Oct 011984
 

ABAD PÉREZ, Fr. Antolin
FRANCISCANOS EXTREMEÑOS EN ORIENTE LEJANO

Cuando el P. Félix de Huerta lanzaba en 1865 la segunda edición de su libro «Estado Geográfico-Estadístico», publicaba al final su Tabla de aportaciones misioneras por cada una de las Provincias, que contribuyeron con su persona a la epopeya española del Extremo Oriente, fijaba el número de religiosos que salieron de tierras extremeñas, formados en la de San Gabriel, en 185; indudablemente que no todos eran de Extremadura, pero aquí habían recibido su formación y bagaje cultural, que los capacitó para su obra misionera; si no era muy llamativo el número, si lo fue por su significado y cualidades, pues varios fueron Ministros Provinciales allá; algunos destacaron por su obra cultural, como los PP. Plasencia y Garrovillas, a quienes se debe el plan de educación general básica y musical, como los ya citados; otros se conquistaron nombre y fama por sus obras publicadas, 11 al menos, varios irradiaron en su evangelización a las Molucas e Indochina -PP. Trujillo y Hermosa-; algunos mueren ofrendando sus vidas sobre la tierra que evangelizaban, Jorge de Casatejada en Guadalupe, Antonio de Santa Ana de Garrovillas en la India, Juan de Silva en los montes del Caraballo, de la región tagala; uno se inmortaliza con sus andanzas y viaje desde Manila a España en una aventura que dura dos años, P. Hernando de Moraga. En tanto que en el siglo XVIII varios Ministros Provinciales prestan especial atención a reactivar las Misiones, Alfonso de Zafra, Ildefonso de la Zarza o Riño de Brozas y Francisco Rosado, también del mismo pueblo. No falta algún Obispo, como el P. Baltasar de Herrera, gran tagalista y escritor. Cuando la desamortización y muerte de los conventos, hace imposible las levas misioneras otro gran extremeño, P. Joaquín de Coria dirige las Misiones desde el Puerto de Santa María, que le arrebata la revolución de septiembre de 1868, pero que él supo compensar con la apertura del Colegio misionero de Consuegra el mismo año. Su talante queda reflejado en su Carta Apologética sobre la obra misionera de los españoles en Filipinas y la descripción de la apertura de Aranjuez y Pastrana en 1853-55. Su muerte en «olor de rebeldía, como la calificara Barrantes, es el epitafio a este incansable apologista.

ANDRADA AGUILAR, Luis
MEDELLÍN: UN CASTILLO PARA LA HISTORIA EXTREMADURA: UN PUEBLO ENTRE DOS MUNDOS

Se insiste, una vez más, en que la reconstrucción de Medellín -su Castillo- es una de las piezas clave para la recuperación de un turismo que día a día aumenta su presencia en Extremadura. Visitando sus centros neurálgicos turísticamente hablando como son, esta misma Noble Ciudad de Trujillo donde nos encontramos Mérida, Zafra, Plasencia, Cáceres… pero la insistencia del comunicante versará, también una vez más, en que es necesario y urgente la unión real de las dos provincias Extremeñas que agiganten a este ya de por si gigante pueblo para su mayor reflejo en las «aguas» del mundo, para su mayor reflejo en América, porque, ¿qué más necesita un pueblo que lo «refleje» en el mundo americano cuando allí tiene: TRUJILLO VENEZOLANO – TRUJILLO DOMINICANO Y TRUJILLO PERUANO…?

ARROYO MATEOS, Juan Francisco
ASUNTOS TEOLÓGICOS, LITÚRGICOS Y PASTORALES QUE RECLAMAN PRONTA ACTUACIÓN ECLESIÁSTICA

TODOS LOS DEVOTOS DE MARÍA SE SALVARÁN

BECERRA NORIEGA, Laureano
LA CASA DE FERIA EN LA CONQUISTA, COLONIZACIÓN Y EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA, EN EL SIGLO XVI

El presente trabajo, dedicado a los «Coritos», no pretende sino mantener en alto el orgullo de haber nacido en un pueblo: tan viejo que existía ya mucho antes de que los romanos lo reconociesen por Fama Julia. Tan actual que está siendo fuente de recientísimas tesis doctorales, publicadas unas, en vías de serlo otras. Es tanta su grandeza que de él tomaron nombre soberbias construcciones existentes aún en Palermo y el Condado, después Ducado de una de las casas más importantes de España en la Baja Edad Media. De tan profundas virtudes que no duda en ofrecer sus hijos (contabilizados en 387), como: clérigos, Obispos, Priores, Predicadores Generales, Provinciales, Franciscanos, Capitanes, Regidores, Fundadores de ciudades, Encomenderos, Jefes de Expediciones, Maestros escuelas, Depositarios Generales y Tesoreros, para la conquista, colonización y evangelización del Nuevo Mundo: figurando los hombres de su rugosa y parda tierra, junto a los Pizarro, Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Hernando de Soto, Cabeza de Vaca, Pedro de Valdivia, Pedro de Mendoza, Pánfilo de Narváez y otros, figuras estelares preclaras de aquella epopeya americana. Intentando, al hacer brevísima semblanza y nominaciones de algunos de ellos, que sus figuras sirvan de acicate para lanzarnos a las nuevas empresas que nuestra época actual requiere. Porque al pueblo que tuvo bríos para dar hijos capaces de ayudar a ensanchar la tierra, no han de faltarle en la hora presente, quienes dignos descendientes y paisanos de aquellos próceres de antaño acometan la tarea.

BENÍTEZ FLORIANO, Santos
APORTACIONES AL ESTUDIO DE LA MINERÍA EN CÁCERES EN EL SIGLO XVI

En este trabajo hemos analizado una serie de documentos que se encuentran en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres en los que se señalan varios lugares en el término de la villa de Cáceres en los que existían minas.

En uno de ellos se conciertan D. Juan de Ulloa Carvajal y el bachiller Francisco Sanabria y Hernán García, vecinos de Cáceres, para la explotación de una mina, dándole estos últimos a D. Juan la cuarta parte de todo lo que sacaran a cambio del dinero que les había dado para poder explotarla.

Los legajos en los qué dichos documentos aparecen son 3.818 y 4.202.

LA VILLA DE CÁCERES Y AMÉRICA (I)

En esta primera parte del estudio que vengo realizando en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres analizando todos los documentos en los que se menciona a algún cacereño y «Las Indias», hemos estudiado un total de 21 documentos de la más variada y enriquecedora temática.

En ellos aparecen nombres de cacereños que marcharon a «Indias» como Gerónimo Holguín, el clérigo Diego Ojalvo, etc.; partidas de dinero que enviaban desde «las Indias»; el Santo Oficio de la Inquisición de Perú ante quien tuvo problemas el cacereño Juan de Llerena; escrituras de donación de bienes, de poder, etc.

Son documentos en los que se recogen las continuas e importantes relaciones que la villa de Cáceres mantuvo con zonas como Méjico, Perú, Guatemala, Panamá, etc.

BRAVO Y BRAVO, Femando
ARCHIVO HISTÓRICO DE EXTREMADURA

Sobre la creación del Archivo Histórico de Extremadura porque su necesidad se hace ahora imperiosa e imprescindible, para poder calibrar el papel preponderante que nuestra región supo ostentar en el Descubrimiento, Conquista y Civilización del Muevo Mundo, para cuya comprensión cabal y justa valoración, es indeclinable conocer nuestro acervo documental, hoy desperdigado y, en general, maltratado, siendo así que debe estar unificado y debidamente catalogado para ofrecer las mayores facilidades a los investigadores.

HERNÁN CORTÉS, PRIMER CONQUISTADOR Y COLONIZADOR ESPAÑOL

Hasta el siglo XVI los hombres de nuestra península Ibérica, cuando conquistaban o colonizaban lo hacían en nombre de sus respectivos reinos, y eran asturianos, gallegos, portugueses, navarros, castellanos, aragoneses…

Los primeros peninsulares que actuaron como «españoles» fueron los extremeños, y el primero de todos ellos en el tiempo y en la calidad, como esencial «español» (porque ser extremeño es ser extremadamente español», fue Hernán Cortés, uno de los más portentosos conquistadores que registra la Historia Universal.

CALERO CARRETERO, José Ángel
ORTIZ ALESÓN, Manuel I
BLASCO RODRÍGUEZ, Francisco
MESA GARCÍA, José Antonio
MÁRQUEZ GABARDINO, Antonia

PRIMERA CAMPAÑA DE PROSPECCIONES Y SONDEOS ARQUEOLÓGICOS EN ALANGEC (JULIO-AGOSTO 1984)

Con motivo de la ya iniciada construcción de la presa de Alange, la Junta de Extremadura, adelantándose con buen criterio a los acontecimientos, ha decidido estudiar desde el punto de vista arqueológico la zona que será cubierta por las aguas en el plazo máximo de cuatro o cinco años. Las tierras a cubrir son las situadas por debajo de la cota de los 280 m. de altitud y comprende las vegas de los ríos Matachel por el centro, el palomillas y San Juan por el este y el Bonhabal y Valdemedel por el oeste.

Nuestro trabajo, en una primera fase, consistió en el estudio de las fuentes y de la escasa bibliografía recogida en el trabajo de Álvarez Martínez «Alange y sus termas romanas». La segunda fase, ha sido el rastreo sistemático y concienzudo de la zona a inundar que hemos dividido en dieciocho sectores tomando cómo puntos de referencia los caminos, las orillas de los nos o las carreteras que aparecen en los mapas topográficos (E. 1:50.000) de Almendralejo, Oliva de Mérida y Hornachos. Los materiales recogidos en superficie, los restos de construcciones han sido cuidadosamente anotados en los mapas, así como cualquier referencia oral o escrita que nos ha llegado después de comprobar su veracidad. Una tercera fase, apenas iniciada, será el sondeo de las zonas que nos han parecido más interesantes y revisar los sectores apoyándonos en la fotografía aérea. Por fin, la última fase será la excavación sistemática de los yacimientos que se consideren más importantes y su posterior publicación.

Metodológicamente y para facilitar el trabajo de catalogación del material, todo él de superficie, cada sector está numerado del uno al dieciocho (IXVIII); cada hallazgo o yacimiento tiene su número del uno en adelante; junto a este número una letra indica una primera aproximación cronológica (P = Paleolítico, N = Neolítico, B = Eneolítico y Bronce, H = Edad del hierro y Colonizaciones, R = Época romana, V = Época visigoda, M = Edad Media tanto cristiana como musulmana) y por último el número de inventario general (Por ejemplo: AL 84/I/3M/60/).

Un resumen numérico de la primera campaña de prospecciones puede ser demostrativo de la necesidad e importancia del plan iniciado por la Junta. Hemos señalado 41 puntos que deberán ser investigados en futuras campañas; de ellos, 14 son paleolíticos, 4 se pueden asociar al mundo del eneolítico y bronce, 20 pertenecen al mundo romano, dos de ellos sabemos que con pervivencia en época visigoda y 3 al mundo medieval, además de puentes y molinos. Por lo que se refiere a las piezas que hemos considerado significativas, el número total es de 605.

Paleolítico
De la zona objeto de nuestra prospección, sólo conocíamos la mención que hace G. Breuil de Alange en su obra «Glanes Paléolithiques anciennes dans le Bassin du Guadiana» atribuyendo su industria lítica al estudio achelense. En nuestra opinión, las áreas prospectadas poco se desvían de dicha etapa cultural. Son depósitos al aire libre donde la mayor parte del material recogido se puede clasificar como cantos trabajados, niéleos, lascas retocadas y de desecho, le siguen en importancia numérica los protobifaces, bifaces, raederas y picos triédricos, por último los hendedores y bolas poliédricas, generalmente de cuarcita y lidita impura.

En todas las zonas prospectadas, tanto a orillas de los arroyos San Juan, Palomillas, Valdemedel y Bonhabal como del río Matachel, del que son afluentes, tenemos que hacer notar la inexistencia de unos depósitos claramente determinados, pues los útiles, en su mayor parte, aparecen dispersos y bastante rodados, ya que las tumultuosas avenidas que experimenta la red hidrográfica de esta zona, impiden la estabilidad en su origen de las industrias.

De todos los depósitos prospectados destacamos por la cantidad e interés que ofrecen sus materiales: el de «La Cumbre» (s. IV) en la orilla derecha del Matachel; el de «Las Suertes del Campo» (s. V) en la margen izquierda; «Palalombro» (s. VI) a lo largo de la ribera izquierda en una amplia llanura; «El Almadén» (s. IX) en la misma orilla; «El Borril» (s. XI) en la margen derecha; en las proximidades de los «Pajares del Encinar» (s. XV) sobre la orilla derecha del arroyo Bonhabal;

la «Dehesa del Pozuelo» (s. XVI) sobre ambas orillas del arroyo Valdemedel y en la zona donde confluyen los arroyos Palomillas y San Juan que comprende las suertes denominadas de «La Viciosilla», «El Toril» y la «Dehesa de las Yeguas» (s.XVIII).

Eneolítico-Bronce
La localización de los yacimientos que inmediatamente presentaremos, nos hacen reflexionar sobre la importancia que pudo tener la región extremeña desde los albores de la neolitización de la Península Ibérica hasta el denominado bronce final, como zona de paso o también de amalgama cultural, entre el mundo levantino y sudeste y el ámbito portugués a través de los valles del Tajo y Guadiana.

La primera zona de hallazgos se sitúa en la falda meridional del cerro del castillo de Alange (s. II), con diversos fragmentos cerámicos, unos bruñidos, otros espatulados, algunos con decoración excisa, además de un fragmento de una pieza pulimentada. Los restos cerámicos están bastante rodados y presumimos que provienen de la parte alta del cerro donde debió haber un poblamiento dadas sus condiciones naturales.

Una segunda zona la localizamos en el lugar denominado como «El Almadén» (s. IX), en la margen izquierdo del Matachel, donde recogimos varios fragmentos cerámicos de bordes almendrados y rectos.

La tercera zona se encuentra en la margen derecha del Matachel, en el lugar conocido como «La Porrilla» (s. X1117. El material se diferencia poco del anterior, sólo que es más abundante y en el que se incluye un fragmento de pesa de telar.

Por último, el yacimiento que en superficie se muestra más rico, localizado en la zona conocida como «La Palacina» (s. XV), a la altura del kilómetro 4 de la carretera Alange-Almendralejo. En él aparece una gran cantidad de cerámica espatulada, bruñida y decorada con finas incisiones, puntillados, etc. Material lítico con cantos trabajados, lascas, núcleos, piezas pulimentadas y puntas de flecha de silex y pizarra finamente retocadas.

En el roquedal a cuyo pié se sitúa este último yacimiento descubrimos un pequeño abrigo con pintura rupestre esquemática, con los motivos habituales de la Sierra de San Serván: ramiformes, cruciformes, puntos, soles, etc.

Época Romano-Visigoda
Por lo que se refiere a la época romano-visigoda, se hace necesario precisar una serie de hechos antes de situar los puntos que consideramos más importantes. En primer lugar, que la mayor parte de los restos se sitúan en un radio a unos ocho kilómetros del actual casco urbano de Alange. En segundo lugar, que los materiales cerámicos están muy fragmentados, predomina la cerámica común mientras que los restos de t.s.h. y t.s.c. son escasos. En tercer lugar, que las labores agrícolas y la intensa habitación han ocasionado una importante destrucción de las estructuras constructivas que, en muchos casos, están a nivel de comentación. Por último, es destacable el hecho de que en el entorno de determinados vados del río Matachel, «Vado Hondo», «Vado de la Mancha», «Vado de Carros» por ejemplo, se constata la presencia de materiales lo que nos hace suponer que los caminos que a ellos conducen puedan ser vías de comunicación de, al menos, época romana.

Las zonas de mayor concentración de materiales de época romana son: en la margen izquierda del río Matachel frente al «Molino de la Buraca» (s. III); «El Almadén» (s. IX), también en la margen izquierda y a lo largo de los dos meandros del río; «Las Tiesas» y más concretamente en la suerte llamada «Casa Quemada» (s. X), en la margen derecha, de la que procede una pieza de arquitectura decorativa visigoda conservada en una colección particular, y donde son visibles anchos muros de pobre factura; «El Borril» (s. XI), en la margen izquierda del río que es la zona en la que hemos recogido la mayor cantidad de cerámica fina: «La Porrilla» (s. XIII), en la margen derecha, donde se conservan largos muros de buena fábrica; en la vega del arroyo Valdemedel, cerca de los «Pajares del Encinar» (s. XV) y, por último, a lo largo de toda la vega del arroyo Bonhabal, en as suertes como «Villares del Retamalón», «de los Silos» y «La Torrecilla» (s. XVI) de las que tenemos bastantes referencias sobre el hallazgo de enterramientos y piezas de arquitectura decorativa visigoda.

Época Medieval
El mundo medieval está también presente, no en vano la fortaleza de Alange jugó un papel muy destacado durante el s. IX cuando el futuro rey de Badajoz, Ibn Marwan, haciéndose fuerte en ella, resistiera sucesivos ataques de los ejércitos cordobeses.

El número de puntos en los que hemos detectado la existencia de materiales medievales es, sin embargo, bastante escaso. Dos pequeñas construcciones circulares, en las que hemos recogido algunos fragmentos cerámicos de superficies rizadas, podemos señalar en «Las Tiesas» (s. X) en la margen derecha del Matachel y «La Porrilla» (s. XIII) en la misma orilla. Junto a estos dos puntos, debemos anotar dos puentes sobre el río Matachel en el s. III muy reconstruidos y remodelados en época moderna posiblemente y varios molinos como el de «La Buraca» (s. IV) y «Morales» (s. XIII) en el río Matachel y los de «Sayón» y «Blanco» (s. XV) en el Bonhabal.

Sin embargo, el yacimiento más importante perteneciente a esta época, es un amplio poblado situado en un cerro, frente al castillo, en el punto kilométrico 3,5 y a la derecha de la carretera Alange-Almendralejo. En superficie se pueden ver ingentes cantidades de cerámica entre las que destacamos algunos fragmentos de «verde manganeso», de «lamparones blancos» y superficies rizadas. Se conservan también abundantes restos de muros de una fábrica pobre, a base de piedra y barro.

CALERO CARRETERO, José Ángel
MOLINA DORADO, Arturo
CABALLERO SACRISTÁN, Antonio
CORRALIZA FERRERA, Juan José
GIOVANETTI FERNÁNDEZ DE H., Javier A.
BALMASEDA DEL CAMPO, Manuel

LA ESTACIÓN TERMAL DEL «PUERTO DE LA NAVA» (CABEZA DEL BUEY, BADAJOZ). CUARTA CAMPAÑA DE EXCAVACIONES (JULIO-AGOSTO, 1983)

En los XI Coloquios Históricos de Extremadura presentamos los resultados provisionales de las tres primeras campañas realizadas en «La Nava». Es nuestra intención en esta ocasión, explicar nuestros trabajos en la última campaña que tenia dos objetivos principales: continuar la limpieza y estudio de la planta termal y confirmar la hipótesis de que junto a ella, se construyó una gran «residencia» que estaba destinada a los usuarios de los baños minero-medicinales.

La planta termal de la que conocemos en la actualidad unos 300 m2, se orienta de norte a sur y podemos identificar, hasta ahora, un sudatorlum, un pequeño labrum y un gran hypocaustum dividido en tres tramos. El más al sur es de planta cuatrilobulada y los otros dos rectangulares. El tercer tramo tiene su muro norte semicircular y está perforado por una estructura de ladrillo que interpretamos como la entrada del aire por el norte. El resto de las dependencias termales están aún por descubrir.

A unos 50 m., al este de la planta termal, hemos continuado la excavación de la «residencial»: de la que conocemos unos 250 m2. La estructura responde, por lo que conocemos hasta ahora, a la planta clásica de las grandes villas romanas. En torno a un patio central que tiene un gran estanque, se abren las habitaciones pavimentadas con mosaicos, hacia el norte y cerrado por un gran muro absidal se cierra con un peristilo.

Los hallazgos de esta última campaña, escasos como siempre, no permiten solucionar el problema cronológico que arrastramos desde el inicio de las excavaciones. Hallazgos superficiales de monedas ofrecen una fecha inicial de fines del s. I d. C.; los pavimentos de mosaico remiten a fines del s. II y principios del III mientras que los materiales cerámicos, cerámica común casi exclusivamente, no permiten aventurar una cronología por lo que la época de abandono del balneum es absolutamente imprecisa.

CALERO CARRETERO, José Ángel
CARRASCO MÁRQUEZ, Celia
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Joaquín
GONZÁLEZ GUZMÁN, Manuel
SALGUERO FERNÁNDEZ, Antonio
GONZÁLEZ CARBALLO, Genaro

EL PLAN DEL SUDOESTE: EXCAVACIONES EN «LA MATA DE SAN BLAS». (JEREZ DE LOS CABALLEROS, BADAJOZ)

1.ª Campaña (Septiembre 1981)
«La Mata de San Blas» es un yacimiento conocido desde antiguo. J. Solano de Figueroa, M.R. Martínez y Martínez y J.R. Mélida dan en sus obras noticias fragmentarias de las ruinas y de algunos materiales arqueológicos procedentes de ellas.

Nuestra primera campaña tenia como objetivo fundamental iniciar los sondeos en las ruinas conocidas popularmente como «ermita de San Blas», Los abundantes materiales del entorno nos permitían suponer que estábamos en presencia de una rica edificación religiosa de época visigoda.

Los trabajos de excavaciones pusieron a la luz parte de una villa romana que por los materiales aparecidos inicia su larga vida a fines del s. II d.C. y que se mantendrá, más o menos floreciente, hasta el momento de la invasión musulmana con sucesivas fases constructivas que con perfectamente detectables en el proceso de excavación.

La parte visible, en la actualidad, de la villa es un área de unos 180 m. 2 en los que se ubica un espacio al aire libre pavimentado de opus signinum en torno al que se estructura parte de las termas de la casa: una pequeña piscina que fue remodelada y que está pavimentada también de opus signinum y el hypocaustum que redujo su tamaño considerablemente en una segunda o tercera fase. El conocimiento parcial de las estructuras y las remodelaciones de la planta original deberán ser comprobadas en nuevas campañas lo que, hasta el momento presente, ha sido imposible realizar.

2ª Campaña (Septiembre 1983)
La segunda campaña, a causa de una serie de problemas «técnicos», no cumplió los objetivos propuestos: confirmar y estudiar la estratigrafía y la funcionalidad de los diversos espacios de la villa que conocíamos, parcialmente, desde la primera campaña. Los trabajos de excavación se centraron en la necrópolis aneja al cortijo, a unos 200 m. de la villa, y que habíamos sondeado en régimen de urgencia en enero de 1981.

La excavación permitió sacar a la luz 29 enterramientos, una mínima parte del total de la necrópolis, de variada tipología. El primer tipo y más abundante, son inhumaciones en sarcófagos de madera depositados en un hueco rectangular excavado en la roca y que aparecen cubiertos con lajas de pizarra y, en algunos casos, con tégulas. Un segundo tipo, también inhumaciones con o sin sarcófago, se cubren mediante un tejadillo de tégulas dispuestas a doble vertiente. El tercer tipo de enterramientos, dos casos, parecen ser incineraciones rodeadas del ajuar.

Los materiales cerámicos, vidrios y metales procedentes de los ajuares son abundantes, de gran calidad, especialmente las piezas de vidrio, y ofrecen, al mismo tiempo, una uniformidad que nos permite apuntar una cronología semejante para los tres tipos de enterramiento: entre el s. III y V d.C. Esta necrópolis está directamente relacionada con una construcción religiosa que hoy está enmascarada por el mencionado cortijo y que ha proporcionado abundantes restos de arquitectura decorativa que fechamos en los s. VI y VII d.C.

FERNÁNDEZ SERRANO, Francisco
TRES SOCIEDADES ECONÓMICAS DE AMIGOS DEL PAÍS EN LA PROVINCIA DE CÁCERES, TRUJILLO, PLASENCIA Y CORIA

NOTAS PARA UN EPISTOLARIO DE HERNÁN CORTÉS

GARCÍA-MURGA ALCÁNTARA, Juan
REFLEXIONES SOBRE POSIBLES VALORES DE LA HISTORIA DE EXTREMADURA

Se trata de un pequeño ensayo donde se exponen algunos posibles valores del estudio, afición, enseñanza de la Historia de y para Extremadura. Se pretende huir de una definición personal de algo tan complejo y a veces subjetivo como es el término «historia», para tratar de ahondar en las explicaciones últimas, en la raíz del concepto.

Se plantea asimismo un intento de definición de Extremadura como comunidad de individuos, intereses, afanes, desde dentro y fuera de «la tierra», apostando por el destierro de la corrupción, de la «muy española» picaresca, reflejo de tan tristes realidades.

Indudablemente la Historia no está completa si se limita sólo a los acontecimientos de carácter político de algunas personalidades sobresalientes; con una visión más global del concepto estudiado, aparece la posibilidad de que su estudio sirva para crear una limpia conciencia de región, para saber lo que significa este término en nuestros días, para elevar el nivel cultural individual y de las comunidades en que vivimos, y, finalmente, para la adquisición de un espíritu de tolerancia y objetividad, elementos ambos necesarios para formar parte de la comunidad científica y social de la que Extremadura y los extremeños deben formar parte.

GÓMEZ-TOVAR, Luis
EL COMPROMISO SOCIAL EN FELIPE TRIGO

GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, Vicente
LA HISPANIDAD DE TRUJILLO EN LAS AMÉRICAS

Un recuerdo a Francisco Pizarro, ante el Centenario de Hernán Cortés.

La grandeza de acontecimientos históricos determinados no alcanza mayor dimensión, a veces, por causa de valoraciones subjetivas apasionadas, superficiales o circunstanciales, de los hechos acaecidos. La certeza, la veracidad y la transcendencia de los mismos superan los límites impuestos por la falta de más amplio análisis objetivo.

Las impetuosas acciones culminadas por éxitos con resonancias seculares, tuvieron mayor difusión que los proyectos y acciones de hispanidad anidados en las mentes de los capitanes conquistadores: más que los trabajos, compromisos y doctrinas de los bizarros extremeños, fundadores de ciudades en Imperios viejos con naciente unidad.

En el paisaje americano abierto por España al entendimiento entre Culturas milenarias, los hombres de Francisco Pizarro y Hernán Cortés simbolizan ideales de universalidad: representan todas aquellas virtudes y defectos, triunfos y derrotas, proximidades y alejamientos que abrieron los caminos de la Hispanidad, titulo éste que doy por merecido y ha de otorgarse con justicia a la ciudad extremeña e hispana más en la memoria de América: TRUJILLO.

GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano
APROXIMACIÓN A LA BIBLIOGRAFÍA DEL LÉXICO POPULAR EXTREMEÑO

Por la plena vigencia que tiene a lo largo y a lo ancho de la extensa y variada geografía de Extremadura, «tierras pardas, sin confines / infinitamente abiertas /» que cantara el laureado poeta Lope Mateo Martín, por su expresividad y rigor y cuantas características le definen y distinguen, por los cultivadores con que cuenta cada día más incrementado su número siguiendo los dictados de la tradición, sobre todo en la inmensa ruralidad de nuestro territorio, hemos considerado obligado recoger, en estos tiempos de vida autonómica, la bibliografía existente, siquiera sea en una aproximación del léxico extremeño. Tal es lo que nos hemos propuesto. De aquí la razón de ser de esta comunicación que registra los nombres beneméritos de quienes se han esforzado en abordar las cuestiones dialécticas, plenas de gracia e ingenio, contribuyendo a su continuidad conforme se puede comprobar y dar fe, no sólo por los historiadores e investigadores y los devotos de la lingüística, sino por cualquier persona con curiosidad e inquietudes por las peculiaridades del dialecto extremeño. La Bibliografía es penosa por su avidez, aunque el autor de la comunicación ha procurado agilizarla. Concluimos este resumen o avance exigido sosteniendo en apoyo de nuestro trabajo que al fin y al cabo es obligación de todo buen extremeño seguir el camino. Quede la referencia a quienes emiten sus trinos con rasgos netamente locales y que procuran ensanchar el horizonte.

HOYOS MANZANO, Filiberto
LOGROSÁN, CRÓNICAS DE SUS HIJOS MÁS ILUSTRES

LOZANO RAMOS, José
LUENGO BLÁZQUEZ, José

TRUJILLO DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA, SU INTERVENCIÓN EN ELLA

En el presente trabajo trato de dar a conocer la historia de la ciudad de Trujillo durante la Guerra de la Independencia (1808-1813-14) y la intervención de la ciudad en la misma. Para ello comienzo haciendo una visión retrospectiva de los hechos más importantes acaecidos en el país en los últimos meses del año 1807 y primeros de 1808 que concluirían con el levantamiento del 2 de Mayo. Para posteriormente y a lo largo del trabajo, hacer una descripción de los hechos más importantes que se desarrollan en Trujillo y su influencia en el desarrollo de los acontecimientos que tienen lugar en la región y en todo el país, desde la llegada de la noticia del Alcalde de Móstoles hasta la terminación de la Guerra.

Como complemento al trabajo se adjunta una relación de personas que (de la ciudad o su partido) tomaron parte de alguna u otra forma en la contienda.

Asimismo se adjuntan copia de varios documentos que se encuentran los originales en el Archivo Municipal de Trujillo.

MARTÍN Y CAJAL, Eduardo
HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO

En la noria de la huerta del convento de San Francisco de Plasencia, he tenido la suerte de encontrar, semienterradas, dos laudes sepulcrales. La primera se encuentra partida hacia su mitad y contiene una inscripción en letras propias de los siglos XIV o XV, en la que se lee: «… PÉREZ DE BOLÍVAR. MAESTRO DE FUNDIR CAMPANAS». La importancia de este hallazgo estriba en la ausencia de datos sobre maestros de este oficio en las obras históricas sobre Plasencia.

La segunda lápida contiene, en caracteres góticos, una inscripción referente a un miembro de la importante familia de los Monroy.

Junto a las anteriores existen restos de una tercera con las inscripciones ilegibles. Todas ellas deben proceder de la antigua iglesia de San Francisco.

Estudiando sobre estos temas he hallado, asimismo, un curioso documento del siglo XIX, por el que D. Manuel de la Rosa reivindica el derecho de «un hilo de agua» del abastecimiento de la ciudad. El documento está firmado por el historiador D. Alejandro Matías.

MUÑOZ GIL, José
LAS CINCO VILLAS COMUNERAS DEL DUCADO DE FERIA Y SUS CARTAS EJECUTORIAS

Dentro del proceso señorializador de los Suárez de Figueroa, las poblaciones de Feria, Zafra y la Parra, tras la donación de Enrique III a Gómez Suárez de Figueroa, tomaron el núcleo a partir del cual se constituyó el poderoso Ducado de Feria.

Estas tres villas junto con la Forera y Alconera, incorporados en virtud de la donación de Juan II en 1441, formaron una Comunera cuyo origen puede buscarse en los privilegios que gozaba el alfoz de Badajoz, a donde hablan pertenecido antes de la donación, perdurando hasta el proceso desamortizador del siglo XIX.

El patrimonio de estas cinco villas estaba constituido principalmente por los baldíos del «Álamo» y de los «Carrascales», pertenecientes al término jurisdiccional de Feria, a quien correspondía el privilegio de hacer el reparto de las rentas. El Concejo de esta villa no se resigna al dominio y al proceso regulador de aprovechamiento y el resto de las poblaciones quieren hacer valer sus derechos inculpándolo de los abusos cometidos. Estas anormalidades dieron lugar a una serie de pleitos que se inician en 1514 entre Feria y La Parra y no cesan hasta su, desaparición en el siglo.

Referente a estos litigios se conservan dos Cartas Ejecutorias, fechadas en la Cancillería de Granada en 26 de febrero de 1699 y en Madrid el 30 de julio de 1770, aunque se tiene conocimiento de otras anteriores hoy desaparecidas. Estas dos Cartas se encuentran en los Archivos parroquial y Municipal de Feria que son el objeto de esta comunicación.

Los referidos documentos, junto a las actas constitucionales, expedientes de subastas y repartimiento de rentas constituyen un material documental importante para hacer un estudio completo esta Comunera existente dentro del Ducado de Feria.

MURILLO DE QUIROS, María
TRUJILLANOS EN INDIAS

Interesada por averiguar datos de uno de los que fueron con Pizarro, natural del entonces arrabal de Trujillo denominado Centenera, pregunté a un ilustre extremeño amigo, Archivero en el archivo de Indias. Me dijo que a él le estaba prohibido buscarme esos datos, que fuera yo y me animó tanto, que me decidí a ir. Y entré a investigar en el Archivo con todo el respeto que se merece, aunque con gran timidez y desconfianza en mi misma, que pronto se convirtieron en entusiasmo, admiración y asombro al irme metiendo a través de aquellos viejos legajos, en las vidas de tantos antepasados nuestros que tuvieron redaños para ir a descubrir, conquistar, poblar y evangelizar un mundo nuevo con el gran bagaje de nuestra lengua y nuestras costumbres.

He ido al Archivo durante dos temporadas y como tirando de los hilos de una gran madeja, he sacado infinidad de datos interesantísimos no solo de los personajes principales que todos conocemos y que su participación en el descubrimiento fue importante e indispensable, sino de otros muchos hombres y mujeres de Trujillo y su Comarca que figuran en el Catálogo de Pasajeros y tuvieron una notable intervención y que no hemos hecho nada por interesarnos de que han existido. Por ejemplo, una de mis notas: «Alonso de Trujillo dice: que es natural de Trujillo e hijo legítimo de Cristóbal García y de Isabel Ortiz y que hará ocho años que con su casa, mujer e hijos, pasó a esta Nueva España y la dicha su mujer hará año y medio que falleció de la cual le quedaron dos hijos; y tiene su casa poblada con sus armas y caballo e intento de permanecer en esta tierra».

Refiriéndome sólo a tres de los que partieron hacia Indias en diferentes expediciones, dos naturales de Centenera y otro Sacerdote de allí sin duda por adoptar el nombre de aquel pueblo, aunque como él mismo dice, nació en Logrosán, habría que escribir un libro.

Pero Alonso de Centenera fue con Pizarro acompañándole en todas sus expediciones y existen datos suficientes para ver que era hombre importante. Fue Procurador General y Alcalde de Cuzco.

Alonso Álvarez de Pineda, también natural de Centenera, famoso navegante que descubrió ríos y territorios, figurando en la lista de los ocho descubridores de las Rutas del Atlántico y el primero que dibujó las costas del Golfo de Méjico, El original de este mapa está en el Archivo. Tengo fotocopia.

Martín de Centenera o Martín Barco de Centenera, se le decía y se le conoce por Arcediano de Asunción, Juez Eclesiástico y Defensor de Indios. Acompañó a Garay en la conquista del Norte, durante la cual bautizó a infinidad de Indios Nuarás. Pasó a Santiago del Estero. Tuvo la Capilla de la Real Audiencia en Chuquisaca y la Vicaria de Parco, fue Secretario del Concilio de Lima en 1583, Escritor y Poeta, le denominaron algunos el Poeta Trujillano, escribió un poema sobre la conquista del Río de la Plata, titulado «Argentina», que es de donde tomó el nombre la actual República Argentina, en el que habla de Trujillo, contando que según una leyenda, los Americanos que encuentran allí, descienden de los trujillanos prehistóricos, que se fueron de Trujillo cuando «Hicieron los Ricinos grande guerra Contra aquestos Caribes fuertemente En tiempo que no estaba edificada La Torre de Mambrós tan afamada Ni menos el Alcázar Trujillano Donde vive la gente Trujillana».

Entonces huyen con sus familias y se van en barcos de isla en isla, de las que según dicen había en el Atlántico y por eso son tan sangrientos los combates entre indígenas y conquistadores, porque todos descendían de esta tierra y eran duros y recios como ella.

En la gesta más asombrosa que han llevado a cabo los hombres, Trujillo estuvo presente en Nueva España, en el Perú, en Méjico, en el Río de la Plata, en la leyenda y en la realidad y allí quedó su impronta para siempre.

NAHARRO RIERA. Alfonso
CHUTY

LA ASTRO GUÍA DE TRUJILLO

Presentamos en estos Coloquios Históricos de Extremadura una nueva publicación informativa de esta vieja ciudad de Trujillo. La «Astro guía de Trujillo» es una nueva forma de enlazar con el personal y transmitirles datos que le ayuden a conocer la alucinante historia de este lugar continuamente pisoteado, habitado, deshabitado, reconstruido y… hoy día, en una nueva fase de desarrollo, en un intento de injertarle vida y futuro.

Durante muchos años, la historia en general ha estado polarizada por una ética monolítica engardiada a la política del momento, a una política del dominio de unos pocos sobre la gran mayoría previamente alineada en el conformismo y el asentimiento continuo a los que siempre tenían que tener «razón». Pero el viejo dicho de «que no hay mal que cien años dure» se ha confirmado con el tesón de la lucha contra la estupidez y la opresión. La mediocridad general de un pueblo está en puertas de desaparecer.

Queremos hacer constar que las ideas vertidas en este pequeño trabajo son fruto de amor y nunca de odio o despecho; la «Astro guía de Trujillo» en viñetas clarificadas con sus bocadillos (cómic) no es un subproducto literario, defendemos este tipo de ilustración por estar seguros de su gran dignidad y además afirmamos que el cómic no es un género exclusivamente infantil, el cómic puede y debe ser un medio general al que puede llegar perfectamente el adulto.

Trujillo en el baremo general de la historia ha aportado al contexto general y a su comunidad territorial todo el esfuerzo de un pueblo que en sus momentos dramáticos ha sabido dar la vida si es preciso a cambio de una esperanza: contra Roma fue Viriato, cuando Roma se injerta en España deja de ser Roma para luchar contra las invasiones bárbaras sabe hacer lo propio y ante el abandono de una monarquía Visigótica y neocristiana saben aceptar el Islam que se convierte en un califato español (Córdoba) que no tardará demasiado ante los abusos de la nueva clase musulmana en buscar su identidad con los Taifas.

El barrido general de la España cristiana en la edad media impondrá una nueva fe con la teocracia monárquica de la unificación castellana aragonesa; poco después el pueblo sabrá luchar contra el nuevo emperador (los Comuneros) y paralelamente la «Santa Inquisición» hará nuevos estragos y surgirán nuevos iluminados. Judíos y moriscos totalmente españoles sufrirán la injusticia de esos pocos que siempre impusieron.

En la conquista americana hubo de todo, como siempre, la teocracia del Papa (uno de tantos dioses vivientes) con sus sicarios los reyes de España y Portugal se repartirá el mundo y con el pobre pretexto de llevar la opresora fe, destruirán imperios (posiblemente tan tiranos como ellos, incas y aztecas, pero donde nada se nos había perdido) y la verdadera y baja razón será hacer su agosto y robarles su oro convirtiéndoles en esclavos a pesar del padre las Casas que tuvo la valentía de hacer su famoso informe que no sirvió de nada, pues la situación en Perú llegó a la subversión contra el mismo rey y este acabó pasando de todo pues no pudo contra el egoísmo de los conquistadores.

Sería muy largo en esta síntesis histórica tratar como se merecen las luchas dinásticas entre borbones y austrias, España se tirará un mogollón de años, en plena decadencia, dependiendo de ingleses o franceses, según la moda, al final Napoleón invadirá la Península y de nuevo el pueblo tendrá que rectificar los errores de sus dirigentes y a duras penas se hará la primera constitución liberal de nuestra historia. Trujillo tuvo un importante papel en el siglo XIX que le va a costar la depresión tan terrible en la que se encuentra hoy día.

Pretendemos a lo largo de nuestras publicaciones en cómic ir sacando las páginas verdaderamente históricas de nuestra Extremadura para que todos nuestros pueblos y en este caso Trujillo, se conozcan y tengan elementos de juicio y menos posibilidad de errores.

NÚÑEZ MARTÍN, Ramón
BREVE REFERENCIA SOBRE LA MADRE CRISTINA DE LA CRUZ DE ARTEAGA, QUE DIOS TENGA EN EL CIELO

Fue una mujer extraordinaria. En todo. Una superdotada en cualidades humanas y sobre todo una mujer muy de Dios. Contribuyó muy eficazmente a la renovación de la vida contemplativa en España, con su ejemplo, con su palabra y con sus escritos llenos de sabiduría.

Falleció recientemente a los 81 años de edad siendo superiora general de la Orden de San Jerónimo. Nació para morir en Zarauz (Guipúzcoa) y murió para vivir en Sevilla el 13 de julio de 1981. Fue en el siglo XX, salvadas las debidas distancias, algo así de lo que fue Santa Teresa en el s. XVI.

¿Por qué tratar de ella y dedicarla un recuerdo y un sencillo homenaje en estos Coloquios de Extremadura? Porque contribuyó a la expansión religiosa, artística y cultural de Extremadura con sus fundaciones y visitas frecuentes a los monasterios de Religiosas Jerónimas y porque animó a la celebración de estos Coloquios. Para Trujillo, de modo especial, tuvo mucha generosidad y delicadeza en relación con la restauración del Monasterio de San Carlos.

Ella fue fiel a su vocación religiosa en conformidad con los versos que ella misma escribió en su juventud: «Corazón de mujer / que no sabe querer / que no sabe entregar / toda el alma y el ser / a la angustia de amar / no se puede llamar / corazón de mujer».

«Y si un día el amor / no es el vivo fulgor / que enardece el vivir / y hace suave el dolor / de su mismo sufrir: / como flor sin olor / bien merece morir».

PÉREZ REVIRIEGO, Miguel
EUGENIO HERMOSO (FREGENAL DE LA SIERRA. 1883-MADRID. 1963): SU VOZ Y SU SILENCIO

  • De esa niñez prendida de los campos.
  • De su Madrid, su obra y su camino.
  • De «Rosa».
  • Callejero para andar por el aire de sus lienzos.
  • De adioses y soledades.
  • … Y qué poco.

Aquí, para el estudio, la cátedra o el libro y el recuerdo, su figura de hidalgo con aire trascendido de la bohemia francesa. Y su obra de viejo primitivo sembrada, no obstante, de luz y de color y Amor de Extremadura.

Hermoso o la palabra que rodó de los campos y se posó -paloma- en cada tela. Fue la suya pintura de azul y etnografía. (Aún con la edad y la melancolía puesta, andan despacio Fregenal, su gente, sus modelos, su Rosa y su paisaje).

1983. Su centenario. ¡Qué poco!… ¡Qué silencio!

PÉREZ ZUBIZARRETA, Mª. Teresa
MURO CASTILLO, Matilde

LOS GREMIOS EN TRUJILLO AYER Y HOY

El mantenimiento de las tradiciones y la búsqueda de los antecedentes que de ellas quedan en nuestra tierra, es lo que fundamentalmente ha movido a la realización de este trabajo.

Con una ambientación medieval para hacer más asequible el lenguaje que en ocasiones se emplea -transcripciones literales de castellano antiguo- y una forma un tanto novelada, se pretende dar vida a algo que parece haber desaparecido por el tiempo transcurrido desde su origen.

La Institución Gremial tiene una gran importancia en el desarrollo de la época medieval, y dado que el despertar de Trujillo como núcleo de población de una determinada relevancia en el contexto del Reino Castilla-León, se originó en dicha época medieval, los gremios se arraigan en la población con tal fuerza, que aún hoy perviven, manteniéndose la denominación en calles y las actividades que en esa época se desarrollaban, dando vida a la ciudad.

La búsqueda de antecedentes se ha basado fundamentalmente en la existencia de la colección, prácticamente completa, de las Ordenanzas Municipales que desde 1434 se vinieron dando en el Concejo par regular las actividades laborales y mercantiles de la población. Las Ordenanzas hoy no rigen, pero fueron una fuente importante del Derecho Mercantil y Laboral que hoy forman parte de nuestro Ordenamiento Jurídico.

El dar vida a una época pasada, a pesar de la precariedad de medios con que hemos contado, ha sido la finalidad del esfuerzo en último extremo.

Con ello se quiere dar a conocer un poco más la Historia de Trujillo, Villa de relevante vida social en una época pasada y que hoy pretende resurgir de sus antecedentes con el descubrimiento de su historia anterior que había quedado abrasada por la lava del volcán de la época que hoy vivimos.

La ilustración fotográfica es el alma y cuerpo del estudio, y las casi 350 fotografías que lo forman son sólo la selección de más de 1.000 realizadas. Imágenes insólitas de objetos que se piensan desaparecidos, que no se utilizan; de construcciones que, por lo habitual de su vista se hacen irrelevantes: edificios de los que se desconoce su utilidad. Joyas, en fin, que forman el gran patrimonio artístico que España posee y del que Trujillo es un eslabón importante.

POLART MEDIAVILLA, Josaine
SOLIDARIDAD CON LOS CONQUISTADORES

Tan cerca estamos del aniversario del descubrimiento y tan lejos quedamos de las verdades de la conquista, que pienso que nuestra principal preocupación debe ser intentar restablecer la reputación de nuestros antepasados con la ayuda de Escritores y cronistas famosos como Agustín de Zarate, el Inca Garcilaso, Pedro Sarmiento de Gamboa, Francisco López de Gomara y Gonzalo Fernández de Oviedo… etc.

No pienso que nuestros Héroes Extremeños tengan necesidades de justificarse… bien al contrario «en un punto están de acuerdo todos los autores desde hace 5 siglos: ERAN HOMBRES EXCEPCIONALES.

La Edad Media para Freilas y mujeres de los caballeros de la Orden.

Este convento se pobló de muchas doncellas nobles de Mérida, Montánchez, Cáceres y Medellín, hasta que se trasladó a Mérida en el convento de Santa Olalla en 1530. Consta de varias cédulas Reales de los reyes Católicos y la importancia de este monasterio la demuestra la autoridad de uno de sus capellanes. Pero Alonso a quien fue cometida la realización de la recepción como Caballero en la Orden de Santiago a D. Francisco Pizarro, Conquistador del Perú.

Este Monasterio contó con una complicada estructuración de viviendas, iglesia, capillas, habitaciones caseras, tierras, propiedades, donaciones que nos hablan de su situación a finales del siglo XV y primera mitad del siglo XVI. Hoy se conservan restos de lo que fue el monasterio, si bien su parte histórica nunca ha sido estudiada, intentaremos debatir la importancia que supone la pervivencia de un Monasterio santiaguista de Freilas y mujeres en la Edad Media y su transformación con los Reyes Católicos.

SORIA SÁNCHEZ, Valentín
200 INSCRIPCIONES ROMANAS CON TEÓNIMOS EN EXTREMADURA ACTUAL

TEJADA VIZUETE, Francisco
ILUMINADORES POPULARES ANÓNIMOS (S. XVI-XVIII) Y SUS FUENTES. LIBROS PARROQUIALES DE LA BAJA EXTREMADURA
DE ZAFRA Y LLERENA A JEREZ DE LOS CABALLEROS: LOS RAMOS DE CASTRO Y LOS NÚÑEZ BARRERO, UN SIGLO DE ENTALLADORES JEREZANOS

El veredicto de Ponz, en su Viaje de España (cfr. tomo octavo, carta quinta, nn. 32, 34 y 37), sobre las bellas artes en Jerez de los Caballeros, no puede ser más radicalmente negativo; veredicto -por otra parte- referido al conjunto de obras que aparecen a lo largo del siglo XVIII y de las que no salva una sola, incluidas las tan hermosas y esbeltas torres jerezanas; veredicto que, al menos, nos alecciona para no hacer un juicio taxativo desde la estética dominante en un determinado momento Histórico.

Hemos realizado una paciente investigación sobre aquellos autores que, a lo largo del XVIII, vendrían a ser los responsables de tan tamaño desafuero artístico (a juicio de Ponz): una amplísima nómina de entalladores, doradores, cerrajeros, alarifes…, en un abigarrado mundo artesanal: que emerge paulatinamente al calor de la paz en la región y un sugerente crecimiento demográfico fin de las hostilidades portuguesas.

Nos limitamos en esta ocasión a dar cumplida cuenta de dos familias de entalladores, a cuyos trabajos se debe gran parte del episodio artístico jerezano y cuyo seguimiento nos lleva a enraizarías con los, todavía muy activos en el XVII, foco de Llerena y Zafra y a contemplar su difusa labor, sin duda desigual, a lo largo del siglo XVIII, por Jerez y su entorno. Un siglo, además, dinámico, por lo que a soluciones decorativas se refiere, de lo que a primera vista u oído suele sugerirnos el término «barroco».

Intenta también este trabajo dar respuesta a cuestiones planteadas en su día (fines del XIX) por don Matías Ramón Martínez y deshacer documentalmente errores que se han venido repitiendo en este siglo por Quienes se han limitado a divulgar la tan completa obra de referido autor: «El libro de Jerez de los Caballeros».

TENA AVILA, María de los Ángeles
FUE TRUJILLO LA CUNA DE PIZARRO

Este trabajo realizado por D. Juan Tena Fernández, Académico de la Historia, le publicó el diario HOY de Badajoz en contestación a otro artículo que con el mismo título, pero con interrogante, publicó el mismo diario el día 17 de agosto de 1958.

Juan Tena Fernández nació en Trujillo en 1888.

Falleció en la misma ciudad en 1967.

VALVERDE LUENGO, Francisco Jesús
EL CONOCIMIENTO DE NUESTRA REGIÓN A TRAVÉS DE LA ESCUELA
EXPERIENCIA PRÁCTICA DEL LIBRO DE TRABAJO ESCRITURA EN LA ESCUELA

VERA CAMACHO, Juan Pedro
LOS SIETE NOMBRES DE LA VILLA DE HERRERA DEL DUQUE

La Villa de Herrera del Duque (Badajoz), tuvo siete nombres a lo largo de su historia. El primero de ellos fue LUCIANA. El segundo, POZOBA, que significa manantial de agua: el tercero, HERA OPPIDO. Este último está escrito en época de los gentiles y data del año 400. LUCIANA es de raíz latina. Equivalía a dios de la Luz, y se escribía LUCINA, que por deformación fue LUCIANA. HERA OPPIDO está formado por HERA, que significa diosa, mujer de Zeus. OPPIDO, del latín Oppidum, significa bosque, ciudad, zona trincharada y capital de varios territorios.

En honor de un guerrero apellidado GERRERA, se llamó después así, y más tarde HERRERA, por transformación de la G en H, para por último, y puesto que perteneció la Villa al ducado de Bejar, añadir DEL DUQUE, llamándose HERRERA DEL DUQUE.

Aún tuvo otro nombre, transitorio solamente durante nuestra guerra civil en la que se suprimió DEL DUQUE y se llamó HERRERA DEL CASTILLO, por la fortaleza que se alza en una sierra próxima. Pero ya ha vuelto a ser como antes, HERRERA DEL DUQUE, cabeza de partido Judicial.

Así que a lo largo de la Historia, llamose la Villa sucesivamente LUCIANA, POZOBA, HERA, OPPIDO, GERRERA, HERRERA, HERRERA DEL DUQUE y transitoriamente, HERRERA DEL CASTILLO.

Lo que indica las muchas vicisitudes pasadas, desde que fue cabecera de una gentilidad celta hasta nuestros días.

VERA RAMÍREZ, Antonio
ALUMBRADOS EN EL DUCADO DE FERIA

En esta Comunicación trato de dar a conocer ese movimiento artístico-religioso que azotó parte de España, pero principalmente la Baja Extremadura.

Comienzo por descubrir las primeras manifestaciones del alumbradismo en España, hasta centrarme en Extremadura y concretamente en el entorno del Ducado de Feria.

Parto de la denuncia que hace el dominico Fray Alonso de la Fuente, su principal perseguidor, exponiendo a continuación los puntos fundamentales en los que basan su doctrina los alumbrados además de sus ritos y ceremonias.

Seguidamente y partiendo de la ciudad de Zafra, principal foco del alumbradísmo, saco a la luz, nombre de personas con sus causas por las cuales fueron condenados por el Tribunal del Santo Oficio de Llerena. .

Entre los núcleos existentes cito a alumbrados pertenecientes al Convento de S. Onofre de La Lapa, Almendral, Nogales, La Parra, Feria, Oliva, etc… con sus delitos, acusaciones y condenas de cada uno de ellos y termino este trabajo tratando de aportar estos conocimientos a la verdadera Historia de Extremadura, que como región, hemos de sentirnos orgullosos nosotros los extremeños.

Oct 011984
 

Josaine Polart Mediavilla.

Tan cerca estamos del aniversario del descubrimiento y tan lejos quedamos de las verdades de la conquista, que pienso que nuestra principal preocupación debe ser: intentar restablecer la reputación de nuestros antepasados, con la ayuda de escritores y cronistas famosos como Agustín de Zárate, el Inca Garcilaso, Pedro Sarmiento de Gambós, Gonzalo Fernández de Oviedo, Francisco López de Gomara y perdón por los que puedo olvidar…

No pienso que nuestros héroes Extremeños tengan necesidad de justificarse… bien al contrario (en un punto están de acuerdo todos los historiadores desde hace cinco siglos: eran hombres excepcionales).

¿Pero quién señores, sino los mismos paisanos de esas gentes excepcionales, pueden luchar contra la publicidad de mala fama que los medios de comunicación actuales están repartiendo en todo el mundo? Creo que tendremos que ser nosotros… Por algo el nombre de Trujillo (Extremadura) esta repetido tantas veces, en tantos lugares… y nuestra plaza mayor denominada Plaza de la Hispanidad.

He tenido poco tiempo y pocas posibilidades para hacer querer y respetar el nombre de los Pizarros, pero después de una primera experiencia, prometí hacer, en adelante, todo lo que pudiera para que muy pronto los vecinos de Trujillo se sientan orgullosos de sus famosos conquistadores. Para eso no voy a inventar nada, solo subrayar unos hechos escritos por hombres dignos de fe y de respeto e intentar llegar a despertar el interior de los profanos de la historia, por sus compatriotas afanosos de aventuras… Que casi murieron todos asesinados o defendiendo sus convicciones religiosas y las tierras conquistadas por su Majestad el Rey en el campo de batalla.

Olvidemos por favor las ideas preconcebidas que tenernos todos de unos tiranos con bolsillos llenos de oro: tomando como ejemplo los más conocidos, los nativos de Trujillo, que no pueden más que inspirarnos simpatía.

El único de la familia Pizarra (y fueron cinco hermanos Conquistadores) que volvió a España para disfrutar de su vejez fue Hernando y pagó ese derecho con 21 años de cárcel.

Francisco de Orellana, hombre olvidadísimo por los Trujillanos de a pie, perdió un ojo, gastó sus haciendas en el primer recorrido del Río Grande, y después de obtener capitulaciones, se tuvo que casar con una rica solterona de Sevilla para armar su flota, perdió uno a uno sus barcos y murió el pobre sin gloria.

Para ir suprimiendo uno a uno los tabús de la historia empezamos por la llegada de los españoles en el Tawantinsuyu: primero dar unas noticias del ambiente de la cruelísima guerra que Huascar, Rey legitimo, tuvo con su hermano bastardo Atahualpa (según las crónicas del Indio Pachacuti y del Inca Garcilaso) siempre se intenta demostrar que la violencia acusada en el español fue algo nuevo y extraño en ese mundo «indígena» que antes de la llegada de los cristianos reinaba un mundo paradisíaco, lleno de amor y de bondad… Todos habéis oído hablar de los Generales de Atahualpa: Chalicucinima y Quizquiz…. pues no eran nada de santos, provocaron matanzas con gran ferocidad.

En 1524 en su primer viaje, Pizarro y sus socios tienen que tratar con el peor de los Gobernadores, el de Castilla de Oro, Pedrarias Dávila. N no era hombre bueno ni generoso, condenaba a los enemigos de sus intereses y luego se complacía al verlos morir. Recordar que según Francisco de Jerez, Francisco Pizarro salió de Panamá el 14 de noviembre, con 112 españoles, que por ser invierno y los tiempos contrarios pasaron grandes trabajos, pero que «…era cosa de admiración verlos”.

En el puerto que llamaron «del hambre» donde murieron muchos de no comer, nos dice Herrera: «Pizarro trata siempre de infundirles ánimo, que en él, era inagotable». Es Pizarro el primero que se afana en buscar alimentos pare los demás y en construir con sus propias manos barracas para los mas enfermos, buscando protección de las lluvias que no cesaban (se les pudrían las camisetas y los sombreros se les caían a pedazos.) Caían rayos con grandes truenos, la pesadumbre de los mosquitos era insoportable, para defenderse de ellos se enterraban en la arena.

Y pasamos a “Puerto Quemado»: Francisco de Jerez relata la lucha que se decide en favor de los Españoles (diecisiete heridos, cinco muertos y Francisco Pizarro dañado por siete heridas, la menor de ellas peligrosa de muerte). Herrera añade: «para curarlas no hubo, sino un poco de aceite para quemarlas» aun eso con trabajo…

En Chicama, después de tantas penalidades, se juntan Almagro y Pizarro y quedan mudos de sorpresa de verse con tan mal aspecto, uno sin un ojo y el otro con tantas cicatrices, que parecían extraños.

En septiembre de 1526 nos cuentan Agustín de Zárate y Herrera «ahí queda Pizarro, con su tropa de enfermos y moribundos, bajo fina lluvia sin tregua y la enloquecedora plaga de mosquitos».

Muchos creen que cuando los españoles se enfrentaron a los Incas en Cajamarca, estos veían a los castellanos como Dioses. Pues señores eso no es posible, ya que en la isla del Gallo nos afirma: «Los Incas sabían de sus armas, de sus caballos, de como enfermaban, como se les podía matar, de como no eran Dioses,pero que peleaban como tales”. Nada pues de Viracocha para disminuir la admiración, el coraje de esos hombres increíbles.

Isla del Gallo 1527. Tenemos el resumen de una carta firmada por 14 Soldados de Pizarro (colección de documentos inéditos para la historia de Chile publicada por J. T. Medina, edición: Barcelona, 1895). Esta dirigida el gobernador de Castilla de Oro, Pedro de los Ríos (fecha 5 de agosto 1527): «No osamos escribir la verdad de lo de acá, temiéndonos que allá no darían la carta a vuestra Señoría… porque vuestra Señoría hallará por verdad que nunca cristianos en el mundo fueron tan sujetados ni tan molestados como son los que en este viaje andamos…porque vuestra Señoría sabrá que de 380 hombres que de Panamá han salido, han quedado 70 u 80 hombres que aquí estamos, entre cojos, sanos y dolientes… Plega a Dios que cuando vuelva este navío no halla menos de la tercia parte de los que quedamos… que hace tres años que no paramos… mande pues enviar por nosotros…”.

Y en esa misma Isla, donde tan mal estaban, se quedan 15 hombres, de septiembre 1527 a marzo de 1528 (7 meses). Herrera nos cuenta, como: «Tafur y sus hombres se sienten subyugados por esa enorme cantidad de heroísmo y tina generosa simpatía les arrastra hacia el héroe sin ventura». Pero dejamos las Indias Occidentales por un momento…

Cuando Pizarro llega a Sevilla, lo primero que conoce es la cárcel, podemos suponer el grado de desesperación e impaciencia por todas esas cosas de leyes que no podía arreglar, por bien que nuestro amigo manejase la espada, (y bendecir a Hernán Cortes que lo saco de allí).

En Toledo, ¿Que podría imponer nuestro pobre Capitán de Indias? Le acusan de deslealtad, de ingratitud hacia Almagro… Olvidan sus propios enemigos, que según ellos no sabían ni leer ni escribir, entonces… ¿Qué pretenden?, que Pizarro tuvo a su disposición y en su poder el derecho de ir dictando una por una las cláusulas de esas capitulaciones, ya en la persona des Emperador, ya en el Conde de Osorno… ¿Estáis de acuerdo en que es ridículo… verdad?

Según todos los escritores, Pizarro fue también un estupendo diplomático, os voy a recordar un detalle para demostrarlo… En enero de 1530 en Sanlúcar desafía las disposiciones del Consejo de Indias, se marcha mar a fuera para aguardar las otras dos embarcaciones en la Isla de la Gomera, pasando así por alto el control de los oficiales de la contratación.

Y volvemos a Panamá… Nos encontramos en enero de 1531, salen nuestros amigos por la Isla de las Perla, por San Mateo y, según Herrera, pasan siete meses en Conque (cerca de la línea del Ecuador) «y allí les tomó a la mayoría una terrible peste, mostrada en grandes verrugas que a muchos mató».

Ruiz de Arce nos cuenta: «Llegados que llegamos, vimos tales los españoles y en tal estado, que no osamos apearnos, y fuimos a aposentamos a un cabo del pueblo, que estaba sin españoles; había muchos de los compañeros que no les conocíamos si no era por el habla, la dolencia que tenían era la mas mala que jamás se vio, eran unas verrugas de la manera de brevas, las tenían por el rostro, las manos y las piernas… escapaban de esta dolencia pocos».

En la Isla de Puna, Ruiz de Arce, Diego de Trujillo, y Pedro Pizarro cuentas cada uno a su manera las trampas que les tenían preparados los indios, para hundir las balsas cargadas de españoles. Herrera nos dice: «Los de la Isla de Puna organizaron una cacería, invitaron a los castellanos con el propósito de matarlos mientras se distrajeran en ella…», y sigue diciendo: «como los Indios continuaron con el deseo de matar a sus huéspedes, pero no por eso dejaban de regalarlos comidas». Muy amables ¿verdad…?

Allí Pizarro pone en libertad a 600 esclavos Tumbesinos, los Indios de la Isla de Puna estaban bajo el dominio del Rey Atahualpa, que mató inmensa cantidad de los de Cajamarca, despoblando la tierra, sin perdonar a sexo ni edad, mandó sacar los corazones a muchos.

Los progresos de los castellanos no preocupaban a Atahualpa «por el poco numero de soldados que tenían». Muy lejos estuvieron Atahualpa y sus súbditos de tratarlos como a Hijos de Viracocha o de cualquier otro dios de aquellos mundos.

En Tumbes también murieron varios españoles, Hernando Pizarro fue herido por segunda vez y muerto su caballo: un hombre llamado Hurtado con un hermano de Alonso de Toro, encontraron allí una muerte espantosa… “Les sacaron los ojos, les cortaron los miembros aun vivos y así los echaron en grandes ollas que tenían puestas al fuego» (eso lo dice Herrera).

Un hecho que pone en relieve la nobleza y grandeza del alma de Francisco Pizarro (en eso no se parecía a Cortes), Herrera lo cuanta así: “…viendo Pizarro tibieza en algunos de sus compañeros y confiando mas en el valor de pocos que en la apariencia de muchos, da licencia para que se vuelvan los que querían, y así lo hacen cinco de a caballo y cuatro infantes» (Nos queda pues, 62 de a caballo y 102 de a pie para conquistar un imperio, después de fundar San Miguel de Piura, Francisco Pizarro, se pone en marcha; 42 jornadas encontrándose con guerrillas y espías de Atahualpa para llegar al pie de la sierra donde nuestro Gran Capitán tiene que elegir el camino, nos cuenta Francisco de Jerez: «…lo que aquí decide Pizarro nos muestra, el valiente hombre de siempre, como ya tenia noticia Atahualpa que el iba en su demanda…. que si dejasen aquel camino dirían los indios que no osaban ir a ellos, y tomarían mas soberbia de la que tenían: por lo cual y por otras muchas causas dijo que no se había de dejar el camino comenzado e ir doquiera que Atahualpa estuviese».

Y nuestros 160 hombres están dispuestos a escalar esa gigantesca muralla de cordilleras sucesivas, de veinte leguas de espesor, casi todas precipitando sus formas verticalmente hacia negros abismos, en cuyos fondos rugían poderosos ríos.

Pasaron fríos mortales en sus cumbres y asfixiantes calores en sus hondas quebradas, los caballos enfermaban por el intenso frío. Pero gracias a Dios hasta llegar a Cajamarca no fueron más molestados por los indios, bien al contrario, reciben de los embajadores de Atahualpa salutaciones, presentes y palabras de amistad….

Sabe el todopoderoso que los tiene en el buen camino, sus emisarios hacen creer a Pizarro que el Inca tiene poca gente en Cajamarca, que ha mandado a sus soldados a guerrear contra Huascar. Mientras tanto, el amo del Imperio en su real baño espera con 50.000 hombres al puñadito de españoles (tiene como plan dejarlos entrar tierra a dentro hasta llegar al valle dejando a sus espaldas veinte leguas de altísimas cordilleras). Pedro Pizarro nos cuenta: “La noche del 15 de noviembre 1532, despachó Athualpa veinte mil Indios con un Capitán suyo llamado Lumenevi, con muchas sogas, que tomasen las espaldas a los Españoles y secretamente estuviesen para que cuando huyesen diesen con ellos y los atasen, creyendo que al otro día vista la mucha gente que el llevaría, todos se habían de huir». ¿Qué os parece?, ¿tenían por divinos a los Españoles o por simples mortales?

Nada voy a contar del famoso día que decidió la Conquista del Perú, solo unas líneas de Francisco de Jerez… “Cosa fue maravillosa ver preso con tan breve tiempo a tan gran Señor, que tan poderoso venía».

Nos cuenta también lo que decide Francisco Pizarro sobre la surte de los apresados de la noche del 16 de noviembre: «Que bien bastaba los que eran muertos en la batalla, que aquellos habían sido traídos corno ovejas a corral… y así fueron sueltos».

Por muy malos que podían parecer los españoles creo que el pueblo Inca presentía que nunca llegarían a ser tan crueles y tiranos como lo era el Rey de los Reyes Atahualpa… Y sin quitar méritos a Pizarro y sus 170 hombres (que todo podían hacer sin ser dioses) eso fue lo que permitió a los españoles conquistar en 8 años más territorios que los Incas en 4 siglos.

Un solo comentario sobre la muerte de Atahualpa, y es de Sánchez de la Hoz: «su muerte la sintieron los indios que le rodeaban y los españoles, los demás, en su inmensa mayoría, la encontraron justa».

Antes de apurar mis 15 minutos y consciente de no haber terminado, quiero agradecer a un escritor como Jorge Ernesto Funes, quien con su libro “Caballero de espuela dorada”, ha puesto en la mano de los aficionados a la historia como yo, textos de los cronistas de esa gran epopeya que me habría gustado vivir.

Pero no puedo terminar sin subrayar lo más importante ¿Que pensaban los vencidos de los españoles?… ¿De esa extraña gente nunca jamás vista que había entrado en sus tierras y aprisionado a su Rey, Atahualpa? (el mortal enemigo que les oprimía)…

Pienso que los vieron entonces, y no antes, como libertadores enviados por sus Dioses… Y es cuando ellos, los oprimidos, empezaron a llamarles Viracocha como un elogio inspirado por la alegría que les nacía de lo acontecido.

Oct 011984
 

María Murillo De Quiros.

Interesada por averiguar datos de nuestros antepasados, especialmente por uno de los que acompañó a Pizarro, natural del entonces arrabal de Trujillo denominado Centenera, pregunté al ilustre extremeño amigo, archivero en el Archivo de Indias. Me dijo que a él le estaba prohibido buscarme esos datos, que fuera yo a buscarlos y me animó tanto, que me decidí a ir. Y entré a investigar en el Archivo de indias con desconfianza en mi misma, temerosa de no sacar nada en limpio; pero a medida que fui metiéndome en aquel maremagnum de papeles mi desconfianza y mi temor se convirtieron en entusiasmo, admiración y asombro al irme adentrando, a través de los viejos legajos en las vidas de tantos extremeños que, a pesar de haber nacido tierra adentro, tuvieron redaños para embarcarse en aquellas frágiles naves y cruzar todo un Océano para ir a descubrir, conquistar, poblar y evangelizar un Mundo Nuevo, con el gran bagaje de nuestra lengua y nuestras costumbres. Muchos llegaron; pero ¡cuantos quedaron en el camino! por enfermedades, naufragios, hambres, luchas con los indios, etc., etc.

He ido al Archivo durante dos temporadas, porque allí no se puede ir con prisas ni contando los días y las horas y pienso volver (D.m.) quitando el tiempo a mis quehaceres. Como quien tira de los cabos de una gran madeja de hilos partidos y enredados, he ido sacando infinidad de datos interesantísimos, no sólo de los personajes principales que todos conocemos y sabemos que su participación en el descubrimiento fue importante e indiscutible, sino de otros muchos hombres y mujeres de Trujillo y su comarca que figuran en el catálogo de Pasajeros y que tuvieron una notable intervención aunque lo hayamos ignorado en Extremadura, porque no hemos hecho nada para enterarnos de su existencia. Por ejemplo una de mis notas: “Alonso de Trujillo dice que es natural de Trujillo e hijo legitimo de Cristóbal García y de Isabel Ortiz y que hará ocho años que con su casa, mujer e hijos, pasó a esta Nueva España y la dicha su mujer hará año y medio que falleció de la cual le quedaron dos hijos; y tiene su casa poblada con sus armas y caballo e intento de permanecer en esta tierra…”.

Tendría para escribir un libro refiriéndome solo a tres de los que partieron hacia Indias en distintas fechas y expediciones, dos naturales de Centenera: Pero Alonso de Centenera y Alonso Álvarez de Pineda; y otro, Martín de Centenera, sacerdote de allí posiblemente por haber adoptado el nombre de aquel pueblo como apellido, siendo otros los apellidos de su hermano y de su tío, que le acompañaban. Se firma al principio Martín de Centenera, como hicieron tantos otros que cambiaron los apellidos de sus padres por el nombre del pueblo del que procedían. Y aunque nacido en Logrosán como él mismo dice, sin duda no adoptó el de su pueblo porque ya había un Martín de Logrosán, fue uno de los 90 hombres que embarcaron con Cristóbal Colón en su primer viaje saliendo del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 y llegando a tierras de América el 12 de octubre. Volvió con Colón y no era tan culto ni letrado como Martín de Centenera. Antes de embarcarse había sido contrabandista, según la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. Pero Alonso de Centenera, fue con Pizarro acompañándole en todas sus expediciones, encontrándose en los más arriesgados combates.

En 1534 ayudó eficazmente a la conquista de Cuzco (Perú). Fue procurador general y ocupó la alcaldía de dicha ciudad hasta su muerte en 1557. Existen datos que demuestran que fue hombre importante. En la relación de lo fundido y quintado en el Cuzco el 20 de mayo de 1535 hasta el último de junio del mismo año, dice:

“Pedro Alonso, fundó e quintó ciento e veinte y siete mil pesos de oro que reducidos por la ley que tovieron, montaron veinte y siete mil e novecientos cuarenta maravedís, de que sacados derechos, pagó de quinto cinco mil e ducientos e treinta e dos maravedís que registró el dicho tesosrero Diego de Mercado”. Y otra: “Pedro Alonso, quintó siete marcos e medio de plata, de que sacados los derechos, pagó de quintos cuatro marcos della, a dicho tesorero Diego de Mercado”.

En una ocasión que le hieren dice el cronista: “Escapóse como pudo a la población donde tenía su repartimiento de indios…».

Alonso Álvarez de Pineda, natural también de Centenera figura entre los ocho famosos navegantes descubridores de las «Rutas del Atlántico».

  • 1506.- Vicente Yáñez Pinzón.
  • 1512.- Juan Ponce de León.
  • 1517.- Francisco Hernández de Córdoba.
  • 1518.- Juan de Grijalba.
  • 1519.- Hernán Cortés.
  • 1519.- Alonso Álvarez de Pineda.
  • 1527.- Pánfilo de Narváez.
  • 1538.- Hernando de Soto.

Estos datos figuran en «Historia Gráfica de Nueva España» de José R. Benítez, editada por la Cámara Oficial Española de Comercio en México.

En esta historia se dedican algunos párrafos Álvarez de Pineda del que dice: “Descubrió leídos y territorios y al que debemos las primeras cartas de mar que se formaron de nuestro golfo de Méjico, pues es su viaje fue anotado todos los lugares más interesantes de su recorrido y aunque esas cartas tienen las incorrecciones consiguientes a un trabajo de geografía náutica hecho en forma rápida, no cabe duda de que fueron de gran interés en aquellos tiempos para conocer el litoral de lo que se llamó desde entonces Seno Mejicano”. Este plano original está en el archivo de Indias.

Martín de Centenera o Martín Barco de Centenera va a Indias en la armada de Ortiz de Zárate (este fue herido cuando mataron a Francisco Pizarro).

Trabajo y tiempo le costó a Ortiz de Zárate reunir los hombres con los que partió para el Río de la Plata. Antes habían salido seis expediciones que habían sido otros tantos fracasos.

  • En 1535 La expedición de Pedro de Mendoza, 1.500 personas.
  • En 1537 Armada de Alonso cabrera, 95 personas.
  • En 1537 Nave de León Pancaldo, 28 personas.
  • En 1540 Expedición de Álvarez Núñez Cabeza de Baca, 400 personas.
  • En 1550 Expedición de Sanabria, 300 personas.
  • En 1555 Armada de martín Orúe, 48 personas.
  • En 1572 Expedición de Juan Ortiz de Zárate, que sale con 536 hombres en cinco navíos.

Va de cronista Centenera que escribe varias cartas en a S.M. el Rey y al presidente del Consejo de Indias en las que cuenta las incidencias del viaje y las calamidades que pasaron.

Fue nombrado arcediano de la catedral de La Asunción y juez eclesiástico. Se le conoce como defensor de indios. Acompañó a Garay en que la conquista del norte durante la cual bautizó a muchos indios Nuarás. Pasó a Santiago del Estero. Tuvo la capilla de la Real Audiencia en Chuquisaca y la vicaría de Porco. Fue secretario del III Concilio de Lima en 1538. Escritor y poeta, le denominaron algunos el poeta trujillano.

Comisario del Santo Oficio en la villa de Cochabamba, entre 1585 y 1588, fue acusado y procesado por el visitador Ruiz de Prado, seguramente por no estar deacuerdo con el Teniente de Gobernador Mendieta. Al fin fue absuelto de casi todos sus cargos y condenado a privación de todo oficio de Inquisición y 250 pesos de multa el 14 de agosto de 1590. Volvió a Asunción y de allí bajó a Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires, trayendo víveres en dos barcos cuando se anunció como posible un ataque de los ingleses en 1593.

Con el séquito del Marqués de Castel Rodrigo, cuando le nombraron Virrey de Portugal, marchó a Lisboa como capellán y allí escribió la novela “Desengaños del Mundo” y una crónica rimada denominada “Argentina”, impresa en 1602, que es de donde ha tomado el nombre la actual República Argentina. En la primera página dice: “Argentina y conquista del Río de la Plata, con otros acaecimientos del Perú, Tecumán y estado del Brasil por el arcediano don martín del Barco Centenera”. En este poema habla de la historia de Trujillo que, según él, estaba habitado por los Ricinos, a los que atacan otros denominados caribes y dice:

“… Hicieron los Ricinos grande guerra
contra aquestos caribes fuertemente,
en tiempo que no estaba edificada
la Torre de Mambros tan afamada
ni menos el alcázar trujillano
en que vive la gente trujillana”.

Al margen dice:

“Recinos en la comarca de Trujillo vivían en tiendas…”.

Y en otro verso:

“Caribes inhumanos habitaban
Y toda la comarca maltrataban… ”.

Otra estrofa:

“Ponían en angustia y en trabajo
gente con su rabia cruda y dira,
no dejan cosa buena que de cuajo,
cuando pude el Caribe, roba y tira,
a cual quitan el hijo y los haberes,
y a otras propias vidas y mujeres,
visto por los Ricinos Trujillanos
con ánimo invencible bellicoso,
contra aquellos Caribes inhumanos
formaron campo grande y poderoso,
venido este negocio ya a las manos
de entrambas partes fue muy fanguinoso…”

Sigue el poema contando las desdichas de los Ricinos que son expulsados por los Caribes de la comarca y fabrican barcas y bateles en los que apriesa muchos de ellos se embarcaron:

“Y al viento sin agujas velas dieron,
A las furiosas aguas se entregaron,
y así de Extremadura se salieron,
y a las islas que dicen fortunadas…”.

En los versos XVI y XVII relata:

“Platón escribe y dice que solía
el mar del Norte Atlántico llamado
ser islas lo más del y se extendía
la tierra desde España en grande grado,
y en tiempos pasados se veían
por tierra mucha gente, y se han llamado
las islas Fortunadas que quedaron,
cuando otras del Mar del Norte se agregaron.
Y así a muchos pilotos he yo oído,
que ha visto navegando las señales,
y muestras de edificios que han habido,
cosas son todas estas naturales
que bien pueden haber acontecido…”.

Y explica como:

“Llegando pues allí, ya reforzados
sus barcas y bateles, con gran p ío
tornándose a entregar a las hinchadas
ondas del bravo mar y su albedrío,
las barcas iban rotas, desbocadas
cuando tomaron tierra en Cabo frío,
ques tierra del Brasil yendo derecho…”.

Explica como empiezan a poblar aquellas tierras y se separan en dos tribus por haber reñido los “cabezas” que eran dos hermanos, Tupí y Guaraní porque la mujer de uno pidió a la del otro un papagayo y no dándosele «hubo pasión entre los dos hermanos» y unos que se quedan en tierras del Brasil; otros se van tierra adentro.

Y dice que por eso son tan sangrientos los combates de los Chiriguanos contra los conquistadores, porque todos descendían de esta tierra y eran duros y recios como ella.

No puedo citar a todos los que quisiera en el tiempo limitado de este trabajo; pero voy a referir un gracioso episodio relacionado con Gonzalo Pizarro, según Gutiérrez de Santa Clara. Dice así: «De como Gonzalo Pizarro dio la conducta del generalato a Francisco de Carvajal, su Maestre de Campo, contra el capitán Diego Centeno y sus aliados…” (Copio algunos párrafos):

“,,. No la faltaba a Gonzalo Pizarro para del todo acabar sus negocios en lo que tocaba a lo de arriba del Cuzco, como a lo de abajo, sino era deshacer el campo del Visorrey y de Diego centeno para que del todo quedara hecho señor absoluto de los reinos y provincias del Perú para los gobernar a toda su voluntad. Tratóse, pues entre sus capitales y consejeros la manera y forma desearía de tener en los recaudos y provisiones que se habían de dar a Francisco de Carvajal para que llevase en lo que por allá habían de hacer. Y con aqueste acuerdo le dio Gonzalo Pizarro grandes poderes, comisiones y facultades con otros recaudos eran muy necesarios para la presente jornada que habían de hacer en su nombre.

Lo que yo sé en este caso y vide, que estuve a ello presente es, que una noche los capitanes Hernando Bochicao, Pedro Carmeño, Juan Vélez de Guevara, Francisco Maldonado, que eran entonces Maestre Sala de Pizarro y alguacil mayor del Perú, y el secretario Juan Bustillo y el camarero Luis de Almao, se fueron todos juntos a casa de Francisco de Carvajal, el que los recibió muy bien. Estando en buena conversación mandaron a Alonso Martín Granado, botiller mayor, que fue llamado, que truxese una botija perulera de vino cardial y otra de vino tinto y un queso de Mallorca con dos docenas de sardinas arincadas, porque aquella noche se querían holgar secretamente. Traído este recaudo se comenzó entre los seis una buena borrachera y asentaron en una silla grande al Maestro de Campo y servíale de Maestre Sala Hernando de Bochicao, y de paje de copa era Francisco Maldonado. Y así comenzaron a le dar de beber, y ellos hacían lo mismo, que aunían lo tinto con él vino blanco porque era muy espeso, brindándose los unos a los otros y de acuerdo en cuando y desde el principio comían sendos bocados de queso y algunas sardinas. Y allí se comenzó de hablar la cosa largamente, diciendo que auían de corazón a Gonzalo Pizarro por rey de toda la tierra del Perú, y que por tal lo auían de jurar todos los ciudadanos, capitanes y los soldados, pues lo merecía muy bien y era hombre muy suficiente para ello. Y después de hecho rey que le auían de suplicar hiciese duques, condes y marqueses y otros grandes estados, porque siempre tuviese personas que le vadeasen, y que de esta manera sería señor absoluto y permanecería por siempre jamás en la tierra. Estas cosas se dijeron y otras muchas y cómo estaban ya algo calientes comenzaron a decir el alta voz, como franceses ¡viua, viua lo Roy Gonzalo Pizarro nuestro verdadero rey y señor si, par ma foy, y muera el malvado Juan Blas! que era el Visorrey, que así les llamaban sus enemigos a cada paso por escarnio que hacía del doña Catalina de Leitán, mujer del Maestro de Campo, que estaba delante a todas estas cosas, cuando vido que aquellos hombres hablaban francés, o como tudescos, dixo con gran cuita de los ver de aquella suerte bien borrachos: ¡Mirad, por vida vuestra, en que cabezas está el gobierno y el regimiento de los reinos del Perú!. Decíalo por estos seis hombres, principalmente su marido, que gobernaban a Gonzalo Pizarro y por consejo de ellos se hacía y ordenaba lo que se había de hacer en algunas partes. Todas estas cosas que dicho de brindar fue en casa de Francisco de Carvajal y pasaron en la ciudad de Lima, así como entro Gonzalo Pizarro en ella cuando bajó de la ciudad de Cuzco a oponerse a las nuevas leyes y ordenanzas que truxo el Visorey Basco Núñez de Vela”.

Eran humanos y como tales tenían sus debilidades; pero si comparamos una noche de reunión de amigos contemporáneos de la categoría de aquéllos, no podemos menos que reconocer que eran bien humildes sus manjares y sus juergas bien diferentes a las que ahora.

En la gesta más asombrosa que han llevado a cabo los hombres desde que el mundo es mundo, Trujillo estuvo presente en Nueva España, en el Perú, en Méjico, en el Río de la Plata y en tantas otras partes. Con capitanes y soldados, con clérigos y artesanos, con hombres, mujeres y niños; en la leyenda y en la realidad… y allí quedó su impronta para siempre.

Oct 011984
 

Joaquín Cuadrado.

1. Tío Calrinu.- Vivía, cuando yo era niño, en mi misma calle de “Oriente”, hoy de “Solís Ávila”. Bajo de estatura, moreno, quemado por el cierzo campesino, enjuto de carne, de andares vivos. Vestía calzones de pana negra y una ancha blusa de corte extremeño, todo tocado con sombrero calañés. Su mujer se llamaba tía Juana. Tíu Calrinu era muy amante de los animales, pájaros e insectos. Sobre todo las abejas, de las que vivía y cultivaba en gran número de colmenas, instaladas en “los Viñazos” quien otros parajes escogidos, no propios, sin más derecho de posesión el lugar justo que ocupaban. Siempre en la torre se refugiaron enjambres en los huecos u hornillas, aún hoy existen. Los días de viento en “las pesas”, del reloj, esquina de la torre donde el viento más aprieta cerca del domicilio de tíu Calrinu, los pobres insectos, abatidos, caían irremediablemente al suelo. Llegaba el celo de este hombre admirable, que hoy llamaríamos un buen ecologista, acoger una por una las abejas caídas, que colocaba con ánimo en la palma de su tosca mano, y con un leve impulso de soplo, las invitaba volar, con estas palabras: “coñu, coñu, que mal andáis, preciosas. ¡Hala, caraju, a volar! ¡A vuestra casa! Nosotros a veces le hacíamos rabiar. Jugando en la puerta de la iglesia, al verle, pensábamos las abatidas abejas matando las; más que por hacer mal a los pobres insectos, por darle la lata a tíu Calrinu. El, fuera de sí, nos increpaba: “¡bandidos, criminales, que mata es al mejor de los animales!; y así nos divertíamos. Otra anécdota: acompañado de su hijo Constante, llevaba de traslado en un burro dos colmenas de corcho, las potenciadas, dio lugar a otro de nueva instalación. El burro tropezó y cayó profesor. Los corchos rodaron por el suelo y se rompieron. Las abejas, que no conocen dueño en tal caso, desparramadas y rabiosas, atacaron a padre dijo, que sin provistos de careta, sufrieron multitud de picaduras teniendo que dejar abandonados burro, corcho, y abejas, corriendo hasta llegar a casa. De su boca no salió ni una queja, ni una palabra en contra de sus queridos insectos y eso era vehemente de genio.

2. Tíu Farrucu.- Francisco es un hombre y Francisca su mujer. No tuvieron hijos. Les conocí de criados en la “casa de los González” (tío Pedro y José), como guarda de la “Viña de los Lomos”, de la que se obtenía un excelente vino de pitarra. Era viñador, que no vinatero, que es distinto. Cultivaba la viña con labores apropiadas y recolectaba la uva para el lagar para su pisado y envase en conos de fermentación. Aún recuerdo con nostalgia presenciar las faenas del lagar de mi tío Botica, dueño de “Los Lomos”, casado con mi tía Sotera, hermana de mi abuela Rosalía. Pues bien, tío Farrucu era alto, más bien larguirucho, de cara chupada y pómulos salientes, de boca sin dientes, que, cuando la abría para reír, (era muy simpático), semejaba a un nido de pájaros, con la lengua de mullica. Su cigarro, pegado en el labio inferior derecho, no se le caía nunca. Tras uno envolvía otro. El arder era lo peor, pues le humedecía con su constante fluir de saliva, teniéndoles que escupir enteros y como una sopa. Me caía simpático a mí este hombre y con mi primo Alonso González Cancho, que en paz descanse, le visitábamos muchas veces en “Los Lomos”, llevándole una cajetilla de tabaco del real, tan fuerte como él. Hablaba un lenguaje puro garcieño, con acentuadas terminaciones en “u” y en “i”, aparte, claro está, de las “h” aspiradas y diminutivo “ino” e “ina”, de ahí que yo haya adoptado su apelativo o mote: “Farrucu” (puesto cuando mozo porque era “mu jándalo y valentón”, aparte de enamoriscao), para pseudónimo de mis escritos en “castuo”.

3. Tío Mesias.- José, nos vino de Madroñera. Maestro albañil, adelantado en técnicas del oficio para aquella época. Trajo a Garciaz innovaciones en la construcción, tanto en arquitectura como en materiales. Fue pionero en el uso del cemento y el ladrillo, y no el adobe. Su primera casa hecha recién vendido fue la de mi suegro don Pedro Carrera. Casa de dos pisos, bonita y bien cimentada; abajo la tienda-comercio, trastienda y comedor familiar; arriba cocina y dormitorios a un lado y otro de un pasillo, pues era familia numerosa: once hermanos. Aún sigue llamativa y en pie, aunque reformada acorde con los tiempos. Posteriormente haría más casas, entre ellas destaca la del médico D. Victorino Valledor Butler, en Las Pesas, hoy de Aranda, y la suya en la carretera. Hombre raro, serio, con gran bigote, pero muy arreglado siempre, casó con una garcieña, Francisca Rumbilla, de la que no tuvo hijos, pero sí sobrinos que le heredaron. Hizo buen capital y vivió de viejo de sus rentas. Elaboraba excelentes vinos de su viña en su propio lagar, muy frecuentado luego por las amistades invitadas a degustarles. Era hombre generoso, secundado por Francisca, que nos obsequiaba con algún aperitivo. No era creyente, de aquí vino mi amistad con él, por las discusiones que nos sosteníamos con la fe. Al final fue hombre convencido ante la evidencia de la verdad, y confesó antes de morir. Visitaba la tertulia en el comercio del tío Carrera, donde con nosotros éramos asiduos concurrentes para jugar una “botelleja”. Tío Mesías era bastante ingenuo y despistado y, casi siempre, era el pagano.

Médicos

Toca el turno ahora, en el marco de estas semblanzas, a tres médicos, que conocí de niño, excito por orden cronológico: don Victorino Valledor Butller, don Juan Senso Santurino y don Nicanor Cuadrado Abril. Más recientes he de señalar a los también difuntos: don Juan Rodríguez Viñuelas, don José Abril Martín y don Isidoro Pérez Nicolás. Tuvo suerte Garciaz con los médicos, incluso actual mente. Por aquí pasó una eminencia, don José Novoa Santos, a finales del anterior siglo y principios del actual, a quien no conocí, pero me dieron referencias de él mi abuela, donde se hospedó, y mis tías, era ciego, de aquí partió para ser catedrático de medicina interna de Madrid. Escribió un tratado de patología que aún modernamente se estudia en las facultades.

4. D. Víctor Vallador.- Madrileño, vino después de don José Novoa, por 1908. Soltero caso aquí con una garcieña, doña Josefa Abril Figueroa, de triste recuerdo, que murió en la Guerra Civil, ya viuda. D. Victorino era alto, bien parecido, vestía elegante con sombrero de hongo y bastón de caña, poseía una gran cultura literaria, aparte de la profesional, poseyendo una bien nutrida biblioteca; siempre llevaba traje de lana, de estambre, y blanca camisa con cuello de pajarita. También estuvo hospedado en casa de mi abuela Rosalía Lozano. Debido a sus clases pudieron hacer su carrera de maestras mis tías Dominica y Dolores Palacios. Hizo la casa nueva en que ahora vive Aranda, antes de tío Bizco, la que vendió a éste, para hacer otra más moderna cerca del cuartel, hoy de Robustiano, oficial del ayuntamiento. Tenía un hermano, don Baldomero, que fue presidente nacional del Colegio de Médicos. Al morir, su biblioteca fue repartida entre sus herederos, especialmente, la mayor cantidad de libros de medicina y literarios fueron para su sobrino, también médico en Logrosán, don Francisco Abril. A mi me dejo, por su amistad con mi casa, las obras de Julio Verne y algunas novelas de Tolstoi, prestadas y pérdidas. Como profesional era intachable y curó a miles de garcieños por su gran ojo clínico, dentro de lo poco que podía la medicina en aquellos tiempos. Fue autor de las coplas del Cristo, impulsor de la Hermandad e instaurador de las fiestas de la Cruz de Mayo, cuando era mayordomo de la Cofradía, dándose dos y tres corridas de toros. En su vida privada era amigo de las diversiones, del bel canto, revistas y teatro, con escapadas amaré. Durante su ejercicio hubo una gran epidemia de sarampión, que él supo amortiguar.

5. D. Juan Senso Saturnino.- Allá por principios del siglo, nuestra villa contaba con unos 3.000 habitantes y ocupaba a dos médicos titulares sufragados por el municipio. Con don Víctor estuvo don Juan Senso, extremeño también, que casó con doña Teresa Cuadrado Flores, hermana de Lorenzo y de “Juanaco”, ricos ambos, uno ganadero y otro merchán de ganado, padres respectivamente, de Joaquín y de José Pedro, dos instituciones en la villa. Del matrimonio Senso-Cuadrado, nacieron tres hijos: Florentina, María, y Nicasio (Leocadio), médico en Trujillo muchos años, en la especialidad de tocología, ya fallecido, muy locuaz, simpático y dicharachero, dominador del lenguaje castuo “garcieño”, con raíces parecidas al ahigalense y montehermoseño, en el que escribió algunas “cosinas” con gracejo y buen humor. Muy conocido los ambientes trujillanos fue sobre todo amigo de los niños, a los que destinaba los caramelos que siempre llenaban sus bolsillos. Fue tan célebre como su padre don Juan y de sus andanzas en Galicia, en Santiago, cuando hacía su carrera, se puede escribir una historia, no tuvo nunca prisa en acabarla, llegando al decanato entre sus compañeros de estudio en la facultad y en la tuna.

Fueron célebres sus romances con las niñeras en el parque. Don Juan era ocurrente y guasón, amigo de dar bromas, ingenioso y muy aficionado al buen vino. De él se cuentan multitud de anécdotas; entre ellas que cuando giraba visita a los enfermos, muy temprano, era madrugador, le gustaba ser obsequiado aún de mañana, con un jarro de buen vino garcieño, que él llamaba “circunstancia”. Cuando se le bebía, decía: “chica, repite la dosis”; si el recorrido era largo y muchos los enfermos, ya se pueden suponer como terminaba bebiendo de pitarra en pitarra, de casa en casa. No obstante, no se le conocía; aguantaba mucho, como buen Senso, sólo se le coloreaban las mejillas en exceso. De mediana estatura, más bien grueso, vestía siempre chaleco de pana, botas campesinas y bastón tosco. Además de su profesión atendía las fincas de su mujer a caballo enjezado. Era atrevido en cortar y sajar heridas, por lo que le motejaban de “carnicero”. A su esposa la apodaban “la fiera”, debido a su gran genio y amplio dominio en el gobierno de su casa y fincas. Les sirvió un hombre fiel, tío Pérez, especie de guarda y mozo de casa. Don Juan tomaba la vida con un gran sentido del humor y así pudo vivir y aguantar el carácter de su consorte, que le trataba con bien poca delicadeza y respeto.

6. D. Nicanor Cuadrado Abril.- Sucedió en la titular a don Victoriano, contemporizando sus tres pelos médicos cuando Juan, en un Garciaz de 2.700 habitantes. Hijo de don Francisco Cuadrado Díez, oriundo de Villamesías, rico propietario y doña Juana Abril Donaire, que se vinieron aquí a domiciliarse. Pronto tuvo dos hermanos más de la primera esposa de don Paco, como era conocido, Victorino y Francisco (Paquino), interés de la segunda esposa de su padre, Juana Crespo; Pepita, María y Gaspar. Dicen las crónicas que no fue muy buen estudiante, aunque inteligente. El único que hizo carrera, pues los otros dos, empezaron y no terminaron ninguna. Casó con Petra Torres Casares y por ella terminó medicina pues le dijo que no contraería matrimonio hasta que no la acabara. Tuvieron una única hija, Isabel, casada actualmente con un asturiano, veterinario, don Juan. Era hombre extrovertido, aparente, muy aficionado al juego de cartas, el giley, y gran degustador de vinos, pero no borracho. De genio vivo y pronto, gran hablador y con una muletilla: “chiquito, sabes chiquito”. Murió de un infarto en la finca de su mujer conocida como “La Hoya”, un mes de julio, por un disgusto que le dieron sus segadores.

7. D. José Abril Martín.- Cuñado del anterior, casado con doña Isabel Torres Casares, le sucedió como interino. Era hijo de Juan Manuel Abril y de Micaela Martín Pizarro y en su matrimonio tuvo cuatro hijos: Juan Manuel, José, Diego y Juanita. Fue un gran profesional, honrado y de gran sentido clínico para el diagnóstico de los enfermos preocupado siempre por su carrera, que se frustró por venirse de Valencia donde estuvo destinado al finalizar la Guerra Civil en el Hospital Militar, influenciado por su esposa con raíces garcieñas y añoranzas profundas. Pensaba en izquierdas antes de la República, por la consecución de la justicia social inexistente en España, y tal motivo, para evitar molestias, ingresó voluntario en la Legión, IV Bandera, donde alcanzó el grado de teniente médico. Venido de Valencia ejerció en Graciaz con gran competencia y acierto y luego en Zorita, donde murió tempranamente de enfermedad mortal. Fue un gran amigo.

8. D. Juan Rodríguez Viñuelas.- Médico también. Nos vino de Guadalupe, por razón de matrimonio con doña Flor Plaza, dueño de “La Cecinada”, en este término municipal. Ejerció la procesión, como titular, atrás por el año 45 al 50. Hombre muy humano, bondadoso y de gran simpatía. Fuimos buenos amigos. Poseía una buena biblioteca y en ella vi el Quijote en dos tomos valiosos, muy antiguos, que conservaba con esmero apreciando su incalculable valor. Tuvo una gran familia con su esposa; diez hijos, que muerto él volvió a casarse con don Emilio, un veterinario que ejercía aquí. Dos meses y José Rivero y con nosotros. Los demás, repartidos, se dedican a diversas actividades. Como anécdota curiosa recuerdo que don Juan era apetente de buenos manjares, entre ellos la carne, de la que era gran consumidor, pero entre tanto hijo no dejaban una presa, que él cedía generosamente como por el padre, por eso siempre estaba deseoso de que preparáramos algún guiso en el casino de entonces. Al acabar de comer merecía invariablemente: “menos mal que contigo me puedo jartar de carne; en casa no la pruebo”.

9. D. Isidoro Pérez Nicolás.- Palentino, siguió mis pasos regionales, o mejor, yo tras él. Primero en Peraleda de San Román, luego en Conquista de la Sierra y luego, por fin, en Garciaz. Él llegó un año antes que yo, en 1957. Le conocí de soltero por estas tierras extremeñas allá por los años 1935 y 1936, que vino a cortejar a doña Josefa Abril y Abril, de la que se hizo novio y después marido, motivo por el que se quedó con nosotros. Fue padre de seis hijos, un solo varón Ventura, como su abuelo, y cinco hembras. Sólo Toyi y Ventura viven en Garciaz. Si hemos de definir la personalidad de don Isidoro, hemos de usar una frase resumen: “era un hombre bueno”. Paciente y cariñoso con los enfermos, a quienes acompañaba largos ratos en sus visitas animándoles y dándoles su confianza. Ahorrador y austero, como buen castellano, sin vicios y gran cumplidor de su deber profesional. El pueblo, en gratitud, dedicó un merecido homenaje a su jubilación. Fue fumador, dos paquetes al día, ameno hablador con todos. Murió en 1978, con 75 años, y está enterrado aquí. Su esposa vive aún con 75 años.

Sacerdotes

Acabado el capítulo de médicos, toca el turno a otros profesionales como sacerdotes, farmacéuticos, veterinarios, secretarios, etcétera. Luego labradores y demás hombres famosos por su quehacer o anecdotario, de los muertos, que ya son historia, no de los vivos, por no herir susceptibilidades, no quiero escribir ni tampoco de familiares.

10. D. Emiliano Díaz del Amparo.- Regentaba esta parroquia de Santiago Apóstol cuando yo nací en 1915. Antes que él, de inmediato, lo fue don Julián Polo, que según referencias, fue cura de gran talla, tanto intelectual como físicamente. Doctor en teología y con pose de obispo, pero carácter fuerte y serenidad extrema. Gran orador, mucho cura para un pueblo. A partir, por gestiones del Obispado de Plasencia, le sucedió don Emiliano, pequeño de estatura (hubo que acortar las ropas talares de don Julián), pero de gran bondad y simpatía. Cayó bien en los ambientes de la feligresía. No obstante, no sé porqué, fue motejado con el epíteto de “cura parpalá”, quizá por su locuacidad. Durante su ejercicio parroquial, fui bautizado por don Clodoaldo Naranjo, capellán de las religiosas Carmelitas de Trujillo, a quien después sucedería él al cesar en sus funciones en esta villa. Destacamos del biografiado dos virtudes: humildad y santidad de vida. Murió en Trujillo no hace muchos años.

11. D. José Gil Loro.- Nos vino de Logrosán, de donde era natural, a suceder a don Emiliano. Con él fui monaguillo a los siete años. Recuerdo su carácter bondadoso, paciente y caritativo, de ancha y frecuente sonrisa y acrisolado de virtudes. Para mí y para muchos de los que le conocieron, era un santo sacerdote, nunca mejor aplicado el tópico. A sus virtudes unía un gran fervor en sus celebraciones litúrgicas y una gran facilidad de palabra en sus sermones. Sembró el bien en Garciaz a manos llenas. Después marchó destinado por el obispo placentino, de grato recuerdo, don Ángel Reguera López, a Don Benito en donde ofrendó su vida como mártir de Cristo a manos de un piquete de milicianos en la Guerra Civil en 1936. Murió como su divino maestro, perdonando a sus asesinos. Uno de ellos quedó ciego y no dejaba de ver la silueta del santo mártir, inmolado por serlo, sin más delito.

12. Don Julián de la Paz.- Verato, alto, de corte episcopal y muy ceremonioso en las celebraciones. Vino acompañado de su hermana Brígida, complaciente y cariñosa. Hombre de gran corazón, pero de genio vivo, incontenible. Con un único defecto, su afición a beber vino en exceso. Amigo de sus amigos a quienes visitaba. También lo hacía con asiduidad a los enfermos de la parroquia. En su casa siempre había un obsequio para los que fueran a verle. Se cuenta de él que unas Navidades concertó con unos músicos, al frente de los cuales estaba un teniente de sanidad, buen amigo suyo, don Teodoro Gil, natural de aquí, que tocaran durante la misa. No se sabe si por confusión o malicia al salir de la sacristía para celebrar, la banda atacó una musiquilla de entonces, “La Cirila”. La respuesta de don Julián no se hizo esperar, quien con su vehemente genio puso en la calle a los profanadores, sin tener consideración, ni averiguar si fue confusión.

13. D. Pedro González Chorro.- Oriundo de Zorita nos vino este cura, muy joven, gran músico, allá por el año de 1931. Hizo buenas amistades con los profesionales del pueblo. Era hombre culto y dio gran impulso a los coros parroquiales, y al esplendor de los actos litúrgicos, en especial al culto del Sagrado Corazón de Jesús. Cantaba bien, dando clases de piano a jóvenes de la localidad. Coincidió su estancia aquí con la plena efervescencia política de aquellos años, significándose por sus ataques desde su cátedra sagrada a los que iban contra la iglesia, zahiriéndoles la prohibición de procesiones y el toque de campanas convocando a los fieles a los actos del culto. Por estos motivos fue perseguido, teniendo que huir y dejar su parroquia. Fueron célebres las tertulias en la casa parroquial de los profesionales del pueblo, que jugaban allí con el sus partidas de cartas al subastao, tute y julepe. Terminada la guerra fue destinado Don Benito, a la parroquia de Santa María, y allí murió.

14. D. Luis Macías Martín.- Sucedió a don Pedro de ecónomo desde Conquista, hasta que se tranquilizó la cosa política, viniéndose luego vivir aquí, como párroco, al terminar la Guerra Civil en 1939. También era verato, fino del cuerpo, avispado y de gran dinamismo y trabajo. Tenía una hermana, que vino con el, Delfina, y un hermano, Ricardo. Le fue difícil su apostolado en tiempos de crisis de valores espirituales recién acabada la contienda. No obstante, desplegó su gran celo de captación de la juventud organizando con ella la incipiente, entonces, Acción Católica. Por cierto, como anécdota, en sus sermones, un domingo y otro, largaba la definición y metas de Acción Católica, con estas palabras: “Acción Católica es la participación de los seglares en el apostolado jerárquico de la iglesia”, palabras que movían a mi buen maestro y tío don José Gallardo Rico, a remedar en su casa después de venir de misa, con el gracejo andaluz que le caracterizaba, dando con ello la lata a mi tía y a su esposa, doña Dominica Palacios, mujer de arraigadas convicciones religiosas, tratándose de los curas, y apostillaba al final: “Dominica, quee tío más pezao”. Incrementó los cantos de su antecesor Chorro. Destinado también a Don Benito, murió allí de párroco por el año 1970.

15. D. Hilario Palacios Jácome.- Sucesor de don Luis en 1940, aldeano, es decir de Aldea Centenera, nos llegó este cura procedente de Deleitosa, acompañado de su cuñada viuda Catalina y de sus hijas Visita e Isabel. Como dato anecdótico decir que la primera boda que hizo aquí fue la mía, en noviembre de 1940. Mantuvo por ello desde el principio un contacto amistoso con mi casa hasta su muerte, acaecida el 3 de mayo de 1971, coincidiendo con nuestra fiesta de La Cruz, que tantas veces celebró a lo largo de sus 31 años de permanencia entre nosotros, a los 76 de su vida, bien conservado a su edad, pero que terrible enfermedad anticipó su ida al Reino, donde nos esperará, por ser gran devoto de las ánimas y filial propalador de la devoción a su madre del Carmen, Cofradía que el fundó y dio impulso en esta su parroquia de Santiago Apóstol. Está enterrado en el camposanto de su aldea natal. Fue gran conservador de las tradiciones de la parroquia y siguió haciendo lo que siempre se hizo en hermandades, actos y fiestas litúrgicas. Es difícil reseñar en unas líneas su hacer sacerdotal, pero voy a señalar tres rasgos principales de su carácter: ordenado, indulgente y locuaz. Añadiré otro más: puntual, es acto cumplidor de su deber hasta la hora de su muerte, pues bien débil y minado por su incurable enfermedad, siguió diciendo su misa diaria. Del altar le llevaron al lecho con su mareo intenso. Fue su última oración pública ante Dios y sus amados feligreses. Ya antes –yo fui testigo- le habían dado en nuestro paseo diario otros mareos más débiles. Visitaba semanalmente las escuelas con su catequesis, llena de humor y fino sentido pedagógico. Conservó con celo y protección los archivos parroquiales, ordenándolos, así como todas las pertenencias de la parroquia. Tuvo otra gran cualidad; no era amigo del dinero, demasiado ahorrador, no gastando ni lo necesario a veces, y no pidiendo nunca dádivas a los fieles, sólo su voluntad. Su simpatía y chistoso referir, le valió el cariño de los vecinos y de sus compañeros: “cosas de Hilario” –decían-. Descanse en paz tan buen sacerdote y entrañable amigo.

16. D. Antonio Vegas Osado.- Paisano, garcieño, nos vino después del don Hilario, a petición propia, desde Plasenzuela. Mutuos amigos, a pesar de llevarme once años, nació en 1904, de padres pobres y virtuosos: Basilio y María, carpintero él; hacendosa y buena su madre; santa, añado por mi cuenta; con dos hermanos más, José y Juan. Siendo seminarista influyó en el ánimo de los que con él convivimos, dándonos su gran lección de entrega generosa al Señor por su fiel devoción sacerdotal y su santidad de vida. Ha estado con nosotros de párroco desde 1971 a 1982, once años. Ya jubilado, aún vive con sus 80 años, celebrando su misa diaria, como siempre hizo en la ermita de la Caridad mayoritariamente o en la iglesia. Dios nos lo conserve[1].

Farmacéuticos

Allá por principios de siglo ejerció D. Emilio, que tuvo la farmacia en la casa que fue luego de don José Gallardo Rico, maestro, luego trasladada donde es hoy el domicilio del Fiscal General del Estado, don Luis A. Burón.

17. D. Uwaldo García Montero.- Natural de Huertas de Ánimas, vino aquí por el año 1928. Hijo de un maestro de Huertas muy celebrado, don José García, y con otro hermano, también farmacéutico del mismo pueblo. Era hombre afable y simpático. Tuvo la desgracia de aficionarse a la morfina y se retiró de la farmacia, yéndose a vivir a su pueblo donde murió soltero y trágicamente.

Le hizo el traspaso de su farmacia a don Ángel Fernández Barbero que la desempeñó, sin ser titular, hasta adquirirla doña Carmen Osorio Perucho, de Madroñera, que la llevó a base de suplentes o auxiliares hasta hoy, comprada por don Vicente.

Veterinarios y secretarios

18. D. Bernardo Cruz Aguilar (veterinario).- Natural de Zorita, vino sobre el año 1930, permaneciendo hasta en 1941. Años después murió sobre el año 1955, ejerciendo ya en su pueblo natal. Soltero mayor aquí, alto, corpulento, elegante, buen profesional, conocedor de los secretos del diagnóstico de enfermedades en el ganado, siendo pionero del uso de vacunas. Estuvo siempre de pensión en casa de tía Antolina.

19. D. Gaspar Gómez Pita (secretario).- Entre los muchos que pasaron por aquí, citaré por su importancia a él y a don Francisco Villaespesa y Valdivia. Don Gaspar lo fue hasta por el año 1927-1928, durante la Dictadura. Era además licenciado en Ciencias Exactas, hombre inteligente, casado con doña Herminia y dos cuñados: Sebastián y Rufino. Todos vinieron aquí. Fue influyente ante todos los alcaldes de aquella época, sagaz político que supo vivir con todo sin renunciar a sus principios y beneficios, como buen secretario. Como profesor mío de álgebra y trigonometría, tengo grato recuerdo y cariño por su gran competencia.

Don Francisco Villaespesa, lo fue durante la República, se significó en la extrema izquierda, siendo luego por hecho juzgado y detenido. Era primo del famoso poeta.

Como secretario del juzgado, ejerció muchos años mi abuelo materno, don Ildefonso Palacios Crespo, que por ser familiar, me inhibo de biografíar.

Propietarios y cazadores.

20. Fabriciano Pablos Parejo.- Natural de Huertas de Ánimas. Caso con Isabel Abril Cuadrado, mi prima, hija de Rodrigo Abril Figueroa y de María Isabel Cuadrado Bernardo. Tuvieron tres hijos: Juan, Ezequiel e Isabel Pablos Abril, muy conocidos en los medios provinciales y nacidos aquí. Fue Fabriciano un labrador y ganadero, propietario inteligente, con cultura adquirida al tomar las elecciones diariamente de sus hijos en bachillerato, debido a su constancia supo hacer de ellos hombres brillantes en sus carreras, hechas a base de sacrificios y privaciones. Juan, de notable médico cirujano y gobernador de Teruel y Tenerife; Ezequiel, competentísimo abogado, secretario general de Tráfico Nacional y actual secretario técnico del Gobierno Civil de la provincia de Cáceres; e Isabel, enfermera en Madrid actualmente. Destacó Fabriciano como alcalde de Garciaz durante la dictadura, con la consecución de obras y servicios municipales, entre ellos la fuente o pilar de las Canalejas, camino de la Dehesa, construcción de escuelas nuevas, charca del Caño, etc. Murió en Trujillo donde se domicilio.

21. Ventura Abril Figueroa.- Labrador y ganadero rico. Casado con Juana Abril Barbero y padre de Paco, Rodrigo (difunto), Josefa y Catalina. Dueño de “La Caballería” donde está ubicada la fuente del Pozo de la Nieve, llamada así porque allí conservaban la nieve los nobles de Trujillo, descendientes de Pizarro, para consumir en verano. Muchos de ellos se venían a veranear aquí a sus casas solas griegas que construyeron ad hoc. Hoy esas aguas vienen al abastecimiento público. Tío Ventura, comúnmente así llamado, era ahorrador en extremo, como la vida obligaba a ser entonces; austera y sacrificada. Destacó muchos años como juez municipal.

Paco murió siendo médico de Logrosán; Rodrigo en temprana edad también, Josefa casó con don Isidoro y Catalina con Fernando Gallego Recio, alcalde que fue algunos años.

22. Pedro González Pérez.- Labrador también; “quinto” del anterior y de mi padre, Fulgencio Claudio, que por serlo, no uno a este bosquejo biográfico. Tío Pedro, honrado, serio, inteligente, padre de mis primos Alonso González y Sotera; casado con una prima hermana de mi madre, Orencia, que murió joven, hija de mi tía Sotera, hermana de mi abuela materna, Rosalía, y de Plácida, abuela de Francisco Fernández Serrano, y de Juana Lozano, sin hijos. Tía Sotera estuvo casada con José Cancho, más conocido por tío “Pepe Botica”, por tener una especie de ella en su casa, de gran inteligencia y simpatía, un tanto aventurero, hermano de Los Canchos de Badajoz (La Giralda), y Talavera (Manuel Cancho, célebre alcalde).

23. D. Paco Cuadrado Díez.- Otro propietario que conocí, casado con Juana Abril Donaire, oriundos de Villamesías, padres de tres hijos: Nicanor (médico), Victorino y Paquino (Francisco). En segundas nupcias caso con Juana Crespo, y tuvo otros tres hijos: Josefa, María y Gaspar (murió en accidente). Don Paco fue dueño del “Pardito”, Caballería de don Paco y de numerosos prados morados, de gran valor y “La Lobera”. Le conocí con su bastón de caña, impecablemente vestido, afable y cariñoso, un gran señor. Esos últimos años declinó, viviendo pobremente, pues tuvo que vender todo, hipotecado por gastos excesivos en la carrera de sus hijos y mala administración de su extenso capital, en manos de gente y criados poco escrupulosos y honrados, pero aún conservó siempre su empaque de gran señor y nobleza de cuna hasta última hora. Su excesivo altruismo le perdió.

24. D. Diego Torres.- No le conocí, pero si sus obras. Procedente de Madroñera, fue otro rico propietario, dueño de la finca más extensa del término: “La Hoya de don Diego”. Casó con una chica que servía con sus padres, doña Aureliana Casares. Le tocó dicha finca de sus padres y se vinieron aquí a vivir. Si conocía a su esposa, excelente señora, cariñosa y complaciente. Don Diego, por referencias, fue un gran caballero, magnánimo con los pobres, justo con su servidumbre, dadivoso con todos. A su lado no había penas. Tuvo una ganadería extensiva de vacas, ovejas y cerdos, selectos en razas y buenos caballos de tiro y montura, así como forzudos bueyes para el carro. Sus hijos fueron: Concha (casada con don Dionisio Peña, boticario de Zorita); Petra Torres Casares (casada con don Nicanor, médico), Julia (casada con don Ángel Fernández, boticario), Isabel (casada con don José Abril, médico, viuda) y Aureliana, soltera. Hijos varones: José, murió soltero; Juan, casado con dolores Gil; y Diego, maestro, casado con doña Marina Ortiz Mantrana, también maestra). En total ocho hijos, con ocho partes en “La Hoya”, a 200 fanegas cada una y todos viven hoy bien, ellos o sus herederos.

25. Juan Torres Casares.- Hijo del anterior, heredó de su padre las buenas cualidades de ganadero y bondad de corazón. Nació, según él decía, con el siglo, en 1900, tendría hoy 84 años. Casado con Dolores Gil Pizarro, que le dio cinco hijos: Aureliana, Diego, Juan, Josefa y Julia. Vivía casi siempre en “La Hoya”. Allí le visitábamos los amigos y nos obsequiaba con un frite de cordero, guisado por el bueno de “tío Camillo”, pariente de la casa, solterón, que vivió al amparo de ella siempre.

26. D. Diego Torres Casares.- De los hermanos fue el único que logró Carrera. Empezó abogacía y al estallar la Guerra Civil se fue voluntario y al término de ella término magisterio, como oficial provisional. Ejerció en Madroñera, donde conoció a su esposa doña Marina, y ambos por consortes se vinieron aquí, a las escuelas recién inauguradas, desempeñando, en la cual murió como consecuencia de enfermedad (bronconeumonía), contraída en el ejercicio de su docencia. Por ello el Grupo lleva su nombre: Torres-Gallardo-Palacios. Su esposa aún vive con sus hijos en Sevilla.

27. Pedro Carrera Correyero.- Natural de Miajadas, vino a instalar aquí comercio, casado con Adriana Martín Pizarro, con la que tuvo diez hijos: Galo, Manolo, Antonio, Emiliano, José, Aquilina, María, Rita, Consuelo y Feliciana. “Tío Carrera”, como era llamado, fue un hombre comerciante, ganando dinero en el negocio. Simpático, afable y hospitalario. Por su comercio pasaron generaciones de mayores y jóvenes a jugar con él las famosas partidas de cartas al subastao y tute. También pasaron muchos pobres a comprar al fiado, con los que tenía paciencia si no podían pagar o perdonaba la deuda en casos de extrema necesidad. Guardo de mi suegro un grato recuerdo y le profesé gran cariño. De él se puede decir lo mejor: fue un hombre bueno.

28. León Díaz Martín.- De Zorita se vino aquí para instalar un casino de sociedad. Casó con Inés González Pérez, con tres hijas vivas: Ana, Casimira y Orencia. Especialista en el juego de cartas, hizo buen negocio al implantarlos en su casino, ubicado donde hoy está la Caja de Ahorros. Además servía buen café y bailes de sociedad de vez en cuando en las festividades. Compro viña propia elaborando excelente vino de pitarra en su lagar debajo del casino, y una huerta al sitio “Burgos”, con frutales, de los que era amante. Era hombre serio, flemático y muy irónico, con su seriedad se reía de todos, intuitivo e inteligente hacía asombrosos juegos de manos con las cartas. Quien jugaba con él, si quería, perdía siempre. Fumaba puro y fue juez muchos años.

29. Joaquín Cuadrado Abril.- Propietario y ganadero, hijo y heredero de Lorenzo, con dos hermanas: Rita y Florentina. Poseyó un buen patrimonio, cinco dehesas, montadas de ganado, una para cada hijo, decía él: Lorenzo, Juan Manuel, José, Isabel y Ventura. Casó con Juana Abril Martín. Hombre muy trabajador, madrugador y sacrificado y competente ganadero. Fue mi padrino y me puso su nombre. Militó en las filas del partido radical de Lerroux, y fue alcalde de la villa muchos años. Adquirió casa en Trujillo para estar más en contacto con los mercados ganaderos. De genio vivo y pronto, restregaba, por costumbre, las manos por las rodillas cuando se enfadaba, rechinando los dientes. Se le pasaba pronto, pues no era rencoroso, y te hacía un favor después.

30. Tío Victoriano, “el Grandón”.- Entre los cazadores “largos”, tío Pocero, tío Miguel el Cuervo, tío Bernardino Masa y otros, destacaba “el Grandón”, así llamado por su gran estatura. Usaba escopeta de Lafussé, que se cargaba por la boca, con trapos como tacos entre pólvora y perdigones. Excelente tirador, mataba las perdices al vuelo primorosamente, encima de una pared con una sola pierna apoyada, o ya de viejo desde su borriquilllo, que no podía andar por sus reumas. Caso con tía Matea, “la Larga”, llamada así por su astucia. Fumar tabaco “jarocho”, sembrado por él, y elaborado, fuerte, intoxícante, sólo resistido por costumbre: cazador furtivo vivió siempre derecha, como “los largos de Deleitosa”, sus amigos.

Labradores de clase media

Existían en Garciaz en la primera decena del siglo XX, unos hombres arrendando fincas llegaron hacer buenos capitales, que le sirvieron para adquirir, comprando a los propietarios arruinados, cercas y prados en buenas condiciones, explotándolas luego con vacas directamente: “los nuevos ricos”. Citaré algunos.

31. Francisco Morales (“el bizco”).- Casado con María Francisca morales, padre de Concepción, Feliciana, Nicolasa y ventura. Compró la casa a don Victoriano. Hizo buen capital como arrendatario de “La Butrera” y otras. Llamado bizco por serlo del ojo derecho. Todos sus hijos heredaron buenos cercados y viven bien hoy.

32. Ramón Osado Barrado.- Cuñado del anterior, casado con Nicolasa Morales. Vivía en el Rincón de la Plaza y tuvo tres hijos: Felipe, Basilio y Rita. Además de arrendatario, abrió un bar, con las primeras cervezas que se despacharon aquí. Era hombre locuaz y chistoso. Se pasaba con el un buen rato, por su gracejo, como todos los osados.

33. Higinio Fernández Mejías.- Casado en primeras nupcias con mi tía Carmen, hija de Plácida Lozano. De ella tuvo dos hijos: Francisco y María. Es su segunda esposa, Teresa Teno, otros tres: Teodora, Tomás y Nazaret. Buen labrador, hombre inteligente, hizo buen capital. Su mayor mérito fue dedicar a sus hijos, con sacrificios, por el camino de las letras. Ese fue su afán. Compensado con largueza, pues tres de ellos brillaron en ellas: Francisco, canónigo archivero de Zaragoza, historiador y académico C. de la Historia; Nazaret, licenciada en filosofía y letras, profesora con ejercicio en Zaragoza; y Tomás, buen abogado, gerente hoy de una gran empresa de Zaragoza.

34. Juan Ángel Pizarro Gómez.- Casado con Antonia Rodríguez “tía Estanquera”, llamada así porque siempre tuvo el estanco. También arrendatario y padre de Isaías, Adolfo y Esther y algunos más que se le murieron. Le apodaban “tío Senagua”. Fue alcalde durante la República y anteriormente. Era hombre tranquilo, grueso y ocurrente; un poco engreído, pero inteligente.

35. Juan Andrés Rivas.- Otro mediero fuerte, caso dos veces. De la primera tuvo a Francisco, mi discípulo escolar, y de la segunda, Juliana Durán, a Lorenzo Rivas, exsacerdote, ya cándida, casada con Juan Piñas, hijo de Joaquín, de tío Budaque, farmacéutico en Ibahernando. Compró “La Marroquina”.

36. Ventura Piñas (Budaque).- El más rico de la clase media, por tener un solo hijo Joaquín y heredar todo, pues otra hija murió joven, Eulalia, casada con Basilio Osado. Adquirió numerosas cercas y prados, que hoy disfrutan sus nietos. Fue económico y su mujer, Ruperta.

37. Antonio Zuil Fernández.- Natural de Zorita, se casó aquí con una prima mía, Luisa Cuadrado, de la que tuvo dos hijos: Antonio, veterinario hoy en Talavera, y María, pero es de Pepe Sosa y vive en Herguiijuela. Fue un agricultor hacendoso y buen ganadero.

38. César Corrales.- Cuñado del anterior. Casado con otra hermana Televisa, Ana María, ganadero también y natural de Conquista. Tuvieron tres hijos: Juan, guarda forestal vecino y domiciliado aquí, Rosa y Ana. Su mujer aún vive con 80 años.

39. Emiliano Prieto Martín.- De Retamosa nos vino este dueño de “Las Ruas”, se casó con Sotera y se quedó aquí. De solteros se esperaba en casa de tía María Luisa, casado y de sus herederos la mujer del “Sabio”, en la Cuesta. Era amigo de las francachelas, con amigos y cantaores muy simpático y entrometido, apuesto y bien trajeado; con su padre, rico de Retamosa, no le faltaba dinero. Fue padre de una única hija, Matilde Prieto González, casada con Antonio Zuil, veterinarios de Talavera.

40. Tío Germán Fernández.- Fue en Garciaz una institución: alguacil y pregonero de toda la vida. Hombre paciente irrespetuoso. Vio pasar por su lado muchos alcaldes en la Monarquía, en la Dictadura y en la República, sabiendo tratar y vivir con todos. Con él desempeñaba las funciones de guarda rural, tío Pedro “El Roal”, Pedro Sasillas, otro hombre bueno, alto y fuerte, reunidos llenaron una época del siglo hasta 1940.

41. Pedro Jiménez (sacristán).- Natural de Trujillo, venido aquí por casar con Rosa Fernández. Muy aficionado a la música, por esto fue siempre sacristán de la parroquia, con todos los curas, desde don Julián Polo Hilario. Con él fuimos monaguillos muchos niños, y nos dio sus tirones de orejas, por ser exigente en las órdenes, pero de buen natural, sobre todo por los Santos y Difuntos, por tocar en la torre las campanas doblando, que nos llevaba las migas temprano. Murió ya de 80 años y dejó tres hijos: María, José Pedro y Eliseo, secretario de la Cámara.

42. Alfonso Tello Crespo.- La última semblanza, por no alargar más, pues no están agotadas. Quedan algunas. Cartero de la villa de 1930 a 1970, 40 años más o menos, en momentos difíciles, cuando era preciso bajar a por el correo a Conquista, con fríos y con lluvias, en un borriquillo, andando 13 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, y nunca faltó a su deber, expuesto a ladrones y mil peligros en la guerra y la paz. Su muerte, no muy viejo, fue debida a los fríos contraídos en el ejercicio de su profesión de una bronquitis neumónica crónica. Esto es hacer Patria, sin brillo social, pero dando testimonio.


NOTAS:

[1] Como párroco actual está don Julián Ángel S. Colosía.

Oct 011984
 

Fernando Bravo Bravo.

Los deseos de “conquistar” y de “colonizar” son dos impulsos naturales, irreprimible, que han movido a los hombres desde los más remotos tiempos. Basta un ligero repaso a la historia universal para demostrarlo y, además, para comprobar que los conquistadores y civilizadores, como si obedecieran a una tendencia innata, solían bautizar los territorios o localidades que eran teatro de sus actividades, bien con sus propios nombres o bien con el de sus patrias nativas. Traer a colación ejemplos de lo dicho constituiría una enumeración atosigante, pero no estará demás citar siquiera dos de ellos dada su resonancia y popularidad: Alejandría y Nueva York.

Antes de proseguir en la exposición de esta breve comunicación, y por lo que afecta al hombre extremeño en general, interesa saber la verdad proclamada por Sánchez Mazas cuando afirmaba que “el español más universalmente conocido era el extremeño”, que tenía áureo remate en el dicho de Eugenio Montes cuando enseñaba que “el extremeño es extremadamente español”, y en el canto de Montaner en su poema Mississipi cuando decía que “donde ponía los pies el extremeño hacía España”.

Conviene afirmar también que nuestra región extremeña nunca ha sido particularista ni secesionista; el hombre extremeño ama a su tierra y a su gente, las recuerda filialmente cuando de ellas se aleja, pero no alberga nunca un estrecho sentido nacionalista sino que obra ciegamente con ánimo supra-regional, con un quehacer trascendente; para el extremeño lo que prima sobre toda consideración es el ideal o superior destino de España.

Pero seguir por esta senda sería apartarnos del asunto que motiva este trabajo si bien para enfocarlo adecuadamente no podemos olvidar dos acontecimientos que polarizan la sensibilidad extremeña y a los efectos de nuestra exposición comenzaremos por el más reciente. Es un hecho incontrovertible que Extremadura venera desde hace siglos a Santa María con la vocación de Guadalupe como su excelsa patrona; pues bien, cuando los extremeños clamaron porque se coronará canónicamente su Virgen Patrona, no lo hicieron con estrecho criterio localista o comarcal y no se le hace adjetiva como “Reina de Extremadura” sino que en virtud de esa fuerza interior irreprimible, a que antes se aludía, la intitula como “Regina Hispaniarum”, o sea reina de los españoles (porque ser extremeño es ser extremadamente español), que vale tanto como la Reina de España o de la Hispanidad (de la hispano-unidad, como se ha sostenido acertadamente). Extremadura, pues, en el orden religioso, trasciende de su ser regional y se plenifica al ser eminentemente española cuando corona como Reina nada menos que a su Excelsa Patrona, con tan expresivo título.

En el orden histórico mundanal sabemos que hasta el siglo XVI los hombres de celtiberia habían conquistado y civilizado en nombre de cada uno de los diferentes reinos que se asentaban en nuestra piel de toro, de ahí que fueran asturianos, gallegos, portugueses, leoneses, castellanos, navarros, aragoneses… pero no españoles, denominación englobante todavía no apreciada como determinante de sus acciones.

Los primeros celtíberos, o peninsulares, que se consideraron españoles, al actuar como tales, fueron los extremeños, conforme ha cantado Montaner, y el primero de los extremeños que en el tiempo y en calidad actuó como virtual “español”, al realizar su grandioso cometido, fue Hernán Cortés.

No hay que perder tiempo recopilando elogios al genial conquistador pues la simple enumeración de su extensa bibliografía nos exigiría mucho espacio, pero que ello no obsta a que citemos la magna obra del eminente escritor Salvador de Madariaga que, con su autorizado prestigio, no duda en colocar a Hernán Cortés a la misma altura de los más admirados “conquistadores”, sin desmerecer ni un ápice de ninguno de ellos, antes bien superándolos en algunas facetas. Y es que Hernán Cortés supo fundir las dotes guerreras de Pizarro con las cualidades civilizadora las de Valdivia, para resultar un verdadero arquetipo humano de dimensión universal.

Así se comprende bien porqué cuando Hernán Cortés plasmó la conquista del Imperio Azteca, no llamó al territorio dominado con su propio nombre, como Alejandro hizo en Alejandría, ni con el de su patria chica como los anglosajones con Nueva York, sino que llevado de su inmanente trascendencia lo denominó como su patria grande y lo bautizó como Nueva España, porque se sentía y obraba como todo un “español”, superando el localismo regional.

De ahí que al titular esta comunicación con el significativo epígrafe de Hernán Cortés, primer conquistador y colonizador “español”, se expresa gráficamente el trasunto fiel de la verdadera realidad histórica.

Oct 011984
 

Fernando Bravo Bravo.

“Hemos de conocer lo que hemos sido y lo que somos si deseamos construir un edificio aceptable dentro del gran marco de la sociedad occidental, a la que pertenecemos por herencia directa. ¡Ay de los pueblos que se olvidan de estas necesarias introspecciones y no se detienen en los grandes hechos históricos para estrujarse el cuerpo, escucharse el alma y valorar el acierto o error del trabajo hecho”.

Vicens Vives.

“No puede ahondarse en la historia de América sin contar con los archivos españoles”.

Mata Castillo.

Recuerdo ahora que hace cerca de cuarenta años, el 15 de septiembre de 1948, presenté a la Asamblea de Estudios Extremeños celebrada en Badajoz los días 20 a 24 de octubre del citado año, un trabajito en el que formulaba una sugerencia relativa a la creación del Archivo Histórico de Extremadura, que habría de constituir una fuente valiosísima e inextinguible, por la continua aportación de materiales, para poetas, novelistas, dramaturgos, artistas, lingüísticas, historiadores, juristas, sociólogos, economistas y un largo etcétera de trabajadores de la cultura.

La idea se acogió con entusiasmo no sin que se pusieran de manifiesto dificultades de tal monto que hasta el momento actual sólo se ha logrado, aunque sea de agradecer, que algunos archivos se hayan presentado y ordenado; pero la intención unificadora sigue tan yerta que bien parece muerta.

Insistí sobre el asunto en la revista cacereña “Alcántara” (núm. 22, del 31 de agosto de 1949) en la que decía:

“Pocas veces se ha producido en nuestra patria un tan poderoso afán de resurgimiento como el que ahora vivimos y nunca tal afán ha encontrado en el orden cultural, aliciente y apoyo como los que actualmente estimulan y conceden los distintos órganos rectores del país. Es, pues preciso saber aprovechar esta favorable coyuntura para coadyuvar al esplendor de nuestra región, que con tanto brío se despereza, y poder conseguir entre otras realizaciones la inmediata creación del Archivo Histórico de Extremadura, pues cada día que se demore supone pérdidas irreparables”.

Esta sugerencia constituye en nosotros una obsesión de la que nos hemos hecho eco reiteradas veces con los periódicos, en la Asamblea de Estudios Extremeños y en nuestras conversaciones con, investigadores y autoridades. Sea, pues, este artículo otro aldabonazo.

Dos aspectos pueden considerarse en la materia que tratamos: uno, la creación del archivo histórico, y, otro, el lugar de su emplazamiento.

Creación del Archivo Histórico de Extremadura

Consideramos obvio alegar razones acerca de la importancia que tendría un archivo histórico regional, pues constituiría un instrumento precioso y preciado para servir el rigor crítico con que viene trabajando la investigación sobre instituciones, personas y hechos pretéritos, que son raíces soterradas en el pasado del que absorben la savia para vitalizar y fructificar el presente.

Pero aparte esta razón general, de por sí convincente en orden a lograr una sistemática catalogación y adecuada conservación de documentos, existen otras indemorables y son las de evitar a toda prisa que el mal que se ha causado al acervo documental y que hasta hace poco fue, por incuria, el de la lenta e inexorable desaparición de escritos de gran valía, se vaya convirtiendo ahora en creciente y acelerado exterminio de los archivos porque a causa de la escasez de celulosa se malvenden a peso como papel viejo. No queremos aportar pruebas de los dos males que acabamos de indicar, pues estamos seguros de que quién más o quién menos conocerá el detestable estado de conservación en que, como regla general, se encuentran los archivos municipales, parroquiales y de protocolos, e igualmente tendrá noticias de pérdidas, desidias y expolios que a la par provocan la indignación y nos cubren de vergüenza.

Si sobre tales descuido y desorden añadimos el hecho de encontrarse los archivos desperdigados en muchas localidades y aún en distintos edificios de una misma población, y dentro de cada edificio en varias habitaciones cuando no en sótanos o desvanes se comprenderá fácilmente cuáles sean los obstáculos casi insalvables que se oponen a una labor seria de investigación.

Es, pues, necesario y urgente centralizar, conservar y catalogar la documentación histórica dispersa en ayuntamientos, parroquias y archivos de protocolos de toda Extremadura. Nótese que decimos de toda Extremadura, intentando superar así, para la mayor eficacia del propósito, la división meramente administrativa de nuestra región en dos provincias. Fácil sería la reunión de todos los protocolos de más de cien años de antigüedad en un sólo archivo regional y no creemos que existieran muchas trabas para juntar también los archivos municipales en su parte histórica a título de depósito.

Y aunque prevemos que determinados documentos no los dejarían los ayuntamientos salir de sus archivos, por ser hitos señalados de su historia local, tal contingencia, no frecuente, se podría salvar reproduciendo el original por medio de fotocopias. Más dificultades se encontrarán, probablemente, al tratar de recopilar los archivos parroquiales, pero todo será cuestión de buena voluntad para llegar a una fórmula conciliadora de los intereses en juego.

Además de los grandes bienes que implicarían la centralización, conservación y catalogación de los documentos en el que podría llamarse Archivo Histórico de Extremadura, no hay que perder de vista que tal centro sería un poderoso medio para intensificar el acercamiento hispano-americano que cada vez se muestra más fuerte e irrefrenable. La corriente de afecto y admiración que, limpiada la extraña costra con que interesadamente se la cubría, siente América, por la Madre Patria, se traduce, dentro de la esfera de la investigación histórica, en una incesante demanda de noticias, en un acucioso estudio de instituciones y hombres extremeños, porque en puridad fueron nuestros antepasados los portadores de la semilla de la civilización en aquellos pueblos ultramarinos, en los que todo lo extremeño dejó huellas indelebles.

La creación del archivo regional no sólo no ha de encontrar inconvenientes legales sino que, por el contrario, la legislación vigente sobre la materia, facilita más bien tal tarea, y buena prueba de ello constituyen la Circular de 10 de febrero de 1915 y los Decretos de 2 de Marzo de 1945 y de 24 de Julio de 1947, a cuyo amparo se podría llevar a cabo la sugerencia que apuntamos si, como es de esperar, se logra movilizar a los interesados de ambas provincias extremeñas en tan importante obra cultural.

Emplazamiento del Archivo.

Muy discutido es el tema de si los archivos históricos deben estar en lugares apartados y recoletos, propicios a una labor concentrada e intensa, como ocurre con el Archivo Histórico Nacional de Simancas, o emplazados en ciudades populosas y de fácil acceso ya que así se posibilitaría su examen y estudio a un gran número de personas, como sucede con el Archivo General de Indias, en Sevilla. Pero nosotros, reconociendo los pros y los contras de una y otra opinión, creemos que en cada caso concreto que se plantee, dependerá de muchas circunstancias la solución aconsejable.

Por lo que respecta al archivo regional que propugnamos, entendemos que su emplazamiento sólo puede llevarse a cabo en tres puntos: Guadalupe, Cáceres o Mérida. Para defender cada una de estas posibles ubicaciones sobran argumentos ello llevaría a discusiones inacabables; pero nuestra preferencia se inclina decididamente por Guadalupe, que constituye un perenne lazo de unión entre la Alta y la Baja Extremadura por el Patronato que sobre toda la región ostenta la Virgencita de las Villuercas, ahuyentador de recelos de preferencias provincianas.

Esta consideración unificadora de los sentimiento extremeños, por una parte, y, por otra, la universal resonancia del nombre de Guadalupe, así como el marco incomparable del Monasterio donde el archivo podría alojarse, hacen en nuestro modesto sentir que dicho lugar sea el emplazamiento ideal para el centro de que venimos tratando.

Poco después, el 22 de septiembre de 1949, publicaba el diario cacereño “Extremadura”, un artículo titulado: Sobre el Archivo Histórico de Extremadura el ilustre escritor, temprana y desgraciadamente desaparecido, Alfonso Albalá, remachando la necesidad de establecer el “archivo regional”.

Relacionando con lo que vengo exponiendo, el reverendo Nicolás Sánchez Prieto, cronista oficial de Guadalupe, escribió en el periódico Extremadura, de 19 de julio de 1983, entre otras cosas lo siguiente: “hay que levantar, en estos años previos al quinto centenario, el archivo de Extremadura en Indias”.

Convencido como estoy de la gran utilidad que habría de reportar, no quise dejar pasar la ocasión de celebrarse el primer Congreso de Escritores Extremeños, en Badajoz en 1980, sin dar otro aldabonazo, que volví a repetir ante el séptimo Congreso de Estudios Extremeños, sin resultados apreciables.

Ahora nos encontramos abocados a la celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento, conquista y civilización del Nuevo Mundo, en cuyas tareas correspondió a los hombres extremeños un papel preponderante, y en Extremadura tenemos ahora la Junta Regional, las diputaciones provinciales con sus instituciones culturales Pedro de Valencia y el Brocense, la universidad de Extremadura, la Real Academia de Extremadura, y todos estos organismos están obligados, como pide Vicens vives a: “estrujarse el cuerpo, escucharse el arma y valorar el acierto o el error del trabajo hecho”, y para ello nada tan eficaz como mostrar dignamente todo nuestro trascendental acervo documental mediante la creación, sin demora, del Archivo Histórico de Extremadura, dentro del cual se constituirá, complemento imprescindible en estos tiempos, una sección destinada a hemeroteca extremeña.

Afortunadamente, en la actualidad, hay medios técnicos sobrados para tener unificada la recopilación de documentos sin mover de su sitio aquellos que por razón de su importancia, afecto u otra causa, ofrecieran dificultades insalvables para su traslado al archivo.

Quisiera que la presente ocasión sea la última vez que proponga la creación del archivo referido porque éste se lleve a efecto, tanto por la primaria y general razón de necesidad, como por la particular del deseo de ver lo realizado antes de morirme (lo que no tardará, a pesar de mi aparente agerasia), cumpliéndose así tan añeja como acariciara idea.

Oct 011984
 

Juan Francisco Arroyo Mateos.

Cristo dijo a la cananea que era designio o precepto de su Eterno Padre no poder atenderla; pero cuando se vio insistentemente rogado con gran fe, caridad para con un alma necesitada, etc., entendió que cesaba ese precepto y se convertía en el deber de acceder enseguida la petición hecha. El Salvador abandonó con mucha humildad su primera postura para adoptar la segunda que era la que reclamaban las nuevas circunstancias. Lo cual es todo una divina lección de inspiración respecto al asunto del sacerdocio de las féminas competentes ante la enorme necesidad de operarios para la mies en la actualidad, aún cuando hasta aquí hubiera habido un hipotético designio contrario. Pedimos fervorosísimamente este sacerdocio a la iglesia con no menor fe y razones que las que esgrimió la cananea. Pues podrá comprenderse que el negarlo y hasta el retardarlo, no se ajustaría al Evangelio o ejemplo del Mesías, sino que ello sería fruto de un, desde ahora, desenmascarado tradicionalismo injusto y, por ende, herético.

El Vaticano II condena toda forma de discriminación de la mujer por razón de sexo como contraria al plan de Dios (GS. 29 y 9). Exceptuarles a sabiendas el sacerdocio es parecerse a los herejes novacianos, etc., que en otra regla general, exceptuaron pecados que la iglesia no podía perdonar.

¿Podrán las mujeres llegar a ser sacerdotes?

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en su declaración “Inter insigniores” de 15 de octubre de 1976, manifestó no haber dicho la última y definitiva palabra acerca del sacerdocio de la mujer, puesto que deseando más luz sobre este asunto hizo “una acuciante invitación a profundizar más en el sentido del episcopado y del presbiterado” (Ibídem, núm. 5).

Por consiguiente, lo de continuarse investigando sobre esta cuestión es nada menos que obedecer a la Santa Iglesia, a fin de que ésta pueda luego reconsiderar sus anteriores posturas, todavía no definidas como dogmas, ante nuevos y posiblemente más fundados argumentos o perspectivas teológicas, que podrá haber suscitado la Providencia Divina (1 Pe. 4, 10; Mt. 11, 25) en orden a poderse llegar a conocer la verdad más plenamente que en un principio (Jn. 16, 12-13; A c. t 1.7-8).

Nosotros entendemos que, si no hubo sacerdocio femenino desde los comienzos de la Iglesia, fue sólo porque no se lo consideró conveniente y viable; pero no porque Cristo no lo quisiera para el tiempo oportuno, que parece se ha presentado ahora.

Ello lo demostramos bíblicamente, ateniéndonos a lo que sucedió en la Ultima Cena, siempre que se tenga en cuenta que allí se hicieron tres cosas principales, y que, respecto a todas ellas acabe de ser obedecido el Señor en cuanto a su voluntad implícita, como ya lo fue con relación a dos de las mismas, sin llegarse en lo sucesivo a minusvalorar o a discriminar personas por razón de su sexo (Gal. 3,28; Gaudium et Spes, 29), en cuanto a ninguna.

Las tres cosas principales que se hicieron en la Ultima Cena fueron las siguientes:

  1. Consagración de las especies eucarísticas.
  2. Acción de dar o administrar a otros la Sagrada Comunión.
  3. Comunión o recepción sacramental de Cristo por los Apóstoles.

Pero observemos que el Salvador dio, indiscriminadamente, respecto a todas estas tres cosas, el mandato de: “Haced esto en memoria mía” (1 Corintios 11, 24-15), queriendo se le obedeciera, oportunamente, según lo fueran permitiendo y aconsejando las circunstancias.

Ahora bien, ¿cómo ha sido obedecido en cuanto al punto tercero o recepción de la Sagrada Eucaristía? Puesto que allí no estuvo presente ni siquiera uno de los setenta y dos discípulos y, asimismo ninguna mujer, ¿restringió acaso por ello, implícitamente, el Señor su mandato concretándolo a que sólo pudieran tener el privilegio de comulgar los materialmente presentes y sus semejantes, es decir, los doce Apóstoles y después únicamente sus sucesores u obispos y sacerdotes…? La respuesta afirmativa sería herética; pero no lo ha sido la conducta prudente de la Iglesia al no haber concedido en seguida o de sopetón a los simples fieles bien dispuestos, hombres, mujeres, todas esas facilidades actuales que para comulgar a diario y ya, a veces más de una vez al día, terminaron por otorgar San Pío X, sus sucesores y el Vaticano II.

En cuanto al punto segundo, que se refiere a la facultad de poder administrar a otros la Sagrada Comunión, advirtamos que sólo Cristo fue quien, como Maestro o Superior de los Apóstoles, se la distribuyó a éstos; mas, ¿Acaso deseó y mandó, implícitamente, mediante este su real o material ejemplo, que el Papa o Vicario suyo en la tierra y Superior de los obispos y sacerdotes, fuera el que únicamente tuviera después la prerrogativa de poder administrar la Sagrada Eucaristía a otros? ¿O que exclusivamente disfrutarán, además, de esa misma facultad los sucesores de los apóstoles u obispos por eso de que el Señor, sin haber allí en la Ultima Cena ningún otro tipo de personas masculinas ni femeninas, sólo entregó a los doce el vino consagrado para que se lo distribuyeran entre si mismos…? La respuesta afirmativa también sería herética; pero no la conducta de la Iglesia en tardar de abrir la mano tanto como lo ha hecho al presentarse la gran oportunidad de estos últimos tiempos, en los que, por haber Maestras de escuela, Religiosas y otras personas muy bien formadas, ha concedido, incluso a dichas féminas competentes, que puedan administrar a diario la Sagrada Comunión a almas de lugares donde, por la escasez de sacerdotes, no podrían comulgar fácilmente de otro modo, incumpliéndose entonces la muy encarecida voluntad de Cristo en este aspecto, cuando indicó que la Comunión frecuente era necesaria para poderse los adultos mantener en vida de gracia de Dios (Jn. 6, 53).

Pasemos, finalmente, a tratar del punto primero arriba expresado, que se refiere a la potestad para consagrar las especies eucarísticas. Y examinemos:

A) Que evangélicamente está enmarcada en el mismo contexto que las otras dos prerrogativas comentadas, debiendo, por tanto, correr la misma suerte que éstas en su justo momento oportuno, para que, así como de aquéllas pasaron a ser personas beneficiarias los que no asistieron a la Ultima Cena, es decir, los cristianos y cristianas previamente bien dispuestos y formados para ello, también puedan éstos asimismo pasar a disfrutar de la facultad de consagrar el Cuerpo del Señor, sin exceptuarse -insistimos- a féminas teológica y pastoralmente bien preparadas, anhelantes del sacerdocio y oportunamente llamadas por la Jerarquía, máxime en nuestro tiempo que es el que, por varias circunstancias, se ha presentado como el más abonado y maduro para empezar a dar curso a este designio, sobre todo si además se tiene en consideración la gran escasez de operarios para la mies y las muchas almas necesitadas de Misas, que no todos los días las pueden tener en sus Parroquias, y de otros ministerios sacerdotales que las sostengan en amistad de Dios y consigan tal vez increíbles y enormes frutos de salvación, puesto que Cristo anunció la conversión de todo el mundo para después que la mujer introdujera la levadura (= Eucaristía, catequesis, etc., impartidas con idiosincrasia femenina, triunfadora de muchas voluntades) en la masa humana, en sentido -se sobreentiende- en que antes no pudo, no quiso o no le fue permitido hacerlo en contra de este oculto y oportuno designio del Señor (Mt. 13, 33: Ezeq. 36, 26-32; Ps 21, 28-32).

B) Que esta prerrogativa de consagrar, incluso a su debido tiempo las mujeres, el Cuerpo de Cristo, fue asimismo latentemente incluida en el “Haced esto en memoria mía”; motivo por el cual es una cosa preceptuada por Dios para que la realicen también las féminas competentes en su tiempo oportuno, así como, llegada la oportunidad, pudieron y debieron comulgar y Administrar Comuniones a otros, aunque ninguna mujer estuviera presente en la Ultima Cena para recibir tampoco directamente estas otras dos facultades en nombre de su sexo. Por consiguiente, presentase ahora aludido sacerdocio femenino de poder y deber consagrar el Cuerpo del Señor, no como algo meramente potestativo o de derecho e iniciativa simplemente eclesiástica, sino de derecho y hasta aquí inescrutado mandamiento divino latente o implícito, que urge cumplirse por parte de la Iglesia, cuando ésta ha empezado a ser conocedora del mismo y se da cuenta de que se han presentado circunstancias muy; propicias para ello y su ve que lo exige la caridad, justicia y misericordia respecto a muchas almas irremediablemente privadas hasta ahora de todos esos auxilios espirituales y a la par temporales (Mt 6,33), que les pueden venir de este sacerdocio de la mujer.

C) Y que, contándose ya con esta luz de grande y apropiadísima apoyatura evangélica, podríamos preguntar sobre si fue de implícita voluntad de Cristo excluir para siempre a las féminas del sacerdocio o potestad de consagrar Su Cuerpo y Su Sangre, así como no lo fue, paralelamente, la de exceptuarlas de comulgar y administrar Comuniones. Mas vemos que la respuesta se presenta, fundadísimamente y por primera vez en la Iglesia, como no evangélico-excluyente del oportuno sacerdocio femenino, sino al contrario, o cual cosa hasta implícitamente mandada por el Altísimo para oportunos tiempos, no menos que lo otro que simultáneamente preceptuó el Señor en la Ultima Cena. Oponerse a esta lógico-teológica conclusión, lo mismo que hubiera ocurrido impidiendo que las mujeres no pudieran comulgar ni administrar Comuniones por eso de que no estuviera presente el sexo femenino en la Ultima Cena, empieza, pues, también a aparecer por primera vez, como doctrina sutilmente errónea y herética en cuanto antievangélica, aunque no haya sido formalmente erróneo el proceder de la iglesia en este punto al faltarle esta luz del Espíritu Santo (1 Pe. 4,10; Mt. 11,25: Jn. 16.12-13), que, entre otras cosas, la movió preventivamente, por no estar muy segura de su controvertida postura, a hacer “aludida acuciante invitación a profundizar más en el sentido del episcopado y del presbiterado”; que es a la que hemos respondido en este escrito, que puede ser considerado como ubérrimo fruto de infinidad de vocaciones sacerdotales alcanzadas por las oraciones que se le vienen haciendo al Señor de la mies (Mt. 9,18), constituyendo, fundadamente, pecado contra el Divino Paráclito resistirse al mismo, impedirlo o sofocarlo (1 Tes. 5,19-22; Jn. 3, 8: Ps. 103,30).

Hay una frase que resume y corrobora todo lo expuesto. Es la de que todo pontífice o sacerdote es tomado de “entre los hombres, en favor de los hombres”(Heb. 5,1); no debiéndose mermar el sentido de la primera palabra “hombres”, sino dársele el verdadero y completo que tienen la segunda vez (que se refiere a varones y hembras) para comprender el misterio o designio, ahora hecho entender por la Divina Providencia (1 Pet., 4,10). Muy consecuente San Pablo contra las discriminaciones femeninas (Gal. 3,28), se expresó así intencionadamente para enseñar que, llegado el tiempo oportuno, tampoco debiera haberlas concretamente en el hasta ahora dudoso punto de conferírseles a las féminas el sacerdocio.

Conclusión.- Todo ello se desprende además del Vaticano II, cuando afirma y manda que: “La mujer, allí donde no lo ha conseguido todavía, reclama la igualdad de hecho y de derecho con el hombre” (Gaudium et Spes, 9 y 29; Apostolicam Actuositaten, 9). Porque: ¿Lo ha conseguido en cuanto a la potestad de Consagrar el Cuerpo del Señor…? Luego… Dios regala, mediante estas luces bíblico-conciliares el sacerdocio de la mujer a su Iglesia.

(Artículo reproducido de la revista El Reino, abril de 1984).

II
Todos los devotos de la Virgen santísima se salvarán

La devoción a la Virgen es un sincero deseo de honrarla y agradarla por ser Madre de Dios y Madre de la Iglesia, o esa, Madre nuestra.

El que piense bien las grandezas de la Santísima Virgen y lo mucho que el Señor la ama y favorece a quienes le son devotos; el que medite en la bondad de su Corazón Inmaculado y en los muchos beneficios que obtiene de Dios para los hombres, no podrá menos de ser muy amante y devoto de María Santísima.

Lo esencial de su devoción es venerarla como Madre de Dios, por su excelencia rayana en lo infinito y amarla como a Madre nuestra espiritual que es, y por su bondad semejante a la de su Divino Hijo.

Las mejores prácticas o devociones para con la Virgen son estas: consagrarse a Ella, tentando un firme deseo de hacer todo lo que le agrade y abstenerse de cuanto le disguste y ofenda. Encomendarse mucho a Ella. Celebrar sus fiestas y sábados con una mayor piedad: comulgando y realizando alguna buena obra de caridad, como visitar enfermos, dar alguna limosna, practicar algún apostolado, etc. Llevar siempre consigo algún santo escapulario, sobre todo el de Ntra. Sra. del Carmen por sus estupendas promesas. Portar también alguna medalla Maríana, como es 1a denominada de la Milagrosa. Rezar diariamente el Santo Rosario, el Ángelus y las Tres Avemarías. Tener y venerar en casa alguna imagen suya. Practicar la devoción .de comulgar en cinco primeros sábados de mes, tan recomendada por Nuestra Señora de Fátima. Dedicarle de un modo especial el mes de mayo. Inscribirse en algunas de sus asociaciones o cofradías. Ofrecer sacrificios en su honor. Y apartarnos de malas ocasiones y peligros para lograr imitarla mejor en todo, guardando siempre muy limpia nuestra alma.

Las ventajas que de todo ello reportamos son inmensas, porque: la devoción a la Virgen es señal de predestinación a la gloria. Ningún verdadero devoto de la Santísima Virgen se condenará. La devoción a María Santísima es uno de los medios más eficaces para santificarnos y perseverar en gracia de Dios. Todos los santos han sido devotos de la Virgen. La devoción a la Medre de Dios en uno de los mejores medios y ayudas para observar castidad. Y, además, es uno de los mayores consuelos que se tienen en vida; pero sobre todo en la hora da la muerte.

«Dios Padre -dice un autor- ha dado al mundo su Unigénito por María. A pesar de los suspiros qué habían exhalado loe Patriarcas, de las súplicas hechas por los Profetas y Santos dé la antigua Ley durante cuatro mil años para obtener este Tesoro, sólo María es la que lo ha merecido y ha encontrado gracia delante de Dios por la fuerza de sus oraciones y la sublimidad de sus virtudes.

El Hijo de Dios se ha hecho hombre para nuestra salvación, pero en María y por María”.

Acudamos, pues, en toda ocasión a Ella, confiemos en Ella. Así lo hacia San Juan de Dios, el cual había pedido mucho a la Virgen que le visitase en la hora de la muerte. Por esto, llegado el último trance, esperaba la deseada visita; “mas como aquesta se difiriese, empezó a quejarse amorosamente a María”. Pero enseguida, entonces, se la apareció esta Reina del Cielo y le dijo:

«¿Por qué te afliges, hijo mío? ¿No, sabes qué Yo no abandono a mis devotos en la hora de la muerte?»

El Santo sonrió y luego, muy pronto, expiró dulcemente. ¡Dichosos, pues, los devotos de María!

Conclusión.- Referidas palabras de la Virgen encierran una fiel y gran promesa que consiste en que nunca Ella abandona a sus devotos en los últimos momentos de su vida; motivo por el cual puede rotundamente afirmarse que ninguna persona que haya profesado una verdadera devoción a María Santísima, será objeto de eterna condenación.

III
Asuntos teológicos, litúrgicos y pastorales que reclaman pronta actuación eclesial

Ofrecemos aquí algunos puntos que nos parecen importantes:

1. Asunto de la reencarnación.- Este error parece estar tomando cuerpo en la actualidad, y muchos no parecen que tienen argumentos para rebatirlo. Un argumento bíblico está en la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, pues ambos al morir fueron, respectivamente, al Infierno y al seno de Abraham, inmediatamente sin necesidad de reencarnarse en nadie. Está además la frase de San Pablo: «Está decretado que los hombres mueran una sola vez (nada, por tanto, de transmigraciones o vidas sucesivas), y que después sea el Juicio» (Heb., 9,27).

2. Fórmula de Absolución.- Leyendo el libro «Maravillas de Dios con las Almas del Purgatorio» del P. Rosignoli, S. J., se ven algunos ejemplos de almas que no podían librase de sus penas si no eran absueltas de ciertas excomuniones no reservadas a nadie y muy inadvertidas. Probablemente esto movió a poner en la antigua fórmula de absolución, ese párrafo en que se absolvía de posibles suspensiones, excomuniones y entredichos. Ahora bien, este párrafo se suprimió en las nuevas fórmulas actuales; lo cual debe perjudicar mucho a los penitentes, al no ser absueltos de muy posibles e ignoradas penas canónicas, que les supondrá muy largo purgatorio en la otra vida.

3. Concelebraciones.- Un gran número de enfermedades se transmite mediante la saliva y no es justo tentar a Dios para que haga continuos milagros. Nos referimos a que en las concelebraciones no se use el procedimiento de beber los concelebrantes por el mismo cáliz, sino mediante el de untar la Forma en el Vino consagrado.

4. Confesar durante la Misa.- Hemos presenciado Misas concelebradas en las que no quedaba ningún sacerdote en los confesonarios, a pesar de que habla muchos fieles que entonces es cuando encontraban mas fácil poderse confesar si estuvieran atendidos los confesonarios. Y el resultado muchas veces es acercarse muchos fieles a la Comunión sin confesarse, como ocurrió con un hombre al que conocemos mucho y, a pesar de que haría un año que no se confesaba, comulgó en cierta Misa y después nos aclaró que lo hizo sin haberse confesado, pero que deseaba honrar al difunto por el que esa misa se aplicó. La culpa de muchos sacrilegios está, pues, en no atenderse los confesonarios durante la Misa. Aunque hubiera disposiciones en contra, esto es necesario hacerlo, aun cuando fuera obteniendo practicarlo por privilegio.

5. Misa de niños.- Como en la Ley de Ayunos y abstinencia hay distintas disposiciones respecto a las personas menores, parecidamente debiera ocurrir en cuanto a la Santa Misa, porque se está dando el caso de faltar muchísimos niños y niñas a las Misas de domingos y días de precepto. Quizás convendría obtener de la Santa Sede que la Misa de Catequesis que se celebrase los viernes para alumnos y profesores, sirviera ya para cumplir anticipadamente con la del domingo, así como sirve ya para todos las de la tarde del sábado. Cumpliría así bastante bien todo el alumnado, aunque este privilegio sólo lo tengan mientras sean alumnos o hasta los 14 años, y en, meses en que tengan clases.

6. Vocaciones.- Estas hay que despertarlas. Para ello, conviene que cada párroco informe al obispado acerca de dos niños de su feligresía de buena conducta y predisposición al sacerdocio. Y luego invitarlos el Obispo a unos Cursillos gratuitos, como premio a su buena conducta en la parroquia. En estos Cursillos muy amenos, se les hablarla, entre otras cosas, de las excelencias del sacerdocio, lo fácil que es poder ser seminarista. Sin duda que, haciendo esto cada año con distintos niños buenos de cada Parroquia, se suscitarían muchas vocaciones. Ídem en cuanto a niñas, si las Ordenes Religiosas hicieran cosa semejante. La razón es muy sencilla: lo que es desconocido no se apetece.

7. Comunión en la mano.- Se presta a muchas profanaciones, al recibirla con manos sucias, cayéndose particulitas en el suelo, etc. Exponiéndose en un documento eclesial gravísimas razones para no seguir permitiendo esa manera de comulgar, seria luego fácil volver a la Comunión en la boca sin ese resto tan innecesario o vano de recibirla antes en la mano.

8. De pie durante la Consagración.- Ya muchas personas se quedan de pie durante la consagración, incluso pudiéndose arrodillar. Urge, pues, llamar la atención en un documento eclesiástico para atajar tan irreverente proceder.

9. Comulgar de rodillas.- Hay cosas inexplicables, que sólo parecen deberse al humo de Satanás introducido en la Iglesia. Pues ignoramos que haya algún decreto que prohíba comulgar de rodillas por una mayor reverencia a Dios y que esté mandado quitar los bancos-comulgatorios de junto a las gradas del altar principal de las iglesias. Pero la moda modernista se ha impuesto, cumpliéndose cierta profecía referente a que a la Eucaristía se le daría menos importancia que en años pasados. Conviene restablecer lo que es justamente mejor.

10. Preces contra los enemigos espirituales.- Cuando León XIII mandó que se rezasen al final de la Misa tres Avemarías y una Oración a San Miguel no fue por mero gusto propio, sino debido a cierta visión sobrenatural que le aconsejó obrar de ese modo para contrarrestar las influencias de Satanás en el mundo. No haberse seguido haciendo eso o cosa parecida equivale a haber abandonado las armas. Ello puede explicar mucho de la decadencia mundial. Es necesario volver a hacer algo en este aspecto para obedecer al Espíritu Santo, que revela puntos muy importantes en este aspecto por boca de San Pablo en Efes., VI, 10-24 y también en Dan., X, l-21.

11. Devoción al Santo Ángel Custodio de España.- Aludido texto bíblico de Dan., X, l-2l, enseña que cada país tiene su Ángel Custodio bueno, pero a la vez otro o más príncipes o ángeles malos, contra los que aquél necesita ser ayudado con oraciones, etc. la devoción al Ángel Custodio bueno de cada nación es, por tanto, muy conveniente, si se quiere triunfar de las mil asechanzas diabólicas de que son víctimas los países poco o nada protegidos por las santas milicias angélicas. El Santo Ángel de España debiera gozar de semejantes privilegios litúrgicos que aquellos Santos o Santas que son Patronos del país, haciéndose mucho apostolado para que todos conozcan la necesidad de esta devoción.

12. Devoción al Eterno Padre.- Increíblemente, por falta de reflexión, no se ha caído en la cuenta que el Padre celestial no tiene ninguna Fiesta litúrgica durante el año. Está siendo más olvidado que las otras dos Divinas Personas, que la Virgen María y que muchos Santos y Santas. Pues los domingos, a los que se trasladó la antigua solemnidad del sábado, por haber resucitado en Domingo Jesucristo, son más bien para honrar a Cristo Resucitado, excepto alguno como el de Pentecostés, que está más referido a honrar al Espíritu Santo, y el de la Santísima Trinidad en el que de por junto se honorífica a todas Tres Personas Divinas. Pero lo que se dice haber siquiera un domingo para rendir culto especial a sólo el Padre Eterno, no lo hay. Existe esta enorme laguna litúrgica hasta aquí no detectada. Puestos a subsanarla, la Fiesta especial en honor del Eterno Padre debiera ser el 1 de Enero, por ser el Padre celestial el primerísimo en todo, trasladando para ello la actual festividad de Santa María Madre de Dios a otra fecha más conveniente, como ya se hizo con otras festividades Maríanas. Corregir es de sabios…

13. Reconocer prácticamente a María Santísima por madre nuestra.- Cristo desde la Cruz nos dio a la Virgen por Madre nuestra espiritual. Pablo VI la proclamó como Madre de la Iglesia. Pero esto pertenece todavía mucho al terreno teórico. Para que empezase a tener sentido práctico es necesario que en el Avemaría imitásemos el espíritu que Cristo dejó traslucir en la oración del Padrenuestro respecto a Dios, al añadir la palabra «nuestro», después de la de «Padre». Si, pues, los hechos de Cristo son mandatos en cuanto a que los imitemos, según ha dicho un Santo, falta que lo imitemos en el Avemaría respecto a la Virgen, de manera que la Iglesia ordene oportunamente, que en la segunda parte de esta oración Maríana, se diga: “Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

14. Proclamación solemne de la Virginidad de María.- Grandes teólogos no ven claro que la Virginidad perpetua de María sea todavía una verdad dogmática. Ello explica que algunos la pongan en tela de juicio, como aquel que no hace muchos años escribió cierto artículo (luego muy impugnado) en la revista Sal Terrae. Si realmente es ya dogma de fe, éste fue definido de forma muy particular o conciliar casi intrascendente. Urge enriquecer esta verdad con una Definición Solemne, cual la que ya se hizo respecto a la concepción inmaculada y Asunción de la Virgen. Esto quitaría las dudas a todos. Y refrescaría la confirmación celestial de tal verdad por parte del Altísimo, cuando éste permitió que la Virgen regalara a San Ildefonso la consabida Casulla precisamente para premiarle la defensa que hizo de la Virginidad Perpetua de María; y cuando además hizo que la mártir Santa Leocadia, muerta hacia ya unos 300 años, resucitase durante un acto al que asistían grandes personalidades, como era entre éstas el rey Recesvinto, y se dirigiera a abrazar a San Ildefonso como para felicitarlo por la defensa que había hecho de la Virginidad perpetua de María, permitiéndole que le cortase a la Santa un trozo de su velo, que por lo visto aún se conserva en un relicario de Toledo. Tan grandes portentos, así como serian suficientes para que el Papa, semejantemente, tuviera certeza acerca de la santidad de algunas de las personas que luego son canonizadas como santos, no lo son menos para que el Romano Pontífice recalque con definición dogmática solemne la Virginidad Perpetua de María Santísima, no debiendo España perder la honra de ser la nación más destacada en esto como en todo lo bueno que estamos sugiriendo.

15. Mediación y Realeza de María.- El dogma de la Asunción de María fue definido el año 1950. Muchos creían que a la vez iba a ser definido el dogma de la Mediación de María, pues parece que era una verdad no menos madura para la definición dogmática. Pero no se definió esta otra verdad. Y esto es otra cosa todavía pendiente que cuando se haga, será de nuevo muy honorificada la Madre de Dios, concediendo sin duda el Señor luego grandes gracias sobre el mundo. Diremos a propósito de esto, que leímos una profecía del estigmatizado Padre Pío de Pietrelcina, en la que claramente se señalaba el año 1950 como el de un horrendo castigo mundial; pero, que después, según se ha visto, quedó suspendido a semejanza de la desventura que el profeta Jonás anunció para los 40 días contra la ciudad de Nínive, achacando nosotros esa suspensión del castigo a la honra que tributó la Iglesia a la Virgen al definirse su gloriosa Asunción. Ello quiere decir que no conviene escatimar ni retrasar honras ya factibles a María Santísima, pues retrasar la justicia es injusticia; debiéndose examinar qué otras verdades son indiscutibles y merecedoras de definición dogmática solemne para que a la vez que, honorificamos a la Virgen, merezcamos muy mejores e increíblemente inescrutados designios divinos salvadores para toda la humanidad. Verdades Maríanas ya maduras para la definición dogmática parece que son, además de la Mediación Universal, la Realeza de María, que hasta ya tiene Fiesta el 22 de Agosto y la gran apoyatura bíblica de: «Y a tu diestra está la Reina» (Ps., 44, 10); su prerrogativa de ser Corredentora del género humano, llegando a decir Pío X, que nos mereció por mérito de congruo, lo que Cristo por mérito de justicia (Denz. 1978 a); y su maternidad espiritual sobre los hombres que, aunque proclamada por Cristo en la Cruz, necesita ser realzada con la definición dogmática solemne para poderse conseguir mayores frutos espirituales de todo género.

16. Reajustes litúrgicos.- Como hemos dicho, la Realeza Universal de María tiene su Fiesta, Misa y Oficio Litúrgico. Sin embargo esto no ocurre con la prerrogativa de su Virginidad Perpetua, a pesar de que esto último tenga mayor rango dogmático por eso de ver algunos teólogos como ya definida no solemnemente esta verdad de la Virginidad Perpetua de María por algún Concilio. Una justa ponderación exige que asimismo la Virginidad Perpetua de María tenga no menores privilegios litúrgicos. Un profundo examen haría conocer bastantes detalles en este aspecto en cuanto también Fiestas del Señor, que podrían ser conmemoradas en distintos domingos para no multiplicar Fiestas en días ordinarios. Fijémonos, por ejemplo, que en Cristo se pueden distinguir su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Ahora bien, hay una Fiesta para honrar especialmente su Cuerpo, que es la del Corpus Christi; hubo otra que honraba su Preciosísima Sangre el 1 de Julio(que parece estar por ahora suprimida); nunca ha habido ninguna especialmente dedicada a honrar su Alma, aunque ésta es muy superior a su Cuerpo y Sangre; y ni siquiera se ha prestado atención a honrar específicamente con fiesta ninguna a sólo una Divinidad, que, con ser lo mayor de El, viene siendo ignoradamente muy olvidada litúrgicamente. Esto debe chocar más, al observarse que hay Fiestas para honrar específicamente algunas partes de su Cuerpo, como es la del Sagrado Corazón de Jesús, aunque en este otro aspecto quepa concluir que, como el Santo Busto o Cabeza y Faz del Redentor, es parte todavía más principal en E1, convenga y deba honrárselos asimismo parecidamente.

17. Fiestas absolutas y relativas.- E1 19 de Marzo se honra a San José absolutamente o considerándoselo en todo cuanto él es. Es una Fiesta absoluta. Sin embargo el 1 de mayo, fiesta de San José Obrero, se relativiza a honrárselo en cuanto a trabajador. Es, por tanto, una Fiesta relativa. Con esta distinción, puede comprenderse muy bien que ni la Virgen María ni el salvador tienen ninguna Fiesta absoluta, porque todas se refieren a honrar algún hecho, misterio o circunstancia de su vida o parte de su persona: Su Corazón. No hay, pues, ninguna Fiesta dedicada a honrárselos en absoluto o en cuanto a todo lo que son plenamente considerados sin parar la atención a nada en particular de ellos. Sucede esto mismo con el Espíritu Santo, cuya Fiesta de Pentecostés se refiere al hecho particular de haber descendido sobre los apóstoles. Y en cuanto al Padre Celestial se agrava la cuestión, ya que carece de toda clase de Fiestas especialmente dedicadas a sólo É1, no teniendo, por consiguiente, ninguna Fiesta de carácter absoluto y ni siquiera relativizada a honrárselo: como Creador. Ignoradamente, en el aspecto litúrgico, el primero viene siendo el último. Una justicia de inspiración no sentimental, sino imparcial o eterna aconseja poner las cosas en su punto, de modo que al Padre celestial no falte, durante el año, algún Domingo u otro día en que se lo honre con una fiesta de carácter absoluto o mirando a todo cuanto É1 es en todo cuanto es; y asimismo en otros domingos (que hasta ahora no tienen denominación ninguna y pueden empezar a tenerla para tributar especiales honores a las Divinas Personas, enriqueciéndose muy mucho la liturgia con estos nuevos y justísimos matices) se le honorifique en algunos de sus atributos mas vinculados a la Primera Persona Divina, como el de Padre, Creador, Omnipotente y Misericordioso. Algo semejante hay que decir de la Segunda Persona Divina, que ciertamente es honrada el día de Navidad en cuanto nacido de la Virgen en este mundo o en cuanto Hijo del hombre. Pero, ¿no es más su otro Nacimiento eterno en cuanto engendrado por el Padre o Hijo de Dios? No menos que su Natividad temporal en la que no dejó de ser Hijo de Dios, a la par que hijo de María, debiera honrarse litúrgicamente su Natividad Eterna en el seno del Padre, si se quiere obrar con una mayor justicia ahora desvelada. Y algo semejante cabe decir respecto a algunos atributos divinos más especialmente vinculados a Cristo Jesús, como son el de Redentor, Juez de vivos y muertos, Sabiduría eterna, etc. Todos se podrían conmemorar en distintos domingos, empezando a tener éstos muy riquísimo contenido dogmático, que facilitaría y daría gran inspiración a las homilías en las que se daría a conocer más a Dios.

18. Maternidad de María y Paternidad del Eterno Padre.- La Maternidad divina de María viene teniendo Fiesta desde hace bastante tiempo, aunque se la haya mudado de fechas. Ahora bien, ¿es acaso menor la Paternidad del Eterno Padre respecto al Salvador? ¡Rotundamente, no!… Entonces, ¿por qué no es celebrada con ninguna Fiesta esta referida Paternidad?… Creemos que sólo debido a irreflexión por no haberse caído en la cuenta de ello. ¡A nuevas luces, nuevas responsabilidades (Sant., 4, l7)! Al permitir la Divina Providencia que se desentrañen estas verdades es que ya ha llegado la hora de ponérselas en práctica si son cosas en si más justas que sus contrarias. Y en cuanto al Espíritu Santo hay que decir que sólo tiene una Fiesta relativizada a conmemorar su venida sobre los Apóstoles en el día de Pentecostés. Carece de una Fiesta absoluta para honrarlo en todo lo que es. Y además convendrá honorificarlo en atributos que más se relacionen con el mismo, como es el de ser Santificador, Paráclito o Consolador, Amor por antonomasia y consumadísimo Glorificador eterno, aunque por supuesto, también estas perfecciones competan a las otras Dos Personas Divinas por ser Todas Tres iguales en Perfección.

19. Fiestas de los Santos Ángeles.- Tan sólo se honra con Fiesta, litúrgica a los tres Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael; y en otro día a los Ángeles Custodios en general.

Ignoradamente la Iglesia olvida a la inmensa infinidad de los otros Ángeles que no son los referidos tres Arcángeles y aludidos Ángeles custodios. Y esto no es justo que continúe así, porque los siervos todos de Dios merecen competentes honras o cultos, según lo enseña la Iglesia al esmerarse en beatificar y canonizar y establecer Fiestas en honor de personas buenas que van falleciendo. Es necesario, pues, llenar esta otra laguna litúrgica, de modo que al menos haya un día en que, a semejanza de como se hace con todos los Difuntos el 2 de noviembre, sean venerados todos los Ángeles Santos en otro día apropiado, que hasta pudiera ser un domingo, ya que los ángeles tuvieron también parte muy principal por cuando el Domingo de Resurrección del Señor. Hay una Misa Votiva en la que se honra a todos los Ángeles en general; pero esto no es una Fiesta litúrgica para a oda la Iglesia, que es lo que urge establecerse.

20. Prefacio y Misa Votiva del Eterno Padre- Insistimos diciendo que el gran olvidado en la liturgia es el Padre celestial. Las otras dos Personas Divinas tienen varios Prefacios en la Santa Misa, y lo mismo la Virgen Santísima, varios los Santos, uno los Ángeles y hasta no faltan en pro de los Difuntos. El Eterno Padre carece de ninguno especialmente dedicado a El, aunque no falte uno que es común a todas Tres Personas de la Santísima Trinidad. Cosa semejante hay que decir de la Misas Votivas. Quien desee honrar de modo muy especial a sólo el Padre celestial no encuentra una Misa Votiva dedicada principalísimamente a sólo É1. Sin embargo no faltan, sino que a veces hasta hay distintos esquemas respecto a varias de las motivaciones relacionadas con Cristo, el Espíritu Santo, la Virgen María, etc. Es, por tanto, otro punto muy digno de tenerse en cuenta en una nueva puesta al día de toda la Liturgia, aprovechando las experiencias habidas, los nuevos esclarecimientos perfectivos y el continuo proceso renovador hacia lo más justo y espiritualmente provechoso.

21. Todavía hay lagunas que parecen increíbles que se hayan podido producir, pues San Pablo dijo que «donde abundó el pecado sobreabundó la gracia»mediante la Redención efectuada por Cristo. Sin embargo esto se sigue incumpliendo en los niños que inculpablemente no pueden ser bautizados desde el primer instante de su concepción hasta su oportuno Bautismo. El pecado original abundó antes en ese lapso de tiempo en que no pudo obrarse nada sobre ellos hasta después de nacidos, y ha seguido abundando hasta nuestra época. Y esto se debe sólo a la irreflexión teológica. No se ha tenido presente que «quien nos creó sin nosotros no nos salvará sin nosotros», sino que se ha optado por un cruzamiento de brazos, no realizándose nada en la Iglesia con la intención especifica de favorecer espiritualmente a esos niños mientras necesitan necesariamente de la caridad de otros prójimos hasta tanto puedan bautizarse. Desde el primer instante de su ser están en gravísimo peligro de muerte y de fallecer con el pecado original y no salvarse, sino ir al Limbo de los niños. Como entonces no pueden realmente ser bautizados, Dios no exige esto; pero sí que se cumpla lo que enseñó el Concilio Tridentino, cuando dice que: «Dios no preceptúa cosas imposibles, sino que, al mandar, amonesta a que hagas lo que puedas, y pidas lo que no puedas, y ayuda para que puedas» (Denz. 804). Concretamente se alude a que se pida o haga debida oración para alcanzar lo que de otro modo no se puede conseguir. Ahora bien, ¿cuándo en la Iglesia se ha cumplido con este deber de caridad y misericordia respecto a referidos niños, prescribiéndose actos de piedad: oraciones, bendiciones, consagraciones, limosnas, sacrificios, etc., a favor de la salvación de su alma? La mejor de las oraciones o actos de piedad es la Santa Misa, mas ¿qué Misas se vienen celebrando a favor de los mismos, cotidianamente, por parte de la Iglesia, y sin encargo de los fieles, con una misericordia tan resuelta y desinteresada y no menos necesaria que la del Buen Samaritano de la parábola evangélica?… El texto conciliar suena a tanto como que al que hace lo que puede Dios no niega su gracia. No nos podemos imaginar la infinidad de niños que desde el seno materno irían a las moradas celestiales si ya, con la intención de santificar por privilegio como a un San Juan Bautista, y salvarlos a todos y cada uno de los que vayan siendo concebidos en todo el mundo, se empezara y perseverara hasta siempre ofreciendo cada día el Santo Sacrificio de la Misa. Hay gran base teológica para pensar que si la Virgen fue hasta preservada del pecado original intuitu meritorum Christi, no pueda ocurrir cosa semejante respecto a tales niñosintuitu meritorum Christi, realmente aplicados u ofrecidos a favor de ellos en alguna Misa anterior para que los frutos espirituales de ella les empiecen afectar de derecho antes de la concepción y de hecho en la misma concepción y después de ésta para tiempo indefinido. Se trata de auxiliar a almas que están en extrema necesidad espiritual desde su concepción. U apuntado es, por tanto, muy urgente. La liturgia debe ya no olvidar a tales niños, sino que es necesario elaborar algunos esquemas de Misas, etc., que se puedan celebrar también por encargo de familias que lo deseen en pro de su prole venidera, sin perjuicio de que en un día al año sea preceptivo aplicarse el Santo Sacrificio en todas las iglesias para pedir la más pronta y perfecta santificación y la oportuna salvación de todos y cada uno de los niños y niñas que vayan siendo concebidos hasta el fin de los siglos en el seno y hasta fuera del seno materno, como los niños probetas, etc. Ponemos así de nuestra parte aquello que podr9á mover a Dios a cumplir a su tiempo, designios que parecen vislumbrarse en: Jer., 31, 27-30; Ezeq., 36, 26-32; e, Isa., 60, 21-22.

22. Lectura hagiográfica en la Santa Misa.- Saber lo que hicieron los Santos es un gran estimulo hacia la virtud. Impulsa a parecernos a ellos. Por esto es muy conveniente que en toda Santa Misa, como ya sucede en los domingos y otras Fiestas, haya tres Lecturas, de modo que, como antes sucedía en el Breviario, una sea hagiográfica o que aluda a la vida y hechos mas ejemplares de uno de los Santos principales que se celebren cada día. Las Misas recobran así más valor catequístico y la sana novedad de enseñarse cada día algo poco sabido y estimulante al bien. En caso de quererse brevedad en la Santa Misa, esta lectura hagiográfica podría ser potestativa o no obligatoria u optativa en cuanto a poderse elegir entre ella y la otra que se refiere al Antiguo Testamento o a las epístolas del Nuevo. Hasta en días feriados no debiera faltar lectura o recordación hagiográfica de uno de los santos principales del día, y para cada día del año podrían, por tanto, elaborarse las brevísimas biografías de los Santos más destacados de cada fecha, de modo que la lectura hagiográfica de un mismo Santo no se repita sino dentro de algunos años.

23. Libros litúrgicos de mayor tipo de letra.- Los sacerdotes ancianos se ven obligados a hacer gran esfuerzo para leer en los Misales actuales por el tipo de letra tan menuda que tienen. Conviene tener esto presente, para que no falten ediciones apropiadas para personas mayores o de vista cansada.

24. Gracia increada.- Este es otro punto en el que la Teología se quedó teórica y prácticamente corta. No descifró bien qué es la gracia increada ni menos los varios modos de relación personal con ella, para que no resulten prácticamente utópicos o falsos algunos conceptos bíblicos como lo de «poder llegar todos a ser perfectos ¿la medida de la plenitud de Cristo» (Ffes., 4, 13), y arribar por la caridad a «estar llenos de toda la plenitud de Dios (Tes., 3,1 9), y merecer ser amados y glorificados como Cristo en el seno del Padre(Jn., 17, 20-26; Apoc., 3, 21). Pero ya existe un libro que pone las cosas en su punto, hablando con tanta claridad, que pone la Gracia Increada incluso al alcance de todo niño que sepa leer y tenga uso de razón. ¡Nada de misticismos tenebrosos! Nos referimos al adjunto libro “Cómo arribar fácilmente a una santidad y gloria de origen increado” que en cada página contiene fundadísimas y muy apodícticas novedades teológicas, sin que nadie pueda ver con certeza que algo se opone al dogma y moral católica, por muy raros que parezcan los muy fundados conceptos que se dan a conocer.

25. Sacerdocio de la mujer.- El Vaticano II ha hablado claro, al condenar toda forma de discriminación basada en el sexo, etc., como contraria al plan de Dios (Gaudium et Spes. 29). Quien dice “toda”, nada exceptúa, a no ser que se quiera ser como los herejes montanistas, novacianos, donatistas, etc., que, en otra regla general relativa al «A quieres los pecados (=sin exceptuar los de ninguna clase) les serán perdonados», siempre que haya la necesaria condición el verdadero arrepentimiento, ellos exceptuaron pecados que la Iglesia no podía perdonar. “Es, pues, muy grave esta cuestión y se puede hundir ignoradamente en la herejía cualquier teólogo que discrimine a la mujer, únicamente por razón de su sexo…” Añade el mismo Concilio que:»la mujer, allí donde no lo ha conseguido todavía (=como ocurre en habérsela marginado para que no reciba el Orden Sacerdotal) reclama la igualdad de hecho y de derecho con el hombre»(Gaudium et Spes, 9). Luego el susodicho Concilio hasta urge y manda implícitamente que se le empiece a conceder a la mujer el sacerdocio, aunque Cristo, por inoportunidad de los tiempos, no llegara a tanto, ya que ni hasta les administró la Sagrada Comunión, ni las faculté para administrar Comuniones a otros; coses éstas últimas que igualmente nunca debieran haberse consentido, si hubiera imperado siempre un injusto tradicionalismo sutilmente herético todavía no vencido en cuanto a terminar por no discriminar a las féminas competentes respecto a otorgarles la otra facultad restante que es la de Consagrar el Cuerpo y Sangre del Señor. Cristo dijo infaliblemente a la cananea que no podía acceder a lo que pretendía, porque El había sido enviado por su Eterno Padre a sólo las ovejas perdidas de la casa de Israel. Mas como la cananea insistiera con mucha fe, humildad, caridad para con su hija, etc., poniendo razones muy comprensivas, ello motivó un cambio de Providencia Divina, entendiendo Cristo que cesaba el precepto de su Eterno Padre y que la voluntad de éste era ya que atendiera a esa mujer pagana en su muy fervorosa reclamación. Traemos este pasaje evangélico para que se vea meridianamente el valor teológico que tienen algunos documentos eclesiásticos y palabras del Papa, que tuvieran el sabor negativo de la primera actitud contraria del Salvador respecto a la cananea. Pues al surgir en la Iglesia nuevas actitudes como esta nuestra que se parece a la de la cananea, es preciso ver el nuevo e implícito precepto divino que urge cumplirse otorgando sin demora el sacerdocio a la mujer.