Oct 012010
 

Teodoro Agustín López López.

 1.  INTRODUCCIÓN

La fiesta es el tiempo (o la existencia), lo que la hierofanía a la naturaleza dice Mircea Eliade1. Hay un paralelismo entre tiempos y lugares sagrados. El ámbito espacio- temporal de la religiosidad y sus celebraciones forma una unidad. En efecto, la religiosidad popular busca siempre celebrar sus fiestas en tiempos y lugares privilegiados, conjugando la doble dimensión espacio- temporal. En efecto, armoniza la expresividad, el significado de unos días muy particulares por la ubicación que tiene en los diversos ciclos temporales con unos sitios determinados por su emplazamiento dentro de un contexto geográfico.

Quizá se podría decir que la fiesta es la síntesis, la conjugación de un tiem- po sagrado y un lugar sagrado, es decir, la unidad de un espacio-temporalidad cualificada, singular, extraordinaria. No obstante, el término “fiesta” se suele emplear, con un significado más específico, para designar los tiempos sagrados y  “hierofanía” para referirse a los lugares sagrados.

En concreto, La Tabla de fiestas del 1806 en la catedral pacense nos lleva a diferenciar tres partes: 1ª El Rito romano al ser ésta la sede principal de la Iglesia local, presidida por el obispo, sucesor de los Apóstoles. 2ª Los lugares y tiempos celebrativos, que impregnan la cultura autóctona del pueblo y 3ª El ornato y cantos expresados en una visualización  y audición propias.

2.  RITO ROMANO

La liturgia romana conjuga un calendario, compuesto de los dos ciclos movibles del año litúrgico: el Misterio de la Natividad, que comienza el primer domingo de Adviento, que siempre ha de ser el más cercano a la fiesta de San Andrés, 30 de Noviembre, por una parte ; y el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección a partir del 14 de Nissan, de donde se calculan antes las Dominicas de Septuagésima, sexagésima y quincuagésima. Cuaresma, Miércoles de Ceniza, Domingo de Ramos, Lunes, Martes y Miércoles Santo y después Jueves, Viernes y Sábado Santo. Cincuentena pascual con Pentecostés y Corpus Christi y, por otra el fijo que sigue el calendario civil anual.

Esta dinámica se debe a que mientras las fiestas movibles se rigen por el sistema lunar, las fijas siguen el sistema solar. Entre ambos sistemas existía un desfase hasta que el 1582 el Papa Gregorio XIII corrigió, saltando del 3 de octubre al 17 del mismo mes, de tal manera que de nuevo habrá un nuevo error de tres día el año 3333.

2.1   Oficio Divino

Juxta Ritus qualitatem, el Oficio Divino sigue la distribución regular de Fiestas doble o semidoble o simple: de Dominica o feria o Vigilia u octava y fuera del orden  del Oficio Votivas o por difunctis.

2.1.1.  Normas y costumbres litúrgicas

Traslado y conmemoración de fiestas2. Dos tablas sacadas de la Rúbricas generales nos servirán  para tomar una visión global.

Tabla I

tabla 2-1

Tabla II

tabla 2-2

Las Fiestas dobles, fijas o movibles, aparecen en el Calendario con categoría de Duplex, en ellas se dice una oración, por tanto no hay conmemoración.

Doble Mayor de Primera clase: Natividad del Señor, Epifania, triduo pascual, Pascua de Resurrección, Lunes y martes de su octava. Ascensión, Pentecostés, Corpus, Asunción e Inmaculada Concepción, Natividad de San Juan Bautista, Patrono y Titular de la Iglesia San José, Pedro y Pablo, Todos los Santos, Dedicación de la Catedral.

Doble Mayor de Segunda clase: Circuncisión, Nombre de Jesús, Fiesta de la Trinidad, Purificación, Anunciación, Visitación, Natividad, Ntra. Sra. del Rosario, Dedicación de San Miguel, Patrocinio de San José, San Matías, San Felipe y Santiago el Menor, San Bernabé, Santiago el Mayor, San Bartolomé, San Mateo, Simón y Judas Tadeo, San Andrés, Santo Tomás, San Marcos, San Lucas, San Esteban, Santos Inocentes, Santa Ana y San Joaquín.

Dominicas Mayores de Iª clase: Primera de Adviento, Primera de Cuaresma, Pasión, Palmas, Pascua, In Albis, Pentecostés y Trinidad, que nunca se omite.

Dominicas Mayores de IIª clase: Son las de 2ª,3ª y 4ª de Adviento, Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima y 2ª, 3ª y 4ª de Cuaresma.

Doble Mayor per annum: Beato Juan de Ribera (dominica 3ª después de Epifanía), Transfiguración, Exaltación de la Santa Cruz, Ntra. Sra. de las Nieves, Santísimo Nombre, Presentación, Ángeles Custodios, Degollación de San Juan Bautista, Santo Domingo, Santos Marco y Marceliano, Patronos Menos Principales Corona de Espina, San Atón y Traslación de Santiago, las cuales se prefiere a las dobles menores.

Doble menor per annum: Enero: San Mauro, Santos Fabián y Sebastián y San Pedro Nolasco. Febrero: San Blas. Abril: Santa Engracia. Mayo: San Isidro Labrador, San Víctor, y San Fernando. Junio: San Bonifacio, San Antonio de Padua, Julio: San Pío y Santa María Magdalena. Agosto: San Esteban y Com- pañeros mártires de Cerdeña, San Lorenzo, San Agapito, San Bernardo, San Zeferino, San Agustín y Septiembre: San Gil, San Fabián, San Julián, (Dulce Nombre de María), San Crescencio y Octubre: Santa Teresa de Jesús, Santas Bonifacia y Germana, Noviembre: Difuntos y octava, Patrocinio de Ntra. Sra., San Martín y Diciembre: Desposorios de Ntra. Sra, San Silvestre.

Ferias Mayores de Adviento, Cuaresma, Cuatro Témporas y Segunda de Rogativas en las cuales siempre se hace conmemoración.

Las Semidoble aparecen señaladas  en la tabla. Además en los domingos o días dentro de la octava. En los semidobles, tanto de fiestas como de dominica, y en las octavas se dice varias oraciones según señalan las Rúbricas en Primeras Vísperas, Completas, Maitines y Laudes, Prima y Horas y el día de San Pantaleón.

Simples. Si concurriera en el mismo día con cualquiera de las categorías anteriores, se hace conmemoración de Simplex y el oficio de las superiores que concurriesen, excepto si fuese doble de 1ª clase que no cabría conmemoración alguna.

Feria y Vigilia: cuando la Feria no ocurre con fiesta, octava o Santa María in sábato. En las ferias de adviento y cuaresma, cuando de ellas no se hace oficio, se hace conmemoración de las mismas en cada una de las vísperas y laudes de toda fiesta; y en las cuatro Témporas, feria segunda de rogativas y vigilias también en Laúdes Pero si alguna vigilia ocurre en adviento y cuatro témporas o en días de fiestas dobles o Patrono o titular  nada se  hace de ella., ni aún en los laúdes.

Conmemoraciones. Cuando existen varias se observa el siguiente orden: los días Duplex toman como Simplex, de Dominica, de Semidoblex, también cuando se reduce a modo de Simplex, de días de infra Octavam, de Feria mayor o de Vigilia, de Santa Maria in sabato, de Simplex.

Pro difunctis. Extram ordinen officii se encuentran los aniversarios, siendo estos: Semidobles los días 4 mayo, 20 junio, 7 agosto, 13 agosto de cada año y Doble per annum: los de 3, 4, 5,14, 16, 19, 21, 22 y 23 enero, 14 y 20  de febrero. 16 de marzo,  6, 8 y 14 de mayo, 15,  19,  20 y 30 de junio, 23 y 27  de julio, 3, 13 y 30 de agosto, 28 y 30 de septiembre y 27 de noviembre. Las exequias y honras quedan regulados en la advertencias de la tabla: obispos, dignidades, canónigos, racioneros, semiracioneros y padres de los mismos, que se produjeran de forma  ocasional, como aparece en el apéndice final..

1.1  2 Horas canónicas3

 Tabla III

tabla 2-3

1.2. Misa conventual

La Misa diaria sigue el orden del Oficio Divino: Fiestas doble o semidoble o simple: de Dominica o feria o Vigilia u octava y fuera del orden del Oficio Votivas o por difunctis4.

En las ferias de cuaresma, de las cuatro témporas, rogativas y vigilias, aunque la fiesta doble o semidoble u octava ocurra en la catedral se cantan dos misas, una, de la fiesta después de Tercia, otra de feria después de Nona.

También se dirán dos misas, una por difunctis y otra, de la fiesta simplex. exceptuado en cuaresma  y tiempo pascual.

El primer día de cada mes, exceptuado adviento, cuaresma y tiempo pascual, no impedido por oficio doble o semidoble, se dice la misa principal por los difuntos sacerdotes, bienhechores y otros. Sin embargo si en ella hubiera misa propia de feria o de Fiesta Simple o fuera de domingo que fue impedida, y no hay otro día en la semana se dirá dos misas, una por los difuntos y otra por la Fiesta Simple o dicha feria.

Además la feria segunda de cada semana en la cual el oficio de hace de feria, la misa principal puede decirse por los difuntos. Sin embargo la segunda feria en al cual el oficio es de feria, l misa debe decirse por difunctis, (como se ha dicho). Si fuera propia de feria o fiesta  simple o misa dominical trasladada, se hace conmemoración de los difuntos, exceptuando el tiempo de cuaresma y pascua  y durante  el año en los oficios dobles y semidobles.

En día de la conmemoración de todos difuntos, y en el día del Entierro se dice una única oración e igualmente en el día 3º, 7º y 30º  y cuando se celebre de modo solemne por los difuntos.

En los días que no se dice la misa conventual pro difunctis a no ser que sea el día del entierro y en el aniversario, no se hace conmemoración de ellos, sin embargo en las misas privadas se puede decir cualquier día por los difuntos junto  a las fiestas dobles en días de domingos.

La secuencia Dies irae se dice el 2 de noviembre, entierro y cuando se diga una sola oración y en las demás misas de difuntos se quedará ad libitum del celebrante.

1.2.1.  Misa Tridentina5 

 Tabla IV

Ante confessionem.                                           Offertorium. Ps 95

Introitus: Ps. 2                                                    Secreta

Oratio                                                                    Prefacio: De Nativitate.

Lectio Epistolae. Tit 2 c.                                   Infraoctavam: Comunicantes.

Graduale. Ps 100.                                              Communio. Ps 109

Aleluya. Ps. 2                                                      Postcomunio.

Sequentia S Evangelio Lc. 2                           Evangelium S Joannis.

 

1.2.2.   Rúbricas Generales del Misal Romano

1. Introito, Kirie, Gloria. Oraciones: El introito con el Gloria Patri siempre se dice, excepto en el tiempo de Pasión y en las misas de difuntos. Nueve veces se dice el Kirie, alternado el celebrante con los ministros. El Gloria in excelsis se dice cunado los Maitines tienen Te Deum, además el Jueves y Sábado Santo, que se dice este Himno. Oraciones (Colecta)  según la categoría  litúrgicas es como sigue:

Fiestas dobles, una y única oración. Fiestas semidobles se cogen según el tiempo hasta adviento y desde el Bautismo hasta cuaresma: una segunda A cunctis, o Deus qui salutis o De feria, o Santa María u octava y otra, tercera Ad limitum o Pro Ecclesia vel Papa o intraoctava. En las octavas privilegiadas sólo dos oraciones: 1ª Octava y 2ª Ecclesia o Papa. Otras octavas tres: 1ª la del día, 2ª la de Santa María y 3ª la de Pro Ecclesia. En las fiestas simples y las ferias per annum: 1ª Semidoble y 3 ó 5 o 7 ad libitum. En las ferias de 4 Temporas, en donde se dice varias lecciones se puede decir varias oraciones después de la oración que precede a la epístola. En las misas Votivas, si son solemnes por asunto grave o por una causa pública de la Iglesia   sólo hay una oración; pero en las misas de acción de gracias se añade otra más y en las fiestas simples se  pude añadir varias. Las  votivas de  la Virgen  se puede decir la 2ª de la del oficio del día y la 3ª del Espíritu Santo y in sábato la 2ª es del Espíritu Santo y la 3ª es por Ecclesia vel Papa. En las fiestas de los Apóstoles la 2ª es de la Virgen.

Todas la oraciones se concluyen como sigue: Si la oración va dirigida al Padre, Per Dominum nostrum. Si va al Hijo, Qui vives et regnas cum Deo Patre. Cuando la principio se hace mención del Hijo, Per eundem Dominum nostrum; o en el final, Qui tecum vivit. Si se hace mención del Espíritu Santo en la conclusión se dirá, In unitate ejusdem Spiritus sancti. Otras oraciones se concluyen según dictan las Rúbricas.

2.   Epístola, Gradual, Aleluya, Tracto, Evangelio, Símbolo, Ofertorio: Epístola R/ Deo gratias. Graduale siempre se dice, excepto el tiempo pascual. Aleluia: dos versículos. Sequencia en el tiempo pascual. Desde  septuagésima a  Pascua se dice el Tracto. Evangelio R/ Laus tibi Christi. Símbolo.

3.   Ofertorio, Secreta, Prefacio y Canon: Dominus vobiscum, Oremus, después ofertorio. Suscipiat Dominus sacrificium.  Prefacio y canon romano.

4.   Comunión, oraciones post comuniones. Ite Missa est, vel Benedicamus Domino, Bendición y el prólogo del Evangelio de San Juan: Comunión, Ite missa est se dice cuando hay Gloria o Benedicamus Domino y Resquiescant in pace en la misas de difuntos R/ Amen.

2. LUGARES Y TIEMPOS CELEBRATIVOS

2.1.    Espacio e itinerarios

El presbiterio es el centro de todos los espacios, siendo el punto álgido el Altar Mayor privilegiado, que es rematado y adornado por un hermoso retablo barroco. La misa conventual es cantada todos los días, y su ministro es el preste asistido por un diácono y subdiácono, junto con el Maestro de Ceremonias, turiferario y acólitos. Los días solemnes  hay Misa  Pontifical que celebra el Obispo, asistido por diácono y subdiácono de honor y de oficio, acompañado por el Deán como presbítero asistente y cuatro ministros de capa para la palmatoria, libro, báculo y mitra, maestro de ceremonias, turiferario y acólitos,  y cuatro canónigos con capa y cetro, que  estaban  a la entrada  del coro, una vez que los introducía el pertiguero desde el Gloria hasta el Agnus Dei. Las Misas de Aparador o rezadas se multiplican sin interrupciones entre horas canónicas menores.

Las naves colaterales acogen  distintos  actos litúrgicos: En la de San Blas se hace conmemoración  de las I Vísperas del Santo el 1 de febrero y se canta la Misa  al día siguiente en su Altar.

El altar privilegiado de Ntra. Sra. de la Antigua se inciensa en las I y II Vísperas en la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, después de las Vísperas del 22 de julio se dice un responso solemne con música por el Obispo Juan Marín de Rodezno y el 1 y 2 de noviembre; otro por obispo D. Gil Muñiz, el día 1 septiembre.

En el claustro existe una capilla con su altar privilegiado y retablo dedicado a Cristo Crucificado, vulgo Cristo del Claustro, con una reliquia- espina en su costado y otra en el relicario, que trajo el obispo D. Francisco de Rois documen- tada, que hoy no existe.

El Coro es la caja de resonancia de la plegaria oficial, en el q ue s ew- guardan ciertas normas, a saber, en el Triduo Sacro se reza con sumisa voz en pie y en las sillas bajas. La octava del Corpus se dicen en pie, menos los mai- tines que se dicen en las sillas bajas.

El día de San Juan  se manifiestan todas las reliquias y se saca el coro fuera a no ser que caiga en la infraoctava del Corpus y entonces se hace acabada la procesión de la octava.

Tabla V

tabla 2-4

2.2.  Itinerarios procesionales

2.2.1.      Procesiones litúrgicas.

Rituales: Son la de las Candelas, la del Monumento y Mandato el Jueves Santo; la de la Procesión en la bendición de la Pila de Bautismo el Sábado santo; la del Domingo de Resurrección: a la 3.00 horas procesión con el San- tísimo, desde el sagrario al Altar mayor, Sermón y procesión por toda la Igle- sia y reserva en dicho altar; la de la Procesión en la bendición de la Pila de Bautismo en la vigilia de Pentecostés; la del Corpus- Christi y su octava del Corpus, en que se expone antes de Prima y se reserva después de sexta, y por la tarde se manifiesta antes de nona y se reserva después de Laudes. Finalmen- te, la procesión eucarística del día 1 de noviembre con Te Deum por el Terremoto de Lisboa 1755.

Letánícas o de Rogativas: Se celebran el 1-nov. la procesión de Letanías y 25- abr., día de San Marcos Evangelista. Los tres días  anteriores a la Ascensión: el 1º se dirige a la iglesia de San Andrés , el 2º a la de San José y el 3º a la ermita de la Soledad.

2.2.2.   Procesiones devocionales, por dentro de la Catedral

Sagradas Reliquias. En la capilla de la Reliquias a la hora de Prima el Sacristán Mayor con las llaves las entrega  al Deán, en cuyo poder deben estar naveta, incensario, estola y paño de hombro, dos hachas para los clerizones y seis velas para los monacillos estan preparados. Abre el Sacristán las puertas, saca la Reliquia y la pone en medio del altar, el socio eclesiástico la inciensa tres veces y bendice. Con el paño de hombros la toma y comienza la procesión hacia el Altar Mayor. El Sochantre entona el himno (Jesus Redentor de Vísperas u otro según el misterio o mártir o santo venerado). Al llegar a la capilla Mayor suben al Altar el socio y dos asistentes y la deposita en medio del Altar y la inciensa tres veces y la coloca en un banquillo ad hoc en el lado del Evangelio con dos velas, además de ellas que se ponen en el Altar Mayor, el resto permanecen en la capilla Mayor de rodillas. El preste deja el paño de hombros y la estola y  todos vuelven al coro a cantar las Horas canónicas de  Prima y Tercia, y después iniciar de nuevo la procesión con la reliquia que porta el subdiácono en lugar de la cruz. Diácono y preste detrás, delante el Petiguero por la nave de la Antigua: acabado el 1º responsorio, canta la capilla músical su Villancico, terminado el sochantre entona el 2º responsorio andando la procesión .. y así el tercero hasta la nave de San Blas y hasta llegar al coro. Los ministros de la misa se retiran por las puertecillas del Altar Mayor para  revestirse  y  celebrar la Misa conventual. Una vez terminada la Hora de Sexta se retorna la Sagrada Reliquia a su lugar, del mismo modo que se trajo, cantando el mismo himno y el sochantre canta desde el altar de la Antigua la antifona «Sub tuum presidium», quedando los señores  formados a la puerta de la  capilla. Los sacristanes  cierran las Reliquias y vuelven a entregar las llaves al Deán6.

Las reliquias insignes, que se conservaban en el retablo relicario fueron diecinueve de los santos Mártires: Cuna, Santos Fabián y Sebastián, Santa Engracia, Invención de la Santa Cruz, Corona de Espina, San Victor, San Bonifacio, San Pío, San Esteban y Compañeros mártires de Cerdeña, San Agapito, San Lorenzo, San Zeferino, San Fabián, San Julián, San Crescencio y Santas Bonifacia y Germana; y Confesores: San Mauro Beato Juan de Ribera, San Atón.

Advertimos que el desaparecido viril de plata que D. Fernando de la Bas- tida el 1761 mando fabricar  en Roma y que le costó más de 700 ducados y en el que se colocó  el Lignum Crucis en lo alto y la Santa Espina en lo bajo que teníamos entre las Reliquias, recoge el Dr. Mateos en su libro Ceremonial de nuestra catedral7.

Pro Difuntis. Según acuerdo de 1563, acabada la Misa Conventual, se sale en procesión por la nave de la Antigua y allí se acaba de cantar  el 1º responso. En el ángulo desde el Baptisterio a la capilla de la Encarnación el 2º y en la nave de San Blas el 3º y se viene la procesión a la puerta del coro y allí se  canta el 4º el día de la conmemoración de Todos los Difuntos.

Claustrales. Al claustro renacentista cuadricular se accede por la puerta grande de la nave de San Blas entrando al primer lado en cuyo fondo aparece el altar dedicado a Santos Fabián y Sebastián  junto al primer ángulo del mismo, en donde terminado el 1º responsorio y la antífona (Gaudentin Caelis u otra), salen dos monaguillos y junto al altar dicen los versículos y el presidente la oración, presentándole el diácono el libro abierto, acabada prosigue la procesión por el lado contiguo y su extremo se halla el altar de Santa Bárbara en donde se hace parecida estación en este ángulo 2º; continuando la procesión hasta llegar al ángulo 3º en medio de él, ante el altar de San Juan Bautista, se tiene un facistol con paño, libro y oración. Se utiliza una vez que el sochantre canta los responsorios y dos señores cantan los suyos por los libretillos y el preste la oración; prosigue la procesión por el último lateral hasta llegar al 4º ángulo, en donde se encuentra el altar dedicado a la Coronación de la Virgen, en donde cantan las chirimias y las ceremonias anteriores, con el fin de comenzar la Misa conventual en el altar Mayor, habiendo sido precedida por la Hora de Tercia.

Las procesiones claustrales se celebraban 50 veces durante el año litúrgico: los días de la Circuncisión, Epifanía, San Pedro Nolasco, Purificación, San Matías, Anunciación, Domingo de Resurrección, lunes y martes de Pascua, San Felipe y Santiago, San Isidro Labrador, San Fernando, que si cae en sábado infraoctava de Pentecostés, la procesión se hace después de nona, La Ascensión del Señor, Pentecostés, lunes y martes de Pentecostés, Todos los días de la octava del Corpus por la tarde, San Bernabé, Santos Marco y Marceliano, Natividad de San Juan, Visitación, Santa María Magdalena, Santo Domingo de Guzmán, Ntra. Sra. de las Nieves Transfiguración del Señor, Asunción y su octava, San Joaquín, San Bernardo, San Bartolomé, San Agustín, Degollación de San Juan Bautista, San Gil, Dulce Nombre de María, Dedicación de la Santa Iglesia Catedral, San Mateo, Dedicación de San Miguel, Santísima Virgen del Rosario Santa Teresa de Jesús, San Lucas, Santos Apóstoles Simón y Judas Tadeo,   Patrocinio de Ntra. Sra., San Martín, Desposorios de Ntra. Sra., San Andrés, Concepción, Expectación de Ntra. Sra., Santo Tomás, Santos Inocentes y San Silvestre. El itinerario de  la procesión  durante  el periodo  que  trascurre desde el 25 de abril hasta el 1 de noviembre es el claustro, mientras que el resto del año es por la Iglesia.

Acogida Los músicos deben asistir a cantar la Salve a Nuestra Señora así como recibir en el Altar mayor la procesión del Santo Entierro de Cristo y acompañarlo hasta la puerta de la iglesia.

2.2.3.   Procesiones devocionales, por fuera de  la Iglesia

Estacionales. Eran los días de San José, Santos Pedro y Pablo, 29 junio , Santiago, Natividad a Santa María. San José, 19 marz. Santísima Trinidad Prima procesión a su Iglesia conventual, procesión a Santa María la Real. Santiago la procesión a su ermita, 25-jul., en donde solo se hace conmemoración. La Natividad  procesión a  la Parroquial, 8- set.

Festivas. San Blas y Otras, según costumbre inmemorial todos los domingos y fiestas y los tres días de Tinieblas ccuatro capellanes asisten al cura de Santa María la Real en el coro. El día de la Conmemoración de los Difuntos a principio de la Misa conventual, sale el preste-medioracionero con cuatro capellanes a Santa María para cantar la Misa, oficiada por los capellanes, y hacen la procesión para cantar los 4 responsos en las cuatro nave, después vuelven a la Iglesia en donde se hacen presentes.

2.2. Horario regular y variaciones

 Tabla VI

tabla 2-5

2.3.1    Variaciones  horarias (octubre-marzo)

Días fijos: “Tómese media hora”, es decir adelantase ½ hora la Prima 6.30 el 1-nov Por la procesión de Letanías de los Santos, antes de la misa. Navidad “Se entra” a las 8.30 el día 24–dic. por la Kalenda y los maitines a las 21.00. 25–dic Tercia a las 9.00.  Entrase a Prima a las 8.30, excepto el domingo que se entra a la hora regular. La Purificación del 2-feb.- Prima 6.30 por la proce- sión e igualmente el 19 marz. y 25- abr., San José y San Marcos Evangelista.

Días variables: Prima a las 6.30 el Miércoles de cenizas, y en cuaresma a Completas 13.30, menos los sábados que son solemnes, y se entra a las 16.00 y los domingos a la hora regular  acabadas las Vísperas. El Domingo de Ramos se toma una hora y la procesión se hace por fuera  de la Iglesia. Lunes Santo la Prima es a las 8.30 y Tercia alas 9.30 y Martes y Miércoles Santo se toma media hora y Tercia a las 8.30 por la Passio, siendo en este último día la Tinieblas  a 18.00. Jueves Santo  si celebra el  Obispo Prima  a las 6.30 y Tercia a las 8.30, si no a las 7.00 y 9.30, respectivamente. No se puede decir misa y comulgan todos en la única celebración.   A las 14.00  Procesión al Monumento y Mandato y acabada Completas. Este día se quita el agua de las pilas por costumbre muy antigua. Viernes Santo se entra a Prima a las 8.00, cabildo de Perdón, Tercia a las 9.00, Oficios litúrgicos y Completas a las 15.30 y Maitines u oficio de Tinieblas a las 16.00. El Sábado santo Prima a las 8.00 y Tercia  a las 8.30

2.3.2   Variaciones horarias (abril.-septiembre):

Días variables: Domingo  de Resurrección  se toca  a Maitines  a las  2.00 de la mañana y 3.00 procesión con el Santísimo, desde el sagrario al Altar mayor, Sermón y procesión por toda la Iglesia y reserva en el Altar mayor. Lunes y Martes de Pascua a Prima a las 7,15 y el resto de la octava a las 7.30. La Ascensión del Señor a las 12.00 Nona y Exposición del Santísimo, Santísima Trinidad Prima a las 6.30 por la procesión a la Iglesia conventual de los PP. Trinitarios. Corpus Christi a Prima se toma una hora. Todos los días de la octa- va después de completas hay villancicos (motetes eucarísticos) y tocatas.

Días fijos: Natividad de San Juan Bautista en las primeras Vísperas hay Villancicos y Maitines  de cabildo  a  17,30. Cuando la octava del Corpus  cayera en la víspera de San Juan la nona es a las 14.15 y Vísperas a las 15.00: acabadas Completas se hace la Procesión con el Santísimo por el claustro. Los Maitines a la 17.30. el 29 junio  Prima a las 6.00 por la procesión a Santa María la Real, si cae dentro de la infraoctava del Corpus se trasfiere a primer día libre. El 25 de julio Fiesta del Apóstol Santiago ve comienza Prima a las 6.30 para tener la procesión a su ermita en la Alcazaba. El 15 de agosto la Asunción se va Maitines de cabildo 17,15; el 1 de septiembre San Gil a Maitines a las 17.30; el 8 septiembre La Natividad a Prima a las 7, 15, por la procesión a la Parroquial de Santa María la Real por acuerdo de 7 septiembre de 1787, ya que se había trasladado ésta de la Alcazaba a la Iglesia que fue de los Jesuitas (hoy plaza de Luís de Morales). Después de la desamortización de 1836 pasó al convento de San Agustín, donde hoy está.

2.3.3   Aniversarios, Honras y responsos:

Enero- por Fernando López Arango de Espinosa, Juan Marín de Rodezno, Gabriel de Esparza, José Ares, Sebastián de Solís, María de Costa y Alonso Salgado; Marzo: por Fray Francisco Mendoza; Mayo: Juan Amador Naharro, Manuel Pérez Minayo y Ana Márquez Negrete; Junio: por Juan Diez del Solar, Conde de Losestain Don Adán, Antonia Gallego y Miguel de Echevarría.; Julio: por Diego Alvarez; Agosto: por Juan Ruíz del Alamo, Pedro de la Barreda,, Pedro Alconero y Juan Amador Naharro; Septiembre: por Juana María Salinas, Juan Amador Naharro, Juana Fernández de Torquemada, que fundara su hijo Juan de San Clemente y Manuel Pérez Minayo; Francisco de Espinosa; Noviembre: por Prelados y Canónigos y Diciembre: Juan de Aguello y Vargas, una memoria de misas.

Otros elementos enriquecen las fiestas: Repiques de  campanas los días : 24–dic a las 20.00, Antes la nona el día de la Ascensión y antes de maitines de San Juan; los Maitines de cabildo, que son penalizados con punto a lo vivo y Días de precepto los días de la Anunciación, Marcos y patronos secundarios hasta la conmutación del voto de la ciudad por acuerdo del 16 de diciembre de 1742.

3. ORNATO Y CANTOS

3.1.  Hábito coral

Los prebendados (dignidades, canónigos, racioneros y semiracioneros) vestían el traje coral, cuyos componentes eran: Sotana, que era la prenda talar de vestir, suelta que cubre todo el cuerpo desde la cintura hacia abajo; Bonete de estilo español con borla negra y forrado de tela negra; Capa es prenda de vestir, suelta o manteo antiguo de paño que llegaba hasta los pies. Se utilizaba sobre la sotana en el tiempo de  frío; Sobrepelliz  o vestidura litúrgica o especie de roquete abierta y con mangas muy anchas y sueltas, de tela blanca de diferentes materiales, puesta encima de la sotana, que llega a rebajar la cintura. Se utilizaba en el tiempo de calor. El cambio de la capa por la sobrepelliz se hacía el Sábado Santo en el Gloria y se volvía a coger a coger terminada la misa, hasta que decidiera el Cabildo según las variaciones de los temporales.

Dicho hábito coral antiguo poco más duró; ya que el 14 de mayo de 1814 el Arzobispo obispo D. Mateo Delgado Moreno hace un llamamiento para tratar el traje que deben gastar en el coro los prebendados durante la estación de verano. Su Ilma. ordena que se mande hacer una capa de coro sin faldas y unas mucetas parecidas en lo posible a las que se gastan en invierno; todo de tela de seda, siendo sufragados estos gastos por el cabildo para  que no se viera perjudicados los semiracioneros8.

Con motivo de la reforma del Concordato de 1851 se ocasionarán dos nuevos   cambios:

Primero: Los nuevos  beneficiados  o capellanes que se nombran sustituyen a los racioneros y semiracioneros, no a los capellanes de coro, aunque han de desempeñar las cargas de estos y como esta medida es provisional usan el traje de sobrepelliz. Los capellanes de coro en adelante han de ser sustituidos por ministros inferiores.

Segundo: Los beneficiados según el art. 16 “no pueden no pueden considerarse  de corpore- capítulo”. Consecuentemente,  el Obispo D. Francisco Javier Obregón el 30 de agosto de 1852 manda un oficio al Cabildo en estos términos: “Los Beneficiados han de llevar la ropa coral sea en su forma y de tela igual a la que gastan los señores capitulares con diferencia  de que la pala de la muceta, en vez de ser de terciopelo como estos la llevan, será en el invier-o de raso y en verano, puesto que la ropa coral es de seda y la muceta carece da pala, usaran los beneficiados la partezuela de la misma muceta de tres dedos, de tela de lana, bien sea de anascote? u otra semejante que no tenga brillo alguno y de esta manera se diferencia de los señores capitulares”9. Además usan la sobrepelliz  sin mangas.

Por fin, el hábito coral de los canónigos sufre un nuevo cambio según la comunicación de Obispo D. Fernando Ramírez y Vázquez al Cabildo el 5 de octubre de 1867 en donde dice que la muceta de los capitulares ha de ser morada por un rescripto de su Santidad Pío IX. Una comisión al efecto proyecta el diseño de la muceta para la estación del invierno después de una discusión se acordó que se ponga la forma de un “Jarrón” de terciopelo morado, idéntico al negro, que tiene el actual, que se venía usando10. El 2 de febrero a la hora de Prima se estrena la nueva muceta.

Aunque desconocemos la implantación del hábito nuevo para el verano, podemos suponer que fue pronto, pues siempre el factor calor actuó anteriormente como determinante. Consta de sotana negra, roquete, muceta morada de seda con botones del mismo color en la línea central delantera.

En 1890 por Bula de León XIII se les concede usar alzacuello y faja moradas y por Decreto de la Congregación Consistorial concede calcetines morados, bonete con borla verde y solideo negro con borlita verde. Un Breve pontificio de Benedicto XV concede el uso de transparentes morados en las bocamangas de las vestiduras sagradas y botones morados en la sotana. El 7 de septiembre de 192111.

3.2.    Capas

Tabla VII

tabla 2-6

 3.3.  Cantos

El canto gregoriano es un tipo de canto llano utilizado en la liturgia de la Iglesia Católica, aunque en ocasiones es utilizado en un sentido amplio o incluso como sinónimo de canto llano. La denominación de canto gregoriano procede de atribuirse su recopilación al Papa San Gregorio Magno, siendo una evolución canto grecorromano con influencia del canto galicano. El canto gregoriano jamás podrá entenderse sin el texto, el cual tiene prelación sobre la melodía y es el que da sentido a ésta.

Sus características principales son la escritura en tetragrama, la religiosidad de sus partituras en clave de plegaria y ser de autores anónimos al considerarse que la propiedad era de la Iglesia y estaban al servicio del Culto. Consecuentemente la Iglesia pacense disponga de cenca de un centenar de libros cuyas principales expresiones litúrgicas se contenga en los  siguientes  cantos:

3.3.1   Libros Cantorales del Oficio Divino

Oficios de Santos: núms. 19, 22, 23, 24, 25, 3012.

Diurnal: núms. 51 y 60.

Salterio: El  canto de los salmos (núms. 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 49) Simples recitativos (cantillatio) de lecturas y oraciones.

Antífonas de invitatorio (núm. 34), Himnos (núms. 13, 25, 19, 56)

Antifonal para antes y después de los salmos (núms. 1, 2, 3, 4, 5, 6,8,9,20,21,

38, 39 y 40).

Responsorios (núm. 34) Te Deum (núms. 32).

Salve y Regina Coeli  (núms. 31)

Cantos del  A T. y N T. (Benedictus, Magníficat, Nunc dimitis) (núms.7,  2, 3, 4, 8, 9 y 20).

Triduo Sacro (núms. 38, 39, 40,  y también otro antiguo libro 11),

Oficios  de  la  Ascensión,  su  dominica  infraoctava  y  vigilia  de  Pentecostés (núms. 8).

Santoral  según  el año: (núms. 3, 19, 20, 22, 23, 26, 28,  30,  31, 32, 37, 44, 45,

46, 47 y 59.

Oficio de la Santísima Virgen (núms.  26 y 31) y Oficio Parvo (núm. 57) Oficio completo de  Difuntos (núms. 58 y 59)

3.3.2.  Libros corales para la Misa

El PROPIUM Missae en latín está constituido por piezas que se cantan según el tiempo litúrgico o según la fiesta que se celebra. Estos cambian cada domingo los Cantos de Introito  Gradual, aleluya, tracto, Secuencia, Ofertorio y Comunión. (núms. 9,10, 12, 19, 23, 25, 28,  29 (parte), 30, 31, 32,  33, 34, 36, 39, 44, 52, 53, 54 y 55.

El ORDINARIO no cambia nunca. Son textos que se repiten en todas las misas. Todos los textos son en latín, excepto el Kirie, que está en griego. Son el Kirie, Gloria, Credo, Sanctus et Benedictus, Agnus Dei, e Ite, missa est. (núms. 35 y 36 en parte y 52).

Asperges y el Vidi aquam (núms.  52).

3.3. 3. Libros Procesionarios

Santorale Ecclesiae Pacensis ad Procesiones.

Tomo I. In festo S. Domini, Ntra. Sra. de las Nieves, Transfiguración del Señor, San Lorenzo, San Bernardo, Asunción, San Bartolomé, Agustín, Degollación de San Juan Bautista, San Gil, Natividad y octava, Exaltación de la Santa Cruz, Dedicación de la Iglesia Catedral, San Mateo, Dedicación de San Miguel, Ntra. Sra Rosario, Santa Teresa, San Lucas, Santos Simón y Judas, Todos los Santos, Patrocinio de Ntra. Sra. y San Martín. (agosto-septiembre),

Tomo II. Concepción, Natividad del Señor con reliquia, Expectación, Santo Tomás. Juan Evangelista, Santos Inocentes, San Silvestre, San Esteban, Santos Fabián y Sebastián, San Pedro Nolasco, Purificación, San Matías, San José, San Marcos, Santos Felipe y Santiago, Invención de la Santa Cruz, San Antonio, Octava de la Ascensión, San Fernando, San Bernabé, Santos Marco y Marceliano, Natividad de San Juan Bautista, Sanos Pedro y Pablo, Visitación, Santa María Magdalena, Domingo infraoctava del Corpus, Santiago y Santa Ana. (diciembre-julio),

Tomo III. Pascua de Resurrección, Domingo in albis, y en el tiempo de pascua en cualquier fiesta tres responsorios: 1º de la Resurrección y el 4º del santo como viene en el común. Después del Iº responsorio se hace conmemo- ración de la Cruz. Si de Santo se hace el oficio no se dice. Resp. II. III. IV. (abril.noviembre)

Tomo IV. Primera de Adviento, 2ª,3ª y 4ª de Adviento, Vigilia y Navidad, Circuncisión, Epifania y domingo infraoctava, Septuagésima, sexagésima y quincuagésima, 1,2,3 y 4 de Cuaresma, Pasión, Palmas (diciembre-marzo).

3.3.4. Villancicos

Los villancicos o  motetes  se cantan en  la Epifanía y  San Juan Bautista. Finalmente, contribuyen   con fiestas dotadas los   bienhechores obispos, dignidades, canónigos y Diego Notario y Osuna  y a las antiguas fiestas de la Visitación, Magdalena y otras..

4. APENDICE

Las fiestas de la catedral de Badajoz en el año 180613

Calendario anual

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 Fiestas  movibles

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Advertencias

 tabla 2-20

image009

1 M. Eliade, Lo sagrado y lo profano, Guadarrama, Madrid 1973, pp. 52-53.

2  Breviarium, Romanum ex decreto SS Concilii Tridentini restitutum.  Ratisbonae, Neo Eboraci et Cincinnatii. MDCCCXC. Págs. xxvi- xxviii.

3 Tomamos como ejemplo la estructura del oficio de la Natividad del Señor.

4  Missale Romanum. Ex decreto sacrosancti Concilii  Tridentini restitutum. Mechliniae. MDCCC LXXXIV Págs. xxxiv-liv .

5 Tomamos la misa de la Natividad del Señor. No podemos menos que resaltar la aportación del Concilio Vaticano II con su reforma litúrgica, efecto  de los avances de las ciencias sagradas durante el siglo XX. No obstante, la posibilidad de utilizar hoy la misa tridentina según las normas de Bendicto XVI, nos servirá para formarnos un juicio reposado sobre el tema.

6 Archivo Capitular de Badajoz.Francisco Mateos y Noreno. Libro de Costumbres de esta Iglesia y obligaciones de todos sus individuos y dependientes. Manuscrito I. Año 1756 y Manuscrito II 1786.

7 Ibidem pág. 55 y ss.

8 Archivo capitular de Badajoz Actas capitulares. Años 1813-1819, caja 35.

9 Ibídem.. Años 1813-1819, Caja 40 .

10 Ibídem.  Caja 40.

11 Teodoro A. López López,  Una Institución centenaria:  el Cabildo pacense, en  XXXVI Coloquios Históricos de Extremadura 2007.  págs. 365-370.

12 Archivo Capitular de Badajoz. Fondos musicales.

13 Agradecemos la paciencia benedictina y la competencia profesional de Enrique López Fernández en la restauración de esta tabla de fiesta, que encontré envolviendo las partituras musicales en los fondos archivísticos, de tal manera que sin su trabajo no hubiera sido posible el presente estudio

Oct 012010
 

Esther González Solís, Juan de Orellana y Pizarro José Luis Sánchez Abril.

1.  INTRODUCCIÓN. ESCUDOS PINTAN ESCUDOS…
En la España del Emperador la venta de lugares, villas y aldeas era una fuente de ingresos segura para la Corona, y que alguien como el poderoso obispo placentino don Gutierre de Carvajal se interesase por la creación de un potente señorío jurisdiccional en una zona estratégica como la Tierra de Trujillo era natural y comprensible, como también lo era la reacción que tuvo el Concejo de la ciudad, que no iba a quedarse como espectador mudo de un proceso de venta que mermaba su poder territorial y jurisdiccionalmente1. Para una villa ganadera perder la jurisdicción sobre una buena parte de sus lugaress y aldeas dependientes significaba perder privilegios y recursos reduciendo aprovechamientos, además de las disputas que podían darse con el obispo, o sus sucesores, por este motivo. Pero en el centro de la acción no se encuentra únicamente la ambición, pues era eso lo que movía al anciano señor, un alto prelado. No, ni mucho menos. Ésta había sido el catalizador, un pretexto para los intereses de un grupo de hidalgos más o menos bien posicionados, indianos, unos; descen- dientes de linaje real, otros; deudos, parientes y servidores, todos. Los beneficiarios de esta maniobra son Alonso Ruiz, en Madroñera; Diego de Vargas, en el Puerto, Diego Pizarro de Hinojosa, en Torrecillas, Juan de Vargas y los Tapias, en Plasenzuela, Álvaro de Loisa, en Marta, y Pedro Barrantes, en La Cumbre. A partir de este momento el objetivo de los nuevos señores será mantener la legitimidad de la compra y perpetuar su linaje.

La pequeña nobleza castellana, al igual que ocurría con la aristocracia, fundamentaba su poder en la preservación de su patrimonio. Mayorazgo y alianzas matrimoniales2 serán siempre la clave para asegurar la consecución de este objetivo. Así, el matrimonio se convertía en la vía más segura de protección y transmisión de bienes y privilegios y, del mismo modo, se convierte en el principal hilo conductor de nuestra investigación. El caso del señorío de la Madroñera es un buen ejemplo de como funcionan estos mecanismos y del insospechado resultado que pueden tener en la herencia de los bienes.

Madroñera, como hemos dicho, está dentro del lote de enclaves dependientes de la ciudad de Trujillo que compra en un principio el obispo de Plasencia. Hasta ese momento su vinculación con esta ciudad es indudable. Tal es así que en el siglo XV3 Trujillo le había otorgado unas ordenanzas a esta villa. En su magnífico trabajo sobre el proceso de señorialización de estas tierras, Rocío y Mª Ángeles Sánchez Rubio4 han dejando claro que había sido un proceso más complicado y polémico de lo que presuponía aquella supuesta donación que defendía Tomás López5, según el cual, a la muerte del obispo en 1559, éste le habría cedido el señorío a don Alonso Ruiz de Albornoz, que fuera regidor de la ciudad de Trujillo. La realidad es que, al igual que ocurriría con el Puerto o Plasenzuela, Madroñera había sido comprada específicamente para ser vendida a uno de los deudos de don Gutierre6.

Alonso Ruiz de Albornoz había hecho fortuna en las Indias y a su regreso se había convertido en miembro del Concejo. Durante doce años disfruta de su adquisición libremente. Pero, en el momento de su fallecimiento, lo que debía ser una sucesión natural se complica. De su matrimonio con Isabel Martínez, hermana de Lucas Martínez de Vegaso, había nacido Isabel Ruiz, que a su vez se había casado con Pedro López de Avilés, con quien había tenido tres hijos, Pedro, Alonso y Catalina. Sin embargo, la temprana muerte de su yerno había hecho que Alonso se hiciese cargo de los menores. Ya en 1572 su viuda se convierte en la cuarta señora de la villa. Los momentos en los que la titularidad de este señorío recaiga sobre una mujer serán períodos de transición.

El primogénito de los nietos de Alonso es Pedro Ruiz de Avilés, quien una vez superada su minoría se emplea a fondo en el gobierno de la villa. Considerando el señor y el Concejo que es necesario dotar a Madroñera de unas ordenanzas propias éstas se redactan en 15927. don Pedro estaba casado con doña María de Sanabria, pero de esta unión no nacería ningún hijo, lo que provocó que a la muerte de don Pedro8 la línea directa de sucesión se rompiera y nuevamente quedase el mayorazgo en manos de la viuda, quien, como cónyuge, debía heredarlo en ausencia de cualquier otro tipo de sucesión, por no tener el difunto descendencia ni parientes que pudieran reclamarlo. En los siguientes siete años la cuestión se zanjará buscando a los herederos entre los parientes más cercanos de doña María.

La nueva señora tenía tres hermanas, Mencía, Teresa e Isabel. Mencía, casada con Blas de Santa Cruz, había muerto ya en 1617 y su sucesor era un muchacho llamado Alonso de Santa Cruz, que por ser huérfano de padre y madre había quedado bajo la tutela de su tío paterno, el bachiller Pedro Alonso de Santa Cruz. Teresa debía de ser la mayor de las hermanas supervivientes, por lo cual iba a heredar el señorío. Isabel, la menor, había vivido siempre a la sombra de sus hermanas, era soltera, y tras la muerte de María y de Teresa continuaría viviendo con su sobrino en la casa solar como lo había hecho siempre. En la partición de los bienes9 dejados por doña María, además de una compensación económica, le tocarán en suerte algunos muebles, vestidos y una esclava.

La muerte de doña María debió ocurrir en 1617 y la partición de sus bienes se hace en 161810. En su testamento había nombrado herederos a su hermana Teresa y a su sobrino Alonso. Esta situación no iba a durar mucho, ya que doña Teresa Carrillo moría en 1621 dejando al joven Alonso como único señor. Será en esta línea familiar en manos de quien permanezca el señorío durante todo el Siglo de Oro.

2. LA FUNDACIÓN DEL MAYORAZGO DE LOS SANTA CRUZ Y LA CONSOLIDACIÓN DEL SEÑORÍO DE LA MADROÑERA

Con la muerte de doña Teresa Carrillo de Albornoz se produce un cambio de linaje dentro del señorío, tras esta breve etapa de transición que va a culminar con la consolidación del señorío. La unión indisoluble de los derechos, las cargas, el patrimonio y la jurisdicción al apellido y las armas de los Santa Cruz se hará por medio de la fundación de un mayorazgo .

Tres serán los varones que gobiernen durante el siglo XVII este señorío, tres hombres muy diferentes, que tienen como denominador común el apego a su casa solar y a la tierra de la que obtienen todos su beneficios.

2.1.  Don Alonso de Santa Cruz

Alonso de Santa Cruz no fue soldado de fortuna como lo fueron otros pequeños hidalgos extremeños en aquella Europa de las Guerras de Religión, como tampoco lo serían ni su hijo Blas ni su nieto Francisco, aunque sí fue un hábil negociante que dejó a sus hijos un buen patrimonio y un cómodo pasar. El padre de Alonso, Blas de Santa Cruz, debió de morir a comienzos de siglo, al igual que su esposa, y por eso quedaría al cuidado de su tío Pedro Alonso, que era clérigo. Estos Santa Cruz eran naturales de Trujillo descendientes de Juan Álvarez de Santa Cruz, era ésta una familia de escribanos notable que había sido testigo de todo el proceso de las ventas de tierras de realengo.

Aunque a mediados de 1620 ya es el único señor de la villa, no es hasta 1621 cuando instituye el mayorazgo. La mayoría de edad de Alonso es una realidad. Debió ser entonces cuando contrajo matrimonio con Juana Altamirano Meneses, y poco tiempo después nacerían los hijos, Blas y Sebastiana. En el vínculo se escrituran, además de la jurisdicción, otras propiedades como casas, cercas y lagares. Como se verá en el inventario de bienes que se hace en 164211 a su muerte, el listado completo de los bienes que el mayorazgo comprende es el siguiente:

(…)Primeramente, el señorío de esta villa de la Madroñera con su juris- dicción, alcabalas,penas de sangre, cámara, calumnias, y demás rentas jurisdiccionales.

Y una casa en la dicha villa con sus asientos, corrales, trascorrales y caballeriza que alinda con la plaza de esta villa, y casa de Martín de Aragón, y cerca de los Valencias.

Y una cerca en el término de esta villa que alinda con …. y las calles reales, y el ejido.

Y otra cerca en el dicho término cerca de la dicha calle la medio, junto a los Charcones, que alinda con cercas de Juan de Ávila y Bartolomé Sánchez de Ávila, su hermano, y con otra cerca de Francisco Villar y con el ejido de la dicha villa.

Y otra cerca en el dicho término cerca de las casas de Francisco Jiménez de Guadalupe, y que alinda con la calle que va al molino de Martín González, y por otra parte con cercas de Juan Sánchez Borreguero y con Calles Reales .

Y un lagar en este término, que llaman el lagar de la Torre, con todos sus asientos, y dos cercas de pan llevar,y una viña que alindan con el dicho lagar, y la una con el ejido de esta villa por una parte, y por la otra parte con viña de los herederos de Diego de Ávila y majuelo de María Alonso, y con el alijar que parte esta dicha viña; esta en el alijar que alinda con el apoyo de las viñas de la Sierra de la Madroñera y camino que va a las viñas.

El juro de Sevilla que son treinta y ocho mil setecientos y sesenta y seis maravedíes cada un año a razón de treinta mil el millar (…)”

Por regla general, la relación del Concejo de la villa con el señor es fluida, igual que lo será con sus herederos durante todo el siglo XVII, para ir haciéndose más difusa en cuanto a su constatación documental en el comienzo del siglo siguiente12, una vez que los titulares del mayorazgo dejen de residir en la localidad. Pese a esto se conservan dos pleitos contra vecinos de la villa, uno de ellos por intento de robo del ganado de don Alonso13, y otro en 1620 por el poco respeto mostrado a la muerte de doña Teresa de Carrillo14. Ninguno se trata de ataques personales al señor, y son castigados conforme a la ley con la confisc ción de bienes y el pago de las costas del proceso.

Su patrimonio le reporta a Alonso ciertos beneficios pero, como le ocurre a otros hidalgos, en la década de 1630, para evitar apuros económicos llega a varios acuerdos con las justicias de la villa. La potestad manifiesta sobre las alcabalas le había permitido en 1635 fijar el arrendamiento de las mismas que le correspondían a don Alonso en favor del Concejo, a cambio de un pago de “ mill reales en cada uno de los dichos cuatro años”15. Este contrato sustituía a pagos como el que se reparte en 1630 entre los vecinos con ganado de la villa, que asciende a ”(…) quatro mill y quinientos y quarenta y ocho maravedíes que se pagan al señor don Alonso este año y diez reales de una carretada de leña(…)”. La aceptación de estas medidas por parte del Concejo indican que había un interés por aligerar las cargas de los pecheros para con el señor y, a su vez, por conseguir un beneficio en la recaudación de estas alcabalas que revir- tiese directamente en el Concejo. Era una manera de satisfacer tanto a unos como a otros.

Don Alonso tenía el respeto de los principales miembros de la oligarquía, por ello cuando en 1642 se produce el deceso de su señor, los miembros del concejo se ocupan de hacer cumplir sus últimas voluntades y de velar por los intereses de su hijos, que como menores están desamparados, hasta la ejecución del testamento.

2.2.  Don Blas de Santa Cruz y Altamirano

Don Blas de Santa Cruz puede considerarse el personaje más oscuro dentro de la saga, su presencia documental casi siempre es indirecta, y salvo en su declaración de vecindad de 167416 y el pleito con Francisco de Herrera Santa Cruz17, el único sobresalto de su existencia que nos ha llegado es una aventura amorosa de juventud. Tras la muerte de su padre, por ser ambos hermanos menores de edad, se les nombrará un curador, que por decisión del alcalde mayor18 de la villa, Juan de Ávila, será Alonso González de Trejo, hermano de Martín y Domingo Gonçález de Trejo, ambos miembros del Concejo19. Este nombramiento, aunque pueda parecer sorprendente, se hace por un motivo justificado, y es que don Alonso había testado ese mismo año de 1642 poco antes de fallecer ante un escribano trujillano llamado Andrés de Rosales, quien en el momento de realizar la partición de bienes se encuentra ausente.

Este hecho, que en principio pudiera parecer trivial, impide la apertura del testamento cerrado del hidalgo, lo que provoca la imposibilidad de llevar a cabo el cumplimiento de las voluntades del difunto, ya que es el Concejo quien debiera ser el ejecutor de las mismas no tiene acceso al contenido del documento y las desconoce. El Concejo en pleno, con el alcalde a la cabeza, decide nombrar un curador y hacer inventario de los bienes del señor para regularizar la situación y poner en orden el patrimonio que han recibido los menores. El proceso no tendrá una resolución inmediata, y las últimas cuentas se presentan dos años después en 1644, cerrando algunas ventas y saldando viejas deudas de don Alonso.

Entre 1652 y 1653 es cuando sucede el único escarceo amoroso que se le conoce fuera del matrimonio, o al menos el único que ha dejado rastro documental. El objeto de la pasión del joven señor había sido una moza soltera trujillana, Lorença Ximénez. Este romance era conocido por los miembros más destacados de la oligarquía de Madroñera, que dan su aprobación a esta pasajera relación asistiendo al bautizo de la niña que nacerá fruto de esta “locura de juventud”, bien como testigos, en el caso del curador Alonso González de Trejo, bien como padrinos, Diego Galeano y Juan de Ávila. Se le puso por nombre Juana, por su abuela paterna. Quedaba así la niña legitimada y la actitud del joven Blas perdonada, asumida con naturalidad por quienes le rodean, lo cual no es de extrañar pues ocurría con frecuencia la aparición de uno o varios hijos naturales tanto de hidalgos, grandes nobles e incluso de obispos y sacerdotes20. Su propio hijo será un buen ejemplo.

Para cuando ocurre todo esto la viuda de Alonso de Santa Cruz, Juana Altamirano y Meneses ya ha muerto, y su hermana doña Sebastiana ya se ha casado con don Juan Romero Macotela, vecino de Cáceres y consultor del Santo Oficio21. No había sido una mala decisión consentir aquella unión. Sebastiana, con su dote, salía de la casa paterna y dejaba de ser una carga para Blas. Además, a su cuñado también le conviene esta alianza matrimonial pues reforzaba su posición social, ya que la condición de hidalgo la había ganado su padre, también Juan Romero Macotela, familiar de la Inquisición, hacía pocos años 22.

En 1656 hará buen matrimonio con doña Juana María de Carvajal y Rojas, con la que comparte un parentesco en tercer y cuarto grado de consanguinidad. Juana María era hija de Diego de Santa Cruz y nieta de Pedro Alonso de Santa Cruz, y por lo tanto era tía del propio Blas y prima de don Alonso. Ese mismo año nacería María, su primera hija; le seguirían Alonso, en 1658; Francisco, en 1664; Blas, en 1666, y Gregoria en 1673.

Alonso debió de morir joven, pasando el señorío a su hermano don Francisco de Santa Cruz Altamirano. Por el silencio documental podemos suponer que María debió de correr una suerte parecida. Mientras que Gregoria, que adoptará el Carvajal materno, se casará con don Luis Francisco de Chaves y Mendoza, hijo de Luis Francisco de Chaves y Leonor de Mendoza, y nieto de Cristóbal de Chaves y Juana de Orellana. Esto supone el entronque con dos familias trujillanas importantes. El matrimonio se celebra el seis de julio de 1689, parece que con cierta premura, pues la primera hija nace en agosto de ese mismo año. Durante los primeros años de matrimonio, serán vecinos de la villa, situación que se alargará hasta despues de 1707, consumada la partición de los bienes de doña Juana de Rojas, lo que explica la aparición en 1711 como vecinos ya de la ciudad de Trujillo.

La última aparición de Blas, con cierta importancia, en la documentación, tras su declaración de 1674, es en el pleito que Diego Casco de Toro y su familia estan litigando para conseguir el reconocimiento de su condición de hidalgos, que da inicio en 168323. Murió un año después en 1684 y recibió sepultura en Santa María de Trujillo.

2.3.  Don Francisco de Santa Cruz

Si nos ceñimos de una forma literal a los escasos datos que proporciona la documentación sobre Francisco de Santa Cruz y Carvajal, poco podríamos decir de su persona. Su condición de señor de una pequeña villa o la de familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Llerena no le hacen diferente de muchos de sus parientes, y mucho menos en la Tierra de Trujillo.

Don Francisco Agustín, que éste había sido su nombre completo de pila, no era precisamente un hombre fácil, y aunque el Concejo nunca pareció tener queja alguna y se limitó a acatar sus decisiones, en la sociedad trujillana del momento no parecía ser muy apreciado. Ni siquiera la relación con su hermana y su cuñado se mantendrá en buenos términos al final de su vida. Pese a esto, cuando una mañana de 1688 mandó reunir al Concejo de Madroñera, los alcaldes y regidores de la villa debieron de preguntarse qué se proponía su señor, o quizás alguno lo sabía o lo imaginaba, tales eran los usos en ésta y en otras villas de señorío. Eran labradores y ganaderos, parte importante y representante de una pequeña oligarquía local, modesta, sí, pero que gracias a su patrimonio pecuario controlaba la economía del municipio. El propósito de su señor era que reconocieran otro más de los privilegios y honores de los que le había dotado su condición de hidalgo destacado. don Francisco era ahora también familiar de la Inquisición. Habiéndose convertido, como lo hizo, en la cabeza de la familia y en señor de la villa a partir de 1687, este último nombramiento como familiar del Santo Oficio será un espaldarazo más, un seguro y una excusa para su conducta posterior.

Tenía entonces veinticuatro años y parecía el momento ideal para sentar la cabeza y garantizar la sucesión. Heredero de un mayorazgo debidamente dotado debía haber sido fácil para él hacer un matrimonio conveniente. Sin embargo, no hay constancia ni siquiera de unas capitulaciones fallidas. Tras la muerte de su padre, no buscó sellar una alianza con ninguna de las familias dueñas de los señoríos vecinos, ni entre las casas de lo hidalgos de Trujillo, Medellín y Cáceres, por el contrario, permaneció soltero el resto de su vida, manteniendo una o varias relaciones24 fuera del vínculo conyugal, que dieron como fruto tres hijos, todos reconocidos y criados en la casa del padre, Blas Lucas (1688), Diego Manuel (1689) y Juana (1690)25.

De Blas Lucas presumimos que debió de morir en la infancia porque no se tiene constancia alguna de su supervivencia. Diego Manuel de Santa Cruz se ordenó sacerdote. De Juana, que había recibido el nombre de su abuela paterna, algo que parecía haberse convertido en tradición para las hijas ilegítimas de esta familia, sólo sabemos que, desgraciadamente, la vida de la pequeña fue muy breve y quien se convirtió en la niña de la casa, no habría de sobrevivir a su abuela y a su padre. Se apagó sin haber cumplido los quince años de edad el tres de febrero de 1705. Como era de esperar, recibió entierro como hija de familia. Su abuela, doña Juana María Carvajal y Rojas, moriría poco después en mayo del año siguiente. Dos pérdidas significativas en la vida de un hombre que ya no era tan joven. A esto se va a sumar el traslado definitivo de su hermana y su cuñado a Trujillo, ya que por motivos económicos, tras la muerte de doña Juana María, la relación entre Francisco y su cuñado Luis Francisco de Chaves se deteriora26. Los siguientes serán años de soledad para el señor de Madroñera.

En los años finales de su vida, cuando ya pasa la cincuentena, Francisco disfruta de la compañía de su hijo Diego Manuel, que está a punto de cumplir treinta años, y que tras ser ordenado ha regresado a la casa paterna. Entre 1717 y 1727 encontramos al sacerdote como padrino de algunos de los hijos de la oligarquía ganadera de la villa. En 1718 don Francisco inicia un pleito por un censo con los herederos de Pedro Pizarro Carvajal y en 1720, por una razón similar, lleva a Beatriz Pizarro frente a los procuradores de Granada. Combativo y con un patrimonio mermado por las consecuencias de la Guerra de Sucesión, la muerte le llega en Trujillo a punto de cumplir los sesenta años.

3. LOS CHAVES MENDOZA Y LOS PIZARRO DE CARVAJAL. LA SUCESIÓN EFÍMERA

Tras la muerte de Francisco será su sobrino, Luis Francisco José de Chaves y Orellana quien se convierta en señor de la villa, por ser hijo de doña Gregoria Santa Cruz y el único nieto varón legítimo de don Blas de Santa Cruz. La salud de Luis Francisco, como su fortuna, está maltrecha y no le permitirá disfrutar de su nueva condición demasiado tiempo. Murió en diciembre de 1723, sin hijos, dejando como heredera del señorío, junto con sus pocos bienes y sus muchas deudas27, a su hermana doña Gregoria.

La llegada de esta herencia a manos de doña Gregoria de Chaves fue fortuita. Era la hija menor, había nacido en 1694, en una familia más o menos numerosa, en la que habían alcanzado todos los hermanos a la edad adulta, por lo que nada parecía indicar que se convertiría en la única heredera. Pero era la última hija que don Luis Francisco de Chaves y doña Gregoria tenían aún en el siglo. Sus hermanas doña Juana María y doña Josefa, pese a ser mayores que ella, habían profesado como monjas en sendos conventos de Trujillo. La prime- ra, en 1711 como religiosa del Convento de San Antonio, renunciado a cualquier derecho que le correspondiese en vida de sus hermanos y sus herederos. La segunda era una de las hermanas del convento de San Miguel y Santa Isabel, y consentiría en la renunciación en abril de 1724. En él llegará a ser priora años después.

Gregoria, que a comienzos de 1724 todavía es soltera, no tardará en casarse con don Alonso José Pizarro de Carvajal y de las Casas, noveno señor de Alcollarín28. Alonso tiene en ese momento veinticuatro años y es miembro de la Cofradía del Espíritu Santo de los Caballeros de Trujillo. El matrimonio será breve, pues Gregoria morirá en julio de 1728 de sobreparto pocos días después del alumbramiento de su tercer hijo, Pedro. Será entonces, y por la corta de edad de su hijo José Antonio, cuando el señorío de Madroñera quede bajo la administración de don Alonso.

Don José Antonio Pizarro Carvajal tenía apenas seis años cuando murió su padre, lo que le convertiría en el titular de dos señoríos y daría trabajo a su curador don Antonio Vicente de las Casas y Orellana, primer Marqués de Marta y su tío. Parece tener un prometedor futuro y muchos intereses en juego, incluso litiga por el mayorazgo de Gonzalo Pizarro. Pero su salud es mala y la vida se le escapa con tan sólo veintitrés años. En 1749, sabiendo próximo su fin hace testamento por poderes. Como albacea, su inseparable tío, don Antonio, que había cuidado de los negocios del joven hidalgo durante toda su vida, y como heredera universal su hermana, todavía seglar, retirada en el convento de San Miguel al cuidado de su tía Sor Josefa María de Santo Domingo.

4. EL SEÑORÍO EN MANOS ECLESIÁSTICAS

La temprana muerte de don José Antonio Pizarro Carvajal hace que el señorío de Madroñera pase a su hermana, Juana María, quien retirada del mundo dispone ese mismo año curadores y representantes legales para todos, principalmente el pleito por el señorío de la Casa Fuerte de Alcollarín, de la que únicamente conseguirá la administración, y en el que todavía está embarcada cuando le sorprende la muerte. doña Juana María sobrevivirá a su hermano tres años. Una vez más la desaparición de una línea de sucesión directa se convierte en un momento crítico para el señorío, cuya única solución es dar un salto generacional hacia atrás, que deja el mayorazgo en manos de la tía de la difunta, Sor Josefa María, nieta legítima de Blas de Santa Cruz, y sobrina de Francisco, que ahora es la priora del convento de San Miguel, y quien se ha ocupado desde la muerte de su hermana de velar por la joven.

En 1756 se alza ante la Real Chancillería de Granada la voz airada de Juan Romero Altamirano29, nieto de doña Sebastiana, la hermana menor de Blas de Santa Cruz. Hasta este momento no había hecho acto de presencia esta rama secundaria de la familia, cuya actividad se había desarrollado plenamente en Cáceres. Este Juan Romero, el tercero en la saga30 desde aquel familiar del Santo oficio cacereño, era un sacerdote combativo, un litigante nato. Ante el favorable panorama que se le presenta por haber recaído la titularidad del señorío en Sor Josefa María, que amén de religiosa es una anciana, el clérigo decide reclamar el reconocimiento de su condición de legítimo sucesor, y las prebendas que ello traiga aparejado, beneficios que hasta ahora disfruta el convento de San Miguel. Y sabiendo que las dominicas no estaban dispuestas a renunciar a un sólo real de los doscientos ducados anuales que por el señorío se ingresaban en sus arcas, el sacerdote no duda en pintar ante el tribunal un penoso, y posible- mente fícticio, panorama económico. La demanda le resultó costosa ya que el pleito se falló en su contra, pues “no probó su acción y demanda bien cumplidamente como probar le convino”31, por lo que se le impone “silencio perpetuo” y se libera a la institución religiosa de responder a cualquier petición suya. Pese a lo que pudiera parecer no fue éste el punto y final a sus pretensiones, la salud de la priora se quiebra en 1759 y el mayorazgo llega a manos de don Juan, quien toma posesión rápidamente y se convierte en el decimoquinto señor de la Madroñera.

Poco dura su tranquilidad, pues sólo cuatro años después, un clérigo de Almodóvar del Campo presenta en Granada una demanda similar a la suya contra las dominicas, sólo que esta vez, y aunque crea poder probar que se trata de una reclamación improcedente, el desenlace no será el mismo.

5. DE TRUJILLO A CIUDAD REAL

En el Interrogatorio de la Real Audiencia32, en 1791, se nos dice que el señorío se encuentra en manos de don Juan Carlos Calderón Lasso, vecino de Almodóvar del Campo. Más de doscientos kilómetros separaban entonces al poseedor del señorío de la casa solar y los bienes raíces del mismo. Un lector profano podría preguntarse qué habría ocurrido con la estirpe de los Santa Cruz y de los Pizarro Carvajal en todo este tiempo. Ambas ramas estaban extintas, igual que la tercera línea de sucesión de los Romero Macotela Santa Cruz. El problema que se nos presentaba en este punto de la investigación era averiguar cuál era el nexo de unión entre los Santa Cruz y los Calderón Lasso, era la única forma de explicar este salto hacia tierras manchegas. Como al principio de la investigación, la clave estaba en doña María de Sanabria, o mejor dicho, en su familia. Nos encontramos de nuevo con un salto hacia atrás en la sucesión, los derechos de los Calderón Lasso se fundamentan en la persona de Leonor de Sanabria, esposa de Francisco Ramiro. Esta Leonor era tía carnal de doña Teresa, y por lo tanto de la quinta señora de la Madroñera, doña María, de manera que una vez extinguida toda posibilidad de sucesión por parte de los descendientes de sus hermanas, los derechos retroceden una generación para recaer en otra rama de la familia.El marido de Leonor, Francisco, era natural de la villa de Salvatierra de Santiago, y allí había fundado el hidalgo un vínculo que habría de pasar a sus descendientes. En algún momento del último tercio del siglo XVI una parte de la familia se había trasladado a tierras manchegas, ya que su hijo, Juan Ramiro de Sanabria, aparece afincado en Chillón en 1589, siendo en esta villa donde crezca y se consolide este linaje33. La nieta de Leonor, Teresa de Sanabria contraerá matrimonio con el licenciado Bartolomé Díaz Calderón en 1616, tres años antes de que consiga la carta ejecutoria de hidalguía. Sus descendientes adoptarán como primer apellido el de Calderón Lasso de la Vega.

6. LOS CALDERÓN LASSO

Como ocurre con otros pequeños linajes dilucidar su origen no resulta fácil, y hay quien se ha sentido tentado de buscar lazos con grandes apellidos donde no los hay, es esto lo que puede provocar una mayor confusión y lo que nos puede llevar a error. Ese Lasso o Laso de la Vega que llevan los descendientes del Licenciado Bartolomé Díaz Capilla Calderón Lasso, no es aquel otro Laso famoso de la Vega de Granada34 35. No es más que una maniobra más dentro del proceso de ennoblecimiento que llega de la mano de la ejecutoria de hidalguía que le conceden en 1619. Por lo tanto, hablar de un entronque más elevado de esta familia se nos antoja disparatado.

Por otro lado, ésta es una familia de probada nobleza que cuenta entre sus miembros, parientes cercanos y deudos, con personajes que por el desempeño de varios cargos han gozado de cierto prestigio en las tierras del priorato de Almadén. Así, entre todos los cargos, encontramos un abogado de los Reales Consejos, un prior de la Orden de Calatrava, varios militares, un familiar del Santo Oficio, un Regidor perpetuo del Concejo. Y por último, y esto es lo que más nos interesa, con tres señores de Madroñera.

El interés de la familia Calderón Lasso por sus derechos a la sucesión de este señorío pudiera parecer extraño tratándose de posesiones tan alejadas a su residencia habitual, pero era algo muy frecuente entre la nobleza castellana, debido a la extensión de las parentelas y a las muchas alianzas matrimoniales establecidas. En el caso de doña Agustina, este interés se activó con la muerte de su madre, doña Catalina Barrera Calderón Lasso y Santa Cruz, pues era su única heredera. Es en 1763 cuando se decide a reclamar y poner en orden todo lo referente al vínculo su antepasado Francisco Ramiro de Almaraz había fundado en Salvatierra de Santiago36. Diez años antes su primo, el clérigo Fernando Calderón Lasso había comenzado a interesarse por la sucesión de Madroñera.

En 176437, una vez concluído el pleito entre Juan Romero Altamirano y Sor Josefa de Santo Domingo es este don Fernando Calderón Lasso quien se hace eco de la sentencia que había obtenido el sacerdote cacereño, interpone una demanda para conseguir que se le reconozca como sucesor y se le den los alimentos. Ésta no era la primera reclamación que don Fernando interponía en la Chancillería contra un titular del señorío. La primera había sido en 1752 contra doña Juana María Pizarro de Carvajal38. Este primera demanda fue desestimada, igual que iba a serlo la segunda, pero el testarudo clérigo no ceja en su empeño. En 1765, ya siendo parte implicada también en el pleito su prima, y posteriormente cuñada, Agustina Cecilia, se embarcará en una nueva reclamación39. Una vez más las pruebas aportadas por don Fernando no son suficientes y su pretensión es desestimanda definitivamente. No ocurrirá lo mismo con su cuñada, que será la que finalmente obtenga los privilegios reclamados y la que acabe heredando el señorío, ya que en su persona estaban depositados los derechos de los dos nietos de Leonor de Sanabria, Fernando y Antonio Calderon Laso, y el sacerdote únicamente desciende de una de las dos ramas. La respuesta de Juan Romero a la resolución se hizo esperar cuatro años. Había acatado la sentencia, pero seguía siendo el señor de Madroñera, de manera que podía hacer uso libre de sus recursos. Como contrapartida reintegra las alcabalas de la villa a la Real Hacienda, por lo que recibe 9.375 rs. por el capital. El aliciente económico para los Calderón se reduce considerable- mente. Todavía será señor de esta villa otros nueve años, murió en Cáceres en 1778, momento en el que se cumplirá la totalidad de la sentencia, siendo doña Agustina su legítima heredera.

La relación de los Calderón Lasso con sus posesiones trujillanas es meramente accidental, de modo que el traspaso de la posesión del señorío a esta familia no deja incidencias documentales en la villa, ni produce impresión alguna en el concejo de Madroñera. Hace tiempo que se han acostumbrado a la ausencia de sus titulares, y era ya ésta una situación más parecida a una transacción financiera que al ejercicio de poder jurisdiccional. Para la familia supone un aumento del patrimonio y de las rentas, un elemento de prestigio, y con el paso del tiempo una pequeña carga. La distancia es excesiva para preocuparse por los pormenores cotidianos de una localidad desconocida, además sus preocupaciones se centran en los bienes y cargos que tienen repartidos entre Chillón y Almodóvar. Aunque no tienen un afán político excesivo, estos Calderon son gentes tenaces y de carácter, como ya había demotrado don Fernando ignorando la imposición de silencio perpetuo a la que la Chancillería le había se tenciado, por lo que protagonizaran sonados encontronazos con sus convecinos. Así, tanto el citado Juan Carlos Calderón Lasso, como su segundo hijo, Juan Eusebio, eran hombres de temperamento y se vieron envueltos en algunos altercados violentos a lo largo de su vida40. Una vez clarificada la herencia y conseguido el objetivo del reconocimiento de la sucesión el interés por Madroñera se enfría, mucho más después de la mencionada reintegración de las alcabalas a la Hacienda Real. Pasarán casi treinta años hasta que un Calderón se ocupe de un asunto familiar en tierras de Trujillo.

A la muerte de doña Agustina Cecilia su marido y sus hijos quedan como herederos. Así es como don Juan Carlos Calderon figura como señor de la Madroñera en el Interrogatorio. Cinco años después su hijo Francisco ya ejerce como titular del mayorazgo. Será el último señor de la villa.

7. 1811, EL FINAL DE UNA ÉPOCA

El último señor de la Madroñera tenía vocación militar, igual que la tendría su hermano Juan, Caballero guardiamarina, que acabaría siendo alferez de fragata retirado desde 1803, y visitador general de las rentas de la provincia de Cuenca. Su ingreso en el ejército había sido muy temprana, en 1787 ya era cadete, con tan sólo 16 años41. Era dispuesto pero inconstante, aunque no estaba falto de valor, lo que le permitió destacarse al final de su carrera en varias acciones militares durante la Guerra de las Naranjas, que le llevarían a tomar parte en los cercos de Juromenha y Campo Maior. Reducida la renta anual que percibía por el mayorazgo trujillano, y en virtud de una real provisión, en vigor desde 1788, para la venta de solares arruinados y su reedificación, en 1797, con veinte años se desplaza hasta Madroñera, en un viaje relámpago para poder solucionar la venta de un solar a Diego Rodríguez.

Retirado desde 1805, nunca volverá a pisar tierras extremeñas. Se había casado con María Ruiz 1802. Sabemos que no tuvieron hijos, debido a la falta de los parroquiales para las dos décadas siguientes no tenemos muchos más datos, salvo que todavía estaba vivo hacia 1825.

Con la abolición de los señoríos en 181142, tras dieciocho titulares y más de doscientos cincuenta años de historia, el pequeño señorío de la Madroñera que tantos quebraderos de cabeza había dado a Alonso Ruiz de Albornoz y que Alonso de Santa Cruz había consolidado dejó de existir, reintegrándose la villa a la jurisdicción de realengo.43

8. APÉNDICE DOCUMENTAL

Listado cronológico de Señores que tuvo la villa de Madroñera

1.  Don Gutierre de Carvajal Obispo de Plasencia (1506-1559)

2. Don Alonso Ruiz de Albornoz (- 1572?)

3.  Isabel Martínez (viuda) (señora desde 1572)

4.  Don Pedro Ruiz de Avilés (muerto entre 1604 y 1610)

5. Doña María de Sanabria (viuda) (-1617)

6.  Doña Teresa Carrillo de Albornoz (- 1621)

7.  Don Alonso de Santa Cruz y Sanabria (-1642)

8. Don Blas de Santa Cruz Altamirano (-1684)

9. Don Francisco Agustín de Santa Cruz (1664-1721)

10. Don Luis Francisco de Chaves Mendoza y Orellana (1690-1723)

11. Doña Gregoria de Chaves y Mendoza Santa Cruz (1694-1728)

12. Don José Antonio Pizarro Carvajal y Chaves(1726-1749) (murió soltero)

13. Doña Juana María Pizarro de Carvajal y Chaves (1725-1752) (religiosa)

14. Doña Josefa María de Chaves Carvajal (1689-1759) (religiosa)

15. Don Juan Romero Macotela y Santa Cruz (1708-1778) (sacerdote)

16. Doña Agustina Cecilia Calderón Lasso y Santa Cruz (1735-1792)

17. Don Juan Carlos Calderon Lasso (1734 -)

18. Don Francisco de Paula Calderón Lasso y Santa Cruz (1771-)

Documento IAHPC. Protocolos, 4585. Diego Martín de Araujo. Fragmento.Quenta y partición de los bienes que fueron de Doña María de Sanabria entre Don Alonso de Santa Cruz y Doña Theresa Carrillo. Año 1618.El Licenciado Pedro Alonso de Santa Cruz, curador de la persona y bie- nes de don Alonso de Santa Cruz y Senabria, mi sobrino, y doña Teresa Carrillo, hermana y heredera de los bienes de doña María de Senabria, señora que fue de esta uilla de la Madroñera, juntamente con el dicho menor de edad que por fin y muerte de la dicha doña  María, su hermana y tía quedaron bienes muebles y rayces  y tenemos necesidad de contadores y partidores para disponer de los dichos bienes como herederos que somos pedimos y suplicamos vuestra merced mande dar su mandamiento atento que no ay otro eredero y que se divida y parta, pedimos justiçia y para ello etcétera.

Otrosí decimos que a nosotros como sus herederos lejitimos nos conuienen y pertenen los dichos bienes de la dicha Doña María, nos conuiene hacer la dicha partición y nombrar contadores. A vuestra merced pedimos a los partidores que nonbraremos los compela y apremie a que hagan la dicha partición jurídicamente adjudicando a qualquiera de las partes la que le conuenga, pedimos justicia y para ello etcétera.

El Bachiller Pedro Alonso de Santa Cruz  // Doña Teresa Carrillo de Al- bornoz”

Documento II

AHPC. Munip. Madroñera Caja 1. Fragmento.

“En la villa de la Madroñera, en veinte y nuebe días del mes de março de mil y seizientos y quarenta y dos años, su merced, Juan de Ávila, alcalde mayor de la dicha villa = dixo que a su notiçia a venido que Don Alonso de Santa Cruz y Sanbria, señor que fue de esta villa y es difunto y pasado de esta presente vida, otorgo su testamento cerrado ante Andrés de Rosales escribano del número de la Ziudad de Trujillo, y por estar aussente de esta villa no se puede abrir para saber lo dispuesto de el dicho difunto, o si quedó nombrado curador de Don Blas de Santa Cruz y Sanabria y Doña Sebastiana, sus hijos, y para que se hagan los autos que conuengan con forma a derecho en fauor de los dichos menores nonbrará en nombró procudor a liten de los dichos menores por ser lo de edad cumplida para nombrarse Alonso González de Trexo, vecino de esta villa al qual mando se le notifique e lo acepte y paresca ante su merced a hacer los juramentos necessarios y ansí lo proveyó y mandó y por no saber firmar hiço por señal el yerro de su ganado= Siendo testigos El Licenciado Diego Sevillano de Robles y Pedro de Villegas y Cuebas y Juan de Ábila y Christóbal Martín.”

Documento III

AHM Trujillo Protocolos. Declarazión que hiço Don Blas de Santa Cruz Altamirano.

“En la çiudad de Truxillo, en veinte y siette días del mes de Junio de mill y seysçientos y settenta y quatro años, ante mí el escrivano público e testigos paresçió Don Blas de Santa Cruz Altamirano, Señor de la villa de la Madroñera, y dijo que desde el tiempo que a que administra y gouierna sus bienes y azienda a dezmado y diezma de los fruttos y esquilmos de ellos en la iglesia parrochial de la dicha villa de la Madroñera, a donde está bautiçado y así mismo lo están sus hijos y en dicha villa tiene su domiçilio nattural y es feligrés en dicha yglessia y por estas raçones y por sser señor de dicha villa a dezmado como dicho es en dicha villa sin que aia mudado vezindad ni feligresía porque siempre a sido y es feligrés de dicha villa y tiene boluntad de serlo como lo fue don Alonso de Santa Cruz, su padre, y para que en todo tiempo conste donde convenga lo confiessa y declara assí y juro por Dios nuestro señor y una cruz ser ciertto y verdadero todo lo referido y así lo dijo y declaró y pidió a mi el dicho escrivano se lo de por testimonio y a todas las demás personas que lo pidieren siendo partes lexítimas para ello y lo frimo a que doi fe conozco. Siendo testigos Don Juan Piçarro de Carvajal, Cavallero de la Orden de Calatrava; Don Rodrigo Bejarano de la Çerda y Antonios Santos, vezinos desta dicha çiudad.

Don Blas de Santa Cruz Altamirano        Ante mí Francisco Márquez”

Documento IV

“Yo, Pedro de Rodas Serrano escribano del (……) público y del numero de esta Ciudad de Trujillo y su tierra por merced del Real Monasterio de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe certifico y doy fe que por el señor corregi- dor de esta ciudad y por ante mi el dicho escribano se despacho requisitoria dirigida a la justicia de la villa de la Madroñera a pedimento, de Doña Gregoria de Chaves Carvajal y Santa Cruz en vista de información y otros autos y diligencias que precedieron, para que se la diese o a quien su poder hubiere la posesión real actual corporal del mayorazgo que de dicha villa de la Madroñera su jurisdicción (…) y otros bienes fundaron Doña Teresa Carrillo de Albornoz y Don Alonso de Santa Cruz y Sanabria su sobrino, por haber justificado pertenecerla su goce y sucesión por muerte de Don Luis Francisco de Chaves y Orellana su hermano, la cual dicha requisitoria en cuatro de este mes se pre- sento ante Pedro de Torres alcalde ordinario de dicha villa y ante Gaspar González de Mendoza escribano de ella que la mando cumplir y en su cumplimiento, en el mismo día se dio por dicho alcalde ante el referido escribano la posesión de dicha villa de la Madroñera y de otros bienes tocantes a dicho mayorazgo y señorío al padre Fray Francisco de la Rubia religioso/del orden de Señor Santo Domingo y a Gabriel de Sosa Vargas procurador del numero de esta ciudad en nombre de la dicha Doña Gregoria de Chaves y en virtud de su poder especial otorgado ante mi el escribano en veintinueve de diciembre del año próximo pasado de mil setecientos y veinte y tres la cual tomaron quieta y pacíficamente sin contradicción alguna= Como lo referido consta y parece de dicha requisitoria y posesión que (…) quedan por ahora en mi oficio a que me remito y de pedimiento de la parte de dicha Doña Gregoria de Chaves di el presente y los signe en Trujillo en doce días del mes de enero de mil setecientos y veinte cuatro=

Pedro de Rodas Serrano”

9. GENEALOGÍAS 

 

gene 1

gene 2

gene 3

gene 4

gene 5

gene 6

10. BIBLIOGRAFÍA

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– SORIA MESA, E. La nobleza en la España Moderna. Madrid, Marcial Pons, 2007.

– TESTÓN NÚÑEZ, I. Amor, sexo y matrimonio en Extremadura. Badajoz, Universitas Editorial, 1985.

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1 Ver Mª A. Y R SÁNCHEZ RUBIO,“Trujillo y su tierra en el siglo XVI: Conflictos territoriales y políticos” en La Tierra de Trujillo en el Renacimiento (1500-1600). Congreso sobre la Tierra de Trujillo. Trujillo, RAEX, 2005

2 Así lo han visto autores como E. SORIA MESA, que en su obra La nobleza en la España Moder- na. Madrid, Marcial Pons, 2007, dedica un capítulo entero a caracterizar los usos matrimoniales de la alta y baja nobleza castellana (pp.123-212); o A. GIL SOTO que en Deudos, parciales y consor- tes. Estrategias familiares y sociales de la oligarquía rural extremeña (siglos XVI y XVII). Cáceres, Universidad de Extremadura,2003 (pp. 33-64), también habla de la importancia de los condicionan- tes y pone como ejemplo las estrategias empleadas por varias familias hidalgas del sur de Extremadura para conseguir no sólo un enriquecimiento patrimonial, sino la acumulación de cargos por medio de extensas parentelas.

3  Hay una controversia sobre la fecha exacta del documento.

4 SÁNCHEZ RUBIO, Mª A. y R. “Para vos e para vuestros herederos”. Señorialización en la Tierra de Trujillo a mediados del siglo XVI. Badajoz. Ed. Extremeña de Comunicaciones y Producciones con el patrocinio de D. José Mª Pérez de Herrasti y Narváez. 2007.

5  Vid. T. LÓPEZ. La provincia de Extremadura a finales del siglo XVIII. Descripciones recogidas por Tomás López. Año 1798. Asamblea de Extremadura. Servicio de Publicaciones. Mérida, 1991.

6  Esta intención la pone de manifiesto en un documento que parcialmente reproduce la obra Rocío y María Ángeles SÁNCHEZ RUBIO. “Para vos e para vuestros … Op. Cit. p.42.

7  Archivo Histórico Provincial de Cáceres (AHPC) Ayuntamiento de Madroñera, Caja

8  La última referencia de don Pedro con vida que tenemos es su mención en el inventario de bienes que se hace tras la muerte del Capitán Mendo (1604). En 1611, doña María ya aparece como señora de la villa.

9  Se trata de bienes libres de los que doña María podía disponer a su albedrío, y no bienes ligados al señorío, pues hasta 1621, con la creación del mayorazgo por parte de don Alonso, no los habrá .

10 AHPC Protocolos 4585. Diego Martín de Araujo.

11 AHPC. Ayto. Madroñera Caja 1. “Memorial de bienes vinculados al mayorazgo que dejó Don Alonso de Santa Cruz y Sanabria(…)”

12 Dejan de aparecer las constantes referencias al señor de la villa en la documentación aunque el señorío se mantiene. En el Interrogatorio de la Real Audiencia se afirma que la villa “es de señorío y que es su señor Don Juan Calderón Laso, vecino de Almodovar del Campo,” a quien pertenecen las penas de cámara”, pero por no poder acreditar esta pertenencia “ está encabezada la villa con la Real Hazienda en la cantidad de treinta reales.” Por el momento desconozco en que momento del siglo XVIII se produce este cambio de señor y por que motivos.

13 1633. Se confiscaron los bienes del ladrón .

14  El pleito fue contra unos mozos que “con poco temor de Dios” estuvieron formando “músicas y algarazas” a la puerta de la casa de don Alonso durante el periodo de luto. AHPC. Protoc. Leg.3492

15 AHPC. Protoc. Leg.3476. “ (…)y yo, el dicho Don Alonso de Santa Cruz y Senabria asiguro el dicho arrendamiento de la alcabala vala los dichos quatro años al dicho quento; y no le será quitado por mi ni por otra persona en mi nombre (…)”

16 AHM Trujillo. Nº 191- 192. Francisco Márquez, 1674 f. 582 r. Apéndice documental, documento 2.

17 Real Academia de la Historia (RAH). Colección Salazar y Castro. T-2 f. 174-230. Memorial del hecho del Pleito que es entre don Blas de Santa Cruz Altamirano, vezino de la ciudad de Truxillo. Con Francisco de Herrera Santa Crúz, vezino de la dicha ciudad sobre la tenuta de mayorazgo que fundó Florencio de Santa Crúz, escribano público.

18 El alcalde como justicia mayor de la villa podía tomar este tipo de decisiones de forma legal sin que fueran contestadas. Las atribuciones los diferentes cargos municipales pueden verse con más detalle en trabajos como el de A. HIJANO,  El pequeño poder. El municipio en la Corona de Castilla, siglos XV al XIX .Madrid , 1992; o el de A.C. MERCHÁN FERNÁNDEZ, Administración municipal y poder local en el Antiguo Régimen. Madrid, Tecnos, 1988.

19 Domingo González de Trejo será alcalde en 1638, y Martín lo será en dos ocasiones, la primera en 1643 y en 1648.

20 Este tema y su presencia documental lo ha analizado en profundidad para el caso extremeño I.TESTÓN NÚÑEZ en su libro Amor, sexo y matrimonio en Extremadura. Badajoz, Universitas Editorial, 1985.

21 AHM Trujillo. Protocolos. Nº 133. Diego Adame 1647. Capitulaciones de matrimonio entre don Juan Romero Macotela y doña Sevastiana Altamirano Villalobos. Folio 106 r-106v.

22  RAH. Pellicer 9/4055. f. 806 r. 18 de febrero de 1630. En dicho dia su Magestad declaró por hixodalgo a Juan Romero Macotela, vezino de la villa de Cazeres, y a sus descendientes, sirvió con 40 ducados. (Este servicio de 40 ducados es una merced que se le hace, hablamos pues, de una concesión por parte del rey no de un pago por la hidalguía)

23 A.R.CH.GR . 4684-121.

24 Esta joven en ningún momento es identificada, costumbre propia de la época que servía para proteger el honor del noble implicado en este tipo de relaciones.

25 Con la documentación disponible el seguimiento vital de don Francisco Santa Cruz Altamirano llega hasta el año 1705, no habiendo encontrado referencias a su matrimonio o muerte en los libros de Matrimonio 3 (1645-1744), y de Difuntos 3 (1705-1736) del Archivo Parroquial de Madroñera.

26  AHM Trujillo Protocolos Nº 248. Antonio Cantero. 1711. Protesta que otorgó don Luis Francisco Joseph de Chaves y Orellana. f. 9 r – 10 v. Luis Francisco había vivido durante quince años de los bienes de su cuñado. No se le conoce actividad, beneficio o cargo alguno, y aunque en su protesta pedía que se hiciesen las cuentas “amigables y sin reyertas”, ya que quería conservar su vivienda en la villa, parece que Francisco no debía encajar demasiado bien los términos en que se le exigía el reparto, fueran estos justos o no. Lo cierto es que la relación parece haberse roto en ese momento y la enemistad culminada con la marcha del matrimonio a Trujillo.

27  Luis Francisco estaba arruinado, tanto es así que en su partida de defunción el párroco había indicado “Otorgó testamento pero por haver dejado más deudas que bienes no se le pudo decir misas algunas.” Parroquia de San Martín (Trujillo) Defunciones 1709-1764, 1º (1709-1741), f.103 r.

28  Sobre los señores de la casa fuerte de Alcollarín puede encontrarse más información en la obra de J. M. DE MAYORALGO Y LODO  Y J. GOMEZ DE OLEA Y BUSTIZA  “Los condes de Torrejón”. Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Vol.5, 1998-1999. pp. 231-232.

29    Archivo de la Real Chancillería de Granada.(A.R.CH.GR.) 219-002 . Pleito entre Juan Romero Altamirano, con el convento de San Miguel y Santa Isabel Orden de Santo Domingo, de Trujillo, sobre un mayorazgo.

30  Este sacerdote era nieto de don Juan Romero Macotela y doña Sebastiana Altamirano Meneses y Sanabria, e hijo de don Alonso Romero Macotela “el mudo” (1655-1711) y de doña Juana Romero Velázquez y Tovar.

31  A.R.CH.GR . 219-002 f. 20 r.

32      RODRÍGUEZ CANCHO, M.; BARRIENTOS ALFAGEME, G. Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura a finales de los Tiempos Modernos, Partido de Trujillo. Tomo I. Mérida, Asamblea de Extremadura, 1993-1996.

33    No obstante, la pérdida de contacto con la familia de Leonor no es total, de manera que todavía nos encontramos, para nuestra sorpresa, que García Ramiro, hijo de Francisco y Leonor, había sido el testamentario que había intervenido en la partición de los bienes de doña María de Sanabria y más tarde de su hermana doña Teresa Carrillo.

34    Esto es lo que parece mantener E. AGOSTINI en su obra Historia de Almodovar del Campo y glosa de su antiguo archivo municipal.Ciudad Real,Instituto de Estudios Manchegos, 1972.p. 276.   35 Tampoco parece haber relación con los Calderón de Aldeacentenera, ya que la familia del Licenciado Díaz Capilla Calderón procede de la Puebla de Alcocer en donde eran vecinos sus padres Fernando Díaz Calderón y María Díaz Lasso. Esta hipótesis que hemos desechado, la menciona J. PLAZA RODRÍGUEZ en “La familia Calderón en Aldea Nueva Centenera”, en XXXIV Coloquios Históricos de Extremadura: Dedicado a la memoria de don Miguel de Cervantes en el IV centenario del Quijote : Trujillo, 19-25 de septiembre de 2006. pp. 595-606.

36   El vínculo lo fundó en 1551 junto a su hermano Sancho Moñino. A.R.CH.GR. 4784-007.

37  Lamentablemente este pleito no se ha conservado.

38 A.R.CH.GR 219-007.

39 A.R.CH.GR 9116-014.

40E. AGOSTINI. Op. Cit. Pp 335.

41 AGM Segovia Sec.1 Leg. C454. Expediente del Capitán don Francisco Calderón Lasso.

42 “Desde ahora quedan incorporados a la Nación todos los señoríos jurisdiccionales de cualquier clase y condición que sean.” Art. 1º.Decreto LXXXII del 6 de agosto de 1811.

43  No podemos concluir el trabajo sin agradecer en estas líneas su inestimable ayuda al señor José Miguel de Mayoralgo y Lodo, que nos ha proporcionado algunos datos y sugerencias de gran valor.

Oct 012010
 

Cándido González Ledesma.

La incorporación de territorios de la submeseta sur a los reinos hispanos durante la Edad Media y su posterior poblamiento cristiano dio lugar a modificaciones respecto al repoblamiento y organización jurisdiccional de la parte septentrional peninsular; no obstante, las tierras reconquistadas de realengo continuaron con el modelo de las comunidades de villa y tierra de las principales ciudades castellano-leonesas, junto a las jurisdicciones señoriales y de las órdenes militares colaboradoras en la acciones bélicas de la lucha contra el Islam.

En el ámbito espacial de la actual Extremadura, a partir de la baja Edad Media y durante la Edad Moderna se configuraron tres grandes modelos juris- diccionales, el realengo, el de las Órdenes Militares y el señorial. En nuestro caso nos ceñiremos al de la ciudad de Trujillo y su Tierra, la de mayor superficie de todas las comunidades extremeñas de villa y tierra1 pero subordinada a Plasencia en lo que respecta al número de comunidades dependientes de ellas2.

La complejidad de las relaciones internas, económicas y fiscales, que se es- tablecen entre las comunidades que forman parte de la comunidad cabecera y con la ciudad desembocaban en multitud de casos en tensiones que originaban “pleitos que, de no resolverse en primera instancia en la comunidad principal, acaban por pasar al aparato burocrático central, principalmente a las Chancillerías y a los Consejos3. La diversidad jurisdiccional existente entre las distintas comunidades que conforman las comunidades de villa y tierra, realengo y señoriales; la imprecisión de los límites jurisdiccionales entre ellas; la coyuntura política y económica de la monarquía hispánica obligada a la venta de vasallos, aldeas, cargos …; la escasa o nula representación de los lugares, aldeas o villas en el concejo de Trujillo; el dominio económico y los mecanismos utilizados para apropiarse del excedente productivo de su tierra a partir de sus bienes comunales y de propios, sin olvidar la pugna nobiliaria interna de la ciudad mani- festada entre los linajes que la gobernaban, todo ello provocaba conflictos con casi todos los núcleos de población incluidos en su territorio, confirmado en el caso del pleito que motiva esta comunicación, entre la villa Orellana la Vieja (señorío civil) y la ciudad de Trujillo (realengo).

1. LA CIUDAD DE TRUJILLO Y SU TIERRA EN EL SIGLO XVI

En la ocupación y control cristiano del espacio extremeño a partir del siglo XII suelen distinguirse tres fases, basadas en criterios espacio-temporales (norte-sur y siglos XII-XIII), desde la Transierra leonesa y castellana (Coria y Plasencia) que antecede a la ocupación de los territorios de frontera situados entre el Tajo y el Guadiana (Alcántara, Cáceres, Montánchez y Trujillo) y, una tercera, las del espacio al sur del Guadiana tras superar la línea defensiva de su cauce (Badajoz. Mérida, Alange, Medellín, Magacela, Puebla de Alcocer) hasta Jerez, Fregenal, Segura, Montemolín, Reina y Azuaga) 4.

Centrándonos en el territorio que nos ocupa, a partir de 1232 “Trujillo pasó a dominar un amplio espacio cuyos límites gozaban de una mayor precisión (…), puesto que le vinieron dados por definición geográfica previa de las áreas circundantes, además (…) al haber quedado rezagado en la conquista y avan- zar ésta tan deprisa, sus términos quedaron inmediatamente protegidos por dominios cristianos y perdieron (…) la función militar que la había definido durante décadas; el control del espacio (…), fue más efectivo5. Así pues, Plasencia por el norte, Cáceres por occidente, Medellín al sur y Talavera a oriente, configuraron los límites del alfoz de Trujillo que iniciará el proceso de poblamiento y organización de su territorio.

Tanto Cáceres como Trujillo se mantienen como concejos de realengo pese a las presiones y solicitudes de las órdenes militares para conseguir la jurisdicción del espacio que habían ayudado a conquistar, debiéndose contentar con las concesiones al sur del Guadiana que pasaron a formar la denominada provincia de León de la Orden de Santiago y a la encomienda de Magacela para la Orden de Alcántara6.

La configuración y evolución de la tierra de Trujillo, desde la Baja Edad Media hasta los siglos XVI-XVII, es bien conocida por recientes estudios7, por lo que nos limitaremos a reseñarla muy brevemente.

Durante el siglo XVI Rodríguez Sánchez mantiene que la tierra de Trujillo constaba de 31 comunidades poblacionales8. Los señoríos más antiguos proceden del siglo XIV (Orellana la Vieja en 1335 y Orellana la Nueva en 1375) anteriores a la venta y exención de nuevas villas y señoríos a partir de 1538, caso de Berzocana y Cañamero; los señoríos formados por ventas de la Corona entre 1558 y 1559 de Marta, La Cumbre, Plasenzuela, El Puerto, Torrecillas y Madroñera; la villa exenta de Garciaz (1564) y el resto los concejos dependientes de Trujillo, diecisiete en total, (Ruanes, Ibahernando, Herguijuela, Santa Cruz, La Zarza, Logrosán, Aldea del Pastor, Robledillo, Zorita, Búrdalo, Abertura, Alcollarín, El Campo, Escurial, Madrigalejo, Navalvillar y Acedera)9.

Puede apreciarse la sustanciosa pérdida territorial y jurisdiccional de Trujillo a lo largo del siglo XVI, debido fundamentalmente al déficit hacendístico de la monarquía hispánica de los Austrias para el mantenimiento de sus dominios europeos, que continuará durante las dos siguientes centurias hasta reducirse a once “las entidades poblacionales dependientes jurisdiccionalmente de la ciudad10. Además, durante el siglo XVII se iniciará la enajenación de la jurisdicción de propiedades rústicas y despoblados que hasta entonces eran administradas por la ciudad de Trujillo11. Todo ello pese a los privilegios regios de 1538, 1562 y 1601 en los que los monarcas se comprometían a no enajenar más lugares de realengo para aliviar las dificultades hacendísticas12. Trujillo desplegó una intensa actividad en la Corte para frenar las exenciones jurisdiccionales de lugares y despoblados que se negociaban, pese a la existencia de un nuevo privilegio real de Felipe III en 1614 que incluía la prohibición de vender cualquier otra jurisdicción territorial de la ciudad. Proceso imparable que continuará hasta el fin del Antiguo Régimen.

2. LAS PARTES CONTENDIENTES EN EL CONFLICTO JURISDICCIONAL CON TRUJILLO: LA VILLA DE ORELLANA LA VIEJA Y JUAN ALFONSO DE ORELLANA

El conflicto entre Trujillo y las aldeas y villas que conforman su Tierra no se reduce al caso que nos ocupa de Orellana la Vieja, es más amplio13 aunque con caracteres comunes basados en la disputa jurisdiccional por la administración de sus montes y aprovechamientos agropecuarios y forestales, sin obviar otros motivos económicos, fiscales y militares.

La villa y señorío de Orellana la Vieja es una población rural a orillas del Guadiana en su margen derecha, en la actualidad a caballo de las comarcas extremeñas de la Siberia, la Serena y Vegas Altas14. En sus proximidades existen restos arqueológicos que muestran una ocupación del territorio desde el Paleolítico15, datándose sus orígenes históricos en la Baja Edad Media, ligados a la ciudad de Trujillo desde el proceso reconquistador, al constituirse el señorío de los Orellana en el siglo XIV16, pero sin investigaciones profundas sobre los tiempos modernos en aspectos demográficos y socioeconómicos aunque hemos realizado alguna aproximación al respecto17.

El detentador del señorío de la villa era Juan Alonso o Alfonso de Orellana, décimo-segundo señor de Orellana la Vieja18, que accedió al señorío tras un largo conflicto familiar originado en 1549 al morir el noveno señor de Orellana, Juan de Orellana (El Bueno), sin descendencia, pasando la titularidad del señorío a su hermana María de Orellana y de ella a su tío Gabriel de Mendoza con el nombre de Gabriel de Orellana (El Viejo) a partir de 1554. Tras pleitear con su sobrina hasta su muerte (1560), heredó el mayorazgo su hijo Juan Alfonso con sentencia definitiva en 1563 y ejecutoria de la misma en 1565. A partir de entonces, en 1593 le sucedió su hijo Gabriel Alfonso de Orellana, el Mozo, hasta 1599 que murió sin descendencia, volviendo la titularidad del señorío al descendiente de María de Orellana, García de Orellana y Figueroa como decimocuarto señor de Orellana19.

Así pues, entre 1560 y 1593 Juan Alfonso de Orellana ostentaba la titularidad del señorío que se corresponde al periodo del conflicto con Trujillo entre 1570 y 1609.

 3. CONFLICTO  JURISDICCIONAL  Y  ECONÓMICO  ENTRE  ORELLANA LA VIEJA Y TRUJILLO

Retomando el objeto de esta comunicación nos centraremos en el conflicto entre la villa de Orellana la Vieja y la ciudad de Trujillo a partir del Memorial del pleito entre ambas poblaciones sobre el aprovechamiento de los montes y su jurisdicción para poner guardas y sancionar a los que infringen su uso según las ordenanzas municipales de Trujillo20.

3.1 Fuente documentalEl conflicto se plantea entre la ciudad de Trujillo y don Juan Alfonso de Orellana, a partir de 1570 por los agravios que el concejo de Trujillo expone sobre el aprovechamiento de los montes comunales de su tierra por parte de la villa de Orellana.

La fuente utilizada consta de dos documentos de la Chancillería de Grana- da21, el primero es el pleito entre “El Conzejo Justizia y Regimiento de la ciudad de Trujillo por sí y la villa de Navalvillar con don Juan Alfonso de Orellana Señor de Orellana la Vieja por sí y el Conzejo y vecinos de dicha villa sobre el derecho de pastar y aprovecharse los dichos vecinos de la dehesa y cavallería de El Guijo término de Naval El Villar y las tierras de Valdebenbrillo y los otros alijares de Trujillo y su Tierra conforme al privilegio que al dicho Señorío de Orellana fue concedido, año de 1570”; y el segundo que cierra el legajo: Memorial del Pleito que la ciudad de Trujillo trata con don Juan Alfonso de Orellana cuya es la villa de Orellana la Vieja sobre el aprovechamiento de los montes y poner guardas. Visto por los señores don Luis del Campo y Mendoza, don Andrés de las Infantas y Mendoza, don Antonio Ramírez y Mendoza. A 30 de abril de 1609.

El primero de los pleitos se resuelve favorablemente para Orellana con la siguiente sentencia:

Fallo que el dicho don Alfonso de Orellana y dona Maria Pizarro su madre y la billa de Orellana la Vieja y Diego Lopez su procurador probaron bien y cumplidamente sus exenciones y defensas22 y la dicha ciudad de Trujillo y el concejo de Navalvillar su aldea y Rodrigo Lopez su procurador en su nombre no provo su pedimyento, en consequencia de lo qual que devo declarar y declaro y mandar y mando que quel concejo de la villa de Orellana la Bieja y vecinos della y de su juridicion y la dicha dona Maria Pizarro y don Juan Alfonso de Orellana cuya es que la dicha villa desde el dia de sant Andres de cada un año y antes y después en cada un año paçan con sus puercos en la caballeria del Guijo y baldios y alijares de su comarca y en las otras caballerias y baldios desta ciudad sin pena alguna segun y como y con los otros ganados que los paçen los bezinos desta ciudad y los otros lugares della y las villas esimydas que tienen costumbre de los pacer yn— que a los vecinos de la villa de Orellana la Vieja les sean vueltas las prendas y ganados que por esta razon les fueron prendados tales y tan buenos como se les tomaron y de aqui adelante no les molesten ny perturben en los dichos sus aprobechamientos segun dicho es so pena de veynte myll maravedis para la camara de su magestad y ansi lo pronuncio y mando por esta mi sentencia difinitiva sin costas e en estos escritos. El doctor Martynez Pradillo23.

El Memorial está incompleto en lo que respecta a la resolución final del pleito, que como hemos comprobado en principio fue favorable a Orellana y recurrido por Trujillo, tras desestimar la Real Chancillería de Granada la denuncia de Trujillo y Navalvillar de Pela contra Orellana la Vieja. No obstante, las acusaciones de la ciudad de Trujillo y las alegaciones en defensa de su jurisdi ción por parte del señor de Orellana nos permiten contextualizar la pugna juris- diccional entre ambas entidades en un momento histórico del renacimiento y de la monarquía hispánica lastrada por el esfuerzo imperialista en territorios europeos y americanos24, y sus consecuencias en la economía castellana de crisis hacendística permanente que llevó a Carlos I, Felipe II y sucesores, en la centuria del 1600, a la venta de vasallos, aldeas, señoríos, cargos y oficios, recauda- ción de impuestos regios, etc.25

3.2 Orígenes de la tensión y enfrentamiento de jurisdicciones

El conflicto de jurisdicciones entre la ciudad de Trujillo y las villas o lugares de su Tierra viene dado por varios motivos coyunturales a los que ya hemos hecho referencia debido a las dificultades hacendísticas de la monarquía de los tiempos modernos, pero también en las mercedes concedidas por los Trastamara en los siglos XIV y XV, caso de Orellana la Vieja, al confirmarle Enrique II en 1369 a Pedro Alfonso de Orellana privilegios de poblarla dados por Pedro I e introduciendo la concesión de la “justicia cibil y criminal y mista alçada y mero y misto imperio del dicho lugar de Orellana y de sus términos”26, pues si el rey otorgaba, como mantiene la profesora Hilda Grassotti27, la “jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio” a los señoríos, estos llegaron a cuestionar y “sostener que el rey y su justicia nada tenían que ver en sus señoríos, conforme con lo denunciado por los procuradores asistentes a las (…) Cortes de Toro de 1371”28. Las protestas se basaron en las disposiciones de las Partidas y del Ordenamiento de Alcalá que prohibían la enajenación del patrimonio regio para conceder nuevos señoríos29. Por ello, los conflictos entre los señoríos y villas exentas con Trujillo serán abundantes al reprochar a la ciudad la injerencia jurisdiccional en sus términos.

3.3  Memorial de 1609 y revisión del pleito con probanzas de la ciudad y defensa de Orellana

El memorial comienza planteando las partes en conflicto y las razones de Trujillo para justificar su querella, “la conservación de los montes de la dicha ciudad y su tierra (…) porque la cría de los puercos era el comercio general y mas principal (…) y por ello se guardaba la bellota, de tal manera que ninguno las podía coger, aunque fuese en sus propias encinas, hasta que la dicha ciudad la desacotaba para que todos igualmente metiesen sus ganados de cerda y con aquello se criaban y sustentaban la gente y contribuyan en tercias y alcabalas, servicio ordinario y extraordinario”30.De la importancia de los montes sus frutos y aprovechamientos ya nos informaba en 1979 David E. Vassberg al analizar la coyuntura socioeconómica de Trujillo en el siglo XVI31 incidiendo sobre la importancia de la ganadería porcina para la ciudad y su pugna por la bellota que siempre beneficiará en mayor cuantía a la oligarquía trujillana y de sus lugares que eran propietarios de las mayores piaras.

Otro argumento de la ciudad eran los gastos que debía asumir para guardar de los montes y la bellota: guardas, regidores, alguaciles y otras personas. Pero la principal razón que aducían eran los “grandes daños en los dichos montes a que no se pueden poner defensa, porque en tan grandes quadrillas de gente armada y por fuerça talaban y destruian los dichos montes llevándose mucha madera y leñas de ellos y vareando la bellota y los que hacen mas daños son los vecinos de Orellana ques de don Juan Alonso de Orellana y los de Medellín y don Benito y los de Villanueva los quales an hecho grandes talas y daños (…) tomaron atrevimiento para hacer prender a un regidor que la dicha ciudad imbio a visitar los términos por aver prendado ciertos puercos de vecinos de Orellana y lo avian puesto preso en una fortaleça por injuriar a la dicha ciudad y avian hecho grandes juros y amenaças a la dicha ciudad y demás desto (…) avian ydo grandes quadrillas de gente armada con arcabuces y mechas encendidas lanzas y vallestas espadas y hondas avian entrado de dia en los dichos montes y vareado la vellota y metido en ellos gran numero de ganados de cerda a comer bellota y la comieron y aunque alguaciles y guardas y otras personas no avian podido impedir el dicho daño y les avia sido forzoso retirarse porque se avian convocado y juntado y aremetido a los alguaciles tirándoles y diziendoles a voces mueran, mueran, los traidores”32.

Lógicamente la “indefensión” que alegaba el concejo de la ciudad les llevó a presentar la querella ante el Consejo de Castilla y posteriormente remitido a la Chancillería de Granada solicitando, además de las penas correspondientes, que “como señora de todos los montes de su suelo y jurisdicion se declarase quella sola tiene jurisdicion para la administracion dellos como lo a tenido y que otro ningun concejo ni señor no an tenido ni tienen señorio ni administración en quanto de aprovechamiento de la bellota y demás aprovechamientos dellos aunque los montes se comprehendan en dehesas y exidos y cercas y que puede poner guardas para ellos y los regidores prender y penar los que hallaren contraviniendo a las ordenanzas y acuerdos de Consejo “33. Aquí queda planteado el fondo de la cuestión, la confrontación del poder de cada jurisdicción, realengo frente a señorío, para la guarda y conservación de los montes comunales incluso de los ejidos, dehesas y cercas particulares.

Como consecuencia de la querella “el Señor de Orellana por la dicha querella fue preso y traido a esta corte y suelto con cierto depossito. El qual pusso excepciones diciendo que la villa de Orellana y sus términos y jurisdicion es suyo propio y que la ciudad en ellos no tiene ninguna jurisdicion ni puede entrar a penar y que solo en los dos meses de la montanera les pueden entrar y denunciar de la bellota ante la justicia de Orellana y allí sean sentenciado las causas y que los que prendan dentro de Trujillo van con requissitorias a prender los que se cogen y algunos los llevan y maltratan”34.

Al respecto nos remitimos a lo afirmado anteriormente sobre la injerencia de la justicia de Trujillo en este caso, en jurisdicciones señoriales a las que se ha concedido la potestad de administrar justicia civil y criminal para poner penas y sanciones máximas además de entender en pleitos civiles.

Planteado el estado del pleito en el memorial se afirma la pérdida del mismo por la ciudad de Trujillo que se volvió a querellar contra la sentencia y “demanda (…) fuese amparada y se condenasse a la parte contraria en las penas en que avia incurrido y que se mandase hacer de nuevo el pleito y o se prosiguiese como estaba. Y por parte de don Juan Alonso de Orellana fue contradicho y por autos de vista y revista se mando proseguir el dicho pleito sin embargo de la dicha contradicion y se recivio a prueva por restitución y tachas y se hicieron probanças y quedo conclusso”35.

El memorial no recoge la sentencia final, suponemos que por deterioro y pérdida de la misma, de hecho el último folio, el 17, está roto en dos extremos mutilando el texto tanto por el anverso como en el reverso. Sin embargo, las probanzas que la ciudad vuelve a plantear en vía ordinaria y por restitución se realizan con testigos que corroboran lo argumentado por la ciudad de Trujillo y la villa de Orellana no acepta, presentando también sus alegaciones y argumetos insistiendo en su independencia jurisdiccional respecto a Trujillo insistiendo que en sus términos no pueden actuar los alguaciles, regidores ni alcaldes foráneos y que las infracciones cometidas en su territorio deben ser sancionadas en Orellana y si fueron cometidas en la jurisdicción de Trujillo o de otras villas que se les presente una requisitoria o solicitud para ser juzgados donde corresponda.

La extensión de esta comunicación no nos permite entrar en el análisis de las probanzas de ambas partes, muy repetitivas que pueden verse en el anexo documental.

4. ANEXO I: TRASCRIPCIÓN DEL MEMORIAL DEL PLEITO ENTRE ORELLANA LA VIEJA Y LA CIUDAD DE TRUJILLO EN 1609

Memorial del pleito que la ciudad de Trujillo trata con don Juan Alfonso de Orellana cuya es la villa de Orellana la Vieja sobre el aprovechamiento de los montes y poner guardas.

(Visto por los señores don Luís del Campo y Mendoza, don Andrés de las Infantas y Mendoza, don Antonio Ramírez y Mendoza. En 30 de abril de 1609)

[f1] Parece que ante los sseñores del Consejo de Justicia la parte de la dicha ciudad se querello de don Juan Alonso (Alfonso) de Orellana señor de Orellana la Vieja, y de otros muchos vecinos de aquella villa y otras partes diciendo que por muchas peticiones processos y informaciones y testimonios se avia mostrado muchas veces lo que importaba la conservacion de los montes de la dicha ciudad y su tierra y como se guardaban en otra forma y con mas diligencia y cuidado que en los otros pueblos destos Reinos porque la cria de los puercos era el comercio general y mas principal de la dicha ciudad y su tierra por la gente, (de) todas calidades, y por ello se guardaba la bellota, de tal manera que ninguno la podia coger, aunque fuese en sus propias encinas, hasta que la dicha ciudad la desacotaba para que todos igualmente metiesen sus ganados de cerda y con aquello se criaban y sustentaban la gente y contribuyan [f1v] en tercias y alcavalas, servicio ordinario y extraordinario y porque los terminos de la dicha ciudad confinaban con muchos territorios y estrañas jurisdicciones hacen muchos gastos hordinarios en la guarda de los dichos montes y al tiempo de la bellota no sólo guardaban los guardas de la dicha ciudad ordinarios mas la dicha ciudad imbiava regidores alguaciles y otras personas y como dichos montes son tan buenos y de tanto fruto de bellota y ai pueblos y de jurisdiciones estrañas que entran y hacen muy grandes daños en los dichos montes a que no se pueden poner defensa, porque en tan grandes quadrillas de gente armada y por fuerça talaban y destruian los dichos montes llevándose mucha madera y leñas de ellos y vareando la bellota y los que hacen mas daños son los vecinos de Orellana ques de don Juan Alonso de Orellana y los de Medellín y don Benito y los de Villanueva los quales an hecho grandes talas y daños y aunque avia poco que se avian querellado y pressentado informaciones y pedido fuese juez a castigar y remediar tanto daño no se avia proveido y como los susodichos lo avian visto y que se salen con lo que hacen tomaron atrevimiento para hacer prender a un regidor que la dicha ciudad imbio a visitar los términos por aver prendado ciertos puercos de vecinos de Orellana y lo avian puesto preso en una fortaleça por injuriar a la dicha ciudad y avian hecho grandes juros y amenaças a la dicha ciudad y demás [f2] desto deviendose de abstener de hacer los dichos varios avian ydo grandes quadrillas de gente armada con arcabuces y mechas encendidas lanzas y vallestas espadas y hondas avian entrado de dia en los dichos montes y vareado la vellota y metido en ellos gran numero de ganados de cerda a comer bellota y la comieron y aunque alguaciles y guardas y otras personas no avian podido impedir el dicho daño y les avia sido forzoso retirarse porque se avian convocado y juntado y aremetido a los alguaciles tirándoles y diziendoles a voces mueran, mueran, los traidores.

Pidieron fuese juez a castigar lo susodicho y hicieron presentación de cierta información de testigos la cual vista en el Consejo lo remitieron a esta Real Audiencia donde la parte de la dicha ciudad se affirmo en la querella y pidió como señora de todos los montes de su suelo y jurisdicion se declarase quella sola tiene jurisdicion para la administracion dellos como lo a tenido y que otro ningun concejo ni señor no an tenido ni tienen señorio ni administración en quanto de aprovechamiento de la bellota y demás aprovechamientos dellos aunque los montes se comprehendan en dehesas y exidos y cercas y que puede poner guardas para ellos y los regidores prender y penar los que hallaren contraviniendo a las ordenanzas y acuerdos de Consejo y an ido a denunciar dellos, a Trujillo. Pidieron ser [f2v] amparados en la jurisdicion que tenían de hacer lo susodicho, y se procediese contra los taladores y dañadores y los que avian ffecho los dichos excessos y fuesen castigados y condenados en todos los daños y otras penas.

Y el Señor de Orellana por la dicha querella fue preso y traido a esta corte y suelto con cierto depossito. El qual pusso excepciones diciendo que la villa de Orellana y sus términos y jurisdicion es suyo propio y que la ciudad en ellos no tiene ninguna jurisdicion ni puede entrar a penar y que solo en los dos meses de la montanera les pueden entrar y denunciar de la bellota ante la justicia de Orellana y allí sean sentenciado las causas y que los que prendan dentro de Trujillo van con requissitorias a prender los que se cogen y algunos los llevan y maltratan.

Estando el negocio recibido a prueva y hechas probanças se perdio el proceso y la parte de la dicha ciudad se volvio a afirmar en la dicha querella demanda y pedimiento y pidio se fuese amparada y se condenasse a la parte contraria en las penas en que avia incurrido y que se mandase hacer de nuevo el pleito y o se prosiguiese como estaba. Y por parte de don Juan Alonso de Orellana fue contradicho y por autos de vista y revista se mando proseguir el dicho pleito sin embargo de la dicha contradicion y se recivio a prueva por restitución y tachas y se hicieron probanças y quedo conclusso

[f3] Año 78 y aora por Jullio de 1608.

La ciudad dijo que attento avia tanto tiempo estava concluso sin perjuicio de la conclussion y estado del pleito pidio emplazamiento para notificar al señor de Orellana mandosele dar asele notificado y no a respondido ni parecido con questa qº y lo que ay por probanças es lo siguiente

Probança de la ciudad En via ordinaria

2ª pregunta:

La ciudad hiço artículos generales articula que la villa de Orellana fue aldea de la ciudad de Trujillo y de su jurisdicion y esta situada en el suelo y tierra de la dicha ciudad y la dicha ciudad tuvo por su aldea y de su tierra y jurisdicion a dicho lugar de Orellana la Vieja que ahora es villa y fundada en su jurisdicion de tiempos antiguos. Esta pregunta la dicen quatro testigos de vista de mas de quarenta años y con primeras y segundas vidas concluiendo la inmemorial en forma. Y otros 26 testigos dicen a ella de oydas a viejos y anzianos lo contenido en ella y de ser assi publica 603 y firma. Estos testigos todos están tachados por el señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

3ª pregunta:

En la 3 articula la ciudad que Juan Alonso de Orellana y sus antecessores poseedores de Orellana [f3v] an pretendido y pretenden titulo y derecho a la dicha villa, que fue aldea diciendo quel señor Rey don Enrique eximio y aparto a Orellana de Trujillo y la quito a la dicha ciudad y dio la dicha aldea a Pedro Alonso hijo de Juan Alonso de la Camara de quien el dicho don Juan pretende ser sucesor y tener titulo que oy la llaman Villa de Orellana la Vieja y desta forma lo an tenido. Lo contenido en esta pregunta lo ban diciendo 27 testigos de oídas de averlo oído assi desde que se saben acordar y a sus mayores y mas anzianos. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

4ª pregunta:

En la quarta pregunta articula la ciudad quella es señora de todos los montes comprendidos en su jurisdicion y que se incluien en el suelo della sin que ninguna otra persona ni concejo tengan quanto a el aprovechamiento de los montes señorio ni administración alguna, assi en el aprovechamiento de la bellota como en otros qualesquier aprovechamientos aunque los montes o parte de ellos este comprehendidos en dehessas particulares exidos cercas y dehessas boyales y términos de lugares eximidos de la dicha ciudad la cual como señora, y administradora de los dichos montes de tiempo inmemorial asta que provee guardas para ellos y en los tiempos mas ne- [f4] cessarios imbia regidores y alguaciles que guarden los dichos montes, y aprovechamientos dellos y todas las condenaciones que resultan de los excessos que se hacen en los dichos montes son proprios de la dicha ciudad sin que en ello o en parte aya avido cossa en contrario. Esta pregunta dicen en ella los tetigos de aver visto lo susodicho unos de 45 años de vista otros de 46 y otros de 42 y de 36 con primeras oídas y publica 603 firma. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

5ª pregunta:

En la 5 pregunta la ciudad de Trujillo articulo que ella como señora de todos los montes del termino de la dicha ciudad y de todas las villas y lugares desa tierra y suelo assi de los que son al presente y de su jurisdicion como los eximidos y apartados della, imbia las dichas guardas regidores y alguaciles y especialmente de ochenta años a esta parte y de tanto tiempo que memoria de hombres no es en contrario los a imbiado para la guarda y conserbacion de los montes questan comprehendidos en la jurisdicion de Orellana la Vieja por ser como son inclussos en tierra y suelo de la dicha ciudad y ser y aver sido suyos propios y lo saben por lo aver visto en sus tiempos y oído a sus mayores y antepassados y tal a ssido la publica 603 y firma. A esta [f4v] pregunta responden 16 vecinos todos los quales dicen de mas de 40 años de vista con primeras y segundas oídas concluiendo la inmemorial algunos dellos. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

6ª pregunta:

La ciudad en la sesta pregunta articula que de ochenta años a esta parte y mas tiempo y tanto que memoria de hombres no es contrario todas las veces que los regidores comissarios de Trujillo alguaciles y guardas, que an imbiado para la guarda y conservacion de los montes especialmente en tiempo del aprovechamiento de la bellota, an prendado en los términos de Orellana la Vieja y a vecinos y forasteros que an hallado vareando y cogendo bellota en ellos, o cortando y talando, o haciendo otros qualesquier excessos de los prohividos y vedados por ordenanças de la dicha ciudad y los regidores alguaciles y guardas an estado y estan en possession y costumbre de hacer lo susodicho y quitarles sus ganados y instrumentos y llevallo todo a Trujillo y la ciudad a estado en possession y costumbre de conocer de las dichas causas y condenar a los transgressores y llebar y executar las penas conforme a las ordenanzas con permission de Concejo y vecinos de Orellana y señores della y an ydo a su juzgado [f5] a la dicha ciudad y ansi lo an visto los testigos en sus tiempos y oído a otros viejos y ancianos que decian averlo visto y oido a otros. A esta pregunta responden 17 testigos los quales la dan como en ella se contiene de mas de 40 años de vista con primeras y segundas oídas y publica 603 firma y concluien la inmemorial. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

7ª pregunta:

La ciudad en la 7ª pregunta articula que los regidores comissarios de la dicha ciudad y los alguaciles y guardas que por mandado an ydo y van a la conservacion de los montes comprehendidos en la jurisdicion de Orellana las tomas y denunciaciones quintos y prendas y prisiones que an hecho siempre las an traido a denunciar a la dicha ciudad sin que ayan hecho ni devan hacer registro ni manifestacion ante la justicia concejo ni señores de la dicha villa de Orellana aunque se ayan hecho en los montes comprehendidos en la jurisdicion della antes la ciudad, comissarios y alguaciles y guardas della an procedido prendiendo prendando y penando como lo hacen a los demas vecinos de la dicha ciudad y sus aldeas que hacen daños sin que aya avido differencia de tiempo inmemorial [f5v] y si a avido algunos registros avran sido procurados por los señores de la dicha villa, con los parientes regidores que en la dicha ciudad a tenido y tiene para que los guardas que cada uno nombra lo hagan ocultamente sin que tengan titulo possession ni derecho alguno a ello. A esta pregunta reponden 17 testigos diciendola como en ella se contiene y reffiriendose a la 6ª pregunta con primeras oidas y publica 603 y firma y de vista de el testigo que se saben acordar. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

8ª pregunta:

La ciudad articulo en la 8 pregunta que aviendo la ciudad nombrado comissarios que vissitassen los montes de la ciudad y de Orellana, y demas villas de su suelo que se an eximido Antonio de Tapia como uno de ellos visitando los montes quitando y prendando ciertos puercos del bachiller Guisado que los hallo cogiendo y vareando vellota con marcas mayores y en tiempo vedado contra las hordenanzas de la dicha ciudad don Juan de Orellana tomo grande enemistad contra el y le hiço grandes penas y lo imbio a buscar y desafiar para lo prender e injuriar doquiera que lo hallasen mandandolo assi y publicandolo. A esta responden de oidas 17 vecinos y entrellos el Antonio de Tapia que la dice y otro que se dice Miguel Ramiro. Estan todos tachados [f6] por el Señor de Orellana y abonados por la ciudad.

9ª pregunta:

En la novena la ciudad articulo que don Juan Alonso de Orellana y su mujer como no hallaron a Antonio de Tapia tomaron odio con todos los regidores de Trujillo y mandaron prender a Miguel Ramiro regidor y le prendieron que avia ydo sobre seguro a la dicha villa, por le ofender siendo hijodalgo. En esta dicen quatro testigos de oidas y otros muchos que en el tiempo de la montanera lo oyeron decir en differentes lugares. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

10ª pregunta:

En la 10 la ciudad articula que los vecinos de Orellana con el favor de don Juan Alonso de Orellana talan y destruien por fuerça los montes y terminos assi de Orellana como los demas de Trujillo estando acotados y vedados y varean cogen y destruien la bellota y acostumbran a resistirse a los alguaciles guardas y regidores que los van a prender y assi destruien toda la tierra, y an menester exemplar castigo porque se disfraçan y tiznan las caras para resistir las prendas. A esta pregunta dicen 18 testigos no todos conformes en ella, unos dicen como en la pregunta se contiene que son seis. Los demas aunque dicen que an visto comerse los montes los vecinos de Orellana y que se resisten si los quieren penar, no dicen que [f6v] se tiznen ni disfracen, nique lo hagan con calor del Señor. Estan tachados por el y por la ciudad abonados.

11ª pregunta:

En la 11 articula que la ciudad de Trujillo es una de las populossas y antiguas ciudades del Reino y que ay en Estremadura y el regimiento della es de mucha autoridad que todos los regidores que la goviernan son cavalleros principales hijosdalgo notorios especialmente Antonio de Tapia y Miguel Ramiro y se an movido por el bien de la republica y conservacion de los montes y si ansi no lo hicieran se perdieran. A esta pregunta responden todos los testigos como en ella se contiene. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

1ª añadida:

La ciudad articula por pregunta 1ª añadida que ella de tiempo inmemorial a esta parte tiene costumbre de arendar los montes penas y achaques repartiendolos por montarazias y las personas que ariendan los montes y achaques denuncian de las que exceden de la ordenanza y registran las denunciaciones en el lugar o villa mas cercano a donde hacen la toma aunque sea de fuera de la jurisdicion de tiempo inmemorial a esta parte. A esta responden 24 testigos diziendola de vista  unos de mas de 40 años y dos o tres dellos [f7] de 36 y todos con primeras oidas. Estan tachados por el Señor, y abonados por la ciudad.

2ª añadida:

En la 2ª añadida se articula por la ciudad que si algunos registros se an hecho ante la justicia de Orellana de excessos que an ffecho algunos vecinos della o de otras partes contra las ordenanzas de Trujillo avran sido ffechos por los dichos montarazes, ar(r)endadores de las montarazias, usando de la dicha costumbre y no avran sido ffechos por guardas regidores ni alguaciles nombrados por la ciudad especial a cargo de la bellota por que las tomas prisiones y prendas, que los tales an hecho y hacen no se an registrado en Orellana ni en otras partes ni lugares, sino que se lleban a el cavildo de la dicha ciudad y alli se manifiestan y registran sin que preceda otro registro ni diligencia alguna es esto es de tiempo inmemorial a esta parte. Doce testigos dicen lo contenido en esta pregunta de mas de 40 años de vista primeras oidas. Estan tachados por el Señor de Orellana, y abonados por la ciudad.

Probança de la ciudad por restitucion

Año de 75. Por restitucion se recivio este punto a prueva y la ciudad hiço probanza y los artículos y testigos que a ellos respondieron dicen ansi:

1ª, 2ª pregunta:

En la 2ª citada pregunta por restitucion la ciudad articulo que los vecinos de Orellana la Vieja y el Puerto, la Cumbre, Plasençuela, Marta, Torrecillas son villas del suelo [f7v] y tierra de Trujillo y fueron aldeas della y de su tierra termino y jurisdicion y todas tienen su termino conocido y dezmeria distinto y apartado de los otros términos con quien confinan y todas son villas de personas particulares, Orellana posee don Juan y el Puerto don Diego de Bargas y los demás señores las quales, o las mas tienen montes y encinas assi en los exidos y dehessas dellas como en las de particulares questan situados en los términos y jurisdicion de las dichas villas y de cada una de ellas. A esta pregunta responden 7 testigos como en ella se contiene. Y otros dicen parte de lo en ella contenido y uno que la confiessa excepto en quanto a Orellana la Vieja.

3ª pregunta:

En la tercera articula la dicha ciudad que demás de las dichas villas que son de personas particulares, ay otras que fueron aldeas de la dicha ciudad que son Berzocana Cañamero Garciaz que siendo aldeas de Trujillo y su jurisdicion se an eximido y hecho villas con entera jurisdicionen el termino y dezmeria y territorio de cada una de ellas los quales tiene en su dezmeria y jurisdicion dehesas boyales exidos y dehessas de particulares en las quales ay montes y encinares. A esta pregunta concluien 14 testigos que la dicen como en ella se contiene.

4ª pregunta:

En la 4ª articula la dicha ciudad que por raçon de aver sido las dichas villas assi la de Orellana la Vieja como las demas de la jurisdicion de Trujillo siempre se an [f8] quedado estado y estan en los mismos hussos y costumbre que solian aver y guardarse en tiempo que eran aldeas de la dicha ciudad y su jurisdicion y los privilegios por donde Berçocana y las demas fueron eximidas lo declaran y mandan assi y especialmente quanto al usso y aprovechamiento de los montes se quedaron comunes para todos los vecinos de las dichas villas assi vendidas como eximidas sin que en quanto a los montes aya diferencia ora este en la jurisdicion de Orellana u otra qualquiera de las demas y asi los vecinos della, goçan de los montes questan en la jurisdicion de Trujillo y su tierra y por al contrario los de la ciudad y tierra gozan de los montes questan en juridicion de Orellana y las demas villas. A esta pregunta responden 16 testigos los quales la concluyen.

5ª pregunta:

En esta 5ª pregunta articula la ciudad que no embargante que la dicha villa de Orellana y las demas que poseen los particulares se ayan apartado de la jurisdicion de la dicha ciudad en todas y cada una dellas de uno diez veinte y treinta y cinquenta y cien años a esta parte. La ciudad continuamente a puesto y nombrado guardas, regidores comissarios y alguaciles que corran y guarden los montes y encinares assi los questan en su termino y jurisdicion como en el de Orellana como las demas y lo a ffecho y usado quando eran aldeas y después que no lo son que en quanto a esto quedase, [f8v] ffecha diferencia alguna, por ser aldea y los testigos assi lo vieron y oieron a sus mayores, que lo avian visto y oido a los suyos. A esta pregunta responden 18 testigos. Los nueve de mas de quarenta años de vista y primeras oidas y los demas de treinta y de veinte años con las dichas primera oidas.

6ª pregunta:

En la 6ª articula la ciudad que del dicho tiempo inmemorial a esta parte la ciudad demas de nombrar las guardas, regidores y alguaciles nombran ansi mismo otros que dicen montaraces que son pocos los quales arienda las penas y prendas y achaques quellos pueden hallar sin que por ello se impida de imbiar la ciudad todo el numero de guardas y regidores que quiere y les parece y los montarazes hacen sus tomas con fiel y sobreguarda que la ciudad le da, y nom- bra a cada uno y son obligados a acudir a la ciudad con las tomas para que los condene y determine y tome su parte y para que en esto no aya ni pueda aver fraudes son obligados los montaraces a yr y acudir a el lugar mas cercano de a donde hacen las tomas a registrar ante escribano la tal toma y este registro lle- van a la ciudad autoriçado dando quenta a la ciudad de las tomas que an fecho y por esta causa avian ydo e iban los montaraces a Orellana a hacer el dicho registro como lugar mas cercano lo qual puede aver acontecido no solo aviendo ffecho la toma en la jurisdicion [f9] de Orellana mas en el termino del lugar mas cercano de manera que no es premia sino cercania y assi es muy incierto decir que los montaracesno pueden entrar solamente en los montes de Orellana, pues no ay mas raçon para ellos que para los regidores, guardas y los demas pues unos y otros corren y guardan los montes en nombre de la ciudad y por su mandado. Esta pregunta concluien doce testigos unos de treinta, y otros de 40 y de 50 años de vista.

7ª pregunta:

La ciudad articula en la 7ª pregunta que las guardas, regidores y alguaciles an entrado a correr y guardar y ha corrido y guardado los montes de la jurisdicion de Orellana y los demas en todos lo tiempos del año en tiempo de montanera y bellota, y en todo tiempo sin distincion y an prendido y prendado y prendan a todas las personas assi vecinos de Orellana como de otras partes que an hallado en el termino de Orellana cortando, talando, cogiendo o vareando y haciendo otros excessos contra las ordenanças de Trujillo y esto de aver entrado a cosas tocantes a los dichos montes los an ffecho de tiempo inmemorial por esta forma. A esta pregunta responden 18 testigos los 8 dellos dicen de mas de quarenta años de vista lo contado en la pregunta y primera oydas. Los demas unos dicen de 40 años de vista y otros de menos sin oidas ningunas.

[f9v] 8ª pregunta:

En la octava pregunta articula la ciudad que los dichos regidores, comissarios y alguaciles no van a los montes de Orellana y de las demas villas tan a la continua como las dichas guardas, es porque las guardas están nombradas y señaladas para que todo el año se ocupen en guardar los montes y en correrlos y en su officio y los regidores y alguaciles solamente van quando la ciudad los imbia según que se ofrece en cualquier tiempo del año que ay necesidad que tales persona vayan a los dichos montes para que estén conservados y guardados los frutos para los efectos y necesidades que se ofrecen y a la ciudad le parece conviene lo qual acontece en la mayor parte en tiempo de bellota y montanera, por evitar la desorden que ay en varear y coger bellota, especial por los de Orellana, que lo usan con grande disolucion y atrevimiento y articula la inmemorial. A esta pregunta responden 12 testigos que de su tiempo de cada uno an visto ser y pasar lo contenido en la pregunta.

9ª pregunta:

En la novena la ciudad articula que los montes es el mas necesario y principal aprovechamiento que ay en toda la juridicion, termino y suelo de Trujillo por que es mantenimiento para todos los ganados y la cria de los puercos no se podria conservar sin los montes y no ay otra leña ni madera [f10] y assi no ay en la ciudad, ni en ninguna de las dichas villas persona que tenga particular aprovechamiento dela jurisdicion y villas aunque esten en sus propias jurisdicciones, dehessas y heredades particulares y para sustentarse la ciudad y tierra es necesario y forçosso que todos los montes sean comunes para todas y assi los sseñores de las dehesas donde ay montes, o sus ar(r)endadores an de dar quenta a la ciudad de los pies que faltan donde labran y no dándolo lo pagan a la ciudad. A esta pregunta responden 14 testigos que la concluyen y otros dos que la dicen de oidas.

10ª pregunta:

La ciudad en la 10ª articula que todos los montes assi de su juridicion como de Orellana y los demas montess y dehessas particulares son propios de la dicha ciudad y la administración dellos a pertenecido y pertenece a la ciudad de tiempo inmemorial a esta parte, y si la ciudad y la justicia y regimiento della, an tenido y tienen la administración de los dichos montes y guarda dellos de tal manera, que los señores de Orellana ni qoncejo della, ni otro ninguno de todas las dichas villas, cuyas an sido y son las dichas dehessas y términos no an podido ni pueden cortar en los arboles ni varear, ni coger vellota en ninguna dellas y la ciudad veda y desacota y por su orden se comen y se aprovechan en las encinas y arboles y frutos dellos y para la dicha guarda, conservación [f10v] y administración hace la ciudad grandissimos gastos en cada un año y articula la inmemorial. En esta pregunta deponen cinco testigos de mas de quarenta años de vista con primeras y segundas oydas concluiendo la inmemorial en forma. Y otros diez testigos dicen de 30 y 40 años de vista y algunos de mas tiempo en primeras oidas.

11ª pregunta:

En la 11 pregunta articula la ciudad que todos los que se an prendido y prendado y todas las prendas y tomas que se an fecho en los montes del termino y juridicion de Orellana y las demas villas por los regidores, alguaciles, guardas y montaraces puestos por la ciudad de tiempo inmemorial a esta parte se an acostumbrado a sacar y llevar y se an sacado y llevado y denunciado en Trujillo ante la justicia y ayuntamiento y an conocido y conocen de todas las dichas caussas, prisiones, prendas y denunciaciones sin las manifestar ni registrar en Orellana ante la justicia ni señor della, por aver sido en su jurisdicion y si por la ciudad se a imbiado alguna requisitoria a Orellana en raçon del susodicho avra sido por los que no an podido aver para prender, penar y prendar para que alli fuesen presso y executados como vecinos y traídos a ser juzgados a Truxillo y no por aver delinquido en la juridicion de la dicha villa, porque el imbiar en la dicha forma puede acontecer aunque ayan delinquido [f11] en la juridicion de Truxillo y no an podido se avidos en ella, quando hacen el daño y se iban a la juridicion de la dicha villa y la ciudad a estado y esta en la dicha possession de tiempo inmemorial y articula la inmemorial en forma. A esta pregunta responden 12 testigos los cinco de averlo visto excepto en las requisitorias y primeras oidas. Otros tres dicen aver visto ser y pasar lo contenido en la pregunta desde que se saben acordar y tienen usso de raçon los demas dicen de oydas lo contenido en la pregunta.

12ª pregunta:

En la 12 pregunta articula la ciudad que la villa de Orellana ni señores della, nunca an tenido la adminsitracion de los montes questan en su termino ni an puesto ni podido poner guardas que lo guarden ni a sido ni es a su cargo porque en los montes de su jurisdicion y propia dehessa no tienen ningun aprovechamiento ni en quanto a los montes ay differencia ninguna ques tenen la juridicion de Orellana y demas villas de Trujillo porque ninguna de las dichas villas pone ni puede poner guardas para los términos de sus jurisdicciones ni llevar pena ni jamas tal an pretendido por ser proprios de la dicha ciudad y si los de Orellana an llebado alguna avra sido escondido y la ciudad no lo permitiera si lo supiera y assi es costumbre inmemorial [f11v] A esta pregunta responden catorce testigos. Uno que depone demas de quarenta años de vista y primeras y segundas oidas concluiendo la inmemorial en forma. Y otros dos que dizen del tiempo que se saben acordar y primeras y segundas oidas. Diez de su tiempo y primeras oidas. Y uno de averlo oido decir.

13ª pregunta:

En la 13 pregunta articula la ciudad que si los señores de Orellana an puesto y ponen guardas a los montes de su jurisdicion es porque guarden el pasto porque es suyo por tener en el dicho termino dehessas particulares y exidos y dehessas para la dicha villa, y no para guardar los montes porque lo mismo passa en las dehessas particulares, donde ay montes que ciudad goza el monte y prenda y pena en el, y el señor de la dehessa pone guardas para el pasto y lleva las penas y prendas del pasto y si los señores de Orellana en achaque de guardar el pasto se an entrometido a penar por excesso que los montes y arboles, avran sido de hecho y sin saberlo la ciudad. Trece testigos responden a esta pregunta en esta manera: cinco dicen que el señor de Orellana pone guardas que guarden el pasto y no los montes por que la ciudad de Trujillo pone quien los guarde, los demas dicen de su tiempo lo contenido en la `pregunta.

[f12] 14ª pregunta:

En la 14 articula la ciudad que si la guarda y administracion de los montes de la jurisdicion de la dicha villa de Orellana la Vieja o de otra cualquiera de las aRiba indicadas dichas fuese a cargo de la dicha villa, o señores della en su jurisdicion, o de las demas en la suya, se destruirian los dichos montes y estarian destruidos totalmente porque con guardallos la ciudad y hacer mui grandes gastos en ellos no se pueden valer con comarcanos de la tierra, y los de la dicha villa de Orellana la Vieja, y señores della y con sus criados y allegados porque hacen grandes daños en los dichos montes y de dicho don Juan le esta bien destruir los montes de sus dehessas por amor al pasto y con gran dissolucion y atrevimiento se comen la bellota juntandose en quadrillas y con armas a hacer grandes fuerzas y resistencia a los regidores, guardas y alguaciles y los maltratan y se disfrazan y tiznan las caras y se meten en la jurisdicion de la dicha villa donde son favorecidos y anparados y usan de otras grandes cautelas, para comer la vellota sin orden antes de tiempo poniendo atalayas, y señas para se poner encubro y entrasen en la dicha villa y su juridicion y assi no les pueden impedir los grandes daños que a vista de ojos hacen y notoriamente destruien los montes y son tenidos, por muy dañosos y perjudiciales y incorregibles [f12v] y por gente indómita y de por si como si no ubiese superior dellos. Trece testigos responden esta pregunta, ocho testigos la declaran como en ella se contiene excepto que en los disfraces y malos tratamientos dizen de oidas, los demas dizen de la guarda y conservación de los montes que esta bien que esto sea a cargo de la ciudad y no del señor de Orellana por que antes el es aprovechado en que se destruyan y que de quien mas daño reciben es de la dicha villa de Orellana la Vieja.

Probança del señor de Orellana en termino ordinario

El señor de Orellana en el termino ordinario pretendio hacer su probanza y para ello articulo lo siguiente:

2ª pregunta:

En la 2 pregunta articula que el es señor de Orellana la Vieja y de sus terminos y como tal señor de tiempo inmemorial a este presente el dicho don Juan y sus predecessores an tenido y posseido, tienen y poseen la dicha villa con sus términos por suya y como suya y por tal suya a sido avida y tenida y lo an visto los testigos en su tiempo y oido a otros sus mayores y assi a sido es la publica bos y fama. A esta pregunta responden 10 testigos de vista de mas de 40 años los 4 y primeras oidas y los demas de su tiempo. Estan tachados por la ciudad y abonados por don Juan.

[f13] 4ª pregunta: (está numerada erróneamente, es la tercera)

3ª pregunta:

En la 3ª pregunta articula don Juan Alonso que de 40 y 60 años a esta parte y de tiempo inmemorial asta presente an tenido y tienen sus términos propios y conocidos distintos y apartados de los términos de Trujillo y de las otras villas y en ello los señores de Orellana an hussado y ussan exercido y exercen la jurisdicion civil y criminal alta y baja mero mixto imperio poniendo juezes que ussan la juridicion sin que Trujillo aya usado ni pueda usar de juridicion alguna los términos de la dicha villa salvo don Juan y sus antepassados y sus justicias y articula la inmemorial. Esta pregunta la concluien cinco testigos que deponen de inmemorial concluiendola en forma, y otros cinco testigos que tambien la dicen. Estan tachados por la ciudad y abonados por don Juan.

4ª pregunta:

En la 4ª que la parte del monte que se dice el Chaparral y la que se dice el Colmenar cerca de Arbuhera, donde los regidores y alguaciles hicieron ciertas prendas de puercos de vecinos de Orellana la Vieja y prendieron los porqueros, están inclusos y comprehendidos en el termino de Orellana la Vieja muy dentro de los limites y mojones hacia ella. A esta pregunta declaran diez testigos como en ella se contiene. Estan tachados por la ciudad y abonados por don Juan.

5ª pregunta:

Que de tiempo inmemorial don Juan y sus antepasados siempre am puesto y ponen sus guardas que guardan los montes y términos de Orellana la Vieja y an prendido y prendan todos los que hacen daños en qualquier tiempo del año en los montes y términos de [f13v] Orellana, assi a vecinos della como a forasteros sin que aya avido cossa en contrario y assi se a acostumbrado antiguamente y assi lo an oido decir a viejos y antiguos. A este pregunta responden 10 testigos, quatro que la concluyen con inmemorial en forma y los demas con primeras oidas. Estan tachados por la ciudad y abonados por el señor de Orellana.

6ª pregunta:

Que de dicho tiempo inmemorial puesto casso que las penas de la bellota de los montes questan inclussos en el termino de Orellana en los dos meses de la montanera que dura la bellota sean de Trujillo tan solamente por guardar los montes el tiempo de los dos meses de montanera an entrado y entran montaraces que se dicen ar(r)endadores de Trujillo a guardar la dicha bellota y las penas que toman en los dichos montes del termino de Orellana se denuncian ante don Juan de Orellana y por ellas se sentencian y mandan pagar a las dichas guardas montaraces y la dicha orden se a tenido y tiene y guarda de dicho tiempo inmemorial. Esta pregunta concluien 15 testigos. Estan tachados por la ciudad y abonados por el señor de Orellana.

7ª pregunta:

Quel termino de Orellana la Vieja es corto y muy pequeño que lo mas largo es media legua en el qual ay muy poco monte de encinas y otros arboles que lleben bellota, y nunca de dicho tiempo inmemorial a esta parte a entrado en el tiempo de los dos meses [f14] de la montanera que dura la bellota ni en otro tiempo ninguno regidores ni alguaciles ni otra justicia ninguna de Trujillo ni an prendido ni quitado los susodichos, en dicho termino a vecinos de Orellana, ni otros ningunos, y si algunos regidores, alguaciles y guardas an entrado en dicho termino a sido de poco tiempo a esta parte por fuerça y escondidamente siendo don Juan de Orellana niño de poca hedad, y luego quel y sus tutores an savido que an entrado los an buscado para los prender como personas que les quebran- tan su juridicion y unos an prendido y otros an huido. A esta pregunta responden 12 testigos los quales están tachados por la ciudad y abonados por don Juan.

8ª pregunta:

Que de dicho tiempo inmemorial todas las veces que algunos vecinos de Orellana la Vieja an entrado con sus ganados en el termino de Trujillo y an ffecho otros daños en los términos por que merezcan ser penados y prendados tornandose los ganados y personas que hicieron el daño a Orellana la Vieja y sus términos siempre la justizia de Trujillo a imbiado requisitorias dirigidas a la justizia de Orellana para que hiciesen prender los tales dañadores y los remitiesen a la justizia de Trujillo sin que jamás la justizia de Trujillo, jueces, ministros y alguaciles por su propia autoridad se atreviesen a prender, prendar ni penar a ninguna persona ni ganado que estuviese en los términos de Orellana la Vieja, si no a sido de pocos años a esta parte [f14v] que algunos regidores y alguaciles de Trujillo ayan intentado lo contrario. A esta pregunta responden 12 testigos que la dicen, y otros 6 que dicen de oydas. Estan tachados por la ciudad y abonados por el señor de Orellana.

9ª pregunta:

Que los vecinos de Orellana la Vieja van algunas veces a Trujillo ante la justicia della a concertar y componer algunas penas y pagar las de quintos de sus puercos y ganados que se penan y quitan las guardas y arrendadores, montaraces y regidores y guardas de la ciudad aquello a sido y es con las penas y quintos que se toman a los vecinos de Orellana en los montes de la ciudad que están fuera de los limites y termino de Orellana y no de los questan dentro de los terminos y jurisdicion della, desta manera a pasado y passa, de largo tiempo inmemorial a esta parte. Esta concluien 12 testigos los que les están tachados por la ciudad y abonados por don Juan.

Probança del señor de Orellana en el termino por restitucion

2ª pregunta:

Al termino por restitucion don Juan Alonso de Orellana articulo a la 2ª que es señor de la dicha villa y su termino y como tal de tiempo inmemorial el y sus pasados an tenido y poseido, tienen y poseen la dicha villa con sus términos por suya y como suya y propia [f15] suya, a sido avida y tenida en sus términos y assi es publico.

A esta responden 18 testigos que aunque son vecinos de otros lugares son naturales de Orellana la Vieja.

3ª pregunta:

Que de quarenta y setenta años a esta parte y mas tiempo y tiempo inmemorial la villa de Orellana la Vieja a tenido y tiene su termino y propios conocidos distintos y apartados en los términos de Trujillo y de las otras villas y lugares con quien confina por sus limites y mojones ciertos y conocidos de los quales, el dicho don Juan y sus predecessores señores de la dicha villa an exercido y exercen, usado y ussan la juridicion civil y criminal alta y baja mero mixto imperio, en Orellana y su termino poniendo en ella justizias que ussan y exercen la dicha juridizion sin que el qonzejo justizia ni regimiento de Trujillo ayan usado ni puedan usar, de jurisdiccion alguna en los términos de Orellana la Vieja salvo el dicho don Juan y sus justizias lo qual an visto los testigos en sus tiempos y oido a sus mayores que en los suyos assi lo avian visto y oido. Esta pregunta demas de los testigos que la dicen en la probança principal la dicen también todos los testigos que dizen a la 2ª de la probança por restitucion.

4ª pregunta:

Que la parte del monte que dicen el Chaparral y la que se dice el Colmenar cerca de La Buhera donde Antonio de Tapia y Miguel Ramiro hicieron ciertas prendas de puercos de vecinos de Orellana la Vieja y prendieron los porqueros están inclussos en los términos de [f15v] Orellana la Vieja, muy adentro de los limites y mojones de la dicha villa. A esta pregunta responden todos los testigos de la probança demas de los que lo tienen dicho en la 4ª pregunta de la probança principal.

5ª pregunta:

Que de tiempo inmemorial a esta parte don Juan Alonso de Orellana y sus antepassados siempre an puesto y ponen sus guardas que guardan los montes y términos de Orellana la Vieja y an prendado y prendan a todos los que hacen daños en cualquier tiempo del año en los dichos montes y términos de Orellana assi de vecinos como forasteros sin que en ello aya avido cossa en contrario y assi lo vieron en sus tiempos y concluie la inmemorial. A esta responden catorce testigos diciendola como en ella se contiene, demas de los que declararon en la 5ª pregunta de la probança principal.

6ª pregunta:

Que de dicho tiempo a esta parte puesto casso que las penas de la bellota de los dichos montes questan inclussos en el termino de Orellana en los dos meses de la montanera, que dura la bellota que es desde San Miguel hasta Sant Andres, sean de la dicha ciudad tan solamente para guardar los dichos montes en los dichos meses de montanera, an entrado y entran montarazes, y guardas del y arrendadores de la dicha ciudad a guardar la dicha bellota, y las penas que toman en los montes del termino de Orellana se denuncian ante la justicia della, y por ella se sentencian [f16] y mandan pagar a las dichas guardas y montarazes, y esta orden y costumbre se a tenido y tiene y se ha guardado y guarda, de dicho tiempo inmemorial. A esta pregunta an dicho todos los testigos de los de la 2ª pregunta desta probança.

7ª pregunta:

Que el termino de Orellana es muy corto y pequeño y que lo mas largo es media legua y muy poco monte e encinas y otros arboles que lleban bellota y nunca de dicho tiempo inmemorial an entrado en el tiempo de montanera, que son dos meses que dura la bellota desde Sant Miguel a Sant Andres, ni en otro tiempo ninguno regidores ni alguaciles ni otra justizia ninguna de Trujillo ni an prendado ni quitado puercos ni otros ganados en el dicho termino a vecinos de Orellana ni a otros, ningunos forasteros, y si algunos an entrado a sido de poco tiempo a esta parte por fuerça y escondidamente, por ser niño don Juan y sus tutores quando lo an sabido los an buscado y prendidolos. Anlo dicho testigos en la 7º pregunta de la probança principal y lo dicen a esta los 14 que respondieron a la 2ª desta probança.

8ª pregunta:

Que de dicho tiempo inmemorial a esta parte todas las veces que algunos vecinos de Orellana la Vieja an entrado con sus ganados en el termino de Trujillo y an ffecho algunos daños con sus ganados en los dichos montes, por que merezcan ser prendados y penados, tornandose los dichos ganados y personas que hicieron el daño a Orellana la Vieja a su termino siempre la justizia de Trujillo a imbiado cartas de justizias y regidores [f16v] dirigidas a la justizia de Orellana la Vieja que hicieren prender y prendiesen los tales dañadores y los remitiesen a la justizia de Trujillo. Sin que jamás la dicha justizia ni ministros, por su propia autoridad se atreviesen a prendar ni prender ninguna persona ni ganado que estuviese en termino de Orellana, si no a sido de pocos años a esta parte escondidamente. A esta pregunta la dicen los 14 contenidos en la 2ª demas de los que la declaran en la 8 de la probança principal.

9ª pregunta:

Que si los vecinos de Orellana van algunas vezes a Trujillo ante la justizia della, a concertar pagar y componer algunas penas de quintos de sus puercos y ganados que les han penado y quintado las guardas arRendadores y montaraces, alguaciles, regidores y ministros de la dicha ciudad aquello a sido y es en las penas y quintos que se toman a los vecinos de Orellana en los montes de Trujillo que están fuera de los limites de Orellana la Vieja y no de los que están dentro de dicho termino y assi a pasado y passa de tiempo inmemorial. A esta pregunta responden los testigos que dizen la 2ª Y todos los que dixeron a la 9 de la probança en lo principal.

10 pregunta:

Que todas la vezes que los rregidores de Truxillo salen a visitar y correr los montes de la dicha ciudad como comissarios con poder que les da el Corregidor y Cavildo a ssido y es con alguaciles y vara de justizia altos que si yendo de la dicha forma entrassen en la dicha villa de Orellana la Vieja sería quebrantar la juridizion de la dicha villa y al dicho don Juan y se daria ocassion descandalos y rebueltas y otros inconvenientes entrar con las dichas varas en los términos estraños de la dicha ciudad. A esta responden 7 tes- [f17] tigos y los contenidos (—roto—)

11ª pregunta:

Que las dehessas de (—roto—) (Carras)calejo alindan con (—roto—) y puesto casso que las (—roto—) de Orellana no son ni (—roto—) de la jurisdizion de (—roto—) de las dichas dehessas (—roto—) Chaparral y el Col(menar) (—roto—) guarde las dichas (—roto—) A esta rresponden (—roto—)

12ª pregunta:

Que las villas de Caña(mero) (—roto—) villas questan esentas (—roto—) siendo antes aldeas de la dicha ciudad (—roto—) y a procesamiento en los montes comunes de Trujillo y entra a gozar de la bellota, dellos y cada villa de por si tiene montes en su termino jurisdizion que son de la comunidad de la dicha ciudad y su tierra en los quales ningun alguacil ni regidor entran (ni) se consienten entrar con varas de justizia ni sin (—roto—) siempre los prenden y castigan y las guardas (—roto—) y montarazes de la dicha ciudad que en (— roto—)los dichos montes de la jurisdizion de las (—roto—) prendan algunos ganados los lle- (—roto—) villas a denunciar ante los justizias [f17v] (—roto—

) (de)safueros y agravios molestias y veja(ciones) (—roto—) y vassallos de la dicha villa de Orellana (—roto—) les sus puercos y prendiendoles (—roto—) – mientos y gastan sus haciendas contra (—roto—) de la dicha ciudad que no

permite que (—roto—) menos que se le tomen sus puercos, (—roto—) que es la

pena hallandolos vareando (—roto—) los montes de la dicha ciudad y su tierra (—roto—) -nen 12 testigos que la ban diziendo. (—roto—) -ta que y visto.=

Ror Miando Zuaco

5. ANEXO II: DOCUMENTACIÓN SOBRE PLEITOS Y CONFLICTOS DE LA CIUDAD DE TRUJILLO CON LAS VILLAS O LUGARES DE SU TIERRA DURANTE EL SIGLO XVIDocumentación del Archivo Municipal de Trujillo relativa a conflictos jurisdiccionales sobre los montes y aprovechamientos comunales entre la ciudad de Trujillo y villas o lugares de su Tierra durante el siglo XVI36

Tabla 14-1

5. BIBLIOGRAFÍA

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–    SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “Trujillo y su Tierra en el siglo XVI. Conflictos territoriales y políticos”, Actas del II Congreso sobre la Tierra de Trujillo en el Renacimiento (1500-1600), Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2006.

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–    SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “Desde la hoja del

monte hasta la piedra del río. El señorío frustrado de don Gutierre de Vargas Carvajal en la tierra de Trujillo en el siglo XVI”, Actas de los XXXV Coloquios Históricos de Extremadura 2006, Trujillo, 2007.

–    SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: Señorialización de la Tierra de Trujillo a mediados del siglo XVI, Extremeña de Comunicación y Producciones, Badajoz, 2007.-    ULLOA, M.: La Hacienda Real de Castilla en el reinado de Felipe II, Madrid, 1986.

–    VASSBERG, D. E.: “La coyuntura socioeconómica de la ciudad de Trujillo durante la época de la conquista de América”, Revista de Estudios Extremeños, Tomo XXXV, nº I, Badajoz 1979, pp. 165-185.

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1 RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A.: ““Extremadura: la tierra y los poderes”, Historia de Extremadura,1 t.   III, Badajoz, 1985, 421-427. Sobre el modelo o tipo de comunidades de villa y tierra y sus exten- siones territoriales, pp. 434-435.

2 Ibidem, pp. 436-437.

Ibidem, pp. 437.

4  BERNAL ESTÉVEZ, A.: Poblamiento, transformación y organización social del espacio extre- meño (siglos XII al XV), Editora Regional de Extremadura, Mérida, 1998, pp. 24-31.

Ibidem, p. 28.

Ibidem, pp. 28-29.

7  Véanse para la época bajomedieval la obra citada de BERNAL ESTÉVEZ, A. (1998) y los traba- jos de SÁNCHEZ RUBIO, M. A.: El Concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, Universidad de Extremadura, Cáceres, 1994; y “Trujillo y su Tierra en la BajaEdad Media: relaciones de poder y dominio”, Actas del I Congreso sobre la Tierra de Trujillo (De la época Prerromana a la Baja Edad Media, Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2005, pp. 169-208. Y para la Edad Moderna las útimas aportaciones de SÁNCHEZ RU-BIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “Trujillo y su Tierra en el siglo XVI. Conflictos territoriales y políticos”, Actas del II Congreso sobre la Tierra de Trujillo en el Renacimiento (1500-1600), Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2006, pp. 135-194. “Jurisdicciones en venta. La Tierra de Trujillo en los siglos XVII y XVIII”, Actas del III Congreso sobre la Tierra deTrujillo del Barroco al Neoclasicismo, Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2007. “Desde la hoja del monte hasta la piedra del río. El señorío frustrado de don Gutierre de Vargas Carvajal en la tierra de Trujillo en el siglo XVI”, Actas de los XXXV Coloquios Históri-cos de Extremadura 2006, Trujillo, 2007. Señorialización de la Tierra de Trujillo a mediados del siglo XVI, Extremeña de Comunicación y Producciones, Badajoz, 2007.

8  RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A.: “Extremadura: la tierra y los poderes”, Historia de Extremadura, t.III, Badajoz, 1985, pp. 436-437.

9  SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: Señorialización de la Tierra de Trujillo a mediados del siglo XVI, Extremeña de Comunicación y Producciones, Badajoz, 2007, pp. 20-32.

10  Ibidem, p. 159. SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “Jurisdicciones en venta. La Tierra de Trujillo en los siglos XVII y XVIII”, Actas del III Congreso sobre la Tierra de Trujillo: desde el Barroco al Neoclasicismo (siglos XVII y XVIII), Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2007, pp. 11-97.

11   SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “Jurisdicciones en venta. …”, Trujillo, 2007, pp. 15-23.

12 Ibidem, p. 15.

13   Archivo de la Chancillería de Granada: Pleito de Trujillo y las villas y lugares de su Tierra, 1552- 1631, ACHGR 3-958-1. SÁNCHEZ RUBIO, M. A.: El Concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, Universidad de Extremadura, Cáceres, 1994. “Trujillo y su Tierra en la Baja Edad Media: relaciones de poder y dominio”, Actas del I Congreso sobre la Tierra de Trujillo (De la época Prerromana a la Baja Edad Media, Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2005, pp. 169-208. SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “Trujillo y su Tierra en el siglo XVI. Conflictos territoriales y políticos”, Actas del II Congreso sobre la Tierra de Trujillo en el Renacimiento (1500-1600), Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, Trujillo, 2006, pp. 135-194.

14 GONZÁLEZ LEDESMA, C: “Aproximación al estudio y conocimiento del término municipal de Orellana la Vieja”. Revista “Lacimurga”, nº 1, editada por el IES Pedro Alfonso de Orellana, 1996, pp. 43-61. (versión digital: http://encina.pntic.mec.es/~cgonza37/ghorellana/paginas/geografis.htm.

15  ENRÍQUEZ NAVASCUÉS, J. J.: “Una nueva estela y tres asadores de bronce procedentes de los alrededores de Orellana la Vieja (Badajoz)”. Museos nº 2, Madrid 1983, pp. 9-13. ENRÍQUEZ NAVASCUÉS, J. J. y CELESTINO PÉREZ, S. “Nuevas estelas decoradas en la cuenca del Gua- diana”. Trabajos de Prehistoria, 41. Madrid 1984, pp. 237-250. GONZÁLEZ LEDESMA, C. “Restos materiales y yacimientos arqueológicos de Orellana la Vieja y su entorno: Hacha pulimentada del Calcolítico”, revista Maiserrana, (editada por el Grupo de Animación Socio-Cultural de Orellana, GASCO), nº 18, diciembre 1984. VAQUERIZO GIL, D.: “Dos nuevas estelas de guerrero en la provincia de Badajoz”, XVII Congreso Nacional de Arqueología, Zaragoza 1985, pp. 465-472. GONZÁLEZ LEDESMA, C. y RUBIO MUÑOZ, L. A. “La villa romana de Peñaflor, un ejemplo de hábitat rural en el entorno de Lacimurga”, revista Maiserrana, nº 26, junio 1986. VAQUERIZO GIL, D.: “Primeros resultados de la investigación arqueológica en la llamada Siberia extremeña (Badajoz)”. XVIII Congreso Nacional de Arqueología, Zaragoza 1987, pp. 813-831. GONZÁLEZ LEDESMA, C.: “Introducción a la arqueología de Orellana la Vieja y su entorno geográfico: la ciudad romana de Lacimurga”, revista Lacimurga, nº 4, 2001, pp. 60-62; “Restos arqueológicos de Orellana la Vieja y su entorno geográfico hasta la dominación romana”, revista Lacimurga, nº 6, 2006, pp. 45-48; Nueva estela de guerrero encontrada en el entorno del embalse de Orellana (Orellana de la Sierra, Badajoz)”, Actas del VIII Congreso de Estudios Extremeños. Badajoz, 2007, pp. 596-611. GONZÁLEZ LEDESMA, C. y ENRÍQUEZ NAVASCUÉS, J. J.: “La cultura musteriense del Paleolítico Medio en las sierras de Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja (Badajoz)”, Actas del VIII Congreso de Estudios Extremeños. Badajoz, 2007, pp. 950-967. GONZÁLEZ LEDESMA, C.: “Estelas decoradas de las comarcas extremeñas de La Serena, Siberia y Vegas Altas”, “Actas del I Encuentro de Estudios Comarcales Vegas Altas, La Serena y Siberia”, 2009, pp. 311-345.

16    ALFONSO XI: Libro de Montería, Sevilla, 1522, p. 202. MÉNDEZ SILVA, R.: Población de España (Población General de España) Cap. XXVI, Madrid 1644, pág. 63. REYES ORTIZ DE TOVAR, J.M.: “Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula” en Guadalupe revista de Santa María de Guadalupe, nº 701, 1989, pág. 233. NARANJO ALONSO, C.: Solar de conquistadores: Trujillo, sus hijos y monumentos, Serradilla (Cáceres) 1929, pp. 177-181, 190-191 y 359-363. TENA FER- NÁNDEZ, J.: Trujillo histórico monumental. Artes Gráficas, Alicante 1967, pp. 15 y 513. SÁN- CHEZ RUBIO, Mª. A: El Concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad

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enfitéutico sobre bienes comunales de Orellana la Vieja (Badajoz)” en Actas de las I Jornadas Históricas de las Vegas Altas. La Batalla de Medellín (en prensa) celebradas en Don Benito y Medellín los días 26, 27 y 28 de marzo de 2009. “El topónimo ORELLANA, hipótesis sobre su origen y significación”, Actas de los II Encuentros de Estudios Comarcales Siberia, La Serena y Vegas Altas, celebrados el 6, 8 y 9 de mayo de 2009 en Don Benito y Valle de la Serena, pp. 427- 444.

17 GONZÁLEZ LEDESMA, C.: “Actitud ante la muerte durante la primera mitad del siglo XVIII en dos núcleos rurales de la provincia de Badajoz: Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja”, 1992 (trabajo inédito). «Aproximación a la variable demográfica de la mortalidad en Orellana la Vieja y Orellana de la Sierra durante el siglo XVIII”, revista Lacimurga nº 2, mayo 1997, pp. 35-44. «El estamento eclesiástico en Orellana la Vieja durante la segunda mitad del siglo XVIII», revista Lacimurga nº 3, mayo 1998, pp. 11-24. “Economía y sociedad de Orellana la Vieja (Badajoz) durante la segunda mitad del siglo XVIII”, Actas de los III Encuentros de Estudios comarcales Siberia, La Serena y Vegas Altas, celebrados el 16-17 de abril 2010 en Magacela y La Coronada (en prensa).

18  ADÁMEZ DÍAZ, A: Obra citada, pp. 105 y 306.

19   El debate sucesorio (1549-1614) está documentado extensamente en la obra citada de Antonio ADÁMEZ DÍAZ, al que dedica todo un capítulo en las páginas 88-136.

20   Archivo de la Chancillería de Granada (ACHG): Pleito entre Trujillo y Orellana la Vieja, ACHGR 3-443-3.

21  ACHG, 3-443-3 (Secc. Señoríos, Legajo 443, Pieza 3), (numerado originalmente Legajo 146) consta de 108 folios el primer documento y 17 folios el Memorial.

22 Durante el pleito la villa de Orellana incluyó como prueba de su defensa una copia del privilegio de confirmación de Enrique II a Pedro Alfonso de Orellana fechado en Toledo a 3 de julio de 1369 (ACHG 3-443-3, fols. 19-25). También puede consultarse en ADÁMEZ DÍAZ, A.: Obra citada, pp.321-324.

23 ACHG, 3-443-3, fols. 107-107v.

24  Referenciamos tres obras clásicas sobre la economía del siglo XVI comenzando por el polémico trabajo de Hamilton y los dos tratados analíticos de Ramón Carande y Modesto Ulloa sobre los primeros Austrias: HAMILTON, E. J: El tesoro americano y la revolución de los precios en España, 1501-1650 (American Treasure and the Price Revolution in Spain, 1501-1650 Harvard Economic Studies, 43. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1934). CARANDE, R.: Carlos V y sus banqueros. La Hacienda Real de Castilla, 2 tomos, Madrid, 1949. ULLOA, M.: La Hacienda Real de Castilla en el reinado de Felipe II, Madrid, 1986.

25   Además de las aportaciones de los autores reseñados en la nota anterior y de la historiografía española de la Edad Moderna, nos remitimos a las aportaciones concretas para la Tierra de Trujillo con los trabajos, citados en la bibliografía, de Vassberg, Rodríguez Sánchez y, sobre todo, Mª Ángeles y Rocío Sánchez Rubio.

26  Privilegio del rey Enrique II a Pedro Alfonso de Orellana, hijo de Juan Alfonso de la Cámara, dado en Toledo el 3 de junio de 1369. AHN, Consejos, Leg. 24.867-4, pieza 2ª, fols. 25v-29v. RAH, Colec. Salazar, S-65, fol. 7v. (En ADÁMEZ DÍAZ, obra citada, 2005, pp. 321-323). Hemos consul- tado otra copia de dicho privilegio contenida en el Pleito de Orellana la Vieja con la ciudad de Trujillo y Navalvillar de Pela del año 1570. (ACHG 3-443-3, fol. 20v).

27  GRASSOTTI, H.: “Novedad y tradición en las donaciones «con mero y mixto imperio» en León y Castilla”, en Homenaje al profesor Juan Torres Fontes, volumen I, 1987, pp.723-736.

28  GRASSOTTI, H.: Obra citada, p. 734.

29   SÁNCHEZ RUBIO, M. A. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: Señorialización de la Tierra de …, en las pp. 25-26 cita la pragmática de Juan II “comprometiéndose en su nombre y en el de sus sucesores a no enajenar el realengo”.

30  ACHG, 3-443-3, Memorial … fol. 1. Véase el anexo documental.

31  VASSBERG, D. E.: “La coyuntura socioeconómica de la ciudad de Trujillo durante la época de la conquista de América”, Revista de Estudios Extremeños, Tomo XXXV, nº I, Badajoz 1979, pp. 165-185.

32  ACHG, 3-443-3, Memorial … fol. 1v-2.

33  Ibidem, fol. 2.

34  Ibidem, fol 2v.

35  Ibidem, fol 2v.

36  LÓPEZ ROL, M. L.: Archivo Municipal de Trujillo. Catálogo I (1256-1599), Badajoz, 2007. (La numeración se corresponde con la contenida en el Catálogo referenciado).

Oct 012010
 

Juan Fernando Gómez Izquierdo.

1.  A MODO DE INTRODUCCIÓN:

Tal y como anticipamos en la anterior edición nº XXXVIII de estos Coloquios Históricos de Extremadura, a través de las siguientes páginas pretendemos ofrecer un análisis, valoración e interpretación histórica del contenido informativo del Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura, centrándonos en algunos de sus municipios, que forman parte en la actualidad de varias comarcas extremeñas, y que tal y como aparecen reflejados en dos de los tomos del mencionado Interrogatorio, corresponderían entonces al denominado Partido de Trujillo. Al mismo tiempo, la información extraída será puesta en relación con los temas de muy diversa naturaleza: actividad económica y estructura socioprofesional, bienes económicos, producción y productividad, aspectos educativos y vida cultural, etc. Se persigue con ello complementar la visión de la realidad histórica del ochocientos para esta notable comarca cacereña, que en el trabajo anterior tuvimos ocasión de analizar sólo en parte.

2. ESTRUCTURA SOCIO-PROFESIONAL Y ACTIVIDAD ECONÓMICA

A la hora de ofrecer una visión acerca de cómo estaría distribuida la población conforme a su dedicación profesional hemos de atender a las cuestiones referidas en el Interrogatorio a cerca de la población de cada uno de los núcleos que componen cada partido, en ellas, además del número concreto de vecinos, se nos hace una división o clasificación de dicha población conforme a su dedicación profesional.

Como más adelante nos referiremos, y en cualquier caso, hemos de tener presente que la actividad y fundamento de todos los pueblos era la agricultura y secundariamente la ganadería y a ella se dedicaban los propietarios (labradores) y los jornaleros que en muchos pueblos los superaban en número y cuyos salarios se ajustaban entre ellos.

De los datos obtenidos exponemos pues que la agricultura va a convertirse en la actividad económica primordial y en definitiva la que mayor peso va a tener en la población, ya que en la mayor parte de las cuantificaciones efectuadas la gran mayoría de los vecinos se van a dedicar a estas actividades. No obstante, constituía esta actividad de la agricultura una de las preocupaciones fundamentales de los reformadores ilustrados, preocupación que se materializa en el intento de poner en cultivo terrenos que hasta entonces habían permanecido incultos, rozas y roturaciones en determinados espacios y terrenos marginales, iniciativas éstas destinadas a la obtención de una mayor productividad.

No obstante, a pesar de las diferentes iniciativas, va a ser la agricultura una actividad que se va a ver limitada por la expansión de la ganadería o por la reducción de los terrenos de cultivo como consecuencia de que grandes latifundios y dehesas, que con anterioridad se dedicaban a la explotación agrícola, ahora se van a destinar sólo al pastoreo. Es por ello que en la mayor parte de las localidades del Partido de Trujillo, se señala un franco retroceso en las coceas. En este sentido, la ausencia de terrenos para el cultivo va a constituir un grave problema estructural que se va a poner de manifiesto en las diferentes localidades.

Siguiendo muy de cerca de la actividad agraria, se va a mantener la dedicación ganadera de buena parte de la tierra, este aspecto junto con la dedicación agrícola, ha sido interpretado como una manifestación de la permanencia de una sociedad tradicional carente de perspectivas de expansión.

Tal es el caso de Acedera, donde de los 25 vecinos útiles que se registran se van a dedicar a las labores del campo dichos 25 y los restantes lo harán a la ganadería y a jornaleros exclusivamente, o el caso de Alcollarín, donde se señala que todos los vecinos se dedican a la labranza y a la granjería. Situación similar se experimenta en Aldeacentenera, Casas de Don Pedro o en Berzocana, donde va a tener especial peso la dedicación a los trabajos bajo jornal. También van a sobresalir las actividades ganaderas y agrícolas en Herguijuela y en Robledillo. Especial peso tendría el sector de los labradores en Cañamero, La Cumbre y Zorita. Constituye una queja mínima por parte de los ayuntamientos el que los jornaleros no trabajan de sol a sol y no rendían lo suficiente. El oi- dor- visitador recogiendo el sentir de esas corporaciones- formadas exclusivamente por propietarios- propone las siguientes medidas de obligado cumplimiento para los jornaleros:

  • Que trabajen incesantemente de sol a sol sin contar los traslados.
  • Que quedaran obligados a terminar la actividad motivo del contrato.
  • Que no pudieran ser contratados fuera del pueblo.
  • Que no se permitiera el rebusco en olivares y en rastrojeras.
  • Que no se les permitiera el uso excesivo del tabaco de humo en la jornada laboral.
Con estos medios indirectos-concluye-podrá compensarse el exceso que se nota en los jornales sin coartar la libertad de los jornaleros ni escasearlos el premio de sus trabajos.De igual modo, va a destacar la práctica inexistencia de actividades artesano- industriales más allá de los ámbitos puramente locales, y que sólo de forma esporádica conseguirán alcanzar mercados comarcales o regionales-regionales.Caso especial es el de la Puebla del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, donde bajo la protección y la financiación del cenobio extremeño, la actividad artesanal e industrial va a presentar un especial desarrollo. En Guadalupe nos encontramos con:
  • 24 Cardadores.
  • Tejedores de lanas, peinadores, bataneros y tundidores.
  • 18  Tejedores de lienzo.
  • 6  Cocineros.
  • 1 Guardicionero.
  • 5 Comerciantes.
  • 2  Mesoneros.
  • 10 Herreros.
  • 10 Caldereros.
  • 12 Carpinteros.
  • 8 Curtidores.
  • 1 Fabricante de Pelegrina.
  • 6 Herradores.
  • 24 Labradores.
  • 20 Jornaleros.

La variedad de los oficios va a ser múltiple, además de estos aparecerían otros;  en aldea del Obispo aparecen sirvientes, herreros, etc. Además se señala que éstos trabajarían demasiadas horas. En Alía aparecen alfareros, tejedores de lienzo, alarifes, zapateros, molineros, todos ellos no regidos ni por gremios ni por ordenanzas. En Berzocana nos aparece una actividad que a nosotros se nos antoja peculiar: un chocolatero.

En Cañamero va a destacar la presencia de cardadores y de caldereros, pero en un porcentaje muy pequeño. Otra de las actividades de escasa repercusión va a ser la de los criadores de la seda.

Consecuencia inmediata de todo esto va a ser que los mercaderes y con ello las actividades mercantiles no parecen constituir un grupo socio-económico significativo o de especial relieve, es quizá por ello que las corrientes mercantiles fundamentales, en el caso de que existan, van a ser gestionadas por mercaderes foráneos.

No se van a documentar ni ferias ni mercados en: Acedera. Alcollarín. Aldeacentenera. Aldea del Obispo. Alía (por su proximidad con Guadalupe). Berzocana. Cabañas. Campolugar. Cañamero. Casas de Don Pedro. Conquista. La Cumbre. Herguijuela. Ibahernando. Madrigalejo. Madroñera. Puerto de Santa Cruz. Robledillo. Santa Ana. Santa Cruz de la Sierra. Santa Marta de Magasca y Zorita.

Si en cambio se van a celebrar en Guadalupe, donde se registran una feria coincidiendo con la festividad de Santa María de Guadalupe, en el mes de septiembre, y otro mercado franco de periodicidad semanal.

En el caso de Trujillo nos vamos a encontrar con un mercado semanal que se celebra cada jueves, en el que se venden granos, frutas, legumbres y pescado seco, paños bastos, jergas, lienzo y lino. Una feria en junio de ganado y comercio de todo género de telas y se señala además la celebración de otro más el día de Santiago, celebración  esta que ya ha desaparecido.

Todo esto va a contribuir a la existencia de una burguesía débil que más bien nos atreveríamos a sospechar inexistente, con lo cual Extremadura carece de elementos dinámicos que al menos planteen la posibilidad de desarrollo.

Un elemento que podríamos considerar estaría estrechamente relacionado con las actividades mercantiles, pero que a su vez podría ser incluido dentro de cuestiones tales como las infraestructuras, las obras públicas o las vías de comunicación, serían aquellos aspectos relacionados con la red de caminos. Los caminos constituirían, además de un medio importantísimo para la comunicación, el intercambio y el desarrollo, un medio sumamente importante para que las actividades mercantiles pudieran fluctuar a través de los diferentes territorios. En general podemos afirmar que la situación de los caminos en el partido de Trujillo para este momento es regular, se detecta la presencia de caminos que están en muy malas condiciones, son peligrosos o inseguros y que por tanto favorecen la incomunicación y el aislamiento de los lugares en que se detectan, y también se constata la presencia de vías en bastante buen estado.

En Acedera se señala la necesidad de la construcción de un puente sobre el río Gargáliga, en el camino que cruza con Madrigalejo. Caso similar es el que se vive en Alcollarín, donde a pesar de que los caminos se encuentran en buen estado, se eleva en súplica al visitador Sanchoyerto la necesidad de la construc- ción de un puente sobre el río de su mismo nombre, pues se advierte que ya se han sucedido numerosas desgracias cuando los vecinos han intentado cruzarlo cuando éste presentaba crecidas, para poder atender a las tierras de labor que se encuentran al otro lado de dicho río, además se señala el mucho bien que se favorecería a la recién creada Audiencia de Extremadura, al ser éste un camino de suma importancia y que al favorecerse la comunicación se conseguirá un importante beneficio para la zona. En Alía los caminos están angostos y agrestes por la orografía, sobre todo se destaca el camino que va hacia Guadalupe y el del puerto de San Vicente. De Berzocana se afirma ser esta una ciudad bastante mal comunicada, que necesita con suma necesidad un arreglo de sus ca- minos. Caso similar se produce en Cabañas o en Cañamero, donde se señala que el camino que va a Guadalupe está en bastante mal estado y se necesita un puente que atraviese el río ruecas.

En Conquista de la Sierra los caminos son de paso difícil y peligrosos, similar situación se vive en Herguijuela. En Trujillo se señala que el camino que va para Lisboa se encuentra en bastante buen estado, pero se producen robos porque el terreno está muy montuoso y despoblado, por ello se estima conveniente la necesidad de la creación de nuevos municipios a lo largo del camino.

No obstante, todos los casos no van a ser negativos, en Aldea del Obispo los caminos están en buen estado y son regulares, sólo el que va hacia Trujillo necesitaría de un arreglo. En La Cumbre, los caminos también son buenos y sin peligro, en los de Puerto de Santa Cruz, Robledillo y Santa Ana la situación de sus vías de comunicación también va a ser óptima.

Otro aspecto estrechamente vinculado con la red de caminos y con los servicios ofrecidos por parte de los diferentes núcleos poblacionales en cuanto a la presencia de mesones o posadas.

En los pueblos situados en estos caminos carreteros y carreros y arrieros habría mesones y posadas bastante descuidados y sin comodidades de alojamiento y comida, algunas carecían hasta de camas. Eran sin embargo espaciosas las cuadras donde los arrieros alojaban sus caballerías, hasta el punto que el oidor se sorprenda y considere:

“Muy notable que en los mesones de España se mire la comodidad de los animales cuando se descuida enteramente el bien estar de los hombres”. En Aldea del Obispo, por ejemplo, se advierte que la posada está en mal estado y que sería necesario repararla por el gran tránsito de viajeros”.

En Alía, Cañamero e Ibahernando, destacan por la comodidad de sus caballerías, hemos de tener en cuenta que era común entre arrieros dormir en una gran sala en las posadas sobre los aparejos de sus caballerías.

3. PRODUCCIÓN Y PRODUCTIVIDAD

Hablar de producción en el Partido de Trujillo a finales de los tiempos modernos, es hacer nuevamente mención a las actividades principales que copaban la estructura socio-profesional a la que hacíamos mención en los epígrafes anteriores: la agricultura y la ganadería. De este modo, en la pregunta número 35 del Interrogatorio se establece:“Que cosechas y de qué tipo de frutos se crían en el término de cada pueblo, por quinquenio, para lo que se reconocerán las tazmias de los diezmos, explicando si hay algunas cosechas de las cuales no se acostumbra a pagarlos, si hay frutos sobrantes, como se benefician y cual suele ser su precio correspondiente procurando averiguar a que ascienden, quien o quienes son los preceptores de los diezmos y si de algunos años a esta parte se ha notado aumento o disminución y en que especies.”Una realidad que se nos hace aún más lógica y convincente si entendemos que, en la configuración del terrazgo, a finales del siglo XVIII, hay un predominio de tierras de labor; son tierras del común que se dividen en hojas y se reparten entre los vecinos y tierras de propiedad particular. La extensión de la superficie del terrazgo dedicada a pasto aparece encubierta bajo la denominación de pasto y labor.Como tónica general comprobamos que esa agricultura va a estar basada en la siembra y recolección de cosechas de secano, este tipo de cultivos y cosechas se correspondería con las condiciones tanto de suelo como de climatología del espacio territorial que comprende nuestro partido objeto de estudio. Se trataría de terrenos más bien llanos y bastantes pobres, a estas características se añadirían la constante siempre presente de la irregularidad de las aguas de lluvia y el contraste entre las duras y adversas condiciones invernales y las altas temperaturas y las sequías que se producirían durante el estío.

tabla 13-1

* (Con el signo x se detecta la presencia de estos productos, pero no se especifica su cuantía)(Cantidades de los cereales y leguminosas en fanegas, el resto en arrobas).

Como bien se aprecia en la tabla adjunta, el trigo va a ser el producto más abundante, tanto en cantidad como en superficie cultivada, seguido bien de cerca por la cebada y por la avena. Se tratarían éstos de plantíos de año y vez, no obstante estas plantaciones se complementarían con otras, especial peso van a tener las leguminosas, donde el garbanzo, elemento de gran importancia y peso en la dieta de este momento, va a estar prácticamente presente en los núcleos poblacionales que hemos analizado. Del mismo modo, pero con menor intensidad, destacaría el cultivo de otras especies como las habas.

De especial interés por parte de los oidores de la Real Audiencia de Extremadura va a ser el conocimiento de las técnicas y maquinaria de cultivo utilizado, así como el empleo de determinados ganados para la realización de estas tareas. Se va a tratar no obstante de una agricultura de base extensiva en la que se emplean materiales tan rudimentarios como el arado romano, el abonado va ser prácticamente inexistente y si se realiza se va a efectuar con estiércoles, y para la labor se va a emplear fundamentalmente a los bueyes.

Al igual que en el caso de las técnicas y maquinarias empleadas para el cultivo, los oidores de la Real Audiencia van a mostrar una especial preocupación por otro aspecto que favorecerá una mayor productividad, los plantíos y los semilleros. No obstante tratándose ésta de una actividad muy poco representativa se van a registrar únicamente los casos de Madrigalejo, de Guadalupe y de Berzocana, donde van a constatarse los plantíos de olivos, los cuales se dice que en un futuro darán mucho fruto.

A la hora de realizar una estimación a lo que constituiría la situación de la actividad agrícola en este periodo de tiempo de finales de los Tiempos Modernos, tanto para el caso del Partido de Trujillo, como en el resto de los partidos que constituirían la provincia de Extremadura se estima que se trataría de una actividad en franco retroceso. La presión de los ganados sobre la tierra trajo como repercusión una importancia cada vez mayor de la actividad mesteña, institución que favorecería la reducción del terrazgo considerablemente. La ganadería se vería como consecuencia favorecida con el franco retroceso de la agricultura.

La necesidad de tierras para cultivo va ser una constante en todos los lugares. En Alcollarín por ejemplo en 1778 ante la existencia de pocas tierras para la labor se produce una queja, por parte de los vecinos de dicha población, ante el consejo Real de su Majestad, y como consecuencia de todo ello se van a cercar una serie de determinadas tierras. En Santa Ana, se señala que la reducción de tierras de cultivo a pasto supone un grave perjuicio para la actividad agrícola. En Aldea del Obispo y La Cumbre, se suplica que para el fomento de estos pueblos en la labranza se necesita se les aplique terrenos de dehesas, especialmente las más próximas, con las que se ha de progresar tanto en las cosechas como en la cría de los ganados. En Madrigalejo sucede un tanto de lo mismo, se ve necesario aumentar en 70 yuntas de labor, ya que el pueblo no puede crecer más por la estrechez del término municipal. O en Puerto de Santa Cruz, donde se señala la necesidad de acaparar las dehesas contiguas al término municipal al igual que en Santa Marta de Magasca.

Tabla 1. Dehesas reducidas a pasto.

  tabla 13-2

Consecuencia de esta situación, habrá que contar en la producción agrícola con los denominados terrenos inútiles en los cuales no existe ninguna posibilidad de aprovechamiento laboral ni de recursos, pero que si se ponen en cultivo favorecerán a un aumento de la productividad consecuencia de un aumento de la extensión del terreno cultivable.

En Acedera se responde que existen unas 150 fanegas más o menos que se podrían roturar, en Aldeacentenera no existirían dichos terrenos incultos, pero sí los habría trashumantes que serían muy propios para la labor y que se podrían repartir. Del mismo modo también se hace referencia a la existencia de terrenos de olivar y de monte que son muy poco productivos y que se podrían repartir en situación de suma necesidad. Aldea del Obispo también presenta terrenos incultos, pero se señala de manera especial que se han producido cercamientos de tierras por parte de los vecinos de Trujillo, las cuales son utilizadas para pasto, perjudicando con ello al vecindario que era privado de su aprovechamiento. En Cabañas del Castillo se señala la presencia de un terreno despoblado denominado “Mancho del Jaramillo”, del que se señala que para su desmonte habría primero que quemarlo. En Cañamero existen unos terrenos incultos en el sitio denominado de la “Higueruela”, con una extensión de unas 1189 fanegas. También se detectan terrenos sin roturar en Berzocana, Casas de Don Pedro, Herguijuela y en Robledillo.

Siguiendo en importancia a la agricultura, la ganadería se va a presentar como la otra actividad fundamental. Las especies animales que se van a producir van a ser variadas, así como también variados van a ser los beneficios que de esta actividad se van a obtener. De los ganados se obtiene por ejemplo, un alimento tan preciado como puede ser la carne, del ganado ovino se obtendrá la lana, un bien muy preciado en las sociedades de este tiempo, la leche y sus derivados también constituirán otro aporte fundamental.

Se trata esta actividad de la ganadería de una dedicación que va en progresivo aumento, una situación que se vería favorecida por la importancia de la institución mesteña.

Tabla 2. Productividad ganadera.

tabla 13-3

Dentro de la producción, otro elemento fundamental va a ser el aceite, a este respecto y en pro de fomentar el aumento y la productividad de este producto tan preciado en estas sociedades de finales de la modernidad, se va a hacer mención en la pregunta número 5 del Interrogatorio sobre la existencia de terrenos con plantaciones de acebuches u olivos salvajes y su posible reaprovechamiento mediante injerto, para la producción de aceite. En este sentido, se va a detectar la presencia de acebuches en Acedera, donde se registran 50 fanegas localizadas en la “Solana del Jaroso”, del mismo modo se señala su presencia en la villa de Cabañas, pero se señala que serían de difícil cultivo. En Cañamero hay acebuches en el sitio denominado de “los Valles”, lugar que por la abundancia de agua y por la calidad de las tierras sería más propia su utilización para la siembra y la recolección de frutales.

En Casas de Don Pedro hay presencia de olivos silvestres en la denominada “Vega del Criadero” con una extensión de 40 fanegas más o menos, pero que por las limitaciones del señor de la villa, no pueden ser aprovechados. En Herguijuela existe un acebuchal en “La Sierrecilla” que se podría convertir en olivar, al igual que en Madrigalejo, en la denominada Dehesa de Talarrubias. Por último habría también acebuches, pero no serían aprovechables en Puerto de Santa Cruz, Santa Marta o Zorita.

La transformación del aceite se efectuaría a través de las prensas o molinos destinados para ello, se aprecia no obstante la necesidad y creación de nuevos, debido a su carencia. No existen molinos en Acedera, Alcollarín, Aldeacentenera, Aldea del Obispo, Alía, Cabañas, Campolugar, Conquista, La Cumbre, Madroñera, Puerto de Santa Cruz, Robledillo, Santa Ana, Santa marta y Zorita.

En Cañamero habría tres, dos en Casas de Don Pedro, dos también en Herguijuela de los cuales uno pertenecería a los Dominicos de Trujillo y otro a los de Santa Cruz, uno en Ibahernando, uno que funciona a tiempo parcial en Madrigalejo, uno propiedad del Conde de Miranda en Santa Cruz de la Sierra, uno también en Guadalupe y por último otro en Trujillo.

Un complemento más a los productos cerealísticos, al aceite y a las leguminosas sería el relacionado con la práctica de la horticultura. La huerta se va a convertir en el único ejemplo de agricultura intensiva que podríamos constatar para el Partido de Trujillo de este periodo cronológico, y sería una actividad que vendría determinada por múltiples factores, el principal de ellos sería la existencia de terrenos destinados para ello, aunque la presencia y riqueza de aguas también será un condicionante importante al que no podremos eludir.

En Acedera, donde se detecta la presencia de un río, va a destacar la existencia de huertas de las que se obtienen coles, cebollas, tomates y pimientos, en Alía, donde se localizan los ríos Guadalupejo, Guadarranque, Haliguela y Silbadillos, también existen, obteniéndose melones, tomates, pepinos y frutales como los ciruelos o los melocotones, pero son de corta extensión ya que la disponibilidad del agua es escasa, ya que los ríos se secan en los tiempos más menesterosos y sus aguas no se pueden almacenar ni distribuir por medio de canales y de acequias. En Berzocana, donde el agua sería muy abundante debido a la presencia del río y a la gran abundancia de fuentes y pantanos, las frutas y verduras serían muchas y abundantes: guindas, cerezas, peras, ciruelas, uvas, castañas y melocotones, pero a causa de la inexistencia de canales y acequias, y de que no se deja utilizar el agua más que para el abrevadero de los ganados, se secan las legumbres y la fruta se cae.

En La Cumbre hay una sola huerta, la correspondiente a su señor Vicente Hijar de Sotomayor y Barrantes. En Madrigalejo se destaca la presencia de abundantes huertas de riego, destacando como las más productivas y las mejor cuidadas las pertenecientes al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.

No obstante la presencia de superficies destinadas a las prácticas hortícolas no va a ser una realidad constatable en todos los lugares. En Conquista de la Sierra se señala la inexistencia de huertas, pero la posibilidad de haberlas si se redujera la extensión de terreno dedicado al cultivo del trigo.

En Alcollarín se advierte que en su día sí existieron, pero a causa de las crecidas del río Alcollarín y a que las huertas estaban al otro margen de dicho río, los vecinos no las podrían atender, del mismo modo, como consecuencia del padecimiento de numerosos robos por parte de los vecinos de las localidades cercanas, su cultivo se ha desestimado.

En Madroñera y Robledillo, se señala su posible creación, en Santa Ana no existen huertas ni posibilidad de haberlas por la escasez de agua. En Santa Cruz se aprecia una regresión, ahora sólo hay dos cuando antiguamente existían catorce. En Trujillo el cultivo de los huertos va en disminución, porque por la falta de agua se dedican a pastos, como es el caso de las denominadas Huertas de la Magdalena, que ha pasado al aprovechamiento de sus pastos por parte de los ganados.

Otra actividad complementaria sería la apicultura, de donde se obtendrían dos productos preciados como serían la miel y la cera. Así pues en la pregunta número 54 se establece:

“ Si hay colmenas, su número poco más o menos, como se crían y se conservan, la cosecha de miel y de cera, de que flores se alimentan y si dejando de aplicarse los naturales a estas industrias por los robos que sufren, o por otro motivo, y como se cree que se podría adelantar en este importante ramo”.

 Tabla 3. Presencia de colmenas en el Partido de Trujillo.

tabla 13-4

Los apicultores estiman como respuesta al cuestionario que se trata esta de una actividad en notable retroceso, se merman por los incendios y por los excesivos desbroces del monte y en la mayoría de los casos se señala que son robadas por los ceclavineros o vecinos de Ceclavín. Destacarían los núcleos de Cañamero y Alía, donde el número de colmenas es considerable. En otros lugares como Robledillo o Madrigalejo, su número no se podría ampliar debido a la estrechez del término.

Las flores de las que las abejas se alimentarían serían la jara, el brezo, el tomillo o la propia flor de la encina. Las cantidades de miel o cera que se producirían resultan inestimables debido a que se trataba esta actividad, la de la miel, en una producción donde no se pagaban ni diezmos ni tazmias, y por tanto, por ello no lo podemos cuantificar.

Otro importante aporte va a ser los bienes conseguidos a través de prácticas tales como la caza y la pesca.

En Acedera se señala la presencia de un río con abundante pesca, además se afirma que la caza de pluma y pelo también sería importante. En Alcollarín, en el río de su mismo nombre se crían bogas y cachuelos. En Aldeacentenera se advierte de la importancia de su caza menor, Aldea del Obispo destaca por la caza de Gamos, liebres, perdices y conejos, en Alía, añadiéndose a las anteriores, se cazarían venados, jabalíes y gamos, además de sus cuatro ríos obtendría abundante pesca. En Campolugar del río Alcollarín y del arroyo Levosilla, se obtendrían peces como las bogas y los cachuelos. En Casa de Don Pedro hay caza de todo tipo y debido a su abundancia estropean y hacen sumo daño a los sembrados. Además del río Guadiana se obtendría pesca como barbos, bogas, carpas, anguilas y galápagos.

Un importante complemento a los productos agrarios va a constituir los aportes que va a propiciar el bosque y el monte. Del bosque se obtiene principalmente la madera, frutos como la bellota, la nuez, materiales como el corcho y otros elementos de vital importancia para este hombre de finales de los tiempos modernos. Es por ello que esta importante fuente de riqueza va a ser objeto de preocupación por parte de los oidores de la Real Audiencia, de ahí que se pregunte por su existencia, su correcto aprovechamiento y su descasque.

En Trujillo, ciudad cabeza de partido, se hace alusión a la presencia de montes de encina y roble, de los cuales se saca carbón y leña, del mismo modo se cría la gualda, un importante tinte para la industria textil. Aquí en Trujillo, se advierte que los montes están deteriorados por una mala utilización, por ello se aconseja controlar los cortes y las quemas que se hacen, se aduce que existen muchos incendios a causa de las rozas, práctica que no es castigada pero que resulta muy dañina.

En Acedera se detecta la presencia de un monte provechoso, hay encinares para la cría de cerdos y se saca importante cantidad de madera para la construcción y para leña, pero no obstante se localizan muchos montes sin rozar y por ello hay numerosos y dañinos incendios. En Aldeacentenera hay montes de encina y de roble, de los cuales se recoge el fruto de la bellota, madera para edificios y para leña. En Alía hay alcornoques, fresnos, alisos y robles, de los cuales se señala, se podrían aprovechar para la producción de leña y carbón. En Cabañas los montes se han dado para el descasque, actividad ésta que se ha realizado siempre de acuerdo a la ley. En Cañamero los montes están incultos, llenos de alcornoques, robles y castaños, los cuales no se cultivan y sólo se aprovechan para el carbón, por lo tanto los árboles no se descascan. En Berzocana se señala la presencia de montes que están esquilmados a causa de los numerosos incendios, situación similar es la que se vive en Santa Cruz de la Sierra, donde se señala que al producirse la roza y el descasque se perjudica a la encina.

Dentro de la productividad, habría que hacer referencia a las actividades secundarias, éstas van a tener escaso peso en la sociedad de finales del setecientos. En el caso del partido de Trujillo únicamente se va a detectar la presencia de fábricas para los casos de Aldeacentenera, donde hay fábricas de pequeño tamaño de manufactura de telas y paños, Berzocana, donde se localiza una fábrica de hilo, La Cumbre, donde existe una pequeña fábrica de lana y de lino, Zorita, donde la dedicación de las fábricas es a carreteros, cernaderos y fabricadores de lienzos, Guadalupe, donde la fábrica de cuero y la de lana son dependientes del Real Monasterio y por último Trujillo, donde se constata una fábrica de alfareros, a la que se señala habría que fomentar para no tener que depender ni de Talavera, ni del Puente del Arzobispo.

Otro aspecto a tener en cuenta es el relacionado con las explotaciones de carácter mineral, hay que señalar que va a ser esta una actividad bastante restringida, pero no obstante aparece constatada en diversas localidades. En Guadalupe por ejemplo se constata la presencia e canteras de cal, importante mate- rial empleado en las técnicas de construcción. Caso similar es el que se da en Casas de Don Pedro.

4. REALIDAD EDUCATIVA Y CULTURAL

A la hora de realizar una primera aproximación al ámbito educativo y cultural para este periodo histórico, es de de obligada mención hacer alusión a que uno de los factores justificativos de la preocupación del Estado absoluto ilustrado a finales del siglo XVIII es la atención e interés por la educación y la enseñanza. En tal sentido, como acción informativa para el ejercicio útil y eficaz de gobierno, los temas referidos a la enseñanza impartida, distribución del tipo de estudios, quienes desarrollan esa función y práctica docente, cuales son las dotaciones, rentas y salarios, constituyen cuestiones prioritarias y esenciales a plantear por casi todas las encuestas. Por tanto, el Interrogatorio de la Real Audiencia en su pregunta número 27 de manera específica, aunque en otras también se obtienen datos, puede ser fiel reflejo de lo que estamos indicando:

“Si hay escuela de niños o niñas de primeras letras, estudios de gramática u otros, su dotación y de qué efectos se saca y quien cuida de su arreglo. Caso de no haber ni uno ni otros si se experimenta necesidad de establecerla y los medios”

 Entre todos los elementos de utilidad que contribuyen al buen gobierno y administración de los pueblos, éstos destacan la necesidad de cambios y transformaciones en el sistema educativo: crear escuelas de primeras letras en todas las localidades del partido; elegir a buenos maestros y competentes, con suficiente dotación y mantenimiento; lograr una educación gratuita para todos los niños y obligatoria hasta cierta edad y, al mismo tiempo, procurar la promoción y estímulo de la felicidad y bienestar de cada individuo a través de la instrucción, lo cual propiciará la satisfacción general del Reino.

No es pues extraño que esta enseñanza e instrucción pública sea considerada en el mismo Interrogatorio como una de las actividades más interesantes para todo el conjunto de Extremadura:

“Es doloroso hablar de la educación y de la juventud de Extremadura, y haber de decir que generalmente está abandonada y que la mayor parte de los naturales de esta Provincia mueren como nacen, sin adquirir casi otras ideas que las que les hacen formar los objetos materiales”

Es el mismo Meléndez Valdés quien escribe también para invitar a sus coetáneos a la toma de conciencia de que Extremadura y, en cada caso, sus numerosos pueblos, se hallan en la necesidad de recibir la instrucción ilustrada pro- puesta por los Borbones y participar en ese afán reformista y regenerador del dichoso siglo de las luces:

“(…) Pero Extremadura ha sido hasta aquí en el Imperio español una provincia tan ilustre y rica como olvidada, aunque nunca le hayan faltado hijos insignes que pudieron darle su parte en la administración pública, como otras la han tenido. Todo está por crear hoy en ella y se nos confía a nosotros.

(…) No es culpa suya, no, esta escasez de luces. Enclavados, por decirlo así, en lo postrero de España, en un ángulo de ella poco frecuentado; sobrados en su suelo y sus hogares, sin deseos vivos de satisfacer por medio de la instrucción, y sin colegios ni estudios públicos donde recibirla dignamente, no se les ha dado otra cosa, ni aquella activa impaciencia de la necesidad, superior a los estorbos, que todo lo allana y lo sojuzga”

Para el caso del Partido de Trujillo, nos vamos a encontrar con la presencia de escuelas de primera enseñanza en Aldeacentenera, donde de los Propios y Arbitrios se le pagan al maestro 160 reales, además de que la cantidad monetaria y el bollo de pan de que los escolares tienen que hacer entrega. Situación similar se va a producir en los diferentes núcleos. La situación se expresa en la siguiente tabla:

Tabla 4. Distribución de escuelas de primeras letras en el Partido de Trujillo.

 tabla 13-5

No obstante la presencia de estos núcleos de enseñanza no se va registrar en todas las localidades. En Acedera no existen escuelas de ningún tipo, al igual que en Alcollarín, donde existe para el maestro una dotación de 200 reales, cuya plaza no se ocupa por lo corto de la cantidad, dándose con ello una situación de suma necesidad de la presencia de escuelas. El mismo panorama se vivirá en Cabañas, donde también se hace advertencia de su suma necesidad. En Conquista de la Sierra no se puede hablar de una escuela propiamente dicha, sino de un maestro que imparte las clases a tiempo parcial debido a su escaso sueldo, del mismo modo no hay escuela de niños debido a la escasez de Propios en Santa Marta, dedicándose una mujer por cuenta propia a ello. En otros casos, a pesar de su existencia, se demanda una mayor dotación, tal es el caso de Alía, donde el maestro cobra tan sólo 55 reales y se solicita se le ascienda la soldada a 200. Situación similar se dará en Campo Lugar, donde el maestro cobra 150 reales y se solicita se le ascienda a 500.

En el Puerto de Santa Cruz se demanda la necesidad de creación de una escuela de niñas que no existe y de la cual hay suma necesidad. En Santa Cruz de la Sierra, a pesar de la existencia del convento de Agustinos Recoletos, un cenobio compuesto por 17 sacerdotes y 4 legos, no existen estudios de gramática y si suma necesidad de ellos al igual que de la dotación de una escuela para niñas.

Las denominadas “enseñanzas mayores” únicamente se registrarían en el único seminario documentado para todo el Partido, se trata del correspondiente al real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Se trataría de un centro dotado con 40 becas, donde se imparten clases de gramática y escritura en letra gótica.

Una institución considerada hoy como fundamental del saber, las bibliotecas, a penas van a tener presencia en las poblaciones del Partido. El único caso que se registra se corresponde, una vez más, con el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, donde se guarda importante documentación, codicilos en letra gótica, las Crónicas de los reyes Enrique II y Pedro y abundante documentación relacionada con los Reyes Católicos.

El otro caso donde nos vamos a encontrar con la presencia de documentos abundantes lo va a constituir Berzocana, donde se señala el manuscrito que nos narra la vida de Sor María de Jesús y los papeles de las reliquias de los patronos San Fulgencio y Santa Florentina-

Uno de los aspectos esenciales dentro de lo que denominamos como cultura popular, serían aquellos aspectos relacionados con las diversiones, los juegos y las fiestas. Podemos establecer una asombrosa uniformidad en todos los núcleos analizados con respecto a este tema, pues en la mayoría de los casos los entretenimientos más frecuentes van a ser el juego de naipes y el denominado de “la calva”, con respecto a las fiestas destacarían las celebraciones religiosas, las romerías y los bailes.

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–   PEREIRA IGLESIAS J L y MELÓN JIMÉNEZ M A: la Real Audiencia de Extremadura. Fundación y establecimiento material. Asamblea de Extremadura. Mérida, 1991.

–   RAMOS RUBIO, J. A.; El retablo mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María de Trujillo. Badajoz 2007. .

–   RODRÍGUEZ CANCHO M y BARRIENTOS ALFAGEME G: Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura. Partido de Trujillo. Tomos I y II. Asamblea de Extremadura. Mérida, 1994.

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María Estela González de la Granja.

1.  INTRODUCCIÓN

A lo largo de los últimos años, se vienen realizando en diferentes lugares de la comunidad obras que representan a personas ilustres de la región, acontecimientos, fenómenos históricos, culturales y sociales, etc. (la vendimia, la tras- humancia, la Guerra Civil, etc…).Un buen ejemplo de este tipo de obras es el monumento que la villa de Brozas dedicó a uno de sus hijos más ilustres, Francisco Sánchez “El Brocense” en 1987, con motivo de los actos que se celebraron para recordar el IV Centenario de la publicación de su obra más importante, La Minerva.

Los motivos que nos llevaron a la elección de la obra fueron, en primer lugar un conocimiento de la localidad lo que nos sirvió de base para saber que existía documentación sobre la obra, y en segundo lugar la posibilidad de acceder a ella. Una vez puestos manos a la obra para buscar el expediente no pudimos localizarlo ni en la fecha de 1985 que era la que teníamos como más pro- bable ni en las inmediatas; por lo tanto tuvimos que intensificar la búsqueda hasta localizarlo fechado en 1965. Cuando por fin estaba en nuestro poder y al hacer un primer estudio sobre él, comprendimos el motivo por el cual la fecha era esa; junto a la documentación de la obra existía otra documentación de los años 60 donde se explica la colaboración que tuvo el Ayuntamiento con un busto realizado para el Instituto El Brocense de Cáceres. De este modo el trabajo se ve ampliado con esta documentación que aunque breve merece ser citada.

Con esta documentación, nuestro propósito ha sido no tanto hacer un estudio artístico de la obra, aun cuando es inevitable analizar sus principales características formales y su proceso de elaboración, cuanto descubrir, a través de esta obra, cómo se planea, desarrolla y ejecuta un proyecto de escultura pública en Extremadura. Mostraremos, pues, cómo surgió la idea de realizar este monumento, los pasos dados por el ayuntamiento de Brozas para la obra y su financiación, la implicación de la población local en el proyecto y el resultado final.

No queremos finalizar esta introducción sin expresar nuestro más sentido homenaje y agradecimiento a Ubaldo Cantos Gil, artista cántabro de nacimiento y cacereño de adopción, sin cuya ayuda, colaboración y apoyo no hubiéramos podido realizar este trabajo.

2. EL BROCENSE Y SU MONUMENTO

Francisco Sánchez de las Brozas o “El Brocense”, como él mismo se denominaba1 nació en Brozas (Cáceres) en una fecha indeterminada situada entre 1521 y 1523. Gracias a sus tíos Pedro y Rodrigo Sánchez, estudió latín y humanidades en Évora y Lisboa, ocupando importantes cargos cortesanos hasta su traslado a Salamanca en 1545. En la universidad salmantina inicia una larga carrera como profesor de Gramática, Griego y Retórica, publicando diversos tratados sobre temas tan variados como cronología, topografía, historia sacra, literatura y sobre todo gramática, materia a la que dedica su obra más conocida, Minerva sive de causis linguae latinae, publicada en 1587. Su vida sin embargo estuvo llena de sinsabores, primero con las autoridades académicas salmantinas y en los últimos años de su vida con la Inquisición; de hecho, se encontraba en arresto domiciliario bajo la custodia de su hijo en Valladolid cuando muere a finales de 1600.

Este apunte biográfico, a pesar de su brevedad, pone de manifiesto la gran importancia que la figura del Brocense tuvo en el panorama cultural de la España del siglo XVI, y lo califica como uno de los personajes clave en la cultura extremeña de todos los tiempos. Por ello, no es de extrañar que su villa natal decidiera erigirle un monumento, con motivo del cuarto centenario de su obra cumbre, la Minerva.

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 Lám. 1. Monumento a Francisco Sánchez “El Brocense”. Vista general.

Para ubicar este monumento, el ayuntamiento brocense eligió la Plaza Príncipe de Asturias (conocida en el pueblo como la “Plaza Vieja”)2, auténtico centro neurálgico de la población al situarse en ella el ayuntamiento y la imponente iglesia parroquial de Santa María de la Asunción. La estatua se colocó en la parte baja de dicha plaza, en un paseo que salva el desnivel natural del terreno, y construido con sillares graníticos y elementos de forja; este paseo existía desde mediados del siglo XX y fue restaurado expresamente para disponer en él el monumento.

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Lám. 2. Monumento al Brocense. Pedestal.

Dentro de dicho paseo, la localización exacta de la escultura no es casual; a su espalda tiene el ábside de la mencionada iglesia de Santa María, sin duda el monumento más importante de la villa y cuya construcción (en su parte inicial) se corresponde con el período histórico que correspondió vivir al personaje homenajeado. Asimismo, la estatua “dirige” su mirada hacia una de las calles que nacen del conjunto de la plaza, que se llama precisamente “Calle el Brocense”; ya que la salida hacia esta calle se encuentra considerablemente por debajo del nivel del terreno en el que se enclava la escultura, el acceso al paseo por ese lado se realiza por una escalera de considerable altura, lo que realza aún más el monumento, que es perfectamente visible desde más de 100 metros por ese lado.

En cuanto al monumento en sí, se trata de una estatua de cuerpo entero, realizada a tamaño natural con una altura aproximada de 1.80 metros. Está fundida en bronce patinado y se dispone sobre un pedestal revestido de granito gris, de 1,40 metros; la altura total del monumento es, pues, de 3,20 metros, lo que lo eleva por encima del resto de elementos urbanos de la plaza. En el pedestal se dispone una reproducción del que entonces se suponía escudo de la villa (aunque el escudo oficial es bastante distinto y el histórico aún más), y una leyenda en letras de bronce dispuestas sobre la piedra que originalmente decía

EL BROCENSE

1523-1600

Tras la lamentable mutilación producida en esta leyenda poco después de la inauguración del monumento, el ayuntamiento decidió sustituirla por una inscripción realizada en la propia piedra granítica del pedestal.

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 Láms. 3 y 4. Monumento al Brocense. Vistas de frente y de espaldas

Con respecto al estilo, se trata de una escultura figurativa; el personaje es representado de pie, aunque apoyado o recostado en un pilar por el lado izquierdo y sosteniéndose en un bastón con la mano derecha, y con atributos que según el autor lo identifican como quien es: una apariencia y ropas que mezclan el estilo propio del siglo XVI (sobre todo la gola al cuello y el rostro con barba recortada y bigote); a ello se unen otros elementos propios de la labor académica y humanista del personaje: un libro bajo su mano izquierda, una especie de toga que le cubre todo el cuerpo desde el cuello hasta los pies, ceñida a la cintura con una especie de cinturón, y un manto que le cubre la espalda, sosteniéndolo con la mano derecha y que le alcanza hasta el hombro y brazo izquierdos.

Según el autor, para realizar esta imagen se inspiró en un grabado conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, fechado en 1791 y que es la repre- sentación más antigua que conservamos del Brocense, aunque por la fecha es evidente que no se realizó en vida del personaje, del cual desconocemos su auténtica apariencia física.

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Láms. 5 y 6. Litografía3 que inspiró al autor de la escultura y primer plano de la misma

El monumento a “El Brocense” es obra del escultor extremeño Ricardo García Lozano. Nacido en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1946, comienza su carrera profesional a mediados de la década de los años 1970. Su primera obra pública fue el monumento al escritor villanovense Felipe Trigo (1981), coincidiendo con la convocatoria de la primera edición del premio literario que lleva el nombre del escritor. A partir de ahí se inicia una carrera en la que se mezclan monumentos a personajes conocidos de la historia, la literatura o el arte, y siempre vinculados con el pueblo o ciudad que le homenajea, con obras dedicadas a representar y ensalzar fenómenos sociales, a simbolizar una determinada ciudad o a homenajear el marco político e institucional vigente. Entre los primeros, sus obras son bastante numerosas, y se pueden dividir a su vez en tres tipos: por un lado, las dedicadas a personajes extremeños por pueblos ligados a ellos por nacimiento, entre las que destacan (aparte del monumento al Brocense analizado en este trabajo) el monumento a Bartolomé José Gallardo en Campanario (Badajoz), el monumento a Santa Ángela de la Cruz en Villafranca de los Barros o el dedicado al popular “cura Jesús” en Almendralejo; en segundo lugar, los que representan a personajes que, sin ser oriundos de la localidad correspondiente, tienen con ella un especial vínculo, como la estatua de Quinto Cecilio Metelo en Medellín o el monumento a Pedro Calderón de la Barca en Zalamea de la Serena (Badajoz). Y por último, las obras que recuerdan a personajes destacados de la vida nacional, como la estatua de Enrique Tierno Galván en Don Benito.

El segundo gran grupo de obras realizadas por este autor agrupa monumentos de carácter alegórico o simbólico, con temas de especial relevancia social o histórica. Podemos mencionar así, la estatua que representa a la ciudad de Badajoz, el monumento conmemorativo a la Constitución de 1978 erigido en Villafranca de los Barros, la estatua que homenajea a los corcheros en San Vicente de Alcántara, el monumento al arriero en La Zarza o el monumento al agricultor en Fuenlabrada de los Montes. A este tipo se adscribe su última obra documentada, el monumento erigido en honor de los caídos en la batalla de Medellín, uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Guerra de la Independencia, y que fue inaugurado el 28 de marzo de 2009.

Otra vertiente de la obra escultórica de Ricardo García Lozano es la integrada por obras de pequeño formato destinadas a entrega de premios y otros actos, como la que se entrega con ocasión de los Premios de la Semana de la Radio en Extremadura, la escultura “Nuevo Encuentro” que se entregó a los presidentes de los países participantes en la Primera Cumbre Iberoamericana o “la oveja merina”, escultura realizada con motivo del Congreso Internacional del Merino que se celebró en Zafra.

3. HISTORIA DEL MONUMENTO

Como indicábamos más arriba, el expediente conservado en el Archivo Municipal de Brozas sobre el monumento a Francisco Sánchez “El Brocense” se inicia en la temprana fecha de 1965. La explicación se encuentra en que dicho expediente se abrió para recoger la documentación relacionada con el busto al humanista erigido por el Instituto “El Brocense” de Cáceres. Dicha documentación consiste íntegramente en la correspondencia mantenida entre Daniel Serrano, director del Instituto y Manuel Garlito, Alcalde de Brozas en esos momentos:

  • En una primera carta con fecha 11 de Octubre de 1965 se recogen el ofrecimiento que hace desinteresadamente el Ayuntamiento de  la  localidad natal del escritor para la realización de un monumento a su citada persona y que se colocará en un lugar preeminente de dicho Instituto. Se solicita saber la cuantía de la aportación para ponerse cuanto antes a la realización del proyecto.
  • Carta enviada por Manuel Garlito a Daniel Serrano con fecha 18 de Noviembre de 1965; en ella se recoge la cuantía de 15.000 pesetas como donación para el proyecto. Se específica cuándo y dónde se tomó el acuerdo y cuándo se debe hacer efectiva la subvención; se recoge en la documentación de la siguiente manera: “… ha acordado, en sesión Plenaria celebrada el día 12 de los corrientes conceder una subvención de 15.000 pesetas para la finalidad indicada, rogándole a Vd. Que con la antelación suficiente participe a este Ayuntamiento la terminación del citado monumento para proceder al pago de la subvención”.
  • Carta del 21 de Diciembre de 1965 donde, por una parte, se informa de la lectura de la carta remitida con anterioridad por el Ayuntamiento y a la vez se aportan nuevos datos sobre el proyecto, se recoge en el texto de la siguiente manera: “El artista que ha de ejecutar la obra está procediendo a la confección del oportuno proyecto definitivo, del que nos complaceremos en remitirle una copia en breve, pudiendo anticiparle que es idea suya que el busto sea de ta- maño natural, en piedra de Sepúlveda o Almorquí e irá colocado sobre un pedestal de piedra de granito gris, con la consiguiente inscripción.”

La verdad es que pocos son los datos que nos aporta esta correspondencia, pero tal vez para compensar esta carencia de información, la suerte puso ante nosotros un documento de prensa de la inauguración del monumento.

  • Saluda del 22 de Marzo de 1966; está dividido en dos partes: en la primera de ellas se hace mención a lo que fue el acto de inauguración de la obra, donde se informa que se envían fotografías del acto “…como recuerdo del mis- mo…” y también se pide al Ayuntamiento que le sean facilitadas “ las cuarti- llas que se leyó en dicho acto con el fin de sacar una copia de las mismas, ya que propósito del centro hacer una edición de los actos celebrados el día de Santo Tomás, conferencias, etc. para su distribución a los Centros de Enseñanza Media.”

Aunque no contamos con la documentación aquí citada, podemos deducir que en el acto de inauguración se contó con una representación del Ayuntamiento, aunque no se específica en la carta quién fue la persona que acudió a la cita; no obstante, el hecho de que la representación municipal existiese implica como ya he dicho antes la importancia que dio el ayuntamiento brocense al acto no tanto como homenaje a uno de sus hijos ilustres como para promocionarse ante las autoridades provinciales.

En la segunda parte de la carta se recoge brevemente la forma en que se puede hacer efectiva la ayuda para los gastos del busto.

  • La carta del 24 de Mayo de 1967 dice así: “Ruego a usted que a la mayor urgencia posible, se sirva de hacer efectiva a D. Daniel Serrano, Director del Instituto de Enseñanza Media de esta Capital, la cantidad de QUINCE MIL PESETAS, como subvención concedida por esta corporación para la realización del Monumento a “El Brocense”, recogiendo el oportuno justificante que se servirá de enviar, y cargando su importe en la cuenta de este Municipio.”
  • Saluda del 8 de Mayo de 1967 enviada por Daniel Serrano al Ayuntamiento donde le informa de haber recibido el pago como se copia textualmente: “y al acusar recibo de la subvención de 15.000 pesetas, concedida por este Ayuntamiento para la erección del busto a “El Brocense”, que se ha recibido con fecha 3 de los corrientes…”.

Estas dos últimas comunicaciones se refieren exclusivamente al pago de la cantidad concedida para la realización de la obra.

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 Lám. 7. Imagen de la inauguración del monumento al Brocense en 1966

Los documentos relacionados con esta estatua finalizan en 1967. Afortunadamente, para completar esta información hemos podido contar con el testimonio personal del autor de la obra, Ubaldo Cantos Gil, quien nos refirió que la escultura fue un encargo personal del director del instituto, realizándose la fundición en Madrid donde el propio escultor trasladó personalmente el modelo en barro, y que la inauguración fue un acto de especial relevancia en el Cáceres de los años 60, puesto que acudieron todas las autoridades locales y provinciales e incluso el Director General de Enseñanza Media.

De dicha inauguración tenemos dos testimonios: por un lado, las fotografías que nos proporcionó el señor Cantos y por otro una nota de prensa publicada en el diario “ABC” el 18 de marzo de 1966.

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Lám. 8. El capellán del instituto bendiciendo la estatua

Desde ese momento se inicia la parte del expediente relacionada directa- mente con el monumento cuyo estudio está ocupando estas páginas. La cantidad y variedad de documentos conservados (copias de las actas del pleno del Ayuntamiento, bandos, presupuestos, cartas…) nos obligan a analizarla siguiendo un orden cronológico.

Iniciamos así su estudio con la copia del ejemplar para el Archivo del acta plenaria celebrada en Brozas el 23 de Abril de 1982 donde en el epígrafe sexto se plantea la “SOLICITUD A LA INSTITUCION CULTURAL “EL BROCENSE”, DE UNA ESTATUA PARA EL BROCENSE Y DE ACTOS ACADEMICOS Y CULTURALES EN MEMORIA DEL MISMO”. El alcalde, Hilario Moreno Barrera, argumenta la petición exponiendo la valía de la figura del humanista y su vinculación con Brozas y señalando el hecho de que no exista en el pueblo ningún recordatorio más hacia su figura que algún letrero con su nombre en las calles y en los locales públicos. A continuación “se dirige a la Institución Cultural de la Excma. Diputación de Cáceres que lleva su nombre para que, ante la imposibilidad de acometer este Ayuntamiento por sí y debido a sus escasas posibilidades económicas la labor de honrar como se merece a este hijo ilustre, reconsidere la Institución la posibilidad de elevar alguna estatua al referido humanista en esta localidad, así como que se llevaran a cabo anualmente actos académicos y culturales en honor a su figura…”. Este documento será el pri- mero de los muchos que formarán parte del expediente y en él se recogen claramente por un lado la intención del Ayuntamiento de hacer un monumento al humanista y por otro la búsqueda de fondos porque, como queda constancia en dicho documento, es una empresa muy grande para que las arcas municipales la asuman en solitario.

El siguiente documento con el que contamos es del año 1984 y se trata de una carta que envía el escultor Ricardo García Lozano adjunta a la cual envía una fotografía de un monumento a Calderón de la Barca que está realizando para Zalamea de la Serena. Es en este momento cuando tenemos la primera noticia de la identidad del escultor encargado de realizar la obra; al transcurrir dos años entre la primera decisión municipal sobre el monumento y este dato sobre el autor nos asalta la duda: ¿fue un encargo del Ayuntamiento a García Lozano, o por el contrario fue éste quién se ofreció directamente al consistorio brocense para hacer la estatua? Sea cual sea la hipótesis correcta, lo que sí está claro es que no tenemos noticias de que se hiciera un concurso público para ejecutar este monumento y que hubo más artistas interesados en participar en el proyecto, aunque sus ofrecimientos se rechazaron.

Conseguido ya un autor, la preocupación fundamental del alcalde de Brozas va a ser la obtención de financiación; así lo demuestra la carta enviada el 16 de mayo de 1984 a Manuel Veiga, presidente de la Diputación, en la se recogen varios aspectos; por una lado pone nuevamente de manifiesto el sentimiento que tiene el pueblo hacia la figura del humanista y la ausencia de un monumento en su localidad natal. Aparece también el primero de los presu- puestos enviado por Ricardo García Lozano, que asciende a 675.000 pesetas. En esta carta también se pide que la Diputación sufrague la obra; Moreno intenta justificar esa subvención “… teniendo en cuenta que también ese Organismo, viene haciendo uso del nombre de tan insigne humanista, y consideramos sea ello reconocido…”.

En la descripción del monumento se muestra un croquis donde se especifican las partes de que consta:

  •  Busto de Francisco Sánchez de las Brozas.
  • Escudo de la ciudad.
  • Placa con la leyenda de la dedicatoria.
  • Peana.
  • Pedestal.
  • Basamento

image017Lám. 9. Busto en escayola del primer proyecto de monumento, conservado en el Ayuntamiento de Brozas

El busto se realizaría en bronce a tamaño de 1.25, es decir, una vez y cuarto más grande que el natural, y la altura total de la escultura sería de 2,95 metros; también se informa que en la Corporación se encuentra un boceto del busto realizado en escayola y que para su realización se ha usado el grabado que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid4.

Sobre el escudo afirma que será realizado en bronce y con unas medidas de 40 x 40, siendo el Ayuntamiento el que proporcionará una fotografía; para la placa de la leyenda también se usaría el mismo material, con letras en relieve, y para la peana, el pedestal y el basamento se emplearía el granito.

Al detallar el presupuesto en el apartado Ámbito del Presupuesto dice así: “Este presupuesto abarca la realización e instalación del monumento, del escudo y de la placa en barro, la confección de las copias en escayola de los mismos para la fundición, transportes de escayolas a Madrid, vaciado en bronce de los elementos escultóricos y transportes de Madrid a Brozas de dichos ele- mentos en bronce. Por otra parte la realización de la Peana, pedestal y Basamento en piedra, así como transporte a Brozas de las citadas piezas, para su instalación en el emplazamiento elegido.

Se indica que el importe asciende a 675.000 pesetas y cómo se efectuará el pago: un 30% a la aceptación del presupuesto o firma del contrato, un 40% a la terminación de los originales en barro y el 30% restante a la entrega de la obra.

En respuesta a esta carta y la documentación aneja, la Institución Cultural “El Brocense”, dependiente de la diputación provincial, confirmó su intención de colaborar con la cantidad de 500.000 pesetas.

En este punto del expediente nos hallamos ante otro proyecto de monumento realizado por Ubaldo Cantos Gil5, fechado en Cáceres a 30 de Julio de 1984; el proyecto es también de un busto sobre un basamento formado por un bloque de granito blanco, en cuya cara interior llevaría el escudo de la ciudad de Brozas fundido en bronce y la leyenda: “El Ayuntamiento de Brozas a su hijo predilec- to, FRANCISCO SANCHEZ DE LAS BROZAS “EL BROCENSE”.1984”. El busto seria una fundición en bronce a su tamaño natural o un poco mayor ataviada con ropajes de la época y propios del Brocense, tal y como se dice en el texto. En esta ocasión se sugiere como lugar para ubicar la escultura un jardín para que así le de mayor interés a la obra cuyo precio final, ya colocada en su emplazamiento, sería de 625.000 pesetas.

Sobre este presupuesto poco es lo que hay que decir, ya que no existe más documentación que el mismo; ya que no hubo correspondencia entre el escultor y el Ayuntamiento, la aparición en la copia del presupuesto enviado por Cantos Gil de un número de teléfono nos permitía suponer que, tal vez, la comunica- ción entre las dos partes se realizara por vía telefónica. Esta hipótesis fue confirmada cuando pudimos conversar con el propio Ubaldo Cantos, quien nos informó de que no hubo ningún tipo de concurso público para realizar la estatua, que él se enteró por terceras personas y que el ayuntamiento le comunicó telefónicamente que el proyecto ya estaba concedido a otro autor, sin ni siquiera decirle su nombre.

El proyecto no genera más documentación hasta marzo de 1985, documen- tación que estará relacionada otra vez con el asunto de la financiación del proyecto; el 11 de ese mes el alcalde informa al consejero de Educación y Cultura Francisco España Fuentes sobre la intención de erigir un monumento al Brocense, que el importe total de la obra será de 1.500.000 pesetas y que la Diputación provincial aportará un tercio, por lo que solicita a la consejería una subvención de la misma cuantía que la de la Diputación: “…asciende a la cantidad total de un millón quinientas mil pesetas (1.500.000), de las cuales, 500.000 ptas. subvenciona la Excma. Diputación provincial de Cáceres; otra cantidad igual, que esperamos subvencione ese organismo, y el resto correrá a cargo de este Muni- cipio.” El consejero respondió manifestando su interés por el proyecto y solicitando el envío del proyecto y su presupuesto detallado para su estudio.

Ricardo García Lozano en el nuevo presupuesto a fecha 21 de marzo de 1985 dice así: “Se trata de un monumento de cuerpo entero y tamaño natural del personaje, según se ve en dibujo que mandamos como ilustración.

La escultura que representa el personaje seria de realizada en bronce patinado y tendría la altura aproximadamente un metro y ochenta centímetros, esta escultura iría instalada en un pedestal de obra de albañilería revestido de piedra de granito desconcertado con las medidas de aproximadamente 1,20 metros en planta cuadrada por 1,40 metros de altura con lo que el monumento tendría en total una altura de 3,20 metros.

En el pedestal iría una reproducción del escudo de la ciudad de brozas realizado en bronce igualmente patinado que la escultura de unas medidas próximas a 40 por 50 ctms.

El importe de la obra seria de //1.500.000.-pts//UN MILLON QUINIENTAS MIL PESETAS//

En el importe dado se incluyen, realización del modelo en barro, obtención del vaciado en escayola, portes a fundición, vaciado en bronce, y portes de escultura y escudo en bronce hasta Brozas, también incluye el revestimiento de piedra para el pedestal.

Las condiciones definitivas se verterán en un contrato realizado al efecto que ambas partes de común acuerdo firmaran. Villanueva de la Serena 21 de marzo de 1985

De estos tres documentos se desprende como hecho más importante que el proyecto original, presupuestado en 675.000 pesetas, fue modificado y ampliado para convertirse en una escultura de cuerpo entero; desconocemos las razones de este cambio tan drástico, pero quizás tuviera algo que ver en ello el presupuesto más barato enviado por Ubaldo Cantos; queremos decir que al haber una posibilidad cierta de ejecutar el monumento por menos dinero, y estar ya de acuerdo el ayuntamiento con Ricardo García, se modificara sustancialmente el proyecto para evitar una posible reclamación del otro autor o protestas por parte de los grupos políticos de la oposición. Lo que sí está claro es que ambas partes, ayuntamiento y escultor, consiguieron su objetivo, ya que el consejero España confirmó poco después una subvención de la Junta de Extremadura de otro medio millón de pesetas.

La situación del proyecto en abril de 1985 se encontraba, pues, de este modo: por un lado tenemos un proyecto mucho más ambicioso del que partíamos, ya que se pasó de un busto a una obra de cuerpo entero con un presupuesto mucho mayor, y por otro lado tenemos dos aportaciones económicas importantes, ambas de 500.000 pesetas, una concedida por la Diputación de Cáceres y otra concedida por la Consejería de Educación y Cultura.

Con estas novedades importantes, el alcalde informa al pleno del ayuntamiento el 26 de Abril de 1985; señala que ya se tiene un millón de pesetas, aportado a partes iguales por la Diputación y la Junta de Extremadura, pero que todavía faltan 500.000 para sufragar la totalidad del proyecto. Esa parte debería corresponder a la aportación municipal; ésta, sin embargo, no se realizará vía presupuestos, sino que el alcalde propone “…podrían sacarse por suscripción popular, mostrándose de acuerdo el resto de los Concejales.”

Para garantizar el éxito de esta suscripción el ayuntamiento emprendió una campaña de información y sensibilización entre los ciudadanos y las instituciones locales; para ello el ayuntamiento abrió cuentas corrientes en todas las entidades bancarias de la localidad, a quienes también se solicitó una aportación económica para financiar el proyecto, se dictaron diversos bandos e incluso se enviaron invitaciones personales a todos los vecinos para informarles del proyecto e invitarles a realizar aportaciones.

Del 9 de Agosto de 1985 conservamos un Bando del Ayuntamiento que dice así:

SE RECUERDA A TODO EL VECINDARIO, Y EMIGRANTES QUE SE ENCUENTRAN DISFRUTANDO SUS VACACIONES EN ESTA VILLA, QUE SIGUE ABIERTA LA SUSCRIPCIÓN PARA EL MONUMENTO DE FRANCISCO SANCHEZ “EL BROCENSE”, PUDIENDO TODO AQUEL QUE LO DESEE CONTRIBUIR, ENTREGAR SU APORTACIÓN EN CUALQUIER EN- TIDAD BANCARIA DE ESTA POBLACIÓN, POR LO QUE ESTA CORPORACION QUEDARA AGRADECIDA.

EL ALCALDE”

El ya mencionado e intuido acuerdo tácito entre el ayuntamiento de Brozas y García Lozano empieza a quedar confirmado cuando consultamos el borrador del contrato realizado por el escultor el 23 de julio de 1985; en este borrador aparece el sorprendente dato de que el importe total de la obra es de 1.250.000 pesetas, en vez del ya conocido y comentado de 1.500.000. Ese importe aparece, sin embargo, como nota en la parte inferior izquierda del documento.

Las sospechas de que había algo raro se confirman leyendo la carta enviada por el alcalde al escultor el 5 de Noviembre de 1985, por la que le informa del envío del contrato por importe de 1.250.000 pesetas para su firma y devolución al ayuntamiento, y de que “…al propio tiempo te envío otro contrato por duplicado, igual al anterior, pero por el importe que te indiqué de 1.500.000 ptas. que es el necesario para solicitar la subvención por tal cantidad (el subrayado es nuestro), rogándote igualmente que los firmes y nos devuelvas ambos ejemplares

Ante este documento poco es lo que hay que decir ya que aclara todas las cuestiones que se habían planteado; es decir, existe un doble contrato donde hay una diferencia de 250.000 pesetas de las que desconocemos su destino. Cabría pensar, por un lado, que la suscripción popular no tuviese mucho éxito (como indica en parte la reiterada petición de aportaciones a los vecinos) y que éste fue un acuerdo al que se llegó con el escultor y que no se quiso comunicar a Junta y Diputación para que no rectificasen su aportación, que en el caso de la Junta ya se había transferido; también cabe la posibilidad de que el ayuntamiento no pudiese o no quisiese gastar 500.000 pesetas en este proyecto y decidiera aportar sólo la mitad. Son muchas las cuestiones que se nos pasan por la cabeza, pero nuestra misión aquí es contar la historia del monumento y no hacer juicios de valor sobre donde fue a parar el dinero. Por lo tanto sobre este aspecto concluimos que existieron dos contratos por dos importes diferentes.

La información queda recogida en un modelo de contrato que no presenta novedades; en primer lugar se recogen las dos partes (contratante y contratada) y a continuación se van desgranando los detalles:

  • Quien y a quien se le encarga la obra y qué tipo de obra es
  • Cómo será esa obra, tamaño, material y ubicación.
  • Trabajos que se incluyen en el presupuesto y que corren a cargo del escultor.
  • Importe de la obra.
  • Condiciones de pago.

Fecha de entrega.Una vez firmado el contrato, el proyecto estaba definiti- vamente en marcha; por ello, el 27 de febrero de 1986 el Ayuntamiento envía al escultor fotocopia del escudo de la Villa, obtenido del Diccionario Espasa Calpe. Al día siguiente, el ayuntamiento solicitaba a la Institución Cultural “El Brocense” el abono de la subvención concedida para la realización del monumento, ya que “…según el contrato suscrito por este Ayuntamiento con el escultor D. Ricardo García Lozano, en el cual se estipulan tres condiciones de pagos, de las cuales fue abonada la primera, consistente en el 30% del precio total, a la firma del contrato, si bien la segunda del 40%, sería a la terminación de los originales en barro tras el visto bueno de esta Corporación, ya que ha prestado su conformidad, pero se encuentra pendiente de su abono; es por lo que me dirijo a V.I., para que si a bien lo tiene, se sirva de ordenar sea transfe- rida a este Ayuntamiento, a la mayor brevedad posible, la subvención concedida por dicho consejo, con el fin de poder satisfacer dicho 40%”.

A pesar de lo adelantado del proyecto, todavía el 21 de mayo de 1986 se dirigió al ayuntamiento otro escultor; se trataba de José María Jabato Amado6, escultor natural de Brozas, quien enterado del proyecto de monumento al Brocense se ofreció al ayuntamiento de su pueblo natal para ejecutar dicha obra; lógicamente, el alcalde Moreno le respondió agradeciéndole su interés pero informándole de que la escultura estaba siendo realizada por García Lozano y que se encontraba ya en fase de terminación.

De este documento podemos sacar varios datos; en primer lugar, que a finales de mayo la escultura ya estaba casi acabada cumpliendo así con las cláusulas del contrato, ya que en él se establecía que la obra debería estar acabada seis meses después de su firma (que se produjo el 5 de noviembre). Y el otro dato que revela es el conocimiento de la realización de la obra y el consiguiente interés que los artistas de la zona presentaban hacia ella. También en este punto hay que señalar que en esta ocasión sí tenemos un documento que nos indica que existió comunicación entre el Ayuntamiento y el artista interesado, no como en el caso de Ubaldo Cantos en el que la comunicación se realizó por teléfono.

No debió de haber ningún problema posterior, y el monumento ya estaba listo para la fecha prevista, ya que el expediente continúa con las invitaciones enviadas por el ayuntamiento a los actos que se iban a celebrar con motivo del IV Centenario de la Publicación de “La Minerva”. En primer lugar encontramos la Saluda que por la que se invita a los concejales, a continuación las copias de los telegramas que envía el Ayuntamiento al Presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que mediante una saluda con fecha de envió 26 de Mayo y fecha de entrada en el Ayuntamiento 28 del mismo “se lamenta de haber podido asistir por tener contraídos compromisos anteriores” y al consejero de Educación, Francisco España Fuentes. Toda esta documentación fue enviada el 19 de Mayo de 1987. El 20 de Mayo el Alcalde a través de un bando comunica al pueblo los actos que se van a realizar y les hace extensible la invitación a los mismos.

Hasta aquí la documentación que hace referencia a la escultura erigida en la Plaza Príncipe de Asturias en homenaje al humanista Francisco Sánchez “el Brocense”, pero en el expediente se hallan todavía otros dos documentos que aunque ya pertenecen al principio de la década de los 90 pasamos a citar por encontrarse en dicho expediente. El primero de ellos es la decisión que toma el Ayuntamiento de adquirir bustos de “El Brocense” en el documento se dice lo siguiente: “El Sr. Alcalde da cuenta a los reunidos de la resolución adoptada por el mismo, para adquirir diez bustos del “Brocense”, con el fin de contar con existencias de estos, teniendo en cuenta que cierto número de ellos serán distribuidos a las diversas Autoridades que harán su presencia en esta Villa, con motivo de la celebración del “Día de la Tenca”; quedando enterados.” Y se firma en Brozas a 19 de Julio de 1990. De tal documento sólo podemos concluir la intención de comprar bustos, pero desconocemos el autor al que se le encargó la realización de la obra y en último caso tampoco sabemos si realmente este proyecto se culminó con éxito, ya que no tenemos más documentación que nos pueda aportar algún dato nuevo.

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Láms. 10 y 11. Vista frontal y posterior del busto al Brocense, donde se aprecia la firma y fecha de la obra

Y el último documento con el que contamos es un presupuesto enviado por Ricardo García Lozano al Ayuntamiento con intención de realizar un monumento a Fray Nicolás de Ovando, que debió de ser incluido dentro de este expediente no sabemos si bien por error o bien por el vinculo creado entre el escultor y la estatua de “El Brocense”.

Antes de cerrar este capítulo, merece la pena aportar otro dato en relación con la creación de obras sobre “El Brocense”. En esta ocasión carecemos de la documentación pero sí tenemos una de las obras, ya que se realizó una serie de 200 bustos en los que se representa al personaje, bustos que están numerados, fechados y firmados.

4. REPERCUSIÓN EN LA PRENSAA lo largo de los primeros meses de 1987 aparecen diferentes noticias recogidas en la prensa regional sobre los actos que se celebraban con ocasión del IV centenario de la Minerva:

  • Extremadura, martes, 24 de marzo de 1987. En la página 8 el periódico se hace eco de la noticia con el siguiente titular: “Simposium sobre la obra de “El Brocense”; es un texto extenso donde se informa sobre los actos que se van a celebrar y el motivo de los mismos, la lista de personas interesadas en participar y como novedad se anuncia que la Diputación sufragara los gastos de remo- delación de la plaza donde se instalará la estatua, argumentando que la misma hará juego con la esplendida iglesia brocense y con la propia estatua.
  • Hoy, 15 de Mayo de 1987, en la página 17 de la sección de Regional se habla del Simposio sobre “El Brocense” y su obra “La Minerva” que tendrá lugar en Brozas del 20 al 22 de mayo. Se informa brevemente de los actos que se llevarán a cabo al mismo tiempo que el lugar de celebración de los mismos.
  • Hoy, 20 de Mayo de 1987, en la página 13 de la sección regional se recoge una noticia con el siguiente titular “Hoy comienza el simposio en homenaje a “El Brocense”. En la noticia se recogen las fechas en las que los actos se van a celebrar, el motivo por el cual se producen dichos actos, quiénes son los organizadores del simposio, los participantes y su importancia, los actos que se llevan a cabo además del simposio y en último lugar se recoge la información de la inauguración de la escultura y del descubrimiento de la placa en su casa natal.
  • Extremadura, 22 de Mayo de 1987: se recoge la noticia de la inauguración de la escultura con un titular que dice “En Brozas, su pueblo natal, inaugurada una estatua dedicada a “El Brocense”. En esta ocasión aparece acompañando una fotografía donde se recoge el momento en el que la estatua es descubierta. En el texto se recoge que el acto de descubrimiento de la obra fue llevado a cabo por el presidente de la Diputación de Cáceres y por el alcalde de la localidad. También se hace eco la noticia del descubrimiento de una placa en la casa donde nació el humanista

5. CONCLUSIONES

A lo largo de las páginas precedentes hemos ido analizando el proceso de creación, realización y erección del monumento a Francisco Sánchez de las Brozas en su villa natal; creemos, pues, que esta obra es un buen ejemplo de la escultura pública que se realiza en Extremadura durante el período democrático. Formalmente, esta obra es de una calidad técnica y estética bastante acorde con lo que se ha hecho y hace en Extremadura en este tipo de monumentos. Por otra parte, en lo que atañe al procedimiento de adjudicación y la relación entre escultor y promotor (en este caso, el ayuntamiento brocense), llama poderosamente la atención la falta de un criterio a la hora de elegir el proyecto, ya que ni siquiera el coste económico de la obra fue puesto en duda y se desecharon otras propuestas de menor cuantía, y suponemos que la relación personal (de origen desconocido) entre el autor y la corporación municipal y su alcalde fue la única razón de que esta escultura se realizase tal y como la vemos hoy en día.

6. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Para realizar este trabajo, y como se deduce de su lectura, la principal fuente inédita que hemos empleado ha sido el expediente depositado en el archivo del ayuntamiento de Brozas, que abarca un largo período comprendido entre 1965 y 1990. Asimismo, hemos podido consultar documentos textuales y gráficos conservados en su archivo personal por Ubaldo Cantos Gil. Para nuestro pesar, el señor Cantos Gil ha fallecido recientemente; desde aquí le expresamos nuestro más sentido pésame a su familia y nuestro más sincero agradecimiento y admiración.

Por último, desde el punto de vista bibliográfico, dos han sido nuestras referencias más importantes; por un lado, para conocer la vida y obra del Brocense nos ha sido fundamental el artículo publicado por el profesor de la Universidad de Extremadura Manuel Mañas Núñez en la revista Alcántara. Desde el punto de vista artístico, la obra de María del Mar Lozano Bartolozzi sobre escultura conmemorativa en la provincia de Cáceres nos ha servido para tener otra opinión sobre los dos monumentos citados en este trabajo.

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1 El grueso de esta nota biográfica ha sido extraído del artículo publicado por Manuel Mañas Núñez en la revista Alcántara (MAÑAS NÚÑEZ, M.: “Sanctius Brocensis, “El Brocense”, Alcántara, 61, 2005, pp. 11-26), aunque no podemos olvidar las distintas biografías publicadas sobre este insigne humanista extremeño, desde la primera de Gregorio Mayans incluida en el primer tomo de su publicación de la Opera Omnia de este autor, que apareció en 1766, pasando por las del Marqués de Morante (1859), Eugenio Escobar Prieto (1901), Pedro Urbano González de la Calle (1922) o Anthony Bell (1925).

2  La ubicación de la estatua fue un tema bastante debatido en Brozas; para “dilucidar” este proble- ma, la revista local Aldehuela realizó una encuesta entre sus lectores, en la que la plaza Príncipe de Asturias fue la opción mayoritariamente elegida con el 29% de los votos: “Encuesta sobre “El Brocense”, en Aldehuela. Revista cultural de la Asociación Francisco Sánchez de las Brozas, nº 21, enero-febrero 1987.

3  Litografía realizada por Rafael Esteve Vilella en 1791 sobre un dibujo de José Luis Enguídanos. Se conserva en la Biblioteca Nacional, Sala Goya, Bellas Artes, signatura IH 8523.

4  En realidad, Ricardo García Lozano no se inspiró en el grabado que menciona para realizar este primer busto sino para hacer la versión definitiva de la estatua, tal y como dijimos en el apartado correspondiente.

5   Como hemos visto, este escultor y dibujante fue el autor del busto dedicado al Brocense por el instituto cacereño del mismo nombre en 1966

6   José María Jabato Amado es autor del monumento al doctor Viera López en Coria: LOZANO BARTOLOZZI, Mª M.: Escultura pública y monumentos conmemorativos en Cáceres, Cáceres, 1988, pp. 89-91

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 Julio Fernández-Sanguino Fernández.

1.  INTRODUCCIÓN

Fidel Domínguez Páez editó en Talavera de la Reina, Toledo, Cartas cantan en 1902 como un “epistolario edificante” al precio de 10 céntimos el número suelto y 1,50 pesetas la suscripción trimestral, confeccionándose en la imprenta local de L. Rubalcaba. En los seis primeros ejemplares se indicó únicamente el número de la serie y en el inicial el director ofreció sus respetos a los lectores en una nota fechada el 5 de junio de 1902. Inicialmente, no se puede considerar como una publicación periódica, caracterizándose por ser más bien proclamas en las que los artículos se centraban en poner de manifiesto “los horrores del Panamá de Plasencia”, así como el “caciquismo bestial” que imp raba en esa ciudad. Además, se recogían reseñas de otros medios de comunic ción que también hacían alusión a las irregularidades que se denunciaban1.

En el sexto ejemplar se indicaba en otra nota al público que empezaría Cartas cantan a publicarse como semanario y con variados contenidos, ofreciendo el director su domicilio en el número 32 de la calle San Francisco de Talavera. De este modo, la publicación emprende su nueva andadura el 24 de julio de 1902, saliendo los sábados y empezando a marcarse el periódico con referencia al número 7 en el ejemplar de este día. Posteriormente, su director indicaría que se imprimía en Toledo, figurando menciones a la Imprenta y Librería de la Viuda e Hijos de J. Peláez, Comercio 55 y Lucio 8. A partir del 22 de noviembre de 1902 figura como nuevo domicilio de la publicación la Calle del Oro número 2, también de Talavera.

Domínguez Páez se instaló en Talavera por ser una ciudad abierta y liberal, donde pudo editar su periódico para denunciar las numerosas irregularidades que, a su juicio, se estaban produciendo en Plasencia. Mediante el ferrocarril podía distribuir la publicación en su localidad natal, a la que se desplazó en alguna ocasión, y al mismo tiempo podía viajar sin problemas a Madrid, lo que le permitía mantener sus contactos con otros directores de periódicos y frecuentar los círculos literarios. Su semanario iba ganando calidad y se afianzaba entre los lectores, ya que, como se puede leer el 13 de septiembre de 1902, la tirada del número anterior había pasado de mil ejemplares, cantidad muy importante para la época, aludiendo también la reseña que algunos números anteriores ya se habían agotado. Esta tirada mencionada era independiente de otros mil ejemplares que se imprimieron como propaganda de un anunciante, pues hasta el 6 de septiembre de ese año no figuró publicidad en este medio, reservándose toda la página cuatro de este número, la última, al anuncio indicado. A partir de esta fecha se pueden apreciar uno o dos anuncios en la última página del semanario2.

Cartas cantan comienza 1903 informando a los lectores sobre la introducción de algunas reformas y mejoras en la publicación, que se empiezan a observar en el segundo número de ese año con un nuevo sumario de los contenidos. El periódico se había consolidado y, como indicó su director, se recibieron “muchas cartas de adhesión y el semanario traspasó los límites regionales”. El ejemplar del 18 de enero de ese año aparece con un espléndido formato propio de periódicos actuales, estrenando una nueva y artística cabecera confeccionada en Madrid en la que aparece la representación de la Justicia con carteles alegóricos que indicaban: “Guerra al caciquismo”, “Patriotismo”, “Moralidad” y “Justicia”.

Informaba en este tercer número del año 1903 que se estaban manteniendo contactos tendentes a conseguir un contrato para publicar en el periódico caricaturas de un famoso dibujante parisién dentro de un apartado gráfico que se iba a crear. Además, en su última página figuran trece anuncios, logrando por primera vez una colaboración importante de anunciantes. Sorprendentemente, éste es el último número del que se tiene constancia, pudiéndose leer en La Idea, semanario republicano de Toledo, el 14 de febrero de 1903 que se había recibido en la redacción un ejemplar del nuevo periódico toledano Tribuna Pública que desde Talavera de la Reina informaba Fidel Domínguez, director que fue del semanario desaparecido Cartas cantan3.

2.  NACIMIENTO DE TRIBUNA PÚBLICA

Fidel Domínguez Páez iniciaría a principios febrero de 1903 su actividad periodística en Toledo con el semanario Tribuna Pública, definiéndole en su cabecera como “Periódico Democrático Ilustrado” y añadiendo en su publicidad “y de Intereses Morales y Materiales”. De formato de 48 x 35 cm. y con cuatro páginas, su precio fue de 10 céntimos el número suelto y 1,50 pesetas la suscripción trimestral.

El director se instalaría definitivamente en la capital de la provincia el 9 de julio de 1903, en la Plaza de las Capuchinas número 2 donde establece la redacción del periódico, y anuncia que su publicación saldría todos los jueves. A partir del 4 de octubre de ese año saldría los domingos, aunque su delicado estado de salud y sus compromisos políticos motivaron algunos retrasos en la impresión del semanario. Se confeccionaba inicialmente en la Imprenta y Librería de la Viuda e Hijos de J. Peláez y a partir del 6 julio de 1904 se estamparía en la Imprenta de la Viuda de Lara, también en Toledo.

De esta publicación figuran digitalizados en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura los números 18, de 9 de julio de 1903, al 75, de 31 de diciembre de 1904, aunque faltan los números 29, 37 al 39 y 73. Del análisis de los ejemplares disponibles se han obtenido las consideraciones que seguidamente se indican4.

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3. CUESTIONES POLÍTICAS Y SOCIALES TRATADAS EN EL PERIÓDICO

El semanario solía comenzar con editoriales de la actualidad del momento, dedicando inicialmente una especial atención al Partido Democrático con nume- rosas alusiones a Canalejas, a quien se le denominaba el Jefe. De este ilustre político demócrata-liberal el periódico incluyó consideraciones sobre su actividad e ideología, transcribió sus discursos e, incluso, dedicó un número monográfico para reproducir el mitin que pronunció el 11 de septiembre de 1904 en Pamplona. El 29 de noviembre de 1903 dedica su editorial al nacimiento del Partido Liberal Democrático con Monteros Ríos a la cabeza, que el director reconoce y acata, “respondiendo á lo que la propia convicción nos dicta y secundando los nobles designios de don José Canalejas” y precisando que Tribuna Pública sería el órgano del citado partido en la provincia de Toledo, por lo que a partir de este número cambia su cabecera para denominarse “Periódico Liberal Democrático”.

Son frecuentes las reseñas o comentarios hacia políticos de la época, como Maura, Moret o Romanones; sin embargo, Joaquín Costa sería uno de los personajes del momento con el que tendría una especial sintonía el director, incl yendo en el periódico varias obras suyas, de las que se pueden destacar el trabajo social “El problema agrario-obrero en Andalucía”, el boceto “Obreros y soldados vegetales”, dedicado a los niños de Ricla en su fiesta del Árbol, y el pensamiento “Los árboles”, así como reproduciendo artículos que el ilustre político publicaba en otros medios. Con estos escritos, el director continuó en su semanario toledano la labor emprendida en su anterior periódico talaverano Cartas cantan, ya que no se puede entender este último periódico, ni otros de esta época, sin adentrarnos en los aires renovadores y laicos en la enseñanza en España, cuyo máximo exponente fue la Institución Libre de Enseñanza de la que saldrían las más relevantes figuras españolas, figurando colaboraciones de algunas de ellas en los dos periódicos mencionados de Fidel Domínguez Páez, y los valores democráticos y republicanos de principios del siglo XX, siendo la figura de Joaquín Costa una de más representativas. Este insigne personaje ingresaría en 1903 en la Unión Republicana de Nicolás Salmerón, con la que saldría elegido Diputado, aunque no llegó a ocupar su escaño. Desengañado en su lucha por mejorar la España que le tocó vivir, en 1905 vuelve cansado y enfermo a su tierra oscense, falleciendo en 1911, un año antes del asesinato de Canalejas.

Tribuna Pública nos ilustra sobre las cuestiones políticas de esos años, tanto de la capital como de la provincia de Toledo y, aunque dedicó una especial atención al Partido Democrático, también informó sobre otros partidos y de sus eventos, como el promovido por la Comisión organizadora del Partido Republicano de Talavera, que celebraría una convención el 23 de agosto de 1903 con asistencia de una Comisión de Madrid, o el mitin socialista de diciembre de ese año celebrado en el teatro Rojas de Toledo, precisando que “no pudo asistir el compañero Pablo Iglesias” por hallarse en otra asamblea. Del mismo modo, informó acerca de las reuniones en la Casa del Pueblo y de los diversos actos republicanos, en  los que se cantaba La Marsellesa en aquella época.

En relación con las elecciones a Cortes de 1903, sigue con la misma línea informativa plural, si bien dedica su apoyo y atención a los candidatos demócra- tas de la capital de la provincia. Al informar sobre la candidatura democrática de Toledo, indicaría que acudían a los comicios que se iban a celebrar “coaligados con las demás fracciones monárquicas, por habérselo impuesto así deberes del Partido y el instinto de conservación como monárquicos: frente á los republicanos, que igualmente han depuesto sus diferencias”. Después de estas ele ciones señalaría que el triunfo de los republicanos en Toledo fue completo e indiscutible y que lucharon contra el soborno, la coacción y hasta la bravuconería oficial, señalando con honestidad democrática que la batalla había sido bien ganada por ellos. Seguidamente, se preguntaba de quién había partido la idea de la coalición con los monárquicos que les habían llevado al fracaso en esas elecciones.

También figuran referencias a candidatos de otros lugares de la provincia, especialmente del representante del distrito por Talavera D. José Luis Gallo al que le dedicaría posteriormente una especial atención por su delicado estado de salud, publicando una amplia esquela en primera página para anunciar su fallecimiento el 16 de febrero de 1904 seguida de un amplio editorial sobre este insigne Diputado a Cortes y reseña del duelo que tuvo lugar presidido por Canalejas. Dos meses más tarde informaba de las elecciones en Talavera para cubrir la vacante y expresaba el temor de la mayoría de los liberales de ese distrito, que inicialmente habían decidido no tomar parte en los comicios tanto por respeto a la memoria del Sr. Gallo como “por verdadera y natural repugnancia á las intrigas de toda índole que se están poniendo en juego”. Al comentar el triunfo del Sr. Beruete “por la friolera de tres mil y pico de votos» con respecto al candidato del Gobierno Sr. Delgado, manifestaba que éste no merecía que se le tratase con tanta dureza y que se consolase “pensando que el derrotado aquí es el propio Ministro de la Gobernación, y hasta si se quiere el mismísimo Sr. Maura”.

Las posiciones políticas de Fidel Domínguez Páez las podemos ver en su editorial “Los dos fanatismos” publicado el 24 de agosto de 1904 con motivo del Congreso Internacional Socialista celebrado en Amsterdam, donde flotaba el espíritu de Marx y se cerró con la Internacional. Indicaba que triunfó el fan tismo, pero confiaba en que seguirían soplando vientos de tolerancia. Con res- pecto a España, señalaba el abismo que se había producido entre los republicanos y los socialistas, para finalizar:

“Es el momento nuestro, de los verdaderos demócratas, para en los próxi-mos días de Gobierno, tan próximos que ya se tocan, tener preparada una la-bor legislativa, eficaz y fecunda en pro de la clase obrera, que preferirá seguir el camino recto y seguro de la evolución al azaroso y remoto de la revolución social. “¡Cuán glorioso el triunfo del partido liberal democrático al predicar con el ejemplo, batiendo y aniquilando á los dos fanatismos: al rojo, símbolo de un provenir quimérico, y al negro, legado triste de siglos y siglos de ignominiosa castración de conciencias!…”

Las cuestiones sociales tuvieron una importante cobertura con numerosos artículos que ponen de manifiesto la tendencia del periódico y nos ilustran sobre interesantes temas tratados hace un siglo y que siguen estando de actualidad. En “La Cuestión Obrera” T. Orbe señalaba que “la miseria y las crisis comerciales é industriales, los dos grandes obstáculos para el progreso del bienestar y de la civilización, tienen una sola causa: el reparto injusto de las riquezas”, para puntualizar que la elevación de los salarios era de utilidad general.

Del mismo modo, se pueden observar escritos con posiciones en favor de mejorar las condiciones de los trabajadores, como la necesidad de hacer casas para ellos, o reseñas abordando otros asuntos relacionados de actualidad en aquellos momentos, destacando la huelga de panaderos en la ciudad o la detención en Madrid de Pablo Iglesias. Al hablar de las crisis, señalaría que la más negra era la del trabajo, tratando este asunto en diversos artículos, algunos de ellos firmados por “Juan Proletario”. La angustiosa situación de la clase obrera toledana en esos años traspasaría las fronteras regionales y el semanario se hace eco de su tratamiento en el periódico barcelonés La Nación. Para poder informar adecuadamente sobre lo que estaba ocurriendo en la ciudad, animó a los trabajadores a que mandasen al periódico sus vivencias para incluir los escritos recibidos en la sección “La vida del obrero en Toledo”.

La incultura de la época fue otra cuestión que el semanario puso de manifiesto, señalando en un artículo A. Aguilera y Arjona que “tiene para mí, una importancia extraordinaria, decisiva, la difusión de la cultura entre las clases desheredadas”. El director, consciente de este problema, escribió a Canalejas, publicando el periódico el 29 de marzo de 1904 la siguiente contestación del político español: “Mi querido amigo: En el acto de recibir su carta, le contesto para manifestarle que reanudaré mis gestiones para que le sea concedida al Centro obrero la Biblioteca popular que desea”.

Por último, señalar que el semanario toledano publicaba réplicas de los lec- tores dentro de su imparcialidad periodística, destacando en el contexto tratado en este apartado la carta incluida el 31 de mayo de 1904 de la sociedad de obreros albañiles La Progresiva, que editaba un Boletín “en el que se leen muy acertados trabajos de doctrina social”, para defenderse de los ataques de El Castellano, periódico del Arzobispado de Toledo.

En temas religiosos, Fidel Domínguez Páez siempre se mostró respetuoso. En su anterior periódico Cartas cantan defendió públicamente al Obispo de Plasencia ante las acusaciones de estar implicado en algunas de las irregularidades que se estaban produciendo en la ciudad, señalando que había sido “una víctima más del execrable robo del Colegio de San Calixto”, mostrándose en contra de la “campaña calumniosa realizada contra el venerable prelado de Plasencia, verdadero apóstol de la caridad cristiana”.

En Tribuna Pública se puede apreciar esta misma línea en las reseñas sobre actos religiosos, informaciones sobre el Arzobispado de Toledo o en los acontecimientos que recogía, como “La peregrinación á la Virgen del Valle”. Igualmente, se ve esta postura en otras noticias, destacando el artículo sobre la muer- te de León XIII con frases como “lamentamos con dolor profundo”. Es signifi- cativo que escribiese en el aniversario de la muerte de su madre: “dama modelo de la perfecta cristiana, cuya caridad era tan grande como su corazón”.

Ahora bien, su profesionalidad e independencia informativa le hacía ser crítico con las posturas intransigentes o extremas de otros medios de comunicación. En el artículo “Libelistas neos” criticaba las falsedades que algunos perió- dicos vertían, ya que “llevados los difamadores a los Tribunales, de la misma manera que antes escurrieron el bulto, escudándose en sus creencias para disculpar la cobardía, tratan ahora de eludir responsabilidades. Semejante proceder será todo lo nocedalino que se quiera; pero no es grato á Dios y le rechazan todos los hombres bien nacidos. Los vehículos de la difamación se llaman El siglo Futuro y La Lectura Católica”.

Del mismo modo, se pueden ver en la publicación toledana protestas por informaciones desmedidas e injustas, que estimaba como impropias en relación con una mínima cortesía hacia las personalidades que visitaban la ciudad, siendo representativa la siguiente cita que figura en el último ejemplar conservado:

“El semanario de literatura y de enseñanza, como antes se decía, ó simplemente católico, como él se dice ahora, cierra contra los republicanos con motivo del mitin verificado en Rojas (teatro de Toledo), y al que asistieron los Diputados Sres. Menéndez Pallarés, Anglés, Lerroux, Nogués y Junoy, ciuda- danos ilustres y sobre todo dignísimos. Protestamos de la violencia de la arremetida, tanto por estimarla injusta como por la dureza de los calificativos. Nada tan voluntario como la religión, ha dicho San Pablo. Nada tan feroz co- mo un fanático, so capa de defensor de esa misma religión, símbolo de la caridad en toda su excelsitud. Compadezcamos al semanario instructor católico, pues en el pecado lleva la penitencia. Y deploremos su lamentable concepto acerca de los deberes que la hospitalidad impone”.

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4. OTROS CONTENIDOS HABITUALES DEL SEMANARIO TOLEDANO

En relación con las noticias cotidianas de la actualidad del momento, el semanario dedicaba su mayor atención a informaciones sobre la ciudad dentro de sus apartados “Toledo al día” o “Cuestiones locales” e incluía secciones fijas para tratar sobre determinados asuntos habituales, como las reseñas sobre el Ayuntamiento en “Jornadas municipales”, los señalamientos de la “Audiencia Provincial” o los datos relativos al “Registro Civil” para referir los nacimientos y defunciones, informando igualmente de los acontecimientos relevantes que se producían en la población con artículos y referencias escritos tal efecto, destacando los relativos a las ferias, las corridas de toros, las elecciones municipales, los actos relacionados con la Academia Militar o las visitas de personas ilustres a la ciudad.

El periódico completaba su información con otras cuestiones de interés p ra sus lectores, destacando los temas médicos que se incluían en la Sección “Higiene popular” con artículos relativos al baño de los niños, consejos a las madres en la cría de los hijos, las virtudes de la fruta en la alimentación, la lucha contra la tuberculosis y otros consejos médicos. Del mismo modo, los temas agrícolas estuvieron presentes con frecuentes reseñas para informar sobre los diversos mercados de productos agrícolas y ganaderos, incluyendo  también artículos relacionados dentro de la sección “Guía del Agricultor”, entre los que se puede destacar “El mejor remedio contra la langosta” de Arturo Soria, y trabajos acerca de guías para los vinicultores, consejos para trasplante de frutales, mejoras en la producción de las cebollas, abonos de cultivos, calendario hortícola y otros temas similares.

Las noticias internacionales se podían ver en el apartado “De todos para todos”, en donde se recogían en notas cortas informaciones curiosas y anecdóticas del exterior, figurando algunas otras por su importancia en reseñas independientes, como la guerra entre Rusia y Japón. En “Ecos de la Provincia” se agrupaban las informaciones enviadas por los corresponsales con noticias de Talavera, Cebolla, Valdeverdeja, Torrijos, Oropesa, Illescas y otras localidades de la provincia.

En su amplia y variada oferta, el periódico incluyó una sección femenina denominada “Carnet de las damas” en la que se ofrecían consejos sobre cocina, limpieza del hogar, moda y confección de prendas, entre otras cuestiones de interés para sus lectoras que enviaban preguntas al periódico y eran contestadas por la redactora de este apartado con la firma de “Terina”. Incluyó también apartados de “Carnet de la moda”, suscrito inicialmente por Mme. Robert desde París y posteriormente por Elisa Daudet, y “Ecos de la moda”, enviado desde San Sebastián por Honoria.

El periódico ofreció su concurso y ayuda para obras benéficas, destacando las colonias escolares para niños pobres de la capital dentro de la “humanitaria iniciativa de los señores Hoyos y Besteiro” y secundada por el Alcalde de la ciudad, con reseñas posteriores de la feliz realización del proyecto. Es de señalar que Julián Besteiro llegó a Toledo en 1898 como profesor del Instituto y en 1903 ingresa en la Unión Republicana de Salmerón y Lerroux y sale elegido Concejal. Aunque Fidel Domínguez Páez militaba en el Partido Liberal Democrático, daba su apoyo en el periódico a los dos concejales mencionados, llegando a señalar a Besteiro como “nuestro buen amigo particular” y precisar el 30 de noviembre de 1904 que contase “con nuestro concurso, ya que sabe somos veteranos en la busca y captura de caciques”.

Por último, destacar que el semanario dedicaba una hoja a la publicidad de establecimientos y negocios de Toledo capital e incluía esquelas de fallecimientos. Entre éstas, destaca la publicada el 17 de septiembre de 1903 relativa al aniversario del fallecimiento en Plasencia de la madre del director, Doña Micaela Páez Iñigo.

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5.  REFERENCIAS A EXTREMADURA EN TRIBUNA PÚBLICA

Al trasladarse a Toledo, Fidel Domínguez Páez siguió incluyendo en su nuevo periódico noticias relativas a su tierra, aunque con menos proliferación que en su anterior semanario talaverano. Se debe destacar que las frecuentes citas a Extremadura constituyen una de las características de la prensa histórica editada en Talavera de la Reina por motivos diversos5.

En Tribuna Pública, observamos que en la habitual sección correspondiente a los mercados agrícolas y ganaderos se indican frecuentemente los precios de productos en ciudades extremeñas, tales como Cáceres, Badajoz, Logrosán, Trujillo, Almendralejo o Zafra. En ocasiones, se hace una especial referencia a las lanas de Extremadura o las notas se extienden a otras cuestiones afines, como la feria de Aldeanueva de la Vera. El 29 de marzo de 1904 dedica una amplia reseña a detallar las condiciones del nuevo mercado de Trujillo creado con el fin de fomentar las transacciones de toda clase de ganados en esa comarca, que sería quincenal en los meses centrales del año y se celebraría el primer jueves de los meses restantes.

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Plasencia seguiría teniendo un protagonismo especial y el 23 de julio de 1903 señalaría que “después de manifestar á mis paisanos que por motivos de salud y por razón de mis trabajos políticos durante las pasadas elecciones vime en el trance de suspender esta laboriosa cruzada, vuelvo á la brecha dispuesto, como siempre, á romper lanzas en pos de la justicia”. En el ejemplar de ese día se incluyen tres reseñas sobre irregularidades en su ciudad, empezando por la referente a “Robo de un millón de pesetas”. En números siguientes seguiría abordando las irregularidades denunciadas en artículos con títulos como “El Panamá de Plasencia”. También se aprecian sus gestiones para el indulto de “Los reos de Plasencia”, figurando el 10 de diciembre de 1904 una reseña con manifestaciones de Canalejas implorando por ellos.

En ocasiones incluye informaciones de la actualidad de la zona, destacando la que bajo el título “De interés regional” señalaba: “uno de estos días se reunirá en Jarandilla el Consejo general de la Liga de la Vera, y enseguida se convocará una reunión magna en Plasencia, en la que ha de tratarse del ferrocarril, del Sesmo y de allanar las dificultades que los dueños ponen á la expropiación de terrenos que ha de atravesar la carretera de Plasencia a Oropesa”. Ofrece seguidamente otras noticias de la comarca, sobresaliendo la que hace referencia a que la Liga Verata se ofreció a ejecutar por su cuenta la prolongación del ferrocarril de Madrid a Villa del Prado recorriendo la Vera hasta terminar en Plasencia.

También incluyó noticias sobre actos luctuosos, transmitiendo los pésames por la muerte del hijo del colaborador D. José González de Castro, médico del Guijo de Santa Bárbara, o por la de su amigo D. Luis Pérez Aloe de Trujillo. El 23 de enero de 1904 dedica una emotiva necrología por el fallecimiento del gran pensador y crítico González Serrano, señalando que “la provincia de Cáceres no cumplirá con menos que con erigirle un monumento que perpetúe la fama de tan preclaro hijo suyo”. A continuación incluye su estudio literario y filosófico El Beso.

6. APORTACIÓN A LA CULTURA TOLEDANA
A pesar del aparente tremendismo de Cartas cantan, posiblemente la faceta más característica del anterior periódico de Domínguez Páez haya sido su aportación a la cultura talaverana. El director mantenía contactos en Madrid con otros colegas y escritores de la época que posibilitó que pudiera publicar una serie de trabajos literarios de jóvenes autores que posteriormente ocuparían las más altas cimas de las letras españolas. El “Álbum” de este periódico se inicia con una poesía de Juan Ramón Jiménez, incluyendo a continuación obras de Rubén Darío, Manuel Machado y otras composiciones de jóvenes escritores que posteriormente se encuadrarían en la llamada generación del noventa y ocho. Del mismo modo, pudo publicar en su semanario importantes colaboraciones en prosa de Ramón del Valle Inclán, Jacinto Benavente, Eça de Queiroz, Ramiro de Maeztu y otros ilustres escritores que empezaban.Fidel Domínguez Páez continuaría esta faceta literaria en Tribuna Pública y dentro del apartado “Álbum” de su nuevo periódico se pueden leer poesías de Emilio Bobadilla, Salvador Rueda, Francisco Villaespesa, Rubén Darío, Manuel Machado, Joaquín dicenta y otros ilustres escritores, como se puede apreciar en el Anexo 1 que se ofrece al final de este estudio y en donde figuran las obras aportadas con las fechas en que se publicaron.Del mismo modo, podemos ver en los diferentes números del semanario toledano interesantes colaboraciones en prosa de bocetos literarios, cuentos, relatos cortos y otros trabajos firmados por interesantes literatos del momento, como se puede apreciar en el Anexo 2, destacándose a Pío Baroja, Pedro Morante Mateos, José González de Castro, Casimiro Prieto o A. Riera.A partir de febrero de 1904, ante la ausencia temporal del director por enfermedad, se aprecia un esfuerzo de los participantes locales por aportar más trabajos literarios al no contarse con las habituales colaboraciones que Fidel Domínguez Páez conseguía, llegando Emilio Bueno a escribir “Vamos á hacer aunque mal la revista semanal” en su habitual columna de “Renglones cortos” en donde con distendidas inspiraciones trataba aspectos cotidianos.Igualmente, el semanario para completar su espacio tuvo que incluir composiciones y trabajos de notables personalidades publicadas en otros medios o traducciones de algunas obras de ilustres literatos, destacándose a Concepción Arenal, Victor Hugo o Amicis.

En “Nuestro folletín” se ofrecía cada día unas hojas de obras literarias para que los lectores las pudiesen recortar con el fin de encuadernarlas y poder tener el libro completo. En los ejemplares analizados figuran La Caja de Ahorros de Auerbach, La copia de oro de Carit Etlar, Expiación de Rau, Interior de Mauricio Maeterlinck y las siguientes obras de Miguel de Cervantes, dentro de la adhesión del periódico al homenaje a nuestro inmortal escritor con motivo del centenario de El Quijote, La ilustre fregona, El licenciado Vidriera y Riconete y Cortadillo.

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Como complemento a la notable aportación a la cultura de la ciudad, en este periódico también podemos ver reproducciones de interesantes artículos, como “El oleaje en la industria” de José Echegaray o “El banco y los cambios” de Ramiro de Maeztu a quien el director le denominaba querido amigo, reseñas de los libros que se publicaban u otras informaciones relacionadas, destacando la satisfacción del director por saludar en Toledo al eminente novelista Blasco Ibáñez o la presencia de Galdós en la Semana Santa toledana.En relación con este último escritor, señalar que el semanario el 29 de marzo de 1904 manifestaba su satisfacción por el homenaje a Galdós que iba a realizar la prensa española y precisaba que hacía un año aproximadamente, cuando el periódico publicó el retrato y la firma autógrafa del literato, se lanzó la idea de glorificar pública y solemnemente al insigne novelista y dramaturgo. Aunque el ejemplar mencionado no se ha conservado, esta última cita es representativa de la existencia del periódico en la época indicada.

7. FIDEL DOMÍNGUEZ PÁEZ

Fidel Domínguez Páez en el número de Cartas Cantan correspondiente al 6 de diciembre de 1902 detalla en un artículo con el título “Quien soy yo” su actividad profesional y literaria para dejar claro su currículum y que no se le confundiera con otros directores de la época con los que mantenía duras disputas dialécticas.

Había nacido en Plasencia el 10 de noviembre de 1859, ciudad donde colaboró en El Extremeño y en La Voz de Plasencia y fue redactor y fundador del Eco Lusitano. Este prolífico periodista colaboró, según pone de manifiesto, en los más importantes diarios de la capital de España y provincias, siendo director literario del diario de Madrid El Independiente y redactor de El Pabellón Nacional, de El Paréntesis, de la Ilustración Nacional y de la Izquierda Dinástica. Del mismo modo, publicaría los siguientes periódicos: El Sufragio Universal, El Mensajero Antillano, El Financiero Hispano-Americano y El correo de Extremadura, para el que en otra reseña se obtiene la fecha de 1886. Su dinamismo e inquietud hizo que en 1899 se escapase al “otro mundo”, fundando en La Habana La Prensa que alcanzaría un excepcional éxito, desarrollando una interesante actividad en América donde ganaría “honra y dinero”. En otra nota publicada en el número correspondiente al 18 de octubre de 1902 en el semanario indicado, se puede ver que se había hecho cargo de la dirección y confección de un nuevo periódico en la capital de España denominado El Obrero de Ferrocarriles y Tranvías de Madrid, aportando sus conocimientos y esfuerzo en favor de los obreros. También detalla en el artículo del 6 de diciembre de 1902 su abundante obra literaria y sus posiciones políticas, con una referencia a que fue nombrado para un cargo de confianza cerca del embajador de España en París y que no pudo desempeñar a causa del retorno al poder de los conservadores. Por ultimo, precisaba que su entretenimiento favorito era la caza de los caciques.

Esta reseña del director es muy ilustrativa y pone de manifiesto, además de lo indiciado, las dificultades propias de la época, ya que con toda naturalidad indica: “cuando fue preciso batirme, me batí; me pegaron y pegué”. Fidel Domínguez Páez en Cartas cantan se definía como “propenso a la anarquía” y su posición crítica hizo que no mantuviese buenos amigos entre sus compañeros de la prensa, incluso de la misma tendencia política. Es muy significativo que firmase todos sus artículos y manifiestos, asumiendo la responsabilidad de sus escritos. En el número correspondiente al 13 de septiembre de 1902 del semanario talaverano mencionado se puede leer que “peleé siempre a pecho descubierto”, teniendo palabras muy duras para los anónimos en la prensa, a los que calificaba como la “vileza del cobarde”, y respondiendo a los mismos con frases muy ásperas, como la dedicada al “miserable que se ha atrevido a ladrarme desde lejos”.

Como se ha expuesto, Fidel Domínguez Páez se instaló en 1902 en Talavera de la Reina para editar Cartas Cantan y denunciar las irregularidades de su ciudad natal, teniendo una vida provinciana y tranquila que le llevaría a expresar en su periódico: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”. Su idea venía de antes, pues el 30 de mayo de 1899 había obtenido la aprobación para editar un periódico en Talavera titulado La Prensa; sin embargo, en 24 de julio de ese año publicó un diario con ese mismo nombre en La Habana6.

Seguramente, intentó establecerse en Talavera para conseguir sus objetivos sobre Plasencia y al surgirle la oportunidad de editar un periódico en Cuba publicó La Prensa en La Habana sin haberlo hecho en Talavera, pues no le dio tiempo material para ello; además, en esta ciudad no existe constancia de que se editase el periódico realmente. Cuando regresó a España retomó su vieja aspiración y creó Cartas cantan sin hacer referencia a la publicación anteriormente mencionada ni citándola posteriormente al documentar su actividad periodística. Una vez cumplido su objetivo, aunque siguiese residiendo temporalmente en Talavera, fundó Tribuna Pública en Toledo que tenía una importante prensa local, pues contaba con diez periódicos a principios del siglo XX mientras que en Talavera sólo estaría Cartas cantan a la vista de los datos que se han podido manejar7.

Finalmente, se trasladaría a Toledo para poder desarrollar su militancia democrática desde la capital de la provincia, figurando su nueva publicación en el estudio realizado por Moraleda entre los periódicos editados en la imperial ciudad en 19038.

En la reseña “Buen viaje”, firmada por Magdaleno de Castro en el ejemplar de Tribuna Pública del 23 de enero de 1904, se informaba a los lectores de la partida para el sanatorio de Bussot de Fidel Domínguez Paéz y “con ella su temporal abandono de las pesadas tareas periodístico-literarias”. Le calificaba de luchador infatigable del periodismo desde los dieciocho años y señalaba que desde muchachuelo leyó sus célebres folletos y sus estudios biográficos- políticos del General Serrano y de otros personajes importantes.

El articulista nos sigue ilustrando sobre su director y señalaba que en La Habana al lado del General Salamanca fundó y dirigió el diario La Prensa, “el primero y más popular y batallador rotativo de la isla”. En relación con su estado de salud en Cuba, indicaría que “el vómito acabó con sus campañas y estuvo a punto de acabar con su vida obligándole á reembarcarse aún convaleciente”.

Prosigue señalando que “achaques de temperamento, la valentía de su espíritu audaz é inquieto y su propio gran talento, hicieron su vida accidentada de una labor intelectual incesante, aniquiladora”. En relación con su actividad al frente del semanario, señalaba que hacía un periódico de política; pero con una información variada, pues se esforzaba en ofrecer la complejidad de gustos e inclinaciones de sus lectores, incluyendo quince o veinte secciones y poniendo “sustancia ideológica, fibra mental, sin garrulla hojarasca ni insustanciales amplificaciones de relleno”.

Precisaba que su empresa había sido “dura y laboriosa en demasía” y por ello le sobrevino “al batallador periodista la neurastenia que há cuatro meses le trae postrado y abate su pensamiento”. Concluye su nota deseando al director un feliz viaje y que volviese pronto restablecido y con su antiguo natural vigor. Habría que esperar hasta el 6 de marzo de 1904 a que figurara un editorial en el periódico firmado por Fidel Domínguez, retomando la publicación a partir de esta fecha su estilo habitual.

En otra reseña del 16 de julio de ese año se indicaba que por ausencia del director con motivo de unos viajes se hacía cargo momentáneamente del periódico José Romasanta y Charro. En consecuencia, la publicación tuvo que sufrir varios retrasos e interrupciones, tanto por la enfermedad del director como por su actividad política, pues vemos que el 29 de octubre siguiente se indicaba “que el Director de Tribuna Pública se ha constituido en Madrid para exponer hasta el mismo Maura, como ya lo ha efectuado repetidas veces durante el pre- sente mes, las tropelías de que son víctimas los liberales demócratas, huérfanos de representación parlamentaria en la provincia de Toledo”. Estas cuestiones propiciaron que en 1904 únicamente se editasen treinta y tres números del semanario en lugar de los cincuenta y dos que hubiesen correspondido en ese año.

Posteriormente, en el periódico talaverano El Criterio de 22 de julio de 1905 figura una reseña titulada “Duro y a la cabeza” en la que se indicaba que “copiamos de Tribuna Pública”, transcribiendo que el Gobernador Civil de la Provincia se proponía “batir enérgicamente a todos los Municipios que viven fuera de la ley y que, notoriamente, son verdaderos cubiles de la inmoralidad”, finalizando: “Adelante, Sr. Gobernador, adelante y caiga quien caiga”. El contenido de esta nota es el habitual utilizado por Domínguez Páez, confirmando esta información que el periódico toledano seguía publicándose en 1905. En otra reseña posterior de El Criterio, publicada el 21 de abril de 1906, se puede leer: “Ha sido nombrado Jefe superior de Administración civil honorario el ilustrado periodista ex Director de Tribuna pública, de Toledo, D. Fidel Do- mínguez, nuestro estimado amigo” 9.

8.  FIN DE TRIBUNA PÚBLICA
La anterior cita indicada puede justificar los motivos de la desaparición del semanario toledano Tribuna Pública.El último número conservado de este periódico corresponde al 31 de diciembre de 1904 y en él su director deseaba a los lectores feliz salida y entrada de año. Fidel Domínguez Páez inicia este ejemplar con el editorial “Recapitulación” donde evoca “el recuerdo de la labor realizada en cumplimiento del programa que sirvió de fe de vida” del semanario, señalando, dentro de la ardorosa defensa del crédito democrático en la línea definida por Canalejas, sus objetivos de reforma de las leyes provincial y municipal, “como base de administración autónoma y norte seguro para llegar á la depuración del sufragio”, y su resuelta y enérgica defensa de otras cuestiones, destacando la revisión del arcaico sistema arancelario, el planteamiento del servicio militar obligatorio y la necesidad de presupuestos racionales y sinceros para que se invirtiesen en su mayor parte en el fomento de la Instrucción y de la Agricultura.Seguidamente pone de manifiesto “lo irritante de las injusticias sociales, más evidentes cuanto más agudos los conflictos económicos” y recalca que su espíritu de independencia era “firme garantía de toda campaña en pro de la moralidad. En caso de benevolencia, caeremos siempre del lado de los humildes”. Concluye señalando que “finalizamos hoy nuestra tarea, para reanudarla con mayores bríos, si cabe, rindiendo culto siempre á la razón y teniendo por oriente la justicia”.No se han apreciado alusiones relativas al final de la publicación, que pudo seguir en 1906 hasta el nombramiento político de Fidel Domínguez Páez. El hecho de que no se hayan conservado los posibles últimos ejemplares editados en ese año no es representativo, ya que podría haber ocurrido igual que con los números conocidos que inexplicablemente no se han preservado, tanto de los diecisiete primeros de 1903 como los que salieron en 1905, pues al analizar la prensa histórica de la zona se observa que muchos periódicos fueron destruidos, especialmente después de la Guerra Civil, y determinados ejemplares de otros han desaparecido porque no interesaba perpetuar por sus contenidos, principalmente los correspondientes a periódicos republicanos y socialistas.Por último, señalar que en Tribuna Pública se ponen de manifiesto los principios liberales, democráticos y sociales de una parte de los políticos españoles de principios del siglo pasado, de carácter progresista y en clara sintonía con los republicanos, cuestión que en nada se parece a la versión distorsionada que algunos nos ha querido transmitir de una parte de nuestra Historia, especialmente después de la Guerra Civil. El esfuerzo, altruista y generoso, de estos verdaderos patriotas por conseguir una España mejor propició su asesinato, como le sucedió a Canalejas, o les llevaría a la desesperación o a la enfermedad, como el caso expuesto de Joaquín Costa, existiendo un posible paralelismo entre lo que fue este ilustre personaje con respecto a la política y Fidel Domínguez Páez con el periodismo.El semanario analizado en este trabajo está a disposición de todos a través de Internet y es significativo que, en muchas ocasiones, al ojear sus ejemplares tengamos dudas de no estar leyendo un periódico actual.Tabla1-11

Tabla2-11

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1 FERNANDEZ-SANGUINO FERNÁNDEZ, Julio. “Cartas cantan, epistolario edificante en 1902” en Revista científica, literaria y artística del Ateneo de Cáceres, núm. 7, febrero 2008, ps. 35 a 43. (http://www.ateneodecaceres.es/Documentos/RevistaAteneo7.pdf)

Cartas cantan, 1902 y 1903, con 27 y 3 números, respectivamente. Faltan  los números 15, de 20-9-1902, y 29, de 27-12-1902. http://www.mcu.es/prensahistorica/es/consulta/busqueda.cmd

La Idea, núm. 187 de 14-2-1903. http://www.mcu.es/prensahistorica/es/consulta/busqueda.cmd.

Tribuna Pública, 1903 – 1904. http://www.mcu.es/prensahistorica/es/consulta/busqueda.cmd.

5   FERNANDEZ-SANGUINO FERNANDEZ, Julio. “Especial referencia a Extremadura en la prensa de Talavera de la Reina en el periodo 1842-1936”, en Revista científica, literaria y artística del Ateneo de Cáceres, número 8, dic. 2008, ps. 48 a 53.

La Prensa, julio-agosto de 1899, La Habana, Cuba. Hemeroteca Municipal de Madrid.

7   FERNANDEZ-SANGUINO FERNANDEZ, Julio. Cien años de luces y sombras en la prensa talaverana, 1842-1936. Excmo. Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2009.

8   MORALEDA Y ESTEBAN, Juan. Historia y evolución de la prensa toledana y misión de la misma en el orden social. Rafael Gómez Menor, Toledo, MCMVIII, p. 33.

El Criterio, 1905-1906, http://www.mcu.es/prensahistorica/es/consulta/busqueda.cmd.

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 Fernando Díaz Esteban.

 Sabido es que las cuestiones de herencia suelen dividir a las familias. No se libró de ello la familia de un extremeño ilustre, Hernán Cortés, cuyos descendientes pleitean por las rentas que conllevaba el título de Marqués del Valle de Oaxaca.

Como es sabido, Hernán Cortés y Monroy, nacido en Medellín, era de familia hidalga y escasa de recursos, pero que lo envió a que estudiara en Salamanca. Dio el salto a América y allí es conocida su actividad audaz y organiza- dora. En 1529 se le nombra Gobernador y Capitán General de México y el 20 de Julio de 1529 Carlos I le concede el título de Marqués del Valle de Oaxaca.

La vida sentimental de Hernán Cortés no es menos azarosa que su vida pública. Con su primera mujer legítima, Catalina Pizarro, no tuvo hijos. Con la india Malinche (Doña Marina) tuvo a su primogénito ilegítimo, Martín Cortés, que casado con doña Bernardina Porras, le dio dos nietos: Ana Cortés y Fernando Cortés; Ana Hermosillo dio a Cortés otro hijo, Luis; con la princesa india Isabel tuvo a doña Leonor Cortés de Moctezuma, que casó con Juan de Tolosa; con otra princesa azteca tuvo a doña María Cortés de Moctezuma; con doña Catalina Juárez Marcaida no tuvo hijos. Con la última y legitima, Juana Ramírez de Arellano de Zúñiga le dio a Luis Cortés y Ramírez de Arrellano, a don Martín Cortés y Ramírez de Arellano, segundo Marques del Valle, que casado con su pariente doña Ana Ramírez de Arellano tienen a don Fernando, tercer Marqués del Valle, que se casó con doña Mencía de la Cerda, y por último, doña María Cortés de Zúñiga, que casada con don Luis Quiñones y Pimentel tienen a doña Catalina Cortés de Zúñiga, y a doña Juana, casada con don Fernando Enríquez Porto; el otro hijo, Pedro, al morir su hermano Fernando sin descendencia legítima, heredó el título de Marqués del Valle. Muerto también sin descendencia, el título pasó a su hermana Juana. Don Martín casó en segundas nupcias con doña Magdalena Guzmán, de la que no tuvo hijos, pero que como viuda del Marqués entra también en los pleitos que doña Mencía tiene con don Pedro y los acreedores.

En general, los hijos e hijas de Hernán Cortés emparentaron con miembros de nobleza. Delmiro de la Válgoma ha estudiado estos entronques de los descendientes de Cortés con la nobleza actual.

La fortuna económica de Cortés sufrió muchos vaivenes, pero la posesión del Estado (termino que en el lenguaje de la época equivalía a finca, solo que ésta era un trozo grande de México) del Valle de Oaxaca y generaba ganancias. Murió en 1547.

El segundo Marqués del Valle, don Martín Cortés y Ramírez de Arellano, vino a España, sirvió al rey en Italia, en 1563 volvió a México y allí se vio mezclado en la rebelión (1565-1566) que los españoles, por cuestiones económicas, realizan contra el Virrey; fue detenido, pero recibió el perdón real. Llevó una vida ostentosa y contrajo numerosas deudas, que su hijo don Fernando, tercer Marques del Valle, fue pagando en parte con el préstamo de la dote de su mujer, doña Mencía de la Cerda.

Cuando ésta se quedó viuda, quiso recuperar su dote, pero su cuñado, el cuarto Marqués del Valle, don Pedro Ramírez de Arellano, se quedó con todos los ingresos del Estado del Valle y no quiso devolver la dote de la Marquesa viuda.

Se inicia entonces un proceso judicial por parte de la Marquesa para recuperar su dote y poder así pagar las deudas que tenía pendientes, que aunque lo gana, no se acaba de ejecutar y pide que se nombre un Juez que atienda su reclamación. La reclamación está manuscrita al final de un largo proceso de don Pedro Cortes, IV Marqués del Valle con sus acreedores. El proceso está impreso y tiene extractos de las sentencias y documentos que presentan las partes. Se conserva en la Real Biblioteca de Palacio1. Contiene 47 folios y hay numerosas referencias a la Marquesa doña Mencía:

Memorial Del Pleyto Del Marques del Valle don Pedro Cortes, con sus acreedores. Sobre Que el Conde de Benauente , y el de Priego, y los Teatinos de la ciudad de Salamanca, y los herederos de Gauriel de Galarza, y la Marquesa del Valle doña Madalena de Guzman. Piden, que el pleyto de acreedores de los Marqueses del Valle, don Martin, y don Fernâdo Cortes, se continue y sustancie en forma, con el Marques don Pedro, que oy possee, y se graduê las deudas, y se ponga administrador en el Estado.

El Marques representa los inconvenientes que tiene poner administrador, y ofrece poner fianças en las Indias, poner cada año en la casa de contratación de Seuilla 20 V ducados con los quales dize aurà para pagar a la Marquesa doña Mencia, y a sus acreedores

En el (f. 1v) Auto se acuerda que se acumule a esta proceso la petición de doña Mencía, a lo que se oponía el conde de Benavente y otros acreedores. Sigue (f.2v) el Caso con la petición de los acreedores y la pretensión de doña Mencía de que primero se le pague a ella porque ha ganado el juicio, aunque todavía no se ha ejecutado. La (f.4v) pretensión de la Marquesa doña Mencia se presentó el 4 de Abril de 1612 en el Consejo de Indias y (f.7v) En el Consejo volvió a pedir el 31 de Julio que se le diese Juez ejecutor de la sentencia favorable al pago de la dote, que consistió en 48 quentos 103. 098 maravedises, en juros, censos, joyas, plata, vestidos y ropa blanca. Y sigue una larga lista de reclamaciones y recursos de la Marquesa y de los acreedores hasta completar 47 folios. El marqués don Pedro había prometido pagar y no lo ha hecho, por lo que se acuerda poner un Administrador de sus tierras. El juicio ha durado varios años.

Otro documento en la Real Biblioteca2 tiene los pleitos de

La Marquesa del Valle doña Madalena de Guzman [En el pleito] Con Pedro de Mendoza. El d(ic)ho Pedro de Mendoza pidio execucion antes de ahora contra la d(ic)ha Marquesa en virtud de una escritura de indemnidad otorgada por ella y el Marques [don Fernando] y sus hermanos.

El pleito trata de quien ha de cobrar primero, si doña Magdalena, los acreedores, doña Mencía, viuda del Marques don Fernando, o el Marqués don Pedro. Se acuerda que vaya un Juez a las Indias, traiga el dinero y lo entregue al Depositario General de la Corte.

Los enrevesados pleitos de estos descendientes de Hernán Cortés los podemos resumir en el manuscrito con las pretensiones de la Marquesa doña Mencía de la Cerda.

El documento sigue las pautas formales en los documentos legales de la época3: Por quién se hace la demanda, Con (tra) quien pleitea, Sobre que se pleitea y la argumentación en que se basa. Falta aquí el nombre del Licenciado que ha llevado la defensa, habitual en estos documentos. El escrito sigue las incoherencias ortográficas de la época: ahorro de la –h- , ss, palabras pegadas, – b- por –v-, -u- por –v- y viceversa. El signo V significa miles. Hemos respetado la ortografía y sólo hemos separado las palabras pegadas. Recordemos que un “quento” es un millón.

Reproducimos el documento4, con algunos comentarios ocasionales:

“Por la Marquesa del Valle doña Mencia [En el pleito] Con el Marques del Valle, Sobre que se le de Juez ejecutivo que con efeto cumpla y execute la sentencia de Remate y executoria que tiene en su fabor y le haga pago de 126V ducados que el Estado del Valle le debe por su dote y arras:

Suplica a VM adbierta  lo siguiente:

(Explica las condiciones estipuladas en el matrimonio y la dote, incrementada con el favor real de la jurisdicción civil y criminal del Estado del Valle):

“Que al tiempo que se trató el casamiento de la dicha Marquesa con el Marques don fernando su Mag[esta]d concedió facultad real al dicho Marques para que a la paga y restitucion de 130V ducados que montó la dote de la Marquesa que pudiese obligar los bienes binculados de sus estados y mayorazgos como lo hizo en virtud de la dicha facultad con todas las cláusulas y firmeças necesarias.

Que en Capitulo y concepto entre el dicho Marques y marquesa q^ por t[iem]po de quatro años siguientes al dia de Matrimonio se auia de poder el dicho Marques de baler de la dicha dote empeñandola o dandola en resguardo a las personas que por bien tubiere:

y q^ ansi como se entraba con presupuesto de empeñar se hiciera las escrituras y recados en fabor de la Marquesa tan fortissimos :

Asegurandola por ellos su dote sobre la propiedad del dicho estado:

y debaxo deste assiento y conçierto se hizo y efectuo el dicho casamiento:

Que ademas de la dote tan grande que trusso a poder del dicho Marques su marido su Mag[esta]d por contemplación suya y de su cassamiento hiço Mer[ce]d al dicho Marques don fernando y a los herederos y suçesores de su casa y mayorazgo de los jurisdiçion civil y criminal del estado del Valle que estaba incorporada en su Corona Real con lo que aumento y beneficio el dicho estado en mas cantidad de 20V ducados de renta y le dio ser y autoridad que no la tenia por ser como era sin la jurisdicción que un cuerpo sin alma y tiene probado la marquesa bestantissimamente en esta corte con caballeros de auito [hábito]y canonigos de Mejico que demas del aumento grande de las rentas bale la dicha jurisdicción mas de 3.00V ducados:

(La Marquesa pide que los bienes de su dote no entren en consideración con las otras deudas del Marqués):

y este asunto de los fundamentos de la Justicia de la dicha Marquesa con que pretende que mediante este beneficio tan grande a de ser pagada de su dote y arras sin concurso de acreedores …¿????… dandola el Juez para ello que tiene pedido:

(Recuerda que ya acudió a los tribunales reclamando su dote que había quedado empeñada):

Que con estos Recados muerto el dicho Marques don fernando acudio al consejo de las yndias y pidió execucion contra el estado del Valle y don Pedro Cortés que oy lo posee por veinte y siete quentos y quatrocientos mrs. en que su Marido dexaba y empeñando y consumido su dote:

(Aunque D. Pedro se opuso, se envió un juez a México para que recaudara lo que debía a doña Mencía):

Y que alli el dicho Marques don pedro lo contradixo y pidio se dieren por nulas las facultades de la [pag. 2] Marquesa y al estado por libre por las causas q^ dixo y alego sin embargo de las quales por autos de bista y rebista se mando decisión de un Juez para que fuese a las yndias y hiciese la dicha execucion en los bienes del estado y pago a la Marquesa:

(El Juez fue a las Indias):

El qual fue y lo hiço hasta dar sentencia de rremate y por acabarse el termino de su comission se bino a españa dexando los pleitos executibos en el estado dicho por el año pasado de [1]605:

(Lo que gastó D. Fernando fue en pagar deudas del Marqués don Martín nada más):

Que los dichos 27 q[uen]tos 400V mrs. que el dicho Marques don Fernando empeño consumio de la dote de la dicha Marquesa los gasto en redimir y quitar deudas del Marques don Martin su padre a que estaba obligado su estado y mayorazgo sin que el dicho se gastase en otra cosa alguna:

(Las malas artes de su cuñado don Pedro le están haciendo pasar muchas dificultades):

Que desde el dicho tiempo a esta parte q^ a siete años el dicho Marques don Pedro con trampas y dilaciones de que a usado proponiendo medios y conciertos que no a cumplido ninguno a detenido la cobranza de deuda tan antigua y privilegiada como la del dote de la dicha Marquesa haciendola por esta causa pasar muchas necesidades y bexaciones sus acreedores a quien como fiadora de su Marido quedo obligada executandola y bendiendola lo que del dicho su dote auia [había] quedado por consumir de suerte que se alla oy totalmente yndotada y con precisa necesidad de que el consejo [de Indias] ponga en esto su Real mano y la haga pagar breve y sumariamente lo que tan justamente se la debe a una Sra. de su calidad:

(La culpa es de D. Pedro que se ha quedado con toda la renta del Estado del Valle):

Que por no la auer querido pagar el dicho Marques don Pedro luego que heredo su casa con los dichos 27 q[uent]os. 400V mrs. y auerlo detenido con las dichas largas y dilaciones:

a hecho por culpa suya una vna deuda tan grande como la que oy debe y ba rreferida porque los censos de los acuerdos de la dote an ydo creciendo en rreditos y en decimas costas y salarios an obligado a consumir todo sin tener ni goçar libre de todo su dote mas de la casa en que bibe y esa tiene algunas ypotecas:

Que quanto a que el Marques eredo su casa q^ a Once Años no a querido pagar ni pagado a ningun acuerdo cosa alguna y se a alçado con toda la renta del estado dicho tiempo q^ en cada vn año renta 60V pesos:

y ansi lo tiene el dicho Marques jurado y declarado por Mandado del Consejo en este t[iem]po y dicho por peticiones suyas en diferentes ocasiones:

[pag. 3]Que hecha la q[uen]ta de lo q’ los Jueçes y ejecutores q’ an estado en el estado an cobrado y gastado no monta 26V ducados en todo el dicho ti^po y destos se tomo el dicho Marques el año pasado vn pedaço que se enviaba al depositario General para paga de acreedores encubriendo y ocultando enton- ces sus alimentos para con color dellos tomarse el dicho dinero:

Que en saliendo el Juez q^ tiene pedido se entiende q^ el marques dara luego orden de paga cierta y fija y no con los embelecos y trampas q^ hasta aquí lo a hecho:

(Propone la Marquesa que para pagar su dote don Pedro venda una parte pequeña de sus propiedades, que para él no significaría gran cosa):

Que mayor daño y lastima seria que a la Marquesa se le bendiese la haçienda que sus Padres y el Rey la dieron para su dote que no al Marques vna parte muy pequeña de su estado para pagarla:

Que si no se bendiese la parte de la propiedad q^ fuese menester para pa- gar a la Marquesa en toda la uida llegaria a cobrar lo que se le debe:

Que para lo que a de aber por el consumo de su dote y para el desempeño y paga de su acreedores son menester 200V ducados:

Que los acreedores del Marques que pretenden cobrar no son mas q^ el conde de benabente vnos rreditos de un censo porque el de priego y los galarças no pleitean mas de por cotemplacion del Marques cuyo letrado les firma las peticiones y su solicitador las presenta sin q^ ellos acudan a nada:

(Los acreedores confían en que la Marquesa cobre):

Que todos los demas acreedores q^ ay son los de la dote de la Marquesa que con pagarsele se cumple con todos ellos y son tantos y de tanta cantidad que de ningua manera se les podia acomodar si no es pagando a la Marquesa su dote en la forma que ba referido porque ay acreedor a quien se deben 40V ducados que es don Alonso Tello y a bautista serra mas de 10V y a Antonio de [H]aro mas de ocho mil sin otros muchos que ay en la ciudad de seuilla:

a los quales se a ido entreteniendo y ellos esperando aquella sentencia de remate y executorias que tiene en su fabor se cumplan y ejecuten y se le de el Juez que pide y que la haga pago:

Porque el dia que entendiesen q^ no se le daban acabarian de rematar y bender lo que ubiese con grandissimo daño y perdida de la Marquesa:

Que a no darla Juez en vida ni en muerte no se podria hacer nada ni pasar adelante con la dotacion de la Mer[ce]d que todo esta pendiente del Juez q^ tiene pedido:

(Este asunto se juzgó ya, de modo que no puede ser juzgado de nuevo):

Que sobre lo mismo q^ ahora se litiga a auido pleito entre la Marquesa y el Marques y los mismos acreedores y declarado por el consejo q^ todo lo q^ con ellos se hiciere sea sin perjuicio de su derecho y de la sentencia de remate lo qual se executo iio por autos de uista y reuista y q^ no es justo dar lugar a q^  se buelba a tratar dos beces de una misma cosa:

Y este es otro de los fundamentos fortíssimos de la justicia de la dicha Marquesa la qual espera alcançar de la mano de Vm. como de un tan gran Juez:

Termina aquí la petición de Doña Mencia, con letra apretada por acabarse esta cara del folio, quedando sin poner el nombre del Licenciado que está llevando la causa.

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1 RBP  XIV/3001. Agradezco al personal de la Biblioteca las facilidades para su estudio.

2 RBP II/2378, f. 29-33.

3 He dado algunos ejemplos en el artículo “Un pleito nobilario del s. XVII y Un crimen de lesa Mejestad en el s. XVIII” en <<Estudios en Homenaje al Profesor José Antonio Escudero>>, en prensa.

4 RBP XIV/ 3001.

Oct 012010
 

Gregorio Carrasco Montero.

Son recientísimos varios terremotos, tsunamis, impresionantes deslizamientos de tierras, aguas sin control que se han llevado arrastrados cientos de miles de personas, ganados, edificios quedando detrás destrucción, desolación, muer- te, Apocalipsis… Estos y otros fenómenos descolocan a estudiosos, técnicos y otros entendidos.

Los medios de comunicación no han sobredimensionado los dramáticos hechos de Haití. Quizá por las antiguas conexiones históricas lo que ocurrió allí ha llegado con más viveza y frecuencia que las consecuencias –igualmente dramáticas– ocurridas en otras latitudes.

Sabemos por esos mismos medios que lo eclesiástico quedó en Haití arra- sado en gran parte: Arzobispado y muerto su titular; seminario y muerte de la mayor parte de seminaristas; templos parroquiales y catedrales, etc. De lo ante- rior muchos potentes medios han llevado por todo el mundo noticias de dramas y muertes. De otros tan solo noticias sueltas, lo mismo que anuncios y datos para mover y promover soluciones adecuadas. Después se silencian a sus correspondientes audiencias.

Lisboa, “capital de aquel reyno de Portugal”, dio nombre al terremoto que se ensañó con lo existente en la zona urbana de aquel ya lejano 1755. Esta clase de accidentes sísmicos ni tienen ni respetan fronteras establecidas por los hombres y las naciones.

Por eso el terremoto lisboeta penetró en España y también hizo daño. Las fuerzas telúricas desatadas y con fuerza llegaron a la capital de la diócesis cauriense e hizo de las suyas en torre, en parte de las bóvedas y en varias dependencias catedralicias. Murieron bastantes personas, que aquel día de Todos los  Santos se disponían a escuchar el canto solemne del Evangelio del Día Uno de Noviembre de 1755.

A pesar de las obras de saneamiento y restauración, rápidamente emprendidas, y otras posteriores, la S. I. Catedral de Coria no ha dejado de presentar problemas en diversas piezas de la misma, más o menos amenazantes para el edificio. Gestiones para salvarla, muchas. Ayudas para realizarlas conseguidas, pocas.

1. COMIENZO DE UN CAMINO FECHAS Y PERFILES QUE PRESENTA LA PERSONALIDAD DEL OBISPO GARCÍA ÁLVARO

Nos proponemos, en la medida de lo posible, acoplar ordenadamente datos, fechas ya gestos que resaltan la personalidad del Obispo a quien le tocó la misión de apoyar e impulsar al Ilmo. Cabildo Catedral para ponerse, con todo, con todos los medios a su alcance, a la recuperación del templo catedralicio cuya torre y otras partes del mismo se habían venido abajo además de las que amena- zaban con seguir el mismo camino de ruina cono las ya caídas.

1.1.  Perfil humano

Advertimos que fechas y datos se pueden repetir en este trabajo por el sentido que queremos darle, girando en torno al repetido seismo luso.

Cuatro años antes del brutal acontecimiento había llegado a la diócesis cauriense un nuevo obispo, procedente de tierras y catedral seguntina. El episcopologio de la ciudad del Alagón lo presenta así: “D. Juan II José García Álvaro. Nació en el pueblo de Budia, de la diócesis seguntina el 27 de agosto de 1.701”1.

La transcripción de su partida bautismal aporta algunos elementos que nos presentan personajes y situaciones humano sociales de los progenitores del Obispo de Coria en cuestión. La partida remitida empieza con lo que debería ser nota marginal. Empieza así:

“Juan Joseph, hijo de Juan García, Obispo de Coria.

En la Iglesia Parroquial de San Pedro de la Villa de Budia oi domingo veinte y un dias del mes de Agosto de mil setecientos y un año; yo Don Diego Ronquillo Caballero del horden de San Juan Comendador de Pazos y Vailío, de las nueve Villas, de lizenzia del Señor Cura Bautizé Solemnemente a Juan Joseph, hijo de Don Juan Garzía y Doña Juan Albaro, sus padres, de lexitimo matrimonio, y vecinos naturales de este dicha Villa, y nació este niño lunes que se contaron quinze de dicho mes a las tres de la tarde; fue su compadre el Comisario Don Diego Martínez y lo firmo

El Caballero del orden de San Juan, Rodrigo Ronquillo”.

Reseñamos, después de la copia literal de la partida sacramental del Bautismo, lo que llamamos fechas episcopales, tomadas casi todas de nuestro epis- copologio cauriense cacereño.

  1. El día 21 de marzo de 1750 comunicación personal al Cabildo Catedral dándole cuenta de haber sido presentado parea obispo de la diócesis de Coria.
  2. Tomó posesión por poder el 17 de julio de 1750.
  3. Entrada solemne en la capital y catedral diocesanas el 30 de abril de 1751.
  4. No mucho tiempo después tuvo lugar el tremendo terremoto de Lisboa, llegando a su sede fuertes sacudidas.
  5. Murió el 13 de diciembre de 17832.

De este prelado se puede decir ya en este momento “que se desprendió en vida de todo para darlo al hospital de San Nicolás de Bari, en Coria. Por su testamento sabemos que le hizo donación de todo lo que poseía. Así le entregó alhajas, muebles propios, la librería, coche y mulas, etc. Fueron rigurosas sus penitencias, le cubrieron de llagas cilicios y disciplinas que acompañaban al rezo del Santo Rosario.

En una de las Laudes –tuvo dos en la catedral- se dice que con derecho se le llamó padre de los pobres. Con lo recogido queda bien enmarcado su perfil humano-espiritual.

Volvamos a las fechas episcopales y otros datos. Lo primero que tenemos que resaltat es el desconocimiento que en aquel entonces existía de la Escala de Riter, de otros medidores de intensidad para aplicar a los seismos, volcanes y otros fenómenos. Tampoco se ha conseguido prevenir para poder evitar destrucciones sin número, tantos miles de muertos como en Lisboa y en tantos otros lugares.

Nos permitimos por ello, aquí y en este momento algunos datos y cifras de los que se divulgaron a consecuencia de dicho terremoto de Lisboa. Infinidad de edificios civiles y religiosos de citada ciudad hasta bien rebasada la frontera hispano lusa. La Catedral de Coria entre otros.

En aquella capital murieron 10.000 personas; destruida la mayor parte de la misma. Razón por la que se llamó desde el principio Terremoto de Lisboa. El epicentro se situó entre las islas Azores y las Canarias.

Los técnicos, leyendo y releyendo escritos y crónicas sostienen que fue un maremoto.

Fuentes portuguesas han concluido que fue tan intenso que dos terceras partes del caserío capitalino; de 40 de sus iglesias 16 se derrumbaron totalmente. Y el resto de edificios civiles y religiosos que no se vinieron abajo quedaron muy tocados3.

1.2.  Perfil intelectual

El Episcopologio Cauriense ha recogido datos que nos ayudan a intentar descubrir este perfil intelectual. Varios son los de su vida estudiantil, cargos , oposiciones realizadas, etc. Pero todo esto tiene un íter. Así fue becario del Colegio de Teólogos de Málaga. Continúo las obras de su antecesor y dotó de Constituciones el previsor obispo D. Juan Alonso de Moscoso.

García Álvaro se hallaba en febrero de 1722 en Alcalá de Henares para licenciarse en Leyes. Lo mismo hizo con ambos derechos, civil y canónico, en septiembre del mismo año. Tal bagaje parece indicar que se trataba de un estudioso y universitario de largo alcance.4 Obtenidas las Licenciaturas sabemos que las ejercita en el mismo Alcalá de Henares como Teniente Vicario de 1725 a 1730.

Sin fecha conocida vuelve a su tierra seguntina para posesionarse de la Canonjía Doctoral, una de las que exigía duras oposiciones. Lo cual le supuso opositar y ganar por puntuación indicada canonjía.

La carencia de fechas y actas se debe al expolio llevado a cabo por los franceses en la   Guerra de la   Independencia, según quedó indicado arriba

.Como en otros momentos se acabó, como en otros archivos, como raíces históricas y patrimonio cultural.

En la misma página 153 del Episcopologio Cauriense está esta apuntación que ayuda a conocer más su perfil intelectual: “ Protegió la enseñanza y su obra pedagógica muy notable, añade el autor, no ha sido reconocida. Consiguió que el Colegio de los Jesuitas, abandonado por la expulsión de la Compañía se destinara a la enseñanza llevando a este local el Colegio de San Pedro, al que dotó de unas Constituciones y Reglamentos que son un adelanto pedagógico para aquella época y merece un estudio detenido5.

No lo perdió de vista ni de sus preocupaciones pastorales y docentes, a pesar del terremoto, y por eso el 15 de febrero de 1769 daba cuenta al Cabildo de Coria “ que el Gobierno del Rey ordenaba que el Seminario se estableciera en el Colegio de la Compañía en Cáceres, con arreglo a las Constituciones del Colegio de Sigüenza, como había dispuesto su fundador el Obispo Galarza. Se opu- so a las reclamaciones del Cabildo y ordenó el traslado a Cáceres.6

1.3.  Perfil espiritual

Situaciones, normas que fue dictando, etc. pueden acercarnos y penetrar, al menos un tanto, en su personalidad espiritual. Las actas capitulares de la época del seísmo reflejan decisiones que conducen a descubrir este perfil.

El M. I. Sr. D- Faustino Martínez Vázquez, Archivero del Archivo Catedralicio de Coria, las ha estudiado exhaustivamente. Textos literales, deducciones y reflexiones, etc. las ha quedado plasmadas en el quinto volumen de la Colección “Temas Caurienses” titulado: “ El Terremoto de Lisboa y la Catedral de Coria”. (Vicisitudes del Cabildo. 1755 – 1759).

La preocupación espiritual de un obispo tremendamente afectado, como todo el vecindario de Coria, por la destrucción de buena parte del edificio catedralicio, por los muertos en el mismo edificio sacro, por los heridos graves y menos graves, causados por el duro seísmo, se muestra, no cabe duda, in dichas actas.

Antes de que veamos, incluso copiemos algunos fragmentos, hay que afirmar, que compartió con los fieles el mismo nerviosismo que provocó el terremoto y sus replicas. Por encima de todo ello estuvo el espíritu de un pastor diocesano que atiende lo uno sin dejar lo otro.

El párrafo que tomamos de citada obra creemos que lo manifiesta:

“Cabildo Extraordinario en Casa del Deán

Esa misma noche el Deán convocó a Cabildo Extraordinario en su propia casa. El Deán, Dn. Miguel Fernández Merino, hecha memoria del fatal suceso y ruina originada por el terremoto de este día, dijo que el Señor Obispo, verbalmente le había dicho que se celebrasen los Divinos Oficios Catedralicios en la Iglesia de las religiosas de esta ciudad – Convento de la Madre de Dios -. Y que es necesario consultar con expertos el reparo de la Iglesia y la custodia de las alhajas que están bajo las ruinas por hallarse expuestas a saqueo”. Primero la alabanza al Señor. Luego lo que conlleva obras, recuperaciones, etc.

Nuevo dato en el Cabildo Ordinario del día 13 de noviembre: “El Señor Deán dijo que su Ilma. Le había expuesto este deseo, que se celebre una misa de Acción de Gracias por haberse dignado su Divina Majestad hallarse Sacramentado entre las ruinas de su Capilla sin lesión, ni impresión aún de polvo de las Especies Sacramentales.7

Nos haríamos interminables porque son muchísimos los rasgos que sacan desde dentro hacía fuera su profunda devoción eucarística y la alabanza al Señor que pretende. Traemos, por ello, del mismo libro un párrafo trascrito del acta capitular del Cabildo Espiritual del día 9 de febrero de 1756. Dice así: “Los Señores Diputados hicieron presente a S. Ilma. Sobre que se apoyase la bóveda del Crucero y permitiese las obras que fuesen necesarias para la Igle- sia. S. Ilma. Respondió que aún no era ocasión oportuna para disponer el apoyo de la bóveda hasta que se señalase sitio para celebrar los Divinos Oficios”.

Vemos por este pequeño párrafo del Obispo Álvaro García que lo que verdaderamente le preocupaba era un lugar digno y lo más seguro posible para vivir en plenitud los Divinos Oficios”.

Su devoción a las Reliquias de los Santos, como veremos, puede ser una manifestación de lo mismo.

1.5. Perfil de la religiosidad popular

García Álvaro debió ser un Obispo hiperactivo, pero no precipitado en sus apreciaciones y decisiones.

Sin  duda, fuertemente influido por la práctica devocional de la Edad Media a las Reliquias, dio los pasos que resumimos, para intensificarla y crear espacios dignos de ellas. Como Obispo de Coria dejó marcada su Catedral con el correspondiente sello de una muy buena Capilla de las Reliquias. Elemento éste que promocionaba dicha devoción.

Sí puso todo su empeño en la recuperación de la Catedral, sumamente herida en su estructura, no se quedó tan solo en animar al cabildo y fieles de la diócesis con  palabras. Fue delante con su propio ejemplo. Así a la capilla aludida hay que sumar las siguientes piezas del templo catedralicio, que realizó y costeó de sus rentas, a las que tenía derecho: Construcción del Baptisterio; re- cuperación total de la capilla de San Pedro de Verona que se había venido totalmente abajo con el seísmo luso y que reordenó para dedicarla a la ya citada Capilla de las Reliquias de la tan maltrecha Catedral de Coria. Las obras de esta capilla se iniciaron en 1.783; presupuesto para realizar el nuevo órgano de 33.000 reales que tan solo dieron para ejecutar el arco de piedra en el que iría situado el órgano deseado por García Álvaro. El importe del mismo lo haría efectivo su segundo sucesor, el fusilado por los franceses en Hoyos (Cáceres), Obispo Álvarez de Castro.

Para atisbar la devoción de aquel prelado por las reliquias y captar aspectos de este subrecinto y otros aspectos históricos de Coria y su Catedral al bien detallado estudio de la Capilla de las Reliquias, tanto de la enumeración de sus contenidos como descripción de los mismos llevado a cabo por el Ilmo. Sr. Deán de la S. I. Catedral de Plasencia D. Eugenio Escobar Prieto, que antes había sido capitular de la de Coria y había ostentado varios cargos en su Obispado.8

Antes de terminar, y en este momento de la comunicación, me gustaría introducir y quedar flotando la siguiente pregunta: ¿Estaría convencido el obispo Juan José Álvaro García de la presencia en la Catedral Cauriense de la que sería gran reliquia: el Mantel de la Sagrada Cena?

Detrás de esta interrogante se podrían descolgar otras muchas. Sólo añadi- mos una: ¿La colocación de tales y tantas reliquias y relicarios realizados en oro, plata, caoba, ébano y otras materias ricas no tendrían algo que ver con ello? Tal vez.

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1 El Episcopologio Cauriense llama Badia al pueblo natal y da como fecha de su nacimiento el 21 de agosto de 1.700. Según el libro de Bautismos nació el 21 de agosto, pero de 1.701. Datos del Sr. Párroco actual d Hilario Téllez.

2 Otras fechas rastreadas han sido imposibles porque según me informa el M.I.Ss. D. Felipe Peces, Archivero catedralicio de Sigüenza, los libros de toma de posesión de prebendados dan un salto de 1.730 a 1.756. La francesada se encargó de hacer también esta laguna.

3  Datos tomados de El Terremoto de Lisboa y la Catedral de Coria, por el Canónigo Archivero D. Faustino Martínez Vázquez. Colección Temas Caurienses.

4  Episcopologio Cauriense, pág. 153.

5 O. C. Pág. 153.

6 O.C. pág.153

7 El Terremoto de Lisboa y la Catedral de Coria. Pág. 30.

Oct 012010
 

 José Luis Barrio Moya.

 Tras la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, la corona de España va a recaer en las frágiles sienes de su hija mayor, la futura Isabel II, que a la sazón tan solamente contaba tres años de edad. La nueva reina fue jurada como princesa de Asturias y heredera del trono en la madrileña iglesia de los Jerónimos, el 24 de octubre de 1833, pero a causa de su minoría actuaría como regente su madre, la reina viuda María Cristina de Borbón.

María Cristina llamó para formar parte del gobierno a destacados políticos de tendencia liberal, que eran los únicos que podían garantizar la corona a su hija frente a la amenaza carlista. Uno de aquellos políticos fue Francisco Javier de Burgos y Olmo quien, en 1833 y siendo ministro el acomodaticio Francisco Cea Bermúdez, fue nombrado Secretario de Estado de Fomento y desde ese cargo procedió a la división provincial de España que, con algunas modificaciones, ha pervivido hasta nuestros días 1 ,Consecuencia directa de aquella nueva planificación territorial fue que pueblos de una determinada provincia pasaron a formar parte de otra limítrofe, con las consiguientes alteraciones que ello llevó aparejado. De esta manera poblaciones de Cuenca fueron incorporadas a Valencia, otras de Madrid pasaron a Guadalajara, de Murcia a Alicante, de Segovia a Madrid. Los ejemplos fueron numerosos.

Extremadura tampoco se libró de aquel baile de poblaciones y así la villa de Belálcazar que hasta 1833 perteneció a Badajoz fue incorporada a la provincia de  Córdoba.

En la época en que Belálcazar era extremeña nació en ella don Juan Delgado, quien llegó a ser en el Madrid de Felipe IV un apreciado boticario.

Juan Delgado vino al mundo, como ya se dijo y en el afirma en su testamento en la villa de Belalcazar en Extremadura. Ignoramos una gran parte de la trayectoria vital del boticario extremeño, salvo que en fecha desconocida, se trasladó a Madrid y en la Corte tuvo botica abierta en la plazuela de Anton Martin.

Don Juan Delgado contrajo matrimonio en tres ocasiones. La primera con doña Isabel Rodríguez , unión de la que no se logró descendencia. Viudo de aquella señora el boticario extremeño volvió a casarse con doña María López de San Juan de la que tuvo cuatro hijos: Isabel, Juan, María y Mariana. Nuevamente viudo don Juan Delgado contrajo un tercer matrimonio con doña Isabel de Villegas, de la nacieron dos hijas, bautizadas con los nombres de Isidra y Úrsula. Este tercer enlace de don Juan Delgado se celebró en Madrid en mayo de 1643, puesto que el 23 de aquel mismo mes, y ya casado, otorgaba carta de pago y recibo de dote por los bienes que su tercera esposa aportaba a la unión 2.

Doña Isabel de Villegas fue hija de don Diego de Villegas, boticario, bezino de la ciudad de Toledo. y doña Isabel de los Reyes, y llevó como dote una curiosa selección de bienes, que incluía utensilios de cocina, ropa blanca y vestidos, pinturas y esculturas. objetos de plata y joyas, así como algún dinero en efectivo.

En el apartado de ropas y vestidos se registraban manteles, medias de seda, camisas, almohadas, servilletas. colchones, faldellines, enaguas, jubones y basquiñas así como un repostero, tasado en 88 reales y un bestido de muger de damasco negro, que es basquiña y jubon y rropa, que lo fue en 500 reales de vellón. El resto de los bienes de la dote fueron los siguientes.

  • una colgadura de sargas açules y amarillas que tiene ochenta y una baras. 324 rs.- seis almohadas de estrado de tercio pelo carmesi, 600 rs.- una alfombra grande, 330 rs.- cinco damascos para espaldar del estrado, 40 rs.- un damasco encarnado de cama, 88 rs.- un tafetan carmesi para cubrir las almoadas, 30 rs.- una sobremesa de damasco carmesi, 33 rs.- un escritorio grande con labores de oro con su pie, 200 rs.- otro escritorio pequeño de tarazea, 40 rs.- una arquilla de granadillo con embutidos de marfil, 36 rs.- otra arquilla mediana de la China, 40 rs.- un bufetico de nogal con su gabeta, 30 rs.- dos taburetes pequeños colorados, de baqueta, 22 rs.- una echura del niño Jesus de bulto con su peana, 50 rs.- una echura de Nuestra Señora de bronce, 44 rs.- cinco fruteros de pintura, 110 rs.- una tabla y pintura de San Bernardino con su marco dorado, 110 rs.- una tabla y pintura de Nuestra Señora y San Joseph, 150 rs.- mas un pais pequeño y una ymaxen de Nuestra Señora, 34 rs.- dos candeleros buxias de açofar, 12 rs.- quatro santos de bulto, pequeños, 80 rs.- quatro mançanas de cama doradas, 16 rs.- otras quatro mançanas mas pequeñas, 16 rs.- una caxa de la China, pequeña. 12 rs.- un baul grande de baqueta, 30 rs.- dos arcas de pino grandes, biexas, 12 rs.- una arca pequeña de pino, 4 rs.- dos sereneros, uno de tafetan noguerado y otro de carmesi, 22 rs.3

Además de todo ello doña Isabel de Villegas llevó en su dote algunas joyas y objetos de plata, todo ello tasado por el contraste Francisco de Nápoles Muda- rra en los precios siguientes.

  • un salero de plata de verdugado, 66 rs. y medio de plata.- una caxa aobada con su tapador, con un cordero y letras y una cruz, 32 rs. de vellon.- un agnus aobado con dos tapas y reliquias con rexillas, 50 rs. de vellon.- un açucarero y pimentero con tapadores de bronce sobredorados, 66 rs. de vellon.- una poma de ambar con guarnicion de plata dorada, 30 rs. de vellon.- un rosario de coral desigual, 16 rs. de vellon.- dos cucharas de nacar con los cabos de plata, 24 rs. de vellon.- un rosario de cocos negros guarnecido de plata con cinco memorias de oro y un mondadientes y una cruz de oro 40 rs. de plata.- dos arracadas de oro con brocateles con dos piedras blancas y tres calabacillas de perlas, 52 rs. y medio de plata.- dos sortixas de oro, la una de nuebe piedras blancas y la otra de una esmeralda, 43 rs. y medio de plata.- un aogador de quatro ylos de aljofar gordo con unas cintas negras, 165 rs. de plata.- una arquilla de plata, 50 rs. de plata.

Francisco de Nápoles Mudarra fue un contraste muy activo en el Madrid de la época, siendo requerido  con mucha frecuencia para valorar lo tocante a su oficio. Así el 9 de enero de 1653 tasaba las joyas y objetos de plata que doña María Jiménez llevaba a su matrimonio con don Bartolomé de Murcia, criado de Su Magestad en su guarda alemana.

“- quatro sortijas de rosas, de piedras blancas las tres y la otra de colores y otras dos sortijas, la una con una piedra blanca y la otra con una piedra berde y dos arracadas de dos piezas con cinco calabaças cada una y dos arillos con tres calabaças cada una y una joyita de echura de estrella con sus lumina- ciones, piedras y algofar, 292 rs. y medio de plata.- tres ylos de algofar en un aogador con su calabaça, uno mas grueso que otro, 357 rs. y medio de plata.- otro aogador de algofar mas menudo, de tyres bueltas con sus calabaças, 20 ducados de plata.- otro aogador de algofar de seys ylos mas menudo con una calabaça, 10 ducados de plata.- dos rosas de plata doradas, de cabeça, la una guarnecida de camafeos y la otra de algofar y piedras blancas, 4 ducados de plata.- un rosario de coral guarnecido de plata, 24 rs. de plata.- una salbilla redonda y un basillo alto con sus pies y asas sobre que esta la salbilla de esmalte, dorada toda, 416 re. y medio de plata.”4.

El 16 de junio de 1653 Francisco de Nápoles Mudarra contraste ponía pre- cio a los objetos de plata y joyas que doña Mariana de la Calle aportaba a su matrimonio con don Rafael del Castillo.

“- primeramente cinco platillos de plata desyguales, el ylo abajo, los dos con armas = y una salvilla emborjada con su pie y un açafate de bocados, recercado, pequeño y un salero verdugado y una pila de agua vendita, la tarja de dos angeles baciada y un jarro liso con su pico, asa y pie y dos candeleros quadrados, el borçe alto con mecheros yguales y dos basos de faltriquera que entran uno en el otro y un platillo reçercado con su ylo al canto y una tembladera lisa, grande con quatro asas y un pie de jicara calado y tres cucharas, dos desyguales y un tenedor de quatro puas, una campanilla, un anus dey pequeño y una caja de obalillos de muelle, tres dedales y un broche, una crucecita, todo ello de plata, importo 1850 reales de plata.

–  mas un cordon de oro y una rosa de claveques y una sortija de ocho piedras, la del medio esmeralda y siete pieças de un apretador esmaltadas y caladas y una sortija de filigrana a dos aces, 372 reales de plata.- mas dos ylos de aljofar grueso con sus calavaças y dos manillas de lo mismo, desigual, menudo, 286 reales de plata”5.

Volviendo a los bienes que doña Isabel de Villegas digamos que incluyo en la misma dos mil reales de vellón que le adeudaba su padre “y dos reales de renta que tiene en cada un dia y la vivienda de media bobeda en los alcacares de la ciudad de Toledo que tiene por los dias de su vida por merced de Su Ma-gestad y cien ducados en moneda de vellon que la suso dicha tenia en su poder”.

El día 8 de noviembre de 1655 don Juan Delgado otorgaba, ante el escribano madrileño Mateo de Benito, su testamento, documento bien interesante para conocer algunos aspectos de su biografía 6. En primer lugar declara que es vecino de esta villa de Madrid y natural de la villa de Belalcazar en Extremadura así como que está enfermo pero en mi buen juicio y entendimiento natural. Confiesa a continuación sus profundas creencias cristianas y pide que tras su muerte su cuerpo sea sepultado en la yglesia parroquial de San Sevastian de esta dicha villa de Madrid, junto al altar de Nuestra Señora la Blanca, que es el colateral del lado el evangelio, en la sepultura donde estan enterradas mis dos primeras mujeres, y por ello se de mis bienes la limosna acostumbrada.

Quiere que acompañen sus restos mortales hasta su sepultura diez y seis sacerdotes de la dicha parroquia con la cruz y capa en la forma acostumbrada y doce relixiosos de la orden de nuestro serafico padre San Francisco y otros doce de la orden de Santo Domingo y se de la limosna acostumbrada.

Establece que el día de su muerte, y sino el siguiente, se le dijese una misa cantada de cuerpo presente con diácono y vigilia y que se celebrarse por su alma cincuenta misas más , pagando por cada una de ellas la cantidad de dos reales de vellón, y otras tantas por las ánimas de sus mujeres y demas personas de mi obligacion y quienes necesidad tuvieren.

Como era norma en la época no olvida don Juan Delgado legar ocho reales de vellón a las mandas forzosas y santo lugares de Jerusalén.

Confiesa que yo e sido casado tres beces. La primera con doña Isabel Rodríguez de la que no tuvo descendencia. La segunda con doña María López de San Juan, de la que nacieron cuatro hijos, bautizados con los nombres de Isabel, Juan, María y Mariana. Con el paso del tiempo Isabel casó con don Domingo García de Aytona, aportando al enlace como de la cantidad de mil quinien- tos ducados. Su hijo Juan acabó en Granada, al servicio del obispo de aquella sede, quien a la muerte de su padre se encontraba en Roma a un negocio suyo 7. María, su tercera hija, contrajo matrimonio con don Sebastián Mozo, pasando ambos esposos a residir en la ciudad de Ávila. Por último Mariana Delgado optó por la vida religiosa, ingresando en el abulense convento de la Encarnación, y a la que su padre dotó con mil quinientos ducados para entrar el mencionado cenobio.

Viudo de doña María López de San Juan, don Juan Delgado contrajo terceras nupcias con doña Isabel de Villegas, de la que tuvo dos hijas: Isidra y Úrsula.

Doña Isabel de Villegas era a su vez viuda de un personaje conocido, Jorge Manuel Theotocopuli, el hijo del célebre pintor El Greco, quien llevó a su matrimonio una hija de su primera unión, doña Jerónima Theotocopuli, a la que el boticario extremeño dotó con once mil reales en ocasión de su casamiento con don Miguel Fernández de Segovia, de profesión boticario.

Don Juan Delgado tuvo su tienda botica en la muy céntrica plazuela madrileña de Antón Martín, justo al lado del famoso hospital del mismo nombre 8 y del de Montserrat, donde se curaban los naturales de la Corona de Aragçon. Aquella circunstancia hizo que el negocio del boticario extremeño fuera viento en popa, y así lo demuestra las numerosas deudas que contra él tenían contraí- das muchas personas e instituciones religiosas. Asi el ya citado boticario Miguel Fernández de Segovia le adeudaba dos mil reales que le había prestado y una cantidad no especificada un curioso personaje, don Juan de Valencia, espia mayor de Su Majestad. La lista de sus deudores es la que se sigue:

“- el conbento de Nuestra Señora de Atocha y el de San Juan de Dios, ospital de Anton Martin = y el ospital general = el de los Desamparados = y el combento Real de Santa Ysavel y el colexio de la niñas de el, me deven y sus adminitradores, priores y personas a quien toca su paga, diferentes cantidades de medecinas que an llevado de mi casa, de que constara por zedulas y recetas. Mando se cobren

–  Asimismo me deve Doña Ana del Barrio, que bibe en la calle del Amor de Dios = y doña Geronima de tobar que vive en la calle del Prado = Don Jossupe de belares, diferentes cantidades de que constara por sus recetas. Mando se cobren.

–  declaro que el padre fray Matias de Quintanilla de la dicha orden de San Juan de Dios, demas de lo que asi me debe el dicho combento, me esta deviendo el dicho fray Matias de la quenta bieja del dicho combento mil y quinientos reales, Mando se cobren.

–   declaro que la señora marquesa de la Torre me deve setenta ducados en virtud de una cession para cobrarlos en la villa de Nobes cuio plaço se cumplira para Nabidad de este presente año. Mando se cobren.

–   y la dicha señora marquesa y su hijo el señor marques me deven otras cantidades de que ay raçon en mis papeles y recetas. Mando  se cobren.

–  Pedro Aguirre me deve por el señor duque de Villaermosa quinientos reales de que ay cedula . Mando se cobren.

–  el dicho señor duque me deve otras cantidades de que constara por receta. Mando se cobren.

–   el señor marques de Aguilar me deve ducientos reales y lo que pareciere por recetas que an llevado este presente año. Mando se cobren.

–   el combento de la Magdalena me deve mil y quinientos reales de quenta ajustada = y mas lo que montaren las recetas y quenta de las medicinas que an llevado dos años y medio poco mas o menos. Mando se cobren.

–   la señora condesa de Montalban y su capellan y el señor conde de Montalban me deven diferentes cantidades como parecera de las recetas y quentas. Mando se cobren.

–   la señora marquesa de Montes Claros = y la señora marquesa de Mora-lo que esta en la ciudad de Palencia me deven diferentes cantidades de que constara por cedulas y recetas = y lo que deve la dicha señora marquesa de Mirallo son mil y seiscientos reales poco mas menos. Mando se cobren.

–   Don Luis de Xeldre = Don Juan de Valencia, espia mayor de Su Magestad = Graviel Ximenez = y otras diferentes personas me deven algunas cantidades de las medicinas que an llevado de mi casa. Mando se cobren todo lo que pareciese deverme = y si ubiere algunas prendas de algunas personas se les buelban, pagando primero lo que pareciere deverme”.

Con la misma minuciosidad que don Juan Delgado declaraba las personas e instituciones que le debían dinero, hace lo propio con las deudas que él tenía contraídas. De esta manera confiesa que:

“… deve a la dicha Doña ysavel mi hija y al dicho Domingo Garcia de Aytona su marido, treinta y tres doblones de a dos escudos = y mas quinientos reales de vellon que dio la dicha mi hija para que se los guardase y mas le devo treinta y ocho doblones de a dos que asimismo me dio a guardar la dicha Doña ysavel mi hija y estos dichos treinta y ocho doblones me los deve Don Miguel de Ruete, mayordomo del dicho señor Arçobispo de Granada, por los mismos que me devia el dicho señor arçobispo. Los an de cobrar los dichos Domingo Garcia de Aytona y su mujer por averse pagados de los mismos treinta y ocho doblones que si les devo.

–  declaro que devo a Çarate mercader de drogueria en la calle de Postas la cantidad que pareciere por cedulas mias. Mando se paguen.

–  devo a Paredes montero doceba de baldreses. Paguese lo que baliesen.9

–   devo a Flores mayordomo de Simon Mendez Soto setenta u ochenta reales, lo que el dixere. Paguesele.

–  devo a Xines de bonilla çapatero de obra prima en la ciudad de Jaen quatrocientos reales de que no ay escriptura ni otro recaudo. Mando se le paguen luego al punto que yo fallezca.

–   densse al padre Ygarça de la Compañia de Jesus , mi confesor, un doblon de a ocho y un real de a ocho que tengo en un caxon para que aga con ellos lo que le tengo comunicado.

–   declaro que se me deve la renta de cinco años de dos reales cada dia que la dicha Doña Ysavel de Villegas , mi muger goça por Su Majestad en los Reales Alcaçares de Toledo, de que tengo quenta firmada en un libro. Mando se cobren.

–   declaro devo a Sebastian Diaz de la Torre la cantidad que el suso dicho dixese y se ajustase por su libro, de diferentes mercaduras que saque de su tienda. Mando se paguen.

–   declaro devo a Magdalena Martinez, mi señora y suegra quatrocientos ducados de que la e pagado reditos como parecera de una quenta que tengo en el receptorio fiado”.

Nombraba por sus albaceas testamentarios a don Jaime Merlo, boticario, a su yerno don Domingo García de Aytona y doña Isabel de Villegas, su tercera esposa, e instituía por herederos de todos sus bienes a sus hijos Juan, Isabel, María, Mariana, Isidra y Úrsula, para que los ayan y ereden por yguales partes con la bendicion de Dios y la mia.

Fueron testigos de aquel otorgamiento los cirujanos don Juan Navarro y don Bernardo Valeria, don Gaspar Rodríguez Castaño, don Francisco de Pare- des y don Rodrigo López.

El día 11 de noviembre de 1655 don Juan Delgado redactaba un codicilo en el que añadía nuevas partidas a las expresadas en su testamento, y que fueron las siguientes:

“- declaro que una partida de doblones que cobre en la ciudad de Abila quando estaba en ella al casamiento de Doña Maria delgado mi jija, que a dos meses poco mas o menos, y fueron asta diez mil reales, estos los habia yo buscado prestados en esta Corte para darlos como con efecto los di a horden y disposicion del señor Arçobispo de Granada, y la dicha cantidad la cobre de Don Miguel de Ruete, mayordomo de Su Illmª. y abiendo yo buelto a mi casa pague la dicha cantidad a quien me la abia prestado.

–   declaro que no dexo en mi casa ni en otra ninguna parte ninguna canti- dad de dinero, antes quedo empeñado respecto de algunos gastos que de poco tiempo a esta parte se me an ofrecido y el casamiento de la dicha Doña Maria Delgado mi hija. Declaralo asi para que en todo tiempo conste.

–  declaro que nuebe paños de tapiceria de estofa ordinaria, de cuatro anas de cayda, que son de figuras grandes y esta al presente en mi casa, no son mios y doña Isabel de Villegas mi muger save de quien son . Mando que la suso dicha se los entregue luego a su dueña.

–   declero que tres pinturas de tamaño mediano, de perspectiva con sus marcos negros = y otra pintura de la degollación del faraón, del tamaño de la de perspectiva, con su marco negro = y otra pintura de perspectiva sin marco, con unas colunas y dos pinturas yguales, pequeñas, una de Nuestra Señora con su hijo al pecho y otra de Nuestra Señora, San Joseph y el Niño, con sus mar- cos negros, todas pintadas en lienço son de Doña Isabel Delgado mi hija, que por tener poca casa donde tenerlas la suso dicha las tiene en la mia. Mando se la den y entreguen.

–  asimismo declaro que una ymagen grande de Nuestra Señora de la Oliva con unas flores de rosas y jazmines al pie de la oliva, con su marco negro, que tengo junto a mi cama es de la dicha Doña Ysavel Delgado mi hija. Mando se la entregue siempre que se la quiera llevar.

–  otra pintura pequeña, de cosa de una bara, de quando Adan peco y el anjel echo del parayso es de la dicha Doña Ysavel mi hija. Mando se la entreguen.

–   mando que me entierren con el abito del serafico padre San Francisco para ganar las yndulgencias.

–  mando que se este y pase por el hinbentario que la dicha Doña Ysavel de Villegas hiciere de los bienes que al tiempo de mi muerte quedaren por la mucha satisfacción que della tengo, y que queda desacomodada de acienda y con dos hijas pequeñas que criar, sin que por ninguno de mis hijos y herederosw se pueda decir no diga contra el dicho ynbentario en manera alguna.

–   mando que mi entierro no se aga con ponpa ni aparato y la forma de el en lo que mira a acompañamiento lo dexo a elección de mis testamentarios”10.

Firmaron como testigos en esta ocasión Alonso Bravo boticario en frente de San Sebastian, Roque de Burgos, maestro herrador, fray Domingo Pérez de Montalvo, del horden de Santo Domingo, Francisco de Paredes y Rodrigo López.

Don Juan Delgado falleció en Madrid el 11 de noviembre de 1655, siendo enterrado, según su deseo, en la iglesia de San Sebastián . Su partida de defunción está redactada de la siguiente manera:

“Juan Delgado casado con doña Ysabel de Villegas, plaçuela de Anton Martin, casas de Don Diego de San Juan. Murio el once de noviembre de mil seiscientos y cinquenta y cinco años. Recibio los Santos Sacramentos. Testo ante Mateo de Benito en ocho de noviembre de mil seiscientos y cinquenta y cinco. Dexo cien misas de alma. Testamentarios Jaime Merlo, calle del Principe, casas de Don Rodrigo Aragon, Domingo Garcia de Aytona, calle de la Urosa, casas de la capellania del licenciado Villarreal. Dio de fabrica ciento y zinquenta reales”11.

Tras la muerte del boticario extremeño, su viuda doña Isabel de Villegas le guardó luto más de dos años, para finalmente volver a casarse , en 1658, con don Antonio Ruiz de Escobar. En efecto el 27 de febrero de 1658 el mencionado don Antonio Ruiz de Escobar otorgaba carta de pago por los bienes que su esposa aportaba a la nueva unión12.

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1 Francisco Javier de Burgos y Olmo nació en la localidad granadina de Motril el 22 de octubre de 1778 y falleció en Madrid el 22 de enero de 1849, Vino al mundo en el seno de una familia noble pero escasa de recursos que quiso dedicarle a la carrera eclesiástica por la que no tenía ninguna vocación. En 1798 se trasladó a Madrid para cursas estudios de jurisprudencia y en donde se imbuyó de ideas afrancesadas. Durante el gobierno de José Bonaparte ocupó varios cargos en Andalucía, por lo que en 1812 hubo de exilarse a Francia. En 1819 regresó a Madrid y tres años más tarde fue nombrado director del El Imparcial, célebre periódico de la época de fuerte carácter afrancesado. En 1829 Francisco Javier de Burgos abandonó sus tareas periodísticas para ingresar en la administración pública y en 1833 Cea Berrnúdez le nombró Secretario General de Fomento , desde donde llevó a cabo la división provincial de España . En diciembre de 1833 Francisco Javier de Burgos subió un peldaño más en su carrera política al se llamado por Francisco Martínez de la Rosa para ocupar el cargo de ministro de Hacienda, en el que solamente se mantuvo hasta abril de 1834. En 1836 y a consecuencia de la sublevación de los sargentos de La Granja tuvo que exilarse de nuevo. A su regresó Narváez le llamó, en abril de 1846, para el cargo de ministro de Gobernación, que abandonó un mes más tarde como consecuencia de la caída de Narváez y el ascenso de Istúriz. Pero junto a su labor política, Francisco Javier de Burgos fue un escritor muy prolífico, cultivando géneros tan dispares como la poesía, el teatro, la historia y la administración. Fue traductor de Horacio y autor de una Bibliografía universal antigua y moderna, de la que sólo pudo publicar tres tomos, aparecidos en 1822 y 1823, y que no pudo concluir (vid.- MESA SEGURA, Antonio.- “Don Francisco de Burgos y Olmo, animador de derecho administrativo en España durante la primera mitad del siglo XIX” en Revista de la Facultad de Derecho de Madrid (8-11), 1942, pp. 169-180.

2  Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 7546, folº. 17-20 vltº.- Escribano = Mateo de Benito,

3  Se conocía con el nombre de serenero una especie de toca de tela fuerte que usaban las mujeres para defenderse de los fríos invernales, especialmente de noche.

4  Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 8238, folº. 10-10 vltº.

5  Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 9558, folº. 203-3203 vltº.

6  Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 7548, folº. 119-123. Escribano  = Mateo de Benito.

7  Ocupaba la sede granadina en aquellos años don José de Argáiz, quien hasta 1654 fue obispo de Ávila, pasando ese mismo año a Granada, ciudad en la que murió en 1667.

8  Antón Martín nació en la localidad conquense de Mira el 25 de marzo de 1500 y murió en Madrid el 24 de diciembre de 1553. Tras una vida errante y aventurera, con algún que otro lance violento, recaló en Granada, donde conoció a san Juan de Díos, cambiando radicalmente de existencia. De esta manera se convirtió en el colaborador más directo del santo hospitalario, asistiendo a los en- fermos del hospital granadino y al que sustituyó en la dirección del mismo. En 1552 se trasladó a Madrid donde fundó el hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, conocido vulgarmente como el de Antón Martín, contando para ello con el apoyo de Carlos V y Felipe II. El hospital y su iglesia fueron destruido en 1936 (vid.- ÁLVAREZ SIERRA, José .- Antón Martín y el Madrid de los Austrias, Barcelona 1961.- ORTEGA LÁZARO, Luis.- Antón Martín y su hospital en la calle de Atocha (1500-1936), Madrid, edit. Florentino Martínez, 1981.- MARTÍNEZ GIL, José Luis.- Antón Martín: pionero del voluntariado social : vida del hermano Antón Martín de Díos, primer compa- ñero de san Juan de Díos, cofundador de la Orden Hospitalaria y pionero del voluntariado social en Madrid, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2009.

9 Recibía el nombre de baldrés  la piel curtida de oveja que se utilizaba en la fabricación de los pliegues para fuelles.

10   Archivo Histórico de Protocolos de  Madrid. Protocolo = 7549, folº. 126-129 vltº. Escribano = Mateo de Benito.

11  Archivo de la iglesia de san Sebastián . Libro 10 de Difuntos, folº. 284 vltº.

12  Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Protocolo = 7549, folº. 16-24.

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Antonio Manuel Barragán-Lancharro y Moisés Domínguez Núñez.

1.  INTRODUCCIÓN: LA LLEGADA DEL GENERAL FRANCO A CÁCERES EL 26 DE AGOSTO DE 1936
Tras el fracaso del golpe de Estado de una parte del Ejército en julio de 1936 se inició la Guerra Civil Española, la cual asoló el país casi tres años. Así, en la presente investigación se van a tratar varios asuntos relacionados con este acontecimiento. El primero es analizar el establecimiento del Cuartel General de Franco en la ciudad de Cáceres en los meses de agosto y septiembre de 1936. Meses decisivos, sobre todo septiembre, pues se decantó por su candidatura como mando único que sustituyera a la Junta de Defensa Nacional. Ésta, en la práctica, era inoperante al existir tres mandos militares autónomos: El General Emilio Mola dirigía el Ejército del Norte, el General Gonzalo Queipo de Llano el Ejército del Sur, y el General Francisco Franco las Fuerzas Expedicionarias de Marruecos. Sin embargo, la segunda cuestión es poner de manifiesto unas imágenes de Franco y de su cuartel extraídas de una película filmada por René Brut, enviado especial de la casa Pathé Journal, la cual elaboraba noticiarios cinematográficos1. Las más antiguas imágenes del General Franco en Extre- madura que refuerzan la tesis que pone en tela de juicio, por no decir que la destruye por completo, la afirmación de que René Brut no tuvo libertad ni autorización para filmar en la “Zona Nacional”2, ya que tuvo la oportunidad tomar imágenes del propio General Franco y de su cuartel de Estado Mayor en Cáceres.

En la unión de las zonas alzadas del norte y del sur, como hecho circunstancial de la marcha de la Columna Madrid, Cáceres iba a tener un papel muy interesante en la retaguardia. En esta capital habían triunfado los planes golpis- tas e inmediatamente pasó a ser “zona alzada”. Tenía asimismo buena comunicación por carreteras (era una encrucijada de caminos: Carretera de Salamanca, de Badajoz-Portugal, de Sevilla, etc.) y también por ferrocarril. Además, la ciudad poseía unas condiciones militares sugestivas en tanto en cuanto disponía de un aeródromo militar, instalado en 1927 en la carretera general, a las afueras de la ciudad, junto al actual recinto ferial. Desde el éxito del Alzamiento en Cáceres, este aeródromo adquirió gran actividad militar, instalándose en su recinto depósitos o polvorines para el almacenamiento de las bombas que se utilizarían en acción de guerra3.

Además, el aeródromo de Cáceres fue utilizado como base de aparatos alemanes e italianos. Un piloto italiano llamado Vicenzo Patriarca, capturado por los republicanos, declaró que su destino era Cáceres, pero que se había desviado4. A principios de septiembre, el día 9 en concreto, el piloto Joaquín García Morato se trasladó a Cáceres junto al resto de una escuadrilla formada por aviones italianos Fiat. Aquélla estaba compuesta por las patrullas de García Morato y por las de los oficiales italianos Dequal y Mantelli5. Esta escuadrilla obtuvo numerosos éxitos, ya que apoyaba el avance de la Columna Madrid, entrando en combate con los aviones “gubernamentales”, derribando bastantes aparatos. Se tiene constancia de que un ametrallador de un avión Junker 52, José Larios Fernández, se acercó en ese mes de septiembre al palacio de los Golfines para visitar a su amigo López-Montenegro y se encontró casualmente con el General Franco6. Por la importancia del aeródromo de Cáceres no es de extrañar que fuese objetivo militar del Gobierno de Madrid y fue bombardeado, según sus fuentes7, el 29 de octubre de 1936. Por esta razón se construyeron refugios antiaéreos, auténticos bunkers soterrados que aún se conservan8.

En el contexto del avance de la Columna Madrid por tierras de Toledo, a las seis de la tarde del día 26 de agosto de 1936, llegó a Cáceres -en una avioneta procedente de Sevilla- el General Francisco Franco Bahamonde. La estancia no iba a ser ni puntual ni breve, sino que iba a establecer el Cuartel de su Estado Mayor en la ciudad para seguir el avance de las tropas a Madrid. Precisamente en ese 26 de agosto la Junta de Defensa Nacional le designó “General en Jefe de las fuerzas militares de Marruecos y del Ejército expedicionario”9. Es más una Orden del mismo día declaraba que “la provincia de Cáceres dependerá a efec- tos militares del excelentísimo Sr. General en Jefe de las fuerzas militares de Marruecos y del Ejército expedicionario”10. Un día antes, un oficial de Estado Mayor se entrevistó con el prócer cacereño Gonzalo López-Montenegro y Carvajal. Aquél traía una misión muy concreta: Era el de trasmitirle la pretensión del General Franco de utilizar su casa, el palacio de los Golfines de Arriba – situado en ciudad monumental, concretamente en la Cuesta de Aldana-, como Cuartel de su Estado Mayor. Sin duda, alguna, la fisionomía de la ciudad cam- bió por completo (a fecha de 4 de septiembre de 1936), tal como lo puso de manifiesto el corresponsal del Diario de Noticias portugués:

“Cáceres, hoy tiene un ambiente curioso. Desde que el General Franco instaló aquí su cuartel general, la fisonomía de la ciudad cambió por completo. Por diez personas que pasean por las calles de Cáceres, nueve son, sin sombra de duda, uniformadas. Todos luchan por una nueva España, todos quieren participar en esa Cruzada de la Reconquista. En la plaza principal, dominada por la mole del Ayuntamiento, en cuyas ventanas ondean, con una brisa suave, las banderas españolas y portuguesas, la animación excede todo lo que se pue- da pensar. Sobre los arcos, un “jazz” martillea música todo el santo día. De vez en cuando, toca una marcha patriótica -especialmente el himno de la Fa- lange- inmediatamente en la esquina se aglomeran centenas de personas que acompañan la música. Al final, los vivas a España se suceden. Hay entusiasmo y calor en estos saludos a la Patria. Después pasado un momento el “jazz” se mezcla con un “fox” y todos vuelven a sus conversaciones. Así vive Cáceres estos días de lucha. Cáceres es una ciudad feliz. No hubo lucha entre el ejército y los marxistas por la conquista de la ciudad. El 19 de julio la guarnición se rebeló y tomó el poder civil. No encontrando resistencia, los aviones nacionalistas no la visitaron y así Cáceres paso incólume estas horas de tragedia, que tantos recuerdos dolorosos dejaron en Mérida y Badajoz, sus vecinas de paredes blancas. La vida de la ciudad se resiente de esta circunstancia. No hay paredes picadas por las balas ni episodios tristes. Cáceres ve y asiste, interesa- da al desfile de los soldados”11.

2. EL ESTABLECIMIENTO DEL CUARTEL DEL ESTADO MAYOR DEL GENERAL FRANCO EN EL PALACIO DE LOS GOLFINES DE ARRIBA DE CÁCERES

Ciertamente no está aclarado el por qué se había fijado en la Casa de Gonzalo López-Montenegro, en pleno barrio de San Mateo. Hay que tener en cuenta un detalle ocurrido -en la década de 1960- y del que fue testigo el maestro nacional Antonio Ramos Rubio en la casa de la finca “Las Golondrinas”. Al pasar Gonzalo López-Montenegro ante un portarretrato con una fotografía de Alfonso XIII (dedicada así: “A mi Gentilhombre de Cámara, Gonzalo López- Montenegro y Carvajal”, inclinó su cabeza y exclamó “Yo cedí mi casa a Franco por tú me lo mandaste”12. Gonzalo López-Montenegro no se negó ante tal petición, y cedió su morada para tal utilidad. Reciente, el biógrafo de López Montenegro ha señalado que la cesión “era evidentemente obligada” por “la responsabilidad y el peligro que el generoso gesto suponía para la casa y la familia que allí vivía”13. Es un argumento débil y de poca consistencia, especialmente cuando en la propia casa han estado siempre visibles algunas de las fotografías de la manifestación del 6 de septiembre de 1936. Además, el General Franco plasmó la siguiente dedicatoria en una fotografía del Estado Mayor en el patio del palacio: “A Gonzalo L. Montenegro como recuerdo de su amable hospitalidad a nuestro Cuartel General”14. Esta fotografía y su histórica nota han estado siempre visibles en un portarretrato en los salones principales de la casa, así como la bandera roja y gualda que se instaló en el balcón principal del pala- cio cuando fue Cuartel General, que aún se conserva en un lugar privilegiado.Además, López Montenegro puso a disposición del General Franco su vehículo, marca Buick.

Es de suponer que la elección del palacio de los Golfines de Arriba fue debido a que era propiedad de López-Montenegro, destacado monárquico que había sido Presidente de la Diputación de Cáceres y uno de los responsables de la Unión Patriótica de la ciudad durante la Dictadura de Primo de Rivera. Es más, uno de los integrantes del Estado Mayor que llegó en esa tarde de agosto de 1936 habla así de la hospitalidad del anfitrión: “Aseguradas las comunicaciones de Sevilla con Melilla, Cáceres Salamanca, Valladolid y Burgos, Franco decidió trasladarse con su pequeño Estado Mayor a la capital extremeña, a don- de llegamos el 26 de agosto; nos instalamos en el palacio de los Golfines de Arriba y allí fuimos recibidos con toda amabilidad por su propietario, don Gonzalo López Montenegro”15.

Durante la estancia de Franco en Sevilla, éste había requisado para establ cer su cuartel de Estado Mayor en el palacio de Yanduri. Esta circunstancia irritó al General Queipo de Llano, que estimaba como suficientes los edificios militares16. Al trasladarse a Cáceres, el General Franco salió del feudo del omnipresente Queipo de Llano. Como en cualquier otro centro de operaciones militares, fueron habilitados rápidamente todos los artilugios de comunicación telefónica (once teléfonos y tres estaciones de radio)17. En el amplio palacio de los Golfines de Arriba se instaló el General Franco en la tarde del 26 de agosto de 1936. Según Juan Barra, el peluquero de Gonzalo López-Montenegro, “Franco era un hombre muy reservado. No hablaba nunca. Vivía en la segunda planta y don Gonzalo Montenegro, entonces soltero, y su hermana doña María, en la planta de abajo”18. En una biografía realizada en plena guerra explica qué clase de vida hacía el General:

“Franco pasa varias semanas en Cáceres sin salir ni un solo día a la calle. Su vida transcurre en el despacho, junto a los teléfonos y los mapas. Los domingos oye misa en el oratorio de la casa. Con frecuencia recorre los frentes. Unas horas de la tarde las dedica a las visitas: Las de generales y jefes que le refieren las novedades de sus columnas; las de aviadores que le cuentan las averiguaciones hechas en sus vuelos; las de algunos diplomáticos o periodistas extranjeros”19.

La distribución que se hizo en el improvisado cuartel fue la siguiente: La entrada principal del palacio estaba flanqueada por la guardia (legionarios); en el interior, en un vestíbulo, estaba el despacho del jefe de guardia de puerta (a la izquierda en el zaguán). La amplia biblioteca -antesala del despacho de López- Montenegro- se destinó como oficina para los ayudantes del General. En esta estancia -con dos ventanas al patio- había tres mesas ocupadas por los tenientes coroneles Carlos Díaz Valera y Francisco Franco Salgado-Araújo y por José Antonio de Sangróniz y Cuesta, Marqués de Desio. En una habitación contigua estaba el despacho del General Franco (con ventana a la calle). En otra estancia inmediata, destinada como comedor de verano por los propietarios se habilitó la sala de mapas dispuestos en caballetes20. Esta última se comunicaba con otro salón el cual tenía comunicación al patio por una puerta (que se aprecia en la fotografía del Estado Mayor). Igualmente, se habilitaron seis despachos para los oficiales del Estado Mayor21. También estuvo en el palacio su hermano Nicolás Franco (Teniente Coronel de Ingenieros Navales), que se encargaba, entre otras cosas, “de recibir, despedir y agradecer”22 a los que iban le iban a profesar inquebrantable adhesión. También estaba incorporado al Estado Mayor el oficial de Artillería Antonio del Rosal Rico -Marqués de Sales-, el cual había escapado del Madrid gubernamental23. A finales de septiembre se incorporó al equipo como asesor jurídico Lorenzo Martínez Fuset. Además, por el cuartel general pasaron personajes pintorescos y aventureros como el norirlandés Nöel Fiztpatrick:

“El 1 de septiembre cruza el paso fronterizo por Badajoz para alistarse en la Legión Española. Permanecerá un día en Badajoz donde oirá los comentarios sobre los sucesos acaecidos en la ciudad en la segunda quincena del mes de agosto. Desde Badajoz fue conducido en coche al cuartel general del Generalísimo en Cáceres. En la antesala del palacio de los Golfines se encontró de frente con el General Millan Astray, en traje de paisano, que le explicó que sería bienvenido a la Legión a título individual pues “los alistamientos de grupos de la misma nacionalidad no son bien vistos en la Legión”. Se presentó a Franco y le comentó que él había servido como Teniente de los Guardias Irlandeses de su Majestad Británica. Textualmente, el General Franco expresó delante del capitán de Caballería José Botana Rose que “si este oficial es digno de ser Teniente en el Regimiento de Guardias Irlandeses, también era digno de ser Teniente en la Legión Extranjera”, y le envió a Talavera de la Reina para presentarse ante el Coronel Yagüe. El día 2 de septiembre se desplazó a la ciudad toledana donde se alisto en el banderín de enganche de la Legión”24.

Es de suponer la impresionante vida que recobró aquella casa, con plena actividad por ser el auténtico centro neurálgico de los alzados. Entre los oficia- les que acompañaron al General Franco hasta Cáceres hay que destacar al Teniente Coronel de Artillería Felipe Sanfeliz Muñoz, o el Capitán Aurelio Perote Martínez comandantes Francisco Hidalgo Sánchez (del Estado Mayor) y Eduardo Rodríguez Madariaga (del cuerpo de Artillería). Antonio Sarmiento León-Troyano, Comandante de Ingenieros, era uno de los oficiales más importantes del Cuartel de Estado mayor porque era el responsable del Servicio de Cifras y Comunicaciones, este departamento dirigido por Sarmiento “elaboraba y suministraba todas las cifras, que renovadas regularmente, debían emplear las diversas unidades del ejército nacional”25. Por otra parte, en cuanto al personal político, el historiador Luis Fernández ha advertido que “en Cáceres rodeaban al General consejeros civiles que formaban una especie de embrión de gobierno, entre su hermano Nicolás y el diplomático Sangróniz”26. Franco Salgado- Araujo explica también en sus memorias cómo se organizó el cuartel:

“A los pocos días empezó la organización del Cuartel General de Ejército de África y Sur de España. A raíz de ello conocí al Capitán de Estado Mayor don Carmelo Medrano, jefe inteligente y muy trabajador que tuvo una actuación eficacísima durante toda la campaña. Como jefe de los servicios de artillería, fue designado el competentísimo coronel García Pallasar27 al que Franco encargó la movilización de la industria para fines de guerra y la adquisición de armamento y proyectiles de todas clases. Esta difícil misión fue desempeñada por dicho coronel con enorme entusiasmo y competencia. García Pallasar fue durante todo el tiempo que duró la campaña esclavo de su deber sin escatimar ni un minuto al desempeño de su misión. Servía a Franco con absoluta lealtad y no puso nunca el menor reparo a sus órdenes. Franco le decía: “Pallasar, para dentro de quince días necesito tantos cañones, tantos fusiles y millones de proyectiles, morteros, etc., etc.”. Este jefe le contestaba siempre: “Se hará lo que usted manda, mi General”. Luego daba las órdenes sin admitir el menor reparo a sus subordinados, que consideraban que era imposible realizar en el tiempo fijado un programa de construcción tan intenso; lo había mandado el General Franco y no quedaba otro remedio que la obediencia ciega a sus disposiciones. Cuando así lo ordena, decía, es que es posible satisfacer sus deseos. Los programas que fijaba Franco siempre fueron cumplidos por el coronel Pallasar y sus inteligentes colaboradores, entre los que recuerdo a los jefes de Artillería Ladreda y Vigón.

Los salones del citado palacio de los Golfines y habitaciones particulares quedaron rápidamente convertidos en despachos y oficinas del mencionado Cuartel General. Allí nos quedamos a vivir el General Franco (cuya familia continuaba en Francia), el Teniente de los Servicios de Seguridad y yo. A los pocos días de nuestra instalación parecía que el palacio nobiliario hubiera sido siempre una dependencia castrense. Las oficinas del General y las de los ayudantes, la secretaría, jefatura y secciones de Estado Mayor, la oficina diplomática, las dependencias de la guardia exterior y del servicio de seguridad, etc., estaban perfectamente instaladas. El trabajo que Franco nos encomendó fue abrumador y las facilidades dadas por Montenegro para instalarnos lo mejor posible no pudieron ser mayores. Allí se trabajaba todo el día y buena parte de la noche si era preciso. El único descanso que teníamos fuera de las horas de comer comenzaba a las seis de la tarde y duraba media hora. A esa hora el dueño del “Palacio Gonzalito” como le llamábamos, nos invitaba a tomar cerveza, que siempre estaba fresca y que desde Franco al oficial más modesto agradecíamos dado el calor enorme que se sentía en aquella tierra cacereña en el mes de agosto. Aprovechábamos esta reunión para comentar la marcha de la campaña”28.

En Cáceres, el General Franco también obtuvo información de primera mano de lo que ocurría en Madrid. Uno de los informantes fue el Comandante de Estado Mayor Joaquín Ysasi-Ysasmendi. Escondido un tiempo, a finales de agosto tuvo que presentarse al Ministerio de la Guerra republicano para evitar que no fuera declarado desertor. El 4 de septiembre marchó como oficial del Estado Mayor al frente de Talavera. Ya había decidido evadirse. Cogido prisionero por las fuerzas nacionales, estuvo a punto de ser fusilado hasta que fue reconocido por su amigo Juan Ignacio Luca de Tena. Éste hizo todas las gestiones posibles para que fuera puesto a disposición de la autoridad militar hasta que se aclarase el asunto. Ausente el Comandante Antonio Castejón, Luca de Tena tuvo autorización para hablar por teléfono con el General Franco que estaba en el palacio de los Golfines. Puesto en antecedentes éste y que conocía al Comandante Ysasi-Ysasmendi por su carrera en África, ordenó que fuera conducido a su Cuartel General.

“No había anochecido del todo cuando el Comandante, todavía prisionero, llegaba a Cáceres y tomando hacia la izquierda ascendía con sus guardianes hacia el casco viejo de la ciudad, donde estaba enclavado el palacio de los Golfines, bellísimo edificio de estilo gótico-renacentista del siglo  XVI,  que desde finales de agosto servía de alojamiento y Cuartel General de Franco. En la entrada, los regulares y el oficial que hacían la guardia, tenían ese toque de discreto boato castrense que siempre fue tan del gusto del Generalísimo, incluso en campaña.

El comandante de Estado Mayor Carmelo Medrano, ayudante tantos años del General, recibió con expresivas muestras de cordialidad a su compañero de armas, y sin mucha espera, le introdujo en el despacho de Franco. Recibió éste a su antiguo oficial de la Legión, con cortesía y afecto; sin frialdad pero sin entusiasmo. Le ordenó sentarse frente a él, e inició un interrogatorio  que habría de durar más de una hora.

Después de conocer Franco los detalles de la evasión del Comandante, fue directamente al grano ¿Qué había pasado en el Regimiento de Artillería de Carabanchel con aquellos oficiales que, inicialmente comprometidos con el Alzamiento, se habían vuelto atrás asesinando a su General? ¿Qué había sido de los generales y jefe zutano y mengano, que estando en Madrid no se habían sumado al Movimiento, ni constaba tampoco que estuvieran alineados con el Ejército Rojo? Franco quería saber, dando una serie de nombres concretos, si habían sido asesinados, hechos prisioneros, o permanecían ocultos. Preguntó asimismo si el comandante sabía cuántos y quiénes eran los jefes y oficial que junto al General Villegas y el Coronel Capaz habían sido asesinados el 28 de agosto en la Cárcel Modelo. Sobre todo ello, el interrogado contestó cuanto sabía o podía razonablemente suponer.

Después Franco se interesó vivamente por los planes de Asensio Torrado: Qué generales y jefes le rodeaban; en qué consistía la pregonada reforma del llamado “Ejército Popular de la República”; hasta qué punto los comunistas se estaban infiltrando en el Ministerio de la Guerra, a través de los llamados “camaradas responsables”. Naturalmente quiso conocer con precisión los planes de Miquetel para fortificar el nudo Maqueda-Santa Olalla y sobre este punto el Comandante le dio cumplida información, aunque el General no mostró especial preocupación por esa línea defensiva, dando a entender que podría envolverse vadeando el Alberche y utilizando la carretera de Toledo. Pero donde el General Franco puso mayor interés, dando muestras de cierta preocupación, fue en conocer el estado de ánimo y la moral de la población civil de Madrid”29.

Además, se puede ahondar en la idea tomada del historiador Luis Suárez sobre la posible existencia de un “embrión de gobierno”30 en el improvisado Cuartel General en el palacio de los Golfines de Arriba. Según Franco Salgado- Araújo, éste fue nombrado “jefe de las tropas agregadas al Cuartel General y de su residencia, y a este cometido unía la ayudantía personal y la jefatura de sus secretaría militar y particular; rápidamente, y ante el alud de correspondencia que para el General Franco llegaba del mundo entero, tuve que organizar sus secretarías particular y oficial”. Una de las personalidades que tuvo un papel importantísimo, ya que puso su experiencia como diplomático de carrera al servicio del General Franco, era José Antonio de Sangróniz. Éste había sido correo entre los generales Franco y Mola y más tarde fue nombrado máximo

responsable del Gabinete Diplomático del Jefe del Estado, ejerciendo un gran poder hasta que en 1938 fue nombrado embajador en Caracas31. La forma de trabajo, casi frenética de este diplomático, está ampliamente descrita en las memorias de Franco Salgado-Araújo. El motivo era que servía al mismo tiempo al General Queipo de Llano y al General Franco porque intuía que uno de ellos sería proclamado mando único:

“Recuerdo que muy cerca de mi oficina había un despacho dónde trabajaba el diplomático señor Sangróniz. Este señor llagaba a Cáceres desde Sevilla en un avión alemán Junker todas las mañanas alrededor de las nueve; se trasladaba a su despacho, examinaba los papeles oficiales diplomáticos, dictaba la contestación a un taquígrafo y, después de despachar con Franco, se volvía a Sevilla alrededor de la una de la tarde en el mismo avión que le había traído. Así estuvo viajando diariamente de Sevilla a Cáceres y de Cáceres a Sevilla todo el tiempo que estuvimos en la capital extremeña. No se explicaba tal movilidad, pudiendo estar fijo en la residencia del Cuartel General del Ejército de África. Un día fue a verme a mi despacho para hacerme esta pregunta: “¿Quién cree usted, amigo Franco, que será el general que llegue a ser el futuro jefe de todo el Ejército, Franco o Queipo de Llano?”. Le contesté sin titubear: “No lo dude usted ni un momento, será el General Franco”. “Queipo cree que será él porque es más antiguo que su primo” me contestó el inteligente diplomático. Le repetí que tenía la plena convicción de que Franco sería el designado para el mando supremo. “Esperaré a que se resuelva este asunto y seguiré sirviendo a Franco por la mañana en Cáceres y a Queipo de Llano por las tardes en Sevilla”. El enigma quedó aclarado”32.

La jornada de trabajo del General Franco comenzaba a las 8 de la mañana y terminaba algunos días hasta las cuatro de la madrugada. A las tres de la tarde comía y descansaba dos horas33. Después volvía a la actividad y hacía una breve parada para cenar. Por el testimonio de Andrés Rumbo, aprendiz en el periódico Extremadura, el cual estaba situado a pocos metros del palacio de los Golfines de Arriba, cuando iba a recoger el parte oficial de guerra para publicarlo en el rotativo a las 3 de la mañana, aún había frenética actividad de cuartel en pie de guerra, y que Francisco Franco corregía personalmente dicho parte34. Unos de los primeros biógrafos, Joaquín Arrarás, afirma que en el palacio de los Golfines y “en ese despacho y con la colaboración valiosa del Estado Mayor, se estudian los objetivos de cada operación, se coordinan los movimientos de las tropas que han de intervenir, se concierta y enlaza la acción artillera con la aérea, se sitúan las reservas, se prevé el gasto de municiones”35. En Cáceres el General Franco tuvo entrevistas con los principales jefes del Alzamiento. Así, el 29 de agosto de 1936 se entrevistó con el General Emilio Mola Vidal36. En ese mismo día, según el periodista del ABC Manuel Sánchez del Arco hubo también una reunión de altos mandos militares en Navalmoral de la Mata bajo la presidencia del General Franco37. Precisamente en ese día, por Decreto de la Junta de Defensa Nacional, se restableció la enseña “bicolor roja y gualda como bandera de España”38. Ciertamente, la actividad del General Franco en esos días era frenética:

“Para seguir más de cerca el avance de la Columna de Madrid, Franco trasladó su cuartel general al palacio de los Golfines, en Cáceres. Desde allí sale diariamente a ponerse en contacto con los jefes de la columna que se divide en agrupaciones al mando de los tenientes coroneles Asensio, Tella, Delgado Serrano y Castejón. Pues bien, el Generalísimo llega hasta las propias vanguardias de la columna. Se establece en los puestos de mando en Navalmoral, en Oropesa y en Talavera de la Reina. Cuando está con el Coronel Yagüe la aviación roja bombardea a placer. Al regresar de este viaje tiene que refugiarse debajo de un puente para defenderse del ataque que a la carretera hacía en aquel momento la aviación roja. Días antes, en Calzada de Oropesa, viose obligado a salir del coche para buscar un refugio donde defenderse del bombardeo de la aviación enemiga al pueblo y la carretera”39.

El domingo 30 de agosto de 1936, Francisco Franco asistió a la eucaristía oficiada por el párroco de la cercana Iglesia de San Mateo, Santiago Gaspar Gil, en el oratorio del palacio. El General solía desplazarse al frente de forma habitual. Dos días después -a principios de septiembre-, un rotativo cacereño recién creado, La Falange40, publicó una proclama de Francisco Franco a los españoles de la “zona republicana”. La firmaba en Oropesa (Toledo) el 31 de agosto41. Desde el palacio de los Golfines de Arriba dirigió las operaciones militares de la Columna Madrid fundamentalmente, pero además tuvo entrevistas trascendentales con algunos de los representantes de sus aliados internacionales (Ale- mania e Italia). El 1 de septiembre el Coronel Ruggiero Bonomi, de la aviación italiana, se entrevistó con Alfredo Kindelán y con el General Franco en Cáceres para exponerle cómo habían de ser utilizados los aviones de caza42. Unos días después, el 5 de septiembre, se reunieron con el General Franco el Teniente Coronel alemán Walter Warlimont y el General italiano Mario Roatta43. Esta cuestión ha sido definida por un especialista como “el reconocimiento de facto italo-alemán de su liderazgo”44. Posiblemente, como fruto de estas conversaciones, se decidió establecer una base alemana de instrucción y almacenamiento de material de guerra en los castillos de la Arguijuela, muy cercanos a Cáceres.

3. RENÉ BRUT EN CÁCERES: EL ENCUENTRO CON FRANCISCO FRANCO Y LA FILMACIÓN DE SU CUARTEL GENERAL

El noticiario cinematográfico francés Pathe Journal había destacado a uno de sus mejores cameramen para cubrir las fases iniciales de la Guerra Civil española en la zona controlada por los rebeldes. Se trataba del francés René Brut, un verdadero y experimentado cazador de imágenes. Había nacido en París el 25 de julio de 1903 y trabajó para la casa Pathe Journal desde 1921 hasta 1967. Así, el 12 de agosto de 1936 había obtenido un salvoconducto de la Alta Comisaría de España en Marruecos (en poder rebelde) para trabajar en la zona controlada por los sublevados. Varios días después, el 15 de agosto, ya se encontraba en Sevilla: Tomó imágenes del izado de la bandera bicolor y del acto religioso posterior. No obstante, lo que le interesaba realmente a Brut era “filmar escenas de combate y no de procesiones”45.

De esta forma, René Brut -junto a los periodistas extranjeros José Augusto del Diario de Noticias, Félix Correia del Diario de Lisboa, Leopoldo Nunes de O Seculo (portugueses) y Jean D´Esme de L´Intrasegeant (francés)- viajó desde Sevilla a tierras extremeñas siguiendo el avance de la Columna Madrid. Las primeras imágenes rodadas por el francés fueron cerca de la localidad sevillana del Ronquillo. En las cercanías de este pueblo filmó un tractor oruga despanzurrado que estaba caído en un barranco. Hizo una breve parada en Almendralejo, donde grabó unas imágenes impactantes de los muros ennegrecidos del patio de la prisión, en el cual se apreciaban las manchas producidas por los cócteles molotov que habían sido arrojados a los presos derechistas. Pernoctó en Mérida, y en la mañana del 17 de agosto de 1936 entró en Badajoz por la Puerta de la Trinidad.

El 17 de agosto de 1936 es dedicado por Brut para filmar imágenes sin mayor trascendencia bélica de legionarios yendo y viniendo por la Plaza de la Plaza de la República (hoy Plaza de España) apreciándose en las imágenes la puerta de la principal de la Catedral de San Juan, así como guardias civiles y del tercio saludando arremolinados ante la cámara del galo. También rodó imágenes de los vecinos de Badajoz ante un avión Hawker Fury que había sido capturado, y que fue exhibido a bordo de una camioneta en esa mañana por las calles de la capital pacense. Al día siguiente, el 18 de agosto, en las primeras horas de la mañana, René Brut filmó las famosas imágenes de los carabineros y guardias Civiles fusilados en las tapias del cementerio de San Juan, así como unos 300 cuerpos carbonizados y una veintena de cuerpos previamente ser incinerados. Antes de salir de Badajoz, y según el propio testimonio de Brut “afortunadamente fui capaz, con cien pesetas, de enviar mi película a París a través de Lisboa”46.

Pese a lo que se ha venido publicando47, Brut gozó en todo momento de libertad de movimientos por el territorio controlado por los rebeldes. De esta forma nunca se hubiera podido desplazar a Antequera el 19 de agosto, o a Córdoba el 25 de ese mismo mes. En esta ciudad filmó los efectos del bombardeo de la aviación republicana y el 26 de agosto viajó a Tánger para cambiar de aire en el contra-torpedo de la Marina francesa Tornade. René Brut regresó a Sevilla el 29 de agosto. En ese día el destino le retó nuevamente. Aquel tendría que desplazarse al norte de España para tomar imágenes de la ciudad de Burgos según le fue sugerido por el Capitán Luis Antonio Bolín Bidwell. El mismo Brut lo relató semanas después en una entrevista sobre lo que le aconteció en esos momentos:

“La noche de mi llegada [a Sevilla], a las 21 horas vino a buscarme el famoso Capitán Bolín y me expresó que fuera inmediatamente a Burgos, a través de Mérida, Cáceres y Salamanca. Partí el día 30 de agosto a las 4 de la mañana, durante la parada en Cáceres, logré aproximarme al General Franco. En esta última (ciudad), a diferencia de los funcionarios de la región de Sevilla y, sobre todo, a diferencia del Capitán Bolín, se mostraron muy amables y me proporcionaron todo lo que yo quería. Me quejé delante del jefe del movimiento nacional del acoso moral del que era víctima por parte del Capitán Bolín. Él me pidió que no le concediera mayor importancia y me deseo buena suerte para viajar hasta Burgos”48.

En un artículo publicado en un rotativo parisino varios días después, Brut señaló que tras llegar de Tánger el 29 de agosto, y “apenas llegamos al hotel, el Capitán Bolín nos preguntó si queríamos atravesar casi toda España para ir Burgos”49. A las tres y media de la madrugada del treinta de agosto logró encontrar un automóvil para poder realizar el viaje. En él irían el propio Brut, así como dos compatriotas y colegas: Jean D’Esme, del L´Intransigeant y Lèon Ferrandez, redactor del Eclair Journal. En su largo viaje fueron escoltados por ocho falangistas sevillanos “que nos protegían y facilitaban nuestra tarea; se encargaron del papeleo y de que nada nos estorbara”50. El coche, de la marca Hispano-Suiza (modelo H6B), tenía matrícula de Sevilla 11.788 e iba distinguido con un banderín de Falange Española. Vehículo que podía alcanzar los 130 kilómetros por hora y que inmortalizó René Brut en su reportaje. Hacia las tres de la tarde del citado 30 de agosto, el automóvil llegó a Cáceres. Conocedores los periodistas de que el General Franco residía accidentalmente en la capital de la Alta Extremadura, solicitaron sendas entrevistas. Aquéllos no sólo consiguie- ron entrevistar al General Franco, sino que René Brut llegó a rodar unas imágenes de la misma y del cuartel de su Estado Mayor en el palacio de los Golfines de Arriba. El encuentro se produjo por la tarde, cuando el General recibía las visitas51. Estos periodistas fueron afortunados, pues según cuenta el Capitán Bolín en sus memorias, no era fácil ser recibidos por el General Franco:

“Durante la etapa inicial del conflicto, los corresponsales agregados a nuestras tropas constituyeron un grupo heterogéneo. No pocos solicitaban entrevistar al General Franco; lo consiguieron los más solventes. Aún así, sus pretensiones tenían que coincidir, para prosperar, con una de las raras coyunturas en que el general disponía de tiempo para recibirles. Los periodistas más concienzudos, objetivos y discretos eran los que evidentemente trabajaban para informar a sus respectivos Gobiernos; se desenvolvieron con libertad casi ple- na, ya que no existía objeción a que supieran lo que estaba ocurriendo. Otros no merecían tanta confianza”52.

Jean D’Esme ya era conocido por el General Franco. Le había entrevistado en Tetuán en los inicios del movimiento militar53. Durante la entrevista en Cáceres aquél recordó a Franco “las promesas hechas en Tetuán de visitar el frente de batalla en primera línea con las fuerzas de choque”. Sorprendido Franco por las palabras del periodista francés, ordenó al Capitán Luis Antonio Bolín -que estaba presente en la entrevista- que ofreciera todo tipo de facilidades a los tres franceses para la obtención de información para realizar reportajes y películas54. Los franceses siguieron su camino hacia Burgos. Por la noche cenaron en Sala- manca y llegaron al día siguiente, el 31 de agosto, a la capital burgalesa. Al día siguiente fueron testigo del bombardeo republicano sobre Burgos, hecho que dieron cuenta a sus periódicos. Además, René Brut obtuvo imágenes cinematográficas de varios lugares afectados, escenas que fueron montadas y mezcladas con las imágenes de Cáceres por Pathé Journal a mediados de septiembre de 1936. Jean D’Esme redactó así la entrevista al General Franco en Cáceres el 30 de agosto:

“Con sus calles empedradas y angostas, llegamos a través de las calles pequeñas hasta la ciudad alta, nos chocamos contra una fachada muy sencilla – y armoniosa en su simplicidad- una vieja mansión de una de las familias más antiguas y más destacada de toda la provincia [Cáceres]. La morada del General Franco, una casa grande ayer, nostálgica y somnolienta, se ha convertido en un foco de vida intensa y tumultuosa. Invadida de oficiales, custodiadas por soldados, sus salas aun cálidas y oscuras y el patio siempre apacible, hacen resonar aquí el rumor de un pasado guerrero: De pronto órdenes de marcha, las órdenes deben salir de inmediato, ida y venida de uniformes, máquinas de escribir… Afuera, en la calle estrecha, diez coches acaban de estacionar, se forma un barullo de silbidos y ruidos de claxon, acabando con el apacible silencio que los siglos pasados han acumulado… A tan sólo 80 kilómetros de aquí, hacia el Este, se encuentra el frente de combate de las líneas rojas. Pero es aquí, en esta parte de la provincia, que el cerebro y la voluntad de un hombre delimita esta línea y que con su lucha permanente quiere conquistar esa otra mitad.

“Somos recibidos en el salón de la familia. Nosotros -René Brut del Pathe Journal, Léon Ferrández del Eclair Journal, y yo- tres franceses. De pronto, se levanta de una mesa modesta donde trabajaba, el General Franco nos acoge con la mano tendida. Lleva puesto el uniforme de campaña, que yo le he visto en todas las ocasiones, un uniforme kaki, desgastado, sobrio, con un cinturón de seda púrpura, como única decoración de general destaca el punto brillante de la medalla de San Fernando. Le recuerdo los varios encuentros que hemos tenido, incluido el de Tetuán, donde por primera vez el periodista abuso de su confianza. Él sonrió (Franco). [Franco contestó]: “Pero le recuerdo perfecta- mente, hace mucho que le conozco. Estoy muy feliz de verle”. Le expuse inmediatamente el objeto de la vista de los tres. Simplemente, él asiente. De pie en el patio donde nos hizo pasar, se impaciencia -mientras conversamos- al ver como mis dos amigos franceses están esperando…”55.

Aquellas imágenes rodadas por René Brut hasta esta investigación habían permanecido sin identificar correctamente56, pues el noticiario Pathe Journal las tituló La guerre d´Espagne a Burgos57. O sea, el noticiario cinematográfico las incluyó mezcladas con el reportaje de los efectos de los bombardeos republicanos en la ciudad de Burgos el 1 de septiembre de 1936. Estas imágenes fueron visionadas en Francia a partir del 17 de septiembre de 1936. Las imáge- nes en cuestión tienen una duración de apenas dieciocho segundos con las siguientes secuencias:

  1.  Un soldado monta guardia delante de la puerta principal de dicho palacio. También aparece un oficial en la puerta.
  2. Balcón principal del palacio de los Golfines de Arriba con la bandera de España.
  3. Secuencia del patio del citado edificio:
  • Plano general: El General Franco recibe a los periodistas franceses.
  • Plano medio corto del General Franco.
  • Primer plano del General Franco.
  • Plano conjunto: Un periodista -posiblemente Jean D’Esme- toma de- claración al General Franco ante el Jefe de Prensa, el Capitán Luis A. Bolín Bidwell.

El 1 de septiembre de 1936 tuvo lugar el primer hecho que conllevó a la posterior expulsión de René Brut de la Zona Nacional. En la mañana de ese día, y tras acabar su trabajo comenzaron los problemas de René Brut y por ende, de Jean D’Esme, con las incipientes autoridades nacionales. Cuando acudieron a la Capitanía de Burgos para que el Servicio de Prensa enviase sus trabajos a Francia, los responsables de ese organismo preguntaron a Jean D’Esme quién era el autor de las fotografías tomadas en el cementerio de Badajoz y publicadas en su periódico, L´Intrasigeant, el 29 de agosto. Brut y D’Esme negaron ser los autores58. Y lo hacían de buena fe, porque se ha podido cerciorar que aunque las citadas fotografías proceden de la película de Brut, se extrajeron de los fotogramas sin su conocimiento.

En ese mismo 1 de septiembre -terminados sus trabajos- emprendieron el viaje de vuelta. En la noche del dos llegaron a Cáceres. Alcanzaron el Cuartel General para conseguir en él la ansiosa autorización para viajar al frente, en la provincia de Toledo59. Sin embargo, el asunto de las fotografías del cementerio de Badajoz acaba sólo de empezar. Los franceses recibieron órdenes del Capitán Bolín de regresar urgentemente a Sevilla no sin las oportunas protestas de aquéllos. En la tarde del 3 de septiembre llegaron a Sevilla60. El 2 de septiembre el General de la VI División, Emilio Mola, envió un telegrama al General Jefe del Ejército Sur, Gonzalo Queipo de Llano, bajo la clave “Oviedo” con este texto: “Para información esa Oficina Prensa: Artículos D´Esme todos correctos. Antecedentes Pierre [sic] Brut malos, convendría detener éste hasta más información y recoger todas películas cuando llegue. Los dos marcharon Sevilla”61. Sin embargo, las películas rodadas hasta entonces como la de Badajoz y la de Burgos-Cáceres ya no estaban en su poder pues las había enviado a Francia.

Este importante telegrama -calificado como reservado– se puso también en conocimiento del Capitán Bolín, el cual lo recibió a las 4 horas del 3 de septiembre. Este documento hace decaer la afirmación de Francisco Espinosa Maestre que hace pensar que la iniciativa de la detención de Brut partió exclusivamente de una decisión autónoma de Luis Antonio Bolín62. Además, éste ya había sido informado por los agentes que estaban desplazados en Francia de que en este país se estaban difundiendo imágenes “no autorizadas” relativas a la represión que se había llevado a cabo en la ciudad de Badajoz tras haber sido tomada a mediados de agosto63. En estos primeros momentos, los alzados ofrecían bastante libertad de trabajo y de información a los corresponsales extranjeros. Sin embargo, los nacionales pronto pudieron darse cuenta que buena parte de ellos hacían una labor contra ellos. Años después, Luis Antonio Bolín escribió al respecto:

“No todos los corresponsales en nuestro bando sometían sus escritos a la censura. En algunos casos era difícil determinar la relación existente entre ciertos artículos que aparecían en periódicos extranjeros y los autores de los mismos. Los diarios de referencia tenían corresponsales en Sevilla. Los artículos en cuestión, ferozmente hostiles a nuestra causa, eran invariablemente publicados bajo otras firmas. Fue necesario algún tiempo para investigar las credenciales de los periodistas que en número creciente iban presentándose a nosotros, para separar las genuinas de las dudosas o de las que seguramente eran falsas. Llegamos a saber, por ejemplo, que algunos de los periodistas aprovechaban la amplia libertad que les concedíamos para trasladarse a Gibraltar o Tánger y despachar desde allí sus artículos, firmándolos con nombres supuestos y con un desprecio olímpico de las reglas del juego. Recordé las restricciones impuestas por los aliados a los movimientos de los corresponsales nacionales o extranjeros -yo había sido uno de éstos- en los frentes de batalla durante la primera guerra mundial. A propuesta mía, medidas semejantes, aunque mucho menos severas, fueron adoptadas por el Ejército del Sur, instalándose en Sevilla una Oficina de Prensa que yo mismo dirigí un breve lapso de tiempo”64.

Mientras las autoridades recababan toda la información, Jean D’Esme y Rene Brut permanecieron alojados en un hotel de Sevilla en espera de la ansiada autorización para alcanzar el frente toledano, y hacer realidad la promesa del General Franco. Mientras tanto, les habían sido retirados sus pasaportes65. Sospechaban que algo ocurría porque otros dos colegas, también de nacionalidad francesa, habían arreglado sus papeles para volver a su país. A D’Esme y a Brut, en cambio, no les daban ninguna respuesta. El 6 de septiembre es interrogado Jean D’Esme por las autoridades militares sevillanas mientras que René Brut quedó en situación de detenido en el hotel a disposición de aquéllas tras ser objeto de un registro. En la noche del 7 al 8 de septiembre, y a la hora de las dos y media de la madrugada, fue arrestado René Brut en su habitación, con confiscación de todos sus enseres personales.

Al día siguiente, Jean D’Esme protestó la detención de Brut ante el Capitán Bolín. Éste le aseveró que “ignora[ba] totalmente este suceso y la razón que lo había motivado”66, cosa improbable por ser el máximo responsable de la Oficina de Prensa. D’Esme pidió la presencia del Cónsul de Francia en Sevilla para que le informase de su situación, si era de detenido o no o si estaba inculpado en algún proceso, y si no era así, poder recuperar su pasaporte. Bolín le autorizó para regresar a Francia por Tánger. Esta autorización también la obtuvo Lèon Ferrandez. Jean D’Esme movilizó a todos sus amigos -tanto en Sevilla, como en el Marruecos francés, y en la propia Francia- en auxilio de René Brut. Se requería una copia del film rodado en Badajoz por René Brut. El 11 de septiembre, en un avión procedente de Tánger, llegó una copia de la película. El film “fue visionado por ellos y quedaron satisfechos”67. La película había sido retocada y únicamente desaparecieron las escenas en las que aparecían los carabineros y guardias civiles fusilados junto a las tapias del cementerio, los cerca de trescien- tos cuerpos carbonizados y la veintena de cuerpos apilados de combatientes y paisanos fusilados a punto de ser incinerados, ni más ni menos68.

En ese mismo día 11, el General Jefe del Ejercito del Norte -Emilio Mola- telefoneó a su homólogo del Sur -Queipo de Llano- para interesarse por “el operador de la casa Pathe Journal René Brut, por si había sido hecho prisionero en Sevilla o Córdoba”. Además, solicitó que no fuera sometido a “fallo” alguno, es decir, que no fuera fusilado, dado que lo “recomendaba con gran interés el Presidente de la Republica Francesa Mr. Flandin”69. El domingo 13 de septiembre, René Brut fue excarcelado y abandonó el territorio español. En total fueron día y medio de arresto domiciliario y seis días de prisión, y no “semanas” tal como ha afirmado algún que otro literato70. Todas las peripecias de Brut y D’Esme fueron explicadas por éstos en un artículo firmado conjuntamente, y publicado por el rotativo parisino Intransigeant del 18 de septiembre de 1936. Iniciaban el artículo con una inmensa gratitud a Ernestina Queipo de Llano y Martí, esposa de Niceto Alcalá-Zamora y Castillo71, hijo del ex Presidente de la República española:

“Particularmente queremos agradecer a la señora Ernestina Zamora, hija política del anciano presidente de la Republica española e hija del General Queipo de Llano, gobernador militar de Sevilla, quien intercedió ante su padre enviándole un telegrama con el siguiente texto: “General Queipo de Llano, Sevilla: Se pide con toda el alma clemencia a favor de René Brut, operador de Pathe Journal, padre de tres hijos pequeños. Firma Ernestina”.

 4. EL PRIMER HOMENAJE DEL PUEBLO CACEREÑO AL GENERAL FRANCO.

En esos primeros días de septiembre de 1936 se había alcanzado, con la ocupación por los efectivos de la Columna Madrid de la localidad de Navalmoral de la Mata, tierras de la provincia de Toledo. Sin duda alguna tuvo acierto, para beneficio de su estrategia militar, el asentamiento de su cuartel general en Cáceres. Ya que la disposición del aeródromo le permitía desplazarse con fre- cuencia al frente. Su piloto era el Capitán Carlos Haya González de Ubieta72. Tras la caída de Talavera de la Reina, pudo peligrar la vida de Francisco Franco como ha señalado un periodista que acompañaba a los militares: “El servicio de espionaje enemigo funcionaba muy bien, y tiraban sobre seguro y en los momentos oportunos, si bien con suerte para nosotros. El día que el Generalísimo visitó Talavera, aunque sobre su viaje se guardó la natural reserva, apareció la aviación roja apenas Franco se apeaba en la plaza, y volando sobre la ciudad permaneció cerca de dos horas”73.

El domingo 6 de septiembre el General Franco asistió a la eucaristía de la Concatedral de Santa María que tuvo lugar a las 10 de la mañana. Fue oficiada por el Obispo de la Diócesis, Fray Francisco Barbado Viejo, el cual ofreció la misa por el triunfo del que entonces era conocido como “Movimiento Salvador de España”74. Asistieron los señores López-Montenegro, los ayudantes del General, los jefes y oficiales de su Estado Mayor, los legionarios de la guardia personal de Franco, la sección de la Guardia Civil de África que le sirvía de escolta y los agentes de la policía de la plantilla de Cáceres con encargo de la vigilancia del General. Tras la misa se produjo un homenaje -sin organización previa se dijo en la época- por los habitantes de la ciudad. Así, “a las once de la mañana era materialmente imposible dar un paso por la Plaza Mayor, ocupada por un inmenso gentío que esperaba al general, en la creencia de que éste acudiría al Ayuntamiento”75.

En las puertas del Ayuntamiento se encontraban el Gobernador Civil, Fernando Vázquez, el primer Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, Sr. Soragriega (acompañado por los oficiales del Benemérito Instituto capitanes José Luis Marzal Albarrán y Marra, y Teniente Concha), el comandante señor Fernández Tamayo, el General Nicolás Rodríguez-Arias Carbajo (que sería más tarde Presidente del Consejo Supremo Militar), el fiscal señor Carrasco, el secretario municipal señor Quirós, el Alcalde Manuel Plasencia Fernández y los ediles Fernando Vega Bermejo, Marcos Mariño Báez, Eleuterio Sánchez Manzano y Gabino Muriel Espadero, el Administrador de Correos -señor Carretero- entre otros. En la plaza, además del público asistente, estaban las Milicias Patriótica e Infantil mandadas por Miguel Canal. Ya que Francisco Franco decidió volver al palacio de los Golfines, las autoridades formaron una manifestación que se dirigió a este lugar.

Llegada la imponente manifestación a los aledaños de la residencia accidental del General Franco, la multitud dio vivas a éste, a España, a la Legión y al Ejército. Entonces apareció el General (acompañado por Gonzalo López Montenegro, Alfredo Kindelán, Francisco Martín Moreno, Francisco Franco Salgado-Araújo, José Antonio de Sangróniz, entre otros) en el balcón principal de la casa: “Hecho el silencio, tras no pocos esfuerzos, el General Franco, con voz potente, pronunció unas palabras de salutación, agradeciendo el homenaje y aceptándolo, no por lo que tiene de adhesión al caudillo -dijo- sino por ser dedicado al Ejército”. Arengó de esta forma según el rotativo cacereño La Falange:

A continuación habló de lo que significa la lucha empeñada en estos mo- mentos, diciendo que es la lucha de la civilización contra la barbarie, de la reli- gión contra la impiedad, del honor contra la deshonra, y de España contra la anti España, señalando las atrocidades cometidas por las hordas rojas que a diario vienen asesinando a personas de orden y a sus familiares por el delito de amar a España. Dice que la España que alumbró civilizaciones y que fue madre de Cortés y de los heroicos conquistadores de nuestro Siglo de Oro no puede morir a manos de las hordas salvajes que se mueven merced a impulsos extranjeros. Entona un vibrante canto a la bandera rojo y gualda y da fin a su arenga con estentóreo viva a España, que fue calurosamente contestado por la multitud”76.

El ABC de Sevilla publicó unas notas acerca del acto, 5 días después, con unas palabras similares, y otras no, que demuestra que el discurso debió de ser más amplio:

“En la Plaza Mayor de esta ciudad se formó una imponente manifestación popular, aclamando al glorioso General Franco, que había regresado del frente de combate de Talavera de la Reina. Se congregaron también en dicha plaza urbana fuerzas de la Falange Española, balillas y milicias patrióticas. Como la muchedumbre popular diera repetidamente grito de “viva el General Franco”, “viva el salvador de España”, el caudillo se asomó a uno de los balcones de su residencia, y dirigió unas palabras al pueblo:

Esta manifestación del pueblo -dijo Franco- representa, más que la adhesión al General, la viva llamarada de entusiasmo que ha prendido en todos los pechos y que hizo unirnos para la salvación de España. Es preciso de España. Es preciso resucitar la tradición y extirpar definitivamente la mala semilla del comunismo. El pueblo de don Quijote, del Cid y de Pizarro va a defender a la civilización de la destrucción marxista que nada respeta. Estamos asistiendo a la barbarie del marxismo en España, al que le quedan ya días contados en nuestra patria.

Después de subrayar la importancia moral y estratégica de la derrota de los marxistas en el sector de Talavera de la Reina, exclamó el General Franco: “Hay que mantener vivos las fe y el optimismo en la victoria final. Que todo padre que pierda un hijo luchando entregue, si lo tiene, otro para siga luchan- do por ella. La grandeza de la Patria y de la Historia se forja con sacrificios incontables. Estos sacrificios vamos ahora a repetirlos para salvar a España del comunismo”. Termina dando un “viva a España” que fue clamorosamente contestado. Después, las fuerzas patrióticas desfilaron por la Plaza Mayor, siendo aclamadas”77.

Cuando terminó el discurso comenzó del desfile del público presente -que se concentraba en las calles aledañas, y sobre todo en la Plaza de San Mateo- ante el balcón en el que se situaba el General Franco. Comenzó la revista improvisada con las Milicias Patrióticas dirigidas por Rodríguez Serradell, así como la sección infantil de aquéllas. Según el rotativo consultado, La Falange, finalizó el acto de esta forma:

“Después, un inmenso gentío en el que figuraban representaciones de to-das las clases sociales de la población, sin que faltara la nota simpática de la presencia de unos obreros que, emancipados del seno de oprobio en que vivieron hasta aquí, sienten en sus almas vibración del amor a la patria. La gente, agolpada en las bocacalles y balcones, no cesaba de aplaudir y vitorear al General Franco. Desde uno de ellos, las señoritas de Mayoralgo y Crehuet entonaron el himno de la Legión que fue coreado entre grandes aplausos por el enorme gentío. Cerraron la marcha nuestra Sección Femenina de balillas, que es la primera vez que se presenta en público y que fue objeto de una señaladísimo muestra de simpatía, siguiendo a ésta los populares balillas que llamaron la atención por correcto y preciso de sus movimientos y que desfilaron ante el General entonando el himno de Falange Española”.

Por otra parte, desde mediados de septiembre, y dado el éxito del avance de la Columna Madrid por la provincia de Toledo, se estaba perfilando la toma de su capital, y especialmente el objetivo principal era la liberación del Alcázar. Hacia el 20 de septiembre se reforzó la escuadrilla de Fiat que tenía su base en Cáceres con los pilotos Ángel Salas Larrazábal y Julio Salvador Díaz-Benjumea. En esos días el Teniente Coronel Yagüe hizo importantes avances antes de entregar el mando provisionalmente a su homólogo Carlos Asensio; además en “el día 24 llega Valera (que ya había ocupado Ronda) a sustituir a Yagüe, y este mismo día Franco redacta en Cáceres la orden de operaciones para la conquista de Toledo, que debe efectuarse en tres jornadas”78.

5. EL  GENERAL  FRANCO  ASUME  EL  MANDO  ÚNICO  DE  LAS FUERZAS NACIONALES.

Como se ha apuntado anteriormente, y tomando la idea del destacado historiador Luis Suárez, el Cuartel del General Franco en Cáceres “funcionaba ya un embrión de gobierno”. Este aspecto es muy importante para ser tenido en cuenta, pues la Junta de Defensa Nacional estaba totalmente desbordada y además muchos de sus miembros ni siquiera asistían a las sesiones. La intuición de Luis Suárez es interesante de ser destacada: “En el palacio de los Golfines de Cáceres funcionaba ya un embrión de gobierno, con José Antonio de Sangróniz al frente de una oficina diplomática, Millán Astray que se había fabricado un de- partamento de propaganda, Luis Bolín, que servía de enlace con los corresponsales y Nicolás Franco, que ejercía un gran influjo sobre su hermano; Alfredo Kindelán, Jefe del Aire, estaba también allí”79. De mediados de septiembre se tienen noticias fehacientes de la estancia de Millán Astray en Cáceres:

“Coincidiendo la estancia en nuestra ciudad del heroico General Millán Astray con la del jede las Centurias sevillanas, nuestro querido camarada Modesto Díaz de León, que fue legionario cuando aquel mandaba la Legión, quiso saludar a su antiguo Coronel. Fue un acto fraternal afecto entre un soldado y su jefe, que sin duda recordaban los días de lucha y de alegría, pasados en los campos africanos. Paseaba nuestro camarada por la Plaza Mayor, cuando llegó a su conocimiento que el heroico general estaba en el Círculo de Artesanos. Corriendo fue a saludarlo, y tras solicitar audiencia fue recibido en el acto. Nuestro camarada, cuadrado y mano en alto, se presentó ante su general…”80.

Según el historiador cacereño Sellers de Paz (tomando como referencia una información de Joaquín Arrarás81), días antes, a las cinco de la tarde del 23 de septiembre, llegaron en avión Carmen Polo y su hija Carmen Franco. Gonzalo López-Montenegro comunicó la llegada de ambas a la casa y le contestó que aún tenía que recibir algunas visitas y esperaron aquéllas más de una hora82. Otro historiador ha afirmado que el erudito cacereño Antonio Floriano estuvo encargado de mostrar el paisaje histórico-artístico de la zona a Carmen Polo83. El encargado de recogerlas en Valladolid (procedentes de Francia) en misión reservadísima fue Francisco Franco Salgado-Araújo; y según éste las acompañó al Cuartel General de Salamanca84, aunque este último dato se puede considerar como un lapsus memoriae.

Tal como se ha afirmado anteriormente, el General Franco mantenía conversaciones con el personal militar, pero también con el civil. El 22 de septiembre de 1936 se reunieron con aquél los intelectuales José María Pemán, Eugenio Montes y Eugenio Vegas Latapié para tratar de diversos asuntos, entre éstos el de los asesinatos en la retaguardia: “El segundo tema que me interesaba exponerle a Franco había de resultar mucho más espinoso. Se trataba del problema de los famosos paseos […] un rumor general la existencia de asesinatos incontrolados en la España Nacional, aunque, desde luego en número menor y con características distintas que en la zona roja. No creía, sin embargo, que el problema debiera abordarse en estos términos cuantitativos, sino en función de los principios de estricta índole moral, fundamentales para quienes proclamábamos estar luchando movidos por un impulso religioso”85. Varios días después, el 24 de septiembre, el General Franco dio la orden de operaciones para tomar la ciudad de Toledo y liberar el Alcázar86. Sobre este asunto, el Jefe del Aire, Alfredo Kindelán tuvo la siguiente conversación con el General:

“-Sabe, mi General, que Toledo le costará Madrid? -le dije.

-Sí, lo sé; he meditado mucho sobre las consecuencias de mi decisión. ¿Us- ted que haría?

Yo -le contesté sin vacilar- iría a Toledo, aunque con ello me expusiera a no tomar Madrid.

Yo así lo tengo decidido -me respondió- por apreciar que en toda guerra, y más en las civiles, los factores espirituales cuentan de modo extraordinario; hemos de impresionar al enemigo por el convencimiento llevado a su ánimo de que cuanto nos proponemos lo realizamos sin que puedan impedirlo”87.

En estos cuarenta días de establecimiento del Cuartel del General Franco en Cáceres tuvieron lugar unos acontecimientos muy destacados que fueron las conversaciones y gestiones para crear un mando único entre los alzados. Tras la muerte del General José Sanjurjo en julio de 1936, la sublevación perdió al militar que aglutinaba a todos los demás, pues era considerado aquél como su jefe natural88. El General Franco era quien reunía más méritos militares y profesionales. Los más destacados historiadores que han tratado el tema éste, de la designación del mando único, establecen la fase final de las negociones precisamente cuando Franco residía accidentalmente en Cáceres. Es más, José An- drés-Gallego afirma que en Cáceres, el 29 de septiembre se redactó (por el General Alfredo Kindelán y por Nicolás Franco), el decreto de nombramiento de Francisco Franco como Jefe del Estado89. Luis Suárez asevera que “se ha supuesto que Nicolás Franco y Yanguas Messía intervinieron en su redacción, pero nada podemos asegurar de manera absoluta”90. Un testigo excepcional de esos acontecimientos fue el General, nombrado en julio Jefe de los Servicios del Aire91, Alfredo Kindelán Duany. Se convirtió en un destacado colaborador del General Franco, colaboración que calificó él mismo como “asidua, leal e íntima”92.

La otra gran manifestación de adhesión del pueblo cacereño al General Franco se produjo con la recuperación del Alcázar de Toledo el 27 de septiembre de 1936. Así se anunció en el parte oficial de guerra: “Ejército expedicionario: Continúa la operación sobre Toledo; vencen las columnas las resistencias enemigas y en un brioso ataque entran en la plaza, se apoderan de ella y se unen a los heroicos defensores del Alcázar, sitiados por los rojos desde el comienzo desde los comienzos del movimiento”93. Ese día había sido frenético en el Cuartel General del palacio de los Golfines de Arriba. Además, el público estaba pendiente del acontecimiento. Fueron los periodistas extranjeros, especialmente los portugueses, los que indicaron, y así se publicó por ejemplo en el ABC de Sevilla del 27 de septiembre, la inminente ocupación de Toledo:

“¿Se ocupó Toledo? Lisboa, 26. El enviado especial de la Agencia Havas, Juan de Hospital, telegrafía diciendo que ayer, a las cinco de la tarde, fuerzas nacionales estaban a siete kilómetros de Toledo. Después se recibió un telefonema del enviado del enviado especial del Diario de Noticias, anunciando que al anochecer de ayer las tropas del General Franco se encontraban a cinco kilómetros de la ciudad. El enviado especial del Diario de Lisboa confirma también esta noticia, asegurando que los nacionales están a cinco kilómetros de Toledo. Esta noche llegó a Lisboa la noticia, que aún no está confirmada oficialmente, de que las fuerzas nacionales han entrado en Toledo por cuatro partes distintas, después de haber ocupado las dos carreteras que comunican la ciudad con Madrid. Hasta ahora no se conocen más detalles, pero todo indica que Toledo, si no ha sido tomado hoy, lo será mañana. Correia”94.

Juan Millán Cebrián, periodista del Extremadura -cuya sede estaba en el palacio de la Generala, a escasos metros- no hizo otra cosa en ese día que solicitar a todas horas noticias sobre Toledo. A las nueve de la noche, José Antonio de Sangróniz, emocionado, comunicó al citado periodista esto: “El General le autoriza a que ponga en una pizarra: “Las tropas liberadoras se avistan, en estos momentos, con los defensores del Alcázar, en medio de gran emoción”95“. La noticia corrió como la pólvora en la tarde-noche del domingo 27 de septiembre de 1936 por toda la ciudad. Espontáneamente, los cacereños comenzaron a concentrarse en las inmediaciones del palacio de los Golfines de Arriba. Esta manifestación ha sido calificada por algunos historiadores como el nombra- miento popular de Franco como Jefe del Estado: Fue “la propia ciudad de Cáceres quien proclamó a Francisco Franco jefe supremo de la Zona Nacional”96. En el interior del palacio de los Golfines, al mismo tiempo que se iniciaba la mani- festación, un oficial dijo a Francisco Franco: “Mi General, ¡Toledo liberado! ¿No oye el rumor de la calle?”. Contestó: “Tenemos guerra para tres años”97. Según Ricardo de la Cierva “todo Cáceres se congrega en la Plaza Mayor, sube por el Arco de la Estrella y los adarves hasta llenar la calle de los Condes y rebosar por ella y los dos callejones de acceso al palacio de los Golfines deArriba; el entusiasmo popular fue hábilmente canalizado por el montaje de Millán Astray”98. Otro testimonio del acontecimiento se encuentra en las memorias de Francisco Franco Salgado-Araújo, aunque confunde las fechas:

“El domingo 28 estuvimos Franco, el coronel Martín Moreno y yo pendientes en el Cuartel General de Cáceres de las noticias que Varela proporcio- naba sobre el avance hacia la capital imperial (Toledo). Horas más tarde en- traron varias unidades en el histórico recinto (El Alcázar) y Franco dio la noticia de la ocupación en el parte oficial de aquella noche. Una enorme mani- festación se organizó espontáneamente en Cáceres y se dirigió al palacio de los Golfines, donde mi primo, acompañado por el Coronel Martín Moreno y por mí, salió al balcón a dar las gracias al pueblo por su entusiasmo ante tan grato acontecimiento. El día 29 de septiembre salimos muy temprano en avión rumbo a Maqueda, donde subimos a un coche oficial que nos llevó a Toledo. Regresamos al anochecer a Cáceres y al día siguiente salimos para Burgos donde Franco iba a ser proclamado jefe del Gobierno Español”99.

Es evidente que el entonces Coronel Franco Salgado-Araújo ha con- fundido en sus memorias los acompañantes del General en el Balcón. El Coronel Martín Moreno y él salieron el 6 de septiembre. Pero el 27 sólo estaban Franco, Yagüe y Millán-Astray. Éste, en 1943, dedicó una fotografía a Gonzalo López Montenegro e hizo mención a esa noche histórica. Además, una fuente de primera mano describe el momento: “El entonces Teniente Coronel Yagüe dijo a los allí presente: “Ya tenemos nuestro Caudillo. Ya tenemos nuestro mando único”. Millán Astray se dirigió a los allí congregados diciendo: “Pueblo de Cáceres, gritad conmigo: Franco, Franco, Caudillo de España”. Para terminar con los gritos “Viva Franco”, “Arriba España”“100. En el diario Extremadura del día siguiente, 28 de septiembre, apareció un artículo bajo el título de “Balcón histórico”:“La barroca multitud efervescente, cerca del palacio que, bajo el signo de la inmortalidad, alberga el destino de España… Por primera vez, Franco celebraría el encanto de una noche soberana. ¡Qué contraste con aquella otra noche de julio, aquella noche africana, donde oyó las mismas voces irresistibles, providenciales, que armaron el brazo de Juana de Arco! ¡Aquella noche fue la de la decisión. La que acabamos de vivir fue la de las grandes definiciones. Conquistada Toledo, España vuelve a ser imperial… Franco, sereno y paternal, nos habla del pasado, del honor, de la raza. Millán Astray, que tantas proezas hizo jugando con la muerte (el buen hombre no se olvidaba de sí mismo). Yagüe poderoso y profético, precursor del salvador de España, anuncia urbi et orbi que, dentro de unas horas, la nación tendrá a su cabeza su primer magistrado, y el ejército invicto su indiscutido generalísimo. ¡Balcón viejo de Cáceres, he ahí escrito, para el uso del cicerone de mañana, el último capítulo de su historia ¡Habrás visto proclamar ritualmente a la hora propicia, al general Franco regente de España! ¡Evidentemente…! Yagüe dijo: Mañana tendremos un generalísimo y un Jefe de Estado en la persona de Franco”.Las palabras de Yagüe, anunciando el mando único quedaron en los muros de la ciudad monumental, pues no fueron publicadas en ningún rotativo de fuera de la ciudad. Según Stanley G. Payne en ese mismo día “Yagüe, con sus maneras bruscas y directas, se dirigió inmediatamente al despacho de Franco e insistió en que debía convertirse en General en Jefe en el acto”101. Este hecho se produjo así: Nicolás Franco, hermano del General llegó a Cáceres el 27 de septiembre procedente de Portugal. Tuvo una reunión con Yagüe, que residía acci- dentalmente el palacio de los Golfines, ya que Alfredo Kindelán le había pedido que convenciera a su hermano para que asumiera el mando único. Yagüe habló con el General Franco en la conveniencia de que asumiera aquél, sino sería asumido por otro militar102. Por eso se ha considerado a Juan Yagüe como el primero que adelantó públicamente la candidatura de Franco para la asunción del mando único103. Tras la manifestación se convocó una junta de generales en el aeródromo de San Fernando de Salamanca al día siguiente, el 28 de septiem- bre, que le otorgó el mando único104. Al día siguiente se publicaba su nombramiento -Decreto 138- en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional:“La Junta de Defensa Nacional, creada por Decreto de veinticuatro de ju- lio de mil novecientos treinta y seis, y el régimen provisional de Mandos com- binados, respondían a las más apremiantes necesidades de la liberación de España. Organizada con perfecta normalidad la vida civil en las provincias rescatadas, y establecido el enlace entre los varios frentes de los Ejércitos que luchan por la salvación de la Patria, a la vez que por la causa de la civiliza- ción, impónese ya un régimen orgánico y eficiente, que responda adecuada- mente a la nueva realidad española y prepare, con la máxima autoridad, su porvenir. Razones de todo linaje señalan la alta conveniencia de concretar en un solo poder todos aquéllos que han de conducir a la victoria final, y al esta- blecimiento, consolidación y desarrollo del nuevo Estado, con la asistencia fervorosa de la Nación. En consideración a los motivos expuestos, y segura de interpretar el verdadero sentir nacional, esta Junta, al servicio de España, promulga el siguiente decreto:Artículo primero. En cumplimiento de acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional, se nombra Jefe del Gobierno del Estado Español al Excmo. Sr. General de División D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado.Artículo segundo. Se le nombra asimismo Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire, y se le confiere el cargo de General Jefe de los Ejércitos de operaciones.

Artículo tercero. Dicha proclamación será revestida de forma solemne, an- te representación adecuada de todos los elementos nacionales que integran este movimiento liberador, y de ella se hará la oportuna comunicación a los Gobiernos extranjeros.

Artículo cuarto. En el breve lapso de tiempo que transcurra hasta la trasmisión de poderes, la Junta de Defensa Nacional seguirá asumiendo cuantos actualmente ejerce.

Artículo quinto. Quedan derogadas y sin vigor cuantas disposiciones se opongan a este Decreto.

Dado en Burgos a veintinueve de septiembre de mil novecientos treinta y seis. Miguel Cabanellas”105.

Pero Franco afirmó en el balcón del palacio de los Golfines de Arriba que tenía la intención de restaurar la monarquía, palabras que fueron oídas y que no fueron recogidas por escrito. Éste es el testimonio indirecto de José Montes Pintado, falangista cacereño:

“Terminado el acto de la calle de los Condes nos reunimos el consejo político de la Falange cacereña, tomando el acuerdo de ir al palacio de los Golfines, donde fuimos recibidos por Franco Salgado, para manifestar nuestro descontento por la promesa realizada, diciéndole que, con José Antonio, nosotros considerábamos “a la monarquía como una institución de glorioso pasado, pero ya fenecida” y que, si se insistía en su restauración, retirábamos nuestro apoyo al movimiento y comunicaríamos tal decisión a la Falange de todas las provincias”106.

Al día siguiente, lunes 28 de septiembre, a primera hora de la mañana, el General Franco presenció, acompañado por el jefe falangista de Cáceres José Luna Meléndez y por el Comandante Linos Lage, un desfile de una Bandera de la Falange que tendría como destino Toledo107. El 29 de septiembre el General Franco visitó las ruinas del Alcázar de Toledo, siendo recibido allí por el Coronel José Moscardó, el cual había dirigido la defensa del mismo108. El 30 de septiembre se envió a diversos responsables militares el siguiente telegrama oficial desde Cáceres:

“Ejército de África y sur de España. Estado Mayor. (Cinco direcciones). Telegrama oficial. Cáceres a 30 de septiembre de 1936. El General en Jefe Fuerzas Nacionales. Al General en Jefe de la Flota Nacional, Cádiz. Coman- dante Militar de Baleares, Plaza de Mallorca. Comandante Militar de Canarias, Santa Cruz de Tenerife. General Valera, Jefe de la Columna de Madrid, Toledo. Comandante Militar de Badajoz. Al tomar posesión del mando supremo de las Fuerzas Armadas Nacionales, envío V. E. y a cuantos forman en sus filas y organizaciones, que unidas al Ejército tan gloriosos servicios vienen prestando, el testimonio de mi confianza en ellas y la fe ciega en el próximo y definitivo triunfo de nuestras armas que devolverá a España su grandeza y prestigio ante el mundo. Al enviar este saludo, he de dedicar el más entusiasta recuerdo a cuantos dieron su vida en defensa de la Patria y a los generales y prosélitos jefes, orgullo de nuestro Ejército, que han dirigido las gloriosas jornadas que constituyeron victoriosos avances o heroicas resistencias y que han impresionado al mundo por su grandeza. Elevemos juntos nuestros corazones hasta la España grande que defendemos, que se siente orgullosa de ver remozar en vosotros sus tradiciones y glorias gestas. ¡Viva España! Vuestro General, Franco. Trasmítase. De Orden de S. E. El Tte. Coronel Ayudante”109.

Curiosamente, la prensa de Madrid, al día siguiente, publicó una noticia, evidentemente falsa, que informaba que el General Franco había sido asesinado. Decía la noticia -que pasó como auténtica en la “Zona Republicana”, y ciertamente no tenía ni pies ni cabeza- así: “Acentuánse los rumores, que ya venían circulando hace varios días, del fallecimiento del ex General Franco en casa de un conocido doctor falangista. Se dice que el ex General Franco ordenó equívocamente que dice se administrase ricino a la esposa de un Teniente de la Guar- dia Civil y que esta señora, como consecuencia de ello, falleció de un aborto. El Teniente de la Guardia Civil buscó a Franco y le disparó varios tiros, hiriéndolo de gravedad. Se le trasladó a Tánger para ser operado; pero falleció a pesar de la intervención quirúrgica. Se asegura que el cadáver, embalsamado, ha sido trasladado a Tetuán. Estos rumores no han sido desmentidos ni por los mismos falangistas, quienes, al contrario, se muestran apenadísimos”110.

En los primeros días de octubre el General Franco, investido como “Jefe del Gobierno del Estado”, aún estaba en Cáceres. Hubo una entrevista hacia el día tres con los mandos falangistas: “El Jefe del Estado, General Franco, recibió en su despacho al camarada Hedilla y demás representantes de Falange Española, a los que hizo presente su cordial y sincera felicitación por la patriótica actuación que viene desarrollando la organización falangista en toda España. Los camaradas Agustín Aznar, Jefe Nacional de Milicias. Sancho Dávila, Jefe terri- torial de Andalucía y miembro de la Junta Política se han entrevistado también en Cáceres con el General Franco”111.

En resumen, el establecimiento del Cuartel del Estado Mayor del General Franco en Cáceres se puede calificar, a raíz de los acontecimientos posteriores y por la importancia que iba adquiriendo su organización, se estaba convirtiendo en el embrión y de la incipiente Casa Civil y Militar del Jefe del Estado. Máxime cuando en la misma fachada del palacio de los Golfines fue instalada una placa conmemorativa con este texto: “Palacio Golfines de Arriba. Estando en esta casa el Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde fue proclamado Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos Nacionales. XXIX-IX- MCMXXXVI”.

APÉNDICE FOTOGRÁFICO

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Fotograma de la película rodada por René Brut en Cáceres. 30 de agosto de 1936. Detalle del balcón del palacio de los Golfines de Arriba con mástil y bandera nacional

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Fotograma de la película rodada por René Brut en Cáceres. 30 de agosto de 1936. Puerta del palacio de los Golfines de Arriba flanqueada por un soldado haciendo guardia.

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Fotograma de la película rodada por René Brut en Cáceres. 30 de agosto de 1936. El General Franco y el Capitán Luis Antonio Bolín (de espalda) reciben en el patio del palacio de los Golfines a uno de los periodis- tas franceses, posiblemente J. D’Esme

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Fotograma de la película rodada por René Brut en Cáceres. 30 de agosto de 1936. El Capitán Luis Anto- nio Bolín observa como el periodista francés (posible- mente J. D’Esme) apunta en unas cuartillas las decla- raciones del General Franco

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Fotograma de la película rodada por René Brut en Cáceres. 30 de agosto de 1936. Una de las secuencias del primer plano del General Franco en el patio del palacio de los Golfines de Arriba de Cáceres

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Fotograma de la película rodada por René Brut. Detalle del banderín de Falange Española del vehículo utilizado por los franceses D’Esme, Brut y Ferrandez para viajar de Sevilla a Burgos pasando por Cáceres los días 30 de agosto al 2 de septiembre de 1936

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Vista actual del patio del palacio de los Golfines de Arriba. El antiguo zócalo de azulejos que se aprecia en la película de Brut ha desaparecido, así como las cintas de pintura del muro que se pueden apreciar debajo de una capa de cal, además se han colocado nuevas rejas

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Ficha de la película de René Brut elaborada por la casa Pathé Journal el 17 de septiembre de 1936 con el título de «La guerre d’Espagne a Burgos»

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Estas imágenes de los cadáveres incinerados en el Cementerio de Badajoz, extraídas del documental rodado por René Brut el 17 de agosto de 1936 y publicadas en la página 10 del L’Intransigeant de París del 29 de agosto de 1936, fueron las que provo- caron la detención y posterior expul- sión del territorio nacional de aquél 1929.

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Despacho y biblioteca de D. Gonzalo L. Montenegro en el palacio de los Golfines, y que fue utilizado por el General Franco. La puerta del fondo da al despacho, y en este lugar trabajaron Sangróniz, y los Tenientes Coroneles Díaz-Valera y Franco Salgado-Araujo

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Cáceres, 6 de septiembre de 1936. Vista panorámica de la mani- festación de adhesión al General Franco

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Cáceres, 6 de septiembre de 1936. Detalle del discurso del General Franco. Detrás de éste se distingue a su Jefe de E. M., Francisco Martín Moreno. Detrás de D. Gonzalo López- Montenegro está el General Alfredo Kindelán. La bandera aún se conserva en la casa image030

Cáceres, 6 de septiembre de 1936. Detalle del discurso del General Franco. Detrás de éste se distingue a su Jefe de E. M., Francisco Martín Moreno. Detrás de D. Gonzalo López- Montenegro está el General Alfredo Kindelán.

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Cáceres, 6 de septiembre de 1936. Imagen tomada por el fotógrafo Javier García-Téllez. El General Franco acompañado de su Estado Mayor se fotografía en el patio del palacio de los Golfines de Arriba. Junto al General (a la derecha) está su Coronel de E. M. Francisco Martín Moreno. Esta fotografía la poseen los actuales propietario de la casa, Mercedes López-Montenegro y Pascual de Churruca. Está dedicada y firmada por el General Franco: «A Gonzalo L. Montenegro como recuerdo de su amable hospitalidad a nuestro Cuartel General».

image034Reverso de la fotografía con los autógrafos de los oficiales del Estado Mayor del General Franco: 1 Joaquín García Pallasar (Coronel de Artillería). 2 Francisco Franco Salgado-Araujo (Teniente Coronel). 3 Francisco Martín Moreno (Coronel Jefe del Estado Mayor). 4 Aurelio Perote Martí- nez (Capitán). 5 Carlos Díaz-Valera (Teniente Coronel). 6 Antonio Blanco García. 7 Sin identifi- car. 8 Antonio Sarmiento León-Troyano (Coman- dante de Ingenieros, Jefe de Cifras y Comunica- ciones). 9 Emilio Alcaraz. 10 Sin Identificar. 11 Felipe Sanfeliz Muñoz (Teniente Coronel de Infantería). 12 Ángel  Riche?  13. Antonio SáezIzquierdo. 14 Carmelo Medrano Ezquerra (Teniente Coronel). 15 Juan Hidalgo Sánchez. 16 Sin identificar. 17 Sin Identificar. 18 Eduardo Rodríguez Madariaga (Comandante de Infantería). 19 José Marín (éste pone esta nota: «Con un cariñoso abrazo de gratitud por sus atenciones sin número su siempre buen amigo».

image035 El General Franco se entrevista con el Coronel Moscardó en el Alcázar de Toledo el 29 de septiembre de 1936. Le acompaña el General Valera, entre otros, y su primo Franco Salgado- Araújo

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Cáceres, 6 de septiembre de 1936. Imagen tomada por el fotógrafo Javier García-Téllez. Otra ima- gen distinta del Estado Mayor de Franco en el patio del palacio de los Golfines de Arriba.

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1 Cfr. DOMÍNGUEZ NÚÑEZ, M. «Testimonios gráficos de la represión en la provincia de Badajoz. La leyenda y la investigación histórica sobre las escenas filmadas por René Brut», en Actas del III Congreso Internacional sobre la II República y la Guerra Civil. La otra memoria, Madrid, CEU- Universidad San Pablo, 2008 (en prensa). También hay un amplio estudio sobre las actividades de Brut en PILO ORTIZ, F., DOMÍNGUEZ NÚÑEZ, M., DE LA IGLESIA RUIZ, F. La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, Madrid, Libros Libres, 2010.

Cfr. ESPINOSA MAESTRE, F. La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz, Barcelona, Crítica, 2003, pp. 208 y ss. VILA IZQUIERDO, J. Extremadura: La Guerra Civil, Badajoz, Univérsitas Editorial, 1984, p. 75.

Cfr. SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un periodista (casi 3.000 años de vida en la ciu- dad), Cáceres, Editorial Extremadura, 1964, p. 356.

La Voz (Madrid), 3 de octubre de 1936.

5  SALAS LARRAZÁBAL, J. La Guerra de España desde el aire. Dos ejércitos y sus cazas frente a frente, Barcelona, Ariel, 1972, p. 105.

6 LARIOS, J. Combate sobre España. Memorias de un piloto de caza, Madrid, Editorial San Martín, pp. 79 y s.

7 El Sol (Madrid), 15 de noviembre de 1936.

8  GIBELLO BRAVO, V. M. «Valoración y posibles actuaciones para la conservación del patrimo- nio histórico de la Guerra Civil en Extremadura», en VV. AA. Guerra y patrimonio en el FrenteExtremeño, 70 aniversario del cierre de la Bolsa de la Serena, Badajoz, Centro de Desarrollo Rural de La Serena, 2009, p. 114.

9 Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España (Burgos), 27 de agosto de 1936.

10  Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España (Burgos), 27 de agosto de 1936.

11  AUGUSTO, J. Jornal de um correspondente da Guerra em Espanha, Lisboa, Empresa Nacional de Publicidade, 1936, p. 77.

12  RUBIO RAMOS, A. «Referencias y recuerdos 1936. Franco en Cáceres», en Boletín de la Real Academia de Extremadura, Trujillo, 2009, tomo XVII, p. 61.

13  VAZ-ROMERO NIETO, M. Gonzalo López Montenegro, un prócer cacereño, Cáceres, autoedición, 2005, p. 108.

14  Nota de los autores: Queremos agradecer a Mercedes López-Montenegro y Pascual de Churruca, Marqueses de Espinardo y actuales propietarios del palacio de los Golfines de Arriba la gentileza de haber puesto a nuestra disposición algunas fotografías antiguas de la casa, entre la que destaca la dedicada por el General Franco a D. Gonzalo López-Montenegro.

15  FRANCO SALGADO-ARAÚJO, F. Mi vida junto a Franco, Madrid, Espejo de España, 1977, p. 192.

16   QUEVEDO Y QUEIPO DE LLANO, A. Queipo de Llano. Gloria e infortunio de un general, Barcelona, Planeta, 2001, p. 393.

17  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 443.

18   GARCÍA PÉREZ, J. SÁNCHEZ MARROYO, La Guerra Civil en Extremadura, 1936-1986, Badajoz, Hoy, 1986, p. 58.

19 ARRARÁS, J. Franco, Burgos, Imprenta Aldecoa, 1938, pp. 290 y s.

20 SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., pp. 443 y s.

21 ARRARÁS, J. Francoop. cit. p. 286.

22 RUBIO RAMOS, A. «Referencias y recuerdos 1936. Franco… op. cit. p. 63.

23  KNICKBOCKER, H. R. The siege of Alcazar. A war-log of the Spanish revolution, Londres, Hutchinson & Co, 1937, pp. 107 y s.

24   DOMÍNGUEZ NÚÑEZ, M. «Nöel Fiztpatrick: Un masón en la Legión», en III Jornadas de Historia de Cáceres (2009).

25  ROS AGUDO, M., HEIBERG, M. La trama oculta de la Guerra Civil. Los servicios secretos de Franco 1936-1945, Barcelona, Crítica, 2006, p. 169.

26   SUÁREZ FERNÁNDEZ, L. Franco: Crónica de un tiempo. El General de la Monarquía,  la República y la Guerra Civil desde 1892 hasta 1939, Madrid, Actas Editorial, 1999, p. 359.

27  ABC (Madrid) 25 de julio de 1942. «El ilustre artillero Excmo. Sr. D. Joaquín García Pallasar, designado para desempeñar la Capitanía General de Burgos, destacó su personalidad relevante en nuestra guerra de liberación […] Aquí le sorprendió el Movimiento [Santa Cruz de Tenerife], y en la presidencia del Cabildo Insular de Tenerife, para que fue designado, prestó valiosos servicios que vinieron a corroborar sus dotes de mando. No tardó en ser requerido para ocupar el difícil cargo de Comandante General de Artillería del Ejército de África y Sur de España, incorporándose en Cáce- res al Cuartel General del Caudillo».

28  FRANCO SALGADO-ARAÚJO, F. Mi vida junto a… op. cit., pp. 192 y s.

29  YSASI-ISASMENDI ADARO, J. J. «El Comandante Ysasi-Ysasmendi (relato de una peripecia heroica)», en Boletín de la Real Academia de la Historia, t. 199, c. III, 2002, p. 388.

30  SUÁREZ FERNÁNDEZ, L. Franco: Crónica de un tiempo. El General… op. cit., p. 359.

31 NERÍN, G. La guerra que vino de África, Barcelona, Crítica, 2005, p. 134.

32  FRANCO SALGADO-ARAÚJO, F. Mi vida junto a… op. cit., pp. 193 y s.

33  ARRARÁS, J. Francoop. cit. p. 287.

34  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 444.

35  ARRARÁS, J. Francoop. cit. p. 288.

36  ANDRÉS-GALLEGO, J. La época de Franco, Madrid, Rialp, 1991, p. 39.

37  SÁNCHEZ DEL ARCO, M. El Sur de España en la Reconquista de Madrid. Diario de operacio- nes glosado por un testigo, Cádiz, Establecimiento Cerón, 1937, p. 118.

38  Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España (Burgos), 30 de agosto de 1936.

39  DE GALINSOGA, L. y FRANCO SALGADO-ARAUJO, F. Centinela de Occidente. Semblanza biográfica de Francisco Franco, Barcelona, Editorial AHR, 1956, p. 270.

40   Cfr. SELLERS DE PAZ, G. La prensa cacereña y su época (1810-1990), Cáceres, Institución Cultural el Brocense de la Excma. Diputación Provincial, 1991, pp. 300 y s.

41 La Falange (Cáceres), 1 de septiembre de 1936.

42  ALCOFAR NASSAES, J. L. La aviación legionaria en la Guerra Civil, Barcelona, Euros, 1975, p. 79.

43  ROS AGUDO, M., HEIBERG, M. La trama oculta de la Guerra Civil… op. cit., pp. 45 y s.

44  HEIBERG, M. Emperadores del Mediterráneo. Franco, Mussolini y la Guerra Civil Española, Barcelona, Crítica, 2004, p. 74.

45  Le Petit Marocain (Casablanca), 15 de septiembre de 1936. Entrevista de René Brut realizada por el director del rotativo, Antoine Mazzella.

46  Le Petit Marocain (Casablanca), 15 de septiembre de 1936.

47  TENORIO, R. «Las matanzas de Badajoz», en Tiempo de Historia, nº 56, julio 1979.

48  Le Petit Marocain (Casablanca), 15 de septiembre de 1936.

49  L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

50  L´Intransigeant (París), 4 de agosto de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

51  ARRARÁS, J. Francoop. cit. p. 291.

52  BOLIN BIDWELL, L. A. España: Los años vitales, Madrid, Espasa-Calpe, 1967, pp. 197 y s.

53 L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

54 L´Intransigeant (París), 5 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

55  L´Intransigeant (París), 5 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

56  Nota del coautor A. M. Barragán-Lancharro: El mérito del descubrimiento de esta equivocación histórica de Pathé Gaumont así como la primera identificación de las imágenes de las imágenes tomadas por Brut en Cáceres se debe a la pericia de Moisés Domínguez, especializado en la localización de los más curiosos e interesantes documentos sobre la Guerra Civil española en Extremadu- ra. Se puede obtener una previsualización de la película en http://www.britishpathe.com/ reco- rd.php?id=77311.

57  «La guerre d’Espagne a Burgos», edición PJ.358. 13. Fecha de edición 17/09/1936, longitud 64 mm Corresponsal: René Brut. Descripción original: «De Burgos 3 pl. soldat montant la garde devanb le Quartier Genéral de Franco. Du Gal Franco. Homme temant un fusil. Femme faisant un signe de la main. Automobile s’arrestant. L’homme et la femme s’approchent de la voiture. Le soldat parle au chauffeur de la voiture. Le femme remet son revolver dans un étui. Inmuebles bom- bardés pl. religieuses dans un hospital bombardé. Pl. Pl. de l’hôspital en ruines. Cádavre etendu à terre. Defile de phalangistes devant le foule qui les salus». Cfr. DEL AMO GARCÍA, A. Catálogo General del Cine de la Guerra Civil, Madrid, Cátedra-Filmoteca Española, 1996, p. 743.

58  L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

59 L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

60 L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

61  Archivo General Militar de Ávila, armario 1, legajo 8, carpeta 104, documento 5.

62  Cfr. ESPINOSA MAESTRE, F. La columna de la muerte. El avance… op. cit., p. 209.

63  DOMÍNGUEZ NÚÑEZ, M. «Testimonios gráficos de la represión en la provincia de Badajoz… op. cit.

64  BOLIN BIDWELL, L. A. España: Los años… op. cit. pp. 197 y s.

65  L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

66  L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

67  L´Intransigeant (París), 18 de septiembre de 1936 (Hemeroteca Nacional de Francia, París).

68  En la edición 359, del 24 de septiembre, Pathe Journal visiona la llegada de Brut a Francia tras su liberación. El historiador Aitor Ydraola ha afirmado que «sólo quiero resaltar una cosa, aparecen nuevamente imágenes de las filmadas por Brut en España, pero no las de Badajoz», CAPARRÓS LERA, J. M., YRAOLA, A. Historia contemporánea de España y cine, 1997 pp. 56 y 57.

69  Archivo General Militar de Ávila, armario 1, legajo 8, carpeta 104, documento 5. El presidente de la República francesa era Pierre-Étienne Flandin.

70  Cfr. VILA IZQUIERDO, J. Extremadura: La Guerra… op cit., p. 75.

71   BLASCO GIL, Y. y MANCEBO, Mª F. «Niceto Alcalá-Zamora y Castillo y Pedro Urbano González del Valle, profesores exiliados y provisión de sus cátedras», en Cuestiones Pedagógicas, 19, 2008/2009, Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, p. 179.

72  FRANCO SALGADO-ARAÚJO, F. Mi vida junto a… op. cit., p. 195.

73  SÁNCHEZ DEL ARCO, M. El Sur de España en la… op. cit., p. 128.

74  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 444.

75  La Falange (Cáceres), 7 de septiembre de 1936.

76  La Falange (Cáceres), 7 de septiembre de 1936.

77 ABC (Sevilla), 11 de septiembre de 1936.

78 SALAS LARRAZÁBAL, J. La Guerra de España… op. cit. p. 105.

79 SUÁREZ FERNÁNDEZ, L. Franco: Crónica de… op. cit., p. 366.

80  La Falange (Cáceres), 17 de septiembre de 1936.

81 ARRARÁS, J. Francoop. cit. p. 291.

82  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 446.

83  RUBIO RAMOS, A. «Referencias y recuerdos 1936. Franco… op. cit. p. 62.

84  FRANCO SALGADO-ARAÚJO, F. Mi vida junto a… op. cit., p. 195.

85  REDONDO, G. Historia de la Iglesia en España, 1931-1939, Madrid, Rialp, 1993, t. II p. 158.

86  MARTÍNEZ BANDE, J. M. La marcha sobre Madrid, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1968, p. 72.

87  KINDELÁN DUANY, A. Mis cuadernos de guerra, Madrid, Plus Ultra, p. 23. Cfr. MARTÍNEZ

BANDE, J. M. La marcha sobre… op. cit., p. 67.

88  SUÁREZ FERNÁNDEZ, L. Franco: Crónica de… op. cit., p. 344.

89 ANDRÉS-GALLEGO, J. La época de… op. cit., p. 39 y ss.

90 SUÁREZ FERNÁNDEZ, L. Franco: Crónica de… op. cit., p. 375.

91 Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España (Burgos), 30 de julio de 1936.

92  KINDELÁN DUANY, A. La verdad de mis relaciones con Franco, Barcelona, Editorial Planeta, 1980, p. 28.

93  VIDAL MANZANARES, C. Partes de guerra nacionales y republicanos. Memoria de la Guerra Civil Española, Barcelona, Belacqua, 2004, p. 172.

94  ABC (Sevilla), 27 de septiembre de 1936.

95  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 447.

96  DE LA CIERVA Y HOCES, R. Francisco Franco, un siglo de España, Madrid, Editora Nacional, 1973, t. I, p. 509.

97  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 447.

98  DE LA CIERVA Y HOCES, R. Francisco Franco, un… op. cit. p. 509.

99  FRANCO SALGADO-ARAÚJO, F. Mi vida junto a… op. cit., pp. 200 y s.

100  RUBIO RAMOS, A. «Referencias y recuerdos 1936. Franco… op. cit. p. 64.

101   PAYNE, S. G. Los militares y la política en la España contemporánea, París, Ruedo Ibérico, 1967, p. 324.

102  Cfr. TOGORES, L. E. Yagüe, el General falangista de Franco, Madrid, La Esfera de los libros, 2010, pp. 338 y s.

103  CALLEJA, J. J. Yagüe, un corazón al rojo, Barcelona, Editorial Juventud, 1963, p. 116.

104  DE LA CIERVA Y HOCES, R. Francisco Franco, un siglo de España, Madrid, Editora Nacio- nal, 1973, t. I, p. 510.

105  Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España, 30 de septiembre de 1936.

106  RUBIO RAMOS, A. «Referencias y recuerdos 1936. Franco… op. cit. p. 66.

107  SELLERS DE PAZ, G. Cáceres visto por un… op. cit., p. 448.

108  ARRARÁS, J. Francoop. cit. p. 293.

109   CARDONA ESCANERO, G. «Rebelión militar y Guerra Civil» en JULIÁ DIAZ, S. (Coord.) Historia de España Menéndez Pidal, Madrid, Espasa Calpe, 2004, t. XL, p. 184.

110  El Sol (Madrid), 1 de octubre de 1936. La Libertad (Madrid), 1 de octubre de 1936.

111  Labor (Soria), 8 de octubre de 1936.