Oct 012010
 

 Fernando Díaz Esteban.

 Sabido es que las cuestiones de herencia suelen dividir a las familias. No se libró de ello la familia de un extremeño ilustre, Hernán Cortés, cuyos descendientes pleitean por las rentas que conllevaba el título de Marqués del Valle de Oaxaca.

Como es sabido, Hernán Cortés y Monroy, nacido en Medellín, era de familia hidalga y escasa de recursos, pero que lo envió a que estudiara en Salamanca. Dio el salto a América y allí es conocida su actividad audaz y organiza- dora. En 1529 se le nombra Gobernador y Capitán General de México y el 20 de Julio de 1529 Carlos I le concede el título de Marqués del Valle de Oaxaca.

La vida sentimental de Hernán Cortés no es menos azarosa que su vida pública. Con su primera mujer legítima, Catalina Pizarro, no tuvo hijos. Con la india Malinche (Doña Marina) tuvo a su primogénito ilegítimo, Martín Cortés, que casado con doña Bernardina Porras, le dio dos nietos: Ana Cortés y Fernando Cortés; Ana Hermosillo dio a Cortés otro hijo, Luis; con la princesa india Isabel tuvo a doña Leonor Cortés de Moctezuma, que casó con Juan de Tolosa; con otra princesa azteca tuvo a doña María Cortés de Moctezuma; con doña Catalina Juárez Marcaida no tuvo hijos. Con la última y legitima, Juana Ramírez de Arellano de Zúñiga le dio a Luis Cortés y Ramírez de Arrellano, a don Martín Cortés y Ramírez de Arellano, segundo Marques del Valle, que casado con su pariente doña Ana Ramírez de Arellano tienen a don Fernando, tercer Marqués del Valle, que se casó con doña Mencía de la Cerda, y por último, doña María Cortés de Zúñiga, que casada con don Luis Quiñones y Pimentel tienen a doña Catalina Cortés de Zúñiga, y a doña Juana, casada con don Fernando Enríquez Porto; el otro hijo, Pedro, al morir su hermano Fernando sin descendencia legítima, heredó el título de Marqués del Valle. Muerto también sin descendencia, el título pasó a su hermana Juana. Don Martín casó en segundas nupcias con doña Magdalena Guzmán, de la que no tuvo hijos, pero que como viuda del Marqués entra también en los pleitos que doña Mencía tiene con don Pedro y los acreedores.

En general, los hijos e hijas de Hernán Cortés emparentaron con miembros de nobleza. Delmiro de la Válgoma ha estudiado estos entronques de los descendientes de Cortés con la nobleza actual.

La fortuna económica de Cortés sufrió muchos vaivenes, pero la posesión del Estado (termino que en el lenguaje de la época equivalía a finca, solo que ésta era un trozo grande de México) del Valle de Oaxaca y generaba ganancias. Murió en 1547.

El segundo Marqués del Valle, don Martín Cortés y Ramírez de Arellano, vino a España, sirvió al rey en Italia, en 1563 volvió a México y allí se vio mezclado en la rebelión (1565-1566) que los españoles, por cuestiones económicas, realizan contra el Virrey; fue detenido, pero recibió el perdón real. Llevó una vida ostentosa y contrajo numerosas deudas, que su hijo don Fernando, tercer Marques del Valle, fue pagando en parte con el préstamo de la dote de su mujer, doña Mencía de la Cerda.

Cuando ésta se quedó viuda, quiso recuperar su dote, pero su cuñado, el cuarto Marqués del Valle, don Pedro Ramírez de Arellano, se quedó con todos los ingresos del Estado del Valle y no quiso devolver la dote de la Marquesa viuda.

Se inicia entonces un proceso judicial por parte de la Marquesa para recuperar su dote y poder así pagar las deudas que tenía pendientes, que aunque lo gana, no se acaba de ejecutar y pide que se nombre un Juez que atienda su reclamación. La reclamación está manuscrita al final de un largo proceso de don Pedro Cortes, IV Marqués del Valle con sus acreedores. El proceso está impreso y tiene extractos de las sentencias y documentos que presentan las partes. Se conserva en la Real Biblioteca de Palacio1. Contiene 47 folios y hay numerosas referencias a la Marquesa doña Mencía:

Memorial Del Pleyto Del Marques del Valle don Pedro Cortes, con sus acreedores. Sobre Que el Conde de Benauente , y el de Priego, y los Teatinos de la ciudad de Salamanca, y los herederos de Gauriel de Galarza, y la Marquesa del Valle doña Madalena de Guzman. Piden, que el pleyto de acreedores de los Marqueses del Valle, don Martin, y don Fernâdo Cortes, se continue y sustancie en forma, con el Marques don Pedro, que oy possee, y se graduê las deudas, y se ponga administrador en el Estado.

El Marques representa los inconvenientes que tiene poner administrador, y ofrece poner fianças en las Indias, poner cada año en la casa de contratación de Seuilla 20 V ducados con los quales dize aurà para pagar a la Marquesa doña Mencia, y a sus acreedores

En el (f. 1v) Auto se acuerda que se acumule a esta proceso la petición de doña Mencía, a lo que se oponía el conde de Benavente y otros acreedores. Sigue (f.2v) el Caso con la petición de los acreedores y la pretensión de doña Mencía de que primero se le pague a ella porque ha ganado el juicio, aunque todavía no se ha ejecutado. La (f.4v) pretensión de la Marquesa doña Mencia se presentó el 4 de Abril de 1612 en el Consejo de Indias y (f.7v) En el Consejo volvió a pedir el 31 de Julio que se le diese Juez ejecutor de la sentencia favorable al pago de la dote, que consistió en 48 quentos 103. 098 maravedises, en juros, censos, joyas, plata, vestidos y ropa blanca. Y sigue una larga lista de reclamaciones y recursos de la Marquesa y de los acreedores hasta completar 47 folios. El marqués don Pedro había prometido pagar y no lo ha hecho, por lo que se acuerda poner un Administrador de sus tierras. El juicio ha durado varios años.

Otro documento en la Real Biblioteca2 tiene los pleitos de

La Marquesa del Valle doña Madalena de Guzman [En el pleito] Con Pedro de Mendoza. El d(ic)ho Pedro de Mendoza pidio execucion antes de ahora contra la d(ic)ha Marquesa en virtud de una escritura de indemnidad otorgada por ella y el Marques [don Fernando] y sus hermanos.

El pleito trata de quien ha de cobrar primero, si doña Magdalena, los acreedores, doña Mencía, viuda del Marques don Fernando, o el Marqués don Pedro. Se acuerda que vaya un Juez a las Indias, traiga el dinero y lo entregue al Depositario General de la Corte.

Los enrevesados pleitos de estos descendientes de Hernán Cortés los podemos resumir en el manuscrito con las pretensiones de la Marquesa doña Mencía de la Cerda.

El documento sigue las pautas formales en los documentos legales de la época3: Por quién se hace la demanda, Con (tra) quien pleitea, Sobre que se pleitea y la argumentación en que se basa. Falta aquí el nombre del Licenciado que ha llevado la defensa, habitual en estos documentos. El escrito sigue las incoherencias ortográficas de la época: ahorro de la –h- , ss, palabras pegadas, – b- por –v-, -u- por –v- y viceversa. El signo V significa miles. Hemos respetado la ortografía y sólo hemos separado las palabras pegadas. Recordemos que un “quento” es un millón.

Reproducimos el documento4, con algunos comentarios ocasionales:

“Por la Marquesa del Valle doña Mencia [En el pleito] Con el Marques del Valle, Sobre que se le de Juez ejecutivo que con efeto cumpla y execute la sentencia de Remate y executoria que tiene en su fabor y le haga pago de 126V ducados que el Estado del Valle le debe por su dote y arras:

Suplica a VM adbierta  lo siguiente:

(Explica las condiciones estipuladas en el matrimonio y la dote, incrementada con el favor real de la jurisdicción civil y criminal del Estado del Valle):

“Que al tiempo que se trató el casamiento de la dicha Marquesa con el Marques don fernando su Mag[esta]d concedió facultad real al dicho Marques para que a la paga y restitucion de 130V ducados que montó la dote de la Marquesa que pudiese obligar los bienes binculados de sus estados y mayorazgos como lo hizo en virtud de la dicha facultad con todas las cláusulas y firmeças necesarias.

Que en Capitulo y concepto entre el dicho Marques y marquesa q^ por t[iem]po de quatro años siguientes al dia de Matrimonio se auia de poder el dicho Marques de baler de la dicha dote empeñandola o dandola en resguardo a las personas que por bien tubiere:

y q^ ansi como se entraba con presupuesto de empeñar se hiciera las escrituras y recados en fabor de la Marquesa tan fortissimos :

Asegurandola por ellos su dote sobre la propiedad del dicho estado:

y debaxo deste assiento y conçierto se hizo y efectuo el dicho casamiento:

Que ademas de la dote tan grande que trusso a poder del dicho Marques su marido su Mag[esta]d por contemplación suya y de su cassamiento hiço Mer[ce]d al dicho Marques don fernando y a los herederos y suçesores de su casa y mayorazgo de los jurisdiçion civil y criminal del estado del Valle que estaba incorporada en su Corona Real con lo que aumento y beneficio el dicho estado en mas cantidad de 20V ducados de renta y le dio ser y autoridad que no la tenia por ser como era sin la jurisdicción que un cuerpo sin alma y tiene probado la marquesa bestantissimamente en esta corte con caballeros de auito [hábito]y canonigos de Mejico que demas del aumento grande de las rentas bale la dicha jurisdicción mas de 3.00V ducados:

(La Marquesa pide que los bienes de su dote no entren en consideración con las otras deudas del Marqués):

y este asunto de los fundamentos de la Justicia de la dicha Marquesa con que pretende que mediante este beneficio tan grande a de ser pagada de su dote y arras sin concurso de acreedores …¿????… dandola el Juez para ello que tiene pedido:

(Recuerda que ya acudió a los tribunales reclamando su dote que había quedado empeñada):

Que con estos Recados muerto el dicho Marques don fernando acudio al consejo de las yndias y pidió execucion contra el estado del Valle y don Pedro Cortés que oy lo posee por veinte y siete quentos y quatrocientos mrs. en que su Marido dexaba y empeñando y consumido su dote:

(Aunque D. Pedro se opuso, se envió un juez a México para que recaudara lo que debía a doña Mencía):

Y que alli el dicho Marques don pedro lo contradixo y pidio se dieren por nulas las facultades de la [pag. 2] Marquesa y al estado por libre por las causas q^ dixo y alego sin embargo de las quales por autos de bista y rebista se mando decisión de un Juez para que fuese a las yndias y hiciese la dicha execucion en los bienes del estado y pago a la Marquesa:

(El Juez fue a las Indias):

El qual fue y lo hiço hasta dar sentencia de rremate y por acabarse el termino de su comission se bino a españa dexando los pleitos executibos en el estado dicho por el año pasado de [1]605:

(Lo que gastó D. Fernando fue en pagar deudas del Marqués don Martín nada más):

Que los dichos 27 q[uen]tos 400V mrs. que el dicho Marques don Fernando empeño consumio de la dote de la dicha Marquesa los gasto en redimir y quitar deudas del Marques don Martin su padre a que estaba obligado su estado y mayorazgo sin que el dicho se gastase en otra cosa alguna:

(Las malas artes de su cuñado don Pedro le están haciendo pasar muchas dificultades):

Que desde el dicho tiempo a esta parte q^ a siete años el dicho Marques don Pedro con trampas y dilaciones de que a usado proponiendo medios y conciertos que no a cumplido ninguno a detenido la cobranza de deuda tan antigua y privilegiada como la del dote de la dicha Marquesa haciendola por esta causa pasar muchas necesidades y bexaciones sus acreedores a quien como fiadora de su Marido quedo obligada executandola y bendiendola lo que del dicho su dote auia [había] quedado por consumir de suerte que se alla oy totalmente yndotada y con precisa necesidad de que el consejo [de Indias] ponga en esto su Real mano y la haga pagar breve y sumariamente lo que tan justamente se la debe a una Sra. de su calidad:

(La culpa es de D. Pedro que se ha quedado con toda la renta del Estado del Valle):

Que por no la auer querido pagar el dicho Marques don Pedro luego que heredo su casa con los dichos 27 q[uent]os. 400V mrs. y auerlo detenido con las dichas largas y dilaciones:

a hecho por culpa suya una vna deuda tan grande como la que oy debe y ba rreferida porque los censos de los acuerdos de la dote an ydo creciendo en rreditos y en decimas costas y salarios an obligado a consumir todo sin tener ni goçar libre de todo su dote mas de la casa en que bibe y esa tiene algunas ypotecas:

Que quanto a que el Marques eredo su casa q^ a Once Años no a querido pagar ni pagado a ningun acuerdo cosa alguna y se a alçado con toda la renta del estado dicho tiempo q^ en cada vn año renta 60V pesos:

y ansi lo tiene el dicho Marques jurado y declarado por Mandado del Consejo en este t[iem]po y dicho por peticiones suyas en diferentes ocasiones:

[pag. 3]Que hecha la q[uen]ta de lo q’ los Jueçes y ejecutores q’ an estado en el estado an cobrado y gastado no monta 26V ducados en todo el dicho ti^po y destos se tomo el dicho Marques el año pasado vn pedaço que se enviaba al depositario General para paga de acreedores encubriendo y ocultando enton- ces sus alimentos para con color dellos tomarse el dicho dinero:

Que en saliendo el Juez q^ tiene pedido se entiende q^ el marques dara luego orden de paga cierta y fija y no con los embelecos y trampas q^ hasta aquí lo a hecho:

(Propone la Marquesa que para pagar su dote don Pedro venda una parte pequeña de sus propiedades, que para él no significaría gran cosa):

Que mayor daño y lastima seria que a la Marquesa se le bendiese la haçienda que sus Padres y el Rey la dieron para su dote que no al Marques vna parte muy pequeña de su estado para pagarla:

Que si no se bendiese la parte de la propiedad q^ fuese menester para pa- gar a la Marquesa en toda la uida llegaria a cobrar lo que se le debe:

Que para lo que a de aber por el consumo de su dote y para el desempeño y paga de su acreedores son menester 200V ducados:

Que los acreedores del Marques que pretenden cobrar no son mas q^ el conde de benabente vnos rreditos de un censo porque el de priego y los galarças no pleitean mas de por cotemplacion del Marques cuyo letrado les firma las peticiones y su solicitador las presenta sin q^ ellos acudan a nada:

(Los acreedores confían en que la Marquesa cobre):

Que todos los demas acreedores q^ ay son los de la dote de la Marquesa que con pagarsele se cumple con todos ellos y son tantos y de tanta cantidad que de ningua manera se les podia acomodar si no es pagando a la Marquesa su dote en la forma que ba referido porque ay acreedor a quien se deben 40V ducados que es don Alonso Tello y a bautista serra mas de 10V y a Antonio de [H]aro mas de ocho mil sin otros muchos que ay en la ciudad de seuilla:

a los quales se a ido entreteniendo y ellos esperando aquella sentencia de remate y executorias que tiene en su fabor se cumplan y ejecuten y se le de el Juez que pide y que la haga pago:

Porque el dia que entendiesen q^ no se le daban acabarian de rematar y bender lo que ubiese con grandissimo daño y perdida de la Marquesa:

Que a no darla Juez en vida ni en muerte no se podria hacer nada ni pasar adelante con la dotacion de la Mer[ce]d que todo esta pendiente del Juez q^ tiene pedido:

(Este asunto se juzgó ya, de modo que no puede ser juzgado de nuevo):

Que sobre lo mismo q^ ahora se litiga a auido pleito entre la Marquesa y el Marques y los mismos acreedores y declarado por el consejo q^ todo lo q^ con ellos se hiciere sea sin perjuicio de su derecho y de la sentencia de remate lo qual se executo iio por autos de uista y reuista y q^ no es justo dar lugar a q^  se buelba a tratar dos beces de una misma cosa:

Y este es otro de los fundamentos fortíssimos de la justicia de la dicha Marquesa la qual espera alcançar de la mano de Vm. como de un tan gran Juez:

Termina aquí la petición de Doña Mencia, con letra apretada por acabarse esta cara del folio, quedando sin poner el nombre del Licenciado que está llevando la causa.

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1 RBP  XIV/3001. Agradezco al personal de la Biblioteca las facilidades para su estudio.

2 RBP II/2378, f. 29-33.

3 He dado algunos ejemplos en el artículo “Un pleito nobilario del s. XVII y Un crimen de lesa Mejestad en el s. XVIII” en <<Estudios en Homenaje al Profesor José Antonio Escudero>>, en prensa.

4 RBP XIV/ 3001.

Oct 012009
 

Fernando Díaz Esteban.

Como es sabido, durante siglos la convivencia entre las religiones cristiana, musulmana y judía fue un hecho normal. En la España invadida por los musulmanes, los cristianos tolerados recibieron el nombre de mozárabes; en la España cristiana, los musulmanes tolerados fueron llamados mudéjares. Pero tras siete siglos de esfuerzo para arrojar al invasor musulmán, la reconquista de Granada hace cambiar la situación. Primeramente, a los musulmanes granadinos que se rindieron y prefirieron quedarse se les permitió seguir siendo musulmanes, usar sus trajes y vivir según sus costumbres. Pero la expulsión de los judíos en 1492 con la idea de una sola religión, la cristiana, acabó afectando también a los musulmanes granadinos, a los que se les va presionando para que se hagan cristianos hasta que se les plantea, lo mismo que se había hecho con los judíos, el dilema de convertirse al cristianismo o emigrar. Contrariamente a los judíos, que prefirieron la emigración, los granadinos se decidieron por la conversión al cristianismo. Pero secretamente seguían siendo musulmanes, pues la religión de Mahoma, contrariamente a la judía o la cristiana, permite la simulación de la apostasía en casos graves, y los granadinos se acogieron a esa concesión. Se les empezó llamando nuevamente convertidos, y se les acabó llamando moriscos.

1. ESCUELAS PARA NIÑOS

Enseñar la religión cristiana a los moriscos, y sobre todo a sus hijos, con la idea de salvar sus almas fue una preocupación de los reyes de España. La intención estaba clara, pero cómo hacerlo, a quién encargárselo y cómo se iba a pagar resultó difícil y complicado.

Desde los tiempos de Carlos V se van acumulando cartas y documentos en este sentido. Daremos algunos ejemplos de las copias que se conservan en la Real Biblioteca de Palacio de Madrid1, que aunque destinadas sobre todo a la situación en el Reino de Valencia, reflejan esa preocupación por la salvación de las almas de los moriscos. Estos documentos suelen ser de difícil lectura, de escritura rápida en general y continuamente abreviada. Los fragmentos que hemos seleccionado se han sometido a la ortografía actual, así como se han resuelto las abreviaturas.

El 20 de Septiembre de 1533 se envía desde Monzón una carta a Joan Gays, canónigo y vicario general de Valencia, sobre los “nuevamente convertidos” recordando “la necesidad que hay para que ellos sean doctrinados en las cosas de la fe y vivan como cristianos”, siguiendo las informaciones que ha recopilado el oficial Micer Miedes sobre la materia, para que “se pueda encaminar el negocio como mas cumpliere el servicio de Dios y a la salud de las ánimas de los dichos nuevamente convertidos”.

La preocupación por los moriscos no siempre era espiritual. Había el problema de qué pasaba con los derechos que estos nuevos cristianos pagaban cuando eran moros a sus señores, y “los agravios y tratamiento que se les hace ahora por sus señores como si fuesen moros”, por lo que Carlos V pide al Duque Fernando de Aragón, lugarteniente y capitán general que “informe y de su parecer”, por orden fechada en Zaragoza el 13 de Enero de 1534. También cuando en 1609 se decidió la expulsión de todos los moriscos, algunos señores se quejaban viendo afectados su intereses y decían si “no pudiera auerse tomado otros expedientes menos asperos … Pensays vos q. el que ha tenido y no tiene, es pequeño dolor el auerlo de trabajar, o pedir prestado2

El Cardenal de Toledo era el responsable máximo de la catequesis de los Moriscos, pero podía delegar. El día 16 de Enero de 1534, también desde Zaragoza, el rey informa que el Cardenal de Toledo don Alonso Manrique, Inquisidor General, ha subdelegado en el provincial de los Franciscanos, fr. Antonio y en el abad don Antonio Ramírez de Haro, capellán del rey y de su Consejo, “para ir a visitar y dar orden como los nuevos convertidos de moros de ese reino [de Valencia] sean bien instruidos y vivan como católicos”. Ese mismo día 16 de Enero de 1534, Carlos V escribe al Duque don Fernando de Aragón, lugarteniente y capitán general de Valencia, comunicándole que Fray Antonio y el abad Ramírez van de subdelegados del Cardenal para “la visita e instrucción de los nuevos convertidos de moros” como le fue consultado en Monzón, y “por ser cosa que tan ha respecto y compete al servicio y honra de Dios”, y añade: “tenemos singular voluntad a que esta negociación se enderece y encamine de manera que en breve término pueda afirmarse y se reciba y trate con todo el favor que sea posible”; le pide, además, que atienda y aposente a los delegados, de modo que puedan actuar libremente y sean obedecidos.

Carlos V temía que se platearan problemas de competencias entre el Arzobispo, los enviados para la catequesis de los moriscos y otras autoridades .

En Toledo, el 30 de Marzo Carlos I vuelve a escribir al Duque diciéndole que ha recibido su carta sobre la ejecución del breve apostólico acerca de los nuevos convertidos y sus gestiones con el Cardenal de Liege (Jorge de Austria), arzobispo de Valencia para llegar a una concordia de competencias, “pues sabéis la voluntad que tenemos para que este negocio se haga como cumpliere al servicio de Dios y nuestro y a la buena instrucción y salud de las ánimas de los dichos nuevamente convertidos”. Y que si fuera conveniente, podría llamar a Valencia al vicario general de Tortosa.

Con la misma fecha, 30 de Marzo, le comunica que ya le ha escrito aprobando la concordia entre el Arzobispo y los Subdelegados, y que si hay discrepancias, intervenga para lograr la concordia.

La cooperación del Virrey era necesaria, por lo que desde Toledo el 31 de Marzo, el Rey escribe al vicario general de Tortosa diciéndole que ha escrito al capitán general de Valencia para que si es necesario le pida que vaya a ayudar “a la buena doctrina, instrucción y salud de las ánimas de los dichos nuevos convertidos”.

Con los Moriscos adultos, que sabían disimular su verdadera fe, había dudas, pero a los niños, se pensaba, si se les quita de la influencia de sus padres pueden hacerse cristianos sinceros. Por eso uno de los proyectos era el construir un colegio para la educación cristiana de los hijos de los moriscos, proyecto de muy larga realización y que ocasionaba gastos que había que cubrir. Cinco años después, se plantea el problema del excesivo número de alumnos que ya tiene el de Tortosa y el rey escribe desde Madrid el 18 de Octubre de 1539 al Cardenal Arzobispo de Valencia, su tío, proponiendo que para los alumnos moriscos se haga otro colegio en el monasterio de Valdigna, “así por la comodidad del lugar y por los muchos vasallos moriscos que tiene aquella casa y convento como por ser de nuestro jus patronado [patronato real] y dotada de mas renta que han menester los frailes que allí residen”, que se hagan cuentas y se ponga en contacto con el Duque y con Micer Rubió “al cual le hemos mandado que él sea el solicitador de este negocio”.

El retraso en la realización del proyecto y en su financiación inquieta al rey y así el 24 del mismo mes de Octubre escribe a Ramírez de Haro, obispo de Ciudad Rodrigo, informándole que el Santo Padre había aprobado la solicitud del Arzobispo de Valencia, don Jorge de Austria, tío de Carlos V, que

dismembró [separó] de los fructos de la mensa Arzobispal dos mil ducados de annua para pensión que perpetuamente se hayan de pagar, así para fundación y dotación de un colegio que se ha de hacer en la ciudad de Valencia para instruir y enseñar a los hijos de los nuevos convertidos de moros de aquel reino la doctrina cristiana y algo de teología, como para acabar de dotar las iglesias y rectorías que en virtud de comisión apostólica vos y el obispo de Tortosa con intervención del ordinario, o de sus ministros, ordenastes en las tierras y lugares poblados de los dichos convertidos para la instrucción de ellos”.

Y encarga que sean el mismo Ramírez de Haro y el obispo de Tortosa los encargados de la distribución de los dos mil ducados, juntamente con el Arzobispo de Valencia, conforme a las instrucciones recibidas por el oficial Micer Gaspar Rubió. Le pide a Ramirez de Haro que vaya a Valencia lo más presto posible, porque todo se está retrasando “y muchas criaturas mueren sin bautismo, allende que los padres hacen vida de moros”.

Pero surgen nuevos retrasos: primero, la imposibilidad del rápido traslado de Ramírez de Haro y luego, la muerte del obispo de Tortosa: El 4 de diciembre de 1539 desde Madrid, Carlos V le dice a Ramírez de Haro que ha recibido su carta de excusa para no ir a Valencia hasta pasado el próximo enero, pero “porque el negocio de los nuevos convertidos y fundación del colegio de que habeis de tratar no sufre dilación”, le pide que venga al menos a mediados de febrero, como se le ha dicho también al obispo de Tortosa, y que junto con el Arzobispo se empiece a actuar.

Dos meses después, el 24 de febrero de 1540, vuelve a escribir a Ramírez de Haro urgiéndole su traslado a Valencia, y que si le es posible pase por Madrid para recibir instrucciones directas; le comunica también la muerte del obispo de Tortosa.

El 2 de marzo de 1540 Carlos comunica a su tío el Arzobispo de Valencia que ha decidido nombrar al inquisidor Doctor Joan González como sustituto del obispo de Tortosa en la cuestión de los moriscos, y recuerda que el patronato real es “de nos y de nuestros sucesores reyes de Castilla”, y que “cuanto mejor y mas presto se haga, Dios nuestro señor será tanto más servido”.

Había que informar a todas las autoridades para que facilitaran las activida- des de catequesis, y así, el 13 de mayo de 1540 desde Madrid envía una circular a todos los “justicias, bayles, jurados, concejos, universidad, otros oficiales y hombres buenos” del reino de Valencia para que atiendan y alojen a Antonio Ramírez de Haro y acompañantes.

El asunto de la instrucción de los moriscos estaba resultando difícil. Aceptaban el bautismo pero secretamente seguían siendo musulmanes. Ante este fracaso, algunos, entre ellos el Arzobispo de Valencia, creían que habría que intentar un nuevo método: había que comprenderlos y atraerlos. El Arzobispo Valencia, partidario de probar esta posibilidad, le pide al Cardenal de Toledo que

con su autoridad y providencia  mande determinar  lo que se debe seguir y se efectúe de forma que esa gente tenga algún reposo y sosiego para entender con ellos en los negocios de su instrucción porque sumado con sospecha y desasosiego serian de poco fructo cuanto con ellos se tratase sobre que ocurre que es parecer seria necesario que a los dichos convertidos se les perdone generalmente todo lo pasado atteta  la forma de los principios de la conversión y la attenció que han tenido en los instruir y enseñar doctrina cristiana y ceremonias de dicha religión especialmente como ellos sean informados del beneficio que recibieron los de Granada en este caso, y no usando con ellos de semejante gracia y merced estarían de continuo atemorizados y indispuestos las animas para recibir el catecismo, instrucción y doctrina necesarias”.

La gracia había que extenderla también a una notable parte de los moriscos que habían preferido marcharse a Argel y que ahora estaban volviendo (como el conocido caso de Ricote, el morisco de El Quijote) por lo que además le pide que se reciba a

los nuevos convertidos que vuelven de Argel … sin imposición de pena corporal o pecuniaria atendiendo que muchos destos son gente simple y son engañados por falta de buena compañía, lo cual todo los disminuye la cualidad y cantidad de la culpa, y esta reconciliación debería ser sin auto público ni convocación de gente y no obstante que se pueda decir que estos serían espías para dar aviso a los de Argel no es al propósito pues la comunicación de este reino con los de Berbería …. no faltará quien tenga cuidado de hacer estas diligencias ….. quiera conceder según se pide enviándonos la comisión del perdón y recepción de los dichos nuevos convertidos con facultad de sustituir a los confesores porque de otra manera parécenos sería muy difícil el sosiego y seguridad para lo que conviene tratar con ellos en los negocios de la fe y de su salvación”.

Estando Carlos V en Monzón el ¿3? de septiembre de 1542 escribe a Ramírez de Haro, ahora obispo de Calahorra y La Calzada, informándole que hay que prepararse porque el rey de Francia tiene a su hijo el Delfín en Perpiñán y el ejército francés podría recibir ayuda de una armada turca. Pero estas graves preocupaciones internacionales no le hacen olvidar el tema de la conversión de los moriscos, y el día 23 del mismo mes de septiembre de 1540 vuelve a escribir al obispo de Calahorra sobre el colegio que ya se ha fundado en Tortosa de los Predicadores de donde salen muchos letrados y predicadores, muy beneficiosos para aquella tierra, y que aunque se ha reservado ochocientos ducados de pensión

para la sustentación del colegio que se funda en Valencia para la instrucción de los nuevamente convertidos y habiendo en la parte de Cataluña donde tiene la sede el obispo de Tortosa más nuevamente convertidos que en aquel obispado que en lo que toca a la parte de Valencia, y que aunque haya mucho tiempo que se hicieron cristianos tiene no menos necesidad de instrucción que los otros y sea conveniente y necesario que los hijos de los nuevamente convertidos sean y estén apartados de sus padres porque no los perviertan como aque- lla ciudad esté en medio de las de Cataluña y Valencia y paguen los diezmos al obispo donde se toma la dicha pensión y aquel colegio se halle ya fundado de manera que con muy poca obra se podrá con mas brevedad efectuar nuestra voluntad en esto y el lugar sea mas sano y de menos gasto y tenga personas de muchas letras que les puedan instruir en el cristianismo y otras buenas costumbres nos suplicaron juntamente el provincial y toda la provincia de Aragón …. en servicio de Dios y bien de los dichos nuevamente convertidos pero aun de toda la provincia que no tiene otro estudio y es tan pobre que no tiene mas de treinta libras de renta …tuviésemos por bien de mandar que los dichos ochocientos ducados de pensión se convirtiesen en beneficio del dicho colegio y si no todos a los menos una parte ….. queremos ser informados de vos de lo que en Valencia está ordenado para la fundación y dotación del colegio que allí se ha de hacer para los dichos nuevamente convertidos para que señalemos los dichos ochocientos ducados ….. y todo lo que os parecerá que se podría y debería hacer y la forma que se habría de tener en ello y si se haría bien

Se había decidido que los frailes Predicadores se encargaran de la instrucción de los Moriscos. El 28 de febrero de 1543 Carlos V escribe desde Madrid a cada uno de los Predicadores elegidos alabando su vida y estudios y comunicándole que ha sido nombrado para que juntamente con Ramírez de Haro, obispo de Calahorra y de La Calzada, vaya al reino de Valencia

a entender por autoridad apostólica  y nuestra en la instrucción, doctrina y reformación de los nuevamente convertidos de moros en nuestra santa fe católica en aquel reino que tienen mucha necesidad, y señaladamente de una persona como la vuestra, como os informará y avisará de todo lo que conviene hacerse el dicho obispo como quiera que tiene entera noticia dello por lo que antes de agora lo ha tratado. Rogamos y encargamos vos que dándole entera fe en todo lo que acerca desta tan santa obra os dijere, acepteis el cargo y os hayais en el correspondiendo a la confianza con que os hemos nombrado, como somos ciertos que haréis, y así quedará dello la memoria que es razón para lo que de vuestras cosas se ofreciere”.

A cada uno le pide que acepte el encargo y se acompaña una “Declaración de la dicha letra de su Majestad” sobre los conceptos de “Juntamente” y “Autoridad Apostólica”:

Juntamente”, que el predicador no haga nada sin consultar previamente con el obispo, y que la facultad del obispo no quedará limitada a la consulta; segundo, que en los casos que sean ajenos a la profesión de los predicadores no intervengan; tercero, que el administrador económico no querrá tratar con mu- cha gente; cuarto, el obispo y los predicadores han de estar en diversas partes del reino; quinto, las instrucciones de Su Majestad declaran lo que se debe comunicar a los predicadores.

Autoridad Apostólica”: se debe comunicar a los predicadores que esta Autoridad pertenece al obispo para colegios y rectorías en subdelegación del Cardenal de Toledo don Alonso Manrique “y como el obispo de Segovia [Ramírez de Haro] sea subdelegado no puede subdelegar ni comunicar esta autoridad apostólica” a otros.

La intención de S. M. en la elección de los Predicadores se basa “En la instrucción doctrina y información de los nuevos convertidos” como consta en auto notarial, y con ella fue requerido el año pasado el Sr. Joan de Avellaneda ante el notario Joan Alemany para que sirviese a dicha instrucción.

La actividad de los Predicadores y la creación de las nuevas rectorías suponían gastos, por lo que se añade al escrito la copia del acta notarial de la petición y entrega de cuatrocientos ducados:

Primero, los predicadores han de ser seis y “las rectorías de los nuevos convertidos que se han de visitar serán ciento y veinte”, a 20 rectorías por predicador “para que las visiten y prediquen y den orden a los rectores en la forma que han de tener en la instrucción y doctrina”. Segundo: El obispo de Tortosa ha dado ochocientos ducados para estas expensas; se han gastado en predicadores y limosnas casi trescientos; quedan quinientos a la espera de los breves papales “para dar los predicadores y otros oficiales cuando los breves fueren venidos porque en aquel tiempo se han de publicar las mercedes y beneficios y favores y gracias que Su Santidad y el Emperador, mio Señor, concede a esta gente, porque de otra manera sería gran falta si cuando viniesen los dichos breves faltase el dinero” … “Y pues estas diligencias de la predicación y instrucción se han de hacer en tan breve tiempo, porque el otro discurso ha de quedar encomendado a los visitadores y del Arzobispo y Rectoral de las dichas rectorías, y no tenemos renta consignada para estos oficios ni dicho socorro sino el de los quinientos ducados que restan …. Pedir un año de término y la seguridad de cuatrocientos ducados para los alimentos.”

También el 28 de Febrero de 1543, además de la carta a los Predicadores con la “Aclaración” vista, Carlos I escribió a los moriscos. Una copia de la carta del Rey a los moriscos, tiene a su final esta confirmación notarial:

El presente trasladado de mano de original bien y fielmente escrito ha sido sacado de su original por mi, Joan Alemany, por las autoridades apostólicas y de Valencia notario público, en fe y testimonio de lo cual puse aquí mi acostumbrado de arte de notaría. Sig-[especie de cruz y florón dibujado] -no”.

En esta carta, dirigida a los Moriscos, el Rey los trata de “amados nuestros” y sirve para comunicarles el nombre del responsable de su educación cristiana y que les han sido perdonadas sus apostasías anteriores y que no intervendrá la Inquisición, siempre que no vuelvan a apostatar:

El Rey. Amados nuestros: teniendo de vosotros y de lo que conviene para la salud y salvación de vuestras ánimas el cuidado que es razón como conviene a católico príncipe, mandamos ir a ese reino al obispo de Calahorra y de La Calzada don Antonio Ramírez de Haro, de nuestro Consejo y Comisario Apostólico para entender en la doctrina e instrucción de vosotros y de vuestros hijos en nuestra santa fe católica y para hacer saber de nuestra parte como procuramos con nuestro muy Santo Padre se os remitan y perdonen todos los crímenes y delitos y excesos de herejía y de apostasía que habéis cometido después acá que …. tomasteis el santo Bautismo y dejar la maldita secta mahometana …. y la suspensión del ejercicio del Santo Oficio de la Inquisición, que por cierto tiempo no entenderá en vosotros ni sobre vosotros y esto confiando en que os enmendaréis y que de aquí adelante viviréis como católicos cristianos ….como entenderéis más largamente del dicho obispo y de las personas predicadores y visitadores que están nombrados y destinados para vuestra doctrina y instrucción. Encargamos os e mandamos os muy estrechamente …. los recibáis y los tengáis todo respeto y oigáis sus preceptos y doctrinas con todo el acatamiento y reverencia que se debe y los pongáis en vuestros corazones…. Nos haréis en ello mucho placer para continuamente mirar por vosotros en lo que se os ofreciere. Y cuando no os enmendásedes y todavía fuésedes pertinaces en vivir fuera de nuestra religión, lo que no se ha de creer ni esperar de vosotros, sed ciertos que se procedería contra los que se hallasen no ser buenos cristianos rápidamente como por leyes humanas y divinas contra los tales esta ordenado y establecido …. Sin que para eximiros del os quedase recurso ni esperanza alguna, de manera que como agora procuraremos este vuestro perdón y remisión, entonces mandaríamos hacer instancia muy viva y proveer que fuésedes castigados como es razón, como lo entenderéis todo más largamente del dicho obispo y comisario sea creido. Dado en Madrid a xxxviii de febrero de MDXLIII años. Yo el Rey. Idiaquez, secretario ”.

Los nobles se muestras también interesados en el adoctrinamiento de los moriscos y expresan su conformidad con lo que el Comisario propone. Un ejemplo es la carta que el 15 de abril de 1543 escribe el Duque de Segorbe desde Segorbe al obispo de Calahorra (Ramírez de Haro) diciéndole que don Luis Bertrán le ha entregado una carta suya y otra del Rey, que han hablado de ello y que “yo he siempre deseado y deseo que este negocio se encamine y se asiente como cumple al servicio de Dios y de su Majestad, que en esto se encierra lo demás, que es que vivan los moriscos como cristianos y que tengan en este reino la quietud y sosiego que es menester”.

Había también escritos en árabe de doctrina cristiana: El 28 de Junio de 1543 se recibe en Valencia del Comisario Apostólico “en los negocios de los nuevamente convertidos”, Ramírez de Haro, “un libro de los cuatro Evangelistas escritos en lengua arábiga, el cual había recibido el Capiscol de Gandía, el maestro Bernardo Pérez, prestado del Sr. doctor Juan González inquisidor de Valencia; volviose al dicho adan Jxubrique [Adán de Ubrique?] el cual confiesa haberlo recibido del dicho Sr. Obispo de Calahorra, el cual volverá cada [vez] q. por el dicho Sr. Obispo +v le fuere pedido

El Príncipe, futuro Felipe II, interviene también en el asunto de los moriscos. El 18 de Octubre de 1544 escribe desde Valladolid al obispo de Segovia

2. EL “DESBAUTIZADERO” DE HORNACHOS

Durante un siglo, como se ha visto y es conocido, el esfuerzo por instruir en la fe católica y en evitar la continuidad en secreto de la musulmana entre los moriscos no tuvo éxito. Se les perdonaba una y otra vez, pero inútilmente. Hay un Catecismo de Moros, escrito por Almarza que más parece un tratado polémico antimusulmán que un catecismo. Es un manuscrito de letra pequeña y 355 folios, de lectura un poco farragosa, destinado a los que han de catequizar a los moriscos3. Le dice a los moriscos: “En duda debéis preguntar. Pero a quien? A vuestros morabitos? A vuestros Alfaquies o Sacerdotes? Claro está que no: porque como estan en el mismo error, antes os confirmarían en el ….. si quisieran decir la verdad, ellos os predicaran desengaños[fol.6]…. A mi me toca el socorro del error en que estais y quitaros las dudas que tuviereis en esta materia [fol. 8]”. Y sigue la refutación de lo que dice Mahoma en el Corán y la comparación con la doctrina cristiana.

¿Cómo veían los contemporáneos la pertinencia musulmana de los Moriscos? Jaime Bleda4 da a conocer en qué consistían las prácticas musulmanas de los Moriscos: ayunan en Ramadán, celebran la Pascua musulmana, se circuncidan, no llevan la cruz, son negligentes en misa, llevan nombres de moros, no comen alimentos prohibidos por la ley musulmana. Marcos de Guadalajara5 secunda a Bleda en su descrédito de los moriscos: se burlaban de los Sacramentos, en el bautismo lavaban a los niños con agua sucia, no se confirmaban, diferían el matrimonio hasta haber acabado el Ramadán, no comían aves matadas sin seguir le ley musulmana, procuraban no pagar los diezmos, consideraban desventurados los que llevaban nombres de santos y bien afortunados los de moros, no se signaban, no tomaban agua bendita, en la elevación de la Hostia hacían visajes, leían las azoras del Corán, hacían la Zalà [oración ritual], adoraban el Zancarrón [la Mano de Fátima], circuncidaban a los niños de ocho años, “su maldita secta concedia: que en ocasiones forçosas pudiessen fingir en lo exterior, y sin pecar cualquier religión … tambien que puestos en necessidad y apretura pudiessen libremente confessar su delicto a los juezes [de la Inquisición] pero de ningun modo el de su proximo, y por esto perdieron la vida muchos dellos, quemandoles por negativos ….

A Jaime Bleda, según él mismo cuenta en su Coronica de los Moros de España6, el Arzobispo Juan de Ribera le nombra en 1585 para la rectoría de moriscos de Cornera: “Servía yo la Rectoría por medio de un Vicario …..vi que aquellos infieles en lugar de adorar la Sacratísima Hostia y Caliz ….hazían todos escarnio y burla … las mugeres pellizcauan las criaturas para que llorasen, ninguno auia que no hiciese sus meneos, y monerias en manifiesta irrisión, vilipendio y desacato del Santíssimo Sacramento: Quedé atónito y muy desconsolado”. La desilusión le llevó a escribir un libro a favor de la doctrina cristiana Fortalitio Fidei pidiendo la separación de los moriscos en los actos religiosos cristianos y enumerando sus prácticas musulmanas, así como los esfuerzos que desde hacía años, ante el Papa y el Arzobispo había hecho para que fueran expulsados.

Los moriscos después de bautizar a sus hijos, los “desbautizaban” en una ceremonia familiar y secreta en la que le daban un nuevo nombre, esta vez musulmán. González Palencia7 recoge una anotación marginal del propietario de un manual de purificación donde se mezclan los dos nombres: tras decir que le nació un hijo el 14 de mayo de 1608 añade: “Pusele por nombre Yahye. Bautizolo Nicolas Ximeno, vezino de Villafeliche…. Pusele por nombre Juan Miguel ….[y en letra árabe] Yahya Ibn Muhammad Abu Ibrahim ben al-`Aziz”.

Esta ceremonia de desbautizar para imponer un nombre musulmán se celebraba en Hornachos en un lugar apartado de la sierra, al que se conoce por el “Desbautizadero”. Ignoro cómo ha llegado el nombre y desde cuando. Pascual Madoz8 en su Diccionario Geográfico no habla del “Desbautizadero” al describir Hornachos, aunque recuerda “todavía conservaba rasgos de su antigua grandeza el año 1610, en que fueron expulsados los moriscos, cuya medida disminuye notablemente la pob. y llenó su term. de maleza”.

Este nombre tan preciso de “desbautizadero” y lo que ello representa puede simbolizar el fracaso de unos esfuerzos misioneros, preocupados, como hemos visto, por la salvación de las almas de los moriscos.

3. EL EDICTO DE EXPULSIÓN

Llegó un momento en que la expulsión de los Moriscos se vio como inevitable. Lo deseaba la Reina, lo deseaba el valido Duque de Lerma, lo deseaba la gente. La población Morisca había crecido en algunos lugares de forma que podrían resultar un peligro. Este aumento de población llevó a Teruel a pedir al Rey autorización para comprar doscientos arcabuces en Vizcaya y Guipuzcoa con la justificación de que “esta cerca de Valencia y rodeada de moriscos y sin armas suficientes para su defensa”, y el Consejo da su aprobación el 18 de Octubre de 1609 “porque se tiene entendido que esta muy falta de armas y rodeada como representa de moriscos, y particularmente de los de la villa de Exea de Aragon que es de grande población y toda de moriscos9 . El temor a un levantamiento morisco se justificaba también por la creencia en los toques proféticos de la campana de Velilla de Aragón, que llaman del milagro, que avisaba de peligros, y ya había sonado. El 13 de Junio de 1601 leyó un discurso ante el Rey Bartolomeo Gonsalbo, diciéndole que por sus manos habían pasado muchos papeles secretos y había entendido “por cossa muy cierta que ninguna cossa le dio a su Md. Mayor cuidado y pena en su vida, que rezelarse en gran man[er]ª del leuantam[ien]to de los Moriscos destos R[ei]nos” y por eso le avisa de que la campana de Vililla ha tañido últimamente.10 Esta milagrosa campana de Vililla es citada también por los historiadores de la expulsión (Bleda, Fortalitio, p. 531; M. Guadalajara, Memorable, f. 66) como aviso del peligro morisco.

Cuando por fin se decide la expulsión de los Moriscos, se planteó si el Rey tenía derecho a ella o no, porque de las cuestiones religiosas la competencia es del Papa y del clero. Pero a ello se respondía que la decisión no se basaba en motivos religiosos, sino de la seguridad del reino, pues al temor de un levantamiento había que añadir la convivencia con el Turco y Africa. En la Corte la decisión fue muy bien recibida. La Historia de Madrid en forma de Anales11 dice que la Reina doña Margarita prometió fundar un monasterio de Religiosas y en acción de gracias por la expulsión el 25 de Marzo de 1611 se hizo una solemne procesión a la que asistieron el Rey, toda la Corte, los Consejos y el Ayuntamiento. Gil González D´Avila12 en su Teatro de las Grandezas, dedica diez páginas a relatar la expulsión de los moriscos el año 1610, considerándola la mayor hazaña desde los tiempos de D. Pelayo, pues pretendían “alterar el sosiego destas Coronas, fiados en su multitud y en la de sus riquezas y correspondencias estrechas con Principes enemigos de la grandeza de España …. respondiendo con publica ingratitud a innumerables fauores recebidos de la clemencia de sus Catolicos Reyes”. Las alabanzas a la decisión del Rey eran generales, aun admitiendo lo que había en ellas de interesado.

4. TRATAMIENTO DIGNO

La expulsión, en general, se hizo con orden y procurando respetar la dignidad personal de los moriscos. Se van publicando los bandos de expulsión y como surgen algunas dudas sobre algunos puntos concretos se publican nuevos bandos aclaratorios. En Sevilla el 13 de Febrero de 1610 aclarando dudas sobre las mujeres y los hijos, además de los esclavos, los impedidos y los conversos provenientes de turcos o bereberes; también en Sevilla, ¿Marzo? de 1610  sobre los bienes raíces de matrimonios mixtos, los sembrados, los arrendamientos de tierra, los pendientes de juicio y los que ya tenían ganada ejecutoria de cristianos viejos. El 9 de Febrero de 1610 el Rey había escrito a los Prelados diciéndoles que quienes ellos declararan como verdadero cristiano no sería expulsado. El 10 de Mayo de 1610 otro bando prohibe que los hijos de los moriscos que sus padres han dejado no sean tratados como esclavos, sino como libres y sean compesadas las personas que se encarguen de criarlos hasta los doce años. El 30 de Marzo de 1611 añade que los moriscos que sean sacerdotes, frailes o monjas no sean expelidos, y tampoco los que sean esclavos.

En las órdenes de embarque se cuida que se trate bien a los que salen expulsados. Bleda, en el añadido en castellano a su Defensio (fol. 502) dice de los que se habían sublevado en Levante, una vez derrotados “Y fue tan grande la benignidad y clemencia de su Magestad , que dio orden al Virrey para que los dexasse baxar libremente a los embarcaderos, sin hazerles mas molestias”. Y que a los que les habían quitado algo, se les devolviese. En el bando de expulsión de los moriscos de Valencia se advierte: “Que ningun Christiano viejo, ni soldado, ….. sea osado a tratar mal de obra, ni de palabra, ni de llegar a sus haziendas a ninguno de los moriscos, a sus mugeres, e hijos, ni a persona dellos (fol. 600).

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1  RBP II/2241. Están registrados en el Catálogo de la Real Biblioteca. Tomo XIII. Papeles Varios del Conde de Gondomar. Historia. Madrid, Patrimonio Nacional, 2003, pp. 73-98, siglo XVI.

2  En Juan Ripol, Dialogo de Consvelo Por La Expulsion de los Moriscos de España. Pamplona, Nicolás Assiayn, 1613, fol. 6v, 14r.

3  RAH 9/2263, papel, tinta castaña.

4  J. Bleda, Defensio Fidei In Cavsa Neophitorvm, siue Morischorum RFegni Valentiae, totiusq. Hispaniae, Valencia, J. C. Garriz, 1610, p. 28-64.

5  Marcos de Guadalajara y Xavierre, Memorable Expvlsion Y Iustíssimo Destierro de los Moriscos de España. Nuevamente Compvesta y Ordenada. Pamplona, Nicolas de Assiayn, 1613, fols. 158-159.

Coronica de los Moros de España Dividida en ocho Libros. Escribiola el Padre Presentado Fr. Jayme Bleda, Predicador General del Orden de Santo Domingo  Dedicada a …. Fracisco de Sandoval Y Rojas, Duque de Lerma …… Con Privilegio. En Valencia, en la imprenta de Felipe Mey ….Año de 1618, p. 938.

7  A. González Palencia, “Noticias y extractos de algunos manuscritos árabes y aljamiados de Toledo y Madrid”, Miscelánea de Estudios y Textos Árabes, Madrid, MCMXV, pp. 115-145, nº VIII.

8   Pascual Madoz, Diccionario Geografico-Estadistico-Historico de España Y sus Posesiones de Ultramar, Tomo IX, Madrid, 1847.

9  RAH, 9/7161 (26), f. 1-6, Envio por orden de S. M. de la Consulta del Consejo de Aragón al Cosejo de Estado de la autorización para que Teruel compre 200 arcabuces. Madrid, 20 Octubre 1609.

10  Ibidem, fol. 9-16.

11  Tomo Segundo de la Historia de Madrid en forma de Anales desde el Año 1573 a 1619. Madrid, 1781, f. 197r, 200v.

12   Gil Gonçalez D´Avila, Teatro De Las Grandezas de la Villa de Madrid, Corte de los Reyes Catolicos de España, Madrid, 1623; p. 89-99.

Oct 012008
 

Fernando Díaz Esteban.

Hace tiempo le ofrecí a mi amigo D. Virgilio Bejarano,

Catedrático de Latín de la Universidad de Barcelona, que se ocupara del manuscrito de Tamayo. La enfermedad y muerte de mi amigo truncó el proyecto. Sirvan estas líneas de recuerdo.

NOTA PREVIA:

Durante el coloquio subsiguiente a la lectura de esta ponencia, el 26 de Septiembre, D. Bartolomé Díaz Díaz tomó la palabra para informar que en el tomo LXIV, número II, Mayo–Agosto de 2008, pp. 635-686, había publicado un artículo sobre el mismo tema: “Juan Tamayo de Salazar (1602-1661) y su Discurso de la antigüedad de Zalamea”. En él, da el texto completo del manus- crito de la Real Biblioteca (1726) e informa que existe una copia en la Bibliote- ca Pública de Cáceres (1732). Apoyándose en Antonio de San Felipe admite la fecha de nacimiento Tamayo Salazar en 1602. Fija el origen de la familia de Tamayo en Burgos y su asentamiento en La Serena a finales del siglo XV. Ana- liza el valor poético de su primeras obra “Fabula de Eco” y da un resumen de sus obras posteriores, recogiendo la opinión adversa que como historiador le mereció a D. Gregorio Mayáns y Síscar. El meritorio trabajo de D. Bartolomé Díaz Díaz apareció muy poco antes de mi lectura en los Coloquios Históricos de Extremadura, de modo que todavía no teníamos conocimiento de su publica- ción. Mantengo el texto de mi conferencia por creer que es útil.

 

… debido a lo extenso de este artículo, se ha procedido a convertirlo en archivo para descargarIcono pdf

Oct 012007
 

Fernando Díaz Esteban.

Sumario: 1- La obsesión de la limpieza de sangre. 2-El “Tizón de la Nobleza”. 3- Un expediente de limpieza-

1- La obsesión de la limpieza de sangre.

La limpieza de sangre, es decir, el no tener en la familia ningún antepasado que no fuera cristiano, constituyó uno de los componentes de la mentalidad española de los siglos XVI y XVII. Se dividió la sociedad de la época en dos grupos: los de sangre limpia y los de sangre con mácula. Esta discriminación tan negativa, y desde el espíritu cristiano tan contraria a la caridad, proporcionaba a la gente una cierta satisfacción, pues mediante su “limpieza”, un miembro de la escala más baja de la sociedad podía considerarse superior a otro más encumbrado o más rico, pero que no estaba “limpio”; en caso de competición por una prebenda se podía alegar el defecto en el otro para conseguir el puesto, y si se sentía antipatía por el vecino, se podía aventurar la calumnia[1] con la esperanza de que algo quedaría. También se podían deshacer bodas apalabradas cuando uno de los posibles contrayentes era descubierto como “no limpio”. Por otra parte, siempre quedaba en el cotilleo de las tertulias y corrillos vecinales el recuerdo de que el abuelo, o el tatarabuelo, de Fulano no había, efectivamente, sido cristiano, recuerdo difícil de borrar.

Aunque modernamente se asocia la limpieza de sangre a no tener antepasados judíos, también estaban incluidos los moros entre los causantes de “mácula” en la “limpieza” de una familia.

Es complejo el determinar el origen de este concepto de limpieza de sangre. Para Américo Castro[2] era un injerto en la sociedad hispano-cristiana de la mentalidad judía, y se basa para ello en una cita de Andrés Bernáldez, el Cura de los Palacios, quien en su Historia de los Reyes Católicos afirma que los judíos españoles creían que “en el mundo no había ni mejor gente, ni más discreta, ni más aguda, ni más honrada que ellos, por ser del linaje de las tribus e medio de Israel”. Podemos añadir que todavía en el siglo XVII un autor judío presumía de que su nobleza era mucha más antigua que cualquier nobleza europea, pues ellos descendían de Abraham y David[3].

La aplicación de la “limpieza de sangre” en los “Estatutos” de gremios, corporaciones civiles y religiosas, impidiendo el ingreso de personas sin “limpieza” debió de tener orígenes variados, aunque todos egoístas, además de la imitación, para no ser menos, de lo que otros habían hecho antes. Uno de los motivos era, evidentemente, los celos profesionales. Cuando el moro o judío se hacía cristiano, “converso”, seguía, generalmente, ejerciendo su profesión y oficio, muchas veces codiciados por los “cristianos viejos”, y la forma más sencilla de quitárselo de en medio era achacarle su origen “no limpio”. Los “Estatutos de Toledo” de 1449 tienen esa motivación: “Fallamos que …. sean priuados de quales quier oficios y beneficios que han tenido y tienen en qualquier manera en esta Ciudad ….priuados de qualquier escriuanias y otros oficios que tengan y hayan tenido en esta Ciudad …[4]. La evidente injusticia que suponía el apartar a cristianos sinceros[5] y las protestas de los interesados llevó en 1635 a Jiménez Patón a publicar un Discurso en favor de los Estatutos, en el que dice: “algunos descendientes de Moros, y de Iudios, y de Luteranos, y de otra seta, nuevamente convertidos, han aspirado a ….. que los reciban en las comunidades de Colegios, Religiones [Órdenes religiosas], Iglesias, y familias …. si ellos tuuiessen entrada en estas comunidades, que les estan prohibidas, dentro de pocos años experimentaríamos daños, peligros, y escandalos, dignos de llorar ….. contiuando sus ficciones hipócritas, para gozar de bienes temporales, yEclesiasticos, y pervertir la Iglesia, como consta de las declaraciones …. en la Santa Inquisiciô …” [6].

El fenómeno del “marranismo”, ser a la vez judío (o musulmán en el caso de los moriscos) por dentro y aparentar cristiano por fuera, debió de contribuir también al rechazo de lo que no era cristiano desde antiguo. Esta hipocresía religiosa de algunos conversos continuada por sus descendientes sirvió de justificación en 1481 al establecimiento de la Inquisición, y la posterior actividad de ésta descubriendo más y más casos de falsos cristianos, contribuiría a la sospecha y al deseo de blindarse intentando rodearse de los más seguros.

 

 2-El “Tizón de la Nobleza”.

La más encumbrada nobleza española, que ocupaba los más relevantes puestos del Estado y de las Órdenes Militares había tenido, hacía uno o más siglos, algún antepasado judío o moro, antepasado que se había hecho común e inevitable a casi todos desde el momento en que las familias nobles entroncaban entre sí. No se mencionaba esa “tacha”, que permanecía olvidada intencionadamente o simplemente se desconocía.

Sin embargo, ocurrió que a Don Francisco Hurtado de Mendoza, hijo del conde de Chinchón, se le retenía su petición de ingreso en la Orden de Santiago por parecer que su familia no estaba “limpia”. Su tío, el Cardenal don Francisco de Mendoza y Bobadilla, obispo de Burgos, molesto por el desaire que sufría su sobrino, escribió en 1560 un Memorial a Felipe II con el recuerdo y el recuento de las familias nobles que tenían igual “tacha”, sin que eso les hubiera impedido acceder a las Órdenes Militares. El Memorial estaba dirigido privadamente al Rey, quien alarmado ante un posible escándalo, por prudencia mandó que fueran recogidos los libros de genealogías y llevados a la biblioteca de El Escorial. Sin embargo, el texto del Memorial acabó sabiéndose y se divulgaron copias clandestinas manuscritas. No se imprimió hasta 1848, fuera de España, en Italia o Inglaterra, con el título de Tizón de la Nobleza de España; en España la primera edición es de 1852, en Cuenca, y a lo largo del siglo XIX hubo más reimpresiones[7].

Solamente daremos algunos ejemplos: los Portocarrero están emparentados con los Enriquez, pero Beatriz Enriquez era nieta del Maestre Don Fadrique, hijo del rey Alfonso VI, y de una judía de Guadalcanal llamada Paloma; los Pachecos descienden de doña María Ruiz, hija de Ruy Capón, judío convertido que pasó a Portugal en 1340; con esta familia están entroncados una treintena de títulos de Duques, Marqueses y Condes; de los Pachecos viene también la familia Girón, también con numerosos títulos nobiliarios. También el Cardenal Mendoza trae a colación las familias que descienden de alguna manceba, como el caso de los Castilla-Ulloa, que vienen de Isabel Oleni, segunda manceba de Don Pedro de Castilla, obispo de Palencia; los duques de Braganza descienden de Ines Fernandez de Esteves, hija de un zapatero judío portugués converso. No falta la esclava morisca, que da una hija bastarda de la que descienden los Cárdenas; de una esclava descienden los Mendoza y los Sarmientos, emparentados también con una mulata; los Ponce de León tienen en su haber a un adulterio, pues Leonor Núñez, su antepasada, estaba casada cuando daba hijos a Juan Ponce de León; también hay el caso de María de Zúñiga, habida de una morisca que estaba casada con un barbero; los Carrillo de Mendoza descienden de un escribano falsificador y de ruin casta. Por supuesto, son numerosos los que descienden de bastardos, de mujeres de “baja suerte” o “bajo linaje”, o de madres desconocidas, caso de los Sotomayor; también los hay descendientes de “doctores confesos”, o de “penitenciadas por el Santo Oficio”: un hermano de Fernando el Católico tuvo hijos con “La Coneja”, judía que se convirtió. En Aragón, Navarra y Vizcaya se hallan también “máculas”. En Vizcaya un Maestro Pablo, médico, judío converso, tuvo cuatro hijas que casó con cuatro Casas muy hidalgas “con que amancilló mucha parte de la nobleza de esas provincias”.

El Conde de Benavente, el Conde de Aranda, el Duque de Alba, el Duque de Feria, el Duque de Medinaceli, el Duque de Béjar, el Conde de Olivares, prácticamente toda la nómina de la nobleza aparecen en el Memorial.

La incorporación de los “conversos” a la sociedad cristiana había sido normal y sin problemas durante la Edad Media. Recordemos que Salomón Leví, toma el nombre de Pablo de Santamaría y es nombrado obispo de Burgos, y que sus hijos y descendientes, los Santamaría y Cartagena ocupan puestos importantes en la sociedad y en la Iglesia, sin que haya el menor reproche a sus orígenes judíos. Esta fácil adaptación antigua también se desprende de la lectura del Memorial oTizón: La primera observación que resalta de su lectura, es la convivencia con los judíos, generalmente conversos, cuyas hijas dan progenie que se incorporan a las familias nobles sin rechazo aparente en aquellos momentos; la otra observación, es la aceptada corrupción de costumbres: obispos con hijos, hijos adulterinos, amancebamientos, sin que esto cause rechazo social[8], aunque con la nota positiva de la integración del fruto de estas uniones en la familia noble.

Cuando en el siglo XVI y XVII la limpieza de sangre se convirtió en un requisito indispensable para la estimación moral y social, el conocimiento de que casi toda la nobleza española estaba “contaminada”, produjo un fenómeno social curioso: la opinión de que los verdaderamente nobles, los verdaderamente limpios eran los “villanos”, es decir, los campesinos y pueblerinos. Esta estimación de los villanos ha sido puesta de relieve por los autores que han tratado el tema.

En el siglo XVIII la cuestión de la limpieza de sangre deja de tener interés.

Un curioso estudio, sobre el cual su autor tuvo hace varios años la amabilidad de pedir mi opinión, pero que ignoro si lo llegó a publicar, es el de Luis Sierra Nava, titulado Lorenzana y el Antisemitismo. En él Sierra Nava expone la actitud del Cardenal Lorenzana, arzobispo de Toledo e Inquisidor General (de 1794 a 1797), con el que se pasa a desear la anulación de los estatutos de limpieza de sangre o a desentenderse de ellos; como “Apéndice” transcribe el Discurso sobre el Origen de los que llaman Villanos a quienes regularmente dicen Cristianos viejos, por el R. P. Fr. Martín Sarmiento, que es la respuesta a una carta en la que le preguntaban por el origen de la palabra “villanos”. Está manuscrito en la B.N.M  y en él Fr. Martín Sarmiento mantiene que en realidad los auténticos cristianos viejos son los que hicieron la Reconquista, los “Conquistadores”, que son los Hijosdalgo y Nobles. Los Judíos y Moros que se quedaron en las tierras reconquistadas para trabajarlas, acabaron haciéndose cristianos y son “cristianos nuevos antiguos”, mientras que los “nuevos cristianos nuevos”, de la última fase de la Reconquista, son los cristianos que quedaron en territorio musulmán, que se contaminaron y se avinieron a las autoridades musulmanas, además de los Moros y Judíos que se quedaron labrando las tierras y acabaron haciéndose cristianos: “y porque nuestra memoria ha borrado ya la noticia de los que descienden de aquellos que fueron conquistados en los principios de la recuperacion de estos Reynos, de aquí es que el nombre de christianos nuevos no le damos ya sino a aquellos de los quales esta la memoria reciente[9].

Sarmiento, por tanto, se opone al concepto de que los villanos sean los “cristianos viejos”, de sangre limpia, pues éstos, para él, son solamente los Hijosdalgo.

 

3- Un expediente de limpieza

El cabildo de la catedral de Badajoz había establecido un “estatuto de limpieza de sangre” del que sus miembros se sentían muy orgullosos por haber sido de los primeros en hacerlo. El historiador de Badajoz, Rodrigo Dosma, no lo cita, pero trae la noticia de que el obispo Alonso Manrique (1499-1516)  “acabo de convertir a la religión christiana la vltima casa de Moros, que auia del antiguo trato quedado en Badajoz, y las personas conversas de su apellido sedixeron Manrique.”[10].

El afán de “limpieza” del Cabildo de la Catedral de Badajoz no quedó en una mera declaración. Se llevó a la práctica. En el caso del Doctor Alonso GonçalezSalgado, se le excluye “por no concurrir en el las calidades y limpieza de sangre que se requieren por el dicho estatuto”, según reza un documento impreso que existe en la Real Biblioteca de Palacio[11] y que reproducimos al final.

La sentencia de exclusión es el resultado de las declaraciones de diversos testigos. No se aducen documentos, simplemente los testimonios de vecinos de Badajoz que recuerdan que en un momento de sus vidas alguien les habló de que la bisabuela del Doctor Salgado, llamada Ysabel Gonçalez, “era de generacion de Moros y esclaua, y estaua herrada en los braços, y en el rostro”. Luego nos vamos enterando de que a su hijo, el abuelo del Doctor, le llamaban Gonçalo Martin “el Moro”. Y de que era sabido en la ciudad que tanto el padre del Doctor, Juan Martín Ricobayo, como sus hijos, el Doctor Alonso Salgado, Juan Rodríguez y Sebastián Rodríguez, eran descendientes de la esclava mora. Ahora nos choca la diversidad de apellidos entre hermanos y entre padres e hijos, pero recordemos que era frecuente en la época, tanto por capricho de los padres como por elección de los hijos.

Los once testigos son vecinos de Badajoz, de edad avanzada en general, y los que no han nacido en ella, llevan muchos años residiendo. Hay entre ellos gente de Iglesia: un Doctor Maestrescuela de la Catedral, de 40 años de edad, dos familiares del Santo Oficio de la Inquisición, de 55 y 70 años, y un clérigo Racionero, de 63; hay dos Regidores de la ciudad, de 37 y 54; un Labrador de 60; una mujer de 58 y tres vecinos de 76, 71 y 41 años de los cuales no se dice su ocupación. Quitando la mujer, que por un hermano era familia colateral de los “no limpios”, todos aducen, además de que era público y notorio que descendían de la Mora (“serugia por la ciudad”, llega a decir un testigo), que lo han oído hace muchos años (algunos cuando eran todavía niños) a determinadas personas, ya fallecidas, de las cuales están repetidamente citadas por testigos diferentes Juan Rodríguez de Mora, Juan Vázquez Pellejas, Hernando Becerra, Francisco Gonzalez Picaldo, Luis Vázquez Picaldo, Francisca de Hermosa, que vienen a ser así quienes más difundían a mediados del siglo XVI que había una antepasada mora en la familia, que tuvo un hijo y una hija con el Deán de la Catedral, Garcilasso de la Vega; la hija tuvo dos hijos y una hija con el Maestrescuela de la Catedral Iñigo López; de esta hija se enamoró Cristóbal de la Hermosa, contra la voluntad de su padre Gil de la Hermosa. Esta sería la genealogía del Doctor Salgado:

 

Isabel Gonçalez + Dean Garcilasso

//

Gonzalo Martin +x      Mencia Hernandez + Maestr. Iñigo Lopez     Gil H+x

//                                        //                                           //

Juan Martin + Maria Salgado   Mencia Herndz.+Cristóbal Hermosa   Fca.H

//                                                                    //

Alonso Rdgz Salgado, Sebastián Rdgz.,  Juan Rdgz.   Garcilasso

 

La familia se mueve inicialmente en terrenos artesanos: pintor, albañil, hornera, pero está empezando a ascender: dos hijos clérigos con pretensiones de notario y de canónigo.  El primer testigo en declarar, el Doctor don Francisco López de la Madriz, aporta un dato sorprendente: Sebastián Rodríguez, “para limpiarse de la macula” había pretendido el puesto de ¡Notario de la Inquisición!, pero la pretensión, hecha la correspondiente información, “no ha sido admitida por tal Notario, ni se le ha dado el oficio”. La decisión de Sebastián, al parecer, la tomó porque a su hermano, el Doctor Salgado, le había propuesto el canónigo Juan Morquecho como coadjutor de su Canonicato, pero que al enterarse de sus antecedentes familiares revocó la propuesta. Al canónigo Morquecho quizás le ocurrió lo que a algunos de los testigos, que declaran que tenían a la familia por cristianos viejos, hasta que alguien les dijo lo contrario.

A lo largo de las declaraciones de los demás testigos nos vamos enterando de algunas de las cotillerías que circulaban por la ciudad de Badajoz.

Así, el segundo testigo, Manuel Vázquez, familiar del Santo Oficio, dice que haría unos diez años, estando hablando con Juan Vázquez Pellejas le comentó que habían querido casar a una hermana suya con un hijo de Juan Martín Ricobayo, padre del Doctor Salgado, pero que les advirtió “que mirassen   lo que hazian … que el dicho Juan Martín era morisco”. Esta mácula vemos que podía deshacer una boda. Y que cuando Sebastián quiso ser Notario de la Inquisición, le dijo el Licenciado Juan Rodríguez de Mora “[¿]Para que pretenden esto los Ricobayo, si son Moriscos?”; y que hacía unos tres años, hablando con el Maestro Fray Bernardo de Zafra, de la orden de la Santísima Trinidad le dijo que le había dicho al propio Sebastián Rodríguez, “que para que se metia en cosas de la Inquisición, porque la falta que tenian los Garci Lassos sus parientes, essa tenian ellos”. Sigue el testigo contando otras dos bodas deshechas: “Oyò decir a Catalina Hernandez, viuda de Albitez, que de parte del dicho Juan Martin la auian tratado casamiento con vn hijo suyo //fol.2// para vna hija de la susodicha, y no auia querido porque tenia la dicha falta; y a Diego Sanchez, clerigo, cuñado del testigo, le oyò decir quando se tratò de casar a Juan Rodríguez Salgado [hermano del Doctor]con una sobrina de Andres Gomez, clerigo, le auia enviado a decir que no hiciese tal, porque no eran limpios”. Y añade: “que lo mismo ha oydo decir a otras muchas personas el dicho Juan Martin tiene la dicha raza de Morisco”.

El tercer testigo, Juan Doblado el viejo, labrador, nos da noticia de la esclava mora, que había sido comprada por una dignidad de la santa iglesia [catedral] con la que tuvo a Garci Lasso el viejo “Y después ha mas de quinze años, oyò dezir el testigo , q. Juan Martin, padre del dicho Doctor Salgado era pariente del dicho Garci Lasso por parte de la dicha muger, madre del dicho Garci Lasso, y que assi tenian la misma falta … y que tenian raza de Morisco, y que lo haoydo dezir después aca muchas vezes públicamente a muchas personas en corrillos; y particularmente a Luis Sanchez Picaldo, y a Morera, barbero, queviue en el campo de san Andres …. Y siempre auia tenido al dicho Juan Martin por christiano viejo limpio, hasta q. le dixeron el parentesco”.

El cuarto testigo, Alonso Hernandez Tardio, familiar del Santo Oficio, hacía unos dieciséis años, “ha oydo dezir, y se rugia //fol. 3v// por la ciudad, que el dicho Juan Martin Ricobayo, padre del dicho Doctor Salgado, tenia raza de morisco, aunq. …. hasta alli lo auia tenido por Christiano viejo limpio de toda raza”. Cita también la boda deshecha de Juan Rodríguez hijo de Juan Martín que contaba Juan Vázquez Pellejas, “porque Francisco Gonçalez Picaldo, primo hermano del dicho Juan Martin dezia, que el dicho Juan Martin tenia raza de Morisco, por parte de Gonzalo Martin su padre; y esta fama se ha publicado por la ciudad desde entonces acà”. Añade a continuación una escena campestre: el testigo y el Licenciado Porras, Abogado, habían acompañado al Licenciado Juan Rodríguez de Mora a una visita al ganado que tenía en su dehesa “y estando vna noche en vna casa que alli tenia el dicho Licenciado Mora, fueron alli las guardas de las bellotas, y se quexaron de Hernando de Figueroa vezino de la dicha ciudad, diziendo que el susodicho se comia y cogia la bellota, y haziamucho daño en la dehessa; y a esto dixo el Licenciado Mora: es Morisco, nieto de Mencia Hernandez la Morisca, hermana de Gonzalo Martin, padre de Juan Martin, que eran ambos hijos de Ysabel Gonçalez la Morisca del Dean, que era captiva suya, y herrada, [¿]nos ha de venir a coger la bellota?” De aquí nos enteramos de que la “dignidad de la santa iglesia”, cuyo nombre no se cita, era el Deán, y que además de comprar la esclava mora, la hizo madre de Gonzalo Martín y de Mencía Hernández, cuyos nietos respectivos fueron el Doctor Salgado y Hernando Figueroa.

El quinto testigo es una mujer, María Flores, hija de Francisco Flores //fol. 3v//, que testifica que hace unos cuarenta años había oído decir a su madre, Francisca de la Hermosa, que su hermano Cristóbal de Hermosa se había empeñado en casarse, contra la voluntad del padre, con una Mencía Hernández, hija de otra MencíaHernández, que estaba en casa del Maestrescuela de la Catedral Iñigo López, quien la preñó; esta primera Mencía Hernández era hermana de Gonzalo Martin, siendo el padre de ambos el Dean de la Catedral Garci Lasso, y la madre Isabel Gonçalez, la esclava mora, que “sus padres le auian echado muchas maldiciones al dicho Christoual de Hermosa”, y añade “q. auian hecho remedios para quitarle el hierro a la dicha Mencia Hernandez  y no se lo auian podido quitar”, y añade que era cosa pública y notoria, pero que por //fol. 4r// “por parte de su madre del dicho Doctor Salgado, no ha oydo dezir tenga defecto alguno”.

El sexto testigo, Juan Doblado el Moço, Regidor de la ciudad dijo que hacía dieciséis o diecisiete años , estando con su tía Isabel Martin, de setenta años, vieron pasar por la calle a un hijo de Juan Martín Ricobayo, Juan Rodríguez, hermano del Doctor Salgado, “que iua bien vestido y adereçado, y galan”, y la tía preguntó que quién era el mozo, y le dijeron que era el hijo de Juan Martín Ricobayo, albañil, y a las preguntas de la familia contestó “que no era limpio, y que tenia raza ylinea de Moro por parte de vna su bisabuela ….. esclaua Mora de un Maestrescuela, o dignidad de la Iglesia, y que se la auian traydo de Toledo, y que el dicho Juan Rodríguez tenia los ojos hermosos en que daba ayre a la dicha su bisabuela, la qual estuuo en casa del dicho prebendado algunos dias, y después de auer tenido vn hijo en ella la  auia casado”. Y añade que había oido decir hacía unos seis años a Francisco Sánchez Tufiño, medio Racionero de la Iglesia, comentando que el Doctor Salgado quería pedir que el Canónigo Morquecho le diera su Canonjía, dijo “que no lo podia ser en la dicha Santa Iglesia [catedral de Badajoz]…. por causa de auer sido su bisabuela  Mora, y que el la auia conocido, y visto q. estaua errada en los braços”. Y que era pública voz y fama, y se lo había oído decir a Manuel de Escalada y a Gonzalo Martel, “y lo ha oydo dezir en muchas partes, y corrillos públicamente”.

Septimo testigo, Alonso Roman Mendez, de setenta y seis años, quiere excusarse de prestar declaración. Conoció  a Gonzalo Martín y a su mujer, a su hijo Juan Martín Ricobayo y a los hijos de éste, y que “nunca los ha tenido, ni tiene por Christianos viejos limpios …. Por descendientes de vna Morisca que fue de vnMaestrescuela …. que  la dicha morisca tuuo dos hijas, la vna q. llamauan Mencia Hernandez, que viuio en la calle de S. Onofre, que fue hornera, y otra que casò cô vn hijo de Gil de Hermosa pintor”. El testigo cita a continuación lo que le comentó Manuel de Escalada y que probablemente por la coincidencia de las dos Mencía Hernandez, el testigo ofrece cierta confusión en sus declaraciones, dándolas como hermanas; luego recuerda que Manuel de Escalada le comentó sobre la pretensión de la Canonjía: “esta gente aquí a fuerça de braços quierê ser Canonigos”. Y recuerda que Hernando de Becerra había declarado en la información que los Ricobayos eran gente limpia, y cuando le echó en cara que él mismo le había dicho que descendían de una morisca, que vivía en su misma calle, Becerra le respondió: “Dezis la verdad, y no se me acordó, y teneis mucha memoria”. Y añade que estando hablando con Pedro Hernandez Voto, que había ido a notificar a Leonor Becerra hija de Hernando Becerra, la citación a su padre para el juicio, en “la esquina de las casas de la dicha doña Leonor”, Pedro Hernández dijo que él había estado presente en la discusión de Escalada y Becerra.

Testigo octavo, Manuel Escalada, de setenta y un años, dijo que hacía tiempo había declarado ante Francisco López de la Madriz y de un Notario y que se remitía a todo lo que entonces dijo, que no se acordaba bien, pero que sí habló con Hernando Becerra.

Testigo noveno, Don Gonzalo Martel de los Ríos, de cuarenta y un años, hace más de treinta años, siendo muchacho, oyó decir a Gabriel de Torres, natural de la Parra, pero criado en Badajoz, su ayo, que Juan Martin Ricobayo “tenia raza de Moro”. Y hace doce o trece años, lo ha oido decir públicamente, “en especial al Licenciado Juan Rodríguez de Mora, que fue letrado y Oydor en las Indias, y Alonso Hernâdez Tardio, y a dô Rodrigo Chaues, que fue Châtre en la dicha iglesia, y a otros de que no se acuerda, de que el dicho Juan Martin, padre del dicho Doctor Salgado, tenia raza de Moro”. Lo había oído decir  “desde que el testigo era de onze años”.

Décimo testigo, Diego de Alvarado de Tobar, Regidor de la ciudad, de cincuenta y cuatro años, tenía a la madre del Doctor por cristiana vieja, //fol. 6r// pero oyó decir, hacía más de quince años, a Juan de Chaves Mosquera, “tratando del linaje del dicho Juan Martin Ricobayo, que descendia de una Morisca”, y lo mismo oyó a Salvador Pérez, medio racionero de la iglesia, y a Alonso Hernández Tardío, y a Juan Rodríguez de Mora, que fue Regidor; que a Juan de Chaves “lo tenia por maldiziente”, pero a los demás “por buenos Christianos, y gente de verdad”.

El undécimo, y último testigo, Salvador Pérez, Clérigo, Racionero de la catedral, de 63 años, había tenido pleitos con Juan Martín Ricobayo, pero no por eso “dexarà de dezir la verdad”. Conocía a Juan Martín y a su mujer y al Doctor Salgado desde niño, “porq.  nacio y se crio cerca de la casa del testigo”. Nunca oyó decir nada sobre la limpieza de la familia porque nunca lo preguntó, “hasta que ha 15. años que desde entonces aca tiene al dicho Juan Martin … por gente no limpia, y descendiente de vna muger de nacion Mora llamada Isabel Gonçalez y herrada en el rostro, esclaua que fue del Dean Garcilasso” , con el que tuvo a Gonzalo Martín, albañil, padre de Juan Martín, y a “Mencia Hernandez, que fue hornera en la calle de S. Onofre … que estuuo casada con Juan de Llerena, natural de Zafra, del qual enuiudo, y siendo viuda entro a seruir de ama al Maestrescuela Yñigo Lopez; y estâdo en su seruicio, tuuo tres hijos,vno de los quales fue Mencia Hernandez, que caso ha harto con Christoual de Hermosa, hijo de Gil de Hermosa, y que por auerse casado con la dichaMencia Hernandez, el dicho su padre los echo de su casa. Y todo lo susodicho se lo dixo y conto ha mas de 14. años Francisco Gonçalez Picaldo … primo hermano del dicho Juan Martin Ricobayo”, al que todo eso se lo había dicho Francisca Hermosa, suegra de Baltasar de Torres, carpintero, “que era muger de mas de 80. años”. Francisca Hermosa le confirmó después al testigo todo lo que había dicho González Picaldo. Y le añadió que muerto el Maestrescuela, Cristóbal se fue, con su mujer, a casa de su suegra Mencía Hernandez “a las casas de la calle de S. Onofre, do antes tenia el horno”, y allí “criaron a Garcilasso siendo niño, que después fue pertiguero de la dicha yglesia”. Y que vio y conoció a Isabel González, la morisca, y a toda la familia porque ya tenía más de 85 años. “Y el testigo lo creyò por ser muy vieja, muy honrada, y auerle cauido en parte el sucesso”. Y también oyó decir a Alonso Hernández Tardio, y al licenciado Porras, “que se lo auian oydo dezir al Licenciado Mora, estando en Pesquerito, [la dehesa adonde había ido a ver el ganado] y en el estudio de su propia casa del Licenciado Porras lo mismo que dixo la dicha Francisca Hermosa, aunque no con tantas particularidades como ella”. Y que hacía dos años se encontró yendo al campo a  Francisco Gonzalez, y le preguntó si se acordaba que le había dicho que Juan Martín Ricobayo era moro, y le dijo que sí. Y el testigo le replicó “pues [¿]como en el negocio de Juan Morquecho, en la información que hizo de limpieza Juan Martin jurastes, q. era gente limpia? Y el dicho FranciscoGonçalez [Picaldo] se encogio los hombros y cabeça, y dixo, que lo quiso obonar, porque era su pariente”. Y desde entonces lo tiene “por hombre vasallo, y que con juramêto y sin el dize lo que se le antoja, y nunca mas le ha hablado”. El testigo también cuenta que hace unos tres años le dijo el Canónigo Morquecho que había escrito a un Secretario del Santo Oficio para saber si a Sebastián Rodríguez, hermano del Doctor Salgado, le había de dar la Notaría que pretendía, y le respondió en una carta “que ni eran para aca, ni para alla, que quiso decir que el Sebastián Rodríguez no era para ser notario de la Inquisición, ni su hermano el Doctor Salgado, que es el que pretende ser Canonigo, para canonigo en san Juan [la catedral de Badajoz], por no ser limpios”. Morquecho leyó la carta a muchas personas, y la Inquisición de Llerena hizo información de Sebastián y no le dieron la notaría. Añade que  también oyó decir a Francisco Sánchez Tufiño, clérigo, Racionero de la catedral, que Catalina Hernández, madre del doctor Albitez, quiso casar a una hija con Juan Rodríguez, hermano del Doctor Salgado, y que la desengañó, “diziendo que no era limpio”. Y a Andrés Gómez, Racionero y Secretario de la catedral, le oyó decir que le habían pedido vna sobrina para casarla con el dicho Juan Rodríguez, y no quiso por la misma razon, de que no eran limpios, y que mientras el viviesse, no se auia de hazer”. Pero de la madre del Doctor Salgado “no sabe, ni ha oido decir tenga falta de limpieza”.

Con lo que antecede, creo que queda claro lo angustiosa que socialmente podía ser su situación para una familia “no limpia” en una ciudad pequeña: imposibilidad de matrimonios deseados y rechazo de puestos de trabajo. Aunque en el caso del Deán y del Maestrescuela no parece que tuvieran muchos escrúpulos para irse a la cama. Y es de destacar la valiente postura de Cristóbal de Hermosa casándose, contra las advertencias de la familia, con Mencia Hernández, la nieta de la esclava morisca, y la osadía de pretender los dos hermanos ser notario de la Inquisición, uno, y canónigo de la catedral, otro.

 

 

 

NOTA

Como apéndice damos las fotografías del documento amablemente cedidas por el Patrimonio Nacional, advirtiendo que está totalmente prohibida su reproducción sin permiso del Patrimonio.

 

 



[1] Fernando de Añasco, vecino de Sevilla, tiene que defenderse contra sus enemigos, que “o por la enemistad que le tienen, o por engañarse o ignorar el hecho deste negocio, han querido imputar defeto que no tiene”: Real Biblioteca de Palacio, II/2342, fol. 196r-201v.

[2] La Realidad Histórica de España, México, 1954; 2ª ed. Madrid, 1971. Se podría añadir que a su vez los judíos españoles fueron influidos por la altivez típica del hidalgo castellano: el judaizante Miguel de Barrios en su Historia Universal Judaica dice de los judíos que “tienen tal altivez, que ni el mas pobre se abate a servir al más rico por presumir de tan noble como él”, véase F. Díaz Esteban “La fidelidad de los judíos a los reyes en la Historia Universal Judaica de Miguel de Barrios”, en J. Targarona y A. Sáenz-Badillos (editores), JewishStudies in the Turn of the Twentieth Century, Leyden, Brill, 1999, p. 498-503, 500.

[3] “… ellos [los judíos] son de la mas alta y noble descendencia en el mundo …. los príncipes y sus nobles [no judíos] inferiores en sangre y calidad,  no comparables a Abraham y David …”  Cfr. F. Díaz Esteban, “La Apología por la Noble nación de los judíos, de Eduardo Nicholas (1649)”,  Sefarad, 59,2 (1999) 251-262.

[4] Es la conocida Sentencia de Pedro Sarmiento. Citamos por la copia del manuscrito de la Real Biblioteca de Palacio II/1940, fol. 41r-43v.

[5] Los primitivos cristianos habían sido antes judíos, se solía argumentar, para oponerse a los Estatutos. Cfr. Elvira Pérez Ferrero, El Tratado de Uceda contra los estatutos de limpieza de sangre, Madrid, Aben Ezra, 2000.

[6] Discvrso en favor del santo y loable Estatuto de Limpieza. Por el Maestro Bartolome Ximenez Paton, Notario del Santo Oficio y Correo Mayor de Villanueua de los Infantes,Granada, Andres S. Palomino, 1638, 7 folios. Copio del ejemplar de la Real Biblioteca de Palacio, I.D./128 (1).

[7] Utilizo la erudita edición El Tizón de la Nobleza de España. Por el Cardenal Francisco de Mendoza y Bobadilla, Obispo de Burgos. Introducción, Versión Paleográfica y Notas: Armando Mauricio Escobar Olmedo. Prólogo: Fredo Arias de la Canal. México, Frente de Afirmación Hispanista, A. C., 1999.

[8] A partir del siglo XIII la barraganía era habitual entre los clérigos: Jaime Colomina Torner, “El transfondo religioso de <La Celestina>”, Toletvm, Bol. RABAyCH de Toledo, 42,1 (2000) 43-66, esp. 58-59.

[9] En la Biblioteca Nacional de Madrid existen cinco copias manuscritas. Aquí seguimos la del MS. 10798.

[10] Rodrigo Dosma Delgado, Discvrsos Patrios de la Real Ciudad de Badajoz, Madrid, MDCI, fol. 55v. BNM R/6653. Se hizo una reedición en Badajoz en 1870 con eruditas notas de Vicente Barrantes. Diego Suárez de Figueroa utilizó los datos de Dosma a los que hizo añadidos, y repite la noticia de la conversión de la última familia mora: Historia de la Ciudad de Badajoz extractada de los escritos del Doctor —. Impresa por primera vez el año 1727. Reedición de la impresa en 1916. Badajoz, Asociación Amigos de Badajoz. 2005.

[11] Según nos informa María Luisa López-Vidriero en el excelente Catálogo de la Real Biblioteca. Tomo XIII. Alegaciones en Derecho del Conde de Gondomar Madrid, Patrimonio Nacional, 2002, y Tomo XIII. Papeles varios del Conde de Gondomar. Derecho, Patrimonio Nacional, 2004, a los documentos del Conde de Gondomar llevados al Palacio Real se unieron en 1806 por orden de Carlos IV los documentos del Ministerio de Justicia, entre los cuales estaría el de la Catedral de Badajoz que nos ocupa, signatura XIV/3001(5). Todos se mezclaron y catalogaron como de Gondomar.

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Fernando Díaz Esteban.

RESUMEN: 1-Breve historia del Puente. 2-Inquietudes por su ruina. 3-La intervención de la Academia de la Historia. 4-El informe periodístico de su reinauguración: ambiente social y literario.

La Real Academia de Ingeniería ha acordado celebrar cada año un homenaje a las obras notables de ingeniería existentes en España. La primera elegida ha sido una que tenemos en Extremadura: el Puente de Alcántara. El 24 de Abril de este año de 2006 se celebró el citado homenaje en Alcántara, al cual fui invitado para que hablara del contexto histórico del Puente. He quedado muy agradecido a la Real Academia de Ingeniería por el honor que me hizo y porque también me brindó la ocasión de volver a Extremadura.

Quisiera ahora mostrar la intervención decisiva que tuvo la Academia de la Historia en la restauración del puente y del templecillo anejo, así como, a través de un relato periodístico, la alegría y expectativas que produjo su inauguración el 4 de Febrero de 1860.

1-Breve historia del Puente

El Puente de Alcántara[1] está situado algo a trasmano de las grandes vías de la Antigüedad. La justificación de obra tan monumental estaba basada en la densidad de la población que vivía por esta zona, entre el Tajo y el Duero[2], población constituida por tribus lusitanas, que costearon su construcción y que dejaron escritos sus nombres en cuatro lápidas, perdidas, aunque una pudo ser reconstruida cuando todavía era legible. El Puente se terminó cuando Trajano era emperador y a él fue dedicado el año 106 d. C. en dos lápidas puestas en el Arco de Triunfo levantado en medio del Puente. El constructor Cayo Julio Lacer una vez terminado el puente edificó en la explanada de la entrada un pequeño Templo a los dioses como señal de piedad y de acción de gracias. Una lápida sepulcral nos dice que sus cenizas fueron enterradas allí. Durante la Reconquista, los musulmanes destruyeron uno de sus arcos para impedir el paso de los cristianos, y así quedó hasta que en 1534 Carlos V mandó su reconstrucción y pavimentarlo de nuevo, acontecimiento recordado en tres lápidas con su nombre, colocadas en el lugar donde estuvieron las perdidas de las tribus lusitanas, y un escudo con el águila imperial. Antonio Ponz en su Viage de España nos recuerda que además del Arco de Triunfo en su centro, el puente tenía sendas torres en cada extremo, que fueron derribadas por orden de los Reyes Católicos y ya no se volvieron a reconstruir[3]. Durante la guerra de la separación de Portugal, en 1648, uno de los arcos y el pavimento quedaron muy dañados[4]. En 1707 la guerra de Sucesión volvió a dañar un arco. Durante la guerra de la Independencia contra Napoleón, un arco fue volado en 1810 para evitar el paso de las tropas francesas; se sustituyó en 1819 con unas vigas de madera que en 1836 se quemaron para que no pudieran pasar las tropas carlistas del general Gómez. Y así quedó[5] hasta que en 1852 se inicio su arreglo, que se suspendió al año siguiente al caerse la cimbria de madera para el arreglo del arco roto.

2-Inquietudes por su ruina

El estado ruinoso del Puente aconsejó desmontar el Arco de Triunfo. Su despiece produce preocupaciones y en cierto modo es el inicio de su final reconstrucción. Las autoridades locales y los amantes de los antiguos monumentos empiezan a gestionar su posible reconstrucción, que arranca con un “chivatazo” oficial a la Real Academia de la Historia: el 22 de Mayo de 1858 el Director de la Real Academia de la Historia recibe un escrito de D. José de Madrazo y de D. Eduardo de Mier, Vicepresidente interino y secretario de la Comisión de Monumentos respectivamente, donde se dice:

La Comisión Central de Monumentos históricos y artísticos ha sabido extra oficialmente que se ha derribado el arco de triunfo del puente de Alcántara, del tiempo de Trajano, y como en él se encuentran algunas inscripciones que indican la época de su fundación y otras circunstancias históricas, se ha creído obligado a ponerlo en conocimiento de V.E. segura de que empleará todos los esfuerzos para salvar de esta ruina los restos de dicho monumento, ya que no sea posible su reconstrucción tal como antes de encontraba” [CHCC/9/7948/4 (2)[6].

Ante esta noticia, la Academia de la Historia reacciona inmediatamente y pocos días después, el 28 de Mayo de 1858, la Academia se reúne y decide enviar:

una sentida exposición al Gobierno de S. M. pidiendo que se conserven los restos que puedan salvarse y escríbase a los SS. [Académicos] Correspondientes para que den las noticias que se puedan adquirir”.

En espera de esas noticias de los Correspondientes, el 2 de Junio de 1858 la Academia escribe oficialmente al Ministro de Fomento, diciendo, entre otras consideraciones:

Ha llegado a noticia de la Academia que se ha derribado el arco de triunfo levantado en el centro del grandioso puente de Alcántara, y en el cual había dos elegantes inscripciones latinas, una dedicando el puente al Emperador Trajano, y la otra, única que ya quedaba de cuatro que anteriormente habían habido, expresando los nombres de los pueblos del municipio lusitanos que habían contribuido con su dinero a la construcción de tan suntuoso monumento ….. A V.E. Suplica se digne comunicar las órdenes convenientes par que no se quiten del puente de Alcántara las inscripciones que en él había, y si ya se hubiesen arrancado se conserven con esmero en el punto que V.E. señale, tributando así este nuevo respeto a nuestros antiguos monumentos, y salvándolos” CHCC/9/7948/4 (3).

El Académico Correspondiente más idóneo era D. Luis Villanueva, que vivía en Barcarrota (Badajoz), y se le escribe el día 7 de Junio de 1858 pidiéndole que:

procure averiguar por todos los medios que su celo le dicte lo que haya de cierto en el particular, remitiendo al Cuerpo [a la Academia] las noticias que adquiera, a fin de reclamar lo que sea más conveniente para la conservación de tan precioso monumento o de las lápidas con inscripciones que se hayan salvado o que puedan recogerse” ibidem (4)

Mientras se recibía el informe pedido al Sr. Villanueva, el Director General de Instrucción Pública, D. Eugenio de Ochola comunica al Director de la Academia de la Historia con fecha de 25 de Junio de 1858 que ha escrito al Vicepresidente de la Comisión de Monumentos diciéndole:

considerando lo doloroso que sería no solamente la desaparición de un monumento honra del suelo Español, sino de las inscripciones latinas sobre él esculpidas, las cuales, según los partes del Ingeniero del Distrito se han desmontado cuidadosamente y guardado intactas con esmero, he dispuesto comisionar al arquitecto Don Agustín Felipe Peró para que constituyéndose sin demora en el lugar del mencionado derribo, manifieste terminantemente si el arco desmontado puede ser reconstruido sobre el mismo puente sin peligro para éste, o si convendría más trasladar las lápidas de las inscripciones para su perpetua conservación, al Museo Nacional o a la Academia de la Historia”. (5)

Fechado el 30 de Junio de 1858 se recibe por fin el informe del Sr. Villanueva desde Bancarrota enviado a D. Pedro Sabau, Secretario de la Academia. Es una detallada historia del puente, cuya terminación sitúa en el año 105 d. C., lamentando que no se cumpla la “la arrogante profecía de su artífice Cayo Julio Lacer (pontem perpetui mansurum in saecula mundi)” [el puente que perpetuamente permanecerá por los siglos del mundo]. Recuerda que los árabes destruyeron el último arco, repuesto luego de madera, que Carlos V lo reconstruyó y que “Fue el Maestro de esta reparación Martín López, natural de dicha Villa de Alcántara, y quedó tan bien egecutada que no se notaba diferencia alguna con la antigua fábrica. Recuerda también que en tiempos de Felipe IV los portugueses quisieron romper el segundo arco del puente sin conseguirlo, “pero estaba reservado al Mariscal francés Victor la principal cortadura, que mandó ejecutar para librarse del Egército Español y de las fuerzas inglesas que se iban acercando a Castello-Branco; tubo esta lugar el 10 de Junio de 1809, verificándose en el 5º arco entrando a la Villa, y aunque se habilitó después con maderas para el paso fueron también quemadas cuando el General Carlista Gómez invadió la Extremadura”. Villanueva difiere con los que posteriormente han hablado de este suceso, que atribuyen la voladura a las tropas inglesas para impedir el paso de las francesas. Da las medidas en pies del Puente e informa de que el arco de triunfo “llamado vulgarmente la Torre del Aguila por las que se hallan esculpidas en los escudos Imperiales [de Carlos V]” y que estaba “repetida en ambos lados del friso la dedicatoria al Emperador Trajano en dos tablas de mármol”. Copia el texto latino y añade que se perdieron las cuatro lápidas con los nombres de los pueblos lusitanos, “conservandose solo la copia de una que vio Antonio de Nebrija y han reproducido después otros anticuarios”, y Carlos V mandó poner en lugar de las tres perdidas otras en latín recordando su reconstrucción. En cuanto a la situación actual, Villanueva afirma que “Desde la última destrucción ha estado gestionando la Villa de Alcántara para su recomposición, y se an practicado de orden del Gobierno de S.M. varios reconocimientos aunque sin resultado,” y seguidamente da cuenta del inicio de las actividades del ingeniero D. Alejandro Millán, (que posteriormente mantuvo una estrecha relación con la Academia de la Historia, como veremos más adelante): “hasta que nombrado director de las obras para la navegación del Tajo y formación del arco de este puente … D. Alejandro Millán, y comprendiendo sin duda que nada conseguía con la recomposición del arco destruido si no daba a la obra la suficiente solidez y considerando que el arco de triunfo pesaba demasiado sobre los estribos principales del puente, acordó y llevó a cabo su destrucción”.

Villanueva se muestra crítico con esta decisión: “creo que esta resolución ha debido consultarse … si… era o no de imprescindible necesidad ……..; verdad es que las lápidas con sus escudos e inscripciones y hasta los sillares del arco, en su mayor parte, están depositados esperando órdenes del gobierno …. Carlos V no se atrevió más que a reparar la destruida obra de Trajano, arreglándose en un todo a su modelo, y nosotros destruimos lo antiguo…. no queda otro recurso para salvarlas de una completa destrucción que pedir la reconstrucción del arco”.

Villanueva llama la atención sobre la importancia del Templo en la explanada del Puente y el abandono del convento de San Benito en la villa: “Y ya que de gloriosos monumentos hablamos, no sería inútil decir que el templo dedicado por Lacer a los Dioses del Paganismo y que se halla a la entrada del puente, no menos que la casa de la Orden de Alcántara obra de nuestro célebre Herrera, de la pertenencia hoy del estado, se encuentran en un estado lamentable y progximas a convertirse en ruinas” (6).

El 5 de Julio de 1858 se remite al Sr. Villanueva un oficio comunicándole que “El Sr. Director ha visto con mucho aprecio el celo y eficacia con que V.S. ha correspondido a los deseos e indicaciones de nuestra Academia” (7).

La alusión al pequeño templo hecha por Villanueva será tenida en cuenta cuando una vez se esté terminando la reconstrucción del Puente, la Academia de la Historia suscite el interés por el Templo.

3-La intervención de la Academia de la Historia

Las gestiones preliminares de información y de solicitud al Gobierno de que se evite la ruina del monumental puente de Alcántara empezaron a dar resultados. Así, el 14 de Enero de 1859 D. Alejandro Millán, encargado por la Dirección General de Obras Públicas de llevar a cabo la completa reconstrucción del Puente de Alcántara, ya en marcha, remite para el Museo de la Academia de la Historia dos de las grapas que servían para fijar las hiladas en sentido horizontal, más la única grapa romana que quedaba de bronce en forma de dedo doblado que servía para fijar las lápidas en el Arco de Triunfo. Al mismo tiempo entrega las impresiones de algunas letras árabes esculpidas entre las letras de la inscripción de una de las lápidas de mármol del citado arco, que tuvo “ocasión de observar el distinguido Arquitecto Sr. D. Agustín Felipe Peró durante su permanencia en Alcántara” y que por hallarse fuera de la Corte no las puede entregar personalmente como era su deseo.

El ingeniero Millán además de escribir al Director de la Academia dando los detalles de las grapas y las letras árabes, hizo la entrega en persona, pues del mismo 14 de Enero, una acotación al margen del documento nos dice: “Oído con el mayor agrado [el escrito] así como las explicaciones que de palabra hizo el Sr. Millán, el cual asistió a la junta [de la Academia] con permiso del Sr. Director, y nombrose una Comisión que entienda en todo lo que el expresado Ingeniero quiera consultar”. Y a renglón seguido: “Asignó el Sr. Director para componer dicha comisión a los SS. Anticuario [Antonio Delgado], Pidal, Amador de los Ríos y Fernández Guerra”. (8).

De esta forma la Academia de la Historia intervenía oficialmente y activamente en los aspectos históricos, y aún estéticos, de la reconstrucción del Puente, pues la Comisión nombrada para entender del Puente fue consultada y emitió dictámenes, como se verá más adelante.

Pocos días después, el 21 de Enero de 1859, el Sr. Millán regala a la Academia una lámina del Puente de Alcántara, que la Academia agradece. (9).

Del 25 de Enero de 1859 se conserva el borrador de una comunicación enviada al Sr. Millán, en la que además de agradecerle las explicaciones sobre el estado actual del Puente y sobre el proyecto que tiene encomendado de su restauración, así como la entrega de las grapas y demás, se le informa que se han entregado al Gabinete de Antigüedades y la Biblioteca de la Academia. (10).

Estando ya cercana la terminación de la restauración del puente, el Sr. Millán consultó a la Academia de la Historia sobre los escudos y lápidas que había que poner en el Arco de Triunfo nuevamente levantado, por lo que el Director se dirige al Ministro de Fomento reconociendo que el escrito que se le había enviado el 2 de Junio de 1858 había sido atendido, y ahora se le solicita que se autorice al Sr. Millán a colocar un escudo que recuerde esta nueva reconstrucción. (11).

El 28 de Enero de 1859 el ingeniero Millán envía a la Academia dos dibujos: en el primero reproduce el estado exacto de las lápidas del Arco de Triunfo; en el segundo, el de las lápidas del Templo, y además, el ara de los sacrificios y la lápida sepulcral de Cayo Julio Lacer que había en el Templo. En un cuadernillo de ocho hojas explica que ambas “se encontraban poco ha empotradas en los muros de una casa particular de la villa de Alcántara perteneciente a los Sres. Barrantes” con cuyo consentimiento se extrajeron, limpiaron y quedaron depositadas en su casa, hasta que se resuelva su ulterior destino. Sigue informando que el ara se encuentra bastante mutilada, borrada la inscripción original, “y la inscripción latina que aparece bien marcada y legible no es la primitiva romana, sino la que restauró D. Pedro Barrantes Maldonado, según expresan los renglones de las molduras superiores. De las noticias que, particularmente, me han sido comunicadas por los actuales descendientes de dicho Sr. resulta, haberse llevado a cabo semejante restauración de letras en el año 1570, esculpiéndolas en la cara opuesta donde estaban las primitivas”. También se restauraron las inscripciones sobre el Templo “pues según consta en sus dos últimos renglones fue restaurada por el Gobernador D. Pedro Carvajal y Ulloa, caballero de la Orden militar de Alcántara”.

Pasa luego Millán a describir la situación del Templo, cerrado por un tosco muro de mampostería y arriba a la izquierda se eleva otro muro que sirvió para colgar una pequeña campana; la parte posterior y la cubierta están ocultas por un ruinoso parapeto. Se explican estas transformaciones porque después de la Reconquista el templo pagano pasó a ser ermita de San Julián; posteriormente se convirtió en fragua y ahora sirve de depósito de herramientas de las obras del puente, “conservándose así algo mejor que si estuviese abierto y completamente abandonado”. En su opinión debiera ser restaurado “de modo que deje despejadas sus cuatro fachadas, según ya está proyectado y aprobado por la Superioridad… Y colocando a la entrada del atrio una verja de hierro para impedir el paso del público y conservar limpio el interior”. Estas informaciones las dirige para que la Comisión de la Academia pueda emitir su dictamen sobre la manera más conveniente para restaurar el Templo. Y termina ofreciéndose a la Academia para lo que consideren de utilidad. Según anotación al margen, en su sesión del 4 de Febrero la Academia recibió el informe “con particular aprecio” y lo pasó a la Comisión del Puente. (12).

Los dibujos de Millán citados el 2 de Diciembre los pasó el Presidente de la Comisión y Anticuario, D. Antonio Delgado el 7 de Diciembre para ser vistos por D. Aureliano Fernández Guerra y ahora, 7 de Febrero de 1859 pasa los nuevos dibujos y el informe a la Comisión (13) nada más recibirlos del Secretario D. Pedro Sabau ese mismo día. (14). También ese mismo día 7 de Febrero se envía al Sr. Millán el acuse de recibo y agradecimiento por los dibujos e informe del 25 de Enero. (15).

El 28 de Marzo de 1859 la Academia de la Historia da las gracias al arquitecto Agustín Felipe Peró por la copia del informe que había enviado al Director General de Instrucción Pública sobre la reconstrucción del Arco de Triunfo, en cuyo informe dice que “sin peligro alguno, puede ser reconstruido sobre el mismo puente”, y que es factible hacerlo con “el mismo carácter de antigüedad que tenía al desmontarlo”. (16).

La Academia de la Historia se ocupó durante el mes de Mayo y Junio del texto para la lápida conmemorativa de la reconstrucción del puente. El 24 de Mayo se remite a los académicos el texto propuesto por la Comisión para que expongan su opinión (17) y se pide que el Sr. Fernández Guerra deje autorizados en Secretaría los apuntes o borradores (17) b]. Hay un borrador que comienza por “Elisabeth II. Pia. Felix. Aug. Mater. Patriae”, otro que propone “Elisabeth Borbonia Hispaniarum regina” y añade el texto de la lápida de los nombres de los pueblos lusitanos con una línea nueva: Elisabeth regina titulum et memoriam restituit” (18); otro texto de la Comisión para remitir a los Académicos es del 31 de Mayo de 1859: “Elisabeth. augusta. Hispaniarum. Regina // Norbensem. opus lusitanorum. pontem // iterum. bello. interruptum // vetustate. pene. prolapsum //restituit. utriuque. amplificavit . viam . latam . fecit . ad . carpetanos // M.DCCC.LIX”. Se da también los 21 nombres de los Académicos a los que se les ha remitido este texto (19). Al día siguiente, el 1 de Junio, el Secretario Sr. Sabau pide al escribiente Vicente que haga copias fieles porque “No valen las anteriores” y “se han de repartir mañana al mediodía” (20). La Junta para que en ella se apruebe el texto se convoca para el 3 de Junio de 1859 (21).

Nuevamente el ingeniero Millán escribe el 25 de Junio de 1859 al Director de la Academia comunicándole que ya está levantado de nuevo el Arco de Triunfo, y que “Al ejecutar la reedificación de la obra, se ha tenido el mayor cuidado de conservar sus primitivas formas y dimensiones así como la disposición y labra de los sillares con que estaba construida consiguiéndose de este modo no alterar el carácter arquitectónico que la imprimieron los romanos”. Solo falta colocar “las nuevas lápidas con las inscripciones que haya propuesto la Academia, esperando se sirva comunicármelas, para disponer enseguida su ejecución.”. Y solicita que para que le indiquen los errores que involuntariamente haya podido cometer en la parte monumental, “se sirva nombrar una comisión… terminados los trabajos… a fines del mes de Julio… vea si se han llenado o no los deseos”.

Como era habitual, el Secretario Sabau escribe una acotación al margen de esta solicitud: “Acadª del 29 de Junio de 1859. Se contestará con lo que manifieste el Sr. Fernz. Guerra, y quedó propuesto el Sr. Millán pª Correspondiente” (22).

Con la propuesta de Académico Correspondiente la Academia de la Historia agradecía la colaboración de D. Alejandro Millán a los deseos de reconstrucción y de fidelidad al original romano.

Esta propuesta de Correspondiente la tenía muy merecida, evidentemente, el ingeniero Millán. Por eso el 27 de Junio de 1859 se envía un oficio al Sr. Ministro de Fomento en el que además de agradecerle que hubiera tenido en cuenta la solicitud que le dirigió la Academia de la Historia el 2 de Junio de 1858 pidiendo la restauración del Puente de Alcántara, “y estando ya próxima a concluirse la indicada restauración” se propone que se autorice al Sr. Millán a 1º: colocar en la coronación del Arco de Triunfo un escudo de España a juego con el de Carlos V; 2º: una lápida manifestando los trabajos realizados por orden de S.M. la Reina Isabel II y otra con la relación de los pueblos lusitanos que costearon el puente en tiempos de Trajano; 3º: poner ambas inscripciones en los frontis del arco, la de los pueblos donde estaba, la de la Reina en lugar de la tercera, repetida, de Carlos V; y 4º, se sugiere que todo se sujete al estilo de la epigrafía romana. (23).

El 25 de Junio de 1859 se redacta el borrador de la contestación al escrito de Millán, aprobándolo y proponiéndole que el escudo de España se ponga en la coronación del Arco y las inscripciones en el interior bajo las impostas. (24). Se pone en limpio ese borrador el 27 de Junio y se añade el texto de “Isabel Borbonia…” y la lista de los pueblos lusitanos. (25).

El ingeniero Millán había pedido el día 25 de Junio a D. Aureliano Fernández Guerra que se le diera oficialmente el texto de las inscripciones y le dijera qué se hacía con la sobrante de Carlos V. (26).

Fernández Guerra además de miembro de la Comisión de Antigüedades para el Puente de Alcántara de la Real Academia de la Historia, ocupaba en aquel momento el cargo de Director General de Instrucción Pública. Esto le permite escribir el 12 de Agosto de 1859 al Director de la Academia informándole que le ha comunicado el Director de Obras Públicas que el Ministro de Fomento le ha dado cuenta de la Real Orden del 20 de Julio conseguida tras su visita a la Reina: “He dado cuenta a la Reina q. D. g. del expediente instruido con motivo de la demolición y reconstrucción del arco de triunfo sobre el puente monumental romano de Alcántara, así como de las comunicaciones del Ingeniero Gefe de la provincia de Cáceres D. Alejandro Millán participando haber dispuesto la ejecución de dicha obra según los deseos manifestados por la Real Academia de la Historia y que para su terminación solo falta colocar un escudo Real de España y dos lápidas con las inscripciones correspondientes. Enterada S.M. del expediente y comunicaciones de que queda hecho mérito, así como de las que se han pasado igualmente a esa Dirección general por la de Instrucción Pública incluyendo en una el informe… Agustín Felipe Peró y en otra un oficio de la Real Academia de la Historia pidiendo se autorice… colocar… un escudo Real de España… y dos lápidas… S.M. ha tenido a bien aprobar la decisión tomada por… D. Alejandro Millán… reconstruir en la forma que antes estaba el mencionado arco de triunfo… la colocación del escudo y lápidas… cuyo total gasto… asciende a reales de vellón ciento ochenta y un mil ochenta y seis, y noventa céntimos. De Real orden lo digo a V. E. para su inteligencia y a fin de que disponga se publiquen en la Gaceta las comunicaciones de la Real Academia de la Historia y demás documentos”. En la habitual acotación marginal del Secretario, la Academia se da por enterada con satisfacción el 2 de Septiembre de 1859. (27).

Las precedentes referencias a la “Gaceta de Madrid” se confirman con la publicación el 14 de Agosto de 1859 del informe y congratulación de la Real Academia de la Historia por la próxima terminación de las obras del Puente. (28).

El 7 de Septiembre se informa a Aureliano Fernández Guerra que la Dirección General de Instrucción Pública ha comunicado el 12 de Agosto al Director de la Academia la real orden referida anteriormente y que en junta del 2 de Septiembre se acordó su traslado a la Comisión. (29).

El 26 de Noviembre de 1859 el Director de la Academia escribe al Ministro de Fomento manifestando su satisfacción y aprovecha para interesarle por una de las inscripciones del Templo: “El tino y oportunidad con que el Gobierno de S. M. ha acudido a la reparación del célebre puente romano de Alcántara y la deferencia con que ha acogido las indicaciones de la Real Academia de la Historia respecto de las inscripciones y escudo que ostentará el antiguo arco de triunfo, empeñaron de nuevo a este Cuerpo literario a acudir a V.E. encareciéndole la necesidad de renovar la lápida que hubo en el dintel del sepulcro de Cayo Julio Lacer … con tal motivo ha acordado la Academia hacer presente a V.E. que… hoy no ofrece inconveniente alguno… sobreponer una tabla de mármol de Macael [Almería], donde se reproduzca el antiguo epigrama añadiendo una noticia de las reparaciones hechas en el siglo XVI y en el actual” (30).

El 29 de Noviembre de 1859 el Director General de Instrucción Pública D. Eugenio Moreno López escribe al Director d la Academia de la Historia informándole que ha recibido un oficio del 15 de Noviembre del Ingeniero Millán informándole que en el próximo mes de Diciembre quedarán colocadas en el Arco de Triunfo “las lápidas y escudo Real de España con las inscripciones propuestas por la Real Academia de la Historia en 27 de Junio último y aprobadas por Real Orden de 20 de Julio…. y haya manifestado el mencionado Ingeniero Jefe la conveniencia de que se invite a las Reales Academias de la Historia y de San Fernando, las cuales han intervenido con sus ilustrados informes en la resolución de algunos particulares … se sirvan nombrar una comisión que pase a reconocer … e informar si en la restauración … han quedado o no satisfechos los deseos de dichas corporaciones”.

En la habitual acotación al margen, el Secretario da cuenta de que en la junta del 2 de Diciembre la Academia quedó enterada con satisfacción y que se nombrase una comisión con los Académicos que pudieran asistir a la nueva inauguración del Puente. (31).

Resuelto el tema del puente y de su Arco de Triunfo, la Academia de la Historia había dedicado su atención a la restauración del Templo, para la cual se le habían hecho las siguientes preguntas sobre:

  1. la inscripción del friso;
  2. piedra de mármol o granito;
  3. carácter de las letras y mejora del texto de la dedicatoria del Templo;
  4. colocación de una verja de hierro;
  5. al no haberse encontrado las cenizas de Lacer, dónde se coloca la losa sepulcral y el ara guardadas en casa de los señores Barrantes y Moscoso;
  6. como hay otra losa sepulcral que no es redonda, sino rectangular, decidir cuál es la verdadera y cual la apócrifa;
  7. lo mismo con las dos inscripciones del ara; las restantes cuestiones, hasta 10, se han perdido pero se conservan las contestaciones. El cuestionario no lleva fecha ni autor, debiendo ser una copia de trabajo. Acompaña dos cuartillas con el borrador de las posibles contestaciones o dictámenes, conservados del 2º al 6º. (32).

Los demás borradores de dictámenes, si es que los hubo, no se han conservado.

La contestación a las anteriores preguntas sobre el Templo se resolvió en la sesión del 2 de Diciembre de 1859: se leyó el informe de la Comisión dando respuesta a las preguntas, por el que sabemos que fueron diez:

1º- La dedicatoria y versos que hizo entallar Lacer sobre el friso del templecillo “habían ya desaparecido por las injurias del tiempo en el siglo XVII … se picó la piedra, y una vez tersa su superficie se grabó en ella de nuevo el epigrama, cometiendo groseras faltas … disponiendo los renglones de manera muy diferente de la que tuvieron según tradición y datos no despreciables; y en fin habiendo mostrado la esperiencia que aquella repetición del epigrama, dispuesta por la familia de Barrantes Maldonado y mandada hacer de orden del gobernador de Alcántara D. Pedro de Carvajal Ulloa (que hoy se lee al pie de la inscripción) apenas ha durado dos siglos, a causa de la textura grosera y de fácil descomposición de la piedra, la Comisión no halla reparo en que otra vez se rebaje el frente del monolito que forma el friso o arquitrave, y estima que sobre él debe insertarse una tabla de mármol de Macael, donde se reproduzca … la dedicatoria, los antiguos versos latinos, y el recuerdo de la consagración del monumento, como así mismo la memoria de las restauraciones hechas ahora y en el imperio de Carlos V.

2º- La inscripción romana … con el carácter de letra que muestran las del tiempo de Trajano … disponiendo los renglones … en el primero y en letras grandes la dedicatoria al César, y los seis siguientes en carácter de letra menor …cada renglón comprenda un exámetro y un pentámetro; y el octav abrazará la memoria que hizo Lacer de su amigo Curio.

Al pie… en letra más pequeña una noticia de las restauraciones mandadas hacer por el gobernador Ulloa y ahora por S.M. la Reina.

Toca a la Comisión presentar dentro de breves días toda la leyenda que a su juicio ha de contener la tabla de mármol, procurando fijar la dicción más probable del Octavo verso del epigrama, que Morales no pudo leer, que el licenciado Juan Fernández Franco y el P. Enrique Flórez estamparon de un modo, y se puso de otro en la piedra por los Barrantes Maldonado,

3º- Antes…. conviene levantar un acta con asistencia del Ingeniero Gefe de la provincia, del Juez de primera instancia, del Prior de la Orden de Alcántara, del Gobernador militar de la plaza, Alcalde constitucional y demás personas y autoridades que parezca, en cuyo documento se exprese el estado en que se halla la actual inscripción, copiando las palabras y letras que aun se conserven y figurando las que estén unidas y enlazadas. En el mismo acto se sacará o se presentará si ya está sacada, una vista fotográfica de los vestigios de la inscripción que van a desaparecer, y además un vaciado de ellos en escayola … serán depositados en nuestra Real Academia.

En el acta referida se consignará además el estado del tempo, del ara y de la piedra sepulcral, especificando las alteraciones … hechas … desde el siglo XVII hasta hoy.

4º- Conviene cerrar al público el acceso del templo … con una verja de hierro en el intercolunio del atrio, imitando el gusto de los antiguos.

5º- En el interior del delubro … ha de colocarse el ara de los sacrificios delante de un pedestal nuevo que represente el que ya no existe y debió sostener la estatua de Trajano.

6º- La losa circular que cubrió las cenizas del arquitecto Lacer pudiera incrustarse en el nuevo pedestal … cubriría una pequeña urna cineraria, la cual con otras ya de individuos de la familia Lacer, ya de la de Curio debió estar colocada en alguna cornisa o repisa … a los costados del templo … haciendo juego con otra más al interior donde aparecerían los Penates y Dioses romuelos. Tal cornisa sería picada cuando se convirtió en ermita el delubro…

7º- El grupo de las cuatro calaveras colocadas hoy sobre el vértice del frontón principal debe pasarse al ápice del frente opuesto; conservando así este trozo de escultura de los siglos medios y no desfigurando la perspectiva principal del templo.

8º- Las lápidas rectangulares donde están reproducidas las inscripciones del ara de los sacrificios y del sepulcro de Lacer son copias nada apreciables del siglo XVII, hechas por ruda mano e inerudito entendimiento. La Comisión se abstiene de proponer la menor resolución acerca del destina que deba dárseles.

9º- Convendría que la Academia interpusiese sus respetos con los Sr. D. Rodrigo y D. Alejandro Barrantes excitando su celo y patriotismo y su amor por los preciosos monumentos históricos, quilatando con insignes testimonios por esta ilustre familia desde el siglo XVI; a fin de que cedan para su colocación en el templo tanto el ara de los sacrificios como la lápida sepulcral de Lacer; devolviendo al primitivo sitio que ocuparon estos restos venerables de la romana antigüedad.

10º- Por último sería acertado recomendar al Ministerio de Fomento la conveniencia de formar un albun de diferentes vistas fotográficas del puente … y del templo … y costosa reparación llevada a cabo por la munificencia de S.M. que tanto honra al presente siglo y que tan estimable le harán a los venideros …. la Dirección general de obras públicas … no se detendrá ante el pequeño gasto que pueden ocasionar las láminas….”

Firman el Dictamen Antonio Delgado, Pedro J. Pidal, José Amador de los Ríos y Aureliano Fernández Guerra.

La acostumbrada acotación al margen del mismo 2 de Diciembre de 1859 dice lacónicamente “Se aprueba el dictamen de la Comisión”. (33).

También en la misma sesión del 2 de Diciembre de 1859 se acusa recibo y agradece el envío por el Sr. Millán de fotografías del escudo que se va a colocar en el Arco de Triunfo a propuesta de la Real Academia de la Historia, e igualmente su informe de que “la escultura ha sido hábilmente ejecutada en mármol de Carrara de excelente calidad, por los acreditados artistas españoles Don Francisco y Don José Bellver y merecido los mayores elogios”. (34). Agradecimiento y acuse de recibo que se cursan el 8 de diciembre al Sr. Millán “Correspondiente de la Real Academia de la Historia”. (35).

Pocos días después, el 15 de Diciembre, la Comisión añade nuevos datos a su informe anterior: “Nuevas investigaciones ponen ya fuera de toda duda que la dedicatoria y epigrama del friso del templo erigido por Lacer habían sido borrados … en tiempos de Felipe IV … y por orden del Gobernador de Alcátara … D. Pedro Carvajal y Ulloa, proveedor general del ejército en Badajoz cuando la guerra con Portugal se picó el frente del arquitrabe del templo y en él se reprodujo la inscripción antigua. Hizose esto sin gusto literario, sin criterio, sin conocimiento de la sintaxis y ortografía latina y testifican el hecho los dos últimos renglones añadidos a la antigua: gobernante domino Petro Carvajal Ulloa Haec carmina proellis abrasa renovate fuere.

Ambrosio de Morales no pudiendo leer ya el octavo verso del epigrama, lo dejó en blanco.

Otras personas …. suplieron el verso de esta forma: Scilicet et superis munera sola litant, pero faltando a la gramática porque el régimen litare munera no es propio del siglo de Trajano. Así y todo … se estampó en muchos libros … sirvió de modelo a la persona que por los años de 1650, cuidó de hacer entallar de nuevo la inscripción en el frontis del templo.

Lo raro es que desde los tiempos de Felipe 2º corría de molde la verdadera lección del epigrama completo, habiendo tenido la suerte de copiarla exacta y escrupulosamente nuestro estudioso beneficiado Juan Fernández Franco en 1545 y muy poco después Valle sin otro error que leer quam en lugar de qui en el 5º verso, pues la piedra estaba ya maltratadísima.

La Comisión … va a restablecer el texto de la dedicatoria y del epigrama … de esta manera:

Imp. Nervae Trajano Caesari Aug. Germ. Dacio …

El primer renglón en letras grandes … Ninguna abreviatura sino las de preciso estilo y las que hicieron discurrir largamente a Resende y Morales. Carácter de letra propio del tiempo …

Este añadido al dictamen va firmado por J. A. de los Ríos, Antonio Delgado y Aureliano F. Guerra.

Al final el Secretario escribe: “Aprobado el dictamen que precede; comuníquese como de la Acdª. en oficio al Excmo. Sr. Ministro de Fomento”. (36).

El informe se envió al Ministro de Fomento el 19 de Diciembre y el Director General de Obras Públicas, José Francisco Uría, contesta afirmativamente al Director de la Academia el 7 de Enero de 1860: “se da orden con esta fecha al Ingeniero Gefe de la provincia de Cáceres, para que al redactar el presupuesto que se le mandó formar en diez de dicho mes [10 Diciembre 1859] por consecuencia de la anterior comunicación de V. E. de 26 de Noviembre, tenga presente cuanto se manifestó …”. Pero al mismo tiempo plantea la cuestión del pago de los gastos que se ocasionen: “no pudiendo menos de hacer presente a esa Real Academia, que si bien se reconoce la conveniencia de que se lleven a cabo las obras y operaciones a que se refiere del templo ….. parece que los gastos que le ocasionen deben satisfacerse por esa Real Academia de la Historia … y no por el ramo de obras públicas … que ya ha hecho cuanto ha estado de su parte….”.

En la acotación al margen, el Secretario escribe que la Academia agradece que el Ingeniero tenga presente los deseos de la Academia, pero “manifestando que esta siente no tener fondos con que coadyuvar al obgeto porq. la corta asignación que tiene está destinada especialmente a objetos marcados en el Presupuesto”. (37). Por eso el 25 de Enero de 1860 se escribe al Director de Obras Públicas en el sentido de agradecer que se acepte la propuesta de reconstrucción del Templo, pero que la Academia no tiene fondos. (38).

El Puente de Alcántara había sido reinaugurado solemnemente el 4 de Febrero, como veremos más adelante, pero la cuestión del pago de las obras del Templo no estaba resuelta todavía, hasta que intervino la Reina, según comunica el Director General de Obras Públicas al Director de la Academia de la Historia el 5 de Marzo de 1860: “La Reina (q. D. g.) conformándose con lo propuesto ha tenido a bien aprobar el presupuesto de 28.950 reales remitido por el Ingeniero … con los fondos generales del Estado”. (39). Y con la misma fecha en otro escrito igual añade que son “los fondos generales del Estado y con cargo al capitulo y artículo de obras públicas” . (42). Con el alivio que es de suponer, el 12 de Marzo la Academia comunica que ha recibido la notificación de que el pago será por cuenta de Obras Públicas. (43).

Relacionados también con el puente de Alcántara hay varios papeles muy posteriores en cuyo contenido se percibe una cierta desconfianza o rivalidad burocrática entre instituciones o personas que las dirigían.

Siete años después, en 1867, la Dirección General de Instrucción Pública y Antigüedades quiere recabar datos sobre el Puente y el Templo. La Academia de San Fernando parece algo renuente a darlos, por lo que el 17 de Julio de 1867 el Director General, D. Severo Catalina, busca el apoyo de la Academia de la Historia, comunicándole que se había pedido el 29 de Enero de 1867 a la Academia de las tres Nobles artes de San Fernando un informe sobre el Puente de Alcántara y había contestado el 6 de Marzo de 1867 “que no podía enviarlo por no existir en la provincia de Cáceres, a la cual dichos monumentos corresponden, Comisión de monumentos, pero como según comunicación del Gobernador de dicha provincia, fecha 10 del actual [10 de Julio de 1867] la mencionada Comisión de Monumentos está ya constituida, esta Dirección General ha acordado excitar el celo de V.S. a fin de que procure que se despache este asunto”.

En aquellos momentos se estaba de vacaciones y D. Pascual de Gayangos, en funciones de Director, acota al margen el 20 de Julio de 1867 un lacónico “Enterado”. (44).

D. Severo Catalina vuelve a escribir a la Academia el 13 de Noviembre recordando que el 17 de Julio había pedido información sobre el Puente y el Templo y aun no ha recibido contestación. La Academia en sesión del 16 de Noviembre de 1867 acuerda que informe la Comisión de Antigüedades. (45).

El 20 de Noviembre de 1867 se le da traslado del asunto a D. Aureliano F. Guerra. (46).

Al año siguiente se vuelve a repetir la petición de información sobre el Puente de Alcántara por el Director de Instrucción Pública, esta vez D. Carlos B. Coronado, con fecha 21 de Marzo de 1868. La Academia en sesión de 29 de Marzo de 1868 se limita a un “Recuérdese a la Comisión de Antigüedades”. (47).

Por fin, con las firmas de J. Amador de los Ríos, Aureliano F. Guerra, (ilegible), Pedro de Madariaga y de Manuel Olivares, la Comisión remite su informe, redactado con un estilo algo desabrido y como molesto, señalando los datos que la propia Dirección General debería tener o conocer. Comienza recordando que el 17 de Julio la propia Dirección de Instrucción Publica había informado a la Academia de la Historia de la petición que había hecho a la de San Fernando de que informara sobre el Puente y Templo, y ahora lo pide a la Academia e la Historia. Se le puede remitir un ejemplar del acta de la reunión del 1 de Julio de 1860 de la Academia de la Historia con la Noticia de cuanto ha hecho la Academia a favor del monumento, secundada por el Ingeniero D. Alejandro Millán; en la Gaceta de 14 de Agosto de 1859 y el Boletín Oficial del Ministerio de Fomento del 25 de Agosto:

se dio cuenta de cuanto el Gobierno y la Academia habían hecho para la más acertada reparación del templo y del puente, y que la misma Dirección en 7 de Setiembre del propio año nos trasladó la Real Orden comunicada el 20 de Julio a la Dirección general de Obras públicas aprobando cuanto había propuesto la Academia.

La Comisión no tiene noticia de más particulares, sino de haberse cumplido en todas sus partes por el Ingeniero Millán lo que S.M. dispuso depositándose en el Museo de nuestra Academia calcos en yeso de las inscripciones inutilizadas y excelentes fotografías en gran tamaño …. que hacen formar la más completa idea del tino y acierto con que se llevó a cabo la feliz restauración del monumento.”

Termina el informe con un dato bibliográfico interesante:

nuestro docto correspondiente D. Emilio Hübner, profesor de la Universidad de Berlín, publicó en los Anales del Instituto de correspondencias arqueológicas de Roma en 1863 un importante y erudito estudio histórico sobre el puente de Alcántara.

Es cuanto la Comisión puede informar a la Academia.”.

Al margen se anota en la sesión del 27 de Marzo de 1868: “Aprobado; comuníquese al Gobierno”. (48).

Se remite ese informe de la Comisión el 6 de Abril al Director de Instrucción Pública. (49).

De esta forma, la Academia de la Historia mostraba su participación activa mediante solicitudes a las Autoridades para despertar el interés oficial por la reconstrucción del Puente, primero, y del Templo después, y conseguida ambas ejerció una colaboración eficaz con iniciativas de propuestas de restauración de lápidas y la insistencia en que se respetara el estilo romano original.

4-Un informe periodístico de su reinauguración: ambiente social y literario

El 4 de Febrero de 1860 se inauguró oficial y solemnemente la reconstrucción del Puente de Alcántara. La Iglesia bendijo la obra, las Autoridades declararon abierto el paso por ambos lados del puente, se celebró un gran banquete, hubo profusión de discursos y recitación de poesías alusivas al acontecimiento, y se terminó con un baile de sociedad.

A la alegría por ver de nuevo entero el puente romano, se añadió la noticia de que las tropas españolas habían entrado victoriosas en Tetuán, y en los discursos se hacen alusiones patrióticas a los éxitos del ejército español. También, como igualmente se había manifestado en la correspondencia de la Academia de la Historia y las Autoridades, hay un sentimiento de orgullo por haber hecho la reconstrucción, acallando así las posibles críticas del extranjero a la desidia española.

Juan Miguel Sánchez de la Campa es el cronista oficial del acto de inauguración, brillantemente descrito en un folleto de 32 páginas con el título de SOLEMNE INAUGURACION del PUENTE MONUMENTAL DE ALCÁNTARA VERIFICADA EL DIA 4 DE FEBRERO DE 1860. El folleto se imprimió en Cáceres dos días después, el 6 de Febrero, en la imprenta de Nicolás M. Jiménez.

Sánchez de la Campa anota el bullicio de la Villa de Alcántara con la llegada de tantos forasteros y curiosos venidos a la inauguración, acto “que encarna en cierto modo la regeneración de un pueblo …. villa y plaza fronteriza, un día de gran importancia política y militar y cuya brillante armadura hoy se halla reducida a una descarnada y ruinosa muralla, que de nada sirve

Muestra su alegre asombro por la obra bien hecha:

Nosotros habíamos visto poner la primera cimbra del arco que destruyeron ejércitos que no eran españoles; …. a la obra marchar … a través de obstáculos de muchos géneros; habíamos visto el arco triunfal de Trajano, desnivelados sus pilares, …. el templo que Cayo Lacer erigiera …. oscurecido entre escombros, malezas y trozos de tapias … y nos hallamos sorprendidos, con esa sorpresa grata que experimenta el que, al contemplar un objeto lo encuentra mil veces mejor de lo que esperaba … Presentose el Puente con toda la esbeltez, con toda la grandeza que le dio su autor; tan completo, tan entero como salió de sus manos ”.

El cronista da una relación de los asistentes al acto inaugural, todos al parecer de carácter regional, pues no estuvieron ni ministros, ni directores generales. Asistieron: el Gobernador de la provincia de Cáceres, D. Francisco Belmonte, acompañado del Conde de Adanero, vicepresidente del Consejo provincial, y del conde de Canilleros, individuo de la Junta de Agricultura; el marqués de Torreorgaz y el marqués de Camarena; D. Manuel Camacho, secretario del gobernador; los Sres. Juan María Varela, Tomás Leandro Lanuza; el Alcalde de Brozas; el Diputado provincial del partido, el Fiscal de la Audiencia, Juan Victoriano Galán, y otras muchas personas notables. Justificaron su ausencia D. Cipriano Montesinos, que siendo Director General de Obras Públicas fue el que orilló las dificultades y eligió al ingeniero Millán para ejecutar la obra; faltaron también los actuales Diputados a Cortes.

Sánchez de la Campa describe el público que asistía a los actos de la inauguración: la nobleza de cuna y de la ciencia; el capital honrosamente adquirido al lado del rico heredero; el labrador y el capitalista; el alto cargo y el que nunca quiso ser ni concejal de su pueblo. Y recoge la alusión que se hizo al obrero que se había distinguido por su trabajo: el señor Andrés López Ocariz. Luego, a la hora de los discursos, aparecen más personajes: el Cura de Cedillo, el Juez de primera instancia de Alcántara, Juan González Méndez, el Diputado del distrito, Casildo González, el Prior de Alcántara, Francisco Cárdenas Chacón; D. Pedro Claver y los poetas Luis Sergio Sánchez y Antonio Valiente.

Puede compararse esta relación de personalidades con la lista de los testigos firmantes del acta de final de la obra que proponía la Comisión de la Real Academia de la Historia el 2 de Diciembre de 1859.

Los actos públicos comenzaron la noche antes del día de la inauguración con una serenata al Gobernador a las once de la noche, “y entre otras piezas brillantemente ejecutadas, tuvimos el gusto de oír las bélicas armonías de un himno de África. La orquesta pasó luego a felicitar al señor Ingeniero D. Alejandro Millán, afortunado director de las obras del Puente.”. El día 4 de Febrero, a las nueve y media salió la comitiva de más de doscientas personas y se acercó a la iglesia del convento de San Benito, “magnífico monumento debido a Juan de Herrera, y única cosa que queda útil de tan notable como distinguido edificio

Invitados por el Prior de Alcántara acudieron 18 curas párrocos de diferentes pueblos a la misa que ofició el Arcipreste D. Rodrigo Barrantes; intervino una capilla de música y el sermón corrió a cargo del cura párroco de Cedillo. Terminó la misa a las doce y media y salió con la cruz alzada el clero y la numerosa comitiva presidida por el Gobernador y escoltada por la Guardia Civil. Ondeando la bandera nacional en lo alto del Arco de Triunfo, se recitaron las preces de la bendición y a continuación el Gobernador pronunció un discurso que hizo una breve historia del puente, recordando a la Reina Isabel II a quien se debía su reconstrucción y felicitando al Ingeniero D. Alejandro Millán, sin olvidar a los obreros que habían hecho realidad los pensamientos del Ingeniero; finalmente declaró, ya recibidas estas obras por el Inspector del distrito, abierto el tránsito al público. Se dieron vivas a la reina, al gobernador y al ingeniero y el Gobernador descorrió la cortina que cubría el escudo de España. Entonces se leyeron composiciones poéticas a alusivas al acto: un soneto del marqués de Torreorgaz y otro del cura de Cedillo con referencias a la obra del Ingeniero; luego se reconoció las obras y se visitó el antiguo Templo y el ara, volviendo luego la comitiva a la iglesia de San Benito donde se entonó un Te Deum.

A continuación se sirvió un espléndido refresco en el alojamiento del Gobernador, que dio las gracias a los asistentes. El marqués de Torreorgaz pronunció un discurso en el que dijo que la Villa de Alcántara ya no es la matrona dolorida, sino la joven esbelta “que orgullosa nos ostenta su restaurado puente …. Extemadura, señores, falta de comunicaciones, moría de plétora; de hoy mas el Tajo …. nos abre las puertas del Océano y nos da comunicación con el comercio del mundo”. El banquete oficial, a las siete y media de la noche, de cuarenta y cinco cubiertos, tenía en el centro de la mesa una maqueta del puente; había dibujos de los detalles de la obra en las paredes, con una gran fotografía del escudo con las armas reales; en un cuadro se exponía el detalle de las cuentas de lo que había costado la reparación, 2.081.037 reales con 32 céntimos en total.

Se hizo luego una abundante serie de brindis comenzando por el Gobernador, el Sr. Millán y el Sr. Sánchez de la Campa.

La esperanza en un futuro próspero, que campeaba en todas las intervenciones, se concretó en el brindis del marqués de Torreorgaz, que pidió una inversión del 80% de los bienes desamortizables para construir un camino férreo desde Talavera de la Reina a Lisboa que recorriera la provincia, “que devolviéndole la vida de que hoy carece, aumentaría sus producciones, fomentaría su agricultura y sería para ella manantial de incalculable riqueza” idea que atribuyó al Gobernador, quien contestó dando las gracias; otro brindis fue del joven ingeniero Clemente, que felicitó a sus jefes y al obrero López Ocariz.

Habló luego el Sr. D. Pedro Claver, también con esperanzas de un futuro mejor: “Sus enormes y ennegrecidas piedras nos revelan el orgullo romano, la sangre de los mártires, el triunfo de la religión cristiana, la profanación de los muslimes, las victorias de los Alfonsos, el indomable valor español contra el Capitán del siglo [Napoleón], y la brillante época que atravesamos”. Tras un recuerdo a la Reina, menciona a la Escuela de Ingenieros como agente de prosperidad: “¿No veis las vías telegráficas y férreas, canales y acueductos llevar a los pueblos la vida y la abundancia con la celeridad del rayo?¿No miráis ese Puente rehecho de sus seculares corrosiones…?”. Llevado de su entusiasmo, que es el entusiasmo del siglo XIX, no puede por menos de mencionar los triunfos que estaba obteniendo en África el ejército español y de dar las gracias al Altísimo.

Abrumado por los elogios recibidos, la emoción no dejó hablar al Sr. Millán, pero a él le dedicaron poesías el Juez de primera instancia y el Cura de Cedillo. Tras las poesías, nueva tanda de discursos: de D. Manuel Camacho, del Gobernador, del Prior de Alcántara, D. Francisco de Cárdenas y Chacón, contestado por el Gobernador rememorando las proezas de los Caballeros de Alcántara; finalmente el Diputado del distrito D. Casildo González brindó por su antiguo amigo el director del Instituto de Cáceres.

El banquete terminó a las once de la noche y a continuación hubo un baile con “encantadoras jóvenes con elegantes prendidos y brillantes de hermosura y juventud”.

El día siguiente, 5 de Febrero hubo corrida de novillos.

El folleto termina con una colección de poesías dedicadas al Puente de Alcántara, al Ingeniero Millán y al obrero Ocariz. Así como los discursos caben dentro de la retórica decimonónica, las poesías son discretas, con algún que otro acierto verdadero.

La lectura del folleto produce una sensación agridulce: por una parte, se nos muestra un momento en que España se está recuperando tras la guerra de la Independencia, en que hay energía para modernizarse y mirar a un futuro próspero; por la otra, nos produce el sentimiento de cómo esa energía fue mal encauzada por la clase política que nos llevó a la inestabilidad constitucional y al desastre colonial de 1898. Su lectura, sin embargo, nos deja la sensación de un momento vibrante de la historia de España y en Extremadura.


NOTAS:

[1] Una obra general bastante completa es la de Jesús Liz Guiral, El puente de Alcántara, arqueología e historia, Madrid, Fundación San Benito de Alcántara, 1988.

[2] La densidad de población y la abundancia de caminos y puentes ha sido puesta de manifiesto por Antonio Blanco Freijeiro, El Puente de Alcántara en su contexto histórico, Madrid, Real Academia de la Historia, 1977.

[3] Antonio Ponz, Viaje de España. En que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella, Madrid, Ibarra, 1784.

[4] María Cruz Villalón, “El puente de Alcántara en los siglos XVII y XVIII. Noticias sobre su estado y planteamiento de reconstrucción”, Norba-Arte, n. XXII-XIII (2003) 89-99.

[5] J. De Viu, Colección de Inscripciones y Antigüedades de Extremadura, Cáceres, Concha y Compañía, 1846, dedica muchas páginas al puente, las inscripciones y los pueblos de los alrededores, y ante su ruina, se duele: “así como está, repetimos, al paso que acusa la criminal indolencia de la Estremadura toda y del mismo Gobierno, que no procura conservar el edificio mas magnifico en su genero que posee la Europa ..” p. 122.

[6] Utilizo los documentos del legajo “Puente de Alcántara” del Archivo de la Real Academia de la Historia. Juan Celestino y Sebastián Celestino tienen un catálogo de dichos documentos informatizado: Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia. Extremadura. Catálogo e Índices. Madrid, RAH, 2000. Los documentos contenidos en el legajo que hemos manejado tienen la signatura general CHCC/7948/4/ y entre paréntesis el (número) del documento. Nosotros hemos señalado simplemente ese número poniéndolo entre [corchetes] y omitiendo todo lo anterior.

Oct 012005
 

Fernando Díaz Esteban.

Sumario:

  1. La situación general:
    1. La visión optimista de Méndez Silva:
      1. España,
      2. Extremadura,
      3. Análisis.
  2. La visión pesimista de los arbitristas.
  3. Conclusión.

Cervantes da algunas pinceladas, gozosas y tristes, de la sociedad que le rodea, pero ¿cómo era su España para otros? Me ha parecido oportuno dar aquí una panorámica de cómo en el siglo XVII la veían diversos y contrapuestos autores.

I. La situación general.

En los Coloquios Históricos de Extremadura de 2002[1] presenté la situación económica de Extremadura durante el siglo XVIII como de extrema gravedad, así como los esfuerzos del cacereño Don José de Carvajal y Lancastre, Ministro de Estado de Fernando VI para mejorarla. Después suyo, diversos jefes militares de la región escribirán sus informes para atajar el agravamiento de la pobreza y la despoblación, progresivo hasta inicios del siglo XIX, exponiendo la situación a los sucesivos reyes. Igualmente, ofrecí atisbos de que en el siglo XVII ya había comenzado la decadencia económica en Extremadura: recordemos el deterioro de la agricultura por la invasión de la maleza del monte en los campos sin cultivo, la pugna de los agricultores con los ganados trashumantes de la Mesta y el abandono de las dehesas reales.

1. La visión optimista de Méndez Silva

Sin embargo, en el siglo XVII se quiere dar la impresión de que España es un país próspero y cargado de noble historia. Puede servir de ejemplo el libro de Rodrigo Méndez Silva, Población General de España[2]. Impreso en tiempos de Felipe IV, tuvo una segunda edición durante el reinado de Carlos II.

a. España

Para dar lustre al linaje español mantiene la creencia general en la época[3] de que después del Diluvio España fue poblada por Tubal, nieto de Noe y considera un timbre de honor el cristianismo de los españoles: aquí predicaron Pedro, Pablo y Santiago[4]. En la parte del libro titulada Breve Descripción de España con algunas de las grandezas y excelencias de que goza, en su capítulo primero describe los 19 reinos y provincias, que son Castilla, León, Toledo, Extremadura[5], Bética (Córdoba, Jaén, Sevilla y Granada), Aragón, Portugal, Algarbe, Navarra, Valencia, Galicia, Murcia, Vizcaya, Alaba, Guipúzcoa y Cataluña.

Es una delicia leer las bendiciones de que según su autor gozaba nuestro país: Cielo templado, abundantíssima en todo genero de ganado, quesos, mantecas, carnes sabrosíssimas: carnero, puerco, cabrito, vaca, ternera, y abundancia de cereales: mucha cevada, centeno, mijo, y sobre todo trigo….

El vino, por otra parte, es una riqueza que se exporta a Europa y a América:

Vino con que se provee Flandes, Inglaterra, Alemania, Indias Occidentales… aguardiente.

Se hace la boca agua leyendo la relación de frutas y verduras de España:

aceite, miel, cera,…excelentísimas frutas, melones de Invierno y Verano, vbas, higos, passas, almendras, melocotones, dureznos traídos de Persia, albaricoques de Armenia, membrillos de Candia, avellanas de Nápoles, guindas, cerezas…. nueces, peras, camuesas, manzanas, castañas, piñones, amacenas, aceitunas, arroz…Ciruelas, granadas, alcaparras, sandías, naranjas… cidras de Media, toronjas, limones, limas agrias, dulces, con semillas, legumbres, y verduras importantes para regalo de la vida. Y además, hierbas y flores:

Plantas aromáticas, yerbas medicinales, narcisos, violetas, açucenas, claveles, jazmines, rosas, flores de gran fragancia y recreación, otras útiles a varios vsos, como barrilla y sosa, de que se haze javón y vidrio.

De los árboles y bosques se saca:

leña, carbon y maderaje para embarcaciones.

Los aficionados a la caza y pesca de hoy suspirarán leyendo la antigua abundancia:

Caça Real, y ordinaria, javalies, osos, ciervos, corços, conejos, liebres, aves domesticas, campesinas, gallinas, capones, gansos, francolines, perdices.

Ay tambien buitres, garças, aguilas, cisnes, avecillas de agradables colores y suave musica. Preciados animalitos, ginetas rodadas, y negras, ardillas, almizcleras, fuinas, martas, vicerras, torones, y nutrias cuyos pellejos son bien estimados. Muchos estanques y lagos de pesca, fuera de la que dan sus mares….solo en el Océano Cantábrico se hallan 125 especies de pescados sabrosísimos conficionando multitud de escaveche. Riéganla mas de 150 ríos principales, clarísimos y transparentes llenos de truchas, barbos, anguilas,… con 700 puentes. Famosísimas fuentes… baños…

No podía faltar en la relación los minerales apetecidos desde la antigüedad por otras naciones:

riquísima de todos minerales… minas de açogue, açufres, estaño, plomo, açavache, alumbres, cobre, copiosas salinas, hierro, azero, de que se provee gran parte del mvundo:

La industria exportadora de los paños, lanas y sedas, que como veremos tanto preocupaba a los arbitristas del siglo, se describe aquí en pleno apogeo:

lo mismo de finos paños y lanas… importando [valiendo]cada año las que salen en ser mas de dos millones de ducados de plata, mucha seda, cuyo origen se dize traxeron los Moros, que solo en Granada, Toledo, Valencia, Cordoba y Murcia da de comer ordinariamente a vn millon de personas con su trato [elaboración y venta]… de la qual se labra riquísimas telas, brocados, la mas bordados, tafeis, terciopelos, damascos, tafetanes, rasos, terciopelos, tirelas, espolines, gorgaranes, picotes, y otras artificiosas labores. Por el mismo modo finos lienzos, de lino, que coge. Produce cañamo, algodón, que vino de la India Oriental…

Sigue la relación de lo que podíamos considerar vegetales reelaborados, y a continuación las piedras preciosas:

esparto, açafran, açucar traído de Sicilia, pez, resina, trementina, bermellón, rubia, grana, multitud de piedras preciosas, agatas, turquesas, jacintos, diamantes, esmeraldas, rubis, amatistas, calcedonias, cornerinas, granates, coral, cristales [deroca], mármoles, alabastros, jaspes…

Y las artesanías industriales:

hazese vidrio, y papel que compite con el Veneciano: finísimos barros [para cerámica], polvora: infinitas cosas que necesitan mas dellas las Provincias de Europa que ella [España] de otras…

Sobre el aspecto de los pueblos y ciudades y del ánimo de sus habitantes dice:

Sus habitaciones son en general populosisimas, y amenas: los edificios hermosos, y ricos, las gentes dispuestas, valientes, esforçadas hasta los vltimos alientos, agiles, ingeniosas en todas Artes superiores artifices,… Cria velocísimos cavallos,… mulas, machos y otros brutos…

La población llega a los 9 millones de habitantes en 30.000 poblaciones que tributan 30.000.000 de ducados. Los Duques, Marqueses, Condes y Vizcondes tienen una renta de 7.000.000. La Iglesia tiene 120.000 templos, 80.000 pilas de bautismo, 9.080 conventos de religiosos, 3.000 de monjas y 17 Tribunales del Santo Oficio. Las 7 Órdenes Militares en sus 922 Encomiendas valen 1.393.598 ducados; hay 11 Arzobispos y 55 obispos.

Después de este elogio general de España, Méndez Silva pasa al detalle de cada uno de los 19 Reinos que ha enumerado al principio. Da una descripción general de cada uno y luego describe la producción y méritos históricos de sus ciudades importantes, acompañadas de una relación de las fuentes bibliográficas o archivísticas de donde ha sacado sus datos.

b. Extremadura

En la parte de Extremadura, seguiremos igualmente satisfechos: Estuvo poblada por los Vetones, “gente Española”. Tiene siete ciudades, tres catedrales, famosas villas y lugares y las Órdenes Militares de Santiago y Alcántara. Extremadura es de las ricas y fértiles Regiones de España. Cría tan buen ganado que Juan I de Castilla permitió que se vendiera el buey del Guadiana 20 maravedíes más caro. Produce abundantemente pan, vino, azeyte, frutas, caças, aves, todo genero de legumbre, y hortaliza, aunque es algo destemplada en el calor: Sus gentes hablan la lengua Castellana, son dadas a la agricultura, algo altivas, y jactanciosas; apacibles en amistad, belicosas, fuertes y robustas. Da las diversas etimologías de la palabra Extremadura y pasa a enumerar sus ciudades.

A cada ciudad, villa y lugar le atribuye un origen, bien sea remoto por los Vetones, o los griegos, o los romanos, bien por los moros o los reconquistadores cristianos; incluso indica si la fundación es de tiempos recientes. Especula con la etimología de sus nombres, cita las fechas de sus repoblamientos, los nombres y hazañas de sus hijos ilustres (con cierta coba para los poderosos contemporáneos), sus escudos de armas, fortificaciones y situación geográfica.

Ahora a nosotros solamente nos interesa lo que Méndez dice que producen, el número de habitantes, y las instituciones religiosas, siendo digno de observarse como en casi todos los pueblos hay más de un convento y, a veces, un hospital. El dato es interesante porque una de las razones que se aducirán por los arbitristas será el excesivo número de frailes y monjas, que no tributan y contribuyen al descenso de la población.

Extractamos a Méndez:

Ciudades:

Mérida produce “mucho pan, vino, ganados, frutas, hortalizas, caças, aves y pesca: habitada de diez mil vecinos, tiene 3 parroquias, 3 conventos de frailes, 3 de monjas, un Hospital, 7 ermitas, y tiene jurisdicción sobre 14 villas y 13 aldeas; eclesiásticamente pertenece al Prior del Real convento de San Marcos de León, de la orden de Santiago y en lo seglar al Rey. Su iglesia metropolitana pasó a Santiago de Compostela a petición de Alfonso VIII.

Badajoz es plaza fuerte, habiendo sido sus murallas reedificadas en 1641 y 1642. Tiene 8 puertas, jardines, huertas, recreaciones; es fértil de pan, vino, aceite, ganados, en ellos gran trato de lanas, sabrosos quesos, aves, caças, frutas agrias, y dulces, y pesca: habitada de 2.300 vezinos… tiene 3 parroquias, 5 conventos de frailes,, 7 de monjas, 3 hospitales, 10 ermitas; haziendo mercado franco Martes de semana… Tiene jurisdicción sobre 6 aldeas. Además de hablar sobre su origen romano y moro, informa que el obispado tiene 53 pilas bautismales que le dan de renta al obispo 18.000 ducados.

Plasencia también es una ciudad fortificada con siete puertas, tiene fuentes de agua saludable, veintidós calles principales y dos mil vecinos, siete parroquias, 4 conventos de frailes, cinco de monjas, 7 ermitas, 5 hospitales, 2 colegios, 37 cofradías. Y lo mismo que las anteriores, es abundante de pan, vino, hortalizas, aves, etc. Haze dos Ferias cada año, primera dia de San Andres, 30 de Noviembre, segunda por el Corpus, y mercado franco Martes de Semana … Tiene 101 pilas bautismales que rentan al obispo 40.000 ducados.

La Vera de PlasenciaDeleitable y delicioso Valle… es sitio no solo de los mas fértiles de España, sino de toda Europa… ayres tranquilos, zefiros blandos, suave calma, y salutiferos Astros, son congruentes motivos para colocar aquí celebrados campos Eliseos, significando “lugar de vida bien venturada, habitación de los Dioses, y descanso de varones justos. Comprende 17 poblaciones que habitan cinco mil vecinos, cubierto todo de… castaños, nogales, avellanos, guindales, mançanos perales, ciruelos, limones, naranjos, limas, higos, membrillos, melocotones, duraznos, albaricoques… melones, olivares, viñas, sembrados, linares, huertas, jardines, y prados, abastece la mayor parte destos Reynos… cristalinas fuentes, copiosos arroyos llenos de sabrosas truchas; pues solo en Garganta de Valverde se pescan cada año mas de 500 arrobas… Xaraiz… veinte mil arrobas de vino, y azeite, venticinco mil fanegas de castaña… cien libras de fina seda. Cuacos, Garganta la Olla y Solana aportan 14.000 arrobas de aceite, 50.000 de vino y 70.000 fanegas de castaña. Xarandilla, 50.000 arrobas de vino y 27.000 fanegas de castaña. El Valle de Plasencia, desde el Puerto de Tornavacas, hasta la Ciudad, adornado en ambas partes de altas sierras… plantadas de frutales, regadas de risueños arroyuelos… En las orillas del Jerte, seis lugares son fecundos de miel, cera y otras comodidades.

Coria, regada por el Alagón tiene pesca, huertas y jardines, pan, vino, caza, aves y frutas. Tiene 700 vecinos, 2 parroquias, 1 convento de frailes, otro de monjas, 2 hospitales y 3 ermitas. Ferias en San Pedro, en San Andrés y en la Cruz de Mayo; mercado el Jueves. Tiene 31 pilas bautismales que rentan 26.000 ducados.

TrujilloEn lo eminente de un collado, cuya cumbre ocupa, fuerte castillo sobre peñas, yaze la Ciudad de Truxillo, con gran cosecha de pan, muchos ganados, y dellos finíssima lana, aves, caças , frutas y hortalizas; habitada de 1200 vezinos, Caballeros, Mayorazgos, y gente Noble; divididos, en seis parroquias, quatro Conventos de Frayles, seis de Monjas. Goviernanla Corregidor y Regidores, con diez y siete lugares de jurisdicción que tienen 4.300 moradores: haziendo Feria cada año primer jueves, passado quinze de May, otra veinticinco de Iulio, dia del Patron Santiago. Son sus Armas, la Imagen de Nuestra Señora con el Niño Iesus en braços, sobre los muros entre dos torres, tomòlas quando se ganó de Moros… por averse aparecido favoreciendo a los Cristianos. Fundóla Iulio Cesar, años quarenta y ocho antes de nuestra Redención, nombrándola “Turris Iulia”… Sigue diversas consideraciones sobre erróneas interpretaciones sobre la fundación de Trujillo, la Reconquista de la ciudad y las repoblaciones en 1232 y 1531. Hace el elogio del linaje de los Vargas, de los Pizarro, descendientes del Capitán en Navarra Gonzalo Pizarro y de doña Ines Yupante, hermana de Atabalipa, y de Diego García de Paredes. Finalmente recuerda que hubo una Orden militar de Trujillo, anterior a la de Alcántara.

Jerez (Xerez) de los Caballeros, como todas, es abundante de bastimentos; a los mercados de Llerena y Escalona lleva más de 50.000 caballos. Tiene 1.400 vecinos, 4 parroquias, 3 conventos de frailes, 6 de monjas y 6 ermitas; seis fuentes y en su campaña 366 y 2 aldeas; se repobló con gente de Galicia y Valle del Xerques; antiguamente se llamó Jerez de Badajoz; lo de Caballeros le vino por los Templarios. Carlos V, según dice, la elevó a ciudad.

Llerena, fértil de pan, vino, caza, etc. sobre todo ganado. Tiene 1.600 vecinos, 2 parroquias, 3 conventos de frailes, 4 de monjas; mercado franco los los Martes,donde acude tanta cantidad de pescado, que provee a gran parte de Extremadura; tiene 19 villas; depende de la provincia de León, de la Orden de Santiago; tiene tribunal de la Inquisición, mudado en 1516 a Plasencia, pero poco después volvió a Llerena. Los Pérez Correa descienden del troyano Eneas. La elevó a ciudad Felipe IV en 1640.

Medellín, fértil de pan, vino etc. tiene 800 vecinos, 4 parroquias, 1 convento de frailes, 2 de monjas, 4 ermitas, un Hospital y casa de niñas huérfanas; 10 aldeas con 2.700 vecinos en total. Feria en la Pascua de flores y el 1 de Mayo. Fundación romana, cuna de Fernando Cortés de Monroy, Marqués del Valle de Guaxaca.

Villas:

Villa de Feria, tiene dilatadas dehesas y 400 vecinos, 1 parroquia. Origen celtibérico de los Vetones; de Seria pasó a Feria.

Villa de Alburquerque: fértil de pan, vino, pesca, etc.; ganados en dilatadas dehesas, labra finos paños que provee a diversas partes; tiene 2.000 vecinos, 2 parroquias, 1 convento de frailes, 1 de monjas.

Villa y Santuario de Guadalupe: tiene 600 vecinos, abundancia de pan, vino, etc., 25 fuentes; los Jerónimos son dueños de la villa. Hay una enfermería, un Hospital para peregrinos, botica que hace de costas cada año 9.000 ducados; dos Colegios, gastando al día 1.500 raciones y por año 12.000 fanegas de trigo, 20.000 arrobas de vino, 7.000 cabezas de ganado, fuera de terneras, cabritos, y aves. Las rentas pasan de 28.000 ducados; el culto cuesta 240 marcos. Feria el 8 de Septiembre frecuentada por mercaderes.

Villa de Miravel, fértil de pan, vino regalado, etc. Tiene 350 vecinos, 1 parroquia.

Villa de Béjar: en apacible valle de su sierra cubierta de nieve que provee a varias partes de Extremadura. Caño de agua fría para beber y otro caliente para baño. Tiene grandes bosques, caza, pan, etc. Tiene 700 vecinos, 3 parroquias, 1 convento de frailes, 2 de monjas; 22 aldeas con 2.800 moradores; se despobló y Alfonso IX de Castilla la volvió a poblar.

Villa de Cáceres (todavía no era ciudad). Con mucho pan, pesca, ganados con finísima lana. Tiene 2.000 vecinos, 4 parroquias, dos conventos de frailes, 5 de monjas, buen Hospital.

Villa de Segura, llamada de León; fértil de ganados, caza y algún pan. Tiene 480 vecinos, 1 parroquia, 1 convento de frailes, 1 de monjas.

Villa de Montijo, abundante de pan, vino, ganados, etc., tiene 700 vecinos, 1 parroquia, 4 ermitas.

Villa Nueva de Barcarrota, o del Fresno, tiene abundancia de pan, ganados, grandes pastos y 500 vecinos, 2 parroquias, 1 convento de frailes.

Villa de Alcántara: fértil de pan, vino, etc.; tiene 1200 vecinos, 2 parroquias, 2 conventos de frailes y 2 de monjas. La orden militar de San Julián del Pereiro, luego llamada de Alcántara, tiene 38 encomiendas que rentan 248.114 ducados.

Villa de Talaveruela: fértil de mucho pan, ganados, etc., tiene 300 vecinos y 1 parroquia.

Villa de Zalamea de la Serena, de la Orden de Alcántara. Fértil de frutos de todo género, pan, vino, miel, legumbres y en especial ganados mayores y menores. Tiene 700 vecinos, haviendo tenido pocos años ha casi 1200 casas; tiene jurisdicción sobre las aldeas del Valle y la Higuera; un convento de franciscanos con tres cátedras de Teología Moral, Artes y Gramática; 1 monasterio de monjas, 3 ermitas, 2 hospitales; abundantes restos arqueológicos.

Villa de Belvis: en tierra montuosa, cría mucho ganado de cerda; tiene 200 vecinos, 1 parroquia, 1 convento de frailes, 2 de monjas y 5 aldeas con 600 moradores.

Villa de Almaraz, tiene dehesas con ganado, 600 vecinos, 1 parroquia.

Villa de Monroy, en tierra quebrada, produce fruta; tiene 180 vecinos y 1 parroquia.

Villa de Orellana la Vieja, fértil de pan, pesca, cría de ganado por dilatados pastos y un bosque con conejos; tiene 260 vecinos.

Villa de Fuente de Cantos: abundante de pan, ganados por muchos pastos y dehesas; tiene 600 vecinos, 1 parroquia y 1 convento de frailes.

Villa Nueva de la Serena, abundante de pan, vino y ganados. Tiene 800 vecinos, 18 pueblos; pertenece a la Orden de Alcántara; se llamó antes Aldea Nueva y de los Frailes.

Villa de Belalcázar: para unos es de Andalucía, para otros de Extremadura; produce mucho pan y ganados; tiene 1000 vecinos; pertenece a la Orden de Alcántara.

Villa de Azuaga: de la Orden de Santiago; produce pesca y abundante pan y ganados. Tiene 850 vecinos, 1 parroquia y 1 convento de frailes.

Villa de Reyna, de la Orden de Santiago, es abundante de pan, vino y cría de ganados; tiene 80 vecinos.

Villa de Zafra. Produce pan, ganados y caza; tiene 200 vecinos, 1 parroquia colegial, 2 conventos de frailes, 5 de monjas. Feria el 24 de Junio, otra en Febrero y otra el 29 de Septiembre, día de San Miguel, con mercado franco los Jueves. Abundan los mercaderes, plateros y los demás, tantos que la nombran Sevilla la Chica.

Villa de Montánchez (Montanches), de la Orden de Santiago, lugar sano y de buenas aguas, fértil de pan, vino, frutas y ganados, particularmente de cerda, adoba la mejor cecina de España. Tiene 300 vecinos y 1 parroquia.

Villa de Garrovilla, abundante de pan y vinos; tiene 100 vecinos, 1 parroquia, 2 ermitas.

Villa de Almendralejo: fertilísima en toda Extremadura, pues coge 100.000 fanegas de trigo y cebada, de que provee a varias partes; tiene 900 vecinos, 1 parroquia, 1 convento de monjas y 11 ermitas.

Villa del Arroyo de San Serván: abunda de pan, cría de ganado y pesca; tiene 450 vecinos, 1 parroquia, 6 ermitas y 1 Hospital, y los lugarejos de Perales y Cobillana.

Villa de Don Álvaro: fértil de ganados, frutas y legumbres; tiene 100 vecinos, 1 parroquia y 2 ermitas. Los privilegios que concedió don Álvaro de Luna llevaron al lugar a algunos circunvecinos.

Villa de Valverde: abundante de pan y ganados; tiene 240 vecinos, 1 parroquia y 6 ermitas.

Villa de Alange (Alhange): encomienda de Santiago, coge mucho pan y ganados; tiene 150 vecinos.

Villa Gonzalo: fértil de pan, ganado y caza; tiene 150 vecinos, 1 parroquia, 1 buen Hospital.

Villa de Almoharin: deleitosa y apacible, abundosa de pan, vino, caza y ganado; tiene 500 vecinos, 1 parroquia y 5 ermitas.

Villa de Alcuescar: con buena cosecha de pan y ganados; tiene 400 vecinos, 1 parroquia y 5 ermitas.

Villa de Salvaleón: abundante de pan y ganados, tiene 350 vecinos; de la Orden de Alcántara.

Villa de Salvatierra. Abundante de pan y ganados; tiene 400 vecinos, 1 parroquia y 1 convento de frailes. Labra copiosamente preciados barros colorados y dorados, los mas dinos de España, excepto Estremoz, y San Felices. De la orden de Alcántara.

Villa de la Puebla de la Calzada (Calçada): toda huertas y arboledas, sitio muy agradable y ameno, fértil de pan, vino, frutas, ganados y caza; tiene 300 vecinos, 1 parroquia y 3 ermitas, en la Calçada que va de Merida à Lisboa.

Villa de Lobón: abundante de pan, vino, pesca, ganados, caza y frutas; tiene 200 vecinos, 1 parroquia, 1 convento de frailes, 3 ermitas y un buen Hospital.

Villa de Granadilla: produce algo de pan, vino, aceite, ganados y mucha caza; tiene 400 vecinos.

Villa Franca: abundante de pan, vino, aceite, ganados, caza, aves y frutas, tiene 700 vecinos, 1 parroquia, 1 convento de monjas y un buen Hospital.

Villa de Hornachos: con abundancia de pan, ganados y caza; tiene 300 vecinos, 1 parroquia y 1 convento de frailes. En tiempos de los moros fue opulentísima. (Méndez silencia aquí a los moriscos, expulsados en 1609).

Lugares:

Lugar de Navaes el mas sano sitio de Extremadura, llano, fertil de pan, y ganados; con cien vecinos, y vna Parroquia; se llama también “del Membrillo”.

Lugar de Cordobilla: abundante de pan y ganados; tiene 80 vecinos y 1 parroquia.

Lugar de Mirandilla: con abundancia de pan, vino y ganados; tiene 200 vecinos, 1 parroquia y 2 ermitas; hay un caño de agua que dicen es del tiempo de los romanos.

Lugar de Carmonita: con gran cosecha de pan, ganados; tiene 30 vecinos y 1 parroquia.

Lugar de Trujillanos (Truxillanos): fértil de pan, vino, caza y ganados; tiene 50 vecinos y 1 parroquia.

c. Análisis de la lectura de Méndez.

1- FábricasNo hay referencias a fábricas concretas en Extremadura, salvo alguna alusión a la elaboración de paños de lana en Alburquerque y seda en Plasencia. Sin embargo, sí se cita elogiosamente los cacharros de fino barro producidos en la villa de Salvatierra y la cecina de Montánchez.

2- ComercioNo teniendo puertos marítimos, la salida de sus productos y su comercialización se haría por el puerto de Sevilla, pero la actividad mercantil y artesana es resaltada en Zafra, “Sevilla la Chica”, y la abundancia de mercaderes en Guadalupe. Sobre la distribución a otras partes, se cita los frutos del Valle del Jerte, los pescados de Llerena, el trigo de Almendralejo, los caballos de Jerez de los Caballeros y la nieve de Béjar.

Las Ferias que celebran muchos lugares son señalados con el día, o los días de su celebración; no se olvida de la de San Miguel en Zafra. Por otra parte, en casi todos los lugares, bien el Martes, bien el Jueves es día de mercado franco.

3- La Agricultura y la GanaderíaAbunda el pan, es decir, el trigo, y las frutas y legumbres en casi todos los sitios. En ocasiones se menciona la abundancia de pastos y dehesas para el ganado ovino y vacuno; raramente se cita al cerdo.

Los grandes propietarios son las Órdenes de Alcántara y Santiago, y también la Iglesia; a veces se dice que tal o cual lugar fue vendido por el Rey, para paliar sus estrecheces económicas, a los Nobles, (o a sus mujeres, caso de Lobón), quienes fueron aumentando sus tierras durante el siglo XVII, en el que hay un resurgir de los grandes señoríos latifundistas, mientras que el Rey se va quedando sin tierra y sin rentas.

4- El EjércitoLa dispersión territorial del Imperio español forzaba a grandes gastos militares. Méndez da de efectivos militares 224.000 infantes y 87.290 caballos; de la Guarda de Castilla hay 19 compañías y las plazas de soldados son 70.000.

La guerra iniciada en 1640 por la sublevación del Duque de Braganza trajo a Extremadura, especialmente a Badajoz, una concentración de tropas mal mandadas y peor pagadas, que constituyeron una carga para la población. La soldadesca, al no recibir sus pagas, se convertía en partidas de ladrones ocasionales imposibles de disciplinar[6]. El Ejército propio parecía convertirse así en un ejército de ocupación que vivía sobre el terreno. No hay referencias en Méndez a este problema.

5- DespoblaciónLa emigración a América, las levas militares y la entrada en los conventos para asegurarse como frailes la comida y un relativo bienestar, eran una parte del descenso de la natalidad producido por la falta de esperanzas de los jóvenes de poder mantener a una familia. No parece, sin embargo, leyendo a Méndez, que hubiera este problema, salvo en el caso de Zalamea, donde Méndez reconoce el descenso de población, y de Hornachos, de la que dice que en tiempos de Moros era opulenta, pero no menciona a los abundantes Moriscos de Hornachos, expulsados en 1609.

6- Remesas de los emigrantes conquistadoresNo hay referencias a que los que se habían ido a América y allí habían triunfado enviaran algo de dinero, oro o joyas a sus familias, aunque es evidente que la construcción de palacios, como el de los Pizarro en Trujillo, daría trabajo a parte de la población; otras donaciones, como oro, plata y piedras preciosas para los altares de las iglesias no producían riqueza local.

II. La visión pesimista de los arbitristas.

La decadencia económica y la despoblación no eran una situación aislada de Extremadura, sino la general de toda España, que, por otra parte, alcanzaba la cima de su esplendor artístico y literario (el Siglo de Oro) en el momento en que su influencia política internacional -todavía muy importante durante otro siglo más- y su poderío económico comenzaban un largo período de decadencia.

En contraste con la descripción optimista de Méndez Silva, un anónimo manuscrito satírico[7] describe la buena situación de los extranjeros en España, el que seamos la burla de Inglaterra, Francia y Holanda; la carestía general y el afán de sinecuras, todo dentro de un panorama caótico. A esta dolida descripción satírica, debemos añadir también el pesimismo de los “arbitristas” de la época, que nos pintan un panorama económico y social que no puede ser más desolador.

La palabra “arbitrista”, persona que propone remedios (arbitrios), tiene añadido un significado peyorativo por lo extravagante o ilusorio de muchas de sus propuestas. Fueron numerosos y presentaban sus soluciones cuasi milagrosas en forma de “Memoriales” generalmente dirigidos al Rey de turno. El análisis de estos “memoriales” ha llevado a los historiadores de la economía a establecer que no todos eran dislates, sino que en algunos de ellos se puede ver un descubrimiento o un atisbo de principios económicos sensatos que los economistas posteriores han aprovechado o redescubierto, de modo que merecen que se les llame “economistas” y no “arbitristas”.

Traigamos algunos ejemplos de cómo veían la situación económica de España, y por ende, de Extremadura:

1- Prosperidad antigua perdida: Prácticamente en todos hay una nostalgia por el siglo XVI como una época de prosperidad general de España asociada además a un aumento de la población:

Miguel Caxa de Leruela en su Restauración de la antigua abundancia de España[8] en contraste con la situación presente dice: “El grave peso de los tributos, es efecto de la falta de ganados porque la despoblación de los lugares y el alcance de los contribuyentes, haze que pague diez los que pagan [les tocaría pagar] ciento, y estos diez no tienen hazienda como tenían cuando auia ganados. En 1650 Francisco Martínez de Mata presenta un Memorial[9] en el que dice “Hace 80 años vivían de la seda y de la lana 200.000 personas cada una, más las del lino, etc….Hierro y madera, etc. las llevaban de España las naciones por mejor calidad y ley…[ahora] no recibe rentas Hacienda [por este concepto] y se pierde el saber hacer bien las cosas…Había familias, tiendas, oficiales, aprendices de chapinerías, borciguenerías, cuellos, calças enteras de obra, jubeteros, zapateros de lazo, ballesteros, guadameciles, pasamanos, y otros cosas… los lugares se despueblan, quedan las hijas sin casar…

Se permitió la entrada de géneros extranjeros en España, y en 1632 se estableció la venta de la recaudación de los tributos; los recaudadores miraban por su provecho y exprimían a los comerciantes. Enrique Lepin, representante de los comerciantes extranjeros que residían en Sevilla, se queja de que, contrariamente a lo que sucede ahora, antes de 1632: “Subían los baxeles cargados de mercancías hasta las puertas [de Sevilla] y bolvían a baxar con las lanas, azeytes y demas frutos de la tierra… En 1629 Peñalosa Mondragón pone de manifiesto la despoblación de España “para que meior se aduierta las causas del despueblo[10]. En 1671 Pedro Díaz Márquez escribe un Memorial[11] en el que dice “Labrador, y ganadero que fui, y pobre de solemnidad que soi y natural y vezino de la Ciudad de Villena,” y que escribe por encargo de “la Iusticia y Regimiento de dicha Ciudad, viendo en la mucha pobreza en que se hallan sus vezinos, ocasionada de esteriles años, y de abundancia de tributos executados, y de la mayor miseria que esperan con no aver sembrado por falta de agua sus campos .Y pide al Rey una moratoria en los tributos: le haga gracia de perdonarle en todos sus debitos Reales retrasados de alcavalas, y de minorarles los corrientes”. Y aprovecha para recoger las ideas que había expuesto en otro Memorial suyo titulado Fábricas Reales con citas de los arbitristas anteriores sobre el exceso de cargas fiscales y de los recaudadores, las defraudaciones, la pérdida de valor de las monedas (por cierto, no menciona la falsificación de ellas en el Extranjero[12]) y el hecho de que el Patrimonio Real está empeñado; añade la antigua abundancia de la labranza, y de la caza y recalca, como otros tratadistas, el exceso de las pompas y lujos en los vestidos. La vena arbitrista le sale al proponer que se expulse a los Turcos de Constantinopla mediante soldados con una cruz en el pecho, lo que no viene a cuento pero que sí indica un rasgo de la mentalidad de la época.

2- Fábricas paradasLa riqueza general añorada se basaba en gran parte en las fábricas, especialmente de paños, que se extendían por Castilla. Las lanas de nuestras ovejas y las sedas aquí fabricadas eran de excelente calidad, daban de comer a productores, fabricantes y comerciantes; constituían además un capítulo importante de la exportación. Pero cuando se permitió a los extranjeros traer telas de menor calidad y por tanto más baratas, las fábricas propias se fueron cerrando y el dinero que con ellas se recibía dejó de afluir. También las fábricas de lino y cáñamo acabaron arruinándose. El oro y la plata que venían de América ya no eran suficientes para pagar los inmensos gastos de los ejércitos y virreyes españoles fuera de la península y además tampoco podían ya satisfacer la demanda interna de telas y lujos, que había ahora que importar.

Algunos de los “Memoriales” tratan de paliar la falta de recursos que llegan a la hacienda para pagar todos los gastos de la maquinaria del Estado: es el caso de Dramesa Arragoces que ya al comenzar el siglo XVII, en 1605, propone algunas soluciones a los gastos del ejército y la armada[13]; la penuria trae consigo la desprotección de nuestras costas, a lo que quiere poner remedio Murcia de la Llana[14]; el clero no pagaba impuestos y Murillo Jurado se atreve a proponer que se revise el status del Clero[15]. La situación económica es tan desesperada que hasta se propone (unos años antes de 1648) que se permita volver a los “hombres de negocios” de origen judío que habían huido de la Inquisición y se habían establecido fuera de España, para que traigan sus capitales, propuesta que no llegó a cuajar[16]. Por otra parte, estos conversos que judaizaban fuera, se convertían, en connivencia con los que se habían quedado, en espías de las entradas y salidas de barcos españoles y de sus cargamentos, con perjuicio para nuestro comercio.

3- Exportación-importaciónPrecisamente este capítulo de la falta de exportaciones y la abundancia de importaciones es uno de los puntos en que más insisten los arbitristas-economistas, que se preguntan por qué han cerrado las fábricas antaño boyantes. Martínez de Mera aduce a Damián de Olivares[17] quien afirmaba “de lo que hay en las tiendas, la mitad o más se ha fabricado fuera” y él añade “tierras yermas, ventas, cortijos, mesones, huertas, hornos, casas, tiendas, ciudades enteras empobrecidas o acabadas porque les pareció más barato o mejor lo extranjero… Cuando se fabricaba en España lo que en España se consumía había población y rentas reales”; se opone así explícitamente a Alcázar Arriaza[18], quien mantenía que la causa de la pobreza era la intolerable carga de los pechos y gabelas que había que pagar; Martínez de Mera le contradice, afirmando: “no es ese el verdadero punto sino la destrucción del comercio de las Artes [fábricas y artesanías] de la patria… Los oficios y los tratos es el principal sustento de la gente que consume lo que los labradores producen. Si faltan, todo se despuebla… [los extranjeros] se llevan ropa vieja, la remiendan y tiñen y la venden por nueva… Si se prohibieran los generos extranjeros vendrían a España a fabricarlos y quedaría en España el dinero que viene de las Indias”. A esto habría que añadir el contrabando. Ya finales del siglo XVII tanto el Gobernador de Cádiz, Francisco de Velasco, como el administrador general de las Rentas Reales, Pedro Núñez de Prado se quejan de la existencia de franceses que se dedican a meter de contrabando tejidos franceses traídos en barcos genoveses[19], que se envían a las Indias y “siendo los Generos que se embarcan para Yndias de Reynos estrangeros a de ir a ella el su torno que es la plata”.

4- DespoblaciónLa despoblación debía de resultar tan visible a ojos de todos, que es un punto en el que coinciden los “Memoriales”. A menos población, menos producción, menos comercio y menos recaudación de impuestos para la Real Hacienda. La expulsión de los Moriscos en 1609 fue considerada por algunos una de sus causas. Murcia de la Llana no llega a tomar partido sobre el asunto y se limita a decir “Otros dicen que la causa es la Expulsión de los Moriscos, porque con ella se arrancó la población, y fabrica de muchas Artes”, aunque para él es evidente que la causa ha sido la importación de géneros extranjeros de más bajo precio y calidad; incluso la impresión de libros españoles se hace fuera: “Y ay en esta Corte un Frances que solicita… para que le den los libros que se auian de imprimir en España, significándoles ser mejor y mas barato. Con lo qual se lleva gran suma de dineros a Leon [Lyon] de Francia, haziendo allá poderosos a los de este Arte, y acá acabando de destruir las familias que con esso viven”.

5- Desamparo de los viejos soldados: La relativa abundancia de memoriales de antiguos soldados y generales que se ven en la miseria y piden un socorro es una estampa más de la deprimente situación económica del momento[20].

III. Conclusión

Pensando en el “pan y cebolla” del labrador Sancho Panza, siempre hambriento, la austeridad con que come el hidalgo D. Quijote, y la abundancia de la mesa de los Duques que concedieron a Sancho la ínsula Barataria, podríamos concluir que el optimismo de Méndez y el pesimismo de los arbitristas reflejan dos realidades que coexistieron, pero a lo largo del siglo XVII acabó imponiéndose la pesimista.


NOTAS:

[1] Fernando Díaz Esteban “Miscelánea de documentos sobre Extremadura en la Real Biblioteca”, XXXI Coloquios Históricos de Extremadura, Trujillo 2002, Centro de Iniciativas y Turismo de Trujillo, 2003, pp. 163-177.

[2] Población General de España/ Sus trofeos, Blasones, / Y Conqvistas Heroicas. / Descripciones Agradables, Grandezas naturales, / Excelencias Gloriosas, / Y Svcessos Momorables. / Con Mvchas, Y Curiosas Noticias; / Flores cogidas en el estimable Iardin de la preciosa / antigüedad, / Reales Genealogías, y Catalogos de Dignidades/ Eclesiásticas, y Seglares / Por Rodrigo Mendez Sylva, Coronista Destos Reynos: / Añadida, y enmendada por el mismo en esta vltima impresión./ Dedicado al Señor D. Fernando Valenzvela, Cavallero/ del Orden de Santiago, &c/ Año [flor con Purísima]1675./ Con Privilegio/ En Madrid, Por Roque Rico de Miranda./ A costa de Juan Martín Merinero, Mercader de Libros. Vendese en su casa, en la Puerta del Sol.Folio. La primera edición es de 1645.

[3] F. Díaz Esteban “Los Campos Elíseos y Tubal en el judaizante Miguel de Barrios”, en P.M. Piñero Ramírez (editor), Dejar hablar a los textos. Homenaje a Francisco Márquez Villanueva, Universidad de Sevilla, 2005, p.725-737, donde cito otros trabajos míos relacionados con el tema.

[4] La devoción de los peregrinos centroueropeos a Santiago puede verse en la selección de sus relatos realizada por Klaus Herbers y Robert Plötz, Caminaron a Santiago. Relatos de peregrinos al “fin del mundo”, traducción de José Reimóndez Fernández, Xunta de Galicia, 1999. Para los peregrinos pobres, había desde la Edad Media albergues y ayudas. Sus opiniones, sobre todo del País Vasco, no siempre son halagüeñas.

[5] En el siglo XVI una relación manuscrita de las provincias (en el sentido de regiones) divide a Extremadura en la Provincia de Trujillo (Cáceres y Badajoz) y la Provincia de León de la Orden de Santiago (que incluye Llerena, Jerez de Badajoz y Mérida). F. Díaz Esteban, “I. Apéndice a la Inscripción de Rabí Isaac. II. La Provincia de Trujillo en el siglo XVI”, en Actas del Congreso sobre Trujillo Desde el Barroco al Neoclasicismo2003, Real Academia de Extremadura (en prensa).

[6] Sobre la situación caótica del Ejército, véase F. Díaz Esteban, “La estancia de la última virreina de Portugal en Badajoz”, XXXII Coloquios históricos de Extramadura, Trujillo, CIT, 2003, p. 191-201.

[7] Discurso incierto q. un astrologo inga (inca) uio sobre los nuevos duendes del Retiro, Real Biblioteca de Palacio, II/1431, fol. 477.

[8] Madrid, I parte, cap. 22.

[9] Memorial en razon de la Despoblación probreza de España, y su remedio de Francisco Martínez de mata, natural de Motril… al Reyno junto en Cortes, Madrid, 8 de Noviembre de 1650. Para este y otros memoriales suyos véase Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, Martínez de Mata, Madrid, 1976.

[10] Benito Peñalosa y Mondragón (O.S.B.), Libro de las cinco excelencias del español… para que meior se aduierta las causas del despueblo en España para que… se habiten, Pamplona, Carlos Labayen, 1629.

[11] Catolico Señor.I. Sol. Padre de los Pobres.II Y de todos vuestros Vassallos en general, y Pastor, Villena, 16 de Junio; el memorial anterior llamado VII Fabricas Reales se entregó el 11 de Mayo de 1671.

[12] Ya en tiempos de Felipe III, en la correspondencia que mantiene con D. Diego Sarmiento de Acuña, Conde de Gondomar, su Embajador en Londres, se habla de la falsificación holandesa de doblones. (Real Biblioteca de Palacio, II /1829).

[13] Juan Dramesa Arragoces, [Memorial para que la Real Hacienda se incremente], Valladolid?, 1605.

[14] Francisco Murcia de la Llana, Memorial para asegurar las costas del reino, s.l., s.a.

[15] Tomás Murillo Jurado, Memorial de reformacion de estados para que V. Magd. tenga muchos aumentos, ¿después de 1650?

[16] F. Díaz Esteban, El frustrado retorno de los judíos en el siglo XVII: nuevos documentos, Madrid, Real Academia de la Historia, 2004.

[17] Memorial presentado en Julio de 1620 y Octubre de 1621 por los daños que causaba la entrada de lanas y sedas fabricadas fuera.

[18] Jacinto de Alcaçar y Arriaza, Medios Políticos para el remedio vnico y vniversal de España, Madrid, 1646, y Nueua declaración… para extinguir los tributos, Madrid, 1646.

[19] Real Biblioteca de Palacio II/2841, fol. 19-33.

[20] Sirvan de ejemplo el de Enrique Benavides Bazán, hacia 1660, y el del noble García de Toledo Ossorio Marqués de Villafranca en 1645.

Oct 012004
 

Fernando Díaz Esteban.

Por su relación con Extremadura y con los Reyes Católicos me ha parecido que encajaría bien en estos XXXIII Coloquios Históricos de Extremadura dedicados a Isabel la Católica algunas referencias a Don Isaac Abrabanel[1],que comenzó se extensa obra literaria en Extremadura y parte de cuya familia vivía aquí en el momento de la Expulsión.

1- Vida en Portugal.

La familia Abrabanel[2] (conocida también como Abarbanel, Abravanel, Abravaniel y Brauanel) está documentada desde el siglo XIII en Sevilla, durante el XV en Lisboa y a partir de 1492 se dispersó por Italia, el Imperio Turco y Norte de África; en los siglos XVI y XVII están en Venecia, Ferrara,, Ámsterdam, Londres, Polonia, sur de Rusia y América.

Del primero del que tenemos noticias es Judah Abrabanel de Córdoba, tesorero y recaudador de Sancho IV y Fernando IV de Castilla; su descendiente Samuel Abrabanel fue tesorero real de Andalucía en 1388 y poco antes de las persecuciones de 1391se convirtió al cristianismo en Sevilla y tomó el nombre de Juan Sánchez de Sevilla. Poco después de 1397 se marchó a Portugal y allí volvió al judaísmo retomando su familia el apellido Abrabanel. El rey de Portugal Juan I acogía a falsos conversos de Castilla porque traían riquezas y energía económica al reino y Samuel aprovechó esa oportunidad. Judah Abrabanel, hijo de Samuel, sirvió de financiero del infante D. Fernando de Portugal y del Duque de Braganza[3].

Isaac Abrabanel, uno de los hijos de Judah, nació en Lisboa en 1437; creció en un ambiente de riquezas y recibió una excelente educación renacentista, consistente en estudio del latín y de los escritores clásicos romanos, además de los Padres de la Iglesia y de los escolásticos medievales. Aprendió castellano y también hebreo, lengua en la que escribirá todas sus obras, de modo que era fluente en portugués, castellano, latín y hebreo. Su primera obra, Las Formas de los Elementos la escribió a los 20 años (1457) impregnada de espíritu aristotélico, no religioso, pues por entonces estaba interesado sobre todo en la filosofía. Sin embargo, acabó volviéndose fervoroso judío con tendencias místicas. Como era costumbre, se casó muy joven y tuvo dos hijas y un hijo, Judah Abrabanel, médico en el Nápoles del Gran Capitán y que se haría famoso como escritor platónico con el nombre de León Hebreo, autor de los Diálogos de Amor, que fueron pronto traducidos a las lenguas de la Europa renacentista[4].

Isaac tuvo que dejar sus aficiones literarias y ocuparse de los negocios, por la vejez de su padre. Él mismo, casi al final de su vida, en 1507, recuerda esos años en una carta a Rabí Saúl Cohen de Candia[5]:

«… Y tú sabes, sabio de arcanos, que esos comentarios y los ensayos todos los hice después de que salí de la tierra de mi nacimiento, pues ciertamente antes de esto, todos los días que estuve en las cortes de los reyes y sus desplazamientos, ocupado en su servicio, no tenía descanso para ver ni conocer un libro, y consumía en vanidad mis días y mis años, con prisas para hacerme con riqueza y honor…..»[6].

En sus escritos suele incluir algunos comentarios autobiográficos, en los cuales se percibe una cierta nostalgia de sus tiempos en Portugal y España.

Entre 1472 y 1475 entra a formar parte de la corte del rey Alfonso V de Portugal. Cuando muere Alfonso V y le sucede en el trono portugués Juan II (1481-1495), la tirantez entre la nobleza y el rey desemboca en un conjura de los nobles contra el rey que salpica a Isaac Abrabanel, quien en 1482/1483 tiene que huir de Portugal acusado de participar en la conjura de los nobles, dirigida por el Duque de Braganza y el Conde de Viseu[7].

La huida de Portugal se debe a la situación política que se había ido produciendo en Portugal muchos años antes de nacer el propio Isaac. Desde los tiempos de Juan I se había ido formando un intenso ambiente antijudío entre el pueblo, la clase media y el clero, atemperado por la protección que el rey y los nobles concedían a los judíos. Los reyes, sin embargo, tenían a veces que ceder para apoyarse en el pueblo frente a la actitud levantisca de la nobleza, especialmente Don Duarte (1433-1438), sucesor de Juan I, y el infante Don Pedro, nombrado regente durante la minoridad de Alfonso V. Ya rey, Alfonso V tiene que enfrentarse en 1449 a la revuelta antijudía de Lisboa, que reprime severamente. El Conde de Barcelos, bastardo de Juan I, a quien el Regente Pedro había nombrado Duque de Braganza en 1442 encabezaba a la nobleza enfrentada al rey, pero luego supo atraerse la confianza de Alfonso V. Tuvo a su servicio a Don Judah, el padre de Isaac, continuando así la vinculación de la familia Abrabanel con la nobleza portuguesa. Es natural, por tanto, que cuando los nobles se amotinan contra el nuevo rey Juan II, Isaac fuera sospechoso de darles apoyo. Don Isaac Abrabanel siempre mantuvo que él era inocente[8].

En la Introducción al Comentario a Josué dice que la conjura de los nobles era falsa y que el Duque de Braganza era inocente:

«Y se conspiró contra ellos, diciendo [el Rey]: Sois reos de muerte, porque habéis conspirado contra mí todos vosotros, para entregarme a mí y a mi país en mano de los reyes de Sefarad«[9].

2- Estancia en Extremadura.

Don Isaac Abrabanel buscó refugio en España, en un lugar próximo a la frontera, pudiendo reunir a su familia y parte de su riqueza. El sitio elegido fue Segura de la Orden[10] [de los Templarios], llamado después Segura de León, por haber pasado a la Orden de Santiago de la Encomienda Mayor de León; en el siglo XVI entra en la provincia de la Orden de Santiago de León, pues Extremadura estaba dividida en dos provincias, la de Trujillo y la de la Orden de Santiago de León. FranciscoCantera rectifica algunas afirmaciones de Netanyahu, mostrando que Segura tenía una importante población judía ya en 1474, acrecentada con las expulsiones de Andalucía en 1483, hasta el punto que en 1485 pasó de pagar 200 castellanos de impuesto de guerra a 260. Isaac entraría en la actual provincia de Badajoz por el Alemtejo. En 1484 su sobrino y yerno José Abrabanel se asentó en Plasencia.

Refugiado en Segura, decidió dedicarse a la devoción y a escribir en hebreo un Comentario a los Profetas, que en el canon hebreo comprende también a los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes (Profetas Primeros), considerados en el canon cristiano como «históricos». Cuando ya había terminado el comentario a los tres primeros y estaba terminando el cuarto (Reyes), fue llamado al servicio de los Reyes Católicos. Netanyahu[11] cree que no estuvo siempre en Segura, sino que también visitó Plasencia para tratar con la comunidad judía de allí, más numerosa e importante que la de Segura. Desde Extremadura escribió al rey de Portugal abogando por su inocencia, hecho que recoge en su Comentario a Josué: «desde el lugar donde me escondí, en el día de los hechos«[12].

3- Con los Reyes Católicos.

En 1484 estuvo en Alcalá de Henares y en 1491 en Guadalajara. Fue contador de los Duques del Infantado y hacendista al servicio de su hermano el Cardenal Mendoza, y esta relación con «el tercer rey de España», como llamaban al Cardenal, le debió de servir para acercarse a la Corte, como opina Cantera. Abraham Senior [o Seneor], judío financiero de los Reyes, le había propuesto como arrendador de rentas públicas. Ambos contribuyeron económicamente a la guerra de Granada, especialmente en la campaña de 1491 y 1492 con grandes préstamos a los Reyes Católicos. En la Introducción al Comentario a Reyes reconoce su suerte:

«Y me concedió Dios gracia … a los ojos de los príncipes que se sientan al frente del reino ………. y estuve próximo a ellos muchos días y me ocupé en su servicio ocho años, con riqueza y con honor que se les hace, y viviendo con ellos me afiancé en sus cortes y sus castillos«,

descripción de su ascenso cortesano acompañado de influencia entre los judíos, que repite en el Sacrificio de Pascua, como Netanyahu[13] aduce:

«y me afiancé el honor de reyes y príncipes del país«,

pasando a convertirse en persona influyente entre los demás judíos:

«fui la cabeza de todo mi pueblo, y se calmó [la ira de Dios] como lluvia para mí; después de mis palabras no cambiaban [lo que había aconsejado]».

En 1492 intentó junto con otros judíos influyentes que se revocase el Edicto de Expulsión; como cuenta en el Comentario a Reyes;las gestiones se harían con Fernando el Católico:

«llamé a mis amigos, que ven el rostro del rey, para pedirles por mi pueblo, y los nobles se concertaron para hablar al rey con toda energía para que retirase los documentos de la ira y de la cólera y los pensamientos que había pensado contra los judíos para aniquilarlos«.

La audiencia con Fernando no sirvió para nada:

«y como víbora sorda cerró su oído, no me respondió nada«.

Se supone que la reina Isabel abrigaba la secreta esperanza de que se hiciera cristiano, pero Isaac decidió seguir siendo judío y marcharse. Los Reyes, que le debían grandes cantidades, le concedieron el privilegio (31 Mayo 1492) de que sacara consigo mil ducados de oro, más otras piezas de oro y plata. No se está seguro si salió el 31 de Julio o en los primeros días de Agosto. Parte de su familia estaba en Plasencia, y se reuniría con él en Valencia para embarcar. En el Comentario a Reyes describe la salida de la multitud de los judíos:

«Y marcharon sin fuerza, «trescientos mil estandartes del pueblo dijo», yo entre ellos, desde joven a anciano, niños y mujeres, en un día, desde todas las ciudades del reino. Y yo también elegí su camino, el camino del barco, «en el corazón del mar»; y yo en medio del destierro vine [a Nápoles] con toda mi casa«[14].

Yosef ha Kohen en el Valle del Llanto dice que estaban preparados 60 barcos que salieron el 3 de Agosto del litoral de Cartagena. Isaac se embarcó en Valencia para Nápoles, donde encontró favorable acogida. Había comenzado un Comentario a la Guía de Perplejos de Maimónides, con el que estaba muchas veces en desacuerdo, pero no tuvo tiempo de terminarlo, lo que hará ya fuera de España[15].

4- Después de 1492.

El rey de Nápoles Ferrante I le nombró su financiero, cargo en el que le mantuvo su hijo Alfonso II cuando Ferrante murió en 1494. Allí pudo terminar elComentario al libro de los Reyes que había comenzado en Segura. Pero en ese mismo año de 1494 los franceses invadieron el reino de Nápoles, su casa fue saqueada y su numerosa biblioteca, que había logrado traer de España, destruida. En la citada carta a Rabí Saúl recuerda el hecho y que había comenzado La Justicia de los Mundos:

» … cuando vinieron los franceses por primera vez expoliaron mi casa y se perdieron mis libros y aquel libro que estaba en cuadernos fue roto o se lo llevaron y no lo he vuelto a ver hasta ahora …»

Marchó a Mesina con Alfonso II que murió allí en 1495. Se trasladó entonces a Corfú, donde en el verano de 1495 comenzó el Comentario a Isaías. Cuando los franceses abandonaron Nápoles, volvió allí y se estableció en Monopoli (Apulia). En su libro Fuentes de la Salvación dice que lo escribió allí. Como es habitual en él y en los escritores judíos, usa frases bíblicas para indicar fechas, deducidas por la suma de los valores numéricos de las letras hebreas, y tiene un recuerdo para su tierra natal en Sefarad:

«[De este libro,] Su inicio y su terminación ha sido en la ciudad de Monopoli, de la región de Apulia, que es del reino de Nápoles, mi descanso y mi refugio cuando todas las fuerzas de las angustias y los males de la Expulsión General me expulsaron al juntarse en la tierra de nuestro nacimiento y herencia de nuestros antepasados, en la tierra de Sefarad, se lanzaron contra ella, sobre mi cuello el hacha …. Y fue ese día el Primerodel mes de Tebat, «la corona de su Dios sobre su cabeza», del milenio sexto. Y alabanza para el Alabado en las poblaciones, al Altísimo, el que nos arma de valor para esta guerra, la guerra de la Torah, porque descubre el secreto, ha dado la sabiduría a los sabios y luz a los que conocen la inteligencia».

Termina Isaac con una serie de piadosas invocaciones y bendiciones a Dios.

Este libro de Fuentes de la Salvación se imprimió en 1551, ya muerto Isaac, y el editor Baruk Uzziel Hesqueto escribe un extenso prólogo con alabanzas muy literarias al autor y al libro, del que dice que traerá aguas vivas del jardín del Edén al sediento pueblo judío. El Editor escribió también una biografía de Isaac: Estas son las genealogías de Isaac el Autor y sus fuentes, los días de los años de su vida y sus escritos y cuanta elevación y traslados y penuria [padeció], Ab [padre] Ram [alto] engendró a Isaac» [juego de palabras alusivo a Abraham]. Después de este titulillo, el Editor expone cómo en sus residencias y exilios Isaac estuvo siempre al lado de los reyes y de los grandes del país. Y cita a Rabí Yishaq ibn Gayyāt[16], quien afirmaba que había en España dos familias descendientes de la Casa del Rey David: una los Ibn Daud de Lucena; la otra, los Abrabanel que se asentaron en Sevilla. Vinieron a España tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalem, como el propio Isaac dice en su Comentario a Zacarías. Nacido en Lisboa, Isaac «creció con bienestar y el conocimiento y el temor de Dios»; tras alabar la buena conducta de Alfonso V de Portugal para los judíos, tras la muerte del rey, el biógrafo dice de su sucesor, Juan II:

«cambió su corazón al odio a todos los campos de su padre y los que amaban su nombre, y conspiró para matarlos, levantando contra ellos calumnias, diciendo que habían urdido una conjura contra él para entregarle a él y a su país en mano de los reyes de Sefarad[17]; también contra él [contra Isaac] se encolerizó………. y envió el rey a por él, «que no te quedes [donde estás y vengas]» …… y ya había puesto el pie en el camino, sin saber el peligro de su vida; de no ser por la piedad de Dios hubiera sido su fin. Y estando de camino, en la posada, vino un confidente secretamente y le dijo: no te acerques [a la corte del rey] rápidamente, porque tiempo malo es, salva tu vida, porque muchas calumnias ha dejado caer el rey contra tí ……. Y en oyendo estas palabras, para salvarse de la muerte salió solo en medio de la noche y las tinieblas, y levantó su pie día y noche sin descansar hasta que en la entrada de la segunda noche llegó a la frontera del reino de Castilla, en el país de residencia de sus tatarabuelos, y también porque amaneciendo la luz, los correos jinetes de corceles salieron volando con las órdenes del rey diciendo que lo cogieran vivo o muerto. Dios iluminó su camino y no supieron su lugar. Y vio el rey Don Juan que no lo podía tener y requisó todo lo que tenía [Isaac] de bienes muebles e inmuebles, tesoros de reyes, plata y oro, hasta que no le quedó resto.

Allí [en Segura] plantó su tienda, en el reino de Castilla, y como el sueño del que «pasea por el Edén al viento de la mañana»[18], tomó residencia para vivir. Y dio de comer a hombres sabios, conocedores de los haberim [talmudistas] atentos a su voz. Y sembró Isaac en aquella tierra, como los estudiosos, el estudio acerca de los libros de Dios. Y compuso[19] aquel año el Comentario de los tres libros de los Profetas Posteriores; el Comentario del libro de Josué fue hecho desde los diez días del mes de Hesvan al 26 de él; el Comentario del libro de Jueces, desde el día primero del mes de Kislew hasta el 25 de él; el Comentario del libro de Samuel desde el día primero del mes de Tabet hasta el 13 de Adar, día del Ayuno de Ester, todos ellosen el año 245 del cómputo [judío, es decir,1485] ….. Y cuando se había puesto a comenzar elComentario del libro de Reyes fue llamado para ir a la corte privada, ante Don Fernando[20], rey de Sefarad, y Dios le concedió su gracia a los ojos del rey y de la reina y de los príncipes que estaban con él; lo tomó a su servicio y así estuvo ocupado ocho años, hasta el año de «de fuera Israel nos reunirá», pues [Isaac] tenía cincuenta y cincoaños, es el año del Edicto, de la Expulsión. Y hubo gran espanto [entre los judíos]: la angustia en renegados y religiosos se dio, pues en tres meses no quedaría capítulo[21] [de la Biblia] en ninguna de las ciudades de su reino, ningún hombre con nombre de Israel quedaría, sino inclinaban sus cabezas a las putas aguas[22] [del bautismo] y se quedaban en el país y lo negociaban. Y todo esto lo hizo [el rey] para ofrecer sacrificio de gracias a su Dios porque había puesto en su mano el reino de Granada[23]. Y también porque este santo autor [Isaac] buscó el bien de su pueblo y se postró ante él [ante el rey] para conseguir su gracia, diciendo: la salvación del rey no es conveniente si con el Edicto la verdad de los decretos [que firma] fuera mentira y la mentira permaneciera en su diestra para acusarlo que no comenzó su camino[24]. Y oyó el pueblo [judío] esta cosa mala y se lamentaban y decían cada uno a su hermano: cantemos [oraciones] primero y marchemos en nombre de Yahweh nuestro Dios. Y marcharon, sin fuerza, trescientos mil pies[25], como la mitad de los que salieron de Egipto, y se encontraron con muchos males y angustias; y con ellos hizo Dios juicios a todos sus malos juicios, hasta quequedaron poco de muchos. Y él [Isaac, marchó] en medio del Destierro camino del barco, «en el corazón del mar»[26], fue con toda su casa a la celebrada ciudad de Nápoles el año en que los habitantes estaban bajo el gobierno del rey Ferrando, rey justo, piadoso y clemente. Le hizo venir el rey a sus aposentos y encontró gracia y buen juicio a sus ojos y lo recibió en el número de [los que son mirados con] buena cara…»

Ya fuera de España, en 1496 terminó el Comentario al Deuteronomio y el Comentario a la Haggadah de Pascua, y al libro del Talmud titulado «Abot» (Padres) Herencia de los padres, sobre doctrina moral.

El Editor biógrafo de 1551 continúa:

«Y el que quiera saber el asunto existencia, mire el Comentario al libro de Reyes, en su Introducción, que la hizo en Nápoles, en el año que es el año de los emigrados, y se terminó la tarde de Ros ha-Sanah [año nuevo judío] de este año, que era su segundo destierro[27]. Y he resumido en mi lenguaje.

De allí el Pastor, la Piedra[28] de Israel, que le contempla desde su Santa Morada con mirada de mejorar el alivio de Dios a él y a sus bienes, insistió en el país casa por casa, y hasta los sabios, le dio nombradía entre los grandes y pidió habitar con ellos. Se juntó la cólera del rey de Francia, Carlos, que fue en son de guerra contra el reino de Nápoles y antes de que llegaran murió el rey Ferrando y se proclamò rey a su hijo Don Alfonso en su lugar. Y a mitad del año conquistó el rey Carlos su reino. Y huyó ante él a Mesina e Isaac fue con el rey donde iba siempre. Y a toda su casa [la de Isaac] saquearon y despreciaron, y a todos sus libros, y sus preciosos tesoros desaparecieron por completo con la confusión. Y él quedó solo con el rey, hasta que el rey enfermó de la enfermedad de la que murió, y «se deshizo el paquete»[29].

Y marchó el príncipe, el Autor, solo, vagando de un lado a otro por el país. Y se lo llevó el vientode los que iban a Corfú, y como un viajero extendió [su tienda] para alojarse. Comenzó allí el Comentario del libro de Isaías el año de «su canto y gracia». Ciertamente se había parado el trabajo de este Comentario porque otros ensayos le vinieron a la mente. Pues allí, en la Isla de Corfu le hizo encontrar Yahweh, su Dios, y le puso delante lo que había hecho del Comentario de laRepetición de la Torah[30] que había hecho estando en Lisboa, que habían despedazado de la escuela cuando huyó del rey Don Juan, y no la había vuelto a ver hasta aquel día. Y se alegró con su obra como el que encuentra un gran botín. Y la aumentó porque era poco lo que tenía delante cuando marchó desde allí a la ciudad de Nápoles ….. y terminó el libro ……….. que es el Comentario al libro del Deuteronomio el veinte del mes de Sebat del año «cantaron cielos». Y aquel año, en la tarde de Pascua compuso Fiesta de Pascua. Y el 11 de Tammuz de aquel año fue terminado el ensayo Herencia de los Padres [o Antepasados], que compuso dedicado al príncipe Don Samuel, su hijo pequeño, de bendita memoria[31]. Y el príncipe Don Judah[32], de bendita memoria, su hijo mayor, se fue a BZYNWWH después de la invasión y saqueo de Nápoles y se distinguió en el ejercicio de la Medicina. Y Judah excedía a su hermanoy …….. la obra que hizo en lengua no hebrea y llamó Dialoghi de Amore …..»

En 1503 Isaac se asienta en Venecia y allí interviene en las negociaciones del Senado veneciano con Portugal sobre el comercio de las especies.

En 1504 publica su Comentario a Jeremías; en 1505 el Comentario a los Profetas Menores, Génesis y Éxodo; y después los Comentarios a Levítico y Números.

De 1507 es la citada carta a Rabí Saúl ha-Cohen de Gandía, donde le da cuenta de todos los libros que ha escrito y los que está escribiendo.

En 1508 muere en Venecia, pero fue enterrado en Padua. Durante la segunda invasión francesa de 1509 el cementerio de Padua fue destruido, de modo que se desconoce donde estuvo el lugar de su tumba.

5- El escritor hebreo

Desde su estancia en Extremadura, donde empieza a escribir, hasta el final de su vida, en Venecia, Isaac Abarbanel, a pesar de los vaivenes de su vida, no para de escribir, además de sus actividades económicas y de servicios a los reyes.

Su estilo es prolijo y repetitivo. En sus Comentarios a los libros de la Biblia adopta para cada capítulo un esquema consistente en una Introducción con las dificultades que contiene, un Resumen de su contenido y una larga Disquisición para resolver las dificultades expuestas. En su contenido se muestra contrario a las interpretaciones racionalistas y la alegoría filosófica, destacando sobre todo el contenido moral. Aprovecha su experiencia política para comparar la sociedad bíblica con la de su tiempo, aunque a veces comete anacronismos. Utiliza a los exegetas cristianos cuando le conviene, aunque disiente de sus interpretaciones cristológicas. Pone al principio del Comentario a los Profetas una Introducción general muy extensa. Distingue los Comentarios de otras composiciones suyas, que pudiéramos llamar Ensayos sobre aspectos particulares. Cree que las dificultades de los judíos en su tiempo anuncian la venida del Mesías, que calcula que será en 1505. Como ese año no vino, intentó arreglar sus cálculos.

En la citada carta a Rabí Saúl Kohen de Candía,Isaac hace recuento de sus obras para responder a una pregunta que le había hecho:[33]

«Una petición pequeña me has pedido, el darte a conocer la relación de los libros que he compuesto hasta ahora, y me da vergüenza y también me abochorna al traer sus títulos a mis labios, porque pocos son y todo el trabajo es despreciable y derramado, ….., pero hacer tu voluntad, señor mío, deseo y así haré con todo lo que me has mandado.

Primero en señalar y anterior en grado ¿no es acaso el Comentario a la Torah, que es mucho trabajo, más raro que las perlas, y tiene doce manos de papel?, todos mis pensamientos y mis conocimientos están en él».

El Comentario al Libro de Josué, y el Comentario al Libro de Jueces, y el Comentario al Libro de Samuel, todos ellos en una colección como de cinco manos de papel.

El Comentario al Libro de Reyes, en una colección bella y agradable en sus pensamientos, y su tamaño como la otra. El Comentario al Libro de Isaías, y elComentario a Jeremías, en una colección, y es como de seis manos. El Comentario a Ezequiel y a los Doce [profetas menores], en una colección, y es como de seis manos. Éstos son los «Comentarios».

Y de los «Ensayos»[34], está el libro Fuentes de Salvación, que está en el Comentario a Daniely no hay valor para su belleza a mis ojos. Y el libro Anunciador de Salvación, con un comentario obligado sobre la interpretación literal de todas las profecías que vienen en toda las Sagradas Escrituras que no se pueden explicar ni por el Segundo Templo ni de forma espiritual, sino por la redención futura[35]. Y el libro Las Victorias de su Mesías, con comentario de todas las sentencias que vienen en la Guemará[36] y en el Midrás que vienen sobre el Mesías y la Redención, y son raros en su interpretación y se salen de la comparación.

Y tres de estos ensayos tienen como ocho manos de papel y he llamado a toda esta colección Torre de Salvación.

El ensayo Corona de los Ancianos es pequeño.

Tres de los ensayos que se imprimieron en Constantinopla ciertamente están con vosotros, y son Principio de la Fe, Sacrificio de Pascua, Herencia de los Padres [o Antepasados].

Nuevos Cielos lo hice para compeler al conocimiento de la novación [creación ex nihilo] del Mundo por causa de los cuerpos celestes y de sus estrellas, y allí explico el principio del cap. 19, segunda parte, del MorehGuía de Perplejos de Maimónides]que es de gran importancia la contemplación.

El libro Obras de Dios, con la novedad del Mundo y respuesta irrefutable sobre todas las pretensiones que hizo Aristóteles y sus discípulos posteriores sobre su anterioridad [eternidad], y allí explico pensamientos preciosos hasta más no poder en el libro Moreh, que no los saborearon los comentaristas.

El libro La Justicia de los Mundos, que comencé a componer estando en Nápoles y que ahora he vuelto a hacerlo [en Venecia] de forma más amplia y completa con tres ensayos, e hice el ensayo primero de él en la justicia de este mundo y sus justicias y derecho ……, y el ensayo segundo que será el de la justicia del mundo de las almas y el Paraíso y Gehenna, y así el tratado tercero, que será de la justicia del mundo de la resurrección y el Día del Juicio; no lo he hecho hasta ahora porque me he ocupado en el Comentario de la Torah. Y también he comenzado a hacer un ensayo que he llamado La Banda de los Profetas, que es de los temas de la profecía, sus clases y tipos, y la profecía ……. según lo que decreta el Moreh y la explicación rectificada. Y con el autor del Moreh discuto mucho en esta explicación. Y hoy sabes que estando en Sefarad comencé a componer sobre la profecía el libro Visión de Sadday y con las angustias de la Expulsión salió de mí [lo perdí] y no lo he visto más, así que he decidido hacer en su lugar Banda de Profetas, porque me ha parecido que todos los comentadores de la Torah no conocían sus caminos y no bajaban a sus intenciones ni en uno de los pasajes de la profecía. Y en mi opinión, este ensayo es lámpara de Dios para iluminar a los expertos de la Torah y los amadores de la sabiduría en nuestro pueblo, pero estos dos ensayos no he terminado todavía, y si Dios pone la oportunidad en mis manos, los terminaré, y si acaso le pareciera bien a sus ojos, se hará.

Como desapareció aquella riqueza en mal asunto [con la Expulsión] y se salió la gloria fuera de Israel, y después de estar trasladado y vagando de la tierra de los reyes a otro pueblo, gasté el dinero; entonces busqué el libro de Dios, según se dice de los faltos de compañía ……

Con las anteriores citas del propio Isaac y el relato de su editor y biógrafo ocasional podemos imaginarnos el sentir que acongojaría a alguien que había vivido en la opulencia, en la intimidad de los reyes y grandes de la corte (en la de los Reyes Católicos ocho años), y que tiene que huir sucesivamente de Portugal, de España y de Nápoles para terminar en Venecia. Es uno de los personajes interesantes que componen lo que podríamos llamar, robándole el título a Luys Santa Marina, el «Retablo de la Reina Isabel».


NOTAS:

[1] Fue agente financiero privado de la Reina: Yitzhak Baer, Historia de los Judíos en la España Cristiana, Traducción del Hebreo [con interesantes notas del traductor] por José Luis Lacave, Madrid, Altalena, 1981, t. II, p. 581-582. La forma «Brauanel» fue identificada por Francisco Cantera «Don Isaac Brauanel» enSalo W. Baron Jubilee Volume, Jerusalem, 1975, p. 237-250.

[2] Véase las Enciclopedias, como la Jewish Encyclopaedia, oel Dictionaire d´Histoire et Geographie Eclesiastique, Paris, 1912, etc., y las Historias de los Judios de España y Portugal: María José Pimenta Ferro Tavares, Los Judíos en Portugal, Madrid, Mapfre, 1992, p. 102 da un árbol genealógico más completo que los habituales, basado en documentos portugueses; José Amador de los Ríos, Estudios Históricos, Políticos y Literarios sobre los Judíos de España,Madrid, 1848, p. 462, y Historia Social, Política y Religiosa de los Judíos de España y Portugal, Madrid, 1876, t. III.

[3] Los Abrabanel, como otros judíos portugueses, poseían y explotaban fincas rústicas, además de actividades comerciales de importación-exportación de mercancías y el arrendamiento de la cobranza de las rentas reales. Cfr. M. J. Pimenta Ferro Tavares, op. cit., p. 83 y 86-87; documenta también que el boato y la riqueza de los judíos, entre ellos los Abrabanel, llegan a ser citados en el Cancioneiro Geral de García de Resende: » … mayores ocho señores/ ….. / el quinto Abrauanel / …. / Y cuidan que es perdimiento / cuando cuidan que por ciento / treinta es muy poco ganar».

[4] Al castellano tuvo tres traducciones, la primera de un judío: Guedella Yahia, Los Dialogos de Amor de Maestre Leon Abarbanel Medico y Filosofo Excelente de Nuevo Tradvzidos en lengua castellana, Venecia, 1568; MicerCarlos Montesa, Philographia Vniversal de todo el Mvndo, de los Dialogos de Leon Hebreo, Zaragoza, 1584; Gacilasso Inga de la Vega, La Tradvzion del Indio de los Tres Dialogos de Amor de Leon Hebreo, Madrid, 1590. Sobre la lengua original ¿castellano, portugués, italiano, hebreo? no hay unanimidad. Nacido en Portugal, vivió en España, donde se casó y tuvo dos hijos, uno de ellos enviado secretamente a Portugal en 1492, donde fue descubierto y por orden del rey fue raptado y educado como cristiano, pérdida llorada amargamente en unos versos suyos. Vid. Baer, op. cit., p. 649-650.

[5] Véase el pasaje íntegro al final de este artículo.

[6] Hay una versión francesa de F. Nau en el citado Dictionnaire d´Histoire …, artículo Abrabanel.

[7] Hay opiniones diversas sobre si realmente participó o no en la conjura, por su vinculación económica con algunos nobles.

[8] Benjamín Netanyahu, Don Isaac Abravanel, Stateman and Philosophe, Philadelphia, JSA, 5732-1972, da un claro y sucinto desarrollo de los hechos.

[9] Pasaje citado por Netanyahu, op. cit. p. 273 n. 86. Aunque «Sefarad» incluye en la tradición judía a toda la península ibérica, aquí se emplea como sinónimo de Castilla.

[10] ןידרואהליד הרוגיש Sygwrh dylah ´wrdyn. En la crítica bibliográfica al libro de Netanyahu, Francisco Cantera, «Don Isaac Abravanel estadista y filósofo» ,Sefarad, XXX (1970) 53-59 identifica Segura de la Orden con la actual Segura de León, en la provincia de Badajoz; perteneció a la Orden de los Templarios, pasada luego a la Orden de Santiago, Encomienda Mayor de León, de ahí su actual nombre de Segura de León; no pertenecía al distrito de Plasencia. En un nomenclátor manuscrito del siglo XVI conservado en la Real Biblioteca de Palacio con las provincias, distritos, ciudades, y aldeas, para Extremadura se distingue entre la provincia de Trujillo y la de la Orden de Santiago de León. El pasaje lo publico en las Actas de un Congreso celebrado en Trujillo por la Academia de Extremadura, actualmente en prensa.

[11] Op. cit. p. 23, 273-4, 278-9, 282, 287.

[12] Ibidem, p. 273, opina que la carta al rey de Portugal abogando por su inocencia no la escribiría desde Segura para no revelar su escondite.

[13] Op. cit. p. 40.

[14] Netanyahu, op. cit.,p. 282. Sobre las cifras y si el 9 del mes judío de Ab fue el último día, y el que salieran todos juntos, lo niega Baer, op. cit. p. 790-93, y además acusa a Isaac Abrabanel de crear una leyenda sobre el asunto. Amador de los Ríos, Historia de los Judíos de España y Portugal, da en español el relato completo, p. 319-320 nota (1).

[15] Por una parte, Isaac admiraba a Maimónides, y por la otra estaba en desacuerdo con su doctrina. Cfr. Alvin Jay Reines, Maimonides and Abravanel on Prophecy, Cincinnati, HUCA Press, 1970.

[16] Nació en Lucena en 1038, donde murió en 1089. Además de poeta sinagogal, fue presidente de la prestigiosa Academia rabínica de Lucena, heredera de la de Córdoba.

[17] Baruk Uzziel Hesqueto, el Editor biógrafo, se ajusta aquí, como en casi todo lo que dice, a los datos autobiográficos que Isaac Abrabanel va dejando en sus libros.

[18] Referencia al Génesis, donde se cuenta que en el Jardín del Edén Dios salía a pasear con el fresco de la mañana.

[19] Al final damos la lista de sus composiciones que da el mismo Isaac. El Editor, Baruk Uzziel Hesqueto, utiliza las noticias que da Isaac en las Introducciones y en los Colofones de sus libros.

[20] El amigo y probable introductor de Isaac en la corte, Abraham Senior, tenía al parecer mayor relación con Fernando el Católico que con Isabel. En general, los escritores italianos y los judíos de Italia apenas hablan de la reina Isabel, pues eran los reyes de Aragón los que desde la Edad Media tenían mayor relación con el Mediterráneo.

[21] Es decir, quien leyera la Biblia en hebreo, como se hace en el servicio religioso de la sinagoga.

[22] No olvidemos que el autor es judío, y aunque escribe medio siglo después de la Expulsión, estaba todavía vivo el recuerdo de aquellos años. Es comprensible el desahogo literario.

[23] Como he puesto de manifiesto en varias ocasiones, los escritores sefardíes hacen siempre hincapié en que no fueron expulsados por traidores, sino por motivos puramente religiosos.

[24] Expresión confusa que parece dar a entender que Isaac argumentó que la retirada del Edicto de Expulsión no le desacreditaría ante sus súbditos por cambiar de parecer.

[25] La cifra de 300.000 es exagerada, cfr. n. 14. Aunque en portugués «cuatro pies de caballo» es un caballo, no parece que aquí haya que contar 150.000.

[26] Idiotismo hebreo por «altamar». ¿Alusión a que eran barcos grandes?.

[27] El primero fue su huida de Portugal.

[28] La frase tradicional es «Roca de Israel», en el sentido de defensa.

[29] Expresión hebrea por «se deshizo el compromiso».

[30] La «Repetición de la Torah» o Misneh Torah es una gran compilación del Derecho Judío hecha por Maimónides, que incluye también consideraciones filosóficas sobre lo que debe creer un judío.

[31] Cuando el biógrafo está escribiendo en 1551, ya había muerto Samuel (Lisboa 1473-Ferrara 1547).

[32] Judah Abrabanel (León Hebreo) nació en Lisboa, en 1460 y murió en Italia en 1535.

[33] Texto recogido por el editor W. Heidenheim de su Šamayim Hadašim en Rodelheim, 1828, e impreso al final. Edición facsímil en R. Isaac Abravanel.Philosophic TextsSefer Shamayim Hadashim, Jerusalem, 1966.

[34] El «Comentario» a los libros bíblicos (perús, interpretación) es así distinguido del hibbur , «composición, obra», que hemos traducido por «ensayo» y que podemos considerar como monografías sobre un tema concreto referente a los tiempos mesiánicos y al carácter de la Profecía.

[35] Es decir, no se refieren a que el Segundo Templo sería destruido por los romanos, ni tienen carácter de norma de conducta, sino que se refieren a los futuros tiempos mesiánicos. Se opone así a la interpretación de los cristianos.

[36] La «Gemara´» es la parte en arameo del Talmud, y el «Midras», investigación, es la colección de los dichos de los rabinos referentes a versículos bíblicos sueltos.

Oct 012004
 

Lectura inaugural por Fernando Díaz Esteban.

Al acercarnos a la figura de la reina Isabel la Católica, no podemos olvidar que también fue mujer. Tuvo numerosos pretendientes al matrimonio. Pero sin esperar el permiso de su hermanastro el rey Enrique IV ni las dispensas papales por parentesco, se casó (1469) con quien quiso, con su primo Fernando de Aragón, que llegó disfrazado a la boda, celebrada con los ingredientes de una novela de aventuras. Probablemente acabarían enamorados, pues Luys Santa Marina[1] recuerda una anécdota de cuando estaban haciendo juntos un viaje en el cual Isabel no estaba muy de acuerdo. Ya en marcha, al pasar por un camino en cuyos bordes abundaban las malvas, Isabel le dijo: «Si las flores del camino os hablaran, ¿qué os dirían?». Fernando entendió la alusión y volvieron atrás. Santa Marina apostilla la anécdota con una antigua frase castellana: todavía les duraba el pan de bodas. Aunque Fernando había dejado dos hijas bastardas en Aragón y luego tuvo tres bastardos más, cosa habitual en la época, el matrimonio no se resintió.

Fue madre fecunda, cuatro niñas y un niño, a los que buscó buenos casamientos. La primogénita, Isabel, casó primero con Alfonso, heredero de Portugal en 1495; viuda a los pocos meses, volvió a casar con su cuñado Manuel I el Afortunado de Portugal en 1497, pero un año después ella murió de parto; el recién nacido, Miguel, hubiera heredado los reinos de Portugal, Castilla y Aragón, pero el niño murió en 1500. La segunda, Juana, se casó en 1496 con Felipe el Hermoso, por el que enloqueció y tuvo a Carlos V y a Fernando I, ambos sucesivos Emperadores del Sacro Romano Imperio. La tercera, María, se casó en 1500 con el viudo de su hermana Isabel, Manuel I de Portugal, con el que tuvo diez hijos, entre ellos Juan III de Portugal e Isabel, que sería la mujer de Carlos V. La cuarta, Catalina, se casó con Eduardo, heredero de Inglaterra, en 1501, enviudó y se casó en 1509 con su cuñado, Eduardo VIII, del que tuvo a María Tudor, reina de Inglaterra.

Su único hijo varón, Juan, se casó en 1497 con Margarita, hermana de Felipe el Hermoso; el excesivo entusiasmo matrimonial del príncipe le llevó a la tumba, dejando a Margarita embarazada de una niña que nació muerta, por lo que en 1502 se nombró heredera de Castilla a Juana; su padre, Fernando, siguió como rey de Aragón. Su nieto Carlos V heredaría las dos coronas.

Su vida, por tanto, no estuvo exenta de tristezas familiares, entre las que hay que incluir la demencia senil de su madre, Isabel de Portugal, mujer culta y hermosa que había cuidado de la educación literaria, musical y religiosa de su hija, a la que inculcó el espíritu de defensa de sus derechos regios.

A juzgar por los retratos, Isabel era una rubiaca que sin ser fea, tampoco era una belleza deslumbrante. Pero es evidente que su personalidad subyugaba.

Su ambición política, en unos tiempos de tumultos y sublevaciones, se vio cumplida por las circunstancias. La muerte de su hermano menor, Alfonso, sublevado contra su hermanastro el rey Enrique IV, del que se hizo un simulacro de destronamiento, la dejó como heredera de la corona de Castilla y enfrentada a su sobrina Juana la Beltraneja, que de haber sido hija real de Enrique IV hubiera sido la heredera legítima. En 1474 Isabel es proclamada reina de Castilla y la Beltraneja marchó a Portugal, de donde era su madre.

La casa real de los Trastámara, inaugurada por el bastardo y fraticida (mató a su hermanastro Pedro I) Enrique II el de las mercedes, produjo unos reyes calamitosos, incapaces de terminar la Reconquista, prolongando un siglo más la invasión y ocupación musulmana de España. Pero Isabel, junto con Fernando, la llevó a feliz término cuando se izó el pendón de Castilla en Granada el 2 de Enero de 1492. Y el ímpetu conquistador se continuó con el descubrimiento y colonización de América, para la que Isabel inspiró las Leyes de Indias, protectoras de los indígenas, a los cuales no se les podía hacer esclavos.

Las persecuciones y coacciones contra los judíos en tiempos anteriores, especialmente con los alborotos de 1391, habían producido, y seguían produciendo, muchas conversiones que no eran sinceras. Para distinguir el converso sincero del falso aceptó el establecimiento en 1478 de la Inquisición eclesiástica, que siempre tuvo también un algo de instrumento político, por lo que los reyes la mantuvieron más tiempo del razonable, hasta mediados del siglo XIX. La Inquisición de Castilla pasó después a Aragón y a Portugal.

Conseguida la unidad territorial quiso que fuera seguida por la unidad religiosa y apoyó la idea de Fernando de la expulsión de todos los judíos de Castilla y Aragón, lo que se hizo pocos meses después, en marzo, de la conquista de Granada, dándoles la elección de quedarse como cristianos o salir como judíos. Los esfuerzos de algunos judíos de la corte, como Don Isaac Abrabanel, que habían prestado grandes sumas de dinero para la guerra de Granada, rogando que el Edicto de Expulsión no se llevara a efecto fueron inútiles.

La época de Isabel la Católica es también la época del Renacimiento. Este movimiento cultural pasó de Italia a toda Europa, con un ansia de singularidad individual y de conocer lo que habían escrito los autores de la antigüedad grecorromana y aplicarlo a los tiempos presentes. También es un momento en que las mujeres inician una participación activa en el mundo de la cultura. Isabel ayudó a este movimiento y en la Casa de la Reina reunió a mujeres cultas, que leían y escribían en latín, y tenían, además, un carácter decidido. Fue alumna aprovechada de Beatriz Galindo la Latina, hasta el punto que se acuñó el dicho «juega el rey, todos somos tahúres; estudia la reina, todos somos estudiantes». En la novela sentimental, un género literario nuevo, Diego de San Pedro publica en 1491 en Burgos su Tractado de Amores de Arnalte a Lucenda, que dedica a las Damas de la reina «haviendo gana de algund pasatiempo darvos», y hace al mismo tiempo un elogio poético de Isabel. Como la poesía es extensa, 20 décimas, solamente leeré algunos versos, en los que se la retrata con carácter afable y firme a la vez, defensora del común frente a los poderosos nobles; de vida virtuosa y temerosa de Dios, e incluso se la llama hermosa, sin olvidar un recuerdo a los tormentosos tiempos precedentes de la nobleza levantisca, que Isabel aquietó. Leo los versos en el delicioso castellano del autor:

Es nuestra reyna real // en su España assí temida // que del bueno y comunal, // de todos en general // es amada y es temida; // es placiente a los agenos, // es atajo de entreualos [intervalos], // es amparo de los menos, // es gozo para los buenos, // es pena para los malos. /// Es reyna que nunca yerra, // es freno del desigual, // es gloria para la tierra, // es la paz de nuestra guerra, // es el bien de nuestro mal; //……… mas quísola Dios fazer // por darnos a conocer // quién es Él, pues fizo a ella. //// ………//// Es de los vicios agena, // es de virtudes escala, // con gran cordura condena, // nunca yerra cosa buena, // nunca haze cosa mala; //teme a Dios y su sentencia, // aborresce la malicia, // abráçase con [a la] prudencia, // perdona con la clemencia, // castiga con la justicia. /// …… .gana con la voluntad, // conserua con la verdad, //gouierna con la razón. //// ……. non la engañan los que engañan, // aborresce los groseros, // desama los lisonjeros, // no escucha los que zizañan. //// Pues ¿quién osara tocar // en su grande hermosura? // ……. .//// Mas avnque lo diga mal, // digo que son las hermosas // ante su cara real, // qual es el pobre metal // con ricas piedras preciosas; // ……… ///// ……… //// Pues ¿quién podrá recontar, // por más que sepa dezir, // la gracia de su mirar, // el primor de su hablar, // la gala de su vestir?; // ……. //// ……… /// /Si non viniera pujante // a meternos en compás, // quánto daño estaua estante, // quánto mal yba adelante, // quánto bien quedaba atrás; // quánta voluntad dañada // en Castilla era venida, // quánta injusticia mostrada, // quánta zizaña senbrada, // quánta discordia nascida. // Nunca haze desconcierto, // en todo y por todo acierta, // sigue a Dios , que es lo más cierto, // ……. // siempre quiere lo que Él quiere. //// ……..

Hay ahora una campaña para elevar Isabel a los altares. Un poco difícil parece la cosa, pero a los ojos de su contemporáneo Diego de San Pedro, como acabamos de ver, no habría duda ninguna.


NOTAS:

[1] Luys Santa Marina, Retablo de Reina Isabel, Barcelona, 1940.

Oct 012003
 

Fernando Díaz Esteban.

1- La Separación de Portugal

En la Real Biblioteca de Palacio de Madrid hay encuadernados en un solo volumen[1], muy grueso, de 978 folios, multitud de documentos manuscritos de los siglos XVII y XVIII, que tienen intercalados a veces folletos impresos de esos mismos siglos. Entre los manuscritos se hallan cartas originales y copias para archivar que tanto Margarita de Saboya, nombrada virreina de Portugal por Felipe IV, como su médico y el Conde de Monterrey envían a Madrid contando las desventuras de su expulsión de Portugal y su parada en Badajoz camino de la Corte madrileña.

Como nacido a una legua de la Raya (frontera) portuguesa, he sentido siempre curiosidad y afecto por Portugal. Por eso, al encontrar en la Real Biblioteca diversos manuscritos con noticias de Portugal relacionadas con Badajoz, no he podido resistir la tentación de leerlos[2]. Dan noticias directas de cómo se sintió la separación de los portugueses de los reyes de España y de la situación económica de Badajoz, por lo que me ha parecido que su contenido podría interesar a los que estamos a este lado de la Raya.

Como es sabido, desde Felipe II los reyes de España lo eran también de Portugal, hasta que Carlos II no tuvo más remedio que reconocer en 1668 que Portugal había decidido tener reyes propios. Los reyes de la casa de Austria no tuvieron la visión política suficiente para intentar atraerse al pueblo, al clero y a la nobleza de Portugal, que acabaron sintiéndose preteridos hasta que se rebelaron en 1640, consumándose la separación en 1641 cuando las tropas del rey de España fueron incapaces de restablecer su autoridad y el rebelde Duque de Braganza tomó el título de rey con el nombre de Juan IV de Portugal.

2- Margarita de Saboya

Margarita de Saboya, duquesa de Mantua, era nieta de Felipe II. Las Capitulaciones matrimoniales de sus padres, Carlos Manuel I Duque de Saboya y la infanta de España Doña Catalina Micaela de Austria, hija de Felipe II y de Isabel de Valois, se firmaron en Chambery el 22 de Agosto de 1584. Del matrimonio nació el 28 de Abril de 1589 Margarita de Saboya. Fue una mujer animosa pero desgraciada. El 10 de Marzo de 1608 se casó en Turín con Francisco II Gonzaga Duque de Mantua; cuatro años después, en 1612, murió su suegro Vicente de Saboya, pasando el Ducado a su marido; pero en aquel mismo año murió Francisco, así que se quedó viuda; también en ese mismo año murieron los dos hijos varones y solamente le quedó una hija, María Gonzaga (1609-1660), que no podía heredar porque el Ducado de Mantua no lo podían heredar las hembras. El Ducado pasó al Cardenal Fernando Gonzaga, hermano de Francisco. Margarita se marchó al año siguiente, en 1613, sin su hija, a Saboya con su padre Carlos Manuel, donde estuvo durante 20 años intentando durante las guerras de 1628-1630 por el Monferrato favorecer a su hija en la disputa entre Francia y España por el norte de Italia, y aunque volvió a Mantua en 1631 allí “estorbaba” a los franceses, por lo que su primo Felipe IV se la trajo a España.

Felipe IV había decidido nombrar a su hermano Carlos virrey de Portugal. El rey justifica el nombramiento[3] porque “La soberuia, ceg[u]edad i obstinación de los rebeldes, fomentada y asistida de mis enemigos,” le han obligado a enviar a su hermano el Cardenal Infante Don Fernando a Flandes en ayuda de su tía [Isabel Clara Eugenia], y a su otro hermano, Carlos “a la plaza de armas prinçipal de España, y particularmente de lo marítimo, que es de la ciudad de Lisboa”, como Virrey y Capitán General del Reino de Portugal y Generalísimo de la mar, para que los enemigos se decidan a “instar y procurar, la deuida paz ………de manera que en breuedad se pueda conseguir el fin deseado de la paz, y el descanso y mayor aliuio de mi[s] Rey[n]os”, y para eso ordena que se hagan oraciones públicas. La orden de su Majestad del 31 de Marzo está copiada el 8 de Abril, y esta copia es la que está en la Real Biblioteca.

La muerte prematura del Infante Don Carlos, decide a Felipe IV en 1634 a nombrar a la Princesa Margarita de Saboya virreina y gobernadora de Portugal. Se limitaba algo sus iniciativas, pues solamente debería despachar con los consejeros castellanos, a los que debería dar a conocer antes las decisiones que tomara, si bien en los dictámenes enviados a Madrid ella podía dar su parecer; en cuanto a las órdenes reales todas se tenían que cumplir al pie de la letra. En 1635 ya se queja Margarita de que el Consejero Marqués de la Puebla es quien realmente tiene la autoridad, aunque de hecho era Miguel de Vasconcelos, agente del conde Duque de Olivares, el que la ejercía. Entre las recomendaciones de Felipe IV a su prima estaba la recuperación de las tierras del Brasil que habían caído en poder de los holandeses. Se le recomendaba también que tratara bien a todos los portugueses.

Los esfuerzos de los enemigos a los que había hecho referencia Felipe IV en el nombramiento de su hermano Carlos como virrey no cejaban. Además de los agentes del Cardenal Richelieu que intentaban levantar a los portugueses contra España, los jesuitas portugueses provocaron el motín de Évora en 1637 con el pretexto de los excesivos impuestos, motín que se corrió al Alemtejo y al Algarbe, teniendo que intervenir en 1638 los tropas castellanas para reprimirlo. El 1 de diciembre de 1640 estalló en Lisboa otro motín: los sublevados ocuparon el palacio y la Princesa Margarita tuvo que capitular para salvar la vida de los castellanos que habían sido hechos prisioneros por los portugueses. Los sublevados proclamaron rey al Duque de Braganza con el título de Juan IV de Portugal, que fue rápidamente reconocido por Inglaterra, Francia y Holanda, persistentes enemigos de España.

Los rebeldes respetaron la vida y el rango de la Princesa, aunque quedó retenida y tuvo que sufrir algunas humillaciones hasta que se le permitió cruzar la Raya y llegar a Badajoz. Durante su retención, la situación de Margarita empeoró cuando se supo que Don Duarte, hermano del rebelde Duque de Braganza, había sido detenido en Alemania por indicación de las autoridades españolas. El 19 de Junio de 1641 en una carta en portugués[4] Francisco de Lucena escribe a Don Mansueto Merati, del séquito de Margarita, que por esta causa el nuevo rey de Portugal “tem resoluto que a Sa Princesa [salga] desse sitio em q. estaa para o castello de Montemor o novo leuando para seu seruico quatro criadas e outros tantos criados” y que el resto de la servidumbre sea despedida “ ou para Castella ou para Italia”; de las necesidades de la Princesa en Montemayor se ha proveer allí lo que sea menester.

El 28 de Junio Francisco de Lucena vuelve a escribir a Don Mansueto Merati, esta vez en castellano[5] desde el Palacio comunicándole que la última resolución es que por la salud de la Princesa “se mude para Torres Vedras lugar siete leguas desta [de Lisboa,] ciudad de buenos y saludables aires, y con mucha comodidad en el Castillo”; se le concede ahora diez criadas, pero se mantiene los cuatro criados y que el resto de la servidumbre se le ponga en la Raya de Castilla o se le embarque para Italia; que para tratar de las negociaciones en Castilla y en Alemania “traia el Conde de Bainete a cuias diligencias parece se tendra mas respeto”; para acompañar a la Princesa se nombra a los portugueses Cristóbal de Tavora y al corregidor de la Corte Andres Velho de Fonseca.

Estas órdenes de traslado de la Princesa debieron de paralizarse mientras ella hacía algunas gestiones, pues el 8 de Agosto fray Dionisio dos Anios escribe[6] en portugués a Don Mansueto comunicándole que ha recibido la petición de la Princesa para llevar consigo al Marqués de la Puebla y que Su Majestad [Juan IV] ha decidido que “los portuguezes q. la tem na arraya con liberdede p[ar]a q. os q. quizesem passar a Portugal se passem e os q. quizesem ficar em Castella fiquem”. Ha habido un cambio de actitud respeto de una carta[7] anterior, del 4 de Agosto, en portugués dirigida probablemente al Marqués de la Puebla por un intermediario, el confesor del Duque de Braganza, utilizado por la Princesa para hacer la gestión; el intermediario le dice que ha hablado con su señor, el nuevo rey de Portugal y que Su Majestad “nao he seruido de admitir a proposta, nem q. se altere cousa alguā no estado das cousas presentes; assi o pode V. E. dizer a S. A. [Su Alteza] fazendome m[erced]e, de significarlhe, q. me tiuera de todo por bem afortunado, se com hauer obedecido ao que me mandou, se conseguira o fiquar S.A. muy seruida”.

Años después, por otro documento vemos a Margarita en el Palacio de Madrid asistiendo a la entrega de cartas credenciales en Septiembre de 1646 de Amet Aga, Embajador turco enviado a Felipe IV. La “Relación” manuscrita del acto dice que “se puso una celossia detrás de la qual estuuo la Infanta nra. Señora acompañada de la princessa Margarita de Saboya y dueñas de honor y damas[8].

El 25 de Junio de 1655 cuando iba a hacerse cargo del gobierno vitalicio de Viguevano en el Milanesado que le había concedido Felipe IV murió en Miranda del Duero.

3-La estancia en Badajoz.

Del 26 y 28 de Agosto de 1641 tenemos varias cartas y copias de archivo escritas en Badajoz.

El encargado de atender a la Princesa, el Conde de Monterrey, le escribe[9] a Felipe IV diciendo que ha recibido dos cartas suyas del día 22 relacionadas con el aviso que le había enviado de que la Princesa estaba en Yelves (hoy Elvas) y que al Conde-Duque le había escrito que si ocurriera algún imprevisto qué determinación se había de tomar. La comitiva se había detenido en los Olivares de Yelves, pero como el viaje continuó, se vencieron las dificultades:

no solo en juntar el carruaje q. fue menester pero en los imconbenientes q. se consideraron de hauer de embiar este carruaje hasta los oliuares de yelues no hauiendo querido de ning[un]a man[er]a permittir Martín Alfonso de Melo q. gouierna las armas q. el carruaje q. venia de Lixa [Lisboa] llegasse hasta la puente de Caya q. es el q. deuide los Rnos [Reinos] sino q. el carruaje d´aquí fuesse a los oliuares a receuir, y cargar la ropa ally, y pa[para] dar risguardo desto, y escusar la dilación de las demandas, y resp[e]tos se propuso q. p[ar]a la seguridad deste carruaje se embiasse alg[un]a pers[on]a en Yelvues, y assi vino un Cap[it]an de Infant[eri]a , con lo qual fue el carruaje, y en llegando partio la Sa Princa,

Se le preparó un vistoso recibimiento militar desde Caya a Badajoz:

y de aca se dispuso todo lo q. hubo p[ar]a su recibim[ient]to q. fue desde el puente desta Ciu[da]d al cam[in]o del puente de Caya, formar esquadrones de la Infant[eri]a y vatallones de la Caballeria, haciendo venir pa este effetto, pa q. fuessen mas numerosos algnas comp[añi]as de las q. estauan en los quarteles mas vecinos, y yo acompañado de todos los Cavos [=jefes] y Ministros q. aquy assisten aguardé a q. S. A. passasse el puente de caya, y ally la recibi, y a cauallo vine al lado de la litera acompañándola; la Infanta y Cavalleria dio muchas, y muy buenas cargas, abatieronse las Vanderas, y estandartes, y antes de entrar en el puente desta Ciud [=el de Palmas, único existente hasta mediados del siglo XX] se empeço a disparar la Art[illeri]a q. está en el Castillo, y se dispuso de man[er]a q. todas las 24 pieças del tren se dispararon; con este acompañamiento llego la Sa Princa a la casa q. le estaba preuenida.

El Marqués de Monterrey discrepa del Contralor (cargo equivalente a Inspector de cuentas y alojamientos) sobre la idoneidad de la casa que éste había elegido para la Princesa:

q. fue la q. parecio mejor al Contralor q. vino delante, pero errola, porq. eligio la de mas ostentacion pero de menos comodidad sin poderle reducir a q. gouernara esto mas comodamte; estanua dispuesto el alojamto pa todos los q. vienen, y nombrados dos regidores de la ciud pa acudir a todo lo q. fuesse menester;

La Princesa había llegado cansada y enferma:

Acostosse S.A por venir cansada, y sumamte calmosa, porq. la entrada fue a medio dia contra lo que se hauia ajustado porq. toda la noche la estuuimos esperando en campaña, y a la tarde se sintio con vn poco de calentura que se continuó con un poco de crecim[ien]to, como he dado cuenta a VMgd. y esso mismo se continua, con q. se hubo de sangrar, y oy otra vez, y el Dor Cupide de Vergara, medico de VMgd. q. está conmigo, la assiste con toda puntualidad, y no hay dilig[enci]a q. no se [h]aga pa acudir a todo lo q. puede ser de mayor comodidad, y de regalo,

Se pone de contraste la pobreza de Badajoz con las posibles comodidades de Mérida:

pero certifico a VMgd. q. en la sterelidad desta tierra y su contorno se carece todo, y se reduze a vaca, y carnero, y el conocimto desto me hauia hecho entender q. podria ser mejor seruida de la Sra Princesa passando a Merida, q. no deteniéndose aquy porq. ally se halla todo de Mantenim[ien] to, y mas regalos, y con abundancia, aguanieue, y frutos de que ésta carece totalm[en]te, pero viendo lo que VMgd. manda no se hará nobedad en esto y con todo cuydado se continuará el q. se tiene de acudir con lo q. es menester, haciendo [fol. 632v] venir de otras partes lo q. faltare,

El Conde de Monterrey pone también de relieve las penurias económicas de la Hacienda de los Austrias que impiden pagar a los soldados y encontrar quien preste dineros a pesar de que el Ayuntamiento de Badajoz paga algo:

aunq. sea con el riesgo q. se experim[en]ta de q. los soldados lo quiten, q. el no pagarlos los hace sumamte ????.asftos? y insolentes, molestos al pais y no lo reprime el castigo q. se executta en muchos, y porq. el gasto de la familia [=la servidumbre] se aga a satisfación della misma se ha combenido esto en quin[ien]tos reales cada dia pa que los gasten como quisieren; hasta ahora los ha proueydo la Ciud pero será inescusable q. de aquí adelante se supla de la haz[iend]a de VMgd porq. los apriettos y necessides de la Ciud son las que he representado y la falta de prouis[io]nes pa este exercito, tan grande q. aun pa acudir a este gasto no [h]ay, y es necess[ari]o buscarlo prestado, aunq. con pocas speranças de hallarlo, porq. en esta p[ar]te no es poss[ibl]e dezir a VMgd le estrecheza desta tierra, conq. si no vienen assistencias de din[er]o a ninga cosa se podrá acudir y a todo se harà falta, y se continuarán los descon[ten]tos con gran daño de los vassallos sin poderlos atajar, ni remediar.

No tiene nuevas noticias que añadir sobre la salida de la Princesa de Portugal, y entre su familia (es decir, su séquito), cita como importantes al Conde de Baynete, a don Mansueto, a Malespina y a su secretario don Bernardino:

En q[uant]o a la forma en que viene la Sra Princsa y lo q. dio motibos a su venida no he podido inquirir mas q. lo q. representé a VMgd por la relac[i]on q. me hiço su secret[ari]o q. es lo mismo q. S.A. me dixo después, y assi en esta parte no tengo que añadir.

La familia q. trae en q[uant]o a criados de cuenta, no son mas q. el Conde de Baynette el p[adr]e Mansuetto, el Margv[¿?] Malespina y don Bernardino un secret[ari]o italiano.

La Princesa ya había escrito al Rey, pero ahora está muy cansada para hacerlo de nuevo en opinión del Conde de Monterrey:

La carta q. escriuió a VMgd auisando su llegada remittí a VMgd con correo expresso, aunq. he avisado q. despacho otro por si quisiere escriuir, pero hallándose seg[und]a vez sangrada, no se si lo podrà hacer.

Se ha mudado a la Princesa de la casa, teniendo en cuenta el agobiante calor que hace en Badajoz y lo mal acondicionado que está para resistirlo:

Para mejorar a S.A. de cassa se han reconocido dos q. con vna puerta pueden comunicarse, y tienen capacidad muy vastante, y eran las q. me hauian siempre parecido mas capazes, y acomodadas pa los grandes calores, porq. vna sola casa pa verano, no hay capaz, si no podiendo hacer, como digo vnion de cassas; halas visto junto conmigo el Conde de Baynette, y ha parecido viuienda de toda comodidad, y assi se ha preuenido pa q. S.A. se passe a ella en podiendo, y esto podiera estar hecho si el Contralor q. vino al alojam[ient]o (a quien se mostraron estas casas) no se satisficiera mas de las q. se preuino, q. no tiene, como digo mas q. ostentación.

Dios g[uard]e la Cat[ólic]a y R[ea]l pers[on]a de VMgd como la christiandad ha menester. Badajoz 26. de Agosto de 1641. El Conde de Monte Rey.

Contrariamente a lo previsto por el Conde de Monterrey, ese mismo día, la propia Princesa Margarita le dice a su primo el rey Felipe IV, según la copia archivada[10], que ya le había dado cuenta de su llegada y de su falta de salud, y lamenta lo inoportuno del momento de su enfermedad, al tiempo que sale al paso de posibles criticas a su actuación:

“….. siento que me aya sobreuenido [la enfermedad] en ocas[io]n q. me impida el hacer esto [el escribir] de mi mano, dando cuenta de mi a VMgd, si bien en el sucesso de mi venida, y en lo q. obligó a ella, por lo q. se puede juzgar de Apariencias no veo q. añadir a lo q. el Conde de Monte Rey ha represent[a]do a VMgd por la relacion q. le hizo Don Bernardino my Secret[ari]o y deuio de ser [recelo] de q. mi assistencia podiesse facilitar el intento con q. dizen iban obrando las personas q. estan presas, y esto las pudo obligar a atropellar con otras consider[cio]nes. Supp[lican]do a VMgd me continue su real amparo, porq. solo en el tengo librado el aliuio de tantos trabajos. Dios grde la real persa de VMgd como desseo , y he menester. Badajoz 26 de Agosto de 1641. Señor. Bessa la mano de VMgd su muy humilde, y obediente Prima. Margarita.

También el 26 de Agosto, Margarita manda al Conde Monterrey que se comunique al rey que ha salido un agente secreto portugués para Alemania[11]:

La señora Princessa Margarita, me ha mandado de quenta a VMd que algunos dias antes que se le permitiese salir de Lixboa[12], partió para Alemania el Padre fr. Dionisio Mascareñas de la orden de Santo Domingo, hermano del Conde de Ouidos, en hauito [hábito]de seglar, y que fue con el vn baruero [barbero] de su A[lteza] llamado Lorenço Gastaldo, que se fue sin licencia fingiendo que yba a Italia, y que se embarcaron en Setuual [Setúbal], que el fin que estos lleuan según se decia, es para procurar que Don Duarte tenga modo de poder hacer fuga de la carcel, donde se halla presso, para que VMd con esta noticia mande preuenir en Alemania, que le tengan con mucho cuidado. Las señas del fraile son hombre de estatura grande de buen talle peliruuio. Las del Baruero hombre de mediana estatura, pelinegro, cara y cuerpo algo gordo, y que será posible que en Alemania se de a conocer por criado de la señora Princesa, a la Señora Emperatriz Leonor, y a la Marquessa de Grana. Dios guarde la Catolica persona de VMd como la xptandad [cristiandad] ha menester. Badajoz 26 de Agosto de 1641”.

El documento lleva la misma firma que otro, también del 26 de Agosto, que da una relación de documentos[13] que poseía Margarita y se envían al Rey.

Esta relación firmada alude a algunos de los papeles ya mencionados:

Señor. La señora Princessa Margarita, me ha entregado los cinco papeles originales que remito con esta, los dos primeros señalados 1. y 2. son las ordenes que se dieron para que su A. fuese a estar al Castillo de Montemayor el nueuo con quatro criadas y otros tantos criados con ocasión del auiso que se tuuo de hauer presso en Ratisbona a Don Duarte, si bien esta gda [guarda] de la señora Princessa no tuuo efeto; el señalado 3. es la orden para poder salir a Castilla, o a otra cualquiera parte y en la fecha ay Hierro [yerro]; el 4. es un papel del Marques de ferreira al Padre Don Mansueto, respondiendo a la instancia que se le hiço, para que se diese licencia al Marqués de la Puebla, para venir con la Señora Princessa; el 5. es del confesor del Duque de Bergança[14] sobre lo mismo y los embio a las Reales manos de VMd en cumplimiento de lo que su A. me ha ordenado. Dios guarde la catolica Real persona de VMd como la xpiandad ha menester. Badajoz 26 de Agosto 1641.

Firma igual, como hemos dicho, del documento anterior.

La referencia a la permisión para salir a Castilla con error en la fecha ha de ser a un documento firmado por Francisco de Lucena y dirigido a Don Mansueto Merati que tiene fecha 30 de Agosto. Evidentemente hay error, porque el 22 ya estaba Margarita en Badajoz ¿sería correcto el 20?. Esta redactado en portugués[15] y dice:

El Rey [Juan IV de Portugal] nosso Señor que D[eu]s guarde conçede faculdade a Sa Princessa para que liuremente se possa [¿]ir a Castella, ou a qualquera outra parte q. quisere com todas as pessoas de sua familia [=séquito o servidumbre], com declaraçao q. partira de aquj dentro de dez dias sem falta e dilatándose mais prouera SMd como lhe parecei mas conueniente, auiso o a V.S. para que assi o diga a a Sa Princessa. No Santa Cella do Paço a 30 de Agosto del 41.

Francisco de Lucena [rúbrica].

La estancia de Margarita de Saboya en Badajoz, con el agobiante calor de Agosto y en una casa no bien acondicionada, debió de ser penosa. Llegó enferma y su primo Felipe IV recibió información directa de la enfermedad tanto de ella misma como por medio del Conde de Monterrey y como por el médico que la atendía. Como hemos visto, la Princesa superó el mal momento, vivió en Madrid y no murió hasta 14 años después (en 1655) camino de un nuevo destino político que le iba a servir de retiro.

Dos días después, el día 28 de Agosto, en otra carta[16] el Conde de Monterrey pide a Felipe IV un nuevo médico e insiste en la penuria de la situación:

“Señor. He dado cuenta a VMd de q. se iua [iba] continuando la falta de salud de la Sa Princa Margarita y q. quedaua sangrda dos veces, y porq. hasta aora no ha tomado el mal ning[un]a mejoria, se continuan los mismos accidentes, lo represento a VMd acompañando la relacion q. ha hecho el Dor Çupide de Vergara para q. VMd se sirua de mandar ver por ella el estado en que S.A. queda, y si no huuiese partido medico de ahí, como he representado a VMd q. será conbeniente, importaria q. partiesse luego, y q. apressure el viaje por q. se pueda trattar mas bien de la cura de S.A., y porq. este accidente retrasará el salir de aquy, buelbo a supplicar a VMd, se sirua de mandar q. se embien prouiziones de din[er]o , porq. la falta que ay del es tan grande, como he representdo a VMd , cada dia se tiene mayor, y aquí no ay forma de remediarla, ni de reparar con hallar prestado, ni otros medios, porq. se carece de todos q. pueden ser de aliuio. Dios grde La Cat[ólic]a y R[ea]l pers[on]a de VMd como la christiandad ha menester. Badajoz 28 de Agosto de 1641. El Conde de Monte Rey.

También el 28 de Agosto, el Dr. Zupide de Vergara da un extenso informe[17] de los síntomas de la enfermedad de la Princesa y de los remedios que se han aplicado, y lo firma de su puño y letra:

Jueues a 22 del corriente a mas de las seis de la tarde me llamaron para que fuese a uisitar a la serenísima Princesa Duquesa de Mantua; hallela a Su Alteça con un buen pedazo de calentura, sed y algo de amargor de voca, que según la relaçión le hauia començado entre las diez y las onçe del dia sin hauer precedido frio ninguno, aquella noche se le dio por estar con mucha sed (que parte della se podía atribuir al calor y sol grande con que fue fuerça venir este dia por no haberla dejado salir de Yelves los portugueses antes de amanecer) vnos vizcochos y un poco de agua. Y lo restante della paso con poco sueño y con sed aunque mas remitida, y amanezió con los pulsos muy dilatados y con mui poca fiebre. Y este dia que hera el viernes antes de amanecer se hechó vn ayuda con que hizo bien y comio a las seis con moderaçión y a la misma hora que el dia antecedente (poco mas o menos) le vino el crecimiento con los mismos accidentes y este fue algo maior, y todo aquel dia paso con él ensuagandose [enjuagándose] no dejando dormir a su Alteza, porque en el principio tenia propensión al sueño, y çenó en la declinación después de treze horas hecho el computo desde que vino el crezimiento y paso menos mal la noche. El sabado antes de amanezer se sangró del braço derecho vena del arca en cantidad de mas que sangria italiana, y menos que española; comió su Alteza cinco horas del crecimiento y hora y media después de la sangria con mala gana y a la hora dicha vino el crezimi[ent]o si bien algo menor. Y guardándose el mismo horden que en el pasado aqueste dia començaron las horinas a parezer gruesas Y suuidas [subidas] [636v] de color que hasta entonces habian estado con el color y modo de sustançia de estado salubre, y sintio en el costado derecho vn dolor, si bien estando con toda atençión y cuidado me dezia su Alteza se mudaua que ya ariua [arriba] ya auajo dentro del término dicho. El Domingo se tornó a hechar otra ayuda a la misma hora que la otra, y comió y cenó guardando el mismo horden en todo y el crezimiento se repitió en la misma forma y con los mismos accidentes, y esta noche pasó menos bien que la antecedente.

Lunes se torno a sangrar del braço hizquierdo bena del Arco en la cantidad d[i]cha y en lo demas se fue continuando el mismo horden.

Martes en el tiempo del crezimiento sintió mucho mas el dolor del lado fixándose en la parte con un poco de tos con lo qual su Alteza hechaua algunos vamentos [=¿babas?] de sangre roxa [roja] y perceptibles no bien mezclados con el exputo, con que me parezió aquella noche sangrar a su Alteza, como se hizo; y después de la sangría dijo se hallaua sin dolor y que en toda aquella noche sola vna vez le hauia sentido y no en el mismo sitio.

Y oy miércoles dia de la fecha desta que somos 28 se a guardado el mismo horden y a la misma hora vino al crecimiento con el dolor en el mismo lado aunque menos; y de la misma manera hechó aquellos vamentos de sangre con la tos, y en la declinaçión está su Alteza persuadida de sangrarse y asi se executará luego y no se haze poco por el temor grande que en Ytalia tienen de las sangrías; las Orinas están en el principio Vniversal y su Alteza en el setimo [séptimo] de la enfermedad; esto es lo que hasta aora se ha hecho en este achaque y se continuará con todo cuidado puntualidad y amor lo que pareziere mas combeniente. Fecha En Badajoz a 28 de Ag[os]to 1641.

El dor Zupide de Vergara [rubricado].

El color de la orina (“quien mea claro no necesita médico ni cirujano”, dice el refrán) y las sangrías formaban parte de la medicina de la época, y aquí se nos dice que en Italia eran más reducidas; las “ayudas” han de referirse a una purga o lavativa.

La situación de Badajoz que se nos describe en las cartas no puede ser más deprimente. Y en cuanto el ejército de la guarnición, al lado del brillante desfile del recibimiento a la Princesa, se habla de que los soldados, al no recibir las pagas se convertían en ladrones de la comarca, por lo que no es de extrañar que fuera incapaz de vencer a los rebeldes.

Margarita de Saboya, Duquesa de Mantua, sobrevivió, como hemos visto, a la viudedad, al destierro, a la amarga experiencia portuguesa, a la enfermedad, y a los calores de Badajoz. Murió mucho después, en 1655, a los 66 años, después de haber estado en la Corte de Felipe IV unos años, quizás felices, o al menos tranquilos.


NOTAS:

[1] Catálogo de la Real Biblioteca. Tomo XI. Manuscritos. Volumen II. Los documentos reunidos en II/1431, Papeles varios, están descritos en 150 apartados. Los documentos que ahora se citan están en los apartados 58) con la errata de Felipe V en vez de Felipe IV, 114), 113), 89,1), 106),108), 112), 107), 110).

[2] También en relación con Portugal doy noticias en El frustrado retorno de los judíos en el siglo XVII: Nuevos documentos (en prensa).

[3] Real Bilioteca, II/1431, Papeles varios, fol. 361 rv.
En éste y los demás casos, he respetado la ortografía caprichosa e irregular de los copistas: intercambios v/u/b; supresión o añadido de /h/; z/ç/c/; s/ss; x/j; i/j; etc.; la puntuación y acentuación se ha añadido ocasionalmente.

[4] Real Bª, II/1431, fol. 643r.

[5] R. Bª, II/1431, fol. 641r.

[6] R. Bª. II/1431, fol. 642rv.

[7] R. Bª. II/1431, fol. 527r.

[8] R. Bª, II/2542, fol. 157r-160r Relaçion de la venida a españa Amet Aga embajador de el gran turco A la Magestad de el Rey nro. Señor don Phelipe, 4º forma en que su Magestad le dio Audiençia y lo demas que sucedió Asta su vuelta. Año de 1649. El 11 de Febrero de 1651 el Secretario Sebastián Gutiérrez de Párraga autentifica que esta copia concuerda con las “Etiquetas Originales”. El curioso documento espero publicarlo pronto.

[9] R. Bª. II/1431, fol. 632 rv. Copia de archivo.

[10] R. Bª., fol. 633r.

[11] R. Bª, II/1431, fol. 634 r, 634v y 635 r blancos, 635 v sirviendo de sobre: Badajoz. El Conde de Monte Rey. 26 Ag[os]to.

[12] La grafía Lixboa con /x/ ocurre a veces en los documentos de la época.

[13] R. Bª, II/1431, fol. 638r, 638v blanco.

[14] En los documentos de la época se escribía Berganz/ça y Verganç/za en vez de Braganza.

[15] R. Bª., II/1431, fol. 639 r.

[16] R. Bª., II/1431, fol. 632v. Copia de archivo.

[17] R. Bª., II/1431, fol.636r-637r.

Oct 012002
 

Fernando Díaz Esteban.

La Real Biblioteca de Palacio de Madrid contiene una rica colección de documentos manuscritos tanto antiguos como modernos, en parte originales y en parte copias de originales hechas a lo largo de los siglos.

Aunque mi campo de estudio es la Filología Semítica, como extremeño no he podido resistir la tentación de mirar también algunos documentos referentes a Extremadura, ayudado por el excelente Catálogo[1] de los manuscritos que la Real Biblioteca guarda.

Dejando aparte colecciones como la estancia de la princesa Margarita en Badajoz en 1641[2], o historias locales como la de Zalamea de la Serena por Tamayo Salazar en 1634[3], deseo ahora presentar una miscelánea de documentos que muestran preocupación por la decadencia económica y cultural en que había caído la patria de Hernán Cortés, de Arias Montano y de Suárez de Figueroa.

1- Un retrato moral

Alguien de finales del siglo XVIII tenía la costumbre de copiar aquellos documentos o noticias que habían despertado su interés, a veces con alguna observación propia. El manuscrito constituye el volumen II/1928 de la Real Biblioteca; la letra parece la misma, aunque a veces cambia el tamaño o la pluma; de letra distinta ¿por encargo? se añadieron otras copias.

El copista anota curiosidades, noticias y comentarios, sin aparente orden. Poesías sobre la vida sana o sobre anécdotas locales o acontecimientos históricos, como el sitio de Gibraltar; copias de documentos, como bandos y viajes de Carlos IV; noticias de sucesos, como la fiebre de las Antillas y el terremoto de Quito del 20 de Febrero de 1797, o locales como el allanamiento de la biblioteca de un canónigo de la Iglesia de San Isidro en 1797; abundan las noticias eclesiásticas, como pleitos de Capellanes reales y asuntos del arzobispado de Valencia o de Toledo. Era inevitable que la Revolución Francesa, de la que es contemporáneo y no partidario, llamara su atención y así recoge noticias de los clérigos franceses refugiados en España, o del proceso de Luis XVI y María Antonieta, a veces copiando noticias de las Gacetas de Italia, Lugano o Madrid.

De letra algo diversa es un viaje por Francia en 1795. Al final (f. 154-155) trae una lista de títulos de cargos públicos y monedas de Turquía, y de palabras turcas con su traducción.

Se copia también (f. 66r-72v), y es lo que me llevó hasta el manuscrito, unas Poesías Morales de dn Anto Henriqz Gomes …Se trata de Antonio Enríquez Gómez[4] conocido escritor judaizante de Cuenca del siglo XVII que huyó de España. Están copiadas aquí por su carácter moral.

Por el carácter personal de una carta, pudiera ser su autor el propio copista, que resultaría ser un capellán. Fechada el 28 de Abril de 1798 da su nombre: J[ose]ph Escribano, capellán; se trata de (fol. 79, 82) una nota excusando su asistencia a la tertulia de Doña Rosa García por haber tenido que asistir a una joven, que murió cristianamente, en el patíbulo.

Pero lo que nos interesa para Extremadura es que en los folios 2r a 7v, copia un largo poema titulado Juicio Ymparcial de la Nación Española en general y particular por las Provincias que la componen, más bien irónico y pesimista como se puede ver desde su comienzo (hemos respetado la ortografía original, pero puesto los acentos): “El Español es honrrado / ……/ Ingenioso y advertido/ y con tal disposición,/ por falta de aplicación,/ es un Tesoro escondido.”. Van desfilando las “Provincias”, en el sentido de regiones, con el añadido final de Portugal, lo que podría indicar un origen portugués. Al llegar al turno de Extremadura dice:

Espíritu desunido
anima a los Estreme ños
Jamás entran en empeños
ni quieren tomar partido,
cada qual en sí metido
y contento en su rincón,
huye de toda instrucción
y aunque es grande su viveza
vienen a ser por pereza
los Indios de la Nación.

Al final del poema, y con la rúbrica del copista, pues la misma se repite en otra ocasión, se nos dice: “Son de Manuel Antonio Pereira”.

Vemos que a finales del siglo XVIII la impresión que producía Extremadura al poeta no podía ser más negativa: mentes vivaces anuladas por no querer hacer el esfuerzo del estudio.

En cuanto al poeta Manuel Antonio Pereira podría ser el Manuel Pereyra que publica en Cádiz, en 1755 una Vida de San Juan Bautista. Poema épico sacro[5], que es una versión castellana de una traducción portuguesa hecha por Fr. Antonio López Cabral de un original italiano, según nos dice en el prólogo “Al Lector”. Pereyra nos dice que vivía en Cádiz y que era autor de otro libro[6]. Su rúbrica, que acompaña a una “Nota” a principio del libro como señal de autenticidad es distinta a la del manuscrito de la Real Biblioteca que estamos tratando. Otro Manuel Pereira, también portugués, es del siglo XVII y no parece que llegara a finales del XVIII.

Si Manuel Pereira veía a los extremeños como “los Indios de la Nación”, todavía a principios del siglo XIX, en 1817, la impresión que produce Extremadura es deprimente. Así se deduce de un escrito recogido en el volumen II/3085, (fols. 47 a 61). Está dirigido a Fernando VII por el Comisario de Guerra de los Reales Ejércitos dándole una relación de algunas inscripciones romanas que ha encontrado: Catálogo de varias Inscripciones y Lápidas Griegas y romanas Que existen, con otras muchas, en varios pueblos de la Provincia de Extremadura, Sin incluir las infinitas que se hallan en Emérita Augusta (oy Mérida). Formado por D. Mariano Tamariz, Comisario de Guerra de los Rs Exercitos, Yndividuo de la Rl Sociedad Matritense, y otras del Reyno, Amante de las Antigüedades.[7] El escrito está fechado en Madrid, a 10 de Enero de 1817. En el preámbulo (fol. 47r-50v) D. Mariano Tamariz dice: “Señor … he recorrido aquellos Pueblos observando el genio de sus naturales, las clases y utilidad de sus terrenos, sus piedras, sus minas, etc. etc. he hallado también fragmentos mui apreciables de la Venerable Antigüedad; así como he visto con pesar los sitios de donde han desaparecido, más de Cien Poblaciones, que contribuían a la riqueza de la Nación. (1)(n.1: “Sólo en los partidos de Badajoz, y Alcántara, faltan más de quarenta Pueblos; y algunos de ellos existían a principios del siglo XVI”. Tamariz ruega a Fernando VII que “este pequeño Catálogo … se digne admitirlo benignamente, como prueba de mis prolijos conocimientos de la Provincia de Extremadura.”

De D. Mariano Tamariz hay en la Biblioteca Nacional un poema laudatorio de Fernando VII, pero ignoro si llegó a publicar algún libro o folleto sobre Extremadura.

Más adelante veremos, al tratar de las dehesas y la Mesta, como la mísera situación de Extremadura se inicia ya en el siglo XVII.

2- Fábricas de seda.

Enfrente de Badajoz, a la margen derecha del Guadiana, pasado la cabeza del puente, había unas huertas feracísimas que se llamaban “Las Moreras”[8]. Hoy están abandonadas, mitad chabolas y mitad suciedad, pero en mi infancia producían frutas y verduras exquisitas. Abundaban las moreras, de las que los chavales, además de comer las moras, nos proveíamos de hojas para alimentar los gusanos de seda. Sin embargo no tengo noticia de que alguna vez hayan servido para fabricar seda, ni de que existieran moreras suficientes en Extremadura para su fabricación. Sin embargo en el siglo XVIII el tema de la fabricación de la seda produjo una controversia que está reflejada en uno de los tomos de la Biblioteca de Palacio constituido por copias[9] de documentos de hacendistas preocupados por la postración económica de España, heredada de los Austrias, y a la que los Ilustrados quieren poner remedio.

El volumen II/2832 (fol. 336r 344) copia el Decreto que suprimía los privilegios de las fabricas de seda de Extremadura, Toledo y Granada para igualarlas a las demás y el alegato del Presidente de la Junta General de Comercio, Don Joseph de Carvajal y Lancaster, para que se deje sin efecto dicha supresión. El título, escrito en folio aparte como suele ser norma del copista de este volumen, es bastante largo: “Reflexiones de Dn Joseph Carvajal y Lancaster sobre el R[rea]l Decreto de 24 de Junio de 1752. en que a representación de las Fábricas de Texidos de Seda de Valencia y otras particulares, derogó S. M. los Privilegios concedidos a las Compañías de Toledo, Extremadura y Granada: Convence de infundados los motivos de su expedición, y necesidad de fomentar y proteger las Compañías, para que florezca el Comercio de estos Reynos”.

D. José de Carvajal Lancaster[10] es un extremeño ilustre; nació en Cáceres en 1698; su familia Carvajal era de Cáceres y el inglés Lancaster le venía de su madre, que era portuguesa. Estudió leyes en Salamanca y fue ocupando cargos públicos, como Ministro Togado del Consejo de Indias (1738); Felipe V poco antes de morir (9 Julio 1746) le nombra Presidente de la Junta de Comercio y Moneda. De carácter austero, preocupado del bien común, terco en sus propósitos de mejorar la situación de España, soltero, trabajador, Carvajal continua su carrera política tras la muerte de Felipe V, formando parte del partido de la reina doña Bárbara de Braganza, mujer de Fernando VI, que le estimaba probablemente por ser su madre portuguesa. En Diciembre de 1746 es nombrado Ministro de Estado por Fernando VI, recibiendo atribuciones para llevar la política exterior y la económica. Murió en 1754. Tuvo la iniciativa de que se revisara y estudiara los archivos por personas peritas; su ideario está resumido en el título de su Testamento político reducido a una idea de un gobierno católico, político, y militar, como conviene para la resurrección y conservación de España[11]

La franqueza con que exponía sus opiniones a los Reyes se manifiesta en el preámbulo del documento, que es valiente porque reconociendo la buena voluntad que tiene el Rey de aumentar la prosperidad de las fábricas confiesa que no “podré dejar de advertirle que una orden suya las arruina”.

Probablemente el Decreto Real del 24 de Junio de 1752 estaba inspirado por el Marqués de la Ensenada, que es quien se lo remite oficialmente a Carvajal el día 25 (fol. 338) y que se copia íntegramente para dar paso luego al alegato de Carvajal. El Marqués de la Ensenada y Carvajal eran grandes amigos y se favorecían mutuamente, pero a partir de 1748 parece que empiezan las discrepancias políticas entre ellos, más o menos encubiertas.

En resumen, el Decreto dice que las fábricas de Valencia, las de los particulares de Toledo y de otros lugares se han quejado de que por los privilegios concedidos a las fábricas de Toledo, Extremadura y Granada han entrado en decadencia. El Decreto anula todos los privilegios concedidos en exclusiva y los hace extensivos a las demás fábricas, tanto de tejidos de seda, como de lino, cáñamo y curtidos. Todas las fábricas han de estar bajo la jurisdicción de la Junta General de Comercio.

En sus Reflexiones en defensa de las fábricas de Toledo, Extremadura y Granada, Carvajal alega que no hay más privilegio exclusivo que el de la exportación a Portugal, que supone un aumento de quinientos telares en Toledo y que la de Extremadura es la “conductora” y que traerá dos millones de reales al año y de Granada un millón, y que el resto de las mercaderías será de las demás fábricas del reino; que “la de Extremadura ha sacado cantidades inmensas de las Fábricas de Valencia, y otras muy grandes de las de Priego, y encages y Galones de oro, y plata de Cathaluña”. Sevilla no se incluye porque no quiere despachar sino para Indias y Aragón, que no se bastan a sí mismas; por otra parte, nadie en Portugal se queja.

En cuanto a los privilegios, son el de “Tanteo”, un derecho común para todo el que fabrique en el reino y está regulado desde los tiempos de Enrique Tercero para los tejidos de lana, para las pieles desde los Reyes Católicos y desde Carlos V para las sedas.

En cuanto a exención de alcabalas en primeras ventas “es concedido a quantas Fábricas de Particulares se han establecido con franquicias, y lo están gozando infinitas” y “han dejado pasar buena porción de años sin quejarse de esto como perjuicio”.

En cuanto a la exención de las cargas reales y concejiles a los empleados de las fábricas “la gozan las fábricas de Particulares igualmente, y es de antiguo”, porque “las Fábricas piden trabajo continuo, no tienen día hueco, como se trabaja debajo de texado … de parar uno paran otros muchos, porque son Ministerios subalternos, y de conexión precisa; uno que falte quita el trabajo a muchos”. Y añade: “Para una Fábrica bastante grande sirve un tintorero con algunos aprendices, désele una Carga real o concegil que le ocupe, ni los aprendices aprehenden, y la Fábrica para porque nadie tiñe, y por la Carga de uno se quedan sin trabajo trescientos, o quatrocientos chicos y grandes. De aquí es, que queda bien compensado el recargo de estas exempciones que cahe sobre los otros, porque como la Fábrica da en qué ganar la vida a su Muger, y a sus hijos, y trae riqueza al lugar, por estas grandes utilidades suyas, y del público debe sufrir aquel tal qual gravamen”.

Otro punto discutible es el de quitarles la tolerancia en la aplicación literal de las leyes y reales ordenanzas, que exigen la marca del peso y medida a los géneros para la exportación: “Concedió V. M. este Privilegio … p[ar]a extraerlos [exportarlos] del Reyno con el aditamento de que tales texidos se les pusiese sello diferente al que se usaba en los que se podrán vender en el Reyno”. Los únicos que podrían quejarse serían los reinos extranjeros, pero ellos hacen lo mismo. Carvajal se pregunta: “[¿] sería bueno que dejásemos a los nuestros sujetos a una ley que les hacía imposible el despachar sus Géneros en Reyno extraño, en competencia con las otras Naciones, porque no los podían vender al mismo precio?”. Ha habido discusiones en la Junta de Comercio sobre si pedir que se deroguen las leyes o buscar “apariencias para perdonar cada contravención” … “parece que se ha considerado tropiezo de estado querer sujetar a los Extranjeros a n[uest]ra ley … las Aduanas admiten el Cajón, o Paquete cerrado, con que allí no se puede hacer el examen; que si se hace después claman con que son géneros que ya han pagado sus dros [derechos], y han sido admitidos por ministros con autoridad real … con que el sujetar los Extranjeros tiene dificultades”. Por tanto “No sujetarlos a ellos y sujetar a los nuestros es aniquilarlos, porque la Vara de un Género del mismo nombre, que tiene doblada porción de Seda no se puede dar por los nuestros al mismo precio, como es notorio … la Vara de terciopelo de Olanda tiene por su ley entre dos, y tres onzas: la del de España tiene entre cinco y seis onzas; en los rasos lisos se ve la misma diferencia”.

Para el cambio de las Ordenanzas, Carvajal aduce que los gustos han cambiando desde los tiempos de los Reyes Católicos en que se hicieron las leyes y ordenanzas de los tejidos de seda, que eran diez o doce “que ya los más no se sabe cómo eran; [¿] cómo se acomodará la ley … al infinito número que ha hallado hasta hoy la invención y el gusto?”. Carvajal recuerda que hacía dos años una tela preciosa era condenada, aún cumpliendo el ancho, el peso y el teñido, porque “falta a una Ordenanza que prohibe se ponga tal matiz en tal color … la Junta le libró, pero ya avrá gastado más que valían quatro piezas. Vea V. M. cómo podrán observarse con el gusto de ahora las Ordenanzas que dan reglas de matices para entonces”. Lo mismo ha ocurrido con una tela de tafetán doble negro con flores de un fabricante de Valencia; se la embargaron porque va contra Ordenanza el que tenga aquellas flores, “y yo he dado una orden para que la degen acabar … porque le tenían embarazado el telar sin trabajar los que la hacían, y la seda tomando polvo”. Por otra parte, las tiendas están provistas de géneros extranjeros de seda y lana que no cumplen las normas y son más baratos.

Carvajal se excusa por llevar la contraria y proponer que se mantengan los privilegios que había dado el Rey: “… me he retardado en el Defensorio, porque lo es de resoluciones de V. M., que aunque las propuestas sean mías, de V. M. son las concesiones”. Se ha apresurado porque ha visto que otro papel igual que el que ha recibido se ha enviado al Consejo de Hacienda y a la Dirección de Rentas.

En cuanto al privilegio de la libertad de Cientos y Alcabalas para las primeras ventas, “es inútil para Aragón, Valencia y Cathaluña, porque en estos Reynos no hay tales contribuciones”.

Aunque las fábricas han intentado vender barato al por mayor, no han tenido salida sus géneros y han tenido que recurrir a vender al por menor “han vareado [vendido por varas] … entre los Gremios de vender y los de los Fabricantes hay la diferencia que los de reventa es un daño que tolera por necesidad la República, y los de Fábricas es un bien que enriquece a todos y produce la abundancia, el poder, y la población a un Estado”.

Termina Carvajal insistiendo al Rey en que los privilegios concedidos a las fábricas de seda de Toledo, Extremadura y Granada no causan perjuicios sino que son beneficiosos para todos.

3. Agricultores contra la Mesta.

Las quejas de los extremeños contra los ganados trashumantes que venían a Extremadura eran antiguas. Un impreso del siglo XVII de la Biblioteca Nacional muestra la prepotencia de la Mesta al lograr retrotraer los precios del arrendamiento de los terrenos de pasto a los que tenían 47 años antes. El autor del impreso, Alonso Carrillo, como representante de Extremadura se dirige al Rey Carlos II: Señor, la ciudad de Badajoz y villa de Cáceres … por sí, y por las ciudades de Truxillo, Plasencia, Mérida y villa de Alcántara … y en nombre de las demás Ciudades y Villas, y otros particulares dueños de las Dehesas en que pastan los ganados de la Cabaña Real … Dizen que el Honrado Concejo de la Mesta ha ganado Decreto para que los arrendamientos … se ayan de pagar … según el precio que tuvieron en el año 1633 … desde primero deste año de 1680 en adelante.[12]

El proceso de empobrecimiento del campo extremeño convertido en bosque inculto por causa de la trashumancia había comenzado antes. A finales del siglo XVI un precioso manuscrito de la Real Biblioteca (II/2640) nos deja vislumbrar que feraces dehesas se iban convirtiendo en bosques y pastos para el ganado trashumante, incluidas las dehesas que el Rey tenía en Extremadura por su condición de Maestre de la Orden de Santiago, propietaria de las tierras. Giovanni Domenico (o Juan Domingo, como se le nombra otras veces) Quirico como juez enviado por el Rey y por el Tribunal de Contaduría visita, justiprecia y propone a Felipe III las mejoras necesarias en una interesante Relación y Compêndio de todas las dehesas q. V. MagD tiene en el Maestrazgo de Santiago y Prouincia de Leon de la Medida y Amillaramiento dellas y del estado en que están con los Aduertimiêtos de Seruicio de V. MagD para que se conseruen y beneficien con Agumento[13] en lo venidero. Quírico escribe al Rey desde Llerena el último día de Diciembre de 1598; a la vista de los datos que da tras un par de años de visitas es evidente que hizo una labor concienzuda de inspección; sus palabras anuncian con más de un siglo de adelanto las de los Ilustrados: “Considerado Que la conseruación y agumento de los estados Reales, de que se sigue el bien de la Republica y de todos los súbditos, pende en gran parte, de la conseruación y buena administración de la hazienda”. Los resultados los expone ordenando alfabéticamente las dehesas por sus nombres; da cada una da sistemáticamente: 1) su situación (Mérida, Xerez, Llera, Alhanje, Montánchez, Fuente de Cantos, Ribera [del Fresno], Valencia de la Torre, Llerena, Zafra); 2) lo que renta; 3) apeamiento [límites] y medida; 4) Aduertimiento (sobre su estado y mejoras).

Al final de su Relación da una advertencia general con las medidas que ha tomado y que hay que tomar, pues los guardas de las dehesas las alquilan al común o a particulares, crece la maleza y no se saca el provecho debido, en beneficio del ganado trashumante. “Algunas han venido en quiebra y otras se han ocupado y usurpado por ansí los consejos circumbecinos como por otros particulares … consienten por su ynterés pastar cortar y talar el monte claro bueno y provechoso dellas que da fruto de vellotas y defienden que no se limpie el monte pardo, espeso y malo”; si los guardas los denuncian ante las justicias, se reparten con el juez la multa. Esta situación no se da en las dehesas de La Serena, del maestrazgo de Alcántara, porque están todas a cargo de un guarda mayor, “y lo mesmo en las del campo de Alcudia de la horden de calatraua”. La solución sería, según Quirino, un responsable a cargo de todas las de la Orden de Santiago.

Una muestra más del creciente deterioro del campo extremeño, pero ya en el siglo XVIII, se contiene en el vol. II/2867 (fol. 178r -202v) de la Real Biblioteca[14]. Se trata de un Informe dirigido a Su Majestad el Rey Carlos III por D. Juan Gregorio Muniain, Comandante General del Exército de Extremadura, fechado en Aranjuez el 16 de Mayo de 1765. El Informe es “consecuente al Decreto del Consejo sobre las Instancias de las ciudades de Badajoz, Mérida y Truxillo hechas por su Diputado en esta Corte, proponiendo diez y seis medios para que la Provincia pueda volver a su antigua opulencia y aumentar la Agricultura en beneficio de S. M. y de todo el Reyno” (f. 186r).

Ya el larguísimo título que da el copista de la “Instancia” de las ciudades extremeñas es un resumen del extenso contenido (f. 178r): Medios para aumentar en Extremadura la Agricultura, y por consiguiente la Población, con el beneficio de terreno inculto, y estéril, que pudiendo ser fertilísimo permanece en aquel estado, necesitando de pronto, y oportuno remedio. Quales se pone en práctica, concediendo por punto general el terreno con corta pensión anual a favor del Común, y privilegio de Adehesamiento; permitir a los Dueños de éstas, libertad de disponer de ellas a su arbitrio prescribiéndoles término competente p[ar]a dentro de él reducirlas a cultura, y demás q[u]e se previene sobre Dehesas de labor y Montes, y Novilleros, y Baquiles. Año de 1765.

Muniain como buen ilustrado, expone las causas y la justificación en beneficio de todos, que alcanzaría también a los ingresos de la Corona, poniendo de relieve la pobreza general (f. 179 r): “La verdadera riqueza, el poder intrínseco de un Estado consiste en la población: Esta depende de la subsistencia, cuyo único origen es la Agricultura … El Terreno de Extremadura es de bastante extensión, marabillosamente fértil y su Cielo Venigno: Estas qualidades la hacen entre las provincias del Reyno la más a propósito para una agricultura pujante …… Protección y livertad es lo que únicamente necesitan; pero por causas que son bastante conocidas, sólo Experimentan opresión, restricciones, y embarazos ……. apenas tiene palmo de tierra que no sea apto para producciones útiles, sin embargo …. (f. 178v) la subsistencia es escasa: Corta la población, mísera, abatida, y Pobre: Gran parte de su fértil suelo se reconoce inculto, estéril, infructífero, poblado de monte, y de malezas. El daño crece, y necesita de remedio pronto, y oportuno”.

Las medidas propuestas en la Instancia se clasifican según se trate de baldíos públicos, baldíos particulares o dehesas de todas clases.

Para los Valdíos públicos, “puede S. M. variarles el destino, y darles el que más convenga a la común felicidad de los Pueblos, que es el Objeto de toda Ley política. Por Bulas Apostólicas pertenecen a S. M. los diezmos de todas aquellas producciones, que la industria hiciese rendir al terreno inculto”. El uso de los incendio de los terrenos (f. 180r) “sirven de pretexto a los transumantes … pa poder disfrutar en el Otoño sus Dehesas”. En su lugar se propone “dos medios de reducir a cultivo el terreno inculto: el descuage, y la continua majada sobre el continuo arado”. La solución sería (f. 181r) “la concesión del terreno con corta pensión anual a favor del común, y con privilegio de Adehesamiento sin que persona alguna o comunidad pueda tener en él uso o aprovechamiento …. plantar, apostar, y criar olibos, moreras, Castaños, nogales, Encinas, Robles, Alcornoques …. y plantas fructíferas; sembrar granos, y semillas, lino, cáñamo, u otro fruto que pueda convenirle destinarlo al pasto de ganados y variarles el destino cuando parezca oportuno”. No se olvida de la rebaja de impuestos: “El segundo incentivo deverá ser la libertad de pensión, diezmo y toda otra carga durante el tiempo del descuage”.

Para los Valdíos de dominio particular, (f. 181v) “deberá seguirse la misma regla …. se estipulará … la que … se ha de reservar a beneficio del público o se le obligará a bender por el justo precio a juicio de inteligentes”.

Como la extensión de los transumantes ha desterrado de Extremadura el uso de la labor bien ordenada, y instruida se ha extendido el contagio [de los terrenos incultos] a Dehesas boyales de Propios, y particulares”.

En las Dehesas de todas clases, (f. 182r) “Se debe permitir a los Pueblos, a los Dueños Particulares de Dehesas montuosas absoluta libertad de disponer de ellas a su arbitrio …. por sí mismos o por medio de colonos aplicados o dando a Zenso las partes más montuosas”. Y (f. 182v) si “no cumpliesen su obligación los propietarios S. M. ….podrá balerse para hacer fructíferas estas esteriles tierras de los mismos medios propuestos para el desmonte de las de la clase primera reservando a fabor de los Pueblos o dueños particulares la pensión anua[l] o cano[n] respectivo al terreno montuoso enteramente inútil, y infructífero”.

En las dehesas de labor, que pueden “rendir copiosas cosechas de excelente trigo, y toda suerte de grano se han reducido a pasto”. En los Novilleros y baquiles, “en que se criaban las mas hermosas y castizas bacas del Uniberso se destinan a la cría de ganado merino (f. 183r) Trasumante …. de lo que procede la carestía de Carnes, y absoluta falta de bueyes de labor”. En cuanto a las Dehesas de monte, “se destierra de ellas la util y necesaria cría de ganado de Zerda”.

Sigue una especie de discurso sobre la cuestión extremeña, en que su actividad provechosa está constreñida: “rendiría si no se le opusiesen tantos premeditados estorbos; si la industria ayudase a la naturaleza, qué género de producción no podría con abundancia esperarse de aquel fértil terreno”. Es necesario crear un Tribunal que pueda enterarse (f. 183 v) “del desconcierto económico en que se halla aquella Provincia” El Tribunal se creará en la Corte formado por Consejeros de Estado y miembros de los Consejos de Castilla, Hacienda y Órdenes Militares, un fiscal y los subordinados necesarios; pero en la Provincia tiene que haber un Tribunal subordinado al de la Corte, “pero con independencia de todo otro; presidido del el Capitán o comandante general, Yntendente, Corregidor, dos letrados del País … y otros dos sujetos de distinción, práctica y conocimiento”.

Se aduce luego (f. 184r) el ejemplo de la Dehesa de las Raposeras, en el término de Mérida, apropiada “para la labor y cría de ganado bacuno y lanar, abunda de Encinas, y Alcornoques, aunque de difícil aprobechamiento está arrendada en 10700 reales”. Pertenece a la Orden de Santiago y se ha cubierto de montes y de maleza, pero “si despojados los ganados trasumantes se arrendase a distintos Labradores con pactos, y condiciones …. dentro de pocos años estaría toda reducida a cultivo, y sería fructífero su monte”. Dentro de la evocación del monte, se recuerda que (f. 184v): “en once Aldeas, y algunas de sus Villas abrigan en su recinto Cierbos , Jabalíes, y otras fieras con abundancia, y pudieran por su fragosidad ser excelentes manchas de Oso si siglos hace no se hubiera extinguido su especie en Extremadura”.

Un experimento de recuperar para el cultivo el terreno repartiéndolo entre varios vecinos fracasó por el “doble escollo de … los ganaderos Trasumantes … y en el de no poder continuar por falta de majada …. para mantener limpio lo que se desbroce y descuage. Perdiose el fruto, el trabajo, y la esperanza”.

Es necesaria la libertad para labrar y para aprovechar los pastos el ganado propio. Por esta falta de libertad se ha llegado a la miseria (f. 185r): “los Pueblos que se miran reducidos a la escasa población de 20, 30 y menos vecinos, pobres, miserables y abatidos la habrían aumentado hasta el número de 500, 10[00] y más según corresponde a sus dotaciones y planta de su formación. Hállase con evidencia todo demostrado y expuesto por la Provincia de Extremadura[15] por quien se hace ber que la ruina que padece, y la mayor que la amenaza procede de la falta de ganados Estantes. Aranjuez 16 de Mayo de 1765=Muniain”.

A estos medios de regeneración del campo extremeño que se proponía, se opusieron los ganaderos trashumantes. No se da el texto, pero si el argumento empleado por los trashumantes, sus privilegios, a los que contradice Muniain en su Informe (fol. 186r) que el copista apostilla: “Y la ALEGACION o Manifiesto del Concejo de la Mesta impugnándolos, e intentando provar ser opuesto a las Leyes del Reyno, y a los privilegios de que goza el Ganado Merino, REBATE MUNIAIN con imparcialidad los fundamentos de este Concejo, y que sus prerrogativas son causa de la decadencia y miseria de los Naturales; y Concluie, proponiendo lo útil que sería el establecimiento de una Aduana [léase Audiencia] en aquella Provincia”.

El “Informe” de Muniain comienza diciendo que ha recibido los informe para que emita su parecer (fol. 87): “En Aviso comunicado por D. Ignacio de Ygareda Escribano de Cámara, y de Gobierno se me remite un Decreto de V. M. para que informe …. en el asumpto de dos instancias que igualmente me dirige: la una de las ciudades de voto en Cortes Badajoz, Mérida y truxillo con su sesmo la de Llerena y estado de Medellín; representadas por su Diputado en esta Corte Dn Vicente Payno Hurtado, por sí y por la Prova toda de Extremadura, en que propone diez y seis medios para que pueda bolber a su antigua opulencia …. La otra un manifiesto y Allegación del honrado Concejo de Mesta …. en que se impugna todos o los más de los diez y seis medios e intenta probar que son opuestos a las leyes del Reyno y a los Privilegios de que goza el ganando Merino trasumante...”.

Muniain contesta: “He leído uno, y otro informe con el cuidado y reflexión posible para desempeño de la confianza que debo a V. M. y cotejados sus fundamentos con lo que prácticamente he observado en el tiempo de cinco años que ha que sirbo la Comandancia General de las Armas de aquella Prova y visitas personales de mucha parte de su territorio; procediendo con la sinceridad e indeferencia [imparcialidad] que tan grabe asumpto pide: Hago juicio de que Extremadura se quexa con justicia, y necesidad, su presente miserable estado llena de amargura a los Naturales, y de lastimosas compasiones a los Extrangeros que por ella transitan , o que en ella residen. Sus fertilísimos campos están desiertos, sus amenas campañas estériles, y sin cultivo …. sus havitadores son hábiles, robustos y aplicados, pero sus fuerzas sin ejercicio, su industria cautiba, y su aplicación sin materia que la anime. Encadenados con embarazo que no pueden superar, gimen bajo de una esclavitud ignominiosa, toleran un Yugo que los envilece: soportan una carga que los confunde y aniquila; y reducidos poco a poco a la clase de mendigos mueren de desnudez hambre, y miseria e insensiblemente se pierden para el Rey y para el Estado una nación generosa y capaz de ennoblecerle”. El daño se produce porque sus campos “se ocupan con ganados para que son menos aptos … con disminución considerable de la cría del de Zerda y Bacuno. Ha bastardeado la famosa raza de Cavallos. Perecen los Bueyes de la Labor … se han encarecido extraordinariamente las Carnes, Pieles y Lanas. Las cosechas no corresponden a las esperanzas y faltan granos para el Nacional consumo. Las Contribuciones no pueden pagar …. Ynvoluntarios ociosos, y de Forzados vagamundos, aumentase el celivato, pueblanse las Religiones [los conventos] y se despueblan los Lugares”. La causa “no es otra que los Privilegios que llaman de la Mesta … de que se hace un abuso”. La reclamación de la Mesta no presenta documentos históricos y es “una ficción”. Muniain se pregunta: “Cómo ha de ceder la utilidad común a un Privilegio que pone en manos de unos pocos individuos la principal sustancia del Reyno?”. Como ejemplo de destrucción de riqueza y de empleos, afirma: “En cada Dehesa …. desde la paz concluida en el año de 1713 se han destruido 30. 40. y más Yuntas de Bueyes. La familia o familias de Labradores … 50. 60. y más operarios que se entretenían en sus lavores y labraban”.

También, en una imaginaria conversación con un inglés, Muniain destaca que además hay que saber trabajar en la industria y el comercio, y que el oro que viene de las Indias ellos lo transforman en moneda.

Se añade un cálculo (f. 201) de los perjuicios económicos “que padecen los Dueños de las Dehesas arrendadas a los transumantes y no a los Riveriegos”. Y se termina (f. 202v) con la afirmación de la supremacía de la Agricultura: “De esta sola demostración se conoce quanto más útil es la Agricultura que no la Cavaña pues sin labranza no puede haver población, industria, Arte, Marina, Comercio”.

4- Una opinión discrepante

Un punto de vista distinto es el de Don Manuel Antonio de la Gándara, que a mediados del siglo XVIII escribe unos extensos Apuntes sobre el bien y el mal de España escritos por orden del Rey [Fernando VI], y que no se pudieron imprimir hasta medio siglo después[16], y se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. De la Gándara expone ($ XXXVII, p. 108):

“Si preguntásemos en la Extremadura ¿por qué ha decaído en aquella fertilísima provincia la agricultura? ¿por qué han tomado tanto precio las carnes? ¿por qué ha minorado tanto la cría de los ganados, estantes y trahumantes, &c? Al punto nos responderán los extremeños, que los privilegios acordados al honrado Consejo de la Mesta a favor de las cabañas trahumantes, sus abusos, sus aleguamientos, la mala distribución de yerbas, la providencia del año 1604, destruidora de la Hermandad de la mesta, y del socorro de los Alcaldes entregadores, unida a la otra de el 1612, libertadoras de las dehesas de los maestrazgos, y despojadora de las posesiones, son la causa del estrago: éste es el idiona.

Pero también ésta es la equivocación; las causas ciertas del estrago allí y en toda la demás extensión del Reyno, no son más que puertas cerradas y puertas abiertas

Por esta expresión, como explica luego, define la facilidad para introducir géneros extranjeros y las dificultades para los nacionales. Y continúa:

Quando había más de doblado ganado trashumante que hoy, había también más que duplicado de lo otro: se labraban muchas más tierras, eran dobladas las cosechas de trigo, cebada, centeno y legumbres y [p. 115] sobraban pastos para todos. Y los privilegios de la Mesta en nada substancial se han alterado desde entonces acá”.

Manuel de la Gándara advierte que la despoblación y los eriales no son exclusivos de Extremadura y que alcanzan a todo el reino. Y se debe a la política comercial que cierra las puertas a los géneros españoles y las abre a los extranjeros (&LXVI, p. 152):

Ahora, pues, si España no es hoy más que un arcaduz por donde pasa a Potencias extranjeras el oro, la plata, las piedras preciosas, y los ricos frutos que vienen de las Indias ¿por dónde no ha de ser pobre ella y ricas aquéllas? ….. [p. 153] Si apenas se embarcan en nuestros puertos géneros nacionales: si la carga de las flotas, galeones, registros, avisos, convoyes y embarcaciones mercantiles consisten casi del todo en mercancías extrangeras ¿de qué sirve que las facturas se registren en cabezas españolas ….. [p. 154]testas de ferro …… [p. 155] y enviamos fuera del Reyno nuestros caudales para fomento de las fábricas extrangeras?”.

Manuel de la Gándara tiene una visión idealizada de los tiempos pasados, dando una población exageradísima[17] de 50 millones de habitantes, aunque no le falta razón en la crítica a la falta de esfuerzo que percibía en su tiempo cuando dice que había en el siglo XVI numerosas fábricas españolas que tenían sucursales en los tres continentes; ahora, por el contrario, a los dirigentes españoles solamente les gusta lo que viene importado de fuera.

La pobreza no es, pues, culpa exclusiva de la Mesta, sino del afán de imitación y de la falta de iniciativa y decisión de fabricantes, gobernantes y clientes. Y una recomendación que recuerda al Instituto Nacional de Colonización del siglo XX ($ LIX): “Mesteños y extremeños, ganaderos y labradores, todos son vasallos, y vasallos muy utiles al Estado, Labranza y crianza se dan la mano inseparablemente ….. se cortará de una vez el fomento de pleytos ….. Prados artificiales y riegos para las dehesas baxas, quatriplican pastos y ganados ….. veinte zuas, un canal y treinta riegos podrían haber hecho con el menor de sus litigios ….. la verdadera abundancia, felicidad pública y buen mercado, se hace teniendo cada labrador una porcioncilla de terreno propio, un par de bueyes para labrarla, una yegua, dos vaquitas, quatro cerdos, seis cabras, una docena de obejas, dos de gallinas y media de colmenas, para estercolarlas, pacerlas, abundar en lecticinios, sacar todos sus esquilmos, y no necesitar de comprar su sustento: Agricolam vendacen, non emacem esse oportet [Agricultor deseoso de vender, no de comprar, es lo que se necesita].

Conclusión

La Agricultura y la Ganadería dejaron de ser incompatibles ya en el siglo XIX, pero yo en mi infancia he conocido todavía el hambre y la incultura de los campesinos extremeños, que se intentaron solucionar a partir de nuestra guerra del 36. La repoblación forestal, la parcelación de tierras en los pueblos del Instituto Nacional de Colonización y otras mejoras hechas después de la guerra durante mi adolescencia parecen como un eco de los Autores que hemos venido mencionando. Pero la lección que dan Muniain con el “inglés” y Gándara con producir y exportar no parece haber sido aprendida todavía, pues los conatos del “Plan Badajoz” y el “Plan de Cáceres” se han parado ¿Qué fábricas industriales pesadas le podríamos decir al inglés de Muniain que tenemos ahora?. Y a los angustiados autores del siglo XVII y XVIII, ¿qué aumento de población y bienestar les podríamos contar si seguimos siendo de los más pobres de España?. Si tuviéramos verdaderos políticos ilustrados, las dos provincias más extensas de España dejarían de ser tierras de emigrantes y se convertirían en tierras de recepción de inmigrantes. Esta es la lección que yo saco de estos documentos sobre Extremadura cuyo contenido he tenido el honor de exponer.


NOTAS:

[1] Catálogo de la Real Biblioteca. Tomo XI. Manuscritos. Madrid, Patrimonio Nacional, Vol. I a IV, 1994-1997. Dirigido por María Luisa López Vidrero, catalogadores Pablo A. Escape, Dolores Cigüeña, Arantxa Domingo, José L. Rodríguez, Elena Zamora.

[2] Real Biblioteca de Palacio, II/1431-1433, dan diversas noticias sobre Badajoz y noticias de la guerra con Portugal en 1641.

[3] Real Biblioteca de Palacio, II/4038 (64).

[4] Está estudiado bajo diversos aspectos en F. Díaz Esteban (editor), Los Judaizantes en Europa y la Literatura Castellana del Siglo de Oro. With an English Introduction. Madrid, Letrúmero, 1994, por Alonso, Colón, Díaz, Díez, Kramer y Lázaro.

[5] Vida de San Juan Bautista. Poema Epico Sacro: Que, En 1120 Octavas Rithmas, Contenidas En Diez Cantos, (Traduccion De El Idioma Portugues a Prosodia Castellana, exornado con algunos Apendices de varia erudición Sagrada, y Profana) Escrive Y Dedica A El Mismo Santo Precursor, La Pluma de Don Manuel Pereyra Vecino de la Ciudad de Cadiz. Cádiz, Imprenta Real de Marina. Las obligadas licencias y censuras son de Diciembre de 1754, luego el libro fue impreso en 1755.

[6] La Obligacion a el debito de el honor Paterno Vindicada, nos dice en la portada.

[7] En realidad son todas romanas y una cristiana, incluyendo las de tres ciudades portuguesas: Salvatierra (Q Antonio Severo; Valeria), La Parra (Helvia Comodesia), Fregenal (Tito Pomponio Vegecio)) Los Arcos (Ara a Diana), Halconera (Didia), Xerez de los Caballeros (Pompeyo; Julia Lupa, Teodomiro año 662 de Cristo), Yelves-Elvas (C. Auxonio), Mora-Aroches (Nova civitas Aruccitana a Julia Agripina), Serpa (Fabia Prisca).

[8] Me referí a ellas de pasada en mi artículo “Vadajoz y su aspecto” publicado en el diario Hoy del 21-III-1997, p. 19.

[9] En 87 vols. (II/2816 a II/2901) reunió D. Manuel José de Ayala (1767-1797) una miscelánea de copias de documentos de temas y origen diverso. Las copias son muy pulcras y fiables.

[10] Véase el estudio preliminar de Didier Ozanam, La Diplomacia de Fernando VI. Correspondencia Reservada entre D. José de Carvajal y el Duque de Huéscar, 1746-1749. Estudio preliminar, edición y notas. Madrid, CSIC, 1975.

[11] Redactado tras una enfermedad, se conserva en copia manuscrita y al parecer se publicó póstumamente en el Almacén de frutos literarios inéditos de los mejores autores, Lyon, 1804; reimpreso en Villanueva y la Geltrú, 1813 y Madrid, 1820; no he encontrado los vols. con el Testamento. En la Biblioteca Nacional se conserva un manuscrito (Ms./10687) que contiene su Testamento Político (12 septiembre 1745) y Mis Pensamientos, comenzados a recoger el 7 de Junio de 1743 y en los que anuncia que “tengo apartados mis pensamientos para el Estado Político de España, referencia a su futuro Testamento Político.

[12] S.l, s.i., 1680, 18 fol. Biblioteca Nacional de Madrid, VC/51/27 y VE/134/60. Es un interesante y verdadero epítome de las ideas económicas del XVII que preludian las de los ilustrados del siglo XVIII.

[13] Por “augmento”, aumento, siempre así en el documento.

[14] Pertenece también a la miscelánea de copias de Ayala.

[15] Se refiere a la Instancia del representante de Extremadura en las Cortes, Vicente Payno.

[16] En Almacén de frutos literarios inéditos de los mejores autores españoles, Tomo I, Madrid, y Lyon, 1804; reeditado en Villanueva y Geltrú, 1813 (que es el que cito), y Madrid, 1820. El volumen de la Biblioteca Nacional R/37720 sólo tiene impreso hasta el $ LXXV, con el aviso manuscrito de “Suspendiose la publicación de esta obra por orden del Gobierno en 30 Novbre. de 1804”. Y a continuación se copia a mano el resto de la obra, con una interesante fe de erratas de párrafos que ha omitido el texto impreso.

[17] Los Editores del Almacén habían prometido un estudio de los cálculos del abate, pero luego se excusan por no imprimirlo.