Ene 102018
 

Francisco Javier Cambero Santano y María Martín Cuervo. 

“…después de Dios, los caballos”

Hernán Cortés

Introducción

Desde tiempos remotos, los relatos que han hecho mención a la figura del caballo como un bien de prestigio y riqueza han sido numerosos[1]. La importancia de los équidos se ha visto reflejada a lo largo de la historia, desde su inicio, en las diferentes representaciones rupestres por toda la Península, pues el hombre paleolítico tenía conciencia de un amplio abanico de especies, pero muy pocas fueron las representadas sobre las paredes de cuevas y de abrigos rocosos, siendo una de las más frecuentes, el caballo[2]. Además, en este estudio, la figura del caballo fue decisiva y de suma importancia en la colonización del continente americano.

A partir de que Cristóbal Colón, durante su segundo viaje, comenzara a transportar los primeros 20 caballos y 5 yeguas desde España, y su posterior población en las islas vecinas de Cuba, Jamaica o República Dominicana[3], el caballo sería visto en América como una especie de animal fabuloso.

El desconocimiento por parte de los naturales, hizo que el asombro y el terror que aquellos sentían cuando estos animales salían de las naves de los españoles, hasta el punto de imaginar monstruos terribles al oír los relinchos[4], fuera usado por los colonizadores como estrategia para ganarse el respeto y la superioridad de los pobladores. Pero más exaltación sentían cuando vieron a los hombres que los cabalgaban, ya que pensaban que se trataban de una única figura, que, aludiendo a la cultura clásica, se trataban de auténticos centauros, incapaces de ser frenados por los aborígenes y que se trataban de seres inmortales. Los españoles ante el asombro de la imagen que habían adquirido los caballos, lucharon para que no se supiera la verdad, tanto que los conquistadores mandaban inhumar a sus caballos en lugares secretos para que los indios mantuvieran la creencia sobre la eternidad[5].

La importancia de estos animales no sólo se vio reflejada por parte de los indios, sino que los colonizadores, como mecanismo de supervivencia, llegarían a comerse a aquellos caballos que morían[6], bien por debilidad, o por congelación al llegar a emplazamientos como Los Andes[7].

No cabe duda que la conquista del Perú cambió la vida de dos continentes. A causa de ello, este hecho ha pasado a la historia y ha sido representado en numerosos sectores artísticos, publicitarios, audiovisuales… La figura de Francisco Pizarro, exceptuando algunos retratos, aparece siempre ligada a un caballo. Ambas figuras, como se ha expresado anteriormente, formaron un tándem perfecto en la conquista, pero ¿realmente se tiene una imagen correcta de ambos? ¿Ha influenciado negativamente la imagen que se ha dado de Francisco Pizarro a través de las diferentes representaciones?

A partir de diferentes ejemplos que se han tomado como muestra, se analizarán ambas figuras para ver las diferencias entre la realidad y la percepción visual actual.

 

  • Materiales y métodos

 

Para la elección de los recursos que se han seleccionado para realizar el estudio, tanto del caballo como de la indumentaria de Francisco Pizarro, primero se ha realizado una revisión acerca de todos los espacios donde se pueden encontrar estas imágenes. Finalmente, se han englobado en cuatro grupos: En el primero, se han tenido en cuenta las pinturas, grabados y relieves; cuyo tema principal gira en torno al momento en el que Francisco Pizarro y Atahualpa se encontraron por primera vez y el enfrentamiento que hubo entre ambos. El motivo principal de esta elección se debe a que desde nuestro parecer, la derrota de Atahualpa fue el punto álgido para la conquista del Perú. Se han seleccionado obras desde el S. XVI hasta nuestros días. El segundo bloque está formado por las esculturas, aunque se conocen tres, sólo se incluirá la de Trujillo por ser iguales en aspecto aunque de diferente tamaño. El tercer grupo es el formado por libros, revistas, cómics y audiovisuales. Este apartado es, quizá, el más visual de los cuatro, ya que está dirigido a un público infantil y juvenil, por eso la imagen que se da de Pizarro y su corcel, será decisiva en cuanto a la percepción inicial que se adquiera de los protagonistas y, por último, el cuarto bloque es el formado por el merchandising, como ejemplo se han tomado una baraja de cartas, un llavero, juguetes, guías turísticas, tarjetas postales o publicidad de alojamientos de Trujillo. Este sector de la mercadotecnia, es utilizado en el sector turístico para rentabilizar un destino, bloque también muy importante en cuanto a la imagen que se vende acerca de Francisco Pizarro, su caballo e incluso de Trujillo.

 

TABLA 1. RELACIÓN DE OBRAS TOMADAS COMO EJEMPLO PARA EL PRESENTE ESTUDIO.

 

  NOMBRE DE LA OBRA O ARTÍCULO SIGLO
PINTURAS

GRABADOS Y

RELIEVES

Óleo “Francisco Pizarro a caballo”. Autor: Daniel Hernández. s. XX
Grabado: Último emperador inca ante el conquistador Pizarro. s. XVI
Grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala. Grabado de   Atahualpa Inga en Cajamarca en su trono Usno. En primer nueva coronica y buen gobierno.  

S.XVII

Grabado: Diego de Almagro, Francisco Pizarro y Vicente de Valverde frente a Atahualpa en Cajamarca. Autor: Guaman Poma de Ayala. s. XVII
Grabado Tropas de Francisco Pizarro capturando al Emperador Atahualpa. Autor: Theodore de Bry. s. XVII
Grabado: “Francisco Pizarro”. Autor desconocido. S. XIX
Grabado: Captura del rey inca Atahualpa por Pizarro en la ciudad de Cajamarca. s. XIX
Grabado “La batalla de Cajamarca” Autor: Adam Hook. s. XX
Relieve del Capitolio de Washington: “Llegada de Francisco Pizarro a Perú. s. XIX-XX
ESCULTURA Estatua de Trujillo. S. XX
LIBROS,

REVISTAS,

CÓMICS Y

AUDIOVISUALES

Cómic: “Aventuras de la vida real. Francisco Pizarro, Conquistador del Perú”. Ed. Mexicana. Ediciones Recreativas S.A. S. XX
Cómic: Relatos del Nuevo Mundo “Francisco Pizarro en Perú. Los Trece de la Fama” Ed. Planeta de Agostini. S. XX
“Kalkitos de viva yo” Pizarro y los Incas. Dibujos adhesivos para hacer tus propias historias. Núm. 10. S. XX
Periódico ABC. Madrid día 26 de junio. S. XX
Libro “Pizarro” de Raúl Porras Barrenechea. Lima. S. XX
Érase una vez el descubrimiento.
MERCHANDISING Barajas de cartas iberoamericana Fournier. S. XX
Click de Playmobil. S. XX
Emblema de auxilio social. S. XX
Programa de Fiestas de Trujillo. Bodas de Plata Coronación. S. XX
Guía Turística de bolsillo de Trujillo. España. Datos informativos. S. XX
Guía de la Iglesia de San Martín de Trujillo. 2ª Edición. S. XXI
Guía Turística Local de Trujillo. Junta de Extremadura. S. XX
Tarjeta Postal. Unión Postal Universal de España. S. XX
Publicidad Residencia-Restaurante, “Madrid-Lisboa” S. XX
Tarjeta Postal “Plaza Mayor de Trujillo (Cáceres) S. XX
Llavero de Francisco Pizarro. S. XX
Figura de plomo de Francisco Pizarro. S. XX

 

  • Realidad histórica frente a la simbología y expresión artística de Francisco Pizarro y su caballo

 

 

  • Realidad histórica

 

2.1.1 Historia del caballo en América

A pesar de que las primeras referencias escritas que se tienen acerca de la llegada del caballo a América datan del año 1493, con la llegada de Colón a las Antillas en su segundo viaje, en la actualidad, se ha confirmado la presencia de caballos con anterioridad al siglo XV. Esta teoría se ha podido demostrar gracias al reciente descubrimiento de huesos de équidos junto con elementos de alfarería Maya, datados en fechas muy anteriores a 1492.[8]

Los primeros caballos en llegar al continente americano procedentes del segundo viaje de Colón, eran caballos berberiscos, procedentes de la zona norte de África. El 25 de septiembre de 1493, antes de partir, los Reyes Católicos ordenaron a Fernando de Zafra, su secretario, que escogiese veinte lanzas jinetas junto a cinco “dobladuras” hembras.[9]

Éstos no fueron los únicos equinos que salieron de Andalucía, ya que entre las mil quinientas personas embarcadas, algunos llevaron sus propios animales. Andrés Bernáldez cita un total de veinticuatro caballos y diez yeguas, es decir nueve ejemplares habrían sido aportados por algunos de los personajes más importantes que acompañaron al Descubridor[10]. Con todo, los briosos corceles exhibidos en el alarde de Sevilla, fueron cambiados por unos “pencos matalones”[11]. Colón debió embarcar caballos diferentes a los inicialmente adquiridos y no tuvo más remedio que expresar a los monarcas su disconformidad por el cambio que hicieron los escuderos, engaño que posteriormente les favorecería, ya que los caballos elegidos inicialmente eran animales finos, y no hubieran soportado la dureza del viaje ni del clima. Por el contrario, los nuevos caballos adquiridos, de raza berberisca, eran rústicos y se adaptaron rápidamente al clima y a la ruda faena que debieron enfrentar.

En el tercer viaje, se tuvieron que fletar catorce yeguas para aumentar el número de animales necesarios para labrar la tierra, transporte y demás menesteres.[12]

El transporte de caballos desde España a América no cesó. En la flota de treinta y dos navíos, que dirigió Nicolás de Ovando en febrero de 1502, se fletaron desde San Lúcar de Barrameda cincuenta y nueve équidos y mil quinientos hombres[13], de los que por lo menos cuarenta y nueve eran particulares. Los Reyes sólo enviaron diez sementales para la mejora de la Yeguada Real aunque el monopolio comercial continuaba. En 1503, se dio licencia a los vecinos de La Española que quisiesen llevar yeguas para su uso personal.

Por primera vez, los pobladores que lo desearan tendrían la posibilidad de disponer de caballos para sus desplazamientos por la geografía isleña, realización de distintos trabajos, paseos y necesidades sociales de lujo… La demanda creció tanto que en 1504 se permitió el libre comercio con posibilidades lucrativas.

Como consecuencia de esta medida y del descubrimiento de minas de oro, entre esta fecha y 1507, se produjo un verdadero aluvión de caballos hacia Santo Domingo. Hidalgos como Rodrigo de Bastidas, Miguel Díaz de Aux, Martín de Gamboa y otros, comenzaron a invertir los capitales que obtenían en la minería en comprar caballares, inversiones que permitían ganancias de un doscientos por ciento[14]. Así, en pocos años, estas manadas, o tenencias, se multiplicaron de manera extraordinaria para, posteriormente, reunirse en gran número en Jamaica y México, lugares donde la Corona concedió caballos suficientes a los conquistadores para llevar a cabo sus arriesgadas expediciones al interior del continente americano.

Por ello para entender los orígenes de las de las distintas razas que hoy se crían en América, hay que remontarse a los años anteriores a 1492, para tener una idea clara de los distintos tipos de caballo que existían entonces, especialmente en la Península Ibérica.

El ingeniero agrónomo don Uldaricio Prado, agrupa esta diversidad en tres tipos bien definidos, formando cada uno de ellos una raza o tipo, con características distintas y muy nítidas.[15]

El señor Prado[16] las distingue así:

 

“1.- Tipo Español Castellano, formado por:

     1.1.- Tipo Aborigen de las regiones de Galicia, Navarra, Castilla y Aragón. Ejemplares provenientes de mezclas entre caballada autóctona europea, céltica y africana.

     1.2.- Tipo germánico introducido por Godos, Suevos y Eslavos, caballada nativa de Noruega, Rusia, Austria y Hungría.

2.- Tipo Español, formado por:

       2.1.- Caballo aborigen (Ronda, Córdoba, Sevilla; producto mezclado de los caballos autóctonos: europeo, céltico y africano).

       2.2.- Tipo morisco (traído por Númidas y Beréberes, que corresponden al tipo autóctono del caballo africano, introducido por árabes que corresponde al tipo de caballo asiático, conocido genéricamente como caballo árabe. Cabe destacar que aquí se incluye el caballo Sirio, persa y el árabe propiamente tal.

3.- Tipo Jaca (haca) y Rocín, formado por: El tipo aborigen de Galicia, País Vasco, Navarra y Andalucía; productos mezclados en los caballos autóctonos céltico, africano y europeo.”

 

Estudios genéticos más avanzados han puesto de manifiesto la enorme divergencia genética en las razas americanas, lo que podría indicar los cruces entre diferentes razas en América del Sur.[17] Además, se ha observado que parte del genoma de diferentes razas de caballos americanos, reside en los caballos españoles del siglo XVI, más cercanos filogenéticamente a los berberiscos que a los actuales pura raza española.[18]

Los actuales caballos de raza Paso Fino Peruano, que se caracterizan por sus movimientos, son caballos que mueven sus bípedos paralelos, en vez de los diagonales.

Este movimiento específico de algunas razas, se denomina ambladura o caballos ambladores y era característico de los caballos berberiscos, no encontrándose en las razas ibéricas. Este hecho confirma las teorías de que los caballos del nuevo mundo procedían mayoritariamente de los caballos berberiscos introducidos en la Península con la invasión musulmana. Otro estudio[19] muestra la similitud genética entre los actuales caballos Ibéricos y diferentes razas americanas, siendo el caballo criollo el que comparte más genes con los caballos ibéricos. Estos resultados pueden explicarse por la introducción posterior de caballos de Pura Raza Española, que se emplearon como raza mejorante, o bien la presencia de caballos marismeños en los primeros navíos, ya que esta raza, aunque era de origen Ibérico, tenia trazas berberiscas[20].

El pura raza español no existía como lo conocemos actualmente en el año 1492. Tendría que pasar casi un siglo para ver nacer al caballo español y, posiblemente, más de dos para que el primero pisara tierras americanas, y cuando lo hizo debió llegar en muy escaso número y de manos de algunos nobles y virreyes que se instalarían en el Nuevo Mundo. La escasez de ejemplares existentes al conseguirse la raza española y el alto precio que alcanzaron, los hizo prohibitivo para la guerra y el trabajo en el campo. Prueba de ello se tiene en la Orden que, en 1579, dio Felipe II, a través de la Junta de Obras y Bosques[21], al Caballerizo Real y creador de la raza española, Diego López de Haro, tras una petición de caballos para el ejército de Orán: “Que se vendan ocho caballos españoles inútiles y con el dinero que se compren treinta para los jinetes de Oran”[22]

La mayoría de los caballos que llegaron a América procedentes de España eran de raza haca. El término haca[23] se define como la caballería de poca alzada. Antonio de Nebrija tradujo el término haca del germánico “hack”, cuyo significado es cortar, tajar, separar, hacha, corte o hachazo, y que los sajones lo utilizaban para designar un tipo de caballo de grupa partida. Covarrubias,[24] dijo de estos animales que eran los caballos importados de Inglaterra. Efectivamente, las hacas, eran un tipo de caballos procedente de Inglaterra, donde se utilizaba para el trabajo en el campo y tirar de los carros.

Se trataba de un tipo de caballo tan conocido en Europa que el Papa exigió a los Reyes Católicos el envío periódico de una “hacanea blanca”, entre otros impuestos, a cambio de la concesión de la Bula de la Santa Cruzada para sufragar los gastos de la guerra de Granada. Se trataba de un caballo con una morfología bien definida, cuya capa predominante, en 1765, en España, fue la pía[25].

El porcentaje de las capas de las hacas era el siguiente: pía 56,51%, torda 10,81%, alazana 3,48%, castaña 17,59%, rosilla 3,48%, noguerada 6,97% y negra 1,16%. Estos datos coinciden con los aportados en la bibliografía de los caballos empleados por Hernán Cortes y sus acompañantes, que cita textualmente en su libro Bernal Díaz del Castillo:

 

“Quiero aquí poner por memoria todos los caballos y yeguas que pasaron. El Capitán Cortés, un caballo castaño zaino, que luego se le murió en S. Juan de Ulua. Pedro de Alvarado y Hernando Lopez de Avila, una yegua castaña muy buena, de juego y de carrera: y de que llegamos á Nueva España el Pedro de Alvarado le compró la mitad de la yegua, ó se la tomó por fuerza. Alonso Hernandez Puertocarrero, una yegua rucia; de buena carrera, que le compró Cortés por las lazadas de oro. Juan Velazquez de Leon, otra yegua rucia, muy poderosa, que llamábamos la rabona, muy revuelta y de buena carrera. Christóbal de Oli, un caballo castaño escuro harto bueno. Francisco de Montejo y Alonso de Avila, un caballo alazan, tostado, no fué para cosa de guerra. Francisco de Morla, un caballo castaño escuro, gran corredor y revuelto. Juan de Escalante, un caballo castaño claro tresalvo, no fué bueno. Diego de Ordás una yegua rucia y machorra pasadera, aunque corria poco. Gonzalo Dominguez, un muy estremado ginete, un caballo castaño escuro muy bueno, y gran corredor. Pedro Gonzalez de Truxillo, un buen caballo castaño, que corria muy bien. Moron, vecino del Vaimo, un caballo hovero, labrado de las manos, y era bien revuelto. Vaena, vecino de la Trinidad, un caballo hovero algo sobre morcillo, no salió bueno. Lares el muy buen ginete, un caballo muy bueno, de color castaño, algo claro, y buen corredor. Ortiz el Músico, y un Bartolomé García, que solia tener minas de oro, un muy buen caballo escuro, que decian el arriero; este fué uno de los buenos caballos que pasamos en la Armada. Juan Sedeño, vecino de la Habana, una yegua castaña, y esta yegua parió en el navío. Este Juan Sedeño pasó el mas rico soldado que hubo en toda la armada, porque traxo un navío suyo, y la yegua y un negro, é cazabe, é tocinos; porque en aquella sazon no se podía hallar caballos, ni negros, sino era á peso de oro, y á esta causa no pasáron mas caballos porque no los había.”[26]

 

Este rasgo morfológico, la capa pía, no sólo confundió a los investigadores americanos sino que también afectó a los españoles. La aparición en España de animales de esta capa, en la iconografía del mundo moderno, ha servido de base para afirmar que el caballo español fue el producto del cruce con razas europeas.

En 1540, Fernando Chacón describió cómo debían ser morfológicamente las hacas en su tratado sobre doma a la jineta:

 

“Ha de tener las canillas de pies y manos muy anchas y con cernejas, y cortas las cuartillas de pies y manos. Ha de tener los pechos muy anchos y salidos como nariz de barco. Ha de tener los oidos largos y bien puestos. Ha de tener la cabeza pequeña y bien formada y las narices anchas (…) La boca ni muy hendida ni tampoco boquiconejuno (…) Ha de tener el aguja alta y muy buen costado y grandes caderas partidas por medio (…) y sobre todo que tenga buena gracia y donaire en el paso y andamio y que corra aprisa y pare aprisa y sea sosegado y cuerdo. El pescuezo que salga del pecho y no del aguja(…) Así mismo las crines muy pobladas y calzado de los dos pies o del uno y con una estrella en la frente y en las manos no tenga ningún blanco…”[27]

 

Hoy por hoy, sólo los caballos de paso peruano, el puro puertorriqueño y el paso fino colombiano conservan y comparten algunas características del caballo Berberisco.[28]

 

2.1.2 Los caballos en la conquista del Perú

Desde que a principios de la Baja Edad Media se generalizara el estribo y la silla, la caballería se convirtió en dueña de Europa. En América su protagonismo fue indiscutible durante todo el período conquistador, aunque en Europa, en estas fechas, empezaba a cobrar más importancia la infantería. El propio Hernán Cortés escribió una frase muy conocida en relación con la importancia de los caballos en la conquista: “no teníamos, después de Dios, otra seguridad sino la de los caballos, nos consoló su carne, porque la comimos sin dejar cuero ni otra cosa de él (…)”[29]

La escasez de caballos hizo que fueran un recurso muy limitado en el combate, y que sólo los españoles de mayor rango pudieran disponer de ellos. Estaban tan cotizados en el nuevo mundo que preferían dejar morir a los indios aliados antes que a sus caballos, conscientes de que representaban una protección más segura que las armaduras. Esta escasez hizo que su precio se disparara. De Las Casas se indignaba al comprobar que en La Española, en las primeras décadas del siglo XVI, se cambiaba una yegua por 80 personas de Pánuco[30]. Poco antes de la Conquista de México se cotizaban en 3.000 pesos de oro, lo que obligó a algunos conquistadores a asociarse para su adquisición[31]. Fue el caso de Pedro de Alvarado que adquirió una yegua alazana a medias con López de Ávila.

Por su parte, Francisco de Montejo, debió conformarse con un penco de feas hechuras que debió comprar a partes iguales con Alonso de Ávila. Pero todavía, en torno a 1535, Alonso Martín declaró que compró un caballo en el Perú por 1.200 pesos de oro[32]. Prácticamente durante toda la Conquista, el caballo fue un producto escaso y de precio prohibitivo, por lo que su uso quedó restringido a los personajes más ricos e influyentes .

Hacia 1523, el conquistador extremeño Francisco Pizarro residía en Panamá como un vecino más o menos acomodado, como cualquier otro residente español. Empezó a entenderse con su más cercano amigo, el capitán Diego de Almagro, sobre la posibilidad de organizar una expedición hacia el tan mentado “Birú”. Ambos eran rudos y curtidos soldados con experiencia en la conquista de Tierra Firme. La sociedad se concretó en 1524, sumándose un tercer socio, el cura Hernando de Luque, quien debía aportar el dinero necesario para la empresa. Se repartieron las responsabilidades de la expedición: Pizarro la comandaría, Almagro se encargaría del abastecimiento militar y de alimentos y Luque se encargaría de las finanzas y de la provisión de ayuda. Se convino en que todas las utilidades se dividirían en tres partes iguales para cada socio o sus herederos, y que ninguno tendría más ventaja que otro.[33]

Conseguida la autorización del gobernador Pedrarias Dávila, el 14 de noviembre de 1524, partió Pizarro de Panamá a bordo de un pequeño bergantín, el Santiago, con cerca de 80 hombres, algunos indios nicaraguas de servicio y cuatro caballos.[34]

Se dice que Hernando Soto fue uno de los jinetes “más extremados” de la Conquista, señor de las dos sillas[35] (dícese de los jinetes que dominan la monta a la jineta y a la estradiota o brida) y soldado audaz.[36] En vez de cabalgar a la brida, con las piernas estiradas para soportar el choque, como era costumbre durante los torneos, los soldados de a caballo adoptaron en esa época un estilo nuevo, llamado a la jineta. El jinete asumía la posición de los moros, con las estriberas cortas y las piernas dobladas hacia atrás, como si estuviese arrodillado sobre el animal. El jinete usaba la montura alta, el poderoso freno de los moros, una sola rienda y, preferentemente, mantenía alta la mano (con las riendas).

En efecto, los caballos se embridaban a la altura del cuello, por cuya razón doblaban cuando advertían una presión sobre el cuello en vez de un tirón a un costado de la boca. Puesto que el freno poseía una embocadura alta y muchas veces las patas del mismo eran largas, cuando el jinete levantaba la mano, la embocadura subía hacia el paladar del animal, de ese modo el caballo sufría menos que con el sistema moderno[37].

Se cuenta que Soto se complacía haciendo gala de sus habilidades al conducir el caballo, de su maestría montando a la jineta, de cómo paraba en seco al animal disparado a la carrera, y de la forma en que domaba a sus animales hasta lograr absoluta obediencia y precisión en sus maniobras[38]. Sin embargo, cuentan las crónicas que Francisco Pizarro era guerreo de a pie, no considerándose un “extremado jinete” como fueron considerados Hernando de Soto, Cortés y Valdivia[39].

 

2.1.3 El caballo de Pizarro

Gracias a los datos recogidos en la bibliografía y a los estudios genéticos más recientes realizados en la raza de caballos Paso Fino Peruano, se puede asegurar que los caballos que llegaron a Perú de la mano de Francisco Pizarro eran de origen Bereber o hacas.

Con estas premisas, se puede considerar que los caballos que llegaron a Lima presentaban las siguientes características físicas: caballos de poca alzada, rústicos y con pies pequeños y cascos resistentes, perfil rectilíneo o ligeramente convexo e inserción de la cola bajo.

FIGURA 1: Fotografía que ilustra la morfología de un caballo berberisco actual, similar a como se describen los caballos que llegaron en el segundo viaje de Colón al nuevo mundo.

 

Además, los actuales caballos peruanos se caracterizan por ser ambladores, rasgo genético que transmite por homozigosis, movimiento heredado de los caballos berberiscos.

Según Eduardo Marín Recoba[40] en un texto de la conquista del Perú:

 

«Francisco Pizarro no solo trajo yegüerizos andaluces sino que trajo jacas de potros bereberes que pronto dieron una buena crianza en tierras incaicas. Entre 1531 y 1532 fueron traídos al Perú los primeros potros bereberes vía Panamá. No se sabe cuantas de los 80 que tenía la hueste conquistadora eran ambladores, lo cierto es que Sebastián Moyano de Benalcázar comerciaba con ellos desde Panamá y con certeza Pizarro acudió a el para la provisión de caballos de guerra»

 

Aunque no se puede asegurar con certeza, parece probable que alguno de estos caballos introducidos en el nuevo mundo de origen bereber fueran ambladores y supusieran el origen de la actual raza de caballo Paso Fino Peruano.

Juan Ponce de León importó los primeros caballos de origen berberisco en Puerto Rico, procedentes de La Española en 1509[41]. En 1510, Juan Ponce de León trajo yeguas desde Sevilla, y Cristóbal Sotomayor importó desde La Española más yeguas y algunos caballos.

Ya para el año 1515, Puerto Rico criaba y exportaba caballos a otras partes del Nuevo Mundo. El sevillano Juan de Esquivel, amigo de Juan Ponce, fue enviado en 1510 por Diego Colón a Jamaica, como teniente gobernador, considerándose el conquistador de Jamaica, y aquel que introdujo los caballos en esta[42]. Fernando Pizarro compró en la isla 20 potros para su hermano Francisco Pizarro, para ser utilizados por él y sus hombres durante la conquista del Perú[43]. También se tiene constancia que Carlos V, expresó en la Capitulación de Toledo, la entrega a Francisco Pizarro de 25 yeguas y algunos caballos para su partida a Perú:

 

“…Iten, vos hacemos merced de veinte e cinco yeguas y otros tantos caballos, de las que Nos tenemos en la isla de Xamaica. E no las habiendo quando las pidiéredes, no seamos tenudo al prescio dellas, ni otra cosa por razón dellas”[44]

 

                     2.1.4 La indumentaria de la Conquista

“Son tantos y tan excesivos los trajes en esta tierra, de lo qual redunda grandes ofensas a Dios Nuestro Señor y molestias y vexaciones de los pobres naturales”[45]

 

Existen noticias tempranas acerca de la indumentaria que llevaron los españoles durante la conquista. Uno de los sucesos más importantes y representativos de la ocupación del Perú, fue el apresamiento del Inga Atahualpa a manos de Francisco Pizarro. La crónica de Guamán Poma, en 1615, redacta el momento en que Francisco Pizarro y Almagro llegaron a Cajamarca:

 

“De cómo los españoles llegaron a la ciudad de Caxamarca y no se aposentaron… Y en aquel tienpo no trayýan cuellos, cino trayýan el cuello como padre. Todos trayýan bonetes colorados y calsones chupados, jubón estofados y manga larga y un capotillo con su manga larga, como caci a la biscaynada.”[46]

FIGURA 2. Primer hábito de España que trajo en la conquista. Fuente: De Ayala, F. (1615/1616)

 

El hecho que se llevaran este tipo de indumentarias y no las grandes corazas con las que habitualmente se representan a los conquistadores, sería debido a factores como el precio, sobre todo la infantería que contaba con muy pocos recursos, el peso, pues estas armaduras podían llegar a pesar cerca de 30 kg, y por el clima cálido y húmedo del Nuevo Mundo.[47]

En la sociedad novohispana, la importancia de la ropa se implantó como un símbolo cultural, mientras que en Castilla, desde tiempos de los Reyes Católicos, los Monarcas consideraron la necesidad de establecer excepciones a favor de algunos funcionarios, a quienes se les autorizó para el traslado de sus pertenencias sin limitaciones, cuando iban a servir como cargos públicos en las posesiones de Ultramar, en el nuevo territorio, Castilla reconocía la igualdad de las almas de todos sus súbditos, pero les imponían la diferenciación de vestidos. Los indios aceptaron la indumentaria impuesta por los conquistadores,[48] aunque los negros y mulatos buscaron la forma de conservar su estética sin actuar en contra de las normas, y los españoles compitieron por demostrar su distinción por medio del vestido.[49]

 

  • Expresiones artísticas y simbología
  • Pintura y Grabados

FIGURA 3. Relación de obras para el bloque de “pinturas, grabados y relieve”. Fuente: Elaboración propia a partir de varios autores y sitios web.

 

 

  • El caballo

 

Dado que Pizarro no era buen jinete y que el primero que apareció ante Atahualpa montando a caballo fue Soto, parece poco probable que Pizarro llegará a Perú montado a caballo.

El caballo que aparece representado en las pinturas y grabados se representa como un caballo andaluz moderno (actual Pura Raza Española), robusto y de gran alzada. Sin embargo los caballos que se llevaron a Perú eran de origen berberisco, como se ha demostrado con los actuales trabajos genéticos realizados en el Paso Fino Peruano.

En casi todas las representaciones artísticas, se presenta un caballo castaño encendido con lucero en la frente o cordón corrido. Sin embargo, sabemos por la bibliografía, que el caballo que montaba Pizarro era castaño morcillo, es decir, casi negro.

En el relieve del friso de Washington, vemos un caballo más acorde con las descripciones de la época, a pesar de que la inserción de la cola es muy alta, típico de los caballos pura raza árabe, mas que de los berberiscos o hacas.

De las nueve obras analizadas, las cuatro anteriores al s. XVIII, la figura de Francisco Pizarro aparece sin caballo, sólo en las más actuales aparece montado en él, y en las representaciones en color, el caballo es de capa castaña, en caso del óleo con un lucero en la frente y en el caso del grabado con un cordón corrido. Se sabe que Hernando Pizarro montaba un caballo castaño[50] y que esta capa era predominante en los caballos importados, así que probablemente los artistas extrapolaron esta información a la hora de realizar la representación de Francisco Pizarro a caballo.

 

  • La indumentaria

 

La indumentaria con la que se ha representado a Francisco Pizarro a lo largo de los siglos es muy diferente y variopinta. A partir de la descripción que haría Guamán Poma en 1615, se puede observar cómo los grabados más antiguos se corresponden más a dicha descripción. El bonete al que hace referencia el referido autor es “colorado”, como se aprecia en el grabado de Adam Hook, aunque más se asemejaría a un bonete el del grabado del “Último emperador inca ante el conquistador Pizarro”. Con posterioridad, se dejaría de representar un bonete para incluir a la figura un yelmo, elemento que no sólo cubriría la cabeza del guerrero, sino también el rostro. El hecho de su inclusión en las obras más tardías bien podría ser debido a que este elemento, en épocas posteriores a la Edad Media, se seguiría utilizando en desfiles, paradas militares y torneos deportivos. Al elemento protector, en la mayoría de los casos, se añaden unos penachos de color rojo que, seguramente, se traten de las plumas de avestruz a las que Guamán Poma hace referencia en su descripción.

El jubón aparece correctamente representado en todas las obras, excepto en el óleo de Daniel Hernández, donde se deja a un lado esta pieza para representar al personaje principal con la parte superior de una armadura. En determinados casos, debido a la mínima diferencia con la jaqueta, (prenda semejante al jubón pero que cubría hasta los muslos en vez de hasta la cintura), el personaje aparece representado con una de éstas, como en el grabado de “Francisco Pizarro”, de autor desconocido. Los calzones que llevaban eran “chupados”, dicha descripción podría tratarse de unos tipos de calzones muy ajustados que llegaban hasta los pies, tanto que descubrían la forma de las piernas. El mejor ejemplo de los calzones se encuentra representado en el grabado “captura del rey inca Atahualpa por Pizarro en la ciudad de Cajamarca”. Pero durante esta época, los pantalones comenzaron a ser más cortos, con el fin de lucir sus piernas como símbolo de hombría, de ahí que Pizarro pueda ser representado con unos calzones por encima de la rodilla en determinados casos. El capotillo de manga larga se trataría de una hopalanda, prenda que se hizo popular entre los hombres, siendo ésta más corta para el uso masculino. En las obras siempre se ha representado como una tela transversal que se ata a la altura de la cintura.

Por último, Guamán Poma narra cómo los colonizadores llegaron con sandalias; así, este autor las representa es sus grabados, no volviendo a ser representadas debido al bajo estatus social que ello emite. A partir de entonces, las sandalias serán cambiadas por zapatos o botines a la altura del tobillo, e incluso por botas que llegan hasta las rodillas del caballero.

 

  • Escultura

FIGURA 4. Figura de Francisco Pizarro en Trujillo. Fuente: http://www.fuenterrebollo.com

 

  • El caballo

 

Como estatuas ecuestres de Francisco Pizarro, se conocen un total de tres esculturas de bronce, obras del escultor norteamericano Charles Cary Rumsey, ubicadas una en la ciudad de Trujillo, España (lugar de nacimiento de Pizarro) otra en la ciudad de Lima, capital del Perú (lugar donde falleció y se encuentra enterrado), y la última en la ciudad de Buffalo (Estados Unidos) situada al frente de la Albright-Knox Art Gallery[51].

Las características del caballo, representado en la escultura, son las de un caballo pura raza español moderno, con la inserción de la cola baja, cascos grandes y cuello corto y robusto, que contrasta con las descripciones de los caballos que se llevaron al nuevo mundo, de tipo berberisco o hacas, con cascos pequeños y escasa estatura[52].

Además parece poco probable que los caballos llegasen a Cajamarca protegidos por una coraza, ya que las dificultades que se encontraron por el camino hizo mella tanto en los hombres como en los animales, que llegaron desfallecidos y con escasas pertenencias.

En cuanto al estilo de monta, se aprecia por la longitud de los estribos que Pizarro monta a la brida, estilo de los caballeros europeos de la Edad Media, y su atuendo es acorde a este estilo de monta. Sin embargo, en la fecha de la conquista, la mayoría de los caballeros habían adoptado el estilo de monta a la jineta, con los estribo más cortos, adoptado de los musulmanes. En este caso, y dado que Pizarro no era un buen jinete, puede que este no dominara los dos estilos de monta, y se le haya representado con el más probable.

 

  • La indumentaria

 

La estatua de Francisco Pizarro es conocida por representar “el momento de la conquista de Perú”. Como ya se ha expresado anteriormente, mantenemos que el momento más importante y decisivo de la conquista fue el apresamiento de Atahualpa.

Por tanto, nuevamente se describirá la indumentaria atendiendo a dicho momento de la historia.

El yelmo que porta la estatua de Francisco Pizarro, nada tiene que ver con el bonete mencionado en las crónicas iniciales. Se trata de un yelmo simple, sin ornamentación, sólo lleva un troquelado en los bordes. Se desconoce si su cimera estaba decorada con algún motivo, ya que la visera se encuentra abierta dejando ver la cara del español. El yelmo no tiene babera ni collar y nuevamente se representa sobre él dos penachos haciendo referencia a las plumas de avestruz.

La parte superior de la indumentaria se corresponde con una armadura y no con un jubón estofado. El peto es liso y el gorjal simula estar abierto en pico. Las hombreras son de tamaño medio, dejando ver un trozo considerable de antebrazo; el codal es sencillo y el trozo de avambrazo finaliza con la armadura de las extremidades, pues la estatua carece de manopla. La armadura lleva consigo escarcelas.

La parte inferior se representa con unos calzones anchos a la altura de las rodillas, no tratándose de unos “calzones chupados” y que dejan al descubierto las piernas de Pizarro, nuevamente como posible símbolo de hombría.

Los pies están cubiertos por escarpes y zapatos herrados portando espuelas, y no por sandalias. El capotillo de manga larga no aparece representado.

 

  • Libros, revistas, cómics y audiovisuales

FIGURA 5. Relación de obras para el bloque “Libros, revistas, cómics y audiovisuales”. Fuente: Elaboración propia a partir de varios autores y sitios

 

  • El caballo

 

En cuanto a las representaciones artísticas que encontramos en diferentes soportes gráficos, en todos ellos Francisco Pizarro aparece representado sobre un caballo, con las características de un buen jinete (movimientos del caballo, posición de este en la silla, lucha contra los indígenas sobre un caballo encabritado). Las características de los caballos representados son similares: en todas las imágenes aparece un caballo grande, musculoso y con características del actual caballo pura raza español, aunque el color de la capa varía según la ilustración, apareciendo en algunos casos un caballo castaño y en otros un caballo tordo. El hecho de que en todas las representaciones actuales aparezca Pizarro sobre un caballo grande y musculoso, ayuda a realzar la idea de la conquista de América por hombres sobresalientes, poderosos guerreros sobre elegantes corceles, que poco tiene que ver con la realidad histórica.

 

  • La indumentaria

 

A partir del momento en que se da a conocer la estatua, la mayoría de las representaciones, tanto del caballo como de Francisco Pizarro, serán similares. En este medio, Pizarro aparece siempre con un yelmo sobre su cabeza, excepto en el cómic de “Aventuras de la vida real. Francisco Pizarro” que aparece con un bonete aunque de diferente color. La parte superior corresponde a una armadura, aunque se representa de diferentes formas: en la serie “Érase una vez el descubrimiento”, el personaje aparece con manoplas y por ejemplo en el cómic de “Aventuras de la vida real. Francisco Pizarro” la armadura sólo aparece con el peto, dejando entrever una camisa abombada de listas rojas y amarillas, que no corresponde con los cánones de la época, pero que podría hacer referencia a los colores de la bandera española.

Los calzones mejor representados son los del cómic “Relatos del nuevo mundo” por ser mostrados ajustados y largos, aunque el color rosa no se utilizara para este tipo de indumentaria. Las sandalias no aparecen representadas en ningún ejemplo, el jinete aparece siempre con botas altas, incluso por encima de las rodillas en algunos casos. El capotillo sigue siendo representado como una tela transversal, nunca como una posible holapanda.

 

  • Merchandising

FIGURA 6. Relación de obras para el bloque de “Merchandising”. Fuente: Elaboración propia a partir de sitios web y colección particular de D. Enrique Elías Cortés.

 

  • El caballo

 

Aunque la mayoría del merchandising se basa en la estatua ecuestre de Trujillo, se pueden encontrar otros curiosos objetos de colección como barajas de cartas y juguetes, en los que se representa un caballo con rasgos de Pura Sangre Inglés (cabeza grande y desproporcionada, cuello fino y gran alzada) y de capa alazana (en el caso de la baraja de cartas) o un caballo estándar castaño y sin bridas en el caso del juguete. En todos estos objetos, de nuevo se representa a Pizarro como un gran conquistador, sobre un caballo grande y musculoso.

 

 

 

  • La indumentaria

 

En este caso, al igual que ocurre con la figura del caballo en el merchandising, Francisco Pizarro no cambia, pues está representado con la figura de la estatua comentada con anterioridad. Aquellos objetos que no son representados con la estatua, como la figura de plomo, la baraja de cartas o el click de playmobil, atienden a los mismos cánones que en los bloques anteriores: yelmo con plumas o bonete de color oscuro, armadura en el tronco superior o camisetas fuera de contexto y calzones chupados. Las sandalias siguen sin ser representadas, siendo las botas las que ocupen su lugar.

Cabe destacar que finalmente se hace referencia a una holapanda. En el emblema de auxilio social, por primera vez la indumentaria de Pizarro aparece correcta al 90% (pues el bonete no es de color colorado) pero sí que aparece un jinete con sandalias, con calzones chupados y con el capotillo de manga larga, no dejando ver si llevaba o no jubón estofado, pero que sin duda a nuestro parecer, es la imagen más correcta dada hasta el momento acerca de la indumentaria del protagonista.

 

  • Conclusiones

 

Por tanto, se puede concluir que, en general, los diferentes artistas se basaron más en una especulación a partir de un recurso estético que de rigor histórico.

Los grabados anteriores al S. XVII muestran a Francisco Pizarro frente a Atahualpa en pie, como un soldado de infantería, y en las representaciones posteriores, siempre aparece sobre un caballo, con frecuencia de capa castaña y con la morfología de los actuales caballos de Pura Raza Española.

Lo mismo ocurre con la indumentaria. A partir de que en 1929 se presentara la estatua de Francisco Pizarro sobre su caballo, ha hecho que con posterioridad, el conquistador haya sido representado de forma muy distante a la realidad.

Este hecho, puede deberse a la necesidad de representar a los conquistadores como grandes guerreros, en vez de ajustarse a la realidad histórica, que describen a los conquistadores como hombres de origen humilde, que conquistaron territorios tras pasar muchas penurias.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

  • Acosta, J. (2008): Historia natural y moral de las Indias, 2, Editorial CSIC-CSIC Press.

 

    • Aizpuru, P. (1996): “De la penuria y el lujo en la Nueva España. Siglos XVI-XVIII.” Revista de indias, 56, 206, 49-75.
    • Archivo del Palacio Real de Madrid. Sección Administrativa. Libro de Registro de caballos españoles y hacas. 1765.
    • Archivo General de Simancas (Valladolid). Sección Sitios reales. Memorial de Diego López de Haro a la Junta de Obras y Bosques de 25 de abril de 1579. Leg. 1.061.
    • Barletta, R. (2010): Breve historia de Francisco Pizarro: La intensa vida de uno de los personajes más polémicos de la historia de España, desde sus humildes orígenes extremeños hasta la conquista de un imperio. .Ediciones Nowtilus S.L.
    • Gonzalbo﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽us sco Pizarro. desde Francisco Pizarro: la intnsa vida de uno de los personajes ms tras pasar muchas penurias.
    • Bernis, C. (1979): Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: 2, 57-60. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
    • Bredfeldt, G. (2010): “Historia del caballo chileno”. En http://www.rodeoyrienda.cl/varias/1214-historia-del-caballo-chileno-1.html
    • Busto, J.A. (2011): La conquista del Perú. Lima: Empresa Editora El Comercio S. A. Colección de obras escogidas de José Antonio del Busto.
    • Cobarrubias, S. (1943): “Tesoro de la lengua castellana o española (1611)” Barcelona, Alta Fulla.
    • Córdoba, M.M., et al. (2007): “Capítulo 3: la influencia de las razas andaluzas en el mundo. El caso del descubrimiento de América La L DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.as andaluzas en el mundo. el ” La ganadería andaluza en el siglo XXI. Volumen I, Patrimonio Ganadero Andaluz, Junta de Andalucía, Consejería de Agricultura y pesca. a L DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.as andaluzas en el mundo. el La L DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.as andaluzas en el mundo. el
    • Corral, F. (2014): Jinetes y caballos, aperos y caminos: La historia desde las anécdotas. Quito, Ecuador: Trama Ediciones.
    • Chacón, F. (1950): Tratado de la cavallería de la gineta. 1551. Edc. Facsímil: Madrid, Bibliófilos Madrileños.
    • De Ayala, F: “El primer nueva corónica y buen gobierno (1615/1616)”. The Guaman Poma Website: http://www. kb. dk/permalink/2006/poma/info/en/frontpage. htm.
    • De Hoffmeyer, A. (1986): “Las armas de los conquistadores. Las armas de los aztecas”. Gladius, 17, 5-56.
    • Del Castillo, B. (1984): “La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España” Editorial Porrua,.
  • Díaz, R. (1993): “El caballo en América” Agricultura: Revista agropecuaria, 727, 162 – 163.
  • Dutson, J. (2012): Storey’s Illustrated Guide to 96 Horse Breeds of North America. Storey Publishing.

 

    • Federación Chilena de Rodeo y Deporte Ecuestre (FECHIR): “El Arribo del Caballo a América” Teoría y Praxis de la ganadería II. En: http://www.estanciasvh.com/?cat=16&paged=2
    • García, V. T. (2011): “Caballo y poder las élites ecuestres en la Hispania indoeuropea” El Futuro del Pasado2, 79-95.
    • Gaztambide, C. (1981): Breeding better paso fino horses, 10. Universidad Estatal de Pensilvania.
    • Graham R.B. (1949): The horses of the conquest.University of Oklahoma.
    • Hurtado, P.; Hurtado, A. A. (1992): Los extremeños en América: estudio histórico-biográfico premiado por el Ateneo de Badajoz en el certamen convocado para la conmemoración del III centenario de la publicación de» El Quijote». Gráficas Mirte.
  • Kelly, L., et al. (2002): “Genetic characterisation of the Uruguayan Creole horse and analysis of relationships among horse breeds” Research in veterinary science, 72, 1, 69-73.
  • Lacalle, R. (1998): “Sobre el significado de algunas composiciones del arte paleolítico” Zephius, 51, 265-276.

 

    • Luis, C., et al. (2006): “Iberian Origins of New World Horse Breeds” Journal of Heredity, 97, 2, 107–113.
  • Mira, E. (2014): La gran armada colonizadora de Nicolás de Ovando, Academia dominicana de la historia, 121, 1501-1502.

 

    • Mirol, P., et al. (2002): “Phylogenetic relationships of Argentinean Creole horses and other South American and Spanish breeds inferred from mitochondrial DNA Sequences” Animal Genetics, 33, 5, 356-363.
    • Mirol, P.M., et al. (2002): “Phylogenetic relationships of Argentinean Creole horses and other South American and Spanish breeds inferred from mitochondrial DNA sequences” Animal Genetics, 33, 5, 356-363.
    • Pérez, D. (1982): El conflicto de las lanzas jinetas: el primer alzamiento en tierra americana, durante el segundo viaje colombino. Casa-Museo de Colón, Seminario Americanista de la Universidad.
  • Pollock, H.; Ray, C. (1957): Notes on Vertebrate Animal Remains from Mayapan Current Reports, 41, 638. Ray, C. (1957): “Pre-Columbian Horses from Yucatan” Journal of Mammalogy,38, 2, 278., Journal of Mammalogy 38: 278.Cn, from Mayapan Current Reports, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante m Cenote de C

 

    • Prado, U. (1914): El caballo chileno 1541 a 1914 : estudio zootécnico e histórico hípico. Santiago de Chile, 851.
    • Real Cédula aprobando la capitulación concedida por Carlos V a Francisco Pizarro para la conquista y población del Perú, 26 de julio de 1529. En http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/CarlosV/9_9.shtml
    • Río, J. L. (1992): Caballos y équidos españoles en la conquista y colonización de América (S. XVI) T. I. Sevilla, Ediciones Guadalquivir.
    • Rivera, R. (1979): El caballo en el Perú (siglo XVI). Anuario de Estudios Americanos, 36 Sevilla.
  • Santos, J. (1906): “Los caballos de los conquistadores” Poemas de José Santos Chocano.

 

    • Schmidt, P. (1998): “La entrada del hombre en la Península de Yucatán.” Orígenes del Hombre Americano, México DF, Secretaría de Educación Pública: 25-261., Journal of Mammalogy 38: 278.Cn, from Mayapan Current Reports, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante m Cenote de C
    • Secretaría de Hacienda y Crédito Público (1981): Cartas de Indias, 5, 1, 117. Carta de Fray Ángel de Valencia, custodio de la orden de San Francisco y otros religiosos a Su Majestad. Guadalajara, 8 de mayo de 1552.
  • Sorenson, J. L.; Smith, R. (1992): Barley in Ancient America. En Welch, J. (1992): Reexploring the Book of Mormon. Desert Book Company.

 

    • Varón, R. (2006): “La estatua de Francisco Pizarro en Lima. Historia e identidad nacional” Revista de Indias, 66, 236, 217-236.
  • Zárate, A. (1947): “Historia del Perú” Biblioteca de Autores Españoles. Historiadores Primitivos de Indias II, T. XXVI, Atlas.

 

 

WEBGRAFÍA.

    • htto://www.rodeoyrienda.cl/varias/1214-historia-del-caballo-chileno-1.html
    • http://www.estanciasvh.com/?cat=16&paged=2

 

 

  • http://www.fuenterrebollo.com

 

[1] García, V. T. (2011): “Caballo y poder las élites ecuestres en la Hispania indoeuropea” El Futuro del Pasado2, 79-95.

[2] Lacalle, R. (1998): “Sobre el significado de algunas composiciones del arte paleolítico” Zephius, 51, 265-276.

[3] Dutson, J. (2012): Storey’s Illustrated Guide to 96 Horse Breeds of North America. Storey Publishing.

[4] Díaz, R. (1993): “El caballo en América” Agricultura: Revista agropecuaria, 727, 162 – 163.

[5]http://estebanmiracaballos.blogia.com/2016/011701-caballos-y-la-caballeria-en-la-conquista-de-america.php

[6] Acosta, J. (2008): Historia natural y moral de las Indias, 2, Editorial CSIC-CSIC Press.

[7] Zárate, A. (1947): “Historia del Perú” Biblioteca de Autores Españoles. Historiadores Primitivos de Indias II, T. XXVI, Atlas.

[8] Pollock, H.; Ray, C. (1957): Notes on Vertebrate Animal Remains from Mayapan Current Reports, 41, 638. Ray, C. (1957): “Pre-Columbian Horses from Yucatan” Journal of Mammalogy,38, 2, 278., Journal of Mammalogy 38: 278.Cn, from Mayapan Current Reports, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante m Cenote de C

Yucatán, concretamente Mayapán: en un enclave indio de varios siglos antes de Colón, se encontraron huesos de caballo en cuatro lugares, algunos de ellos modernos y dos de ellos precolombinos, en el Cenote de Ch’en Mul. Eran dos dentaduras de caballo en el estrato de la base, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante más antigüedad que 1492, junto a alfarería maya. Sorenson, J. L.; Smith, R. (1992): Barley in Ancient America. En Welch, J. (1992): Reexploring the Book of Mormon. Desert Book Company. Yucatán, complejo de cavernas de Loltun: en 1977 dos arqueólogos mexicanos encontraron un depósito de 16 capas. Schmidt, P. (1998): “La entrada del hombre en la Península de Yucatán.” Orígenes del Hombre Americano, México DF, Secretaría de Educación Pública: 25-261. En el nivel VII encontraron alfarería, algunos de cuyos utensilios estaban hechos con huesos de caballo, hasta el nivel II, datados por el radiocarbono en 1800 a. C. Los fragmentos de cerámica tenían porciones del 900 al 400 a. C.

, Journal of Mammalogy 38: 278.Cn, from Mayapan Current Reports, parcialmente mineralizadas, es decir, de bastante m Cenote de C

[9] Corral, F. (2014): Jinetes y caballos, aperos y caminos: La historia desde las anécdotas. Quito, Ecuador: Trama Ediciones.

[10] Pérez, D.(1982): El conflicto de las lanzas jinetas: el primer alzamiento en tierra americana, durante el segundo viaje colombino. Casa-Museo de Colón, Seminario Americanista de la Universidad.

[11] Córdoba, M.M. et al. (2007): “Capítulo 3: la influencia de las razas andaluzas en el mundo. El caso del descubrimiento de América La L DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.as andaluzas en el mundo. el ” La ganadería andaluza en el siglo XXI. Volumen I, Patrimonio Ganadero Andaluz, Junta de Andalucía, Consejería de Agricultura y pesca.a L DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.as andaluzas en el mundo. el La L DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.as andaluzas en el mundo. el

[12] Bredfeldt, G. (2010): “Historia del caballo chileno”. En http://www.rodeoyrienda.cl/varias/1214-historia-del-caballo-chileno-1.html

[13] Hurtado, P.; Hurtado, A. A. (1992): Los extremeños en América: estudio histórico-biográfico premiado por el Ateneo de Badajoz en el certamen convocado para la conmemoración del III centenario de la publicación de» El Quijote». Gráficas Mirte.

[14] Federación Chilena de Rodeo y Deporte Ecuestre (FECHIR): “El Arribo del Caballo a América” Teoría y Praxis de la ganadería II. En: http://www.estanciasvh.com/?cat=16&paged=2

[15] Prado, U. (1914): El caballo chileno 1541 a 1914 : estudio zootécnico e histórico hípico. Santiago de Chile, 851.

[16] Op. Cit.: Federación Chilena de Rodeo y Deporte Ecuestre (FECHIR)

[17] Mirol, P.M. et al. (2002): “Phylogenetic relationships of Argentinean Creole horses and other South American and Spanish breeds inferred from mitochondrial DNA sequences” Animal Genetics, 33, 5, 356-363.

[18] Kelly L, et al. (2002): “Genetic characterisation of the Uruguayan Creole horse and analysis of relationships among horse breeds” Research in veterinary science, 72, 1, 69-73.

[19] Luis, C. et al. (2006): “Iberian Origins of New World Horse Breeds” Journal of Heredity, 97, 2, 107–113.

[20] Op. Cit. Córdoba, M.M. et al. (2007)

[21] Creada, en 1545, por Carlos V para administrar el patrimonio regio hasta entonces muy disperso. Entre ellos se encontraba la Yeguada Real.

[22] Archivo General de Simancas (Valladolid). Sección Sitios reales. Memorial de Diego López de Haro a la Junta de Obras y Bosques de 25 de abril de 1579. Leg. 1.061.

[23] Puede verse este término en Altamirano, J.C. Diccionario Ecuestre Español, A.M.C. Ediciones ecuestres, 1994. El término “haca” es un apócope de “hacanea” y éste es la traducción del bretón “haquenne” -donde aparece por primera vez en 1363-, que a su vez procede del vocablo inglés “hackney”, del que se conoce su presencia desde 1292.

[24] Cobarrubias, S. (1943): “Tesoro de la lengua castellana o española (1611)” Barcelona, Alta Fulla.

[25] Archivo del Palacio Real de Madrid. Sección Administrativa. Libro de Registro de caballos españoles y hacas. 1765.

 

[26] Del Castillo, B. (1984): “La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España” Editorial Porrua.

[27] Chacón, F. (1950): Tratado de la cavallería de la gineta. 1551. Edc. Facsímil: Madrid, Bibliófilos Madrileños.

[28] Mirol, P., et al. (2002): “Phylogenetic relationships of Argentinean Creole horses and other South American and Spanish breeds inferred from mitochondrial DNA Sequences” Animal Genetics,33, 5, 356-363.

33Cortés, Segunda Relación, octubre de 1520. En: De Hoffmeyer, A. (1986): “Las armas de los conquistadores. Las armas de los aztecas”. Gladius, 17, 5-56.

[30] Mira, E. (2014): La gran armada colonizadora de Nicolás de Ovando, Academia dominicana de la historia, 121, 1501-1502.

[31] Río, J. L. (1992): Caballos y équidos españoles en la conquista y colonización de América (S. XVI) T. I. Sevilla, Ediciones Guadalquivir.

[32] Rivera, R. (1979): El caballo en el Perú (siglo XVI). Anuario de Estudios Americanos, 36 Sevilla.

[33] Busto, J.A. (2011): La conquista del Perú. Lima: Empresa Editora El Comercio S. A. Colección de obras escogidas de José Antonio del Busto.

[34] Íbidem Busto J.A. (2011)

[35] “ser jinete en ambas sillas”. Este dicho correspondía al de “Doctor en utroque” de las Universidades

[36] Op. Cit. Corral, F. (2014)

[37] Graham, R.B. (1949): The horses of the conquest.University of Oklahoma.

[38] Santos, J. (1906): “Los caballos de los conquistadores” Poemas de José Santos Chocano.

[39] Op. Cit. Corral, F. (2014)

[40] https://www.laequitacion.com/threads/origen-de-la-seleccion-de-los-caballos-con-desplazamiento-por-laterales-en-america-del-sur.20657/

[41] Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación para que dejen pasar dos caballos y dos yeguas a la Española a don Cristóbal de Sotomayor

[42]Op. Cit. hocano.istadores» Perú..taban hechos con huesos de caballo, hasta el nivel II, datados por el radiocarbono en 1800 a. C Op. Cit. Mira, E. (2014)

[43] Gaztambide, C. (1981): Breeding better paso fino horses, 10. Universidad Estatal de Pensilvania.

[44] Real Cédula aprobando la capitulación concedida por Carlos V a Francisco Pizarro para la conquista y población del Perú, 26 de julio de 1529. En http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/CarlosV/9_9.shtml

[45] Secretaría de Hacienda y Crédito Público (1981): Cartas de Indias, 5, 1, 117. Carta de Fray Ángel de Valencia, custodio de la orden de San Francisco y otros religiosos a Su Majestad. Guadalajara, 8 de mayo de 1552.

[46] De Ayala, F. (1615): “El primer nueva corónica y buen gobierno (1615/1616)”. The Guaman Poma Website: http://www. kb. dk/permalink/2006/poma/info/en/frontpage. htm.

[47]http://www.tienda-medieval.com/blog/armas-e-indumentaria-de-los-conquistadores-espanoles-2.html.

[48] Bernis, C. (1979): Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos: 2, 57-60. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

[49] Aizpuru, P. (1996): “De la penuria y el lujo en la Nueva España. Siglos XVI-XVIII.” Revista de indias, 56, 206, 49-75.

[50] Barletta, R. (2010): Breve historia de Francisco Pizarro: La intensa vida de uno de los personajes más polémicos de la historia de España, desde sus humildes orígenes extremeños hasta la conquista de un imperio. .Ediciones Nowtilus S.L.

Gonzalbo﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽us sco Pizarro. desde Francisco Pizarro: la intnsa vida de uno de los personajes ms tras pasar muchas penurias.

[51] Varón, R. (2006): “La estatua de Francisco Pizarro en Lima. Historia e identidad nacional” Revista de Indias, 66, 236, 217-236.

[52] Op. Cit. Graham R.B. (1949)