Oct 012003
 

José Antonio Ramos Rubio.

En este trabajo de investigación doy a conocer un convento situado a cuatro kilómetros por la carretera de Badajoz, en el término de Trujillo, del cual no existe ninguna referencia escrita ni por parte de historiadores, divulgadores ni científicos. Dicho convento se encuentra en la finca de los Arcabuces según el catastro de rústica. Es una zona agreste, en la bifurcación de dos cañadas y el convento está muy próximo a un riachuelo y a un poblado prehistórico (calcolítico).

Por la investigación llevada a cabo, considero que los principales frailes franciscanos extremeños fray Juan de Guadalupe y fray Pedro de Melgar y Bobadilla, que fueron los promotores de la Reforma, fundaron de este convento franciscano del Capucho de la finca de los Arcaduces, así como el convento de Ntra. Sra. de la Luz, en el berrocal trujillano.

LOS ORIGENES DE LA DESCALCEZ FRANCISCANA EXTREMEÑA

Entre los frailes extremeños más importantes que llevaron a cabo la Reforma, el mas representativo de todos es sin duda fray Juan de Guadalupe (nació en Guadalupe en 1450), que profesó en el Real Monasterio de Guadalupe como religioso jerónimo y a los pocos años pasó a la Orden Franciscana, donde se distinguió como reformador, lo que le llevó a Roma para proponer al Papa una profunda transformación de su orden [1]. El no quería estar sujeto al Provincial de Castilla. Tal dependencia, a su modo de ver, los llevaba fatalmente de la mano al más absoluto anquilosamiento. Mientras permanezca sometidos a un Provincial, todo les será supervisado y fácilmente con criterios opuestos, cualquier Superior poco amigo de novedades puede impedirles aquellos rigores y estrecheces y, los Conventos de Castilla a los frailes reformistas, mezclándolos con los otros y deshaciendo de un golpe la naciente obra.

Desde el convento de Ntra. Sra. de los Ángeles en Robledillo de Gata emprendió camino a Roma. El 25 de Septiembre de 1496, se presentó ante el Santo Padre. Mediante la Bula Sacrosanctae Militantis Ecclesiae [2], por la que Alejandro VI accedía a casi todas sus peticiones, podía edificar una casa en absoluta pobreza, vivir en ella con seis compañeros, y admitir novicios con tal que prometieran observar la Regla de San Francisco en su mayor rigor y aspereza, pudiendo usar hábito vil y despreciable, con capucho acuminado, tal como lo llevo el Serafín de la Verna. Y sobre todo -esto era lo más importantes – quedaban exentos de los Prelados de la Orden, tanto Conventuales como Observantes, sujetos tan solo al Ministro General de Roma.

El 27 de Febrero de 1497 consiguen los Prelados de la Orden un decreto del Pontífice [3], prohibiendo bajo pena de excomunión a los frailes de la Observancia al paso al movimiento secesionista del religioso extremeño. Equivalía esto a cegar de un golpe el manantial de donde iba a brotar la corriente mas abundante de frailes con que nutrir la reforma. Pero, no se paró fray Juan de Guadalupe y conseguido el permiso pontificio se trasladó al reino de Granada, donde fundaría varios eremitorios regulados por una regla estricta que le enfrentaría con los frailes observantes de su propia orden. En 1497, el Arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera, también franciscano, viendo en peligro la unidad interna de la orden, prohibió a fray Juan de Guadalupe fundar más conventos, por lo que éste se marcharía a Guadalupe para seguir su obra reformadora con nuevas fundaciones franciscanas.

Pero, no se paró ahí, tras muchos esfuerzos y tentativas, logra por su mediación la Bula Super familiam domus [4], fechada en Roma a 25 de Julio de 1499, en virtud de la cual queda facultado para recibir, no ya seis, sino cuantos religiosos precise -tanto de la Conventualidad como de la Observancia- los cuales deben pedir licencia a sus Superiores en señal de respeto, pero podrán pasarse a los Guadalupenses aunque les negaran dicho permiso (petita licentia, licet non obtenta ). Se le concede, además, el título de Custodio a Fray Juan de Guadalupe, confirmándolo en la sola sujeción al Ministro General, y quedando la reforma perpetuamente garantizada por el derecho que se otorga a sus frailes de elegir sucesor, con idénticos privilegios, al fallecimiento de aquel.

Aquel era, sin duda, el más importante documento dado por el Papa en muchos años a la Orden Franciscana. En la Bula no se menciona ningún lugar determinado al que deba adscribirse la fundación, sino que deja libertad para escoger sitio y ocasión propicios.

Fray Juan de Guadalupe deseoso de abrir conventos en Extremadura, se pone en contacto con el prelado diocesano en Plasencia, este le informa que otro franciscano natural de Valencia de Alcántara -llamado fray Pedro de Melgar y Bobadilla- quiere fundar un convento en Trujillo, y fray Juan de Guadalupe se pone en contacto con él [5].

Fray Pedro de Melgar estuvo primero algún tiempo en la Provincia franciscana de Santiago, pero añorando su patria chica, marcho a Plasencia donde contaba con buenos amigos que le ayudaría a realizar su intento. En efecto, Don Gómez Fernández de Solís, Don Juan de Chaves y Don Álvaro de Hinojosa, sus valedores, se dirigen en Febrero de 1498 al Romano Pontífice suplicando facultad para edificar un convento franciscano en las proximidades de Trujillo, que se deseaba poner en manos de religiosos dispuestos a vivir la Regla de San Francisco con toda su pureza, sin usar de privilegios y mitigaciones [6].

Conseguida la licencia de Roma pusieron mano a la obra y en poco menos de un año quedaba rematada la edificación. Pero, surge un problema espinoso y molesto. El Concejo trujillano estaba resentido con los nobles placentinos por no haberle dado cuenta de nada, además los frailes de la Provincia de Santiago trataran de impedir que Fray Pedro de Melgar y se pusiera al habla con las autoridades de Trujillo, el caso es que éstas acuden al Romano Pontífice con una súplica: pretenden que el Santo Padre autorice la creación de un Convento de franciscanos Observantes en la villa, y faculte al Obispo de Plasencia para que, mientras se construye, proporcione a dichos frailes alguna casa con iglesia, cementerio, claustro, dormitorios, refectorio y huerta, que pueda haber deshabitada en el recinto o en sus contornos. La jugada era magnifica: el nuevo Convento estaba ciertamente sin habitar como recién terminado, pero no se hace ninguna mención de él; conseguido el permiso, el Concejo, Gobernador y el pueblo en pleno pedirían que fuesen Observantes los frailes que llegaran, y de este modo la tentativa de los nobles placentinos y de Fray Pedro quedaría sin efecto.

La Provincia, sin embargo, los protege, pendiente el asunto de Roma, es cuando llega Fray Juan de Guadalupe a Trujillo y se instala con la reducida comunidad en dicho Convento el día 24 de Marzo de 1500, festividad de la Anunciación y le dieron por titulo el de Nuestra Señora de la Luz [7]. Los primeros religiosos que acuden son Fray Juan Pascal, el celebre predicador Fray Ángel de Valladolid, Fray Sebastián de Paris, Fray Miguel de Córdoba y Fray Francisco de Fregenal, de los primeros como columnas fundamentales de la Descalcez. Fray Juan Pascual será el hábil diplomático, valedor de San Pedro de Alcántara.

De momento no creen oportuno redactar unas Constituciones minuciosas. En todos alientan una misma idea y es su espíritu el que conviene vivir, condicionado a experiencias subsiguientes la redacción definitiva de Estatutos . Eso si, por unaminidad se comprometen a guardar la regla franciscana en su mas estricta interpretación . Vestirán, como autentico pobres, un simple saco con remiendos por todo habito, Irán totalmente descalzos, y resucitaran el capucho angulado que llevo San Francisco y que abandono la Orden en tiempos ya de San Buenaventura[8].

Y así nacieron en la Alta Extremadura estos frailes del Capucho a quienes podemos admirar como propulsores de las cuatro grandes reformas en que se asienta el Renacimiento franciscano del siglo XVI.

El 24 de Marzo de 1500 quedó instalada la Comunidad en el Convento de Nuestra Señora de la Luz junto a Trujillo, autoridades y pueblo habían acudido al Romano Pontífice con una petición engañosa para atentar contra ellos, movidos sin duda por la fuerte presión de la Provincia de Observantes de Santiago. La Bula “Piis fidelium votis” [9], fechada en Roma a 31 de Octubre del mismo año, accedía generosamente a las peticiones cursadas y, aunque el Papa estaba bien ajeno de que con ella pudiera perjudicar a la naciente reforma, lo cierto es que los Observantes de Santiago tomaran pie de la misma para gestionar la expulsión de los frailes del Capucho y adueñarse del Convento.

Se inicia un duro enfrentamiento entre ambas partes, Fray Juan de Guadalupe y los suyos disponen resistir en el Convento trujillano cuanto sea posible, pero es preciso ver la manera de erigir otros Conventos para el caso de que fuesen arrojados de la casa madre[10], tales como los conventos de Villanueva del Fresno, al que llamó Convento del Santo Evangelio, otro en Salvaleon; el de Nuestra Señora de la Luz de Moncarche junto a Alconchel, y el de Arroyo de Mérida con titulo de la Madre de Dios .

El propio fray Francisco Jiménez de Cisneros, confesor entonces de la reina católica, y la misma Isabel de Castilla vieron con desconfianza la división entre los franciscanos provocada por el frailes extremeño, escribiendo al Cardenal de Santa Cruz, el también extremeño natural de Plasencia Bernardino de Carvajal, para que instara al Papa que revocara los permisos de fundación y reforma de la Orden de Fray Juan, que llegó a ser procesado por Cisneros en el año 1505 por su contumacia. En septiembre de dicho año moría en Roma cuando esperaba obtener de nuevo el beneplácito papal[11].

EL CONVENTO FRANCISCANO DE LA DESCALCEZ EN LA FINCA DE LOS ARCABUCES

La descalcez franciscana se inició en Extremadura en 1500. Pretendía -tal y como hemos estudiado- el retorno al espíritu y la letra de la Regla de la Orden tal como la escribió el Seráfico padre San Francisco y mandó observarla en su Testamento, sin dispensas pontificias. La orden franciscana, desde su aparición en Extremadura hasta el siglo XVI, dependía de la Provincia de Santiago de Compostela. Sólo a finales del siglo XV se empiezan a levantar algunos conventos de la Custodia de los Ángeles, fundada en 1489 y elevada a provincia en 1517, en tierras extremeñas que dan su obediencia al provincial de Castilla y después al ministro de la Provincia de los Ángeles.

Los franciscanos proyectaran las dos tendencias de concebir la espiritualidad que marcarían en la Orden: la conventualidad y la observancia, que en 1517, por disposición del papa León X, solicitada por la Orden, quedaron admitidas como dos órdenes distintas: de los frailes menores conventuales y Orden de los frailes menores de la observancia de San Francisco.

Dentro de la Observancia surge la reforma más importante de la orden: la descalcez franciscana promovida por fray Juan de Guadalupe en 1500 y que será continuada por San Pedro de Alcántara en 1557. Surgiendo eremitorios en los descampados (viene de eremus, desierto). Extremadura será el centro de la descalcez, siendo sus principales conventos el de Ntra. Sra. de la Luz en Trujillo, Ntra. Sra. de la Luz en Moncarche -Alconchel- y Montesión en Salvaleón. Considero que el convento que vamos a describir situado en la finca de los Arcaduces de Trujillo es un convento franciscano descalzo por sus características arquitectónicas, elementos constructivos, ubicación, período de construcción y porque su estructura cumple con las disposiciones de las ordenanzas provinciales para los descalzos [12]. Además, un dato importante, en los mojanos cercanos se conservan restos de molduras con el típico cordón franciscano.

Los frailes edifican el conventito en la misma tierra de Trujillo a escasos kilómetros del de Ntra. Sra. de la Luz, en la finca pública de los Arcabuces, próximo a un riachuelo y en la encrucijada de dos cañadas. He estudiado las investigaciones llevadas a cabo por Juan Bautista Moles, fraile que nació en Nápoles en 1542 y vino a España en 1557, llegó a Coria con la familia del Duque de Alba, que fue su gran valedor. En los conventos de San Miguel de Plasencia, Coria y Belvis, tuvo acceso a la documentación franciscana de los siglos XV y XVI, dejándonos su Memorial de la Provincia de San Gabriel que editó en 1592 [13].

En Trujillo se había fundado el convento de descalzos en 1500 aprovechando una ermita existente como capilla conventual bajo la advocación de Nuestra Señora de la Luz (en la iglesia de San Francisco se conserva la talla románica de la Virgen con el Niño), cuando la provincia de San Gabriel era solo la custodia del Santo Evangelio. Pero este convento fue destruido por los padres de la familia de la Observancia durante las luchas contra los Descalzos y no se había intentado reedificar después [14]. Los descalzos sí intentarían hacer una nueva fundación dentro del casco urbano. Para conseguir más fácilmente la autorización se intentaba disfrazar la fundación de simple traslado del convento cercano de San Juan Bautista de la Viciosa a Trujillo, pero tropezó con la negativa del Ayuntamiento, según las Actas Capitulares [15], hecho que no se consiguió hasta 1603. Cuando doce principales de la ciudad de Trujillo se dirigieron al padre General provincial reunidos en Capítulo Provincial de Las Brozas, ofreciéndoles su apoyo y con beneplácito del obispo de Plasencia D. Pedro González de Acevedo, que les cedió la ermita de Santa María Magdalena, extramuros, pero junto a al ciudad para la fundación del convento. El día 26 de enero de 1603 tomaban los frailes posesión de la dicha ermita de manos del obispo y en nombre de la Provincia Fr. Andrés de Plasencia, antiguo Provincial y actual Definidor, los moradores de esta casa fueron los frailes del convento de la Viciosa que vinieron, clausurándose entonces el otro convento[16]. Pero, qué lugar ocupa el convento de nuestro estudio situado en la finca de los Arcabuces. Si en 1506 abandonan el convento de la Luz. En el capítulo 2, pp. 16 vº nos refiere lo siguiente tras la visita que realizó fray Pedro de Melgar a Roma ante el Papa para solicitarle licencia para construir conventos: “El Papa concibió en su ánimo deseo de favorecerlos, teniendolos como verdaderos hijos del glorioso padre nuestro san Francisco, de quiera era devotisimo, y asi mismo de toda la orden, les dio nuevas letras y Breve para que de nuevo edificasen casas y fuese custodia como de antes, haciendo della prelado al religioso varon fray Pedro de Melgar, autorizando todo lo que el ministro general avia hecho y confirmando en custodio al sobredicho. El qual contentisimo se volvio con sus compañeros a España y llegados a sus casas (conventos) hallaron que los padres observantes les avian derribado las casas de junto a Truxillo, Villanueva y Salvaleon. Por lo qual se recogieron en nuestra Señora de la Luz, y la de Trujillo no osaron reedificarla por aver en la dicha ciudad convento de la orden (se refiere al de la Luz)”.

Este dato es crucial, dado que el convento de la Luz se funda en 1500 y se destruye en 1506, que el convento de la Magdalena no se funda hasta 1603 -tal y como hemos estudiado-. ¿Dónde habían vivido fray Juan de Guadalupe y fray Pedro de Melgar con los otros frailes descalzos en los años finales del siglo XV y principios del siguiente?

El único convento franciscano descalzo que existía masculino en Trujillo podría haber sido el de la finca de los Arcabuces, y sería el que encontró fray Pedro de Melgar destruido por los Observantes cuando llegó a Trujillo y tuvo que refugiarse en el de la Luz, que había sido fundado en 1500-, tal y como nos refiere Juan Bautista Moles. Hemos de tener en cuenta que son los frailes Observantes y no los Descalzos los que vivían en el Hospital de la Caridad y se trasladaron al convento de San Francisco en Trujillo en el solar de la mezquita extramuros, según la Crónica de la Provincia de San Miguel de la Orden Franciscana escrita por fray José de Santa Cruz en 1671 y según las provisiones reales en los primeros años del siglo XVI y Facultad de Fernando el Católico para que el Concejo de Trujillo pueda dar al guardián del convento de San Francisco 50.000 marvedíes para comprar el solar de la Iglesia y Huerta de dicho convento. En Segovia a 21 de agosto de 1505[17].

El convento está situado en la vertiente de un pequeño cerro que rebaja en su descenso hacia un riachuelo, lugar agreste. El convento no tiene grandes dimensiones, está construido con gruesas paredes de mampostería, utilizando escasamente la piedra sillar en los dinteles y jambas de las puertas de acceso al mismo y a la huerta, las columnas del claustro y las escasas ventanas y rosetón que aún se conservan.

Se accedía por una puerta en el lado Sur que aún conserva el hueco de la tranca, se encontraba en el interior la portería, seguidamente en el lado Oeste estaban las celdas que aún conservan las ventanas pequeñas, estrechas hacia el exterior -son en forma de aspillera, sin rejas ni puertas y su estrechamiento servía para evitar que penetraran las distintas alimañas del campo-, y al otro lado, el de profundis y el refectorio. De frente al pasillo de la entrada principal (porque existió otra entrada Norte) estaba el claustro formando un cuadrado que tenía -a disposición de las basas que aún se conservan como testigos- tres columnas por cada lado, los arcos debían ser de medio punto. Próxima al claustro en dirección Oeste estaba la sacristía pequeña y la capilla, conservando aún un sencillo rosetón, de magnífica factura. En dirección Este al claustro estaba la cocina -existe un pozo cegado- y otras dependencias. En el huerto existen dos piezas de granito que pudieran haber sido fregaderos primitivos con su desagüe. Frente al convento se encontraba el huerto del convento, que aún conserva su magnífica entrada. Todo con la máxima sencillez y materiales pobres para que “en nuestros edificios resplandezca toda pobreza, aspereza y vileza” [18]. En estos conventos franciscanos el arte grandioso brilla por su ausencia, la grandiosidad hay que buscarla en la sencillez. La legislación de Villacreces y de los Descalzos era clara a ese respecto “ninguna pared de las casas, aunque sean fuertes, sean de cantería labradas, y toda madera de la casa sea tosca y no labrada a cepillo”[19]. Otras de las ordenanzas hacían referencia a las medidas que debían tener las dependencias, que en este convento trujillano se cumplen totalmente, recogemos de fray Martín de San José las siguientes ordenanzas para los descalzos del siglo XVI: “Ordenamos que las casas que de aquí en adelante se tomasen, sean pobres y pequeñas, queremos que las iglesias sean pequeñas, que no tengan de ancho más de ocho pies y de largo tres tantos, y no se tenga respecto a los que puedan venir a ellas para que por eso se hagan mayores, salvo si sus moradores tuviesen cerca nuestras casas y no tuvieran iglesia… El cuarto a donde ha de estar el refectorio y los demás de la casa, tenga ocho pies a lo menos de ancho y nueve a lo más. Y en ellos se reparta la sacristía, portería y una enfermería…Los tránsitos de toda la casa, bajos y altos de las celdas, tengan tres pies y medio de ancho. ..En los altos de estos cuartos se hagan celdas y sean de siete palmos de vara y las camas de siete pies…, los atajos y tabiques sean de ladrillo o adobes (aún se conservan entre las piezas de mampostería múltiples ladrillos). Tengan todas las piezas alacenas con puertas (en los muros existen los vanos de las alacenas, concretamente en la dependencia que hemos considerado como cocina y en las celdas).. Ninguna casa tenga más de ocho celdas y las puertas tengan dos pies de hueco y seis de alto y los cuartos desde el suelo hasta el maderamen pies y medio, y siete a lo más. La iglesia tenga de alto lo mismo que la casa, porque sea toda cuadrada y de un alto”.[20]

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Convento de Trujillo

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Detalle de la fachada del convento

img5Interior de la iglesia conventual

img6Detalle de una ventana de las celdas del convento

img7Detalle del orificio para entrada de la tranca de cerramiento

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Comederos excavados en la roca, huerta del convento

img10Basa de columna del claustro

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NOTAS:

[1] Hipólito Amez Prieto: Los Descalzos de San Francisco en Extremadura desde fray Juan de Guadalupe a San Pedro de Alcántara, en “San Pedro de Alcántara, hombre universal”. Congreso de Guadalupe, 1997, pp. 113-222.

[2] Bullarium Fratrum Ordinis Minorum Sancti Francisci strictioris Observantiae Discalceatorum (Madrid, 1744), tomo I, part. I, pág. 13-15.

[3] Op. Cit., p. 15-18.

[4] Ibidem, tomo I, part. I, págs. 20-25.

[5] Fr. Juan Baptista Moles: Memorial de la Provincia de San Gabriel (Madrid, 1592), cap. X, fol. 42 v.

[6] Waddingo: Annales Minorum. Tomo XV, año 1498, pá. 167.

[7] Fundado en 1500 y destruido en 1503. Ramos Rubio, José A.: «Aportaciones documentales del convento de Ntra. Sra. de la Luz de Trujillo». XXI Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo entre los días 22 al 27 de septiembre de 1992.
Ramos Rubio, José A.: «Ntra. Sra. de la Luz en Trujillo. Orígenes y proyección del franciscanismo en Extremadura». GUADALUPE, año 1991, núm. 709, pp. 24-27.

[8] Zacharias Boverio: Annales Fratrum Minorum Capuccinorum (Lugduni, 1632), tomo I, p. 34. Waddingo, op. Cit, tomo I, pág. 47 y tomo VII, pág. 95.

[9] Bullarium Discalceatorum. Op. Cit., tomo I, part. I, pp. 26 ss.

[10] Fray Juan de Santa María en su Chronica de la Provincia de San Joseph (Madrid, 1615) y a Fray Juan de San Bernardo: Chronica de la vida admirable del s. Padre Pedro de Alcántara (Nápoles, 1667).

[11] Gonzaga: Crónica General Latina. Part. I. pág. 62. y Waddingo, op. cit., tomo V, pág. 257.

[12] Véase Francisco de Madrid: Bullarium Fratrum Minorum Sancti Francisci strictioris Observantiae Discalceatorum. Madrid, 1744, t. I, p. 7. Juan de Trinidad: Crónica de la provincia de San Gabriel de frailes descalzos de la apostólica orden de los menores y Regular Observancia, de nuestro Seráfico padre San Francisco. Sevilla, 1652, cap. XLIX, lib. 2, p. 450. Angel Uribe: “Espiritualidad de la descalcez franciscana”, en ARCHIVO IBEROAMERICANO, 85-86, 1962, p. 148. Martín de San José: Primera parte de la historia de los padres descalzos franciscanos, Arévalo, 1644, libr. I, cap. 6, pp. 36-39.

[13] Juan Bautista Moles: Memorial de la Provincia de San Gabriel, 1592. Reproducción facsimilar por Publicaciones de Archivo Ibero-Americano, colecciónCrónicas Franciscanas de España. Madrid, editorial Cisneros, 1984.

[14] Trinidad, en su Crónica de la Provincia de San Gabriel, op. cit., I. c. 735.

[15] Barrado Manzano, A: Algunas Actas Capitulares, A.I.A., 79 (1960), pp. 350-354.

[16] J. Trinidad, op. cit.,tomo I, c. 737

[17] Archivo Municipal de Trujillo. 1-2-70-1.

[18] Uribe, Angel: “Espiritualidad de la descalcez”, op. cit., p. 148.

[19] Uribe, op. cit., p. 148. Juan de Santa María: Crónica de la provincia de San José. I parte, libr. I, cap. VIII, fol. 45.

[20] Martín de San José: Primera parte de la Historia de los padres descalzos franciscanos. Arévalo, 1644, libro I, cap. 6, pp. 36-39.

Oct 012003
 

Domingo Quijada González.

1.- INTRODUCCIÓN

En septiembre de 1994 presentábamos en los «XXIII Coloquios Históricos de Extremadura» una ponencia sobre «Los orígenes del republicanismo en Navalmoral de la Mata» (páginas 391-400, 1996). En dicho trabajo mostrábamos las primeras actuaciones políticas de los republicanos moralos en los compases previos del siglo XX, que fueron muy destacadas y bajo la dirección de Agustín Marcos Nieto («Amarnie«); así como la evolución posterior tras superar una pasajera crisis, hasta desembocar en la Segunda República, etapa en la que la opción republicana se realza aquí.

Pues bien, nueve años después de que hiciera aquellas aseveraciones, una vez que he revisado casi toda la documentación del XIX que se conserva en los Archivos de Navalmoral (municipales o religiosos), y aunque sigo ratificando gran parte de lo que entonces afirmaba, he de añadir ciertas matizaciones inéditas respecto a los inicios de la causa republicana en esta localidad, a la vez que incorporamos nuevos protagonistas o precursores de esa filosofía y práctica política. Y, para ello, tenemos que retroceder medio siglo, pues el republicanismo moralo hunde sus raíces en el ya lejano siglo XIX, al que en la capital del Arañuelo se llega tras un largo, continuo y lógico proceso de evolución, inseparable con el del liberalismo español y su gradual desencanto con una monarquía demasiado conservadora y alejada tanto de Europa como de la realidad.

El conjunto de ambas ponencias nos proporciona una visión bastante aproximada de lo que fue la génesis y posterior proceso de la oposición a la realeza en Navalmoral, que según podemos ver fue muy destacada y tempranera: lo que debe tenerse en cuenta al estudiar esa fase en Extremadura, que aún contiene demasiadas lagunas.

2.- LOS ANTECEDENTES LIBERALES DECIMONÓNICOS

Antes de comenzar este apartado matizamos que hasta el “Sexenio” no he hallado claras esencias republicanas en nuestra Villa; pero lo incluimos porque, aunque no fue hasta entonces cuando sus manifestaciones externas brotaron tras una gradual evolución, las raíces arraigaron en el seno liberal (en cierto modo, influyendo también los posibles desencantos con el sistema liberal). Así pues, veamos primero la evolución del liberalismo en Navalmoral.

2.1.- De las Cortes de Cádiz a la Revolución de 1854

· Aunque se intuyen ciertos aspectos de la doctrina liberal emanada de las Cortes de Cádiz, al estar Navalmoral y su zona controlada por las fuerzas francesas hasta 1813, apenas hay repercusiones notables de esas ideas en la localidad: sólo algunas anotaciones en el Libro de Sesiones, cuyas Actas comienzan con la inscripción de «Ayuntamiento Constitucional«… (que a veces fueron añadidos con posterioridad); y los cambios que se producen en el gobierno municipal tras el Real Decreto del 4-V-1814, que dio origen al Sexenio Absolutista.

· Hasta que el 1 de enero de 1820 se subleva Rafael Riego en las Cabezas de San Juan (Sevilla), proclamando la Constitución de Cádiz y convirtiéndose en el símbolo de la revolución, dando lugar al Trienio Liberal. En abril de ese año se instituye la Milicia Nacional, derivado de la Constitución.

– De acuerdo con el nuevo cambio político nacional, también hubo repercusión en Navalmoral: de ese modo, el 14 de junio de 1820 cesan al anterior alcalde (el conservador Andrés Marcos Moreno) y nombran al liberal Francisco Lozano (y a regidores de esa misma ideología). Precisamente, en el Acta de ese día se expone que «el rey ha jurado la Constitución el 9 de marzo de 1820» (realmente la aceptó el 7 de marzo y la jura ante las Cortes el 9 de julio; lo que ocurrió fue que el 9-III-1820 se forma la Junta Provisional, y se nombra el primer gobierno liberal).

Como curiosidad de esa etapa, un Real Decreto ordena a los párrocos que lean y expliquen la Constitución en las iglesias los domingos y días festivos, pero el de Navalmoral (José López) no lo ha hecho, por lo que le dirigen un oficio para que cumpla la orden. Éste responde que «no se lo han comunicado oficialmente, y tampoco se lo ha dicho el obispo«…

En los siguientes años de ese Trienio, se suceden los alcaldes con marcada economía e ideología liberal: Ambrosio García Roda (abogado, en 1821), Félix Lozano González (abogado y escribano, en 1822) y Julián Gómez Samaniego (industrial, en 1823, año en que el Libro de Sesiones refleja lo siguiente: «cuarto año de la Constitución y de la restauración de la libertad de las Españas«).

· Pero el 1-X-1823 se produjo el manifiesto absolutista de Fernando VII. Y el 7 de noviembre de ese mismo año es ejecutado Riego. Comienza la «Década Ominosa«, que aparta al liberalismo de la vida política oficial; incluyendo en Navalmoral donde, como es lógico, de nuevo los cambios afectan a su vida política: el 9-VI-1823 es cesado el citado alcalde Julián Gómez Samaniego, siendo repuesta la Corporación que estaba en 1820 (con Andrés Marcos Moreno como nuevo primer mandatario). Se suceden en esa década los cargos absolutistas, y consta que ya los nombra el Rey (la mayoría eran agricultores y/o ganaderos, propietarios medios casi todos ellos). Como nueva curiosidad, en la «toma de posesión» de 1829 los cargos de la Corporación elegidos juran que «no pertenecen a ninguna logia ni asociación secreta» (con referencia clara a la prohibición de esos grupos, como era el caso de la Masonería, a la que pertenecían muchos liberales).

· El 29-IX-1833 muere Fernando VII. Un mes después es proclamada reina Isabel II, comenzando la primera guerra carlista (prueba del fracaso de la revolución liberal española), que muy pronto afectará al Campo Arañuelo (incluyendo Navalmoral). Todo ello bajo la Regencia de su madre María Cristina (de Borbón, o de Nápoles).

El 21 de abril de 1834 se dividen las provincias (creadas el 30-XII-1833) en partidos judiciales: entre ellos el de Navalmoral, lo que viene a ratificar e incrementar su papel de cabecera comarcal, que ya había iniciado pero que desde entonces se destaca.

Respecto al tema anterior, nuevos funcionarios o profesionales se incorporan a la vida morala (jueces, fiscales, abogados, etc.), muchos de ellos afiliados o simpatizantes del liberalismo, que van a desempeñar un destacado papel en los hechos históricos revolucionarios posteriores.

Aunque en esos años la Corporación y electores hacen unas votaciones y proponen a los cargos para el año próximo, será el rey o sus representantes (Audiencia, Gobernador, Diputación, etc.) quien elija: no siempre a los propuestos (casi nunca…), y normalmente con grandes diferencias (prueba del divorcio existente entre los intereses locales y de Estado).

En enero de 1836 se suprime La Mesta, incidiendo económicamente sobre Navalmoral: al ser un punto clave de la Cañada Real Leonesa Occidental, y por los contratos de arrendamiento de tierras de propios o comunales que se hacía a los transhumantes.

Un nuevo acontecimiento afecta a esa época, la “Desamortización de Mendizábal” (el 19 de febrero de 1836 decreta la venta de los bienes de las órdenes religiosas extinguidas, iniciándose la desamortización el 29-VII-1837), no incide en Navalmoral, al carecer de congregaciones o bienes en ese sentido (la dehesa del Espadañal pertenecía al monasterio del Escorial, pero era «Real«).

· Lo que sí repercuten son los sucesos posteriores: en agosto de 1836 se produce la «Sargentada de la Granja«, que el 12 de agosto restablece la Constitución de 1812. Estaban disconformes (igual que otros muchos) con el giro moderado que impone Istúriz. Tras ese motín de La Granja, la reina nombra a Calatrava como jefe del gobierno, quien elige a Mendizábal para Hacienda. Preparan la Constitución progresista de 1837 (que se promulga el 18 de junio de 1837), reponen la Ley de Ayuntamientos de 1823, la Milicia Nacional, la libertad de imprenta y otras medidas liberalizadoras.

– En las hojas del Libro de Sesiones correspondientes a las fechas posteriores a ese hecho histórico consta arriba impreso: «habilitado publicada la Constitución en 15 de agosto de 1836» (se refieren a la de 1812). Y la cosa no debía estar aquí muy clara pues, como puedo apreciar, no hubo Sesiones de Ayuntamiento hasta diciembre de ese año (tal vez hasta ver cómo evolucionaba el tema…).

Tampoco hay Plenos en 1837, «por la invasión de los rebeldes carlistas«: el 24 de julio de 1837 son «sacrificados inhumanamente» 28 guardias nacionales en los campos de Peraleda de la Mata por el faccioso rebelde Felipe Muñoz. Impactó tanto ese hecho que hasta el secretario del Ayuntamiento moralo, Marcos Lozano Moreno, «marcha a defender a la Reina, persiguiendo a los sediciosos«: estuvo dos años dirigiendo una partida de acoso a los carlistas, hasta que se reincorpora en 1839 (el 29 de agosto de 1839 se firma la «Paz de Vergara», terminando la primera guerra carlista). Precisamente, la torre de San Andrés será realzada, para que sirviera de atalaya ante las incursiones de los facciosos.

· Un nuevo giro en la política nacional -y local- se produce a continuación, ya que el 15 de julio de 1840 se publica la nueva Ley de Ayuntamientos, que anulaba las aspiraciones progresistas. Según podemos apreciar, son intentos vanos de la regente y sus seguidores por imponer el absolutismo.

· Y matizo lo de vanos porque el 12 de octubre de ese año 1840 abdica María Cristina de Borbón, marchando al destierro. Por lo que Espartero será nombrado nuevo regente el 10 de mayo de 1841, con lo que el liberalismo retoma cierto protagonismo.

El 2-IX-1841 su ministro de Hacienda, Mendizábal, extiende la desamortización eclesiástica al clero secular (por eso también recibe el nombre de «proceso desamortizador de Espartero«), que en Navalmoral tampoco se lleva a efecto.

– Hablando de la capital del Arañuelo y de los nuevos cambios que se producen, el 20 de mayo de 1841 el nuevo juez de 1ª Instancia e Instrucción (llegó el 7 de mayo), Juan Sancho Granado, solicita a la Corporación ingresar en el Batallón de la Milicia Nacional, «a la que siempre pertenecí…». Se lo conceden, lo que nos demuestra que el Consistorio moralo era progresista, o al menos lo apoya.

Además el alcalde de ese año (Félix Marcos Nuevo), cuando toma posesión, jura «defender la Constitución de 1837«.

Y el 4-12-1842 celebran Elecciones Municipales en la Casa Consistorial, eligiendo al liberal Vicente González Marcos (abuelo de los hermanos González Serrano).

· Sin embargo, O´Donnell se opone y enfrenta a Espartero, pues prefiere como regente a María Cristina. Lo mismo hace Narváez y surgen enfrentamientos en muchas ciudades (sobre todo Barcelona). Como consecuencia, el 30-VII-1843 termina la regencia de Espartero y el 8 de noviembre es declarada Isabel IImayor de edad.

Así pues, comienza la «Década Moderada«, con Narváez al frente. Y el 24-V-1845 es promulgada la Constitución moderada de 1845.

– Las repercusiones sobre Navalmoral son lógicas: por ejemplo, con la nueva situación política se producen algunos ceses en Navalmoral: caso del secretario del Ayuntamiento, Marcos Lozano Moreno (aquél que se fue a perseguir a los carlistas para defender a la Reina…, abogado y notario, de manifiesta ideología liberal aún, pues más tarde evolucionará hacia posturas más moderadas).

Y, respecto a la política municipal, efectúan nombramientos de Corporaciones conservadoras, cuyos miembros pertenecían al colectivo de terratenientes y/o ganaderos medios, que ya configuraban uno de los típicos grupos de poder (el otro era el de los comerciantes, artesanos, funcionarios y profesiones libres, defensores habitualmente del liberalismo en ese siglo XIX).

Gobiernos municipales que demostraban escaso interés por el bienestar ciudadano, fuera en temas sanitarios como educativos: un ejemplo del primer asunto es que el Cementerio «tenía las paredes caídas, y ni siquiera contaba con puertas para prevenirse de las alimañas«; y otro del segundo fue el ocurrido el 10 de febrero de 1850, cuando según una orden del Presidente de la Comisión Provincial de Instrucción pública se crea la primera Escuela de Niñas de Navalmoral; sin embargo, como se desprende de los datos que irán apareciendo posteriormente, esa escuela no se hará realidad hasta unos años después, alegando motivos económicos (sobre todo). Y el caso es que el municipio poseía numerosos bienes de propios y comunales, pero su administración era muy deficiente (al margen de la pobreza casi generalizada de los ciudadanos en aquella época y en esta zona): por eso, el 15 de marzo de 1850, el Gobierno exige se elimine el Concejo de Santa María de la Mata «por no tener sentido (doble administración), reunirse en un despoblado (Santa María de la Mata) y asistir sólo algún alcalde y secretario que se aprovechan de los contratos«; aseveración bastante verosímil pues la saga local de los Lozano, con tres miembros (Félix, Marcos y Felipe) ocupando la Secretaría en la primera mitad del XIX, adquiere un gran capital que después invierte en el proceso desamortizador. Para tutelar el Concejo de la Mata, cada pueblo nombraba a dos personas (nos matizan que eran de la confianza del alcalde y secretario, por lo que se prestaban a sus intereses…), y todos ellos forman la Junta Administrativa del Concejo de Santa Mª de la Mata, según lo dispuesto por las últimas órdenes del Gobernador. En 1851 se inician los trabajos para distribuir las tierras comunales entre los diferentes municipios que formaban la Campana (Navalmoral, Peraleda, Millanes y Torviscoso); culminando a finales de 1855, cuando se efectúa la Desamortización de Madoz (desapareciendo para siempre el Concejo).

Son los años en que ejerce en Navalmoral como médico titular (1850-1856) el que después sería uno de los «padres» de la homeopatía e hidrología a nivel internacional, don Anastasio García López, al que el municipio adeudaba constantemente sus honorarios, por lo que el propio Gobernador ordena que se le paguen (a lo que la Corporación contesta que «no tienen fondos, que el Ayuntamiento está apremiado y los regidores embargados; que ni siquiera se ha recaudado lo que corresponde pagar como contribución del primer trimestre…». A pesar de esas deudas, don Anastasio (que, por cierto, fue liberal progresista y masón) desarrolló en esos seis años una enorme labor médica, incluso en la grave epidemia de «cólera morbo» de 1855 (D. QUIJADA, 2003).

Mientras la deudas municipales se incrementaban: el 8 de enero de 1854 informan que el municipio tiene más gastos (empleados y contribuciones, sobre todo) que ingresos (subastas y arriendos de pastos, bellotas, leña para carbón y muy poco más…), por lo que hay déficit. Ante esa situación, y para reducir las deudas, proponen como una de las medidas la de suprimir una de las dos escuelas de niños (la Superior, que era la más dotada o costosa). Unos días después, y basado en lo anterior, comunican que no pueden acceder a la petición de abrir la Escuela de Niñas, aprobada años antes pero que no se llevó a efecto. Además, la plaza de médico es declarada de 2ª clase (para pagar menos…) y no acceden a la petición del juez de 1ª Instancia del Juzgado de Navalmoral, acerca de que era necesaria una nueva Cárcel, por las malas condiciones en que se encontraba la actual.

2.2.- El Bienio Progresista

· En esas circunstancias surgen novedades destacadas, ya que el 26 de junio de 1854 se produce el Pronunciamiento denominado como La Vicalvarada, protagonizada por una serie de militares conservadores (encabezados por O´Donnell y Dulce) que se oponían a la corrupción administrativa y a los atentados a la libertad con los que fueron víctimas algunos protagonistas del alzamiento y otros muchos ciudadanos.

Al fracasar, O´Donnell redacta el Manifiesto de Manzanares, que se publica el 7 de julio de 1854 (por eso los concejales de Navalmoral la denominaban «Revolución de Julio«) con reivindicaciones progresistas (para atraerse a Espartero): cambios en la ley electoral, libertad de imprenta, abolición de consumos, restauración de la Milicia Nacional Voluntaria (que se creó para defender el constitucionalismo frente al absolutismo), etc. De ese modo, acaba la «Década Moderada» y comienza el «Bienio Progresista« (con Espartero en el poder).

2.3.- Las consecuencias en Navalmoral

– Pues bien, sus efectos no se hicieron esperar en Navalmoral, ya que el 22 de julio de 1854 se reúne la Corporación de Navalmoral con un único punto a tratar: el anterior alcalde lee (en presencia de los firmantes, 83 en total) la locución que la Junta de Gobierno de esta Villa dirige a los vecinos de ella. El Acta decía lo siguiente:

«En la villa de Navalmoral de la Mata, a veinte y dos de julio de mil ochocientos cincuenta y cuatro, reunidos este vecindario con el objeto de secundar el glorioso alzamiento iniciado por el digno caudillo que manda el ejército constitucional, a cuyo santo alzamiento se ha adherido la mayoría de las Naciones, y muy especialmente el siempre heroico pueblo de Madrid: desde luego, proceden como medida para conseguir tan laudable fin al nombramiento de los individuos que han de constituir una junta directiva, para que por su conducto y en representación del mismo se entienda con el de la capital, y caso necesario con la suprema o cualquier otra, que con tal noble objeto se haya instituido en otro punto de la Monarquía; así como, con las autoridades de todas órdenes y jerarquías para coadyuvar y cooperar de común acuerdo, y en cuanto esté de su parte aquel bello y liberal programa, publicado por los valientes generales que mandan el ejército constitucional, se plantee, afiance y consolide conforme lo reclama la voluntad nacional. Al efecto nombran desde luego como miembros de la referida Junta a D. Ramón Arenas, D. Eusebio María Marcos Lozano, D. José Nuevo, D. José Ramos, D. José Gallego, D. Nicasio Gelabert y D. Gerónimo González”.

img1En cuyo estado se concluyó este acta que firmaron los que supieron (hay 83 firmas con sus correspondientes rúbricas, en su mayoría pertenecientes a las clases más formadas de la localidad: médico, farmacéuticos, maestros, abogados, etc.).

A continuación, «el Ayuntamiento la oyó con satisfacción, y dijo que se adhería a la Junta constituida y estaba dispuesta a cooperar con todo lo necesario a los fines de la misma; acordando, además, que el señor presidente del Ayuntamiento la mande fijar, para que llegue a conocimiento de todos, en el sitio más conveniente que hay de costumbre. Y lo firman«.

Al día siguiente se reúnen en el Ayuntamiento «los individuos nombrados por el pueblo para formar la Junta de Gobierno, para lo que habían sido elegidos, bajo la presidencia del de mayor edad, con el fin de constituir definitivamente quién sería el presidente (cargo que recayó en D. Nicasio Gelabert), lo vocales y el secretario” (para este último puesto sería elegido D. Eusebio María Marcos Lozano, otro personaje clave ahora y en los próximos años, según iremos viendo).

En la misma fecha, don Ramón Arenas propone «que se envíe una copia del Acta del día 22 a la Junta Central de la capital de Cáceres, que se redactase una alocución al pueblo, cuya copia también se remitiría a esa Junta; un oficio circular a los pueblos que componen el partido con la citada proclama, invitándoles a que se adhieran y secunden el glorioso alzamiento principiado en los campos de Vicálvaro por el ejército constitucional; una comunicación al señor alcalde de esta villa haciéndole presente adopte las medidas oportunas a fin de que haga en la plaza pública un baile nacional, repique general de las campanas e iluminación general, cuyos actos tendrán principio a las siete de la noche del día de hoy; y, por último, que se dirija otra comunicación a las Juntas constituidas en los contornos y a cualquiera otra que pueda interesar al servicio público”. Todo lo cual fue aprobado por unanimidad.

Acto seguido se dio cuenta de dos comunicaciones de las Juntas de Plasencia (que firma su presidente, Juan Sánchez Ocaña) y Hervás, “ofreciéndose sinceramente a esta Junta y poniéndose de acuerdo hasta llevar a feliz término la grandiosa obra inaugurada, a las que contestan encarecidamente«.

El 24 envían una comunicación a las Juntas de Cáceres y Trujillo, y tres oficios circulatorios, acompañados con la proclama, a los pueblo del partido. De acuerdo con lo aprobado el 23.

También ese día propone don José Gallego que nombren una comisión de una o dos personas para que vayan a Cáceres a reunirse con la Junta provincial, a fin de ponerse de acuerdo para resolver los problemas políticos y la propia administración; y que se cree cuanto antes la Milicia Nacional, dándole la publicidad necesaria. Así lo aprobaron, nombrando comisionados a los licenciados don Eusebio María Marcos y don Ramón Arenas, a la vez que les encargan se informen sobre la forma de proveerse de armas y demás efectos.

El manifiesto que firman los miembros de la Junta de Navalmoral, que envían a los pueblos del partido judicial, y que era el mismo que se expuso en Navalmoral de la Mata, decía textualmente:

«Moralos:

El país y la libertad se han salvado. El Ministerio Sartorius-Collantes símbolo de la corrupción y del pillaje se hundió bajo el peso de la más execrable opinión pública.

El Glorioso alzamiento de los esclarecidos generales Dulce y ODonell, secundado por el Ejército y el siempre heroico pueblo de Madrid, ha encontrado el eco que era de esperar en una Nación que no sabe escatimar sacrificios cuando de arrebatarla su libertad se trata.

Confiemos pues en que lo que resta que hacer se terminará satisfactoriamente, y que los consejos del ilustre Duque de la Victoria, representante genuino de las instituciones libres, llamado por S.M. la Reina; el restablecimiento de la Milicia Nacional; y otras medidas, que surgirán de la situación que se inaugura, afianzarán para siempre el triunfo de la moralidad y de los sanos principios constitucionales, en cuyo obsequio y con vuestras cooperación hará la Junta que os habéis dado, cuantos esfuerzos estén a su alcance. ¡ Viva la Constitución! ¡ Viva ODonell! ¡ Viva Espartero!«

img2En los días que siguieron al envío se fueron recibiendo las adhesiones de los pueblos del partido judicial: comenzando por las de Belvís de Monroy y Casatejada, que aseveran haberse adherido el día 20 de julio; y finalizando con Castañar de Ibor y Valdehúncar, que lo hacen el 1 de agosto (los últimos en hacerlo se adhieren cuando les llega esa circular, que en algunos casos tardaba por los problemas de comunicaciones).

Tras lo anterior, el 26 de julio de 1854 forman nuevo Ayuntamiento en Navalmoral, «por orden de la Junta de Gobierno de esta Villa, en cumplimiento de lo prevenido por la superioridad de la provincia en disposición inserta en el Boletín Oficial Extraordinario de fecha 24 del corriente«: con José Gallego Moreno como alcalde (al que ya hemos citado), miembro de la Junta de Gobierno que intervino en Julio, igual que sus dos tenientes de alcalde (José Ramos y Jerónimo González). Al día siguiente formalizan el acto en el Ayuntamiento, cesando los anteriores y tomando posesión los nuevos.

Se generalizan las adhesiones de los funcionarios. Incluso algunos intervienen directamente: caso del juez de primera instancia de Navalmoral (Manuel Eusebio López Bago) que propone «invitar a los vecinos a contribuir en la medida de sus posibilidades en la subscripción abierta para las viudas e hijos de los afectados en esas últimas jornadas en Madrid«.

Como anticipábamos, uno de las primeros deseos y actuaciones -como sucedió a nivel nacional- fue la creación de la «Milicia Nacional Voluntaria» (para defender el sistema constitucional contra el absolutismo…): en la misma Sesión anterior, «se dio cuenta de la comunicación que el día anterior dirige la Junta de Gobierno de esta Villa, sobre organización de la Milicia Nacional Voluntaria, y que se haga pública esta disposición para que llegue a todos los que quieran alistarse voluntariamente«. Como veremos después, en el próximo mes de noviembre se llevará a cabo su composición.

A la vez que piden la creación de ferias y mercados (recordemos que en las filas liberales destacaban los comerciantes, artesanos o industriales), que son aprobadas por el Gobernador el 3 de agosto de ese año «de gloria«: una los días 9 y 10 de mayo (recuperando la que hubo en Santa María de la Mata) y otra el 6-7 de diciembre (llamada de «las tripas y el pimentón«, porque estaba relacionada con las típicas «matanzas»), con mercado semanal cada domingo.

Continuando con los cambios emanados de la nueva situación política, el día 29 se reúne la Junta de Gobierno local, solicitando al gobernador que cese al anterior secretario (Felipe Lozano Moreno); así como a su primo Marcos Lozano, Depositario de Fondos de la Junta de Fomento o de Baldíos (que ya se encuadra dentro de las filas moderadas); al Guarda Mayor de Montes del Distrito y al Agrimensor del Distrito (por cierto, todos ellos «se atreven a interesar su separación como medida de conveniencia política, para que la consolidación y afianzamiento de la nueva era que se inaugura, y que a costa de tantos sacrificios acaba de conquistarse«). Y que nombren en su lugar a otros que sean idóneos: el gobernador designó el día 5 de agosto nuevo secretario a Gumersindo Calleja y Calleja (notario, escribano de Romangordo y la «Campana de Albalat”, liberal; hijo de un comerciante oriundo de Cantabria, pero afincado en Navalmoral; cuñado de Eusebio María Marcos Lozano, secretario de la “Junta de Gobierno”, y del teniente de alcalde José Ramos), que tendrá un gran protagonismo en sucesos revolucionarios posteriores, como los de 1868.

El 30 de julio la Junta de Navalmoral cita a los pueblos del Partido, para que envíen un comisionado a la reunión que tendrá lugar aquí el próximo 2 de agosto, con el fin de elegir un representante ante la Junta Suprema de Cáceres. Nombran al madrileño Francisco de Paula Montemar, que residía en Cáceres, «joven ilustrado conocedor de las necesidades de este país«, y como suplente al moralo Ramón Arenas. Aunque les servirá de poco, ya que el 1 de agosto el nuevo Gobierno priva de toda autoridad a las Juntas que los progresistas habían creado en diversas capitales de provincia, siendo reconvertidas en «Juntas Consultivas«.

Ese mismo día 30, el secretario de la Junta de Navalmoral (Eusebio María Marcos Lozano) pide la separación del administrador de la dehesa del Espadañal, «que fue del Real Patrimonio y ha sido cedida en usufructo a la orden jerónima, recientemente restablecida«; basándose en que «ese acuerdo se opone a las tendencias liberales del siglo, al progreso y desarrollo moral material«… Lo aprueban por unanimidad, “siempre que no contradiga a la Ley”.

Al contrario que los moderados, demuestran un mayor interés por la sanidad: el 4 de septiembre la Corporación ordena tomar medidas higiénicas en las calles (limpieza, obstáculos, blanqueo, prohibición de estercoleros y animales sueltos, estacionamiento de carros, etc.); no existía Junta Local de Sanidad, y tenía que haberla de acuerdo con la Ley, por lo que acuerdan nombrar individuos para que comience a funcionar (compuesta por alcalde o primer teniente, cura párroco, médico titular y farmacéuticos); el 25 de marzo de 1855 aprueban conceder medicinas gratis a los pobres y viudas de la localidad que paguen menos de 20 reales de contribución, hasta llegar a 300 vecinos (las viudas contaban por medio vecino) y un total de 4.000 reales; apoyan en gran medida al médico titular, ante la catastrófica epidemia de cólera que se presenta en 1855; aprueban la creación de una segunda farmacia en octubre de 1855 (precisamente a un miembro de la Milicia Nacional, don Remigio Martín); y establecen en Navalmoral una «hijuela de Casa-Cuna«, donde se recojan los expósitos de este Partido, el 15 de diciembre de ese año; por poner seis ejemplos bien significativos.

También por la educación, al reponer a los dos maestros cesados por la anterior Corporación «para reducir gastos«; o el acuerdo de marzo de 1855, cuando por fin se hace realidad la primera Escuela de Niñas de Navalmoral (Mª del Pilar FRAILE, 2003).

Analizando las actas de esa etapa, observo que las actuaciones del nuevo equipo de gobierno municipal no se libra de cierto anticlericalismo, propio de la ideología liberal de la época: así, a partir del 10 de septiembre de 1854 comienza una larga polémica (con denuncias incluidas) contra el párroco de San Andrés, al que acusan de «apropiarse de fondos de los coadjutores, por lo éstos se marchan«,…, «montemolinista (carlista), opuesto a Isabel II y a la Revolución de Julio», que «hace alardes públicos de sus ideas«,…, «que en la pasada guerra civil (carlista) acogía en su casa a los cabecillas y era confidente de los facciosos«,…, «se ha atrevido a decir al alcalde (el 20 de febrero de 1855) que habrá guerra y facciones en la próxima primavera, o que habrá revolución en Madrid, como así ha sucedido«,…, «en el último Carnaval se dirigió a un niño que estaba vestido con el uniforme militar de la Milicia Nacional, al que criticó por llevar esa indumentaria«,… Finalizando con la afirmación de que el sacerdote citado «fue arrestado y procesado en 1842, y condenado a 5 años de destierro» (efectivamente, observo que faltó de la Parroquia entre 1843-48).

El 22 de octubre de 1854 publican el anuncio para que se alisten los voluntarios que deseen formar parte de la «Milicia Nacional Voluntaria de Navalmoral«, que será creada el 19 de noviembre, quedando del siguiente modo:

  • 1ª Compañía: capitán José Ramos (exmilitar), primer teniente Ramón Arenas y 2º teniente Juan Fermín Sánchez (maestro), primer subteniente Urbano González Corisco (escribano, padre de los hermanos González Serrano) y 2º subteniente Agustín Mendo Sáez (maestro, cuñado de José Ramos).
  • 2ª Compañía: capitán Eusebio María Marcos Lozano (fiscal del Juzgado, cuñado de José Ramos), primer teniente Gumersindo Calleja (abogado y secretario, cuñado de José Ramos y Eusebio M. Marcos) y 2º teniente Adriano Arenas (farmacéutico), primer subteniente León González y 2º subteniente Remigio Martín (farmacéutico).
  • 3ª Compañía: capitán José Gallego (industrial, juez de Navalmoral), primer teniente Rafael Gallego (industrial y veterinario, hermano del anterior) y 2º teniente Anastasio García López (médico), primer subteniente Felipe Moreno y 2º subteniente Julián Lozano (cuñado de Urbano González Corisco).

Como capitán-comandante fue nombrado el capitán de la 1ª Compañía. José Ramos, por ser el de mayor edad (de acuerdo con las ley). Más adelante serán nombrados los sargentos, cabos, ayudantes, etc.

Cualquiera puede apreciar el importante papel que ya juegan los “clanes familiares”: en este caso el relacionado con el hijo y yernos del inmigrante comerciante cántabro Pedro Calleja Pelayo.

Para finalizar con el año 1854, sepamos que en ese año se inaugura la carretera general Madrid-Badajoz, que transcurría por Navalmoral (una vez que reparan el puente de Albalat-Almaraz, que fue destruido durante la Guerra de Independencia: obra que se inició en 1845).

El 7 de marzo de 1855 vuelven a matizar el tema del Concejo de la Mata, en el que los alcaldes y secretarios de Navalmoral y Peraleda se aprovechaban de sus frutos (con la colaboración de los vecinos seleccionados por ellos para formar la Junta Administrativa del Concejo de Santa Mª de la Mata, que se prestaban a sus intereses…). Allí se reunían. Pero matizan muy bien que se trataba de un «Estado dentro de otro«, de «un Ayuntamiento sin vecinos«… Se está gestando el fin de este Concejo, que termina con la Desamortización: por cierto, antes de continuar y ya que hemos llegado a ese tema y fecha, sepamos que en mayo de 1855 (concretamente el día 1) se publica la “Ley Madoz”, que ahora se amplía a las propiedades civiles o comunales pues, con el «Bienio Progresista» (1854-1856), se vuelve a insistir en ese proceso desamortizador. Esa es la causa de que en este año 1855 se delimiten los términos de la Campana de la Mata (Peraleda, Millanes, Torviscoso y Navalmoral) para vender las tierras comunales o de propios. En Navalmoral, el proceso desamortizador se efectúa a partir de 1860 (D. QUIJADA, 1996).

A finales de agosto de 1855 llega el «cólera morbo asiático«: el día 30 se produjo la primera víctima en Navalmoral debido a esa enfermedad mórbida. Epidemia que continuará durante ese otoño de 1855, y que ocasionará la muerte directa de 70 moralos/as entre el citado 30 de agosto y mediados de octubre (entre otros, la esposa de don Urbano González Corisco, quien destacó por su desvelo y, como premio, fue nombrado Notario de Navalmoral), a pesar de los esfuerzos y medios empleados (incluyendo los humanos, como los desvelos del ilustre doctor ya citado, don Anastasio García López).

Es decir, y según adelantábamos, aunque en estos movimientos revolucionarios liberales todavía no se explayan los sentimientos republicanos, a través de los comportamientos y de los personajes que intervienen extraemos la conclusión de que aquí se hallan los antecedentes: varios de esos líderes locales liberales progresistas que hemos visto serán los futuros cabecillas de “La Gloriosa” y de la 1ª República, incluso a nivel regional…

2.4.- La Unión Liberal y el fin del moderantismo (1856-1868)

· Pero todo tiene su fin, y el «Bienio Progresista» no podía ser menos… El 14 de julio de 1856 dimite Espartero, debido al enfrentamiento entre O´Donnell y Patricio de Escosura en el Consejo de Ministros (también por otras causas, como las algaradas castellanas por el encarecimiento de las subsistencias).

– Y, como en todos los acontecimientos que estamos viendo, obviamente también repercute en Navalmoral: el 5 de septiembre de 1856, de acuerdo con una circular enviada por el gobernador militar de fecha 2-9-1856, al que se han concedido plenos poderes «por el estado de sitio en que se encuentra la península e islas«, disuelve al Ayuntamiento anterior y nombra otro, encabezado por el nuevo alcalde, Ángel del Monte Sánchez (ganadero quien, por cierto, será cesado en 1859 por graves irregularidades en las cuentas de 1858). A la vez que nombran secretario al apartado del cargo en 1854, Marcos Lozano Moreno (elegido por el comandante general y por la propia Corporación, siendo repuesto). Juran la «Constitución de la Monarquía» (se refieren a la moderada de 1845, como es lógico, que se restablece el 21 de noviembre: con soberanía compartida).

En 1856 se producen cambios en la Junta de Fomento que formaban los pueblos del antiguo Sexmo de Plasencia, debido al cambio político (fin del Bienio).

En esta nueva etapa en que se alternan en el gobierno de la nación los unionistas (de O’Donnell) y los moderados (con Narváez al frente), el moralo Felipe Lozano Moreno (del que ya hemos hablado en otras ocasiones) será elegido diputado a Cortes por el distrito de Navalmoral: en la Legislatura nº 22 (elección del 31-10-1858), causando baja el 12-08-1863.

Antes de proseguir, veamos cómo era la situación morala a mediados del siglo XIX, pues será determinante en los procesos posteriores.

En la segunda mitad del XIX el incremento demográfico es extraordinario: en 1855 ya alcanza unos 3.500 habitantes (según Madoz); agrupados en 700 familias que vivían en 500 casas; con 66 industrias o establecimientos artesanos, comercios modestos y otros servicios, aunque predominaba la economía agraria.

Como decíamos, aunque ya existía una incipiente industria (sobre todo artesanal) y un pequeño comercio con una ligera proyección comarcal (propiciado por dos factores: el hecho de que por aquí transitara el «camino real de Extremadura«, que en estas fechas se convierte en carretera; y porque en 1834, tras la reorganización provincial de España, se crea el Partido Judicial de Navalmoral, similar al actual, que facilitará su despegue en el futuro, sobre la base de cabecera comarcal que asumirá desde ahora en adelante), el sector agropecuario era el que empleaba mayoritariamente a su población, en una triple modalidad:

  • Una minoría de agricultores y/o ganaderos, propietarios medios casi todos ellos, cultivan o explotan sus propias tierras: cereales y ganadería extensiva, fundamentalmente (en el sector pecuario destacaba el lanar, con unas 15.000 cabezas; el cabrío, con unas 2.000; de cerda, con 1.700; y el vacuno, con 500).
  • Un destacado número de pequeños agricultores, que se repartían (o les eran adjudicados) lotes de las tierras comunales de la Campana de la Mata, o de las tierras de propios municipales (que compartían Navalmoral y Millanes de la Mata), gratuitamente o abonando un pequeño canon; y que aprovechaban los pastos o las bellotas que el Concejo de la Mata no arrendaba a los ganaderos forasteros transhumantes, también comunalmente, aportando un número escaso de cabezas de ganado por familia, que son custodiados por un pastor común contratado. Las dehesas boyales se destinan a las yuntas de labor (bueyes en su mayoría, de ahí su nombre), donde pastaban gratis (en el sector que no cultivaban). Ese colectivo se transformará después, tras el proceso desamortizador, en el denominado estamento de «yunteros«: o de campesinos sin tierras (sólo poseían los animales de tiro y las herramientas), que tanto protagonismo adquiere en la primera mitad del siglo XX (sobre todo, igual que el colectivo siguiente).
  • El tercer grupo lo componían los jornaleros, que subsistían aportando sus brazos en las tareas agrarias: especialmente en la siega o en la recolección de bellotas, mientras que en el resto del año se dedicaban «a lo que salía…» (desde acarrear piedras a levantar paredes, por poner dos ejemplos). En el verano de 1856 informa la Corporación que había 400 en Navalmoral (el 44’4 %).
  • Tampoco hay que olvidar a un colectivo menor, pero que será clave a partir de la segunda mitad del siglo XIX: me estoy refiriendo a los nuevos funcionarioso profesionales que se incorporan a la vida morala tras la creación del Partido Judicial (jueces, fiscales, abogados, etc.).
  • Ni a los ya numerosos artesanos, pequeños industriales y comerciantes; quienes en unión de los anteriores serán los que alientan el progresismo, incluyendo el incipiente republicanismo aún de esos años.

Al margen de lo señalado, también existía en el término de Navalmoral un destacado latifundio: la dehesa del «Espadañal«, que pertenecía al monasterio del Escorial desde que le fuera donada por Felipe II, y que siempre fue reclamado por los campesinos moralos.

Según hemos adelantado, el 16 de septiembre de 1860 se efectúan en Navalmoral las primeras ventas en el proceso desamortizador de Madoz, afectando tanto a las tierras de propios del municipio como a las comunales de la Campana de Mata. Se inicia el proceso, que desembocará en un trasvase de la propiedad a manos de la burguesía foránea (caso del Marqués de Comillas, que al final se adjudica casi la mitad del término municipal, tras comprárselo al Marqués de Salamanca). Aunque también acceden a las subastas algunos moralos: ganaderos/agricultores y funcionarios (D. QUIJADA, 1996).

3.- LA REVOLUCIÓN DE 1868

Y se produce en España un nuevo cambio, «La Gloriosa«, que tuvo diversos antecedentes:

  • Resistencia de la Corona a perder su poder, lo que puso en su contra a amplios grupos sociales.
  • Varios sectores, al no alcanzan el gobierno democráticamente, recurren a los pronunciamientos ya habituales de ese siglo.
  • Las sublevaciones (como la del Cuartel de San Gil), causaron represiones; que motivan la firma del Pacto de Ostende (agosto de 1866) entre progresistas(que desean acabar con los Borbones) y demócratas (que quieren liquidar la Monarquía, dando origen así al republicanismo). En 1867 se les unen losunionistas (liderados ahora por Serrano).
  • Este proceso vino propiciado por diversos factores: políticos (destacando el aislamiento de la Monarquía), sociales (como el odiado “impuesto de consumos” sobre artículos de 1ª necesidad, aprobado en 1845 y mantenido por los liberales porque conseguían importantes ingresos…; o las temidas “quintas”, o contribución de sangre, servicio militar mediante sorteo del que sólo se libraban con dinero) y económicos (sobresaliendo la “crisis de subsistencia” que se agudiza a partir de 1866, cuando por las malas cosechas escasea el trigo y sube su precio, incrementando el hambre en muchas zonas, sobre todo en el invierno de 1868; o la crisis financiera que afecta al ferrocarril, con más gastos que ingresos en esos años).

Todo ello desemboca en «La Gloriosa«, la última revolución que lidera la burguesía, con la intención (como antes) de gobernar con un “golpe de estado”. Pero el apoyo popular hizo que adquiera tintes revolucionarios. No sólo querían derrocar a la Reina, sino introducir reformas para modernizar el sistema liberal, hacerlo más democrático (eliminar el sufragio censatario, participar las clases populares, etc.). Los objetivos se basaban en lograr los derechos ciudadanos, reconocer lasoberanía nacional constituir unas Cortes constituyentes elegidas mediante sufragio universal, etc.

Por eso, este movimiento es distinto de los anteriores. Además, los protagonistas eran dobles y antagónicos: la burguesía pretendía acabar con los obstáculos que impedían la modernización del sistema capitalista, y las clases populares querían transformar las estructuras de la propiedad agraria (que no se arreglaron con lasdesamortizaciones), a la vez que se oponen a las «quintas» y rechazan el «impuesto de consumo«. Así pues, «La Gloriosa» comienza con el típico pronunciamiento militar, apoyado por la burguesía. Pero, al intervenir activamente el pueblo, se convierte en revolución. Tendrá grandes repercusiones.

3.1.-Triunfo de la Revolución

Prim, militar progresista de prestigio, fue elegido jefe del Comité Revolucionario en Ostende. Pero la revolución comenzó en Cádiz, cuna del liberalismo español, al pronunciarse el cuerpo de marina (dirigido por el almirante Topete) el 17-IX-1868. Fue un triunfo fácil y sin sangre. Regresa Prim del exilio y se constituye la primera “Junta Revolucionaria”.

Se forma otra en Sevilla, que formula los principios revolucionarios: sufragio universal, libertad absoluta de imprenta, abolición de la pena de muerte, abolición de lasquintas, supresión del impuesto de consumo, elección de Cortes que hicieran una Constitución, etc.

Desde Madrid envían un ejército (al mando de Novaliches) para defender a la Reina, pero son derrotados por Serrano en Alcolea. Isabel se exilia desde San Sebastián a Francia.

3.2.- El Gobierno Provisional y las Juntas Revolucionarias

Las Juntas Revolucionarias surgieron por toda la geografía nacional. Defendían un programa más radical que el del “Comité Revolucionario” (pues predominaban los demócratas). Una de sus medidas fue la de armar al pueblo y crear grupos de defensa civil parecidos a la antigua Milicia Nacional (los “Voluntarios de la Libertad”). Recordemos que las Juntas eran típicas participaciones populares en la vida política del XIX, siguiendo ideas progresistas de la revolución burguesa: canalizaban las protestas ciudadanas, controlaban la situación y limitaban las desviaciones que pudieran surgir, sobre todo las exigencias sociales.

Su unen las diversas Juntas, formando un “Gobierno Provisional” (en el que aparecen figuras como Prim, Ruiz Zorrilla y Sagasta). Su primer trabajo fue convencer a las Juntas de que se disolviesen, a cambio de dar satisfacción a sus peticiones e integrar a sus miembros significativos en la administración (con el Sexenio acaban por desaparecer las Juntas Revolucionarias, ante el incremento de los movimientos sociales).

Después, Prim disuelve los grupos de defensa civil. Lo que fue tomado por los campesinos andaluces como una maniobra contra la revolución social pretendida, dando lugar a levantamientos.

En lo económico, se normaliza el sistema monetario con el establecimiento de la peseta para todo el territorio nacional, se abolió el “derecho de puerta” en el comercio marino y se estudiaron medidas de corte librecambista y otras para mitigar el paro, subvencionando a los Ayuntamientos que contratasen jornaleros.

Más tarde, el 10 de octubre de 1868 comienza la Guerra de Cuba.

Y el 1 de junio de 1869 las Cortes adoptan el texto definitivo de la Constitución de 1869: la primera constitución española verdaderamente democrática pues, además de reflejar la soberanía popular (era el pueblo quien elegía al monarca y limitaba sus poderes), reconocía derechos fundamentales como el de reunión, asociación e inviolabilidad de correspondencia. Se establecía también la libertad religiosa, reconociendo la práctica de otras religiones. Así mismo, contemplaba ladescentralización estatal; establecía la monarquía constitucional, con soberanía popular y “división de poderes”: legislativo (bicameral, con Congreso y Senado elegidos mediante sufragio universal, masculino y directo), judicial (con total independencia, incorporando los Jurados para delitos políticos, para garantizar las libertades y derechos) y ejecutivo (lo ejercía el Rey, que era el jefe del Estado: pues los ministros gobernaban en su nombre).

El gobierno local quedaba en manos de los Ayuntamientos democráticos, encargados -además- de la instrucción pública primaria, obligatoria desde 1857 (según laLey Moyano).

3.3.- La incidencia de La Gloriosa en Navalmoral

Tras ese somero análisis de la situación nacional, veamos a continuación sus repercusiones en Navalmoral donde, tras proclamarse «La Gloriosa«, un destacado grupo de moralos se adhiere al movimiento revolucionario unos días después, formando una “Junta Provisional de Gobierno” que presidía Eusebio María Marcos Lozano (fiscal del Juzgado que, como vimos, desempeñó un destacado papel en la Revolución de 1854), con Rufino Delgado y Delgado (médico, cuñado del anterior) como vicepresidente, Juan González y Remigio Martín (farmacéutico) como vocales; eligen secretario a Eladio Marcos Calleja (hijo de Eusebio María Marcos); y después nombran a otros cuatro vocales: Serafín Ramos Calleja (hijo de José Ramos y primo de Eladio Marcos), Agustín Mendo Sáez (maestro, cuñado de Eusebio María y de don Rufino), Ángel Custodio Oliva López y Juan Casas Ramos (cuñado del anterior).

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Eladio Marcos Calleja fue miembro de la Junta Revolucionaria de Cáceres (como consta en el Acta de la Sesión del 30 de septiembre de 1868). El 15 de enero de 1869, Eladio será elegido diputado a Cortes por el Distrito de Plasencia (en la legislatura nº 27, que sólo contemplaba dos distritos provinciales: Cáceres y Plasencia), causando baja el 02-01-1871 (con la llegada de Amadeo I). Volveremos a hablar de él, pues fue uno de los pilares en que se basó el republicanismo moralo y provincial. También volverá a aparecer en escena Ángel Custodio Oliva, tanto en la 1ª República (cuando será elegido alcalde) como a finales del XIX (cuando ya es el líder y vuelve a la política local) y principios del XX (en la creación del “Partido Republicano de Navalmoral” en 1904, según vimos en la ponencia de los XXIII Coloquios: D. QUIJADA, 1996).

Poco después, el 10 de octubre, nombran nuevo Ayuntamiento «por orden de la Junta de la capital de provincia«, con José Jara Ramos como alcalde(recordemos que el 8-X-1868 se forma el Gobierno Provisional de la Revolución, que aprueba el sufragio universal para los varones mayores de 25 años).

Antes de proseguir, y de acuerdo con lo que ya adelantábamos cuando el Bienio, apreciamos cómo numerosos miembros de la citada Junta Provisional de Gobierno también formaron parte de la “Junta de Gobierno de 1854” (caso del presidente y vocales), ya que este proceso revolucionario -como decíamos- se gestó entonces. También observamos la presencia del “clan de los Calleja”, de los que ya hablaré en otra ocasión.

3.4.- El reinado de Amadeo I

· El 16-XI-1870 Amadeo de Saboya es elegido nuevo rey por las Cortes, quien entra en Madrid el 2 de enero de 1871 y jura la Constitución (pero se encuentra con que Prim, su gran valedor, fue asesinado el 27 de diciembre de 1870). Además, como fue rechazado por casi todos, termina por renunciar al trono en febrero de 1873.

– Sin embargo, ante esta nueva situación, no hallo referencia alguna en los Archivos de Navalmoral, tal vez por frustración al no alcanzar lo que ansiaban o porque están a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos (la prueba es que sigue como alcalde José Jara). Por eso, a pesar de que merecería la pena ahondar algo en este apartado, pasamos al siguiente tema.

4.- LA PRIMERA REPÚBLICA

Tras la abdicación de Amadeo, Congreso y Senado (en contra de lo que dictaba la Constitución) se erigen en “Asamblea Nacional” y asumen la soberanía. Tras el fracaso anterior, los monárquicos no tienen más remedio que entregar el poder a los republicanos (cuando menos lo esperaban).

Hay, pues, un cambio sociopolítico: por primera vez en la historia de España, el poder civil se impone al Ejército y a la Iglesia. Además, quieren descentralizar España y apoyar el federalismo.

Las clases populares tuvieron cierto protagonismo. Pero su idea de la República era más social que política (asociada al mito del reparto). El extremismo anarquista dará lugar al “cantonalismo”.

Los republicanos se dividieron entre los que pretendían instituir una República Federal por la vía revolucionaria y los que querían hacerlo por la democrática. Esta lucha acabó por desprestigiarles y destruir el sistema. Además, el peligro de disolución social empujó a la República hacia posturas conservadoras, pues la burguesía estaba asustada ante la agitación, caos, inseguridad, cantones… Pues, en contra de lo que cabría esperar, en lugar de pacificación creció la inestabilidad:

  • El cantonalismo, apoyado por los federalistas y los obreros, especialmente el sector anarquista; por lo que se convierte en un problema político-social, con marcado tinte popular y revolucionario.
  • No se solucionan los problemas sociales.
  • Se hizo más intensa la guerra carlista.
  • En un mes tuvo que formar tres gobiernos.

Debido al cariz de la situación, por las causas señaladas y ante la necesidad de controlar tan graves problemas, se produce un giro del régimen hacia la derecha: renuncia Pi y Margall, y la única salida que le queda a la República es la de controlar el orden público; lo que lleva a cabo Salmerón con Pavía y Martínez Campos (curiosamente, el ejército que habían pretendido marginar se convertía de nuevo en el instrumento de salvación…).

Con Castelar se culmina el giro definitivo hacia la derecha. Esta posición provocó la aparición de dos posturas: por un lado los intransigentes, mayoritarios en las Cortes (los “federalistas”), que querían que la República se orientara hacia la izquierda; y, por otro, los antiguos radicales, partidarios de estabilizar la situación como única salida del régimen.

4.1.- Las repercusiones republicanas en Navalmoral

Con la 1ª República también se producen nuevas vicisitudes en nuestra localidad, pero no en los primeros compases republicanos, sino una vez que se imponen losfederalistas: el 24 de agosto de 1873 es nombrado alcalde Eusebio María Marcos Lozano (que vuelve a la escena política, tras sus actuaciones en las revoluciones de 1854 y 1868); pero no llega a tomar posesión, renunciando también al cargo de concejal, por ser elegido diputado provincial. Ante esa situación, asume la alcaldía el primer teniente, Ángel Custodio Oliva López (del que también hemos hablado ya): primer alcalde republicano de nuestra localidad, otro personaje destacado de Navalmoral del que volveremos a tratar más adelante, pues ya estará siempre presente en todos los actos que afectan a ese partido y a la vida local.

Aquí no hubo intentos cantonalistas, como en otros lugares de Extremadura (sobre todo desde que surge en Cartagena el 12 de julio de ese año). Ni tampoco observo movimientos de apoyo a la causa de los republicanos federales: a pesar de que acuerdan adoptar medidas populares que no había aplicado la monarquía democrática, como la concesión de una amnistía, supresión de los consumos y la desaparición de las quintas (tal vez, porque nunca serán puestas en práctica…).

5.- FIN DE LA REPÚBLICA: la Restauración borbónica

Termina cuando el general Pavía disuelve las Cortes (3 de enero de 1874), poniendo fin a un sistema que nunca tuvo legitimidad constitucional. Dicho militar entrega el poder a un grupo de políticos participantes en la Revolución de 1868 y que había destacado por su protagonismo durante la primera fase del Sexenio, quienes conceden la presidencia a Serrano que nombra un gobierno integrado por antiguos monárquicos, ante la negativa de los republicanos de Castelar a colaborar con él. Tampoco Cánovas le apoya, pues era partidario de Alfonso XII; al igual que las clases conservadoras, que también se inclinan por el futuro rey. A lo largo de 1874, estos sectores conspiran a favor de la “Restauración”: terratenientes, banqueros y muchos políticos están convencidos de que sólo una reorientación autoritaria salvaguardaría sus intereses.

Mientras, Serrano refuerza el orden público: disuelve la AIT, acaba con el problema cantonal, con la Guerra Carlista (en la que participa personalmente) y refuerza el aparato militar. Aunque no logra estabilizar su régimen autoritario; de modo que, a finales de 1874, la totalidad de la clase política pensaba en la Restauración: sin embargo se dudaba de la vía a seguir, si la militar o la civil.

Cánovas se inclinaba por la acción política (civil). Pero los acontecimientos se precipitan, al pronunciarse Martínez Campos en Sagunto a favor de la monarquía. El gobierno de Madrid, al comprobar que el nuevo movimiento contaba con el apoyo de los militares, no opuso resistencia y se consumaba la Restauración.

5.1.- ¿ Qué pasó en Navalmoral con la Restauración?

Respecto a la Restauración, tras el citado golpe de Estado del general Pavía, el 9 de abril de 1874 -«por orden del Gobernador«- cesan al citado alcalde Ángel Custodio Oliva López.

A partir de entonces, la aceptación de la monarquía alfonsina será dispar en Navalmoral pues, aunque algunos la apoyan sin reparos, muy pronto comenzará a gestarse -o a desarrollarse, si estaba concebido ya- un importante republicanismo, que dará a luz ya en el siglo XX: en ese hecho será clave la influencia de diversos colectivos, personajes y coyunturas:

– Por un lado, ya existían unos antecedentes liberales -más o menos progresistas, según las épocas y las circunstancias-, de acuerdo con lo que hemos ido exponiendo en este trabajo. Son los primeros constitucionalistas, que luchan por un Navalmoral más democrático: observo que pudiera haber cierta reminiscencia del antiguo sistema comunal concejil de la Campana de la Mata. No se oponen a la realeza al principio, pues aún confiaban en el sistema monárquico liberal democrático.

– Pero, al fracasar lo anterior (sobre todo tras los frustrados conatos revolucionarios de 1854 y 1868, lo que se acrecienta con la renuncia de Amadeo), algunos sectores comienzan a inclinarse por un nuevo modelo de gobierno: la República.

– También fracasa el proceso el proceso desamortizador decimonónico pues, al menos en gran parte de nuestra comarca (pues hubo algunas excepciones), sólo hubo un trasvase de las tierras de propios, comunales y eclesiásticas a manos de ciertos nobles o burgueses (D.QUIJADA, 1996); con lo que empeora la situación de yunteros y pequeños propietarios, al tener que arrendarlas ahora a precios elevados, originando un progresivo incremento de la conflictividad social y política.

– El año 1873 fue clave, por varias circunstancias: además de acontecer el proceso republicano que hemos visto, don Antonio Concha y Cano se establece en Navalmoral (hasta que muere el 21-X-1882), tras adquirir numerosas propiedades en las citadas desamortizaciones (bienes que luego donará al municipio, dando lugar a la benéfica y cultural “Fundación Concha”), donde ejercerá una notable influencia. Por otro lado, el moralo don Urbano González Serrano consigue en ese mismo año 1873 la cátedra de Psicología, Lógica y Ética del Instituto San Isidro de Madrid; y a partir de entonces inicia su carrera política como discípulo de Salmerón (en casi todos los sentidos), siendo elegido diputado a Cortes por este distrito en 1881, representando a los republicanos. Con sus hermanos Francisco y Vicente administra el Patronato de la obra de Antonio Concha, desde donde se irradia una gran labor pedagógica en adelante, pero también una gran influencia política (D.QUIJADA, 1996).

– Tampoco debemos olvidar a los citados Eusebio María Marcos Lozano, su hijo Eladio Marcos Calleja o Ángel Custodio Oliva López: el primero desaparece de la escena política con el fin de la República, tal vez porque se traslada de Navalmoral (ya que no lo vuelvo a encontrar, ni siquiera en el Libro de Difuntos); su hijo Eladio continuará defendiendo la causa republicana, pero fuera de Navalmoral también (a principios del siglo XX lo encuentro presidiendo en Cáceres el partido “Unión Republicana”, que fue creado en 1903 en un intento de fusión de las fuerzas republicanas, con el fin de obtener representación parlamentaria); y Custodio Oliva López (modesto industrial y primer alcalde republicano de Navalmoral, según vimos) seguirá en la localidad defendiendo la causa, volverá a la política municipal (como luego analizaremos) y será uno de los fundadores del ya oficial “Partido Republicano de Navalmoral” en 1904 (en el que llega a ocupar el cargo de vicepresidente).

– Quizás en base a lo anterior, el 8 de agosto de 1878 se produce el alzamiento de Isidro Villarino en Navalmoral, con una veintena de soldados, proclamando la República. Pero fue una mera anécdota, pues dicha sublevación fue anulada por un contratista de obras públicas (en julio de 1878 llega el ferrocarril a Navalmoral, aunque la línea Madrid-Lisboa no se inaugura hasta el 8-X-1881) que disparó al aire dos tiros (hecho criticado por Pérez Galdós en sus “Episodios Nacionales”). Por cierto, ese militar aparece años después (1893) en Cuba presidiendo una “Gran Logia” masónica, justificando la necesidad de que España entrara en guerra con USA (lo después sucedería); y al que se refieren como “un personaje singular”.

– Hablando de masonería, es posible que esa asociación también influyera en el republicanismo que se estaba gestando en esa segunda mitad del XIX, puesto que a ella pertenecieron personajes destacados de la vida política y social morala (varios de ellos reflejados ya en este trabajo): Anastasio García López, Antonio Concha y Cano, Urbano González Serrano, León Moyano, etc.

– En esos últimos suspiros del siglo, la política local estaba determinada por la nacional. Tras la muerte prematura de Alfonso XII en 1885, los conservadores de Cánovas y los liberales de Sagasta se comprometen en el «Pacto del Pardo» con el sistema de “turnos” o alternancia para salvar la monarquía, imitando así la manera inglesa (de donde habían copiado ambos partidos). De ese modo, en Navalmoral, la situación era similar: los miembros de la nobleza y burguesía foránea (Manuel Falcó Osorio, José Mª Ulloa Ortega, Manuel Pérez Aloe, Francisco Galán y Castillo, Clemente Sánchez Ramos y Juan Hurtado de Amézaga), utilizando como en toda España una serie de chanchullospucherazos, compra de votos y convenios, la ignorancia del pueblo y otras artimañas, consiguen su acta de diputado por este Distrito en las Cortes. Se impone el Caciquismo.

El gobierno municipal era un calco del estatal, con el citado sistema de alternancia. Aunque en el membrete rezaba como “Ayuntamiento Constitucional”, lo cierto era que la decisión popular contaba poco, especialmente para la elección de alcalde, donde prevalecía el dictamen del Gobernador Civil por encima del número de votos obtenidos: el alcalde era elegido por Real Orden observo que en el recuento de votos de las elecciones de estos años, casi nunca coincide el que más obtiene con el puesto de alcalde). Como es lógico, en esos últimos compases del XIX los elementos republicanos no dominan la Corporación morala; pero muy pronto reaparecerán en la escena política de Navalmoral, según veremos en el siguiente apartado (5.2).

– Con ínfimos salarios o escasos ingresos, con alimentos de primera necesidad muy caros, el poder adquisitivo de los moralos era mínimo y la pobreza atenazaba a gran número de vecinos, que dependían de los caprichosos ciclos climáticos que siempre nos han condicionado, puesto que la economía dominante se basaba en el sector agropecuario (según hemos ya adelantado).

Cualquier crisis les afectaba gravemente; como lo demuestra el que, en bastantes ocasiones, muchos vecinos no podían pagar ni el impuesto de “Cédulas Personales”, siendo embargados varios de ellos; o las numerosas muertes que tenían como factor influyente la debilidad orgánica (fruto de la miseria dominante).

A tal extremo llegaba la necesidad de algunos que se ven abocados al hurto de productos en las dehesas (como bellotas y leña) o a la caza furtiva. Así, nos encontramos con que en esas fechas había numerosos vecinos pobres (totales o parciales), cuyo número global se aproximaba a los 500 (cifra que no necesita comentario). Para protegerlos un poco, recurrieron a varios e incompletos sistemas (la Beneficencia pública).

Además, también hemos explicado numerosas veces el injusto reparto de la propiedad que existía en Navalmoral y comarca, con el predominio de un latifundismo exagerado originado por la Desamortización (D.QUIJADA, 1996). De ese modo se agudizan las diferencias sociales, por lo que aparece o se incrementa el “izquierdismo” (como única solución para subsistir o progresar) y el “caciquismo” (para defender sus privilegios). Aquí está la clave de los sucesos posteriores: crisis agraria de principios de siglo, Dictadura y fin de la Monarquía, la 2ª República, la Guerra Civil, la postguerra, el éxodo rural de los 60 y gran parte de la situación actual.

– Y, si el pueblo pasaba hambre, los comerciantes y artesanos poco podían vender; por lo que, igualmente, la crisis afectaba a todos. Precisamente, ese colectivo empresarial será determinante en el nacimiento del mencionado “Partido Republicano de Navalmoral” en 1904, ya que muchos de sus miembros ansían una «revolución burguesa» que aumentara sus beneficios y no dudan en culpar a la monarquía de sus males; estamento que a finales del siglo XIX y primeros compases del XX ya es bastante culto, muchos de los cuales se habían formado en las “Escuelas y Biblioteca Concha” con los métodos de su mecenas y de los hermanos González Serrano (el sistema Fröebel, el mismo de la Institución Libre de Enseñanza), que viajan a menudo a Madrid (el ferrocarril fue el eje sobre el que se desarrolla Navalmoral en esos momentos) y están al corriente de los nuevos aires políticos urbanos…

– Como es lógico, lo anterior repercutía en los ingresos municipales, incidiendo directamente en los servicios públicos (sanidad, educación, obras públicas, etc.) y dando origen a nuevos problemas, siendo el más grave el referente a las relaciones económicas y sociales de sus convecinos: el pueblo se dividió, desde entonces, en dos o más «bandos«, según el nivel económico o las ideas (que solían estar relacionadas).

Ayuntamiento que, al margen de lo anterior, pasaba por grandes penurias: pues la Compañía de Ferrocarriles del Oeste de España (línea Plasencia-Astorga) no abonaba generalmente los intereses vencidos por las obligaciones que el municipio había invertido en ella (1.047 acciones, por valor de 523.550 pesetas, procedentes de la desamortización de los bienes comunales y de propios), inversión que constituía la principal fuente de ingresos del municipio.

5.2.- La evolución republicana morala en el último cuarto del XIX

Tras el fracaso de la 1ª República y la esperpéntica intentona de Villarino, los antimonárquicos se toman unas vacaciones dadas las circunstancias del momento. Pero no desaparecen del todo, pues de vez en cuando aparece alguno de ellos (o de su entorno más inmediato) ocupando un puesto importante de la sociedad morala, como exponemos a continuación con algunos ejemplos:

  • A finales de los años 70 ejerce como secretario del Ayuntamiento J. Pedro Ramos Calleja, hermano de Serafín (vocal de la “Junta Provisional de Gobierno” cuando La Gloriosa) y primo de Eladio Marcos Calleja (tantas veces mencionado ya).
  • En 1883 lo hará Pedro Hernández Martín, padre de Ubaldo Hernández Mateos (otro de los fundadores del Partido Republicano de Navalmoral).
  • Entre agosto de 1881 y marzo de 1884 don Urbano González Serrano nos representa en las Cortes como diputado por este distrito, en las filas republicanas: en cuya elección fue fundamental la simpatía local hacia su persona, pero también a la causa que defendía.
  • Su hermano Vicente González fue elegido concejal en las Elecciones Municipales celebradas en la primavera de1883 (siendo el 2º más votado) y, en la proclamación del nuevo Ayuntamiento (1 de julio de ese año), fue nombrado alcalde por la Corporación y con la mayoría de votos de los ediles; cargo que desempeñó durante dos años con gran efectividad (D.QUIJADA, 2000). Como en el caso de Urbano, su elección estuvo condicionada por similares parámetros.
  • En 1891 nombran secretario del municipio a Pedro Sánchez Casas: padre de dos destacados republicanos durante la 2ª República (Pedro y Joaquín Sánchez Oliva) y que poco después fundará la primera imprenta de Navalmoral.
  • Más tarde el municipio nombra Depositario de Fondos Municipales al destacado y mencionado republicano Ángel Custodio Oliva López, prueba de que gozaba de la confianza por una Corporación en la que se alternan los liberales de Sagasta y los conservadores de Cánovas.
  • En las Elecciones Municipales del 12 de mayo de 1895 Ángel Custodio Oliva consigue su acta de concejal. No tenemos el número de votos obtenidos por él, pero suponemos que debió alcanzar una gran mayoría: ya que el Gobernador Civil le nombra alcalde de Navalmoral con fecha 27-VI-1895, de acuerdo con una Real Orden que llevaba fecha del día 25 y estaba firmada por el Ministro de la Gobernación. Aunque, sin que nos expliquen los motivos, el 19 de ese mismo mes de julio y año 1895 renuncia al cargo de máximo mandatario local: pero continuará como edil hasta 1899. Después, ya en el siglo XX y como exponíamos en la citada ponencia de los “XXIII Coloquios”, Custodio Oliva prosigue su actividad municipal y republicana. Los citados Joaquín y Pedro Sánchez Oliva eran también nietos de Custodio Oliva.
  • Y damos fin al siglo XIX con la aparición pública de dos personajes que serán fundamentales para la doctrina republicana en Navalmoral: Agustín Marcos Nieto (“Amarnie”), con sólo 35 años, consta ya como el “mayor contribuyente” de la localidad como industrial; autodidacta en los diversos aspectos de la vida (formativos y empresariales), gran seguidor de las teorías de Urbano González y defensor de la obra de Antonio Concha, muy pronto se rodeará de un activo colectivo que serán los que crean el primer Partido Republicano de Navalmoral en 1904; y su primo Francisco Marcos Sánchez, otro gran industrial y cofundador con su primo del citado Partido Republicano (llegó a ser vicepresidente).

Así pues, aunque fue en el inicio del siglo XX cuando se muestra ya con claridad el auge que el republicanismo había conseguido en Navalmoral, según vimos en «Los orígenes del republicanismo en Navalmoral de la Mata”, los antecedente del mismo hay que buscarlos en la segunda mitad del XIX, sobre todo en el último tercio, como hemos ido mostrando a lo largo de este breve trabajo (que, debido a las normas de la convocatoria, no podemos ampliar con más detalles).

Oposición contra la monarquía que continuará en los próximos años, con una organización ejemplar a nivel local: fundación de un periódico propio como órgano de expresión y difusión (“El Popular” primero, y “El Pueblo” después), sección de “Juventudes Republicanas” (en las que depositan el futuro de la agrupación), etc: la prueba está la rotunda victoria que obtienen en las Elecciones Municipales de 1905, y que a partir de entonces siempre habrá algún miembro del Partido Republicano en la política municipal, bien como alcalde o como concejal. Como es lógico, también tienen lógicos retrocesos a veces: fuera por imposiciones estatales (como sucedió en 1907, cuando cesan a “Amarnie”) o por problemas personales (como la retirada de “Amarnie”). Pero volverá a resurgir y, como es natural, sólo la Dictadura de Primo de Rivera lo frenó temporalmente; para renacer con bríos con la 2ª República, hasta que la Guerra Civil acaba con él (según vimos en la ponencia citada de los “XXIII Coloquios de Extremadura”: D.QUIJADA, 1996).

Concluyendo, reitero lo que manifestaba en la Introducción: el conjunto de ambas ponencias (XXIII y XXXII) nos proporciona una visión bastante aproximada de lo que fue la génesis y posterior proceso de la oposición a la realeza en Navalmoral, que según podemos ver fue muy destacada y tempranera: lo que debe tenerse en cuenta al estudiar esa fase en Extremadura, que aún contiene demasiadas lagunas.

Bibliografía:

  • Mª del Pilar FRAILE: “La primera escuela pública de niñas de Navalmoral”, IX Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 2003.
  • D. QUIJADA: «Los orígenes del republicanismo en Navalmoral de la Mata«. XXIII Coloquios Históricos de Extremadura«, 1996, páginas 391-400. CIT Trujillo, Obra Pía de los Pizarro.
  • D. QUIJADA: «Los orígenes del latifundismo moralo…», II Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 1996.
  • D. QUIJADA: «La aportación al municipio de los hermanos González Serrano«, VI Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 2000.
  • D. QUIJADA: «don Anastasio García López, médico, homeópata, hidrólogo…», IX Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo, Excmo. Ayuntamiento de Navalmoral, 2003.
  • Además, se han utilizado datos del Archivo Municipal (Libros de Actas de las Sesiones, diversas Comunicaciones, etc.), del Archivo Parroquial de San Andrés (Libros de Bautizos, Matrimonios y Difuntos) y apuntes propios de Historia de España contemporánea para 2º de Bachillerato (de uso en el IES “Zurbarán” de Navalmoral).
Oct 012003
 

Ignacio Plaza Rodríguez.

Voy a tratar preferentemente de la vida en un Arrabal durante los siglos XVII y XVIII, doscientos años formativos de la sociedad aldeana, de su evolución y del gran movimiento que hoy nos llama la atención. Nos enfrentamos a gentes dinámicas, sufridas, aventureras, procedentes de toda España, preferentemente ganaderos

Las ideas dominantes en los ancianos del pueblo a mediados del siglo XX, sobre el origen y formación de Aldeacentenera, era la siguiente: El pueblo estuvo en el actual Ejido Centenera, unas hormigas devoradoras de niños hizo que las madres decidieran abandonar aquellos parajes y se trasladaran al actual emplazamiento, los terrenos para el asentamiento de los vecinos los donaron unos nobles trujillanos de la familia Risel. A veces citaban, sin mucho entusiasmo, que en el cauce del Almonte existía una Puente a la que no concedían gran importancia.

Mi primera idea fue averiguar quienes fueron los Risel, fundadores. En un libro de genealogías encontré algunos datos referentes a dicha familia trujillana. Alguno de ellos decían ser naturales de Aldea Nueva y su fecha de nacimiento era a partir del 1726.

En las partidas de bautismo de Torrecillas de la Tiesa, años finales del siglo XVI, figuraban algunos rrisel, así escrito, con consonante doble, También encontré como testigo de bautizo en aquellas partidas, el nombre del sacerdote de Aldea Nueva, se llamaba Joan Ramos. Quedaba un problema que resolver. ¿Dónde estaba aquel lugar, asiento o Arrabal?

Gracias a la transigencia del sacerdote de Aldeacentenera, recuperé los libros de la historia local, que por un azar se conservaban en unas cajas de cartón en la sacristía. Tenía una seguridad, Aldea Nueva, a secas, era el antecedente del pueblo actual. Inicié la lectura partida por partida hasta conseguir encontrar a los fundadores, que figuraban como padrinos y testigos de aldeanos a finales del siglo XVII y como vecinos y regidores desde el año 1725, fecha del casamiento de Don Antonio Risel con la aldeana Dª María Carrasco Saucedo los hijos de aquel matrimonio eran los que figuraba nacidos en Aldea Nueva; llegaron cien años después del primer bautizado, no fueron los fundadores.

La leyenda de las hormigas la vemos repetida en multitud de aldea y pueblos y no se mantiene. La Puente casi ignorada por los vecinos, en el hondo cauce del Almonte, -que no es visigoda-, se inició el año 1460, en terrenos de la jurisdicción de Trujillo en su margen izquierda y en la derecha en los de la Abadía de Cabañas, fue decisiva para el traslado de los vecinos de Centenera, hasta Aldea Nueva. Los centeneros si vinieron hacia la ruta ganadera que antes pasaba por su Ejido.

Para la historia de Aldea Nueva es fundamental el día 29 de septiembre del año mil seiscientos diecisiete, en el se bautizada el primer niño en la iglesia de San Bartolomé Apóstol, de ahora en adelante tenemos un soporte histórico, en el Archivo Parroquial.

Recordemos su inscripción: Alonso, hijo de Bernardo Díaz Asperilla y de María García. Padrino Pedro Saucedo; testigos, Alonso de Toro y Pedro Calderón, firma ut supra, Joan Ramos, licenciado; el que fuera testigo de un bautizo en Torrecillas

Antecedentes. Conquistada Trujillo además de sus aldeas, lugares y pagos, quedaban unos terrenos de menor entidad, eran los Arrabales. En el que intentamos conocer, debieron existir dos pequeños asientos, que nadie compra para convertirlos en villas. Aldea Nueva fue Arrabal de la ciudad de Trujillo, hasta el 1812

Aquellos dos asientos, tienen dos ejidos, el uno con nombre propio Centenera, el segundo con nombre común Ansadero, el primero más importante.

Alfonso X, al referirse a los ejidos, dice taxativamente que son bienes de los pueblos, cuya propiedad es inalienable. Pedro I, de Castilla prohibe que se roturen y el que sean invadidos por las ganaderías trashumantes.

Enrique II, primero de los Trastámara, concede la Abadía de Cabañas a Don García Álvarez de Toledo, Primer Señor de Oropesa, toma posesión de ella, 4 de Junio de 1369. El IV Señor Don Fernán Álvarez de Toledo inicia la construcción de la Puente el año 1460, termina la obra su hijo del mismo nombre V, Señor y Primer Conde de Oropesa, desde 30-8-1477. Por ello sin duda el nombre: La Puente del Conde.

Esta construcción y el desvío de las merinas trashumantes, y no las hormigas, son las que determinan el traslado de los moradores de Centenera hasta el Ansadero al que llaman los pastores, para distinguirlo de los demás ansaderos, Aldea Nueva. Y no podemos olvidar que Centenera y Aldea Nueva, fueron dos entidades distintas durante siglos; de los niños traídos a bautizar desde Centenera, sus padres figuraban como moradores de aquel ejido, no eran aldeanos

Si contemplamos un mapa de esta zona de Trujillo encontramos: La villa abadenga de Cabañas, Berzocana en la que no encontramos Señor y tendría un carácter eclesial, Garciaz villa de behetría; Madroñera, Deleitosa y Torrecillas villas solariegas. En el centro de esas seis villas, un arrabal, al que la Vicaría de Trujillo entrega el año 1617, unos libros para asentar las partidas de bautismo, las actas de casamiento y las defunciones.

Existe una referencia en la Vicaría, dice: Aldea Nueva y Centenera, de los Negros; no figura en la España oficial. El cura propio que esta al frente de esta Iglesia en los años finales del siglo XVII, Don Miguel Serrano, la denomina Asiento de Aldea Nueva y Centenera, Arrabal Colgadizo de la ciudad de Trujillo. Por otra parte, además de los nobles que llenan con su presencia real la vida de estos dos siglos, las familias más importantes siempre hacen constar en los documentos que son vecinos de la ciudad de Trujillo, aquí estantes.

Por el número de bautizados calculamos que sus vecinos no llegarían a veinte en los primeros años, hasta el 1650, no llegan a cuatro bautizados al año.

Resumen del siglo XVII.

El concepto de un núcleo aislado con familias fijas no se mantiene, con aquellos medios y en aquel ambiente es mayor su movilización que en el siglo XX, se deduce de sus bautismos.

Familias con hijos bautizados desde 1617 al 1700, por apellidos 85.

Familias que continúan hoy y estaban desde 1617 –1650. 11.

Familias que continúan y están desde el 1651 al 1700,………………………..14.

De las 85 familias que bautizan hijos el siglo XVII, quedan 25, desaparecen 60. De las 25, existen 118, matrimonios con 295, hijos. Las 60, bautizan 223. total bautizos 518. siglo XVII

Madres con hijos naturales 9, en el XVII, con un total de 13 niños. De tres madres esclavas, 6 niños; de madre noble 1, de padre noble, sin madre, 1; sin padres conocidos 3; ni padre ni madre 2, Total 13, Los padrinos y testigos con predominio de la nobleza.

Por su origen Cameranos, los García, González, Martín y Vivas. Abulenses, los Marcos, Muñoz, Palacios. Gallegos; Lorenzo. Asturianos, Álvarez y Fernández.Trujillanos, Blázquez y Vázquez. De Madroñera, Sánchez y González. Deleitosa, Jiménez. Roturas, Cerezo. Jaraicejo, Izquierdo y Toro. Vascos, Yuste.

Familias importantes desaparecidas: Alonso, Becerra, Bejarano, Carrasco, Pizarro, Robledo, Rocha, Rodas, Sanabria, Saucedo, Tapia, Vizcaíno. Etc.

Las Once familias que están en Aldea Nueva desde 1617 hasta 1650 y que continúan, con el año del primer bautizado y apellido paterno y procedencia se citan.

Catorce familias que aparecen en la segunda mitad del siglo XVII y continúan en Aldea Nueva, con el año del primer bautizado y apellido paterno y su procedencia se citan.

Citamos un bautizo importante. Día 4 Marzo 1668, Pedro, hijo de Pedro Ming (Martín) Saucedo y de María Chica, padrino D. Juan de Chaves Sotomayor, Caballero de la Orden de Alcántara, vecino y Regidor de la ciudad de Trujillo; testigos, D. Gonzalo de Sanabria Piçarro, D. Esteban de Tapia Corajo, D. Rodrigo Vejarano y Orellana, firmado, ut supra.

Aldea Nueva de Centenera en el siglo XVIII

Estudio de las 29, familias que se incorporan en el siglo XVIII a las 25 Que existen en el siglo XVII y continúan en esta sociedad.

Las 25 que existían en el siglo XVII, bautizan en el XVIII, 819 niños.

Las 29, bautizan hasta 1750, 99, niños, hasta el 1800, 279, total 378.. “

Bautizados hijos de estantes en el siglo XVIII. 549. “

Total bautizados en el siglo XVIII, en la iglesia de Aldea Nueva 1.746 “

Desaparece la familia Ramiro, que existe de nuevo en el XX. Marcos reaparece con 13 bautizados en la segunda mitad, Izquierdo con dos y Lorenzo y Toro con uno hasta 1750.

Se ha tomado el nombre completo del primer bautizado, nombre de los padres, año y siendo posible la procedencia.

Tenemos que señalar como dato significativo: se usan como apellidos honoríficos: Martín, lo agrega el Carmona; Lasso, los Calderón, Robledo y Rebollo; García los Mariscal y, los Monterroso, anteponen el Sánchez. A veces se omite el primer apellido y se acepta el segundo sí es más importante; Salcedo y no Serrano; Altamirano y no Álvarez, González y no García

Durante los siglos XVII y XVIII, la presencia real de la nobleza es constante, la Iglesia es la institución más importante. Por el informe del Sacerdote don Melchor Esteban y González, 1777 a 1803, que envía las notas pedidas por el Ilmº Sr, Don José Santos de San Pedro, Obispo de Plasencia para la confección del Mapa y Libro que publicó el geógrafo de S. M Don Tomás López de Vargas Machuca, sabemos:

Que los aldeanos no son dueños de las dehesas, que el pueblo no tiene término municipal (no es municipio) y que el regidor de turno, en su tiempo los Risel, se auxilia de dos vecinos para conocer lo que sucede y suponemos para dar las soluciones. Nos dice que la Puente es de piedra, pero no sabe quien la mandó construir y a Centenera la llama Lugar Perdido, que tiene 150 vecinos y se bautizan 26 niños al año.

Aldea Nueva, un caso fuera de lo normal, comienza menor que ninguna de las villas que le rodean y el año 1785, las adelanta, menos a Madroñera. Era tierra Realenga

Examinada con detención y cariño la historia de Aldeanueva de Centenera, puedo asegurar que ha sido un pueblo trabajador y sometido en todo momento al poder.

Llamó poderosamente mi atención hace más de cincuenta años, que los obreros de familias ganaderas importantes, los “amos” eran llamados por los criados, si la familia con la que ellos trabajaban se enemistaba con otra importante, los obreros dejaban de hablar a los criados de la familia enemistada. Hoy se traduce en no dirigir la conversación los colocados por la autoridad local, a los que no son del Partido, al menos en el pueblo procuran evitar el saludo.

Me recuerda mucho la situación de Aldeacentenera, a la de los pueblo pequeños de España, antes de comenzar la Guerra Civil. Es muy posible que aquellos “amos”no pidiesen a sus criados el que dejasen de hablar a los de sus enemistados, incluso que los alcaldes locales no exijan esa sumisión a los suyos; pero existe.

Han sido siglos de sumisión, una forma de hacer frente a la adversidad. Me recuerdan a aquella niña temerosa a la que su madre, en castigo de alguna falta insignificante, ataba con una hebra de lana a la pata de la mesa; la infantita no sabía que con un leve esfuerzo podía romper la hebra y liberarse.

Oct 012003
 

Rocío Periáñez Gómez.

Las fuentes documentales utilizadas para el estudio del fenómeno esclavista en la España Moderna son muy variadas, si bien han sido tradicionalmente las de carácter notarial las preferidas en los trabajos centrados en este tema. No obstante, los investigadores han recurrido al empleo de otro tipo de fuentes alternativas- parroquiales, municipales, judiciales, literarias, inquisitoriales, epistolares…- con la finalidad de ahondar en el conocimiento de un fenómeno tan complejo como es la esclavitud. La consulta de cada una de ellas se convierte en imprescindible según el punto de vista desde el que se quiera abordar el fenómeno esclavista. De forma que si pretendemos conocer la evolución a lo largo del tiempo del volumen de personas esclavizadas es preciso acudir a los libros parroquiales, puesto que, además de ser fundamentales para los estudios demográficos, son al mismo tiempo una valiosa fuente para el conocimiento de los efectivos esclavos en una población, especialmente en esta etapa en que apenas existen censos u otro tipo de fuentes macro demográficas que incluyan a las personas sometidas a esclavitud. No debemos olvidar que los esclavos, aunque tratados en general como seres de inferior categoría, se les consideraba dotados de alma inmortal y por tanto debían ser bautizados como el resto de la población.

La utilización de los libros sacramentales ha dado resultado satisfactorios en el estudio de la esclavitud en poblaciones concretas de la geografía española[1]. Para el espacio extremeño contamos con numerosos trabajos que muestran la viabilidad del manejo de esta fuente, bien sean investigaciones de carácter demográfico más amplios, donde dada la representatividad del grupo esclavo se les dedica algún apartado específico[2], o trabajos centrados esencialmente en esta minoría[3].

El objeto de nuestro estudio será la villa de Cáceres en las últimas décadas del siglo XVI, considerando la esclavitud a través de la información que al respecto nos ofrecen las partidas de bautismo de las cuatro parroquias cacereñas existentes: las hidalgas, situadas intramuros de la villa, de San Mateo y Santa María, y las pecheras, ubicadas extramuros, de San Juan y Santiago[4]. Con ello pretendemos observar la extensión de la institución esclavista en Cáceres, realizando así una pequeña contribución a su conocimiento para el espacio del norte de Extremadura, donde desgraciadamente son muy escasas las investigaciones que se han ocupado del tema[5]. Hemos optado por centrarnos en el siglo XVI porque es cuando se asiste en la Península Ibérica al auge de la esclavitud y creemos interesante conocer cómo se desarrolla el fenómeno en la villa durante esta época. De esta forma veremos la evolución a lo largo del tiempo del número de esclavos comparándolo con lo que ocurre en otras poblaciones extremeñas, al tiempo que nos detendremos en analizar las características de esclavos y propietarios a partir de las noticias ofrecidas por esta fuente.

Antes de entrar en la cuestión queremos señalar algunos aspectos referentes a los libros de bautismos, ya que en ellos se apoya nuestro trabajo. Como hemos señalado anteriormente, los esclavos eran llevados a bautizar por los amos puesto que, según la Iglesia, era su deber integrar a sus dependientes a la fe cristiana[6]. Cuando recibían las aguas bautismales, los párrocos realizaban la partida correspondiente registrando una serie de datos entre los que se incluyen: el día de la recepción del bautismo, el nombre del niño bautizado, de quien eran hijos- lo cual suele estar limitado al nombre de la madre y a veces simplemente a especificar su condición-, a quien pertenece y el nombre de los padrinos. En algunas ocasiones se incluye otro tipo de información adicional referida a aspectos como el color de los esclavos, su procedencia, profesión de los dueños…

A partir de estas anotaciones se puede contabilizar el número de esclavos que reciben el bautismo y compararlos con el resto de los niños bautizados para conocer la representatividad que la minoría esclava tenía para el conjunto de la población. Dada la dificultad de fijar con exactitud el volumen de efectivos esclavos en una localidad determinada, las fuentes parroquiales son de inestimable valor para hacernos una idea de hasta qué punto el fenómeno esclavista estaba asentado en ella. No obstante, hay que tener en cuenta en todo momento de que se trata de una mera aproximación, puesto que los libros de bautismos no nos informan de todas las personas esclavizadas que viven en un lugar. Primeramente porque en la mayoría de los casos las anotaciones responden a esclavos nacidos en la población y no tanto a los adultos que llegan a través del comercio y que ya habían recibido las aguas bautismales, aunque encontremos algunos casos excepcionales[7]. Además, el número de esclavos dependerá de otras circunstancias al margen de los nacimientos de esclavos, como la actividad del mercado esclavista. Por otra parte, las personas sometidas a esclavitud estaban sujetas a una movilidad forzosa derivada de cambio de dueño a través de las compra-ventas, herencias, donaciones u otro tipo de transmisiones de bienes que implica en ocasiones cambios de residencia a otras localidades. Pero ante la carencia de medios más directos, las noticias suministradas por los libros sacramentales son de gran utilidad para aproximarnos al volumen de esclavos en una población.

En lo que se refiere a la villa de Cáceres, los libros de bautismos no se inician en el mismo año en todas las parroquias. El más antiguo corresponde a la de San Mateo, y ya desde las primeras partidas encontramos registrados bautismos de esclavos. Sin embargo no es hasta 1560 cuando contamos con información para todas las parroquias, por tanto ese será el año de partida de nuestro trabajo. A partir de ahí hemos procedido a contabilizar el número de niños bautizados, al tiempo que nos hemos detenido en aquellos asientos en los que se inscribía el bautismo de una persona, fuera niño o adulto, de la que se hacía constar su condición esclava, recopilando todos los datos de interés contenidos en ella, lo que nos ha permitido llegar a los siguientes resultados.

1. Evolución de los bautismos en Cáceres

En el periodo de tiempo comprendido entre 1560 y 1599 se bautizan en Cáceres, según hemos podido ver en los libros de bautismos de sus parroquias, un total de 8.622 niños de los cuales 112 eran esclavos. En el gráfico I podemos ver la evolución general de los bautismos comparada con la de los esclavos. Se puede apreciar que cada una de las curvas revela comportamientos distintos al menos desde 1560 hasta 1580, lo cual evidencia que las condiciones que afectan a la natalidad de los libres no son iguales a las que influyen en la minoría esclava, al menos en esos momentos. Pasando a analizar cada una por separado vemos que la que representa a los bautismos totales muestra una dinámica general creciente, que se ve interrumpida hacia mediados de los años 80. Según señala Ángel Rodríguez, en el crecimiento influirán aspectos como las secuelas de la Guerra de Granada que conllevó la recepción de los inmigrantes moriscos, si bien pronto se darán circunstancias que conducirán al cambio de signo de la natalidad, como epidemias, plagas y malas cosechas[8]. A partir de ahí se aprecia un descenso del número de bautismos que se mantendrá hasta el final de la centuria manifestándose los primeros síntomas de la crisis que afectará a la villa durante el Seiscientos. Por el contrario, los bautismos de esclavos presentan una disminución paulatina a lo largo de todo el periodo[9] salvo en la primera mitad de la década de los 80, años en que los que se observa una leve recuperación paralela al incremento de los bautismos totales[10]. Además de compartir ese breve momento de euforia, las dos variables seguirán una trayectoria similar de decrecimiento hasta finales del siglo XVI, que como ya hemos dicho, supone el cambio del signo positivo de la tendencia demográfica que había dominado esta centuria anunciado la crisis que marcará el siglo XVII.

graf1Fuente: Libros de bautismos de Cáceres. Elaboración propia

En el cuadro I podemos ver la distribución de los bautismos de esclavos, incluidos los adultos[11], en relación con los libres por periodos de cinco años. En cada uno de los quinquenios el porcentaje de esclavos va disminuyendo progresivamente, llegando a sus cotas más bajas en la última década del XVI.

CUADRO I: BAUTISMOS EN CÁCERES (1560-1599)

AÑOS BAUTISMOS
TOTALES
BAUTISMOS
DE ESCLAVOS
% BAUTISMOS
DE ESCLAVOS
1560-1564 985 24 2,4
1565-1569 1079 23 2,1
1570-1574 1030 16 1,5
1575-1579 1091 13 1,2
1580-1584 1034 9 0,9
1585-1589 1254 12 0,9
1590-1594 1102 9 0,8
1595-1599 1047 6 0,6
TOTAL 8622 112 1,3

Fuente: Libros de bautismos de Cáceres. Elaboración propia.

Para todo el periodo, el porcentaje de esclavos con respecto al total de bautismos realizados en las cuatro parroquias cacereñas representa el 1,3 %. Si comparamos esta cifra con las de localidades del sur de Extremadura, debemos decir que se trata de una proporción relativamente baja. Así, para el tiempo comprendido entre 1575-1700 en la ciudad de Jerez de los Caballeros, la proporción se sitúa un punto por encima de la cacereña, en un 2,3%, mientras que para todo el siglo XVI, en la misma ciudad, es bastante superior, pues supone un 4,5%[12]; en Zafra el porcentaje de esclavos representa sobre el total de bautizados en la segunda mitad del Quinientos un 6,6 %[13], mientras que en Almendralejo, Francisco Zarandieta obtiene para el periodo comprendido entre 1571-1600 un 3,39 %[14]. En Mérida por los mismos años, según los datos de José Antonio Ballesteros, los bautismos de esclavos adultos y niños nacidos allí consituían el 3,76 %[15] . Badajoz es la población que muestra cifras más similares a las de Cáceres, si bien levemente superiores, pues los bautismos de esclavos suponen con respecto al total un 1,85%[16].

A pesar de la disparidad de cifras entre unos sitios y otros hay que decir que la tendencia de los bautismos de esclavos, independiente de la evolución de la población libre, es en todos los lugares la misma: una disminución progresiva que va acentuándose a medida que transcurre el tiempo. En este sentido, Cáceres, donde los bautismos de esclavos registrados en los primeros años de la década de 1560 suponen un 2,4 % con respecto al total de bautismos y descienden en el último quinquenio del siglo a un 0,6 %, no resulta una excepción a la norma. Y si bien el volumen de esclavos en la villa es inferior al de otras localidades extremeñas, la evolución de sus efectivos presenta el mismo comportamiento que se puede advertir en el resto de ellas.

Lo expuesto hasta ahora confirma la idea de que el desarrollo de la esclavitud en Cáceres fue menos intenso que en otras zonas de la región. No obstante debemos considerar ciertos aspectos que matizan esta idea. En primer lugar que, a pesar de la representatividad de estas cifras, y sirviéndonos como indicador del desarrollo esclavista, no pueden tomarse de forma absoluta, puesto que el número de esclavos existentes en la ciudad no puede reducirse a estos números. Al mismo tiempo debemos tener presente que entre los principales propietarios de esclavos se encuentran miembros de las clases privilegiadas, como tendremos ocasión de comprobar en el análisis de sus rasgos sociológicos. En este sentido, los dueños de esclavos solían gozar de una situación económica que les permitía, entre otras cosas, disponer de propiedades en las afueras de Cáceres, a donde acudían eventualmente acompañados de sus sirvientes, criados libres o esclavos. Su presencia en poblaciones próximas a la villa, como Casar o Malpartida, puede constatarse consultando los libros parroquiales de estos lugares, en cuyas iglesias son bautizados, confirmados y enterrados algunos esclavos pertenecientes a la oligarquía cacereña. Por poner algún ejemplo, en 1592 se bautiza en Casar de Cáceres a Jerónima, hija de Ana, esclava del cacereño don Álvaro de Aldana o en Malpartida se bautiza en 1621 un niño al que se pone el nombre de Antonio, hijo de una negra de una tal doña Jerónima que, igual que el anterior, es vecina de Cáceres[17]. Seguramente estos esclavos nacidos fuera de la villa volverían a ella acompañando a sus amos a sus residencias principales y formarían normalmente parte de los efectivos esclavos de Cáceres. Un aspecto más a tener en cuenta a la hora de tratar de realizar estimaciones sobre el volumen de esclavos en la villa y que se convierte también en una dificultad añadida en el desempeño de dicha tarea.

2. Los propietarios

Las partidas de bautismos suelen indicar el nombre de los amos de los esclavos, sin embargo, no siempre señalan su profesión, con lo cual resulta difícil determinar la extracción socioprofesional de la mayoría de los dueños[18]. Pese a todo, el cuadro siguiente que presenta la distribución de los bautismos de esclavos en las cuatro parroquias cacereñas nos permite hacernos una idea sobre quienes eran los principales propietarios de personas esclavizadas.

CUADRO II: DISTRIBUCIÓN DE LOS BAUTISMOS EN CÁCERES POR PARROQUIAS (1560-1599)

PARROQUIAS T. BAUTISMOS ESCLAVOS % ESCLAVOS
S. MATEO 846 34 4
STA. MARÍA 1506 34 2,3
S. JUAN 2522 17 0,7
SANTIAGO 3748 27 0,7
TOTAL 8622 112 1,3

Fuente: Libros de bautismos de Cáceres. Elaboración propia.

Como se puede apreciar, existen diferencias en cuanto al volumen de esclavos bautizados entre unas parroquias y otras. Especialmente se observa un gran contraste entre las parroquias hidalgas, San Mateo y Santa María, con respecto a las pecheras de San Juan y Santiago. Estas últimas registran un mayor número de bautismos pero en contra menor proporción de esclavos. Indudablemente esto hay que relacionarlo con la extracción social de los dueños de esclavos. A pesar de que la posesión de personas esclavizadas no estaba restringida a los grupos privilegiados, es por otro lado cierto que los miembros de la nobleza y el clero destacaban como los principales propietarios. No hay que olvidar que los esclavos eran “un producto de lujo”, ya que su precio era elevado y su adquisición no estaba al alcance de todos[19].

Sólo hay que observar los nombres de los propietarios, precedidos del tratamiento de señor o señora y don o doña, con apellidos como Ulloa, Ovando, Paredes, Espadero, Aldana, Rol, Golfín, pertenecientes todos ellos a la élite cacereña, algunos de cuyos miembros detentan cargos en el cabildo de la villa. También encontramos a individuos pertenecientes al estamento eclesiástico, destacando entre ellos el obispo de Coria, don Pedro García de Galarza, quien lleva a bautizar a su esclavo Pedro en 1579[20].

A parte de éstos, hemos podido encontrar entre los propietarios personas de diferentes oficios desde las profesiones liberales, sean médicos, como el doctor Bernáldez o escribanos, como Pero Pérez, hasta artesanos, como el albardero Lope Lorenzo o mercaderes, como Diego Pérez de Herrera, lo que da cuenta de la variedad socioprofesional de los dueños.

Otro aspecto interesante es conocer el número de esclavos que poseía habitualmente una de estas personas.

CUADRO III: DISTRIBUCIÓN DE PROPIETARIOS SEGÚN EL NÚMERO DE ESCLAVOS

DUEÑOS ESCLAVOS
% %
Con 1 esclavo 12 15,4 12 6,7
Con 2 esclavos 43 55,1 86 48,1
Con 3 esclavos 12 15,4 36 20,1
Con 4 esclavos 10 12,8 40 22,3
Con 5 esclavos 1 1,3 5 2,8
TOTAL 78 100 179 100

Fuente: Libros de bautismos de Cáceres. Elaboración propia.

Para realizar este cuadro hemos tenido en cuenta la totalidad de esclavos presentes en las partidas. De modo que hemos contabilizado tanto a los niños nacidos como a sus madres, por eso no es extraño que la mayor parte de los propietarios tenga al menos dos esclavos, entendiéndose que se trata de la madre y el hijo que ha tenido. Esa era la situación más normal, de hecho, uno de los motivos por los que las esclavas se cotizaban más en el mercado, especialmente las jóvenes, era por la posibilidad que tenían los amos de incrementar su patrimonio con los hijos habidos por ellas[21].

Debemos considerar otra cuestión y es que los propietarios con mayor número de esclavos se encontraban en parroquias hidalgas, hecho por parte lógico, puesto que al contar con mayor capacidad económica podían adquirir más de un esclavo que además se convertía en un signo de ostentación, una muestra de su poder adquisitivo que les daba prestigio social[22].

3. Los esclavos

Los párrocos cacereños fueron muy parcos en sus anotaciones, por lo que apenas tenemos otras noticias de los esclavos que no sean su nombre, el de sus madres, amos y padrinos de bautismos. De hecho, características como el color de la piel, la edad y procedencia, o la actividad a la que se dedicaban, especialmente en lo que se refiere a los casos de adultos o a las madres de los niños que reciben el bautismo, apenas aparecen reflejadas. Por ejemplo, de los 14 adultos, sabemos que la mayoría, nueve, son varones y el resto mujeres. De ellos conocemos únicamente la procedencia de María, esclava de doña María de Reinoso, de la que se declara que ha sido traída de Indias y que es hija de negros, por tanto el color de su piel será el mismo que el de sus progenitores[23] o el color de Isabel y Antonio, esclavos negros de Isabel Becerra, viuda de Pedro Carrillo, quienes reciben el bautismo el día de Nochebuena de 1570 en la parroquia de san Juan[24]. Las pocas veces que se señala el color de alguna de las madres de los esclavitos bautizados, se precisa de ellas que su color es negro o moreno.

Como señalábamos, la mayoría de los esclavos bautizados son niños nacidos en la villa que heredan la condición de sus madres. Una de las características de estos niños que nacen en la casa de sus dueños es su carácter ilegítimo. Tal y como destacaba Ángel Rodríguez Sánchez en su trabajo dedicado a Cáceres, dentro de las diferentes tipologías de la natalidad ilegítima de la villa, la representada por los hijos de esclava y padre no conocido mostraba unos elevados porcentajes, especialmente en las parroquias hidalgas. En estas colaciones los niños nacidos de madre esclava suponían 43,97 % con respecto al resto de ilegítimos y en las parroquias pecheras el porcentaje se reducía al 18,13%[25].

CUADRO IV: LA ILEGITIMIDAD EN LOS NACIMIENTOS DE ESCLAVOS

HIJOS DE ESCLAVAS Y… NÚMERO PORCENTAJE
Padre desconocido 78 80,4
Padre atribuido 18 18,6
Padre legítimo 1 1
TOTAL 97 100

Fuente: Libros de bautismos de Cáceres. Elaboración propia.

Como podemos ver en el cuadro, la ilegitimidad de los esclavos nacidos en Cáceres no sólo se derivaba del desconocimiento de la identidad del padre, si bien esta era la circunstancia más frecuente. De hecho en el 80,4 % de los casos los párrocos o bien omiten cualquier referencia acerca de la paternidad o declaran que no conocen de quien se trata con frases como “no se supo el padre”“no sabían quien fuese su padre “, “su padre no supe quién era” o “padre incierto”. Estos niños eran a veces fruto de encuentros sexuales ocasionales, pero muchas otras se debían a los abusos a los que las esclavas eran sometidas por parte de la población libre[26].

Aún en los casos en los que existe una atribución paterna, las criaturas conservan la filiación ilegítima, pues no se especifica que sus progenitores estén casados. Las atribuciones se producen en 18 ocasiones y se basan en la propia declaración de la madre o en lo que se dice en la calle, como Mateo, hijo de Antona, esclava de Rui Pérez de Osma, del que “dixeron que era de Mateo Gutiérrez”[27]. Como vemos el niño suele recibir el nombre de su supuesto padre.

Un caso llamativo, es el del tejedor llamado Francisco Calvo, al que adjudican la paternidad de dos niños hijos de esclavas distintas. En 1567 aparece como presunto padre de Francisco, hijo de Lucrecia, esclava de Sancho de Figueroa y un año después de Francisca, hija de una esclava de Pedro Pérez llamada Antona Pérez[28].

Curiosamente, es en las parroquias pecheras donde más atribuciones paternas encontramos. Los presuntos padres habitualmente pertenecen a los estratos más humildes, dedicándose, según las noticias de las que disponemos, a oficios como los de albañil, sastre o tejedor. Por ejemplo, de Alonso, esclavo de don Pedro de Ovando, cuya madre era Catalina Sánchez, “dixeron era su padre Alonso Martín, hijo de Nufrio Martín, albañil”[29]. El hecho de que se conozca el nombre del progenitor permite deducir que la esclava había establecido con él una relación de carácter más o menos estable.

En general, los propietarios no eran proclives a que sus dependientes contrajeran matrimonio, entre otros motivos porque creían que al contar con una familia, el esclavo no podía dedicar todo su tiempo al servicio prestado a sus dueños y por tanto esto le ocasionaba un perjuicio en cuanto al rendimiento obtenido de su trabajo. Por otro lado, como los esclavos debían contar con la aprobación de los amos si querían casarse, y como hemos señalado éstos se mostraban reticentes a ello, obstaculizando todo lo posible que sus esclavos lo hicieran[30], eran muy pocos los que llegaban a contraer matrimonio[31]. De modo que la única salida que les quedaba para formar lo más parecido a una familia era mantener este tipo de relaciones al margen del sacramento del matrimonio, que sus amos si bien no aprobaban, consentían, pues les ocasionaba menos inconvenientes que el hecho de que los esclavos se casasen.

Por ello, era una práctica común entre las personas esclavizadas, especialmente entre las mujeres, los amancebamientos con personas libres, quizás con la esperanza de conseguir la libertad y de que sus hijos tuvieran mayores oportunidades para ser libres[32]. No obstante, también tenían contactos carnales con personas con las que compartían condición. Es el caso de Inés, esclava de doña Francisca Picón, quien en 1584 tiene un hijo al que ponen por nombre Lucas, habido de su relación con un negro llamado Antonio[33].

Sólo en una ocasión hemos hallado que existe un vínculo matrimonial entre los progenitores de un esclavo. Se trata de Lucía y Alonso García, “criados y esclavos”del corregidor de Cáceres quienes llevan a bautizar a su hijo en 1585 a la parroquia de San Juan [34].

Además de lo expuesto, la información proporcionada por los libros de bautismos nos permite aproximarnos a otro rasgo propio de la natalidad esclava, la capacidad reproductora de las mujeres sometidas a esclavitud que residen en Cáceres, como podemos ver en el cuadro V.

CUADRO V: NÚMERO DE HIJOS POR ESCLAVA

Nº DE HIJOS ESCLAVAS HIJOS
NÚMERO %
1 49 69 49
2 14 19,7 28
3 8 11,3 21
TOTAL 71 100 97

Fuente: Libros de bautismos de Cáceres. Elaboración propia.

Tal y como se puede apreciar en el cuadro, la inmensa mayoría de las esclavas no solían tener más de un niño salvo en casos excepcionales. Aunque tradicionalmente se ha visto a las esclavas como meras productoras de hijos – niños que pasaban a incrementar el patrimonio del amo- los datos obtenidos contradicen esta idea de elevada fecundidad. Más bien las mujeres esclavizadas se encontraban en una situación poco adecuada para concebir, por diversas razones entre las que podían pesar las escasas expectativas de mantener una familia estable o el hecho de que sus hijos estarían condenados a estar privados de libertad como ellas[35]. De hecho, esa es la tónica dominante, pues como señala Manuel Lobo Cabrera, en general, la media de hijos que tenían las esclavas se situaba en torno al 1,5% y 2[36].

Sin embargo, uno de los motivos que llevaba a los compradores de personas esclavizadas a preferir la adquisición de mujeres frente a los hombres, pagando además por ellas cantidades más elevadas, era el hecho de que éstas podían tener hijos que luego podían ser vendidos, por ello buscarían que sus esclavas tuvieran al menos un hijo para poder rentabilizar su inversión.

En este sentido resulta significativo que la parroquia de Santiago sea donde las esclavas son más prolíficas, pues tienen de dos a tres hijos cada una, lo que quizás tenga relación con lo expresado anteriormente sobre la búsqueda de rentabilizar la compra de una esclava convirtiéndola en productora de nuevos esclavos. Así, entre las esclavas que más hijos tienen en esta parroquia se encuentran María, negra de Pedro de Sande que fue bautizada en 1560, y que llevará a la pila a sus tres hijos- Alonso, Diego y Magdalena- entre 1564 y 1571[37]; o un caso más elocuente, el Antonia Pérez, esclava del Pedro Pérez, el escribano citado anteriormente, quien da a luz entre 1560 y 1571 a Francisca, María y Francisco, de los que se conoce la filiación paterna de dos de ellos, tratándose de personas distintas, lo cual puede ser muestra de la permisividad del amo en que la esclava mantenga este tipo de conductas siempre que suponga un beneficio para él[38].

No obstante, encontramos esclavas igual de fecundas en las parroquias hidalgas, así Sebastiana, esclava del Licenciado Espadero, quien tiene tres hijos Antonio, Francisco y Pablo, bautizados en la parroquia de San Mateo los años 1580, 1583 y 1586 respectivamente[39].

Se advierte en los casos mencionados que existe un intervalo temporal amplio en la concepción por parte de las esclavas más fértiles, lo que se puede interpretar como que los niños son productos de encuentros sexuales esporádicos más que el resultado de relaciones permanentes, pero también se aprecia la escasa predisposición de las mujeres sometidas a esclavitud a tener hijos por los motivos antes expuestos

En definitiva, los libros parroquiales son una importante fuente para el estudio de la esclavitud puesto que aportan datos sobre aspectos que otros documentos no nos ofrecen. A pesar de todo, lo más adecuado y por supuesto más difícil, es cruzar la información que nos facilitan las distintas fuentes documentales, para poder conocer mejor el fenómeno esclavista y aproximarnos a la figura de los esclavos y a su trayectoria vital.

Aplicando lo dicho, hemos combinado la información de las partidas bautismales con la de los protocolos, lo cual nos ha permitido acercarnos a la vida de algunos de estos esclavos, como pueden ilustrar los ejemplos siguientes: en 1571, Rodrigo de Mesa, recibe de manos de su madre Juana García, los bienes que le pertenecen por la muerte de su padre Esteban Hernández, entre los que se encuentran dos esclavos mulatos pequeños, que se llaman Diego y Lucas[40]. Realmente eran unos niños que tenían 7 y 4 años respectivamente, hijos de Bárbola, esclava de su padre y cuyos bautismos están registrados en la parroquia de San Juan[41]. Unos meses después de recibir los esclavos, Rodrigo de Mesa vende a Diego por 40 ducados al señor Alonso de Loaysa, vecino de Trujillo[42].

En 1571 el doctor Bernaldo de Quirós, médico otorga carta de libertad a su esclava blanca llamada Juana, que cuenta en ese momento con dos años de edad, hija de María Perera, también su esclava. En la escritura de ahorría señala que concede la manumisión a la niña en atención a que es cristiana,- de hecho fue bautizada en la parroquia de San Juan el 13 de noviembre de 1569[43]– por servicio de Dios y por los muchos y buenos servicios que ha recibido de la madre de la criatura a la que libera[44].

Esto es simplemente una muestra de las posibilidades que permite el cruce de distintas fuentes documentales, ofreciéndonos una visión más cercana a la vida de los esclavos.

En conclusión, la consulta de los libros de bautismos del siglo XVI de las cuatro parroquias cacereñas nos ha permitido obtener diferentes datos acerca de la minoría esclava que vivía en la villa. De esta forma, hemos intentado aproximarnos al volumen de esclavos que existía en Cáceres, donde podía representar valores cercanos al 1,3 % con respecto al resto de la población libre. Por otra parte, sabemos que los principales propietarios pertenecían a los grupos privilegiados y que poseían entre dos y tres esclavos como media. Que los hijos de las esclavas eran, en la mayoría de los casos, niños habidos de relaciones al margen del sacramento del matrimonio, fruto de amancebamientos o de la explotación sexual de la que eran objeto muchas esclavas, desconociéndose hasta el nombre de sus progenitores paternos, y que esas mismas esclavas no solían tener demasiados hijos puesto que apenas tenían posibilidades de formar una familia estable y probablemente se resistían a ofrecer a sus hijos las mismas perspectivas de vida que tenían ellas, como seres privados de libertad.


NOTAS:

[1] MARCOS MARTÍN, A.: “La esclavitud en la ciudad de La Laguna durante la segunda mitad del siglo XVI a través de los registros parroquiales”, en De esclavos a señores, Estudios de Historia Moderna, Valladolid, 1992, pp. 11-42; SÁNCHEZ-MONTES GONZÁLEZ, F.: “La esclavitud en Granada en el siglo XVII. Su reflejo en las fuentes parroquiales”, Crónica nova, nº 15, 1986-1987, pp. 289-300; TORRES SÁNCHEZ, R.: “La esclavitud en Cartagena en los siglos XVII y XVIII”, Contrastes nº 2, Murcia, 1986, pp. 81-101; LOBO CABRERA, M.: “La población esclava de Telde en el siglo XVI”, Hispania, nº 150, 1982, pp.47-89; LARQUIÉ, C.: “Les esclaves de Madrid à l’époque de la décadence (1650-1700)”, Revue Histórique, 1970, pp. 41-74.

[2] CORTÉS CORTÉS, F.: La población de Zafra en los siglos XVI y XVII, Badajoz, 1983 y La ciudad de Badajoz en los siglos XVI y XVII (Demografía y Sociedad ), Tesis Doctoral inédita, Cáceres, 1984; ZARANDIETA ARENAS, F.: Almendralejo en los siglos XVI y XVII, Almendralejo, 1993; MUÑOZ GIL, J.:La villa de Feria, Badajoz, 2001; BALLESTEROS DÍEZ, J.A.: “Bautismos, confirmaciones y matrimonios en la historia social de Mérida en la segunda mitad del siglo XVI”, Revista de Estudios Extremeños, LVIII, vol III, 2002, pp. 941-989.

[3] Entre los trabajos más recientes: NARANJO SANGUINO, M. A.: “La esclavitud en Miajadas durante la Edad Moderna” Revista de Estudios Extremeños,LVI, vol. II, Badajoz, 2000. pp. 505-521; PÉREZ GUEDEJO, J.J.: Esclavos en Almendral ( siglos XVI-XIX), Barcarrota, 2000; PERIÁÑEZ GÓMEZ, R.: La esclavitud en Jerez de los Caballeros durante la Edad Moderna. Trabajo de Grado (Inédito), Cáceres, 2002.

[4] RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A.: Cáceres. Población y comportamientos demográficos en el siglo XVI. Cáceres, 1977.

[5] Realmente es mucho lo que falta por conocer sobre la esclavitud en nuestra región, además existen grandes desigualdades espaciales pues parece que el ámbito meridional ha atraído más a los estudiosos del tema que el norte. En cuanto a los trabajos publicados sobre la esclavitud en territorio cacereño debemos referir, junto al trabajo ya citado de Miguel Ángel Naranjo, los de SÁNCHEZ RUBIO, R. y FERNÁNDEZ MÁRQUEZ, A.: “El fenómeno esclavista en la sociedad trujillana del siglo XVI”, XVII Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo, 1988; SALINERO, G.: Maîtres, domestiques et esclaves de Trujillo. La dépendance domestique au siècle d’or. (En prensa); ARAGÓN MATEOS, S. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: “La esclavitud en la Alta Extremadura, proceso de auge y decadencia”, Norba, 7, 1986. pp. 93-109.

[6] TORRES SÁNCHEZ, R.: Op. cit. pp. 85-86.

[7] En algunas ocasiones, ante la duda de que los esclavos no hayan recibido el bautismo, los amos los llevan a bautizar pero la ceremonia se hace subconditione (MARCOS MARTÍN, A. Op.cit. p. 18). No es el caso de los esclavos cacereños, que aparentemente llegan a la ciudad ya bautizados, como se desprende del hecho de que los que aparecen en las escrituras notariales tengan nombres cristianos, y los dueños no parecen albergar dudas acerca de su bautismo. Los escasos adultos que aparecen en las partidas de las parroquias de Cáceres son bautizados normalmente y no bajo condición.

[8] RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A.: Op. cit. pp. 93-94.

[9] No se aprecia en este momento la incidencia de la llegada de granadinos en el grupo esclavo como ocurre para el conjunto de la población. Esto a pesar de que, tal como consta en los recuentos efectuados por la Corona para los años 1582 y 1589, sí había en el grupo morisco algunos individuos que habían sido sometidos a esclavitud como consecuencia de la Guerra de Granada. Sin embargo, los bautismos no reflejan un incremento notable del número de adultos esclavos de procedencia granadina como se aprecia en otros lugares en la década de los 70 (PERIÁÑEZ GÓMEZ, R.: Op. cit. p. 41-42.).

[10] Es probable que este incremento esté relacionado con un mayor volumen en las compras de personas esclavizadas que muchas veces se traduce en un aumento de los nacimientos esclavos (PERIÁÑEZ GÓMEZ, R.: Op. cit. p. 36). No obstante, habría que realizar un estudio sobre la actividad del comercio esclavista en Cáceres para comprobarlo.

[11] De los 112 esclavos bautizados en Cáceres, sólo hemos hallado 14 adultos, el resto son niños, hijos de esclavas.

[12] PERIÁÑEZ GÓMEZ, R.: Op. cit. pp. 38-40.

[13] CORTÉS CORTÉS, F.: Esclavitud en la Extremadura meridional. Siglo XVII. Badajoz, 1987. p. 96.

[14] ZARANDIETA ARENAS, F.: Op .cit. p. 342.

[15] BALLESTEROS DÍEZ, J.A.: Op. cit. p. 979.

[16] CORTÉS CORTÉS, F.: Esclavitud en…. Op.cit. p. 96.

[17] Estos datos nos han sido proporcionados por Felicísimo García Barriga, quien está llevando a cabo un estudio demográfico de esta zona, al cual agradecemos la información que nos ha brindado. Archivo Diocesano de Cáceres (en adelante ADC), Casar de Cáceres, Libro de Bautismos II, f. 38v, 31-5-1592; Malpartida de Cáceres, Libro de Bautismos III, f. 6v, 20-5-1621.

[18] Hemos intentado averiguar a qué se dedicaban algunos de los propietarios cruzando las noticias que ofrecen los libros de bautismos con la que nos proporcionan los protocolos notariales, de ahí que contemos con algunos datos más.

[19] En el siglo XVI el precio medio que se pagaba por un esclavo varón en Cáceres era de 767 reales, mientras que las mujeres esclavizadas llegan a alcanzar un valor medio de 832 reales. ARAGÓN MATEOS, S. y SÁNCHEZ RUBIO, R.: Op. cit. p. 103.

[20] ADC, Cáceres, parroquia de Santa María, Libro de Bautismos I, f. 24v, 22-10-1579.

[21] Fernando Cortés señala para el caso de Zafra que el empleo biológico de las esclavas como “productoras” de esclavos era una conducta consciente y programada. CORTÉS CORTÉS, F.: La población de Zafra… Op. cit. p. 134.

[22] CORTÉS LÓPEZ, J.L. La esclavitud negra en la España peninsular del siglo XVI, Salamanca, 1989. pp. 102-103.

[23] ADC, Cáceres, parroquia de Santiago, Libro de Bautismos I, f. 161v, 25-4-1585.

[24] ADC, Cáceres, parroquia de San Juan, Libro de Bautismos I, f. 94v, 24-12-1570.

[25] RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A.: Op. cit. pp. 109-118.

[26] MARTÍN CASARES, A.: La esclavitud en la Granada del siglo XVI, Granada, 2000. pp.255-256. A esto habría que añadir que los niños podían nacer también como consecuencia de otro tipo de explotación llevada a cabo por los amos, quienes a veces alquilaban o vendían a las esclavas a las casas de las mancebía. En otras ocasiones eran las esclavas quienes se prestaban a ello con permiso de sus amos, para poder así obtener el dinero que les permitiera pagar el rescate por su libertad. LOBO CABRERA, M. “La mujer esclava en España en los comienzos de la Edad Moderna”, Baética, 15, 1993. pp. 306- 310.

[27] ADC, Cáceres, parroquia de Santiago, Libro de Bautismos I, f. 81v, 29-7-1575.

[28] ADC, Cáceres, parroquia de Santiago, Libro de Bautismos I, f. 44, 4-3-1567 y f. 54, 4-10-1568.

[29] ADC, Cáceres, parroquia de San Mateo, Libro de Bautismos II, f. 20, 26-2-1594.

[30] MARTÍN CASARES, A.: Op. cit. pp.366-370.

[31] Esta era la tónica general en la Península Ibérica según señala Bernar Vincent en su artículo: “La vie affective des esclaves de la Péninsule Ibérique XVIe-XIXe siècle” en Familia y mentalidades, RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, A. y PEÑAFIEL RAMÓN, A. (eds.), Murcia, 1997, pp. 31-39.

[32] LOBO CABRERA, M. Op. cit. p. 307.

[33] ADC, Cáceres, parroquia de Santiago, Libro de Bautismos I, f. 154, 16-6-1584.

[34] ADC, Cáceres, parroquia de San Juan, Libro de Bautismos I, f. 164, 2-1-1585.

[35] LOBO CABRERA, M. Op. cit. p. 299.

[36] LOBO CABRERA, M. Op. cit. p. 311.

[37] ADC, Cáceres, parroquia de Santiago, Libro de Bautismos I, fs. 3v, 9-11-1560, f. 25, 3-2-1564, f. 41v, 1-10-1566, f. 70v, 18-5-1571.

[38] ADC, Cáceres, parroquia de San Mateo, Libro de Bautismos I, f. 3, 15-9-1560, f. 54, 4-10-1568, f. 69v, 25-3-1571.

[39] ADC, Cáceres, parroquia de San Mateo, Libro de Bautismos I, f. 124 , 9-1-1580, f. 134, 22-1-1582 y Libro de Bautismos II, f. 2, 24-5-1586.

[40] AHPC, Protocolos notariales, Leg.3933, s.f., 31-8-1571.

[41] ADC, Cáceres, parroquia de San Juan, Libro de Bautismos I, f. 69, 18-12-1564 y f. 78v, 26-10-1567.

[42] AHPC, Protocolos notariales, Leg.3827, s.f., 29-12-1571.

[43] ADC, Cáceres, parroquia de San Juan, Libro de Bautismos I, f. 88.

[44] AHPC, Protocolos notariales, Leg.3636, s.f., 29-5-1571.

Oct 012003
 

José Joaquín Pérez Guedejo.

Este conflicto estalla a causa de la disputa por trono de Felipe V y el archiduque Carlos, dura de (1700-1714). Los acuerdos municipales giran en torno a esta situación de guerra y proporcionan información detallada de lo acontecido en este pueblo de frontera que sufrió con dureza, al igual que otras poblaciones rayanas, los problemas de este conflicto. Todo el trabajo está basado básicamente en los datos recogidos en los archivos municipales de Almendral.

En 1705 y 1706 el Concejo decide reparar las trincheras de la villa y hacer escuadras para vigilar por las noches al enemigo,[1] nos podemos hacer una idea del miedo y la presión en que vivían los vecinos en la localidad, por estos detalles. A finales del mes de marzo de ese mismo año, a causa de una carta orden del Marqués de Bai, capitán general de las fronteras, manda que se alisten los vecinos de cada villa …asi nobles como plebeios con sus armas y caballos… para que estuviesen preparados para una segunda orden. La lista de los que se alistaron es esta:

Nobles de a caballo: Alonso Bootello de San Juan con su caballo y armas

Nobles de infanteria: Don Juan de Chabes con sus armas, Don Lorenzo de Chabes con sus armas, Don Fernando de Bera y Morales

Plebeios de a caballo: Juan Caballero con sus armas y caballo, M. Rodriguez Flores con sus armas y caballo, Gonzalo Martin Artero con sus armas y caballo, Rodrigo Calderon con sus armas y caballo, Joseph Meneses con sus armas y caballo, Domingo Duran con sus armas y caballo, Domingo Duran hijo del dicho con sus armas y caballo, Juan Francisco con sus armas y caballo, Alonso Garcia Herrera con sus armas y caballo, Cristobal Joseph con sus armas y caballo, Andrés López Roncero con sus armas y caballo, Diego Barrero Jara con su caballo y armas, Francisco Lorenzo con su caballo y armas, Joseph Bazquez con su caballo y armas, Mauro Benitez con su caballo y armas, Diego Hernandez Moreno con sus armas y caballo

Plebeios de infanteria: Pedro Bazquez hijo de Juan Marin, Bernardo Rodríguez hijo de Mateo Rodríguez, Joseph Pacheco hijo de Tomas Lorenzo, francisco Hernandez hijo de Miguel Bastida, Pedro Duxampelayo, M. Serriño, Alonso Martin de Toro, M. Dominguez, Antonio Carrasco, Juan Galeas hijo de Pedro Morales, Joseph Peres hijo de Andres Peres, Serbando Lopez, Alonso Miguel, Alonso Dias Sumero, Un hijo de Mª. de Sosa, Francisco Barrientos, un hijo de Saiago, un hijo de Cristobal Perez, Antonio Dominguez.[2]

Queda reflejado en abril del mismo año la gran necesidad que estaban pasando los pocos vecinos que habían quedado por causa de esta guerra, acordó el cabildo sacar al pregón el abastecedor de la carnicería para surtir de carne a la población.[3]

La vigilancia era imprescindible para que los portugueses no cogieran de improvisto a la población y acuerdan poner un vigía en la sierra «Terrón», el vigía se llamaba Juan del Pozo y tenía que estar desde el día 15 de mayo hasta primeros de enero, dándole 570 reales y sembrándole 4 fanegas de trigo en la dehesa de la «Jara».[4]

En mayo del mismo año, el corregidor manda mediante carta al Concejo que todos los que pudieran manejar armas acudieran a la villa de Almendralejo …y en particular hablar con los nobles y hidalgos que tubieren armas y caballos, acudan con ellos y los de a pie con sus escopetas como consta de dicha carta y poniendo en esecuçión sus mercedes su contenido de dicha carta y para saber los vecinos que pueden ir armados a dicha funçión mandaron se haga rexistro de todas las armas de fuego que hay en esta villa y para ello se publique por voz de pregonero señalando ora para dicho rexistro y asi mismo se le notifique a los nobles y hidalgos el contenido de dicha carta…[5] También se acordó hacer una lista con los mozos solteros y elegir los más adecuados y de los que se quedaren que ayudaren a los que tenían que salir con dinero, al no tener caudal los propios.[6]

Nuevamente se recibe una carta en el cabildo del marqués de Bai, para que el día 9 de junio estuvieran en … la casa de la granja junto a Xerez… cien hombres de Almendral con escopetas y municiones para socorrer la plaza de dicha ciudad.[7] Pero el cabildo consideró que no iban a poder salir los cien hombres que se les pedían en la carta por no haber bastantes armas, entonces …acordaron sacar cinquenta y con efecto por sorteo se sacaron y para el socorro de la manutención de los dichos cinquenta hombres mandaron se masase pan y se previniesen de lo necesario como mejor se pudiese.[8]

El marqués de Bai manda otra carta orden a todos los municipios de la zona, para poner gente en los castillos de Feria y Nogales con municiones, …para que los enemigos no se apoderen de estos puestos tan importantes ordeno a Vm. Que luego que reciva esta disponga que el partido de Feria se nombre quince hombres para cada uno, y que estos se muden de quince, en quince dias viniendo para ello armados y que traigan municiones…[9] Le tocaron a Almendral tres hombres equipados con armas de fuego, pólvora y balas …socorridos por un pan y un real de vellon cada uno por día a costa de propios…[10] Pocos días después manda nuevamente, el marqués de Bai, una carta para ordenar que se mande a los soldado que están en el castillo de Barcarrota, tres arrobas de tocino.[11]

En el acuerdo municipal del 1 de junio de 1706, Almendral da obediencia al ejercito de Portugal, seguro que por el cansancio de la situación tan calamitosa que estaba pasando. El acuerdo lo transcribimos a continuación por ser importante:

Dixeron que por quanto presisados de la nezesidad se a dado la obediencia al exercito del exmo. Sor don Juan Hurtado de Mendoza general del exercito y tropas portuguesas por çiertos motivos y en particular por obiar mayores ynconbenientes a cuia diligencia fueron los Sres. Parrocos de esta villa y su merced el Sr. Francisco Antonio Menacho Alcalde ordinario de esta villa y Fernando Monio de Fonseca rexidor y Basco Menacho Mangas diputado a los quales se le libre de los propios del Concejo los salarios de su dia que se ampararon en dicha diligencia.[12]

Por medio de carta del capitán de caballos Don Ignacio Joseph Infante Boza, por disposición del marqués de Bai, se mandaba que esta villa acudiera a la de Salvatierra donde se hallaba dicho capitán a dar la obediencia al rey Felipe V, para ello se nombraron algunos capitulares. Se podría decir que esta villa estaba al mando de los dos reinos. En este mismo acuerdo se habló de los gastos que hicieron … en la ocasión que se dio obediencia al Sr. Carlos tercero (que Dios guarde) y en su nombre a el exmo. Sor. don Juan Hurtado de Mendoza del exercito y tropas portuguesas se gastaron quarenta fanegas de sebada el balor de doce escopetas y otras cosas como asi mismo se gasto en otra ocasión que estuvo en esta villa el capitán de caballos Don Ignacio Saavedra con su compañía, cebada, vino y pan en la manutención de los caballos y soldados por no darle alojamiento en beneficio del vecindario, todo lo referido y para dar satisfacción a las personas que suplieran uno y otro respecto a hallarse esta villa sin caudal de propios de que poder suplir su importe (que constará por memoria de gastos) por tanto se haga cuenta de lo que dichos gastos han importado y respecto a haber sido en utilidad del vecindario se le reparta entre los vecinos y se de satisfacción con quenta y razón a las personas que hubieren suplido lo referido.[13] También acordaron darle libranza al gasto que se hizo al marqués de Bai …la segunda vez que estuvo dicho señor en esta villa quando pasaron a Badajoz que venían de Barcarrota después de la toma de Xerez y Alconchel, y su importe se pague de los propios del concejo.[14]

Una vez más se pone de manifiesto la obediencia a Portugal por parte del cabildo de Almendral de esta forma: …que por quanto esta villa esta dada a la obediencia de las armas del Reino de Portugal y en virtud de gozar del fuero de obediencia de los vecinos de esta villa y de los Baldíos de Badajoz por la comunidad que esta villa ha tenido y tiene con la ciudad de Badajoz…[15] En este acuerdo tratan de que solo pasten en los Baldíos los ganados que legítimamente puedan.

Las cargas que estaba soportando Almendral con motivo de la guerra eran demasiado pesadas para su pobalción. Así en 1707 manda el cabildo dos componentes del ayuntamiento para pedir al marqués de Bai, gracia para que no fueran los 19 hombres a la reedificación de Jerez de los Caballeros, pero esta gracia no se obtuvo a no ser que se dieran 7 doblones, acordando sacar la cantidad.[16] Pero a primeros de febrero de 1707 había llegado un sargento con orden de Don Luis José Solis Brigadier pidiendo a esta villa 855 reales para la reedificación de Jerez de los Caballeros, y en el mismo día también llegó otro sargento de la guarnición de Nogales con orden del marqués de Bai para que esta villa pusiera en la ciudad de Badajoz 14 soldados, viendo el ayuntamiento que no podía cumplirlo manda una representación al capitán general para que los redima de esta carga, pues muchos vecinos se iban fuera de la población al ser insoportable la situación.[17] No consiguieron los representantes del ayuntamiento Don Antonio Navarro de Fonseca y Don Jerónimo Xiles de Caballar, párroco de la Magdalena, gracia de las contribuciones, acordándose poner una lista de los soldados milicianos para que estuvieran prevenidos para marchar a Badajoz el 20 de febrero.[18]

Para la guarnición de los soldados que estaban en el castillo de Nogales, se les pedía a las villas vecinas lo siguiente por cada día:

  • Almendral, 18 reales
  • La Torre, 10 reales
  • Nogales, 10 reales
  • La Morera, 4 reales
  • La Parra, 5 reales
  • Santa Marta, 10 reales
  • Solana, 2 reales[19]

Las contribuciones que tenía que hacer la villa eran excesivas para la población y se manda por medio de carta que se alivien, y se consiguen en parte, consistían en la reedificación de Jerez y en unas cargas de paja para el castillo de Nogales.[20]

En mayo de 1707, esta villa había sido requerida por una orden de Don Baltasar de Moscoso, caballero y comendador de la orden de Santiago, mariscal de campo de los ejércitos de Su Magestad, para que enviara un capitular con poder a la ciudad de Badajoz a tratar la formación del Regimiento de Caballería que se había de formar en la provincia de Extremadura, se le ponían pena de 200 ducados a los insumisos.[21]

En el acuerdo que transcribimos a continuación por su importancia, se nos narra los sucesos en la zona de esta guerra y los motivos que llevaron a la villa de Almendral a darle obediencia al reino de Portugal, es el que sigue:

Dijeron que el año pasado de setecientos y seis por el mes de junio el exercito de Portugal puso su campo en la rivera que dizen de Olivenza que divide dicho reyno del de Castilla a dos leguas de distancia desta villa de adonde lo levanto y paso a la ciudad de Jerez y la tomo que dista desta villa zinco leguas; y despues al castillo y fortaleza de Alconchel que dista tres leguas aviendo vuelto su campo a dicho sitio de adonde lo bolvio a alzar, atravesando el término de esta a tres quartas de legua de distançia y se puso sobre la villa y mas la de Salvaleon que dista desta dos leguas todo a la parte del medio dia conservando su campo en el termino de dicha villa de Barcarrota y en su término desta a una legua de distancia con cuyo motivo y considerarse esta villa con la cercanía de la plaza de Olivença capital del enemigo y una de las más principales, esta tres leguas de distancia, y considerarse esta sin muros fuertes, sin castillo, si solo un pueblo abierto con moderada vecindad e indefensa, resolvio esta villa dar la obediencia a las Armas enemigas, aviendo por ello hecho cabildo abierto y no hallando otro medio para poder conservarse, valiendose el derecho natural y del de guerra que en semejantes casos es permitido y antes de executarlo el dia veinte y ocho de dicho mes de junio hizo en su ayuntamiento, las protestas y reclamaciones necesarias de cómo lo hacia en vista y contra su voluntad pues confesaba ser dueño de su voluntad y corazón (Su Magestad que Dios Guarde) el Sor. Felipe quinto rey de España, y asi que reclamaba cuales quiera trata los que por escrito, o de palabra se hicieren en razon de dicha obediencia por que solo tenian y confiaban por (sic) natural a la Majestad de dicha Sor Phelipe quinto; y con estas prebeniencias dio dicha obediencia a dichas armas enemigas el dia veinte y ocho a ora de las tres de las cinco de la tarde en ocasión que averlo dilatado dos oras, hubiera bien llorado su desdicha pues supo después con evidencia que aquella ora tenia ya dada la orden el general de dicho exercito enemigo para que la inmediata noche pasare esta villa y la de la torre (que dista desta un quarto de legua) el —- con dos regimientos de infantería y uno de caballeria a saquarlas y con la oferta de dicha obediencia Jesús pendio le exon. El exmo. Sor Marques de Bay Capitan General desta Provincia por carta (sic) a que respondio su exa. por otra como lo tenia a bien, considerada la lejitima causa, …[22] Sigue diciendo el acuerdo que después de todo esto la villa de Almendral había dado alojamiento a las tropas de su Majestad, y obedecido las ordenes del Capitán General, había entregado catorce soldados milicianos para el Marqués de Ordoño, había contribuido con más de mil reales a la reedificación de Jerez de los Caballeros, había puesto en el castillo de Nogales, desde el trece de enero de ese año hasta el veinte y ocho de febrero, diez y ocho reales en cada día, y desde la última fecha con doce reales, también el anterior Domingo de Ramos vino a esta villa Don Luis de Solis y se llevo consigo a los alcaldes y otros capitulares de esta villa y de la de la Torre, a la villa de Salvaleón, donde estaba este con su regimiento. Se sigue exponiendo la lealtad de este pueblo al rey Felipe V, pero también presentas las molestias por los abusos de las contribuciones que la población de Almendral no podía hacer frente. Se sigue exponiendo que por estar esta población tan cerca de Olivenza estaba sufriendo las consecuencias del enemigo con más violencia. En una carta orden del teniente general Don Juan Gata expresa lo que sigue:

Importa mucho el servicio de su Majestad, restituyan la obedicnecia las villas del Almendral y torre , Nogales, Barcarrota y Salvaleon a cuya exon. pasara Dn Juan Gata con cien caballos poco mas o menos pues que con las pocas o ningunas fuerzas que tienen los enemigos, en esos parajes se pueden mantener fácilmente cerrando las bocas calles como an hecho otras veces y Sr Dn Juan de Gata hallare alguna repugnancia.

El acuerdo lo seguimos transcribiendo por ser importante, y en el se pone de manifiesto que en cabildo abierto se toma la decisión de no tomar las armas hasta que no sea necesario:

Y aviendo reconocido por el resto de la ocultación de la orden el que apercibe contra esta villa las demas algun grave castigo, para tomar resolución esta villa a hecho cabildo abierto y aviendo conferido el punto acuerda por las razones contenidas en este acuerdo y porque naturalmente no se puede conservar como ni la de la Torre tomando armas por razon de la zercanía de olivenza, ser pueblo abierto y por su naturaleza indefenso y que (sic) sera tomar las armas que perderse pues los mas de sus moradores previenen su retirada tierra adentro y que de tomar las ninguna utilidad (sic) que a su Majestad que aseguirsele los moradores de esta villa todos con formes sacrificarian sus vidas y haciendas en servicio de su Majestad pero tiene esta villa entendido del mucho amor que su Majestad tiene a sus vasallos que no querra se pierdan las villas, mayormente quando dello no resulta alguna utilidad a su Corona y lo mismo fuera de presente tomar las armas que perderse y asta del exmo. Sr. Marques de Priego que son este estado se perderan por todo lo qual esta villa a resuelto el no estar de presente en estado de tomar las armas hasta que llegue la ocasión dicha de la conquista de Olivenza pues la experiencia le enseño de queantes de que diese la obediencia todos sus moradores perdieron sus caudales con los robos frecuentes que las armas enemigas le hicieron… Sigue explicando este acuerdo que muchos vecinos murieron en el campo y otros perdieron sus manos con los encuentros con los portugueses.[23]

Por esta causa se ponen las cosas complicadas para el pueblo de Almendral ya que aunque en el anterior acuerdo queda claro que tuvieron que tomar la decisión de prestar obediencia a Portugal por lo indefensos que se encontraban al estar tan cerca de la plaza de Olivenza, centro por entonces del enemigo, pero el teniente coronel manda una carta al ayuntamiento firmada en Campo de Mimbrero el 25 de mayo de 1707, diciendo que si la villa no toma las armas dentro de tres días los tomará como enemigos, entonces el ayuntamiento acuerda …tomar las armas esta presta a ejecutarlo luego que se le ponga de guarnicion quinientos ynfantes y cien caballos sustentados de orden de su magestad y que manteniendose dicha guarnicion en esta dicha se mantendra con las armas en la mano.[24]

Una vez más se recibe una orden del Capitán General de las Fronteras, por mano de un teniente de caballos, en la que se pedía que contribuyesen con los utensilios para dos compañías, pero el ayuntamiento se ve incapaz de ayudar por la situación en que estaba la población por las invasiones de las tropas enemigas y también de las del rey Felipe V, acordando pasase a la ciudad de Badajoz Juan Andrino, mayordomo de la villa, para que se perdonase esta contribución.[25]

En el siguiente acuerdo se puede imaginar la gran necesidad por la que estaban pasando los vecinos, debido a la guerra:

Dixeron que por quanto se esta esperimentando, que los vecinos pasan grandes nezesidaz de pan por que de los lugares circunvecinos, los sacan, y los vecinos perezen dijeron que para que se conserve esta villa, y sus vecinos no parescan tan graves hambres mandaron y acordaron se le notifique a los panaderos que todos los días pongan a los poyos del pilar parte publica donde concurre la mayor parte de vecinos, pongan el pan amasado hasta cantidad de media fanega de pan cada una con pena que los que no lo ejecutaren asi se le llebe doze rres de pena aplicadas la mitad para el rejidor…siguen acordando que se le de pan a los forasteros bajo la misma multa.[26]

En febrero de 1708 se recibe una orden del marqués de Bai para que se enviaran soldados milicianos a Zafra, acuerda el cabildo que el aguacil mayor lleve a los soldados.[27] En marzo se le vuelven a pedir doce soldados, y el cabildo no puede cumplir con esta orden y manda una representación a Badajoz para tratar de que le perdonen esta carga por haberse ido muchos vecinos tierra adentro.[28] Nuevamente en abril se le pide a la villa seis pares de bueyes y cinco mulos para que tirasen de las piezas de artillería, pero una vez más el cabildo se ve incapaz de cumplir e intenta que le perdonen esta carga.[29]

En junio llega una carta orden en la que se pide que se realice un padrón … para que las tropas de estremadura se aquartelasen en las plazas de armas y lugares de la raya donde asistiran todo el tiempo de quartel y se les acuda con los utensilios de las demas Villas de este reyno exceptuando nobles y personas exentas y eclesiasticos… acordándose hacer dicho padrón.[30]

Las villas de Almendral y la Torre piden y suplican clemencia con las cargas que se les estaba imponiendo, también se desprende de este acuerdo que la villa de la Torre prestó obediencia al ejercito portugués, el acuerdo conjunto es el siguiente:

Alonso Bootello de San Juan y Bartolomé García Naarro Alcaldes ordinarios de las villas de Almendral y Torre, y en sus nombres puestos a los pies de Vuestra Excelencia dicen que con la inbasión de los enemigos que frecuentemente an molestado a sus vecinos les an forzado a dar la obediencia (Como V. Excelencia le consta) imbiandole a decir por dibersas personas que siempre que se contribuia con soldados, dineros, o balages esperimentavan las dichas villas todo el rigor de la guerra, saqueandolas, y quemandolas, y sin embargo de estas amenazas an dado aquellos soldados naturales de dichos pueblos que se allaban sirbiendo a Su Magestad que Dios guarde y que habian hecho fuga y nuevamente se han imbiado dibersas ordenes por el corregidor de Zafra para que la dicha villa del Almendral de seis pares de buyes tres azemidas, y seis soldados; a cuio cumplimiento se allan casi imposibilitados las dichas villas por esta exaustas de ganados y cabalgaduras, y aunque se pudiera cumplir con lo referido sacandose de lo mas preciso y que se necesita para el beneficio de la labor poner en consideracion de V. Excelencia el grande y conocido riesgo que se puede esperar de los enemigos teniendo la noticia de semejante contribucion que puede ser causa y casi cierto que acabaran con los dichos Pueblos pues a forzarlos para dicha contribucion sera preciso despoblarlos por no esperimentar el castigo de la guerra, en atencion de ser sabidores de las amenazas que cada dia proponen cuio inconveniente debe atender V. Excelentisima para relevar a dichas villas de esta carga, pues destrucción de estos pueblos los pierde su Magestad a quien siempre estan prontos a servir y hace en dar siempre que puedan salir del pesado yugo de la obediencia que forzados an dado en cuia atencion.

Supliza a V.E se sirba de atender con su acostumbrada piedad a los suplicantes para que con la relebacion que esperan de en esta contribucion puedan verse libres de la opresion y castigo que puede sobrebenir ella a dichas villas como asi lo esperan recibir de la gran clemencia y piedad de V.E.[31]

El día 6 de septiembre se había alojado una partida e caballería que estaba mandada por el capitán de caballos del regimiento del marqués de Lorenzana y mediante una carta orden del marqués de Bai mandaba que la villa diere 1.000 fanegas de trigo para ayuda a la manutención pagándolo a 28 reales cada fanega según la tasa de su majestad, se entregó la cantidad de trigo a en la villa de la Parra, pero cuando quisieron cobrar no se les pagó.[32]

Una vez más, esta vez en 1708, se pone de manifiesto que Almendral estaba a la obediencia de Portugal, porque era la única forma de que pudiese existir por la cercanía con Olivenza. En ese año estuvo en la villa el Real Ejército de su Majestad quince días.[33] En ese año manda una carta el cabildo del Ayuntamiento a los responsables de la contribución para al guerra diciendo que por esta tan inmediata a la raya y haberse notado el despoblamiento y la pobreza no se había podido cobrar todo lo que se pedía, implorando que le quitaran algo de esa contribución.[34] En otra carta seguida a la anterior también se pedía que se rebajaran los impuestos, la carta es la que sigue:

Emo. Sor.

La villa del Almendral a los pies de V.E. dice: que V.E. fue servido de mandarla repartir 120 cargas de paja el año pasado de 1707 y porque de ella se socorrio el reximiento de caballeria del Marques de Lorenzana que estuvo de quartel en las villas de Barcarrota y Salvaleon y porque el resto de dicha paja â hido orden de V.E. para que se conduzca a la Raya de Portugal tiene el riesgo que para conducirla pierdan los bagajes que hacen una falta a los pobres vecinos y se exponen a peligro de que los hagan prisioneros además de las vejaciones que se pueden seguir a dicha villa por lo qual: Suplica a V.E. se sirva de aliviar la carga de la conduzion de dicha paja por los motivos referidos en que espera servir merced de la Grandeza de V.E.[35]

Parece ser que se libra Almendral de la conducción de la paja.[36]

Nuevamente se piden soldados, vestuario y dinero para sostener a las tropas, decidiendo mandar a Zafra y a Badajoz a dos personas para que intentaran que se les quitara.[37] Otra vez se le vuelve a exigir por el marqués de Bai que contribuyera entre otras cosas con una carreta, y lo lleven a la ciudad de Mérida, pero el cabildo es incapaz de darlo por la pobreza que se estaba sufriendo en la localidad por culpa de la guerra y una vez más intenta que se les quite esta contribución mandando a la ciudad de Badajoz al alcalde ordinario.[38] El alcalde ordinario, Francisco Merchán, no consiguió nada en Badajoz y así que tuvieron que pagar lo que se les pedía.[39]

En el mes de junio se recibe una carta orden del Presidente de Castilla, en quien se había servido el rey para que los vecinos dieran 12 reales cada uno para ayuda de las tropas, pero también se le pedía mediante otra orden del mismo que se dieran granos y se acuerda que vaya a Zafra un regidor para que ajuste esta cantidades.[40]

A comienzos de 1710 se le pedían a la villa nueve soldados para un regimiento, acordando el cabildo que …se remitan con mas la contribucion de real y medio por cada vecino que se le a repartido a esta villa acordaron pase a la villa d Zafra Don Lorenzo de Chaves rejidor a entregar dichos soldados y dinero a el que se le pague su salario de los propios de esta villa y asi lo acordaron y firmaron.[41] También en ese mismo mes el Gobernador General de la Provincia había mandado a esta villa se socorriese al destacamento que aquí estaba, de caballería del regimiento de los Sanchos, con cebada pero el ayuntamiento una vez más no puede satisfacer la petición …por haberse sacado este verano mas de mil fanegas de grano y estar los pobres labradores mui aniquilados…. acordando pasase el alcalde ordinario a Mérida a intentar que quitaran esta carga.[42] En 1710 por si fuera poco con las cargas a las que obligaban a los vecinos a contribuir y el incómodo alojamiento de soldados se añadía una plaga de langosta que arrasaba todos los sembrados.[43] En septiembre de ese año la situación parece insostenible, los vecinos estaban en la pobreza y tenían que seguir con las cargas de la guerra, entonces el cabildo acuerda que vaya una persona a la Corte de Madrid para le pidiera al rey que se apiadara de esta villa.[44]

En noviembre el ayuntamiento recibe una carta orden en la que se pide que manden a Jerez de los Caballeros quince peones y dos maestros de albañil, para la reedificación, y por estar empobrecido la población acuerdan pagarle de los propios a cada peón 3 reales por día y los maestros 4.[45]

En marzo de 1711 se recibió carta del mariscal Don Francisco Espinola, gobernador de la ciudad de Badajoz, para que fueran los capitulares a la villa de Zafra donde se haría el repartimiento de caballos para las tropas, pero estando la población empobrecida deciden vender 40 fanegas de tierra del Baldío que llaman la «Laguna de Monrivero», término de esta villa, y así poder comprar los caballos que se les repartiere, para esto el rey tenía que dar permiso de venta.[46] En julio se presentan en la villa tres regimientos de caballería, que pedían granos para su manutención, el acuerdo en el que se refleja esto es el que sigue:

Dijeron que por quanto oy dia de la fecha allegado a esta villa el mariscal de campo Don Vicente Crespi; de los ejercitos de su Mag. con tres rejimientos de caballeria que se acampado en los ejidos de ella y pide a esta villa porcion de granos para la manutencion de las tropas y que de no hacerlo se entrara en esta villa alojarse y considerando el grabe daño que se sigue a los vecinos el que dichos regimientos se alojen acordaron se ajuste con dicho mariscal la porcion de granos que con el mejor medio se pudiere por evitar el daño que se le puede seguir en no ejecutarlo y se aga la obligacion obligaciones que pidiere para la satisfacion de los granos que ajustare con el suso dicho y enesta conformidad lo acordaron en su cabildo y lo firmaron.[47] En un acuerdo de diciembre se refleja nuevamente la situación de calamidad de los vecinos, el acuerdo es el siguiente:

Acordaron que por quanto los vecinos se allan tan sumamente pobres y aniquilados con los grabes ostilidades que an padecido y estan padeciendo con los alojamientos utensilios y aber desertado las sementeras los enemigos acordaron pagasen los novecientos y noventa reales de milicias de los propios desta villa…[48] Seguían en la misma situación de catástrofe los vecinos, en 1712 y ahora se les pedía …la moneda forera… el cabildo intentaba que se le aliviaran las cargas a la población decidiendo ir ha hablar con los responsables a Zafra.[49]

En julio de 1715 le había tocado a Almendral depositar en la ciudad de Badajoz, 1800 cargas de paja, entonces el cabildo una vez más ve que no es posible por la situación de pobreza de los vecinos y decide mandar un representante a Mérida para que hablara con el Intendente y bajaran las cargas.[50]

Por fin una buena noticia llega en octubre de 1715, que es la siguiente:

Esta villa a sido requerida con orden del señor yntendente general desta provincia para que esta villa remita padron vecindario y ynformacion de las ostilidades que ha padecido con la guerra y se remita a su exª. dar la providencia mas conveniente para el alivio desta villa y sus vecinos acordaron se aga…[51]

La villa estaba bastante ahogada económicamente sin poderse pagar los débitos reales y un teniente coronel le estaba pidiendo a la villa 14.000 reales de atrasos, y no pudiéndose pasar a los vecinos porque daría lugar a que se fueran a otras partes acuerdan vender la hierva y bellota de la dehesa del «Medio».[52]

En los libros parroquiales encontramos bajas por el enfrentamiento, son los casos de Jaon Ruiz que lo trajeron muerto del campo en 1704 …de un choque que tuvieron con los portugueses…[53]. En 1706 se enterró en la ermita del Cristo de la Misericordia a Francisco Miguel, soldado del Regimiento de Caballería de Don Diego Belasco …el que dicho soldado trajeron erido a la misericordia de esta dicha villa, de una funçion que hubo con los portugueses cerca desta villa…[54] También en el mismo hospital y unos días más tarde por la misma causa murió otro hombre …de unas heridas que traxo de una funçion en que se allo con los enemigos y por lugar mas ynmediato lo trajeron a esta villa donde murio.[55] En 1707 se enterraron en la Misericordia a dos portugueses …que trajeron muertos del sitio que llaman del encinal, que fue a donde los mataron, unos partidarios por aberlos cogido con una presa, no supe mas…[56] En 1710 de un soldado natural de Santa Marta que murió en el hospital de la Misericordia a causa …de una herida que le dieron los enemigos…[57]

El pósito estaba perdido a causa de la guerra con Portugal y todos los papeles referentes a él, en 1717, intentan reedificar el pósito y buscar cualquier papel referente a él.[58] Aun quedaban las secuelas de la guerra en 1718, el vecindario aun no se había recuperado de su pobreza y se estaba debiendo atrasos al gobernador de Badajoz y deciden vender para poder pagar, las hiervas y bellotas de la dehesa del «Medio».[59]

Otra vez vuelve a estallar un conflicto entre portugueses y españoles, el comandante general de la provincia manda una carta a esta villa en 1762 para que se formase una compañía con los vecinos del pueblo para poderse defender de los portugueses. La carta es la siguiente:

Muy Sres. mios: siendo publicas y ciertas las disposiciones que da el ministerio de Portugal para armas los pueblos que hacen frontera de esta provincia, y por no ser justo que nos encuentren tan desprevenidos que no se puedan rechazar sus hostilidades, me parece el medio mas oportuno y menos gravoso, el que de los vecinos de esa villa se forme una compañía compuesta de capitan, teniente, alferez, dos sargentos, quatro cabos, y cien soldados, y que se armen de escopetas, quedando a mi cuidado el entregar las correspondientes municiones al sugeto que Vms. destinen, con la condicion que al fin del año, ó antes si fuere necesario, daran Vms. certificacion jurada de las que se empleen para que no resulte cargo alguno á la villa; de cuyo distrito no ha de salir la citada compañía como no sea á socorrer a la de otro pueblo inmediato, para que con esta laudable correspondencia se procure y logren las ventajas de subsistir en su domicilio, cuidar de sus haciendas y de la seguridad de toda la frontera.

Para oficiales me propondrán Vms en pleno consistorio los sugetos mas aptos, prefiriendo los nobles que tuvieren mas merito.

No dudo que el zelo de Vms. acreditado en distintas urgencias y ocasiones, dispondra luego la formacion de la compañía, avisandome el numero de escopetas que tienen sus vecinos, para que yo traslade estas noticias á S.M. de quien debe esa villa esperar los efectos de su real clemencia.

Dios guarde á Vms m.a. como deseo Badajoz 28 de Abril de 1762.

P.D. También Vms el cuidado de examinar á todos los que lleguen á ese Pueblo, y se prenderan los que parescan sospechosos, ó se reputen espias, ladrones, ó desertores, tomandoles sus declaraciones con sus Señores; y de todo me dara Vms aviso.[60]

Inmediatamente el cabildo acuerda hacer la compañía nombrando para capitán a Alonso Bootello de San Juan, para teniente a Francisco Gerónimo de Uribe Céspedes y Figueroa y para alferez a Juan Chavez Venegas.[61] Se contabilizaron en la población 61 escopetas y se pedía que se mandaran más armas.[62] Contesta el comandante General que mandará más armamento para los vecinos.[63] Mediante carta se ordena que no se traten con portugueses ya que el rey de Portugal había mandado retirar de sus dominios a todos los españoles.[64] El cabildo le contesta que lo está cumpliendo y que mandará a un capitular a recoger las municiones, y pólvora para la compañía local.[65] Se mandaron en junio treinta y cinco escopetas para la compañía.[66] También en ese mismo mes el comandante general manda una carta exponiendo que el rey declara la guerra a Portugal y manda que la compañía local sea incrementada exceptuando solo a los imposibilitados, los que tengan cargas de justicia y por cédula real, manda se le den a los soldados por sus capitanes …un papel en que diga fulano de tal se alisto para servir de soldado en la compañía de milicias urbanas de este pueblo y a continuación pondrá el escribano queda notado este asiento en el libro de la milicia que se guarda en las Casas Consistoriales. Encarga a Vms. en nombre del Rey la unión entre los vezinos, y la fraternidad con los pueblos inmediatos avisándose de la menor novedad para socorrerse uno a otros como previene en mi instrucción.[67] Se crea un libro en el que se recoge todas las normas a seguir por esta compañía local para hacer frente a los portugueses, también se hace una lista con todos los componentes que son un total de 109.[68]

En ese año de 1762 se manda una carta desde Zafra a los alcaldes de Almendral para restablecer el Regimiento de Dragones, por si hubiera algún vecino interesado en alistarse,[69] se le contesta desde Almendral que no es posible ya que esta villa por estar tan cerca de la raya, los vecinos habían tenido que organizar una compañía para defenderse de los portugueses con 100 hombres, 2 sargentos y 4 cabos con los oficiales de capitán, teniente y alférez.[70]

Las armas que le fueron prestadas a Almendral para la guerra le son pedidas para devolverlas en 1764.[71] Se notifica que Almendral ha entregado por mano de Francisco Fernández Bueño, 588 balas de plomo para fusil con peso de 26 libras sobrantes de las compañías urbanas que mandó formar Don Juan Gregorio Muniain.[72] Se da más detalle de esta compañía urbana en el siguiente acuerdo:

…como tales recibieron dichas municiones para que dieren cuenta de las consumidas quienes expresaron para las diferentes salidas que hizo la compañía urbana se les suministraron municiones a los soldados que les dio cuando pasó con la demas tropa que se junto en la villa de Balberde de Leganes y ultimamente quandoel rebato en esta a el que salio al reximiento de cavalleria de Badajoz que se hallaba acontonado en esta villa y de orden del exmo. Sr. Marqués de Griblon theniente general se dio el resto de la polvora que había quedado no solo a los soldados de la compañía urbana sino tambien a los de Borbon, que solo habian quedado existentes quinientas ochenta y ocho balas las cuales con testimonio de lo referido firmado de este cabildo y de los dichos oficiales de la Compañía Urbana, y alcaldes del año de sesenta y dos se remitieron con carta a el caballero Gobernador de la Plaza de dicha ziudad quien no respondio y si Francisco Fernandez Bueno su conductor trajo zertificacion de Dn. Julian Sanchez Zespedes Contador principal de la Artilleria de este exercito y Provincia de que dar en aquellos almacenes los quinientos ochenta y ocho balas…[73]


NOTAS:

[1] Acuerdo del 1 de febrero de 1706. (A.M.AL). Libro de acuerdos nº 4 (1706-1721), fol. 5 y acuerdo del 20 de abril de 1705, libro de acuerdos nº 3, fol. 210.

[2] Acuerdo del 29 de marzo de 1706. Ibidem, fol. 7

[3] Acuerdo del 8 de abril de 1706. Ibidem, fol. 9

[4] Acuerdo del 2 de mayo de 1706. Ibidem, fol. 11

[5] Acuerdo del 10 de mayo de 1706. Ibidem, fol. 12

[6] Acuerdo del 11 de mayo de 1706. Ibidem, fol. 14

[7] Acuerdo del 8 de junio de 1706. Ibidem, fol. 17

[8] Ibidem.

[9] Carta orden del marqués de Bai, firmada en el Campo de Burguillos el 15 de junio de 1706. Ibidem, fol. 21

[10] Acuerdo del 21 de junio de 1706. Ibidem.

[11] Acuerdo del 23 de junio de 1706. Ibidem, fol. 22

[12] Acuerdo del 1 de junio de 1706. Ibidem, fol. 23.

[13] Acuerdo del 11 de junio de 1706. Ibidem, fol. 23 vto.

[14] Ibidem, fol. 24 vto.

[15] Acuerdo del 15 de octubre de 1706. Ibidem, fol. 27

[16] Acuerdo del 8 de enero de 1707. Ibidem, fol. 38.

[17] Acuerdo del 5 de febrero de 1707. Ibidem, fol. 46.

[18] Acuerdo del 15 de febrero de 1707. Ibidem, fol. 47.

[19] Carta firmada en Badajoz, por el marqués de Bai, el 13 de enero de 1707. Ibidem, fol. 48

[20] Carta de Almendral para aliviar las contribuciones de guerra firmadas el 28 de febrero de 1707. Ibidem, fol. 49, 50.

[21] Acuerdo del 5 de mayo de 1707. Ibidem, fol. 52

[22] Acuerdo del 24 de mayo de 1707. Ibidem, fols. 53 vto. –58.

[23] Ibidem.

[24] Acuerdo del 27 de mayo de 1707. Ibidem, fol. 59

[25] Acuerdo del 10 de diciembre de 1707. Ibidem, fol. 62

[26] Acuerdo del 23 de diciembre de 1707. Ibidem, fol. 65

[27] Acuerdo del 21 de febrero de 1708. Ibidem, fol. 72

[28] Acuerdo del 19 de marzo de 1708. Ibidem, fol. 74

[29] Acuerdo del 19 de abril de 1708. Ibidem, fol. 75.

[30] Acuerdo del 24 de junio de 1708. Ibidem, fol. 77

[31] Carta del año 1708. Ibidem. Fol. 82

[32] acuerdo del 12 de septiembre de 1708. Ibidem, fol. 84

[33] Acuerdo del 17 de octubre de 1708. Ibidem, fol. 85

[34] Carta del cabildo de Almendral pidiendo se alivien los impuestos de guerra. No tiene fecha pero está escrita en torno al 12 de febrero de 1708. Ibidem, fol. 78.

[35] Carta del cabildo de Almendral pidiendo se alivien los impuestos de guerra. No tiene fecha pero está escrita sobre el 12 de febrero de 1708. Fol. 80

[36] Ibidem.

[37] Acuerdo del 20 de febrero de 1709. Ibidem, fol. 95 vto.

[38] Acuerdo del 20 de abril de 1709. Ibidem, fol. 96 vto. 97

[39] Acuerdo del 17 de abril de 1709. Ibidem, fol. 97 vto. 98

[40] Acuerdo del 30 de junio de 1709. Ibidem, fol. 99

[41] Acuerdo del 22 de enero de 1710. Ibidem, fol. 108

[42] Acuerdo del 25 de enero de 1710. Ibidem, fol. 108 vto.

[43] Acuerdo del 1 de marzo de 1710. Ibidem, fol. 110

[44] Acuerdo del 5 de septiembre de 1710. Ibidem, fol. 112 vto.

[45] Acuerdo del 14 de noviembre de 1710. Ibidem, fol. 114

[46] Acuerdo del 17 de marzo de 1711. Ibidem, fol. 128

[47] Acuerdo del 4 de julio de 1711. Ibidem, fol. 131

[48] Acuerdo del 6 de diciembre de 1711. Ibidem, fol. 135 vto.

[49] Acuerdo del 20 de febrero de 1712. Ibidem, fol. 143

[50] Acuerdo del 6 de julio de 1715. Ibidem, fol. 202

[51] Acuerdo del 4 de octubre de 1715. Ibidem, fol. 206 vto.

[52] Acuerdo del 15 de mayo de 1716. Ibidem, fol. 222

[53] Partida de defunción del 9 de noviembre de 1704. (A.P.AL). Libro de defunciones de la Madalena nº 2 (1688-1733), fol. 70 vto.

[54] Partida de defunción del 19 de septiembre de 1706. Ibidem, fol. 83

[55] Partida de defunción del 28 de septiembre de 1706. Ibidem, fol. 84 vto.

[56] Partida de defunción del 14 de diciembre de 1707. Ibidem, fol. 95 vto.

[57] Partida de defunción del 11 de septiembre de 1710. Ibidem, fol. 136 vto.

[58] Acuerdo del 22 de julio de 1717. Ibidem, fol. 246

[59] Acuerdo del 2 de marzo de 1718. Ibidem, fol. 262 vto. 263

[60] Carta del Comandante General de la Provincia a la villa de Almendral en 28 de abril de 1762. (A.M.AL). Libro de acuerdos nº 10 (1761-1762), fol. 122

[61] Acuerdo del 1 de mayo de 1762. Ibidem, fol. 124

[62] Carta de Almendral al Comandante General de la Provincia. Ibidem, fol. 125

[63] Carta del Comandante General de la Provincia a Almendral del 2 de mayo de 1762. Ibidem, fol. 127

[64] Carta a la villa de Almendral en 28 de marzo de 1762. Ibidem, fol. 129

[65] Carta de la villa de Almendral en 1 de junio de 1762. Ibidem, fol. 130

[66] Carta para recibir Almendral escopetas para su defensa, firmada en Badajoz el 17 de junio de 1762. Ibidem, fol. 143

[67] Carta firmada en Badajoz el 22 de junio de 1762. Ibidem, fol. 144

[68] Libro de la compañía local de Almendral de 1762. Ibidem, empieza atrás del libro en el fol. 6

[69] Carta de Don Juan José Rodríguez Arenzana al Ayuntameinto de Almendral el 24 de mayo de 1762. Ibidem, fol. 133

[70] Carta de contestación de Almendral a Don Juan José Rodríguez Arenzana en 31 de mayo de 1762. Ibidem, fol. 134

[71] Carta firmada en Badajoz el 16 de marzo de 1764. (A.M.AL). Libro de acuerdos nº 11 (1763-1766), fol. 111

[72] Carta firmada por Julian Sánchez Céspedes en 14 de abril de 1764. Ibidem, fol. 112

[73] Acuerdo del 22 de abril de 1764. Ibidem, fol. 113

Oct 012003
 

Luís Vicente Pelegrí Pedrosa y Juan Luis de Orellana-Pizarro.

En una comunicación ofrecida en los anteriores Coloquios Históricos de Extremadura nos ocupamos de las rentas y los bienes heredados por don Francisco Pizarro y Pizarro, eslabón de la saga de los Pizarro-Inca que mantendría vivo el recuerdo y la fama durante varias generaciones de los conquistadores del Perú[1]. Hijo de Hernando y de doña Francisca Pizarro y Pizarro, recibió un importante patrimonio que a partir de él comenzó a debilitarse, probablemente por la inversión en nuevas fuentes de rentas y por los costes y dispendios requeridos por la vida cortesana que comenzó a frecuentar a partir de su matrimonio con una noble madrileña, hacia 1580, la hija del conde de Puñonrostro, y del asentamiento allí de su madre, doña Francisca, casada con el heredero de este título. La defensa de sus bienes por los embargos y pleitos que les acuciaban, ante las más altas instancias de los tribunales, también explicaría sus estadías en Madrid y Valladolid. Ofrecemos una selección de documentos que profundizan en esta hipótesis, y cuyo análisis revela aspectos de la vida de un noble de la nueva aristocracia indiana reasentada en España[2]. Los documentos examinados se extienden de 1574 a 1622, es decir desde la más antigua referencia documental que tenemos de un actuación de don Francisco reflejada en los protocolos notariales, hasta un poder para testar en su lecho de muerte en diciembre de 1622. Los tipos documentales abarcados son: emancipación, carta de cuentas, y poder.

Emancipación

El acta de emancipación, era el primer paso para que el individuo, mayor de edad legal, pudiera actuar e iniciar negocios propios fuera de la tutela paterna. Contamos con el acta de emancipación de don Francisco Pizarro de su padre Hernando Pizarro. El acto se celebró en Trujillo en 23 de octubre de 1574. Es el primer documento en el cual nuestro protagonista acude al notario. Por aquel entonces debía contar con 21 años, si aceptamos que nació hacia 1553.

“En la ciudad de Trujillo, a veinte y tres días del mes de octubre de mil e quinientos e setenta e cuatro años, ante el muy magnífico señor doctor de la Cámara, teniente de corregidor en la dicha ciudad por Su Majestad. Y ante mi, el presente escribano y testigos infraescritos, pareció presente el señor Hernando Pizarro, vecino de la dicha ciudad y don Francisco Pizarro, su hijo legítimo, y de la señora doña Francisca Pizarro, su mujer y del dicho señor Hernando Pizarro. Dijo que, por cuanto su voluntad era y es de emanciparlo y sacar de su poder al dicho don Francisco Pizarro, su hijo, por ser, como dijo que es, persona idónea y capaz y suficiente por otras muchas cosas e respeto que a ello le mueven. Por tanto, que efectuando dicha emancipación, tomaba y tomó por la mano al dicho don Francisco Pizarro y lo apartó de si, y dijo que lo emancipaba e había por emancipado, y que lo sacaba de su poder paternal y le otorgaba e otorgó entero poder paternal, y le otorgaba e otorgo entero poder, cumplido, libre llenero e bastante, según que de derecho en tal caso mejor y más puede y debe dar, para que por si propio, sin licencia ni mandado ni consentimiento del dicho señor Hernando Pizarro, su padre, pueda entrar en juicio, y hacer testamento, e cualesquier escritura, posturas y cualesquier contrataciones, y seguir e fenecer cualesquier pleitos y causas, que bien visto le fuere, y hacer todas las otras cosas que el don Francisco Pizarro, su hijo, quisiere y por bien tuviere, así como cualquiera hombre emancipado que no está en poder de su padre lo podía y pueda hacer. Y sea parto y quito de todo y cualquier derecho que las leyes de estos reinos conceden de los padres para poder tener para si por galardón en los bienes de los hijos cuando los saca de su poder, y prometió y se obligó de haber por firme y guardar y cumplir lo contenido en esta escriptura de emancipación, so expresa obligación de su persona, y pidió del dicho a la dicha emancipación. Y el dicho don Francisco Pizarro, dijo aceptaba e aceptó y consintió del dicho. Siendo presentes por testigos, Jerónimo López, Pedro Martín Casillas y Alonso Ronquillo”.

Hernando Pizarro. Don Francisco Pizarro. (firma y rúbrica)[3]

Administración de bienes y deudas cortesanas

Gracias a dos cartas de cuentas, firmadas por don Francisco Pizarro en 1620 y 1622 en Trujillo, conocemos diversos aspectos de la administración de sus bienes, por parte de los encargados y apoderados que nombró al efecto, así como, sobre todo, detalles sobre su vida cortesana en Valladolid, donde radicó la corte unos años al comienzo del siglo y en Madrid, y los costes con que gravó su hacienda. Estas estancias eran obligadas para un noble que comenzaba a estar endeudado y rodeado de pleitos que tenían que ventilarse en la Chancillería o en Madrid, y para un noble que quería hacer ostentación de posición. Estas cartas de cuentas se desglosan en las partidas de ingresos: cargos; y de gastos: descargos, cobrados o librados respectivamente por el apoderado o administrador y expresan su valor en moneda de cuenta: maravedi o ducado. Al final se establece un plazo para que el apoderado para abone el alcance, o balance que en ambos casos es favorable para don Francisco Pizarro. Ambos documentos delatan prolongadas ausencias de Trujillo, tras las cuales don Francisco supervisó la actuación de los encargados de sus bienes.

El 9 de marzo de 1620 don Francisco Pizarro, obtenía la rendición de cuentas del encargado que dejó, seguramente por una ausencia prolongada en Madrid o Valladolid, durante los tres años anteriores, del oficio de receptor de alcabalas y rentas reales, cargo que heredó del mayorazgo de su padre. De los ingresos aportados por estas rentas se descuentan otras deudas pagadas con las rentas de alimentos que don Francisco tenía señaladas en su mayorazgo, y los envíos de cantidades al titular que revelan el coste de sus estancias cortesanas[4]:

“Cuentas entre el señor don Francisco Pizarro, tesorero perpetuo de las alcabalas y rentas, y Fernando Ximénez, que por su nombramiento ha servido el oficio los años 1617, 1618, 1619. Cuenta de los 600.000 maravedíes de alcance que por Ejecutoria de Su Majestad tiene don Francisco Pizarro señalados en los juros que tiene sobre las alcabalas.

Cargo

1.800.000 maravedíes de cobro de juro de alcabalas

Descargo

200.000 maravedíes, pagados a Felipe Díaz Carrasco, en virtud de un poder dado por don Francisco, el 29 de marzo de 1617, del tiempo que su merced hubo de haber de los dichos sus alimentos de fin de abril pasado del dicho año.

422.450 maravedíes, de redimir un censo a favor del doctor Andrés Rodríguez, médico, marido de María de Cervantes. 19 de febrero de 1619.

50.000 maravedíes, que pagó a Juan de Camargo, difunto, vecino que fue de Trujillo, en virtud de poder dado por don Francisco Pizarro, para cobrar de los dichos su alimentos 190.910 maravedíes, como consta de la carta de pago que le otorgó el dicho Joan Camargo en Trujillo, a 7 de enero de 1618.

21.200 reales que Fernando Jiménez ha dado y pagado a don Francisco para el fasto ordinario de su casa, en ciento y seis semanas que hay desde jueves cuatro de mayo de seiscientos y diecisiete, hasta jueves nueve de mayo de seiscientos y diez y nueve, a razón cada una de las dichas semanas de doscientos reales, como consta de la carta de pago que esta en un libro firmada del dicho don Francisco. Que valen setecientos y veinte mil y ochocientos maravedíes.

324.644 maravedíes que ha dado para el gasto de la casa del dicho don Francisco, desde jueves veinte y seis de diciembre del año próximo pasado de seiscientos y diez y nueve, de que tiene firmadas treinta y tres cartas de pago en el dicho libro. Y es declaración que aunque dichas treinta y tres cartas de pago es cada una de once mil y quinientas y treinta y ocho maravedíes, y en ellas se montan trecientas y ochenta mil setecientas y cincuenta y cuatro maravedíes, en realidad de verdad no recibió el dicho señor don Francisco ni el dicho Francisco Ximénez el pago más de las dichas trescientas y veinte y cuatro mil seiscientos cincuenta y cuatro maravedíes, porque los cincuenta y seis mil y sesenta restantes se quedaron en poder del dicho Fernando Ximénez por el efecto contenido en la partida siguiente.

Ytem se le descargan al dicho Fernando Ximénez ciento y cinquenta ducados, que valen cincuenta y seis mil y ciento maravedíes que el susodicho dice haber pagado a doña María de Guevara, viuda, residente en Madrid, por provisión sobre carta de relación de Contaduría Mayor de Hacienda de Su Majestad, por cuenta de los alimentos del dicho don Francisco, lo cual y la carta de pago que dice tiene de la dicha se quedan en poder del dicho Fernando Ximénez, por no lo querer recibir el dicho don Francisco.

Montan las seis partidas que da por descargo el dicho Fernando Ximénez, como de ella consta, 1.774.004 maravedíes, que restados de 1.800.000 maravedíes de cargo, parece alcanzado Fernando Ximénez por 25.996 maravedíes. Se obliga a pagar “para el de la feria de mayo que se hará en esta ciudad de ese presente año de seiscientos y veinte”.

(firma y rúbrica de ambas partes).

En las cuentas del trienio 1617-1619, rendidas en 1620, aparecen los derechos y rentas heredados por don Francisco del mayorazgo fundado por sus padres, Hernando y Francisca Pizarro en 1578: las emanadas de los cargos de tesorero y receptor de rentas reales de Trujillo, y los juros situados sobre sus alcabalas. Igualmente cobró el titular las rentas de alimentos señaladas en el mayorazgo.

El 5 de febrero de 1622, ajustaron cuentas ante notario “el señor don Francisco Pizarro y don Hernando Rodríguez de Monrroy”. Algunas de las partidas se remontan incluso al año 1600.

Cargo

“Primeramente se le echa el cargo al dicho don Fernando de Monrroy de doce mil ducientos y diez reales que su merced, el señor don Francisco Pizarro, le ha dado, por mano de Joan Calderón Casco, en cuatrocientas y siete semanas que hay desde jueves veinte y cuatro de abril de año pasado de seiscientos catorce hasta jueves veinte y siete de enero de seiscientos y veinte y dos, a treinta reales cada una, en que monta la dicha cuantía que como dicho e va recibido el dicho señor don Fernando, de que dio carta de pago ante Alonso Leonardo, escribano del número e ayuntamiento de esta ciudad, en veinte y nueve de enero pasado de este presente año de seiscientos y veinte y dos.

Mas se le hace cargo de setenta y ocho mil y veinte maravedíes que el señor don Francisco Pizarro pagó como fiador del dicho don Hernando de Monrroy, en el oficio de depositario general de esta ciudad, los cuales le tocaron a pagar las quinientas e cuarenta y seis mil ciento y cuarenta y cuatro maravedíes que, por provisión del Consejo de Contaduría Mayor de Hacienda de Su Majestad, se mandaron cobrar del cargo del dicho don Fernando de Monrroy, de los dos mil y tantos ducados que en él se depositaron de la cuenta del dicho don Francisco Pizarro, de la redención de un censo que pagaba a la dicha hacienda Tristán de Morales, vecino de la ciudad de Mérida. Los cuales pagó a quien le fue ordenado y mandado por el señor don García de Sotomayor, juez y administrador por Su Majestad de la dicha hacienda del dicho don Francisco Pizarro.

Yten se le cargan otros setenta y ocho mil y veinte maravedíes que tocaron pagar de la dicha partida a don Alvaro de Escobar Sotomayor, como fiador del dicho don Fernando de Monrroy en el dicho oficio de depositario general, los cuales pagó el dicho don Francisco Pizarro por el dicho don Alvaro de Escobar, a quien por el dicho y don García de Sotomayor le fue ordenado y mandado.

Mas se le hace cargo de mil reales que se dieron al dicho don Fernando de Monrroy la última vez que su merced fue a Madrid. Los cuales fueron de los trescientos ducados que el señor don Gonzalo Pizarro, que esté en gloria, hijo del señor don Francisco, tomo a censo de la hacienda de la señora doña María de Cuevas.

Más ducientos reales que el señor don Francisco Pizarro dio al dicho don Fernando de Monrroy para enviar a la ciudad de Granada con ciertos papeles.

Iten cincuenta reales que debía el don Fernando de Monrroy al dicho don Francisco de cierta cuenta.

De manera que suma y monta el cargo que le va fecho al dicho don Fernando de Monrroy, como consta de las seis partidas de suso, seiscientos y trece mil seiscientos y ochenta maravedíes. Para lo cual el dicho don Fernando da el descargo siguiente.

Descargo

Primeramente da por descargo el dicho don Fernando de Monrroy, mil ducados que valen trescientos y sesenta y cuatro mil maravedíes, que por orden del señor don Francisco Pizarro dio a Joan Martín Gamonales, clérigo, vecino de esta ciudad, para que se los enviase a la de Valladolid, donde a la sazón su merced estaba.

Mas seiscientos reales que el dicho don Fernando dice haber prestado a su merced el dicho señor don Francisco Pizarro.

Iten ciento y seis fanegas de cebada que, estando en Valladolid el señor don Francisco Pizarro, dice haber entregado a Alonso Moreno y Juana de Tapia, criados de su merced, para dar de comer los caballos que en esta ciudad tenía en veinte y cuatro, veinte y cinco y veinte y seis de agosto del año pasado de mil y seiscientos. Que a siete reales cada una, conforme era la tasa, montan setecientos y cuarenta y dos reales, de los cuales se bajan y descuentan doce mil y seiscientos maravedíes que el dicho don Fernando dice haberle tomado en cuenta a Lorenzo de Montesanos, juez que fue, para hacer pago de la acienda del dicho señor don Francisco y sus acreedores, de la parte que su merced tiene en la heredad de la Talaya, de que es mayor particionero el dicho señor don Fernando, los cuales el dicho juez le tomó en cuenta para que pagase la dicha cebada, y así no se le debe cargar de esta partida mas de doce mil e seiscientos y veinte y ocho maravedíes que restan.

Más cien reales que dice haber cobrado el dicho don Francisco de Ribas Serrano, arrendador que a la sazón era de la heredad de los Tercuelos, del dicho don Fernando, por cuenta del dicho arrendamiento.

Monta el descargo que da el dicho don Fernando de Monrroy, como consta de las cuatro partidas de suso, cuatrocientos y diez mil cuatrocientos veinte y ocho maravedíes, que restados de las seiscientas y trece mil seiscientos y ochenta maravedíes, de que le va fecho cargo, parece es alcanzado el dicho don Fernando de Monrroy por doscientas y tres mil doscientas y cincuenta y dos maravedíes.

Y es declaración que otra partida de setenta y ocho mil y veinte maravedíes que tocó a pagar a Alonso Leonardo, escribano del número e ayuntamiento de esta ciudad, como a uno de los fiadores del dicho don Fernando, de las quinientas y cuarenta y seis mil ciento y cuarenta y cuatro maravedíes que, por provisión del Real Consejo de Hacienda, se mandaron cobrar de el dicho don Fernando, de los dos mil ducados que en el se depositaron de la hacienda del dicho señor don Francisco, de un censo que le pagaba Tristán de Morales, que el dicho don García de Sotomayor, juez administrador de la dicha Hacienda, mandó se pagasen a don Juan de Herrera, difunto. Dice el dicho don Francisco Pizarro haber dado libranza, para que se cobrasen del tesorero que a la sazón era de las alcabalas de esta ciudad, por cuenta de sus alimentos, y por decir el dicho don señor don Fernando de Monrroy no se han pagado, no se puso esta partida en el cargo que le va fecho.

En la dicha forma fueron fechas y fenecidas y acabadas las dichas cuentas, salvo yerro que cada, y cuando que parezca, se a de deshacer, y los firmaron de sus nombres. En Trujillo en cinco de febrero de mil y seiscientos y veinte y dos.

Don Francisco Pizarro. Don Hernando de Monrroy. (Firma y Rúbrica).

En la ciudad de Trujillo a cinco días del mes de febrero de mil y seiscientos y veinte y dos años, ante mi el escribano y testigos, parecieron presentes los señores don Francisco Pizarro y don Fernando Rodríguez de Monrroy, vecinos de esta ciudad, y dijeron que ellos han hecho las cuentas de suso que tienen firmadas de sus nombres, por cuales pareció que el dicho don Fernando de Monrroy es alcanzado en doscientos y tres mil doscientos y cincuenta y dos maravedíes. (…) se obligó apagar al dicho señor don Francisco Pizarro, o a quien por su merced haya de haber en esta manera, sesenta y siete mil setecientos y cincuenta mil maravedíes para fin de marzo del año venidero de mil y seiscientos y veinte y tres, y otros sesenta y siete mil setecientos y cincuenta mil para fin de marzo del año venidero de seiscientos y veinte y cuatro, y los restantes para fin de marzo del año venidero de mil y seiscientos y veinte y cinco[5].

En una de las partidas se menciona a su hijo Gonzalo, fruto de su segundo matrimonio con Estefanía de Orellana y Tapia, el cual murió, como se ha dicho sin dejar descendencia. Por otro lado, otros documentos nos completan la visión que ofrecen estas cartas de pago de un hombre cuyas propiedades, heredadas de la fortuna indiana de su padre el gran conquistador del Perú comienzan a estar amenazadas por la dispersión y las mermas A este respecto es significativo el poder dado en Valladolid el 20 de septiembre de 1604 por

“Don Francisco Pizarro, vecino y alférez mayor de la ciudad de Trujillo. Poder a Pedro de Alcántara y a Juan Rodríguez de Arellano, mis criados, para que puedan usar y usen de una Real Provisión de Su Majestad, librada en mi favor, y firmada de los señores presidente de su Real Consejo de Justicia, y sellada con su real sello, su data en esta ciudad de Valladolid a tres días del mes de septiembre del año de mil seiscientos y cuatro. (…) “En virtud de ella me den y paguen de cualesquier maravedíes procedidos de mi hacienda, o alcen los embargos fechos sobre ella. Para que yo pueda cobrar y cobre los mil ducados que por ella su Majestad me manda dar y pagar para mis gastos”[6].

Ultimas voluntades

Un poder para testar, del 19 de diciembre de 1622, y un traslado de cláusula de testamento, obtenido del notario por el hijo de don Francisco, don Juan Hernando Orellana Pizarro, su heredero y futuro I marqués de la Conquista, del 18 de mayo de 1623. Ambos ofrecen una fecha aproximada de su muerte. En ellos aparece un hombre ya casi moribundo que trata de dejar atadas sus últimas disposiciones para preservar el rico legado que heredó de sus padres, e incluso que se cumplan las últimas voluntades de éstos. Es significativa la preocupación por dotar de rentas a la Orden de la Merced que por entonces planeaba la construcción de su nuevo convento en Trujillo, donde se asentó bajo el mecenazgo de su madre, doña Francisca Pizarro. En el convento mercedario además esperaba encontrar reposo eterno don Francisco. Deja como herederos a sus dos únicos hijos vivos, fruto de su primer matrimonio con la hija del conde de Puñonrostro, doña Francisca Sarmienta y Castro. Estos eran don Juan Hernando, su heredero y futuro I marqués de la Conquista, como es sabido, y doña Francisca que moriría sin herederos,

“Sepan cuantos esta carta de poder vieren como yo, don Francisco Pizarro, vecino de esta ciudad de Trujillo, estando como estoy enfermo en cama, aunque en mi juicio y entendimiento natural, digo que, por cuanto la gravedad de mi enfermedad no me da lugar a poder hacer mi testamento ultima e postrimera voluntad, porque algunas veces e comunicado con don Juan Pizarro, mi hijo, y don Francisco de Hinojosa mi sobrino, y porque tengo de ellos confianza que le harán cual convenga al descargo de mi conciencia. Por tanto otorgo y conozco que doy todo mi poder cumplido, como le tengo y de derecho más puede valer, y en tal caso es necesario con libre e general administración a los susodichos don Juan Pizarro, mi hijo, y don Juan Francisco de Hinojosa, mi sobrino, ambos juntos a cada uno y cualquier de ellos insolidum, especialmente para que en mi nombre, y como yo mismo lo pudiera hacer, hagan y ordenen mi testamento, última y postrimera voluntad, y en él hagan las mandas y legados que quisieren e les pareciere que según por ellos fuere fecho otorgado y dispuesto. Yo desde ahora y para entonces, y desde entonces para ahora, lo apruebo y ratifico y quiero que valga y se cumpla y ejecute en todo y por todo, como mi hijo mismo lo otorgara y a su otorgamiento fuere presente, que el poder que tengo y es menester tal y tan cumplido se les doy y les relevo en forma, y nombro por mis testamentarios, a los dichos don Juan Francisco y don Juan Pizarro, y a cada uno insolidum. Y mando se entierre mi cuerpo en el convento de frailes de nuestra señora de la Merced de esta ciudad. Y nombro por mis únicos y universales herederos al dicho don Juan Pizarro y doña Francisca Pizarro, mis hijos legítimos y de doña Francisca Sarmiento mi legítima mujer que fue ya difunta. Y revoco y anulo otro cualquier testamento, codicilo, mandas o legados, o poder que para hacerlos antes de él haya hecho, dado y otorgado, para que no valgan ni hagan fe en juicio ni fuera de él, porque solo quiero valga este poder y este testamento que en virtud del fuere fecho y otorgado por los dos don Juan Pizarro, don Juan Francisco y cualesquier de ellos. En testimonio de lo cual lo otorgué ante el escribano público y testigos yuso escritos, que fue otorgado en la ciudad de Trujillo a diez y nueve días del mes de diciembre de mil y seiscientos y veinte y dos años. Siendo testigos don Hernando Rodríguez de Monrroy y Juan Calderón Cascones y Gabriel Díaz, vecinos de la dicha ciudad. Y el otorgante que yo el escribano doy fe conozco no firmó por no poder por la gravedad de la enfermedad, y a su ruego lo firmo[7].

“Sepan cuantos esta pública escritura de testamento, última y postrimera voluntad vieren como yo, don Juan Hernando Pizarro, alférez mayor de la ciudad de Trujillo, hijo legítimo y natural de don Francisco Pizarro, su padre, difunto. Usando del poder que me dio por ante el corregidor de esta ciudad para testar. Estando yo ausente en la villa de Madrid, y el dicho mi padre, enfermo y cercano a la muerte, de la enfermedad de que murió en esta dicha ciudad de Trujillo.

(…) Por tanto, poniendo en ejecución la voluntad de dicho mi padre y en virtud de dicho su poder mando al dicho convento de nuestra señora de la Merced, cuatro mil ducados que valen un cuento quinientos mil maravedíes. Los cuales y puedan librar de los dichos réditos que al dicho mi padre se le quedaron debiendo por Su Majestad de los dichos once cuentos, novecientos y tantos mil maravedíes, y se les mando por la mejor vía e forma que puedo y a lugar de derecho como tal.

En testimonio de lo cual lo otorgué en la ciudad de Trujillo a diez y ocho días del mes de mayo de mil y seiscientos y veinte y tres años ante el presente escribano, siendo testigos Antonio de Paredes y Gabriel Díaz y Gonzalo Hernández Vaquero, vecinos de la dicha ciudad, que firmelo e otorgué, al cual yo el escribano doy fe que conozco. Vale tres reales.

Don Juan Hernando Pizarro. (Firmado y rubricado)”[8]

En este trabajo hemos analizado varios documentos inéditos que completan la visión que tenemos de don Francisco Pizarro en diversos momentos y facetas de su vida, como heredero de un importante patrimonio familiar que intenta mantener y administrar, pero que ya está afectado por embargos y pleitos, debidos a sus gastos y actuaciones económicas, en los cuales debieron de ser importantes los que llevó a cabo en sus prolongadas estancias en la corte, donde debía hacer ostentación de su posición nobiliaria y donde intentaría ocuparse directamente ante los tribunales de los embargos y pleitos que afectaban a su hacienda.


NOTAS:

[1] Pelegrí Pedrosa, L.V.: “Las rentas del heredero: don Francisco Pizarro y Pizarro”. XXI Coloquios Históricos de Extremadura, (Trujillo, 2003), pp.347-356. Para más detalles de la biografía de don Francisco y para la bibliografía básica nos remitimos a este artículo.

[2] Todos los documentos referidos han sido encontrados en los protocolos notariales, custodiados en el Archivo Municipal de Trujillo, y han sido transcritos gracias a la colección de microfilm de la Biblioteca IX marqués de la Encomienda. En todas las citas se da el tipo de escritura, fecha, nombre del escribano, número de microfilm de la Biblioteca IX marqués de la Encomienda y folios de su protocolo. Hemos modernizado lo indispensable la grafía en la transcripción de los documentos originales y hemos añadido signos de puntuación para facilitar su comprensión.

[3] A.M.T. Acta de Emancipación. Trujillo, 23 de octubre de 1574. Francisco Villatoro, 769, fols.188v-189r.

[4] A.M.T. Carta de Cuentas. Trujillo, 9 de marzo de 1620. Bartolomé Zorzo, 800, fols.118-119v.

[5] Carta de cuentas. Bartolomé Zorzo, Trujillo, 5 de febrero de 1622, 801, fols.81-83v.

[6] A.M.T. Poder. Juan de Lucio, Trujillo, 779. 1604.

[7] A.M.T. Poder. Trujillo, 19 de diciembre de 1622. Bartolomé Zorzo, 801, fols.727-728r.

[8] A.M.T. Traslado de cláusulas de testamento, Trujillo, 18 de mayo de 1623. Bartolomé Zorzo, 802, fols. 234 r -235 r.

Oct 012003
 

Ángel Paule Rubio.

Prehistoriador

En una zona de abruptas rocas graníticas y poblada de añosas encinas, encontramos tumbas y grabados, que nos induce a pensar en la existencia de un santuario o, al menos, en un enclave familiar de algún jefe tribal con altar de sacrificios.

Al iniciar el hilo histórico de cualquier lugar, hemos de partir de un soporte físico donde tuvieran lugar los acontecimientos.

Vamos a situarnos en el pueblo de Aceituna, antes Acetana, fruto del olivo. En un extremo del pueblo, hacia el E., hay una ermita con su crucero. A unos veinte metros de este otro crucero más tosco encontramos el inicio de tres caminos. El de la izquierda y el de la derecha, al menos, son carreteras o caminos de carros. El del centro es más humilde, es un camino de herradura, que por estos predios, llamamos camino de “escoteros”.

Estos caminos, carreteras empedradas, amplias, por donde, sin riesgo, pasa la circulación rodada. Se inician con un suelo de cemento, que tapiza un hermoso enrollado granítico. Caminando por ellos, gracias a Dios, nuestros ojos pueden contemplar el suelo primitivo, sin tapiz, perfectamente conjugado con una arquitectura rural de paredes graníticas que encajonan y acarician la humilde calzada.

A ambos lados se abren portadas, unas con angarillas de hierro, otras de madera y algunas con unos ramajes que sólo indican que es una propiedad privada.

Es de notar que, a cada lado del camino, junto a las entradas de cada predio, se halla una piedra de granito de un metro de largo por sesenta cm de alta y un grosos de cuarenta cm, que sirven para montar y desmontar a los animales de carga y herradura. Costumbre muy dada en la comarca y que un día me llamó la atención en un programa de TV. Sobre Israel, con los mismos hitos o mojones, en caminos similares y con el mismo objetivo.

He tenido siempre un gran interés en hacer un estudio de este término y pueblo de Aceituna, ya iniciado y hoy voy a dar mis primeras pinceladas groseras, lo que quiero hacer con pluma sutil y delicada, pero por causas de falta de tiempo, por el momento hará una prospección ocular lo más exacta posible.

Aceituna forma un triangulo con sus tres vértices en Pozuelo de Zarzón, Montehermoso y el pueblo en cuestión. Aceituna, Montehermoso y Pozuelo están unidos por carretera. Aceituna y Pozuelo por un camino carretero.

Sus lados miden 8, 6 y 5 Km.

Sus coordenadas geográficas según el mapa del Servicio Geográfico de Montehermoso, núm. 597 son:

LO: 2º 38’25» LN: 40º 9

Es un terreno formado por un granito de dos micas (sillimanita más andalucita, junto a rocas aplitas y granito moscovita. Por cultivo y aprovechamiento, contemplamos pastizal con arbolado de encinas, que alternan con barbecho. Su vegetación está formada por la quercus ilex rotundifolia asociada con quercus lusitánica. Por degradación de este clima se presenta el “monte bajo” o “maquis” y por mayor degradación los “tomillares y las “falsas estepas.” En arroyos, hay huertos, pequeños vergeles. Algunos con su “zaque”, palabra y artilugio árabe, indicador de la presencia de estos en nuestro suelo.

El arbolado más abundante es el rebollo “Quercus Toza” con casi 1269 Ha. Seguido del alcornoque con un 10%. El pastizal con 238 Ha está generalmente asociado con encina.

Su término de 4.005 Ha está muy dividido en pequeñas parcelas y repartido así: Menor que una Ha. hay 1096 parcelas. Entre l Ha y 5 Ha, 487, mayor de 5, 38 parcelas.

La ganadería se centra en el vacuno y ganado de cerda. No olvidemos que estamos en un territorio vetón y de condiciones óptimas para aquel pueblo.

Su hidrología la constituye la Arroyo de Valdegoria de Aceituna que se convierte en una presa que abastece de agua a otros pueblos.

Climatología:

  • Temperatura Media: 16-18º
  • Temperatura Media- Máxima de frio: Entre 6 y 8º
  • Temperatura Media- Máxima de calor: Entre 26 y 28º
  • Precipitación Máxima Media: Entre 600 y 900 mm.

Por todo ello se define como clima mediterráneo seco.

Demografía: En el año 1873 tenía 490 h.; en 1887, 567; 1900, 633; 1910 654; 1920, 665; 1930, 649; 1940 736; 1950, 772;…….2000,

Una vez, conocida en pinceladas, el lugar del encuentro. Iniciamos el camino de la arqueología. Volvamos a la ermita, al crucero y al Camino Hondo, camino de las Lagunas de Tejares. Primero, asfalto, después, suelo empedrado. Piedras mojones o hitos a ambos lados. Continuamos y a unos 300m del principio, una angarilla de hierro a la derecha. Una portada de piedra mampuesta, ancha. Mirándola al frente y a nuestra derecha, una piedra de granito embutida formando pared. Piedra que voy a comentar:

FICHA TÉCNICA:

  • ¿Lápida sepulcral? ¿Mojón de término?
  • Piedra de forma trapezoidal
  • Dimensiones:
    • Lados paralelos, mayor, 21.cm, menor, 11 cm.
    • Altura: 90 cm.
    • Material: Granito.

TRANSCRIPCIÓN

ICI
BORA
FLACI
NOSA
UTE
UTI
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La piedra observada, está partida, por ello, su texto está incompleto

Este epígrafe que aquí presentamos, hemos buscado sus paralelos. Según una delimitación territorial de época de Vespasiano, formada por dos inscripciones rupestres, la una en el término de Montehermoso y la otra en el término de Aceituna, concretamente al sitio de la Dehesa de Navalaguija (Publicación de Enrique Ariño y Ángel Paule en la revista francesa Aquitanie). Una delimitación de términos exige más de dos mojones epigrafiados. Hemos buscado un tercero, sin fortuna. Esta piedra totalmente amputada en su materia y texto, no sería muy difícil pensar que en su día ocupó un lugar de delimitación. Estos epígrafes son bastante crípticos. Con las dos rocas epigrafiadas y, si esta fuera una tercera, definiría el trazado de un límite y con ello restituir el trazado del “finis”

¿Dónde estuvo situada la piedra? ¿Cuál su función? Cronológicamente, pensamos sea del principio del siglo I. Su función: Mojón de término.

Si seguimos la dirección de los mojones de Vespasiano, antes citados, estaría en el NE. a unos tres o cuatro Km. del mojón situado en el término de la Dehesa de Navalaguija.

Cruzamos la angarilla y entramos en un cercado de pastos. Unas ovejas nos contemplan. A la derecha las ruinas de un corral. A su lado una piedra de granito, más bien una mole.

DESCRIPCIÓN:

Sección a) Contamos 18 cazoletas. Una figura ¿antropomorfa, faloide, o situación astral? Formada por dos cazoletas unidas a una tercera por un surco o canal. Un círculo concéntrico. Una figura antropomorfa en posición de orante.

Sección b) Cinco cazoletas.

Sección c) Veintiuna cazoletas. Una figura formada por dos círculos elongados y un tercero tangencial, que se unen a dos líneas paralelas. Dos círculos concéntricos unidos por un canal a otro círculo más pequeño. A su la do casi tangencial dos círculos concéntricos. Una figura elipsoidal. Un antropomorfo, con un círculo por cabeza y dos líneas paralelas que se van separando como si fuera una falda acampanada. Por último una inscripción epigráfica formada por una línea vertical seguida de una quebrada con siete líneas oblicuas, terminada con una cazoleta, seguida a esta una epigrafía en forma de “P”. La longitud de este epígrafe es de 40 cm. Y su altura de 10 cm.

Junto a esta roca, hay otra formando un conjunto (envés) con cinco cazoletas y otras dos más unidas por un canal.

Volvemos al camino, a su izquierda las Lagunas de Tejares” y saltando la pared, límite del camino, a la derecha, sobre la pared y formando parte de ella, dos molinos romanos que después de examinados los devolvimos a su sitio.)Para su localización están junto a un pozo y una charca). En este mismo cercado, de pastos, sobresale una piedra de granito, redondeada, de 140 cm por 70 y 60 cm respectivamente. En su parte alta, una multitud de hoyuelos muy erosionados.

A veinte m. de esta, a la otra parte de la pared hay una piedra aislada con once hoyuelos. Siguiendo la dirección del río, a 15 m, hay un pozo con otra piedra con hoyuelos.

A todo este conjunto se sobreañade dos molinos romanos y multitud de tégulas.

Este recorrido nos lleva al hipotético monasterio, según los naturales. Prospeccionado el lugar, no encontramos restos arquelógicos del monasterio. Sí, que el lugar invita a pensar en él.

Volvamos a la cruz de la ermita. Conducimos nuestros pasos por el camino de la izquierda. Camino de las Lagunitas Encementado, en sus orígenes enrollado, que más tarde vuelve a presentar su suelo antiguo y enlosado con piedras de granito. A ambos lados del camino cercados cerrados con arquitectura popular de mampuestos de granito y algunas casetas de campo.

Llegando a un lugar, cercano a la ermita de referencia con casetas a un lado y a otro, abrimos una angarilla de hierro, situada a la derecha. Pasamos y unos cerdos y ovejas vinieron hacia nosotros, intuyendo que éramos sus dueños y les traíamos comida. No era así. Y con la cabeza más bien baja, volvieron a la sombra de las encinas. Es un lugar idílico. Muchas piedras de granito cobijadas por vetustas encinas. Cercados pequeños, no más de 0,5 Ha.

Hecha la primera observación, encontramos algunas sorpresas.

Admirados por el hallazgo, prestos, tomamos nota que vamos a exponer.

FICHA TÉCNICA:

  • Material: granito
  • Dimensiones: 260 cm de longitud.115cm de altura. Ancho, 90cm.
  • En la parte superior una tumba antropomorfa, de forma de ataúd egipcio.
  • Dimensiones de la tumba:
    • De cabeza a pies por el interior: 187 cm
    • De hombro a hombro: 49 cm
    • De pié a pié 29 cm
    • Profundidad en la cabeza 43 cm
    • Profundidad en los pies 37 cm

En la superficie lateral del bloque hay una serie de grabados, que indicamos:

  1. Línea recta inclinada.
  2. Ángulo cortado por una transversal
  3. Círculos concéntricos unidos por una línea con un aparente zoomorfo.
  4. Grabado en forma de chozo.
  5. Antropomorfo muy esquematizado
  6. No encontramos paralelo.
  7. Antropomorfo con escudo
  8. Una figura humana tocada unida a otras sin paralelo.

Al lado de esta piedra, otra redondeada de 110 cm de diámetro, rebajada en su interior formando un círculo cóncavo cuyo interior mide 90 cm y su profundidad de 12 cm., formando una pileta a unos cuatro m de la tumba.

Otra sepultura de forma trapezoidal, con una escotadura en la cabeza:

FICHA TÉCNICA:

Dimensiones:

  • De cabeza a pies 183 cm
  • De hombro a hombro 58 cm.
  • De pie 35 cm.
  • Profundidad en la cab 29 cm
  • Profundidad en pies 29 cm.

El cercado contiguo, con las mismas características, nos ofrece:

  • Tumba antropomorfa, con la cabeza delimitada
    • Dimensiones:
      • De cabeza a pies 175 cm.
      • De hombro a hombro 41 cm
      • De pies 30 cm
      • Profundidad cabeza 30 cm.
      • Profundidad pies 34 cm.

Cercado contiguo:

  • Tumba antropomorfa infantil.
    • Dimensiones:
      • De cabeza a pies 63 cm.
      • De hombro a hombro 37 cm
      • De pies 20 cm.
      • Profundidad cabeza 11 cm.
      • Profundidad a pies 6 cm

ELEMENTOS ARQUEOLÓGICOS DEL ENTORNO

A tres Km. de la carretera Montehermoso-Aceituna, a 200 m a la izquierda, hallamos una tumba antropomorfa. A su lado un muro pastoril redondo y de falsa cúpula. A tiro de arcabuz, una fuente.

En el término de Montehermoso y a 5 Km., tres dólmenes de doble anillo con corredor. (Publicados por el autor en los Coloquios de Extremadura en Trujillo)

En el término de Aceituna, un mojón de término del emperador Vespasiano y otro en Montehermoso (Ambos ya citados y publicados por el autor).

INTERPRETACIÓN

Los conjuntos de cazoletas encontrados en Aceituna tienen muchísimos paralelos en España y fuera de España. Sobre su simbolismo se han vertido ríos de tinta. Hipótesis de trabajo del más variado gusto y criterio, basados, unos, en el entender subjetivo, otros, en alucinantes fantasías. No dudo que, como suposiciones, todas son buenas. Puede que alguna, sin saberlo sean verdaderas. Muchos razonamientos que ni dicen ni desdicen.

¿Representaciones ógmicas? Roso de Luna las considera como constelaciones. Una esfera armilar. Para Luis Benito del Rey y Ramón Grande, estos hoyuelos les hacen pensar en una cavidad primigenia, receptáculo de la vida. Otros citan, algunos de estos alineamientos de cazoletas como representaciones de tablero de juego, el conocido juego del “molino” o “Alquerque de IX”

No olvidemos citar los grabados rupestres de Bohuslän. Estas cazoletas aparecen ya en el Neolítico en tumbas megalíticas.

No es raro encontrar cazoletas y figuras formando conjuntos. ¿Representaciones del Sol, la Luna, las estrellas o gotas de lluvia sagrada? ¿Lugares de ofrenda? ¿Símbolos de fertilidad? ¿Acaso una cazoleta es la madre Tierra fecundada por el Dios Cielo?

TÉCNICAS: Golpeando la piedra con un cincel o martillo de otra materia pétrea más dura, que posiblemente fuese de obsidiana. Con su repiquetear se abría un surco que para las figuras esquemáticas sería de sección de “U” y para las cazoletas se conseguiría con un posterior vaciado. Algunas veces se ha comprobado que los surcos han sido rellenados con sustancias colorantes (grasa y óxidos minerales). Las dimensiones de las cazoletas están entre 4 y 6 cm, siendo su profundidad de 1 cm.

CRONOLOGÍA: Edad del Hierro, entre el año 1000 y 500 a.d.C.

Podemos atribuirla a un largo período que va desde el Neolítico a la Edad del Hierro, segunda mitad del primer milenio

GRABADOS ESQUEMÁTICOS RUPESTRES EN TUMBAS

TÉCNICA: Piqueteado en “U”

CRONOLOGÍA: Edad del Hierro, entre el año 1000 y 500 a.d.C

INTERPRETACIÓN AL CONJUNTO LAGUNITAS:

Forma el conjunto un santuario, en su origen, lugar de reunión para ofrendar sacrificios a las fuerzas de la naturaleza. Tal vez, los antropomorfos que vemos podrían ser oficiantes que estaban participando en la ceremonia. Puede que estas ceremonias fueran dirigidas al cultivo de los campos y protección al ganado. Estamos en suelo vetón. Podríamos pensar en una cratofanía lítica. La dureza de la piedra, la roca majestuosa, la permanencia de la materia, produce en el hombre una primitiva hierofanía, de carácter mágico, más que de función religiosa. Su valor sagrado, se debe a ese “algo” o ese “lugar”, nunca a su existencia.

Es un mundo misterioso, rico, exuberante, mágico-religioso con un contenido preconcebido. El mundo simbólico es un mundo sin descifrar, sin llegar satisfactoriamente al por qué.

Veamos en estos conjuntos un altar de sacrificios o un altar propiciatorio e impetratorio o de acción de gracias. Lo situaríamos antes, en el Neolítico. Las tumbas, por el contrario, son posteriores. Jefes tribales vettones y familia, como un Viriato más, que recibían la gratitud de sus soldados a las virtudes que él encarnaba. Las dataríamos estas tumbas en época Tardo-Romana.

map1Mapa de situación

graf1img1

Aceituna. Camino Hondo. Sitio «El Monasterio»

img2Autor apoyado en un molino Romano al sitio «El Monasterio»

img3Mole granito 24 cazoletas. Sitio: «El Monasterio»

img4Aceituna. Camino hondo. Tomando como referencia el pueblo está orientado N-S a 320º

graf2graf3

Camino Hondo: sitio «El Monasterio»

graf4Sitio «El Monasterio». Cazoletas bastante erosionadas.

graf5Camino de las Lagunitas

Lápida sepulcral romana en Zarza de Granadilla

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Cerca del núcleo urbano de Zarza de Granadilla y, sepultada en el lecho de un río, de pequeña entidad, se halla esta lápida con caracteres romanos que, junto con otros indicios, apunta a la existencia de un asentamiento romano

TÉRMINO: Zarza de Granadilla.

YACIMIENTO: Dehesa de San Miguel.

PARAJE: Dehesa de encinas.

COORDENADAS: L N : 40º 13’10»

Log O: 2º 20’20»

ENCLAVE: Está situado en la carretera de Zarza a Casas del Monte. En esta dirección, en el Km. 2,5, hay un puente sobre el río Mata de los Judíos. Desde este puente hacia la izquierda, a unos 80 m., en el fondo del rio, se encuentra este yacimiento.

ESTUDIO DEL TERRENO. Tomando como referente el mapa geológico 575, correspondiente a Hervás, perfectamente delimitada, se encuentra la dehesa de San Miguel.

Sus tierras pertenecen al Terciario, época geológica miocénica. Su suelo está formado por arcosas y arcillas.

A su alrededor el suelo pertenece al Cuaternario, época geológica holocénica, de cantos rodados, arenas y arcillas. Hay terrazas, como vemos en el número 22 del mapa.

Por su parte N., el Precámbrico Superior con grauvacas, pizarras carbonosas y conglomerados

Por su parte S., el Cuaternario con cantos rodados, arenas y arcillas. Y terrazas.

El Río Mata Judíos, tiene por suelo cantos redondeados, arenas y arcilla. Terreno aluvial.

Por su paleontología podríamos incluirlo en el período miocénico.

Hidrología: Se caracteriza por su escasa permeabilidad. No habrá aguas subterráneas con caudales significativos. Por ello la forma más común de almacenamiento para fines ganaderos son las construcciones de pequeñas presas, que poco a poco son sustituidas por el riego de aspersión facilitado por los canales provenientes de los embalses.

La situación de conjunto, viene dada por un centro: Cáparra. Cruce de caminos y extensa ciudad en el camino de la Vía de la Plata. Lugar de descanso, apeadero fortificado, ciudad romana que, desde su entidad, se constituyó en núcleo proyector más allá de sus murallas.

A unos cuatro km. está la villae romana, denominada La Granjuela. A poco más de tres km. contemplamos la Vía de la Plata que, en este punto, convertida en carretera nacional 630, confluyente con la carretera Zarza-Casas del Monte, hallamos unas ruinas romanas, tal vez villa o mansión de algún ciudadano romano Sus potentes muros se resisten a ser derruidos por el avance de la civilización. En el año 1970. en este mismo lugar se descubrieron parte de unas termas. El mausoleo de la Granjuela, octogonal fue descubierto durante las obras de la N- 630.

Una vez situado el yacimiento que nos ocupa, veamos su ficha técnica.

FICHA TÉCNICA

LÁPIDA SEPULCRAL ROMANA

TRANSCRIPCIÓN E INTERPRETACIÓN:

D(is) M(anibus) S(acrum)
TALABVS
TANCINI
A(nnorum) XXV
H(ic) S(itvs) E(st) S(it)
T(ibi) T(erra) L(evis)
M(ater) F(aciendum) C(uraverunt)

TRADUCCIÓN

Consagrado a los dioses manes.Talabus, hijo de Tancino, de 25 años. Aquí yace, séate la tierra leve. Su madre le erigió este monumento.

MATERIAL: Granito

MEDIDAS:

  • Luna. 26 cm. De altura
  • Texto: 75 cm de altura
  • Base para clavar: 46,5 (sin texto)
  • Grosor: 28 cm.

LETRAS:

  • Altura: 7 cm.
  • Ancho: 6 cm.

LOCALIZACIÓN: Zaraza de Granadilla

PREDIO: Dehesa de San Miguel

SITUACIÓN Y ESTADO ACTUAL: Se encuentra en el fondo del río, con pequeña corriente de agua y residuos vegetales. A su lado otra potente piedra de granito de dos m. de longitud y ochenta cm de ancho y un grosor de doce cm.,que soma por el litoral del barranco. No sabemos si hay inscripción en el otro lado por no haberle podido darle la vuelta. Su forma apunta a una piedra sepulcral. Tiene un rebaje en su parte cebtral y la parte superior está redondeada.

Una tercera piedra de pizarra, con un surco que, puede ser natural del arado o intencionalmente grabada, forma parte del conjunto.

En la parte alta del barranco, ladera del río, en la superficie, he hallado un molino romano y algunos fragmentos de tégulas. El barranco excavado por el río tiene 3 m..El suelo es de tierra arcillosa, aunque en la segunda capa de 0,50 m.,vemos pequeños aglomerados El paraje está poblado de encinas. Al fondo se divisa un caserío con corrales para ganados. A su alrededor tierras de labor y huertas de regadío.

img6Río Matajudios: Vista general

img7Estela sepulcral

img8Estela escrita y posible estela (se percibe un surco en su mitad)

img9Villa romana en el cruce nacional 630 con carretera Zarza-Casas del Monte

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Yacimiento Arroyo Mata Judios

Oct 012003
 

Serafín Martín Nieto.

img01Desde que Publio Hurtado en su obra acerca de la Parroquia de San Mateo proclamara la mayor antigüedad de la Cofradía de la Pasión y aseverara que se unió con la de la Cruz en 1521[1], se vienen reiterando ambas afirmaciones, que, como tantas otras comúnmente admitidas en la historiografía cacereña, distan mucho de ser ciertas.

Pues fehacientemente, no consta en documento alguno que la cofradía de la Pasión fuera más antigua que la de la Vera Cruz, entonces titulada de la Cruz de los Disciplinantes, ni que ambas se fusionaran en el mencionado año, que constituye tan sólo el de la erección canónica de la Vera Cruz, pues, como ya apuntara certeramente Rubio Rojas, en su pregón de la Semana Santa cacereña de 1990[2], la presencia en dichas ordenanzas fundacionales de la frase “vulgarmente llamada de la Cruz”, proclama su preexistencia, si bien no de iure, sí de facto.

Ello no resulta un hecho aislado en el mundo cofradiero, antes al contrario, fue frecuente que, con el tiempo, el ejercicio de ciertas prácticas piadosas, espontáneas o alentadas por las predicaciones, se dotara de una estructura organizativa. Entre muchos otros ejemplos tomados del orbe católico, el que Adeline Rucquoi aporta acerca de “la Confrérie du Saint-Sang” (Cofradía de la Santa Sangre) de la ciudad flamenca de Brujas, cuyas ordenanzas fueron redactadas en 1449, cincuenta años después de la primera mención documentada conocida[3].

img02Por otra parte, como puntualiza Sánchez Herrero, en Castilla, las cofradías de la Vera Cruz precedieron a las restantes en la organización de procesiones penitenciales[4]. La hermandad cacereña de la Cruz no constituye una excepción.

La confusión de don Publio deriva de la errónea consulta de los libros de ordenanzas de la Vera Cruz, hoy custodiados en el Archivo Diocesano de Coria-Cáceres y, anteriormente, en el Parroquial de San Mateo: La de la Pasión era la más antigua, sin que me sea dado -apostillaba Hurtado- fijar la fecha de su constitución; pero su existencia está acreditada en las Ordenanzas de la de la Vera Cruz, a la que se incorporó en 1521, otorgando a sus cofrades los mismos derechos que a los de ésta, sin haber encontrado de ella más antecedentes.

Las Ordenanzas de 1521[5], consideradas como las fundacionales, se hallan asentadas en el libro número 107, titulado “Ordenanzas, 1521”, el cual consta de 14 folios, todos en pergamino, en escritura gótica, con letras capitales iluminadas. En ellas, como es de suponer, no se hace la menor mención a la cofradía de la Pasión.

Donde sí aparecen registradas las condiciones estipuladas en la agregación, es en el libro número 121[6]: “Cofradía de la Vera Cruz. Ordenanzas. Asiento de hermanos, acuerdos, cuentas e inventarios. 1546-1595”. En él, las ordenanzas fundacionales figuran transcritas, no con la redacción original de 1521, sino con las modificaciones que la experiencia de un cuarto de siglo de trayectoria les había dictado y con la inclusión de otras nuevas, que aparecen con claridad datadas en las actas de los cabildos, hasta un total de 103. Por otra parte, una lectura atenta de este libro nos evidencia que al llegar al comienzo de la ordenanza octogésima tercera, con la que se inician las cláusulas de la fusión, tanto la tinta como la escritura cambian, lo que, a todas luces revela que fueron añadidas con posterioridad al traslado de todas las anteriores, datable en 1546.

Pero si estas consideraciones paleográficas no bastasen, a mayor abundamiento, tenemos otras fuentes, rotundas, en que basarnos.

img03Pese a la escasez documental y las enormes lagunas que nos impiden un mejor conocimiento de la historia y peculiaridades de la cofradía de la Pasión, no obstante, estamos en condiciones de aportar datos, si bien parcos, importantes por cuanto arrojan nuevas luces, sobre la existencia y actividad de esta Cofradía, tal vez auspiciada, por la comunidad dominica, otrora tan enfrentada en Cáceres con la franciscana, acaso con la intención de frenar el extraordinario auge e impulso que desde su fundación caracterizó a la Vera Cruz, con la que entró en franca rivalidad; acaso amparando una disgregación surgida en el seno de ésta, dada la pertenencia de casi todos los cofrades de la Pasión a la de la Cruz.

Los dominicos, empero, no fueron ajenos al ejercicio de la flagelación, que, de modo voluntario, practicaron Santo Domingo de Guzmán y los frailes de su orden.

La pérdida del denominado libro viejo que el mayordomo de la Pasión entregó al de la Cruz en el momento de la fusión nos impide conocer la fecha de su fundación. La primera mención documental que hemos hallado se remonta a 1556, prolongándose las restantes durante el lustro comprendido entre dicho año y el de 1561, el de la fusión. Con anterioridad, no figura ninguna alusión a su existencia ni en los archivos eclesiásticos ni en los protocolos notariales.

Pulido, en su elenco de hermandades cacereñas[7], a través de una carta de venta, constata la presencia de la Cofradía de la Transfiguración en 1550. El 25 de septiembre, Constanza Pérez, viuda de Juan de Soria, avalada por el mercader Juan Pérez, vendió a la cofradía y cofrades de la Transfiguración, y a su mayordomo Hernando de Cáceres, 375 maravedís de renta al quitar, por el principal de 4.400, que impuso sobre viña en el ejido del Casar[8]. A este respecto, hemos de avanzar que la fiesta principal de la Cofradía de la Pasión se celebraba el 6 de agosto, día de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Se consideraría la cofradía de la Pasión heredera de la de la Transfiguración hasta el punto de festejar la misma conmemoración, tanto más cuanto las cofradías cacereñas defendieron con celo extremo las fiestas principales de su instituto frente a la intromisión de otras, de tal manera que en dichos casos recurrían a los tribunales para hacer prevalecer sus mejores derechos? Ejemplos hay varios[9].

Sea como fuere, el nacimiento de la cofradía de la Pasión, o su defecto su reorganización, parece situarse en torno a 1556, siendo su sede canónica el convento de Nuestra Señora del Rosario de la Orden de Predicadores. Así se explicita en el testamento de Alonso González Heredia[10], a la sazón mayordomo de la cofradía de Santiago del Campillo, de fecha 8 de septiembre de 1556, en que ciertas expresiones aluden a la reciente constitución de dicha cofradía “los cofrades que an entrado”, “questá ynstituyda nuevamente”; hasta el punto de que aún estaba pendiente de determinarse en cuál de las capillas de la iglesia conventual de los dominicos sería radicada:

Yten mando que quando Dios Nuestro Señor fuere servydo de me llevar, que mj cuerpo sea sepultado en la yglesya e monesterio de Señor Santo Domjngo desta villa, en la capilla que an de dar para los cofrades que an entrado (el subrayado es nuestro) en la cofradía de la Pasyón questá hordenada en la dicha yglesja e monesterio”.

img04En otra de las cláusulas de sus últimas voluntades, dejó a cargo de sus dos hijos legítimos la obligación de mandar aplicar cuatro misas anuales por su alma, disponiendo que, en el caso de que ambos muriesen sin descendencia, todos los bienes pasasen a su hijo bastardo. Con la intención de que verdaderamente se cumpliese su piadoso deseo, “ mando que el mayordomo que fuere de la dicha cofradía de la Pasyón, questá ynstituyda nuevamente (el subrayado es nuestro) en el dicho monesterio de Santo Domjngo, aya e cobre en cada un año del dicho Benito, mi hijo bastardo, ocho rreales; e dellos haga dezir las dichas quatro misas, e dé de ljmosna dellas los quatro rreales, e los otros quatro sean para la dicha cofradía para lo qual doy poder cunplido al dicho mayordomo”, aquilatando aún más, pues si el aludido Benito falleciese sin hijos legítimos, la cofradía de la Pasión, con la ineludible obligación de mandar celebrar las cuatro misas, se constituiría en su heredera universal.

El adverbio nuevamente es aquí sinónimo de recientemente, acepción que recoge el Diccionario de la Real Academia en todas sus versiones, desde el de Autoridades hasta el actual.

Entre 1558 y 1561, pero sobre todo en el bienio de 1559-1560, se advierte una cierta prosperidad económica de esta cofradía, materializada en la aplicación de sus fondos, provenientes, sin duda, de las cuotas de entradas de los nuevos cofrades, en la compra de censos redimibles a fin de disponer de rentas seguras con que atender los gastos de funcionamiento: El 26 de agosto de 1558, Luis Delgado y su mujer Úrsula Gutiérrez vendieron 1.000 maravedís de renta al quitar que impusieron, entre otros bienes, sobre su casa en la calle de Parras, linde la del escribano Benito González y la del clérigo Hernando Alonso [11]. El 2 de junio de 1559, el clérigo Álvaro Ruiz cargó 500 maravedís de renta sobre sus casas, sitas en el solar que ocupara el convento de la Concepción, hoy jardín de dicho nombre, colindantes con las de Pedro Rol de la Cerda y las de Francisco Ruiz, por el principal de 6.000 que recibió de manos del mayordomo Miguel Sánchez Samuscado; el 23 de dicho mes y año, Hernando de Loaysa, otros 500 maravedís, sobre su parte de hierbas en el Arenal de Jaraíz[12].

En 1560, hemos hallado las siguientes cartas de censos: el 18 de marzo, Diego Durán y su mujer Francisca de Figueroa, junto con Catalina Sánchez, hermana de aquél, tomaron 500 maravedís de renta sobre sus casas al Cementerio de Santiago, linde las de Diego Pantoja y las de Sancho de Figueroa[13]. El 14 de julio, el zapatero Juan de Trujillo y su mujer Marina Sánchez reconocieron que el censo que, en dicho día, habían tomado Antonio Sánchez y su mujer Ana Rodríguez, de 6.000 maravedís de principal y 500 de renta, había sido para los referidos otorgantes[14]. El 16 de agosto, el ya citado clérigo Álvaro Ruiz tomó otro de 500 maravedís de renta, cargado sobre una viña en la Mata de Nidos[15]. El 27 de septiembre, el clérigo Francisco Juárez, por el principal de 18.000 maravedís, se obligó a pagar 1.500 de renta anual, impuestos sobre sus casas en la calle de Parras, colindantes con las de Hernando Alonso clérigo y las del escribano Benito González, así como sobre una viña en Pozo Morisco [16]. El 29 de diciembre, Antonio Cano, hipotecando sus casas de morada, vecinas de las de Pedro Alonso Holguín y las de Cristóbal de Ovando, se obligó a pagar 1.000 maravedís anuales de renta[17].

El 15 de junio de 1561, Miguel Sánchez y su mujer Benita Sánchez, Francisco Martín, Francisco de Porras y Francisco Sánchez Samuscado tomaron en préstamo 6.375 maravedís que se obligaron a devolver, cada uno su cuarta parte, en un plazo de seis años[18]. El 15 de septiembre, Francisca Jiménez Durán, viuda de Diego de Montanos, y su hijo Gabriel de Figueroa vendieron 500 maravedís anuales de renta sobre sus casas al Cementerio de Santiago, contiguas a las del recuero Diego Pantoja y a las de Diego Ojalvo[19].

img05Pero no eran los únicos. En el inventario que se levantó, el 8 de septiembre de 1557, tras la muerte del bachiller Luis Delgado, entre otras deudas, se reconoce a favor de la cofradía de la Pasión un ducado y, por otra parte, seis reales más[20]. Años después, Francisco González reconocería que el herrador Jerónimo González le había vendido una viña en la Mata de Nidos, la cual había sido de Juan García Jarón y de su mujer Francisca Vara, con la carga de 500 maravedís, por el principal de 6.000, a favor de la cofradía de la Pasión[21].

Poco podían imaginar el 6 de enero de 1561, cuando reunido el cabildo en la iglesia del monasterio de Santo Domingo, donde tenía por costumbre congregarse, integrado en dicho momento por el mayordomo Alonso Hernández, los alcaldes Luis Hernández, Diego Martín y Pedro Martín; los diputados Rodrigo Vara y Antonio Cano; el escribano Luis Delgado, con el objeto de dar poder al mayordomo para administrar los bienes de la Cofradía [22], que a finales de citado año, concretamente el 18 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de la Expectación, iba a fusionarse con la de la Cruz, lo que supondría su extinción, al perder en la práctica la independencia.

La causa reside en la abierta rivalidad entre ambas hermandades, provocada por la intromisión de la de la Pasión en la práctica de la disciplina pública en la noche del Jueves Santo, coincidiendo con la celebración de la tradicional procesión de la Vera Cruz, a la que intentaba suplantar, substrayéndole disciplinantes y atrayendo a su público ejercicio a la sociedad cacereña, la cual se hallaba dividida y hasta escandalizada, pues las discordias entre los cofrades se había extendido al vecindario que tomaba parte por una u otra.

A fin de devolver la tranquilidad a los cacereños, tras, como es natural, previas conversaciones, el 7 de diciembre [23], en presencia del escribano Pedro de Grajos, actuando de testigos Gonzalo Martínez Espadero, Juan Martín albañil, Rodrigo Martín y Hernando Moreno, se juntaron los cabildos de la Cruz y de la Pasión, en las casas de Juan de Ulloa Paredes, con la asistencia por parte de la Vera Cruz de los diputados Gonzalo de Monroy, Pedro Durán de la Rocha, Blas Díaz de la Peña, el escribano Pedro de Grajos; de Antonio de Orellana, escribano de la cofradía; de Francisco Hernández, mayordomo; y de los alcaldes Francisco Martín el Rico y Sebastián Jerez alcaldes de la Cruz. Por parte de la Pasión, de los diputados Sancho de Figueroa Castro, Juan de Figueroa, Hernando de Cáceres, Juan Cervigón el viejo; de Diego Pérez de Herrera, mayordomo; de Juan de Ulloa Paredes, escribano de la Pasión; de los alcaldes Cristóbal Sánchez Moreno, sastre, Juan Carrillo, herrador, Benito Vara, zapatero, Antonio Pérez, sastre y así, “juntos, de una concordja e amor, querer e voluntad, dixeron que, por quanto todos ellos, con buen zelo e yntjnçión de servyr a Dios, Nuestro Señor, e bjen de sus ánjmas e sus antepasados, fundaron antiguamente la dicha cofradja de la Cruz e de la Pasjón. Y los cofrades de la Cruz sjenpre, desde que se ynstituyó, an tenjdo e tjenen de devoçión e costunbre de se deçiplinar en cada un año, el Jueves Santo en la noche; y los cofrades de la dicha cofradja de la pasyón, de pocos años a esta parte, por más servjr a Nuestro Señor, se an deçiplinado e deçeplinan en cada un año el dicho Jueves Santo en la noche, casj a la mesma ora o poco después que la dicha cofradía de la Cruz. E la una cofradja e la otra andan en proçesión por esta vjlla el tienpo que dura la dicha deçeplina. E muchos de los dichos cofrades, o casj todos, son cofrades de anbas cofradjas, e por aver de conpljr e deçiplinarse en anbas, según son ynformados del mucho trabajo, an peligrado algunos cofrades e se crehe que podrjan peligrar en los años venjderos e más. Y demás desto, porque en alguna manera ay mucha djscordja e conpetençia entre los dichos cofrades e veçinos açerca de las dichas proçesjones e deçeplinas e aconpañamjento dellas, que yendo los unos a traer a su proçesjón e cofradja a los demás veçinos; e los otros, a la suya; e sobre otras cosas tocantes a lo susodicho. Y porque adonde se a de servjr a Nuestro Señor y no convjene que aya discordja, sjno toda conformjdad y hermandad. Y porque el fyn e yntynçión de todos, tanto de la una parte como de la otra a sydo y es el serviçio de Djos, Nuestro Señor, e bjen de sus ánymas, e porque para esto todos estén conformes e a una juntos e porque çesen las dichas djscordjas e rryncores, enbjdjas e otros enconvjnientes, por serviçio de Djios, Nuestro Señor, e bien de sus ánjmas, de un amor e voluntad, anbas las dichas cofradjas e partes son convenjdas e concordadas desde agora para siempre jamás”, bajo pena de 500 ducados de oro, la mitad para la cámara episcopal y la otra mitad para la parte obediente, todos se obligaron a respetar los términos de esta paz y concordia, cuyas capitulaciones, además de conservarse en el registro del escribano público Pedro de Grajos, se plasmaron con rango de ordenanzas en los libros de acuerdos de ambas hermandades [24], y cuyo tenor literal, tomado del archivo de la Vera Cruz, transcribimos a continuación:

  • LXXXIII. Que se guarde la unión e capítulos que se hizo con la cofradía de la Pasión.
    Otrosí ordenamos y mandamos que desde agora para sienpre jamás se guarde la unión y conformidad que hemos hecho con la Cofradía de la Pasión y los capítulos que al tienpo que la dicha unión se hizo, se otorgaron, que son los siguyentes.
  • LXXXIIII. Que anbas confradías sean una e todos confrades della y esta sea la de la Cruz.
    Primeramente que la dicha confradía de la Pasión y de la Cruz sea toda una y un solo querpo; y que todos los hermanos que son de qualquiera dellas, sean y queden por hermanos desta una, la qual se a de nonbrar y nonbre la Confradía de la Cruz; y gozen todos y cada uno de las mjsas, previlijios y obras pías, perdones y obras pías, prerrogativas y premjnençias de ambas las dichas confradías; y sean todos hermanos de una mesma confradía, como dicho es, y a los unos y a los otros los traten y honrren como a hermanos de la Cruz.
  • LXXXV. Que se sirva en Sant Françisco como hasta aquí se a hecho.
    Yten. Que esta dicha confradía quede y esté anexa y fundada a la yglesia y monesterio de Señor Sant Francisco, extramuros desta villa, adonde y como a estado y está fundada y anexa la dicha confradía de la Cruz; y en el dicho monesterio se a de servir, acordar y prover lo que le tocare, como sienpre se a hecho.
  • LXXXVI. Que se entierren y digan más misas a los confrades de anbas confradías.
    Yten. Que los que son hermanos de anbas las dichas confradías, a su enterramjento, les lleven un cruçifixo y quatro hachas; y se les digan tres misas a cada uno. Y lo mismo se entienda con las mugeres que ansimjsmo son hermanas de anbas las confradías. Y que la muger que es de algún hermano de anbas las confradías, aunque ella no lo sea, la entierren con el dicho cruçifixo y quatro hachas.
  • img06LXXXVII. Lo que se tiene de hazer con el confrade y su muger que fuere de sólo una confradía.
    Yten. Que el hermano que agora es de una de las dichas confradías no más, le lleven a su enterramjento un cruçifixo y dos hachas y le digan dos misas. Y lo mismo se entienda con las mugeres que son hermanas de una de las dichas confradías y con todos los demás que daquj adelante entraren por hermanos de la dicha cofradía conforme a la ordenança de la confradía de la Cruz.
  • LXXXVIII. Que a los confrades de la Pasión se les entierren criados e otras personas.
    Yten. Que en tanto que bivieren los que agora son hermanos de la Confradía de la Pasión, se guarde con ellos la ordenança de la dicha confradía de la Pasión, que es la otava ordenança que habla açerca de los entierros.
  • LXXXIX. Que se aconpañen a los que fueren condenados a muerte.
    Yten. Que esta dicha confradía de la Cruz, desde agora para sienpre jamás, quede obligada a yr aconpañando con su çera y un cruçifixo a todas las personas que en esta villa fueren condenados a muerte y contra ellos se executare la tal condenaçión.
  • XC. Que se digan bísperas e misa cantadas día de la Transfiguraçión e misa rrezada cada primero domingo del mes.
    Yten. Que las bísperas cantadas y misa cantada que la dicha confradía de la Pasión suele dezir en cada un año el día de la Trasfiguraçión, se digan cada un año para sienpre en el dicho monesterio de Señor San Françisco. Y más se digan para sienpre cada primero domingo de cada mes una misa rrezada en el dicho monesterio demás de la que la Confradía de la Cruz dize cantada, e todas las unas misas e las otras que se an de dezir se digan por todos los hermanos de las dichas confradías bivos y muertos; y que la misa mjsa cantada que la confradía de la Pasión dezía cada mes, no se diga porque en su lugar se a de dezir la dicha mjsa rrezada.
  • img07XCI. Que la rrenta e bienes de anbas confradías sea todo de la de la Cruz.
    Yten. Que toda la rrenta y bienes de anbas confradías sea toda una de la dicha confradía de la Cruz desde oy día en adelante para sienpre jamás; e aya un solo mayordomo e ofiçiales de la dicha confradía de la Cruz como los suelen elejir. E que se guarden e cunplan las ordenanças de la dicha confradía de la Cruz y cada una dellas según y hasta agora se an guardado y están ordenadas.

Una vez suscrito este acuerdo, para darle mayor fuerza legal, suplicaron a don Diego Enríquez de Almansa, obispo de Coria, y a su provisor, el doctor Pedro de Salcedo “sean servjdos de aprovar e confirmar esta concordja y hermandad e todo lo en esta escriptura contenjdo, pues es para serviçio de Djos, Nuestro Señor, e bjen de sus ánymas e conformjdad e paz de los cofrades e vezinos desta villa ”. Para así conseguirlo, el 7 de diciembre de 1561, el mayordomo Francisco Hernández otorgó el siguiente poder:

Sepan quantos esta carta de poder vjeren, como yo Francisco Hernández, mercader, mayordomo que soy de la cofradja de la Cruz de los deçepljnantes, que está e se canta en el monesteryo de Señor San Françisco, estramuros desta noble e muy leal villa de Cáçeres, e vezino que soy de la dicha villa, en nonbre de la dicha cofradja, e como su mayordomo della, conosco e otorgo por esta presente carta que dél otorgo todo mj poder conpljdo, ljbre e llenero e bastante e con ljbre e general adminjstraçión, según que de derecho se rrequjere para más valer a vos Juan Martín Corchuela, vezino desta villa; e a vos Juan de Orjve, e Juan de Garay e Mançio de Herrera, procuradore de causas de la çibdad de Coria, que estades ausente, e a todos juntamente e a cada uno de vos por sy, ynsolidun, espiçialmente para que e nonbre de la dicha cofradja podades pareçer e parescáys ante el muy Yllustre e Reverendjsymo señor objspo de Corja o ante el muy magnífico e muy reverendo señor su provjsor o vesjtador, e pedir que sean servjdos de aprovar e confjrmar una escrjtura de hermandad que oy dicho dja hjzjeron las cofradjas e cofrades de la Cruz e de la Pasyón desta dicha villa, onde se hizjeron toda una, según se contiene en la escriptura que dello se otorgó ante el presente escrivano, a que me rremito, e sobre ello , en jujzjo e fuera dél, podáys hacer e hagáys (siguen las fórmulas de rigor) ”[25].

img08Finalmente, se procedió a la verdadera fusión, con la entrega por parte del mayordomo de la Pasión al de la Cruz de todos los bienes que poseían, conforme a lo prescrito en la mencionada ordenanza nonagésima primera, levantándose el siguiente inventario[26] :

En la muy noble y muy leal villa de Cáçeres, a diez y ocho días del mes de dezienbre de mill y quinientos y sesenta y un años, día de Nuestra Señora de la O, hestando en casa de Diego Pérez de Herrera, mayordomo de la Cofradía de la Pasión, los señores Gonçalo de Monrroy y Pedro Durán de la Rocha y Blas Dias diputados y Françisco Hernandes mayordomo y Françisco Martín Rico alcaldes, todos ofiçiales de la Cruz; y los señores Sancho de Figeroa Castro y Juan de Figeroa y Hernando de Cáçeres y Juan Çervigón diputados y Juan de Ulloa Paredes hescrivano, y el dicho Diego Pérez de Herrera mayordomo y Juan Carrillo y Benito Vara y Cristóval Sánchez Moreno alcaldes todos e ofiçiales de la Pasión y en presençia de mj el dicho hescrivano Antonjo de Orellana, hescrivano de la Cruz, dio quenta el dicho Diego Pérez, mayordomo de la Pasión, de la rrenta que la cofradia de la Pasión tenja y todo lo demás que a la cofradía devían y era a su cargo y tenja rreçibido y gastado:

Pareçe que tiene de rrenta de çensos al qujtar, con tres rreales que tiene perpetuos por hescrituras, ocho mjll y setenta y seys maravedís. Entregó el dicho Diego Pérez las escrituras dello al dicho Françisco Hernández.

Más. Pareçe que se deven a la dicha cofradía de entradas de cofrades y de otras cosas y encomendados siete mill y ochocientos y ochenta y dos maravedís y medio y siete libras de cera, de lo qual dio un memorial a Françisco Hernández mayordomo de la Cruz, de lo qual se le haçe cargo al dicho Françisco Hernández.

Más. Pareçió aver cobrado y rreçibido Diego Pérez ocho mill y setenta maravedís de su mayordomja, el tienpo que lo fue.

Pareçió aver gastado en cosas que cunplía a la cofradía y en quinientos maravedís que conpró de rrenta de çenso al qujtar y de misas y çera y sepolturas de cofrades ocho mill y trezientos y noventa y quatro maravedís Por manera que sacado el gasto del rreçibo alcançó el dicho Diego Pérez por treçientos y veynte y quatro maravedís.

Más. Se le haçe cargo al dicho Françisco Hernández un Cristo y su cruz y caxa.

Más. Unas andas y un paño de veynte y quatreno negro.

Más. Una casulla. Más un pendón de tafetán con su cruz.

Más. Una rropa y una caperuça de paño blanco.

Más. Dos arcas y un cofre onde hestán la çera y las cosas neçesarias.

Más. Seys varas y una canpanilla.

Más. Quatro arandelas. Más la çera que tenja hecha y por libras.

Más. Otra caxa de otro cristo.

Más. Una mesa y un banco.

Más. Una bula de perdones.

Más. Entregaron a mj el dicho Antonjo de Orellana tres libros, dos nuevos y uno viejo de la cofradía de la Pasión. Y porque ansí hes verdad todo lo susodicho y pasó ante mj el dicho hescrivano. Lo firmaron todos los que sabían firmar.

Gonçalo de Monrroy, Pedro Durán de la Rocha, Françisco Hernández, Françisco Martín , Sancho de Figeroa Castro, Juan Gutiérrez de Figeroa y Hernando de Cáçeres, Juan de Ulloa Paredes, Diego Pérez de Herrera, Juan Carrillo, Benito Vara, Blas Díaz Peña, Antonio de Orellana (firmado y rubricado)”.

Por inventarios posteriores sabemos que la mencionada casulla era “de seda negra de bava con su estopa y manípulo”.

Con la fusión, quedó como mayordomo el que lo era de la Vera Cruz, es decir, Francisco Hernández. El secretario de la Pasión, Juan de Ulloa Paredes, sustituyó a Antonio de Orellana, que hasta entonces lo había sido de la Vera Cruz.

A partir de entonces, los cofrades de la Pasión también serían elegidos para desempeñar los cargos, como, por ejemplo, Hernando de Cáceres sastre, designado alcalde nuevo el 3 de mayo de 1563.

Incluso, a algunos les serían respetadas por parte de la Cofradía de la Vera Cruz las preeminencias de que gozaron en la de la Pasión, en especial la referente a los portadores de las insignias, obligación que se protocolizó ante notario: “Yten que por quantoi Luys López de Agyrre e Josepe de Montanos están obligados a llevar los cruçifixos de la dicha cofradja de la Pasyón; y ansymesmo, por quanto Njcolás Muesas está obljgado a llevar el pendón de la dicha cofradía de la Pasjón, que ellos todos tres, en tanto que bjvjeren, lleven los dichos croçefixos e pendón, como están obligados, e por muerte o defeto de qualquiera dellos, el cabjldo de la cofradja de la Cruz provea qyen lo aya de llevar[27].

img09Por este motivo, con vistas a la procesión del año 1562, la primera después de la fusión, el 19 de marzo, “se juntaron a pedimiento de Luis López de Aguirre en las casas donde bive el licenciado Prado, en la Plaça, en cabildo extraordinario”, y “mandaron que con el dicho Luis López se guarde, acerça de el cruçifixo, lo que con él se trató y está asentado en el libro viejo de la Pasión, lo qual es que lleve el Jueves de la Çena el dicho cruçifixo y que sea obligado a lo llevar en todos los entierros que se ofreçieren, so pena de que cada vez que lo dexare de llevar pague una libra de çera; y que el Jueves de la Çena, si él no lo pudiere llevar por algún justo enpedimento, lo provea el cabildo como los demás[28]. Con ello, se revocaba un acuerdo de 2 de junio de 1560, por el que se había asignado vitaliciamente dicho cometido al cofrade Juan de Ulloa Paredes, quien, como ya hemos anotado, había sido secretario de la Pasión y lo era a la sazón de la Vera Cruz: “por quanto Francisco Durán, por no cumplir las condiciones con que se le dio el cristo, según arriba está dicho, hizo dexación dél; y Gaspar Fernández no lo quiso con ciertas condiciones con que los señores del cabildo se lo davan; se dé al señor Johan de Ulloa Paredes para que todos los días de su vida lo lleve las noches del Jueves Sancto en la processión de la disçiplina, conque sea obligado a llevarlo en todas las demás processiones que se hagan entre año, en que se llevan todos los cristos, como las que se hazen el día de la Cruz o el día de Sant Francisco…[29].

El 24 de abril de 1564, el mayordomo Martín Delgado y el escribano Juan de Ulloa presentaron dicha fusión y sus acuerdos con rango de ordenanza a la aprobación del doctor Pedro de Salcedo, visitador general del obispado de Coria, quien, una vez examinadas, las aprobó el 27 en nombre del obispo don Diego Enríquez de Almansa[30].

En el momento de la agregación, la cofradía de la Pasión gozaba de saneados ingresos, ya que contaba con una renta fija de 8.076 maravedís anuales, cantidad suficiente para atender los gastos de funcionamiento.

Las únicas cuentas que conocemos son las que rindió Diego Pérez de Herrera con motivo de la fusión, en las que si bien alcanzó a la cofradía en 324 maravedís, aún estaba pendiente el cobro de 7.882 y medio de entradas de cofrades, encomendados y de otras cosas.

Gracias a dicha anexión, la Vera Cruz vio remontar sensiblemente sus ingresos.

img10No obstante la competencia y rivalidad, ambas compartían muchos hermanos comunes, lo que tampoco resulta extraño, dado que era frecuente, y lo sigue siendo hoy en día, la pertenencia de una persona a diversas hermandades. El número de cofrades de la Pasión iba en aumento, habiendo ingresado varios, incluso en el año de la fusión, en fecha muy próxima a la misma, de tal modo que, según señala el inventario arriba transcrito, el mayordomo de la Vera Cruz se hizo cargo de cobrar lo que aún se debía al de la Pasión por este concepto.

Mas, ¿cuáles fueron las ordenanzas de la Pasión? Aunque no han llegado hasta nosotros, sin embargo a través de las conservadas por otras hermandades cacereñas, podemos reconstruir parcialmente las de la Pasión, al menos todas aquellas que eran comunes, habida cuenta de las estrechas similitudes en lo atinente a la organización y actividades que observaban. Las específicas se infieren del análisis de los documentos preservados.

La principal, conforme a la advocación elegida, consistía en el fomento del culto y devoción a Nuestro Señor Jesucristo por medio de su redentora pasión, a través de la ascética práctica de la disciplina pública.

A este fin, en la noche del Jueves Santo organizaba una procesión, muy similar a la contemplada en las ordenanzas de la Vera Cruz, de las que nos servimos para describir la de la Pasión: a la hora señalada, concurrirían al convento de Santo Domingo los cofrades; los penitentes, con sus aparejos de disciplina; los de luz, con sus hachas. Unos y otros, en dos filas, seguían tras el crucifijo que encabezaba el cortejo, anunciado por el sonido de los añafiles. La comunidad dominica lo cerraría. La carrera discurriría por las cuatro parroquias de la villa de Cáceres, donde hacían estación. Una vez concluida, en el claustro conventual, se procedería al lavatorio de los disciplinantes.

En muchas poblaciones de España, e incluso de Francia, las cofradías de la Pasión asumieron la representación plástica de dicho misterio de la vida de Cristo. Como ejemplo de las españolas, incluimos el de la cofradía homónima de Valladolid, cuya procesión contaba con varios pasos, alumbrados por hermanos de hacha y numerosos disciplinantes[31]. Así, a comienzos del siglo XVII, describió el portugués Pinheiro da Vega el desarrollo del cortejo penitencial vallisoletano, no muy diferente, como hemos visto, a excepción de la presencia de pasos, de los que organizaban las cofradías cacereñas de la Cruz y la de la Pasión: “iba delante un guión de damasco negro con dos puntas de borlas, que llevaban dos hermanos vestidos de negro; dos trompetas destempladas con los rostros cubiertos y enlutados, que mueven a mucha compasión y tristeza; un hermano con una cruz dorada, de tablas delgadas, y dos hachones; 400 disciplinantes, otros 400 hermanos de la cofradía, vestidos de bocací negro …[32].

En el siglo XVIII, en la ciudad de Perpiñán, perteneciente ya al reino de Francia, la Cofradía de la Sangre, que aún perdura y mantiene la organización de los cortejos penitenciales, el desarrollo de la procesión era muy similar: “La procession sortait de l’église à dix heures du soir, parcourait toute la ville, entrait dans plusieurs églises qui sont toutes très illuminées ce jour-là dans tout le Roussillon et rentrait à quatre heures du matin. Elle était ouverte par deux trompettes et un porte-sonnette, habillés de rouge, deux bannières noires où étaient peints les instruments de la Passion, portées par deux pénitents noirs et un grand nombre de pénitents avec des cierges de cire rouge; on portait à la suite une grande croix, à laquelle étaient attachés les intruments de la Passion. Venait ensuite un étandard noir, porté par des Regidors.[33]. Tras de los pasos, figuras bíblicas, compañía de romanos y demás fastos barrocos añadidos, el cabildo eclesiástico cerraba la procesión.

Asimismo, ocurría en muchas otras localidades francesas, tal el Puy, donde no imperaba la influencia hispana como en la catalana Perpiñán:

En l’année 1584, et sur le temps de caresme, le sieur de Senetaire, évesque du Puy, esmeu d’une grande devoction, introduisit et dressa une compaigne de pénitent, vestus de l’habit blanc, en nombre d’environ Cent, tant écclesiastiqs, de la noblesse que d’autres habitants de la ville, ayant dressé leur chapelle et esglise pour fère leur office en l’esglise Saint Pierre le Vieux. Commençarent le soir du Jeudi saint à fère leur procession par la ville, visitant les esglises en gaignant les pardons, chacun des dicts pénitents portant une torche allumée de cire vierge à la main, chantant les litanies accompaignés de la musique de l’ésglise Notre-Dame, en grande dilection. Et pour autant que le nombre des Pénitents s’augmentait de jour à l’aultre, leur esglise se trouva petite”.[34]

Los disciplinantes llevaban, como advierte el inventario, “una rropa y una caperuça de paño blanco”, sin ningún tipo de señal que permitiera identificar al penitente, como prescriben las ordenanzas de la Cruz. Este atuendo responde a un estereotipo universal. Así describe el abbé Cortade el que se usaba en Francia:

Les Flagellans étaient habillés de blanc; ils portaient une grande capuche de cinq pieds de haut, terminée en pain de sucre qui laissait tomber sur le visage un linge percé de deux trous, un corset, un jupon court et bouffant, ce dernier quelquefois à trois rangs de falbalas et quelquefois l’un et l’autre bordés de rubans noir et des souliers blancs; ce corset avait sur le dos une très large ouverture où la peau paraissait à nu; c’est sur cette partie qu’ils frappaient avec une grande et épaisse discipline de fer, armée de petites étoiles d’argent; le sang coulait et c’était un titre d’honneur que d’en avoir beaucoup sur les falbalas.[35]

La de la Pasión, como tantas otras de Cáceres, concedía al hijo mayor del cofrade difunto el privilegio que se decía de “heredar la cofradía”, es decir, de ser recibido como hermano por una menor limosna de ingreso dentro del plazo de un año desde el fallecimiento de su progenitor. Así lo testimonia la renuncia formulada por Diego López de dicho derecho en beneficio de su hermano, fechada el 23 de abril de 1564:

Sepan quantos esta presente escritura de rrenunçiaçión vieren como yo, Diego López, hijo de Pedro Sánchez, sastre, difunto, questé en gloria, vezino que fue de la noble y muy leal villa de Cáçeres, otorgo y conozco por esta presente carta e digo que, por quanto yo soy cofrade de la confradía de la Pasión, que se fundó e ynstituyó en la dicha villa de Cáçeres, la qual dicha cofradía está ya ynclusa en la cofradía de la Cruz de los Desçiplinantes de la dicha villa de Cáçeres; e yo soy hijo mayor del dicho mj padre, e soy vezino e morador en el lugar de Salvatierra, término e jurisdiçión de la villa de Montanches, y casado en el dicho lugar de Salvatierra; e yo no entiendo bivir en la dicha villa de Cáçeres nj puedo servir la dicha cofradía. Por tanto, digo que, de mi propia, libre, agradable, espontánea voluntad; digo que rrenunçio, doy, çedo y traspaso el dicho ofiçio de tal cofrade de la cofradía de la Pasión en vos, Pedro Sánchez, sastre, mi hermano, vezino de la dicha villa de Cáçeres, questáys presente, e todo el derecho e açión , título y rrecurso que a ser tal cofrade tengo, para siempre jamás; e quiero y tengo por ser rraydo e tildado del libro de la dicha cofradía e pongan y escrivan en él a vos, el dicho Pedro Sánchez, mj hermano, para que vos sirváis el dicho ofiçio de tal cofrade; e ganéys, e gozéis de las graçias, mysas e sacriçifiçios (sic) o todo lo demás que yo, como tal cofrade, podía ganar; e podáys paresçer en el cabildo de la dicha cofradía de la Cruz, y presentar esta escriptura, y pedir el cunplimiento de ella, e por virtud de ella os rresçiban por tal cofrade e os asienten en el libro de la dicha cofradía y seays avido y tenydo por tal [36].

img11Especial cuidado dedicaron todas las hermandades a la atención espiritual de los cofrades vivos y difuntos, mediante la celebración de misas y sufragios por sus almas. La de la Pasión reservaba para tanto piadoso fin de rogar por sus almas el primer domingo de cada mes, en que ofrecía una misa cantada.

Como era norma y costumbre, asistía a los funerales del cofrade difunto con el cristo de los entierros alzado, el pendón negro, y hachas encendidas para acompañar los despojos mortales desde la casa a la parroquia donde hubisese de ser enterrado, celebrando honras corpore insepulto por los cofrades, sus familiares y criados. Diego Hernández, mercader, en su codicilo de 1 de febrero de 1576, recordaba, según la norma imperante en los testamentos de la época, dicha obligación:

Yten. Digo y declaro que yo soy cofrade de las cofradías siguientes: de la cofradía de la Cruz y de la Pasión, y de la cofradía del Santísimo Sacramento de Señor San Juan, de la cofradía del Dulce Nonbre de Jesús, de la cofradía de las Ánimas, de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, de la cofradía de Santo Dominto el Viejo, de la cofradía de los Mártires. Mando que todas me entierren, como es costunbre[37].

Al igual que en las restantes hermandades cacereñas, los cofrades estaban obligados a asistir al entierro de aquellas personas que, en sus testamentos o in articulo mortis, se encomendaban a la cofradía. La de la Pasión siguió también el ejercicio de esta costumbre tan arraigada en Cáceres. Así, lo evidencian las últimas voluntades del célebre platero flamenco Jacques de la Rua, natural de Gantes y avecindado en Cáceres, villa donde desarrolló gran parte de su actividad de orfebre, otorgado el 14 de mayo de 1559, ante el escribano Antonio Gutiérrez:

Mando que me entierren de la Cofradía de la Pasión desta villa de Cáçeres e se pague por ello a los cofrades lo que fuere costunbre[38].

El protocolo de fusión nos ofrece, empero, las singulares, a las que no quiso renunciar, de tal modo que, durante siglos, las asumiría como propias la Vera Cruz.

La de la Pasión se resistió a abandonar una de sus principales obras de misericordia, el acompañamiento a los reos en el momento de su ejecución pública en la picota. La de la Vera Cruz se subrogó en esta práctica, lo que le ocasionaría años después sendos pleitos con la cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia, que era la encargada desde tiempo inmemorial de dicho cometido y de hacerse cargos de los restos mortales para, por amor de Dios, darles cristiana sepultura y aplicar misas por el eterno descanso de su alma.

img12El 12 de junio de 1569, “porque agora la cofradía de Cruz desta villa se a entrometido a querer enterrar los tales ajustiçiados e por qujtar pleytos y diferençias entre anbas a dos cofradías ”, llegaron al siguiente acuerdo: la de la Cruz, con su crucifijo y hachas, acompañaría al reo desde la cárcel hasta el rollo; una vez ajusticiado, la de la Misericordia, con permiso de la justicia, se haría cargo de los despojos mortales para inhumarlos. En el caso de que el cuerpo del ajusticiado, para escarnio público, hubiere de permanecer en la horca, ambas cofradías lo acompañarían al unísono y pedirían limosna para las misas. Dicho acuerdo fue elevado, por parte de la Misericordia, al rango de ordenanza, la trigésima segunda[39].

Pese a este acuerdo salomónico, en 1590, se suscitaron nuevas diferencias “sobre el aconpañar los onbres que son condenados por la justiçia ajustiçiaren esta villa”. Para solventarlas y evitarse las costas judiciales, el domingo 4 de febrero, reunido en la iglesia de Santiago el cabildo de la Misericordia, tras haber convenido aplazar por un espacio de treinta días el pleito, delegaron en Bartolomé Martín Cubillo y Miguel Gutiérrez con la finalidad de que se reunieran con los representantes nombrados por la Vera Cruz, el mercader Francisco Hernández (quien fuera mayordomo en el momento de la fusión) y el sastre Pedro González. La solución fue rápida, pues al día siguiente, la cofradía de la Misericordia, congregada nuevamente en cabildo, aceptó lo pactado por los representantes, asentándolos en el libro de Ordenanzas[40]:

En quanto a lo que piden las dos personas diputadas por la confradía de la Cruz, que aconpañen entrambas cofradías al justiçiado o justiçiados que se justiçiaren dende la cárçel hasta el palo o Rollo donde se uvjere de justiçiar, la confradía de la Mjserjcordia lo conçede e açeta que danbas confradías salgan con él y que cada una confradía ponga dos onbres, como suelen poner, e pidan su ljmosna para el tal justiçiado y se parta como hasta aquj se a hecho.

Y en quanto a lo que piden del entierro, se les dé parte de la ljmosna que a el tal entierro se pide e junta, la confradía de la Mjserjcordia es contenta con tanto que la dicha confradía de la Cruz ponga persona o personas que pidan con los que la Mjserjcordia pusiere y con que desta ljmosna se a de sacar para el gasto de la sepoltura e mortaja y lo que sobrare se parta hermanamente como de demás arriba dicho, con tanto que no venga la confradía de la Cruz a tal entierro nj entierros ni sea obligada a venjr, sino sola la Mjserjcordia; y asimesmo que si, en algún tiempo, fuere menester alguna rropa para los tales justiçiados, se saque e conpre a costa de danbas confradías …[41].

La cofradía vallisoletana de la Pasión, fundada en 1531, y por ende también más moderna que la de la Vera Cruz de la capital castellana, se dedicaba, entre otras obras piadosas a “pedir limosna en la Plaza Mayor para asistir a los que iban a ser ejecutados por la justicia y retiraba de las entradas de la ciudad, para darles tierra, los restos de los descuartizados[42]. Peculiaridad que compartía con su homónima cacereña.

Asimismo, la Vera Cruz cacereña, que con anterioridad a la fusión celebraba como fiestas de instituto el día 3 de mayo, Invención de la Santa Cruz, y el día de San Francisco, perpetuaría la fiesta principal de la cofradía de la Pasión, la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo en el monte Tabor. Cada 6 de agosto durante varios siglos, casi hasta los albores del XX, en el rigor de la canícula cacereña, la conmemoraría, primero en el convento de San Francisco y, tras la desamortización, en el templo de San Mateo, presidiendo la celebración la imagen del Señor orando en el huerto, insignia que se incorporó a la cofradía en 1701. Para dicha ocasión, se trocaba la túnica morada por una blanca y se la alumbrada con seis velas, a la manera de la fiesta principal del 3 de mayo[43].

img13El color adoptado por la cofradía de la Pasión fue el negro, en señal de luto por la muerte de Nuestro Señor. Tal vez de ahí, deriven los hábitos negros de los hermanos de hacha que, durante siglos, fueron la seña de identidad de la cofradía de la Cruz, hoy en día sustituidos por el color morado. La primera referencia que hasta el momento hemos hallado de la utilización de túnicas negras se remonta al 22 de marzo de 1587, Domingo de Ramos, en que reunidos en la parroquial de San Juan, el cabildo “acordó y mandó por los dichos ofiçiales que, de aquí adelante, para siempre jamás, lleve el primero estandarte desta cofradía, en las proçesiones de la diçiplina que se hizieren, un cavallero de los tres que fueren diputados de hacha, ofiçial de aquel año, y se eche suertes entre ellos; y al que le cupiere la suerte, lo lleve, el qual tiene de llevar y lleve vestida una túnica negra. Y las demás personas que llevaren las varas para rregir y governar la tal proçesión, lleven ansimjsmo vestidas túnicas negras y todos los rostros descubiertos y sombreros en la cabeça, y que no lleven espadas nj dagas ni otra arma alguna[44].

img14Por los sucesivos inventarios, sabemos que la casulla y pendón eran igualmente negros. Tal vez, reminiscencia de aquel “pendón de tafetán con su cruz” que el mayordomo de la Pasión entregó al de la Cruz sea el prototipo del que en nuestros días desfila en la procesión del Jueves Santo, de damasco negro aspado de una cruz carmesí.

La cofradía tenía un carácter general, sin limitación de números de hermanos ni de extracción social. Las mujeres podían pertenecer, aunque, como en las restantes hermandades cacereñas, para lucrarse de las indulgencias contenidas en la bula de los perdones mencionada en el inventario y de los sufragios por sus almas.

La regían un mayordomo, cuatro diputados e igual número de alcaldes. A tenor de los nombres conservados, esta cofradía hacía reserva de oficios por estamentos entre los diputados, gozando los hidalgos del privilegio de la mitad de los cargos.

Oficiales de la Cofradía de la Pasión
Año Mayordomos Diputados Alcaldes Escribanos
1559-60 Miguel Sánchez Samuscado, sastre Juan Carrillo, Benito Vara, Cristóbal Sánchez Moreno
1560-61 Alonso Hernández, zapatero Rodrigo Vara, Antonio Cano Luis Hernández, Diego Martín,Pedro Martín Luis Delgado
1561 Diego Pérez de Herrera, mercader Sancho de Figueroa Castro, Juan de Figueroa, Hernando de Cáceres, Juan Cervigón el viejo Cristóbal Sánchez Moreno sastre, Juan Carrillo herrador, Benito Vara zapatero, Antonio Pérez sastre Juan de Ulloa Paredes

Tras el fallecimiento de los últimos hermanos de la Pasión, sólo quedaron perpetuadas algunas reminiscencias, sentidas como propias por la Vera Cruz, perdiéndose en el decurso de los años el recuerdo de la efímera existencia de la cofradía de la Pasión.

Curiosamente, por el año de 1565, se hallaba de paso el toledano Jerónimo Gutiérrez, el cual “tiene y trae a su cargo un rretablo con ynsignias de la pasión de Jesuchristo, con el qual, mostrándolo en las çibdades, villas e lugares onde anda y está lleva preçio de dineros e yntereses. E trae dos cavallos e un asno en que lo lleva”, con el que hacía representaciones. El 4 de junio, se asoció con Pedro Martínez, vecino de Pamplona , a quien, por 65 ducados de oro, hizo “su conpañero y le vende y le da la mitad de dicho rretablo y bestias en que lo trae para que sea suyo la mitad de todo ello en propiedad y posesión y goze de la mitad del benefiçio e provecho que dello se oviere”. Este mismo día, Pedro Martínez se concertó con el salmantino Alonso de Vega “para que ande en su conpañía e juegue el dicho retablo”, “ande e vaya con él a las partes e lugares onde él fuere; y en ellos y en las que más fuere neçesario para provecho, tiene el dicho Alonso de Vega a de jugar el dicho rretablo e hacer en ello y en todo lo que fuere más neçesario en serviçio e abmento de su compañía e ganançia[45]. Quizá la contemplación de este espectáculo evocara en los cacereños el recuerdo de la extinta cofradía de la Sagrada Pasión del Señor.


NOTAS:

[1] HURTADO, Publio: La Parroquia de San Mateo de Cáceres y sus agregados. Imprenta la Minerva. Cáceres, 1918. Págs. 82-83.

[2] RUBIO ROJAS, Antonio: Cáceres, Semana Santa, 1990. Pregón. Editorial Guadiloba. Año 1990. pág. 13.

[3] RUCQUOI, Adeline: “La cofradía de la Santa Sangre de Brujas” in Las Cofradías de la Santa Vera-Cruz. Actas del I Congreso Internacional de Cofradías de la Santa Vera Cruz. CEIRA-4. Sevilla, 1995. pág. 277.

[4] SÁNCHEZ HERRERO, José: “Las cofradías de Semana Santa de Sevilla durante la modernidad. Siglos XV a XVII” in Las Cofradías de Sevilla en la modernidad. Universidad de Sevilla, 1998. pág. 52:

Son éstas (las cofradías de la Vera Cruz),en la mayoría de los lugares, las primeras cofradías de Semana Santa conocidas y de las que se hace mención, al mismo tiempo que se las califica en la posteridad como más antigua. Son éstas, en toda Castilla con Andalucía y Murcia, las primeras cofradías penitenciales de Semana Santa que incorporaron la disciplina, flagelación o cofrades de sangre. 

[5] ARCHIVO DE LA DIÓCESIS DE CORIA-CÁCERES (A. D.). Parroquia de San Mateo de Cáceres (S.M) .
En la catalogación que del Archivo Parroquial de San Mateo realizara don Pedro Rubio Merino figuraba con la signatura 94(35) y así se refleja en su obraInventario de Archivos extremeños. Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Badajoz, 1993.

[6] A.D. S. M. En la catalogación de Rubio Merino, 95(36).

[7] PULIDO Y PULIDO, Tomás: Notas para la Historia de Cáceres. Institución Cultural “El Brocense”. Cáceres, 1991. pág. 28.

[8] ARCHIVO HISTÓRICO PROVICIAL DE CÁCERES (A. H. P.) . Protocolos de Diego Pacheco. Caja 4.100. Año 1550. Cuaderno II.

[9] A. D. S. M. Libro nº 120: Ymbentario de papeles pertenecientes a la cofradía de la Santa Vera Cruz, realizado por el presbítero don Simón Benito Boxoyo. En el legajo 1, se extracta el contenido de los autos y sentencia del metropolitano de Salamanca, pronunciada el 25 de mayo de 1626, en el pleito que siguieron las cofradías del Santo Crucifijo de Santa María y la Vera Cruz, por la que amparó a ésta para que hiciera “su fiesta el día de la Santa Cruz de mayo en el combento de San Francisco, sin que otra cofradía ni comunidad la pudiese hacere en Cáceres en ninguna iglesia en el mismo día”.

[10] A. H. P. Protocolos de Benito González. Caja 3.818. Año 1556. Cuaderno I.

[11] Ibíd. Cuaderno II.

[12] Ibíd. Protocolos de Sancho Giménez. Caja 3.943. Año 1559.

[13] Ibíd.Protocolos de Benito González. Caja 3.819. Año 1560. Cuaderno I. El 23 de julio de 1562, Diego Durán, clérigo presbítero, trocó con Juan Trigueros Blanco y su mujer Catalina Durán un huerto en la ribera por una casa con corral al Cementerio de Santiago, linde casa de Pantoja y la de Sancho de Figueroa y con corral del dicho Diego Duran, sobre la que pesaban, entre otros, 500 maravedís a favor de la cofradía de la Pasión que estaba aneja a la de la Cruz (Ibid. Protocolos de Diego Pacheco. Caja 4.113).

[14] Ibíd. Protocolos de Cristóbal de Cabrera. Caja 4.417. Año 1560. Cuaderno I. El 12 de julio de 1589, ante el escribano Pedro López (Ibíd. Caja 3.974. fols. 369 y v.), la cofradía de la Cruz “en quien se yncluyó la dicha cofradía de la Pasyón”, requirió a Blas García para que reconociese este censo, impuesto sobre las casas, situadas en la calle de Solanas, que hubo comprado a los mencionados Antonio Sánchez y Ana Rodríguez, las cuales traspasó, libres de toda carga, al licenciado Juan Moreno clérigo, cuya madre Catalina Jiménez la Centena las habitaba a la sazón.

[15] Ibíd.

[16] Ibíd. Protocolos de Benito González. Caja 3.819. Año 1560. Cuaderno I.

[17] Ibíd.Cuaderno IV.

[18] Ibíd. Caja 3.820. Año 1561. Cuaderno II.

[19] Ibíd. Protocolos de Antonio Gutiérrez. Caja 3.909. Año 1561. Cuaderno II.

[20] Ibíd. Protocolos de Sancho Giménez. Caja 3.942. Años 1556-1558.

[21] Ibíd. Protocolos de Martín de Cabrera. Caja 3.637. Año 1589, 15 de julio.

[22] Ibíd. Protocolos de Sancho Giménez. Caja 3.944. Años 1560-1562.

[23] A. H. P. Protocolos de Pedro de Grajos. Caja 3.926. Año 1561, cuad. III.

[24] A.D.S.M. Libro nº 121. op. cit. fols. 15-16.

[25] A. H. P. Protocolos de Pedro de Grajos. Caja 3.926. Año 1561. Cuaderno III.

[26] A. D. S. M. Libro 121, op. cit … fols. 77 y vº.

[27] A.H.P. Protocolos de Pedro de Grajos. Caja 3.926. Año 1561. Cuaderno III.

[28] A.D.S.M.Libro nº 121. op. cit. Fol. 135.

[29] Ibíd. Fol. 134.

[30] A. D. S. M.Libro nº 121. op. cit. fols. 16 y vº.

[31] VAL, José Delfín y CANTALAPIEDRA, Francisco: Semana Santa en Valladolid. Pasos, Cofradías, Imagineros .Valladolid, 1990. pág. 288.

[32] http://www.geocities.com/sagradapasion/Menuhistoria.htm. Página Web Oficial de la Cofradía de la Sagrada pasión de Cristo de Valladolid.

[33] CORTADE, Abbé Eugène: “Las cofradías de la Pasión en el Rosellón catalán” in Las Cofradías de la Santa Vera-Cruz…. op. cit. Pág. 312. Traducción: La procesión salía de la iglesia a las diez de la noche, recorría toda la ciudad, entraba en varias iglesias, que están todas muy iluminadas ese día en todo el Rosellón , y regresaba a las cuatro de la mañana. La encabezaban dos trompetas y un muñidor, vestidos de rojo; dos banderas negras en las que estaban pintados los instrumentos de la Pasión, portadas por dos penitentes negros y un gran número de penitentes con cirios de cera roja. A continuación, era portada una gran cruz, a la que se habían incrustado los instrumentos de la Pasión. Seguidamente, venía un estandarte, llevado por Regidores.

[34] LEROU, Paule et DEBERT, Aline: “Le culte de la Croix et de la Passion en France” in Las Cofradías de la Santa Vera-Cruz…. op. cit. Pág. 297. Traducción: En el año de 1584, y en tiempo de Cuaresma, el señor de Senetaire, obispo del Puy, movido de una gran devoción, introdujo y erigió una compañía de penitentes, vestidos de blanco, en número aproximado de Ciento, tanto eclesiásticos, de la nobleza como de otros habitantes de la ciudad, habiendo erigido su capilla e iglesia por hacer su oficio en la iglesia de San Pedro el Viejo. Comenzaron la noche del Jueves Santo a hacer su procesión por la ciudad, visitando las iglesias ganando los perdones, llevando cada uno de dichos penitentes una antorcha alumbrada de cera virgen en la mano, cantando las letanías acompañados de la música de la iglesia de Santa María, con gran dilección. Y en tanto que el número de penitentes aumentaba de un día para otro, su iglesia resultó pequeña.

[35] CORTADE, Abbé Eugène: “Las cofradías de la Pasión en el Rosellón catalán” in Las Cofradías de la Santa Vera-Cruz…. op. cit. Pág. 313. Traducción: Los flagelantes iban vestidos de blanco; llevaban una gran capucha de cinco pies de alto, terminada en forma de cono que dejaba caer sobre el rostro un lienzo horadado con dos agujeros, un corpiño, un jubón corto y ahuecado, este último a veces con tres filas de volantes y algunas veces ambos bordados con cintas negras y calzados blancos; dicho corpiño tenía en la espalda una amplia abertura donde aparecía la piel desnuda; sobre esta parte golpeaban con una gran de y espesa disciplina de hierro, armada de pequeñas estrellas de plata; la sangre manaba y era un honor llevar mucha en los volantes.

[36] A. H. P. Protocolos de Cristóbal de Cabrera. Caja 4.419. Año 1564.

[37] Ibíd. Protocolos de Alonso de Figueroa. Caja 3.787. Testamentos. 1573-1581.

[38] Ibíd. Protocolos de Antonio Gutiérrez. Caja 3.909.

[39] A. D. PARROQUIA DE SANTIAGO DE CÁCERES. Libro nº 69: Ordenanzas de la Cofradía de la Misericordia. 1464-1826. fols. 5vº-6vº .

[40] Ibíd. fols. 13-15.

[41] Ambas escrituras, las hemos transcritos en su totalidad en nuestra Ponencia presentada a los XXVI Coloquios Históricos de Extremadura , celebrados en el año 1997, bajo el título “Esbozo para el estudio de las ordenanzas fundacionales de tres cofradías cacereñas”. Págs. 296-312.

[42] GARCÍA GUTIÉRREZ-CAÑAS, Mariano: “Esplendor, ocaso y resurrección. Las Procesiones vallisoletanas de Semana Santa. Siglos XVI al XX ”. Ayuntamiento de Valladolid. 2000. pág. 19.

[43] Sobre la existencia y avatares de esta imagen, hemos dado noticias en diferentes ocasiones. En 1987, con motivo de la preparación del libro La Pasión según Cáceres, realicé numerosas consultas en el Archivo Parroquial de San Mateo e investigaciones de campo para hallar el paradero de esta efigie, olvidada ya de la memoria colectiva de los cacereños. Doña Avelina Pérez, natural del Casar, me relató que su abuelo, siendo mayordomo de la Vera Cruz, la trasladó en una carreta desde Cáceres. En el Casar permaneció hasta su cesión a Santiago del Campo. De todo ello, informé públicamente a través del Periódico Extremadura en sendos artículos bajo el título “Viejas imágenes de nuestra Semana Santa” que aparecieron a comienzos de marzo de 1989. Dichos artículos sirvieron de revulsivo, hasta el punto de suscitarse el interés por rescatar de su triste sino esta imagen que había pertenecido al acervo religioso de Cáceres y de las localidades vecinas. En dicho año, un grupo de personas solicitamos licencia al Obispado para desenterrarla, lo que no tuvo lugar por la oposición de los vecinos. En 1993, la entonces Junta Directiva de la Cofradía del Cristo del Amor de Cáceres, se puso en contacto conmigo para reanudar el rescate de la imagen. El entonces mayordomo inició las gestiones en el obispado. Tal vez la casualidad hizo que otro grupo de personas emprendieran poco después gestiones colaterales para lograr este fin. El caso es que en la mañana del domingo 15 de enero de 1994, se procedió, con la asistencia del Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías y de todos los promotores, a su exhumación, siendo esta imagen del Señor del Huerto, como se puede apreciar por la fotografía que realicé e incluyo como documento gráfico de este trabajo, la mejor conservada de cuantas aparecieron. No obstante, la hipótesis de una costosísima restauración hizo desistir de la idea de recuperarla, siendo nuevamente enterrada. Esta es, grosso modo, la génesis y desarrollo de los acontecimientos que, alguno de los que se agregaron con posterioridad, pretende monopolizar personalizándolos desmedidamente.

[44] A. D. S. M.Libro nº 121. op. cit. Fol. 142.

[45] A. H. P. Protocolos de Antonio Gutiérrez. Caja 3.910. Año 1565.

Oct 012003
 

Teodoro Martín Martín.

Producida la expulsión de los monjes de su Convento tiene lugar la incautación y venta por el Estado de sus bienes muebles e inmuebles y su aplicación a la extinción de la Deuda Pública. Quizás sea este uno de los capítulos más desconocidos de la Historia de Yuste. Para su análisis nos han sido de gran valor las siguientes fuentes documentales:

En el A.H.N. de Madrid los fondos de Hacienda, en especial los que produjo la Junta Nacional del Crédito Público en 1820-23,así como los expedientes de funcionarios públicos a partir de los índices elaborados por A. Matilla Tascón. También los de pensiones a exclaustrados.

En El A.H.P. de Cáceres hemos consultado los protocolos notariales correspondientes a los partidos de Navalmoral de la Mata, Plasencia y Trujillo, así como la sección Bienes Nacionales. Ha sido también de especial utilidad la sección Hacienda y dentro de ella la Serie clero, en la que hemos hallado 13 expedientes. Así mismo se pueden encontrar referencias interesantes en el fondo V. Paredes.

En el A.H.P. de Toledo hemos consultado los protocolos notariales correspondientes a las ventas judiciales del partido de Oropesa, del que dependían Valdeverdeja y Puebla de Naciados en 1820-23.

En el A. Municipal de Trujillo hemos visto los protocolos del periodo, con escaso éxito por cierto a la hora de encontrar documentación específica, y los planos de términos de dehesas que nos han servido en parte para paliar la ausencia de ventas judiciales. Algunos documentos sobre contribuciones en el municipio nos han servido para contrarrestar la ausencia de información en los protocolos.

¿Qué sabemos hasta ahora de la desamortización de Yuste ?En verdad poco, la bibliografía existente nos dice que “a manos de particulares pasaron los bienes que en la comarca de la Vera y los partidos de Trujillo o Plasencia pertenecieron al Monasterio”[1]. Es preciso pues abordar con la profundidad que nos posibilita la documentación existente este importante capítulo.

Lo primero por lo que tenemos que preguntarnos es la legislación que regula estas operaciones. De todo el cúmulo de normativas que se dieron durante la revolución liberal a nuestra institución le afecta, en especial, la del Trienio Liberal y la del periodo mendizabalino. Estas con menor incidencia.

Es la ley de monacales de 1º de Octubre de 1820, que suprime los monasterios en su artículo primero, la que afecta a la orden jerónima. Por su art. tercero liberaba a los beneficios eclesiásticos de la dependencia monástica haciéndoles depender de los ordinarios. Por el 23 los bienes de aquellos se aplicarían al Crédito Público[2]. Casi todo el patrimonio de Yuste es vendido en aplicación de esta ley del Trienio. Complementario fue el decreto de 25 de Octubre del año citado y el de las Cortes Extraordinarias de 18 de Diciembre de 1821 por el que los censos se podían redimir con 2/5 de créditos de capitalización y 3 encréditos con interés, y comprarse a su tiempo lo mismo que los otros bienes nacionales[3].

Al producirse la vuelta del Absolutismo en 1823 se anuló lo vendido en el Trienio, invalidándose las ventas realizadas sin indemnizar a los compradores. Estos volvieron a recuperar lo comprado por el decreto de 3 de Septiembre de 1835, que mandaba devolver a sus antiguos titulares los bienes nacionales adquiridos en los años veinte. Otra disposición de 25 de Enero de 1837 ratificaba la devolución (art. 1º) y regulaba los pagos de plazos aún por concluir (art. 4º).

A muy pocas fincas de Yuste le afectó la legislación de Mendizábal. Sólo algunos censos y los bienes que compró el Banco de San Carlos fueron de nuevo subastados. El decreto de 19 de Febrero de 1836 regulaba las ventas estableciendo una reglamentación específica que se completó con la real instrucción de 1º de Marzo del mismo año. A destacar que las enajenaciones las llevaría a cabo la Dirección General de Rentas y Arbitrios de Amortización y que la iniciativa de tasación era de los particulares, que serían los que abrían el procedimiento de venta. Al contrario que en el Trienio en el que tasación y subasta eran iniciativa del Estado. El pago se podría hacer en deuda consolidada o en dinero efectivo, frente a sólo en deuda pública que exigía la normativa del Trienio.

Se estima que los compradores de aquel periodo fueron 7679 individuos y que las fincas rematadas ascendieron a 25177.El precio de tasación fue de 449.899423 reales y el de remate 1045.609788 reales. Dado que en esta desamortización se vendieron fincas de monasterios y algunos conventos, más bien pocos, hemos de subrayar la buena acogida que tienen los remates, los cuales doblan el precio de la tasa[4].

Como ya dijimos la iniciativa de las ventas fue de la Administración. La Junta Nacional del Crédito Público en Madrid, junto a los intendentes de las provincias y los comisionados de aquella fueron los motores de la puesta en venta de los bienes incautados. Papel importante cupo en este procedimiento a los ayuntamientos. Hemos hallado en el Archivo Municipal de Trujillo informes y notas del Consistorio sobre las propiedades de Yuste, con el estado de sus arrendamientos y plazos en que cumplen, todo ello dirigido al Ministerio de Hacienda a fin de que se proceda a su tasación y remate[5].

Con la información que los consistorios y los intendentes proporcionaban a la J.N. del Crédito Público, ésta elaboraba las listas de fincas con su tasación y fecha de remate. Hemos hallado los documentos manuscritos de envío de la referida Junta a las publicaciones periódicas que anunciaban las ventas (Gaceta de Madrid primero y después el Boletín de Oficio del Crédito Público).Coinciden totalmente los envíos con los anuncios de subastas que se publican, al menos en los que hacen referencia a Yuste. Veamos los anuncios y tasa de las propiedades de la institución que estamos estudiando.

Remate el 24 de Marzo de 1821 en la ciudad de Trujillo[6]

rls
La parte creciente y menguante de la dehesa de Palacio de Enmedio 150000
La parte creciente y menguante de la dehesa de Baq. de Maribela 36666
La parte creciente y menguante de la dehesa de Valdeacebuche 107266
La parte creciente y menguante de la dehesa Revilla de Valdeacebo 16733
La parte creciente y menguante de la dehesa Hocecillas 37666
La parte creciente y menguante de la dehesa Lasorda 66666
La parte creciente y menguante de la dehesa Revilla de Guadalupe 8000
La parte creciente y menguante de la dehesa de Reinilla 18000
La parte creciente y menguante de la dehesa de Bienlasveo 26333
La parte creciente y menguante de la dehesa Tomilloso de la Umbría 52900
La parte creciente y menguante de la dehesa Casas de Yuste 26666
La parte creciente y menguante de la dehesa Presas y Melenas 17167
La parte creciente y menguante de la dehesa Moheda de Marta 18200
La parte creciente y menguante de la dehesa Hocinillos 4333
La dehesa de Cerro Luzón, redonda, de cabida 700 cabezas 183333
La dehesa de Rinconcillo de Yuste, redonda, de 700 183333
La dehesa Trinidades y Almendrillo, cabida de 1300 433333

Remate en Plasencia el 24 de Abril de 1821[7]

rls
Una dehesa llamada de Salta al Campo 265750
¾ partes dela dehesa Haza de la Bazagona 395137´17
La mayor parte de la dehesa de Mingazo 113366´2
Una parte de la dehesa de Aldeanueva de Beringues 11122´23
Una parte de la dehesa de Palazuelo[8] 4112´10
Una parte de la dehesa de Saucedilla de las Casas 4013´31
Una parte de la dehesa Casa de la Vega en Jaraiz 577
Una casa en la C/ Medina nº 5 de Plasencia 24226

Remate en Navalmoral de la Mata el 14 de Abril de 1821[9]

En Cuacos rls
El Imperial Monasterio, con sus oficinas y palacio de Carlos V 1.300000
Una cerca con un molino de aceite, otro harinero y huerta de 8 huebras 84728
Una huerta titulada de Boró con dos charcas y viñedo de 6 huebras 23920
Una huerta titulada de la Panadería de 8 huebras 20914
Un huerto titulado de Zapatería, con olivos y parras, de media huebra 1530
La Berraquera con morales y cobertizo para bueyes 2400
Los olivos del patio de la iglesia 396
Un criadero de cerdos y 15 fanegas de terreno inculto 1500
Los nogales de la portería 6750
Una cabrería, con corral y casa para el pastor 1100
Un majuelo de viña y olivar, con casa de 25 peonadas y 200 olivos 50620
Un castañar viejo murado de piedra, de 25 fanegas 11000
Un castañar nuevo, con 1282 olivos y 12 peonadas de viña 91020
Un olivar, llamado del Roso, con 519 olivos, higueras y viñas 37560
La Florida con olivos y viñas 6795
La heredad de Cabero de 80 peonadas de viña y 390 olivos 39400
En la Granja de Valmorisco rls
Un molino de aceite 3500
Un olivar murado, con naranjos y limoneros e higueras 13595
Un huerto llamado del Cerezo, con 30 olivos y 5 álamos 7950
Una viña de 8 peonadas y olivar 12000
Un olivar grande con 3844 olivos y 61 higueras 167455
Una viña al tinado de 2 peonadas 2000
La cerca de Los Pajares murada, con 86 olivos y 25 fanegas de tierra 4910
Un castañar perdido de 20 fanegas de tierra, poblado de robles 2000

Remate en Oropesa el 3 de Mayo de 1821[10]

rls
Una dehesa titulada el Bravo en Valdeverdeja, de 305 fan. y 1 prado 225000
Una casa en la Puebla de Naciados, en la Plaza, con huerto y horno 75000
Dos cercados murados de piedra, de media fanega de tierra de 1ª 3700
Una viña, en la Puebla, de 24 peonadas,11 olivos e higueras 5500

Estos son todos los anuncios de subastas de bienes del Monasterio que hemos hallado. Contrastando estas propiedades con las que el Catastro de Ensenada u otros documentos previos nos señalan hallamos algunas ausencias. Faltan los censos de Trujillo, Plasencia y pueblos de la Vera pero ya apuntamos que su redención o venta no se hace en el Trienio Constitucional. Faltan también las subastas de la casa de Trujillo, las que poseía en la Villa de Cuacos y sobre todo la dehesa de Rodeznera, en Serradilla, de la cual era el mayor partícipe el Monasterio. A falta de documentación en contra entendemos que estas propiedades se venden antes del periodo desamortizador, posiblemente con la autorización de venta que se hace en 1813, en que se enajena el molino de Plasencia.

Cuando el Estado se hace cargo de los bienes monásticos ha de venderlos con cierta celeridad sino quiere entrar a gestionarlos o arrendarlos, a parte de abonar los impuestos a que las fincas siguen sujetas. A este respecto, y dentro de la escasez de documentación, hemos hallado que el subcolector de Plasencia, en razón del subsidio eclesiástico, exige el 21 de Julio de 1836, la cantidad de 6459 reales y 24 maravedis a causa de la capitalización que de sus tierras se hacían en la citada diócesis y que ascendían a 36.362 reales y 17 maravedis. En aquella aparecía como el tercer convento en volumen por el citado subsidio, después de Guadalupe y el Escorial. El comisionado del Crédito Público no sabe qué hacer y lo remite a Bernardo B. Tarrius, pero este compró solo las propiedades en Cuacos, no las de Trujillo y Plasencia. Eran los problemas lógicos de adecuación de un sistema fiscal anticuado a la nueva realidad de las propiedades[11]. A veces el propio Estado debe gestionar las fincas en tanto las vende, hemos encontrado un arriendo de la bellota en la dehesa de Haza de la Bazagona en 1836, un año antes de rematarse la misma.[12]

Veamos como se producen las enajenaciones por zonas y propiedades singularizadas. Aquellas a las que no aludimos es que no existe documentación que nos permita hablar de su remate.

A) Propiedades en Cuacos

Según la escritura de venta judicial que hemos consultado en la subasta verificada el 21 de Septiembre de 1821 en Navalmoral se presenta un lote único con todas “las fincas y pertenencias del extinguido Monasterio de San Gerónimo de Yuste, exceptuada la iglesia, situadas en término y jurisdicción de la Villa de Cuacos”.Se presentó el lote con un precio de tasación que ascendía a 279784 reales, y la remató en la misma cantidad Ambrosio García Roda, para ceder a Maria Pascual Bonanza, vecina de Madrid. No se respetó la división en lotes de las publicaciones que hemos señalado antes, ni el precio real, que con las retasas quedó demasiado a la baja. Estas propiedades de Cuacos, incluida la Granja de Valmorisco y sin la iglesia, que ascendía a 1.893043 reales en tasación se vendieron por la cifra arriba indicada[13]. A señalar que en 1838 Bernardo B. Tarrius, casado en 1834 con Maria Pascual, compra también la iglesia del Monasterio por cincuenta duros (1000 reales).El nuevo propietario dedicó el complejo, iglesia y coro incluidos, a la cría de gusanos de seda. (Según el P. Alboraya en su Historia del M. de Yuste la venta de la iglesia se hizo el 20 de Octubre de 1838 ante Raimundo Gálvez Caballero).Véase también el protocolo nº. 23528-673, del referido notario en el A. H. de P. Notariales de Madrid.

B) Fincas en Plasencia y su partido

  1. Dehesa Haza de la Bazagona. Los ¾ de esta heredad que pertenecían a Yuste fueron tasados en 395137 reales y rematados en 910000 r. por Juan Manuel Monje e Hijo, apoderados en Plasencia del Banco Nacional de San Carlos. La fecha el 15 de Junio de 1821[14]. También consta esta adquisición en el “estado de las fincas nacionales adquiridas por el B. N. S. Carlos en varias provincias”[15]. Al desaparecer la entidad y cambiar sus accionistas el Estado retoma la dehesa y la de Palazuelo, volviéndose por ello a subastarse en el período de Mendizábal. En 1837 se tasa en 238125 reales y se remata en 465000 r. por Julián Fernández Marquina[16]. Este supera la otra subasta que tiene lugar en Madrid y que no alcanza el valor de remate señalado. El desarrollo y pujas de ambas pueden verse en los papeles del Fondo V. Paredes[17]. El auténtico adquiriente de esta finca no fue el tal Marquina, puesto que la obtuvo para ceder a Vicente Silva, que es el que la paga en años sucesivos[18].
  2. Parte en dehesa de Palazuelo. También fue adquirida por los agentes del citado Banco en 1822, siendo su tasación de 4112 reales. El mencionado apoderado la arrienda en 1822 por cinco años y en todo su término redondo[19]. Tras la llegada de Mendizábal la finca vuelve al Estado que la retasa y anuncia de nuevo. El precio total por el que se oferta es de 205500r.El adquiriente fue Agustín Sánchez Rico, vecino de Serradilla[20]. No obstante nos aparecen desde 1842 documentos de pago a nombre del Marqués de la Constancia, vecino de Plasencia[21].
  3. Dehesa de Saltal Campo. Fue rematada el 23 de Junio de 1821 en 265750 r. por Antonio Alonso Varona e Hijo. Estos acordaron ceder la tercera parte de la misma a Ventura Delgado a cambio de una compensación económica[22].
  4. Dehesa de Mingazo. Fue rematada el 3 de Agosto de 1821 por Antonio Alonso Varona e Hijo, pero para ceder a Ventura Delgado Garrido. El remate fue el mismo que la tasación, 113366 r., lo que nos indica que no hubo puja, precisamente para impedirla se asociaron estos dos personajes[23].
  5. Parte en la dehesa de Aldeanueva de Beringues. Según el expediente de subasta del total de esta dehesa que era de varios conventos de Plasencia, la adquirió en su mayor parte en época de Isabel II, Joaquín Rodríguez Leal. Pero en una nota se dice que “el Monasterio de Yuste tenía una parte de 6080 reales en venta y en renta 164 r. Todo se vende excepto la del Imperial Convento que fue vendida en 1822, y que se ha devuelto a su compradora Maria Francisca Fernández de esta vecindad por decreto de la Intendencia. Plasencia 15 Octubre de 1836.”Desconocemos por cuanto se remató la parte de yerbas en esta heredad[24].

C) Propiedades en la Puebla de Naciados y su zona

  1. Dehesa del Bravo, sita en las jurisdicciones de la Puebla y Valdeverdeja, de 315 fanegas de cabida. Se tasó en 225000 r. Al no haber postor se retasó bajando el precio a 129450 r. Fue rematada por Manuel Rodríguez Cabrera, vecino de Valdeverdeja, en 165100 r. y la fecha 18 de Septiembre de 1822[25].
  2. Fincas en la Puebla. Una viña de 24 peonadas y dos cercados como de media fanega cada uno, de primera calidad y murados. Se tasaron en 9200 r. y se vendieron, el 10 de Mayo de 1821, en favor de Eugenio Gómez, vecino de la citada villa, por los reales de partida[26].

D) En Trujillo y su tierra

Nos ha sido imposible hallar las ventas judiciales de este partido. Las consultas que hemos hecho de los diferentes escribanos carecen de este tipo de documentación tan interesante para analizar los remates y los auténticos compradores. Por ello nos vamos a guiar, en la compra de las dehesas de Yuste, por los propietarios que aparecen a fines del s. XIX en una serie de planos de fincas, a escala 1/25000.En las mismas aparecen el nombre del propietario, la extensión, el líquido imponible y la renta que genera.

Sabemos el precio con el que salen en tasación, desconocemos el de remate, que no debió alejarse mucho del primero. Conocemos también que todas las haciendas de nuestro monasterio en la zona trujillana se venden en el Trienio. Los compradores suelen ser los que aparecen en esta relación[27].

  • Almendrillo…………………………J. García Carrasco e hijos, condes de Sta. Olalla
  • Hocino ……………………………..L. Ezpeleta Contreras y J. Fco. Sanz Arias
  • La Sorda……………………………Enrique Granda y Calderón de Robles
  • Bienlasveo…………………………Antonio Pérez-Aloé Silva
  • Reina………………………………..Pedro Lacalle García
  • Reinilla………………………………Enrique Granda y Calderón de Robles
  • Rinconcillo de Yuste……………S. Vegas Martín y V.e I. Collazo Arias[28]
  • Rivilla de Valdeacebuche……..Duquesa de Valencia y M. Artaloytia García
  • Rivilla de Guadalupe……………Rosario Paredes y Hered. de Santiago Gil
  • Tomilloso de la Umbría………..Rosario Paredes y M. Martín Gutiérrez
  • Trinidades………………………….Joaquín Jenche Atocha y socios
  • Valdeacebuche…………………..Adolfo Fernández Gutiérrez
  • Marivela y Hocecilla……………Marqués de la Conquista[29]
  • Presas y Maleznas………………Marqués de la Conquista

Esto es todo lo que podemos señalar en lo que hace referencia a la desamortización de las fincas de Yuste. La pérdida de la documentación no posibilita señalar más precisiones sobre ventas, rematantes e incidencias que pudieran haberse producido. Sabemos el precio a que ascendía la tasación del conjunto 4.407143 reales y 15 maravedis. Los remates escasamente superaron esta cifra, dadas las retasas a la baja tan frecuentes y la falta de licitadores.

Una pregunta surge en seguida, ¿Quiénes fueron los beneficiarios de estas ventas? “Fueron relativamente pocos, en su mayoría ya importantes propietarios u hombres de negocios emergentes. Las causas que explican esta homogeneidad entre los adquirientes son que, durante este periodo, las fincas salieron a subasta en extensiones bastante grandes y que los pagos habían de hacerse, necesariamente, en títulos de la Deuda. Esto último suponía unos bajos precio reales de compra debido a la desvalorización de los títulos”[30]. Estas aseveraciones que comparto en su totalidad, parecen deducirse en el caso estudiado por nosotros y se complementan con otras circunstancias (escasez de posibles compradores en algunas zonas, desconocimiento y temor ante el futuro del proceso, etc.) A ello hay que añadir estrategias por parte de los compradores como recurrir a la retasa con frecuencia quedando las subastas desiertas o formando “sociedades“ con los posibles competidores para repartirse dehesas sin competir (caso de Saltalcampo y Mingazo en nuestro estudio).

Todo lo anterior generó que en la mayoría de los casos la tasación y el remate coincidiera o no fuera significativa la puja. Con ello disminuyeron sustantivamente los ingresos del Estado, fin primordial de la operación. Pero, ¿Qué grupos sociales específicos acapararon las fincas? Veamos algunos ejemplos representativos.

El Monasterio, la cerca, tierras anejas y la Granja de Valmorisco fue comprado por una propietaria de Madrid llamada Maria Pascual Bonanza. Era hija de un marino valenciano, jefe en 1802 de la Escuadra. Viuda de Ramón Rodríguez, archivero del extinguido almirantazgo, se vuelve a casar en 1834 con Bernardo B. Tarrius. Este era natural de Barcelona y destacado liberal. Fue miembro de la Junta Provisional Consultiva formada en Madrid en 1820 y secreto inspirador del café Lorencini de la capital[31]. En 1836 fue Director General de Loterias, falleciendo en Talavera de la Reina en 1848, dejando viuda y dos hijos[32].

Esta pareja nos parece representativa de los compradores de esta época; funcionario cercano a las operaciones, de ideas liberales y con cargo en la administración, vinculado por matrimonio con personas de influencia y tradición poseedora de títulos de la Deuda. Se observa esto último al comprobar en los pagos la tenencia de cupones o certificaciones de juros, de deuda consolidada, cédulas de caja, documentos de deuda sin interés, etc.

Otra tipología de compradores son los notarios o escribanos de las ciudades cercanas a las fincas(caso de Delgado Garrido en Plasencia) o cargos públicos (Alonso Varona, Alcalde constitucional de Plasencia).No faltaron las instituciones compradoras, el caso más representativo es el Banco Nacional de San Carlos, cuyos accionistas intentaron sacarle del marasmo en que se encontraba y lo que consiguieron fue precipitar su ruina, al perder el dinero empleado en 1823.Actuó el Banco en Plasencia comprando dos dehesas de Yuste, Haza de la Bazagona y Palazuelo, a través de sus apoderados J. M. Monje e Hijo. A ambos se les había dado un poder amplio, el 21 de Mayo de 1821, para actuar en nombre de aquel en las compras. Podríamos hablar de intermediarios “distinguidos“[33].

También encontramos propietarios locales o hacendados ricos del lugar como nos lo demuestra la tenencia de papel de la Deuda al realizar sus pagos; es el caso de los dos compradores en la zona de la Puebla de Naciados: Eugenio Gómez y M. Rodríguez Cabrera, este último adquisidor de la dehesa de El Bravo. Aparecen también titulados como los García Carrasco, condes de Sta. Olalla, los García Golfín y Chaves, condes de la Oliva, los Orellana y Pizarro, marqueses de la Conquista, etc. A esta nómina habría que añadir la de políticos locales como A. Pérez-Áloe que pasa de comerciante en lanas a gobernador civil de Cáceres en 1836 y después a diputado en Cortes, muy similar es el caso de A. García Ochoa en la zona de Trujillo. Vicente Silva y la saga de los Rodríguez Leal es otro ejemplo de cómo desde la abogacía se llega a ser terrateniente y después a diputado en Cortes.[34]

Respecto al volumen de las ventas realizadas hemos de señalar lo que ya apuntamos en nuestros cómputos para el Trienio en Extremadura, que las ventas ascendieron a 101.206046 r. de los cuales casi la mitad procedían de Monasterios 48 millones, seguidos de las encomiendas de las Ordenes Militares. En la distribución de tierras vendidas Yuste quedaba muy por detrás de Guadalupe y el Escorial, con un valor en sus tierras que sólo en tasación ascendían a cuatro millones y medio de reales.[35]

Estas cifras resultan evidentemente insignificantes comparadas con las de futuras desamortizaciones. Simón Segura estima el porcentaje de las ventas del Trienio en torno al 10% del total enajenable a nivel nacional y a lo largo del s. XIX.[36]

El Monasterio de Yuste perdió toda su riqueza en aquel proceso histórico. No solo sus fincas y bienes inmuebles. También los derechos señoriales que pasaron a dominio del Estado, los beneficios eclesiásticos que permanecieron bajo la autoridad de los obispos y el derecho sobre sus censos. Los tenía en Trujillo, Plasencia y sobre todo en algunos pueblos de la Vera. ¿Eran una manifestación de política social para con los campesinos o un procedimiento para adquirir sus heredades? Esto ya es tema de otra investigación a la que por ahora renunciamos.


NOTAS:

[1] J. García Pérez: La desamortización eclesiástica y civil en la provincia de Cáceres (1836-1870) Inst. Cult. El Brocense. Cáceres.1994. pág. 50

[2] Sobre la legislación desamortizadora véase mi libro en Narcea. Madrid 1973.

[3] Gaceta de Madrid 3 de Enero de 1822. “Durante el Trienio Liberal el cobro de los censos por el Estado quedó paralizado totalmente, porque no hubo personal que pudiera dedicarse a la formación de los numerosos volúmenes de que debían constar las cuentas corrientes de los deudores de esta clase”.J. Bello, Frailes intendentes y políticos. Taurus. Madrid 1997. pág 91.

[4] Ver J. Bello ob. cit. pág 39.Para cifras de remate y tasación véanse la Gaceta de Madrid de 31 de Marzo y de 24 de Julio de 1822 en lo que hace referencia a la llamada entonces provincia de Plasencia.

[5] Archivo Municipal de Trujillo. Carpeta 5 Legajo 1157.El mismo contiene incluso las cargas de misas de cada propiedad en el caso de Trujillo.

[6] A.H.N. Hacienda Leg.2546, 2, nº 44.También Gaceta de Madrid de 26-III-1821.La parte creciente y menguante de una dehesa hace referencia a la subida o bajada en el precio de arriendo para pastos, precio que servía de base para la cotización de la finca a la hora de fijar su valor real.

[7] A.H.N. Hacienda Leg. 2546, 1, nº 96 y 99.También en Gaceta de Madrid de 6-IV-1821 y 28-IV-1821.

[8] Esta parte de finca no debió venderse en 1821, por ello sale de nuevo a subasta en 1822 por un valor de 4112 reales. B. de Of. del Crédito Público,4-XII-1822

[9] A.H.N. Hacienda. Leg.2546, 1. nº 84.Gaceta de Madrid 18 Abril 1821.No debió de haber postores en esta fecha ni en la celebrada el 30 de Abril. Por ello sale de nuevo publicado el 7 de Julio del mismo año para su venta después de una retasa. En esta se hacen los lotes más pequeños que en la primera de Abril. A notar que la remisión al Boletín de todos los documentos de la J. N. del Crédito Público los firma Bernardo de Borja Tarrius, funcionario de aquella y esposo de la compradora de estos lotes y del Monasterio.

[10] Gaceta de Madrid 9 de Mayo de 1821.Al no haber postor vuelve a subastarse, previo anuncio en la Gaceta el 12 de Julio del mismo año la dehesa del Bravo. La nueva retasa ha rebajado el precio a 129450 reales.

[11] A.H.N. Hacienda Leg. 5657,1,4º

[12] A.H.P. Cáceres. Hacienda, clero. Caj. 81, exped.16.

[13] A.H.P. Cáceres. Protocolo de F. Lozano González. nº 1416,año 1822

[14] A.H.P. Cáceres. Protocolo de J. Garrido Lovero, nº 914,año 1821

[15] Véase Memoria histórica sobre el B.N.S. Carlos, San Fernando e Isabel II, obra de Ramón de Santillán. También Pedro Tedde de Lorca. El Banco de San Carlos (1782-1829). Alianza B. de España. Madrid 1988.pág.346.

[16] B.V.B.N. de 14 de Marzo de 1837.También en Teodoro Martín: La Desamortización en Extremadura. Rev. Est. Extremeños. Badajoz.1978.

[17] A.H.P. Cáceres, Fondo V. Paredes. Leg.3 documento 27 y 59.

[18] A.H.P. Cáceres. Hacienda, clero. Cartas de pago de varios años en Caja 226, documentos 146 y 797.

[19] A.H.P. Cáceres. Protocolo de P. Acebo Gamonal, nº 8, año1822.

[20] A.H.P. Cáceres Fondo V. Paredes. Subasta y pagos de esta dehesa, leg.3, doc.20.

[21] A.H.P. Cáceres. Hacienda, clero, Caja 227, exp.473 y Caja 229, exp.306.

[22] A.H.P. Cáceres. Protocolo de Acebo Gamonal nº8, año 1822

[23] A.H.P. Cáceres. Protocolo de Acebo Gamonal nº8, año 1822

[24] A.H.P. Cáceres. Fondo Paredes, Leg.3, documento 17.

[25] A.H.P. Toledo Protocolo de F. Sánchez de la Torre. nº 12876,año1822

[26] A.H.P. Toledo Protocolo de F. Sánchez de la Torre. nº 12875. año 1821

[27] A. Municipal de Trujillo. Planos de Dehesas de Trujillo, s.a.

[28] Esta y la de Hornillo fueron compradas por J. García Carrasco e Hijos según el leg.4631 (1) del Ministerio de Hacienda en A.H.N. Fondos Contemporáneos.

[29] A. Mun. Trujillo. Papeles Varios sobre contribuciones en Marzo de 1854

[30] Germán Rueda en la Historia de España de Ramón Menéndez Pidal. Espasa Calpe. Madrid 1998.Vol.XXX, pág.692.

[31] A. Gil Novales: Las sociedades Patrióticas en el Trienio Liberal. Tecnos. Madrid 1975.Vol.II, Pág.953.El citado Tarrius debió de ser una personalidad con influencia en el Trienio, un decreto de las Cortes de 29 de Septiembre de 1820 le nombra para la 3ª plaza de individuos de la Junta Nacional del Crédito Público. Hasta entonces era jefe del Departamento de la Balanza de Comercio. El 29 de Junio del año siguiente las mismas Cortes le conceden una licencia de dos meses para restablecer su salud.

[32] Hemos seguido la biografía de esta pareja en los expedientes de funcionarios públicos existentes en la sección de Hacienda del A.H.N. en concreto leg. 5043(1), expediente 51 y leg. 524, exp.4534. Véase de A. Matilla Tascón el Índice de expedientes de funcionarios públicos. Hidalguía. C.S.I.C. Madrid 1962. Bernardo de Borja Tarrius aparece en 1844 como vocal del Consejo de Instrucción Pública nombrado por el Gobierno. Véase Teodoro Martín Martín: “Educación y Participación en Madrid”. Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. Madrid 2002. pág 60.

[33] A.H.P. Cáceres. Protocolo de P. Acebo Gamonal nº 8,año 1822

[34] Sobre la desamortización en Extremadura además de los trabajos citados véase de J. P. Merino Navarro: La Desamortización en Extremadura. F.U.E. Madrid 1976, y Teodoro Martín: La Desamortización en Extremadura (1836-1895), Rev. Estud. Extrem. Badajoz 1978.

[35] Teodoro Martín: La Desamortización en Extremadura (1820-1823), Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, 1975, pág.12 y 13.

[36] F. Simón Segura: La Desamortización Española del s.XIX. Inst. Est. Fiscales. Madrid 1973. pág.262, nota 176.

Oct 012003
 

José Maldonado Escribano.

La arquitectura localizada en las dehesas de Extremadura ha sido un tema poco estudiado hasta el momento a pesar de que se trata de conjuntos realmente importantes en cuanto a su calidad histórica, antropológica o artística[1]. Suelen ser construcciones, como palacios, castillos, cortijos o casas de campo, en las que se mezclan las funciones residencial, de ocio y disfrute con las referidas a la explotación agropecuaria de la finca en que están enclavadas. De esta manera, en la configuración orgánica de estos núcleos encontramos estancias domésticas, como salones o dormitorios, junto a otras dedicadas a las labores propias del campo. A ello hay que sumarle en la mayoría de las ocasiones ermitas u oratorios, así como bibliotecas o elementos de recreo como patios, fuentes y jardines.

Refiriéndonos exactamente a la comarca de La Serena (Badajoz) hemos de recordar que a lo largo de la historia han ido apareciendo casas de campo y complejos agropecuarios determinados principalmente por la importante tradición ganadera que existe en la comarca[2]. Su clima y suelos hacen crecer en ella excelentes pastos cuyo aprovechamiento fue bastante discutido por muchos en los siglos pasados. Desde la Edad Media, la llamada “Real Dehesa de la Serena”, en la que se incluye la del Bercial que ahora estudiamos, perteneció a la Orden Militar de Alcántara que la administró hasta mediados del siglo XVIII. Es a partir de 1744 cuando el monarca Felipe V decide enajenarla para sufragar los gastos de las guerras con Italia. Como consecuencia de esto, durante años se irán haciendo de importantes posesiones destacados ganaderos trashumantes, forasteros, residentes en la Corte o locales. Entre ellos sobresale el Marqués de Perales, que llegó a ser el principal propietario de La Serena en el siglo XIX.

Es precisamente este Marqués de Perales del Río a quien perteneció la Real Dehesa del Bercial a partir de la segunda mitad del XVIII, una de las de las mejores fincas de la comarca, atravesada por la Cañada Real Segoviana por la que han pasado durante años los ganados trashumantes que venían desde las montañas leonesas a Extremadura.

Por su parte, Monterrubio de la Serena es un municipio que ocupa el límite oriental de dicha comarca, marcado por las aguas del río Zújar que le separa de la cercana provincia de Córdoba. Su término es bastante accidentado, destacando las sierras del Oro, Pedroso y las del Quebrajo. También se forman algunos valles entorno a los cursos de los arroyos del Lobo o de Benquerencia, afluentes del Zújar.

Según la tradición, tiene su origen en un antiguo asentamiento llamado Alcantarillas que fue trasladado en el siglo XII una vez que Alfonso IX destruye su castillo. Al igual que las localidades cercanas, siglos después perteneció a la Orden Militar de Alcántara, que fue la que impulsó su verdadera fundación a mediados del siglo XIII. Sobre este tema nos habla Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar en el siglo XVIII, quien hace coincidir el origen de la localidad con la existencia de unos cortijos o granjas. Dice así:

Su fundación fue por los años de 1244 siendo Maestre de Alcántara Don Pedro Yánez, el que para fundar la población redujo unas caserías, granjas o cortijos, llamándole Monterrubio, por el sitio que es de tierra roja, y por el monte, que es de los más ásperos y montuosos de aquellos países.”[3]

En cuanto a los edificios que sobresalen en su traza urbana recordamos, sin duda, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación que constituye el foco organizador del caserío. Entre los ejemplos de arquitectura civil destacan bastantes casas renacentistas con hermosas fachadas de cantería labrada, como es el caso de la conocida Casa del Cordón. Otras viviendas históricas semejantes se encuentran en las calles Mercadillo, Mesones o Maestras Isabel y Antonia.

Por lo ahora nos interesa, diremos que Monterrubio ha sido siempre un importante centro agrario y ganadero, recordándose especialmente su producción olivarera que ha crecido bastante en los últimos años. Prueba de ello es la gran cantidad de cortijos o complejos productivos que proliferan en su término. Aunque no suelen ser ejemplos donde se aprecie un carácter residencial importante, sí que constituyen verdaderos conjuntos de explotación agropecuaria y que fueron construidos en su mayoría a finales del siglo XVIII y durante el XIX. A pesar de ello, destacan algunos edificios en estas dehesas concebidos desde una idea más residencial y de disfrute del campo, como son la Casa Grande del Bercial, Cañada Honda (ambas situadas en la Real Dehesa del Bercial), o las desaparecidas “Casa de la Sauceda” y la de Sijuela.

Comenzaremos con el estudio del que debió ser uno de los edificios campestres más antiguos de los construidos en La Serena, este es, la llamada “Casa de la Sauceda”, mandada construir por el Maestre de la Orden de Alcántara D. Juan de Zúñiga a finales del siglo XV. Como nos dice la Crónica de Torres y Tapia, este personaje deseaba tener un espacio dedicado practicar la caza, a la que era bastante aficionado. Por ello pidió que se le concediese un lugar, a lo que el Concejo le otorgó la sierra llamada de Don Gil, que era baldío de Monterrubio. Con la construcción de la casa de campo “de la Sauceda”, donde sabemos que también existía una buena huerta, el maestre cumplió uno de sus últimos deseos ya que murió el 26 de Julio de 1504[4]. Fue entonces cuando “quedaron por su muerte á la Orden algunos bienes raíces, en la Villa de Zalamea quatro casas, una huerta y una casa en ella, que llamaban de la Sauceda en el término de Monterrubio, y el Rey Católico hizo merced de ellos por sus días al Doctor Tello de su Consejo[5]. Después de haber visitado el lugar, en la actualidad solamente hemos localizado en las llamadas Mesas de la Zaucea, junto a pequeñas casas de labor de construcción reciente, restos de un espacio para guardar animales levantado cerca de lo que debió ser una antigua construcción de grandes dimensiones. La huella de la vivienda es prácticamente inapreciable debido a que el terreno ha sido roturado sufriendo una transformación muy acusada que no nos ha permitido identificar nada.

Como decimos, lo único con ciertas dimensiones que puede verse en el lugar donde hubo de estar la Casa de la Sauceda es la construcción ganadera a que nos hemos referido y que probablemente formó parte de un conjunto mayor. La misma tiene planta de sección rectangular y está construida con cantos rodados y adobe, apreciándose la utilización de granito en jambas y dinteles de las puertas así como para reforzar algunas zonas como las esquinas. Los tejados son a dos aguas y fueron utilizadas vigas de madera para su cubrición.

En el siglo XVIII se construyó en el término municipal de Monterrubio de la Serena otro de los ejemplos ya desaparecidos. Nos referimos en esta ocasión a la antigua Casa de Sijuela. Tenemos noticias de su existencia en 1791, cuando se cita como casa de campo de corto albergue con terreno propio en “Dehesijuela”, cuyo nombre es una clara unión de los términos “dehesa” y la denominación del edificio[6]. Éste pertenecía en tales fechas a Don Juan Cayetano Cid, llamado Juan Cid Delgado y que era vecino de Monterrubio. Éste obtuvo “facultad para labrarla y sembrarla por doze años a efecto de desmontarla, cumpliendose los quales zesó su labor[7]. Posteriormente, en la década de los años veinte del siglo pasado la vivienda, de 400 metros cuadrados y con un valor de 600 pesetas, era propiedad de Gerardo Cid Carrasco[8]. No muchos años más tarde esta casa fue abandonada debido a los estragos sufridos por una epidemia desarrollada en el lugar. Por ello, sus dueños construyeron otra cercana, que actualmente lleva el mismo nombre. Para la realización de esta nueva el arquitecto, asesorado por los propietarios, siguió modelos desarrollados en la zona.

También el Interrogatorio de la Real Audiencia nos informa de un cortijo situado en el baldío de la Raña que pertenecía a la Cofradía del Santo Cristo de la Vera Cruz[9]. Dados los escasos datos no podemos identificarlo, a pesar de que debe coincidir con alguno de los que citaremos a continuación.

Pero sin duda es Pascual Madoz quien nos aporta la mayor información sobre los edificios situados en las dehesas de Monterrubio de la Serena a mediados del siglo XIX. Además de la Casa Grande del Bercial del Marqués de Perales, señala algunos cortijos que debieron constituir más bien casas de labor dedicadas a la explotación agropecuaria propiamente dicha sin que se desarrollara en ellos el aspecto residencial como protagonista. Madoz nos informa de los siguientes, situados “a una legua y a media legua, en los terrenos comunes y baldíos denominados las Rañas[10]: El Postuero, Chozas[11], Bachiller, Malena, Nuevo, Sedero, Las Rubias, Lobera[12], Hornillo, Pozo-Porquero, Lantiscal[13], Navajunde, Rubio, de Blas y de Pimienta.

De entre ellos vamos a destacar el del Postuero, debido a la originalidad de su planta, y el de Pozo Porquero, donde actualmente existe un gran complejo productivo. Los demás son, como decimos, pequeñas casas de labor de las que algunas no se conocen en la actualidad y sólo se conserva la denominación de la finca en que existieron. En la tercera década del siglo XX todavía se recogen en los documentos algunas de ellas:

  • Dos Cortijos con el nombre de Bachiller. Uno de ellos, perteneciente a Dulce Nombre Partido Medina, de 150 metros cuadrados y 200 pesetas de valor[14]; y el otro, cuyo dueño era Miguel Tena Tena, de 100 metros cuadrados que se utilizaba para las operaciones de labor y tenía un valor de 960 pesetas[15].
  • Otros dos Cortijos llamados del Sedero: una vivienda para el guarda de la finca de Luciano Medina Caballero, con 150 metros cuadrados[16]; y otra vivienda de los operarios, con los mismos metros, que pertenecía a Manuel Parra Parra[17].
  • En cuanto a la Dehesa de Lobera, existían en ella otros dos Cortijos cuyo dueño era Alfonso Benegasis Cáceres. La casa del guarda tenía 200 metros cuadrados[18], mientras que la vivienda para los operarios contaba con 300[19]. Ambas con un valor de 400 pesetas.
  • Bajo la denominación de “Cortijo de las Rañas” se citan seis ejemplos como vivienda para los trabajadores de la dehesa. Los propietarios eran Isidoro Soriano Tena[20], Felipe Partido López[21], Purificación Vázquez Martín[22], Manuel Torres[23] y Gabriel Partido Medina[24], que tenía dos.

Por su parte, el Cortijo del Postuero, como ya hemos anunciado, nos hace destacarlo debido a la peculiaridad de su planta. Ésta tiene forma circular de tal manera que la casa queda en el centro y se abren dos patios semicirculares delante y detrás de la misma, en los que se distribuyen las estancias para los aperos y animales de forma radial. Se accede a la construcción mediante un gran portalón de entrada al primer patio. El tejado de la vivienda es a dos aguas mientras que el de las caballerizas del patio trasero es a una y semicircular. Se aprecia una gran chimenea que pertenece a la cocina hogar de una de las estancias domésticas. Cerca de esta casa existen ciertas construcciones dedicadas al ganado de realización más reciente, aunque el inmueble descrito conserva su estado primitivo desde que fue levantado en el siglo XIX.

Por otro lado, queremos recordar el Cortijo de Pozo Porquero ya que, a pesar de que no se conserva la antigua construcción, se ha levantado en su lugar hace muy poco tiempo un enorme complejo en el que se mezclan los elementos dedicados a la ganadería con los de una vivienda para el recreo de sus dueños con las más cómodas aportaciones. De esta manera debe ser uno de los conjuntos actuales mejor dotados de la zona. En relación con la historia del lugar ya hemos visto cómo Madoz cita un cortijo con este mismo nombre, el cual es recordado de nuevo en los años veinte del siglo pasado bajo la propiedad de Antonio Fernández González. En esta fecha se citan una vivienda para el alojamiento de su dueño y el guarda, con una extensión de 600 metros cuadrados y 800 pesetas de valor[25], junto a otra vivienda para los operarios de la finca, de 180 metros cuadrados[26].

Una vez señalados de forma general algunos conjuntos residenciales y agropecuarios esparcidos por los campos de Monterrubio, centramos la atención en las dos construcciones situadas en la Real Dehesa del Bercial, objetivo de nuestro trabajo, estas son, la Casa Grande del Bercial y la Casa de Cañada Honda.

Casa Grande del Bercial

Es uno de los edificios más importantes situados en la tierra de La Serena, junto con la Casa de Perales en La Coronada[27]. Se trata de una gran casona que fue construida por el dicho Marqués de Perales una vez que adquirió, como ya hemos apuntado, la Real Dehesa del Bercial a mediados del siglo XVIII.

En esta gran casa de campo sobresalen las dependencias domésticas y de vivienda, constituyéndose en un verdadero complejo dedicado al disfrute de la bonita dehesa del Bercial al mismo tiempo que estuvo muy vinculado a la trashumancia de la cabaña ganadera de dicho marqués. En este sentido, hemos de tener presente, como dijimos, que por ella pasa la Cañada Real Segoviana, utilizada principalmente para la circulación del ganado mesteño.

Las primeras noticias que tenemos de esta finca datan de finales del siglo XV, cuando el llamado entonces “Berceal” pertenecía a la Orden de Alcántara y se localizaba en el término de Benquerencia de la Serena. Esto era así ya que Monterrubio perteneció a dicha Orden como lugar dependiente del Priorato de Magacela en calidad de aldea de Benquerencia[28].

Como ya sabemos, a mediados del siglo XVIII esta propiedad fue comprada a la Corona por el Marqués de Perales, título que había sido otorgado en 1727 a Doña Antonia de Velasco y Moreda. Ésta se casó con Ventura Pinedo y Rodríguez de Ubierna, a quien Felipe V dio el título de Conde de Villanueva de Perales como agradecimiento a sus trabajos en la Real Armada. De tal manera, ya en el Catastro de Ensenada, elaborado en la década de los años cincuenta del mismo siglo, se dice que “en la dicha Dehesa del Bercial propia de el Conde de Villanueva ai una Casa de éste en que se recojen los Guardas de dicha Dehesa y demás dependencias de su Amo[29]. Uno de estos guardas era Juan García, a quien se le pagaban 100 ducados por su trabajo[30]. Además, el Catastro de Ensenada cita la existencia de un molino “al sitio de la Dehesilla comprendida en la Dehesa del Bercial propia del Conde de Villanueba Marqués de Perales que es propio de los herederos de Don Juan Negrillo Vecino de la villa de Belalcazar[31].

Años más tarde, a pesar de que la construcción no se cita en el Interrogatorio de la Real Audiencia de 1791[32], la volvemos a encontrar en el “Plano general de la Real Dehesa de Serena, jurisdicción y territorio del Orden Militar de Alcántara, en que se comprenden varias Encomiendas del mismo orden, diferentes propiedades de Particulares y otras de Reales privilegios en virtud de suprema enagenación, como asimismo los propios y terceras partes adjudicadas al lavoreo y pastos de cada una de las 18 villas y 2 Aldeas de su total población, concluido en Villanueva, su capital, en 24 de Marzo del año de 1796”realizado por el ingeniero militar Soto[33], donde aparece bajo el nombre de “Casa de la Dehesa del Marqués de Perales en el Bercial”.

En 1798 el geógrafo Tomás López, al escribir sobre el municipio de Monterrubio de la Serena dice que “linda a levante y a norte con los montes Bercial en la Real Dehesa de Serena, de la compra del Marqués de Perales, en que tiene una casa de campo para sus criados[34].

Por su parte, Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX nos informa de que la “Dehesa de los Besciales” tiene “10000 fanegas con mucho arbolado de encinas; se halla al norte de la villa y está destinada a pastos, excepto aquellas que son de labor; en ella hay una casa con mucha extensión y tan sólida que parece una fortaleza[35].

Hasta las primeras décadas del pasado siglo esta propiedad va a pertenecer al Marqués de Perales, hasta los momentos previos a la II República cuando se lleve a cabo una Reforma Agraria con el objetivo de permitir el acceso a la tierra a los campesinos más modestos[36]. De esta forma, la Dehesa del Bercial será adquirida por el Instituto Nacional de Colonización, llevándose a cabo su parcelación durante unos años y definitivamente el 30 de julio de 1934. El terreno en que se localiza la Casa Grande pasará a pertenecer a los vecinos de Helechal, quienes en la actualidad son dueños de la mitad de la construcción en calidad de parceleros. La otra mitad pertenece a los herederos de la familia Gómez-Bravo de Campanario.

El edificio tiene una planta cuadrada organizada entorno a un patio central desde el que se accede a las distintas estancias. En la parte trasera están adosadas algunas dependencias para guardar los aperos de labranza distribuidas igualmente alrededor de un segundo patio, que pudo servir para albergar al ganado durante algún tiempo.

De entre los materiales utilizados recordamos la mampostería y el ladrillo en los muros y bóvedas, junto a la piedra de granito para los elementos más destacados, como portadas o vanos, así como para reforzar las esquinas y remates o las partes más nobles de la vivienda como es el salón principal o el patio.

La casa propiamente dicha posee un solo piso a pesar de que en la parte superior se ubicó un segundo dedicado al almacén del grano. A este doblado o desván se sube mediante una escalera ubicada en uno de los rincones del patio.

En la fachada principal, orientada al sur, se abre la gran portada por la que se accede a la vivienda. Está realiza en granito con pilastras de orden clásico a ambos lados y dintel sobre el que probablemente alguna vez se pensó grabar algún tipo de inscripción al modo del que puede verse en el complejo de La Coronada. Encima de éste se encuentra el escudo del Marqués propietario del inmueble ennobleciéndose su imagen mediante la construcción de un frontón que sobresale de la fachada. Este escudo es exactamente igual que el reutilizado en la Casa de Siete Toriles en Los Terrines (Esparragosa de Lares), así como el de la citada Casa de Perales. Entre esta última residencia y la del Bercial hay otro elemento idéntico: los bancos situados a sendos lados de la portada y que imitan el estilo imperio utilizado en el mobiliario en madera de la época. En la misma fachada se abren vanos rectangulares que se realzan con la utilización de la piedra de granito, así como las esquinas rematadas en lo alto con pequeños pináculos. La parte de la derecha ha tenido que ser reforzada recientemente mediante la construcción de contrafuertes para remediar la acción del terreno que estaba provocando la apertura de grietas.

Los tejados cubren las cuatro crujías de la casa a dos aguas y en ellos se abren mansardas al estilo de la arquitectura residencial del siglo XVIII. Igualmente en ellos se aprecian las chimeneas propias de las estancias más nobles, así como las de las cocinas, a pesar de que algunas fueron construidas en fechas más tardías.

Desde la portada principal que acabamos de estudiar se accede al patio atravesando un hermoso zaguán que se cubre con una bóveda de medio cañón con doble tramo de lunetos. Este espacio está decorado con pinturas al fresco de gran calidad y que podemos fechar en las primeras décadas del siglo XX. Dada la similitud, bien pudieran pertenecer a alguno de los pintores que trabajaron en las casas del barrio conocido como el Arrabal de Campanario, donde destacan algunas viviendas de estilo modernista que pertenecían a la oligarquía municipal, entre las que se encuentra la de D. Antonio María Gómez Bravo. Es en esta última donde aparecen pinturas muy semejantes a las del zaguán de la Casa Grande, en aquel caso firmadas por L. Ortiz y L. Lima[37]. La idea de su comparación se refuerza cuando recordamos que la mitad de la antigua casa del Marqués de Perales pertenece en la actualidad a la familia campanariense de Gómez-Bravo. Los temas de pinturas que nos ocupan se refieren a paisajes naturales y marítimos donde encontramos barcos, árboles, animales… incluso poblados nevados. Las escenas se enmarcan con orlas de estilo vegetal, al igual que el centro de la bóveda adornada con flores.

Desde el zaguán se entra a la amplia capilla dedicada a San Isidro, donde en la actualidad se celebra una romería bastante concurrida por parte de los labradores de Helechal. La ermita posee planta rectangular divida en dos espacios, estos son, el cuerpo de la nave y la capilla mayor.

La nave se cubre con dos tramos de bóveda de medio cañón con lunetos, mientras que la parte de la capilla mayor presenta bóveda de arista. Los nervios de esta última arrancan de ménsulas localizadas a mitad de pared, están realizados en piedra y se cruzan en una clave decorada con motivos florales y sogueado. La escultura de San Isidro con el ángel es de factura bastante reciente.

La estructura del patio que, como ya hemos comentado, organiza la vivienda, nos lleva a remontarnos a la disposición de las antiguas villas de Roma que estaban distribuidas de forma semejante. Es un modelo de casa centralizada en cuanto al patio interior cuyos orígenes arrancan en la época romana, retomándose en otras como en el Renacimiento. El patio de la Casa Grande del Bercial está formado por cuatro crujías cubiertas con varios tramos de bóveda de arista que apoyan en gruesos pilares. De esta manera, se abren tres arcos de medio punto en cada una de las crujías en cuyas enjutas se localizan los caños que vierten el agua al interior del patio. En el centro del mismo hay un pozo realizado en granito, el mismo material utilizado para el empedrado del suelo.

Entorno al patio se ubican las distintas estancias entre las que destacan las de la parte residencial más noble, como el salón principal con doble bóveda de arista y suelo realizado con grandes sillares. Otra crujía está dedicada a la vivienda de guardas, pastores y demás servidumbre.

Cerca de ésta se localiza otro inmueble que, por sus dimensiones y situación, pudo ser habitado por el mayoral de la cabaña ganadera de Perales. Este es, la llamada Casa del Tallar, situada igualmente en el Bercial. Tiene una planta de sección rectangular con patio trasero y tejado a cuatro aguas. La vivienda se organiza gracias a un ancho pasillo central cubierto con bóveda de medio cañón que además sería utilizado para el acceso de carros o animales desde la única entrada de la fachada principal hasta el patio trasero. A ambos lados de este eje se sitúan la sala principal, la cocina-hogar y dos dormitorios. En la actualidad el edificio ha sido cedido al Ayuntamiento de Monterrubio de la Serena y se está trabajando en él con el objetivo de reutilizarlo como casa rural.

Casa de Cañada Honda

La finca de Cañada Honda, incluida desde antiguo dentro de la Dehesa del Bercial, fue adquirida por Antonia Cuesta Fernández en los años veinte del siglo pasado de manos de su propietario el Marqués de Perales[38], junto a las tierras de Toril del Cardo. Esta señora era hermana de Juan Cuesta, el administrador de tal marqués en estas fechas, cuya figura vemos relacionada a muchos otros ejemplos arquitectónicos de La Serena debido al gran capital que adquirió. La casa debió ser construida, por tanto, a partir de estos momentos cuando la familia Cuesta se hace de la dehesa[39].

Por otra parte, en el Registro Fiscal de Monterrubio de la Serena fechado en los mismos años veinte, encontramos unidas las figuras de Pedro Fernández Durán, que pertenecía a la familia de Perales, junto a Juan Cuesta como dueños de algunas dehesas de este municipio en las que existían pequeñas viviendas para los guardas y ganaderos. Entre ellas estaban las de Cañada de la Pila[40], Dehesa del Hinojo[41], Dehesa del Hatillo[42] y Dehesa del Charco[43].

El complejo de Cañada Honda se compone de un edificio residencial precedido por un pórtico y un patio principal situado en la parte trasera de la casa y que igualmente comunica con las pequeñas viviendas construidas en las dos crujías laterales del mismo. Se cierra dicho patio con una estructura alargada que sirve de almacén y a través de la que se accede a un segundo patio entorno al cual se sitúan las dependencias para los animales, que consideramos de construcción más reciente que la parte anterior. Delante de la casa hay un espacio cercado a modo de patio abierto o jardín.

Por su parte, para entrar en la finca se ha de cruzar una portada en la que se puede leer su nombre, delante de la que pasa unos de los muchos cordeles que atraviesan la zona.

La casa propiamente dicha tiene planta rectangular de un solo piso con doblado o desván en la parte superior y que se encuentra sin tabicar. Se cubre con tejado a cuatro aguas. El espacio interno se organiza mediante un pasillo central que hace comunicar la portada principal con la de acceso al primer patio.

En las dos fachadas de la vivienda principal se construyeron sendos pórticos. El de la principal está formado por cuatro arcos sostenidos sobre pilares de granito de sección rectangular, siendo los dos centrales de medio punto y los otros escarzanos. Las bóvedas de este pórtico son de arista y todo él nos lleva a recordar otros ejemplos que conocemos, como el de la Casa de Mesas Altas en Los Guadalperales (Don Benito, Badajoz) cuya disposición es semejante a éste. Encima del mismo se encuentra una terraza a la que se accede por medio de una escalera de doble tramo situada en uno de los ángulos de la fachada. Por otro lado, el pórtico trasero que se abre en la zona del patio es parecido aunque menor ya que posee sólo tres arcos escarzanos sostenidos por pilares cuadrados.

El interior de la casa está organizado, como ya hemos dicho, por un pasillo central que la divide en dos partes simétricas donde se sitúan salones, cocinas y dormitorios. Algunas de las estancias principales están decoradas con verdes cenefas vegetales pintadas al fresco.

El patio principal es de sección cuadrada y en su centro se encuentra un pequeño pozo para el abastecimiento de agua. A ambos lados del mismo se localizan las viviendas propias de la servidumbre con acceso en algún caso desde el mismo patio y otras desde el exterior del complejo. Están cubiertas a dos aguas y en sus tejados podemos ver las chimeneas de las cocinas-hogar de sus interiores.

Cañada Honda se completa con otro segundo patio empedrado para el cuidado de los animales en el que se abren arcos de medio punto para el mejor acceso a sus dependencias. En su entorno se aprecian elementos modernos utilizados para la alimentación de la ganadería, testimonios de que este conjunto sigue utilizándose en la actualidad y se ha adaptado a las formas productivas de hoy día.

Es un ejemplo, por tanto, junto a los demás vistos en Monterrubio de la Serena y específicamente en la Real Dehesa del Bercial, de buena arquitectura construida en el campo. Necesario es su reconocimiento y apropiado estudio.

fig1Fig. 1: Panorámica de la Casa Grande del Bercialfig2

Fig. 2: Casa Grande del Bercial. Patio principalfig3

Fig. 3: Panorámica de Cañada Honda

fig4Fig. 4: Cañada Honda. Patio principal


NOTAS:

[1] En este sentido, recordamos un buen trabajo publicado recientemente referido al extenso término municipal de Cáceres: NAVAREÑO MATEOS, A.:Arquitectura residencial en las dehesas de la tierra de Cáceres (Castillos, palacios y casas de campo). Institución Cultural “El Brocense”, Excma. Diputación Provincial de Cáceres, 1999. Actualmente estamos trabajando en la realización de una tesis doctoral, dirigida por dicho profesor, que se basa en el análisis de estas construcciones localizadas en el campo extremeño.

[2] Vid. PELEGRÍ PEDROSA, L.V.: La economía ganadera de la Serena a finales del Antiguo Régimen (1751-1791). Ceder La Serena – Leader, Badajoz, 1998.

[3] REYES ORTIZ DE TOVAR, J. M.: Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula (1779), Edición realizada desde el manuscrito original por Ediciones Guadalupe, 1998, voz “Villa de Monterrubio”, p. 117.

[4] TORRES Y TAPIA, Frey Alonso de: Crónica de la Orden de Alcántara (2 tomos). Edición Facsímil de la Princeps de 1763. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1999, Tomo II, ff. 569-570:

Deseaba el Maestre, que tambien era aficionado á caza, hallar algun puesto donde pudiese hacer un coto donde se criase y guardase. Ofreciosele una Sierra que llaman de D. Gil, que era valdío del Lugar de Monterrubio. Tratólo con el Concejo, y ofrecioseles si se la diesen, darles en retorno una grande esencion é todas las contribuciones de dinero é de maravedis que eran obligados á pagar, para llevar vino y leña, harina y paja á la Fortaleza, y dua de peones para su reparo, y de qualesquiera otros servicios que fuesen obligados á hacerle á el, de gallinas, ropa, huespedes, lleva de trigo, cebada y paja, cuando estuviese en la casa y huerta de la Sauceda, donde solia irse á recreacion, quedando solo con obligacion de hospedar las personas que el mandase en su Lugar de Monterrubio, atento no habia otro mas cerca donde se pudiesen aposentar los que con el fuesen. El Concejo estimó el favor que el Maestre les hacia, y le dieron con mucho gusto la Sierra de D. Gil. Hace el Maestre el deslinde en el privilegio que les dio, y pone las penas que han de pagar los que entraren á cazar, con otras condiciones para que mejor pudiese guardar la caza del coto. Es la fecha en Villanueva de la Serena, diez y ocho de Diciembre de 1498. Intitulase en este previlegio Maestre y perpetuo Administrador por autoridad Apostolica en lo espiritual y temporal de la Iglesia y Monasterio de Villanueva y todas las Villas y Lugares de la Serena.”

[5] Ibidem, Tomo II, f. 571.

[6] Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura: Partido de La Serena (1791). Asamblea de Extremadura, Mérida, 1995. Edición a cargo de Miguel Rodríguez Cancho y Gonzalo Barrientos Alfageme. Monterrubio de la Serena, Respuestas 50, 51 y 52, p. 245:

Que no hay plantíos ni semilleros de los prebenidos por reales ordenes, ni castillos, ni mas casas de campo con terreno propio que una de corto albergue en dicha Dehesijuela, ni propicia de despoblado alguno que pueda repoblarse.”

[7] Ibidem, Respuesta 49, p. 245.

[8] ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO DE LA SERENA. Libro del Registro Fiscal. Tomo III. Hoja nº 964. (Fechado en la década de los años XX del pasado siglo)

[9] Interrogatorio de la Real Audiencia…, Opus cit., Monterrubio de la Serena, Informe de Don Andrés Díaz de Morillo cura theniente de la parroquial de esta villa por ausencia del señor frey Don Antonio Cortes de la Rocha, cura parrocho de ella, p. 249 (Refiriéndose a las cofradías):

Otra del Santo Cristo de la Vera Cruz, sus emolumentos consisten en tierras, zensos, arrendamientos de reses y linos, que todo ascienda anualmente a mil quinientos reales, de los que se gastan mil y ciento en las funciones de yglesia, culto de la santa ymagen y quedan libres quatrocientos en que consiste su fondo y en diez y seis bacas, seis vueyes, un bezerro, zinco fanegas y tres quartillas de zebada, mil nobecientos setenta y dos reales esistentes destinados a la compra de alguna alaja que pueda fructificar para aumentar el fruto, cinco fanegas de tierra en los ruedos de esta villa de primera calidad, un cortijo de doze con su casa en el baldio de la Raña de segunda y un principal de zenso de cinquenta ducados”.

[10] MADOZ, P.: Diccionario Geográfico – histórico – estadístico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845. Puede verse la edición para Extremadura: Diccionario histórico – geográfico de Extremadura. Cáceres, 1955 (4 tomos). Tomo III, voz “Monterrubio (Villa de)”, p. 382.

[11] Ibidem, Tomo II, voz “Chozas (Cortijo de las)”, p. 330: “Cortijo, en la provincia de Badajoz, partido judicial de Castuera, término de Monterrubio”.

[12] Ibidem, Tomo III, voz “Lobera (Cortijo de)”, p. 239: “Cortijo, en la provincia de Badajoz, partido judicial de Castuera, término de Monterrubio”.

[13] Ibidem, Tomo III, voz “Lantiscal (Cortijo de)”, p. 236: “Cortijo, en la provincia de Badajoz, partido judicial de Castuera, término de Monterrubio”.

[14] ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO DE LA SERENA. Libro del Registro Fiscal. Tomo III, Hoja nº 953.

[15] Ibidem, Hoja nº 955.

[16] Ibidem, Hoja nº 982.

[17] Ibidem, Hoja nº 948.

[18] Ibidem, Hoja nº 995.

[19] Ibidem, Hoja nº 988.

[20] Ibidem, Hoja nº 984.

[21] Ibidem, Hoja nº 983.

[22] Ibidem, Hoja nº 954.

[23] Ibidem, Hoja nº 949.

[24] Ibidem, Hojas nº 950 y nº 951.

[25] Ibidem, Hoja nº 998.

[26] Ibidem, Hoja nº 1001.

[27] Vid. MALDONADO ESCRIBANO, J.: “Un ejemplo de arquitectura señorial en la dehesa extremeña: el cortijo del Marqués de Perales”, comunicación presentada en el I Congreso Ibérico de Casas Solariegas, Vigo – Ponte de Lima, 2002 (en prensa).

[28] Esta información la hemos obtenido en TORRES Y TAPIA, A. de: Opus cit. En esta obra aparecen algunas noticias donde se cita “el Berceal”, entre las que vamos a señalar una de tiempos del Maestre Juan de Zúñiga:

Tomo II, f. 528. Año de 1487:
El Duque de Plasencia y el Maestre D. Juan su hijo traían pleyto reñido con D. Diego de Santillan Comendador Mayor. Parece que por tenerle de su parte el Duque en la pretension de el Maestrazgo, le pidio dexase la Encomienda del Portezuelo que la Santidad de Sixto Quarto había proveído en el, como diximos arriba, y le prometio, y de hecho dio la Encomienda de Valencia, y trescientos mil maravedís de renta en cada un año, impuestos sobre la Mesa Maestral. Como las cosas se fueron mejorando a favor del Maestre D. Juan de Zúñiga, hizosele duro al Duque su Padre que el contrato se llevase adelante, mayormente que la Encomienda de Valencia se habia unido á la Mesa Maestral, como poco ha diximos, por concesion de la Santidad de Inocencio Octavo. Tuvieron sobre esto pesadas deferencias; convirtieronse en que el Comendador Mayor se apartase del pleyto intentado, y el Duque le diese por todos los dias de su vida la Tenencia de la Torre de Fray Domingo, que era de la Orden, y trescientas cinquenta mil maravedis en cada un año, impuestas sobre las rentas de las yervas, bellota y pastos de las dehesas de Berceal, que está en termino de Benquerencia, y el Toconal en termino de Magacela, y son de la Mesa Maestral, en tres pagas, una por Navidad, otra por Carnestolendas, y en todo el mes de Marzo la tercera. Este contrato assi hecho, confirmó y aprobó el Maestre. Viendo el Duque y el Comendador Mayor que necesitaba que su santidad lo confirmase, se lo suplicaron, y el lo hizo y mandó dar sus letras; y en ellas manda al Maestre y á sus sucesores que assi en la Tenencia de la Torre, como en el goce de las rentas, no perturben ni molesten al Comendador Mayor, y comete la execucion al Obispo de Orense, y al Maestrescuela de Sevilla, y á Fernando de Villalpando Canonigo de Salamanca; y les manda que siempre que fueren requeridos por el dicho Comendador Mayor, no permitan se le impida la posesion pacifica, ni que sea molestado en cosa alguna, y procedan con censuras contra los que lo contradixeren y procurasen impedir, invocando para ello si necesario fuere el auxilio del brazo seglar. Es la data en Roma, veinte y ocho de Junio de 1487.”

[29] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÁCERES. Catastro de Ensenada (Copia microfilmada del original existente en el ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS) Rollo 7. Libro 144, Monterrubio de la Serena, ff. 246r y vº.

[30] Ibidem, f. 261r.

[31] Ibidem, ff. 241 r y vº.

[32] Como ya hemos visto anteriormente, en la Respuesta nº 51 sólo se recuerda la casa de campo llamada Dehesijuela.

[33] SERVICIO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO. CARTOTECA HISTÓRICA. Provincia de Badajoz. Planos parciales. Plano nº 111.

[34] LÓPEZ, T.: Estremadura. Año de 1798. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1991. Edición y recopilación de Gonzalo Barrientos Alfageme. Voz “Villanueva de la Serena (Extremadura). Partido de Villa Nueba de la Serena”, p. 473.

[35] MADOZ, P.: Opus cit., Tomo III, voz “Monterrubio (Villa de)”, p. 382.

[36] Sobre este tema puede verse el siguiente estudio para la provincia de Badajoz: ROSIQUE NAVARRO, F.: La Reforma Agraria en Badajoz durante la II.ª República. Diputación de Badajoz. 1988; a escala nacional existen varias obras que tratan el tema, entre las que recordamos: MALEFAKIS, E.: Reforma Agraria y Revolución Campesina en la España del siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1982 (5ª edición).

[37] Vid. PAJUELO DÍAZ, A.: “Las casas del Arrabal” en MARTÍN NIETO, D. Á. y DÍAZ DÍAZ, B. (coord.): Campanario (5 tomos), Excmo. Ayuntamiento de Campanario, 2003, Tomo III, pp. 67-79.

[38] De tal manera se cita a Antonia Cuesta Fernández como propietaria de Cañada Honda en el Catastro realizado en tales fechas. (ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO. Catastro fechado en la década de los años veinte del siglo XX)

[39] A pesar de que hemos señalado a Antonia Cuesta como dueña de esta finca, hemos localizado en otro lugar distinto una información que contradice en parte a ésta. Nos referimos al Registro Fiscal de edificios y solares de Castuera, fechado en 1921, donde aparece Juan Cuesta Fernández, domiciliado en Villanueva de la Serena y administrador de Pedro Fernández Durán, como el dueño de una propiedad de “500 metros cuadrados, su valor 2500 pesetas, en la Dehesa Bercial enclavada en el quinto llamado Cañada Honda” (ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE BADAJOZ. Sección Hacienda. Libro 2831. Hoja nº 1586)

[40] ARCHIVO MUNICIPAL DE MONTERRUBIO DE LA SERENA. Libro del Registro Fiscal. Tomo III, Hoja nº 925.

[41] Ibidem, Hoja nº 927.

[42] Ibidem, Hoja nº 928.

[43] Ibidem, Hoja nº 936.

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