Mar 032017
 

Iostane Polart Plisnier (Susy)

Efímero el oro de la codicia Reducida a ceniza la ambición Absurda e inútil la venganza

Solo queda en pie la obra de fe y de Amor de los Conquistadores

DON FRANCISCO PIZARRa y DON DE DIEGO DE ALMAGRO» Muchísimas veces he intentado querer o por lo menos apreciar al Mariscal don Diego de Almagro, prueba de ello es que he buscado con interés datos históricos que puedan explicar su participación histórica (poco brillante en la conquista del Perú según los Pizarristas).

Al conocer hace unos meses el hermanamiento de la Ciudad de Almagro con la de Trujillo he vuelto a estudiar la vida de ese personaje, que por lo visto nació en Aldea del Rey, población dependiente de Almagro en la comarca de Almodóvar.

Su humilde origen y su condición de ilegítimo explican la falta de docu- mentos (sólo por propio testimonia sabemos que nació en 1.480), de mozo sirvió como criado en Toledo en la casa del licenciado Luis de Palanca, uno de los cuatro Alcaldes de Corte de los Reyes Católicos; por razones OScuras marchó a Sevilla (huyendo la persecución de la justicia), allí em- barcó el 11 de abril de 1.514 en la expedición de Pedrarias Dávila, quien Va a tomar cargo de su gobernación en Castilla de Oro (Panamá).

En Panamá como otros tantos soldados anónimos después de militar con varios Capitanes se convierte en poblador y es en el repartimiento de los Caciques e Indios donde le encontramos formando compañía en la misma SOciedad de colonos que donFrancisco Pizarra. (Es allí donde se conocen).

En el Perú a la llegada de los españoles corre el mito de la amistad frater- nal entre el extremeño y el manchego, pero puede que sea falso ese punto

de partida, sólo estamos seguros de que fueron SOCIOS, el Mariscal don Diego de Almagro y el Gobernador don Francisco Pizarro.

Manuel Ballesteros biógrafo de don Diego de Almagro le retrata de manera poco grata, pequeño, enjuto, desmedrado, con la cara llena de verrugas y como colmo de las desgracias tuerto después de la batalla de Pueblo Que- mado, según los cronistas de la época era ambicioso, presto a la moción, con grandes dotes de organizador y buenas facultades para el reclutamien_ to de tropas, era también jugador, rudo, de muy mala lengua (Raúl Porras según la opinión de Gómara y de Pedro Pizarro) pero eso sí muy buen sol- dado, gran peón que por los montes espesos, seguía a un indio sólo por el rastro. De Francisco Pizarro, dicen sus enemigos que era un hombre ecuá- nime, supersticioso, preocupado siempre por su buen nombre, inclinado a la bondad y la justicia, un soldado resentido habla de él como «El buen viejo del Gobernador», otro dice «a nadie quitó lo que merecía», los cronis- tas cuentan que era recio de cuerpo y alma, tenaz, muy trabajador, amigo del silencio, poco expresivo en sus afectos, buen cristiano, sin vanidad ni pompas y abnegado hasta el sacrificio.

Infantil en las leyendas de la pérdida de puercos imaginarios, gracias a la cédula Real del 22 de diciembre de 1.837 (expedida por Carlos V en Valladolid), no podemos dudar de que en compañía de su padre Francisco Pizarro aprendió el uso de la pica Suiza, el manejo de la espada corta y la técnica de arrojo y tenacidad en las guerras de Granada y de Italia.

Francisco Pizarro, pues, pasó a las Indias en 1.502 no sólo «como un hidal- guillo ambicioso con una capa y una espada» (como dice Oviedo) sino con la experiencia de haber servido bajo las órdenes del Capitán D. Gonzalo Fernández de Córdoba.

Francisco Pizarro Lugarteniente de Vasco Nuñez de Balboa, participa des- pués en la expedición de Ojeda, Enciso y Nicuesa donde adquiere técnica suficiente para emprender el descubrimiento de lo que era el Virú, tierra de donde vuelve herido y agotado el infortunado Capitán Pascual de Andagoya.

Es en 1.524 cuando forman compañía tres respetables pobladores de Panamá.

Francisco Pizarro: Conductor de la empresa, la persona más capacitada. Hernando de Luque: Es financiero, tiene amistad con el Gobernador de Panamá Pedrarias de Ávila (encubre al funcionario Gaspar deEspinosa quien no puede invertir abiertamente).

Diego de Almagro: Buen soldado, encargado de enganchar hombres, bus- car bastimentos para la expedición y comunicar entre Panamá y los puntos de avanzadas.

Primera expedición: 1.524–25.

En noviembre de 1.524, Francisco Pizarra marcha con un sólo navío y 112 hombres.

Diego de Almagro sale cuatro meses después con el otro barco y 70 hombres.

Esta primera incursión fue de lo más deplorable, hambre, ataques de los Indios, varios hombres muertos, otros áridos; Pizarro recibe siete heridas de importancia y Almagro pierde un ojo en Pueblo Quemado.

Francisco Pizarro permanece con sus hombres en Chochana.

Almagro vuelve a Panamá con sólo una muestra de oro y pedrería para convencer al Gobernador afín de recibir autorización para reclutar hom- bres y ayudas, éste está decidido a poner fin a lo que considera una loca empresa, es Hernando de Luque el que salva la situación llegando a con- vencer a Pedrarias, quién condiciona su permiso al nombramiento de su segundo Capitán, Almagro toma el mando alcanzando esta capitanía, (según unos de forma desleal), Almagro explica que se vio obligado a to- mar el cargo por miedo a que fuese tomado como un extraño.

Con el éxito de esas gestiones los dos Capitanes y el Clérigo Hernando de Luque formalizan de nuevo la sociedad.

(Recordar ese nombramiento impuesto por las circunstancias … se justifica igual que el impuesto por la Corona y el Consejo de Indias en 1.529, cuan- do Francisco Pizarro recibe el de Adelantado prometido por él a su socio Diego de Almagre).

EXPEDICIÓN: 1.526–27

Estamos en marzo de 1.526, vuelven a marchar los dos Capitanes con dos navíos, 160 hombres y unos caballos; penosa navegación, calor, lluvia, mosquitos, mucha hambre y acoso de los Indios a cambio de unas mues- tras de oro que lleva Diego de Almagro a Panamá al nuevo Gobernador Pedro de los Ríos, a fin de volver a obtener licencia para el reclutamiento de tropas.

En 1.527 por fin toman contactos con unos Indios súbditos delinca y deci- den avanzar hacia el Sur.

(Varios Cronistas hablan del primer enfrentamiento entre Pizarra y Alrna_ gro, este último insulta a los soldados cansados de sufrir tantas penalida_ des, Francisco Pizarro sale en defensa de sus hombre con quienes permanece en la Isla del Gallo, enviando Almagro a Panamá con el oro recogido en busca de refuerzos, pero Pedro de los Ríos ha decidido poner fin al descubrimiento del Imperio del Sur; para evitar cualquier desobe_ diencia por parte de Almagro y Luque, embarga el barco, prohibe el reclu- tamiento y la recaudación de fondos, manda un Capitán de su confianza con dos navíos para recoger a Pizarra y a sus hombres en la Isla del Gallo, «desconocía el Gobernador la tenacidad del Jefe Trujillano», ese con 13 voluntarios (los trece de la fama) toma la decisión de permanecer esperan- do milagrosa ayuda; con esa decisión tan democrática Francisco Pizarro no sólo gana nuestra simpatía sino que es indudable que posibilita el futu- ro descubrimiento y conquista del Tahuantisuyú, ya que Pedro de los Ríos ante los hechos se ve obl igado a mandar nueva embarcación para SOcorrer a los 14 aventureros refugiados en la Isla de la Gorgona, pero eso si con la condición de regresar con ellos en el plazo de seis meses.

(Esta condición hace suponer que al igual que Luque y Almagro el Gober- nador de Panamá tenga plena fe en el Capitán Francisco Pizarro y en el la vuelta a Panamá es triunfal, la pequeña expedición ha desembarcado de forma pacífica en Túmbez, (han descubierto 250 leguas de costa y están seguros de hallarse frente a unas tierras inmensas y ricas), sólo el Goberna- dor niega su apoyo a la empresa, que según él ha costado demasiadas vi- das, es cuando los tres socios deciden librarse de la tutela del Gobernador y obtener las Capitulaciones del Rey de España.

Pero … ¿Quién va a gestionar la autorización a España?

Hernando de Luque no puede abandonar su puesto de Panamá, Almagro piensa … que un tuerto poco puede conseguir en la Corte … el Cronista Este dice, «el propio Almagro consigue dinero par el viaje de Pizarro, por prés- tamo a amigos suyos».

De los tres el más apto es sin duda Francisco Pizarro, es de la Ciudad de Trujillo de Extremadura, (donde pernocta Carlos V camino de Sevilla en , .526), los Pizarro no son desconocidos en la Corte, son varios los que participaron en la Reconquista y en las campañas de Italia, (en 1.503 Gon- zalo Pizarro «el Largo» es Cantina de sus Altezas) y el argumento de más peso toda una recomendación … el parentesco con Hernán Cortés, quien esta en la Corte en esa fecha.

Según unos, firma las Capitulaciones la Emperatriz Isabel el 26 de junio de 1.529, según otros es la Reina madre doña Juana el 26 de julio de 1.529. Esas capitulaciones con los nombramientos y los sueldos provocarían

grandes disgustos (recordar que normalmente esos sueldos se pagaban de las rentas de la propia tierra por descubrir y conquistar).

Varias veces hemos leído relatos de la entrevista entre Carlos V y Francisco Pizarro, dudo que haya tenido lugar. .. y menos de que nuestro paisano taciturno (todos los cronistas están de acuerdo que era un hombre de poca palabra) pueda haber tenido la palabra para la división de la Gobernación y el cargo de Adelantado de las nuevas tierras por descubrir para su socio.

En Toledo consiguió Francisco Pizarra más de lo esperado, no podía tomar el riesgo de discutir los nombramientos «no aceptado un título sin el otro, corría el peligro de que la Corona buscase a un tercero».

Francisco Pizarra es nombrado Gobernador, Capitán General, Adelantado y Aguacil Mayor a Perpetuidad, no afectando esos títulos al régimen eco- nómico establecido entre los socios.

A la llegada de esas noticias en Panamá, Almagro se siente engañado y más segundón que nunca, dando a entender públicamente que se retira de la sociedad «no gastando más de lo gastado», el otro socio, Hernando de Luque se la tiene que arreglar sólo buscando dinero para mantener lo con- centrado hasta el regreso de Pizarro.

Si estas noticias disgustan a Diego de Almagro, más molestias le van a cau- sar la vuelta de España de su socio (enero de 1.530), ese llega acompaña- do de sus hermanos Hernando, Juan, Gonzalo y Francisco Martín de Alcántara, de sus parientes, muchos valientes Trujillanos descendientes de los que reconquistaron la villa en el siglo XIII. Con razón dice Herrera» poco ganaremos los que no somos de Trujillo de Extremadura». Otra vez Almagro se siente engañado y manifiesta el deseo de retirarse, hasta piensa realizar por su cuenta una expedición (M. Ballesteros),

Después de enfadarse, de renunciar a participar, de poner en peligro lo conseguido, de retrasar la empresa termina siempre por reconciliarse con Francisco Pizarra ¿Que remedio le queda?, pero como dice Garcilaso «Amistades reconciliadas siempre tengan algún olor del mal humo pasado».

y todos esos hechos ocurridos antes de la tercera expedición, la definitiva, la de 1.531 provocan el malestar entre pizarristas y almagristas.

Mar 012017
 

Ignacio Plaza Rodríguez. Provisional.

En la presente exposición voy a intentar, por medio de algún documento que entrego a esa presidencia y de las circunstancias en que se vende Ca- bañas a la villa de Trujillo, más el nombramiento de Felipe II, a un Álvarez de Toledo, demostrar que Cabañas del Castillo fue una Abadía.

Dentro de las Extremaduras existentes en la península (tierras a extremos del río Duero); La Soriana, La Toledana de Montalban; La Talaverana o alta (la nuestra sería la baja), la Portuguesa con su centro en Extremoz, y la única que nos queda: la Extremadura Leonesa.

Por el tratado de Sahagún, 1.158, entre los hijos de Alfonso VII; el leonés Fernando II y el castellano Sancho III, la Extremadura actual era territorio a conquistar por León. Y efectivamente, el último rey leonés, Alfonso IX va a avanzar por Coria, Cáceres, Badajoz y lerez y solo el hecho de la unifica- ción de León y Castilla en la persona del hijo del rey leonés, Fernando III, el gran conquistador, hace que todas las reconquistas en esta parte central de la península sean para el trono de Castilla.

No puede extrañar, que en aquellos años de lucha contra los árabes se dieran las fortalezas a los que podían defenderías en caso de nuevos ata- ques. Es por ello que Cabañas de Castillo pasó de manos de la Orden de Calatrava a la del Pereiro, que luego se llamó de Alcántara.

En la venta de Cabañas a Trujillo, existe lo que podríamos considerar una forma de abadía, no eclesiástica; el rey se reserva los diezmos de las Iglesias. El poco interés demostrado por la villa tal vez fuera debido, más que a la lejanía, a la privación de los diezmos. En cuanto al precio, 30.000 mrs. de moneda blanca, en nota adjunta se explican los valores y el porque de estas distinciones dinerarias.

Esa venta por necesidad para su coronación, y esa reserva (lo de demoli- ción es precaución defensiva), es lo que a mi juicio vendría a constituir el origen de la abadía:

«Se reserva el rey, en dicha venta, los diezmos de las iglesias».

El diezmo es el tributo más saneado que tiene, ya la iglesia (diezmo ecle- siástico), ya los señores o nobles (diezmo laico). Tendríamos en el caso que nos ocupa un diezmo eclesiástico, reservado a la corona. El hecho de demostrar la fortaleza, que luego veríamos repetidos por estos territorios, en la primera visita de Isabel la Católica, cuando manda desmochar las torres de homenaje en Cáceres, a excepción de la llamada casa de las ci- güeñas, que pertenecía a la familia Ovando, que había sido leal, y que venía a evitar los casos de insurrección ante la corona desde las fortalezas.

El hijo de Alfonso X, que luchó con su padre (no le correspondía la corona, que debería pasar a los infantes de la Cerda, hijos del primogénito), estuvo ayudado en Extremadura por la Orden Templaria y, para atraerse a los ta- laveranos, les hozo donación de varias dehesas que tenía su abuelo Fer- nando; de dichas dehesas nos interesan las de Castrejón de Ibor, que va a delimitar el término jurisdiccional de Trujillo, que al efectuarse la división provincial en 1.833, va a pasar a la provincia de Cáceres en parte, y la de- hesa de Iban–Román, que limitará a Trujillo por naciente y en donde en- contraremos a Guadalupe y Alía, que también pertenecían a Talavera.

y regresando ahora a Cabañas del Castillo, nos encontramos con que este fuerte está situado dentro de los límites ciertos de Trujillo, que por esta par- te norte lo constituía el río El Monte que luego quedará en Almonte. Y más al sur del Almonte está la fortaleza desmochada del castillo. No así las al- deas que formaron las gentes que durante los años inciertos de las luchas venían a refugiarse a este fuerte y que son: más al norte del río, ya para tierras de Ibor, Navezuelas en su nacimiento; Roturas más abajo, y Reta- mosa, ya cercana a Deleitosa. Robledollano, que se repartió con Deleitosa, está más separado al norte; y resta tan solo Solanas de Cabañas.

Geográficamente, Cabañas del Castillo, está constituida por un triángulo, cerrado al este por las crestas de las Villuercas y mas allá Talavera; al norte por el curso del río Almonte y al sur por el curso del río Berzocana, que luego de pasar junto a esta villa, la llegar a Solana, se dirige hacia el oeste para confluir con el Almonte. Dentro de dicho triángulo, la llamada gar- ganta de Santa Lucía, que vierte hacia el Almonte, mas abajo de Roturas y de cuyo naciente se surte de aguas potables la ciudad de Trujillo.

Hay dos pequeños ríos: uno, el Valbellidos, que viene de las dehesas de Berzocana, colindantes con Garciaz; luego de su unión estos riachuelos, vierten en el Almonte, unos 300 m más arriba de donde se construyó «La Puente del Conde» en 1460.

Hemos encontrado, lo que podría constituir una forma de Abadía, en la reserva de los diezmos, pasemos ahora a su historia unida a una de las

familias ennoblecidas por la corona, desde tiempos de la dinastía Trastamara.

Con los Trastamaras, va a sufrir la nobleza una variación, siendo sustituida la antigua o tradicional, podríamos decir feudal, por una nobleza de servi- cio, además de la que va a originar la gran familia de esta Casa, con sus hermanos y allegados.

Los Álvarez de Toledo, pertenecen al servicio de la corona ya en tiempos anteriores a la llegada de D. Enrique 11, el de las Mercedes; pero va a ser a partir de ahora, cuando van a ir escalando los grados de la nobleza: seño- res, condes, duques, virreyes.

El primer Señor de Oropesa, será D. García Álvarez de Toledo, que siendo Maestre de Santiago y teniendo confiada la defensa de la ciudad de Tole- do, la entrega a las fuerzas del primer Trastamara sin resistencia (ya en aquel tiempo habían comenzado las defecciones hacia D. Pedro, sobre todo de la nobleza; que fue la que le apodó el Cruel e incluso el hijo de judío, emperejilados, se llamaron los partidarios de D. Pedro.

A este D. García Álvarez de Toledo, que hace señor D. Enrique 111, va a hacer merced de Cabañas; pero es en tiempos del segundo Señor que men- ciona a Cabañas entre sus dominios.

El tercer Señor de Oropesa y por lo tanto de Cabañas, también de nombre Carda, es portador del Estoque Real, como tal le veremos acompañando a D. Juan 11 de Castilla, cuando el año 1.420, huye de Talavera de la Reina, donde le tiene sometido su primo y ahora cuñado, D. Enrique, Infante de Aragón, que acaba de desposarse con Dña. Catalina y conseguir el Mar- quesado de Vi llena.

Acompañan al rey, que no se paró en Villalba, por no ofrecerle buenas defensas y pasando por las barcas de Malpica, se refugiaron en el fuerte de Montalban: D. Álvaro de Luna, su cuñado Pedro Portocarrero, Diego Ló- pez de Ayala, Pedro Carrillo de Huete, halconero mayor, y D. Garda Álva- rez de Toledo, portador del estoque Real, entre otros.

Estuvieron entre los cercadores: D. Ruy López Dávalos, D. lñlgo López de Mendoza y el infante D. Enrique.

~s durante la vida del cuarto Señor de Oropesa y de Cabañas, D. Fernando Alvarez de Toledo, años 1.444 al 1.462, cuando se construye La Puente del Conde, cuyo estudio más detallado se acompaña.

Por los años en que se comienza a construir La Puente, reinaba en Castilla Enrique IV, y tenía Isabel nueve años, pronto comenzaran sobre Castilla, cuando aún no se han cerrado las heridas de las luchas con los Infantes de Aragón, las guerras con Portugal, cuyo rey, Alfonso V, que quiso casar con

la princesa Isabel y al final lo hace con su sobrina Juan, aquí cerca, en Pla- sencia, va a invadir Extremadura y llevará la guerra hasta en centro de Cas, tilla y Aragón ya unidas.

En las guerras contra Portugal, Oropesa y por tanto Cabañas han permane_ cido fieles a Isabel, y la reina, en la ciudad de Sevilla y en la continuación de aquel viaje que hiciera a Extremadura, hará Condado el Señorío y será primero de ellos otro D. Fernando Álvarez de Toledo, que tiene quince años, es el 3 de agosto de 1.477, el rey D. Fernando no está en Sevilla lo que prueba que ella tenía potestad para esta ascensión nobiliaria. Fue este Conde el que se casó con una hija de Pacheco, Dña. María, Marqués de Vi llena.

En tiempos del reinado de Felipe ll, para premiar este Rey a D. Fernando Álvarez de Toledo, sacerdote talaverano en Jarandilla y posteriormente en Santa Leocadia de Talavera, le confiere la Abadía de Cabañas, con 2.000 ducados de renta anual; renunció el nominado por considerar excesiva la renta. Era este sacerdote hijo de D. Luis A. de Toledo y Pacheco y de Dña. Inés Duque.

El hecho de esta concesión, viene a corroborar la opinión de ser Cabañas, una Abadía, y el poderla conceder el rey, la continuación de la reserva que hiciera Alfonso X al vender Cabañas a la villa de Trujillo.

y existe otro documento, este gráfico que no se presta como los escritos a interpretación y es el que presentamos, que dice: Mapa de la provincia de Extremadura que contiene los partidos de Badajoz, Alcántara, Cáceres, Mérida, Plasencia, Trujillo y Villanueva de la Serena. -Por D. Tomás l.ó- pez. –Geógrafo de los dominios de S.M. de varias academias y sociedades. –Madrid,año de 1.798.

En dicho mapa y dentro de la jurisdicción de Trujillo, que difiere de la ac- tual, por ser anterior a la división provincial llevada a cabo en el año 1.833, viene consignada la Abadía de Cabañas.

Solamente agregar para conocimiento de curiosos, que le Condado de Oropesa, de la familia de los Álvarez de Toledo, se unió con el de Deleito- sa, que había sido, juntamente con el de Monroy, La Quebradas, Almaraz y Belvís y de los Belvís de Monroy, formando un solo e importantísimo condado en tiempos de D. Fernando Álvarez de Toledo y Figueroa, 111 de los Condes, por casamiento con Dña. Beztriz de Monroy y Ayala, condesa de Deleitosa. Años 1.534 al 1.582.

Tanto Deleitosa como Cabañas y sus tierras pasaron posteriormente a per- tenecer a la casa Ducal de Frías y posteriormente a la de Alba, que era una rama de los Álvarez de Toledo.

Fueron los primeros Duques de Frías, D. Bernardino Fernández de Velas- co, de la nobleza castellana que se casó con Dña. Juana de Aragón, hija bastarda del rey D. Fernando el Católico, tenida con Dña. Juana Nicolau.

NOTAS ACLARATORIAS

  1. l) Alfonso IX, último rey leonés, fue el primero en incorporar a la CURIA, en la que estaban representadas sólo la nobleza y el alto clero, a los repre- sentantes de las ciudades, con lo cual nacen las Cortes. También consi- guieron los burgueses, del comercio, el que no hiciese continuas depreciaciones de la moneda, lo que les impedía su desarrollo, compro- metiéndose, en cambio, a pagar cada siete años, lo que se ha conocido como «Moneda Forera».

II) Venta de los Montes de Toledo, por el rey D. Fernando 111, dice: Yo el rey, vendo a Vos el Concejo de Toledo y al pueblo e a cristianos e moros e a judíos, todos aquestos términos (descripción) que el Arzobispo de Toledo tenía y había. (Era D. Rodrigo [irnénez de Rada).

y con esto os vendo a vos, apoderado de ellos, por «cuarenta y cinco veces mil morabetijos alfonsíes que me disteis, de moneda blanca (vellón)». Gran precio, teniendo en cuenta que había recibido estos montes de manos del Arzobispo y que los pagó, en parte, con la promesa de Baza, que se tarda- ría mucho en conquistar.

III) Maravedí o maravedíes; moneda de cuenta en Castilla y en España, posteriormente hasta tiempos de la Primera República. Sus valores variaron con la aleación y depreciaciones sucesivas. Los primeros en tiempos de Alfonso VI, tuvieron inscripción árabe (copia de los emitidos por los almo- ravides) y luego ya en latín o castellano. Los de oro tenían ley baja, de 16, los de plata (moneda blanca), aleación de plata y cobre y los corrientes eran de cobre. Los ducados y florines, monedas de oro, así como la dobla. La dobla 4.60 gr.; el florín 3.48 gr.; el ducado 3.54 gr. en cuanto al valor del maravedí, sabemos que un escudo valía 350, y que un buen obrero venía a ganar un escudo a la semana.

Una de las grandes depreciaciones se hizo durante el reinado de Felipe 111, que mandó resellar los maravedíes en el doble del valor anterior.

  1. IV) El Diezmo. Era impuesto universal: «los derechos de Dios no tienen límites». En 219, Fernando 11 logró del Papa para ayudar a la reconquista 2/9 partes del diezmo, con lo cual la Iglesia comparte con la Corona (Estado), un impuesto Tercias Reales; en 1.494, Alejandro VI dio conformi- dad a las tercias reales, que venían siendo una concesión. Pío V concede a Felipe 11 el diezmo excusado, la totalidad del diezmo pagado por el tercer

productor que figurase en los Encabezamientos, de cada aldea y otro Papa, Gregorio XIII, le concede al mismo rey las primicias llamadas navales. En 1.571 se incluye, además el diezmo del excusado dicho, el del primer pro- ductor (primero + tercero).

Los diezmos (existían los laicos), se recogían en depósitos especiales deno- minados cillas y cielleros a sus receptores. En 1.821, las Cortes acuerdan reducir el diezmo al 50% y el año 1.838, es el último de su recepción. A primeros de este siglo y hasta el año 1.931, aún se estudiaba en la doctrina cristiana en las Escuelas Nacionales. Pagar el diezmo a la Iglesia de Dios Nuestro Señor.

Una tercera parte del diezmo, para el Estado, Tercias, otro tercio para la Iglesia rural, clero secular y el restante para el alto clero. Así venía a ser el reparto.

  1. V) El naciente de la Garganta de Santa Lucía, está sobre el triángulo de terreno en que se conservan los restos de la fortaleza y de donde, como hemos dicho, se surte de aguas Trujillo.

En Solana de Cabañas del Castillo, que está más al sur del río Berzocana, se venda una imagen pequeña de alabastro, de Santa Lucía, que las gentes consideran milagrosas en enfermedades de la vista.

LA PUENTE DEL CONDE

En el año 1.460, reinando en España (Castilla) Enrique IV, que está enterra- do juntamente con su madre Dña. María de Aragón en el Monasterio de Guadalupe, se construyo esta Puente, que por su fecha ha de considerarse «Monumento Medieval».

En aquel tiempo Aldeacentenera y Retamosa no existían como entidades independientes, por lo cual, figuraba en el documento ,Trujillo como due- ño de la ribera izquierda y Cabañas de Castillo de la derecha, y por la im- portancia ganadera del Monasterio de Guadalupe y la relación que tenía con la cuidad de Trujillo, también está representada en el documento. Dice:

En la Iglesia de Santiago, de la ciudad de Trujillo, a campaña tañida se reu- nió el Concejo en el año 1.460.

Actuaron; por el rey Enrique IV, como notario público, Martín Alfón Piza- rro; como escribano, por el Prior y frailes de Guadalupe, Manuel García, Y estuvieron presentes los honrados caballeros, Diego de Carvajal, Diego Pizarro, Juan Hinojosa, Fernando Caldero. En calidad de regidores

actuaron Luis Chaves, Sancho Paredes, Diego Hinojosa, Juan Corajo, el bachiller Juan Rodríguez de Almanzán y Pedro Alfon de Orellana.

En nombre del cuarto Señor de Oropesa, D. Fernando Álbarez de Toledo, actuÓ el vecino de Cabañas del Castillo, Diego Fernández de Usasa.

Con fecha posterior el señor de Oro pesa hizo concierto con el Honrado Concejo de la Mesta, para el tránsito de ganados por La Puente, mediante el pago de dos cabezas (carneros u ovejas) por cada mil, habiendo de con- tarse a la entrada o salida de La Puente.

Las condiciones del Concierto fueron las siguientes:

1º) Que la ribera izquierda del río, continuase siendo propiedad de Trujillo y de consiguiente quedaban como suyas para siempre jamás, la tierra, hier- bas y abrevaderos, pesca y madera de la citada margen.

2º) Que Trujillo y su tierra tendrían paso franco por La Puente, tanto las personas como los ganados, sin que jamás tuvieran que pagar portazgo ni tributo alguno.

3º) Que D. Fernando no podría construir torres ni fortalezas en los extre- mos de La Puente, ni tampoco sus sucesores ni herederos, incurriendo, si así lo hacían, en la pena de 10.000 doblas de oro, que cobraría la ciudad de Trujillo.

Feb 232017
 

Juan José Pastor Serrano.

De forma providencial ha llegado a mi poder un manuscrito sobre cosas y hechos de Santa Cruz de la Sierra escrito y bien documentado, por D. Ma- nuel Hidalgo Aguilar, Maestro que fue en Santa Cruz en el mil ochocientos y que constituye un documento inestimable para conocer los hechos y dis- cordias en esta Villa.

En este trabajo me referiré al siglo XVII, por ser importante lo que sucedió en esta Villa para su conocimiento y experiencia.

Comenzaré describiendo el pilar que había en la plaza de Santa Cruz y el pleito sobre las aguas con el convento de Agustinos a primeros de 1600.

Por entonces bajaba el agua de la sierra al pueblo y a la plaza por una ca- ñería de piedra de grano labrada y al descubierto hasta dos pilares que había en la plaza. Estos pilares son preciosos recuerdos romanos. En el que está la columna con dos chorros, es rectangular y le constituyen cuatro piedras de una sola pieza, de tres metros de longitud, ocho decímetros de anchura y catorce de gruesas. Unido a este pilar hay otro también de can- tería, aunque de varias piezas y forma de paralelogramo, de tres a cuatro metros de largo y medio de ancho y medio de profundo.

El de dos caños servía para coger agua para las casas y el otro para beber los animales.

La cañería, pero no esta, sino las enterradas son romanas, y anteriores al convento.

Pues bien allá por los años mil seiscientos y tantos el Concejo de esta Villa sin más privilegio que un simple acuerdo, cedía al Convento parte del agua de dicha cañería. Y ¿Cuándo? cuando más bien debiera ese Concejo estar a mal con la conducta de aquella Comunidad Religiosa, que mandó abrir un pozo por dentro de la tapia de la huerta del Convento, haciéndole

más hondo y profundo y en frente del que había en la calle, consiguiendo secar el del Concejo, que era de muy buen agua.

A pesar de todo, el Convento, tomó la parte de agua que le concedió el Concejo y así siguió por muchos años.

Después de un litigio sobre si el Convento debía reparar los desperfectos de la cañería o el Concejo, trató este último de retirar al Convento la gra- cia, pero la Comunidad se alzó de acuerdo y se entabló un ruidoso pleito.

Aduciendo los Agustinos, además de la necesidad que tenían del agua el servicio que prestaban al pueblo de Sacramentos, limosnas, animales a los vecinos pobres y su contribución con ganados para las tropas, que con motivo de las guerras, tanto circulaban por esta Villa.

Esto movió a S. M. y señores de la Cancillería de Granada en mil seiscien- tos setenta y siete y en 1719 fue confirmada la sentencia a favor de los frai- les por el Rey Carlos 111, aunque con la condición de que el Convento tendrá siempre corriente la Cañería hasta la arqueta de distribución que entonces se inauguró.

En tal estado quedó hasta que a finales del siglo XVIII se acordó entre el Convento y el Concejo en que para mayor comodidad de todos, los frailes tomaran todo el agua desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana en invierno y hasta las cuatro de la mañana en verano, pero todo esto sin que nadie pudiera obligar ni al convento y al Concejo a reparar la cañería. Y así llegó hasta que dejó de venir el agua al pueblo.

LEVENDAS DE LA PLAZA

Dejando a parte las lápidas antiguas puestas en la plaza, aquí nos referi- mos a las leyendas del portal de la casa que fue Cilla.

Tiene varios portales, el artífice de dicho portal dice una que está en la esquina de dicho portal: Esta obra hizo el padre Domingo Rodríguez de Rivera, Clérigo Comisario del Santo Oficio, hecha en 1606.

Encima del portal hay otra leyenda de las autoridades entonces cuando se hizo el portal, dice: Inri, Estos arcos se hicieron con licencia del Concejo, siendo Alcaldes Pedro del Toril Ramiro y Francisco Cantalpino. Regidores Justo Vicioso y Manso Martín, ante Ramiro el rico, Escribano, otorgase 1601, Deo escelso Maximo.

En este mismo portal hay otras leyendas de las que en otra ocasión hablaremos.

Han desaparecido las armas del que compró Santa Cruz, que fue puesta en uno de los arcos.

 

PINTAR EL RETABLO DEL CRISTO

El día 10 de julio de 1615 entre el Ldo. Martín Acedo, Sacerdote de esta Parroquia de la Vera Cruz y el pintor de Trujillo Francisco Polo, acuerdan lo siguiente: El pintor se obliga a dorar y estofar el retablo del Santísimo Cristo, que está en la Iglesia de la siguiente forma:

En los tableros de en medio Historias de la Pasión de Cristo, las que se pi- dieren, y en los dos tableros de los costados, lo que se pidiere y convinie- re, todo al óleo y lo demás de la urna dorado y estofado. La caja donde está el Cristo, la ha de pintar hasta media vara, más o menos, monte y otras cosas convenientes, lo demás de la caja, cielo con estrellas doradas las que se pidieren, lo otro de la caja dorado y estofado.

La tabla del costado del Altar mayor se pintará de colores in oro. A todo ello se obliga y será conforme al Señor Cura y si en algo falla se le descon- tará lo que sea conveniente.

El Sacerdote se obliga a pagar por dicha obra 950 maravedís. 300 al co- menzar la obra, 300 al terminarla y 350 a los cuatro meses después de acabada, y le dará casa en que viva y por los tres meses que dure la obra y así mismo le dará cabalgadura para volver a Trujillo, una vez acabada la obra.

El desmonte del retablo será de cuenta del pintor y le ayudarán a montarle. Se obliga Francisco Polo a acabar la obra en los tres meses de septiembre, octubre y noviembre de 1915.

El testimonio lo dieron según Derecho, siendo testigos: Ldo. Pedro Martín Ejido, Pedro lirnénez y Martín Fernández Cerigos, vecinos de esta Villa y los otorgantes a quienes yo el Escribano doy Fe conozco, firmaron, Martín Acedo y Francisco Polo, ante mí, Cristóbal García de la Cruz.

DESLINDE CON TRUJlLLO

Ya antes de la venta de Santa Cruz de la Sierra, las diferencias con Trujillo parece que fueron importantes, teniendo que murar las propiedades de Santa Cruz por los aprovechamientos injustos de los de Trujillo. Así deslin- dan y dan cartas y dan cartas para que la defiendan ante los de Trujillo.

Este muro comienza en el sitio llamado Cerca de Solapán, al codel de las merinas, sube cordel arriba al camino de Madroñera y desde aquí tocando con los Arrocampos y labrados, viene a terminar al ruedo de las fincas del pueblo que están enla carretera, Madrid – Badajoz, siendo su superficie de más de dos mil fanegas de sembradura aproximadamente de las de marco Real.

Destacan en Granada con todo el poder necesario a Alonso Martín del Arroyo, solicitador de causas en la Real Cancillería de Granada y en Su Audiencia y a las personas que nombraren sobre el pleito con Trujillo, Por el cerco de la Dehesa Boyal de este Concejo.

CAMPANA MEDIANA

Hay una carta ante Escribano de día 19 de junio de 1617, en la que el Concejo y vecinos reunidos acuerdan, presentes Matías de Hermosa y Juan [iménez, Alcaldes Ordinarios y Pedro y Alonso Calvo Regidores. Este con- cejo tiene mandada poner una campana el la torre, por la que se quitó a la Iglesia y se puso para el reloj. Esta cuesta unos 4.000 reales y para este efecto se dieron labores en el ejido y dijeron que los 4.000 reales de dicha labranza para pagar la campana.

nombran a Francisco Cantalpino y Alonso Díaz, para que, con todos los poderes necesarios, sobre dichos reales y paguen el precio de la campana y manden que cobren por su trabajo ciento treinta y dos reales de los cua- tro mil que deben recaudar.

Son testigos, Benito Hoyas de Andrés Hoyas, Diego Muñoz y Briceño Díaz, los que firmaron con los Alcaldes, ante mi Cristóbal García de la Cruz.

El día 6 de septiembre se pagó dicha campana por Cantalpino y Díaz. La campana costó 3.500 reales, hecha en Plasencia por Francisco de la Sota Anero y Bias de Ayala su tío, sobraron por tanto 500 reales por tener me- nos peso de lo previsto la campana.

Todos satisfechos, los de Plasencia dan carta de pago de los 3.500 reales entregados y Díaz y Cantalpino dan lo sobrante, después de descontar su sueldo señalado al Concejo. Siendo testigos Gonzalo Blázquez, Matías Espino y Pedro lirnénez, vecinos de esta y el otorgante a quien doy fe y conozco, firmó con su nombre, Francisco de la Sota Anero, ante mi Cristó- bal García de la cruz.

Por lo que se ve que esta campana que se discutió a principio del siglo XX que era del Concejo sino de la Iglesia y todo lo que está en la Iglesia es de la Iglesia.

RELICARIO DE LA IGLESIA DE LA VERA CRUZ

Otro dato significativo de Santa Cruz de la Sierra es su relicario, cuya rela- ción no consta en la Parroquia remitiendo su relación a unas familias que las tenían, siendo una de ellas el manuscrito que tengo de base para este trabajo.

Está constituido por nueve alacenas que contienen lo siguiente:

1 ª La de la derecha bajera, contiene un brazo de madera que contiene una canilla, según la auténtica, de San Cereón.

2ª La que está por encima de la primera, contiene una figura de custodia de bronce amarillo, en cuyo centro hay un tubo de cristal a modo de viril y dentro un hueso que no se sabe de quien es.

3ª También por encima de la anterior, no tiene nada.

4ª La de abajo de en medio, contiene una arqueta, dentro de la cual hay dos alveras preciosamente conservadas en terciopelo morado, bordadas en hilillo dorado y lentejuelas encima de cada una de ellas una corona de mirto, como señal de su martirio.

Un tubo de lata grande, no se lo que contiene por no poder abrir, otro más pequeño de cristal roto y sin nada dentro, una redoma de cristal con una reliquia de San Antonio Abad. Un hueso de brazo y otro de pierna de las once mil Vírgenes, según la auténtica.

5ª Está encima de la anterior en medio, contiene un globo de madera con pinturas, pero sin nada.

7ª La que está abajo a la izquierda, contiene un hermoso cuadro de made- ra bien tallada y forrado con terciopelo encarnado y en su centro un hueso de San Fulgencio, Patrón del Obispado.

8ª Alacena, por encima de la anterior, contiene una pequeña calavera fo- rrada como las anteriores, pero más deteriorada. También hay una pirámi- de de madera, formada de tres triángulos de cristal y dentro un hueso de San Clemente Mártir.

9ª Alacena, está encima de la anterior y no tiene nada.

Este relicario se exhibía, según nuestros antecesores, en las fiestas principa- les, abriendo sus portezuelas.

CONSECUENCIAS DE LA VENTA DE SANTA CRUZ

Una de la cosas que llaman la atención, después de la toma de posesión de D. Juan de Chaves en 1.627, es la decadencia de vecindario.

Cuando se vendió Santa Cruz contaba con 430 vecinos, con muchos cau- dales industrias y comercios.

En el censo efectuado en 1.647 quedaban 390 En el censo efectuado en 1.682 quedaban 362 En el censo efectuado en 1.692 quedaban 138 En el censo efectuado en 1.716 quedaban 60

y así siguen los siguientes censos.

Lo mismo se encuentra en cuanto a granjería y ganado. El año 1.624 se contaban 9.548 cabezas de ganado lanar El año 1.716 se contaban 1.716 cabezas de ganado lanar El año 1.624 se contaban 2.418 cerdos

El año 1.716 se contaban 106 cerdos

De ganado vacuno en 1.624 había 981 cabezas De ganado vacuno en 1.716 había 80 cabezas y así respectivamente de todo lo demás.

Con lo que se puede suponer lo que le cayó a esta Villa con se vendida. Llegando el caso de que el Sr. Cura Rector de la Parroquia estando un día de los más festivos del año revestido para decir la misa, el mismo conde Chaves, después de injuriarle de palabra y de obra le puso preso, causando este hecho a vecinos y forasteros un gran y notorio escándalo.

Por eso, en el cuadernillo en que se lee esto en su margen izquierda hay escrito: Santa Cruz tu te verás sola y con cuatro vecinos, el Cura, el Sacris- tán, el Conde y los Agustinos.

CASA RECTORAL O PARROQUIAL

Sepan cuantos esta carta de venta vieren, como yo Juan Orellana Carvajal, vecino de Santa Cruz de la Sierra, tutor de María, Pedro y Teresa, hijos de Juan Sánchez Alvarado y Dª María Caja su mujer, difuntos. Como tutor y con el poder que tengo vendo una casa con corral y huerto en esta Villa, para redimir deudas de los citados hijos. La casa está en la parte superior de la Plaza Mayor, da con casa de Diego de las vacas Mayordomo y casas de Francisco liménez Indio, viejo vecino de esta Villa.

El Ldo. Mateo Jirnénez de Rivera, Presbítero de esta Villa puso 300 duca- dos y después de los plazos previstos y la aceptación de los hijos, se le ad- judicó al Ldo. Mateo en escritura. Vendo al dicho Ldo. Mateo la casa, corral y huerto en los dichos 300 ducados de vellón.

De ellos 30 recibidos de dicho Ldo. en presencia del escribano y demás testigos de la escritura.

Los otros 270 ducados se quedaron en poder del Ldo. Mateo para redimir las deudas contraidas sobre la casa y fincas de dichos menores, así: 150 ducados, para pagar los réditos a la memoria que fundó el Ldo. Domingo Rodriguez de Ribera, Presbiro ya difunto y otra escritura de la dicha me- moria de 20 ducados y sus réditos.

Otros 80 ducados a pagar a Alonso Blázquez, Vicario de Ibahernado, que todos juntos hacen 270 ducados y con los 30 recibidos por Juan de Orella- na Carvajal, hacen los trescientos ducados que costó la casa desde enton- ces Casa Parroquia].

Hechos los cargos pertinentes, el Ldo. Rivera recibió la casa y quitó todas las deudas y ambos a dos vendedor y comprador lo firmaron el 30 de Abril de 1.659, siendo testigos Francisco González, Sacristán, Francisco Gonzá- lez, herrador y Fernando Ramos, mozo, vecino de esta Villa y los otorgan- tes a los que yo el Escribano doy fe y conozco, lo firmaron Mateo Iirnénez de rivera y Juan de Orellana Carvajal, ante mi Fernando Sánchez Duque, escribano del Ayuntamiento de esta Villa, y en fe de ellos firmé y sellé el 19 de Mayo de 1.659.

Desde esta fecha fue y sigue siendo Casa Parroquial de la Parroquia la Ve- ra Cruz de Santa Cruz de la Sierra.

Feb 212017
 

Ángel Olmedo Alonso y Antonio Trinidad Muñoz. Provisional.

Ateneo, del latín athenaeus, y este del griego athenaios. Nombre de algunas asociaciones, las más veces científicas o literarias. Local en donde se reúnen (58), Históricamente el nombre de ateneo sirvió en un principio para designar los templos erigidos en honor de Atenea. Más tarde se aplicó en algunos centros culturales de la antigua Roma. Pero estos adquieren mayor importancia a finales del siglo XVIII, y entonces comienzan a destacar co- mo centros culturales que trasmiten la ideología progresista. Fueron muy numerosos en la Francia revolucionaria. El primero del que se tienen noti- cias en el Estado español es del Ateneo Español, fundado en 1.820, con la finalidad de discutir sobre cuestiones referentes a la legislación, política, economía y en general de todo aquello reconocido como de pública utili- dad. La vida de éste fue breve ya que al terminar el periodo constitucional en 1.823, la vuelta al absolutismo de Fernando VII lleva consigo el recorte de la libertad de expresión y asociación.

En este marco de diversidad que representa el ateneo nos encontramos con la fundación en 1.847 del Ateneo de las Artes alrededor de 1.861 del Ate- neo Catalán de la Clase Obrera, que según Anselmo Lorenzo cobijó a los que posteriormente serían destacados militantes de la Internacional, como es el caso de Rafael Pellicer. El mismo autor, refiriéndose al ateneo madri- leño, dice que era el principal centro de reunión de los obreros madrileños con inquietudes sociales y políticas, celebrándose semanalmente reunio nes y controversias sobre temas de filosofía y sociología (59). Vemos pues, como en el siglo XIX, con los inicios del movimiento obrero, adquirirá un

(58) Diccionario Enciclopédico Espasa, tomo 3. Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1.988.

(59) LORENZO Anselmo.: El Proletariado Militante; Editorial CNT, Toulouse 1.945.

exponente nuevo: difundir la cultura entre el proletariado; son los primeros ateneos obreros.

Con esta comunicación no pretendemos hacer un estudio de los ateneos en general, sino simplemente estudiar la importancia que dentro del movi- miento anarquista tendrá la relación ateneo-movimiento libertario. Para ello hemos tomado el caso concreto del Ateneo de Divulgación Social de Navalmoral de la Mata, en el periodo que va desde el 1 de julio de 1.931 al 7 de noviembre de 1.933. Dos razones principales nos incitan a ello:

–La importancia que este núcleo y su zona de influencia tendrá en Extre- madura y concretamente en la provincia de Cáceres.

–El contar con la documentación suficiente para su estudio: El libro de actas de la Junta Directiva y Juntas Generales del Ateneo de Divulgación Social de Navalmoral de la Mata.

Ahora bien, es por esto que si al principio de esta comunicación nos he- mos referido, a modo de introducción, al ateneo en general, lo hacemos ahora respecto a los ateneos libertaríos.

Los ateneos obreros adquirieron muy pronto una gran importancia dentro del movimiento anarquista, si la sociedad obrera y más tarde el sindicato, era el instrumento de lucha de los trabajadores, el ateneo era el lugar don- de se formaba y capacitaba intelectualmente para superar el modelo de sociedad existente.

Los ateneos libertaríos fueron lugares de esparcimiento y recreo para los trabajadores tras la jornada laboral y centro de expansión de una cultura nueva, ajena al Estado, que debía llegar a todo el pueblo. Su misión es la de ir conformando una nueva mentalidad destinada a reemplazar los valo- res tradicionales del orden social jerarquizado y su división en clases. Eran por consiguiente, focos desde los cuales se expandían los valores defendi- dos por el anarquismo y el anarcosindicalismo, que rechazan la sociedad autoritaria y presentan una alternativa nueva basada en el apoyo mutuo y en una ética de la responsabilidad personal e individual. Esto implica la necesidad de asumir una responsabilidad personal que no se puede dele- gar en una colectividad, bien sea en uno de sus miembros o en las form~s de organización por las que esta se regula, favoreciendo con ello la adqUI- sición de la necesaria autonomía individual en el proceso de emancipa- ción. Este aspecto va a ser muy importante con respecto a las teorías socialistas y comunistas, mientras estos confían en la acción del Estado para resolver los problemas sociales (y culturales) y en las minorías dirige~- tes como guías del proceso revolucionario, el movimiento libertario conSI- dera que debe ser cada individuo quién en unión con los demás adquiera

la suficiente preparación que sea capaz de actuar por si mismo. El ateneo libertario intenta arrebatar al Estado y al capital espacios de actuación y, por tanto quitarle parcelas de control.

Desde los ateneos los militantes de la CNT y los anarquistas se dedicaron a expandir sus ideas. Fueron tribunas donde se tocaron aspectos como el estudio de la sexualidad, de la naturaleza y el equilibrio de esta con las personas, predicaciones contra los vicios y en favor de la cultura, y desde donde se fomentó la creación de escuelas racionalistas basadas en ideas pedagógicas antiautoritarias.

Un caso concreto: El Ateneo de Divulgación Social de Navalmoral de la Mata.

ORGANIZACiÓN

La forma de organización de este ateneo, como es la norma general de los ateneos libertarios, se basa en dos órganos diferenciados que son:

–la Junta General, formada por todos los socios en asamblea. Es la base de la organización y para que cualquier acuerdo o acción emprendida por al- gún miembro o por la Junta Directiva pueda ser llevada a cabo debe ser aprobada por ella. Cualquier miembro tiene derecho a voz y voto. Es la encargada de elegir la Junta Directiva.

–la Junta Directiva es la encargada de convocar la Junta General. Se com- pone de Presidente, Vicepresidente, Secretario, Vicesecretario, Tesorero, Contador, Bibliotecario y cinco vocales en el caso de Navalmoral.

La función del presidente era la de presentar oficialmente el ateneo así co- mo la de firmar con el Secretario la correspondencia y en unión del Conta- dor y el Tesorero las autorizaciones de pago.

La del Vicepresidente consiste en ayudar al Presidente y ocupar su puesto en su ausencia.

El Secretario es el encargado de tener al día el registro de altas y bajas de 105 asociados, redactar y firmar la correspondencia, además de otras fun- ciones administrativas.

El Vicesecretario redacta y firma las actas de la Junta Directiva, así como pasar a limpio las de las Juntas Generales y suplir las ausencias del Secretario.

La duración de estos cargos era de un año renovándose por mitad cada seis meses y su desempeño totalmente gratuito.

En el caso de que alguno de estos miembros dimitiera de su cargo, el pro- cedimiento consistía en presentar la dimisión por escrito con las

correspondientes alegaciones debiendo ser aprobado por la Junta General. Este es el caso, por ejemplo, que se recoge en el acta de la Junta General Extraordinaria del 13 de noviembre de 1.931, en la que Arsenio Feliú, bi- bliotecario y Eulogio Luengo, tesorero presentan por escrito su dimisión que una vez leídas sus causas son aprobadas por mayoría, así se pasa a nombrar nuevas personas para estos cargos.

Tanto las reuniones de la Junta Directiva como las Asambleas de la Junta General, siempre se inician con la lectura y aprobación del acta anterior.

FINANCIACIÓN DEL ATENEO

En lo que respecta a la financiación podemos encontrar tres tipos diferentes:

Cuotas de los asociados. Es la más regular y la principal fuente de ingre- sos. La cuota mínima establecida era de veinticinco céntimos al mes (recordemos que el jornal de un obrero oscilaba entre las tres y las cuatro pesetas al día). En el estudio de las actas del Ateneo encontramos frecuen- tes llamamientos al pago de las cuotas por los morosos, algunas veces sin especificar las causas, otras alegando las dificultades económicas por las que pasa el Ateneo. Si bien se es totalmente indulgente con los socios, pues por su precaria situación económica no pueden hacer efectivo el pago.

Donativos. Aportaciones voluntarias, bien en metálico, en bienes o por trabajos prestados a la organización que no se cobran, como es el caso «Florencio Toledano que por un trabajo hecho para el Ateneo, cuyo impor- te asciende a seis pesetas, pide que se den tres pesetas para el comité pro- presos y las otras tres para la suscripción pro familia Germinal».

Otros eventos, donde se incluyen los ingresos obtenidos por representa- ción de teatro, es el caso de las 395 pesetas con 15 céntimos recaudados tras la representación de la obra de teatro «El Lobo» y «Pulmonía Doble». Por rifas, como la realizada en octubre de 1,931, donde se sortea un cua- dro con la foto de Galán y Hernández de las que se sacan mil papeletas y que se venden a 10 céntimos.

Los ateneístas también adquieren una serie de derechos y deberes una vez que son socios de la organización, entre los primeros, casi todos de conte- nido socio-cultural, está el derecho a utilizar la biblioteca, asistir a las cla- ses que se organicen, hacer uso de la tribuna pública, y, en general, de los benéficos establecidos por el ateneo. Entre las obligaciones la principal, suele ser la de «velar por el buen nombre de la entidad, no sólo compor- tándose debidamente en cuantos sitios esté el ateneo representado por su

persona, sino saliendo al paso de cuantas injurias o calumnias puedan lan- zarse por sus enemigos (60).

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS INTERNOS

En los ateneos, como en cualquier organización, surgen conflictos inter- nos, la forma de solucionarlos es siempre dentro del marco de la junta Ge- neral. La presentación de pruebas concretas y la posibilidad de defenderse de las acusaciones es una constante en cualquier conflicto. En este caso el resultado es la aceptación del demandante a retirar su propuesta. En otros casoS, como el de la información recogida en el acta ya citada del 13 de noviembre de 1.931, la disolución se centra entre los miembros de la junta Directiva. Existe un enfrentamiento entre dos miembros de ésta y el Presi- dente, a consecuencia del cual los dos primeros presenta su dimisión por escrito a la asamblea, «siendo rechazada por la junta General después de un largo debate por creer que son asuntos personales, pasando a ocipar su respectivos cargos y seguir en arrnonfa»,

En otros casos el conflicto puede llevar a la destitución de cualquier socio cuya conducta se considera poco ética. Un caso parecido recoge el acta del 11 de julio de 1.932, donde «ante las quejas recibidas del Vocal Fermín Nuevo Luengo sobre sus inmortalidades y ante la ausencia de las juntas Directivas, acordamos pedir su destitución como vocal». Ello está muy en la línea de lo que luan Gómez Casas manifiesta a este respecto: «En los centros anarquistas o sindicalistas jamás hay tabernas, y las campañas con- tra el alcoholismo juegan un papel primordial en la propaganda de este sector. El anarquismo es moralizante, está impregnado de exigencias éti- cas. El hombre que se manifiesta como activo en la transformación del mundo debe haber superado previamente todas las lacras (61).

RELACIÓN ATENEO-SINDICATO

Otro aspecto interesante es conocer la relación establecida entre este Ate- neo y los militantes del sindicato CNT, similar posiblemente a las manteni- das en otras localidades. Asf, cuando en momentos determinados los sindicatos de la CNT realizan campañas reivindicativas, generalmente huelgas u ocupaciones de tierra, la posterior represión lleva consigo, no solamente la clausura de los sindicatos, sino también la del Ateneo. Ade- más es destacable la relación a nivel individual que se establece entre los miembros de ambas organizaciones. Asf, en el acta de fecha 16 de julio de 1.932 se recoge el caso de un activo miembro del Ateneo, Felipe del

(60) Artículo 9 de los Estatutos del Ateneo de Divulgación Social de Plasencia.

(61) Gómez Casas, Juan.: Historia del Anarcosindicalismo en España». Ed. Aguilera, Madrid 1.977.

Monte, que es enviado por el sindicato a Cáceres para recoger los libro de esta entidad tras el levantamiento de la clausura (62). El Ateneo acuerda por unanimidad dar una credencial a este socio para que recoja también los suyos. De lo que deduce por un lado, que es un individuo que goza de confianza en ambas organizaciones y por otro, que las represalias afectan por igual tanto al sindicato como al Ateneo. Otro caso es el que aparece en el acta de la Junta Directiva del 5 de noviembre de 1.932, en el que Rafael Sánchez Sánchez, que desempeñaba el cargo de Tesorero, abando- na este al ser nombrado Presidente del Sindicato de Obreros Campesinos.

Ahora bien, en los estatutos de los ateneos no existe ninguna cláusula en la que se limite la entrada al mismo, sino todo lo contrario, como queda re- cogido en los estatutos del Ateneo de Divulgación Social de Plasencia, donde en su artículo segundo se especifica que «Este ateneo será absoluta- mente apolítico y aconfesional en el sentido de que tendrán cabida en él todas las tendencias políticas antipolíticas y todas las opiniones religiosas, tanto positivas como negativas, sin otras exigencias para los asociados que el mantenimiento del mutuo respeto que debe presidir toda la sociedad civilizada, aún entre las ideas más dispares. Quedan exceptuados cuantos en su vida profesional o social hayan cometidos actos antisociales que es- tén en pugna con los principios de convivencia y las finalidades de este organismo».

 

NORMAS DE CONVIVENCIA

Otro punto que a nuestro entender merece atención es el que se refiere a las normas de convivencia. Estas, por lo general, se regulan a través del fomento de la participación de todos los miembros, y que se reafirma por la importancia que tiene la Junta General, el hecho de que para cualquier actuación se formen comisiones elegidas en asamblea, la posibilidad que tiene cualquier miembro de plantear temas de debate, votos de censura, de proponer a cualquier socio para cualquier cargo o como aparece recogido en los estatutos, «cuantas conferencias se celebren se atenderán sometidas a la controversia en el mismo acto o posteriormente si algún asociado des- eara controvertir conceptos». Sin embargo, y en aparente contradicción con esto, estaría el acuerdo al que se llega por el que solo se permitirá en el ateneo la prensa libertaria.

Dentro de lo que consideramos normas de convivencia, podremos tratar el debate que se establece en torno al consumo de tabaco en el local. La su- peración de los vicios es una constante dentro del movimiento anarquista,

(62) En nuestro periodo de estudio el Ateneo estuvo clausurado en dos ocasiones. La primera entre febrero y junio de 1.932 y entre marzo y octubre de 1.933. Ambas coinciden con periodos de represión sobre la CNT.

así que en el estudio que Díaz del Moral hace en su libro «Historias de las agitaciones campesinas andaluzas» refiriéndose al carácter anarquista dice «en todos los pueblos donde el anarcosindicalismo arraigó fuertemente existen núcleos considerables de trabajadores que no fuman, ni juegan, ni toman bebidas alcohólicas. Entre ellos hay bastantes vegetarianos (63). Este debate, en el caso concreto del Ateneo de nuestro estudio, aparece por primera vez en el acta de la Junta General con fecha 9 de enero de 1.932. En último punto del orden del día, que corresponde al de ruegos y pregun- tas, «el compañero Rafael Sánchez ruega que se prohiba fumar y después de un largo debate en pro y en contra se deja a cargo de la directiva». El debate se continúa en el acta de la Junta Directiva de 11 de enero de 1.932, donde «el compañero Presidente propone: que el salón de abajo de dedicará para la lectura y escritura, prohibiéndose fumar, haciéndolo en el salón de arriba que se dedicará para charlas y juntas». Finalmente, el deba- te se cierra con las actas de la Junta General del 21 de enero de 1.932 en cuyo punto cuarto del orden del día se especifica «Se pasa a discutir si se ha de fumar o no abajo, el compañero Alfonso González dice que su voto es en contra de que se fume en el salón de abajo. Habiendo variedad de opiniones y después de discutirlo se aprueba el no fumar abajo pudiendo hacerlo en el salón de arriba».

También podemos considerar en este apartado lo referente a las normas que se establecen para el cuidado de los libros, recogidas en el acta de la Junta General del 21 de enero de 1.932, donde se dice en el punto siete:

«El compañero Andrés Vicente propone que se pongan a la vista unas má- ximas como han de cuidarse los libros, aprobándolo por unanimidad». Esta preocupación vendría determinada por el tipo de personas que frecuentan el Ateneo: campesinos, trabajadores, etc., en general, personas con un ba- jo nivel cultural y, por tanto, poco familiarizados con su manejo. Además de resaltar indirectamente la importancia que tiene el libro como elemento que contribuye a la formación y superación personal. En esta misma línea está la advertencia que se hace en el acta del 22 de octubre del 32, es cu- yo punto número cinco «se acuerda dar libros a los socios que presenten causas justificadas de no poder venir a leer al domicilio social, siempre que el libro solicitado no perjudique la labor del Ateneo».

FUNCIONES DEL ATENEO

Se pueden diferenciar dos tipos de funciones: la de tipo cultural y la de tipo social.

 

(63) Díaz del Moral, luan.: Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Ed. Alian-

za Editorial, Madrid 1.967.

 

Dentro de la cultural, lo fundamental es la difusión de la cultura, para ello se fomenta la lectura de libros, la organización de conferencias culturales (Acta del 24 de agosto de 1.931), creación de un grupo artístico por socios del Ateneo (Acta del 24 de agosto de 1.931), estableciendo días fijos para charlas todos los jueves y domingos (Acta del 5 de septiembre de 1.931), propuestas para ampliar y editar las poesías dedicadas a los jóvenes de la función de teatro con una subvención voluntaria de los socios del Ateneo. en esta misma fecha se acuerda también la puesta en escena de la obra d~ teatro «El Lobo» (Acta del 10 octubre de 1.931), campaña en pro del libro (Acta del 4 de diciembre de 1.931), establecimiento de cursos impartidos por los compañeros más capacitados y acuerdo para que el presidente contacte con los intelectuales para dar conferencias (Acta del 11 de enero de 1.932), tertulias referidas a la lectura de prensa y actos musicales (Acta del 28 de octubre de 1.933).

Nos llama la atención, aparte de la gran actividad, la carga de solidaridad que llevan consigo todas las propuestas, lecturas comentadas, aprovecha- miento de los conocimientos de los socios con mayor preparación en be- neficios del grupo, y el carácter colectivo de la mayor parte de las actividades a realizar.

En lo que refiere a las funciones sociales, se pueden agrupar en diferentes tipos:

-Apoyo a compañeros con problemas, (recogido en el Acta del 23 de junio de 1.932, aparece la lectura de una carta del grupo Espartaco de Alicante y otra de la compañera de Domingo Germinal solicitando ayuda para la fa- milia Germina!. En repuesta a ésta, nos encontramos en el Acta del 27 de junio se acuerda enviar 200 pesetas y abrir una suscripción en favor de dicha familia. En el Acta del 16 de julio de 1.932, se lee un informe sobre la situación del compañero de la localidad al que se acuerda pasar una peseta diaria. en el Acta del 29 de noviembre se acuerda ayudar económi- camente a un compañero que tiene que ir a operarse a Madrid. Hay mo- mentos en que la solidaridad no es posible, como se recoge en el Acta del 3 de septiembre donde se dice: «Da lectura el presidente a una carta del Sindicato Minero de Freijo Monforte en la cual pide socorro, y no estando esta entidad en situaciones económicas para poder socorrerles se acuerda pasarla al Comité de la Federación Local [CNTj y hacerlo saber a la Junta General; que posteriormente tratado en la Junta General del 25 de sep- tiembre se acuerda «enterarse si se sigue en huelga para socorrerle en lo que se pueda»).

-Manifestaciones de protesta contra hechos o sucesos con los que están en desacuerdo, ya sea nivel local o estatal: Acta 11 de enero de 1.932 donde

se llega al acuerdo por el que el Ateneo protestará por todas las injusticias y crímenes que cometan los agentes de la autoridad con las clases proleta- rias. Acta del 1 de febrero de 1.932 donde se llega al acuerdo par elevar una propuesta al consejo de Ministros por el encarcelamientos de dos compañeros y su deportación a Buenos Aires (64). También se puede conside- rar función social a la decidida propuesta contra una casa de prostitución que se abre en la localidad, la cuestión aparece por primera ven en el Acta de la junta Directiva en día 13 de agosto de 1.932, en cuyo punto tres «Se acuerda mandar un escrito al ayuntamiento para cerciorarse si es verdad que va a establecer una casa de prostitución en esta localidad», la cuestión vuelve a aparecer nuevamente en el Acta de la junta Directiva celebrada el día 10 de septiembre de 1.932 donde «se acuerda tirar un manifiesto en contra [del la prostitución y se nombra una comisión para redactarla», Fi- nalmente, y ahora en el Acta de la junta General del día 15 de septiembre de 1.932, el Presidente «Da cuenta de la campaña contra la prostitución que ha iniciado el Ateneo, acordando seguir la campaña por todos los me- dios que sean convenientes».

-El papel de la mujer. Si bien es verdad que su protagonismo en el Ateneo es menor que el de los compañeros varones, si lo comparamos con lo que era común en aquellas fechas, se puede considerar como participación activa (en algunos periodos encontramos hasta dos mujeres en la junta Di- rectiva). Esta idea de superar las divisiones sexistas, la encontramos refleja- da en el Acta 11 de enero del 32, en donde refiriéndose a la campaña para aprender a leer y a escribir, se especifica que «no se ha de hacer distinción entre sexo».

-Propuesta de modelos de comportamiento de acuerdo con el pensamiento libertario. Este punto quedaría reflejado en el hecho de dar nombre a una niña en el propio Ateneo, lo que consideramos como un acto de coheren- cia con el discurso anarquista. El suceso aparece reflejado en las Actas de la siguiente manera: en el Acta de la junta Directiva del 18 de enero de 1.932, en su punto uno, «se acuerda por unanimidad bautizar a un niño del compañero Uvaldo por el Ateneo», y posteriormente hay una «Reseña

(64) Este hecho se refiere a que «El 18 de enero [de 1.932], se produjo un movimiento en la comarca minera del Alto Llobregat, y Cardoner, a cargo de los mineros de Figols y Sa- lIent, afectos a la CNT. Los revolucionarios declaran abolida la propiedad privada y el dinero y proclaman el comunismo libertario. El govierno Central aplasta el movimiento al quinto día de su iniciación y califica a los confedera les de «bandidos con canet». La represión se extien- de a toda Cataluña, Levante y Andlucia. En febrero, zarpa del puerto de Barcelona el trasat- lántico «Buenos Aires», con rumbo a Bata, lIevande en sus bodegas a 104 anarcosindicalistas, entre los que figuran Buenaventura Durriti y Francisco Ascaso». Nota tomada de Gómez Ca- sas, J. Op. cit. Pág. 165.

 

del acto celebrado en este Ateneo el día 24 de enero de 1.932. Cumplien_ do el acuerdo tomado en la Junta Directiva celebrada el día 18 del corrien_ te de que diera nombre a una hija del compañero Uvaldo Hernández: Nos reunimos en nuestro domicilio social a las quince y treinta minutos con asistencia de la Junta Directiva y numerosos asociados a este centro, Como igualmente la niña en brazos de una joven. Y en presencia de su padre es declarado abierto el acto por el camarada José Toribio, Presidente del Ate- neo, el cual entérminos claros y concisos demostró lo que significa y la trascendencia que tenía el rasgo librepensador del camarada Hernández y lo que éste significa para nuestros ideales de redención humana, poniendo de manifiesto que según los padres de la niña ésta se llamaría Palmira Her- nández Prado, al mismo tiempo se aprobó la unanimidad que caso que le faltaran sus padres, los padrinos (que se encontraban ausentes) se encarga- rían de su educación y si estos no pudieran hacerla, este Ateneo la recoge- ría, encargándose de su educación. A continuación dice que si alguna o algún que quiera hacer uso de la palabra puede hacerla. Terminando ha- ciendo un llamamiento a la concurrencia para que imitaran este ejemplo, al mismo tiempo que recomienda la padre de la niña y así le aconseja que ya que ha empezado e impulsado a la niña en las ideas libertarias, conti- núe así su educación y crianza, procurando que ha medida que se desarro- lla la educación en sentido racionalista, o sea, siguiendo el ejemplo de nuestro querido e inolvidable Francisco Ferrer Guardia. A petición del ca- marada Getulio Hernández, le es concedida la palabra y en tono vibrante y enérgico expone a los jóvenes de hoy y padres del mañana lo que este acto significa, dando consejos de como se ha de cuidar y educar a los ni- ños para que al mismo tiempo que se desarrollan se vallan emancipando de los perjuicios de la actual sociedad. Termina haciendo un llamamiento para que imiten este ejemplo. Termina el camarada Toribio dando las gra- cias a todos por su asistencia y compostura en este acto. Por un grupo de jóvenes de ambos sexos se cantó la Internacional Anarquista, transcurrien- do el acto en medio de la mayor alegría y entusiasmo por parte de todos. Terminado el acto, yo, como secretario certifico. Navalmoral, 24-1-1.932″.

Feb 202017
 

Ramón Núñez Martín. Provisional.

INTRODUCCIÓN

Estaba reflexionando, en aquellos primeros días de agosto, sobre el tema
que iba a presentar este año en nuestros Coloquios Históricos de Extrema-
dura, cuando al encontrarme en la calle con D. Juan A. de la Cruz, Pte. del
C.I.T., me abordó para decirme: «D. Ramón, ¿no va a presentar algún tra-
bajo suyo para los próximos coloquios?». Le contesté que de momento no
tenía nada pensado, pero algo tendría que hacer para no perder la costum-
bre de participar como todos los años. Le dije a continuación «Pero me
estoy acordando ahora que mi colaboración podría versar este año, sobre
Juan Moreno, sino hay otro ya comprometido a tratar el mismo asunto».
Me cortó rápido: «Me parece muy bien, hágalo». Me insistió: «Es necesario
que lo haga porque viene a ser un tema obligado el hacer resaltar lo mu-
cho que Juan Moreno ha hecho por Trujillo, además de que este años los
coloquios van dedicados a él».

Entonces me decidí resueltamente a poner manos a la obra. Pasaron ocho
o diez días y al encontrarme de nuevo con él, esta vez a la puerta de la
Iglesia de San Martín, me volvió a preguntar: «¿Ha comenzado ya el traba-
jo que va a presentar en los coloquios?, piense que no queda mucho tiem-
po». Le respondí: «No he podido aún por estar estos días muy ocupado y
no tener tiempo material para concentrarme, pero en breve comenzaré,
primero a pensarlo y después a escribirlo.»

Quiero alabar públicamente al Pte. del C.I.T. por esa insistencia suya, esa
preocupación y fuerza de voluntad para que las cosas se hagan y se hagan
bien. En Trujillo abundan las inteligencias y nos faltan voluntades como en
general en Extremadura y en España. Tenemos que reconocer que tenemos
cierta propensión a la indolencia.

Decía San Agustín que «los hombres son voluntades, hace más el que quie-
re que el que puede» y «que querer es poder». Hace muchos años que leí
un verso de uno de nuestros poetas del Siglo de Oro, Leonardo B. Argenso_
la, que decía: «Dame Señor la firme voluntad / compañera y sostén de la
virtud / la que sabe el golfo hallar quietud / y en medio de las sombras cla-
ridad». No estaría mal que todos le pidiéramos a Dios algo de esto, para no
enterar los talentos sino tratar de negociar con ellos en beneficio de una
causa noble que merezca la pena, tanto de carácter divino, como de ca-
rácter humano.

I

Comenzamos a desarrollar el tema. A Juan Moreno ya no se le puede cata-
logar en el número de los seres humanos vivos que hablan, que escriben,
que se mueve, que forman parte de una familia, que están insertos en la
vida social. Esto es evidente, sabemos que falleció a los 76 años, el 25 de
octubre de 1989. Nosotros asistimos al funeral de cuerpo presenta dando
la cabezada al final, para darle el pésame a la familia en la Iglesia parro-
quial de San Martín, acompañando los restos mortales hasta recibir cristia-
na sepultura en nuestro cementerio de Trujillo, donde esperan el día de la
Resurrección.

Por tanto, el valorar su vida, su obra y su mensaje, pertenece ya a la histo-
ria. Todos, mientras tenemos existencia temporal pertenecemos a la actua-
lidad visible y palpitante de una familia, de un pueblo, de una nación,
pero en cuanto mori mas nos convertimos en historia. Porque historia es la
narración de los hechos y de las personas que pertenecen al pasado. Por
este motivo cuadra muy bien que el que fue nuestro común amigo sea ob-
jeto de estudio este año en una comunicación para los Coloquios Históri-
cos de Extremadura. El ha sido sin duda uno de los principales animadores
de estos coloquios en los que año tras año ha intervenido con sus iniciati-
vas interesantes. Perdonad ahora, si para trazar su semblanza, tengo nece-
sidad de hablar de personas vivas.

II

El fundador de los coloquios en Trujillo fue el canonlgo emérito de
Zaragoza don Francisco Fernández Serrano, natural de un pueblo de la
comarca: Garciaz, que hizo brillantemente sus estudios en Plasencia y más
tarde en la Universidad Gregoriana de Toma: Es académico correspon-
diente de la Real Academia de la Historia y ha publicado numerosos traba-
jos históricos. Tiene en su mérito el haber sido el fundador de «Los Amígos
del Monasterio de Yuste», también «de los Coloquios Históricos religiosos

de Trujillo» y «La Obra Nacional de Hispania Mártir» a la que está entrega-
do totalmente en la actualidad.

Durante algunos meses, cuando era profesor del seminario de Plasencia,
regentó la parroquia de San Martín de nuestra ciudad, hasta que fue nom-
brado párroco don Mariano Duprado, a.e.p.d. Ha venido mucho a Trujillo
a investigar en nuestros archivos y últimamente ha comprado un piso en la
carretera de Cáceres, para vivir con su hermana.

Un día apareció por aquí, para proponemos una idea nueva: la de organi-
zar los Coloquios Históricos religiosos de Trujillo. El primero a quien co-
municó su proyecto fue a Juan Moreno, a quien conocía y estimaba
mucho. Juan, inteligente como era, vislumbró enseguida que a Trujillo le
interesaba poner en marcha un proyecto como este y le ofreció su apoyo
incondicional. Visitó otros muchos a quienes él creía que podía interesar
esta propuesta. Entre ellos estaba un servidor. Me encantó la idea y le dije
que podía contar conmigo. El fue quien dio las pautas, como experto en la
materia para organizar los coloquios de una manera sencilla, sin complica-
ciones y con un mínimo de gasto.

D. Francisco movilizó a muchos amigos suyos que eran historiadores, de
varios puntos de España, para que presentasen trabajos para nuestros colo-
quios, dando asf altura y profundidad a este proyecto cultural. Los colo-
quios comenzaron en el año 1971, Y tenían una limitación, la de ser
religiosos. Pasaron varios años y con el tiempo algunos miembros de la
directiva del C.I.T. bajo la cual se había puesto la organización anual de
los Coloquios, pensaron otra cosa. Concretamente Juan Moreno, propuso
que estos coloquios tuvieran un carácter más amplio y se llamasen Colo-
quios Históricos de Extremadura; la mayoría lo vio bien y así se aprobó.

Don Francisco, más tarde, creyó conveniente retirarse con delicadeza para
que tuviesen libertad los nuevos organizadores, manifestando «que él había
cumplido su misión»; «que nunca segundas partes fueron buenas» y «que
hubiera renovación en los cargos».Así que en la historia de los coloquios podemos distinguir dos fases:

1ª De carácter local y religioso, cuyo fundador fue don Francisco Femández Se-
rrano; y la 2ª
Con su carácter amplio de Coloquios Históricos de Extre-
madura, cuya labor la continuó Juan Moreno. Estos son los orígenes de los
Coloquios que este año conocen su XIX edición.

III  RELACIÓN PERSONAL CON LA FAMILIA MORENO
LÁZARO

El 11 de noviembre de 1960 vine a Trujillo enviado por el Sr. Obispo para
ejercer el ministerio sacerdotal. Por tanto, llevo 30 años viviendo en esta
ciudad: 24 años de párroco de San Martín y 6 de jubilado y como capellán
de 2 conventos. Con los dos hermanos Juan y Benjamín, me he estado
viendo todos los días durante muchos años, por la proximidad del templo
parroquial de San Martín a su casa, la más próxima a la parroquia. Por este
motivo hemos tenido ocasiones de comunicarnos y de conocernos y servir-
nos. Además de ser feligreses de la parroquia éramos amigos y siempre he
encontrado en ellos, respeto, confianza, delicadeza, que no sé como
agradecer.

Juan y Benjamín, juntamente con su hermana Antonia, que era la mayor y
estaba soltera, a cuyo nombre estaba la razón social, llevaban el comercio
que sostenía a las tres familias. Vivían los tres en la misma casa, aunque en
viviendas distintas, y se llevaban admirablemente. A los dos hermanos ha
querido el Señor bendecirles con la concesión de numerosa descendencia:

Juan con ocho hijos, y Benjamín con 13, yeso sin contar con los tres que
murieron de pequeños.

Se puede decir, sinceramente, que siempre me ha edificado mucho la ar-
monía, la unidad y la confianza en la divina providencia que he podido
observar en esta familia, como aquí en Trujillo la llamamos, «de los
Benjamines».

Sin duda que habrán tenido que administrarse muy bien los dos hermanos,
con sus respectivas esposas Chon y Maruja, para poder sostener y conse-
guir tan excelentes colocaciones como tienen los hijos. A lo largo de los
años habrán conocido sin duda momentos difíciles, teniendo que hacer
verdaderos juegos malabares parea vencer los obstáculos, pero con la ayu-
da de Dios, que bendice a las familias numerosas de un modo especial,
estas dos familias que han vivido tan unidas, han alcanzado victoria.

Vivir la unidad es señal de inteligencia, teniendo en cuenta lo que enseña
la experiencia de muchos siglos, expresada en aquel adagio latino que tra-
duzco al castellano: «Con la concordia las cosas pequeñas crecen, con la
discordia las grandes se destruyen».

Muchas veces me he preguntado ¿porqué se han podido llevar tan bien
estos hermanos durante su larga vida? Mi respuesta ha sido esta: Se han
llevado tan bien porque eran distintos, así se han completado admirablemente.

Esto a parte de otras razones de inteligencia, de educación humana

y de formación religiosa. Todo esto ha facilitado el que exista entre las

dos familias una pacífica y entrañable convivencia. Es un principio de física
que las electricidades del mismo signo mutuamente se repelen. Esto tiene
también la
aplicación al orden familiar. Veamos ahora como eran los dos
hermanos.

Yo les conocía bien a los dos y cual era su condición natural. Benjamín, el
más pequeño, es un hombre piadoso, reflexivo, apacible, condescendien-
te, un apóstol seglar que ha prestado a la Iglesia excelentes servicios, sien-
do elegido varias veces Presidente de la Adoración Nocturna de nuestra
Ciudad, y durante muchos años fue el director de Cáritas Interparroquial
de Trujillo. Juan, era un hombre de acción, liberal, vehemente, buen co-
municador, muy interesado por la cultura y por la historia y por el turismo,
tratando siempre de la promoción turística de Trujillo y Extremadura. Era
muy sincero y no se callaba cuando veía algo mal hecho.
Recuero una anécdota suya cuando se estaba restaurando el palacio de los
Vargas Carvajal, San Carlos, antes de bajar a él las RR. Jerónimas. El arqui-
tecto estaba más preocupado por la seguridad del edificio que por la obra
de arte, y permitió que el muro de la esquina quedase muy amazacotado,
sin arte, sin estilo, con piedra recién labrada y que contrastaba con la be-
lleza del escudo superior y con la elegancia del pórtico; recuerdo que Juan
al verme, me dijo un día: «¿Ha visto usted qué chapuzas hacen estos arqui-
tectos de bellas artes?, estas cosas o se hacen bien o no se hacen; este ade-
fesio tan visible en la Plaza de Trujillo es el muro de la vergüenza, el muro
de la resistencia de Berlín, no hace falta pasar la frontera y trasladarse a
Alemania para verlo, lo tenemos
aquf»,

Me hizo mucha gracia la frase ingeniosa de Juan y lo he recordado recien-
temente cuando hace unos meses fue derribado el muro de Berlín, en la
puerta de Brandeburgo.

IV – DATOS BIOGRÁFICOS

Juan Moreno Lázaro, nació en Torrejoncillo. Allí están sus raíces por parte
de sus buenos padres, Benjamín y Luisa. Tenían en su pueblo natal una
fábrica de paños y frecuentaba esta plaza de Trujillo para vender. Com-
prendió que aquí podía tener más porvenir y determinó venir a establecer-
se en Trujillo. Cuando vinieron, Juan tenía 6 años y Benjamín 1. Vinieron a
poner un comercio en el mismo lugar en que está establecido, la tienda de
Luis Méndez, más tarde se trasladaron a otro local donde ahora está la far-
macia de Corrales, y por fin, buscando un lugar más comercial, vinieron a
la Plaza Mayor, donde actualmente tienen la tienda.

Sin duda, tuvieron acierto al venirse a la ciudad, tanto en el sentido econó_
mico como en el sentido de la formación de sus hijos. Su hija Antonia sed
educó en las Carmelitas de la Caridad, y los dos hermanos entraron en el
Colegio de Santiago y Sto Margarita, fundado por la gran bienhechora de
esta ciudad doña Margarita de Iturralde. El colegio estaba a cargo de los
PP. Agustinos, que fueron excelentes educadores. Sólo tenían primera en-
señanza, pero los alumnos que salían de este colegio equivalían a salir
como si fueran bachilleres de entonces. La preparación para la vida era
fenomenal. A Juan le oí siempre grandes elogios de sus educadores,
y su
agradecimiento fue permanente.

Más tarde al salir del colegio comenzaron a ayudar a sus padres en el co-
mercio; al sobrevenir la guerra civil, fue movilizado por su quinta y des-
pués de ascender a sargento, hizo los cursillos de alféreces provisionales
en Granada y con la unidad a que fue destinado recorrió diversos frentes,
entre otros el de Asturias, el de Extremadura y del de Madrid. Al fin de la
guerra, regresaron a Trujillo y continuaron ejerciendo su profesión anterior.

Se casó primero Juan con Ascensión Fernández y más tarde Benjamín con
Maruja Bermejo. Al morir su padre, acordaron quedarse unidos llevando el
comercio y dividiendo la ganancia a partes iguales, quedándose a vivir
juntos aunque en distintas viviendas.

Juan estuvo siempre preocupado por su familia, su negocio y por la promo-
ción cultural de Trujillo y de Extremadura. Fue concejal en dos o tres oca-
siones, interviniendo en la creación de la biblioteca municipal y del
instituto laboral. Trabajó también por el Centro de Iniciativas Turísticas
y
fue uno de los promotores de los Coloquios Históricos, fue el primero que
dio un cursillo para la formación de guías entre la gente joven de Trujillo.

Publicó la guía Turística de Trujillo, que tiene nada menos que seis edicio-
nes. Es una obra breve, manejable, con muchos datos y que sin duda ha
sido muy práctica para que los turistas conozcan los monumentos e hijos
ilustres de nuestra ciudad. En los últimos años sus paisanos de Torrejonci-
110 le encargaron dar el pregón de las Fiestas de la Inmaculada, de la Enca-
misá. Recuerdo que me rogó le escuchase su lectura para darle mi parecer.
Juan se emocionó mucho al recordar los años jóvenes y lloró. Le dije:

«Contén tus sentimientos y léelo muchas veces en voz alta y ese día te sal-
drá muy bien». Y así fue.

y vaya terminar haciendo referencia a su muerte, que para los buenos
cristianos es el principio de la verdadera vida. Después del infarto sufrido
hace unos años quedó algo disminuido en su salud que le hacía cojear un
poco. Sin embargo, ayudaba a su hija en el comercio y seguía en su profe-
sión de servir de guía a los innumerables grupos que venían a Trujillo.

Muchas veces me había repetido: «Cuando Vd. sepa que estoy gravemente
enfermo no deje de venir a verme para poder recibir a tiempo los auxilios
espirituales de la iglesia antes de morir». Yo le decía que lo haría en cuanto
hiciera falta, pero el hombre propone y Dios dispone. Había llegado su
última hora. Todo fue rápido. Enfermó gravemente y fue llevado con ur-
gencia a la Residencia de Cáceres. Allí fue asistido por los médicos que
apreciaron su gravedad. Los familiares llamaron al capellán que le admi-
nistró los sacramentos, ayudándole bien a morir.

«Bienaventurados los muertos en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descan-
sen de sus fatigas porque sus obras les acompañan.» Al morir, todos tene-
mos que dejar este mundo; lo único que interesa es que nos acompañen
las buena sobras. Juan Moreno, ha trabajado mucho en su vida. Podemos
decir que ha muerto en la brecha. El último domingo antes de su muerte,
con su megáfono el hombre estuvo haciendo de guía a un grupo de turistas
que vino a visitar Trujillo. El gran guitarrista español, Andrés Segovia, a sus
90 años seguía dando conciertos de guitarra por diversas naciones del
mundo. Le decían sus amigos y familiares que tenía que descansar y él que
era un gran cristiano, respondía: «Ya descansaré en el cielo». Antonio Ma-
chado, el mejor poeta español del siglo XX, en un diálogo poético con su
madre, expresaba también esta idea de manera bella: «Hijo, para descansar
es necesario dormir, no pensar, no sentir, no soñar», y contestaba el poeta:

«Madre para descansar, morir». Por esto, en este sentido decimos nosotros,
«que descansen en paz o dales Señor el descanso eterno». Y es justamente
lo que Dios quiere darnos. Pero, para ello hay que morir, teniendo a Dios
dentro del alma. Esta es la verdadera sabiduría: «Saber vivir, saber morir».

 

Feb 182017
 

Mercedes Martín Beltrán. Provisional.

 

Hablar de Hernán Cortés es tarea difícil y a la vez interesante, siendo co- mo es uno de los personajes polémicas, y relevantes, de toda la historia universal.

La conquista de México, su estudio y cambio de un pueblo, ha sido y será causa de análisis de socióloga, historiadores, pensadores y religiosos.

Todo ello en su conjunto hicieron de su persona, punto central de todo lo acaecido, hace quinientos años.

Nadie puede dudar del influjo, que sus padres ejercieran en él en su infan- cia. Eran padres Cristianos, honrados, sobrios, austeros.

Como diría Gabriel y Galán, Nació en el hogar donde se funda la dicha más perfecta.

Al paso de los años, a pesar de tantos avatares, luchas, desengaños, algo de los primeros años le acompañó siempre.

Incluso sus enemigos, no han dejado de reconocer su nivel cultural, su amor a la patria, la corrección de sus modales, y el recato en las palabras y ante todo tenía H.C. Gran respeto a Dios.

Cortés nació en el año que Martín Lutero, del que decían «era un monstruo contra la iglesia terrible y fiero».

Lo que Lutero destruyó. Cortés lo levantó y acrecentó en mil por cien. Su alcance en el plano de la fe, dio más cristianos que nadie los igualó.

Lo que no cabe dudar, es que Hernán Cortés, fuera elegido por voluntad divina, de entre todos los hombres de su época, para llevar a cabo algo tan trascendental, con la unión y conocimiento de dos pueblos.

El descubrimiento de un nuevo continente, fue empresa de tal magnitud, que nada es comparable.

Fuera mucha la envidia (madre de todos los males) que sintieran otras na- ciones. No han cesado las leyendas negras sobre España, han manchado su prestigio y su historia. La difamación sin límite ha empequeñecido tal

~

gesta, que aunque no hay que ensalzarlo todo, tampoco haya vituperarlo y

apostrofarlo todo en general.

Si fuera malo. España, ya dio su masacre por terminada, pero lo terrible e imperdonable es que aún otros continúan destruyendo al indio, sin dejarles nada a cambio, sin unirse a ellos, ni enseñarles nada.

Mirando atrás en el tiempo tiene una justificación, pero hoy ya no. Repasemos la historia y veremos quiénes eran los interesados en hundirnos.

Cortés era como uno más de su época, inquieto, soñador, aventurero, Va- liente, inteligente, disciplinado con grandes dotes de observación, y con clara visión de futuro, con una mirada de altos ideales.

Si no hubiera sido así, Cortés hubiera fracasado, como otras dos expedicio- nes anteriores fracasaron.

Según cuentan, Hernán Cortés, tenía una singular atracción para hacer amigos. Sabiendo mantener el equilibrio de su mando, con la amistad.

No sería por acaso ese don de hacer amigos, por lo que fuera elegido en Santiago de Baracoa, para tomar el mando de una expedición.

El no se significo por ir a la cabeza de la aventura. fue elegido democráti- camente. Debieron de ver en él algo especial, y muy fuerte y seguro debi- do ser el influjo que ejerciera entre los soldados. Eran muchos de ellos, de los que habían tomado parte en las anteriores expediciones con Fernández de Córdoba, y con Grijalva, que se unieron a él.

Su valor y su carisma eran indiscutible.

El no conocía el arte de las guerras. Cortés llevaba en aquellas lejanas tie- rras desde el 1.504 al 1.519, si tomar parte, en ningún asunto relacionado con el descubrimiento, luchas ni conquistas.

Llegó muy joven y ejerció de escribiente de Azúa, donde su buen ojo vi- sor, viera que aquellas tierras eran ricas y prósperas.

Las trabajó con ganas, pues el gobernador D. Nicolás de Ovando, le diera tierras y casa para sus comienzos.

No hay que olvidar que en sus comienzos los pasó francamente mal, si no pasara hambre poco le faltó.

Las necesidades y la lejanía de sus padres le hizo agudizar el ingenio. Tra- bajó la tierra, crió ganado, y fuera luego famosos sus crías de ovejas, ca- bras y más tarde vacas y caballos.

Quiero resaltar que en aquellos tiempos el joven extremeño, se ganó la amistad y el respeto de los indios, que con su ayuda mucho hizo.

No se puede imaginar un joven de poco más de veinte años, cruel con los débiles, ni avaro de riqueza.

De lo que si era gustoso, era de vivir la vida plenamente.

Cuando marchó a la isla de Cuba, la Fernandina, ya era rico. Pasó a ser escribiente, junto con Amador de Lares y Miguel de Pasamontes de Diego Velázquez gobernador de la isla.

Cortés en su vida privada, continuó con la cría de ganado, bien reconoci- do eran sus yeguas, vacas, ovejas y el cultivo de la tierra.

Por aquel entonces, tomó parte de la construcción de un hospital.

Uno de los asuntos que más se han manejado de Cortés, han sido sus amo- res. Es paradójico, que un hombre que tenía la capacidad de dominar a los hombres, frente al sexo opuesto, era débil y daba rienda suelta a su instinto de hombre libre.

Si hubiera sido capaz de dominar sus impulsos, y controlado su debilidad por las mujeres, hubiera sido un hombre terriblemente invencible.

Tenía físicamente dos puntos débiles, las mujeres y las fiebres de cuartana que desde su infancia padecía.

En el aspecto sentimental, su punto débil era su madre, la adoraba con todo el alma.

Era su hijo único de D. Martín Cortés y [)i Catalina Pizarro de Altamirano, prima hermana del que fuera padre de Francisco Pizarro. Descendía de familias muy valientes y orzados.

El famoso Clavero, D. Alonso de Monroy, era tío abuelo suyo. D. Martín, su padre, era su juventud, destacó en asuntos de guerra. Por parte de su madre los Pizarra, Altamiranos y Orellanas.

Francisco Pizarro, era primo de Hernán Cortés en segundo grado.

Vivió su juventud con toda plenitud. Disfrutaba de todo cuanto había a su alcance. El amor, los dados, los naipes, eran válvula de escape par esa ho- guera de vida que en el había.

Excepto en el amor, en el comer y en el beber lo hacía con moderación, sabiendo muy bien donde tenía que llegarse.

Era alegre, y dado a las fiestas.

¿Porqué si bien conocida era su liberación de prejuicios, fuera elegido par tal empresa? ¡Ya habían fracasado dos hombres bien enterados en asunto de mando y guerras.!.

Aceptó, más no fuer como un subordinado al mando del gobernador. Cor- tés era a la sazón, alcalde de Santiago de Baracoa, con apenas 30 años.

Con el nombramiento de capitán, al mando de 700 hombres, y 11 barcos se lanzó a la mayor aventura, hacia un mundo totalmente desconocido. ‘

Hacía falta un hombre con dotes excepcionales, para cristalizar un tipo único de comportamientos, dotes que antes fueran dispares.

Cortés a diferencia de sus antecesores, fuer el único que tuvo conciencia de la magnitud histórica y política.

En Cozumel, alguien le sugiere mandar hombres armados al interior de la isla. Contestó riendo, que no se llegaba él para tan poca cosa, sino para servir a Dios y al rey.

Con esta decisión, siembra el desconcierto, ante la perspectiva de no ir tras el oro, motivo y móvil de tal aventura.

Cortés cambia de pensamientos, al comprobar que aquel pueblo, era más adelantado, más culto que todo cuanto se conocía.

Necesitaba un intérprete, lo necesitaba urgentemente.

Es aquí cuando la mano de Dios, hace un milagro.

Por los nativos deduce que dicen algunas palabras en castellano, y de un hombre blanco entre ellos.

Lo busca y al fin lo encuentra, Gerónimo de Aguilar, prisionero de la expe- dición de Fernández de Córdoba; hacía 10 años que convivía con los in- dios, Cortés lo abraza, y llora con él. El uno al ver a sus compatriotas que ya había perdido toda esperanza de encontrar y el otro al ver que aquel hombre harapiento y flaco iba a ser su salvación.

No quiero al hablar de Cortés dar una imagen de santo no tierno. Pero si hacer constar que no era un sápatra, dispuesto de matar a su propia madre, no amigos por el triunfo personal.

Tenía un carácter firme y seguro, veía que sus cambios de tácticas no eran acogidos en su mayoría.

Con sus argumentos, impidió el amotinamiento, lo llevó a razones.

Al poco tiempo, según se adentraban en el territorio comprobó que solo con Aguilar no podía entenderse con los nativos. Aguilar no entendía aquellas lenguas. El solo hablaba el Maya.

También aquí surge la providencia, en Cempoal, el cacique Gordo en un conjunto de veinte esclavas, que regalan a los españoles, va una que sería por ella misma la guía y fuerza esencial de la entrada en México, Maline- lIi, Malinche o D. Marina, amante de Hernán Cortés que le dio su primer hijo varón al cabo de los años.

¿A caso se buscaron mutuamente Cortés y Malinche?; no sería obra de un designio divino que se uniesen. Ella sabía el Maya y el Azteca, con otras varias lenguas de otros pueblos.

Cortés hablaba a Aguilar, este a Malinche y ella se entendía con los gran- des señores por donde pasaban.

Al llegar Cortés, vieron en él al Dios, que prometió volver. Había marcha- do hacía muchos años por donde sale el sol, y por allí volvía, por el gran río sin orilla (el mar). Era un hombre barbudo con traje de luna, y era se- gún las profecías a quien Moctezuma entregaría su reino.

El emperador Azteca estaba triste, los libros del Chilan Balan así lo decían. Moctezuma llora, siente que se acerca su fin.

A toda consta quiere impedir que ese hombre que le cuentan está en sus territorios pise su tierra. No quiere mirarlo cara a cara.

Todas las artes y poderes de sus hechiceros las pone en marcha, par que aquellos hombres que montan fieras terribles se vuelvan.

Cortés ante tal negativo, solo tiene un afán, conocerlo.

Quiere a toda costa entrevistarse con él.

Cada vez que intenta pasar por un pueblo, este le recibe en son de guerra. Los españoles en tan poco, en cuanto numero de hombres, frente a miles de indios, se defienden. No era la victoria de blancos, era el impacto de miedo a lo desconocido, lo que les hace fracasar.

Siempre que los españoles se enfrentan a tal numero de guerreros siente miedo, y en más de una ocasión ven la muerte muy cerca, el total final.

Después de cada batalla, los vencidos se unen a los vencedores. Van com- probando que en sus hábitos no hay sacrificios de sangre, comprueban que conviviendo con ellos no les hacen mal.

Es más, Cortés tiene ordenes muy severas como la pena de muerte, aquel que robase o comiese carne humana.

En una Ocasión por el robo de unas gallinas, que un soldado hizo, al ver el disgusto que esto causó al cacique y comprobar que mentía y era perjuro, lo castigó a la horca.

No castigó el robo, sino el tomar en juramento una cosa tan baladí. La intervención de Pedro Alvaro invitó.

Los españoles no eran en numero más de 600, ellos por si solo nada hubie- ran podido hacer, sino hubiera sido por el seguimiento.

Eran guerras entre los pueblos que entre si eran enemigos.

El no aseguró nunca ser un dios, no ser el dios de la Serpiente Emplumada. Aquel grupo de hombres quedaba sobrecogidos, al ver los ritos de una reli, gión que se sacrificaban seres humanos por cientos. Cortés destruyó las jaulas que encerraban criaturas preparadas para tal fin de los sacrificios. Fue tajante y duro en su cometido «prohibió los sacrificios y el comer car- ne humana».

Se hizo un compromiso consigo mismo, desterrar las cumbres de canibalis_ mo, y sodomistas, luchó con todas sus fuerzas, por implantar una nueva religión que todo aquel río de sangre acabaría.

Fue terrible que fuera a costa también de tanta sangre.

Hernán Cortés, viéndose un terreno difícil, enigmático, tuvo una visión de la que pocos hombres pueden tener.

Tenía poco soldados y entre ellos los había rebeldes, se fraguaba una des- erción, un amotinamiento. De nuevo toma una de las decisiones más polé- micas de la historia. Quema barcos, corta toda comunicación con el resto del mundo, va a vencer o a morir.

No sabía lo que más adelante le esperaba, y no podía prescindir de ningún hombre. Los necesitaba a todos sin excepción. [Nunca nadie se arriesgó a tanto!.

Tras pasar un sinfín de penalidades y luchas, les falta comida y la pólvora escasea y en su mayoría está mojada.

Cuando más agudo era el problema, estando en Tlaxcala, el Popocatepeo entra en erupción.

Diego de Ordaz, pide a Cortés le deje subir al cráter del volcán. ¿cabe ma- yor valor? .. Regresa tras infinitas penalidades, y lleva azufre … y esto les salva.

Tras conseguir la alianza del pueblo de Tlaxcala, que tan terrible batalla tuvieran, prosiguen con grandes riesgos camino a México. Eligen el cami- no de Cholula. Dentro de la ciudad, averiguan que les aguardan escondi- dos en las casas y azoteas, para matarlos a todos.

Son advertidos, que los 500 hombres que quedan morirán. Aquella fue una de las batallas más duras y crueles que libraron.

Cortés prescindió de la ayuda de los indios que tenían recelo ante tal peli- gro, solo acepta 1.000 para el transporte de enseres.

También después de vender, el cacique de Cholula, se llega a Cortés para hacerse su aliado. Cortes da gracias a Dios y consigue la ayuda de Tlaxca- la y Cholula.

por fin un 18 de noviembre de l.519, diez meses desde que saliera de la isla de Cuba, consigue, en son de paz, entrar en México.

Aquel sería el día más brillante para la historia.

El Emperador y Señor de México, se veía frente a frente con un hombre que representaba otro mundo; dos mundo que existían desde el principio de los tiempos.

Cortés bien conocía el alcance histórico de aquel momento. Nadie en ninguna otra parte del mundo, tuvo tal ventura.

Desde le día que Colón, de forma casual, sin pretender encontrar un nuevo continente, aquel momento era Hernán Cortés quien formaba el personaje más importante. Ofrecer en nombre del Rey Carlos la mano a Moctezuma. Fueron transcurriendo los días, y aunque Cortés no bajaba la atención y la guardia; ya que desde que pisara territorio de Yucatán Moctezuma se ne- gara a recibirles, y el llegar hasta allí, le costó librar muchas y terribles ba- tallas, en las que había perdido parte de sus hombres.

Moctezuma les mostró a los españoles la grandeza de su pueblos, sus pala- cios, sus riquezas.

Los españoles que ya iban sobre aviso de los ritos de sacrificios, aún no podían acostumbrarse. Era aquello tan contradictorio, para un pueblo que llenaba a sus dioses de sangre humana.

Todo iba sucediendo en paz. Mas de pronto surgió algo que cambió toda la armonía y alegría.

Cortés recibe una carta que en el puerto de Vera Cruz, habían muerto cua- tro soldados, entre ellos Juan Escalante, por orden de Moctezuma.

Le pide al Emperador respuesta a tal hecho. Moctezuma quiere equivocar- los, echando las culpas a Cuauhpopoca.

Pide responsabilidades. Hace prisionero a Moctezuma. Es aquí cuando cambia todo.

Mientras tanto Cortés es avisado que han llegado soldados españoles, para impedir que continúe el acercamiento al emperador por parte de Cortés. Era el que llegaba Panfil o de Narváez, en nombre del gobernador de Cu- ba, para aniquilar a Cortés y él seguir en su puesto.

Tiene que partir a su encuentro, con parte de sus soldados. deja México a Pedro de Alvarado, con un pequeño número de reserva. Lo que allí pasó, difícilmente nadie lo aclara, hay varias versiones. No se sabe con seguri- dad si fueron los españoles los primeros que atacaron el Templo Mayor, o

fueran los Mexicas que allí hicieran una encerrona al pequeño grupo de españoles. La gran matanza del templo Mayor.

Pero lo que si es cierto, que aquí es cuando comienza la ambición de la envidia, por parte de los mismo españoles.

Lo que Cortés hubiera solucionado, con su especial sentido de leyes, Pánfi_ lo de Narvaes, hizo con su aparición una hoguera de males en la que todo el buen noble de Cortés se iba a poner en duda.

A la llegada precipitada de Cortés a México, el pueblo se levanta, y en las calles grita y ataca, como pueden, queriendo arrojar a los huéspedes de su territorio.

Pide Cortés a Moctezuma que salga a calmar a su pueblo, desde una terra- za. el emperador les dirige la palabra.

El pueblo sublevado, al mando de su sobrino. Guatelmoc, le insulta diciéndole mujer de los españoles. es protegido con las redondel as de las pedradas que con golpes certeros arrojan sobre todos.

Moctezuma es alcanzado por tres golpes. es retirado por los soldados y al cabo de tres días muere; más que por las heridas de sentir, al ver que en él se han cumplido los vaticinios que sobre él había.

Desde la muerte de Moctezuma, no cesan los ataques. Las luchas son en- carnizadas, mueren por ambos lados. Los españoles ven como cogen algu- nos de los suyos y son conducidos a lo alto de los templos y arrancada sus cabelleras, y puesto en las piedras de los sacrificios. Sobre esto hay un re- lato sobrecogedor de bernal Díaz del castillo, que es uno de los cronistas más veraces y honrado de la conquista.

Bernal Díaz, hace sus escritos, como un regalo a su familia, va en su vejez a Medina del Campo. Ya escribe sin pasiones, sin ira, sin amores. Creo que es el más verídico de todos los cronistas, pues nadie puede dudar que fue- ra de los más honestos y sencillos de cuantos escribieron.

No pretendió hacer escritos para la posteridad, lo hizo como memoria para sus hijos.

Bernal Dfaz describe aquellas batallas terribles. Hubieron de retirarse en la noche un 20 de junio de 1520.

Una voz de alegría de una mujer le aviva a los Mexicanos y comienzan de nuevo a luchar en el agua, en el barro y entre los muertos.

Se retiraron de Tlaxcala; pueblo siempre amigos, donde repusieran fuerzas durante unos meses, y construyeran 13 bergantines.

En diciembre de 1520 vuelven sobre México, ya ayudados por los solda- dos que Narváez llevara; vencidos se habían pasado a las filas de Cortés y otros más que llegado de Cuba se habían unido a ellos.

Ahora es el joven Guatelmoc, undécimo emperador de México, sobrino de Moctezuma, quien toma el mando. tiene 22 años, y es valiente como nadie.

Cortés le pide parlamentar, llegar a un acuerdo. Él no acepta, luchan hasta las más terribles consecuencias. Vencido Guatelmoc, es cogido prisionero y en un gesto de valor, pide a Cortés que le mate con su cuchillo.

Cortés lo admira, por su arrojo valentía y juventud. Yo no mato a valientes. ¿Porqué Cortés perdonas a vencidos? también perdonó a Narváez que con el tiempo fuera uno de sus mayores enemigos.

Se propone después de tantas luchas, ir levantando la ciudad. Es aquf cuando comienzan los mayores problemas de Cortés, no por parte de los vencidos, sino por los mismos españoles, que se llegan en nombre del rey Carlos a poner gobierno y contadores oidores y toda clase de leyes para en una lucha feroz de envidias ir minando el equilibrio de Cortés.

En las cartas; pide al emperador le envíe unos frailes buenos y sencillos para enseñar la religión a aquellos hombres y mujeres que se debatían en- tre su pasado y aquel presente lleno de confusión.

Es entonces cuando le envían de España los 12 apóstoles de Belvís de Monroy.

¿Conocía Cortés el alcance que el recibimiento dado a los pobres frailes, iba a hacer en aquel pueblo? él era el dios, el vencedor, el más fuerte de entre todos, sin embargo se arrodilla y besa humildemente sus hábitos. Ya fueron para siempre, respetados y seguidos.

Nunca un vencedor aprende la lengua de un vencido, para enseñarle, aquello que creen lo mejor. Lo van a enseñar ellos.

Va levantando México. Mas tiene que atender a los contadores y veedores. En el ansia de oro, buscan el tesoro de Moctezuma.

Julián de Alderete acusa a Cortés públicamente de ser cómplice con Gua- telmoc, y esconder el tesoro. Pues a pesar de ser prisionero, disfruta de relativa libertad. Cortés no lo humilla ni le maltrata, sino al contrario respe- ta su rango de señor.

Alderete y Narváez, acusan a Coete de complicidad. Deciden quemar los pies a Guatelmoc y al rey de tacuba. Hacían presión, pare debilitarle y acusarle. cortés era un ídolo con pies de arcilla, si se ponía en defensa de vencido; era su cómplice, y si callaba le ajusticiaban. Cuando vio tal ofensa al joven, que con valor resistió, no pudo por menos dolido de tal barbarie decir «no conviene irritar a Dios que nos dio tantas victorias». Va- liéndose de autoridad ordenó cesasen tales tormentos.

Aquel joven alegre que un día llegase hacía unos años, se iba convirtiendo en un hombre duro, desconfiado. como soldado tenía que cumplir una misión, como hombre sentía muy distinto.

Por aquel entonces es la época de su vida más llenas de amarguras y pro- blemas, es cuando sus enemigos tejen sobre él miles de infamias.

es acusado de dar muerte a Aguilar, ya a su propia mujer, con quien se casara en cuba, Catalina Xuárez.

Esta era celosa, e irritable, muy dada a contradecirle y ponerle pública- mente en mal ver.

En un arrebato de celos, discuten. Cortés no abandona a la india que tanto le ayudara, con la que tenía un hijo, La Malinche.

Su mujer padecía de soponcios o más bien del corazón, y en arrebato tras una discusión quedó muerta.

Nadie lo vio. Las criadas creen, que fuera Cortés quien la matase. ¿Cabe tal desatino en un hombre que bien conocía su responsabilidad que ni un solo acto suyo iba a ser pasado por alto. eso sería el acto de un necio, y por bien seguro era que él no lo era.

También le nace otro enemigo. Cristóbal de Olid, que fuera de su parte se levante en las Higueras contra él. decido ir personalmente.

Este fuera su mayor error histórico. Abandonar la ciudad de México en manos de Albornoz chirino, Sal azar. Aquella jauría de ambiciosos, que poco tardaron en adueñarse del gobierno.

En aquella expedición, tal fue su fracaso que sintiera temor de perder la vida. Calló enfermo y sus hombres, muchos de ellos habían ya desaparecido.

Le acompañan Malinche con el hijo. Cortés decido casarla, para que en caso del morir, su hijo quede reconocido con un padre que mirase por él. La une en matrimonio, con Juan Jaramillos, casados por el clérigo Juan Dfaz.

También en ese viaje se entera que Guatelmoc con Guanacoh, rey de Te- cuzco y Telepanquezalt rey de Tacuba, preparan su muerte, para volver a México y apoderarse de la ciudad, ya muerto Cortés los demás ellos no temen, además ya han aprendido las tácticas de los españoles.

Cortés siente pena al mirar a los ojos de Guatelmoc, siendo uno de los per- sonajes que más aprecio sintiera de tierras mexicanas.

Ordena los maten. Este fue el mayor error de Hernán Cortés.

Había comenzado ya hacía tiempo su estrella de la fortuna a declinar. Es dado por muerto. Se refugian en un convento de frailes, y allí hace reposo y oraciones. Se dice que Cortés lloró con amargura.

Habían saqueado su casa y destrozado sus aposentos, para buscar el tesoro que creían guardaba en alguna parte. Habían matado a su mayordomo y primo de Paz, y la ciudad era un caos absoluto.

No todos eran sus enemigos, les seguían mucho y muy fieles, y quizás lo que más le emocionara fue el recibimiento de los Indios que le aclamaban y arrojaban flores a su paso.

A grandes rasgos he trazado lo que fuera la conquista de México. No es posible hacerlo minuciosamente, ya que sería demasiado largo. Cortés era un hombre de su época con un fin.

Cumplió su obra, quedará por los siglos de los siglos, como hombre. Su estrella no brilló siempre. Dios quiso así su destino.

En 1526 comienzan las acusaciones, encabezadas por Gonzalo de Salazar, un enemigo feroz, que antes fuera amigo de él.

Son 38 preguntas de cargo, sobre sus bienes, 15 personales, 15 sobre asun- tos reales, 10 de inmoralidad y falta de escrúpulos, con 53 preguntas por apropiaciones de bienes.

Entre las más relevantes son la muerte de su mujer Catalina Xuárez, muerte de Guatelmoc, de Aguilar, de Moctezuma, insurrección, apropiación del quinto del real, amoríos con mujeres casadas, así un conjunto que han pasado los tiempos y aún no se sabe el veredicto.

Cortés amaba a México, que siendo su madre ya anciana la llevó a aquel mundo nuevo, y allí murió. Y por cosas del destino él murió en Castilleja de la Cuesta. Pidió que sus restos fueran enviados a México y allí están.

en este juicio nunca aclarado de Hernán Cortés, sólo le daba a Dios su veredicto. Nosotros poco podemos hacer si ya nada se ha hecho.

Dios era su Juez.

Feb 102017
 

José Lozanos Ramos. Provisional.

Prólogo

Aunque nos parezcan muy antiguos los nombres de las calles plazuelas, etc. la mayoría de los nombres y rótulos son relativamente nuevos ya que se rotulan en el Siglo XIX.

En el siglo XIV se decía en Trujillo «por la puerta de Santiago se llegaba por una calzada a un poblado actualmente al hoy centro de la ciudad y des- pués la calzada de Toledo.)

En lo que se refiere a los Gremios, nombre por el que se conoce a muchas calles en Trujillo, se empezaron a nombrar por primera vez en 1.437.(2)

Por lo tanto estos cuatro siglos con otros anteriores forjaron nombres de Iglesias, fuentes, palacios, conventos, gremios, calzadas, etc. que llegaron a nuestros días y enriquecieron nuestro callejero.

También los nombres de personajes de la época o de épocas distintas, se hizo que nombraran para ellos calles, he aquí precisamente un motivo que ocasiona cambios de nombre en las calles, hecho que asola en tiempos pasados y actuales nuestra geografía. Hecho este que nos dice lo efímero de nuestra existencia, aprovechado por los listillos de turno. Hasta que llega el siguiente y lo vuelve a cambiar, ¡de risal

Este trabajo recoge el nombre actual (1.988), pero también trata de recoger los nombre que tuvieron, y a ser posible que tome nota a quien correspon- da que se rotulen las calles, plazas etc. que no tiene rótulo.

Por lo que se refiere a la limpieza de las calles, encontramos un acuerdo del Ayuntamiento del 15 de julio de 1.537, que dice se contrata a García de la Cuadra «Morisco» para limpiar las calles.) Para su pavimentación, se cometían atropellos como el de el Arco o Puerta Palomitas de la Muralla que estando en mal estado se derrumba en 1.908 y se hacen rollos para las calles (4), pero como el empleo comunitario no es cosa de ahora, hay un acuerdo del Ayuntamiento en el que se dice que la brigada de empleados

de empedrado de las calles, como no hay mayoría de albañiles trabajando, cosa perjudicial para su buen arreglo, lo denuncia el Sr. concejal García de la Cruz (5). Referente a su rotulación, en el S. XIX se gestiona por el Concejo según reza el acuerdo de 31 de enero de 1.823 que dice «El pre- sente secretario leyó el reglamento provisional de policía y llamo la aten- ción del Ayuntamiento para que procediese al entero cumplimiento de su contenido». El señor Alcalde, segundo habla con relación a la correspon- dencia que tiene de Talavera, informa que por cada espejuelo de cuarta en cuadro con letras para rotular las calles, piden al pie de la fábrica, 6 reales y 4,50 por cada uno de los que hay que servir para la numeración. Y termina «que se active la conclusión del Patrón General para hacer el pedi- do como corresponde» (6).

No debió de haber acuerdo, ya que en el libro de Sesiones de 1.862, dice que los azulejos se trajeron desde Sevilla, se rotularon las calles con los nombres de dominio público según tradiciones y se numeraron (7).

Callejero por orden alfabético

Afuera o de fuera, calle; se debe por su condición de fuera de la ciudad. Alarcón, calleja; En ella vivió un personaje llamado así.

Albayda Marqués de, calle; En honor a D. Jacinto de Orellana y Avecia. Alberca, calle; Por estar junto a dicho depósito de agua.

Alférez, calle; No existe actualmente.

Alhamar, calle; Nombre de morisco que vivió en ella.

Alonso de Monroy, calle; Clavero de la orden de Alcántara.

Almenas, calle; Almenas que van hasta la Puerta de San Andrés. Altamirano, plaza; Por estar junto a la casa solariega de los Altamiranos. Altozano, plazuela; Significa «cerro en una llanura».

Alvarado, calle; Antes Horno de los corrales.

Andrés San, cuesta; Debe su nombre a la Iglesia de San Andrés.

Ángeles cruz de los, barrio; Cruz de camino que iba al arrabal de Belén. Antonio San, calle; En ella está en convento de San Antonio.

Aragón, plazuela; Antes San Francisco.

Argentina, calle; En honor a la nación hermana.

Arquillo, calle; Arco que existió que se cerraba en caso de epidemias, gue- rras, etc.

Azobejo, plazuela; Antes Azoguejo, Está en área en que estuvo un merca- do árabe.

Ballesteros, calle; Gremio de obreros de talleres de fábrica de ballestas. Ballesteros, caballero notable, reconstruyeron su Palacio, Santa Marta.

Burgos, plazuela; Licenciado Gonzalo de Burgos, Párroco de San Martín. Cabreros, calleja; Debe el nombre a que por ella pasaba el ganado transhumante.

Cañón de la Cárcel; Se llama cañón por la bóveda de cantería construida de esta forma, que sostiene parte del edificio del antiguo Ayuntamiento y en él la cárcel.

Clara Santa, calle; Por estar junto al convento de Santa Clara. Clodoaldo Naranjo, calle; Historiador y Sacerdote.

Conde de la Encina, calle; D. Manuel Pérez Aloe y Was, diputado y senador.

Calvo Sotelo, avenida; Antes calle de la Piedad. Constanilla, calle; Debido a la pequeña cuesta que tiene.

Coronación, avenida; Desde la calle fuera al arrabal Huertas de Ánimas. Corral de los Morales; Creo no existe.

Cruces, calle; En dicha calle se hallaban las cruces que se alzaban en la barriada.

Cuarto, calleja; No existe o no se conoce.

Cuervo, plazuela; Desde el final de la calle Garciaz a la plazuela de San Judas.

Cuesta de la Sangre, calle; Desde la Plaza Mayor a la puerta de Santiago. Chica, calle; Va desde la guía a la Encarnación.

Chupete, calle; No existe. Iba desde Zurradores, por el rincón, a la Plaza Mayor.

Descalzos, plazuela; Antes plazuela de San Andrés. Desviación, carretera Madrid – Trujillo – Lisboa.

Diego de Trujillo, calle; Conquistador trujillano, Barriada de los Conquistadores.

Domingo Santo, calle; Debe su nombre a la Parroquia de Santo Domingo. Domingo Ramos, calle; Debe su nombre al pregonero Mingo o Domingo Ramos.

Duragnos, calle; Antes de los Peruleros (españoles que venían de América).

Emilio Martínez, plaza; Alcalde de Trujillo en cuyo mandato fue la traída de aguas.

Encarnación, calle; Antes de 1.900 calle del Espíritu Santo, en 1.871 calle del Prin.

Estudio, calle; En ella estaba la casa de la Preceptoría de Estudios.

Fernán Ruiz, calle; Según la tradición fue quién abrió la Puerta del Triunfo en la Reconquista de Trujillo.

Plaza Mercado de Abastos; De la Plaza Mayor se mudó a la Lanchuela y se inauguró el 20 de agosto de 1.966.

Francisco San, plazuela; Está en la misma parroquia de San Francisco. Francisco de Chaves, calle; Conquistador trujillano, Barriada de los Conquistadores.

Francisco Pizarro, calle; Conquistador del Perú. Gabriel y Galán, barriada; Poeta.

Galguera, calle; Se dice así por el zig-zag que hace, como si de una carre- ra de galgos se tratara.

García de Paredes, calle; Diego García de Paredes, Sansón Extremeño. Garciaz, pozo; Se extendía a la plazuela de Santa Lucía.

Aburría, calle; (Guría o Gurrea) en ella vivía el verdugo que ajusticiaba en Trujillo.

García de Paredes, plazuela; Fundador de Trujillo en Venezuela (hijo del «Sansón Extremeño).

Goro, calle; Seudónimo de Gregorio Rubio, poeta y compositor de canciones.

Guadalupe, avenida; Carretera de Logrosán.

Guadalupe, plazuela; Por la casa de Cillero, propios del Monasterio de Guadalupe.

Guadalupe, calle; Debe su nombre a los mismo que la plazuela. Guardia, calleja; Traseras de Santo Domingo.

Guía, Nuestra Sra. de la, Calle; Por la imagen que se venera en dicha calle. Hernán Cortés, calle; Conquistador de México, Barriada de los Conquistadores.

Hernando Pizarro, calle; Conquistador trujillano.

Herreros, calle; Debe su nombre al gremio de los herreros.

IIdefonso Ramos Fuentes, del doctor, calle; Médico muy querido en Trujillo.

José San, calle; No existe.

Juan Bautista de La Salle, calle; Religioso fundador de La Salle. Juan Tena, plazuela; Historiador trujillano.

Judas San, plazuela; Debe el nombre a una Ermita que estaba en dicha plazuela.

Judas San, travesía; Va desde la plazuela de San Judas al Praillo.

Lanchuela, plazuela; Por estar asentado en peñas graníticas que pueden verse hoy.

Lucía Santa, plazuela; No existe.

Manuel Pardos, calle; Ingeniero del 1 Q proyecto de traída de aguas a Trujillo.

Margarita de Iturralde, calle; Fundadora del Colegio Santiago y Santa Margarita.

María Santa, calle; Por estar a las traseras de la Iglesia de Santa María. María Santa, Plazuela; Por estar en la Puerta Poniente y Principal de la Iglesia.

Mártires de los, calle; De las Jerónimas al Castillo. Matadero del, calleja; Calleja que va al Matadero Viejo.

Mayor, Plaza; Plaza Mayor Real en 1.823. Plaza de la Constitución. Plaza República General. Es un cruce de caminos hacia todos los puntos. El pilar es de 1.900, en conmemoración de la llegada de aguas a Trujillo. En el siglo XVI se construye el palacio de Piedras Albas, el palacio de Chaves- Orellana, el 22 de junio de 1.571 se hacen obras en el Palacio de la Con- quista, en 1.586 siendo Corregidor Juan Ledesma se hace parte de los soportales.

Mayor dolor, calle; No existe.

Merced, plazuela; Plazuela del Prin en 1.871.

Merced, calle; Llamada así por estar junto a dicho convento. Mola General, plaza; General de la Guerra Civil.

Miguel San, plazuela; Por estar junto a la Iglesia y Convento de San Miguel.

Molinillo, calle; Calle central del Barrio Molinillo.

Moritos de los, plazuela; Entre el Palacio Lorenzana, La Coria y el depósito de agua.

Naranjos de los, calle; Debido a unos naranjos que había en la Casa de los Hinojosa sita en dicha calle.

Obrera de Dña. Margarita de Iturralde, barriada; Casas hechas a sus obreros.

Oviedo, calle; se desconoce su localización.

Palmas de las, calleja; Travesía desde García de Paredes a Plazuela San judas.

Palomas de las, calle; Debe su nombre al escudo de las palomas del escu- do Rol.

Pablo Iglesias, casas; Dirigente Socialista. Pardos, calle; Antes jesús Nazareno.

Parra, calle; D. Antonio de la Parra, cated. de Salamanca, Arcipreste de Santa María.

Paso, calle; Se juntaban en ella por Semana Santa los pasos que venían de la Iglesia de la Vera Cruz y San Andrés.

Pavo, calle; Antes Zonche, se llama del pavo por el «remoquete» de un morador.

Pedro San, calle; Debe su nombre al convento de San Pedro.

Perú, avenida; Pisos de la Diputación en la carretera de la Cumbre. Piedad, ronda; Rodea el barrio de la Piedad.

Pistas de las, calle; Va del cruce de San Pedro a la calle García de Paredes. Portugués del, calle; Paralela a las Cruces y Hernando Pizarro.

Pozuelo del, calle; No existe.

Pocito del, calle; No existe.

Quiroga, plazuela; Debe su nombre al Prior Quiroga que moró allí. Ramón y Cajal, avenida; Debe su nombre al Premio Novel Español. Real, calle; No existe.

Real del, calle; De la calle Estudio a Santo Domingo.

Rincón del, plazuela; Actualmente no existe, es Plaza Mayor.

Romanos de los, calle; Debe su nombre al apellido de uno de sus moradores.

Ruiz de Mendoza, paseo; Antes Plaza de la Encarnación, Mercadillo, pla- zuela de la Alhondiga, Calle de jesús Nazareno.

Sangre, calle o cuesta; Debe el nombre a la Iglesia de la Sangre (S. XVII). Santiago, plazuela; Toma su nombre de la Iglesia del Apóstol.

Sillerías, calle; Se debe al gremio de los silleros.

sofraga, calle; Por encontrarse en ella el palacio de los Marqueses de Sofraga.

Sola, calle; Llamada así porque no había en ella casas domésticas. Tiendas, calle; Antes, Primo de Rivera.

Tintoreros, calle; Debe su nombre al gremio de los tintoreros.

Vera Cruz, calle o plazuela; Por estar delante del cementerio de la Vera Cruz.

Victoria, calle; Antes Cambrones (gremio de la seda). Vivancos, calle; No existe. Debía su nombre a un Regidor. Vizonche del, calle; No existe.

Zurradores, calle; Por el gremio de los zurradores (‘pieleros»).

Belén, Arrabal.

Antes vega de Papalbas. Documentada 24 de Septiembre de 1 .728, por el que se cambia el nombre de Papalbas por Valle de Belén.

Huertas de Ánimas, Arrabal.

Antes Huertas de Valfermoso. Valle de Valfermoso, hoy Regajo. Había una Ermita de la Virgen del Rosario, en 1.803 se inaugura la Iglesia, antes de Santo Domingo. En 1.864 se hace el primer proyecto de unir Trujillo con Huertas de Ánimas.

Huerta de la Magdalena, Arrabal.

Antes, Arroyo Mimbrera de Valfermoso. En 1.580 un ermitaño franciscano tenía la ermita, que cambió de nombre. En 1.896 la vieja ermita de Huerta de la Magdalena es Parroquia.

Pago de San Clemente, Arrabal.

Antes calleja de la monja. Parroquia de San Clemente de 1.555, hoy Santa Clara, venían los lagareros y de hay venía al Pago, el patronímico de San Clemente.

Fuentes documentales.

Trujillo Histórico y Monumental de Juan Tena. José María Muñoz Claro.

La opinión.

Guía de Trujillo de Federico Acedo.

Trujillo, su hijos y monumentos de Clodoaldo Naranjo. Francisco Becerra de Carmelo Solís.

Cristina Chico.

Arquitectura y Urbanismo en Trujillo de Francisco J. Pizarro.

Feb 082017
 

Luís José Garrain Villa. (Provisional).

Durante el siglo XVI, el éxodo de hombres y mujeres de Llerena dirigido a las Indias, fue de una notable importancia. La vida y obra de muchos de estos personajes aún perdura en nuestros tiempos protagonizadas en los distintos aspectos políticos, militares, religiosos y literarios que rodean la participación española en la conquista y colonización de América.

la actuación de extremeños como Hernán Cortés, Francisco Pizarra, Nú- ñez de Balboa y otros, está ya muy estudiada por los investigadores ameri- canistas de todo el mundo. Pero estos hombres, se encuentran acompañados, secundados y aconsejados por otros que durante siglos han permanecido en un segundo plano, y ahora, al escudriñar entre los legajos polvorientos, crónicas olvidadas y libros sobre temas específicos de la épo- ca, nos encontramos a muchos de estos segundones de la historia, dormi- dos, sin que nadie les haya concedido la más mínima atención. El caso que ahora vamos a estudiar, el de Pedro López de Cazalla, es uno de ellos, y aparece de pasada en algunos textos.

Estoy convencido de que su trayectoria profesional y política durante el tiempo que convivió con el marqués de la Conquista, Francisco Pizarra originó en algunos momentos un cambio en el curso de la historia. Sus actuaciones pudieron influir notablemente en el suceder de los hechos que ahora con tanta profundidad se estudian, debido a la proximidad de la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América.

Pedro López de Cazalla, secretario que fuera de Francisco Pizarra, era hijo de Alonso de Cazalla y de Leonor de León, vinculado familiarmente, como primo hermano, al cronista lIerenense Pedro Cieza de León. Es posible que ocupara la primogenitura entre sus hermanos, por las alusiones que mu- chos de ellos le hacen en los distintos documentos consultados.

No puedo precisar el orden de edad de los hermanos, si bien una pequeña reseña de cada uno de ellos puede interesar para comprobar las relaciones que Pedro mantuvo con ellos, tanto en su aspecto familiar como en el de los negocios que poseían en América y España.

Rodrigo de León, embarcó con destino al Perú el 16 de marzo de 1.53422  donde acuñó una fortuna, casado con doña Agustina de Soto, sin que tuviera descendientes, tuvo su residencia en el Cuzco peruano. Posiblemente  fuera el hermano de Pedro López que más contacto tuviera con él, hasta el
punto de querer ser enterrado junto al mismo, según dispuso en su testamento otorgado en Cuzco, unos días antes de fallecer, el 9 de diciembre  de 1.580. Decía Rodrigo:

«Primeramente mando mi anima a Dios que la crió y redimió por su pre- ciosa sangre, y el curpo a la tierra de donde fue formado, y que si Dios nuestro señor fuese servido de lIevarme desta enfermedad mi cuerpo sea sepultado en la Iglesia e monasterio de señor San Francisco, en la sepultura que allí tiene Pedro López de Cazalla, que aya gloria, mi hermano, donde está enterrado juntamente con Sebastián de Cazalla, mi hermano que aya gloria, … «.

Alonso de Cazalla de León, que estaba casado con Leonor Arroyo, y man- tuvo igualmente relaciones con América. Coincidió en Panamá con su pri- mo hermano Cieza de León, según éste lo refiere en su testamento al reconocerle una deuda, de la manera siguiente: «a alonso de cecelle estan- te en panama cien castellanos en tejuelos que me dio pare cieno negocio y no se hizo, digo que no aviendose el fecho pagado dellos que se le pa- guen de mis bienes». Volvió (23) desde el nuevo continente y se instala en Sevilla, sin poder precisar esta fecha.

Lope de LLerena, escribano del cabildo, (24) casado con Isabel de Paz, con la que tiene varios hijos, uno de ellos adoptó el nombre de Pedro López de Cazalla, igual que nuestro personaje, y fue clérigo, Alonso de Cazalla de León, Luis de Cazalla, Leonor de León, Isabel de León, Sebastián de Paz, que era fraile, y Juan de Paz. Ostentó el cargo de albacea de sus hermanos Pedro López de Cazalla, y Rodrigo de l.eón (25).

Notas

22 Archivo General de Indias. (A.G.I.) Contratación. Legajo 5.536. Folio 50.

23 Saenz de Santa María, Carmelo. Obras completas de Pedro Cieza de León. c.s.i.c.

Madrid, 1.985. Página 12.

24 Carrasco Garda, Antonio. La plaza mayor de Llerena y otros estudios. Ediciones

Tuero. Madrid, 1.985. Página 129.

25 Archivo Parroquial de Llerena. (A.P. LL.) Libros primeros de bautismo de la Grana-

Luis de Cazalla, clérigo de la Iglesia de la Granada en LLerena. Aparece con Bastante insistencia apadrinando a muchos niños, principalmente los relacionados con su extensa familia.

Sebastián de Cazalla. Emigró también al Perú, donde se dedicaba a llevar los negocios relacionados con la ganadería y agricultura de las encomien- das de sus hermanos Rodriga y Pedro, falleciendo en dicho país andino con anterioridad a 1.570.

Isabel López de León, casada con el licenciado de Cabrera, y tuvo cuatro hijos, Alonso de Cabrera de Vera, Leonor, María y Pedro.

y Juana de Cazalla, ancvida en octubre de 1.526; contrajo nupcias con Luis de Toro y tuvo una hija llamada Leonor de Toro.

Las relaciones de Pedro López de Cazalla con sus hermanos, aún la distan- cia que con algunos de ellos mantenía, fueron muy estrechas, como se verá posteriormente.

Ignoro la fecha en la que embarcó hacia el Perú, aunque la supongo muy temprana, debido a que desde su estancia en aquellos territorios se remon- ta a la llegada de Francisco Pizarro. La gran actividad que desarrolla du- rante los primeros tiempos de la conquista le hace estar presente en los grandes acontecimientos de la época.

En 1.540, el 17 de noviembre, reside en la ciudad de Los Reyes, con el marqués, don Francisco Pizarra y en su calidad de escribano de su majes- tad suscribe un mandamiento de amparo a favor de Nicolás de Ribera, re- lativo a la posesión de los indios de Huanuco. Unos días después, el 7 de marzo de 1.541, interviene en la redacción de una provisión por la que se nombre teniente de gobernador y capital de Trujillo a Diego de Mora. El 5 de abril del mismo año, firma por orden del marqués el mandamiento de amparo a favor de Alonso de Loaisa en posesión de los indios de Cochcvi- lica. Y estando en la ciudad de los Reyes, el 8 de mayo, redacta un manda- miento dirigido al teniente de Arequipa, para que recolecte el cupo de 1.000 pesos asignado a dicha villa para los gastos de la campaña contra Mango Inga.

Estuvo presente en el momento de la muerte del marqués don Francisco Pizarra, del que era secretario y al que había asistido durante su recorrido por el Perú.

El cronista Pedro Cieza de León, también presente en tan interesantes sucesos, relata en su obra aquellos acontecimientos trascendentales para la historia de España y América. A continuación transcribo de su obra lo que sucedió:

«El marqués y Francisco Martín, su hermano, y don Gómez de Luna, e Vargas y Cardona, sus pajes se metieron en la cámara que estaba más adentro para armarse. Francisco de Chaves, y Diego Ortiz de Guz mán, y Juan Ortiz e Pedro López de Cazalla, e Bartolomé de Vergara, con algunos que no huyeron, estaban en la sala turbados y no sabían que ha- cer. El marqués, con ánimo valeroso, echando de sí una ropa larga de grana que tenía vestida, se entró en su recámara a armarse, e se vistió unas corazas, e tomando una espada ancha que le sirvió en el descubrimiento, la sacó de la vaina diciendo: « Vení acá vos, mi buena espada, compañera de mis trabajos». La puerta de la sala habíanla cerrado, y los de Chile subían por la escalera, Los de Chile que vieron que no le podían entrar, pi- dieron a grandes voces lanzas cumplidas con que desde afuera le pudiesen matar; dos pajes, mancebos, estaban con el marqués, el uno llamado Vargas y el otro Cardona, e con sus espadas en las manos se pudieron alIado del marqués, su señor. Pues viendo los de Chile que no le podían entrar, y que había ya gran rato que estaban allí, usaron de un ardid mañoso, y fue de echar do estaba el marqués uno de ellos por fuerza, para que embara- zándose con él, ellos tuviesen lugar de entrar; y así a un Narváez con grandes empujones que le dieron, le hicieron entrar dentro, y el marqués le dió tales golpes que murió de ello, y los de Chile entraron dentro del ron- dán, y Martín de Bilbao y otros descargaron sus folpes en el capitán; que de descubrir reinos e conquistar provincias nunca se cansó, que estaba en- vejecido en el servicio real …. EI marqués, después de habar recibido mu- chas heridas, sin mostrar flaqueza ni falta de ánimo, cayó muerto en tierra; nombrando a Cristo, nuestro Dios, espiró, quedando el cuerpo del genero- so capitán adornado del ser que requería un tan famoso español como él fue, tendido en el suelo. Fue sus muerta a hora de las once del día, a vein- te e seis días del mes de junio, año de nuestra reparación de mil quinientos e cuarente y un años; gobernó por él e por sus tenientes, desde la villa de Plata hasta la ciudad de Cartago, que hay nuevecientas leguas y más; no fue casado, tuvo, en señoras deste reino, tres hijos y una hija; cuando mu- rió había sesenta e tres años e dos meses .Y algunos de los de Chile qui- sieron sacar el cuerpo del marqués arrastrando, para poner/e en el rollo, y por ruego del Obispo del Quito y de otros se dejó de hacer, y Juan de Barbarán u su mujer, y el secretario Pedro López de Cazalla, natural de Llerena, tomaron en un paño blanco el cuerpo del marqués, y con mucha prisa lo llevaron a la iglesia, y como mejor pudieron hicieron un hoyo, en el cual le pusieron.»

Con posteridad a aquéllos sucesos, el gobernador Cristóbal Vaca de Castro, lo nombra por su secretario. participando en reuniones con el Visorrey Blasco Núñez Vela a quien informa de las actividades de Vaca de Castro, redactando los despachos y provisiones necesarios para gobernabilidad de la provincia de Perú. Todas sus actividades las relata cuidadosamente Pe- dro Cieza en las distintas partes de su obra.

Fue escribano mayor de Nueva Castilla, desde los años 1.548 a 1.550, coincidiendo con Pedro Cieza de León en Lima en 1.548. También ejerció como secretario del presidente Vaca de Castro, sirviendo igualmente al capitán Lorenzo de Aldana.

El 9 de mayo de 1.554, Juan de LLerena, su tío carnal, le gestiona ante la corte, una licencia para volver a España por un periodo de cuatro años; ignoro si le fue concedida, pero lo cierto es que no hizo uso de ella. Poste- riormente, el día 30 de dicho mes y año compra un censo por valor de 62.500 maravedíes que recaen sobre algunas propiedades rústicas del cita- do Juan LLerena.

En 1.564, el 7 de enero, se encuentra en el Cuzco, y al parecer, vuelve a tener el propósito de regresar a España, según lo anuncia Diego Trujillo, en una carta que dirige a su esposa, enviándole con él algún dinero. Es evi- dente, según veremos a continuación, que desistió de tal propósito.

Del estudio de la documentación que he manejado se desprende que fue una persona a inteligente y hábil para los negocios, amasando una buena fortuna. Sus relaciones mercantiles fueron muy amplias, interveniendo en la mayoría de ellas sus hermanos aquí en España, principalmente Alonso de Cazalla de León, o los que convivían con él en el Perú, como Rodrigo de León o Sebastián de Cazalla.

Poseía un juro sobre el almoraxifazgo de Sevilla, también gestionado pos su citado tío Juan de LLerena, en el que firmaron como testigos en el Cuz- co el lIerenense Francisco de Vivero y Pedro Sánchez, fechado en dicha ciudad el día 9 de diciembre de 1.563.

Unos días después el 21 de diciembre de 1.563, en Llerena, y ante el escri- bano Juan García de Marcilla, su hermano Lope de Llerena, renuncia en su favor a un juro al quitar por valor de 20.000 maravedies, situado sobre las alcábalas de Mérida. Se dice en el documento de renuncia que se le pa- guen los beneficios a su hermano Alonso de Cazalla, vecino de Sevilla, que era la persona a cuyo cargo estaban sus negocios en España. de nue- vo, el mismo Lope de Llerena, vuelve a renunciar a otro juro en su benefi- cio, el día 1 de enero de 1.564.

Contrajo matrimonio dos veces, la primera con Dña. Francisca de Zúñiga, y la segunda con Dña. Paula Ordóñez de Silva, habiendo estado esta ante- riormente casada con Alonso de Toro, natural de Trujillo, y uno de los ca- pitanes de Francisco Pizarro, muerto trágicamente. Estos sucesos los relata Cieza de León en la «Guerra de Quito» de la manera que sigue:

«Que estando en la ciudad del Cuzco en su trono e mando, casado con una dueña
que ahora lo está con el secretario Pedro L6pez,
e teniendo en su casa los
padres del/a, sucedi6 que habiendo una noche tenido sus pasatiempos se-
cretos con una india, tuvieron sobre el/o algunas palabras domésticas en
que vino Alonso de Toro
a tratar mal de palabra a la madre de su mujer, y
siempre solía andar armado
e con su espada e daga, lo cual no tuvo aquel
día;
e su suegro de más de sesenta años, como vido que Alonso de Toro
con palabras denostaba
a su mujer, y el/a que daba algunas voces, creyen-
do que ponía en ella sus manos, el viejo, encendido en ira arremeti6 al
Alonso de Toro
y hechando mano a una daga se fue a abrazar con Toro e
le hiri6 malamente; el cual como se sintiese herido dijo medio riendose:
no mas, que estoy burlando;
e Diego González de Vargas, que así se lle-
maba, cobrando más ánimo le dio otras heridas sin que pudiese ninguno
venir
a valer/e, de que cay6 mortalmente herido, y el viejo se retrajo al
Monasterio de la Merced;
y Alonso de Toro, dando arcadas con la muerte
se le sali6 el ánima. Y luego hubo gran ruido y alboroto con los l/oros que
la mujer
y siervos tenían, a lo cual acudieron luego algunos que les pesaba
no poco de aquel acaescimiento,
e mandaron doblar las campanas, e
cuentan algunos que repicaron en señal de alegría, mirando los juicios de
Diosque por quien solía mirar por la salud de Toro
e buscar/e todo conten-
tamiento, le hubiese venido la muerte .
… »

No tubo descendencia de ninguna de sus esposas, y como único hijo natu-
ral tuvo a Diego López de Cazalla, nacido de una india Uanar y al que
deja como heredero de todos sus bienes en España, como vimos anterior-
mente al referirnos a él.

En una capellanía que instituyó con su primera esposa Dña. Francisca de
Zúñiga, nombraron por patrono a su sobrino Diego López de Cazalla, clé-
rigo, y en dicha capellanía ofrecieron 12.000 maravedies para el casa-
miento de Francisco Torres e Isabel González.

Todas estas circunstancias personales, así como las relativas a sus negocios
en el Perú, están constados en su testamento, otorgado en el Cuzco, siendo
Regidor Perpetuo de dicha Ciudad, el día 16 de febrero de 1.570. Este in-
teresantísimo documento, custodiado en el Archivo Nacional de Simancas,
que ilustra gran parte de su vida, figura transcrito al final de este trabajo.

Murió Pedro López de Cazalla al día siguiente de que otorgara testamento,
es decir el 17 de febrero de 1.570, y un día después, su albacea Juan Brava
de Laguna, también natural de Llerena, solicita copia de la última volun-
tad. Como testigos aparecen los Ilerenenses Juan Vivero, y Sebastián de
Vera, entre otros.

TESTAMENTO DE PEDRO LÓPEZ DE CAZALLA

Yndey nomine amen, sepan quantos esta carta de testamento e postrimera
voluntad vieren como yo pero lopez de cacalla, vecino desta ciudad del
Cuzco de los Reynos e provincias del Perú, hijo legítimo que soy de Alon-
so de Cazalla e Leonor de León, mis señores padres y difuntos que Dios
perdone, vecinos que fueron de la villa de Llerena, en los Reynos de Espa-
ña, estando en mi seso juicio e memoria y entendimiento natural qual Dios
nuestro señor fue servido de me dar Recelandome de la muerte ques cosa
natural deseando poner mi alma en la carrera de la salvación como fiel
cristiano lo debe hacer creo fielmente el misterio de la santísima trinidad y
en todo lo que cree y tiene la santa madre Yglesia de Roma e protesto vivir
y morir en la santa fe católica y si lo que dios no quiera ni permita por do-
lencia grave e por su ación del demonio en el artículo de la muerte o en
otro cualquier tiempo alguna cosa contra esro haciere o dijere, la revoco y
con la ynbocación divina hago e oredeno este mi testamento e última vo-
luntad a servicio de dios nuestro señor y de su bendita madre en la froma
siguiente:

Primeramente encomiendo mi ánima de Dios nuestro señor que la crió e
redimió con su preciosa sangre y el cuerpo a la tierra de donde fue
formado.

Ytem mando y es mi voluntad que si Dios nuestro señorfuere servido de
llevar desta presente vida que mi cuerpo sea sepultado en el monesterio de
señor San Francisco desta ciudad en la capilla que yo allí tengoen la capi-
lla mayor y en lo que toca a mi entierroes mi voluntad y así lo pido y suplí-
coa mis albaceas que no se haga mas de buscar seis pobres españoles e
indios y estos se vistan de sayal y sayos y caperuzas y caragueles y medias
calcas y zapatos y estos lleven seis hachas en las manos e vallan alumbra-
do la santísima cruz de nuestro señor y a mis señores y amigos y deudos
suplico no se pongan luto por mi ninguno porque demás de no usarse ya
en castilla lo que se ha de gastar en luto quiero se gaste por hacer bien por
mi ánima y que me entierren los curas de esta yglesia mayor desta ciudad
con la cruz y sacristanes y quatro capellanes que los acompañen.

Yten mando que el día de mi enterramiento y fuere esa y si no otro día si-
guiente se diga por mi ánima una misa de requien cantada, el cuerpo pre-
sento con diacono y subdiacono y que todos los frailes del dho monasterio
de san francisco que fueren a misa y todos los demás que quisieren de mi-
sa en los otros monasterios desta ciudad y clérigos del la yglesia mayor que
hubiere en la ciudad todos digan en el día misa por mi ánima y se le de la
limosna acostumbrada.

Yten mando que se diga en el dho monasterio de señor san francisco don,
de yo me mando enterrar un novenario de misas cantadas e otras cinquen_
ta miasa rezadas y se les da la limosna acostrumbrada por ello.

Yten mando que los otros monasterios de la dicha ciudad de la merced y
san Agustín y Santo Domingo se digan en cada uno veinte y cinco misas
rezadas por mi ánima y se les de la limosna acostumbrada.

Yten mando que se digan en la yglesia mayor desta ciudad quarenta misas
rezadas e que se le de la limosna que se les suele dar.

Yten mando a las madas forzosas cada una un peso de plata corriente.
Yten mando en limosna al monasterio de monjas de santa clara desta ciu-
dad del cuzco cinquenta pesos de plata corriente para que se compren de
camas para los pobres.

Yten mando que se compren en mis bienes seis botijas de azeite las cuales
entreguen mis albaceas una a una al moyordomo de la yglesia catedral
desta ciudad del cuzco para que arda la lámpara del santísimo
sacramento.

Yten mando que se den en limosna a las cofraías del santísimo sacramento
que esta findada en san francisco y a la de la concepción de nuestra seño-
ra y a la de redención de captivos de nuestra señora de la merced y de la
vera cruz a cada una seis pesos de plata corriente para cera.

Yten dido que yo di una memoria e yntención a Alonso de Cazalla mi her-
mano quando se fue desta ciudad del cuzco a los reynos de españa por la
qual le encargué que en la dicha villa de Ilerena desde el día que alla lle-
gase hasta que otra cosa fuese mi voluntad hiciese decir una misa cada día
una misa por mi yntención y tengo aviso del y de los demás mis hermanos
que se cumple ansi mando que desde el día que yo muriere hasta trea años
adelante siguiente se prosiga el dezir de la dha misa en cada un día de los
dhos trea años por mi yntención lo qual se pague con mis bienes que allá
tengo y mando que dellos se den limosna de trigo y dineros que yo mande
se diesen en los dhos tres años conforme a la dha ynstitución y memoria
que yo le di al dho Alonso de Cacalla y si por bentura el prelado quede
vacante de la dha yglesia mayor se pusiera pedir la quarta de dhas misas
que se puedan decir en la dicha villa de lIerena en los dhos tres años por el
mismo caso que no se digan sino que se den tan solamente las limosnas.

Yten mando y es mi voluntad que en la capellanía que yo tengo fundada
en la yglesia mayor de la dha villa de lIerena por mi e pos doña Francisca
de Zúñiga mi primera mujer se haga y provea lo que tengo escrito a mis
hermanos Lope de Llerena y Luis de Cazalla y mas lo que yo ordenare en
este mi testamento.

Yten digo que demás del descargo que yo tengo fecho con mis yndios de
mi repartimiento que parecera que por mi libro, mando que den a los
yndios de Guanacota y cavanamarca y pocoguaci duzientas cabecas de las
que yo tengo en compañía de Sebastián de Cazalla, mi hermano en los
hatos que tenemos en ychobanba y caparcalla los cuales tengan en pie y
crien para ayuda a pagar sus tasas lo qual pido y suplico a mis albaceas lo
ordenen para la mejor orden que convenga al aumento de dho ganado y
provecho de los dhos indios y a los yndios canches y chilques en cada un
repartimiento cien cabezas de ganado vacuno como saliere del corral de la
misma forma y manera que las de arriba y con el mismo cargo que mis
albaceas lo ordenen.

Y ten declaro que en las quentas que Alosos de Cazalla mi hermano tomó
con mi poder a Lope de Llerena nuestro hermano del tiempo que tuvo su
cargo la renta que yo tengo en España le
hizó de alcancedoscientos cin-
cuenta y tantas mili maravedis como parecerá por las cuentas que están en
mis papeles mando que no se le pidan ni demanden al dho Lope de Llere-
na por quanto yo le hago gracia de ello e mas es mi voluntad quel dho
Lope de Llerena aya de mi renta dos mil ducados de castilla para ayudar a
casar a sus hijas e me perdonen que yo quisiera mandalle mas sino que
con cosas que suceden en el mundo no puedo al presente.

Yten mando que el dho Lope de Llerena sea tutor y administrador de la
persona y bienes de Diego López de Cazalla mi hijo natural todos los días
que biviere y que por la justicia ni por otra persona alguna le sea quitada
ni removida la dha administración sino que la tenga en sus bienes como la
presente los tiene y que le den el salario que yo le tengo señalado de trigo
y dinero en cada año.

Yten mando que den a Catalina, yndia natural de los yndios canches de mi
encomienda un topo de chacarra de mi estancia de Piecho donde se la
señalare doña Paula de Silva, mi muger y mas cinquenta ovejas de la tierra
con sus padres por lo mucho que me a servido y encargo y encargo a la
dha doña Ysabel mi muger la trate bien e la tenga a su servicio.

Yten mando que den a Melchor, yndio natural de los chilques de mi enco-
mienda cinquenta ovejas de castilla y quatro de la tierra con sus padres e a
pedro natural de cananamarca treinta ovejas de castilla y dos de la tierra y
a cristobal, natural de los chilques veinte ovejas de castilla y dos de la tie-
rra con sus padres y a Luis, hijo de Ynes que murió en mi casa veinte ove-
jas de castilla.

Yten a Pedro Núñez boticario devo las medicinas que sean traydo para mi
de su botica mando se le paguen tasadas e la tasa la haga el propio porque
yo me fio de su cristiandad y bondad.

Yten mando a los dhos yndios de guanacota y cavanamarca y pocoguaca
el aliento y estancia de pichu que yo tengo cerca desta ciudad y todo lo
que le pertenece y si la dha doña Paula mi muger la quisiere mando que
dandole mil y quinientos pesos de plata ensayada la pueda tomar e redimir
para si por que es muy buena cosa y cerca desta ciudad y estos mil y qui-
nientos pesos que les dieren se hechen en censos seguro e lo que montare
el censo solo ayan los yndios para ayuda a pagar su tasa.

Yten declaro que las cabezas de cabras que esta n en poder de los dhos
yndios de guanacota, machos y hambras son suyas e para todos ellos e
ansi mismo la viña y arboleda que yo puse en Taurisma en asi mismo un
pedaco de rrancheria que yo les añadi y son alla la linde del asiento que
tienen en la falta de picchu de todo lo cual gozen lo dhos yndios como de
cosa suya.

Yten declaro e mando que la estancia que tengo en unvicos y e la arboleda
de ella la ayan y ereden los yndios canches de mi encomienda porque son
faltos de madera la qual quiero y es mi voluntad que no la vendan que no
la beneficien e pongan en ellas los camayos que fueran menester porque
les sera de gran provecho e interes

Yten mando a los yndios chilques y tambos de mi encomienda la estancia
que yo tengo en chuada quella mimpoloya, con todo lo que me pertenece
y si a la dha doña paula de silva mi muger la quisiere la pueda tomar dan-
dole mil pesos de plata ensayada e marcadalos cuales se hechen en censo
siguro y para pagar sus tributos y se les den las escripturas que yo tengo
dellos.

Yten declaro que yo soy casadoe velado segun la orden de la santa madre
yglesia con doña Paula Orgoñez de Silva mi muger hija de los señores
Diego de Silva y doña Teresa Orgoñez, vecinos desta ciudad con la cual
no recibio ningunos bienes dotales ny parafernales ny tenemos al presente
ningun hijo ni hija porque los que dios nos ha dado se los lleve para si.

Yten mando que se den a la dha doña paula su muger e aya para si demas
de los yndios de mi repartimiento que se hachen en ellos, las casas de mi
morada en que al presente, e la guerta e quintales de vechubanba e la tapi-
cería que me trajeron de los reinos despaña e una negra que yo tengo que
se llama polonia que compre a Pedro de Villagran e una cama de damasco
de las que me traxeron de los reynos de españa la que ella quisiere tomar
y
escoger a la cual ruego y encargo que por lo mucho que nos emos querido

encomiendo mi anima e que los bienes multiplicados durante nuestro ma-
trimonio son pocos no trate del los porque los ganados yo los mando a sus
yndios e todo se convierte en su pro e todo lo demas es muy poco.

Yten suplico a los señores Diego de Silva y doña Teresa Orgoñez me haga
merced de dejar la dha doña Paula de Silva mi muger en su casa para que
la gobierne con su famylia y no se pierda la memoria ni se abarate la que
al presente ay en ella y en esto recibire grandisima merced y buena obra y
a la dha doña Paula encargo ansi lo haga como aqui lo mando, a la cual
dexo todas las yoyas e ropas que al presente tiene e yo le dia cuando nos
casamos.

Yten digo que yo enbie a los reynos de España de Diego López de Cazalla
mi hijo natural el cual tengo nueva que llego alla en salvamento encargo
al dho Lope de Llerena mi hermano como dho es arriba su tutor y adminis-
trador y tome a su cargo a su persona y bienes e los tenga e administre co-
mo padre y tia al qual le doy todo el poder que tengo para ello y segun en
tal caso se requiere en derecho su autoridad de justicia ni que se entremeta
en ello tome su persona y bienes e los que tenga y administre como dicho
es todos los dias de su vida y despues de su muerte lo sea ni mas ni menos
que el padre Luis de Cazalla mi hermano todos los dias que viviere e le
doy el mismo poder e facultad que al dho Lope de Llerena y despues de
sus dias lo sea Alonso de Cazalla mi hermano al cual le doy el mismo po-
der e facultad que a los dhos lope de lIerena y luis de cazalla y siendo dios
servido disponer de todos tres lIebados desta presente vida sea Rodrogo de
León mi hermano si dios le librare de e fuere a los dhos reinos de españa y
si no lo fuere el pariente mio mas propinco que yo tubiere en la dha villa
de lIerena al qual nombre el dho alonso de escalla en fin de sus dias a los
quales encargo la persona e bienes del dho diego lopez e miren por el co-
mo por hijo mio e puedan disponer de lo que yo le dexo alguna cosa para
hacer bien por mi anima demas de lo que arriba tengo declarado para lo
cual y para cada una cosa de parte dellos les doy a todos e cad un dellos
ynsolidum poder cumplido e facultad segun que yo lo tengo y de derecho
en tal caso se requiere.

Yten declaro que yo tenia por bienes propios mios ante de que me casase
con doña Paula Orgoñez de Silva mi muger en los rey nos de españa seis-
cientas y setenta y seis mil e trescientos quarenta e quatro maravedies de
renta e juras e censos y de la que al presente se an acrecentado otros cien-
to y cinquenta mil maravedies de renta y de ciertas tierras que yo tenia
compradas y ellas se compraron mas rentas de dinero de las que al presen-
te no tengo nueva lo que mas se a comprado remitolo al dho lope de lIere-
na mi hermano para que como quien ellos y tan buen cristiano lo declare

 

y se tenga quenta e razon de todo y asimismo tenia por bienes mios las
casa de mi morada con el mueble della y dos negras e tres negros tapizeria
cama e plata labrada e otras cosas como la sala de la dha doña paula e la
vida quando vino a su casa y ansi mis las tierras y asiento de pichu e las
tierras que llaman poroya donde se siembre la chuada e la estancia e arbo_
leda de yuca e la huerta y arboleda de castillade vechubanba y ansimismo
la mitad de las vacas machos y hembras que a la sazon que me case eran
bivas y estavan en el hato de hichubanba y compañia del cho Sebastian de
Cazalla mi hermano como aora estan y ansimismo las ovejas de castilla y
de la tierra que en aquella sazon estaban en la estancia de poroya.

Yten despues aca yo compre las vacas que tenia Diego de Vargas de ea-
parcalla y me pago la mitad dellas el dho sebastian de cacalla y despues
trajo otras pocas de la ciudad de arequipa quando se caso e tambien yo le
pague la mitad del las por manera que las quales estan son de compañia de
los dos y de un hato y del otro hizo sacar el dho sebastian de cacalla cien
cabezas cuatro mas o menos para pesar en la carneceria para manteni-
miento de su casa y persona.

Yten tenia por bienes mios la mitad de catorce tiendas y casas y de quatro
tiendas pequeñas que sebastian de cacalla e yo teniamos en compañia en
la placa del triangulo desta ciudad las cuales vendimos en quince mil pe-
sos de plata ensayada a Juan de Pacorbo los cuales cobro por mi el dho
Rodriga de Lión e los tiene en su poder y se le an de pedir porque van in-
corporados en los bienes que se le secuestraron en la ciudad de los Reyes
porque los mios los avia de llevar los rey nos de españa.

Yten tenia antes del dho mi casamiento cavallos y mulas con sus aderezos
e otras cosas de muebles de casa que todo lo hace la dha doña paula mi
muger quando vino a ella.

Yten declaro que despues que me case segunda vez y a los bienes siguien-
tes multiplicados durante el matrimonio el multiplico de los ganados dhos
e la mitad de las yeguas e la racion que esta n al presente en aimbapata
y
una mula que compre a Juan de lireraco y otras cosas que se an comprado
para mi casa e que me an traydo de los reynos de castilla como lo sabe la
dha doña paula mi muger a la cual ruego y encargo como arriba tengo dho
que pueblos ganados ya los dexo a sus yndios les sea de convertir en su
pro no trato de multiplico y si lo quisiere tratar mis albaceas le den lo que
les pareciere por el valor dellos.

Yten mando que se den a Beatriz yndia vanar madre del dho Diego Lopez
de Cazalla mi hijo natural cinquenta ovejas de castilla y quatro de la tierra
y dos vestidos de ropa de avasca e mas la tierra que agora siembra e los
vachios en que bive de que yo le tengo hecha escritura y a francisco e

marcos cavallerizos questan en casa cada veinte ovejas de castilla y dos de
la tierra con sus padres e a mateo repostero y a juan concades pensero
otras veinte ovejas de castilla a cada uno y dos de la tierra con sus padres.

Yten digo que yo debo a Hernán López de Segovia, Boticario de resto de
madicinas que tome de su botica hasta cien pesos a lo que al presente me
acuerdo pidole por merced que pues son cosas de botica que no lo lleve
por entero todo y me perdone algo dello y si no lo quisiere hacer se lo den
todo.

Yten al licenciado Alegría le paguen cinquenta pesos de su salario que yo
les devo y que se cumplen por este mes de henero.

Yten al licenciado Alonso Pérez le tengo pagado todo su salario hasta julio
que viene pero su con todo esto quisiere dejo de mis bienes se lo den a
mis albaceas por que yo le he tenido e tengo por muy mi señor e a tenido
a cargo de me curar en mis enfermedades como tal.

Yten digo que debo a Pedro de Zurita difunto treinta pesos de resto de cier-
to socorro que yo le hice mando se den a Juan de la Moneda su albacea
para que los de a un hijo que tiene en guanuco.

Yten es mi voluntad que para todas estas mandas que hago a los yndios
especialmente les hagan gastar dineros en sacar mandamientos que mis
albaceas se los den sin ellos y seran muy bien dado.

Declaro e mando a Melchos Jiménez se le pagur lo que a servido a razon
de trescientos e cinquenta pesos ensayados por año que podra haber servi-
do poco mas de un mes.

Yten declaro que me deve Diego Rodriguez Zorrilla mercader quatrocien-
tos cincuenta y dos pesos de plata corriente de cierta ropa que le vendi el
otro dia como lo sabe Melchor Ximenez.

Declaro que en poder de la dha Dña. Paula de Silva mi muger estan ocho-
cientos pesos de oro en polvo que los yndios de guadacota traxeron esta
navidad para en cuenta de su tributo.

Declaro que en poder de Juan Ortiz Pican vecino de Potosi estan lo proce-
dido de ochocientos cestos de coca poco mas o menos e de sesenta y tan-
tas piezas de ropa que yo les envie desta ciudad que tengo cartas suyas de
como me lo enviaron con un criado de Diego Torres y en su ganado.

Yten declaro que yo compre a Pedro Ochoa de Maurica e de Pedro Ortiz
de Susunaga su suegro por una parte cien cestos de coca e por otra tres-
cientos treinta cestos,todos los cuales los tengo pagados e me tienen entre-
gados de ellos seiscientos e tantos cestos como parecera por mi libro sin
treinta que dieron la mitad pasada a Juan de Esquivel y los que agora en-
tregare a un criado e hacedor de Sancho de Vera visto lo que quisieren

pagado le enrevotare mando se cobre dellos las obligaciones estan en mi
cofre.

Yten es mi voluntad que Lope de Llerena mi hermano de mi hacienda y
renta pague a Alonso de Santa María lo que Juan de Paz su hijo lo quedo
deviendo e las ropillas que aca tenia se vendan para pagar las deudas que
aca declaro que tenia conforme a la memoria questa en mi cofre y si algo
sobrare se envia al dho Lope de Llerena su padre.

Yten declaro que yo me obligue a pagar al Bachiller Diego Diaz, residente
en esta ciudad por Diego Muñoz Ternero que me la envie a rogar doscien-
tos y tantos pesos de plata corriente como parecera por una cedula que yo
le hize firmada de mi nombre mando que se le paguen luego de lo que
deve Diego Rodriguez Zorrilla e que no sea detenido porque anda de ca-
mino para Nueva España y que de recaudo del gasto para cobrarse de Die-
go Muñoz y yo tengo escrito sobre esto al capitan Martin Ruiz de
Marchena, vecino de la Ciudad de los Reyes, para que los cobre del dicho
Diego Muñoz Ternero si los cobrare mando que tome delos los cinquenta
pesos que dio a Melchor de Valencia y los demas haga dellos lo que mis
albaceas le escrivieren y si no los cobrare de mis bienes se le paguen los
dichos cinquenta pesos.

Yten quiero y es mi voluntad que complido este mi testamento todo lo que
de mis bienes restare, sus albaceas hagan lo siguiente, digo de los bienes
que tengo en este reyno e no de los de españa los repartan a mis yndios
desta manera dando a los de condesuyos seis y a los caniches tres y a los
chilques dos y esto procuren por me hacer buena obra que sea en dinero e
se los echen en censos seguro para ayudar a pagar sus tasas porque esta es
mi postrimera voluntad y esto se entiendad como digo de los bienes que
tengo en este reyno e no entren tampoco en esto los siete mil quinientos
pesos que tengo en los dineros que estan secuestrados con los dineros de
Redrigo de Leon en la Ciudad de los Reyes porque estos los quiero para
ciertos efectos.

E para cumplir e pagar este mi testamento e mandas e todo lo demas en el
contenido dexo e nombro por mis albaceas testamentarios desta Ciudad
del Cuzco a los señores Diego de Silva y doña Teresa Orgoñez, mis sue-
gros y a la dha doña Paula mi muger y a Pedro Alonso Carrasco y a Pablo
Carvajal e Martin de Meneses e Garcia de Melo y a Hernan Bravo de Lagu-
na vecinos desta dha ciudad y a cualquiera dellos insolidun y en los reynos
de españa a los chos mis hermanos Lope de Llerena y Luis de Cazalla y
Alonso de Cazalla mis hermanos y al licenciado Jorge de Cabrera e Luis de
Toro mis cuñados ya cada uno dellos ynsolidun a los cuales ya cada uno
dellos doy entero poder cumplido ynbsolidum taly para cuanto el caso lo

requiera para que sin autoridad de justicia y no con las suyas solo entien-
dan y tomen de mis bienes e cumplan y paguen este mi testamento e todo
lo en el contenido, sino que de su propia autoridad lo hagan e paguen por-
que yo confio en sus conciencias y buena cristiendad y amistad que emos
tenido en esta tierra lo hagan y asi lo suplico e pido por amos de Dios.

y cumplido e pagado este dho testamento e todo lo en el contenido en
roda la renta que yo tengo en los reynos de España e la procedido della
dexo y nombro y señalo por mi heredero universal al dho Diego Lopez de
Cazalla mi hijo natural el qual declaro que es mi hijo natural e por tal lo
reconozco e nombro y lo tuve de la dha Beatriz yndia cañar e lo tengo
legitimado e se hallara la legitimación en tiempo e papeles el qual quiero
que sea mi heredero de la que dho tengo en los rey nos de España e lo que
fuere con su persona lo tenga a su cargo el dho Lope de Llerena mi herma-
no y despues de los que dejo nombrado sucesivamente y porque podria ser
que el dho Diego Lopez mi hijo natural antes de llegar a edad de poder
testar falleciese desta presente vida, a mi como su padre y administrador
de su persona incumbe testar por el dho que acaeciendo lo susodicho los
dhos mis hermanos Lope de Llerena e Luis de Cacalla dispongan de la di-
cha mi renta en casar su hijas mas redimir cautivos, hacer una alondiga en
la dicha villa de Llerena para proveer los pobres menos valos del que el
trigo valiere en la dicha villa de Llerena dos reales en cada fanegas, pro-
veere pobres en los hospitales e pobres avergonzantes y los demas que a
ellos les pareciere que sean buenas obras dirigidas e ofrecidas a nuestro
señor Jesucristo e que se haces para su santo servicio e para en descuento
de lo muchoque yo le ha sevido que su magestad me lo perdone como a
criatura hecha por sus santisimas manos e redimida por su preciosisima
sangre.

Yten declaro e mando que se den a los yndios camayos de vechubanba
cincuenta ovejas de castilla y diez de la tierra con sus padres a los cuales
mando que las tengan en pie e las multiplique e no se las coman y a los de
los cotos se le den veinte ovejas de castilla quatro de la tierra con sus pa-
dres que las tengan e multipliquen.

Declaro que don Francisco Turugualpa, cacique de los chilques de mi en-
comienda tiene en el hato de caparcalla quatro vacas que yo le di con lo
que hubieren multiplicado densele.

Yten digo que es mi voluntad que lo dhos Lope de Llerena y Luis de Caca-
lIa mis hermanos en la ynstitucion de la capellania que yo hize puedan por
su propia autoridad añadir e quitar cualquiera cosa que les pareciere que
conviene ni mas ni menos que yo lo pudiera hacer porque como hombres
que tienen la cosa presente lo puedan hacer mejor que no yo e a ellos lo

tremito y a su buenas conciencia e nombro por patrono de ella todos los
dias de su vida al dho lope de Ilerena mi hermano y despues de sus dias al
dho alonso de cacalla y despues de sus dias al pariente mas pronpico que
tengo nombrado por el dho alonso de cacalla en su testamento e postrime-
ra voluntad hasta que el dho Diego Lopez de Cacalla mi hijo natural sea
de edad que lo pueda ser para lo cual a todos ellos y a cada uno por si les
doy el poder y facultad que yo tengo ni mas ni menos que mi propia
persona lo pudiera hacer y de derecho el caso requiere.

Yten es mi voluntad que los dhos Lope de Llerena y Luis de Cacalla mis
hermanos puedan comprar para el servicio de la capilla que ahora tienen
hachas el hornato del culto divino de mi renta dos cal ices de plata, cada
uno de quatro marcos e una cruz que tenga diez marcos y dos pares de
candeleros de tres marcos cada uno e una manga para la dha cruz y suban
por esta dos pares dellas de plata y dos pares de hornamentos de seda de
un tercio para que se pueda decir misa con diacono y subdiacono e fronta-
les e todo lo demas que fuere menester para servicio de la dicha capilla a
su disposicion e buen entendimiento.

Yten es mi voluntad que se den a Cristobal hijo de Catalina yndia que esta
en mi casa doscientos pesos de oro e con estos e con lo que su madre mas
le diere lo envien a los rey nos de España a la dicha villa de l.lerena para
que alli se crie y se haga hombre.

Yten es mi voluntad que para Gaspar mi negro e la marquesa mi esclava
me an servido muy bien durante muchos años a, y yo los quiero bien,
mando que den a el dho gaspar a mi salbachas trescientos pesos de plata
ensayada y a la dha marquesa doscientos, les den carta.

 

 

Feb 032017
 

Francisco García Sánchez. Provisional.

HERNÁN CORTÉS NO MATÓ A MOCTEZUMA

El pasado día 24 de enero (1990) el prestigioso programa de la Televisión
Española, que se emite todos los miércoles, desde la ciudad Condal, pro-
grama que se lleva a cabo, por el periodista Constantino Romero, en una
de sus preguntas de, «El tiempo es oro», apartado: «Nuestros temas», se
preguntó al concursante valenciano, sobre quien fue el que dio muerte al
Emperador azteca Moctezuma. La respuesta que se dio por válida, con
10.000 Ptas. de premio, fue rotunda: Hernán Cortés.

Haciendo uso de réplica, al día siguiente, 25 de enero, escribí al progra-
ma, rogando rectificasen, porque a través de la historia, una vez más, se le
colgaba al conquistador de Méjico, nuestro extremeño y nuestro meteli-
nense, otro «sanbenito», en cuya especialidad, la «leyenda negra», suele
ser especialista y no nos coge de sorpresa a los que estudiamos de cerca
las sombras y las luces, de este, aún no justificado personaje de la historia,
de quien, no siquiera en las proximidades del V Centenario del descubri-
miento de América, se le menciona, olvidándose de la inmensa labor que
llevara sobre sí, la evangelización de una parte del continente, que él qui-
so honrarla con el título de Nueva España.

Tengo en mi poder unas veintidós biografías de Hernán Cortés. A lo largo
de los años, de mi estancia en Medellín, he tenido la oportunidad de poder
leer, revistas, periódicos, libros, tener coloquios con hombres especializa-
dos de la prensa, radio y televisión, turismo nacional y extranjeros. He leí-
do biografías críticas, biografías ps.icológicas, meramente narrativas de esta
figura cumbre del Conquistador. He tenido en mis manos las más grandes
alabanzas: «Hernán Cortés es superior a Alejandro Magno, César o Napo-
león, todos ellos sembradores de semillas, de unas civilizaciones, sobre el
Sustrato cultural de los pueblos conquistados», dijo el rector magnífico de
la Universidad de Salamanca, Don Pedro Amat, en la inauguración del

congreso sobre Hernán Cortés, celebrado en la ciudad charra del 23 al 26
de octubre de 1985. Las citas serían interminables.

Junto al incienso de la alabanzxa está la mirra del fanatismo, de los que le
consideran como: «malhechor» – (Diario El Dictamen, de la prensa meji-
cana, nª 24369, sábado día 3 de diciembre de 1977, artículo que aparece
en primera página, con la firma de José Luis Melgarejo Vivanco).

También las citas, en este sentido serían interminables. Y es que como di-
ría D. Carlos Callejo Serrano, cuando tomó posesión, como miembro de
número, de la Real Academia de Extremadura, sillón Nº13, el día 17 de
abril de 1983 – (Diario Hoy 18 abril) – «Hay una serie de liliputienses, a
quienes agria el alma su pequeñez y no encuentran otra manera de disi-
mularlo, que cortar los pies a las figuras de los titanes».

Tal debe ser, esta campaña de descrédito, sobre la muerte de Moctezuma
atribuida a Hernán Cortés y a los españoles, vísperas de la famosa «No-
che Triste», como consecuencia de la imprudencia de Alvarado, estando
ausente H. Cortés, cuando el ataque por sorpresa a Pánfilo de Narváez.

¿De dónde arranca esta leyenda?

El crítico e historiador Ion Manchip White, en su libro: «Hernán Cortés»
«La caída del Imperio Azteca» (Biografías Gandeza-Barcelona
1974-Pág. 238 se hace eco de esta leyenda negra, mencionando al «his-
toriador indio Ixtlilxóchitl, bautizado con el nombre de Fernando de Ávila,
que escribió de Moctezuma, fue herido por un golpe en la cabeza, puñala-
das y un golpe de espada en los riñones. Los informadores indios de fray
Diego Durán le dijeron, que encontraron muerto al rey (Moctezuma), con
una cadena alrededor de los tobillos y cinco heridas en el pecho, rodeado
de muchos jefes y notables, que habían estado presos y que los españoles
habían apuñalado, antes de salir del palacio».

El también historiador y crítico de Hernán Cortés D. Salvador de Madaria-
ga, en su obra de todos conocida, sobre el conquistador de México «Her-
nán Cortés», tiene una nota aclaratoria, la nº 9, al capítulo XXIII, de la
edición octava 1964 – Buenos Aires – página 702, que desentraña toda la
maleza de este asunto. Los nombres de Torquemada, Sahagún con sus
contradicciones palpables sobre la muerte de Cacama, que asegura murió
en el palacio, siendo así incierto, pues el mismo H. Cortés en la carta al
Emperador le hace saber, que el citado Cacama, fue con él por el canal de
Tacuba, corehén, donde pereció – La cita sabrosa del quinto marido de la
muy casada Tecuichpoch, bautizada Dña. Isabel, hija de Moctezuma, acé-
rrimo enemigo de Cortés -. Como todas estas citas, son largas, remito al
lector, que las estudie donde se ve el poco fundamento histórico, de esta

calumnia sobre la muerte del Emperador azteca, a manos de nuestro
extremeño.

Con estos cimientos científicos, no es difícil el derrumbamiento de la le-
yenda negra, pues parte ya inicialmente de prejuicios subjetivos que no
admiten la crítica de la veracidad histórica.

Que Hernán Cortés no fue el autor de la muerte de Moctezuma, lo encon-
tramos ya en los propios escritos del Conquistador, concretamente en la 2ª
carta. que dirige a Carlos V, Colección Austral, Espasa Calpe, S.A. página
91 dice:

11 y el dicho Moctezuma, que todavía estaba preso, y un hijo suyo, con
otros muchos señores, que al principio se habían tomado, dijo que se saca-
sen a los azoteas de la fortaleza
y que él hablaría a los capitanes de aque-
lla gente,
y les haría que cesare la guerra. E yo los hice sacar, y en
llegando a un pretil, que salía fuera de la fortaleza, queriendo hablar a la
gente, que por allí combatía, le dieron una pedrada los suyos, en la cabe-
za, tan grande, que de ell! a tres días murió;
e yo le fice saber así muerto a
dos indios de los que estaban presos,
e a cuestas, lo llevaron a la gente y
no sé lo que dél se hicieron, salvo que no por eso cesó la guerra,
y muy
más recia
y muy cruda de cada die»,

En este escrito, se hace constar, que la muerte provino «de los suyos» a
causa de las pedradas recibidas, mientras Moctezuma les hablaba.

Junto a este testimonio del propio Hernán Cortés, que lógicamente no se
puede dudar, tuviera intención de mentir al Emperador, pudiéramos aducir
otras narraciones de testigos oculares, que lo presenciaron y que después,
habían de transmitir a la posteridad, como es el caso de Bernal Díaz del
Castillo, cuya prodigiosa memoria, nadie pone en duda, después de leer la
obra cumbre de la conquista y que él dejó como herencia a sus familiares,
desde su retiro de la encomienda de Guatemala, donde falleciera pasados
los noventa años en 1581, en su obra: «Historia verdadera de la conquista
de la nueva España», escrita precisamente para refutar las falsedades de la
Conquista de Méjico y las adulaciones tontas a Hernán Cortés por parte de
Francisco de Gómara, su capellán.

Bernal Díaz del Castillo, sobre la muerte de Moctezuma dice:
(Narra la presencia de Moctezuma ante sus guerreros amotinados)

» y no hubieron bien acabado el razonamiento, cuando en aquella sazón
tiran tanta piedra
y vara, que los nuestros le arrodelaban; y como vieron
que entre tanto que hablaba con ellos, no daban guerra, se descuidaron un
momento del rodelar,
y le dieron tres perdradas e un flechazo, una en la
cabeza
y otra en un brazo y otra en una pierna y puesto que le rogaban

que se curase y comiese y le decían sobre el/o buenas palabras no quiso;
antes cuando no nos catamos, vinieron
a decir que era muerto y Cortés
lIor6 por él
y todos nuestros capitanes y soldados».

Estos son los documentos que acreditan la veracidad del hecho. El ser testi-
gos oculares, la minucia de detalles que acompañan al relato de la muerte
de Moctezuma, el sentimiento unánime de dolor de los españoles, el de-
rramar lágrimas del propio Cortés, ante el cadáver del Emperador azteca,
¿No prueban suficientemente, que el «Códice Ramírez», de relación anó-
nima, en el que se apoyan las insinuaciones de Durán, Acosta y Sahagún
por citar, a modo de ejemplo, los iniciadores de la burda historia del asesi-
nato de Moctezuma, por mandato de Hernán Cortés? ¿Es posible dar crédi-
to a Chimalpain, que para recargar las tintas de la «leyenda negra» tenga
el atrevimiento de asegurar que Moctezuma «fue estrangulado» y que
murió a hierro «cinco horas antes, de su inútil aparición, en las terrazas
altas del palacio de Axayácatl ? … es decir, que lo que apareció ante los
guerreros aztecas, fue un cadáver embalsamado, como la famosa historia
portuguesa de Inés de Castro, que inmortalizara el escritor Camoens, en la
obra «Los Lusiadas», y que posteriormente Vélez de Guevara recordara
en su drama titulado «Reinar después de muerta».

Hace falta tener mucha fantasía y sobre todo mucha malicia, para escribir
semejantes impugnaciones calumnias a un hombre, que no dudó en reba-
jarse a llorar como un amigo, si es que fuera su verdugo.

Héctor Pérez Martínez, en su obra «Cuauhtemoc», con el sobrenombre
de «Vida y muerte de una cultura», en el capítulo VII, página 98, parece
gloriarse en pintar el contraste, entre el dolor de los indios, por la muerte
de Moctezuma, su amor, las exequias fúnebres que tributaron al cadáver,
con la frialdad de los españoles, ya liberados de la carga del Emperador
muerto.

Así se escribe la historia. Cuando no se puede adorar al ídolo, se le retira
del altar, y se le lleva al almacén de los despojos, para que no brille. En
una ocasión, dice la fábula, un sapo escupió a un gusano de luz, y al pre-
guntarle éste, porqué lo hacía, respondió: «porque brillas».

Para el que mira la historia a la luz de los hechos, sin pasión y sin prejui-
cios, la muerte de Moctezuma, narrada por los que pudiéramos llamar
«periodistas» de visu, no tiene segundas explicaciones. Pero es que ade-
más, bajo el prisma de la estrategia militar, a Hernán Cortés no le interesa-
ba la muerte de Moctezuma, sino por el contrario, su vida era de gran
valor, ante los acontecimientos de la Conquista. Ion Manchip White, en su
citada obra, explica con una lógica irrefutable, que Moctezuma vivo,

«hubiera conseguido influir en su pueblo», lo que no se conseguiría con
las armas. El propio Díaz del Castillo, lo hace constar, cuando dice:

ti por culpa de la muerte de Moctezuma, nunca nos dejaron solos: veíamos
la muerte en sus caras».
A Hernán Cortés gran poi ítico y estratega, le hu-
biera interesado mucho la presencia del azteca Uei Tlatoani, como se le
denominaba con frecuencia.

por otra parte, la muerte de Moctezuma, no concuerda con la táctica usual
del conquistador, que era hacer rehenes, para posibles pactos de intercam-
bio. En la «Noche triste» del palacio de Axayácatl, salieron juntamente
con sus soldados, importantes hombres influyentes y dignatarios del bando
mejicano. Lo mismo hizo en el viaje a las Hibueras.

La historia y la razón se unen para demostrar la falsedad del origen del
crimen. No sabemos si el programa de televisión española de los miérco-
les: «El tiempo es oro», tengan otras fuentes informativas, para dar por
válida la pregunta, que realmente no tiene otra respuesta.

Como corolario informativo, que puede enriquecer nuestra tesis, en torno a
la muerte de Moctezuma, nos hacemos eco de los muchos autores, biógra-
fos de Hernán Cortés, que han estudiado este. En ellos veremos como la
generalidad de todos ellos, bebiendo en las fuentes originales, que hemos
mencionado, explican este acontecimiento:

Antonio Herrera, cronista mayor de su Majestad en las Indias en la «Déca-
da 11» capítulo X, asegura:
«Tiraron muchas piedras i flechas i aunque vn
Caftel/ano tenia cuidado de arrodelar
a Motecutne, quifo la detgrecie, que
le acertó vna piedra en las fíen es: baxó
a su epoiento, hechofe en la cama i
eftuvo tan everonzedo, i corrido, que aunque la herida no era mortal, por
el tentimiemo, i por no querer comer ni fer curado, en cuatro dias fe
murió».

Salvador de Madariaga, en su libro: «Hernán Cortés», capítulo XXIII nos
da un nuevo detalle de esta muerte. Cuando Guatemocin vió a Moctezu-
rna hablando en la terraza exclamó: ¿Qué es lo que dice, este bellaco de
Moctezuma, mujer de los españoles? Como a vil hombre le hemos de dar
el castigo y pago» y le asestó un flechazo. LLovieron las piedras y varas
sobre el desdichado emperador, que los españoles protegían con sus reo-
delas, pero no tan bien que le alcanzasen tres piedras. Cayó herido y du-
rante tres días, fue bajando a la muerte, no tanto por la sangre perdida,
como por la fe y el espíritu que le habían abandonado»

Ángel Doctor, en su libro: «Hernán Cortés», capítulo VII, se hace eco de
esta falsa leyenda y dice
«Lo que resulta sorprendente, es que con tanta
facilidad se hayan prestado
a dar pábulo a la misma, sin la más remota

prueba para ello, numerosos autores españoles antiguos, a través de los
cuales,
se fue extendiendo la especiosa y gratuita afirmación … a pesar de
su absurdidad». Y más adelante: «Acusación vertida contra el caudillo (H.
C) español, que no fue sino una de tantas causas malévolamente, para
opacar
su grandeza» (Pag. 221)

Carlos Pereira, historiador mejicano y por lo mismo personaje importante
en este asunto, cuyo criterio tiene un sobrevalor, por su nacionalidad dice
en su libro: «Hernán Cortés»,en el capítulo de La Noche Triste dice
rotundamente y sin paliativos diplomáticos:
«De ningún modo puede afir-
marse, que lo asesinaran los españoles. Esto nadie podrá demostrar/o».
No puede decirse más en tan pocas lineas y si él hubiera podido sospechar
algo en contra, ¿no lo hubiera dicho?

Del mismo parecer y casi con las mismas palabras, mencionan la muerte
de Moctezuma, los escritores Ricardo Majó Framis, en el 11 tomo de su
obra, «Navegantes, conquistadores y colonizadores españoles» páginas
384
y 385.

Nos haríamos sumamente reiterativos en citas de esta muerte a manos del
pueblo sublevado y guerrero contra su emperador.

Entre los autores más modernos: Luis Martínez Kleiser; F. A. Kirkpatrick, en
«Conquistadores Españoles», Cap. VII, pág. 66; lairna Jerez, en «Hernán
Cortés», tercera parte, cap. 1; los mismos datos en el libro de «Los amigos
de la historia» con el
tñulo: «La muerte del Imperio azteca». Igualmente
lo narra, lean Babelón, en «Hernán Cortés», editorial Aguilar, Madrid
1960, pág. 254; En la edición «Grandes de todos los tiempos», «Hernán
Cortés», de Roberto Bosi, pág. 56; Carmen Soler, en su libro: «Hernán
Cortés» Cap. X i»1I , pág. 107; De la editorial Hombres Famosos, título
«Hernán Cortés, un capitán en Méjico», La Noche Triste, pág. 156; Nico-
lás González Ruiz, en su libro: «Vidas Paralelas: Pizarro y Hernán Cor-
tés», cap. VIII, pág. 139.

Entre las publicaciones más actuales, que tratan el tema, del Conquistador
de Méjico, está la obra, editada por el diario HOY de Badajoz, que lleva
por título general, «Extremadura
y América», Volumen 11, Colección 92,
cuando estudia la figura de Hernán Cortés, el profesor Florencio Vicente
Castro, de la Universidad de Extremadura, en el capítulo de la Noche Tris-
te, página 57, dice: Le costó «morir apedreado por sus propios ex
vasallos».

En la publicación de Cuadernos Populares, Nº 29, Hernán Cortés la Vida y
su Tiempo, el escritor Miguel Rodríguez Cancho, de pasada y ligeramente,

casi al final del Apartado 4, página 23, habla del «Desprestigio de Mocte-
zuma, ante los suyos».

El día 26 de mayo de este año, el escritor José Luis Oloaizola, en el Cole-
gio Mayor Nª Sª de Guadalupe, de Madrid, hizo la presentación de su libro
«Hernán Cortés, crónica imposible»». Tal
vez sea este estudio, lo último
publicado del Conquistador de Méjico. En el capítulo XV, cuando habla de
la Noche Triste, en la Página 219, relata prácticamente lo mismo, que ya
se ha dicho, bebiendo en la fuente original de Bernal Díaz del Castillo.

Con esta recientísima publicación del vasco Olaizola, nacido en San Se-
bastián (1927), con residencia en el madrileño pueblo de Boadilla del
Monte, ponemos punto final, a este estudio, sobre la muerte de Moctezu-
ma, con el testimonio aplastante, de que Hernán Cortés, no sólo no fue
culpable, sino que sintió su pérdida, como si de algo propio se tratara. Las
lágrimas de los hombres son siempre muy significativas.

Ene 302017
 

Enrique García de Guadiana y Mínguez. PROVISIONAL. SALUTACIONES

Aunque el tema de esta charla sea «WElLlNGTON y EXTREMADURA»,
forzoso me será hablar ni únicamente de Wellington ni únicamente de Ex-
tremadura. Tendré que hacer referencia aunque sea rozándolos, a Portu-
gal, Salamanca, Talavera, Madrid, Burgos o Vitoria.
y tendré que hablar
también de aquellos personajes, que tuvieron que ver con Sir Arthur, bien
como aliados, bien en su contra, y ya sean estos Mariscales franceses o
españoles afrancesados.

y aunque en la convocatoria de estos Decimononos Coloquios Históricos
de Extremadura se refieran temas relacionados con el V Centenario y la
Hispanidad, el mío me parece muy bien traído, porque Wellington es el
autor de la «españolidad» de la Península, ya que fue él quien llevó a cabo
la «limpieza» (no se me ocurre otra palabra) de franceses por estos ibéricos
pagos.

El Motín de Aranjuez de Marzo de 1.808 tuvo imprevisibles secuelas. En
primer lugar, la caída en desgracia de un extremeño de campanillas, el Sr.
Codoy, don Manuel, que había estado muchísimo tiempo al frente de la
Dirección del Estado, viéndose desprovisto, entre otras menudencias, de la
indemnización por el magnífico Soto de Roma, donado más tarde a We-
Ilington. la proclama del Alcalde de Móstoles se conoce ya en Badajoz el
día
4 de Mayo, que ya es volar las noticias. Y sucedieron cosas bastante de
preocupar: en Sevilla, se suprimen los festejos anunciados para la onomás-
tica del Rey, el 30 de Mayo, como todos sabemos; el 31, en Cáceres, apa-
recen pasquines a la puerta de la Audiencia con una escondida amenaza
de insurrección, que dio lugar a la creación de una junta de Gobierno; en
Plasencia, hay alborotos y se grita: «mueran los traidores afrancesados»; en
Olivenza, se protesta vivamente por el intento de trasladar a Badajoz la
Artillería; en Fuente de Cantos, está apuntito de ser asesinado un cura por
haber alojado en su casa al Conde de Tilly, personaje importante de
Sevilla.

En definitiva, en junio de 1.808, toda Extremadura se había lanza-
do en bloque contra los franceses. Incluso se declaró la guerra, pero ésta
tardo bastante en llegar a Extremadura.

Las juntas revolucionarias habían pedido ayuda a Inglaterra y ésta envía
tropas al mando de Sir Arthur Wellesley (no sería Duque de Wellington
hasta más tarde, y además le hicieron Duque de Wellington de Talavera, y
más tarde de Elvas).

De los nueve hijos que Dios les concedió a los condes de Morrington, Ar-
thur es el cuarto. La verdad es que el nombre era Colley, pero lo cambian
por Wesley, que parecía más fino, yen 1.797, su hermano Henry lo trans-
forma en Wellesley, que era ya el colmo de la finura. Arthur había nacido
en Dublín un buen día de marzo de 1.769. Como todos los chicos bien de
aquellos tiempos, acude a Eton, donde muestra poquísimo interés y le
mandan con un profesor particular a Brighton, con los mismos resultados.
En Francia, sigue los cursos de la Escuela Militar de Angers, ingresando en
el ejército inglés como abanderado el 7 de marzo de 1.787. Siendo de fa-
milia con posibles, no le fue difícil subir en la milicia, sin que se distin-
guiera particularmente. Teniente Coronel en 1.793, hace sus primeras
armas en Bélgica, con lejos de donde más tarde derrotaría a Napoleón,
entiéndase Waterloc.

(Estaba de guarnición en Ostende y recibió órdenes de ir a embarcar en
Amberes, para, atravesando Holanda, ir con las tropas anglobelgas a Dina-
marca. En Baste I saca a relucir sus características prudencia y tenacidad.
Vence a los daneses sin dificultad en Kiage. Era teniente coronel cuando
va a la India, realizando buenos servicios y mostrándose partidario de la
independencia de aquel país).

El 1 de agosto desembarca Wellington en Figueira y se entera de que debía
ponerse a las órdenes de Dalrymple, lo que no le hace maldita gracia. Sin
esperar a Spencer, que se reuniría más tarde con él y con 9.000 hombres,
ni a More, que desde Suecia venía con otros 10.000, se aventura camino
de Lisboa y se encuentra con Soult. Este buen señor se llama Nicolás Juan
de Dios, había nacido en Saint-Amans-Ia-Bastide el 21 de marzo de 1.769,
casi al mismo tiempo que Wellington. Su padre era notario Sir Arthur le
obliga a retirarse a Torres-Ved ras. Tras un refriega en
Cólica el día 7, le
vence otra vez en Vimeiro. Dalrymple decide no perseguirle y el francés le
envía un emisarío para ofrecerle una capitulación honorable, no por gene-
rosidad, sino porque era incapaz de contener a la población lisboeta, y,
sobre todo, porque temía atravesar toda España, en franca hostilidad, pues,
tras la derrota de Bailén los franceses se replegaban hacia el Ebro. Se firma

el célebre Convenio de Cintra que en Inglaterra no gusto lo que se dice
nada, siendo ambos procesados y Wellington absuelto.

El 22 de abril, vuelve a Portugal, eligiéndolo como base de operaciones,
con el descontento tanto de sus oficiales como de los mismos portugueses.

Entonces se dirige contra nuestro buen amigo Soult, del que ya sabemos
algo, y que, no sin rnerecerlo había ascendido rápidamente. En el sitio de
Génova cae prisionero de los austríacos, recobrando la libertad tras la ba-
talla de Marengo. En 1 .802 se entusiasma con el Imperio, como antes se
había entusiasmado con la República, lo que le valió luego el título de Du-
que de Dalmacia, porque Bonaparte, en esto de dar títulos me recuerda
muchísimo a alguien que ya murió. Soult estaba en Oporto y Wellington le
empuja hacia Lugo. Entonces, Sir Arthur deja Portugal y por el valle del
Tajo, se encamina a reunirse con Cuesta.

No hay que confundirlo con otros Cuesta, cuatro guerrilleros de Torrecillas
de la Tiesa y que eran Feliciano, Francisco, Felix y Antonio, que sólo tiene
diez años cuando se incorpora a la banday se lanza por estos campos
nuestros, y que se salvó de milagro al esconderse detrás de un árbol, sien-
do así que la zona estaba plagada de franceses. Feliciano Cuesta Se dedi-
caba a la instrucción y el manejo de las armas de su cuadrilla, y les dio
bastantes disgusto a los galos: en Egido de la Cumbre, Puerto de Santa
Cruz, Cerradiera, Plasencia, Navalmoral, Valverde de la Vera, el puente de
Almaraz, o Garganta de Olla.

Quién a nosotros nos interesa es el General Gregorio García de la Cuesta,
que había nacido en La Lastra (Santander) en 9 de mayo de 1.741, Y murió
en Palma de Mallorca el día de Nochebuena de 1.811, a consecuencia de
la Batalla de Talavera (no se si hablar de ella); se decía que ni siquiera po-
día montar a caballo. Estuvo en América y en Gibraltar; Capitán General
de Castilla la Vieja en 1.808. Era lo que se dice un hueso: adusto, irreflexi-
vo
y malhumorado y casi nadie le veía con buenos ojos, ni siquiera
Castaños.

Fijó su residencia en Badajoz, y llamó a las tropas que estaban en Zala-
mea. Ahora se había establecido en Jaraicejo y luego en Deleitosa. Debido
a que los franceses volvían de Talavera, por el Tajo, envía una avanzadilla
hacia Trujillo, que rechaza a los franceses hacia el puerto de Miravete.

EllO de julio se celebra la entrevista en Casas del Puerto, donde no se po-
~~n de acuerdo. Mientras Cuesta quería hacer frente a los franceses, We-
lungton se preocupaba más de asegurarse una línea de retirada.

!r~s la derrota de Soult en Portugal, Víctor estaba ya en Plasencia el 19 de
Julio. Cuesta tenía su ejército en el Puerto de Miravete, el día 20. Por su

parte, el ejército inglés, antes de ir Wellington a Casas del Puerto, había
entrado en Extremadura por Zarza la Mayor, con dirección a Plasencia..
Wellington entra allí el día 8. En vista de los graves problemas de inten-t
dencia, escribe a Q’donnell, Ayudante del ejército de Extremadura,
dicién-,
dole que o bien no había medio de transporte o bien no se le quería
abastecer. En su carta hay una cierta amenaza. «Todo país en el cual se
halla en campaña un ejército está obligado a proveerlo de estos medios. Si
el pueblo de España no puede o no quiere proveer a éste de lo que necesi-
ta, será menester que se pase sin sus servicios». Ante esto, la Junta Central
decide que sean las Juntas de Badajoz, Plasencia y Ciudad Rodrigo las en-
cargadas del suministro.

Mientras tanto, los franceses habían reconquistado el puente de Almaraz, y
Cuesta decide volarlo. Dicho puente, construido en tiempos de Carlos I se
llamaba de Albalat, hasta que el pueblo fue incendiado y pasó a llamarse
como lo conocemos hoy. En la voladura murieron ahogados 26 operarios
y
hasta el ingeniero; hasta 1.845 no se reconstruyó costando la broma me-
dio millón de pesetas. Esta voladura no dejó de ser acertada desde el punto,
de vista militar, pero tuvo malas consecuencias para el futuro, pues se en-
torpecieron muchísimo las comunicaciones con el resto de Extremadura.

El pobre Cuesta había dejado protegidos los pasos del Tajo, y se encontra
ba con el problema del hambre, cosa que también tenían los franceses
Iban hacia Peraleda y Mesas de Ibor, cuando los franceses vadean el río
sorprenden a la tropas españolas, que por una falta del Duque de Albur-
querque, se dispersan.

La misión encargada al ejército de Extremadura era bastante desproporci ,
nada: controlar la línea del Tajo, guarnecer Badajoz y enlazar con el resto’
de los ejércitos de la Mancha. El único objetivo serio era Portugal. En Ex-
tremadura se había conseguido reunir unos 20.000 hombres, al mando del
Marqués de la Romana, y tenía como puntos de apoyo las plazas fronteri-] zas con Portugal y la proximidad de los ingleses. Montier, una vez tornada,
Sevilla, se presenta en Extremadura y pide nada menos que la rendición de,’
Badajoz, recibiendo una respuesta más que dura y se retira a Llerena, que’
no se sabe bien si era la Ara, o Regina Turdulorum, recuperada a los moros.’
por los Caballeros de Santiago, y residencia otrora del Infante de Aragón ..
don Enrique, hermano de Alfonso X. EllO de agosto (San Lorenzo) se dio
í
allí la batalla y los imperiales, siguiendo su costumbre, saquean la ciudad.

En verano de 1.810, el ejército de Extremadura se queda sin la ayuda de

Hill. Wellington, para compensar esta baja, entrega al Marqués de la Ro-.

mana la plaza de Campo Mayor y una brigada de portugueses. Sin embar-
go, a parte de hostigar a los franceses y descontentar a la tropa, no hizo

nada que valiera la pena. Queriendo agilizar la guerra, sale de Badajoz y
ataca con otras fuerzas a los imperiales, que retroceden hasta Zafra. Pero
más tarde atacan en Canta el Gallo y los extremeños se repliegan en AI-
mendralejo, y lo hijos de la «doce France» vuelven a ocupar Zafra. A pesar
de todo, circunstancias diversas hicieron que las tropas galas estuvieran
desperdigadas por todo el territorio nacional.

El desarrollo de los acontecimientos en Portugal exige la partida de We-
Ilington, quien deja al cuidado del asedio de Badajoz a Beresford.

(Wellington, al entrar en Extremadura aspiraba a recibir de un modo oficial
la jefatura de las operaciones; se convocó una sesión extraordinaria de las
Cortes, quienes se niegan y acaban por hacerla al año siguiente, dándole
la jefatura suprema de las fuerzas españolas).

A principios de enero de 1.811, Soult parte de Sevilla con una importante
caballería y una artillería y una caballería que tampoco era una bagatela,
camino de Extremadura. Procedentes de Toledo, llegan unos 3.500 hom-
bres que se establecen en Trujillo, pero tienen que retroceder para cubrir la
línea del Tajo por las correrías de un guerrillero llamado Don Julián
Sánchez.

El ejercito creado por Bonaparte para Portugal, tenía su 2º Cuerpo en Méri-
da, al mando de Massena. Este señor, que se llamaba Andrés, nació en
Niza el 6 de mayo de 1.756. Se quedó huérfano siendo casi un niño. A los
trece años, sin permiso de nadie se enrola en un navío mercante hasta que
en 1.775 entra voluntario en el ejército de Italia, batalla de Wagram … Na-
poleón le llamaba «L’enfant chéri de la Victoire», y era particularmente feo.
Logra algunos éxitos pero pronto se le tornan los hadas y al principios del
año siguiente se dedica a preparar la retirada. O sea, que su paso por Espa-
ña fue bastante efímero.

Soult asedia Olivenza, que tras 11 días resistiendo, se rinde el 22 de enero.
y nuestro viejo conocido se dirige a Badajoz.

(Badajoz, antiguamente ocupada por los vetones y celtas lusitanos, se lla-
mó Baled–Aix y también Batalios, y era parte de Mérida. El gobernador
Sabur–el–Almair lo convierte en reino a primeros del siglo XI. Pasaré por
alto algunas vicisitudes, desde que el rey Alfonso LX de León se la quitó a
Fernando
11 de Aragón (que por cierto era su suegro) ocurrieron en ella.
Muchos años después, Felipe
11 mandó por allí al Duque de Alba y tam-
bién don Juan de Austria hizo alguna visita).

El 26 de enero estaban allí delante los franceses, y las obras del asedio em-
piezan el 28. Las salidas que hacían los sitiados y la crecida del Rivillas
destruyen parte del trabajo de los franceses. La ciudad estaba defendida

por ocho baluartes que reforzaban la muralla. Parte de ella estaba bordea-
da por el Guadiana y su afluente el Rivillas. Y había otras tres obras defen-
sivas: dos, los fuertes de la Picuriña y Pardaleras, y la otra el fuerte de San
Cristóbal, a la derecha del Guadiana. La guarnición llegó a alcanzar 9.000
hombres y la mandaba el mariscal de Campo Rafael Menacho que era
valentísimo.

Mendizábal, al frente de aproximadamente 15.000 hombres, tres obras
defensivas: dos, el fuerte de La Picuriña y el de Pardal eras, y la otra, el
fuerte de San Cristóbal, a la derecha del Guadiana. La guarnición llegó a
alcanzar 9.000 hombres y la mandaba el Mariscal de Campo Rafael Men-
cho, que era valentísimo.

Mendizábal, al frente de aproximadamente 15.000 hombres decide soco-
rrer la Plaza. el 6 de febrero, estas tropas se habían situado en las alturas
de San Cristóbal, al otro lado del Guadiana. Sin tomar en cuenta las ins-
trucciones que le habían dado, decide reforzar la guarnición con parte de
sus tropas, u, conseguido esto, organiza una salida para destruir las obras
de los franceses. Esta operación tiene lugar el día 7 y tras un éxito inicial
acabó en catástrofe, perdiéndose muchos hombres.

Poco después, Mendizábal deja la ciudad con sus 9.000 hombres, eva-
cuando también a los enfermos y demás gente inútil. Soult, por su parte,
seguía con las obras del sitio, construyendo una segunda paralela próxima
al Pardaleras, que se conquista el día 11, aunque sin las ventajas que se
esperaban. Pero está allí el problema de la presencia del ejército de Men-
dizábal, en los aledaños. Así que había que darse prisa. El general español,
sin atender los consejos de Wellington, descuida la vigilancia y acaba
siendo sorprendido. Aunque destruye el puente sobre Gévora, confiando
en lo aventado que iba el río, descuidó los vados.

En la noche del 18 al 19 de febrero, los franceses vadean el Guadiana,
aguas arriba de la ciudad. El 19 por la mañana estaban preparados a la
derecha del Guadiana dispuestos a pasar el Gévora. Había una niebla es-
pesa, que favorecía la operación, y se rehuye el ataque frontal. Por la dere-
cha el general Latour–Mauburg, con la caballería, flaquea el ala izquierda
española poniéndola en fuga y descuidando, descubriéndola, la
retaguardia.

Por el otro lado, la infantería ataca al mando del General Girard, que con-
sigue interponerse entre San Cristóbal y el lado derecho de los españoles,
dejando a Mendizábal en el medio. La caballería huye y aunque se intenta
hacer dos cuadros con la infantería, la resistencia era imposible. Penetra-
dos por varios sitios, se disgregan desordenadamente. En este desastre

hubo cerca de mil muertos y más de dos mil prisioneros, además de la pér-
dida de armas y bagajes.

Tras este éxito, Soult bloquea la Plaza por la derecha del Guadiana y ase-
gura con puentes la comunicación con ambos lugares. Pese a la derrota,
los ánimos de los sitiados no decaen y rechazan nuevas propuestas de ren-
dición que les hace Mortier. Porque ahí estaba Menacho, hombre donde
los haya y que supo serio hasta que muere el 4 de marzo mientras miraba
una salida de sus tropas, por una bala de artillería. Le sucede José de Imaz,
quien no tenía ni con mucho la talla que hacía falta. conminado a rendir-
se, convoca la reunión, un consejo de guerra más bien, y, a pesar de votar
él mismo en contra, entrega la ciudad el 10 de agosto. El día 11 los galos
entran a Campo Mayor para socorrerlo, sin saber que ya estaban en manos
francesas.

Beresford, antes de dirigirse a la reconquista de Badajoz, toma Olivenza. El
9 de abril intimó a su rendición, siendo rechazada por el comandante fran-
cés. Del asedio se encarga Cole, mientras Beresford se situaba en Albuera,
para cortar la comunicación con los franceses que estaban en Llerena.
Castaños, por su parte, se dedicaba a incordiar a los galos por la derecha
del Guadiana, llegando en sus correrías hasta el mismo Almendralejo. Oli-
venza resiste a los ingleses una semana. El 15 de abril, cae y se hacen 370
prisioneros. El ejército inglés pasó el Guadiana por u puente de barcas,
construido en Juromenha, y se concentra en Santa Marta.

Wellington lleva a Elvas el 22 de abril, y establece el plan de operaciones
para la recuperación de Badajoz. Pensaba, y no sin razón, que constituía
una inmejorable base par atacar Andalucía, y pensaba otro sí que Soult
haría lo imposible por conservarla.

La misión de asediar Badajoz se le encomendó a las tropas angloportugue-
sas, mientras las españolas harían operaciones de cobertura e información.
El General Blake salió de
Cádiz el 16 al frente de una expedición que ha-
bía desembarcado en Ayamonte y en Extremadura ya, se le unen las fuer-
zas de Ballesteros. Y el 7 de marzo, el cuerpo expedicionario se
encontraba situado en Fregenal y Monesterio, unos 12.000 hombres. Cas-
taños no pudo reunirse con Wellington en Elvas por una crecida del río.

Si Arthur envió un plan de operaciones. Las tropas españolas tenían las
siguientes misiones:

a) Blake tomaría posiciones en torno a Jerez de los Caballeros

b) Ballesteros ocuparía la zona de Burguillos del Cerro, Zafra destacando
avanzadas hasta Fregenal y Monesterio

e) La caballería del 52 ejército de Castaños, se apostaría en Llerena, para
vigilar el camino de Guadalupe, y comunicar con Balleseros por Zafra

d) Castaños proporcionaría una división para el asedio de Badajoz, mante
niendo el resto de la infantería en Mérida

e) En caso de avance francés, todas las fuerzas deberían reunirse en la AI
buera, que era el centro de los caminos a Andalucía

A comienzos de mayo empieza Beresford el asedio.’ En la noche del 15
queda concluida la operación. Se señaló el fuerte de San Cristóbal como
objetivo del principal ataque. El gobernador Phillppon, que era muy exper-
to en estas lides, deshace los ataques de los ingleses sin dificultad.

Al acercarse los enemigos, Beresford, había ordenado el sitio. En una reu-
nión de generales en Valverde de Leganés, se decide presentar batalla a los
franceses en la Albuera, sitio que tenía unas condiciones como campo de
estas contiendas. La batalla tuvo lugar el 16 de mayo. Los aliados eran
unos 25.000, entre españoles, ingleses y portugueses, mandados por Casta-
ños, Blake y Beresford, mientras que de parte francesa había 27.000 a las
órdenes de Soult. Tres veces rompen los franceses la línea y tres veces son
rechazados y derrotados, retirándose a Llerena. En Albuera se hicieron 600
prisioneros y se capturaron varias piezas. Con motivo de esta victoria, se
crea el 12 de marzo de 1.815 la llamada Cruz de la Albuera, consistente en
una Cruz de San Andrés de aspas triangulares con llamas de esmalte rojo
entre los brazos, igual que el de la Cruz, y en el centro un escudo donde
figura la cifra de Fernando VII sobre esmalte blanco; en la orla, la palabra
Albuera, y remata la cruz una corona de laurel; la cinta es carmesí con
dos filetes azules y negros, separados, Esta batalla fue bastante curiosa:

Soult creía que los españoles estaban lejos del campo de batalla, inicia un
ataque de franco para desarticular la línea angloportuguesa, e impedir que
los españoles se incorporasen. Muy astuto él, amaga un ataque por el cen
tro, mientras que el grueso de las tropas efectúan un movimiento envolven
te, al principio inadvertido, cayendo luego sobre la derecha de los aliados.
Cuando se percataron de las intenciones verdaderas del francés, se rees-
tructuran las líneas. Las fuerzas de Zayas resisten el primer empuje, resis-
tencia que resultó ser capital par el desarrollo de la batalla. Esto desniveló
la ventana numérica de los galos, y al descubrir su inferioridad, deciden
limitarse a conservar sus posiciones, sin más historias de ofensiva, para
acabar retirándose.

Wellington había llegado días antes de Salamanca, y prepara en Elvas, el
segundo sitio de Badajoz.

Ya desde 1812 se produce un cambio en el asunto de la guerra, pasando la
iniciativa definitivamente a manos aliadas. a finales de 1811, Bonaparte se
vio obligado a retirar tropas de España para organizar la calamitosa cam-
paña de Rusia, que no la ganó el General Invierno, como él pretendía, sino
el General Kutusov. Esto fue lo que habían aprovechado los aliados. We-
Ilington asedia y conquista Ciudad Rodrigo con brutalidades por parte de
los ingleses, que se repetirían en Badajoz. Wellington distribuye sus fuer-
zas de modo que pudieran prevenir cualquier acción de parte de los fran-
ceses para socorrer a la ciudad. Una parte de los aliados se sitúa en los
Santos de Maimona, Zafra y LLerena. Las tropas de Hill, acantonadas en
Alburquerque, se adelantan hasta Mérida y Almendralejo, colaborando
también el ejército de Extremadura. El ataque comienza el día 16.

Phillippon, que ya he dicho que era un buen ingeniero, había perfecciona-
do las defensas, pero a diferencia de la vez anterior, la esperanza de reci-
bir ayuda era minúscula. Por ello, a los defensores (5.000, por más señas)
no les quedaba otro remedio que retrasar el avance de los trabajos de los
asaltantes. El 19 de marzo una salida por parte de la guarnición origina
algún desperfecto y se confunde algo a las tropas. A pesar de ello y de que
llovió copiosamente los días 20 y 25, Y el puente de barcas se hizo poco
menos que trizas, el asedio progresa indefectiblemente. A finales de mes,
los ingleses se apoderan del reducto de La Picuriña, desde donde se podía
batir el baluarte de la Trinidad, que ofrecía mejores perspectivas por estar
defendido más defectuosamente.

Mientras tanto, Soult había organizado una fuerza de auxilio desde Sevilla,
poca gente en realidad; y teniendo en cuenta que Marmont, Agusto Federi-
co Luis Viesse, que había nacido en Chatillon, el 20 de julio de 1774, y
que ya había conocido a Sir arthur en la aciaga batalla de Los Arapiles,
tenía otros problemas y no colaboró en el asunto, hacía más que dudoso el
éxito de la operación.

llega por fin el momento. A primeros de abril, las brechas estaban ya
practicables. Se decide atacar por tres puntos: por el Castillo, por la Trini-
dad y por Santa María. el ataque empieza el 6 por la noche. Se intenta pe-
netrar por las brechas y se organiza una carnicería, ya que los galos,
empleando toda suerte de artilugios y recursos bélicos, logran detener a los
asaltantes, con considerables bajas. Cuando parecía que este ataque frontal
iba a dar al traste con la operación, el éxito de las acciones de diversión
consolidaron la maniobra, contando también con diversos ataques entre
Pardaleras y el Guadiana, y Badajoz se conquista, se reconquista, sería
más exacto. En efecto, tras penosos esfuerzos y sacrificios, se escalaron el
baluarte de San Vicente y el Castillo. Los franceses, amenazados por la

espalda, se rindieron. Phillippon se refugió en el fuerte de San Cristóbal y
al día siguiente capituló. Prueba de la violencia de esta lucha es que mien.
tras los franceses tuvieron unas 800 bajas, los ingleses perdieron cerca de
5.000, la mayoría en el asalto a las brechas.

Es una pena que este costoso éxito fuera empañado, cono en Ciudad Ro-
driga; que los ingleses trataron bien a los oficiales pero sometieron a la
ciudad a un saqueo brutal, sistemático y salvaje. Las Cortes deciden «dar
gracias» al ejercito inglés y la Regencia condecora a Wellington. Esto pasa-
ba el 7 de abril.

Un día después Soult llegaba a Villafranca de los Barros, pero al saber lo
ocurrido, retrocede.

El 31 de agosto de 1812, el mariscal conde Penne Vi lIemur anuncia al
Marqués de Monsalud, Capitán General interino de Extremadura, que los
franceses habían evacuado totalmente la provincia.

Tras el fracaso de Wellington a la entrada de Burgos, hay un movimiento
de los aliados, y se cree necesario hacer el mismo camino pero a la inver-
sa. Wellington que había vuelto a Portugal, acuartela sus tropas en una
línea que iba desde Lamego hasta las sierras de Baños y Béjar. Por su parte,
las fuerzas de Extremadura, llegadas con Hill se preparan para pasar el in-
vierno en Cáceres y pueblos de los alrededores.

Se procura evitar choques, pero parecía que los franceses iban a volver
con el consiguiente sobresalto. El 4 de diciembre de 1812, el alcalde de
Trujillo comunica a la Real Audiencia de Extremadura, en Cáceres, que le
habían llegado rumores de que los franceses se habían establecido en
Puente del Arzobispo y Oropesa. La Institución decide no aventurarse
y
prepara un traslado a Valencia de Alcántara.

A mediados de mayo de 1813, ingleses y aliados abandonan Extremadura
yendo a encontrarse con el grueso del ejército de Salamanca, a través de
los puertos. En Extremadura, la guerra había terminado, aun cuando mu-
chos extremeños lucharon y murieron en el norte.

Mención especialísima merecen las guerrillas, pero no tengo tiempo para
estas honduras. Las primeras manifestaciones surgieron a finales de 1808,
ante la descomposición del ejército. Se acordó que las municipalidades,
aprovechando los muchos cazadores expertos que hacía por aquí, forma-
sen partidas para molestar al enemigo, impidiendo que se aprovisionasen
y
desbaratando en lo posible las comunicaciones en los puntos neurálgicos.
Su propia movilidad les facilitaba la dispersión y la supervivencia, no sólo
porque impedía que el enemigo les capturase, sino por su mayor facilidad

para procurarse alimentos. el norte de Cáceres fue recorrida por el famoso
julián Sánchei y su pandilla, haciendo que los franceses huyeran.

La Batalla de Vitoria, el 21 de junio, pone fin definitivamente a la invasión
francesa en España.

Wellington pide permiso para ayudar a los absolutistas españoles, pero
sabedor de que Fernando VII andaba negociando con Bonaparte
(noviembre de 1813), se une a los liberales, que rechazaban el Tratado de
Valencey. En Francia, vuelve a derrotar en Orthez al incorregible Soult (27
de febrero de 1814).

En mayo, va a Madrid y pide una indemnización por la ayuda inglesa. Tras
unos días en Burdeos para despedirse de sus hombres, llega a Londres,
donde recibe plácemes, la Jarretera y agasajos (en árabe, «yo cené», se dice
«gásaja»)

Al enterarse del desembarco de Napoleón en Francia, se ofrece al Congre-
so. Le nombran Generalísimo y, esta vez, acaba para siempre con Napo-
león en Waterloo, lo que le valió un regalito de cinco millones de pesetas
y todos los países que odiaron a Bonaparte, le condecoraran a porfía.

Tras algunos cargos políticos en que se muestra contrario a las reformas y
los protestantes le echan en cara se partidario de la independencia de los
católicos, su casa llega a ser apedreada y se teme por su vida.

Dos años más tarde, el mismo pueblo le vitoreaba. Le nombran Canciller
de la Universidad de Oxford y ministro de Asuntos Extranjeros en el go-
bierno Peel. en 1838 se inaugura su primera estatua, ecuestre.

EI14 de septiembre de 1852, muere en Welmer Castle (Kent).

Sit ei terra le vis