Oct 011993
 

Antonio Tercero Moreno.

Profesor de Historia – Barcelona

Que la creación de la Real Audiencia de Extremadura, en 1790, produjo a la región una serie importante de beneficios políticos y administrativos es hoy un hecho harto conocido tras los trabajos de don Miguel Muñoz de San Pedro[1]. Pero de la instalación del alto tribunal en la, entonces, villa de Cáceres se derivaron también otras importantes ventajas de orden diverso. A este respecto destacan sobremanera las iniciativas conducentes al mejor conocimiento del territorio regional; conocimiento asentado sobre las informaciones conseguidas a partir de las respuestas dadas al que propongo sea designado a partir de ahora con el nombre deInterrogatorio Campomanes, al que fueron sometidas todas las localidades de la provincia de Extremadura, con objeto de tener una información exhaustiva y homogénea previa a la entrada en funcionamiento de la Audiencia.[2]

Con las contestaciones de este interrogatorio se formó una voluminosa documentación, que actualmente se conserva -aunque no completa- casi virgen en el Archivo Provincial de Cáceres, a la espera de que los investigadores se decidan a penetrar en ella y develar su rica información.[3]

Nosotros, que hemos tenido la fortuna y el placer de entrar en contacto directo con este venero inagotable del pasado de Extremadura con motivo de los trabajos de acopio de material e investigación para nuestra tesis doctoral, y como sentido homenaje a la tierra que nos sirvió de cuna, queremos ofrecer algunos datos extraídos de tan valiosas fuentes documentales referidos a Trujillo y centrados en los hospitales y obras pías existentes en la ciudad a finales del siglo XVIII.

La ciudad de Trujillo era a finales de la centuria del XVIII la cabeza del partido más grande de la provincia de Extremadura, el cual, a más de lo que comprende hoy, se prolongaba por los actuales Navalmoral de la Mata, Logrosán, Herrera del Duque, Puebla de Alcocer y Don Benito, abarcando un total de setenta y dos pueblos.

La visita del partido fue encomendada a don Pedro Bernardo de Sanchoyerto y Achúcarro, uno de los cuatro alcaldes del crimen de la primera planta de la Real Audiencia. Su informe, fechado el día 13 de febrero de 1791, consta de sesenta y cinco folios manuscritos, completados con una serie de informes secundarios sobre temas concretos, ampliación de varios puntos tratados en el informe general. A lo largo de las cincuenta y seis preguntas del interrogatorio Campomanes a que se ajusta el informe[4], éste nos va dando noticias sobre el aspecto general de la localidad, su situación geográfica y régimen jurisdiccional, para pasar sucesivamente a considerar extremos tales como la condición, número y ocupación del vecindario, administración de justicia, actividad económica, situación religiosa, educativa y cultural, entre otros.

Trujillo era ciudad realenga, con corregidor y alcalde mayor nombrados por el rey. La población alcanzaba los 720 vecinos en el casco de la ciudad, sumando con los arrabales 978, ocupados fundamentalmente en la “servidumbre del campo” y como labradores para los vecinos de los arrabales, y como menestrales y jornaleros para los de la ciudad.

HOSPITALES

A la sazón funcionaban en la ciudad dos hospitales: el del Espíritu Santo y el de la Caridad.

El primero de ellos[5] estaba “a cargo de los caballeros”[6] y regido por una Junta formada por un hermano mayor, visitadores y contadores. Al referirse a él, Juan Tena Fernández en su obra sobre la historia de Trujillo, señala que en este hospital estaba la Cofradía del Espíritu Santo, “a la que únicamente podían pertenecer quienes gozasen de hidalguía”[7]. Según el informe de Sanchoyerto sus rentas consistían en “yerbas, juros, censos y casas”, que ascendían a una suma de doce a trece mil reales.

Por lo que se refiere al tema de la fundación, se afirma que ésta era inmemorial. Las ordenanzas al parecer se hicieron en virtud de la Bula papal de 1572, sin estar refrendadas por el Consejo.

La Junta se celebraba, con autorización del corregidor, el primer domingo de octubre para elegir los cargos.

Este hospital estaba especializado en la cura del mal venéreo, “tanto a vecinos como a soldados y forasteros hasta dieciocho, y más si urge la necesidad”[8]. Para el cumplimiento de tan específica misión sanitaria contaba con el siguiente personal: capellán, médico, cirujano, boticario, sangrador, enfermero y dos enfermeras. Además de la lucha contra el morbo gálico, los documentos señalan otras tareas de asistencia diversas como la compra de ropas de camas, la entrega de camisas a los necesitados, el pago de misas de dotación y el servicio de convalecencia a los pobres.

En lo relativo a la administración, se tomaban las cuentas de unos a otros sin intervención judicial, práctica que – nos dice el informante – “necesita de alguna reforma”.

El hospital de la Caridad, de que era patrona la ciudad, tenía una renta anual de quince mil setenta y ocho reales y veintidós maravedíes en yerbas, molinos, casas, huertas y cercas. Se dedicaban a atender los gastos de servicios muy diversos que incluían la manutención de pobres enfermos, el pago de las dotaciones y cargas que tenía, los oficios de Semana Santa, la misa cantada el día de San Lorenzo, el oficio de difuntos que se celebraba cada año por los que morían en el hospital, la paga de subsidio, el refresco que se daba a los caballeros comisarios del Ayuntamiento a quienes se rendían las cuentas, y la cura de las enfermedades regulares a excepción de las contagiosas.

En sus causas entendía el Juez Real, y las visitas eran realizadas por el eclesiástico.

Al parecer tenía ordenanzas formadas y remitidas para su aprobación al Supremo Consejo de Castilla. Al referirse a ellas, el ya mencionado Tena Fernández[9]afirma no conocerlas, aunque – añade – que es presumible fueran iguales o muy parecidas a las de otras Cofradías de la Caridad, existentes en muchos pueblos extremeños. A este respecto cita el caso de la de Garciaz, de la que ofrece varios datos precisos y el texto del capitulo tercero, “De las entradas”, en el que consta que la benéfica institución se sostenía económicamente de la caridad, es decir de las aportaciones voluntarias de los hermanos y de otras limosnas.[10]

A finales de la centuria del XVIII la institución atravesó, a lo que parece, una grave crisis y sus rentas estuvieron en muy mal estado. El hecho se debió – informa Sanchoyerto – a que durante varios años no cesaron los litigios entre los hermanos sobre reelecciones de oficios “y otras inútiles instancias, de modo que en esto, y en refrescos, tenían perdidas y consumidas sus rentas”, así que para mantener a los pobres enfermos hobo que salir a pedir limosna por las calles. Y debiendo tener de continuo el establecimiento doce camas, fue preciso cerrarlo en 1790, para reabrirlo, al año siguiente probablemente, con menor número de camas. Sobre estos incidentes fueron enviadas varias representaciones al Consejo. El informante termina proponiendo la intervención de “una superior providencia” para contener los excesos, arreglar los gastos y hacer que se le dé a sus caudales la debida distribución, “pues, aunque la Justicia Real conoce de él, y el eclesiástico le visita, no parece ha habido el correspondiente celo en el cuidado de su manejo”.[11]

Hubo con anterioridad otros dos hospitales llamados de Santa María y de Santa Lucía, cuyas ermitas se hallaban ya arruinadas y sus rentas perdidas. El informe establece la hipótesis, que nosotros aceptamos, de que se tratara de sencillos establecimientos para acoger a pasajeros en tránsito por la ciudad.[12]

OBRAS PÍAS

Además de las dos instituciones hospitalarias referidas, en Trujillo existían en la última década del siglo XVIII, y según el informe del vicario eclesiástico citado por Snachoyerto, nada menos que veintiséis memorias pías[13]. En el citado informe, al decir del ministro de la Audiencia, se consignan datos reveladores sobre las mismas, como los referentes a sus fundadores, rentas, administraciones y fines, que habrán de consultarse a la hora de abordar el estudio en profundidad de las obras pías trujillanas y extremeñas. Pero no es éste el propósito del presente trabajo, que, en su sencillez, no aspira sino a dar algunas noticias sobre el tema, y a fijar una línea de posible interés para ulteriores investigaciones.

Sin embargo, conviene señalar que entre las referidas fundaciones piadosas, y otras diversas “pero pequeñas y casi perdidas”, destacaba la que se dedicaba a “la crianza de niños expósitos” de que era patrono el Padre Prior de los dominicos de la Encarnación de la ciudad. La historia de la presencia de los monjes de Santo Domingo en Trujillo llena una de las páginas más brillantes de la ciudad. Instalados inicialmente en el berrocal trujillano, en 1489, accedieron, a ruegos del Concejo -que deseaba proporcionar a los trujillanos los bienes de ciencia y virtudes en que los dominicos eran notables maestros- y se trasladaron a un alcacer, terreno de pan llevar, extramuros de la cuidad, donde habían levantado nuevo monasterio en un solar cedido por el Concejo. El convento recibió el nombre de Encarnación, y ocupaba el amplio espacio que hoy cubren el Colegio hasta hace pocos años regentado por los Hermanos de las Escuelas Cristianas, su Iglesia, la calle del Marqués de Albyda, el Colegio de Religiosas Carmelitas y el Cuartel de la Guardia Civil. Como bien dice Tena Fernández[14], de quien hemos tomado los datos que anteceden, durante tres largas centurias de permanencia de los dominicos en la cuidad, fue ésta su casa religiosa hontanar rico de ciencia y virtud que fecundó la vida de Trujillo y su comarca, y que proyectó su benéfica acción por la geografía de España y del Nuevo Mundo.

Según el informe de Sanchoyerto la renta anual con que contaban los dominicos para llevar a cabo su misión de cuidado y crianza de los niños abandonados era de doce mil reales aproximadamente, y daban cuentas al vicario con presentación de libros de registro y gastos.


NOTAS:

[1] La bibliografía sobre la Real Audiencia de Extremadura es muy pobre. Se reduce prácticamente a los siguientes trabajos: DUARTE, Lino: “Antiguallas extremeñas. La Audiencia Territorial de Extremadura”, en Revista del Centro de Estudios Extemeños, 1935, pp. 315-349; MUÑOZ DE SAN PEDRO, Miguel: La Real Audiencia de Extremadura. Antecedentes, establecimiento y primeras décadas. 1775-1813, Madrid, 1966; El mismo: “La Real Audiencia de Extremadura en la Guerra de la Independencia”, en Estudios de la Guerra de la Independencia, I, Zaragoza, 1964; El mismo: “Regentes, ministros y fiscales de la Real Audiencia de Extremadura durante las primeras décadas” en Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, 1959, pp. 609-621.
Tratan también del tribunal extremeño autores como Vicente BARRANTES en su valiosísimo Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura, Madrid, 1875, que en la voz “Cáceres” recoge un amplio extracto del discurso del primer regente de la Audiencia en el acto de la apertura, redactado por el extremeño Juan Meléndez Valdés. También Publio HURTADO, en sus “Tribunales y abogados cacereños”, en Revista de Extremadura, tomo XII (1910), pp. 101-172 (Reeditado aparte: Madrid, 1980); J. SANGUINO Y MICHEL: “Cáceres en 1790”, en Revista de Extremadura, tomo I (1899), pp. 213-230, y Juan Félix SANZ SAMPELAYO en “Desintegración de la Real Chancillería de Granada”, en Actas del I Congreso de Historia de Andalucía. Andalucía Moderna, II, Córdoba,1978, pp. 245-252, se refieren a la Real Audiencia de Extremadura.

[2] Fueron encomendadas las visitas a los ministros de la primera planta, que se dividieron el territorio en nueve demarcaciones, correspondientes a los ocho partidos de la provincia de Extremadura -no nueve como erróneamente dice Muñoz de San Pedro- más las tierras de la jurisdicción de Coria. Fueron contestando a un cuestionario o interrogatorio, mandado redactar por Campomanes, compuesto por cincuenta y seis preguntas, a fin de obtener una información completa de la situación de la provincia.

[3] Es de lamentar el poco fruto que hasta el momento actual se ha sacado de una fuente tan rica y tan incomprensiblemente ignorada. Relacionada con este inagotable fondo archivístico no conocemos más obra que la de Juan MARTINEZ QUESADA Extremadura en el siglo XVIII según las visitas giradas por la Real Audiencia en 1790. I-Partido de Cáceres, Barcelona, 1965, que transcribe literalmente el texto de los legajos correspondientes al partido citado en el título. En su obra Morir en Extremadura. La muerte en la horca a finales del Antiguo Régimen, 1792 – 1909, Cáceres, 1980, A. RODRÍGUEZ SÁNCHEZ ha utilizado parcialmente la información de las visitas. En proceso de elaboración o ya concluidas, aunque no publicadas, hay varias tesis doctorales que tratan aspectos diversos relacionados con la documentación referida. Tenemos noticias de los trabajos de TEXTON NUÑEZ, SANTILLANA PEREZ Y VALVERDE SAIZ, entre otros.

[4] Este informe se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres (a partir de ahora, AHPC), legajo 13, expediente 16.

[5] Sobre este hospital véase la obra de Juan TENA FERNÁNDEZ Trujillo histórico y monumental, 1967, pp. 111-115

[6] Se refiere a los caballeros de la Cofradía del Espíritu Santo, en la que como se señala a renglón seguido ingresaban exclusivamente caballeros de notaria y probada hidalguía. De ahí que en diversos expedientes de pruebas de nobleza se recurría por el pretendiente a atestiguar que era cofrade de la del Espíritu Santo.

[7] Juan TENA FERNÁNDEZ, op. cit., p. 112.

[8] AHPC, leg. 13, exp. 16.

[9] Juan TENA FERNÁNDEZ, op. cit., p. 150.

[10] Para un conocimiento completo de estas ordenanzas véase Francisco FERNÁNDEZ SERRANO, Las constituciones y ordenanzas de la Cofradía de la Caridad de Garciaz, Badajoz, 1975.

[11] AHPC, leg. 13, exp. 16.

[12] Debieron ser, en efecto, muy sencillos establecimientos porque en la obra citada de TENA no hemos encontrado ninguna referencia a ellos.

[13] El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, en la cuarta acepción define el vocablo memoria de la siguiente manera: “Obra pía o aniversario que instituye o funda uno y en que se conserva su memoria”. Es en este sentido, es decir, como fundaciones y obras pías, que se toma aquí la denominación de memorias pías.

[14] Juan TENA FERNÁNDEZ, op. cit. pp. 143 y 144.

Oct 011993
 

Resúmenes 1993

ALBA CALZADO, Miguel
EL SISTEMA GREMIAL Y SUS PERSISTENCIA EN LA ALFARERÍA TRADICIONAL EXTREMEÑA

En el Medievo se produce la asociación de artesanos de un mismo ramo en tomo a hermandades o cofradías: Son los gremios.

Este sistema organizativo prolongará su existencia a lo largo del Antiguo Régimen y desaparecerá con aquél. Pero el fin de los gremios no arrastró consigo la producción artesana que mantuvo su vigencia en aquellas zonas alejadas de los focos de la nueva industria. El marcado carácter agropecuario de Extremadura prorrogó el mantenimiento del sector menestral ocupado en el suministro de manufacturas básicas para la comunidad rural. Es por ello por lo que la Región dispone de tan rico patrimonio etnográfico en cuanto a oficios artesanos se refiere, pese a su progresiva desarticulación en los últimos treinta años. Tras hacer un repaso por el fenómeno gremial y centrados en la alfarería tradicional extremeña, trataremos de reconocer algunos rasgos heredados y transmitidos por la tradición, propios del viejo sistema gremial, e incluso anteriores a éste.

ARIAS GONZÁLEZ, Luis
LA VISIÓN POPULAR DE LA HISTORIA Y EL PASADO EN LAS «RELACIONES TOPOGRÁFICAS» DE EXTREMADURA (1574-1578)

A pesar de ser bastante conocidas y citadas con profusión en el círculo de los historiadores españoles, conviene recordar que las «Relaciones Topográficas de los pueblos de España» o «Relaciones Histórico-Geográficas de los pueblos de España», puesto que de ambas maneras se han denominado, fueron un intento de hacerse con el primer gran conjunto de datos sobre la compleja realidad española. La motivación última de las mismas hay que buscarla en el afán centralizador de Felipe II, el cual necesitaba de un previo recuento y descripción de los territorios, gentes, recursos y todos los demás aspectos de sus dominios y esto es lo que, por encima de cualquier otra consideración, quisieron ser las «Relaciones». Tampoco estará de más recordar que esta idea fue anterior en el tiempo al mismo Felipe D.. Como precedentes de «las Relaciones», además de los censos de 1528-36 (llamado de 1541), el de 1561 y otros de carácter diocesano y más locales, debemos mencionar el llamado Itinerario (Descripción y cosmografía de España, 1517-1523) de Femando Colón, el hijo del famoso Almirante.

ARROYO MATEOS, Juan Francisco
ORIGEN APOSTÓLICO DE LA DIÓCESIS DE PLASENCIA

La gente está desorientada. Saben que Plasencia fue fundada por Alfonso VIII en el Siglo XII. Pero, ¿qué sucedió antes en toda la comarca de la Vera extremeña?, ¿fue una región de paganos irreductibles, sin ciudad episcopal, sin parroquias y, por ende, sin obispos ni sacerdotes ni vida religiosa? El presente trabajo de investigación responde certeramente a estos interrogantes, demostrando apodícticamente que la diócesis placentina existió desde la venida de Santiago a España, pues hasta se sabe quién fue su primer obispo, cuya vida escribió, ya hace siglos, el muy erudito historiador don Joan Tamayo de Salazar. ¡Importantísimo!

BAZAGA IBÁÑEZ, Manuel J.
SIMBOLISMO EN LOS ASENTAMIENTOS TEMPLARIOS

Muchas veces se ha querido explicar las razones que tuvieron los Caballeros de la Orden del Temple para situar sus emplazamientos en lugares que en buena lógica no eran los más apropiados, pero siempre parece ser que buscaban algo en ellos fuera del vulgar conocimiento, lugares mágicos, misteriosos o enigmáticos. Resto de otras construcciones les sirvieron para sentar sobre ellos sus Casas, Granjas, Encomiendas o Fortalezas y buscaron con tanto afán estos lugares que muchas veces dieron la vida por conseguirlos. En este sencillo trabajo se enumeran algunas de las muchas razones que se han dado para encontrar los fundamentos que motivaron sus actuaciones: Son tantos los misterios que todavía están pendiente de esclarecer de todo lo que rodeó a la Orden del Temple que simplemente ahora queremos enumerar algunos de ellos, abriendo camino a personas más autorizadas y con más conocimientos para poner en claro algunos de los muchos que se presentan relacionados con la Orden más envidiada y también más vilipendiada.

BLANCO CARRASCO, José Pablo
MIGRACIONES INTERNAS Y ESPACIOS CERRADOS. Un ejemplo extremeño de antiguo régimen: Las Hurdes. Siglos XVII al XIX

En este trabajo analizaremos la intensidad, cronología y dirección de los movimientos migratorios habidos en la comarca altoextremeña de las Hurdes entre los siglos XVII y XIX. La complejidad de motivaciones que concurren para explicar este tipo de procesos nos ayudará fundamentalmente a conocer las implicaciones a las que se ve sometida la estructura demográfica de forma que se puedan extrapolar las conclusiones aquí expuestas al conjunto del territorio regional. Metodológicamente el estudio de una comarca cerrada aporta elementos de gran interés para comprender la lógica interna de la endogamia.

CORIA. 1753. UN MODELO DE CIUDAD AGRÍCOLA EN EL SIGLO XVIII. (Población, sociedad y estructura familiar)

El estudio que presentamos profundiza en los factores que determinan la estructura familiar de una ciudad extremeña, Coria, en un siglo significativo por ser considerado el inicio de la transformación que delineará el mundo actual. Para ello hemos explotado sistemáticamente los recursos ofrecidos por una fuente de incuestionable valor, el Libro de lo Personal del Catastro del Marqués de la Ensenada. Los resultados confirman la imagen que otros estudios vertían sobre la familia extremeña de antiguo régimen, es decir, predominio de la nuclearidad con respecto al resto de los tipos familiares establecidos y un corto número de dependientes por hogar estudiado; aportamos, además, un exhaustivo análisis de los condicionantes económicos de estos dos factores esenciales de la sociedad regional de hace dos siglos.

CÁRDENAS BENÍTEZ, M.a del Pilar
LAS INSTRUCCIONES DE GOBIERNO DE FRAY NICOLÁS DE OVANDO

«Varón prudentísimo y digno de gobernar mucha gente», fue Fray Nicolás de Ovando, «quien abrió a Extremadura el camino de las Indias, encauzando los bríos raciales de esta comarca hacia las grandes conquistas americanas». (Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros y de San Miguel).

A su llegada a las Indias, la aventura colonial española era un fracaso; a su regreso, la empresa era un éxito.

Allí llevó su experiencia, su preparación, sus creencias y sus prejuicios; como todos, cometió sus errores, algunos de los cuales aún no le han sido perdonados y son causa del olvido en que se ha visto sumida su figura.

Este pequeño trabajo pretende dar una visión general de algunos de los principales documentos que recibió el Comendador Mayor, de sus formas diplomáticas, de sus estructuras y de la complejidad de los mismos, a los que tuvo que enfrentarse para realizar su tarea de gobierno.

CARRASCO MONTERO, Gregorio
LA GRAMÁTICA CASTELLANA DE NEBRIJA Y EXTREMADURA

Después del V Centenario del Tratado de Gramática que hizo el Maestro Antonio de Lebrija sobre la Lengua Castellana surge para los extremeños una interrogante: ¿Dónde escribió el humanista andaluz el manuscrito del Tratado de Gramática?

Focos culturales extremeños relacionados con el Maestro Lebrijano. ¿Inscripciones Nebrisenses en Brozas?

CILLÁN CILLÁN, Francisco
LAS TIERRAS COMUNALES DEL ALFOZ DE TRUJILLO

Durante siglos hubo un tipo de economía, basada en tierras comunales, que fué el sostén de muchos pueblos.

Brujiólo y su extenso alfoz no fueron una excepción. Recordar la forma en que se donaron y describir los conflictos que surgieron, en tomo a quienes eran sus verdaderos dueños, es la finalidad de este trabajo.

CURADO FUENTES, Alejandro Blas
LA ESCUELA MONACAL DE CUBILLANA

Resumen: El objetivo fundamental de este artículo es demostrar el carácter monacal de una Escuela que existió en tiempos visigodos cerca de Mérida. Tanto su descripción histórica como el manejo de una fuente literaria fundamental nos conducen a esta conclusión.

Abstract: This article aims at exposing as sufficient proof and evidence as to enable its conclusion to confirm the existence o a Monastic School in Cubillana.

Palabra Clave: Cubillana, Escuela Monacal, Paulo Diácono.

APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA OBRA SOCIO-ECONÓMICA DEL OBISPO MAUSONA

Resumen: El objetivo fundamental de este artículo es demostrar con datos históricos suficientes la existencia de un primer banco o «Monte de Piedad» en la región de Mérida por la época del obispo Mausona (571-605).

Palabra Clave: Mausona o Masona, Monte de Piedad, Paulo Diácono.

CRUZ MERA, M.a Luisa de la
CURADO FUENTES, Alejandro Blas

ESTUDIO DEL RETRATO DE HERNÁN CORTÉS, DE JUAN APARICIO QUINTANA, EN MEDELLÍN

La semilla que dio fruto a este trabajo fue el también trabajo (y valga la redundancia) «Avatares, reveses y algo más… en la vida de Hernán Cortés», presentado al concurso «Nueva gente. Aventura 92», organizado por las Cajas de Ahorros Confederadas en 1985 y presentado por uno de nosotros. Fue la semilla u origen, porque en su apartado «¿Cómo era Hernán Cortés?», en la página 8, se hace referencia al retrato sobre la figura de este insigne extremeño en manos de Ramón Molida hacia 1910, afirmando este profesor que en el Ayuntamiento de la Villa de Medellín está este retrato, y lo describe de la siguiente manera: «Es un lienzo de 0/82 x 0,43 metros,… etc…»

En este mencionado trabajo, hay una fotocopia (A.7) del libro citado de Mélida con el epígrafe de «Recuerdos de Hernán Cortés» y lo cataloga con el número 28.22. En la fotocopia A.8 de este trabajo tenemos la fotografía del retrato al óleo de Juan Aparicio que se catalogaría como realizado en 1960 y cuyo autor (Juan Aparicio) como pintor de Don Benito.

En el libro «Testimonio artístico de Medellín» el profesor Andrés Ordás y colaboradores dicen en la página 15, debajo del retrato de Hernán Cortés: «De principios del siglo XIX, por el pintor J. Aparicio, en el Ayuntamiento de Medellín». En su página 17: «La obra más significativa que conserva el Ayuntamiento de Medellín es, quizás, el retrato de Hernán Cortés, en óleo, sobre lienzo, que mide 75 x 55 cms. En su parte inferior, borrosa (lado derecho), la firma: J. Aparicio. Fue restaurado a principios de este siglo por Asterio Mañanón. Su autor es el famoso pintor neoclásico José Aparicio, nacido en 1773 en Alicante y muerto en Madrid en 1838…»

Hemos planteado por tanto una controversia; nosotros creemos que estamos ante un retrato al óleo de Hernán Cortés realizado por un pintor nacido y muerto en Don Benito (1907 -1964), en contraposición a lo expuesto por el profesor Andrés Bordas en su libro «Testimonios artísticos de Medellín».

DOMENÉ, Domingo
LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN VILLAMIEL (1771? – 1936)

DOMÍNGUEZ CUESTA, Benigno
LA EXTREMADURA DE LA RETINA

(Reanudante estado latente de la memoria en los pioneros del descubrimiento y la conquista)

Ninguna ocasión anterior se presentó tan propicia a mi pluma como ésta de las Bodas de Plata del C.I.T. para hacer una incursión en la conciencia histórica de cuanto supuso la Extremadura de la retina. Si algo está destinado a permanecer de toda celebración y es digno de ser recordado, es aquello que nos conmovió por entrañable.

Es rastreable toda huella que permanece de alguna forma archivada en la escritura, pero no lo es menos la que nos fue transmitida inexplicablemente por la propia fisonomía de nuestra madre Extremadura.

El empeño que me guía, no tiene fronteras, quisiera aunar los sentimientos de cuantos conscientemente se ocuparon de dejarnos descripciones literarias como de tantos que por accidente fueron al índice General del celebrado Archivo de Indias en Sevilla.

Al caso, es igualmente válido el testimonio de los que volvieron poderosos de la gesta para establecerse y fundar mayorazgos o esos otros, los más, que luego de prolongarse la provisionalidad de su viaje necesitaron continuar unidos con los de acá mediante la escritura, de los que tenemos noticias gracias a la protocolaria administración y sus hábitos archivadores.

FERNÁNDEZ GARCÍA, Mª Jesús
ALBA CALZADO, Miguel

LA MUJER EN LA ALFARERÍA EXTREMEÑA

El papel de la mujer en la alfarería tradicional extremeña ha estado adscrito a unas funciones muy concretas, la más importante de las cuales ha sido la decoración de las piezas. En nuestra comunicación exponemos algunos de los aspectos de la función de la mujer en el oficio y las razones de tipo sociocultural y económico que la han determinado.

FERNÁNDEZ GARCÍA, Mª Jesús
CORTÉS ANTE LAS CIUDADES MEXICANAS: LA EXPRESIÓN LINGÜÍSTICA DE LA ADMIRACIÓN

Si la visión de la naturaleza americana produjo en los primeros cronistas una impresión tal que su traducción en palabras les parece imposible y siempre imperfecta, no es menor el asombro experimentado ante las ciudades aztecas que Cortés plasma en su segunda carta de la conquista de México. Esta reacción de admiración genera un discurso particular/ plagado de recurso ponderativos mediante los que se exaltan las realidades vistas. Sin una particular preparación para relatar, como otros muchos cronistas. Cortés crea su propio estilo al servicio de una visión magnificadora, a la que subyacen por igual las expectativas económicas y el asombro sincero.

FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Teodoro
APUNTES HISTÓRICOS SOBRE LA ACTUAL SEDE DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE CÁCERES

1.°-El ayer del palacio provincial.

Intento descubrir las múltiples vicisitudes históricas por las que pasó el artístico inmueble que hoy ocupa la Diputación.

Su mayor espacio de tiempo estuvo destinado a Convento de Sta. María de Jesús, en el que moraron las primeras monjas jerónimas que vivieron en Cáceres. Fue un antiguo beaterío del siglo XV, cuyas damas nobles solicitaron al obispo de Coria convertirse en comunidad de monjas. Y como el obispo había sido General de los Jerónimos, les brindó las reglas del gran Doctor. Hacia el año 1483 comenzó a ser convento y las antiguas Beatas hicieron la profesión y los votos para trocarse en monjas jerónimas. Era Prelado de Coria el Ilmo. Sr. D. Fray Juan Ortega.

La simple lectura de su Priorológio, pregona la nobleza de aquellas damas no sólo por sus apellidos, sino por los títulos que en algún caso heredaron.

2.°-Fulgencio y Florentina.

Es un estudio, mitad histórico y mitad biográfico, de los ilustres Patronos de la diócesis de Plasencia, S. Fulgencio y Sta. Florentina, hermanos, cuyas reliquias insignes se veneran, principalmente, en la Parroquia de Berzocana (Cáceres), aunque también se veneran otras en la diócesis de Cartagena (Murcia) y en el Real Monasterio de El Escorial.

Como no conozco una historia popular, sencilla, de los Patronos, aunque sí otra clase de estudios sobre ellos, estimo necesario vulgarizar las gestas religiosas de tan ilustres personajes, llenando un vacío que se nota a nivel diocesano. Es a la vez respuesta a peticiones que me hicieron en los pueblos del obispado más joven de Extremadura, y recientemente en la más joven parroquia madrileña dedicada a S. Fulgencio.

GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano
EL COLEGIO PREPARATORIO MILITAR DE TRUJILLO

En el año 1888, una época en la que la mayoría de los Estados del mundo mantenían una extracción social profundamente clasista para nutrir las escalas de oficiales de sus fuerzas armadas, en España se dio un importante paso adelante para implicar al pueblo llano en la defensa de la nación, fundando cuatro colegios preparatorios militares, uno de los cuales fue el de Trujillo, el mejor dotado y el de mayor vida, dedicados «á dar la preparación para el ingreso en las Academias Militares á 80 individuos de tropa procedentes de alistamiento que hayan servido en filas dos años y que tengan menos de 25 años de edad» y «á los individuos de tropa huérfanos ó hermanos de militares ó marinos muertos en campaña, ó de sus resultas que deseen prepararse para la carrera militar, cualesquiera sea el tiempo de servicio y su procedencia».

El Colegio Preparatorio Militar de Trujillo fue creado por R.O. de 8 de octubre de 1888, cuando el general Cassola Fernández (don Manuel Cassola y Fernández, 1838-1890) desempeñaba la cartera del Ministerio de la Guerra. El Ayuntamiento adquirió el ex-convento de la Encamación por 40.000 Pías. y fue remodelado -amén de otras fincas anejas- en tan sólo seis meses, quedando convertido en un centro docente magníficamente dotado de instalaciones, gabinete de Ciencias Físicas y Naturales, gimnasio, dormitorios y de todo cuanto pueda necesitar un centro docente de corte militar.

Cuando se reformaron las enseñanzas militares, por R.D. de 8 de febrero de 1893, se suprimieron los Colegios Preparatorios Militares de Zaragoza, Granada y Lugo, no así el de Trujillo/ que pervivió hasta el 13 de agosto de 1902, siendo ministro de la Guerra el general Valeriano Weyíer y Nicoiau (1833-1930). Había durado, pues, trece años, un importantísimo experimento, que costó a las arcas del Ayuntamiento de Trujillo una importante suma, agotado por las siempre escasas dotaciones presupuestarias, debidas a «la precaria situación de nuestra Hacienda», como rezaba el Real Decreto.

LÓPEZ LÓPEZ, Teodoro Agustín
EN EL CUARTO CENTENARIO: BOSQUEJO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE LA IGLESIA MAYOR EN FUENTE DEL MAESTRE

La Iglesia parroquial de Santa María Candelaria es una seña de identidad de la ciudad por su patrimonio artístico.

Esta efemérides centenaria no sólo es motivo de recuerdo histórico, sino que ha sido ocasión para otros eventos. La Consagración del Templo el 14 de noviembre de 1987, centenario del cerramiento y bendición de la Capilla Mayor y el decreto de Bien de Interés Cultural con Categoría de Monumento, el 20 de julio de 1993, aniversario de «Acabóse» de las obras.

1. Historia de la construcción. Ante la imposibilidad material de cobijar a los fieles, se acomete la reforma: La elevación de la nave antigua (1506-13) y la construcción del crucero (1574-93). Ambas planificadas conjuntamente, pero dificultades económicas le distanciaron temporalmente.

2. Escultura retablística de «talla y pincel». El retablo barroco de San Sebastián Ximénez (1732), los retablos renacentistas de la Asunción y Santa Ana con tablas del S. XVI y XVII y la imaginería contemporánea de Algina decoran su fábrica.

3. El arte suntuario de la platería. Destacan la custodia mexicana, la crimera de óleos y la cruz procesional, labradas por el platero llerenense Diego Ximénez, en el S. XVII.

Dos publicaciones nos enriquecen: Por un lado, la reedición de los «Apuntes Históricos» (1872) y por otro «Fuente del Maestre: Historia y devoción» (1993).

LOZANO RAMOS, José
BENIGNO LORO LÓPEZ, POETA DEL PUEBLO

No siempre los grandes personajes son los que deben tener biografías y ser admirados, hay en nuestros pueblos personajes sencillos y humildes que por su idiosincrasia y dones naturales son queridos.

Es por lo que sacamos del anonimato a estas personas que enriquecen el acervo cultural de nuestros pueblos. Son personajes típicos de su tiempo y con ideas futuristas que sin ningún estudio superior supieron, con su sabiduría natural y autodidacta, granjearse la admiración y respeto de todos sus conciudadanos. Sirva este pequeño trabajo biográfico para que no se pierda en el olvido.

Las poesías inéditas de este hombre, cuya arma y apodo fue el lápiz y lo elevó al rango de DON LÁPIZ.

MARTÍN GIMÉNEZ, Marcela
CARLOS V EN YUSTE

A mí misma me parece una tremenda osadía dedicar mi ponencia a este tema que tan ilustres personas han tratado y al que yo no podré aportar nada que valga la pena, pero sí me gustaría presentarlo para que a fuerza de ser tan pobre haya quien bien dispuesto y con brillantez nos deleite con hechos que jalonaron de gloria la historia de ese lugar, recóndito y maravilloso que eligió el emperador, Yuste.

Quien visitó ese lugar en el que el tiempo parecía haberse parado podría ahora comprender el espíritu que me guía a traerlo al recuerdo de todos, es lugar apartado, fuera del mundanal ruido, que acerca a Dios y eleva el alma; seguramente ese fue el hecho por el que el emperador se decidió, aun siendo señor de muchos estados, escoger ese sitio que habían elegido unos ermitaños con el fin de no ser molestados y poder elevar sus almas a Dios.

Me mueve a estudiar este tema la vida de quien teniéndolo todo, poder, riqueza, se despoja de ello para vivir la religión en la profundidad que conlleva la fe de creer en Dios Todopoderoso.

DIOSES MAYAS

A sugerencia del Sr. Moderador de los XXI Coloquios Históricos de Extremadura he recopilado datos sobre los dioses y costumbres religiosas de los mayas, antecesores de los habitantes de la ciudad de Trujillo. Honduras C.A., ciudad que había sido fundada por un trujillano paisano nuestro, y sobre la que presenté en dichos Coloquios la dimensión religiosa católica a partir de su fundación.

Pienso que antepasados nuestros lógicamente vivieron las reminiscencias de los ritos y costumbres mayas, lo que sería estremecedor cuando el ritual incluyera el sacrificio humano.

Me mueve este estudio el poder penetrar en la oscuridad de la noche que se cernió sobre los hechos históricos de esta civilización antigua, avanzada, con datos llegados desde Trujillo, ciudad hondureña.

Ruego disculpen la pobreza del trabajo, mi afán no es otro que animar a otras personas.

MARTÍN NIETO, Serafín
EL EX CONVENTO DE SAN PEDRO, UN NUEVO CASO DE DESTRUCCIÓN EN CÁCERES «PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD»

Historia sucinta de este monasterio cacereño mandado fundar por el perulero Francisco Dávila Figueroa, en 1583, en sus casas principales, frente a la iglesia de San Juan, el cual, gracias a las aportaciones del vecindario, ya estaba poblado a finales de 1595.

No obstante su permanente pobreza, las agregaciones de casas y las obras de restauración fueron continuas a lo largo de toda su historia.

A raíz de las leyes desamortizadoras, las monjas debieron abandonarlo, para refugiarse en el monasterio de Santa Clara y, por último, en el de San Pablo, donde falleció la última religiosa de esta comunidad.

El convento, vendido como bien nacional, sirvió para diversas actividades comerciales. A pesar del Plan de Revitalización aprobado por el Ayuntamiento cacereño en 1990, la mayor parte del edificio ha sido demolido, para levantar sobre su solar viviendas y una galería comercial.

TRES CASOS DIGNOS DE NOTAR QUE HAN ACAECIDO EN LA CIUDAD DE CÁCERES

A finales del siglo XIX, la mayor parte de las viejas cofradías cacereñas estaban al borde de la extinción. Esquilmadas económicamente por los largos procesos desamortizadores que, además de dejarlas arruinadas, les impidió seguir cumpliendo con gran parte de las obligaciones prescritas por sus ordenanzas y de los fines para los que fueron creadas.

Sumidas en una profunda crisis, que las abocaba a un desinterés casi generalizado, ciertos nuevos usos implantados en la sociedad les fueron arrebatando sus cada vez más escasas atribuciones.

Para evitar la desaparición de estas venerables instituciones y sacarlas de su atonía, se intentó, o bien mantener su anterior status, o bien introducir, no sin cierta oposición, algunas modificaciones.

Tres de estos casos son el objeto de esta ponencia.

MONTAÑA CONCHINA, Juan Luis de la
EXTREMADURA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIII: REPOBLACIÓN Y ASPECTOS SOCIALES

La incidencia de la frontera en la Extremadura de los siglos XII y XIII es significativa y afecta a los diversos aspectos de la vida socioeconómica de la época. Desde la conquista, en la que la mayor participación de la órdenes militares jugó un papel fundamental, se irán gestando las bases sobre las que descansará la sociedad extremeña.

La presencia de las distintas fuerzas señoriales encabezada por los monarcas, órdenes militares y eclesiásticos, y su desigual representación, dieron forma a la nueva sociedad sujeta a una doble etapa. La primera se identifica con la conquista y asentamiento de pobladores y en ella se asientan las bases de una sociedad abierta en consonancia con las ventajas que ofrece la frontera. La segunda etapa, correspondiente a la segunda mitad del siglo XIII, vislumbra la consolidación de las formas sociales y marca las directrices de comportamientos, relaciones y diferencias.

MONTERO CURIEL, Pilar
MONTERO CURIEL, M.a Luisa

MARCIANO CURIEL MERCHÁN Y LOS INVESTIGADORES DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

En la primavera de 1931, Marciano Curiel Merchán, maestro nacional en Madroñera, tuvo la ocasión de compartir jornadas de investigación con Aurelio M. Espinosa (hijo), colaborador del Centro de Estudios Históricos de Madrid, y con Jesús Bal y Gay, becario de dicho Centro, que bajo la dirección de Menéndez Pidal recogían datos para estudiar el habla y las tradiciones populares de Extremadura.

NUEVOS DATOS SOBRE LA PRIMERA EDICIÓN DE LOS CUENTOS EXTREMEÑOS, DE MARCIANO CURIEL MERCHÁN

Marciano Curiel Merchán, maestro nacional y folclorista (Garganta la Olla, 1892-Trujillo/ 1947), recopiló los Cuentos Extremeños, que vieron la luz en 1944, con el sello editorial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En esta comunicación se ofrecen nuevos datos sobre la recogida y redacción de los Cuentos ysobre las dificultades que condicionaron las relaciones entre el autor y el editor del libro en el contexto de la posguerra española.

NÚÑEZ MARTÍN, Ramón
EL ANTES Y EL DESPUÉS. DESCUBRIMIENTO DE TRUJILLO COMO CIUDAD TURÍSTICA

Hasta la década de los sesenta el Patrimonio de Trujillo se hallaba en lamentable estado de abandono, encontrándose varios edificios históricos. Esto no quiere decir que antes no se hubieran rescatado algunos con buenas restauraciones.

A medida que en España se iba creciendo económicamente, después de la Guerra Civil, el Estado, a través de Bellas Artes y otros organismos, comenzó a prestar más atención a los monumentos de nuestra Ciudad, convirtiéndola en Ciudad Turística, consecuencia que fuera fuente de ingresos, como así ha sucedido.

Lo advertían los turistas que pasaban por aquí, cuando decían:

¡Qué ciudad tan bella si no fuera por estas ruinas!, así exclamaban los amantes del arte. Y el sentido común respondía: ¡Cuando Trujillo tenga vida, entonces habrá sonado la hora de restaurar todos estos grandes palacios y casonas cargados de historia y de arte!. Restaurar esto, pero ¿para qué?, la verdad es que ahora no se sabe para qué se van a utilizar. Todos los edificios antiguos serán poco para una Ciudad dinámica que necesita crecer. Trujillo ha estado dormido casi dos siglos y después de esta siesta tan larga no tiene más remedio que despertar. Todos los que piensan un poco se darán cuenta de que las circunstancias de Trujillo han cambiado, esto nos debe ocurrir igualmente a nosotros. Dios quiera que el remedio no llegue demasiado tarde. «Todo esto lo decía en el programa de fiestas patronales de 1968».

Este era el antes. En 1968-70 se crean en Trujillo una serie de asociaciones en defensa del Patrimonio Histórico-Artístico, favoreciendo el desarrollo turístico, tales como el «Centro de Iniciativas Turísticas» (C.I.T.) y la «Asociación Amigos de Trujillo», ésta adquiere edificios solariegos procediendo a su restauración. Posteriormente, con la ayuda de la Dirección General de Bellas Artes y la Autonomía Extremeña o Diputación de Cáceres o Ayuntamiento de nuestra Ciudad, con su ayuda han contribuido a llevar a efecto programas educativos y culturales importantes en España y su relación con Hispanoamérica.

¿Qué va a ser de Trujillo en el futuro? Esto siempre está en manos de Dios, pero también en la de los hombres. La realidad es que en la actualidad Trujillo es una Ciudad Turística de primer orden. Una de las principales actividades es el turismo y por ello todos debemos apreciar y defender este tesoro, que contribuye a crear puestos de trabajo.

OLMEDO ALONSO, Ángel
LA SOCIEDAD OBRERA, LOS AMANTES DE LA TIERRA. UN INTENTO FRUSTRADO DE ASOCIACIÓN DURANTE LA II REPÚBLICA

La Sociedad Obrera «Los Amantes de la Tierra» fue una asociación nacida al amparo del periódico de Azuaga «El Amigo del Pueblo». Veremos cómo se gesta su nacimiento, analizaremos su constitución, ideología y dificultades con que se encontró para desempeñar su labor. El interés de nuestro trabajo radica, según las últimas tendencias historiográficas, en estudiar la vida de las organizaciones sociales en el medio donde se desarrollaban. Más que estudiar las grandes organizaciones, sus líderes, sus acuerdos de Congresos… nos interesa conocer qué influencia real y de qué forma influían en sus localidades estos grupos más o menos organizados. Estas asociaciones proponían modelos de vida y actuación diferentes, ¿hasta que punto eran aceptados por la sociedad en general?.

El intento de organización que vamos a estudiar se encontró con numerosas dificultades, lo que vendrá a demostrar que el régimen de la u República española, aunque amplió de forma extraordinaria las libertades políticas, éstas no pudieron ser aprovechadas por todas las organizaciones sociales. La República que, por su aureola revolucionaria e izquierdista, parecía que ofrecería grandes posibilidades de organización a las asociaciones obreras que de una u otra forma habían contribuido a la caída de la Monarquía, se sintieron decepcionadas.

La presencia de varios ministros socialistas en el gobierno republicano facilitó el desarrollo de las entidades socialistas frente a las anarquistas o comunistas. Como medida para evitar un desbordamiento de la República por la izquierda se optó por la alianza con una de las dos grandes corrientes obreras, la socialista, en detrimento de la anarcosindicalista representada por la C.N.T. Pero a la larga lo que se consiguió fue arrastrar a ambas centrales hacia posturas más radicales. La C.N.T. por su imposibilidad de actuar legalmente y la U.G.T. por el empuje de su Federación de Trabajadores de la Tierra (FTT), que ante el fracaso de la Reforma Agraria se lanzaron directamente, al igual que estaban haciendo los anarcosindicalistas, a la ocupación y roturación de las grandes fincas.

PÉREZ REVIRIEGO, Miguel
«LA MAMARRACHA» Y SU SECRETO

Frente a la fachada principal de la ermita de Nuestra Señora de Loreto, en Higuera la Real (Badajoz), se levanta una misteriosa imagen pétrea, plena de esoterismo, conocida popularmente como «La Mamarracha».

Son muchas las interpretaciones iconológicas de esta singular figura, sin que, hasta ahora, la historia «oficial» haya podido llegar a uniformar criterios. Eugenio Hermoso habla de «una especie de leona alada … con un hombre debajo… que con un puñal intenta herir al monstruo que la aherroja». Para J. R. Mélida se trata de un «león alado, que sujeta con sus garras a un hombre con manto»… Curioso galimatías.

Quizá la clave de todo esté en la desconcertante etimología de la palabra mamarracha. ¿No sorprende que la sabia prudencia popular aplique tal apelativo a uno de sus más preciosos símbolos? Evidentemente algo falla.

Llegados a este punto, conviene recordar que el término mamarracha proviene del árabe moharrache (momarrache), en relación con momo («gesto o ademán burlesco») y, lo que es más importante, mamar. ¿Y si el hombre estuviera mamando de la leona…?

PÉREZ MUÑOZ, Isabel
CONFLICTIVIDAD SOCIAL Y ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA EN EL PARTIDO DE TRUJILLO. 1791

Una de las vertientes más fructíferas de la actual historia social española es la que investiga las implicaciones sociales de la conflictividad en el seno de las sociedades pasadas. En esta línea, tomando como referencia el extenso territorio del partido de Trujillo, hemos analizado el funcionamiento y las conexiones del hecho delictivo con la sociedad en la que se produce y en cierto modo lo genera. La fecha elegida es 1791. En este año la Real Audiencia llevó a cabo un interrogatorio en el que, entre otras cosas, se inquiría sobre el estado de la administración local de Justicia. El resultado de este cuestionario doscientos años después nos ha revelado como un cuerpo documental imprescindible para comprender la conflictividad social y la estructura interna del sistema judicial en la Extremadura de finales del Antiguo Régimen.

QUIJADA GONZÁLEZ, Domingo
COMARCA Y DESARROLLO, DOS MODELOS REPRESENTATIVOS EXTREMEÑOS: TRUJILLO Y NAVALMORAL DE LA MATA

La situación económica actual, unida a los tiempos en que vivimos, nos demuestra que las estructuras económicas de los últimos años están obsoletas; máxime en el espacio geográfico extremeño. Lo único que se ha conseguido es perjudicar económica y demográficamente a unas zonas en beneficio de otras; y, en el fondo, dañando a todas.

Partimos de una realidad: cada espacio físico cuenta con unos recursos naturales y humanos propios, y otros comunes a los demás. El mayor o menor aprovechamiento de los mismos será lo que configure el grado de progreso alcanzado.

Presentamos dos modelos representativos de la pluralidad extremeña: Trujillo y Navalmoral de la Mata. Realizamos un detallado análisis de sus datos físicos, económicos y humanos en lo que va de siglo y extraemos las siguientes conclusiones:

– La única viabilidad posible en estos momentos para el progreso de Extremadura es el desarrollo comarcal integral.

– La importancia que tiene la Comarca para la evolución positiva o negativa de su cabecera neurálgica y administrativa.

– Cuando un núcleo urbano asume el papel de Centro Comarcal se desarrolla y, además, favorece el progreso de su entorno. Todo lo contrario ocurre, como vemos, cuando se pierde o se aminora esta función.

RAMOS RUBIO, José Antonio
EL TESTAMENTO DEL TENIENTE CORONEL DE LOS REALES EJÉRCITOS JACINTO RUIZ DE MENDOZA. VIDA Y HECHOS DE UN HÉROE

Presento en estos XXII Coloquios Históricos de Extremadura el testamento ológrafo del teniente de Infantería y teniente coronel de los Reales Ejércitos, don Jacinto Ruiz de Mendoza, otorgado en Trujillo el día 11 de marzo de 1809, dos días antes de su fallecimiento por heridas de batalla, ante el presbítero don Manuel Salvador Carmona. Fue enterrado en la parroquia de San Martín de esta ciudad extremeña, como consta en el Libro de Difuntos, Fol. 71. Así como algunos datos inéditos sobre su vida obtenidos del Archivo Municipal de Ceuta, Histórico Nacional y del de Protocolos de Trujillo.

APORTACIONES INÉDITAS SOBRE LA VIDA Y OBRAS DEL PINTOR JOSÉ BERMUDO MATEOS, DE HUERTAS DE ÁNIMAS (CÁCERES)

Pintor internacional de la segunda mitad del siglo XIX, natural de la localidad de Huertas de Animas. Fue profesor con título de la Escuela Central de Artes y Oficios. Recibió varias menciones honoríficas y varios premios en Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Con su obra VAYA UN PAR, presentada en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en 1929, fue condecorado con la Cruz de Caballero de Isabel da Católica. Es un excelente artista que por sus obras debería de estar en los Catálogos de artistas internacionales contemporáneos.

RIVERO DOMÍNGUEZ, Francisco
NICOLÁS DE OVANDO Y LA CULTURA TAÍNA

La cultura taina fue la que se encontró Cristóbal Colón al llegar a América. Fueron los indios tainos los que tuvo que vencer el brócense Nicolás de Ovando, como primer gobernador en Indias, para comenzar a formar lo que, con el tiempo, sería el imperio español.

Los tainos procedían de la cuenca del río Orinoco, en América del Sur. Tras atravesar, durante cientos de años, parte de la cuenca de este río y el arco formado por las islas Antillas menores, llegaron al archipiélago de las Antillas mayores: Puerto Rico, Española (República Dominicana y Haití) y la parte oriental y central de Cuba.

A lo largo de esta ponencia se verá el origen de la cultura taina, así como las rutas migratorias, el comercio y su difusión; la lengua de los tainos y su influencia en la lengua española, los aspectos etnológicos, su religión y el mando taino desde la visión de la fe católica. No hemos de olvidarnos de la antropología física de los tainos, así como de su patología.

Esta cultura, hoy desconocida para el pueblo español, fue la primera con la que se topó el descubridor y la que tuvimos que gobernar a través de las leyes que se promulgaban para la América, recién descubierta. De ahí su importancia.

RUBIO ANDRADA, Manuel
LA SIRENA DE MONFRAGÜE. ¿ANTÍTESIS DE UN MITO?

El descubrimiento de una pintura naturalista, en un covacho del Parque Natural de Monfragüe, representando a una sirena, posibilita la existencia de un mito con ese fondo bastante anterior a la Odisea.

SÁNCHEZ LÓPEZ, Martiria
ESTUDIO HISTÓRICO SOBRE EL ARTE TEXTIL EN LA VERA

El trabajo está estructurado en diversos capítulos, con una introducción donde se habla de las fibras textiles que existieron en La Vera hasta finales del siglo XIX, de acuerdo con las características del clima. Después se trata sobre el arte del cultivo de estas plantas textiles, que son el lino y la morera o árbol del gusano de seda; a continuación se dedica un capítulo al arte de hilar, distinguiendo entre el hilado del lino y de la seda.

En el capítulo final se expone la artesanía del tejido del lino, ya que la seda no se tejía en La Vera, sino que después de hilada se exportaba a las fábricas de Toledo, Sevilla o Granada.

SORIA SÁNCHEZ, Valentín
OBISPOS DE EXTREMADURA

Pedro García Panes, ob. Asunción 1809, n. Jarandilla 1758.
Rodrigo Orellana, ob. Tucumán, n. Medellín.
Joaquín Encabo de Sopetrán, ob. Cebú, Filipinas, 1805, n. Jarandilla 1740.
Hipólito Sánchez Rangel, ob. Quito 1807, n. Santos de Maimona 1761.
Francisco Laso de la Vega, ob. Plasencia 1721, muere en Trujillo 1738.
Fernando Valdivia, ob. Puerto Rico 1718, n. Campanario 1725.
Pedro Levanto, ob. Badajoz 1715.
Miguel Pérez Lara, ob. Coria 1705.
Juan Montalbán, ob. Plasencia 1720.
Pedro Nogales, ob. Puebla, Méjico, 1708, n. Zalamea 1652.
Francisco Valero, ob. Badajoz 1708.
Bartolomé Cernuda, ob. Plasencia 1713.
Luis Salcedo, ob. Coria 1713.
Lucas Conejero, ob. Canarias 1714, n. Cáceres 1664.
Sancho Belunza, ob. Coria 1716.
Francisco Perea, ob. Plasencia 1715.
Pantaleón Montserrat Navarro, ob. Badajoz 1862.
Gregorio López Zaragoza, ob. Plasencia 1864.
Juan Domingo Manzano Carvajal, ob. Jaca 1739, n. Jaraíz de la Vera 1676.
Gaspar Molina, ob. Almería 1741, n. Mérida 1700.
Diego Meló, ob. Osma 1794, n. Badajoz 1734.
Vicente Navas Paria, ob. Badajoz 1798, n. Badajoz 1721.
Diego Mariano Alguacil Rodríguez, ob. Badajoz 1866, n. Salvatierra de los Barros 1807.
Pedro Luis Blanco León, 1800, n. Valverde del Fresno 1749.
Mateo Delgado, ob. Badajoz 1802, n. Oliva 1754.
Miguel Sánchez Cerrudo, ob. Santa Marta, Colombia, n. Béjar, Plasencia 1753.
Joaquín Hernández Herrero, ob. Badajoz 1854, n. Heras 1808.
Juan Galabis, arzobispo de Santo Domingo 1731, n. Robledillo de Gata 1683.
Alfonso Solís, ob. Gera 1757, ob. Badajoz 1783, n. Miajadas, 1716.
Bernardo Martínez, ob. Sonora 1817, n. Comillas 1759.
Ramón José Arce, arzobispo de Burgos 1798, n. Selaya.
Pedro Quevedo, ob. Orense 1776, n. Villanueva del Fresno 1736.
José Casquete, ob. Císamo,1798, n. Fuente de Cantos 1765, muere en Llerena 1838.
Antonio Carrillo, ob. Plasencia 1815, n. Plasencia 1746.

EXTREMADURA HISTORIADA CON EPIGRAFÍAS

Presentación de inscripciones inéditas halladas en la región extremeña.

… mana, social y religiosa, de esta ilustre dama inkaico-española, esposa de Hernando Pizarro primero, y luego del Conde de Puñoenrostro, don Pedro Arias Portocarrero: El primero le triplicaba la edad, el segundo podía ser hijo suyo. Amante de las joyas, más que del dinero, generosa, cultivada, dueña de una inmensa fortuna, al final no es demasiado lo que le queda. Si mucho poseyó, mucho derrochó, sobre todo con su segundo esposo. Este «Inventario» es revelador de un aspecto de su personalidad y nos ayuda a completar la imagen de su vida y hacienda en España. Todo queda aquí inventariado: Desde su cama, donde exhaló su último suspiro, al fallecer, hasta los enseres de casa, pasando por las joyas, tapices, imágenes, cuadros, vestidos y colgaduras… Vivió como gran señora, acaso llena de añoranzas de su «Madre tierra», pero con las compensaciones de un nivel y calidad de vida español, al cual sólo accedían ciertas damas de la más pura nobleza. Doña Francisca Pizarro Yupanqui, en Trujillo y en la Corte de Madrid, disfrutó de un ambiente palaciego y cortesano. Tuvo hijos. Conoció el dolor de la muerte de todos ellos, menos Francisco, que mantuvo el Patronazgo. Al final se casó con un hermano de la esposa de su propio hijo, después de estar casada con su propio tío. ¡Las dispensas papales arreglaron estos impedimentos canónicos! Gracias a los Pizarro fue heredera de una inmensa fortuna.

VIVAS MORENO, Agustín
LA NECESIDAD DE UNA HISTORIA COMPARADA. EL EJEMPLO EXTREMEÑO

El objetivo que perseguimos con este breve estudio es incitar y promover la reflexión de las personas que profesional o vocacional-mente se ocupan de temas relacionados con la Historiografía extremeña.

Y esta reflexión, además de constituir una exigencia ineludible del momento en que vivimos, va a abogar primordialmente sobre la necesidad imperiosa, dado el momento historiográfico en el que nos encontramos, de una Historia Comparada.

El momento actual, tan repleto de historia problemática, es un momento idóneo para abogar por este tipo de Historia, que tiene como función la conexión, es decir encontrar vías para unir lo separado.

Tomaremos ejemplos extremeños que ayuden a plantearnos los principales problemas que comporta dicha historia; unas breves reflexiones finales pondrán fin a este pequeño trabajo, que defiende como ineludible la conexión histórica.

VIVAS MORENO, Agustín
RODRÍGUEZ ÁVILA, Ana Isabel
EXTREMADURA Y EL «ABC» EN 1931. DE LA MONARQUÍA A LA REPÚBLICA

La imagen de Extremadura desde un diario de tirada nacional siempre es interesante. Y si además, nos retrotraemos a un año tan importante y a la vez problemático como 1931, el atractivo cobra mayor importancia.

Así pues, desde este pequeño trabajo, hemos intentado analizar pormenorizadamente las noticias que un periódico nacional, con una ideología muy determinada como el ABC de entonces, redactaba acerca de Extremadura. Hemos analizado todos los periódicos de referido año; y los contenidos de las noticias, los pueblos y lugares que aparecen en ellas y el contenido de las mismas son sugerentes e insinuadoras de conclusiones más reflexivas a las que intentaremos llegar.

Pueblos como Ibahemando, Cedillo, Valencia de Alcántara, Hinojal, Coria, Plasencia, Trujillo, Torrejoncillo, Las Brozas, Hervás, Santa Marta de Magasca, Guareña, Azuaga, etc. sirvan como ejemplo de lugares de noticias plasmadas en el ABC en 1931.

Un apéndice con todas ellas, material gráfico que ayudan a comprender mejor la cantidad y calidad de las noticias y mapas donde se refieren los lugares de las mismas, acompañan el trabajo.

Sin pretender evidentemente hacer un análisis sistemático y exhaustivo de la problemática social y política que supuso el paso de la

Monarquía a la República, creemos que las conclusiones pueden ser insinuadoras de algunas características como la del ascenso del protagonismo popular.

VIVAS MORENO, Manuel
LUIS CHAMIZO: EXTREMADURA Y SU INTRAHISTORIA

La obra del extremeño Luis Chamizo (Guareña, 7-XI-1894, Madrid, 24-XII-45) tiene un hondo significado para la meditación respecto de la historia profunda de Extremadura.

Su poesía y su teatro, en efecto, suponen una reflexión sobre lo que podríamos denominar «intrahistoria» extremeña, es decir, el proceso de asunción de la historia como elemento cultural por parte de Extremadura.

Entendemos pertinente recordar la figura de este gran poeta extremeño, máxime cuando estamos próximos a celebrar el primer centenario de su nacimiento.

Oct 011993
 

José Antonio Ramos Rubio.

El testamento ológrafo del Teniente de Infantería y Teniente Coronel de los Reales Ejércitos don Jacinto Ruiz de Mendoza, fue otorgado en Trujillo el día 11 de marzo de 1809, dos días antes de su fallecimiento por heridas de batalla, ante el presbítero don Manuel Salvador Carmona, y en presencia del Teniente Coronel don Juan Cevollino y del Lcdo. Don Francisco Ortiz y Flores. Fue enterrado en la iglesia parroquial de San Martín de la citada ciudad extremeña, según consta en el libro de defunciones, fol. 171:

«En catorce días del mes de marzo de mil ochocientos nueve, se dio sepultura eclesiástica en esta parroquia de San Martín de Truxillo, al cuerpo de don Jacinto Ruiz, de estado soltero, Teniente Coronel de Walona, el que para morir recibió el Santo Sacramento de la Extrema unción; se le digeron por su alma las misas de cuerpo presente, novena y cavo de año; y para que conste lo firmo.- Rigueros (rúbrica)»[1].

Un siglo exacto estuvo el Teniente Ruiz enterrado en esta parroquia, hasta que el 14 de marzo de 1908, fueron exhumados sus restos para ser trasladados solemnemente a Madrid. Le rindió honores una Compañía con bandera del Regimiento de Infantería «Castilla», núm. 16, que a tal efecto se trasladó hasta Trujillo desde Badajoz. La corporación municipal del Ayuntamiento de Trujillo, en agradecimiento, entregó al Coronel Jefe de este Regimiento una arqueta de tierra extraída de la sepultura del Teniente Ruiz de Mendoza. Sus restos fueron trasladados a Madrid, al monumento que se había erigido en honor a los Caídos en el dos de mayo de 1808, donde yacían Daoiz y Velarde.

Pero, ¿Quién era Jacinto Ruiz de Mendoza?

Un niño nacía en Ceuta el día 16 de agosto de 1779, su partida de bautismo se encuentra inscrito en el Libro VII de Actas de Bautismos de la parroquia de los Remedios de Ceuta:

«En la fidelísima Ciudad de Ceuta, en diez y ocho días del mes de Agosto del año de mil setecientos setenta y nueve, yo Don Bernabé Zilleruelo, Presvítero, obtento parrochi facultate. Baptizé solemnemente y puse los Santos Oleos a un niño, hijo legítimo de Don Antonio Ruíz y de Doña Josefa Mendoza; y nieto por línea paterna de Don Antonio Nicolás Ruíz, Capitán que fue del Regimiento Fixo desta Plaza y de Doña Manuela Linares….; púsele por nombre Jacinto, roque, Antonio, Nicolás, Francisco, el que nació el día diez y seis de dicho mes, fueron sus padrinos Don Francisco Mendoza y Doña Isabel de la Rosa, tíos del Baptizado, a quienes advertí el parentesco espiritual y más obligaciones que manda el Ritual Romano.

Y para que conste lo firmo. Don Pedro de Obedos y Viogar, Canónigo y Cura.- Don Bernabé Sebastián Zilleruelo.- Presvítero (dos rúbricas)»[2].

Por tanto, en la Muy Noble, Leal y Fidelísima ciudad de Ceuta, títulos que por su lealtad la otorgó el rey Felipe IV por Real Cédula de 9 de marzo de 1652, nació un hombre que a corta edad iría a morir a una ciudad extremeña. La niñez la pasa en Ceuta, que en el campo militar es plaza fuerte y en lo eclesiástico es sede episcopal. El 17 de agosto de 1795 ingresa a sus dieciséis años de edad como Cadete de Cuerpo en el Regimiento de Ceuta, en donde había servido su abuelo paterno, don Antonio Nicolás Ruiz[3]. Por Real Orden de 10 de julio de 1800 fue ascendido a 2º Subteniente y tras seis meses de prácticas como Oficial en el mismo Regimiento, pasó a servir de Subteniente al de «Voluntarios del Estado» de guarnición en la Villa y Corte de Madrid, donde es nombrado Primer Teniente por antigüedad el 12 de marzo de 1807.

Vamos a pasar a narrar los hechos que hicieran famoso a Jacinto Ruiz de Mendoza. En la mañana del 2 de mayo de 1808, cuando sonaron las primeras descargas en las calles de Madrid contra la invasión francesa, se personó el Teniente a su cuartel. El Coronel, a instancias del Capitán de Artillería don Pedro Velarde y de las masas populares, envía a la 3ª Compañía del 2º Batallón al mando del Capitán don Rafael Goicoechea, para que se hiciera respetar el Cuartel y Parque de Artillería, donde los franceses tenían establecida una fuerte guardia, con el pretexto de custodiar algunos efectos que habían depositado allí, con objeto de apoderarse de dicho Centro Militar en el momento que les conviniera. A aquella Compañía pertenecía el Teniente Ruiz de Mendoza. Este junto con 38 soldados, llegaron al Cuartel de Artillería, en donde se encontraron a otros soldados que entablaban lucha con la división Lefranc enemiga, entre ellos Daoiz y Velarde.

En el choque recibió Ruiz de Mendoza un balazo en el brazo izquierdo, pero gracias al Exento de Guardias don José Pacheco que le ató un pañuelo para detener la hemorragia pudo continuar la batalla. Daoiz y Velarde mueren por dos certeros disparos.

Solamente Ruiz de Mendoza continúa combatiendo, hasta que un segundo balazo le entra por la espalda saliéndole por el pecho, su cuerpo cae al suelo. Los franceses consiguen posesionarse del Parque ya que el Capitán Goicoechea capitula en el acto. Un cirujano francés realiza las primeras curas al esforzado Teniente Jacinto Ruiz, posteriormente, es transportado a hombros de sus soldados hacia su Cuartel. Fue curado de sus heridas en casa de doña Paula Variano, hasta que dada la gravedad de las mismas, parte hacia Badajoz, a ocupar destino de Oficial en el Regimiento de Guardia Walona donde es premiado por su heroísmo con el grado de Teniente Coronel del Ejército.

A lo largo de su vida militar, el mayor cargo militar efectivo alcanzado por don Jacinto Ruiz, fue el de Primer Teniente o Teniente de Infantería. El grado de Teniente Coronel de la Guardia Walona con el que aparece en algunos documentos e incluso en su partida de defunción, como hemos comprobado, le fue otorgado por su heroica actuación y a título personal, con carácter honorario.

Desde Badajoz, se traslada a Trujillo. Aquí llega con la herida abierta, lo que agravó su estado. El 11 de marzo de 1809, otorgó el siguiente testamento militar (en Apéndice Documental ofrecemos copia del original):

«En el nombre de Dios todopoderoso Amen. Sepan cuantos esta carta de testamento vieren como yo don Jacinto Ruiz, Teniente Coronel de los Reales Ejércitos y Primer Teniente del Regimiento de Guardias Walonas, hallándome enfermo del cuerpo, pero en mi entero juicio, memoria, entendimiento y voluntad; creyendo como firmemente creo el misterio de la Stma. Trinidad, y en la Santa Madre la Yglesia, como católico fiel cristiano que soy, en cuya fe y creencia he vivido y quiero morir, he determinado hacer esta mi disposición testamentaria en la forma siguiente.-

Primeramente, mando mi alma a Dios Nro. Sr. que la crió, y quiero que mi cuerpo siendo cadáver sea sepultado en la yglesia parroquial donde muera haciendose el entierro en la forma y modo que dispongan mis albaceas.

Ytem. quiero que se digan por mi alma veinte misas rezadas, que se celebrarán si no hubiere impedimmento por el Pbro. Don Manuel Salvador Carmona, dándole de limosna cinco reales por cada una.

Declaro que el maestro de Sastre Ramón Albior que vive en Madrid, calle de la Montera, me es en deber cierta cantidad de dinero, que por no acordarme de quanto es, y fiando en su hombría de bien, quiero que se cobre.

Declaro que José Monrabio, Sargento de las Milicias Probinciales de Trujillo, me debe también trescientos veinte reales, que se cobrarán a la mayor brevedad posible.

Declaro que el Padre Capellán del Regimiento de jane, don Nicolás Herrera me debe igualmente seiscientos quarenta reales que se cobrarán en la misma forma.

Declaro que en la actualidad poseo los vienes siguientes: doce mil reales en dinero efectivo; un relox de plata; dos cubiertos del mismo metal; dos sortijas de oro, la una con un vrillante; una maleta; seis camisas; quatro pares de calzetas; dos pares de calzetines; nuebe pañuelos; un mantel; tres serbilletas; una thoalla; tres clarecos, el uno elastico; tres pares de pantalones; dos capotes; tres pistolas; dos almoadas; y un cavallo con los arreos de montar.

Declaro: que el maestro de Sastre Agustín Gioter, vecino de Cádiz le debo cierta cantidad de reales que consta de un recibo que le tengo hecho y se le pagara de lo más efectibo de mis vienes.

Declaro que tambien debo cierta cantidad de dinero a otro maestro de Sastre al que igualmente tengo otro recibo, y se le pagara con la brevedad posible.

Quiero que si se presentase algun documento mio por donde se acredite que deba alguna cosa que se pague no dudandose de su certeza.

Declaro tambien que deje en Madrid en casa de mi Sra. doña María Paula Vaviano algunas ropas, que en caso de haberse salvado del enemigo, y si se rescatan, se unirán al cuerpo de mi caudal, y se imbertiran como lo demás.

Quiero que el cavallo, y los demas efectos que dispongan mis albaceas, se vendan a los sujetos que los quieran, y por el precio en que se contengan lego a la Sra. doña María de los Dolores, vecina de Cadiz, mil reales de vellón. Lego igualmente a José Cavarini mi asistente dos camisas, dos chalecos, dos pares de calzetas, dos pañuelos, unos pantalones de paño negro y unas votas a arbitrio de mis Albaceas.

Lego tambien a don Manuel Rodriguez y Valle la sortija de oro del vrillante en memoria de la amistad y cariño que le profeso e igualmente al Teniente Coronel don Juan Cevollino, mi tio, la otra sortija de oro.

Lego las espuelas de plata a mi hermano don Ignacio Ruiz; un cubierto de plata a mi otro hermano don Antonio Ruiz; y el otro cubierto a doña Salvadora Ruiz, mi hermana; y quiero que se reparta tambien por iguales partes entre dichos mis tres hermanos lo que dedicidos los legados quedare líquido del tercio íntegro de mis vienes.

Instituyo por mi único y universal heredero del remanente de todos mis vienes a don Antonio Ruiz mi padre para que los haya y herede con la vendición de Dios (se incluye el relox).

Nombro por mis Albaceas testamentarios a los referidos señores don Manuel Rodriguez y Valle, y don Juan Cevollino Teniente Coronel del Regimiento de Badajoz, a quienes doy poder absoluto, y cada uno in solidum para que cumplan este mi testamento en la forma que dejo dispuesto, y sin ninguna ulterior diligencia judicial, pues quiero que todo se haga amigablemente sin estrepito.

Y por este mi testamento reboco y anulo quales hice antes de ahora por escrito, o de palabra, y quiero que nunguno otro sirba, sin embargo en qualesquiera clausula que contenga, sino es el presente, el que solamente quiero que valga, en la via y forma que mejor combenga. Así lo otorgo siendo testigo el Pbro. don Manuel Salvador Carmona, el Teniente Coronel don Juan Cevollino y el Lcdo. don Francisco Ortiz y Flores, y con los referidos testigos los firmo en Truxillo à once de marzo de mil ochocientos nuebe» (copia literal).

Después de once meses de sufrimiento murió en Trujillo. No se volvió a saber nada de la proeza del Teniente Ruiz de Mendoza, hasta que el 4 de marzo de 1891 reivindicó su figura el Arma de Infantería, con el apoyo de S.M. la Reina Regente, colocando la primera piedra en tal ocasión a un monumento erigido en su honor en Madrid, en la antigua Plaza del Rey.

Doña María Cristina, por Real Decreto de 29 de abril de 1891, disponía en su artículo 3º: «Fijado el día de la inauguración del monumento erigido en esta Corte al Teniente Ruiz de Mendoza, así como el ceremonial que en dicha solemnidad habrá de observarse de acuerdo con el Presidente de la Comisión Organizadora de aquél, se darán las oportunas órdenes para que las tropas que formen con tal motivo, al descubrirse la estatua presenten armas, batiendo marcha las bandas y música, y para que desfilen después en «Columna de honor» por delante del monumento».

Pero, tras varios aplazamientos, el día 5 de mayo de 1891 se descubre la estatua. El Capitán General don Arsenio Martínez Campos dio lectura a un brillante discurso poniendo en relieve la personalidad del homenajeado[4].

También, Ceuta se unió a honrar a su hijo ilustre, levantando en 1892 un busto esculpido en mármol de Carrara, colocándolo en la Plaza que lleva el nombre de Ruiz de Mendoza.

En el Libro de Actas del Ayuntamiento de Trujillo hay un particular perteneciente a la sesión del día 1 de marzo de 1908, en que se da cuenta de una carta del Centro Hispano-Marroquí de Ceuta excitando el entusiasmo de la Corporación Municipal para honrar al Tte. Ruiz de Mendoza. Trujillo se adhirió a este merecido homenaje nacional que se proyectaba, y en sesión del 10 del mismo mes y año acordó designar al Teniente de Infantería de Guarnición en Ceuta y natural de Trujillo don Juan Mediavilla Elías para que en representación de esta ciudad ocupase puesto en la tribuna que se iba a levantar para solemnizar el centenario[5].

El 28 de abril de 1908 y atendiendo a sendas proposiciones de don Joaquín Ramos Sanguino se celebró en el Teatro Principal de Trujillo una velada conmemorativa del Centenario de la Independencia y una novillada en la Plaza de Toros en la tarde del mismo día.

Al siguiente año, el día 12 de febrero de 1909, S.M. el rey don Alfonso XIII firmaba una Real Orden por la que se nombraba una comisión que estudiara y sometiera a la aprobación del entonces Ministerio de la Guerra la forma en que habían de trasladarse los restos del Teniente Ruiz de Mendoza desde Trujillo al Monumento en el que se hallan en Madrid los de Daoiz y Velarde.

Esta comisión estaba compuesta por el Alcalde de Trujillo don José Grande de Vargas, el Coronel don Federico Páez Jaramillo, Comandantes don José Capapé, don Luis Bermúdez y don Enrique Martínez Majaello, Capitán don Leopoldo Caro y el Tte. de la Guardia Civil don Enrique Miguel Gistao. Concedida tal propuesta, el 14 de marzo de 1909 fueron exhumados sus restos para ser trasladados solemnemente desde Trujillo a Madrid, con todos los honores que merece un héroe del dos de mayo.


NOTAS:

[1] Ya fue publicada esta partida de defunción en RAMOS RUBIO, J.A.: «El Teniente Ruiz de Mendoza». Comarca de Trujillo, núm. 56. Septiembre, 1987.

[2] RAMOS RUBIO, J.A., op. cit.

[3] «Jacinto Ruiz», folleto editado por el Ilustre Ayuntamiento de Ceuta (1948).

[4] Diario de la Hemeroteca Municipal de Madrid.

[5] Cit. por TENA FERNANDEZ, J.: Trujillo histórico y monumental. Alicante, 1967, p. 306.

Oct 011993
 

José Antonio Ramos Rubio.

En la colección particular de la familia Gartton, en el palacio de Piedras Albas de Trujillo, existen dos tapices de la primera mitad del siglo XVIII, inéditos hasta el presente estudio[1].

El primero de los tapices recoge la muerte de Saúl y su escudero, tal y como aparece descrita en el Libro primero de Samuel (31, 1-6): «Los Filisteos libraron batalla con Israel y los israelitas huyeron ante los Filisteos y cayeron heridos de muerte, en el monte Gélboe. Los Filisteos persiguieron a Saúl y a sus hijos y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Melquisúa, hijos de Saúl. El peso del combate cayó sobre Saúl. Lo descubrieron los arqueros y fue muy herido por ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: «Desenvaina tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan esos incircuncisos y se burlen de mí». Pero su escudero no quiso, pues tenía gran miedo. Entonces Saúl cogió su espada y se dejó caer sobre ella. Cuando vio el escudero que Saúl había muerto, se echó él también sobre su espada y murió con él. Y así murieron juntos el mismo día Saúl, sus tres hijos y su escudero»[2]. No lleva firma ni fecha.

El artista se ha preocupado más de la decoración que de la composición, más de la riqueza del color que de la claridad compositiva. En la capa del personaje que está suicidándose en primer término, aparece bordado su nombre que lo identifica: SAVL. Su cuerpo destaca sobre el resto de los personajes que aparecen en escena. El acentuado sentido tridimensional se observa en las piernas que avanzan, el movimiento deslizante de caída y el brazo que retrocede. En segundo término está su escudero, clavándose la espada en el pecho, y, al fondo, el fragor de la lucha, en donde la profundidad se expresa con un gran despliegue de medios. Todo tiende a la unidad total, al vértigo de la acción.

Las figuras carecen de acusados contrastes de luz y sombra. El artista muestra preferencia por los tonos claros y por una entonación delicada y unitaria, aunque se preocupa por la perspectiva y por un fuerte realismo. El color y el dibujo, el fondo y los personajes se subordinan a un noble efecto decorativo. El artista se ha interesado por el movimiento, los escorzos y el análisis del cuerpo humano, con criterio de anatomista. Se ha utilizado la técnica del alto lizo, con los hilos de la urdimbre en sentido vertical. La bordura está decorada con motivos vegetales.

Este asunto del suicidio es muy semejante a un emblema que recoge Alciato, pero no debe confundirse con él. En este otro caso, no se refiere a un personaje bíblico sino a Bruto. El gran leit motiv de la mentalidad renacentista fue la Fortuna, a la que Alciato dedicó algunos emblemas. A veces, la Fortuna vuelve la espalda a la Virtud, como se significa en el emblema 119, Fortuna virtutem superans (la Fortuna vence a la Virtud). Así el grabado presenta a Bruto, uno de los asesinos de César, que, viendo muerto a su compañero del triunvirato Casio, y que no podía escapar de ser vencido o muerto o caer prisionero, y antes de huir pidió a su soldado Straton que le ayudase a suicidarse[3].

Diego López al explicar la moralidad nos dice que «no puede aver mayor cobardía que matarse un hombre a sí mismo, porque ninguna cosa ay más fácil, pero es de hombre pusilánime, y es muy grande argumento de floxedad y mal consejo»[4].

El segundo de los tapices que vamos a estudiar, de contenido mitológico, lleva bordada en hilo de oro de la fecha: 1744, en el lateral derecho. El asunto que nos ofrece está recogido literalmente de la Eneida de Virgilio, en concreto se trata del momento de la llegada de Dido y Eneas a la construcción de Cartago[5].

En este tapiz los problemas de ambientación y composición se multiplican. Entre los personajes que se agrupan en primer término, está Eneas que se maravilla de la mole de edificios. En segundo término, unos tienden los muros y alzan la ciudadela, otros van rodando a mano enormes piedras. Mientras se ofrecen tales maravillas ante los ojos del troyano Eneas, llega la reina Dido, radiante de belleza, acompañada por un grupo de jóvenes que la van dando escolta. El artista ha representando íntegro el texto recogido de la Eneida, con una composición compleja y acertada, un correcto dibujo y unas excelentes cualidades en el uso del color.

El tapicero ha optado por la técnica del bajo lizo, en la que el telar está dispuesto en un plano casi horizontal, de modo que ha tenido que trabajar inclinado sobre el telar. Este procedimiento es más económico y más rápido de trabajar que el utilizado en el anterior tapiz. La bordura es muy ancha y está decorada con motivos vegetales.

Estos tapices del Palacio de Piedras Albas de Trujillo se han constituido en émulo de la pintura, con la ventaja de no producir reflejos y aportar una calidad suntuaria.


NOTAS:

[1] Mi agradecimiento a don José María Pérez de Herrasti.

[2] La Santa Biblia, texto bajo la dirección de Evaristo Martín Nieto, ediciones Paulinas, 16ª ed., Madrid, 1972. Libro 1 de Samuel, 31, 1-6. pp. 340-341.

[3] «Sobre la punta de su espada,/ con atrevido acento echó un gemido/ Diciendo, O Fortaleza desdichada,/ No más que palabrera ¿por qué aora/ Sigues a la fortuna mandadora?». SEBASTIAN LOPEZ, S.: EmblemasAlciato. Akal, Madrid, 1985, pp. 156-158.

[4] LOPEZ, D.: 436. Plutarco: Brutus, 51, op. cit., p. 158.

[5] VIRGILIO: Eneida, libro 1, pp. 153-157 (facs. Gredos, 1992).

Oct 011993
 

Florencio Plaza Escribano.

Trujillano si de
corazón queréis vuestra
querida ciudad
Honradla como merece
una ciudad sin igual
pues por mucho que lo
hagáis , nunca os pese
de verdad.
Que ciudad tiene en el
mundo, tanta nobleza “guardá”
pues saberlo “Trujillo” es
y se puede demostrar.
ya con su bello castillo
Pizarro y hasta el
Pilar, sin contar con
su Victoria, Virgen de
alta lealtad, cariñosa
porque sí, milagrosa
de verdad, honrala
ya trujillano, pero que
sea de verdad, y enseñar
a nuestros hijos, porque
la tienen que amar,
que recen todos su salve
que orgullo es de esta ciudad.
Enseñar a forasteros
que aquí se les quiere igual
porque así lo mandó la Virgen
con eso no digo más.
Que conozcan esa Albuela
sus molinos que allí están
son tres movidos por agua
que un comisionado tal
D. Pedro Suárez de Toledo
y también Juan Pizarro Carvajal
descubrieron el lugar
del maravilloso manantial
Hoy fuente del Manzanillo
que los Españoles todos adoren
este lugar
y vosotros trujillanos
escuchadme de verdad
quererme mucho a Trujillo
pero que sea de verdad.

Oct 011993
 

Miguel Perez Reviriego.

¿Qué singular desvarío los
impulsa a ustedes a ir por mares
y tierras con la Biblia en la mano?

Juan Alvarez Mendizabal

A finales del siglo XIX, concretamente en 1882, sólo Extremadura y Canarias no contaban con presencia evangélica organizada. Pese a todo, cuando estaba prohibido hacerlo, un grupo de hombres (y alguna mujer) se dedicaron a la venta ambulante de la Biblia en español, sin notas, «entre la gente del pueblo» (Luis Montoto). Se llamaron los «colportores».

Los periódicos liberales se hicieron eco repetidas veces de sus «viajes, aventuras y prisiones». En 1922, se estrenó en Madrid una obra teatral, Grano de Mostaza, con un colportor como protagonista… El conocido político Indalecio Prieto los describe así:

La figura más atrayente -figura de místico- era la del vendedor de Biblias que se internaba en el corazón de la España fanática y volvía lleno de contusiones causadas por los estacazos de mozos a quienes azuzaban clérigos zafios. Las palizas no lo arredraban. Después de una agresión volvía a la propaganda sereno, estoico, sin muestras de desesperación y desesperanza. Era un apóstol que ansiaba el martirio.

Como modesta aportación a este ignorado aspecto de nuestra historia, recogemos aquí dos curiosos textos del pintor frexnense Eugenio Hermoso (Vida…, Madrid, 1955, p.37 y 421-422), fiel reflejo de sus andanzas y penalidades por tierras de Extremadura. El primero debe situarse en Fregenal, hacia 189O; el segundo en Huelva (1915):

1. Un día encontré, al volver a casa, en la puerta, a un vendedor de Biblias, que discutía de religión con mi madre. Ella debió defender su catolicismo como una Isabel la Católica, y el hombre, muy despechado, recuerdo que dijo: «Que quiten, que quiten todos esos Santurraquillos»… Aquel hombre tenía un no sé qué de sacristán. Ya volveré sobre esto. Por lo pronto digo que es absurdo que en un país como España, ocurra esto.

2. Una noche que formábamos tertulia con Siurot varios amigos, acercósenos un vendedor de Biblias con el que sostuve conversación por unos momentos. Pregúntele si no le había ocurrido nada desagradable en sus correrías por un país católico, y díjome que sí; que en cierta ocasión, en un pueblo llamado Fregenal le habían metido en la cárcel. La señora del Alcalde (Cristóbal Jaraquemada), que era muy fanática -según él- había cometido aquel atentado contra su libertad de propagador del libre examen. Hízome gracia la cosa: era la señora de…, la celosa defensora de los fueros de la catolicidad. Me reí mucho.

Dije al sacristán protestante: «Fregenal es mi pueblo. Quiero que olvide el desagradable incidente, para lo cual le voy a comprar un ejemplar de su herética mercancía, y me quedé con una Biblia, cosa que Siurot no vio con buenos ojos, y que me hubo de reprochar en conversaciones posteriores, a solas conmigo.

Yo le dije que no era cosa fácil hallar por entonces una Biblia anotada y que por eso compré aquel ejemplar, entendiendo yo que el texto de las Biblias protestantes(muy probablemente se alude aquí a la Versión Reina-Valera, considerada con toda propiedad la primera edición completa de la Biblia escrita en español)era escrupulosamente traducido conforme al original; que yo deseaba saber algo de las Sagradas Escrituras, sin ánimo de profundizar en ellas y sin sentido crítico alguno. Del mismo modo que me gustaba leer el «Corán», por simple curiosidad.

No porque el pueblo lea la Biblia sin notas va el pueblo a dejar de ser católico. ¿El pueblo, qué sabe? Diéranle a leer el Corán y apenas se daría cuenta de que no es cosa cristiana el tal libro. Yo me atrevo a leer un párrafo del Corán en una novena, en la seguridad de que nadie lo notaba, aparte la minoría culta, muy minoría… y quizá tampoco.

Lejos de sus familias, con limitadísimos recursos económicos, expuestos constantemente a los lances de «monterillas» embriagados de autoridad, batiéndose en número desigual con curas tridentinos, perplejos ante la general pobreza y analfabetismo de las poblaciones rurales, repetidamente encarcelados de la forma más arbitraria, diariamente atropellados por las mismas autoridades que los habían documentado y debían protegerles, los colportores se mantuvieron fieles en la distribución de las Escrituras, su única y emulable misión.

Oct 011993
 

Miguel Pérez Reviriego.

“El mar. La mar.
El mar. Sólo la mar!”
R. Alberti

INTRODUCCIÓN

No deja de ser un contrasentido o, cuando menos, un “grave atrevimiento”, hablar aquí, en pleno corazón de Extremadura – de la Extremadura mesetaria -, del Mar. Aun cuando de aquí partiera lo más granado de la conquista americana, difícilmente encontraríamos por estas latitudes algo que nos evocara la coloración, los aromas o, tan sólo ese “aire marinero” consustancial a otras comunidades.

Extremadura queda muy lejos del Mar, demasiado lejos para que el vaivén de sus olas la acune, siquiera un poco.

No obstante, pese a esa abrumadora lejanía, como en el eterno mito de Tántalo, nuestros escritores, nuestros artistas, no han dejado de acercarse, tímidos quizás, alborozados siempre, a ese tema permanente y nuevo que es la sal y la luz y el azul oceánico.

De Meléndez Valdés son estos versos:

“Las manos extendidas
en su hogar pobre el labrador la implora,
y entre las combatidas
olas de la sonora
mar, la demanda el mercader que llora”.

Más recientemente, un poeta tan ajeno a devaneos cosmopolitas como nuestro Luis Chamizo, escribirá:

“Rasgad en submarinos el misterio
del vientre colosal del océano”.

La poesía extremeña contemporánea, atizada en mucho por las últimas corrientes intimistas (surrealismo, “venecianismo”, etc.), gusta así mismo de giros y metáforas donde la melancolía o el deseo del Mar se entrelazan – inopinadamente – con lo más puro de la quejumbre esteparia.

“Mi corazón de mar Caribe la viento
te llamará, ay amor, guadalupana”.

Pero es del más desolado de nuestros románticos, de ese agitador lírico nacido a medio camino entre Villafranca de los barros y Almendralejo…., de Espronceda, de quien queremos hablar, de quien queremos buscar la marejada oculta, la imagen evanescente de un velero – quizás – atenazado entre las líneas carcelarias de los versos.

Espronceda y el Mar…Leamos.

NOTA BIOGRÁFICA

Como ya hemos señalado página arriba, camino de Villafranca, hacia Almendralejo, un 25 de marzo de 1808 – año triste de nuestra historia -, nace José de Espronceda y Delgado, hijo del teniente coronel del Regimiento de Caballería de Borbón, don Juan de Espronceda y Pimentel – natural de Los Barrios, en el Campo de Gibraltar – y de doña María del Carmen Delgado y Lara, granadina, de Pinos del Valle.

En 1820, el matrimonio se instala en Madrid (calle del Lobo), cuando don Juan, ya brigadier, se encuentra en expectativa de destino para ser trasladado a Guadalajara.

Vecina de los Espronceda era la familia Escosura, por cuyo hijo Patricio se conocen un sinfín de detalles acera del joven José. En sus “Recuerdos” (4) nos dice: “Era entonces lo que Dios le había hecho y lo que a un joven de diez a once años de edad correspondía: de su persona, gentil, simpática, ágil, de entendimiento claro, de temperamento sanguíneo y a la violencia propenso; de ánimo audaz hasta frisar en lo temerario, y de carácter petulante, alegre, y más inclinado a los ejercicios del cuerpo que al sedentario del estudio”.

Sigue estos en la Casa de Ecuación dirigida por el presbítero don Juan Manuel Calleja y donde profesaban José Gómez Hermosilla y Alberto Lista. Cerrado el colegio – por sospechoso- en 1823, el joven Espronceda pasa al de Humanidades que Lista abre en la calle de Valverde y que dirige hasta 1826.

Bajo la inspiración de don Alberto, comienza a funcionar desde 1823 la Academia del Mirto. Espronceda asiste a sus reuniones y, entre los archivos del centro, se encuentran ya cuatro de sus primeras composiciones: “Romancea la mañana”, “La tormenta de la noche”, “La vida del campo” y “La noche” (soneto) … En ese mismo año presencia con otros muchachos la ejecución de Riego.

Han organizado, a la manera de las sociedades secretas de la época, una para ellos con el expresivo nombre de “Los Numantinos”. Los precoces conspiradores se juramentan “a no omitir medio a nuestro alcance para vengar la muerte del héroe en todos los que de ella fueron autores, citando tal vez al más alto de ellos”. De aquella sesión se levanta acta firmada por todos los asistentes. “Más tarde fue aquel documento contra nosotros de tal importancia que estuvo por costarle a alguno la vida”.

Espronceda se va a convertir en un revolucionario. Huye de Madrid. Desde Gibraltar se traslada a Lisboa y de allí a Londres. En Marzo de 1829 escribe a su madre desde Bruselas. Al año siguiente, al lado de un pequeño grupo republicano formado por obreros y estudiante, toma parte en la revolución de julio. Este momento es aprovechado por los desterrados para trasladarse al Mediodía francés y a Gibraltar, esperando el momento de entrar en España.

Uno de los compañeros de Espronceda en las barricadas del 30, Balbino Cortés y Morales, ha situado en 1831 el rapto de Teresa Mancha, esposa del comerciante don Gregorio de Bayo. Teresa o el desarraigo. Teresa o el cancionero más amargo de la literatura española…

Desde 1834 hasta su muerte, realiza lo más importante de su producción. Funda “El Siglo”, en febrero de 1836 publica su folleto “Mendizábal”. En otoño de 1838 hace una gira de propaganda revolucionaria por Andalucía. En 1840 es elegido diputado suplente por Almería interviniendo principalmente en cuestiones económicas. El día 20 de marzo excusa su asistencia ante la Cámara. El 23 se comunica su fallecimiento.

ESPRONCEDA. POETA MARGINAL.

Espronceda: vida y obra entroncadas a ese árbol maltrecho de la literatura existencial a cuya luz, más que a su sombra protectora, han surgido Rabelais, Verlaine, Leopardí, Poe, Pessoa…., por citar los casos más significativos.

Recordar títulos como “La cautiva”, “La canción del pirata”, “El canto del cosaco”, “El mendigo”, “El reo de muerte” o”El verdugo”, nos aboca sin más a un poeta para el que lo marginal, lo injusto o -genéricamente- el desorden de nuestra sociedad occidental, son motivos de inspiración más que claros y sobrados. No en vano, y pese al excesivo “funeralismo” de que se ha tratado de rodear la producción esproncediana, la obra – corta pero arrebatadoramente intensa – del de Almendralejo surge en lo mejor del Romanticismo europeo, en lo mejor y lo más vivo de ese movimiento tan mal conocido pero fundamental en todo caso a la hora de seguirle el rastro a la poesía reciente. Quienes hablan de un nuevo Romanticismo social, de una vuelta a la intimidad, no andan muy desacertados.

A este punto, como un silogismo, surte la deducción: si Espronceda es un poeta romántico, si su vida se desenvolvió entre la barricada y la huída al ritmo desacompasado y agotador de muchas de sus composiciones, su obra total, su poética, no podía por menos de hurgar hasta desangrar la herida negra y permanente del desasosiego, del hombre atenazado por el dolor y la muerte y la soledad lacerante. El que conoció la cárcel, la desolación y el exilio, supo dejar cumplida muestra de libertades – acaso eidéticas – en esas cadencias hoy trasnochadas, que desde la escuela aprendimos como un hilillo de música mágica que nos hablaba de mares lejanos, piratas del Caribe o fantasmagorías para un lienzo de Buffet.

Espronceda o la soledad. De ahí al Mar sólo media un paso.

EL MAR: LIBERTAD

El Mar, junto al Amor y la Muerte, compone sin duda la trilogía – mejor el trípode – sobre el que, desde los poemas homéricos hasta las canciones de Alberti o Federico, se han sustentado, para bien o para mal, tantos y tantos versos como en el mundo han sido El Mar, su gente, su eterno misterio, pueblan en incansable oleaje innumerables páginas, libros enteros escritos a su orilla o en la distancia. “Marinero en tierra”, “El cementerio marino”, “Memorial de isla Negra” o “Ámbito” no son sino muestras.

El Mar o lo multiforme: tempestuoso o en calma, arrebatado, indolente, desabrido…, el Mar o lo mutable. El Mar provinciano de Alberti:

“… Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar”.

Neruda o el Mar cosmológico:

“Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar”.

La Nada-Mar-Amor de Machado:

“¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?…
Todo el que camina anda,
como Jesús sobre el mar”.

El Mar de Espronceda – sí, he dicho bien -, el Mar de Espronceda se recama de Libertad: la busca a contraola, la eleva, pero nunca la trasciende:

“Y en noche de nieblas, y en honda agonía,
en un mar sin playas, muriendo quedó”

El Mar: Libertad… Y aún es poco.

ESPRONCEDA Y EL MAR

Espronceda, poeta libertario. Espronceda grita, huye del Madrid fernandino como perro al que quitan pulgas, rapta a Teresa, vuelve a Gibraltar, escribe desde Londres… Espronceda, poeta de la consumación. Desde aquel:

“Melancólico ruido
del mar las olas murmuran,
y fatuos, rápidos fuego
entre sus aguas fluctúan”

hasta su frenético:

“Que mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria la mar”.

Versos sueltos, juegos formales y hasta alguna que otra composición hincan su léxico en el vocabulario – poco conocido pero certeramente manejado – del Mar. Espronceda bebe en él de parajes extraños, riberas lejanas y hombres indómitos como en la fuerza capaz de arrastrar medianías y borrarlo todo hacia un mundo donde la justicia de los tribunales no sea sino un artificio irrisorio o, cuando menos, burlado.

Espronceda necesita del Mar, de un espacio donde sobrevivir, de una “patria” donde ser, si no Dios, sí – al menos – poeta.

…El Mar – Refugio de Espronceda, su Mar – huida … El Mar donde perder de vista fantasmas absolutistas y trocarlos por la visión más edificante de las gaviotas. El Mar, ya, amigo:

“Regalarete entonces
mil varios pececillos
que al verte, simplecillos,
de ti se harán prender.”

… El Mar, en fin, “termómetro” emocional del poeta:

“Sentado en su barquilla,
te canta su cuidado,
cual nunca enamorado,
tu tierno pescador”

o, “allegro”:

“Como zumba sonante a lo lejos
el doliente rugido del mar,
(…)”.

“El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

Releamos.

JUSTIFICACIÓN

Aquí, para punto final, a modo de breve antología, los versos marineros de nuestro romántico. Con ello no pretendemos ni la polarización (sería erróneo reducir la obra – multiforme – de Espronceda a esta o aquella inspiración), ni la explicación de determinados pasajes conforme a unos esquemas preestablecidos. La poética esproncediana que ahí.

Oct 011993
 

Ángel Paule Rubio.

“La mentalidad de un pueblo, queda plasmada en su saber popular”
Ángel

El mundo camina muy deprisa. Lo que hoy es mañana, ya no es. No queda ni el recuerdo. Las máquinas piensan, se humanizan. El hombre se deshumaniza, pasa de ser centro, para convertirse en número. Da miedo pensar en el futuro. ¿Dónde están esas raíces profundas cargadas de tradiciones, de saber, de afectividad? Todo se esfuma con la ligereza del rayo. No hay pasado, ni siquiera presente. Todo es futuro. Lo que no es materia se destruye. Estamos disconformes, pero aceptamos.

Solo viven una vida plena, los poetas, literatos, artistas. Aquellos que juegan con el espíritu. Tenemos que hacernos algo de poeta para ver con los ojos cerrados y cantar la vida. Tenemos que escribir la novela, plantar un árbol y plasmar en el lienzo de la fantasía la imagen del abuelo con el niño sobre sus piernas transmitiéndole un cuento, un acertijo, una sentencia. ¡Qué lejos queda todo aquello!

Mi trabajo, el de todos, será recopilar aquellos refranes, sentencias y acertijos que condensen el saber de pasadas generaciones.

Encuestados niños, concretamente cien, de doce a quince años, sobre estos saberes, se observó una triste realidad: No queda nada.

Acertijos que en castuo llamamos acertajones y que hacían las delicias de niños, jóvenes y viejos en las frías noches de invierno en aquellas veladas familiares, tan llenas de calor, han pasado. También de eso paso dicen los jóvenes de hoy.

Por ello entiendo, entendemos, que estas cosas hay que salvarlas, recoger nuestro folklore, que es cultura y nos corresponde a nosotros, a los que tenemos un pie en la generación de antaño, cargada de romanticismo, de poesía, y el otro en la de hogaño, cargada de materia, de cansancio, de aburrimiento, producto de dosis excesivas de facilidad, de divertimiento, de ocio.

Refranes, sentencias y acertijos, es un compendio de filosofía popular, de gracia, de síntesis, de chispa, de inteligencia.

Hoy hablamos mucho, decimos poco. Ayer esencia de palabrería, agudeza de ingenio.

Refranes, sentencias y acertijos será el trabajo que ya casi en el empolvado olvido de la historia, tenemos que salvar. Hay que limpiarlo, acrisolarlo y estucarlo en las páginas de un libro como tesoro imperecedero que hable a los futuros siglos de nuestro pueblo, costumbres, vida y mentalidad histórica. Ahí queda nuestro acervo cultural para los estudiosos del futuro y nos digan: Gracias, muchas gracias.

Hemos elegido Villanueva de la Sierra. No quiere decir que los pueblos limítrofes no disfruten también de estos saberes tal vez con matizaciones diferentes y a veces con acepciones distintas. Lo que queremos decir que este pueblo sentado en la falda de Dios Padre, que así se llama nuestra sierra, se escuchaba a los octogenarios en una conversación popular y sencilla estos dichos como adorno y colofón de sus disertaciones.

REFRANES DE SIEMBRA Y VIDA CAMPESINA

  1. Ya se está pusiendo el sol, hacen sombra los terroenes, mírale la cara al amo, verás que jocicu poni.
  2. Enero veranero, ni paja en el pajar, ni granu en le graneru.
  3. La flor de Febrero, no llega al frutero.
  4. Marzo varía siete veces al día.
  5. Golondrina anticipada, primavera muy templada.
  6. Marzo ventoso, Abril lluvinoso, sacan a Mayo florios y hermoso.
  7. Mayo caliente y lluvioso ofrecen vienes copiosos.
  8. Primavera fría, cosecha tardía.
  9. Lluvia de Agosto, lluvia de miel y mosto.
  10. En Octubre coge la yunta y cubre.
  11. Por Todos los Santos, a más tardar, el trigo has de sembrar.
  12. Al llegar el invierno helado, esté ya el trigo arraigado.
  13. De Castilla el trigo, pero no el amigo.
  14. De Extremadura el aceite, pero no la gente.
  15. Quien siembra a su hora, mas veces ríe que llora.
  16. En Marzo se acuesta la gente un rato.
  17. En Abril échate a dormir, en Mayo aunque no quiera el amo y en Junio todo el mundo.
  18. Cuatro meses, cuatro semanas y cuatro días la puerca paría
  19. Gallina con pollinos, tarde llega al molino.

DE SOCIEDAD

  1. No hay tocino pa el puchero y hay escarapela pa el sombrero.
  2. A la puerta del industrial, llega el hambre y no quiere entrar.
  3. El que con niños se acuesta, cagao se levanta.
  4. La ayuda del niño es poco, pero quien la pierde es un loco.
  5. Sardina que lleva el gato, tarde vuelve al garabato.
  6. El lobo que no anda por sus pies no come la carne que quiere.
  7. El que come por mano ajena, come mucho pero no nunca se llena.
  8. Donde se saca y no se mete, pronto se llega al jondón.
  9. El que perdió burro y mujer no le quedó na por perder.
  10. El que anda alrededor de la miel algo tiene que lamer.
  11. No compres un burro cojo con intención de que sane, porque los buenos encojan y los cojos, cojos están.
  12. Salud y pesetas y lo demás puñetas.
  13. Somos arrieros y por el mundo andamos.
  14. El mal del milano, la pata pata mala y el papo sano.
  15. Oveja que ja que berrea, pierde bocao.
  16. La cabra coja no quiere siesta y si la quiere caro le cuesta.
  17. El zapato malo más vale en el pie que en la mano.
  18. Febrero mocho que solo trae 28.
  19. Cuando la cochina se lava la cara to el mundo la repara.
  20. El que con lobos anda a aullar se enseña.
  21. Padrino de boa y alcalde de aldea, quien quiera ser que lo sea.
  22. Cuando mi madri cierní yo me enjarinu pa que diga la genti que yo he cerniu.
  23. De lo que no nos cuesta, llenamos la cesta.
  24. Cuando yo hablo, rechina un carro.
  25. La ensalá, salá, poco vinagri y bien aceitá.
  26. De las sopas se ha dicho: “Tres nombres tienen las condenás; gachas, puchas y poleás”
  27. Estropeandu palus se jacin araos.
  28. Regotra a chorizo sin haber comio morcilla.

DICHOS

  1. Que te suelto un pescozón.
  2. Que te suelto un lapo.
  3. A buenas horas mangas verdes.
  4. Eres como el perro del tío Máximo, que en toas las boas se encuentra.
  5. Es una escuillera (alcahueta).
  6. Componeora de casas ajenas.
  7. Eres como tía Cañizara, la de los compromisos.
  8. No metas bulla que te sacudo las estopas.
  9. El que mucho va y viene al molino tarde o temprano cae en el camino.
  10. Eres como tía Balbina, no sabe si mea u orina.
  11. Estás como un peo jinchón.
  12. Eres como un torovisco.
  13. Es tan fácil como tener un burro y andar a jacis.
  14. ¡Qué morias tienes!
  15. Corre a escape.
  16. Corre a echapesca.
  17. Que te zurreo la pavana.
  18. Que te sobo la pandereta.
  19. María ………! “Cuu……..”.
  20. Tiralo pa acullá.
  21. Eres una pejiguera.
  22. Ponte de curriquillas.
  23. ¿Te gusta? “Ni fu, ni fa”
  24. Vienes to apergollao.
  25. Comí aturugullau.
  26. Menuo turungullu.
  27. Eres una jongona.
  28. Vete a sacar merendillas con la jeta.
  29. Tiene tres y la bailaera.
  30. ¡Pies pa que te quiero!
  31. Eres una júrdiga (Retraida)
  32. Eres una morucia (Rezobgona)
  33. Ni cruu, ni chonchu, ni cociu.
  34. Siempre vas detrás como los cojones de los perros.
  35. Dímelo dequino
  36. ¡Vaite!
  37. No metas voces.
  38. Preparó una escabechina.

DE JUEGOS DE CARTAS

  1. En la mesa y en el juego se conoce al caballero.
  2. Carguita de leña y pa casa.
  3. El que con dos empieza no llega a sesenta.
  4. Aceituna comía y pipo fuera.
  5. A ningún marrano se le quita la baraja de la mano.
  6. To las bonitas no se besan.
  7. Hasta que no se cabe la vendimia no se friegan los canastos.
  8. Por la boca muere el pez.

PICARESCOS

  1. Burro cansao, burro empalmao.
  2. Se ve el telón, pero no la función.
  3. Cama dura, picha tiesa.

ACERTIJOS O ACERTAJONES

LA ACEITUNA

  1. Verde nací, de luto me vestí, las piedras me atropellan y un jugo sacan de mi.

EL SOMBRERO

  1. De la forma de una cazuela y tiene alas y no vuela.

LA SARTÉN

  1. Redondo como un queso y tiene el rabo tieso.

LA LENGUA

  1. Una señorita muy señoreada, siempre va en coche y siempre está mojada.

LA PERA

  1. Blanco por dentro, verde por fuera, si quieres que te lo diga, espera.

LAS ESTRELLAS

  1. Un platillo de avellanas que día se recogen y de noche se derraman.

LA CAZUELA Y LA TAPADERA

  1. Mi abuela estaba en la cocina llegó mi abuelo y se le encaramó encima.

LA SACA DE PAJA

  1. Mi abuela iba delante, mi abuelo iba detrás, contra más se la metía, más tiesa se la ponía.

LA VACA

  1. Por la carretera va caminando lentamente quien no es gente, adivina hombre prudente que el nombre lo lleva atrás.

LA AMAPOLA

  1. Con mi cara encarnada y mi ojo negro, mi vestido verde el campo alegro.

EL HOMBRE

  1. Como un mono yo trepo hasta lo alto y en la altura al moverme parezco un pájaro.

LA CEBOLLA

  1. Una saca mu remendada y no tiene ni una puntada.

EL CANDIL

  1. Un hombre mu chiquitino y se come los trapos a puñainos.

VINO TINTO Y ROJO

  1. Son dos hermanos de religión el una va a misa y otro no.

LA CAMPANA

  1. Una vieja con un diente llama a toa la gente.

EL PESO

  1. Un dindín con dos dindaines y un garabín con dos garabines.

EL RÍO

  1. Largo, largo como una soga y joza, joza como una loba.

EL TAMBORIL

  1. Redondo, redondo como un mortero y trae a las mozas al retortero.

LA GRANADA

  1. Estaba mi abuela en la huerta y la vio mi abuelo con la chocha abierta.

EL PEDO

  1. Entre dos peñas feroces, salió un hombre dando voces.

EL CAMPANILLO

  1. Va al monte y no come, va al río y no bebe, dando voces se mantiene.

EL ANILLO

  1. Redondo redondo como una peseta y le gusta a las mozas que se lo metan.

LA INYECCIÓN

  1. Se la metí, se la saqué, ella lloraba y yo me reía del líquido que la metía.

EL HORMIGUERO

  1. Redondo redondo como un garabil y caben más de mil.

LA LLAVE

  1. Más chico que un ratón y guarda la casa como un león.

HOMBRE, TAJO, JAMÓN Y GATO

  1. Estaba dos pies, sentado en tres pies comiéndose a un pie. Vino cuatro pies, le quitó el pie, entonces dos pies agarró a tres pies por un pie y tiró con él a cuatro pies que soltó el pie.

EL SUEÑO

  1. Estando mi abuela sentada en la cocina, vino mi abuelo y se le encaramó encima.

LA CEBOLLA

  1. Saya sobre saya y encima la más mala.

EL CARACOL

  1. Del tamaño de una nuez, sube al árbol y no tiene pies.

LAS ESTRELLAS

  1. Muchas lamparitas, muy colgaditas, siempre encandiladas y nadie las atiza.

EL TAMBORIL

  1. Barriga con barriga, panza con panza y entre las dos anda la danza.

LA BOTA

  1. Le agarré por las orejas, la tiré al suelo, quiera que no quiera le metí el ciruelo.

EL CABALLO

  1. Gordo lo tengo, mas lo quisiera que entre las patas no me cogiera.

EL PENDIENTE

  1. Quieras que no quieras te lo tengo que meter y te tengo que hacer sangre por ser la primera vez.

EL BARCO

  1. Uso agujas sin coser, corto sin tijera y ando sin pies.

LA ACEITUNA

  1. Verde fue mi nacimiento, encarnado mi vivir y negra me estoy quedando a la hora de morir.

EL AJO

  1. Tiene cabez y dientes y no muerde.

LA TENAJA

  1. Estaba mi abuela meando y vino mi abuelo y le jincó el nabo.

LOS CANALES

  1. Cien monjes en un corral y todas mean a la par.

EL AJO

  1. Aunque me vean así con estos tristes calzones, tengo tres varas picha y un celemín de cojones.

EL UMBRAL

  1. Qué será, qué será, que está a la puerta y no quiere entrar.

BERZA

  1. Ver y más ver y a la postre ¡Za!

EL HONGO

  1. A la montaña subí, a los pastores llamé con cien costillas y un solo pie.

EL CENCERRO

  1. Va al prao y no come, va al río y no bebe, pero dando voces se mantiene.

LA ESCOBA

  1. Salgo de la sala, voy a la cocina, meneando la cola como una gallina.

EL ESPEJO

  1. De todos los tamaños soy, y en todas partes me encuentro desde la pobre buhardilla hasta el más rico aposento. Aunque no tengo importancia todos me la quieren dar y al que me pide un consejo siempre digo la verdad.

La Fonética y la Ortografía seguida, es fiel a la forma espontánea de recibir esta información de primera mano.

La Semántica de las palabras es propia de la gente llana, del ayer, palabras de difícil significado, pero que reflejan el Extremeño de lo que fue en otros tiempos.

Tenemos hecho un estudio fonético de éstas y otras más, pero por la extensión del tema, no nos ha parecido oportuno introducirlo.

El significado de algunos refranes, pueden poner al lector en un aprieto, pero me atrevo a pensar que en buen grado, todos estamos influenciados por la analogía de vocabulario en estos pueblos vecinos.

Oct 011993
 

Felipe Parrón Fernández.

En la presente edición de los Coloquios Históricos de Extremadura, se nos ocurre, a pesar de que exista la posibilidad de haber sido presentado en otras ediciones, presentar el nombre de otro extremeño, quizás de nacimiento, y decimos de nacimiento porque si bien gran parte de su vida la dedicara a nuestra región, también esa otra parte de la misma estuvo fuera de ella; su nombre Juan Donoso Cortés, deja deseos de conocer bien por parte de los hijos de Extremadura, y por ser, como se ha dicho al principio, natural de ella, la época en que se desenvolvió la vida de Juan.

Para continuar, hemos de citar que Juan Donoso Cortés nace en el Valle de la Serena, en la provincia de Badajoz; en el año 1.809, se sabe que sus primeros estudios en jurisprudencia los realizó en la capital, si se puede decir así, de Andalucía, concretamente en Sevilla, ejerciendo como abogado más tarde en Don Benito (Badajoz), en el bufete que ya tenía su padre; contrae matrimonio en el año 1.830 con Teresa Carrasco, matrimonio que no iba a durar demasiado tiempo, ya que ella fallecería cinco años después del mismo, es decir, en el año 1.835; pero tres años antes de quedar viudo se había instalado en Madrid, cumbre de toda aspiración dentro de la vida que llevara él; en la capital de la Nación, publica su “Memoria de al Monarquía”, mostrando con ella actitudes de un liberalismo conservador, iniciando también entonces su actividad como periodista político, actividad que más tarde le llevaría por completo al campo de la política; fuertemente influido por el Liberalismo Conservador de Royer-Collard.

En el mes de Febrero de 1.833, ingresa en la Secretaría de Estado, iniciando entonces su carrera en la burocracia gubernamental, que le levaría en el año 1.836 a ser Secretario del Gabinete y de la Presidencia del Consejo, con Mendizábal en el poder. Ya de lleno en el susodicho campo de la política fue nombrado diputado por Cádiz, pero en el año 1.840, poco antes de que fuera derribada del poder la regente María Cristina marchó a Francia, donde redactó el manifiesto que desde allí dirigiera a la Nación la depuesta regente el día 8 del mes de Noviembre del citado últimamente, año de 1.840,, y se dice que fue entonces cuando Donoso Cortés se convirtió en el hombre de confianza y agente de María Cristina, no volviendo a instalarse en España hasta la caída de Espartero, ocurrida en el año 1.843, regresando entonces al Congreso como diputado, al igual que en la anterior ocasión, pero en esta ya no de Cádiz sino por la de su naturaleza, Badajoz.

En el año 1.846 y con ocasión de la boda de Isabel II se le concede el título de Marqués de Valdegamas, ingresando en el año 1.848 en la Real Academia Española, con cuyo motivo pronunció el famoso discurso sobre la Biblia, con lo que llegó a dar motivos de una oratoria pomposa, y a ganar una gran reputación en su tiempo.

La revolución de 1.848 acabó de clarificar sus ideas, que al parecer aún no llegaban más lejos de la duda; eliminando con ello todo barniz de liberalismo; era esta una evolución que venía produciéndose en él, ya desde hacía varios años; por ello la razón que citábamos antes de la duda, sin que quepa hablar de “Conversión” al referirnos a su ruptura con el liberalismo; erigiéndose entonces en defensor de las posturas de la extrema derecha, viendo en al mera existencia de socialistas una prueba del “Dogma de la perversión ingénita de la naturaleza humana”; en esta línea se situaba su discurso sobre la dictadura, pronunciado en las Cortes en el mes de Enero de 1.849, en apoyo del Gobierno Narváez.

En el mes de Febrero de 1.849, fue nombrado Embajador de España en Berlín, cargo que ostentó hasta el mes de Noviembre de 1.850, pasando más tarde, concretamente en Febrero de 1.51, a ocupar el mismo cargo en París, llegándose a conocer que muere dos años más tarde.

En estos últimos años de su vida, su evolución hacia un reacionarismo, teñido de un misticismo, le condujo incluso a romper con Narváez y el Partido Moderado, y se asegura que tuvo la intención de ingresar en la Compañía de Jesús. Sus ideas aparecen expuestas en su famosa obra”Ensayo sobre el Catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo”, publicada simultáneamente en español y francés, en el mes de Junio de 1.851, donde rehuye todo intento de justificación racional de su pensamiento, pretendiendo siempre apoyarlo en los dogmas del cristianismo, se hallaba obsesionado por el problema de la lucha de clases, que achacaba a hecho de que los ricos hubiesen abandonado la caridad, y los pobres la paciencia; la solución que propugnaba era la reinstauración de esas virtudes en la sociedad de su tiempo. El pensamiento de Donoso en al línea de Bonald y de Maistre despertó gran interés entre la extrema derecha alemana en los años entre la primera y segunda Guerra Mundial, (Biblio).

LA DÉCADA EN LA VIDA DE JUAN DONOSO CORTÉS

La década en que vivió intensiva y políticamente Donoso Cortés se le ha conocido como “Década Moderada”, nombre que se le dio a la historia de dicho período y que comprende desde el año 1.843 hasta el 1.854; uno después de su muerte, comprendida si se puede decir, entre dos grandes acontecimientos, como son la caída de Espartero en el año nombrado de 1.843, y la revolución del igualmente nombrado año de 1.854; y durante la cual se mantuvieron en el poder, a través de diversos gobiernos los liberales y moderados.

En el verano de 1.843, moderados y progresistas no gubernamentales, unidos sólo por la oposición a Espartero confluyeron en un movimiento de insurrecciones y juntas, dirigido por los Generales Serrano, Prim, Narváez y Concha que derribó al General para establecer un gobierno provisional, radicales y republicanos reclamaron la formación de una Junta Central, para impedir las arbitrariedades del poder Supremo. El gobierno encabezado por Joaquín María López, exigió la disolución de las Juntas; Barcelona no aceptó; la milicia y el pueblo se lanzaron a la calle en el mes de Septiembre de 1.843, para reprimir esta revuelta denominada “Jumancia”, la ciudad fue bombardeada. La coalición que había derribado a Espartero no pudo mantenerse en el gobierno; una vez declarada la mayoría de edad de Isabel II, sin atender al plazo fijado por la Constitución, los moderados iniciaron la lucha para capitalizar en su favor el cambio de gobierno; Olózaga que sucedió a López en la Presidencia del Consejo, intentó conseguir el poder para un gobierno Progresista. Obtuvo de la Reina un Decreto de disolución de las Cortes, pero los moderados acusaron al Olózaga de haber apelado a la fuerza para obtener el Decreto, y el ministro fue inculpado ante la Cortes y condenado.

González Bravo, que se había distinguido en la intriga contra Olózaga, fue nombrado Presidente del Gobierno. Su gestión duró cuatro meses, durante los cuales tuvo que luchar contra los partidos carlistas que aparecieron en el Maestrazgo, y contra las revueltas progresistas que estallaron en Alicante, Murcia y Cartagena (Febrero de 1.844). Desarmó la Milicia Nacional y promulgó el Decreto del día 30 de Diciembre de 1.843 que daba vigencia a la Ley de Ayuntamientos que tres años atrás había sido rechazada por reaccionaria y centralista, provocando la caída de María Cristina.

El 3 de Mayo de 1.844, el General Narváez que era el hombre duro de los moderados, sustituyó a González Bravo en el poder, y estableció un gobierno semidictatorial, que se caracterizó por el control total que el sistema adquirió sobre el gobierno, sin dejar el menor resquicio a una recuperación electoral de los progresistas. Este régimen pudo imponerse gracias a la represión llevada a cabo. Se calcula que unas 214 personas fueron fusiladas durante el primer año de gobierno moderado también a nivel legislativo intentó una reducción de las libertades. Mediante un Decreto sobre legislación de Imprenta, en el día 10 de Abril, año de 1.844 que exigía un depósito de 30.000 pesetas a los editores de periódicos, puso freno a la libertad de prensa. Creó la Guardia Civil. (Decretos del 28 de Marzo y 12 de Abril), que debía convertirse en garantía del Orden establecido, mediante la intervención del Duque de Ahumada Francisco Javier Girón y Ezpeleta de las Casas Enrrile, como fundador de la misma y como primer Director General a la vez, dado que la Milicia Nacional se había convertido en un peligro. Permitió volver a la Reina Madre, María Cristina y a su marido, que a partir de aquel momento tendría una influencia importante dentro de la Corte. Suspendió la venta de bienes desamortizados y devolvió los que aún no habían sido vendidos. Disolvió las Cortes y convocó otras para reformar al Constitución. Por otro lado Narváez logró terminar con la guerra Carlista. Pero este final no significó una derrota, sino la integración en el régimen Isabelino de elementos Carlistas que pasaron a reforzar las posiciones más conservadoras.

Un punto importante en la labor política del gobierno de Narváez fue la reforma administrativa, llevada a cabo por Alejandro Món, Ministro de Hacienda en el año 1.844. Consolidó al 3% la enorme deuda flotante y creó un sistema de impuestos uniforme para toda España, basado en una imposición gradual sobre las tierras y rentas urbanas y los beneficios comerciales e industriales, los derechos e hipotecas y los consumos. Este nuevo sistema se convirtió en la base del presupuesto español durante todo el siglo XIX. Fue muy impopular fundamentalmente a causa del impuesto de consumos (impuestos por la venta de vino, carne, jabón, etc.) que parecía la causa obvia de los elevados precios de los productos alimenticios. La lucha contra los consumos radicalizó la oposición popular; su abolición figuró en todos los programas democráticos, especialmente a medida que aumentaban los impuestos indirectos respecto a los directos.

Aunque fue presentada la Constitución de 1.845 como una reforma a la de 1.837, su sentido político fue notablemente distinto y siempre ha sido considerada como una constitución diferente. Estaba destinada a imponer la ideología, las instituciones y el orden de los moderados. Para ello estructuraba la sociedad y el estado y el estado según los criterios políticos moderados, consolidaba la hegemonía de la Oligarquía agraria y financiera, manteniendo en segundo plano la burguesía, el proletariado y el campesinado. Donoso Cortés interviene de lleno en esta ocasión, ya que fue el inspirador fundamental del texto; defendía que, ante el peligro que suponía el sufragio universal y la democracia, era preferible la dictadura militar. La Constitución recogiendo las ideas básicas del moderantismo, rechazaba la soberanía Nacional y la sustituía por la soberanía conjunta del Rey y de las Cortes, negaba la distinción entre el poder constituyente y el poder constituido, y adecuaba el sistema político a las clases dominantes, estableciendo la hegemonía constitucional del Monarca y asegurando la dirección política del estado por una reducida oligarquía política.

Proclamó la confesionalidad del estado, aumentó el poder del Rey, modificó la composición del Senado y del Congreso en sentido conservador. Un punto importante dentro de la Constitución era la prerrogativa fundamental de la Corona, de nombrar libremente a los ministros. La Reina nombraba sistemáticamente jefe del gobierno al político de su preferencia, entregándole al mismo tiempo el documento, Decreto de la disolución de las Cortes. Así, los principios políticos que establecía la Constitución inspirada fundamentalmente y como se ha dicho anteriormente por Juan Donoso Cortés, moderada y promulgada el día 3 de Mayo de 1.845, marcaría la línea política del estado español durante el resto del siglo XIX y parte del XX. Su larga vigencia y su influencia respondieron al dominio que la oligarquía ejercía efectivamente sobre el resto de la sociedad y a la debilidad política de las demás clases. Su aplicación se debió a través de una represión durísima de las demás oposiciones políticas y de todas las reivindicaciones sociales, con utilización sistemática del Ejército y de la Guardia Civil, así como del aparato judicial, y también a través del dominio ideológico de la Iglesia sobre una población mayoritariamente campesina y analfabeta.

La labor legislativa de los moderados quedó redondeada con una serie de leyes orgánicas que venían a completar la función represora de la Constitución (reducción del cuerpo electoral al 1% de la población). Entre otras medidas legislativas cabe destacar la reforma educativa del Gil Zárate (1.845) que llevó a la creación de los institutos de enseñanza media y una reorganización de las facultades, y una serie de reformas económicas, entre las que destacan la autorización de las construcciones de ferrocarriles, la regulación de las sociedades por acciones, la aprobación de una ley para la Bolsa (1.846) y la reforma bancaria (1.847).

LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN LA DÉCADA MODERADA DE JUAN DONOSO CORTÉS

Las divisiones del Partido Progresista lo redujeron casi a la impotencia y facilitaron la larga hegemonía de los moderados. Al colaborar con el gobierno de coalición para derrotar a la rebelión centralista de 1.843 el partido se apartó de su única fuerza, el radicalismo provincial, cuando la Coalición Gubernamental impidió a los partidos de la Junta Central, mantener viva la revolución hasta que se promulgara la Constitución, los progresistas gubernamentales contribuyeron a derrotar a sus aliados de la izquierda.

De estos radicales desilusionados, surgió el Partido Demócrata, cuyos orígenes se remontan a la minoría de activistas extremistas, herederos de los exaltados que aparecían en todos los brotes de actividad revolucionaria de los años 1.830 al 1.840. El grupo de los demócratas estaba formado por los revolucionarios de las ciudades de la periferia y un crecido número de seguidores obreros. Mientras los progresistas consideraban que la función de la política era reflejar el equilibrio entre las fuerzas sociales, los demócratas consideraban el poder político como un instrumento para la creación de una sociedad justa. Los demócratas y sus aliados entre los progresistas revolucionarios confiaban en el Ejército, pero no ponían sus esperanzas en las ambiciones de los Generales, sino en el espíritu de rebelión de los oficiales jóvenes, los sargentos y la tropa. El descontento general en el Ejército debido a la irregularidad de las pegas, las escasas posibilidades de ascenso para los oficiales subalternos y el sistema de reclutamiento, basado en quintas, abandonaba este espíritu. El manifiesto del 6 de Abril de 1.849 constituyó la primera declaración pública del Partido Demócrata, cuyos puntos fundamentales eran: La Declaración de Derechos del hombre añadiendo la libertad de conciencia y los Derechos de reunión de asociación y de instrucción primaria gratuita, la transformación del régimen en un sistema político basado en la soberanía Nacional, aún admitiendo el carácter representativo de la Corona como símbolo de la voluntad nacional, y por último, la preocupación por una intervención del estado en las relaciones sociales: Instrucción pública, Asistencia social y Sistema fiscal.

Dentro de los moderados también aparecieron movimientos fraccionales. La fracción de opinión en las Cortes, encabezada por Pacheco, con Insturiz Pastor Díaz y Cánovas del Castillo, elaboró un programa a través del cual intentaba crear las condiciones para una reconciliación liberal en que los progresistas aceptarían la Constitución de 1.845 a cambio de diversas condiciones de leyes orgánicas, con objeto de llegar al establecimiento de un turno pacífico; esta fórmula se anticipaba en tres décadas a lo que había de ser la restauración. Los puritanos (tal como se denominó al grupo de Pacheco), surgidos de la oposición a la reforma constitucional de 1.845 cubrieron en buena parte la etapa de gobierno entre dos gabinetes Narváez (Abril de 1.846 – Octubre de 1.847), sin que las declaraciones programáticas se reflejaran en una apertura real del régimen, aunque sí en una interpretación más favorable de sus normas. En la coyuntura revolucionaria de 1.848 los puritanos volvieron al seno del moderantismo y votaron los poderes extraordinarios concedidos a Narváez. No volvieron a surgir hasta 1.855, en que junto con progresistas de derecho, formaron un grupo político que anticipaba el nacimiento de la Unión Liberal.

REPERCUSIONES DEL PERÍODO REEVOLUCIONARIO DE 1.848

Tras la consolidación del sistema por Narváez, surgieron varios gobiernos efímeros hasta el acceso en el mes de Abril de 1.846, de Pacheco, criticó la reforma constitucional, pero que mantuvo las mismas instituciones admitiendo solo una mayor tolerancia. Tras varios gobiernos puente, volvió Narváez al poder a finales del año 1.847. La revolución democrática en Europa había llevado a Francia al hundimiento del trono de Luis Felipe (23 de Febrero de 1.848) y la proclamación de la segunda república, la revolución estalló también en Baden, Babiera, Wüttemberg, Sajonia, Berlín y Budapest. Por primera vez la clase obrera participaba con personalidad propia en este movimiento dirigido contra el viejo orden de cosas.

Narváez tomó medidas para prevenir drásticamente la posible influencia de la revolución de 1.848 en España, asumiendo poderes extraordinarios, ordenando el fusilamiento de los primeros madrileños que intentaron un levantamiento, y dictando un decreto de “Sospechosos” en virtud del cual dispuso la deportación (Marzo de 1.848) y las que se produjeron en el mes de Mayo en Barcelona, Valencia y Sevilla. El movimiento progresista de 1.848 se desenvolvió con una total falta de sincronización y el gobierno pudo reprimirlo sin dificultad.

RELACIONES CON LA SANTA SEDE

En un principio la Santa Sede fue hostil a Isabel II y no quiso reconocerla, al igual que las potencias autoritarias como Prusia, Austria, Rusia, Nápoles y Cerdeña. El gobierno moderado siguió una política de acercamiento a la Santa Sede, que inició con la suspensión de la venta de los bienes de la Iglesia y la declaración de la confesionalidad del estado en la constitución de 1.845. En 1.849 Narváez envió una expedición a Italia para restablecer al Papa Pío IX en le poder temporal que le había sido arrebatado por la revolución y la república romana. Con Bravo Murillo, se llegó a la firma del concordato de 1.851, que liquidaba el pleito de la venta de bienes eclesiásticos, mediante reconocimiento por parte de la Iglesia del hecho consumado, la dotación del culto y del clero por parte del estado, y el derecho de la Iglesia a adquirir propiedades bajo cualquier título legítimo. Estipulaba que la religión católica era la de los españoles, que los prelados intervendrían en la instrucción de la juventud en todos los grados y que podían impedir la circulación de libros declarados nocivos. Los bienes eclesiásticos que quedaban por vender se devolvieron a la Iglesia convertidos en títulos de la deuda del estado, al 3%.

TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA: LOS FERROCARRILES

El régimen moderado se consolidó porque concedió a la oligarquía agraria y financiera las riendas del poder y permitió a la burguesía, que se mantenía en segundo plano, una acumulación del capital segura, gracias a la regulación estrictísima del orden público, así como a ciertas mejoras en la infraestructura económica. El sector textil cobró un nuevo impulso en Cataluña; la importación de algodón se duplicó y extendió el maquinismo en los procesos de producción. Al mismo tiempo surgieron las primeras fábricas de maquinaria. El Vapor Bonaplata, nueva Vulcano y Barcelonesa. En el norte se desarrolló la industria siderúrgica y la producción del carbón. Sin embargo estos fenómenos no entrañaron el desarrollo capitalista del país, que seguía vinculado a una economía agraria y semifeudal, Aun no había llegado la época de las grandes inversiones. El déficit en el sistema de comunicaciones era muy grande e impedía la formación de un mercado interior importante; los tendidos de ferrocarriles estaban aún en inicios.

El fenómeno más importante a nivel económico fue le auge de la especulación en los medios madrileños. Mientras que en Cataluña y el País Vasco surgía el espíritu de empresa industrial, en el centro, los capitales, producto de la acumulación agraria, se orientaron hacia la especulación, el crédito y las concesiones gubernamentales y no hacia el desarrollo de las fuerzas productivas. Fue la época de los grandes negocios, en los que estaban inmiscuidas gentes de las diversas camarillas de la Corte, desde la Reina madre y su marido, hasta el banquero Salamanca o el Ministro Sartorius.

Surgieron las sociedades anónimas, aunque la mayoría de ellas se consagraron definitivamente al crédito. Aparecieron nuevos bancos, como el Banco de Barcelona creado por la casa Girona, y en Madrid el Banco de Isabel II, creado por el Marqués de Santa Olalla. Pero las acuñaciones siguieron descendiendo y la moneda metálica extranjera siguió circulando. La situación se agravó en el año 1.847 con la subida del precio de la planta, que obligó a reducir el peso del real.

A pesar de ser una época de “Orden y administración”, de “Mano dura” y de “Censura de prensa” no fue ni mucho menos una época de expansión, sorprende el retraso en la construcción de la red ferroviaria (el primer período de construcción intensa fue el de 1.856 – 1.865). Durante la Década Moderada se construyeron las primeras líneas ferroviarias del país. La construcción de la línea Barcelona – Mataró corrió a cargo de la Gran Compañía española del camino de hierro de Barcelona-Mataró, bajo la protección de María Cristina. Pero la dirección de la obra estaba a cargo de ingenieros británicos, y las operaciones comerciales y financieras estaban a cargo también de una firma británica que tenía una participación en el ferrocarril. El Madrid – Aranjuez empezado en el año 1.846, no se terminó hasta 1.851. Su principal promotor fue José de Salamanca, que se hallaba envuelto en una tupida red financiera, donde se debatía entre el Banco de San Fernando, el Banco de Isabel II y al Bolsa de Madrid. La línea Langréo – Gijón en construcción desde 1.845, no se terminó hasta el año 1.855, estaba destinada a transportar carbón desde la cuenca carbonífera asturiana hasta el mar.

La política del gobierno fue el principal obstáculo durante la primera mitad del siglo XIX. Durante la década de 1.840, la actitud del gobierno se convirtió en un estímulo mal encaminado, que llevaría a errores como la elección de un ancho de vías distinto al resto de Europa y el Establecimiento de un sistema de concesiones a contratistas privados, que abonaba el campo de la especulación y la corrupción. Tras la crisis de 1.847, la actitud gubernamental volvió a hacerse intransigente. La ley de Sociedades por Acciones de 1.848, dio a las Cortes la prerrogativa exclusiva para otorgar concesiones a las compañías ferroviarias. A partir de 1.851 las Cortes se convirtieron en un campo de caza de concesiones provisionales, que se obtenían por influencia o mediante sobornos. Los escándalos ferroviarios de estos años movieron a la oposición a favorecer el pronunciamiento de 1.854.

GOBIERNO BRAVO MURILLO. FIN DE LA DÉCADA MODERADA

PRIMER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JUAN DONOSO CORTÉS

En 1.851, tras la caída de Narváez, debido a la oposición de María Cristina, Bravo Murillo estableció un gobierno ultra conservador, inspirado en el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en Francia. Suspendió y clausuró las Cortes, que no volverían a reunirse hasta finales de 1.852 y emprendió la elaboración de un nuevo sistema político con objeto de extender aún más las competencias de la Corona. Intentó llevar a cabo una reforma constitucional que adecuase el texto a la realidad política, muy poco liberal y nada parlamentaria. Tanto el Partido Progresista como la mayoría de los moderados se opusieron al ella. La acción concertada de los dos grandes partidos que hicieron pública simultáneamente su oposición a la forma, y la desconfianza de la Reina madre obligaron a Bravo Murillo a renunciar. Pero a partir de este momento la lucha entre el gobierno y las fuerzas políticas que sostenían el régimen constitucional no se interrumpió. Se sucedieron varios gabinetes políticos; bajo el gabinete presidido por Sartorius, Conde de San Luis un voto de censura del Senado a unas concesiones ferroviarias provocó una serie de medidas represivas contra los funcionarios que votaron negativamente y una intensificación del control de la prensa. Un grupo de más de dos centenares de diputados elevó al trono una exposición pidiendo la vuelta a las normas constitucionales propias del régimen vigente. La petición no obtuvo respuesta y un mes más tarde (Febrero de 1.854) se produjo en Zaragoza el primer levantamiento contra el gobierno. Fue reprimido pero la conspiración no cesó. El 30 de Junio el General Dulce se pronunció en Vicálvaro, enfrentándose a las fuerzas gubernamentales. Ante la falta de adhesión popular, los sublevados aceptando las ideas de Cánovas del Castillo hicieron una declaración programática (Manifiesto de Manzanares) con la promesa de reformar las leyes orgánicas (electoral y de imprenta), poner fin al centralismo y reorganizar la Milicia Nacional. El movimiento se extendió a todo el país. Se alzaron Barcelona, Valladolid y Valencia obligando a dimitir al gabinete. La capitulación de Isabel II, al confiar el poder a Espartero, dio a la junta de salvación el carácter de un gobierno provisional. Se iniciaba así el Bienio Progresista. H.R.

Así terminaba también la década en la que políticamente Juan Donoso Cortés intervino; varios años como periodista político, otros como miembro de la Secretaría de Estado, otros como exiliado, otros como Secretario del Gabinete de la Presidencia del Consejo, como diputado en Cádiz, como diputado en Badajoz, y nos preguntamos desde estas líneas, si ya lo ha tenido, ¿no merece uno nuevo?; y si no lo ha tenido ¿no merece este hombre un recuerdo de su gente? ¿de los que nacimos en su misma tierra?; si bien para poder obtener este recuerdo hayamos tenido que recurrir a obras de consulta, las que nos han facilitado gran parte de los datos expuestos en este trabajo, aunque modesto haya resultado, y hoy por hoy existen centros de enseñanza que en su día fueron bautizados con el nombre de Juan Donoso Cortés.

Resaltemos también lo poco que es nombrado Juan Donoso Cortés en el desarrollo de estas letras, quizás haya sido mejor conocer la época en que este hombre consumiera su vida pública, que su propio nombre, pues lo importante es saber que “QUIEN AUMENTA EL SABER; AUMENTA EL AFÁN; EL AFÁN POR SABER”

PROPUESTA CREACIÓN ENCICLOPEDIA

Sólo unas líneas más para exponer una breve y nueva alocución a Extremadura, exponiendo la idea a la vez de existir en ella la posibilidad de crear una “GRAN ENCICLOPEDIA DE EXTREMADURA”, tomando con ello el ejemplo de otras regiones españolas en las que ya existe, teniendo en cuenta la facilidad en que muchas familias de nuestra región, y por qué no acordarnos de aquellos que fuera de ella viven tendrían al hablar de la historia de nuestra región. Compramos obras inmensas, aunque con enormes facilidades de pago, y nos preguntamos “¿NO PODEMOS ADQUIRIR EN IGUALES CONDICIONES UNA DE NUESTRA TIERRA?”.

Oct 011993
 

Juan Luis de la Montaña Conchiña.

Becario de la Fundación Valhondo

El doble proceso de conquista y repoblación llevado a cabo en Extremadura durante el siglo XIII hay que entenderlo dentro de la dinámica de ocupación del espacio, crecimiento económico y desarrollo de determinadas estructuras socioeconómicas iniciada en los reinos de Castilla y León. Este proceso, iniciado con anterioridad en zonas que vivieron la coyuntura impuesta por la frontera, es el antecedente que marca el desarrollo de determinadas formas sociales que tuvieron en Extremadura su proyección desde los primeros momentos de la conquista.

El territorio que encuentran los cristianos en los momentos de la ocupación favoreció el desarrollo de una sociedad característica que, aunque en la base posee el mismo signo y desarrollo que la de otras zonas, generó debido a la influencia de la frontera ciertos rasgos estructurales puestos de manifiesto a lo largo del siglo XIII. Entre ellos el escaso o nulo desarrollo de vida urbana siempre creadora de progreso económico[1] y como contraposición el carácter rural impreso, escasa población, la conformación de un equilibrio jurisdiccional y como resultado una sociedad que es envuelta en la progresiva feudalización enmarcada territorial y jurídicamente en los distintos dominios de los que son titulares reyes, órdenes militares, nobles y obispos. El hablar de espacio fronterizo refiriéndose a Extremadura no lo excluye de ser considerado un espacio donde el feudalismo, la sociedad feudal, esté ausente. Es cierto que los movimientos cíclicos de la frontera durante más de una centuria no favorecieron el asentamiento de pobladores ni por supuesto, la formación de la nueva sociedad (este último concepto hay que entenderlo como desarrollo de un modelo distinto al existente), pero el rápido avance de la frontera precipitó la consolidación en el siglo XIII de las estructuras sociales ya ensayadas en otras zonas de Castilla y León.

La coyuntura fronteriza facilitó la concurrencia de las diversas fuerzas señoriales que, utilizando métodos semejantes, acotaron sus dominios y procedieron al asentamiento de pobladores. La convivencia de diferentes formas de poder condujo al establecimiento de un equilibrio jurisdiccional cambiante según la evolución que sufría la frontera, de la primera etapa donde la sociedad extremeña se caracteriza por el predominio de las formas abiertas, se pasa a otra en la que se precisa una evolución hacia formas más o menos cerradas en consonancia con los presupuestos de la sociedad feudal.

En el contexto ocupacional, además de las diferencias jurídicas hubo ciertas diferencias territoriales marcadas ya en la época de conquista. La evolución de la frontera extremeña, es distinta en la zona del Tajo, ocupada en los siglos XII y comienzos del XIII, que en la del valle del Guadiana. En el primer caso la frontera pervivió durante un periodo de tiempo muy breve, mientras que en el segundo esta situación prácticamente no existió pues la frontera se desplazó inmediatamente hasta Andalucía. Como consecuencia se produjo la rápida intromisión de las fuerzas señoriales aprovechando la despoblación y las potencialidades que ofrecía el territorio: amplias zonas desiertas en las que fundar poblaciones y establecer extensos dominios; amplias zonas de pastos e importantes zonas de buenos suelos en los que se podía desarrollar un asentamiento rentable. Todo ello tuvo como último fin la señorialización de la tierra en fechas relativamente tempranas[2].

La adquisición del espacio: la conquista y la formación de los dominios.

El asentamiento de pobladores y la gestación del nuevo orden social en la España cristiana, va precedido de una actividad militar denominada tradicionalmente Reconquista. Lejos de polemizar en torno a la utilización de los términos Reconquista y Repoblación por la historiografía[3], otros se inclinan por la idea de agresión feudal como parte integrante de un amplio proceso de expansión en el que se ven inmersos los reinos de Castilla y León. Es importante dejar claro la transcendencia implícita de la actuación militar como parte del proceso de conquista del espacio[4].

Partiendo de esta idea, la actuación militar alcanza en este lado de la frontera una importancia inusitada. La Transierra extremeña desde el primer momento en que entra en los objetivos de expansión del rey y de los concejos extremaduranos de Ávila y Salamanca, adquiere unas dimensiones hasta ahora no conocidas. Durante la presencia musulmana el poblamiento se encuentra fuertemente localizado en torno al valle del Guadiana. Al norte sólo se localizan puntos defensivos entre los que incluyen las plazas de Cáceres, Alcántara y en último extremo la ciudad de Coria. La escasa presencia de musulmanes en torno al Tajo animó a las fuerzas cristianas a desarrollar una serie de campañas que terminarían con la conquista de la ciudad citada y algunos de los castillos que hasta entonces se mantenían en su poder. La primera conquista fue la de Coria en 1142. A partir de ese momento la presencia de guerreros y pobladores está garantizada en Extremadura. Tras esta victoriosa campaña los intentos de conquista de lugares como Cáceres y el propio Badajoz son recogidos fielmente por las fuentes cronísticas y documentales. Sólo parte de la Alta Extremadura pasa a manos de señores y órdenes militares, como las de Santiago (fundada en Cáceres en 1170) y Alcántara (que adoptaría el nombre décadas después de su fundación en 1176). Las vicisitudes no son pocas, las razzias musulmanas mantienen a raya a los expedicionarios cristianos, que hasta la conquista de Alcántara en 1212, no encuentran el momento favorable para traspasar el Tajo. La conquista de Cáceres por Alfonso IX en 1229 y las posteriores de Mérida y Badajoz en 1230, Trujillo en 1233, supone un avance importante en cuanto a que los cristianos tienen acceso directo al valle del Guadiana.

A diferencia de otras zonas donde la intervención nobiliaria es mayor, en ésta la participación de los freyres nos es conocida desde la conquista de Coria[5]. Los templarios fueron los primeros que intervinieron militarmente, por lo que obtuvieron amplios territorios. Con el favor de Alfonso VII tomaron Alconétar[6]. Poco después mantuvieron bajo su dominio, gracias a suculentas donaciones, lugares como Coria en 1168, Portezuelo, San Juan de Máscoras (Santibáñez el Alto) hasta 1211. En Badajoz participaron en la conquista de Capilla en 1235, que le fue dada junto con sus términos un año después[7]. En el sur de la Provincia consiguieron los lugares de Valencia del Ventoso, Burguillos del Cerro, Alconchel, Jerez de los Caballeros, Cheles, Higuera de Vargas, Villanueva del Fresno, Valencia del Mombuey, Zahinos, Oliva y Fregenal de la Sierra donde conformaron una baylía.

Las órdenes que realmente intervienen en la conquista son las de Santiago y Alcántara. La primera de ellas participó activamente en al proceso de conquista hasta 1230. Obtuvo los lugares de Trebejo y Palomero en 1186 y 1195, Granadilla en 1191, La Atalaya de Pelayo Velidiz en 1203[8]. Tras la conquista de Cáceres los santiaguistas participaron activamente en la conquista de Mérida, que le fue entregada en 1230. La intensa actividad militar desplegada por esta orden en la actual provincia de Badajoz le abrió amplias posibilidades de expansión, que en lugares como Toledo y la Mancha les había sido negada. Entre sus poblaciones destacan Alhange y Hornachos en 1235, Llerena, Guadalcanal, Fuente del Maestre, Reina en 1246 y Montemolín en 1248[9].

La orden de Alcántara incorporada más tarde al proceso de conquista, recibió en 1218 la villa de la que tomó nombre, previo acuerdo con la orden de Calatrava. Poco después las donaciones de las que fueron objeto sobrepasaban en número a las de sus coetáneas, quizás porque se encontraban más cerca del rey leonés y ofrecían mayores garantías en la defensa de la frontera portuguesa. Recibieron los lugares de Portezuelo, Santibáñez el Alto en 1220, Milana en 1226, Salvaleón en 1227, Almenara, Cadalso y Puñoenrostro, estas dos últimas aldeas ubicadas en el valle del Arrago[10]. También tomaron parte en la conquista de numerosos castillos en tierras de Badajoz. Así, conocemos que sitiaron y tomaron el castillo de Medellín en 1234. En 1236 poseen Cabeza de Esparragal; Zalamea y Benquerencia en 1240. Su jurisdicción se extenderá hasta la comarca de los Montes de Toledo con Puebla de Alcocer, dada por el rey en 1245[11].

La participación nobiliaria en las empresas militares extremeñas es escasa y localizada en torno a algunas zonas marginales. Realmente tiene efecto a partir del siglo XIII. Conocemos las avanzadillas creadas por Alfonso Téllez, noble proveniente del norte, que con algunos de sus vasallos se acantonó en 1222 en los castillos de Muro, Cedenilla, Malamoneda, dominando gran parte de la Comarca de los Montes y en torno a 1218 en Alburquerque, formando una cabeza de puente que los cristianos aprovecharon para la conquista de Valencia de Alcántara sólo tres años después. Durante el siglo XIII será el señorío nobiliario más importante de Extremadura.

Formación y evolución de las jurisdicciones señoriales

El segundo paso, prácticamente paralelo al anterior, es la vertebración del territorio extremeño realizado en gran medida durante la segunda mitad del siglo XIII. Una vez repartido el territorio, se produce el fenómeno de consolidación de los marcos jurídicos de dominación. Utilizando métodos similares las entidades señoriales consiguieron centralizar al máximo el poder sobre tierras y hombres de dos formas: a través de la conformación-delimitación de términos y facilitando el asentamiento de pobladores a través de las cartas pueblas y fueros. Ambos elementos son en esencia los rasgos estructurales resultantes del poder feudal en la organización del territorio[12]. Este control a nivel particular de cada jurisdicción era ejercido a través de una compleja organización administrativa traducida en las encomiendas para las órdenes militares, sometidas a la autoridad del maestre y del capítulo general. En la jurisdicción realenga el control del espacio y de los pobladores se canalizó a través de la conformación de concejos en los que el rey intentaba materializar su poder y contrarrestar el avance de competidores a través de numerosos privilegios. El concejo dotado de autonomía regía la forma en que debía ocuparse su término, la villa o ciudad se convertía en el centro rector. El marco jurisdiccional restante está representado por los dominios correspondientes a los cabildos catedralicios, quienes con el obispo a la cabeza ejercían el dominio sobre tierras y hombres. Basándose en la unidad parroquial enmarcada en unidades mayores o arcedianatos como elemento para el control de tierras y hombres, el cobro de los derechos diocesanos que reclamaban en las iglesias de las villas y sus alfoces fue un motivo de constante enfrentamiento. Si bien los concejos intentaron eludir el pago de algunos de los derechos como diezmos procuraciones, primicias, y derechos de catedrático, fue con las órdenes militares con las que mantuvo numerosos enfrentamientos algunos de ellos de relativa seriedad.

Vistas en líneas generales las bases organizativas de cada jurisdicción podemos señalar rasgos identificativos propios de Extremadura. De entrada hay que confirmar un predominio claro del maestrazgo frente al realengo como se constata desde los primeros momentos de la conquista. Para confirmar este punto podemos comparar la extensión ocupada por el maestrazgo y el realengo -las dos jurisdicciones predominantes-, la primera rondaba los 17.000 Kms2 y la segunda 9.000 Kms2. Como se puede observar, las órdenes militares juegan un papel esencial en la repoblación de Extremadura y ello se refleja en el conjunto de posesiones territoriales que poseen a finales del siglo XIII. La iglesia, en plena organización, es la que menos identidad territorial posee.

En cuanto a la orden de Alcántara, desde el establecimiento de la casa de la orden en la villa que le dio nombre, consolida su presencia en el sector occidental de Extremadura, su radio de acción se iba a extender hasta la sierra de Gata por el norte, y hasta la sierra de San Pedro por el sur, al que se denominó partido de Alcántara. La orden intentó controlar todo el espacio occidental junto a la frontera portuguesa donde podía conseguir una inmensa extensión territorial, prueba de ello son las rápidas delimitaciones de términos que se realizan en la sierra de San Pedro con el concejo de Badajoz. El mismo motivo se observa en la otra zona de expansión que se extendía por la comarca de la Serena, en la que hacia 1240 se establecen los términos entre los lugares de Hornachos, Magacela, Reina y Benquerencia, y en 1253 se realiza análogo proceso pero con la orden del Temple sobre los lugares de Capilla, Almorchón y Benquerencia. Más tarde extendieron sus dominios hasta la comarca de los Montes atraídos por el tránsito ganadero[13]. Aunque esta orden fue dotada de numerosos privilegios, las dificultades para el asentamiento de pobladores fueron grandes a juzgar por la tardía concesión de fueros. Comenzaron en 1253 dando el fuero a la villa de Salvaleón, para luego entre 1260 y 1274, fecha en la que se da el de Segura de León, hacer lo mismo con las poblaciones más importantes.

Este pequeño desequilibrio temporal en la delimitación de términos y conformación de jurisdicciones con respecto a la repoblación de los mismos, tiene su justificación en que la posesión de esta vasta extensión territorial permitía fuertes ingresos procedentes de la práctica ganadera. La frontera además de los riesgos poseía sus ventajas, el escaso poblamiento existente traducido en mano de obra, la frontera y las condiciones físicas fueron determinantes para impulsar el desarrollo de la ganadería. Este hecho predispuso a la corona a conceder numerosos exenciones de montazgos y portazgos, así como otros derechos reales que favorecieran a la orden[14].

La orden del Temple, exceptuando Capilla, que era el lugar idóneo para el control del paso de ganados provenientes de Castilla, ubicó sus dominios cerca de la frontera con Portugal y en el centro sur de la provincia pacense. Los lugares bajo su control, debido a su dispersión, no constituyeron un bloque compacto y cohesionado hasta la segunda mitad del siglo XIII, cuando a costa del concejo de Badajoz consiguieron delimitar la encomienda de Valencia del Ventoso que incluía numerosos lugares del extremo suroccidental de Badajoz (Jerez, Fregenal de la Sierra, Oliva, Mombuey y Villanueva del Fresno entre otros)[15]. Al margen de otros datos de índole cuantitativo no sabemos nada sobre la población de sus dominios, sólo tenemos constancia de que los intereses de esta orden también circulaban en torno al tránsito de ganados, especialmente por el lugar más significativo dentro del conjunto de posesiones extremeñas: Alconétar. Tenemos noticias de los problemas surgidos entre esta orden y la de Alcántara por el cobro de montazgos y peajes en el puente sucedidos en 1257 que se saldó con la destrucción de aldeas y la muerte de algunos de sus pobladores[16].

Los santiaguistas, por su parte, sólo poseyeron núcleos muy localizados en torno a la frontera con Castilla, el más importante era la Atalaya, donde el rey leonés intentó que la orden estableciera la casa principal. Sus dominios se extienden preferentemente por lo que se dio en llamar Provincia de León, que abarcaba desde Montánchez hasta Monesterio y Guadalcanal, sin olvidar poblaciones de la talla de Llerena, Jerez de los Caballeros, Azuaga y Hornachos, por citar algunas. La zona que les corresponde a los santiaguistas posee más tradición pobladora, de ello tenemos noticias en la población de Montemolín, pero especialmente en determinados lugares como Reina y Hornachos, que pasaron a manos cristianas a través del pacto de sumisión favoreciendo la permanencia de pobladores musulmanes. Este motivo facilitó la temprana concesión de fueros entre 1235 y 1236 (fueros de Mérida y Montánchez respectivamente).

El otro gran bloque jurisdiccional está representado por los concejos de realengo. Esta jurisdicción, más benévola en cuanto a las condiciones que ofrecía a los pobladores y ampliamente desarrollada en zonas de frontera, estaba mejor representada en la zona que se extendía desde el Sistema Central hasta el valle del Guadiana, especialmente entre la primera y el valle del Tajo. Aquí los concejos constituyen verdaderos centros de atracción para los pobladores. Coria, primero, aunque luego pasó a manos de órdenes militares, Plasencia, Cáceres, Trujillo -incorporado después de 1235- y Badajoz son los ejemplos que tenemos en Extremadura. Al sur del Guadiana el realengo no está presente, debido, en parte, a la pérdida de atención por parte de la corona sobre esta zona, que conquistada poco antes de la ocupación militar de Andalucía ejercía menos atractivos. El sector oriental de la Alta Extremadura conocida desde antaño por Las Villuercas pertenecía al concejo de Talavera, que desde mediados del siglo XIII estaba intentado fomentar el poblamiento a través de privilegios reales. Como resultado nacieron los lugares de Castrejón, antigua dehesa, y el Pedroso no exentos de conflictos con el concejo de Ávila, que al igual que en el Campo Arañuelo, reclamaba la zona del Pedroso como “extremos” en los que pastaban sus ganados[17]. La Comarca de los Montes cambió varias veces de jurisdicción, así a finales del siglo XIII estaba bajo el dominio de Toledo, ciudad que le concede fuero.

El asentamiento de pobladores en zonas realengas era mirado con cierto recelo por las órdenes militares que, como la de Alcántara, van a intentar por todos los medios desarrollar una serie de condiciones similares a las dadas en el realengo para poblar sus extensos dominios. No contentas con el posible paso de pobladores a sus dominios y aprovechando la despoblación de gran parte de los términos a finales del siglo XIII, llevaron a cabo una labor de rapiña que se concretó en la usurpación de lugares por la fuerza. Un ejemplo lo tenemos en Badajoz, sus amplios términos, deducidos en su mayoría por el deslinde de la ciudad de Sevilla realizado en diciembre de 1253, se vieron sistemáticamente mermados durante la segunda mitad del siglo XIII. Los hechos acaecieron poco antes de establecer la primera concordia con el Temple en 1277, y poco después, en 1282 con los santiaguistas. La gravedad del problema reclamó la atención del rey, que representado por el infante don Sancho ordenaba la devolución de los “…lugares de Olivençia, Taliga, Villanueva de los Santos, aldea de don Febrero e la Solana, e aldea de los Cavalleros y el Caraço, en los logares de nuestro termino que nos robaron por fuerça[18]. Poco después las quejas de Badajoz reclamaron nuevamente la atención del monarca que decidía reintegrar los lugares a la jurisdicción pacense: “…nos el conceio de Badajoz anduviemos en pleito e en contienda grand tiempo ante D. Alfonso, e con las ordenes del Temple y de Ucles por raçon que los Comendadores de estas ordenes poblaron de nuevo a Olivença e a Taliga e a Villanueva et a los Santos et a la aldea de Don Febrero et a la Solana et a la aldea de los Cavalleros et al Çaraço en logares de nuestro termino que nos tomaron por fuerça …”[19].

Ya en el plano económico, estos enfrentamientos tuvieron su reproducción entre concejos. La defensa de los lugares de aprovechamiento comunal, con vistas a preservar los derechos de los vecinos e incluso los de aquellos propietarios de ganado, se convirtió en el principal argumento para reclamar zonas que eran invadidas por pastores. Tenemos noticias de los deslindes realizados entre Cáceres y Badajoz en 1264, se conocen algunos con Montánchez en 1242 y 1250, y la resolución de conflictos con otras jurisdicciones como los mantenidos con la orden del Temple en 1252[20]. De Trujillo conocemos los deslindes realizados con el propio concejo cacereño, pero especialmente los realizados con los santiaguistas de Montánchez y la ciudad de Mérida en 1250.

En cuanto a la iglesia extremeña, la más temprana jurisdicción está representada por el obispado de Coria, restaurado por Alfonso VII en 1142. Los límites de la diócesis eran lo suficientemente grandes -no se correspondían con los de la ciudad- como para competir con los de las diócesis de Ciudad Rodrigo y Salamanca[21]. Se extendían desde la Sierra de Gata, Hurdes y cercanías de Hervás, bajando por la Guinea o Ruta de la Plata, y abarcaba las iglesias de Montánchez, Cáceres y las tierras pertenecientes al partido de Alcántara. Por su parte el obispado de Plasencia, por ser de nueva creación, se le atribuyó un considerable espacio que se extendía originariamente desde Béjar y sus aldeas hasta el río Guadiana: “A bone memorie dedit, et Bejar, quod infra terminos ipsos situm esse probavi, trugellum etiam et Medellinum, Sanctam Crucem, Montanches, salvo iure toletanae ecclesie in hiss, si quos habet et Montem fragorum ut hec omnia iure dicocessano perpetuo possideatis…”[22]. Los conflictos sobre ciertos lugares comenzaron nada más consolidarse la fundación de la diócesis. En 1217 y 1218 Roma tuvo que mediatizar entre los obispos de Plasencia y Ávila sobre la posesión de Béjar y sus aldeas, resolviéndose favorablemente para la primera. En 1221, llegaba la confirmación de los límites diocesanos de Plasencia, donde ya se contemplan modificaciones sustanciales, como la pérdida del Campo Arañuelo reclamado constantemente por los abulenses y las zonas excluidas pertenecientes al arzobispado de Toledo con la que compartía límites. Todavía en 1235 seguían pleiteando con la ciudad de Ávila sobre lugares como Tornavacas ubicados en los pasos del Sistema Central claves en la circulación de mercancías y ganados[23].

Al igual que el concejo, el obispado de Badajoz cuya fecha de fundación está bastante discutida, algunos autores quieren situarla en torno a 1255[24], tuvo problemas con los límites de su diócesis por cuanto las distintas entidades señoriales intentaban no reconocer la autoridad del obispo en sus iglesias, lo que significaba la consiguiente pérdida de derechos, es el caso del señorío de Alburquerque con el que se mantuvo numeroso pleitos hasta concordar una repartición justa. Los problemas no fueron pocos, pues nada más iniciarse la segunda mitad del siglo XIII las disposiciones reales en favor del obispo de Badajoz fueron contundentes. Se instaba a todos los habitantes de la ciudad y término a no usurpar los bienes de la catedral, así como no ocupar los lugares entregados por la corona, en los que el obispo y su cabildo estaban obligados a conformar una población. Los límites de esta diócesis abarcaban un amplio espacio que se extendía desde la Sierra de San Pedro Hasta el sur de la región, que curiosamente venían a coincidir con los de la ciudad, pero que no se extendían hacia el centro-oeste de la región donde estaban asentadas las órdenes.

La evolución de las jurisdicciones extremeñas durante la segunda mitad del XIII, sufre un cambio análogo al del resto de las zonas de frontera. El ascenso del poder nobiliario, que ya participó activamente en la batalla de Las Navas de Tolosa y especialmente en la conquista de Sevilla en 1248, supone una fuerte cortapisa para la consolidación de los dominios reales. Desde esta perspectiva la unión de los reinos de Castilla y León y la conquista de Andalucía tuvo como consecuencia una presencia señorial más constante en Extremadura[25]. El problema económico, al que se une la continua devaluación de la moneda, obligó al rey a compensar los esfuerzos militares realizados con la entrega de numerosos lugares no ubicados necesariamente en la frontera.

Esta es en esencia la realidad que obligó a un cambio importante en Extremadura. A partir de la segunda mitad del siglo XIII la señorialización es inevitable, especialmente durante el reinado de Sancho IV. A finales del siglo XIII, se conforman los primeros señoríos jurisdiccionales[26]. Algunos señores, como don Juan Alfonso de Alburquerque, ya habían establecido sólidamente sus dominios en la zona central de la región desde 1218. La zona más afectada es la de Plasencia. Prácticamente despoblada en la segunda mitad del siglo XIII conoce en 1284 la primera ruptura de sus términos a favor de allegados de Sancho IV. En diciembre de dicho año, se donaba Jaraicejo a Gonzalo Godínez, escribano del rey, lugar en el que se conformará una pequeña marca señorial, que tras numerosos cambios de mano, será reintegrado a la ciudad de Plasencia. Poco después era entregada la aldea de Albalat a Fernando Gómez y Diego García, aunque por escaso tiempo, pues con el paso del tiempo quedaría despoblada.

Sociedad de frontera. Sociedad feudal.

El desarrollo de la sociedad extremeña, como el de cualquier otro lugar, está precedido de la llegada y asentamiento permanente de pobladores que constituyen el verdadero elemento de consistencia en zonas caracterizadas por la despoblación, y a su vez son la base sobre la que se cimenta el poder señorial.Antes de profundizar en el conocimiento de la sociedad es necesario acercarnos, aunque de forma simbólica, al conocimiento de la población extremeña. A diferencia de otras zonas, como la andaluza donde cuentan con libros de repartimientos, los datos que poseemos sobre la población extremeña son escasos, por no decir ningunos, aunque ello no coarta la posibilidad de formular algunas hipótesis referidas a la procedencia de los pobladores y su número. La proliferación de las nuevas conquistas y fundaciones se tradujo en la constitución de nuevos lugares a los que los pobladores accedían libremente atraídos por los numerosos privilegios y libertades. No obstante, y es un hecho señalado por distintos autores, la población en Extremadura pasaría de largo debido a la proximidad de fechas entre la conquista de Extremadura y la de Andalucía[27].

Pero ¿qué población existía con anterioridad a la conquista? Este interrogante no tiene en principio difícil respuesta. En la Alta Extremadura el poblamiento de origen musulmán era escaso y localizado. Las fuentes sólo nos señalan a Coria como el lugar poblado más al norte de la frontera, junto a esta ciudad destacan una serie de plazas, como Alcántara, Cáceres y Trujillo, cuya función militar obliga a desechar la idea de que concentraran un poblamiento digno de ser tenido en cuenta[28]. En torno al Valle del Guadiana la situación es distinta hay motivos para pensar en la permanencia de pobladores musulmanes, la toponimia lo confirma. La adquisición de lugares mediante el “pacto de sumisión” es posible que permitiera la continuidad de sus antiguos pobladores, aunque despojados de gran parte de sus bienes. En esta situación se vieron los lugares de Hornachos, Montemolín y Reina. Aunque no podemos dar tampoco cifras aproximativas, datos del siglo XIV dan por supuesto la permanencia de pobladores musulmanes viviendo en la región de Mérida, donde Juana Rodríguez compraba a doña Fátima y a doña Xaucen, moras, sendos pedazos de tierras que tenían en término de dicha ciudad[29].

Pero la incógnita la constituye la masa de población cristiana. De su número no conocemos apenas nada. Poseemos algunos datos aislados del siglo XII para la zona de Plasencia, que afectada por la razzia musulmana de 1196 vio como 150 de sus habitantes caían prisioneros y eran mandados a trabajar en una de las mezquitas de Marraquech. Ya en el siglo XIII, no sabemos exactamente cual es el crecimiento de la población, pero podemos hacernos una idea a través del número de iglesias que se mencionan dentro de las villas y aldeas. El número de parroquias es desde luego ínfimo si lo comparamos con el resto de villas y ciudades de Castilla y León[30]. Sólo tenemos noticias de los lugares más importantes como Plasencia donde son mencionadas en 1254 cuatro iglesias, con posterioridad a 1284 aparecen tres iglesias más[31]. De Trujillo conocemos la existencia de tres iglesias, como en Alcántara; de Badajoz tenemos constancia de la existencia de alguna iglesia además de la catedral[32].

Sabemos más de la procedencia de los pobladores. Se trata con toda seguridad de habitantes de los concejos castellano-leoneses limítrofes que habían adquirido intereses materiales en la zona. Gentes de Ávila y de las aldeas de su tierra, gentes de Salamanca, Béjar y algunos más procedentes de tierras del norte como Navarra (el obispo Navarrón que llegó a Coria en la conquista de 1142), Iscar y Zamora[33].

El asentamiento de la población está recogido en los fueros y cartas de población de los concejos de realengo, aplicable también al maestrazgo. Para conocer la primera etapa contamos con los fueros de Coria-Cáceres y Plasencia. Las condiciones en ellos expresadas ponen de manifiesto las ventajas iniciales de comenzar una nueva vida en la frontera, entre las que destacan la inexistencia de pechos solariegos y la libre posesión de tierras, sólo aparecen algunas obligaciones señoriales relacionadas con la frontera. El repartimiento de las heredades de concejo se realizaría en un primer momento por los denominados quadrilleros, quienes otorgaban las distintas unidades en función de la participación en la conquista y del periodo de llegada cuando se hizo el llamamiento general. Pasado el primer momento de asentamiento de la población, era el concejo el encargado de proceder al reparto de la tierra a través de los sexmeros. El territorio dividido en sexmos a su vez estaba compuesto por veintenas, cada una de aproximado valor y era entregado a los pobladores los domingos por la mañana.

Pero igualmente estimulante era la exención de pechos solariegos durante un tiempo determinado, la duración es similar, así por ejemplo, en Coria sólo era durante el primer año de estancia, al igual que en Cáceres[34]. En cuanto a las obligaciones debidas al señor sólo destacan las relacionadas con la frontera como el fonsado (obligación de asistir con el rey a la guerra). La importancia de la actividad militar queda seriamente regulada en los distintos fueros, como el de Cáceres que se manifiesta claramente en este sentido: “Mando et otorgo al conceio de Caceres que non vayan en hoste mays de XXX dias, et esto con el cuerpo del rey, et no con otri, et en su frontera ”, el fuero de Plasencia es similar en este sentido, sólo que el tiempo de asistencia con la hueste real se prolongaba durante tres meses y sólo quedaban exentos niños y mujeres, en Cáceres se excusaba a los que llevaban sólo un año de casados.

Las facilidades obtenidas por los pobladores en los momentos iniciales del asentamiento se ampliaban a otro conjunto de exenciones y derechos que no sólo atañen a la vida militar. Tanto en Coria como en Cáceres los pobladores no tenían que pagar la fazendera, mientras que en Plasencia aparecía como una obligación[35], en cambio se eximía del pago de la mañería, una de las cargas jurisdiccionales desarrolladas en espacio no fronterizo. Otra ventaja, ya relacionada con el concejo, es la exención del portazgo y otros cobros, normalmente reservados por el rey como el montazgo, una libre disposición del término por parte del concejo como se contempla en la primera rúbrica del fuero de Plasencia, y la escasa participación del rey en las rentas concejiles que revertían en beneficio de la comunidad[36]. Dicho en otras palabras, se delegaba gran parte de la autoridad y del gobierno correspondiente al rey a estas nuevas instituciones a las que se favorecía económicamente para fomentar su desarrollo.

Los grupos sociales hasta la primera mitad de siglo vienen contemplados en los fueros, son los caballeros villanos y los peones identificado esté último con el campesino pechero. El grupo de los caballeros villanos formado en la frontera, rápidamente hace acto de presencia, aunque no alcanza la fuerza necesaria como para destacar por encima de los demás grupos sencillamente por su escaso peso demográfico. Los fueros contemplan la figura del caballero al cual se exime de cualquier tipo de pechos consiguiendo además numerosos privilegios que tendrán su manifestación más clara décadas después, su principal dedicación es la guerra, de ella obtienen sus principales ganancias pues en los repartos del botín salían ampliamente beneficiados[37]. Se puede decir, que en los momentos en los que la frontera se encuentra más próxima el grupo de la caballería villana no es un grupo poderoso ante todo porque las condiciones demográficas y la escasa repartición del suelo no lo permiten. El otro grupo de exentos que contemplan los fueros son los clérigos, aunque en principio les era difícil conseguir una heredad en el concejo, pues la venta de bienes raíces a hombres de órdenes, nobles y clérigos estaba prohibida, bien es cierto que estos poseían sus residencias en las villas y se encontraban exentos de pechos y obligaciones.

Los pecheros o peones, superior en número, exentos de una gran mayoría de las rentas sería un grupo militarizado que tendría como única obligación participar en las campañas militares, las mayores presiones vendrían dadas por parte de la jurisdicción eclesiástica, que no concedía ningún tipo de exención. Este grupo se erige como una masa de pequeños propietarios desde el momento en que son asentados en las distintas partes del término de la población y se les entrega lo que va a constituir la unidad de explotación campesina básica perfectamente definida en los fueros de Coria-Cáceres. Esta se componía principalmente de una casa, una vez de molino, un asno, una vaca, dos bueyes, doce ovejas y un cerdo, junto a otros bienes muebles de menor importancia. En Plasencia cambiaba, se constituía de seis eminas de pan, un yugo de bueyes y una aranzada de viñas[38].

Por debajo del grupo de los pecheros los fueros contemplan la figura de los denominados asalariados rurales. Este grupo de desfavorecidos se caracteriza por no poseer bienes como los pecheros, poseer un nivel de riqueza inferior y vender su fuerza de trabajo estacional. Son trabajadores asalariados sin ningún peso específico en el conjunto de la comunidad. Entre estos se señalan a los yugueros, hortelanos, pastores, messegueros. Los dependientes, así llamados porque entablan una relación cerrada con sectores sociales superiores, caballeros y clérigos, gozan de cierto privilegio de exención. Algunos artículos de las cartas forales señalan que junto al caballero y al clérigo sean eximidos sus dependientes[39].

Diversos acontecimientos en la vida política de Castilla a mediados del siglo XIII suponen un cambio importante en las estructuras socioeconómicas. El cambio de política sugerido por Alfonso X, que como afirma A. Ballesteros fue “una defensa de los intereses reales frente a los señoriales propiamente dichos que comenzaban a formalizarse tras el parón que sufrió la reconquista de gran parte de Andalucía”[40]. De esta defensa se deriva la promulgación del famoso Fuero Real (1255-1256) como respuesta al Fuero Viejo, que el conjunto de los nobles intentaba mantener. Por otro lado, la disminución del realengo en beneficio de los señores fue un punto que preocupó al monarca que como respuesta desarrolló una política de nuevas fundaciones, e intentó por todos los medios reintegrar todos los lugares posibles a su dominio[41]. Un cúmulo de elementos relacionados con las dificultades climáticas, la detención del proceso reconquistador, y fluctuaciones en la moneda, provocaron la inestabilidad política de donde salieron beneficiados unos y perjudicados la mayoría[42]. De la situación inicial en la que sólo eran ventajas para el conjunto de la población, se sufre un deterioro considerable y un deslizamiento hacia formas oligárquicas en consonancia con las directrices impuestas por la sociedad feudal.

Esta segunda etapa, es la que más nos interesa. Se extiende a lo largo de la segunda mitad del siglo XIII y se va a caracterizar por la existencia de importantes cambios orientados hacia la consolidación de la sociedad. Los cambios se dejan notar perfectamente, aumentan los derechos señoriales -fielmente recogidos en los fueros dados por órdenes militares y obispos- y en el realengo determinados grupos “guerreros” se consolidan como una oligarquía que controla la vida de los concejos[43]. Aún así existen diferencias en las distintas jurisdicciones, como en los maestrazgos donde las condiciones para la reproducción del grupo de los caballeros se encuentran francamente mermadas. Por su parte, la iglesia comenzaba a dar ciertos visos de organización e intentaba coordinar sus esfuerzos por pervivir en una zona en la que la escasez de pobladores y la pobreza de éstos obligó a los monarcas a beneficiarla de manera continua permitiendo, dada la mala situación monetaria del reino, aumentar sus respectivos patrimonios territoriales a costa de tierras y derechos pertenecientes a los concejos.

Los cambios en la sociedad fueron importantes. Partiendo de la lucha entre las jurisdicciones realenga y maestral por conseguir el mayor número de vasallos, dada la escasez de población, se suceden las usurpaciones de términos y los agravios contra las poblaciones de un lugar y otro. Pero, las diferencias se marcan especialmente en los privilegios obtenidos por las clases favorecidas, como el caso de los Caballeros villanos y la iglesia, y el endurecimiento de las obligaciones que tuvo que soportar el colectivo de los pecheros. Así, en el realengo las diferencias con la etapa de frontera si no son muy importantes sí podemos calificarlas de decisivas, aparecen los pechos solariegos representados por el pago de un maravedí anual; en el fuero de Cáceres se contempla perfectamente esta medida: “Después que fueren LX annos passados que Caceres fue presa, el que oviere a pechar fuero al Rey non pectet mas de I morabeti en el anno, fueras moneda”[44].

Los cambios se acentuarían con la promulgación del Fuero Real elaborado por Alfonso X. Este fuero contempla las tendencias evolutivas del realengo durante el siglo XIII. El fonsado y su equivalente la fonsadera siguen siendo obligatorios al igual que la fazendera, además hay que unirle el pago del yantar, que con el tiempo tiende a convertirse en una contribución regular[45]. En el Fuero Real dado a Trujillo en 1256 se contempla definitivamente la existencia del pago de la renta solariega a través de la marzadga. La evolución es perfectamente observable en el fuero de la Puebla de Alcocer dado por el concejo de Toledo en 1290, en él se recogen las tendencias que se vislumbraban a mediados de siglo, se reconoce la existencia de renta solariega que debía pagarse después de los seis años de habitar en el lugar y se confirma el pago de otra renta solariega como era la marzadga[46].

Pero sin duda las diferencias entre jurisdicciones son las que marcan realidades sociales distintas. Así, el maestrazgo presenta diferencias y afinidades con los lugares de realengo, de entre estas similitudes podemos señalar la exención del pago de pechos durante los diez primeros años de estancia en el lugar, un plazo más amplio que en el realengo fruto de la política de atracción de pobladores que ejercieron estas jurisdicciones, de hecho en tierras de Santiago el fuero aplicado es el de Cáceres, con ligeras variantes como la salvaguarda de los derechos señoriales[47]. En segundo lugar, estos fueros, como los de Santiago, se caracterizan por la ausencia de disposiciones claras sobre la renta solariega, no así los de Alcántara, que a mediados del siglo XIII hizo extensivo el pago de la martiniega a todos los lugares de su jurisdicción, pero más importante parece ser la existencia de las temidas banalidades como la obligación de usar los hornos señoriales[48]. Lo más significativo es el predominio de la orden sobre el concejo. La institución concejil se encuentra relegada a un segundo plano, los oficiales del concejo son designados por el maestre y participan en la administración de justicia. Por otro lado, se observa una mayor participación de los freyres en las caloñas del concejo y los derechos cobrados por las distintas tasas impuestas por el tránsito de mercancías y ganados así como en la distribución y aprovechamiento del término[49]. Esta intervención de la orden teóricamente suponía un recorte de las libertades y una presencia del poder señorial más fuerte.

¿Cómo se manifestaron estos cambios en el entramado social? Las diferencias existentes entre unos grupos y otros se profundizaron. Los verdaderos beneficiados en este sentido son los caballeros villanos. La aplicación del Fuero Real durante el reinado de Alfonso X supuso el aumento de poder y dominio de este grupo[50]. El fuero contemplaba el aumento de la participación en campañas guerreras y por tanto el aumento de las ganancias, pero más importante es la consolidación de las exenciones que gozaban décadas anteriores. Inmediatamente después de la concesión de este fuero proliferaron los privilegios dados a los caballeros donde se confirmaba su status frente al resto del colectivo vecinal. En las ciudades y villas extremeñas tenemos numerosos ejemplos, quizás los más significativos sean los de Plasencia. El primero de ellos se dio en 1255, y poco después, en 1262 se concedía nuevas exenciones junto al Fuero Real dado a la ciudad[51]. Los caballeros de Cáceres también fueron objeto de exenciones en 1273 con motivo de su asistencia a las campañas realizadas en tierra de Granada[52].

Ahora bien, debemos considerar que los cambios surtidos en el alejamiento de la frontera repercutieron directamente en los caballeros que, viendo que las posibilidades de aumentar su riqueza en la frontera disminuían considerablemente, desviaron su atención y consolidaron posiciones en aquellos lugares en los que con el paso del tiempo habían acumulado grandes patrimonios. Es el momento en el que comienzan a dirigir los destinos de la comunidad concejil en beneficio propio, se reservan los cargos concejiles y determina la entrega de propiedades a los nuevos pobladores, a los que pondrán numerosos inconvenientes. Del mismo modo, la posible pérdida de rentas fue suplida por una actividad ganadera y aumento de sus respectivos patrimonios territoriales[53]. Una forma de ampliarlos es a través de las compras y usurpaciones de tierras; no sólo son los caballeros los que participan de esta política, el clero y las órdenes militares, haciendo alarde de los privilegios emanados de la corona, están presentes en la consecución de tierras en detrimento de los grupos menos favorecidos. En Badajoz a finales del siglo XIII los distintos monarcas tuvieron que legislar en favor de los pecheros que veían sus derechos y propiedades seriamente amenazados por la desenfrenada adquisición de tierras por parte de los caballeros y su posterior adehesamiento. La situación llegó a tal punto que en 1277, Alfonso X tuvo que confirmar el conjunto de privilegios que poseían los pobladores de Badajoz ante la huida de estos hacia otras tierras, especialmente de órdenes militares[54].

Este último aspecto incidió poderosamente en la vida social y económica del campesinado pechero. La periodización de los pechos y la merma de los derechos comunales tuvieron como consecuencia el empobrecimiento de este grupo. La actuación de los caballeros y el probable desinterés por parte de los monarcas ralentizó el asentamiento de pobladores, pero aceleró la huida de estos hacia tierras de Portugal y hacia tierras de órdenes militares. La huida de la población pechera suponía la pérdida de ingresos por parte de la corona, de ahí que, ante la grave situación que padecían determinados lugares, como el concejo de Badajoz, el rey se apresurara a tomar medidas que evitaran el desastre. Se confirmaron los privilegios y libertades de la población, y se aumentaban las exenciones durante un periodo de diez años[55]. Aunque no tenemos noticias directas sobre este hecho en otros concejos de la región es de suponer, a juzgar por indicios indirectos, que fue práctica común.

En el maestrazgo no conocemos nada acerca del desarrollo de los grupos sociales, pero podemos esbozar algunas ideas que nos permitan comprender las diferencias, e incluso las posibles ventajas de esta jurisdicción. El escaso desarrollo que adquiere la caballería villana en el maestrazgo viene demostrado por la falta de noticias al respecto. Esta circunstancia, unida a las exenciones y no del todo gravosas obligaciones, no permitió a priori profundas diferencias entre peones-pecheros y caballeros[56]. Por ello, es posible que las diferencias entre los distintos grupos no fueran excesivamente grandes en el momento que tratamos. Por otro lado, es conveniente anotar lo que pudiera ser una tendencia generalizada durante el siglo XIII en Extremadura respecto al poblamiento del maestrazgo. La exención durante 10 años, la tenencia de heredades libres de usurpaciones por parte de un sector militar o caballeros escasamente representado, tal vez no compensaba del todo la existencia de cargas nominales, derechos jurisdiccionales y escasa intervención en la vida del concejo, pero sí podría ser un fuerte reclamo ante la terrible ingerencia que en la vida social realizaban los caballeros villanos en la jurisdicción realenga. Este pudiera ser el motivo principal por el que los concejos se quejaban de la huida de pobladores hacia tierras de órdenes militares.

Por último, sólo nos queda señalar la presencia de otro grupo integrado en la estructura de poder local: la iglesia. El grupo eclesiástico se constituye como un grupo compacto en cuanto a sus relaciones con las demás entidades señoriales, además como grupo de poder ejerce su jurisdicción sobre tierras y hombres de formas no muy distintas a las ejercidas por órdenes militares o monarcas. La escasa incidencia de la iglesia aun como grupo exento en la organización social durante el siglo XIII, tiene su origen en la pobreza de las diócesis debido a las pocas facilidades dadas por concejos y órdenes en el control de las poblaciones, ello obligó en no pocas ocasiones a intentar extender las jurisdicciones a otros lugares usurpando intencionadamente los derechos reclamados por otras sedes.

Hasta mediados del siglo XIII la iglesia extremeña no parece sólidamente organizada. Con anterioridad no tenemos noticias de la constitución de los cabildos. El obispo parece ser la única autoridad existente y el que controla los designios de la diócesis, sólo a partir de la segunda mitad de siglo y debido a los impulsos reconstituyentes del cardenal Gil para la iglesia hispana, encontramos los síntomas de organización. En Plasencia en 1254 había diez canónigos y ocho racioneros. En Badajoz se conocen en 1264 doce canónigos y seis racioneros, un número todavía muy lejos de iglesias situadas en otras zonas del reino[57]. Tanto el obispo como el cabildo se convierten en detractores de rentas y propietarios de heredades y poblaciones enteras, aunque no es hasta finales de esta centuria cuando los clérigos comienzan a fortalecer su patrimonio[58]. Las dificultades por cobrar el diezmo motivaron numerosos pleitos algunos de ellos de extremada virulencia, en especial con las tierras de las órdenes militares, que argumentaban ser organizaciones religiosas para escapar del pago del diezmo y otros derechos. Este es uno de los motivos que produjo el empobrecimiento de la iglesia extremeña e indujo a los obispos a aumentar sus rentas participando en campañas militares -como las andaluzas- y mantener ingentes cabañas ganadera en movimiento por todo el reino, ni siquiera los privilegios de exención otorgados de manera continua por los monarcas ayudó a recomponer la maltrecha situación[59]. Si examinamos los privilegios otorgados a la catedral de Coria durante el siglo XIII, además de las delimitaciones jurisdiccionales en cuanto al cobro de los derechos diocesanos, sintomáticas por otro lado del desconocimiento de los límites exactos típicos de zonas en las que el poder no se encuentra consolidado, podemos observar las exenciones concedidas en cuanto al pago del montazgo por el obispo de Coria en los desplazamientos de su cabaña, que en cambio era traducido en un intento de gravar en demasía los ganados que provenientes de otras zonas recalaban en sus dehesas[60].

Las relaciones mantenidas con los pobladores pueden quedar materializadas en el fuero concedido por el obispo de Badajoz a los habitantes de Campomayor en 1260. Las características principales de estas relaciones vienen dadas por la continuidad mostrada en cuanto a los aspectos legislativos, sólo el señor, en este caso el obispo, se reservaba una parte sustanciosa de las caloñas y determinadas rentas como el montazgo. También es controlada la fonsadera, y es de especial interés destacar la ausencia de banalidades. Los caballeros y sus dependientes gozan de una exención similar a la del realengo.


NOTAS:

[1] J. L. Martín Martín: “Las Funciones urbanas de la Transierra”, Comunicación al coloquio sobre la ciudad hispánica durante los siglos XIII al XVI, Madrid, 1985, pág. 416. Emilio Cabrera: “Del Tajo a Sierra Morena”, Organización social del espacio en la España medieval. La Corona de Castilla en los siglos VIII a XV, Barcelona, 1985, pág. 133, señala igualmente la ausencia de centros urbanos en torno a los que acelerar el proceso repoblador.

[2] Ángel Barrios García: “Del Duero a Sierra Morena. Estructuración y expansión del feudalismo medieval castellano”, España. Al-Andalus. Sefarad: síntesis y nuevas perspectivas, Salamanca, 1988, pág. 47.

[3] En torno a la idea de conquista diversos autores han polemizado sobre las connotaciones que tiene emplear este término. La historiografía moderna, huyendo de las premisas positivistas, interpreta el fenómeno de conquista de manera diferente hasta la entonces conocida. El proceso de adquisición militar del territorio o Reconquista, identificado con la adopción de la herencia visigoda, no responde exclusivamente a la idea de que se trata de un proceso distinto que no se ajusta a la realidad imperante del momento. M. González Jiménez: “Reconquista y Repoblación del occidente peninsular”, Actas Das II jornadas Luso-Espanholas de Historia Medieval, Vol. II, Oporto, (1987), 445-489.

[4] A. Barrios García: “Repoblación y feudalismo en las Extremaduras”, I Congreso de Historia Medieval. En torno al feudalismo, León, 1989, pág. 423.

[5] Por ejemplo en el Bajo Aragón, donde la participación de poderosas familias nobiliarias en la distribución del poder es mayor que la de las órdenes militares. Carlos Laliena Corbera: Sistema Social, estructura agraria y organización del poder en el Bajo Aragón en la Edad Media (siglos XII-XV), Teruel, 1987, págs. 81 y ss.

[6] Las noticias son prácticamente inexistentes. Sólo en 1181 tenemos referencias indirectas a través de un documento. J. González: “Repoblación de la Extremadura Leonesa”, Hispania, XI, (1943), pág. 236. En el siglo XIII son muchos los problemas que el resto de las jurisdicciones colindantes tienen con los templarios de Alconétar. Al respecto véase Carlos Estepa Díez: “La disolución de la orden del Temple en Castilla y León”, Cuadernos de Historia, anexos de la Revista Hispania, nº 6, (1975), 122-186.

[7] Julio González: Reinado y diplomas de Fernando III, Córdoba, 1986, doc. 575.

[8] J. L. Martín Rodríguez: Orígenes de la orden militar de Santiago (1170-1195), Barcelona, 1974, doc. 196, Julio González: Alfonso IX, Madrid, 1944, doc. 48; doc. 92; y doc. 176.

[9] Antonio Francisco Aguado de Córdoba: Bullarium Equestris Ordinis S. Iacobi de Spatha, Madrid, 1719, págs. 163-164; y Daniel Rodríguez Blanco: La orden de Santiago en Extremadura (siglos XIV-XV), Badajoz, 1985, pág. 59.

[10] J. I Ortega y Cotes: Bullarium ordinis militiae Alcantara, Madrid, 1759, pág. 23, 26 y págs. 35-36. J. González: Alfonso…ob. cit., doc. 187 y doc. 198.

[11] J. González: Reinado y diplomas…ob. cit., Vol. III, doc. 726.

[12] Carlos Laliena Corbera: Sistema social…ob. cit. En la página 35 señala: “la interacción del sistema feudal y de la organización del poblamiento se percibe perfectamente a través de un elemento primordial de las cartas de población, la donación de términos a los pobladores, que indica el ejercicio de un control político sobre un espacio distinto”.

[13] De la tradición ganadera de esta zona tenemos noticias en 1193, cuando la orden de Calatrava recibe algunos derechos sobre el tránsito de ganados en tierras extremeñas. Ortega y Cotes: Bullarium ordinis militiae Calatrava, págs. 29-30. J. Klein: La Mesta, Madrid, 1990, pág. 178, cit. doc. de 1237 en el que se contempla el pago correspondiente al número de cabezas que procedentes de Castilla recalaban en la zona de Capilla. J. González Repoblación de Castilla la Nueva, T. I, pág. 328: “Alfonso X mandó en 1255 al concejo de Toledo tener un montazgo en Milagro y otro en Cíjara, cobrando dos por cada mil cabezas de vacas, ovejas o puercos”.

[14] J. I. Ortega y Cotes: Bullarium…ob. cit., pág. 69, doc. de 1254 en el que se concede la exención de portazgos; págs. 107-109.

[15] Esteban Rodríguez Amaya: “La tierra en Badajoz desde 1230-1500”, Revista de Estudios Extremeños, (1952), pág. 13.

[16] A. de Torres y Tapia: Crónica de la orden de Alcantara, Madrid, 1763, T.I, Vol. II, págs. 364-366.

[17] Mª Jesús Suárez Álvarez: La villa de Talavera y su tierra en la Edad Media (1396-1504), Oviedo, 1982, pág. 75. “…su mengua grande que avia donde pudiese coger pan que seminaba la tierra en que fincaban y menos omes que me fiziesen serbizio ni me diesen mis pechos”, para poblar y labrar el Pedroso -comarca situada en torno al valle del río homónimo, al oeste del Huso- “ansi como entendieren que mas sera su pro……”. J. González: Repoblación de Castilla……ob. cit., T. I, pág. 321.

[18] Esteban Rodríguez Amaya: “La tierra…art. cit., págs. 13-14.

[19] Ibidem, pág. 17.

[20] A. Floriano Cumbreño: Documentación histórica del archivo municipal de Cáceres (1229-1471), Cáceres, 1987, doc. 3 y 5Bernabé Chaves:Apuntamiento legal sobre el dominio solar que por expresas donaciones pertenecen a la orden militar de Santiago en todos sus pueblos, (reimpr) Barcelona, 1974, pág. 35.

[21] J. L. Martín Martín y otros: Documentos de los archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 176. Bula de Gregorio IX al obispo, deán y chantre de Zamora, para que entiendan en la queja del obispo de Salamanca contra el de Coria, que había usurpado sus derechos episcopales en al villa de Montemayor.

[22] J. González: Reinado y diplomas…ob. cit., Vol. II, doc. 146.

[23] Cit. F. Alonso Fernández: Historia y Anales de la ciudad y obispado de Plasencia, Cáceres, 1952, págs. 47-48.

[24] Historia de la Baja Extremadura, Badajoz, 1986, pág. 635.

[25] Parece evidente que la conquista de Andalucía poco después de la de Extremadura no supuso una emigración masiva de pobladores que mermara los efectivos demográficos de la región. Estudios de J. González: Repartimiento de Sevilla, Madrid, 1951, 2 Vol., y M. González: La repoblación de la zona de Sevilla durante el siglo XIV. Estudio y documentación, Sevilla, 1975, ponen de manifiesto la escasa participación de extremeños en la conquista. Tal vez sea la causa de la también escasa participación nobiliaria y de la masiva por parte de las órdenes militares

[26] J. L. Martín Martín y Mª Dolores García Oliva: Los tiempos medievales, Historia de Extremadura, Badajoz, 1985, págs. 309-313. Señalan que estos señoríos tienen una clara orientación jurisdiccional. Alfonso Franco Silva: “La fundación de pueblas en tierras situadas al noroeste del Reino de Toledo a fines del siglo XIII”, Historia, Instituciones, Documentos, (1978). Señala del mismo modo que la repoblación del sector occidental de Toledo se realizó en la segunda mitad del XIII a partir de la formación de numerosos señoríos. Es probable que en Extremadura, concretamente en Plasencia, los monarcas siguieran con la misma política, de hecho el despoblamiento se precisa aún más con datos como la existencia de golfines en torno al castillejo caído de Miravete. Domingo Sánchez Loro:Historias placentinas inéditas, Cáceres, 1983, Vol.II, págs. 76-78.

[27] Esta idea queda actualmente rebatida porque la población extremeña que pudiera haberse desplazado hacia tierras andaluzas es simplemente mínima. J. González: Repartimiento de Sevilla, Madrid, 1951, 2 Vol. cita a extremeños presentes en los repartimientos en número inferior a los llegados procedentes de otras zonas.

[28] AL-IDRISI: Geografía de España, Valencia, 1974, cap. II, pág. 20 y cap. III, págs. 25-26.

[29] F. Mazo Romero: El condado de Feria (1394-1505). Contribución al estudio del proceso señorializador en Extremadura durante la Edad Media, Badajoz, 1980, pág. 47. A este efecto una población, Hornachos, consta como una de las pocas poblaciones de Castilla que poseía población mudéjar.

[30] J. González: “Extremadura al mediar el siglo XIII”, Hispania, XI, (1974), pág. 356-357. Ávila sólo contaba con 19 parroquias intramuros. Otras ciudades castellanas como Segovia contaban a mediados del siglo XIII con alrededor de 34 iglesias.

[31] Domingo Sánchez Loro: Historias…ob. cit, Vol. I A, págs. 405-412; y Vicente Paredes Guillén: “Los Zúñigas señores de Plasencia”, Revista de Extremadura, Cáceres, (1908), T. X, págs. 79-28.

[32] J. L. Martín Martín: “Las funciones…art. cit., pág. 41. Seguramente, en la frontera de los siglos XV-XVI ni una sola población, superaba los 10.000 habitantes, Badajoz, según J. González, no pasaría de 6.000, y Cáceres, tendría unos 5.500; pero las restantes del norte, Coria, Plasencia, Trujillo, quedaban muy lejos. Plasencia la mayor de las tres, sólo tenía 1.000 vecinos pecheros en 1494; muy por debajo se situaban Coria y Granadilla, con 233 y 106 vecinos pecheros, respectivamente, en 1527-1528

[33] J. L. Martín Martín: Los tiempos…ob. cit., pág. 298. Sólo en el caso de Badajoz la ciudad parece contar con dos grupos muy unidos por un origen común: portugueses y bejaranos protagonistas de los enfrentamientos a finales del siglo XIII. Gómez Moreno: Catálogo monumental de Zamora, T. I, pág. 86. Cit. Carmen Carlé: “La Caballería popular en León y Castilla”, Cuadernos de Historia de España, XXXIII-XXXIV, (1961). En la conquista de Cáceres, Montánchez, Mérida y Badajoz, las huestes del concejo de Zamora pelearon en primera línea.

[34] P. Lumbreras Valiente: Los fueros municipales de Cáceres. Su derecho público, Cáceres, 1974 rúb. 279, (en adelante Fuero de Cáceres). J. Maldonado y Fernández del Torco y E, Sáez: El fuero de Coria, Madrid, 1949, rúb. 280 (en adelante Fuero de Coria).

[35] Eloísa Ramírez Vaquero: El fuero de Plasencia, Mérida, 1987, leyes 2 y 7. (en adelante fuero de Plasencia).

[36] Fuero de Cáceres: rúb. 197, 380, 467.

[37] Fuero de Plasencia: Ley 2. A. Floriano Cumbreño: Documentación del…ob. cit., Fuero latino de Cáceres, pág. 9. Los distintos fueros disponen sobre la obligación de poseer caballos y armas a partir de una cierta cuantía de maravedís, en Cáceres son 150, 200 en Plasencia y 300 en Coria.

[38] Fuero de Coria rúb. 68, Cáceres, rúb. 75, Plasencia, ley. 490.

[39] Fuero de Plasencia Ley 14. Fuero de Cáceres rúbs. 154, 218 y 221. Como afirma J. Clemente Ramos: “La sociedad rural extremeña (siglos XII-XIII)”,Revista de Estudios Extremeños, (1990), T. XLVI, pág. 544, no se puede señalar la exención completa de este grupo, aunque todas las tendencias apuntan hacia ahí. Para una visión clara y completa de la sociedad del siglo XIII, ver del mismo autor: La sociedad en el fuero de Cáceres (siglos XIII), Cáceres, 1990.

[40] A. Ballesteros Beretta: Alfonso X el Sabio, Barcelona, 1984, pág.

[41] En Extremadura poseemos un caso en la villa de Montemolín, perteneciente a la orden de Santiago. Tras la revuelta sufrida en contra del monarca, decidió declarar realenga la villa sin entender a las pretensiones de las demás órdenes militares. Privilegio de 1282, Memorial histórico español, Madrid, 1851, Vol. II, doc. 212.

[42] Para conocer la desfavorable coyuntura de mediados del siglo XIII véase: Santiago Aguadé Nieto: “En los orígenes de una coyuntura depresiva”, Anuario de Estudios Medievales, nº 19, pp. 245-269.

[43] El modelo de sociedad rural extremeña y los cambios a los que se ve sometida durante la segunda mitad del siglo XIII están perfectamente esbozados en el trabajo de J. Clemente Ramos: “La sociedad rural…art. cit.

[44] Fuero de Cáceres, Rúb. 491. J. L. Martín Martín: “Los fueros de la Transierra. Posibilidades y limitaciones en la utilización de una fuente histórica”, Estudios en memoria del Profesor Salvador de Moxó, Madrid, 1982, pág. 699. Afirma que el establecimiento del pago de un maravedí puede entenderse como sustitución de la quinta parte del botín que los caballeros debían entregar al rey.

[45] Aparece de forma reiterada dentro de las obligaciones impuestas a los pecheros. Fuero de Cáceres, rúb. 269. También en Badajoz, M. Gaibrois: Reinado de Sancho IV de Castilla, Madrid, 1928, doc. 370. y en Coria J. L. Martín: Documentación medieval de la iglesia catedral de Coria, Salamanca, 1989, doc. 34. Sobre el carácter y evolución del yantar se puede ver: Julián Clemente Ramos: Estructuras señoriales castellano-leonesas. El realengo (siglo XI-XIII), Cáceres, 1989, págs. 213 y ss.

[46] Emilio Sáez: “Fueros de Puebla de Alcocer y Yébenes”, Anuario de Historia de Derecho Español, XVIII, (1947), pág. 435.

[47] Fuero de Segura de león, se daba la exención durante diez años y un año los nuevos matrimonios. Lo mismo en el fuero alcantarino de Salvaleón. Los esfuerzos de los maestres por poblar sus dominios fueron significativos. “…el maestre, que cuidadoso de estender su maestrazgo y que los pueblos de el se avecindasen mejor, dio fueros a los pobladores de Villasbuenas y Raygadas… (1256)”. “El año adelante hizo a los de Cilleros (1267), de que toda la tierra que desmontasen fuese heredad propia suya, de sus hijos y herederos, y como tal la pudiesen vender, cambiar y hacer de ella lo que bien visto les fuese”. Alonso de Torres y Tapia:Crónica de…ob. cit., T. I, pág. 355 y 388.

[48] Ortega y Cotes: Bullarium…ob. cit., pág. 107 fuero de Valencia de Alcántara, y pág. 112 fuero de Zarza (La Mayor) de 1266.

[49] Bernabé Chaves: Apuntamiento legal…;ob. cit., Fuero de Mérida, pág. 34; fuero de Montánchez, págs. 35-36.

[50] Carmela Pescador: “La caballería popular”…;art. cit. Se hace eco del aumento de las prerrogativas reales en favor de este colectivo. Bonifacio Palacios Martín: “Las milicias de Extremadura y la conquista de Andalucía”, Actas del V Coloquio Internacional de Historia medieval de Andalucía, Córdoba, pág. 89. Confirma que el alejamiento de la frontera tuvo amplias repercusiones en la constitución de la caballería y su funcionalidad, suplidas en parte por la concesión de numerosos privilegios.

[51] Bonifacio Palacios Martín: “Fundación y organización de Plasencia” I Congreso histórico sobre Plasencia y su tierra, 1986 (inédito), docs. 4 y 5.

[52] A. Floriano Cumbreño: Documentación…;ob. cit., doc. 6.

[53] Este aspecto ha sido puesto de relieve para Cáceres por Mª Dolores García Oliva: “Orígenes y expansión de la dehesa en el término de Cáceres”, Studia Historica, Vol. IV, nº 2, 77-100. Según señala la autora, el aumento de los patrimonios territoriales de los caballeros estaba consentido por el monarca que no se privó de realizar suculentas donaciones de heredamientos en los alfoces, restando superficie baldía de aprovechamiento comunal.

[54] Esteban Rodríguez Amaya: “Inventario general de los archivos de la S.I. Catedral y ciudad de Badajoz formado por don Ascensio de Morales en 1753 y 1754”, R.E.E., VIII-XII, (1952-1957), pág. 486.

[55] Ibidem.

[56] Daniel Rodríguez Blanco: La orden de…;ob. cit., pág. 289. Un hecho puede ayudar a comprender lo que decimos, en la constitución del organismo concejil a mediados del siglo XV dos regidurías como máximo eran reservadas a los caballeros de cuantía o a los hidalgos, el resto estaba en manos de los pecheros.

[57] J. Solano de Figueroa: Historia eclesiástica…;ob. cit., III, pág. 81. Domingo Sánchez Loro: Historias placentinas…;ob. cit., pág. 382, en el sínodo de Plasencia de 1229 sólo confirman los arcedianos de Plasencia y Béjar más cuatro canónigos y un chantre.

[58] Ibidem, Vol. II, págs. 132-140.

[59] Esteban Rodríguez Amaya: “Inventario general de…;” art. cit., pág. 412, exención del obispo y cabildo de Badajoz. Domingo Sánchez Loro:Historias…;ob.cit., Vol. I, pp. 419-424.

[60] J. L. Martín: Documentación…;ob. cit, docs. 27 y 32.