
1144 Bazaga Ibáñez, Manuel José Los   Templarios en el camino de  Santiago XXVIII 2 1999 19-26
1145 Benito Marín, Luís Trujillo-Cáceres (1518) Chaco Boliviano (1568) XXVIII 3 1999 27-50
1146 Blázquez Yáñez, Diego El Avisador de Badajoz (1882-1887).  Seis años con este titulo XXVIII 4 1999 51-58
1147 Cárdenas  Benítez, María del Pilar Fernando Barrantes Maldonado, Gobernador del Espíritu Santo XXVIII 5 1999 59-72
1148 Carrasco Montero, Gregorio San Pedro de Alcántara en  la Basílica Vaticana XXVIII 6 1999 73-78
1149 Cerrillo Cuenca, Enrique El Neolítico  en la Penillanura cacereña: Reflexiones  y perspectivas actuales XXVIII 7 1999 79-98
1150 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Cáceres y sus rutas XXVIII 8 1999 99-112
1151 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón D. Publio Hurtado  Pérez (1850-1929) XXVIII 9 1999 113-118
1152 Díez Presa, Macario Canto a Trujillo XXVIII 10 1999 119-128
1153 Domínguez Vinagre , Alfonso Algunas consideraciones  sobre la Reconquista y Repoblación de Salvatierra XXVIII 11 1999 129-140
1154 Fernández Muñoz, Yolanda Francisco Becerra, arquitecto de dos mundos; Extremadura y América en el  siglo  XVI (etapa americana) XXVIII 12 1999 141-182
1155 Flores Olave, Lucía La religiosa de la edad moderna XXVIII 13 1999 183-186
1156 García-Murga Alcántara, Juan Noticias  de las antigüedades Romanas Emeritenses a través de los viajeros de los siglos  XVI al XIX XXVIII 14 1999 187-192
1157 González-Haba  Guisado, José María Trujillo y Miguel de Cervantes XXVIII 15 1999 193-198
1158 Hidalgo Mateos, Antonio La tierra de Talayuela  según las  respuestas generales  del Catastro de Ensenada XXVIII 16 1999 199-216
1159 Iglesias Aunión, Pablo El Franciscanismo en la Baja Extremadura: Impacto del  conventual de Loriana. Siglos XVI al XVIII XXVIII 17 1999 217-240
1160 López López, Teodoro Agustín Los Obispos de Badajoz: Catálogos y Consagraciones XXVIII 18 1999 241-274
1161 Luengo Pacheco, Ricardo La posesión de libros prohibidos en Plasencia(Siglos XVI-XVIII) XXVIII 19 1999 275-288
1162 Luque Talaván, Miguel Las actividades mercantiles del vecindario de la Ciudad de  los Reyes  a través  de un testimonio  inédito del siglo XVI: Manuscrito  AULÖN/SALAS. XXVIII 20 1999 289-320
1163 Marciano de Hervás Noticias sobre los judíos de Trujillo en el reinado de Pedro I (1350-1369) XXVIII 21 1999 321-332
1164 Martin Jiménez, Marcela Don Angel Rodríguez Campos, Helénides de Salamina XXVIII 22 1999 333-350
1165 Méndez Hernández, Vicente La obra de los entalladores, afincados  en Barrado: Francisco  Ventura  y José Manuel  de la Incera  Velasco. Maestros retableros de la Vera de Plasencia XXVIII 23 1999 373-398
1166 Méndez Hernán, Vicente y Ramos Berrocoso, Juan Manuel Dos cuadros atribuidos al pintor real  Patricio  Cajés, en Majadas  de Tiétar XXVIII 24 1999 351-372
1167 Mira Caballos, Esteban Nuevos aportes a la biografía  del primer Gobernador  de las Indias, el extremeño Nicolás de Ovando XXVIII 25 1999 399-412
1168 Montaña  Conchiña, Juan Luís de la Las vida cotidiana  de una  comunidad  urbana: La  Villa de Trujillo en  la Edad Media XXVIII 26 1999 413-432
1169 Montañés Pereira, Roberto C. Ceclavín 1933: Entre la miseria social  y la huelga revolucionaria XXVIII 27 1999 433-442
1170 Moreno Morales, Marcelino Sabía usted que  noticias, curiosidades, anécdotas   referidas  a algunas poblaciones  de la Comarca de ADISMONTA XXVIII 28 1999 443-452
1171 Paule Rubio, Angel Estelas funerarias  en Villanueva de la Sierra XXVIII 29 1999 453-466
1172 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: El vecindario del Donativo 1646 en la Serena XXVIII 30 1999 467-472
1173 Plaza  Rodríguez, Ignacio La Propiedad  Rural en Aldeanueva de Centenera XXVIII 31 1999 473-484
1174 Quijada González, Domingo La escisión del  Campo  Arañuelo; Relaciones históricas entre el sector toledano y  el cacereño. XXVIII 32 1999 485-500
1175 Ramos Rubio,  José Antonio Aproximación  al estudio  histórico-artístico de la imagen de Nuestra Señora de Monfragüe XXVIII 33 1999 501-504
1176 Rivero Domínguez, Francisco Donoso Cortés, Marqués de  Valdegamas XXVIII 34 1999 505-518
1177 Rivero Domínguez, Francisco San  Pedro de Alcántara en América XXVIII 35 1999 519-530
1178 Rubio Andrada, Manuel Tres  Poblamientos  Prehistóricos del Berrocal Trujillano II. El Poblamiento de Avión. XXVIII 36 1999 531-556
1179 Rubio Andrada, Manuel y Pastor González, Vicente El Grabado del Cándalo XXVIII 37 1999 557-586
1180 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario La mujer en  la Conquista de América XXVIII 38 1999 587-592
1181 Rubio Suero, Vanesa Francisco Becerra, arquitecto trujillano  que cruzó el Atlántico para trasladar a  América el arte de la cantería XXVIII 39 1999 593-598
1182 Soria Hernández, Teodoro Mitología griega escrita en Extremadura XXVIII 40 1999 599-624
1183 Soria Sánchez, Valentín Divinidades  griegas  y romanas en la epigrafía  de Extremadura XXVIII 41 1999 625-636
1184 Soria Sánchez, Valentín Inventario de arte rupestre en Extremadura XXVIII 42 1999 637-644
1185 Soria Sánchez, Valentín Recuento epigráfico  de Trujillo y otros lugares extremeños XXVIII 43 1999 645-662
1186 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Memoria de Gracias que puede  otorgar Don Fernando Pizarro, del Consejo de Castilla, en virtud de la Comisión que de su Majestad  D. Felipe IV, tiene XXVIII 44 1999 663-677
1187 Barrio Moya, José Luis Conferencia inaugural. Una copia  de la Túnica  de José de Velázquez, entre los bienes  de la Dama  Doña Manuela de Argüelles (1972) XXI X 1 2000 11-18
1188 Bazaga  Ibáñez, Manuel José El convento de Trujillo, sus orígenes y desaparición XXI X 2 2000 19-24
1189 Calle Calle, Francisco  Vicente Notas Iconográficas sobe  un Sepulcro de la Catedral Vieja de Plasencia XXI X 3 2000 25-38
1190 Carrasco Montero, Gregorio Religiosidad popular en la Brozas de «El Brocense» XXI X 4 2000 39-52
1191 Corrales  Gaitán,  Alonso J. Román Los archivos y el fondo  bibliográfico cacereño XXI X 5 2000 53-68
1192 Flores Bautista, Juan Cándido y Moreno González, Manuel La muerte: Hecho y fenómeno en Valencia de Alcántara XXI X 6 2000 69-98
1193 Flores Olave, Lucía La personalidad jurídica de la mujer en la Extremadura  Moderna XXI X 7 2000 99-102
1194 García-Murga Alcántara, Juan Reflexiones sobre una política  de museos en Extremadura XXI X 8 2000 103-108
1195 Godoy Barrado, Javier Obra retablística, pictórica y escultórica documentada en los libros de fábrica de santa María la Mayor de Trujillo (1559-1896) XXI X 9 2000 109-142
1196 González González, Ana María En nombre de la Vida: Aproximación a Felipe Trigo y D.H. Lawrence XXI X 10 2000 143-148
1197 Granados  Claver, Montaña Implementación SIG  para crear las rutas turísticas: El Caso Extremeño. XXI X 11 2000 149-156
1198 Hidalgo Mateos, Antonio Caridad y asistencia en el Antiguo Régimen, las ordenanzas generales del Real Hospicio, Casa de Expósitos, huérfanos y acogidos de la ciudad de Badajoz XXI X 12 2000 157-168
1199 Iglesias Aunión, Pablo Un conflicto  comunal entre la ciudad de Mérida y su comarca:   la villa de Montijo siglos XVI-XX XXI X 13 2000 169-202
1200 Jiménez Mateos, Rufino Puntualizaciones sobre la vida y obra de Francisco Pizarro XXI X 14 2000 203-210
1201 Jurado Rivas, José Carlos Aplicación SIG para la difusión vía Internet de la red  de Sistemas Naturales en Extremadura y sus itinerarios turísticos XXI X 15 2000 211-222
1202 Martin Jiménez, Marcela La Capellanía del Arcediano D. Rodrigo Pérez, natural del Casar de Cáceres, Extremadura, en la ciudad de los Reyes, Perú XXI X 16 2000 223-242
1203 Martín Martín, Teodoro El convento de Santa Catalina de la Vera  a finales del antiguo régimen(Según el inventario de 1821) XXI X 17 2000 243-250
1204 Millán Chaparro, Miguel Cáceres elecciones municipales , abril 1931 XXI X 18 2000 251-284
1205 Montañés Pereira, Roberto C. León Leal Ramos (1881-1959) una vida  entregado al apostolado social XXI X 19 2000 285-306
1206 Moreno Morales, Marcelino Aproximación estadística a la mortalidad y morbilidad en un pequeño municipio extremeño entre 1875-1880 XXI X 20 2000 307-312
1207 Pastor Serrador,  Juan José Omenaji XXI X 21 2000 313-314
1208 Paule Rubio, Angel Piedra de Altar Visigodo en Santa Cruz de Paniagua (Cáceres) XXI X 22 2000 315-320
1209 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Los aprovechamientos comunales en la Serena en el siglo XVIII XXI X 23 2000 321-328
1210 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Aportes del Archivo General de la Nación de Perú    sobre extremeños en Lima XXI X 24 2000 329-336
1211 Pérez  Guedejo, José Joaquín Las campanas de Almendral, su historia XXI X 25 2000 337-346
1212 Periañez Gómez, Rocío El comercio esclavista en la Baja Extremadura de los Tiempos Modernos: Jerez de los Caballeros XXI X 26 2000 347-368
1213 Prados García, José Manuel Díez Canedo y León Felipe unidos por la vida, la poesía y el destino XXI X 27 2000 369-376
1214 Pulido Mendoza, Manuel Creación léxica y estética posmoderna de la obra literaria de Manuel Pacheco XXI X 28 2000 377-392
1215 Quijada González, Domingo Don Justo Corchón García y Extremadura XXI X 29 2000 393-404
1216 Ramos Rubio,  José Antonio La imaginería medieval en las iglesias de la comarca de la Vera (Extremadura) XXI X 30 2000 405-440
1217 Rivero Domínguez, Francisco El Brocense  en el teletexto y en Internet XXI X 31 2000 441-448
1218 Rubio Andrada, Manuel Tres poblamientos prehistóricos  en el berrocal  de Trujillo III:  el poblamiento en Aguas Viejas XXI X 32 2000 449-476
1219 Rubio Andrada, Manuel y Pastor González, Vicente Los grabados   prehistóricos del río Tejadilla XXI X 33 2000 477-542
1220 Soria Sánchez, Valentín Campo Arañuelo cruce de caminos alcantarinos, introducción histórica XXI X 34 2000 543-546
1221 Valiente, José Angel A la Memoria XXX 1 2001 9-10
1222 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Memoria de Juan Antonio de la Cruz XXX 2 2001 11-14
1223 Andrada Aguilar, Luís El Condestable Don Álvaro de Luna y Trujillo siglo XV XXX 3 2001 15-18
1224 Ayala Vicente, Fernando La  Segunda República  en la provincia de Cáceres. Elecciones y partidos políticos XXX 4 2001 19 28
1225 Barbero Mateos, Jesús Al son de nuestras campañas XXX 5 2001 29-36
1226 Barrio Moya, José Luís Gonzalo Mateos, Ballestero y Montero Mayor del Rey Carlos II XXX 6 2001 37-44
1227 Barrio Moya, José Luís Pinturas de Luís de Morales en colecciones  madrileñas del siglo XVII XXX 7 2001 45-56
1228 Bazaga Ibáñez, Manuel José Convento de la Inmaculada Concepción (conocido  por convento de Santa Clara)  Trujillo XXX 8 2001 57-60
1229 Blázquez Yáñez, Diego Desde la Hemeroteca  Extremeña XXX 9 2001 61-68
1230 Calle Calle, Francisco Vidente Dos manuscritos medievales  y la quema del «Judas «en Cabezuela del Valle XXX 10 2001 69-88
1231 Cantos San José, Iciar Evolución histórica de la legislación española en materia de espacios naturales XXX 11 2001 89-102
1232 Carrasco Montero, Gregorio Elección en un pueblo. Pequeña historia XXX 12 2001 103-116
1233 Cava López, M. Gema La Infancia en el siglo XVIII: Concepto, realidad  e imagen XXX 13 2001 117-140
1234 Cillán Cillán, Francisco La boda tradicional en el Puerto de Santa Cruz XXX 14 2001 141-152
1235 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Cristo Negro: Una devoción recuperada XXX 15 2001 153-182
1236 Fernández Muñoz, Yolanda Bermudo: Un artista olvidado XXX 16 2001 183-202
1237 García Barriga, Felicísimo Análisis de los movimientos inmigratorios en Extremadura a través de los libros de matrimonios: El caso de Brozas(Cáceres) durante la Edad  Moderna XXX 17 2001 203-226
1238 García Domínguez, Luís Miguel Algunas notas  acerca de la realidad intelectual y producción cultural en la Extremadura  de finales del siglo XIX y principios de XX. XXX 18 2001 227-252
1239 García-Murga Alcántara, Juan La Iglesia de Santa María de Guareña y su entorno urbano XXX 19 2001 253-256
1240 González Cortes, José Ramón Orígenes y desarrollo, durante el primer tercio del siglo XX, del movimiento obrero de inspiración socialista: La federación Local Obrera de Cáceres XXX 20 2001 257-166
1241 González-Haba Guisado, José María Desde los clásicos, alguna cosas sobre Trujillo XXX 21 2001 267-272
1242 Hidalgo Mateos, Antonio Crédito y trashumancia en Cáceres decimonónico XXX 22 2001 273-294
1243 López López, Teodoro Agustín Priorologios de  la Ordenes Militares  de Santiago y Alcántara en Extremadura XXX 23 2001 295-324
1244 López López, Teodoro Agustín La Iglesia mozárabe del Badajoz Islámico XXX 24 2001 325-356
1245 Martin Jiménez, Marcela Tengo un libro en las manos «Motivos extremeños». Tomás Martín Gil. XXX 25 2001 357-362
1246 Martin Jiménez, Marcela Juan Antonio de la Cruz Moreno, Presidente del C.I.T. y de los Coloquios Históricos de Extremadura XXX 26 2001 363-382
1247 Martín Martín, Teodoro La exclaustración en el monasterio de Yuste XXX 27 2001 383-392
1248 Martín Martín, Teodoro Desamortización y élites  locales en al Vera de Plasencia XXX 28 2001 393-408
1249 Martín Martín, Teodoro Fray Martín de la Vera. En torno a una biografía XXX 29 2001 409-418
1250 Paule Rubio, Angel Oliveros en las Cortes de Cádiz XXX 30 2001 419-434
1251 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Aproximaciones  a la apicultura en Extremadura en el siglo XVIII XXX 31 2001 435-442
1252 Periáñez Gómez, Rocío Los esclavos, una minoría marginada en la sociedad extremeña de los tiempos modernos XXX 32 2001 443-458
1253 Quijada González, Domingo La vida cotidiana y el comportamiento político   en Montehermoso durante la Segunda República XXX 33 2001 459-470
1254 Rivero Domínguez, Francisco La obra de Ovando en América XXX 34 2001 471-482
1255 Rubio Andrada, Manuel y Cáceres Herrera, José María Una hoja de cobre  endurecido en el berrocal trujillano XXX 35 2001 483-490
1256 Rubio Andrada, Manuel y Pastor González, Vicente El grabado rupestre  de Valdehonduras XXX 36 2001 491-520
1257 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario Yuste ¿Por qué Yuste? Cuando los dioses  también  morían  en Extremadura XXX 37 2001 521-528
1258 Rubio Parra, José Eugenio Juan Antonio de la Cruz, adelantado  de Trujillo: Su ventura. XXX 38 2001 529-532
1259 Sánchez de  la Calle, José Antonio y Leonato González, María del Rosario La «Voz de Mayorga» , tres lustros de historia en la Ciudad del Jerte XXX 39 2001 533-576
1260 Sánchez López, Martiria El sexenio revolucionario en un municipio de la Vera Jaraíz 1868-1875. XXX 40 2001 577-586
1261 Sanz Fernández, Francisco La arquitectura trujillana del Renacimiento a través de sus casas, palacios y conventos. XXX 41 2001 587-632
1262 Soria Sánchez, Valentín Recopilaciones arqueológicas en Extremadura XXX 42 2001 633-644
1263 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Cercanía cordial al momento final de Gonzalo Pizarro; +1548. XXX 43 2001 645-664
1264 Ramos Rubio,  José Antonio Semblanza a Carmelo Solís Rodríguez XXXI 1 2002 10-12
1265 Arcos  Franco, José María Aportaciones a la historia de  la arquitectura  de la Orden de Alcántara: Maestros de obras en la Serena.  XXXI 2 2002 13-32
1266 Arias Álvarez, Mª Ángeles Sobre el nuevo don Juan de Abelardo López de Ayala XXXI 3 2002 33-46
1267 Barbero Mateos, Jesús Aportaría la construcción de la historia  de la educación en Extremadura. El magisterio decimonono en Serradilla XXXI 4 2002 47-58
1268 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel El Doctor Arias Montano en Monesterio XXXI 5 2002 59-74
1269 Barrio Moya, José Luís Aportaciones   a la biografía del oliventino don Manuel Pereira de Castro, médico de Cámara  de los Reyes Carlos III y Carlos IV. XXXI 6 2002 75-82
1270 Bazaga Ibáñez, Manuel José Sor Filomena María Bustamante XXXI 7 2002 83-88
1271 Blázquez Yáñez, Diego La Real Sociedad Económica de Amigos del País, en Badajoz XXXI 8 2002 89-94
1272 Calle Calle, Francisco Vidente Una versión diferente de «La Serrana de la Vera»: El capítulo titulado «Allá en la  Garganta de la Olla», de la novela de José Herrera de Extremadura XXXI 9 2002 95-108
1273 Carrasco Montero, Gregorio Comendadoras de la Orden de Alcántara- rama femenina de la Orden- en las Brozas. XXXI 10 2002 109-130
1274 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón La ermita cacereña XXXI 11 2002 131-162
1275 Díaz Esteban, Fernando Miscelánea de documentos sobre Extremadura en la Real Biblioteca XXXI 12 2002 163-178
1276 García Barriga, Felicísimo Aguas estancadas y pesca en Extremadura moderna (siglos XVI-XIX) Los casos de Brozas y Arroyo de la Luz (Cáceres) XXXI 13 2002 179-192
1277 García Barriga, Isidro Geografía del poder: La ciudad de Trujillo en el diccionario geográfico de Madoz (1846) XXXI 14 2002 193-208
1278 García Domínguez, Luís Miguel Cultura obrera  en Extremadura: el caso de la germinal  obrera de Badajoz XXXI 15 2002 209-220
1279 García-Murga Alcántara, Juan Escultura urbana en la Ciudad de Mérida (Badajoz) XXXI 16 2002 221-228
1280 González Cortes, José Ramón Cultura, educación y ocio en la Casa del Pueblo de Cáceres (1913-1936) XXXI 17 2002 229-236
1281 Gutiérrez Rabaz, Félix Paseo por el patrimonio cultural de la Villa de Brozas XXXI 18 2002 237-240
1282 Iglesias Aunión, Pablo Las licencias para viajar  a Indias.  Estatutos de limpieza de sangre y requerimientos en el Trujillo del siglo XVI. XXXI 19 2002 241-264
1283 López López, Teodoro Agustín Las Parroquias  placentinas del Plan Badajoz XXXI 20 2002 265-302
1284 Martín Jiménez, Marcela Aproximación al estudio de las congregaciones religiosas y su vinculación con Extremadura. XXXI 21 2002 303-310
1285 Martín Martín, Teodoro Recuerdo de Carmelo Solís Rodríguez desde la Vera XXXI 22 2002 311-314
1286 Montanés Pereira, Roberto C. Aproximación a la leyenda  negra de las Hurdes: las  visiones  de Marañón, Buñuel, Albiñana. XXXI 23 2002 315-332
1287 Paule Rubio, Angel Los muros de Villanueva de la Serena. Arquitectura  popular pastoril XXXI 24 2002 333-346
1288 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Las rentas del heredero: Don Francisco Pizarro y Pizarro. XXXI 25 2002 347-356
1289 Quijada González, Domingo Los negritos de Montehermoso XXXI 26 2002 357-368
1290 Rivero Domínguez, Francisco El bojeo de Cuba por Sebastián de Ocampo. XXXI 27 2002 369-378
1291 Rubio Andrada, Manuel Cuatro inscripciones inéditas en  término de Trujillo XXXI 28 2002 379-388
1292 Rubio Andrada, Manuel y Pastor González, Vicente Monumento funerario megalítico de la barca, Valdecaballero (Badajoz). Los grabados y la inscripción del SW. XXXI 29 2002 389-428
1293 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario Aproximación a algunos aspectos de la estrategia y fines de la Conquista de América. XXXI 30 2002 429-434
1294 Sánchez de la Calle, José Antonio Revistas del siglo XX con información de Plasencia XXXI 31 2002 435-482
1295 Sanz Fernández, Francisco Arquitectura y mecenazgo de la familia Pizarro en Trujillo XXXI 32 2002 483-520
1296 Sanz Fernández, Francisco  y Orellana Pizarro, Juan Notas y Plateros sobre  Platería la parroquia de Santa María la Mayor (siglos XVIII y XIX,  XXXI 33 2002 521-536
1297 Sanz Salazar, Miguel El Templo parroquial de San Martín  en Trujillo XXXI 34 2002 537-556
1298 Soria Sánchez, Valentín Extremadura, siglo XX. XXXI 35 2002 557-570
1299 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Las segundas nupcias de Don Fernando Pizarro y Orellana (1628) XXXI 36 2002 571-585
1300 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Doña  Francisca Pizarro Yupanqui: Aristocracia indiana y herencia  mestiza. Comunicación inaugural XXXII 1 2003 9-12
1301 Arcos  Franco, José María Repercusiones del terremoto de Lisboa (1755) en la arquitectura religiosa extremeña: el caso de la comarca  de la Serena XXXII 2 2003 13-22
1302 Barbero Mateos, Jesús Cien años de una innovación sin precedentes: El Rayas XXXII 3 2003 23-42
1303 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel Huidas, pánicos, caridad, filantropía, conflictividad y sanidad municipal ante la invasión de cólera en la provincia d Badajoz en 1855. XXXII 4 2003 43-72
1304 Barrio Moya, José Luís La  carta de dote   de  doña Antonia de Fuentes, una dama pacense en el Madrid de José Bonaparte (1812) XXXII 5 2003 73-80
1305 Blázquez Yáñez, Diego Desde la hemeroteca  extremeña: boletín eclesiástico del obispado priorato   de San Marcos de León. Llerena. XXXII 6 2003 81-104
1306 Calle Calle, Francisco Vidente Notas sobre algunas gárgolas de la catedral de Plasencia XXXII 7 2003 105-126
1307 Cantero Muñoz, Antonio Estatutos de  la  asociación trujillana Virgen de la Victoria (1920) XXXII 8 2003 127-136
1308 Carrasco Montero, Gregorio Un cura ciego, un cura sabio D. Carlos Mercedes Barriga Barriga XXXII 9 2003 137-150
1309 Cerro de la Paz, Oscar Las vicisitudes sociales de la villa de Trujillo durante el sexenio democrático. XXXII 10 2003 151-164
1310 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Don Miguel Ángel Orta Belmonte (1891-1973) Sus tres emociones históricas vividas en Cáceres XXXII 11 2003 165-190
1311 Díaz Esteban, Fernando La estación de  la última virreina de Portugal en Badajoz  1641. XXXII 12 2003 191-202
1312 García Barriga, Felicísimo Formas de correspondencia y solidaridad familiar en la Extremadura del antiguo régimen (Siglos XVII-XIX) XXXII 13 2003 203-222
1313 García Barriga, Isidro La importancia del agua en el mundo mediterráneo: dimensión geográfica, económica e histórica de los acuíferos de Brozas XXXII 14 2003 223-242
1314 García-Murga Alcántara, Juan Simbolismos y estructuras en patios y portadas clásicas  extremeñas XXXII 15 2003 243-250
1315 González-Haba Guisado, José María El sentido y el porqué  de la Coronación de la Virgen de la Victoria XXXII 16 2003 251-262
1316 Gutiérrez Rabaz, Félix Arquitectura popular  en Brozas:  el exterior de la vivienda XXXII 17 2003 263-268
1317 Iglesias Aunión, Pablo La devoción mariana entre los siglos XIV al  XVII en la Baja Extremadura. Fuentes historiográficas  para la comprensión de la comprensión de la religiosidad y piedad popular XXXII 18 2003 269-298
1318 López López, Teodoro Agustín San Atón en Badajoz: ¿Leyenda? ¿Historia? XXXII 19 2003 299-338
1319 Luengo Solís, José Cofradías cacereñas XXXII 20 2003 339-350
1320 Maldonado Escribano, José Cortijos y casas de campo en la Real Dehesa del Bercial. (Monterrubio de la Serena, Badajoz) XXXII 21 2003 351-364
1321 Martín Martín, Teodoro La desamortización en Yuste XXXII 22 2003 365-376
1322 Martín Nieto, Serafín La cofradía  cacereña de la Pasión XXXII 23 2003 377-398
1323 Paule Rubio, Angel Tumbas antropomorfas. Santuario y petroglifos  en Aceituna XXXII 24 2003 399-420
1324 Pelegrí Pedrosa, Luís Vicente y Orellana-Pizarro de, Juan Luís Don Francisco Pizarro y Pizarro: nuevos aportes. XXXII 25 2003 421-430
1325 Pérez Guedejo, José Joaquín La guerra de sucesión en Almendral XXXII 26 2003 431-444
1326 Periáñez  Gómez, Rocío La esclavitud en Cáceres a través de los registros parroquiales en el siglo XVI. XXXII 27 2003 445-460
1327 Plaza  Rodríguez, Ignacio Evolución de la Aldea Centenera en el siglo XVII. XXXII 28 2003 461-466
1328 Quijada González, Domingo Los antecedentes  republicanos moralos XXXII 29 2003 467-496
1329 Ramos Rubio,  José Antonio El convento de los frailes de capucho de la finca  de los  Arcabuces en Trujillo XXXII 30 2003 497-514
1330 Rivero Domínguez, Francisco El Museo Nicolás de Ovando XXXII 31 2003 515-530
1331 Rol Benito, Antonio Luís La guerra de la restauración portuguesa en la sierra de Gata XXXII 32 2003 531-548
1332 Rubio Andrada, Manuel En nombre de la Vida: Aproximación a Felipe Trigo y D.H. Lawrence XXXII 33 2003 549–598
1333 Rubio Andrada, Manuel y Pérez-Zubizarreta, María Teresa Un hacha pulida  singular en el berrocal trujillano XXXII 34 2003 599-602
1334 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario Doña Francisca Pizarro Yupanqui XXXII 35 2003 603-612
1335 Ruiz Moreno, Manuel Jesús El escudo de los lagartos de la casa del águila (Trujillo) XXXII 36 2003 613-616
1336 Sánchez de  la Calle, José Antonio y Leonato González, María del Rosario Aproximación  a la bibliografía de Plasencia. Hacia la elaboración  de un catálogo bibliográfico. XXXII 37 2003 617-632
1337 Sánchez López, Martiria De la Torgiela islámica  a la Turgalium cristiana.  La Virgen de la Victoria. XXXII 38 2003 633-646
1338 Sanz Fernández, Francisco Las casas principales de Hernando y Francisco Pizarro, del documento escrito las miradas intangibles XXXII 39 2003 647-682
1339 Soria Sánchez, Valentín y Soria Breña, Mª Ángeles Cartas, diarios y escritos de Francisco Fernández Serrano XXXII 40 2003 683-688
1340 Soria Sánchez, Valentín Dineros de las cofradías en honor  a la Eucaristía en la Extremadura del siglo XVIII. XXXII 41 2003 689-704
1341 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Cartas de poder, firmadas por Hernando Pizarro, sobre bienes suyos y de Francisco Pizarro Yupanqui     (Documentos  inéditos  de 1566) XXXII 42 2003 705-718
1342 Díaz Esteban, Fernando Isabel la Católica, mujer y reina (1451-1504). Lectura inaugural XXXIII 1 2004 9-12
1343 Fernández-Daza Alvear, Carmen Isabel la Católica  y Trujillo en el V Centenario de su muerte XXXIII 2 2004 13-36
1344 Barbero Mateos, Jesús Educación y Enseñanza.  Un suplemento educativo monográfico XXXIII 3 2004 37-46
1345 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel El brote de cólera en la provincia de Badajoz  en 1855. Aproximación a la incidencia epidemiológica en Monesterio  en los albores del siglo XX. XXXIII 4 2004 47-60
1346 Barrio Moya, José Luís Objetos de oro  y plata en la dote de la dama extremeña Doña Lucía de la Flor (1805) XXXIII 5 2004 61-66
1347 Bazaga Ibáñez, Manuel José Gestiones realizadas por los ayuntamientos de Trujillo y su comarca para trazar la construcción del ferrocarril años 1880 y siguientes XXXIII 6 2004 67-76
1348 Calle Calle, Francisco Vidente Diableries  en las catedrales placentinas:   notas sobre algunas representaciones de los diablos en las catedrales  de Plasencia XXXIII 7 2004 77-96
1349 Cantero Muñoz, Antonio Conflicto entre las ideas racionalistas de la Ilustración y las manifestaciones de la religiosidad popular. La supresión de las cofradías  de Trujillo a finales del siglo XIII. XXXIII 8 2004 97-114
1350 Cárdena Benítez, María del Pilar Un hombre  bueno XXXIII 9 2004 115-118
1351 Carrasco Montero, Gregorio Camino de Santiago en la diócesis de Coria-Cáceres. XXXIII 10 2004 119-138
1352 Chordá Riollo, Federico, Peces Rata,  Felipe y  Martín Martín, Teodoro La «Imagen»  de Pedro de Godoy en Sigüenza XXXIII 11 2004 139-158
1353 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón San Jorge, protector de Cáceres XXXIII 12 2004 159-190
1354 Díaz Esteban, Fernando Don Isaac Abradanel, judío portugués refugiado en Extremadura y protegido de Isabel la Católica XXXIII 13 2004 191-202
1355 García Barriga, Felicísimo La mortalidad general  y catastrófica general en cinco núcleos cacereños (1800-1860) XXXIII 14 2004 203-222
1356 Gutiérrez Rabaz, Félix Brozas: interior de la casa popular XXXIII 15 2004 223-236
1357 Hernández Paz, Eloy Juan García García XXXIII 16 2004 237-252
1358 Iglesias Aunión, Pablo La política económica de los Reyes  Católicos en la Orden  Militar de Santiago. La Mesa Maestral en la Encomienda de Mérida: 1494-1556. XXXIII 17 2004 253-284
1359 López López, Teodoro Agustín Aspectos biográficos  de los sacerdotes mártires del siglo XX en Badajoz XXXIII 18 2004 285-360
1360 Maldonado Escribano, José Vivir  en el campo extremeño., La casona de los Valverde. XXXIII 19 2004 361-376
1361 Martín Nieto, Serafín El retablo de San Vicente del convento de Santo Domingo y el de la ermita de Nuestra Señora de Gracia,  frutos  del mecenazgo Doña Magdalena Juana de  Solís Ovando, marquesa viuda de Camarena. XXXIII 20 2004 377-396
1362 Masa Redondo, Pedro  José Miajadas, agosto 1936: la actitud y las operaciones militares de Manuel Gómez Cantos (través de los telegramas) XXXIII 21 2004 397-410
1363 Mira Caballos, Esteban Isabel la  Católica y el indio americano XXXIII 22 2004 411-426
1364 Paule Rubio, Angel Villanueva en un presente histórico XXXIII 23 2004 427-452
1365 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente La compra de la Zarza por Juan Hernando Pizarro XXXIII 24 2004 453-456
1366 Periáñéz  Gómez, Rocío La esclavitud en la sociedad trujillana del siglo XVII. XXXIII 25 2004 457-474
1367 Plaza  Rodríguez, Ignacio Primer viaje  de  Doña  Isabel, Reina de España  a Extremadura XXXIII 26 2004 475-484
1368 Quijada González, Domingo Crónica del anarquismo moralo XXXIII 27 2004 485-524
1369 Rivero Domínguez, Francisco Los encuentros de Nicolás de Ovando con Isabel la Católica XXXIII 28 2004 525-530
1370 Rodríguez Amores, Lorenzo Madrigalejo, lugar isabelino: Instrucción  del castillo: XXXIII 29 2004 531-544
1371 Rol Benito, Antonio Luís La Administración de Justicia durante el Reinado de los Reyes Católicos. Una perspectiva secular. XXXIII 30 2004 545-562
1372 Rubio Andrada, Manuel Las sepulturas antropomorfas del berrocal trujillano XXXIII 31 2004 563-600
1373 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario Extremadura: Clave y pórtico de un Reinado Glorioso XXXIII 32 2004 601-612
1374 Sánchez de  la Calle, José Antonio y Leonato González, María del Rosario Historia de la  imprenta en Plasencia (finales  del siglo XVIII y principio del XXI) XXXIII 33 2004 613-632
1375 Sánchez López, Martiria La cofradía de San Benito XXXIII 34 2004 633-642
1376 Sanz Fernández, Francisco Ecos de Rogier de la Pasture, Dierick Bouts, Hans  Memling y Martín Schongauer en las composiciones de Fernando Gallego XXXIII 35 2004 643-660
1377 Soria Sánchez, Valentín Historia del Yustismo  descrito  por Narciso Sánchez Morales, presidente de los Caballeros de Yuste. XXXIII 36 2004 661-671
1378 Barbero Mateos, Jesús Protestante de  1907 en Torrecillas de  la Tiesa. De asunto religioso a conflicto  político-social XXXIV 1 2005 7-14
1379 Barbero Mateos, Jesús, Cuesta García, Mª Remedios, Fernández Araújo, Florencio,   Fernández Bonilla, Isabel, Gómez Naharro, Jesús Pablo y Pastor González, Vicente Caracterización de la Escuela Pública en el  Partido Judicial de Trujillo durante la dictadura de Primo de Ribera XXXIV 2 2005 15-42
1380 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel La minería en el sur de Extremadura  a principio del siglo XX. Las minas de Monesterio. XXXIV 3 2005 43-74
1381 Barrio  Moya, José Luís La  biblioteca del  extremeño Don Bartolomé Pérez Durán, espagírico del Rey Felipe V (1748) XXXIV 4 2005 75-92
1382 Bazaga Ibáñez, Manuel José La trashumancia en tierras extremeñas XXXIV 5 2005 93-96
1383 Blázquez Yáñez, Diego Desde la hemeroteca extremeña Diario de Badajoz (y algunas en los años  1886-90)efemérides XXXIV 6 2005 97-108
1384 Bravo Fernández, Antonio El dorado a luego en Extremadura en el siglo XVIII XXXIV 7 2005 109-114
1385 Calle Calle, Francisco Vidente Alusiones  al Quijote  en los textos de algunos viajeros de  lengua francesa por Extremadura. XXXIV 8 2005 115-126
1386 Cantero Muñoz, Antonio La Semana Santa de Trujillo  en Época de Cervantes, a través de las Ordenanzas de la Cofradía de  Nuestra Señora de la Soledad, Angustias y Dulce Nombre  de Jesús. XXXIV 9 2005 127-154
1387 Carrasco Montero, Gregorio Eclesiásticos y Laicos contra la usura en Cáceres. XXXIV 10 2005 155-162
1388 Corrales  Gaitán,  Alonso J. Román Los pobres caballeros de Cristo XXXIV 11 2005 163-188
1389 Díaz Esteban, Fernando Los Problemas Económicos de Extremadura y los arbitristas  del Siglo del Quijote. XXXIV 12 2005 189-202
1390 González-Haba Guisado, José María Cervantes y el cuarto centenario de la Primera edición del Quijote en el ciento cincuenta aniversario de la Proclamación  del Dogma de la Inmaculada  Concepción. La  devoción mariana de Cervantes. Recuerdos  de Extremadura en especial de Guadalupe y Trujillo, así como otras cosas XXXIV 13 2005 203-228
1391 Gutiérrez Rabaz, Félix San Antón Abad: el caso  de Brozas XXXIV 14 2005 229-242
1392 Hernández Paz, Eloy El misterio de una imagen: Santo Crucifijo de Santa María de Jesús (Cristo Negro) XXXIV 15 2005 243-270
1393 Iglesias Aunión, Pablo Asistencia, caridad y pobreza en la Baja Extremadura. Los Hospitales de Pobres  en la villa de Montijo y sus expresiones artísticas:   siglos XV-XX. XXXIV 16 2005 271-310
1394 López López, Teodoro Agustín Los Patronos de Cádiz, Mérida y Arroyo de San Serán XXXIV 17 2005 311-378
1395 Maldonado Escribano, José Palacios, cortijos y casas de campo en las Dehesas de Trujillo (Cáceres) desde el siglo XV al XIX. XXXIV 18 2005 379-412
1396 Martín Martín, Teodoro Carlos V en Yuste según Carlos Mª Esquivel XXXIV 19 2005 413-418
1397 Masa Redondo, Pedro  José Los últimos meses republicanos en Miajadas: El Frente Popular  y las elecciones de 1936. XXXIV 20 2005 419-436
1398 Mira Caballos, Esteban El coste de la traición: la confiscación de los bienes de Gonzalo Pizarro en Extremadura XXXIV 21 2005 437-458
1399 Montañés Pereira, Roberto C. Los mil rostros de El Quijote: de lo intelectual a lo popular la conmemoración del  III Centenario (la España de 1905) XXXIV 22 2005 459-492
1400 Montero Fernández, Ismael Una villa episcopal. El legado de un obispo XXXIV 23 2005 493-526
1401 Orellana -Pizarro, Juan de – Sanz Fernández, -Francisco y Sanz Salazar, Miguel Trujillo, espacios perdidos, patrimonios olvidados. La  Memoria Robada. XXXIV 24 2005 527-540
1402 Paule Rubio, Angel Bicentenario  de la fiesta del árbol en Villanueva de la Serena (1805-2005) XXXIV 25 2005 541-558
1403 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente La Fundación  Obra Pía de los Pizarro y el Hospital de la Inmaculada Concepción: avance de un estudio. XXXIV 26 2005 559-566
1404 Periáñez Gómez, Rocío y García Barriga, Felicísimo Cervantes, un cautivo entre cautivos. El problema del  cautiverio  de África en la España del Siglo de Oro. XXXIV 27 2005 567-594
1405 Plaza  Rodríguez, Ignacio La familia Calderón en Aldeanueva de Centenera XXXIV 28 2005 595-606
1406 Rivero Domínguez, Francisco Relación de Cervantes con el Brocense y Extremadura XXXIV 29 2005 607-616
1407 Rol Jiménez, Jennifer y Alonso Sánchez, Ángela Extremadura, la mirada de una tierra por el paso de los viajeros durante los siglos XVIII, XIX y XX. XXXIV 30 2005 617-632
1408 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier Estudio de la ermita de Nuestra  Señora de la Coronada XXXIV 31 2005 633-662
1409 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario Francisco de Orellana: descubridor  del Amazona y la Amazonía. XXXIV 32 2005 663-670
1410 Ruíz Moreno, Manuel Jesús Enclaves militares de los freires truxillenses  en las tierras  de Trujillo XXXIV 33 2005 671-688
1411 Sánchez  Leonato, Leticia Hacia una historia de la casa cuna y el hospicio de  Plasencia XXXIV 34 2005 689-702
1412 Sánchez López, Martiria El testamento del Padre Juan de Escobar, misionero  de Perú. XXXIV 35 2005 703-710
1413 Soria  Breña, Ángel y Soria Sánchez, Valentín Historia  Sociológica de los regadíos  en Extremadura XXXIV 36 2005 711-720
1414 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Miguel de Cervantes :enigma  descifrar en su Libertad  Encadenada XXXIV 37 2005 721-748
1415 González Cuesta, Francisco Un obispo  renacentista,  don Gutiérrez Vargas de  Carvajal (1524-1559). Conferencia inaugural. XXXV 1 2006 7-28
1416 Abril Torres, José Onomástica de Garciaz. Estudio hidronímico del nombre XXXV 2 2006 29-36
1417 Barbero Mateos, Jesús Caracterización del magisterio trujillano durante la depuración política, desarrollada con motivo de la guerra civil XXXV 3 2006 37-66
1418 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel Violencia sindical en la primavera del 1936 en la provincia de  Badajoz. Los asaltos de  fincas del 25 de marzo XXXV 4 2006 67-86
1419 Barrio Moya, José Luís Doña Ana  María Velasco  y de la Cueva  X Condesa  de Siruela y el inventario de sus bienes XXXV 5 2006 87-104
1420 Blázquez Yáñez, Diego Desde la hemeroteca  extremeña XXXV 6 2006 105-132
1421 Calle Calle, Francisco Vidente Trujillo visto por algunos viajeros de lengua  francesa XXXV 7 2006 133-148
1422 Cantero Muñoz, Antonio Órdenes  religiosas y cofradías penitenciales durante la Edad Moderna. La fundación de la cofradía de  Jesús Nazareno en el convento de la Merced de Trujillo XXXV 8 2006 149-162
1423 Carrasco Montero, Gregorio Ermita de la Divina Pastora e Ilmo.  Mons. Dr. Eusebio Obregón  Baile XXXV 9 2006 163-178
1424 Cillán Cillán, Francisco La fortaleza medieval   de la Sierra de Santa Cruz XXXV 10 2006 179-194
1425 Corrales Gaitán, Alonso José Ramón Cáceres: tierra de reliquias. XXXV 11 2006 195-214
1426 Díaz Esteban, Fernando La reinauguración del Puente de Alcántara en el 1860 y la participación de la Real Academia  de la Historia XXXV 12 2006 215-232
1427 Fernández Rincón, Juan Carlos El General Esponda, último Capitán  General de Extremadura XXXV 13 2006 233-242
1428 García Barriga, Isidro Juan Bravo, el hijo  ilustre olvidado XXXV 14 2006 243-256
1429 González-Haba Guisado, José María Guadalupe extremeña y su situación eclesiástica XXXV 15 2006 257-272
1430 González-Haba Guisado, José María En búsqueda de la verdad XXXV 16 2006 273-288
1431 Iglesias Aunión, Pablo Organización eclesiástica e Historia de la Iglesia en la Baja Extremadura. Siglos XIII a XVI. XXXV 17 2006 289-316
1432 López López, Teodoro Agustín Dos  celebraciones  notables  de la Archidiócesis de Mérida – Badajoz XXXV 18 2006 317-332
1433 Maldonado Escribano, José La  Casa de la Vega (Villar de Rena, Badajoz): un cortijo del  Monasterio de Guadalupe XXXV 19 2006 333-361
1434 Martín Martín, Teodoro Vargas Carvajal, un obispo del Renacimiento (cinco imágenes  de una figura ejemplar) XXXV 20 2006 362-382
1435 Martín Nieto, Serafín Episcopus adversus capitulum. La rivalidad entre  Don Gutiérrez  de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia y el cabildo  de su  Santa Iglesia Catedral XXXV 21 2006 383-406
1436 Martín Pulido, Cecilia La vida cotidiana en Trujillo XXXV 22 2006 407-412
1437 Masa Redondo, Pedro  José La reclusión carcelaria sobre vecinos miajadeños con motivo de la Guerra Civil Española XXXV 23 2006 413-424
1438 Mira Caballos, Esteban La justicia actuó: el procesamiento del conquistador  Alonso de Cáceres XXXV 24 2006 425-440
1439 Montero Fernández, Ismael Don Gutiérrez  de Vargas Carvajal. Un prelado olvidado en un mecenazgo vivo  en el V Centenario de su nacimiento y en sus últimas voluntades XXXV 25 2006 441-484
1440 Párraga Sánchez, Alfonso Semblanza de Don Gutiérrez  de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia (1524-1559) y de su expedición  al estrecho de Magallanes XXXV 26 2006 485-500
1441 Paule Rubio, Angel Lagares prehistóricos de vino. Arquitectura rural en piedra seca en el norte de Cáceres XXXV 27 2006 501-522
1442 Quijada González, Domingo Los apellidos ce Montehermoso y su trasfondo histórico y demográfico XXXV 28 2006 523-538
1443 Ramos Rubio,  José Antonio Las imágenes del Niño Jesús  exentas  del Convento de San Miguel de Trujillo XXXV 29 2006 539-550
1444 Rivero Domínguez, Francisco Nuevas investigaciones sobre Casimiro Ortas XXXV 30 2006 551-558
1445 Rol Jiménez, Jennifer y Alonso Sánchez, Ángela Un estudio histórico-antropológico acerca del fenómeno de la emigración. El caso  de la ermita  » Virgen de la Soterraña» (Madroñera) XXXV 31 2006 559-578
1446 Rubio Andrada, Manuel, Rubio Muñoz, Manuel Ignacio  y Rubio Muñoz, Francisco Javier Las pinturas rupestres de la Cueva Larga  del Pradillo, Trujillo (Cáceres) XXXV 32 2006 579-594
1447 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario Don Gutiérrez  de Vargas y Carvajal: Iglesia, Mar y Casa Real  XXXV 33 2006 595-602
1448 Sánchez de la Calle, José Antonio En el centenario de su muerte. El obispo  Pedro  Casas y Souto y su labor epistolar XXXV 34 2006 603-628
1449 Sánchez López, Martiria Estudio económico de «Plasencia y su tierra» en la Baja Extremadura, según el fuero XXXV 35 2006 629-638
1450 Sánchez Rubio, Mª Ángeles  y Sánchez Rubio, Rocío Desde la hoja  del monte hasta la piedra del río.  El  señorío  frustrado de Don Gutiérrez  de Vargas Carvajal en la tierra de Trujillo. XXXV 36 2006 639-678
1451 Sanz Fernández, Francisco, Sanz Salazar, Miguel y Orellana-Pizarro, Juan de La decoración y articulación  de parámetros arquitectónicos en la ciudad  de Trujillo: los  esgrafiados a la cal XXXV 37 2006 679-700
1452 Soria Sánchez, Valentín y Soria Breña, Ángel Luis Historia sociológica  del Obispado de Plasencia XXXV 38 2006 701-712
1453 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Dos aspectos, personal y económico, en la realidad vital documentada de Hernando Pizarro XXXV 39 2006 713-719
1454 Olivero, Sandra Inés Suárez una intrépida extremeñas a la conquista de Chile. Comunicación inaugural XXXVI 1 2007 1-20
1455 Abril Fernández, Isabel Elena y  Abril Torres, José Los médicos «novatores» y sus polémicas con la medicina tradicional (segunda mitad del siglo XVII-primera mitad del siglo XVIII). Don Félix Pacheco Ortiz, médico  de la ciudad de Trujillo, «novator» y polemista XXXVI 2 2007 21-46
1456 Abril Fernández, José  y  Abril Torres, Isabel Elena Rayos de luz práctica, un libro de don Félix Pacheco Ortiz, médico de la ciudad de Trujillo y socio de la regia sociedad de medicina XXXVI 3 2007 47-64
1457 Barbero Mateos, Jesús Acoso al magisterio intelectual: el caso de Jesús Delgado Valhondo XXXVI 4 2007 65-76
1458 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel Jurisdicciones y administración municipal en el partido de Mérida a finales del siglo XVIII XXXVI 5 2007 77-98
1459 Barrio Moya, José Luís La madrileña capilla del obispo de Plasencia según un inventario de 1661 XXXVI 6 2007 99-110
1460 Blázquez Yáñez, Diego Periódicos en el pueblo de Badajoz. Periódicos extremeños en el siglo XX XXXVI 7 2007 111-124
1461 Bravo Fernández, Antonio El Dorado y sus fallos en Extremadura en el siglo  XVIII XXXVI 8 2007 125-130
1462 Calle Calle, Francisco Vicente Notas sobre algunas gárgolas de la catedral de la Asunción de Coria XXXVI 9 2007 131-154
1463 Cantero Muñoz, Antonio Ordenanzas de la cofradía del Santísimo Sacramento de Trujillo durante la Edad Moderna XXXVI 10 2007 155-176
1464 Carrasco Montero, Gregorio Un charro admirador de la Sierra de Gata XXXVI 11 2007 177-186
1465 de Hervás, Marciano La rinconada de la judería XXXVI 12 2007 187-196
1466 Díaz Esteban, Fernando La limpieza de sangre y el cabildo de Badajoz en el caso del doctor Salgado XXXVI 13 2007 197-222
1467 García Barriga, Isidro El templo parroquial de una obra del pueblo de Brozas XXXVI 14 2007 223-244
1468 Gómez Izquierdo, Juan Fernando Conflicto, mortalidad y calamidades. Las repercusiones  de la guerra con Portugal en la provincia de Extremadura  y  en  un pequeño núcleo en concreto: Alcollarín XXXVI 15 2007 245-262
1469 González González, José Manuel El turismo en la capital de la Baja Extremadura: su consideración en la prensa del siglo XX. XXXVI 16 2007 263-270
1470 Gordillo Moreno, Beatriz y Montero Fernández, Ismael Perspectiva  de Jerez de los Caballeros en 1753 a través del catastro del Marqués de la Ensenada XXXVI 17 2007 271-310
1471 Iglesias Aunión, Pablo Una didáctica artística al servicio de la evangelización. La pintura tardo-gótica en las encomiendas  emeritenses  santiaguistas: 1474-1556 XXXVI 18 2007 311-328
1472 López López, Teodoro Agustín Una institución centenario: El cabildo catedral XXXVI 19 2007 329-370
1473 Maldonado Escribano, José Residencia, explotación y  culto en San José de Morante. Un cortijo de grandes dimensiones  en la Roca de la Sierra. XXXVI 20 2007 371-394
1474 Martín Hernández, Carlos Demografía y actitudes sociales ante la muerta en una localidad extremeña: Mata de Alcántara en el siglo XVII XXXVI 21 2007 395-432
1475 Martín Martín, Teodoro Vida y obra del padre Luís de Santa María, monje de Yuste XXXVI 22 2007 433-440
1476 Martín Nieto, Serafín El indiano cacereño Juan Vivas y la imagen de  Nuestro Padre Jesús Nazareno XXXVI 23 2007 441-480
1477 Martín Pulido, Cecilia La  arquitectura fotográfica de Trujillo XXXVI 24 2007 481-494
1478 Martín Pulido, Cecilia y Martín Pulido, Mercedes Algunas notas  para la historia escolar de Trujillo XXXVI 25 2007 495-500
1479 Martín Pulido, Mercedes El músico  Carlos Hurtado Romero XXXVI 26 2007 501-508
1480 Mira Caballos, Esteban El alzamiento del trujillano Gómez  de Tapia: un paralelo de Gonzalo Pizarro XXXVI 27 2007 509-522
1481 Paule Rubio, Angel El arte de herrar XXXVI 28 2007 523-542
1482 Quijada González, Domingo El calentamiento global en las tres últimas décadas desde la perspectiva  de Navalmoral XXXVI 29 2007 543-576
1483 Ramos Rubio,  José Antonio El panorama artístico del pintor Juan de Ribera en la provincia de Cáceres XXXVI 30 2007 577-596
1484 Rivero Domínguez, Francisco Brozas, ´próximo conjunto histórico artístico de Extremadura XXXVI 31 2007 597-608
1485 Rodríguez Arroyo, Jesús Carlos Vidal Fernández Fernández «cachana» y la posible influencia extremeña en la obra benaventina XXXVI 32 2007 609-640
1486 Rodríguez Casillas, Antonio Estudio social de las actividades  ante la muerte XXXVI 33 2007 641-672
1487 Rol Jiménez, Jennifer Una nueva concepción histórica:  la emergencia de los museos etnológicos extremeños XXXVI 34 2007 673-682
1488 Rubio Andrada, Manuel, Rubio Muñoz, Manuel Ignacio  y Rubio Muñoz, Francisco Javier El poblado de la edad del hierro de San Juan el Alto, Santa Cruz de la Sierra (Cáceres) XXXVI 35 2007 683-712
1489 Rubio de Orellana- Pizarro, Rosario La mujer en la conquista de América (II) XXXVI 36 2007 713-718
1490 Ruiz Moreno, Manuel Jesús y Rebollo García, Fernando El trabuco  de Cortés XXXVI 37 2007 719-734
1491 Sánchez de la Calle, José Antonio José García Mora: vida, obra e ideología del polémico sacerdote XXXVI 38 2007 735-764
1492 Sánchez López, Martiria La ciudad en el Nuevo Mundo según las ordenanzas  de 1573 XXXVI 39 2007 765-774
1493 Sanz Salazar, Miguel, Sanz Fernández, Francisco y Orellana-Pizarro, Juan de Trujillo: el esplendor efímero. El color del paisaje  urbano y arquitectónico XXXVI 40 2007 775-804
1494 Soria Sánchez, Valentín y Soria Breña, Ángel Luis Estudio del turismo histórico  por los caminos de Calos V desde Gante, Países Bajos hasta Jarandilla y Yuste, en Extremadura XXXVI 41 2007 805-820
1495 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Hernando Pizarro versus Gonzalo, su hermano, gobernador de Perú: La Mota de Medina.  2-XII-1544. XXXVI 42 2007 821-836
1496 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Conspiradores y rebeldes: Badajoz o dos  de mayo extremeño XXXVII 1 2008 11-50
1497 Blázquez Yáñez, Diego La Guerra de la Independencia en Extremadura XXXVII 2 2008 51-66
1498 Calle Calle, Francisco Vicente La imagen de  Manuel Godoy en el libro «Les français en Espagne. Suvenir des  Guerres de la Péninsule (1808-1814). Del Coronel Chalbrand (1773-1854) XXXVII 3 2008 67-84
1499 García Barriga, Felicísimo y Periáñez Gómez, Rocío El beneficio y defensa de la Patria: Las consecuencias de la Guerra de la Independencia en Extremadura XXXVII 4 2008 85-110
1500 González Caballero, Juan Antonio Vida y obra del extremeño Diego Muñoz Torrero: padre  de la Constitución de 1812 y mártir del liberalismo XXXVII 5 2008 111-142
1501 Iglesias Aunión, Pablo Navajas contra navajas: Historiografía sobre la Guerra de la Independencia desde la baja Extremadura: 1808-1814 XXXVII 6 2008 143-176
1502 Martín Nieto, Serafín La Guerra de la Independencia y los  institutos religiosos de la villa de Cáceres XXXVII 7 2008 177-206
1503 Meléndez Teodoro, Álvaro Apuntes para una cronología de la Guerra de la Independencia en Extremadura (1808-1812) XXXVII 8 2008 207-254
1504 Paule Rubio, Angel La Guerra de la Independencia (1808-1814). El clero extremeño en las Cortes de Cádiz: Muñoz Torrero, Oliveros y Álvarez de Castro XXXVII 9 2008 255-273
1505 Quijada González, Domingo Las repercusiones de la Guerra d de la Independencia en Navalmoral XXXVII 10 2008 273-288
1506 Rivero Domínguez, Francisco Manuel Amado, traductor  del general Wellington XXXVII 11 2008 289-300
1507 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier El Ejercito de  Extremadura en la Guerra de la Independencia (1808-1811): Bosquejo histórico XXXVII 12 2008 301-340
1508 Barbero Mateos, Jesús La rebelión de  los justos XXXVII 13 2008 341-364
1509 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel Historia de la  Educación  en la Baja Extremadura en el primer tercio del siglo XX: El caso de Monasterio XXXVII 14 2008 365-394
1510 Barrio Moya, José Luís Don González Garrido, un boticario extremeño Gordillo, al servicio de Fernando Vi y Carlos III XXXVII 15 2008 395-406
1511 Campos Garrido, Javier Un estudio microanalítico de la familia extremeña en la modernidad XXXVII 16 2008 407-438
1512 Cantero Muñoz, Antonio El Patronato de Don Luís  de Tapia y Paredes sobre la ermita de San Lorenzo de Trujillo a partir del 1630 y estatutos de su cofradía XXXVII 17 2008 439-462
1513 Carrasco Montero, Gregorio Jálam-Xálima- Xalama-Salama-Salamanca-Salamati-Jálama según D. Manuel Sousa Bastillo XXXVII 18 2008 463-482
1514 Díaz Esteban, Fernando La Historia  de Zalamea de la Serena por Juan Tamayo de Salazar en  1634 XXXVII 19 2008 483-500
1515 Maldonado Escribano, José De la grandiosidad al olvido: palacios rurales en el vizcondado de Puebla de Alcocer durante la edad moderna XXXVII 20 2008 501-512
1516 Marín Hernández, Carlos Aproximación a la muralla tardoantigua  de Cáceres XXXVII 21 2008 513-536
1517 Martín Martín, Teodoro Monasterio de Yuste: Fundación y bienhechores XXXVII 22 2008 537-550
1518 Mira Caballos, Esteban Nuevas pruebas sobre el origen bancarrotero de Hernando de Soto XXXVII 23 2008 551-564
1519 Montero Fernández, Ismael El convento de Nuestra Señora de Gracia de Jerez de los Caballeros: de cenobio de clarisas franciscanas  durante cinco siglos a futuro incierto XXXVII 24 2008 565-590
1520 Ramos Rubio,  José Antonio Obras pictóricas inéditas de genealogía inca de Agustín Navalmuel XXXVII 25 2008 591-604
1521 Rodríguez Arroyo, Jesús Carlos Setenta años den Acebo escuela rural en Acebo XXXVII 26 2008 605-632
1522 Rodríguez Casillas, Antonio Alfonso XI y Guadalupe: Un punto  de partida en la Historia de Extremadura XXXVII 27 2008 633-658
1523 Rodríguez González, Antonio Guadalupe extremeña y su situación eclesiástica XXXVII 28 2008 659-694
1524 Rol Jiménez, Jennifer Un estudio aproximativo  a la enseñanza en Trujillo a través del interrogatorio de la Real Audiencia XXXVII 29 2008 695-706
1525 Rubio Andrada, Manuel, Rubio Muñoz, Ignacio y Rubio Muñoz, Francisco Javier El poblado calcolítico del Castillejo de la Caballería del Muerto, Herguijuela (Cáceres) XXXVII 30 2008 707-726
1526 Ruíz Moreno, Manuel Jesús La enseñanza de los freires truxillanos y la Vera Cruz XXXVII 31 2008 727-760
1527 Sánchez de la Calle, José Antonio Historia de la Educación en Plasencia durante la segunda mitad del siglo XIX a mediados del XX. El instituto «Gabriel y Galán» en el setenta y cinco aniversario de su fundación. (1933-2008) XXXVII 32 2008 761-798
1528 Sánchez López, Martiria Descubrimiento y pacificación de las Indias según  las ordenanzas de  1537 XXXVII 33 2008 799-808
1529 Soria Sánchez, Valentín y Soria Breña, Ángel Luis Brozas, ´próximo conjunto histórico artístico de Extremadura XXXVII 34 2008 809-820
1530 Soto Vázquez, José. La preocupación por la enseñanza de la lengua y la literatura: Extremadura y el Ave María de Granada 1. XXXVII 35 2008 821-850
1531 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Trama política, arrojo y traición, incaica pizarrina, en el Perú de la conquista violenta XXXVII 36 2008 851-875
1532 Mira Caballos, Esteban Los moriscos de Hornachos: una revisión histórica a la luz de la nueva documentación XXXVIII 1 2009 17-54
1533 Corcobacho Navarro, Lorenzo Los moriscos de Hornachos. 400 años de su expulsión. Pasado y presente. XXXVIII 2 2009 55-76
1534 Díaz Esteban, Fernando El desbautizadero de Hornachos   como símbolo del fracaso de un sincero esfuerzo misionero XXXVIII 3 2009 77-90
1535 Iglesias Aunión, Pablo El fenómeno social morisco en la Baja Extremadura a través del estudio de los libros de visita  de la orden Militar de Santiago (1498-1660) XXXVIII 4 2009 91-108
1536 Mayorga Huertas, Fermín Los moriscos de Mérida, torturados y  expulsados XXXVIII 5 2009 109-160
1537 Barbero  Mateos, Jesús Un método racional de la lectura  en Extremadura del siglo XIX XXXVIII 6 2009 161-174
1538 Barragán-Lancharro Antonio Manuel Entre la historia oral y la historia escrita de la Guerra Civil Española. Los sucesos  de «la casa  de doña Marina» de Monasterio XXXVIII 7 2009 175-194
1539 Barrio Moya, José Luís La dama extremeña  doña María Dolores Sánchez de Castro, madre del escritor Mariano José de Larra y sus capitulaciones matrimoniales (1806) XXXVIII 8 2009 195-202
1540 Calle Calle, Francisco Vicente Plasencia y sus comarcas vistas por algunos viajeros de los siglos XVIII y XIX XXXVIII 9 2009 203-222
1541 Carmona Gutiérrez, Jessica Violencia y conflictividad  social: Broza  en la segunda mitad del siglo XVII XXXVIII 10 2009 223-248
1542 Carrasco Montero, Gregorio Obispos y medios de  comunicación  social en la diócesis de Coria-Cáceres XXXVIII 11 2009 249-266
1543 Clemente Fuentes, Luisa La inspección medico-escolar en Trujillo durante la Segunda República XXXVIII 12 2009 267-296
1544 Pérez Izquierdo, Juan Fernando El partido de Trujillo a finales de los Tiempos Modernos XXXVIII 13 2009 297-318
1545 González Ledesma, Cándido Fray Gaspar de Carvajal, cronista de la expedición  de Francisco de Orellana en el descubrimiento del  rio  Amazonas XXXVIII 14 2009 319-360
1546 Martín Grados Reguero, Jaime La educación en Alcántara durante los siglos XV y XVI XXXVIII 15 2009 361-374
1547 Grangel Mercedes y Orellana Pizarro, Juan Luís La salud de la población: Trujillo y sus médicos en el siglo XXVIII XXXVIII 16 2009 375-386
1548 López López, Teodoro Agustín Cuerpo auxiliar  al servicio de la catedral de Badajoz (1261-1987) XXXVIII 17 2009 387-444
1549 Martín Martín, Teodoro Trujillo en el siglo XVII XXXVIII 18 2009 445-452
1550 Martín Nieto, Serafín La Guerra de la Independencia en Extremadura y los institutos  religiosos de la villa de Cáceres, parte II (1808-1814) XXXVIII 19 2009 453-510
1551 Martín Pulido, Cecilia Trujillo en la  fotografía  de  Llabrés XXXVIII 20 2009 511-530
1552 Meléndez Teodoro, Álvaro La Guerra de la Independencia en Extremadura en la prensa de 1809 XXXVIII 21 2009 531-592
1553 Montero Curiel, María Luisa y Montero Curiel, Pilar La escuela como médula de la evolución y del progreso: el magisterio extremeño  en el primer cuarto del siglo XX XXXVIII 22 2009 593-616
1554 Paule Rubio, Angel Laconimurgo vettona a  través de los papas y reyes. Villanueva de la Serena  nos lo cuenta XXXVIII 23 2009 617-642
1555 Quijada González, Domingo Navalmoral literaria XXXVIII 24 2009 643-692
1556 Rodríguez Casillas, Carlos J. Geraldo «Sempavor»: las hazañas de un guerrero portugués por tierras extremeñas XXXVIII 25 2009 693-716
1557 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier El poblado de la Edad de  Bronce del Castillo I, Robedillo de Trujillo: las defensas  XXXVIII 26 2009 717-746
1558 Ruiz Moreno, Manuel Jesús Los freires truxillanos en la batalla de Alarcos XXXVIII 27 2009 747-782
1559 Sánchez López, Martiria Estudio económico de «Plasencia y su tierra» en la Baja Extremadura, según el fuero XXXVIII 28 2009 783-802
1560 Soria Sánchez, Valentín y Soria Breña, Ángel Luis El obispo placentino Cipriano Calderón Polo, vicepresidente de la  Comisión Pontificia de Latinoamérica y miembro de la Comisión Pontificia de Comunicación Social XXXVIII 29 2009 803-816
1561 Vázquez Fernández, Luís, O. de M. Francisco Pizarro traspasa a su hermano  Gonzalo la Gobernación de Quito,  Santiago y otras  provincias: gloria deslumbrante y final trágico del más joven de los Pizarro XXXVIII 30 2009 817-831
1562 Calle Calle, Francisco Vidente Notas Iconográficas sobe un Sepulcro de la Catedral Vieja de Plasencia. Arte  Románico en Extremadura XXXIX 1 2010 15-46
1563 Grados  Reguero, Jaime Martín El templo románico  de Santa María XXXIX 2 2010 47-58
1564 Montero Fernández, Ismael Vestigios románicos de Extremadura XXXIX 3 2010 59-80
1565 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier La románica de Santa María, Trujillo (Cáceres). Estudio arqueológico. XXXIX 4 2010 81-108
1566 Sanz Fernández, Francisco El románico extremeño: un fenómeno artístico de apariencia aquitana, angevina y cisterciense XXXIX 5 2010 109-144
1567 Barbero Mateos, Jesús Cincuentas años de educación en el Partido de entre siglos. Torrecilla de la Tiesa 1883-1939 XXXIX 6 2010 145-172
1568 Barragán Lancharro, Antonio Manuel y Domínguez Núñez, Moisés Algunas notas sobre la estancia del General Franco en Cáceres en agosto y septiembre de 1936 y las imágenes recuperadas  Brut René XXXIX 7 2010 173-210
1569 Barrio Moya, José Luís Aportaciones a la biografía de don Juan Delgado, un boticario extremeño en el Madrid de Felipe IV XXXIX 8 2010 211-220
1570 Carrasco Montero, Gregorio Juan José García Álvaro, el obispo del terremoto (1755), perfiles de un pastor XXXIX 9 2010 221-228
1571 Díaz Esteban, Fernando Pleito  entre los descendientes de Hernán Cortés XXXIX 10 2010 229-238
1572 Fernández-Sanguino Fernández, Julio Tribuna Pública, 1903-1905, un semanario en Toledo del  placentino Fidel Domínguez Páez XXXIX 11 2010 239-260
1573 González de la Granja, María Estela El monumento  a Francisco Sánchez «el brocense» en Brozas: un ejemplo de escultura pública en Extremadura XXXIX 12 2010 261-280
1574 Gómez Izquierdo, Juan Fernando El Partido de Trujillo y las villas y lugares  de su Tierra durante los siglos XVI y XVII. XXXIX 13 2010 281-302
1575 González Ledesma, Cándido Conflictividad entre Trujillo  y las villas y lugares de su Tierra durante los siglos XVI y XVII. El pleito de Orellana la Vieja con la ciudad de Trujillo XXXIX 14 2010 303-334
1576 González Solís, Ester, Orellana Pizarro, Juan de y Sánchez Abril, José Luís Ni solados de fortuna ni caballeros famosos: señores de Madroñera XXXIX 15 2010 335-362
1577 López López, Teodoro Agustín Las fiestas de la catedral de Badajoz en el año 1806 XXXIX 16 2010 363-396
1578 Martín Martín, Teodoro La vida en Yuste según las actas capitulares de la orden jerónima XXXIX 17 2010 397-402
1579 Martín Nieto, Serafín La ermita cacereña del Espíritu Santo XXXIX 18 2010 403-458
1580 Mira Caballos, Esteban Unos se quedaron y otros volvieron: moriscos en la Extremadura del siglo XVII XXXIX 19 2010 459-488
1581 Miranda Díaz, Bartolomé La digitalización de los archivos parroquiales de Trujillo: proyecto e índice XXXIX 20 2010 489-524
1582 Paule Rubio, Angel Extremadura por la Vía de la Plata XXXIX 21 2010 525-560
1583 Quijada González, Domingo Rivera me fecit: 160 años y 5 generaciones de las campanas artesanas de  Montehemoso XXXIX 22 2010 561-588
1584 Rina Simón, Cesar La criminalidad femenina en la posguerra. Hambre y violencia en la provincia de Cáceres XXXIX 23 2010 589-616
1585 Sánchez López, Martiria El jubileo de Berzocana y las reliquias de San Fulgencio y Santa Florentina XXXIX 24 2010 617-625
1586 Fernández-Ordoñez  Agra, Miguel Las capitulaciones de Orellana. Dedicada a francisco del Orellana y a la Amazonía XL 1 2011 15-32
1587 Fernández-Sanguino Fernández, Julio Francisco de Orellana en la prensa del siglo XVIII XL 2 2011 33-42
1588 González Ochoa, José María Francisco de Orellana  y la mundialización del Amazonas XL 3 2011 43-58
1589 Rubio Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier Aproximación histórica a la relación entre Gonzalo Pizarro, Francisco de Orellana y fray Gaspar de Carvajal en su viaje a la Canela y el Dorado XL  4  2011 59-92
1590 Barbero Mateos, Jesús Construcción de las locales escuelas en las Hurdes. Una iniciativa extraordinaria de la Diputación Provincial de Cáceres en los albores  del siglo XX. XL 5 2011 93-112
1591 Barragán Lancharro, Antonio Manuel y Domínguez Núñez, Moisés Análisis y contextualización de las imágenes tomadas por René Brut en la ciudad de Badajoz el 7 y 18 de julio de 1936 XL 6 2011 113-140
1592 Barrio Moya, José Luís Don José Sánchez  de Navia, un fabricante de instrumentos musicales  extremeños en el Madrid de Felipe V y Fernando VI XL 7 2011 141-150
1593 Carrasco Montero, Gregorio Paso de cofradías a mayordomía: decisión  del obispo de Ciudad Rodrigo Ilmo. Sr. D. Cayetano Cuadrillero y Mota XL 8 2011 151-160
1594 García Barriga, Felicísimo Apuntes sobre  la carrera indiana del capitán  don Francisco Gutiérrez Flores XL 9 2011 161-178
1595 González de la Granja, María Estela Los estudios generales de San Vicente Ferrer de Plasencia: una nueva visión XL 10 2011 179-202
1596 López López, Teodoro Agustín El obispo de Badajoz Juan de Ribera  (1562-1568) XL 11 2011 203-242
1597 Martín Martín, Teodoro La reforma de conventos en la Extremadura del Trienio Liberal XL 12 2011 243-254
1598 Martín Nieto, Serafín El Amparo y el Calvario, dos ermitas  de la sacro vía cacereña (parte I) XL 13 2011 255-284
1599 Martín Ruano, Sebastián Joaquín Sama, un extremeño educador  medio ambiental XL 14 2011 285-300
1600 Mira Caballos, Esteban Documentos inéditos sobre Gonzalo Pizarro, padre del conquistador del Perú XL 15 2011 301-320
1601 Miranda Díaz, Bartolomé y Orellana de Pizarro, Juan La iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo de Trujillo, nuevos datos para su historia artística XL 16 2011 321-358
1602 Moreno Domínguez, Fernando La calzada romana  del puente de Alcántara XL 17 2011 359-388
1603 Neila Muñoz, Calos María Etnohistoria del abandono. Los expósitos en los registros civiles (1871-1949). El caso de Trujillo XL 18 2011 389-412
1604 Ortiz Martínez, Fernando El general Menacho, datos concretos sobre la muerte del héroe XL 19 2011 413-428
1605 Paule Rubio, Angel Escuela y educación XL 20 2011 429-454
1606 Ramos Rubio,  José Antonio La obra pictórica  de Lucas Holguín en la provincia de Cáceres XL 21 2011 455-482
1607 Rodríguez Arroyo, Jesús Carlos La  retaguardia franquista en Sierra de Gata ( la actuación de las milicias nacionales: Requeté y Falange) XL 22 2011 483-512
1608 Ruiz Moreno, Manuel Jesús Las espadas de dos manos  de Diego García de Paredes, el Sansón extremeño XL 23 2011 513-534
1609 Sánchez de la Calle, José Antonio Actualización de la bibliografía placentina  (2006-2011) XL 24 2011 535-562
1610 Sánchez López, Martiria El concejo de Plasencia en el siglo XVI. Instituciones, usos y costumbres según las ordenanzas municipales XL 25 2011 563-580
1611 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Extremeños en el parto de una patria libre. Lectura inaugural. XLI 1 2012 17-26
1612 Carmona  Gutiérrez, Jessica Guerra y revolución. La labor de los diputados extremeños en las Cortes  de Cádiz. Dedicada a la Constitución de Cádiz de 1812 XLI 2 2012 27-48
1613 Fernández-Sanguino Fernández, Julio El Banco de San Carlos y la Constitución de 1812 XLI 3 2012 49-84
1614 Paule Rubio, Angel Extremeños en la Constitución de 1812 XLI 4 2012 85-116
1615 Quijada González, Domingo La proyección de la larga y sinuosa senda constitucional decimonónica en el ámbito rural o semiurbano. El ejemplo de Navalmoral de la Mata  XLI 5 2012 117-166
1616 Rina Simón, César José María  Calatrava en las Cortes de Cádiz. Los principios doctrinarios del liberalismo hispano XLI 6 2012 165-194
1617 Rubio Andrada, Manuel La presencia de Trujillo  en las Cortes de Cádiz: Proceso de un deseo frustrado. XLI 7 2012 195-240
1618 Barbero Mateos, Jesús Evolución de la edificación escolar en Extremadura: el caso de Serradilla XLI 8 2012 241-266
1619 Barragán Lancharro, Antonio Manuel y Domínguez Núñez, Moisés Un accidente de aviación ignorado en la Guerra Civil Española. La muerte del infante Alonso de Orleans y Sajonia en 1936 en Monesterio XLI 9 2012 267-284
1620 Barrio Moya, José Luís Libros impresos y manuscritos en la biblioteca del caballero emeritense don Pedro Gordillo y Zambrano, destacado funcionario de Fernando VI (1756) XLI 10 2012 285-310
1621 Clemente Fuentes, Luisa El Boletín  de Educación de la Inspección  Provincial de  Cáceres en la década  de 1930: reflejo de contractes entre dos modelos de escuelas XLI 11 2012 311-336
1622 Llave de la Muñoz, Sergio Azulejería  talaverana en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol (Garciaz, Cáceres) XLI 12   337-358
1623 Grados  Reguero, Jaime Martín La reconquista de Alcántara XLI 13 2012 359-374
1624 Iglesias Aunión, Pablo Enseñanza e institución pública en la Extremadura del Antiguo Régimen. Concejo e iglesia en la educación  para la Baja Extremadura (1585-1791) XLI 14 2012 375-404
1625 López López, Teodoro Agustín La  catedral de Badajoz en la Guerra de la Independencia XLI 15 2012 405-430
1626 Marciano Martín, Manuel La iglesia católica en Hervás durante el bienio republicano-socialista XLI 16 2012 431-452
1627 Martín Martín, Teodoro Guijo de Santa Bárbara: una retrospectiva histórica XLI 17 2012 453-480
1628 Martín Nieto, Serafín El Amparo y el Calvario, dos ermitas  de la sacro santa vía cacereña (II parte) XLI 18 2012 481-522
1629 Mira Caballos, Esteban El retorno a España de Hernando Pizarro (1534): documentos inéditos XLI 19 2012 523-552
1630 Negro Cortés, Adrián Elías Violencia y crimen. Un estudio de los delincuentes en Jarandilla en el siglo XVIII. XLI 20 2012 553-574
1631 Neila Muñoz, Carlos María El periódico quincenal «El Brocense» y sus tres años   de vida pública (1927-1928 y 1929) en la comunidad de Brozas (Cáceres) XLI 21 2012 575-614
1632 Ortiz Martínez, Fernando Guerra de separación en Portugal. El asedio portugués a Badajoz en el 1658 XLI 22 2012 615-628
1633 Porras Granados, María Jessica La educación en el siglo XIX: una teoría reflejada en la realidad. El caso del partido de Coria XLI 23 2012 629-652
1634 Rodríguez Casillas, Carlos J. II Marqués  de Monsalud  durante 1812: Un hombre crucial para un año trascendental   en Extremadura XLI 24 2012 653-672
1635 Rodríguez González, Antonio y Niso Ruiz, Ángel La ermita cacereña de Nuestra Señora de la Soledad, también hoy conocida  como Santa María de los Caballeros XLI 25 2012 673-710
1636 Rubio Muñoz, Francisco Javier Estudiantes y paisanos. Los extremeños en la matrícula universitaria salmantina de finales del siglo XVI: la Tierra de Trujillo XLI 26 2012 711-750
1637 Ruiz Moreno, Manuel Jesús El león de Rodrigo y los  Bonilleja XLI 27 2012 751-778
1638 Sánchez de la Calle, José Antonio Un ensayo sobre  la historia  de las revistas taurinas en Plasencia en el siglo XX XLI 28 2012 779-804
1639 Sánchez López, Martiria La enseñanza hasta la Segunda República en un pueblo de la Vera: Jaraíz XLI 2 9 2012 805-823
1640 Mira Caballos, Esteban Vasco Núñez de Balboa: una visión desde el siglo XXI. Lectura inaugural. XLII 1 2013 17-52
1641 Rivero Domínguez, Francisco Vasco Núñez de Balboa y Nicolás de Ovando. Dedicada a Vasco Núñez de Balboa XLII 2 2013 53-64
1642 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier Aproximación histórica  a la relación  entre  Vasco Núñez de Balboa y Francisco Pizarro XLII 3 2013 65-96
1643 Barrero Mateos, Jesús Torrecillas de la Tiesa a finales del Antiguo Régimen XLII 4 2013 97-112
1644 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel Un fenómeno singular en Extremadura del siglo XX: la creación de las cajas rurales en la  provincia de Badajoz XLII 5 2013 113-136
1645 Barrio Moya, José Luís Una curiosa carta de  dote del siglo XVIII. La del caballero extremeño don Manuel Bernardo Álvarez de Toledo Lobato, secretario del rey Felipe V XLII 6 2013 137-150
1646 Carballo López, Rafael Luís Muestras con escuelas XLII 7 2013 151-168
1647 Clemente Quijada, Luís Vicente La crisis de 1504-1508 en Extremadura: problemas agrarios, fallos de mercado y repercusiones sociales XLII 8 2013 169-190
1648 García Muñoz, Tomás y Mira Caballos, Esteban Los Velázquez de Medellín: fundaciones y donaciones de una familia de peruleros XLII 9 2013 191-220
1649 Grados  Reguero, Jaime Martín Don Alonso de Grado, un  hidalgo alcantarino lugarteniente de Hernán Cortés XLII 10 2013 221-132
1650 López López, Teodoro Agustín La Provincia  Eclesiástica de Mérida-Badajoz XLII 11 2013 233-254
1651 Marciano Martín, Manuel La judería de Hervás (Cáceres): historia  de una invención XLII 12 2013 255-284
1652 Martín Martín, Teodoro Crimen y violencia social de la Vera XLII 13 2013 285-296
1653 Martín Nieto, Serafín De sinagoga nueva a capilla de la Santa Cruz de Jerusalén   del cacereño Palacio de la Isla XLII 14 2013 297-348
1654 Meléndez Teodoro, Álvaro Regimiento Provincial de Trujillo XLII 15 2013 349-374
1655 Montero Fernández, Ismael Del libro de  Becerro al libro anales de la parroquia de Nuestra señora de la  Junciana (Jaraicejo) XLII 16 2013 375-402
1656 Negro Cortés, Adrián Elías Aproximación  al estudio de la  numismática  en el museo arqueológico de Cáceres; las  emisiones  prerrománicas e hispanorromanas XLII 17 2013 403-424
1657 Neila Muñoz, Carlos María Demografía histórica en Brozas (Cáceres). La muerte a través del  Registro Civil (1871-2012) XLII 18 2013 425-454
1658 Paule Rubio, Angel El tesoro de un pueblo al servicio de una ideología. Villanueva de la Serena en la Guerra Civil Española XLII 19 2013 455-470
1659 Ramos Rubio, José Antonio y San Macario de Sánchez, Oscar Estudio histórico artístico de las ermitas de Casar de Cáceres XLII 20 2013 471-496
1660 Rodríguez González, Antonio y Martín Pulido, Cecilia Proyecto para reparar y fortificarla muralla de Cáceres en 1837: documentación del archivo histórico municipal XLII 21 2013 497-524
1661 Ruíz Moreno, Manuel Jesús La reconquista de Trujillo XLII 22 2013 525-532
1662 Sánchez López, Martiria La Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias XLII 23 2013 533-547
1663 Mañas Núñez, Manuel Vida y obra de Luisa de Carvajal y Mendoza: poetisa, misionera, activista y mártir. Lectura inaugural XLIII 1 2014 15-32
1664 Escalante Varona, Alberto En una graciosa islota: paisajes espirituales en la obra poética de  Luisa de Carvajal y Mendoza. Dedicada a Luisa de Carvajal XLIII 2 2014 33-57
1665 Martín Martín, Teodoro Luisa de Carvajal y Lovaina XLIII 3 2014 58-84
1666 Barbero Mateos, Jesús Piedra, espacio y tiempo en los llanos de Torrecilla de la Tiesa. Elementos arqueológicos en Torrecilla de la Tiesa, apuntes para un catálogo comarcal XLIII 4 2014 85-110
1667 Barragán-Lancharro, Antonio Manuel La persistencia  de la legislación socio-laboral de la República en la zona franquista de retaguardia: el caso de la provincia de Badajoz XLIII 5 2014 111-124
1668 Barrio Moya, José Luís El militar extremeño don Juan Manuel Álvarez de Faria (1737-1802), Teniente General  de los Reales Ejércitos y ministro de la Guerra de Carlos IV XLIII 6 2014 125-142
1669 Carballo López, Rafael Luís La  escuela de la Iglesia Evangélica Española en Ibahernado durante las primeras décadas del siglo XX XLIII 7 2014 143-170
1670 García Ramos, Manuel Antonio y Cifuentes Perea, José Luís El impuesto de sangre de Trujillo durante la Guerra de Cuba (1895-1898) XLIII 8 2014 171-200
1671 Grados  Reguero, Jaime Martín La Aljama judía de Alcántara XLIII 9 2014 201-214
1672 Iglesias Aunión, Pablo Estructura y propiedad de la tierra en la primera mitad del siglo XIX. Los efectos de la primera Desamortización liberal en la comarca emeritense XLIII 10 2014 215-238
1673 López López, Teodoro Agustín Guía del Archivo de la catedral de Badajoz XLIII 11 2014 239-274
1674 López Vacas, Ángela La labor social de las cofradías durante el Antiguo Régimen en Fuente del Maestre XLIII 12 2014 275-296
1675 Mestro Mateos, Beatriz San Martín de Trevejo: historia de una villa olvidada (1930-1936) XLIII 13 2014 297-312
1676 Marabel Matos, Jacinto J. El coronel Storm de Grave y el sitio  de Mérida 1809 XLIII 14 2014 313-334
1677 Marín Hernández, Carlos Por si llega a ser algo con el tiempo. Anhelos, fluctuaciones y honores en la historia fundacional del museo de Cáceres (1898-1917) XLIII 15 2014 335-368
1678 Marciano Martín, Manuel La educación en Hervás (Cáceres) durante la dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República XLIII 16 2014 369-394
1679 Martín Rubio, María del Carmen Francisco Pizarro  El hombre desconocido XLIII 17   395-424
1680 Meléndez Galván, Enrique Escuelas de la enseñanza artística en Cáceres: notas para un recorrido en el tiempo XLIII 18 2014 425-444
1681 Meléndez Teodoro, Álvaro Hernando Pizarro y la perpetuación de su linaje. Un testamento desconocido de 1557 XLIII 19 2014 445-468
1682 Mira Caballos, Esteban Hernando Pizarro y la perpetuación de su linaje. Un testamento desconocido de 1557 XLIII 20 2014 469-488
1683 Negro Cortés, Adrián Elías Nuevas aportaciones sobre dos inscripciones visigodas aparecidas en la zona de Trujillo XLIII 21 2014 489-504
1684 Neila Muñoz, Carlos María La epidemia de gripe de 1918 y 1919 en las ciudades de Cáceres y Plasencia XLIII 22 2014 505-546
1685 Pastor González, Vicente y Pastor Novella, María Teresa Aproximación visual al abrigo   de Florencio (Retamosa de Cabañas, Cáceres). Aplicación  del plugin Dstreich a sus manifestaciones pictóricas rupestres XLIII 23 2014 547-582
1686 Pastor Villegas, José, Pastor Valle, José David y Pastor Valle, Jesús Francisco Fosforitas de Logrosán y de Aldea Moret y proyectos de ferrocarril a Portugal por Trujillo y Cáceres XLIII 24 2014 583-612
1687 Paule Rubio, Angel El paisaje cultural. Los lagares. Villanueva de la Sierra (Cáceres) XLIII 25 2014 613-630
1688 Prieto García, Ana María Creación y función  de las Juntas de Sanidad en la Extremadura rural en los siglos XVIII y XIX XLIII 26 2014 631-644
1689 Quijada González, Domingo La proyección del retablo de la Catedral Nueva de Plasencia sobre otros templos regionales: los ejemplos de Navalmoral y Montehermoso XLIII 27 2014 645-672
1690 Ramos Rubio,  José Antonio Arte efímero en el cementerio de Trujillo (Neoclasicismo, Romanticismo, Historicismo y Eclecticismo). El culto a los antepasados a través de la antropología y las diferencias sociales XLIII 28 2014 673-690
1691 Rebollo Bote, Juan La comunidad  mudéjar de Trujillo. Algunas características de su aljama y morería XLIII 29 2014 691-716
1692 Recio Cuesta, Juan Pedro Proscritos y olvidados. Los extremeños al servicio de don Carlos en la primera guerra carlista algunas características(1833-1840) XLIII 30 2014 717-736
1693 Rivero Domínguez, Francisco Las carmelitas de Brozas cumplen 100 años XLIII 31 2014 737-752
1694 Rubio Andrada, Manuel Las pinturas rupestres en la cueva del Lendiscar:  una tauromaquia en la prehistoria reciente de Extremadura XLIII 32 2014 753-782
1695 Rubio Muñoz, Francisco Javier Los estudiantes y la muerte. El caso de los extremeños en la universidad de Salamanca a finales del siglo XVI XLIII 33 2014 783-812
1696 Ruiz Moreno, Manuel Jesús Aproximación histórica a la reconquista de Trujillo XLIII 34 2014 813-834
1697 Sánchez de  la Calle, José Antonio y Leonato González, María del Rosario La Guerra Civil en Plasencia: represión, economía y población XLIII 35 2014 835-848
1698 Sánchez López, Martiria La villa de Jaraíz en el siglo XVIII: tercer centenario de la entronización de los Borbones con Felipe V y la pérdida de Gibraltar (1714-2014) XLIII 36 2014 849-868
1699 Tovar Pulido, Raquel Estructura de la familia en la ciudad de Trujillo  a finales del Antiguo Régimen (1824-1825)  XLIII 37 2014 869-886
1700 Mira Caballos, Esteban Hernán Cortes: mitos y leyendas de la Nueva España. Lectura inaugural XLIV 1 2015 17-48
1701 López Martín, Ismael José Cadalso y el proceso de la reinterpretación neoclásica  de Hernán Cortés como héroe nacional y personaje literario XLIV 2 2015 49-72
1702 Pastor Villegas, José,  Pastor Valle, Jesús Francisco y Pastor Valle, Montaña B. Itinerario de Hernán Cortés en el descubrimiento y conquista de México, antecedente de la primera expedición científica al Virreinato de Nueva España XLIV 3 2015 73-122
1703 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier Aproximación histórica a los inicios del caudillismo XLIV 4 2015 123-142
1704 Barbero Mateos, Jesús Usurpación del derecho a la subsistencia. Propiedad y miseria. Una relación  perversa en Torrecillas de la Tiesa XLIV 5 2015 143-166
1705 Barrio Moya, José Luís Aportaciones a la biografía de la señora cacereña doña  María Teresa de Ahumada y Muñoz, camarista de la reina  Bárbara de Braganza XLIV 6 2015 167-178
1706 Escalante Varona, Alberto y Rebollo Bote, Juan De Extremadura a Europa. El cardenal Trujillo  Juan de Carvajal (ca. 1400-1469): una mirada  cultural y viajera XLIV 7 2015 179-200
1707 Escribano Bartlett, Ignacio La influencia de la segunda República  y la Guerra Civil española en aislamiento de los voluntarios extremeños de la División Azul XLIV 8 2015 201-220
1708 García Rodríguez, Miguel Ángel La Cumbre: del calcolítico a la guerra de Cuba. Su historia XLIV 9 2015 221-247
1709 González Lozano, Francisco y Pérez Ortiz, Guadalupe Influencia pedagógica del obispo Fernando Ramírez Vázquez (1865-1890) en el seminario conciliar de San Atón XLIV 10 2015 248-270
1710 Grados  Reguero, Jaime Martín La Aljama judía de Alcántara XLIV 11 2015 271-282
1711 Iglesias Aunión, Pablo El fenómeno de la disciplina pública. Cofradías de «Sangre» en la Extremadura de la Edad Moderna: siglos XVI-XVIII XLIV 12 2015 283-308
1712 López López, Teodoro Agustín Aproximación documental a la historia del Archivo Diocesano de Mérida-Badajoz XLIV 13 2015 309-334
1713 López Vacas, Ángela Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad en la Alta y Baja Extremadura.  Estudio de sus ordenanzas en Fuente del Maestre (Badajoz) y su comparación con las ordenanzas de Trujillo (Cáceres) XLIV 14 2015 335-356
1714 Martín Martín, Teodoro Jardines señoriales en la Vera de Plasencia XLIV 15 2015 357-372
1715 Meléndez Galán, Enrique Las escuelas de enseñanza artística en Cáceres: la escuela municipal de Artes y Oficios (1922-1932) XLIV 16 2015 373-390
1716 Meléndez Teodoro, Álvaro La Raya  extremeña en 1750. el informe de Gaver (II) XLIV 17 2015 391-422
1717 Moreno Domínguez, Fernando, Pérez Solís, Francisco, Durán Sánchez, Alberto y González, Gregorio Francisco Grabados e inscripciones inéditas de la ciudad de Trujillo (Cáceres) XLIV 18 2015 423-448
1718 Neila Muñoz, Carlos María Brozas (Cáceres): 1930 -1939. Diez años de historia en la vida  de una localidad XLIV 19 2015 449-494
1719 Quijada  González, Domingo Dos Vírgenes singulares de Montehermoso XLIV 20 2015 495-522
1720 Ramos Rubio, José Antonio  y López Muñoz, Francisco Los puentes de Trujillo XLIV 21 2015 523-556
1721 Recio Cuesta, Juan Pedro Las expediciones militares  carlistas  en Extremadura durante la  Guerra Civil de 1833 a 1840 XLIV 22 2015 557-580
1722 Rivero Domínguez, Francisco Herminio Torres, autor de la primera película extremeña XLIV 23 2015 581-592
1723 Sánchez López, Martiria El  arte popular de la Vera XLIV 24 2015 593-608
1724 Timón García, Francisco Javier Don  Manuel Talabán  Mateos (1757-1813): el cronista accidental XLIV 25 2015 609-640
1725 Zamora López, Carlos La primera  Guerra Carlista en el campo Arañuelo: la masacre de Peraleda de la Mata XLIV 26 2015 641–665
1726 Ladera Quesada, Miguel Extremadura y  Fernando el Católico. Lectura inaugural XLV 1 2016 15-30
1727 Barrio Moya, José Luís Aportaciones a la biografía de Don Juan  Francisco Manrique de Lara, obispo de Plasencia entre 1760 y 1765. XLV 2 2016 31-37
1728 Bermejo Bermejo, Jesús Bartolomé Dalmao: un conquistador de  La Cumbre XLV 3 2016 38-50
1729 Cádiz Rodríguez, Julián Juan González García, un  extremeño al servicio de la   evangelización en México. XLV 4 2016 51-72
1730 Cortés Cortés, Fernando En todas partes cuecen habas. Aproximación a una problemática esencial de la escuela extremeña en las décadas finales del XIX XLV 5 2016 73-92
1731 García Cienfuegos, Manuel Obras hidráulicas en la provincia de Badajoz. El proyecto del ingeniero Manuel Díaz-Mata sobre los regadíos de las Vegas Bajas y el canal de Montijo XLV 6 2016 93-114
1732 García Ramos, Manuel Antonio y Cifuentes Perea, José Luís 1890-1898 Nueve años de quintas en Trujillo. Los mozos trujillanos a finales del siglo XIX XLV 7 2016 115-142
1733 González Lozano, Francisco y Pérez Ortiz, Guadalupe Aportación educativa del Seminario Conciliar de San Atón a la sociedad extremeña: 1860-19000 XLV 8 2016 143-168
1734 Hidalgo Hidalgo, María Teresa Manuela Gallardo Gómez. Reflexión y acción pedagógica de una mujer extremeña a mediados del siglo XX XLV 9 2016 169-188
1735 Jerez Linde, José Manuel Repertorio bibliográfico de la Villa romana de la Dehesa de «Torre Águila» (Barbaño, Badajoz) XLV 10 2016 189-206
1736 López López, Teodoro Agustín Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Badajoz XLV 11 2016 207-236
1737 López Vacas, Ángela Las modernas corrientes pedagógicas en el comienzo de la educación contemporánea en Fuente del Maestre XLV 12 2016 237-262
1738 Maestro Mateos, Beatriz Cofradías Mañegas: un recorrido histórico sobre  las fraternidades en San Martín de Trevejo XLV 13 2016 263-282
1739 Marabel Matos, Jacinto J. Fiebre y sábanas: el otoño de Wellington en Badajoz (I) XLV 14 2016 283-302
1740 Martín Martín, Teodoro Aldeanueva de la Vera  a fines  del Antiguo Régimen XLV 15 2016 303-318
1741 Martín Rubio, María del Carmen Hernando Pizarro y la gran ciudad de Cuzco XLV 16 2016 319-332
1742 Meléndez Teodoro, Álvaro La muralla de Badajoz en 1723. El informe Bordick XLV 17 2016 333-348
1743 Mira Caballos, Esteban El origen converso de Hernando de Soto y su nacimiento en Barcarrota XLV 18 2016 349-360
1744 Moreno Domínguez, Fernando, Pérez Solís, Francisco, Durán Sánchez, Alberto y González, Gregorio Francisco El grabado de los Altamirano y la inscripción de Atalaya XLV 19 2016 361-380
1745 Pastor Villegas, José,  Pastor Valle, Jesús Francisco y Pastor Valle, Montaña B. Las expediciones científicas españolas a América y las expediciones  a América dirigidas por Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre XLV 20 2016 381-410
1746 Paule Rubio, Angel La Vía de la Plata desde  Mérida – Astorga XLV 21 2016 411-436
1747 Quijada  González, Domingo Superstición, hechizos e Inquisición durante el Barroco extremeño XLV 22 2016 437-464
1748 Ramos Rubio, José Antonio y San Macario de Sánchez, Oscar El patrimonio misionero de  la Preciosa Sangre y el legado del marqués de Ovando en Cáceres XLV 23 2016 465-478
1749 Rebollo Bote, Juan Reconociendo el Trujillo islámico XLV 24 2016 479-502
1750 Recio Cuesta, Juan Pedro y Barroso García, Francisco Los Cuesta: una saga de militares en la Primera Guerra Carlista (1833-1840) XLV 25 2016 503-522
1751 Rodríguez Cerezo, Guadalupe Importancia de los Coloquios en la conservación de la Casa de Santa María de Madrigalejo XLV 26 2016 523-540
1752 Rodríguez Masa, Juan Carlos Puercos, campanillas, bacines y atabaques para  la demanda de San Antón: un Real  Privilegio en la España de los Reyes Católicos XLV 27 2016 541-568
1753 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier El megalitismo en Trujillo: las necrópolis de las Perillas Asperillas- y Cañada, Trujillo (Cáceres) XLV 28 2016 569-592
1754 Sáenz de Santa María Vierna, Alberto Signos notariales en el testamento de Fernando el Católico XLV 29 2016 593-604
1755 Sánchez López, Martiria El Pimentón y sus consecuencias sociales y económicas en la Vera a través de la historia (II parte) XLV 30 2016 605-622
1756 Tena Fernández, Ramón; Soto Vázquez, José, Pérez Parejo, Ramón, Jaraíz Cabanillas, Francisco Javier, y Gutiérrez Gallego, José Antonio Análisis de la Instrucción Pública en el Partido Judicial de Trujillo entre 1857 y 1900 XLV 31 2016 623-645
1757 Lorenzana de la Puente, Felipe Trujillo en el siglo XVIII dirigentes urbanos dinámica institucional. Lectura inaugural XLVI 1 2017 13-62
1758 Barbero Mateos,  Jesús: La influencia  ilustrada en la escuela decimonónica extremeña. Reflejo de su impulso  evolución en el  caso de Serradilla XLVI 2 2017 63-98
1759 Barrio Moya, José Luís La testamentaria de Don Fernando de la Cerda y Trejo, IV  Marqués de la Rosa XLVI 3 2017 99-120
1760 Cambero-Santano, F.F. y Martín-Cuero, M. El caballo de Pizarro: representación artística y realidad histórica XLVI 4 2017 121-146
1761 Cantero Muñoz, Antonio Normas legales sobre cofradías y hermandades durante el reinado de Carlos III, y las consecuencias jurídicas de su aplicación en Trujillo a finales del siglo  XVIII XLVI 5 2017 147-177
1762 Cillán Cillán, Francisco Muerte de Francisco Pizarro descrita por varios cronistas XLVI 6 2017 178-198
1763 Claros Vicario,  Fernando El ilustrado ceclavinero en la crisis del Antiguo Régimen XLVI 7 2017 199-222
1764 Escalante Varona, Alberto y Manso Flores, Ana Alicia Viejos documentos y nuevas perspectivas: la Orden de Santiago  en Extremadura y su relación con Val de Xálima-Ellas XLVI 8 2017 223-240
1765 García Cienfuegos, Manuel La Ilustración en el Condado de Montijo, María Francisca de Sales Portocarrero, VI Condesa, y su administrador Manuel Flores Calderón XLVI 9 2017 241-272
1766 García Rodríguez, Rocío El Arte y la Historia en centros educativos placentinos existentes entre 1750-1900 XLVI 10 2017 273-305
1767 Hidalgo Hidalgo, María Teresa La escuela hogar como institución educativa al servicio de la población ultra diseminada en Extremadura. Décadas 1960-1970 XLVI 11 2017 305-318
1768 López López, Teodoro Agustín La Orden  de Santiago y su provincia de León en Extremadura. Guía documental XLVI 12 2017 319-346
1769 López Vacas, Ángela Cofradías la Orden de Santiago en Extremadura XLVI 13 2017 347-370
1770 Maestro Mateos, Beatriz Maestros y pupilos: Historia de la Educación en la Sierra de Gata XLVI 14 2017 371-388
1771 Maestro Mateos, Laura Libertad religiosa en el siglo XVIII XLVI 15 2017 389-408
1772 Marabel Matos, Jacinto J. Fiebre y sábanas: el otoño de Wellington en Badajoz (II) XLVI 16 2017 409-426
1773 Marciano Martín, Manuel Sumario número 43 de 1936 por incendio de la iglesia de Santa María de Hervás (Cáceres) XLVI 17 2017 427-456
1774 Martín Martín, Teodoro El convento de Santa Ana en Belvis de Monroy XLVI 18 2017 457-476
1775 Martín Rubio, María del Carmen Carlos V y Francisco Pizarro. Sus encuentros y desencuentros XLVI 19 2017 477-496
1776 Meléndez Galván, Enrique Cincuenta años de intentos: la confirmación del Ateneo de Cáceres y su labor docente y artística XLVI 20 2017 497-518
1777 Meléndez Teodoro, Álvaro La Guerra de la Independencia en Extremadura en la prensa de 1810 (I) XLVI 21 2017 519-546
1778 Moreno Domínguez, Fernando, Pérez Solís, Francisco y Durán Sánchez, Alberto Colección de hallazgos arqueológicos inéditos de Trujillo y su comarca XLVI 22 2017 547-570
1779 Pastor Villegas, José Apuntes sobre  los Reales Hospitales de Guadalupe en la Ilustración y tres insignes científicos extremeños de Guadalupe conexos con las reformas  sanitarias ilustradas XLVI 23 2017 571-590
1780 Pérez Ortiz, Guadalupe y González Lozano, Francisco Centros agregados al Seminario Conciliar de San Atón: aportación a la enseñanza secundaria en Badajoz XLVI 24 2017 591-608
1781 Quijada González, Domingo La desmitificación de un bandolero a través de la prensa  nacional: el caso de Sión Jarreo XLVI 25 2017 609-622
1782 Ramos Rubio,  José Antonio El patrimonio escultórico de la iglesia parroquial  de San Martín de Tours de Trujillo XLVI 26 2017 623-654
1783 Rodríguez Cerezo, Guadalupe Esgrafiados perdidos y ocultos en la iglesia de San Juan Bautista de Madrigalejo XLVI 27 2017 655-668
1784 Rodríguez Masa, Juan Carlos Los extremeños del siglo de la razón: «los indianos de la nación». Análisis históricos del Lugar  de  Navalvillar de Pela a partir del Interrogatorio  del Marqués de la Ensenada de Ensenada y el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura XLVI 28 2017 669-696
1785 Rodríguez Plaza, Miguel Ángel La desaparecida ermita cacereña de Santa Gertrudis XLVI 29 2017 697-718
1786 Rubio  Andrada, Manuel y Rubio Muñoz, Francisco Javier Un  poblamiento Calcolítico en el Berrocal trujillano: el asentamiento y las cazoletas de  la Cerca de los Toros XLVI 30 2017 719-744
1787 Sánchez López, Martiria El pimentón y sus consecuencias sociales y económicas en la Vera a través de la historia (II parte) XLVI 31 2017 745-762
1788 Rodríguez-San Pedro Bezares, Luís E. La Universidad de cultura  hispana. Lectura inaugural XLVII 1 2018 15-32
1789 Barrio Moya, José Luís La librería de fray Juan  de Nuestra Señora, presidente del Real Hospital de Jesús Nazareno de Mérida (1783) XLVII 2 2018 33-40
1790 Bermejo Bermejo, Jesús La Cumbre a través de sus cofradías durante la Edad Moderna XLVII 3 2018 41-62
1791 Cambero-Santano, Francisco Javier El Arcipreste   Juan Pizarro: mecenas de trujillanos en la  Universidad de Salamanca. Luces y sombras en el cumplimiento de sus últimas voluntades XLVII 4 2018 63-78
1792 Cantero Muñoz, Antonio La Cofradía de Jesús Nazareno en Trujillo. 1820-1848 XLVII 5 2018 79-102
1793 Díaz Mayordomo, Alicia Cáceres en su paisaje urbano histórico. Una ciudad viva. Patrimonio de la Humanidad. XLVII 6 2018 103-128
1794 García Cienfuegos, Manuel La epidemia de la gripe española (año 1918) en Montijo, Puebla de la Calzada y Lobón XLVII 7 2018 129-154
1795 García Rodríguez, Rocío Arte de la Universidad de Salamanca en época de los Humanistas extremeños del estudio salmantino XLVII 8 2018 155-174
1796 González Cordero, Antonio Tradiciones  prerromanas supervivientes. La cabeza altar de Perales del Puerto (Cáceres) XLVII 9 2018 175-214
1797 López López, Teodoro Agustín Semana Santa de Badajoz en el siglo XVII y XVIII XLVII 10 2018 215-246
1798 López Vacas, Ángela Jurista, historiador y siempre poeta: D. Álvaro María Guerrero XLVII 11 2018 247-270
1799 Marciano Martín, Manuel La historiografía judía al servicio del integrismo católico: Eugenio Escobar Prieto, 1916-1917 XLVII 12 2018 271-294
1800 Martín Martín, Teodoro Confesión de autor: Extremadura XLVII 13 2018 295-306
1801 Meléndez Teodoro, Álvaro La Guerra de la Independencia en Extremadura en la prensa de 1810 (II) XLVII 14 2018 307-330
1802 Mira Caballos, Esteban Aportes a la biografía de Hernando  Pizarro:  Su etapa final en España (1539-1578) XLVII 15 2018 331-354
1803 Moreno Domínguez, Fernando, Pérez Solís, Francisco,  Durán Sánchez, Alberto y González, Gregorio Francisco De recientes  descubrimientos arqueológicos en la comarca de Trujillo XLVII 16 2018 355-374
1804 Neila Muñoz, Carlos María Nupcialidad en la provincia de Cáceres  la Guerra Civil (1936-1939). Aproximación demográfica XLVII 17 2018 375-402
1805 Pastor Villegas, José La Universidad de Salamanca y Sevilla en la preuniversidad  y en los semidistritos de la Universidad de Extremadura XLVII 18 2018 403-428
1806 Pérez Ortiz, Guadalupe y González Lozano, Francisco Los archivos parroquiales  de la Baja Extremadura: principal fuente de  contenidos genealógicos XLVII 19 2018 429-450
1807 Quijada González, Domingo La pervivencia del léxico asturleonés en Montehermoso y norte de Extremadura XLVII 20 2018 451-474
1808 Rebollo Bote, Juan Recuerdos, olvidos y distorsiones sobre » lo islámico» y «lo judío «en Extremadura XLVII 21 2018 475-502
1809 Rivero Domínguez, Francisco El Brocense y la Universidad de Salamanca XLVII 22 2018 503-516
1810 Rodríguez Masa, Juan Carlos Salamanca, «cabeza» de Extremadura (desde la Reconquista al siglo XVIII). XLVII 23 2018 517-542
1811 Rodríguez Velasco, Jorge Las Cofradías y Hermandades de la Villa de Cáceres en el Catastro de Ensenada XLVII 24 2018 543-572
1812 Rubio Andrada, Manuel Arqueología en el río Zapatón. El  poblamiento y necrópolis megalítica de las Calderas XLVII 25 2018 573-600
1813 Rubio Muñoz, Francisco Javier Símbolos universitarios en Trujillo. El descubrimiento de vítores y otras  relaciones  con la Universidad de Salamanca XLVII 26 2018 601-628
1814 Sánchez López, Martiria Jaraíz en el reinado de Alfonso XIII XLVII 27 2018 629-640
1815 Ucedo Villa, Soledad Catedral de Coria, foco educativo XLVII 28 2018 641-652
1816 Vázquez  Cabrera, Álvaro Megaiitismo en Valencia de Alcántara XLVII 29 2018 653-673
1817 In memoriam Vicente Pastor González ((1956-2019) XLVIII 1 2019 14-15
1818 Almagro-Gorboa,  Martín Don Xavier de Salas: El Museo del Prado y Trujillo. Lectura inaugural XLVIII 2 2019 16-36
1819 Barbero Mateos, Jesús El alumnado como destinatario de la educación. Un modelo de paradigma en Serradilla XLVIII 3 2019 37-62
1820 Barrio Moya, José Luis Aportaciones a la biografía de D. Ramón Rodríguez Monroy, músico extremeño en la Real capilla de Carlos IV XLVIII 4 2019 63-80
1821 Bermejo Bermejo Jesús Pedro Barrantes. Primer  señor de la Cumbre XLVIII 5 2019 81-90
1822 Cantero Muñoz, Antonio Las cofradías de Jesús Nazareno y Soledad de Nuestro Señora  en Trujillo XLVIII 6 2019 91-116
1823 Donaire Bravo, Oscar Raúl Las fiestas patronales de 1920 y el Himno trujillano XLVIII 7 2019 117-136
1824 García  Cienfuegos, Manuel La corriente educativa de Freinet en los grupos escolares «Ginés de los Ríos» y  14 de abril» durante la  II República en Montijo (1933-19369 XLVIII 8 2019 137-160
1825 García Rodríguez, Rocío Relación artística entre Plasencia, Madrid y el museo del Prado en los siglos XVIII y XIX XLVIII 9 2019 161-186
1826 Gardoqui Iturriarte, Miren El viaje de Alexandre Laborde por Extremadura en los viajes. Análisis histórico artístico XLVIII 10 2019 187-210
1827 González Cordero, Antonio Establecimientos termales en la provincia de Cáceres. Balneae y Thermaede carácter no salutífero XLVIII 11 2019 211-250
1828 López López, Teodoro Agustín La historia en los archivos eclesiásticos de  Badajoz: Nueva andadura XLVIII 12 2019 251-278
1829 Marabel Matos, Jacinto J. John Downie, el Quijote escocés que bladió la espada de Pizarro XLVIII 13 2019 279-304
1830 Martín Martín, Teodoro Extremadura y la Real  Sociedad Geográfica XLVIII 14 2019 305-318
1831 Martín Nieto, Serafín La fundación de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Cáceres y sus agregadas (I) XLVIII 15 2019 319-344
1832 Meléndez Teodoro, Álvaro El regimiento «Saboya» Nª 6,adiciones a su historial XLVIII 16 2019 345-376
1833 Montojo Montojo, Vicente De  Francisco Pizarro a Juan Pizarro de Vargas XLVIII 17 2019 377-406
1834 Moreno Domínguez, Fernando, Pérez Solís, Francisco, Durán Sánchez, Alberto,  González, Gregorio Francisco. Excursión arqueológica en la comarca de Trujillo XLVIII 18 2019 407-424
1835 Neila Muñoz ,Carlos María 1941,  el año de la muerte en la provincia de Cáceres (Extremadura, España) XLVIII 19 2019 425-446
1836 Pastor Villegas, José  y Pastor  Valle, Jesús Francisco. Antecedentes científicos y tecnológicos del Real  Museo de Pinturas, el Museo Nacional del Prado según Xavier de Salas Bosch  y unos apuntes nuestros sobre el gran museo bicentenario XLVIII 20 2019 447-474
1837 Pelegri Pedrosa,  Luís Vicente Francisco Pizarro en las  guerras de Italia (1497-1504). La formación militar del conquistador de Perú XLVIII 21 2019 475-502
1838 Quijada, González, Domingo Génesis, evolución y situación actual de las enseñanzas medias en Navalmoral de la Mata XLVIII 22 2019 503-530
1839 Ramos Rubio,  José Antonio Imaginería medieval y tardomedieval en la ciudad de Cáceres XLVIII 23 2019 531-560
1840 Rodríguez Masa, Juan Carlos Nube de demonios en el Prado: las «tentaciones» del anacoreta  San Antonio Abad XLVIII 24 2019 561-590
1841 Rubio Andrada, Manuel La inscripción del interior de la puerta de Santiago, Trujillo (Cáceres): lectura, transcripción y comentarios XLVIII 25 2019 591-606
1842 Ruiz Moreno, Manuel Jesús La milicia de Monfragüe  de la Orden de santa María de Montegaudio de Jerusalén XLVIII 26 2019 607-624
1843 Sánchez López, Martiria La industria y el comercio en Jaraíz durante el reinado de Alfonso  XIII 1902-1931 XLVIII 27 2019 625-638
1844 Ucedo Villa, Soledad Manuel  Godoy, extremeño ilustre, político y dueño de valiosas pinturas, algunas hoy en la pinacoteca del Prado XLVIII 28 2019 639-650
1845 Salvador Plans Antonio Reflexiones  sobre  la obra de Gabriel y Galán. Lectura inaugural XLIX 1 2020 11-30
1846 Gabriel Galán, Mónica El, yo y nuestra poesía XLIX 2 2020 31-38
1847 Barbero Mateos, Jesús Aportaciones a la hemerografía extremeña. Siglo y cuarto de prensa en Serradilla: 1889-2020 XLIX 3 2020 39-58
1848 Barrio Moya, José Luis La biblioteca de Dª Magdalena Díaz Paredes de Maya, una señora cacereña en el Madrid de Carlos IV (1789) XLIX 4 2020 59-64
1849 Bermejo Bermejo Jesús La batalla de La Cumbre: el último «mazazo» de Espartero XLIX 5 2020 65-84
1850 Cantero Muñoz, Antonio Fray Francisco Lasso de Vega y Córdova y la iglesia de la Encarnación de Trujillo en el 1732 XLIX 6 2020 85-108
1851 Durán Sánchez, Alberto, Moreno Domínguez,  Moreno, Fernando,  Villegas Moreno, Ricardo y Pérez Solís, Francisco De pequeños morteros relacionados con minería  prehistórica y singulares altares rupestres en torno a la ribera de la Mata XLIX 7 2020 109-130
1852 Fernández Rincón, Juan  Carlos: La religiosidad popular de Gabriel y Galán y la Virgen de la Montaña de Cáceres XLIX         8 2020 131-146
1852 González Cordero, Antonio La fauna de los yacimientos calcolíticos de la Alta Extremadura y su reflejo en la pintura rupestre XLIX 9 2020 147-184
1853 López López, Teodoro Agustín El Archivo musical  de la catedral de Badajoz XLIX 10 2020 185-212
1854 García Cienfuegos, Manuel (sic) Música,  danzas, comedias y artistas en las fiestas religiosas de la comarca de Montijo (Siglos XVI-XVIII) XLIX 11 2020 113-236
1855 Marabel  Matos, Jacinto J. La fuga de Menacho XLIX 12 2020 237-264
1856 Martín Martín, Teodoro La Vera en el siglo XVIII: Jurisdicciones y fiscalidad XLIX 13 2020 265-282
1857 Martín Nieto, Serafín La fundación de la cofradía de la Soledad de Cáceres y sus agregadas XLIX 14 2020 283-310
1858 Montojo Montojo, Vicente La cofradía de San Martín de Trujillo, como reflejo de la evolución social en los siglos XVI y XVII. XLIX 15 2020 311-332
1859 Pastor  Villegas, José, García-Plata Quirós, Joaquín, Matías Villares, Simón: 150º Aniversario del nacimiento de José María  Gabriel y Galán, maestro y poeta del pueblo en tren, poesía española ferroviaria y el fin del tren del Valle de Ambroz    XLIX 16 2020 331-354
1860 Paule Rubio, Ángel: A José Mª Gabriel y Galán en el 50 aniversario de su nacimiento (1870-2020) XLIX 17 2020 355-364
1861 Pelegri Pedrosa, Luís Vicente: Un típico historiográfico al estilo de fundador de sagal «coronel» Gonzalo Pizarro. XLIX 18 2020 365-388
1862 Pérez Ortiz, Guadalupe y González Lozano, Francisco Libros de Astronomía en la biblioteca del seminario de San Atón en Badajoz XLIX 19 2020 389-416
1863 Quesada Fernández, Manuel: El movimiento cofrade trujillano en los inicios del siglo XX (1900-1916) XLIX 20 2020 417-440
1864 Rivero Domínguez, Francisco El ensayista brocense  Pedro Romo Vivas XLIX 21 2020 441-456
1865 Rodríguez Cerezo, Guadalupe: Visita del corregidor de Trujillo al de  Madrigalejo en 1720 XLIX 22 2020 457-468
1866 Rodríguez Masa, Juan Carlos Pan de trigo y pan de ideas: las  limosnas que un poeta reclamó y un obispo consiguió XLIX 23 2020 469-500
1867 Romo Santos, María Concepción Matemáticas y poesía en los versos de Gabriel y Galán XLIX 24 2020 501-518
1868 Rubio Andrada, Manuel La destrucción parcial del poblado de Solanilla de Bote, Trujillo(Cáceres) XLIX 25 2020 519-532
1869 Ruiz Moreno, Manuel Jesús Protocolo procesional en la Hermandad del  Señor Santiago Apóstol, Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas en el siglo  XIX XLIX 26 2020 533-560
1870 Ucedo Villa, Soledad Gabriel y Galán, maestro de escuela XLIX  27 2020 561-575
1871  Barrero Cuesta , Alicia y Barrero Mateos, Jesús  Estudio de la Educación en la provincia de Cáceres a finales de la Guerra Civil L 1  2021 Págs.. ¿
1872  Barrio Moy , José Luís  Algunas noticias sobre el militar trujillano don Miguel de Muesas (1715-1783), gobernador de Puerto Rico durante el reinado de Carlos III L 2  2021 Págs.. ¿
 1873 Cantero Muñoz,  Antonio Las representaciones  de la Pasión en la Semana Santa de Trujillo durante la segunda mitad del siglo XIX L 3 2021 Págs.. ¿
1874 Cillán Cillán, Francisco Los veinte primeros años de Francisco Pizarro en las Indias  Occidentales L 4  2021 Págs.. ¿
1875 Fernández- Sanguino Fernández, Julio, Los riojanos  Miguel y Lucas de Burgos, primeros impresores en Cáceres en 1820 L 5  2021 Págs.. ¿
1876 Fernández Rincón, Juan Carlos Bibliografía histórica de la Virgen de la Montaña L 6 2021 Págs.. ¿
1877 García Cienfuegos, Manuel Luís Chorot  de Coca, el bachiller Cantaclaro, (Lobón, 1879-Madrid, 1936), pensamientos, escritos y publicaciones L 7  2021 Págs.. ¿
1878 González Cordero, Antonio Las necrópolis de Talavera la Vieja L 8  2021 Págs.. ¿
1879 López  Calvelo, Pedro Emilio Instalar patíbulos y ajusticiar condenados. Hervás: una consecuencia de la adquisición de la cabecera de partido judicial L 9 2021 Págs.. ¿
1880 López López, Teodoro Agustín Coloquios históricos de Extremadura. Índice, 1971-2021 L 10  2021 Págs.. ¿
1881 López Ortiz, Sonia Matrimonios por afinidad y consanguinidad de  1800 al 1872 en la Diócesis de Badajoz según la documentación  contenida en los Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz L 11  2021 Págs.. ¿
1882 López Vacas, Angela La provincia de Badajoz en los Coloquios Históricos de Extremadura en su 50º aniversario L 12  2021 Págs.. ¿
1883 Lozano Palacios, Carlos Jesús El Teatro-cine “Gabriel  y Galán” de Trujillo L 13  2021 Págs.. ¿
1884 Mirabel  Matos, Jacinto Jesús El general y la liebre. Semblanza del mariscal de campo Felipe Arco-Agüero Yalif L 14  2021 Págs.. ¿
1885 Martín Manuel, Marciano La fábrica de paños finos de Juan López del castillo; Hervás, 1716 L 15  2021 Págs.. ¿
1886 Martín Martín, Teodoro Extremadura a mediados del siglo XIX L 16  2021 Págs.. ¿
1887 Martín Nieto, Serafín La fundación de la Cofradía de la Cruz de los Disciplinantes de Cáceres (1521-1550) y su Humilladero L 17  2021 Págs.. ¿
1888 Meléndez Teodoro, Álvaro M. Extremadura en la Guerra de Marruecos, 1921—27. Protagonistas L 18  2021 Págs.. ¿
1889 Neila  muñoz , Carlos María Francisco Elviro Meseguer (Brozas, 1911; Madrid, 1985)  Un alcalde para Cáceres. L 19  2021 Págs.. ¿
1890 Núñez Quesada, Rubén Germán Liberal Arnelas. El malogrado niño prodigio de la música cacereña L 20  2021 Págs.. ¿
1891 Parcero Collado, Fernando Teniente coronel  Claudio Temprano Domingo, (1880-1924). El héroe  olvidado de Ceclavín L 21  2021 Págs.. ¿
1892 Pastor Villegas, José Silencio eclesial todavía sobre Guadalupe y los demás  municipios de la franja extremeña  de la Diócesis de Toledo L 22  2021 Págs.. ¿
1893 Paule Rubio, Angel Testamento y vínculo del  bachiller Bartolomé Rodríguez Carcaboso L 23  2021 Págs.. ¿
1894 Pérez Ortiz, Guadalupe, Pérez Ortiz, Rocío  y González Lozano, Francisco Aproximación al platel docente  en el Seminario Metropolitano San Atón de Badajoz (1850-160) L 24  2021 Págs.. ¿
1895 Ramos Rubio, José Antonio y Riesco Chueca, Pascual Vestigios del ocaso colonial en Extremadura: de la casa del recuerdo de Huertas de Animas (Cáceres) L 25  2021 Págs.. ¿
1896 Rivero Domínguez, Juan Francisco Feliciano Rocha Pizarro (1870-1945), un obispo de Hinojal L 26  2021 Págs.. ¿
1897 Rodríguez Cerezo, Guadalupe  Defensa de  hidalgía de  Alonso Rodríguez  frente  al concejo de Madrigalejo L 27  2021 Págs.. ¿
1898 Rubio Andrada, Manuel  El molino Pacha: los grabados (Talarribias, Badajoz) L 28  2021 Págs.. ¿
1899 Ruíz Durán, Manuel Aproximación histórica a la parroquia de Santa maría la Real (San Agustín) en Badajoz (1761-1901): su rrecorrido por la ciudad L 29  2021 Págs.. ¿
1900 Ucedo Villa, Soledad Educación femenina en el siglo XIX al estilo de Joaquina de Vedruna L 30  2021 Págs.. ¿

 

 

Sólo falta las páginas del  tomo  correspondiente  al 2021   que están  confeccionando, por eso les pongo Pág.. ¿.

 

Oct 232021
 

Teodoro Martín Martín (R.S.G.)

 

I) Introducción

 

El pasado año 2020 el Instituto Nacional de Estadística organizó una exposición virtual titulada “El Anuario Estadístico de España testigo de nuestra Historia”. En ella se quería hacer referencia a la importancia que ha tenido y tiene este tipo de fuente en la modernización de nuestro país en los siglos contemporáneos. La colección completa consta de 101 ejemplares publicados entre 1858 y 2020. La muestra constó de cinco paneles correspondientes a las respectivas etapas que ha experimentado la estadística oficial en los aspectos económicos y sociales fundamentalmente.

El primer anuario fue el de 1858. Su importancia fue básica para los inicios de la Ciencia Estadística en España, pero sobre todo para la concreción en guarismos de la realidad socioeconómica de nuestro país en aquellos años. Lo que éramos a mediados del citado siglo está fielmente reflejado en este conjunto de textos y tablas, que integran el mencionado recuento de datos. Su conjunto exceden los 378 cuadros, en más de 710 páginas y una serie de informes complementarios todos ellos apoyados por organismos o instituciones del Estado, que avalan la veracidad de las cifras. Es pues una fuente histórica de primera mano para conocer aquella sociedad en aquel tiempo.

Este Anuario en su prólogo nos dice que se hace en cumplimiento del artículo 4º del reglamento orgánico de la Comisión Estadística General del Reino, creada por el General Narváez, presidente del Consejo de Ministros en 1856. No había precedentes ni modelos de una obra de estas características. Solo los censos del XVIII y los diccionarios de Miñano y Madoz podían parecerse en algo. Al no existir pues otro anterior se insertan datos de los años precedentes ya que “los fenómenos sociales, económicos o de otro cualquier orden, no siguen precisamente la circunvalación terrestre, si no que guardan ciertos ciclos, no tanto para reproducirse, como para señalar el principio de una nueva era” (pág. VII del prólogo).

En este sentido los datos de población se han retrotraído hasta los censos de 1787 y 1797, en cuanto a los de tributación han comenzado en 1845, año de la creación del nuevo sistema fiscal, o 1850 para los datos comerciales y aduaneros. Esta dilatación en el tiempo no les ha hecho caer en la Estadística Histórica ni en la Estadística Comparada. Ésta sólo por falta de tiempo dada su utilidad. El objetivo de esta datación es expresar lo que tiene un interés positivo, ordenar cada clase de datos en su lugar guardando todos una cierta uniformidad de disposición y para que “formasen un conjunto armónico y luminoso” (pág. VIII).

Su ámbito geográfico fue el de la Península Ibérica regida por España, las islas adyacentes y los territorios de Ultramar. De éstos solo se excluyeron las colonias del Golfo de Guinea, por falta de datos significativos. Las notas a pie de páginas del Anuario son las fuentes que la Subcomisión encargada de este trabajo empleó y cruzó. Hay algunas lagunas como las referidas a los movimientos de población o la producción del suelo, pero ello se debió a la inexistencia de datos relevantes al respecto.

Existen otras observaciones en este prólogo. En ellas los autores del anuario ponen de manifiesto que: no se habla de la división en clases sociales “pues perteneciendo a distintas de ellas muchos individuos, la suma total no sería la verdadera” (pág. X). También dicen que hay datos de la coyuntura de aquellos años queriendo con ello dejar constancia  de cómo las crisis de subsistencias de 1854-56 obligó a adoptar medidas como la importación de cereales extranjeros (pág. X).

El guion general del anuario tiene las siguientes áreas y capítulos. Reseñas: geográfica, geológica y agraria. Divisiones: política, eclesiástica y judicial. Fuerzas productivas: territorio y población. Políticas públicas: instrucción, beneficencia y estadística criminal. Presupuestos: deuda pública, contribuciones, registro de hipotecas, aduanas, rentas estancadas, loterías y desamortización. Otros datos son: medios de comunicación, Guerra y  Marina y provincias de Ultramar.

El prólogo citado, que no lleva firma o autoría nominal, dice que en los datos del presupuesto de España para 1858 han tratado de “reflejar la riqueza y las necesidades del país, que solo por medios estadísticos se puede comprobar” (pág. XI). Es una prueba más de que en las élites de nuestra nación está penetrando la era estadística.

En 1858 el Presidente de la Comisión Estadística del Reino, creada dos años antes, era Francisco Javier Istúriz. Fueron vocales de la misma: Fermín Caballero, Pascual Madoz, Francisco de Luján, Agustín Pascual y González, Francisco Coello, Alejandro Oliván Borruel, Antonio Terrero Díaz-Guerra, Lorenzo Quintana, José García Barzanallana, Celestino del Piélago, Manuel Fernández de Castro y Juan Bautista Trúpita, entre otros. Todos ellos eminentes economistas, geógrafos, cartógrafos, ingenieros, estadísticos y hombres de reputada calificación profesional. Más de 15 expertos con amplias capacidades técnicas dispuestos a trabajar en cuatro secciones: territorio, población, producción e impuestos.

De entre estos se constituyó una subcomisión cuyo objeto era formar un anuario estadístico, pero había otras áreas en las que la Comisión debía trabajar. Una de ellas era la de Cartografía Nacional y la formación de un nomenclátor para registrar la toponimia local. Otra la organización del catastro, para la cual había dos propuestas: una la de realizarlo sobre masas de cultivo, la otra por parcelas, siendo ésta última la que triunfaría, pero con poco recorrido histórico. De estos proyectos y personalidades surgió la idea y la creación de la Escuela de Topografía, constituida por decreto de 13 de noviembre de 1859 (Martín López 1999, 63 y 64).

Aunque el ámbito del anuario es estatal y por tanto toda la información y el planteamiento general hace referencia a España como nación, junto a sus territorios ultramarinos, hay muy buena y relevante información referida a Extremadura y otras regiones españolas. Es esta temática extremeña la que vamos a concretar en las siguientes páginas. Con ello tratamos de acercarnos, en cifras comentadas, a lo que representaba a escala nacional una región como la nuestra.

En la estructura expositiva seguimos el esquema que traza el propio Anuario de 1858, el cual establece un buen orden lógico en la distribución de sus contenidos. Aquel ha sido pues la fuente documental de este trabajo. El cual se complementa con una adecuada y actualizada bibliografía expresada en notas de pie de página o en la bibliografía final.

II) Reseñas Territoriales

Tras el prólogo comentado el Anuario de 1858 comienza llevando a cabo tres informes específicos.

a)Reseña geográfica. En este apartado se hace una descripción del perímetro de la Península Ibérica y en ella de España; comenzando por la costa cantábrica, seguida de la atlántica, la mediterránea y por último los Pirineos. Pasa después a analizar las vertientes fluviales. En la occidental o lusitana es donde sitúa y describe parte de la región extremeña, siguiendo las cuencas de sus ríos y reparando en altitudes, límites, afluentes y otros datos físicos. La cuenca del Tajo ocupa las páginas 23 a 29. En la vertiente meridional u oceánica ubica la cuenca del Guadiana, en las páginas 29 a 34.

Al final incorpora un cuadro estadístico de la extensión de las provincias de España en leguas cuadradas de 20 al grado contados desde el Ecuador. Cáceres tenía 669,50 y Badajoz 725,50, incluyendo en esta última 1,10 leguas cuadradas en los límites con Portugal. El autor de esta reseña fue Francisco Coello, autor del atlas de España que acompañaba al Diccionario de Madoz y también fundador de la Real Sociedad Geográfica en 1876. En una nota  de su autoría dice que han tomado como medida para el cálculo de la superficie la de 20 al grado contada desde el Ecuador, cuya extensión “según los datos más recientes y exactos es de 5.565,522 metros o sea 19.984,120 pies castellanos” (pág. 72).

b)Reseña Geológica. Comprende las páginas 77 a 90 del Anuario y solo se expresa en forma de texto. Éste lo firmaba Francisco de Luján, destacado ingeniero de minas, académico de Ciencias y destacado político progresista. Se reconoce deudor de las memorias geológicas de Ezquerra Bayo y Naranjo (de la Real Academia de Ciencias) y de los señores Prado, Vilanova, Gómez de Salazar y Botella, miembros éstos de la Comisión del Mapa Geológico de España. También de otros geólogos nacionales y extranjeros.

El contenido de la reseña abarca un estudio geomorfológico, del tipo de rocas y de suelos existentes en nuestra Península. Extremadura la sitúa en los terrenos paleozoicos de la región central con dos grandes secciones. La primera entre las cuencas del Duero y el Tajo, la segunda la que existe entre los ríos Tajo y Guadiana. Destaca en su informe la importancia que tiene esta Ciencia sobre todo para la agricultura y la minería.

c)Reseña agrícola. Ocupa las páginas 92 a la 161. Su autor fue Agustín Pascual y González, ingeniero de montes y senador del Reino. Sigue los planteamientos de la Escuela de Ingenieros Agrícolas del Reino de Sajonia. En ella se formó con el sabio alemán Mauricio Willkomm, el cual había investigado nuestras llanuras, montañas y granjas.

Esta reseña contiene varias tablas estadísticas referidas a: posición geográfica de las principales capitales europeas, observaciones meteorológicas verificadas desde el Observatorio Astronómico de Madrid, la presión atmosférica, la temperatura en grados centígrados, observaciones pluviométricas, más las observaciones meteorológicas de Alicante y las tomadas por las 10 universidades del Reino. En ninguna aparecen datos referidos a Extremadura.

Pasa luego a dividir el territorio en zonas y regiones y concluye con un cuadro de zonas con expresión de altitudes, temperaturas y productos predominantes. Para él las regiones son: inferior, baja, montana, subalpina, alpina y nevada. Las zonas geográficas son: septentrional, central, occidental, oriental y mediterránea. En cada una de estas incorpora altitudes, temperaturas, siega, vendimia o recolección si procede.

A Extremadura, la sitúa en la región geográfica central, junto a las Castillas y la Mancha. Según las curvas de altitud  se adaptarían a las regiones baja, montana, subalpina y alpina en algunos casos. Hay concretas referencias a comarcas de nuestra región como cuando dice: “La Tierra de Barros, o sea los llanos feracísimos de Villafranca, Almendralejo y San Benito (?), en la planicie meridional, producen cantidades fabulosas de trigo y son otro de los graneros del Reino” (pág. 129).

A destacar que estas tres reseñas, geográfica, geológica y agrícola de España estuvieron en vigor y se publicaron repetidamente hasta que treinta años después editó otras más renovadas el Instituto Geográfico y Catastral.

 

III) División del Territorio

Consta de tres tipos de divisiones.

a) La división política, a partir de la página 165, contiene 7 tablas estadísticas. Entre las referidas a nuestra región una de ellas nos da el número de habitantes, ayuntamientos y distritos electorales por provincias.

Provincia     Habitantes      Ayuntamientos      Distritos electorales

Badajoz         404.981                163                            9

Cáceres         302.134                225                            7

 

También el número de los electores y votantes en los comicios de 1858.

Provincia      Distrito electoral     Nº de electores    Votaron      No votaron

Badajoz                  Badajoz                   570                    440               130

Badajoz                   Castuera                  312                    270                42

Badajoz                   Don Benito              285                    150               135

Badajoz                   Fregenal                   343                    279                64

Badajoz                   Jerez                         280                    160               120

Badajoz                    Llerena                     381                    340                41

Badajoz                   Mérida                     495                     355              140

Badajoz                  Siruela                     298                     255                43

Badajoz                    Zafra                        475                     412                63

Total                           _                          3.459                   2.661             778

 

Provincia        Distrito electoral  Nº de electores     Votaron      No votaron

Cáceres                  Brozas                      341                     277                64

Cáceres                  Cáceres                     411                      353               58

Cáceres                   Coria                       415                      305              110

Cáceres                     Gata                        274                      117               157

Cáceres                    Navalmoral            309                      251               58

Cáceres                     Plasencia               321                       259               62

Cáceres                       Trujillo                313                       254               59

Total                                _                       2.414                 1.816             568

Sin referencias a nuestra región hay también estadísticas de las aperturas y clausuras de las Cortes desde 1834, las elecciones y legislaturas habidas desde dicho año, el número de sesiones celebradas desde aquella fecha, la cifra de individuos que han sido miembros de los cuerpos colegisladores y los consejeros de la Corona desde los inicios del Reinado de Isabel II.

b) División judicial. Hallamos los siguientes datos.

En lo que respecta a las audiencias territoriales en Extremadura solo estaba la de Cáceres, creada por Carlos IV en 1790. Sobre ella se proporcionaban los siguientes datos.

Audiencia         Provincia    Población     Partidos judiciales    Juzgados de paz

Extremadura       Badajoz      404.981                  15                          163

Extremadura       Cáceres      302.134                  13                          225

En la citada audiencia territorial había:

Audiencia        Magistrados  Fiscales  Tenientes Fiscales  Jueces  Promotores fiscales

Extremadura            10              1                         3                     28               28

En toda la región el número de escribanos y notarios adscritos a juzgados de primera instancia e instrucción era de 56, no adscritos 10, en total 66; vacantes existentes 82. El número de pleitos despachados en 1856 era de 285 y el de expedientes gubernativos 696. Total 981. Dos años después las cifras eran: Pleitos despachados 329, expedientes gubernativos 624, total 953.

Hay estadísticas del Tribunal Supremo, de las demás audiencias y de juzgados de primera instancia en general.

c)División eclesiástica.

Nuestra región, antes del Concordato de 1851, pertenecía a la provincia y metrópoli de Santiago de Compostela y se mantenían las tres diócesis históricas de Badajoz, Coria y Plasencia, más los territorios pertenecientes a los prioratos dependientes de las órdenes militares de Alcántara y Santiago. Tras el citado acuerdo con la Santa Sede, Badajoz pasa a depender de Sevilla y las diócesis cacereñas del arzobispado de Toledo.

Datos del clero en 1857:

Diócesis   Obispos  Dignidades   D. que debiera haber   Nº pueblos  Nº parroquias

Badajoz        1                  41                          33                             48                    64

Coria            1                  42                          29                            109                  117

Plasencia      1                 41                          29                              147                 163

Nos proporciona también los datos del clero regular en el censo de 1768, que son estos:

Diócesis    Pueblos  Parroquias  Conventos de religiosos   Conventos de religiosas

Badajoz        41              54                          23                                     30

Coria           117              127                         21                                     14

Plasencia     128            174                         24                                     24

Las leyes de desamortización de Mendizábal exclaustraron a los religiosos de sus conventos, no así a las religiosas a las que solo se las prohibió admitir novicias. En 1854 y 1857 el número de monjas existentes era:

Diócesis  Conventos  Religiosas en 1854   Religiosas en 1857   Debiera haber

Badajoz          13                    163                              172                           296

Coria                6                      34                                 41                             75

Plasencia         9                      89                               115                           176

El número de privilegios eclesiásticos concedidos en la predicación de 1857 era:

Diócesis    Bulas y bulas de lacticinios  Indultos   Total   Derechos recaudados en reales

Badajoz               7.259                                 3.340     10.599             28.567,06

Coria                   9.611                                   3.508     13.119             36.344,62

Plasencia           18.817                                  6.447     25.264             69.921,03

En estas cifras no se incluyen los prioratos de Magacela y San Marcos de León dependientes de las órdenes militares. Por la bula de lacticinio se permitía a los eclesiásticos el uso de alimentos lácteos en las ocasiones en que estaba prohibido.

Por último el estado de las pensiones abonadas a los exclaustrados extremeños en tres fechas claves eran las siguientes:

Año                   Individuos                  Haberes en reales

1834                        808                             1.263.630

1854                        345                               631.663

1857                        268                               498.230

 

  1. IV) El Territorio

 

En este apartado se expresan los siguientes datos de Extremadura.

Extensión superficial y tipos de cultivos en fanegas de superficie:

Provincia      Extensión           En cultivo       % de cultivo   De regadío   De secano

Badajoz         3.493.990           1.708.883           48,9              2.855         1.706.028

Cáceres          3.222.962           2.375.077           73,69           9.008          2.366.069

Tipos de tierras y cultivos de secano:

Provincia     Labor       Viñas    Olivares    Pastos      Monte   Eras y Canteras      Total

Badajoz      658.512     17.421    42.654    976.619    10.776          46                 1.706.028

Cáceres       339.154     18.128    19.678  1.612.989  316.120           0                2.366.069

Casas y edificios sujetos a tributación territorial en 1858:

Provincia     En pueblos   En el campo    Industriales    Exentos     Total de edificios

Badajoz          74.293            2.293                1.208           947                78.741

Cáceres           46.189           3.970                 6.168           634                56.961

En cuanto a minas sujetas a tributación solo había, en 1858, 17 de tipo argentíferas en Badajoz e igual número en Cáceres. Respecto a fábricas de fundición de plata había en Badajoz dos que trabajaban a intervalos, en Cáceres otras dos sin funcionar.

Cabezas de ganado y sus especies:

Provincia  Vacuno   Caballar   Mular   Asnal      Lanar       Cabrío    Cerda        Total

Badajoz     51.310     14.331    29.101  46.115  1.265.981  178.377  182.867   1.768.082

Cáceres      62.643      8.975      8.628   17.887    510.981   224.295    90.074     923.483

El número de colmenas en Badajoz era de 65.674, en Cáceres 100.000.

En Badajoz había 4 paradas y secciones de fomento de cría caballar y 10 garañones. En Cáceres una sola parada y 10 caballos. Por lo que respecta a yeguas en Badajoz había 5.660 que habían producido 76 machos, en Cáceres su número ascendía a 1.315 que produjeron 78 machos.

En otra estadística se expresa el precio medio del trigo y la cebada en distintos meses de 1856, 1857 y 1858. El fin es poner de manifiesto los efectos de la importación de cereales establecido por el real decreto de 1856, dictado para combatir la crisis de subsistencia. Se observa en la evolución que los precios descendieron en el último año. Sean un ejemplo los de algunos meses de 1858 medidos en fanegas de capacidad.

Provincia               enero             marzo             mayo             junio            septiembre

Trigo  cebada   trigo  cebada  trigo cebada  trigo cebada   trigo cebada

Badajoz               41      21        38       19        35      16       40       23         37     17

Cáceres               42      24         39       22        38      21       44       24        43      22

España (media)   48      24         45       23        43      22       46       25        42      22

 

  1. V) Población

Se remonta a los censos de 1594 y 1768 para obtener el número de habitantes por provincias. En Extremadura era de 412.041 almas en el llamado censo de Floridablanca. De ellos 8.457 pertenecían al clero secular y regular de ambos sexos. En el de Godoy de 1797, para una población para España de 10,5 millones de habitantes, Extremadura contaba con 428.493. Alude también a los decretos censales de 1834, 1846 y 1856 para pasar a expresar el número de habitantes por provincias en el censo estadístico de 1857.

Provincia           Solteros          Casados           Viudos       Totales

Badajoz              225.025           132.647          27.309       404.981

Cáceres               165.661           115.909          20.564       302.134

Hay también datos de mozos sorteables para el reemplazo de ese año, habitantes por edad y por provincias, además de propietarios y colonos según el repartimiento de contribuciones de 1857 del que resulta:

Provincia          Rústicos       Urbanos        Colonos       Ganaderos        Total

Badajoz             56.686           63.708          11.554           48. 214         180.162

Cáceres              60.151          51. 580           7.157            43.884          162.772

En cuanto a industriales, comerciantes y profesiones liberales en el censo de 1857 hallamos un total en Badajoz de 11.475 individuos y en Cáceres 9.638. En lo referente a todo el clero por diócesis había en Badajoz 353, en Coria 389 y en Plasencia 357, obispos incluidos. En la administración provincial en 1856 hallamos 138 empleados en Badajoz, cuyos sueldos importan 405.424 reales y en Cáceres 108 por un valor de 356.600 reales. El número de empleados en la administración municipal y provincial ascendía en Badajoz a 1.610 personas, en Cáceres a 1.870. Por lo que hace referencia a clases pasivas y su tipología en 1858 hallamos en Badajoz 1.235 personas a las que se abonaban 2.795.700 reales, en Cáceres 524 por un monto a pagar de 1.069.940 reales.

 

  1. VI) Actuaciones públicas

 

En este apartado se incluyen tres campos de acción del Estado.

  1. a) Instrucción Pública. Comienza retrotrayéndose a estadísticas históricas, precisando el número de colegios y escuelas en censos precedentes. En el de 1797 había en Extremadura 37 maestros en las casas de estudio y este número de alumnado.

Provincia        Escuelas    Alumnos    Colegios  Alumnos   Casas de Estudio  Alumnos

Extremadura       427          17.060             4            378                    4                  378

En 1855 existían:

Provincia           Escuelas   Públicas   Particulares    Religiosas    Total de niños y niñas

Badajoz                 360           263              93                   4                       26.753

Cáceres                  363           328              33                   2                      19.580

Hay también una estadística con la relación de escuelas y alumnos por habitantes. La cifra de pueblos sin escuela es de 11 en Badajoz y 57 en Cáceres. El gasto de material y personal en la anterior fecha es:

Provincia                  Personal                 Material                   Total en reales

Badajoz                     754.622                  287.205                    1.041.827

Cáceres                     795.279                  210.857                    1.006.136

Procedencia de los recursos de las referidas escuelas en el citado año:

Provincia     Ayuntamientos     Fundaciones      Alumnos         Total

Badajoz            832.958                   5.052             133.795         971.805

Cáceres            682.059                  60.132            248.174         990.365

Por lo que respecta a los estudios medios solo había en Extremadura dos Escuelas Normales de las llamadas elementales o provinciales, que contaban con 23 alumnos en Badajoz, en Cáceres 33.

Los establecimientos de segunda enseñanza en 1858 eran:

Provincia Institutos Profesores Alumnos Colegios Alumnos  E. Doméstica  Total alumnos

Badajoz         1                   11              107            0               0                  114                   221

Cáceres         1                    11              212            0               0                   48                   260

Para la misma fecha los alumnos de los seminarios conciliares eran:

Diócesis   Advocación    de Becas     Internos    Externos     Total

Badajoz      San Antón          0                131                74           205

Coria     S. Pedro Apóstol     0                 51                 70           121

Plasencia  P. Concepción      0               64                107           171

  1. b) Beneficencia. El Anuario se remonta a los censos de 1787 y 1797 para indicar que en Extremadura había entonces 172 hospitales y 2 hospicios, en total 174 instituciones de este tipo.

Los centros de beneficencia en 1858 según su dependencia eran:

Provincia    Provinciales   Municipales   Particulares   Total    Acogidos en ellos

Badajoz              5                       8                          9              22             4.452

Cáceres               1                      43                         0              44             1.529

Tipos de centros en el mismo año.

Provincia   Hospitales   Hospicios  Maternidad  Particulares  Asilos    Balnearios

Badajoz            4                   9                      7                      1                1                 1

Cáceres            30                 13                    0                      0               1                 2

Los establecimientos de aguas termales extremeños eran las Termas de Alange, San Gregorio en Brozas y los Baños de Montemayor. No daba datos sobre el número de bañistas. No existían en ninguna de las dos provincias cajas de ahorros ni pósitos en 1858.

c)Estadística criminal. En 1857 existían en Badajoz 15 cárceles con 16 empleados, en Cáceres 13 y 16 respectivamente. También sabemos que dos años antes la Audiencia Territorial de Cáceres despachó 1.362 casos. En 1858 la misma falló 1.795 casos y 152 estaban pendientes de fallo en total 1947, con un ligero aumento respecto a los años anteriores. Las personas aprehendidas por la autoridad en aquel año, salvo por la Guardia Civil, fueron:

Provincia     Contra la propiedad   Contra personas   Otros delitos   Faltas    Total

Badajoz                       0                              4                                   0               0            4

Cáceres                        5                              3                                   3               0           11

En cuanto al tipo de delitos en total y en el mismo año.

Provincia Contrabando Defraudación Malversación Falsedad Exacciones Robos Abusos

Badajoz           128                       42                    4                    2               1                  2           1

Cáceres              32                      46                     1                     1               0                 2           5

En total 180 en Badajoz y 87 en Cáceres.

Hay también relación de las circunstancias de los reos: solteros, casados, nivel de instrucción, etc. Así mismo, las causas de los delitos en los dos años anteriores. Se observa un aumento del número de reos y delitos en el transcurso de los años. En el penal de Badajoz, único de la región en 1857, había confinados: por sentencia de la antigua legislación criminal 6 personas, a cadena perpetua 19, a reclusión 64, a presidio 179 y a prisión 156, en total 424 individuos. En dicho centro penitenciario las causas de estos reclusos eran: 7 falsificación de documentos, 47 contra el orden público, 4 por funcionarios en sus funciones, 208 contra la propiedad, 2 contra la seguridad, 137 contra las personas, 4 contra la honestidad, 2 contra el estado civil, 5 por vagancia y mendicidad, 1 por imprudencia temeraria  y 7 por delitos militares. También se clasifican por la edad de los reos y tipos de tribunales que los juzgaron. Hay una relación de confinados en España según sus actitudes. En la de Badajoz había 5 desertores, 61 reincidentes y ninguno por incorregible, total 66. En Extremadura no había casas de reclusión de mujeres, si a nivel nacional.

 

 V) Presupuestos

 

Es el capítulo al que el Anuario dedica más extensión tanto cualitativa como cuantitativa. Su importancia dentro del sostenimiento y caracterización de la estructura del Estado lo explica sin duda. Hay varios apartados con un elevado número de tablas estadísticas. Veamos los más destacados.

a)Presupuestos locales.

Presupuestos de ingresos municipales para 1857.

Provincia    Propios    Arbitrios  Beneficencia  Instrucción  Extraordinario  Total en reales

Badajoz    2.600.305   853.383       46.747           5.460            99.113                3.605.008

Cáceres    1.544.851          0               4.000          53.033       1.450.066                3.051.950

Badajoz es la primera provincia española en ingresos por sus propios, Cáceres la quinta, tras Cádiz, Madrid y Navarra. La de mayores ingresos totales es Barcelona con 11,3 millones de reales seguida por Madrid con 8,6. Hay otro cuadro de gastos municipales para ese año por provincias. El total de obligaciones de la de Badajoz es 4.623.871, en los cuales las partidas mayores son el propio consistorio y la instrucción pública. Lo mismo sucede con la de Cáceres que asciende a 4.429.150 reales. Para cubrir este déficit se recurría a arbitrios sobre artículos de consumo o a repartimientos sobre bienes inmuebles o actividades económicas.

Los presupuestos de gastos y de ingresos de las diputaciones en 1858 son:

Provincia      Gastos      Ingresos      Déficit      A cubrir con arbitrios o repartimientos

Badajoz      2.067.453   450.359     1.617.094                      1.923.833

Cáceres      2.753.809  2.032.343     721.466                          435.887

Solo constaba que no tenían déficit las provincias forales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. El de Navarra era muy pequeño, 3.138 reales. Hay también estadísticas con datos de los presupuestos generales para 1859 con sus resúmenes estatal, provincial y municipal.

b)Deuda Pública y Crédito Público. Existen abundantes datos generales sobre el estado de este ramo, sus emisiones, amortizaciones, reconversiones y la situación de cada tipo de deuda. También sobre el número de bancos existentes en España, sociedades de crédito, industriales, concesionarias de obras públicas, sociedades de seguros, etc. Ninguna de éstas existía en nuestra región.

c)Contribuciones. Estas se hallaban distribuidas según el nuevo sistema tributario impuesto por los ministros Mon y Oliván en 1845 y se ajustaba a los siguientes tipos.

1) Territorial. Hay cuadros con los gravámenes que había sufrido la propiedad rústica, urbana y pecuaria por esta tributación desde 1845 hasta 1859, así como los repartimientos hechos en cada provincia. Consta también la cuota de contribución territorial que figura en los repartimientos municipales de 1858, según una escala gradual por provincias. Así mismo, la riqueza imponible que resulta de los repartimientos individuales por las contribuciones territoriales. De todo ello se deduce que: Las cantidades que tributan las provincias en orden de mayor a menor, según la riqueza imponible en 1859, nos hablan de que Madrid es la primera, seguida de Valencia, Sevilla y Barcelona. Badajoz ocupa el nº 10 con una riqueza imponible de 82.911.438 reales y un cupo de recargo de 12.648.946, en este cupo de recargo ocupa el puesto 13. Cáceres está en el nº 20 con una riqueza imponible de 58.505.515 reales y un cupo de recargo de 9.631.300 reales. En éste ocupa también el puesto 20. Según el reparto territorial de 1859 los datos anteriores en las capitales de provincia fueron:

 

Ciudad         Renta Imponible en reales          Total de cupos y recargos en reales

Badajoz                  5.561.600                                            848.514,57

Cáceres                  5.602.284                                            927.394,00

En ambas capitales la mayor parte, en torno al 80%, iba para el Tesoro Público. La única población extremeña que sin ser capital de provincia pagaba, en el repartimiento de 1859, un cupo territorial que excede de 500.000 reales era Trujillo con estos datos.

Ciudad   R. Imponible  Cupo de Contribución  Recargos  Total de cupo y recargo en reales

Trujillo     4.485.603             625.787                      87.127                    712.914

2) Industrial y comercial. Hay estadísticas del nº de contribuyentes, cuotas y recargos de 1845 a 1859. También de los valores totales de la contribución industrial. En 1859 había en la provincia de Badajoz 10.950 contribuyentes matriculados, en Cáceres 10.313. Por la importancia de la cuota de este impuesto a la Hacienda Pública, Madrid ocupaba el primer puesto con 9.557.840,27 reales, seguida de Barcelona, Cádiz y Sevilla. Badajoz ocupaba la posición 17 con una cuota de 1.127.810,74 reales. Cáceres la nº 23 con una cifra por el citado cupo de 826.358,28 reales. Los contribuyentes por este gravamen en la ciudad de Badajoz eran 838, en Cáceres 671. Hay pues más industriales y comerciantes en las provincias extremeñas que en sus capitales.

3) Consumos. Al igual que sucedía con los anteriores impuestos hay datos sobre esta carga fiscal desde 1845 hasta 1858. Su distribución en reales el último año por provincias y capitales era:

Provincia     Para el Tesoro   Por habitante      Ciudad    Para el Tesoro   Por habitante

Badajoz          2.761.654           10,79                  Badajoz        388.974              23,56

Cáceres          2.283.930             9,06                 Cáceres         sin datos             s.d.

Luego se hace relación a los consumos por vino, vinagre, aguardiente, nieve, carnes, jabón, cerveza y sidra. Para el impuesto vecinal de los consumos, en aquellos en que la Real Hacienda no los administraba directamente, como Badajoz y Cáceres, predomina el reparto entre vecinos sobre otras fórmulas como la imposición desde los ayuntamientos o el arriendo del cobro a particulares. Hay datos del consumo anual de los anteriores productos por provincias y sus capitales, pero los mismos son “fríos” con escasa relevancia sin su comparativa.

4) Aduanas. Obviamente no existen en Extremadura aduanas marítimas, tampoco terrestre para el consumo en 1859, ni fielatos de aduana. Sólo hemos hallado una tabla estadística en la que se nos expresa el valor de las mercancías importadas y exportadas por provincias en 1857.

Provincia                 Importación en reales           Exportación en reales

Badajoz                              533.568                             2.131.491

Cáceres                                 75.124                              1.281.023

Lo que nos muestra el carácter fuertemente exportador de productos agropecuarios de nuestra región en aquellos años.

5)  Rentas estancadas. Existen datos de los valores de estas rentas desde 1850 a 1858. No existían salinas en nuestra región, pero respecto a la venta de sal y su consumo.

Provincia   1850 (en quintales)   1857 (en quintales)    Consumo por habitante (en libras)

Badajoz      40.173                        53.985                                      13,20

Cáceres      40.857                         47.193                                     15,61

Hay también cifras de sal vendida a ganaderos a precio de gracia desde 1854 hasta 1857. La sal común consumida en 1858 fue:

Provincia   Sal común (en libras)  Corresponde por habitante (en libras)

Badajoz      5.405.350                                          13,35

Cáceres      4.820.388                                          15,95

El número de expendedurías en 1856 era.

Provincia   Alfolis    Estancos de tabaco    Administraciones subalternas de tabaco

Badajoz       170               230                                                40

Cáceres       261               251                                                30

Hay también relaciones de tabaco vendido en cigarros de papel y picado en latas, cigarros habanos y filipinos, así como tabaco rape. El número de libras de tabaco vendidas en 1858 y su correspondencia por habitantes era:

Provincia        Tabaco (en libras)        Corresponde a cada habitante

Badajoz           683.372                            1 libra y 10 onzas

Cáceres           233.211                                  12 onzas

En el citado año Badajoz es, tras Madrid y Sevilla, la provincia de España en que  más tabaco rape se vende, 9.920 libras, más lejos estaba Cáceres con 2.995.

Los sellos de correos de todas clases vendidos en 1858 en Extremadura son:

Provincia        Venta (en reales)        En timbres para periódicos (en reales)

Badajoz           395.059,96                               1.244,50

Cáceres           290.833,95                               1.466,87

Lo que nos manifiesta una cifra baja en la distribución de prensa escrita.

6) Loterías, casas de moneda y minas. Hay abundantes datos de minerales extraídos en distintas minas, acuñaciones de cobre en cecas y productos de renta de loterías de 1850 a 1858. También de casas de moneda existentes en el Reino y sus acuñaciones de oro y plata. Ninguna de todas ellas existía en nuestra región. Sí hemos hallado el producto de la venta de pagarés y billetes de lotería primitiva, moderna y de rifas en 1857, todo ello en reales.

Provincia      Pagarés de la Primitiva          Billetes de la Moderna     Por ¼ de rifas

Badajoz            40.369,53                                 4.089.324                            0

Cáceres            90.640,78                                    184.784                              0

7) Registros y derechos de hipotecas. Este apartado está muy relacionado con la propiedad y por tanto con el presupuesto, por ello sobre este tema hay bastantes datos. En el Anuario hallamos actas de traslación de dominio y arrendamientos de propiedad inmueble desde 1845, año en que empezó a regir la legislación hipotecaria vigente. Existen también traslados de dominio de propiedad inmueble para toda clase de herencias desde 1850, con el número de documentos registrados, capitales y derechos para el Tesoro Público. Lo mismo para todo tipo de legados, donaciones, contratos de venta, retroventas, permutas, adjudicaciones, censos, mayorazgos, capellanías y fideicomisos en las mismas fechas.

Nos encontramos así mismo con una relación de fincas rústicas y urbanas hipotecadas en dicho periodo para garantizar el cumplimiento de las obligaciones de préstamo y cantidades a que están afectas. También las hipotecas canceladas en los años 1857 y 1858.

En 1858 hallamos las siguientes oficinas de registro de hipotecas en Extremadura.

Provincia        Nº de oficinas      Interinamente     Por compra vitalicia

Badajoz                  15                           14                             1

Cáceres                  13                           13                              0

Actos de traslado de dominio y arrendamiento de propiedades inmuebles en 1845 y 1858.

Provincia        Año      Traslaciones      Arrendamientos     Derechos de hipoteca (en reales)

Badajoz         1845         1.151                       159                           76.314

Badajoz        1858         7.871                          0                         697.344

Cáceres         1845            645                      280                          60.080

Cácares         1858          5.145                         0                         448.452

En 1858 se registraron en Badajoz 6.888 documentos de ventas, por herencias sólo 280. En la misma fecha en Cáceres por ventas los documentos fueron 4.563 y por herencias 300.

El número de fincas hipotecadas en aquel año fueron.

Provincias        Rústicas         Urbanas        Importe total (en reales)

Badajoz              1.440               812                  10.562.076

Cáceres                 881               516                     9.211.106

En aquella fecha por donaciones en Badajoz hubo 48 documentos, en Cáceres 26 y por legados 101 en Badajoz y 7 en Cáceres.

 

VIII) Desamortización

 

Los datos de este apartado están fuertemente conexionados con los presupuestos, puesto que abastecen a los mismos con los remates y en algunos casos participan de los gastos del Estado en el caso de las pensiones a exclaustrados. Nosotros por su peculiaridad y trascendencia hemos decidido dedicarle capítulo aparte. Apuntemos que la desamortización fue un fenómeno histórico que se inicia en España de forma efectiva en 1836, si bien hay precedentes en años anteriores. Los decretos de Mendizábal, Espartero y Madoz condujeron al mercado ingentes cantidades de bienes pertenecientes al clero, los ayuntamientos y otras instituciones sociales[1]. En la fecha del Anuario que comentamos gran parte de las ventas han sido llevadas a cabo, sobre todo en lo que hace referencia a las propiedades de la Iglesia. Quedaba aún por vender los bienes de propios y comunes de los pueblos, que apenas fueron tocados en los años del bienio progresista. Nuestro anuario nos proporciona los siguientes datos.

Las fincas de Instrucción Pública que se subastaron en público remate y cuya adjudicación quedó suspendida por los reales decretos de septiembre y octubre de 1856 fueron en Badajoz 106 fincas, en Cáceres 48. Las fincas y censos inventariados en 1857 para su posible remate fueron:

Provincia  Finca  Estado O.Militar. Secuestro C.Regular C.Secular Propios Benef Instr.

Badajoz    Rústica    0             21               0              308        1.524              0        148      11

Badajoz   Urbana   21             14              12                39            261             0           34       4

Badajoz  Censos  265             53               9                   0                0             0      1.361      26

Badajoz  Rústica  243             0                8                 24        2.580          533        149     142

Cáceres   Urbana   28              0              13                 20            130            90          83       51

Cácares   Censos     0               0               0                    0                 0             0            0        0

Como se puede observar la mayor parte de los bienes por desamortizar son del clero secular y de propios, salvo el caso de Badajoz, que extraña no proporcionen datos sobre fincas comunales y de propios por vender en 1857. ¿Se habían enajenado estos bienes en 1855-1856? Lo dudo. Es posible que no se anunciaran en esa fecha y se dejasen para años venideros.

El resultado general para toda España de la Desamortización hasta 1858, según las distintas leyes promulgadas fue el siguiente:

  1. Bienes procedentes del clero

Periodo 1836-1844                                   Rústicas              Urbanas

Clero Regular                                               66.098                 7.210

Clero secular                                                48.852                 5.901

Periodo 1845-1854

Clero Regular                                                 1.381                    299

Clero Secular                                                  2.350                 1.030

Periodo 1855-1856

Clero Regular                                                 2.494                    629

Clero Secular                                                 22.351                4.576

Total                                                              143.526               19.645

  1. Bienes del Estado, secuestros y encomiendas

Periodos                                                    Rústicas             Urbanas

Periodo 1836-1854                                      3.372                   435

Periodo 1855-1856                                      1.702                   226

Total                                                               5.074                   661

 

  1. Bienes de Corporaciones civiles

 

Periodos

Periodo 1855-1856                                     Rústicas            Urbanas

Propios                                                            9.475                 1.634

Beneficencia                                                  6.025                  1.356

Instrucción Pública                                      1.359                     337

Total                                                              16.859                 3.327

El resumen general de los bienes desamortizados en España hasta 1857 es:

Procedencia                                                  Rústicas             Urbanas

Clero                                                             143.526              19.645

Estado, secuestros y encomiendas              5.074                   661

Corporaciones civiles                                   16.859                3.327

Total                                                               165.459             23.633

 

En cuanto al importe en reales de su venta a nivel nacional se obtienen estas cifras:

Tasación             Remate            Pago en papel         Pago en metálico

Total           2.300.134.116          4.659.991.146          4.362.041.271           1.925.352.211

En este precio en metálico van incluidos los intereses por aplazamientos o incumplimientos de los plazos de pago al Estado. El abono del precio del remate en papel se hacía con títulos de todo tipo de deuda pública, según su valor nominal, a pesar de que la mayoría de los títulos se hallaban depreciados en torno al 50% de su expresión nominal.

Hay otros datos y resúmenes generales de fincas y censos inventariados por la Hacienda Pública en 1856 y 1857, así como sobre recaudaciones obtenidas en ciertos periodos sin concreción provincial. También pagarés a plazos suscritos por los compradores con expresión de su importe y año de vencimiento. Todo a escala nacional.

 

  1. IX) Otros datos estadísticos

 

En este apartado aludiremos a otros temas presentes en el Anuario pero de difícil encaje.

a)Medios de comunicación. Hay referencias a puertos, faros y otros elementos de las  comunicaciones marítimas sin incidencia en nuestra región obviamente. En cuanto a líneas de ferrocarril sólo hay concedidas, la de Ciudad Real a Mérida, la de Mérida a Badajoz, Mérida a Sevilla y Mérida a Alconétar. A la altura de mayo de 1859 no hay ninguna línea terminada ni en construcción en toda la región. Únicamente las concedidas a empresas, ya citadas.

En cuanto a kilómetros de carreteras de primer orden en 1858 hallamos:

Denominación           Construido      en Construcción       en Estudio     sin Estudio

Madrid Badajoz            291,5                     34,4                       25,4                    35

Trujillo Cáceres              46,7                        0                              0                      0

Badajoz Sevilla             126                        23,2                          73,1                   0

Cáceres Huelva               53,2                     12,6                         30,5           216,3

Salamanca Cáceres          19,4                     11,6                         38,8          101,6

En número de pontazgos y portazgos del Estado y su rentabilidad en 1858 era:

Carretera               Nº de pontazgos y portazgos           Recaudación en reales

Madrid Badajoz                        3                                           360.696

Mérida Sevilla                          7                                            470.815

La única línea telegráfica existente en enero de 1859 era la de Extremadura, con inicio en Madrid y destino en Badajoz, contaba con 432 kilómetros en explotación y tenía estaciones en Santa Cruz de Retamar, Talavera, Trujillo, Mérida y Cáceres.

En cuanto a Correos y su organización en 1857 hallamos.

Provincia    Administración principal    Administraciones Agregadas      Estafetas

Badajoz                             1                                            4                                          25

Cáceres                              1                                            2                                         16

Se dan otros datos sobre el número de cartas, certificados y obras e impresos franqueados. En 1858 para este servicio de correos en la única línea llamada de Extremadura había 25 postas, 75 postillones y 284 caballerías disponibles todo ello para un número de leguas que ascendía a 69.

b).Guerra y Marina. En este apartado lógicamente no hay datos para Extremadura de la Marina. En lo referente al Ejército se apunta que en la división militar del territorio español existía la Capitanía General de Extremadura, que en 1858 comprendía las dos provincias extremeñas. En cuanto a las fuerzas de la Guardia Civil en nuestras dos circunscripciones provinciales se ubicaba el 9º tercio, con los siguientes datos:

Provincia        Puestos      Infantería      Caballería      Total      Caballos

Badajoz              33                188                    39               227           35

Cáceres                32              188                     39               227          35

No hay más datos sobre fuerzas armadas o de seguridad interior.

 

  1. X) Conclusiones

 

Ha llegado el momento de poner fin a esta aproximación extremeña al primer Anuario Estadístico de España. En este a modo de coda es preciso resaltar varias consideraciones. La primera de ellas es la importancia que tiene este Anuario y la Estadística en general para conocer la realidad histórica de los siglos XIX y XX. Sin ella es difícil captar la complejidad de relaciones e intereses que se entrecruzan en los tiempos contemporáneos.

En cuanto a Extremadura cabría destacar de los datos del Anuario de 1858 el carácter  elitista que tenía la política nacional y local, para una población regional de 707.115 habitantes sólo 5.873 tenían derecho a votar en los comicios. Es notorio también el número de causas falladas por la Audiencia Territorial de Cáceres, así como la cifra de vacantes de notarios y escribanos en los partidos judiciales. Se mantiene un alto número de dignidades eclesiásticas en las catedrales, mientras disminuye el número de exclaustrados e incluso el de religiosas en sus conventos.

En cuanto a su territorio nos hallamos con un país agrícola con predominio del secano y que en cultivos predominaban los pastos, las tierras de labor, olivares y viñas. La población se hallaba concentrada en grandes poblaciones. Hay apenas alguna mina en explotación y en ganadería predomina el ganado lanar, seguido a gran distancia por el caprino y el de cerda. En cuanto a animales de carga es dominante el asnal seguido del mular y el caballar.  Al ser una región agrícola el precio del trigo y la cebada no llegaba al de la media nacional. Sobre la población se observa un incremento sustancial respecto a los censos del siglo XVIII, predominando los solteros sobre los casados y viudos. El Anuario no nos habla de migraciones ni de población activa. Es predominante el número de propietarios rurales y urbanos sobre los colonos, no se dan datos de campesinos sin tierras ni yunteros. Los agricultores están muy por encima de los ganaderos contribuyentes. El censo de los contribuyentes industriales y comerciales es muy bajo comparado con los del sector primario. Los religiosos han descendido bruscamente por la exclaustración en todas sus tipologías. Siendo el volumen de funcionarios raquítico para la época.

En cuanto a las políticas públicas señalaríamos que en educación se ha incrementado el número de escuelas y alumnos de ambos sexos por las leyes de Pidal y Moyano, sobre todo en el sector público. El gasto predominante en las mismas es el de personal sobre el del material escolar y la financiación de la instrucción local es fundamentalmente municipal. No existía educación superior en la región. Había dos Escuelas Normales y dos Institutos de Enseñanzas Medias. Frecuentaban más alumnos los tres seminarios conciliares que los institutos provinciales. En cuanto a la beneficencia la crisis de la Iglesia hizo descender el número de hospitales y hospicios, ello se observa en la comparativa con el censo de 1797. Tampoco existían pósitos en la región. En lo referente a política criminal el Estado había incrementado el número de cárceles públicas dado el incremento sustancial de los delitos, sobre todo contra la propiedad, contra las personas, el contrabando y la defraudación.

El presupuesto de las entidades locales dependía casi en exclusiva de los bienes de propios, aun así el déficit hay que cubrirlo con repartimientos vecinales, dado que los arbitrios no cubren aquel. Lo mismo sucede con las diputaciones provinciales. Es una región que carecía de bancos, sociedades de créditos, de seguros, industriales o concesionarias de obras públicas. En cuanto a la contribución territorial, Badajoz ocupaba el nº 10 según la base imponible de su riqueza, Cáceres el nº 13. Los contribuyentes residían sobre todo en la provincia apareciendo las capitales provinciales como sedes de funcionarios y servicios. Destaca en este orden Trujillo cuyo cupo de recargo es el más elevado de la región tras Badajoz y Cáceres. Los contribuyentes industriales y comerciales son poco relevantes a nivel regional, mientras que los impuestos de consumos, no demasiado elevados, son francamente gravosos para los sectores sociales menos favorecidos. En cuanto a las importaciones y exportaciones de productos predominan las segundas sobre las primeras de forma muy notable. La aportación a la Hacienda Pública de la región en los ramos de rentas estancadas, sal, tabacos y sellos, es pequeña en todos ellos. Lo mismo se puede decir en la aportación por las loterías y rifas. Es una región donde no existen casas de monedas y sus pocas minas están sin explotar.

La desamortización en estos años y a nivel regional muestra la desaparición de sus patrimonios comunales y baldíos, fuente casi exclusiva de la financiación municipal. De ahí la fuerte oposición que todos los diputados extremeños mostraron al redactarse y debatirse la Ley Madoz de 1855. Al seguirse adelante con estas expropiaciones el Estado dejó en la ruina a gran parte de las economías de los pueblos, sin ninguna otra alternativa a la hora de mantener sus servicios. Fue una ruina de gran calado para el campo extremeño en general que se incrementaría en la segunda mitad de la centuria. En cuanto a comunicaciones en Extremadura, el Anuario nos demuestra que nos hallamos en una región con un desarrollo ínfimo. No hay ninguna línea de ferrocarril construida ni en construcción, y el sistema de carreteras, líneas telegráficas y postales  es inexistente fuera del eje comunicacional Madrid-Badajoz.

Estas son algunas de las reflexiones que podemos extraer de la lectura de este Anuario. Sin duda hay ausencias importantes en el mismo. Algunas debidas a que estamos en una fase inicial de la era estadística, otras debido a la escasez de datos sobre cuestiones esenciales hoy día, pero que en aquel tiempo tenían menos valor. Pero también a los objetivos que se trazó el propio Anuario que no era fotografiar nuestro país, sino concretar su riqueza para la posterior elaboración de un catastro sobre bienes y servicios y su aportación al Tesoro Público. Con estos objetivos poco más se podía pedir a esta fuente documental básica para conocer nuestro pasado.

 

  1. XI) Fuentes y Bibliografía

 

Aunque la base fundamental de información ha sido el tan citado Anuario Estadístico de 1858 fue imprescindible hacer mención o consultar, por los temas tratados, los siguientes trabajos bibliográficos.

-Miguel Artola Gallego (director): Enciclopedia de Historia de España. Alianza Madrid 1993.

-Albert Carrera y otros: Estadística histórica en España siglos XIX y XX. Fundación BBVA Bilbao 2005.

-Antonio Gómez Mendoza: Ferrocarriles y cambio económico en España 1855-1913. Alianza Madrid 1982.

-Grupo de Estudio de Hª Rural: Estadísticas históricas de la producción agraria española (1854-1935). Madrid 1991.

-José Martín López: Francisco Coello: Su vida y su obra (1822-1898). M. de Fomento Madrid 1999.

-Teodoro Martín Martín: La desamortización textos político jurídicos. Narcea Madrid 1973.

-Antonio Meredíz Montero: Historia de la estadística oficial como institución pública en España. Instituto Estadístico de Andalucía Sevilla 2006.

-J. L. Muro, F. Nadal y L. Urteaga: Geografía, Estadística y Catastro en España (1856-1870). Serval Barcelona 2001.

-Leandro Prados de la Escosura: El progreso económico de España (1850-2000). Madrid 2003.

-Juan Sánchez-Lafuente Fernández: Historia de la estadística como ciencia en España (1500-1900). En Estadística Española nº 58 y 59, INE Madrid enero-junio 1973.

-Anselmo Sanz Serrano: Resumen histórico de la Estadística en España. INE Madrid 1956.

-Francisco Tomás y Valiente: El marco político de la desamortización. Ariel Barcelona 1973.

 

 

 

[1] Sobre la desamortización pueden verse las clásicas obras de F. Tomás y Valiente: El marco político de la desamortización. Ariel Barcelona 1973 y Teodoro Martín Martín: La desamortización textos político jurídicos. Narcea Madrid 1973.

Oct 192021
 

Manuel Rubio Andrada

Resumen

El pantano de Orellana suele bajar de nivel durante los meses de septiembre de cada año y ofrece restos arqueológicos sumergidos para deleite de los buenos aficionados y estudiosos del tema. Los más aprovechan para curiosear.

Una de esas ruinas subacuáticas es el molino Pacha situado en el término municipal de Talarrubias (Badajoz). Frente a él, en plena ladera del ribero, a uno de mis hijos, Manuel, y a un amigo, Juanjo, trajinaban con los arreos de pescar cuando les llamó la atención unos dibujos de barcos muy bien grabados. Juzgue oportuno dedicarlos este estudio a sabiendas que con la pandemia no me era posible pisar un archivo.

El trabajo se desarrolla en dos partes, una se dedica al molino y la otra a los grabados.

Introducción

Tras lo dicho debe quedar claro que para intentar acercarnos al estudio de estos grabados debemos establecer como muy probable la asociación entre ellos y el cercano molino partiendo de la siguiente cuestión: si no existiera el molino no se habrían realizado aquellos.

Lo lógico es que se levantara el edificio del molino Pacha y después, en sus cercanías, se fueran añadiendo las figuras, por tanto su cronología debe estar incluida en el periodo de vida del edificio.

Todo esto nos conduce a poder contemplar parcialmente la sociedad que los hizo posible, sobre todo en el aspecto religioso y del que hoy estamos tan alejados, a pesar de ello, son innegables la pervivencia de algunas importantes cuestiones.

  • El molino

Localización espacial

Una localización muy aproximada se puede obtener en el punto geográfico formado por una latitud norte de 39º 06´ 35´´ y 1º 34´ 15´´ del longitud oeste del meridiano de Madrid; mapa topográfico 1/50000, edición 1940, hoja nº 755 correspondiente a Navalvillar de Pela.

Para su visita hay que marchar desde Talarrubias (Badajoz). Si venimos de Casas de D. Pedro, para entrar en la ciudad, debemos tomar la primera desviación a la izquierda; muy pronto hay otra en esa misma parte que nos lleva a la ermita de nuestra Señora de la Coronada. Continuemos por el bien trazado camino que continúa recto durante poco más de 8 Km; nos llevará, sin muchos problemas, a un aparcamiento bien cementado en la orilla de la margen izquierda del Guadiana.

Caminemos río abajo por esta margen; si el nivel del pantano nos lo permite podemos tomar una vereda que nos acercará sin problemas, de lo contrario debemos andar a medio ribero durante no más de 30 minutos. Pronto avistaremos el edificio del molino dentro del agua pero cerca de la orilla; frente a él, en la costana inmediata están los grabados.

Generalidades

Por lo general, en cada población la construcción de fábricas hidráulicas harineras era una necesidad básica. Realizados en arroyos de caudal y régimen fluvial irregulares, no funcionaban por lo general en gran parte del año, especialmente en el largo estío es decir tenían una actividad a tiempo parcial. Todo estaba condicionado por su localización pues solían realizarse preferentemente lo más cerca posible a la población. Además, para evitar mayores inversiones en general su construcción era bastante precaria.

A veces llegaban mejores tiempos y aumentaba el consumo de harina y se hacía necesario la realización y uso de molinos de mayor porte, más consistentes, que proporcionaran más tiempo de molienda y a ser posible en todas las estaciones del año. Aparecen entonces, la mayor densidad de molinos semejantes al Pacha sobre todo en los ríos Guadiana y Zujar. Hay que destacar en ellos su solidez, a lo que contribuye el estar realizados con bóveda de cañón y cubierta embaldosada.

Esto determinó nuevos y serios problemas pues en general los ríos de mayor caudal por lo general, no estaban inmediatos a las poblaciones; por lo general su distancia solía rondar las dos leguas e incluso algo más -10 y 15 km-.

Las dos-tres horas empleadas en el viaje hacían madrugar quizás más de lo habitualmente necesario; sumemos otras tantas de regreso y tendremos el empleo de cinco-seis horas, solamente en el viaje. Descontemos una hora destinada por el molinero para comer… tenemos que el tiempo de molienda comenzaría en torno a las nueve de la mañana y terminaría a las cuatro de la tarde, después había que volver a casa. Les suponemos unas seis o siete horas de actividad de atención directa en la molienda… Quedaban para otro momento los grandes encargos.

No debemos olvidar que con mucha frecuencia los molinos eran lugar de encuentros. Apalabrado con antelación el día de la visita de cada cliente, su estancia en el molino era duradera ya que la molienda llevaba sus horas. La coincidencia de varios de estos, conocidos o no, daría pie al comienzo de diferentes pláticas. Según cuentan los poetas en este paisaje de trajines, de idas y venidas, frecuentemente sucedían hechos vitales importantes, recordemos cómo puede ser situado en estos ambientes el poema La Nacencia de Luis Chamizo.

Tras lo expuesto se hace necesario enumerar las fuentes y concretar con buena lógica lo hasta aquí esbozado.

En algunas poblaciones situadas en La Sibería extremeña, La Serena y Vegas del río Guadiana, la demanda de harina tuvo un fuerte aumento en el siglo comprendido entre las apariciones del Catastro de Ensenada (1750) y el Diccionario Madoz (1849).

Sirva como ejemplo clarificador el desarrollo de la molienda en la cercana población de Campanario (Badajoz): cinco molinos pequeños denuncia el Catastro (1750) sobre el cercano arroyo Molar, a media legua de camino -media hora- de la población y con un mes de molienda; un siglo después subieron a quince: Madoz (1849). Se construyen nuevamente en el arroyo Molar y en los no lejanos y pequeños ríos de Guadalefra y Hortigas: más sólidamente se asientan sobre todo en la margen izquierda de los ríos Zujar y Guadiana.

Este aumento no fue regular pues diferente tendencia se observa en los molinos harineros de Puebla de Alcocer (Badajoz); su situación como cabeza de señorío mostraba un importante desarrollo en número de molinos ya en la mitad del siglo XVIII.

En el caso que nos ocupa -los molinos harineros de Talarrubias- el aumento fue menor aunque la distancia con la nuevas fábrica fue perdiendo interés ya que en Talarrubias desde siempre era lejana pues desde la población al río Guadiana, donde se asentaba el molino del Collado, el más antiguo, se acerca al par de leguas.

Aunque el aumento fue menor que en Campanario, las proporciones del molino Pacha denotan llamativas y sucesivas ampliaciones que se suman en el sentido que venimos diciendo; en realidad era el aumento de ruedas molederas lo que importa y el molino Pacha parece que triplicaba o al menos duplicaba en este sentido a los más numerosos.

En la mayoría de las nuevas ubicaciones sobre los grandes ríos, los edificios no podían ser los acostumbrados desde viejos tiempos, levantados con cuatro paredes elementales de mampostería y una cubierta de palos, tabla y teja.

En estos dos grandes ríos -Zujar y Guadiana-, los edificios iban a estar expuestos a fuertes crecidas lo que exigía realizar unos bien construidos muros, sólidas cubiertas, que aguantasen no solo las numerosas subidas de nivel de mediana intensidad, también las mayores, aunque estas siempre fueran más esporádicas. Solo con ellos se daría satisfacción a esa mayor demanda del consumo de harina.

En lo que se refiere a la construcción estructural del edificio y por lo que venimos diciendo, nuestro molino tuvo numerosos “hermanos” muy semejantes, situados no solos en esos dos grandes ríos mencionados también en otros menores aunque en estos con poca presencia[1].

Sin duda su realización tenía necesidad de constructores con experiencia y especialización en este tipo de obras hidráulicas; los que serían conocidos desde lugares más o menos distantes, sus artífices solicitados y desde luego determinarían la elección del lugar más idóneo. En el caso del molino Pacha, se escogió el lateral sur de una isla en el río Guadiana, un terreno poco útil para la ganadería o la agricultura lo que aparentemente podría facilitar su adquisición (Lám 1).

Lám 1. Mapa topográfico 1/50000 (minuta)

En definitiva pensamos que una construcción habitacional de un molino, en el río Guadiana o el Zujar, con proyección de futuro, debía ser una obra de especial envergadura que, técnicamente había que saber realizar para aguantar año tras año la furia de los elementos aunque a veces como se verá, ni esa solidez lograría contenerlos siendo necesarias grandes reparaciones. Todo esto llevaba un coste adicional importante, además del alto riesgo de destrucción que grandes avenidas podían causar. Se deduce que la iniciativa de su realización, la propiedad, era de gran riesgo y estaba al alcance de pocos.

Tras este acercamiento general al tema de los molinos, debemos centrarnos en el que ahora estudiamos y pasar a determinar cuestiones aún más concretas.

Por la fotografía aérea podemos saber cómo es su planta. Se trata de dos naves adosadas en forma de te mayúscula -T- y levantadas con muros de mampostería. De ellas la que da más al sur, la barra superior de la T, ofrece el vano de entrada en su mitad derecha el cual lógicamente estaba ya en el próximo ribero. La puerta se construyó con bien cocidos ladrillos rematados superiormente con arco carpanel. En la esquina superior izquierda se observa una reconstrucción poco esmerada y muy posiblemente precedida de su pertinente derrumbe esto nos indica la muy posible existencia de una importante riada (Lám 2).

Lám 2. Molino Pacha, parte sur y oeste

La necesidad de ladrillos -rectangular- y baldosas -cuadradas- se vería satisfecha con la existencia de un horno a pocos metros río arriba. Los restos de la casa del molinero se ubican justo en el lugar desde el que se fotografió la lámina 2.

La otra nave se adosó al lateral opuesto, aparenta ser algo más baja y unas tres veces más larga estando su cubierta parcialmente hundida en el este.

Por su inmersión, no nos ha sido posible realizar mediciones en él, recurrimos a aplicar las realizadas en otros semejantes ya que tendían a repetir sus dimensiones por su probada consistencia. Los muros laterales que soportan el empuje de la bóveda, solo en un par casos sobrepasan los 4.5 m; su altura parece establecida en torno a los 3.5 m; mayor liberalidad se observa en la longitud. De cualquier manera las construcciones debían adaptarse al medio que las iba a recibir y a la magnitud deseada por los inversores.

Relaciones

Con sus obras los alarifes especializados fueron dejando huellas, rastros inequívocos de su buen hacer en la zona Siberia-Serena y de allí hacia el curso bajo: no cabe dudas de su vocación sureña.

Debemos añadir que, en nuestro rastreo documental Guadiana arriba, sobre los molinos harineros, el rastro por su semejanza con el molino Pacha, se pierde. Prácticamente no se utilizó ese tipo de construcción a base de cubierta abovedada y enlosada en las numerosas fábricas de molienda de la provincia de Ciudad Real[2]. Así pues, actualmente este molino marca el límite de una serie de actuaciones arquitectónicas que destacan por los elementos mencionados.

El panorama hace también evidente la progresiva disminución de su densidad en el espacio correspondiente al curso alto de los ríos Zujar y demás afluentes del Guadiana extremeño por su margen izquierda. Un vistazo por su margen derecha, a través de la 1ª edición del mapa topográfico 1/50000, induce a sospechar igualmente su carencia o al menos poca densidad.

La presencia de ese tipo de estructura en el área estudiada, Guadiana-Zujar, debe considerarse como un ejemplo a completar en el variado muestrario de estructuras habitacionales propio de los molinos harineros. Como clase o modelo tuvieron su principio y su fin, es decir su Historia, que ahora intentamos ir completando.

  • Los grabados

Se realizaron de forma piqueteada en una roca muy dura de color gris oscuros situada en pleno ribero, ofrece una cara plana y completamente falta de musgos u otro tipo de vegetación.

Lám 3. Barco 1

El primer conjunto corresponde a la figura de un barco (Lám 3). Bien logrado con sus tres palos para las velas que se encuentran recogidas y su balconaje de cubierta.

Lám 4. Detalle. Artilugio de la proa del barco 1.

Lleva un artilugio de aspecto monstruoso en la proa (Lám 4), no atinamos a saber de qué se trata aunque parece relacionarse con dispositivos de la pesca de arrastre; muy poco común en este tipo de barco.

Lám 5. Barco 2

El segundo conjunto es otra nave (Lám 5). Se realizó a la derecha, algo superiormente al anterior y con igual técnica de piqueteado; mide de alto 31 cm y de ancho 30 cm.

El casco, aunque voluminoso es más estilizado. Hacia su centro y transversalmente presenta una línea de tendencia paralela a la quilla que, como en el caso anterior, puede indicar la línea de flotación. Superiormente todo él se remató con una balaustrada formada por ocho figuras de tendencia circular concatenadas horizontalmente. De forma semejante se trazó superiormente otra en su mitad derecha.

El casco se remató en la proa por un sencillo tajamar formado por una prolongación de la quilla. Sobre su borda, que no se observa, se trazaron con claridad el palo mayor y el mesana, el más cercano a popa; este inferiormente parte de la línea de quilla; presenta en su parte superior dos graciosos penachos y en la inferior una forma rectangular alusiva al timón de codaste que ya tenía la nave. Parece más inseguro el mástil de trinquete, quizás por la existencia de un racheado natural que, en parte, pudo suplirlo.

Es indudable el conocimiento técnico naval y pesquero del autor de estas dos figuras. La memorización de las naves y los útiles de pesca denotan un indiscutible conocimiento y practica pesqueros además de una considerable técnica como grabador. ¿Quién era este grabador e indiscutible hombre de mar?, ¿qué le trajo a este molino?… son preguntas a las que no he podido responder.

La fecha de ejecución de estas naves nos es igualmente imprecisa. Sus formas son propias de los inicios de los grandes descubrimientos oceánicos cuyo uso y recuerdo ha perdurado en el tiempo durante siglos. Aunque no se trazó el medio acuático su existencia es indudable.

El primero parece ofrecer una instantánea del momento de finalizar la pesca, por el contrario la segunda nos muestra una visión general de una nave con doble balconaje y dos únicos mástiles -quizás tres-: se trata de dos carabelas de distintos usos, realizadas en tiempo impreciso aunque dentro del periodo vital del molino.

Lám 6. Cruz de Santo Tomas. Conjunto 3

Este nuevo conjunto fue situado a la derecha del barco 1 y a corta distancia bajo el 2 (Lám 6).

Está formado por una combinación esquematizada de la cruz de Santo Tomás y un Rosa Cruz evolucionado a los que se les ha añadido una peana de estilo geométrico y unas campanitas laterales. Mide de ancho 21.5 cm y de alto 35.5 cm.

La cruz se eleva sustentada en la peana decorada inferiormente con seis puntuaciones de tendencia horizontal y cinco tracitos lineales convergentes superiormente en la parte central.

La unión del árbol de la cruz y el travesaño estaría ocupado en los Rosa Cruces por la rosa, aquí se sustituyó esquemáticamente por un rombo cuadrado, interiormente dividido por una cruz que parte diagonalmente de lado a lado. Los cuatro espacios logrados tienen igual forma de rombo y se decoraron con dos puntos cada uno realizando una nueva forma de cruz.

Tanto los extremos de los brazos como la cúspide se decoraron con unas formas salientes, cortas, agudas y en cada uno de sus lados dos laterales lanceoladas.

Cabe mencionar las graciosas campanillas que cuelgan de los extremos de los brazos de la cruz; ambos poseen decoraciones semejantes a las descritas y añaden carácter festivo y alegre a todo el conjunto.

Se trata de una cruz realizada sobre peana, es decir para ser expuesta. En este sentido puede hacer alusión a la fiesta de la Cruz de Mayo de gran tradición en Talarrubias.

Lám 7. Conjunto 4. Estructuras y tracitos

Continuemos con el conjunto número 4 (Lám 7). Se realizó superiormente a la derecha, por la parte media e inmediato a la inscripción principal. En la parte superior central hay un espacio ocupado por una multitud de cortos y finos trazos lineales, a veces pisciformes, dispuestos generalmente de forma oblicua y paralela (fig 1); más a la derecha, tras tres líneas en disposición semejante, hay otro espacio ocupado por tracitos de tendencia horizontal; dos de esas líneas forman una estructura escaleriforme (fig 2): finalmente en la parte izquierda, multitud de ellos se realizaron dentro de una forma cuadrada abierta hacia ese mismo lado.

Hacia la mitad del centro superior del espacio acotado se realizó una pequeña reticula formada por cinco o seis tracitos que se cortan perpendicularmente formando celdillas de tendencia cuadrada (fig 3).

Ya hemos mencionado que parte de este espacio se encuentra semiacotado por un cuadrado al que se omitió su lado izquierdo, por esta parte e inferiormente continúan muy próxima la serie de finos tracitos. (fig 4).

Entendemos que este conjunto continúa hacia abajo con la forma de una barca, vista desde arriba, muestra esencialmente, los laterales y las cuadernas; externamente en su proa se le ha adosado una forma rectangular (fig 5).

Hemos denominado figura 6 a tres signos que se situaron en la parte de arriba del barco; realizados con mayor potencia parecen posteriores. El central, se aproxima a una A (mayúscula), aprovechó la zona triangular de proa y la cuaderna superior; a la izquierda fue trazada una cruz cercana a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén y en el otro lado se hizo una b minúscula cuyo significado ignoramos.

Este conjunto puede indicar de forma esquemática una escena de pesca en la época de freza. Muy posiblemente serían barbos los más abundantes con esa costumbre en estos tramos del Guadiana. Se amontonarían a pie de presa -fig 2- con el motivo escaleriforme para indicar su ascenso por salto. Era el momento en el que los pescadores aprovechaban para realizar una copiosa captura valiéndose de la barcaza con el artilugio representado adosado a su proa.

Lám 8. Conjunto 5. Inscripción sobre cartela, animal monstruoso y ornamentos.

El conjunto número 5, está formado por una inscripción sobre cartela, una tortuga monstruosa y ornamentos laterales (Lám 8).

Superiormente comienza con la pequeña inscripción formada por cuatro letras y un punto central: AS.MA que pueden corresponderse con Asunta María. Posiblemente alguien no estaba de acuerdo y tacho las tres primeras.

Se continuó debajo con la forma de una tortuga o galápago acorazonado con atribuciones monstruosas.

En la parte superior de esta figura se trazaron en oposición dos pequeñas cabezas, en la de la izquierda es visible un corto pico y dos cuernecillos o pequeñas orejas enveladas; la cabeza de la derecha está menos clara.

La parte inferior de esta figura se remató con forma de cola de ave.

La zona central está ocupada por una retícula limitada linealmente por una forma de corazón…, este espacio, en su parte media, se encuentra cortado de arriba abajo, por un trazo recto rematado superiormente, entre las dos cabezas, con una pequeña y bien visible cruz.

Externamente en la parte media superior de la línea de límite de la figura, se realizaron a cada lado dos pares de cortas y escuálidas garras debidamente articuladas.

El animal parece un galápago o tortuga y se dirige amenazante y rastreramente a la advocación mariana de la cartela superior (Fig 1) que se nos presentó como el bien.

Este animal tiene fama de muy perezoso, siempre esta tumbado al Sol; de andar siempre entre el cieno, también presenta destacables irregularidades, entre ellas su sexo, aparentemente asexuado por ser sus órganos internos… todas estas cuestiones la facultan para ser un candidato válido a desempeñar con éxito el papel de maligno.

En las formas laterales, números 3 y 4 es indudable un cruciforme central. Realizadas las líneas que determinan la cruz, sus extremos se remataron de forma angular. Las terminaciones de los brazos lo fueron por formas de picudas lanzas encajadas en sus cuatro vértices.

No hay que dudar, se trata de motivos religiosos a los que se han añadido formas geométricas sacralizadas; entre estas son reconocibles motivos tradicionales de algunos bordados salmantinos, concretamente en el entorno de la ciudad de La Alberca.

Pensamos que, la realización de todo este conjunto puede ser bien aceptada en cualquier momento del s. XIX e incluso primera mitad del XX ya que la advocación Asunta María ha sido y es muy general entre las creencias populares marianas de estas épocas.

Lám 9. Conjunto 6. Imagen sobre tracitos

El conjunto seis fue grabado en el ángulo superior derecho del soporte (Lám 9). Consta de dos figuras; la número 1 corresponde a la imagen coronada de la Virgen, vestida y con su hijo en brazos, este aparentemente sin coronar. Ambos se asoman a una ventana formada por dos columnitas laterales con sus capiteles; un arco carpanel sirve de sustento al vano central.

La figura 2 está formada por un elevadísimo número de tracitos de poco más de un par de centímetros, muy próximos y en su mayoría paralelos; rodean ampliamente la figura de la imagen de María con su hijo, representados en su trono y cuya disposición nos comunica una sensación de bamboleo.

Posiblemente haga mención a la narración de algún hecho de carácter extraordinario ocurrido en el medio acuático y atribuido a Nuestra Señora, generalmente suele corresponder al hallazgo de una imagen. Este tema se repite en lugares no muy lejanos como el hallazgo de nuestra señora de Belén de Cabeza de Buey (Badajoz).

La inscripción

Forma el conjunto número 7 y se realizó a la derecha de todas estas figuras, ocupa una superficie de 1.20 X 0.60 m (Lám 10 y 11).

Se distribuyó de izquierda a derecha, en seis líneas, sin apenas espacio entre ellas ni entre las distintas palabras; la mayoría de los signos están representados en mayúscula. Su transcripción es la siguiente[3]:

 

Lámina 10. Conjunto 7. La inscripción

Lám 11. La inscripción: lectura

Transcripción

                     1º     Año de rompió la presa

                     2º     de este molino ascendió la

                     3º     dicha rotura a treinta y cuatro

                     4º     baras las que importaron ciento

                     5º     veintidós reales cada vara

                     6º     se precintó después de san Miguel      

Lo más problemático de esta inscripción es que no se puso el año de la rotura de la presa, a pesar de que en sus inicios no cabe dudas que el lapicida se dispuso a enumerarlo pues así lo menciona en el comienzo: ANO DE. Al final, con relativa exactitud nos ofreció la parte del impreciso año en la cual se comenzó de nuevo a moler: DESPUÉS DE SAN MIGUEL -primeros de octubre-.

Siguiendo este quehacer había que escribir el año exacto de la riada con letras pues la expresión matemática no es utilizada en el resto de la inscripción, no debía ser su fuerte. En las otras dos ocasiones que aparecen cifras, el lapicida recurre a su expresión literal así: treinta y cuatro, ciento veintidós.

Otra cuestión que hemos tenido en cuenta es la evolución de la expresión escrita es la evolución del sonido r en la palabra impoxtaron.

A mediados del XVIII se utiliza el signo x como representante del sonido r.

A comienzos del XIX va apareciendo el signo r en la modalidad actual, pongamos como ejemplo la carta de 11-10-1810 que la ciudad de Trujillo envió a las Cortes (Anexo1); en ella, a lo largo del texto se emplea la x pero en el encabezamiento: Señor, se recurre a la r.

Según transcurre el siglo se va sustituyendo la x por las modalidades actuales r, R, siendo completamente sustituido en la correspondencia a partir de la mitad del XIX. Esto nos acerca al tiempo de realización de nuestra inscripción que debió ser en fechas tardías cuando el uso de la x representando al sonido r era ya un mero recuerdo caligráfico pues solo se empleo una vez en esa palabra.

Sigamos dedicando un poco más nuestra atención a la inscripción. Ahora en concreto a la unidad de longitud, La vara se nos menciona sin reticencia.

Hasta los finales del siglo XIX no debió encontrarse problemático su utilización en cualquier documento pero a partir de 1880 se sancionó su uso por el retraso que suponía para la introducción del Sistema Métrico Decimal. Obligatoriamente el metro debía sustituir a la vara. También esta cuestión pudo contribuir a la extraña ausencia del año.

Otro testigo histórico del citado documento es la moneda con la que se pagó la obra: el real. La adopción de la peseta como unidad monetal de España es por el decreto de 19 de de octubre de 1868; su equivalencia con el real es de cuatro reales[4].

Fuera una cosa u otra, la realidad es que se determinó poner con toda claridad el valor de la reparación y excluir la fecha de la misma a la que nosotros solo hemos podido acercarnos.

Si observamos las subidas históricas de nuestro río[5] mencionadas en documentos y placas conmemorativas en algunas ciudades, como Mérida, Badajoz, Mértola, Vilareal de Santo Antonio Rdas y situados en los años que mencionan, entramos que en 1876 se produjo la mayor de las crecidas que se tienen noticias.

Todos los indicios anteriormente enumerados apuntan a favor de esta riada como la posible causante del destrozo en el molino Pacha cuyo importe de reconstrucción enumera la inscripción.

  • Localización temporal

Tras el estudio de los grabados creemos oportuno incidir sobre la cronología particular del molino en cuyas inmediaciones tuvieron lugar las realizaciones descritas.

Su construcción debió ser posterior al Catastro de Ensenada (1749-1754), pues al referirse este a los molinos harineros de Talarrubia no lo menciona[6]:

“Ala dezima séptima dijeron que en ese término hay tres molinos Harineros, uno en el río Guadiana al sitio del Collado, distante una legua propio de Don Antonio de Sotto contiene cuatro piedras…”

Hasta el año 1846 en el Diccionario de D. Pascual Madoz, no se nos ofrece una nueva pista: al referirse a Talarrubias nos dice que contiene cuatro molinos harineros[7]; eleva el número de molinos de tres a cuatro, es decir, con respecto a 1750 -fecha del interrogatorio de Ensenada, – nos menciona la construcción de un nuevo molino. Ello posibilita suponer con mucho fundamento, que la construcción de nuestro edificio se llevó a buen término en los años que van desde el Interrogatorio en 1750 a la salida del Madoz en 1846.

Tras lo dicho, al acercarnos algo más a la fecha de su construcción encontramos dos posibilidades. En la primera suponer su edificación en la última mitad del siglo XVIII; es una etapa continuista en la que socialmente se nota la influencia de la Ilustración produciendo un notorio progreso económico… habla en su contra su difícil perduración que pasaría indemne durante la guerra de la Independencia.

La otra posibilidad es suponer su existencia después de esta guerra. Para acercarnos más e esta probabilidad desechamos como años edificables los de mayor conflictividad bélica y los posteriores a la misma pues desempeñarían una necesaria recuperación económica, social etc. impropia para grandes inversiones.

Ello nos pondría a considerar como más probable su construcción en un periodo de tiempo que parte de 1820 y va hasta la recopilación de datos para el Madoz (1846) que es un periodo acorde con los indicios numerales de años presentes en otras fábricas semejantes.

Las posibilidades de su abandono o terminación activa como fin de su vida puede extenderse hasta los comienzos de años sesenta del pasado siglo XX según se deriva de su inundación por la presa de Orellana.

Es, a lo del s. XIX y primera mitad del XX, cuando se fueron realizando los grabados que hemos presentado. Entre ellos no olvidaron mencionar en un buen texto, el importante desembolso económico que ocasionó una gran crecida, según los datos manejados, la mayor de los últimos siglos: la riada de 1876.

Anexo 1

 

BIBLIOGRAFÍA

[1] SOTO GALVEZ, Manuel y GUISADO LÓPEZ, Luis Gabriel (2007): Los molinos hidráhulicos y batanes en la Serena.Asociación para la Conservación, Desarrollo y Promoción de La Serena: TETRAX.

[2] MELERO CABAÑAS, Domingo (2014): Ciudad Real, tierra de molinos de agua. Vol 1, 2, 3 y 4. Diputación de Ciudad Real.

[3] La lectura y transcripción se deben al Doctor D. Francisco Javier Rubio Muñoz.

[4] www.numespa.es> por-que-la-peseta-tiene-4-reales

[5] ORTEGA BECERRIL, José Antonio (2007): Paleocrecidas, avenidas recientes e hidroclimatología en la cuenca media y baja del río Guadiana. Universidad Complutense de Madrid. Memoria de Doctorado. Cap. 2. Inundaciones históricas, pág 2-1 y ss.

[6] Catastro de Ensenada. Ministerio de Cultura y Deporte. PARES (Portal de Archivos Españoles). Buscador de localidades. Talarrubias.

[7] MADOZ, Pascual (1845-1850): Diccionario Histórico Geográfico de Extremadura. Tomo IV. Pág 163-164. Publicaciones del Departamento del Seminario de la Jefatura Provincial del Movimiento. Cáceres 1955.

Ene 052021
 

Antonio Salvador Plans

Universidad de Extremadura

PROVISIONAL

 La procedencia familiar del escritor es muy clara: procedía básicamente de Salamanca, más en concreto de la zona charra. Solo una rama de sus abuelos era originaria de la zona norte de la provincia cacereña (Coria, Casillas de Coria). Pero al final, estos antepasados extremeños acabaron estableciéndose en el pueblecito de Frades de la Sierra, donde nacería el escritor en 1870. En esa pequeña localidad vivió desde esa fecha hasta su traslado más definitivo a Salamanca en 1885 (tras una breve estancia, parece que no excesivamente grata y productiva, en 1882). En esa ciudad universitaria cursa el magisterio elemental. Después marcha a Madrid para continuar con el cuarto y último curso de lo que se denominaba Magisterio Normal. Ejerce como maestro en Guijuelo (1889 – 1892) y posteriormente en Piedrahita (1892 – 1898). Desde esta localidad inicia seguramente sus primeros contactos con Extremadura, en concreto con la familia de la que luego sería su mujer, Desideria, que ya vivía en Guijo de Granadilla con sus tíos, a donde se desplaza con frecuencia en cuanto tiene la oportunidad. Deja el magisterio en 1898 y marcha a Guijo, a ayudar en el cuidado de las tierras al tío de su mujer. A partir de ese momento, lo que habían sido esporádicos encuentros con Extremadura se convertirán ya en constantes hasta su muerte[1].

 

Si tardía es ya, por tanto, su conocimiento de la realidad lingüística extremeña del momento, también lo es su plasmación literaria. Y sin embargo, aunque sin la intensidad de algunas de las “extremeñas”, ya existen claras referencias en su obra. Aunque cuando se alude a la plasmación popular y dialectal de la lengua generalmente se piensa en Extremeñas, esta situación solo es verdad en parte. También en Castellanas (1902) aparecen aisladamente algunos rasgos populares, puestos, pertinentemente, en boca de campesinos, pastores y personajes similares. Así, en El ama[2], un pastor se lamenta por la muerte de esta fuerte mujer con un “haiga mucho valor y haiga pacencia…”. También en Cuentas del tío Mariano, ‘hogaño’, ‘nengún’, ‘derramao’, ‘asín’, ‘mu’, ‘pa’, ‘cualisquiera’. En la carta que Ana María escribe en el poema de dicho nombre, se encuentran en varias ocasiones “resultao”, “pensao”, “determinao de dir hogaño”. Aparecen pues en boca de personajes, nunca en la del narrador. Por eso abundan más en las composiciones con diálogo, como De Ronda (‘ande vas’, ‘miaja’, ‘cacho’, ‘cuantis’, ‘ancá’… y así a lo largo de toda la composición, sin duda una de las más interesantes en el campo que estoy analizando.

También en Campesinas(1904) en donde recoge poemas en ocasiones ya escritos con anterioridad, hallamos, una vez más exclusivamente en los diálogos, las expresiones populares. Por ejemplo, en “Una nube”, prácticamente constante en boca del padre de la novia. También en poesías sueltas, incluidas a veces en esta obra, como “Noche fecunda”, “¿Qué tendrá…?”. En todo caso, la intensidad es mucho menor.

 

Sobre todo, abundan las expresiones populares en su magnífica obra en prosa. Es verdad que casi siempre identificamos a Gabriel y Galán con su poesía, y probablemente con razón, pero me gustaría destacar que, para mí su prosa, sus diez cuentos, no desmerecen en absoluto en su producción. Galán se permitió en ellos algunas libertades ausentes de su poesía. Es, por ejemplo, mucho más directamente social y debelador de la injusticia. Parece menos constreñido a las normas literarias y a su propia ideología que en su producción en verso. Pero es que además, al abundar los diálogos, la aparición de la lengua popular se encuentra más justificada. No voy a detenerme ahora en ellas porque ya lo he realizado extensamente en otra ocasión[3]. De los diez breves cuentos, prácticamente todos transcurren en Extremadura. Varios de ellos aparecieron también inicialmente en la Revista de Extremadura: “Dos amores” (abril de 1901) que es su primer relato en prosa, “El vaquerillo” (diciembre de 1901), “Quijotada” (junio de 1902), “Majadablanca” (febrero de 1903). Otros se publicaron en El Adelanto salmantino (“El tío Gorio”), El Adarve cacereño (“Disparate” y “El tío Tachuela”) o El Noticiero, también cacereño (“Herida de ala”). Incluso en la Guía de Cáceres de mayo de 1904 se registra inicialmente “Las ferias de Arcaica”, nombre tras el que se esconde el de la capital de la Alta Extremadura Tan solo uno de ellos, “Es un cuento”, el único que además no posee elementos lingüísticos populares, se encontraba inédito a la muerte del escritor.

 

Si volvemos a su poesía, probablemente la diferente intensidad en la aparición del habla popular en Castellanas, Campesinas y Extremeñas venga dada por una cuestión de estructura interna de su obra: en las primeras es generalmente el poeta el que aparece en el “yo lírico”, como narrador de la acción, mientras que en la segunda se expresa ese sujeto lírico a través de los personajes interpuestos.

 

Gabriel y Galán es, en este punto que estamos analizando, un producto de su época, una época reivindicadora de lo regionalista y de las esencias populares, muy próximo a lo que se conoce como el costumbrismo literario regionalista, en auge en la época de finales del XIX e inicios de la siguiente centuria[4]. Por citar brevemente algunos nombres, recuérdese los de Rosalía de Castro en Galicia o de Juan Maragall en Cataluña (ambos, por cierto, prologuistas de la obra del escritor afincado en Guijo). Pero también Vicente Medina en Murcia (seguramente el que más influyó en el desarrollo de la literatura regional), los salmantinos Luis Maldonado o Saturnino Galache, el asturiano Teodoro Cuesta, entre otros muchos. Es decir, se encuentra inserto Galán en una corriente común a prácticamente toda la Península.

 

El escritor de Frades no es el primero que utiliza el habla popular de la zona en sus escritos. Si dejamos a un lado un caso pintoresco, como es la novela de Clara Jara de Sotos, titulada El instruido en la corte y aventuras del extremeño (1789), en donde lo que abunda sobre todo son vulgarismos, el primer intento serio de aproximación al habla popular extremeña es el del pacense Adolfo Vargas y Cienfuegos, autor de piezas teatrales como La romería de Bótoa, ya en la segunda mitad avanzada del XIX. También en 1867 había aparecido, del mismo autor, A impulsos de la codicia. La finalidad de la aparición de los rasgos populares en ambas obras tiene una indiscutible finalidad burlesca y además pueden casi asimilarse más al andaluz que al habla de nuestra región.

 

En 1875 se publica la obra de Vicente Barrantes Días sin sol, referida a la tensa situación vivida en el escaso margen temporal de la Primera República. Destacan sus cuadros Sucedido y sobre todo Idilio de última hora.

Mayor interés posee, en mi opinión, la obra Plumazos (1892) del escritor almendralejense Rogelio Triviño Fortes, quien en la tercera parte de su obra, “Almendralejo cómico”, refleja con bastante fidelidad el habla popular de la zona.

Surgen a lo largo de las últimas décadas del siglo XIX, repartidas por la geografía nacional, revistas culturales, en cuyos consejos de redacción figuran, casi exclusivamente, personalidades conocidas, al menos en el plano regional. Se trata, pues, de una corriente elitista, muy en la línea de lo que había supuesto en Sevilla la figura de Antonio Machado Álvarez y su moderna concepción del folclore y de la cultura popular. Recuérdese que, bajo su patrocinio, surgieron ideas similares en numerosos puntos. En Extremadura, la revista El fol-klore frexnense y Bético – Extremeño (1883). Entre estas revistas destaca una de vital importancia en la trayectoria galaniana: la Revista de Extremadura (fundada en 1899 y que se editó hasta 1911), cuyos directores fueron sucesivamente Publio Hurtado y Daniel Berjano. Muchos de los intelectuales más prolíficos en la revista publicaron poesías o sobre todo breves narraciones en prosa, con abundantes referencias a la lengua popular. No se olvide que, bajo la referencia lingüística de D. Ramón Menéndez Pidal, uno de sus objetivos, siguiendo las tradiciones de Demófilo, era la recogida exhaustiva de material popular, sobre todo de canciones y romances. Solo con la nómina de autores es suficiente para darnos una idea de esta magna empresa: Rafael García – Plata de Osma, Diego María Crehuet, Publio Hurtado, Luis R. Varo, Luis Grande Baudesson, Luis Hermida, Ramón Barco, Daniel Berjano, Edgardo de Amarante, Máximo Sánchez Recio… A este grupo se incorpora Gabriel y Galán, que publica en la revista, por primera vez, algunos de sus poemas de índole extremeña. Aquí Gabriel y Galán no solo publica composiciones “dialectales”, sino también de otra índole muy distinta. Por ejemplo, en el número de noviembre de 1902 aparece un poema de indudable corte modernista, “Las canciones de la noche”, que el escritor quería incorporar a su obra Campesinas.

 

De esta revista llegó a decir Ortega y Gasset que fue “el más serio y valioso esfuerzo que en provincias se ha hecho de aportación a la cultura”. En mayor o menor medida, todos colaboraron en el gran empeño pidaliano de recopilación de romances (principalmente García Plata de Osma).

En este ambiente intelectual, Gabriel y Galán mantiene una amplísima correspondencia con numerosas personalidades de la cultura extremeña, de la salmantina e incluso con Menéndez Pidal.

 

Me centraré, en siguientes páginas en Extremeñas. En cuanto a su conocido y popular poemario, surgiría de inmediato una pregunta fundamental: ¿cuáles son las composiciones incluidas en ellas? La pregunta no es baladí e intentaré mostrarlo con este cuadro comparativo en el que puede observarse que no hay dos editores de la obra que coincidan ni en el número ni en los poemas concretos que habría que analizar.

 

CUADRO COMPARATIVO.

(ANEXO 1)

Extremeñas                     1ª         2ª         3ª       O.C.1  O.C.2   Ag       Aust.   Univ.   Am.     G.H.     Ed.   Del

 

El Cristu benditu

Varón

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

El embargo + + + + + + + + + + + +
La embajadora + + + + + + + + + + + +
El deshauciado + + + + + + + + + + + +
Sibarita + + + + + + + + + + + +
Los postres de la merienda + + + + + + + + + + + +
El desafío + + + + + + + + + + + +
Cara al cielo + + + + + + + + + + + +
El baño + + + + (A) +
El lobato y la borrega + + + + (A) +
Bálsamo casero + + + + + + + + + + +
Campos vírgenes + + + + + + + + + +
La Cenéfica + + + + + + + + + +
La Gedihonda + + + + + + + + + +
En fabla del lugarejo + + + + + + + + + +
Plétora + + + + + + + + + +
El cantar de la chicharra + + + + + + + + + +
A Plasencia + + + + + + +
Las represalias de Pablos + + + + + + + +
Entre yo y el mi criado +
Número de poemas 9 12 18 18 18 18 18 18 18 20 20 18

 

Presento en este cuadro la tabla comparativa de 11 ediciones de esta obra del poeta. Sigo las tres primeras ediciones de su poesía (la primera y la segunda aún revisadas por el poeta y la tercera ya aparecida tras su muerte), las dos de Obras completas de 1905 (la primera) y 1924 (la octava), la de Aguilar de 1967 (la mexicana de Porrúa, 1981, es idéntica), la de Amaru (Salamanca, 2003), Gonzalo Hidalgo en la Diputación de Badajoz (1991). En 2005 apareció en la Editora Regional la obra completa realizada por dos de sus nietos y más recientemente Felipe Núñez y Fernando R. De la Flor han publicado una nueva edición de la obra poética del escritor de Frades en Delirio, en mayo de 2019. Junta a ellas, la de Castellanas, Nuevas Castellanas y Extremeñas, aparecida en Espasa – Calpe, colección Austral en 1979 y la de Obras escogidas, Badajoz, Universitas, 1996[5].

 

Es difícil señalar qué poemas deberían incluirse en la nómina de Extremeñas. Parece clara la pertenencia de los 9 poemas de la primera edición y los tres añadidos de la segunda, todos ellos por voluntad expresa del poeta. Pero el resto, desde esos 12 hasta los 18 más habituales o los 20 de Gonzalo Hidalgo (en realidad también 18, porque 2 aparecen como anexos, pero curiosamente son “El baño” y “El lobato y la borrega”, que el propio Galán había incorporado a su segunda edición). También la edición de los nietos contiene 20 poemas. No puedo ahora más que señalar este hecho, sin detenerme en exceso, pero habría que revisar, con criterios rigurosos estos añadidos, muchas veces sin ningún criterio. Muchas de estas composiciones aparecen a partir de la tercera edición, la llevada a cabo por su hermano Baldomero, fallecido ya el poeta. Habría motivos de habla popular en composiciones como “Campos vírgenes”, La “Gedihonda”, “En fabla del lugarejo”, que aparece habitualmente de modo impropio como “La fabla del lugar”, “Plétora”. Aunque personalmente las incluiría en la edición de la obra, podrían figurar como apéndice.

Pero ni una sola nota “dialectal” en “El cantar de la chicharra”, que había sido publicada ya en 1903. Tampoco en “A Plasencia”, además de 1901. Considero que esta debe ser radicalmente excluida (a nadie se le ha ocurrido, por ejemplo, incluir las dedicadas a El Guijo, Aldeanueva del Camino o a Zarza de Granadilla).

 

En cuanto a “Las represalias de Pablo”, con elementos populares, sin embargo estaba ya publicada desde 1902, por lo que el poeta podía perfectamente haber optado por incluirla desde el principio. De ese mismo año es “Entre yo y el mi criado” y tampoco parece que lo que Galán consideraba un mero juego tuviese entidad suficiente, en su opinión, para incorporarse a la selección. En mi opinión ninguna de estas cuatro composiciones debería figurar en la nómina de extremeñas.

 

Es decir, se necesita una profunda revisión crítica de Extremeñas, para no contrariar incluso la propia voluntad del escritor. Es verdad que la tradición textual de más de un siglo pesa muy sustancialmente, pero considero que todos estos poemas, explicando

pormenorizadamente las motivaciones y el momento de su introducción histórica en la obra, deberían ir en un apéndice, no en el cuerpo de la obra. No se olvide que se trata de un poeta sumamente popular y que pronto empiezan a aparecer, de algunos de sus poemas más conocidos, versiones bastante libres y diferenciadas. Además, cada poema debería ir precedido por una pequeña nota explicativa de su trayectoria.

 

Es evidente que los diversos editores son absolutamente responsables y tienen libertad para componer la obra como consideren más idónea, porque se trata, al cabo y a la postre, de su edición. Pero creo que sería necesaria al menos una explicación de los motivos de su elección (o de su rechazo), que lamentablemente falta en una inmensa mayoría de los casos.

 

Expondré mi opinión al respecto: además de las incorporadas por el autor en las dos primeras ediciones, me parece que deberían incluirse todas las que poseen elementos dialectales. Habría que explicar pormenorizadamente la trayectoria de cada uno de los poemas. El resto, por respeto a la tradición, deberían figurar exclusivamente en un apéndice que ilustrase la trayectoria histórica de la obra.

 

Por otra parte, tampoco el texto que hoy puede leerse es plenamente coincidente entre las versiones originalmente entregadas por el poeta para su publicación en los periódicos y revistas y las que aparecieron después en los libros impresos. De nuevo habría poco que objetar en las dos primeras ediciones, teóricamente al menos, supervisadas por el autor, aunque sabemos que en Salamanca, ciudad en cuyas imprentas se editaban, no siempre se entendía la peculiaridad dialectal mostrada por el poeta afincado en Guijo. Pero en la tercera edición, ya llevada a cabo después de su muerte, fue su hermano Baldomero quien se ocupó de esta cuestión.

 

Esta variación entre la publicación inicial y la de las primeras ediciones ya había llamado la atención de Menéndez Pidal, quien pretendía quizás encontrar un espejo dialectal demasiado fijo y riguroso. En una carta, probablemente de finales de 1902, le dice lo siguiente:

 

“Un aspecto que también me interesa mucho de su poesía de V. Es el dialectal. Colecciono los números de la Revista de Extremadura donde publica V. Trozos en dialecto y aun tengo del Correo Placentino la improvisación titulada La Cenéfica y una copia manuscrita de El Cristu Benditu (…) Comparando esta copia con el texto impreso

de la poesía hallo palabras con una i final añadida, como altari, marquesi, bastoni, pañali, la miesi, la nueci, suprimidas o enmendadas en el texto impreso. ¿Las ha suprimido V. Por no usarse más que en región reducida, o por no hallarlas comprobadas en el habla popular”[6].

 

Y en efecto, casi todos los términos apuntados por Menéndez Pidal habían desaparecido, excepto “pañali”, que se mantiene.

 

El propio poeta es consciente de estas variaciones. En una carta enviada a Unamuno, le señala que « verá usted cosas ilógicas, o mejor, que lo parecen. No son mías ; son de la gente de acá, que a veces, por ejemplo, dicen qui, y a veces que, según… los casos. Ellas y usted sabrán por qué ». Él mismo refleja esta vacilación en poemas como « Varón », entre otros.

 

La propia Revista de Extrmadura era muy consciente de la pulcritud de los escritos que presentaba, hasta el punto de que, cuando ya muerto Gabriel y Galán recibió la tercera edición de sus Extremeñas, inmediatamente agradeció el envío, pero al mismo tiempo añadía que se observaban “en su texto alteraciones y erratas que vamos á anotar, comparando lo impreso con lo antes publicado en vida y bajo la inspección del autor, y con algunos originales de las propias poesías que poseemos”[7]. La idea central de la venerable revista se encuentra muy cercana a la tesis que estoy defendiendo. Hay que tener en cuenta la versión original y las correcciones llevadas a cabo por el poeta en sus dos primeras ediciones. A partir de ahí hay que mirar con lupa y suma atención los cambios producidos (salvo, claro está, evidentes erratas tipográficas o de otra índole).

 

Las correcciones afectan tanto a los títulos como a formas concretas, algunas de las cuales mostraré brevemente en el cotejo que realizaré a continuación.

 

Si tomamos como punto de partida la publicación de algunos de estos poemas, como por ejemplo “Varón” en la Revista de Extremadura[8], llama la atención el que prácticamente sin excepción no haya sido considerada esta versión por los múltiples editores modernos del poeta. Y sin embargo, en algún caso creo que sería conveniente. Entre otras razones de no poca importancia, porque las ediciones acaban no coincidiendo ni con la inicial ni con ninguna de las inmediatamente posteriores, sino que cada editor escoge muchas veces la que considera más conveniente sin que conozcamos muy bien el criterio de selección. Las variaciones de la primera edición[9] con respecto a la publicada en la revista son relativamente importantes. Este fenómeno es muy llamativo en “Varón”, poema del que además disponemos de su versión manuscrita, pero prácticamente es común a todas las demás composiciones. No profundizo en estas páginas en poesías como “Varón” o “Sibarita” porque ya las he estudiado con mayor intensidad en otro lugar[10].

 

Analizaré ahora como ejemplo “Los postres de la merienda” (Revista de Extremadura, III, 1901, 256-258). En el ANEXO 2 presento la versión aparecida en la revista y las variantes de las tres primeras ediciones. Destaco en negrita los sucesivos cambios.

 

ANEXO 2 Los postres de la marienda

 

Los postres de La merienda (R. Ex.)

 

El sol quemaba, y al mediar el día,

interrumpió Francisco la faena,

una faena trabajosa y ruda,

menos propia de hombres que de bestias;

y laxos ya los músculos de hierro,

medio asfixiado, con las fauces secas

frotándose los párpados ardientes

y mascando el polvillo de la tierra,

á la sombra abrasada de un olivo

se dispuso a comerse la merienda:

un pedazo de pan como caliza

y un trago de agua… si la hubiese cerca.

 

Y entávía gruñi el amo – meditaba;

pos no sé yo qué más jacel se puea

que trabajal jasta que el cuerpo ice

que anqui quiera no pué jacel más juerza.

Y gruñi el amo. Y pa los cuatro reales

es menestel queal jecho una breva,

y estrozarsi la ropa y no traersi

ni un cacho tajaína de merienda

pa qui el cuerpo no iga que no puedi

y se abarranqui con la carga acuestas.

 

Y no se pué pensal en tajaínas:

la probi la mujel bien lo quisiera,

mas si la jago yo mercal tocino

se me quean sin pan el hijo y ella.

Y ahora menos mal que los jornalis

rejundin más, anqui sual me cuestan;

pero asin que se pasi el tiempo esti,

con tres reales náa más uno se quea

jasta que espués la bellotera llegui

y espués tamién la aceitunera venga

pa que siquiera otro mesín poamos

ganal escasamenti la peseta.

los tres reales, y el ivierno

que se pué rejilal sin cuasi leña,

ni aceiti p’al candil, ni náa de trigo,

que se poni á sesenta la janega.

No quëa más que el ajo de patatas,

si hay algo de cundío pa cocelas,

que no lo habrá, si la mujel no Sali

por áhi avergonzá con la aceitera.

 

Yo podía robali al amo mesmo

bellotas y aceitunas pa vendelas

y cosas de más válida que tieni

juera de casa y en su casa mesma.

Pa jacelo me sobran asauras,

y halbeliá y humol y mucha juerza,

pero ejaba perdía á la mi genti

si en el ajo me cojin y me enrean.

Y anqui no. Ni mi padri jizu eso,

ni me ijo enjamás que lo jiciera,

ni aninantis he sío de la uña,

ni quieri la mujel que ahora lo sea.

No jacía falta ni siquiá pensalo

si hubiá jornal contino de peseta,

pero súas y súas como un negro

y á ganala algún mes cuantis que llegas.

 

Y asín tieni que sel. Yo no me arrocho

á jacel la brutá, mas que me muera,

porque á mí no me sali la robáina

y amtis me junda que me jaga a ella.

Seguiremos asín, como poamos,

anqui me jieri que el chiquino y ella

no se puean jartal de pan de trigo

ni un torresnino pa colalo tengan.

Por aquí iba Francisco en sus pensares

cuando de pronto resonó ya cerca.

 

A diferencia de la mayoría de poemas incluidos en Extremeñas, en éste la narración se efectúa en castellano y sólo existen elementos populares en el habla del jornalero. Incluso encontramos una contraposición entre el hablar normativo del amo y el popular de Francisco, en una oposición de gran interés[11].Los cambios en este poema han sido numerosos y de importancia. No voy a señalar diversas alternancias que afectan a cuestiones estrictamente gráficas, por considerarlas irrelevantes o a evidentes errores posteriormente corregidos[12]. Existen cambios acentuales como ‘entávia’, transformado en ‘entavía’, cambio que considero acertado, y de nuevo aspectos populares caprichosamente sustituidos. La forma ‘anqui’ aparece en cuatro ocasiones en la versión primitiva. En la primera edición se sustituye tres veces por ‘aunque’, normalizando. En otra se cambia la estructura ‘anqui me jieri’ por ‘porque me gieri’. El contexto me parece más adecuado con una estructura concesiva que con una causal: “seguiremos asín, como poamos , / anqui me jieri que el chiquino y ella / no se puean jartal de pan de trigo”[13] (‘a pesar de que me jieri…”). Sin embargo, el cambio ha sido realizado ya en la primera edición por el propio escritor, por lo que es preciso respetarlo.

 

Existe normalización en algún caso. Es lo que sucede con ‘pos’ / ‘pues’, ya sustituido también en otros poemas. La forma registrada en la revista es más popular. En la publicación periódica había aparecido “pa qui el cuerpo…” y en las sucesivas ediciones “pa que”. Ambas soluciones son posibles y desde luego podían oírse perfectamente en la zona. El propio Gabriel y Galán lo indica en una carta a Miguel de Unamuno, tal y como ya he destacado páginas más arriba. En la primera ocasión, se elige la posibilidad de aparición del verbo ‘decir’ con aféresis: ‘ice’, ‘iga’. En las posteriores versiones, ‘dici’, ‘diga’. Creo que debemos fijarnos en la sistematicidad de este cambio en la versión en Extremeñas de este y otros poemas, lo que indica en este punto específico una voluntad consciente por parte del escritor nacido en Frades de la Sierra.

 

Pero tal y como había sucedido, por ejemplo, con “Varón”, aquí también encontramos soluciones fonéticas más acordes con lo que cabría esperar en la zona de las tierras de Granadilla tan conocidas por el poeta y cuya modalidad lingüística pretende reflejar. Así, frente a los iniciales ‘estrozarsi’, ‘traersi’, ‘avergonzá’, hallamos en la primera edición ‘estrozalsi’, ‘traelsi’ y ‘avelgonzá’. Como se observa, muchos de las innovaciones de estos poemas afectan principalmente al cambio R > L en posición implosiva. No se olvide que este fenómeno fonético, de origen leonés, es muy habitual en la zona de Guijo. Pero también ‘náa’, sustituido por ‘ná’, más vulgar indudablemente. En la misma línea se encuentra la sustitución de ‘seguiremos’ por ‘siguiremos’, con vacilación del vocalismo átono inicial. Resulta desde luego más habitual la solución ‘entavía’ (‘todavía’) que en la publicación periódica había aparecido como ‘entávia’, cuya acentuación resultaría sumamente extraña.

 

En este poema existe una indudable intención del poeta de mejorar el texto, con cambios frecuentes que afectan a términos e incluso a estructuras. Además, estos cambios no sólo se producen en la parte dialogada del poema, que es donde interviene el jornalero, sino también en la parte narrativa del mismo. De esta manera asistimos a la sustitución de “músculos de hierro” por “músculos de acero”, “sombra abrasada de un olivo” / “sombra candente de un olivo”, “asin que se pasi” / “n’ámas que pasi”, “la bellotera llegui” / “la bellotera ayúe”, “y otra vez” / “y luego…”, “y gruñi el amo. Y pa los cuatro reales” / “y gruñi. Y pa ganal los cuatro reales”, “el chiquino y ella” / “el muchacho y ella”, “si el niño y la mujel” / “si el chico y la mujel”. El cambio afecta incluso al sistema preposicional (“de merienda” / “pa merienda”) o al pronombre por cambio de referencia: en la versión original “y á ganala algún mes cuantis que llegas”, cuyo referente es ‘peseta’. En las ediciones, “y á ganalo”, con referente en ‘jornal’, que resulta además más pertinente en el contexto, aunque ambas formas sean posibles[14]. Acierta también el poeta, en mi opinión, en un ejemplo como éste: “tres reales náa más” / “tres reales pelaos”. También cuando introduce el adjetivo ‘fino’, ausente en la primera versión en este contexto, en boca del amo que, no lo olvidemos, “gruñe” –aunque sea en castellano-: “ni quiero señoritos que se tardan / una hora en comerse la merienda” / “ni señoritos finos que se tardan / una hora en comerse la merienda”. Muy pertinente en el contexto resulta esta sustitución: “el amo que le daba la peseta” / “el amo que no daba la peseta”, cambio con el que se acentúa el carácter injusto de este personaje y en consecuencia se ofrece un nuevo elemento esencial de dramatización del poema y de las dudas que se plantea el maltratado jornalero.

 

Los cambios pueden afectar incluso a versos completos: “frotándose los párpados ardientes” / “limpiándose los ojos escaldados”; “y halbeliá, y humol y mucha juerza” / “me sobra halbeliá, me sobra juerza”; “no jacía falta ni siquiá pensalo / si hubiá jornal contino de peseta”, sustituidos por “”ni falta que jacía ni pensalo / con un jornal contino de peseta”.

 

Además encontramos ausencias y presencias de versos entre las versiones que estamos cotejando. En la primera edición de Extremeñas faltan estos versos que sí habían aparecido en la Revista de Extremadura:

 

“Y no se pué pensal en tajaínas”:

la probi la mujel bien lo quisiera,

mas si la jago yo mercal tocino

se me quean sin pan el hijo y ella”.

 

Poco añadían estos versos a la situación narrada. De ahí probablemente la supresión. Por el contrario, sí encontramos en el libro dos versos que se incorporan:

 

“Aguantando, aguantando lo que venga,

jasta que se llenin las medías”

 

Los cambios pues en este poema son muy numerosos y en general (pese a mi opinión contraria en alguno) creo que acertados. Los errores atribuibles a los editores, algunos de los cuales ya he destacado, me parecen evidentes, como es el caso ya indicado de “axfisiado” en las tres primeras ediciones. A diferencia pues de lo que sucede con otros poemas, en este las correcciones resultan mayoritariamente pertinentes y mejoran el texto. Incluso en buena medida se acerca más al habla popular de la zona conocida por el escritor.

 

En la segunda edición no se encuentra prácticamente ninguna novedad con respecto a la primera. Tan solo la aparición de “más” con tilde en “á jacel la brutá, más que me muera”. En la versión inicial y en la primera, no se encontraba con tilde, porque había sido considerada como una estructura adversativa. Es lo correcto. Por tanto, en la segunda edición existe una errónea interpretación de “más” como adverbio de cantidad, imposible en el contexto.

 

En la tercera, quiero comentar la forma “pus” (‘pus no sé yo qué más jacel se puea”). Estamos ante un verso cambiante en las primeras versiones. En la de la Revista de Extremadura se lee “pos no sé yo qué más jacel se puea”. La primera (sigue igual en la segunda) había normalizado, como antes señalaba, “pos” por “pues”, eliminando la forma popular. En la tercera edición, “pus”, también popular y que parece más cercano a la versión ofrecida en la Revista.

 

También corrige esta tercera edición una evidente errata de la primera y segunda, que había puesto “qëa” (frente al correcto “quëa).

 

Hay que destacar en este caso la supresión de los dos versos finales:

 

“Si lo oye el de la jaca, de seguro

le señala un jornal de dos pesetas”

 

Supresión que ha inducido a disparidad en su interpretación[15]15. Se ha indicado que la desaparición tendría que ver con el hecho de ser dos versos “excesivamente revolucionarios” para la mentalidad del poeta y que por eso habría optado por su supresión. Es posible que en efecto le pareciesen demasiado expresivos. De hecho, era una poesía que consideraba “revolucionaria y anárquica”, hasta el punto de negarse a leerla en Madrid en el Ateneo en mayo de 1902[16]. Pero debía parecerle inconveniente el poema entero, y no sólo esos versos, que él mismo mantuvo en las ediciones de las que fue responsable y que incluso endureció con cambios lingüísticos como los que ya he destacado. Sólo tras su muerte se suprimieron los citados versos, en concreto en la tercera edición.

 

Por tanto, cuando se habla con suma frecuencia de la asistematicidad de la poesía galaniana, hay que procurar ser conscientes de la dificultad de transmisión de un poeta popular. Pero en líneas generales, el escritor sí procura ofrecer un sistema dialectal en el que existe variación lingüística, como la había en la realidad que él conocía perfectamente, pero hay que insistir en que en general respeta básicamente lo que oye, lo que va seleccionando. Cosa diferente es lo que sucede con las posteriores ediciones, de las que obviamente no es el responsable. Hay que intentar, pues, en mi opinión, analizar detenidamente estas cuestiones para devolver, en la medida en que esto sea posible, el texto más cercano a lo que quiso exponer el escritor[17].

 

Una última cuestión podríamos plantearnos. Aunque se trata de un exfuturo y en consecuencia de una quimera, ¿tenemos algún indicio de por dónde hubiesen ido los caminos poéticos galanianos de no haber fallecido tan temprana y prematuramente? Aunque obviamente no es fácil la contestación, que entra directamente en el terreno de la especulación, podemos intuir que este camino dialectal y popular de Extremeñas no hubiese sido el de más amplio recorrido. Me baso para ello en un aspecto que ya he analizado en otro momento, el análisis de su conciencia dialectal. El escritor afincado en Guijo denominaba al habla empleada en estas composiciones como “la jerga lingüística de por aquí”18, con el significado peyorativo que siempre ha tenido el término jerga. El propio autor no la consideraba la más apropiada en todo momento para la expresión literaria. En palabras textuales suyas recogidas en sus cartas, dice expresamente: “He escrito y pienso escribir muy pocos en este lenguaje para evitar monotonías y repeticiones”. Si nos ceñimos a las dos primeras ediciones, responsabilidad del poeta (aparecidas en 1903 y 1904, respectivamente) muchas de las composiciones se encontraban inéditas, pero de las ya publicadas con anterioridad, El Cristu Benditu seguramente fue escrita hacia finales de 1898, Varón en la Revista de Extremadura (1901), En esta misma revista, “Sibarita” (febrero de 1902), “Los postres de la merienda” en junio de 1901. Pero incluso las que suelen incluirse (no siempre en mi opinión razonablemente) en este libro, a partir de la tercera edición, “La Cenéfica”, dedicada a Plasencia se leyó en octubre de 1901, “Las represalias de Pablo” en la Revista de Extremadura, abril de 1902, “Entre yo y el mi criado” fue leída en julio de 1902, y “En fabla del lugarejo”, en diciembre de ese mismo año. Tan solo “Plétora” y “Campos vírgenes” son de 1904. Es decir, parece que las preocupaciones poéticas y estilísticas del escritor de Frades cuando fallece iban por otros derroteros. Le preocupaba, fundamentalmente la incorporación de nuevas composiciones a Castellanas y la reedición de Campesinas. Pero como ya he indicado, en esta última obra, que se prestaba muy especialmente a ello por su temática, las referencias al habla popular no son particularmente abundantes, aunque existan. Gabriel y Galán era una personalidad inquieta en la búsqueda de su ideario poético. Por eso podemos sospechar, nada más, por supuesto, que intuir que la fase dialectal de su obra no parecía ser su mayor preocupación estética y estilística en sus momentos finales. Esta circunstancia no impide en absoluto pensar en una vuelta al tema en su lamentablemente truncado futuro, aunque compatibilizándolo con otras inquietudes literarias.

 

Aun así, Extremeñas, con todos los problemas que ya he destacado en estas páginas, se nos presenta como un sólido conjunto, en lo que no deja de ser una re-creación literaria del habla popular de la zona norte de Extremadura, de un lenguaje lleno de leonesismos, vulgarismos, arcaísmos, localismos, que además no le resultaban precisamente desconocidos, algunos incluso coincidentes con los que existían en la zona en que había nacido y se había criado. Su exquisito sentido de la observación contribuyó decisivamente en el reflejo de las diversas composiciones que integran la obra.

 

 

[1] Para profundizar en su biografía resulta imprescindible la obra de Jesús Gabriel y Galán, nieto del escritor, titulada José María Gabriel y Galán: su vida, su obra, su tiempo, Mérida, Editora Regional, 2004.

 

[2] Una de sus más célebres composiciones, que, como es sabido, obtuvo el triunfo en los Juegos Florales de Salamanca en 1901 y con la que iniciaba precisamente el libro. A ella se refería muy expresamente el crítico Francisco Fernández Villegas, Zeda, prologuista de la obra y que había participado como miembro del Jurado en la concesión del premio.

 

[3] “El habla popular en la prosa de José María Gabriel y Galán”, Salamanca, Revista de Estudios, 52, 2005, pp. 315 – 340. 3

 

[4] Puede verse al respecto el trabajo de Pilar Montero Curiel, “Las hablas extremeñas en la literatura regional y su presencia en la Revista de Estudios Extremeños (1927 – 2012)”. En Revista de Estudios Extremeños , 2014, tomo LXX, número 1, pp. 625 – 658.

[5] Además de las tres primeras ediciones de Extremeñas, he tenido en cuenta, para el anexo 1, las siguientes referencias bibliográficas: Obras Completas: he manejado la 1ª edición, Salamanca, Imp. Francisco Núñez, 1905, la 3ª edición aumentada, Salamanca, Imprenta y Encuadernación Salmanticense, 1906, la de Madrid, Librería de Fernando Fé, 1909, la 7ª y 8ª edición, ambas de 1924. El primer cuadro de O. C. responde a las primeras y el segundo a las que se publicaron a partir de 1924, edición que supuso un cambio importante. Indico también la clásica de Aguilar, Madrid, 19676ª (Ag), la de Porrúa, México, 1981 (aunque no aparece en el cuadro, por coincidir plenamente con la de Aguilar), la deAmaru, Salamanca, 2003 (Am.), Extremeñas, edición de Gonzalo Hidalgo Bayal, colección “Clásicos extremeños”, Diputación de Badajoz, 1991 (G.H.), la edición de José María y Jesús Gabriel y Galán Acevedo, Mérida, Editora Regional, 2005 (Ed.) y más recientemente la de Felipe Núñez y Fernando R. De la Flor en la editorial Delirio, en 2019 (Del). También Castellanas, Nuevas Castellanas y Extremeñas,   Amaru, Salamanca, 2003 (Am.), Extremeñas, edición de Gonzalo Hidalgo Bayal, colección “Clásicos extremeños”, Diputación de Badajoz, 1991 (G.H.), la edición de José María y Jesús Gabriel y Galán Acevedo, Mérida, Editora Regional, 2005 (Ed.) y más recientemente la de Felipe Núñez y Fernando R. De la Flor en la editorial Delirio, en 2019 (Del). También Castellanas, Nuevas Castellanas y Extremeñas,   Madrid, Espasa – Calpe, colección Austral, 1979 (Aust.) [he manejado la quinta edición. La primera data de 1948], Obras escogidas, Badajoz, Universitas, 1996 (Univ.). En negrita he destacado los poemas que aparecieron en la Revista de Extremadura y en cursiva los dos que la tradición textual ha denominado con nombres que en mi opinión no eran los más apropiados.

[6]  Vid. Arés Vidal, Concha y Rodríguez Cepeda, Enrique: “Ramón Menéndez Pidal y Galán (cinco cartas inéditas de Don Ramón sobre el Romancero)”, Homenaje Universitario a Dámaso Alonso, Madrid, Gredos, 1970, pp. 161 – 170.

[7]  En “Notas bibliográficas”, Revista de Extremadura, VII, 1905, 603-604.

[8]  Tomo III, 1901, pp. 84-87.

[9]  Gabriel y Galán, José María: Extremeñas, 1902, Est. Tip. Calón, á cargo de A. Iglesias, Plaza de la Libertad, 10, Salamanca.

[10] “La transmisión textual de Extremeñas de José María Gabriel y Galán”, VIII Congreso de Estudios Extremeños, Badajoz, 2007, pp. 2152 – 2175.

[11] Para un análisis pormenorizado del dialectalismo del escritor de Frades, puede consultarse el estudio de Miguel Becerra Pérez . “Precisiones sobre el dialectalismo de Gabriel y Galán”, en Gabriel y Galán. Época y obra. Mérida, Editora Regional, 2006, pp 35 – 61. Para el caso concreto que se comenta, vid. Salvador Plans, Antonio: “La conciencia dialectal en Gabriel y Galán.” Alcántara, nº 63, julio – diciembre 2005, p.29. 

[12] Aunque también puede darse el fenómeno contrario. En la versión inicialmente publicada había aparecido “medio asfixiado”. En la primera se cambia, evidentemente por error, por “axfisiado” y así permanece en las dos siguientes. Se corrigió posteriormente.

 

[13]  Todas las ediciones consultadas optan sin embargo por el nexo causal.

[14]  En algún ejemplo concreto, el cambio no deja de ser intrascendente, aunque curioso. Así, en la primera ocasión, el aceite “se poni á sesenta la janega”, mientras que en las otras, es “a cincuenta la janega”, en uno de los pocos casos registrados que deben haberse dado de bajada de precio de este producto básico.

[15]  La mayoría nada señala al respecto. Gonzalo Hidalgo (Loc. cit., p. 98), indica, con razón, que figuraban en la primera edición. Habría que añadir que también en la segunda. En cuanto a la edición a cargo de los nietos del poeta, se destaca que habían aparecido en la Revista de Extremadura, pero no en las versiones posteriores (loc. cit. p. 211). No es completamente cierto, como puede comprobarse.

[16] Dan la información sus nietos en la edición ya comentada (p. 211).

[17]  No voy a insistir aquí en un ejemplo paradigmático, como es el de “Sibarita”, que ya he analizado en otro momento. Pero la diferencia de valoración del poema entre dialectólogos de la talla de Manuel Alvar, Manuel Ariza o Juan Felipe García Santos responde a la diversidad muy sustancial de la fuente escogida. De ahí la valoración muy negativa de los dos primeros, frente a la elogiosa y muy positiva del tercero. En realidad es que han estado comentando dos textos absolutamente divergentes, prácticamente con poquísimos elementos comunes y en consecuencia casi dos poemas diferentes.

 

Dic 312020
 

 Manuel Ruiz Durán

 

RESUMEN

La religiosidad popular en la Iglesia católica es la expresión externa de la experiencia interna del amor a Dios, a su santísima Madre y a los santos. Y una de estas expresiones externas, más significativas, son las procesiones. Esta actividad, no única pero más destacada, que llevan a cabo las hermandades y cofradías, es la organización de la salida procesional de sus titulares. Lo que hoy llamaríamos protocolo.

Este artículo quiere poner el valor que la procesión, de la Hermandad del Señor Santiago Apóstol, Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas, no es un acto externo carente de sentido o preparación, sino la expresión adecuada del verdadero espíritu cofrade que preside su identidad, función y dedicación. Ella quiere ser maestra en el arte de la organización, no dejando lugar a la improvisación. Pero sin perder nunca y siendo fieles a las motivaciones fundamentales de sus estatutos o constituciones, por la cual nacieron.

Y este trabajo procesional tiene como fin la evangelización, el anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo, convirtiéndose en predicación silenciosa y enseñando, de manera directa, los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y virtudes de nuestra Santísima Madre, de forma plástica.

Esta manifestación pública de fe debe realizarse siempre con el mayor decoro y la mayor dignidad.

 

 

Somos un pueblo peregrino. Nuestra meta es alcanzar el Reino de Dios, y todo en nuestra vida es una sucesión de oportunidades de gracias, que Dios nos otorga para alcanzar el fin al que Él nos convoca y nos llama.

Nuestra religiosidad y nuestra experiencia de Dios no queda sólo como una experiencia interna e intimista, sino que brota hacia el exterior, manifestando externamente todo aquello que vivimos internamente.

Una de estas expresiones externas son las procesiones. La actividad, no única pero más destacada, que llevan a cabo las hermandades y cofradías son la organización de la salida procesional de sus titulares. Lo que hoy llamaríamos protocolo.

Y este trabajo procesional debe tener como fin la evangelización, el anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo, convirtiéndose en predicación silenciosa y enseñando, de manera directa, los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y virtudes de nuestra Santísima Madre, de forma plástica. Esta manifestación pública de fe debe realizarse siempre con el mayor decoro y la mayor dignidad.

Y la RAE nos define, en su tercera acepción, que protocolo es el “conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes”.

Tomando como punto de partida estas afirmaciones, vamos a ir caminando desde el doce de mayo 1512[1], que encontramos el primer documento que cita a nuestra cofradía ya procesionando, aunque su existencia es más antigua, hasta las actas del S. XIX donde montaremos el protocolo procesional de la cofradía del Señor Santiago Apóstol, Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas. Y todo ello, podemos afirmar, gracias al Auto Sacramentas del descendimiento de Cristo que, desde tiempo inmemorial, posee nuestra hermandad en su Cristo articulado, sita en su actual sede canónica de la parroquia de Santa María la Real (S. Agustín) de Badajoz.

 

CAPÍTULO I

UNA HERMANDAD QUE SIEMPRE PROCESIONÓ CON SUS TITULARES

Dos son los momentos procesionales de nuestra cofradía a lo largo de su historia. El viernes Santo por la tarde, el Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas, como se recoge en sus estatutos y en el breve apostólico de “nuestro señor padre Clemente VIII” [2], y la otra en el día de su otro titular, Señor Santiago Apóstol, el 25 de cada julio.

Voy hacer un breve recorrido por los siglos XVI al XVIII donde recojo las notas y comentarios más destacadas, de los momentos procesionales, en las actas capitulares de la S.I.C. de Badajoz. Ellas quieren ser el preámbulo, la preparación para toda la riqueza procesional del S. XIX de nuestra cofradía.

1.- Señor Santiago apóstol, 25 de Julio de cada año

Destaco en primer lugar algunas aportaciones al tema que nos trae entre manos de la seriedad, decoro, la preocupación que se llevaba en la preparación del día del Señor Santiago y en su procesión después de la santa misa. Y termino con unas conclusiones que nos ayudaran a enfocar nuestro trabajo.

12 de mayo de 1512[3]. “Procesiones anuales son generales. Por este dicho

día los que son señores… dijeron que las procesiones de la Trinidad, y de san Pedro y de Santiago y de Santa María del Castillo el día de la natividad de nuestra señora y de los mártires S. Sebastián y S. Fabián y la de San José … y antigua en sus fiestas son generales y así lo declaro por antiguas”.

24 de julio 1587[4].” El aguacil del Obispo y lugar en la procesión. En este

día y cabildo los dichos señores capitulares mandaron para el primero día del cabildo para tratar si el aguacil del obispo a de ir en medio de la procesión. En las procesiones generales y para si a de pasar adelante al tener el libro a su señoría los dos colaterales”.

21 de julio 1647[5]. “Procesionar a Señor Santiago a las seis de la tarde. …

Oído a los señores comisarios acordaron la procesión … que suele hacerse el día de Santiago por la mañana[6] en su Iglesia se haga solemne a la tarde después de las seis”.

 

Folio suelto encontrado en la caja 11, el día 2 de noviembre de 1658[7]. Con

fecha “29 de julio de 85” dice así:” el Sr. Chapín suplicó a su señoría se revocare el cabildo en que se declaró que dicho señor había perdido la procesión del día de Santiago y que se le remitiese la pena en que se mandó multarle por haber faltado a ella; respecto que el excusado hizo algunas diligencias para saber si podía excusarse. Y su señoría acordó se hiciese llamamiento para tratar este punto en atención a la suplica … (Salió el Sr. Chapín)”. En otra ocasión, el Sr. Vega, por estar enfermo y sin fuerza pide no ir a la procesión y quedarse en la Iglesia. Esta vez la decisión final queda en su conciencia[8]

24 de julio 1676[9]. “D. Solano se excusa de las procesiones… por

impedimento. Solano Cosme no puede ir a la procesión. La despide y recibe en la puerta antigua. Se le remite a D. Diego de Sama para que el Sr. Ramírez prosiga la procesión”.

20 de julio de 1691[10]. “Se le preste a la Cofradía de Santiago los enseres

para la fiesta y solicitan al Sr. D. Diego de Sama que asista”.

28 de julio 1702[11]. “Se diga misa solemne y procesión general a Santiago”.

Tras la festividad de Santiago Apóstol, se celebra “el día 30 del presente una misa solemne, con repique de campanas y por la tarde se haga procesión a la ermita del Sr. Santiago (estamos en la catedral) y el Sr. Deán lo haga partícipes a los comisarios de la ciudad. Está el Sr. D. Ginés Suarez de Rayas= Y que diga la misa el Sr. Acre Esquela”.

23 de julio 1743[12]. “La procesión a Santiago en su día como otros años. …

Se confirmo el llamamiento que estaba hecho sobre si se ha de ir la procesión a Santiago en su día por estar el Castillo amenazando ruina en vista de lo que expuso el Sr. Echevarría y Francisco López… Se puede ir sin riesgo entrando por la calle de santa María y después girando a la derecha a salir a la calle de Santiago. Se haría como en otros años por estas calles”.

4 de octubre 1757[13]. “Se pongan en solfa las tres misas nuevas de Santiago

Apóstol y se traigan de Madrid… para todos los misales de la aparición y la traslación del santo”. Son traídas de Madrid el día 12 de octubre del corriente: “se remite dos ejemplares de las misas de traslación y aparición del santo patrono para que se rece en sus días correspondientes y su señoría acordó que se responda dándoles las gracias por su celo y fervor en el mayor culto del santo”.

Conclusiones.

Fidelidad a celebrar cada año la fiesta de nuestro titular.

Se plantean desde el principio los lugares que deben tener las autoridades eclesiásticas.

Toda procesión tiene su hora de salida y ésta puede cambiarse por motivos extraordinarios o justificados.

Participaban en la procesión canónigos de la S.I.C. de Badajoz y éstos eran elegidos y nombrados por el cabildo para que los representasen, llegando incluso a poder ser multados si no asisten.

Las procesiones son presididas siempre por un presbítero o capellán, que la

acompaña en todo el recorrido.

La procesión sale de su sede canónica y se recoge en ella, por la puerta asignada.

Para el mayor decoro procesional y devocional de las personas que participan

en ella, se pide al cabildo que deje los enseres. No sabemos cuáles eran, pero en actas sucesivas se van detallando las peticiones, como el “vecado[14], la plata[15], tres fuentes, cuatro candeleros y cuatro buxias[16], las alajas para el adorno del altar[17], ornamentos[18], un terno encarnado[19], una cruz, un atril de plata[20], los tafanes[21]” o se remite sólo a dejar lo solicitado en otros años[22] o se les deniega por parte del cabildo, como los “vamilleteros[23], los candeleros[24], los tafanes[25]

La cofradía solicita la asistencia de sacerdotes y canónigos conocidos y queridos

por la Hermanada, como D. Diego de Sama para que presida la procesión, o sacerdotes para “decir la misa de Santiago”, como D. Diego Amador Naharro[26], el Sr. De la Quintana[27], D. Bernardo Lario[28], José de la Peña[29], señor Cañanate[30], D. Francisco Pérez[31],el Sr. Secretario, Sr. Bega[32], Sr. Maldonado[33], Sr. Jerez, que excusó en el secretario Sr. Bega[34], Sr Varcarcel[35], D. Antonio Minaio, canonigo[36], padre Fernando del Peral[37] .

La procesión debe tener su recorrido y éste debe ser comunicado a las

autoridades y ser revisado, por si existe algún problema en las calles a la hora de procesionar.

La cofradía vive en comunión con la Iglesia de España y acoge las normas

nuevas para la procesión del Santo.

 

2.- Santo Entierro de Cristo y nuestra Señora de las Lágrimas. Viernes santo, por la tarde, después del descendimiento.

Las tres primeras actas de 1573 y 1668 nos va a poner en contexto de la existencia de procesiones y hermandades que le daban vida a la fe rezada en nuestra ciudad de Badajoz.

Desde el acta capitular con fecha de 1709, comenzamos a encontrar enseres y utensilios que nuestra S.I.C. presta a la cofradía del Señor Santiago. Algunos de ellos serán para la celebración de los oficios del Viernes Santo, pero en otros nos vamos a preguntar para qué podían servir, ya que no son utilizados para tal función religiosa. Y la respuesta la encontramos en la actuación que la Hermanad realizaba entre los oficios y la procesión: el auto sacramental del descendimiento. Y todos estos elementos, que tienen que ver con la pasión, muerte, descendimiento y enterramiento de Cristo, son los que va a procesionar, marcando la primera fase de la estructura total de la procesión. Las otras dos quedarán formadas por los pasos de las efigies titulares, Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Lágrimas. Y junto a ellas, irán apareciendo cofrades, regidores, mayordomos y autoridades civiles, militares y religiosas que van completando la belleza y el decoro procesional por las calles de nuestra ciudad.

Libro 1573, pag 91vto[38]. “En este día y cabildo los dichos señores mandaron

llamar para el primero día de cabildo para tratar los oficios de la semana santa hasta las procesiones

4 de abril 1668[39].- “Procesión General. …Acordó su señoría que para el

domingo que viene se haga Procesión General que piden los regidores de la cofradía de Nuestra Señora de Botoa. Y los señores Roblero y Pedro de Lepe se firman de ver a su mayordomo y darle parte que se acuerde y que su Ylma señale la Iglesia donde podrían ir”.

7 de abril 1668[40].- “Procesión general S. José. Habiendo hecho relación los

señores Robledo y D. Pedro de Lepe del ánimo del Señor obispo en razón de la procesión general su señoría acordó se haga y se vaya a S. José”.

18 de marzo 1709[41]. “Se presten para el Viernes Santo las dos fuentes[42] y un

agua manil”.

10 de abril 1710[43]. “Pide que se le presten para la procesión de Entierro de

Cristo dos fuentes grandes, un agua manil[44] y dos incensarios”.

23 de marzo 1711[45]. “Pidiendo para la procesión y para el descendimiento

un agua manil y dos fuentes de plata”.

Petición del mayordomo de la cofradía del señor Santiago pidiendo las alhajas o alhajas de plata o plata que todos los años se le presta para la procesión del Viernes Santo por la tarde.”

21 de marzo 1721[64]. “Se leyó una petición del Sr. Santiago que pide el

mayordomo. Y cumpla con 200 reales”.

18 de marzo 1728[65]; 7 de abril 1729[66]. “Préstese la plata dando recibo de

lo que se entrega. Dicho día y cabildo se leyó otra petición del mayordomo de la cofradía de Santiago pide se le preste la plata que otros años para la función del descendimiento y entierro de Cristo que se celebra en la ermita el Viernes Santo”.

3 de abril 1783[67]. “Otro día y cabildo se leyó otra petición de Tomas

Carbonal y devotos de Nuestra Señora de las Lágrimas del Castillo en que para su Función piden los tafetanes de colgar y su señoría acordó como lo piden”.

Conclusiones.

Esta acta de la caja 3 nos da dos datos importantes; por un lado, afirma la

existencia de procesiones ya en la ciudad y por otro, sin nombrarlo, la existencia de cofradía/s y de imágenes que procesionaban.

Las dos actas capitulares de 1668 nos avalan el dato anterior y nos abren el

abanico procesional de la ciudad.

Es el Obispo quien la preside y quiere que se realice en acto.

Comienza por afirmar la existencia de procesiones generales o magnas en la ciudad.

Ésta se realiza en el domingo de la octava de pascua, 11 de abril.

Se nombra a la Hermandad de Botoa.

Su lugar de salida o el templo de salida de esta hermandad de Botoa es la Iglesia de S. José.

Desde 1709 van aparecer los objetos que el cabildo presta a la hermandad para

la procesión. Vamos a ir detallándolos: fuentes[68], un agua manil[69]o lavabo, incensarios[70], alhajas de plata[71],

Por primera vez en 1720 se le pide dinero por adelantado, cuando en todas las

actas que hemos citado y seguiremos haciéndolo, sólo se firma el recibo.

En 1728 se habla por primera vez en las actas capitulares de la “función del

descendimiento”.

En 1783, aparece por primera vez en las actas capitulares la Virgen de las

Lágrimas.

 

  1. Otros momentos procesionales de la Cofradía en la vida de la ciudad.

Son 4 los mementos que voy a destacar y que recoge el pulso de la importancia de nuestra hermandad.

  1. Martes, 11 de junio 1697[72]. “Salga la procesión de la octava del Corpus fuera de la Iglesia. Al tiempo ver con el Sr. Obispo sobre la procesión del día de la octava del Corpus y se haga por las calles y conforme el día de la colocación con la selección de reliquias y cofradías …
  2. Viernes, 5 de mayo 1701[73]. “Se diga la misa solemne y procesión general a Santiago, se avise al obispo y solemne vecado al Sr. Dean para que lo envíe al se. Gobernador. Acordose que el lunes 8 del corriente por la mañana se diga misa solemne y 4 capas y por la tarde haya procesión general que ha de ir a la ermita del Señor Santiago sita en el castillo para lo cual se dé recado por el presente al Sr. Obispo y al Dean para que lo envía a la ciudad y al Sr. Gobernador para que se le haga saber y que se responda a la carta de su Majestad = obedecido = y que diga la misa y haga repique de campanas y se ponga dicha célula en la sacristía para que todos pidan a Dios por los buenos sucesos y feliz viaje del Rey nuestro señor”.
  3. Viernes, 1 de abril 1704[74]. “Carta del Rey nuestro señor = Se hagan rogativas 9 días, procesión por el claustro y general a Santiago avisando a la ciudad. Este dicho día y cabildo se leyó dicha carta del Rey nuestro señor que Dios guarde, en que manda que se hagan rogativas por su salud y por los buenos sucesos de su campaña. Acuerda y determina su señoría que desde mañana sábado se hagan rogativas y nueve días de procesión por el claustro y el ultimo se haga procesión general a Santiago por la tarde y que se convide al Sr. Obispo y a la gente y que se pongan células en la sacristía para que todos los eclesiásticos pidan por la salud de su Majestad y que todos los días se diga una colecta en la misa”.
  4. 11 de marzo 1706[75]. “Carta de la Reina nuestra señora. Se responda y que se diga una misa solemne el domingo y procesión general a Santiago y se escriba a los curas. Leyó dicha carta de la Reina nuestra señora en que encarga qyue se hagan rogativas publicas por los buenos sucesos y viaje del Rey nuestro señor, que Dios guarde. Acordase que el domingo 14 del corriente se diga misa solemne y por la tarde procesión general a la ermita del Señor Santiago y que avise a la ciudad y se llame para mañana para señalar asientos a los Grandes de España y Generales de esta frontera”.

 

Conclusiones

La cofradía del Sr. Santiago y su mayordomo tenían una relación eclesial y

pastoral con la S.I.C y sus canónigos de estrecha colaboración. A la vez que se une y participan en la oración y rogativas por sus monarcas en los momentos importantes de sus vidas y de nuestra nación.

Se denota el lugar privilegiado que tenía la ermita del señor. Santiago en la vida

eclesial de la ciudad, no solo en sus obligaciones procesionales y litúrgicas, sino en la participación de las procesiones generales y celebraciones solemnes como la de la octava del Corpus.

La ciudad de Badajoz y sus eclesiásticos son parte activa en la hora de participar

de los cultos litúrgicos en su diversidad de necesidades.

 

  1. Rentas y gastos al final de un año cofrade: 6 de diciembre de 1770[76].

Renta cierta

 

Tiene esta cofradía 152 reales y 12 mns de censos, que cada un año se le pagan por diferentes sujetos a esta ciudad.

 

Tiene esta dicha cofradía 108 hermanos que estos contribuyen en cada entierro que hay en dicha cofradía con la pecha de seis cuartos, y habiéndose regulado por un quinquenio los que han fallecido han debido contribuir con 3 entierros, y por ellos 213 reales y 30 mns

 

Y por razón de 50 insignias de la Pasión de Cristo Señor nuestro la llevan con la Mayor decencia otros tantos nazarenos, y dan de limosna la que es su voluntad, y habiéndose regulado por el mismo quinquenio importa otra limosna 300 reales.

 

Y también esta cofradía ocho regidores que estos que estos todos los meses deben contribuir con la limosna de dos reales de vellón cada uno, lo que salen a pedir con las varas para juntar otra limosna todos los domingos del año y su producto son 0192_

 

Y también por llevar la Urna en donde va su D.M. dan de limosna los fieles que la llevan 0072_

 

Y también para llevar a la Virgen 0048_

 

Y también hace esta cofradía con la autoridad judicial dos petitorios para los gastos de dicha procesión que estos son regulados por el mismo quinquenio importan 0190_

 

Y también de la procesión se entregan cuatro varas a personas de buena conducta que estos bajan a la ciudad, y piden limosna para el Señor en la que juntan 0090_

 

Y también para hacer la función del Glorioso Señor Santiago que es el dia 25 de Julio se hace otro petitorio que se sacará 0070_

 

Importa la renta anual cienta e incienta los expresa dos 1248 reales y 8 mns. vellón y se pasa a demostrar los gastos que esta cofradía tiene y son a saber =

 

Gastos

 

Primeramente al párroco por la asistencia a la fiesta del santo Patrono por la mañana y tarde incluso los otros sacristanes 0025

Y también a dos monaguillos de la santa Iglesia 0008_

Y también a la Comunidad de S. Gabriel por la asistencia de dicha fiesta 0072

Y también al predicador 0060

Y también por el refresco que es costumbre dar a la comunidad por la tarde         0030

Importa dicha función                   0195

 

Gastos procesión

Viernes Santo

 

Al párroco y sacristán por su asistencia        0028_

A la comunidad de S. Gabriel por lo mismo             0088_

Al predicador por el Sermón    0060_

Importan dichos gastos                                             0176_

 

Entierros regulados

 

Por los 3 entierros regulados al año se pagan a la comunidad de S. Gabriel 0216_

Al capellán para la celebración de las misas en los domingos y días de fiesta en el año que se aplican por los hermanos vivos y difuntos de dicha cofradía 240_

 

Por manera que conferida la renta de esta               Gastos-0827

cofradía con los gastos e ella quedan de sobrantes             Renta- 10248-8

cuatrocientos y un reales vellón y ochos mno.                   Sobrante 0421-8

los que se distribuyen en el mayor culto del Sr. y para que conserve

donde convenga.

 

Doy esta firma en Badajoz a 6 de Diciembre de 1770

 

  1. Joseph Jaramillo

Melilla

Mayordomo

 

Capítulo II

Hermandad del Señor Santiago Apóstol, Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas (6 de abril 1800 al 1902)

Con la firma del acta[77] por parte del secretario de la Cofradía D. Francisco Gerónimo Vázquez Díaz y del hermano mayor, D. Juan Tamayo, en fecha de 6 de abril de 1800, damos comienzo a este nuevo periodo[78] que quiere dar luz y enriquecer a la Hermandad del Señor Santiago Apóstol, Nuestra Señora de las Lágrimas y Santo Entierro de Cristo[79], descubriendo algunos de los momentos más importantes de su historia [80],[81],[82],[83]:

Desde su nacimiento en 1600[84] hasta 1809 en la Ermita del Castillo.

Desde 1809 hasta 1829, en el Convento de los Remedios.

Desde 1829 hasta 1835 en el Convento de Observantes de San Francisco.

1837, expropiación.

Desde 1837 hasta 1841, posiblemente las efigies estuvieran en el convento de S. Francisco, en una capilla cerrada o se trasladasen a la Ermita de los Remedios.

De 1841, hasta el 11 de diciembre de 1870, las imágenes y los enseres ya están en la Ermita de los Remedios.

Desde 1870 hasta la fecha de hoy, se encuentran en la parroquia de Santa María la Real (S. Agustín)[85].

Y en medio de este vaivén, la hermandad no sólo procesionaba, sino que lo hacía con un protocolo existente, como lo veremos en su libro de actas.

2.1. Badajoz año 1800. Acta del 6 de abril de 1800[86]

Esta acta nos indica la seriedad de esta Cofradía, tanto en la organización de su procesión, como en la moralidad que deben tener de los hermanos que portan las insignias y la invitación a las autoridades militares de la época en la función más importante de la Hermandad del Señor Santiago Apóstol, Santo entierro de Cristo, Nuestra Señora de las Lágrimas, la procesión del Viernes Santo, en la tarde.

Se nombra por primera vez a los “nazarenos” y se eligen “a cuatro” para que en la procesión “vayan rigiendo ésta, procurando se observe la mayor devoción y buen orden que corresponde en semejante culto”. En la actualidad, ellos son los llamados diputados de orden dentro de nuestra cofradía.

Se acuerda que las “insignias[87] que se “hayan de repartir en la procesión sean a sujetos honrados y no de otra forma”, siendo ésta una tarea exclusiva del mayordomo.

Una de las tareas de los comisarios de fiestas era no sólo invitar a las autoridades que iban a escoltar al Santo Entierro de Jesucristo sino “una correspondiente atención”, y se nombra como invitados destacados “al Exmo. Sr. Capitán Real de esta provincia… con el Señor Gobernador militar de esta plaza y demás sujetos canateriados[88] de ella

[89] Este legajo 8, documento A nos guarda dos tesoros importantes.

En lo referente a la Cofradía y a la efigie de Nuestra Señora de las Lágrimas, en su folio 3 y 3vto, dice que “entre los años mil seiscientos ochenta y seis hasta el de mil seiscientos noventa y cinco fue hecha la imagen de la Virgen de las Lágrimas, a expensas de la cofradía de Santiago, como consta en los libros de cuentas respectivos a dichos años, siendo du mayordomo Juan Martín. Que las manos de la misma imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas fueron hechas por la referida cofradía en el año de mil setecientos nueve, para hacer el paso de poner la Efigie del cuerpo de Nuestro Señor Jesu Christo en los mismos brazos, quando se desciende de la Cruz en el Viernes Santo: el cual paso se ha hecho desde dicho año hasta el presente, y enseguida la procesión del entierro de Christo”.   Dato fundamental para entender que entre 1798 y 1800 existe ya el auto sacramental del descendimiento y la estructura procesional para el siglo XIX.

Y en lo que toca a lo civil y político sobre las cofradías, se dice en el folio 25 vto.: “se haya mandado por S.M. en su Real bando de 16 de septiembre de 1766 en el que con motivo de declarar nulas todas las cofradías que no estén aprobadas por el Real Supremo Consejo de Castilla, aunque tengan la de los ordinarios Diocesanos por lo que toca a lo espiritual, en que se consideró correspondiente según la Ley 3ª, punto 14, libro 8 de la recopilación[90].

Y por último, como queda recogido en el acta 6 de abril de 1800, una de las obligaciones del hermano mayor era recoger los libros de cuentas y asientos del mayordomo saliente y entregárselos al secretario para su mejor custodia, “y considerando que en dicha cofradía se halla como tal secretario de ella el Exmo. de este número D. Francisco Gerónimo Vázquez en cuyo poder podrán estar con mas custodias los libros y documentos respectivos a la misma cofradía, que igualmente se le entreguen por otro mayordomo”.

 

Capítulo III

Contenidos de los libros de acuerdos y asientos de la Cofradía

desde 5 de junio de 1814 a 11 de abril 1841

3.1.- Contenido del Libro de acuerdos.

El libro de acuerdos recoge una gran variedad de temas que preocupaban a la Hermandad, decisiones, acuerdos y problemas que surgen en el desarrollo de la vida cofrade. Podremos descubrir como aquellos problemas no están lejos de los que tenemos en la actualidad en nuestras cofradías. Es cierto que muchas de estas dificultades, entre ellas económicas, como sucede en la actualidad, vienen dadas por la situación convulsa en la que vivía la ciudad de Badajoz. Por ello, el trabajo de aquellos cristianos devotos fue el de buscar soluciones para que la hermandad siguiera adelante y el culto que le tributaba nuestra ciudad, en sus conventos y ermitas, fuera el más digno y fervoroso. También destacamos, la cantidad de presbíteros que se hacían hermanos, como se recoge en el libro de asientos, y que las actas lo verifican dándole su función y misión propia en la hermandad.

El contenido de este libro de acuerdos es muy extenso y rico, por ello vamos a detenernos sólo en el tema que nos tare entre manos: el protocolo de la procesión[91].

Acta del 5 de Junio 1814

Se acuerda aa creación del inventario para que el nuevo hermano se haga “cargo de los efectos, libros cobradores, cuentas y demás efectos que pertenecían a la cofradía asiendo de ellos formal inventario para que en todo tiempo conste”.

Acta del 2 de septiembre 1814

Podemos considerar que con esta acta estamos ante una actualización, en algunos puntos concretos, de los estatutos de 1800. Hemos llegado a la nueva sede, a un nuevo lugar y necesitamos actualizarnos. Por ello, nos encontramos una serie de acuerdos con la comunidad de los Remedios, para los entierros, con la comunidad misma y las obligaciones entre convento y hermandad, destacando la “asistencia a la procesión del santo entierro y al sermón del descendimiento, todo por la limosna de cien reales”.

Acta del 6 de agosto de 1815

Tras elegir al hermano mayor, éste reconoce el trastorno que ha sufrido la hermandad y en palabras textuales, “ya que había principiado arreglar el trastorno tan grande que había sufrido esta hermandad por la entrada de los enemigos en esta plaza”.

Los gastos extraordinarios que están suponiendo los entierros de los hermanos, está afectando a los hermanos de Hacha de la Virgen y del Señor, las cargas de estos es de media fanega de trigo anual, renovando su hacha y quedando libres de pechas. Lo mismo ocurrirá con los que llevan al Señor, la Virgen y el palio, que deberán contribuir con lo de costumbre.

Este acta reconoce la existencia de nuestra cofradía, de manera explícita, desde antes de 1640 cuando dice: “acuerdan también se le de entrada gratuitamente a Manuel Barreros Ruiz y se le exonere de pechas hasta que llegue a la edad de veinte años, por su asistencia a los entierros y demás ocupaciones que se ofrecen en esta hermandad, igualmente por los méritos que tienen contraídos su padre, y los que hicieron su bisabuelo, abuelos y tíos, pues desde el año mil seiscientos cuarenta hasta el presente todos han sido hermanos mayores y diputados de ella”.

Y en el libro de asientos[92], cuando se anota a su nieta Vicenta Ruiz a edad de nueve años, vuelve a recordarnos los méritos de esta familia, “desde el principio al siglo 1600”.

Se acuerda la elaboración de un nuevo libro de hermanos porque el anterior se encuentra en mal estado[93]. El acta recoge un dato importante que se tenía en el libro antiguo de acuerdos sobre la nueva Urna del Señor: “Últimamente que mediante haberse perdido el libro de acuerdos en el que se hallaban anotadas las limosnas particulares, que hicieron algunos hermanos, para la formación de la Urna y otras obras…”. Entre estos hermanos se encuentran los que la Hermandad llama “hermanos jubilados” que son:

“D. Juan Robles que dio 500 reales, D. Josef y su mujer Dª. Carolina que dieron una colcha valorada en seis mil reales, D. José Zebada y Dª. Carolina Binteno, su mujer, por varias limosnas. Y ahora se han hecho cargo de las gaviotas para el pabellón de la Señora, D. Juan Tamayo y Dª. Petronila Carrasco, su mujer, hermano mayor y se reconocen sus buenos servicios, D. Eustaquio María por haber sido hermano mayor de Palio treinta y seis años y D. Francisco Bazquez y su mujer por haber sido secretario de esta hermandad muchos años”.

Acta del 29 de julio 1816

Esta acta recoge luna de las funciones del Muñidor, el cual debe asistir a todos los entierros de los hermanos parar llevar el estandarte, vara o lo que necesiten los Hermanos mayores; como a las novenas, meditaciones, procesiones y demás fiestas de la Hermandad.

Estas funciones quedan recogidas también en el libro de asientos[94]. “Reconquistada esta plaza por el ejército británico”, esta batalla ha provocado en la hermandad pérdidas de los libros de cuentas y asientos, lo que provoca un desorden a la hora de los entierros. El mayordomo pide que se arregle cuanto antes.

Se acuerda “hacer fiesta del Señor del Sepulcro en el día de la Ascensión, la cual se ha componer de misa cantada y sermón”. Se dice que “los caudales que proceden de limosnas que hacen los fieles al señor del Sepulcro se inviertan en la Señora y el Santo”.

Y finalmente se acuerda que se haga un listado de nombres y clases de todos los hermanos que dan limosnas para “la construcción del santo paso el señor Santiago… como los particulares para el culto del señor y la señora”.

Aparece un listado de hermanos y su clase dando cuartillas de grano de trigo, distintas cantidades de reales para las novenas y una túnica de lino y mangas, dos farolas para alumbrar a la señora en la procesión del Viernes Santo y “el caparazón del pavelloso a la Señora”.

Acta del 7 de abril de 1817

El acta recoge las obligaciones del Hermano Francisco Gómez Rodríguez, vecino y labrador de esta ciudad, y después las de su ahijado Antonio Gómez Rodríguez, sin que el mayordomo y regidores puedan quitarle este derecho mientras cumplan con dar de limosna Trigo de buena calidad y ciento sesenta reales, al menos durante seis años consecutivos, y “mientras cumpla dicha oferta, podrá continuar en la posesión de la corona todo el tiempo que dure su vida y sea su voluntad”.

También se acuerda que el hermano D. José López Martínez que tenía adquirido el derecho a la misma insignia, de su libre y espontanea voluntad, digo “cedía y renunciaba en toda forma el derecho que le corresponde a favor de Antonio Gómez Rodríguez”.

Acta del 30 de Julio de 1817

Se acuerda el refresco que se da a los hermanos después de la procesión del Viernes Santo por la tarde, “se limitase o diese éste a los hermanos que llevan los pasos y hachas en esta procesión y a nadie más”.

Las obligaciones de los sacerdotes que se asientan como hermanos en la cofradía. Tienen que “asistir a todas las funciones y fiestas que ésta tiene, según su obligación”. No pagarían pechas, pero en el caso que no cumplan sus obligaciones, pasarían a ser hermanos particulares y pagarían sus pechas.

Acta del 1 de agosto de 1819

Se acuerda sobre la antigüedad de los hermanos de hacha del Señor y de la Virgen en la procesión del santo entierro de Cristo.

Existía un problema de antigüedad de los hermanos de Hacha por llevar las andas del Señor y de la Virgen en la procesión del Santo Entierro y su lugar a la hora de portarlos. Se acuerda que “se saque el libro de asientos… se hagan comparecer por citación a la junta, y se le haga entender la antigüedad que cada uno ha de llevar en la procesión; y el que no sea conforme se le diga que se excluirá de hermano de hacha y se pondrá otro en su lugar, pues este es el modo que ha encontrado para cortar altercados que forman escándalos en asuntos religiosos”.

Acta del 17 de Febrero de 1820

Acuerdo sobre el arreglo de antigüedad de los hermanos de Hacha de la Virgen.

No habiéndose arreglado del todo el problema en el paso de la Señora, se “acordó que se les hiciese saber a estos hermanos de hacha compadeciesen en la casa del hermano mayor D. Juan Rastrollo y con presencia del libro de entradas y diputados de la misma hermandad anunciarle la antigüedad a cada uno a fin de cortar disputas que se hacen en un acto tan religioso y día tan memorable para todo católico cristiano… se le da a cada uno de los hermanos… ala y número en que debe colocarse… como también el que se pongan dos listas, la una para el hermano mayor del ala derecha y la otra para la de la izquierda. … Y últimamente que cuando algún hermano se encuentre imposibilitado por enfermedad, ausencia u otra ocurrencia no podrá ponerse otra persona que no sea su hijo, ya que aquí radicaba el problema. Esta preferencia no será extensiva a yernos ni parientes”.

El acta termina con el listado de número, nombre y fecha de los 12 hermanos de ala derecha e izquierda, con arreglo a la antigüedad. El primero de cada ala es el hermano mayor, de ala derecha D. Juan Hernández, 3 de abril de 1803 y de ala izquierda, D. Francisco Plaza de Pineda, 3 de abril de 1803.

Acta del 7 de agosto de 1824

Esta acta recoge la petición que hace el hermano mayor, D. Juan Tamayo, para el cambio de fecha de novena de Nuestra Señora de las Lágrimas, de cuaresma a septiembre, el día de la virgen 15 de septiembre, Virgen de los Dolores[95]. Y entre las razones que lo justifican, encontramos esta: “por distraerse en gran manera el cuidado de su mayordomo, por tener que atender a un mismo tiempo a este objeto, y al de preparar todo lo conveniente para la función del descendimiento y procesión del santísimo Entierro”.

Acta del 8 de agosto 1824

Se acuerda: Realizar una colecta para la compra del terciopelo negro para el Señor del santo Sepulcro.

Acta del 22 de febrero de 1829      

Salida del convento de nuestra Señora de los Remedios para ir al convento de san Francisco en Badajoz.

La primera reunión tiene lugar en una habitación de la casa de uno de los regidores de la hermandad, D. Josef Barreros “a consecuencia del llamamiento para tratar y conferenciar asuntos de la hermandad”, siendo ésta la transición del convento de los Remedios al convento de los Franciscanos[96].

La primera condición es que para llevarse las “Efigies y su cofradía en la Iglesia de este convento interior” es la de tener “capilla o hermita propia[97], a causa del mal estado de la capilla, y como dice el acta, “con mal decencia” para las Efigies.

Para ello, y dando cumplimiento a las exigencias de las religiosas y del Rvdo. Padre Guardián de los Franciscanos, para “la traslación de las Efigies al convento de san Francisco”, los franciscanos ceden las competencias de cesión y donación bajo los pactos y exigencias recíprocas establecidas en un documento (que, citado en el acta, en la actualidad no se tiene). Dicho escrito debería recogerse en un documento que se elevaría a público posteriormente, por seguridad jurídica de la Cofradía. El acta termina apostillando: “sus representantes (cofradía) no han deseado, ni desean otras cosas que el bien y felicidad de la misma y su conservación”.

Este buen hacer queda recogido en la carta de D. Manuel Barrantes al Obispo de la Diócesis, en el año 1829 [98], en el acta del 5 de noviembre de 1830[99] y en las obras y donaciones[100] que se realizan.

Acta del 5 de diciembre de 1830

En la celda del M.R.P. guardián del convento de N.P. S. Francisco, con la junta de gobierno de éste año, se reúnen en “Junta General” para tratar, entre otros temas, el refresco que se daba después de cada procesión del Viernes Santo por la tarde a todos los hermanos que portaban los pasos en la procesión del Santo Entierro. Pero la junta de gobierno acuerda que “en consideración a lo que trabajan, ha llegado a criticarse esta costumbre como aburrida y escandalosa, para alegar el más ligero motivo de crítica y evitar que por ésta se resfríe la devoción y piedad se prohíbe en adelante toda clase de refresco en el convento y en casa del mayordomo, aunque sea de sus propios intereses”. Por ello se acuerda, “gratificar a los referidos hermanos por su trabajo… la cantidad de trescientos reales que se entregarán a ellos mismos” y se pasará en cuenta al mayordomo[101].

Acta del 16 de enero de 1831         

Se acuerda la creación de un nuevo libro cobratorio por el mismo mayordomo y los regidores Aguilar y Rebolledo con arreglo al libro principal de asientos de hermanos.

Acta del 22 de mayo 1837               

La hermandad sufre una expropiación. Carta de la “comisión de la Excma. Diputación de Badajoz de esta ciudad” al “mayordomo de la cofradía de Santiago de esta ciudad”, en fecha 22 de mayo de 1837 y firmada por D. Francisco Ocampo.

Dice así: “Autorizado por la Exma. Diputación de esta provincia para la averiguación y ocupación de bienes y ventas pertenecientes en este partido a cofradías y otros establecimientos por consignación del decreto de las Cortes de… cumplimentada mi comisión por las autoridades civiles… me dirijo a usted… con urgencia… con formal entrega de las pertenencias en metálico o frutos, acompañando inventario duplicados autorizados por quien corresponda y fincas y efectos que pertenezcan a la cofradía. … uno de los inventarios lo pasare a la Excma. Diputación y el otro quedará en poder de usted para resguardo… No retrase usted cumplir por la parte… de este oficio”.

Acta del 11 de abril 1841

Después de la desamortización y tras 4 años de silencio de actas, la hermandad quiere volver a levantar su culto, devoción y esplendor que en otros tiempos tuvo.

“Reunidos en junta los hermanos de la Cofradía del Apóstol Santiago y Santo Entierro de Cristo, en la casa del mayordomo D. Nicolás Rebolledo…” constata la realidad de la cofradía, recuerda la historia y su origen. “… Aunque si es verdad que las circunstancias miserables de la época han sido causa de la frialdad y decadencia de la mayor parte de muchos los hermanos, que aunque llenos de ardor y buenos deseos de religiosidad no han podido cumplir con las cuotas que les estaban señaladas; con las justas ideas de volver a fomentar en la parte posible de esta cofradía del Santo Entierro de Cristo, única concedida por Real Orden, y que en otros tiempos ha sido singular y que ha llamado la atención por su hermosura y esplendor a los de esta población y fuera de ella”.

Por ello, “acordaron en primer lugar nombrar una comisión de su seno… que manifestara si tiene voluntad y están prontos a continuar de hermanos y contribuir pagando sus pechas”.

“En segundo lugar, queda nombrado de regidor de campo para el recogido de limosnas en el hermano José Grageras”. Y si la “recolecta fuera suficiente” en otra acta establecería que “se repararía todo aquello que fuera necesario para la procesión del Viernes Santo en la tarde del viernes”.

Por último, el gozo de querer levantar la hermandad y ser en palabras del misma acta: “y que en otro tiempos ha sido singular y que ha llamado la atención por su hermosura y esplendor a los de esta población y fuera de ella”, se nombra a los dos primeros hermanos mayores de cabecera de la Urna del Señor y de la Virgen: “queda a si mis mismo admitir las proposiciones de los hermanos Miguel Pérez y José Salas. El primero hermano mayor del Señor… En igual forma quedo obligado como cabecera hermano mayor de la virgen José Salas. Y José Gragera como cabecera de palio”.

3.2.- Contenido del Libro de asientos con cargas.

Este apartado da cumplimiento a lo acordado[102] en el Convento de los Remedios, siendo hermano mayor D. José Antonio Rodríguez y habiendo celebrado reunión la Cofradía para que se trasladen todos los hermanos existentes del libro viejo de asientos a uno nuevo, ya que el antiguo ha sufrido destrozos por la última guerra con los franceses, siendo el nuevo hecho con mayor claridad. Por espacio en este artículo, sólo vamos a citar los elementos y obligaciones que portaban y tenían los hermanos, los cuales compondrán el protocolo de la procesión del Viernes Santo por la tarde.

Los elementos y obligaciones que portaban los hermanos eran los siguientes:

Cruz de guía y estandarte, con velas que lo acompañan, petitorios, insignias de

la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (corona de espinas, cíngulo, trompetas, dados, Agua manil, clavos, túnica, potencias, la santa Cruz, llaves, vinagre, paño de la Verónica).

Nos encontramos otro grupo de hermanos que portaban Hachas de cera con

cuarteto y sin él, la urna del Señor y de la Virgen, con hermanos de brazo a derecha e izquierda, al igual que hermanos portadores del palio de nuestra Señora de las Lágrimas, junto con los hermanos mayores del Señor y de la Señora.

Y otro grupo formado por las autoridades civiles y militares y eclesiásticas (Sr.

Obispo, Dean y canónigos de la S.I.C. el capellán de la Hermandad, sacerdotes, diáconos, subdiáconos y seminaristas).

Capítulo IV

Protocolo de la procesión del Viernes Santo, del Señor Santiago Apóstol, Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas

En el libro de entrada de la Hermandad, cuando un hermano se “asentaba”, a no ser que fuera “mozo soltero o soltera o viudo o viuda”, se le ponía el nombre del matrimonio y seguidamente la obligación, si la tenía, con la Hermandad. Estas obligaciones iban desde lo que portaban en la procesión, como lo que regalaban, o el lugar que ocupaban llevando las andas o el palio.

De toda la información que he desentrañado de cada hermano, nos pone en conocimiento de cómo podía ser la procesión de nuestra Cofradía y que símbolos, insignias e imágenes procesionaban. Y algo más importante, cómo se vivía espiritualmente este día y cómo los Santos Oficios marcaban el contenido de la procesión. Y para ello vamos a retomar dos textos tomados de las actas de la cofradía.

 

1.- Libro de acuerdo, acta del 7 de agosto de 1824, donde el Hermano Mayor, D. Juan Tamayo dice: el mayordomo ha “de preparar todo lo conveniente para la función del Descendimiento y procesión del Santísimo Entierro”. Este comentario nos pone en alerta de la existencia del Cristo articulado que tenemos en la actualidad en la parroquia de Santa María la Real (S. Agustín) con el cual se realizaba el auto sacramental del descendimiento y se llevaba a la urna para ser procesionado. Y a la vez, en la citada función, los símbolos, llamados en esta época” insignias” eran colocadas, creemos, en cojines o bandejas, para ser llevadas y enseñadas al pueblo santo detrás de la cruz de Guía y por delante de la urna del santo Entierro de Cristo. Las insignias, que aparecen citadas en el libro de asientos y portadas por los hermanos de la hermandad, son todas las que aparecen en la semana de Pasión de Nuestra Señor Jesucristo: clavos, corona de espinas, cáliz, vinagre, potencias dado verónica, túnica, cíngulo, llave, manopla trompeta y la Santa Cruz.

2.- Reconstruyendo las “obligaciones de los hermanos” en el libro de asientos, y los listados que aparecen en las páginas 147, 153, 159, 165 y 171 donde se nos habla de los hermanos que llevaban al Señor y la Señora, los hermanos de Acha[103] del Señor y la Señora y los del Palio de la Virgen[104], podemos saber cómo estaba estructurada la procesión.

Según los datos obtenidos la procesión constaba de tres cuerpos:

La cruz procesional que abre toda procesión y el estandarte de guion de la

Hermandad. Le siguen todas las insignias que recuerdan la semana de pasión de Nuestro Señor Jesucristo, para cerrar este cuerpo con la Cruz del Cristo descendido en la “función del descendimiento”.

Este cuerpo lo abre un hermano “con un Acha de cera blanca con cuartero”.

Seguidos por dos filas de 12 hermanos de “Acha de alumbrado” que iban a derecha e Izquierda de la Urna del Señor. Y en el centro, portado en unas andas, con 12 hermanos, el Santo entierro de Cristo. La cabecera de este paso de andas lo presidía el “Hermano Mayor del Señor”, y la primera andilla de cada lado de las andas, los dos hermanos más antiguos con esta obligación.

El tercer cuerpo de la procesión es el paso de Nuestra Señora de las Lágrimas.

Se abre con dos farolas que son donadas por el diputado D. Juan Moreno Salamanca “para alumbrar a la Señora en la procesión del Viernes Santo[105]. A derecha e izquierda van los “hermanos de Acha alumbrando a la Señora” con 12 hermanos en cada fila, y en el centro el paso de andas de la Señora y a su mismo lado, 10 hermanos que portan “las varas del palio” de la Señora. En este cuerpo, van también, como en el anterior, el Hermano Mayor del paso de la Virgen y el Hermano Mayor de Palio, y la primera andilla de cada lado de las andas son los dos hermanos más antiguos con esta obligación.

Toda la procesión, de principio a fin, estaba acompañada por los hermanos y hermanas, lo que hoy conocemos como nazarenos, que sin obligación ninguna, como se recoge en el libro de asientos, iban con una vela encendida, velando por sus imágenes e insignias.

Junto a ellos iban los “nazarenos de orden”, como aparece en el acta de 1800.

También existen los llamados “hermanos petitorios” que se distribuían por cada uno de los cuerpos para recoger las ofrendas de los devotos de nuestra cofradía del santo Santiago apóstol, Santo entierro de Cristo y Nuestra Señora de las Lágrimas.

Y por último, sabemos por el libro de asientos y por las actas, que acompañaban en todas sus “funciones” el capellán, sacerdotes hermanos de la misma, diáconos y subdiáconos, pero no nos costa dónde iban colocados, al igual que las autoridades militares y demás sujetos, como aparece en el acta de 1800. Podemos pensar que detrás de cada uno de los pasos del Señor y de la Señora, o de la Virgen de las Lágrimas, cerrando la procesión.

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO V

Los periódicos de la ciudad y sus noticias sobre la Cofradía

Son muchas las noticias y cometarios que encontramos en los periódicos de la época que hablan de la semana santa, en concreto, de nuestra cofradía. La variedad ideológica de la prensa de la época es expresión de la realidad social que vive nuestra ciudad, nuestra nación, y no es ajena nuestra hermandad, a la hora de comentar las salidas procesionales cada Viernes Santo en la tarde.

En el presente capítulo pretendo, no recoger todo lo que se dice sobre nuestra cofradía sino, aportar un testimonio cualificado de lo que está viviendo y que recoge la prensa de la época[106], o al revés, lo que se comenta en los periódicos de la ciudad son un reflejo claro de lo que vive la hermandad, recién instalada en parroquia de Santa María la Real. Estos comentarios dan validez a los análisis y decisiones que se están tomando en la hermanad, como lo encontramos en las actas de la época.

El avisador de Badajoz, 22 marzo 1882. “El viernes Santo a las doce del día, principiarán en la Iglesia de santa María la Real el ejercicio de las tres horas de agonía y acabada se hará el Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, predicando el Sr. D. Vicente Rino”.

Diario de Dabajoz, 13 abril 1884. “Debe haber variado la legislación militar en lo que se refiere a los honores que las tropas del ejército han de tributar en ciertos actos de culto católico; y decimos esto porque en las procesiones de Semana Santa hemos observado que la escolta de algunos pasos llevaba el ros a la espalda y hasta la Guardia Civil marchaba en igual forma en la procesión del Viernes Santo. Este honor estaba reservado a la sagrada Eucaristía; pero nunca a las imágenes”.

El avisador de Badajoz, 9 abril 1887. “El viernes a las doce, las tres horas de agonía en la Parroquia de Santa María la Real; a las cuatro y media el sermón del descendimiento y a las cinco, procesión del Santo Entierro. Predicará el Sr. D. Vicente Rino”.

El avisador de Badajoz, 10 abril 1890. “No pudo salir la procesión anunciada, por causa de la lluvia”. Y el periodista refleja la tensión de la época y la dificultad de los militares de realizar su tarea: “El Excmo. Sr. Capitán general, velando celoso por el bien público y en particular por el bienestar del ejército, que trae a mal traer en Madrid a nuestros senadores y diputados, negó con mucha finura y con toda galantería el concurso de la guarnición a las comisiones de las cofradías que fueron a pedírselos para el mayor esplendor de las procesiones”.

La Región Extremeña, 1 abril 1893. “La de ayer fue más ordenada y solemne, acudiendo, como es antigua costumbre, las autoridades civiles y militares (éstas representadas) y casi todas las dignidades de la Iglesia catedral, presididas por el ilustrísimo señor obispo de la Diócesis”.

La Región Extremeña, 1 abril 1893. “A la procesión de ayer tarde no asistió, aunque estaba preparada para verificarlo, fuerza de la guardia civil, porque a causa, según parece, de un olvido, no se le comunicó la oportuna orden”.

Correo Extremadura, 24 marzo 1894. “Las procesiones han estado este año bastante desanimadas, exceptuando la del Viernes Santo, a la que asistieron todas las autoridades”.

La Región Extremeña, 13 abril 1895. “¿Por qué en las procesiones se permite a algunas mujeres que vayan delante de las imágenes cantando saetas?. Eso, en los pueblecillos puede tolerarse, pero aquí no debe suceder lo mismo”.

La Región Extremeña, 14 abril 1895. “Este año hemos tenido una novedad las noches del Jueves y Viernes Santo. La de haber luz eléctrica en los balcones del palacio municipal”.

Heraldo de Badajoz, 4 abril 1896. “Pasaron los días de Semana Santa en los que nuestro vecindario ha dado una saludable de fe religiosa… De las procesiones merece mención especial la del santo Entierro, a la que acompañaba todo el clero con su S.I. el Prelado y comisiones muy numerosas de las corporaciones civiles e institutos del Ejército”.

El Avisador de Badajoz, 22 abril 1896. “Por la tarde, serán las tres horas de Agonía en Santa María la Real; a las cuatro el sermón y a las cinco la procesión del Santo Entierro”.

Heraldo de Badajoz, 17 de abril 1897. “La procesión del Santo Entierro salió ayer poco después de la hora fijada y también se vio favorecida de fieles. El clero todo con el Cabildo Catedral y el Ilmo. Sr. Obispo asistió; comisiones de todos los institutos y cuerpos armados de la guarnición; comisiones civiles y en la presidencia figuraban el Sr. Gobernador civil, de uniforme, la representación del Excmo. Sr. Gobernador Militar y dos concejales”.

La Región Extremeña, 2 abril 1898. “La banda municipal está ensayando algunas marchas fúnebres para las procesiones de Semana Santa”.

Heraldo de Badajoz, 7 abril 1898. “Mañana de once a doce se practicará en la parroquia de Santa María la Real, el devoto ejercicio del Vía Crucis, y a continuación el de las Tres Horas de Agonía, en la forma de años anteriores. A las cuatro de la tarde del mismo día, el sermón del descendimiento, que predicará el Coadjutor de dicha parroquia D. Daniel Serrano y Milara, y a las cinco tendrá lugar la procesión del Santo Entierro de Cristo, con asistencia de la Hermandad, Excmo. Ayuntamiento y clero de las cuatro parroquias”.

Heraldo de Badajoz, 9 abril 1898. “La de ayer también resultó solemne. A ella concurrió el clero y nuestro digno prelado. La presidió el Gobernador Civil señor Oyarzabal, con el Alcalde Sr. Hidalgo y el Coronel Sr. Puente, y hermanos de la cofradía. Las comisiones militares fueron numerosas, en cambio de la representación civil solo vimos al inspector de la Escuela Sr. Abarzuza, el Secretario de la Junta de Instrucción pública, a D. Fernando Campos de los empleados del Gobierno y la representación de telégrafos compuesta de tres individuos; de las demás corporaciones y centros oficiales no vimos a nadie. Dio escolta una sección del Regimiento de Castilla con música y banda”.

La Región Extremeña, 6 abril 1901. “Fue presidida por el Gobernador civil, llevando a su derecha al coronel de la zona, Sr. Jiménez, en representación de la autoridad militar y el Teniente Alcalde D. Gerardo Albarrán, y a su izquierda el alcalde Sr. Uceda”.

Nuevo Diario de Badajoz, 27 marzo 1902. “Esta parroquia tendrá oficios también mañana a las siete los Divinos Oficios, y a las quince el vía crisis; a las diez y seis saldrá con la solemnidad de costumbre la procesión del Santo Entierro y Virgen de las Lágrimas, a la que asistirá el clero de las cuatro parroquias, tribunal eclesiástico, corporaciones municipal, militar y civil, así como los seminaristas del Conciliar de S. Atón y Ordenandos; presidirá dicha procesión el Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis y el Gobernador civil de la provincia”.

La Región Extremeña, 29 marzo 1902. “La procesión de ayer tarde la presidió el Sr. Gobernador civil Sr. López Oyarzabal juntamente con un coronel de infantería en representación del Sr. Gobernador militar y con el alcalde D. Ignacio Santos. En la presidencia eclesiástica vimos al Sr. Obispo de la Diócesis”.

Nuevo Diario de Badajoz, 30 marzo 1902. “La procesión del Santo Entierro se verificó ayer tarde en la misma forma de años anteriores. Asistieron comisiones civiles y militares, el Prelado de la diócesis acompañado del Deán y del Doctoral, el Tribunal Eclesiástico, la Hermandad del santo Entierro, el coronel del Regimiento de caballería de Villarobledo en representación de la Autoridad militar, el Gobernador civil de la provincia, el Alcalde y el Ayuntamiento bajo mazas”.

 

Fuentes y Bibliografía

Fuentes documentales:

ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS DE MÉRIDA-BADAJOZ

Actas capitulares de la S.I.C. de Badajoz

Fondo Parroquial. Santa María la Real

Caja 36. Libro de Hermandades

Caja 140. Legajo 8

Libro de acuerdos de la Cofradía del Señor Santiago Apóstol, Nuestra Señora de las Lágrimas y Santo Entierro de Cristo.

Fondo Obispado

Badajoz, impreso civil 336-359 (249, 426, 311 A-T).

ARCHIVO DE LA COFRADÍA DEL SEÑOR SANTIAGO APÓSTOL, NUESTRA SEÑORA DE LAS LÁGRIMAS Y SANTO ENTIERRO DE CRISTO

Libro 1º de actas

PERÍODICOS

El Avisador (1882-1891), Correo de Extremadura (1891-1904), La Coalición (1892-

1904), Diario de Badajoz (1883-1891), Nuevo Diario de Badajoz (1892-1904), Heraldo de Badajoz (1896-1898), La Región Extremeña (1893-1903), El Orden (1891-1893), El Liberal Extremeño (1898-1899).

 

(AHN)Archivo Histórico Nacional, 00001420, consejos, 7091, exp. 8, folio 21-22.

[1] Actas capitulares, caja 1, libro 1, pag.17.

[2]AHN – 00001420, consejos, 7091, exp. 8, folio 21-22.

“Declaración jurada y firmada, que yo D. Joseph Jaramillo Melilla presbítero de esta ciudad doy, como mayordomo de la Cofradía de Sr. S. Santiago patrono y defensor de España, que se sirve en su ermita en el Castillo de esta Plaza, la cual Cofradía fue aprobada en 13 de Agosto del año pasado de 1604 por el Sr. Licenciado Mateo Canveco Provisor Vicario General que fue de este obispado, por el Ilmo. Sr. D.. Andrés Fernández de Córdova obispo, que fue de él, con la cual aprobación se acudió a Nuestro señor padre Clemente VIII, el cual expidió su Breve Apostólico aprobando la dicha cofradía en 9 de enero de 1605 concediendo muchas indulgencias y gracias tanto para en vida, como para la hora de la muerte a los cofrades que fuesen de ella y fue admitida como Hermandad a la Iglesia Lateranense como miembro de la misma, para participar de todas las gracias concebidas a ella, y las referida Cofradía tiene la obligación todos los Viernes Santos del año sacar la procesión del Santo Entierro de Cristo, anterezo de Sermón, y el paso lastimoso del Descendimiento a la voz del predicador, en la que lleva las insignias de la pasión de V.D.M. y que le acompaña su Santísima Madre con el título de las Lágrimas”.

[3] Actas capitulares, caja 1, libro 1, pag.17.

[4] Id., caja 4-5, libro 1587-1594, pag.3vto.

[5] Id., caja 10, libro 1641-1649.

[6] Id., caja 15, libro 1683-1687, 24 de julio 1686.

[7] Id., caja 11, libro 1655-1660, 2 de noviembre de 1658.

[8] Id., caja 26, libro 1751-1754, 24 de julio 1754, pag.254 y vto.

[9] Id., caja 14, libro 1674-1679, 24 de julio de 1676.

[10] Id., caja 16, libro 1690-1696; 20 de julio de 1691; 23 de julio de 1704; 19 de julio 1713, pag201vto; 18 de julio 1714, pag.19vto.

[11] Id., caja 17, libro 1700-1703, 28 de julio de 1702.

[12] Id., caja 24, libro 1741-1743, 23 de julio 1741, pag.18.

[13] Id., caja 27, libro 1754-1759, 4 de octubre 1757.

[14] Acta 16 de julio 1700; 20 de julio 1701.

[15] Acta 13 de julio de 1712; 24 de julio de 1726, pag.316vto; 11 de julio 1731, pag. 148vto; 24 de julio 1754, folio 254 y vto.

[16] Id., caja 20, libro 1720-1727, 23 de julio 1727, pag.41vto.

[17] Id., caja 22, libro1733-1736, 22 de julio 1735; acta 18 de julio 1738; 24 de julio 1739; 13 de julio 1740; 21 de julio 1741, pag.18; 19 de julio 1743; 20 de julio 1746; 20 de julio 1753, folio 1.

[18] Acta 24 de julio 1744; 20 de julio 1746; 19 de julio 1752; 8 de julio 1773.

[19] Acta 19 de julio 1747; 24 de julio 1778, pag.15.

[20] Acta 19 de julio 1747.

[21] Acta 16 de julio 1783; 16 de julio 1802, pag. 200.

[22] Acta 18 de julio de 1692; 18 de julio 1755; 8 de julio 1773; 16 de julio 1779; 19 de julio 1782; Acta 16 de julio 1783; 15 de junio 1785.

[23] Acta 18 de julio de 1692.

[24] Acta 23 de julio 1756.

[25] Acta 15 de junio 1785.

[26] Acta 24 de julio 1693.

[27] Acta 23 de julio 1694.

[28] Acta 20 de julio de 1740; 21 de julio 1741, pag. 18; 24 de julio 1744.

[29] Acta 23 de julio 1743.

[30] Acta 21 de julio 1747.

[31] Acta 19 de julio 1752.

[32] Acta 24 de Julio 1754, folio 254y vto.

[33] Acta 15 de marzo 1759.

[34] Acta 20 de julio 1759, pag.9.

[35] Acta 23 de julio 1762, pag. 233.

[36] Acta 23 de julio 1773.

[37] Acta 24 de julio 1778, pag.15.

[38] Caja 3, libro 1572-1587, pag 91vto.

[39] Caja 12, libro 1665-1668.

[40] Id.

[41] Caja 18, libro 1706-170, pag. 172vto.

[42] Acta 21 de marzo 1747; acta 4 de abril 1748; acta 16 de abril 1756; 28 de marzo 1754; 17 de marzo 1766.

[43] Ib. Pag.271.

[44] Acta 4 de abril 1748.

[45] Caja 18, Libro 1710-1714, 23 de marzo 1711.

[46] Id., caja 18, Libro 1710-1714, acta 27 de marzo de 1712.

[47] Caja 18, Libro 1710-1714, 6 de abril 1713.

[48] Caja 18, Libro 1710-1714, 22 de marzo 1714, pag. 251.

[49] Caja 19, libro 1714-1717, 4 de abril 1725, pag.58vto.

[50] Caja 19, libro 1714-1717, 26 de marzo 1716, pag. 142 vto.

[51] Caja 19, libro 1714-1717, 30 de marzo 1719, pag. 142 vto.

[52] Caja 19, libro 1717 -1720, 21 de marzo 1720, pag. 260 vto.

[53] Caja 20, libro 1727-1728, 3 de abril 1727, pag. 8vto.

[54] Caja 21, libro 1728- 1730, 31 de marzo 1730, pag. 196.

[55] Caja 21, libro 1730- 1731, 12 de marzo 1731.

[56] Caja 21, libro 1730- 1731, 31 de marzo 1732.

[57] Caja 22, libro 1732- 1733, 26 de marzo 1733.

[58] Caja 22, libro 1733- 1736, 12 de abril 1734.

[59] Caja 23, libro 1733- 1736, 15 de marzo 1736.

[60] Caja 23, libro 1733- 1736, 8 de abril 1737.

[61] Caja 23, libro 1733- 1736, 21 de marzo 1738.

[62] Caja 23, libro 1738-1739,. 17 de marzo 1739.

[63] Caja 24, libro 1739-1741, 31 de marzo 1740.

[64] Caja 20, libro 1720-1727, 21 de marzo 1720, pag. 57.

[65] Caja 20, libro 1727-1728, 18 de marzo 1720, pag, 118.

[66] Caja 21, libro 1728-1730, 7 de abril 1729, pag. 107.

[67] Caja 31, libro 1781-1785, 3 de abril de 1783.

[68] Acta 18 de marzo 1709; 10 de abril 1710; 23 de marzo 1711.

[69] Acta 18 de marzo 1709; 10 de abril 1710; 23 de marzo 1711.

[70] 10 de abril 1710.

[71] Acta 27 de marzo de 1712; Acta 6 de abril de 1713; 22 de marzo 1714, pag. 251; acta 4 de abril 1725, pag. 58vto; 26 de marzo 1716, pag. 142 vto; 30 de marzo 1719, pag. 142 vto; 18 de marzo 1720, pag, 118; 7 de abril 1729, pag. 107; 31 de marzo 1730, pag. 196; 12 de marzo 1731; 31 de marzo 1732; 26 de marzo 1733; 12 de abril 1734; 15 de marzo 1736; 8 de abril 1737; 21 de marzo 1738; 17 de marzo 1739; 31 de marzo 1740.

[72] Caja 16, libro 1696-1700, acta, martes, 11 de junio 1697.

[73] Caja 17, libro 1700-1703, acta, viernes, 5 de mayo 1701.

[74] Caja 17, libro 1704-1706, acta, viernes, 1 abril 1704, pag. 81.

[75] Caja 17, libro 1704-1706, acta 11 marzo 1706.

[76] AHN – 00001420, consejos, 7091, exp. 8, folio 21-22.

[77] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, legajo 14, nº 362 al 374, folio 5vto.

[78] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, caja 36 (libro de hermandades).

[79] Libro de acuerdos de la Cofradía del Señor Santiago Apóstol, Nuestra Señora de las Lágrimas y Santo Entierro de Cristo.

[80] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, impreso civil 336-359 (249,426,311 A-T), folio1.

[81] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Libro de acuerdos de la Cofradía, acta 5 de junio de 1814, folio 1.

[82] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Libro de acuerdos de la Cofradía, acta 22 de febrero de 1829, folio 38-38vto.

[83] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Libro de acuerdos de la Cofradía, carta de 22 de mayo de 1837, folio 60-60vto.

[84] D. Esteban Mira Caballos, en su libro, Hermandades y Cofradías en Badajoz a finales de la edad moderna, junta de Extremadura, consejería de cultura, Badajoz 2002, pag.110-112.

[85] Las actas de 26 de marzo de 1871 y 31 de marzo de 1872 están solicitando guardar los enseres de la Cofradía en el coro bajo de la ermita de los Remedios o en alguna habitación de la Iglesia de las Descalzas.

[86] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, legajo 14, nº 362 al 374.

[87] Las insignias, que aparecen citadas en el libro de asientos y portadas por los hermanos de la hermandad, son todas las que aparecen en la semana de Pasión de Nuestra Señor Jesucristo: clavos, corona de espinas, cáliz, vinagre, potencias dado verónica, túnica, cíngulo, llave, manopla trompeta y la Santa Cruz.

[88] Personas que toda autoridad lleva consigo y los acompañan.

[89] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Caja 140, documento A-B, cofradía, legajo 8, 1798-1800.

[90] Relaciónese este Real bando con la intervención de D. Carlos Witte y Pau en la copia literal y aprobación de las constituciones de nuestra hermandad en el año 1800. Vid. Supra 2.2.

[91] Véase libro de acuerdos de la Cofradía del Señor Santiago Apóstol, Nuestra Señora de las Lágrimas y Santo Entierro de Cristo desde 9 de junio de 1814 a 11 de abril 1841.

[92] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Libro de asientos, fol. 15.

[93] Vid. Infra Cap. V.

[94] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Libro de asientos, fol. 27.

[95] Recuérdese el acta de 6 de abril de 1800, sobre el tema de la novena.

[96] El acta ciada pertenece a la fecha 2 de septiembre de 1814

[97] Véase dichas obligaciones en el acta 2 de septiembre de 1814.

[98] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Badajoz, Cofradías, caja 259, legajo 22, número 430.

[99] D. Manuel Barrantes López, procurador de pleitos sobre la traslación de la hermandad y de las Efigies al nuevo convento. Libro de entrada, Capítulo IV, en fecha de 14 abril de 1830.

[100] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Fondo parroquial, Libro de entrada, capítulo IV, en fecha de 2 de agosto de 1830, D. Antonio La Fuente y señora; Juan Vázquez y señora.

[101] Véase el acta de 30 julio de 1817.

 

[102] Acta del 7 de agosto de 1815

[103] Podemos encontrarlo también escrito hacha.

[104] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz. Fondo Parroquias, Parroquia Santa María la Real (Badajoz), Libro de acuerdos, acta de 11 de abril 1841, p. 62

[105] Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz. Fondo Parroquias, Parroquia Santa María la Real (Badajoz), Libro de acuerdo, acta del 29 de julio de 1816, p. 15 vto.

[106] Los periódicos visualizados con noticias relevantes y su fechas de edición son: El Avisador (1882-1891), Correo de Extremadura 1891-1904), La Coalición (1892-1904), Diario de Badajoz (1883-1891), Nuevo Diario de Badajoz (1892-1904), Heraldo de Badajoz (1896-1898), La Región Extremeña (1893-1903), El Orden (1891-1893) y El Liberal Extremeño (1898-1899).

 

Dic 312020
 

Mª Concepción Romo Santos

(U. C. M.)

 

Resumen

La idea central de este trabajo es la de analizar la simbiosis entre dos ramas del conocimiento: Poesía y Matemáticas. El lenguaje matemático se ha caracterizado por su precisión, claridad y exactitud, atributos que por cierto en opinión de autores como Pío Baroja, deben caracterizar el estilo de cualquier escritor.

Poesía y Matemáticas comparten no sólo la medida (en el caso de los versos rimados) sino en todo caso armonía, belleza, juego, artificio y creatividad.

Ambas disciplinas comparten la común tarea de analizar el infinito y la búsqueda de una serie de verdades, tanto personales como universales, así como una finalidad estética de búsqueda y canto de la belleza.

Fueron muchos los escritores que apoyaron al poeta del pueblo. Analizamos los escritos de Unamuno, César Real de la Riva, E. Sánchez Alegría, José María de Cossío, José María de Pereda, María Romano, Luis Jiménez Martos, Alberto Navarro González, Sánchez de Horcajo y Gerardo Diego.

Teniendo en cuenta que Don José María Gabriel y Galán, estuvo componiendo 20 años y escribió 146 poesías. Haciendo un cálculo, si hubiera vivido 75 Años, es decir 60 de producción, hubiera escrito 438 poesías

Estudiaremos también la aritmética que hay en algunas de las poesías de Gabriel y Galán ya que los campesinos tienen que hacer muchas cuentas para poder sobrevivir de su trabajo. Analizaremos los poemas siguientes: Las cuentas del tío Mariano, Varón, Surco arriba y surco abajo y Bálsamo casero

 

  • Introducción: Matemáticas y poesía

La idea central de este trabajo es la de analizar la simbiosis entre dos ramas del conocimiento: Poesía y Matemáticas.

Poesía y Matemáticas comparten no sólo la medida (en el caso de los versos rimados) sino en todo caso armonía, belleza, juego, artificio y creatividad.

Ambas disciplinas comparten la común tarea de analizar el infinito y la búsqueda de una serie de verdades, tanto personales como universales, así como una finalidad estética de búsqueda y canto de la belleza.

La imaginación no actúa menos en un geómetra que crea que en un poeta que inventa, aunque operan de manera diferente sobre un objeto: el primero lo desnuda y lo analiza, el segundo lo compone y embellece.

Expresaremos lo que algunos grandes hombres dijeron sobre este tema.

El gran matemático Karl Weierstrass afirmó lo siguiente: “Un matemático que no tenga también algo de poeta, nunca será un matemático completo”.

El lenguaje matemático se ha caracterizado por su precisión, claridad y exactitud, atributos que por cierto en opinión de autores como Pío Baroja, deben caracterizar el estilo de cualquier escritor.

Oswald Spengler afirmó : “El enigma del número está muy próximo al misterio de la forma poética.”

Ernesto Sábato : “ La primera vez que asistí a la demostración de un teorema, sentí que entraba en un universo perfecto y trasparente; del Caos ingresaba al Orden”

La poesía siguiente es de Gonzalo Sánchez Vázquez:

Vais paralelos Lenguaje y Geometría

Con un punto supremo de armonía

Juntas están Matemáticas y Poesía.

 

Terminaremos con un pareado anónimo:

Algunos dicen que la ciencia matemática es prosaica

Pero nada hay tan bello como la fórmula algebraica.

 

  • Vida y obra de Gabriel y Galán

2-a) Vida

José María Gabriel y Galán nació en Frades de la Sierra (Salamanca) el 28 de junio de 1870 y murió en Guijo de Granadilla (Cáceres) el 6 de enero de 1905. Nacido en el seno de una familia propietaria de sus tierras, sus padres fueron Narciso Gabriel y Bernarda Galán. Su madre era gran aficionada a la poesía, la cual trasmitió a su hijo. Su infancia trascurrió en su villa natal, donde asistió a la escuela. A los 15 años se trasladó a Salamanca para cursar los tres primeros años de Magisterio en la Escuela Normal, de esta época son sus primeros versos. El cuarto curso (1888-1889) lo realiza en la Escuela Central de Madrid, ciudad que le produce rechazo, cómo se desprende de sus cartas de Modernópolis. Obtenido el título de maestro en grado superior y con excelentes calificaciones, con diecinueve años, realiza un viaje a Galicia (julio 1889) junto a su compañero y amigo de estudios el coruñés Casto Blanco Cabeza (1869-1955) quedando impresionado por el paisaje gallego. Allí compone “La fuente vaquera y Adiós”.

Obtenido el título de Magisterio se le destina a Guijuelo (a unos 20 Km de su pueblo natal), dónde ejerce de 1889 a 1892. Posteriormente se traslada a Piedrahita (Ávila) y allí se instala de 1892 a 1898. En esta etapa su estado de ánimo era bajo (firmaba las cartas a sus amigos como El Solitario), definiéndose como un hombre de aspecto melancólico, sensible y de profundas convicciones religiosas (infundidas por su madre) que ya se irán percibiendo en sus poemas.

En 1893, tras conocer a su mujer Desideria García Gascón (1874-1954), a la que él cariñosamente llamaba “Mi vaquerilla”, nacida en el seno de una familia de terratenientes, experimenta un cambio radical que se acentúa a partir de su boda el 26 de enero de 1898 en Plasencia. Abandona el magisterio y se traslada a Guijo de Granadilla, dónde administra la dehesa “El Tejar”, uno de los latifundios propiedad de la familia de su esposa. Allí encontró el tiempo y el sosiego para madurar su poesía alrededor del campo, las gentes y las monterías.

2-b) Testimonios de otros escritores

Su obra se aparta del modernismo, siendo conservadora en estructura y temática, defiende la tradición, la familia, el dogma católico y la vida campesina. Usa “el castuo”, un dialecto extremeño en alguna de sus poesías, para captar la palabra hablada por los campesinos.

Con el nacimiento de su primer hijo, Jesús en 1898, compone “El Cristu Bendito”, primera de sus famosas extremeñas.

Su consagración como poeta arranca en 1901 cuando en los juegos florales celebrados en el teatro Bretón de Salamanca fue galardonado con “la flor natural”, por su composición “el ama”, inspirada por la reciente muerte de su madre. En este poema nuestro poeta se mete en el personaje de su padre.

Su fama se acrecienta, tras ser triunfador en los juegos florales de Zaragoza, Sevilla, Lugo y Buenos Aires. En 1902, año en que publica sus dos primeros volúmenes “Poesías“ y “Castellanas “, fue invitado por el Ateneo de Madrid para dar un recital poético que concluyó con un sonoro éxito. El Guijo de Granadilla también quiso contribuir a homenajear a su celebérrimo vecino con el título de Hijo Adoptivo que la villa le concede el 13 de abril de 1903, ocasión para la que compone “Sólo para mi lugar”.

En política era de ideas carlistas y colaboró con la prensa católica, conocida como la “Buena Prensa”. Pertenecía al partido político “Comunión Tradicionalista “.

El 31 de diciembre de 1904 comenzó a encontrarse mal y falleció el 6 de enero de 1905, se cree que por un ataque de apendicitis aguda. El profundo arraigo del poeta en la población de su comarca se manifiesta en los testimonios de quienes presenciaron el duelo: “Pobres y ricos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, todos, absolutamente todos, acudieron presurosos a la casa mortuoria para orar ante el cadáver por el eterno descanso de su alma y besar sus pies y manos. Las mujeres llorosas y los hombres entristecidos fueron besando los queridos restos”.

Tras la muerte del poeta, su hermano Baldomero Gabriel y Galán, veló por su obra, promocionándola en varias ediciones.

Gabriel y Galán fue uno de los primeros autores que denunció ante Alfonso XIII la miseria de la comarca de las Hurdes, a partir de los poemas “La jurdana” y “A su Majestad el Rey”, ambos de 1904. Posteriormente el Monarca afirmó que fue a través de ambas poesías como tomó conciencia del problema de un territorio que aún tardaría en visitar (1922).

Unamuno admiraba la poesía de Gabriel y Galán, hasta llegó a leer “El Cristu Benditu” en el Ateneo de Madrid. La amistad con don Miguel fue profunda, leal y duradera, compartiendo ambos el gusto por la poesía. En una carta del 10 de enero de 1903 Unamuno le escribe: “Usted sabe cuán de veras admiro su labor, como le aliento a proseguir en ella por bien del arte nacional y sin otra mira alguna, y como le quiere su leal amigo”.

El Rector de Salamanca diría a su muerte: “No ha pasado Galán por la tierra como callada sombra, deja cantos de consuelo para los pobres soñadores del sueño de la vida. En estos cantos nos queda el alma de su alma. Se la dio su pueblo y a su pueblo vuelve”.

Otros escritores también hablaron de este poeta del pueblo:

El catedrático de Literatura de la Universidad Salamantina, don César Real de la Riva, es autor del libro “Vida y poesía de José María Gabriel y Galán”, editado por la Diputación de Salamanca.

En este libro D. César afirma que la condición de ser la suya una “poesía vivida” y su enraizamiento en la tradición dan paso a la exposición de los tres núcleos fundamentales de la obra de Galán: el poema de la madre, el poema de la tierra y el poema de la vida.

La madre como “arcilla santa y fecunda” y manantial de virtudes, la fecundidad de la tierra que alimenta su poesía – aunque a veces el terreno sea áspero, bravío – y la vida nueva y esperanzadora hacen surgir las más hermosas composiciones de Galán ( El ama, El poema del gañán, El Cristu Benditu).

  1. Sánchez Alegría, es autor del libro “El campo en la poesía ( de Hesiodo a Gabriel y Galán)”. Publicación de Afrodisio Aguado, 1957

El autor en este libro desarrolla en seis apartados los rasgos considerados más característicos del poeta de Frades.

-Poeta del campo eminentemente popular (reflejo de la vida campesina).

-Poeta profundamente cristiano.

-Cantor entusiasta del campo – animadversión a la ciudad.

-Hombre de preocupaciones sociales (fraternidad, justicia, caridad cristiana, trabajo).

– Poeta-labrador (descripción de faenas agrícolas y ganaderas).

– Modelo virtuoso en la temática religiosa, patriota y terruñera ( Dios, patria, hogar).

A lo largo del libro constata Sánchez Alegría las huellas de autores como fray Luis de León, Meléndez Valdés, Zorrilla o Vicente Medina.

José María de Cossío es autor de “Cincuenta años de poesía española”

Cossío escribe en su libro: “Su sentimiento directo del campo, su intensidad patética, su fidelidad a una tradición “villanesca” a la que se sintió ligado, sin conocer acaso su existencia, su puntualidad en el retrato de tipos y costumbres rurales, son hechos incontestables, claramente advertidos por los lectores de sus versos, ya que es, junto a Bécquer, el poeta más leído hoy mismo”.

José María de Pereda afirmó: “No recuerdo haber leído trozo de poesía más honda, más humana ni más conmovedora”

Publicado por R. Patron, aparece en Bolonia (1965) el libro de María Romano “La poesía di Gabriel y Galán”

En este libro, Romano da cuenta de las abundantes descripciones galanianas, del reflejo de determinadas épocas del año (otoño-siembra, primavera) y de las secuencias de la jornada campesina (alba, atardeceres, anochecer del día). También de la relevancia del amor desde el célebre episodio biográfico de los “gorrioncillos” hasta “El Cristu Benditu”.

La autora presenta al poeta como continuador de la tradición cultural y artística que arranca de Teócrito y Virgilio, llega a fray Luis y continúa perpetuándose hasta el cantor de Frades.

Luis Jiménez Martos es autor del libro “José María Gabriel y Galán. Poesía y prosa” Editorial Magisterio Español.

En esta obra el autor señala el regionalismo poético como una “fuerza alineada contra la invasión del modernismo” y recoge también la favorable opinión de autores y críticos (Unamuno, Maragall, Pardo Bazán, Pereda, Rueda).

También señala la influencia directa de Galán en Chamizo y otras huellas: el rastro en la poesía doméstica o cotidiana de Unamuno y algunos líricos de la generación del 36 (Panero, Rosales, Vivanco, Ruiz Peña, Muelas etc.), el reflejo en Pemán o las conexiones con Miguel Hernández.

Alberto Navarro González es autor del libro “Obras escogidas de Gabriel y Galán” publicada con el patrocinio de la Caja de Ahorros de Salamanca en 1971.

Alberto Navarro catedrático de Literatura española de la Universidad salmantina presenta a Galán como uno de los máximos cantores españoles de la naturaleza y el paisaje. Su sinceridad, su espontaneidad y la indudable originalidad en el reflejo del campo son notas que le separan de autores anteriores con los que, sin embargo, mantiene contacto ( fray Luis, Meléndez Valdés), su lírica visión del paisaje castellano se anticipa y compite con la posterior de Antonio Machado. La presencia de “la noche, el mar y la montaña” en sus poesías nos trae la imagen de un poeta soñador y romántico que, si por un lado nos muestra la huella de Bécquer, por otro nos acerca a la estética modernista.

Sánchez de Horcajo es autor del libro “La poesía social en Gabriel y Galán”. Editorial El Reino. Torrejón de Ardoz, 1988.

El autor afirma que Gabriel y Galán ha sido un precursor de toda la poesía social que se ha hecho después. Un poeta del pueblo entregado al pueblo.

Galán que conoce y trabaja el campo y sufre la dureza de la climatología, se convertirá por ello en el poeta de los campesinos, quienes se reconocen en sus cantos.

El poeta interesó siempre al pueblo. Éste lo tomó como su mejor aliado, defensor de los pobres y humildes, al mismo tiempo que crítico con los privilegiados.

Difícilmente encontraremos un poeta que tenga tan copioso número de lectores; su venero hondo y caudaloso explica la sucesión de ediciones populares en España e Hispanoamérica, de modo especial en los lugares cuya configuración paisajística, social y humana se corresponde con la propia de la poesía galaniana.

Nunca un poeta ha logrado tan rotunda identificación entre su obra y la sociedad a la que iba destinada.

2-c) Legado de Gabriel y Galán

José María Gabriel y Galán escribió para nuestro deleite una gran cantidad de poemas. Fueron los siguientes:

Castellanas———————————– 17

Nuevas Castellanas————————- 22

Extremeñas———————————- 18

Religiosas———————————— 25

Campesinas———————————– 27

Fragmentos en verso y prosa————- –37

Total——————————————-146

Teniendo en cuenta que Don José María Gabriel y Galán sólo vivió 35 años y que comenzó a escribir poemas a los 15, estuvo componiendo 20 años.

Vamos a hacer un cálculo de las poesías que hubiera escrito si hubiera vivido 75 años, es decir 60 años de producción

Haciendo la regla de tres

146 ———— 20 años

X   ———— 60 años

X = (146 x 60): 20 = 438

438 poemas hubiera compuesto nuestro gran poeta lírico. Además bastantes de sus poesías poseen 300 versos o más. Como por ejemplo:

Regreso (342 versos)

Ana María, fragmentos de un poema (350 versos)

La presea (356 versos)

Sólo para mi lugar (652 versos). Éstos leídos por su autor ante el pueblo de Guijo de Granadilla, al recibir el honroso título de hijo adoptivo del mismo (13 abril 1.903)

La fuente vaquera (374 versos). Poema dedicado a su amigo Don Casto Blanco Cabeza “Castiño“.

Las hazañas de Coral (300 versos)

Mañanas y tardes (332)

Gerardo Diego se aventuró a señalar el enriquecimiento indudable que se habría producido en el poeta si hubiera tenido una vida más larga.

“Para mí no es dudoso, que, si hubiera vivido algunos años más, el refinamiento, la independencia y libertad de sentimiento poético, que acusan sus últimas y mejores poesías, se hubieran acentuado hasta incorporarle resueltamente a la mejor poesía, a la siempre difícil poesía, que es y fue siempre la verdadera poesía perenne, poesía que alcanzó en sus mejores y más inspirados trances (…). Gracias a Dios Gabriel y Galán, aún malogrado por la temprana muerte, fue un verdadero poeta”.

Gerardo Diego “Previsión de Gabriel y Galán”. Correo Literario, nº5, Septiembre 1954.

 

2-d) ¿En qué lugares transcurrió la vida de nuestro poeta?

Si hacemos un mapa de los lugares donde trascurrió su vida veremos que todos están muy cerca de Frades de la Sierra, su pueblo de nacimiento.

Desde Frades de la Sierra a:

Salamanca, 40 Km.

Madrid, 248 km.

Guijuelo, 20 km.

Piedrahita, 57 km.

Guijo de Granadilla, 88 km.

Plasencia, 97 km.

 

  1. Aritmética en algunas de las poesías de Gabriel y Galán

En algunas de sus poesías, los campesinos hacen sus cuentas. Analizaremos cuatro de ellas.

3-a) Las cuentas del tío Mariano

La poesía está formada por cuartetos. Los cuartetos tienen cuatro versos de arte mayor(es decir que poseen nueve o más sílabas, en esta poesía tienen nueve sílabas) con rima consonante. Riman el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero.

Gabriel y Galán concedió gran importancia a lo rural, sus paisajes y personajes populares, muchos de los cuales fueron reales como el tío Mariano, con acusada personalidad y cualidades humanas peculiares, representativas de la sociedad de su tiempo.

El tío Mariano era uno de tantos renteros del campo salmantino, al que no le salen las cuentas entre la cosecha que recogerá y los gastos de la explotación. Cifra su esperanza y gozo en que el amo le rebajará sólo seis fanegas de las que le cobra para la renta. El poeta pide al amo que atienda la justa reivindicación de su rentero.

Araba el tío Mariano

la húmeda tierra gredosa,

y entre la bruma lluviosa

del horizonte lejano,

con cierta noble ansiedad

que a la amargura se junta,

miraba, al volver la yunta,

las torres de la ciudad.

Allí los amos estaban

 

de aquel pedazo de llano,

 

ya convertido en pantano

 

por lluvias que no amainaban.

 

Y no pensaba el rentero

 

que el amo estaba al abrigo

del bofetón del hostigo

y el frío del aguacero.

Aspiraciones más parcas

tentaban al viejo charro

mientras hundía en el barro

sus bien calzadas abarcas.

………………………………………

Y así malamente araba

y echaba el hombre sus cuentas,

las cuentas de aquellas rentas

que por las tierras pagaba.

 

 

Bien hechadas las tenía,

pero con mal resultado,

y así, terco y porfiado,

las iba haciendo aquel día;

“Las rastras ya no las miento;

hogaño, si pinta el año,

no será ningún extraño

que me arrimase a las ciento.

Se ha derramao en sazón;

la desará fue mu guapa,

y si sigue asín, no escapa

de haber buena granición.”

( Este cálculo lo hacía

con las leves omisiones

de langosta, inundaciones

de pedriscos y sequía…)

“¡Ahora, tanto pa calzar,

tanto en vestir y en comer…”

(Y no hablaba de beber,

porque era hablar… de la mar.)

“Tanto pa contribuciones,

tanto pa renta y simiente…”

Y así fue del remanente

practicando sustracciones.

Y de las ciento supuestas

sustrajo el tío Mariano

tantas fanegas de grano,

que al pasar de ciento estas,

puso cara de ansiedad,

 

dijo con pena, mirando

y el cuerpo zarandeando,

las torres de la ciudad:

“Si hogaño fuese hallá un día

y el amo bajar siquiera

seis fanegas…,¡cualisquiera,

cualisquiera me tosía!…”

¡Señor del tío Mariano!:

si acude a ti, sé piadoso,

que harás un hogar dichoso

con seis fanegas de grano.

 

3-b) Varón

Es un poema de verso libre con rima asonante en los versos pares. En esta poesía describe cómo no debe ser la educación y la vida de un campesino, al ridiculizar con fino humor cómo la educación recibida en la ciudad, le ha incapacitado para resolver los problemas elementales en la vida cotidiana del pueblo, como el cálculo del aceite que toca a la familia en la almazara.

El campesino hace rápidamente la cuenta, de sesenta cuartillos hay que averiguar cuántos corresponden a una media tercia de una quinta, la quinta de 60 es 12, la tercia de 12 es 4 y la media de 4 es 2. Luego a la familia le tocan 2 cuartillos.

El campesino ridiculiza a su hijo pues después de múltiples cuentas dice que el resultado es .

Es un magnífico poema por el gran mensaje que encierra, pues gracias a estos versos vemos como ha evolucionado el desarrollo humano.

 

¡Me jiedin los hombris

que son medio jembras!

Cien veces te ije

que no se lo dieras,

que al chiquín lo jacian marica

las gentis aquellas.

 

Ahora ya lo vide, y a mi no me mandis

más vecis que güelva.

Te largas tu a velo,

que pue que no creas

que tu cuerpo ha parío aquel mozu,

ni que lo cebasti con tu lechi mesma,

ni que tiene metía en la entraña

sangri de mis venas.

N’amás de mimarros

y delicaezas

que ha queao lo mesmo que un jilo

paliúcho y sin chispa de juerza

Ca instanti se lava,

ca instanti se peina,

ca instanti se múa

toa la vestimenta,

y se encrespa los pelos con jierros

que se lo retuestan,

y en los dientis se da con boticas

de unos cacharrinos que tieni en la mesa,

y remoja el moquero con pringuis

n’amás pa que güela.

¡Jiedi a señorita

dendi media lengua!

…………………………………….

“Mi papá, mi mamá, mi abuelita…”

así chalrotea,

como si el mocoso juesi un señoruco

 

de los de nacencia.

Ni mienta del pueblo, ni jaci otro oficio

que dil a una escuela

y palral de bobás que allí aprendí,

que pa na le sirvin cuantis que se venga.

Pa sabel sus saberis le ije:

“Sácame la cuenta

del aceiti que hogaño mos toca

del lagal po la parti que es nuestra.

Se maquilan sesenta cuartillos

p’acá parti entera,

y nosotros tenemos, ya sabis,

una media tercia

que tu madre heredó de una quinta

que tenía tu agüela Teresa.”

¡Ya ves tú que se jaci en un verbo!

Sesenta la entera,

doci pa la quinta

cuatro pa la tercia,

quita dos pa una media, y resultan

dos pa la otra media.

Pues el mozo empringó tres papelis

de rayas y letras,

y pa ensenrearsi

de aquella maeja

ijo que el aceiti que a mí me tocaba

era”pi menus erre”, ¿te enteras?

¡Pus pues dil jacindu

 

las sopas co ella!

¿ Y eso son saberis?

¡Esas son fachendas!

…………………………………………

Hay que dil a buscar al muchacho

cuantis que se puea,

y le dicis a aquellos señoris

que esu no quita pa que se agraeza,

pero que a su padri le jaci ya falta;

y asín se la enreas.

No lo quió jolgacian, aunque muchos

saberis trujiera.

Y no es esu solu lo que a mi me enrita,

que otras ocas me jacin más mella…

Hay que dil a buscalo ca y cuando:

que venga, que venga;

porque, mira: ¡ me jiedin los hombres

que son me dio jembras!…

 

3-c) Surco arriba y surco abajo

Es una poesía de verso libre con rima asonante en los versos pares. En este poema vemos a un hombre arando a la vez tierra y sentimiento. Estos versos fueron leídos en la función celebrada en el teatro Bretón de Salamanca, con asistencia de su Majestad el Rey Don Alfonso XIII.

El tío Roque que era otro personaje tomado de la realidad, después de echar sus cuentas y ver que no le cuadraban, por las elevadas rentas que tenía que pagar, no se limita a manifestar y centrar su esperanza en la generosidad del amo, para que le baje seis fanegas sino que se plantea no pagar las deudas. Pero el problema está en su conciencia, que le repugna no pagar lo que debe, aunque hacerlo, sabiendo que es injusto, supone quitarse de lo imprescindible para sobrevivir.

El poeta incorpora otro elemento importante, la visita que hará el Rey a Salamanca y la confianza del tío Roque en que no vendrá a ver la plaza y piensa que los responsables de la ciudad, le plantearán tan lamentable situación al monarca que al conocerla, así lo espera el tío Roque, tomará las medidas oportunas para solucionarla.

Araba el tío Roque

con su yunta de dóciles vacas:

con la Triguerona

con la Temeraria.

Y conforme la reja iba hendiendo

la tierra esponjada,

que al calor y a la luz descubría

las frescas entrañas,

el secreto pensar del tío Roque

que el silencio en redor barruntaba

 

Si la mesma canción de otros años

hogaño nos pasa,

di que nos avía

la miaja senara.

Ca vez más señora

te se pone la tierra y más mala.

No te sirve que le heches simiente

como chochos de gorda y de blanca,

ni que en piedra lípiz

gastes las pestañas,

ni que rompas, y bines y tercies,

y les des aricá bien temprana.

Cuasi con coguelmo

seis fanegas o siete derramas

Y te dan veintinueve raídas,

que ni cuasi el trabajo le sacas.

Y esto es echar uno

las cuentas galanas,

porque si una pedrea te viene,

que no son muy ralas,

ni siquiera te deja un pajuco

pa sacar del invierno las vacas,

¡ cuanti más un chocho

pa meter en casa!

Y entá no es lo malo

que no cojas nada,

porque en un apurón, hate cuenta

que un invierno…en la cárcel se pasa;

pero, amigo, te afronta con pagos

porque, claro, que no tienes cara

pa cuadrarte y decir que lo debes…

pero no lo pagas…

y lo cual es mejor no decirlo,

pues no habiendo vergüenza, no hay nada…

¡Vuelve, Triguerona!

¡Vuelve Temeraria!

 

Y no miento ahora

los runrunes continuos que andan

de que el rey mesmamente en persona

viene a Salamanca

que no es mala seña

si tampoco falla…

¡Vuelve Triguerona!

¡Vuelve Temeraria!

Yo no sé, pero yo me imagino

de que el rey no vendrá a ver la Plaza,

que en el mesmo Madrid habrá muchas,

no agraviando a la nuestra, tan guapas.

Me imagino de que él no se fía

y que viene a oservar lo que pasa,

porque hacienda en poder de criaos

se la lleva en un verbo a la trampa.

Me imagino que viene a enterarse

de si tiras p’alante u atrasas,

de si siembras, u comes, o ayunas,

u pierdes u ganas.

De modo y manera

que en queriendo fijarse una miaja,

se ha de dir al Palacio enterao

de má e cuatro lástimas,

que, si a mano viene,

podrá remediártelas,

u quisiera poner los posibles,

que en pusiéndolos bien no te fallan…

Yo no sé; pero yo me imagino

de que el rey no vendrá a ver la Plaza

Y si solo la Plaza le enseñan

los de Salamanca…

¡Para , Triguerona!

¡Tente, Temeraria!

 

3-d) Bálsamo casero

Es una poesía de verso libre con rima asonante en los versos pares. En este poema nuestro poeta del pueblo afronta la reivindicación social. Quico está asustado por todo lo que deben pero su mujer Cleta hace las cuentas y le tranquiliza pues podrán pagar hasta la última perra.

Estamos perdíos,

no hay que dali güeltas,

que ya estoy mu jarto

de jechal la cuenta,

y ca ves que güelvo

se me poni dolol de cabeza.

-Quico, no te agines.

-Paecis boba, Cleta;

quedrás que me esponji,

u que baile, u que jaga fachenda;

mentris que la genti

mos jaci esta cuenta:

“ Dies al escribano,

dieciséis al tío Lucio Candela,

nuevi a la comadri

y ocho a tía Endelenceia,

sin contal los caíos de hogaño,

que entri to, pues, se arrima a sesenta…

 

 

¡Estamos perdíos…

no hay que dali güeltas!

u se vende el cachujo de casa

y en cueros mos quean…,

¡u me ajorco y me ajorro de andalmi

jechando más cuentas!

-¡Vamos, no esvaríes,

que ni en groma, ni en groma siquiera

debin de mintalsi

brutás como esa!

Y más que las trampas

tampoco te aprietan

pa que asín te agines,

pa que asín de ajogao te veas.

Verdá que se debin

toas esas gabelas;

pero, mira, tenemos posibles

pa pagal sin vendel la jacienda.

Treinta duros quiciás la potranca

te vali en la feria;

tres guarrapos, a cinco, son quinci,

y preñá la lichona nos quea;

entri yo y la muchacha otros cinco

mos ganamos jilando dos telas,

que quiciás este ivierno poamos

Jjlal dos y media;

con los burros, a días perdíos,

tu te sacas tres durus de güebras,

y las miajas de rastras que faltan

y el réito que sea,

lo poemos matal con jornalis

de la aceitunera,

de los cavucheos

y de la lavería.

Si asperan un año,

no se quea a debel una perra.

 

 

-¡Hora¡ Ya lo veo;

no sé jechal cuentas,

porque no pienso en esos rinconis

que a ti te se acuerdan.

Lo que jago es ponelme möorro

cuando doy en quereli dal güeltas;

y con estas que tú me has jechao,

me has barrío el dolol de cabeza…

 

 

  • Bibliografía
  1. De Cossío, José María.: “Cincuenta años de poesía española”, 1960
  2. Diego, Gerardo.: “Previsión de Gabriel y Galán”. Correo Literario, nº 5, septiembre 1954.
  3. Gabriel y Galán, José María.”Obras completas”. Universitas Editorial. Badajoz 1996
  4. Gómez Martín, Fernando E.: “Gabriel y Galán y la posteridad. Acogida y crítica del poeta en la segunda mitad del siglo XX”. Papeles del Novelty número 13. Salamanca, enero 2006.
  5. Jiménez Martos, Luis.: “José Mª Gabriel y Galán. Poesía y prosa”. Editorial Magisterio Español
  6. Navarro González, Alberto.: “Obras escogidas de Gabriel y Galán”. Publicada con el patrocinio de la Caja de Ahorros de Salamanca, en 1971.
  7. Peralta Coronado, Javier: “Las matemáticas en el arte, la música y la literatura”. Tendencias pedagógicas. Madrid 1998
  8. Real de la Riva.: “Vida y poesía de José María Gabriel y Galán”. Editado por la Diputación de Salamanca.
  9. Revista “Salamanca. Revista de Estudios”. Gabriel y Galán. Estudios conmemorativos en el centenario de su muerte. Ediciones de la Diputación de Salamanca, 2005 .
  10. Romano, María.: “La poesía di Gabriel y Galán”. Publicada por R. Patron, Bolonia 1965.
  11. San Martín Molina, Ricardo. : “Matemáticas y poesía “. Recursos didácticos e investigación. Número 1. Febrero 2008
  12. Sánchez Alegría, E. : “El campo en la poesía ( de Hesiodo a Gabriel y Galán)”. Publicación de Afrodisio Aguado, 1957.
  13. Sánchez de Horcajo.: “La poesía social en Gabriel y Galán”. Editorial El Reino. Torrejón de Ardoz, 1988

 

 

 

 

Dic 302020
 

Soledad Ucedo Villa

 

José Mª Gabriel y Galán, nació en Frades de la Sierra (Salamanca) el día 28 de junio de 1870, se celebra este año el 150 aniversario de su nacimiento por lo que se dedica la XLIX edición de los Coloquios Históricos de Extremadura a este escritor como poeta extremeño. Falleció el 6 de enero en Guijo de Granadilla (Cáceres). Hijo de campesinos propietarios de sus tierras, pasó su infancia en su pueblo natal y cursó allí los estudios de primaria.

A los 15 años, en octubre de 1885, solicita ingresar como alumno en la Escuela Normal de Salamanca para iniciar sus estudios de Magisterio. Se adjunta solicitud.

 

Cuadro Nº1.

Sr. Director de la Escuela Normal superior de Maestros de esta Provincia.

José María Gabriel Galán natural de Frades con cédula personal de undécima clase número 11.582, que exhibe a V.S. con el debido respeto expone: que desea ingresar como alumno en esa Escuela de su digno cargo, para lo cual acompaña adjuntos los documentos exigidos en la Circular de esa Dirección de 11 de Agosto de 1885.

Por todo lo cual suplico a V.S. se digne señalar día y hora en que haya de sufrir el examen de ingreso preparatorio. Gracia que el exponente no duda alcanzar de V.S. cuya vida guarde Dios m. a.

Salamanca, Octubre 28 de 1885.

José Mª Gabriel Galán

 

 

Fue admitido en dicha escuela y estudió los tres primeros años de Magisterio. El 21 de junio de 1888, tras superar los exámenes oportunos, obtiene el título de Maestro de Primera Enseñanza Superior.

 

Cuadro Nº 2

ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE MAESTROS DE SALAMANCA

Acta de exámenes de reválida para Maestro de primera enseñanza Superior.

 

  1. José Gabriel y Galán natural de Frades de la Sierra provincia de Salamanca que nació el día 28 de Junio de 1870, habiendo hecho constar los estudios que expresa la adjunta hoja, y sufrido en los días veintitrés de Junio de 1888 los ejercicios necesarios para obtener el título de Maestro de primera enseñanza Superior ante los Jueces que suscriben, y en la forma que previene el Reglamento de 15 de Junio de mil ochocientos sesenta y cuatro ha sido calificado con la nota de Sobresaliente en el ejercicio escrito, la de Sobresaliente en el oral, y la definitiva de Sobresaliente para Maestro de primera enseñanza Superior.

 

Salamanca, 21 de Junio de 1888

 

Tras las brillantes calificaciones y con el reciente título de Maestro de primera enseñanza fue destinado a Guijuelo (Salamanca) a tan sólo 20 km de su pueblo, aquí ejerció desde el 1889 hasta el 1892. Los métodos didácticos que utilizó eran los propios de una educación en valores para formar a la persona, motivando tanto a nivel educativo como en conocimientos con su propia poesía, que había comenzado a escribir en sus años de estudio en Salamanca y dedicada en su mayoría a la gente sencilla y a los campesinos que sienten verdaderamente la vida del campo. Como ejemplo incluimos un poema. [3]

 

MI VAQUERILLO

He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas.
En el valle tendió para ambos
el rapaz su raquítica manta
¡y se quiso quitar-¡pobrecito!
su blusilla y hacerme almohada!
Una noche solemne de junio,
una noche de junio muy clara…
Los valles dormían,
los búhos cantaban,
sonaba un cencerro,
rumiaban las vacas…
y una luna de luz amorosa,
presidiendo la atmósfera diáfana,
inundaba los cielos tranquilos
de dulzuras sedantes y cálidas.
¡Qué noches, qué noches!
¡Qué horas, qué auras!
¡Para hacerse de acero los cuerpos!
¡Para hacerse de oro las almas!
Pero el niño ¡qué solo vivía!
¡Me daba una lástima
recordar que en los campos desiertos
tan solo pasaba
las noches de junio
rutilantes, medrosas, calladas,
y las húmedas noches de octubre,
cuando el aire menea las ramas,
y las noches del turbio febrero,
tan negras, tan bravas,
con lobos y cárabos,
con vientos y aguas!…
¡Recordar que dormido pudieran
pisarlo las vacas,
morderle en los labios
horrendas tarántulas,
matarlo los lobos,
comerlo las águilas!…
¡Vaquerito mío!
¡Cuán amargo era el pan que te daba!
Yo tenía un hijito pequeño
-hijo de mi alma,
que jamás te dejé si tu madre
sobre ti no tendía sus alas!-
y si un hombre duro
le vendiera las cosas tan caras!…
Pero ¿qué van a hablar mis amores,
si el niñito que cuida mis vacas
también tiene padres
con tiernas entrañas?
He pasado con él esta noche,
y en las horas de más honda calma
me habló la conciencia
muy duras palabras…
Y le dije que sí, que era horrible…,
que llorándolo el alma ya estaba.
El niño dormía
cara al cielo con plácida calma;
la luz de la luna
puro beso de madre le daba,
y el beso del padre
se lo puso mi boca en su cara.
Y le dije con voz de cariño
cuando vi clarear la mañana:
-¡Despierta, mi mozo,
que ya viene el alba
y hay que hacer una lumbre muy grande
y un almuerzo muy rico… ¡Levanta!
Tú te quedas luego
guardando las vacas,
y a la noche te vas y las dejas…
¡San Antonio bendito las guarda!…
Y a tu madre a la noche le dices
que vaya a mi casa,
porque ya eres grande
y te quiero aumentar la soldada… [4]

 

 

No describe José Mª la infraestructura de la escuela, sí algún compañero que también trabajó en ella, ejemplo, Fernández del Campo, decía que era “pobrísima” o Lorenzo Niño afirmaba que era un local falto de luz, pequeñísimo, sin ventilación y con mal pavimento. Por entonces estaban matriculados unos 150 niños con los que tenía que trabajar a diario por un sueldo ochocientas veinticinco pesetas anuales, que pagaba el Ayuntamiento.

Su tarea docente y educadora le ocupaba seis horas diarias y se dedicó con mucho entusiasmo como manifestaron algunos testimonios de sus discípulos que elogiaban a su maestro no sólo en su tarea docente, sino como educador y amigo. Apostaba él por un sistema de enseñanza individualizado, como manifestó en uno de sus exámenes de 2º curso en Salamanca, “…como si no tuviera más que educar e instruir a un solo individuo…” Por entonces este sistema, debido a la ratio en el aula y para evitar el desorden en clase, estaba prohibido y se vio obligado a utilizar un método mixto y aplicaba el individual en las clases particulares que daba a domicilio. Como era costumbre por entonces, el maestro llevaba a sus discípulos a misa los Domingos haciéndose responsables de ellos, tarea que le gustaba porque él era, desde pequeño, muy religioso, pero que no cumplía siempre porque solía pasar muchos fines de semanas en su pueblo, lo realizaba con frecuencia hasta Galán se enteró por Miguel de Unamuno del comentario que hizo en público el cura en misa diciendo que el maestro se ausentaba los domingos, decidió no volver acompañar a los alumnos a misa, ya que no toleraba las imposiciones impertinentes. [5]

Guijuelo homenajea la labor de este Maestro utilizando su nombre para señalar diferentes asociaciones culturales, como por ejemplo la Asociación de Padre y Madres de alumnos y alumnas del colegio de Educación Primaria.

Con tres años de docencia en Guijuelo, siente necesidad de cursar estudios superiores y decide seguir formándose, por lo que se marcha a Madrid para continuar estudios de 4º curso de Magisterio en la escuela Normal Central de la capital cuyo edificio hoy, desde el año 1945, es el Instituto de Bachillerato Lope de Vega. [6]

Fig. Nº 1. Instituto Lope de Vega. Madrid.

La Escuela Normal Central de Madrid, se le conocía también como Escuela Normal Superior, fue una institución estatal creada en 1839, con el objetivo de formar a maestros de escuela ya titulados. Desde su inicio, el funcionamiento de la escuela quedó regido por el reglamento Interino de la Escuela Normal de Instrucción Primaria de 27 de mayo de 1837, firmado por Juan Subercase aprobándose el Reglamento para el régimen y gobierno de la escuela que velaba por la formación de inspectores de primera Enseñanza y de profesores. [7]

En el año 1892, cuando se celebraba el IV centenario del Descubrimiento de América, con la formación recibida en esta Escuela Normal Central, Galán es destinado a Piedrahita, municipio de la provincia de Ávila, para hacerse cargo de la escuela, tomando posesión el 19 de abril del mismo año y con un salario de mil docientas pesetas anuales, lo que le permite disfrutar de un nivel de vida mejor que en Guijuelo. Ejerce aquí una brillante labor pedagógica hasta el año 1898 aplicando los nuevos conocimientos adquiridos en Madrid. Durante este periodo de su vida sólo tenemos conocimientos por las cartas que escribe a sus amigos, firmadas la mayoría con el seudónimo “El Solitario” por su bajo estado de ánimo, triste, melancólico y muy sensible que le caracterizaba. Fue un hombre muy religioso, como hemos dicho anteriormente, ideas que le había inculcado su madre. [8]

En esta localidad enseguida se hizo muy devoto de la patrona la Virgen de la Vega. Lo demuestra un poema que escribió y se lo envío a un amigo, que lleva por título:

 

A Piedrahita

 

Pueblo que a los pies postrado

de la Virgen de la Vega

suspiras enamorado:

¡Tu ruego hasta el cielo llega!

¡Tu amor te será premiado!

 

Pueblo que así sabe orar,

Pueblo que así sabe amar

y así cifra en Dios su anhelo,

es pueblo que ha de alcanzar

las bendiciones del cielo.

 

Tu fe te eleva y te abona.

¡Sigue postrado a las plantas

de tu divina Patrona,

y téjele una corona

de hermosas plegarias santas!

 

Dile que en Ella confías,

pídele virtudes puras,

confiésale cuanto ansías,

cuéntale tus alegrías,

llórale tus amarguras…

 

Dile que tú necesitas

una madre que en tus cuitas

te dé remedio y consuelo

cuando recurras al Cielo

con oraciones benditas.

 

Dile, sí, que de su mano

bajo el poder soberano

te acoges con puro amor,

¡y dile que en ser cristiano

cifras tu gloria mayor!

 

Y díselo al mundo entero

con varonil entereza

y santo orgullo sincero;

porque eso es noble grandeza

de cristiano verdadero.

 

Pueblo que sabe rezar,

nunca al borde del abismo

debe por nada temblar.

¡Pueblo que a Dios sabe honrar,

se sabe honrar a sí mismo!

 

Alza, pues, tus oraciones;

pues mientras ellas ascienden

por las celestes regiones,

otras tantas bendiciones

sobre tus hijos descienden.

 

¡Cuán grande ante Dios pareces

cuando, con tu fe por guía,

alzas al Cielo tus preces!

¡Cómo a los pies de María

Te sublimas y engrandeces!

 

Sigue a las plantas postrado

de la Virgen de la Vega

suspirando enamorado;

¡siempre el buen hijo que ruega,

es por su Madre escuchado!

 

Tú, que la sabes amar,

tú, que la sabes honrar

y en su amor cifras tu anhelo,

¡por Ella habrás de lograr

las bendiciones del Cielo! [9]

 

Se puede decir que fue como un sacerdocio su cargo de maestro, cuyo objetivo primordial era sacar buenos ciudadanos, quería educar el corazón de sus discípulos tanto como la inteligencia, les hablaba de la hermosura y grandeza del alma a la vez que les iniciaba en la ciencia. José Mª admiraba el campo, la naturaleza por lo que con frecuencia paseaba con sus alumnos/as por esos paisajes abulenses contemplando su belleza en los amplios horizontes y comparando, dicha belleza con el interior del ser humano. Así, entre bromas y veras, estudiaba las distintas aficiones y psicología de cada chico y hasta les escribía versos para que se dieran cuenta de sus defectos y se enmendaran, por ejemplo a uno muy charlatán le escribió éste para corregir su locuacidad. A modo de adivinanza.

“Charlatán incorregible

sempiterno e infinito

que su vicio más temible

es no cerrar su piquito

Es el lorito.”

 

 

La facilidad y afición que tenía con la poesía le permitía utilizarla en su labor docente enseñando a sus alumnos/as a conocer desde temprana edad el arte métrico, así participaban escribiendo cantares para la escuela, en álbums, en el reverso de los retratos, etc.

Como educador, Gabriel y Galán encarnaba con su labor los dotes que Don Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, quería para el Maestro. Diciendo literalmente:

“Que tenga una educación fundamental capaz de despertar en su alma un sentido profundo, enérgicamente varonil, moral, delicado, piadoso; un amor a todas las grandes cosas, a la religión, a la naturaleza, al bien, al arte; una conciencia transparente de su fin , nutrida por una vocación arraigada; gustos nobles, dignidad de maneras, hábito del mundo, sencillez, sobriedad, tacto y ese espíritu educador, en fin, que remueve como la fe los montes , y que lleva en su seno, quizá cual ningún otro, el porvenir del individuo y de la patria.”[10]

Llega a su vida el amor en 1893, enamorándose de Desideria García Gascón, durante su noviazgo siguió ejerciendo la docencia hasta que decidió contraer matrimonio el 26 de enero de 1898 en Plasencia (Cáceres) lo que le obliga a cambiar completamente su vida dejando la escuela para dedicarse de lleno a las tareas del campo, profundamente apegado a esta vida desde su niñez, como confiesa él mismo en una carta a la condesa Pardo Bazán, “…al cultivo de unas tierras y al cuidado y cariño de mi gente…” administrando la dehesa “El Tejar” Extremadura, propiedad de la familia de su esposa.[11]

Cuando finaliza su estancia en Piedrahita, el Maestro se hace, como recuerdo, una fotografía con la última promoción de los alumnos de su escuela, ya que el poeta quiere dejar como un legado a aquellos niños que tuvo la suerte de educar.

Fig. Nº2. Últimos alumnos/as de J. M. Gabriel y Galán

 

En la parte posterior escribe un poema, que es la última lección de este hombre, y que hoy guardan como un tesoro los descendientes de aquellos niños. El poema autógrafo dice así:

Cuando de Dios el mandato
nos obligue a separarnos
observad este retrato
como un testigo grato
para jamás olvidarnos.
Yo que os estimo y os quiero
con cariño verdadero
jamás os tendré en olvido
pues quedará siempre entero
vuestro recuerdo querido.
Hacedlo también así
y cuando de mí estéis lejos,
sed buenos como hasta aquí,
y no olvidéis mis consejos,

aunque os olvidéis de mí. [12]

 

En Piedrahita, de Gabriel y Galán queda la huella en una calle, que lleva su nombre, y en el viejo caserón que fuera su hogar, las antiguas dependencias del Palacio de los Duques de Alba, y que hoy se llama: La Casa de Gabriel y Galán y sobre todo quedó en la memoria de aquellos que tuvieron la suerte de tener a este poeta por maestro, hoy todos fallecidos, pero cuyo recuerdo queda en sus descendientes y testigo mudo, de todo ello, se levanta el Viejo Torreón del Palacio de los Duques de Alba y frente a él un balcón, ahora cerrado, desde donde el poeta miraba en las tardes de invierno o primavera la Torre del Reloj.

Fig. Nº 3. Torre del reloj frente al palacio

 

En la actualidad, la casa es un museo donde se pueden observar objetos personales del poeta. Una habitación está dedicada a una de sus poesías más conocidas, “El Embargo”, escrita en castúo y de su libro, “Extremeñas”. Es interesante también la cocina montada con utensilios de la época, que guarda, sin lugar a duda, un gran valor etnográfico. [13]

Fig. Nº 4. Casa de Gabriel y Galán en Piedrahita

Tras el matrimonio con Desideria, comienza una nueva etapa de su vida en Extremadura, ya que fija su residencia en Guijo de Granadilla y se dedica a su familia y a las tareas del campo, dando testimonio de su día a día en los poemas que escribe, que con el transcurso del tiempo acumuló numerosos y merecidos premios, el primero y muy significativo fue el certamen literario, en Salamanca, dedicado a los “Juegos Florales” en el que concursó con el poema: “ El ama” inspirado en el amor a su madre, recia mujer de Castilla que le animó en sus principios literarios.

Fig. Nº 5.- Publicación del poeta premiado en el “Imparcial”

Citamos otros premios importantes que recibió el poeta: Zaragoza (1902), Murcia (1903), Lugo (1903) y Sevilla (1903), así como el nombramiento de hijo adoptivo de la localidad de Guijo de Granadilla o el homenaje recibido en Argentina al ser premiada su poesía “Canto al trabajo” . [14]

Fig. Nº6.- Casa de Galán en Guijo de Granadilla

La Casa de Gabriel y Galán en Guijo de Granadilla hoy es un Museo en su honor, legado por los descendientes en 1980, se encuentra abierta al público desde 1985.
Se distribuye en dos plantas donde se pueden ver objetos personales del poeta. También nos encontramos con una habitación dedicada a una de sus poesías más conocidas “El Embargo”, escrita en castúo. Apreciable es la cocina de indudable valor etnográfico.

Fig. Nº 7.- Interior de la casa –museo de Galán en Guijo de Granadilla

 

Dejó su docencia de forma activa, pero sus dotes de maestro los seguía ejerciendo en su vivir diario y ha estado y está presente en las escuelas y colegios de toda la geografía extremeña, sobretodo hubo unos años que junto a Luis Chamizo, sus poemas se recitaban en una semana de primavera que se celebraba en toda la Comunidad Autónoma conocida como “La Semana de Extremadura en la Escuela o Semana de Extremadura en Convivencia”. Fue un movimiento, espontaneo, libre que nació en el 1978 con el inicio de la democracia preautonómica. El objetivo principal era eliminar del mapa la frontera provincial entre Cáceres y Badajoz, dos provincias que vivían de espaldas desde los puntos de vistas administrativo, civil y religioso. Se programaban actividades para la promoción y el fomento de cultura extremeña con un estudio del Estatuto de Autonomía con el fin de conocer mejor la población escolar y ciudadana, todo era posible con la colaboración de asociaciones, instituciones y colectivos públicos y privados. Se celebraba en la escuela, la mayoría rural y muy humilde cuyos edificios se llenaban en estos días de objetos de labranzas, recuerdo de los abuelos; trajes regionales; las paredes se cubrían de cartulinas con la silueta de nuestra región y con banderas tricolores: verde, blanca y negra. [15]

Fig. Nº8. Exposición en la escuela

Fig. Nº 9.- Exposición bandera y traje regional

 

El entusiasmo que ponían los maestros y los alumnos por sentirse extremeños hacía que todos estudiaran, muy motivados, la región autonómica en el aula desde distintos punto de vista: geográfico, los Ríos Tajo y Guadiana; las Sierras de Tentudía o Guadalupe, la exuberante vegetación de Monfragüe y Cornalvo; personajes como Zurbarán, Pizarro,…       Este estudio salía a la calle con exposiciones y actuaciones donde no faltaba la recitación de alguna poesía de Gabriel y Galán y bailes regionales ensalzando el folklore extremeño.

Fig. Nº10.- Alumno recitando un poema de Gabriel y Galán

Este curso 2019/2020, en febrero, conmemorando el aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía de Extremadura por las Cortes Generales, el 25 de febrero de 1983, se ha celebrado una nueva edición del “Día de Extremadura en la Escuela” organizados por los CPR de la Comunidad, con el objetivo de recuperar esta tradición que durante tantos años se llevó a cabo en las escuelas de toda la región.

Dicha actividad consistió, a la vez que en una convivencia, en una Feria de muestras donde cada centro aportó su visión sobre Extremadura, a través de la organización de talleres y actuaciones que nos ofrecieron una visión particular sobre nuestra Comunidad Autónoma, así se hizo, como lo manifestó la Delegada de Educación, Susana Fajardo. “Mostraron sus trabajos, realizados por los propios escolares, junto a actividades y propuestas interactivas en las que todos los visitantes disfrutaron de robótica educativa, arte, gastronomía, danza, naturaleza, música, fiestas populares, o conocimiento del entorno natural”.

 

FUENTES Y WEBGRAFÍA

 

[1] Fernando E. Gómez Martín. Gabriel y Galán Maestro- Poeta de Castilla. Pag. 1. Vindicación del poeta a los 100 años de su titulación como Maestro.

[2] Fernando E. Gómez Martín. Gabriel y Galán Maestro- Poeta de Castilla. Pag. 2 Vindicación del poeta a los 100 años de su titulación como Maestro.

[3] Gabriel y Galán. Castellanas. Nuevas Castellanas. Extremeñas. Pag. 1. Colección Austral. Espasa Calpe, S.A.

[4] José María Gabriel y Galán. Obras completas. Pags 307, 308 y 309. Edición Junta de Extremadura.ConsejeríadeCultura.

[5] José Mª Gabriel y Galán Acevedo. José Mª Gabriel y Galán. Su vida. Su obra. Su tiempo. Pags. 89, 90, 92 y 94. Editora Regional de Extremadura. Junta de Extremadura. Consejería de Cultura.

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/josé María Gabriel y Galán

[7] https://es.wikipedia.org/wiki/escuela Normal de Madrid

[8] Mariano de Santiago Cividades. Epistolario de Gabriel y Galán. Pag. 40. Gráfica Excelsior, Campomanes,6. Madrid.

[9] José Mª Gabriel y Galán. Obras Completas. Pp 1033, 1034 y 1035. Ediciones Junta de Extremadura. Consejería de Cultura.

[10] Mariano de Santiago Cividades. Epistolario de Gabriel y Galán. Pag. 41, 42 y 43 Gráfica Excelsior, Campomanes,6. Madrid.

[11] Gabriel y Galán. Castellanas – Nuevas Castellanas- Extremeñas. P.1. Colección Austral Espasa Calpe, S.A.

[12] Mariano de Santiago Cividades. Epistolario de Gabriel y Galán. Pags. 43 y 44 Gráfica Excelsior, Campomanes,6. Madrid.

[13] web

[14] José Mª Gabriel y Galán Acevedo. José Mª Gabriel y Galán. Su vida. Su obra. Su tiempo. Pag. 247. Editora Regional de Extremadura. Junta de Extremadura. Consejería de Cultura.

[15] http://www.hoy.es/extremadura/semana-extremadura-escuela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dic 302020
 

 

 Juan Carlos Rodríguez Masa

Universidad de Extremadura

juancarlosrm@unex.es

 

 

  1. Introducción

La bella comarca extremeña de Las Hurdes (o Jurdes, como siempre la han llamado sus moradores), ubicada en el extremo norte de la provincia de Cáceres, ha inspirado infinidad de tópicos desde su “descubrimiento oficial” en el siglo XVI. Durante siglos, aunque de manera más acentuada en los albores del siglo XX, las Jurdes se convirtieron en un exótico escaparate patrio donde los mitos, misterios y leyendas hicieron correr ríos de tinta en la literatura.

La orografía endiablada de la zona, repleta de vertiginosos barrancos y escabrosos valles, propiciaron su aislamiento y “primitivismo” durante siglos. Además, el erróneo conocimiento geográfico de la comarca, cuyo territorio era confundido con el vecino valle de Las Batuecas (formando un todo), contribuyó al invento de una zona geográfica fabulosa, poblada según algunos por una “raza inferior”. Dentro de esta contingencia, muchos de los escritores de finales del siglo XIX, marcados por una idea preconcebida, ofrecieron una visión de Batuecas-Hurdes desfigurada, cuando no fantasmal, fundamentada principalmente en el desconocimiento de su realidad.

En la primera década del siglo XX, el estado general de la comarca jurdana suscitó la fundación en 1903 de la sociedad filantrópica La Esperanza de las Hurdes por el Ilmo. Sr. D. Francisco Jarrín y Moro, canónigo de Salamanca y más tarde Obispo de Plasencia, y otras destacadas personalidades. Esta asociación benéfica nació para redimir a la comarca de la pobreza y promover la “regeneración” de la zona, y su órgano de expresión fue la revista mensual Las Hurdes (1904-1908). Entre los numerosos colaboradores que participaron en la revista se encontraba el poeta Gabriel y Galán. Fue precisamente este poeta el que envió en 1904 una composición de 84 versos, “La jurdana”, en cuyas estrofas describió la precaria situación de los hurdanos, reclamando para ellos dos limosnas: ¡Pan de trigo para el hambre de sus cuerpos! ¡Pan de ideas para el hambre de sus almas! El poema no pasó desapercibido entre las élites intelectuales españolas y sembró una semilla de concienciación sobre el “país hurdano”, que germinó y dio sus frutos gracias a la intensa actividad pastoral del ilustre prelado placentino, Sr. Jarrín.

 

  1. La mitificación de Las Batuecas-Hurdes (mitad del siglo XVI hasta finales del XVII)

El conjunto Batuecas-Hurdes ha formado a lo largo de la historia un todo, un sistema, constituyendo una realidad complementaria hasta, al menos, el siglo XIX. Parece ser que el primer texto, de carácter legal, donde se localiza el topónimo se remonta a una escritura de cesión y deslinde de 8 de enero de 1327[1], documento por el cual la antigua villa de Granada[2] (denominada Granadilla desde la toma de su homónima andaluza) donaba las dehesas de Batuecas y Jurde[3], hasta entonces bajo su jurisdicción, al vecino concejo de La Alberca[4]. Los moradores de este territorio, fuertemente aislado del resto de comarcas, fueron casi desconocidos por el resto del país, desarrollando durante siglos un tipo de cultura de la pobreza, endogámica y peculiar, que les hizo aparecer como seres desconcertantes para sus futuros “descubridores”[5].

Las primeras menciones documentales sobre la zona y sus moradores, de contenido más imaginario que real, fueron producidas durante el siglo XVI, coincidiendo en el tiempo con las exploraciones oceánicas que incorporaron a la Corona castellana nuevos territorios y civilizaciones. En efecto, el “descubrimiento” oficial de Batuecas-Hurdes se situó en estricto paralelo con el descubrimiento, conquista y colonización del continente americano. Las Batuecas nacieron como un “Nuevo Mundo” en Castilla, convirtiendo a estos dos territorios dispares, América y Las Batuecas, en objetos homólogos para la actividad de geógrafos, historiadores, escritores y, por su puesto, Cronistas de Indias.

Según la bibliografía consultada, el primer autor que registró los orígenes de la leyenda del “bárbaro batueco” (que en realidad eran los hurdanos) fue el fraile dominico Diego Durán[6], en su obra Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme (1579), también conocido como Códice Durán. Al analizar algunos pasajes de su Historia, donde el dominico aludió a ciertos conceptos de la cosmovisión mexica, nos encontramos que, este defensor de la pureza religiosa, comparó conceptos y objetos del mundo indígena con los occidentales, a fin de que fueran más cercanos para el lector[7]. En este sentido, el padre Durán en el prólogo a la segunda parte de su Historia, al tratar las posibilidades de evangelización de la población de la Nueva España, comparó al “indio” novohispano con los “toscos” habitantes de Las Batuecas[8].

La composición de Fray Diego Durán se anticipó en varias décadas a la comedia de Lope de Vega, Las Batuecas del Duque de Alba, considerada el punto de partida de la “paradoja” y la fabulación socio-céntrica posterior sobre la comarca[9]. Marcelino Menéndez Pelayo dató la escritura de esta comedia de Lope entre 1604 y 1614[10]. Sin embargo, Morley y Bruerton, a juzgar por la métrica de la obra, la situaron entre 1598 y 1600 (en cualquier caso, nunca después de 1604)[11]. No obstante, la obra fue impresa algunos años después de la muerte de su autor, en 1638. Por todo ello, debemos anotar que es poco probable que Lope haya sido el primero que difundió la leyenda, ni incluso pensamos que haya sido el pionero en relacionar el descubrimiento de Las Batuecas y el de América, aunque probablemente su primacía literaria nos ha producido la ilusión de su prioridad[12]. La brillante imaginación de Lope, guiada y refrenada por unos informantes que conocían la comarca, intervino en los detalles y no en los aspectos esenciales de la “historia” que ya circulaba por los principales centros del país: Madrid y Salamanca[13]. En este sentido, y coincidiendo con la opinión de Menéndez Pelayo, debemos señalar que el comediógrafo seguramente no inventó la leyenda, aunque por la celebridad de sus escritos contribuyó principalmente a difundirla: “…puede decirse que la recogió apenas nacida…”[14].

Lope de Vega no visitó la comarca de Las Hurdes, pero oyó hablar de ella como un “país” primitivo, de vida arcádica[15]. Por ello, el “Fénix de los Ingenios” se inspiró para el argumento de la comedia, ambientada en la reinado de los Reyes Católicos, en la historia de una pareja de enamorados que huyeron del Duque de Alba (Don Juan de Arce y Doña Brianda) y se adentraron en un valle desconocido, Las Batuecas, donde se encontraron con una “tierra mágica” poblada por unas gentes “semihumanas” que hablaban con voces godas, y cuyos antepasados veneraban al demonio: “…y en el riñón de Castilla, encierra aquesta montaña / gente, que en fin descendió / de los fugitivos Godos / quando España se perdió…”[16]. Desde el principio de la obra aparecieron Taurina, “salvaje de cabellos desordenados, vestida con pieles”, y Giroto, “salvaje de cabellos largos, vestido con pieles” [17]. Sin duda, el poeta escenificó un paralelismo material y espiritual entre el descubrimiento del Nuevo Mundo y el descubrimiento de Las Batuecas: “…Que ignorancia? / Nosotros habitamos este valle, / cerrado de estos montes espesísimos, / cuyas sierras empinan sus cabeças / a topetar con las estrellas mismas, / sin que jamás ninguno aya sabido / quién fue el primero que nos dio principio. / En esta lengua habramos, estas choças / nos cubren, estos árboles sustentan, / y la caça que matan nuestros arcos…” [18]. Desde esta perspectiva, frente a la América en proceso de colonización, se alzaron estas Batuecas lopescas todavía vírgenes[19].

El relato teatral, cargado de exageraciones, se desarrolló sobre los dos condicionantes que constituyeron la esencia de la leyenda: aislamiento completo del territorio y salvajismo de sus habitantes, los cuales fueron subrayados por Lope en varias ocasiones. Además, Félix Lope de Vega Carpio, a quien Cervantes calificó como el Monstruo de la Naturaleza, introdujo nuevos elementos en la leyenda: la brujería y los demonios. En efecto, Lope fue el primero en introducir la leyenda del demonio en Las Batuecas, así lo advertimos la siguiente acotación: “…sale un Demonio en forma de Satiro, media máscara hacia la boca, con cuernos hasta la cintura un desnudillo de cuero blanco, y de la cintura á los pies de piel, á la hechura de cabrón, como le pintan…”[20]. Al mismo tiempo, en la acción teatral aparecieron misterios, supersticiones, hechicería, magia negra, y un largo etcétera de fenómenos sobrenaturales, “demostrando” así la naturaleza mágica que definió a la comarca durante varios siglos. Así pues, Las Batuecas se convirtieron en un escenario de la lucha entre las fuerzas del bien (cristianismo) y del mal (demonios e infieles), uniendo la comarca a esa esencia de misterio y de enigma que ha tenido desde entonces.

Indiscutiblemente, Lope de Vega escenificó y difundió la denominada ignominiosamente “leyenda negra” hurdana en los escenarios de toda Castilla, poniendo firmes cimientos a la generación de tópicos (alrededor de Las Hurdes y los hurdanos) que otros autores posteriores se encargaron de divulgar. Por todo ello, el gran Lope de Vega se intituló como el codificador y “padre” de la leyenda mitificadora de la zona, así como el primer “historiador” que definió el rocambolesco aspecto de sus habitantes, haciendo de aquellos barrancos “habitación de salvajes y demonios”.

En el periodo en el que se desarrolló esta peculiar acción teatral apenas existen referencias documentales sobre el tema, aunque sin duda alguna los elementos de la tradición que recogió Lope de Vega procedieron de las noticias y leyendas que circulaban por las posesiones ducales en la Alta Extremadura durante su estancia, como gentilhombre de cámara, en el palacio castillo de los Duques de Alba en Alba de Tormes (Salamanca), donde vivió entre 1592 y 1595[21]. Durante el transcurso de esta visita realizó un viaje, en una fecha imprecisa, por las posesiones ducales en la Alta Extremadura, en el que procuró un encuentro con el Valle y con las leyendas (de tintes paradisíacos) que enriquecían su geografía desconocida[22].

Las noticias y detalles suministrados por la Orden de Carmelitas Descalzos, instalados desde finales del quinientos en el “Desierto” de San José del Monte Batuecas, también debieron ser utilizados por el comediógrafo[23]. Sobre los descalzos hemos consultado el Memorial de la Provincia de San Gabriel, de la Orden de los Frayles Menores de la Obseruancia publicado por Fray Juan Bautista Moles[24] en 1592 (anterior o, cuanto menos, coetáneo de Las Batuecas de Lope). El padre Moles señaló que San Francisco, al volver de Compostela, se adentró en el límite de Salamanca y Cáceres, y desde allí apuntó que, desde tiempos antiguos, era frecuente que tanto los frailes como los pastores de la zona avistaran: “…muchas vezes de noche mucha claridad, y resplandores…”[25]. Del mismo modo, en la Crónica de la Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen (impresa en 1683, casi un siglo más tarde de haberse producido los acontecimientos), fray José de Santa Teresa se hacía eco de los rumores que ubicaban fantasmas y demonios en el valle de Las Batuecas.

Efectivamente, el cronista, historiador y teólogo carmelita Fray José de Santa Teresa refirió cómo el padre provincial de la orden en Castilla la Vieja, Fray Tomás de Jesús, encomendó en 1597 al padre carmelita descalzo Fray Alonso de la Madre de Dios, natural de Las Brozas, la tarea de encontrar un enclave adecuado para la fundación de un convento de desierto en el Valle de Las Batuecas. Fray Alonso, alentado por las noticias que le dieron, accedió a los escarpados montes batuecos y realizó una minuciosa descripción de cómo se llevó a cabo la elección del Valle: “…en los Pueblos mas distantes corría fama, q en tiempos passados avia sido aquel sitio habitacion de salvajes, y gente no conocida en muchos siglos, oída, ni vista de nadie, de lengua, y usos diferentes (…) que veneravan al demonio, que andavan desnudos, que pensavan ser solos en el mûdo, porq nunca avían salido de aquellos claustros…”[26].

Los testimonios escritos nos aseguran que Lope de Vega no tuvo la prioridad absoluta en el conocimiento del mito hurdano, pues, con anterioridad a la edición de la comedia, hubo diversos autores que hicieron alusión al hallazgo de las Jurdes y al tópico de la ascendencia goda de los batuecos. Uno de ellos fue el padre Gabriel Quiroga de San Antonio[27], quien en su libro, Breve y verdadera relación de los successos del Reyno de Camboxa (1604), señaló que las “Majadas[28] de Jurdes” fueron descubiertas por un cazador del duque de Alba[29]. Así pues, Las Hurdes-Batuecas aparecieron como tierra de caza en esta versión impresa de la leyenda[30]. Tras el dominico Gabriel Quiroga fueron varios los autores que trataron de este extraordinario hallazgo, siendo sustituido en sus relatos las “Majadas de Jurde” por Las Batuecas[31].

Un testimonio relevante, sobre todo porque amplió con datos inéditos la escueta referencia de Quiroga, fue el del teólogo Basilio Ponce de León[32], quien en 1611 confirmó la misma idea[33]: antiguos españoles que huyendo de la invasión musulmana se escondieron en el valle de Las Batuecas, donde estuvieron escondidos cerca de ochocientos años, engendrando ininterrumpidamente prole tras prole, hasta que los descubrió el Duque de Alba que practicaba en él la caza: “…eran ya tan bárbaros y tan olvidados estaban de su origen, que casi no les quedaba huella alguna de cristianos…”[34].

Otro autor que mencionó los míticos valles batuecos fue el sacerdote jesuita Juan Eusebio Nieremberg, en su obra Curiosa filosofía (publicada por primera vez en 1629). El erudito Padre Nieremberg recogió la versión mitológica de las Batuecas como “Paraíso Terrenal”, cuyos moradores vivían como “bestias sin religión”: “…en medio de España se nos han encubierto por inmemoriales años unos valles que llamamos aora las Batuecas, sin saber nosotros dellos, ni los que estavan alli de nosotros, criandose en aquel espacio breve como bestias sin religion, sin noticia de mas mundo: pues si en la frequencia del mundo, y sin extraordinaria providencia del cielo se nos ocultò aquella tierra hasta estos dias, que mucho, si el Paraiso se nos escondiese por singular consejo de Dios, y ministerio de los Angeles…”[35].

También, el catedrático de hebreo y griego de la Universidad de Alcalá, Alfonso Sánchez, divulgó el mito del salvajismo en Las Batuecas en su obra magna De Rebus Hispaniae Anacephalaeosis (1634). Este erudito salmantino, a la sazón buen amigo de Lope de Vega, se ocupó de Las Batuecas en el capítulo V del séptimo libro, titulado De Batuecis, donde se aventuró a decir que los “batuecos” hablaban un idioma desconocido[36] compuesto con algunos términos semejantes a los godos[37]. Para este “magister” salmantino, Las Batuecas eran una región misteriosa y escondida, oculta en el confín de Castilla con Extremadura, entre montañas y abismos ajenos a la decantada planicie castellana[38]. Del mismo modo, Alfonso Sánchez criticó lo que consideraba una paradoja: el descubrimiento de nuevos mundos exteriores mientras se ignoraban los propios. La obra de este erudito historiador, tenida por histórica tras su traducción al latín (“La Lengua de las Cosas Verdaderas”), gozó de cierta recepción entre los doctos, refrendando y concediendo carta de naturaleza histórica a la leyenda elaborada por Lope.

Casi medio siglo después de la publicación de la comedia de Lope de Vega, y siguiendo el planteamiento temático de éste, apareció la obra teatral El Nuevo Mundo en Castilla (1671) de Juan de Matos Fragoso, dramaturgo y poeta español de origen portugués. Esta comedia teatral también se situó en la época de los Reyes Católicos, cuya acción se gestó entorno a la peripecia amorosa de dos criados del Duque -don Juan Almendrares y doña Isabel de Avendaño- que huyeron de Alba, ante el deseo manifestado por el Duque de que Isabel se casara con otro personaje de la Casa Ducal[39]. Evidentemente, más que una creación nueva, el fondo argumental de esta comedia fue una refundición del texto de Lope, del que copió, con ligeras variaciones, versos y estrofas enteros. Aunque, probablemente concedió una mayor presencia al personaje del demonio[40]. Así, mediante esta producción dramática de enredo, Matos Fragoso redifundió la leyenda mitificadora de Las Batuecas en la Corte madrileña[41].

  1. La desmitificación de Las Batuecas-Hurdes (finales del XVII y XVIII)

Durante el siglo XVII se tramó en torno a Las Batuecas-Hurdes una fábula literaria que, partiendo de Las Batuecas del Duque de Alba, terminó proyectando sobre la comarca una imagen falseada de la realidad. Por ello, en paralelo a las hipótesis literarias mantenidas por Lope de Vega o Matos Fragoso se originó otro tipo de discurso que negó las fantasías, fabulaciones y falacias sobre este famoso Valle. En este sentido, el bachiller Tomás González de Manuel, presbítero y vecino de la Alberca, en su Verdadera relación y manifiesto apologético, de la antigüedad de Las Batuecas, y su descubrimiento (1693), arremetió indignado contra todos los que habían creado y divulgado la leyenda del salvajismo en Las Batuecas. Igualmente, pretendió deportar las patrañas sobre los batuecos como gente ignorante e ignorada, enjuiciando la historia de Alfonso Sánchez[42].

Del mismo modo, el Padre Feijoo[43] se propuso desterrar las fabulaciones sobre las Batuecas con “Fábula de las Batuecas y países imaginarios” (1730) en el tomo IV (discurso décimo) de su Teatro crítico universal, dando paso a un acercamiento historiográfico del tema[44]. Así pues, Feijoo desmontó la quimérica constitución del mito de las Batuecas y censuró todas las invenciones de la ficción supersticiosa[45] y, además, los errores de conocimiento, abundantemente distribuidos por una literatura de divulgación[46].

Lejos de las fábulas de Feijoo, en la segunda mitad del siglo XVIII se dieron los primeros pasos para deshacer toda una serie de planteamientos geográficos equivocados e incertidumbres sobre la historia y condiciones de vida de la comarca hurdana, por lo que avanzó a marchas forzadas la desmitificación de la región. Con esta pretensión encontramos a Antonio Ponz[47], quien recogió en el tomo séptimo de su Viage de España (1772-1794) las impresiones de sus jornadas por Las Batuecas y Las “Jurdes”. Efectivamente, el “abate Ponz” describió su patrimonio monumental y dio noticias sobre la vida, costumbres, monumentos y recursos de las distintas localidades visitadas, asentando así los límites entre lo mitológico y el marco geográfico e histórico del territorio[48].

A finales de la centuria del setecientos, Eugenio Larruga Boneta[49], en su colosal obra Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España (1795), fue el primero en definir de un modo más objetivo la región y establecer los límites exactos de su territorio, contribuyendo a deshacer el tradicional equívoco que confundía el desierto de las Batuecas con Las Hurdes[50]. En realidad, este ilustrado polifacético aragonés recabó los factores físicos, políticos y fiscales de la población hurdana, y éstos quedaron reflejados en la reseña que hizo de este territorio[51]. Además, E. Larruga denunció las condiciones de vida de los hurdanos (ya no “batuecos”) a través de un discurso progresista y comprometido en la propuesta de reformas, que no volverá a ser retomado hasta finales de la centuria siguiente[52].

Probablemente, E. Larruga fue el primer historiador que estableció una clara distinción entre Las Hurdes y Las Batuecas, cerrando de alguna manera toda una serie de planteamientos geográficos equivocados. No obstante, después de la aportación de E. Larruga tuvieron vigencia multitud de errores estrictamente geográficos sobre el lugar[53]. Así, el geógrafo erudito de Carlos III, Tomás López[54], fue uno de los autores que contribuyó con sus mapas a mantener el confusionismo geográfico sobre el conjunto Batuecas-Hurdes, ya que tanto en su Mapa de la Provincia de Estremadura (1766) como en otro más detallado sobre esta zona, Mapa de la Provincia de Extremadura: que contiene los partidos de Badajoz, Alcántara, Cáceres, Llerena, Mérida, Plasencia, Truxillo y Villanueva de la Serena (1798), López denominó “Tierra de las Batuecas” a un amplio territorio que comprendía la comarca de Las Hurdes, el valle de Las Batuecas, la villa de La Alberca y otras localidades de la actual comarca de Sierra de Francia[55].

En definitiva, el Siglo de las Luces se clausuró con visiones contrapuestas sobre el conjunto Batuecas-Hurdes, y buena prueba de ello fue la reedición de la “Verdadera relacion y manifiesto apologetico de la antiguedad de las Batuecas y su descubrimiento” (1797) de Tomás González de Manuel, cuyo propósito evidente (a priori) no podía ser otro que el de atacar de nuevo las leyendas e inexactitudes que corrían sobre Las Batuecas. No obstante fue sintomático que en esta edición se antepusiera una extensa composición poética (Epístola a Deliso), de mano anónima (F.D.V.), que relanzó de nuevo la imagen mítica de la comarca[56]: “…Allí en pajizas reducidas casas / De tosca firme piedra, sin cultura, / De indocto campesino por la mano / Con regla no aprendida, bien formadas / Verás reliquias sin igual dichosas / De la dorada edad, que la avaricia / Y el guerrero Nembrot abandonaron. / Entre empinados escabrosos montes / Se ocultan las sencillas Alquerías…”[57].

  1. La nueva dimensión del mito de Las Batuecas-Hurdes (siglo XIX)

En la bisagra entre los siglos XVIII y XIX encontramos una nueva dimensión del espacio Batuecas-Hurdes, pues el lugar sirvió de destierro político para toda una serie de aristócratas revolucionarios y sacerdotes liberarles, así como para toda clase de enemigos de los monarcas Carlos IV y Fernando VII[58]. Sin duda, durante el final de la Década Ominosa, o segunda restauración del absolutismo, el tópico de Las Batuecas como lugar de destierro intelectual terminó por alcanzar la prensa madrileña, concretamente la revista satírica El Pobrecito Hablador (agosto de 1832 a marzo de 1833), publicada por Mariano José de Larra[59], con el seudónimo de Pérez de Munguía. Larra, en su Carta a Andrés escrita desde las Batuecas por el Pobrecito Hablador (1823), se burló de la caracterización extranjera de los españoles adoptando el batuequismo como característica nacional, apareciendo comentarios irónicos sobre la situación del “país hurdano”[60]. En efecto, Larra jugó con la estructura del mito y cautivó a la sociedad romántica de comienzos del XIX, caracterizada por una vuelta a lo antiguo, al despojamiento, al gusto por un estilo más “rústico” [61].

Indistintamente, la disciplina geográfica estaba dando los primeros pasos para definir de modo objetivo el lugar. En este sentido, el Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (1826-1829), dirigido por el ilustrado Sebastián Miñano[62], contribuyó de manera destacada a delimitar el perímetro del territorio hurdano. Además, el trabajo de Miñano constituyó una aportación de gran interés en la historiografía hurdanófila, ya que arremetió con rotundidad contra la literatura sobre el tema, calificando el descubrimiento de la comarca de meras fábulas inventadas[63].

Sin lugar a dudas, el desconocimiento histórico de la comarca, junto al confusionismo geográfico, favoreció la construcción de un “nuevo” relato novelado, de contenido más imaginario que real, sobre un territorio convertido ahora en lugar de destierro y castigo. Este tipo de relato sirvió para abultar el tópico y la leyenda negra que otros autores se encargaron de divulgar. Una leyenda que lejos de ser enterrada alcanzó un amplio eco social en el siglo XIX[64].

Pero no fueron exclusivamente dramaturgos y poetas quienes en pleno siglo XIX se encargaron de reconstruir y popularizar nuevamente el mito de Batuecas-Hurdes[65]. En este sentido, la responsabilidad del geógrafo Pascual Madoz en esta nueva popularización del mito fue decisiva, puesto que este político español publicó con gran éxito su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1845 y 1850) en 15 volúmenes, en cuyos tomos IX y X mencionó la comarca de Las Hurdes[66] con todo lujo de inexactitudes e incluso difamaciones denigrantes para las gentes a las que posiblemente nunca conoció “…está habitado el país por una raza degenerada e indolente…”[67]. Al parecer, este ilustre geógrafo nunca visitó Las Hurdes, y lo que plasmó fueron las líneas de unas cartas que le envió el sacerdote don Vicente Montero, que estuvo por los años 40 del siglo XIX como párroco de la localidad hurdana de Pinofranqueado y sus anejos[68]. Sin duda, “el Madoz” se impuso y abrió el camino para nuevas interpretaciones mitológicas de la comarca, de sus habitantes y de su historia, potenciando de manera decisiva la difusión de la antigua fábula.

La estela de Pascual Madoz fue seguida por grandes científicos “al pie de la letra”. Efectivamente, el periodista, historiador y polígrafo español Juan Pérez de Guzmán y Gallo[69] nombró la comarca de Las Hurdes en su Crónica de la provincia de Cáceres (1870), incluida en la obra histórica titulada Crónica General de España, refiriéndose a ellas como un país casi desconocido en el resto de la nación, poblado por mujeres y hombres “adustos y selváticos”[70]. Esta visión deformada, cuando no fantasmagórica, que ofrecieron de las Hurdes los escritores hasta finales del siglo XIX, se fundó, ordinariamente, en el desconocimiento de su realidad, en el clisé formado por leyendas que sobre ellas corrían y en su asimilación y reproducción mecánica[71].

Al mismo tiempo, poco favor le hizo a la región las fabulaciones de Romualdo Martín Santibáñez[72]sobre la supuesta tradición judía de la comarca en su libelo literario Historia de la Santa Cruz del Casar de Palomero (1870)[73]. Este notario de la villa jurdana de Casar de Palomero integró la fábula de los “judíos hurdanos” en la leyenda del conjunto Batuecas-Hurdes[74]. En un nuevo alarde de fantasía, el ilustre escritor pinense en su opúsculo titulado “Un mundo desconocido en la provincia de Extremadura: Las Hurdes” (1876), publicado en la Revista quincenal La Defensa de la Sociedad, vinculó el asentamiento de las comunidades judías en la comarca de Las Hurdes con los judíos deportados de Jerusalén por el emperador Vespasiano a Mérida, los cuales se refugiaron en la comarca tras el edicto expulsorio de 1492[75].

En efecto, Martín Santibáñez convirtió a los judíos en los primeros pobladores del Desierto hurdano, contaminando la mitología negra hurdana con difusas consideraciones literarias pseudojudías, ignoradas hasta ese momento por la historia y leyenda hurdana[76]. Desde una perspectiva histórica, carece de fundamento pues no disponemos de documentos que avalen, aunque ciertamente muchos de los judíos fueron a Portugal, pero no existen pruebas evidentes de que algunos de ellos se quedaran en Las Hurdes. Por ello, esta visión mitológica de Las Hurdes como refugio aforado de judíos es un dato insostenible a la luz de la metodología histórica, porque probablemente los judíos exiliados de Extremadura se encaminaron hacia Portugal a través de los puntos fronterizos establecidos por los monarcas en la raya española-portuguesa[77]. En el regionalismo romántico de Romualdo Martín no existieron fronteras perceptibles entre historia y literatura. Así, este escribano casareño dejó sentados unos orígenes infundados, y, a partir de él, numerosos escritores repetirán hasta la saciedad los mismos argumentos[78].

Como contrapunto a lo expuesto anteriormente, debemos señalar que Martín Santibáñez llevó a cabo un trabajo netamente hurdanófilo y fue uno de los primeros (si no el primero) en culpar de la pobreza de la comarca a la desidia de la Administración: “…La salud pública está en igual abandono… Donde no hay que comer, ni que vestir, ¿Cómo no han de reinar las más terribles enfermedades? ¡Pobres hurdanos! Vuestra pobreza, vuestra triste posición, vuestro nombre… ¡qué poco eco hacen en ninguna parte, por más que escupáis con vuestra presencia a la cara de la caridad cristiana y de todos los españoles! …”. [79]. En este sentido, este intelectual hurdano expuso la necesidad de articular una política religiosa que, con la ayuda de la instauración de escuelas y caminos, se pusiese al servicio de la regeneración comarcal[80]. Además, en su compendio historiográfico ofreció una visión del territorio hurdano más realista de la que se había dado hasta entonces y, por ello, sus descripciones sirvieron como fuente bibliográfica para otros conocidos hurdanófilos: “…por la exactitud y riqueza de sus datos y la verdad de sus descripciones, que anulan todas las fábulas difundidas hasta ahora sobre Las Hurdes…”[81].

Tampoco faltaron los ejemplos finiseculares de grandes científicos internacionales que siguieron avalando una interpretación mitológica de la comarca y su historia, como el eminente geógrafo francés Élisée Reclus[82]. Este destacado teórico y militante del anarquismo, en su obra Nouvelle Géographie Universelle (1876), se refirió a los pobladores de Las Batuecas como una tribu de “salvajes”[83]. En términos parecidos a Élisée Reclus se expresaron otras autoridades científicas nacionales del momento, entre ellas, el Doctor Pedro González de Velasco[84], fundador y director del Museo Etnográfico de Madrid. Este ilustre adalid de las ciencias médicas presentó una Nota acerca del estado de Las Hurdes (1880) en la Sociedad de Antropología y Etnografía, mediante la cual, el Doctor Velasco continuó propagando las muchas fábulas y calumnias sobre las Hurdes y sus moradores, anotando textualmente: “…entre nosotros, en nuestra propia casa, tenemos también desheredados para quienes a aún no han sonado la hora de la benéfica nueva. Parecerá paradoja decir que entre dos provincias como las de Salamanca y Cáceres existan Las Hurdes, y que sus habitantes representen al desnudo al hombre primitivo. ¡¡Al lado de Salamanca, Las Hurdes!! Sí, señores; allí cerca se hallan Las Hurdes, y sus moradores huyen de los que se les acercan, y los hurdanos viven en zahúrdas que degradan al hombre en cuya frente brilla el sol de la inteligencia (…). Pues nosotros, que tanto lamentamos la barbarie de ciertos remotos países, tenemos ante nosotros una región á cuyas covachas no han llegado ni las artes ni las industria…”. [85].

La prensa de la época también acogió otros relatos que fabulaban con este territorio olvidado. En esta línea encontramos, por ejemplo, el artículo Tribus primitivas (dividido en tres capítulos: 1º Geografía, 2º Etnografía y 3º Aventura de un caballero en la Hurdes), incluido en El Tiempo. Periódico Universal de Política (5 de agosto de 1882). La narración, firmada con las iniciales C.S.A., posiblemente correspondientes al escritor y periodista Carlos Soler Arques. El artículo instituyó un temprano antecedente de la ficción ensayística, puesto que habló de una comarca (Las Hurdes) habitada por verdaderas “tribus primitivas”[86].

El primero de julio de 1890, el cronista de Extremadura, Vicente Barrantes[87], pronunció ante los miembros de la Sociedad Geográfica de Madrid una conferencia titulada Las Jurdes y sus Leyendas (1891) en respuesta a la Nota del Dr. Velasco. El “explorador extremeño”, bibliófilo y diputado a Cortes pretendió con su discurso demoler los errores, convertidos en tópicos, arrastrados durante siglos y recogidos por el Doctor González de Velasco[88]. Barrantes repitió lo que con anterioridad dijeron otros autores y se apoyó, también, en la información que le facilitó Francisco Pizarro y Capilla, maestro de Casar de Palomero e Inspector Provincial de Educación en la zona[89]. En efecto, Barrantes contribuyó a desmitificar los desatinos y las fabulaciones con las que autores precedentes e incluso coetáneos pintaban a los hurdanos como salvajes criaturas, afirmando que el estado de las Hurdes se debía a la opresión históricamente ejercida por el municipio de la Alberca[90]: “…la supresión de los privilegios no fué verosímilmente conocida por los jurdanos, que viven fuera del mundo, y siguieron reinando allí las mismas costumbres tradicionales, y siguió la Alberca siendo señora del territorio ilegalmente…”[91].

El segundo médico que escribió sobre la comarca (después de Dr. Velasco) y, quizás, el primero que franqueó aquellos parajes fue el francés Jean B. Bide​. Este médico, expedicionario y “antropólogo” recabó una valiosa información en los viajes científico-turísticos que realizó a la región, que dio a conocer en dos conferencias leídas ante la misma Sociedad Geográfica a la que se había dirigido Barrantes (Sociedad Geográfica de Madrid), bajo el título “Las Batuecas y Las Jurdes” (1892). El propio Bide anotó que la Nota del Dr. D. Pedro Velasco fue el señuelo que suscitó su interés por la realidad de los hurdanos. Los argumentos que Bide esgrimió, gracias al trabajo de campo realizado “in situ”, fueron diametralmente opuestos a la extensa literatura fabulosa que circulaba sobre los jurdanos. Efectivamente, Bide, que era consciente de que el germen del mito hurdano (salvajismo) se hallaba entre las páginas del diccionario de Madoz, elaboró un discurso legendario para pretender acabar con las “fábulas y patrañas esparcidas sobre las Jurdes y sus pobladores”[92].

Iniciado el siglo XX, en el contexto regeneracionista de mejora de “escuelas y despensas” de Joaquín Costa, un tercer médico, don José González Castro[93], que firmaba sus artículos como Crotóntilo[94], completó la interpretación imagológica del jurdano en su artículo “Las Jurdes” (1901), publicado en la Revista de Extremadura. Este médico rural, que ejerció en pequeñas poblaciones del norte de la provincia de Cáceres (Abadía, Guijo de Santa Bárbara, o Mirabel), perfiló un estudio antropológico del jurdano con caracteres análogos o similares a “razas inferiores” y hasta a animales (sodomía y bestialismo), volviendo al tópico barroco del “bárbaro batueco”[95].

  1. Regeneracionismo y “catolicismo social”, para desvelar el mito de Las Hurdes (primeras décadas del siglo XX): Jarrín y Moro

Durante la primera década del siglo XX surgió en Extremadura, junto al “regeneracionismo” de finales del siglo anterior, una corriente del “catolicismo social” que encontró en Las Hurdes una base elemental para sus argumentos. El principal problema de la comarca era la pobreza, tanto moral como económica[96]. Así, el estado general de Las Hurdes suscitó la creación de una asociación de “jurdanófilos”, cuyos miembros se agruparon el 8 de julio de 1903 alrededor de “La Esperanza de Las Hurdes”, una asociación católica que surgió con el objetivo de aunar esfuerzos para mejorar moral y materialmente a los habitantes de la comarca[97]. El gran impulsor de esta sociedad filantrópica fue el M. I. Canónigo Magistral de la Catedral de Salamanca y luego Obispo de Plasencia, don Francisco Jarrín y Moro[98], quien recorrió Las Hurdes en el otoño de 1902 y de cuya visita surgió la idea de crear una sociedad protectora de la comarca jurdana[99].

Efectivamente, “La Esperanza de Las Hurdes” nació para promover el desarrollo de la zona y luchar por la redención espiritual y material de Las Hurdes. Sus integrantes persiguieron un objetivo común: la “regeneración” del país jurdano[100]. Del acto de constitución de la Sociedad, surgieron 34 socios protectores y 15 numerarios. El 10 de octubre de 1903 se reunió por primera vez la recién creada asociación, presidida por el Obispo de Coria, Monseñor Peris Mencheta, y dirigida por el Sr. Jarrín. El presidente efectivo de aquella primitiva reunión fue Pablo Hernández, párroco del Pinofranqueado, a quien correspondía este cargo por mandato de la propia asociación[101]. Francisco Martín Valencia era el vicepresidente y como vocales actuaron Juan Pérez Martín, que hacía las veces de tesorero, Patricio Segur Pascual, Santiago Pascual, Lucas Marcos y Tomás Gómez. El 24 de octubre de ese mismo año se aprobaron los estatutos de esta asociación benéfica, que se titulaba Sociedad Protectora de los hurdanos[102].

El órgano de expresión de la Sociedad “La Esperanza de Las Hurdes” fue la revista Las Hurdes (1904-1908), de periodicidad mensual, y cuyo primer número apareció el 22 de febrero de 1904[103]. La nueva revista sirvió para sensibilizar a la sociedad sobre la realidad hurdana, dar cuentas de las acciones de esta sociedad benéfica y captar nuevos socios. El fundador de la revista fue el Excmo. Señor don Jacinto de Orellana-Pizarro y Abecia, XI Marqués de la Conquista y Albaida, quien se hizo cargo de los gastos de impresión, dejando para “La Esperanza” las ganancias de las suscripciones. Asimismo, el director de la revista fue don Francisco Jarrín, activamente secundado por su colaborador activo, el joven presbítero Dr. D. José Polo Benito[104] (ordenado presbítero en Salamanca en febrero de 1904)[105], y por una serie de colaboradores que publicaron, durante cerca de cuatro años, interesantes artículos sobre la geografía, la historia y sobre todo las costumbres de Las Hurdes. Dicha publicación se convirtió en un foro de discusión y debate encaminado a plasmar las visiones que cualificados autores tenían sobre el país hurdano. Los artículos solían abordar distintos aspectos de la realidad hurdana, fundamentalmente aquellos de tipo etnológico y antropológico, además de encauzar las críticas hacia la inacción e indolencia institucional y la dejadez administrativa[106].

Entre los numerosos colaboradores que participaron en la revista Las Hurdes se encontraba el poeta José María Gabriel y Galán[107], considerado por la mayoría de autores un hombre de profundas convicciones religiosas y hondas preocupaciones sociales. Sin embargo, algunos críticos, como Arturo Souto o Antonio Merino Vicente[108], con absoluta rotundidad han entendido fuera de toda razón considerar a Galán un escritor social[109]. Sin duda, la vida de Gabriel y Galán cambió radicalmente cuando abandonó su dedicación a la enseñanza, y se trasladó a vivir, tras su boda con Desideria García Gascón en 1898, al pueblo cacereño de Guijo de Granadilla, en donde tomó la dirección y administración de una gran dehesa extremeña denominada “El Tejar”, propiedad del tío de su esposa[110]. En Guijo de Granadilla, el joven poeta debió tener contacto frecuente con los moradores de Las Hurdes y, posiblemente, conoció a través de ellos sus condiciones de vida y la delicada situación de la comarca extremeña. Por ello, en apoyo de esta tierra no dudó en aceptar el cargo de delegado en este municipio de la Sociedad “La Esperanza”, con la finalidad de obtener fondos para salvar el subdesarrollo de Las Hurdes[111].

Mediante carta de 28 de enero de 1904, el Sr. Jarrín solicitó cooperación a Gabriel y Galán para incluirlo como colaborador de la revista Las Hurdes, instándole a preparar una composición para el primer número de la misma. Gabriel y Galán no se negó y envió al canónigo un poema de 84 versos titulado “La Jurdana”. Dicha composición no pudo entrar en el primer número de la revista, pero apareció en el número siguiente, con fecha de 22 de marzo de 1904. Indudablemente, el tríptico poético “La Jurdana” fue el mejor alegato del poeta y su más hermosa petición a favor de los hurdanos, saltando poderosamente a la vista los desgarradores versos de su última estrofa: “…Yo les pido dos limosnas para ellos / a los hijos de mi patria: / ¡Pan de trigo para el hambre de sus cuerpos! / ¡Pan de ideas para el hambre de sus almas![112].

En efecto, aunque fueron muchas las ocasiones en las que Gabriel y Galán se sintió motivado a escribir en extenso sobre Las Hurdes (“El Ama”, “El Embargo”, etc.,), el poema “La Jurdana” fue el más crítico ante el problema social hurdano y en el que mostró más vehemencia al denunciar tan injusta situación. El poema no pasó desapercibido entre las élites intelectuales españolas, desarrollando una campaña de concienciación sobre Las Hurdes y de captación de nuevos socios para “La Esperanza de Las Hurdes” [113]. Así, esta Sociedad benéfica recibió las adhesiones del arzobispo de Burgos, de los obispos de Salamanca, de Zamora y de Badajoz, del duque de Alba, del ministro de Asuntos extranjeros, R. San Pedro, etc., de tal forma que cuando se celebró la primera asamblea general el 1 de agosto de 1904, la sociedad contaba con 181 miembros protectores y 91 miembros ordinarios. En la fecha de esta primera asamblea general, la sociedad tenía un capital de 3.470 pesetas y 90 céntimos[114]. De igual modo, en la asamblea se felicitó, por su activa propaganda, a los delegados don Modesto Batuecas y don Joaquín Gutiérrez, respectivamente médico y cura de Pozuelo, al excelentísimo don Modesto Durán, de Villanueva de la Sierra, a don Leopoldo Periañez, de Torrecilla de los Ángeles, a don Martín Botejara de Villa del Campo y al inolvidable poeta don José María Gabriel y Galán, de Guijo de Granadilla[115].

En septiembre de 1904, ante la anunciada visita del joven soberano Alfonso XIII a Salamanca, don Francisco Jarrín no quiso perder la oportunidad de exponer ante el Rey la situación de Las Hurdes. Para ello, el canónigo organizó y financió a un grupo de hurdanos de Nuñomoral para que actuasen como danzantes ante el monarca. Además, el Sr. Jarrín decidió publicar un número especial de la revista Las Hurdes dedicado al viaje[116]. En esa tirada extraordinaria Gabriel y Galán envió el poema titulado A su M. el Rey, que era un grito de socorro en favor de quienes consideraba los más necesitados, los hurdanos: “…Señor, en las tierras hermanas / de estas tierras castellanas / no viven vida de humanos / nuestros míseros hermanos / de las montañas jurdanas…”[117].

El 1 de octubre al mediodía, los “danzantes” hurdanos lucieron ante el monarca sus habilidades, y cuando Alfonso XIII se dirigió para felicitar al Sr. Jarrín, éste aprovechó el momento para entregarle el número extraordinario de la revista Las Hurdes y pedirle ayuda humanitaria para los habitantes de esta comarca. Además, fue éste el momento en el que Alfonso XIII se comprometió a visitar posteriormente Las Hurdes. Aquella folclórica iniciativa sembró una semilla de concienciación sobre el “país hurdano” que pronto germinó y dio sus frutos gracias a la extraordinaria dedicación del canónigo salmantino y su colaborador, el presbítero don José Polo Benito. Sin duda, ambos personajes encabezaron una serie de intentos para mover la conciencia de organismos y destacadas personalidades ante el problema hurdano.

Además, el joven Rey solicitó todos los números publicados de la revista Las Hurdes y reconoció que su primera noticia sobre la lastimosa situación de la comarca hurdana le llegó gracias a los versos de Gabriel y Galán: “Conozco las Hurdes por una poesía de Galán, que leí no sé cuándo, y que, lo confieso, me impresionó profundamente”. Fue el rey Alfonso XIII quien pronunció estas palabras durante su visita a Salamanca y Gabriel y Galán, quien las registró en una carta a su amigo Mariano, fechada el 30 de octubre de 1904 en Guijo de Granadilla[118].

A partir de este momento, el trabajo de reorganización fue perseguido conjunta y metodológicamente por “La Esperanza”, en la que tuvieron cabida representantes de todos los intereses, o mejor dicho de todas las necesidades que había que satisfacer en la zona[119]. Según su director, el Sr. Jarrín, la verdadera regeneración del territorio hurdano radicaba en “maestros para instruir, pinos que explotar y caminos por donde conducir los productos”[120]. En este sentido, fueron varias las iniciativas adoptadas por esta Sociedad en 1905, como la plantación de pequeños pinares en Pinofranqueado, Caminomorisco y Nuñomoral, así como la edificación de varias escuelas en puntos estratégicos, “cesando con ella la vergüenza nacional que suponía el tener que habilitarse por algunos maestros la sombra de un árbol por aula de enseñanza y su tronco como mesa de escritorio” [121]. En el mismo año también se pusieron en marcha los estudios de campo para la construcción de caminos y puentes que vendrían a mejorar la precaria red de comunicaciones de Las Hurdes. Indistintamente, la voz de la revista Las Hurdes se escuchaba con respeto y entusiasmo y nuevos componentes engrosaron las filas de este “ejercito humanitario”: el conde de Retamoso, don Avelino Ortega, don Escobar Prieto, don Bernaldo de Quirós, don Eloy Bullón y la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País[122].

En un momento clave para la comarca jurdana, don Francisco Jarrín (en ese momento Chantre de la Santa Iglesia Catedral de Salamanca) fue designado el 26 de noviembre de 1906 para la Iglesia y Obispado de Plasencia, vacante por defunción de D. Pedro Casas Souto[123]. Poco tiempo después, el 6 de diciembre del mismo año, el Sr. Jarrín fue promovido a la silla episcopal de Plasencia[124] por Bula de San Pio X[125]. Una vez propuesto para Obispo de la diócesis placentina, fue consagrado el primero de mayo de 1907 e “hizo su entrada” el 15 del mismo mes[126]. Cuando el Ilmo. Sr. D. Francisco Jarrín y Moro tomó posesión de la mitra placentina trajo consigo a su fiel colaborador don José Polo Benito, por entonces nombrado Secretario-canciller del Obispado de Salamanca (1907), canónigo de Salamanca y Examinador sinodal (1908)[127]. Desde entonces, los dos salmantinos formaron un tándem de gran rentabilidad social, en el que el obispo Jarrín aportaba serenidad y mesura propias de su edad madura, y su secretario de cámara y gobierno, Polo Benito, la vehemencia combativa propia de su juventud[128].

Don Francisco Jarrín, durante el desempeño de su ministerio episcopal (1907-1912), desarrolló una intensa actividad pastoral, en la que destacó su interés de promoción, defensa y regeneración de la comarca hurdana, ganándose el sobrenombre de “celosísimo protector de Las Jurdes”[129]. El ilustre prelado placentino no cesó en su labor ingente en favor de la comarca jurdana, realizando toda clase de obras sociales y culturales en favor de los hurdanos[130]. Esta “regeneración” alcanzó una notable expresión en el Congreso Nacional de Hurdanófilos celebrado en Plasencia durante los días 14 y 15 de junio de 1908[131]. El Congreso fue coorganizado por Francisco Jarrín, y su secretario de cámara, José Polo Benito, y contó con el apoyo y la presencia de destacados políticos de la época, como Segismundo Moret[132], que ya por entonces había desempeñado la dirección de varios ministerios y hasta la misma presidencia del Gobierno. Por todo ello, el evento tuvo una gran repercusión en toda España, concluyendo con la adopción de grandes acuerdos novedosos y progresistas para la comarca hurdana[133]. Tras la celebración del simposio, el “problema mediático de Las Jurdes” trascendió su antiguo ámbito “reducido y provincial” y adquirió “una dimensión nacional”[134]. Sin duda, el Congreso fue el detonante que llamó la atención para el interés que posteriormente despertaron Las Hurdes con la visita de Alfonso XIII.

Asimismo, debemos destacar que el Sr. Jarrín fue un obispo eminentemente social, como lo ponen de relieve algunas de sus preocupaciones y de sus obras[135]. Efectivamente, el advenimiento de Francisco Jarrín, “el obispo social de Plasencia”, supuso una renovación de la conciencia obrera y favoreció la aparición de los primeros brotes de Acción Social Católica en la Diócesis de Plasencia. Su labor, junto a la de su secretario de cámara, don José Polo Benito, fructificó en numerosas asociaciones obreras de signo católico (sindicatos, cajas rurales, pósitos, círculos y centros sociales obreros, etc.), repartidas por parroquias salamantinas, cacereñas y pacenses. Efectivamente, la erección de círculos y sindicatos católicos se convirtió en una de las principales metas que se marcó Monseñor Jarrín a su llegada a la diócesis placentina[136].

La inesperada muerte de Francisco Jarrín, mientras realizaba la visita pastoral a la parroquia de Ibahernando (Cáceres) la noche del 3 de noviembre de 1912[137], supuso una gran pérdida para la Diócesis de Plasencia, especialmente para la comarca hurdana, ya que su figura había marcado un antes y un después en la “calumniada” región. Pero algo había cambiado para siempre: la cuestión de Las Hurdes había sido planteada de una manera tan impactante que ya no podría ser olvidada por la opinión pública ni por los que tenían responsabilidades de gobierno[138]. Sin duda, el prelado placentino había sembrado una semilla de esperanza en el pueblo hurdano, cuyo fruto más importante aún tardaría diez años en llegar.

Desgraciadamente el Obispo Jarrín no pudo ser testigo de la visita real que realizó S.M. el Rey Alfonso XIII a la comarca, del 20 al 24 junio de 1922, un acontecimiento fundamental para el futuro de las tierras hurdanas. Así, el monarca cumplió su promesa regia efectuada en 1904 al Sr. Jarrín durante la representación de “danzantes” hurdanos en Salamanca. Como no podía ser de otra manera, el promotor de este viaje real fue don José Polo Benito, quien al parecer se ganó el sobrenombre de “Padre de las Hurdes”. Además de Alfonso XIII, el grupo de expedicionarios incluía al Duque de Miranda, jefe de la Casa Real; Vicente Piniés, ministro de Gobernación; los médicos Gregorio Marañón[139] y Ricardo Varela; el periodista José García Mora, cronista de la marcha; el fotógrafo Campúa, quien la ilustraría; el ingeniero de montes Santiago Pérez Argemí, gran conocedor de las Hurdes; y el ayuda de cámara del soberano, el teniente coronel Obregón.

En definitiva, el viaje de Alfonso XIII supuso para Las Hurdes un verdadero impulso en el bienestar material, social y moral en todos sus ámbitos, comenzando a difuminarse definitivamente la leyenda negra que acompañó a la comarca durante siglos. Por ello, la figura de Francisco Jarrín construyó el cimiento al edificio regenerador hurdano y su legado permitió la redención aclamada por el poeta José María Gabriel y Galán. Asimismo, el patronazgo del prelado placentino, activamente secundado por su secretario Polo Benito, fue recogido con el mismo patrocinio y dirección por el Real Patronato de Las Hurdes (1922-1931), una institución de Beneficencia que asumió las actividades de “La Esperanza de las Hurdes”. Las acciones del Patronato se encargaron de encauzar el urgente desarrollo de la región y la acción sanitaria, comenzando así una nueva etapa de regeneración de la sociedad hurdana en todos sus aspectos y que progresivamente dejó una huella todavía visible hoy en esta extraordinaria comarca cacereña[140].

 

[1] “…La donación de Las Hurdes y Las Batuecas por el Concejo de Granadilla al Concejo de La Alberca, fechada en 8 de enero de la Era de 1327 (año 1291) está inserta en el mismo registro, folios 34 y 36…”. Berrogain, Gabrielle. “Ordenanzas de La Alberca y sus términos Las Hurdes y Las Batuecas”. Anuario de historia del derecho español. Número 7. Ministerio de Justicia. Madrid, 1930. Página 382.

[2] Colunga, Alberto. Santuario de la Peña de Francia. Tercera Edición. Editorial San Esteban. Salamanca, 1990. Página 18.

[3] Matías Marcos, Juan David. “De las Ordenanzas (1515) de la alberca a la Tierra sin pan (1933) de Buñuel: breve historia cultural de la dominación de Las Hurdes”. Tuércele el cuello al cisne: las expresiones de la violencia en la literatura hispánica contemporánea (Siglos XX y XXI). Editorial Renacimiento. Sevilla, 2016. Páginas 165 y 166.

[4] “…Sepan cuantos esta carta vieron como nos. El concejo de Granada, por hacer bien y merced a vos, el concejo del Alberca, damos vos y otorgamos vos por Dehesas estos castañales y estos lugares que aquí estan dichos, y los mojones son estos: Primeramente, como va la carretera del Alberca para Cepeda, y da en en los mojones, entre nos y Miranda, e como partamos por los mojones con Miranda, y va a dar a Francia, y Francia arriba como va hasta el Arroyo de la Alberca y el Arroyo arriba hasta la Aldea (…) comienza en Portielventoso e va todo carrera fasta la Vega de Coria e dende la Azeituna arriba como partimos Ciudad Rodrigo, e donde vierten aguas a la foz de Aceituna, de Riomalo por cima de las cumbres como da en cima de Batuecas (…) Juan Domínguez, notario del Rey en Ronda que ponga su signo; que fue fecha a ocho días de enero de mil trescientos y veinte y siete años …”. Blanco Carrasco, José Pablo. Las Hurdes. Aislamiento, pobreza y redención social (siglos XVI al XX). Universidad de Extremadura. Servicio de Publicaciones. Cáceres, 2008. Páginas 49 y 50.

[5] Pecellín Lancharro, Manuel. “María de las Hurdes, de Luis Antonio de Vega, difusión de la “leyenda negra” hurdana”. Revista de Estudios Extremeños. Tomo XLIX. Número 1. Excelentísima Diputación Provincial de Badajoz. Badajoz, 1993. Página 193.

[6] “…Durán, Diego. Sevilla, Corona de Castilla, ca. 1537 – Nueva España, ca. 1588. Según Emiliano Jos, Durán viajó a Nueva España a los 7-8 años de edad y se instaló en Texcoco (Tezcoco). Dávila Padilla (cap. Final de su Historia de la fundación…): “F: D[iego] D[urán] hijo de México, escribió dos libros, uno de historia y otro de antiguallas de los indios mexicanos, la cosa más curiosa que en esta materia se ha visto. Vivió muy enfermo y no le lucieron sus trabajos, aunque parte de ellos están ya impresos en la Philosofía natural y moral, del padre Joseph Acosta (…)”. Durán profesó a los diecinueve años el día 8 de marzo de 1556 en el convento de Santo Domingo ubicado en Texcoco. Fue nombrado presbítero en 1559. A los veintidós años Durán fue nombrado diácono y, en 1561, fue destinado al convento de Oaxaca. Durán fue sacerdote en varios pueblos de indios por la zona sur de la Nueva España, aprovechó tiempo para obtener datos de los indios y de los religiosos sobre el pasado prehispánico y para redactar su Historia. En torno a 1565 se encontraba en la ciudad de México. En 1581 era vicario de Hueyapan (…), en 1587 se encontraba grave en el convento de Santo Domingo según las actas de la Orden. Dávila Padilla señala 1588 como el año de su muerte y el cronista Franco anota el año 1587…”. Denisova, Natalia K. Filosofía de la historia de América: los cronistas de indias en el pensamiento español. Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste. Tecnigraf. Badajoz, 2019. Páginas 259 y 260.

[7] Máynez Vidal, Pilar. “Fray Diego Durán y los trabajos de traducción de un nuevo mundo”. Caravelle. Cahiers du monde hispanique et luso-brésilien. Número 66. Toulouse, 1996. Página 101.

[8] “…si consideramos que en españa ay otra gente tan rruda y basta como ellos, o poco menos, como es la gente que muchas partes de castilla ay, conviene assaver hacia sayago: las batuecas, y en otros muchos rrincones de provincias: donde son los hombres de juicios estranamente toscos y groseros y sobre todo faltos de doctrina mucho mas que estos naturales: pues a estos cada domingo y fiesta se les enseña la doctrina, y se les pedrica la ley evangelica y a Aquellos acontece no oyr un solo sermon la vida en muchas partes…”. Durán, Diego. Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme. [Manuscrito]. México, 1579. Folio 226r.

[9] Catani, Maurizio y Fernández Gómez, Luciano. Las Hurdes o la fábula de Las Batuecas. Informe final para la Excma. Diputación Provincial de Cáceres. Cáceres, 1987. Página 67.

[10] “…LXXVI. LAS BATUECAS DEL DUQUE DE ALBA. No figura en la primera lista de El Peregrino, y sí en la segunda, lo cual indica que fué escrita entre los años 1604 y 1614; pero la tradición a que se refiere debió de recogerla Lope en Alba de Tormes, donde hizo tan larga residencia en los últimos años del siglo XVI, visitando entonces, según sospechamos por fuertes indicios, una parte de la Extremadura Alta, donde encontró los argumentos de La Serrana de la Vera, de Los Chaves de Villalba y de otras varias comedias. La de Las Batuecas apareció en la Parte 23 (póstuma), impresa en 1638…”. Menéndez y Pelayo, Marcelino. Estudios sobre el teatro de Lope de Vega. Crónicas y leyendas dramáticas de España. Tomo 3. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1949. Páginas 352 y 353.

[11] “…La comedia de Lope es anterior a 1600. Morley y Bruerton la sitúan entre 1598 y 1600…”. Rozas, Juan Manuel. «Las Batuecas del Duque de Alba» de Lope de Vega. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante, 2002. Página 3.

[12] Maurice Legendre. Las Hurdes. Estudio de geografía humana. Enrique Barcia Mendo (Traducción), Paloma Sánchez Miguelez y José Pablo Blanco Carrasco (Edición y estudio), Luciano Fernández Gómez (Coda). Editora Regional de Extremadura. Mérida, 2006. Página 98.

[13] Blanco Carrasco, José Pablo. Opus Cit. Páginas 81 y 82.

[14] Menéndez y Pelayo, Marcelino. Opus Cit. Página 354.

[15] Herrera, Javier. Estudio sobre Las Hurdes de Buñuel (Evidencia fílmica, estética y recepción). Editorial Renacimiento. Sevilla, 2006. Página 164.

[16] De Faria y Sousa, Manuel. Parte veinte y tres de las comedias de Lope Felix de Vega Caripo del abito de San Pedro. María de Quiñones. Madrid, 1638. Página 35.

[17] Encontramos un cierto paralelismo en Las Carantoñas de Acehúche (fiesta declarada de Interés Turístico Nacional que se celebra los días 20 y 21 de enero en la localidad cacereña de Acehúche). Las Carantoñas son hombres que se visten con pieles de animales curtidas y una máscara. Representan las bestias que adoraban a San Sebastián cuando murió asaeteado. Invenciones inverosímiles, seres humanos convertidos, cíclicamente, en bestias imaginarias.

[18] De Faria y Sousa, Manuel. Parte veinte y tres de las comedias de Lope Felix de Vega Caripo del abito de San Pedro. María de Quiñones. Madrid, 1638. Página 25.

[19] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. “Hurdes/Batuecas: una utopía regresiva”. Alcántara: revista del Seminario de Estudios Cacereños. Número 31-32. Diputación Provincial de Cáceres. Cáceres, 1994. Página 66.

[20] De Faria y Sousa, Manuel. Opus Cit. Página 37.

[21] Pedraza Jiménez, Felipe B. Lope de Vega: Pasiones, obra y fortuna del «monstruo de naturaleza». Edaf. Madrid, 2009. Página 36.

[22] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes. Fragmentos para una historia mítica de Extremadura. Editora Regional de Extremadura. Badajoz, 1999. Página 40.

[23] Ibídem. Página 35.

[24] Moles, Juan Bautista. ¿Nápoles (Italia)?, 1542 – Plasencia (Cáceres), XII.1605. Fraile franciscano (OFM), escritor.

[25] Moles, fray Juan Baptista. Memorial de la Provincia de San Gabriel, de la Orden de los frayles Menores de Obseruancia. Pedro Madrigal. Madrid, 1592. Reproducción facsimilar por Publicaciones de Archivo Ibero-Americano, colección Crónicas Franciscanas de España. Editorial Cisneros. Madrid, 1984. Página 91.

[26] Santa Teresa, Giovanni Giuseppe di. Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen de la primitiva observancia hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquissima Religión fundada por el gran profeta Elías. Tomo Tercero. Libro X. Capítulo XIII. Julián de Paredes. Madrid, 1683. Página 6v.

[27] Fray Gabriel de San Antonio, llamado Gabriel Quiroga de San Antonio en la edición francesa de su obra, (¿Ocaña, c. 1565? – 1608) fue un fraile dominico, historiador de los españoles en Oriente y uno de los primeros en contemplar la antigua ciudad jemer de Angkor.

[28] Majada: lugar donde se recoge de noche el ganado y se albergan los pastores.

[29] “…descubrieróla los Camboxas andando a caça de badas; como se descubrieró en Castilla, en tiempo del Emperador Carlos V las Majadas de Jurde, junto ala peña de Francia (que agora son del Duque de Alva, a quien el Emperador hizo, merced dellas por averlas descubierto un caçador suyo) …”. De San Antonio, Fray Gabriel. Breve y verdadera relación de los successos del Reyno de Camboxa. Al Rey Don Philipe nuestro Señor. Pedro Lasso. Valladolid, 1604.

[30] Catani, Maurizio y Fernández Gómez, Luciano. Opus Cit. Página 68.

[31] Zulaika Hernández, Josu M. “Bascuence en Las Batuecas, un delirio de James Howel”. Sancho el sabio: Revista de cultura e investigación vasca. Número 35. Fundación Sancho el Sabio Fundazioa. Vitoria-Gasteiz, 2012. Página 56.

[32] Ponce de León y Varela, Basilio. Granada, 1570 – Salamanca, 28. VIII.1629. Religioso agustino (OSA), teólogo, catedrático de Prima y canciller de la Universidad de Salamanca, escritor.

[33] “…in media ferme Hispania, nec nimis protenso regno, cum Maurorum lues illa invasit, viginti non amplius milliaribus nostris à Salmantica, nonnullos ex antiquis Hispanis se abdidisse intra locorum planitiem natura munitam rupibus, ac fere inaccessam, quam appellamus Batuecas, & octigentis fermè annis latuisse, illosque nobis nec de fama notos, nos illis ignotos prorsus. Donec Albano Duce illac venatum exercente, ceruumque per eas rupes insequente, ad eam planitiem multis hominibus refertam, antiquum Hispanorum habitum conservantibus, ita iam Barbaris, ut nullum ferè Christianorum vestigium apud illos remanserit, aditus patuerit…”. Ponce de León, Basilio. Basilii Poncii Legionensis Augustiniani…Variarum disputationum ex utraq; theologia scholastica, & expositiva. Pars prima. Salmanticae: apud Antonian Ramirez del Arroyo, viduam. Salamanca, 1611. Página 466.

[34] Solórzano Pereira, Juan de. De Indiarum iure. Liber I. De Inquisitione Indiarum (1629). Ed. y trad. C. Baciero; Ana María Barrero García; Jesús María García Añoveros y José María Soto Rábanos. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2001. Página 331.

[35] Nieremberg, Juan Eusebio. Curiosa filosofia y tesoro de maravillas de la naturaleza examinadas en varias questiones naturales. Libro Primero. Capítulo XXXV. Imprenta del Reno. Madrid, 1634. Página 30.

[36] Zulaika Hernández, Josu M. Opus Cit. Página 57.

[37] “…Repertum ibi genus hominum nulli mortalium aut cognitum, aut auditum. Linguae nostris nulla notitia (…). Nihil à barbara lingua perceptum, praeter quasdam voces Gotticis temporibus símiles…”. Sánchez, Alfonso. Magistri Alfonsi Sanctii de rebus Hispaniae Anacephalaeosis. Libri Septem. Antonio Duplastre. Compluti, 1634. Página 369.

[38] Domínguez Berrueta, Juan. “Las Jurdes”. Anthropos. Bd.2. H.3. Salzburgo (Austria), 1907. Página 492.

[39] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes…Opus Cit. Página 50.

[40] Matías Marcos, Juan David. “Genlis y Hartzenbusch reescriben a Lope o Les Battuécas frente a Las Batuecas (del duque de Alba)”. Revista Cuadernos de Aleph. Número 7. Asociación Aleph. Valencia, 2015. Página 154.

[41] “…Dem. Ya no me pidas, Gerarda / que a tus preguntas acuda / con el gusto, que solia / sin replicarte a ninguna / ni me pida que enternezca / la voluntad, que mas dura / se resiste a quien la adora / y que mi fuego la infunda; / porqué me voy desta tierra / en cuya verde espesura / estuve seiscientos años / con tan próspera fortuna / desde el tiempo que Rodrigo / por una loca hermosura / rindió la mísera España / a la Africana coyunda…”. Matos Fragoso, Juan de. “El Nuevo Mundo en Castilla”. Comedias Nuevas escritas por los mejores ingenios de España. Parte XXXVII. Melchor Cano. Madrid, 1671. Páginas 135 y 136.

[42] “…de rebus Hispania, lib. y. cap. de Batuecis ,fol. 368. que dice lo siguiente : un hombre y una muger de la familia del señor Duque de Alba se habían enamorado, y que por huir de la ira del Duque, no teñiéndose por seguros en España, se habían ido a unas montañas distantes de Salamanca como doce leguas, que por su aspereza no habían sido penetradas de ninguno de sus vecinos, que de ellos; y que subiendo estos tales por aquellos montes, pareciéndoles que habían llegado al cielo, habían descubierto un valle, y en él unos hombres sin culto, ni ornato del cuerpo, y de lenguage no conocido, si es algunos términos semejante d lo de los tiempos de los Godos idólatras, como los indios, aunque habían hallado algunas cruces algo perdida la forma de ellas: y que dando noticia por la tierra de lo que fiabian descubierto, se juntaron algunas gentes, y de la familia dei señor Duque de Alba, con armas , habían penetrado y atravesado por los montes ó sierras , y habían despoblado el tal valle. Estas y otras cosas semejantes dice este autor, que mas parecen ficciones poéticas que otra cosa. Y de esta novedad tan sin fundamento sacó el otro la comedia: y en su opinión será así; pues aunque dice, que Gil González, Cronista del Rey, tiene esto por fabuloso, se atienen mas á lo que otros le han dicho, entre los quales solo trae á Lope de Vega en primer lugar de la poesía…”. González de Manuel, Tomás. Verdadera relación y manifiesto apologético, de la antigüedad de las Batuecas y su descubrimiento. Antonio de Zafra. Madrid, 1693. Páginas 38 y 39.

[43] Fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro; Casdemiro, 1676 – Oviedo, 1764. Erudito español. Fue uno de los espíritus más universales de su tiempo, exponente del racionalismo ilustrado.

[44] Rueda, Ana. “La fabulación de las Batuecas en el debate franco-español sobre la España no ilustrada”. eHumanista: Journal of Iberian Studies. Volumen 27. Universidad de California. Estados Unidos, 2014. Página 194.

[45] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes…Opus Cit. Página 107.

[46] “…a vista de tantas tan patentes pruebas de ser falso lo que se dice de los habitadores de las Batuecas, ¿quién no admirará, que esta fábula se haya apoderado de toda España? ¿Qué digo yo España? También a las demás Naciones se ha extendido; y apenas hay Geógrafo Extranjero de los modernos, que no dé el hecho por firme (…) ¿Qué cosa tan absurda, como colocar muchos Pueblos en un Valle tan estrecho, que según las noticias seguras que hoy tenemos, apenas da espacio para una muy pequeña población? Sin embargo, con toda aquella amplitud le imaginan todos los que en España están preocupados de la fábula común, atribuyéndole la circunferencia de ocho ó diez leguas, y constituyéndole una pequeña Provincia, compuesta de varios Pueblos que habitaba aquella bárbara y solitaria gente. ¡Oh qué desengaño para tantos crédulos contumaces que están siempre obstinados a favor de tradiciones populares y opiniones comunes!…”. Feijoo y Montenegro. Fr. Benito Jerónimo. “Fábula de las Batuecas y países imaginarios”. Teatro crítico universal o Discursos varios en todo género de materias, para desengaño de errores comunes. Tomo cuarto. Discurso 10. Imprenta de Blas Román. Madrid, 1778. Páginas 270 y 271.

[47] Antonio Ponz Piquer (Bejís, Castellón, 28 de junio de 1725 – Madrid, 4 de diciembre de 1792), conocido en su época como “el abate Ponz”, fue un historiador ilustrado, pintor y viajero español.

[48] “…en pueblos algo mas distantes eran mayores las patrañas, creyendo, que los moradores de Batuecas eran salvages, sin conocimiento de mas mundo que aquel, y que veneraban al demonio. Despachaban por cosa indubitable, que cierta Señora dependiente de la casa de Alba, y un caballero á quien su amor le habla rendido, habiéndose puesto en huida, encontraron este nuevo mundo, y desconocida gente, cuyo lenguage no entendieron, fuera de algunas voces góticas. Todo fueron ficciones creidas en Salamanca, Madrid, y otras partes, y aun se compusieron novelas, y comedias sobre ellas…”. Ponz Piquer, Antonio. Viage de España, en que se da noticia de las cosas mas apreciables, y dignas de saberse que hay en ella. Tomo VII. Joachin Ibarra. Madrid, 1778. Página 184.

[49] Larruga y Boneta, Eugenio (Zaragoza, 15 de noviembre de 1747 – Madrid, 15 de febrero de 1803). Erudito, historiador y bibliógrafo.

[50] “…los mas de estos pueblos gozan de una hermosa y frondosa campiña, y de aguas abundantes y cristalinas. Su terreno es ménos ó mas feraz, según la mayor ó menor inmediación á la sierra, excepto algunos pedazos que hay en ésta poblados de matorrales: tambien hay pastos para ganado cabrio, vacuno y colmenas. Las poblaciones situadas en la llanura tienen mucha tierra de labor de buena calidad, y dehesas para ganado estante y trashumante…”. Larruga Boneta, Eugenio. Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España. Tomo XXXV. Antonio Espinosa. Madrid, 1795. Página 241.

[51] “…no sé puede culpar á aquellos habitantes de desidiosos, aunque todas las circunstancias fisicas y políticas son tan contrarias á su industria: los pocos y miserables frutos que recogen, son efectos de un trabajo increible, pues á veces para plantar un arbolito, tienen que desquajar un pedregal, reducir á polvo las piedras, y echar este polvo en los hoyos para que haga oficio de tierra…”. Ibídem. Página 240.

[52] Sánchez Granjel, Mercedes. Las Hurdes, el país de la leyenda: entre el discurso ilustrado y el viaje de Alfonso XIII. Milenio. Lérida, 2003. Páginas 30 y 31.

[53] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes…Opus Cit. Página 124.

[54] Tomás López de Vargas Machuca (Madrid, 1730-ibidem, 1802) fue un geógrafo y cartógrafo español del período ilustrado.

[55] Sánchez Granjel, Mercedes. Opus Cit. Página 31.

[56] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes…Opus Cit. Página 126.

[57] González de Manuel, Tomás. Verdadera relacion y manifiesto apologetico de la antiguedad de las Batuecas y su descubrimiento. Segunda Edición. Francisco de Toxar. Salamanca, 1797. Página 8.

[58] “…La lista de desterrados ilustres en Batuecas se abre con el Conde de Macuriges, que estuvo recluido en el Santo Desierto cuatro años en la década de los noventa del siglo XVIII; el canónigo de León y arcediano de Valderas que muere en el Santo Desierto, 1829, tras seis años de reclusión; Luis Pereira de la Guardia, también estuvo allí desterrado; Blas Gregorio de Ostolaza y Ríos, y éste es, quizá, el más conocido de los confinados en Batuecas, Capellán real y deán de la Catedral de Murcia, estuvo en Batuecas por orden de Fernando VII, desde marzo de 1818 a febrero de 1819 y de julio de 1825 a mayo de 1826. Finalmente, también Miguel Cuadrado, capellán de Ciudad Rodrigo, fue recluido en Batuecas, por Real Orden de 1833…”. Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes…Opus Cit. Páginas 135 y 136.

[59] Mariano José de Larra y Sánchez de Castro (Madrid, 24 de marzo de 1809-Madrid, 13 de febrero de 1837) fue un escritor, periodista y político español y uno de los más importantes exponentes del Romanticismo español. Es considerado, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del Romanticismo literario español.

[60] Rueda, Ana. “La fabulación de las Batuecas en el debate franco-español sobre la España no ilustrada”. eHumanista: Journal of Iberian Studies. Volumen 27. Universidad de California. Estados Unidos, 2014. Página 190.

[61] “…Andrés mío: Yo pobrecito de mí, yo Bachiller, yo batueco, y natural por consiguiente de este inculto país, cuya rusticidad pasa por proverbio de boca en boca, de región en región, yo hablador, y careciendo de toda persona dotada de chispa de razón con quien poder dilucidar y ventilar las cuestiones que a mi embotado entendimiento se le ofrecen y le embarazan, y tú cortesano y discreto! ¡Qué de motivos, querido Andrés, para escribirte! Ahí van, pues, esas mis incultas ideas, tales cuales son, mal o bien compaginadas, y derramándose a borbotones, como agua de cántaro mal tapado. Esa breve dudilla se me ofrece por hoy, y nada más. «¿No se lee en este país porque no se escribe, o no se escribe porque no se lee?» …”. Pérez de Munguía, Juan (seud. de Mariano José de Larra). “Carta a Andrés escrita desde las Batuecas por El Pobrecito Hablador (Articulo enteramente nuestro)”. El Pobrecito Hablador. Revista Satírica de Costumbres. N.º 3 – septiembre de 1832. Imprenta de Repullés. Madrid, 1832. Páginas 3 y 4.

[62] Sebastián de Miñano y Bedoya (Becerril de Campos, provincia de Palencia, 20 de enero de 1779-Bayona, 6 de febrero de 1845) fue un escritor, periodista, geógrafo, historiador y político afrancesado español.

[63] “…todo cuanto se ha referido en varios libretes, y aun en algunos diccionarios geográficos, acerca del descubrimiento de las Batuecas, son meras fábulas inventadas para la diversión de niños y de gente ociosa…”. Miñano y Bedoya, Sebastián. Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal. Tomo II. Imprenta de Pierart-Peralta. Madrid, 1826. Página 21.

[64] Sánchez Granjel, Mercedes. Opus Cit. Página 9.

[65] Rodríguez de la Flor Adánez, Fernando. De Las Batuecas a Las Hurdes…Opus Cit. Página 153.

[66] Iglesias, Anselmo. Las Hurdes, paraíso olvidado: Historia veraz de los pueblos hurdanos. Gráficas Sandoval. Cáceres, 1996. Página 48.

[67] “…habitado el pais por una raza degenerada é indolente, ni aun se conocen los oficios mas necesarios a la vida, su ocupación se reduce á pedir limosna por las provincias inmediatas, lo mismo los hombres que las mugeres y niños; algunos venden el fruto de sus huertos en el part. de Ciudad-Rodrigo, y muchas mugeres se dedican á criar niños espósitos de las cunas de esta c. y la de Plasencia, en lo que cifran su principal fortuna, y es tanto su anhelo por recibir el precio de las lactancias, que hay muger que mantiene 4 ó 5 criaturas ayudada de una cabra, alimentadas todas con la miseria consiguiente en medio de la desnudez, y arrojadas sobre las camas de helécho, sin cariño y sin cuidado maternal; de suerte, que mas son espectros vivos, que perecen luego de hambre y de frío, llegando muy pocos á una juventud siempre débil y enfermiza (…) Sus alimentos son tan escasos como nocivos: en general su alimento ordinario es la patata cocida y compuesta con sebo de cabra, la cual comen sin mas preparativo; después alguna judia, pero siempre con esta grasa, y por último, hojas frutales cocidas, raices y tronchos de yerbas silvestres, castañas, bellotas y alguna berza: apenas se conoce el pan, y el que usan es de centeno ó de los mendrugos que recogen pordioseando; solo cuando están próximos á la muerte se les da pan de trigo.… ”. Madoz e Ibáñez, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo IX. La Ilustración. Est. Tipográfico-Literario Universal. Madrid, 1847. Página 362.

[68] Barroso Gutiérrez, Félix. “Indumentaria tradicional en Las Hurdes”. Revista de Folklore. Número 269. Obra Social y Cultural de Caja España. Valladolid, 2003. Página 169.

[69] Pérez de Guzmán y Gallo, Juan. Ronda (Málaga), 25.II.1841 – Madrid, 23.IV.1928. Periodista, historiador y escritor.

[70] “…En el partido judicial de Granadilla hay una comarca conocida con el nombre genérico de Las Hurdes, que comprende cinco concejos ó ayuntamientos con 46 alquerías, distribuidas en lo eclesiástico en siete parroquias (…). De este país casi desconocido en el resto de la nacion, apenas se ha escrito mas que lo que Larruza dice en sus Memorias (1), y una obrita titulada Historia de las Hurdes, por D. Vicente Montero, cura del Pino, que permanece en manuscrito y de la cual se ha tomado la apreciable descripción que el Sr. Madoz ha insertado en su Diccionario (…). En la Historia de las Hurdes del Sr. Montero, de quien Madoz tomó todo un estenso artículo sobre esta comarca se completa el cuadro con el de las costumbres que allí se observan (…). Hombres y mujeres son de baja estatura y de un aspecto asqueroso y repugnante, aumentado con la palidez y miseria que asoma á sus rostros; en cámbio son ágiles trepan por las montañas con la mayor ligereza, y no hay distinción en uno ú otro sexo en cuanto á las ocupaciones necesarias para ganar su subsistencia. Todas estas circunstancias hacen que sean adustos y selváticos…”. Pérez de Guzmán, Juan. “Crónica de la provincia de Cáceres”. Crónica general de España, o sea, historia ilustrada y descriptiva de sus provincias sus poblaciones más importantes de Península y de Ultramar. Editores Rubio, Grilo y Vitturi. Madrid, 1870. Páginas 28 y 29.

[71] Marcos Arévalo, Javier. La construcción de la antropología social extremeña: (cronistas, interrogatorios, viajeros, regionalistas y etnógrafos). Universidad de Extremadura. Cáceres, 1995. Página 502.

[72] Don Romualdo Martín Santibáñez (Pinofranqueado, 1824-Casar de Palomero, 1895).

[73] Pecellín Lancharro, Manuel. Opus Cit. Página 193.

[74] “…los restantes judíos que habitaban en el Casar, con este fracaso, unos se hicieron cristianos y otros principiaron a expatriarse de él; y ya en 1492, cuando los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los mismos del dominio español, pocos tuvieron que abandonar sus hogares en el Casar, pues habían quedado reducidos a un numero muy diminuto…”. Martín Santibáñez, Romualdo. Historia de la Santa Cruz del Casar de Palomero. Diputación Provincial de Cáceres. Cáceres, 1988. Página 12. (Edición facsímil de la editada en Plasencia, Imprenta de los Menores de Ramos, en 1870).

[75] Martín Manuel, Marciano. “La judería de Hervás (Cáceres): Historia de una invención”. XLII Coloquios Históricos de Extremadura. Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura. Cáceres, 2013. Página 9.

[76] Martín Manuel, Marciano. “La invención de la tradición: Leyendas apócrifas de los Judíos de Las Hurdes y Las Batuecas”. Revista de estudios extremeños. Volumen 59. Número 2. Diputación de Badajoz. Badajoz, 2003. Página 523.

[77] Ibídem. Página 528.

[78] Barroso Gutiérrez, Félix. “La falsa leyenda de los judíos de Casar de Palomero”. Alminar. Número 48 (octubre 1983). Institución Pedro de Valdivia y Periódico HOY. Badajoz, 1983. Página 13.

[79] Martín Santiváñez, Romualdo. “Un mundo desconocido en la provincia de Extremadura: Las Hurdes”. Edición y estudio: María Jesús Lorenzo Blanco. Fundación Caja Badajoz. Badajoz, 2016. Página 58. (Reedición de la editada por La Defensa de la Sociedad. Tomo 9. Madrid, 1876).

[80] Blanco Carrasco, José Pablo. Opus Cit. Página 104.

[81] Barrantes, Vicente. Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura. Tomo II. Establecimiento tipográfico de Pedro Nuñez. Madrid, 1877. Página 297.

[82] Jacques Élisée Reclus, más conocido como Élisée Reclus (Sainte Foy la Grande, Gironda, Francia, 15 de marzo de 1830 – Torhout, Bélgica, 4 de julio de 1905), también conocido como Eliseo Reclus en los países de lengua española, fue un geógrafo francés, miembro anarquista de la Primera Internacional, creador de la Geografía social. Sus innumerables trabajos sobre geografía humana y geografía económica están entre los mejor elaborados en la historia de estas ciencias.

[83] “…C´est précisément dans la province de Salamaque, á soixante kilométres á peine de ce <<foyer>> des études, qu´au milieu de l´âpre vallée des Batuecas, au-dessous des rochers de la Peña de Francia, vivent encore des populations qualifiées de << sauvages >>, et que l´on accuse, évidemment á tort, de ne pas même connaître les saisons. Récemment, diverses légendes se racontaient au sujet e cette peuplade: on prétendait même qu´elle était restée complétement inconnue de ses voisins jusqu´aux âges modernes…”. Reclus, Élisée. Nouvelle Géographie Universelle. Librairie Hachette. Paris, 1876. Página 693.

[84] Pedro González de Velasco (23 de octubre de 1815 en Valseca de Boones, actualmente Valseca, Segovia – 21 de octubre de 1882, Madrid). Fue un famoso médico y antropólogo español. Conocido por ser el fundador en 1875 del Museo Nacional de Antropología que en tiempos fue su vivienda habitual.

[85] González Velasco, Pedro. Las Hurdes. Nota a la Sociedad Española de Antropología y Etnología. Imprenta de Aurelio J. Alaria. Madrid, 1880. Página 4.

[86] “…Es una preocupación creer que solo en la Oceanía, en el centro de África o en las Sabanas de América es donde se hallan hordas incultas y donde tiene aún la civilización que ganar palmos de terreno. Hay, en el partido judicial de La Granadilla -provincia de Cáceres-, una comarca que lleva el nombre genérico de Las Hurdes, casi desconocida en el resto de la Nación y habitada por verdaderas tribus primitivas…”. C. S. A. “Tribus primitivas. Geografía. Etnografía. Aventuras de un caballero en las Jurdes”. El Tiempo. Periódico Universal de Política. Madrid, 5 de agosto de 1882. Página 1.

[87] Vicente Barrantes Moreno (Badajoz, 24 de marzo de 1829-Pozuelo de Alarcón, 17 de octubre de 1898) fue un poeta y bibliófilo español.

[88] “…Por Octubre de 1880, con ocasión de un suceso ocurrido en una Sociedad científica digna de mejor empleo, tuve que apelar á la prensa rectificando errores impropios del tiempo en que vivimos, y para hacer justicia á un modesto historiador de las Jurdes, cuya obra nadie consulta, que sería el mejor medio de conocer teóricamente siquiera aquella inabordable comarca. Fué el caso que el insigne médico D. Pedro González de Velasco, ya difunto, fundador del Museo anatómico que excitando á la Sociedad á estudiarlas y redimirlas de la barbarie. Los que recuerden aquella hoja impresa, que circuló con abundancia y produjo en los periódicos declamaciones no menos abundantes, como era natural, tampoco habrán olvidado la ligereza impropia de un verdadero sabio que padeció el grave doctor, reproduciendo en pleno año 80 del siglo por excelencia crítico é investigador la novela que insertó D. Pascual Madoz en el tomo IX, pág. 301 de su Diccionario Geográfico, cuyo error fundamental consiste en pintar al país como lo pintó en su comedia Lope hace tres siglos, error indisculpable en un libro que podrá tenor poco de literario, pero blasona de geográfico y estadístico desde la misma portada. Pues ¿qué diré de la Nota del doctor antropólogo? No se concibe hecho tan desatinado de hombre tal, que con solo asesorarse de cualquier extremeño medianamente ilustrado, pudo evitar á su buena memoria semejante mancha, y menos se concibe la acogida que encontró aquella Nota en una Sociedad científica…”. Barrantes, Vicente Barrantes. “Las Jurdes y sus leyendas. Conferencia leida en la Sociedad Geográfica de Madrid la noche del 1.º de julio de 1890 (Publicada ahora con una Nota final)”. Establecimiento tipográfico de Fortanet. Madrid, 1893. Páginas 10 y 11.

[89] “…inspira tal lástima el espectáculo terrible de la miseria en toda su desnudez, que el convencimiento y la compasión mueven y arrastran involuntaria e incontrastablemente el ánimo de la investigación ansiando encontrar el germen del mal para extirparlo y arrojar con sus raíces la savia gangrena que alimenta estas calamidades permanentes, cuyo lúgubre atavío nos sonroja y envilece…”. Pizarro y Capilla, Francisco. Informe acerca del estado moral y material de las Hurdes en cuanto se relaciona con la educación e instrucción de sus habitantes y sobre los medios de establecer las escuelas de primera enseñanza. Imprenta de Nicolás María Jiménez. Cáceres, 1880. Páginas 5 y 6. (Lo presentó en la Junta de Instrucción Pública de la provincia de Cáceres, 1879).

[90] Marcos Arévalo, Javier. “Las Hurdes están más arriba”; “Las Hurdes están más abajo” …: Territorio, Grupo Social e Identidad”. Etnicex: revista de estudios etnográficos. Número 8. Asociación Profesional Extremeña de Antropología (APEA). Cáceres, 2006. Página 25.

[91] Barrantes, Vicente Barrantes. “Las Jurdes y sus leyendas. Conferencia leida en la Sociedad Geográfica de Madrid la noche del 1.º de julio de 1890 (Publicada ahora con una Nota final)”. Establecimiento tipográfico de Fortanet. Madrid, 1893. Página 67.

[92] “…Se ha dicho que los Jurdanos constituían una raza degenerada y bastarda, descendiente de los Godos. Podemos afirmar que tal suposición es en un todo gratuita. Sin determinar categóricamente cuál pueda ser su procedencia, desde luego sentamos que no presentan diferencia alguna con los demás habitantes de Extremadura, ni por la conformación de su cráneo, ni por su estructura anatómica. Son hombres como los demás…”. Bide, Jean B. “Las Batuecas y Las Jurdes”. Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid. Librería Gutenberg. Madrid, 1892. Página 73.

[93] José González Castro, alias “Crotontilo” (Fermoselle, Zamora, 1862 – Béjar, Salamanca, 1923), fue un médico, escritor, periodista e inspector de trabajo español.

[94] “…Crotontilo’ era el pseudónimo empleado en sus escritos por el médico salmantino José González Castro, destinado, a la sazón en Mirabel, tras pasar muchos años en Guijo de Santa Bárbara. Destacó como médico higienista, llegando a ser inspector de trabajo. Publicó varios opúsculos sobre la sanidad obrera e industrial: “El trabajo de la mujer en la industria” (1912), “Cartilla higiénica del obrero y su familia” (1917). Fue amigo íntimo del poeta Gabriel y Galán y colaboró en la prensa salmantina y extremeña (‘Revista de Extremadura’, ‘Regional’, etc.). ‘Regional’ dio en su primer número la noticia de que Crotontilo había obtenido el premio Roel de Real Sociedad Española de Higiene, dotado con 500 pesetas, por un trabajo sobre la pubertad. Un premio que consiguió Polo Benito sobre la higiene hurdana…”. Flores del Manzano, Fernando. “Acción Social Católica y asociacionismo agrario en la diócesis de Plasencia: 1903-1931”. Revista de Estudios Extremeños. Tomo LXVIII. Número II. Diputación de Badajoz. Badajoz, 2012. Páginas 790 y 791.

[95] “…el estudio antropológico del jurdano ofrece interés notable, pues da la razón de ser de esa rasa. El jurdano es generalmente pequeño de cuerpo (I), de color oscuro, cabello crespo, barba rala, cabeza pequeña, aplanado de occipucio, diámetro biparietal exagerado, frente inclinada hacia adelante, consecuencia de lo saliente del borde orbitario del frontal, resultando aquella, pequeña y estrecha, orejas grandes con el lóbulo adherido, fisionomía, en fin, inexpresiva y con un sello particular que delata al imbécil. Todos esos caracteres, corresponden á razas inferiores y hasta á animales. Desde el idiota en último grado, cuya vida es puramente vegetativa, hasta el imbécil en sus primeras gradaciones, expresa la menos grave por simple debilidad intelectual, hay muchos estados psicopáticos, que en las Jurdes pueden apreciarse con facilidad. El jurdano en general, solo percibe el mundo exterior y aprecia y se da cuenta de su personalidad. La conciencia solo concibe ideas que engendran la precepción inmediata, con juicios de naturaleza primitiva. El poder de recepción y asimilación de ideas abstractas, es nulo, y de ahí la ausencia de sentido ético, que sirve de freno á impulsos egoístas propios de todo abúlico…”. González Castro, José. (Crotontilo). “Las Jurdes”, Revista de Extremadura. Año III. Número 29. Cáceres, 1901. Página 510.

[96] Blanco Carrasco, José Pablo. Opus Cit. Página 109.

[97] “…El 8 de julio de 1903, convocada por el canónigo Jarrín, tuvo lugar, en la casa parroquial de Cambroncino, una asamblea a la que asistieron los canónigos Jarrín y Polo Benito, el abogado Mancebo, de Salamanca, el diputado provincial don Francisco Durán Martín, una representación oficial de los cinco municipios de Las Hurdes y de los siguientes pueblos vecinos: Pozuelo, Torrecilla de los Ángeles, Casar de Palomero, Rivera Oveja y La Pesga (…). La Esperanza de Las Hurdes quedó constituida de la siguiente manera: Director (por aclamación), don Francisco Jarrín y Moro; presidente de honor, el señor obispo de Coria, don Ramón Peris Mencheta; presidente del Comité directivo, don Pablo Hernández, cura de Pino Franqueado; tesorero, don Juan Pérez, secretario del Ayuntamiento de Pino Franqueado; secretario, don Tomás Gómez; vocales, don Patricio Segur, de Nuñomoral; don Lucas Marcos, de Cabezo; don Santiago Pascual, de Cáceres…”. Maurice Legendre. Opus Cit. Página 597.

[98] Francisco Jarrín y Moro (Salamanca, c. 1843-Ibahernando, 1912) fue un obispo español.

[99] “…se convocó á una reunión bajo la presidencia del Sr. Jarrín que con feliz acogida tuvo lugar en Cambroncino el 8 de Julio del pasado año, y á ella acudieron, representados, el dignísimo Diputado á Cortes por este distrito y decidido é incansable protector de los hurdanos D. Rafael Durán Martín, el excelentísimo Sr. Marqués de Albaida y el Diputado provincial D. Eloy Sánchez de la Rosa, haciéndolo personalmente nuestro diligente y cariñoso Diputado provincial D. Florencio Durán Martín, comisiones de Salamanca, Pozuelo, Torrecilla de los Ángeles, Casar de Palomero, Pesga, Ribera Oveja y de los cinco municipios hurdanos, y con cuya concurrencia se constituyó la Sociedad, nombrado socios fundadores a todos los señores asistentes…”. Gómez, Tomás. Memoria leída en la Junta General que la Sociedad “La Esperanza de las Hurdes” celebró el día 11 de agosto. Imprenta de Calatrava. Salamanca, 1904. Páginas 5 y 6.

[100] Marcos Arévalo, Javier. La construcción de la antropología…Opus Cit. Página 504.

[101] “…Convenidas las bases para formar el Reglamento por que se había de regir la incipiente Sociedad, fué nombrada Junta directiva, en la que se dio representación á los cinto municipios hurdanos, siendo conferida su presidencia al dignísimo é inteligente Párroco de Pinofranqueado, el Ldo. D. Pablo Hernández, cuya actividad y celo en el desempeño de su cargo mercen aplausos, que gustoso consigno, asi como también al gratuito trabajo y decidida cooperación del Tesorero D. Juan Pérez, Secretario de aquel Ayuntamiento…”. Gómez, Tomás. Memoria leída en la Junta General que la sociedad “La Esperanza de las Hurdes” celebró el día 11 de agosto. Imprenta de Calatrava. Salamanca, 1904. Página 6.

[102] Blanco Carrasco, José Pablo. Opus Cit. Páginas 109 y 110.

[103] Las Hurdes. Revista Mensual Ilustrada. Año I. Número 1. Lunes 22 de enero de 1904. Imp. de Calatrava a cargo de L. Rodríguez. Salamanca, 1904.

[104] José Polo Benito (Salamanca, 27 de enero de 1879 – Toledo, 22 de agosto de 1936) fue un clérigo y escritor español, deán de las catedrales de Plasencia y Toledo, presidente y consejero de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Plasencia y promotor del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes en 1922.

[105] Colomina Torner, Jaime. “Sacerdotes Toledanos Académicos”. Toletum: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Número 26. Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Toledo, 2013. Página 48.

[106] Montañés Pereira, Roberto C. “Aproximación a la “Leyenda Negra” de las Hurdes: las visiones de Marañón, Buñuel y Albiñana”. XXXI Coloquios Históricos de Extremadura. Centro de Iniciativas Turísticas de Trujillo. Cáceres, 2003. Página 317.

[107] “…Nacido en Frades de la Sierra (Salamanca) el 28 de junio de 1870, pero fue adoptado como autor extremeño, ya que, tras su enlace matrimonial en 1898 en Plasencia con una joven extremeña, Desideria García Gascón. Dimite de su cargo de maestro y se traslada a vivir a Guijo de Granadilla (Cáceres), donde vivió consagrado a la labranza y a la vida familiar, convirtiéndose en terrateniente. Allí empieza a producir su poesía en lengua extremeña. Este autor combinó tanto el uso del castellano como el del dialecto extremeño en sus obras…”. López Rodríguez, Pedro Manuel. “Regionalismo extremeño y su influencia en los autores extremeños en la literatura de principios del Siglo XX. Una puesta en común”. VIII Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros. Asociación Histórica de Almendralejo. Almendralejo (Badajoz), 2017. Página 249.

[108] “…Arturo Souto o Antonio Merino Vicente, con absoluta rotundidad han entendido fuera de toda razón considerar a Galán un escritor social. Para uno, Gabriel y Galán no era un poeta natural puesto que tendía a escamotear todo lo miserable, todo lo injusto y sombrío que rodeaba a la vida de los pastores y labriegos; para el segundo, sería osado, parcial o inexacto hablar de Gabriel y Galán como un poeta social…”. Gabriel y Galán, José María. “Gabriel y Galán o la necesidad de ser en la palabra escrita”. Alcántara: revista del Seminario de Estudios Cacereños. Número 63. Diputación Provincial de Cáceres: Institución Cultural El Brocense. Cáceres, 2005. Página 41.

[109] “…Sus reivindicaciones son poco convincentes, ya que no tienen continuidad en su obra, sólo subyacen y aparecen de manera esporádica y circunstancial. Parece una denuncia testimonial, literaria más que real, para la galería y con la intención de quedar bien, no con el firme deseo de que tan preocupante situación socioeconómica y cultural desapareciera…”. Gómez Martín, Fernando E. “José María Gabriel y Galán, poeta del pueblo”. Salamanca: Revista de Estudios. Número 52 (Ejemplar dedicado a: Monográfico Gabriel y Galán: estudios conmemorativos en el centenario de su muerte). Diputación de Salamanca. Salamanca, 2005. Página 68.

[110] “… José María Gabriel y Galán era maestro en Piedrahíta cuando contrae matrimonio con Desideria a finales de enero de 1898 (…), el matrimonio se traslada a Guijo de Granadilla, donde José María –abandonado el magisterio– se ocuparía de la administración de los bienes, fincas y ganado, de Juan Antonio Rivero Galán: se trata de un rico hacendado, pariente suyo, y casado con una tía carnal de su mujer; con este matrimonio había vivido Desideria hasta el día de su boda, por lo que para ella era volver a casa. Guijo de Granadilla está situado muy cerca del río Alagón, un poco aguas abajo de la actual presa del pantano que lleva el nombre del poeta. Gabriel y Galán vive en Guijo, pero ha de moverse también por Zarza y Granadilla, donde están algunas de las fincas, así como por otros pueblos de la zona en los que se ventilan los negocios ganaderos de Juan Antonio: Ahigal, Santibáñez el Bajo, El Bronco, Montehermoso, Coria… Las ferias solían ser visita obligada para cuantos tenían que comprar y vender ganado. Y, por supuesto, Plasencia, la ciudad más próxima, lugar de abastecimiento especializado y de servicios para los pueblos comarcanos. Una comarca ésta –téngase en cuenta– que es la antesala de las Hurdes: la distancia del Guijo a Mohedas y Casar de Palomero es pequeña, no tanto entonces como ahora, bien es cierto, cuando había que hacer el camino a pie o en caballería. Por otra parte, las comunicaciones en las Hurdes no pasaban de unos malos caminos por terreno las más de las veces accidentado. Para andar por las Hurdes en coche faltaban todavía treinta años. Consta que Gabriel y Galán tuvo interés e intención de visitar las Hurdes. Pero las dificultades del viaje, unido a las muchas tareas y compromisos que bien pronto le sobrevinieron al poeta, sobre todo después de obtener la flor natural en los Juegos Florales de Salamanca de 1901, dejaron sin cumplir aquel deseo. Unos juegos florales, por cierto, cuyo jurado preside Unamuno y del que forma parte otro personaje, don Francisco Jarrín…”. Rodríguez Núñez, Teresiano. “Pan y cultura, la limosna exigida de un poeta”. Periódico HOY del jueves, 6 de enero de 2005. Badajoz, 2005. Página 13.

[111] Fernández Daza, Carmen. “Gabriel y Galán o la necesidad de ser en la palabra escrita”. Alcántara. Época IV. Número 63. Diputación de Cáceres. Cáceres, 2005. Página 50.

[112] Gabriel ý Galán, José María. “La Jurdana”. Las Hurdes. Revista Mensual Ilustrada. Año I. Número 2. Martes 22 de marzo de 1904. Imp. de Calatrava a cargo de L. Rodríguez. Salamanca, 1904. Páginas 39 – 41.

[113] Rodríguez Núñez, Teresiano. Opus Cit. Página 14.

[114] Gómez, Tomás. Memoria leída en la Junta General que la Sociedad “La Esperanza de las Hurdes” celebró el día 11 de agosto. Imprenta de Calatrava. Salamanca, 1904. Páginas 9 y 10.

[115] Maurice Legendre. Opus Cit. Páginas 570 y 571.

[116] Fernández Daza, Carmen. Opus Cit. Páginas 50 y 51.

[117] Gabriel ý Galán, José María. “Á S.M. EL REY”. Las Hurdes. Revista Mensual Ilustrada. Año I. Número 8º. Viernes 30 de septiembre de 1904. Imp. de Calatrava a cargo de L. Rodríguez. Salamanca, 1904. Páginas 178-180.

[118] “…Él [rey] pidió todos los números de Las Hurdes anteriores al extraordinario y dijo a los que le presentaron el grupo de jurdanos: “Conozco las Hurdes por una poesía de Galán, que leí no sé cuándo, y que, lo confieso, me impresionó profundamente”. Y basta de jurdanos y de reyes, que son seres unos y otros que no parecen todos hijos de Adán y Eva, porque… ¡qué horrendas desigualdades Dios mío!…”. Gabriel y Galán, José María. Epistolario. Seleccionado y editado por Mariano de Santiago Cividanes. Fernando Fe. Madrid, 1918. Página 233.

[119] Maurice Legendre. Opus Cit. Página 571.

[120] “…Así lo ha entendido el por mil títulos benemérito director de esta Sociedad, Ilustrísimo Sr. D. Francisco Jarrín, al imponerse la pesada carga de sostener tres maestros y construir tres escuelas, Riomalo de Abajo, Fragosa y Riomalo de Arriba, estando sufragando también en este caserío un camino que lo comunique con Castilla…”. Gómez, Tomás. Memoria leída en la Junta General que la Sociedad “La Esperanza de las Hurdes” celebró el día 8 de agosto. Imprenta de Calatrava. Salamanca, 1905. Página 8.

[121] Gómez, Tomás. Memoria leída en la Junta General que la Sociedad “La Esperanza de las Hurdes” celebró el día 21 de julio. Imprenta de Calatrava. Salamanca, 1906. Página 7.

[122] Gómez, Tomás. Memoria leída en la Junta General que la Sociedad “La Esperanza de las Hurdes” celebró el día 21 de julio. Imprenta de Calatrava. Salamanca, 1906. Página 11.

[123] “…S. M. el Rey (Q. D. G.), por decreto fecha 26 del actual, se ha dignado nombrar para la Iglesia y Obispado de Plasencia, vacante por defunción de D. Pedro Casas Souto, á D. Francisco Jarrín y Moro, Chantre de la Santa Iglesia Catedral de Salamanca. Y habiendo sido aceptado este nombramiento, están practicando las informaciones y diligencias necesarias para la presentación á la Santa Sede…”. Ministerio de Gracia y Justicia. Gaceta de Madrid. Número 331. Martes 27 de noviembre de 1906. Madrid, 1906. Página 782.

[124] “…El día 6 de Diciembre del mismo año fue promovido a la Silla episcopal de Plasencia. Dios habrá premiado los méritos del Prelado…”. “El ilustrísimo y reverendísimo señor don Francisco Jarrín y Moro”. Ilustración Católica. La Hormiga de Oro. Año XXIX. Número 46. 16 de noviembre de 1912. Barcelona, 1912. Página 722.

[125] García Lucas, Francisco. Heráldica Episcopal Placentina. Recopilación y descripción de los blasones de los prelados placentinos del 1190 a 2019. Punto Rojo Libros S.L. Sevilla, 2019. Página 136.

[126] “…Nació don Francisco Jarrín en Salamanca el 20 de marzo de 1843, teniendo, por consiguiente, ahora 69 años (…). Propuesto para Obispo de esta diócesis, fue consagrado el 1º de mayo de 1907 e hizo su entrada el 15 del mismo mes. Ha sido, pues, poco más de cinco años Obispo de Plasencia (…). Cuando, la primera vez que ha Obispo vino a Béjar, le dijo el que esto escribe que pensaba fundar el Centro Social hoy aquí existente, acogió la idea con entusiasmo, contribuyendo después a la fundación con un importante donativo y suscribiéndose con una cantidad mensual para el sostenimiento del mismo (…). El día 5 del corriente, fue trasladado el cadáver del Sr. Obispo desde el pueblo de Ibahernando, pasando por Trujillo, á la capital de la diócesis, adonde llegó a las cinco y media de la tarde con números acompañamiento de sacerdotes y seglares en coches y automóviles. El vicario capitular interino, M.I. Sr. D. Jesús M. de Echeverría, el Ilmo. Cabildo y demás clero de la ciudad, el Ayuntamiento en pleno, precedido de maceros, autoridades civiles y militares y gran muchedumbre de fieles, esperaban para dar testimonio de respeto y cariño a los restos del que fue su Prelado. A hombres de sacerdotes y seguido de una numerosísima comitiva, fue conducido el féretro hasta el palacio episcopal, en el que entró a las siete de la noche. El jueves, a las diez de la mañana, después de llevado el cadáver a la catedral, se celebraron en esta muy solemnes funerales, en lo que ofició de Pontifical el señor Obispo de Coria, presidiendo en el coro el señor Obispo de Ciudad-Rodrigo. Terminados, el cadáver recibió sepultura junto al altar de la Asunción, a la izquierda mirando al mismo…”. S.A.B. “El Ilmo. Sr. Dr. D. Francisco Jarrín y Moro. Obispo de Plasencia”. La Victoria. Semanario de Béjar. Sábado 9 de noviembre de 1912. Año XIX. Número 934. Béjar (Salamanca), 1912. Página 1.

[127] Colomina Torner, Jaime. “Sacerdotes Toledanos Académicos”. Toletum: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Número 26. Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Toledo, 2013. Página 48.

[128] Flores del Manzano, Fernando. “Acción Social Católica…Opus Cit. Página 780.

[129] Hernández Díaz, José María. “Santuario de la ciencia para la pobreza del pueblo. El Seminario Diocesano de Salamanca (1874-1900)”, en Bonilla, José Antonio; Barrientos, José (coords.). Estudios históricos salmantinos. Homenaje al P. Benigno Hernández Montes. Universidad de Salamanca. Salamanca, 1999. Página 200.

[130] “…La famosa diócesis placentina tiene ya Prelado. El día 5 de Diciembre fué proconizada en Roma para Obispo de Plasencia el ilustre Jarrín. Escribir la biografía de este hombre singular es tarea abrumadora para mi pluma, falta del vigor necesario para expresar todo el valer, toda la grandeza, todo el talento y santidad que atesora el alma del hasta ayer Chantre de la Catedral de Salamanca. El nuevo Obispo es uno de éstos raros hombres que, de cuando en cuando, surgen de las muchedumbres, impulsadas por una fuerza poderosa; y que resumen en sí mismos virtudes y talentos con los que triunfan en la vida en cuantas empresas acometen.…” CROTONTILO (seudónimo de José González): “El obispo de Plasencia”. El Adelanto. Diario político de Salamanca. Año XXIII. Número 6915. Salamanca, 12 de enero de 1907. Página 1.

[131] “…El Congreso Nacional de hurdanófilos no aspira á ser una asamblea más, sino la reunión de los que van á laborar por la patria. Ni políticas ni sectarismo de color; en este congreso, el primero que en España se convoca con propósitos de patriótico hamanitarismo, se va á discutir reposada y serenamente de lo nuestro; esas ánsias, que ahora se sienten vivas y ardorosas de mejorar la condición social de los pueblos, esa oleada de filantropía y de altísimo españolismo que desde hace algun tiempo corre por la prensa, tendrán en este Congreso campo de acción dilatado y rico. El Gobierno español ha asociado sus energías á la empresa comenzada por la Esperanza de las Hurdes. Y si en los años de labor de ésta simpática Sociedad, la tierruca pobre ha visto edificar escuelas, abrir caminos, remediar necesidades con el préstamo gratuito, descuajar malezas, y con el alfabeto en una mano y el arado en la otra iniciarse una época de mayor prosperidad…”. Polo Benito, José. “Congreso Nacional en favor de las Hurdes. Convocatoria”. Crónica del Congreso Nacional de Hurdanófilos celebrado en Plasencia en los días 14 y 15 de junio de 1908. Talleres de Imp. y encuadernación M. Ramos. Plasencia, 1908. Página 6.

[132] Segismundo Moret y Prendergast (Cádiz, 2 de junio de 1838 – Madrid, 28 de enero de 1913) fue un hacendista, literato y político español.

[133] “…CONCLUSIONES. El Congreso Nacional de Hurdanófilos suplica al dignísimo representante del Gobierno español mejore en lo posible las condiciones morales y materiales de la comarca jurdana. Para lograr la más pronta realización de esto, la Comisión propone el nombramiento de la siguiente comisión ejecutiva: Excelentísimo señor ministro de Fomento, vizconde de Eza, conde de Retamoso, don Segismundo Moret, don Juan M. Chaves, señor Obispo de Plasencia, Coria y Salamanca, don Eloy Bullón, don Fernando Sánchez Arjona, don Luis Grande, don Pablo Hernández, don Juan Pérez y don José Polo Benito. Propone las siguientes conclusiones: 1ª Que se declare la utilidad pública la Sociedad La Esperanza de las Hurdes y se conceda una subvención para realizar con ella más fácil y prontamente los altos fines que persigue. 2ª Se concederá un premio de 25 pesetas á los que hagan plantaciones de pinos en cada cuatro áreas de terreno. 3ª El Gobierno subvencionará anualmente la construcción de una escuela municipal. 4ª La Diputación provincial de Cáceres señalará en los presupuestos una cantidad para menaje escolar. 5ª Los municipios hurdanos se comprometen á que los maestros propietarios ó interino residan en los pueblos. 6ª La Esperanza de las Hurdes estimulará con premios la buena asistencia de los escolares. 7ª Se establecerá de un modo fijo la enseñanza de adultos. 8ª Se nombrará un inspector para las escuelas provinciales. 9ª Se procurará por el Gobierno, la Diputación, los municipios y La Esperanza de las Hurdes la terminación de la carretera y la construcción de los siguientes caminos vecinales: 1º Desde Caminomorisco á la estación del Villar, 2º Desde Caminomorisco al Puerto de las Herias. 3º Desde Nuñomoral al Puerto de Casares. 10ª Se estudiará, procurando llevarlo á la práctica, el establecimiento de una farmacia en las Jurdes y de los médicos subvencionados por el Estado, la Diputación, los municipios y La Esperanza de las Hurdes…”. Polo Benito, José. “La Sesión de clausura”. Crónica del Congreso Nacional de Hurdanófilos celebrado en Plasencia en los días 14 y 15 de junio de 1908. Talleres de Imp. y encuadernación M. Ramos. Plasencia, 1908. Páginas 144 y 145.

[134] Matías Marcos, Juan David. La producción geosimbólica de Las Hurdes: teoría, historia y práctica de un territorio imaginario (Tesis doctoral). Departamento de Lenguas Modernas y Literaturas Comparadas. Universidad de Extremadura. Cáceres, 2016. Página 298.

[135] Jarrín y Moro, Francisco. Carta pastoral que con motivo de su entrada en la Diocesis de Plasencia dirige á clero y pueblo el Obispo de expresada diócesis. Imp. de Calatrava Salamanca, 1907. Jarrín y Moro, Francisco. Preceptiva literaria o Retórica y Poética. Imp. Generoso Montero. Plasencia, 1907.

[136] “…nos creemos que la acción social católica bien dirigida puede dar beneficios grandes a la Iglesia y á los fieles. Preciso es, sin embargo, no dejarse deslumbrar por la brillantez y seducción de estos temas nuevos, en los que hemos entrado todos, acaso un poco tarde y no convenientemente preparados. No son fáciles ni llanos los caminos de esta acción y urge antes de fundar cualquier asociación de esta índole, que estudiemos bien las condiciones de vida en que nace y ha de desarrollarse para evitar posibles fracasos. Para esto y con el fin de que la acción social en nuestra amada diócesis se ejercite de un modo racional y bien fundado en la realidad, muy pronto distribuiremos entre los Sacerdotes el libro que con el título “Manual del propagandista” ha editado recientemente el Consejo Nacional de las Corporaciones Católico-obreras de España…”. Flores del Manzano, Fernando. “Acción Social Católica…Opus Cit. Página 778.

[137] “…En Ibahernando donde se encontraba con motivo de una visita pastoral, ha fallecido el ilustre prelado de la Diócesis placentino Ilmo. Sr. don Francisco Jarrin Moro. Su muerte ha causado general sentimiento en toda la provincia donde eran bien conocidas las grandes virtudes y extraordinarias dotes del prelado difunto cuyos meritísimos trabajos e pro de la región hurdana bastarían por si solas para colocar su nombre entre los más preclaros y beneméritos…”. “El Obispo de Plasencia”. El Bloque. Año VI. Número 255. Cáceres, 7 de noviembre de 1912. Página 1.

[138] Maurice Legendre. Opus Cit. Página 574.

[139] “…En 1922, en un viaje de reconocimiento médico-sanitario para preparar la visita del Rey Alfonso XIII, el doctor Marañón escribió que Las Hurdes constituían un problema sanitario y que las alquerías altas deberían haber sido abandonadas porque sus tierras de cultivo eran demasiado pobres…”. Catani, Maurizio. “Historia y antropología de la comarca de Las Hurdes”. Narria: Estudios de artes y costumbres populares. Número 67-68. Universidad Autónoma de Madrid. Madrid, 1994. Página 8.

[140] Domínguez Domínguez, José Pedro. “Real Patronato de las Hurdes (1922-1931): Una institución de beneficencia al servicio de las Hurdes”. Revista de estudios extremeños. Vol. 63. Nº 1. Excelentísima Diputación Provincial de Badajoz. Badajoz, 2007. Página 104.

Dic 292020
 

 

Guadalupe Rodríguez Cerezo.

 

RESUMEN

Tras la visita y residencia del Corregidor de la ciudad de Trujillo al lugar de Madrigalejo, se celebra Concejo abierto el 29 de enero de 1720, para tratar sobres las disposiciones del Corregidor. En este trabajo se realiza un estudio del acta de aquella reunión del Concejo de Madrigalejo, que puede ser una cata, en un momento concreto –hace exactamente 300 años-, de la política concejil. El documento está recogido en los Libros de Actas del Archivo Municipal de Madrigalejo.

En el documento se hacen patentes las posturas dispares entre el Corregidor y Concejo: la intención del Corregidor de introducir cambios y reformas en la gestión concejil y la resistencia a realizar los cambios por parte de las Justicias locales. Así mismo llama la atención actitudes y asuntos de la actividad política que pueden ser familiares hoy en día, como “auditorías”, “recortes” en salarios y dietas, indicios de “corrupción”, “comisiones de investigación”, etc.

 

INTRODUCCIÓN.

 

Indagando en el Archivo Municipal de Madrigalejo, me asaltó la curiosidad de saber qué podía deparar la actividad concejil 300 años atrás. Tan solo encontré dos actas de reuniones a Concejo en 1720. Una de ellas está fechada el 29 de enero y, poco después, la segunda, del 10 de marzo. Y a partir de esta fecha, existe un vacío hasta 1725, lo que parece indicar que el libro contiguo ya no se conserva.

Las actas concejiles abordaban asuntos que atañían de forma específica a la comunidad. Sería el caso de reglamentar la protección de cosechas -acotando las siembras, las viñas y la enriadera para el lino, o regulando rastrojos y agostaderos, etc.-; o de velar por los bienes de propios –dehesas, ejidos, eras…-; luchar contra los fuegos veraniegos; mediar con el Monasterio de Guadalupe en los conflictos de lindes o vecindad; poner precio a los productos de abastos, como el vino o los granos del pósito; procurar una fragua o una casa para la cilla; acomodar a un herrero, cirujano, maestro o sacristán; aislar y proteger a la población ante enfermedades contagiosas; tratar sobre el alistamiento de los soldados o cómo organizar los pagos de impuestos, así como cualquier otra cuestión que pudiera afectar al conjunto de los vecinos.

En esta línea van las dos actas de 1720, pues tratan asuntos que afectan directamente al devenir de la comunidad. Si en la primera se aborda el tema de la gestión del Concejo, la segunda es más de orden doméstico, pues está destinada a buscar un cirujano para ejercer en el lugar. Nada de particular hasta aquí. Sin embargo, leyendo detenidamente el documento fechado el 29 de enero, revela cosas muy interesantes que conviene analizar y en el que se advierten actitudes y asuntos de la actividad política de hace tres siglos que podemos encontrar en la prensa de hoy en día.

 

RAZÓN DE LA JUNTA.

 

El epígrafe del acta fechado el 29 de enero de 1720 reza de la siguiente manera: Acuerdo sobre si se a de repartir el seis por ziento en los libros y sobre los viajes de las justizias, salarios y alcanzes que hizo el sr. Corregidor en la visita. En el título, ya se advierte que, en realidad, son varios los asuntos que se habrían de tratar en la reunión del Concejo, aunque todos tienen un origen común, que es la visita que realiza el Corregidor de la ciudad de Trujillo al lugar de Madrigalejo y los mandatos que dejó estipulados para que fueran ejecutados.

El Corregidor era un funcionario de su Majestad; era el representante del Rey en un territorio formado por varios municipios y villas, llamado corregimiento. Al Corregidor lo nombraba el Rey, a instancias del Consejo de Castilla, que era el principal órgano asesor del monarca. Residía en la cabeza del corregimiento, es decir, en la ciudad principal del territorio, donde ejercía como alcalde. En las demás villas y aldeas de la jurisdicción, tenía las funciones de controlar a los regidores, de fiscalizar las haciendas locales y la calidad de los abastimientos, así como ser juez en la administración de justicia en lo civil y criminal. Y al finalizar su mandato –que estaba estipulado en tres años-, era examinada su actuación al frente del cargo, en lo que se llamaba “juicio de residencia”.[1]

En un principio –mediados del S. XIV-, el corregidor castellano era una figura excepcional, que solo intervenía en casos concretos y a petición de los concejos de las ciudades de realengo, para dirimir conflictos provocados por las rivalidades entre las banderías locales. Fue en el reinado de los Reyes Católicos, en las Cortes de Toledo de 1480, cuando se consolidó la figura del corregidor. Con este y otros cambios institucionales, se intenta modernizar el Estado, reforzando el poder real en las ciudades frente a los bandos nobiliarios, a través de la presencia de un funcionario real.[2]

En el caso que nos ocupa, el Corregidor de la ciudad de Trujillo habría hecho su correspondiente visita y residencia al lugar de Madrigalejo con anterioridad a la convocatoria del Concejo del 29 de enero de 1720, para ejercer sus funciones de control, fiscalización y revisión de las actuaciones de los representantes concejiles, de los libros de cuentas, del reparto de impuestos y de todo lo que pudiera ser objeto de inspección en las villas y aldeas de su jurisdicción. En el trienio comprendido entre 1717 y 1720, ejercía como corregidor en Trujillo D. Matías Crespo Suárez[3].

A través de Lorenzana de la Puente –en la lectura inaugural de los XLVI COLOQUIOS HISTÓRICOS DE EXTREMADURA-, sabemos que D. Matías Crespo era una persona celosa de su deber y honrada, que no se dejaba manipular por los regidores de la ciudad, pertenecientes a los principales linajes de Trujillo. Por ello, no estaba bien mirado por los poderosos y, durante su ejercicio, se le acusó de nombrar oficios que no le correspondían, de recortar el sueldo a los regidores y oficiales, de intentar fiscalizar las cuentas de los bienes de propios, etc., y le llegaron, incluso, a organizar una especie de escrache, llamado “fuego de la mariquilla con cencerros”, a la una de la madrugada, en la puerta de su casa, con voces y gritos contra el corregidor.[4]

Cuando fue a Madrigalejo a realizar la visita y residencia de control pertinente, seguro que su fama le precedería.

 

LLAMADA A CONCEJO

 

Como era uso y costumbre, las justicias –las autoridades del momento- llamaron a Concejo abierto, al son de campana repicada, para que se reunieran donde solían, que era en las casas de ayuntamiento. Las justicias convocantes eran los alcaldes ordinarios Bartolomé García Arias y Juan Sánchez Loro, los regidores Juan Cortés y Melchor Olalla, y el procurador síndico del común Alonso Gil Jiménez.

Al sonido de la campana, acudieron los siguientes vecinos: Gregorio Benito, Juan Jiménez Díaz, Alonso Gil Jiménez (viejo), Miguel Fernández Cortés, Francisco Moreno, Bartolomé ¿Fijara?, Juan Orejudo, Juan García Iglesias, Felipe Benito, Juan García Moreno, Antón Falaya, Francisco Martín Moreno, Blas González, Miguel Fernández Moreno, Juan Sánchez Caballero, Francisco Solís, Bartolomé Sánchez Malpartida, Juan Rodríguez David, Domingo López, Diego Pizarro, Juan de Madrid, Diego Largo, Juan Cano, Martín Sierra ¿..?, Andrés Bermejo y Andrés Palmerín. Además, también aparecen registrados más abajo Francisco García Ruiz, Pedro Santos, Francisco Blanco y Juan Fernández Bermejo. Por lo que puede contabilizarse en esta nómina, formaron el cónclave de aquel concejo treinta vecinos, además de las cinco autoridades convocantes y del escribano, Cristóbal Blázquez.

La afluencia a esta reunión de concejo fue sensiblemente superior a otras convocatorias anterior y posteriormente, lo que da idea de la importancia de la junta. Tan solo fue superada por otra que tuvo lugar el 31 de marzo de 1719 –con más de cincuenta asistentes- y en la que se trató sobre el rompimiento (roturación) de la dehesa boyal –la Quebrada-, porque convenía al bien común, y fue convocada a petición de varios vecinos a través del procurador síndico[5].

Y antes de continuar, nos detenemos para hacer un breve comentario sobre los nombres de aquellos vecinos de Madrigalejo que vivieron hace trescientos años. Repasando los apellidos que aparecen en el documento y dejando aparte patronímicos como García, Fernández, Sánchez, Jiménez o González, que podían y pueden encontrarse en cualquier punto de la geografía española, llama la atención que muchos de ellos aún perviven entre nuestros vecinos del siglo XXI, como Arias, Loro, Cortés, Gil, Benito, Moreno, Pizarro, Cano, Sierra, Cabanillas, Blázquez, Granjo o Blanco. Y en cuanto a los nombres de pila, se observa que predomina “Juan”, cosa que no tiene nada de extraño por estar en relación con el patrón del pueblo, San Juan Bautista.

Pero volviendo al tema, una vez congregados los vecinos, se les comunicaron las tres disposiciones que el Corregidor había considerado oportuno establecer en la visita para que fueran cumplidas. Las tres se refieren a aspectos económicos. A continuación, exponemos cada una de ellas, así como los acuerdos que el Concejo adoptó en relación con esas instrucciones.

 

CONTROL Y GESTIÓN DE IMPUESTOS

 

El primero de los asuntos que trataron abordaba el tema del control y de la gestión de los impuestos. El documento dice así: -el Corregidor mandó- quen los libros de repartimientos de dévitos reales se reparta el seis por ziento para el pago de subsidiarios y costas de ejecutores y conduzir de dichos devitos a las arcas.

Como más arriba se ha comentado, entre las funciones del Corregidor, estaba la de fiscalizar las haciendas locales. En realidad, la gestión de los impuestos de los concejos corría a cargo de sus Justicias y Regidores –las autoridades locales-, que debían ser ayudados y presididos por los corregidores. Es lo que puede leerse en la Novísima Recopilación de las Leyes de España, en el epígrafe de “Repartimiento y cobranza de tributos”, apartado 1: Los Escribanos de Concejo, u otros que tengan poder especial para ello, hagan cada uno en su jurisdicción los padrones de pecheros para el repartimiento de contribuciones. Y se declara privativo de las Justicias y Regidores, ayudados y presididos de los Corregidores, hacer el repartimiento[6].

Nos encontramos en el Antiguo Régimen, concretamente en el reinado de Felipe V, un periodo en la que se llevaron a cabo profundas reformas con el objetivo de centralizar la Hacienda Española. Recordemos que los Austrias mantuvieron la estructura política establecida por los Reyes Católicos, como una unión de reinos articulados en dos coronas: la Corona de Castilla, conformada por los reinos de Castilla y León, cuyos territorios gozaban de unidad jurídica e institucional, y la Corona de Aragón, constituida por los reinos de Aragón, Valencia, Mallorca, el principado de Cataluña, además de los reinos de Sicilia, Córcega y Cerdeña, y Nápoles, en la que cada uno de los territorios mantenían sus propias leyes e instituciones. El Conde Duque de Olivares –valido de Felipe IV-, en 1624, ya tuvo en mente la centralización en un solo reino siguiendo el estilo y las leyes de Castilla. Pero sería Felipe V, con los Decretos de Nueva Planta (1707, 1716), quien fue aplicando las leyes de Castilla en cada uno de los reinos de la Corona de Aragón. Por este procedimiento, las veguerías y bailías propias de la organización municipal de dicha Corona fueron sustituidas por los corregimientos.

En cuanto a los tributos concejiles, la recaudación de los impuestos en los municipios estaba basado en el sistema de encabezamientos, a través del cual, a cada concejo, se le asignaba un nivel de riqueza por el que debía contribuir, que es el montante de los encabezamientos[7]. Y esta contribución se cobraba por el método de repartimientos, es decir, mediante la derrama, entre los vecinos pecheros, de lo que debía contribuir cada localidad. Esto suponía una cierta autogestión fiscal por parte de los pueblos[8].

Siguiendo con la Novísima Recopilación de las Leyes de España, un poco más abajo, en el apartado 8, la Ley decía: En los pueblos encabezados por alcabalas, cientos, millones, tercias y fiel medidor, solo puedan repartir los Alcaldes y Regidores lo que, bajado el producto de puestos públicos y ramos arrendables, faltare para cubrir el encabezamiento, con más el seis por ciento de conducción y cobranza, y las quiebras que hubiere[9]. Es decir, la cantidad que debían cobrar los alcaldes y regidores a través de la derrama sería la diferencia entre el montante del encabezamiento y lo que se hubiere recaudado a través de los arrendamientos de tributos, más el 6 % por los gastos de cobranza de los tributos y el alcance de las quiebras, si las hubiese.

Ese apartado se complementa con el 24, en el que se puede leer que se abone a las Justicias y Regidores un seis por ciento por gastos de cobranza y conducción, y unos y otros entreguen a los sucesores en el oficio cuenta con pago dentro del término que se expresa, quedando de cargo de los que entraren el cobro del tercio último del año[10]. Por tanto, una vez que el Corregidor había revisado los Libros de Repartimiento del Concejo, mandó que se repartiera ese 6% para el pago de subsidiarios y costas de ejecutores o, lo que es lo mismo, para los gastos ocasionados en la gestión del cobro de los tributos, lo que decía la ley. Y una vez que se hubiesen hecho efectivos los pagos, dice el manuscrito que habría de conducir (…) dichos devitos a las arcas, refiriéndose a las arcas reales, es decir, a la ciudad de Trujillo, en la que se centraba la recaudación.

En los Libros de Repartimiento aparecían reflejados la nómina de vecinos pecheros, por el producto que pagaban –matanzas, aceitunas, vinagre y consumo- y la cantidad que tenían que abonar. Hubiese sido muy interesante haber podido revisar los Libros de Repartimiento del Concejo de Madrigalejo de aquellos años, pero lamentablemente, los que se conservan en su Archivo Municipal comienzan a partir de 1760[11].

Una vez que los vecinos conocieron lo que el Sr. Corregidor había ordenado, se posicionaron de la siguiente manera: que se corra como se a corrido hasta aora sin embargo de lo mandado por su Señoría el Sr. Correxidor y queste es su sentir. Es evidente, a través del nexo adversativo, que los lugareños expresaron su desacuerdo con llevar a cabo los cambios indicados por el Corregidor y preferían que siguiese el statu quo.

 

CONTROL DE GASTOS Y TOMA DE CUENTAS

 

En relación con los gastos del Concejo, dice el documento: Y así mismo –el Corregidor- fue servido de mandar –que- no se pague a los alcaldes por razón de viajes de por año (…) más de ochenta reales a cada alcalde, y a los rexidores, escribano y demás ofiziales de Conzejo nada = y que las corrias de términos toma de quentas no se haga más gasto quel de un alcalde (ilegible).

En este punto, el Corregidor pretendía regular lo que hoy en día podríamos llamar el “cobro de dietas”; es decir, los honorarios que debían recibir las personas que, por su cargo u oficio, tuvieran que realizar algún tipo de viaje –normalmente a la ciudad de Trujillo-, o de desplazamiento dentro del término, como, por ejemplo, para controlar lindes o cualquier problema que se plantease. Y al tomar cuentas al Concejo, el Corregidor ordena que se lleven a cabo algunos “recortes” en los gastos. Así, entre las disposiciones, dice que no se debe abonar a cada alcalde más de ochenta reales, y que las demás autoridades y oficiales no deberían recibir