Oct 222013
 

Juan García Murga. 

El tratamiento del tema de las Plazas Mayores extremeñas interesa en el caso de la arquitectura civil de la región actual durante el siglo XVI, a algunas de nuestras ciudades históricas, tanta de la Alta como de la Baja Extremadura. Hay plazas de diferentes clases, tanto abiertas como cerra­das, en el centro urbano o fuera de él; lugares que en la actualidad conservan su carácter céntrico para la vida de la comunidad, o se han convertido solamente en lugar de recuer­do histórico, de paseo, visitado únicamente por turistas, nostálgicos o estudiosos del pasado histórico urbano.

En determinados casos hay que considerar el conjunto monumental de la Plaza y sus componentes individualizados, co­mo ocurre en Trujillo. Podrá ser también la plaza como «edif­icio», sin pretensiones. De monumentalidad, pero alcanzando un ambiente único e indefinible, como en la Plaza Chica de Zafra. Encontraremos también la Plaza Mayor de profundo sabor medieval, hermosa por sus proporciones, como la de Garrovillas de Alconétar, en la, provincia de Cáceres, aunque no constituye el actual centro urbano. Existen también los centros urbanos contemporáneos, con presencia de edificios monumentales pertenecientes a la época o estilo que estamos considerando, aunque sin formar conjunto.

La Plaza no es un edificio, sino un ámbito o lugar de en­cuentro[1] donde existe un punto concreto de la misma (por ejemplo, en Plasencia, con sus edificio de la Casa Consistorial), o una función (por ejemplo, el mercado semanal o las fies­tas populares), que le adjudican ese carácter de centro de la vida urbana actual. La tipología de las Plazas Mayores es muy rica en Extremadura, y a continuación la comentaremos con mayor profundidad.

Formando parte, por tanto, de nuestro esquema tipológico de las formas arquitectónicas del siglo XVI, se incluye el modelo «plaza mayor». Bonet nos dirá que las Plazas Mayores se formaron casi todas en las postrimerías de la Baja Edad Media, por causa de la expansión urbana sobrevenida por el crecimiento demográfica, “y se constituyeron en verdaderas entidades urbanas de carácter primordial en el siglo XVI, conociendo al final de esta centuria una transformación tipológica que entrama una mutación social, en la que la intervención política fue predominante»[2].

La plaza-conjunto, verdadero símbolo del patrimonio artístico extremeño. Tomando como eje significativo la Plaza de Trujillo, considerada como conjunto, encaja en el modelo de Plaza mayor  ciudadana, rodeada por Iglesia, Casa Consistoriales, palacios de los grandes nobles[3], «grande, regular y uniforme” al menos en tres de sus frentes, aunque no cerrada, y aisla­da. Conserva todavía algunos elementos de profundo sabor me­dieval, y ámbitos ahora reducidos a rincones[4]. De todas maneras, no podemos afirmar que se trate de un lugar irregular y cubierto de rinconadas. Nos inclinamos, por lo tanto, por la primera caracterización, aunque desde luego no es una plaza plenamente regular desde el punto de vista urbanístico y artístico-arquitectónico[5].

Podemos afirmar, por tanto, que la Plaza Mayor como con conjunto armónico, casi utópico desde una perspectiva urbanística, es un fenómeno raro en la Extremadura del siglo XVI, donde el grado de ruralización siguió siendo muy fuerte, hasta en los núcleos urbanos del momento, como es el caso de Trujillo.

 

 

LA «PLAZA-EDIFICIO»

 

Como ejemplo de la plaza-edificio escogemos la Plaza Chi­ca de Zafra.

Llamamos Plaza-edificio a aquella que es cerrada, normal­mente con soportales. Es un ámbito de vida, un intermedio entre la calle y el interior d la vivienda. No siempre ha sido el centro urbano, o tuvo ese espacio como dedicación primordial una actividad relativamente modesta (el comercio menor no especializado), pero se ha configurado como un característico «rincón» urbano. Frecuentemente no es el centro físico del plano ciudadano, y su configuración gira en torno a un edificio de importancia, público o privado, que en la Plaza Chica de Zafra sería el actual Palacio de Justicia, cuya fachada cierra una de los lados de la Plaza. La finalidad de la disposición de estos recintos era prestarse a una utilidad muy concreta que, al perder su sentido, convierten el espacio reseñado en marginal, aparte, un recuerdo histórico, cargado de lo que se ha dado en llamar «ambiente» o tipismo, apoyado en el fuerte poder sugestivo y evocador de un edificio antiguo conservado: es el misterio que plan­tea y sugiere la persistencia en el empleo de materiales constructivos tradicionales, la evocación de usos del espa­cio modificados u olvidados, o la misma magnificencia de formas arquitectónicas antiguas.

 

 

LA PLAZA «ABIERTA»

 

Espacio delimitado por casas sencillas. Lugar de estancia y no centro noble ni sitio especifico para usos comerciales. Vemos que la posesión de un espacio habitado o habitable en su ámbito inmediato, no indica especial relevancia social. Estas plazas suelen ser de diferente extensión, en general el mayor espacio del núcleo urbano, y su forma no es necesa­riamente regular. Abundan los rincones (en la acepción corriente de esa palabra), constituyendo cada uno de ellos una especie de «territorio” diferenciado de los demás. Su carac­terística irregularidad delimita un espacio amplio que supe­ra el concepto de cruce o ensanche de vías urbanas. Son las de más característico sabor medieval, como en la localidad cacereña de Garrobillas de Alconetar.

 

 



[1] Encuentro, no en su significado de cruce ocasiona sino como enlace de vidas, nudo de intereses…; en los países de clima Mediterráneo es característico y observable con una frecuencia que permite su estudio: las gentes hacen vida en la calle, utilizando los soportales de sus pla­zas…; lugar de paseo, de comercio, para pasar sin ser visto desde las casas, circular al mismo tiempo sin tener que sufrir los inconvenientes de la excesiva cercanía, la inmediatez del tráfico urbano: disponiéndose las­ aceras casi a la misma altura que las, calzadas…; el encuentro con el símbolo especifico de importancia publica y social que supone la presencia de la Iglesia, Casa Consistorial grandes palacios etc. Hoy hablaríamos de la especulación del suelo por motivos de prestigio social e significación de poder. Encuentros como desdoble múltiple del significado básico de la P1aza de nuestros núcleos urbanos.

[2] BONET CORREA, P.: «Concepto de Plaza Mayor desde el siglo XVI a nuestros días», en: Morfología y Ciudad. Barcelona, Gustavo Gili, S.F., 1978, pagina 31. El titulo entrecomillado del artículo es el texto presenta­do en la Mesa Redonda «Plaza Mayor y Foro», celebrada en la Casa de Velázquez de Madrid, el 28 de octubre de 1976).

[3] Se trata de los Palacios ce Chaves-Orellana, Chaves-Cár­denas, Ayuntamiento, Palacio de Hernando Pizarra, Piedras Albas, Vargas Carvajal o San Carlos…; los grandes linajes y edificios de Trujilla, en esta Plaza, que, se­gún Solís Rodríguez, comienza a desarrollarse desde los arrabales de San Martín a partir del siglo XIV.

[4] BONET CORREA, A., ob. cit., pagina 42.

[5] La comparación con la utopía urbanística del Renacimien­to arquitectónico, con su plaza ideal inspirada en el – modelo ideal de tradición helenística, debe adaptarse necesariamente al modo de vida y costumbres de la región y aun de la comarca concreta de Extremadura que estamos estudiando

Oct 222013
 

Valentín Soria Sánchez. 

Para los coloquios históricos trujillanos y para los congresos nacionales arqueológicos vengo recogiendo restos epigráficos extremeños desde hace bastante tiempo. Ofrecemos estas breves notas.

 

1.- En Almendralejo desde 1988 se vienen realizando excavaciones. Se han descubierto dos ídolos falange, un ídolo tipo Almizaraque, un colgante de diarzo, un ídolo cilíndrico, dos ídolos placas, un ídolo trapezoidal y un ídolo con forma ovalada.

 

2.- Mi buen amigo Domingo Quijada González me ha proporcionado esta epigrafía de Belvís de Monroy: DMS/ VERA/ CII/ annxxv/ ve.

 

3.- En Acci (Guadix): FAVSTIN(A)EGAVGV(S)TAE/ ANTONINI/ AVG.PIIFIL./ co1.IVL.GEM.ACCIS.

 

4.- En Acci: IVLIAE/ MAMMEA (E)/ AVG. MATRI. IMP. CAESA/ RISM. AVRELI/ SEVERIALE/ XANDRIPII/ FELICISAVG./ ETCASTRORVMCOL.IVLI(A)/ GEM. ACCIS/ DEVOTANUMINIEIVS.

 

5.- En Aixon (Coruña): CCAESARAVGGERMA/ NICVSGERMANICICAES/ FIICAESAVGNDIVIAVG/ PRONEPOSPATERPATPONT/ MAXTRIBPOTIIIICOSI I/ M.

 

6.- En Alburquerque: GALIO/ CUADRATO/ QVESTORI/ VIIIVIR/ GALIVS/ SIRIACVS/ PATER/ ALLIA/ SERANTE/ MAXIMA/ MATERFC.

 

7.- En Alcántara: CJCAESIMACCEPLANTIAMLACETANIAMSVPRATAGVMIN LUSITANINAMIC (6).

 

8.- Alcañiz: A/ PORCIVS/ ETPORCIA/ POSSVERVNT.

 

9.- En Cella (Teruel): MARCELLA/ MCALEDFIL/ HSE/ MARIA/ STENNA/ NEPOTAE.

 

10.-En la iglesia visigótica de Santa Lucía de Alcuéscar de la que extensamente me ha comentado mi buen amigo Nicolás recientemente han aparecido y están siendo estudiados cinco epígrafes funerarios romanos. Se trata de diez aras dedicadas a Ataecina, tres a Júpiter y los Lares. Hay además otras aras y lápidas no romanas.

 

11.- En Aldeanueva de la Vera en Tormantos, cerca de Fuente Bocina, lindando con Garganta la Olla hay unos amurallamientos de piedra, una choza y caminos empedrados que van hacia el Monasterio de Yuste. Estos recintos cuadrangulares están siendo utilizados para ganados y orientados hacia el camino del Emperador hacia Jarandilla.

 

12.- En la Ruta de la Plata en Aldeanueva del Camino existe esta inscripción: T.BAEBIVSCL VN./ ANN.XXX./ H.S.E.S.E.T.L.

 

12.- Mencionada por Tomás López en 1798 hay esta inscripción en Aldeanueva del Camino: No pone detalle de líneas: FVLVIVSRVFVSSEXTATIENSISA NNORVMLXVHIS(sic)SITVSESTSITTIBITERRALEVISFVLVIVSFIRMVSPATERFACIENDVMCVRAVIT.

 

13.- En Arbuniel (Jaén): Primera inscripción: P.CLODIOP.F./ SECVNDINO/ D.D./ M.VERGILIENSIS/ HONOREVSVS.

 

14.- En Arbuniel. Segunda inscripción: P.CLODlO/ P.F.SECVNDO/ IIVIR/D.D./ MVNICIPII/ VERGILI ENSES(sic )/ HONOREACEPTO/ IMPENSAMREMISIT.

 

15.- En el congreso arqueológico nacional de Teruel en octubre de 1991 se presentó esta inscripción monetal de Avelal (Portugal): IMPCAESMAVRSEVALEXANDERAVG. Reverso PMTRPVIICOSIIPPS/ C.

 

16.- Con motivo del congreso numismático de Avilés de abril de 1992 tuve conocimiento de un dinar de Abderramán III con fórmula coránica en anverso y reverso. Se trata de una moneda de oro encontrada en Badajoz.

 

17.- En la finca pacense de La Cocosa sevana realizar próximamente unas excavaciones luso españolas. Allí se descubrió hace tiempo una capilla martirial con sarcófago visigótico.

 

18.- Belvís de Monroy: Mi buen amigo Domingo Quijada González, profesor en Navalmoral de la Mata me ha proporcionado esta inscripción: DMS/ VERA/ CII/ XVV/ VE.

 

19.- En reciente visita a Belvís de Monroy en compañía de Teodoro López y José Mesonero he podido conocer esta inscripción: DMS/ MAIMINIMIACITAAN/ IXHSATTL/ NICRINVSIE XTESTAMENTOFC. Timón Francisco Javier, Belvís de Monroy, Navalmoral de la Mata, 1992.

 

20.- Belvís de Monroy: FIL.TALAV/ O.CINIV/ S.CAPITO/ AVELICV/ S.CELEM/ ENIINVS/ CELEME/ VIINVS/ VNCV/ LVI.PPIEIS. Francisco Javier Timón en su libro citado traduce de esta manera: A su tío materno… bondadosísimo Favelo hijo de… erigieron esta memoria Cinio, Capiton Avelico Celemenino y Celemevino para que él y para si propio sobreviviente o en vida de ellos.

 

21.- Binaced (Huesca): VIAAVG.M.P./CCLV.

 

22.- Bretal: D.M.TI.POS./ MATERNVS/ RVSTI.FL/ AVIE.VXORI.PIE/ NTISSIM/ E.NNOR/ XXXIV/ D.RO.(Q)/ TRA.SIT.T.(T)/ LEVIS.

 

23.- Brozas: Mi amigo José Antonio Ramos Rubio en enero de 1992 me facilitó esta inscripción inédita: CILIVSS/ CAENONI/ S.AQVLVS/ GALXXII/ V.S.L.A.M

 

24.-Cáceres. En puerta de Mérida: COL(ONIA)NORB(ENSIS)CAESARIN(A).

 

25.- Cáceres. La profesora de la Universidad de Extremadura ha estudiado la inscripción con caracteres ibéricos en moneda; TANVSIA.

 

26.- Capilla (Badajoz): NEMMI.

 

27.- Capilla (Badajoz): PERENNIVS.

 

28.- Mauricio Pastor Muñoz en Cáceres me proporcionó una diapositiva que he podido leer: CELTIBERA (Las dos «e» podrían ser cuatro palotes). De esta inscripción se habló en Cáceres en las II Jornadas de Arqueología de Extremadura a las que asistí en 1992. Mauricio Pastor Muñoz habla de Miróbriga: “…sabemos que el ordo de Miróbriga rindió culto al emperador Antonino Pío».

 

29.- Una referencia de prensa del 17 de abril de 1992 se dice lo siguiente: En una lápida encontrada en Inglaterra se habla de un tal FACINVS, ciudadano español cauriense caballero en el escuadrón de los VETTONES. “No se danmás detalles ni se localiza”.

 

30.- José Salas Martín, profesor de la Universidad de Extremadura y Juan Rosco mencio­nan esta inscripción cacereña: SALAETIV/ S.JOVIOP/ TVMO/ MAXV/ MO.V(OTVM)/ S(OLVIT).L(IBE NS).A(NIMO).

 

31.- Cáceres: PAVLLA/ PONILA/ H(IC).S( ITA).E( ST).

 

32.- Cáceres: Media luna. L(VCIVS).F(AB)IVD/ V(ER(ECV)/ NDVS.P/ ACENSISAN(ORM)LX/ H(IC ).S.S(ITVS).E(ST).

 

33.- Cáceres: LX.V.H(IC).S( ITVS/A)/S( IT).T( IBI ).T(ERRA).L(EVIS ).

 

34.- Cáceres: HIC.S(ITVS/A).E(ST).S(IT).T(BI).T(ERRA).L(EVIS).FILI(V)S.F (ECIT).

 

35.- En una excursión con Antonio Beltrán Martínez en           el congreso XXII nacional de Arqueología de Teruel pude comprobar esta inscripción de Camino real en el sitio donde está el renombrado mosaico: FLATILI/LS.

 

36.- Camino real. He podido ver en el mosaico en octubre de 1991 en el XII Congreso Nacional de Arqueología esta inscripción ibérica: LIKINETE EKIAR VSECERDERV.

 

37.- Campanario: LVCIO/ VALERIO/ LVCIOFABIOCALIXTo/ SILVANOVICTELIO/ VALERIANO/ VICTORES. Tomás López habla de una lápida con abreviaturas romanas.

 

38.- Capilla (Badajoz): Inscripción monetal: OB(VLCO)(L)AIM(IL)M.IVN(I).

 

39.- Casar de Cáceres: ODISXA. Segunda línea ilegible. Tercera línea: I.N.XXII.

 

40.- Belvís de Monroy: En 23 de enero de1993 en el periódico pacense HOY apareció una nota sobre el hallazgo de una villa romana,

 

40.- En la publicación gaditana El Miliario extravagante de Gonzalo Arias Bonet se ha divulgado una inscripción: IFMA/E/POTES/PIIPP/M.

 

41.- Ceclavín: TITANVS/ TONGIEAN/ XIHSIEST/ TITONGIVS/ PATEFECI(T).

 

42.- Ceclavín. Otra lectura de la inscripción antes mencionada: TITANVS/ TONGIVS/ FINAVIT/ ANOXI/ HVIVSSECVLI/ ETSANTVM/ TEMPLVM/ TONGIVS/ PATERFECIT.

 

43.- Conquista de la Sierra. En diferentes ocasiones José Gómez Gómez me ha indicado varias noticias arqueológicas. FLO/PLA/A(NIMO)LIIBENS)V(OTVM)S(OLVIT).

 

44.- Coria: PROCVUL(VS).L(VCI).L(IVERTVS)/ AN(NORVM).V.H(IC).S(ITVS)/ E(ST)L(VCIVS).QVINTAIVS./VLVSET.TITIA/ (N)A.FILIO.F(ACIENDVM)C.(VRA VERVNT).

 

45.- Coria: BVCCO/ MAELONI/ S.F(ILIVS).CAVRI/ ENSISI/ AN(NORVM)XXV/ H(IC).S(ITVS).EST/8S(IT).T(IBI).T(ERRA).L(EVIS).

 

46.- Doña Mencía: VIATORVIAM/ OVBLICAMDEX/ TRAPETE.

 

47.- Fregenal de la Sierra: IMP.CAES.AVG./ VSTVS.TR.PO.XXX/ P.M.COS.XII.PA/ TER.PATRIAE.

 

48.- Fuente del Maestre: mi buen amigo Teodoro López de Badajoz me ha proporcionado estas inscripciones. Las ha publicado en un reciente libro al ser nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia: DMS/ RVSTICILLA/ ANNXVIIII/ RVSTICVSPAT/ FILIAE/ STTL.

 

49.- Fuente del Maestre: DMS/ TTICCESAN/ XXVHSES/ TTLERORV/ PIENT/ MAEPC.

 

50.- Fuente del Maestre: DMIV/ FLAVIO/ OFLMA.

 

51.- Galisteo, procedente de Mérida: VENERIVICTRICI/ L.CORDIVS.SYM/ PHORVSMEDICVS/ SACR.EX.VOTO.

 

52.- Francisco G. Fernández Serrano conoce las ermitas y restos romanos de su población natal. Esta inscripción estaba en la parroquia y ahora queda en una casa particular: MARTIS(ACRVM)/ VDIVS/ RVSTICVS/ A(NIMO).L(IBENS) V(OTVM).S(OLVIT).

 

53.- Granadilla. Ofrecemos dos variantes de lectura: CILLAE.FLAVIF/ CAVRENSIS/ AN.XXX.H.SES/ ((circ.1))T.L.FLAVVS.MA/ R.EXS.TESTAM/ENTOFC.

 

54.- Granadilla. Otra variante: CILISI.F/ AN.LX/ BOETELA/ CILI.F. ((circ.2))LI/ H.S.S.S. ((circ.2))L/ FLAVOS/ ECV.PATRI/ ET.M.F.C.

 

55.- Higuera la Real. En la reunión de Cáceres de 1991 sobre arqueología extremeña tuve ocasión de comentar con Luis Berrocal diversos asuntos sobre epigrafía extremeña: ABLONIOS.

 

56.- Higuera la Real: Inscripciones monetales: ORECOA.SECAISA.LSTELS. VATARCVRS.TAS.SE.

 

57.- Higuera la Real: AVGVSTVSDIVIF. PATER. PATRIAE/ IIVIRAVGVSTAB ILBILISM. L. COR. CALD O/ L. SEMP. AVTILIO.

 

58.- Hinojosa de Jarque: PROCVLVS/ ELIGVANVS/ PROCVLVSF/ IRTANVS/ S.S.

 

59.- Humosa: A.COMP.M.P.X.

 

60.- Miróbriga. En la zona de Capilla (Badajoz) en el Cabezo donde en 1929 apareció el togado de mármol que se halla en el Museo de Badajoz Mauricio Pastor, Juan Antonio Pachón y Javier Carrasco han realizado diversas excavaciones en 1987 y 88.

 

60.- Iglesuela del Cid (Teruel): G.DOMITIVSG.F./ GAL.PROCVLVSANXX/ H.S.EST/ G.DOMITIVSGAL.PROCVLVS/ AELIAL.F.SVPESTA/ L.AELIVSASIATI CVS/ VALERIANYSA/ V. F.

 

61.- Iglesuela del Cid (Teruel): CCAECILIOI/ ANXXX/ ATE/PIETISSI. 2.-LDOMI/ CRESCI. 3.- DMS/ M DPROCVLVS/ ANXVIIHSE/ MDSERANVSPA/ TERFILIOPIISIMO/ FECITETSIBI.

 

62.- Iglesuela del Cid (Teruel). Lápida con dos inscripciones una a la izquirada y otra a la derecha: H AVE/ PROCLE. 2.- DMDPR/ ANXV/ MDS/ TERFILIO/ FECITE. En la población turolense de Aguatón existe esta inscripción: CORNELIO/ PATERNO/ ANNORVM/ LX/ CORDIOGE/ NESPATRO/ NO.

 

63.- Iglesuela del Cid (Teruel): IKONYKEIYI/ ILDVBELESEBAN.

 

64.- Illora: T.PAPIRIVS/ SEVERVS/ LARIBVS.V.V.S.

 

65.- Ibahernando: GNORBAN/ VSACTVR/ NLQNOR/ BANNICE/ FRATRIFC.

 

66.- Isona: ATILPATERNAE/ AESAONENSIS/ LATILMATERNI/ FILLLICIOP/ PIDANVSSO/ CREOBSEQ V/ ENTISSIMAEBE/ NEMQVAESIC/ EGITMECVMET/ FILSVAQVAEVI/ ITANNLXXV.

 

67.- Jarandilla. Tres vasijas de piedra de cincuenta centímetros de diámetro con dos agujeros para colocar los maderos o los hierros que posibiliten el vuelco de las vasijas. In­scripción en la finca La Caraza: ELANDET/ TIPIIFLI/ OSFILIO/ TATIANO/ ANOR. Dos inscripciones monetales de Jarandilla: IMP.ALEXAND. 2.- IMP. GORDIANO.

 

68.- Jarandilla. Con motivo de las zanjas para traída de aguas en el Hoyo del Jabalí han aparecido tégulas romanas.

 

69.- Lacimurga o Talarrubias. Se están estudiando las villas o fundus romanos de lo que debió ser Talarrubias o Lacimurga.

 

70.- La Cocosa, cerca de Badajoz, tiene una basílica martirial con sarcófago visigótico.

 

71.- La Puebla de Valverde: SERGIASEVERA/ ANNXL/ HSIIST.

 

72.- León. José Luis Santos Díez, profesor, me ha facilitado esta inscripción: NINPHIS/ FONTISAMEV/ CNI. TERENTIVS/ L. F. HOMVLLVS/ JVNIORLEG/ LEG. VIIG. F.

 

73.- León: FLAVOSCONTV/ GIPIEN(TISSIMO) F(ACIENDVM) C(VRAVIT) S(IT) T(IBI) T(ERRA) L(EVIS). Inscripción reciente.

 

74.- Lezuza: IMP.CAES.DIVI.ANTONINI.FIL./ DIVI, HADRIANI. NEPOTI. DIVI./ NERVAE. ABNEPOTI/ M.AVRELIO.ANTONINO/ AVG.ARMENIACO.

 

75.- Losar de la Vera: Se dice textualmente: «…todo con solas las letras iniciales. DIISMANIB VSSACRVM/ SITTIBITERRALEVIS. Luego la inscripción no dice nada interesante. D.M.S./ Algunas líneas No legibles y el final STTL.

 

76.- En Malpartida de Cáceres funciona un taller de estudio arqueológico. Pedro Castaños Ugarte del Museo arqueológico de Bilbao ha estudiado restos de animales del paleolítico excavados en esta zona. Siete hachas paleolíticas han sido analizadas por Maria Isabel Sauceda Pizarro encontradas en la finca La Vendimia de Malpartida de Cáceres.

 

77.- Manzanera: QVILIVSET/ NIGRINVS/ CORNELI/ HERCVLI/ VSLM. 2.- Inscripción monetal: IMPCAE SNERVATRAIANAVGGERMDACICVSPM. Reverso. TRIMIIICOSSC.

 

78.- Medellín. Inscripción dibujada en el kylix encontrado por Martín Almagro: (kalo)n: eimi Potero(n).

 

79.- Medellín. Francisco García Sánchez estudia los que vivieron en Extremadura en época romana y quienes luego fueron a América en dos libros diferentes. Inscripción: PIO/SER.

 

79.- Mi buen amigo Francisco García Sánchez me ha facilitado estas inscripciones: Lápida PIO/ SER. Miliario. IMP/ C/ MAXSIMK/ IA. Otra inscripción: I.O.M./ M/ F.C. Otra inscripción: GRAECIA/ MODESTA/ HEICSITA/ SITTIBITERR/ ALEVISLEG/ VALELP. XII.

 

80.- Medellín: VLIGIVS. SEMPTICIVS/ SVLPICIOMONIT./ PAT.VIA.EX.ANA/ ANEI.CANALIBVS.OB.VOT.P.

 

81.- Medellín: En la finca Galapagueras e encontró hace unos años esta inscripción de 0,62 por 0,37 por 0,25: MARCIA. SE/ CVNDILLA./ ANN(ORVM )/ SIBI.ET.MA/ RITO.PIEN/ TISSIMO./ FECIT.H.S.E.S.T.T.L.

 

82.- Eduardo R. Gordillo menciona monedas de plata y cobre encontradas en Medellín con alusiones a César Augusto Pontífice Máximo.

 

83.- Solano en Medellín habla de que en 1646 en el camino de Medellín a Mengabril se encontraron monedas con efigie de hombre y estas letras CLAVDIVSCAESAR y en el reverso un cuerpo de mujer y las letras S. C.

 

84.- En Medellín Francisco García citando a Solano habla de esta inscripción: L.CLIT./ FE/ LE.

 

85.- Medellín: DRVSOCAESARI/ GERMANICI/ CAESARIS.F./ DIVI.AVGVSTI/ PRONEPOTI/ PATRON.

 

86.- Medellín: IVNNIA/ EVGENIA/ ANN. L.

 

87.- Medellín: FECVNDA.HERE./NIA.H.S.E.P.XII/ EX.P.ARG.FAMELIVS/ C.D.

 

88.- Medellín: MARTICI. S. MIL./ M. ELI. L. P. XII.

 

89.- Medellín: Francisco García Sánchez habla en Medellín de una lápida de mármol con una inscripción traducida de esta manera: Memoria consagrada a los dioses de las armas GNEOVALERIOHYMENEO… hizo y dedicó este entierro para sí y su mujer CAMILA y CHIOSAMPELIS… y VINICIANO… E HYMINEO, los cuales están enterrados aquí.

 

90.- Medellín: DOMITI/ AVGVSTI/ Q.LICINIVS/ SATVRNINVS/ ET.L.MVMMIVS/ POMPONIANVS/ II.VIRI.

 

91.- Medellín: P.MODESTVS.ANNOR.LXX.H.S.E./ PAPIRIA.CAPITOLI.ET.VXOR. F.C.

 

92.- Medellín. Francisco García cita a Solano: PLVTONI.DE.IN.LOCO./ SVB.TERRA. CONCAVOP E/ RICVLO.OCEANI.LIBER/ FAB.VITELLIANVS. MI/ LES.ARAM. POSVI/ EX.VOTO.

 

93.- Medellín. Francisco García habla de una moneda encontrada cerca de un mosaico eL 18 de noviembre de 1970. D.N.GRATIANVSP.F.AVG. Reverso: REAPARATIOREIPVB. LVGP.

 

94.- Medellín. Piedra situada en 1633 en casa del clérigo de Medellín Juan Sánchez Alberto que se refiere al enterramiento de ATENIAHELENE hecho por RVSTICILA, hija de ATEN IOTHETIS.

 

95.- Medellín. Martín  Almagro Gorbea en 1991 en su investigación habla del «hallazgo de un fragmento de estela con alfabeto tartésico». No da el texto ni las letras ni foto.

 

96.- Mérida. Texto de un mosaico. EXOFFICINA/ ANNIPONI.

 

97.- Mérida: GREGORIVS/ VIRINLVSTRIS/ FAMDEIVIXITANIS/ LVIMEN. VREQI.IN.P./ D.XVIKALNOB/ ERA.DXXXPERPETVAFAMV/ LADEIVIXITA NNOS./ XVIREQVIEVITINPA/ CESBDIEVKAL.

 

98.- Mérida: DMS/ FLAVIAFIRMANA/ ANN/ XXXIIIVS.

 

99.- Mérida: DM/ INHONORE/ ETMEMORI/ AM.AFINI/ NEPOTIS.

 

100.- Mérida: DMS/ G.LANCIVS/IVLIANVS/ANNH.XVI/HSESTTL.

 

101.- Mérida: DOM ((INOSTRIIMP. CAES.FL.CONSTANTINVSMAX. P. F. VICT. SEMPERAVGVSTVSE)) TCONSTANTINVS/ CONST ((ANTIVSCONSTANS BEATISSIMIETFELICISCAESA((RISTHE((ATRVMCO))LONIAE/((E))MERITE((ENSIVMINDIGNAMARBITRARIRVINAMOPERISTAMAN))TIQVIO((RNATVME))LIOREQVAMFVERAT/ADIECTORESTITVIIVSSERVMDISPONENTEASEVER((OVIROCLARISSIMOCOMITE/ ((CVRANTE…PREES.PROV))LVSITANIEA.PBIII.

 

102.- Mérida: ((C))N((EO))CORNELIOCN(AEI)F(ILIO)PAP(IRIA)/ EVEROAE D(ILI)IIVIR(O)/ FL(AMINI) IVLIAEAVGVSTAE/PRAEFECTOFABR( VM )/ AMICI/XPAGOAVGVSTO.

 

104.- Inscripción en un mosaico del Museo Romano de Mérida: FELIX… BARITTO…

 

105.- Mérida: ((IMP.ERATORI)C(AESARI)C.VALERIO/ DIOCLETIANO/ PIOFE LICI))/ INVICTOAVG(VSTO)PO((NTIFICI)MAX(IMO))/ ((BRITANNIC(O))) MAX(IMO)GERM(ANICO)MAX(IMO)TRIB(VNICIAE/ POT(ES TATIS) ((CO(N)S(VLI)))P(ATRI)P(ATRIAE))PROCO(N)S(VLI))HONORATIETDECVRION/ ETNVMERVSMILITVMJCALIGATORVMG(AIVS)SVLPICIVS/ ((RVF)) VSV(IR) P(ERFECTISSIMVS)/ P(RAESES)P(ROVINCIEE)L(VSITANIAE)/ ((MAI)) ESTAT IEIVS/ ((DIC))DICATISSIMVS.

 

106.- Mérida: Cuatro crismones con alfa y omega. PROIECTVSMEMORIAM/ POSVITCONIUGIS VAE/ VRSERIAEQAEVIXIT/ CVMILLOANNISXII.

 

107.- Mérida: DMS./ HEGEMONIANN. XXV/ H.S.E.S.T.T.L./ CONLIBERATIBE NEMERENTI/ FECERVNT.

 

108.- Mérida: M. CORNELIOM. F.PA.POLLIO/ M. CORNELIOVRBANO/ M. CORNELIOCELERI/ CORNELI AM.L.IVCVNDA/ SICNVNCQVAMFORTVNAS INATTENOSSEDOLO(REM)/ PRAETERISSEPOTESQVA MPIVSOIVENIS/ SITDA TVSINFLAMMASNOSSEDOLORISERITNVC/PETITI(PSE)/ QVISQVISADESDI CASSITIBITERRA/ LEVIS/ H(IC)S(ITI)S(VNT).

 

109.- Mérida: IVLIAC.F.ANVLLAHICSITAESTFATO/ PRAEREPTANEFANDO QVAMMORS/ INPARVOTEM POREPRERIPVITQVAE/ IAMBISNOVENOSP ARITERIMPLEVERAT/ ANNOSDICASPRAETERIES: S.T.T.L.

 

110.- Mérida: BARITTO/ COLONIAE(SERVVS)/ BONIS.

 

111.- Mérida: C(OLONIA) A(VGVSTA) E(MERITA) F(ECERVNT) SELECVSE TANTHVS.

 

112.- Mérida: FLOREN((TISSIMOACB))EATISSIMO((SAEC)) VLOFAVENTE/ FELIC((I))TATE((OBADVENTVM))DOMINORVMIMPERATORVMQVE/NOSTROR(VMFLAV. CLAVDICONSTANTINIVICTO RIS))/ ETFLAV. IVL. CONSTANTIIETFAVIVL.: ((CONSTANT))ISVICTORVMFORTISSI/ MORVMQV ESEMPERAVGVSTORVMCIRCVMVETVSTATECONLAPSVM/ TIBERIVSFLAV. LAETVSV. C. OMESERIGINO VISORNAMENTORVMFABRICI SCINGIAQVI SINUNDARIDISPOSVITADQVE/ITAINSISTENTEV(IRO)P(ERF)IVLIOSATVRNINOP(RAES)P(ROV)L(VS)ITACOMPETENTER/RESTITVTAEIVSFACIESSP(L)E. Mérida: SP(L)ENDIDISSIMAECOLONIAEEMERITEN/ SIVMOVAMMAXIMAN TRIBVITVOLUPTATEM.­

 

113.- Mérida. Con Francisco Fernández Serrano el nueve de mayo de 1993 he tenido ocasión de copiar esta inscripción del Museo Romano de Mérida que dirige mi buen amigo José María Álvarez Martínez: MONTEIA/ SATVRNINA/ ANN.XXVIII/ H.S.E. S.T.T.L./ TIP.CLAVDIVS/ TH ALAMVS/ VXORI. F.C.

 

114.- Mérida: LOCVS/ VRBICES.

 

115.- Mérida: MINATIA. LOL.

 

116.- Mérida. Vicente Sos Bainal de Mérida ha manifestado que existen entre las cinco mil piezas arqueológicas del Museo de Prehistoria emeritense unas placas funerarias que presentan un escudo, una lanza, un guerrero y un espejo que suele estar acompañado de un carro y dos mulas.

 

117.- Mérida. Entre las monedas de oro de la colección del Banco de España en 1991. Pertenecen a Recaredo (586-601) DNRECCAREDVSREX/ PIVSEMERITA VICTOR.

 

118.- Mérida: Inscripción: BONVSEVENTVS.

 

119.- Mertola: DEASANCTA.

 

120.- Millanes de la Mata, cerca de Belvís de Monroy: RESCI/ SELENVS/ OFNA. VALERIANI.­

 

121.- Montánchez: DO.MER((circ.l))VRIO.C.P/ OTIVS/ MAXI/ MVS/ L.A.V.S.

 

122.- Munera inscripción visigótica: INDOMINOCONFIDO.

 

123.- Navalvillar de Pela: En Navalvillar de Pela, donde debió estar Lacimurga están siendo estudiados unos restos romanos por Emilio Aguilar en excavaciones organizadas por Casa de Velázquez de Madrid y por la Universidad Complutense de Madrid.

 

124.- Olivenza (Badajoz): DMS/ C. ANTESTIVS. CALVVS/ C.ANTESTIVS. PROCV/ LVS.H.S.S.CORNELIA/ TESTVLLAVIROETFILIO/ DE. SVA.P.F.C. (110).

 

125.- Olivenza: C.C.IVLIVS/ FRONTO/ VITVLAE/ B.MDSP (Facilitada en mayo de 1993 por José Salas Martín).

 

126.- Padrón: Mi buen amigo Gonzalo Arias Bonet en el Repertorio de los caminos de la Hispaniaa Romana trae esta inscripción: Media luna/ CAMBAVIVS/ SENATORIRIES/ ANNOR.L/ H.T.S./ S.T.T.L./

 

127.- Padrón: DNN/ GRATIA/ NOPERP.

 

128.- Pasarón de la Vera. José Salas Martín y Antonio González Cordero en Nuevas aportaciones a la epigrafía latina de la provincia de Cáceres, 1993 ofrece esta inscripción: M/ CAMALVS/ TANCINI/ F((circ.5-6))/ (( … ))/ v((…))/ ((…)).

 

129.- Peraleda de la Mata. Quince centímetros por veinticinco por sesenta centímetros: DIVCIA/ TI.F.HI/ SI.E.S.T/ TL. Cerca de la autovía de Extremadura y cerca de la gasolinera.

 

130.- Peraleda de San Román. José Salas Martín y Antonio González Cordero en Nuevas aportaciones a la epigrafía latina de la provincia de Cáceres, 1993: M/ SVNEROS/ VACAENI/ L.H.S.E.S.T.((circ.2))/ VACAENVS/ ((circ.l))LVQVI.F./ PATRON/ O.S.F.C.

 

131.- Plasencia: LAEMILI/ VS. CARIO/ CLVNIE/ NSIS.AN/ XXXXV/ HSE/ (S)ITTIBI/ (TER)RA.LEVIS.

 

132.- Puerto de Santa Cruz:((A))MO(E)NA/AE(.)EIF(ILIA)/AN((N(ORVM))LV/ H(IC).S(ITVS). E(ST).S(IT).T(IBI).T(ERRA).L(EVIS)/SAL(.)IVS/VER(.)IVS

 

133.- Quinta de Taboadela: LAICO/ANN(ORVM)XXVH(IC)S(ITVS)E(ST).

 

134.- Regina José Mafia Álvarez Martínez en Excavaciones en Regina, en Extremadura Arqueológica, 11, 1991, Mérida-Cáceres, p. 370 dice: TEMPLVMPIETATIS((AVG))/ VETVST(A)TECONLAPSVM((R.P.R.))/ SVMTVSVO.REFECIT.CVRANTIBVS/ Q.F.HERENNI((ANVS))ET.C.F.TAVRINO.

 

135.- Regina. En el libro anteriormente citado José María Álvarez Martínez, pagina 370 dice:»El primero de los documentos Epigráficos apareció hace unas décadas y lo pudimos recuperar para el Museo Arqueológico provincial de Badajoz. Se trata de una lápida del tiempo de Domiciano que hace referencia a una manifestación de culto al emperador fallecido Tito desarrollado por el municipio de Regina. RESPVBLICAREGINENSIS.

 

136.- Ribera del Fresno: «Extremadura”, por López, 1798, pagina 365, Mérida 1991 Asamblea de Extremadura: «…se funda en el itinerario de Antonino Pío que haciendo descripción de una vía militar que salía de Sevilla a Mérida y es la que (según Antonio de Nebrija) hizo construir Pluvio Licinio Craso y que dice así: CLVSIC/ CARMONEXXII/ OBVCVLAXX/ AVIGIXV/ MCELTIXLVII/ REGINAXVIIII/ EMERITAXXVI. Enotra columna se lee lo siguiente: Carmona/ LAMANCL OBA/ ECIJA/ San Nicolás/ Castilloa de Regina/ Mérida.

 

137.- Rubielos de Mora (Teruel): CMARIOCFGAL/ MARIANOAEDIL/ FLAMIIVIR/ VALERIACF/ SEVE MATER/ FILIOPIISSI/ M.

 

138.- Salamanca. En reciente visita al Museo arqueológico de Salamanca en el jardín vi esta inscripción: BOVTIA/ BOVTIF/ ANNXL/ HSSTL

 

139.- San Cugat del Vallés: En el Repertorio de los caminos de la Hispania romana, de Gonzalo Arias (p. 405, Madrid, 1987, aparece esta inscripción: TIB.CLAVD.DRVSI.F/ CAESAR.AVGVSTVS/ GERMANICVS.

 

140.- San Pedro de Mérida: Ladrillo funerario. SALVE.

 

141.- Santiago de Bencaliz: CAESAR/ NERV/ TRAIA/ IBPOT/ PP/ MP/ XXVII (Miliario extravagante pagina 17, número 27, junio, Cádiz, 1990.

 

142.- Sierra de Fuentes: ATTI(P)/ OLI/ QVIETA/ HSE(T)/ TL.

 

143.- Talarrubias. José Manuel Flores San Román está estudiando un cimacio un fragmento de pila bautismal, un friso visigótico, algunos hilos de oro, hebilla y un anillo de bronceen Talarrubias.  

 

144.- Talarrubias. José Manuel Flores San Román (117) ha divulgado esta inscripción: LVCIVSIVLIVS/ AFER.

 

145.- Talavera de la Reina. Desde siempre esta zona ha testado muy vinculado a la parte extremeña. Por eso hemos de analizar muchas veces inscripciones cercanas. FLACCV/ S. AMB/ ATI.F.AN/ LV.H.S/ E.

 

146.- Talavera de la Reina: CAPITI/ NI.ARR/ LIO.AN/ NXXV.

 

147.- Talavera de la Reina: SIS/ LIB.D.S./ F.C.

 

148.- Talavera de la Reina: DM/ DACCILIA/ TANGI/ AFILIAE/ MEMODESE/ ANNORVM/ XXVMATER/ POSVIT.

 

149.- Talavera la Real: Existe en la zona llamada de San Isidro una villa romana que está siendo arrasada por aficionados a la arqueología. Las aguas del Pantano Gabriel y Galán ha dejado al descubierto restos romanos de La Pesga (Cáceres).Hay fosas funerarias y pila de incineración.

 

149.- Talavera la Vieja o Talaverilla. Inscripción inédita. Media luna/ VALERIANVS/ CRES CENS. Fue encontrada en 1992 junto al río Tajo.

 

150.- Talavera la Vieja, o Talaverilla: Mi buen amigo Lauro Díaz, ingeniero del Tabaco en Jarandilla de la Vera me ha proporcionado una inscripción deforma incompleta: DMS.

 

151.- Talavera la Vieja: D.M.S/ GAVIOS/ PRISCVS/ ANXXXX/ ((circ.2,3))IVS. José Salas Martín Antonio González Cordero, Nuevas aportaciones a la epigrafía latina en la provincia de Cáceres, p. 14, 1993.

 

152.- Talavera la Vieja: DMS/ M. PALPHVRIVSLAINVS. M. PALPHVRILAIN/ F.AN.XLIIXII.S.E.VAL.AF RAMARITOOPTIMO.

 

153.- Talavera la Vieja. Otra lectura de esta misma inscripción: D.M.S/ M. PALPHVRIVS. LAMI NVS ((LMIINVS))/ M.PALHVRI.IASI.F.AN.XLIIX.H.S.E/ VAL.AFRA.MARITO.OPTIMO/ D.F.C.

 

154.- Talavera la Vieja. Antonio González Cordero y Domingo Quijada González en su libro Los orígenes del Campo Arañuelo, Navalmoral de la Mata, 1991, p. 175 habla de una inscrip­ción y solamente dice esto: M. PALPHVRIVS.

 

155.- Talavera Vieja: Miguel Beltrán en su libro «Museo de Cáceres menciona una inscripción de esta manera: C.IVLIVSGLABER.

 

156.- En repetidas ocasiones he visto esta lápida empotrada en la pared oriental de la iglesia. Tiene tres líneas de difícil lectura y una representación que José María Domínguez interpreta como representación de una persona danzando con palo en ambas manos: VOTVM/ FECITLIBE/ SFLAVSDVI.

 

157.- Torrejoncillo. En la finca Trabacuertos su propietario ha encontrado en mayo de1993 una losa sin inscripción, restos humanos con una sortija entre sus dedos y una argolla pequeña. Por esos días la prensa difundió una diosa de fertilidad del siglo XIII antes de Cristo enj Tel Miqne, Isurel y unas tumbas romanas toledanas.

 

158.- Torremejía. M. Cruces Blázquez Cerrato a quien he proporcionado algunas monedas de Extremadura ha divulgado esta inscripción: RVFOVLPIVSTRITIENSI/ ALLECTOEMERITA/ DECVRIALI/ STTL.

 

159.- María Cruces Blázquez Cerrato, que ha hecho en Salamanca tesis doctoral con Maria Paz García Bellido García Diego sobre monedas romanas de Extremadura ha divulgado esta inscripción de Torremejía: DMS/ VALERIACRA/ CVLAQTRITIENSIS/ VALERIOLVCIFERO/ FRATRIAN NORVM.

 

160.- Valdelacasa. José Salas Martín y Antonio González Cordero han publicado esta inscripción: ARRVNTIA/ AVITA/ AN.L.H.S.E.S.T ((circ.2))/ ((circ.l-2)) TVO((… ))VA/ ((circ.1-2))M((circ.3,4))/ S.T.T.L.

 

161.- Valdeobispo. El veintitrés de marzo en HOY de Badajoz en 1983 se difundió la noticia y la foto de que José Luis Blanco había regalado al Museo arqueológico de Cáceres tres pulseras, una punta de lanza, dos cascabeles y una vasija de bronce. José Luis Blanco está realizando en el mes de mayo de 1983 algunas prospecciones en túmulos tartésicos de Villanueva de la Vera donde se encontró una diadema dorada hace unos años.

 

162.- Valdesalor. Miguel Beltrán hablando de numismática extremeña dice que en el Museo de Cáceres las muestras de la vitrina 13 se reparten entre denarios republicanos y monedas de Augusto, Tiberio, Calígula, Agripa, Claudio, Julia Domna, Valentiniano III.

 

163.- En la finca La Pepina de Valencia del Ventoso hay esta inscripción que se me ha facilitado esta inscripción: D(IS)M(ANIBVS)S(ACRVM)/ CAMVLLIA/ M(ARCI)L(IBERTA)VENERIA/ ANN(ORVM)LXXIII/ S(IT)T(IBI)T(ERRA)L( EVIS)/ CAMVLLIA.PRIMVLA/ MATER.D(E)S(VO)F( ECIT). He tenido noticia de esta inscripción en mayo de 1993­.

 

164.- Vilasar de Mar: POTE(STATE)/ PONTIF(MA)XSMVS/ VIAAVGVSTA.

 

165.- Villamesías. José Salas Martín y Juan Rosco Madruga han divulgado estas inscripciones. l.- D(IS).M(ANIBVS).S(ACRVM)/ ((((R))OSCIA/ ((…)). 2.- D.;.S/ Q.FARACIVS/ ((circ.2))VORVS.AN/ ((circ.2))((H.S.E.S.T.T.L))/ ((…))3.-LANCIVS.A((.))/ CONIS.F.A.((.))/ L.H. S.E.S.T.T. ((.))/ POMPONI((.))/ VXOR.F.C. 4.- VALERIA/ Q(VINTI ).F(ILIA)MOD/ ESTA.H(IC).DS(ITA).E(ST)/ S(IT).T(IBI).T(ERRA).L(EVIS)/ ANNO(RVM)L.- 5.-D(IS).M(ANIBVS).S(ACRVM)/ NOVATVS/ BOELI.FILI/ VS.VIXSIT/ AN(NORVM).LXXX/ H(IC).S(ITVS).S(IT).T(IBI).T(ERRA).((L(EVIS))CALVS.FI/LIVS/F(ACIENDVM).CVRAVIT).- 6.- ((H(IC)/ S(ITVS,A).S(IT).T(IBI).T(ERRA).((L(EVIS))/  F(ILIVS).ET (…)/ LIA(…).

 

166.- Villamesías. José Luis Gamallo y Helena Gimeno me acompañaron a Villamesías hace unos años. Han publicado diversas inscripciones en Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid, (1990, pág. 283-284). En esa Universidad me licencié en1962.Esta es la inscripción de Villamesías: C(AIA).IVLIA/ BOVANA/ TRITI.F(ILIA)/ HIC.SITA)/ EST. José Gómez Gómez que conoce perfectamente Santa Cruz, Puerto de Santa Cruz y Villamesías me dio pistas arqueológicas de esta zona de Ibahernando.

 

167.- Villar del Pedroso: Antonio González Cordero y Domingo Quijada González escriben esta inscripción: EST.BAVX.ET.FA. No ponen foto en su libro.

 

168.- Villar del Pedroso. José Salas Martín y Antonio González divulgan esta inscripción: D.M.S./ ARCO.CAMA/LIF.AN.XXXX/ VICTORINA/ CAMALI.F/ FRATRI.F.C./ H.S.E.S.T.T.L.

 

169.- Zarza de Granadilla. Vicente Paredes Guillén. Nuevas inscripciones extremeñas, Revista de Extremadura, IV, 1902, Cáceres, p.70 y ss. divulgó esta inscripción: SEPRONIAE.IRMI/ F.PATERNNA.CLVN/ AN.VI.H.S.EDICROCO/ FRATER.LENS.S.T.T.L.

 

170.- Zafra: D(MS)/ MEMM/ C(IOL)AAN/ HSEM/VRBICA/ ONA.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín: “Inscripciones de Trujillo y otras zonas”. XXII Coloquios Históricos de Trujillo.1994.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín: “Epigrafía reciente de Extremadura”. XXII Coloquios Históricos de Trujillo.1994.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín: “Inscripciones del Campo Arañuelo y otras zonas. Navalmoral de la Mata.1994.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Inscripciones para una historia de Extremadura escrita en piedra”. XXI Coloquios Históricos de Extremadura, 1993. Trujillo.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Panorama de arqueología extremeña”. VI Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Descubrimientos arqueológicos en Extremadura”.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Hallazgos extremeños de arqueología”. XVIII CNA.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Extremadura y los hallazgos arqueológicos”. V Congreso de Estudios Extremeños. Badajoz.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Notas arqueológicas extremeñas”. Coloquios Históricos de Trujillo.1985.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Recientes inscripciones para el estudio de topónimos en Extremadura”. ARYS. III encuentro en Jarandilla de la Vera.

 

– SORIA SANCHEZ, Valentín. “Inscripciones y hallazgos arqueológicos en Extremadura”. XIX CNA.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Valoración de hallazgos arqueológicos de Extremadura”. XX CNA Santander.

 

– SORIA SÁNCHEZ Valentín. “Epigrafía extremeña. XVIII”. Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Inscripciones ibéricas, griegas, árabes, hebreas y romanas en de Extremadura”. XIX Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Diccionario epigráfico de inscripciones de Extremadura”. XX Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo.

 

– SORIA SANCHEZ, Valentín. Inscripciones romanas.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. Epigrafía de Extremadura.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. Arqueología de Extremadura.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. Documentación sobre epigrafía de Extremadura.

 

– SORIA SÁNCHEZ, Valentín: “Aportaciones sobre epigrafía extremeña”.

 

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– SORIA SÁNCHEZ, Valentín. “Avance para una catalogación de inscripciones de

Extremadura”. Vigo, 1993.

 

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– SORIA SÁNCHEZ, Valentín: “Recopilación de inscripciones de Extremadura”. XXIII Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo.1995.

 

 

Oct 032013
 

José Sendín Blázquez.

 Dejando a un lado la posible presencia del Paleolítico Inferior en nuestra región y que podría derivarse del tipo Aculadero de Cádiz, a partir de la glaciación Mindel la Península Ibérica conocerá uno de los momentos más brillantes de la Prehistoria.

Coincide con el Paleolítico Inferior avanzado y con el Paleolítico Medio. Tradicionalmente se conoce con la denominación de «Achelense».

Los yacimientos de este periodo se sitúan abundantes en los valles de los ríos. Suelen localizarse en las terrazas fluviales con cómodo acceso a las aguas fluviales. Allí resultaba mucho más fácil apropiarse de los animales que se acercaban a las orillas.

La Meseta del Duero conoció una serie de lugares muy propicios para este tipo de explotación.

A lo largo de medio millón de años de duración que tuvo el Achelense se advierte una industria lítica que conoce un próspero ascenso de perfección, aprovechamiento y hermosura.

Extremadura sirvió de puente y contacto entre las regiones de la Meseta Norte y el Sur, influenciada claramente por el Continente Africano.

La colección que nosotros poseemos está recogida primordialmente en les terrazas del Alagón y más aún del Jerte, pero también guarda testimonios notables del Tiétar y de las mismas orillas del río Tajo.

El elemento más representativo es el hacha de mano o bifaz que debió ser utilizado sin emmangar y que el hombre tallaba «in situ» abandonándola tras su primer servicio, pudiendo recuperarla, en ocasiones posteriores pera los mismos fines.

Posiblemente también se utilizaran piezas montadas tal vez ya en periodos posteriores.

Junto a les hachas aparecen lascas talladas, buriles, raspadores, azuelas, hendedores, triedros, etc. Algunas de estos modelos casi desconocidos en el resto de la España Norte.

El material utilizado se adscribe a los tipos de cuarcitas. Abundante, en la región presenta una diversidad de colorido y resistencia que a la hora de su presentación nos ofrece ejemplares que van desde el color blanco al negro.

Así, pues, tenemos una diversidad tan marcada de colorido y de tallado que nos hallamos ante una colección llamativa y quizás única.

Hacemos constar ya como muy significativo, que de las quince mil piezas, que calculamos poseer, más de diez mil pertenecen e la región Jerte-Alagón. Tiene sus primeras manifestaciones en la finca de ‘»La Berrozana”, término y termina en las cercanías de Coria, siguiendo los cauces de dichos ríos y los arroyuelos que desembocan en ellos y siempre a ambos lados de los mismos.

Estamos pues ente el mayor yacimiento Paleolítico a1 aire libre hoy co­nocido.

Esta afirmación aparentemente hiperbólica resulta satisfactoria­mente comprensible porque precisamente estas terrazas fluviales fueron re­movidas a partir de los regadíos de los pantanos de Gabriel y Galán y Valdeo­bispo pera convertirlas en bancales y llanuras hábiles para el cultivo. Existen sin embargo, suficientes lugares respetados y que sirven para estu­diar las distintas capas que nos revelan la situación original de los estra­tos con una claridad incuestionable (adjuntamos algunas fotografías).

El centro neurálgico de estos yacimientos se encuentra en la línea Carcabeso-Aldehuela-Galisteo.

Se trata, pues, de un yacimiento de gran personalidad y al que a pesar nuestras intenciones por darlo a conocer, en nuestra región se sigue el empeño de silenciarlo. Sólo la Junta de Extremadura ha recibido con interés nuestra colección y esté en marcha el proceso para declararle de interés histórico artístico especial.

 Los mejores entusiastas de lo que poseemos, las hemos encontrado en Levan­te, Cataluña, Galicia y el extranjero.

De los más cercanos es mejor no hablar porque revelan intenciones torcidas que ya manifestaron en los años de la Dictadura y que ellos mismos o sus hijos, volvieron a repetir en los comienzos de la Democracia.

Volviendo e le colección, existen en ella unos cuantos millares de ejem­plares del yacimiento de Cerrocincho y Las Coscojas en los términos de Pera­leda de la Mata.

De aquí queda la mejor representación que existe del lugar en Extremadura porque lo demás ha marchado lejos de nuestra autonomía, inclu­so al extranjero y en manos de algunos que se dicen extremeños.

También poseemos una buena representación del Neolítico, principal­mente de dos lugares: el asentamiento vetónn del Tejado, pueblo cercano a Béjar y del cazadero neolítico de Mirabel.

El primero está formado por el aporte de la «Colección Olleros», que adquirimos en Béjar hace unos treinta años.

Los ejemplares del segundo fueron recogidos en las cercanías de Mirabel en el lugar que los nativos llaman la «Trampa» y que es uno de los mejores caza­deros que existían de la época. Nosotros lo conocimos en su total integridad hasta que alguien ansioso lo desmontó en parte para buscar lo que allí no podía hallarse.

Complementan la colección piezas diversas y muy interesantes pertene­cientes a épocas y lugares distintos y distantes. Son bronces, molinos, cerámi­cas etc., etc. Un número muy importante procede del Levante Español.

            En conjunto nos hallamos ante una colección hoy expuesta en la Catedral de Plasencia pero sólo provisionalmente y en consecuencia mal presentada.

Estamos aguardando los, propietarios de ella, una ocasión idónea para ubi­carla en algún sitio donde pueda contemplarse en toda su grandeza. Si no la encontramos en Plasencia (y parece que no) la buscaremos donde haga falta y además pronto.

El comienzo sería un estudio determinado y científico. Es imprescindible. Pero creo que todos deben comprender que dada la magnitud del estudio debe hacerse en el lugar donde se instale definitivamente.

E1 estudio que se ha realizado sobre el Yacimiento Achelense de El Sar­talejo nos parece una parte indicativa de lo que es la colección. Su autor, tras diversas gestiones para averiguar de donde procedía nuestra colección, recogió diversos ejemplares que ha estudiado personalmente.

Como complemento adjuntamos una serie de fotografíes que complementan y justifican cuento venimos diciendo.

Presentamos algún ejemplar para que se tenga une idea aún más clara y los asistentes satisfagan en parte su cu­riosidad durante unos momentos.

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Oct 032013
 

María Avelina Rubio Garlito.

 

La estructura económica y social del núcleo trujillano durante el Antiguo Régimen se basaba, como en la mayoría de las zonas agrícolas peninsulares, en el campo.

La agricultura y ganadería eran las bases principales de una económica precaria y anclada en unos sistemas arcaicos que apenas producían lo necesario para alimentar a una población que dependía directamente de ella en todos los aspectos de su existencia.

Junto al subdesarrollo científico en las técnicas de cultivo, otros aspectos que se escapan al dominio humano van a contribuir a agravar la situación del campo decimonónico español.

Estos aspectos podríamos centrarlos en tres problemas que se presentaron periódicamente en el campo español y que en la mayoría de los casos encontraron difícil solución:

– Las crisis de subsistencias.

– Las plagas de langosta.

– La sequía.

En el presente trabajo vamos a ocuparnos de los dos últimos, dejando para un, estudio aparte las crisis de subsistencias que por su extensión alargaría demasiado este trabajo.

I. LAS PLAGAS DE LANGOSTA

Las plagas de langosta, que afectaban periódicamente al campo trujillano, venían a esquilmar aún más una tierra de por sí pobre.

La langosta arrasaba las cosechas, ocasionando la pérdida de las mismas y, por lo tanto, la escasez de granos, la subida de los precios y las consiguientes consecuencias negativas para la población, dañando también los pastizales.

Las plagas de langosta solían presentarse de forma periódica en el campo trujillano, agravándose en épocas de sequía, cuando las condiciones de clima y suelo favorecen el desarrollo del insecto.

El problema no es exclusivo del campo trujillano, pues a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, afectó a amplias zonas de la provincia y, en general, de la nación.

La magnitud del problema atrajo hacia él la atención de las autoridades gubernamentales de diversas esferas.

Para hacer frente a la extinción de las plagas de langosta, se elaboraron una serie de disposiciones legislativas y se crearon unas comisiones encargadas de llevar a cabo las labores de extinción. Estas comisiones para la extinción de la langosta tenían carácter provincial y local, dependiendo estas últimas de las primeras.

Las comisiones estaban integradas por los mayores contribuyentes de la ciudad en calidad de vocales, encargados de pagar a los menesterosos los jornales de las labores de extinción.

Una vez se había informado a la corporación de la existencia de canutos de langosta en algunos puntos del término municipal, ésta encarga a una comisión de peritos que examine las dehesas y dictaminé las fincas infectadas de langosta. Estos peritos elaboran una relación de fincas infectadas, con el nombre de sus dueños, para que, bien de forma particular, o de acuerdo con la comisión de extinción, se lleven a cabo los trabajos necesarios para su erradicación.

Así tenemos como en la relación de dehesas infectadas de langosta en estado de mosquito en abril de 1876, se establecen las siguientes cifras.

– Día 11 de abril: 12 dehesas infectadas.

– Día 12 de abril: 9 dehesas infectadas.

– Día 15 de abril: 3 dehesas infectadas.

– Día 18 de abril: 21 dehesas infectadas.

– Día 19 de abril: 5 dehesas infectadas.

– Día 28 de abril: 11 dehesas infectadas.

En total durante el mes de abril de 1876 se vieron infectadas 61 fincas del término municipal, extendiéndose el contagio en meses posteriores a otras fincas. En mayo del mismo año se encuentran invadidas 20.000 hectáreas.

Una vez determinadas las fincas infectadas se llevan a cabo las labores de extinción del insecto, que conocían diversas modalidades. Una de ellas consistía en la recogida del insecto.

Para realizar estas labores generalmente se contrataba a jornaleros o personas desocupadas de la localidad, pudiendo también trabajar mujeres y niños. El jornal que se les pagaba diariamente era de l peseta para los hombres y 50 céntimos para las mujeres y los niños.

Una vez recogido el insecto se lleva al campo de San Juan, donde los funcionarios municipales encargados de quemar el insecto, expedían a los trabajadores unas papeletas con el importe del mismo que eran cobradas en Depositaría.

Estos mismos funcionarios llevaban una minuciosa contabilidad del dinero gastado y del insecto entregado.

En el cuadro I se detallan los datos de esta labor correspondientes al mes de mayo de 1870.

 

FECHA

TOTAL

LANGOSTAS

DINERO

ABONADO

PAPELETAS

RECOGIDAS

3

595 y media

2.382

70

4

2.350

10.120

202

5

4.766

19.066

369

6

6.022

24.992

526

7

8.974

35.896

411

8

3.078 y media

6.157

226

9

5.962

11.924

370

10

5.717 y media

11.435

372

11

6.061

12.122

377

12

3.726 y media

7.453

253

13

6.035

12.070

368

14

6.763 y media

13.527

407

 

CUADRO I:

Datos sobre extinción de langosta. Unidades: celemines/reales.

Fuente: Actas de la Comisión de Extinción de Langosta. Año 1870

Estas labores se complementan con la contratación de un grupo de trabajadores, que lleven a cabo las acciones necesarias para impedir la emanación de gases perjudiciales para la salud, de la fosa de enterramiento de los insectos.

Otra de las medidas empleadas para la eliminación de la langosta era la introducción de cerdos en las fincas afectadas, para que devorasen el canuto.

En 1870, ante las dimensiones de la plaga y la insuficiencia de cerdos en el término y en la provincia cacereña, se ordena publicar en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, el permiso de introducir cerdos procedentes de esa provincia, en las fincas afectadas de Cáceres.

La roturación de las tierras es otro método utilizado para luchar contra la langosta. En 1873 un grupo de vecinos solicita al ayuntamiento permiso para roturar en otoño la Dehesa Boyal, destinada a vaqueril, con lo que también se obtendrían granos tan necesarios para la población.

Sin embargo, pese a todas estas medidas, en el periodo de 1870-80 las autoridades municipales se vieron desbordadas ante la gravedad de la situación, y constantemente hubieron de pedir ayuda al gobernador provincial y a los ministros de Fomento y Gobernación.

El gobierno, además de conceder fondos para las labores de extinción, ofrece tropas del ejército que colaboren en las mismas. En 1876 llegan a Trujillo tres compañías de tropa; una se queda en la ciudad y las otras dos se dirigen a los pueblos de la comarca. Los soldados reciben dos pesetas diarias por su trabajo (los jornaleros de la ciudad sólo cobraban una peseta).

La invasión de langosta no sólo preocupaba a las autoridades municipales, también el gobierno de la nación ponía todo su empeño en su erradicación. Por ello envía circulares a los ayuntamientos ordenando las medidas a tomar y requiriendo continua información sobre la situación y resultados de las mismas.

Además, periódicamente enviaba a los municipios un inspector que vigilase las tareas llevadas a cabo y elaborase unos informes con los siguientes datos:

– Determinar el número de hectáreas afectadas, el nombre del terreno y de sus dueños.

– Señalar los medios empleados en la extinción.

– Señalar los resultados obtenidos, la cantidad de insecto destruido y su estado.

-Averiguar si la contabilidad se lleva a cabo de acuerdo con las órdenes de la Comisión Provincial.

– Reseñar los jornales dados por la tropa.

– Fiscalizar la actuación del alcalde, miembros de la comisión de extinción y propietarios, ante la plaga.

– Enumerar los pueblos afectados por la invasión.

– Recoger todas las observaciones y datos de interés.

Lo expuesto hasta ahora señala la grave incidencia que las plagas de langosta tuvieron en el núcleo trujillano, durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XIX.

De 1870 a 1880 la aparición de la invasión fue anual, presentándose también en 1887 y 1900.

Las medidas puestas en marcha para su extinción, apenas impedían que la plaga hiciera de nuevo aparición y asolase al campo trujillano.

Como dato curioso, hay que señalar la carta que el gobernador civil envía al alcalde de Trujillo, comunicándole que estando el año anterior paseando por el campo en compañía de un industrial barcelonés, éste se fijó en la infección de langosta y prometió buscar un medio para aniquilarla.

De acuerdo con lo dicho, en el presente año ha enviado un artefacto consistente tente en una cubeta, en la cual se disuelve una pasta en agua según la concentración deseada. Esta pasta además de destruir la langosta, sirve también para otros insectos, como el escarabajo grande.

Las pruebas a que se ha visto sometido el invento por la Comisión de Cáceres, han resultado satisfactorias, no dañando ni al ganado ni a las personas.

Ante lo cual se ha solicitado al inventor unos aparatos y unos quintales de pasta al precio de un real y medio la arroba.

Cuando el pedido se reciba se mandará al ayuntamiento trujillano una muestra para que lo prueben.

Este incidente debió tener bastante eco en la época, ya que en nuestros días hemos podido ver como en la película «Jarrapellejos», basada en una obra de Felipe Trigo, aparecen unas escenas en las que un individuo muestra a las fuerzas vivas de la localidad un artefacto para luchar contra la langosta.

Como se ha podido comprobar los intentos para acabar con la langosta fueron muchos, pero, la mayoría de ellos, ineficaces.

Otro de los graves problemas que afectaban al campo trujillano, y que incidía, por lo tanto, en el desarrollo económico y demográfico de su población, era la sequía.

La falta de lluvias es un problema característico del campo trujillano, dependiente de las condiciones climáticas que imperan en la zona. La sequía azotaba los campos, impidiendo el normal desarrollo de las cosechas y de los pastizales, y disminuía el caudal disponible para el consumo humano, lo que ocasionaba problemas de higiene y sanidad entre la población.

Por otra parte, los periodos de sequías ocasionaban o venían acompañados de plagas de langostas, crisis de subsistencias, enfermedades infecto-contagiosas, etc., lo que ocasional directamente un deterioro de las condiciones sociales y económicas de la población.

Así, vemos como en 1877, se pide al Gobierno la rebaja en el repartimiento de consumos, pues debido a los cuatro años de sequía que padece Extremadura, en Trujillo se han perdido las tres cuartas partes de la cosecha de cereales, en su totalidad la de aceite y vino; las bellotas y hierbas casi han desaparecido por lo que los ganados no han criado y han muerto gran parte de ellos. Por si esto fuera poco ha aparecido también una plaga de langosta.

Como se puede comprobar «las desgracias nunca vienen solas» y las consecuencias de la falta de lluvias eran numerosas.

Para solucionar el problema de la falta de agua, tanto para el consumo humano como para el ganado, las autoridades municipales tomaron una serie de medidas:

1.- Una de carácter técnico

2.- Otra de carácter espiritual y religioso

La primera se refiere a la contratación de un ingeniero hidráulico, que «realice un estudio minucioso sobre la existencia de posibles manantiales en la zona de La Molineta, y vea la posibilidad de su conducción a la ciudad».

La segunda tiene unas connotaciones sociológicas y psicológicas más marcadas. En ella entran unos componentes al margen de lo científico, pero que tenían un hondo arraigo entre la población.

Se refiere esta segunda medida, a las rogativas que ante la falta de agua se elevan al Cristo de las Aguas.

En épocas de prolongada sequía, la imagen de este Cristo era sacada en procesión por la ciudad, ofreciéndole también una novena que hiciese más peso en las rogativas.

Una vez conseguidas las lluvias, el pueblo, fervoroso y agradecido, celebra fiestas en acción de gracias al milagroso Cristo.

Esta costumbre aún perdura en nuestros días, lo que da cuenta del arraigo que tenía y tiene entre la población trujillana.

Sin embargo los fenómenos naturales mandan y la lluvia en el Siglo XIX, lo mismo que en el actual, mostraba un comportamiento irregular que ponía al campo, y a sus habitantes, en una constante situación crítica.

Oct 032013
 

Ignacio Plaza Rodríguez.

Los pueblos tienen una historia, la real, la que se puede demostrar mediante documentos y otra la ideal, la que hubiéramos querido que tuviese (que hasta es posible que haya existido); pero que no pode­mos demostrar.

A la historia imaginada (quiero decir que podemos imaginar a nuestro capricho), estarían en Aldeacentenera: los castros encon­trados en la finca La Coraja; los restos de un castillo junto al Castro.

Históricamente, en tiempos romanos, cuando Mérida era cabeza de un extenso territorio que comprendía hasta la ahora Talavera, sa­bemos que uno de los camino pasaba por Aldeacentenera y a lo largo de los caminos se formaban los núcleos de población.

De los visigodos sabemos que por estas tierras, cuando huían de los árabes, dejaron las imágenes de la Virgen de Guadalupe; las reliquias de los Santos Fulgencio y Florentina en Berzocana, que no es poco.

Los árabes debieron pasar sin prestar mucha atención a las pocas gentes que poblaban estos campos no muy feraces, mas apropia­dos por sus mohedales para ganado cabrio, en los claros lanar y al­go de bueyes, de vacuno.

La creencia de que los hispano-godos se fueron todos a As­turias no deja de ser imaginativa. Aquí quedaron, junto al terru­ño, los hombres que guardaban sus ganados o el de sus dueños, que sólo de señor, de amo, iban a mudar. Fueron los llamados mozárabes.

Existió un largo periodo de tiempo hasta que los primeros cris­tianos de León y de Castilla se atreven a bajar hasta estas tie­rras que se van a llamar “extremas”, por ser lo mas extremo hasta donde llega el ganado merino trashumante. Ese cruce resultante de la oveja hispana, de lana larga y casi rojiza, con los merinos traídos del norte de África y que dieron por resultado esa “meri­na”, única, cuya lana fue una de nuestras divisas durante la Edad Media y cuya protección por la leyes de la Mesta, trajo tantos encuentros entre los ganaderos estantes y los labradores, con los grandes señores, maestres, monasterios y nobles.

Realmente, las notas de J. Klein, cuando eleva el número de ga­naderos y convierte a los pastores de hasta cuarenta o cincuenta ovejas en señores de la Mesta, está desconociendo que era personal asalariado, que cuidaba el ganado del conde, del duque o del monaste­rio y tenía su “excusa”, que aún se conserva en la ganadería actual y que no ha sido estudiada con el cariño que merece, por ser una institución en la que existe la participación de beneficios en el asalariado.

Tenemos que afrontar el momento en que los hombres de Casti­lla llegan para quedarse. Alfonso VIII, Fernando III y Alfonso X. El pueblo mozárabe, que ha esperado siglos, tiene aquí a sus gentes. Se produce un vacío (muchos -no todos- los moriscos huyen) que es preciso llenar, y son llamadas gentes de Castilla, de León, y hasta de Galicia, que vienen a poblar y a los que hay que darles tierras, montes, baldíos, comunales, propios, caballerías y ejidos (ejido, si tenemos en cuenta su etimología, exitus=salida, tendre­mos mucho adelantado). El Ejido, que es salida, está a la salida de los núcleos poblados y se va a conceder, de acuerdo con la pobla­ción; pero nunca un ejido puede existir sin población.

Si en el arrabal de la ciudad de Trujillo, que eran estos te­rrenos de Centenera y Aldeacentenera, se otorgan dos ejidos, y es que aquí -como si existiera un documento escrito-, sabemos que entonces ha­bía dos poblados, y por la extensión de éstos, que se traduce en el número de fanegas concedidas, los dos pequeños y de casi la misma población. El no existir dehesas boyales (Berzocana y Garciaz, tiene estas y caballerías), indica ser núcleos poco importan­tes en aquellos tiempos.

 

 

CENTENERA

 

Ejido de Centenera, no precisa salida, ha desapareci­do la necesidad de su otorgamiento, ha desaparecido la población. ¿Cuándo y cómo?

Lo de las hormigas, que se repite en cientos de pueblos desapa­recidos, tenemos que tomarlo como leyenda. Ya existió una leyenda de unas hormigas que no atacaban a niños, que lo hacían a un rey y “por do más pecado había”.

Lo cierto es que existió, que ha desaparecido, y que no existen restos de población, a no ser que tomemos por tales esos paredones que llaman ermita (la Iglesia era tan rica en aquellos pe­riodos que edificaba para más largos tiempos)

¿Obedeció aquella desaparición a que ya no era transitado el ca­mino que unía los fuertes árabes; el de Trujillo y este de la Cora­ja, con el de la playa de Moya?

Con el otro Ejido, con el que era la salida de la actual Aldeacentenera iba a suceder lo contrario; el poblado se iba a comer al Ejido.

 

 

HIJOS ILUSTRES DE ALDEACENTENERA Y DE CENTENERA.

 

Tenemos documentado un ilustre hijo de Aldeacentenera, de la Biblio­teca Nacional, son las notas siguientes:

 

Per Alonso de Aldeacentenera.- Navegante y militar atrevido, que nació en Aldeacentenera el año 1494. Con los esforzados acompa­ñantes de Pizarro parte para el Nuevo Mundo, encontrándose en las más peligrosas jornadas.

Fatigado por la vida guerrera, en 1535 se establece en la ciudad de Cuzco, en la que había entrado triunfalmente el año antes, cuando la conquistaron los españoles, y en ella desplegó sus conocimientos administrativos, su carácter emprendedor y su potente iniciativa, que le valió ser nombrado Alcalde, puesto que tuvo hasta su muerte, pues es fama que desempeño el cargo con gran acierto.

Era Cuzco cuando entraron los españoles una de las ciudades mas importantes del Perú, y se quedaron admirados al contemplar los edi­ficios de piedra revestidos de oro y plata. No hay que añadir que todas las grandezas fueron destruidas por la codicia de los conquis­tadores.

 

Pero Alonso de Aldeacentenera.- Desde Panamá acompañó a Francisco Pizarro en sus primeras expediciones a la América del Sur y fue uno de los trece aventureros de la Isla del Gallo. Acosados por el hambre y la incertidumbre fueron requeridos por Pedro de los Ríos, Goberna­dor de Castilla del Oro, para que volviesen a la capital del istmo.

Pizarro no olvidó jamás la adhesión de aquellos trece de la fama, que le acompañaron en el momento más crítico de su vida y pidió para los mismos a la reina en las capitulaciones de 26 Julio 1529, gracia que consiguió, el que les nombrase hijosdalgo.

 

Martín del Barco Centenera.- Aunque figura como natural de Logrosán, este sacerdote, que acompaño a Juan Ortiz de Zárate en la conquista del río de la Plata, fue militar y poeta y dejó escrito un poema lla­mado “La Argentina…”. Se sabe que estudió en Guadalupe, tuvo car­gos de poca importancia en el obispado de Plasencia, etc.

Murió de Arcediano de San Miguel de Tucumán, norte de la Argentina. Si tenemos en cuenta su apellido y que este indicaba el lugar del que procedían bien el interesado o sus mayores, es por lo que nos in­clinamos a creer que rescrecería de Centenera que, para aquella épo­ca, estaría en vías de desaparición y sus vecinos y padres de Mar­tín del Barco, en vez de irse para Aldea Nueva de Centenera, lo harían a Logrosán.

Según las últimas indagaciones, no confirmadas aún, este explorador, parece ser  natural de Aldeacentenera. Fue quien descubrió y puso nom­bre a la bahía Corpus Cristi, el 24 junio 1519. Tiene una estatua en bronce, en la calle Santa Inés, núm. 2.500, en la Plaza Pineda, pagada por la Asociación de Negocios de Tejas, ciudad situada en el Golfo de Méjico (antes tierra mejicana), dedicada a negocios petro­líferos y con más de 250.000 habitantes.

 

 

UN DOCUMENTO DEL AÑO 1407 SOBRE UNA CAPE LLANIA EN TERRENOS HOY DE ALDEACE NTENERA.

 

En la finca la Cantamplina, antes Centenera, se fundó en el año 1407 una Capellanía Colativa por Doña Isabel Álvarez de Paredes, esposa de Gonzalo Valverde y servidoras a Santa Maria la Mayor de Trujillo. La fecha es el 25 mayo del año dicho.

Tenemos en nuestro poder las cuentas de los últimos años, detalla­das en cuanto a gastos de administración, contribuciones, etc., y del importe de las ciento cuatro misas que se decían anualmente por el alma de la fundadora, al precio último de cuatro reales cada una. Y, como dato de las dichas cuentas y misas, nos encontramos que en la fecha que desaparece el censo misal, el alma de la señora Doña Isabel, tenía la casi terrorífica cantidad de 36.816, misas. Sin duda una misa-teniente del reino celestial.

 

 

PRIMEROS CINCUENTA AÑOS DEL SIGLO XIX Y SU INFLUENCIA EN ALDEACENTENERA.

 

En el año 1812, Aldeacentenera (la llamada Centenera ha desapare­cido) se convierte en Municipio, y auque esto podría parecer que te­nía una independencia de la ciudad de Trujillo, lo cierto es que só­lo existe en los documentos, como luego veremos.

La desamortización de Mendizábal, que sin duda es la ley más pro­gresista que se haya intentado para el agro español y concretamente para Extremadura, va a ser sólo una frustración. Si la finalidad de la ley era que los arrendatarios (los que labraban la tierra) se convirtiesen en propietarios, vemos que no se produce y la sencilla razón era y fue que los arrendatarios y los aparceros no tenían di­nero para pagar las tierras puestas a la venta, que fueron alrededor del ochenta por ciento de las existentes y a un precio, por las cál­culos de las escrituras que manejamos, cuatro veces inferior al que tenían antes de ponerse masivamente en venta. La Iglesia, propietaria de la mayoría de las tierras en venta, puso en marcha su formidable poder para impedir las compras por particulares; pero esta pena no detuvo a gentes ajenas al campo, que se en­riquecieron extraordinariamente con el resultado de que el Estado, que había calculado unos ingresos a precios normales, se tuvo que con­formar con una cuarta parte y muchas veces a créditos y en bonos. La maquinaria de la Iglesia fue la excomunión, algo que entonces in­fluía en las masas, pero no en los comerciantes.       

Durante los años en que se produjeron las ventas de los bienes ecle­siásticos, se edita en España un diccionario, el de Pascual Madoz. En él encontramos un cúmulo de datos de los municipios españoles que no podemos dejar de tener en cuenta. Y allí esta nuestra Aldea­centenera:

“Un maestro Nacional, por el que Trujillo paga anualmente 1.100 rea­les, 150 yuntas; 1.600 almas; un valijero que va a Trujillo tres ve­ces por semana, malas calles, casas de un solo piso, unos telares de pa­ño basto y como nota curiosa; no figura la mas característica de las gentes propietarias de dehesas, sólo nos habla de arrendatarios o de aparceros, que llevan en renta o aparcería las tierras de los pro­pietarios, que viven en Trujillo”; por eso hablo de independencia sólo nominal.

Tenemos que hacernos desde esta altura de los tiempos. ¿Es que a los arrendatarios, a los aparceros que estaban en contacto con la tierra, no les interesaba la posesión? Creo más bien que no tenían di­nero y desconocían los mecanismos del crédito (que entonces no exis­tía, o era particular y usurario).

Adelantándonos unos cuantos años, nos vamos a encontrar con los primeros propietarios de dehesas, naturales y vecinos dé Aldeacente­nera.

 

– José Cercas Rebollo, compra una dehesa, procedente de “propios” en el año 1860.

 

– Telesforo María Tovar y Cercas, compra la dehesa Cantamplina, de la que era arrendatario y de la que se ha hablado “capellanía” en el año 1876.

 

– Eusebio Vivas Gutiérrez, compra la Suerte del Heno, año 1884, el dueño que se la vende la había adquirido en 1881 de bienes pro­cedente de capellanías.

 

Estas compras reseñadas, de extensiones próximas a las cien hectáreas, hemos podido calcular que se pagaron sobre cien pesetas la hectárea, y aún así, se tuvieron que hacer hipotecas sobre las compras, con inte­reses del 10%, más todos los gastos.

Hacia últimos del pasado siglo y comienzos de actual, lo que sí existe en Aldeacentenera es una cantidad enorme de arrendatarios, que no sólo tienen arrendadas las fincas de los propietarios de Trujillo sino que, en este término, han invadido los términos próximos. Así encontramos arrendatarios aldeanos en Berzocana, Deleitosa, Madroñera, etc. Son nombres y nombres que están en la memoria de la mayoría de las gentes, que tiene sus descendientes en Aldeacentenera o que han emi­grado hacia los años sesenta del presente siglo.

 

El arrendatario. ¿Cómo es la figura del arrendatario? Ya vemos que no llega a propietario contra voluntad. El arrendatario ha sido el gran movedor de trabajadores (ténga­se en cuenta, que para mover una finca se precisaban cantidades ingentes de obreros, aperadores, porqueros, pastores, cabre­ros, zagales, vareadores de bellota, gañanes, piconeros, podadores, piconeros, carboneros: una finca de trescientas a quinientas hectáreas podía tener ocupados a los componentes de ocho o diez familias).

El arrendatario era un ser esquilmante; daba, por lo general, ejem­plo de trabajo, de horas y horas de trabajo, a lomos de una mula -no era caballero- y sus obreros a pie o en burro.

Muchas veces, a pesar de su esfuerzo y de su economía y hasta de su necesidad, uno o dos años malos lo tornaban a aparcero, cuando no a obrero.

Mas esto traía aparejado una realidad: el dueño de la finca, si la explotaba directamente, como no estaba próximo y no se iba a em­pobrecer por un año malo o por una mortandad de cochinos, solía ser más complaciente con sus criados y menos esquilmante. El arrendata­rio estaba aquí, junto a los obreros dando ejemplo de trabajo, de esfuerzo, de economía y hasta de pobreza.

Con relación a sus vecinos, los torrecillanos, los garcieños, los de Berzocana, el aldeano (a las aldeanas las llaman medio-huevo) se encontraba durante siglos en un plano de inferioridad; todas es­tas que fueron aldeas de Trujillo y en los tiempos de nuestra mayor grandeza imperial (Felipe II) y de nuestra mas grande miseria real que coincidieron, pasaron a ser villas con rollo, lo que significa­ba el alto, bajo, mero y mixto imperio. Aldea se había quedado reza­gada, no sabemos si para bien o para mal.

La relación de los aldeanos y en general de todos los habitantes de lo que fuera jurisdicción de Trujillo, era de inferioridad. Hasta los obreros trujillanos se podían permitir, y de hecho se permitían, el mirar por encima del hombro a los que no fueran de la ciudad. Era como la servidumbre de la pasada grandeza.

Mas ya durante el presente siglo, el esfuerzo de las gentes de aldea, de los arrendatarios que han desaparecido, este pueblo logró que se trocaran las tornas en su favor; no siendo Trujillo y Madro­ñera, todos los demás pueblos; Berzocana, Garciaz, Torrecillas, Ro­turas, Navezuelas, Retamosa y Deleitosa fueron quedados atrás en población. Ninguno llegó a rebasar los dos mil seiscientos habitantes que tuvo Aldeacentenera y ninguno a poseer fama (digo por lo menos fama), de tener más dinero atesorado en la Caja de Ahorros.

Más he aquí que de nuevo todos o casi todos los pueblos dichos han quedado atrás a Aldeacentenera. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

¿Fue la emigración que aquí rebasó el cincuenta por ciento de la población, pudiendo decirme que había más aldeanos en Bermeo que en Aldea? ¿Ha sido el que los aldeanos que habían vivido siempre tan mal siendo tan trabajadores, se han tomado un descanso? ¿No es al­go cierto que ahora viven sin esfuerzo mejor que sus mayores sin pa­rar un momento?

¿Es posible que el estar aún la propiedad en manos de unos po­cos y la mayoría forasteros, no incite a volver a los que se fueron?

¿No están los aldeanos equivocados con los pocos propietarios que viven aquí y que lo son tras largos esfuerzos de generaciones?

Sin duda este pueblo debe y tiene que tener solución; pero no la fácil solución del paro. Entre todos y dentro de entre todos los que dirigen nuestra política, han de encontrar la solución poniendo en regadío esas tierras casi planas que se extienden desde el Arro­yo Mojón a la carretera general que viene desde Madrid.

Que vuelva a ser un orgullo, como lo fue hasta hace pocos tiempos el ser aldeano, que la fama de económicas de estas mujeres a las que los de los pueblos comarcanos llaman medio-huevo, sea un mote que ensalza una gran cualidad, la de la economía que lleva aparejada, siempre, otras virtudes.

 

Oct 032013
 

Matilde Muro Castillo.

 Es imposible el desligar el proceso de fabricación del pan de la evolución económica y costumbrista de la sociedad rural, para tratar de explicar y, posteriormente, estudiar la aparición, el desarrollo y la desaparición de los sellos de pan.

Sería bueno para la exposición el hablar de todo lo que tuviera relación con el tema: desde las labores agrícolas para la siembra y recolección, hasta el uso de primitivos medios utilizados por el hombre para la elaboración de la harina y el pan, de lo contrario sería excesivamente frío y parcial el hablar sólo del fenómeno “pan, marca y sello”.

En  estos procesos primeros (siembra y recogida), que acaso sólo han de esbozarse, la Naturaleza es el principal actor, que arrastra al agricultor en sus tareas. Es en esta primera fase en la que los utensilios agrícolas son fabricados en primera instancia manualmente, van a tener gran importancia los arados romanos, que se usarán hasta nuestro siglo. Son fabricados por artesanos y hasta la aparición del tractor serán usados en pequeñas extensiones de cultivo. En la recogida se usarán hoces y guadañas, fabricadas también semi-artesanalmente y serán en esto verdaderas obras de arte los vasos hechos de cuernos, con adornos zoomorfos y antropomorfos, en la mayoría de las ocasiones utilizados para llevar agua, donde mojan la piedra de afilar la guadaña. Los dediles tallados en madera, con las iniciales labradas del segador, que se usaban para evitar el corte durante la labor.

Las herramientas de aventar, de dos, tres y hasta cuatro puntas, sacadas directamente del árbol o simplemente aprovechada la configuración de las ramas y que, en ocasiones, llevan también dibujos en el mango y las iniciales identificativas. Es conocido el cayado de un pastor de la provincia de Burgos, de Salas de los Infantes concretamente, en el que reza la leyenda: “SOY UN HOMBRE HONRADO Y FIEL Y TENGO BUEN CORAZON Y CUANDO NO TENGO QUE HACER LLEVO VIDA DESCANSADA Y ME SUELO ENTRETENER EN DECORAR MI CAYADA”.

 

Los trillos, con bases de piedras de cuarzo, de pizarras y posteriormente de metal, que van a llevar también adornos y pueden ser de diferentes tamaños, según las eras y el uso que se les fuera a dar.

Todo ello, acompañado de los adornos que el pastor, el segador o el agricultor van a llevar encima, siempre trajes artesanalmente confeccionados: zahones, botas, alpargatas, sombreros, gorros, gorras de paja, etc., que imprimen a la labranza una estética propia y siempre que estos elementos ornamentales aparecen, le imprimen arte. Este arte pastoril va a tener una importancia definitiva en la evolución de las costumbres y modos de vida del medio rural, medio en el que se dibujan hoy con gran nitidez las tradiciones populares, de entre las que la elaboración del pan es una de las más fuertemente arraigadas.

Una vez obtenida la harina y confeccionada la levadura, podemos adentrarnos  en la panadería y disfrutar de sus olores, colores, dibujos, diseños, luces, sombras y movimientos y ser testigos de su excepcional aparición.

 

 

BREVE RESEÑA HISTORICA DEL PAN

 

En el Museo del Pan de Ulm (Alemania), está reflejada la más antigua representación que se conoce de la fabricación del pan. Se trata de un fresco egipcio, perteneciente al enterramiento de Ramsés III de la 20 dinastía (1175 años a.C.) en el que se representa cómo la masa se trabaja con los pies en grandes artesas y con varas en las manos, cómo luego, sobre la mesa, se dan formas distintas: triangulares, de animales, rectangulares, redondas y con agujeros en el medio. También se observa una gran sartén, llena de aceite donde se fríe la masa en forma de caracol, como nuestros churros, y cómo uno de los panaderos lleva cargado el pan, mientras otro lo mete en el horno, en este caso de forma cónica. Aparecen también en la representación almacenes de aceite, agua, harina, así como la extracción del pan terminado y su posterior reparto.

            Esta primera representación es el producto de la evolución del hombre de nómada a sedentario y agricultor.

Se cree que el pan aparece por casualidad, al caer un trozo de masa sobre las cenizas y ver que lo obtenido con el calor, se puede conservar durante más tiempo que las tortas que diariamente se cocían. ¿Cuándo se puede fechar la casualidad? Es difícil. Se han encontrado panes de Siria que datan de 3300 años a. C. y en el Tigris hornos con una antigüedad de 5000 años a.C. Lo que sí es cierto, es que su producción se va a extender rápidamente por todo el orbe y comenzará a ser elemento fundamental en la alimentación de todos los pueblos.

En Egipto ya hemos visto que hay panaderías y se puede decir casi con seguridad que existían entre el 3000 y el 2700 a.C. Los ladrillos con los que se construían los hornos eran del lodo del Nilo y en ellos hacían panes de distintas formas y clases, pesando el del consumo diario unos 500 gramos.

En Creta, ya en el 2500 a.C., hay también representaciones del quehacer panadero y Grecia, que imita su cultura, va a adoptar también esta costumbre, aunque la forma de trabajar el pan en Grecia va a ser más familiar que colectiva. En Grecia hicieron Pan Santo, que era quemado para ofrenda de los dioses y para evitar que la ofrenda fuera robada por los hombres, siendo el pan incluso ofrenda funeraria. El medico griego Hipócrates deja una receta de pan: “Cuando el enfermo no tiene fiebre puede comer tostada, pan de trigo o bizcocho”.

Ya en Roma, bajo el mandato de Augusto (27 a.C. a 14 d.C.), se funda el gremio de panaderos (Colleqium siligiriorum) y bajo Trajano consigue esta asociación mayores privilegios: no deben sobrepasar el centenar.

Con millón y medio de habitantes la ciudad de Roma en el siglo IV, tenía 254 panaderías que eran estatales y no sólo vendían pan, sino que lo repartían gratuitamente entre la plebe.

En Mérida, con anterioridad al siglo IV, a principios de la era cristiana, hay claras referencias del pan, que Entrena Klett recrea en su obra “La vida diaria en la Mérida de hace 2000 años”, y dice:

 

“Su desayuno consistía en pan, queso fresco, huevos y leche. El pan era lo único comprado. Seguía Marco Coronio, aunque era rico, la norma romana de comprar lo menos posible y vender lo más que pudiera. En la ciudad adquiría el mejor pan, pues lo había negro, secundario (que era blanco, pero de baja calidad) y de lujo. También se cocía pan para perros.

Cuando iba a sus fincas comía el pan de sus hornos, pero hecho con más cuidado que el preparado para la servidumbre”.

Indudablemente van a ser los romanos los que impulsen la confección consumo del pan y en el transcurso de la Historia los panaderos se van a agrupar gremialmente y a disfrutar de prebendas, ordenanzas y estricta vigilancia en su actividad. El ejemplo extremeño       más importante, por su antigüedad y conservación ejemplar, lo son las Ordenanzas Municipales del Ayuntamiento de Trujillo, fechadas el 14 de Agosto de 1636, en las que se establecen las penas a los panaderos y panaderas de la ciudad que infrinjan las normas establecidas, así como las prebendas y beneficios que obtenían en la ciudad, como por ejemplo el tener un portal de la Plaza Mayor, dedicado a la venta del pan. Dada la antigüedad aludida y el rigor y justicia en la redacción merece la pena su transcripción:

 

“Primamente que las panaderas de esta dicha ciudad que ahora son o serán de aquí, en adelante que no masen ni usen de panadería sin primamente se escribir por panaderas y que sea tenida de se escribir ante uno de los escribanos de este concejo, para que sea sabido quien es panadera y cualquiera que amase el pan por panadera sin primamente se escribir, que pierda el pan que así amasase y que sea de los fieles y que peche mas en pena a los dichos fieles diez maravedíes, y la panadera que así se escribiera, que no se pueda tirar de panadera dende hasta un año so pena de cincuenta maravedíes. y que sean tenidas de vender el pan a los precios que los fieles se los pusieren, so pena de diez maravedíes a cada uno por cada vegada, y si el pan lo hallaren pequeño de la pesa que les fuere dada que pierdan el pan, y que sea que los fieles sean tenidos de pesar el pan a las­ dichas panaderas por las onzas que por ellos les fuere puestos, y el pan que así pesaren que lo señalen y así señalado que no lo pesen otra vez, aunque después de pesado mengue en aquellas onzas y que no cayen en pena alguna por ello las dichas panaderas y que no pierdan el pan y que los dichos fieles que pueden alzar y bajar el precio del pan cocido según la valía del pan en grano y darles ganancia razonable según las onzas que pusieren.

ortrosí, que los fieles que lleven de cada panadera que así se escribiere por panadera de cada año su derecho, que son diez y seis maravedíes y cuatro cornados por cada uno.

Otrosí, que las panaderas que no vendan el pan en hornos, ni en casas ni en las calles, hasta que primamente sea pesado en la plaza y la que lo contrario hiciere, que pague pena de cuatro maravedíes a los fieles por cada vegada”.

 

Consecuentemente, la Historia del pan no es un hecho aislado o que se pueda desligar de la propia Historia de los pueblos.

Como Emma Pressmar, directora del museo del Pan de Ulm afirma: “la historia del horno de cocer empezó en Tschatel Huyul y sigue hasta hoy. Es una historia de 8800 años”.

 

 

LOS SELLOS DE PAN

 

Cuando el pan se generaliza en fabricación y consumo, la ductilidad del elemento con el que se confecciona es el hilo conductor de la aparición de formas tan distintas como panaderos había.

El horno en el que se cuece puede ser tan elemental como una tapa de barro sobre una piedra caliente y una vez dominada la técnica, van a adquirir importancia la forma y los usos diversos.

Hemos visto cómo en Grecia le dan incluso usos funerarios, pero tradicionalmente el pan va a ser además de alimentó, motivo de ofrenda y celebración.

En Extremadura concretamente, cabe extrapolar la evolución del pan a la habida en los antiguos reinos de León y Castilla, porque la trashumancia va a tener una gran importancia en el entrelazado de costumbres y tradiciones populares de las regiones que viven este trasiego de animales y hombres anualmente. Extremadura, región por otra parte, eminentemente ganadera y por ende pastoril, es dueña de una gran cultura popular que tiene una        especial expresión en su cancionero, en el que se recogen tantas alusiones al pan, como usos se le da y me inclino a pensar aún a riesgo de caer en el chauvinismo, que va a ser Extremadura la que “exporte” la mayor parte de las manifestaciones populares que luego van a permanecer en las provincias de Zamora, Salamanca, León y Palencia y que van a aparecer repetidas con las lógicas diferenciaciones que marcan los distintos caracteres de las gentes, siempre más austeros en Extremadura, sobre todo en la Extremadura Alta, que en el resto de las regiones del intercambio.

En los romances se recoge el uso del pan en celebraciones:

 

“Estas eran tréh comadres

n un barrio todati tré

La       Juana, la Iné,

Mariquita la de Legané.

 

Tratan de una comilona

La noche de San André.

La       Juana, la Iné,

Mariquita la de Legané.

 

La una puso el pan

de ocho panes a dié.

la otra puso el vino

de ocho cuartiyos a dié

 

Y a poco de estar comiendo,

s’emborracharon lah tré

Cuando estaban borracha

entró el marido de Ine:

 

Mario mío, ¿Te has fijado

este mundo and’al revé.

Cog’el marido una vara

y de paloh dio a lah tré.

 

Para que siempre se acuerden

de la noche de San André”.

 

 

La alusión del pan en villancicos:

 

La Virgen era panadera

¡Quien comiera de su pan!

amasado con la leche

de su pecho virginal”.          

 

 

En Villanueva de la Serena, aparece el pan en las costumbres de los agricultores:

 

“La vida del hortolano

eh mu larga de contá

almuerzan pan y ceboya

meriendan ceboya y pan.

Y si la noche no hay oya

cenarán pan y ceboya”.

 

En la interrelación que antes indicábamos de las regiones del Norte y Castilla con Extremadura, nos quedan versiones comunes de romances, como el del Corregidor y la Molinera, o el de León que se canta en Ceclavín y dice:

 

“Molín que mueles el trigo,

agua que lo haces moler,

no digas al molinero,

que duermo con su mujer”.

 

Son estos romances en los que aparecen los oficios de los molineros como elementales para la aparición del pan y como la consecuencia de la merma que se producía en los sacos de harina en la venta por los molineros, que incluso queda reflejada en muchas ocasiones por la tradición popular. En Madroñera se canta por ejemplo:

 

“Ricos zarcillo lleva la molinera

ricos zarcillos,

con la  harina que roba de los cuartillos.

Ricas pulseras lleva la molinera;

ricas pulseras.

Con la harina que roba de las fanegas”.

 

Va a ser, pues, esta desconfianza la que origine el que cada pan lleve una muestra identificativa.

En casi todas las casas se amasaba, pero había que cocer en el horno comunal, porque no era rentable el encender el horno a diario y además, muchas casas, chozos en ocasiones, no lo tenían. Como ya desde el peso de la harina no se fiaba nadie, tampoco había seguridad de que las formas que se llevaban a cocer fueran las que se devolvían cocidas           y surgen problemas en la identificación de cada pan. Se comienza, colocando algo sobre la bandeja: una moneda, una tapa de puchero, un tenedor o una cáscara de huevo, pero era fácil que se volcaran las bandejas y se perdiera la identificación. Es así como se empiezan a hacer signos sobre los panes, cada familia va a tener el suyo diferenciador y así es como surgen los sellos de pan.

Los pastores van a ser indudablemente los artistas que van a producir estos elementos de ornamentación obligada en los panes, porque son los que con mayor habilidad tratan y tallan la madera, el corcho, el cuerno o el hueso. En la mayoría de las ocasiones los pastores se hacen su propio sello, pero si el hombre de la casa no ejerce esta profesión, habrá de encargarlo a un pastor, porque el sello de pan será objeto de la dote del novio, lo que el novio habrá de aportar a la boda junto con nueve elementos más ropa de trabajo, ropa  de domingo, una sartén, un plato, un puchero, un tenedor, un cuchillo, manta y cama de matrimonio.

 

 

CLASES DE SELLOS DE PAN

 

En la búsqueda de los sellos de pan en la Región extremeña, nos encontramos con una enorme variedad de formas: desde el sello más primitivo, un pedazo de madera de encina tallado como un cono y en la base unas letras, hasta los magníficos ejemplos expuestos en el Museo Provincial de Cáceres, de representaciones antropomorfa.

Cabrían muchas clasificaciones, pero con el fin de simplificar la exposición, se puede hablar de sellos: antropomorfos, zoomorfos, geométricos, torneados, arquitectónicos, encadenados y varios.

Una vez denominadas las clases, lo que resulta realmente dificultoso es el marcar una zona geográfica o el lugar exacto en que se producen, ya que como hemos visto, los pastores y, en general, los artistas populares la única influencia que reciben, la única “escuela” a la que pertenecen, es la de su propia habilidad, y su arte se mueve de mano en mano porque son útiles necesarios del quehacer cotidiano, de los que se conoce su fin, pero no su origen exacto.

 

 

1. ANTROPOMORFOS

 

1.1.- Sello de pan hecho en madera de encina, primorosamente tallado, que representa a una mujer con el torso desnudo y falda de Montehermoso con motivos florales y muy decorada. Peinado típico de Montehermoso. Peana decorada. La base tiene figuras geométricas, sin iniciales ni inscripciones. Mide 12 cm. De alto. Museo Provincial de Cáceres.

 

1.2.- Sello tallado en madera de encina. Representa a un varón, con calzón largo y torso desnudo. Peana decorada y en la base tiene talladas figuras geométricas, sin iniciales ni inscripciones. Es admirable el     tratamiento del rostro, de impecables rasgos masculinos. Forma pareja con el anterior. Mide 10 cm. de alto. Museo Provincial de Cáceres.

 

1.3.- Sello tallado en madera de olivo. Representa a una mujer con el torso desnudo y falda de montehermoso, con el peinado típico de la localidad. En la base tiene talladas, al igual que los otros, dos figuras geométricas y corazones entrelazados. Es más tosco en la ejecución que los dos anteriores, pero de indudable belleza. Mide 14’5 cm. de alto. Museo Provincial de Cáceres.

 

En los casos expuestos, la belleza de las tallas ha superada casi a la utilidad de los elementos. Son casi esculturas de enorme realismo y perfecto diseño y ejecución.

 

 

2. ZOOMORFOS

 

2.1.- Sello tallado en madera de olivo. Representa una gallina en la parte superior, reposando sobre un reloj. Tiene adornos en las sucesivas bases que soportan los motivos y en la base aparece tallada la letra “F”. Mide 12 cm de alto.

 

2.2.- Sello tallado en madera de olivo. Representa un perro en la parte superior, que descansa sobre una esfera que corona una jaula que en su interior tiene una figura humana. La talla es tosca y en la base aparece tallada la letra “N”. Colección particular.

 

En estos dos casos las tallas son de inferior calidad a las anteriores, pero la imaginación y el retrato fiel del entorno se combinan primorosamente. Por su factura pertenecen los dos al mismo artista, probablemente de Garrovillas (Cáceres).

 

 

3. GEOMETRICOS

 

3.1.- Sello tallado en madera de encina, con un orificio en el mango para ser colgado de la pared. Pirámide partida sobre un rectángulo que tiene en la base grabadas las letras “M.F.”, orlado con una simple línea y con un adorno próximo a la M. Mide 8 cm. de alto y 5 cm. De ancho en la base. Colección particular.

 

 

4. TORNEADOS

 

4.1.- Sello de pan, evidentemente confeccionado con medios mecánicos. Se trata de un cilindro de 8 cm. De largo, con una leve incisión central. Presenta la característica de tener una doble impronta. Aparecen las letras “C” y “R”, cada una en un extremo, con leves hendiduras que orlan las letras. Tallada en madera  de encina. Colección particular.

 

4.2. – Es el más claramente realizado en un torno. Tiene en el cilindro distintas labores todas mecánicas. Como el anterior es de doble impronta, apareciendo la letra “M” con un punto en el centro bajo de la letra con una orla sencilla y un adorno en “X” orlada también en la otra cara del cilindro. Mide 11’5 cm. Es de madera de encina y pertenece a Isabel Cuadrado, de Garciaz (Cáceres).

 

4-3 – No se trata de un sello propiamente torneado, aún cuando la disposición del trabajo en la madera de encina así lo hace parecer, dada la precisión con la que está trabajado. Le falta el asa superior que, probablemente, coronaría el trabajo, para servir de cuelga, y en el fondo no aparecen letras sino una simple labor circular dentada. Mide 9 cm. y proviene del Norte de la Provincia de Cáceres. Colección particular.

 

 

5. ARQUITECTONICOS

 

5.1.- Sello tallado en madera de olivo. En la base tiene la letra “N” y el resto es la representación de un campanario con dos pisos: el inferior con una bola y el superior con una campana con badajo. La cúpula es piramidal, sin adornos, exclusivamente el repicado de las cuatro columnillas que encierran en el interior el campanario representado. Mide 18 cm. Col. Particular.

 

5.2.- Sello tallado en madera de encina. En la base aparece tallada la letra “A”, el fuste se ha vaciado a modo de hornacina, donde aparece una figura humana cerrada por cuatro columnillas talladas y coronada por una cúpula piramidal que en cada una de sus caras tiene un motivo distinto tallado: ojos y boca, lagarto, árbol y cigüeña. Mide 19 cm. y pesa 280 grs. Colección particular.

 

Lo habitual en este tipo de sellos es que aparezcan torres de varios pisos superpuestos: campanarios, ermitas, espadañas, casas, molinos…, edificios con una forma precisa. Habitualmente   parecen estar cimentados sobre una gran roca.

Las formas arquitectónicas se consiguen mediante el vaciado y la perforación del mango.

 

 

6. ENCADENADOS

 

6.1.- Sello que representa casi un sonajero infantil, tallado en madera de fresno y soporta en sus cuatro laterales, al ser un cubo su imagen, cuatro campanas colgantes. En la base, la impronta tiene las letras “E” y “B”, orlada por una cenefa simple. Mide 12 cm. De alto y tiene una anilla en la parte superior, también tallada en la misma pieza, haciendo el vaciado de la misma, para ser colgado de la pared. Museo Provincial de Cáceres.

 

Son estos los sellos sacados de una silla pieza de la madera y con uno o más eslabones de cadena habitualmente. No es frecuente el anteriormente descrito, ya que habitualmente son varios sellos entrelazados, pero también los hay, de sello en un extremo y en el otro unido por eslabón, un motivo ornamental: zapatos, bellotas, martillos, etc.

Se tallan, dada la dificultad normalmente en maderas -más blandas que la encina o el olivo.

 

 

7. VARIOS

 

Es este casi el “cajón de sastre” de la exposición, donde se pueden meter toda clase de sellos de difícil catalogación, pero de indudable utilidad en su momento y belleza.

 

7.1.- Sello tosco, sin forma exterior definida, que tiene grabado el peso del pan sobre el que habrá de marcarse: “900 GRAMOS”. Colección Carola Torres.

 

7.2.- Sello que en el fuste representa un gigante, de los gigantes y cabezudos, con una cigüeña y un perro labrados, de tamaño desproporcionado ante los descritos, ya que mide 22 cm. de alto. Colección particular.

 

VII.3 – El sello que tiene forma de campana, tallado en madera de encina, y en su base aparece labrado el signo de la Pasión: el Corazón de Jesús atravesado por dos espadas y coronado por una cruz. Probablemente fue utilizado para marcar dulces o panes de algún convento. Mide 9’5    cm. Colección de Carola Torres.

 

7.4.- Sello tallado en madera de encina, sacado de una rama joven, porque se ha hecho sacando una tajada d la rama en horizontal y se le ha añadido un mango clavándolo desde abajo. En la impronta aparece “1907 EMILIA”, y debajo de todo la rúbrica de la dueña. Mide 10 cm. Colección Carola Torres.

 

7.5.- Sello de mango perforado haciendo forma de hojas, con una base circular de 6 cm. y la impronta “BR “, orlada con cenefa. Mide 10’5 cm. de alto. Museo Provincial de Cáceres.

 

 

CONCLUSIONES

 

Los sellos de pan han desaparecido y han pasado a ser objeto de colección exclusivamente. Su uso no es necesario porque el pan no se amasa ya en las casas particulares, está comercializado y no es necesaria la impronta para marcarlos, pero aún perviven los pastores y además del ganado acarrean su arte por las tierras extremeñas y alguno confecciona sellos de pan como simple objeto de adorno, sin necesidad de darle el uso que hemos visto ha tenido en tiempos pasados, siendo uno de los elementos de nuestra tradición y forma de vida. Todo se ha comercializado y masificado, pero el pan, que en esencia es el motivo de este estudio, aún conserva formas tradicionales y particulares, y permite que en él se manifieste la personalidad del que lo fabrica. Pero este es otro tema de estudio.

 

 

BIELIOGRAFIA

 

– GUADALAJARA SOLERA, Simón: “Lo pastoril en la cultura extremeña”. Cáceres 1984.

 

– GUIA DE LA ARTESANIA DE EXTREMADURA. Madrid, 1980.

 

– GUIA DE LA ARTESANIA DE EXTREMADURA. Madrid 1986.

 

– SELLOS DE PAN – Caja de Ahorros Provincial de Zamora. 1986

 

– MUESTRA   ETNOGRAFICA        CACEREÑA. Catálogo 1986.

 

– ENTRENA KLETT, Carlos María: “La vida diaria en la Mérida de hace 2.000 años”. Badajoz 1983.

 

– GIL GARCIA, Bonifacio: “Cancionero popular de Extremadura”. Tomo I Badajoz, 1932.

 

– ALVAREZ ROJAS, Antonio: “Artesanía pastoril extremeña. Los sellos de pan del Museo de Cáceres”, en: “IV Congreso Nacional de Artes y Costumbres Populares”.

 

– ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO. Ordenanzas de 1636.

 

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María Luisa Montero Curiel.

 “En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, po­déis empezar a bordar el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cor­tar sábanas y embozos”.

 

Federico García Lorca,

La casa de Bernarda Alba

 I. INTRODUCCIÓN.

 El ajuar, entendido como conjunto de ropas, muebles y mena­je de cocina que aportaban los novios al matrimonio, ha constituido en los pueblos un auténtico ritual de sabor tradicional, que debe ser enjuiciado desde un punto de vista folclórico y sociológico.

En las primeras décadas del siglo XX, la preparación del inventario en Madroñera se ajustaba a unas normas bastante rígidas: el novio y la novia, por separado, reunían sus correspondientes objetos, siempre con la colaboración familiar, que era imprescin­dible en el momento de formar la nueva casa. El objetivo inmedia­to del ajuar consistía en solucionar las primeras necesidades materiales de los recién casados; por eso, los meses que precedían a la ceremonia de la boda estaban marcados por la costumbre de reunir la dote.

Cada pareja preparaba el ajuar de acuerdo con las posibili­dades económicas de su familia; en este sentido, la tradicional división de la sociedad ‘por grupos convertía a los ajuares en excelentes catalogadores de la posición económica individual y colectiva. Esta es una perspectiva puramente folclórica y sociológica.

También desde un punto de vista lingüístico, la realización de una encuesta como la que planteamos satisface la curiosidad de cualquier investigador que se acerca al tema de los ajuares con la intención de obtener un rico caudal de voces y expresiones populares para designar el campo léxico de las ropas y los objetos en torno a los cuales gira la vida familiar.

El material que se analiza en el presente trabajo se ha recogido de forma oral directa, y los testimonios obtenidos a través de la encuesta ofrecen ejemplos de los inventarios que podían en­contrarse en Madroñera entre 1920 y 1950.

 

 

II. LOS INFORMANTES Y LA ENCUESTA.

 

La preparación del inventario corría a cargo de las mujeres; los hombres no tenían ningún protagonismo en este acontecimiento y aceptaban siempre las decisiones femeninas. Este hecho nos obli­ga a enfocar la encuesta sólo desde la estimativa personal de las mujeres, que conocen a fondo todo el entramado del ajuar y su tra­dición. Las mujeres que nos han brindado su colaboración para rea­lizar este trabajo son todas naturales y vecinas de Madroñera, y sus edades oscilan entre los 50 y los 85 años[1].

La encuesta se realizó en Madroñera durante los meses de di­ciembre de 1988 y enero de 1989, a partir de un corpus de unas 80 preguntas, que permitió llevar a cabo las conversaciones en torno a una serie de campos ideológicos: muebles, ropas de uso personal, ropas de casa, utensilios de cocina. Las conversaciones fueron registradas en grabadora y posteriormente transcritas de acuerdo con el criterio fonético del Diccionario Extremeño de Antonio Viudas[2].

 

 

III. ESTRATIFICACIÓN SOCIAL EN MADROÑERA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX.

 

En todos los grupos humanos las diferencias económicas, culturales y laborales entre sus miembros han sido una realidad cons­tante. La estratificación social casi siempre se ha visto más cla­ramente en los pueblos que en las ciudades y, en ente sentido, Madroñera no es una excepción.

En el período de tiempo en el que se sitúa el tema de este estudio, la mayoría de los trabajadores de Madroñera se dedicaba a las labores agrícolas y al pastoreo. Otra parte de la mano de obra activa cubría el sector de la artesanía; abundaban los barberos, carpinteros, sastres, albañiles; y, por último, surgía una capa de propietarios capaces de dominar económicamente a los demás.

La conciencia de clase estaba muy bien definida entre la po­blación; aún la mantienen algunos de los informantes cuando hablan de tres grupos: los ricos, los medianeros o artesanos y los pobres que eran llamados en Madroñera porreros.

Hay que partir, por tanto, de una división de la sociedad en tres grupos:

 

1. Los ricos: formaban una minoría aunque, lógicamente, con gran fuerza sobre los demás estamentos. Eran los grandes propietarios de fincas y de ellos dependía, en gran medida, el resto de la población.

 

2. Los artesanos: en su mayoría se dedicaban a trabajos ar­tesanales y a la construcción; había muchos albañiles, carpinteros, cerrajeros, zapateros, comerciantes, taberneros, etc., e incluso pertenecían a esta clase algunos pequeños propietarios. Era un grupo numeroso en Madroñera y gozaba de buena reputación.

 

3. Los porreros: con este nombre se conocía en Madroñera al sector más pobre de la población. Era un grupo numeroso y su ni­vel y forma de vida distaba bastante de la de los otros sectores; trabajaban en el campo como pastores, aparceros, porqueros, boye­ros, guardas o jornaleros que dependían de un rico o de un artesano adinerado. Soportaban unas condiciones de vida muy duras, y puede decirse que eran las familias menos afortunadas de la sociedad.

 

Por todo esto, hay que decir que la estratificación social de Madroñera durante aquella época conservaba aún muchos de los rasgos del esquema de la sociedad feudal.

La estratificación marcaba sus huellas en todos los aspectos de la vida de Madroñera; así, las diferencias sociales se ratificaban con diferencias culturales, de educación, e incluso en la indumentaría de las personas. Además, hasta la manera de divertirse era diferente: cada grupo acudía a unos lugares de esparcimiento y había, incluso, distintos locales de baile: “el baile de Tío Juan Miguel” y “el baile de Tío Rodrigo” para los porreros, el “baile de Tío Luis Casares” para los artesanos, y, por último, “El Casino” para los ricos.

Este tipo de discriminación evitaba las “mezclas sociales”, pues los matrimonios debían efectuarse entre los miembros del mismo grano social.

Si las diferencias sociales se reflejaban en el modo de vivir, en el trabajo y en la manera de divertirse, es lógico que el ajuar o inventario fuera diferente según la “categoría” de los novios. Además, en la dote era un factor fundamental el trabajo al que iba a dedicarse el futuro marido (las mujeres, por regla general, eran amas de casa, aunque también colaboraban en las labores del campo).           

En este sentido, pueden trazarse los rasgos característicos de cada tipo de ajuar:

 

 

A) AJUAR DE LOS RICOS

 

Se caracterizaba por su tendencia al lujo. Ofrecía todos los detalles necesarios para vivir de un modo confortable. En la dote del rico iba desde una gran casa amueblada y decorada, hasta ganaderías enteras y reservas alimenticias para un año.

El mobiliario era de gran calidad, normalmente adquirido en tiendas especializadas, o fabricado por ebanistas locales de prestigio. Términos como “sillería”, “gabinete”, “galerías”, “cortinaje”, “espejos”, “reloj de pared”, “aparador”, “mesa de salón”, para amueblar las salas; camas de madera y acero, mesas de noche con piedra de mármol, lavabos de dormitorio con espejo, mármoles, ja­rrones, jaboneras, polveras, verdores, palanganas de porcelana, lámparas, etc., eran complementos que no faltaban en el dormitorio de cualquier rico. Entre los utensilios de cocina figuraban las cuberterías de plata, las cristalerías completas, vajillas con filos dorados, y objetos de materiales nobles como la porcelana china y el pedernal.

Entre las ropas, abundaban en estos ajuares las mantelerías completas de seis, ocho y doce servicios, colchas adamascadas, de encajes, de piqué, de hilo o tejidas con filigranas; juegos de cama bordados, toallas con flecos de macramé, paños de barba para los hombres y un sinfín de detalles que iban destinados, en muchas ocasiones, a permanecer almacenados en los baúles.

Tampoco escaseaban en el inventario del rico las provisiones necesarias para llenar una despensa: arrobas de aceite, arrobas de legumbre, arrobas de queso, matanzas curadas y vino. Estos produc­tos eran frutos de sus propias tierras y de los ganados que tam­bién formaban parte de la dote.

Los graneros, situados en la planta alta de las casas, se ofrecían repletos de lo que en inventarios escritos de los años veinte se conoce como “grano seco”, donde entran el trigo, el centeno, la avena y la cebada.

Hay que señalar que, en estos matrimonios, el hombre y la mujer aportaban una dote similar.

 

 

B) AJUAR DE LOS ARTESANOS.

 

Constituía un término medio entre el inventario de la clase baja y el de los ricos; en la costumbre de ser la novia la prin­cipal aportadora de enseres se acercaba más al de la clase baja.

Se caracterizaba porque los objetos eran de buena calidad y, básicamente, respondían a las necesidades que tenía cualquier familia para vivir con comodidad. Muchos de los objetos que aportaba un artesano en su inventario estaban íntimamente relacionados con el oficio al que iba a dedicarse, por lo cual habría que señalar una gran variedad de instrumentos en relación con cada oficio.

En cuanto a los objetos propios de la casa y las ropas, hay que decir que el refinamiento característico de los muebles de los ricos dejaba paso a un tipo de mobiliario en el que, por encima de la estética, se buscaba la utilidad. Las camas eran de hierro con adornos de cobre; no solían llevar mesillas de noche, ni lámparas ni espejos; la vida familiar se desarrollaba en torno a la cocina de la casa, de forma que las sillas y los lugares para sentarse estaban adaptados a las exigencias que imponía la chimenea, con mesa baja para comer, platos sueltos de porcelana, cubiertos de mediana calidad, numerosos utensilios de barro (tazones, platos, pucheros, ollas, tinajas, barriles…). Los únicos adornos de la casa eran “loh platoh guapoh de corgal”, o sea, la cerámica típica de Talavera, que ofrecía una variada gama de modelos. Eran platos decorados con múltiples figuras de colores estridentes, que formaban parte de la mayoría de los ajuares en los que ocupaban un lu­gar importante las artesanas, decoraban con ellos los comedores y las salas. Según las figuras o el diseño, recibían diferentes nombres, con los que todavía se siguen identificando. Los más abundantes son los llamados platos del pabellón, del cuerno, del cuchillo, de la rosa, de la babosa, de las palmeras, del sol, del cas­tillo, del pino, de la azucena, de la pajarita, valenciana, de ra­yas y del clavel. A los platos pequeños y hondos los llaman baheri­ques, porque se colocan en las partes más bajas de las paredes.

También ocupa un lugar privilegiado entre los objetos de de­coración el cobre de Guadalupe, con almireces, calderos, palmatorias, calentadores y una gran variedad de jarros que iban colgados en espeteras. Tampoco faltaban los cuadros de escenas románticas, de se­ñoritas en jardines y de tema religioso.

En cuanto a las ropas de casa, predominaban las tejidas en los telares del pueblo (que aún constituyen una industria artesanal viva en Madroñera) y las ropas confeccionadas por las mujeres artesanas y por la moza casamentera. Las sábanas que llevaban eran de tela casera, bordadas a base de deshilados; las colchas solían ser de rapón o de lana tejida. Como servicios para la mesa lleva­ban servilletas sueltas y, excepcionalmente, algún mantel que se lucía en acontecimientos familiares señalados, como bautizos, bo­das, comuniones o quintas.

La ropa de uso personal, aunque no era muy abundante, tenía buena calidad. La mujer llevaba camisas, jubones, medias, enaguas, toquillas, mandiles, pañuelos, etc. Las mujeres artesanas utili­zaban batas de tela de percal y ropa interior de tejidos finos co­mo el opal.  

Al igual que hemos visto con los platos, también los pañue­los recibían diferentes nombres que responden a analogías con ob­jetos cotidianos o al propio diseño. Así, tenemos:

 

“Pañueloh floreaoh en colores”.

 

“Pañuehoh de sandía”, de color blanco con figuras rojas en forma semicircular.

 

“Pañueloh de francés”, con fondo rojo y cenefas de “colo­rines”.

 

“Pañueloh de cien colores”, de lana, con un estampado muy vivo.

 

“Pañueloh floreaoh en morao”, de fondo blanco con flores moradas.

 

“Pañueloh de merino negro”, para el luto.

 

“Pañueloh de pita”, de tela de cuadros, para la cabeza.

 

“Pañueloh blancoh y en colorineh”.

 

 

Todos eran de tela fina, salvo el de cien colores, que, como ya se ha apuntado, era de lana.

El hombre artesano llevaba en su ajuar un traje, con chaqueta de género y pantalón de pana, normalmente. También llevaba camisas, chaleco y ropa interior.

 

 

C) AJUAR DE LOS PORREROS.

 

Generalmente no satisfacía siquiera las necesidades mínimas familiares. La pobreza era la característica fundamental de este grupo; la ínfima calidad de los materiales y la escasez de objetos chocaban, desgraciadamente, con el esfuerzo económico que suponía para estas familias la preparación de la dote.

En principio, conviene tener en cuenta que el espacio en el que se iba a mover esa familia era muy reducido, casi siempre un chozo o una casa de dimensiones insignificantes. Ya se vio cómo la mayoría de los porreros eran pastores asalariados. Todo esto imprimía en el ajuar una marca propia.

El mobiliario prácticamente no existía: la cama era, como mucho, un simple colchón de paja llamado pahero que se colocaba sobre un entarimado de palo, o sobre el catre. Llevaban alguna silla baja con asiento de junco, y los típicos sentones y banquetas de corcho y madera que eran fabricados por los propios pastores.

Las ropas se limitaban a las de uso personal, con muy pocas prendas: dos faldas largas llamadas guardapieses para la mujer, una para uso diario de tela lisa y oscura y de mala calidad; la otra de tejidos más nobles y vistosos para los domingos y días festivos. Llevaban también algunas chambras (especie de blusa ceñida y corta), para el invierno en lana de merino y, para el verano, de percal estampado.

No faltaban las camisas de lienzo con un uso cercano al de las enaguas (eran consideradas como ropa interior o menor), por último; tenían algún pañuelo para la cabeza, un mandil o dos, y poco más.

El hombre porrero llevaba la chambra como prenda más utili­zada; era oscura, de tela fuerte, con grandes bolsillos y con una tirilla en el escote. Esta prenda es todavía muy utilizada entre los ancianos y forma parte del traje típico masculino de Madroñera. Los hombres también llevaban pantalones normales, alguna camisa de lienzo moreno y casi todos utilizaban zahones, pieza masculina ca­si exclusiva de pastores, fabricada a base de cuero y que se colo­caba encima del pantalón, sólo por la parte delantera, como una especie de delantal, atado a los muslos.

Los utensilios de cocina eran de una pobreza extremada: el material obligado era la hojalata, o sea, la “hoja de lata para vasos, tazas y cubiertos. No faltaban, desde luego, todos los obje­tos útiles para el fuego: corona, trébedes, caldero, tenazas, sartenes de patas, llares… Toda la familia comía de la sartén y, generalmente, no usaban platos; como mucho, tenían algún barco, que es una especie de fuente de porcelana, de forma ovalada o rectan­gular, relativamente alta, para servir alimentos, hacer masas o, como en esta ocasión, para servir de “plato colectivo”.

Otros objetos que tenían los pastores en sus chozos eran el calambuco o cubo, algún cántaro para el agua, y otros útiles que después iban fabricando ellos mismos como liaras, morteros, pimenteros o saleros.

Con esta rápida visión se pretende reflejar, de un modo general, algunas de las circunstancias familiares de las tres grandes capas de la sociedad de Madroñera en la primera mitad de este siglo, que no deben entenderse como un caso aislado dentro de la sociedad extremeña de la época, sino como el reflejo de una realidad mucho más amplia.

 

 

IV. TRADICIÓN Y COSTUMBRE EN LOS PREPARATIVOS DEL AJUAR.

 

El ajuar, inventario o dote ha existido y sigue aún vigente en todos los lugares del país y su preparación está repleta de aspectos folclóricos, pues constituye parte de todo el ritual que rodea a las costumbres de boda[3].

En principio, hay que reiterar lo que se apuntó en páginas anteriores: los preparativos del ajuar (y, en especial, los de ropas y objetos pequeños de cocina) son patrimonio exclusivo de las muje­res. En el caso de la novia, era ella misma la que, desde temprana edad, se ocupaba de confeccionar algunas de las piezas, bajo la dirección de su madre que era quien, en último término, organizaba la dote. En el caso del novio, los preparativos debían correr a cargo de su madre o de sus hermanas, aunque, eso sí, él tenía el deber de ayudar a sufragar los gastos.

Las mozah (mujeres solteras), comenzaban desde muy jóvenes a bordar sábanas, mantelerías, servilletas, camisas, y aprovechaban las horas de la siesta en que las amigas se reunían para coser y divertirse al mismo tiempo. Según las informantes, también las épocas en las que se guardaba luto eran un período muy propicio para la realización de los ajuares; en este sentido, enlazamos con otras zonas del país como podemos apreciar en la cita en encabeza este trabajo y que pertenece a “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca.

En Madroñera existían también talleres de costura. Algunas mujeres enseñaban corte y confección y, sobre todo, a bordar. A estos talleres sólo acudían las artesanas, que podían permitirse el lujo de pagar una cuota mensual.

Las mantas y las piezas tejidas se fabricaban en los telares, abundantes en Madroñera por aquellos años. Curiosamente, casi todos los telares pertenecían a las gentes más humildes del pueblo.

Durante el período de “confección” -que solía durar varios años- se iban adquiriendo otros objetos relacionados con la cocina y la decoración. El mobiliario, en cambio, se compraba poco tiempo antes de la boda, cuando ya se tenían todos los demás preparativos.

La época más intensa para ultimar los detalles del ajuar era el mes que precedía a la ceremonia de boda. Era imprescindible que las ropas de cama, manteles y objetos de uso personal estuviesen dispuestos una semana antes de la boda, para exponerlo en la sala de la casa paterna, colocado sobre mesas, sillas y perchas para que las amistades fueran a contemplarlo. Esta costumbre se practi­caba tanto en la casa del novio como en la de la novia[4].

Cuando la exposición estaba preparada, un familiar del contrayente, normalmente la madre, recitaba, una por una, todas las piezas que llevaba su hijo (o hija) y, a la vez, otra persona lo anotaba en pliegos de papel, poniendo a la derecha de cada pieza su precio en metálico, para sumar el valor total de la dote. Esto era lo que se llamaba “imentario ehcrito” y se hacía con el propósito de fi­jar una “tasa” que, con el tiempo, favoreciera a todos los hijos por igual.

Cuando el ajuar había sido contemplado, se recogía para llevarlo al hogar del nuevo matrimonio. Esta noticia puede matizarse con un dato sorprendente: algunas veces los recién casados tenían que vender parte de la dote para adquirir objetos más necesarios. De esta forma, el ajuar cobraba un sentido competitivo, puesto que servían esencialmente, para ser visto y juzgado por las amistades y por el vecindario.

Si bien aún siguen vivas algunas de las costumbres relaciona das con el tema de los ajuares, es evidente que éstos han sufrido una gran evolución, sobre todo en los últimos decenios: las mujeres de principios de siglo se preocupaban de llevar un mortero de madera tallada o una colcha de rapón empapela; mientras que las mujeres de hoy día sueñan con incluir en su dote la picadora Moulinex o las mantas que anuncia en la televisión Lorenzo Lamas. Los avances técnicos y el progreso en general han modificado, en gran medida, la tradicional costumbre de los ajuares.

 

 

V. BIBLIOGRAFIA.

 

– AAVV, “Costumbres de boda”, en: R.D.T.P., XIV, 1958, págs. 165-192.

 

– GÓMEZ TABANERA, José Manuel (y otros): “El folklore español”. Madrid, Instituto Español de Antropología Aplicada, 1968.

 

– GONZÁLEZ MENA, María de los Ángeles: “Cama de vistas en Montehermoso (Cá­ceres)”, en: R.D.T.P., XXXIV, 1978, págs. 255-276.

 

– HOYOS SANCHO, Nieves: “Costumbres referentes al noviazgo y a la boda en la Mancha”, en: R.D.T.P., IV, 1948, págs. 454-469.

 

– PALACIO NACENTA, José Eduardo: “Noviazgo, matrimonio y nacimiento en la Ribagorza”, en: Actas del II C.N.A.C.P., Zaragoza, Institución “Fernando el Católico”, 1974, págs. 169-183­

 

– VIUDAS CAMARASA, Antonio: “Diccionario Extremeño”, 2ª edición, Cáce­res, 1988.

 

 



[1] Las informantes responden a las siguientes identificaciones: Arsenia Borreguero Esteban, de 73 años; Isidra Borreguero Esteban, de 65 años, Josefa González Miguel, de 50 años, Josefa Miguel Cam­pos, de 75 años, Manuela Piélago Baróuilla, de 63 años, María Ro­dríguez Ávila, de 85 años y Purificación Sánchez Barrado, de 73 años. A todas ellas mi agradecimiento.

[2] Antonio Viudas Camarasa: “Diccionario Extremeño”. Cáce­res, 1988, pág. XXXII.

[3] Vid. testimonios semejantes en Nieves Hoyos Sancho: “Costumbres referentes al noviazgo y la boda en la Mancha”, en: RDTP, IV, 1948, págs. 454-469 y de varios autores “Costumbres de boda”, en: RDTP, XIV, 1958, págs. 165-192.

[4] Cf. una costumbre semejante en María de los Ángeles González Mena, “Cama de vistas en Montehermoso (Cáceres)”, en: RDTP, XXXIV, 1978, págs. 255-276.

Oct 032013
 

Casimiro González Conejo.

Sin lugar a dudas, son Núñez e Balboa y Hernando de Soto los dos hijos de más renombre, gloria y fama universal que haya dado a la luz ciudad de Jerez de los Caballeros; pues por sus irrepetibles gestas traspasaron los reducidos límites de lo estrictamente local para entrar en los más amplios de la general historia de la humanidad.

Es lógico que por tan reconocida y justa notoriedad los dos tengan una amplísima bibliografía -desde sus cronistas coetáneos hasta los más ac­tuales tratadistas- y que por ello sus vidas sean conocidas; hasta en los más mínimos detalles y coyunturas, lo que nos releva de intentar ofrecer aquí unas biografías exhaustivas que no encajarían en el marco que per­sigue este tratado, como es el de ofrecer unos bosquejos breves, pero documentados, de aquellas personas que, ya por su nacimiento, ya por su identificación con nuestra ciudad, son tenidas por jerezanos.

Es también natural que estas vidas notables, con tantas repercusiones en el ámbito general de la Historia, susciten enfoques muy diversos, según criterios y posturas de sus diferentes tratadistas; polémicas y con­tradicciones que agigantan o achican la figura y la alejan del juicio e­cuánime que merece todo lo que debe ser una estricta verdad libre de bastardías y apasionamientos.

Pero las disparidades y controversias se agudizan cuando, en base a di­ferentes o confusas fuentes, nada documentadas o probatorias, se intenta determinar origen o cuna, pues que cada cual pretende -por honor y gloria, abogarse para sí.

Algo así ocurre con nuestras dos señeras figuras, particularmente con la de Soto, que ahora vamos a tratar. He aquí que sin perjuicio de esbozar algunos de los hechos más sobresalientes de su vida -sobre la que­ remitimos a su copiosa bibliografía- pongamos gran interés en honor de la verdad y el rigor histórico, en disipar errores y deshacer entuertos; que durante mucho tiempo sembraron duda y confusión sobre la naturale­za jerezana del Paladín de la Florida.

Nada más lejos que pretender herir suceptibilidades o suscitar polémi­cas; y menos aún sobre ese pintoresco pueblo de Barcarrota, al que grati­tud se le debe por haber sabido honrar su memoria erigiendo una esta­tua en su honor al considerarlo como hijo.

El tema en cuestión fue punto de oscuras opiniones y debates hasta su indubitable y contundente esclarecimiento por mi, lamentablemente desaparecido, amigo don Miguel Muñoz e San Pedro, conde de Canilleros, vinculado a Jerez de los Caballeros por raíces y títulos.

Ya en 1929, don Antonio del Solar y el Marqués de Ciadoncha, en Badajoz (Ed. Arqueros), sacaba a la luz un volumen -segundo de la serie “Extremadura en América”- intitulado, «El Adelantado Hernando de Soto”, con esta significativa dedicatoria: «A la muy Noble y Leal ciudad de Jerez de los Caballeros, cuna del Adelantado Hernando de Soto. Los autores”. En el citado libro, y en su página 38 y siguiente, dicen: “… la prueba en favor de Jerez de los Caballeros la estimamos más sólida. Diez fueron los testigos que bajo juramento, depusieron ante el cura Juan Mexía en el aludido expediente (se refiere al de ingreso en la Orden de Santiago): Her­nando de León, Suero Vázquez de Moscoso, Hernando de Morales, Álvaro Romo, Hernando Romo, Alonso González, Ruy Sánchez-Arjona, Alonso Romo y Alonso Medina (aclaramos que, aunque dicen diez, fueron sólo los nueve que se citan).

Pues bien, leyendo lo que estos declararon, se sabe que los padres del A­delantado, después de su casamiento, residieron en Jerez, de donde procedían los Méndez de Soto; y en la declaración de Suero Vázquez de Moscoso, regidor y persona de verdadera significación en Badajoz, terminantemente se afirma que en Jerez nació don Hernando. Y en esa población fue donde en su testamento hizo las fundaciones que su espíritu cristiano y su cora­zón caritativo le indujo a instituir. Nuestra opinión es que vino al mun­do en Jerez».

Una cita, de pasada y sin raíces documentales en que sustentarse del Inca Garcilaso, al que siguieron después Antonio de Herrera, Solano de Figueroa, Luis de Villanueva y algunos otros, con mejor voluntad que rigor históri­co, introdujo cierto confusionismo sobre el lugar de nacimiento de Hernando Méndez de Soto.

Cabe al Sr. Conde de Canilleros el honor de haber esclarecido este oscu­ro punto… En principio al dar a la 1uz (en dos ediciones: Buenos Aires, 1952 y Madrid, 1954) vertida del portugués a nuestra lengua, la «Relación del Fidalgo de Elvas», compañero y testigo directo de la acción de Fernando en Florida; más fidedigno, por tanto, que el Inca que, al escribir su «Historia de la Florida», lo hiciera cuarenta y cinco años después de la muer­te de Soto y «por referencias» de un extraño informador, como é1 mismo confiesa.

Y después en su magistral conferencia dictada el 14 de diciembre del a­ño 1967 en el salón de actos del entonces Instituto Laboral (hoy de For­mación Profesional) de Jerez de los caballeros, en la que entre otras co­sas y sustanciosas aportaciones, al referirse a este punto del Inca, Garcilaso dijo: «Sin embargo, como durante siglos no se reparó en otra afirmación opuesta, ni nadie hizo investigaciones sobre el asunto, se fue dando por cierta la errónea noticia que unos copiaron de otros y que tuvo la que podríamos llamar su consagración oficial en el pasado siglo».

Y más adelante, de una manera contundente -en esta conferencia, que editó el Excmo. Ayuntamiento de Jerez- desvelando documentos hasta entonces inéditos, aportó dos pruebas testificables irrebatibles rotundas y definitivas que rara vez dejan esclarecida una verdad histórica de tan capital importancia.

Una: la información de servicios de López Vélez, instruida en Sevilla el 30 de mayo de 1536 -vuelto Hernando a España para concertar con la Corona la conquista de la Florida (30-IV-1537) y su matrimonio en Valladolid con Doña Isabel de Bobadilla, hija de Pedrarias, en la que comparece como testigo y que él mismo firma como «natural de la Ciudad de Xerez cerca de Badajoz» (Archivo de Indias, Patronato Rea1 núm. 93, ramo 1º, núm 6, fol. 10. Y la otra, la cita que hace Pedro Barrantes Maldonado, hermano de San Pedro de Alcántara, en un manuscrito que se conserva en la Bibliote­ca Nacional (Sección Manuscritos, Gallangos, l7, 996).

Con estas convincentes aportaciones del ilustre investigador y académico, don Miguel Muñoz de San Pedro, queda bien sentado el origen jerezano de Hernando Méndez de Soto.

Y agregamos el linaje de Soto (o Sotomayor), con amplísimas y copiosas en los archivos parroquiales de Jerez de los Caballeros, tuvo su origen, en las tierras burgalesas de la Merinidad de la Bureba, desde donde alguna rama pasó a la provincia de Santander (Valle de Sola y Escobedo), y o­tras a la de Asturias y Galicia, de cuyo lugar vinieron a Extremadura cuando los reyes leoneses repoblaron estas tierras, a raíz de su recon­quista.

Los señores Del Solar y Rújula ofrecen una amplia genealogía de este linaje, y citan algunos prohombres de esta hidalga familia cuya nobleza fue probada muchas veces en los Reales Consejos y Cancillerías, gozando de, notables exenciones y privilegios como corresponde a su noble estado y calidad.

El padre del Adelantado, Francisco Méndez Soto, que era natural de Je­rez, casó con doña Leonor Arias Tinoco, nacida en Badajoz y perteneciente a una ilustre familia con antecedentes lusitanos por su patronímico Tinoco, oriundo de Portugal y que figura con limpias ejecutorias en los hábi­tos de las Órdenes Militares del vecino país, del que pasaron a Extrema­dura algunos de sus miembros, acomodándose en estas tierras donde ganaron honra y mercedes.

Hernando nació sobre el 1500, pero no existe partida de bautismo por­que los libros parroquiales dan comienzo algunos años después. Pero, según las predilecciones apuntadas en su testamento, fija como lugar de su e­terno descanso, la capilla de la Inmaculada de la Parroquia de San Miguel lo que induce a pensar que fuera tal iglesia el lugar de su bautizo.

Tuvo Hernando otro hermano, mayor que él, Juan Méndez de Soto, y dos hermanas, Catalina y María de Soto.

Casó en Valladolid con una hija de Pedro Arias Dávila (Pedrarias) y de su mujer, doña Isabel de Bobadilla; también de nombre Isabel, y hermana de doña María, que había contraído matrimonio, por poderes, con su paisano Vasco Núñez de Balboa; esponsales que emparentaban a ambos Adelantados, creando un vínculo que paralelamente les ligaba aún más, no sólo por su cuna sino por su vocación aventurera, sus dotes de mando y caudillaje y la magnitud de sus gestas y bien ganados títulos. El emperador Carlos V compensó sus servicios con los de Gobernador de Cuba, Adelantado y Marqués de la Florida.

Como ya quedó apuntado, abocetamos ahora algunos datos sobre la vida de de Hernando y para ello consideramos oportuno transcribir los contenidos en mi libro «Jerez de los Caballeros» (Fher, Bilbao, 1874) a los cuales se agregarán algunas notas explicativas y de interés.

«Fue otro gran paladín de la conquista de la Tierra Firme americana; vio la luz en Jerez de los Caballeros en el año 1500, en el solar de los Mén­dez de Soto, familia de rancia estirpe castellana que se estableció en esta ciudad a mediados del siglo XV, y ofrece una amplia y abundante genea­logía en los archivos locales. Muy joven aún (17 años), cruzó el Atlántico en la expedición de Pedrarias hacia Daríen. Desde la región del istmo panameño pasó al Perú, llamado por Pizarro a quien acompañó en la conquista del imperio Inca, y fue el primer español que se entrevistó con el emperador Atahualpa.

Tuvo destacadísima actuación en los acontecimientos de Cajamarca, en cu­ya acción mandó parte de la caballería, donde no sólo confirmó su fama de diestrísimo jinete, sino que se destacó como excelente caudillo.

Fue contrario a la prisión y muerte del emperador inca, llevada a cabo durante su ausencia, cosa que recriminó con dureza a Pizarro, intervino en la conquista de Cuzco, en la que siempre ocupó la vanguardia, llegando a ser su Corregidor durante algún tiempo. Estas ocupaciones le proporcionaron píngües riquezas, volviendo a España en 1535.

Dos años más tarde casó en Segovia con doña Isabel de Bobadilla, hija de Pedrarias Dávila, hermana por tanto de doña María, que casó por poderes, con Vasco Núñez, por lo que emparentaban estos dos héroes que habían tenido la misma cuna y un mismo malogrado fin.

Su carácter audaz y de quiméricos ensueños se exaltaron con los rela­tos de Cabeza de Vaca sobre las fabulosas tierras de América del Norte y, deseando emular a Pizarro en su hazaña incaica, concibió la empresa de la Florida. Y el 20 de abril de 1537 pactó las capitulaciones con la Corona para la expedición que tomaría a sus expensas y en la que invirtió más de cien mil ducados, perdiendo la vida cuando sólo contaba 42 años (25 de mayo de 1542), en las riberas del Mississippi, cuyo lecho le sir­vió de sepultura, contrariando -caprichos del destino- su disposición testamentaria de ser enterrado juntamente con las cenizas de su madre, en la Capilla de la Concepción de la Parroquia de San Miguel de su ciudad natal.

Nombrado Adelantado, Gobernador de Cuba y Marqués de la Florida, con un territorio a conquistar de más de doscientas leguas de extensión, se dispuso a emprender el viaje, con siete navíos, tres bergantines y unos seiscientos hombres armados; saliendo de Sanlúcar de Barrameda el 6 de abril de 1538. Organizada en Cuba su hueste, donde quedó a doña Isabel como gobernadora, partió de la Habana el 18 de mayo de 1539, rumbo a la Florida y arribó a la bahía del Espíritu Santo el 25 del mismo mes y año.

La expedición de Soto, una de las más pertrechadas y mejor organizadas de las que partieron para América, había de ser, por espacio de tres a­ños,»una marcha desesperada tras áureos e imaginarios fantasmas, a tra­vés de paisajes desconocidos, sin objeto fijo, en lucha incesante con tribus invariablemente hostiles, sin conseguir las soñadas e inexistentes riquezas, errante por las llanuras del sur de los Estados Unidos, empre­sa inútil en sus objetivos, de gran interés geográfico y que puso de re­lieve el heroísmo, la audacia, la incansable e inflexible tenacidad de Soto y de sus hombres, su sufrimiento y resistencia ante el hambre, la miseria, la pelea continua, los obstáculos del suelo y clima, factores todos que la colocan entre las más desgraciadas, pero también la más sorprendente, en cuanto a valor y energía de la época de los descubrimientos”[1].

Es curioso el paralelismo existente entre las vidas de estos dos gran­des Adelantados que, nacidos en una misma cuna e impulsados por idénticos fines y empeños, dotados de extraordinarias dotes de mando, valor y heroísmo; ligados por un mismo vínculo familiar, tuvieran como remate común un final tan glorioso en dos gestas de tan imperecedera memoria que los confina en la cima más destacada de la epopeya española en América. Dos fi­guras gigantes que aún no están reivindicadas en sus justas dimensiones”.

 

 

ADENDA

 

Lástima que rectores de Jerez no supieran -o no quisieran- a­provechar la oportunidad que se les ofreció de tener para Jerez, una estatua ecuestre de este Adelantado (hoy en Badajoz) de cuyo original es autor mi ya desaparecido, predilecto amigo, don Enrique Pérez Comendador, que la realizó en Roma siendo a la sazón Director de la Academia Española ­de Bellas Artes en la Ciudad Eterna, por encargo de la asociación ameri­cana de «Los Caballeros de Bradenton» (que ya aceptan la naturaleza jerezana de Soto) en la Florida, y de cuyos bocetos en barro conservan, como reliquia, varias fotografías dedicadas por el eximio escultor extremeño.

Recuerdo con pena esta desdichada gestión, malograda por incomprensiones y absurdas posturas; proyecto en el que yo puse todo mi interés y entusiasmo y de lo que, como testimonio de excepción, conservo una entrañable y copiosa relación epistolar, como así mismo el regusto de varias de sus amables y amenas visitas, en una de las cuales nos hizo, en favor de Je­rez, el pertinente informe académico, preceptivo para su declaración de Conjunto Artístico Monumental.

Y remato este agregado con unas palabras suyas que me escribía desde Florida (19-III-72), cuando inauguraba la estatua erigida en Bradenton: “Vea, querido amigo –sobre el dorso de una postal- cómo honran aquí a Hernando de Soto y a España. Este y otros murales cuentan su historia en la Florida; la bandera española ondea en toda la ciudad. Es conmovedor la fidelidad y cariño de estas gentes para el legado hispánico. Mi estatua ha tenido un enorme éxito. Todos me lo manifiestan con palabras, abrazos, besos y aplausos en cada ceremonia, banquete o cocktails, que se suceden dos otre veces cada día durante 9. Es como un sueño ¿Cómo iba a pensar Hernan­do que aquí le iban a honrar mil veces más que en su Tierra?

Nos detendremos en Nueva York y hacia el 23, deteniéndonos también en Ma­drid y París, regresamos a Roma a primeros de Abril. -Y sigue al dorso de otra postal- Este es el Hernando de Soto de este año, Grandote, infantil y simpático, orgulloso de su papel por un año, habla español.

Esta conmemoración anual del desembarco de Hernando de Soto en estas tierras es una cosa importante, extraordinaria, que valdría la pena que en España, al menos en Extremadura, se conociera bien y se correspondiera y estimularé y aun se imitara. Afectuosos saludos. Un abrazo, E. P. Comendador».

 

No necesitan comentarios estas palabras, pero hay que añadir que no sólo en Florida honran así a nuestro Hernando, sino que para todos los norteamericanos forma parte de la historia de los Estados Unidos y lo tienen encumbrado a la categoría de sus héroes nacionales, y sus hazañas y muerte la han perpetuado, a través de los pinceles del italiano Constantino Brudidi, en el friso de la rotonda del Capitolio de Washington. (Debo a la cortesía de mi buen amigo, el arquitecto mexicano Ernesto Aguilar Coronado, amplia información sobre este tema y bastantes fotografías que me hiciera ex-profeso en el interior del Capitolio americano donde también, entre las de otros personajes del Descubrimiento -Isabel la Católica, Colón, etc.- se halla una escultura de Vasco Núñez de Balvoa).

 

 

APEPIDICE

 

En el cuerpo de este capítulo, más que en los hechos del biografiado, hemos puesto más énfasis en aportar todas las pruebas de rigor histórico necesaria para establecer, sin dudas de ningún género, la contundente verdad y certeza sobre el lugar de nacimiento de Hernando de Soto, y tratar de deshacer con ello un grave error que, arrancando de fuentes imprecisas, ha venido rodando para sembrar confusionismos, y polémicas sin ba­se de sustentación que hasta ahora nadie se había tomado la molestia de rebatir y detener con la fuerza de una aportación documental exhaustiva, cierta y de todo rigor.

Para mayor abundancia, y por considerarlo de peso -más aun porque de a­quí partió el error- sumamos con este apéndice el testimonio que nos o­frece la profesora Sylvia Lyn Hilton en su edición, introducción y notas a la obra “La Florida del Ynca», de Garcilaso de la Vega, (Edición facsí­mil de la aparecida en Lisboa en 1605, y publicada por Fundación Univer­sitaria Española. Madrid, 1982).

Entresacamos estas notas: «La Florida del Inca, ha sido y es una obra polémica entre historiadores, aunque siempre muy apreciada por haber sido escrita por el primer americano nativo que publicó obras sobre el descubrimiento y conquista de las Indias por los españoles, así como por su belleza literaria.

Sin embargo esa misma belleza literaria de «La Florida del Inca», habi­tualmente considerada como la más poética de las obras de Garcilaso, y caracterizada como una «Araucana en prosa», ha suscitado grandes dudas sobre su valor como fuente histórica fidedigna. Entre otros muchos críticos destaca por su eminencia Marcelino Menéndez Pelayo, quien sostuvo que Garcilaso era ante todo un escritor literario, cuyos relatos relejaba una credulidad que no hacía sino deformar los hechos reales.

También se señala la lejanía cronológica entre los hechos mismos (1539-­43) y la publicación de su «Historia» (1605); y se entresacan todos los errores que se puedan comprobar mediante otras fuentes documentales como, por ejemplo, el lugar natal de Soto, en la suposición de que, algunos errores comprobados invalidan toda la obra; se sugiere que los escritos de Carmona y Coles, los cuales no se conservan hoy, pudieran se invenciones de Garcilaso, de acuerdo con una conocida y bastante utilizada treta literaria; y, por último, se subraya la escasez o confusión de datos cronológicos y topográficos que permitan dar un veredicto definitivo sobre la exactitud del relato.

«Algunos críticos han intentado poner a salvo la sinceridad y rectitud de Garcilaso, dejándole en un simple crédulo, echando la responsabilidad por las exageraciones y errores de la «Historia» a la senilidad enferma  y romántica nostalgia de su principal fuente de información, Gonzalo de­ Silvestre.

Por otra parte, Silvestre le dio a Garcilaso los nombres de ciento veinte expedicionarios, comparado con sólo sesenta y nueve recordados. Con­juntamente por Rangel, el Hidalgo de Elvas y Hernández de Viedma, y de ellos muchos han sido comprobados como verídicos mediante otras fuentes fidedignas.

La buena fe de Garcilaso en la composición de «La Florida» viene apoyada también por su utilización de otras fuentes de información a su alcance.

En definitiva, estamos ante una bellísima obra, cuyo innegable valor literario viene realzado por la circunstancia de que es una versión esencialmente verídica de la grandiosa expedición al sureste de Norteamérica que fue capitaneada por Hernando de Soto, y por lo tanto es una de las fuentes principales para el conocimiento de esta historia, a pesar de sus inconvenientes de utilización”.

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[1] (R.E «Diccionario de Historia España», Revista de Occidente, Madrid, 1952).

Oct 011989
 

AMANDO VERGARA, Montserrat
SOSA GONZÁLEZ, María Luisa

RELACIONES ENTRE BARCARROTA Y BRADENTON A TRAVÉS DE LA FIGURA DE HERNANDO DE SOTO.

A raíz de la figura de HERNANDO DE SOTO, nació una amistad entre dos pueblos, tan lejanos en el espacio, pero tan próximos en afecto y cariño.
Esta amistad se ha ido consolidando y haciendo cada vez más sólida con el paso de los años entre Barcarrota (España) y Bradenton. Florida (América).

Nuestro trabajo intenta reflejar cómo han madurado estas relaciones. Lo que supone Hernando de Soto para el pueblo de Barcarrota y Bradenton, ya que tanto en uno como en otro es venerado y es objeto de los mayores honores.

ARROYO MATEOS, Francisco
ORIGEN APOSTÓLICO, SANTORAL Y EPPISCOPOLOGIO DE LA DIÓCESIS DE BADAJOZ.

Orígenes, ciudad evangelizada probablemente por Santiago Apóstol y hasta por San Pablo. Primeros obispos pacenses hasta el siglo IV. Peculiaridades pacenses ocurridas hasta después del siglo V. Nuevos obispos pacenses hasta el siglo VI. Santo prelado pacense que sucedió al obispo Arriano. Obispo pacense que atendió a San Fulgencio en la hora de su muerte. Época en la que Badajoz fue sede de un rey árabe. Breve recuento de otros obispos que rigieron la diócesis de Badajoz. Episcopologio y santoral completos de la diócesis de Badajoz.

CARRASCO MONTERO, Gregorio
APORTACIÓN DE LOS INNOMINADOS A LA HISTORIA Y CULTURA DE LOS PUEBLOS.

Esfuerzos y confesiones de un cura rural recomponiendo con paciencia de monje, documentos rotos por soldados de Napoleón. Datos históricos y económicos de la villa de Mata de Alcántara. Número y vida de las cofradías existentes en esta feligresía con algunos interesantes datos de las mismas.

CHICO DE LA LLAVE, Cristina
HIJUELA DE EMILIA MORENO Y MORENO – 1908.

Nota de los bienes que a Emilia Moreno y Moreno vecina de la villa de Valdeverdeja y casada con José Chico Moreno, vecino de la misma, se la adjudican en pago de su haber materno y anticipo de haber paterno a la defunción de su madre Engracia Moreno Rodríguez, vecina que fue de esta villa, ocurrida el día 29 de julio último, relacionándose los que al contraer matrimonio la entregaron, y para pago se la hace la siguiente adjudicación y pago en reales.

Todos los bienes se mencionan en el trabajo, debidamente comentados.

CHUTY
SIGNOS ATÁVICOS EN TRUJILLO.

La normalidad cegadora -traicionada por el arte- se volverá transparente en una colección de imágenes asistidas por los más puros recuerdos animales descubiertos por inspiración extradimensional.

Una obra basada en Trujillo como único punto de referencia, como una esponja que absorbe y suelta datos reteniendo y filtrando unos y proyectando otros a velocidad luz.

Trujillo, marcado para siempre, está cada vez más cerca de la Luz Divina y de la transparencia suprasensorial, por lo que accedo a satisfacer en los últimos momentos de caos y Arte con una disertación ilustrada de tantos elementos cotidianos e invisibles como ideas mudas olvidadas hay en una piedra o las estrellas.

CILLAN CILLAN, Francisco
DATOS HISTÓRICOS Y ANTROPOLÓGICOS DE PUERTO DE SANTA CRUZ.

Puerto de Santa Cruz, como otros muchos pueblos de nuestra provincia, tiene una rica historia y un amplio folklore; darlos a conocer es el objetivo fundamental de este trabajo. He destacado los hechos más importantes acaecidos en cada siglo, desde la Reconquista hasta nuestros días; sin dejar de mencionar los restos arqueológicos de épocas prerromana o romana, que próximos a él o en su enclave actual se encuentran.

El paso de aldea pedánea de Trujillo a villa dependiente de un señor, convirtiéndose en condado. La importancia que dichos condes van a tener en América y en la Historia de España, son hechos reseñados.

La sierra, mole de granito, situada en uno de los vértices divisorios de las cuencas del Tajo y el Guadiana. Fortificación natural de gran valor estratégico en épocas anteriores.

La carretera. Nacional V, primera vía de comunicación de la región extremeña, en cuyas márgenes se extiende el pueblo. Ambas lo caracterizan.

Finalmente hacemos un estudio del significado de sus fiestas tradicionales, a la vez que presentamos una mínima, pero significativa muestra de su folklore, en muchos casos común, con pequeñas variaciones, a la de los pueblos de su contorno.

DOMÍNGUEZ MORENO, José María
EL LOBO EN EXTREMADURA. ENTRE EL MITO Y LA RELIGIÓN.

Esta comunicación se centra en un análisis del lobo en Extremadura desde una perspectiva mítico-religiosa. En ella se analiza el papel cultural que jugó el lobo entre los antiguos habitantes de Hispania y, especialmente, entre los que moraron el espacio que hoy ocupa la actual Extremadura. Profundizo sobre todo en su vertiente funeraria y de lo que ésta conlleva de creencia en la metempsicosis. A ello me acerco a través de los hallazgos arqueológicos y epigráficos, sin olvidar el condimento de la etnografía.

Si lo anterior se refiere a la primera parte de la comunicación, en el segundo apartado me centro en lo que denomino Las fiestas del lobo. Partiendo de algunas celebraciones clásicas, ya conocidas en el mundo preindoeuropeo, tales como las Falalia, la de los Hirpi Sorani, las Lupercalias, etcétera, y siguiendo un método comparativo llego a la conclusión de que, al igual que aquéllas, ciertas fiestas extremeñas tuvieron un carácter eminentemente pastoril y de protección contra el lobo.

Las carantoñas, el taraballo, el jarramplas y otras participaban de la misma finalidad purificadera, propiciadora y ahuyentadora de la terrible fiera.

ENCINAS CERRILLO, Francisco
EL PENDÓN DE LA CONQUISTA.

Es el nombre con que define el historiador peruano Rómulo Cúneo-Vidal, al estandarte con que entraron las tropas del Emperador de España Carlos V, que mandaba el Adelantado Francisco Pizarro, en el Cuzco, capital del Imperio de los Incas, en 1533.

En este escrito se recogen sus datos históricos y se propone a Trujillo, cuna de Pizarro, solicite del Municipio de Caracas donde se encuentra, una copia del mismo y pueda ondear el 12 de octubre de 1992 (y años sucesivos en esa fecha) en el Palacio de la Conquista, en la fiesta hispánica que proponemos se celebre en Trujillo.

FERNANDEZ SÁNCHEZ, Teodoro
DON JUAN MARÍA VALERO NACARINO, OBISPO DE TUY Y CUENCA.

Modesta y sencillamente, pero con amor ferviente a esta tierra, presento una figura gigante nacida en la noble Extremadura. El Dr. Valero Nacarino, personalidad ignorada de muchos y no menos olvidada.

Es admirable porque partió de cero. Hijo de un obrero humilde, emigrante al estilo de entonces, que logró empinarse con dignidad y honradez hasta lograr envidiables metas en su carrera y vocación. Y todo sin aupamientos ni vanidad, sino con esfuerzo, sacrificio y heroísmo.

Juan María Valero Nacarino es una de las glorias de la ilustre villa de Malpartida de Cáceres, su noble cuna. Nació el 8 de septiembre de 1835 y su óbito acaeció el 16 de diciembre de 1890, con sólo 55 años de edad. Estamos a las puertas del primer centenario de su ausencia definitiva.

FLORES DEL MANZANO, Femando
«PLASENCIA Y SU DISTRITO BAJO EL REINADO DE FERNANDO VII».

Se parte de la buena acogida que tuvo la primera Restauración fernandina en Plasencia. Sin embargo, la población vivió de modo miserable, además de ser atormentada por un sangriento bandolerismo y unas duras represiones. La llegada del Trienio no es bien vista por ciertos sectores (clero, aristocracia terrateniente), aunque coexiste un segmento favorable al doceañismo, del que saldrá un periódico pionero, «AURORA PATRIÓTICA DE LA ALTA EXTREMADURA», y nombres de auténticos constítucionalistas (los diputados Femando Gómez y D. González Alonso). Plasencia perderá la batalla por la capitalidad de la nueva provincia altoextremeña, aunque se le concede la feria. El coronelcabezueleño Gregorio E. Morales será el primer militar sublevado en España, que se refugia en el Valle del Jerte, donde crecen los grupos guerrilleros absolutistas. En mayo de 1823, Santiago S. de León vence a los liberales en Cabezuela, y entra, victorioso, en Plasencia. Morales defiende la ciudad de los ataques de Landero y Empecinado. El ayuntamiento redacta manifiestos y escritos a favor del más duro absolutismo. El pueblo sigue amenazado por el bandolerismo y represiones.

GARCÍA MURGA ALCÁNTARA, Juan
LAS PLAZAS EN EL ÁMBITO URBANO.

El tratamiento del tema de las Plazas Mayores extremeñas interesa, en el caso de la arquitectura civil de la región actual durante el siglo XVI, a algunas de nuestras ciudades históricas, tanto de la Alta como de la Baja Extremadura. Hay plazas de diferentes clases, tanto abiertas como cerradas, en el centro urbano o fuera de él, lugares que en la actualidad conservan su carácter céntrico para la vida de la comunidad, o se han convertido solamente en lugar de recuerdo histórico, de paseo, visitado únicamente por turistas, nostálgicos o estudiosos del pasado histórico urbano.

En determinados casos hay que considerar el conjunto monumental de la Plaza y sus componentes individualizados, como ocurre en Trujillo. Podrá ser también la plaza como «edificio», sin pretensiones de monumentalidad, pero alcanzando un ambiente único e indefinible, como en la Plaza Chica de Zafra. Encontraremos también la Plaza Mayor de profundo sabor medieval, hermosa por sus proporciones, como la de Garrovillas de Alconétar, en la provincia de Cáceres, aunque no constituye el actual centro urbano. Existen también los centros urbanos contemporáneos, con presencia de edificios monumentales pertenecientes a la época o estilo que estamos considerando, aunque sin formar conjunto.

GARRAIN VILLA, José Luis
ALGUNOS APUNTES SOBRE EL TESTAMENTO DE PEDRO CIEZA DE LEÓN.

La personalidad y obras de este universal extremeño del siglo XVI, ha sido felizmente recuperada para nuestro pasado histórico. Su trayectoria por las Indias quedó plasmada en sus Crónicas del Perú/ obra de una singular y precisa organización en todos los sentidos/ histórica/ geográfica/ etnográfica/ y sociológica.

En el trabajo presentado se hace un estudio de los últimos momentos de su vida/ donde refleja su más sincero pensamiento para con Dios y los hombres/ y de donde las conclusiones son muy significativas para conocer aún mejor la personalidad de este universal llerenense.

GINARTE GONZÁLEZ, Ventura
EL CONDE DE LA ROCA (1583-1658).

El 3 de marzo de 1989 el autor de esta ponencia defendió su tesis doctoral en la Universidad de Alcalá de Henares cuyo título completo era: EL CONDE DE LA ROCA EN LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA DE LA GUERRA DE TREINTA AÑOS: LA MISIÓN SABOYANA (1630-1632). ANÁLISIS CATEGORIAL DE UNA GESTIÓN DIPLOMÁTICA. A través de estas páginas quiere ofrecer a los estudiosos extremeños un apunte biográfico sobre la figura del Conde de la Roca, y en otra ocasión hará una síntesis de la misión saboyana que realizó en 1630-32.

GONZÁLEZ, Casimiro
HERNANDO MÉNDEZ DE SOTO.

Se ofrece una somera semblanza sobre el Adelantado de la Florida, Hernando Méndez de Soto, tendente a clarificar y esclarecer su ya indubitable naturaleza jerezana.

Con la preferente aportación de pruebas documentales y otros inéditos testimonios, además de ofrecer una línea biográfica escueta y sencilla de su personalidad y de los hechos más sobresalientes del paladín de la Florida de quien ya se dispone de una amplísima bibliografía.

GUTIÉRREZ MACIAS, Valeriano
HERRERA DE ALCÁNTARA, AVANZADA DE ESPAÑA EN PORTUGAL.

En la Alta Extremadura, la villa ribereña de Herrera de Alcántara -que lleva a evocar la Encomienda de la Orden Militar de Alcántara, la de la venera de la cruz verde- forma un triángulo con las capitales de Cáceres y Badajoz. Es una avanzada de España en Portugal y está bien bañada, nada menos que por cuatro ríos: Tajo, Sever, Aurela y Alburrel.

Herrera de Alcántara cuenta con vástagos esclarecidos, como Gonzalo Silvestre, compañero de Hernando de Soto y superviviente en la invasión y conquista de La Florida, y el teniente coronel legionario Domingo Piris Berrocal, recompensado con ascensos por méritos de guerra y con la concesión de la Medalla Militar Individual.
Un islote idiomático-dialectal. Herrera de Alcántara se distingue también en el aspecto costumbrista, y cabe destacar en este sentido la costumbre denominada «dar caldos a los dolientes».

Todos estos aspectos, retazos de la historia y costumbres, los aborda en su comunicación para los Coloquios Históricos de la heráldica ciudad de Trujillo el escritor, investigador y antropólogo Valeriano Gutiérrez Macías, académico C. de la Real de la Historia, entre otras distinciones que posee.

HERNÁNDEZ JIMÉNEZ, Pilar
«UNA VISIÓN DE LA PLASENCIA DECIMONÓNICA A TRAVÉS DE SU PRENSA LOCAL».

En esta ponencia se ofrece una visión de la ciudad de Plasencia en el último tercio del siglo XIX, elaborada con los datos extraídos de la copiosa prensa placentina de ese período. Muchos son los periódicos manejados, pero quiero resaltar, por su carácter duradero y variedad informativa, al que tal vez sea el más representativo de la prensa placentina decimonónica: «El Cantón Extremeño», al que dio vida el singular publicista altoextremeño Evaristo Pinto Sánchez, defensor del ideal republicano en el distrito de la Ciudad del Jerte.

Se describen las siguientes facetas:
1. Prensa, política y otros aspectos de Plasencia.
2. La animada vida social placentina.
3. Diversos sucesos acaecidos en Plasencia.
4. La vida cultural y educativa en Plasencia.

LOZANO RAMOS, José
DOCE AÑOS DEL DIARIO LOCAL CALLEJERO DE TRUJILLO.

Después de los X Coloquios Históricos de Extremadura del año 1977, empecé un diario local callejero, sobre personajes, hechos locales, anécdotas, obras, chismorrees, precios en las distintas facetas, apodos, flora, fotos, colecciones de vitolas de puros, cromos, décimos de lotería, sellos, propaganda local, etcétera, etcétera.

Estas noticias en su mayoría no salen en prensa, radio o televisión.
Al principio fue un diario manuscrito sobre noticias locales escuetas en plan telegráfico.

Más adelante las noticias se dan con recortables, pegatinas o propaganda callejera.
Sin saberlo esto se convirtió en una historia de nuestro tiempo con toda clase de colecciones/ entradas a espectáculos/ sellos/ vitolas de puros, propagandas locales deportivas/ taurinas/ religiosas/ culturales/ etcétera.

En lo que se refiere a personajes/ hechos/ etcétera son en plan telegráfico/ sin querer ni pretender/ hacer ningún tipo de literatura/ ni tampoco ser juez ni parte/ simplemente contar los hechos que en su momento ocurrieron.

También en las personas se dicen apodos con algún defectillo o virtud.

En lo que se refiere a noticias/ anécdotas, cambios de tiempo/ fiestas locales/ aves en Trujillo como nidos de cigüeñas/ golondrinas/ chovas/ cernícalos/ lechuzas/ etcétera o cómo se vende el lagarto/ la docena de ranas/ etcétera.

Enumerar todo lo escrito sería interminable/ solamente he pretendido dejar testimonio o memoria de una parte de tiempo/ doce años de nuestra ciudad/ sin otro objetivo ni pretensión/ que creo son otras personas los que tienen que juzgar este trabajo.

LUDEÑA, Hugo
GOZA, William
GONZALO SILVESTRE/ UN SOLDADO DE EXTREMADURA SOBREVIVIENTE DE LA EXPEDICIÓN DE HERNANDO DE SOTO A LA FLORIDA.

Gonzalo Silvestre/ un nativo de Herrera de Alcántara fue uno de los soldados de la Expedición de Hernando de Soto a la Florida (1539-1543) y su actuación es conocida gracias a La Florida del Inca, que es la Historia de la expedición que escribió el Inca Garcilaso de la Vega. Mientras que las demás relaciones sobre la expedición narran las aventuras de Hernando de Soto y sus capitanes/ Garcilaso destaca las acciones del Soldado Silvestre y se extiende en detalles que no mencionaron otros autores/ narrando anécdotas e incidentes particulares que le contó su informante.

La Florida del Inca contiene detalles que nos dan la clave para resolver algunos problemas de particular importancia para los Estados Unidos, como la determinación del lugar de desembarco de Hernando de Soto y la ruta que siguió la expedición hasta llegar a Apalache, donde invernaron en 1540.

Pero la historia de Gonzalo Silvestre no concluyó en La Florida. En 1543 salió con 310 sobrevivientes de la expedición por el río Mississippi llegando a México, desde donde partió hacia el Perú para buscar la fortuna que no había conseguido en La Ronda.

El llegó al Perú durante la gran rebelión de Gonzalo Pizarro y cuando se iniciaba la explotación de las ricas minas de plata de Potosí, logrando integrarse en la sociedad del Perú colonial, cuando ya existía una sociedad rígida dominada por los primeros conquistadores y encomenderos.

Pero en 1556 fue expulsado por el tercer Virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, con otros capitanes y soldados por alborotadores. En España se encontró con el joven Inca Garcilaso de la Vega, quien muchos años después escribió Junto con Gonzalo Silvestre La Florida del Inca. Silvestre no pudo ver la obra publicada ya que murió antes.

MONTERO CURIEL, María Luisa
LOS AJUARES EN MADROÑERA, MANIFESTACIÓN POPULAR, HISTORIA Y CULTURA.

Desde una perspectiva folklórica y sociológica, se estudiarán algunos de los aspectos más característicos del ajuar y sus preparativos en Madroñera, y la relación de los mismos con el momento histórico y con la estratificación social, en un período cronológico situado entre 1920 y 1950 aproximadamente.

MONTERO CURIEL, Pilar
EL NACIMIENTO Y SUS RITOS EN MADROÑERA.

En los estudios folklóricos el ciclo de la vida humana se ha dividido en cuatro etapas: nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte. Teniendo en cuenta esta particularidad, en el presente trabajo se analizan algunas creencias populares de Madroñera referidas al nacimiento y la primera edad de la vida del ser humano, agrupadas en tomo a una serie de ritos que se suceden cronológicamente; ritos prenatalicios, ritos de la madre gestante y ritos de nacimiento.

NAHARRO I RIERA, Alfonso
CONSECUENCIAS DEMOGRÁFICAS DE TRUJILLO EN EL 1410 DE LA HEJIRA.

Analizar la filosofía demográfica en el batolito trujillano en el primer mes de 1410 (c.m.) me dio verdaderos dolores de cabeza al intentar combinar datos antiguos con los últimos en lenguaje cartesiano. La coincidencia de vivir durante un mes en la ciudad santa de Chauen (Marruecos norte) y observar los movimientos del al-mohacín en la mezquita de Utad el Hammam me va a permitir entender el asunto y poder así presentaros una imagen inédita anticomparable de Trujillo.
Esto sería una imagen perfecta del día después en que el Islam y su círculo son absorbidos por la consecuencia curiosa e imparable.

NUÑEZ MARTÍN, Ramón
LABOR DE LOS MISIONEROS ESPAÑOLES EN LA EVANGELIZACION DEL NUEVO MUNDO EN GENERAL Y EN PARTICULAR LA DE LOS DOCE PRIMEROS APOSTÓLES DE MÉXICO.

El hecho histórico que refieren las primicias de la implantación del Evangelio en América, manifiestan con claridad que para la evangelización del Nuevo Mundo colaboraron los Reyes Católicos, los descubridores eran católicos y sobre todo, los grandes misioneros enviados desde España, principalmente los Franciscanos de México, los Dominicos en Perú, los Jesuitas en Brasil y las órdenes religiosas que en aquel siglo estaban establecidas en nuestra nación.

Pero en particular quiero referirme a la labor misionera que realizaron los Doce Apóstoles de México que se formaron y salieron para América procedentes de un Convento Franciscano sito en una localidad extremeña, cacereña, de la Diócesis de Plasencia: Belvís de Monroy. Estos doce apóstoles evangelizadores de Nueva España teniendo por superior a Fray Martín de Valencia, llamados por Hernán Cortés.

PASTOR SERRANO, Juan José
BERZOCANA, ENCRUCIJADA HISTÓRICA.

Se proponen las encrucijadas en que Berzocana se ha encontrado en su Historia:
1. Entre los Templarios y los Judíos.
2. Entre los Templarios y los Jerónimos.
3. Entre Plasencia y Toledo.
4. Identidad de la Serranía de las Villuercas y su futuro, que pase por mejores comunicaciones y la coordinación de sus gentes a todos los niveles para un desarrollo armónico e integral.

PÉREZ REVIRIEGO, Miguel
EL CASTILLO DE FREGENAL DE LA SIERRA.

No se ha podido localizar documentación que haga referencia a los períodos constructivos del castillo. Parece que, al menos el trazado irregular de su cuerpo principal, puede corresponder al período de dominación musulmana. Tras sucesivas reparaciones, hoy no se aprecia ningún resto que pueda ser atribuido a los árabes. En la segunda mitad del siglo XVI la fortaleza fue cedida por Felipe II al que fuera embajador en Venecia, don Carlos de Bazán, quien a su vez la donó a la parroquia de Santa María, pasando posteriormente bajo administración de Sevilla.
Naturalmente/ este castillo/ que a lo largo de los años pasó por manos y situaciones tan dispares/ hubo de sufrir múltiples reformas y alteraciones hasta llegar a la fisonomía definitiva con que lo hemos conocido. Todo ello confiere a esta fortaleza un aspecto que nada tiene que ver con su primitiva misión. Pensamos que sería interesante hacer desaparecer todos los elementos ajenos al recinto que mixtifican su carácter militar y medieval.

PÉREZ REVIRIEGO, Miguel
ANDRÉS BERNALDEZ.

Andrés Benáldez es una de las figuras más enigmáticas y controvertidas del siglo XVI español. Sabemos que nace en Fuentes de León (Badajoz) hacia 1450. Sus últimos anos parece que los pasa en Los Palacios (Sevilla)/ donde debió escribir sus «Memorias del reinado de los Reyes Católicos…».

Tampoco sobre la fecha de su fallecimiento hemos podido localizar documentación precisa (no ha podido probarse que muriera en 1513, como sostienen algunos investigadores). Su existencia coincide/ en cualquier caso/ con la de Cristóbal Colón/ con quien entra en contacto en 1496. Por lo demás/ «El Cura de Los Palacios»/ pasa por ser el autor de la primera crónica completa del descubrimiento colombino y el que se interesó por recoger/ antes que nadie/ todos los datos de los cuatro viajes realizados por Colón al Nuevo Mundo.

PLAZA RODRÍGUEZ, Ignacio
EL MONASTERIO DE GUADALUPE Y CABANAS DEL CASTILLO.

Un Monasterio, GUADALUPE, una Abadía, CABANAS DEL CASTILLO, en los límites jurisdiccionales de la ciudad de TRUJILLO.

LA PUEBLA, su ubicación en la dehesa de IVAN-ROMAN, en tierras de TALAVERA y aparición de la imagen durante el remado de Alfonso XI.

Reliquias de los Santos de Berzocana.

GUADALUPE, centro mariano de espiritualidad en EXTREMADURA.

La Casa Trastámara y sus relaciones con Guadalupe, hasta el viaje de Isabel.

Caminos desde Guadalupe, por Berzocana-Aldeacentenera hasta TRUJILLO.

Estancia de Isabel la Católica en Trujillo, en casa de su fiel Luis Chaves.

Entrega de la fortaleza por el capitán de don Diego Pacheco a la reina.
1477 Pedro de Baeza presionado por su hermano Gonzalo, tesorero real, y obedeciendo a su señor, don Diego, hace entrega de la fortaleza a la reina doña Isabel el 24 de junio de 1477. 1479 lucha ante el castillo de García-Muñoz, de Pedro de Baeza con el autor de las famosas Coplas, don Jorge Manrique y muerte del poeta tan entrañable a la reina.

Viaje de la reina doña Isabel hasta Cáceres, donde pone paz entre las familias y manda desmochar las fortalezas.

PLAZA RODRÍGUEZ, Ignacio
PEDRO ALONSO: UN HIJO DE ALDEACENTENERA.

Un arrabal en las tierras jurisdiccionales de la ciudad de Trujillo al que se conceden dos ejidos.

Hijos ilustres de Aldeacentera, durante la Conquista y Exploración de las tierras americanas.

Un documento del año 1407, referente a la fundación de una Capellanía, en tierras que ahora son del Testimonio Municipal de Aldeacentenera. El año 1812, Aldeacentenera se convierte en Municipio.

La Desamortización de Mendizábal 1836, y los datos sobre Aldeacentenera en el Diccionario de Madoz, 1849.

Evolución de la propiedad en el término municipal; primeras escrituras a partir del 1860.

Datos referidos al año 1949 (cien años después de Madoz).
Propietarios/ arrendatarios, aparceros, peonaje en sus oficios, aperador, boyero, pastor, porquero.

La gran despoblación de Aldeacentenera, a partir de mediados del presente siglo. Un pueblo sin soluciones. Un pueblo donde no se están tomando las soluciones que merece.

POLART PLISNIER, Josiane (Susy)
EL DESTINO DE LAS MUJERES QUE COMPARTIERON LA VIDA DE FRANCISCO PIZARRO.

Asomadas a la Plaza Mayor de la Hispanidad de Trujillo dos cabezas femeninas en fino granito nos recuerdan el papel importante de la mujer andina en el período de la conquista, (la de la esposa e hija de don Francisco Pizarro, la Ñusta, Quispe Sisa, de nombre cristiano, doña Inés Huaylas Yupanqui y su hija, la primera mestiza noble peruana, doña Francisca Pizarro Yupanqui).

Poco escribieron los cronistas del siglo XVI sobre las mujeres del Tahuantinsuyu quienes compartieron la vida de los españoles como esposas, amantes o sirvientas, en el caso del sexagenario conquistador del Perú sólo tenemos conocimientos de las mujeres que le aportaron felicidad y ternura por testamentos y juicios.

PULIDO CORDERO, Mercedes
PULIDO CORDERO, Montaña

NIEVE EN LA VILLA CACEREÑA. SIGLOS XVI Y XVII.

Sí, nieve en Cáceres, presencia de la nieve en la villa durante los veranos de los siglos XVI y XVII. Sí, nieve auténtica, no la elaborada a fuerza de artificios mecánicos o científicos, sino la que la naturaleza, siempre inteligente, pródiga y generosa, regala. Nieve sin mistificaciones, que todavía no es artículo industrializado aunque sí mercancía modestamente comercializada.

RAMOS RUBIO, José Antonio
HISTORIA Y NOTICIAS GENEALÓGICAS DE LA CASA DE VARGAS DE MADRID.

Presento esta comunicación no sólo por haber encontrado un documento de gran valor en el Archivo Histórico sino por su relación con Extremadura.

Muchos nos hemos preguntado si el caballero Iván de Vargas que está enterrado en la iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo tiene alguna relación con aquel Iván de Vargas al cual sirviera San Isidro labrador en Madrid. En este profundo estudio, partiendo del documento encontrado y fechado en 1740 por un descendiente del citado Iván de Vargas, estableceremos toda la Historia y genealogía de la casa de los Vargas en Madrid, desde sus orígenes medievales con los ascendientes de Iván de Vargas hasta llegar a nuestros días con nombres tan conocidos por nosotros como el obispo placentino don Gutiérrez de Vargas y Carvajal, bajo cuyo auspicio se alcanzaran y ampliaran en nuestra región las mejores iglesias que hoy día son tema de estudio: Santa María la Mayor y San Martín, en Trujillo; las parroquias de Guareña, Jaraicejo, Garcíaz, Berzocana, Cuacos y las obras en la misma Catedral de Plasencia.

RAMOS RUBIO, José Antonio
LA INFLUENCIA ITALIANA EN EL ARTE RENACENTISTA EXTREMEÑO.

El Renacimiento es sin duda una de las épocas más estudiadas a lo largo de la historiografía moderna.

Pretendemos realizar un estudio ampliamente documentado acerca de la introducción de las obras de arte italianas en Extremadura, cual era el pensamiento generalizado del momento sobre el nuevo arte que se estaba operando en Italia; por qué los artistas extremeños sienten la necesidad de marchar a Italia a aprender ese nuevo arte. Los mecenas y las obras de arte que traen a Extremadura procedentes de Italia. Los cronistas y su punto de vista de las ciudades extremeñas con respecto a las italianas.

Cómo se introduce en España y concretamente en Extremadura el Humanismo. El estudio de los edificios monumentales extremeños y su reflejo en los palacios italianos.

Con todos los datos que pensamos ofrecer nos daremos cuenta de la enorme agitación que supuso el nuevo estilo procedente de Italia y la enorme importancia de viajar a Roma, la ciudad metrópolis del momento.

RIVERO DOMÍNGUEZ, Francisco
LAS BROZAS HACE 200 AÑOS.

Las Brozas fue uno de los pueblos del partido de Alcántara que envió a la recién creada Real Audiencia de Extremadura con sede en Cáceres, seis amplios informes de la situación del pueblo a finales del siglo XVIII.

En estos informes se contestaban a toda clase de cuestiones (57 en total), pues el rey Carlos IV había ordenado que se informara a la Real Audiencia de los perjuicios que sufrían los vecinos del gobierno local en el manejo de los caudales públicos, si abundaban los terrenos no cultivados y las tierras de labor, o bien de las personas que turbaban el buen orden o causaban escándalo.

Para ello tenían que oírse las voces de los responsables del pueblo, de los caballeros, de los curas párrocos y de cualquier persona que pudiera dar luz suficiente sobre el estudio que se realizaba.

Con este trabajo se pretende dar a conocer lo que eran Las Brozas hace 200 años. Su situación real de cómo vivía el pueblo llano, qué producía, cuáles eran sus costumbres, sus fiestas y sus actividades religiosas.

Conoceremos algo sobre la educación de los niños y las niñas, la situación de la economía, el sistema de cultivo o el abastecimiento de pescados, especialmente sus exquisitas tencas, de fama en el mundo de la gastronomía.

Por último, según este informe. Las Brozas fue arrasada en dos ocasiones. La primera en la Guerra con Portugal, en el siglo XVII y la segunda en la Guerra de Sucesión Española, en la centuria siguiente, concretamente en 1706.

RUBIO GARLITO, Avelina
LA PROBLEMÁTICA DEL CAMPO TRUJILLANO EN EL SIGLO XIX: PLAGAS DE LANGOSTA Y SEQUÍAS.

El Antiguo Régimen se caracteriza por basar su estructura tanto política como social y económica en la tierra.

La agricultura y ganadería son los pilares básicos de una sociedad que se ve fuertemente determinada en su desarrollo por las disponibilidades alimenticias.
El mantenimiento de unas técnicas y sistemas de cultivo arcaicos y la influencia directa de las condiciones climáticas, producían un volumen de cosechas la mayoría de las veces insuficiente, para alimentar a una población que trata de salir de la situación de estancamiento característica del Antiguo Régimen Demográfico.
Estos caracteres generales, comunes a toda la zona agrícola peninsular, van a aparecer también en el núcleo trujillano.

Durante el siglo XIX, y más concretamente en su segunda mitad, marco temporal de nuestro estudio, la agricultura y ganadería trujillana van a sufrir una serie de condiciones adversas que impedirán su desarrollo y que se van a mantener hasta bien entrado el siglo XX.

El presente trabajo estudia parte de esta problemática, analizando dos factores negativos que van a ser crónicos en el agro trujillano.
?las plagas de langosta.
?las sequías.

Dejando para un posterior análisis las crisis de subsistencias, que completan el cuadro característico del subdesarrollo agrícola de la España decimonónica.

SÁNCHEZ RUBIO, Rocío
FERNANDEZ MÁRQUEZ, Antonio

TRUJILLANOS EN NUEVA ESPAÑA (Proceso inquisitorial contra Alonso Ramiro de Hinojosa – 1591).

A través de un proceso de la Inquisición de Nueva España hemos reconstruido alguno de los aspectos singulares de la vida de dos trujillanos emigrados a América durante el siglo XVI.

Alonso Ramiro de Hinojosa, acusado de bigamia, y Cristóbal Fernández de Vivar, su denunciante, se constituyen -cada uno por su lado- en personajes característicos de la gran masa social que hace quinientos años buscó en suelo americano las oportunidades de ascenso económico y social que en la Península se les negaba.

SENDIN BLAZQUEZ, José
UNA COLECCIÓN PREHISTÓRICA PRIVADA.

La colección que se expone está recogida primordialmente en las terrazas del Alagón y aún más del Jerte, pero también guarda testimonios notables del Tiétar y de las mismas orillas del Río Tajo.

Hoy se presenta la colección en la Catedral de Plasencia, pero sólo provisionalmente.

SERVAN CORCHERO, Josefina
«HACIA UNA REIVINDICACIÓN DE LOS CARTELES TRUJILLANOS»

Con este trabajo pretendemos poner de manifiesto la lamentable situación con la que nos hemos encontrado al intentar hacer un estudio del cartelismo en Trujillo, debido a la inexistencia de carteles anteriores a los años 80. Hacemos una llamada de atención a las instituciones trujillanas para que sientan la necesidad de conservar los carteles y para ello, en este trabajo exponemos una serie de cuestiones con las que queremos hacer ver la importancia de los carteles como manifestación social, cultural y humana.

Por otra parte, los carteles son fieles reflejos de la diversidad de actividades sociales, culturales, políticas y económicas de una sociedad en un momento histórico concreto. Puede considerarse también el cartel como un difusor del arte «oficial» entre las masas, es, por tanto, un «vehículo cultural» con una importante función.